EFESIOS 1
Ef 1:13: "*En él* también vosotros, habiendo *oído* la palabra de verdad, el evangelio de
vuestra salvación, y habiendo *creído* en él, fuisteis *sellados* con el Espíritu Santo de la
promesa,"
Cristo nos dió la palabra de verdad, el evangelio para *nuestra* salvación, para que creamos
en Él. Y en Él, tuvimos el regalo de ser sellados con el Espíritu Santo, para alabanza de *su
gloria*.
El plan de Dios es expresado; en pasado (elección), presente (redención), y futuro (herencia).
En el cual vemos; la obra del Padre (elección), del Hijo (redención) y del Espíritu Santo
(herencia, sello).
“*Sellados con el Espíritu Santo*. El Espíritu de Dios mismo viene para morar en el creyente,
en gran parte para asegurar y preservar su salvación eterna. El sello del que habla Pablo se
refiere a una marca oficial de identificación que se colocaba en cartas, contratos y otros
documentos importantes. Así el documento quedaba bajo la autoridad auténtica y oficial de la
persona cuya marca quedara impresa en el sello. Hay cuatro verdades primordiales que se
establecen por medio de un sello: 1) *seguridad* (cp. Dan 6:17; Mat 27:62-66), 2)
*autenticidad* (cp. 1Re 21:6-16), 3) *propiedad* (cp. Jer 32:10) y 4) *autoridad* (cp. Est 8:8-
12). El Espíritu Santo es dado por Dios como su juramento de la herencia futura del creyente
en la gloria (cp. 2Co 1:21). John MacArthur”.
Ef 1:15-16: "Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra *fe en el Señor Jesús*, y de
vuestro *amor para con todos los santos*, *no ceso de dar gracias* por vosotros, haciendo
memoria de vosotros en mis oraciones,"
Debemos ser una Iglesia que abunde en fe en Jesús y amor para con todo creyente. Tanto así
que se oiga esto de nuestra iglesia, que sea nuestro testimonio. Demos gracias a Dios por
como obra en nosotros, porque si tenemos fe y amor es por su gracia, es el fruto del regalo de
su Espíritu en nosotros.
Oremos como Pablo, por un espíritu de sabiduría y revelación en el conocimiento de Él; para el
entendimiento de la esperanza de su llamamiento, de las riquezas de la gloria de su herencia, y
de la supereminente grandeza de su poder.
Que privilegio ser el cuerpo de Cristo, de Aquel que llena todo.
Ef 1:23 En este versículo final del capítulo Efe 1:1-23, aprendemos cuán estrecha es la relación
entre Cristo y la iglesia. Se dan dos figuras;
(1) La iglesia es Su cuerpo;
(2) Es la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.
Ninguna relación puede ser más estrecha que la de la cabeza y el cuerpo. Son uno en unión
vital y habitados por un Espíritu. La iglesia es una compañía de personas llamados del mundo
entre Pentecostés y el Arrebatamiento, salvados por maravillosa gracia, y habiendo recibido el
singular privilegio de ser el cuerpo de Cristo. Ningún otro grupo de creyentes en ninguna era
ha tenido jamás ni tendrá esta distinción.
La segunda descripción de la iglesia es la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo. Esto
significa que la iglesia es el complemento de Cristo, que está en todas partes y en todo
momento. Un complemento es lo que llena o completa. Implica dos cosas que cuando son
reunidas constituyen un todo. Así como un cuerpo es el complemento de la cabeza, también la
iglesia es el complemento de Cristo.
Pero para que nadie piense que esto implica imperfección o carencia en Cristo, Pablo añade
rápidamente: la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo. Lejos de necesitar nada que le
supla carencia alguna en su plenitud, el Señor Jesús es Él mismo Aquel que todo lo llena en
todo, que impregna el universo y lo suple en todas sus necesidades.
Desde luego, todo esto es demasiado para nuestra capacidad de comprensión. Sólo podemos
admirar la infinita mente y el infinito plan de Dios, admitiendo a la vez nuestra propia
incapacidad para abarcar la una y lo otro.