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Aportes de Engels a la Antropología del Trabajo

La ponencia busca identificar y analizar los aspectos teóricos y metodológicos de la investigación de Engels que pueden considerarse como antecedentes y aportes para el campo disciplinar de la antropología del trabajo. Si bien es conocido el interés del autor por la naciente antropología -en particular se interesó por la obra de Lewis H. Morgan- su estudio sobre la clase obrera de Inglaterra, en donde pone en juego herramientas características de la metodología etnográfica.
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Aportes de Engels a la Antropología del Trabajo

La ponencia busca identificar y analizar los aspectos teóricos y metodológicos de la investigación de Engels que pueden considerarse como antecedentes y aportes para el campo disciplinar de la antropología del trabajo. Si bien es conocido el interés del autor por la naciente antropología -en particular se interesó por la obra de Lewis H. Morgan- su estudio sobre la clase obrera de Inglaterra, en donde pone en juego herramientas características de la metodología etnográfica.
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12° CONGRESO ARGENTINO DE ANTROPOLOGÍA SOCIAL

La Plata, junio y septiembre de 2021

GT15: Antropologías latinoamericanas del trabajo: problemas, enfoques y


perspectivas.

“La Situación de la Clase Obrera en Inglaterra” (F. Engels, 1845):


aportes teórico-metodológicos para la antropología del trabajo.

Francisco Filippi. Centro de Investigaciones sobre Cultura y Sociedad, Universidad


Nacional de Córdoba, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.
filippifrancisco@[Link]

Resumen
La ponencia busca identificar y analizar los aspectos teóricos y metodológicos de la
investigación de Engels que pueden considerarse como antecedentes y aportes para
el campo disciplinar de la antropología del trabajo. Si bien es conocido el interés del
autor por la naciente antropología -en particular se interesó por la obra de Lewis H.
Morgan- su estudio sobre la clase obrera de Inglaterra, en donde pone en juego
herramientas características de la metodología etnográfica, rara vez ha despertado
el interés de las reflexiones sobre los orígenes y el desarrollo de la tradición
disciplinar. Además de recurrir a estadísticas e informes oficiales, Engels utiliza
entrevistas con trabajadores y la observación directa de los barrios obreros y las
fábricas de las principales ciudades industriales de Inglaterra como medio para dar
cuenta de sus condiciones de vida, su historia y posición social. Al tratarse de una
investigación realizada al promediar el siglo XIX en Inglaterra, constituye a su vez
una fuente valiosa para comprender los orígenes y los elementos centrales que
caracterizan al capitalismo contemporáneo.

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Teniendo en cuenta esto se pretende aquí, en primer lugar, realizar una relectura
crítica de la obra de Engels que permita, partiendo de las conceptualizaciones más
recientes de la antropología del trabajo, situarla como un antecedente válido en la
tradición disciplinar, comprendiendo sus limitaciones y alcances en el marco de su
contexto de producción. En segundo lugar, se pretende explicar el modo en que su
perspectiva teórica caracteriza, describe y conceptualiza al objeto de estudio
atendiendo en particular a las herramientas de investigación que emplea para
conocerlo.

Palabras clave: antropología del trabajo; metodología; marxismo; clase obrera.

Introducción

La génesis, desarrollo y decadencia de todo sistema teórico ocurre en un ambiente que no es


científicamente aséptico, sino que está permanentemente „contaminado‟ por la totalidad de la vida social.
El movimiento de la ciencia no se produce de manera autónoma dentro del campo exclusivo de la ciencia,
sino de manera determinada y en la totalidad de la sociedad. (Palerm, 2008, p. 66).

El grupo de trabajo que nos convoca propone, además de reunir los avances más
recientes de investigación en antropología del trabajo latinoamericana, abrir un
espacio de reflexión para la recuperación crítica de los desarrollos y elaboraciones
teórico metodológicos en torno al trabajo, incorporando aportes de diversas
disciplinas. En ese marco se pretende aquí realizar una reseña crítica de una obra
pionera en lo que refiere a los estudios del trabajo en el marco del capitalismo. En
primer lugar se analizan ciertos puntos de contacto clave entre la antropología del
trabajo y la perspectiva marxista entendida en un sentido amplio y abierto, a los fines
de explicar el contexto y la pertinencia del presente trabajo. Luego, la ponencia se
adentra en el texto de Engels a partir de dos ejes centrales que, sin pretender
constituirse como el modo más exhaustivo y sistemático para realizar la tarea,
permiten rastrear algunos de los aportes fundamentales de la obra para la
antropología del trabajo, a saber: 1) la perspectiva de totalidad con la que el autor
aborda su investigación empírica, y 2) la conceptualización y caracterización del

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objeto de estudio, las clases obreras de Inglaterra, así como los recursos
metodológicos principales que se emplean para conocerlo. Por cuestiones de
extensión, quedan por fuera del análisis en este trabajo las limitaciones y elementos
a problematizar de la investigación de Engels que merecen un tratamiento especial,
teniendo en cuenta el horizonte político y filosófico de la época en que fue producida,
y sólo serán mencionadas sucintamente en las conclusiones.
Tal como planteó Ángel Palerm respecto al conocimiento en general, las más
recientes reflexiones e investigaciones sobre el desarrollo disciplinar de la
antropología del trabajo en Latinoamérica han mostrado su relación tanto con los
procesos de acumulación y crisis de capital y su impacto transformador en el mundo
del trabajo como con las luchas sociales y políticas que atravesó nuestro continente
desde la segunda mitad del siglo XX, que tuvieron a las y los trabajadores como
protagonistas (Leite Lopes, 2014; Novelo, 2018 y 2020; Soul, 2015).
Del mismo modo, la obra que aquí nos proponemos reseñar se produjo en un
contexto de transformaciones profundas que revolucionaron todas las dimensiones
de la vida social y la relación de los seres humanos con la naturaleza. Nos referimos
a la revolución industrial iniciada en las islas británicas desde fines del siglo XVIII y
durante el siglo XIX, proceso que se expande e impacta posteriormente y de modo
diverso en Europa, Estados Unidos y el resto del mundo. La Situación de la Clase
Obrera en Inglaterra, publicado en primer lugar en idioma alemán en 1845, recoge
los resultados de un trabajo de investigación realizado por Engels desde el año
1842, cuando se mudó a Mánchester, cuna y símbolo de la revolución industrial y el
capitalismo británico, para ocupar un puesto administrativo en una de las fábricas de
su familia. “The l840s was one of the most turbulent and fraught decades of modern
British history. (...) Unsurprisingly this period produced a socio-political literature of
particular interest and intensity.” (Levin, 1998: 1). La extensa producción literaria y
las investigaciones de la época abordaron un conjunto de temas relacionados a las
transformaciones causadas por la industrialización, todos los cuales fueron materia
de debate: “include urbanism, slums, poverty, welfare, laissez-faire, charity, the role
of the state, racism, Ireland, immigrants and the labour market, class, factory and
health legislation and centralisation.” (Levin, 1998, p. 1).

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Es por ello que la obra de Engels no resulta original o única en la época teniendo en
cuenta su objeto de estudio, pero si el modo en que problematiza y desarrolla su
investigación en torno al mismo. En palabras de Eric Hobsbawm, quien prologó una
de sus ediciones, existen varios motivos que confieren especial interés a la misma:
“Firstly it was, as Engels himself justly claimed, the first book in Britain or any other
country which dealt with the working class as a whole and not merely with particular
sections and industries.” Sobre todo, el historiador británico resalta que la
investigación de Engels trasciende a la clase obrera y su “situación” como objeto de
estudio, ya que realiza un análisis general sobre la evolución del capitalismo
industrial y sus consecuencias. En los hechos, sostiene Hobsbawm, se trata del
primer intento a gran escala de aplicar el marxismo, que aún no había sido
conceptualizado como tal, para llevar adelante un estudio concreto de la realidad
social (Hobsbawm, 1979, p. 9).
Más allá de esto, varios autores coinciden en señalar que Engels sería uno de los
primeros en colocar a la clase trabajadora no sólo como el sector poblacional que
padece las consecuencias más graves de la industrialización, sino también en poner
de manifiesto su capacidad de acción en tanto sujeto histórico activo (Hobsbawm,
1979; Levin, 1998; Luna-nemencio, 2020). Con motivo de la muerte de Engels, Lenin
escribió en un artículo obituario lo siguiente:

Es cierto que antes que él muchos otros describieron los padecimientos del
proletariado y señalaron la necesidad de ayudarlo. Pero Engels fue el primero en
afirmar que el proletariado no es sólo una clase que sufre, sino que la vergonzosa
situación económica en que se encuentra lo impulsa inconteniblemente hacia
adelante y lo obliga a luchar por su emancipación definitiva. Y el proletariado en
lucha se ayudará a sí mismo. (Lenin, 1981, p. 9).

El rescate del rol activo de las clases obreras, sobre el que volveremos, fue de la
mano de un posicionamiento político claro y explícito a favor de su causa y sus
demandas. De hecho, la dedicatoria inicial de la obra se dirige precisamente hacia
los sujetos con los cuales Engels desarrolló su investigación: “A las clases obreras
de Gran Bretaña” (Engels, 2019, p. 2). El involucramiento en términos políticos (y
personales) de Engels con su “objeto” de estudio es bien conocido, ya que junto a

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Marx dedicaron gran parte de su vida a organizar y militar por el socialismo entre los
obreros europeos. Lejos de perder en “rigurosidad científica”, sus obras nos
muestran los alcances y resultados que puede tener una ciencia social
comprometida.
A partir de ello, surge la intención aquí de revisitar críticamente una de las obras de
Engels, que si bien no es la única en adoptar una perspectiva antropológica, o
algunos préstamos de la misma, si resulta clave al enfocarse en la investigación en
torno al mundo del trabajo como objeto de estudio. Considerando que en las últimas
décadas se ha producido un creciente interés en la antropología latinoamericana por
los y las trabajadoras, y que la delimitación de dicho objeto y campo de estudios en
el marco académico se relaciona de modo más o menos directo con
posicionamientos políticos frente a la ciencia y la realidad social contemporánea, la
ponencia encuentra su sentido en la convicción de que nuevos acercamientos entre
la antropología y el marxismo pueden redundar en perspectivas enriquecedoras.

Antropología del trabajo y marxismo


Quizás uno de los elementos más evidentes al momento de analizar las relaciones o
vínculos entre antropología del trabajo y marxismo tenga que ver precisamente con
la centralidad que adquieren las clases trabajadoras y el trabajo en tanto conceptos
que hacen inteligibles el mundo social. El marxismo en general, y Engels en
particular, confirieron un lugar clave a los trabajadores, sus condiciones de vida, sus
formas de organización y lucha en sus análisis de la realidad y la historia. Es bien
sabido que para esta corriente política los trabajadores constituyen el sujeto clave de
transformación en el marco del capitalismo, planteando que en el seno de esta clase
social se encuentran los elementos de superación del actual modo de producción,
así como las bases para la construcción de una sociedad futura. Engels incluso
intentó elaborar una teoría antropológica que otorga al trabajo humano un rol
fundamental en el proceso biológico de evolución humana, en su artículo escrito en
1876, El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre (Engels, 2000).
Allí sostiene que el punto de vista materialista para comprender la evolución y
desarrollo de la historia humana coloca al trabajo como la actividad concreta central

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que permite explicar el proceso de hominización, contrario a la tradición filosófica
idealista que ponía el acento en el desarrollo del cerebro (Rieznik, 2001).
Tanto Marx como Engels se interesaron y retomaron muchas obras antropológicas
del siglo XIX, al punto tal de tomar sus resultados de forma acrítica, lo que puede
observarse en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, respecto
sobre todo a las investigaciones de Lewis Morgan (Engels, 2017). Según Ángel
Palerm, esta recepción acrítica de la antropología clásica por parte del marxismo
tuvo que ver con el hecho de que Marx y Engels no producían ellos mismos el
material empírico sobre estos temas, estando más dedicados a la elaboración
teórica (Palerm, 2008).
Sin embargo, en la investigación que aquí reseñamos, el joven Engels sí produjo e
investigó en profundidad los datos empíricos sobre la situación de los y las obreras
inglesas, y por ello puede considerarse a su obra como un aporte interesante para el
campo de nuestra disciplina. El motivo por el que su obra no tuvo una recepción
temprana en nuestra disciplina, pese a utilizar muchas de las técnicas del trabajo de
campo etnográfico, tiene que ver con que en el contexto del siglo XIX y durante gran
parte del siglo XX, la antropología restringía su análisis a las llamadas sociedades
“primitivas”, lo que comienza a reformularse en una crisis disciplinar que se
encuentra precisamente en los orígenes de la antropología del trabajo
latinoamericana. La propia elección por parte de investigadores formados en
antropología de este objeto de estudio, la clase obrera en Latinoamérica, implicó un
posicionamiento político que direcciona la disciplina hacia un sentido divergente al
que había asumido durante la larga etapa en la que sólo estudiaba culturas o
sociedades “primitivas” o “precapitalistas”.
Teniendo en cuenta esto no resulta casual que, refiriendo a los orígenes de la
antropología del trabajo en México, Victoria Novelo (2020) menciona entre las
lecturas de su grupo de investigación a una gran cantidad de teóricos, pensadores e
historiadores marxistas (además de los “padres” del marxismo, rescata la influencia
de los historiadores de la escuela marxista británica, marxistas “heterodoxos” como
Gramsci, Lukács, Luxemburgo, el trotskista norteamericano H. Braverman, así como
a los pensadores latinoamericanos de la teoría de la dependencia y las teorías

6
antiimperialistas). Las influencias son claras también en los otros países con mayor
desarrollo de la disciplina en Latinoamérica. Al referirse a los orígenes del campo de
estudio sobre los trabajadores en Brasil, Leite Lopes (2014) coloca como central la
influencia de la obra de E. P. Thompson La Formación de la Clase Obrera en
Inglaterra al aportar toda una nueva perspectiva que sería retomada para el estudio
de las clases obreras brasileñas desde la antropología.
En Argentina, encontramos como antecedente el trabajo impulsado por Eduardo Luis
Menéndez, quien se asume marxista, en el Instituto de Medicina del Trabajo de la
Facultad de Medicina de la UBA en la década de 1970. El compromiso con las
luchas políticas y sociales y con las organizaciones de trabajadores les valió a sus
miembros recibir amenazas y represalias por parte de grupos de la derecha
peronista. Luego, ya en la década de 1980, gran parte del trabajo de Menéndez
sería retomado por el grupo de Santiago Wallace, Mabel Grimberg y Susana
Margulies en el Programa de Antropología y Salud en el marco de la carrera de
Antropología de la UBA (Barna, Gesteira, Hirsch y Rúa, 2012; Manzano, 2018). Es
significativo el hecho de que en nuestro país la antropología del trabajo se haya
desarrollado a partir de la antropología médica o de la salud, dado que, como
veremos, una parte muy importante del trabajo de investigación de Engels sobre las
clases obreras inglesas está dedicado a la descripción y análisis de los impactos
inmediatos y a largo plazo del trabajo en las industrias y talleres sobre la salud de
los obreros (Asiner, 2018).
Mientras el marxismo implicó sin dudas una ruptura crítica con la filosofía, la
economía política y en definitiva el conjunto de la ciencia dominante hasta su
surgimiento, y en ello jugaría un rol importante la investigación de Engels, la
antropología del trabajo latinoamericana puede analizarse como una ruptura crítica
profunda al interior de una disciplina que atravesaba por una crisis desde que
comenzó a reconocer y reflexionar respecto a sus vínculos con los sistemas de
poder como el colonialismo y el capitalismo.

¿Una etnografía sobre la revolución industrial inglesa?

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No interesa aquí responder a la pregunta, sino simplemente dejarla planteada. No
disponemos de espacio ni tiempo para introducirnos en los grandes debates en torno
a lo que es o no es la etnografía, sus alcances o el rol que ocupa. Se trata en
cambio de analizar en primer lugar el modo en que Engels construye y contextualiza
su objeto de estudio, la clase trabajadora inglesa, en el marco del proceso histórico
más amplio de la industrialización. Ello constituye uno de los primeros aportes de su
investigación que nos interesa rescatar: el enfoque holístico o, dicho de otro modo,
el punto de vista de la totalidad desde el cual encara el problema.
Hoy en día, antropólogos con una mirada crítica insisten en la importancia de este
principio metodológico. Tal como plantea Elsie Rockwell, “En la etnografía, la
objetividad es también una tendencia relativa del proceso de análisis, un logro que
debe más a la consistencia y coherencia del trabajo conceptual que a las
condiciones de la percepción primaria en el campo” (Rockwell, 2009, p. 67). A su
vez, la importancia del trabajo teórico y la contextualización histórica en nuestra
disciplina tiene que ver con que han sido estos elementos, y no el simple
perfeccionamiento de técnicas de registro, los que han permitido romper y
desarticular las perspectivas coloniales que se impusieron durante mucho tiempo en
la antropología: “En contraposición a la formación discursiva de la etnografía como
saber colonial, no debería ser posible una delimitación preexistente de un objeto
etnográfico si no se ha formulado algún problema de índole teórico reconocido como
tal en el campo de las ciencias sociales” (Trinchero, 2007, p. 42).
El problema teórico general desde el que Friedrich Engels encaró su investigación
remite a los impactos y transformaciones producidos a partir de la revolución
industrial en las islas británicas. En términos particulares, le interesa estudiar cómo
dicho procesos y sus consecuencias afectan a las clases obreras, su posición
respecto al conjunto de las clases sociales existentes y las respuestas que elaboran,
en términos individuales y colectivos, para afrontar su “situación”. Desde la
introducción de La situación de la clase obrera en Inglaterra, pasando por los
primeros capítulos, titulados “El proletariado industrial”, “Las grandes ciudades”, “La
competencia”, “La inmigración Irlandesa” y “Resultados”, poco menos de la mitad de
toda la investigación de Engels (entre las páginas 41 a 201 de la edición que aquí

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trabajamos) se dedica a analizar en términos generales los principales procesos de
cambio en términos sociales, económicos, tecnológicos y geográficos que se
producen en Gran Bretaña a partir del desarrollo acelerado de las fuerzas
productivas con la industrialización.
Luego de describir la situación de “los obreros antes de la revolución industrial”,
Engels comienza por caracterizar el desarrollo espectacular que experimentaron las
fuerzas productivas en Inglaterra desde mediados del siglo XVIII, sobre todo en la
industria textil, los cambios en el trabajo agrícola, el rol de la máquina de vapor
aplicada en los transportes y la industria, y el desarrollo de la minería industrial.
Analiza en profundidad el proceso técnico de la producción, observando cómo los
cambios en la maquinaria trajeron como consecuencia modificaciones en las
relaciones sociales. Puede verse un ejemplo cuando explica las particularidades de
las nuevas máquinas de hilar y tejer, dos oficios que, antes relacionados, se fueron
distanciando cada vez más con el correr de la revolución industrial (Ver Engels,
2019, pp. 44-45). En su introducción Engels analizar el desarrollo de la revolución
industrial en las distintas ramas de la economía en términos cualitativos y
cuantitativos, señalando su crecimiento, teniendo en cuenta los avances
tecnológicos, número de obreros empleados, fuerza motriz en cada fábrica y su
distribución geográfica, así como el proceso de cambios sociales, como el
reacomodamiento de las clases sociales y la urbanización acelerada que esto trajo
aparejado (Engels, 2019, pp. 47-49).
Luego el autor observa a partir de datos principalmente cuantitativos los procesos de
cambio en términos demográficos y geográficos que trajo consigo la revolución
industrial. Analiza las corrientes migratorias internas en relación a las tendencias
hacia la concentración de la propiedad y la urbanización. Dedica un extenso capítulo
a la descripción de las grandes ciudades industriales, analizando al menos quince
ciudades fuertemente transformadas por el proceso de industrialización en toda
Gran Bretaña. En este capítulo introduce una gran cantidad de descripciones
basadas en su observación directa, recorriendo los distintos barrios obreros de
Londres, Mánchester, Liverpool, Glasgow, Dublín, etc. Describe e incluso incorpora
algunos croquis sobre los callejones y casas en donde vivían los obreros, en

9
contraste con los barrios burgueses y aristocráticos (Engels, 2019, pp. 70-120). Se
detiene a analizar en profundidad las condiciones de higiene y salubridad pública, el
tamaño y funcionalidad de las viviendas, el vestido y alimentación de las familias
obreras que las habitan y las medidas, totalmente insuficientes desde su punto de
vista, que desde el Estado se intentaban llevar adelante para paliar su situación. A
continuación, el autor introduce uno de los conceptos centrales de su obra, el
proceso de “guerra social” que, en su análisis, origina el sistema capitalista: “La
competencia es la expresión más perfecta de la guerra de todos contra todos, que
hace estragos en la sociedad burguesa moderna. Esa guerra, es una guerra por la
vida, por la existencia, por todo (...)” (Engels, 2019, pp. 131-132)
El siguiente capítulo, dedicado al análisis de “La competencia”, explica de un modo
general muchos de los procesos económicos que serán tratados con mayor
precisión, profundidad y rigurosidad en El Capital de Marx. De hecho, plantea por un
lado cómo la competencia entre trabajadores para vender su fuerza de trabajo
presiona el precio del trabajo, es decir, los salarios, hacia abajo, introduciendo el
concepto de “reserva de trabajadores” como un recurso clave de las clases
propietarias (Marx luego hablaría del “ejército industrial de reserva”). A su vez,
describe la situación de inestabilidad permanente en que se encuentran los
proletarios modernos, al tener que vender su fuerza de trabajo diariamente, sobre
todo ante la inexistencia entonces de sindicatos y leyes laborales que los defiendan.
En una clara demostración de su conocimiento sobre economía política, Engels
explica cómo, mientras la competencia entre obreros establece el mínimo al cual
pueden bajar los salarios en un contexto determinado, la competencia entre
capitalistas por acceder a mano de obra con la finalidad de obtener ventajas
comparativas en la comercialización de ciertas mercancías, por el contrario, fija el
máximo que pueden alcanzar dichos salarios, siempre en un contexto de libertad
plena en el mercado de trabajo. De este modo, desarrolla los conceptos de salario
mínimo, promedio y máximo como elementos clave para el análisis de todo mercado
laboral (Engels, 2019, p. 135).
Engels analiza el proceso de competencia entre capitalistas, inicialmente dentro de
un mercado nacional, pero también a nivel global, colocando aquí otro concepto

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central: las crisis económica como evento inherente al sistema de competencia que
rige en el capitalismo. Analiza allí con gran lucidez el modo en que se originan las
crisis de sobreoferta o sobreproducción, generando una caída generalizada de los
precios, desempleo y depresión económica. Incluso el autor intenta definir, a partir
de un abordaje positivista de la historia económica de Inglaterra, el año exacto en el
cual considera que se produciría la siguiente crisis (Engels 2019, pp. 139-141).
Dichas crisis se manifiestan, explica, en todos los mercados, incluido el mercado
laboral, lo que explica que pese a que la demanda de trabajadores no dejaba de
crecer, absorbida por el desarrollo industrial, la oferta lo hacía en proporciones
mayores, generando entonces desempleo: “¿De dónde viene esa contradicción?”, se
pregunta Engels:

De la naturaleza misma de la industria y de la competencia, así como de las crisis


económicas que de ellas resultan. Dada la anarquía de la producción actual y de la
repartición de los bienes de consumo, que no tienen por finalidad la satisfacción
inmediata de las necesidades sino por el contrario la ganancia; dado el sistema en
que cada quien trabaja y se enriquece sin preocuparse de los demás, es inevitable
que en cualquier momento la producción resulte excesiva. (Engels, 2019, p. 139).

Luego el autor dedica un capítulo al análisis de un proceso histórico particular de las


Islas Británicas, la inmigración irlandesa en Inglaterra. Ello interesaba al autor por
tratarse los migrantes de futuros obreros empleados en la industria inglesa. De
hecho, Engels analiza el fenómeno en el marco de la revolución industrial,
entendiendo que ésta es la causa de la inmigración. Este tema permite observar
algunos de los puntos problemáticos que se pueden identificar en la obra de Engels,
en particular los supuestos esencialistas que subyacen a su caracterización de las
distintas nacionalidades europeas (Engels, 2019, pp. 149.153).
Finalmente, en el capítulo “Resultados” de esta primera parte que analizamos
(Engels, 2019, pp. 155-201), el autor se refiere a las consecuencias de los procesos
antes desarrollados, sobre todo en términos de la salud, la situación física, mental y
social de los y las obreras. Se trata de un capítulo sumamente interesante para todo
aquél interesado en los procesos de salud y enfermedad. Analiza en sus resultados
un gran número de problemas para la salud: tisis, tifus, molestias abdominales,

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problemas respiratorios y en definitiva todas las causales de los altos índices de
mortalidad entre la clase obrera, así como las consecuencias sociales y “morales” de
la industrialización y la creación de las grandes ciudades: alcoholismo, criminalidad,
ignorancia, “desenfreno en las relaciones sexuales”, entre otros elementos. “El libro
de Engels está considerado por muchos investigadores como fundador de lo que se
conoce como el campo de la „salud de los trabajadores‟ y de la „salud colectiva‟”
(Asiner, 2018, p. 83).
El punto central de la denuncia de Engels radica en el hecho de que intenta
demostrar no sólo que la burguesía tenía conocimiento sobre el “crimen social” que
cometía sobre las familias obreras en las ciudades industriales, sino que a su vez
obtenía una tajada económica del mismo, lo que se evidenciaba por ejemplo en los
sistemas de pago en especie (trucksystem) y de viviendas obreras otorgadas por las
empresas (cottage system) (Engels, 2019, p. 206). Estos sistemas, que pueden
rastrearse luego en la implantación de grandes empresas en Latinoamérica,
mantenían endeudadas a las familias obreras tanto para adquirir alimentos como
para sostener sus viviendas, que por lo demás se encontraban en pésimas
condiciones de higiene y salubridad. A partir de retomar sus descripciones
anteriores, Engels sintetiza la situación en que se encuentran recíprocamente las
clases sociales en Inglaterra, volviendo nuevamente al concepto de guerra social y
planteando que, en base a las pruebas aportadas y a su análisis, dicho
enfrentamiento no podía resolverse a partir de medios pacíficos, ya que la situación
se encontraba demasiado avanzada para ello, planteándose entonces la posibilidad
cierta de una revolución social.
Como podemos ver, el autor analiza en primer lugar en términos generales una serie
de problemáticas centrales que hacen a la economía y la sociedad capitalista en el
período de explosión de las fuerzas productivas que implicó la revolución industrial.
Es a partir de allí que dedica el resto de su investigación a adentrarse de modo más
profundo en las distintas dimensiones del “mundo del trabajo” de su época, así como
en las expresiones políticas que surgen a partir de la situación de “guerra social” que
describe.

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Conceptualización y caracterización de las clases obreras de Inglaterra
En el ampliamente difundido prólogo a la Contribución a la crítica de la economía
política, en el cual Marx expone los principales resultados de sus investigaciones en
economía política y en términos generales ofrece una síntesis del materialismo
histórico, el autor señala además que Engels “había llegado conmigo, por otra vía
(véase su „La situación de la clase obrera en Inglaterra’), al mismo resultado” (Marx,
2008, p. 6). Mientras Marx había desarrollado su investigación sobre el desarrollo del
capitalismo a partir de una crítica sistemática de los máximos exponentes de la
economía política burguesa, la “vía” seguida por Engels fue el análisis empírico y
concreto de las transformaciones que se estaban produciendo en Gran Bretaña en el
siglo XIX.
Podríamos pensar a primera vista al analizar la obra que el camino seguido por
Engels, que lo había llevado a conclusiones similares a Marx, fue un proceso o
método inductivo desde la observación de la vida de los trabajadores hacia la
comprensión de los procesos generales del capitalismo en expansión. Sin embargo,
lo que vemos es un abordaje que trasluce la formación dialéctica del autor, ya que
su análisis avanza a su vez de “arriba hacia abajo” y de “abajo hacia arriba”. En
efecto, si los primeros capítulos abordan de modo general las transformaciones que
el proceso de industrialización y el desarrollo de la competencia capitalista a niveles
globales ocasionaron en el mundo del trabajo en Inglaterra, en la segunda parte de
su obra, Engels comienza a analizar con mayor detalle y profundidad las distintas
ramas industriales, comenzando por “Los obreros fabriles propiamente dichos”
(Engels, 2019, pp. 203-263) y “Las demás ramas del trabajo” (Engels, 2019, pp. 268 -
293). Allí describe cada una de las actividades industriales principales, los centros
en que se encuentran localizadas geográficamente, las tareas que deben
desempeñar las distintas categorías de obreros, la duración de las jornadas de
trabajo, las formas de contratación y despido, los accidentes laborales más
frecuentes, el impacto de la implementación de maquinaria tanto en los mercados
laborales específicos como en la salud de los obreros, la contratación creciente de
mujeres y niños, así como un análisis sobre algunas de las primeras leyes laborales
que se habían implementado en la época y sus limitaciones.

13
A continuación, introduce un capítulo central, titulado “Los movimientos obreros”
(Engels, 2019, pp. 297-327). Es clave porque el autor comienza por preguntarse
“¿qué tienen para decir los trabajadores sobre esta situación?”, y su respuesta es el
análisis de las distintas acciones de protesta realizadas por los obreros, en términos
individuales y colectivos, así como una historización de sus procesos organizativos.
Allí identifica los crímenes individuales, los ataques a la maquinaria, los procesos de
organización, primero gremial y luego, ya con el cartismo, a niveles políticos de la
clase obrera, y se introduce en el análisis detallado de una fuerte insurrección obrera
ocurrida en distintas ciudades Inglaterra en 1842, así como sobre una huelga y toma
de una fábrica de tejas, cuando “una verdadera batalla campal estal ló en
Manchester, en mayo de 1843, durante mi estancia en esa ciudad” (Engels, 2019, p.
313). Las “voces” de los obreros ingleses son rescatadas por Engels a partir de esto,
los y las obreras hablan a partir de sus acciones, de su proceso de organización y su
lucha. ¿Cómo obtiene Engels información sobre estos procesos? Gran parte de
estos hechos estaban registrados en multiplicidad de artículos de la prensa local,
donde se reseñaban todos los “incidentes” y “sucesos” que Engels supo leer como
parte de la lucha de clases. A su vez, también relata hechos de protesta
presenciados y observados por él mismo en las ciudades de Inglaterra. Luego,
recurre a los documentos judiciales y parlamentarios, cuando las protestas llegaron
a implicar juicios, así como cuando las demandas de los trabajadores alcanzaron
eco en el parlamento. Pero también dispone de los documentos elaborados en el
marco de la campaña política del Cartismo. Todo ello expresaba para Engels la voz
de la clase obrera, y por añadidura, del resto de las clases, frente a la situación.
Engels no ofrece una mirada idealizada de los procesos de lucha y organización de
la clase obrera, sino que identifica en cada punto las limitaciones y problemas que
atraviesa la lucha sindical, señalando que en la mayoría de los casos la enorme
cantidad de luchas son derrotadas (Engels, 2019, p. 300). Por ello considera la
necesidad de que la clase obrera supere el plano puramente sindical (unionism),
para organizarse políticamente, algo que ya se encontraba haciendo en Inglaterra
con el Cartismo, movimiento que a partir del contacto y la confluencia con las

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organizaciones de trabajadores de otros países del continente podría evolucionar, y
esto era lo que Engels deseaba, hacia el socialismo.
En los siguientes capítulos, dedicados al “Proletariado minero” y el “Proletariado
agrícola” (Engels, 2019, pp. 331-370), Engels analiza las particularidades de estas
ramas laborales, teniendo en cuenta los procesos históricos de formación de estos
grupos obreros, así como las características de superexplotación que en estos
ámbitos existen sobre las familias obreras en su conjunto. También allí se
mencionan acciones individuales de impugnación al régimen de trabajo, tales como
atentados en las minas e incendios provocados en los campos de agricultura
industrial.
En el último capítulo, con el que cierra su obra, Engels analiza “La posición de la
Burguesía frente al proletariado” (pp. 372-392), y concluye sintetizando y
resumiendo sus denuncias hacia esta clase social. Plantea que no puede responder
a los múltiples problemas derivados de la revolución industrial, y que no quiere
hacerlo. Además, denuncia que las acciones de beneficencia llevadas adelante por
la misma constituyen una hipocresía, ya que no resuelven realmente los problemas
sociales, sino que incluso los agravan. Finalmente, analiza la acción política de la
burguesía en el Estado y el parlamento, así como las perspectivas a futuro para la
economía y la sociedad inglesas. Aquí puede verse una visión del autor que
caracteriza al Estado como un campo de disputas, y la importancia que confería
Engels al Cartismo y evolución, que permitía una oposición en términos políticos a la
burguesía, intentando modificar el propio carácter del Estado: “Dado que los obreros
no respetan la ley (...) es enteramente natural que propongan al menos
modificaciones a la ley, que quieran reemplazar la ley burguesa por una ley
proletaria. La ley propuesta por el proletariado es la Carta del Pueblo” (Engels, 2019.
p. 315).
Las fuentes que utiliza Engels en su obra son muy variadas. Además de sus
diálogos con obreros y las observaciones directas ya mencionadas, recurre en
numerosas ocasiones a informaciones oficiales de distinto tipo: estadísticas
elaboradas por las instituciones estatales, pedidos de informes especiales
solicitados por el parlamento, reportes de instituciones médicas y de salubridad,

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opiniones y análisis de observadores de la época, sumarios judiciales,
documentación recopilada por las instituciones religiosas, y una gran cantidad de
material periodístico proveniente de la prensa Inglesa. Con mucha frecuencia se
encarga de señalar la orientación ideológica y los intereses de clase de sus
informantes, que en la mayoría de los casos representan a la burguesía industrial o
bien a los tories, partido del sector terrateniente, ya que intenta así mostrar que los
datos y la información en la que se basa ha sido elaborada por las propias clases
sociales que él está denunciando. A su vez, y esto resulta de especial interés,
Engels recoge algunas cartas o notas de opinión enviadas por obreros a periódicos,
e incluso incluye un poema que atribuye a Edward P. Mead, un obrero inglés que
publicó poesías en el Northern Star, periódico afín a la causa del Cartismo. El
poema, de contenido crítico hacia el sistema fabril, se titula El rey vapor y en
palabras de Engels “expresa la opinión de los propios obreros” (pp. 265 -266).
Algunas conclusiones que podemos sacar del modo en que la investigación de
Engels aborda a la clase obrera inglesa en tanto objeto de estudio tienen que ver, en
primer lugar, con la ya mencionada perspectiva de la totalidad, dado que su
ambiciosa obra se propuso abarcar al conjunto de la clase obrera, en las fábricas, en
las minas y en los campos de Inglaterra. Por otro lado, no se analiza a la clase
obrera como un sujeto social aislado ni como un grupo autocontenido, sino en su
relación concreta con el resto de las clases sociales (aristocracia terrateniente y las
distintas fracciones de la burguesía) en lucha en el marco de la “guerra social” que
había producido la industrialización.
Esa perspectiva se expresa también en el hecho de que el autor no realiza una
separación tajante entre las esferas productivas y reproductivas al estudiar a la clase
obrera. En efecto, este es uno de los aspectos en cuál la antropología del trabajo
latinoamericana se encuentra interesada constituyéndose “como una de las aristas
más sugestivas en este campo disciplinar: el análisis de los procesos de dominación
como una totalidad que entrama los ámbitos de la producción y la reproducción.
(Palermo y Capogrossi, 2020, p. 32). Desde el momento en el que Engels describe
las viviendas, los barrios y las calles en donde habitan las familias obreras, pero
también los impactos que el trabajo industrial produce en las relaciones entre los

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géneros, hasta sus análisis respecto a las instituciones educativas, la religiosidad y
las prácticas que llevan adelante en sus “tiempos libres”, puede verse en su mirada
un profundo interés antropológico sobre los distintos aspectos de la vida obrera, y
sobre cómo ellos se encuentran atravesados y afectados por el nuevo sistema
productivo en expansión. Sin utilizar el concepto, en definitiva, lo que mostraba
Engels en su investigación, una y otra vez con una multiplicidad de ejemplos, eran
los efectos alienantes del trabajo industrial sobre el conjunto de la vida de los y las
obreras.

Reflexiones finales

Si la actividad productiva libre es el placer más grande que conocemos, el trabajo forzado es la tortura más cruel,
más degradante. Nada es más terrible que tener que hacer de la mañana a la noche algo que nos repugna. Y
mientras más sentimientos humanos tiene un obrero, más debe detestar su trabajo, porque siente la obligación
que el mismo implica y la inutilidad que esa labor representa para sí mismo. (Engels, 2019, p. 184).

Intentamos identificar en la ponencia en primer lugar los vínculos que existen entre
la antropología latinoamericana del trabajo y el marxismo para contextualizar y
establecer un diálogo con La situación de la clase obrera de Inglaterra, obra que
puede pensarse como antecedente clave para los estudios del trabajo en múltiples
disciplinas. Desde la antropología podemos rescatar diversos aspectos teórico-
metodológicos de la obra de Engels, tanto su mirada contextualizada e histórica
sobre los problemas que atraviesa el mundo del trabajo en un momento
determinado, como su interpretación de las acciones y prácticas individuales y
colectivas de los trabajadores en tanto expresiones concretas de sus “voces”, es
decir, de lo que tienen para decir en el marco del capitalismo. Vimos a su vez las
técnicas y fuentes de acceso a lo real sobre los cuales sustentó una investigación
que, manejando enormes cantidades de datos empíricos, no pierde de vista la
problematización teórica.
Quedan planteados para un análisis particular una serie de supuestos en la
perspectiva del autor que pueden y deben ser criticados desde la antropología
contemporánea: a) sus prejuicios esencialistas respecto a los “caracteres”
nacionales, que atraviesan toda la obra pero pueden verse en particular en su

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análisis de la inmigración Irlandesa; b) las apreciaciones morales respecto a las
relaciones familiares y los modos de consumo cultural y social de obreros y obreras
y c) en términos generales la visión teleológica y evolucionista propia del siglo XIX
que ya ha sido señala en general para el marxismo pero que puede apreciarse en
términos particulares en la obra aquí reseñada.
Desde la antropología latinoamericana del trabajo se sostiene que:

Como antropólogas y antropólogos estamos convencidos de que, para estudiar la


clase obrera, es necesario recorrer dos caminos. Por una parte, acercarse a la
cotidianeidad, al día a día de las trabajadoras y los trabajadores de carne y hueso
y, por otra, incorporar a nuestras vidas aquello que tanto nos ha costado: el
reconocimiento de nuestra propia trayectoria como trabajadoras y trabajadores de
la ciencia.” (Palermo y Capogrossi, 2020, p. 17).

El “ingreso al campo” de Engels fue a través de sus vínculos familiares con la


burguesía industrial: “He used an outlying part of the family firm to get away from the
family. He used his position in it to understand and denounce the very practices it
engaged in. The profits of capitalism financed its denunciation” (Levin, 1998, p. 124),
lo que por otro lado nos recuerda a algunas experiencias en antropología del trabajo
en latinoamérica (Leite Lopes, 2011), Sin embargo, su identificación y
posicionamiento político del lado de las trabajadoras a lo largo de su vida es
incuestionable. Esa identidad política comenzó a definirse en su juventud a partir de
una prolongada experiencia de trabajo y estudio en la que pudo apreciar la
cotidianidad, sufrimientos, expectativas y luchas de las y los trabajadores “de carne y
hueso”.

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