ANOTACIONES SOBRE PLANIFICACIÓN
SUCESORIA, PACTO SOBRE HERENCIA
FUTURA Y TESTAMENTO ULTERIOR
por Luis Alejandro Ugarte
Sumario: I. Introducción. II. Planificación sucesoria: objeto y mecanismos. III. Pactos
sucesorios autorizados en el nuevo artículo 1010 del CCCN. IV. Fuerza vinculante
y derechos eventuales contenidos en el pacto sucesorio autorizado. V. El testamento
como acto de última voluntad autorizado. VI. El pacto autorizado sin intervención
del causante y su testamento ulterior. VII. La intervención del causante y el tiempo
que transcurra entre el pacto y su muerte. VIII. La opinión contraria a la posibilidad
de testar luego del pacto. IX. Nuestra reflexión sobre los argumentos contrarios.
I. Introducción
La Comisión Nº 8 –Sucesiones– de las XXVIII Jornadas Nacionales
de Derecho Civil organizadas por la Universidad de Mendoza y la
Universidad Nacional de Cuyo, celebradas del 22 al 24 de septiembre
de 2022, trató el tema de mecanismos de planificación sucesoria, pactos
sobre herencia futura y empresa familiar. Tuve el gusto de presidirla
conjuntamente con las doctoras Olga Orlandi y Mariana Iglesias1.
Transcurrido un tiempo prudencial desde esas Jornadas, en que se
publicaron trabajos y comentarios adicionales, la doctora Graciela Me-
dina me invitó a participar en esta prestigiosa Revista para escribir
1 DONATO, Tomás, Comentarios a las conclusiones de la Comisión 8: Sucesiones.
XXVIII Jornadas Nacionales de Derecho Civil – Mendoza – 2022, en Revista Jurídica
Región Cuyo - Argentina, Nº 13, diciembre de 2022, cita: IJ-MMMDCCCVI-161,
agrega que todos los ponentes tuvieron la posibilidad de exponer sus argumentos ante
el auditorio, para luego procederse a la votación entre los miembros titulares. Se
trataron 46 ponencias y se formularon 51 recomendaciones al plenario
281
Doctrina
sobre el tema Los pactos sobre herencia futura y planificación suce-
soria, que luego de nuestra tarea en Mendoza consideré demasiado
amplio para la extensión asignada a esta colaboración. Por eso prefiero
limitarlo solamente a un interrogante de los tantos que quedaron luego
de aquellas Jornadas.
La cuestión se vincula con la planificación sucesoria y uno de sus
mecanismos, autorizado en el artículo 1010, parte segunda, del Código
Civil y Comercial de la Nación (CCCN)2. Esta disposición admite la
celebración de pactos sobre una herencia futura referidos a una ex-
plotación productiva o a participaciones societarias, con miras a con-
servar la unidad de gestión empresaria o a la prevención o solución
de conflictos, que puede incluir disposiciones referidas a futuros de-
rechos hereditarios y establecer compensaciones a favor de otros le-
gitimarios, que son válidos, sean o no parte el futuro causante y su
cónyuge, si no afectan la legítima hereditaria, los derechos del cónyuge
ni los derechos de terceros.
Frente a este pacto autorizado, como excepción a la primera parte
de la misma norma que genéricamente prohíbe que la herencia futura
sea objeto de los contratos, la pregunta es si dicho pacto impide al
futuro causante otorgar un testamento ulterior, si el acto de última
voluntad otorgado será eficaz frente al pacto y cuáles son las conse-
cuencias que genera el otorgamiento de un testamento ulterior que
enfrenta o modifica las disposiciones del pacto.
El tema, ciertamente opinable y discutible, fue planteado y aceptado
por nosotros en el Tratado de las sucesiones, escrito conjuntamente
con la doctora Lidia B. Hernández, y volvemos sobre el particular
2Artículo 1010: Herencia futura. La herencia futura no puede ser objeto de los
contratos ni tampoco pueden serlo los derechos hereditarios eventuales sobre objetos
particulares, excepto lo dispuesto en el párrafo siguiente u otra disposición legal ex-
presa.
Los pactos relativos a una explotación productiva o a participaciones societarias
de cualquier tipo, con miras a la conservación de la unidad de la gestión empresaria
o a la prevención o solución de conflictos, pueden incluir disposiciones referidas a
futuros derechos hereditarios y establecer compensaciones en favor de otros legiti-
marios. Estos pactos son válidos, sean o no parte el futuro causante y su cónyuge,
si no afectan la legítima hereditaria, los derechos del cónyuge, ni los derechos de
terceros.
282
Planificación sucesoria, pacto sobre herencia futura y testamento ulterior
para postular, con la regulación actual, la posibilidad de testar, sin
perjuicio de los efectos anormales del contrato y la posible acción
resarcitoria de los herederos perjudicados.
Esta cuestión mereció opiniones discordantes de otro sector de la
doctrina y no tuvo recepción directa en las recomendaciones aprobadas
por las XXVIII Jornadas Nacionales de Derecho Civil citadas.
Sin embargo, en una recomendación al plenario, que resultó con
29 votos afirmativos y 9 abstenciones, sobre la que volveré más ade-
lante, aprobada como conclusión Nº 16 en la página de las Jornadas,
se indicó que “El pacto autorizado por el artículo 1010 del CCCN se
refiere a derechos eventuales, que deben encontrarse al tiempo de la
muerte en el patrimonio del causante”3.
Tampoco conozco fallos que hayan tocado este interrogante en
particular, de manera que solamente podemos referirnos a esta cues-
tión desde la perspectiva de la dogmática jurídica, abundando en
argumentaciones posteriores a aquella obra y a lo que pudimos com-
pulsar de los profesores participantes en la aludida comisión men-
docina.
El desarrollo del tema discutido no tiene solución expresa con la
mera lectura del precepto, que contempla la validez de los pactos au-
torizados “...sean o no parte el futuro causante y su cónyuge, si no
afectan la legítima hereditaria, los derechos del cónyuge, ni los derechos
de terceros”. Esto es así, por cuanto el testamento posterior al pacto
puede no afectar los tres supuestos contemplados en la disposición, y
sin embargo enfrentar, alterar o modificar parcial o totalmente lo con-
venido.
También debemos concordar en que la norma del artículo 1010
del CCCN establece criterios generales que deben ser objeto de una
futura ley especial u otra reforma parcial al CCCN, ya que abre un
cauce de temas que merecen ser regulados4.
Para contestar el interrogante planteado es menester formular una
3 Ver https://drive.google.com/file/d/1gtc3eE2ZtqHjY36e9Gg0HNMvvdG5YAIj/
view?pli=1.
4 En tal sentido puede verse el Proyecto de reformas elevado el 13-9-2018 por
la Comisión creada por decreto 182/2018 integrada por los Dres. Diego Botana, Julio
C. Rivera y Ramón Pizarro.
283
Doctrina
reseña del objeto y mecanismos de planificación sucesoria, la naturaleza
jurídica y alguno de los efectos de los pactos autorizados sobre la
herencia futura, el sustento legal y constitucional de los derechos en
juego y aludir a las consecuencias que sobre el pacto podría generar
el acto de última voluntad posterior al pacto.
Además, sin dejar de hacer notar los argumentos contrarios a la
eficacia del testamento ulterior al pacto y la dificultad de la cuestión,
ciertamente opinable, se tratará de contestarlos y ampliar las funda-
mentaciones dadas en otra ocasión.
II. Planificación sucesoria: objeto y mecanismos
Puede ocurrir que un interesado piense en lo que sucederá a su
muerte, y desee organizar aspectos no patrimoniales y patrimoniales
vinculados con su persona y su herencia.
Medina y Rolleri dicen que planificar es hacer planes o proyectos
de una acción y en el ámbito del Derecho Sucesorio en los últimos
años ha surgido el concepto de “planificación sucesoria” que especial-
mente consiste en articular un conjunto de medidas o de acciones con
vistas a evitar los conflictos que puedan sobrevenir a la muerte de
una persona, tendiendo a proteger de esta manera el ámbito de una
unidad de negocios, como lo es una explotación productiva o partici-
paciones societarias, especialmente las familiares5.
El disparador de esta planificación puede tener como causa la pro-
ximidad de la muerte, tener una enfermedad incapacitante o el temor
a contraerla, una intervención quirúrgica, un viaje o una actividad ries-
gosa, la protección de las necesidades de los más cercanos, la preser-
vación de la empresa familiar, la mejor administración de los bienes,
etcétera.
Pérez Lasala y Lizárdez agregan que muchas decisiones que no-
sotros tomamos en vida, aunque no tomemos conciencia de ello, pueden
repercutir de manera directa en el sistema sucesorio y lo ejemplifican
con el régimen patrimonial por el cual contraemos matrimonio, que
5
MEDINA, Graciela y ROLLERI, Gabriel, Derecho de las Sucesiones, Abele-
do-Perrot, Buenos Aires, 2017, p. 295.
284
Planificación sucesoria, pacto sobre herencia futura y testamento ulterior
de algún modo planifica la sucesión, ya que no va a ser lo mismo el
modo de distribución de los bienes entre los herederos y el cónyuge
supérstite si hablamos de bienes gananciales o propios (si optamos
por el régimen de separación de bienes). O ante una convención ma-
trimonial, en convenios reguladores de los divorcios, o si decidiésemos
conformar una unión convivencial6.
La planificación aludida comporta un proceso integrado por uno o
varios actos jurídicos, que persiguen la oportuna transmisión patrimo-
nial que entendemos adecuada o lo que consideramos como mejor
solución a cuestiones personales o patrimoniales.
El Código Civil derogado contenía una prohibición expresa a los
pactos sobre la herencia futura en el artículo 1175, aunque otras dis-
posiciones del mismo ordenamiento generaban excepciones, más o me-
nos aceptadas (poderes para aceptar herencias no deferidas, ofertas de
donaciones para aceptar después de la muerte, mandatos irrevocables,
donaciones de nuda propiedad con reserva de usufructo, transmisión
de bienes a legitimarios, etc.).
El nuevo CCCN recepta una mayor autonomía de la voluntad en
el aspecto contractual, en el Derecho de Familia y en el Sucesorio,
sin perjuicio de las normas de orden público que caracterizan a estas
disciplinas, mantenidas o amenguadas.
También la planificación puede integrarse con cuestiones extrapa-
trimoniales.
Frente a la previsión de la propia incapacidad, por ejemplo, el
artículo 60 del CCCN autoriza el otorgamiento de directivas anticipadas
por vía del testamento para la vida (conocido también como living
will), las personas que darán el consentimiento para actos médicos,
exceptuando el desarrollo de prácticas eutanásicas que se tienen por
no escritas.
El reconocimiento irrevocable de hijos extramatrimoniales puede
efectuarse en cualquiera de las formas previstas contempladas en el
artículo 571 del CCCN, por declaración formulada ante el oficial del
Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas en oportunidad
6 PÉREZ LASALA, Fernando y LIZÁRDEZ, María Valeria, Planificación suce-
soria, en RCCyC 2022 (agosto), p. 42; L. L. Online, AR/DOC/2020/2022.
285
Doctrina
de inscribirse el nacimiento, o posteriormente, por instrumento público
o privado o por disposiciones contenidas en actos de última voluntad,
aunque se efectuara en forma incidental.
Cualquiera de los padres que no se encuentre privado o suspendido
del ejercicio de la responsabilidad parental puede nombrar tutor o tu-
tores a sus hijos menores de edad, sea por testamento o por escritura
pública, en las condiciones del artículo 106 del CCCN.
También la persona capaz puede designar, mediante una directiva
anticipada, a quien ha de ejercer su curatela, y los padres pueden
nombrar curadores y apoyos de sus hijos incapaces o con capacidad
restringida, en los casos y con las formas en que pueden designarles
tutores (art. 139, íd.).
A estas cuestiones extrapatrimoniales, que citamos como ejemplo,
pueden agregarse otras de contenido patrimonial, para lo cual existen
mecanismos que facilitan el diseño de esta regulación. Se autoriza hoy
a actuar libremente para evitar o minimizar los problemas que puedan
ocurrir o para satisfacer ciertos intereses, siempre sujetos a limitaciones
de orden público.
Ante la certeza de la muerte, aun desconociendo el momento en
que ella va a ocurrir, sea con finalidad tuitiva de aquellos que inten-
tamos proteger o con propósito de conservar el capital formado durante
la vida, mantener una empresa o simplemente destinar los bienes a
propósitos de bien común, pueden llevarse adelante distintos mecanis-
mos de planificación sucesoria7.
Coincidimos con Mourelle de Tamborenea en que las nuevas formas
familiares o la modificación del modelo familiar tradicional anterior
y la prolongación de la vida debido a los avances de la medicina,
juntamente con los ya apuntados principios de una democratización
del Derecho de Familia y la mayor autonomía de la voluntad para
autorregular dichos intereses, han generado el desarrollo de esta pla-
nificación sucesoria.
7 MOURELLE DE TAMBORENEA, María Cristina, Planificación sucesoria pa-
trimonial y no patrimonial. Una herramienta a utilizar pensando en la herencia, en
L. L. del 27-9-2018, p. 1; L. L. 2018-E-910; AR/DOC/1597/2018, con cita de GLIKIN,
Leonardo, Pensar la herencia, Emecé, Buenos Aires, 1995.
286
Planificación sucesoria, pacto sobre herencia futura y testamento ulterior
Y también es oportuno reseñar la clasificación sostenida por Her-
nández e Iglesias8, que distinguen en materia de planificación distintos
casos en que puede contemplarse: a) que no exista transmisión inme-
diata de bienes, por ejemplo, a través de un testamento, en donde
organiza y divide sus bienes para que tenga efectos luego de su muerte,
o b) que se prevea la transmisión inmediata de bienes, por ejemplo,
mediante el contrato de donación, teniendo en este caso voluntad de
despojarse de su patrimonio en beneficio del o de los planificados con
efectos en lo inmediato (en cuanto a la transferencia de los bienes),
pero con consecuencias –eventualmente para luego de su muerte–; c)
que intervenga o participe el futuro causante o su cónyuge, o d) que
no medie participación del futuro causante y su cónyuge.
Rolleri menciona la indivisión forzosa de la herencia como forma
de planificación sucesoria, entre numerosas alternativas sobre los bie-
nes, acciones y unidades económicas como la transmisión de la empresa
familiar, partición por los ascendientes (art. 2411), sea por donación
(art. 2415) o por testamento (art. 2421), mejora a herederos legitimarios,
ya sea por dispensa de colación de las donaciones realizadas o mediante
la institución de legados (art. 2385), mejora a favor de heredero con dis-
capacidad (art. 2448), designación de administrador judicial (art. 2347)
y albaceas (art. 2524), las instituciones hereditarias o de legados con
fines benéficos destinadas a simples asociaciones, a los pobres y a
favor del alma del testador (art. 2485), las fundaciones creadas por el
testamento del causante (art. 2279, inc. d)9.
Se puede planificar con fines de partición o indivisión, con fines
de mejorar a un heredero forzoso o a un tercero, con fines de admi-
nistración, de transmisión de una empresa familiar, celebrar protocolos
de sociedades de familia o celebrar pactos sucesorios autorizados10.
A estos ejemplos se pueden agregar los contratos parasocietarios
8 HERNÁNDEZ, Carlos A. e IGLESIAS, Mariana B., en RDCO, Nº 272, mayo/ju-
nio de 2015, ps. 709 y ss.
9 ROLLERI, Gabriel, La indivisión forzosa de la herencia como modo de pla-
nificación o pacto sucesorio, en RCCyC 2022 (agosto), p. 50; L. L. Online, AR/DOC/
2025/2022.
10 MOURELLE DE TAMBORENEA, Planificación sucesoria patrimonial y no
patrimonial. Una herramienta a utilizar pensando en la herencia cit.
287
Doctrina
sobre la herencia futura11, los protocolos de sociedades de familia12,
la importancia instrumental o vehicular del fideicomiso para lograr
algunas de las finalidades citadas; claro que siempre resguardando el
orden público sucesorio y evitando que sirva para el fraude. Sobre
esto último, se ha dado una importante decisión judicial en materia
de contratos de fideicomiso de planificación familiar con finalidad
sucesoria13.
Se puede aludir también a contratos de fideicomiso celebrados por
el futuro causante como fiduciante que producen efectos luego de su
muerte, o al fideicomiso testamentario14.
Explica Romero que existen casos en que, por imperio de la ley
o por voluntad de los socios, opera la incorporación de los herederos
del socio fallecido, es decir que el fenómeno sucesorio hace ingresar
a los herederos en la posición jurídica societaria que ocupaba el cau-
sante al tiempo de su deceso (art. 2280, CCCN). Esta incorporación
de los herederos a la sociedad puede provocar graves trastornos y
conflictos en el seno de aquélla, sobre todo cuando el socio fallecido,
por sí o sindicado con otros, ostentaba, al tiempo de su muerte, el
control societario (art. 33, LGS), independientemente de que los socios
supérstites hayan sido o no familiares con vocación hereditaria respecto
de aquél. La distribución igualitaria de la herencia prevista para la
sucesión intestada (art. 2426, CCCN) suele ser incompatible con las
diferencias de preparación, actitud, aptitud, proyecto de vida, etcétera,
que –naturalmente– se presentan entre los distintos herederos, en lo
11 ROMERO, Raúl, Contrato parasocietario sobre herencia futura, en Revista
Argentina de Derecho Societario, Nº 15, del 15-12-2016; cita: IJ-CCLI-949.
12 FAVIER DUBOIS (h), Eduardo, La empresa familiar frente al Derecho argenti-
no. Hacia su reconocimiento doctrinario y sustentabilidad jurídica, en E. D. 236-2.
13 LISOPRAWSKI, Silvio V., Análisis de un fallo que decreta la nulidad absoluta
de un contrato de fideicomiso de “planificación familiar” con finalidad sucesoria
por violar normas de orden público del Derecho hereditario, en RCCyC 2020 (abril),
p. 183; L. L. Online, AR/DOC/334/2020. Nota al fallo de CCCom. de Necochea,
22-10-2019, “Cardenau, Rubén Omar c/Cardenau, Omar Nicolás y ot. s/Nulidad de
acto jurídico”, RC J 12456/19.
14 AZPIRI, Jorge Osvaldo y REQUEIJO, Oscar H., El fideicomiso y el Derecho
Sucesorio, en L. L. 1995-D-1127; Obligaciones y Contratos. Doctrinas Esenciales,
t. VI, p. 609; AR/DOC/6746/2001.
288
Planificación sucesoria, pacto sobre herencia futura y testamento ulterior
concerniente al desarrollo de la actividad empresarial. De manera tal
que, si el futuro causante fuera buen padre de familia y buen hombre
de negocios, seguramente querría evitar los probables conflictos y pro-
blemas que tal situación provocará tanto en el ámbito de la familia
como en el de la sociedad15.
Y Molina Sandoval agrega, en síntesis, que es tradición del Derecho
Sucesorio continental europeo la escasa libertad del titular de un pa-
trimonio (o de una empresa) a la hora de planificar su herencia y
decidir cómo procura que sus bienes pasen a terceras personas (sean
sus familiares o no). Sostiene que quien tuvo la plena libertad de
construir un patrimonio y organizarlo de acuerdo con su conveniencia
(incluso con estructuras jurídicas complejas, tales como sociedades,
fideicomisos, fundaciones, rentas vitalicias, etc.) no tiene libertad para
disponerlo en vida en función de sus intereses personales o patrimo-
niales. Tiene libertad para arriesgar su patrimonio y celebrar opera-
ciones de riesgo que pueden menoscabarlo seriamente, incluso puede
tener una vida dispendiosa (en torno a gustos costosos o gastos su-
perfluos), pero no puede planificar su patrimonio en vida, sin que
existan serias limitaciones jurídicas a su planificación. Opina que las
regulaciones sucesorias claramente tienen sentido cuando no existe
planificación previa; incluso, podría justificarse cuando existen suce-
sores menores o incapaces que pueden quedar desprotegidos patrimo-
nialmente (lo que también se puede resolver con planificación o, in-
cluso, defecto de planificación), y los repertorios jurisprudenciales exhi-
ben conflictos familiares y sucesorios en orden a la afectación de límites
infranqueables del Derecho Sucesorio. Este autor, si bien considera
que es un avance la regulación de los pactos sucesorios en el nuevo
CCCN, se pronuncia por una mayor flexibilización y señala que el
pacto sucesorio, en esencia, es un contrato mediante el cual una per-
sona diagrama su sucesión de acuerdo con otros interesados (familiares
o terceros), o incluso éstos entre sí, regulando en vida del causante
los derechos sucesorios (sea sobre su adjudicación, disposición, re-
nuncia, etc.)16.
15 ROMERO, Contrato parasocietario sobre herencia futura cit.
16 MOLINA SANDOVAL, Carlos A., Pacto sobre herencia futura, en L. L. del
3-3-2021, p. 1; AR/DOC/259/2021.
289
Doctrina
No es nuestra intención extendernos aquí sobre la justificación de
la legítima, porque no es el objeto de este trabajo y porque esta limi-
tación a liberalidades en vida o por testamento está específicamente
enunciada como requisito de validez de los pactos sucesorios autori-
zados por el artículo 1010, segunda parte, CCCN, además de contar
con base constitucional17.
En cambio, intentaremos avanzar en algunos efectos de estos pactos,
que también comportan mecanismos de planificación sucesoria adi-
cionales a los supuestos enumerados anteriormente a título de ejemplo.
III. Pactos sucesorios autorizados en
el nuevo artículo 1010 del CCCN
Nosotros hemos reseñado y adherido a la postura de Guastavino,
para quien el pacto sucesorio es el contrato cuyo objeto es el todo
o la parte de una herencia futura y cuyo contenido concierne a su
organización o a un aspecto de esa organización, por referirse a
disposición o transferencia de derechos sucesorios eventuales, o por
hacerlo a reglas de distribución de la herencia o a otras cuestiones
sucesorias18.
Los requisitos para que exista el pacto sobre herencia futura son
los siguientes: a) que se celebre en previsión de una sucesión no
abierta todavía; b) que el objeto del contrato forme parte de esa
sucesión, o que el pacto refiera a la universalidad o a una fracción
de la misma; c) que el contrato se realice en virtud de un derecho
hereditario y no a título de crédito u otra clase. “El promitente, por
ejemplo, debe transmitir la cosa objeto del contrato en virtud de un
derecho hereditario sobre la misma [...] Si las cosas o derechos
objeto del contrato no han sido consideradas como objetos heredi-
tarios futuros, y si aquel que contrata en relación a ellas no actúa
como causante o como heredero con derecho eventual a ellos, no
17 Remitimos a HERNÁNDEZ, Lidia B. y UGARTE, Luis A., Tratado de las
sucesiones, Abeledo-Perrot, Buenos Aires, 2020, t. II, ps. 245 y ss.
18 GUASTAVINO, Elías P., Pactos sobre herencia futura, Ediar, Buenos Aires,
1968, p. 74, Nº 38, citado en HERNÁNDEZ y UGARTE, Tratado de las sucesiones cit.,
t. I, ps. 97 y ss.
290
Planificación sucesoria, pacto sobre herencia futura y testamento ulterior
habrá estrictamente un contrato sobre herencia futura, sin perjuicio
de que la nulidad del acto se funde en otras razones legales”19.
Se comprenden distintas clases de pactos sucesorios: a) el pacto
institutivo, es aquel por el cual se dispone de la propia herencia para
después de la muerte; b) el pacto renunciativo, busca la renuncia al
llamamiento a una herencia en vida del causante, y c) el pacto dispo-
sitivo, por el cual el sucesible dispone de la herencia aún no abierta
en favor de un tercero. Como se observa, en los dos primeros la es-
tipulación se anuda entre el de cujus y el sucesible, mientras que en
el último el contrato vincula a éste con cualquier extraño20.
También se los ha dividido, por la extensión, en máximos, inter-
medios o mínimos, según conciernan a la universalidad, a una parte
alícuota o a objetos particulares.
O conforme al modo de celebración, en directos o indirectos, ya
sea que surjan explícita e inmediatamente de los términos de la con-
vención, o que sean otorgados implícita y mediatamente.
O, también, conforme a los sujetos celebrantes, ya que la sucesión
futura puede ser la propia o tratarse de una ajena21.
Medina y Rolleri señalan que “los pactos sobre herencia futura, en
nuestro Derecho, pueden ser definidos como la convención por la cual
el causante organiza su sucesión con otros interesados o éstos estipu-
lando por sí en vida del causante transfieren o abdican derechos, o se
comprometen en orden a la administración y a la resolución de futuros
conflictos relacionados con una empresa”22.
En las XXVIII Jornadas Nacionales de Derecho Civil se dieron
algunos lineamientos por los profesores intervinientes en la Comisión
de Sucesiones.
Así, se recomendó que este pacto puede ser celebrado con futuros
herederos, sean legitimarios o legítimos.
En cuanto a su naturaleza jurídica, se trata de un tipo contractual
19GUASTAVINO, Pactos sobre herencia futura cit., Nº 39, p. 76.
20Ver clasificación de CICU, Antonio, El testamento, Revista de Derecho Privado,
Madrid, 1959, p. 30.
21 GUASTAVINO, Pactos sobre herencia futura cit., ps. 95 y ss.
22 MEDINA y ROLLERI, Derecho de las Sucesiones cit., p. 38.
291
Doctrina
específico con elementos esenciales y especiales requeridos para confi-
gurar el tipo, por ende la ausencia de algunos de éstos acarrea la nulidad.
Donato expresa que esta última recomendación define a los pactos
del artículo 1010 del CCCN como de tipo contractual, considerándola
acertada por reunir todos los requisitos de esos actos jurídicos. Ahora
bien, en ella también se menciona que este contrato tiene elementos
esenciales –comunes– y otros especiales. Serían elementos tipificantes
específicos: a) Legitimación: pueden ser parte el futuro causante, su
cónyuge y/o los herederos legitimarios o legítimos. b) Objeto: una
explotación productiva o participaciones societarias. c) Causa fin: este
contrato tiene la finalidad específica de conservar la unidad productiva.
Sólo la ausencia de alguno de éstos podría acarrear la nulidad23.
Si el medio de planificación es un contrato, se recomendó, para el
cálculo de la legítima del cónyuge, no computar los bienes transmitidos
por el causante a un fideicomiso con anterioridad a la celebración del
matrimonio.
Pero el contrato de fideicomiso no puede celebrarse entre cónyuges
casados con régimen de ganancialidad, dado que contraría la norma
del artículo 1002, inciso d, CCCN. Y en un fideicomiso de planificación
sucesoria un cónyuge bajo régimen de ganancialidad puede designar
fideicomisario al otro.
En cambio, se recomendó que los legitimarios afectados en su le-
gítima hereditaria por el pacto del artículo 1010 podrán ejercer a la
muerte del causante las acciones tutelares de su legítima, mas no la
nulidad del acto por causa en aquella lesión; lo que estimo que debió
ser más una recomendación de lege ferenda, ante la claridad de la
norma.
Desde otra perspectiva, aunque el pacto no alcance sus efectos
propios, los antecedentes y la manifestación incluidos en el mismo
sirven para acreditar una solicitud de atribución preferencial del esta-
blecimiento. Esto parece razonable, sobre todo en los casos en que
intervenga el futuro causante y quien pretenda la atribución preferen-
23 DONATO, Comentarios a las conclusiones de la Comisión 8: Sucesiones.
XXVIII Jornadas Nacionales de Derecho Civil – Mendoza – 2022 cit., con cita de
la ponencia de Facundo José San Lorenzo.
292
Planificación sucesoria, pacto sobre herencia futura y testamento ulterior
cial, como antecedente probatorio a considerar en la decisión judicial
que la conceda, en oportunidad de la partición.
IV. Fuerza vinculante y derechos eventuales
contenidos en el pacto sucesorio autorizado
Algunas recomendaciones tienen interés para este trabajo, y también
el rechazo de otra ponencia.
En los pactos sobre herencia futura puede acordarse la facultad del
causante de disponer su rescisión en forma unilateral, aplican las dis-
posiciones de los artículos 1090 (frustración de la finalidad del contrato)
y 1571 del CCCN (revocación de donaciones por ingratitud).
La exigibilidad del contrato proviene de su fuerza vinculante, genera
obligaciones para las partes y su contenido sólo puede ser modificado
o extinguido por acuerdo de partes o en los supuestos en que la ley
lo prevé (art. 959, CCCN).
De manera tal que es lógico que el futuro causante, si interviene
en el pacto, pueda contemplar la rescisión unilateral, tal como también
lo autoriza el artículo 1077 del CCCN por previsión del contrato o de
la ley. Entendemos que esta rescisión unilateral es empleada como
género porque incluye también los supuestos de revocación o resolu-
ción, máxime frente a la inclusión de la ingratitud como forma de
revocación de las donaciones o liberalidades que contenga, en los tér-
minos del artículo 1071.
También en igual sentido se recomendó la conveniencia de in-
corporar en el pacto autorizado cláusulas para la revisión, actuali-
zación, adecuación, modificación e incluso su extinción (arts. 1076
y ss., CCCN).
No dudamos en asignar exigibilidad inmediata o fuerza vinculante
al contrato, y esto es menester subrayarlo en cuanto hace nacer obli-
gaciones a las partes contratantes.
Pero esas obligaciones se sujetan al plazo incierto de la muerte y
a las contingencias de la sucesión, por cuanto puede ocurrir que quien
fuera parte del pacto cayese en indignidad y perdiese su vocación a
heredar, extinguiendo el llamamiento y los derechos derivados del pac-
293
Doctrina
to. O bien que los derechos hereditarios, los bienes objeto del pacto,
no existieran a la muerte de su titular.
Reitero que el pacto trata de derechos eventuales, que existen al
celebrar el contrato pero que pueden no integrar la herencia del causante
a su muerte.
Si la finalidad era la transmisión inmediata de los bienes, la vía
pudo ser otra, como la donación de nuda propiedad con reserva de
usufructo o un contrato de fideicomiso, por ejemplo.
La posibilidad atribuida al futuro causante de contemplar los su-
puestos de rescisión unilateral, o su eventual conveniencia, no impide
que en los casos en que se hubiere omitido esta cláusula en el pacto
autorizado, diversas contingencias ulteriores le hayan movido a testar,
como analizaremos.
Y anticipamos que el juez puede modificar las estipulaciones de
un contrato a pedido de una de las partes cuando lo autoriza la ley,
o de oficio cuando se afecta, de modo manifiesto, el orden público
(art. 960, CCCN).
Ahora bien, asignamos especial relevancia para defender nuestra
postura, que se aprobó en la Comisión por 29 votos afirmativos y 9
abstenciones, es decir, sin refutación expresa o votos negativos, que
el pacto autorizado por el artículo 1010 del CCCN se refiere a derechos
eventuales, que deben encontrarse al tiempo de la muerte en el patri-
monio del causante.
Esos derechos hereditarios son eventuales, como también se refiere
a ellos la prohibición genérica de la primera parte del mismo artículo
1010, porque pueden o no existir en el patrimonio del causante al
tiempo de su muerte, pueden haberse modificado, reducido o aumen-
tado, o tener gravámenes y también ser asignados en distinta forma
para satisfacer mejor la voluntad testamentaria expresada por su titular.
Dicho de otro modo, los pactos autorizados que contienen dispo-
siciones patrimoniales del futuro causante no impiden que si el testador,
por diversas cuestiones que el juez evaluará, modifica su criterio en
un acto de última voluntad, el juez ejerza las facultades asignadas en
el artículo 960 del CCCN, o sea a pedido de una parte (o sus sucesores
294
Planificación sucesoria, pacto sobre herencia futura y testamento ulterior
universales, según el art. 1024) si lo autoriza la ley o de oficio si
existe violación del orden público.
El objeto relativo a derechos hereditarios eventuales del pacto au-
torizado significa que, además de tener un objeto lícito, se refiere a
una prestación permitida por la ley, factible de cumplir y estar deter-
minada o ser determinable.
Es que, como decía Guastavino, su objeto es el todo o la parte de
una herencia futura y concierne a su organización o a un aspecto de
esa organización, por referirse a disposición o transferencia de derechos
sucesorios eventuales, o por hacerlo a reglas de distribución de la
herencia o a otras cuestiones sucesorias24.
En sentido similar sostiene Hersalis que estos pactos autorizados
comportan un supuesto de contrato sujeto a condición y no un contrato
aleatorio, ya que la primera estaría dada por el hecho de la existencia
de los bienes al momento de la muerte: todos sabemos que nos vamos
a morir, se trata de un hecho natural, pero no sabemos si al momento
de la muerte van a existir bienes, de allí la condición. En conclusión,
como podemos ver, se está legislando sobre los bienes que el disponente
deja para después de la muerte y no sobre la muerte misma. Motivo
por el cual, reiteramos, al no legislarse sobre la muerte y sí sobre los
bienes que se dejan para después de la muerte del disponente, es decir,
hecho del hombre, y no sobre el hecho natural (muerte), entende-
mos que se trata de un contrato sujeto a condición y no un contrato
aleatorio25.
En la ponencia presentada que originó esta recomendación26 de-
cíamos que los derechos que forman el objeto del pacto autorizado se
encuentran al tiempo de su firma en el patrimonio del futuro causante,
sea o no parte en dicho acuerdo.
Ese patrimonio, que es de su titular, puede sufrir alteraciones entre
el momento de otorgamiento del pacto y el fallecimiento, porque se
refiere a un derecho en expectativa de los herederos firmantes.
24 GUASTAVINO, Pactos sobre herencia futura cit., p. 74, Nº 38.
25 HERSALIS, Marcelo, Mecanismos de planificación sucesoria. Pactos sobre
herencia futura. Empresa familiar, en Temas de Derecho Privado. Sucesiones, del
12-11-2021; cita: IJ-MMLXXIII-772.
26 Ponencia presentada por los Dres. Lidia B. Hernández y Luis Alejandro Ugarte.
295
Doctrina
No existen dudas de que si el futuro causante no fue parte en la
firma del pacto, ese convenio resulta extraño a sus derechos. El causante
es res inter alios acta y los efectos del pacto no le resultan oponibles.
El testamento ulterior del causante, entonces, en este supuesto, pue-
de disponer con absoluta libertad de sus bienes, siempre respetando
la legítima de los legitimarios, porque el futuro causante no restringió
su derecho de propiedad al tiempo de firmarse el pacto autorizado
entre los herederos o el cónyuge, y está en juego el derecho consti-
tucional de testar (art. 20, CN).
Más dudoso resulta el testamento posterior al pacto en que intervino
el futuro causante, porque éste de algún modo se refiere a los objetos
que supone que integrarán su herencia.
Pero si apuntamos al contenido del pacto autorizado, y partimos
de la base de que el acuerdo se realiza sobre derechos eventuales, que
pueden o no integrar el patrimonio de ese causante al momento de la
apertura de la sucesión y operar la transmisión hereditaria, la solución
debe ser la misma.
Esto no afecta la obligación de fuente contractual, porque esa obli-
gación deriva de un pacto sobre un objeto que recién se conocerá al
momento de fallecer el causante.
El pacto se integra con derechos patrimoniales de una sucesión no
abierta, lo que es su condición necesaria y su razón de estar autorizados.
Por lo tanto, el pacto y el testamento adquieren la posibilidad de
cumplimiento con la muerte, la herencia se establece a la muerte, y
el objeto del pacto se patentiza en el mismo momento.
Al contener el pacto derechos eventuales, la obligación queda su-
peditada a la muerte y el mismo llamamiento a heredar permitirá dar
un orden de prioridad al heredero con vocación testamentaria, con
respecto al contenido de la herencia.
Primero se determina al sucesor y luego se le atribuyen los derechos
trasmitidos.
El llamamiento proviene del testamento, y la herencia, si no sufrió
modificaciones, se limitará con el pacto o se regirá según lo establecido
en el pacto, si el testador no ha dispuesto su modificación en un acto
296
Planificación sucesoria, pacto sobre herencia futura y testamento ulterior
de última voluntad, aun con las consecuencias derivadas del incum-
plimiento culpable del pacto a cargo de la sucesión del causante.
Algunos autores solamente admiten que el testador pueda disponer
por legados que no sean inoficiosos, pero en nuestra ponencia pusimos
el acento en la eventualidad de los derechos que forman el objeto del
pacto.
Como conclusión, es la naturaleza de esos derechos eventuales lo
que no altera la posibilidad de disposición testamentaria ulterior del
causante que integró el pacto autorizado por el nuevo Código, sin
perjuicio de las consecuencias que genere su incumplimiento total o
parcial.
Por otro lado, debe apuntarse también que estos derechos eventuales
a los que nos estamos refiriendo integran necesariamente el contenido
del pacto autorizado, pero en cuanto a las compensaciones entre legi-
timarios, ellas podrían también integrar dicho pacto o quedar sujetas
a las consecuencias derivadas de la lesión a la legítima.
En este último sentido, se enunció que el pacto es de carácter con-
tractual y podrá incluir en su objeto, además de la unidad productiva
o participaciones sociales, otros bienes del acervo o propios de los
coherederos, a los efectos de la compensación.
También resulta de interés el rechazo de una ponencia que acon-
sejara que el pacto en que interviene el causante puede ser alterado
por un testamento ulterior si las modificaciones son razonables y fun-
dadas en hechos objetivos sobrevinientes. En la votación resultó de-
sestimada con 20 votos negativos, 15 votos afirmativos y 9 absten-
ciones.
Mazzinghi ha explicado su postura al respecto. Veamos27.
Sostiene que, en principio, debe dejarse a salvo y preservar el de-
recho del titular de los bienes a otorgar un testamento que contradiga
o altere el contenido del pacto sobre la herencia futura. Señala que el
contrato se celebró para regir luego de la muerte del titular de los
bienes, y no le parece razonable que su firma por parte del causante
27 MAZZINGHI, Jorge A. M., Validez y exigibilidad de los pactos sobre la herencia
futura, en L. L. del 3-8-2018, p. 1; L. L. 2018-D-713; DFyP 2018 (septiembre), p. 71;
L. L. Online, AR/DOC/1385/2018.
297
Doctrina
le impida a éste otorgar testamento. Cita a Rolón, quien indica que la
contradicción entre el pacto, y un testamento se debe resolver a favor
de la voluntad del testador, porque las normas del Derecho Sucesorio
son esencialmente de orden público y éstas prevalecen sobre la auto-
nomía de la voluntad que supone la celebración del pacto entre los
herederos28.
En opinión de Mazzinghi, el dueño del patrimonio tiene derecho
a dictar testamento en función de circunstancias sobrevinientes y de
razonable entidad, que modifique total o parcialmente el contenido del
pacto anteriormente celebrado. Pero el derecho a testar conservado
por el titular debería tener dos limitaciones o atenuantes importantes:
a) el testamento debería poseer una justificación razonable y no podría
ser abusivo. El pacto autorizado comporta una decisión seria y jurí-
dicamente relevante, y el testamento que lo modifique tendría que
apoyarse en circunstancias sobrevinientes y de trascendencia, no podría
estar insuficientemente causado, ni ser caprichoso, y b) los firmantes
del pacto que resultaran afectados por el contenido del testamento que
desvirtúe las estipulaciones del acuerdo deberían tener derecho a ob-
tener de la sucesión el resarcimiento de los daños y perjuicios expe-
rimentados. Alguno de los firmantes pudo haber tomado decisiones
anticipadas con miras a acompañar y cumplir con el contenido del
pacto, y el perjudicado tendría que tener derecho a reclamar un resar-
cimiento de los gastos, de las inversiones y de las derivaciones de las
decisiones que adoptó en previsión de su cumplimiento. Este derecho
constituye un crédito contra la herencia del causante, y terminará tra-
duciéndose en una deuda que deberá ser afrontada por los herederos
que, en definitiva, continuaron con la explotación productiva, los be-
neficiarios del testamento que contradijo o modificó el contenido del
pacto anterior sobre la herencia futura. Se habría ocasionado una pér-
dida efectiva o la frustración de chances legítimas, el daño no estaría
suficientemente justificado y tendría que ser resarcido.
Por mi parte, sostengo que la alteración del pacto por el testamento
ulterior no puede ser considerada como un efecto normal o aconsejable,
28 ROLÓN (h), Avelino, Pactos sobre herencia futura permitidos en el Código Civil
y Comercial (art. 1010, segundo párrafo): una interesante herramienta de planificación
del patrimonio familiar, en RCCyC 2016 (mayo), p. 129; AR/DOC/917/2016.
298
Planificación sucesoria, pacto sobre herencia futura y testamento ulterior
sino que debe ser objeto de ponderación judicial en los términos del
artículo 960 del CCCN, en los casos en que no se ha previsto la
rescisión unilateral. Esto último, ya que el efecto del contrato vincula
a las partes (art. 1021) y sus sucesores universales (art. 1024), y si el
causante fue parte y está autorizado a testar (art. 2462), los herederos
universales podrán pedir que se consideren modificadas algunas o todas
las estipulaciones del pacto sucesorio a tenor de la expresa voluntad
del causante contenida en el testamento ulterior.
Otro aspecto a señalar es que se recomendó que deben impulsarse
los proyectos tendientes al fortalecimiento y protección de la empresa
familiar, y entonces esto puede dar como respuesta la mejor regulación
legislativa del instituto de excepción del artículo 1010, segunda parte,
CCCN.
La finalidad loable de los pactos autorizados ha abierto un cauce
que debe llenarse con proyectos de reforma29 o con una ley especial.
V. El testamento como acto de
última voluntad autorizado
Como dijimos en otra oportunidad30, en nuestra legislación el de-
recho de testar tiene sustento constitucional, en razón de que el ar-
tículo 20 de la Constitución Nacional autoriza a los extranjeros a testar
conforme a las leyes.
Si no puede privarse al extranjero del derecho o facultad de testar,
es claro que tampoco al ciudadano, por lo cual no podría suprimirse
totalmente ese derecho, sin afectar esa garantía constitucional.
Pero es diverso ese derecho de testar a la libertad de testar, que
se encuentra restringida por las normas tutelares de la legítima y li-
mitada por la legislación.
La extensión de la transmisión patrimonial mortis causa puede en-
tonces verse limitada por el orden legitimario; por ejemplo, si se dis-
ponen legados inoficiosos, se habilitará la acción de reducción; si se
29 Ver decreto 182/2018 y Proyecto remitido el 13-9-2018.
30 HERNÁNDEZ, Lidia B. y UGARTE, Luis A., Régimen jurídico de los testa-
mentos, Ad-Hoc, Buenos Aires, 2005, ps. 69 y ss.
299
Doctrina
omite a uno o varios herederos forzosos instituyendo a otros, forzosos
o no, quedará expedita la acción de entrega de la legítima (antes de
preterición del legitimario); si se deja a los legitimarios por cualquier
título menos que su legítima, éstos tendrán la acción de complemento,
etcétera.
En el sentido indicado, se ha resuelto que cuando el testador carece
de herederos forzosos, puede disponer mortis causa de la totalidad de
sus bienes, según la facultad reconocida por el artículo 20 de la Cons-
titución. Es obligación del juez acatar los deseos que han sido clara
y concretamente expuestos por el testador, cuando no existen cláusulas
de interpretación dudosa o controvertida. Ello así, pues la validez que
la ley reconoce a las disposiciones testamentarias se basa en la voluntad
del causante, plasmada en el testamento31.
El testamento es un acto jurídico unilateral, formal y solemne, esen-
cialmente revocable, por el que se dispone total o parcialmente de los
bienes para después de la muerte, aunque puede contener cláusulas
extrapatrimoniales.
El testamento, como acto jurídico, participa de la teoría general de
los actos voluntarios, es decir que debe celebrarse con discernimiento,
intención y libertad.
Es también un acto por causa de muerte, lo que lo distingue de
los actos entre vivos de exigibilidad diferida a la muerte (in diem
mortis dilati).
En tal sentido, la distinción entre actos entre vivos y actos mortis
causa se relaciona en ciertos aspectos con la causa y en otros con los
efectos. De tal manera, son mortis causa los actos cuya causa está en
la disposición de bienes o de otras relaciones para después de la muerte
y cuya eficacia y efectos se despliegan a la muerte y por la muerte
del declarante.
La diferencia entre actos mortis causa y los actos in diem mortis
dilati estriba en que en aquéllos la muerte es el hecho que origina la
situación jurídica, es decir, es la causa de las relaciones jurídicas in-
mersas en tal situación. Asimismo, el acto podrá ser revocable o no
31
CNCiv., sala F, 15-7-98, “Gerez, Alberto A. c/Herrendorf de Bacetti, Olga y
otros”, L. L. 2000-B-375, RC J 4319/23.
300
Planificación sucesoria, pacto sobre herencia futura y testamento ulterior
de acuerdo a cada legislación. En cambio, el acto in diem mortis dilati
es un acto entre vivos que configura una situación jurídica con la
concertación del negocio. Por tanto, la muerte no es causa del surgi-
miento de las relaciones jurídicas ya creadas sino el momento inicial
de la eficacia de estas relaciones, por lo que en este caso, la muerte
se inserta como modalidad bajo la forma de condición suspensiva o
de plazo suspensivo incierto. En consecuencia, consideró la sala D de
la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, con voto del doctor
Greco en el fallo citado, que el contrato celebrado entre el causante
y el demandado importó un acto entre vivos in diem mortis dilati,
rigiéndose por las normas de la donación32.
Precisando también los conceptos, la sala E de la misma Cámara
Civil sostuvo, con cita de Guastavino y Belluscio, que en el caso de
acto de donación inter vivos in diem mortis dilati, el efecto es inmediato
pero de ejecución diferida al tiempo del deceso del donante. De esta
manera, la muerte estrictamente constituye una modalidad suspensiva
o de un plazo suspensivo incierto33.
En cuanto a la naturaleza del pacto autorizado sobre la herencia
futura, la exigibilidad es inmediata, pero los derechos que integran su
contenido comprenden una herencia no deferida, por eso son derechos
hereditarios eventuales.
Desde el punto de vista contractual, sus efectos son inmediatos,
pero sujetos a la condición de que los bienes que forman su objeto
existan en el patrimonio sucesorio del causante al tiempo de la apertura
y transmisión hereditaria.
Según Fassi, además, la causa final del testamento, en sentido clá-
sico, es la intención de beneficiar, y la causa impulsiva del testador
es la que provocó el ánimo de beneficiar, que viciada por error daría
lugar a nulidad.
32 CNCiv., sala D, 27-10-97, “Kodama, María c/Ferrari, Osvaldo A.”, L. L. 1998-B-
758, con nota de Luis O. Andorno; RC J 604/20. El tribunal consideró válida la cesión
de derechos de autor, aunque se dispuso la invalidez de la cláusula que contenía la
transmisión de derechos futuros (obras a realizarse luego de la celebración del negocio).
33 CNCiv., sala E, 21-12-81, “Copello, Darío H. c/Domínguez, María G.”, L. L.
1981-D-336; RC J 11827/19; GUASTAVINO, Pactos sobre herencia futura cit., Nº
430, y BELLUSCIO, Augusto César, Pacto sobre herencia futura, donación de exi-
gibilidad diferida y obligación de procurar prestación de tercero, en L. L. 1981-D-336.
301
Doctrina
Falta la causa fin si no existió el ánimo de beneficiar, como en el
testamento del docente o el testamento en broma34.
Si falla la causa fin, nuestro Código Civil derogado preveía en el
artículo 3832 que toda disposición testamentaria fundada en una falsa
causa o en una causa que no tiene efecto queda sin valor alguno.
En realidad, el derecho de disponer por testamento, en los límites
establecidos por la ley, es de aquellos actos que la doctrina denomina
discrecionales, en el sentido que el titular puede usar de ellos ab libitum,
no son susceptibles de control35. Ello no significa que carezcan de
causa como pareció entenderlo la doctrina partidaria del funcionalismo,
que llegó a designarlo como derecho abstracto o incausado36.
Spota indicó que “el Derecho moderno no autoriza a investigar
qué motivos decidieron al testador a mejorar a un heredero forzoso o
cuáles primaron para no instituir a un pariente de grado sucesible,
pero no de carácter forzoso”37, y también en la jurisprudencia se sostuvo
que el juez no juzga intenciones38, o que no tiene que investigar la
justicia o injusticia de las disposiciones testamentarias sino averiguar
si son o no la expresión de una voluntad consciente39. El derecho de
testar es discrecional, no precisamente incausado, pero el móvil o cau-
sa final concreta del disponente es lo que queda sustraído de la apre-
ciación judicial; basta la causa final abstracta, consistente en la inten-
ción liberal40.
34 FASSI, Santiago C., Tratado de los testamentos, Astrea, Buenos Aires, 1971,
t. I, p. 18, Nº 24.
35 HOUAST, André, Les droits discrétionnaires et les droits controlés, en Rev.
Trimestrielle de Droit Civil, Año 1944, ps. 1, 19; DABIN, Jean, El derecho subjetivo,
trad. de Francisco Osset, Madrid, 1955.
36 JOSSERAND, Louis, El espíritu de los derechos y su relatividad. Teleología
jurídica, 2012, ps. 248 y ss.
37 SPOTA, Alberto, Tratado de Derecho Civil, t. 1, vol. 2, ps. 201 y ss.
38 CApel. de Bahía Blanca, fallo confirmado por la Corte de la Provincia de
Buenos Aires, L. L. 11-856 y 866; también en el mismo sentido, CNCiv., sala A,
L. L. 86-536.
39 Fallo de primera instancia del Dr. Barraquero confirmado por CCiv. 2ª, J. A.
22-977.
40 CNCiv., sala G, 21-2-90, L. L. 1990-E-427; ídem, J. A. 1985-IV-541 y 548,
votos del Dr. Greco.
302
Planificación sucesoria, pacto sobre herencia futura y testamento ulterior
La norma del artículo 3832 del Código Civil no se ha reproducido
en el nuevo CCCN, pero la remisión del artículo 2463 a las reglas de
los actos jurídicos torna aplicable lo normado sobre la causa en los
artículos 281 y 282 del CCCN, como fin autorizado por el ordena-
miento determinante de la voluntad y por motivos exteriorizados lícitos
(art. 281), presunción de la existencia de causa, aunque la expresada
sea falsa si se funda en otra verdadera.
Por otra parte, el testamento debe ser un acto suficientemente me-
ditado como para evidenciar la completa expresión de la voluntad de
disponer de los bienes para después de la muerte.
Se trata de un acto trascendente, que genera importantes conse-
cuencias patrimoniales luego del fallecimiento, por el cual adquieren
derechos algunas personas, parientes o allegados, en desmedro de otros.
De allí que para su realización, el ordenamiento prevé que deba
darse cumplimiento a formas solemnes y formalidades de severa in-
terpretación, que se prueban con el testamento mismo.
Así también se exige la presencia de testigos, para dar seguridad
a la libre expresión de la voluntad y disipar dudas sobre el estado de
salud mental del disponente.
Es más, si bien no es necesaria la presencia de testigos en el tes-
tamento ológrafo, cuya principal ventaja es el carácter secreto de sus
disposiciones, a veces resulta conveniente que puedan participar tes-
tigos instrumentales, como formalidad superflua que facilite luego la
protocolización o la interpretación de la voluntad del testador.
Pero estas formas y formalidades apuntan a dar seguridad al testador
y a terceros de que el acto otorgado evidencia la expresa intención de
testar, separándolo así de proyectos o de actos preparatorios de esa
voluntad final41.
Por eso el artículo 2462 del CCCN contempla que las personas
humanas pueden disponer libremente de sus bienes para después de
su muerte, respetando las porciones legítimas establecidas en el título
anterior, mediante testamento otorgado con las solemnidades legales;
ese acto también puede incluir disposiciones extrapatrimoniales.
No cabe, entonces, presumir que el testamento intenta volver sobre
41 HERNÁNDEZ y UGARTE, Régimen jurídico de los testamentos cit.
303
Doctrina
propios actos y obligaciones contractuales sino apuntar a interpretar
la seriedad del testador plasmada en el acto de última voluntad ulterior.
VI. El pacto autorizado sin intervención
del causante y su testamento ulterior
Creo que sobre este tema no debería existir disidencia.
El artículo 1010, segunda parte, CCCN autoriza los pactos relativos a
una explotación productiva o a participaciones societarias de cualquier
tipo, para conservar la unidad de gestión empresarial y prevenir o solu-
cionar futuros conflictos, en las condiciones previstas en dicha norma.
Estos pactos pueden incluir disposiciones referidas a futuros dere-
chos hereditarios y son válidos sean o no parte el futuro causante y
su cónyuge.
Más allá de la conveniencia recomendada de la intervención en el
pacto sucesorio del futuro causante y su cónyuge, la norma es clara
autorizando el pacto que indica, aun sin dicha intervención.
Desde el punto de vista contractual, los efectos vinculantes del
contrato se aplican a las partes contratantes y no a terceros (arts. 1021
y 1022, CCCN), aunque sus efectos se extienden a los sucesores uni-
versales salvo que las obligaciones sean inherentes a la persona o que
la transmisión sea incompatible con la naturaleza de la obligación, o
esté prohibida por una cláusula del contrato o la ley (art. 1024, íd.).
Por lo tanto, si el futuro causante no fue parte signataria del pacto
sucesorio autorizado, en modo alguno podría quedar restringida su
potestad de testar.
El causante, en la hipótesis, es un tercero ajeno a las estipulaciones
de sus futuros sucesores y el efecto relativo del contrato no le alcanza
ni limita la posibilidad de ordenar un testamento.
VII. La intervención del causante y el tiempo
que transcurra entre el pacto y su muerte
Resulta importante destacar también la situación del pacto, si es próxi-
mo a la muerte del causante, o si existe un lapso más prolongado entre la
firma del convenio por el futuro causante y sus sucesores, y el hecho fatal.
304
Planificación sucesoria, pacto sobre herencia futura y testamento ulterior
En el primer caso seguramente no tendremos el problema que nos
ocupa, porque la inmediatez de la muerte impedirá en la práctica realizar
cambios con respecto a lo concertado en el pacto sucesorio autorizado
por el causante.
Es más, así como existe partición del ascendiente por donación y
por testamento, es probable también que la cercanía del deceso y la
firma del pacto autorizado sustituyan la necesidad de plasmar otra
disposición testamentaria.
Dicho de otro modo, si la muerte es inminente, el pacto puede
suplir al testamento.
Pero el pacto no podría funcionar como fuente de la vocación su-
cesoria, admitida por la ley o por testamento42.
En cambio, cuando el pacto autorizado se celebra por el causante,
pero existe una mayor distancia en el tiempo, hasta su muerte com-
probada o presunta, allí es donde pueden surgir contingencias que
hagan necesario rever el pacto o dictar un testamento que lo modifique
total o parcialmente.
Puede ocurrir que el causante varíe su condición de accionista ma-
yoritario, por ejemplo, porque decidió enajenar su participación en la
empresa o la empresa misma.
O que su capital accionario quede en garantía de alguna operación
comercial y se ejecute por sus acreedores, reduciendo o extinguiendo
dicha participación.
Puede devenir un proceso falencial y ser la empresa objeto de eje-
cución colectiva.
También es posible que el futuro causante decida divorciarse o su
cónyuge decida disolver su matrimonio y se proceda a liquidar su
comunidad.
Podría sobrevenir una incapacidad del hijo favorecido en el pacto
con la dirección de esa empresa familiar, o modificarse la situación
de otro descendiente por un accidente u otra circunstancia.
42 FERRER, Francisco, La contractualización del Derecho Sucesorio, en L. L.
2019-E-858; AR/DOC/3168/2019. En igual sentido, CASTRO MITAROTONDA, Fer-
nando H., Orden público, autonomía de la voluntad y la contractualización del Derecho
Sucesorio, en E. D., t. 293, del 3-9-2021; cita digital: ED-MDCCCVL-889.
305
Doctrina
En fin, una cantidad de contingencias pueden ocurrir entre el pacto
y la muerte, también que se modifique la titularidad de los bienes o
su valor, o que varíe la situación familiar o personal de los sucesores.
Como se ha visto y se recomendó, se puede prever la rescisión
unilateral en el pacto, pero si no se hubiere contemplado dicha posi-
bilidad, cobra importancia el contenido de los derechos eventuales o
la condición de que los bienes existan en el patrimonio sucesorio.
El causante, firmante del pacto, sigue siendo el titular del patrimonio
que forjó, y el pacto es un modo de organización para luego de su
muerte, por la trascendencia, la continuidad empresaria, la protección
de los más cercanos o simplemente para garantizar una adecuada ad-
ministración y prevenir conflictos.
Si el futuro causante puede vender libremente los bienes objeto
del pacto y la eventualidad del contenido impediría reclamos entre sus
herederos, no se advierte la razón por la cual no podría disponer por
testamento ulterior otorgado en debida forma.
Y surge en seguida el argumento de la fuente obligacional derivada
del pacto sucesorio, la fuerza vinculante del contrato, porque induda-
blemente por algo se firmó dicho acuerdo.
Pero nos parece que las consecuencias del incumplimiento del pacto
se deben regir por la responsabilidad contractual, sin desmedro del
derecho de testar, pues tan prudente puede haber sido el futuro causante
al decidir que su primogénito, por ejemplo, gerencie su empresa fa-
miliar, como la decisión de desplazarlo luego de dicha administración
en un testamento posterior al advertir que no está calificado, sin per-
juicio de los daños y perjuicios que eventualmente se generen a la
sucesión.
Si el titular de los mismos bienes objeto del pacto y de las mandas
testamentarias era el testador, el análisis de las causas por las que
haya modificado aquel acuerdo le corresponderá al juez del sucesorio
en los supuestos de excepción del artículo 960 del CCCN, interpretando
que el pedido de modificación corresponde al causante y a sus sucesores
universales (art. 1024, CCCN).
306
Planificación sucesoria, pacto sobre herencia futura y testamento ulterior
VIII. La opinión contraria a la posibilidad
de testar luego del pacto
Reseñaré la fundada opinión de Carlos Arianna43, profesor, publi-
cista y amigo de muchas reuniones jurídicas y ponencias conjuntas
presentadas, que por cierto demuestra la opinabilidad del tema elegido.
Comienza señalando los avances del nuevo Código que responden
al principio de autonomía de voluntad, es decir, a la facultad del cau-
sante y de los herederos de regular ciertos aspectos de la transmi-
sión de bienes por causa de muerte: la facultad otorgada al causante
de ampliar la libertad de disponer de su patrimonio, sea mediante do-
naciones o disposiciones testamentarias como consecuencia de la dis-
minución de las porciones legítimas asignadas a los herederos legiti-
marios (art. 2445); la mejora en favor del heredero con discapacidad
(art. 2448); la imposibilidad de reclamar la colación por los herederos
legitimarios que consintieron la enajenación, onerosa o gratuita, del
causante bajo alguna de las modalidades que describe el cuestionado
artículo 2461; en la partición por donación se admite ahora la partición
de gananciales por acto conjunto de los cónyuges (art. 2411).
Luego de analizar el equilibrio entre la libertad y las normas im-
perativas, con alusión a normas del Derecho de Familia, adhiere al
sistema del legislador del año 2015, no por apego a la tradición his-
tórica, sino porque garantiza cierto margen de igualdad entre los he-
rederos más cercanos al causante, la solidaridad y responsabilidad fa-
miliar. Igualdad que puede quebrarse mediando causales de indignidad
que el Código ha ampliado de modo significativo (art. 2281).
Discurre sobre la importancia de la empresa familiar y analiza los
pactos sobre la herencia futura, sus tipos y caracteres, formulando una
exégesis de la norma del artículo 1010 del CCCN, la que nada dice
sobre el tema que aquí tratamos.
Previene que la falta de participación del causante en el contrato
le resta efectividad, desde que dicho pacto le resulta inoponible y por
lo tanto podrá disponer de los bienes sea por actos inter vivos o mortis
causa.
43 ARIANNA, Carlos, Pacto sobre la herencia futura y empresa familiar: Limites,
en Revista de Derecho de Familia.
307
Doctrina
Recuerda que conforme su ubicación normativa y especialmente
de acuerdo a su contenido, el pacto es un contrato, pues reúne los
elementos que define el artículo 957, esto es, voluntad, consentimiento
y su manifestación, y en tanto el objeto está dentro de los límites de
la ley (art. 958), las partes deben someterse a las cláusulas acordadas,
postulado que recoge el artículo 959 al establecer que todo contrato
válidamente celebrado es obligatorio para quienes lo hayan celebrado.
Hasta aquí existe coincidencia con la posición adoptada en el pre-
sente.
El problema es si el futuro causante que suscribió el contrato con-
serva la facultad de otorgar un testamento contrariando las disposicio-
nes del pacto.
Subraya que por la prevalencia del testamento nos hemos inclinado
Hernández y Ugarte con fundamento en que el pacto está sujeto a la
aleatoriedad de que se mantenga la voluntad del causante expresada
en el contrato, sin mengua del derecho de testar, al cual le asigna
raigambre constitucional (art. 20, CN). Por lo tanto, en razón de que
se contrata sobre derechos eventuales, el pacto entre el causante y los
herederos supone el mantenimiento de la voluntad del titular de los
bienes sin cambios hasta su muerte, pero si el cambio ocurre por vía
testamentaria le otorgan primacía al acto de última voluntad44.
Indica que Romero discrimina dos situaciones: a) Si el testamento
beneficia con un legado a un tercero no legitimario y ajeno al pacto
(beneficio que –obviamente– el contrato sobre herencia futura no pre-
vió), entonces, salvadas las legítimas prevalecerá el testamento, por-
que el pacto sucesorio no puede perjudicar los derechos de terceros
(arts. 1010, última frase). b) Si, en cambio, las diferencias entre pacto
y testamento repercuten sólo en la órbita de los legitimarios contra-
tantes, de manera tal que uno o algunos o todos ellos quedaran en
una situación sustancialmente diferente, según que prevalezca el pacto
o el contrato, entonces, salvo acuerdo unánime en contrario por parte
de todos los legitimarios otorgantes del pacto, prevalecerá éste por
sobre el testamento, toda vez que por sobre el respeto a la voluntad
del testador –ya fallecido– se encuentra la fuerza vinculante del con-
44 HERNÁNDEZ y UGARTE, Tratado de las sucesiones cit., t. I, p. 143.
308
Planificación sucesoria, pacto sobre herencia futura y testamento ulterior
trato, el principio de la buena fe (art. 9º, CCCN)45. Arianna no comparte
esa distinción, porque si de lo que se trata es de privilegiar la fuerza
vinculante del contrato, vale tanto para el legatario como para los
legitimarios, pues el fundamento consiste en no disponer sobre aquello
sobre lo que el causante ya se comprometió en vida.
Recuerda a Mazzinghi, que considera que debe preservarse el de-
recho del titular de los bienes a otorgar un testamento que contradiga
o altere el contenido del pacto sobre la herencia futura, pero con dos
limitaciones: a) que el testamento que resuelve de un modo distinto
a lo anteriormente convenido debería poseer una justificación razonable
y no podría ser abusivo; b) que los firmantes del pacto que resultaran
afectados por el contenido del testamento deberían tener derecho a
obtener de la sucesión el resarcimiento de los daños y perjuicios ex-
perimentados.
Luego de reconocer, como todos, la complejidad del tema en el
cual confluyen normas contractuales, societarias y sucesorias, Arianna
señala que nos enfrentamos a un “caso controversial”, o lo que Díez-
Picazo denomina res dubiæ, es decir, aquellos temas en que la doctrina
se muestra vacilante y las opciones son posibles siempre que para
sostenerlas se siga una vía metodológicamente correcta46.
De un lado el derecho a testar y a revocar el testamento por la
sola voluntad del testador (arts. 2462 y 2511), que halla fundamento
constitucional en el derecho de propiedad y de libertad (arts. 17, 14
y 20 de la Constitución Nacional); del otro la libertad contractual y
la obligatoriedad del contrato (arts. 958 y 959), que también integra
el contenido de los derechos constitucionales de propiedad y libertad.
Y agrega que estos derechos no son absolutos en tanto la ley puede
imponer limitaciones razonables en el interés general. En materia de
libertad contractual existe el límite impuesto por el propio artículo 958;
también se pondera la calidad del sujeto en los contratos de consumo,
la desigualdad en los contratos con cláusulas predispuestas, el equili-
brio entre las partes contratantes tuteladas por el principio de buena
fe (art. 9º), el abuso del derecho (art. 10), el vicio de lesión (art. 332),
45 ROMERO, Contrato parasocietario sobre herencia futura cit.
46 DÍEZ-PICAZO, Luis, Fundamentos de Derecho Civil patrimonial, t. 1, Intro-
ducción, 4ª ed., Civitas, Madrid, 1993.
309
Doctrina
la frustración del fin del contrato y la excesiva onerosidad sobreviniente
(arts. 1090, 1091)47. A su vez, el derecho a testar se halla limitado
por el sistema de legítimas (arts. 2444 y ss.).
A esa complejidad hay que añadir que, si bien la reforma introducida
en el segundo párrafo del artículo 1010 representa un avance, le parece
insuficiente y resultaría necesario una regulación más precisa. Desde
ya la redacción del contrato de herencia futura puede contener previ-
siones que mitiguen los diversos conflictos que pueden suscitarse, pero
la realidad siempre se encarga de plantarnos nuevos escenarios.
Puesto a elegir, Arianna se inclina por el principio de la preeminencia
del contrato sobre el testamento. Los sistemas de Derecho Comparado
que recogen estos contratos, con mayor o menor amplitud, admiten que
importan una seria limitación a la libertad de testar. Es que si el futuro
causante vincula su voluntad a la voluntad de otra persona sobre los
derechos sucesorios en un contrato, no podría luego volverse sobre esa
declaración mediante un acto unilateral como el testamento. La irrevo-
cabilidad del pacto debe ser la regla, que no es más que la consecuencia
necesaria de su categorización como contrato bilateral.
Si se reconociese al futuro causante que suscribió el pacto la misma
facultad de revocación de que goza el testador, la función del contrato
hereditario, dice, sería vana.
Desde ya que la irrevocabilidad como nota característica se puede
atenuar, sea por una cláusula inserta en el pacto o por una disposición
legal que así lo provea. A guisa de ejemplo, en Alemania el BGB
dispone que no hay causa de revocación unilateral salvo dos excep-
ciones: que el causante se haya reservado, en el mismo contrato, la
facultad de revocarlo y que las causas sean justificadas (art. 2293), o
cuando se verifiquen las circunstancias establecidas en los artícu-
los 2294 (causales de desheredación) y 2295 (si se invalida la contra-
prestación). En Suiza, que en su artículo 494 del Código Civil admite
los pactos, al igual que el BGB, la disposición de bienes queda supe-
ditada a no perjudicar el contrato sucesorio48.
47 RIVERA, Julio César, El concepto de contrato, en Revista de Derecho Privado
y Comunitario, Nº 2016-3, Rubinzal-Culzoni, Santa Fe, ps. 29/30.
48 DÍEZ ARNAIZ, María, Los pactos sucesorios: hacia una reforma del Código
Civil, en https://nanopdf.comdownloadlos-pactos-sucesorios.
310
Planificación sucesoria, pacto sobre herencia futura y testamento ulterior
En esa inteligencia la excepción prevista en el segundo párrafo del
artículo 1010, como norma especial, debe ser interpretada no sólo como
una excepción a la prohibición de los pactos sobre herencia futura
sino también como una restricción a la libertad de testar. Si la dispo-
sición dice: “Estos pactos son válidos...”, con las limitaciones de no
afectar la legítima, los derechos del cónyuge y de terceros, no es posible
volverse contra sus estipulaciones mediante un testamento.
Va de suyo que el contrato podrá ser atacado por los vicios del
acto jurídico: lesión, simulación y fraude (arts. 332, 333 y 338), incluso
podría recurrirse a la frustración del fin del contrato (art. 1090), pues
parte de la doctrina admite que la figura resulta aplicable incluso en
los contratos gratuitos: “Es que si se admite la frustración por haberse
quebrado la base objetiva del contrato nada importa qué tipo de contrato
sea. Porque todos tienen causa fin”49.
IX. Nuestra reflexión sobre los argumentos contrarios
Empecemos por coincidir en que ha sido auspiciosa la previsión
de los herederos o del mismo causante para evitar conflictos futuros
o continuar la empresa familiar50.
También ya señalamos que el artículo 1010 comporta una regla
general que debe ser especificada, o bien por una reforma parcial o
por una ley especial sobre el tema, que recoja los lineamientos de la
fuente normativa foránea.
Igualmente, estamos de acuerdo en que la norma actual genera dudas,
incluso de fuentes constitucionales por los diversos valores en juego.
Es claro que el artículo 965 del CCCN prevé que los derechos
resultantes de los contratos integran el derecho de propiedad del con-
tratante, así como que también existe la garantía constitucional de
testar y el derecho a disponer por testamento conforme artículo 2462
del CCCN.
49 LEIVA FERNÁNDEZ, Luis F. P., en ALTERINI, Jorge H. (dir. gral.), Código
Civil y Comercial comentado. Tratado exegético, 2ª ed. act., La Ley, Buenos Aires,
2016, t. V, p. 762.
50 HERNÁNDEZ y UGARTE, Tratado de las sucesiones cit., t. I, Nº XIII, parte
final, p. 127.
311
Doctrina
Ahora bien, en los casos en que el futuro causante interviene en
el pacto autorizado, estimo que no se cumple con la prevención de
conflictos manteniendo el contrato a rajatabla, si por ejemplo han va-
riado las circunstancias tenidas en mira al celebrarlo por contingencias
ulteriores. Porque si por hipótesis el legitimario elegido para continuar
la unidad de la gestión empresaria ha probado que no está calificado
para esta encomienda, o si es restringido en su capacidad, o si cayó
en quiebra, o dilapidó bienes personales, o está procesado por admi-
nistración fraudulenta en sus negocios, o está inmerso en un conflictivo
proceso de liquidación de comunidad por divorcio que lo angustia, no
se dudaría en buscar una salida al contrato celebrado.
En estos ejemplos, aunque el titular de la explotación productiva
o el titular mayoritario de las participaciones sociales no hubiese hecho
la reserva de la rescisión unilateral, estimo que no ha perdido su po-
testad de enfrentar su consentimiento anterior y tratar de salvar la
gestión de su empresa.
En el ejemplo dado, el futuro causante obró con buena fe al cele-
brar el contrato (art. 9º), no vemos que exista un abuso del derecho
(art. 10), ni el vicio de lesión (art. 332), es dudosa o litigiosa la frus-
tración del fin del contrato y no media excesiva onerosidad sobrevi-
niente (arts. 1090, 1091)51.
Pérez Lasala y Lizárdez nos recuerdan que la finalidad de los pactos
sucesorios es conservar la unidad de la gestión empresarial y prevenir
o solucionar conflictos, pero hasta no tener una regulación jurídica
adecuada referida a la empresa familiar, difícilmente este instituto cobre
la importancia para la que fue creado. Y se preguntan si el problema
de la empresa familiar cuando es objeto de una sucesión importa a
los herederos o a la sociedad, considerándola trascendente para la eco-
nomía de un país, por la continuidad de las fuentes laborales, la ne-
cesidad económica del país y la preservación de la empresa52.
Justamente si el causante es ordenado, formó su empresa y planificó
el liderazgo a su muerte, pero resulta desvirtuada esa intención por
contingencias futuras como las señaladas, el testamento puede servir
para ordenar adecuadamente aquella preservación de la empresa.
51 RIVERA, El concepto de contrato cit., ps. 29/30.
52 PÉREZ LASALA y LIZÁRDEZ, Planificación sucesoria cit.
312
Planificación sucesoria, pacto sobre herencia futura y testamento ulterior
La muerte del dueño de la empresa, contratante del pacto, va in-
defectiblemente a ocurrir. Tal vez, ni hay tiempo para intentar la frus-
tración de la finalidad del artículo 1090 del CCCN o plantear que
estamos ante un contrato de larga duración en que ya no se ejercen
los derechos con deber de colaboración (art. 1011, CCCN).
En esta hipótesis, no vemos motivos para pensar que el propio
empresario firmante del pacto ha perdido su potestad de disponer lo
necesario para su empresa por testamento, aunque enfrente al pacto
que firmó para preservar la unidad de gestión empresaria y prevenir
conflictos.
La unidad de gestión empresaria contratada en la forma que indica
el pacto ya no se justifica para el titular de esos bienes o está desvirtuada
en los hechos, y el conflicto que se quiso prevenir es más que probable
que se desencadene igualmente a su muerte, si nada hace.
Y si nuestro empresario del ejemplo actúa con tanta mesura y buena
fe en el acto de última voluntad como en el contrato suscripto, debe
ser el juez el que ponga un cauce y decida, de acuerdo a las circuns-
tancias de cada caso.
Tomar una postura extrema: a favor del inepto heredero elegido
para dirigir la empresa, que no favorece a la empresa como tal, o a
favor de quien la formó y es titular de sus bienes hasta su muerte,
ciertamente que puede generar dudas e interpretaciones disímiles.
Nosotros privilegiamos el derecho del propietario de los bienes,
que si bien firmó un contrato para después de su muerte, éste parte
de la base de derechos que pueden o no existir, por causa de cualquiera
de los firmantes o ajenas a las partes.
No se trata de que la vinculación de la propia voluntad a la voluntad
de otra persona sobre los derechos sucesorios en un contrato impida
volver sobre esa declaración mediante un acto unilateral como el tes-
tamento.
Se trata de ir a la base del problema, que es quién formó y es
titular de la empresa y quien tiene derecho a pensar lo mejor para ella
y las necesidades de la comunidad de seguir generando empleos y su
mejor desarrollo.
Es que el pacto sucesorio proviene del empresario titular de ese
313
Doctrina
patrimonio. Es él quien decidió lo mejor para su posteridad, para ges-
tionar la empresa y para trascender. Entonces, la posibilidad de en-
frentar el contrato por un testamento debe mantenerse, y por supuesto,
los efectos del contrato deberán regirse por la responsabilidad con-
tractual, si ella procede contra la sucesión.
La función del contrato sucesorio celebrado no ha sido vana, fue
de exigibilidad inmediata, pero sobre derechos eventuales.
Así, por ejemplo, el padre pudo incorporar al hijo elegido al di-
rectorio, aconsejarlo en el desarrollo del negocio, direccionar su voto,
formarlo para que la empresa familiar resistiera el paso de las sucesivas
generaciones con la menor conflictividad posible, etcétera.
Ese contrato quedó sujeto al plazo incierto de la muerte del causante
y al contenido eventual de los derechos, también a la condición de la
existencia de los bienes al momento de la muerte53, y obviamente a
la vocación hereditaria del firmante.
Tales condiciones no implican irrevocabilidad absoluta, pues par-
timos de la base de que los bienes son del titular, quien se presume
que desea lo mejor para los más cercanos, pero también para la empresa
que formó.
En nuestro Derecho Sucesorio, el artículo 1010, segunda parte, au-
toriza ciertos pactos, que serán obligatorios, pero no se ha previsto la
imposibilidad de testar, sin perjuicio, en su caso, de las consecuencias
que resulten del incumplimiento del pacto.
En este último sentido, y solamente para introducir la cuestión de
la responsabilidad contractual, deben mencionarse las disposiciones
generales sobre el principio o deber de reparar (art. 1716), la discu-
sión sobre la antijuridicidad del artículo 1717, el ejercicio regular de
un derecho (art. 1718, inc. a), la configuración del incumplimiento
(art. 1084), la frustración de la finalidad del contrato (art. 1090), los
factores subjetivos para la procedencia del resarcimiento (art. 1724)
y la valoración de la conducta (art. 1725), la previsibilidad contractual
(art. 1728), el hecho del damnificado (art. 1729) y la imposibilidad
de cumplimiento (art. 1732), entre otras.
53
HERSALIS, Mecanismos de planificación sucesoria. Pactos sobre herencia
futura. Empresa familiar cit.
314
Planificación sucesoria, pacto sobre herencia futura y testamento ulterior
Pero volviendo al objeto del pacto, entendemos que si los derechos
hereditarios son eventuales y el causante pudo disponer antes de su
muerte de los bienes contenidos en el pacto, el principio es que también
pueda disponer por causa de muerte y la cuestión de las consecuencias
del pacto incumplido debe resolverse por las reglas de la responsabi-
lidad civil.
Dicho de otro modo, los bienes eran del causante, quien se comportó
como su titular durante su vida, y el pacto solamente opera sobre los
bienes que se transmiten por sucesión, no por los enajenados, gravados
o que fueran ejecutados por sus acreedores.
El juez del sucesorio tendrá que cotejar el objeto del pacto y el
del testamento. Es una difícil encomienda, porque el contrato es ley
para las partes y es obligatorio, pero los bienes son del titular y éste
puede disponer libremente en vida y para luego de su muerte, con los
límites de la legítima y del ordenamiento en general.
La seriedad del testamento y la seriedad del contrato están en ambos
casos fuera de duda, y nadie pretende autorizar que se generen actos
autocontradictorios, sin consecuencia alguna.
Confiamos en que, en tales supuestos, a falta de regulación espe-
cífica, decida el juez sobre el alcance del pacto y la eficacia del tes-
tamento.
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