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Análisis del Proceso en Kafka

Dos hombres irrumpen en la habitación de José K. y le detienen por un delito desconocido, dando inicio a un proceso judicial plagado de irregularidades e inconsistencias, como citaciones sin especificar lugar u hora, juicios sin acusación formal, y castigos físicos a testigos. A lo largo del año que dura el proceso, K. intenta defenderse con abogados incompetentes y personas de influencia sin éxito. Finalmente, un año después de haber comenzado, los mismos hombres que le detuvieron por primera vez llevan a

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Análisis del Proceso en Kafka

Dos hombres irrumpen en la habitación de José K. y le detienen por un delito desconocido, dando inicio a un proceso judicial plagado de irregularidades e inconsistencias, como citaciones sin especificar lugar u hora, juicios sin acusación formal, y castigos físicos a testigos. A lo largo del año que dura el proceso, K. intenta defenderse con abogados incompetentes y personas de influencia sin éxito. Finalmente, un año después de haber comenzado, los mismos hombres que le detuvieron por primera vez llevan a

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EL PROCESO (KAFKA)

Un día cualquiera varios individuos irrumpen en la habitación de la pensión donde José K. se


encuentra, deteniéndole por un delito cuya naturaleza desconocía. Este sería el principal hecho que
podemos considerar que es contrario a derecho, pues todos tenemos derechos a ser informados de la
acusación que se formula contra nosotros. Seguidamente, los individuos llevaron a cabo otras
conductas también cuestionables, como decirle que era mejor que le entregase a ellos sus
pertenencias, entrar a la habitación de otros huéspedes…

Tan solo unos días más tarde recibe una llamada telefónica citándole para un interrogatorio,
indicándole tan solo el día y la dirección. Cuando K llega allí sin saber el despacho al que debe
acudir o la hora a la que debía personarse, debe recorrer todas y cada una de las salas, cuando
finalmente la encuentran le comunican que debía haber llegado 1 hora antes, pero que harán una
excepción con él y le atenderán. Ante este hecho podemos ver una vez más nuevos errores
judiciales.
Unos días más tardes decide volver a este mismo lugar sin haber sido citado expresamente y allí se
encuentra con la mujer que le atendió la anterior vez, por la que se siente fuertemente atraído, y le
cuenta que ella y su marido viven allí pero abandonan las salas durante los actos judiciales. Aquí se
debe destacar la imparcialidad del juez, pues el ujier del tribunal le dice a K que éste es el adecuado
para darle una paliza a un estudiante de Derecho, que está enamorado de su mujer, pues debe
recordar que está acusado pero que nadie perseguiría una causa sin salida como la suya.

K sigue realizando su rutina con normalidad, y un día al salir de su puesto de trabajo se encuentra
con un almacén en el que se encuentra a los hombres que le arrestaron recibiendo una paliza porque
K se había quejado de sus procedimientos al juez de instrucción y ahora estaban siendo castigados
por ello. Esta tortura también sería impensable en un proceso judicial propio de un Estado social y
democrático de derecho como el nuestro.

Cuando el tío de K se entera del proceso de su sobrino, acude rápidamente a ofrecerle su ayuda
poniéndole en contacto con un abogado llamado Huld, quien realmente ya estaba al conocimiento
del proceso.
K comienza a sentir cada vez más preocupación por su proceso, por lo que pretende plantear un

recurso explicando su situación personal ante el Tribunal, pero desconoce los trámites necesarios

para ello. Un fabricante, cliente de K, le lleva hasta un tal Titorelli, que supuestamente tiene muchos

contactos e influencia en el Tribunal, quien más tarde le ofrecerá su ayuda.

Debido a la incompetencia de Huld, K toma la decisión de prescindir de sus servicios, Block y

Lenni intentan impedirlo sin éxito.

Por otra parte, el puesto de trabajo de K se encuentra cada vez más comprometido. Este sigue las

instrucciones de un sacristán, que resulta ser el sacerdote del Tribunal y éstos debaten de la realidad

de la justicia y la ley.

Unos días más tarde, ya hace un año desde que el proceso comenzó, y dos hombres irrumpen en la

habitación de K tal y como había sucedido un año atrás. Ahora, sin embargo, su visita no era para

arrestarle, sino para llevarle a otro lugar en contra de su voluntad. Le llevan a las afueras de la

ciudad, sitúan su cabeza en una roca y finalmente es apuñalado en el corazón. Este muere “como un

perro” mientras ve a alguien en una casa cercana mirando desde la ventana.

En definitiva, resulta paradójico que en este libro llamado El Proceso nos resulte imposible

encontrar elementos propios de un proceso judicial, algo así jamás podría ser considerado un

proceso.

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