Esg lé sia Eva ngélica
Centre Cristià de Mallorca
Palabra para compartir en los Grupos de Hogar 2da semana de agosto de 2021
Estamos de paso, no de paseo
Texto bíblico:
Marcos 10:17-22
El día a día nos lleva a plantear preguntas delante de Jesús, que, aunque lícitas, no lo tienen presente
a Él. Eso nos impide escuchar su voz, y, por tanto, reconocer en qué lugares que no son Él, está
puesto nuestro corazón. Solo si nos dejamos leer por Jesús y escuchamos con humildad su voz
podremos escuchar cómo nos muestra aquellos lugares en dónde aun descansa nuestra confianza y
solo así, podremos arrepentirnos y caminar sembrando y cosechando con un verdadero espíritu de
trascendencia. Es decir, vivir caminando hacia el cielo.
INTRODUCCIÓN
El joven rico se acerca a Jesús con el deseo o la inquietud de averiguar algo.
Se acerca con una pregunta que no es fruto de la casualidad, sino algo que cada uno de nosotros
tenemos, porque Dios mismo lo ha puesto en nosotros. Es una inquietud que es una de las tres
grandes preguntas que se ha hecho, y hace, la humanidad. ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? y la
pregunta del joven rico: ¿A dónde iré?
Esta curiosidad por lo que vendrá después de la muerte, es una pregunta que no podemos eludir,
todos tarde o temprano nos tenemos que enfrentar a ella, es una pregunta que como decimos
encierra esa semilla puesta por Dios en nosotros. Una semilla que ya sea con la pérdida de un
familiar, amigo o incluso mascota, nos hace pararnos, aunque sea por un momento y levantar la
mirada. Y esto nos pasa tanto a creyentes como a ateos o agnósticos.
Hace poco escuché que el presentador de un latenight americano le preguntaba a un famoso actor:
- ¿Qué crees que pasa cuando morimos?
Y el famoso actor contestaba:
- No sé qué pasa después de la muerte, pero sé que los que se quedan, y nos aman, nos
echarán menos.
Al margen de lo que parece un guion preparado, son muchas las personas que aun no creyendo en
Dios, cuando alguien fallece tienen bonitas palabras de recuerdo de aquella persona que ya no está, y
a la vez, algunas expresan el anhelo y deseo de que esté en el cielo. Estas personas, al margen de
creer o no creer en Dios, ven el cielo como un lugar bueno, agradable, un lugar en dónde hay
descanso y paz.
Sin embargo, estas palabras de Jesús al joven rico, no son para alguien que no conocen a Dios, sino
justamente lo contrario, son unas palabras para alguien que supuestamente conoce a Dios y que al
menos aparentemente, sabe lo que tiene que hacer para ir al cielo.
Algo que desde hace un tiempo es una constante en mi vida es que no se trata de esto o lo otro, sino
de las dos cosas a la vez. En este caso vemos que el joven rico se acerca a Jesús, al Rey de reyes, al
Señor de los cielos y le hace una pregunta: ¿qué haré para heredar la vida eterna? Y si bien sabemos
que se trata de no hacer, es decir que no es por obras, sino por gracia, a la vez es hacer, es tomar
decisiones. No es una cosa o la otra, es las dos a la vez. Por eso esta mañana quiero invitaros, como
Jesús me ha invitado a mí, no tanto a reformular lo que sabemos, sino más bien revisar, dónde están
puestos los acentos de nuestra vida.
• CUANDO NOS ACERCAMOS A JESÚS.
17 Cuando Jesús salía para irse, vino un hombre corriendo, y arrodillándose delante de Él, le
preguntó[a]:«Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?». 18 Jesús le respondió: « ¿Por
qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino solo uno, Dios.
1. Los pies de Jesús son el culto del domingo, la reunión del grupo de hogar, mi lugar íntimo y mi
trato al cajero del supermercado.
2. Adorar es ser consciente de quién tenemos delante.
3. Nuestra vida como expresión de adoración.
4. Hacer al otro es hacer a Jesús.
5. Si Jesús es bueno, entonces Jesús es Dios y su yugo es mejor.
6. Nuestra vida como expresión de que Jesús nuestro Maestro Bueno.
7. Solo puede haber un Maestro bueno en el trono. Si solo obedezco a Jesús cuando coincido
con Él…
8. Historia de la moto.
9. Nuestra aparente buena teología.
10. Nuestras aparentes buenas obras.
• CUANDO NOS ENCONTRAMOS CON JESÚS.
19 Túsabes los mandamientos: “NO MATES, NO COMETAS ADULTERIO, NO HURTES, NO DES FALSO
TESTIMONIO, no defraudes, HONRA A TU PADRE Y A TU MADRE”». 20 «Maestro, todo esto lo he
guardado desde mi juventud», dijo el hombre.
1. Los mandamientos son una invitación a reconocer nuestra incapacidad.
2. El joven rico quiere algo nuevo, enganchados a lo nuevo.
3. Moisés, el pueblo y la ley.
4. El inicio del problema, el jardín del Edén.
5. Seréis como Dios.
6. Todos somos Adán y Eva.
7. Mis autojustificaciones nunca alcanzan.
8. La voz del Maestro Bueno nos muestra nuestra maldad.
9. Nuestra respuesta al maestro muestra nuestra realidad.
10. Entre el hacer y el ser.
• CUANDO NUESTRAS JUSTIFICACIONES SE ENFRENTAN AL JUSTO.
21 Jesús, mirándolo, lo amó y le dijo: «Una cosa te falta: ve y vende cuanto tienes y da a los pobres, y
tendrás tesoro en el cielo; entonces vienes y me sigues». 22 Pero él, afligido por estas palabras, se fue
triste, porque era dueño de muchos bienes.
1. Lo que mueve a Jesús es el Amor.
2. La tristeza viene cuándo llevamos una vida con nosotros en el centro.
3. La invitación de Jesús es a seguirle y desprendernos de nosotros.
4. Las riquezas, sean las que sean no son malas en sí mismas.
5. Cuando lo que poseo me posee.
6. Lo que poseo es para compartirlo.
7. La invitación de Jesús es a ser libres.
8. Nuestra tendencia a pedir normas.
9. Las normas son controlables.
10. No queremos tener dueño que no sea controlable.
Conclusión:
Solo podemos vivir una vida de verdadero discipulado, si vivimos con los pies en la tierra y la mirada
en el cielo.
Es vivir con esa tensión, la misma tensión con la que sabedores de que aún nos somos como Jesús,
nos esforzamos en su Gracia.
Y es que es su irreverente Gracia nos muestran que aún tenemos muletas en las que nos apoyamos,
que aún no confiamos tanto como decimos en Jesús, y que Jesús, a pesar de que no lo queramos
aceptar, no nos basta. Pero la buena noticia es que todo esto da igual, porque la misma gracia que
nos muestra nuestra autojustificación, nos invita a seguirlo, a dejar todas estas muletas y a que
solamente Jesús sea suficiente. ¿Qué cosas se han levantado en tu corazón y en mi corazón y nos
están impidiendo confiar solo en Jesús? ¿Qué cosas al acercarme a los pies de Jesús estoy viendo que
aún ocupan su lugar?
Dios me hablaba, al igual que hace unos fines de semana de un continuo bautizo, en un continuo
convertirnos. Jesús nos invita a tomar hoy la cruz y seguirle, a hacer por el otro como si para Él se
tratara y como hemos visto, a usar de la manera correcta cada una de las riquezas que el Señor
permita que tengamos en nuestras manos.
Es interesante notar que los tres evangelistas sitúan en el contexto inmediato la enseñanza de Jesús
sobre los niños. Nosotros tenemos la tendencia a rechazar a los niños y recibir a los jóvenes ricos y
exitosos. ¿Qué entiendes por una vida de éxito? Y Jesús, ¿qué entiende por una vida de éxito?
No se trata de si el cielo empieza aquí o después de la muerte, sino de si nuestra mirada hoy, está
puesta en Jesús. Aquel que hace más de 2000 años murió por nosotros, venció a la muerte y está
preparando morada para nosotros. ¿Deseo ese día? ¿Anhelo encontrarme con Jesús en el cielo?, o
por el contrario los afanes del día a días, las preocupaciones, necesidades, penurias, faltas de perdón,
tristezas… te están haciendo enfocarte solo en el presente, en las cosas que van a pasar.
Cielo y tierra pasarán, más la palabra de Dios no pasará. Su palabra es nuestro descanso, tenemos
aflicciones, tenemos dificultades, pero tendremos descanso, y eso no es excusa para no trabajar y
esforzarnos, sino todo lo contrario, sabedores de que somos peregrinos y nuestro tiempo es limitado,
hacerlo con fuerzas, no las nuestras.
Podemos acercarnos a Jesús con una aparente correcta teología y sin embargo no tenerlo presente,
podemos llevar una aparente vida piadosa y no tener presente a Jesús en nuestras vidas, podemos
llamar a Jesús bueno y sin embargo no tenerlo presente. La invitación de Jesús no es a seguir un
conjunto de normas o reglas, es a seguirle, y esta invitación es una invitación diaria, una decisión
diaria a ir a sus pies.
Este seguimiento implica reconocer delante suya que fallamos, que pecamos y que nuestro corazón
puede estar apoyándose en lugares que no son Él. Por eso en esta mañana, entiendo que la invitación
de Jesús es a dejarnos leer y antes de contestar, dejar que el Espíritu Santo nos muestre si realmente
tenemos a Jesús presente o no, y entonces abrazar la irreverente, radical y suficiente Gracia de Dios,
porque no existe justicia propia que nos de mérito delante de Dios, solo Cristo. Eso nos hace caminar
con los pies en la tierra y la mirada en lo eterno, porque como seguidores de Jesús estamos en esta
vida de paso, pero no de paseo.
Jordi Odriozola.
Palma, 08.08.21