UNIVERSIDAD FEMENINA DEL SAGRADO CORAZÓN
FACULTAD DE EDUCACIÓN
ESCUELA PROFESIONAL DE EDUCACIÓN ESPECIAL
Formación Académica de Estudiantes Universitarios
Curso:
SOCIOLOGÍA
Docente:
Limaco Cárdenas, Elena Cristina
Integrantes:
Alva Medina, María Catalina
Donayre Carrasco, Ana Belén
Correa Velasquez, Nelly
Salazar Navarro, Valeria
Olivero Salazar, Jaira Janice
2021-2
Lima, Perú
Resumen
La formación académica en universitarios se basa en el desarrollo integral de los
estudiantes a través de la enseñanza de los docentes, ya que estos son el instrumento
esencial para guiarlos hacia un camino holístico. Esta formación se caracteriza por
brindar un aprendizaje continuo lleno de valores, con el objetivo de formar ciudadanos
responsables que potencien al máximo sus habilidades. Como es sabido, a lo largo de
la trayectoria estudiantil se pueden presentar diversos obstáculos que suelen dificultar el
continuo desarrollo de la formación académica; sin embargo, el recibir una educación
superior trae consigo numerosos beneficios en muchos aspectos de nuestras vidas, no
solo a nivel intelectual, sino también en el ámbito económico y social, por lo que es
importante ser persistentes durante este período. A inicios del 2020, el Covid - 19
generó que muchas universidades cambiaran sus modalidades de aprendizaje, lo cual
también afectó a los estudiantes, no solo en el aspecto intelectual sino también en lo
emocional.
Abstract
Academic training in universities is based on the integral development of students
through the teaching of teachers, since they are the essential instrument to guide them
towards a holistic path. This training is characterized by providing continuous learning
full of values, with the aim of forming responsible citizens who maximize their skills.
As is well known, throughout the student path, various obstacles may arise that often
hinder the continuous development of academic training; however, receiving a higher
education brings numerous benefits in many aspects of our lives, not only intellectually,
but also in the economic and social spheres, so it is important to be persistent during
this period. At the beginning of 2020, the Covid - 19 generated that many universities
changed their learning modalities, which also affected students, not only intellectually
but also emotionally.
Keywords
Formación académica, docentes, universitarios, educación universitaria, estudiantes,
inteligencia emocional, aprendizaje, valores.
Introducción
Las universidades nacieron como respuesta ante la exigencia de las antiguas
sociedades, quienes con el paso de los años buscaban una educación más especializada.
A través del tiempo, estas instituciones han atravesado diversos procesos de cambio, lo
que las ha convertido hoy en día en el centro más importante para desarrollarnos como
profesionales. Los docentes, quienes imparten las diferentes disciplinas en las
universidades, desempeñan un papel fundamental en la formación integral de cada
estudiante. Asimismo, la educación superior tiene como misión educar, formar,
contribuir al desarrollo del conjunto de la sociedad, ofrecer un aprendizaje permanente,
cooperar con el mundo laboral, prevenir las necesidades sociales e incluso inducir
métodos educativos innovadores, acordes a una nueva visión.
En la presente monografía se darán a conocer diversos datos importantes sobre la
formación académica universitaria. En primer lugar, hablaremos de la trayectoria de los
estudiantes universitarios, seguidamente explicaremos los diferentes beneficios que trae
consigo la formación académica universitaria, posteriormente, daremos a conocer la
importancia de una formación con valores y cómo esto afectará de manera positiva en
el futuro del estudiante, por último, mencionaremos el tema de la inteligencia
emocional y cómo esta contribuye a un buen rendimiento académico en los alumnos
universitarios.
Historia de la educación
La universidad occidental moderna evolucionó a partir de las escuelas medievales
conocidas como studia generalia; eran lugares de estudio generalmente reconocidos y
abiertos a estudiantes de toda Europa. Los primeros studia surgieron de los esfuerzos
por educar a clérigos y monjes más allá del nivel de las escuelas catedralicias y
monásticas (Oliveira et al, 2019).
La primera institución occidental que puede denominarse universidad fue una famosa
escuela de medicina que surgió en Salerno (Italia) en el siglo IX y que atrajo a
estudiantes de toda Europa. Sin embargo, no pasó de ser una escuela de medicina. La
primera verdadera universidad de Occidente se fundó en Bolonia a finales del siglo XI.
Se convirtió en una escuela de derecho canónico y civil muy respetada. La primera
universidad que surgió en el norte de Europa fue la de París, fundada entre 1150 y
1170. Se destacó por su enseñanza de la teología y sirvió de modelo para otras
universidades del norte de Europa, como la Universidad de Oxford en Inglaterra, que
estaba bien establecida a finales del siglo XII. Estas primeras universidades eran
corporaciones de estudiantes y maestros, y acabaron recibiendo su normativa de papas,
emperadores y reyes (Bertolin, 2018).
Hasta finales del siglo XVIII, la mayoría de las universidades occidentales ofrecían un
plan de estudios básico basado en las siete artes liberales: gramática, lógica, retórica,
geometría, aritmética, astronomía y música. Posteriormente, los alumnos pasaban a
estudiar en una de las facultades profesionales de medicina, derecho y teología. Los
exámenes finales eran extenuantes y muchos estudiantes suspendían (Bravo et al,
2020).
A finales de los siglos XVIII y XIX, la religión fue desplazada gradualmente como
fuerza dominante a medida que las universidades europeas se convertían en
instituciones de aprendizaje e investigación modernas y se liberaban de la religión en su
plan de estudios y administración (Bisquerra & Pérez 2017). La Universidad de Berlín
(1809) fue un ejemplo de esta tendencia, ya que la experimentación en el laboratorio
sustituyó a la conjetura; las doctrinas teológicas, filosóficas y otras tradicionales se
examinaron con un nuevo rigor y objetividad; y se establecieron normas modernas de
libertad académica. El modelo alemán de universidad como complejo de escuelas de
posgrado que realizaban investigaciones y experimentos avanzados demostró tener una
influencia mundial (Guzmán, 2016).
En el siglo XXI, las universidades modernas pueden ser financiadas por los gobiernos
nacionales, estatales o provinciales, o pueden depender en gran medida de las tasas de
matrícula pagadas por sus estudiantes. La típica universidad residencial moderna puede
inscribir a 30.000 o más estudiantes y educar tanto a estudiantes de grado como de
posgrado en toda la gama de artes y humanidades, matemáticas, ciencias sociales,
ciencias físicas, biológicas y de la tierra, y varios campos de la tecnología. Las
universidades no residenciales, virtuales y abiertas, algunas de las cuales siguen el
modelo de la Universidad Abierta de Gran Bretaña (1969), pueden inscribir a 200.000 o
más estudiantes, que cursan tanto carreras con créditos como sin ellos. Las
universidades son los principales proveedores de formación de posgrado en la mayoría
de los campos profesionales (Fernandez et al, 2015).
Formación académica
La formación universitaria no se limita únicamente a una capacitación académica
sino que va más allá, busca formar personas competentes que sean capaces de discernir
los signos de los tiempos de una manera reflexiva crítica y comprometida (Shin et al,
2016).
La formación académica de los estudiantes en la educación superior se refiere a la
integración de los programas de aprendizaje académico con las cuestiones más amplias
de la mejora personal y el crecimiento individual. Esta se trata de una experiencia
integral centrada en el estudiante y centrada en la comprensión y la demostración de los
valores, el fomento de las habilidades y el avance hacia el conocimiento (Mosquera,
2019).
La educación integral es necesaria para desarrollar y orientar claramente las
potencialidades que poseen los estudiantes universitarios, por ello, para poder lograr la
formación integral debemos trabajar en las siguientes dimensiones: en primer lugar, la
dimensión comunicativa, en este caso la persona comprende e interpreta el sentido de
las cosas y las comunican mediante el lenguaje, en segundo lugar, la dimensión
estética, nos menciona que la apreciación de la belleza se reconoce en los diferentes
efectos sensibles que le dan sentido especial a la vivencia, en tercer lugar, está la
dimensión corporal, esta es la posibilidad que tiene el ser humano de poder
manifestarse a sí mismo desde su cuerpo y con su cuerpo, también de reconocer al otro
y ser presencia material para éste a partir de su cuerpo, en cuarto lugar tenemos a la
dimensión sociopolítica, esta es el conocimiento de los momentos históricos que
hicieron parte de la formación social y política del entorno en el que se a vivido, en
quinto lugar, dimensión afectividad, esta es referida al sentir y al vincularse consigo
mismo, con los demás y con el entorno, en sexto lugar está la dimensión cognitiva, esta
es la manera en que la persona se ubica en el mundo que le rodea y las relaciones que
establece con el mismo (Bertolin, 2018).
Los actores del proceso son parte fundamental de la formación integral, esto supone
que todos los miembros de la comunidad educativa son educadores y esta se hace
realidad en la práctica cotidiana de una institución educativa, cuando se inspiran los
criterios y principios se plantean y programan las acciones educativas, para manejar los
estilos de aprendizaje (Elizondo et al, 2018).
Trayectoria Académica de Estudiantes Universitarios
Muchos de los estudiantes universitarios están viendo muy complicado el culminar
con sus estudios, entre ellos encontramos la falta de ayuda económica, la necesidad de
trabajo, problemas de integración social, entre muchas otras. Estas dificultades se
encuentran desde el ingreso a la vida universitaria hasta que logran culminarlas.
(Zandomeni y Canale, 2010).
Existen carreras universitarias que tienen un alto grado de dificultad, las
encontramos en las áreas técnicas y de salud. Estas asignaturas ocasionan que los
universitarios reprueben y del mismo modo retrasen su vida profesional. Por otro lado,
vemos que las universidades deben ampliar el espacio para universitarios que repiten
asignaturas, disponer de mayor número de profesores, etc. (Bravo et al, 2020).
Para Mikulic & Cassullo (2015), la trayectoria académica es el resultado de todo el
recorrido que el universitario lleva en el tiempo de duración de su carrera, lo que
conlleva la regularidad de sus estudios y el egreso. Dentro de esto podemos encontrar
que se divide en dos tipos, la primera es aquella trayectoria que está ya planificada con
ayuda de un currículo de la carrera, ese sería el tipo ideal, la segunda es la que el
estudiante en sí completa a su manera y a sus posibilidades.
Intervienen muchos factores en el rendimiento académico universitario, entre ellos
podemos mencionar a la personalidad que cada estudiante tiene durante este tiempo, su
personalidad define como es el estudiante y como se hará entender ante los demás, las
aptitudes que llevan, la motivación que muchas veces les falta, debido a que no todos
tienen el apoyo que necesitan, los diferentes intereses y hábitos de estudios, la
autoestima influye en su comportamiento, esto ayuda al momento de tomar una
decisión con respecto a los estudios, les brinda más seguridad y confianza, problemas
relacionados con el entorno familiar y social ya que muchas veces esto influye en la
manera como el estudiante lleva su día a día y cómo se desarrolla con los demás.
(Guzman, 2016). También hay factores relacionados a la relación que se lleva con el
docente, la calidad del maestro hacía sus alumnos, la manera en cómo él logra llegar a
ellos, el ambiente que se genera en las clases, la metodología que usa, el sistema de
evaluación, entre otros (Vallaeys, 2016).
En la siguiente imagen podemos observar el progreso de toda la trayectoria que cada
universitario ha llevado durante los semestres desde el 2017. Se puede observar que son
pocos los estudiantes que culminan sus estudios en el plazo ideal de nueve a diez ciclos,
mientras que la mayoría de universitarios logran culminar en ciclos adicionales ya que
muchos deben recuperar cursos o por problemas económicos terminan retirándose de la
carrera (Terigi, 2017).
Fuente: Elaboración propia. Trayectoria Académica de los estudiantes de la carrera
Educación General Básica.
Podemos decir que las gráficas que visualizamos de la trayectoria universitaria nos
ayudan a ver el avance de cada estudiante, para así poder lograr identificar sus
comportamientos ya sea individualmente o en grupo. De esa manera la autoridad podrá
mejorar los procesos educativos, identificar en qué carreras se ven los retrasos en el
avance académico en los universitarios y el porqué de la demora en la culminación de
sus estudios.
Beneficios de una formación académica universitaria
En el siglo XXI, la educación superior juega un papel importante en muchos
aspectos de la vida. Una de las mayores ventajas de ir a la universidad es la puerta de
entrada a mayores oportunidades. No solo nos referimos a más oportunidades de trabajo
después de la graduación, sino también a las infinitas posibilidades de hacer nuevas
conexiones que pueden ser valiosas para toda la vida, los beneficios de adquirir
conocimientos, el estímulo de descubrir nuevas pasiones y mucho más (Gold et al,
2018).
Ser un graduado de la escuela secundaria no abre las puertas a muchas carreras
gratificantes como lo hizo en las generaciones pasadas. Hoy en día, la importancia de
una educación superior puede compararse con lo que ofrecía una educación secundaria
hace 40 años: más oportunidades y mejores opciones profesionales (Petrides &
Furnham, 2019).
Una educación superior te capacita en el campo elegido, pero también te enseña a
comprender temas complejos, a pensar de forma analítica y a comunicar tus ideas de
forma eficaz. También aprendes habilidades importantes, como la organización, la
autodisciplina y cómo ver una tarea de principio a fin. La educación superior te ayuda a
ser más profesional y te proporciona muchas habilidades relacionadas con el trabajo
(Bravo et al, 2020).
Dado que aprendes una amplia gama de habilidades, podrías acabar en un campo
para el que no habías estudiado necesariamente. Esto puede abrirte nuevas e
inesperadas oportunidades que no habrían estado a tu alcance si no hubieras recibido
una educación superior (Duralk & Weissenberg, 2015).
En nuestra economía actual, las opciones profesionales están disminuyendo para
aquellos que no han ampliado su educación después de la secundaria. Muchos
graduados de la escuela secundaria que no van a la universidad terminan trabajando en
el campo de los servicios con trabajos que pagan poco y no ofrecen oportunidades de
progreso (Vargas, 2016).
Dicho esto, al ampliar tu formación, adquieres un amplio abanico de habilidades que
pueden capacitarte para un mayor número de opciones profesionales en diferentes
campos y que te ofrecen más posibilidades de progreso (Páez, 2018).
Otro de los beneficios de obtener una formación académica universitaria es que los
estudiantes que cursan estudios superiores tienen la oportunidad de leer libros y
escuchar conferencias de los mejores expertos en sus campos (Tacca, 2019). Como
resultado, adquieren conocimientos avanzados en las áreas que más les interesan. Esta
estimulación anima a los individuos a pensar de forma crítica, a cuestionar conceptos y
a explorar nuevas ideas, lo que permite un mayor crecimiento y desarrollo. Por lo
general, los graduados universitarios tienen una ventaja en el mercado laboral sobre los
que acaban de salir del instituto. En los últimos años, los estudiantes de último año
también han vuelto a la universidad para ejercitar su mente y aprender de nuevas
oportunidades que les ayuden a medida que envejecen (Bravo et al, 2020).
La educación superior también proporciona una ventaja competitiva en el mercado
laboral. Todos sabemos que en los tiempos económicos que vivimos hoy en día,
encontrar trabajo no está garantizado. El número de desempleados sigue siendo
relativamente alto, y el número de nuevas oportunidades profesionales no es suficiente
para colocar a las personas en los puestos de trabajo que buscan. Como demandante de
empleo, estamos constantemente compitiendo con un elevado número de trabajadores
experimentados que han estado fuera de la fuerza laboral durante un tiempo y también
están buscando trabajo (Escorza & Cannon Díaz, 2017).
Sin embargo, cuando se tiene una formación superior, generalmente se está
preparado para una mayor seguridad laboral. En general, los empleadores tienden a
valorar a quienes han completado la universidad que a quienes sólo han completado la
secundaria y son más propensos a reemplazar a esa persona que no ha recibido una
educación superior (Cala & Castrillón 2015). Es más, algunas empresas llegan incluso a
pagar su matrícula porque consideran que un empleado con estudios es valioso para su
organización. Una educación universitaria es una inversión que no sólo te proporciona
importantes recompensas. También beneficia a la empresa contratante (Vallaeys, 2016).
Los graduados universitarios que tienen múltiples habilidades pueden ser menos
susceptibles de ser despedidos durante una recesión económica que los trabajadores
menos cualificados. Y, aunque no es una garantía, es menos probable que se luche
contra el desempleo a largo plazo si se tiene una educación superior (Mestre et al,
2017).
Por otro lado, durante la experiencia universitaria, se aprenden nuevas habilidades.
Se escuchan conferencias y leen libros de los mejores expertos en el campo elegido.
Esto anima a los estudiantes a pensar, analizar, explorar nuevas ideas, hacer preguntas,
ser creativo, etc. Del mismo modo, podrán ampliar sus habilidades y conocimientos,
comprender teorías y conceptos abstractos, expresar sus pensamientos con claridad por
escrito y de viva voz, y aumentar la comprensión de su comunidad y del mundo. Todo
esto permite a los estudiantes crecer y desarrollarse aún más, lo que proporciona esa
ventaja competitiva en el mercado laboral (Shirisha, 2017).
Uno de los beneficios más importantes de la educación superior en el siglo XXI es el
hecho de que contribuye al buen funcionamiento de las comunidades y sociedades y
mejora la vida personal. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económicos (OCDE), las personas con estudios participan más activamente en
actividades sociales como el interés político, el voto, la confianza interpersonal y el
voluntariado. Cuando se tienen más conocimientos, se está más dispuesto a participar
en estos eventos y actividades (Shin & Lee 2016).
Invertir en una educación superior es un gran compromiso de dinero y tiempo. Sin
embargo, debemos considerarlo como un anticipo de nuestro futuro. Invertir en
educación nos ayudará a alcanzar objetivos profesionales y a tener éxito en la vida en
general, lo que nos llevará a la seguridad financiera y a una vida fructífera (Goleman,
2018).
Una educación superior te permite seguir una carrera que te interesa e inspira.
Cuando se tiene la libertad de elegir una carrera, es más probable que se disfrute. Una
mayor satisfacción en el trabajo también proviene de unos ingresos más altos, mejores
prestaciones laborales y más oportunidades de ascenso (Prieto et al, 2018). A menudo
la gente busca salir de su trabajo sin futuro, y por eso busca una educación superior.
Buscan una carrera real en lugar de simplemente asistir todos los días para poder pagar
las facturas. Cuando uno tiene una carrera gratificante, es más probable que realice bien
su trabajo y obtenga una verdadera satisfacción laboral. Cuando uno está más satisfecho
con su carrera, es más probable que sea productivo y se convierta en un activo para la
empresa para la que trabaja, lo que conduce a una mayor seguridad laboral (Vallaeys,
2016).
Por último, pero no menos importante, cuando se tiene una educación superior, se
tiende a estar un poco más alto y recto, metafóricamente hablando. En otras palabras,
tienes más confianza en ti mismo, y tu autoestima aumenta después de haber
completado esos años de universidad. No sólo estás mejor equipado para afrontar los
retos mentales de la vida, sino que es más probable que sientas más satisfacción al
hacerlo. Una educación superior también te hace más consciente de lo que realmente
eres capaz de hacer. Esto te permite mejorar tu propia vida, así como contribuir al
mundo en su conjunto (Bisquerra & Pérez, 2017).
La importancia de los valores en la educación académica
La principal preocupación de la educación es hacer evolucionar el bien, la verdad y
lo divino en el hombre para poder establecer una vida moral en el mundo. Debe hacer
esencialmente al hombre piadoso, perfecto y honrado. El bienestar de la humanidad no
reside en los avances científicos o tecnológicos ni en la adquisición de comodidades
materiales (Bisquerra, 2017).
Como se sabe, la educación es un poderoso instrumento de cambio social y progreso
humano, también es una poderosa herramienta para cultivar valores en un individuo.
Por lo tanto, todos los institutos educativos tienen la responsabilidad de impartir el
aprendizaje y el cultivo de valores a través de la educación (Moreno, 2019).
A lo largo de la historia, muchos pedagogos han sugerido diferentes ideas como
forma de inculcar valores, entre ellas están la provisión de un plan de estudios basado
en la ética y moral, diseñar un programa de orientación especial para los profesores, así
como cursos básicos basados en valores, necesidad de desarrollar un código de
conducta para profesores y alumno, inculcación de una visión filosófica de la vida entre
profesores y alumnos, etc (Elizondo et al, 2018). Además, para cultivar los valores
entre las nuevas generaciones debemos diseñar un plan de estudios a partir de nuestro
patrimonio cultural acumulado, esto quiere decir las costumbres, vivencias y cultura de
nuestra sociedad (Gold et al, 2018).
Es fundamental hoy que las universidades no solamente se preocupan por formar
técnicamente a los estudiantes en áreas del saber a nivel de las disciplinas, sino
también, en un conjunto de habilidades, que a veces se denominan más blandas, pero
que a la vez, son las más duras de todas. Que incluyan en particular, como prioridad,
formar profesionales éticos, para que los egresados de las universidades realmente
puedan ubicarse en sitios de trabajo donde reflejen lo aprendido y puedan en un futuro
transformar de manera positiva su entorno (Bravo et al, 2020).
Un profesional ético es aquel que pone en la escala de sus valores, a la par de todo,
sus habilidades profesionales, todo lo que tiene que ver con tolerancia cero hacia
algunas causas como la falta de transparencia, la corrupción y todas las pequeñas cosas
que pueden parecer que no son graves, pero cuando llegan al nivel de una
organización, una comunidad o un país forman efectivamente problemas éticos
enormes (Lopez, 2018).
Inteligencia emocional y rendimiento académico en los estudiantes
Después de analizar 263 investigaciones a estudiantes de medicina, psicología,
administración, ingeniería y derecho, Durlack y Wessber (2005) concluyen que la
educación socioemocional aumenta el aprendizaje y para Goleman, científico que
también participó en la investigación (2018), las aptitudes emocionales son mucho más
importantes que el conocimiento técnico ya que establecen relaciones entre el
razonamiento, las habilidades emocionales y las estrategias de afrontamiento.
El rendimiento académico no es el único factor que está relacionado al éxito laboral ya
que se ha verificado que la inteligencia emocional tiene mucho más impacto. La
inteligencia emocional se relaciona con el control emocional, la habilidad para
negociar, la automotivación, la persistencia, la empatía y la calidad de las relaciones
interpersonales (Petrides & Furnham 2019), además de que es un factor clave en el
liderazgo, la estabilidad y la flexibilidad emocional. El déficit en habilidades de
inteligencia emocional afecta a los estudiantes tanto dentro como fuera del aula,
especialmente en cuatro áreas: el rendimiento académico, el bienestar y el equilibrio
emocional, también cuando se trata de tener y mantener la calidad en las relaciones
interpersonales. Los estudiantes universitarios con mayor inteligencia emocional
presentan un mínimo grado de depresión, ansiedad social, en cambio, presentan una
mayor capacidad de afrontamiento en la solución de problemas y de igual manera,
presentan un mayor porcentaje de relaciones positivas (Mikulic et al, 2015).
Los autores de este estudio proponen que si se aplicara a estudiantes de Medicina,
entre más capacidad de empatía y sensibilidad tenga un médico con sus pacientes,
tendrá una mayor capacidad para comprender los síntomas que presenta y su
diagnóstico será más acertado (Guzmán 2016), debido a que el paciente no solo debe
recibir un buen tratamiento; sino que también debe recibir ayuda, apoyo y optimismo al
momento de enfrentar su enfermedad. López (2018), identifica una conexión entre el
rendimiento académico, EQ, los factores intrapersonales, interpersonales y el estado de
ánimo. Estos autores, también nos muestran que no es posible establecer el
rendimiento académico solo con el valor de la inteligencia emocional. En el
rendimiento académico existen diversos factores y no puede explicarse sólo por la
inteligencia emocional, aunque sí es uno de los principales factores que se deben
considerar, pero también encontramos otros como la inteligencia cognitiva tradicional y
el rendimiento académico posterior (Garbanzo 2017).
El resultado de esta investigación nos señala que es importante el valor del coeficiente
emocional en el rendimiento académico, sobre todo en los estudiantes de medicina y en
algunos casos en los estudiantes de psicología, debería ser necesaria la integración del
coeficiente emocional en los procesos de admisión a estas 2 carreras (Fernandez 2015).
Educación superior en la actualidad
Actualmente, debido al COVID-19 se atravesó por un periodo de aislamiento,
muchas universidades dejaron de enseñar del modo al que estaban acostumbrados y
tuvieron que adaptarse a nuevos cambios. Esto afectó totalmente el bienestar de muchas
personas, sobre todo el de los estudiantes que tuvieron que pasar de un aprendizaje
presencial a un entorno de aprendizaje virtual. Muchos alumnos pasaron por situaciones
de estrés y ansiedad, por lo que su desarrollo universitario se vio afectado.
A comienzos de este año se realizó una investigación en la Universidad Nacional del
Altiplano, Puno. Esta se dio por medio de dos cuestionarios propuestos y aplicados
haciendo uso del formulario de Google, ambos para poder medir el nivel de ansiedad y
estrés con 20 y 30 preguntas.
Como podemos ver, se le realizó la encuesta a 164 estudiantes, de los cuales 76, que
vendrían a ser el 46% , están bajo los efectos de la ansiedad, esto quiere decir que
pasan por nerviosismo, agitación y pánico; 64 estudiantes que vendrían a ser el 39%,
tienen tendencia a la ansiedad, esto significa que están estables, sin embargo pueden
atravesar situaciones de peligro; por último 24 estudiantes, que son el 15%, están fuera
de peligro y no pasan por ningún tipo de ansiedad.
Como podemos apreciar, también se le realizó la encuesta a los mismos participantes de la
tabla anterior. 59 estudiantes, que son el 36%, pasan por un nivel alto de estrés, 87
personas, que son el 53%, tienen un nivel medio de estrés y por último 18 estudiantes, que
son el 11%, están protegidos contra el estrés.
Según los observado, la ansiedad en los estudiantes es alta, por lo que se debe buscar
ayuda y brindarles apoyo; así mismo, en el caso del estrés, los estudiantes están en un
promedio medio-alto, es por ello que se recomienda tomar medidas preventivas de
protección en cuanto a la salud mental de los alumno.
Conclusiones
A partir de todo lo mencionado, podemos concluir como grupo que, la función
principal de la educación es enriquecer el carácter de los estudiantes. Actualmente lo
que más se necesita es un liderazgo moral fundado en el valor, la integridad intelectual
y el sentido de los valores, ya que así se despertará la curiosidad, el desarrollo de
intereses propios, actitudes y sobre todo la capacidad de pensar y juzgar sobre uno
mismo. Si se logra una buena formación académica se fomentará el pensamiento
lógico, crítico y creativo. Construyendo una generación de conocimientos, habilidades
y actitudes.
Creemos que es muy importante que las universidades apoyen, ayuden y desafíen a
sus estudiantes; deben sacarlos a propósito de su zona de confort para que luchen con
nuevas ideas o experiencias. El aprendizaje consiste en asumir riesgos. Durante años, se
ha condicionado a los estudiantes para que tengan éxito, no para que aprendan. El
fracaso o los malos resultados se consideran concluyentes y no de desarrollo. Por ello,
el miedo al fracaso (es decir, a las malas notas) limita el aprendizaje.
También observamos cómo influye la inteligencia emocional en el rendimiento
académico debido a que ambos se relacionan en el desarrollo integral y profesional de
la persona, analizamos el coeficiente emocional de estudiantes de medicina, psicología,
derecho y administración. Se debe tomar en cuenta en futuros exámenes de admisión,
no solo cuánto sabe el alumno sino también cómo se encuentra emocionalmente.
En este sentido, las universidades deben crear un entorno que favorezca tanto la
perturbación como la coherencia. Deben desafiar a los estudiantes con nuevas ideas y
experiencias, y al mismo tiempo proporcionarles las herramientas intelectuales y las
habilidades personales necesarias para fomentar el conocimiento de sí mismos. Cabe
mencionar, que una educación sin valores, parece útil, sin embargo no sirve de nada, ya
que no es lo mismo educar a la mente que al corazón.
Por último observamos lo importante que es elevar nuestro desempeño en todo el
trayecto de nuestra carrera universitaria con ayuda de métodos de aprendizaje para así ir
mejorando en cuánto a nuestro desarrollo personal según nuestras necesidades.
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