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Digitalización de Libros Públicos

Este documento presenta un resumen de tres obras literarias: La Celestina de Fernando de Rojas, el Diálogo entre el Amor y el Viejo que se cree fue escrito por Rodrigo de Cota, y una edición primitiva de La Celestina realizada por impresores antes de que Fernando de Rojas revisara y publicara su versión. También incluye una breve biografía de Fernando de Rojas y contexto histórico sobre el nivel cultural de España cuando se escribió La Celestina.

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Este documento presenta un resumen de tres obras literarias: La Celestina de Fernando de Rojas, el Diálogo entre el Amor y el Viejo que se cree fue escrito por Rodrigo de Cota, y una edición primitiva de La Celestina realizada por impresores antes de que Fernando de Rojas revisara y publicara su versión. También incluye una breve biografía de Fernando de Rojas y contexto histórico sobre el nivel cultural de España cuando se escribió La Celestina.

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UNIV
ERS
S
I
T
Y

BR
WOF
ISCONSIN
Rojas, Fernando de

La Celestina,

TRAGI-COMEDIA

DE

Calisto y Melibea.

NUEVA EDICION

con las variantes de las mejores


ediciones antiguas .

MADRID : 1835.
Imprenta de D. LEON AMARITA.
I DICIOZ
2910ism of sha og eni e.
360301
JUI A 1000

PRÓLOGO DEL EDITOR . PQ


6426
X40Y
R626 .Ai
1835

Sip por la abundancia de términos y


por la perfeccion de una lengua se pue-
de calcular el grado de cultura del pue-
blo que la habla , cualquiera que lea la
Celestina, advierta su elegancia y primor,
y considere que hace quizás cuatrocien-
tos años que se principió á escribir , in-
ferirá necesariamente que por aquella é-
poca la España , aunque una porcion con-
siderable de su territorio estaba todavía
sujeto al dominio de los árabes, y el resto
dividido en diferentes Estados , iba sin
embargo delante de las demas naciones .
de Europa en la carrera de la civiliza-
cion. No solamente se admirará de que
casi un siglo antes que en Italia, el Tris-
sino escribiese la Sofonisba y Maquiave-
lo hiciera los primeros ensayos de la co-
media regular , Aristófanes y Plauto tu-
viesen ya en España competidores en el
desempeño de las partes mas dificiles del
arte dramática , que son la inyencion y la
IV
propiedad bien sostenida de los caracte-
res de los interlocutores , sino de que ha-
biéndose tomado de la sociedad el de los
que concurren á la accion de la Celes-
tina , hubiera hecho ya progresos tan a-
sombrosos en esta nacion el lujo , pro-
ducto de la abundancia , fuente de la in-
dustria y corruptor de las costumbres.
Las artes de Celestina descritas circuns-
tanciadamente por Parmeno en el primer
acto , la malicia y las roncerias de este
criado y de su compañero Sempronio , el
fausto y elacion del caballero Calisto , el
arreo y los manejos de la ramera Elicia
no son ciertamente cuadros ' copiados de
las costumbres de algun pueblo patriar-
ni po-
cal de los que describia Homero , mi
' dian hallarse entre los inmediatos des-
cendientes de los godos en los primeros
siglos de la restauración de su imperio:
prueban si , que la nación en donde se
encontraban era ya culta , rica y flore-
ciente. Bnba să sinstables
-Con efecto , a falta de otros monu'-
mentos de la ilustracion de nuestros ma-
yores , la Celestina sola sobraria para de-
mostrar que antes del reinado de D. Juan
el II de Castilla , es decir, cien años an-
Ites
tes que se conquistase aá Granada'y se des
cubriera luego el Nuevo -mundo , los es-
pañoles no solamente hablaban y escri-
bian tan bien como ahora nosotros , sing
que conocian todas las conveniencias y
regalos de la vida social , no necesitando
sin embargo hacerse tributarios , de los es
trangeros para disfrutarlas. of
Esta última diferencia es en substan ,
cia el producto que hemos sacado de la
posesion esclusiva de los tesoros de Amé
rica durante tres siglos , la cual ha ser-
vido únicamente para arraigar con el des-
potismo civil y religioso la holgazanería
y la supersticion , para mantener despo
blado el pais , para que perdiéramos casi
enteramente el espíritu de invencion , pa-
dre y promotor natural de todas las artes
útiles en que tanto se aventajaron á sus
vecinos los antiguos españoles, y para que
esperimentemos en el dia las necesidades
de los pueblos ricos sin medios propios
para contentarlas , ni virtud para sufrirlas.
-. ! La Celestina , tal como ha llegado a
nuestras manos , se escribió en dos épo
cas , distantes una de otra, por dos in
genios diferentes. El bachiller Fernando
de Rojas que la concluyó á fines del si-
glo XV , da , dió , el nombre nuevo de
Tragi-comedia de Calisto y Melibea , ha-
bla con la mas profunda veneracion del
escritor antiguo que principió la obra,
VI
aunque no sabe si fue Juan de Mena ó
Rodrigo de Cota , el viejo. Ningun otro
literato de aquella época , ni de las pos-
teriores nos ha informado mejor. Algu-
nos escritores del siglo XVI , y en el XVII
el erudito D. Nicolás Antonio, hablando
por congeturas , piensan que Juan de Me-
na no seria el autor de la Celestina que
acabó Rojas , porque su estilo nada se
parece al de aquel poeta , y tiene mu-
cha mas analogía con el de Rodrigo de
Cota , siendo , como se cree , quien escri
bió las antiguas coplas de Mingo Re-
vulgo , y el Diálogo entre el Amor y el
Viejo. Para afianzar esta opinion que me
parece fundada , he insertado al fin de
la edicion presente dicho Diálogo , y asi
cualquiera podrá hacer el cotejo con fa-
cilidad.
Tampoco sabemos de Fernando de Ro-
jas mås de lo que él dice de sí mismo
en la epístola con que dedica á un ami-
go su trabajo , por los versos acrósticos
que se siguen á esta , y por el Prólogo
de la nueva tragi -comedia . En la prime-
ra quiere encubrir su nombre , porque la
obra no le parecia ocupacion propia de
un eclesiástico, y no todos podrian creer
que solamente habia empleado en ella
quince dias de vacaciones. Mudó luego
VIL
de designio al hacer los versos , porque
en las letras con que principia cada uno ,
juntándolas todas , nos declara ingenio-
samente cómo se llamaba , que habia naš
cido en la Puebla de Montalban y aca
bado la comedia de Calisto y Melibea.
Ultimamente en el Prólogo nos dice por
qué habia mudado el nombre á esta pie-
za dramática , poniendo en ella las ma-
nos segunda vez ; que ya habia salido á
luz con muchas faltas por especulacion
de impresores , los cuales la pusieron vó-
luntariamente las rúbricas ó sumarios que
se hallan al principio de cada acto , y que
su obra era objeto de varias opiniones y
pareceres encontrados.
Yo no he podido hallar ejemplar nin
guno de esta edicion primitiva ; pero sí
he visto en la Biblioteca Real de Paris la
que hizo Polono en Sevilla el año de 1500,
anterior a la de 1502 que designa como
primera Alonso de Proaza.
El citado D. Nicolás Antonio en su
Biblioteca antigua hace mencion de Fer-
nando de Rojas en el artículo de Rodri
go de Cota ; pero es tan poco , y de un
modo tan incierto lo que dice del uno y
del otro , que no podemos saber siquie
ra la época de su nacimiento, Véase aquí
este artículo en substancialm
VIII
Rodrigo de Cota , natural de Tole-
do , llamado por los vecinos de aquella
ciudad el Viejo y el Tio , para distinguir-
le tal vez de otro del mismo nombre y
mas moderno , es en concepto de muchos
el autor de la muy célebre obrilla ó dra-
ma intitulado Tragi-comedia de Calisto y
Melibea , y por otro nombre La Celesti-
na. Algunos hay que se le atribuyen á
Juan de Mena , poeta cordobés , que flo-
reció por el tiempo de D. Juan el II , rey
de Castilla ; pero estos no consideraron
el estilo de Mena ni aun el del siglo en
que vivió , diferentísimo del de este dra-
ma. Otros finalmente opinan que la com .
puso el bachiller Fernando de Rojas , na-
tural de la Puebla de Montalban , y de
este dictamen es Lorenzo Palmireno en
el librito que intituló Hipothiposes claro-
rum virorum. Mas para que no se diga
que preocupado de escesivo amor á mi
patria exagero el mérito de este escrito,
quiero valerme de las espresiones con
que le recomienda Ꭹ encarece el erudi-
to insigne Gaspar Barth ( 1 ). Este apasio-

(1 ) El doctísimo Gaspar Barth nació en Cus


trin, pais de Brandeburgo , el dia 22 de Julio
de 1587 , y su padre , profesor de Jurispruden-
cia en Francfort del Oder , se llamaba Cárlos,
ΙΧ
nado constante y grande admirador de
la lengua y de los libros españoles , tra-
dujo el presente al latin , denominándole
en griego Pornoboscodidascalos , y añade
á este titulo el elogio que sigue : « Libro
divino verdaderamente , escrito en espa-
ñol por incierto autor , á manera de dra-
<ma , con el título de Celestina , lleno de
tantas y tan importantes sentencias , ejem
plos , comparaciones y consejos para or
« denar bien la vida , que cosa igual tal vez
< en ninguna otra lengua se posea. Es ver-

Fue su ingenio tan precoz , que antes de la pu


bertad habia publicado ya libros que admiraron
á los varones mas sabios de su siglo. Estudió las
lenguas vivas , y particularmente la española,
de la que tradujo al latin tres obras , que son:
La Celestina , la continuacion de la Diana de
Montemayor, hecha por Gil Polo , y el Pornodi-
dascalos del Aretino ; porque sin embargo de ser
esta última obra de origen italiano , él la tra
dujo al latin de una version española. A la tra-
duccion de la Gelestina, que imprimió en Frauc
fort el año de 1624 con varias notas , puso el tí
tulo siguiente Pornoboscodidascalus latinus: De
lenonum , lenarum', conciliatricum , servitiorum do-
lis , veneficiis , machinis plusquam diabolicis ; de
miserüsjuvenum incautorum , quiflorem ætatis amo¬
ribus inconcessis addicunt , de miserabili singulorum
periculo et omnium interitu.
Murió el 17 de Setiembre de 1658 , de edad
de 71 años.
X
dad que la castellana es tan grave y so-
nora , el estilo del autor tan elegante y
correcto y su diccion tan escogida y ar-
moniosa, que en el concepto de los es-
pañoles mismos muy pocas obras podrán.
competir con la Celestina en gala , pri-
mor y pureza . Nada diré tampoco del
talento particular que se prueba en ella
para describir los caracteres de las per-
sonas que intervienen en la accion ; por.
que basta considerar la propiedad en
los dichos de cada actor , la oportuna
R aplicacion de sus sentencias al propósi
to del discurso , y la conformidad de
todas las partes con el fin principal de
la fabula , para reconocer que en el des-
empeño de los requisitos mas dificiles
de una composicion dramática , ningu
no de los antiguos poetas griegos y la
tinos se ha aventajado al escritor espa-
ñol , etc. »
D. Antonio de Guevara , obispo de
Mondoñedo , en el argumento de su libro
llamado Aviso de privados , hace men-
cion de esta obra como muy comun en
su tiempo ; y D. Tomás Tamayo de Var-
gas se la atribuye á Cota , añadiendo que
las Coplas de Mingo Revulgo , sátira pi-
cante contra las costumbres de aquel si-
glo , son del mismo autor , y no de Her-
XI
nando Perez del Pulgar que las comen-
tó , como piensa Mariana en el libro 23,
cap. 16 de su Historia de España. No ha
faltado alguno que atribuya tambien es-
tas coplas á Juan de Mena.
« He visto el Diálogo entre el Amor
yun Caballero Viejo , impreso en Medi-
na del Campo el año de 1569 por Fran
cisco del Canto , con esta inscripcion:
Diálogo hecho por el famoso autor Ro-
drigo Cota , el tio , natural de Toledo,
el cual compuso la egloga que dicen de
Mingo Revulgo , y el primer auto de Ce-
lestina, que algunos falsamente atribu
yen á Juan de Mena. »
¿Y qué otro partido sacó la patria del
maravilloso talento de estos dos tan doc-
tos varones ? Cuál fue la carrera , cuál
el destino de Rodrigo de Cota , el Viejo,
en la República ? ¿ Y es posible que el
bachiller Fernando de Rojas , capaz de
acabar tan dignamente en quince dias de
vacaciones la obra primorosa que prin-
cipió Cota , no volviera en su vida á to-
mar la pluma en la mano ? ¿ Que ningun
otro escrito nos dejara , ni el menor ras-
tro de los sucesos de su vida ? A estas /
cuestiones calla profundamente nuestra
historia literaria , y nada se le ofrece res-
ponder á su mas laborioso investiga-
XIX
dor el citado, D., Nicolas Antonio ( 1)
No es por cierto, facil de conciliar
tanta negligencia, con tanta y tan justa
celebridad como en toda Europa ha te

(1 ) Como despues de publicada en 1822 mi


primera edicion de Celestina con este prólogo, ha
dado á luz D. Leandro Fernandez de Moratin
sus Origenes del Teatro Español y un Discurso his-
tórico donde se hace mencion de Rodrigo de Cota
y de Fernando de Rojas , me parece convenien-
te insertar aquí lo poco que allí se dice de nue-
vo sobre la vida y escritos de estos dos insignes
literatos. En el Discurso histórico dice : « Duran-
te los últimos años del reinado de Enrique IV,
entre el corto número de escritores que flore-
cieron en aquella edad funesta á las letras , se
distinguió Rodrigo de Cota , autor de un Diálo-
go entre el Amor y un Viejo ; pieza representable,
escrita con gracia y elegancia . » Volviendo á
tratar de esta misma obrita en la nota cuarta
del catálogo que sigue á continuacion del Dis-
curso histórico , añade : « Este diálogo es una
representacion dramática con accion , nudo y
desenlace entre dos interlocutores no es posible
exigir mayor movimiento teatral, Supone deco-
racion escénica , máquina , trages y aparato : el
estilo es conveniente , facil y'elegante : los ver-
sos tienen fluidez y a rmonia. " 1
Poca noticia nos ha quedado del autor : se
sabe solamente que existieron eu el siglo XV dos
parientes , vecinos de Toledo , con el nombre de
Rodrigo de Cota , y que al 'inas antiguo le lla-
maron el Tio.
Al mismo se atribuyen las Coplas de Mingo
XIII
nido la Celestina desde que se hizo cono-
cida generalmente en los primeros años
del siglo XVI. Al principio nada alcan-
zaba á saciar la curiosidad del público;

Revulgo, ó Diálogo pastoril entre Mingo Revulgoy


Gil Arribato. Si está indicacion es segura , puede
decirse que Rodrigo de Cota, el Tio, floreció du
rante los reinados de Juan el H y de Enrique IV.
Las coplas son una sátira de los desórdenes ocurs
ridos en tiempo de este último rey. Los que han
creido que aludia á los de su antecesor, no han
leido detenidamente las citadas coplas , en las
cuales se pinta muy al vivo el caracter de Don
Enrique , sus inclinaciones , sus vicios , su re-
traimiento , su absoluto abandono , y su escan-
dalosa pasion á la portuguesa Doña Guiomar de
Castro , dama de la Reina .
Hablando de Fernan de Rojas el Sr. Mora-
tin en su citado Discurso histórico , dice : « Fue
contemporáneo de Juan de la Encina , y conti-
nuador de la novela dramática intitulada Celes-
tina , en la cual añadió veinte actos al primero
que halló escrito ya por autor no conocido. Juan
de la Encina en sus composiciones representa-
bles sirvió de ejemplo á los que le siguieron y
aventajaron despues , cultivando la dramática
en verso ; y Rojas , aunque no hizo su obra para
el teatro , dejó en ella un escelente diálogoles
prosa , que habiéndole ' imitado muchos , fueron
muy pocos los que llegaron á igualarle.
En una de las notas vuelve a hablar del mis-
wo escritor y añade': « Si Rojás ignoraba quien
habia compuesto ló que halló inédito ( de la Cë-
lestina), dificil sera , si no timposible', averiguar-
XIV
de modo que á a pesar del rigor inquisi-
torial , en poco tiempo se hicieron mu-
chas y copiosas ediciones de esta preciosa
obrita en España , en Italia y en los Pai-

lo ahora ; baste decir, que ni se reconoce en el


primer, acto el estilo de Juan de Mena , ni se
puede comparar con el de Cota , puesto que solo
se conservan de estos autores composiciones en
verso.. El que examine con el debido estudio el
primer acto y los veinte añadidos , no hallará
diferencia notable entre ellos ; y si nos faltase
Ja noticia que dió acerca de esto Fernando de
Rojas , leeriamos aquel libro como produccion
de una sola pluma , Espongo mi opinion apar-
tándome de la del autor del Diálogo de las len-
guas, y de los que le han copiado despues, Creo,
en fin , que el primer acto no pudo ser muy an-
terior al segundo, y que el ignorarse quien haya
compuesto una obra anónima , nunca ha sido
razon bastante para suponerla muy antigua.
Como la tragedia , griega, se compuso de los
relieves de Homero, la comedia española debió
sus primeras formas á la Celestina. Esta novela
dramática , escrita en escelente prosa castellana,
con una fábula regular, variada por medio de
situaciones verosímiles, é interesantes , animada
PAN la espresion de caracteres y afectos , la fiel
pintura de costumbres nacionales , y un diálo
abundante de donaires cómicos , fue objeto
del estudio de cuantos en el siglo XVI compu-
sieron para el teatro . Tiene defectos que un hom-
bre inteligente haria desaparecer sin añadir por
sn, parte una silaba al texto ; y entonces , conser-
vado todas sus bellezas , pudiéramos, conside-

ses Bajos: se tradujo tres veces distintas
al francés , dos al italiano , 1 una al latin,
y otra al aleman; se alargó por Feliciano
de Silva , autor de varios libros de Caba!

rarla como una de las obras mas clásicas que


ha producido la literatura española..
Ultimamente Moratin formaun catálogo bas-
tante copioso de las ediciones de la Celestina de
que pudo adquirir noticia, y asienta que la pri
mera fue la de Salamanca del año de 1500. En
esta parte no voy de acuerdo con él enterament
te: pienso sí que Rojas escribió su drama despues
del año de 1492 en que fue conquistada Gra-
nada , como se infiere de la espresion que de es
tal célebre conquista se hace por Sempronio en
el acto tercero ; y que fue impresa antes del año
de 1500 , puesto que el autor dice que con-
tra su voluntad metió segunda - vez la pluma en
tan estraña labor, y que mirando adonde la
mayor parte de los lectores acostaba entre sus
dísonos y varios juicios , halló que querian que
se, alargase en el proceso de su deleite destos aman-
tes. Ademas de esto , se quejaba de que los
impresores hubiesen dado sus punturas en aque
lla obra , poniendo , rúbricas o sumarios al prin-
cipio de cada acto , y narrando em breve lo que
dentro contenia; una cosa bien escusada , segun
lo que los antiguos escritores usaron. » De todo
esto infiero , que á la edicion del año de 1500', la
cual contienesel fin trágico de los amantes , el
título nuevo de tragi-comedia y los sumarios de
los impresores , debió preceder alguna otra' di-
férente, aunque ya 9 no tengamos de ella ejemplar
ninguno.
XVI
llería andante, y de la segunda comedia
de Celestina resucitada (1 ) , de cuyo estilo·
de alforjas hizo despues tan graciosa bur-
la Cervantes en el Capítulo 1. de las
Aventuras de D. Quijote (2) , y por Gas-

(1) Aunque la segunda parte de la Celestina


de Feliciano de Silva sea muy inferior á la pris
mera de Rojas, y su estilo algo afectado, no
por eso se infiera que su obra sea despreciable.
El lenguage lès apuro , tiene sales cómicas y cas
racterés bastante bien [Link] ec2 5 1181
(2) En el lugar correspondiente á este pasa-
ge dé El Ingenioso Hidalgo D. Quijote de la Man
cha , comentado poco hace por D. Diego Cle
mencin , se halla la nota que sigue :
- " El célebre D. Diego Hurtado de Mendoza,
autor de la Guerra de los Moriscos de Granada;
habia precedido á Cervantes en la censura del
estilo de Feliciano de Silva. En las Cartas del Ba
chiller de Arcadia , papel que anda m. s. en mano's
de los curiosos Pareceos , amigo , dice hablan-
do con Pedro de Salazar autor de una Histo
ria de la guerra que el Emperador Cárlos V hizo sá
los Protestantes de Alemania , que sabré yo hacer
un médioslibro de Florisel de, Niquea , y que sas
bria ir por aquel estilo de alforjas , que parece
ábeste es el gato que mató alɛrato , y que sabria
decir: la fazon de la razón , que es sinrazón , que
por razon de ser vuestro , tenon para alabar vues
ako libro Mia fe , hermano Salazar , todo está en
véntura.s¿ Véis ahí á Feliciano, de Silva , que
en toda su vida salió masdejos que de Ciudad
Rodrigo á Valladolid , y ha andado siempre entre
XVII
par Gomez , que segun D. Antonio Ma-
yans , escribió una tercera parte de la Ce-
lestina , que no he visto. Fue puesta en
verso por D. Pedro Manuel de Urrea,
caballero aragonés , hijo de los Condes de
Aranda , que á principios del siglo XVI
dió á luz un Cancionero muy poco cono-
cido en el dia ( 1 ) , y por Juan Sedeño ,

Daraya y Garaya metido , é là torre del Univer-


so , donde tuvo encantado , segun dice su libro,
diez y siete años á Dios Padre ? Con todo eso,
tuvo de comer Ꭹ aun de cenar ; y
andado , visto y peleado , escriptoVos
y habl habe
queado is
mas
que todo el ejército junto que envió el Empera-
dor á esa guerra , no teneis ni aun de almorzar. »
Feliciano de Silva , natural de Ciudad- Ro-
drigo , dedicó su Crónica de D. Florisel de Ni-
quea , que hubo de producirle utilidades de con-
sideracion , á pesar de sus disparates , al Duque
de Bejar , bisabuelo del otro Duque de Bejar , á
quien Cervantes dedicó su Quijote . »
( 1) En mi edicion del año de 1822 atribuí
equivocadamente á D. Gerónimo , que tradujo
al castellano el Orlando de Ariosto
y escr esta
con mayor acierto varias obras históricas , ibió
obrita de D. Pedro Manuel de Urrea ; pero luego
he visto el susodicho Cancionero ( un volúmen
en folio menor, poco abultado , impreso en buen
papel , con bellos caracteres góticos ) , que co-
mienza por la troba del primer acto de la Ce-
lestina de Cota en versos asonantes de ocho síla-
bas , y se intitula : Egloga de la tragi- comedia de
Calisto y Melibea.
En el argumento dice el autor ; » Esta
**
XVIII
natural de Arévalo , que publicó la Suma
de Varones ilustres , y tradujo al caste-
llano el poema épico de la Jerusalen li-
bertada , de Torcuato Tasso. Tuvo luego
por competidora en Portugal á la célebre
Eufrosina , cuyo autor encubrió su ver-
dadero nombre bajo el supuesto de Juan
Espera en Dios ( 1 ), y muchos imitadores
en España que se acercaron mas o menos
á su modelo sin poderle nunca igualar.
Entre estos últimos merecen todavia
algunos el aprecio de los literatos que es-
tudian el origen y los progresos del tea-

égloga ha de ser hecha en dos veces. Primera-


mente entra Melibea y despues Calisto , y pasan
alli las razones que aqui parescen , y al cabo
despide Melibea á Calisto con enojo , y sálese él
primero , y despues luego se va Melibea. Y tor-
na presto Calisto muy desesperado á buscar á
Sempronio , su criado , y los dos quedan ha-
blando hasta que Sempronio va á buscar á Ce-
lestina para dar remedio á su amo Calisto. Es-
tá trobado esto hasta que queda solo Calisto , y
allí acaba ; y por no quedar mal, vanse cantando
el villancico que está al cabo. >>
Las demas producciones poéticas del Cancio-
nero me han parecido escasas y de corto mérito.
(1) Nuestro famoso Lope de Rueda compu-
so otra comedia con el mismo título de Eufro-
sina , mucho antes que diera á luz la portu-
guesa su autor Francisco Rodriguez Lobo .
XIX
tro español : tales son Selvago , autor de
una comedia en prosa intitulada Selva-
gia ( 1 ) , Juan Rodriguez Florian , autor
de la Florinea , y Pedro Hurtado de la
Vega , autor de la Doleria , ó el Sueño del
Mundo; pero otros mas modernos , co-
mo Juan de Herrera , autor de la Inge-
niosa Elena , hija de Celestina , y Andrés
Parra , que lo fue de la Escuela de Celes-
tina , no han hecho notables sus escritos
sino por la lubricidad.
Si se considera la aceptación que por
esta misma tacha han tenido en España
las citadas obrillas , el subido precio á que
con certeza las vendian los libreros , bur-
lándose de la vigilancia constante de los
calificadores y familiares del Santo Oficio,
y que en el siglo XVI solamente se hi-
cieron tal vez y se agotaron mas de trein-

(1) Moratin llama con propiedad á la Celes-


tina y á las demas comedias en prosa que á su
imitacion se escribieron despues en España , no-
velas dramáticas. Es distinta de la Selvagia , y se
escribió en verso y en cuatro jornadas la Come-
dia Selvage de Joaquin Romero de Zepeda , en
la cual por muy delicado estilo y artificio se des-
cubre lo que de las alcahuetas á las honestas don-
cellas se les sigue , en el proceso de lo cual se
hallarán muchos avisos y sentencias. Impresion
de Sevilla , año de 1582.
XX
ta ediciones diferentes de la Celestina,
sacará el observador consecuencias bien
fundadas del caracter lascivo de la na-
cion , y del poderoso influjo del clima en
el temperamento de sus habitantes.
Yo he visto bastante número de edi-
ciones distintas de la Celestina , habién-
dome dedicado largo tiempo por capri-
cho ó por curiosidad á buscarlas y con-
frontarlas ; pero no haré aqui , como pu-
diera, una pesada relacion de mis hallaz
gos, porque sería inútil y pedantesca. Bas-
te decir que los impresores mas comunes
y tambien los mas célebres del siglo XVI
imprimieron la Celestina ; pero ninguno
lo hizo con esmero . Causa admiracion
que de las oficinas de Martino Polono,
los hermanos Portonaris , del Grifio , de
la viuda de Martin Nucio , y de Plantino
salieran ediciones tan desatinadas é in-
correctas , como las que todos ellos hi-
cieron de esta preciosa obrita: no parece
sino que ha estado siempre vinculada al
patrimonio comun de los ciegos y de los
libreros de portal. Fernando de Rojas se
quejaba ya en su tiempo de los primeros
ensayos de estos traficantes ; y si pudiera
ver lo que otros han hecho despues , se
doleria con harta razon de que una finca
literaria tan rica y fecunda como la suya,
XXI
haya caido casi siempre en tales manos .
Alonso de Ulloa se propuso hacer
una edicion correcta de la Celestina en
casa de Gabriel Giolito , de Venecia , el
año de 1553 , habiendo reparado que «« ni
en España , ni en Flandes , ni en otras
partes la habian dado al mundo como
convenia , sino mal corregida y sin nin-
guna ortografia ; » mas lo mucho que ga-
nara la obra con el esmero y las correc
ciones de Ulloa , se inferirá desde luego
viendo aqui copiada exactamente la estra-
vagante portada que le puso.
Tragicomedia de Calisto y Melibea .
En la cual se contienen de mas de su
agradable y dulce estilo , muchas sen-
tencias philosophales y avisos mui nece .
sarios para mancebos , mostrándoles los
engaños que estan encerrados en sir-vien-
tes y alcahuetas. —
Dirigida al llust. y mui Magnif. S. el
S. Juan Micas , y consuma diligencia
corregida por Alonso de Ulloa ; é im-
presa en guisa hasta aqui nunca vista.
E nuevamente añadido el tractado de
Centurio con una exposicion d'algunos
=vocablos en lengua [Link]
sa en Venecia en casa de Gabriel Gio-
lito de Ferrari y sus hermanos en el anno
del S MDLIII.
XXII
La guisa de impresion hasta entonces
nunca vista se reduce á haber mandado
que sacaran al inargen el nombre de las
personas conforme van hablando en la es-
cena ; cosa bien pensada y que contribu-
ye á la mayor claridad , pero que no es,
como pretende , una idea original suya,
ni cuando lo fuera mereceria el ostento-
so alarde que hace de ella en su epístola
al Sr. Micas. ¿ Y qué se querria dar á en
tender por la nueva añadidura del tracta-
do de Centurio? Yo no veo que sobre
este personage del drama de Rojas se diga
mas ni menos en la edicion de Giolito
que en todas las anteriores.
Las únicas correcciones que he halla-
do hechas con buena crítica , aunque no
todas me han parecido bien fundadas , son
las de la edicion de Salamanca del año
de 1570 , hecha por Matias Gast á es-
pensas del librero Simon Borgoñon , el
cual la dedicó á D. Sancho de Avila , y le
dice, entre otras cosas de poco interes , lo
siguiente :
«Atrevíme con consejo de algunos doc-
tos á mudar algunas palabras que algu-
nos indoctos correctores pervirtieron . En
el acto primero emende Erasistrato y
Seleucal, porque allí toca la historia del
rey Seleuco , que por industria del médi-
XXIII
co Erasistrato concedió con paternal pie
dad su propia muger al único hijo que
por amores della casi al punto de la muer
te habia llegado. Cuéntalo largamente Lu⚫
ciano en su Dea Syria ,, y tócalo Valerio
Máximo , lib. 5.º, cap. 7. En el acto 6.0
corregi Adelecta. Fue esta Adelecta ( co .
mo cuenta Petrarca ) una noble muger
toscana , grandísima astróloga y mágica.
Dijo muchas cosas á su marido é hijos
Eternio y Albricio. Pero principalmente
estando á la muerte en tres versículos
anunció á sus hijos lo que les habia de
acaescer , especial á Eternio , que se guar
dase de Cassano. Él guardábase de Cassa-
no , lugar de Padua. Siendo al fin de se
senta años vino á Milán , donde por sus
obras era muy aborrescido de los longo-
bardos ; fué de ellos cercado , y pasando
una puente con gran fatiga , supo que
aquel lugar se nombraba Cassano. Luego
da de espuelas al caballo , y lánzase en
el rio diciendo á grandes voces : ¡ Oh ha-
do inevitable ! ¡ Oh maternales presagios !
¡Oh secreto Cassano !-Al fin salió á tierra;
mas los enemigos que la puente y en-
trambas riberas tenian tomadas, allí le a-
cabaron. -En el acto 21 corregi Lam-
bas de Auria, Duque de genoveses ; por-
que este Lambas de Auria , de donde vie-
XXIV
ne Andrea Doria , fue capitan de los ge-
noveses contra venecianos , y un hijo su-
yo en el conflicto recibíó una saetada
mortal , á cuya caida se levantó en la nao
gran tristeza , lloro y alboroto. Acudió
alli el padre diciendo : No es tiempo de
llorar , sino de pelear , y tomando en sus
brazos el hijo amado , lanzóle en el mar
diciendo: No te diera tu patria , si en ella
murieras , mas honrada sepultura. Cuen-
ta esto Petrarca, libro 2. Epistol. fa-
miliar. epist. 13. - En la pág. 19 por
mayor puse Maron , y otras algunas me
nudencias que V. podrá advertir leyendo.»
Conociendo , pues , que para hacer
una edicion nueva de la Celestina seria
preciso espurgarla de los errores con que
el constante descuido , la ignorancia y la
arbitrariedad la habian plagado, me apli-
qué á leer y cotejar muchos ejemplares de
distintas ediciones que tenia reunidos , y
fui anotando sus lecciones varias , á fin
de que el Público pudiera luego escoger
la que le pareciese mas genuina. Este es
el principal mérito de mi trabajo , en el
cual la paciencia ha tenido mucha ma-
yor parte que el ingenio .
CELESTINA ,

TRAGI - COMEDIA

DE

CALISTO Y MELIBEA ,

EN LA CUAL SE CONTIENEN , DE MAS DE SU


AGRADABLE Y DULCE ESTILO , MUCHAS SEN-
TENCIAS FILOSOFALES Y AVISOS MUY NECE-
SARIOS PARA MANCEBOS ,

MOSTRANDOLES

LOS ENGAÑOS QUE ESTAN ENCERRADOS

EN

SIRVIENTES Y ALCAHUETAS.

I
EL AUTOR A UN SU AMIGO.

Suelen los que de sus tierras ausentes


se hallan , considerar de qué cosa aquel
lugar donde parten mayor inopia ó fal-
ta padezca , para con la tal servir á los
conterráneos , de quien en algun tiem-
po beneficio recebido tienen ; y viendo
que legítima obligacion á investigar lo
semejante me compelia para pagar las
muchas mercedes de vuestra liberalidad
recebidas , asáz veces retraido en mi cá-
mara , acostado sobre mi propia mano,
echando mis sentidos por ventores y mi
juicio á volar , me venia á la memoria ,
no solo la necesidad que nuestra comun
patria tiene de la presente obra , por la
muchedumbre de galanes y enamorados
mancebos que posee , pero aun en par-
ticular vuestra misma persona , cuya ju-
ventud de amor ser presa se me repre-
senta haber visto , y del cruelmente las-
timada , á causa de le faltar defensivas
armas para resistir sus fuegos , las cuales
IV
hallé esculpidas en estos papeles ; no fa-
bricadas en las grandes ferrerías de Mi-
lan , mas en los claros ingenios de do-
tos varones castellanos formadas. Y co-
mo mirase su primor , su sotil artificio ,
su fuerte y claro metal , su modo y ma-
nera de labor , su estilo elegante , jamás
en nuestra lengua castellana visto ni oido;
leílo tres ó cuatro veces , y tantas cuan-
tas mas lo leia , tanta mas necesidad me
ponia de leerlo , y tanto mas me agrada-
ba , y en su proceso nuevas sentencias
sentia. Ví no solo ser dulce en su prin-
cipal historia , ó ficion toda junta ; pero
aun de algunas sus particularidades sa-
lian deleytables fontecicas de filosofía,
de otros agradables donayres , de otros
avisos y consejos contra lisonjeros y ma-
los sirvientes, y falsas mugeres hechiceras.
Ví que no tenia su firma del autor , el
cual , segun algunos dicen , fué Juan de
Mena , y segun otros , Rodrigo Cota : pe-
ro quien quier que fuese , es digno de
recordable memoria por la sotil inven-
cion , por la gran copia de sentencias en-
jeridas , que só color de donayres tiene.
¡Gran filósofo era ! Y pues él con temor
de detratores y nocibles lenguas , mas apa-
rejadas á reprehender que á saber in-
V
ventar , quiso celar y encobrir su nom-
bre ; no me culpeis , si en el fin bajo que
le pongo , no espresare el mio ; mayor-
mente que siendo jurista yo , aunque obra
discreta, es agena de mi facultad ; y quien
lo supiese diria , que no por recreacion
de mi principal estudio ( del cual yo mas
me precio , como es la verdad) , lo ficiese;
antes distraido de los derechos , en esta
nueva labor mentremetiese. Pero aun-
que no acierten , seria pago de mi osadia.
Asimesmo pensar , que no quince dias de
unas vacaciones , mientra mis socios en
sus tierras, en acabarlo me detuviese , co-
mo es lo cierto ; pero aun mas tiempo , y
menos acepto. Para disculpa de lo cual
todo , no solo á vos , pero á cuantos lo
leyeren , ofrezco los siguientes metros . Y
porque conozcais donde comienzan mis
maldoladas razones , acordé que todo lo
del antiguo autor fuese sin division en un
acto ó scena incluso , fasta el segundo
acto donde dice : « Hermanos mios , » etc.
Vale.

1
EL AUCTOR,

Escusándose de su yerro en esta obra que


escribió , contra si arguye y compara,

El silencio escuda y suele encobrir


La falta de ingenio y torpeza de lenguas :
Blason, qu'es contrario , publíca sus menguas
A quien mucho habla sin mucho sentir.
Como (la ) hormiga que dexa de ir ,
Holgando por tierra , con la provision :
Jactose con alas de su perdicion ;
Lleváronla en alto , no sabe donde ir.
El ayre gozando ageno y estraño ,
Rapiña es ya hecha de aves que vuelan ,
Fuertes mas qu'ella : por cebo la llevan ,
En las nuevas alas estaba su daño.
Razon es que aplique á mi pluma este engaño,
No despreciando á los que me arguyen
Asi , que á mí mismo mis alas destruyen ,
Nublosas y flacas , nascidas de ogaño.
Donde esta gozar pensaba volando ,
O yo de escrebir cobrar mas honor ,
Del uno y del otro nasció desfavor :
Ella es comida ; y á mí estan cortando
Reproches , y vistas y tachas, Callando
Obstára : y los daños de envidia y murmuros
Insisto remando , y los puertos seguros
VII
Atrás quedan todos ya cuanto mas ando.
Si bien quereis ver mi limpio motivo ,
A cual se endereza de aquestos estremos ,
Con cual participa , quien rige sus remos ,
Apolo , Diana , ó Cupido altivo ;
Buscad bien el fin de aquesto qu'escribo ,
O de el principio leed sú argumento .
Leedlo , vereis que aunque dulce cuento ,
Amante , que os muestra salir de captivo :
Como el doliente que píldora amarga
O la recela , ó no puede tragar ,
Métela dentro de dulce manjar ;
Engáñase el gusto , salud se le alarga.
D'esta manera mi pluma se embarga ,
Imponiendo dichos lascivos , rientes ,
Atrae los oidos de penadas gentes :
De grado escarmientan y arrojan su carga.
Estando cercado de dudas y antojos
Compuse la fin quel principio desata :
Acordé dorar con oro de lata
Lo mas fino tibar , que vi con mis ojos ,
Y encima de rosas sembrar mil abrojos .
Suplico pues suplan discretos mi falta :
Teman groseros , y en obra tan alta ,
O vean , ó callen , ó no den enojos.
Yo ví en Salamanca la obra presente ;
Movíme á acabarla por estas razones :
Es la primera , que estó en vacaciones :
YILL
La otra imitar á persona prudente ;
Y es la final , ver ya la mas gente
Vuelta y mezclada en vicios de amor.
Estos amantes les pornán temor
A fiar de alcahuetą , ni falso sirviente.
É asi que esta obra en el proceder
Fue tanto breve , cuanto muy sotil.
Vi que portaba sentencias dos , mil
En forro de gracias , labor de placer.
No hizo Dedalo cierto á mi ver
Alguna mas prima entretalladura ,
Si fin diera en esta su propia escritura
Cota ó Mena con su gran saber.
Y á mas yo no vide en lengua romana ?
Despues que me acuerdo , ni nadie la vido ,
Obra d'estilo tan alto y subido
En tosca ni griega , nin la castellana.
No trae sentencia de donde no mana
Loable al auctor y eterna memoria ,
Al cual Jesu- cristo reciba en su gloria
Por su pasion santa que á todos nos sana.
Vos los que amais , tomad este ejemplo ;
Este fino arnés con que os defendais :
Volved ya las riendas , porque no os perdais:
Load siempre à Dios vistando su templo ;
Andad sobre aviso ; no seais dejemplo
De muertos y vivos y propios culpados;
Estando en el mundo yaceis sepultados.
IX
¡Muy gran dolor siento cuando esto contemplo !
O damas , matronas , maneebos , casados ,
Notad bien la vida que aquestos ovieron ;
Tened por espejo su fin cual tovieron ;
A otro que amores dad vuestros cuydados ,
Limpiad ya los ojos los ciegos errados ,
Virtudes sembrando con casto vivir.
A todo correr debeis de huir ,
No os lance Cupido sus tiros dorados .
PROLOGO.

Todas las cosas ser criadas á mane-


ra de contienda ó batalla , dice aquel gran
sabio Eráclito en el modo : Omnia secun-
dum litem fiunt. Sentencia á mi ver dig-
na de perpétua y recordable memoria:
y como sea cierto que toda palabra del
hombre sciente está preñada , desta se
puede decir , que de muy hinchada y
llena quiere rebentar ; echando de sí tan
crescidos ramos y hojas , que del menor
pimpollo se sacaria harto fructo entre per-
sonas discretas. Pero como mi pobre sa-
ber no bastase á mas de roer sus secas
cortezas de los dichos de aquellos que
por claror de sus ingenios merescieron
ser aprobados ; con lo poco que de alli
alcanzare , satisfaré al propósito deste bre-
ve prólogo . Hallé esta sentencia corrobo-
rada por aquel gran orador y poeta lau-
reado , Francisco Petrarca , diciendo : si-
ne lite atque offensione nihil genuit natu-
ra parens. « Sin lid y ofension ninguna
cosa engendró la natura , madre de todo .»> -
Dice mas adelante : Sic est enim , et sic
propemodum universa testantur : rapido
stellæ obviant firmamento ; contraria in-
XI
vicem elementa confligunt , terræ tremunt;
maria fluctuant ; aer quatitur ; crepant
flamma ; bellum immortale venti gerunt;
tempora temporibus concertant ; secum sin-
gula, nobiscum omnia. Que quiere decir:
« En verdad así es , y así todas las cosas
desto dan testimonio : las estrellas se en-
cuentran en el arrebatado firmamento del
cielo ; los adversos elementos unos con
otros rompen pelea ; tremen las tierras;
ondean los mares ; el ayre se sacude;
suenan las llamas ; los vientos traen per-
pétua guerra ; los tiempos con tiempos.
contienden y litigan entre sí , uno á uno,
y todos contra nosotros. » El verano ve-
mos que nos aqueja con calor demasiado;
el invierno con frio y aspereza : asi que
esto que nos paresce revolucion tempo-
ral , esto con que nos sostenemos , esto
con que nos criamos y vivimos , si co-
mienza á ensoberbecerse mas de lo acos-
tumbrado , no es sino guerra . E cuanto se
ha de temer , manifiestase por los grandes
terremotos y torbellinos ; por los naufra-
gios é incendios , asi celestiales como ter-
renales ; por la fuerza de los aguaduchos;
por aquel bramar de truenos ; por aquel
temeroso ímpetu de rayos ; aquellos cur.
sos y recursos de las nubes , de cuyos
XII
abiertos movimientos , para saber la se-
creta causa de que proceden no es me-
nor la discusion de los filósofos en las
escuelas , que de las ondas en la mar.
Pues entre los animales ningun género
caresce de guerra ; pesces , fieras , aves ,
serpientes de lo cual todo , una espe-
cie a otra persigue. El leon al lobo , el
lobo á la cabra , el perro á la liebre;
y si no paresciese conseja detras del fue-
go , yo llegaría mas al cabo esta cuen-
ta. El elefante, animal tan poderoso y
fuerte, se espanta y huye de la vista de.
un suzuelo raton , y aun de solo oirle.
toma gran temor. Entre las serpientes
el basilisco crió la natura tan ponzo-
ñoso y conquistador de todas las otras,,
que con su silvo las asombra , con su ve-
nida las ahuyenta y desparce , y con su,
vista las mata. La víbora reptilia , ó ser-
piente enconada , al tiempo de concebir,
por la boca de la hembra metida la ca-
beza del macho , y ella con el gran dul-
zor apriétale tanto que le mata ; y que-
dando preñada , el primer hijo rompe
los hijares de la madre , por dó todos sa-
len. Ella queda muerta ; y él , casi ven-
gador de la paterna muerte , se la co-
me. ¿ Qué mayor lid , qué mayor contien-
XII
da ( 1 ) ni guerra , que engendrar en su
cuerpo quien coma sus entrañas ? Pues no
menos disensiones naturales creemos ha-
ber en los pescados ; pues es cosa cierta
gozar la mar de tantas formas de pesces,
cuantas la tierra y el ayre cria de aves y
animalias , y muchas mas . Aristótiles y Pli-
nio cuentan maravillas de un pequeño pes-
ce llamado Echeneis ; y cuanto sea apta su
propiedad para diversos géneros de lides.
Especialmente tiene una , que si llega á
una nao ó carraca , la detiene que no se
puede menear , aunque vaya muy recio
por las aguas ; de lo cual hace Lucano
mencion , diciendo :
Non puppim retinens, Euro tendente , rudentes
In mediis Echeneis aquis .
« No falta alli el pesce dicho Echeneis
que detiene las fustas , cuando el viento
Euro estiende las cuerdas en medio de la
mar.»¡O natural contienda digna de admi-
racion: poder mas un pequeño pesce , que
un gran navio con toda fuerza de los
vientos ! Pues si discurrimos por las aves
y por sus menudas (2) enemistades , bien
1
( 1 ) En otras ediciones conquista.
(2) Continuas , en la edicion de Matias Gast,
de Salamanca.
XIV
afirmaremos ser todas las cosas criadas á
manera de contienda. Las mas viven de
rapiña como leones , águilas y gavilanes:
hasta los groseros milanos insultan den-
tro en nuestras moradas los domésticos
pollos , y debajo las alas de sus madres
los vienen a cazar. De una ave llamada
Rocho , que nace en el índico mar de
oriente , se dice ser de grandeza jamas
oida , y que lleva sobre su pico hasta
las nubes , no solo á un hombre y diez,
pero un navio cargado de todas sus jar-
cias y gente ; y como los míseros nave-
gantes esten tan suspensos en el ayre,
con el meneo de su vuelo caen , y reci-
ben crueles muertes. Pues ¿ qué diremos
entre los hombres , á quien todo lo so-
bredicho es subjeto ? ¿ Quién esplanará
sus guerras , sus enemistades , sus envi-
dias , sus aceleramientos y movimientos ,
y descontentamientos ? ¿ Aquel mudar de
trages , aquel derribar y renovar edificios,
y otros muchos efectos diversos , y varie-
dades que desta nuestra flaca humanidad
nos provienen ? Y pues es antigua que-
rella y usitada de largos tiempos , no
quiero maravillarme, si esta presente obra
ha sido instrumento de lid y contien-
da á sus lectores para ponerlos en dife-
XV
rencias , dando cada uno sentencia sobre
ella.á sabor de su voluntad. Unos de-
cian que era prolija , otros breve , otros
agradable, otros escura ; de manera que
cortarla á medida de tantas y tan dife-
rentes condiciones , á solo Dios pertenes.
ce. Mayormente pues ella , con todas las
otras cosas que al mundo son , van de-
bajo de la bandera desta noble sentencia:
que aun la misma vida de los hombres,
si bien lo miramos , desde la primera edad
hasta que blanquean las canas , es batalla.
Los niños con los juegos , los mozos con
las letras , los mancebos con los deley-
tes , los viejos con mil especies de en-
fermedades pelean , y estos papeles con
todas las edades. La primera los borra y
rompe. La segunda no los sabe bien leer.
La tercera , que es la alegre juventud y
mancebia , discorda. Unos roen los hue-
sos que no tienen virtud , que es la his-
toria toda junta , no aprovechandose de
las particularidades , haciéndola cuento de
camino: otros pican los donayres y re-
franes comunes , loándolos con toda aten-
cion ; dejando pasar por alto lo que hace
mas al caso y utilidad suya. Pero aque-
llos para cuyo verdadero placer es todo ,
desechan el cuento de la historia para
XVI
contar ; coligen la suma para su provecho ,
rien lo donoso , las sentencias y dichos
de filósofos guardan en su memoria para
trasponer en lugares convenibles á sus
actos y propósitos. Asi que cuando diez
personas se juntaren á oir esta comedia,
en quien quepa esta diferencia de condi-
ciones , coino suele acaescer, ¿ quién nega-
rá que no haya contienda en cosa que de
tantas maneras se entienda ? Aun los im-
presores han dado sus punturas , ponien-
do rúbricas ó sumarios al principio de
cada acto ; narrando en breve lo que
dentro contenia: una cosa bien escusada,
segun lo que los antiguos escritores usa-
ron. Otros han litigado sobre el nom-
bre , diciendo que no se habia de llamar
comedia , pues acaba en tristeza , sino
que se llamase tragedia . El primer auc-
tor quiso dar denominacion del princi-
pio , que fue placer , é llamóla comedia:
yo viendo estas discordias entre estos ex-
tremos , partí agora por medio la por-
fia, é llamela Tragi- comedia. Asi que vien
do estas contiendas ( 1 ) , estos disonos
y varios juicios , miré á donde la ma-
yor parte acostaba , y hallé que querian

1 (1) Conquistas , en la cit. edic, de Salamanca.


XVII
que se alargase en el proceso de su deleite
destos amantes, sobre lo cual fuí muy im-
portunado ; de manera que acordé , aun-
que contra mi voluntad , meter segunda
vez la pluma en tan estraña labor y tan
agena de mi facultad , hurtando algunos
ratos á mi principal estudio , con otras
horas destinadas para recreacion , puesto
que no han de faltar nuevos detractores
á la nueva adicion .
XVIII

INTRODUCENSE

EN ESTA TRAGI - COMEDIA

las personas siguientes:

CALISTO , mancebo enamorado .


MELIBEA , hija de Pleberio .
PLEBERIO , padre de Melibea.
ALISA , madre de Melibea .
b
CELESTINA , alcahueta. Kha
PARMENO .......
SEMPRONIO.... criados de Calisto.
TRISTAN.........
SOSIA...........
CRITO , putañero.
LUCRECIA , criada de Pleberio.
ELICIA......... rameras . MCA.S
AREUSA.......
CENTURIO , rofian.
XIX

ARGUMENTO DE TODA LA OBRA.

Calisto fue de noble linage , de claro in-


genio, de gentil disposicion , de linda crian-
za , dotado de muchas gracias , de estado me-
diano. Fuepreso en el amor de Melibea , mu-
ger moza, muy generosa , de alta y serenisi-
ma sangre , sublimada en próspero estado,
una sola heredera á su padre Pleberio , y de
su madre Alisa muy amada. Por solicitud del
pungido Calisto , vencido el casto propósito
della (entreveniendo Celestina , mala y astu-
ta muger, con dos sirvientes del vencido Ca-
listo , engañados y por esta tornados deslea-
les , presa su fidelidad con anzuelo de codi-
cia y de deleyte), vinieron los amantes y los
que les ministraron en amargo y desastrado
fin. Para comienzo de lo cual dispuso la ad-
versa fortuna lugar oportuno , donde á la
presencia de Calisto se presentó la deseada
Melibea
XX

ARGUMENTO

DEL PRIMER ACTO DE LA TRAGI-COMEDIA.

Entrando Calisto en una huerta empós


de un falcon suyo , halló ahí á Melibea , de
cuyo amor preso , comenzóle de hablar. De
ella rigorosamente despedido, fue para su ca-
sa muy angustiado , y habló con un criado
suyo llamado Sempronio , el cual , despues de
muchas razones , le enderezó á una vieja lla-
mada Celestina , en cuya casa tenia el mismo
criado una enamorada llamada Elicia. Esta,
viniendo Sempronio á casa de Celestina con
el negocio de su amo , tenia otro enamorado
consigo llamado Crito , al cual escondieron .
Entretanto que Sempronio está negociando
con Celestina , Calisto está razonando con otro
su criado por nombre Parmeno ; y este razo-
namiento dura hasta que llegan Sempronio
y Celestina á casa de Calisto . Parmeno fue co-
noscido de Celestina, la cual mucho le dice de
los hechos y conoscimiento de su madre ; in-
duciéndole á amor y concordia de Sempronio.
ACTO PRIMERO.

Calisto , Melibea , Sempronio , Celestina,


Elicia , Crito , Parmeno.

Calisto. En esto veo , Melibea , la gran-


deza de Dios.
Melibea. ¿ En qué Calisto ?
Calisto. En dar poderá natura que de
tan perfecta hermosura te dotase , y hacer á
mí inmérito tanta merced que verte alcan-
zase , y en tan conveniente lugar , que mi
secreto dolor manifestarte pudiese. Sin du-
da incomparablemente es mayor tal galardon
que el servicio , sacrificio , devocion y obras
pias que por este lugar alcanzar yo tengo
á Dios ofrescido. ¿ Quién vidó en esta vida
cuerpo glorificado de ningun hombre como
agora el mio ? Por cierto los gloriosos sanc-
tos que se deleytan en la vision divina , no
gozan mas que yo agora en el acatamiento
tuyo. Mas , ¡ ó triste ! que en esto diferimos:
que ellos puramente se glorifican sin temor
de caer de tal bienaventuranza ; é yo mise-
ro ( 1 ) me alegro con recelo del esquivo

(1) En otras ediciones dice mismo , y en las


mas antiguas mixto.
2
tormento que tu ausencia me ha de causar.
Melib. ¿Por tan gran premio tienes es-
to (1 ) , Calisto?
Cal. Téngolo por tanto en verdad , que
si Dios me diese (2) el mayor bien que en
la tierra hay , no lo ternía por tanta feli-
cidad.
Melib. Pues aun mas igual galardon te
daré yo , si perseveras.
Cal. ¡ O bienaventuradas orejas mias,
que indignamente tan gran palabra habeis
oido !
Melib. Mas desventuradas de que me
acabeis de oir ; porque la paga será tan fie-
ra , cual meresce tu loco atrevimiento ; y el
intento de tus palabras ha sido , como de
ingenio de tal hombre como tú , haber de
salir para se perder en la virtud de tal mu-
ger como yo. Vete , vete de ahi , torpe , que
no puede mi paciencia tolerar que haya ca-
bido (3) en corazon humano conmigo en ilí-
cito amor comunicar su deleyte .
Cal. 4 Iré como aquel contra quien sola-

(1) En otras ediciones se lee este.


(2) Aqui se encuentra una blasfemia en las
ediciones mas antiguas , en el cielo la silla sobre
sus sanctos , etc.
(3) Otros subido.
3
mente la adversa fortuna pone su estudio
con odio cruel...... Sempronio , Sempronio,
Sempronio: ¿Donde está este maldito?
Sempronio. Aqui estoy , señor , curando
destos caballos .
Cal. Pues ¿cómo sales de la sala?
Semp. Abatióse el gerifalte , y vínele á
enderezar en el alcándara .
Cal. Asi los diablos te ganen ; asi por
infortunio arrebatado perezcas , ó perpétuo
é intolerable tormento consigas , el cual en
grado incomparablemente á la penosa y de-
sastrada muerte que espero , traspase. Anda,
anda , malvado , abre la cámara y adereza la
cama.
Semp. Señor , luego , hecho es.
Cal. Cierra la ventana y esa puerta ( 1 ),
y deja la tiniebla acompañar al triste , y al
desdichado la ceguedad. Mis pensamientos
tristes no son dignos de luz . ¡ O bienaventu-
rada muerte aquella que deseada á los afligi-
dos viene ! O si viniesedes agora Crato ( 2 )
y Galieno , médicos , ¿ sentiriades mi mal ?

(1) Estas últimas palabras faltan en las edi-


ciones de Plantino en la de la viuda de Martin
Nucio , y en la de Gast , de Salamanca.
(2) Erasistrato , en la edicion de Salamanca,
4
¡ O piedad celestial ( 1 ) , inspira en el plebe-
rio (2) corazon , porque sin esperanza de sa-
lud no envie el espíritu perdido con el desas-
trado Píramo y la desdichada Tisbe (a) !
Semp. ¿ Qué cosa es esta ( 3 ) ?
Cal. Vete de ahí , no me hables ; sino
quizá ( antes de tiempo ) de rabiosa muerte
mis manos causarán tu arrebatado fin .
Semp. Iré: pues solo quieres pades cer
tu mal.
Cal. Vete con el diablo ( 4).
Semp . No creo , segun pienso , irá con-
migo (5) el que contigo queda. ¡ 0 desven-
turado (6), súbito mal ! ¿ Cuál fue tan con-
trario acontescimiento que asi tan presto ro-
bó el alegría deste hombre , y lo que peor
junto con ella el seso ? ¿ Dejarle he solo,

(1) Seleucal en algunas ediciones.


(2) Plebérico , edicion de Salamanca.
El principio de las desdichas de estos cé
lebres amantes fue las desavenencias y contra-
riedad de sus padres . A esta parte de su muy
sabida historia hace aqui referencia Calisto.
(3) En muchas ediciones falta la palabra esta.
(4) Otros : vé con el diablo.
(5) Otros: ir conmigo .
(6) En las ediciones más antiguas : O desven-
tura; ó súbito mal!
5
6 entraré allá ? Si le dejo matarse há ; si en-
tro allá matarme há. Quédese , no me curo;
mas vale que muera aquel á quien es eno-
josa la vida , que no yo que huelgo con ella.
Aunque por ál (a) no desease vivir , sino
por ver mi á Elicia , me debria guardar de
peligros. Pero si se mata sin otro testigo,
yo quedo obligado á dar cuenta de su vida.
Quiero entrar ; mas puesto que entre , no
quiere consolacion ni consejo . Asáz es señal
mortal no querer sanar. Con todo , quiérole
dejar un poco desbrave ( 1 ) , madure : que oi-
do hé decir , que es peligroso (2 ) abrir ó a-
premiar las apostemas duras , porque mas se
enconan . Esté un poco : dejemos llorar al que
dolor tiene que las lágrimas é sospiros mu-
cho desenconan el corazon dolorido. Y aun
si delante me tiene , mas conmigo se encen-
derá ; que el sol mas arde , donde puede re-
verberar : la vista á quien objeto no se ante-
pone , cansa ; y cuando aquel es cerca , agú-
zase. Por esto quiérome sufrir un poco : si en-
tre tanto se matare , muera. Por ventura (3)

(a) Al , de aliud latino , por otra cosa.


(1) Desbravee en la edicion de Nucio.
(2) En las ediciones mas antiguas dice peligro.
Quizá, en la edicion de Plantino.
6
con algo me quedaré ; que otro no sé ( 1 ) con
que mude el pelo malo : aunque malo és espe-
rar salud en muerte agena. E quizá me enga-
ña el diablo ; y si muere matarme han , é irán
allá la soga y el calderon . Por otra parte di-
cen los sabios , que es grande descanso á los
afligidos tener con quien puedan sus cuitas
llorar, y que la llaga interior mas empesce.
Pues en estos estremos en que estoy dudoso
y perplejo , lo mas sano es entrar , y sufrir-
le (2 ) y consolarle : porque aunque es posi-,
ble ( 3 ) sanar sin arte ni aparejo , mas ligero
es guarecer por arte y por cura.
Cal. Sempronio.
Semp. Señor.
Cal. Dame acá ese laúd (4 ).
Semp. Señor , véslo aqui.
Cal. Cuál dolor puede ser tal ,
Que se iguale con mi mal ?
Semp. Destemplado está ese laúd.
Cal. ¿Cómo templará el destemplado ?
¿Cómo sentirá el armonia aquel que consi-
go está tan discorde ? ¿ Aquel en quien la vo-

(1) No sabe , ibid.


(2 ) Y sufrir, en varias ediciones antiguas.
(3) Si posible es , en varias ediciones.
(4) El laúd, Plantino.
7
luntad á la razon no obedesce ? ¿ Quien tiene
dentro del pecho aguijones , paz, guerra , tre-
gua, amor , enemistad , injurias ( 1 ) , cuida-
dos , sospechas , todo á una causa ? Pero ta-
ñe y canta la mas triste cancion que sepas.
Semp. Mira Nero de Tarpeya
A Roma como se ardia;
Gritos dan niños y viejos ,
Y él de nada se dolia.
Cal. Mayor es mi fuego , y menor ( 2) la
piedad de quien agora digo .
Semp. ( No me engaño yo , que loco es-
tá mi amo) (3).
Cal. ¿Qué estás murmurando (4) , Sem-
pronio ?
Semp. No digo nada.
Cal. Dí lo que dices , no temas .
Semp. Digo , que ¿ cómo puede ser ma-
yor el fuego que atormenta un vivo ( 5), que
el que quemó tal ciudad y tanta multitud de
gente?
Cal. ¿Cómo? Yo te lo diré : mayor es la

(1) Pecados , ibid.


(2) Menos , edicion de Venecia.
(3) Este mi amo, ibid.
(4) Qué murmuras ? Salamanca.
Un solo vivo , dice la edicion de Plantino.
8
llama que dura ochenta años , que la que
en un dia pasa ; y mayor la que quema un
alma ( 1 ) , que la que quema (2 ) cien mil cuer-
pos. Como de la aparencia á la existencia ; co-
mo de lo vivo á lo pintado ; como de la som-
bra á lo real , tanta diferencia hay del fuego
que dices al que me quema . Por cierto si el
del purgatorio es tal , mas querria que mi es-
píritu fuese con los de los brutos animales,
que por medio de aquel ir á la gloria de los
sanctos.
Semp. (Algo es lo que digo (3 ) : á mas
ha de ir este hecho . No basta loco , sino he-
rege ).
Cal. ¿No te digo que hables alto cuando
hablares ? ¿ Qué dices ?
Semp. Digo , que nunca Dios quiera
tal : que especie es de heregía lo que agora
dijiste.
Cal. ¿ Por qué ?
Semp. Porque lo que dices contradice
la cristiana religion .
Cal. ¿Qué me dá á mí (4 ) ?

(1) Un ánima , Plantino.


Quemó , edicion de Venecia.
(3) Lo que yo digo , en otras ediciones.
(4) ¿ Qué á mí? Plantino.
9
Semp. ¿Tú no eres cristiano?
Cal. ¿Yo ? melíbico soy ( i ) , é á Melibea
adoro , en Melibea creo , é á Melibea amo.
Semp. Tú te lo dirás. Como Melibea es
grande , no cabe en el corazon de mi amo,
que por la boca le sale á borbollones. No es
mas menester ; bien sé de qué pie cojeas : yo
te sanaré.
Cal. Increible cosa prometes.
Semp. Antes facil : que el comienzo de
la salud es conocer hombre la dolencia del
enfermo.
Cal. ¿Cuál consejo puede regir lo que
en sí no tiene orden ni consejo ?.
Semp. (Há , há , há. ¿Este es el fuego de
Calisto? ¿Estas son sus congojas ? ¡ Como si
solamente el amor contra él asestase sus ti-
ros ! ¡O soberano Dios , cuán altos son tus
misterios ! ¡Cuánta premia pusiste en el amor,
que es necesaria turbacion en el amante! Su
límite pusiste por maravilla. Paresce al aman-
te que atrás quedan todos : todos pasan , to-
dos rompen , pungidos y agarrochados como
ligeros toros , sin freno saltan por las barre-
ras. Mandaste al hombre por la muger dejar
al padre y á la madre : agora no solo aque-

(1) Melibeo soy , en otras ediciones.


10
llos ( 1 ) , mas á ti y á tu ley desamparan , co-
mo agora Calisto : del cual no me maravillo,
pues los sabios , los sanctos , los profetas por
ellas ( 2) te olvidaron).
Cal. Sempronio.
Şemp. Señor.
Cal. No me dejes.
Semp. De otro temple está esta gayta.
Cal. ¿ Qué te paresce de mi mal ?
Semp. Que amas á Melibea.
Cal. E no otra cosa?
Semp. Harto mal es tener la voluntad
en un solo lugar captiva .
Cal. Poco sabes de firmeza.
Semp. La perseverancia en el mal no es
constancia; mas dureza ó pertinacia la llaman
en mi tierra. Vosotros los filósofos de Cupi-
do llamadla (3) como quisieredes .
Cal. Torpe cosa es mentir el que ense-
ña á otro ; pues que tú te precias de loar á
tu amiga Elicia.
* Semp. C Haz
( 4) lo que bien digo , y no
lo que mal hago.

(1) Aquello , Plantino.


(2) Por él, ibid.
(3) En otras ediciones llamalda como quisier
des.
(4) Haz tú.
II
Cal. ¿ Qué me repruebas ?
Semp. Que sometes la dignidad del hom-
bre (1 ) á la imperfeccion de la flaca muger.
Cal. ¿ Muger ? ¡ 0 grosero ! Dios , Dios.
Semp. ¿ E asi lo crees ( 2 ) , ó burlas ?
Cal. ¿ Que burlo ? Por Dios la creo ; por
Dios la confieso , y no ( 3) creo que hay otro
soberano en el cielo , aunque entre nosotros
mora.
Semp. Há , há , há. (¿ Oistes qué blasfe-
mia ? ¿ Vistes qué ceguedad ?)
Cal. ¿De qué te ries ?
Semp. Riome, que no pensaba que habia
peor invencion de pecado que en Sodoma.
Cal. ¿Cómo ?
Semp. Porque aquellos procuraron abo-
minable uso con los ángeles no conoscidos ,
y tú con el que confiesas ser Dios.
Cal. Maldito seas , que hecho me has
reir , lo que no pensé ogaño .
Semp. Pues ¿ qué toda tu vida habias de
llorar?

(1) De hombre.
(2) La crees.
(5) Aunque creo que hay otro soberano en el
cielo , y ella mora entre nosotros. En las ediciones
modernas .
12
Cal. Sí.
Semp. ¿Por qué?
Cal. Porque amo aquella , ante quien
tan indigno me hallo , que no la espero al-
canzar.
Semp. (¡ O pusilánime , ó hideputa!) ¡ Qué
Nembrot , qué magno Alexandre, los cuales
no solo del señorio del mundo , mas del cie-
lo se juzgaron ser dignos ! 1
Cal. No te oí bien eso que dijiste. Tor-
na , dilo , no procedas.
Semp. Dije , que tú que tienes mas co-
razon que Nembrot ni Alexandre ( 1 ) , deses-
peras de alcanzar una muger ; muchas de las
cuales en grandes estados constituidas, se so-
metieron à los pechos y resuellos de viles a-
cemileros , é otras á brutos animales . ¿ No
has leido de Pasifae con el toro ; de Minerva
con el can?
Cal. No lo creo , hablillas son.
Semp. Lo de tu abuela con el ximio ¿ ha-
blilla fué ? Testigo es el cuchillo de tu abuelo.
Cal, Maldito sea este necio , y qué por-
radas dice.
Semp. ¿Escocióte? Lee los historiales, es-
tudia los filósofos , mira los poetas ; llenos

(1) Y Alexandre.
13
estan los libros de sus viles é malos ejemplos,
é de las caidas que llevaron los que en algo,
como tú , las reputaron. Oye á Salomon dó
dice , que las mugeres y el vino hacen á los
hombres renegar. Aconséjate ( 1 ) con Séneca,
y verás en qué las tiene. Escucha á Aristóti-
les ( 2 ) ; mira á Bernardo. Gentiles , judios,
cristianos y moros , todos en esta concordia
estan. Pero por lo dicho ( 3 ) y lo que dellas
dijere , no te contezca error ( 4 ) de tomarlo
en comun : que muchas hubo y hay sanctas ,
y virtuosas y nobles ( 5 ) , cuya resplandes-
ciente corona quita el general vituperio. Pe-
ro destas otras , ¿ quién te contaria sus men-
tiras , sus tráfagos , sus cambios , su livian-
dad, sus lagrimillas, sus alteraciones , sus osa-
dias ? Que todo lo que piensan , osan sin de-
liberar : sus disimulaciones , su lengua , su
engaño , su olvido , su desamor , su ingrati-
tud , su inconstancia , su testimoniar , su ne-
gar, su revolver , su presuncion , su vanaglo-

(1) Conséjate.
(2) Al Aristótiles.
(3) Pero lo dicho.
(4) Acontezca errar en las ediciones mo-
dernas.
(5) Notables en algunas ediciones,
3
14
ria, su abatimiento , su locura , su desden , su
soberbia , su sujecion , su parleria , su golosi.
na , su lujuria y suciedad , su miedo , su atre,
vimiento, sus hechicerias , sus embaimientos,
sus escarnios , su deslenguamiento , su desver
güenza , su alcahueteria ? Considera , ¡ qué se-
sito está debajo de aquellas grandes y delga-
das tocas : qué pensamientos só aquellas gor-
gueras , só aquel fausto , só aquellas largas y
autorizantes ropas!.¡qué imperfeccion, qué al-
bañares debajo de templos ( 1 ) pintados ! Por
ellas es dicho , arma del diablo , cabeza de
pecado , destruicion de ( 2 ) paraiso . ¿ No has
rezado en la festividad de san Juan , dó di-
ce: Esta es la muger , antigua malicia que ά
Adan echó de los deleytes del ( 3 ) paraiso;
esta el linage humano mețió en el infierno ; á
esta menospreció Elias profeta elc, ? :
Cal. Di , pues , ese Adan , ese Salomon,
ese David , ese Aristótiles , ese Virgilio , esos
que dices , ¿ cómo se sometieron á ellas ? ¿ Soy
mas que ellos?
Semp. A los que las vencieron querria
que remedases , que no á los que dellas fue-

(1) Otros , temples.


(2) Otros del.
(3) De.
15
ron vencidos. Huye de sus engaños . Sabe ( 1 )
que hacen cosas que es dificil entenderlas:
no tienen modo , no razon , no intencion:
por rigor comienzan ( 2) el ofrescimiento que
de sí quieren hacer. A los que meten por los
agugeros denuestan en la calle , convidan ,
despiden , llaman, niegan , señalan amor, pro-
nuncian enemiga ; ensáñanse presto , apací
guanse luego; quieren que adevinen lo que
quieren. ¡ O qué plaga , ó qué enojo , ó qué
hastio es conferir con ellas mas de aquel bre-
ve tiempo que aparejadas son á deleyte !
Cal. ¿Vés ? Mientras mas me dices é mas
inconvinientes me pones , mas la quiero . No
sé qué (3) es.
Semp. No es este juicio para mozos , se-
gun veo, que no se saben á razon someter ; no
se saben administrar. Miserable cosa es pen-
sar ser maestro el que nunca fue discípulo.
Cal. Y á tí que sabes , ¿ quién te mostró
esto ?
Semp. ¿ Quién ? Ellas : que desque se des
cubren , asi pierden la vergüenza ; ' que to-
do esto y aun mas á los hombres manifiestan.

(1) Sabes.
(2) Encomienzan.
(3) No sé qué se es.
16
Ponte pues en la medida de honra , piensa
ser mas digno de lo que te reputas : que cier-
to peor estremo es dejarse hombre caer de
su merescimiento , que ponerse en mas alto
lugar que debe.
Cal Pues ¿ quién soy yo para eso ? ( 1) ,
Semp. ¿Quién ? Lo primero eres hombre é
de claro ingenio ; y mas , á quien la natura
dotó de + los mejores bienes que tuvo ; con-
viene á saber , de hermosura , gracia , gran-
deza de miembros , fuerza , ligereza ; y allent
de desto , fortuna medianamente partió con-
tigo lo suyo en tal cuantidad , que los bienes
que tienes de dentro con los de fuera resplan-
descen. Porque sin los bienes de fuera , de
los cuales la fortuna es señora , á ninguno a-
bienaventurado ; y mas,
caesce en esta vida ser bie
en constelacion (2 ) de todos eres amado, » sa
Cal. Pero no de Melibea; y en todo lo
de que me (3 ) has gloriado , Sempronio , sin
proporcion ni comparacion se aventaja Meli-
bea . Mira la nobleza y antigüedad de su li-
nage , el grandísimo patrimonio , el escelen-

(1) ¿ Quién yo para ello ? Edicion de Venecia.


(2) A constelacion.
(3) Lo que me.
17
te (1 ) ingenio, las resplandescientes virtudes,
la altitud é inefable gracia , la soberana her-
mosura , de la cual te ruego me dejes hablar
un poco , porque haya algun refrigerio. Y lo
que te diré ( 2 ) será de lo descubierto, que si de
lo oculto hablar te pudiera ( 3) , no fuera (4)
necesario altercar tan miserablemente estas
razones.
Semp. (¿ Qué mentiras , ó qué locuras
dirá agora este captivo de mi amo?)
Cal.¿Cómo es eso ?
Semp. Digo que muy (5) gran placer ha
bré de lo oir. (Asi te medre Dios , como me
será agradable ese sermon. )
Cal. ¿ Qué?
Semp. Que asi me medre Dios , como me
será gracioso de oir.
Cal. Pues porque hayas placer , yo lo fi-
guraré por partes muy por estenso (6) .
Semp. Duelos tenemos : esto es tras lo
que yo andaba. De pasar se habrá ya esta
importunidad.

(1) El escelentísimo.
(2) Dijere , Plantino .
(3) Yo hablarte supiera , Venecia .
(4) No nos fuera , ibid.
(5) Dije que digas que muy etc. Toledo. :
(6) Mucho por estenso.
18
Cal. Comienzo por los cabellos : ¿ vés tú
las madejas del oro delgado que hilan en Ara-
bia ? Mas lindos son y no resplandescen me-
nos. Su longura hasta el postrer asiento de
sus pies : despues de crinados y atados con
la delgada cuerda , como ella se los pone,
no ha mas menester para convertir los hom-
bres en piedras.
Semp. (Mas en asnos ) .
Cal. ¿ Qué dices ?
Semp. Dije, que esos tales, no serian cer.
das de asnos .
Cal. Ved, ¡ qué torpe y qué comparacion !
Semp. (¿ Tú cuerdo ? )
Cal. Los ojos verdes , rasgados , las pes
tañas luengas , las cejas delgadas y alzadas ,
la nariz mediana , la boca pequeña , los dien-
tes menudos y blancos , los labrios colora-
dos y grosezuelos , el torno del rostro poco
mas luengo que redondo , el pecho alto , la
redondez y forma de las pequeñuelas (1 ) te-
tas , ¿ quién te las podria figurar ? ¡ Que se
despereza el hombre cuando las mira ! La
tez lisa é lustrosa , el cuero ( 2) suyo escu-

(1 ) Otros pequeños,
(2) Otros el cuerpo .
19
resce la nieve , la color mezclada , cual ella
la escogió para sí.
Semp. (En sus trece se está este necio. )
Cal. Las manos pequeñas en mediana ma-
nera , é de dulce carne acompañadas ; los de-
dos luengos , las uñas en ellos largas y colo-
radas, que parescen-rubíes entre perlas. Aque
lla proporcion que ver no puedo , sin duda
por el bulto de fuera juzgo incomparable-
mente ser mejor, que la que Páris juzgó en-
tre las tres deesas.
Semp. ¿ Has dicho ?
Cal. Cuan brevemente pude.
Semp. Puesto que sea todo eso verdad ,
por ser tú hombre eres mas digno.
Cal. ¿ En qué ?
Semp. En que ella es imperfecta , por el
cual defecto desea y apetesce á tí , y á otro
menos ( 1 ) que tú. ¿હૈં No has leido al Filósofo
do dice : asi como la materia apetece á la
forma , asi la muger al varon ?
Cal. ¡ O triste y cuando veré yo eso
entre mí y Melibea ! ..
Semp. Posible es , y aun que la aborrez-
cas cuanto agora la amas , podria ser (2 ) al-

(1) Otros menór.


(2) Podrá ser, Venecia.
20
canzándola , viéndola con otros ojos , libres
1
del engaño en que agora estás.
Cal. ¿Con qué ojos ?
Semp. Con ojos claros.
Cal. Y agora¿con qué la véo ?
* Semp. Con ojos de alinde , con que lo
poco paresce mucho , y lo pequeño grande.
Y porque no te desesperes ( 1 ) , yo quiero
tomar esta empresa de cumplir tu deseo .
Cal. ¡ Oh ! Dios te dé lo que deseas .
¡ Qué glorioso me es oirte , aunque nò es-
pero que lo has de hacer!
Semp . Antes lo haré cierto.
Cal. Dios te consuele . El jubon de broca-
do que ayer vestí , Sempronio , vístelo (2 ) tú.
Semp. Prospérete Dios por este y por
muchos mas (3 ) que me darás . ( De la bur-
la yo me llevo lo mejor : con todo , si des-
tos aguijones me da , traérsela he hasta la
cama. ¡ Bueno ando ! Hácelo esto que me
dió mi amo ; que sin merced , imposible es
obrarse bien ninguna cosa ). ;
Cal. No seas agora negligente.
Semp. No lo seas tú : que imposible es

(1) No te desesperes : yo quiero etc. Toledo.


(2) Vistetelo Venecia.
(3) Otros muchos , Plantino.
21
hacer siervo diligente el amo perezoso. t
Cal. ¿Cómo has pensado de hacer esta
piedad ?.
Semp. Yo te lo diré. Dias há grandes qué
conozco en fin desta vecindad una vieja bar-
buda que se dice Celestina , hechicera , as-
tuta y sagaz en cuantas maldades hay. En-
tiendo que pasan de cinco mil virgos los que
se han hecho y deshecho por su autoridad
en esta ciudad. A las duras peñas promoverá
y provocará á lujuria , sí quiere.
Cal. ¿ Podríala yo hablar ?
Semp. Yo te la traeré hasta acá . Por
eso aparéjate ; seile ( 1 ) gracioso , seile fran-
co: estudia , mientras voy para le decir tu
pena tan bien, como ella te dará el remedio .
Cal. Ya tardas .
Semp. Ya voy: quede Dios contigo.
Cal. E contigo vaya. ¡ O todo poderoso,
perdurable Dios ! ¡ Tú que guias los perdi-
dos , y á los reyes orientales por el estrella
precedente á Bethlen trajiste , y en su patria
los redujiste ! Humilmente te ruego que guies
á mi Sempronio , de manera ( 2) que convier-

(1) Sele en las ediciones modernas.


(2) En manera, en varias ediciones.
22
ta mi pena y tristeza en gozo , é yo indigno
merezca venir en el deseado fin.
Celestina. Albricias , albricias , Elicia.
Sempronio , Sempronio.
Elicia. Ce , ce , ce.
- Cel. ¿Por qué ?
Elic. Porque está aqui Crito.
Cel. Mételo en la camarilla de las esco-
bas : presto. Dile que viene tu primo y mi
familiar.
Elic. Crito , retraete ahi. Mi primo vie
ne : perdida soy.
Crito. Pláceme , no te congojes.
Semp. ¡ Madre bendita ! ¡ Qué deseada te
traigo ( 1 ) ! Gracias a Dios que te me dejó ver.
Cel. Hijo mio , rey mio , turbado me
has : no te puedo hablar. Torna Ꭹ dame otro
abrazo. ¿ E tres dias pudiste estar sin ver.
nos ? Elicia , Elicia , cátale aqui.
Elic. ¿ A quién , madre ?
Cel. A Sempronio.
Elic. Ay triste ! Saltos me da el cora
zon. Y ¿ qué es dél ?
Cel. Vesle aqui , vesle. Yo me lo (2)
abrazaré, que no tú.

(1) ¡ Qué deseo traygo!


(2) Le en varias ediciones.
23
Elic. ¡ Ay ! maldito seas , traydor . Pos-
tema y landre te mate , y á manos de tus
enemigos mueras , y por crimenes dignos de
cruel muerte en poder de rigurosa justicia te
veas ! ¡ Ay , ay !
Semp. Há , há , há. ¿ Qué es , mi Elicia,
de qué te congojas ?
Elic. Tres dias há que no me ves. Nun-
ca Dios te vea ; nunca Dios te consuele ni
visite. ¡ Guay de la triste que en tí tiene su
esperanza y el fin de todo su bien !
Semp. Calla , señora mia ; ¿ tú piensas
que la distancia del lugar es poderosa de
apartar el entrañable amor y el fuego que
está en mi corazon ? Do yo voy ( 1 ) , con-
migo vas , conmigo estás : no te aflijas ni ( 2)
atormentes mas de lo que yo he padesci-
do . Mas di , ¿ qué pasos suenan arriba ?
Elic. ¿ Quién ? Un mi enamorado.
Semp. Pues créolo.
Elic. A la hé (a) verdad es : sube allá y
verlo has.
Semp. Voy.
Cel. Anda acá : deja á esa loca que es

(1) Vo en las ediciones mas antiguas.


(2) Ni te Plantino.
(a) A la hé: lo mismo que á la fe , á fe mia.
24
liviana , y turbada de tu ausencia , sácasla
agora de seso. Dirá mil locuras. Ven y ha-
blemos ( 1 ) : no dejemos pasar el tiempo en
valde.
Semp. Pues તા quién está arriba ?
Cel.¿Quiéreslo saber ?
Semp. Quiero.
Cel. Una moza que me encomendó un
frayle.
Semp. ¿ Qué frayle?
Cel. No lo procurés . :
Semp. Por mi vida , madre , ¿ qué frayle ?
Cel. Porfias? El ministro , el gordo.
Semp. ¡ Desventurada ( 2 ) , y qué carga
espera !
Cel. Todas la ( 3) llevamos . Pocas mata-
duras has tú visto en la barriga.
Semp. Mataduras no ; mas petreras ( 4) sí.
Cel. ¡Ay burlador !
Semp. Deja , si soy burlador muéstra-
mela.
Elic. ¡ Ah ! don malvado , ¿ verla que-
rias (5 ) ? Los ojos se te salten : que no bas-

(1) Hablémonos.
(2) O desventurada.
(3) Todas lo llevamos.
(4) Petreas.
(5) • Quieres en varias ediciones.
25
ta á tí una ni otra. Anda , vela , y deja á mí
`para siempre.
Semp, Calla , vida mia , no te enojes ( 1 ):
que ni quiero ver á ella ni á muger nasci,
da. A mi madre quiero hablar , y quédate á
Dios . 12
Elic, Anda , anda , ve , desconocido , y
estáte otros tres años que no me vuelvas á
ver. -5 )
Semp. Madre mia , bien tendrás (2) con,
fianza , y creerás que no te burlo. Toma el
manto, y vamos , que por el camino sabrás
lo que si aqui me tardase en decir , impe-
diria tu provecho y el mio.
Cel. Vamos . Elicia , quédate á Dios , cier.
ra la puerta. A Dios , paredes, 1
Semp. O madre mia , todas las cosas (3)
dejadas á parte , solamente sei atenta , é ima-
gina en lo que te diré ( 4 ) ; é no derrames el
pensamiento en muchas partes , que quien
en diversos lugares lo pone , en ninguno
lo tiene junto ( 5) ; sino por caso determi

(1) Calla , Dios mio , ¿ y enújaste ? Venecia..


(2) Ternas.
(3) Todas cosas.
(4) Dijere.
Junto en diversos lugares lo pone , en nin-
guno lo tiene.
26
na lo cierto. Quiero que sepas de mí lo
que no has oido , y es , que jamas pude,
despues que mi fe contigo puse, desear bien
de que no te cupiese parte.
Cel. Parta Dios , hijo , de lo suyo con.
tigo , que no sin causa lo hará , siquiera
porque has piedad desta pecadora vieja ( 1 ) .
Pero di , no te delengas ; que la amistad
que entre tí y mí se afirma , no ha menes-
ter preámbulos , ni corolarios ( 2 ) , ni apare-
jos para ganar voluntad. Abrevia y ven al he
cho ; que vanamente se dice por muchas pa-
labras lo que por pocas se puede entender .
Semp. Asi es. Calisto arde en amores
de Melibea : de mí y de tí tiene necesidad.
Pues juntos nos ha menester , juntos nos
aprovechemos : que conoscer el tiempo y
usar el hombre de la oportunidad , hace á
los hombres prósperos.
Cel. Bien has dicho , al cabo estoy:
basta para mí mecer el ojo. Digo , que me
alegro mucho destas nuevas , como los ci-
rujanos ( 3 ) de los descalabrados . Y como
aquellos dañan en los principios las llagas

(1) Pecadora de vieja,


(2) Correlarios.
(3) Zurujanos.
27
y encarescen el prometimiento de la salud,
asi entiendo yo hacer á Calisto. Alargarle
he la certinidad ( 1 ) del remedio , porque,
como dicen , la esperanza ( 2 ) luenga aflige
el corazon , y cuanto él la perdiere , tanto
se la prometeré ( 3) . Bien me entiendes.
Semp. Callemos , que á la puerta esta-
mos , y , como dicen , las paredes han oidos.
Cel. Llama.
Semp. Ta , ta , ta..! :
Cal..... Parmeno,
Parmeno. Señor. C
Cal. ¿No oyes , maldito sordo ?
Par. 票 ¿ Qué es , señor ?
Cal. A la puerta llaman ; corre.
Par. ¿ Quién es Pacol a ,
Semp . Abre á mi y á esta dueña.
Par. Señor , Sempronio , y una puta
vieja alcoholada daban aquellas porradas.
Cal. Calla , calla , malvado , que es mi
tia ; corre (4 ) , abre. Siempre lo ví , que por
huir hombre de un peligro , cae en otro ma-
yor. Por encubrir yo este hecho de Par-

(1) Certenidad de.


(2) El esperanza .
(3) Gela promete .
Corre , corre.
28
meno , á quien C amor,nó fidelidad o temor
pusieran freno ( 1 ) , caí en indignacion des-
ta que tiene tan grande poderío (2 ) en mi
vida. t
Par.¿Por qué señor , te matas ? ¿Por
qué , señor , te congojas ? ¿ Y tú piensas que
es vituperio en las orejas desta el nombre
que la llamé ? No lo creas ; que asi se, glo-
rifica en le oir , como tú cuando dicen : dies-
tro caballero es Calisto. Y demàs desto es
nombrada , y por tal título conoscida..Si en-
tre cien mugeres va , y [Link]
vieja , sin ningun empacho luego vuelve la
cabeza , y responde con alegre cara. En los
convites , en las fiestas , en las bodas , en
las cofadrias , en los mortuorios , en todos
los ayuntamientos de gentes , con ella pasan
tiempo. Si pasa por cabe los perros. aque-
llo suena sú ladrido ; si estan (3) cerca las
aves , otra cosa no cantan : si cerca los gana-
dos , balando la pregonan : si cerca las bes-
tias , rebuznando dicen puta vieja. Las ranas
1

(1) A quien amor por fidelidad ó temor pusie-


ra freno.
(2) Que no tiene menor poder (poderio , Gio-
lito ) . En mi vida que Dios , Plantino.
(3) Si está,
29
de los charcos otra cosa no suelen mentar:
si va entre los herre ros , aquel lo dicen sus
martillos carpinteros y armeros , herrado-
res , caldereros ( 1 ). Tobo oficio de instru-
mento forma en el ayre su nombre : cántan-
la los carpinteros , péynanla los peynadores ,
tejedores : labradores en las huertas ( 2 ), en
las viñas , en las segadas , con ella pasan el
afan cotidiano : al perder en los tableros , lue-
go suenan sus loores : todas cosas que son
hacen , á dó quiera que ella está , el tal nom-
bre representan. ¡ O qué encomendador ( 3)
de huevos asados era su marido ! ¿ Qué quie-
res mas , sino que si una piedra topa ( 4) con
otra , luego suena puta vieja ?
Cal. Y tú ¿cómo lo sabes Ꭹ la conoces
?
Par. Saberlo has . Dias grandes son pa-
sados que mi madre , muger pobre, moraba
en su vecindad , la cual rogada por esta Ce-
lestina , me dió á ella por sirviente , aun-
que ella no me conosce , por lo poco que
la serví , y por la mudanza que la edad ha
hecho.

(1) Arcaderos.
(2) En las aradas.
(3) Comedor.
Toca.
30
Cal. ¿ De qué la servias ?
Parm. Señor , iba á la plaza , y traíala
de comer y acompañábala : suplia en aque-
llos menesteres á que mi tierna fuerza basta-
ba. Pero de aquel poco tiempo que la ser-
ví , recogí á la nueva memoria lo que la
vieja no ha podido quitar. Tiene esta buena,
dueña al cabo de la ciudad , allá cerca de
las tenerías en la cuesta del rio , una casa
apartada , medio caida , poco compuesta y
menos abastada. Ella tenia seis oficios , con-
viene á saber : labrandera , perfumera ( 1 ),
maestra de hacer afeytes y de hacer virgos,
alcahueta, y un poquito de hechicera. Era
el primer oficio cobertura de los otros , so
color del cual muchas mozas destas sirvien-
tes entraban en su casa á labrarse , y á la-
brar camisas , gorgueras y otras muchas co-
sas. Ninguna venia sin torrezno , trigo , ha-
rina ó jarro de vino , y de las otras provi-
siones que podian á sus amos hurtar ; y aun
otros hurtillos de mas calidad alli se encu-
brian. Asaz era amiga de estudiantes , é des-
penseros y mozos de abades : á estos ven-
dia ella aquella sangre inocente de las cui-
tadillas , la cual ligeramente aventuraban en

(1) Perfumadera.
31
esfuerzo de la restitucion que ella les pro-
metia . Subió su hecho á mas ; que por me-
dio de aquellas , comunicaba con las mas
encerradas , hasta traer á ejecucion su pro-
pósito. Y aquestas en tiempo honesto , como
de estaciones , procesiones de noche , misas
del gallo , misas del alba y otras secretas
devociones , muchas encubiertas vi entrar en
su casa tras ellas hombres descalzos , con-
tritos , rebozados y desatacados , que en-
traban alli a llorar sus pecados . ¡ Qué trá-
fagos , si piensas , traia ! Hacíase fisica de
niños , tomaba estambre de unas casas y
dábalo á hilar en otras , por achaque de en-
trar en todas. Las unas , madre acá ; las
otras , madre acullá : cata la vieja , ya viene
el ama , de todas muy conocida. Con todos
estos afanes , nunca pasaba sin misa ni vís-
peras ; ni dejaba monasterio ( 1 ) de frayles
ni de monjas ; esto porque alli hacía (2) sus
aleluyas y conciertos. Y en su casa hacia
perfumes , falseaba estoraques , menjuí , ani-
mes , ámbar , algalia , polvillos , almizques ,
mosquetes. Tenia una cámara llena de alam-
biques , de redomillas , de barrilejos de bar-

(1) Monesterios.
(2) Hacia ella.
32
ro , de vidrio , de alambre , é de estaño ,
hechos de mil faciones ( 1 ) : hacia soliman ,
afeytes cocidos , argentadas , bujeladas , ce-
rillas , lanillas , unturillas , lustrés , lucen-
tores , clarimentes , albarinos y otras aguas
de rostro ; de rasuras , de gamonės , de cor-
teza de espantalobos , de taragontia (2 ) , de
hieles , de agraz , de mosto , destilados y
azucarados. Adelgazaba los cueros con zu-
mo de limones , con turbino , con tuétano
de corzo y de garza , y otras confecciones.
Sacaba agua para oler de rosas , de azahar ,
de jazmines , de trebol , de madre-selva , y
clavellinas mosquetadas y almizcadas , pol-
vorizadas con vino. Hacia lejia' para enru-
biar, de sarmientos , de carrasca , de cente-
no , de marrubios , con salitre , con alum-
bre , y millefolia , y otras diversas cosas.
Y los untos y mantecas y sebos que tenia,
es hastio de decir : de vaca , de oso , de ca-
ballos , de camello , de culebras , y de co-
nejo , de ballena , de garza , y de alcaravan,
de gamo , de gato montero ( 3) , y de tejon.
de harda , de erizo , y de nutria. Aparejos

(1) Fayciones.
(2) De traguncia.
(3) Montés.
33
para baños : esto es maravilla , de las yer-
bas y raices que tenia en el techo de su
casa colgadas manzanilla , romero , malva-
viscos , culantrillo , coronilla , flor de sauco,
Ꭹ de mostaza , espliego , laurel blanco , tor-
tarosa y gramonilla , flor salvaje , é higue-
ruela , pico de oro , y hoja tinta. Los acey-
tes que sacaba para el rostro , no es cosa
de creer. De estoraque , de jazmin , de li-
mon , de pepitas , de violetas , de menjuí,
de alfócigos , de piñones , de granillo , de
azofayfas , de neguilla , de altramuces , de
acvejas , y de carillas , de yerba pajarera;
y un poquillo de bálsamo tenia ella en una
redomilla , que guardaba para aquel ras-
guño que tiene por las narices. Esto de los
virgos , unos hacia de vejiga , y otros cu-
raba de punto. Tiene ( 1 ) en un tabladillo
en una cajuela pintada unas agujas delga
das de pellejeros , é hilos de seda encera-
dos , y colgadas alli raices de hojaplasma
y fuste sanguino , cebolla albarrana , y cepa-
caballo : hacia con esto maravillas. Cuando
vino aqui el embajador frances , tres veces
vendió por virgo ( 2) una criada que tenia.

(1) Tenia,
(2) Por virgen.
34
Cal. Asi pudiera ciento.
Parm. Si , ¡ santo Dios ! Y remediaba
por caridad muchas huérfanas y erradas que
se encomendaban á ella. Y otro ( 1 ) aparta-
do tenia para remediar amores , y para se
querer bien. Tenia huesos de corazon de
ciervo , lengua de víbora , cabezas de co-
dornices , sesos de asno , tela de caballo ,
mantillo de niño , haba morisca , aguija (2)
marina , soga de ahorcado , flor de yedra,
espina de erizo , pie de tejon , granos de
helecho , la piedra del nido del águila , y
otras mil cosas. Venian á ella muchos hom-
bres y mugeres ; y á unos demandaba el pan
do mordian , á J otros de su ropa , á otros
de sus cabellos : á otros pintaba en la pal-
ma letras con azafran , á otros con berme-
llon , á otros daba unos corazones de cera
llenos de agujas quebradas , é otras cosas
en barro y en plomo hechas , muy espan-
' tables al ver. Pintaba figuras , decia pala-
bras en tierra.... ¿ Quién te podrá decir lo
que esta vieja hacia , y todo era burla y
mentira?
Cal. Bien está , Parmeno , déjalo para

(1) Y en otro.
(2) Aguja marina.
35
0
mas oportunidad. Asaz soy de ti avisado ,
téngotelo en gracia. No nos detengamos , que
la necesidad desecha la tardanza. Oye , aque-
lla viene rogada : espera mas que debe : va-
mos , no se indigne. Yo temo , y el temor
reduce á la memoria y á la providencia des-
pierta. Sus : vamos , proveamos. Pero rué-
gote, Parmeno , la envidia de Sempronio ,
que en esto me sirve y complace , no pon .
ga impedimento en el remedio de mi vida:
que si para él hubo jubon , para tí no fal
tará sayo. Ni pienses que tengo en meno's
tu consejo y aviso , que su trabajo y obra:
como lo espiritual sepa yo que precede á lo
corporal. Y puesto que las bestias corporal-
mente trabajen mas que los hombres , por
eso son pensadas y curadas , y no en amis-
tad tenidas ( 1 ) ; en tal diferencia serás con-
migo en respecto de Sempronio ; y so se
creto sello , pospuesto el dominio , por tal
amigo á tí me concedo.
Parm. Quéjome , señor, de la duda de
mi fidelidad y servicio , por los prometi-
mientos y amonestaciones tuyas. ¿ Cuándo
me viste , señor , envidiar , ó por ningun in-
terese ni resabio tu provecho estorcer?

(1 ) Pero no amigas dellos. Venecia.


36
Cal. No te escandalices : que sin duda
tus costumbres y gentil crianza en mis ojos
ante todos los que me sirven estan. Mas co-
mo en caso tan árduo , de dó todo mi bien
y vida penden , es necesario proveer , pro-
yeo á los acontescimientos ; como quiera que
creo que tus buenas costumbres sobre to-
do buen natural florescen , y el ( 1 ) buen na-
tural sea principio del artificio. Y no mas;
sino vamos á ver la salud.
Cel. Pasos oygo : acá descienden. Haz,
Sempronio , que no los oyes ( 2 ) : escucha y
déjame hablar lo que á tí y á mi conviene.
Semp. Habla .
Cel. No me congojes , ni me importu-
nes : que sobrecargar el cuidado ( 3), es agui-
jar al animal congojoso, Asi sientes la pena
de tu amo Calisto , que pareșce que tú eres
él y él tú , y que los tormentos son en un
mismo sugeto ( 4). Pues cree que yo no vi-
ne acá por dejar este pleyto indeciso (5);
porque él alcanzará su intento , ó moriré
en la demanda.

(1) Como el.


(2) Lo oyes.
(3) Al cuitado .
(4) Subjecto .
(5) Indeciso ; ó morir en la demanda, Giolito.
37
Cal. Parmeno , detente , ce , escucha
que hablan estos : veamos en qué ley vivi-
mos ( 1 ). ¡ O notable muger , ó bienes mun
danos , indignos de ser poseidos de tan alto
corazon ! ¡ O fiel y verdadero Sempronio !
¿Has visto , mi Parmeno ? ¿Oiste ? ¿ tengo ra-
zon ? ¿ Qué me dices , rincon de mi secreto,
y consejo y ánima mia ?
Parm. Protestando mi inocencia en la
primera sospecha , y cumpliendo con la fide-
lidad , porque me concediste , hablarć. Oye-
me, y el afecto no te ensorde , ni la esperan-
za del deleyte te ciegue. Témplate ( 2 ) y no
te apresures ; que muchos con codicia de dar
en el fiel , yerran el blanco. Aunque soy mo-
zo , cosas he visto asáz , y el seso y la vista
de muchas cosas demuestran la esperiencia.
De verte ó de oirte decender por la escale-
ra , parlan estos lo que fingidamente han di-
cho , en cuyas falsas palabras pones el fin de
tu deseo. 1
Semp. Celestina , ruinmente suena lo que
Parmeno dice.
Cel. Calla , que para mi santiguada ( 3) ,

(1 ) En qué vivimos.
(2) Template.
(3) Santiguidad.
38
do vino el asno verná la albarda. Déjame tú
á Parmeno , que yo te lo haré uno de nos : y
de lo que hubiéremos , démosle parte ; que
los bienes , si no son comunicados , no son
bienes . Ganemos todos , partamos todos , hol-
guemos todos : yo te lo traeré manso y be-
nigno á picar el pan en el puño , y seremos
dos á dos y (como dicen) tres al mohino..
Cal. Sempronio .
Semp. Señor .
Cal. ¿ Qué haces , llave de mi vida? Abre.
O Parmeno , ya la veo , sano soy vivo soy.
Mira; ¡ qué reverenda persona , qué acata-
miento ! Por la mayor parte por la fisono-
mia ( 1 ) es conoscida la virtud interior. ¡ O ve-
jez virtuosa ! ¡ O virtud envejescida ! ¡ 0 glo-
riosa esperanza de mi deseado fin ! ¡ O fin de
mi deleytosa esperanza ! ¡ O salud de mi pa-
sion , reparo de mi tormento , ' regeneracion
mia , vivificacion de mi vida , resurreccion de
mi muerte ! Deseo llegar á tí , codicioso (2)
de besar esas manos llenas de remedio ( 3).
La indignidad de mi persona lo embarga.
Desde aqui adoro la tierra que huellas , y en
tu reverencia la beso .

(1) Philosomia.
(2) Codicio besar.
(3) De mi remedio.
39
Cel. Sempronio, de aquellas vivo yo. Los
huesos que yo roí piensa este necio de tu
amo de darme á comer : pues ál (a) le sueño,
al freir lo verá. Dile que cierre la boca y
comience á abrir la bolsa , que de las obras
dudo , cuanto mas de las palabras. Xò, que
te estriego, asna coja : mas habia ( 1 ) de ma-
drugar.
Parm. ¡ Guay de orejas que tal oyen !
Perdido es , quien tras perdido anda . ¡ O Ca-
listo desventurado , abatido , ciego ! ¡ Y en
tierra está adorando á la mas antigua puta
tierra , qué refregaron ( 2) sus espaldas en to
dos los burdeles ! Deshecho es , vencido es,
caido es , no es capaz de ninguna redencion;
consejo ni esfuerzo .
Cal. ¿ Qué decia la madre ? Parésceme
que pensaba que le ofrescia palabras por es-
cusar galardon.
Semp. Asi lo sentí.
Cal. Pues ven conmigo , trae las llaves,
que yo sanaré su dudá.
Semp. Bien harias ( 3) , y luego vamos ;

(a) Al de aliud, por otra cosa.


(1 ) Habias.
(2) Otros fregaron.
Harás.
40
que no se debe dejar crescer la yerba entre
los panes , ni la sospecha en los corazones
de los amigos ; sino alimpiar ( 1 ) luego con el
escardillo de las buenas obras.
Cal. Astuto hablas , vamos y no tar-
demos.
Cel. Pláceme , Parmeno , que habemos
habido oportunidad para que conozcas el a-
mor mio para contigo , y la parte que en mi
inmérito tienes. Y digo inmérito , por lo que
te oí (2 ) decir , de que no hago caso. Porque
virtud nos amonesta á sufrir las tentaciones,
y no dar mal por mal ; y en especial cuando
somos tentados por mozos , y no bien astu-
tos en lo mundano , en que con nescia leal-
tad pierden á sí y á sus amos , como agora
tú á Calisto . Bien te oi ; y no pienses que el
oir con los otros esteriores sentidos ( 3 ) mi
vejez haya perdido : que no solo lo que veo
oyo y conozco; mas aun lo intrínseco con los
intelectuales ojos penetro. Has de saber, Par-
meno , que Calisto anda de amor quejoso , y
no lo juzgues por eso de flaco : que el amor
improbo ( 4) todas las cosas vence. Y sabe,

(1) Limpiar en otras ediciones.


(2) He oido.
(3) Sensos en alguna edicion.
(4) Impervio.
41 .
si no lo sabes , que dos conclusiones son ver
daderas. La primera , que es forzoso al hom-
bre amar á la muger, y la muger al hombre.
La segunda , que el que verdaderamente ama,
es necesario que se turbe con la dulzura del
soberano deleyte que por el hacedor de las
cosas fue puesto, porque el linage de los hom-
bres se perpetuase , sin lo cual peresceria. Y
no solo en la humana especie , mas en los pes-
ces , en las bestias , en las aves , en las repti-
lias , y en lo vegetativo algunas plantas , han
este respecto , si sin interposicion de otra
cosa en poca distancia de tierra estan pues-
tas : en que hay determinacion de herbola-
rios y agricultores ser machos y hembras.
¿ Qué dirás á esto , Parmeno ? ¿ Nezuelo, lo-
quito , angelito , perlita , simplecito , lobito
en tal gusto ( 1 ) ? Llégate acá , putico , que
no sabes nada del mundo , ni de sus deley-
tes. Mas rabia mala me mate , si te llego á
mí, aunque vieja ; la voz tienes ronca , las
barbas te apuntan . Mal sosegadilla debes te-
ner la punta de la barriga.
Parm . Como cola de alacran.
Cel. Y aun peor : que la otra muerde sin
hinchar , y la taya hincha por nueve meses.
Parm. Hi , hi , hi.
(1 ) Gesto, en alguna edicion ,
42
Cel. Rieste , landrecilla mala?
Parm. Calla , madre , no me culpes , ni
me tengas , aunque mozo, por insipiente ( 1 ) .
Amo á Calisto , porque le debo fidelidad ,
por crianza , por beneficios , por ser dél bien
honrado y bien tratado , que es la mayor ca-
dena que el amor del servidor al servicio
del señor prende , cuanto lo contrario apar-
ta. Véole perdido ; y no hay cosa peor, que
ir tras el deseo sin esperanza de buen . fin;
y especial , pensando remediar su hecho tan
árduo y dificil con vanos consejos y nescias
razones de aquel bruto de Sempronio , que
es pensar sacar aradores á pala y azadon.
No lo puedo sufrir : dígolo , y lloro.
Cel. Parmeno , ¿ tú no ves que es sim- 1
pleza ó nescedad llorar por lo que con llo-
rar no se puede remediar ?
Parm. Por eso lloro , que si con llo-
rar fuese posible traer á mi amo el remedio,
tan grande seria el placer de la tal esperan-
za , que de gozo no podria llorar ; pero asi
perdida ya toda la esperanza , pierdo el ale-
gria, y lloro.
Cel. Lloras sin provecho, por lo que llo.
rando estorbar no podrás , ni sanarlo pre-

(1) Insapiente.
43
sumas. ¿A otros ( 1 ) no ha acontecido esto,
Parmeno?
Parm. Si ; pero á mi amo no lo quer-
ria doliente.
Cel. No lo es: mas aun (2 ) cuando fue
se doliente , podria sanar .
Parm. No curo de lo que dices , porque
en los bienes mejor es el acto que la poten-
cia ; y en los males mejor es la potencia que
el acto. Asi que mejor es ser sano , que po.
derlo ser ; y mejor es poder ser doliente , que,
ser enfermo por acto. Y por tanto es mejor
tener la potencia en el mal , que el acto.
Cel. ¡ O malvado , cómo que no se te en-
tiende ! ¿Tú
t no sientes su enfermedad ? ¿ Qué
has dicho hasta agora ? ¿ De qué te quejas?
Pues burla , ó dí por verdad lo falso, y cree
lo que quisieres : que él es enfermo por ac-
to , y el poder ser sano , es en mano desta
flaca vieja.
Parm. Mas desta flaca puta vieja.
Cel. Putos dias vivas , bellaquillo : ¿Y có-
mo te atréves.....
Parm . Como te conozco.....
Cel. ¿ Quién eres tú ?

(1) A otro.
8 Aunque.
44
Parm . ¿Quién ? Parmeno , el hijo de Al-
berto tu compadre , que estuve contigo un
poco de tiempo , que te me dió mi madre
cuando morabas á la cuesta del rio , cerca
de las tenerias.
Cel. ¡ Jesú , Jesú , Jesú ! ¿Y tú eres Par-
meno , hijo de la Claudina ?
Parm. A la hé yo (a).
Cel. Pues fuego malo te queme , que
tan puta vieja era tu madre como yo : ¿ por
qué me persigues , Parmenico ? ¿ Es él ? El es,
por los santos de Dios. Allégate á mí ( 1 ):
ven acá , que mil azotes y puñadas te dí en
este mundo , y otros tantos besos. ¿ Acuér
daste cuando dormias á mis pies , loquito?
4 Parm. Si en buena fe; y algunas veces,
aunque era niño , me subias á la cabecera,
y me apretabas contigo , y porque olias á
vieja me huia de ti (2).
Cel. Mala landre te mate : ¡ y cómo lo
dice el desvergonzado ! Dejadas burlas y pa-
satiempos , oye agora , mi hijo , y escucha:
que aunque á un fin soy llamada , á otro
soy venida , ..y maguer á que contigo me

(a) A la fe , ciertamente.
(1) Acá á mí.
(2) Me fui de tí.
45
haya hecho de nuevas , tú eres la causa .
Hijo , bien sabes como tu madre ( que Dios
haya ) te me dió , viviendo tu padre ; el
cual ( 1 ) , como de mi te fuiste , con otra
ansia no murió , sino con la incertidumbre
de tu vida y persona : por la cual ausencia
algunos años de su vejez sufrió angustiosa
y cuidadosa vida ; y al tiempo que della pa-
só , envió por mí , y en secreto te me en-
cargó , y me dijo sin otro testigo , sino aquel
que es testigo de todas las obras y pensa-
mientos , los corazones y entrañas escudri-
ña , al cual puso entre él (2 ) y mí , que te
buscase, y allegase ( 3 ) y abrigase. Y cuan-
do de cumplida edad fueses , tal que en tu
vivir supieses tener manera y forma , te des-
cubriese á donde te dejó encerrada tal co-
pia de oro y plata , que basta mas que la
renta de tu amo Calisto. Y porque se lo (4 )
prometí , con mi promesa llevó descanso : y
la fe es de guardar mas que á los vivos á
los muertos , que no pueden hacer por sí.
En pesquisa y seguimiento tuyo he gastado

(1) Otros la cual.


(2) Entre ella.
(3) Otros llevase : Giolito llegase.
Gelo prometí.
5
46
asaz tiempo y cuantias ( 1 ) , hasta agora que
ha placido á aquel , que todos los cuidados.
tiene , y remedia las justas peticiones , y las
piadosas obras endereza , que te hallase aqui,
donde solos ha tres dias que sé que moras.
Sin duda dolor he sentido , porque has tan-
tas partes vagado y peregrinado , que ni has
habido provecho , ni ganado deudo ni amis-
tad. Porque ( 2 ) como Séneca dijo : los pe-
regrinos tienen muchas posadas y pocas a-
mistades , porque en breve tiempo con nin-
guno pueden, firmar amistad . Y el que es-
tá en muchos cabos , está en ninguno ; ni
puede aprovechar el manjar á los cuerpos,
que en comiendo se lanza ; ni hay cosa que
mas la sanidad impída , que la diversidad
y mudanza y variacion de los manjares ; y
nunca la llaga viene á cicatrizar , en la cual
muchas medicinas se tientan ; ni convalesce
la planta que muchas veces es traspuesta ; y
no hay cosa tan provechosa , que en llegan-
do aproveche (3 ). Por tanto , hijo mio , deja
los ímpetus de la juventud , y tornándote (4)

E cantías de maravedises.
(2) Que.
(3) Proveche.
Tórnate.
47
con la doctrina de tus mayores á la razon,
reposa en alguna parte. ¿Y dónde mejor que
en mi voluntad , en mi ánimo , en mi con-
sejo , á quien tus padres te remitieron ? E yo
asi como verdadera madre tuya te digo , só
las maldiciones que tus padres te pusieron
si me fueses inobediente , que por el pre-
sente sufras y sirvas á este tu amo que pro-
curaste , hasta en ello ver otro consejo mio.
Pero no con nescia lealtad , proponiendo
firmeza sobre lo movible , como son estos
señores deste tiempo . Y tú gana amigos , que
es cosa durable ; ten con ellos constancia,
no vivas en flor ( 1 ) ; deja los vanos pro-
metimientos de los señores , los cuales dese-
can ( 2 ) la sustancia de sus sirvientes con
huecos y vanos prometimientos : como la san-
guijuela sacan la sangre , y desagradescen ,
injurian , olvidan servicios , niegan galardon.
¡ Guay de quien en palacio envejece ! Como
se escribe de la Probática piscina , que de
ciento que entraban , sanaba uno . Estos se-
ñores deste tiempo mas aman á sí , que á los
suyos , y no yerran : los suyos igualmente lo
deben hacer. Perdidas son las mercedes , las

(1) En flores.
(2) Otros chupan.
48
magnificencias , los actos nobles : cada uno
destos captiva , y mezquinamente procura su
interese con los suyos . Pues aquellos no de-
ben menos hacer , como sean en faculta-
des menores , sino vivir á su ley . Dígolo , hijo
Parmeno , porque este tu amo ( como dicen)
me paresce rompenecios : de todos se quie-
re servir sin merced . Mira bien , creeme , en
su casa cobra amigos , que es el mayor pre-
cio mundano ; que con él no pienses tener
amistad , como por la diferencia de los es-
tados ó condiciones pocas veces acontezca ( 1) .
Caso es ofrescido , como sabes , en que todos
medremos , y tú por el presente te remedies:
que lo ál que te he dicho , guardado te está
á su tiempo , y mucho te aprovecharás sien-
do amigo de Sempronio.
Parm . Celestina , todo tremo en oirte:
no sé que haga : perplexo estoy. Por una par-
te te tengo por madre , por otra á Calisto por
amo. Riqueza deseo ; pero quien torpemente
sube á lo alto , mas ayna cae que subió. No
querria bienes mal ganados.
Cel. Yo si: á tuerto ó á derecho , nues-
tra casa hasta el techo.
Parm. Pues yo con ellos no viviria con-

(1) Contezca.
49
tento , y tengo por honesta cosa la pobreza
alegre ; y aun mas te digo , que no los que
poco tienen son pobres , mas los que mu-
cho desean. Y por esto , aunque mas digas no
te creo en esta parte. Querria pasar la vida
sin envidia : los yermos y asperezas sin te-
mor ; el sueño sin sobresalto ; las injurias
sin ( 1 ) respuesta ; las fuerzas sin denuesto, las
premias con resistencia.
Cel. O hijo , muy bien dicen , que la
prudencia no puede ser , sino en los viejos;
y tú mucho mozo eres,
Parm. Mucho mas segura es (2) la man-
sa pobreza.
Cel. Mas di , como Maron , que la for-
tuna ayuda á los osados : que demas desto ,
¿ quién es quien tenga bienes en la repúbli-
ca , que escoja vivir sin amigos ? Pues loado
Dios bienes tienes ; y no sabes que has me-
nester amigos para los conservar ? Y no pien-
ses que tu privanza con este señor te hace
seguro , que cuanto mayor es la fortuna tan-
to es menos segura ; y por tanto en los in-
fortunios el remedio es los amigos ( 3) . Y ¿ á

(1 ) Otros con.
(2) Mucho segura es.
(3) A los amigos.
50
dónde puedes ganar mejor este deudo , que
donde las tres maneras de amistad concur-
ren? Conviene á saber ; por bien , y prove-
cho y deleyte. Por bien , mira la voluntad
de Sempronio conforme á la tuya , y en la
gran similitud que tú y él en la virtud te-
neis. Por provecho , en la mano está , si sois
concordes . Por deleyte , semejable es , como
seais en edad dispuestos para todo linage de
placer , en que mas los mozos que los vie-
jos se juntan : asi como para jugar, para ves-
tir , para burlar , para comer y beber , para
negociar los amores , juntos de compañía.
¡ Oh si quisieses tú , Parmeno , qué vida go-
zariamos ! Sempronio ama á Elicia , prima de
Areusa.
Parm. ¿De Areusa ?
Cel. De Areusa.
Parm . ¿ De Areusa , hija de Eliseo ?
Cel. De Areusa , hija de Eliseo .
Parm. ð Cierto ?
Cel. Cierto .
Parm. Maravillosa cosa es.
Cel. ¿Pero bien te paresce ?
Parm . No cosa mejor.
Cel. Pues tu buena dicha quiere , aqui
está quien te la dará.
Parm. Mia fé, madre , no creo á nadie.
51
Cel. Estremo es creer á todos , y yerro
no creer á ninguno .
Parm. Digo que te creo , pero no me
atrevo déjame.
Cel. ¡ O mezquino ! De enfermo corazon
es no sufrir el bien . Da Dios habas á quien
no tiene quijadas . ¡ O simple ! Dirás que á
donde hoy menor entendimiento , hay menor
fortuna ; Ꭹ donde mas discrecion , alli menor
es la fortuna , y dichas son( 1 ) .
Parm. ¡ O Celestina ! Oido he á mis ma-
yores , que un ejemplo de lujuria ó avaricia
mucho mal hace ; y que con aquellos debe
hombre conversar , que le hagan mejor ; y
aquellos dejar , á quien él mejores piensa ha-
cer. Y Sempronio en su ejemplo no me hará
mejor , ni yo á él sanaré su vicio. Y puesto
que yo á lo que dices me incline , solo yo
querria saberlo; porque á lo menos pro exem-
plo (2 ) fuese oculto el pecado. Y si hombre
vencido del deleyte va contra la virtud , no
se atreva á la honestidad .
Cel. Sin prudencia hablas , que de nin-
guna cosa es alegre posesion sin compañia.
No te retraygas ni amargues , que la natura

(1) Es menor la fortuna ; dichas son.


(2) Por el exemplo.
52
huye lo triste , y apetesce lo deley table. El
deleyte es con los amigos en las cosas sen-
suales ; y especial en recontar las cosas de
amores y comunicarlas . Esto hice , estotro me
dijo , tal donayre pasamos , de tal manera la
tomé , asi la besé , asi me mordió, asi la abra-
cé, asi se allegó . ¡ O qué habla , ó qué gra-
cia , ó qué juegos , ó qué besos ! Vamos allá,
volvamos acá , ande la música , pintemos mo-
tes , cantemos canciones , hagamos invencio-
nes, justemos. ¿ Qué cimera sacarémos , ó qué
letra ? Ya va á la misa , mañana saldrá , ron-
demos su calle ( 1 ) , mira su carta , vamos de
noche , tenne la escala , guarda la puerta.
¿ Cómo te fué? Cata el cornudo , sola la deja ,
dale otra vuelta , tornemos allá . Y para esto ,
Parmeno, ¿hay deleyte sin compañia ? A la hé,
á la hé , el que (2) las sabe las tañe : este es
el deleyte , que lo ál mejor lo hacen los as-
nos en el prado .
Parm. No querria , madre , me convida-
ses á consejo con amonestacion de deleyte,
como hicieron los que caresciendo de razona-
ble fundamento , opinando hicieron sectas en-
vueltas en dulce veneno para cazar ó tomar

(1 ) Su casa.
(2) La que.
53
las voluntades de los flacos , y con polvos de
sabroso afecto cegaron los ojos de la razon.
Cel.¿Qué es razon , loco ? ¿ Qué es afec-
to , asnillo ? La discrecion que no tienes lo
determina y de la discrecion mayor es la
prudencia : y la prudencia no puede ser sin
esperimento y la esperiencia no puede ser
mas que en los viejos : y los ancianos somos
llamados padres , y los buenos padres muy
bien aconsejan á sus hijos ; y especial yo à
tí , cuya vida y honra mas que la mia de-
seo. Y ¿ cuándo me pagarás tú esto? Pues nun-
ca á los padres y á los maestros puede ser
hecho servicio igualmente.
Parm . Todo me recelo , madre , de res
cebir dudoso consejo.
Cel. ¿ No quieres ? Pues decirte he lo que
dice el Sabio : al varon que con dura cerviz
al que le castiga menosprecia , arrebatado
quebrantamiento le verná , y sanidad nin-
guna le conseguirá. Y asi , Parmeno , me des-
pido de tí , y de este negocio .
Parm. Muy ensañada está mi madre : du-
da grande tengo ( 1 ) en su consejo: yerro es
no creer , y culpa creerlo todo . Mas huma-
no es confiar , mayormente en esta que inte-

(1) Duda tengo : otros.


54
rese promete , á dó provecho se puede allen-
de de amor conseguir. Oido he , que debe
hombre á sus mayores creer. Esta ¿ qué me
conseja? Paz con Sempronio : la paz no se
debe negar ; que bienaventurados son los pa.
cíficos , que hijos de Dios serán llamados.
Amor no se debe rehuir , ni caridad á los
hermanos interese pocos le apartan ; pues
quiérole ( 1 ) complacer y oir. Madre , no se
debe ensañar el maestro de ignorancia del
discípulo ; sino raras veces la sciencia ( que
es de su natura comunicable) y en pocos lu-
gares se podria infundir. Por eso , perdóna-
me y háblame ; que no solo quiero oirte y
creerte , mas en singular merced recebir tu
consejo. Y no me lo agradezcas , pues el loor
y las gracias de la accion , mas al dante que
al recibiente se deben dar. Por eso manda,
que á tu mandado mi consentimiento se hu-
milla.
Cel. De los hombres es errar , y bestial
es porfiar ( 2) : por ende gózome , Parmeno,
que hayas limpiado las turbias telas de tus
ojos , y respondido al conoscimiento , dis-
crecion é ingenio sotil de tu padre ; cuya

(1 ) Quiérola.
(2) La porfia.
55
persona , ahora representada en mi memoria,
enternesce los ojos piadosos por dó tan abun.
dantes lágrimas ves derramar. Algunas veces
duros propósitos , como tú , defendia ; pero
luego tornaba á lo cierto. En Dios y en mi
ánima , que en ver agora lo que has porfia-
do , y como á la verdad eres reducido , no
paresce sino que vivo le tengo delante. ¡ 0
qué persona , ó qué hartura , ó qué cara tan
venerable ! Pero callemos que se acerca Calis-
to , y tu nuevo amigo Sempronio , con quien
tu conformidad para mas oportunidad dejo:
que dos en un corazon viviendo , son mas
poderosos de hacer y de entender.
Cal. Duda traygo , madre , segun mis in-
fortunios , de hallarte viva ; pero mas es ma-
ravilla , segun el deseo de como llego vivo.
Recibe la dádiva pobre de aquel que con ella
la vida te ofresce.
Cel. Como en el oro muy fino , labrado
por la mano del sotil artífice , la obra sobre-
puja á la materia , asi se aventaja á tu mag-
nífico dar la gracia y forma de tu liberali-
dad ( 1 ). Y sin duda la presta dádiva su efec-
to ha doblado ; porque la que tarda , el pro-
metimiento muestra negar, y arrepentirse del
don prometido .
(1) Dulce liberalidad.
56
Parm. ¿ Qué le dió , Sempronio?
Semp. Cien monedas de oro.
Parm. Hi , hi , hi,
Semp. ¿ Habló contigo la madre?
Parm. Calla , que sí.
Semp. Pues ¿ cómo estamos ?
Parm . Como quisieres , aunque estó es-
pantado .
Semp. Pues calla , que yo te haré espan-
tar dos tanto.
Parm. ¡ O Dios ! No hay pestilencia mas
eficaz que el enemigo de casa para empescer.
Cal. Ve agora , madre , y consuela tu ca-
sa ; despues ven , y consuela la mia luego.
Cel. Quede Dios contigo.
Cal. Yél te guarde.
57
ARGUMENTO.

DEL SEGUNDO ACTO ,

Partida Celestina de Calisto para su ca-


sa , queda Calisto hablando con Sempronio ,
criado suyo ; al cual , como quien en algu-
na esperanza puesto está , todo aguijar le pa-
resce tardanza . Envia de sí á Sempronio á
solicitar á Celestina para el concebido ne-
gocio. Quedan entre tanto Calisto y Parmeno
juntos razonando.

ACTO SEGUNDO .

Calisto, Parmeno , Sempronio.

Calisto. Hermanos mios , cien monedas


dí á la madre : ¿ hice bien ?
Semp. ¡ Ay si hiciste bien ! Allende de
remediar tu vida , ganaste muy gran honra.
Y ¿para qué es la fortuna favorable y prós-
pera , sino para servir á la honra , que es el
mayor de los mundanos bienes ? Que esta es
premio y galardon de la virtud ; y por eso
la damos á Dios , porque no tenemos mayor
cosa que le dar ; la mayor parte de la cual
58
consiste en la liberalidad y franqueza. A esta
los duros tesoros no comunicados la escures-
cen y pierden , y la magnificencia y liberali-
dad la ganan y subliman . ¿ Qué aprovecha te-
ner lo que se niega aprovechar ? Sin duda te
digo , que es mejor el uso de las riquezas ,
que la posesion dellas . ¡ O qué glorioso es el
dar ! ¡ ó qué miserable es recebir ! Cuanto es
mejor el acto que la posesion , tanto es mas
noble el dante que el recibiente. Entre los
elementos el fuego , por ser mas activo , es
mas noble , y en las esferas puesto en mas
noble lugar. Y dicen algunos , que la noble-
za es una alabanza que proviene de los me-
rescimientos y antigüedad de los padres : yo
digo , que la agena luz nunca te hará claro,
si la propia no tienes. Y por tanto no te es-
times en la claridad de tu padre , que tan
magnífico fue , sino en la tuya. Y asi se ga-
na la honra , que es el mayor bien de los que
son fuera del hombre : de lo cual no el malo,
mas el bueno , como tú , es digno que tenga
perfecta virtud. Y aun te digo, que la virtud
perfecta no pone que sea hecho ( 1 ) con dig-
no honor : por ende goza de haber sido asi
magnífico y liberal ; y de mi consejo , torna-

(1) Otros hecha.


59
te á la cámara y reposa , pues que tu nego.
cio en tales manos está depositado: de donde
ten por cierto , pues el comienzo lleva bue-
no , el fin será muy mejor ; y vamos luego,
porque sobre este negocio quiero hablar con-
tigo mas largo.
Cal. Sempronio , no me paresce buen
consejo quedar yo acompañado , y que vaya
sola aquella que busca el remedio de mi mal.
Mejor será que vayas con ella , y la aquejes;
pues sabes que de su diligencia pende mi sa-
lud , de su tardanza mi pena, de su olvido mi
desesperanza. Sabido eres; fiel te siento , por
buen criado te tengo : haz de manera , que
en solo verte ella á tí , juzgue la pena que á
mí queda , y el fuego que me atormenta; cuyo
ardor causó no poder mostrarle la tercia par.
te de mi secreta enfermedad , segun tiene mi
lengua y sentidos ( 1 ) ocupados y consumidos.
Tú , como hombre libre de tal pasion , ha-
blarla hás á rienda suelta.
Semp. Señor , querria ir por cumplir tu
mandado , querria quedar por aliviar tu cui-
dado. Tu temor me aqueja , tu soledad me
detiene, Quiero tomar consejo con la obe-
diencia , que es ir , y dar priesa á la vieja.

(1) Otros , sentido.


60
¿Mas cómo iré , que en viéndote solo , dices
desvarios de hombre sin seso ? Sospirando ,
gemiendo , mal trobando , holgando con lo
escuro , deseando soledad , buscando nuevos
modos de pensativo tormento ; donde si per-
severas , ó de muerto ó loco no podrás esca-
par, si siempre no te acompaña quien te alle
gue placeres , diga donayres , taña ( 1 ) can-
ciones alegres , cante romances , cuente his-
torias , pinte motes , finja cuentos , juegue á
naypes, arme motes : finalmente que sepa bus-
car todo género de dulce pasatiempo para no
dejar trasponer tu pensamiento en aquellos
crueles desvios que recebiste de aquella se-
ñora en el primer trance de tus amores.
Cal. Cómo , simple , no sabes que ali-
via la pena llorar la causa ? ¿ Cuánto es dul-
ce á los tristes quejar su pasion ? ¿ cuánto
descanso traen consigo los quebrantados sus-
piros ? ¿cuánto relievan y disminuyen los la-
grimosos gemidos el dolor ? Cuantos escri-
bieron de consuelos , no dicen otra cosa .
Semp. Lee mas adelante , vuelve la hoja,
hallarás que dicen : que fiar en lo temporal,
y buscar materia de tristeza , que es igual

(1 ) Tanga.
61
género de locura. Y aquel Macias (a) , ídolo
de los amantes , del olvido, porque no se ol-
vidaba ( 1 ) , se queja . En el contemplar está
la pena de amor , en el olvidar el descanso.
Huye de tirar coces contra el aguijon : finge
alegria y consuelo , y serlo ha. Que muchas
veces la opinion trae las cosas donde quiere,
no para que mude la verdad , pero para mo-
derar nuestro sentido y regir nuestro juicio.
Cal. Sempronio amigo , pues tanto sien-
tes mi soledad , llama á Parmeno , y quedará
conmigo. Y de aqui en adelante sei como sue-
les leal ; que en el servicio del criado está el
galardon del señor.
Cal. Parmeno .
Parm. Aqui estoy , Señor.
Cal. Yo no , pues no te veia. No te apar-
tes (2 ) della , Sempronio , ni me olvides á mí ,
y ve con Dios . Tú , Parmeno , ¿ qué te pares-
ce de lo que hoy ha pasado ? Mi pena es gran-
de , Melibea alta , Celestina sabia y buena
maestra destos negocios. No podemos errar;
tú me la has aprobado con toda tu enemistad.
Yo te creo; que tanta es la fuerza de la ver-

(a) Macias el enamorado , poeta gallego .


(1) Porque le olvidaba .}
(2) Partas.
6
62
dad , que las lenguas de los enemigos trae á
su mandar. Asi que , pues ella es tal , mas
quiero dar á esta cien monedas, que á otra ( 1 )
cinco.
Parm. ¿Ya lloras ? ( Duelos tenemos : en
casa se habrán de ayunar estas franquezas.)
Cal. Pues pido tu parescer , seime agra-
dable , Parmeno . No abajes la cabeza al res-
ponder mas como la envidia es triste , la
tristeza sin lengua , puede mas contigo su vo-
luntad , que mi temor y mando. ¿ Qué dijis-
te enojoso ?
Parm. Digo , Señor , que fueran (2) me-
jor empleadas tus franquezas en presentes y
servicios á Melibea , que no dar dineros á
aquella , que yo me conozco ; y lo que peor
es , hacerte su captivo.
Cal. ¿ Cómo , loco , su captivo ?
Parm. Porque á quien dices el secreto,
das tu libertad.
Cal. Algo dice el necio ; pero quiero que
sepas , cuando hay mucha distancia del que
ruega al rogado , ó por gravedad de obedien.
cia , ó por señorio de estado , ó esquividad
de género , como entre esta mi señora y mí,

(1) Otras.
(2) Irian.
63
es necesario intercesor ó medianero , que
suba de mano en mano mi mensage á ma-
nos de aquella á quien yo segunda vez ha-
blar tengo por imposible. Y pues que asi es ,
dime si lo hecho apruebas .
Parm . Apruébelo el diablo.
Cal. ¿ Qué dices ?
Parm. Digo , Señor , que nunca yerro
vino desacompañado , y que un inconvenien-
te es causa y puerta de muchos.
Cal. El dicho yo le apruebo ( 1 ) : el pro-
pósito no lo entiendo .
Parm. Señor , porque perderse el otro
dia el nebli fue causa de tu entrada en la
huerta de Melibea á le buscar ; la entrada
causa ( 2 ) de la ver y hablar ; la habla en-
gendró amor ; el amor parió tu pena ; la pe-
na causará perder tu cuerpo (3 ) , y el alma
y hacienda : y lo que mas dello siento , es
venir á manos de aquella trota- conventos (a),
despues de tres veces emplumada.
Cal. Asi , Parmeno , di mas deso , que

(1). Lo pruebo.
(2) Causó,
(3) Cuidado.
Este nombre daban á las alcahuetas nues-
tros poetas antiguos : no sabemos por qué
:
64
me agrada ; pues mejor me paresce , cuanto
mas la desalabas. Cumpla conmigo , y em-
plúmenla la cuarta. Desatinado ( 1 ) eres , sin
pena hablas : no te duele donde á mí , Par-
meno.
Parm. Señor , mas quiero que airado
me reprehendas , porque te doy enojo , que
arrepentido me condenes , porque no te dí
consejo ; pues perdiste el nombre de libre,
cuando captivaste tu voluntad.
Cal. Palos querrá este bellaco. Dí , mal
criado , ¿ por qué dices mal de lo que yo
adoro ? Y tú , ¿ qué sabes de honra ? Dime,
¿ qué es amor ? ¿ En qué consiste buena crian-
za, ya que te vendes por discreto ? ¿ No sa-
bes que el primer escalon de locura es creer
ser sciente ? Si tú sintieses mi dolor , con
otra agua rociaras aquella ardiente llaga , que
la cruel flecha de Cupido me ha causado.
Cuanto remedio Sempronio me acarrea con
sus pies , tanto apartas tú con tu lengua , con
tus vanas palabras . Fingiéndote fiel , eres un
terron de lisonjas , bote de malicias , el mis-
mo meson y aposentamiento de la envidia,
que por disfamar la vieja á tuerto ó á dere-
cho , pones en mis amores desconfianza ; sa-

(1) Dessentido.
65
biendo que esta mi pena y fluctuoso dolor no
se rige por razon , no quiere avisos , carece
de consejo y si alguno se le diere , tal que
no aparte ni desgozne lo que sin las entra-
ñas no podrá despegarse. Sempronio temió
su ida y tu quedada : yo quíselo todo ; y así
me padezco el trabajo de su ausencia y tu
presencia. Valiera mas solo , que mal acom
pañado.
Parm. Señor , flaca es la fidelidad , que
temor de pena la convierte en lisonja ; ma-
yormente con señor, á quien dolor y aficion
priva y tiene ageno de su natural juicio . Qui-
tarse há el velo de la ceguedad : pasarán es-
tos momentáneos fuegos : conoscerás mis agras
palabras ser mejores para matar este fuerte
cáncer , que las blandas de Sempronio que
lo ceban , atizan tu fuego , avivan tu amor,
encienden tu llama , añaden hastillas , que
tenga que gastar hasta ponerte en la sepul-
tura.
Cal. Calla , calla , perdido : estoy yo pe-
nando y tú filosofando. No te espero mas.
Saquen un caballo , límpienle mucho , aprie-
ten bien la cincha , por ( 1 ) si pasare por casa
de mi señora y mi Dios.

(1) Porque.
66
Parm. Mozos. No hay mozo en casa : yo
me lo habré de hacer ; que á peor vendre-
mos (1 ) desta vez , que ser mozo de espuelas.
Anda , pase. Mal me quieren mis comadres,
porque digo las verdades. ¿ Relinchais , don
caballo ? ¿: No basta un celoso en casa , ó bar-
runtas á Melibea ?
Cal. ¿ Viene ese caballo ? ¿ Qué haces ,
Parmeno?
Parm. Señor , veslo aqui ; que no está
Sosia en casa.
Cal. Pues ten ese estribo , abre mas esa
puerta ; y si viniere Sempronio con aquella
señora , di que esperen , que presto será mi
vuelta .
Parm. Mas nunca sea. Allá irás con el
diablo. A estos locos decidles ( 2) lo que les
cumple : no os podrán ver. Por mi ánima (3),
que si agora le diesen una lanzada en el cal-
cañar , que saliesen mas sesos que de la ca-
beza. Pues anda , que á mi cargo que Celes-
tina y Sempronio te espulguen . ¡ O desdicha-
do de mí ! Por ser leal padezco mal . Otros
se ganan por malos , yo me pierdo por bue-

(1) Vernemos.
(2) Decildes.
Por mi aunque si,
C
no , el mundo es tal. Quiérome ir al o de
la gente , pues á los traydores Yaman els-
cretos , y á los fieles nescios . Si creyera á
Celestina con sus seis docenas de años acues -
tas , no me maltratara Calisto . Mas esto me
pondrá escarmiento de aqui adelante con él;
que si dijere comamos , yo tambien ; si qui-
siere derrocar la casa , aprobarlo hé ; si que-
mar su hacienda , iré ( 1 ) por fuego . Destru-
ya , rompa , quiebre , dañe , dé á alcahuetas
lo suyo , que mi parte me cabrá. Pues dicen:
á rio revuelto ganancia de pescadores ; mas
nunca mas perro al molino.

(1) Ir he por fuego.


68
ARGUMENTO

DEL TERCERO ACTO.

Sempronio se va á casa de Celestina , á


la cual reprehende por la tardanza : pónense
á buscar qué manera tomen en el negocio de
Calisto con Melibea. En fin sobreviene Eli-
cia. Vase Celestina á casa de Pleberio : que-
dan Sempronio y Elicia en casa.

ACTO TERCERO.

Sempronio , Celestina , Elicia.

Sempronio. ¡ Qué espacio lleva la barbu-


da ! Menos sosiego traian sus pies á la veni-
da. A dineros pagados, brazos quebrados. Ce,
señora Celestina , poco has aguijado.
Cel. ¿ A qué vienes , hijo?
Semp. Este nuestro enfermo no sabe qué
pedir : de sus manos no se confia ( 1) : no se
le cuece el pan : teme tu negligencia maldi-
ce su avaricia y cortedad , porque te dió tan
poco dinero.

(1 ) Contenta,
69
Cel. No es cosa mas propia de los que
aman ( 1 ) que la impaciencia : toda tardanza
les es tormento : ninguna dilacion les agrada:
en un momento querrian poner en efecto sus
cogitaciones : antes las querrian ver conclui-
das que empezadas ; mayormente estos novi-
cios amantes , que tras cualquier señuelo vue-
lan sin deliberacion , sin pensar el daño que
el cebo de su deseo trae mezclado en su ejer-
cicio y negociacion para sus personas y sir
vientes.
Semp. ¿ Qué dices de sirvientes ? Paresce
por tu razon que nos pueda venir á nosotros
daño deste negocio , y quemarnos con las cen-
tellas que resultan deste fuego de Calisto ( 2).
Aun al diablo daria yo sus amores. Al pri»
mer desconcierto que vea en este negocio, no
como mas su pan . Mas vale perder lo servido,
que la vida por cobrallo. El tiempo me dirá
qué haga que , primero que cayga del todo,
dará señal , como casa que se acuesta. Si te
paresce , madre , guardemos nuestras perso-
nas de peligro : hágase lo que se hiciere , si
no la hobiere ogaño , sino á otro año (3), si:

(1) Del que ama.


(2) Deste Calisto.
(3) Si la oviere ogaño , sino otro año.
70
no nunca : que no hay cosa tan dificil de su-
frir en sus principios , que el tiempo no la
ablande y haga comportable. Ninguna llaga
tanto se sintió , que por luengo tiempo no
aflojase su tormento; ni placer tan alegre fue,
que no amengüe su antigüedad. El mal y el
bien , la prosperidad y adversidad , la gloria
y pena , todo pierde con el tiempo la fuerza
de su acelerado principio . Pues los casos de
admiracion y venidos con gran deseo , tan
presto como pasados , son olvidados . Cada
dia vemos novedades , y las oimos , y las pa-
samos , y dejamos atras : disminuyelas el tiem
po , hácelas contingibles. ¿ Qué tanto te ma .
ravillaria , si dijesen , la tierra tembló ó otra
semejante cosa , que no la ( 1 ) olvidases lue-
go ? Asi como helado está el rio , el ciego ve
ya , muerto es tu padre , un rayo cayó , gana .
da es Granada , el rey entra hoy, el turco es
vencido , eclipse (2 ) hay mañana , la puente
es llevada , aquel es ya obispo, á Pedro roba-
ron , Inés se ahorcó . ¿ Qué me dirás , sino que
á tres dias pasados ó á la segunda vista , no
hay quien dello se maraville ? Todo es asi , to-
do pasa desta manera , todo se olvida , todo

(1) No lo.
(2) Eclipsi.
71
queda atras. Pues asi será este amor de mi
amo : cuanto mas fuere andando , tanto mas
disminuyendo ; que la costumbre luenga a-
mansa los dolores , afloja y deshace los de-
leytes , desmengua las maravillas . Procuremos
provecho , mientras pendiere su contienda ; y
si á pie enjuto le pudieremos remediar, lo me.
jor, mejor es ; y si no poco á poco le soldaré-
mos el reproche ó menosprecio de Melibea
contra él . Donde no , mas vale que pene el
amo , que no que peligre el mozo.
Cel. Bien has dicho : contigo estoy , y
agradado me has : no podemos errar. Pero
todavia es necesario , hijo , que el buen pro-
curador ponga de su casa algun trabajo , al
gunas fingidas razones , algunos sofísticos au-
tos ( 1 ) , ir y venir á juicio , aunque resciba
malas palabras del juez : siquiera por los pre-
sentes que lo vieren , no digan que se gana
holgando el salario ; y asi verná cada uno á
él con su pleyto (2 ) , y á Celestina con sus
amores .
Semp. Haz á tu voluntad , que no se
rá este el primer negocio que has tomado á
cargo.

(1) Actos.
(2) Con pleyto.
72
Cel. ¿ El primero , hijo ? Pocas vírgenes ,
á Dios gracias , has tú visto en esta ciudad ,
que hayan abierto tienda á vender , de quien
yo no haya sido corredora de su primer hi-
lado . En nasciendo la muchacha , la hago es-
cribir en mi registro ; y esto para que yo se-
pa cuantas se me salen de la red. ¿ Qué pen-
sabas , Sempronio ? ¿ Habíame de mantener
del viento ? ¿ત Heredé otra herencia ? ¿Tengo
otra casa ó viña ? ¿ Conócesme otra hacienda
mas deste oficio ? ¿ De qué como y bebo? ¿ De
qué visto y calzo ? ¿ En esta ciudad nascida ,
en ella criada , manteniendo honra , como to-
do el mundo sabe ? Conoscida , pues , no soy:
quien no supiere mi nombre y mi casa tenle
por estrangero.
Semp. Dime , madre , ¿ qué pasaste con
mi compañero Parmeno, cuando subí con Ca.
listo por el dinero?
Cel. Dijele el sueño y la soltura ; y como
ganaria mas con nuestra compañia , que con
las lisonjas que dice á su amo : como viviria
siempre pobre y baldonado , si no mudaba el
consejo que no se hiciese santo á tal perra
vieja como yo : acordéle quien era su madre,
porque no menospreciase mi oficio ; porque
queriendo de mí decir mal , tropezase prime-
ro en ella .
73
Semp.¿Tantos dias há que le conosces,
madre ?
Cel . Aqui está Celestina que le vido nas-
cer, y le ayudó á criar : su madre y yo , uña
y carne. Della aprendí todo lo mejor que sé
de mi oficio juntas comiamos , juntas dor-
miamos , juntas habiamos nuestros solaces ,
nuestros placeres , nuestros consejos y con-
ciertos en casa y fuera como dos hermanas:
nunca blanca gané en que no tuviese su mi-
tad ; pero no vivia yo engañada , si mi for-
tuna quisiera que ella me durara. ¡ O muerte,
muerte ! ¡ A cuántos privas de agradable com-
pañia ! ¡A cuántos desconsuela tu enojosa vi-
sitacion ! Por uno que comes con tiempo, cor-
tas mil en agraz . Que siendo ella viva , no fue-
ran estos mis pasos desacompañados . Buen si-
glo haya , que leal amiga y buena compañera
me fue ; que jamas me dejó hacer cosa en mi
cabo , estando ella presente. Si yo traia el pan,
ella la carne : si yo ponia la mesa , ella los
manteles no loca , no fantástica ni presun-
tuosa , como las de agora. En mi ánima, des-
cubierta se iba hasta el cabo de la ciudad con
su jarro en la mano , que en todo el camino
no oia peor que ( 1 ) señora Claudina. Y á osa-

(1) Que de.


74
das que otra conoscia peor el vino , y cual-
quiera mercaduria. Cuando pensaba que no
era llegada , era de vuelta. Allá la convida-
ban , segun el amor todos la tenian , que ja-
mas volvia sin ocho ó diez gustaduras : un
azumbre en el jarro y otro en el cuerpo : asi
le fiaban dos ó tres arrobas en veces , como
sobre una taza de plata. Su palabra era pren.
da de oro en cuantos bodegones habia : si
ibamos por la calle , donde quiera que hubié-
semos sed , entrábamos en la primer taberna,
y luego mandaba echar media azumbre para
mojar la boca : mas á mi cargo que no le qui-
taban ( 1 ) la toca por ello , sino cuanto la ra-
yaban en tarja (2 ) y andar adelante. Si tal fue-
se agora su hijo, á mi cargo que tu amo que-
dase sin pluma , y nosotros sin queja. Pero
yo le haré de mi hierro , si vivo , Ꭹ le (3)
contaré en el número de los mios.
Semp. ¿ Cómo has pensado hacerlo , que
es un traydor ?
Cel. A ese tal dos alevosos : haréle ver (4)
á Areusa ; será de los nuestros . Darnos ha

( 1) Quitaron,
(2) Taja.
Yo lo.
Haber á Areusa.
75
lugar á tender las redes sin embarazo por
aquellas dóblas de Calisto.
Sempr.¿ Pues crees que podras alcanzar
algo de Melibea; hay algún buen ramo?
Cel. No hay cirujano ( 1 ) que á la prime-
ra cura juzgue la herida : lo que yo ak pre-
sente veo te diré. Melibea es hermosa , Calis-
to loco y franco ; y ni á él penará gastar, ni
á mí ayudar ( 2) . Bulla moneda , y dure el
pleyto lo que durare. Todo lo puede el di-
nero : las peñas quebranta : los rios pasa en
seco : no hay lugar tan alto, que un asno car-
gadó de oro no lo suba. Su desatino Ꭹ ardor
basta para perder á sí y ganar á nosotros.
Esto he sentido ; esto he calado ; eso sé dél
y della ; esto es lo que nos ha de aprovechar.
A casa voy de Pleberio : quédate á Dios , que
aunque esté brava Melibea , no es esta ( si á
Dios ha placido ) la primera , á quien yo he
hecho perder el cacarear. Cosquillosicas son
todas ; mas despues que una vez consienten
la silla en el embés del lomo , nunca querrian
holgar. Por ellas queda el campo : muertas sí,
cansadas no : si de noche caminan , nunca
querrian que amanesciese : maldicen los ga-

(1) Zarujano.
(2) Andar.
76
llos, porque anuncian el dia , y al relox, por-
que da tan apriesa : requieren las cabrillas y
el norte , haciéndose estrelleras . Ya cuando
ven salir el lucero del alba , quiéreseles salir
el alma ; su claridad les escurece el corazon .
Camino es, hijo , que nunca me harté de an-
dar ; nunca me vió cansada ; y aun asi vieja
como soy , sabe Dios mi buen deseo ; cuanto
mas estas que hierven sin fuego . Captivanse
del primer abrazo , ruegan á quien rogó , pe-
nan por el penado , hácense siervas de quien
eran señoras , dejan el mando y son manda-
das , rompen paredes , abren ventanas , fin-
gen enfermedades , á los chirriadores quicios
de las puertas hacen con aceytes usar su ofi-
cio sin ruido . No te sabré decir lo mucho
que obra en ellas el dulzor que les queda de
los primeros besos de quien aman. Son ene-
migas del medio , contino estan posadas en
los estremos.
Semp. No te entiendo esos términos ,
madre.
Cel. Digo , que la muger ama (1 ) mucho
á aquel de quien es requerida , ó le tiene
grande odio . Asi que , si al querer despiden ,
no pueden tener las riendas al desamor ; y

(1) O ama mucho .


77
con esto que sé cierto , voy mas consolada á
casa de Melibea , que si en la mano la tuvie-
se. Porque sé , que aunque al presente la rue-
gue , al fin me ha de rogar : aunque al prin-
cipio me amenace , al cabo me ha de halagar.
Aquí llevo un poco de hilado en esta mi fal-
triquera , con otros aparejos que conmigo
siempre traygo , para tener causa de entrar
donde mucho no soy ( 1 ) conoscida , la pri-
mera vez : asi como gorgueras, garvines, fran-
jas , rodetes ( 2 ) , tenazuelas , alcohol , al-
bayalde, soliman , agujas y alfileres . Que tal
hay, que tal quiere , porque donde me toma-
re voz (3 ) me halle apercibida para les echar
cebo , ó requerir de la primera vista .
Semp. Madre , mira bien lo que haces;
porque cuando el principio se yerra , no pue-
de seguirse buen fin. Piensa en su padre que
.es noble y esforzado , su madre celosa y bra-
va ; tú la misma sospecha. Melibea es única
á ellos faltándoles ella , fáltales todo el bien;
En pensallo , tiemblo : no vayas por lana y
vengas sin pluma.
Cel. Sin pluma , hijo ?

(1 ) No só.
(2) Rodeos.
(3) La voz.
7
78
Semp. O emplumada , madre , que es
peor.
Cel. A la hé , en mala hora á tí hé yo
menester para compañero : ¿ aun si quisieses
avisar á Celestina en su oficio ? Pues cuando
tú naciste, ya comia yo pan con corteza. Para
adalid eres tú bueno , cargado de agüeros y
recelo. f
Semp. No te maravilles , madre , de mi
temor ; pues es comun condicion humana, que
lo que mucho se desea, jamas se piensa ver ( 1 )
concluido ; mayormente que en este caso te-
mo tu pena y la mia. Deseo provecho, querria
que este negocio hubiese ( 2 ) buen fin; no por-
que saliese mi amo de pena , mas por salir yo
de laceria. Y asi miro mas inconvenientes con
mi poca esperiencia ", que no tú como maestra
vieja,
Elic. Santiguarme quiero , Sempronio;.
quiero hacer una raya en el agua. ¿ Qué no-
vedad es esta , venir hoy acá dos veces ?
Cel. Calla , boba , déjale que otro pen-
samiento traemos en que mas nos vá. Díme ,
¿ está desocupada la sala ( 3 ) ? ¿ Fuese la mo-

(1) Haber.
Toviese.
La casa.
79
za que esperaba al Ministro ?
Elic.. Y aun despues vino otra , y se fue.
Cel. Sé ( 1 ) que no en valde.
Elic. No en buena fe , ni Dios lo quiera;
que aunque vino tarde , mas vale á quien
Dios ayuda , que quien mucho madruga.
Cel. Pues sube presto al sobrado alto de
la solana , y baja acá el bote del aceyte ser-
pentino , que hallarás colgado del pedazo de
la soga que traje del campo la otra noche,
cuando llovia y hacia escuro ; y abre el arca
de los lienzos , y hácia la mano derecha halla-
rás un papel escrito con sangre de murciéla-
go , debajo de aquella ala ( 2 ) de dragon , al
que sacamos ayer las uñas . Mira no derra-
mes el agua de mayo , que me trajeron á con-
ficionar (3).
Elic. Madre , no está donde dices : jamas
te acuerdas de cosa que guardes.
Cel. No me castigues ( 4 ) por Dios en mi
vejez , ni me maltrates , Elicia, No enfinjas,
porque está aqui Sempronio , ni te ensober-
bezcas ; que mas me quiere á mí por conseje-

(1) Si , que.
(2) Aquel ala.
(3) Confacionar.
Testigües.
80
ra , que á tí por amiga , aunque ( 1 ) le ames
mucho. Entra en la cámara de los ungüentos ,
y en la pelleja del gato neg: o , donde te man-
dé meter los ojos de la loba , le hallarás : y
baja la sangre del cabron , y unas poquitas
de las barbas que tú le cortaste.
Elic. Toma , madre , veslo aqui : yo me
subo y Sempronio arriba.
Cel. Conjúrote , triste Pluton , señor de
la profundidad infernal, emperador de la cor-
te dañada , capitan soberbio de los condena-
dos ángeles , señor de los sulfúreos fuegos,
que los hervientes éthneos ( 2 ) montes manan,
gobernador y vedor de los tormentos , y ator-
mentador ( 3) de las pecadoras ánimas , regi-
dor de las tres furias , Tesifone , Megera y
Aleto , administrador de todas las cosas ne-
gras del reyno de Estigie y Dite , con todas
las (4 )lagunas y sombras inferuales , y liti-
gioso chaos , mantenedor de las volantes har-
pias con toda la otra compañia de espanta-
bles y pavorosas hydras ! Yo , Celestina, tu
mas conoscida clientula , te conjuro por la

(1 ) Aunque tú.
(2) Ethnicos.
(3) Atormentadores.
Sus.
81
virtud y fuerza de estas bermejas letras ; por
la sangre de aquella noturna ave , con que
estan escritas ; por la gravedad de aquestos
nombres y signos , que en este papel se con-
tienen ; por la áspera ponzoña de las víbo-
ras, de que este aceyte fue hecho , con el cual
unto este hilado ; vengas sin tardanza á obe-
descer mi voluntad , y en ello te envuelvas ,
y con ello estés sin un momento te partir , has-
ta que Melibea con aparejada oportunidad
que haya , lo compre ; y con ello de tal ma-
nera quede enredada , que cuanto mas lo mi-
rare , tanto mas su corazon se ablande á con-
ceder mi peticion ; y se le abras y lastimes del
crudo y fuerte amor de Calisto , tanto que
despedida toda honestidad , se descubra á mí,
y me galardone mis pasos y mensage. Y esto
hecho , pide y demanda de mí á tu voluntad .
Si no lo haces con presto movimiento , ter-
násme por capital enemiga ; heriré con luz tus
cárceles tristes y escuras ; acusaré cruelmen-
te tus continuas mentiras ; apremiaré con mis
ásperas palabras tu horrible nombre ; y otra
y otra vez te conjuro, Asi confiando en mi
mucho poder , me parto para allá con mi hi-
lado , donde creo te llevo envuelto.
82
ARGUMENTO

DEL CUARTO А СТО .

Celestina andando por el camino habla


consigo misma hasta llegar á la puerta de
Pleberio , donde halla á Lucrecia , criada de
Pleberio. Pónese con ella en razones : senti-
das por Alisa , madre de Melibea , y sabien-
do que es Celestina , hácela entrar en casa .
Viene un mensagero á llamar á Alisa : vase;
queda Celestina en casa con Melibea , y des-
cúbrele la causa de su venida .

CUARTO АСТО.

Celestina , Lucrecia , Alisa , Melibea.

Celestina. Agora que voy sola , quiero


mirar bien lo que Sempronio ha temido des-
te mi camino ; porque aquellas cosas que no
son bien pensadas , aunque algunas veces ha-
yan buen fin , comunmente crian desvariados
efectos. Asi que la mucha especulacion nun-
.ca caresce de buen fruto ; que aunque yo he
disimulado con él , podria ser que si me sin-
tiesen en estos pasos de parte de Melibea,
83
que no pagase con pena que menor fuese que
la vida ; ó muy menguada ( 1 ) quedase , cuan-
do matar no me quisiesen , manteándome ó
azotándome cruelmente. Pues amargas cien
monedas serian estas. ¡ Ay amarga ( 2 ) de mí!
¡ En qué lazo me he metido , que por mos-
trarme solicita y esforzada pongo mi perso-
na al tablero ! ¡ Qué haré , cuitada , mezqui-
na de mí , que ni el salir afuera es prove-
choso , ni la perseverancia carece de peligro!
Pues ¿ iré , ó tornaréme ( 3) ? ¡ O dudosa y du-
ra perplexidad ! No sé cual escoja por mas
sano. En el osar manifiesto peligro : en la co-
bardia denostada pérdida. ¿ A dónde irá el
buey que no are ? Cada camino descubre sus
dañosos y hondos barrancos. Si con el hurto
soy tomada , nunca de muerta ó encorozada
falto , á bien librar : si no voy , ¿ qué dirá
Sempronio? Que todas estas eran mis fuer-
zas , saber y esfuerzo , ardid y ofrescimiento,
astucia y solicitud . Y su amo Calisto , ¿ qué
dirá? ¿ Qué hará ; qué pensará , sino que hay
mucho engaño en mis pisadas , y que yo he
descubierto la celada , por haber mas prove-

(1) Amenguada.
(2) Cuitada.
(3) O tornarme he?
84
cho desta otra parte , como sofistica prevari-
cadora ? O si no se le ofresce pensamiento tan
odioso , dará voces como loco ( 1 ) : diráme en
mi cara denuestos rabiosos ; proporná mil in-
convenientes , que mi deliberacion presta le
puso , diciendo : Tú , puta vieja, ¿ por qué me
acrecentaste mis pasiones con tus promesas?
Alcahueta falsa , para todo el mundo tienes
pies , para mí lengua : para todos obras , pa-
ra mí palabras : para todos remedio , para mí
pena : para todos esfuerzo , para mí flaque-
za ( 2) : para todos luz , para mí tiniebla. Pues,
vieja traydora , ¿ por qué te me ofreciste ?
Que tu ofrescimiento me puso esperanza , la
esperanza dilató mi muerte , sostuvo mi vivir,
pusome título de hombre alegre : pues no ha-
biendo efecto , ni tú carescerás de pena , ni
yo de triste desesperacion . Pues ¡ triste yo!
Mal acá, mal acullá ; pena en ambas partes.
Cuando á los estremos falta el medio ( 3 ) , ar-
rimarse el hombre al mas sano, es discrecion.
Mas quiero ofender á Pleberio , que enojar á
Calisto. Ir quiero ; que mayor es la vergüen-
za de quedar por cobarde , que la pena cum-

(1 ) Como un loco.
(2) Para mí te falta ; otros , te faltó.
(3) Remedio.
85
pliendo como osada lo que prometi ; pues ja-
más al esfuerzo desayuda la fortuna. Ya veo
su puerta : en mayores afrentas me he visto.
Esfuerza , esfuerza , Celestina , no desmayes;
que nunca faltan rogadores para mitigar las
penas. Todos los agüeros se aderezan favo-
rables , ó yo no sé nada desta arte. Cuatro
hombres que he topado , á los tres llaman Jua-
nes , y los dos son cornudos . La primera pa-
labra que oí por la calle fue de achaque de
amores . Nunca he tropezado como otras ve-
ces. Las piedras paresce que se apartan , y
me hacen lugar que pase ; ni me estorban las
haldas , ni siento cansancio en el andar. To-
dos me saludan ; ni perro me ha ladrado, ni
ave negra he visto, tordo , ni cuervo , ni otras
nocturnas ( 1 ) ; y lo mejor de todo es , que veo
á Lucrecia á la puerta de Melibea , prima de
Elicia. No me será contraria.
Lucrecia. ¿ Quién es esta vieja que viene
haldeando ?
Cel. Paz sea en esta casa .
Lucr. Celestina , madre , seas bien veni-
nida . ¿ Cuál Dios te trajo por aquestos bar-
rios , no acostumbrados ?
Cel. Hija , mi amor : deseo de todas vos-

(1) Ni otras naturas. Venecia.


86
otras traerte encomiendas de Elicia , y aun
ver á tus señoras , vieja y moza ; que despues
que me mudé al otro barrio , no han sido de
mí visitadas.
Lucr. A esto solo saliste de tu casa ?
Maravillome de tí , que no es esa tu costum-
bre , ni sueles dar paso sin provecho .
Cel. Mas provecho quieres , boba , que
complir hombre sus deseos ? Y tambien co-
mo á las viejas nunca nos fallescen necesida-
des , mayormente á mí que tengo de mante-
ner hijas agenas , ando á vender un poco de
hilado.
Lucr. Algo es lo que yo digo ; en mi se-
so estoy que nunca metes aguja ( 1 ) sin sacar
reja. Pero mi señora la vieja urdió una tela;
tiene necesidad dello , tú de venderlo. Entra
y espera aqui , que no os desaverneis ( 2).
Alisa. ¿ Con quién hablas , Lucrecia ?
Lucr. Señora , con aquella vieja de la cu-
chillada , que solia vivir aqui en las tenerias ,
á la cuesta del rio.
Alis. 1 Agora la conozco menos : si tú me
das á entender lo incógnito por lo menos co-
nocido , es coger agua en cesto.

(1) Aguija.
(2) Desavenireis.
87
Lucr. Jesus , Señora , mas conoscida es
esta vieja que la ruda. No sé como no tienes
noticia ( 1 ) de la que empicotaron por hechi-
cera , que vendia las mozas á los abades , y
descasaba mil casados.
Alis. ¿ Qué oficio tiene ? Quizá por aquí
la conosceré mejor .
Lucr. Señora , perfumà tocas , hace so-
liman y otros treinta oficios ; conosce mucho
`en yerbas , cura niños , y aun la ( 2) llaman
vieja lapidaria.
Alis. Todo eso dicho no me la da á co
noscer. Dimé su nombre , si le sabes .
Lucr. ¿ Si le sé , Señora ? No hay niño, ni
viejo en toda la ciudad que no lo sepa : ¿ ha
bíale yo de ignorar? IT
Alis. ¿Pues por qué no lo dices ?
Lucr. Hé vergüenza.
Alis. Anda , boba , dilo : no me indignes
con tu tardanza .
Lucr. Celestina , hablando con reveren-
cia , es su nombre.
Alis. Hi , hi , hi . i¡ Mala landre te mate ,
si de risa puedo estar viendo el desamor que
debes tener á esa vieja , que su nombre has

(1) Memoria.
(2) Algunos la.
88
vergüenza nombrar! Ya me voy recordando
della .... ¡ Una buena pieza ! No me digas mas.
Algo me verná á pedir : dí que suba.
Lucr. Sube , tia.
Cel. Señora buena , la paz ( 1 ) de Dios
sea contigo , y con la noble hija. Mis pasio-
nes y enfermedades han impedido mi visitar
tu casa , como era razon ; mas Dios conosce
mis limpias entrañas , mi verdadero amor ,
que la distancia de las moradas no despega el
amor de los corazones. Asi que lo que mucho
deseé , la necesidad me lo ha hecho cumplir.
Con mis fortunas adversas y otras , me sobre-
vino mengua de dinero : no supe mejor reme-
dio que vender un poco de hilado , que para
unas toquillas tenia allegado: supe de tu cria-
da que tenias dello necesidad : aunque pobre,
y no de la merced de Dios , veslo aqui , si
dello y de mí te quieres servir.
Alis. Vecina honrada , tu razon y ofres-
cimiento me mueven á compasion ; y tanto,
que quisiera mas hallarme en tiempo de po-
der cumplir tu falta , que menguar tu tela.
Lo dicho te agradezco : si el hilado es tal,
serte ha bien pagado.
Cel.¿ Tal , Señora ? Tal sea mi vida y mi

(1) La gracia de.


89
vejez , y la de quien parte quisiere de mi ju-
ra. Delgado como el pelo de la cabeza , igual ,
recio como cuerdas de vihuela , blanco como
el copo de la nieve , hilado todo por estos pul-
gares , aspado y aderezado. Veslo aqui en ma-
"
dejitas tres monedas me daban ayer por la
onza , asi goce desta alma pecadora.
Alis. Hija Melibea , quédese esta muger
honrada contigo , que ya me paresce que es
tarde para ir á visitar á mi hermana , su mu-
ger de Cremes , que desde ayer no la he vis-
to ; y tambien que viene su paje á llamarme,
que se le arreció de ( 1 ) un rato acá el mal .
Cel. Por aqui anda el diablo ( 2) apare-
jando oportunidad , arreciando el mal á la
otra. Ea , buen amigo , tener recio , agora es
tiempo : ea , no la dejes , llévamela de aqui
á quien digo (3).
Alis. ¿ Qué dices , amiga ?
Cel. Señora , que maldito sea el diablo y
mi pecado , porque en tal tiempo hubo de
crescer el mal de tu hermana , que no habrá
para nuestro negocio oportunidad. ¿ Y qué
mal es el suyo?

(1) Desde.
(2 ) Pluton.
(3) ¿A quien digo?
99
Alis. Dolor de costado , y tal , que segun
dice el mozo que quedaba , temo no sea mor-
tal. Ruega á Dios , tú, vecina , por amor mio,
en tus devociones por su salud.
Cel. Yo te prometo , Señora , en yendo
de aqui , me vaya por esos monesterios , don-
de tengo frayles devotos mios , y les dé el
mismo encargo ( 1 ) que tú me das . Y demas
desto , antes que me desayune , dé cuatro vuel-
tas á mis cuentas .
Alis. Pues , Melibea , contenta á la veci-
na en todo lo que razon fuere darle por lo hi-
lado (2 ). Y tú , madre , perdóname , que otro
dia se verná en que mas nos veamos .
Cel. Señora , el perdon sobraria donde
el yerro falta de Dios seas perdonada , que
buena compañia me queda. Dios la deje go-
zar su noble juventud y florida mocedad , que
es el tiempo en que mas placeres y mayores
deleytes se alcanzan ; que á la mia fe la vejez
no es si no un meson (3) de enfermedades,
posada de pensamientos , amiga de rencillas ,
congoja contínua , llaga incurable , mancilla
de lo pasado , pena de lo prescnte , cuidado

(1) Cargo.
(2) El hilado.
(3) Sino meson.
91
triste de lo por venir , vecina de la muerte,
choza sin rama que se llueve por cada parte,
cayado de mimbre que con poca carga se do-
blega .
Melib. ¿ Por qué dices , madre , tanto mal
de lo que todo el mundo con tanta eficacia
gozar ó ver desea ?
Cel. Desean harto mal para sí , desean
harto trabajo : desean llegar allá , porque lle-
gando viven , y el vivir es dulce , y viviendo
envejeseen. Asi que el niño desea ser mozo,
Ꭹ el mozo viejo , y el viejo mas , aunque con
dolor , todo por vivir : porque como dicen ,
viva la gallina con su pepita . Pero , ¿ quién
te podrá ( 1 ) contar , Señora , sus daños , sus
inconvenientes, sus fatigas, sus cuidados , sus
enfermedades , su frio , su calor , su descon-
tentamiento , su rencilla, su pesadumbre? A-
quel arrugar de cara , aquel mudar de ca-
bellos , y de su primera y fresca color , aquel
poco oir , aquel debilitado ver , puestos los
ojos á la sombra , aquel hundimiento de bo-
ea , aquel caer de dientes , aquel carescer de
fuerza , aquel flaco andar , aquel espacioso
comer? Pues ay, ay, Señora , si lo dicho vie-

(1) Podria.
92
ne acompañado de pobreza , alli verás callar
todos los otros trabajos . Cuando sobra la
gana , falta la provision , que jamas sentí peor
ahito que de hambre ( 1 ) .
Melib. Bien conozco que hablas de la
feria , segun te va en ella : asi que otra can-
cion dirán los ricos.
. Cel. Señora hija , á cada cabo hay tres le-
guas de mal quebranto. A los ricos se les va
la gloria y descanso por otros albañares de
asechanzas , que no se parescen , ladrillados
por encima con lisonjas. Aquel es rico que
está bien con Dios ; mas segura cosa es ser
menospreciado , que temido : mejor sueño
duerme el pobre, que no el que tiene de guar-
dar con solicitud lo que con trabajo ganó , y
con dolor ha de dejar. Mi amigo no será si-
mulado , y el del rico sí ; yo soy querida por
mi persona , el rico por su hacienda ; nunca
oye verdad , todos le hablan lisonjas á sabor
de su paladar ; todos le han envidia : apenas
hallarás un rico que no confiese que le seria
mejor estar en mediano estado , ó en honesta
pobreza. Las riquezas no hacen rico , mas o-
cupado : no hacen señor , mas mayordomo:
mas son los poseidos de las riquezas , que no

71) La hambre.
93
los que las poseen ; á muchos trajeron la
muerte , á todos quitan el placer, y á las bue-
nas costumbres ninguna cosa es mas contra-
ria. ¿ No oiste decir : durmieron su sueño los
varones de las riquezas , y ninguna cosa ha-
llaron en sus manos ? Cada rico tiene una do-
cena de hijos y nietos que no rezan otra ora-
cion ( 1 ) , sino rogar á Dios que le saque de
medio dellos : no ven la hora de tener á él so
la tierra , y lo suyo entre sus manos , y darle
á poca costa su morada para siempre.
Melib. Madre , gran pena ternás por la
edad que perdiste. ¿ Querrias volver á la pri-
mera ?
Cel. Loco es , señora , el caminante que
enojado del trabajo del dia , quisiese volver
de comienzo á la jornada para tornar otra
vez á aquel lugar . Que todas aquellas cosas
cuya posesion no es agradable , mas vale po-
seellas que esperallas ; porque mas cerca está
el fin dellas , cuanto mas alejado del comien
zo. No hay cosa mas dulce ni graciosa al muy
cansado , que el meson ; asi que , aunque la
mocedad sea alegre , el verdadero viejo no
la desea ; porque el que de razon y seso ca-
resce , easi otra cosa no ama sino lo que
perdió.
(1) Ni otra peticion.
co

i
94
Melib. Siquiera por vivir mas , es bueno
desear lo que digo.
Cel. Tan presto , Señora , se va el corde-
ro como el carnero. Ninguno es tan viejo que
no pueda vivir un año , ni tan mozo que hoy
no pudiese morir. Asi que en esto poca ven-
taja nos llevais .
Melib. Espantada me tienes con lo que
has hablado : indicio me dan tus razones que
te haya visto otro tiempo . Dime , madre, eres
tú Celestina , la que solia morar á las tene-
rías , cabe el rio ?
Cel. Hasta que Dios quiera .
Melib. Vieja te has parado : bien dicen,
que los dias no se van en valde. Asi goce de
mí , no te conosciera sino por esa señaleja de
la cara. Figúraseme que eras hermosa , otra
paresces , muy mudada estás.
Lucr. Hi , hi , hi. Mudada está el diablo:
¿hermosa era con aquel su Dios os salve que
la atraviesa la media cara ( 1) ?
Melib. ¿ Qué hablas , loca? ¿ Qué es lo
que dices ? ¿De qué te ries ?
Lucr. De como no conoscias á la madre.
Cel. Señora , ten tú el tiempo que no an-
de , tendré (2) yo mi forma que no se mude.
(1) Que traviesa la.
(2) Terné yo,
95
¿ No has leido , que dicen : vendrá ( 1) el dia
que en el espejo no te conoscerás ? Pero tam-
bien yo encanecí temprano , y parezco de do-
blada edad que asi goce desta alma pecado-
ra , y tú dese cuerpo gracioso , que de cuatro
hijas que parió mi madre , yo fui la menor.
Mira como no soy tan vieja como me juzgan .
Melib. Celestina amiga , yo he holgado
mucho en verte y conoscertė : tambien has-
me dado placer con tus razones. Toma tu di-
nero y vete con Dios , que me paresce que
no debes haber (2 ) comido.
Cel. O angélica imagen , ó perla pre-
ciosa , y cómo te lo dices ! gozo me toma en
verte hablar . Y no sabes que por la divina
boca fue dicho contra aquel infernal tentador ,
que no de solo pan viviremos ? Pues asi es,
qué no solo el comer ( 3) mantiene , mayor-
mente á mí , que me suelo estar uno y dos
dias négociando encomiendas agenas ayuna:
que en otra cosa no entiendo , salvo hacer por
los buenos , morir por ellos. Esto tuve siem-
pre , querer mas trabajar sirviendo á otros,
que holgar contentando á mí . Pues si tú me

(1) Verná.
(2) De haber.
J
(3) El solo comer .
96
das licencia , diré la necesidad y causa ( 1 ) de
mi venida , que es otra que la que hasta a-
gora has oido , y tal que todos (2 ) perderia-
mos en me tornar en valde sin que lo ( 3 ) sepas.
Melib. Dí , madre , todas tus necesidades ,
que si yo las pudiere remediar , de buen gra-
do (4) lo haré por el pasado conoscimiento y
vecindad , que pone obligacion á los buenos.
Cel. ¿ Mias , Señora ? Antes agenas , co-
mo tengo dicho : que las mias de mi puerta
adentro me las paso , sin que las sienta la
tierra , comiendo cuando puedo , bebiendo
cuando lo tengo , que con mi pobreza jamas
me faltó, gracias á Dios, una blanca para pan ,
y cuatro para vino , despues que enviudé; que
antes no tenia yo cuidado de lo buscar , que
sobrado estaba en un cuero ( 5) en mi casa.
Uno lleno y otro vacío. Jamas me acosté sin
comer una tostada en vino , y dos docenas de
sorbos , por amor de la madre , tras cada so-
pa. Agora , como todo cuelga de mí , en un
jarrillo ( mal pecado ) me lo traen , que no

(1) Direte la necesitada causa.


(2) Que á todos.
(3) La.
(4) De muy buen grado.
(5) Estaba un cuero.
97
cabe dos azumbres : seis veces al dia tengo de
salir por mi pecado con mis canas á cuestas
á le henchirá la taberna. Mas no muera yo de
muerte , hasta que me vea con cuero ( 1 ) ó ti-
najica de mis puertas adentro : que en mi áni-
ma no hay otra provision, y como dicen : pan
y vino anda camino, que no mozo garrido . Asi
que donde no hay varon , todo bien fallesce:
con mal está el huso , cuando la barba no an-
da de suso. Ha venido esto , Señora , por lo
que decia de las agenas necesidades y no mias .
Melib. Pide lo que querrás , sea para
quien fuere.
Cel. Doncella graciosa , y de alto linage,
tu suave habla y alegre gesto , junto con el a-
parejo de (2 ) liberalidad que muestras con
esta pobre vieja , me dan osadia á te lo decir.
Yo dejo un enfermo á la muerte , que con so-
la una palabra de tu noble boca salida , que
lleve metida en mi seno , tiene por fe que sa-
nará , segun la mucha devocion tiene en tu
gentileza.
Melib. Vieja honrada , no te entiendo , si
mas no me declaras ( 3) tu demanda : por una

(1) Un cuero.
(2) De la.
(3) No declaras.
98
parte me alteras y provocas á enojo ; por otra
me mueves á compasion . No te sabria volver
respuesta conveniente , segun lo poco que he
sentido de tu habla . Que soy yo dichosa , si
de mi palabra hay necesidad para salud de
algun cristiano . Porque hacer beneficio es se-
mejar á Dios ; y mas que el que hace benefi-
cio , le rescibe , cuando es á persona que lo
meresce y el que puede sanar al que pades-
ce , no lo haciendo , le mata. Asi que no ce-
se ( 1 ) tu petición por empacho ni temor.
Cel. El temor perdí , mirando , Señora ,
tu beldad : que no puedo creer que en valde
pintase Dios unos gestos mas perfectos que
otros , mas dotados de gracias , mas hermo-
sas faciones ( 2 ) , sino para hacerlos almacen
de virtudes , de misericordia , de compasion;
ministros de sus mercedes y dádivas , como á
tí. Pues como todos seamos humanos , nasci-
dos para morir , y sea cierto que no se puede
decir nascido el que para sí solo nasció , por-
que seria semejante á los brutos animales , en
los cuales hay algunos piadosos , como se di-
ce del unicornio , que se humilla á cualquie-
ra doncella ; el perro con todo su ímpetu y

(1) Ceses.
(2) Fayciones.
99
braveza cuando viene á morder , si se le echan
en el suelo , no hace mal ; esto de piedad..
¿ Pues las aves ? Ninguna cosa el gallo come
que no participe y llame á las gallinas á co-
mer dello : el pelicano rompe el pecho por .
dar de comer á sus hijos ( 1 ) de sus entrañas:
las cigüeñas mantienen otro tanto tiempo á
sus padres viejos en el nido , cuanto ellos les
dieron cebo siendo pollitos . Pues tal conos-
cimiento dió la natura á los animales y aves,
¿ por qué los hombres habemos de ser mas
crueles ? ¿ Por qué no daremos parte de nues-
tras gracias y personas á los próximos , y ma-
yormente cuando estan envueltos en secretas
enfermedades , y tales que donde está la me-
dicina (2 ) salió la causa de la enfermedad ?
Melib. Por Dios , sin mas dilatar, me di-
gas , quién es ese doliente , que de mal tan
perplexo se siente , que su pasion y remedio
salen de una misma fuente.
Cel. Bien ternás , Señora , noticia en esta
ciudad de un caballero mancebo , gentil hom-
bre, de clara sangre , que llaman Calisto.
Melib. Yá , yá , yá . Buena vieja , no me
digas mas : no pases adelante. ¿ Es ese el do-

( 1 ) A sus hijos á comer de.


(2) Melecina.


100
liente por quien has hecho tantas premisas ( 1 )
en tu demanda ? ¿Por quien has venido á bus-
car la muerte para ti ? ¿ Por quien has dado
tan dañados pasos , desvergonzada , barbuda?
¿ Qué , qué siente ese perdido , que con tan-
ta pasion vienes ( 2 ) ? De locura será su mal .
¡Qué te paresce , si me hallaras sin sospecha
dese loco , con qué palabras entrabas ! No se
dice en vano, que el mas empescible miem-
bro del mal hombre ó muger es la lengua.
Quemada seas , alcahueta , falsa , hechicera,
enemiga de la honestidad , causadora de se-
cretos yerros . Jesú , Jesú , quítamela , Lucre-
cia de delante , que me fino ; que no me ha
dejado gota de sangre en el cuerpo. Bien se
lo meresce esto y mas quien á estas tales da
oidos . Por cierto , si no mirase á mi honesti-
dad , y por no publicar su osadía dese atrevi-
do ,, yo te hiciera , malvada , que tu razon y
vida acabaran en un tiempo .
Cel. ( En hora mala vine acá , si me falta
mi conjuro. Ea pues ; bien sé á quien digo.
Ce , hermano , que se va todo á perder.)
Melib. ¿ Aun hablas entre dientes delan-
te de mí , para acrescentar mi enojo y doblar

(1) Promesas.
(2) Viene.
ΤΟΙ
tu pena? ¿ Querrias condenar mi honestidad
por dar vida á un loco ; dejar á mí triste por
alegrar á él , y llevar tú el provecho de mi per-
dicion , el galardon de mi yerro ; perder y des-
truir la casa y honra de mi padre , por ganar
la de una vieja maldita , como tú ? ¿ Piensas
que no tengo sentidas tus pisadas , y entendi-
do tu dañado mensage ? Pues yo te certifico
que las albricias que de aqui saques , no sean
sino estorbarte de mas ofender á Dios , dan-
do fin á tus dias. Respóndeme , traydora , ¿ có .
mo osaste tanto hacer?
Cel. Tu temor , Señora , tiene ocupada
mi desculpa. Mi inocencia me da osadía , tu
presencia me turba en verla àyrada ; y lo que
mas siento y me pena , es rescebir enojo sin
razon alguna. Por Dios , Señora , que me de-
jes concluir mi dicho , que ni él quedará cul .
pado , ni yo condenada ; y verás como es todo
mas servicio de Dios , que pasos deshonestos :
mas para dar salud al enfermo , que para da-
ñar la fama al médico. Si pensara , Señora,
que tan de ligero habias de conjeturar de lo
pasado nocibles sospechas , no bastara tu li-
cencia para me dar osadía á hablar cosa que
á Calisto ni á otro hombre tocase.
Melib. Jesú , no oyga yo mentar mas ese
loco, salta-paredes , fantasma de noche, luen-
102
go como cigüeña , figura de paramento mal
pintado ; si no aqui me caeré muerta. Este es
el que el otro dia me vió ( 1 ) , 'y comenzó á
desvariar conmigo en razones , haciendo mu-
cho del galan (2) . Dirasle , buena vieja , que
si se pensó (3) , que ya era todo suyo , y que-
daba por él el campo , porque holgué mas de
consentir sus necedades , que castigar su yer-
ro , quise mas dejarle por loco , que publicar
su atrevimiento . Pues avísale que se aparte
deste propósito y serle ha sano , si no podrá
ser que no haya comprado tan cara habla en
su vida . Pues sabe que no es vencido , sino
el que se cree serlo : yo quedé ( 4) bien ségu-
ra 2 y él ufano. De locos es estimar á todos los
otros de su calidad ; y tú tórnate con su mis-
ma razon, que de mí no habrás respuesta , ni
la esperes que por de mas es ruego á quien
no puede haber misericordia ; y da gracias á
Dios , pues tan libre vas desta feria. Bien me
habian dicho quien tú eras , y avisado de tus
propiedades , aunque agora no te conoscia .
Cel. ( Mas fuerte estaba Troya , y aun

(1) Vido.
( 2) De galan.
(3) Si pensó .
Eyo que quedé.
103
otras mas bravas he yo amansado : ninguna
tempestad mucho dura.)
* Melib. ¿ Qué dices , enemiga ? Habla que
te pueda oir. ¿ Tienes disculpa alguna para
satisfacer mi enojo , y escusar tu yerro y o-
sadía ?
Cel. Mientras ( 1 ) viviere tu ira , mas da-
ñarás (2 ) mi descargo , que estás muy riguro-
sa; y no me maravillo , que la sangre nueva
poco calor ha menester para hervir .
Melib. ¿ Poco calor? Poco le puedes lla-
mar, pues quedaste tú viva , y yo quejosa so-
bre tu gran atrevimiento. ¿ Qué palabra po-
drias tú querer para ese tal hombre que á mí
bien me estuviese ? Responde , pues dices que
no has concluido, y quizá pagarás lo pasado.
Cel. Una oracion , Señora , que le dije-
ron que sabias de santa Apolonia para el do-
lor de las muelas : asimismo tu cordon , que
es fama que ha tocado las reliquias que hay
en Roma y Jerusalen . Aquel caballero que di-
je , pena y muere dellas. Esta fue mi venida;
pero pues en mi dicha estaba tu ayrada res-
puesta , padezcale él ( 3) su dolor, en pago de

(1) Mientra.
(2) Dañará.
(3) Padézcase él.
104
buscar tan desdichada mensagera ; y pues en
tu mucha virtud me faltó piedad , tambien me
faltará agua , si á la mar me enviara ( 1 ) . Pero
ya sabes que el deleyte de la venganza dura
un momento , y el de la misericordia para
siempre.
Melib. Si eso querias , ¿ por qué luego no
me lo espresaste ? ¿ Por qué me lo dijiste por
tales palabras ?
Cel. Señora , porque mi limpio motivo
me hizo creer , que aunque en otras cuales-
quier la propusiera , no se habia de sospechar
mal que si faltó el debido preámbulo , fue
porque á la verdad no es necesario abundar
de muchas colores. Compasion de su dolor,
confianza de tu magnificencia ahogaron en mi
boca al principio la espresion de la causa ; y
pues conosces , Señora , que el dolor turba,
la turbacion desmanda y altera la lengua , la
cual habia de estar siempre atada con el seso;
por Dios que no me culpes. Y si él otro yerro
ha hecho , no redunde en mi daño ; pues no
tengo otra culpa sino ser mensagera del cul-
pado. No quiebre la soga por lo mas delgado :
no semejes á la araña ( 2 ), que no muestra su

(1) Enviare.
(2) Telaraña,
105
fuerza sino con los flacos animales : no pa-
guen justos por pecadores. Imita la divina jus-
ticia que dijo : el ánima que pecare , aquella
misma muera : á la humana , que jamás con-
dena al padre por el delicto del hijo , ni al
hijo por el del padre. Ni es , Señora , razon
que su atrevimiento acarree mi perdicion ; aun-
que segun su merescimiento , no tendria ( 1 )
en mucho que fuese él el delincuente , y yo la
condenada : que no es otro mi oficio sino ser-
vir á los semejantes ; y desto vivo , desto me
arreo. Nunca fue mi voluntad enojar á unos
por agradar á otros , aunque hayan dicho á
tu merced en mi ausencia otra cosa. Al fin,
Señora , á la firme verdad el viento del vulgo
no la empesce, Una sola soy en este limpio
trato : en toda la ciudad pocos tengo descon-
tentos , con todos cumplo : los que algo me
mandan , como si tuviese veinte pies y otras
tantas manos.
Melib. No me maravillo , que un solo
maestro de vicios dicen que basta para cor-
romper un gran pueblo. Por cierto , tantos y
tales loores me han dicho de tus falsas mañas,
que no sé si crea que pidas ( 2 ) oracion .

(1) Ternia,
(2) Pides.
106
Cel. Nunca yo la rece ( 1 ) ni sea oida , si
otra cosa de mí se saque , aunque mil tormen.
tos me diesen.
Melib. Mi pasada alteracion me impide
á reir de tu disculpa : que bien sé , que ni ju-
ramento ni tormento te hará decir verdad,
que no es en tu mano.
Cel. Eres mi Señora , tengo ( 2 ) de callar;
héte yo de servir , hasme tú de mandar : tu
mala palabra será víspera de una saya.
Melib. Bien la has merecido.
Cel. Si no la he ganado con la lengua, no
la he perdido con la intencion.
Melib. Tanto afirmas tu ignorancia , que
me haces creer lo que puede ser. Quiero pues
en tu dudosa desculpa tener la sentencia en
peso , y no disponer de tu demanda al sabor
de ligera interpretacion . No tengas en mucho,
ni te maravilles de mi pasado sentimiento,
porque concurrieron dos cosas en tu habla,
que cualquiera dellas era bastante para me
sacar de seso. Nombrarme ese tu caballero
que conmigo se atrevió á hablar , y tambien
pedirme palabra sin mas causa , ¿ qué se podia
sospechar sino daño para mi honra? Pero pues

(1) La rece , y si la rezare no sea oida.


(2) Téngote.
$ 107
todo viene de buena parte , de lo pasado ha-
ya perdon ; que en alguna manera es aliviado
mi corazon viendo que es obra pia y sancta
sanar los apasionados y enfermos.
Cel. Y tal enfermo , Señora. Por Dios , si
bien le conoscieses , no le juzgases por el que
has dicho y mostrado con tu ira . En Dios y
en mi alma , no tiene hiel : gracias dos mil:
en franqueza Alexandre : en esfuerzo Hec-
tor : gesto de un rey : gracioso , alegre ; ja-
mas reina en él tristeza : de noble sangre,
como sabes : gran justador : pues verlo arma-
do, un san Jorge : fuerza y esfuerzo , no tuvo
Hércules tanta : la presencia y facion ( 1 ) , dis-
posicion , desenvoltura , otra lengua habia
menester para las contar : todo junto semeja
ángel del cielo . Por fe tengo, que no era tan
hermoso aquel gentil Narciso que se enamo-
ró de su propia figura , cuando se vido en las
aguas de la fuente . Agora , Señora , tiénele
derribado una sola muela , que jamas cesa el
quejar.
Melib. Y qué tanto tiempo (2) há?
Cel. Podrá ser , Señora , de veinte y tres
años : que aqui está Celestina que lo vido nas-

(1) Otros faycion : otros faciones.


(2) Cuanto tiempo.
108
cer , y lo tomó á los pies de su madre.
Melib. Ni te pregunto eso , ni tengo ne-
cesidad de saber su edad ; sino qué tanto tiem-
po ( 1 ) há que tiene el mal.
Cel. Señora , ocho dias , segun lo que he
podido colegir , que paresce que ha un año
en su flaqueza ; y el mayor remedio que tie-
ne es tomar una vihuela , y tañe tantas can-
ciones y tan lastimeras , que no creo que fue-
ron otras las que compuso aquel emperador
y gran músico , Adriano , de la partida del
ánima , por sufrir sin desmayo la ya vecina
muerte. Que aunque yo sé poco de música,
paresce que hace aquella vihuela hablar. Pues
si acaso canta , de mejor gana se paran las
aves á le oir , que no á aquel Amphion ( 2),
de quien se decia ( 3 ) , que movia los árboles
y piedras con su canto. Siendo este nascido,
no alabaran á Orfeo. Mira , Señora , ¡ si una 1
pobre vieja como yo se hallara dichosa en dar
la vida á quien tales gracias tiene ! Ninguna
muger le ve , que no alabe á Dios , que asi lo
pintó : pues si le habla acaso , no es mas se-
ñora de sí , de lo que él ordena. Y pues tanta

1) Cuanto ha.
(2) Otros Anfico : alguno , antiguo.
3) Dice.
109
razon tengo , juzga , Señora , por bueno mi
propósito , mis pasos saludables y vacios de
sospecha.
Melib. ¡ Cuánto me pesa con la falta de
mi paciencia ! Porque siendo él ignorante y tú
inocente, habeis padescido las alteraciones de
mi agrada lengua. Pero la mucha razon me
relieva de culpa , la cual tu habla causó sos-
pechosa. En pago de tu buen sufrimiento , quie-
ro cumplir tu demanda , y darte luego mi cor-
don; y porque para escrebir la oracion no
habrá tiempo sin que venga mi madre , si esto
no bastare , ven mañana por ella muy secre-
tamente.
Lucr. Ya , ya : perdida es mi ama. ¿ Secre-
tamente quiere que venga Celestina ? Fraude
hay mas le querrá dar que lo dicho .
Melib. ¿ Qué dices , Lucrecia ?
Lucr. Señora, que baste lo dicho , que
es tarde .
Melib. Pues , madre , no le des parte de
lo que pasó á ese caballero , porque no me
tenga por cruel , ó arrebatada , ó deshonesta .
Lucr. No miento yo , que á mal va este
hecho.
Cel. Mucho me maravillo , señora Meli-
bea, de la duda que tienes de mi secreto. No
temas , que todo lo sé sufrir y encubrir ; que
9
110
bien veo que tu mucha sospecha echó , como
suele , mis razones á la peor ( 1 ) parte. Yo voy
con tu cordon tan alegre , que se me figura
que está diciéndole allá el corazon la merced
que nos heciste , y que le tengo de hallar a-
liviado.
Melib. Mas haré por tu doliente , si me-
nester fuere , en pago de lo sufrido .
Cel. ( Mas será menester y mas harás , y
aunque no se te agradezca ,)
Melib. ¿ Qué dices , madre , de agra-
descer ?
Cel. Digo , Señora , que todos lo agra-
desceremos ( 2 ) , y serviremos , y todos que-
damos obligados , que la paga mas cierta es,
cuantos mas la tienen de cumplir.
Lucr. Trastruécame ( 3) esas palabras.
Cel. Hija Lucrecia , cé ; irás á casa , y
darte he una lejia con que pares esos cabellos
rubios mas que el oro . No lo digas á tu seño-
ra. Y aun darte he unos polvos para quitar ( 4)
ese olor de la boca , que te huele un poco,
que en el reyno no los sabe hacer otra sino

(1) Mas triste parte.


(2) Agradecemos.
(3) Unos trastócame : otros trastróċame.
(4) Quitarte.
111
yo: y no hay otra cosa que peor en las mu-
geres ( 1 ) parezca.
Lucr.¡Oh! Dios te dé byena vejez , que
?
mas necesidad tenia de todo eso quede comer .
Cel. Pues ¿ por qué murmuras contra mi,
loquilla ? Calla , que no sabes si me habrás
menester en cosa de mas importancia, No pro-
voques á ira á tu señora mas de lo que ella ha
estado : déjame ir en paz.
Melib. A ¿Qué le dices , madre ?
" Cel. Señora , acá nos entendemos .
Melib, Dimelo , que me enojo cuando pre-
sente se habla cosa de que yo no haya parte.
Cel. Señora , que te acuerde la oracion,
para que la mandes escribir , y que aprenda
de mí á tener mesura en el tiempo de tu ira,
en la cual yo usé lo que dicen : del ayrudo es
de apartar por poco tiempo , del enemigo por
mucho, Pues tú , Señora , tenias ira con lo que
sospechaste de mis palabras , no enemistad;
porque aunque fueran las que tú pensabas,
en sí no eran malas , que cada dia hay hom-
bres penados por mugeres , y mugeres por
hombres ; y esto obra la natura , y la natura
ordénala (2 ) Dios , y Dios no hizo cosa mala.

(1) En la muger.
(2) Ordenóla.
112
Y asi quedaba mi demanda (como quiera qué
fuese ) en sí loable , pues de tal tronco pro-
cede , y yo libre de pena. Mas razones destas
te diria , sino porque la prolijidad es enojosa
al' que oye , y dañosa al que habla.
Melib. En todo has tenido buen tiento:
asi en el poco hablar en mi enojo , como en
el mucho sufrir.
Cel. Señora , sufríte con temor , porque
te ayraste con razon. Porque con la ira mo-
rando poder , no es sino rayo : y por esto pa-
sé tu rigurosa habla hasta que su almacen hu-
biese ( 1 ) gastado.
8 Melib. En cargo te es ese caballero ( 2).
Cel, Señora , mas meresce ; y si algo con
mi ruego para él he alcanzado , con la tar-
danza lo he dañado. Yo me parto para él , si
licencia me das.
Melib. Mientra mas aina la hubieras pe-
dido , mas de grado la hubieras recaudado,
Ve con Dios , que ni tu mensage me ha traido
provecho , ni de tu ida me puede venir daño.

(1) Oviese.
(2) Encargote ese caballero.
113
ARGUMENTO
brided
DEL QUINTO ACTO.

Despedida Celestina de Melibea , va por


la calle hablando consigo mesma entre dien-
tes: llegada á su casa halló á Sempronio que
la aguardaba . Ambos (van ( 1 ) hablando hasta
llegar á casa de Calisto , y vistos por Parme-
no, cuéntalo á Calisto su amo, el cual le mani
da ( 2 ) abrir la puerta... TRO

21,7 ACTO QUINTO . nobs

Celestina, Parmeno , Sempronio , Calisto.

Celestina. Oh rigurosos trances ! ¡ Oh


cuerda osadía ! ¡ Oh gran sufrimiento , que
tan cercana estuve de la muerte , si mi mucha
astucia no rigiera con el tiempo las velas de
la peticion ! ¡ Oh amenazas de doncella brava;
oh ayrada doncella ! ¡ Oh diablo á quien yo
conjuré ! ¡Cómo cumpliste tu palabra en to-
do lo que te pedí ! En cargo te soy. Asi aman-

(1) Se van.
Mandó.
fra
saste la cruel heinbra con tu poder , y diste
tan oportuno lugar á mi hablar ( 1 ) , cuanto
quise , con la ausencia de su madre. O vieja
Celestina , vas alegre ? Sábete que la mitad
está hecho , cuando tienen buer principió las
cosas. ¡ Oh serpentind aceste o blanco hi-
lado ! ¡ Cómo os aparejastes todos en mi favor!
¡Oh ! yo romplera todos mis atamientos he-
chos y por hacer, ni creyera en yefbas , ni pie-
dras, ni en palabras: Pués alegrate, vieja, que
mas sacarás deste pleytô , qué de quince vir-
gos que renovaras. O malditas haldas , pro-
lijas y largas , ¡ cómo me estorbais de llegar
adonde han de reposar mis nuevas ! O bue-
na fortuna , ¡ cómo ayudas á los osados , y
á los tímidos ( 2) eres contraria ! Nunca hu-
yendo huye la muerte el cobarde ( 3 ). ¡ Oh
cuántas erraran en lo que yo he acertado !
¿Qué hicieran en tan fuerte estrecho estas nue -̀
vas maestras de mi oficio, sino responder al-
go á Melibea, por donde se perdiera cuanto
yo con buen callar he ganado ? Por esto di-
cen : quien las sabe las tañe ; y que es mas
cierto médico el esperimentado que el letra-

(1) Habla.
(2) Témidos.
(3) Al cobarde.
115
do; y la experiencia y escarmiento hace los
hombres arteros ; y la vieja , como yo , que
alce sus faldas ( 1 ) al pasar del vado como
maestra. ¡ Ay cordon , cordon ! Yo te haré
traer por fuerza , si vivo , á la que no quiso
darme su buena habla de grado .
Semp. e Ó yo no veò bien , ó aquella es
Celestina . Válala el diablo , que haldear que
trae : parlando viene entre dientes .
Celest.¿De qué té santiguas , Sempro-
nio ? Creo que en verme.
Semp. Yo te lo diré : la raleza de las co-
sas es madre de la admiracion ; la cual admi-
racion concebida en los ojos , deciende al áni-
mo por ellos : el ánimo es forzado descubri-
llo por estas esteriores señales . ¿ Quién jamas
te vido por la calle , abajada la cabeza , pues-
tos los ojos en el suelo, y no mirar á ninguno
como agora?¿Quién te vido hablar entre dien-
tes por las calles , y venir aguijando , como
quien va á ganar beneficio ? Cata , que todo
esto novedad és para se maravillar quien te
conosce. Pero esto dejado , dime por Dios,
¿ con qué ( 2 ) vienes ? Dime si tenemos hijo ó
hija ; que desde que dió la una te espero aqui ,

(1) Venerables faldas.


(2) Otros con quien,
116
y no he sentido mejor señal que tu tardanza.
Celest. Hijo , esa regla de bobos no es
siempre cierta , que otra hora me pudiera mas
tardar y dejar allá las narices ; y otras dos ,
narices y lengua : asi que mientras mas tar-
dara mas caro me costase. *** *
Semp. Por amor mio , madre , no pases
de aqui sin me lo contar. 1
Celest. Sempronio amigo , ni yo me po-
dria parar , ni el lugar es aparejado. Vente
conmigo delante Calisto , oyrás maravillas:
que será desflorar mi embajada comunicán-
dola con muchos. De mi boca quiero que se-
pa lo que se ha hecho , que aunque hayas de
haber alguna partecilla del provecho , quie
ro yo todas las gracias del trabajo,
Semp. ¿Partecilla , Celestina ? Mal me pa-
resce esto ( 1 ) que dices.
Celest. Calla, loquillo, que parte, όó parte,
cilla, cuanto tú quisieres te daré. Todo lo mio
es tuyo : gocémonos y aprovechémonos , que
sobre el partir nunca reñiremos . Y tambien
tú sabes, cuánta mas necesidad tienen los vie-
jos que los mozos , mayormente tú que vas á
mesa puesta..

(1) Eso.
117
Semp. Otras cosas he menester mas que
de comer.
Celest.¿Qué , hijo? Una docena de agu-
jetas , un torzal para el bonete , un arco para
andar ( 1 ) de casa en casa tirando á pájaros , y
aojando pájaras á las ventanas : muchachas (2)
digo , bobo , de las que no saben volar, que
bien me entiendes .. Que no hay mejor alca-
huete para ellas que un arco , que se puede
entrar cada uno, hecho mostrence , como di-
cen : en achaque de trama , ¿ está acá nuestrą
ama? Mas ay Sempronio , de quien tiene de
mantener honra y se va haciendo vieja co-
mo yo.:
{ " Semp. ( Olisonjera vieja , ó vieja llena
de mal ! i O codiciosa y avarienta garganta !
Tambien quiere á mí engañar como á mi amo,
por ser rica. Pues mala medra tiene ; no le
arriendo la ganancia ; que quien con modo
torpe sube en alto , mas presto cae que sube,
¡ Oh qué mala cosa es de conoscer el hombre!
Bien dicen , que ninguna mercaduría ni ani-
mal es tan dificil . Mala vieja falsa es esta ; el
diablo me metió con ella: mas seguro me fue-
ra huir desta venenosa vibora , que tomalla.

(1) Andarte.
(2) Mochachas.
118
Mia fue la culpa ; pero gané harto , que por
bien ó mal no negará la promesa. )
Celest. ¿ Qué dices, Sempronio, con quién
hablas ? Viénesme royendo las haldas ; ¿ por
qué no aguijas P
Semp. Lo que vengo diciendo , madre
Celestina es que no me maravillo que seas
mudable , que sigas el camino de las muchas.
Dicho me habias que diferirias este negocio:
agora vas sin seso por decir á Calisto cuanto
pasa. No sabes que aquello es en algo teni-
đò , que es por tiempo deseado , y que cada
dia que él penase era doblarnos el provecho?
Celest. El propósito muda el sabio , el
nescio persevera. A nuevo negocio , nuevo
consejo se requiere. No pensé yo , hijo Sem-
pronio, que asi me respondiera mi buena for
tuna. De los discretos mensageros es hacer lo
que el tiempo requiere ( 1 ) : asi que la cali
dad de lo hecho no puede encobrir tiempo
disimulado. Y mas que yo sé que tu amo ( se-
gun (2 ) yo senti ) es liberal ; y algo antojadi
zo : mas dará en un dia de buenas nuevas,
que en ciento que ande penado, y yo yendo
y viniendo: que los acelerados y súbitos pla-

(1) Quiere.
(2) Lo que.
119
ceres crian alteracion , la mucha alteracion
estorba el deliberar. Pues ¿ en qué podrá pa-
rar el bien si no en bien? ¿Y el alto linage si
no en luengas albricias ? Calla, bobo, deja ha-
cer á tu vieja.) 61-
Semp. Pues dime lo que pasó con aqué-
Ha gentil doncella : dime alguna palabra de su
boca ; que por Dios así peno por sabella , co-
mo mi amo ( 1) penaria.
Celest. Calla , loco, altérasete la comple-
xion (2) : yo lo veo en tí , que querrias mas
estar al sabor que al olor deste negocio. An-
demos presto , que estará loco tu amo con mi
mucha tardanza. .... 3
Sempr. Y aun sin ella se lo está." 'I
Parm. Señor , señor.
f
Cal. ¿ Qué quieres , loco ?
Parm . A Sempronio ya Celestina ved
venir cerca de casa , haciendo paradillas de
rato en rato: y cuando estan quédos , hace ra-
yas en el suelo con la espada ; ho sé que sea.
Cal. O desvariado , negligente ! veslos
venir , ¿ y no puedes corriendo bajar á abrir
la puerta? O alto Dios , ó soberana deidad!
ત Con qué vienen ? ¿ Qué nuevas traen ? Que

(1) A mi amo.
(2) Complision .
120
tan grande ha sido su tardanza que ya mas
esperaba su venida , que el fin de mi remedio.
¡ O mis tristes oidos , aparejaos á lo que os
viniere, que en su boca de Celestina está ago-
ra aposentado el alivio ó pena de mi corazon!
¡ Oh si en sueños se pasase este poco de tiem-
po ( 1 ) hasta ver el principio y fin de su ha-
bla ! Agora tengo por cierto , que es mas pe-
noso al delincuente esperar la cruda y capi-
tal sentencia, que el acto de la ya sabida muer-
te. ¡O espacioso Parmeno , manos de muerto!
Quita ya esa enojosa aldaba, entrará esa hon-
rada dueña , en cuya lengua está mi vida.
Celest. Oyes , Sempronio? De otro tem-
ple anda nuestro amo. Bien , difieren estas ra-
zones de las que oimos á Parmeno y á él la
primera venida de mal en bien me paresce
que va. No hay palabra de las que dice, que
no vala á la vieja Celestina mas que una saya,
Semp. Pues mira, que entrando ( 2 ) hagas
que no ves á Calisto, y hables, algo de bueno.
Celest 1191 Calla , Sempronio , que aunque
haya aventurado mi vida , mas meresce Ca-
listo , y su ruego y tuyo , y mas mercedes es-
pero yo (3) de su franca liberalidad.

(1) Poco tiempo.


(2) En entrando.
(3) Del.
121
ARGUMENTO

DEL АСТО SEXTO.

Entrada Celestina en casa de Calisto , con


grande aficion y deseo Calisto le pregunta ( 1 )
de lo que le ha acontecido con Melibea . Mien-
tras ellos hablan ( 2 ) , Parmeno oyendo ha-
blar á Celestina de su parte , vuelto contra
Sempronio, á cada razon le pone un mote; re-
prendiéndole Sempronio. En fin la vieja Ce-
lestina le descubre todo lo negociado , y (3)
un cordon de Melibea ; y despedida de Ca-
listo , vase á su casa , y con ella Parmeno.

ACTO SEXTO.

Calisto , Celestina , Parmeno , Sempronio.

Calisto. ¿ Qué dices , señora y madre mia?


Celest. ¡ O mi señor Calisto ! ¿Y aquí es-
tás ? ¡O mi nuevo amador de la muy hermo-
sa Melibea , y con mucha razon ! ¿ Con qué

(1) Preguntó.
(2) Estan hablando.
(3) Y le da.
122
pagarás á la vieja que hoy ha puesto su vida
al tablero por tu servicio ? ¿ Cuál muger jamas
se vió en tan estrecha afrenta , como yo , que
en tornallo á pensar se me menguan ( 1 ) y va-
cian todas las venas de mi cuerpo de sangre?
Mi vida diera por menos precio , que ahora
daria este manto raido y viejo.
Parm . Tú dirás lo tuyo : entre col y col
lechuga. Subido [Link] escalon , mas adelan-
te te espero á la saya. Todo para tí , y no na-
da de que puedas dar parte. Pelechar quiere
la vieja : tú me sacarás á mí verdadero , y á
mi amo loco. No le pierdas la palabra , Sem-
pronio , y verás como no quiere pedir dine-
ro, porque es divisible.
Semp. Calla , hombre desesperado , que
te matará Calisto si te oye.
Cal. Madre mia , ó abrevia tu razon , ó
toma esta espada y mátame.
Parm . Temblando está el diablo , como
azogado : no se puede tener en sus pies : su
lengua le querria prestar para que hablase
presto no es mucha su vida : luto habremos
de medrar destos amores .
Celest. ¿ Espada , Señor , ó qué ? Espada

(1) Se amenguan.
123
mala mate á tus enemigos y á quien mal te
quiere ; que yo la vida te quiero dar con la
buena ( 1 ) esperanza que traygo de aquella que
tú mas amas.
Cal. ¿Buena esperanza , Señora ?
Celest. 1 Buena se puede decir , pues que-
da abierta la puerta para mi tornada ; y antes
me rescebirá á mí con esta saya rota , que á
otra con seda y brocado .
Parm. Sempronio , cóseme la boca , que
no lo puedo sufrir : encajado ha la saya.
Semp. Callarás , por Dios , ó echarte he
con el diablo? Que si anda rodeando su ves-
tido , hace bien , pues tiene dello necesidad :
que el abad de donde canta de alli se viste.
Parm . Y aun viste como canta ; y esta
puta vieja querria en un dia por tres pasos
desechar todo el pelo malo , cuanto en cin-
cuenta años no ha podido medrar.
Semp. ¿ Todo eso es lo que te castigó, y
el conoscimiento que teníades á la que te crió?
** Parm. Bien sufriré yo que pida y pele;
pero no todo para su provecho .
Semp. No tiene otra tacha sino ser co-
diciosa ; pero déjala , barde sus paredes , que

(1) Con buena.


124
despues bardará las nuestras , ó en mal pun-
to nos conosció .
Cal. Dime por Dios , Señora , ¿ qué ha-
cia ? ¿ Cómo entraste ? ¿ Qué tenia vestido? ¿A
qué parte de casa estaba ? ¿ Qué cara te mos-
tró al principio ?
B Celest.
Aquella cara, Señor , que suelen
los bravos toros mostrar contra los que ( 1 )
lanzan las agudas garrochas en el coso; la que
los monteses puercos contra los sabuesos que
mucho los aquejan .
Cal. ¿ Y á estas ( 2) llamas señales de sa-
lud? Pues ¿ cuáles serian mortales ? No por
cierto la misma muerte , que aquella alivio se-
ria en tal caso deste mi tormento , que es ma-
yor y duele mas.
Semp. Estos son los fieros (3 ) pasados de
mi amo : ¿ qué es esto ? ¿ no ternia este hom-
bre sufrimiento para oir lo que siempre ha
deseado ?
Parm. ¡Y que calle yo , Sempronio! Pues
si nuestro amo te oye , tambien te castigará á
tí, como á mí.
Semp. i Oh mal fuego te abrase ! Que tú

(1) Les.
(2) Esas .
(3) Fuegos.
125
hablas en daño de todos, y yo á ninguno ofen-
do. ¡Oh , intolerable pestilencia y mortal te
consuma , rijoso , envidioso , maldito ! ¿' To-
da esta es la amistad que con Celestina y con-
migo habias concertado ? Vete de aqui á ma-
la ventura .
Cal. Si no quieres , reyna y señora mia,
que desespere y vaya mi ánima condenada á
perpétua pena oyendo esas cosas , certifica-
me brevemente si no hubo buen fin tu ( 1 ) de-
manda gloriosa ; y la cruda y rigurosa mues-
tra de aquel gesto angélico y matador ; pues
todo es mas señal de odio que de amor.
Celest. La mayor gloria que al secreto
oficio de la abeja se da , á la cual (2 ) los dis-
cretos deben imitar , es que todas las cosas
por ella tocadas convierte en mejor de lo que
son. Desta manera me he habido con las za-
hareñas razones y esquivas de Melibea. Todo
su rigor traygo convertido en miel , su ira en
mansedumbre, su aceleramiento en sosiego.
Pues ¿á qué piensas que iba allá la vieja Ce-
lestina , á quien tú demas de su merescimien-
to magníficamente galardonaste, sino á ablan
dar su saña , sufrir su accidente , á ser escu-

(1) De tu.
(2) A la que.
10
126
do de tu ausencia , á rescebir en mi manto los
golpes , los desvios , los menosprecios y des-
denes que muestran aquellas ( 1 ) en los prin-
cipios de sus requerimientos de amor , para
que sea despues en mas tenida' su dádiva ?
Que á quien mas quieren , peor hablan ; y si
asi no fuese , ninguna diferencia habria en-
tre las públicas que aman , á las escondidas
doncellas : si todas dijesen sí á la entrada de
su primer requerimiento , en viendo que de
alguno eran amadas ; las cuales , aunque es-
tan abrasadas y encendidas de vivos (2) fue-
gos de amor , por su honestidad muestran un
frio esterior , un sosegado bulto , un apaci-
ble desvio, un constante ánimo y casto propó.
sito , unas palabras agrias (3) que la propia
lengua se maravilla del gran sufrimiento su-
yo, que la hacen forzosamente confesar el con-
trario de lo que siente. Asi que para que tú
descanses y tengas reposo , mientras te conta-
re por estenso el proceso de mi habla ( 4) y
la causa que tuye para entrar ; sabe , que el
fin de la razon ( 5 ) fue muy bueno.

(1) Aquellas tāles.


(2) Por vivos.
(3) Agras.
(4) Hablar.
(5) De su razon.
127
Cal. Agora , Señora , que me has dado
seguro para que ose esperar todos los rigo-
res de la respuesta , dí cuanto mandares, y co-
mo quisieres , que yo estaré atento. Ya me re.
posa el corazon , ya descansa mi pensamien-
to , ya reciben las venas y recobran su per-
dida de sangre ( 1 ) , ya he perdido el temor,
ya tengo alegria. Subamos , si mandas , arri-
ba:: en mi cámara me dirás por estenso lo que
aqui he sabido en surna.
Celest. Subamos , Señor.
Parm . O santa María ! ¡ Qué rodeos bus-
ca este loco por huir de nosotros , para poder
llorar á su placer con Celestina de gozo , y
por descubrirle mil secretos de su liviano y
desvariado apetito ; por preguntar y respon-
der seis veces cada cosa , sin que esté presen-
te quien le pueda decir que es prolijo ! Pues
mándote yo , desatinado , que tras ti vamos.
Cal. Mira , Señora , qué hablar trae Par-
meno. Cómo se viene santiguando de oir lo
que has hecho con tu gran diligencia . Espan-
tado está, por mi fe , señora Celestina : otra
vez se santigua. Sube , sube , sube y asiénta-
te , Señora , que de rodillas quiero escuchar

(1) Su perdida sangre.


:
128
tu suave respuesta ; y dime luego¿la causa
de tu entrada qué fue ?
Celest. Vender un poco de hilado , con
que tengo cazadas mas de treinta de su esta-
do , si á Dios ha placido , en este mundo , y
algunas mayores .
Cal. Eso será de cuerpo , inadre ; pero
no de gentileza , no de estado , no de gracia
y discrecion , no de linage , no de presun-
cion con merescimiento , no en virtud , no en
hablar (1 ).
Parm. Ya discurre eslabones el perdido;
ya se desconciertan sus badajadas . Nunca da
menos de doce; siempre está hecho relox ( 2)´
de medio dia. Cuenta (3) , Sempronio , que
estás desbobado ( 4) oyendo á él locuras , y á
ella mentiras.
Semp. ¡i 0O maldiciente venenoso ! ¿Por
qué cierras las orejas á lo que todos los del
mundo las aguzan , hecho serpiente que huye
la voz del encantador ? Que solo por ser de
amores estas razones , aunque mentiras, las ha-
bias de escuchar con gana y sabroso apetito.

(1) En habla.
(2) Un relox.
(3) Cuenta , cuenta.
Desbabado.
129
Celest. Oye , señor Calisto , y verás tu
dicha y mi solicitud qué obraron ; que en co-
menzando yo á vender y poner en precio mi
chilado , fue su madre de Melibea llamada pa-
ra que fuese á visitar una hermana suya, en-
ferma; y como le fuese ( 1 ) necesario ausen-
tarse , dejó en su lugar á Melibea para que
-lo aviniese.
Cal. ¡ O gozo sin par ; ó singular oportu-
nidad; ó oportuno tiempo ! ¡ Quién estuviera
alli debajo de tu manto , escuchando qué ha-
blaria sola , aquella en quien Dios tan estre
madas gracias puso !
Celest. Debajo de mi manto dices ? ¡ Ay
mezquina! Que fueras visto por treinta agn-
jeros que tiene , si Dios no lo mejora.
Parm. Sálgome afuera , Sempronio : ya
no digo nada , escúchatelo todo . Si este per-
dido de mi amo no midiese con el pensa-
miento cuantos pasos hay de aqui á casa de
Melibea , y contemplase en su gesto y consi-
derase como estaria aviniendo el hilado , to-
do el sentido puesto y ocupado en ella ; él
veria que mis consejos le eran mas saluda-
bles que estos engaños de Celestina .

(1) Fue.
130
Cal. ¿ Qué es esto, mozos ? Estoy yo escu-
chando atento, que me va la vida ; y vosotros
susurrais, como soleis, por hacerme mala obra
y enojo ? Por mi amor que calleis : morireis
de placer con esta señora , segun su buena
diligencia. Di , Señora , ¿ qué hiciste cuando
te viste sola?
Celest. Rescebí , Señor , tanta alteracion
de placer , que cualquier que me viera , me
lo conosciera en el rostro .
Cal. Agora la rescibo yo , cuanto mas
quien ante si contemplara tal imagen. Enmu-
descerías con la novedad incogitada ( 1 ) .
Celest. Antes me dió mas osadia á hablar
lo que quise , verme sola con ella. Abrí mis
entrañas ; dijele mi embajada , como penabas
tanto por una palabra de su boca salida en
favor tuyo para sanar un gran dolor. Y como
ella estuviese suspensa mirándome, espanta-
da del nuevo mensage , escuchando hasta ver
quién podia ser el que asi por necesidad de su
palabra penaba , ó á quien pudiese sanar su
lengua; en nombrando tu nombre atajó mis
palabras , y dióse en la frente una gran pal-
mada , como quien cosa de gran espanto hu-

(1) Incógnita.
131
biese oido : diciendo que cesase mi habla y me
quitase delante , si no queria hacer á sus ser-
vidores yerdugos de mi postrimeria ; agra-
vando mi osadia , llamándome hechicera , al-
cahueta , vieja falsa , barbuda , malhechora y
Otros muchos ignominiosos nombres , con cu-
yos títulos asombran á los niños de cuna. Y
en pós desto mil amortescimientos y desma-
yos , mil milagros y espantos , turbado el sen.
tido , bulléndole fuertemente los miembros
todos á una parte y á otra , herida de aque-
lla dorada flecha que del sonido de tu nom →
bre le tocó ; retorciendo el cuerpo , las ma-
nos enclavijadas , como quien se despereza,
que parescia que las despedazaba ; mirando
con los ojos á todas partes , acoceando con
los pies el suelo duro. E yo á todo esto arrin-
conada , encogida , callando , muy gozosa con
su ferocidad . Mientras mas basqueaba , mas
yo me alegraba; porque mas cerca estaba el
rendirse y su caida. Pero entre tanto que gas-
laba aquel espumajoso almacen su ira , yo no
dejaba los pensamientos estar vagos ni ocio-
sos ; de manera que tuve tiempo para salvar
lo dicho.
Cal. Eso me di , señora madre , que yo
he revuelto en mi juicio, mientras te escucho,
y no he hallado desculpa que buena fuese, ni
132
conveniente con que lo dicho se cubriese ni
colorase , sin quedar terrible sospecha de tu
demanda ; porque conozco ( i) tu mucho sa-
ber , que en todo me paresce mas que muger;
que como su respuesta tú prenosticaste , pro-
veiste con tiempo tu réplica . ¿ Qué mas hacia
aquella Tusca Adelecta (2 ) , ( cuya fama, sien-
do tú viva , se perdiera ) la cual tres dias an-
tes de su fin prenunció la muerte de su viejo
marido, y de dos hijos que tenia ? Ya creo lo
que se dice , que el género flaco de las hem-
bras es mas apto para las prestas cautelas
que el de los varones .
Celest. ¿ Qué, Señor ? Dije que tu pena era
mal de muelas , y que la palabra que della
queria , era una oracion que ella sabia muy
devota para ellas .
Cal. O maravillosa astucia ! ¡ O singular
muger en su oficio ; ó cautelosa hembra ; ó me.
lecina presta ; ó discreta en mensages ! ¿ Cuál
humano seso bastara á pensar tan alta mane-
ra de remedio ? De cierto creo , si nuestra
edad alcanzara aquellos pasados Eneas y Di-
do , no trabajara tanto Venus para atraer al

(1 ) Conozca.
(2) Muchos , atletas.
133
amor de su hijo a Dido ( 1 ) , haciendo tomar
á Cupido Ascánica forma para la engañar ;
antes por evitar prolijídad pusiera á tí por
medianera. Ahora doy por bien empleada mi
muerte, puesta en tales manos , y creeré que
si mi deseo no hubiere efecto , cual querria,
que no se pudo obrar mas segun natura en
mi salud. ¿ Qué os paresce , mozos ? ¿ Qué mas
se pudiera pensar ? ¿ Hay tal muger nascida
en el mundo ?
Celest. Señor, no atajes mis razones : dé-
jame decir, que se va haciendo noche. Ya sa-
bes que quien mal hace, aborresce la claridad ;
y yendo á mi casa podré haber algun mal en-
cuentro.
Cal. ¡ Qué, qué ! Sí , que hachas y pages
hay que te acompañen .
Purm. Si , si ; porque no fuercen á la ni-
ña. Tú 'irás con ella , Sempronio , que ha te-
mor de los grillos que cantan con lo escuro.
Cal. Dices algo , hijo Parmenico ?
Parm . Señor , que yo y Sempronio será
bueno que la acompañemos hasta su casa ,
que hace muy escuro (2).

(1) A su hijo el amor de Elisa,


(
(2) Mucho escuro.
134
Cal. Bien dicho es : despues será . Proce-
de en tu habla , y dime qué mas pasaste;
¿ qué respondió á la demanda de la oracion?
Celest. Que la daria de su grado.
Cal. De su grado ? Dios mio , ¡ qué alto
don !
Celest. Pues mas le pedí.
Cal. Qué , mi vieja honrada ?
Celest. Un cordon que ella trae contino
ceñido , diciendo : que era provechoso para
tu mal , porque habia tocado muchas reli-
quias.
Cal. Pues ¿ qué dijo?
Celest. Dame albricias , y decirtelo hé.
Cal. ¡ Oh ! por Dios , toma toda esta ca-
sa y cuanto en ella hay , y dimelo ; ó pide lo
que querrás .
[ Celest. Por un manto que tú des á la vie-
ja , te dará en tus manos el mismo que en su
cuerpo ella traia.
Cal. ¿ Qué dices de manto ? Manto y sa-
ya , y cuanto yo tengo..
Celest. Manto he menester , y esto terné
yo en harto. No te alargues mas , no pongas
sospechosa duda en mi pedir; que dicen , que
ofrescer mucho al que poco pide , es especie
de negar.
Cal. Corre , Parmeno , llama mi sastre;
135
Ꭹ córtele luego un manto y una saya de aquel
contray que se sacó para frisado .
Parm. Asi , asi : á la vieja todo , porque
venga cargada de mentiras , como abeja , y á
mí que me arrastren. Tras esto anda ella hoy
todo el dia con sus rodeos.
Cal. ¡ De qué gana va el diablo ! No hay
cierto tan mal servido hombre, como yo man-
teniendo mozos adevinos , rezongadores , ene-
migos de mi bien. ¿ Qué vas , bellaco , rezan-
do? Embidioso , ¿ qué dices , que no te entien-
do? Ve donde te mando presto , y no me eno-
jes , que harto basta mi pena para me acabar:
que tambien habrá para tí sayo en aquella
pieza.
Parm. No digo , Señor , otra cosa , sino
que es tarde para que venga el sastre.
Cal, ¿ ¿ No digo yo que adevinas ? Pues
quédese para mañana. Y tú, Señora, por amor
mio te sufras , que no se pierde lo que se di-
lata. Mándame mostrar aquel santo ( 1 ) cor-
don , que tales miembros fue digno de ceñir.
Gozarán mis ojos con todos los otros senti-
dos , pues juntos han sido apasionados : goza-
rá mi lastimado corazon , aquel que nunca re.
cibió momento de placer , despues que aque-

(1) Lindo.
136
lla señora conoció ( 1 ) . Todos los sentidos
se (2 ) llagaron , todos acorrieron á él con sus
esportillas de trabajos ( 3 ) , cada uno lasti-
'mado (4) cuanto mas pudo : los ojos en ve-
lla , los oidos en oilla , las manos en tocalla .
Celest. ¿ Qué la has tocado , dices ?; Mu-
cho me espantas !
Cal. Entre sueños , digo .
Celest. ¿Entre sueños ?
A
Cal. Entre sueños la veo tantas noches ,
que temo no me acontezca como á Alcibia-
des , que soñó que se veia envuelto en el
manto de su amigá , y otro dia matáronlo ,
y no hubo quien lo alzase de la calle , ni cu-
briese sino ella con su manto ; pero en vida
ó en muerte , alegrë me scria vestir su ves-
tidura.
Celest. Asáz tienes penà ; pues cuando
los otros reposan en sus camas , preparas tú
el trabajo para sufrir otro dia. Esfuerzate, Se-
ñor , que no hizo Dios á quien desamparase :
da espacio á tu deseo : toma este cordon , que
si yo no me muero , ya te daré á su ama .
Cal. ¡O nuevo huesped! ¡ oh bienaventu-

(1) Conocí.
(2) Se le.
(3) Trabajo.
(4) Le lastimó,
137
rado cordon, que tanto poder y merescimien-
to tuviste de ceñir aquel cuerpo, que no soy
digno de servir ! ¡ O nudos de mi pasion , vo-
sotros enlazastes mis deseos ! ¿ Decidme ( 1 ) ,
si os hallastes presentes en la desconsolada
respuesta de aquella á quien vosotros servis
é yo adoro , y por mas que trabajo noches y
dias , no me vale ni aprovecha ?
Celest. Refran viejo es : quien menos pro-
cura , alcanza mas bien . Pero yo te haré pro-
curando conseguir , lo que siendo negligen-
te no habrias. Consuélate , Señor , que en una
hora no se ganó Zamora ; pero no por eso
desconfiaron los combatientes.
Cal. ¡ Oh desdichado ! Que las ciudades
estan con piedras cercadas , y á piedras, pie-
dras las vencen ; pero esta mi señora tiene el
corazon de acero . No hay metal que con él
pueda ; no hay tiro que lo melle. Pues poned
escala (2 ) en su muro. Unos ojos tiene con
que echa saetas , una lengua de reproches y
desvíos ; el asiento tiene en parte que á me-
dia legua no le pueden poner cerco. '
Celest Calla , Señor; que el buen atre-
vimiento de un solo hombre ganó á Troya.

(1) Decid.
(2) Escalas.
138
No desconfies que una muger pueda ( 1 ) ga-
nar á otra. Poco has tratado mi casa : no sa-
bes bien lo que yo puedo.
Cal. Cuanto dijeres , Señora , te quiero
creer; pues tal joya como esta me trujiste.
¡O mi gloria , y ceñidero de aquella angélica
cintura! Yo te veo , y no lo creo. ¡ Oh cordon,
cordon ! ¿Fuisteme tú enemigo ( 2 )? Dí lo cier-
to . Si lo fuiste , yo te perdono , que de los
buenos es propio las culpas perdonar. No lo
creo que si me fueras contrario , no vinie-
ras tan pronto á mi poder , salvo si vienes á
desculparte. Conjúrote , que me respondas,
por la virtud del gran poder que aquella se-
ñora sobre mí tiene.
Celest. Cese (3) ya, Señor, ese devanear,
que me tienes cansado de escucharte , y al
cordon roto de tratarlo.
Cal. ¡O mezquino de mí ! Que asaz bien
me fuera del cielo otorgado , que de mis bra-
zos fueras hecho y tejido , y no de seda como
erés, porque ellos gozaran cada dia de rodear
y ceñir con debida reverencia aquellos miem
bros que tú , sin sentir ni gozar de la gloria,

(1) Puede.
(2) Fuésteme enemigo?
(3) Cesa.
139
siempre tienes abrazados. ¡ Oh qué secretos
habras visto de aquella escelente imagen !
Celest. Mas verás tú y con mas sentido,
si no le pierdes hablando lo que hablas.
a
Cal. Calla , Señora , que él y yo nos en-
tendemos. ¡ O mis ojos ! Acordaos como fuis-
teis ( 1 ) causa y puerta por donde fue mi co-
razon llagado , y que aquel es visto hacer da-
ño ( 2 ) que da la causa . Acordaos que sois'
deudores de la salud : remirad la melecina
que os viene hasta casa.
Semp. Señor , por holgar con el cordon,
no querrás gozar de Melibea.
Cal. ¿ Qué loco , desvariado , ataja sola-
ces , como es ese (3) ?
Semp. Que mucho hablando matas á tí y
á los que te oyen ; y asi perderás la vida y
el seso. Cualquier que te falte , basta para
quedarte á escuras . Abrevia tus razones , da-
rás lugar á las de Celestina.
Cal. ¿ Enójote , madre , con mi luenga
razon , ó está borracho este mozo ?
Celest. Aunque no lo esté , debes , Se-
ñor , cesar tu razon , dar fin á tus luengas

(1) Fuestes.
(2) El daño.
(3) ¿ Cómo es eso ?
140
querellas. Trata al cordon ( 1 ) , como cordon,
porque sepas hacer diferencia de habla, cuan-
do con Melibea te veas : no haga tu lengua
iguales la persona y el vestido.
Cal. i Oh mi Señora , mi madre , mi con .
soladora ! Déjame gozar deste ( 2 ) mensagero.
de mi gloria. ¡ O lengua mia ! ¿ por qué te im-
pides en otras, razones , dejando de adorar
presente la escelencia de quien por ventura
jamás verás en tu poder ? Oh mis manos, ¡ con
qué atrevimiento , con cuán poco acatamien-
to teneis y tratais ( 3 ) la triaca de mi llaga !
Ya no podrán empecer las yerbas , que aquel
crudo caxquillo traia envueltas en su cruda
punta (4 ) : seguro estoy ; pues que quien dió
la herida dará la cura ( 5) . ¡ O tú , Señora,
alegria de las viejas mugeres , gozɔ de las mo-
zas , descanso de los fatigados como yo ! No
me hagas mas penado con tu temor , que me
hace mi vergüenza : suelta la rienda á mi con-
templacion , déjame salir por las calles con
esta joya ; porque los que me vieren , sepan

(1) Tractar al cordon.


(2) Con este.
(3) Traheis .
(4) Aguda punta.
(5) Soy; pues quien dió la herida, la cura,
141
que no hay mas bien andante hombre que yo .
Semp. No afistoles tu llaga cargándola de
mas deseo : no es , Señor , solo el cordon del
que pende tu remedio.
Cal. Bien lo conozco ; pero no tengo su-
frimiento para me abstener de adorar tan al-
ta empresa .
Celest. ¿ Empresa ? Aquella es empresa
que de grado es dada ; pero ya sabes que lo
hizo por amor de Dios , para guarescer tus
muelas ( 1 ) ; mas si yo vivo , ella mudará
hoja.
Cal¿Y la oracion ?
Celest. No se me dió por agora.
Cal. Cuál fué (2) la causa ?
Celest. La brevedad del tiempo ; pero
quedó , que si tu pena no aflojase , que tor-
nase mañana por ella.
Cal.¿ Aflojar ? Entonces aflojará mi pe-
na , cuando su crueldad.
Celest. Asaz , Señor , basta lo dicho y
hecho : obligada queda, segun lo que mostró,
á todo lo que para esta enfermedad yo qui-
siere pedir , segun su poder. Mira , Señor, si

(1 ) Muelas , no por el tuyo para cerrar tus lla-


gas; pero etc. Venecia.
(2) ¿Qué fue?
II
142
esto basta para la primera vista. Yo me voy:
cumple , Señor , que si salieres mañana , lle-
ves rebozado un paño , porque si della fueres
visto , no acuse de falsa mi peticion .
Cal. Y aun cuatro por tu servicio. Pero
dime, por Dios , ¿ pasó mas ? Que muero por
oir palabras de aquella dulce boca. ¿ Cómo
fuiste tan osada , que sin la conoscer , te mos-
traste tan familiar en tu entrada y demanda?
Celest. Sin la conoscer? Cuatro años fue-
ron mis vecinas , trataba con ellas , hablaba y
reia de dia y de noche. Mejor me conosce su
madre que á sus mismas manos , aunque Me-
libea se ha hecho grande , muger discreta y
gentil.
Parm . Ce , cé, mira , Sempronio, qué te
digo al oido a or
Semp. Dime , ¿ qué dices?
Parm . Aquel atento escuchar de Celesti-
na da materia de alargar en su razon á nues-
tro amo. Llégate á ella , dale del pie, hagá-
mosle de señas que no espere mas , sino que
se vaya : que no hay tan loco hombre nasci-
do , que solo mucho hable.
Cal. Gentil dices , Señora , que es Me-
libea ? Paresce que lo dices burlando. ¿ Hay
nascida su par en el mundo ? ¿ Crió Dios otro
mejor cuerpo ? ¿ Puédense pintar tales facio-
143
nes ( 1 ) , dechado de hermosura ? Si hoy fuera
viva Elena , por quien tanta muerte hubo dé
griegos y troyanos , ó la hermosa Policena,
todas obedescieran á esta señora por quien yo
peno. Si ella se hallara presente en aquel de-
bate de la manzana con las tres Diosas ( 2 ),
nunca sobrenombre de discordia le pusieran ;
porque sin contrariar ninguna , todas conce-
dieran y vinieran conformes en que la lleva-
ra Melibea ; asi que se llamaria manzana de
concordia. Pues cuantas hoy son nascidas que
della tengan noticia , se maldicen y querellan
á Dios , porque no se acordó dellas , cuando
á esta mi señora hizo. Consumen sus vidas,
comen sus carnes con envidia , dánse (3 ) siem-
pre crudos martyrios , pensando con artificio
igualar con la perfeccion , que sin trabajo do-
tó á ella naturaleza ( 4) . Dellas pelan sus ce-
jas con tenacicas y pegones , y cordelejos : de-
llas buscan las doradas yerbas , raices , ramas
y flores para hacer lejias , con que sus cabellos
semejasen á los della : las caras martillando ,
é vistiéndolas ( 5) en diversos matices con un-

(1) Fayciones.
Deesas.
(3) Dándoles.
(4) Natura.
(5) Embistiéndolas.
144
güentos y unturas , y aguas fuertes , posturas
blancas y coloradas , que por evitar prolijidad
no las cuento. Pues la que todo esto halló he-
cho , mira si meresce de un triste hombre co-
mo yo ser servida.
Celest. Bien te entiendo, Sempronio. Dé-
jalo , que él caerá de su asno ( 1 ) y acabará.
Cal. En la que toda natura se remiró por
la hacer perfecta : que las gracias que en to-
das repartió , las juntó en ella. Alli hicieron
alarde (2) cuanto mas acabadas pudieron alle-
garse, porque conosciesen los quel'a viesen ( 3) ,
cuanta era la grandeza de su pintor . Sola una
poca de agua clara con un ebúrneo peyne bas-
ta para esceder á las nascidas en gentileza . Es-
tas son sus armas ; con estas mata y vence; con
estas me cautivo , con estas me tiene ligado y
puesto en dura cadena.
Celest. Calla ya, no te fatigues ; que mas
aguda es la lima que yo tengo , que fuerte esa
cadena que te atormenta. Yo la cortaré con
ella , porque tú quedes suelto . Por ende , da-
me licencia , que es muy tarde , y déjame lle-
var el cordon , porque , como sabes , tengo
dél necesidad .

(1 ) Asna.
(2) Alardes.
Las viesen .
145
Cal. ¡O desconsolado de mi ! La fortuna
adversa me sigue junta : que contigo , ó con
el cordon , ó con entrambos quisiera yo´´estar
acompañado esta noche luenga y escura . Pero
pues no hay bien cumplido en esta penosa vi-
da , venga entera la soledad . Mozos , mozos .
Parm. Señor.
Cal. Acompañad esta ( 1 ) Señora hasta
su casa , y vaya con ella tanto placer y ale-
gria , cuanta conmigo queda tristeza y so-
ledad .
Celest. Quede Dios contigo: mañana será
mi vuelta , donde mi manto y la respuesta ver-
nan en un punto ( 2); pues hoy no hubo tiem-
po : y sufrete , Señor, y piensa en otras cosas.
Cal. Eso no , que es heregia olvidar á
aquella por quien la vida me aplace.

15 ft 61

(1) Acompañá.
(2) unpunto. (1)
146
ARGUMENTO

DEL ACTO SÉPTIMO.

Celestina habla con Parmeno , inducién-


dole a concordia y amistad de Sempronio.
Tráele Parmeno á la memoria la promesa que
le hiciera , de le hacer haber á Areusa , que él
mucho amaba. Vánse á casa de Areusa : qué-
dase ahí la noche Parmeno . Celestina va á su
casa ( 1 ) , llama á la puerta : Elicia le viene á
abrir , increpándola su tardanza.

ACTO SETPIMO.

Celestina , Parmeno , Areusa , Elicia.

Celest. Parmeno, hijo, despues de las pa-


sadas razones , no ha habido oportuno tiem-
po para te decir y mostrar el mucho amor que
te tengo ; y asimismo, como de ni boca todo
el mundo ha oido hasta ahora en ausencia
bien de tí. La razon no es menester repetir-
la , porque yo te tenia por hijo ; á lo menos
casi adoptivo. Asi creia que tú imitaras al na-

(1) Para su casa. dok (S,


147 R
tural ; y tú dasme el pago en mi presencia,
paresciéndote mal cuanto digo, susurrando y
murmurando contra mí en presencia de Calis-
to: Bien pensaba yo que despues que conce-
diste en mi buen consejo , que no habias de
tornarte atras. Todavia me paresce que te que-
dan reliquias vanas , hablando por antojo mas
que por razon : desechas el provecho por con-
tentar la lengua. Oyeme si no me has oido , y
mira que soy vieja , y el buen consejo mora
en los viejos , y de los mancebos es propio el
deleyte. Bien creo que de tu yerro sola la
edad tiene culpa espero en Dios que serás
mejor para mí de aqui adelante , y mudarás
el ruin propósito con la tierna edad ; que co-
mo dicen, múdanse las costumbres con la mu-
danza del cabello y variacion: digo, hijo, cres-
ciendo y viendo cosas nuevas cada dia , por-
que la mocedad en solo lo presente se impide,
y ocupa á mirar ; mas la madura edad no de
ja presente , ni pasado , ni por venir. Si tu-
vieras memoria , hijo Parmeno , del pasado.
amor que te tuve la primera [Link] to ,
mases , venido nuevamente en esta ciudad ,
habia de ser la mia ; pero los mozos curais
poco de los viejos , regis os ( 1 ) á sabor de

(1) Vos,
148
paladar , nunca pensais que teneis ni habeis
de tener necesidad dellos , nunca pensais en
enfermedades , nunca pensais que os puede
esta florecilla de juventud faltar. Pues mira,
amigo , que para tales necesidades como es-
tas , buen acorro es una vieja conoscida , ami-
ga , madre y mas que madre ; buen meson pa-
ra descansar sano , buen hospital para sanar
enfermo , buena bolsa para necesidad , bue-
na arca para guardar dinero en prosperidad ,
buen fuego de invierno , rodeado de asado-
res , buena sombra de verano , buena taberna
para comer y beber. ¿ Qué dirás , loquillo , á
todo esto ? Bien sé que estás confuso por lo
que hoy has hablado : pues no quiero mas de
tí , que Dios no pide mas del pecador de ar-
repentirse y enmendarse. Mira á Sempronio,
yo le hice hombre , de Dios en ayuso ; querria
que fuésedes como hermanos , porque estando
bien con él , con tu amo y con todo el mundo
lo estarias. Mira que es bien quisto , diligen-
te , palaciano ( 1 ) , servidor , gracioso , quiere
tu amistad ; cresceria vuestro provecho dán-
doos el uno al otró la mano. Pues sabes que
es menester que ames , si quieres ser amado;

(1) Palanciano.
149
que no se toman truchas á bragas enjutas. Ni
te lo debe Sempronio de fuero : simpleza es
no querer amar , y esperar de ser amado : lo-
cura es pagar la amistad con odio.
Parm . Madre , mi segundo yerro te con-
fieso , y con perdon de lo pasado , quiero que
ordenes lo porvenir; pero con Sempronio me
parece que es imposible sostener amistad , Él
es desvariado , yo mal sufrido , conciértame
esos amigos.
Celest. Pues no era esta ( 1 ) tu condicion.
Parm. A la mi fe mientras mas fuere cres-
ciendo , mas la primera paciencia me olvida-
ra : no soy el que solia , y asi mesmo Sempro-
nio no hay ni tiene en qué me aproveche.
Celest. El cierto amigo en la cosa incier-
ta se conosce , en las adversidades se prueba:
entonces se allega , y con mas deseo visita la
casa que la fortuna próspera desamparó . ¿ Qué
te diré , hijo , de las virtudes del buen amigo?
No hay cosa mas amada ni mas rara : ningu-
na carga rehusa. Vosotros sois iguales : la pa-
ridad de las costumbres y la semejanza de los
corazones es la que mas la sostiene . Cata , hi-
jo mio , que si algo tienes , guardado te está:

(1) Esa.
150
sabe tú ganar mas, que aquello ganado lo ha-
llaste. Buen siglo haya aquel padre que lo
trabajó. No te se puede dar hasta que vivas
mas reposado y vengas en edad cumplida.
•Parm. ¿ A qué llamas reposado , tia ?
Celest. Hijo , á vivir por tí : á no andar
por casas agenas , lo cual siempre andarás,
mientras no te supieres aprovechar de tu ser-
vicio ; que de lástima que hube de verte roto,
pedí hoy ( 1 ) el manto , como viste , á Calisto:
no por mi manto ; pero porque estando el sas-
tre en casa y tú delante sin sayo, te le diese.
Asi que , no por mi provecho ( como yo senti
que dijiste), mas por (2 ) el tuyo; que si esperas ·
al ordinario galardon destos galanes , es tal,
que en lo que en diez años sacarás , atarás en
la manga . Goza tú mocedad , el buen dia , la
buena noche ; el buen comer y beber , cuan-
do pudieres haberlo no lo dejes , piérdase lo
que se perdiere ; no llores tú la hacienda que :
tu amo heredó, que esto te llevarás deste mun-
do , pues no lo ( 3) tenemos mas de por nues-
tra vida: ¡ O hijo Parmeno ! ( que bien te pue-
do decir hijo , pues tanto tiempo te crié ) to-

(1) Manto.
(2) Tuyo.
(3) No le.
151
ma mi consejo , pues sale con limpio deseo de
verte en alguna honra. ¡ O cuán dichosa me
hallaria , en que tú y Sempronio estuviésedes
muy conformes , muy amigos y hermanos en
todo ; en viéndoos venir á mi pobre casa á
holgar y á verme , y aun á desenojaros con
sendas mochachas .
Parm . ¿ Mochachas , madre mia ?
Celest. A la hé ( 1 ) , mochachas digo , que
viejas harto me soy yo. Cual se la tiene Sem-
pronio ,, y aun sin haber tanta razon , ni te-
nerle tanta aficion como á tí ; que de las en-
trañas me sale cuanto te digo.
Parm. Señora , no vives engañada.
Celest. Y aunque lo viva , no me pena
mucho , que tambien lo hago por amor de
Dios , y en verte solo en tierra agena , y mas
por aquellos huesos de quien te me encomen-
dó; que tú serás hombre y vernás en conos-
cimiento verdadero , y dirás : la vieja Celes-
tina bien me aconsejaba.
Parm. Y aun agora lo siento , aunque soy
mozo : que aunque hoy vias que aquello de-
cia , no era porque me paresciese mal lo que
tú hacias ; pero porque via que le aconsejaba

(1) A lafe. `
152
yo lo cierto , y me daba malas gracias . Pero
de aqui adelante demos tras él; haz de las tu .
yas que yo callaré ; que ya tropecé en no creer-
te cerca deste negocio con él.
Celes. Cerca deste ( 1 ) y de otros trope-
zarás y caerás , mientras no tomares mis con-
sejos , que son de amiga verdadera.
Parm . Ahora doy por bien empleado el
tiempo que siendo niño te serví ; pues tanto
fruto trae para la mayor edad. Rogaré (2 ) á
Dios por el alma de mi padre que tal tutriz
me dejó , y de mi madre que á tal muger me
encomendó.
Celest. No me la nombres , hijo , por Dios,
que se me hinchen los ojos de agua . Y ¿ tuve
yo en este mundo otra tai amiga ? ¿ Otra tal
compañera? ¿Tal aliviadora ( 3 ) de mis trabajos
y fatigas? ¿ Quién suplia mis faltas ? ¿ Quién
sabia mis secretos , á quién descubria mi co-
razon ? ¿ Quién era todo mi bien y mi descan-
so , sino tu madre , mas que mi hermana y co-
madre? Oh qué graciosa era ! ¡ Oh que des-
envuelta , limpia y varonil ! Tan sin pena ni
temor se andaba á media noche de cimenterio

(1) ™ Destos.
(2) Y rogaré.
(3) Aliviador.
153
en cimenterio , buscando aparejos para nues-
tro oficio , como de dia. Ni dejaba cristianos ,
ni moros , ni judios , cuyos enterramientos no
visitaba : de dia los acechaba ( 1 ) , de noche
los desenterraba. Asi se holgaba con la noche
escura , como tú con el dia claro : decia que
aquella era capa de pecadores . Pues maña ,
¿ nó tenia con todas las otras gracias ? Una co-
sa te diré , porque veas qué madre perdiste ,
aunque era para callar ; pero contigo todo pa-
sa. Siete dientes quitó á un ahorcado con unas
tenacicas de pelar cejas , mientras yo le des-
calcé los zapatos. ¿ Pues entrar en un cerco?
Mejor que yo y con mas esfuerzo , aunque yo
tenia harto buena fama : mas que agora que
por mis pecados todo se olvidó con su muer-
te. ¿ Qué mas quieres ; sino que los mismos
diablos la habian miedo ? Atemorizados y es-
pantados los tenia con las turbadas voces que
les daba asi era dellos conoscida , como tú
en tu casa: tumbando venian unos sobre otros
á su llamado: no le osaban décir mentira , se-
gun la fuerza con que los apremiaba. Despues
que la perdí , jamas les oi verdad.
Parm . ( No la medre Dios mas á esta vie-
་་

(1) Asechaba .
154
ja , que ella me da placer con estos loores de
sus palabras . )
Celest. ¿ Qué dices , mi honrado Parmeno,
mi hijo , y mas que hijo ? r
Parm. Digo que¿cómo tenia esa venta-
ja mi madre , pues las palabras que ella y tú
decíades , eran todas unas ?
Celest. ¿ Cómo ; y desto te ( 1 ) maravi-
llas ? ¿ No sabes que dice el refran , que mu-
cho va de Pedro á Pedro ? Aquella gracia de
mi comadre no la alcanzamos ( 2) todas. ¿ No
has visto en los oficios unos buenos y otros
mejores ? Asi era tu madre , que Dios haya:
la primera ( 3 ) de nuestro oficio, y por tal era
de todo el mundo conoscida y querida ; asi
de caballeros , como de clérigos , casados , vie-
jos , mozos y niños . ¿ Pues mozas y doncellas?
Asi rogaban á Dios por su vida , como de sus
mismos padres. Con todos tenia que hacer,
con todos hablaba: si saliamos por la calle,
cuantos topábamos eran sus ahijados ; que fue
su principal oficio partera diez y seis años.
Asi que, aunque tú no sabias sus secretos por
la tierna edad que habias , agora es razon que

(1) Deso te.


(2) Alcanzábamos.
La prima.
155
los ( 1 ) sepas , pues ella es finada y tú hombre.
Parm. Dime , Señora : cuando la justicia
te mandó prender, estando yo en tu casa, ¿ te-
níades mucho conoscimiento?
Celest. ¿ Si teniamos , me dices como por
burla ? Juntas lo hecinos , juntas nos sintie-
ron , juntas nos prendieron y acusaron , y
juntas nos dieron la pena esa vez , que creo
que fue la primera. Pero muy pequeño eras
tú; hoy me espanto (2) como te acuerdas, que
es la cosa que mas olvidada está en la ciudad.
Cosas son que pasan por el mundo : cada dia
verás quien peque y pague , si sales á ese
mercado.
Parm . Verdad es; pero del pecado lo
peor es la perseverancia ; que asi como el pri-
mer movimiento no es en mano del hombre,
aşi el primer yerro : do dicen , que quien yer-
ra y se enmienda , á Dios se encomienda.
Celest. ( Lastimásteme , don loquillo. ¿A
las verdades nos andamos ? Pues espera , que
yo tocaré donde te duela. )
Parm. ¿ Qué dices , madre ?
Celest. Hijo , digo , que sin aquella pren
dieron cuatro veces á tu madre , que Dios ha-

(1) Lo.
(2) Yo me espanto .
156
ya ( 1 ) ; y aun la una la levantaron que era
Bruja , porque la hallaron de noche con unas
candelillas cogiendo tierra de una encrucija-
da , y la tuvieron medio dia en una escalera
en la plaza puesta, y uno como rocadero pin-
tado en la cabeza. Pero no fue nada : algo
han de sufrir los hombres en este triste mun-
do para sustentar sus vidas y honras : y mira
en cuan poco lo tuvo con su buen seso , que
ni por eso dejó dende en adelante de usar me-
jor (2 ) de su oficio . Esto ha venido por lo que
decias del perseverar en lo que una vez se
yerra. En todo tenia gracia ; que en Dios y
en mi consciencia , aunque en ( 3 ) aquella es-
calera estaba (4 ) , parescia que á todos los de
abajo no tenia en una blanca , segun su me-
neo y presencia. Asi que los que algo son , y
valen y saben , como ella , son tambien los
que ( 5) mas presto yerran . Verás quien fue
Vergilio, y que tanto supo ; más ya habrás oi-
do como estuvo en un cesto colgado de una
torre , mirándolo toda Roma ; pero por eso

(1) Sola , y la levantaron que.


(2) Su.
(3) Aun en.
(4) Y.
(5) Son los que.
157
no dejó de ser honrado , ni perdió el nombre
de Vergilio.
Parm. Verdad es lo que dices ; pero eso
no fue por justicia .
Celest. Calla , bobo , poco sabes de acha-
que de Iglesia. ¿ Cuánto es mejor por mano
de justicia , que de otra manera ? Sabíalo me
jor el cura , que Dios haya , que viniendo á
consolarla , le dijo , que la santa Escritura te-
nia , que bienaventurados eran los que pade-
cian ( 1 ) persecucion por la justicia , y que
aquellos poseerian el reyno de los cielos . Mi-
ra si es mucho pasar algo en este mundo por
gozar de la gloria del otro ; y mas que segun
todos (2 ) decian , á tuerto y sin razon , y con
falsos testigos y recios tormentos la hicieron
aquella vez confesar lo que no era ; pero con
su buen esfuerzo, y como el corazon avezado
á sufrir hace las cosas mas leves de lo que son,
todo lo tuvo en nada . Que mil veces le oia ( 3)
decir : si me quebré el pie , fue por mi bien,
porque soy mas conoscida que antes . Asi que
todo esto pasó tu buena madre acá , debemos
creer que la dará Dios buen pago allá , si es

(1) Padescian por la.


(2) En el otro ; mas segun que todos.
(3) Oian.
12
158
verdad lo que nuestro cura nos dijo : y con
esto me consuelo. Pues séme tú ( 1 ) , como
ella , amigo verdadero , y trabaja por ser bue-
no , pues tienes á quien parezcas : que lo que
tu padre te dejó , á buen seguro lo tienes.
Parm. Agora dejemos los muertos y las
herencias : hablemos en los presentes nego-
cios , que nos va mas que traer los pasados á
la memoria. Bien te se acordará , no ha mu-
cho que prometiste que me barias haber á
Areusa , cuando en mi casa te dije como mo-
ria por sus amores.
Celest. Si te lo prometí , no lo he olvi-
dado , ni creas que he perdido con los años
la memoria : que mas de tres jaques ha rece-
bido de mí sobre ello en tu ausencia. Ya creo
que estará bien madura : vamos de camino
por su casa (2) , que no se podrá escapar de
mate : que esto es lo menos que yo por tí
tengo de hacer.
Parm. Yo ya desconfiaba de la poder al-
canzar , porque jamas pude (3) acabar con
ella , que me esperase á poderle decir una pa-
labra ; y como dicen , mala señal es de amor ,

(1) Seyme pues tú.


(2) Pur casa.
Podia.
159
huir y volver la cara ; senti en mi gran des-
confianza en esto ( 1 ).
Celest. No tengo en mucho tu descon
fiar (2 ), no me conosciendo , ni sabiendo co-
mo agora que tienes tanto de tu mano la maes-
tra destas labores. Pues agora verás cuanto
por mi causa vales , cuanto con las taies pue-
do , cuanto sé en casos de amor. Anda paso:
ves aqui su puerta entremos quedo no nos
sientan sus vecinas. Atiende , y espera deba-
jo desta escalera , subiré yo á ver lo que se
podrá hacer sobre lo hablado; y por ventura
haremos mas que tú ni yo traemos pensado,
Areusa. ¿ Quién anda ahí ? ¿ Quién sube
á tal hora en mi cámara ? Í .
Celest. Quien no te quiere mal (3) ; quien
nunca da paso que no piense en tu provecho;
quien tiene mas memoria de tí que de sí (4)
misma : una enamorada tuya , aunque vieja.
Areus. (Válala el diablo á esta vieja , con
que viene como estantigua á tal hora. ) Tia,
señora , ¿ qué buena venida es esta tan tarde?
Ya me desnudaba para acostarme (5).

(1) Deshucia desto.


(2) Desconfianza.
(3) Por cierto,
(4) De mi misma.
(5) Acostar.
160
Celest. ¿Con las gallinas , hija ? Asi se
hará la hacienda. Andar, pase : otro es el que
ha de llorar las necesidades , que no tú : yer-
ba pasce quien lo ( 1 ) cumple : tál vida , quien
quiera se la querria.
Areus. ¡ Jesú! Quiérome tornar á vestir,
que he frio.
›Celest. No harás por mi vida sino entrarte
en la cama , que desde allí ( 2) hablarémos .
Areus. Asi goce de mí , pues que lo he
bien menester , que me siento mala hoy todo
el dia : asi que necesidad mas que vicio me
hace ( 3 ) tomar con tiempo las sábanas por
faldas (4).
Celest. Pues no estés asentada , acuéstate
y métete debajo de la ropa , que paresces sy-
rena. ¡ Ay cómo huele toda la ropa en bullén-
dote! A osadas que está todo á punto : siem-
pre me pagué de tus cosas y hechos , y de tu
limpieza y atavio. ¡ Qué fresca estás , bendí-
gate Dios ! ¡ Qué sábanas y qué colcha ; qué
almohadas , y qué blancura ! Tal sea mi ve-
jez , cual todo me paresce. Perla de oro , ve-

(1) La.
(2) Allá.
(3) Hizo.
Faldetas.
161
rás si te quiere bien quien te visita á tales ho-
ras : déjame mirarte á toda voluntad ( 1 ) , que
⚫ me huelgo.
Areus. Paso, madre , no llegues á mí,
que me haces coxquillas , y provócasme á reir,
y la risa acresciéntame el dolor.
Celest. ¿ Qué dolor , mis amores ? ¿ Búr-
laste por mi vida conmigo?
Areus. Mal gozo vea de mí , si burlo; sino
que ha cuatro horas que muero de la madre,
que la tengo subida en los pechos , que me
quiere sacar deste mundo : que no soy tan
viciosa como piensas .
Celest. Pues dame lugar , tentaré : que
aun algo sé yo deste mal por mi pecado , que
cada una se tiene su madre , y zozobras della.
Areus. Mas arriba la siento sobre el es-
tómago.
Celest. Bendigate Dios , y señor san Mi-
guel , ángel ( 2 ) , ¡ y qué gorda y fresca estás !
¡ Qué pechos y qué gentileza ! Por hermosa te
tenia hasta agora viendo lo que todos podian
ver; pero agora te digo que no hay en la ciu-
dad tres cuerpos tales como el tuyo , en cuan-
to yo conozco. No paresce que hayas quince

(1) Hé , déjame mirarte toda á voluntad.


(2) Arcangel. "
162
años. ¡ Oh quien fuera hombre , y tanta parte
alcanzara de tí para lograr ( 1 ) tal vista! Por
Dios , pecado ganas en no dar parte destas '
gracias a todos los que bien te quieren ; que
no te las dió Dios para que pasasen en valde
por el frescor de tu juventud debajo de seis
dobleces de paño y lienzo. Cata que no seas
avarienta de lo que poco te costó : no atesores
tu gentileza ; pues es de su natura tan comu-
nicable como el dinero : no seas él perro del
hortelano (2 ); y pues (3) no puedes de tí pro-
pia gozar , goce quien puede. Que no creas
en valde fuiste criada , que cuando nasce ella,
nasce él, y cuando él , ella . Ninguna cosa hay
criada en el mundo ( 4 ) superflua , ni que con
acordada razon no proveyese della natura.
Mira que es pecado fatigar y dar pena á los
hombrés , pudiéndolos remediar.
Areus. A la hé agora , madre , ya no me
quiere ninguno : dame algun remedio para mi
mal y no estés burlando de mí.
Celest. Deste tan comun dolor todas so-
mos , mal pecado , maestras. Lo que he visto
[། ༈ སྲོང་ས་

(1) Gozar.
(2) Hortolano.
(3) · Tu. babot sliDN
(4) Al mundo .
163
á muchas hacer , y lo que á mi siempre me
aprovecha , te diré : porque como las calida-
des de las personas son diversas , asi las me-
dicinas ( 1 ) hacen diversas sus operaciones y
diferentes. Todo el olor fuerte es bueno , asi
como de póleo , ruda , enciensos (2) , humo
de plumas de perdiz , de romero, dé mosque-
te , de incienso recebido con mucha diligen-
cia , aprovecha y afloja el dolor, y vuelve po-
co á poco la madre á su lugar. Pero otra cosa
hallaba yo siempre por mejor (3) que todas;
y esta no te la quieró (4) decir , pues tan sanc-
ta te me haces.
"
Areus. ¿ Qué , por mi vida , madre ? Ves-
me penada , y encúbresme la salud ?
Celest. Anda , que bien me entiendes ; no
te hagas boba. Į
Areus. Ya , ya : mala landre me mate,
si te entendia; pero ¿ qué quieres que haga?
Sabes que se partió ayer aquel mi amigo com
su capitan á la guerra : ¿ habíale de hacer
ruindad ?
Celest. Verás , ¡ y qué daño , y qué gran
ruindad ! Heste alem X

(1) Melecinas.
(2) Asensios.
(3) Mejor que.
No te quiero.
164
Areus. 3 Por cierto , sí seria ; que me da
todo lo que he menester , tiéneme honrada ,
favoréceme , y trátame como si fuese su señora.
Celest. Pero aunque todo eso sea , mien-
tras no parieres , nunca te faltará este mal de
ahora , de lo cual él debe ser causa ; y si no
crees en dolor , cree en color , y verás lo que
viene de su sola compañia.
Areus. No es sino mi mala ( 1) dicha : mal-
dicion mala mis padres me echaron . Qué ¿ es-
tá ya por probar todo eso ? Pero dejemos es-
to (2 ) , que es tarde , y dime , já qué fue tu
venida (3)?
Celest. Ya sabes lo que de Parmeno te hu-
be dicho : quéjaseme que aun ver no le quie-
res : no sé por qué ( 4 ) , sino porque sabes que
lo quiero yo bien , y le tengo por hijo. Pues
por cierto de otra manera miro yo á tus (5)
cosas; que hasta tus vecinas me parescen bien ,
y se me
7 alegra el corazon cada vez que las
veo , porque sé que hablan (6 ) contigo. 4
Areus. No vives , tia señora , engañada.

(1) Er mala.
(2) Eso.
(3) Buena venida. [Link].
(4) Porque no.
(5) Yo tus.
(6) Se hablan contigo.
165
Celest. No lo sé , á las obras creo , que
las palabras de valde las venden donde quie-
ra ; porque el amor nunca se paga sino con
puro amor, y las obras con obras. Ya sabes el
deudo que hay entre ti y Elicia , la cual tiene
Sempronio en mi casa: Parmeno y él son com-
pañeros , sirven á este señor que tú conosces,
y por quien tanto favor podrás tener. No me
niegues ( 1 ) lo que tan poco hacer te cuesta.
Vosotras parientas , ellos compañeros : mira
como viene mejor medido , que lo ( 2 ) que-
remos : aquí viene conmigo; verás , si quieres
que suba.
Areus. ¡ Amarga de mí , si nos ha oido!
Celest. No , que abajo queda : quiérole
hacer subir resciba tanta gracia que le co-
nozcas y hables , y muestres buena cara. Y si
tal te paresciere , goce él de ti , y tú dél , que
aunque él gane mucho , tú no pierdes nada.
Areus. Bien tengo , Señora , conoscimien
to como todas tus razones , estas y las pasa-
das, se enderezan en mi provecho ; pero ¿ có-
mo quieres que haga tal cosa , que tengo á
quien dar cuenta , como has oido , y si soy
sentida , matarme ha ? Tengo vecinas envidio-

(1) No niegues.
(2) Lo que.
166
sas ; luego lo dirán. Asi que , aunque no haya
mas de perdello , será mas que ganaré ( 1 ) en
agradar al que me mandas.
Celest. Eso que temes , yo lo proveí pri-
mero , que muy paso entramos.
Areus. No lo digo por esta noche, sino
por otras muchas .
Celest. ¿ Cómo , desas eres ? ¿ Desta mane-
ra te tratas ? Nunca tú harás cosa (2) con so-
brado . Ausente le has miedo , ¿ qué harias sí
estuviese en la ciudad ? En dicha me cabe,
que jamas ceso de dar consejo (3 ) á bobos,
y todavia hay quien yerre ; pero no me mara-
villo , que es grande el mundo , y pocos los
esperimentados . ¡ Ay , ay , hija ! ¿ત Si vieses el
saber de tu prima , y cuánto le (4) ha apro-
vechado mi crianza y consejo , y qué gran
maestra está; y aun que no se halla ella mal
con mis castigos : que uno en la cama y otro
en la ( 5) puerta , y otro que sospira por ella ,
en su casa se precia de tener ; y con todos
cumple , Y á todos muestra buena cara , y to-
dos piensan que son muy queridos , y cada

(1) Ganar. , #
( 2) Casa.
(3) Consejos.
(4) Qué tanto le. la ek
(5) En la sa.
167
uno piensa que no hay otro , y que él solo es
el privado , y él solo es el que le da lo que ha
menester? ¿Y tú temes que con dos que ten-
gas , que las tablas de la cama lo han de des-
cubrir? ¿ De una sola gotera te mantienes? No
te sobrarán muchos manjares : no quiero ar-
rendar tus escamochos. Nunca uno me agra-
dó, nunca en uno puse toda mi aficion . Mas
pueden dos ; mas cuatro , y mas dan y mas
tienen , y mas hay en que escoger. No hay co-
sa mas perdida , hija , que el mar que no sa-
be sino un horado ; si aquel le tapan , no sa-
brá adonde se esconder ( 1 ) del gato. Quien no
tiene sino un ojo, mira á cuanto peligro anda.
Una ánima sola ni canta ni llora ; un frayle
solo pocas veces le encontrarás por la calle;
una perdiz sola por maravilla vuela ; un man-
jar solo contino , presto pone hastío ; una
golondrina no hace verano ; un testigo solo
no es entera fe ; quien sola una ropa tiene,
presto la envejece. ¿ Qué quieres , hija , deste
número de uno ? Mas inconvenientes te diré
del , que años tengo á cuestas. Ten siquiera
dos , que es compañia loable ; como tienes dos
orejas , dos pies , dos manos , dos ojos , y dos

(1) No habrá donde se [Link] el


168
sábanas en la cama : como dos camisas para
remudar; y si mas quisieres , mejor te irá , que
mientras mas moros , mas ganancia. Honra
sin provecho , no es sino como anillo en el
dedo ; y pues entrambos no caben en un saco,
acoge la ganancia . Sube , hijo Parmeno.
Areus. No suba ; landre mala me mate,
que me fino de empacho : que no lo conozco,
siempre hube vergüenza dél.
Celest. Aqui estoy yo que te la quitaré,
y cubriré y hablaré por entrambos, que otro
tal empachado es él.
Parm. Señora , Dios salve tu graciosa
presencia.
Areus. Gentil hombre , buena sea tu venida,
Celest. Llégate acá, asno , ¿ adónde te vas
allá á sentar en el rincon? No seas empachado,
que al hombre vergonzoso el diablo trajo (1)
á palacio. Oidme entrambos lo que digo : ya
sabes tú , Parmeno amigo , lo que te prometí,
y tù , hija mia , lo que te tengo rogado ; deja-
da á parte la dificultad con que me lo has
concedido. Pocas razones son necesarias, por-
que el tiempo no lo padesce. El siempre ha
vivido penado por tí ; pues viendo su pena,

(1) Lo trujo.
169
sé que no le querrás matar , y aun conozco
que él te parece tal , que no será malo para
quedarse acá esta noche en casa,
Areus. Por mi vida , madre , que tal no
sea (1). Jesú, no me lo mandes.
Parm. Madre mia , por amor de Dios , que
no salga yo de aqui sin buen concierto , que
me ha muerto de amores su vista : ofréscele
cuanto mi padre te dejó para mí : dile que le
darás cuanto tengo. Ea , díselo , que me pa-
resce que no me quiere mirar.
Ja Areus. ¿ Qué te dice ese señor á la oreja?
¿ Piensa que tengo de hacer nada de lo que
pides (2)?
Celest. No dice , hija , sino que se huel-
ga mucho con tu amistad , porque eres perso-
na tan honrada en quien cualquier beneficio
cabrá bien. Llégate acá , negligente , vergon
zoso , que quiero ver para cuanto eres , an-
tes ( 3) que me vaya : retózala en esa ( 4) cama.
dreus. No será él tan descortés , que en-
tre en lo vedado sin licencia.
Celest. ¿ En cortesias y licencias estás?

(1) Se haga.
(2) Pide.
(3) Ante.
Esta.
170
No espero mas aqui : yo fiadora que tú ama-
nezcas sin dolor, y él sin color : mas como es
un putillo , gallillo , barbiponiente , entiendo
que en tres noches no se le mude la cresta ( 1 ) .
Destos me mandaban á mí comer en mi tiem
po los médicos de mi tierra , cuando tenia me-
jores dientes.
Areus. Ay , Señor mio , no me trates de
tal manera : ten mesura por cortesía ; mira
las canas de aquella vieja honrada que estan
presentes. Quítate allá , que no soy de aque-
llas que piensas : no soy de las que pública-
mente estan á vender sus cuerpos por dinero,
Asi goce de mí , de casa me salga , si hasta
que Celestina mi tia sea ida , á mi ropa tocas.
Celest.¿Qué es eso (2 ) , Areusa ? ¿ Qué
son esas (3) estrañezas y esquividad ? ¿ Estas
novedades y retraimientos? Paresce, hija , que
no sé yo qué cosa es esto ; que nunca vi estar
un hombre con una muger juntos. Que jamas
pasé por ello , ni gocé de lo que gozas. Y que
no sé lo que pasau , y lo que dicen y hacen .
¡ Guay de quien tal oye como yo ! Pues aví-
sote de tanto que fui errada como tú , y tuve

(1) Demude la cresta.


(2) Esto.
Estas.
171
amigos ; pero nunca el viejo ni la vieja echa-
ba de mi lado , ni su consejo en público ni
en secreto. Para la muerte que á Dios debo,
mas querria una gran bofetada en mitad de
mi cara. Paresce que ayer nascí, segun tu en-
cubrimiento. Por hacerte á tí honesta , me ha
ces á mí nescia y vergonzosa , y de poco se-
creto y sin esperiencia , y me amenguas en
mi oficio por alzarte á tí en el tuyo. Pues de
cosario á cosario no se pierden mas que los
barriles : mas te alabo yo detras , que tú le
estimas delante.
Areus. Madre, si erré haya perdon , y
llégate mas acá , y él haga lo que quisiere;
que mas quiero tener á tí contenta , que no á
mi : antes me quebraré un ojo que enojarte.
Celest. No tengo ya enojo ; pero digote-
lo para en adelante. Quedaos á Dios , que me
voy sola (1 ) , porque me haceis dentera con
vuestro besar y retozar ; que aun el sabor en
las encias me quedó , no le perdí con las
muelas.
Areus. Dios vaya contigo.
Parm. Madre , ¿ mandas que te acom-
pañe ?

(1) Voyme sola.


172
Celest. Seria quitar de un santo para pô-
ner en otro. Acompáñeos Dios , que yo vieja
soy, que no he temor ( 1 ) que me fuercen en
la calle.
Elic. ΕΙ perro ladra : ¿ si vendrá este dia-
blo de vieja ?
Celest. Ta , ta , ta.
Elic. ¿ Quién es , quién llama ? ·
Celest. Bájame á abrir , hija.
Elic. Estas son tus venidas : andar de no-
che es tu placer : ¿ por qué lo haces ? ¿ Qué
larga estada fue esta , madre ? Nunca sales pa-
ra volver á casa . Por costumbre lo tienes :
cumpliendo con uno dejas ciento desconten-
tos ; que has seido hoy buscada del padre de
la desposada que llevaste el dia de Pascua al
racionero , que la quiere casar de aqui á tres
dias , y es menester que la remedies , pues
que se lo prometiste , para que no sienta su
marido la falta de la virginidad .
Celest. No me acuerdo , hija , por quien
dices.
Elic. ¿ Cómo no te acuerdas ? Desacor-
dada eres cierto . ¡ Oh cómo caduca la memo-
ria! Pues por cierto tú me dijiste cuando la

(1) Miedo.
173
llevabas, que la habias renovado siete veces.
Celest. No te maravilles , hija , que quien
en muchas partes derrama su memoria , en
ninguna la puede tener. Pero dime si tornará.
Elic. Mire , si tornará. Tiénete dada una
manilla de oro en prendas de tu trabajo; ¿y
no habia de venir?
Celest. * ¿La de la manilla es ? Ya sé por
quién dices. ¿Por qué tú no tomabas el apa-
rejo , y comenzabas á hacer algo ? Pues en
aquellas tales te habias de avezar y de pro-
bar::i¡ de cuántas veces me lo has visto hacer!
Si no , ahi te estarás toda tu vida hecha bes-
tia sin oficio ni renta ; y cuando seas de mi
edad llorarás la holgura de ahora: que la mo-
cedad ociosa acarrea la vejez arrepentida
y trabajosa. Hacíalo yo mejor cuando tu a-
buela , que Dios haya , me mostraba este ofi-
cio , que á cabo de un año sabia mas que
ella.
Elic. No me maravillo , que muchas ve-
ces , como dicen , al maestro sobrepuja el
buen discípulo , y no va esto sino en la gana
con que se aprende. Ninguna sciencia es bien
empleada en el que no la tiene aficion yo
le tengo á este oficio odio , tú mueres tras
ella.
Celest. Tú te lo dirás todo . Pobre vejez
13
174
quieres. ¿Piensas que nunca has de salir de
mi lado?
Elic. Por Dios , dejemos enojo , y al
tiempo el consejo. Hayamos mucho placer.
Mientras hoy tuviéremos de comer , no pen-
semos en mañana . Tan bien se muere el que
mucho allega , como el que pobremente vive,
y el doctor como el pastor , y el papa como
el sacristan , y el señor como el siervo, y el de
alto linaje como el de bajo , y tú con tu ofi-
cio como yo sin ninguno : no habemos de vi-
vir siempre : gocémonos y holguémonos ( 1 ),
que la vejez pocos la ven , y de los que la
ven ninguno murió de hambre . No quiero
en este mundo sino dia y vito , y parte en
paraiso ; que aunque los (2) ricos tienen me-
jor aparejo para ganar la gloria que quien
poco tiene , no hay ninguno ( 3 ) contento, no
hay quien diga , harto tengo : no hay ningu
no que no trocase ( 4 ) mi placer por sus dine-
ros. Dejemos cuidados agenos , y acostémo-
nos , que es hora : que mas me engordará un
buen sueño sin temor, que cuanto tesoro hay
en Venecia.

(1 ) Gocemos y kolguemos.
(2) Aunque los.
(3) Ningun.
(4) Alguno con quien trocase.
175

ARGUMENTO

DEL OCTAVO АСТО .

La mañana viene : despierta Parmeno y


despídese de Areusa : vase ( 1 ) para casa de
Calisto su señor : halla ( 2 ) á la puerta á Sem-
pronio , conciertan su amistad . Van juntos á
la cámara de Calisto , hállanle hablando con-
sigo mismo : levantado va á la iglesia.

ACTO OCTAVO

Parmeno , Areusa , Calisto , Sempronio.

Parmeno. ¿Amanesce , ó qué es esto què


tanta claridad está en esta cámara ?
Areus. ¿Qué amanescer? Duerme , señor,
que aun agora nos acostamos . No he yo pe-
gado los ojos , ¿ ya habia de ser de dia ? Abre
por Dios esa ventana de tu cabecera , y ver-
lo has.
Parm . En mi seso estó yo , señora, que

(1) Y vase.
(2) Halló.
:
176
es de dia claro , en ver entrar luz por entre
las puertas. ¡ Oh traidor de mí ! ¡ En qué gran
falta he caido con mi amo ! De mucha pena
soy digno : ¡ oh qué tarde es !
Areus. ¿Tarde ?
Parm. Y muy tarde.
Areus. Pues asi goce de mi ánima , que
no se me ha quitado el mal de la madre. No
sé cómo puede ( 1) ser.
Parm. ¿ Pues qué quieres , mi vida?
Arcus. Que hablemos en mi mal.
Parm. Señora , si lo hablado no basta,
lo que mas es necesario me perdona , por-
que es ya mediodia. Si voy mas tarde , no
seré bien rescebido de mi amo : yo verné ma-
ñana y cuantas veces despues mandares; que
por eso hizo Dios un dia tras otro , porque
lo que en uno no bastase , se cumpliese en
otro. Y aun porque mas nos veamos , resci-
ba de tí esta gracia , que te vayas hoy á las
doce del dia á comer con nosotros á su casa
de Celestina.
Areus. Que me place , de buen grado. Ve
con Dios , junta tras tí la puerta.
Parm. A Dios te quedes. ¡ Oh placer sin-

(1) Pueda.
177
gular ; oh singular alegria ! ¿Cuál hombre es,'
ni ha sido mas bienaventurado que yo? ¿Cuál
mas dichoso y bienandante , que un tan es-
celente don sea por mí poseido ; y cuan pres
to pedido, tan presto alcanzado ? Por cierto,
si las traiciones desta vieja con mi corazon
yo pudiese sufrir, de rodillas habia de andar
á la complacer. ¿ Con qué pagaré yo esto?
¡ Oh alto Dios! ¿A quién contaria yo este go
zo ; á quién descubriria tan gran secreto; á
quien daré yo parte de mi gloria ? Bien me
decia la vieja , que de ninguna prosperidad
es buena la posesion sin compañia. El pla-
cer no comunicado, no es placer. ¿ Quién sen-
tiria esta mi dicha , como yo la siento? A Sém-
pronio veo á la puerta de casa : mucho ha
madrugado, Trabajo tengo con mi amo , si es
salido fuera : no será , que no es acostum-
brado ; pero como agora no anda en su seso,
no me maravillo que haya pervertido su cos-
tumbre.
Semp. Parmeno hermano , si yo supiese
aquella tierra , donde se gana el sueldo dur-
miendo , mucho haria por ir allá , que no da-
ria ventaja á ninguno : tanto ganaria como o-
tro cualquiera ( 1 ). ¿Y cómo , holgazan , des-

(1) Como cualquiera.


178
cuidado fuiste para no tornar ? No sé qué
crea de tu tardanza , sino que quedaste á es-
calentar la vieja esta noche , ó á rascarle los
pies ( 1 ), como cuando chiquito.
Parin. Oh Sempronio, amigo y mas que
hermano ! Por Dios no corrompas ( 2 ) mi pla-
cer, no mezcles tu ira con mi sufrimiento; no
reyuelvas ( 3 ) tu descontentamiento con mi
descanso ; no agües con tan turbia agua el
claro licor (4 ) del pensamiento que traigo; no
enturbies con tus envidiosos castigos y odio-
sas reprensiones, mi placer. Rescibeme con.
alegria , y contarte he maravillas de mi bue-
na andanza pasada .
-Semp. Dilo,od dilo : ¿ es algo de Melibea ?
¿ Hasla visto?
& Puri , ¿Qué de Melibea ? Es de otra que
yo mas quiero ; y aun tal , que si no estoy en-
gañado, puede vivir con ella en gracia y her-
mosura ; sé que (5) no se encerró el mundo
y todas sus gracias en ella .
Semp. ¿Qué es esto , desvariado ? Reir-

4
(1) 4 A rascar los pies.
(2) Corrumpas.
(3) Envuelvas.
(4) Licuor.
(5) Si , que ,
179
me querria , sino que no puedo. Ya todos
amamos , el mundo se va á perder. Calisto á
Melibea , yo á Elicia , tú de envidia has bus-
cado con quien perder ese poco de seso que
tiones.
Parm. Luego locura es amar, y yo soy
loco y sin seso ! Pues si la locura fuese ( 1 )
dolores , en cada casa ( 2) habria voces .
Semp. * Segun tu opinion, si eres : que yo
te he oido dar consejos vanos á Calisto , y
contradecir á Celestina en cuanto hablaba (3);
y por impedir mi provecho y el suyo , huelgas
de no gozar tu parte, Pues don villano ( 4) ,
murmurador, á las manos mehas venido don-
de te podré dañar , y lo haré. ‹ :
CA Parm. No, es , Sempronio ; verdadera
fuerza y poderio dañar y empescer; mas apro-
vechar y guarescer , y mayor ( 5 ) quererlo ha-
cer, Yo siempre te tuve por hermano : no se
cumpla por Dios en tí lo que dicen que pe-
queña causa desparte conformes amigos. Muy
mal me tratas , no sé de donde nasce este ran-

(1) Fuesen. 1
(2) En casa.
(3) Habla .
(4) Pues á las manos , don villano.
Muy mayor.
180
cor. No me indignes, Sempronio, con tan las-
timeras razones . Cata , que es muy rara la pa-
ciencia que agudo baldon no penetre y tras-
pase.
Semp. No digo mas en esto , sino que se
echo otra sardina para el mozo de caballos ,
pues tú tienes amiga.
Parm. Estás enojado ; quiérote sufrir,
aunque mas mal me trates ; pues dicen que
ninguna humana pasion es perpétua ni du
rable.
Semp. Mas maltratas tú á Calisto , acon-
sejando á él lo que para ti huyes , diciendo
que se aparte de amar á Melibea , hecho ta-
blilla de meson , que para si no tiene abrigo
y dálo á todos. Oh Parmeño ! Agora podrás
ver cuán facil cosa es reprehender vida age-
na , y cuán duro guardar cada cual la suya!
No digo mas , pues tú eres testigo ; y de aqui
adelante veremos cómo te has , pues ya tienes
tu escudilla como cada cual. Si tú mi amigo
fueras, en la necesidad que de tí tuve me habias
de favorescer, y ayudar á Celestina en mi pro-
vecho , y no hincar un clavo de malicia á ca-
da palabra. Sabe que como la hez de la taber-
na despide á los borrachos , asi la adversidad
ó necesidad al fingido amigo ; luego se des-
cubre el falso metal dorado por encima.
181
Parm . Oido lo habia decir , y por espe
riencia lo veo , nunca venir placer sin con-
traria zozobra en esta triste vida : á los ale-
gres , serenos y claros soles , nublados es-
curos y pluvias vemos suceder : á los solaces
y placeres , dolores y muertes los acompa-
ñan ( 1 ): á las risas y deleites , llantos y llo-
ros y pasiones mortales los siguen : finalmen-
te , á mucho descanso y sosiego , mucho pe-
sar y tristeza. ¿Quién podría ( 2) tán alegre
venir como yo agora ? ¿ Quién tan triste rece-
bimiento padescer? ¿Quién verse, como yo me
ví , con tanta gloria alcanzada con mi queri-
da Areusa? ¿Quién caer della , siendo tan mal
tratado tan presto , como yo de tí? Que no
me has dado lugar á podértelo decir (3) cuan-
to soy tuyo , cuanto te he de favorescer en
todo, cuanto soy arrepiso de lo pasado, cuan-
tos consejos y castigos buenos he rescebido
de Celestina en tu favor y provecho , y de
todos : como pues este juego de nuestro amo
У Melibea está en nuestras manos ( 4) , pode-'
mos agora medrar , ó nunca.
Semp. Bien me agradan tus palabras , si

(1) Ocupan .
(2) Podra.
(3) Poderte decir.
Nos está entre las manos.
182
tales tuvieses las obras , á las cuales espero
para haberte de creer. Pero por Dios que
me digas , ¿ qué es eso que dijiste de Areusa?
Paresce que conoces tú á Areusa , su prima
de Elicia.
Parm. Pues qué es todo el placer que
traygo , sino haberla alcanzado ?
Semp. ¡ Cómo se lo dice el bobo ( 1 )! De
risa no puede hablar : ¿ á qué llamas haberla
alcanzado ? ¿Estaba en alguna ( 2 ) ventana ,
qué es esto (3) ?
Parm. A ponerla en duda si queda (4)
preñada ó no,
Semp. , Espantado me tienes : mucho pue-
de el contino trabajo; una continua gotera
horadará una piedra.
Parm. Verás que tan contínua ( 5 ) , que
ayer lo pensé y ya la tengo por mia...
Semp. La vieja anda por ahí,
Parm. ¿En qué lo vés ?
Semp... Que ella me habia dicho, que te
queria mucho y que te la haria haber. Di-
choso fuiste, no heciste sino llegar y recau

(1) Al bobo.
(2) A alguna.
(3) Eso.
(4) Quedase.
(5) Contino.
183..
dar ; por esto dicen : mas valę á quien Dios
ayuda , que á quien mucho madruga ; pero
tal padrino tuviste.
Parm. Di madrina , que es mas cierto;
asi que , quien á buen arbol se arrima, bue-
na sombra le cobija. Tarde fui ( 1 ); pero tem;
prano recaudé. ¡ Oh hermano ! ¿Qué te con-
taria de sus gracias de aquella muger , de su
habla , y hermosura de su cuerpo? Pero que-
de para mas oportunidad.
Semp. ¿ Puede ser sino prima, de Elicia?
No me dirás tú tanto (2) , cuanto estotra no
tenga mas : todo lo creo; pero ¿ qué te cues-
ta? હૈં hasle dado algo?
ifParm. No cierto ; mas aunque hubiera,
era bien empleado ; de todo bien es capaz
En tanto son las tales tenidas , cuanto caro
son compradas : tanto valen cuanto cuestan:
nunca mucho costó poco , sino á mí esta se
ñora. A comer la convidé para casa de Celes-
tina , y si te place vamos todos allá.
Semp. ¿Quién , hermano?
Parm . Tú y ella , y allá está la vieja y
Elicia : habremos placer. I
Semp. ¡Oh Dios ! ¡ y cómo me has ale-

(1 ) Fue.
(2) No dirás tanto.
184
grado! Franco eres , nunca te faltaré. Como
te tengo por hombre, como creo que Dios te
ha de hacer bien , todo el enojo que de tus
pasadas hablas tenia , se me ha tornado en
amor. No dudo ya tu confederacion con nos-
otros ser la que debe. Abrazarte quiero, sea-
mos como hermanos , vaya el diablo para
ruin : sea lo pasado cuestion ( 1 ) de san Juan,
y asi paz para todo el año , que las iras de
los amigos siempre suelen ser reintegracion
del amor. Comamos y holguemos , que nues-
tro amo ayunará por todos.
Parm. ¿Y qué hace el desesperado?
Semp. Alli está tendido en el estrado
cabe la cama , donde le dejaste anoche; que
ni ha dormido (2 ), ni está despierto. Si allá
entro, ronca : si me salgo , canta ó devanea:
no le tomo tiento , si con aquello pena ó
descansa .
Parm. ¿Qué dices ? ¿Y nunca me ha lla-
mado, ni ha tenido memoria de mí?
Semp. No se acuerda de sí , ¿ acordarse
ha de ti?
Parm. Aun hasta en esto me ha corrido
buen tiempo. Pues asi es, mientras recuerda,

(1) Quistion.
(2) Ni ha dormido , ni.
185
quiero enviar la comida á que la aderescen.
Semp. ¿ Qué has pensado enviar para
que aquellas loquillas te tengan por hombre
cumplido , bien criado y franco ?
Parm. En casa llena , presto ( 1 ) se ade-
reza la cena : de lo que hay en la despensa
basta para no caer en falta. Pan blanco, vino
de Morviedro (2 ), un pernil de tocino, y mas
seis pares de pollos que trajeron estotro dia
los renteros de nuestro amo; que si los pidie-
se , haréle creer que los ha comido : y las
tórtolas que mandó para hoy guardar , diréle
que hedian ; tú serás testigo. Ternemos ma-
nera como á él no haga mal lo que dellas co-
miere , y nuestra mesa esté como es razon .
Y allá hablarémos mas largamente en su da-
ño y nuestro provecho con la vieja cerca des-
tos amores.
Semp. Mas dolores : que por fe tengo que
de muerto ó loco no escapa esta vez . Pues
que asi es, despacha, subamos á ver qué hace.
Cal. En gran peligro me veo:
En mi muerte no hay tardanza ;
Pues que me pide el deseo
Lo que me niega esperanza .

(1 ) Pronto.
(2) Monviedro,
186
Parm. Escucha , escucha , Sempronio,
trobando ( 1 ) nuestro amo.
Semp. ¡Oh hideputa , y qué trobador!
El gran Antipater sidonio , el gran poeta Ovi-
dio , á los cuales de improviso se les venian
las razones metrificadas á la boca.
Parm . Sí , sí , de esos es : trobará el dia-
blo ; está debaneando entre sueños.
↓ Cal. Corazon , bien se te emplea
Que penes y vivas triste ;
Pués tan presto te venciste
Del amor de Melibea.
Parm. ¿No digo yo que troba?
Cal. ¿Quién habla en la sala ? Mozos.
Parm. Señor.
Cal. Es muy de noche? ¿ Es hora de
acostar?
Parm. Mas ya es , señor , tarde para le-
vantar.
Cal. ¿Qué dices, loco ? ¿ Toda la noche
es' pasada ?
Parm. Y aun harta parte del dia.
Cal. Di, Sempronio : ¿ miente ese desva-
riado que me hace creer que es de dia ?
Semp. Olvida , señor, un poco á Meli-

(1) Está.
187
bea , y verás la claridad : que con la mucha
que en su gesto contemplas , no puedes ver
de encandilado , como perdiz con la calde-
ruela.
Cal. a Agora te creo (1 ) que tañen á Misa .
Daca mis ropas , iré á la Magdalena , rogaré
á Dios que enderesce ( 2 ) á Celestina , y pon-
ga en corazon á Melibea mi remedio , ó dé
fin en breve á mis tristes dias.
Semp. No te fatigues tanto ; no lo quie-
ras todo en una hora , que no es de discre-
tos desear con grande eficacia lo que se pue-
de tristemente acabar. Si tú pides que se con-
cluya en un dia lo que en un año seria harto,
no es mucha tu vida.
Cal. Quieres decir que soy como el mo-
zo del escudero gallego .
Semp. No mande Dios qué tal cosa yo
diga , que eres mi señor : y mas desto sé , que
como me galardonas el buen consejo , me cas-
tigarias lo mal hablado. Aunque dicen , que
no es igual la alabanza del servicio ó buena
habla, como la reprehension y pena de lo mal
hecho ó hablado.
Cal. No sé quien te avezó tanta filoso-
fia , Sempronio.

(1) Lo creo.
(2) Aderece.
188
Semp. Señor, no es todo blanco aquello
que de negro no tiene semejanza , ni es todo
oro cuanto amarillo reluce. Tus acelerados
deseos , no medidos con razon , hacen pares-
cer claros mis consejos . Quisieras tú ayer que
trajeran á la primera habla amanojada y en-
vuelta en su cordon á Melibea ; como si hu-
bieras enviado por otra cualquier mercadu-
ria á la plaza , en que no hubiera mas trabajo
de llegar y pagarla. Da , señor, alivio al co-
razon , que en poco espacio de tiempo no ca-
be gran bienaventuranza . Un golpe solo ( 1)
no derriba un roble. Apercíbete con sufri-
miento, porque la prudencia es cosa loable, y
el apercibimiento resiste al (2 ) fuerte combate,
Cal. Bien has dicho , si la calidad de mi
mal lo consintiese.
Semp. ¿ Para qué , señor, es el seso, si la
voluntad priva á la razon?
Cal. ¡ Oh loco , loco! dice el sano al do-
liente. Dios te dé salud : no quiero consejo,
ni esperarte mas razones , que mas avivas y
enciendes las llamas que me consumen. Yo
me voy solo á Misa , y no tornaré á casa has-
ta que me llameis , pidiéndome albricias de

(1) Un solo golpe.


(2) El.
189
mi gozo con la buena venida de Celestina: ni
comeré hasta entonces, aunque primero sean
los caballos de Febo apascentados ( 1 ) en a-
quellos verdes prados que suelen , cuando
han dado fin á su jornada .
Semp. Deja , señor , esos rodeos ; deja
esas poesias , que no es habla conveniente la
que á todos no es comun , la que todos no
participan , la que pocos entienden. Dí, aun-
que se ponga el sol , y sabrán todos lo que
dices ; y come alguna conserva , con que tan-
to (2 ) tiempo te sostengas.
Cal. Sempronio, mi fiel criado, mi buen
consejero , mi leal servidor , sea como á tí te
paresce , que por cierto tengo , segun tu lim-
pieza de servicio , quieres tanto mi vida co-
mo la tuya.
Semp. ¿Créeslo tú, Parmeno? Bien sé que
nó lo jurarias. Acuérdate si fueres por conser-
va , apañes un bote para aquella gentecilla (3),
que nos va mas ; y á buen entendedor , etc.
en la bragueta cabrá.
Cal. ¿Qué dices , Sempronio ?

(1) Aposentados.
(2) Espacio de.
(3) Gentileza.
14
190
Semp. Dije , señor , á Parmeno , que fue-
se por una tajada de diacitron.
Parm. Hela aqui , señor.
Cal. Daca.
Semp. Verás qué engullir hace el diablo:
entero lo quiere tragar por mas apriesa hacer.
Cal. El alma me ha tornado. Quedaos á
Dios, ( 1 ) hijos ; esperad la vieja, é id por bue-
nas albricias.
Parm. Allá irás con el diablo tú y ma-
los años , y en tal hora comieses el diacitron,
como Apuleyo el veneno que lo convirtió en
asno.

(1) Con Dios.


191

ARGUMENTO

DEL ACTO NOVENO.

Sempronio y Parmeno van á casa de Ce-


lestina , entre sí hablando. Llegados allá, ha-
llan á Elicia y á Areusa. Pónense á comer, y
entre comer riñe Elicia con Sempronio ; le-
vántase de la mesa , tórnanla á apaciguar. En
este comedio viene Lucrecia , criada de Me-
libea , á llamar á Celestina que vaya á estar
con Melibea.

ACTO NOVENO.

Sempronio , Parmeno , Celestina , Elicia ,


Areusa , Lucrecia.

Sempronio. Baja , Parmeno , nuestras ca- ,


pas y espadas , si te paresce que es hora que
vamos á comer. •
Parm. Vamos presto : ya creo que se
quejarán de nuestra tardanza. No por esta ca--
lle sino por estotra ; porque nos entremos por
la iglesia , y veremos si hubiere acabado Ce-
:
192:
lestina sus devociones , llevarla hemos de ca-
mino.
Semp. Adonosa hora ha de estar rezando.
Parm. No se puede decir sin tiempo he-
cho lo que en todo tiempo se puede hacer.
" Semp. Verdad es ; pero mal conosces á
Celestina : cuando ella tiene que hacer, no se
acuerda de Dios , ni cura de santidades. Cuan-
do hay que roer en casa , sanos estan los san-
tos: cuando va á la iglesia con sus cuentas en
la mano , no sobra el comer en casa. Aunque
ella te crió , mejor conozco yo sus propieda-
des que tú: lo que en sus cuentas reza és los
virgos que tiene á cargo , y cuántos enamo-
rados hay en la ciudad , y cuántas mozas tie-
ne encomendadas , y qué despenseros le dan
racion y cuál mejor , y cómo les llaman por
nombre , porque cuando los encontrare , no
hable como estraña ; y qué canónigo es mas
mozo y franco. Cuando menea los labrios es
fingir mentiras , ordenar cautelas para haber
dinero. Por aqui le entraré ; esto me respon-
derá , esto replicaré asi vive esta que noso-
tros mucho honramos.
› Parm. Mas que eso sé yo ; sino porque
te enojaste estotro dia , no quiero hablar;
cuando lo dijiste á Calisto. 1
Semp. Aunque lo sepamos para nuestro
193
provecho, no lo publiquemos para nuestro
daño . Saberlo ( 1 ) nuestro amo , es echarla pór
quien es , y no curar della. Dejándola , verná
forzado otra , de cuyo trabajo no esperemos
parte como desta , que de grado ó por fuerza
nos dará de lo que le diere.. :
Parm . Bien has dicho : calla que está
abierta la puerta . En casa está: llama antes
que entres , que por ventura esten revueltas y
no querrán ser asi vistast
Sémp. Entra , no cures , que todos so-
mos de casa: ya ponen la mesa.
Celest. Oh mis enamorados , mis perlas
de oro ! Tal me venga el año , cual me pares-
ce vuestra venida.
**Parm. … ¡ Qué palabras tiene la noble !
Bien ves , hermano , estos halagos fingidos.
Semp. · Déjala , que deso vive ; que no sé
quien diablos le mostró taptą ruindad . ovisi
Parm. La necesidad y pobreza ; la ham-
bre , que no hay mejor maestra en el mundo:
no hay mejor despertadora y avivadora de
ingenios. ¿Quién mostró á las picazas y pa-
pagayos imitar nuestra propia habla con sus
harpadas lenguas , y nuestro órgano y voz,
sino esta ?

(1) A saberlo. 6 (S)


(194
Celest. Mochachas , mochachas bobas, an-
dad acá bajo , presto ; que estan aqui» dos
hombres que me quieren forzar.
Elic. Mas nunca ( 1 ) vinieran Ᏼ y mucho
convidar con tiempo, que ha tres horas que
está aqui mi prima. Este perezoso de Sempro-
nio habrá sido causa de la tardanza , que no
cha ojos por do verme (2) .eq 11 6.
Semp. Calla , mi señora, mi vida , mis
amores ; que quien sá otro sirve no es libre:
asi que sujecion me relieva, de culpa. No ha-
yamos enojo,zasentémonos á comer, så , eos
entElici Asit para asentar á comer muy di-
ligente:'á mesa puesta con tus manos lavadas
y poca vergüenza.
Semp. Despues reñiremos, comamos ago-
ra. Asiéntate , madre Celestina , tú primero.
Celest. Asentaos vosotros , mis hijos, que
harto lugar hay para todos tanto nos die-
sen del paraiso cuando allá [Link]
en orden , cada uno cabe la suya : yo que
estoy sola porné cabe mí este jarro y taza,
que no es mas mi vida de cuanto con ello
hablo. Despues que me fui haciendo vieja,
novsé mejor oficio á la mesa que escanciar;

Acá,
) forverme.
(2
195
porque quien la miel trata , siempre se le
apega della. Pues de noche en invierno , no
hay tal escalentador de cama ; que con dos
jarrillos destos que beba cuando me quiero
acostar, no siento frio en toda la noche : des-
to aforro todos mis vestidos cuando viene la
Navidad; esto me calienta la sangre ; esto me
sostiene contino en un ser ; esto me hace an-
dar siempre alegre ; esto me para fresca . Des-
to vea yo sobrado en mi casa , que nunca te-
meré el mal año : que un cortezon de pan ra-
tonado me basta para tres dias . Esto quita la
tristeza del corazou , mas que el oro y el co-
rak: esto da esfuerzo al mozo y al viejo fuer-
za , pone color al descolorido , corage al co-
barde , al flojo diligencia ; conforta los cele
bros , saca el frio del estómago , quita el he
dor del aliento , hace potentes los frios ( 1 ),
hace sufrir los afanes de las labranzas , á los
cansados segadores hace sudar toda agua ma-
la , sana el romadizo y las muelas , sostiénese
sin heder en la mar , lo cual no hace el agua.
Mas propiedades te diria dello , que todos te-
neis cabellos : asi que no sé quien no se goce
en mentarlo. No tiene sino una tacha , que lo

(1) Impotentes los frios.


196
bueno vale caro, y lo malo hace daño ; asi
que con lo que sana el hígado , enferma la
bolsa. Pero todavia con mi fatiga busco lo
mejor, para eso poco que bebo. Una sola do-
cena de veces á cada comida : no me harán
pasar de alli , salvo si soy convidada como
agora.
Parm. Madre , pues tres veces dicen que
es lo bueno y honesto todos los que escri-
bieron.
Celest. Hijo , estará corruta la letra ; por
trece tres.
Semp. Tia señora, á todos nos sabe bien;
comiendo y hablando, porque despues no ha-
brá tiempo para entender en los amores des-
te perdido de nuestro amo , y de aquella gra-
ciosa y gentil Melibea.
Elic. Apártateme allá , desabrido , eno-
joso. Mal provecho te haga lo que comes, que
tal comida me has dado . Por mi alma revesar
quiero cuanto tengo en el cuerpo de asco ( 1 )
de oirte llamar aquella gentil. Mirad ¡ quién
gentil ! ¡Jesu , Jesú ! ¡ qué hastío y enojo es
ver tu poca vergüenza ! ¡ A quién gentil ! Mal
me haga Dios si ella lo es, ni tiene parte dello,

(1) Hé asco.
197
sino que hay ojos que de lagañas se pagan ( 1).
Santiguarme quiero de tu necedad y poco co-
noscimiento. ¡Oh quién estuviese de gana pa-
ra disputar contigo su hermosura y gentileza!
¿Gentil es Melibea ? Entonces lo es , enton-
ces acertarán , cuando andan ( 2 ) á pares los
diez mandamientos : aquella hermosura por
una moneda se compra de la tienda. Por cier-
to , que conozco yo en la calle donde ella vi-
ve cuatro doncellas , en quien Dios mas re-
partió su gracia , que no en Melibea ; que si
algo tiene de hermosura es por buenos ata-
vios que trae, Ponedlos á un palo , tambien .
direis que es gentil . Por mi vida , que no lo
digo por alabarme ; mas creo que soy tan her-
mosa como vuestra Melibea.
Areus. Pues no la has visto como yo ,
hermana mia : Dios me lo demande , si en
ayunas la topases , si aquel dia pudieses co-
mer de asco. Todo el año se está encerrada
con mudas de mil suciedades ; por una vez
que haya de salir donde pueda ser vista , en-
viste su cara con hiel y miel , con unas tos-
tadas y higos pásados , y con otras cosas que
por reverencia de la mesa dejo de decir. Las

(1) Agradan.
Anden.
198
riquezas las hacen á estas hermosas y ser ala-
badas , que no las gracias de su cuerpo ; que
asi goce de mí , unas tetas tiene para ser don-
'cella , como si tres veces hubiese parido. No
parescen sino dos grandes calabazas, El vien-
tre no se le he visto ; pero juzgando por
lo otro , creo que lo tiene tan flojo , como
una vieja de cincuenta años. No sé qué se ha
visto Calisto , porque deja de amar á otras
que mas ligeramente podria haber , y con
quien él mas, se holgase , sino que el gusto
dañado muchas veces juzga por dulce lo a-
margo.
Semp. Hermana , parésceme aqui que ca-
da bulionero alaba sus agujas ; que lo contra-
rio ( 1 ) deso se suena por la ciudad.
Areus. Ninguna cosa es mas lejos de la
verdad que la vulgar opinion ; y nunca ale-
gre vivirás si por voluntad de muchos te ri-
ges , porque estas cosas son conclusiones ver-
daderas , que cualquier cosa que el vulgo
piensa es vanidad ; lo que habla , falsedad ; lo
que reprueba , es bondad ; lo que aprueba,
maldad. Y pues este es su mas cierto uso y
costumbre , no juzgues la bondad y hermosu-

(1) El contrario.
199
ra de Melibea por esto ( 1 ) ser la que afirmas.
Semp. Señora, el vulgo parlero no per-
dona las tachas de sus señores ; y asi yo creo
que si alguna tuviese Melibea , ya seria des-
cubierta de los que con ella mas que nosotros
tratan. Y aunque lo que dices concediese ; Ca-
listo es caballero, Melibea hijadalgo : asi que
los nascidos por linage escogido ( 2) , búscanse
unos á otros. Por ende no es de maravillar,
que ame antes á esta que á otra,
Areus. Ruin sea quien por ruin se tiene:
las obras hacen linage , que al fin todos so-
mos hijos de Adan y Eva. Procure de ser ca-
da uno bueno por sí, y no vaya á buscar en
la nobleza de sus pasados la virtud.
Celest. Hijos , por mi vida , que cesen (3)
esas razones de enojo ; y tú , Elicia , que te
tornes á la mesa y dejes esos enojos.
Elic. Con tal que mala pro me hiciese:
con tal que rebentase en comiéndolo . ¿Habia
yo de comer con ese malvado , que en mi ca-
ra me ha porfiado que es mas gentil su an-
drajo de Melibea , que yo ?.
Semp. Calla , mi vida, que tú la com-

(1) Eso.
(2) Escogidos.
(3) Ya.
200
paraste: toda comparacion es odiosa : tú te
tienes ( 1 ) la culpa , y no yo .
Areus. Ven , hermana , á comer , no ha-
gas agora ese placer á estos locos porfiados:
si no levantarme he yo de la mesa.
Elic . Necesidad de complecerte me hace
contentar á ese enemigo mio , y usar de vir-
tud (2 ) con todos." ,
Semp. He , he , he.
Elic ¿ De qué te ries ? De mal cáncer sea
comida esa boca desgraciada y enojosa.
Celest. No le respondas , hijo, si no nan-
ca acabarémos. Entendamos en lo qué hace
á nuestro caso. Decidme, ¿ cómo quedó Ca-
listo? ¿ Cómo le dejastes ? ¿ Cómo os pódistes
entrambos descabullir dél ?
› Parm. Allá fùe á la ( 3) maldicion echan-
do fuego , desesperado, perdido, medio loco,
á misa á la Magdalena , á rogar á Dios que
té dé gracia que puedas bien roer los huesos
destos pollos , y protestando de no volver á
casa hasta oir que eres venida con Melibea
en tu arremango. Tu saya y manto , y aun
mi sayo , cierto está lo otro vaya y venga.
Cuándo lo dará no lo sé.

(1) Tú tienes.
(2) Virtudes.
(3) Con la.
201
Celest. Sea cuando fuere : buenas son
mangas pasada la pascua. Todo aquello ale-
gra que con poco trabajo se gana ; mayor-
mente viniendo de parte de donde tan poca
mella hace ; de hombre tan rico, que con los
salvados de su casa podria yo salir de lace-
ria , segun lo mucho le sobra, No les duele á
los tales lo que gastan , segun la causa por
que lo dan : no lo sienten con el embebesei-
miento del amor, no les pena , no ven , no
oyen : lo cual yo juzgo por otros que he co-
noscido menos apasionados y metidos en es-
te fuego de amor, que á Calisto veo. Que ni
comen , ni beben, ni rien , ni lloran, ni duer-
men , ni velan , ni hablan , ni callan , ni pe-
nan , ni descansan , ni estan contentos , ni se
quejan , segun las perplexidades ( 1 ) de aque-
lla dulce y fiera llaga de sus corazones ; y si
alguna cosa destas la natural necesidad les
fuerza á hacer , estan en el acto tan olvida-
dos , que comiendo se olvida la mano de lle-
var la vianda á la boca. Pues si con ellos ha-
blan , jamas conviniente respuesta vuelven .
Alli tienen los cuerpos , y con sus amigas los
corazones y sentidos. Mucha fuerza tiene el

(1) La perplexidad.
202
amor no solo la tierra , mas aun las mares
traspasa , segun su poder. Igual mando tiene
en todo género de hombres : todas las difi-
cultades quiebra. Ansiosa cosa es , temerosa
y solicita : todas las cosas mira en derredor:
asi que si vosotros buenos enamorados habeis
sido , juzgaréis , yo decir verdad.
Semp. Señora , en todo concedo con tu
razon , que aqui está quien me causó andar
hecho otro Calisto , perdido el sentido , can-
sado el cuerpo , la cabeza vana , los dias mal
durmiendo ; las noches todas velando, dando
alboradas , haciendo momos , saltando pare-
des , poniendo cada dia la vida al tablero, es-
perando toros, corriendo caballos, tirando ( 1)
barra , echando (2) lanza , cansando amigos ,
quebrando espadas , haciendo escalas , vis-
tiendo armas , y otros mil autos (3) de ena-
morado : haciendo coplas , pintando motes,
sacando invenciones ; pero todo lo doy por
bien empleado , pues tal joya gané.
Elic. Mucho piensas que me tienes ga-
nada; pues hágote cierto , que no has vuelto
la cabeza , cuando está en casa otro que mas

(1) La.
(2) La.
(3) Actos .
203
quiero , mas gracioso que tú , y aun que no
anda ( 1 ) buscando como me dar enojo : á
cabo de un año que me vienes á ver , tarde y
con mal.
Celest. Hijo , déjala decir , que devanea:
mientras mas de eso la oyeres (2 ) , mas se con-
firma en tu amor. Todo es porque habeis aqui
alabado á Melibea : no sabe otra cosa en que
os lo pagar, sino en decir eso ; y creo que no
ve la hora de haber comido para lo que yo
me sé. Pues esotra su prima , yo la conozco.
Gozad vuestras frescas mocedades , que quien
tiempo tiene, y mejor lo espera , tiempo vie-
ne que se arrepiente : como yo hago agora
por algunas horas que dejé perder , cuando
moza , cuando me preciaban ( 3 ), cuando me
querian ; que ya , mal pecado , caducado he,
nadie me quiere , ¡ que sabe Dios mi buen de-
seo ! Besaos y abrazaos , que á mí no ine que-
da otra cosa sino gozarme de vello. Mientra
á la mesa estais , de la cinta arriba todo se
perdona : cuando seais á parte, no quiero po-
ner tasa ; pues que el rey no la pone. Yo sé
por las mochachas que nunca de importunos

(1) Ande.
(2) Oyereis.
(3) Preciaba ,
204
os acusen ; y la vieja Celestina mascará de
dentera con sus botas encias las migajas de los
manteles. Bendigaos Dios , ¡ cómo lo reis y hol-
gais, putillos, loquillos, traviesos ! En esto ha-
bia de parar el ñublado de las cuestioncillas
que habeis tenido : mirá no derribeis la mesa.
Elic. Madre , á la puerta llaman . El so-
laz es derramado.
Celest. Mira , hija , quien es : por ventu-
ra será quien lo acresciente y allegue.
Elic. O la voz me engaña , ó es mi pri-
ma Lucrecia.
Celest. Abrela , y entre ella , y buenos
años ; pues aun á ella ( 1 ) algo se le entiende
desto que aqui hablamos ; aunque su mucho
encerramiento le impide el gozo de su mo-
cedad.
Areus. Asi goce de mí , que es verdad ,
que estas que sirven á señoras , no gozan de
deleyte ( 2 ) , ni conoscen los dulces premios
de amor. Nunca tratan con parientas ni con
iguales á quien puedan hablar tú por tú : con
quien digan , ¿qué cenaste ? ¿ estás preñada?
¿cuántas gallinas crias ? llévame á merendar á
tu casa ; múestrame á tu enamorado : ¿ cuánto

(1) Que aun á ella.


(2) Ni gozan deleyte .
205
há que no te vidò? ¿cómo te va con él? ¿quién`
son tus vecinas ? y otras cosas de igualdad se-
mejantes. ¡Oh tia ! ¡ Y qué duro nombre , y
qué grave y soberbio es señora contino en la
boca! Por esto me vivo sobre mí , desde que
me sé conoscer ; que jamas me precié de lla-
marme de otra , sino mia . Mayormente des-
tas señoras de ( 1 ) agora se usan : gástase con
ellas lo mejor del tiempo , y con una saya ro-
ta de las que ellas desechan , pagan el servi-
cio de diez años . Denostadas , maltratadas las
traen , contine sojuzgadas , que hablar delan-
te dellas no osan : y cuando ven cerca el tiem-
po de la obligacion de casallas , levántanles
un caramillo , que se echan´ con el mozo , ó
con el hijo , ó pidentes celos del marido , ó
que meten hombres en casa , ó que hurtó la ·
taza , ó perdió el anillo ; dánle un ciento de •
azotes , y échanle la puerta afuera , las hal-
das en la cabeza , diciendo : allá irás , ladro-
na , puta , no destruirás mi casa y honra. Asi
que esperan galardon , sacan baldon : espe-
ran salir casadas , salen amenguadas : espe-
ran vestidos y joyas de boda , salen desnu-
das y denostadas. Estos son sus premios , es-

(1) Que.
15
206
tos son sus beneficios y pagos : obliganse á
darles marido, quítanles el vestido : la mejor
honra que en sus casas tienen , es andar he-
chas callejeras de dueña en dueña con sus
mensages á cuestas, Nunca oyen sus nombres
propios de la boca dellas, sino puta acá, puta
acullá ; ¿ á dó vas tiñosa ? ¿ Qué hiciste , be-
llaca ? ¿Por qué comiste esto , golosa ? ¿Cómo
fregaste la sarten , puerca ? ¿ Por qué no lim-
piaste el manto , sucia ? ¿ Cómo dijiste esto,
necia? હું Quién rompió el plato , desenliña-
da ( 1 )? ¿ Quién perdió (2) el paño de manos,
ladrona ? A tu rufian lo habrás dado , mal-
vada. Ven acá , mala muger , la gallina haba-
da no paresce ; pues búscala presto , si no en
la primera blanca de tu soldada la contaré. Y
tras esto mil chapinazos , pellizcos , palos y
" azotes. No hay quien las sepa contentar ; no
hay quien (3 ) pueda sufrillas. Su placer es dar
voces , su gloria (4) reñir : de lo mejor hecho,
menos contentamiento muestran . Por esto, ma-
dre , me he querido mas (5) vivir en mi pe-

(1) Desaliñada,
(2) ¿Cómofaltó.
(3) Ni quien.
(4) Es.
He querido mas.
207
queña casa , exenta y señora , que no en sus
ricos palacios sojuzgada y captiva.
Celes. En tu seso has estado , bien sabes
lo que haces. Que los sabios dicen , que vale
mas una migaja de pan con paz , que toda la
casa llena de viandas con rencilla . Mas agora
cese esta razon , que entra Lucrecia .
Lucrec. Buena pro os haga , tia , y á la
compaña. Dios bendiga tanta gente y tan hon-
rada.
Celest. ¿Tanta , hija ? ¿ Por mucha has es-
ta ? Bien paresce que no me conosciste en mi
prosperidad , hoy ha veinte años . ¡ Ay, quien
me vido y quien me ve agora ! ¡ No sé cómo
no quiebra su corazon de dolor ! Yo vi , mi
amor, á esta mesa , donde agora estan tus pri-
mas sentadas , nueve mozas de tus dias , que
la mayor no pasaba de diez y ocho años , y
ninguna habia menor de catorce. Mundo es,
pase , ande su rueda , rodee sus arcaduces,
unos llenos y otros vacios. Ley es de fortuna,
que ninguna cosa en un ser mucho tiempo per
manesce , su orden es mudanzas . No puedo
decir sin lágrimas la mucha honra que enton-
ces tenia : que pues por mis pecados y mala
dicha poco á poco ha venido en diminucion; y
como declinaban mis dias , asi se disminuia y
amenguaba mi provecho. Proverbio es anti-
208
guo , que cuanto en el mundo es ( 1 ) , crece ó
descrece: todo tiene sus límites, todo tiene sus
grados. Mi honra llegó á la cumbre , segun
quien yo era ; de necesidad es que (2) se de-
mengüe y se abaje , cerca ando de mi fin . En
esto veo que me queda poca vida ; pero bien
sé que subi para decender , florescí para se-
carme , gocé para entristecerme , nascí para
vivir , viví para crecer, crecí para envejescer,
envejescí para morirme. Y pues esto antes de
agora me consta , sufriré con menos pena mi
mal , aunque del todo no pueda despedir el
sentimiento , como sea de carne sensible (3)
formada.
Lucrec. Trabajo ternias ( 4 ), madre , con
tantas mozas , que es un ganado muy penoso
de guardar .
Celest. ¿Trabajo , mi amor ? Antes des-
canso y alivio. Todas me obedescian , todas
me honraban , de todas era acatada , ningu-
na salia de mi querer , lo que yo decia era lo
bueno , á cada cual daba cobro . No escogian
mas de lo que yo les mandaba (5) : cojo , ó

(1) 4 mundo es.


(2) Desmengü[Link]
(3) Sentible.
(4) Tenias.
(5) Daba.
209
tuerto ó manco , aquel habian ( 1 ) por sauo,
quien mas dinero me daba. Mio era el pro-
vecho, suyo el afan . Pues servidores , ¿no te-
nia por su causa dellas ? Caballeros , viejos ,
mozos , abades , de todas dignidades , desde
obispos hasta sacristanes. En entrando por la
iglesia veia derrocar bonetes en mi honor,
como si yo fuera una duquesa : el que menos
habia de negociar conmigo , por mas ruin se
tenia. De media legua que me viesen , dejaban
las horas : uno á uno , dos á dos venian á don-
de yo estaba , á ver si mandaba algo y á pre-
guntarme ( 2 ) cada uno por la suya, En vién-
dome entrar, se turbaban todos , que no ha-
cian ni decian cosa ninguna á derechas ( 3) .
Unos me llamaban señora , otros tia , otios
enamorada , otros vieja honrada. Allí se con-
certaban sus venidas á mi casa ; allí las idas á
la suya; allí se me ofrescian dineros; allí otras
dádivas , besando el cabo de mi manto , y aun
algunos en la cara por me tener mas conten-
ta. Ahora hame traido la fortuna á tal esta-
do , que me digan , buena pro te hagan las
zapatas.

(1) Habia.
(2) A apretarme.
(3) Cosa á derechas.
210
Semp. Espantados nos tienes con tales co-
sas como nos cuentas desa religiosa gente y
benditas coronas. Sé que ( 1 ) no serian todos.
Celest. No , hijo : ni Dios lo mande que
yo tal cosa levante ; que muchos viejos devo-
tos habia con quien yo poco medraba , y aun
que no me podian ver; pero creo que de envi-
dia de los otros que me hablaban. Como la cle-
recia era grande, habia de todo (2): unos muy
castos , otros que tenian cargo de mantener
á las de mi oficio ; y aun todavia creo que no
faltan. Y enviaban sus escuderos y mozos á
que me acompañasen ; y apenas era llegada á
mi casa , cuando entraban por mi puerta mu-
chos pollos y gallinas , ansarones (3) , perdi-
ces , tórtolas , perniles de tocino , tortas de
trigo , lechones ; cada cual como lo rescebia
de aquellos diezmos de Dios , asi lo venian
luego á registrar, para que comiese yo y aque-
llas sus devotas. Pues & vino ? ¿ No me sobra-
ba de lo mejor que se bebia en la ciudad? Ve-
nido de diversas partes : de Mónviedro ( 4) , de
Luque , de Toro , de Madrigal , de san Mar-
tin y de otros muchos lugares , y tantos , que

(1 ) Sí que.
(2) Todos.
(3) Anadones.
De Martos.
211
aunque tengo la diferencia de los gustos y sa-
bor en la boca , no tengo la diversidad de sus
tierras en la memoria ; que harto es que una
vieja como yo, en oliendo cualquier vino di-
ga de donde es. Paes otros curas sin renta : no
era ofrecido el bodigo , cuando en besando el
feligrés la estola , era del primer boleo en mi
casa. Espesos como piedras á tablado entraban
mochachos cargados de provisiones por mi
puerta. No sé como puedo vivir cayendo de
tal estado .
Arcus. Por Dios , pues somos venidas á
haber placer, no llores , madre , ni te fatigues,
que Dios lo remediará todo.
Celest. Harto tengo, hija , que llorar acor-
dándome de tan alegre tiempo , y tal vida co-
mo yo tenia : y cuan servida era de todo el
mundo , que jamas hubo fruta nueva , de que
yoprimero no gozase que otros supiesen si era
nascida. En mi casa se habia de hallar si para
algúna preñada se buscase.
Semp. Madre , ningun provecho trae á la
memoria del buen tiempo , si cobrar no se
puede , antes tristeza : como á tí agora que
nos has sacado el placer de entre las manos.
Alcese la mesa , irnos hemos á holgar , y tú
darás respuesta á esta doncella que aqui es
venida.
212
Celest. Hija Lucrecia , dejadas estas ra-
zones querria que me dijeses , á qué fue ago-
ra tu buena venida ,
Lucrec. Por cierto ya se me había olvi-
dado mi principal demanda y mensage con la
memoria dese tan alegre tiempo , como has
contado. Asi me estuviera un año escuchán-
dote sin comer, pensando en aquella vida bo-
na (1 ) que aquellas mozas gozarian , que me
paresce y semeja que estoy yo agora en ella.
Mi venida , señora , es lo que tú sabrás : pe-
dirte el ceñidero. Demas desto , te ruega mi
señora sea de tí visitada , y muy presto; por-
que se siente muy fatigada de desmayos y do-
lor del corazon .
Celest. Hija , destos dolorcillos tales , mas
es el ruido que las nueces. Maravillada soy,
sentirse del corazon muger tan moza.
" Lucrec. ( Asi te arrastren , traydora , co-
mo tú no sabes lo que es . Hace la vieja fal-
sa sus hechizos y vase ; despues hácese de
nuevas. )
Celest. t ¿ Qué dices , hija ?
? Lucrec. Madre , que vamos presto , y me
des el cordon.
Celest. " Vamos , que yo lo llevo.

(1) Buena,
213

ARGUMENTO

DEL ACTO DECIMO .

Mientras andan Celestina y Lucrecia por


el camino , está hablando Melibea consigo
misma, Llegadas á la puerta , entra Lucrecia
primero: hace entrar á Celestina . Melibea des-
pues de muchas razones descubre á Celestina
arder en amores de Calisto. Ven venir á Ali-
sa , Madre de Melibea : despidense de en uno .
Pregunta Alisa á Melibea su hija de los nego-
cios de Celestina , defendiéndole su mucha
conversacion.

АСТО DÉCIMO.

Melibea, Alisa , Celestina , Lucrecia.

Melibea. ¡ Oh lastimada de mí , oh mal


proveida doncella ! ¿Y no me fuera mejor con-
ceder su peticion y demanda ayer á Celesti-
na , cuando de parte de aquel señor (cuya vis-
ta me captivó ) me fue rogado , y contentarle
á él y sanar á mí , que no venir por fuerza á
214
descubrille ( 1 ) mi llaga, cuando no (2) me sea
agradescido ? ¿Cuando ya desconfiando de mi
buena respuesta haya puesto sus ojos en amor
de otra ? ¡Cuánta mas ventaja tuviera mi pro-
metimiento rogado, que mi ofrescimiento for-
zoso ! ¡ Oh mi fiel criada Lucrecia ! ¿ Qué dirás
de mí ? ¿Qué pensarás de mi seso , cuando me
veas publicar lo que á tí jamas he querido
descubrir ? ¡ Cómo te espantarás del rompi-
miento de mi honestidad y vergüenza , que
siempre como encerrada doncella acostumbré
tener ! No sé si habrás barruntado de donde
proceda (3) mi dolor. ¡ Oh si ya vinieses con
aquella medianera de mi salud ! ¡ Oh sobera-
no Dios ! ¡A tí , que todos los atribulados lla-
man , los apasionados piden remedio , los lla-
gados medicina ! ¡ A tí que los cielos , mar,
tierra , con los infernales centros obedescen !
¡A ti , el cual todas las cosas á los hombres
sojuzgaste ! Humildemente suplico des á mi
herido corazon sufrimiento y paciencia , con
que mi terrible pasion pueda disimular. No
se desdore aquella hoja de castidad que ten-
go asentada sobre este amoroso deseo ; publi-

(1). Descubrir,
(2) f Sé me sea .
(3) Procedia .
215
cando ser otro mi dolor , que no el que me
atormenta. Però ¿ cómo lo podré hacer , lasti-
mándome tan cruelmente el ponzoñoso boca-
do , que la vista de su presencia de aquel ca-
ballero me dió ? ¡ Oh género femíneo ( 1) , en-
cogido y fragil ! ¿ Por qué no fue tambien á
las hembras concedido poder descubrir su
congojoso y ardiente amor , como á los va-
rones ? Que ni (2 ) Calisto viviera quejoso, ni
yo penada.
1. Lucrec . Tia , detente un poquito cabe la
puerta (3 ), entraré á ver con quien está ha-
blando mi señora . Entra , entra , que consi-
go lo ha.
Melib. Lucrecia , echa esa antepuerta. O
vieja sabia y honrada , tú seas bien venida.
¡Qué te paresce , cómo ha querido mi dicha ,
y la fortuna lo ha rodeado (4), que yo tuvie-
se de tu saber necesidad , para que tan presto
me hubieses de pagar en la mesma moneda el
beneficio que por ti me fue demandado para
ese gentil hombre que curabas con la virtud
de mi cordon !

(1) Feminino.
Ni mi.
Esta puerta.
Ha rodeado.
216
Celest. ¿ Qué es , Señora , tu mal , que
asi muestras las señas de tu tormento en las
coloradas colores de tu gesto ?
Melib. Madre mia , que comen ( 1 ) este
corazon serpientes dentro de mi cuerpo.
Celest. ( Bien está asi lo queria yo. Tú
me pagarás , doña loca , la sobra de tu ira.)
Melib. ¿Qué dices ? ¿ Has sentido en ver-
me alguna causa , de donde mi mal proceda ?
Celest. No me has , Señora , declarado la
calidad del mal , ¿ y quieres que adeviñe la
causa ? Lo que yo digo es , que rescibo mu-
cha pena de ver triste tu graciosa presencia.
Melib. Vieja honrada, alégramela tú; que
grandes nuevas me han dado de tu saber.
Celest. Señora, el sabidor solo es Dios (2);
pero como para salud y remedio de las en-
fermedades fueron repartidas las gracias en
las gentes de hallar las melecinas , dellas por
esperiencia, dellas por arte , dellas por na-
tural instinto, alguna partecica alcanzó esta
pobre vieja ; de la cual al presente podrás ser
servida.
Melib. ¡ Oh qué gracioso y agradable me
es oirte ! Saludable es al enfermo la alegre

(1) Que me comen. *


(2) Solo Dios es. 21
217
cara del que le visita. Parésceme que veo mi
corazon entre tus manos hecho pedazos ; el
cual, si tú quisieses , con muy poco trabajo
juntarias con la virtud de tu lengua ; no de
otra manera , que cuando vió en sueño aquel
grande Alexandre , rey de Macedonia , en la
boca del dragon la saludable raiz con que
sanó á su criado Ptolomeo del bocado de la
vibora. Pues por amor de Dios te despojes pa-
ra mas diligente entender en mi mal , y me
da ( 1 ) algun remedio.
Celest. Gran parte de la salud es desear-
la: por lo cual creo menos peligroso ser tu
dolor. Pero para yo dar, mediante Dios , cón-
grua y saludable melecina , es necesario sa-
ber de ti tres cosas . La primera , á qué parte
de tu cuerpo mas declina y aqueja el senti-
miento. Otra , si es nuevamente por ti senti-
do , porque mas presto se curan las tiernas en-
fermedades en su 'principio , que cuando han
hecho curso en la perseveracion de su oficio:
mejor se doman los animales en su primera
edad , que cuando es ya su cuero enduresci-
do para venir mansos á la melena ; mejor cres-
cen las plantas que tiernas y nuevas se tras-

(1) Des.
218
ponen, que las que fructificando ya se mudan ;
muy mejor se despide el nuevo pecado , que
aquel que por costumbre antigua cometemos
cada dia. La tercera , si procedió de algun
cruel pensamiento , que asentó en aquel lu-
gar. Y esto sabido , verás obrar mi cura. Por
ende cumple que al médico como al confesor
se hable toda verdad abiertamente.
Melib. Amiga Celestina , muger bien sa-
bia y maestra grande : mucho has abierto el
camino , por donde mi mal te pueda especi-
ficar. Por cierto tú lo pides, como muger bien
esperta en curar tales enfermedades. Mi mal
es de corazon : la izquierda teta es su apo-
sentamiento , tiende sus rayos á todas partes.
Losegundo es nuevamente nascido en mi cuer-
po ; que no pensé jamas que podria dolor pri-
var el seso , como este hace : túrbame la cara,
quítame el comer, no puedo dormir, ningun
género de risa querria ver. La causa ό pensa
miento , pues es la final ( 1 ) cosa por tí pre-
guntada de mi mal , esta no sabré decirte; por-
que ni muerte de deudo , ni pérdida de tem-
porales bienes , ni sobresalto de vision, ni sue-
ño desvariado , ni otra cosa puedo sentir fue-

(1) Que es la final.


219
se , salvo alteracion que tú me causaste con la
demanda que sospeché de parte de aquel ca-
ballero ( 1 ) cuando me pediste la oracion .
Celest. ¿Cómo , Señora , tan mal hombre
es aquel ? ¿ Tan mal nombre es el suyo , que
en solo ser nombrado trae consigo ponzoña
su sonido ? No creas que sea esa la causa de
tu sentimiento , antes otra que yo barrunto;
y pues (2) asi es , si tu licencia me das , yo,
Señora , te la diré.
Melib. Cómo , Celestina , ¿ qué es ese nue-
vo salario que pides ? ¿ De licencia tienes tú
necesidad para me dar la salud ? ¿Cuál médi-
co jamas pidió tal seguro para curar al pa-
ciente ? Dí , dí , que siempre la tienes de mí ;
tal que mi honra no dañes con tus palabras.
Celest. Véote, Señora , por una parte que,
jar del dolor ( 3) ; por otra temer la melecina,
Tu temor me pone miedo , el miedo silencio,
el silencio tregua entre tu llaga y mi medicina,
Asi que seria (4 ) causa que ni tu dolor cese,
ni mi venida aproveche.
Melib. Cuanto mas dilatas la cura , tanto

(1) Calisto.
(2) Pues que.
El dolor.
Será.
220
mas me acrescientas y multiplicas la pena y
pasion. O tus melecinas son de polvos de infa-
mia y licor de corrupcion , confacionadas con
otro mas crudo dolor que el que de parte del
paciente se siente , ó no es ninguno tu saber.
Porque si lo uno ó lo otro no te impidiese,
cualquiera remedio otro dirias sin temor, pues
te pido lo muestres , quedando libre mi honra.
Celest. Señora , no tengas por nuevo ser
mas fuerte de sufrir al herido la ardiente ter-
mentina ( 1 ) , y los ásperos puntos que lasti-
man lo llagado y doblan la pasion , que no la
primera lision que dió sobre sano. Pues si tú
quieres ser sana, y que te descubra la punta
de mi sutil aguja sin temor , haz para tus ma-
nos y pies una ligadura de sosiego: para tus
ojos una cobertura de piedad : para tu lengua
un freno de silencio : para tus oidos unos al-
godones de sufrimiento y paciencia ; y verás
obrar (2) la antigna maestra destas llagas .
Melib. ¡ Oh cómo me muero con tu dila-
tar ! Dí por Dios lo que quieres ( 3) : haz lo
que supieres , que no podrá ser tu remedio
tan áspero , que iguale con mi pena y tormen-

(1) Trementina.
A la,
(3) Quisieres .
221
to. Agora toque en mi honra ; agora dañe mi
fama ; agora lastime ini cuerpo ; aunque sea
romper mis carnes para sacar mi dolorido co❤
razon, te doy ( 1 ) mi fe ser segura , y si sien-
to alivio bien galardonada.
Lucrec. ( El seso tiene perdido mi seño-
ra : gran mal ha ( 2 ) : captivádola ha esta he-
chicera. )
Celest. ( Nunca me ha de faltar un diablo
acá y allá escapóme Dios de Parmeno , tó-
pome con Lucrecia..)
""
? Melib. ¿Qué dices , madre ? ¿ Qué te ha❤
blaba esta ( 3) moza? Suive
Celest. No le oí nada ; pero diga lo que
dijere , sabe que no hay cosa mas contraria
en las grandes curas delante los animosos ci-
rujanos ( 4 ) , que los flacos corazones; los
cuales con su gran lástima , con sus doloro-
sas hablas , con sus sensibles meneòs( 5) ponen
temor al enfermo , hacen que desconfian; (6)
de la salud , y al médico enojan y›turban , y
of z
Ne 20
"
(1) Do.
(2 ) Hay .
(3) Esa.
(4) -Zurugianos.…
(5) Sentibles ameneos.
(6) Desconfie. romod (1)
16
222
la turbacion altera la mano , y rige sin orden
la aguja. Por donde se puede conoscer claro,
que es muy necesario para tu salud , que no
esté persona delante: asi que la debes mandar
salir ; y tú, hija Lucrecia , perdona.
Melib. Salte fuera presto.
Lucrec. Ya , ya , todo es perdido : ya me
salgo , Señora.
Celest. Tambien me da osadia tu gran
pena , ver cómo con ( 1 ) tu sospecha has ya
tragado alguna parte de mi cura ; pero toda-
via es necesario traer mas clara meleciná , y
mas saludable descanso de casa de aquel ca-
ballero Calisto.
Melib. * Calla , por Dios, madre: no tray-
gas de su casa cosa para mi provecho ; ni le
nombres aqui. ་་་
- Celest. " Sufre , Señora , con paciencia,
que es el primer punto y principal: no se quie-
bre ; si no todo nuestro trabajo es perdido.
Tu llaga es grande , tiene necesidad de áspe-
ra cura ; y lo duro con duro se ablanda mas
eficazmente. Y dicen los sabios , que la cura
del lastimero médico deja mayor señal, y que
nunca peligro sin peligro se vence. Ten pa-

(1) Como ver que con.


223
ciencia , que pocas veces lo molesto sin mo-
lestia se cura , y un clavo con otro se expe-
le , un dolor con otro. No concibas odio ni
desamor , ni consientas á tu lengua decir mal
de persona tan virtuosa como Calisto , que si
conoseido fuese....
Melib. ¡Oh , por Dios , que me matas ! ¿Y
no tengo dicho ( 1 ) que no me alabes á este
hombre , ni me lo nombres en bueno ni en
malo ?
Celest. Señora , este es otro y segundo
punto , el cual si tú con tu mal sufrimiento
no consientes , poco aprovechará mi venida:
y si como prometiste lo sufres , tú quedarás
sana y sin deuda , y Calisto sin queja y paga.
do. Primero te avisé de mi cura y desta invi-
sible aguja , que sin llegar á tí , sientes en
solo mentarlo (2 ) en mi boca.
Melib. Tantas veces me nombras ese ca-
ballero, que ni mi promesa basta, ni la fe que
te dí , á sufrir tus dichos. ¿ De qué ha de que-
dar pagado ? ¿ Qué le debo yo á él ? ¿ Qué le
soy en cargo? ¿ Qué ha hecho por mi ? ¿ Qué
necesario es él aquí para el propósito de mi
mal ? Mas agradable me seria que rasgases

(1) Hé , ¿ No te tengo dicho.


(2) Mentarla.
:
224
mis carnes , y sacases mi corazon , que no
traer esas palabras aqui . 1
Celest. Sin te romper las vestiduras se
lanzó en tu pecho el amor , no rasgaré yo tus
carnes para lo curar.
Melib. ¿ Cómo dices que llaman á este
mi dolor, que asi se ha enseñoreado de lo me-
jor ( 1 ) de mi cuerpo ? . ;
Celest. Amor dulce.
Melib. Eso me declara lo que es , que en
solo oirlo me alegra (2).
Celest. Es un fuego escondido, una agra-
dåble llaga , un sabroso veneno , una dulce
amargura , una deleytable dolencia , un ale-
gre tormento , una dulce y fiera herida , una
blanda muerte.
Melib. ¡ Ay mezquina de mi ! Que si ver-
dad es tu relacion , dudosa será mi salud; por-
que segun la contrariedad que esos nombres
entre sí muestran , lo que al uno fuere pro-
vechoso , acarreará al otro mas pasion.
Celest. No desconfie , Señora , tu noble
juventud de salud. Cuando el alto Dios da la
llaga , tras ella envia el remedio ; mayormen-
te que sé yo en el mundo nascida una flor,

(1) En lo mejor.
(2) Alegro.
225
que de todo esto te dé libre. ( 1 ).
Melib. ¿ Cómo se llama ?
Celest. No te lo oso decir.
Melib. Dí , no temas.
Celest. Calisto . ¡ Oh por Dios, señora Me-
libea ! ¿Qué poco esfuerzo es este ? ¿Qué des -
eaescimiento ? ¡ Oh mezquina yo ! Alza la ca-
beza. ¡Oh malaventurada vieja ! ¡ En esto han
de parar mis pasos ! Si muere, matarme han?
aunque viva , seré sentida ; que ya no se po
drá sufrir de no publicar su mal , y mi cura.
Señora mia Melibea, angel mio , ¿ qué has sen-
tido? ¿ Qué es de tu habla graciosa ? ¿ Qué es
de tu color alegre ? Abre tus claros ojos . Lu-
crecia , Lucrecia , entra presto : verás amor-
tescida á tu Señora entre mis manos : baja pres-
to por un jarro de agua . '
Melib. Paso , paso , que yo me esforzaré :
no escandalices la casa.
Celest. ¡ Oh cuitada de mí ! No te descaez-
cas , Señora , háblame como sueles. :
... Melib. Y may mejor, calla , no me fati-
gues. 1
* Celest. ¿Pues qué me mandas que haga,
perla preciosa ? ¿ Qué ha sido este tú senti-
miento? Creo que se van quebrando mis puntos.

(1) Delibre.
226
Melib. Quebróse mi honestidad , quebró-
se mi empacho , aflojó mi mucha vergüenza;
y como muy naturales , como muy domésti-
cos no pudieron tan livianamente despedirse
de mi cara , que no llevasen consigo su color
por algun poco de espacio , mi fuerza y mi
lengua , y gran parte de mi sentido. ¡ Oh pues
ya , mi buena maestra , mi fiel secretaria ! lo
que tú tan abiertamente conoces , en vano tra-
bajo por te lo encubrir. Muchos y muchos
dias son pasados que ese noble caballero me
habló en amor : tanto me fue su habla enojo-
sa , cuanto despues que tú me lo tornaste á
nombrar, alegre. Cerrado han tus puntos mi
llaga , venida soy en tu querer. En mi cordon
le llevaste envuelta la posesion de mi liber-
tad. Su dolor de muelas era mi mayor tor-
mento ; su pena era la mayor mia. Alabo y
loo tu buen sufrimiento , tu cuerda osadia,
tu liberal trabajo , tus solicitos y fieles pasos,
tu agradable habla , tu buen saber , tu dema-
siada solicitud , tu provechosa importunidad.
Mucho te debe ese señor , y mas yo , que ja-
mas pudieron mis reproches aplacar ( 1 ) tu es-
fuerzo y perseverancia , confiando en tu mu-
cha astucia, Antes , como fiel servidora, cuan-

(1) Aflacar.
227
do mas denostada , mas diligente ; cuando mas
disfavor, mas esfuerzo; cuando peor respues
ta , mejor cara ; cuando yo mas ayrada, tú mas
humilde. Pospuesto todo temor , has sacado
de mi pecho lo que jamas á tí ni á otro pen-
sé descubrir.
Celest. Amiga y señora mia , no te mara-
villes , porque estos fines con efecto me dan
osadia á sufrir los ásperos y escrupulosos des-
vios de las encerradas doncellas , como tú.
Verdad es que antes que me determinase , asi
por el camino , como en tu casa , estuve en
grandes dudas , si te descubriria mi peticion.
Visto el gran poder de tu padre , temia : mi-
rando la gentileza de Calisto , osaba : vista tu
discrecion , me recelaba : mirando tu virtud
y humanidad , me esforzaba. En lo uno halla-
ba el miedo ; en lo otro la seguridad. Y pues
asi Señora, has querido descubrir la gran
merced que nos has hecho , declara tu volun-
tadfecha tus secretos en mi regazo , pon en
mis manos el concierto deste concierto (1 ): yo
daré forma como tu deseo y el de Calisto sean
en breve cumplidos.67
Melib. ¡Oh mi Calisto , y mi señor ! ¡ Mi

(1) De este negocio. Venecia. )


228
dulce y suave alegria! Si tu corazon siente lo
que ahora el mio , maravillada estoy, cómo
la ausencia te consiente á ( 1) vivir. ¡ Oh mi
madre , y mi señora ! haz de manera , como
luego le pueda iver , si mi vida quieres, Car
Celest. Ver y hablar. 3
Melib. Hablar es imposible.
Celest. Ninguna cosa á los hombres que
quieren hacerla es imposible.
Melib. 邀 Dime cómo. İ… ,****
Çelest. Ya lo tengo pensado , yo te lo
diré (2) por entre las puertas de tu casa.
Melib. ¿ Cuándo su ja - bukash
Celest. Esta noche. 197
Melib. Gloriosa me será si lo ordenas.
Di á qué hora, dupa 61951 17
-, Celest. A las doce.129 901.J mit Y
29 Melib. Pues vej mi señora , mi léal ami-
ga, y habla con aquel Señor , y que venga
muy paso , y de alli se dará concierto , segun
su voluntad , á la hora que has ordenado.
Celest. A Dios , que viene hácia acá tu
[Link] mol bu b
Melib. Amiga Lucrecia , mi leal criada,
y fiel secretaria , ya has visto cómo no ha si-

(1) Vivir.
(2) Y te lo diré, v in
229
do mas en mi mano . Captivóme el amor de
aquel caballero : ruégote por Dios se cubra
con secreto sello , porque yo goce de tan sua
ve amor. Tú serás de mi tenida en aquel gra-
do que meresce tu fiel servicio.
Lucrec. Señora , mucho antes de agora
tengo sentida tu llaga , y calado ( 1 ) tu de-
seo Hame fuertemente dolido tu perdicion .
Cuanto mas tú me querias encubrir y celar
el fuego que te quemaba , tanto mas sus lla-
mas se manifestaban en la color de tu cara,
en el poco sosiego de tu corazon ( 2 ) , en el
meneo de tus miembros , en comer sin gana,
y en el no dormir ( 3) . Asi que de contino te
se caian , como de entre las manos , señales
muy claras de pena. Pero como en los tiem→
pos que la voluntad reyna en los señores , ó
desmedido apetito , cumple á los servidores
obedescer con diligencia corporal , y no con
artificiales consejos de lengua , sufria con pe
na, callaba por temor , encubria con fiel-
dad ( 4 ) ; de manera que fuera mejor el áspe →
ro consejo , que la blanda lisonja. Pero pues

(1) Entendido.
(2) Del corazon.
(3) En el dormir y en el no dormir.
Fideldad.
230
yano tiene tu merced otro remedio, sino mo-
rir ó amar , mucha razon es que se escoja por
mejor aquello que en sí lo es.
Alis. ¿ En qué andas acá , vecina , cada
dia?
Celest. Señora , faltó ayer un poco de
hilado al peso , y vínelo á cumplir, porque dí
mi palabra ; y traido , vóyme. Quede Dios
contigo.
Alis. Contigo vaya. Hija Melibea , ¿ qué
queria la vieja ?
Melib. Venderme un poquillo de so-
liman.
Alis. Eso creo yo mas , que lo que la
vieja ruin dijo. Pensó que yo recebia ( 1 ) pe-
na dello , y mintióme. Guárdate, hija , della,
que es gran traydora ; que el sotil ladron
siempre rodea las ricas moradas. Sabe esta
con sus trayciones , con sus falsas mercadu-
rías , mudar los propósitos castos ; daña la
fama : á tres veces que entra en una casa (2)
engendra sospecha.
Lucrec. Tarde acuerda nuestra ama.
Alis. Por amor mio , hija , que si aqui
tornare sin verla yo , que no hayas por bien

(1) Recibiera yo. Otros ; rescibiria yo.


(2) En casa.
231
su venida , ni la rescibas con placer. Halle en
tí honestidad en tu respuesta ( 1 ), y jamas vol-
verá ; que la verdadera virtud mas se teme
que la espada (2).
Melib. ¿Desas es ? Nunca mas : bien huel-
go, Señora, de ser avisada, por saber de quién
me tengo de guardar.

(1) Y tu respuesta breve.


(2) Que espada.
232

ARGUMENTO

DEL А С ТО ONCEN O.

Despedida Celestina de Melibea , va por


la calle sola hablando ; ve á Sempronio y Par-
meno que van á la Madalena por su señor.
Sempronio habla con Calisto . Sobreviene Ce-
lestina , van á casa de Calisto. Declárale Ce-
lestina su mensage y negocio recaudado con
Melibea ; mientras ellos en estas razones es-
tan , Parmeno y Sempronio entre sí hablan.
Despídese Celestina de Calisto, va para su ca-
sa , llama á la puerta , Elicia la vieneá abrir ,
cenan y vánse á dormir.

ACTO ONCENO.

Celestina , Sempronio , Calisto , Parmeno.

Celest. ¡ Ay Dios , si llegase á casa ( 1)


con mi mucha alegria á cuestas ! A Parmeno
y á Sempronio veo ir á la Madalena : tras
ellos me voy; y si ahí estuviere Calisto, pa-

(1) A mi casa.
233
sarémos á su casa á pedirle albricias de su
gran gozo.
Semp. Señor , mira que tu estada es dar
á todo el mundo que decir : por Dios que hu-
yas de ser traido en lenguas , que al muy de-
voto Haman hipócrita : ¿ qué dirán sino que
andas royendo los Santos ? Si pasion tienes,
8 súfrela en tu casa , no te sienta la tierra. No
descubras tu pena á los estraños ; pues está
en manos el pandero que lo sabrán ( 1 ) bien
tañer.
Cal. ¿ En qué manos ?
Semp. De Celestina.
Celest. ¿Qué nombrais á Celestina ? ¿Qué
decis desta esclava de Calisto ? Toda la calle
del Arcediano vengo á mas andar tras de vos-
otros por alcanzaros , y jamas he podido con
mis luengas haldas (2).
Cal. ¡ Oh joya del mundo , acorro de mis
pasiones , espejo de mi vista ! El corazon se
me alegra en ver esa honrada presencia , esa
noble senectud. Dime, ¿ con qué vienes ? ¿Qué
nuevas traes , que te veo alegre , y no sé en
qué está mi vida ?
Celes. En mi lengua .

(1) Sabrá,
(2) Faldas.
234
Cal. ¿Qué dices , gloria y descanso mio?
Declárame mas lo dicho.
Celest. Salgamos , Señor, de la Iglesia, y
de aqui á casa te contaré algo con que te ale-
gres de verdad.
Parm. Buena viene la vieja , hermano,
recaudado debe de haber .
Semp. Escucha.
Celest. Todo este dia , Señor, he traba-
jado en tu negocio , y he dejado perder otros
en que harto me iba . Muchos tengo quejosos
por tener á tí contento : mas he dejado de ga-
nar que piensas ; pero todo vaya en buen ho-
ra , pues tan buen recaudo traygo. Y óyeme,
que en pocas palabras te lo diré , que soy cor-
ta de razon ( 1 ) . A Melibea dejo á tu servicio.
Cal. ¿Qué es esto que oygo?!
Celest. Que es mas tuya (2 ) que de sí
misma ; mas está á tu mandado ( 3) y querer,
que de su padre Pleberio .
Cal. Habla cortés , madre , no digas tal
cosa , que dirán estos mozos que estás loca.
Melibea es mi señora , Melibea es mi deseo (4),

(1) Razones.
(2) Que mas es tuya.
(3) Servicio.
(4) Dios.
235
Melibea es mi vida : yo su captivo , yo su
siervo.
Semp. Con tu desconfianza , Señor , con
tu poco preciarte , con tenerte en poco , ha-
blas esas cosas con que atajas su razon. A to-
do el mundo turbas diciendo desconciertos.
¿De qué te santiguas ? Dale algo por su tra-
bajo , harás mejor , que esto ( 1 ) esperan esas
palabras.
Cal. Bien has dicho. Madre mia , yo sé
cierto que jamás igualarán ( 2 ) tu trabajo y
mi liviano galardon . En lugar de manto y sa-
ya , porque no se dé parte á oficiales , toma
esta cadenilla , ponla ( 3) al cuello , y procede
en tu razon y mi alegria.
Parm. ¿Cadenilla la llama ? ¿No lo oyes;
Sempronio ? No estima el gasto ; pues hoy te
certifico no diese mi parte por medio marco
de oro, por mal que la vieja la reparta.
Semp. Oirte ha nuestro amo, ternemos (4)
en él que amansar , y en tí que sanar , segun
está hinchado de tu mucho murmurar. Por
mi amor , hermano , que oygas y calles , que

(1) Eso.
(2) Igualará.
(3) Póntela.
(4) E teruemos.
236
por eso te dió Dios dos oidos y una lengua
sola.
Parm. Oirá el diablo : está colgado de la
boca de la vieja, sordo y mudo y ciego, hecho
personage sin son , que aunque le diésemos
higas , diria ( 1 ) que alzamos las manos á Dios,
rogando por el buen fin de sus amores.
Semp. Calla , oye , escucha bien (2 ) á Ce-
lestina : en mi alma todo lo meresce, y mas
que le diese : mucho dice.
Celest. Señor Calisto, para tan flaca vieja
como yo , de mucha franqueza usaste ; pero
como todo don ó dádiva se juzga grande ó
chico respecto ( 3 ) del que lo da , no quiero
traer á consecuencia mi poco merescer ante
quien sobra en calidad y cantidad ; mas me-
dirse ha con tu magnificencia , ante quien no
es nada. En pago de la cual te restituyo tu sa-
lud que iba perdida , tu corazon que faltaba,
tu seso que se alteraba ( 4 ) . Melibea pena por
tí mas que tú por ella : Melibea te ama y de-
sea ver : Melibea piensa mas horas en tu per-
sona que en la suya ( 5) , y esto tiene por títu

(1) Dirá.
(2) Calla y escucha bien.
(3) A respecto.
(4) Que alteraba,
(5) Melibea se llama tuya y esto tiene etc. Ven.
237
lo de libertad , y con esto amansa aquel fuego
que mas que á tí la quema.
Cal. Mozos, estoy yo aqui ? Mozos, ¿oy-
go yo esto? Mozos , mirad si estoy despierto:
¿ es de dia ó de noche ? ¡ Oh, señor Dios , pa-
dre celestial ! ¡ Ruégote que esto no sea sue-
ño ! Despierto pues estoy. Si burlas , Señora,
de mí por me pagar ( 1 ) en palabras , no te-
mas , di verdad , que para-lo que ( 2 ) de mí
has rescebido , mas merescen tus pasos .
Celest. Nunca el corazon lastimado de
deseo toma la buena nueva por cierta , ni la
mala por dudosa : empero si burlo , ó si no,
verlo has yendo esta noche ( segun el con-
cierto dejo con ella ) á su casa , dando el re-
lox las doce, á le hablar ( 3) por entre las puer-
tas ; de cuya boca sabrás mas por entero mi
solicitud y deseo ( 4), y el amor que te tiene, y
quien lo ha causado.
Cal. Ya , ya , ¿ tal cosa espero ? ¿Tab co
sa es posible haber de pasar por mi ? Muerto
soy de aqui allá : no soy capaz de tanta glo-
ria no merescedor de tan gran merced: no

(1 ) Por pagar.
(2) Tú has.
En dando el relox doce á la hablar.
Su deseo.
17
238
digno de hablar con tal señora de su volun-
tad y grado.
Celest. Siempre lo oí decir , que és mas
dificil de sufrir la próspera fortuna , que la
adversa : que la una no tiene sosiego , y la
otra tiene consuelo, ¿ Cómo , señor Calisto,
y no mirarias quién tú eres ; no mirarias el
tiempo que has gastado en su servicio ? ¿ No
mirarias á quien has puesto entremedias ? Y
asimismo que hasta agora siempre has estado
dudoso de la alcanzar y tenias sufrimiento;
agora que te certifico el fin de tu pena, ¿ quie-
res poner fin á tu vida ? Mira , mira que está
Celestina de tu parte : que aunque todo te fal-
tase, lo que en un enamorado se requiere , te
venderia por el mas acabado galan del mun-
do. Que te haria llanas las peñas para andar,
que te haria la mas crecida agua corriente pa-
sar sin mojarte. Mal conosces á quien das
tu ( 1 ) dinero..
Cal. Cata , Señora , qué me dices: ¡ que
verná de su grado !
Celest. Y aun de rodillas.
Semp. No sea ruido , hechizo que nos
quiera tomar á manos á todos ... Cata , madre,

(1) Tú das.
239
que asi se suelen dar las zarazas en pan en-
vueltas ,, porque no las sienta el gusto.
Parm. Nunca te of decir mejor cosa.
Mucha sospecha me pone el presto conceder
de aquella señora , y venir tan aina en todo
su querer de Celestina , engañando nuestra
voluntad con sus palabras dulces y prestas
por hurtar por otra parte , como hacen los de
Egipto , cuando el signo nos catan en la ma-
no ; pues á la hé , madre , con dulces pala-
bras estan muchas injurias vengadas. El man-
so boyezuelo con su falso cencerrear ( 1 ) trae
las perdices á la red : el canto de la sirena
engaña á los simples marineros con su dulzor.
Ansi esta con su mansedumbre ( 2) y conce-
sion, presto querrá tomar una manada de nos-
otros á su salvo : purgar ( 3) su inocencia con
la honra de Calisto , y con nuestra muerte;
asi como corderica mansa , que mama á su
madre y á la agena : ella con su asegurar to-
mará la venganza de Calisto en todos nos-
otros ; de manera , que con la mucha gente
que tiene , podrá cazar á padres é hijos en una

(1 ) El falso boezuelo con su blando cencerrear.


Otros : El falso boyzuelo,
(2) Con mansedumbre,
(3) Purgará.
240
nidada , y tú estarte has rascando á tu fue-
go diciendo : á salvo está el que repica.
Cal. Callad , locos , bellacos , sospecho-
sos : paresce que dais á entender que los án-
geles sepan hacer mal . Sí , que Melibea angel
disimulado es , que vive entre nosotros.
Semp. (¿Todavia te vuelves á tus here-
gias? ) Escúchale , Parmeno, no te pene nada,
que si fuere trato doble él lo pagará, que nos-
otros buenos pies tenemos.
Celest. Señor , tú estás en lo cierto; vos-
otros cargados de sospechas vanas. Yo he he-
cho todo lo que á mí era á cargo : alegre te
dejo , Dios te libre y enderesce ( 1 ) ; pártome
muy contenta. Si fuere menester para esto ó
para mas , alli estoy muy aparejada ( 2 ) á tu
servicio.
· Parm. Hi , hi , hi.
Semp. ¿De qué te ries , por tu vida?
Parm. De la priesa que la vieja tiene por
irse : no ve la hora de haber despegado la ca-
dena de casa: no puede creer que la tenga en
su poder , ni que se la han dado de verdad;
no se halla digna de tal don , tan poco (3) co-
mo Calisto de Melibea .

(1) Aderece.
(2) Estó aparejada.
(3) Tampoco.
241
Semp. ¿Qué quieres que haga una puta
vieja , alcahueth , que sabe y entiende lo que
nosotros callamos , y suele bacer siete virgos
por dos monedas , despues de verse cargada
de oro; sinoiponerse en salvo con la posesion,
con temor no se la tornen á tomar , despues
que ha cumplido por su parte aquello para
que era menester ? Pues guárdese del diablo,
que sobre el partir no le saquemos el alma .
Cal. Dios vaya contigo, madre: yo quie-
ro dormir y reposar un rato para satisfacer
á las pasadas noches , y cumplir con la por
venir.
Celest. Ta , ta , ta , ta.
Elic. ¿Quién llama ?
Celest. Abre , hija Elicia.
Elic. ¿Cómo vienes tan tarde ? No lo de-
bes hacer , que eres vieja : tropezarás doude
caygas y mueras.
Celest. No temo eso , que de dia me avi-
so por donde venga ( 1 ) de noche , que jamas
me subo por poyo ni calzada , sino por me-
dio de la calle , porque como dicen : no da
paso seguro quien corre por el muro ; y que
aquel va mas sano que anda por el llano (2):

(1) Do venga.
(2) Por llano.
242
mas quiero ensuciar mis zapatos con el lodo,
que ensangrentar las tocas en los cantos ; pe-
ro no te duele á tí en ese lugar.
Elic. ¿Pues qué me ha de doler ?
Celest. Que se fue la compañia que te de-
jé , y quedaste sola. “
Elic. Son pasadas cuatro horas despues:
¿ habíaseme de acordar eso ( 1)?
Celest. Cuanto mas presto te dejaron,
mas con razon lo sentiste ; pero dejemos su
ida é mi tardanza , y entendamos en cenar y
dormir. "

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(1) Deso. ogrli


243

ARGUMENTO:

DEL ACTO DOCENO.

Llegando la media noche , Calisto y Sem-


pronio y Parmeno armados van para casa de
Melibea. Lucrecia y Melibea estan cabe la
puerta aguardando á Calisto. Viene Calisto;
háblale primero Lucrecia ; llama á Melibea;
apártase Lucrecia; háblanse por entre las puer
tas Melibea y Calisto. Parmeno y Sempronio
en su cabo departen . Oyen gente por la calle;
apercíbense para huir. Despídese Calisto de
Melibea , dejando concertada la tornada para
la noche siguiente. Pleberio al son del ruido
que habia en la calle , despierta , llama á su
muger Alisa ; pregunta á Melibea quien da
patadas en su cámara ; responde Melibea á su
padre , fingiendo que tenia sed . Calisto con
sus criados va para su casa , hablando : écha
se á dormir. Parmeno y Sempronio van á ca-
sa de Celestina , demandan su parte de la ga-
nancia ; disimula Celestina ; vienen á reñir;
échanle mano á Celestina ; mátanla. Da voces
Elicia; viene la Justicia á prenderlos á ambos.
244

ACTO DOCENO.

Calisto , Sempronio, Parmeno , Lucrecia,


Melibea , Pleberio, Alisa , Celestina, Elicia.

Cal. Mozos , ¿ qué hora da el relox ?


1. Semp. Las diez.
Cal. ¡ Oh cómo me descontenta el olvido
en los mozos ! De mi mucho acuerdo en esta
noche, y tu descuido ( 1 ) y olvido se haria una
razonable memoria y cuidado. ¿ Cómo , des-
atinado , sabiendo cuánto me va en ser diez
of once, me respondes á tiento lo que mas aina
se levienea la boca? ¡ Oh euitado de mí! Si por
caso me hubiera dormido , y colgara mi pre-
gunta de la respuesta de Sempronio para ha-
cer de once diez , y asi de doce once , saliera
Melibea , yo no fuera oido (2 ), tornárase ; de
manera , que ni mi mal hubiera fin, ni mi de-
seo ejecucion. No se dice en valde , que mal
ageno de pelo cuelga.
-N Semp. Tanto yerro me paresce , sabien-
do , preguntar , como ignorando , responder.
Mejor seria , Señor , que se gastase esta hora

(1) Descuidar.
(2) Ido.
245
que queda en aderezar armas , que en buscar
cuestiones.
Cal. (Bien dice este necio : no quiero en
tal tiempo rescebir enojo ; no ( 1 ) pensar en
lo que pudiera venir , sino en lo que fue ; no
en el daño que resultara de su negligencia ,
sino en el provecho que verná de mi solici-
tad : quiero dar espacio á la ira , que ó se me
quitará , ó se me ablandará .) Descuelga , Par-
meno , mis corazas , y armaos vosotros ; y asi
iremos á buen recaudo , porque como dicen:
el hombre apercebido , medio combatido .
c) Parm. Helas aqui , Señor .
Cal. Ayúdame aqui á vestirlas : mira tú,
Sempronio , si paresce alguno por la calle.
Semp. Señor , ninguna gente paresce ; y
aunque la hubiese , la mucha escuridad pri
varia el viso , y conoscimiento á los que nos
encontrasen.
.. Cal. Pues andemos por esa (2) calle, aun
qué se rodee alguna cosa , porque mas encu
biertos vamos. Las doce dan ya : buena ho-
ra es.
F Parm. Cerca estamos.
Cal. A buen tiempo llegamos , párate tú:

(1) Quiero.
(2) Esta.
246
Parmeno , á ver si es venida aquella señora
por entre las puertas.
Parm. ¿Yo , Señor ? Nunca Dios mande
que sea en dañar lo que no concerté : mejor
será que tu presencia sea su primer encuen-
tro; porque viéndome á mí no se turbe de ver
que de tantos es sabido lo que tan oculta-
mente querria hacer, y con tanto temor hace,
óporque quizá pensara que la burlaste.
Cal. ¡ Oh qué bien has dicho ! La vida
me has dado con tu sutil aviso ; pues no era
mas menester para me llevar muerto á casa,
que volverse ella por mi mala providencia . Yo
me llego allá , quedaos vosotros en ese lugar.
Parm. ¿Qué te paresce, Sempronio , có-
mo el nescio de nuestro amo pensaba tomar-
me por broquel para el encuentro del primer
peligro ? ¿ Qué sé yo quien está tras las puer-
tas cerradas ? ¿ Qué sé yo si hay alguna trai-
cion? ¿ Qué sé yo si Melibea anda , por que la
pague nuestro amo su mucho atrevimiento des-
ta manera ? Y mas , aun no somos muy cier-
tos decir verdad la vieja . No sepas hablar,
Parmeno, sacarte han el alma, sin saber quien:
no seas lisonjero , como tu amo quiere , y ja-
mas llorarás duelos agenos : no tomes en lo
que (1) cumple el consejo de Celestina , y ha-
(1) Te.
247
llarte has á escuras ; ándate ahí con tus amo-
nestaciones (1) fieles , y darte han de palos;
no vuelvas la hoja , y quedarte has á buenas
noches. Quiero hacer cuenta que hoy nasci (2 );
pues de tal peligro me escapé.
Semp. Paso, paso, Parmeno, no saltes asi,
ni hagas ese bullicio de placer, que darás cau-
sa que seas sentido .
! Parm.: Calla , hermano , que no me hallo
de alegria. ¡Cómo le hice creer, que por lo qué
á él cumplia dejaba de ir, y era por mi segu-
ridad ! ¿Quién supiera asi rodear su prove
cho como yo? Muchas cosas me verás hacer,
si estás atento , de aqui adelante , que no las
sientan todas (3) personas , asi con › Calisto
como con cuantos en este negocio suyo se en-
tremetieren ; porque soy cierto que esta dons
cella ha de ser para él cebo de anzuelo , só
carne de buytrera ( 4) , que suelen pagar bien
el escote los que á comerla vienen.
Semp. Anda , no te penen á tí esas sos-
pechas , aunque salgan verdaderas . Apercibe-
te á la primera voz que oyeres , á tomar cal-
zas de Villadiego.

(1) Y consejos.
(2) Me nascí,
AQ

(3) Las.
Butrera .

1
248
Parm. Leido has donde yo : en un cora-
zon estamos . Calzas traygo , y aun borceguies
desos logares que tú dices ( 1 ) , para mejor
huir que otro. Pláceme que me has , herma-
no , avisado de lo que yo no hiciera de ver-
güenza de tí; que nuestro amo, si es sentido,
temo que no escapará de las manos desta gen-
te de Pleberio , para podernos despues de-
mandar cómo lo hecimos , ni escusarnos el
huir (2 ).
Semp. ¡ Oh Parmeno amigo, cuán alegre
y provechosa és la conformidad en los com-
pañeros ! Aunque por otra cosa no nos fuera
buena Celestina , érá harta utilidad la que por
şu causa nos ha [Link]
Parm. Ninguno podrá negar lo que por
sí se muestra. Manifiesto es que con vergüen-
za uno del otro, por no ser odiosamente acu-
sadó de cobarde , esperáramos aquilla muer-
te con nuestro amo , no siendo mas dél (3)
merecedor della .
Semp. Salido debe de haber (4) Melibea:
escucha, que hablan quedito.

(1) Ligeros que tú dices.


(2) Ni incursarnos del huir.
(3) De él. * I
(4) Debe haber.
249
Parm. ¡Cómo temo que no sea ella , sino
alguno que finja su voz !
Semp. Dios nos libre de traidores : no
nos hayan tomado la calle por donde tenemos
de huir , que de otra cosa no tengo temor.
Cal. Este bullicio mas de una persona lo
hace : quiero hablar, sea quien fuere. Ce , ce,
¿ señora mia ?
Lucrec. La voz de Calisto es esta : quie-
ro llegar. ¿Quién habla ? ¿Quién está fuera?
Cal. Aquel que viene á cumplir tu man-
dado.
Lucrec. ¿Por qué no llegas , Señora ? Lle-
ga sin temor acá , que aquel caballero está
aqui.
Melib. Loca , habla paso : mira bien si
es él.
.. Lucrec. Allégate, Señora , que sí es ; que
yo le conozco en la voz.
Cal. Cierto soy burlado ; no era Melibea
la que me habló. Bullicio oygo : perdido soy:
pues viva ó muera , que no me he de ir de aqui.
Melib. Vete , Lucrecia , á acostar un po-
co. Ce , Señor, ¿ cómo es tu nombre ? ¿Quién
es el que te mandó ahi venir ?
Cal. Es la que tiene merescimiento de
mandar á todo el mundo , la que dignamen-
te servir yo no merezco . No tema tu merced
250
de se descubrir á este captivo de tu ( 1 ) genti-
leza ; que el dulce sonido de tu habla, que ja-
mas de mis oidos se cae, me certifica ser tú
mi señora Melibea ; yo soy tu siervo Calisto.
Melib. La sobrada osadia de tus mensa-
ges me ha forzado á haberte de hablar, Señor
Calisto que habiendo habido de mí la pasa-
da respuesta á tus razones , no sé qué pien-
sas mas sacar (2 ) de mi amor de lo que en-
tonces te mostré. Desvia estos vanos y locos
pensamientos de tí ; porque mi honra y per-
sona esten sin detrimento de mala sospecha
seguras. A esto fui aqui venida ( 3 ) á dar con- ›
cierto en tu despedida , y mi reposo. No quie-
ras poner mi fama en la balanza de las len-
guas maldicientes.
Cal. A los corazones aparejados con a-
percibimiento reció contra las adversidades,
ninguna puede decir. ( 4 ) que pase de claro en
claro la fuerza de su muro. Pues el triste que
desarmado, y sin prever los engaños y cela-
das , se vino á meter por las puertas de tu se-
guridad , cualquiera cosa que en contrario

5 " (1) Su.


(2) De sacar.
(5) Fue aqui mi venida.
1
(4) Venir.
251
vera, és razon que me atormente, y pase rom-
piendo todos los almacenes en que la dulce
nueva estaba aposentada. ¡Oh malaventurado
Calisto! ¡ Oh cuán burlado has sido de tus
sirvientes ! ¡ Oh engañosa muger Celestina !
Dejárasme ( 1 ) morir, y no (2) tornaras á vi-
vificarmi esperanza para que tuviese mas que
gastar el fuego , que ya me aqueja. ¿Por qué
falsaste la palabra desta mi señora ? ¿ Por qué
has asi dado con tu lengua causa á mi deses-
peracion ? ¿A qué me mandaste aqui venir pa-
ra que me fuese mostrado el disfavor , el en-
tredicho , la desconfianza , el odio por la mis-
ma boca desta que tiene las llaves de mi per-
dicion y gloria? Oh enemiga ! Y tú, ¿no me
dijiste que esta mi Señora me era favorable?
¿No me dijiste que de su grado mandaba ve-
nir este su captivo ( 3) al presente lugar ? No
para me desterrar nuevamente de su presen-
cia ; pero para alzar el destierro ya por otro
su mandamiento puesto antes de ahora. ¿ En
quién hallaré yo fe ? ¿ A dónde hay verdad?
¿Quién caresce de engaño ? ¿ A dónde no mo-
ran falsarios?¿Quién es claro enemigo? ¿Quién

(1) Acabar de.


(2) Te.
(3) Cativo.
252
es verdadero amigo ? ¿ Dónde no se fabrican
trayciones ? ¿Quién osó darme tan cruda es-
peranza de perdicion ?
Melib. Cesen , señor mio, tus verdaderas
querellas que ni mi corazon basta para las
sufrir, ni mis ojos para lo disimular. Tú llo--
ras de tristeza , juzgándome cruel , yo lloro
de placer , viéndote tan fiel . ¡ Oh mi señor, y
mi bien todo ! ¡ Cuánto mas alegre me fuera
poder ver tu faz , que oir tu voz ! Empero
pues no se puede al presente mas hacer, toma
la firma y sello de las razones que te envié
escritas en la lengua de aquella solícita men-
sagera. Todo lo que te dijo , confirmo : todo
lo hé por bueno. Limpia , Señor , tus ojos:
ordena de mí á tu voluntad .
Cal. ¡ Oh Señora mia !; Esperanza de mi
gloria , descanso y alivio de mi pena , alegría
de mi corazon ! ¿ qué lengua será bastante
para te dar iguales gracias á la sobrada é in-
comparable merced , que en este punto de
tanta congoja para mí , me has querido hacer?
¡En querer que un tan flaco é indigno hom-
bre pueda gozar de tu suavísimo amer ; del
cual , aunque muy deseoso , siempre me juz-
gaba indigno , mirando tu grandeza , consi-
derando tu estado , remirando tu perfeccion,
contemplando tu gentileza , acatando mi po-
253
co merescer, y tu alto merescimiento , tus es-
tremadas gracias, tus loadas y manifiestas vir-
tudes ! Pues , ¡ oh alto Dios ! ¿ cómo te po-
dré ser ingrato , que tan milagrosamente has
obrado conmigo tus singulares maravillas ?
¡Oh cuántos dias antes de agora pasados me
fue venido ese pensamiento á mi corazon , y
por imposible lo rechazaba de mi memoria ,
hasta que ya los rayos ilustrantes de tu muy
claro gesto dieron luz en mis ojos , encendie-
ron mi corazon , despertaron mi lengua , es-
tendieron mi merescer , acortaron mi cobar-
dia , destorcieron mi encogimiento, doblaron
mis fuerzas , desadormecieron mis pies y ma-
nos ; finalmente , me dieron tal osadia , que
me han traido con su mucho poder á este tan
sublimado ( 1 ) estado en que ahora me veo,
oyendo de grado tu suave voz . La cual si an-
te de ahora no conosciese , y no sintiese tus
saludables olores , no podria creer que cares-
ciesen de engaño tus palabras. Pero como soy
cierto de tu limpieza de sangre y hechos , me
estoy remirando , si soy yo Calisto á quien
tanto bien se hace.
Melib. Señor Calisto , tu mucho meres-
cer, tus estremadas gracias , tu alto nasci-

(1) Este sublimado.


18
254
miento han obrado , que despues que de tí
hube entera noticia , ningun momento de mi
corazon te partieses ; y aunque muchos dias
he pugnado por lo disimular , no he podido
tanto , que en tornándome aquella muger tu
dulce nombre á la memoria , no descubrie-
se mi deseo , y viniese á este lugar y tiempo,
donde te suplico ordenes y dispongas de mi
persona segun querrás . Las puertas impiden
nuestro gozo , las cuales yo maldigo , y sus
fuertes cerrojos , y mis flacas fuerzas , que ni
tú estarias quejoso ni yo descontenta .
Cal. Cómo , Señora mia , ¿ y mandas tú
que consienta á un palo impedir nuestro go-
zo? Nunca yo pensé que demas de tu volun-
tad lo pudiera cosa estorbar . ¡ Oh molestas y
enojosas puertas ! Ruego á Dios que tal fuego
os abrase , coino á mí da guerra ; que con la
tercia parte seríades en un punto quemadas .
Pues por Dios , Señora mia , permite que lla-
me á mis criados para que las quiebren .
Parm. ¿No oyes , no oyes , Sempronio?
A buscarnos quiere venir para que nos den
mal año. No me agrada cosa esta venida : en
mal punto creo que se empezaron estos amo-
res :no (1) espero mas aqui.

(1) Yo no.
255
Semp. Calla , calla , escucha , que ella no
consiente que vamos allá.
Melib. ¿Quieres , amor mio , perderme
á mí y dañar mi faina ? No sueltes las riendas
á la voluntad; la esperanza es cierta , el tiem-
po breve á cuanto tú ( 1 ) ordenares. Y pues
tú sientes tu pena sencilla , y yo la de entram-
bos , tú solo tu dolor , yo el tuyo y el mio,
conténtate con venir mañana á esta hora por
las paredes de mi huerto ; que si ahora que-
brases las crueles puertas , aunque al presen-
te no fuésemos sentidos , amanesceria en casa
de mi padre terrible sospecha de mi yerro .
Y pues sabes que tanto mayor es el yerro,
cuanto mayor es el que yerra , en un punto
seria por la ciudad publicado.
Semp. En hora mala acá esta noche veni-
mos : aqui nos ha de amanescer , segun el es-
pacio con que nuestro amo lo toma ; que aun-
que mas la dicha nos ayude , nos han en tan-
to tiempo de sentir de su casa ó vecinos .
Parm. Ya ha dos horas que te requiero
que nos vamos , que no faltará un achaque.
Cal. ¡ Oh mi Señora y mi bien todo ! Por
qué llamas yerro aquello que por los santos

(1) Cuanto tú,


256
de Dios me fue concedido ? Rezando hoy de-
lante el altar ( 1 ) de la Madalena , me vino con
tu mensage alegre aquella solícita muger.
Parm. Desvarias (2 ) , Calisto, desvarias.
Por fe tengo , hermano , que no debe ser (3)
cristiano . Lo que la vieja traidora con sus
pestíferos hechizos ha rodeado , y con sus fal-
sificadas razones ha hecho , dice que los san-
tos de Dios se lo han concedido ó impetra-
do (4 ) , y con esta confianza quiere quebrar
las puertas ; y no habrá dado el primer golpe
cuando sea sentido , y tomado por los cria-
dos de su padre que duermen cerca.
Semp. Ya no temas , Parmeno, que harto
desviados estamos , y en sintiendo bullicio, el
buen huir nos ha de valer. Déjale hacer, que
si mal hace (5) , él lo pagará..
Parm . Bien hablas , en mi corazon estás ,
asi se haga , huyamos la muerte, que somos
mozos : que no querer morir ni matar , no es
cobardia , sino buen natural . Estos escude-
ros de Pleberio son locos ; no desean tanto

(1) Ante el altar .


(2) Desvariar.
(3) No es.
(4) E impetrado.
Hiciere.
257
comer ni dormir , como cuestiones y ruidos:
pues mas locura seria esperar pelea con ene-
migos , que no aman tanto la victoria y ven-
cimiento como la continua guerra y contien-
da ( 1 ) . ¡ Oh si me vieses , hermano , cómo es-
toy (2 ), placer habrias ! A medio lado , abier-
tas las piernas , el pie izquierdo adelante en
huida , las haldas en (3) cinta , la adarga ar-
rollada y so el sobaco (4) , porque no me em-
pache ; que por Dios creo que fuese (5) como
un gamo , segun el temor tengo de estar aqui.
Semp. Mejor estoy yo , que tengo liado
el broquel y el espada con las correas , por-
que no se cayga al correr , y el caxquete en
la capilla.
Parm. ¿Y las piedras que traias en ella?
Semp. Todas las vertí por ir mas livia-
no, que harto tengo que llevar en estas cora-
zas que me heciste vestir por importunidad;
que bien las reusaba de traer, porque me pa-
rescian para huir muy pesadas . Escucha , es-
cucha : ¿oyes, Parmeno? A malas andan; muer-

(1) Con contienda.


(2) Esto.
(3) En la.
(4) El brazo.
(5) Huyese.
258
tos somos. Bota presto; echa hácia casa de Ce-
lestina, no nos atajen por nuestra casa.
Parm. Huye , huye , que corres poco. ¡ Oh
pecador de mí! si nos han de alcanzar , deja
broquel y todo.
Semp. ¿Si han muerto ( 1 ) á nuestro amo?
Parm. No sé , no me digas nada : corre y
calla ; que el menor cuidado mio es ese.
Semp. Ce , ce , Parmeno , torna, torna
callando, que no es sino la gente del alguacil,
que pasaba haciendo estruendo por la otra
calle.
Parm. Míralo bien: no te fies en los ojos,
que se les antoja muchas veces uno por otro.
No me habian dejado gota de sangre : traga-
da tenia ya la muerte , que me parescia que
me iban dando en estas espaldas golpes. En
mi vida me acuerdo haber tan gran temor, ni
verme en tal afrenta , aunque he andado ca-
sas agenas harto tiempo , y en lugares de har-
to trabajo : que nueve años serví á los frayles
de Guadalupe , que mil veces nos apuñeába-.
mos yo y otros ; pero nunca como esta vez
hube miedo de morir.
Semp. ¿Y yo no serví al cura de san Mi-

(1 ) Ya.
259
guel , y al mesonero de la plaza , y á Mollejas
el hortelano? Y tambien yo tenia mis cues-
tiones (1 ) con los que tiraban piedras á los
pájaros que se asentaban en un álamo grande
que tenia , porque dañaban la hortaliza. Pero
guárdete Dios de verte con armas , que aquel
es verdadero temor ; no en valde dicen , car-
gado de hierro , cargado de miedo. Vuelve,
vuelve , que el alguacil es cierto.
Melib. Señor Calisto , ¿ qué es eso que en
la calle suena ? Paresce ( 2 ) voces de gente que
van en huida. Por Dios , mirate que estás á
peligro.
Cal. Señora , no temas , que á buen re-
caudo vengo : los mios deben ser , que son
unos locos ,y desarmarán (3 ) á cuantcs pasan ,
y hniráles (4) alguno .
Melib. ¿ Son muchos los que traes ?
Cal. No, sino dos ; pero aunque sean seis
sus contrarios , no recebirán mucha pena pá-
ra les quitar sus armas y hacerlos huir, segun
su esfuerzo : escogidos son , Señora , que no
vengo á lumbre de pajas. Si no fuese por lo

(1) Cuistiones.
(2) Parescen.
(3) Desarman.
Huiriales.
260
que á tu honra toċa , pedazos harian estas
puertas , y á tí , si sentidos fuésemos , y á mi
librarian de toda la gente de tu padre.
Melib. i Oh por Dios no se acometa tal
cosa ! Pero mucho placer tengo , que de tan
fiel gente andes acompañado ; bien empleado
es el pan que tan esforzados sirvientes comen.
Por mi amor , Señor , pues tal gracia la natu—
raleza ( 1 ) les quiso dar , sean de tí bien tra-
tados y galardonados , porque en todo te guar-
den secreto ; y cuando sus atrevimientos y o-
sadias les corrigieres , á vueltas del castigo
muéstrales favor ; porque los ánimos esforza-
dos no sean con encogimiento disminuidos (2) ,
é irritados en el osar á sus tiempos.
Parm. Ce, ce , Señor, quítate presto den-
de , que viene mucha gente con hachas , y se-
rás visto y conoscido , y no hay (3 ) donde te
metas.
Cal. Oh mezquino yo ! ¡ y cómo me es
forzado , Señora , partirme de tí ! Por cierto
el temor de la muerte no obrara tanto , como
el de tu honra. Pues que asi es , los ángeles
queden con tu presencia : mi venida será co-

(1 ) Natura.
(2) Diminutos.
(3) Que no hay.
261
mo ordenaste , por el huerto.
Melib. Asi sea , y vaya Dios contigo.
Pleb. Señora muger , ¿ duermes?
Alis. Señor , no .
Pleb. ¿ No oyes bullicio en el retraimien-
to de tu hija?
Elis. Si oyo. Melibea , Melibea .
Pleb. No te oye: yo llamaré mas recio.
Hija Melibea ( 1 ).
Melib. Señor.
Pleb. ¿ Quién da patadas y hace bullicio
en tu cámara ?
Melib. Señor, Lucrecia es , que salió por
un jarro de agua para mí , que habia sed .
Pleb. Duerme , hija , que pensé que era
otra cosa .
Lucrec. Poco estruendo los despertó, con
pavor hablan.
Melib. No hay tan manso animal , que
con amor o temor de sus hijos no se asperee:
pues ¿ qué harian si mi cierta salida supiesen?
Cal. Cerrad esa puerta , hijos , y tú, Par-
meno , sube una vela arriba.
Semp. Debes , Señor , reposar y dormir
eso que queda de aqui al dia.

(1) Hija mia,


262
Cal. Pláceme , que bien lo he menester.
¿ Qué te parescé , Parmeno , de la vieja que
tú me desalababas ; qué obra ha salido de sus
manos ? ¿Qué fuera hecho sin ella ?
Parm . Ni yo sentia tu gran pena , 'ni co-
noscia la gentileza y merescimiento de Me-
libea ; y asi no tengo culpa. Conoscia á Ce-
lestina y sus mañas , avisábate como á Señor;
pero ya me paresce que es otra, todas las ha
mudado.
Cal. Y ¡ cómo mudado !
Parm. Tanto , que si yo no lo huviese
visto , no lo creeria; mas asi vivas tú como es
verdad.
Cal. Pues ¿ habeis oido lo que con aque-
lla mi Señora he pasado ? ¿ Qué hacíades ? ¿Te-
níades temor ?
Semp. ¿Temor, Señor ? ¡ Qué ! Por cierto
todo el mundo no nos lo hiciera tener. Halla-
do habias los temerosos : allí estuvimos espe-
rándote muy aparejados , y nuestras armas
muy á mano .
Cal. ¿Habeis dormido algun rato ?
Semp. Dormir , Señor? Dormilones son
los mozos ; nunca me asenté ni junté por Dios
los pies , mirando á todas partes para en sin-
tiendo poder saltar presto , y hacer todo lo
que mis fuerzas me ayudaran . Pues Parmeno,
263
aunque parescia que no te servia hasta ( 1 )
de buena gana , asi se holgó cuando vió á los
de las hachas , como el lobo cuando siente
polvo de ganado , pensando poder quitárse
las , hasta que vido que eran muchos.
Cal. No te maravilles , que procede de
su natural ser osado , y aunque no fuese por
mí , haríalo porque no pueden los tales venir
contra su uso , que aunque muda el pelo la
raposa , su natural no despoja . Por cierto yo
dije á mi señora Melibea lo que en vosotros
hay, y cuán seguras tenia mis espaldas con
vuestra ayuda y guarda. Hijos, en mucho car-
go os soy: rogad á Dios por mi salud (2), que
yo os galardonaré más cumplidamente vues-
tro (3) servicio. Id con Dios á reposar .
Parm . ¿A dónde iremos , Sempronio ?
¿ A la cama á dormir , ó á la cocina á al-
morzar ?
Semp. Vete (4) donde quisieres , que an-
tes que venga el dia quiero yo ir á Celestina
á cobrar mi parte de la cadena ; que es una
puta vieja : no le quiero dar tiempo que (5)

(1) Hasta aqui.


(2) Por salud.
(3) Buen.
(4) Ve ti.
En que,
1
264
fabrique alguna ruindad con que nos escluya.
Parm. Bien dices : olvidado lo habia.
Vamos entrambos , y si en eso se pone , espan-
témosla de manera ( 1 ) que le pese , que sobre
dineros no hay amistad.
Semp . Ce, ce , calla , que duerme cabe
esta ventanilla. Ta , ta , señora Celestina , á-
brenos.
Celest. ¿ Quién llama ?
Semp. Abre , que son tus hijos.
Celest. No tengo yo hijos que anden á
tal hora.
Semp. Abrenos á Parmeno y á Sempro-
nio, que nos venimos acá á almorzar contigo.
Celest. ¡ Oh locos traviesos ! entrad , en-
trad ; ¿ cómo venis á tal hora , que ya amanes-
ce? ¿Qué habeis hecho? ¿ Qué os ha pasado?
¿Despidióse la esperanza de Calisto ? ¿ O vive
todavia con ella , ó cómo queda ?
Semp. ¿Cómo , madre ? Si por nosotros
no fuera , ya anduviera su alma buscando po-. :
sada para siempre ; que si estimarse pudiese
lo que alli (2 ) nos queda obligado , no seria
su hacienda bastante á cumplir la deuda , si
verdad es lo que dicen , que la vida y la per-

(1) De tal manera.


(2) De alli.
265
sona es mas digna y de mas valor que otra
cosa ninguna.
Celest. ¡Jesú ! ¿ qué en tanta afrenta os ha-
beis visto ? Cuéntamelo por Dios.
Semp. Mira qué tanta , que por mi vida
la sangre me hierve en el cuerpo en tornarlo
á pensar.
Celest. Reposa por Dios , y dimelo.
Parm. Cosa larga le pides , segun veni-
mos alterados y cansados del enojo que habe-
mos habido. Harias mejor ( 1 ) aparejarnos á
él y á mí de almorzar , quizá nos ( 2) amansa-
ria algo la alteracion que traemos ; que cier-
to te digo, que no querria yo (3 ) topar á hom-
bre que paz quisiese. Mi gloria seria agora
hallar en quien vengar la ira, pues no pude (4)
en los que nos la causaron por su mucho huir.
Celest. Landre me mate si no me espan-
to en verte tan fiero ; creo que burlas . Dime-
lo agora , Sempronio , tú , por mi vida ; ¿ qué
os ha pasado ?
Semp. Por Dios , sin seso vengo , deses-
perado vengo ; aunque para contigo por de-
ANNE

(1) En..
(2) Se nos.
Ya.
Puede.
266
mas es no templar ( 1 ) ira y todo enojo , y
mostrar otro semblante que con los hombres.
Jamas me mostré poder mucho con los que
poco pueden. Traygo , Señora , todas las ar-
mas despedazadas , el broquel sin aro , la es-
pada como sierra , el caxquete abollado en la
capilla , que no tengo con que salir paso con
mi amo , cuando menester me haya , que que-
da (2) concertado de ir esta noche que viene
á verse por el huerto: pues ¿ cómprarlo de nue-
yo ? No mando un maravedí , aunque cayga
muerto.
Celest. Pidelo ( 3) á tu amo , pues en su
servicio se gastó y quebró ; pues sabes que es
persona que luego lo cumplirá , que no es de
los que dicen , vive conmigo , y busca quien
te mantenga : él es tan franco , que te dará pa-
ra esto y para mas.
Semp. ¡ Ah ! trae tambien Parmeno per-
didas las suyas : á ese cuento , en armas se le
irá la (4) hacienda. ¿ Cómo quieres que le
sea tan importuno en pedirle más de lo que
él de su propio grado hace , pues es harto?

(1) La.
(2) Quedó.
(3) Hijo.
Iria su.'
267
No digan por mí , que dándome un palmo pi-
do cuatro. Diónos las cien monedas : diónos
despues la cadena. A tres tales aguijones no
terná cera en el oido. Caro le costaria este ne-
gocio : contentémonos con lo razonable , no
lo perdamos todo por querer mas de la razon:
que quien mucho abraza , poco suele apretar.
Celest. (¡ Gracioso es el asno ! ) Por mi
vejez que si sobre comer fuera , que dijerà que
habiamos todos cargado demasiado . ¿Estás en
tu seso , Sempronio ? ¿ Qué tiene que hacer tu
galardon con mi salario ; tu soldada con mis
mercedes? ¿Soy yo obligada á soldar vuestras
armas ; á cumplir vuestras faltas ? A osadas
que me maten , si no te has asido á una pala .
brilla que te dije el otro dia , viniendo por la
calle , que cuanto yo tenia era tuyo , y que en
cuanto pudiese con mis pocas fuerzas jamas (1)
faltaria , y que si Dios me diese buena man-
derecha con tu amo que no perderias nada.
Pues ya sabes , Sempronio , que estos ofresci-
mientos, estas palabras de buen amor no obli
gan : no ha de ser oro cuanto que reluce , si
no mas bajo valdria . Dime , ¿ estoy en tu co-
razon , Sempronio ? Verás (2) que aunque soy

(1) Te.
(2) Verás si.
268
vieja, si acierto lo que tú puedes pensar. Ten-
go , hijo , en buena fe mas pesar , que se ( 1 )
quiere salir esta alma de enojo : dí á esta lo-
ca de Elicia , como vine de tu casa , la cade-
nilla que traje para que se holgase con ella,
y no se puede acordar do la puso ; que en
toda esta noche ella ni yo no habemos dormi-
do sueño de pesar : no por su valor de la ca-
dena , que no era mucho; pero por su mal co-
bro della , y mi mala dicha. Entraron unos
conoscidos yfamiliares mios en aquella sazon
aqui : temo no la hayan llevado , diciendo , si
me viste (2 ) , burleme , etc. Asi que , hijos,
agora quiero hablar con entrambos ; si algo
vuestro amo á mí me dió , debeis mirar que
es mio, que de tu jubon de brocado no te pe
dí yo parte , ni la quiero. Sirvamos todos , que
á todos dará segun viere que lo meresce (3):
que si me ha dado algo , dos veces he puesto
por él mi vida al tablero. Mas herramienta se
me ha embotado en su servicio , que á VOS-
otros ; mas materiales he gastado . Pues habeis
de pensar, hijos , que todo me cuesta dinero,
y aun mi saber , que no lo he alcanzado hol-

(1 ) Se me.
(2) Si te ví.
(3) Merecen.
269
gando ; de lo cual fuera buen testigo su ma-
dre de Parmeno , Dios haya su alma (1 ). Esto
trabajé yo, á vosotros se os debe esotro : esto
tengo yo por oficio y trabajo , vosotros por
recreacion y deleyte. Pues asi no habeis vos-
otros de haber igual galardon de holgar, que
yo de pensar: pero aun con todo lo que he
dicho , no os despidais ( si mi cadena paresce)
de sendos pares de calzas de grana , que es el
hábito que mejor en los mancebos paresce,
y si no recebid la voluntad , que yo callaré
con mi pérdida ; y todo esto de buen amor,
porque holgastes que hubiese yo antes el pro-
vecho destos pasos que otra , y si no os con-
tentáredes , de vuestro daño hareis.
Semp. No es esta la primera vez que yo
he dicho cuanto en los viejos reyna este vicio
de codicia : cuando pobre , franca ; cuando
rica , avarienta. Asi que adquiriendo cresce la
codicia , y la pobreza codiciando : y ninguna
cosa hace pobre al avariento, sino la riqueza.
¡ Oh Dios , y cómo cresce la necesidad con la
abundancia ! Quien la oyó á esta vieja decir
que me llevase yo todo el provecho , si qui-
siese , deste negocio , pensando que seria po-

(1) Anima.
19
270
co ; agora que lo ve crescido , no quiere dar
nada , por cumplir el refran de los niños que
dicen : de lo poco poco , de lo mucho nada.
Parm. Dete lo que prometió , ó tóma-
selo todo. Harto te decia yo quien era esta
vieja , si tú me creyeras .
Celest. Si mucho enojo traeis con vos-
sotros , ó con vuestro amo ó armas , no lo
quebreis en mí ; que bien sé de donde nasce
esto; bien sé y barrunto de qué pie coxqueais.
No cierto de la necesidad que teneis de lo que
me pedís , ni aun por la mucha codicia que
teneis ( 1 ) , sino pensando que os he de tener
toda vuestra vida atados y captivos con Eli-
cia y Areusa , sin quereros buscar otras. Mo-
véisme estas amenazas de dinero , ponéisme
estos temores de la particion (2 ): pues callad ,
OS dará otras
que quien estas os supo acarrear ,
diez , agora que hay mas conoscimiento y mas
razon , y mas merescimiento de vuestra parte.
Y si sé cumplir ( 3) que prometo en este caso,
dígalo Parmeno : dílo , dílo , no hayas empa-
cho de contar cómo nos pasó cuando á lá otra
dolia la madre.

(1) Lo teneis.
(2) Participacion .
Lo que.
271

Semp. Yo dígole que se vaya , y abájase
las bragas : no ando por lo que piensas ; no
entremetas burlas á nuestra demanda, que con
ese galgo no tomarás ( si yo puedo ) mas lie-
bres : déjate conmigo de razones : á perro vie-
jo , no cuz , éuz : dános las dos partes por
cuenta de cuanto de Calisto has rescebido, no
quieras que se descubra quien tú eres. A los
otros , á los otros con esos halagos , vieja.
Celest. ¿Quién soy yo , Sempronio ? ¿Qui-
tásteme de la puteria ? Calle tu lengua , no
amengües mis canas ; que soy una vieja cual
Dios me hizo ; no peor que todas. Vivo de mi
oficio , como cada cual oficial del suyo, muy
limpiamente. A quien no me quiere no le bus-
co , de mi casa me vienen á sacar , en mi casa
me ruegan : si bien ó mal vivo , Dios es tes→
tigo ( 1) de mi corazon : no pienses en tu (2)
ira maltratarme , que justicia hay para to-
dos (3) igual : tan bien seré yo oida aunque
muger, como vosotros muy peynados . Dejad-
me en mi casa con mi fortuna ; y tú , Parme-
no , no pienses que soy tu captiva por saber
mis secretos y mi vida pasada, y los casos que

(1) Eltestigo.
(2) Con tu.
(3) Y á todos.
272
nos acaescieron á mí y á la desdichada de tu
madre. Aun asi me trataba ella cuando Dios
queria.
Parm. No me hinches las narices con
esas memorias; si no enviarte he con nuevas
á ella (1) , donde mejor te puedas quejar.
Celest. Elicia , Elicia , levántate de esa
cama , daca mi manto presto , que por los San-
tos de Dios para aquella justicia me vaya bra-
mando como una loca. ¿ Qué es esto? ¿ Qué
quieren decir tales amenazas en mi casa ? ¿Con
una oveja mansa teneis vosotros manos y bra-
veza ? ¿Con una gallina atada ? ¡ Con una vie-
ja de sesenta años ! Allá, allá, contra los hom-
bres como vosotros , con los que ciñen espa-
da mostrad vuestras iras , no contra mi flaca
rueca. Señal es de gran cobardia acometer á
los menores , y á los que poco pueden : las su-
cias moscas nunca pican sino á los bueyes
magros y flacos : los gozques ladradores á los
pobres peregrinos aquejan con mayor impe-
tu. Si aquella que allí está en aquella cama
me hubiese á mí creido , jamas quedara (2)
esta casa de noche sin varon , ni durmiéramos
á lumbre de pajas ; pero por agradarte , por

(1) Allá.
(2) Quedaria.
273
serte fiel , padescemos esta soledad ; y como
nos veis mugeres , hablais y pedís demasias;
lo cual , si hombre sintiéredes ( 1 ) en la po-
sada , no hariades . Que como dicen : el duro
adversario entibia las iras y las sañas (2).
Semp. O vieja avarienta , muerta de sed
por dinero , ¿ no serás contenta con la tercia
parte de lo ganado ?
Celest. ¿Qué tercia parte ? Vete con Dios
de mi casa tú y esotro ; no dé voces ; no alle-
gue la vecindad ; no me hagais salir de seso;
no querais que salgan á plaza las cosas de Ca-
listo y vuestras.
Semp. Da voces ó gritos , que tú cumpli-
rás lo que prometiste , ó cumplirás hoy tus
dias.
Elic. Mete por Dios el espada (3). Tenlo,
Parmeno , tenlo , no la mate ese desvariado.
Celest. Justicia , justicia , señores veci-
nos , justicia : que me matan en mi casa estos
rufianes .
Semp. Rufianes , ó qué ? Espera doña
hechicera , que yo te haré ir al infierno con
cartas.

(1 ) Sintiésedes. e pups .
(2) Y sañas.
*
(3) La espada.
274
Celest. ¡Ay, que me ha muerto ! ¡ Ay, ay!
Confesion.
Parm. Dale , dale , acábala , pues la co-
menzaste ( 1 ), que nos sentirán : muera , mue-
ra ; de los enemigos los menos.
Celest. ¡Confesion !
Elic. i Oh crueles enemigos ! En mal po-
der os veais y ¿ para quién tuvistes manos?
Muerta es mi madre y mi bien todo.
Semp. Huye , huye , Parmeno , que car-
ga mucha gente. Guarte , guarte , que viene el
alguacil.
Parm . ¡ Ay pecador de mí ! que no haỳ
por dó huir (2 ) , que está tomada la puerta.
Semp. Saltemos destas ventanas ; no mu-
ramos en poder de justicia.
Parm. Salta , que tras tí voy (3).

(1) Pues comenzaste.


(2) Nos vamos. $ 14 A
(3) Que yo tras tí voy .
275

ARGUMENTO

DEL ACTO TRECENO..

Despertado Calisto de dormir , está ha-


blando consigo mismo : dende á un poco lla-
ma ( 1 ) á Tristan y á otros criados suyos (2).
Torna luego á dormir Calisto, Pónese Tristan
á la puerta , viene Sosia llorando : pregunta-
do de Tristan , Sosia cuéntale la muerte de
Sempronio y Parmeno. Van á decir las nue
vas á Calisto , el cual sabiendo la verdad ha
ce gran lamentacion.

ACTO TRECENO.

Calisto , Tristan , Sosia.

Cal. ¡ Oh cómo he dormido tan á mi pla-


cer , despues de aquel azucarado rato , des-
pues de aquel angélico razonamiento ! Gran
reposo he tenido : el sosiego y descanso pro-
ceden de mi alegria ; ó lo causó el trabajo cor-

(1) Está llamando


(2) Tornase.
276
poral mi mucho dormir , ó la gloria y placer
de mi ánimo : y no me maravillo que lo uno
y lo otro se juntasen á cerrar los candados de
mis ojos ; pues trabajé con el cuerpo y per-
sona , y holgué con el espíritu y sentido la
pasada noche. Muy cierto es que la tristeza
acarrea pensamientos ( 1 ) , y el mucho pensar
impide el sueño, como á mí estos dias es acaes-
cido con la desconfianza que tenia de la ma-
yor gloria que ya poseo. ¡ Oh señora (2 ) , y
amor mio, Melibea ! ¿Qué piensas agora ? ¿ Si
duermes ó estás despierta ? ¿ Si piensas en mí
ó en otro? ¿ Si estás levantada ó acostada ?
¡Oh dichoso y bien andante Calisto ! si es ver-
dad que no ha sido sueño lo pasado. ¿Soñélo,
ó no ? ¿ Fue fantaseado , ó pasó en verdad ?
Pues no estuve solo : mis criados me acom-
pañaron, dos eran : si ellos dicen pasó en ver-
dad, creerlo he segun derecho. Quiero mandar-
los llamar para mas confirmar mi gozo . Trista-
nico , mozos , Tristanico , levántate de ahí.
Tristan. Señor , levantado estoy.
Cal. Corre , llama (3) á Sempronio y á
Parmeno.
Trist. Ya voy , Señor.

Pensamiento.
(2) ¡Oh mi señora.
Lláme ne.
377
Cal. Duerme y descansa , penado , -
– des-
de agora ,
Pues te ama tu señora - de su grado...
Verná ( 1 ) placer al cuidado,-y no le vea
Pues te ha hecho su privado-Melibea.
Trist. Señor, no hay ningun mozo ya en
casa.
Cal. Pues abre tú esas ventanas , y verás
qué hora es.
Trist. Señor mio , bien de dia.
Cal. Pues tórnalas á cerrar, déjame dor-
mir hasta que sea hora de comer.
Trist. Yo quiero bajarme á la puerta,
porque duerma mi amo sin que ninguno le
impida , y á cuantos le buscaren se le negaré.
¡Oh qué grita suena en el mercado ! ¿ Qué es
esto? Alguna justicia se hace , ó madrugaron
á correr toros : no sé qué diga (2 ) de tan
grandes voces como suenan. De allá viene So-
sia , el mozo de espuelas : él me dirá qué es
esto. Desgreñado viene el bellaco , en alguna
taberna se debe haber revolcado ; y si mi amo
le cae en el rastro , mandarle ha dar dos mil
palos ; que aunque es algo loco , la pena le
hará cuerdo. Paresce que viene llorando : ¿qué

(1 ) Venza.
2 Que me diga.
278
es esto , Sosia? ¿Por qué lloras? ¿De dó vienes ?
Sos. ¡ Oh mal aventurado yo ! ¡ Oh que
pérdida tan grande ! ¡ Oh deshonra de la casa
de mi amo ! ¡ Oh qué mal dia amanesció este!
¡ Oh desdichados mancebos !
Trist.¿Qué es ? ¿ Qué has ? ¿ Por qué te
matas ? ¿ Qué mal es este ?
Sos. Sempronio y Parmeno....
Trist. ¿ Qué dices de Sempronio y Par-
meno ? ¿Qué es esto, loco? Aclárate mas, que
me turbas.
Sos. Nuestros compañeros , nuestros her-
manos...
Trist. O tú estás borracho, ó has perdi-
do el seso , ó traes alguna mala nueva. ¿ No
me dices , qué es eso que dices , desos mozos?
Sos. Que quedan degollados en la plaza.
Trist. ¡ Oh mala fortuna la nuestra , si es
verdad ! ¿Visteles cierto , habláronte ( 1)?
Sos. Ya sin sentido iban ; pero el uno con
harta dificultad , como él me sintió que con
lloro le miraba , hincó los sus ojos (2) en mí,
alzando las sus manos ( 3 ) al cielo, casi dando
gracias a Dios , y como preguntando , si me

(1 ) Vístelos cierto , ó habláronte ?


(2) Los ojos.
(3) Las manos.
279
sentia de su morir ; y en señal de triste des-
pedida abajó su cabeza con lágrimas en los
ojos , dando bien á entender , que no me ha-
bia de ver mas hasta el dia del gran juicio.
Trist. No sentiste bien ; que seria pre-
guntarte si estaba presente Calisto. Y pues tan
claras señas traes deste cruel dolor , vamos
presto con las tristes nuevas á nuestro amo.
Sos. Señor , señor.
Cal. ¿ Qué es eso , locos ? ¿ no os mandé
que no me recordásedes ?
"
Sos. Recuerda y levanta , que si tú no
vuelves por los tuyos , de caida vamos . Sem
pronio y Parmeno quedan descabezados en
la plaza , como públicos malhechores con pre-
gones que manifiestan ( 1 ) su delito.
Cal. ¡ Oh válgame ( 2 ) Dios ! ¿ Qué es esto
que me dices? No sé si te crea tan acelerada
y triste nueva. ¿Vístelos tú?
Sos. Yo los ví.
Cal. Cata , mira qué dices , que esta no-
che han estado conmigo.
Sos. Pues madrugaron á morir.
Cal. ¡Oh mis leales criados (3) ! ¡ Oh mis

(1) Manifestaban.
(2) Valasme.
(3) ¡Oh mis grandes servidores !
280
fieles secretarios y consejos ( 1 ) ! ¿ Puede ser
tal caso (2 ) verdad? ¡Oh amenguado Calisto!
Deshonrado quedas para toda tu vida. ¿ Qué
será de tí , muertos tal par de criados ? Dime,
por Dios , Sosia , ¿ qué fue la causa ? ¿Qué de-
cia el pregon? ¿Dónde los mataron?¿Qué Jus-
ticia, lo hizo ?
Sos. Señor, la causa de su muerte publi-
caba el cruel verdugo á voces , diciendo: man-
da la Justicia que mueran los violentos ma-
tadores.
Cal¿A quién mataron tan presto? ¿Qué
puede ser esto? No ha cuatro horas que de mí
se despidieron. ¿Cómo se llamaba el muerto?
Sos. Señor, una muger que se llamaba
Celestina.
Cal.¿Qué me dices ?
Sos. " Esto que oyes.
Cal. Pues si esto es verdad , mátame tú
á mí (3 ), yo te perdono ; que mas mal hay
que viste ni puedes pensar, si Celestina , la de
la cuchillada , es la muerta (4 ). ;
Sos. Ella misma es: de mas de treinta es-

(1) Consejeros.
(2) Cosa.
(3) Mata tú á mí.
Es muerta.
281
tocadas la vi llagada , tendida en su casa, llo-
rándola una su criada.
Cal, ¡ Ohs tristes mozos ! ¿ Cómo iban ?
¿Viéronte ? ¿Habláronte? 1
Sos. ¡ Oh Señor ! que si los vieras , que-
braras el corazon de dolor. El uno llevaba to-
dos los sesos de la cabeza de fuera sin ningun
sentido : el otro quebrados entrambos ( 1 ) los
brazos y la cara magullada : todos llenos de
sangre ; que saltaron de unas ventanas muy
altas por huir del alguacil , y asi casi muer-
tos les cortaron las cabezas ; que creo que ya
no sintieron nada.
Cal. Pues yo bien siento mi honra. Plu-
guiera á Dios que fuera yo ellos , y perdiera
la vida , no la honra , y no la esperanza de
conseguir mi comenzado propósito, que es lo
que mas en este caso desastrado siento. ¡ Oh
mi triste nombre y fama , cómo andas al ta-
blero de boca en boca ! ¡ Oh mis secretos , mis
secretos , cuán públicos andareis por las pla
zas y mercados ! ¿Qué será de mí? ¿ á dónde
iré? ¿Que salga allá ? A los muertos no puedo
ya remediar. ¿ Que me esté aqui ? Parescerá
cobardia. ¿Qué consejo tomaré? Dime, Sosia,

(1) Ambos los.


282
¿ qué era la causa," por que la mataron ?
Sos. Señor , aquella su criada dando vo-
ces , llorando su muerte , la publicaba á cuan-
tos la querian oir , diciendò : que porque no
quiso partir con ellos una cadena de oro que
tú le diste... :
Cal. Oh dia de congoja ! ¡ Oh fuerte tri-
bulacion! ¡Y en que ( 1 ) anda mi hacienda de
mano en mano , y mi nombre de lengua en
lengua ! Todo será público cuanto con ella y
con ellos hablaba ; cuánto de mí sabian ; el
negocio en que andaban : no osaré salir en-
tre ( 2 ) gentes. ¡ Oh pecadores de mancebos,
padescer por (3) tan súbito desastre ! ¡Oh mi
gozo , cómo te vas disminuyendo ! Proverbio
es antiguos que de muy alto grandes caidas
se caen ( 4 ) • Mucho habia á noche alcanzado:
mucho tengo hoy perdido. Rara es la bonan-
za en el piélago. Yo estaba en título de ale-
gre , si mi ventura quisiera tener quedos los
ondosos vientos de mi perdicion. ¡ Oh fortu-
na , cuánto y por cuántas partes me has com→
hatido! Pues por mas que sigas mi morada , y
seas contraria á mi persona , las adversidades

(1) En que.
(2) Ante las.
(3) Perecer por .
Se dan.
283
con igual ánimo se han de sufrir, y en ellas se
prueba el corazon recio ó flaco. No hay mejor
toque para conoscer qué quilates de virtud ó
esfuerzo tiene el hombre ; pues por mas mal y
daño que me venga , no dejaré de cumplir el
mandato de aquella por quien todo esto se ha
causado ; que mas me va en conseguir la ga-
nancia de la gloria que espero, que pérdida (1)
de morir los que murieron. Ellos eran sobra-
dos y esforzados ; agora ó en otro tiempo de
pagar habian. La vieja era mala y falsa , segun
paresce que hacia trato con ellos : asi (2) que
riñeron sobre la capa del justo. Permision fue
divina , que asi acabase en pago de muchos
adulterios que por su intercesion ó causa son
cometidos. Quiero hacer aderezar á Sosia y á
Tristanico , irán conmigo este tan esperado
camino : llevarán escalas , que son altas las
paredes. Mañana haré que vengo de fuera : si
pudiere vengaré (3) estas muertes ; si no, pur-
garé mi inocencia con mi fingida ausencia , ó
me fingiré loco , por mejor gozar deste sabro-
so deleyte de mis amores , como hizo aquel
gran capitan Ulises por evitar la batalla tro-
yana , y holgar con Penélope su muger. i

(1) En la pérdida.
(2) Y asi.
(3) Vengar.
284

ARGUMENTO
}
DEL ACTO CATORCENO.

Está Melibea muy afligida hablando con


Lucrecia sobre la tardanza de Calisto , el cual
le había hecho voto de venir aquella noche á
visitalla , lo cual cumplió , y conzél vinieron
Sósia y Tristan ; y despues que cumplió su vo-
luntad , volvieron todos á la posada , y Calis-
to se retrae á su palacio , y quéjase por haber
estado tan poca cantidad de tiempo con Me-
libea , y ruega á Phebo que cierre sus rayos,
por ( 1 ) haber de restaurar su deseo.

ACTO CATORCENO.

Melibea , Lucrecia, Sosia , Tristan , Calisto.


болі
# Melib. Mucho tarda aquel caballero que
esperamos : ¿qué crees tú ó sospechas de su
estada , Lucrécia?
Lucrec. Señora , que tiene justo impe-

(1) Para.
285
dimento , y que no es en su mano venir mas
presto.
Melib. Los ángeles sean en su guarda:
su persona esté sin peligro , que su tardanza
no me da pena. Mas , cuitada, pienso muchas
cosas , que desde su casa acá le podrian acaes-
cer. ¿Quién sabe , si él con voluntad de venir
al prometido plazo , en la forma que los tales
mancebos á las tales horas suelen andar , fue
topado de los alguaciles nocturnos , y sin le
conoscer le han acometido , el cual por se de-
fender los ofendió , ó es dellos ofendido ? ¿O
si por caso los ladradores perros con sus crue-
les dientes ( que ninguna diferencia saben ha-
cer ni acatamiento de personas) le hayan mor-
dido ? ¿ O si ha caido en alguna calzada ó ho-
yo donde algun daño le viniese ? Mas , joh
mezquina de mí ! ¿Qué son estos inconvenien-
tes que el concebido amor me pone delante,
y los atribulados imaginamientos me acarrean?
No plegue á Dios que ninguna cosa destas (1 )
sea : antes esté cuanto le placerá sin verme.
Mas oye , oye , que pasos suenan en la calle,
y aun paresce que hablan destotra parte del
huerto.

(1) Destas cosas.


20
286
Sos. Arrima esta escala ( 1 ), Tristan , que
este es el mejor lugar , aunque alto .
Trist. Sube , Señor: yo iré contigo, porque
no sabemos quien está dentro: hablando estan.
Cal. Quedaos , locos , que yo entraré so-
lo , que á mi señora oygo.
Melib. Es tu sierva , es tu captiva , es la
que mas tu vida que la suya estima. ¡ Oh mi
señor! No saltes de tan alto, que me moriré en
verlo : baja , baja poco á poco por la esca-
la ( 2) , no vengas con tanta presura.
Cal. ¡ Oh angélica imagen ! ¡ Oh precio-
sa perla , ante quien el mundo es feo ! ¡ Oh
mi señora y mi gloria ! En mis brazos te len-
go; ¡y no lo creo ! Mora en mi persona tanta
turbacion de placer , que me hace no sentir
todo el gozo que poseo.
Melib. Señor mio , pues me fio (3) en
tus manos , pues quise cumplir tu voluntad,
no sea de peor condicion por ser piadosa, que
si fuera esquiva y sin misericordia : no quie-
ras perderme por tan breve deleyte y en tan
poco espacio : las cosas mal hechas , despues
de cometidas , mas presto se pueden repre-

(1) Esa escala.


(2) Esa escala.
(3) Fié.
287
hender, que enmendar. Goza de lo que yo go-
zo , que es ver y llegar á tu persona : no pi-
das ni tomes aquello , que tomado , no será
en tu mano volver. Guarte , Señor , de dañar
lo que con todos los tesoros del mundo no
se restaura ( 1 ) .
Cal. Señora , pues por conseguir esta
merced toda mi vida he gastado , ¿ qué seria,
cuando me la diesen desechalla ? Ni tú , Seño-
ra , me lo mandarás , ni yo lo podria acabar
conmigo. No me pidas tal cobardia : no es
hacer tal cosa de ninguno que hombre sea,
mayormente amando como yo. Nadando por
este piélago de mi deseo ( 2 ) toda mi vida,
¿ no quieres que me arrime al dulce puerto á
descansar de mis pasados trabajos ?
Melib. Por mi vida , que aunque hable
tu lengua cuanto quisiere , no obren las ma-
nos cuanto pueden. Está quedo , señor mio;
bástete , pues ya soy tuya , gozar de lo este-
rior; desto que es propio fruto de amadores:
no me quieras robar el mayor don que la na.
tura me ha dado. Cata, que del buen pastor es
propio tresquilar sus ovejas y ganado ; pero
no destruirlo y estragarlo .

(1) Restaurará.
(2) Fuego de tu deseo.

1
288
Cal. ¿Para qué , Señora ? ¿ Para que no
esté queda mi pasion ? ¿ Para penar de nue-
vo? ¿ Para tornar al juego de comienzo ? Per-
dona , Señora , á mis desvergonzadas manos,
que jamas pensaron de tocar tu ropa con su
indignidad y poco merescer ; agora gozan
de llegar á tu gentil cuerpo , y lindas y deli-
cadas carnes .
Melib. Apártate allá , Lucrecia.
Cal. ¿Por qué , mi Señora ? Bien me huel-
go que esten semejantes testigos de mi gloria.
Melib. Yo no los quiero de mi yerro . Si
pensara que tan desmesuradamente te habias
de haber conmigo , no fiara mi persona de tu
cruel conversacion .
Sos. Tristan , bien oyes lo que pasa. ¡ En
qué términos anda el negocio !
Trist. Oygo tanto , que juzgo á mi amo
por el mas bienaventurado hombre que nas-
ció; y por mi vida , que aunque soy mucha-
cho, que diese tan buena cuenta como mi amo.
Sos. Para con tal joya quien quiera se
ternia manos ; pero con su pan se lo coma,
que bien caro le cuesta : dos mozos entraron
en la salsa destos amores.
Trist. Ya los tiene olvidados. Dejaos mo-
rir sirviendo á ruines : haced locuras en con-
fianza de su defension . Viviendo con el con-
289
de , que no matase al hombre ( 1 ) , me daba
mi padre por consejo. Veslos á ellos alegres
y abrazados ; y sus servidores con harta men-
gua degollados.
Melib. ¡ Oh mi vida , y mi señor ! ¿ Cómo
has querido que pierda el nombre y corona
de virgen por tan breve deleyte ? ¡ Oh peca-
dora de tí , mi madre ! Si de tal caso fueses
sabidora , ¡ cómo tomarias de grado tu muer-
te , y me la darias (2) á mí por fuerza ! ¡ Cómo
serias cruel verdugo de tu propia sangre!
¡ Cómo seria yo fin quejoso de tus dias ! ¡ Oh
mi padre honrado ! ¡ Cómo he dañado tu fa-
ma , y dado causa y lugar á quebrantar tu ca-
sa ! ¡ Oh traidora de mí ! ¡ Cómo no miré pri-
mero el gran yerro que seguia ( 3) de tu en-
trada , el peligro que esperaba !
Sos. Antes quisiera yo oirte esos mila-
gros : todas sabeis esa oracion , despues que
no puede dejar de ser hecho , y el bobo de
Calisto que se lo escucha.
Cal. Ya quiere amanescer : ¿ qué es esto?
No paresce que ha una hora que estamos aqui,
Ꭹ da el relox las tres.

(1) A hombre.
(2) Y la darias.
(3) Que se seguia.
290
Melib. Señor , por Dios ; pues ya todo
queda por tí , pues ya soy tu dueño , pues ya
no puedes negar mi amor , no me niegues tu
vista ; y las mas noches ( 1 ) que ordenares,
será tu venida por este secreto lugar á la mes-
ma hora, porque siempre te espere apercibida
del gozo con que quedo , esperando las veni-
deras noches. Y por el presente vete con Dios,
que no serás visto , que hace muy escuro , ni
yo en casa sentida , que aun uo amanesce.
Cal. Mozos , poned el escala.
Sos. Señor, vesla aqui , baja.
Melib. Lucrecia , vente acá , que estoy
sola : aquel señor mio es ido : conmigo deja
su corazon : consigo lleva el mio. ¿ Hasnos
oido?
Lucrec. No , Señora , que durmiendo he
estado.
Sos. Tristan , debemos ir callando (2)
porque suelen levantarse á estas horas los ri-
cos , los codiciosos de temporales bienes , los
devotos de templos , monasterios ( 3) , igle-
sias ; los enamorados como nuestro amo , los
trabajadores de los campos y labranzas , y

(1) Mas las noches.


(2) Muy callando.
Monesterios.
291
Jos pastores que en este tiempo traen las ove.
jas á estos apriscos á ordeñar , y podria ser
que cogiesen de pasada alguna razon , por do
toda su honra y de Melibea se turbase.
Trist. ¡ Oh simple rasca-caballos ! ¿dices
que callemos , y nombras su nombre della?
Bueno eras para adalid , ó para regir gente
en tierra de moros de noche : asi que prohi-
biendo, permites ; encubriendo , descubres; a-
segurando, ofendes; callando, voceas y prego.
nas; preguntando , respondes. Pues tan sutil
y discreto eres , ¿ no me dirás en qué mes cae
santa María de Agosto ? Porque sepamos , si
hay harta paja en casa , que comas ogaño.
Cal. Mis cuidados y los de vosotros no
son todos unos. Entrad callando , no os sien.
tan en casa : cerrad esa puerta y vamos á re-
posar , que yo me quiero subir solo á mi cá.
mara : yo me desarmaré , id vosotros á vues-
tras camas. ¡ Oh mezquino ( 1 ) de mí! Y cuan-
to me es agradable de mi natural la sole-
dad (2 ) ,,y silencio y escuridad ! No sé si lo
causa , que me vino á la memoria la traicion
que hice en me despedir de aquella señora que

(1) Yo ! Cuanto.
(2) La solitud.
292
tanto amo , hasta que mas fuera de dia , ó el
dolor de mi deshonra . ¡ Ay ay ! que esto es:
esta herida es la que siento agora que se ha
resfriado : agora que está helada la sangre
que ayer hervia : agora que veo la mengua
'de mi casa , la falta de mi servicio , la perdi-
cion de mi patrimonio , la infamia que tiene
mi persona de la muerte que de mis criados
se [Link]. ¿ Qué hice? ¿ En qué me de-
tuve? ¿ Cómo me puedo sufrir ( 1 ) que no me
muestro (2 ) luego presente, como hombre in-
juriado , vengador soberbio y acelerado de la
manifiesta injusticia que me fue hecha ? ¡ Oh
mísera suavidad desta brevísima vida! ¿Quién
es de tí tan codicioso , que no quiera mas mo-
rir luego , que gozar un año de vida denos-
tada, y prorogarla con deshonra , corrompien-
do la buena fama de los pasados ? Y mayor-
mente que no hay hora cierta ni limitada , ni
aun un solo momento. Deudores somos sin
tiempo , contino estamos obligados á pagar
luego. ¿Por qué no salí á inquirir siquiera
la verdad de la secreta causa de mi manifies-
ta perdicion ? ¡ Oh breve deleyte mundano !

(1) Pude sufrir.


(2) Mostré,
293
¡Cómo duran poco y cuestan mucho tus dul-
zores ! No se compra tan caro el arrepentir.
¡Oh triste yo! ¿ Cuándo se restaurará tan gran-
de pérdida? ¿ Qué haré ; qué consuelo ( 1 ) to.
maré; á quién descubriré mi mengua ? ¿ Por
qué lo celo á los otros mis servidores y pa-
rientes? Tresquilanme en concejo , y no lo +
saben en mi casa. Salir quiero ; pero si salgo
para decir que he estado presente , es tarde;
si ausente , es temprano ; y para proveer ami.
gos y criados antiguos , parientes y allega-
dos, es menester tiempo , y para buscar ar-
mas y otros aparejos de venganza. ¡ Oh cruel
juez , cuán ( 2 ) mal pago me has dado del pan
que de mi padre comiste ! Yo pensaba que
podia (3 ) con tu favor matar mil hombres
sin temor de castigo. ¡ Inicuo falsario , perse .
guidor de verdad , hombre de bajo suelo !
Bien dirán por tí , que te hizo alcalde mengua
de hombres buenos. Miraras que tú y los que
tú mataste , en servir á mis pasados y á mí
érades compañeros ; mas cuando el vil está
rico no tiene parientes ni amigos (4). ¿ Quién

(1) Consejo tomaré.


(2) Qué.
(3) Pudiera.
(4) Pariente ni amigo.
294
pensara que tú me habias de destruir ? No
hay cierto cosa mas empecible que el inco-
gitado enemigo . ¿ Por qué quisiste que di-
jesen , del monte sale con que se arde ; y que
crié cuervo que me sacase el ojo? Tú eres
público delincuente , y mataste á los que son
privados ; pues sabe ( 1 ) , que menor delito es
el privado que el público ; menor su calidad,
segun las leyes de Athenas disponen . Las cua-
les no son escritas con sangre ; antes mues-
tran que es menos yerro no condenar los mal-
hechores , que punir los inocentes . ¡ Oh cuán
peligroso es seguir justa causa delante injus-
to juez! Cuanto mas este esceso de mis cria-
dos que no carescia de culpa . Pues mira , si
mal has hecho , que hay sindicado en el cielo
y en la tierra : asi que á Dios y al rey serás
reo , y á mí capital enemigo. ¿ Qué pecó el
uno por lo que hizo el otro , que por solo ser
su compañero los mataste á entrambos ? Pero
¿ qué digo ? ¿ Con quién hablo ? ¿ Estoy en mi
seso? ¿હૈં Qué es esto , Calisto , sueñas , duer-
mes ó velas ? ¿ Estás en pie ó acostado ? Cata
que estás en la cámara ( 2 ) . ¿ No ves que el
ofendedor no está presente ? ¿ Con quién lo

(1) Y pues sabes.


(2) En tu cámara.
295
has ? Torna en tí : mira que nunca los ausen-
tes se hallaron justos : oye á entrambas par-
tes para sentenciar. ¿ No ves tú que por eje-
cutar la justicia , no habia de mirar amistad,
ni deudos , ni crianza ? ¿ No miras que la ley
tiene de ser igual á todos ? Mira que Rómulo,
el primer cimentador de Roma , mató su pro-
pio hermano, porque la ordenada ley traspa
só. Mira á Torcuato romano , cómo mató á su
hijo, porque escedió la tribúnica ( 1 ) constitu
cion : otros muchos hicieron lo mismo. Con-
sidera que si aqui presente él estuviese res-
pondiera , que hacientes y conseucientes me-
rescen igual pena ; aunque á entrambos ma-
tase por lo que el uno solo pecó : y que si se
aceleró en su muerte , que era crimen notorio,
y no eran necesarias muchas pruebas , y que
fueron tomados en el acto del ( 2) matar : que
ya estaba el uno muerto de la caida que dió;
y tambien se debe creer que aquella llorade.
ra moza que Celestina tenia en su casa , le dió
recia priesa con su triste llanto ; y él por no
hacer bullicion (3) , por no me difamar , por
no esperar á que la gente se levantase y oye-

(1) Tribunicia.
(2) De.
Bullicio.
296
sen el pregon , del cual gran infamia se me
seguia , los mandó justiciar tan de mañana;
pues era forzoso el verdugo y voceador para
la ejecucion y su descargo ; lo cual todo , si
asi como creo es hecho , antes le quedé deu-
dor y obligado para cuanto viva ; no como á
criado de mi padre , pero como á verdadero
hermano. Y puesto caso que asi no fuese , y
puesto caso que no echase lo pasado á la me-
jor parte , acuérdate , Calisto , del gran gozo
pasado : acuérdate de tu señora y tu bien to-
do. Y pues tu vida no tienes en nada por po-
nerla por su servicio , no has de tener las
muertes de otros : pues ningun dolor iguala-
rá con el rescibido placer. ¡ Oh mi señora y
mi vida ! Que jamas pensé en tu ausencia
ofenderte: que paresce que tengo en poca es-
tima la merced que me has hecho. No quie-
ro pensar en enojo : no quiero tener`( 1 ) con
la tristeza amistad. ¡ Oh bien sin compara-
cion ! ¡Oh insaciable contentamiento ! ¿ Y
cuánto (2) pidiera yo mas á Dios por pre-
mio de mis méritos , si algunos son en esta vi-
da , de lo que alcanzado tengo ? ¿ Por qué no

(1) Ya.
(2) Cuando.
297
estoy contento ? Pues no es razon ser ingrato
á quien tanto bien me ha dado , quiérolo co-
noscer : no quiero con enojo perder mi se-
so , porque perdido no caiga de tan alta po-
sesion. No quiero otra honra ni otra gloria:
no otras riquezas , no otro padre ni madre,
ni otros deudos ni parientes : de dia estaré en
mi cámara , de noche en aquel paraiso dulce,
en aquel agradable vergel , entre aquellas sua-
ves plantas y frescas verduras ( 1 ) . ¡ Oh no-
che de mi descanso , si fueses ya , tornada !
¡ Oh luciente Febo , date priesa á tu acostum-
brado camino !!¡¡ Oh deleytosas estrellas , apa-
receos ante de la contínua ( 2) orden ; oh es-
pacioso relox , aina te vea ( 3) yo arder en
vivo fuego de amor ! Si tú esperases lo que
yo , cuando das doce , jamas estarias arrenda-
do á la voluntad del maestro que te compu-
so. Pues vosotros , invernales meses que ago-
ra estais escondidos , ¡ oh si viniésedes (4 )
con vuestras muy cumplidas noches á trocar-
las por estos prolijos dias ! Ya me paresce ha-
ber un año que no ví ( 5) aquel suave des-

(1) Fresca verdura.


(2) Continuada.
(3) Aun te vea.
(4) Viniéredes con.
He visto.
298
canso , aquel deleytoso refrigerio de mis tra-
bajos. Pero ¿ qué es lo que demando ? ¿ Qué
pido , loco , sin sufrimiento ? Lo que jamas
fue , ni puede ser. No aprenden los cursos
naturales á rodearse sin orden , que á todos
es un igual curso , á todos un mesmo espa-
cio para muerte y vida , un limitado término:
á los secretos movimientos del alto firmamen-
to celestial de los planetas y norte , y de los
crescimientos y mengua de la menstrua luna;
todo se rige con un freno igual , todo se mue-
ve con igual espuela ; cielo , tierra , mar,
fuego , viento , calor , frio. ¿ Qué me aprove-
cha á mí que dé doce horas el relox de hier-
ro , si no las ha dado el del cielo ? Pues por
mucho que madrugue no amanesce mas aina.
Pero tú , dulce imaginacion , tú que puedes,
me acorre ; trae á mi fantasia la presencia
angélica de aquella imagen luciente. Vuelve
á mis oidos el suave son de sus palabras :
aquellos desvios sin gana : aquel apartate allá,
Señor , no llegues á mí : aquel no seas descor-
tés , que con sus rubicundos labios veia so-
nar ( 1 ) : aquel no quieras mi perdicion que
de rato en rato proponia : aquellos amorosos

(1) Labrios via sonar.


299
abrazos entre palabra y palabra : aquel sol-
tarme y prenderme ; aquel huir y allegar-
se ( 1 ) ; aquellos azucarados besos ; aquella fi-
nal salutacion con que se me despidió , ¡ con
cuánta pena salió por su boca ! ¡ con cuán-
tos desperezos ; con cuántas lágrimas , que
parescian granos de aljofar , que sin sentir
se le caian de aquellos claros y resplandes-
cientes ojos !
Sos. Tristan , ¿ qué te paresce de Calisto,
qué dormir ha hecho ? Qué , ya son las cuatro
de la tarde , y no nos ha llamado , ni ha co-
mido .
Trist. Calla que el dormir no quiere prie-
sa: demas desto , aquéjale por una parte la
tristeza de aquellos mozos : por otra le ale-
gra el muy gran placer de lo que con su Me-
libea (2 ) ha alcanzado. Asi que , dos tan re-
cios contrarios verás qué tal paran ( 3) un fla•
co sugeto , do estuvieren aposentados.
Sos. ¿Piénsaste tú que le penan á él mu-
cho los muertos ? Si no le penase mas á aque-
lla que desde esta ventana veo yo ir por la
calle , no llevaria las tocas de tal color.

(1) Llegarse.
(2) Con Melibea.
(3) Pararár.
300
Trist. ¿ Quién es, hermano ?
Sos. Allégate acá , y verla has antes que
trasponga : mira aquella lutosa que se limpia
las lágrimas de los ojos ; aquella es Elicia,
criada de Celestina y amiga de Sempronio;
una muy bonita moza , aunque queda ahora
perdida la pecadora , porque tenia á Celesti-
na por madre , y á Sempronio por el princi-
pal de sus amigos ; y aquella casa donde en-
tra , alli mora una hermosa muger , muy gra-
ciosa Ꭹ fresca, enamorada , medio ramera; ( 1 )
y llámase Areusa ; por la cual sé yo que hubo
el triste Parmeno mas de tres noches malas,
y aun que no le place á ella su (2) muerte.

(1) Pero no se tiene por poco dichoso quien la


alcanza por amiga sin grande escote , y lla-
mase etc.
(2) Con su.
301

45. ARGUMENTO ..
1
'DEL ACTO DECIMOQUINTO.

Areusa dice palabras injuriosas á un ru


fian llamado Centurio , el cual se despide de-
lla por la venida de Elicia , la cual cuenta á
Areusa las muertes que sobre los amores de
Calisto y Melibea se habian ordenado ; y
conciertan Areusa y Elicia que Centurio ha-
ya de vengar la muerte ( 1 ) de los tres en los
dos enamorados. En fin despídese Elicia de
Areusa , no consintiendo en lo que le ruega,
por no perder el buen tiempo que se daba,
estando en su casa (2).
fr

ACTO DECIMOQU IN TO.

Elicia , Areusa , Centurio.

Elic. ¿ Qué vocear es este de mi prima?


Si ha sabido las tristes nuevas que yo le trai-
go, no habré yo las albricias del dolor , que

(1) Lus muertes.


(2) Asueta casa.
21
302
por tal mensage se ganan . Llore , llore , vier-
ta lagrimas , pues no se hallan tales hombres
á cada rincon : pláceme que asi lo siente : me-
se aquellos cabellos , como yo triste he he-
cho : sepa que perder buena vida es mas tra-
bajo que la misma muerte . ¡ Oh cuánto mas
la quiero que hasta aqui por el gran senti-
miento que muestra !
Areus. [Link] de mi casa , rufian , bellaco,
mentiroso , burlador , que me traes engaña-
da , boba, còn tus ofertas vanas; con tus ron-
ces y halagos hasme robado cuanto tengo. Yo
te di , bellaco , sayo y capa , éspada y bro-
quel , camisas de dos en dos , á las mil ma-
ravillas labradas : yo te di armas y caballo;
púseie con señor que no lo merescias descal-
zar : agora una cosa que te pido que por mí
hagas , pones ( 1 ) mil achaques.
Cent. Hermana mia , mándáme tú matar
con diez hombres por tu servicio ; y no que
ande una legua de camino á pie.
Areus. ¿ Por qué jugaste el caballo , ta-
hur , bellaco? Que si por mí no fuera (2) , es-
tarias tú ya ahorcado . Tres veces te he libra-
do de la justicia : cuatro veces desempeñado

(1) Ponesme.
(2) Hubiese sido.
IC
303
en los tableros: ¿por qué lo hago ? ¿ por qué
soy loca? ¿ por qué tengo yo fe con este co-
barde? ¿por qué creo sus mentiras? ¿ por qué
le consiento entrar por mis puertas ? ¿ qué
tiene bueno ? Los cabellos crespos , la cara
acuchillada , dos veces azotado , manco de la
mano del espada , treinta mugeres á la ( 1 ) pu-
teria . Salte luego de abi ; no te vea yo mas;
no me hables ; no digas (2) que me conosces ,
si no , por los huesos del padre que me hizo,
y de la madre que me parió , yo te haga dar
dos mil palos en esas espaldas de molinero,
que ya sabes que tengo quien lo sepa hacer,
y salirse con ello ( 3).
Cent. Loquear, bobilla; pues si yo me
ensaño, alguna llorará ; mas quiero irme y su-
frirte, que no sé quien entra , no nos oigan.
Elic. Quiero entrar , que no es son de
buen llanto, donde hay amenazas y denuestos .
Areus. ¡ Ay triste yo ! ¿ Eres tú , mi Elicia?
Jesú , Jesú , no lo puedo creer ; ¿ qué es esto?
¿ quién te me cubrió de dolor ? ¿ qué manto
de tristeza es este ? Cata , que me espantas,
hermana mia. Dime presto qué cosa es , que

( 1) En la....
(2) Ni digas.
(3) Y hecho salirse con ello.
304
estoy sin tiento , ninguna gota de sangre me
has dejado en mi cuerpo.
Elic. ¡ Gran dolor , gran pérdida ! Poco
es lo que muestro con lo que siento y encu-
bro: mas negro traigo el corazon que el man-
to , mas negras las entrañas ( 1 ) que la toca.
Ay hermana, hermana , que no puedo hablar:
no puedo de ronca sacar la voz del pecho.
Areus. ¡Ay triste! ¿ qué me tienes sus-
pensa ? Dímelo , no te meses , no te rasguñes
ni maltrates. ¿ Es comun de entrambas este
inal ? ¿ Tócame á mi ?
Elic. ¡ Ay prima mia y mi amor ! Sem-
pronio y Parmeno ya no viven , ya no son
en el mundo sus ánimas ya estan purgando
su yerro ; ya son libres desta triste vida.
Areus. ¿Qué me cuentas ? No me lo di-
gas : calla por Dios , que me caeré muerta .
Elic. Pues mas mal hay que suena , oye
á la tristé que te contará mas quejas. Celesti-
na , aquella que tú bien conociste , aquella
que yo tenia por madre , aquella que me re-
galaba , que me encubria , aquella con quien
yo me honraba entre mis iguales , aquella por
quien yo era conoscida en toda la ciudad y

(1) Las entrañas mas negras.


305
arrabales , ya está dando cuenta de sus obras.
Mil cuchilladas le vi dar á mis ojos : en mi
regazo me la matarón.. OLLOS (
- Areus.¡Ohsfuerte tribulacion! ¡ Oh dolo-
rosas nuevas,› dignas de mortal lloro ! ¡ Oh
acelerados desastres ! ¡ Oh pérdida incurable !
¿ Cómo ha rodeado tan presto la Fortuna su
rueda? ¿ Quien los mató ? ¿ Cómo murieron ?
Que estoy embelesada i sin tiento , como
quien cosa imposible oye : nó ha ocho dias
quedos vi vivos , y ya podemos decir , per-
dónelos Dios. Cuéntame , amiga mia , como
ces acaescido tan cruel y desastrado caso.
1 Elic, Túdlo sabrás. Yaoiste decir , her-
mana , los amores de Calisto y la loca de Me-
libea. Bien verias cómo Celestina habia to-
mado el cargo por intercesion de Sempro-
nio , de ser medianera , pagándole su traba-
jo: la cual puso tanta diligencia y solicitud,
que á la segunda azadonada sacó agua. Pues
como Calisto tan presto vido buen concierto
en cosa que jamas lo esperaba , á vueltas de
sotras cosas , dió á la desdichada de mi tia
una cadena de oro; y como sea de tal cali-
dad aquel metal , que mientras mas bebemos
-dello , mas sed nos pone , como sacrilega
hambre , cuando se vido tan rica , alzóse con
su ganancia y no quiso dar parte á Sempro-
306
nio ni á Parmeno dello ; lo cual habia queda,
do entre ellos que partiesen lo que »Calisto
diese. Pues como ellos viniesen cansados una
mañana de acompañar á sulamo toda la no-
che , muy airados de no sé qué cuestiones
que dicen qué habian habido ;3 pidieron su
parte á Celestina de la cadena para rémediar-
se: ella pusose en negarles la convencion y
promesa , y en decir que todo era suyo lo ga-
nado , y aun descubriendo otras cosillas de
secretos , que como dicen :, viñen las coma-
dres , porque dicen las verdades: Asi que ellos
muy enojados , por una parte los aquejaba
la necesidad, que priva todo amor : por otra
el enojo grande y cansancio que traian, que
acarrea alteración : por otra veian la fe que-
brada de su mayor esperanza , y no sabian
qué hacer. Estuvierou gran rato en palabras:
al fin viéndola tan codiciosa , perseverando
en su negar , echaron mano á sus espadas , y
diéronla mil cuchilladas act old3.m
Areus. Oh desdichada de muger ! En esto
shabia su vejez de fenescers ¿Y dellos qué me
dices? ¿ En qué pararon? to 9b susb...
Elic. Ellos como hubieron hecho el deli.
to, por huir de la justicia que caso( 1 ) pasa-
anis met oliva, obnuns .
(1) Acaso. ep on y sion .⠀
307
ba por alli , saltaron de las ventanas , y casi
muertos los prendieron , y, sin mas dilacion
los [Link] 4. Gros
" Areus. Oh mi Parmeno y mi amorgy
cuánto dolor me pone tu muerte ! Pésame
del gran amor que con él en tan poco tiem-
po habia puesto ; pues no me lhabia mas de
durar. Pero pues ya este mal recaudo es he
cho: pues ya esta desdicha es, acaescida ; pues
ya no se pueden por lágrimas comprarni
restaurar sus vidas , no te fatigues tanto ( 1),
que cegarás llorando , que creo que poca ven,
taja me llevas en sentimiento ; y verás (2) con
cuánta paciencia lo sufro y paso.
Eliq, eqAy que rabio ! ¡ ay mezquina que
salgo de seso pay que no 2 hallo quien lo
sienta como yo ! No hay quien pierda lo que
yo pierdo. Oh cuánto mejores y mas hones
tas fueran mis lágrimas en pasion agena , que
en la propia mia! ¿ A donde iré , que pierdo
madre, manto y abrigo; pierdo amigo , y tal,
que nunca faltaba de mi marido ? Oh Celest
tina sabia , honrada y autorizada! ¡ Cuántas
faltas me encubrias con tu buen saber ! Tú
La mund ob C aslip sus

(1) Tú tanto.
(2) Ves.
308
irabajabas ,syo holgaba : tú salias fuera , yo
estaba encerrada : tú rota , yo vestida : tú en-
trabas ( 1 ) como abeja por casa y yo destruia,
que otra cosa no sabia hacer. Oh bien y go-
20¹mundano , que mientras eres poseido eres
menospreciado , y jamas te consientes conos-
eer hasta que te perdemos ! ¡ Oh Calisto y Me-
tibea, causadores de tantas muertes ! Mal fin
hayan vuestros amores : en mal sabor se con-
viertan vuestros dulces placeres. Tórnese lloro
vuestra gloria, trabajo vuestro descanso : las
yerbas deleitosas donde tomais lost hurtados
solaces , se conviertan en culebras , los canta-
res se vos tornen Horos ; los sombrosos árbo-
les del huerto se séquen con vuestra vista,
sus flores olorosas se tornen de negra color.
9Areus.19 Calla por Dios , hermana , pon
silencio á tus quejas , ataja tus lágrimas , lim-
pia tus ojos torna sobre tu vida , que cuan-
do una puerta se cierra otra suele abrir la
fortuna , y este mal , aunque duro , se solda-
rá y muchas cosas se pueden vengar que es
imposible remediar , y esta tiene el remedio
dadoso , y la venganza en la mano .
Elic. ¿ De quién se ha de haber enmien-

(1) Contino,
309
da , que la muerta ( 1 ) y los matadores me han
acarreado esta cuita ? No menos me fatiga la
panicion de los delincuentes , que el yerro
cometido. ¿ Qué mandas que haga , que todo
carga sobre mi ? ¡ Pluguiera á Dios que fuera
yo con ellos , y que no quedara para llorar á
todos! Yode lo que mas dolor siento es ver
que por eso no deja aquel vil de poco senti
miento de ver y visitar , festejando cada no-
che á sujestiercol de Melibeag y ella muy ufa-
na en versangre vertida póresu servicio.
ènibĀreusi laSi esto (2) es verdad ; ¿ de quién
mejor se puede tomar venganza ? De manera
que quien lo comió , aquel dovescote. Déjá‣
me tú , que si yo les caigo en el rastro, cuán-
do se ven , cómo y por donde , y á qué hora ,
no me hayas tú por hija de la pastelera vié-
ja , que bien conosciste , si no hago que les
amarguens los amorest Y si pongo en ello
aquel con quien me viste que reñia cuando
entrabas, si no sea él peorsverdugo para Ca-
listo , que Sempronio de Celestina . Pues ¡ qué
gozo habria ahora él , en que le pusiese yo en
algo por mi servicio , que se fue muy triste
de verme que le traté mal ! Y veria él los ( 3)
(1) Muerte.
(2) Eso. cm .
(3) Y veria los.
310
cielos abiertos en tornalle yo á hablar y man,
dar. Por ende , hermana , dime tú de quién
puedo yo ( 1 ) , saber el negocio cómo pasa,
que yo le haré armar un lazo con que Meli-
bea llore cuánto agora gozabi ondos 8,100
1 Elic. Yo conozco , amiga, otro compa-
ñero de Parmeno , mozo de caballos , quê se
llama Sosia , que le acompaña cada noche:
quiero trabajar de le sacar ( 2 ) todo el secre-
to, y este será buen camino para lo que dices.
Areus, 197Mast hazme placer , que me en-
vies acá esté (3) Sosia: yo (24 ) hablaré y diré
mil lisonjas ysofrescimientos hasta que no le
deje en el cuerpo cosa hecha ( 5) y por hacer:
despues á él y á su amo háré revesar el pla-
cer comidò. Y tú, Elicia , alma mia , no resci-
bas pena ; pasal á mi casa tus ropas y'alhajas,
ylvente á (6) mi compañia , que estarás alli
mucho sola , y la tristeza es amiga de la so-
ledad. Con nuevo amor olvidarás las viejos.
-Un hijo que nasce restaura la falta de tres f-
.snitele Belmorqueês Weit
120
ive in
(1) Pueda yo.
( (2) Sosacar. Y Mert al sep
(3) Ese
(4) Le. སོ་དར་སྤྱོད
(5) De lo hecho y.
En. .aol citaz
311
nados : con nuevo sucesor se cobra alegre me-
moria, y placeres perdidos del pasado tiem-
po. De un panuque yo tenga ternás tú la mi-
tad. Mas lástima tengo detu fatiga , que de los
que té la ponen. Verdad sea , que cierto duele
más la pérdida de lo que hombre tiene , que
da placer las esperanza de otra ( 1) tal, aun-
que sea ciertas(2). Pero yaylonhecho es sin
remedio , y los muertos irrecupérables , ý có-
mo dicen: mueran y vivamos. A los vivos me
deja á cargo, que yo te lesh daré tan amar-
go jarope á beber , cual ellos á tí han dado.
¡Ay prima! ¡ Cómo sé yo , cuando me ensa
ño, revolvernestas tramas aunque soy moza!
¿Y de álome\ véngue› Dios ;uque de Calisto
Centurio me vengará. ciupia
- Elica , Cata que creo que aunque llamé
al que mandas no habrá efecto lo que quie-
res ; porque la pena de los que murieron por
descubrir el 9secreto , porná silencio al vivo
para guardarlé. Lo que me dices de mi veni-
da á tu casa te agradezco mucho , y Dios te
ampare y alegre en tus necesidades , que bien
muestras el parentesco y hermandad no ser-
vir de viento , antes en las adversidades apro-

(1) Otro.
(3) Cierto. a...
312
vechar; perodaunque lo quiera hacer por go
zar deitu dulce compañia , no podrá ser por
eldaño que me vernia . La causa no es nece-
sario decir , pues hablo con quien me entien-
de que alliy hermana , soy conoscida. Ją-
mas perderáidquella casa el nombre de Celes-
tina , que Dios haya siempre acuden allí mó-
zas conoscidas lycallegadas , medio parientas
de las que ella crió : allí hacen sus concier-
tos de donde se me asegura algun prove-
cho ( 1 ), 1 y también esos pocos amigos que
mesquedan; no me saben otra morada ; pues
ya sabes cuán duro es dejar lo usado , y que
mudarycostumbre está par de muerte , y pie-
dra movediza que nunca moho la cobija. Ali
quiero estar , siquiera porque el alquiler de
darcasa que está pagado por ogaño , no se va-
-yasen valde asi que aunqueɛ cada cosa no
bastase por sí, juntas aprovechan y ayudan.
Ya paresce que es hora de iemet de lo dicho
-me llevo el cargo, Dios quedé contigo , que
omeovdyodum oɔwɔberge el cesmin à 1.
noid sap , bcbiegoga čule 9 hugais ?
-ise on Isbaserad 768, 1995q is entier 2
-0745 2900 29ybь en 19 coins olasiz ob

( 1 ) Seguirá algun provechuelo. „oti)


313

*. ** .. ARGUMENTO ...

0 .. DEL ACTO DECIMOSESTO .

Pensando Pleberio y Alisa tener su hija


Melibea el dón de la virginidad conservado;
lo cual , segun ha parescido , está en contra、
rio , estan razonando sobre el casamiento de
Melibea ; y en tan grande cantidad le dan pe-
na las palabras que de sus padres oye , que
envia á Lucrecia para que sea causa de su si-
lencio en aquel propósito. eomah proh
a nos sjid soinin etke, zomagosa
11 ) U
ACTO DECIMOSESTO.
* t 7113%
Pleberio Alisa , Lucrecia , Melibea.

Pleb. Alisa , amiga mia ( 1) , el tiempo, se-


gun me paresce, se nos va, como dicen , de en-
tre las manos : corren los dias como el agua
del rio (2 ) : no hay cosa tan ligera para huir
como la vida la muerte nos sigue y rodea,
de la cual somos vecinos , y hácia su bande-

(1) Muger y consorte mia.


(2) De rio.
314
ra nos acostamos , segun natura . Esto vemos
muy claro , si miramos nuestros hermanos ( 1 )
y parientes en derredor : todos los come ya
la tierra , todos estan en sus perpétuas mo-
radas. Y pues somos inciertos , cuando habe-
mos de ser llamados , viendo tan ciertas se-
ñales , debemos echar nuestras barbas en re-
mojo , y aparejar nuestros fardeles para an-
dar este forzoso camino ; no nos tome de im-
proviso ni de salto aquella cruel voz de la
muerte . Ordenemos nuestras ánimás con tiem-
po , que mas vale prevenir que ser preveni
dos : demos nuestra hacienda á dulce sucesor,
acompañemos nuestra única hija con marido,
cual nuestro estado requiere , porque vamos
descansados y sin dolor deste mundo . Lo cual ,
cou mucha diligencia debemos poner desde
agora por obra , y lo que otras veces habe-
mos principiado en este caso , agora haya eje-
cucion ; no quede por nuestra negligencia
nuestra hija en manos de tutores , pues pares-
ceria (2) ya mejor en su propia casa que en
la nuestra. Quitarla hemos de lenguas del
vulgo , porque ninguna , virtud hay tan per-
fecta que no tenga vituperadores y maldicien-

( 1 ) Nuestros iguales.
(2) Parescerá,
315
tes. No hay cosas ( 1 ) con que mejor se con-
serve la limpia fama en las vírgines , que con
temprano casamiento. ¿ Quién rebuirá nues¬
tro parentesco en toda la ciudad ? ¿ Quién no
se hallará gozoso de tomar tal joya en su
compañia ? En quien caben las cuatro prin-
cipales cosas , que en los casamientos se de-
mandan , conviene á saber : lo primero dis-
crecion , honestidad y virginidad : lo segun
do , hermosura : lo tercero , el alto origen y
parientes: lo final , riqueza. De todo esto la
dotó natura : cualquiera cosa que nos pidan
hallarán bien cumplida. :
Alis. 7 Dios la conserve , mi señor Plebe-
rio , porque nuestros deseos veamos cumpli,
dos en nuestra vida , que antes pienso que fal
tará igual á nuestra hija , segun su virtud y
su noble (2) sangre , que no sobrarán muchos
que la merezcan . Pero como esto sea oficio
de los padres, y muy ageno á las mugeres,
como tú lo ordenares seré yo alegre ; nues-
tra hija obedescerá , segun su casto vivir , y
honesta vida y humildad.
Lucrec. (Aun si bien lo supieses , reven-

(1 ) Cosa.
(2) Tu noble.
316
tarias : ya (1) perdido es lo mejor: mal año
se os apareja á la vejez : lo mejor Calisto se
lo lleva (2 ). No hay quien ponga virgos , que
ya es muerta Celestina : tarde acordais , y mas
habiades de madrugar . ) Escucha , escucha,
escucha , señora Melibea.
- Melib. ¿Qué haces ahí escondida , loca?
Lucrec. Llégate aqui , Señora, oirás á
tus padres la priesa que traen por te casar.
v Melib. Calla por Dios , que te oirán: dé-
jalos parlar , déjalos devaneen , un mes ha que
otra (3) no hacen , ni en otra cosa entienden.
No paresce sino que les dice el corazon el
gran amor (4 ) que á Calisto tengo, y todo lo
que con él un mes ha he pasados; no sé si me
han sentido ; no sé qué se sea aquejarles mas
agora este cuidado que nunca. Pues ¿ mándo
les yo trabajar en vano ? Que por de mas es la
citola en el molino . ¿ Quién es el que me ha
de quitar mi gloria ? ¿ Quién apartar (5) mis
placeres ? Calisto es mi ánima , mi vida , mi
señor, en quien yo tengo toda mi esperanza :

(1) Ya , ya.
(2) - Llevó .
(3) Cosa.
(4) El amor.
(5) Apartarme de.
317
conozco爵 dél que no vivo engañada. Pues él
me ama y ¿ con qué otra cosa le puedo pagar?
Todas las deudas del mundo resciben recom-
pensacion en diverso género : el amor no ad-
mite sino solo amor por paga. En pensar en
él me alegro; en verlo me gozo ; en oirlo me
glorifico, Haga y ordene de mí á su voluntad,
Si pasar quisiere la mar, con él ire ; si rodear
el mundo , lléveme consigo ; si venderme en
tierra de enemigos , no rehuiré su querer. Dé-
jenme mis padres gozar dél , si ellos quieren
gozar de mí : no piensen en estas vanidades
ni en estos casamientos , que mas vale ser bue-
na amiga que mala casada. Déjenme gozar mi
mocedad álegre , si quieren gozar su vejez can-
sada: si no presto podrán aparejar mi perdi-
cion y su sepultura. No tengo otra lástima sino
por el tiempo que perdí de no gozarlo, de no
conoscerlo, despues que á mí me sé conoscer.
No quiero marido : no quiero ensuciar los nu-
dos del matrimonio , ni las maritales pisadas
de ageno hombre repisar, como muchas hallo
(en los antiguos libros que lei ) que hicieron,
mas discretas que yo , mas subidas en estado
y linaje ; las cuales algunas eran de la genti-
lidad tenidas por diosas , asi como Vénus, ma-
dre de Eneas y de Cupido , el dios de amor,
que siendo casada corrompió la prometida fe
22
318
marital ; y aun otras de mayores fuegos encen-
didas , cometieron nefarios y incestuosos yer-
ros , como Mirrha con su padre , Semíramis
con su hijo , Canace con su hermano ; y aun
aquella forzada Thamar , hija del rey David.
Otras aun mas cruelmente traspasaron las le-
yes de natura , como Pasiphae , muger del rey
Minos, con el toro. Pues reynas eran y gran-
des señoras , debajo cuyas culpas la razona-
ble mia podria ( 1 ) pasar sin denuesto. Mi a-
mor fue con justa causa ; requerida y rogada,
captivada de su merescimiento, aquejada por
tan astuta maestra como Celestina , servida de
muy peligrosas visitaciones , antes que con-
cediese por entero en su amor ; y despues un
mes ha , como has visto , que jamas noche no
ha faltado sin ser nuestro huerto escalado co-
mo fortaleza , y muchas haber venido en val-
de, y por eso no me mostrar mas pena ni tra-
bajos (2); muertos por mi sus servidores; per-
diéndose su hacienda ; fingiendo ausencia con
todos los de la ciudad ; todos los dias encer-
rado en casa con esperanza de ver (3) la no-
che. Afuera , afuera la ingratitud , afuera las

(1) Podrá.
(2) Trabajo .
(3) Verme á.
319
lisonjas y el engaño con tan verdadero ama-
dor, que ni quiero marido, ni quiero padres
ni parientes. Faltándome Calisto , me falta la
vida, la cual porque él de mí goce, me aplace.
Lucrece Calla , Señora , escucha , que
todavia perseveran
Pleb. Pues ¿ર qué te paresce , señora mu-
ger , debemos hablarlo á nuestra hija ? ¿ De-
bemos darle parte de tantos como me la pi-
den, para que de su voluntad venga para que
diga aquel ( 1 ) le agrada ? Pues en esto las le-
yes dan libertad á los hombres y mugeres,
aunque esten so el paterno poder, para elegir.
Alis. ¿Qué dices ? ¿ En qué gastas tiem-
po ? ¿Quién ha de irle con tan gran novedad
á nuestra hija Melibea , que no la espante?
¿Cómo , piensas que sabe ella qué cosa sean
hombres ? ¿ Si se casan , ó qué es casar ? ¿ O
que del ayuntamiento de marido y muger se
procreen los hijos ? ¿ Piensas que su virgini-
dad simple le acarrea torpe deseo de lo que no
conosce , ni ha entendido jamas ? ¿Piensas que
sabe errar aun con el pensamiento ? No lo
creas , señor Pleberio , que si alto ó bajo de
sangre , ó feo ó gentil de gesto le mandaras (2)

(1 ) Cual.
(2) Mandaremos .
320
tomar , aquello será su placer, aquello ha-
brá por bueno ; que yo sé bien lo que ten-
go criado en mi guardada bija, - šyn
Meliba Lucrecia , Lucrecia , corre pres-
10 , entra por el postigo en la sala , y estór-
bales su habla , interrúmpeles sus alabanzas
con algun fingido mensage ,osi no quieres
que vaya yo dando voces , como loca , segun
estoy enojada del concepto engañoso que tie-
nen de mi ignorancia.
Lucrec, Yavoy, Señora.

»if { ,!0 )q et »
16g bup

ima.
321

ARGUMENTO

DEL ACTO DECIMOSÉPTIMO.

Elicia ( 1 ) determina de despedir el pesar


y luto que por causa de los muertos trae,
alabando el consejo de Areusa en este pro-
pósito; la cual va á casa de Areusa , donde
viene Sosia , al cual Areusa con palabras fic-
tas saca todo el secreto que está entre Ca-
listo y. Melibea. :
151
ྃ ་
.
ACTO DÉCIMOSÉPTIMO.

Elicia , Areusa , Sosia.

Elic. Mal me va con este luto; poco se


visita mi casa ; poco se pàsea mi calle ; ya no
veo las músicas de la alborada ; ya no las
canciones de mis amigos ; ya no las cuchi .
lladaseni ruidos de noche por mi causa ; y lo
que peor siento , que ni blanca ni presente

(1) Caresciendo de la castimonia de Penélope.


322
veo entrar por mi puerta. De todo esto me
tengo yo la culpa , que si tomara el consejo
de aquella que bien7 me quiere , de aquella
verdadera hermana , cuando le ( 1 ) llevé las
nuevas deste triste negocio que esta mi men-
gua ha acarreadó , no me viera agora entre
dos paredes sola , que de asco no hay quien
me vea. El diablo me da tener dolor por
quien no sé , si yò muerta , le (2) tuviera. A
osadas que me dijo ella á mi lo cierto : nun-
ca , hermana , traygas ni muestres mas pena
por el mal ni muerte de otro , que él hiciera
por ti. Sempronio holgara yo muerta : pues
¿ por qué , loca , me peno yo por él degolla-
do ? ¿Y qué sé si me matara á mi ( como era
acelerado y loco ) como hizo á aquella vieja,
que tenia yo por madre ? Quiero en todo se-
guir su consejo de Arensa , que sabe mas del
mundo que yo , y verla muchas veces " Ꭹ
traer materia cómo viva. ¡ Oh qué participa-
cion tan suave , qué conversacion tan gozo-
sa y dulce ! No en valde se dice , + que vale
mas un dia del hombre discreto , que toda la
vida del nescio y simple. Quiero pues qui-
tar (3) el luto, dejar la tristeza , despedir las

(1) El otro dia le.


(2) Lo.
(3) Deponer.
323
lágrimas que tan aparejadas han estado á sa-
lir. Pero como sea el primer oficio que en nas.
ciendo hacemos , llorar, no me maravillo ser
mas ligero de comenzar, y dejar ( 1 ) mas du-
ro ; mas para esto es el buen seso , viendo la
pérdida al ojo , viendo que los atavios hacen
la muger hermosa , aunque no lo sea ; tor
nan de vieja , moza , y la ( 2 ) moza mas . No
es otra cosa la color y albayalde , sino (3 ) pe-
gajosa liga en que se traban los hombres.
Ande pues mi espejo y alcohol , que tengo
dañados estos ojos ; anden mis tocas blancas ,
mis gorgueras labradas , mis ropas de placer.
Quiero adereszar lejia para estos cabellos,
que perdian ya la rubia color ; y esto hecho,
contaré mis gallinas , haré mi cama , porque
la limpieza alegra el corazon ; barreré mi
puerta y régaré la calle , porque los que pasa-
ren vean que es ya desterrado el dolor. Mas
primero quiero ir á visitar á mi prima , por
preguntarle si ha ido allá Sosia , y lo que
con él ha pasado ; que no lo (4) he visto des-
pues que le dije como le queria hablar Areusa.

(4) De dejar.
A la.
Una.
La.
324
Quiera Dios que la ballase ( 1 ) sola, quejamas
está desacompañada de galanes , como buena
taberna de borrachos. Cerrada está la puer-
ta , no debe estar allá hombre, quiero llamar.
Ta , ta. 2
Arcus. ¿Quién es ?
Elic. Abre ( 2 ), amiga , Elicia soy.
Areus. Entra , hermana mia ; véate Dios,
que tanto placer me haces en venir como vie-
nes , mudado el hábito de tristezą. Agora nos
gozarémos juntas ; agora te visitaré; vernos
hemos en mi casa y en la tuya : quiza por bien
fue para entrambas la muerte de Celestina,
que yo ya siento la mejoria mas que antes.
Por esto se dice, que los muertos abren los
ojos de los que viven, á unos con haciendas,
á otros con libertad , como á tí, excineit
Elic. A tu puerta llaman : poco espacio
nos dan para hablar , que te queriaŋpregun-
tar si habia venido acá Sosia, impor
Areus. No ha venido : despues hablaré-
[Link]é porradas que dan ! Quiero ir á a-
brir, que es loco o privado, ¿Quién llama?
Sos. Abreme , Señora ( 3 ) : Sosia soy, cria-
do de Calista .

(1) Halle.
(2) Abreme.
Abre , mi señora.
325
Areus. Por los santos de Dios , el lobo
es en la conseja : escóndete , hermana , tras
ese paramento , y verás cuál te lo paro lleno
de viento y de lisonjas , que piense cuando
se parta de mí , que él es y otro no : y sacar
le he lo suyo y lo ageno del buche con hala-
gos , como él saca el polvo ( 1 ) á los caballos.
¿Es mi Sosia , mi secreto amigo ? ¿El que yo
me quiero bien sin que él lo sepa ? ¿ El que
deseo conoscer por su buena fama ? ¿El fiel á
su amo ? ¿ El buen amigo á sus (2 ) compa-
ñeros ? Abrazarte quiero , amor , que agora
que te veo , creo que hay mas virtudes en tí,
que todos me decian. Anda acá , entremos á
asentarnos , que me gozo en mirarte , que me
representas, la figura del desdichado de Par-
meno. Con esto hace hoy tan claro dia que
habias tú de venir á verme, Dime , señor , ¿ co-
noscíasme antes de agora ?
Sos. Señora , la fama de tu gentileza , de
tus gracias y saber vuela tan alto por esta
ciudad , qué no debes tener en mucho ser de
mas conoscida que conosciente ; porque nin-
guno habla en loor de hermosura (3) , que

(1) Con la almohaza.


(2) De sus.
(3) Hermosas.
326
primero no se acuerde de tí , que de cuantas
son. •
Elic. Oh hideputa el pelon ( 1) , y cómo
se desasna ! Quien lo ve ir al agua con sus ca-
ballos en cerro y sus piernas defuera , en sa-
yo , y agora en verse medrado con calzas y
capa , sálenle álas y lengua.
Areus. Yo (2) me correria con tal razon,
si alguno estuviese delante , en ( 3) oirte tanta
burla como de mí haces ; pero como todos los
hombres traygais proveidas esas razones , esas
engañosas alabanzas , tan comunes para "to-
das , hechas del ( 4) molde , no me quiero de
tí espantar. Pero hágote cierto , Sosia , que
no tienes dellas necesidad ( 5) : sin que me
ganes de nuevo , me tienes ganada . Para lo
que te envié á rogar que vinieses , son dos
cosas , las cuales , si mas lisonja ó engaño en
tí conozco , te dejaré de decir , aunque sea de
tu provecho,
8 Sos. Señora mia , no quiera Dios que yo
te haga cautela : muy seguro venia de la gran

(1) Breton.
(2) Ya.
(3) El oirte.
(4) De.
(5) Sin que me alabes te amo, y sin.
327
merced que me piensas hacer y haces : no me
sentia digno para descalzarte. Guia tú mi len-
gua, responde por mí á tus razones, que todo
lo habré por rato y firme. So sind
Areus. Amor mio , ya sabes cuanto qui-
se á Parmeno, y como dicen : quien bien quie-
re á Beltran , etc. A todas sus cosas- amo , to
dos sus amigos me agradan , el buen servicio
de su amo, como á él mismo , me placia ; don,
de via su daño de Calisto , le apartaba. Pues
como esto asi sea , acordé de decirte, lo uno (1),
conozcas el amor que te tengo , y cuanto con-
tigo y tu (2) visitación siempre me alegrarás,
y que en esto no perderás nada , si yo pudie-
re , antes te verná provecho
; otro ( 3) y segun-
do , que pues yo pongo mis ojos en tí , y mi
amor y querer , avísote que te guardes de pe-
ligros , y mas de descubrir tu secreto á nin-
guno , pues ves cuanto daño vino á Parmeno
y á Sempronio de lo que supo Celestina ; por-
que no querria verte morir mal logrado co-
mo átu compañero : harto me basta haber llo
rado al uno. Porque has de saber que vino á
mí una persona y me dijo , que le habits des-

(1) Que.
(2) Con tu.
(3) Lo otro.
328
cubierto los amores de Calisto y Melibea , y
cómo la habia alcanzado , y cómo ibas cada
noche á le acompañar , y otras muchas cosas
que no sabria relatar. Cata , amigo , que no
guardar secreto es propio de las mugeres ; no
de todas , sino de las bajas , y de los niños.
Cata que te puede venir gran daño ; que para
esto te dió Dios dos oidos y dos ojos , y no
mas de una lengua ; porque sea doblado lo
que vieres y oyeres , que no el hablar. Cata
no confies que tu amigo te ha de tener secre-
to de lo que le dijeres , pues tú no le sabes
á tí mismo tener. Cuando hubieres de ir con
tu amo Calisto á casa de aquella señora , no
hagas bullicio , no te sienta la tierra , que o-
tros me dijeron que ibas cada noche dando
voces como loco' de placer.
# Sos. ¡ Oh cómo son sin tiento , y perso-
nas desacordadas las que tales nuevas , Seño-
ra , te acarrean ! Quien te dijo que de mi bo-
ca lo habia oido , no dijo ( 1 ) verdad. Los otros
de verme ir con la luna de noche á dar agua
á mis caballos , holgando y habiendo placer,
diciendo cantares por olvidar el trabajo y des-
echar enojo (2) , y esto antes de las diez , sos-

(1 ) Dice.
(2) El enojo.
329
pechaban mal , y de la sospecha hacen certi
dumbre , afirman lo que barruntan. Sí , que
no estaba Calisto loco , que á tak hora, babia
de ir á negocio de tanta afrenta : sino espe-
ra ( 1 ) que repose la gente , que descansen to,
dos en el dulzor del primer sueño : ni me-
nos habia de ir cada noche , que aquel ofi-
cio no sufre cotidiana visitacion , Y si mas cla
ra quieres , Señora , ver su falsedad , como
dicen , que toman antes al mentiroso que al
que coxquea (2), en un mes no hemos ido ocho
veces ; ¡y dicen los falsarios revolvedores que
cada noche! } ..
Areus. Pues por mi vida , amor mio, por-
que yo los lo acuse ( 3) , y tome en el lazo del
falso testimonio , me dejes en la memoria los
dias que habeis concertado de salir ; y si yer-
ran , estaré segura de tu secreto , y cierta de
su levantar. Porque no siendo su mensage
verdadero , será tu persona segura de peligro,
y yo sin sobresalto de tu vida ; pues tengo
esperanza de gozarme contigo largo tiempo
Sos. Señora , no alarguemos los testigos:
para esta noche en dando el relox las doce es-
ta hecho el concierto de su visitacion por el

(1) Sin esperar.


(2) Al cojo.
(3) Los acuse.
330
huerto. Mañana preguntarás lo que han sa-
bido , de lo cual si alguno te diere señas, que
me trasquilen (1) á cruces. S
Areus. Y por qué parte , alma mia , por
que mejor los pueda contraer ( 2 ) si andu-
vieren errados vacilando ?
- Sos. Por la calle del Vicario gordo , á las
• espaldas de su casa. 1
f
Elic. (Tiénete , don andrajoso , no nos
· es mas menester. Maldito sea el que en ma-
nos de tal acemilero se confia , " que desgoz-
narse hace el badajo.) izgins !
Areus. Hermano Sosia , esto hablado,
basta para que tome cargo de saber tu ino-
cencia Ꭹ la maldad de tus adversarios. Vete
con Dios, que estoy ocupada en otro negocio,
y me he detenido mucho contigo...
Elic. ( ¡ Oh sabia muger , oh despidiente
propio , cual le meresce el aśno que ha va-
ciado su secreto tan de ligero ! ) .
02 Sos. Graciosa y suave Señora , perdóna-
me si te he enojado con mi tardanza : mien-
tras holgares con mi servicio , jamas hallarás
quien tan de grado aventure su vida ; y que-
den los ángeles [Link]

(1) A mí á.
(2) Contradecir.
331
Areus. Dios te guie. Allá irás , acemile-
ro muy ufano vas por tu vida ; pues toma
para tu ojo , bellaco , y perdona que te la
doy de espaldas. ¿ A quién digo ? Hermana,
sal acá , ¿ qué te paresce cuál le envio? Asi
sé yo tratar los tales : asi salen de mis ma-
nos los asnos , apaleados como este , y los
lócos corridos , y los discretos espantados,
y los devotos alterados , y los castos encen
didos. Pues , prima , aprende , que otra arte
es esta que la de Celestina ; aunque ella me
tenia por boba , porque me queria yo serlo,
Y pues ya tenemos deste hecho sabido cuanto
deseábamos , debemos ir á casa de aquel otro
cara de ahorcado , que el jueves delante de tí
baldonado de mi casa salió ; y haz tú como
que nos quieres hacer amigos , y que me ro-
gaste que fuese á verlo.

I : & * ** 5*3
STI
332
**
ARGUMENTOS, T

DEL ACTO DECIMOOCTAVO .

-f Elicia determina hacer las amistades en-


tré Areusa y Conturió por precepto de Areu-
sa. Vanse á casa de Centurio , donde ellas le
ruegan que haya de vengar las muertes en
Calisto y Melibéa , el cual lo prometió delan-
te de ellas. Y como sea natural á estos no ha-
cer lo que prometen , escúsase como en el
proceso paresce.`` ༧ { ཨོྃ • ¥ “% , Ł

06 01 ACTO DECIMOOCTAVO .
7
Elicia , Centurio , Areusa.

Elic. ¿ Quién está en casa ( 1 ) ?


Cent. Muchacho, corre , verás quien osa
entrar sin llamar á la puerta. Torna (2 ) acá,
que ya es visto quien es. No te cubras con el
manto , Señora ; ya no te puedes esconder,

(1) Su casa.
(2) Terna , torna acá.
333
que cuando vi adelante entrar á Elicia , vi
que no podia traer consigo mala compañia,
ni nuevas que me pesasen , sino que me ha-
bian de dar placer.
Areus. No entremos por mi vida mas
adentro, que se estiende ya el bellaco , pen-
sando que le vengo á rogar : mas holgara con
la vista de otras como él , que no con la
nuestra. Volvamos ( 1 ) por Dios , que me fino
enover tan mal gesto. ¿ Paréscete , hermana,
que me traes por buenas estaciones , y que
es cosa justa venir de vísperas y entrarnos á
ver un desuella-caras que ahi está ?
Elic. Torna por mi amor , no te vayás;
sino en mis manos dejarás el medio manto.
Cent. Tenla por Dios , Señora , tenla no
se te suelte. 1 51
Elic. Maravillada estoy , prima , de tu (2)
sesó. ¿Cuál hombre hay tan loco y fuera de
razon , que no huelgue de ser visitado , ma-
yormente de mugeres ? Llégate acá , señor
Centurio , que en cargo de mi ánima por fuer-
za haga que te abrace, que yo pagaré la fruta.
Areus. Mejor (3) lo vea yo en poder de

Volvámonos , volvámonos.
Buen.
(3) Si , mejor.
23
334
justicia, y morir á manos de sus enemigos,
que yo tal gozo ( 1 ) le dé . Ya , ya , hecho ha
conmigo para cuanto viva. ¿ Y por cuál car-
ar
ga de agua le tengo de abraz , ni ver á ese
enemigo ? ¿ Porque le rogué estotro dia que
fuese una jornada de aqui , en que me iba la
vida , y me dijo de no ?
Cent. Mándame tú, Señora , cosa que yo
sepa hacer , cosa que sea de mi oficio : un
desafio con tres juntos , y si mas vinieren,
que no huya por tu amor : matar un hombre,
cortar una pierna ó brazo , harpar el gesto
de alguna que se haya igualado contigo : estas
tales cosas antes serán hechas que encomen-
dadas. No me pidas que ande de camino , ni
bien sabes que no du-
que te dé dinero , que
ra conmigo ; que , tres saltos daré sin que se
me caiga blanca, Ninguno da lo que no tie-
ne : en una casa vivo cual ves , que rodará
el majadero por toda ella sin que tropiece.
Las alhajas que tengo es el ajuar de la fron-
tera , un jarro desbocado, un asador sin pun-
ta , la cama en que me echo está armada so-
bre aros de broqueles , un rimero de malla
rota por colchones , una talega de dados (2)

(1) Que tal gozo.


(2) De guijarros.
335
por almohada ; que aunque quiera dar cola-
cion , no tengo que empeñar , sino esta capa
harpada que traigo á cuestas.
Elic. Asi me goce ( 1 ) , que sus razones
me contentan á maravilla : como un santo te
está obediente ; como un angel te habla, á
toda razon se allega : ¿ qué mas le pides ? Por
mi vida que le hables , y pierdas enojo , pues
tan de grado se te ofresce con su [Link]
Cent. t Ofrescer dices , Señora ? Yo te ju
ro por el santo martilojo de pe á pa ( el brazo
me tiembla de lo que por ella entiendo ha-
cer) , que contino pienso cómo la tenga con-
tenta , y jamas acierto. La noche pasada so-
ñaba que hacia armas en un desafio por su
servicio con cuatro hombres que ella bien
conosce , y maté al uno ; y de los otros que
huyeron , el que mas sano se libró , me dejó
á los pies un brazo izquierdo. Pues muy me-
jor lo haré despierto de dia , cuando alguno
tocare en su chapin.
Areus, Pues aqui te tengo, á tiempo somos:
yo te perdono con condicion que me vengues
de un caballero que se llama Calisto , que nos
ha enojado á mí y á mi prima.

(1) Asi goce.


:
336
- Cent. ¡ Oh ! reniego de la condicion : di-
me luego si está confesado .
Areus. No seas tú cura de su ánima.
• Cent. Pues sea asi : enviémosle á comer
al infierno sin confesion .
Areus. Escucha , no atajes mi razon ; esta
noché le tomarás .
Cent. No me digas mas , al cabo estoy;
todo el negocio de sus amores sé , los que por
su causa hay muertos , y lo que os tocaba á
vosotras :: por dónde va , y á qué hora , y con
quien es. Pero dime , ¿ cuántos son los que le
acompañan ?
Aréus. Dos mozos .
Cent. Pequeña presa es esa : poco cebo
tiene ahí mi espada. Mejor cebara ella en otra
parte esta noche , que estaba concertado .
Areus. Por escusarte lo haces : á otro
perro con ese hueso : no es para mí esa di-
lacion : aqui quiero ver si decir y hacer co-
men juntos á tu mesa,
: Cent. Si mi espada dijese lo que hace,
tiempo le faltaria para hablar. ¿ Quién sino
esta ( 1 ) puebla los mas cementerios ? ¿ Quién
hace ricos los cirujanos ( 2 ) desta tierra ?

(1) Ella.
(2) Zurujanos.
337
¿ Quién da de contino que hacer á los arme-
ros? ¿ Quién destroza la malla muy fina?
¿ Quién hace riza de los broqueles de Barce-
lona ? ¿ Quién rebana los capacetes de Calata-
yud , sino ella ; que los caxquetes de Alma-
zan ( 1 ) asi los corta , como si fuesen hechos
de melon? Veinte años ha que me da de co-
mer : por ella soy temido de hombres y que,
rido de mugeres , sino de tí : por ella le die-
ron Centurio por nombre á mi abuelo, y Cen-
turio se llamó mi padre , y Centurio me lla-
mo yo.
Elic. Pues ¿ qué hizo la espada por que
ganó tu abuelo ese nombre ? Dime , ¿ por
ventura fue por ella capitan de cien hombres?
Cent. No ; pero fue rufian de cien mu-
geres .
Areus. No curemos de linage ni hazañas
viejas : si has de hacer lo que te digo , sin
dilacion determina ( 2 ) , porque nos queré-
mos ir.
Cent. Mas deseo ya la noche por tenerte
contenta , que tú por verte vengada. Y por-
que mas se haga todo á tu voluntad , escoge
qué muerte quieres que le de : alli te mostra-

(1) Almacen.
(2) Determinate,
338
ré ( 1) un reportorio en que hay setecientas
ý setenta (2) especies de muertes : verás cual
-mas te agradare.
Elic. Areusa , por mi amor , que no se
ponga este hecho en manos de tan fiero hom-
bre; mas vale que se quede por hacer, que
no escandalice (3) la ciudad , por donde nos
venga mas daño de lo pasado.
Areus. Calla , hermana , díganos alguna
que no sea de mucho bullicio.
¡Cent. Las que agora estos dias yo uso y
mas traigo entre manos , son espaldarazos sin
sangre , ó porradas de pomo de espada , ó re-
vés mañoso : á otros agujero (4) como arne-
ro á puñaladas , tajo largo , estocada temero-
-sa, tiro mortal. Algun dia doy palos por de-
jar holgar mi espada.
Elic. No pase por Dios mas adelante:
dele palos , porque quede castigado y no
muerto.
Cent. Juro por el cuerpo santo de la le-
tania , no es mas en mi brazo derecho dar

(1) Muestraré.
ཨ ཎྞཾ (2) Sesenta.
(3) Escandalizar.
(4) Agujereo.
339
palos sin matar , que en el sol dejar de dar ( 1 )
sus acostumbradas vueltas al cielo.
Areus. Hermana , no seamos nosotras
lastimeras ; haga lo que quisiere ; mátele (2)
como se le antojare. Llore Melibea como tú
has hecho: dejémosle. Centurio , da buena
cuenta de lo encomendado ; de cualquier ma-
nera holgarémos : mira que no se escape sin
alguna paga de su yerro.
Cent. Perdónele Dios , si por pies no se
me va. Muy alegre quedo , señora mia , que
se ha ofrescido caso , aunque pequeño, en que
conozcas lo que yo sé hacer por tu amor.
Areus. Pues Dios te dé buena mandere-
cha y á él te encomiendo , que nos vamos.
Cent. Él te guie , y te dé mas paciencia
con los tuyos Allá iran estas putas atestadas
de razones. Agora quiero pensar cómo me es- /
cusaré de lo prometido ; de manera que pien-
sen que puse diligencia con ánimo de ejecutar
lo dicho , y no negligencia por no me poner
en peligro. Quiérome hacer doliente ; pero
¿ qué aprovecha ? Que no se apartarán de la
demanda cuando sano ( 3 ) . Pues si digo que

(1) Vuelta al cielo.


(2) Dele , mátele.
(3) Sane,
340
fui allá y que les hice huir , pedirme han se-
ñas de quienes eran y cuantos iban , y en qué
lugar los topé , qué vestidos llevaban : yo no
las ( 1 ) sabré dar ; helo todo perdido. Pues
¿ qué consejo tomaré que cumpla con mi se-
guridad y su demanda ? Quiero enviar á lla-
mar á Traso el cojo y sus compañeros , y de-
cirles que porque yo estoy ocupado esta no-
che en otro negocio , vayan á dar un repique-
te de broquel á manera de llevada (2) para
ojear unos garzones , que me fue encomen-
dado ; que todo esto es pasos seguros , y
donde no conseguirá (3) ningun daño, mas
de hacerlos huir y volverse á dormir.

(1) Selas.
(2) Levada.
(3) Conseguirán .
341

ARGUMENTO

DEL АСТО DÉCIMONO NO .

Calisto yendo con Sosia y Tristan al huer-


to de Pleberio á visitar á Melibea , que lo es-
taba esperando , y con ella Lucrecia , cuen-
ta Sosia lo que le acontesció con Areusa. Es
tando Calisto dentro del huerto con Melibea,
vienen Traso y otros por mandado de Centu-
rio á cumplir lo que habia prometido á Areu-
sa y Elicia , á los cuales sale Sosia ; y oyen-
do Calisto desde el huerto , donde está ( 1 )
con Melibea , el ruido que ( 2 ) traia , quiso
salir fuera ; la cual salida fue causa que sus
dias fenesciesen ( 3) , ( porque los tales este
don rescibiesen por galardon ; y por esto han
de saber desamar los amadores (a). )

(1 ) Estaba.
(2) Traian.
(3) Pereciesen.
(a) Lo que se contiene dentro del paréntesis
falta en muchas ediciones.
342

ACTO DÉCIMONONO.

Sosia , Tristan, Calisto , Melibea , Lucrecia.

Sos. Muy quedo , porque no seamos sen-


tidos : desde aqui al huerto de Pleberio te
contaré , hermano Tristan , lo que con Areu-
sa me ha pasado hoy , que estoy el mas ale-
gre hombre del mundo. Sabrás que ella por
las buenas nuevas que de mí habia oido , es-
taba presa de mi amor , y envióme á decir
que la visitase ; y dejando aparte otras razo-
nes de buen consejo que pasamos , mostró al
presente ser tanto mia , cuanto algun tiempo
fue de Parmeno. Rogóme que la visitase siem-
pre , que ella pensaba gozar de mi amor por
tiempo ; pero yo te juro por el peligroso ca-
mino en que vamos , hermano , y asi goce de
mí , que estuve dos ó tres veces por me ar-
remeter á ella , sino que me empachaba la
vergüenza de verla tan hermosa y arreada , y
á mí con una capa vieja ratonada. Echaba de
sí en bulléndose un olor de almizque.... yo
hedia al estiercol que llevaba dentro en los za-
patos : tenia unas manos como la nieve , que
cuando las sacaba de rato en rato de un guan-
343
te , parescia que se derramaba azar por ca-
sa (1) . Asi por esto, como porque tenia ella
un poco que hacer , se quedó mi atrever pa-
ra otro dia ; y aun porque á la primera vista
todas las cosas no son bien tratables , y cuan-
to mas se comunican , mejor se entienden en
su participacion .
Trist. Sosia amigo , otro seso mas madu-
ro (2) y esperimentado que no el mio era ne-
cesario para darte consejo en este negocio;
pero lo que con mi tierna edad y mediano
natural alcanzo , al presente te diré. Esta mu-
chacha (3) es marcada ramera , segun tú me
dijiste: cuanto con ella te pasó has de creer
que no caresce de engaño. Sus ofrescimien
tos fueron falsos , y no sé yo á qué fin ; por-
que amarte por gentil- hombre , cuántos mas
terná ella desechados : si por rico , bien sabe
que no tienes mas del polvo que se te pega
del almohaza : si por hombre de linage , ya
sabrá que te llaman Sosia , y á tu padre lla-
maron Sosia , nascido y criado en una aldea,
quebrando terrones con un arado , para lo
cual eres tú mas dispuesto que para enamo-

(1) La casa.
(2) Mas duro.
(3) Muger.
344
rado. Mira, Sosia , y acuérdate bien, si te que-
ria sacar algun punto del secreto deste cami-
no que agora vamos , para con que pudiese
revolver á Calisto y á Pleberio de envidia del
placer de Melibea. Cata que la envidia es una
incurable enfermedad donde asienta ; hues-
ped que fatiga la posada ; en lugar de galar-
don , siempre se goza del mal ageno. Pues si
esto es asi , ¡ oh cómo te quiere aquella mal-
vada hembra engañar con su alto nombre,
con su vicio ponzoñoso , del cual todas se
arrean ! Queria condenar el ánima por cum-
plir su apetito ; resolver tales cosas por con-
tentar su dañada voluntad. i; Oh rufianada
muger, y con que blanco pan te daba zara-
zas ! Queria vender su cuerpo á trueque de
contienda . Oyeme , y si asi presumes que es,
ármale trato doble , cual yo te diré , que
quien engaña al engañador , ya me entien-
des; y si sabe mucho la raposa , mas el que
la toma. Contramínale sus malos pensamien-
tos , escala sus ruindades , cuando mas segu-
ra la tengas, y cantarás despues en tu establo:
uno piensa el bayo , y otro el que lo ensilla.
Sos. ¡ Oh Tristan , discreto mancebo ( 1 ) !

(1 ) Mochacho.
345
mucho mas has dicho que tu edad demanda :
astuta sospecha has remontado , y creo que
verdadera. Pero porque llegamos al huerto,
y nuestro amo se nos acerca , dejemos este
cuento, que es largo , para otro dia.
Cal. Poned , mozos , la escala y callad,
que me paresce que está hablando mi señora
de dentro. Subiré encima de la pared , y en
ella estaré escuchando , por ver si oyere ( 1)
alguna buena señal de mi amor en ausencia.
Melib, Canta mas por mi vida , Lucre-
cia , que me huelgo en oirte , mientras viene
aquel señor; y muy paso entre estas verduri-
cas , que no nos oygan ( 2 ) los que pasaren.
Lucrec. ¡ Oh quien fuese la hortelana (3)
De aquestas viciosas flores,
Por prender cada mañana
Al partir á tus amores !
Vistanse nuevas colores
Los lirios y el azucena ;
Derramen frescos olores,
Cuando entre por estrena.
Melib. ¡ Oh cuán dulce me es oirte ! De
gozo me deshago : no ceses por mi amor.

(1 ) Oiré.
(2) Oirán .
(3) Ortolana.
346
Lucrec. Alegre es la fuente clara---
A quien con gran sed la vea;
Mas muy mas dulce es la cara
De Calisto á Melibea ;
Pues aunque mas noche sea ,
Con su vista gozará .
¡ Oh cuando saltar le vea,
Qué de abrazos le dará !
Saltos de gozo infinitos
Da el lobo , viendo al ganado ;
Con las tetas los cabritos ,
• Melibea con su amado.
Nunca fue mas deseado
Amador de la su amiga ;
Ni huerto mas visitado ,
Ni noche tan sin fatiga.
Melib. Cuanto dices , amiga Lucrecia,
se me representa delante : todo me paresce
que lo veo con mis ojos . Procede , que á muy
buen son lo dices , y ayudarte he ( 1).

Lucrecia , Melibea.

Dulces árboles sombrosos,


Humillaos cuando veais
Aquellos ojos graciosos

(1 ) Yo.
347
Del que tanto deseais.
Estrellas que relumbrais,
Norte y lucero del dia ,
¿Por qué no le despertais,
Si aun duerme mi alegria?
Melib. Oyeme tú por mi vida ,, que yo
quiero cantar sola .
Papagayos , ruiseñores,
Que cantais al alborada,
Llevad nueva á mis amores,
Como espero aqui asentada.
La media noche es pasada,
Y no viene ;
Sabedme si ( 1 ) otra amada
(2) Lo detiene
Cal. Vencido me tiene el dulzor de tu
suave canto : no puedo mas sufrir tu penado
esperar, ¡ oh mi señora y mi bien todo ! ¿ Cuál
muger podia haber nascido , que desprivase
tu gran merescimiento ? ¡ Oh salteada melo-
dia ! ¡Oh gozoso rato ! ¡ Oh corazon mio ! ¿ Y
cómo no podiste mas tiempo sofrir sin inter-
romper por tu gozo y cumplir el deseo de
entrambos ?
Melib. ¡ Oh sabrosa traycion ! ¡ Oh dul-

(1 ) Har .
(2) Que lo.
348
ce sobresalto ! ¿ Es mi señor y mi alma ? હૈં Es
él ? No lo puedo creer. ¿ Dónde estabas , lu-
ciente sol ? ¿Dónde me tenias tu claridad es-
condida ? ¿ Habia rató que escuchabas ? ¿ Por
qué me dejabas echar palabras sin seso al ay-
re cou mi ronca voz de cisne ? Todo se go-
za este huerto con tu venida. Mira la luna
¡ cuán clara su nos muestra ( 1 ) , las nubes
cómo huyen ! Oye la corriente agua desta
fontecica, ¡ cuánto más suave murmurio y rui-
do lleva por entre las frescas yerbas ! Escucha
los altos cipreses , ¡ cómo se dan paz unos ra-
mos con otros por intercesion de un templa-
dico viento que los menea ! Mira sus quietas
sombras , ¡ cuán escuras estan y aparejadas
para encubrir nuestro deleyte ! Lucrecia, ¿qué
sientes , amiga , tórnaste loca de placer ? Dé-
jamelo , no me lo despedaces , ni le trabajes
sus miembros con tus pesados brazos : déja-
me gozar (2 ) de lo que es mio , no me ocu-
pes mi placer.
Cal. Pues , mi señora (3) y gloria mia,
si mi vida quieres , no cese tu suave canto:
no sea de peor condicion mi présencia con

(1) Mira.
(2) Lo que.
Pues , Señora.
349
que te alegras , que mi ausencia que te fatiga.
Melib. ¿ Qué quieres que cante , amor
mio? ¿Cómo cantaré , que tu deseo era el que
regia mi son y hacia sonar mi canto ? Pues
seguida ( 1 ) tu venida desapareció el deseo;
destemplóse el tono (2 ) de mi voz. Y pues tú,
Señor , eres el dechado de cortesia y buena
crianza , ¿ cómo mandar ( 3 ) á mi lengua ha-
blar, y no á tus manos que esten quedas? ¿Por
qué no olvidas estas mañas? Mándalas estar
sosegadas, y dejar su enojoso uso y conversa-
cion incomportable. Cata , angel mio , que asi
como me es agradable tu vista sosegada , ine
es enojoso tu riguroso trato: tus honestas bur-
las me dan placer, tus deshonestas manos me
fatigan cuando pasan de la. razon. Deja estar
mis ropas en su lugar, y si quieres ver si es el
hábito de encima de seda , ó de paño , ¿ para
qué me tocas en la camisa ? Pues cierto es de
lienzo. Holguemos y burlemos de otros mil
modos , que yo te mostraré: no me destroces
ni maltrates como sueles ; ¿ qué provecho te
trae dañar mis vestiduras ?

(1) Conseguida.
(2) Son de mi voz.
(3) Mandas.
24
350
Cal. Señora , el que quiere comer el ave,
quítala ( 1 ) primero las plumas.
Lucrec, Mala landre me mate , si mas los
escucho. ¿Vida es esta ? ¡ Que me esté yo des-
haciendo de dentera, y ella esquivándose por
que la rueguen ! Ya , ya , apaciguado es el
ruido ; no hubieron menester despartidores .
Pero tambien me lo haria yo , si estos nescios
de sus criados me hablasen entre dia ; pero
esperan que los tengo de ir á buscar.
Melib. Señor mio , ¿ quieres que mande
á Lucrecia traer alguna colacion ?
Cal. No hay otra colacion para mí , sino
tener tu cuerpo y belleza en mi poder. Comer
y beber donde quiera se da por dinero ; en
cada tiempo se puede haber , y cualquiera lo
puede alcanzar; pero lo no vendible , lo que
en toda latierra no hay igual que en este huer-
to, ¿cómo mandas que se me pase ningun mo-
mento que no goce ?
Lucrec. Ya me duele á mí la cabeza de
escuchar, y no á ellos de hablar , ni los bra-
zos de retozar, ni las bocas de besar. Andar;
ya callan , á tres me paresce que va la ven-
cida .

(1) Quita.
351
Cal. Jamas querria , Señora , que ama-
nesciese , segun la gloria y descanso que mi
sentido rescibe de la noble conversacion de
tus delicados miembros.
Melib. Señor , yo soy la que gozo , yo la
que gano : tú , Señor, el que me haces con tu
visitacion incomparable merced.
Sos. Asi , bellacos , rufianes , veníades
á asombrar los que no os temen ? Pues yo os
juro que si esperades ( 1 ) , que yo os hiciera ir
como merescíades .
Cal. Señora , Sosia es aquel que da vo-
ces : déjame ir á verlo , no lo maten , que no
está sino un pagecico con él . Dame presto
mi capa , que está debajo de tí.
Melib. i Oh triste de mi ventura ! no va-
yas allá sin tus corazas : tórnate á armar.
Cal. Señora , lo que no hace espada y
capa y corazon , no lo hacen corazas y capa-
cete y cobardia.
1 Sos. ¿Aun tornais ? Esperad , quizá venis
por lana volvereis trasquilados.
Cal. Déjame por Dios, Señora , que pues-
ta está el (2 ) escala.

(1) Esperárades.
(2) La.
352
Melib. ¡Oh desdichada yo ! ¿Y cómo vas
tau recio y con tanta priesa desarmado á me-
terte entre quien no conosces ? Lucrecia , ven
presto acá, que es ido Calisto á un ruido , eché-
mosle sus corazas por la pared , que le ( 1 )
quedan acá.
Trist. Tente , Señor, no bajes : idos son;
que no era sino Traso el cojo y otros bella-
cos que pasaban voceando , que ya se tor-
nan ( 2). Tente , tente , Señor, con las manos
en la escala (3) .
Cal. ¡ Oh válame Santa Maria ! Muerto
soy. Confesion .
Trist. Llégate presto , Sosia , que el tris-
te de nuestro amo es caido del escala , y no
habla ni se bulle.
Sos. Señor, Señor. A esotra puerta: tan
muerto es como mi abuelo. ¡ Oh gran desven-
tura !
Lucrec. Escucha , escucha : ¡ gran mal es
este !
Melib. ¿Qué es esto que oygo , amarga
de mi vida (4)?

(1) Se le.
(2) Se torna Sosia.
(3) Al escala.
(4) Amarga de mí.
353
Trist. ¡Oh mi señor y mi bien muerto ( 1)!
¡ Mi señor despeñado ! ¡ Oh triste muerte sin
confesion ! Coge , Sosia , esos sesos de esos
cantos , júntalos con la cabeza del desdicha-
do de nuestro amo. ¡ Oh dia aciago ! ¡ Oh ar
rebatado fin !
Melib. ¡ Oh desconsolada de mí ! ¿Qué es
esto ? ¿ Qué puede ser tan áspero acontesci-
miento como oygo ? Ayúdame á subir , Lucre-
cia,por estas paredes , veré mi dolor , si no hun .
diré con alaridos la casa de mis padres (2).
Mi bien y mi placer todo es ido en humo : mi
alegria es perdida , consumióse mi gloria .
Lucrec. Tristan , ¿ qué dices , mi amor?
¿qué (3 ) esto que lloras tan sin mesura ?
Trist. Lloro mi gran mal , lloro mis mu-
chos dolores : Cayó mi señor Calisto del esca-
la , y es muerto : su cabeza está en tres par-
tes : sin confesion peresció. Díselo á la triste
y nueva amiga , que no espere mas su pena-
do amador. Toma tú, Sosia , desos pies : lle-
vemos el cuerpo de nuestro muy querido amo
donde no་ padezca su honra detrimento, aun-
que sea muerto en este lugar. Vaya con nos-

(1) Oh mi.
(2) De mi padre.
Es eso que.
354
otros llanto , acompáñenos la soledad ( 1 ) , sí-
ganos desconsuelo , vístanos tristeza , cúbra-
nos luto y dolorosa jerga.
Melib. ¡ Oh la mas de las tristes triste !
¡Tan poco tiempo poseido el placer; tan pres-
to venido el dolor!
Lucrec. Señora , no rasgues tu cara , ni
meses tus cabellos. Agora en placer : agora
en tristeza : ¿ qué planeta hubo que tan pres-
to contrarió su operacion ? ¿ Qué poco cora-
zon es este? Levanta por Dios , no seas halla-
da de tu padre en tan sospechoso lugar , que
serás sentida. Señora , Señora , ¿ no me oyes?
No te amortezcas por Dios. Ten esfuerzo pa-
ra sufrir la pena , pues tuviste osadia para el
placer.
Melib. ¿Oyes lo que aquellos mozos van
hablando ( 2) ? Muerta llevan mi alegria. No
es tiempo de vivir. ¿Cómo no gocé mas del
gozo? ¿ Cómo tuve en tan poco la glorià que
entre mis brazos tuve ? ¡ Oh ingratos morta-
tales ! ¡Jamas conoceis vuestros bienes, sino
cuando dellos caresceis !

(1) Soledad.
(2) Oyes sus tristes cantares? Rezando llevan
á mi bien todo : muerta llevan , etc.
355
Lucrec. Avívate , aviva , que mayor men-
gua será hallarte en el huerto, que placer sen-
tiste con la venida , ni pena con ver que es
muerto. Entremos en la cámara, acostarte has:
llamaré á tu padre , y fingiremos otro mal;
pues este no es para se poder encubrir.
356
ARGUMENTO

DEL ACTO VIGÉSIMO.

Lucrecia llama á la puerta de la cámara de


Pleberio. Pregúntale Pleberio lo que quiere.
Lucrecia le da priesa que vaya á ver á su hija
Melibea. Levantado Pleberio , va á la cámara
de Melibea : consuélala , preguntándole qué
mal tiene. Finge Melibea dolor del corazon .
Envia Melibea á su padre por algunos instru-
mentos músicos ; suben ella y Lucrecia en una
torre : envia de sí á Lucrecia : cierra tras sí la
puerta. Llégase su padre al pie de la torre,
descúbrele Melibea todo el negocio que ha-
bia pasado : en fin , déjase caer de la torre
abajo,

ACTO VIGÉSIMO.

Pleberio , Lucrecia , Melibea.

Pleb. ¿Qué quieres Lucrecia ? ¿Qué quie-


res tan presurosa , y con tanta importunidad
y poco sosiego? ¿ Qué es lo que mi hija ha sen-
tido? ¿ Qué mal tan arrebatado puede ser que
no haya yo tiempo de me vestir , ni me des
aun espacio á me levantar?
357
Lucrec. Señor , apresúrate mucho, si la
quieres ver viva , que ni su mal conozco de
fuerte , ni á ella ya de desfigurada.
Pleb. Vamos presto ; anda allá ; entra
adelante ; alza esa antepuerta y abre bien esa
ventana , porque le pueda ver el gesto con
claridad. ¿Qué es esto , hija mia ? ¿ Qué dolor
y sentimiento es el tuyo? ¿Qué novedad es es-
ta? ¿Qué poco esfuerzo es este ? Mírame, que
soy tu padre: háblame por Dios : dime la ra-
zon de tu dolor , porque pronto sea remedia-
do : no quieras enviarme con triste postrime-
ria al sepulcro. Ya sabes que no tengo otro
bien sino á tí : abre esos alegres ojos y mí-
rame.
Melib. ¡ Ay dolor !
Pleb. ¿ Qué dolor puede ser , que iguale
con ver yo el tuyo ? Tu madre está sin seso
en oir tu mal ; no puede ( 1 ) venir á verte de
turbada. Esfuerza (2 ) , aviva tu corazon , ar-
réciate de manera que puedas tú conmigo ir
á visitar á ella.... Dime , alma mia , la causa
de tu sentimiento .
Melib. Peresció mi remedio.
Pleb. ¡ Hija mia , bien amada y querida

(1) Pudo.
(2) Esfuerza tu fuerza,
358
del viejo padre ! Por Dios no te ponga deses-
peracion el cruel tormento desta tu enferme-
dad y pasion ; que los ( 1 ) flacos corazones el
dolor los arguye. Si (2) me cuentas tu mal,
luego será remediado ; que ni faltarán medi-
cinas , ni médicos , ni sirvientes para buscar
tu salud , agora consista en yerbas , ó en pie-
dras , ó en palabras , ó esté secreta en cuerpo
de animales. Pues no me fatigues mas : no me
atormentes : no me hagas salir de seso , y di-
me qué sientes .
Melib. Una mortal llaga en el corazon (3),
que no me consiente hablar. No es igual á
los otros males ; menester es sacarlo (4) pa-
ra ser curado (5) , que está en lo mas secre-
to dél.
Pleb. Temprano cobraste los sentimien-
tos de la vejez : la mocedad toda suele ser pla-
cer y alegria , y enemiga de enojo. Levánta-
te de ahí ; vamos á ver los frescos ayres de la
ribera, y alegrarte has : con tu madre des-
cansará tu pena. Cata , si huyes del placer (6)

(1) A los.
(2) Si tú.
(3) En medio del corazon.
(4) Sacarla.
(5) Curada.
(6) Que.
359
no hay cosa mas contraria á tn mal.
Melib. Vamos donde mandares : suba-
mos , Señor , á la azotea alta , porque desde
alli goce de la deleytosa vista de los navios;
por ventura aflojará algo mi congoja.
Pleb. Subamos , y Lucrecia con nosotros .
Melib. Mas si á tí place (1), padre mio,
manda ( 2) traer algun instrumento de cuer-
das con que sufra mi dolor ó tañendo , ó can-
tando : de manera que aunque aqueje por una
parte la fuerza de su accidente , mitigarlo han
por otra los dulces sones y alegre armonia.
Pleb. Eso , hija mia , luego es hecho: yo
lo voy á mandar aparejar.
Melib. Lucrecia , amiga mia , muy alto
es esto. Ya me pesa por dejar la compañia de
mi padre : baja á él y dile que se pare al pie
de la torre , que le quiero decir una palabra,
que se me olvidó que hablase á mi madre.
Lucrec. Ya voy, Señora.
Melib. De todos soy dejada : bien se ha
endereszado la manera de mi morir: algun ali-
vio siento en ver que tan presto seremos jun-
tos yo y aquel mi querido y amado Calisto.
Quiero cerrar la puerta , porque ninguno su-

(1) Placerá.
(2) Mandar.
360
ba á me estorbar mi muerte , ó no me ( 1) im
pida la partida. No me atajen el camino, por
el cual en breve tiempo podré visitar en este
dia al que me visitó la pasada noche. Todo se
ha hecho á mi voluntad : buen tiempo terné
para contar á Pleberio mi señor la causa de
mi ya acordado ( 2 ) fin. ¡ Gran sinrazon hago
á sus canas ; gran ofensa á su vejez ; gran fa-
tiga le acarreo con mi falta ; en gran soledad
le dejo ! Y caso que por mi morir , á mis que-
ridos padres sus dias se disminuyesen, ¿quién
duda que no haya habido ( 3 ) otros mas crue-
les contra sus padres ? Prusia ( 4), rey de Bi-
tinia , sin ninguna razon , uo aquejándole pe-
na como á mí , mató á su propio padre : Pto-
lomeo , rey de Egypto, á su padre , y madre,
Ꭹ hermanos , y muger por gozar de una man-
ceba : Orestes á su madre Clitemnestra : el
cruel emperador Nero á su madre Agripina
por solo su placer (5 ) la hizo matar. Estos son
dignos de culpâ ; estos son verdaderos parri-
cidas , que no yo , que si doy pena con mi

(1 ) No me.
Acortado .
Ha habido.
(4) Bursia.
(5) Solo placer.
361
muerte , purgo la culpa que de su dolor me
pueden poner. Otros muchos crueles hubo,
que mataron hijos y hermanos , debajo de cu-
yos yerros el mio no paresce tan grande ( 1 ) .
Filipo , rey de Macedonia : Herodes , rey de
Judea : Constantino , emperador de Roma:
Laodice , reyna de Capadocia : Medea , la ni-
gromántica ( 2 ) ; todos estos mataron hijos
queridos y amados sin ninguna razon , que-
dando sus personas á salvo. Finalmente me
ocurre aquella gran crueldad de Phraates, rey
de los Parthos , que porque no quedase su-
cesor despues dél , mató á Orode , su viejo
padre , y á su único hijo , y treinta hermanos
suyos. Estos fueron delitos dignos de culpa-
ble culpa , que guardando sus personas de
peligro, mataban sus mayores , y descendien-
tes , y hermanos . Verdad es que aunque todo
esto asi sea , no habia de imitarles en lo que
mal hicieron ; pero no es mas en mi mano, ni
he fuerzas para resistir. Tú , Señor , que de mi
habla eres testigo , ves mi poco poder : ves
¡ cuán captiva tengo mi libertad ; cuán presos
mis sentidos de tan poderoso amor del muer-
to caballero , que priva el que tengo con los
vivos padres !
(1) Parecerá grande.
(2) Nigromantesa.
362
Pleb. Hija Melibea ( 1 ), ¿ qué haces sola?
¿Qué es tu voluntad decirme ? ¿ Quieres que
suba allá ?
Melib. Padre mio , no pugnes , ni traba
jes por venir adonde yo estoy, que estorba-
rias la presente habla que te quiero hacer.
Lastimado serás brevemente con la muerte de
tu única hija mi fin es llegado: llegado es mi
descanso y tu pasion : llegado es mi alivio y
tu pena : llegada es mi acompañada hora y
tiempo de soledad. No habrás , honrado pa-
dre , menester instrumentos para aplacar tú
mi dolor , sino campanas para sepultar mi
cuerpo. Si me escuchas sin lágrimas oirás la
causa desesperada de mi forzada y alegre par-
tida : no la interrumpas con lloro ni palabras;
si no quedarás mas quejoso en no saber por
qué me mato , que doloroso por verme muer-
ta. Ninguna cosa me preguntes , ni respondas,
mas que lo que de mi grado decirte quisiere;
porque cuando el corazon está embargado de
pasion , estan cerrados los oidos al consejo,
y en tal tiempo las fructuosas palabras en lu-
gar de amansar, acrescientan la saña. Oye, pa-
dre viejo, mis últimas palabras , y si como yo

(1) Hija mia.


363
espero las rescibes , no culparás mi yerro.
Bien ves y oyes este triste y doloroso senti-
miento que toda la ciudad hace : bien oiste ( 1 )
este clamor de campana, este alarido de gen-
tes , este ahullido de canes , este estrépito de
armas; de todo esto soy yo (2 ) causa . Yo cu-
bri de luto y jergas en este dia casi la mayor
parte de la ciudadana caballeria : yo dejé mu-
chos sirvientes descubiertos de señor : yo qui-
té muchas raciones y limosnas á pobres y en-
vergonzantes : yo fui ocasion que los muertos
tuviesen compañia del mas acabado hombre
que en gracias nasció : yo quité á los vivos el
dechado de gentileza , de invenciones galanas ,
de atavios y bordaduras , de habla, de andar,
de cortesia , de virtud ; yo fui (3 ) causa que
la tierra goce sin tiempo el mas noble cuer-
po, y mas fresca juventud , que al mundo era
de (4) nuestra edad criada. Y porque estarás
espantado con el sonido de ( 5 ) mis no acos-
tumbrados delitos , te quiero mas aclarar el
hecho, Muchos dias son pasados , padre mio,

(1) Oyes.
(2) Fui yo.
(3) Y fui.
(4) En.
(5) Son de.
364
que penaba por amor de un caballero ( 1) que
se llamaba Calisto , el cual tú bien conosciste,
asimismo á sus padres , y claro linage ; sus
virtudes Ꭹ bondad á todos eran manifiestas.
Era tanta su pena de amor, y tan poco el lu-
gar para hablarme , que descubrió su pasion á
una astuta y sagaz muger, que llamaban Celes-
tina ; la cual , de su parte venida á mí, sacó mi
secreto amor de mi pecho. Descubrí á ella (2)
lo que á mi querida madre encubria: tuvo ma-
nera como ganó mi querer : ordenó cómo su
deseo y el mio hubiese efecto. Si él mucho me
ámaba , no vivió engañado ; concértó el tris-
te concierto de la dulce y desdichada ejecu-
cion de su voluntad . Vencida de su amor, di-
le entrada en tu casa : quebrantó con escalas
las paredes de tu huerto ; quebrantó mi casto
propósito; perdí mi virginidad . Del cual de-
leytoso yerro de amor gozamos casi un mes;
y como esta pasada noche viniese , segun era
acostumbrado , á la vuelta de su venida , co-
mo de la fortuna mudable estuviese dispnesto
y ordenado , segun su desordenada costum-
bre; como las paredes eran altas , la noche
escura , la escala delgada , los sirvientes que

(1 ) Por mi amor un caballero.


(2) Descubria á ella.
365
traia, no fliestros en aquel género de servicio,
y él bajaba presuroso á ver un ruido que
con sus criados sonaba eu la calle : con el
gran impetu que llevaba , no vido bien los
pasos , puso el pie en vacio, y cayó , y de
la triste caida sus mas escondidos sesos que-
daron repartidos por las piedras y paredes.
Cortaron las hádas sus hilos ; cortáronle sin
[Link] vida : cortaron mi esperanzą,
cortaron mi glória , cortaron mi compañia.
Pues ¿ qué crueldad seria , padre mio , mu-
riendo él despeñado , que viviese yo penada?
Su muerte convida á la mia ; convidame , y
es fuerza (1 ) que sea presto sin dilacion:
muéstrame que he de (2 ) ser despeñada por
seguille en todo. No digan por mí á muertos
y á idos etc. Yusi contentarle hé en la muer-
te, pues no tuve tiempo en la vida. ¡ Oh mi
amor, y señor Calisto ! Espérame , ya voy :
detente , si me esperas : no me incuses la tar-
danza que hago , dando esta última cuenta á
mi viejo padre , pues le debo mucho mas.
¡ Oh padre mio , muy amado ! Ruégote , si
amor en esta pasada y penosa vida me has
tenido (3 ) , que sean juntas nuestras sepul-
(1) Fuerza.
(2) Ha de.
(3) Has tenido.
25
366
turas: juntas nos hagas nuestras obsequias.
Algunas consolatorias palabras te diria an-
tes de mi agradable fin , colegidas y sacadas
de aquellos antiguos libros , que por aclarar
mas mi ingenio , me mandabas leer: sino que
ya la dañada memoria con la grán turbacion
me las ha perdido , y aun porque veo tus
lágrimas mal sufridas descender por tu arru-
gada faz. Saludame á mi cara yamada ma-
dre: sepa de tí largamente la triste razon
por que muero, Gran placer llevo de no
verla presente! Toma , padre viejo , los do-
`nes de tu vejez ; que en largos dias ( 1 ) tris-
tezas se sufren, Rescibe las arras de tu se-
nectud antigua, rescibe allá tu amada hija .
Gran dolor llevo de mí , mayor de ti , muy
mayor de mi vieja madre. Dios quede con-
tigo y con ella á él ofrezco mi ánima : pon
tú en cobro este cuerpo que allá baja .

;
ie .
‫لفن‬

(1) Largas tristezas.


367

ARGUMENTO

DEL PACTO VIGÉSIMOPRIMO.

Pleberio torna á su cámara con grandísi- ACTA


mo llanto: pregúntale Alisa, su muger, la cau-
sa de tan súbito mal : cuéntale la muerte de
su hija Melibea , mostrándole el cuerpo de-
lla todo hecho pedazos , y haciendo su llan-
to concluye.".

རོ ཝཱ ཝཱ ཝཱ
ACTO VIGÉSIMOPRIMO.
I'
Alisa, Pleberio.

Alisa. ¿ Qué es esto , señor Pleberio ?


¿ Por qué son tus fuertes alaridos ? Sin seso
estaba ( 1 ) adormida del pesar que hube cuan.
do oi decir , que sentia dolor nuestra hija:
agora oyendo tus gemidos y tus voces tan al-
tas , tus quejas no acostumbradas , tu llanto
y congoja de tanto sentimiento , en tal mane-
ra penetraron mis entrañas ; en tal manera
traspasaron mi corazon ; asi avivaron mis

(1) Yo.
368
turbados sentidos , que ya el rescebido pesar
alancé de mí. Un dolor saca á otro , un sen-
timiento otro. Dime las causas ( 1 ) de tus
quejas : ¿ por qué maldices tu honrada vejez;
por qué pides la muerte ; por qué arrancas
tus blancos cabellos ; por qué hieres tu hon-
rada cara ? ¿ Es algun mal de Melibea ? Por
Dios que me lo digas , porque si ella pena,
no quiero yo vivir. #
Pleb. ¡Ay ay amada muger ( 2) ! nues!!
tro bien todo es perdido ; ¡ no queramos mas
vivir! Y porque el incogitado dolor te dé mas
pena todo junto sin pensarlo (3) ; porque
mas presto vayas al sepulcro ; porque no llo-
re yo solo la pérdida dolorida de entrambos ,
, he-
• ve allí la que tú pariste y yo engendré
cha pedazos . La causa supe della , y mas la
he sabido por estenso desta su triste sirvien-
te : ayúdame a llorar nuestra allegada (4) pos-
trimeria. ¡ Oh gentes que venis á mi dolor;
oh amigos y señores , ayudadme á sentir mi
pena ! ¡Oh mi hija y mi bien todo ! Cruel-
dad seria que viva yo sobre tí. Mas dignos
1

2 (1) La causa. 14
(2) Noble muger.
(3) Pensarla.
(4) Llegada.
369
eran mis sesenta años de la sepultura que tus
veinte. Turbóse la orden del morir con la
tristeza que té aquejaba . ¡ Oh mis canas , sa-
tidas para haber pesar ! Mejor gozara de vos-
otros la tierra , que de aquellos rubios cabe-
Hlos que presentes veo. Fuertes dias me so-
bran para vivir quejarme he de la muerte?
Incursarle he su dilación? Cuanto tiempo me
dejure solo despues de tí , fálteme la vida,
pues me faltó tu agradable compañia. ¡ Oh
muger mia! Levántate de sobre ella , y si al-
guna vida te queda , gástala conmigo en tris-
tes gemidos , en quebrantamiento y sospirar;
y si por caso tu espíritu reposa con el suyo ,
si ya has dejado esta vida de dolor , ¿ por qué
quisiste que lo pasase ( 1 ) yo todo ? En esto
teneis ventaja las hembras á los varones , que
puede gran ( 2) dolor sacaros del mundo sin
lo sentir , άálo menos perdeis el sentido
què es parte de descanso. ¡ Oh duro corazon
de padre ! ¿Cómo no te quiebras de dolor,
que ya quedas sin fu amada heredera ? ¿ Pa-
ra quién edifiqué torres ? ¿ Para quién adque-
rí honras ? ¿Para quién planté árboles ? Pa-
ra quién fabriqué navios ? ¡ Oh tierra dura !

15%
(1) Pase.
(2) Un gran.
370
¿ Cómo me sostienes ? ¿ A donde hallará abri-
go mi desconsolada vejez ? ¡ Oh fortuna va-
riable , ministra y mayordomo de los tempo-
rales bienes ! ¿ Por qué no ejecutaste tu cruel
ira , tus mudables ondas en aquello que á tí
es sujeto ? ¿ Por qué no destruiste mi patri-
monio ? ( 1 ) ¿ Por qué no asolaste mis gran-
des heredamientos ? Dejárasme aquella flori-
da planta , en quien tú poder no tenias : dié-
rasme , fortuna fluctuosa, triste la mocedad
con vejez alegre , no pervirtieras la orden.
Mejor sufriera persecuciones de tus engaños
鄂 en la recia y robusta edad , que no en la fla
ca postrimeria. ¡ Oh vida de congojas llena,
de miserias acompañada ! ¡ Oh mundo, mun.
do ! ( 2 ) Muchos en tus calidades metieron la
mano , diversas cosas por oidas de tí conta→
ron ; yo por triste esperiencia lo contaré, co-
mo á quien las ventas y compras de tu enga-
ñosa feria no prósperamente sucedieron. Co-
mo aquel que mucho ha hasta agora callado
tus falsas propiedades , por no encender con
odio tu ira; porque no secases sin tiempo
esta flor , que este dia echaste de tu poder.
Pues agora sin temor , como quien no tiene

(1) Por qué no quemaste mi morada?


(2) Muchos mucho de tí dijeron,
371
que perder , como aquel á quien tu compa-
ñia es ya enojosa , caminaré cómo camina el
pobre (1), que sin temor de los crueles sal-
teadores va cantandó en alta voz : yo pensa-
ba en mi mas tierna edad que eras y eran
tus hechos regidos por alguna orden ; agora
visto el pro y la contrà de tus bonanzas (2),
me parescen unlaberinto de errores , un de-
sierto espantable , una morada de fieras , jue-
go de hombres que andan en corro ; laguna
llena de cieno ; region llena de espinas, mon-
te alto , campo pedregoso , prado lleno de
serpientes , fuente de cuidados , rio de lágri-
mas , mar de miserias, trabajo sin provecho,
dulce ponzoña , yana: esperanza , falsa ale¬
gria, verdadero dolor. Cébasnos , mundo
falso con 3 el manjar de tus deleytes , y al
mejor sabor nos descubres el anzuelo ; no lo
podemos huir que nos tiene ya cazadas las
voluntades. Prometes mucho , nada cumples:
échasnos de ti, porque no te podamos pedir,
que mantengas tus vanos prometimientos.
Corremos por los prados de tus vicios , muy
descuidados , á rienda suelta; descúbresnos
la celada , cuando ya no hay lugar de volver.

(1) Caminante pobre.


98 * 1
(2) Bienandanzas .
372
Muchos te dejaron con temor de tú arreba-
tado dejar ; bienaventurados se llamarán,
cuando vean el galardon que á este triste
viejo has dado en pago de tan largo servicio.
Quiébrasnos el ojo , yuntasnos con consue-
lo el casco haces mal á todos , porque nin-
gun triste se halle solo en ninguna adversi
dad. Diciendo que es alivio á los miseros,
como yo , tener compañeros en lapena; pues
desconsolado viejo , ¡ qué solo estoy ! Yo fuí
lastimado sin haber igual compañero do sel
mejante dolor, aunque mas en mi fatigadə
memoria revuelvo presentes y pasados. Que
si aquella severidad y paciencia de Paule
Emilio me viniera á consolar con pérdida de
dos hijos muertos encsiéte dias, diciendo,
que su animosidad obrós que consolase él at
pueblo romano , y no el pueblo á él , no me
satisface que otros le quedaban dados en
adopcion. Qué compañia me ternán en mi
dolor aquel Periclesy capitan atheniense , ni
el fuerte Xénophon ; pues sus pérdidas fue-
ron de hijos ausentes de qus tierras ? Ni fue
mucho noɛmudar su frente y tenerla sere-
na , y el otro respondersal mensagero , que
las tristes albricias de la muerte de su hijo
le venia á pedir , que no rescibiese él pena,
que él no sentia pesar: que todo esto bien
373
diferente está mi mal . Paes menos podrás
decir , mundo lleno de mates , que fuimos
semejantes en pérdida aquel Anaxagorås
yo , que seamos iguales en sentir , y que resz
ponda yo , muerta mi amada hija , lo que ék
á su único hijo , que ' dijo : como yo" fuesej
mortalỳ sabia que habia de morir el que yo
engendraras porque mi Melibea mató á sú
misma de su voluntad ante mis ojos con suf
gran fatiga de amor, que le aquèjaba, At:
otros mátáconle en muy licita batalla. Ol
incomparable pérdida ! ¡ Oh lastimado viejo!
Que cuanto ma's busco consuelos , menos-ra-
zon hallo para me consolaré que si el pro-,
feta rey David al- hijo que enfermo llorabaj
muerto no quiso llorar , diciendo , que era
casi locura Horar lo irrecuperable; quedá
banle otros muchos , con que soldase osu
llaga; y yo no lloro triste á ella muerta į pė↳
ro´la causa desastrada de su morir. Agora
perdere contigo , mi desdichada hija , los mied
dos y temores , que cada dia mé espavores
cian: sola tu muerte es la que á mí me hace}
seguro de sospecha . ¿ Qué haré , cuando en
tre en ta cámara y retraimiento ; y la halle
sola? ¿ Qué haré de que no me respondas si
te llamo? ¿ Quién me podrá cubrir la gran
falta que tú me haces ? Ninguno perdió lo
374
que yo el dia de hoy , aunque algo conforme
parezca á la fuerte animosidad de Lambas
de Aurea, duque de los ginoveses , que á
su hijo herido con sus brazos desde la nao
echó en la mar : porque todas estas son muer-
tes , que si roban la vida , es forzado de cum-
plir con la fama . Pero ¿ quién forzó á mi hi
ja á morir , sino la fuerte fuerza de amor ?
Pues, mundo falhaguero, ¿ qué remedio das á
mi fatigada vejez ? Cómo me mandas que-
dar en tí , conosciendo tus falsias ; tus lazos,
tus cadenas y redes , con que pescas nues-
tras5 flacas voluntades ? Muerta mi hija ( 1),
¿quién acompañará mi desacompañada mo-
rada Pod Quién terná en regalos, mis años que
caducan ? Oh amor , amor! Que no pensé
que tenias fuerza ni poder de matará tus su-
jetos ! Herida fue de tí mi juventud por me
dio de tus brasas pasé : ¿cómo me faltaste (2),
para me dar la paga de la huida en mi vejez?
Bien pensé que de tus lazos me habia libra-
doɔ, cuando los cuarenta años toqué; cuando
fais contento con mi conyugal compañera;
cuando me vi con el fructo que me cortaste
el dia de hoy. No pensé que tomabas en los
ia esim . eos om of 92p
T
"(1) "¿ A dó me pones mi hija ? ¿ Quién. “ ah
of( 2) Soltaste. 2
375
hijos la venganza de los padres ; ni sé si hie
res con hierro, ni si quemas con fuego : sa-
na dejas la ropa, y lastimas el corazon. Has
ces que feo amen , y hermoso les parezca.
¿Quién te dió tanto poder ? ¿ Quién te pusœ
nombre que no te conviene ? Si ร amor fueses,
amarias á tus sirvientes : si los amases no
les darías pena : si alegres 1 viviesen , no sel
matarian como agora a mi camada hija. Di
me, en qué pararon tus sirvientes, y sus
ministros? ¿Y laI falsa: alcahueta Celestina
Murió á manos de los mas fieles compañeros
queella para si servicio emponzoñado jamas
hallóo Ellosh murieron dégoklados , Calisto
despeñado mi triste hijas quiso tomant la
misma muerte por seguirle todo esto cau¶
sás : dulce nombre te dieron , Samargos: hes
chos races Nodas iguales galardones : inie
cuares da teyi, que, á todos: igual no es Ales
gra tu sonidas entristesco du trato. Bienavens
turados los què no conosciste ó de los que
no te euraste Dios te llamaron otros , no sé
con quéservon de su7 sentidos traidos. (Cata
que Dios noomata los que lcrió i tú matas los
que te siguen. Enemigo de toda razon , á
los que menos te sirven das mayores dones,
hasta tenerlos metidos en tu congojosa dan-
za. Enemigo de amigos , amigo de enemigos,
376
¿por qué te riges sin orden. ni concierto ?
Ciego te pintan; pobre y mozo , ponente un
arco en laománogmcon : que tires á tiento;
mas ciegos› sono ausinistros , que jamas
sienten , ni ven el desabrido galardon que
se saca de tu servicio. Tu fuego es de ardien-
te rayo , que jamas hace señal dó llega, La
keñao que gasiaitu lama son almas y vidas de
humanas criaturas į las cuales son tantas , que
de quien comenzar pueda, apenas me ocur
fe: No solo de cristianus , 1 más de gentiles y
jaudios , y todolen pago de buenos servicios.
¿Qué (1) dirás de aquel Macías de nuestro
tiempo, como acabó amando de cuyo tris-
te fin tú fuisteplas causa? ¿ Qué hizo por tí
Páris ?¿ Qué Elená? ¿ Qué hizo (12 ) Cliptem=
nestra? ¿ Qué Egistor ? Todo el mundo lo
sabe. Pues lá Sapho Ariadna á Leandro,
¿qué pago les diste? Hasta David Salomon
Bo quisiste dejar sin pena. Por tu amistad
Sanson pagó lo } que meresció por creerse
de quien tú le forzaste á darle fe: y otros
muchos (3) callo , porque tengo harto que
contar en mi [Link] mundo me quejo,
3 、Fuso shot 55 spi ..
2009 .
Me. * and sust
(2) Hipermestra.
(*(3)(mQue. i ogimo per Log forfa
374
porque asi ( 1 ) me crió : porque no me dan-
do vida , no engendrara en él á Melibea , no
nascida no amara ; no amando cesara mi
queja y desconsolada postrimeria. ¡ Oh mi
compañera buena , y mi hija despedazada!
¿ Por qué no quisiste que estarbase tu muer-
te? ¿Por qué no tuviste (2 ) lástima de tu
querida y amada madre? ¿ Por qué te mos-
traste tan cruel con tu viejo padre ? ¿ Por qué
me dejaste penado? Por qué me dejaste tris
te y solo in hac lacrymarum valle ?, vo!
ཨཝཱནྟི བྷཱ ཏི

FIN.

(1 ) En sí.
Hubiese.
378

Concluye el Autor aplicando la obra al pro-


pósito, por que la acabó.

Pues aqui vemos cuan mal fenescieron


Aquestos amantes , huygamos su danza.
Amemos aquel que espinas y lanza ,
Azotes y clavos su sangre vertieron.
Los falsos judíos su faz escupieron:
Vinagre con hiel fue su potacion ,
Porque nos lleve con el buen ladron ,
De dos que á sus santos lados pusieron.
No dudes ni hayas vergüenza , lector,
Narrar lo lascivo que aqui se te muestra ;
Que siendo discreto verás , que es la muestra
Por donde se vende la honesta labor.
De nuestra vil masa con tal lamedor
Consiente coxquillas de alto consejo,
Con motes y trufas del tiempo mas viejo ,
Escritas á vueltas le ponen sabor.
Y asi no me juzgues por eso liviano ;
Mas antes celoso de limpio vivir ,
Celoso de amar , temer y servir
Al alto señor y Dios soberano .
Por ende si vieres turbada mi mano ,
Turbias con claras mezclando razones,
Deja las burlas que es paja y granzones ,
Sacando muy limpio d'entrellas el grano.
379

ALONSO DE PROAZA,

el corrector de la impresion , al lector. 'I


: T
La harpa de Orfeo y dulce armonia i
Forzaba las piedras venir á su son : )
Abrie ( 1 ) los palacios del triste Pluton:
Las rápidas aguas parar las hacia :
Ni ave volaba , ni bruto pascia :
Ella sentaba en los muros tebanos
Las piedras y traia ( 2) sin fuerza de manos,
Segun la dulzura con que se ( 3) tañia.

Prosigue y aplica.

Pues mucho mas puede tu lengua hacer ,


Lector , con la obra que aqui te refiero ,
Que á un corazón mas duro que acero ,
Bien la leiendo harás liquescer :
Harás al que ama , amar no querer :
Harás no ser triste al triste penado :
Al que es sin aviso harás avisado :
Asi que no es tanto las piedras mover.

(1 ) Abrir.
(2) Y troga.
(3) La.
380
Prosigue.

No debujó la cómica mano


De Nevio ni Plauto , varones prudentes,
Tan bien los engaños de falsos sirvientes
Y malas mugeres , en metro romano.
Cratino , y Menandro , y Magnes anciano
Esta materia supieron apenas , e
Pintar en estilo primero de Atenas ,
Como este poeta en su castellano.

Dice el inodo que se ha de tener leyendo


esta tragi-comedia.

Si amas , y quieres á mucha atencion,


Leyendo á Calisto , mover los oyentes,
Cumple , que sepas hablar entre dientes ,
A veces con gozo , esperanza y pasion ;
A veces ayrado con gran turbacion.
Finge leyendo mil artes y modos ,
Pregunta y responde por boca de todos,
Llorando y riyendo en tiempo y sazon .
ઈ 8
Declara un secreto que el autor encubrió en
los metros que puso al principio del libro .

No quiere mi pluma ni manda razon ,


Que quede la fama de aqueste gran hombre,
381
Ni su digna gloria , ni su claro nombre
Cubierto de olvido por nuestra ocasion.
Por ende juntemos de cada renglon
De sus once coplas la letra primera ,
Las cuales descubren por sabia manera
Su nombre , su tierra , su clara nacion.

LAUS DEO.

Describe el tiempo en que la obra la primera


vez se imprimió.

El carro de Phebo despues de haber dado


Mil é quinientas dos vueltas en rueda ,
Ambos entonces los hijos de Leda
A Phebo en su casa tienen posentado ,
Cuando este muy dulce é breve tractado
Despues de revisto é bien corregido ,
Con gran vigilancia puntado é leido ,
Fue en Sevilla impreso é acabado.

26
383

DIALOGO :

UN VIEJO Y EL AMOR.

Viejo . CERRADA estaba mi puerta :


¿á qué vienes ? ¿ por dó entraste ?
dí , ladron , ¿ cómo saltaste
las paredes de mi huerta ?
La edad y la razon
de tí me habian libertado :
deja el pobre corazon
retraido en su rincon
contemplar en lo pasado.
Cuanto mas que este vergel
no es ya para locas flores ,
ni los frutos y dulzores
que solias hallar en él :
sus verduras y follages ,
y delicados frutales
hechos son todos salvages ,
convertidos en linages
de espinos y de eriales.
La beldad de este jardin
ya no temo que la halles ,
ni las ordenadas calles ,
ni los muros de jazmin :
ni los arroyos corrientes
de vivas aguas notables ,
384
ni las albercas y fuentes ,
ni las aves producientes
los cantos tan consolables.
Ya la casa se deshizo
de sutil labor estraña ,
y tornóse esta cabaña
de cañuelas de carrizo :
de los frutos hice truecos ,
por escaparme de tí ,
en aquestos troncos secos ,
carcomidos , tuertos , huecos ,
que parecen cerca mí.
Sal del huerto , miserable ,
ve á buscar dulce floresta ,
que ya no puedes en esta
hacer vida deleitable :
ni tú , ni tus servidores
podeis bien estar conmigo ,
que aunque esten llenos de flores ,
yo sé bien cuantos dolores
suelen siempre traer consigo.
Gran traidor eres , Amor,
de los tuyos enemigo ,
pues los que viven contigo
ministros son de dolor :
sábete que sé que son
afan , desden y deseo ,
suspiro , celos , pasion ,
osar , temer , aficion ,
guerra , saña , devaneo.
385
Tormento y desesperanza ,
engaños con ceguedad ,
lloros y cautividad ,
congoja , rabia , mudanza :
tristeza , duda , corage ,
lisonja , dolor y espina ,.
y otros mil de este linage ,
que con su falso visage
y forma nos desatina.
Amor. En tu habla representas
que no me has bien conocido .
V. Sí, que no tengo en olvido
cómo hieres y atormentas.
Esta huerta destruida
manifiesta tu centella :
deja mi cansada vida ,
sana ya de tu herida ,
aunque no de su querella .
4. Pues estás tan criminal ,
hablar quiero con sosiego ,
porque no encendamos fuego ,
como hierro y pedernal :
y pues soy amor llamado ,
hablaré con dulcedumbre ,
recibiendo muy templado
tu hablar desmesurado
en brazos de mansedumbre.
V. Blanda cara de alacran ,
fines fieros y rabiosos ;
los potages ponzoñosos
386
en sabor dulce se dan :
como el mas blando licor
es muy mas penetrativo ,
piensas tú con tu dulzor
penetrar el desamor
en que me hallas esquivo .
Las culebras y serpientes ,
y las cosas enconadas
son muy blandas y pintadas ,
y á la vista muy placientes ,
mas un secreto venino
llegando pueden dejar ,
cual segun yo adivino
dejarias en el camino
que conmigo quies llevar.
A A la habla que te hago
¿ por qué cierras las orejas ?
V. Porque hieren las abejas
aunque llegan con halago.
4. No me vayas atajando ,
que yo lo que quieres quiero.
V. Ni me estés tú halagando ,
que aunque agora vienes blando ,
bien sé que eres embustero.
A. Escucha , padre , señor ,
que por mal trocaré bienes ,
por ultrajes y desdenes
quiero darte gran honor :
asi que estás tan dispuesto
para me contradecir ,
387
asi me tengo propuesto
de sufrir tu duro gesto ,
por traerte á mi servir.
V. Vé de aqui , pan de zarazas ;
vete , carne de señuelo;
vete , mal cebo de anzuelo ;
tira allá que me embarazas.
Reclamo de pajarero ,
falso cerro de ballena,
soy ya viejo marinero ,
no me venzo asi ligero
del cantar de la sirena.
A. Tu rigor no dé querella
que mancille tu bondad ,
y pues tienes justedad
sigue los caminos della.
AÏ culpado , si es ausente,
le llaman para juzgar ;
pues por cuál inconveniente
al inocente presente
no te place de escuchar ?
V. Habla ya , dí tus razones,
dí tus enconados quejos;
pero dímelos de lejos,
el aire no me inficiones:
que segun sé de tus nuevas,
si te llegas cerca mí,
tú farás tan buenas pruebas,
que el ultraje que ahora llevas
ese lleve yo de tí.
388
A. Nunca yo tan mal oficio
procuré de conseguir,
antes para te servir
puse todo mi servicio :
cual en tanto grado crezca
que mas no pueda subir ,
y te loe y agradezca,
y tan gran merced merezca
cual me haces en oir.
Por estimado provecho,
ó ingratos corazones,
os meto dentro en mi pecho:
porque pueda agradecer
ser oido en este dia,
dó os haré bien conocer,
cuánto yerro puede ser
desechar mi compañia.
Tú ladron llamas á uno
(llevado de tus enojos)
que sin ser ante los ojos
jamás no roba á ninguno:
y pues hurto nunca hubo
ante la vista del hombre,
¿ qué respeto aqui se tuvo ?
¿ó por cuál razon te plugo
darme tan impropio nombre?
Ꮴ. No despiertes quien te quiebre,
deshonra vivos y muertos ,
que á nuestros ojos abiertos
echas sueño como á liebre:
389
no te quiero mas decir,
déjame de tu conquista:
tú nos sueles embair,
tú nos sabes engerir
como egipcio nuestra vista.
Ꮧ. Soy alegre que te abras
y tu saña notifiques,
aunque á mí me damnifiques
con rotura de palabras:
que el furor que es encerrado
đó se encierra mas empece,
y el hablar en el airado
es calor vaporizado ,
que no dura y evanece.
Porque á mi que desechaste
ames tú con aficion,
oye solo mi razon ,
faré salva que te baste:
y será disculpacion
de tu queja y de la mia,
yo salvarme de ladron,
tú no siendo en conclusion
reprobado en cortesia.
Comunmente todavia
han los viejos un vecino,
enconado , muy malino,
gobernado en sangre fria:
Ilámase malenconía ,
de amarga conversacion :
quien por tal estremo guia ,
390
ciertamente se desvia
lejos de mi condicion .
Este moraba contigo
en el tiempo que me viste,
y por eso te encendiste
en tanto rigor conmigo :
mas despues de haber sentido
que me quieres dar audiencia,
de mi miedo muy vencido,
cortado , despavorido,
se partió de tu presencia.
Donde mora este maldito
no jamas hay alegría,
ni placer , ni lozanía ,
ni ningun buen apetito :
pero donde yo me llego
todo mal y pena quito ,
de los yelos saco fuego ,
á los viejos meto en juego
y á los muertos resucito .
Al rudo hago discreto,
al grosero muy pulido,
desenvuelto al encogido
y al invirtuoso reto:
hago al cobarde esforzado ,
al escaso liberal,
bien regido al destemplado ,
muy cortés y mesurado
al que no suele ser tal.
Yo soy á todos deleite,
3gr
yo formo el fausto y arreo,
y yo encubro lo que es feo
con la capa del afeite:
yo hago fiestas de sala,
yo hallo el vestirse rico,
yo tambien quiero que vala
el misterio de la gala
en el que es mas pobrecico.
Yo compongo las canciones,
yo la música suave,
yo demuestro al que no sabe
las sutiles invenciones:
yo fago volar mis llamas
por lo bueno y por lo malo,
yo fago servir las damas
con las perfumadas camas,
golosinas y regalo.
Yo bailo con lindo son ,
y mis danzas concertadas
son muy dulces embajadas
que yo envio al corazon :
en las armas festejar
mis lecciones son discretas,
y el justar y tornear
en la ley del batallar ,
son tretas mias secretas .
Visito los pobrecillos ,
huello las casas reales,
de los senos virginales
yo sé bien los rinconcillos :
392
mis pihuelas y mis lonjas
á los religiosos atan:
no lo tomes por lisonjas,
sino contempla á las monjas,
verás cuán dulce me tratan.
Yo hallé las argentadas ,
yo las mudas y cerillas,
lucidoras unturillas
y las aguas destiladas:
yo el zumo del estoraque,
y el licor de las rasuras,
y tambien cómo se saque
la pequilla , que no taque
las lindas acataduras.
Yo mostré fundir en plata
la vaquilla y alacran ,
y hacer el soliman
que en el fuego se desata :
yo mil modos de colores
doy á lo descolorido,
mil pinturas , mil primores,
mil remedios doy de amores
con que enhiestan lo caido.
Yo hago las rugas viejas
dejar el rostro estirado ,
y sé cómo el cuero atado
se tiene tras las orejas,
y el arte de los ungüentes
que para esto aprovecha :
sé dar cejas en las frentes,
393
contrahago nuevos dientes
dó natura los desecha.
Yo doy aguas y lejias
para los cabellos rojos,
aprieto los miembros flojos
y encarno las encias:
á la habla tremulenta,
turbada por senectud ,
yo la hago tan exenta,
que su tono representa
la forma de juventud .
Sin daño de la salud
puedo con mi suficiencia
convertir la impotencia
en muy potente virtud:
sin calientes confaciones ,
sin comeres muy`abastos ,
sin conservas ni piñones,
estincos y sateriones,
atincar ni otros gastos .
En el ayre mis espuelas
fieren á todas las aves ,
y en los muy hondos concaves
las reptilias pequeñuelas :
toda bestia de la tierra
y pescado de la mar
so mi gran poder se encierra,
sin poderse de mi guerra
con sus fuerzas amparar.
Algun ave que librar
394
se quiso de mi conquista,
solamente con la vista
le di premia de engendrar :
mi poder tan absoluto
que por todo cabo siembra,
mira como lo secuto ;
arbol hay que no da fruto
dó no nacen macho y hembra .
Pues que ves que mi poder
tan luengamente se estiende ,
dó ninguno se defiende
no te pienses defender ;
y á quien á buena ventura
tienen todos de seguir
recibe , pues que procura
no hacerte desmesura ,
mas de muerto revivir.
Ꮴ . Segun siento de tu trato ,
el que armas contra mí
podré bien decir por tí ,
inuy buen amigo es el gato.
El que nunca por nivel
de razon justa se adiestra ,
no dará dulce sin hiel ;
mas es tal como la miel
donde se muere la maestra .
Robador fiero tarasco ,
ladron de dulce despojo ,
bien sabes quebrar el ojo
y despues untar el casco .
395
Oh muy halagüeña pena,
ciega lumbre , sutil ascua ,
oh placer de mala mena!
sin ochavas en cadena
nunca diste buena pascua .
Lengua maestra de engaños ,
pregonera de tus bienes ,
dime agora; ¿ por qué tienes
so silencio tantos daños ?
Que aunque mas doblado seas
y mas pintes tu deleyte ,
esto con lo cual te arreas
son diformes caras feas
encubiertas del afeyte .
Pues¿cómo te glorificas
en tus deleytosas obras ?
¿ por qué callas las zozobras
de lo vivo mortificas?
Dí , maldito , ¿ por qué quieres
encubrir tal enemiga ?
Sábete que sé quien eres ,
y si tú no lo dijeres ,
aqui está quien te lo diga.
Al libre haces cautivo ,
al alegre tornas triste ,
dó mayor placer consiste
pones modo pensativo :
tú haces rendir las camas
con vuelcos de pena fuerte ,
tú mancillas muchas famas ,
396
y tú haces con tus llamas
mil veces pedir la muerte.
Tú causas las tristes yerbas
y os amargos potages ;
tú mestizas los linages ,
que limpieza no conservas :
tu doctrina es de malicia ,
tú quebrantas lealtad ,
y con tu carnal codicia
asaltas á pudicicia
sin freno de honestidad.
Tú buscas los adivinos
tú vas á los hechiceros ,
tú consientes agüeros
y pronósticos mezquinos :
creyendo con vanidad
atraer por abusiones
lo que virtud y beldad ,
y luenga conformidad
ponen en los corazones.
Tú nos metes en bullicio ,
tú nos quitas el sosiego ,
tú con tu sentido ciego
pones alas en el vicio :
tú destruyes la salud ,
tú rematas el saber ,
tú haces en senectud
la hacienda y la virtud
autoridad caer.
y la
A. No me trates mas , señor ,
397
con contino vituperio ;
usa de mi ministerio,
y volverlo has en loor:
verdad es que inconveniente
alguno suelo causar,
porque del amor la gente
entre frio y muy ardiente
no sabe medio tomar.
El ave que con sentido
su hijo muestra á volar
no le manda abalanzar
sin que vuele por el nido:
y quien no está proveido
de tomar término cierto,
muchas veces es caido;
que el amor apercebido
quiere el hombre , y no muerto.
Unos dicen que es locura
atreverse por amar ;
'mas alli está mas ganar
donde está mas aventura.
Sin mojarse el pescadore
nunca toma grande pez:
no hay placer dó no hay dolor,
ni se rie con sabor
quien no llora alguna vez.
Es razon muy conocida
que la cosa mas amada
con afan es alcanzada
y peligro sostenida :
27
398
la mas deseada obra
que en este mundo se cree,
es dó mas trabajo sobra ,
sin él se cobra
que lo que
sin deleite se posee.
Siempre uso de esta astucia
para ser mas estimado ,
que con bien y mal mezclado
despierto mayor acucia;
y revuelto su poquito
con sabor de algun rigor,
el deseo mas incito ,
que amortigua el apetito
dulzor y siempre dulzor.
No lo pruebo con milagro,
cosa es sabida y llana ,
que se despierta la gana
de comer con dulce agro:
asi yo con galardon
muchas veces mezclo pena:
en la paz do disension ,
pues entre amantes cuistion
reintegra la cadena.
Porque no traiga fastío
mi dulce conversacion ,
busco causa y ocasion
con que á tiempo la desvío :
que lo que sale del uso
contino , sabe mejor , t.
y por esto te indispuso
399
mi querer , porque de yuso
suba á dicha mayor.
Por ende si con dulzura
me quieres obedecer,
yo haré retoñecer
en tí muy nueva frescura:
ponerte he en el corazon
este mi vivo alborozo:
serás en esta sazon
de la misma condicion
que eras cuando lindo mozo.
De verdura muy gentil
tu huerto renovaré:
la casa fabricaré
de obra rica , sutil :
sanaré las plantas secas
quemadas por los friores:
en muy gran simpleza pecas,
(triste de tí) si no truecas
tus espinas por mis flores.
Ꮴ. Allégate un poco mas,
tienes tan lindas razones,
que te sufro que me encones
por el gusto que me das:
los tus muchos alcahuetes,
con verdad ó con engaño,
en el alma me los metes,
por lo cierto que prometes
despedirme todo daño .
A. Abracémonos entramos,
:
400
desnudos sin otro medio :
sentirás en tí remedio 1
y en tu huerto frescos ramos.
V. Vente á mí, muy dulce Amor,
vente á mis brazos abiertos:
ves aqui tu servidor,
hecho siervo de señor
sin tener tus dones ciertos.
A. Hete aqui bien abrazado:
dime , ¿ qué sientes agora?
V. Siento rabia matadora,
placer lleno de cuidado:
siento fuego muy crecido:
siento mal y no le veo:
sin rotura estoy herido,
no te quiero ver partido
ni á mí libre de deseo.
4. Aqui te veré, don Viejo,
conservar la fama casta;
aqui te veré si basta
seso , saber y consejo:
porque con soberbia y riña
me diste contradicion,
seguirás estrecha liña
en amores de una niña
de muy duro corazon.
Y sabe que te revelo
una dolorida nueva,
que sabrás cómo se ceba
quien se viene á mi señuelo:
401
amarás mas que Macías,
hallarás esquividad
sentirás las plagas mias,
finirás tus tristes dias
en ciega cautividad.
¡ Oh viejo triste , liviano !
¿cuál error pudo bastar
que te habia de tornar
rubio tu cabello cano ?
¿Y esos ojos descosidos
qué eran para enamorar,
y esos bezos tan sumidos,
muelas y dientes podridos
que eran dulces de besar?
Cuanto conviene que notes
que es muy mas digna cosa
en tu boca gargajosa
pater nostres que no motes;
el toser que las canciones,
el bordon que no la espada,
y las botas y calzones,
mas que nuevas invenciones
de ropa mucho trepada.
¡ Oh marchito corcobado !
á tí era mas anejo
del hijar contino quejo
que suspiro enamorado:
y en tu mano , provechoso
para tu flaca salud ,
mas un trapo piadoso
402
para el ojo lagañoso
que vihuela ni laud.
Mira tu negro garguero
de puro seco pegado,
y cuán raido y rugado
tienes (oh viejo) el cuero :
mira en ese ronco pecho
cómo el huélfago te escarba ;
mira tu resuello estrecho,
que no escupes mas derecho
de cuanto ensucias la barba.
Viejo loco entre los viejos ,
que de amores te atormentas ,
mira cómo tus artejos
parecen sartas de cuentas :
las uñas endurecidas
y los pies llenos de callos,
y tus carnes consumidas,
y tus piernas encogidas ,
como quien monta caballos .
Amargo viejo , denuesto
de la humana natura,
¿ tú no miras tu figura
y vergüenza de tu gesto ?
¿ Tú no ves la ligereza
que tienes para escalar,
el donaire y gentileza,
y la fuerza y la destreza
que tienes para justar ?
Quien te viese entremetido "
403
en cosas dulces de amores,
y venirte los dolores
y aquejarte alli el gemido.
Oh quien te oyese cantar:
Señora de alta guisa ,
y toser y gargajear,
y el galillo engrifar,
tu dama muerta de risa !
¡ Oh maldad envejecida !
¡ oh vejez mala de malo !
¡ alma viva en seco palo,
viva muerte , y muerta vida !
Depravado y obstinado,
deseoso de pecar ,
mira , malaventurado ,
que te deja á tí el pecado,
¡tú no le quieres dejar !
Ꮴ. El que el aspid muerde , muere
por grave sueño pesado:
asi hace el desdichado
á quien tu saeta fiere.
¿ A dó estabas , mi sentido ?
Dime cómo te dormiste?
Durmióse triste , perdido ,
como hace el dolorido
que á su alivio no resiste.
Pues tuve en tí esperanza,
tú perdona mi hablar,
que las culpas perdonar
gran linage es de venganza.
404
Si del precio del vencido
el que vence gana honor,
yo de tí tan combatido
no seré flaco caido ,
ni tú chico vencedor.

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