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Sociedad y Política del Antiguo Régimen

El Antiguo Régimen se refiere a los siglos XVII y XVIII en Europa, caracterizados por una sociedad estamental y jerárquica dividida en nobles, clero y estado llano, y por monarquías absolutas donde los reyes concentraban todo el poder político. La mayoría de la población vivía en zonas rurales dedicadas a una agricultura de subsistencia, mientras que las ciudades tenían una economía más dinámica basada en gremios y el comercio colonial creciente. La Ilustración surgió como un movimiento intelect

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Sociedad y Política del Antiguo Régimen

El Antiguo Régimen se refiere a los siglos XVII y XVIII en Europa, caracterizados por una sociedad estamental y jerárquica dividida en nobles, clero y estado llano, y por monarquías absolutas donde los reyes concentraban todo el poder político. La mayoría de la población vivía en zonas rurales dedicadas a una agricultura de subsistencia, mientras que las ciudades tenían una economía más dinámica basada en gremios y el comercio colonial creciente. La Ilustración surgió como un movimiento intelect

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El Antiguo Régimen.

Siglos XVII y XVIII

La expresión Antiguo Régimen designa los siglos finales (XVII y XVIII) de la Edad Moderna -que va desde 1453 en que
Constantinopla cae en poder de los turcos hasta 1789, con la Revolución francesa-, por oposición a los caracteres del
mundo surgido de las revoluciones.

La sociedad del Antiguo Régimen es estamental, ya que se encuentra dividida en tres estamentos o grupos sociales:
nobleza, clero y tercer estado o estado llano. También es piramidal, porque la mayoría de la población, el tercer estado,
carece de poder por lo que ocupa la base, mientras que la minoría, que detenta el poder, ocupa la cúspide. Entre ambas
está el clero, que se nutre de nobles, que ocupan los altos cargos, y del estado llano, que integran el bajo clero.

Esta sociedad está basada en el privilegio del que gozan nobles y clérigos, por el que no pagan impuestos o tienen
prohibido realizar trabajos manuales. Es además, una sociedad estática, porque, salvo excepciones, si alguien nace en la
nobleza, muere en ella, y si lo hace en el tercer estado, en él muere. No existe la movilidad social tan frecuente en la
sociedad contemporánea.

En el terreno político, la mayoría de los Estados de Europa eran monarquías en las que el rey concentraba en sus
manos los tres poderes: el poder de hacer leyes -legislativo-, el poder para gobernar -ejecutivo- y el poder para impartir
justicia -judicial-. Y como el rey los ejerce sin que ninguna institución lo controle, decimos que es un monarca absoluto.
Además, el rey es irresponsable, es decir, no tiene que dar cuentas a nadie de lo que hace, salvo a Dios, ya que el poder
del monarca deriva de la voluntad de Dios. Esta teoría recibe el nombre de providencialismo y fue formulada de modo
definitivo por Jacques Bossuet. Se basa esta teoría en la idea de que es Dios el verdadero protagonista de la Historia al
servirse de los reyes, los gobiernos, los ejércitos ...

Una de las figuras que encarnan la monarquía absoluta es Luis XIV de Francia, el Rey Sol.

En Inglaterra se dio una forma particular de monarquía llamada limitada o controlada, en la que el Parlamento
ejercía un verdadero control sobre el monarca. Cuando el rey Carlos I Estuardo trató de gobernar como los demás
monarcas, los nobles se rebelaron y le cortaron la cabeza. A partir de este momento, los sucesivos reyes tomaron buena
nota de lo que le había pasado a Carlos.

La mayoría de la población vivía en el campo, que trabajaba del mismo modo que se había hecho en los últimos
siglos. Las técnicas (como el barbecho o el sistema de rotación bienal) y las herramientas (como el arado romano) no
habían cambiado mucho por lo que la productividad era muy baja, dedicándose casi todo lo producido al autoconsumo.
Esta agricultura de subsistencia les impedía acumular cualquier tipo de riqueza por lo que en los años de malas
cosechas tenían lugar terribles hambrunas.

Además, buena parte de estos campesinos estaban sometidos al régimen señorial, por el que debían obediencia al
señor, que además de impartir justicia, tenía derecho a cobrar impuestos.

En las ciudades las cosas eran un poco diferentes, ya que se respiraba un clima de mayor libertad. La mayor parte de
la población urbana se dedicaba a la artesanía y al comercio local. Los artesanos de cada localidad se agrupaban según
sus oficios en los llamados gremios, cuya función era: por un lado, controlar la actividad (precios, salarios, talleres …),
por otro, proporcionar una cierta cobertura social al proteger a los accidentados y a los huérfanos y viudas.

La estructura gremial era muy rígida, de tal modo que un niño que entrara como aprendiz en un taller, a cambio de
comida y ropa, podía, transcurridos unos años, examinarse para ser oficial. Y éste podía hacer lo propio para ser
maestro, categoría que le permitía abrir su propio taller y tener aprendices y oficiales a su cargo.

Aunque la mayor parte del comercio era local, cada vez era más importante el comercio colonial, sobre todo el
tráfico entre el continente y América. De allí llegaban metales preciosos y desde aquí salían productos manufacturados,
favoreciendo la aparición de un sector de hombres adinerados, los burgueses. La mejora de los medios de transporte y
comunicación allanó el camino para la creación de los grandes imperios coloniales del siglo XIX.

El conjunto de ideas que permitió el paso a la Edad Contemporánea fue la Ilustración. corriente de pensamiento
surgida en la Francia del siglo XVIII (siglo de las Luces) y propagada luego por el resto de Europa, cuyo objetivo
fundamental era someter a crítica, mediante la razón, las ideas dominantes (todas sin excepción: políticas, religiosas,
económicas, etc.), proponiéndose como objetivo primordial conseguir la felicidad del hombre, que sólo es posible en
libertad.

La actual separación de poderes procede de la teoría expuesta por Montesquieu en su libro “El espíritu de las leyes”
(1748), que afirma que para evitar la tiranía y la corrupción, los tres poderes no deben recaer en la misma persona o
institución.

La idea de que la libertad y la igualdad son derechos propios de toda persona por el mero hecho de nacer fue
defendida por Voltaire, el más importante defensor de la tolerancia religiosa e ideológica y por Rousseau, que introdujo
la idea de contrato social, acuerdo entre los individuos que voluntariamente deciden vivir juntos bajo una ley común.
Para Rousseau, los gobernantes tienen una única tarea: el bien común, y cuando actúen de otro modo deben ser
separados del poder.

Algunos monarcas absolutos se sintieron atraídos por las ideas ilustradas y se identificaron con el objetivo primordial
de conseguir la felicidad del pueblo, tarea a la que dedicaron sus esfuerzos. Esta concepción del gobierno recibió el
nombre de Despotismo ilustrado, cuyas ideas se concretan en la frase “Todo para el pueblo pero sin el pueblo”, que
fueron seguidas por muchos monarcas europeos, como Carlos III rey de España.

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