Biografias
Biografias
Jean Jacques Rousseau fue uno de los filósofos y escritores más destacados de la
ilustración. Nació en Ginebra, Suiza, el 28 de junio de 1712. Vivió en una época en la que
la educación era idealizada como aquello que otorga poder. Se crió en una familia humilde;
filósofo cobró fama con su primera publicación: “Discurso sobre las ciencias y las artes”,
contribución en la depuración de la moralidad humana que creía que, lejos de purificar las
Otra de las obras más importantes de Rousseau fue el “Contrato social. Trata
principalmente sobre la libertad e igualdad de los hombres bajo un Estado instituido por
medio de un contrato social. Esta obra brinda elementos para entender la idea de que la
educación está bajo las normas del Estado y que, por tanto, este debe garantizar la
educación pública.
premisa está sujeta en que, el cauce natural de las cosas es lo que debe guiar el desarrollo
del hombre desde su nacimiento hasta su vida adulta conduciendo al niño a partir de sus
definió los principios básicos de cualquier sistema democrático; propuso el derecho como
Es así como es posible resumir que, debido a sus aportaciones, Rousseau llegó a
ser considerado como uno de los principales líderes intelectuales que hizo una participación
dentro de la Revolución Francesa, puesto que sus pensamientos formaron las bases para
el inicio del Romanticismo, además de permitir el inicio de nuevas teorías filosóficas como
Parlamento de Burdeos (que presidió de 1716 a 1727). Vendió el cargo y se dedicó durante
cuatro años a viajar por Europa observando las instituciones y costumbres de cada país; se
sintió especialmente atraído por el modelo político británico, en cuyas virtudes halló
tiempo.
(1721), una crítica sarcástica de la sociedad del momento, que le valió la entrada en la
Academia Francesa (1727). En 1748 publicó su obra principal, Del espíritu de las Leyes,
obra de gran impacto (se hicieron veintidós ediciones en vida del autor, además de múltiples
Ilustración francesa, con el que compartió los principios de tolerancia religiosa, aspiración
pero Montesquieu se alejó del racionalismo abstracto y del método deductivo de otros
escéptico.
En El espíritu de las Leyes, Montesquieu elaboró una teoría sociológica del gobierno
y del derecho, mostrando que la estructura de ambos depende de las condiciones en las
que vive cada pueblo: en consecuencia, para crear un sistema político estable había que
tener en cuenta el desarrollo económico del país, sus costumbres y tradiciones, e incluso
Luis XV (una vez eliminados los parlamentos) al despotismo, que descansaba sobre el
temor de los súbditos; alabó en cambio la república, edificada sobre la virtud cívica del
pueblo, que Montesquieu identificaba con una imagen idealizada de la Roma republicana.
era posible la libertad, pero no como resultado de una virtud ciudadana difícilmente
el clero y la nobleza- que limitaran las ambiciones del príncipe. Fue ese modelo, que
identificó con el de Inglaterra, el que Montesquieu deseó aplicar en Francia, por entenderlo
adecuado a sus circunstancias nacionales. La clave del mismo sería la división de los
Desde que la Constitución de los Estados Unidos plasmó por escrito tales principios,
la obra de Montesquieu ejerció una influencia decisiva sobre los liberales que
su representación exclusiva en una de las dos cámaras del Parlamento. Pese a ello, debe
y la filosofía política moderna, cuyo nacimiento cabe situar en los Dos ensayos sobre el
gobierno civil (1690) de John Locke y que, después de Montesquieu, hallaría su más
dominante de su siglo y uno de los principales pensadores de la Ilustración, dejó una obra
ideológica. Como filósofo, Voltaire fue un genial divulgador, y su credo laico y anticlerical
en La Haya (1713) como secretario de embajada, pero un idilio con la hija de un refugiado
hugonote le obligó a regresar a París. Inició la tragedia Edipo (1718), y escribió unos versos
Una vez liberado, fue desterrado a Châtenay, donde adoptó el seudónimo de Voltaire,
Un altercado con el caballero de Rohan, en el que fue apaleado por los lacayos de
éste (1726), condujo a Voltaire de nuevo a la Bastilla; al cabo de cinco meses, fue liberado
su pensamiento. Publicó Henriade (1728) y obtuvo un gran éxito teatral con Bruto (1730);
en la Historia de Carlos XII (1731), Voltaire llevó a cabo una dura crítica de la guerra, y la
sátira El templo del gusto (1733) le atrajo la animadversión de los ambientes literarios
parisienses.
Pero su obra más escandalosa fue Cartas filosóficas o Cartas inglesas (1734), en
las que Voltaire convierte un brillante reportaje sobre Gran Bretaña en una acerba crítica
del régimen francés. Se le dictó orden de arresto, pero logró escapar, refugiándose en Cirey,
en la Lorena, donde gracias a la marquesa de Châtelet pudo llevar una vida acorde con sus
escribió Adélaïde du Guesclin (1734), La muerte de César (1735), Alzire o los americanos
(1736) y Mahoma o el fanatismo (1741). Menos afortunadas son sus comedias El hijo
importante papel como divulgador de Newton con sus Elementos de la filosofía de Newton
(1738).
introducir en la corte, para la que realizó misiones diplomáticas ante Federico II. Luis XV le
nombró historiógrafo real, e ingresó en la Academia Francesa (1746). Pero no siempre logró
rivalidad con este dramaturgo le llevó a intentar desacreditarle, tratando los mismos temas
Potsdam (1750-1753) escribió El siglo de Luis XIV (1751) y continuó, con Micromégas
Después de una violenta ruptura con Federico II, Voltaire se instaló cerca de
los católicos.
(1756) y la novela corta Cándido o el optimismo (1759), una de sus obras maestras. Se
instaló en la propiedad de Ferney, donde Voltaire vivió durante dieciocho años, convertido
en el patriarca europeo de las letras y del nuevo espíritu crítico; allí recibió a la elite de los
principales países de Europa, representó sus tragedias (Tancrède, 1760), mantuvo una
Diccionario filosófico (1764). Denunció con vehemencia los fallos y las injusticias de las
sentencias judiciales (casos de Calas, Sirven y La Barre). Liberó de la gabela a sus vasallos,
que, gracias a Voltaire, pudieron dedicarse a la agricultura y la relojería. Poco antes de morir
(1778), se le hizo un recibimiento triunfal en París. En 1791, sus restos fueron trasladados
al Panteón.
John Locke
(Wrington, Somerset, 1632 - Oaks, Essex, 1704) Pensador británico, uno de los
máximos representantes del empirismo inglés, que destacó especialmente por sus estudios
reputados científicos de la época (como Isaac Newton), John Locke fue también
renombre por sus escritos filosóficos, en los que sentó las bases del pensamiento político
liberal.
Locke se acercó a tales ideas como médico y secretario que fue del conde de
Shaftesbury, líder del partido Whig, adversario del absolutismo monárquico en la Inglaterra
de Carlos II y de Jacobo II. Convertido a la defensa del poder parlamentario, el propio Locke
fue perseguido y tuvo que refugiarse en Holanda, de donde regresó tras el triunfo de la
Locke fue uno de los grandes ideólogos de las élites protestantes inglesas que,
la constitución política del Reino Unido hasta la actualidad. Defendió la tolerancia religiosa
hacia todas las sectas protestantes e incluso a las religiones no cristianas; pero el carácter
tolerancia tanto a los ateos como a los católicos (siendo el enfrentamiento de estos últimos
con los protestantes la clave de los conflictos religiosos que venían desangrando a las islas
principios básicos del constitucionalismo liberal, al postular que todo hombre nace dotado
de unos derechos naturales que el Estado tiene como misión proteger: fundamentalmente,
doctrina tradicional del origen divino del poder; pero, a diferencia de Hobbes, argumentó
que dicho pacto no conducía a la monarquía absoluta, sino que era revocable y sólo podía
quedarían desligados del deber de obediencia en cuanto sus gobernantes conculcaran esos
poder legislativo según su criterio (idea de donde proviene la práctica de las elecciones
deslegitimados por un ejercicio tiránico del poder (idea en la que se apoyarían Thomas
Bretaña en 1776, así como la burguesía y el campesinado de Francia para alzarse contra
impedir que ninguno degenerara hacia el despotismo; pero, por inclinarse por la supremacía
regímenes liberales. Por legítimo que fuera, sin embargo, ningún poder debería sobrepasar
determinados límites (de ahí la idea de ponerlos por escrito en una Constitución). Este tipo
una teoría del conocimiento empirista inspirada en Francis Bacon y en René Descartes. Al
igual que Hobbes, John Locke profundizó en el empirismo de Bacon y rechazó la teoría
cartesiana de las ideas innatas; a la refutación de tal teoría dedicó la primera parte de su
Ensayo sobre el entendimiento humano (1690). Según Locke, la mente humana nace
de ideas: es como un papel en blanco en el que no hay ninguna idea escrita (Descartes
afirmaba que contenía ideas innatas, como por ejemplo la idea de Dios).
percibimos el exterior (por ejemplo, el canto de un pájaro), percibimos nuestro interior (por
ejemplo, que estamos furiosos). En consecuencia, dos son los ámbitos de la experiencia:
reflexión.
De este modo, cuando John Locke y los empiristas en general hablan de ideas, no
sensación o una reflexión. Hay ideas simples que se adquieren tanto en la sensación (alto,
dulce, rojo) como en la reflexión (placer, duda, deseo); e ideas complejas que se forman a
partir de las simples, merced a la actividad del sujeto. Hay una gran variedad de ideas
complejas, pero pueden reducirse a las de sustancia, modo y relación, que son paralelas a
los elementos del juicio: sujeto, predicado y cópula; no en vano es el juicio la actividad
a las premisas de Locke, todo lo que llega al entendimiento pasa por los sentidos, tampoco
podemos conocerla por el entendimiento. Por la sensación sólo percibimos las cualidades
de las cosas, cualidades que pueden ser primarias y secundarias. Las cualidades primarias
son las que se refieren a la extensión y al movimiento con sus respectivas propiedades y
por un solo sentido. Las cualidades primarias tienen valor objetivo y real, es decir, existen
tal como las percibimos, pero las cualidades secundarias, aunque sean causadas por las
cosas exteriores, son subjetivas por el modo en que las percibimos: más que cualidades de
las cosas, son reacciones del sujeto a estímulos recibidos de ellas. Para Locke, la sustancia
(Westport, Inglaterra, 1588 - Hardwick Hall, id., 1679) Filósofo inglés. Hijo de un
eclesiástico, quedó a cargo de su tío cuando el padre abandonó a la familia, tras participar
entró al servicio de la familia Cavendish como preceptor de uno de sus hijos, a quien
servicio de Gervase Clifton. En dicho país permaneció hasta 1631, cuando los Cavendish
nuevo alumno, realizó otro viaje al continente, ocasión que aprovechó para entrevistarse
con Galileo y otros pensadores y científicos de la época, entre los que figuraron René
guerra civil, lo llevó a abandonar su patria e instalarse en París en 1640. Poco tiempo antes
había hecho circular entre sus amigos un ejemplar manuscrito de sus Elementos de l a ley
natural y política, de los que, en forma de dos tratados distintos, se editaron dos partes en
1650. En París comenzó a publicar las distintas partes de su sistema, empezando con el
De cive en 1642.
del Leviatán, sin duda la más conocida de sus obras, que se editaría en Londres ese mismo
año. En 1655 publicó la primera parte de los Elementos de filosofía, y en 1658, la segunda.
de la vida pública. Durante los últimos años de su vida hizo una traducción en verso de la
Los contactos que Hobbes tuvo con científicos de su época, que fueron decisivos
para la formación de sus ideas filosóficas, le llevaron a fundir su preocupación por los
filósofos mecanicistas. Su pensamiento político pretende ser una aplicación de las leyes del
Las leyes que rigen el comportamiento humano son, según Hobbes, las mismas que
rigen el universo, y son de origen divino. De acuerdo con ellas, el hombre en estado natural
es antisocial por naturaleza y sólo se mueve por el deseo y el temor. Su primera ley natural,
una situación de permanente conflicto: «la guerra de todos contra todos», en la que «el
Para poder construir una sociedad es necesario, pues, que cada individuo renuncie
a una parte de sus deseos y llegue a un acuerdo mutuo de no aniquilación con los demás.
Se trata de establecer un «contrato social», de transferir los derechos que el hombre posee
naturalmente sobre todas las cosas en favor de un soberano dotado de derechos ilimitados.
Este monarca absoluto, cuya soberanía no reside en el derecho divino sino en los derechos
transferidos, sería el único capaz de hacer respetar el contrato social y garantizar, así, el
física clásica, que mantendría plena vigencia hasta los tiempos de Einstein, la obra de
Copérnico. En sus Principios matemáticos de la filosofía natural (1687) estableció las tres
leyes fundamentales del movimiento y dedujo de ellas la cuarta ley o ley de gravitación
universal, que explicaba con total exactitud las órbitas de los planetas, logrando así la
en donde hubo de trabajar para pagarse los estudios. Allí Newton no destacó
mediados del siglo XVII, con las innovaciones introducidas por Galileo Galilei, Johannes
y matemáticas, con tal acierto que a los 29 años ya había formulado teorías que señalarían
el camino de la ciencia moderna hasta el siglo XX; por entonces había ya obtenido una
de los siglos XVI y XVII y padre de la mecánica clásica, Newton siempre fue remiso a dar
publicidad a sus descubrimientos, razón por la que muchos de ellos se conocieron con años
de retraso. Newton coincidió con Leibniz en el descubrimiento del cálculo integral, que
contribuiría a una profunda renovación de las matemáticas; también formuló el teorema del
de la luz blanca como mezcla de los colores del arco iris, formuló una teoría sobre la
naturaleza corpuscular de la luz y diseñó en 1668 el primer telescopio de reflector, del tipo
de los que se usan actualmente en la mayoría de los observatorios astronómicos; más tarde
recogió su visión de esta materia en la obra Óptica (1703). También trabajó en otras áreas,
(1687), formuló rigurosamente las tres leyes fundamentales del movimiento, hoy llamadas
Leyes de Newton: la primera ley o ley de la inercia, según la cual todo cuerpo permanece
tercera o ley de acción y reacción, que explica que por cada fuerza o acción ejercida sobre
De estas tres leyes dedujo una cuarta, que es la más conocida: la ley de la gravedad,
que según la leyenda le fue sugerida por la observación de la caída de una manzana del
árbol. Descubrió que la fuerza de atracción entre la Tierra y la Luna era directamente
distancia que las separa, calculándose dicha fuerza mediante el producto de ese cociente
por una constante G; al extender ese principio general a todos los cuerpos del Universo lo
pero Newton les dio el carácter sistemático de una teoría general, capaz de sustentar la
concepción científica del Universo durante más de dos siglos. Si todavía en nuestros días
conjunto de fenómenos; así lo expresó un compatriota suyo, el poeta Alexander Pope: "La
Naturaleza y sus leyes yacían ocultas en la noche, pero dijo Dios: ¡Hágase la luz!, y nació
Isaac Newton".
Hasta que terminó su trabajo científico propiamente dicho (hacia 1693), Newton se
astrónomo del siglo. Sobre todos estos temas mantuvo agrios debates con otros científicos
(como Edmund Halley, Robert Hooke, John Flamsteed o el citado Leibniz), en los que
(La Haye, Francia, 1596 - Estocolmo, Suecia, 1650) Filósofo y matemático francés.
Después del esplendor de la antigua filosofía griega y del apogeo y crisis de la escolástica
en la Europa medieval, los nuevos aires del Renacimiento y la revolución científica que lo
su iniciador, se propuso hacer tabla rasa de la tradición y construir un nuevo edificio sobre
no cuestionó a Dios, sino todo lo contrario; sin embargo, al igual que Galileo, hubo de sufrir
entonces uno de los más prestigiosos de Europa, donde gozó de un cierto trato de favor en
atención a su delicada salud. Los estudios que en tal centro llevó a cabo tuvieron una
Descartes, sin duda en La Flèche debió cimentarse la base de su cultura. Las huellas de tal
los que figura el del mismo Descartes) era muy variado: giraba esencialmente en torno a la
ejercicios prácticos útiles para la vida de los futuros gentilhombres. Aun cuando el programa
propiamente dicho debía de resultar más bien ligero y orientado en sentido esencialmente
práctico (no se pretendía formar sabios, sino hombres preparados para las elevadas
misiones políticas a que su rango les permitía aspirar), los alumnos más activos o curiosos
aprendido en relación con sus posibles ocupaciones futuras (burocracia o milicia). Tras su
la facultad de Poitiers (1616), y a los veintidós años partió hacia los Países Bajos, donde
sirvió como soldado en el ejército de Mauricio de Nassau. En 1619 se enroló en las filas del
Maximiliano I de Baviera.
invierno de ese año se halló bloqueado en una localidad del Alto Danubio, posiblemente
cerca de Ulm; allí permaneció encerrado al lado de una estufa y lejos de cualquier relación
social, sin más compañía que la de sus pensamientos. En tal lugar, y tras una fuerte crisis
de escepticismo, se le revelaron las bases sobre las cuales edificaría su sistema filosófico:
el método matemático y el principio del cogito, ergo sum. Víctima de una febril excitación,
durante la noche del 10 de noviembre de 1619 tuvo tres sueños, en cuyo transcurso intuyó
Tras renunciar a la vida militar, Descartes viajó por Alemania y los Países Bajos y
regresó a Francia en 1622, para vender sus posesiones y asegurarse así una vida
independiente; pasó una temporada en Italia (1623-1625) y se afincó luego en París, donde
gozaban de gran consideración y, además, se veían favorecidas por una relativa libertad de
pensamiento. Descartes consideró que era el lugar más favorable para cumplir los objetivos
Los cinco primeros años los dedicó principalmente a elaborar su propio sistema del
mundo y su concepción del hombre y del cuerpo humano. En 1633 debía de tener ya muy
luz; sin embargo, la noticia de la condena de Galileo le asustó, puesto que también
censurable desde el punto de vista teológico. Como temía que tal texto pudiera contener
En 1637 apareció su famoso Discurso del método, presentado como prólogo a tres
descubrimientos y el ímpetu de las ideas, el libro bastó para dar a su autor una inmediata y
merecida fama, pero también por ello mismo provocó un diluvio de polémicas, que en
Descartes proponía en el Discurso una duda metódica, que sometiese a juicio todos
los conocimientos de la época, aunque, a diferencia de los escépticos, la suya era una duda
saber. Este principio lo halló en la existencia de la propia conciencia que duda, en su famosa
formulación «pienso, luego existo». Sobre la base de esta primera evidencia pudo desandar
sencillas hasta hallar sus elementos básicos, las ideas simples, que se presentan a la razón
complejo, exigiendo a cada nueva relación establecida entre ideas simples la misma
evidencia de éstas. Los ensayos científicos que seguían al Discurso ofrecían un compendio
de sus teorías físicas, entre las que destaca su formulación de la ley de inercia y una
propiedad de los cuerpos materiales, fueron expuestos por Descartes en las Meditaciones
Dios y de la inmortalidad del alma, ya apuntada en la cuarta parte del Discurso del método.
El mecanicismo radical de las teorías físicas de Descartes, sin embargo, determinó que
eclesiásticas, tanto en los Países Bajos como en Francia. Nacidas en medio de discusiones,
las Meditaciones metafísicas habían de valerle diversas acusaciones promovidas por los
teólogos; algo por el estilo aconteció durante la redacción y al publicar otras obras suyas,
como Los principios de la filosofía (1644) y Las pasiones del alma (1649).
satisfacciones intelectuales que le proporcionaba Cristina, Descartes no fue feliz en "el país
de los osos, donde los pensamientos de los hombres parecen, como el agua,
metamorfosearse en hielo". Estaba acostumbrado a las comodidades y no le era fácil
levantarse cada día a las cuatro de la mañana, en plena oscuridad y con el frío invernal
royéndole los huesos, para adoctrinar a una reina que no disponía de más tiempo libr e
debido a sus obligaciones. Los espartanos madrugones y el frío pudieron más que el
filósofo, que murió de una pulmonía a principios de 1650, cinco meses después de su
llegada.
garantice su certeza, y como el filósofo que supone el punto de ruptura definitivo con la
elaborar una doctrina basada en principios totalmente nuevos procedía del desencanto ante
era crear un método que hiciera posible alcanzar en todo el ámbito del conocimiento la
como verdadero nada de lo que no se tenga absoluta certeza de que lo es; descomponer
cada problema en sus partes mínimas; ir de lo más comprensible a lo más complejo; y, por
último, revisar por completo el proceso para tener la seguridad de que no hay ninguna
omisión.
certeza es «la duda metódica». Siguiendo este sistema, Descartes pone en tela de juicio
propia existencia y la del mundo. Ahora bien, en toda duda hay algo de lo que no podemos
dudar: de la misma duda. Dicho de otro modo, no podemos dudar de que estamos dudando.
Llegamos así a una primera certeza absoluta y evidente que podemos aceptar como
verdadera: dudamos.
bien, no es posible pensar sin existir. La suspensión de cualquier verdad concreta, la misma
pensante. De ahí su célebre formulación: pienso, luego existo (cogito, ergo sum). Por lo
A partir de ello elabora Descartes toda su filosofía. Dado que no puede confiar en
las cosas, cuya existencia aún no ha podido demostrar, Descartes intenta partir del
pensamiento no se compone de cosas, sino de ideas sobre las cosas. La cuestión que se
percibir con la misma «claridad» y «distinción» (los dos criterios cartesianos de certeza) con
Descartes pasa entonces a revisar todos los conocimientos que previamente había
representaciones de nuestro pensamiento son de tres clases: ideas «innatas», como las de
belleza o justicia; ideas «adventicias», que proceden de las cosas exteriores, como las de
estrella o caballo; e ideas « ficticias», que son meras creaciones de nuestra fantasía, como
obviamente servir de asidero. Y respecto a las ideas «adventicias», originadas por nuestra
experiencia de las cosas exteriores, es preciso obrar con cautela, ya que no estamos
seguros de que las cosas exteriores existan. Podría ocurrir, dice Descartes, que los
que realmente existen fuera de nosotros, hubieran sido provocados por un «genio maligno»
que quisiera engañarnos. O que lo que nos parece la realidad no sea más que una ilusión,
Pero al examinar las ideas «innatas», sin correlato exterior sensible, encontramos
en nosotros una idea muy singular, porque está completamente alejada de lo que somos:
la idea de Dios, de un ser supremo infinito, eterno, inmutable, perfecto. Los seres humanos,
finitos e imperfectos, pueden formar ideas como la de "triángulo" o "justicia". Pero la idea
Por consiguiente, Dios existe; y siendo como es un ser perfectísimo, no puede engañarse
haciéndonos creer que es real un mundo que no existe. El mundo, por lo tanto, también
ontológico empleado ya en el siglo XII por San Anselmo de Canterbury, y fue duramente
atacada por los adversarios de Descartes, que lo acusaron de caer en un círculo vicioso:
para demostrar la existencia de Dios y así garantizar el conocimiento del mundo exterior se
utilizan los criterios de claridad y distinción, pero la fiabilidad de tales criterios se justifica a
su vez por la existencia de Dios. Tal crítica apunta no sólo a la validez o invalidez del
argumento, sino también al hecho de que Descartes no parece aplicar en este punto su
propia metodología.
esencia de los seres. Introduce aquí su concepto de sustancia, que define como aquello
que «existe de tal modo que sólo necesita de sí mismo para existir». Las sustancias se
manifiestan a través de sus modos y atributos. Los atributos son propiedades o cualidades
sin las cuales una sustancia dejaría de ser tal sustancia. Los modos, en cambio, no son
pues el espíritu «piensa siempre». Existe, por lo tanto, una sustancia pensante (res
compone los cuerpos físicos (res extensa), cuyo atributo es la extensión, o, si se prefiere,
«dualismo» cartesiano.
el universo es como una enorme máquina cuyo funcionamiento podremos llegar a conocer
principio, a todos los seres. Así, los animales no son más que máquinas muy complejas.
Sin embargo, Descartes hace una excepción cuando se trata del hombre. Dado que está
compuesto de cuerpo y alma, y siendo el cuerpo material y extenso (res extensa), y el alma
espiritual y pensante (res cogitans), debería haber entre ellos una absoluta incomunicación.
No obstante, en el sistema cartesiano esto no ocurre, sino que el alma y el cuerpo
se comunican entre sí, no al modo clásico, sino de una manera singular. El alma está
asentada en la glándula pineal, situada en el encéfalo, y desde allí rige al cuerpo como «el
nauta rige la nave», por medio de los espíritus animales, sustancias intermedias entre
espíritu y cuerpo a manera de finísimas partículas de sangre, que transmiten al cuerpo las
posteriores.
franco dualismo establecido entre las dos sustancias, Descartes planteó los problemas
fundamentales de la filosofía especulativa europea del siglo XVII. Entendido como sistema
pocas décadas. Sin embargo, la filosofía cartesiana se convirtió en punto de referencia para
gran número de pensadores, unas veces para intentar resolver las contradicciones que
encerraba, como hicieron los pensadores racionalistas, y otras para rebatirla frontalmente,
cartesianismo con la filosofía de San Agustín. El filósofo alemán Gottfried Wilhelm Leibniz
la comunicación entre cuerpo y alma. Spinoza, de hecho, fue aún más lejos, y afirmó que
existía una sola sustancia, que englobaba en sí el orden de las cosas y el de las ideas, y
de la que la res cogitans y la res extensa no eran sino atributos, con lo que se llegaba al
panteísmo.
Hobbes, John Locke y David Hume negaron que la idea de una sustancia espiritual fuera
demostrable; afirmaron que no existían ideas innatas y que la filosofía debía reducirse al
obra en que Newton estableció los tres principios fundamentales de la dinámica, también