Digitalización de Libros Públicos
Digitalización de Libros Públicos
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UNIV
ERS
S
I
T
Y
BR
WOF
ISCONSIN
Rojas, Fernando de
La Celestina,
TRAGI-COMEDIA
DE
Calisto y Melibea.
NUEVA EDICION
MADRID : 1835.
Imprenta de D. LEON AMARITA.
I DICIOZ
2910ism of sha og eni e.
360301
JUI A 1000
TRAGI - COMEDIA
DE
CALISTO Y MELIBEA ,
MOSTRANDOLES
EN
SIRVIENTES Y ALCAHUETAS.
I
EL AUTOR A UN SU AMIGO.
1
EL AUCTOR,
INTRODUCENSE
ARGUMENTO
(1) De hombre.
(2) La crees.
(5) Aunque creo que hay otro soberano en el
cielo , y ella mora entre nosotros. En las ediciones
modernas .
12
Cal. Sí.
Semp. ¿Por qué?
Cal. Porque amo aquella , ante quien
tan indigno me hallo , que no la espero al-
canzar.
Semp. (¡ O pusilánime , ó hideputa!) ¡ Qué
Nembrot , qué magno Alexandre, los cuales
no solo del señorio del mundo , mas del cie-
lo se juzgaron ser dignos ! 1
Cal. No te oí bien eso que dijiste. Tor-
na , dilo , no procedas.
Semp. Dije , que tú que tienes mas co-
razon que Nembrot ni Alexandre ( 1 ) , deses-
peras de alcanzar una muger ; muchas de las
cuales en grandes estados constituidas, se so-
metieron à los pechos y resuellos de viles a-
cemileros , é otras á brutos animales . ¿ No
has leido de Pasifae con el toro ; de Minerva
con el can?
Cal. No lo creo , hablillas son.
Semp. Lo de tu abuela con el ximio ¿ ha-
blilla fué ? Testigo es el cuchillo de tu abuelo.
Cal, Maldito sea este necio , y qué por-
radas dice.
Semp. ¿Escocióte? Lee los historiales, es-
tudia los filósofos , mira los poetas ; llenos
(1) Y Alexandre.
13
estan los libros de sus viles é malos ejemplos,
é de las caidas que llevaron los que en algo,
como tú , las reputaron. Oye á Salomon dó
dice , que las mugeres y el vino hacen á los
hombres renegar. Aconséjate ( 1 ) con Séneca,
y verás en qué las tiene. Escucha á Aristóti-
les ( 2 ) ; mira á Bernardo. Gentiles , judios,
cristianos y moros , todos en esta concordia
estan. Pero por lo dicho ( 3 ) y lo que dellas
dijere , no te contezca error ( 4 ) de tomarlo
en comun : que muchas hubo y hay sanctas ,
y virtuosas y nobles ( 5 ) , cuya resplandes-
ciente corona quita el general vituperio. Pe-
ro destas otras , ¿ quién te contaria sus men-
tiras , sus tráfagos , sus cambios , su livian-
dad, sus lagrimillas, sus alteraciones , sus osa-
dias ? Que todo lo que piensan , osan sin de-
liberar : sus disimulaciones , su lengua , su
engaño , su olvido , su desamor , su ingrati-
tud , su inconstancia , su testimoniar , su ne-
gar, su revolver , su presuncion , su vanaglo-
(1) Conséjate.
(2) Al Aristótiles.
(3) Pero lo dicho.
(4) Acontezca errar en las ediciones mo-
dernas.
(5) Notables en algunas ediciones,
3
14
ria, su abatimiento , su locura , su desden , su
soberbia , su sujecion , su parleria , su golosi.
na , su lujuria y suciedad , su miedo , su atre,
vimiento, sus hechicerias , sus embaimientos,
sus escarnios , su deslenguamiento , su desver
güenza , su alcahueteria ? Considera , ¡ qué se-
sito está debajo de aquellas grandes y delga-
das tocas : qué pensamientos só aquellas gor-
gueras , só aquel fausto , só aquellas largas y
autorizantes ropas!.¡qué imperfeccion, qué al-
bañares debajo de templos ( 1 ) pintados ! Por
ellas es dicho , arma del diablo , cabeza de
pecado , destruicion de ( 2 ) paraiso . ¿ No has
rezado en la festividad de san Juan , dó di-
ce: Esta es la muger , antigua malicia que ά
Adan echó de los deleytes del ( 3 ) paraiso;
esta el linage humano mețió en el infierno ; á
esta menospreció Elias profeta elc, ? :
Cal. Di , pues , ese Adan , ese Salomon,
ese David , ese Aristótiles , ese Virgilio , esos
que dices , ¿ cómo se sometieron á ellas ? ¿ Soy
mas que ellos?
Semp. A los que las vencieron querria
que remedases , que no á los que dellas fue-
(1) Sabes.
(2) Encomienzan.
(3) No sé qué se es.
16
Ponte pues en la medida de honra , piensa
ser mas digno de lo que te reputas : que cier-
to peor estremo es dejarse hombre caer de
su merescimiento , que ponerse en mas alto
lugar que debe.
Cal Pues ¿ quién soy yo para eso ? ( 1) ,
Semp. ¿Quién ? Lo primero eres hombre é
de claro ingenio ; y mas , á quien la natura
dotó de + los mejores bienes que tuvo ; con-
viene á saber , de hermosura , gracia , gran-
deza de miembros , fuerza , ligereza ; y allent
de desto , fortuna medianamente partió con-
tigo lo suyo en tal cuantidad , que los bienes
que tienes de dentro con los de fuera resplan-
descen. Porque sin los bienes de fuera , de
los cuales la fortuna es señora , á ninguno a-
bienaventurado ; y mas,
caesce en esta vida ser bie
en constelacion (2 ) de todos eres amado, » sa
Cal. Pero no de Melibea; y en todo lo
de que me (3 ) has gloriado , Sempronio , sin
proporcion ni comparacion se aventaja Meli-
bea . Mira la nobleza y antigüedad de su li-
nage , el grandísimo patrimonio , el escelen-
(1) El escelentísimo.
(2) Dijere , Plantino .
(3) Yo hablarte supiera , Venecia .
(4) No nos fuera , ibid.
(5) Dije que digas que muy etc. Toledo. :
(6) Mucho por estenso.
18
Cal. Comienzo por los cabellos : ¿ vés tú
las madejas del oro delgado que hilan en Ara-
bia ? Mas lindos son y no resplandescen me-
nos. Su longura hasta el postrer asiento de
sus pies : despues de crinados y atados con
la delgada cuerda , como ella se los pone,
no ha mas menester para convertir los hom-
bres en piedras.
Semp. (Mas en asnos ) .
Cal. ¿ Qué dices ?
Semp. Dije, que esos tales, no serian cer.
das de asnos .
Cal. Ved, ¡ qué torpe y qué comparacion !
Semp. (¿ Tú cuerdo ? )
Cal. Los ojos verdes , rasgados , las pes
tañas luengas , las cejas delgadas y alzadas ,
la nariz mediana , la boca pequeña , los dien-
tes menudos y blancos , los labrios colora-
dos y grosezuelos , el torno del rostro poco
mas luengo que redondo , el pecho alto , la
redondez y forma de las pequeñuelas (1 ) te-
tas , ¿ quién te las podria figurar ? ¡ Que se
despereza el hombre cuando las mira ! La
tez lisa é lustrosa , el cuero ( 2) suyo escu-
(1 ) Otros pequeños,
(2) Otros el cuerpo .
19
resce la nieve , la color mezclada , cual ella
la escogió para sí.
Semp. (En sus trece se está este necio. )
Cal. Las manos pequeñas en mediana ma-
nera , é de dulce carne acompañadas ; los de-
dos luengos , las uñas en ellos largas y colo-
radas, que parescen-rubíes entre perlas. Aque
lla proporcion que ver no puedo , sin duda
por el bulto de fuera juzgo incomparable-
mente ser mejor, que la que Páris juzgó en-
tre las tres deesas.
Semp. ¿ Has dicho ?
Cal. Cuan brevemente pude.
Semp. Puesto que sea todo eso verdad ,
por ser tú hombre eres mas digno.
Cal. ¿ En qué ?
Semp. En que ella es imperfecta , por el
cual defecto desea y apetesce á tí , y á otro
menos ( 1 ) que tú. ¿હૈં No has leido al Filósofo
do dice : asi como la materia apetece á la
forma , asi la muger al varon ?
Cal. ¡ O triste y cuando veré yo eso
entre mí y Melibea ! ..
Semp. Posible es , y aun que la aborrez-
cas cuanto agora la amas , podria ser (2 ) al-
(1) Hablémonos.
(2) O desventurada.
(3) Todas lo llevamos.
(4) Petreas.
(5) • Quieres en varias ediciones.
25
ta á tí una ni otra. Anda , vela , y deja á mí
`para siempre.
Semp, Calla , vida mia , no te enojes ( 1 ):
que ni quiero ver á ella ni á muger nasci,
da. A mi madre quiero hablar , y quédate á
Dios . 12
Elic, Anda , anda , ve , desconocido , y
estáte otros tres años que no me vuelvas á
ver. -5 )
Semp. Madre mia , bien tendrás (2) con,
fianza , y creerás que no te burlo. Toma el
manto, y vamos , que por el camino sabrás
lo que si aqui me tardase en decir , impe-
diria tu provecho y el mio.
Cel. Vamos . Elicia , quédate á Dios , cier.
ra la puerta. A Dios , paredes, 1
Semp. O madre mia , todas las cosas (3)
dejadas á parte , solamente sei atenta , é ima-
gina en lo que te diré ( 4 ) ; é no derrames el
pensamiento en muchas partes , que quien
en diversos lugares lo pone , en ninguno
lo tiene junto ( 5) ; sino por caso determi
(1) Arcaderos.
(2) En las aradas.
(3) Comedor.
Toca.
30
Cal. ¿ De qué la servias ?
Parm. Señor , iba á la plaza , y traíala
de comer y acompañábala : suplia en aque-
llos menesteres á que mi tierna fuerza basta-
ba. Pero de aquel poco tiempo que la ser-
ví , recogí á la nueva memoria lo que la
vieja no ha podido quitar. Tiene esta buena,
dueña al cabo de la ciudad , allá cerca de
las tenerías en la cuesta del rio , una casa
apartada , medio caida , poco compuesta y
menos abastada. Ella tenia seis oficios , con-
viene á saber : labrandera , perfumera ( 1 ),
maestra de hacer afeytes y de hacer virgos,
alcahueta, y un poquito de hechicera. Era
el primer oficio cobertura de los otros , so
color del cual muchas mozas destas sirvien-
tes entraban en su casa á labrarse , y á la-
brar camisas , gorgueras y otras muchas co-
sas. Ninguna venia sin torrezno , trigo , ha-
rina ó jarro de vino , y de las otras provi-
siones que podian á sus amos hurtar ; y aun
otros hurtillos de mas calidad alli se encu-
brian. Asaz era amiga de estudiantes , é des-
penseros y mozos de abades : á estos ven-
dia ella aquella sangre inocente de las cui-
tadillas , la cual ligeramente aventuraban en
(1) Perfumadera.
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esfuerzo de la restitucion que ella les pro-
metia . Subió su hecho á mas ; que por me-
dio de aquellas , comunicaba con las mas
encerradas , hasta traer á ejecucion su pro-
pósito. Y aquestas en tiempo honesto , como
de estaciones , procesiones de noche , misas
del gallo , misas del alba y otras secretas
devociones , muchas encubiertas vi entrar en
su casa tras ellas hombres descalzos , con-
tritos , rebozados y desatacados , que en-
traban alli a llorar sus pecados . ¡ Qué trá-
fagos , si piensas , traia ! Hacíase fisica de
niños , tomaba estambre de unas casas y
dábalo á hilar en otras , por achaque de en-
trar en todas. Las unas , madre acá ; las
otras , madre acullá : cata la vieja , ya viene
el ama , de todas muy conocida. Con todos
estos afanes , nunca pasaba sin misa ni vís-
peras ; ni dejaba monasterio ( 1 ) de frayles
ni de monjas ; esto porque alli hacía (2) sus
aleluyas y conciertos. Y en su casa hacia
perfumes , falseaba estoraques , menjuí , ani-
mes , ámbar , algalia , polvillos , almizques ,
mosquetes. Tenia una cámara llena de alam-
biques , de redomillas , de barrilejos de bar-
(1) Monesterios.
(2) Hacia ella.
32
ro , de vidrio , de alambre , é de estaño ,
hechos de mil faciones ( 1 ) : hacia soliman ,
afeytes cocidos , argentadas , bujeladas , ce-
rillas , lanillas , unturillas , lustrés , lucen-
tores , clarimentes , albarinos y otras aguas
de rostro ; de rasuras , de gamonės , de cor-
teza de espantalobos , de taragontia (2 ) , de
hieles , de agraz , de mosto , destilados y
azucarados. Adelgazaba los cueros con zu-
mo de limones , con turbino , con tuétano
de corzo y de garza , y otras confecciones.
Sacaba agua para oler de rosas , de azahar ,
de jazmines , de trebol , de madre-selva , y
clavellinas mosquetadas y almizcadas , pol-
vorizadas con vino. Hacia lejia' para enru-
biar, de sarmientos , de carrasca , de cente-
no , de marrubios , con salitre , con alum-
bre , y millefolia , y otras diversas cosas.
Y los untos y mantecas y sebos que tenia,
es hastio de decir : de vaca , de oso , de ca-
ballos , de camello , de culebras , y de co-
nejo , de ballena , de garza , y de alcaravan,
de gamo , de gato montero ( 3) , y de tejon.
de harda , de erizo , y de nutria. Aparejos
(1) Fayciones.
(2) De traguncia.
(3) Montés.
33
para baños : esto es maravilla , de las yer-
bas y raices que tenia en el techo de su
casa colgadas manzanilla , romero , malva-
viscos , culantrillo , coronilla , flor de sauco,
Ꭹ de mostaza , espliego , laurel blanco , tor-
tarosa y gramonilla , flor salvaje , é higue-
ruela , pico de oro , y hoja tinta. Los acey-
tes que sacaba para el rostro , no es cosa
de creer. De estoraque , de jazmin , de li-
mon , de pepitas , de violetas , de menjuí,
de alfócigos , de piñones , de granillo , de
azofayfas , de neguilla , de altramuces , de
acvejas , y de carillas , de yerba pajarera;
y un poquillo de bálsamo tenia ella en una
redomilla , que guardaba para aquel ras-
guño que tiene por las narices. Esto de los
virgos , unos hacia de vejiga , y otros cu-
raba de punto. Tiene ( 1 ) en un tabladillo
en una cajuela pintada unas agujas delga
das de pellejeros , é hilos de seda encera-
dos , y colgadas alli raices de hojaplasma
y fuste sanguino , cebolla albarrana , y cepa-
caballo : hacia con esto maravillas. Cuando
vino aqui el embajador frances , tres veces
vendió por virgo ( 2) una criada que tenia.
(1) Tenia,
(2) Por virgen.
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Cal. Asi pudiera ciento.
Parm. Si , ¡ santo Dios ! Y remediaba
por caridad muchas huérfanas y erradas que
se encomendaban á ella. Y otro ( 1 ) aparta-
do tenia para remediar amores , y para se
querer bien. Tenia huesos de corazon de
ciervo , lengua de víbora , cabezas de co-
dornices , sesos de asno , tela de caballo ,
mantillo de niño , haba morisca , aguija (2)
marina , soga de ahorcado , flor de yedra,
espina de erizo , pie de tejon , granos de
helecho , la piedra del nido del águila , y
otras mil cosas. Venian á ella muchos hom-
bres y mugeres ; y á unos demandaba el pan
do mordian , á J otros de su ropa , á otros
de sus cabellos : á otros pintaba en la pal-
ma letras con azafran , á otros con berme-
llon , á otros daba unos corazones de cera
llenos de agujas quebradas , é otras cosas
en barro y en plomo hechas , muy espan-
' tables al ver. Pintaba figuras , decia pala-
bras en tierra.... ¿ Quién te podrá decir lo
que esta vieja hacia , y todo era burla y
mentira?
Cal. Bien está , Parmeno , déjalo para
(1) Y en otro.
(2) Aguja marina.
35
0
mas oportunidad. Asaz soy de ti avisado ,
téngotelo en gracia. No nos detengamos , que
la necesidad desecha la tardanza. Oye , aque-
lla viene rogada : espera mas que debe : va-
mos , no se indigne. Yo temo , y el temor
reduce á la memoria y á la providencia des-
pierta. Sus : vamos , proveamos. Pero rué-
gote, Parmeno , la envidia de Sempronio ,
que en esto me sirve y complace , no pon .
ga impedimento en el remedio de mi vida:
que si para él hubo jubon , para tí no fal
tará sayo. Ni pienses que tengo en meno's
tu consejo y aviso , que su trabajo y obra:
como lo espiritual sepa yo que precede á lo
corporal. Y puesto que las bestias corporal-
mente trabajen mas que los hombres , por
eso son pensadas y curadas , y no en amis-
tad tenidas ( 1 ) ; en tal diferencia serás con-
migo en respecto de Sempronio ; y so se
creto sello , pospuesto el dominio , por tal
amigo á tí me concedo.
Parm. Quéjome , señor, de la duda de
mi fidelidad y servicio , por los prometi-
mientos y amonestaciones tuyas. ¿ Cuándo
me viste , señor , envidiar , ó por ningun in-
terese ni resabio tu provecho estorcer?
(1 ) En qué vivimos.
(2) Template.
(3) Santiguidad.
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do vino el asno verná la albarda. Déjame tú
á Parmeno , que yo te lo haré uno de nos : y
de lo que hubiéremos , démosle parte ; que
los bienes , si no son comunicados , no son
bienes . Ganemos todos , partamos todos , hol-
guemos todos : yo te lo traeré manso y be-
nigno á picar el pan en el puño , y seremos
dos á dos y (como dicen) tres al mohino..
Cal. Sempronio .
Semp. Señor .
Cal. ¿ Qué haces , llave de mi vida? Abre.
O Parmeno , ya la veo , sano soy vivo soy.
Mira; ¡ qué reverenda persona , qué acata-
miento ! Por la mayor parte por la fisono-
mia ( 1 ) es conoscida la virtud interior. ¡ O ve-
jez virtuosa ! ¡ O virtud envejescida ! ¡ 0 glo-
riosa esperanza de mi deseado fin ! ¡ O fin de
mi deleytosa esperanza ! ¡ O salud de mi pa-
sion , reparo de mi tormento , ' regeneracion
mia , vivificacion de mi vida , resurreccion de
mi muerte ! Deseo llegar á tí , codicioso (2)
de besar esas manos llenas de remedio ( 3).
La indignidad de mi persona lo embarga.
Desde aqui adoro la tierra que huellas , y en
tu reverencia la beso .
(1) Philosomia.
(2) Codicio besar.
(3) De mi remedio.
39
Cel. Sempronio, de aquellas vivo yo. Los
huesos que yo roí piensa este necio de tu
amo de darme á comer : pues ál (a) le sueño,
al freir lo verá. Dile que cierre la boca y
comience á abrir la bolsa , que de las obras
dudo , cuanto mas de las palabras. Xò, que
te estriego, asna coja : mas habia ( 1 ) de ma-
drugar.
Parm. ¡ Guay de orejas que tal oyen !
Perdido es , quien tras perdido anda . ¡ O Ca-
listo desventurado , abatido , ciego ! ¡ Y en
tierra está adorando á la mas antigua puta
tierra , qué refregaron ( 2) sus espaldas en to
dos los burdeles ! Deshecho es , vencido es,
caido es , no es capaz de ninguna redencion;
consejo ni esfuerzo .
Cal. ¿ Qué decia la madre ? Parésceme
que pensaba que le ofrescia palabras por es-
cusar galardon.
Semp. Asi lo sentí.
Cal. Pues ven conmigo , trae las llaves,
que yo sanaré su dudá.
Semp. Bien harias ( 3) , y luego vamos ;
(1) Insapiente.
43
sumas. ¿A otros ( 1 ) no ha acontecido esto,
Parmeno?
Parm. Si ; pero á mi amo no lo quer-
ria doliente.
Cel. No lo es: mas aun (2 ) cuando fue
se doliente , podria sanar .
Parm. No curo de lo que dices , porque
en los bienes mejor es el acto que la poten-
cia ; y en los males mejor es la potencia que
el acto. Asi que mejor es ser sano , que po.
derlo ser ; y mejor es poder ser doliente , que,
ser enfermo por acto. Y por tanto es mejor
tener la potencia en el mal , que el acto.
Cel. ¡ O malvado , cómo que no se te en-
tiende ! ¿Tú
t no sientes su enfermedad ? ¿ Qué
has dicho hasta agora ? ¿ De qué te quejas?
Pues burla , ó dí por verdad lo falso, y cree
lo que quisieres : que él es enfermo por ac-
to , y el poder ser sano , es en mano desta
flaca vieja.
Parm. Mas desta flaca puta vieja.
Cel. Putos dias vivas , bellaquillo : ¿Y có-
mo te atréves.....
Parm . Como te conozco.....
Cel. ¿ Quién eres tú ?
(1) A otro.
8 Aunque.
44
Parm . ¿Quién ? Parmeno , el hijo de Al-
berto tu compadre , que estuve contigo un
poco de tiempo , que te me dió mi madre
cuando morabas á la cuesta del rio , cerca
de las tenerias.
Cel. ¡ Jesú , Jesú , Jesú ! ¿Y tú eres Par-
meno , hijo de la Claudina ?
Parm. A la hé yo (a).
Cel. Pues fuego malo te queme , que
tan puta vieja era tu madre como yo : ¿ por
qué me persigues , Parmenico ? ¿ Es él ? El es,
por los santos de Dios. Allégate á mí ( 1 ):
ven acá , que mil azotes y puñadas te dí en
este mundo , y otros tantos besos. ¿ Acuér
daste cuando dormias á mis pies , loquito?
4 Parm. Si en buena fe; y algunas veces,
aunque era niño , me subias á la cabecera,
y me apretabas contigo , y porque olias á
vieja me huia de ti (2).
Cel. Mala landre te mate : ¡ y cómo lo
dice el desvergonzado ! Dejadas burlas y pa-
satiempos , oye agora , mi hijo , y escucha:
que aunque á un fin soy llamada , á otro
soy venida , ..y maguer á que contigo me
(a) A la fe , ciertamente.
(1) Acá á mí.
(2) Me fui de tí.
45
haya hecho de nuevas , tú eres la causa .
Hijo , bien sabes como tu madre ( que Dios
haya ) te me dió , viviendo tu padre ; el
cual ( 1 ) , como de mi te fuiste , con otra
ansia no murió , sino con la incertidumbre
de tu vida y persona : por la cual ausencia
algunos años de su vejez sufrió angustiosa
y cuidadosa vida ; y al tiempo que della pa-
só , envió por mí , y en secreto te me en-
cargó , y me dijo sin otro testigo , sino aquel
que es testigo de todas las obras y pensa-
mientos , los corazones y entrañas escudri-
ña , al cual puso entre él (2 ) y mí , que te
buscase, y allegase ( 3 ) y abrigase. Y cuan-
do de cumplida edad fueses , tal que en tu
vivir supieses tener manera y forma , te des-
cubriese á donde te dejó encerrada tal co-
pia de oro y plata , que basta mas que la
renta de tu amo Calisto. Y porque se lo (4 )
prometí , con mi promesa llevó descanso : y
la fe es de guardar mas que á los vivos á
los muertos , que no pueden hacer por sí.
En pesquisa y seguimiento tuyo he gastado
E cantías de maravedises.
(2) Que.
(3) Proveche.
Tórnate.
47
con la doctrina de tus mayores á la razon,
reposa en alguna parte. ¿Y dónde mejor que
en mi voluntad , en mi ánimo , en mi con-
sejo , á quien tus padres te remitieron ? E yo
asi como verdadera madre tuya te digo , só
las maldiciones que tus padres te pusieron
si me fueses inobediente , que por el pre-
sente sufras y sirvas á este tu amo que pro-
curaste , hasta en ello ver otro consejo mio.
Pero no con nescia lealtad , proponiendo
firmeza sobre lo movible , como son estos
señores deste tiempo . Y tú gana amigos , que
es cosa durable ; ten con ellos constancia,
no vivas en flor ( 1 ) ; deja los vanos pro-
metimientos de los señores , los cuales dese-
can ( 2 ) la sustancia de sus sirvientes con
huecos y vanos prometimientos : como la san-
guijuela sacan la sangre , y desagradescen ,
injurian , olvidan servicios , niegan galardon.
¡ Guay de quien en palacio envejece ! Como
se escribe de la Probática piscina , que de
ciento que entraban , sanaba uno . Estos se-
ñores deste tiempo mas aman á sí , que á los
suyos , y no yerran : los suyos igualmente lo
deben hacer. Perdidas son las mercedes , las
(1) En flores.
(2) Otros chupan.
48
magnificencias , los actos nobles : cada uno
destos captiva , y mezquinamente procura su
interese con los suyos . Pues aquellos no de-
ben menos hacer , como sean en faculta-
des menores , sino vivir á su ley . Dígolo , hijo
Parmeno , porque este tu amo ( como dicen)
me paresce rompenecios : de todos se quie-
re servir sin merced . Mira bien , creeme , en
su casa cobra amigos , que es el mayor pre-
cio mundano ; que con él no pienses tener
amistad , como por la diferencia de los es-
tados ó condiciones pocas veces acontezca ( 1) .
Caso es ofrescido , como sabes , en que todos
medremos , y tú por el presente te remedies:
que lo ál que te he dicho , guardado te está
á su tiempo , y mucho te aprovecharás sien-
do amigo de Sempronio.
Parm . Celestina , todo tremo en oirte:
no sé que haga : perplexo estoy. Por una par-
te te tengo por madre , por otra á Calisto por
amo. Riqueza deseo ; pero quien torpemente
sube á lo alto , mas ayna cae que subió. No
querria bienes mal ganados.
Cel. Yo si: á tuerto ó á derecho , nues-
tra casa hasta el techo.
Parm. Pues yo con ellos no viviria con-
(1) Contezca.
49
tento , y tengo por honesta cosa la pobreza
alegre ; y aun mas te digo , que no los que
poco tienen son pobres , mas los que mu-
cho desean. Y por esto , aunque mas digas no
te creo en esta parte. Querria pasar la vida
sin envidia : los yermos y asperezas sin te-
mor ; el sueño sin sobresalto ; las injurias
sin ( 1 ) respuesta ; las fuerzas sin denuesto, las
premias con resistencia.
Cel. O hijo , muy bien dicen , que la
prudencia no puede ser , sino en los viejos;
y tú mucho mozo eres,
Parm. Mucho mas segura es (2) la man-
sa pobreza.
Cel. Mas di , como Maron , que la for-
tuna ayuda á los osados : que demas desto ,
¿ quién es quien tenga bienes en la repúbli-
ca , que escoja vivir sin amigos ? Pues loado
Dios bienes tienes ; y no sabes que has me-
nester amigos para los conservar ? Y no pien-
ses que tu privanza con este señor te hace
seguro , que cuanto mayor es la fortuna tan-
to es menos segura ; y por tanto en los in-
fortunios el remedio es los amigos ( 3) . Y ¿ á
(1 ) Otros con.
(2) Mucho segura es.
(3) A los amigos.
50
dónde puedes ganar mejor este deudo , que
donde las tres maneras de amistad concur-
ren? Conviene á saber ; por bien , y prove-
cho y deleyte. Por bien , mira la voluntad
de Sempronio conforme á la tuya , y en la
gran similitud que tú y él en la virtud te-
neis. Por provecho , en la mano está , si sois
concordes . Por deleyte , semejable es , como
seais en edad dispuestos para todo linage de
placer , en que mas los mozos que los vie-
jos se juntan : asi como para jugar, para ves-
tir , para burlar , para comer y beber , para
negociar los amores , juntos de compañía.
¡ Oh si quisieses tú , Parmeno , qué vida go-
zariamos ! Sempronio ama á Elicia , prima de
Areusa.
Parm. ¿De Areusa ?
Cel. De Areusa.
Parm . ¿ De Areusa , hija de Eliseo ?
Cel. De Areusa , hija de Eliseo .
Parm. ð Cierto ?
Cel. Cierto .
Parm. Maravillosa cosa es.
Cel. ¿Pero bien te paresce ?
Parm . No cosa mejor.
Cel. Pues tu buena dicha quiere , aqui
está quien te la dará.
Parm. Mia fé, madre , no creo á nadie.
51
Cel. Estremo es creer á todos , y yerro
no creer á ninguno .
Parm. Digo que te creo , pero no me
atrevo déjame.
Cel. ¡ O mezquino ! De enfermo corazon
es no sufrir el bien . Da Dios habas á quien
no tiene quijadas . ¡ O simple ! Dirás que á
donde hoy menor entendimiento , hay menor
fortuna ; Ꭹ donde mas discrecion , alli menor
es la fortuna , y dichas son( 1 ) .
Parm. ¡ O Celestina ! Oido he á mis ma-
yores , que un ejemplo de lujuria ó avaricia
mucho mal hace ; y que con aquellos debe
hombre conversar , que le hagan mejor ; y
aquellos dejar , á quien él mejores piensa ha-
cer. Y Sempronio en su ejemplo no me hará
mejor , ni yo á él sanaré su vicio. Y puesto
que yo á lo que dices me incline , solo yo
querria saberlo; porque á lo menos pro exem-
plo (2 ) fuese oculto el pecado. Y si hombre
vencido del deleyte va contra la virtud , no
se atreva á la honestidad .
Cel. Sin prudencia hablas , que de nin-
guna cosa es alegre posesion sin compañia.
No te retraygas ni amargues , que la natura
(1 ) Su casa.
(2) La que.
53
las voluntades de los flacos , y con polvos de
sabroso afecto cegaron los ojos de la razon.
Cel.¿Qué es razon , loco ? ¿ Qué es afec-
to , asnillo ? La discrecion que no tienes lo
determina y de la discrecion mayor es la
prudencia : y la prudencia no puede ser sin
esperimento y la esperiencia no puede ser
mas que en los viejos : y los ancianos somos
llamados padres , y los buenos padres muy
bien aconsejan á sus hijos ; y especial yo à
tí , cuya vida y honra mas que la mia de-
seo. Y ¿ cuándo me pagarás tú esto? Pues nun-
ca á los padres y á los maestros puede ser
hecho servicio igualmente.
Parm . Todo me recelo , madre , de res
cebir dudoso consejo.
Cel. ¿ No quieres ? Pues decirte he lo que
dice el Sabio : al varon que con dura cerviz
al que le castiga menosprecia , arrebatado
quebrantamiento le verná , y sanidad nin-
guna le conseguirá. Y asi , Parmeno , me des-
pido de tí , y de este negocio .
Parm. Muy ensañada está mi madre : du-
da grande tengo ( 1 ) en su consejo: yerro es
no creer , y culpa creerlo todo . Mas huma-
no es confiar , mayormente en esta que inte-
(1 ) Quiérola.
(2) La porfia.
55
persona , ahora representada en mi memoria,
enternesce los ojos piadosos por dó tan abun.
dantes lágrimas ves derramar. Algunas veces
duros propósitos , como tú , defendia ; pero
luego tornaba á lo cierto. En Dios y en mi
ánima , que en ver agora lo que has porfia-
do , y como á la verdad eres reducido , no
paresce sino que vivo le tengo delante. ¡ 0
qué persona , ó qué hartura , ó qué cara tan
venerable ! Pero callemos que se acerca Calis-
to , y tu nuevo amigo Sempronio , con quien
tu conformidad para mas oportunidad dejo:
que dos en un corazon viviendo , son mas
poderosos de hacer y de entender.
Cal. Duda traygo , madre , segun mis in-
fortunios , de hallarte viva ; pero mas es ma-
ravilla , segun el deseo de como llego vivo.
Recibe la dádiva pobre de aquel que con ella
la vida te ofresce.
Cel. Como en el oro muy fino , labrado
por la mano del sotil artífice , la obra sobre-
puja á la materia , asi se aventaja á tu mag-
nífico dar la gracia y forma de tu liberali-
dad ( 1 ). Y sin duda la presta dádiva su efec-
to ha doblado ; porque la que tarda , el pro-
metimiento muestra negar, y arrepentirse del
don prometido .
(1) Dulce liberalidad.
56
Parm. ¿ Qué le dió , Sempronio?
Semp. Cien monedas de oro.
Parm. Hi , hi , hi,
Semp. ¿ Habló contigo la madre?
Parm. Calla , que sí.
Semp. Pues ¿ cómo estamos ?
Parm . Como quisieres , aunque estó es-
pantado .
Semp. Pues calla , que yo te haré espan-
tar dos tanto.
Parm. ¡ O Dios ! No hay pestilencia mas
eficaz que el enemigo de casa para empescer.
Cal. Ve agora , madre , y consuela tu ca-
sa ; despues ven , y consuela la mia luego.
Cel. Quede Dios contigo.
Cal. Yél te guarde.
57
ARGUMENTO.
ACTO SEGUNDO .
(1 ) Tanga.
61
género de locura. Y aquel Macias (a) , ídolo
de los amantes , del olvido, porque no se ol-
vidaba ( 1 ) , se queja . En el contemplar está
la pena de amor , en el olvidar el descanso.
Huye de tirar coces contra el aguijon : finge
alegria y consuelo , y serlo ha. Que muchas
veces la opinion trae las cosas donde quiere,
no para que mude la verdad , pero para mo-
derar nuestro sentido y regir nuestro juicio.
Cal. Sempronio amigo , pues tanto sien-
tes mi soledad , llama á Parmeno , y quedará
conmigo. Y de aqui en adelante sei como sue-
les leal ; que en el servicio del criado está el
galardon del señor.
Cal. Parmeno .
Parm. Aqui estoy , Señor.
Cal. Yo no , pues no te veia. No te apar-
tes (2 ) della , Sempronio , ni me olvides á mí ,
y ve con Dios . Tú , Parmeno , ¿ qué te pares-
ce de lo que hoy ha pasado ? Mi pena es gran-
de , Melibea alta , Celestina sabia y buena
maestra destos negocios. No podemos errar;
tú me la has aprobado con toda tu enemistad.
Yo te creo; que tanta es la fuerza de la ver-
(1) Otras.
(2) Irian.
63
es necesario intercesor ó medianero , que
suba de mano en mano mi mensage á ma-
nos de aquella á quien yo segunda vez ha-
blar tengo por imposible. Y pues que asi es ,
dime si lo hecho apruebas .
Parm . Apruébelo el diablo.
Cal. ¿ Qué dices ?
Parm. Digo , Señor , que nunca yerro
vino desacompañado , y que un inconvenien-
te es causa y puerta de muchos.
Cal. El dicho yo le apruebo ( 1 ) : el pro-
pósito no lo entiendo .
Parm. Señor , porque perderse el otro
dia el nebli fue causa de tu entrada en la
huerta de Melibea á le buscar ; la entrada
causa ( 2 ) de la ver y hablar ; la habla en-
gendró amor ; el amor parió tu pena ; la pe-
na causará perder tu cuerpo (3 ) , y el alma
y hacienda : y lo que mas dello siento , es
venir á manos de aquella trota- conventos (a),
despues de tres veces emplumada.
Cal. Asi , Parmeno , di mas deso , que
(1). Lo pruebo.
(2) Causó,
(3) Cuidado.
Este nombre daban á las alcahuetas nues-
tros poetas antiguos : no sabemos por qué
:
64
me agrada ; pues mejor me paresce , cuanto
mas la desalabas. Cumpla conmigo , y em-
plúmenla la cuarta. Desatinado ( 1 ) eres , sin
pena hablas : no te duele donde á mí , Par-
meno.
Parm. Señor , mas quiero que airado
me reprehendas , porque te doy enojo , que
arrepentido me condenes , porque no te dí
consejo ; pues perdiste el nombre de libre,
cuando captivaste tu voluntad.
Cal. Palos querrá este bellaco. Dí , mal
criado , ¿ por qué dices mal de lo que yo
adoro ? Y tú , ¿ qué sabes de honra ? Dime,
¿ qué es amor ? ¿ En qué consiste buena crian-
za, ya que te vendes por discreto ? ¿ No sa-
bes que el primer escalon de locura es creer
ser sciente ? Si tú sintieses mi dolor , con
otra agua rociaras aquella ardiente llaga , que
la cruel flecha de Cupido me ha causado.
Cuanto remedio Sempronio me acarrea con
sus pies , tanto apartas tú con tu lengua , con
tus vanas palabras . Fingiéndote fiel , eres un
terron de lisonjas , bote de malicias , el mis-
mo meson y aposentamiento de la envidia,
que por disfamar la vieja á tuerto ó á dere-
cho , pones en mis amores desconfianza ; sa-
(1) Dessentido.
65
biendo que esta mi pena y fluctuoso dolor no
se rige por razon , no quiere avisos , carece
de consejo y si alguno se le diere , tal que
no aparte ni desgozne lo que sin las entra-
ñas no podrá despegarse. Sempronio temió
su ida y tu quedada : yo quíselo todo ; y así
me padezco el trabajo de su ausencia y tu
presencia. Valiera mas solo , que mal acom
pañado.
Parm. Señor , flaca es la fidelidad , que
temor de pena la convierte en lisonja ; ma-
yormente con señor, á quien dolor y aficion
priva y tiene ageno de su natural juicio . Qui-
tarse há el velo de la ceguedad : pasarán es-
tos momentáneos fuegos : conoscerás mis agras
palabras ser mejores para matar este fuerte
cáncer , que las blandas de Sempronio que
lo ceban , atizan tu fuego , avivan tu amor,
encienden tu llama , añaden hastillas , que
tenga que gastar hasta ponerte en la sepul-
tura.
Cal. Calla , calla , perdido : estoy yo pe-
nando y tú filosofando. No te espero mas.
Saquen un caballo , límpienle mucho , aprie-
ten bien la cincha , por ( 1 ) si pasare por casa
de mi señora y mi Dios.
(1) Porque.
66
Parm. Mozos. No hay mozo en casa : yo
me lo habré de hacer ; que á peor vendre-
mos (1 ) desta vez , que ser mozo de espuelas.
Anda , pase. Mal me quieren mis comadres,
porque digo las verdades. ¿ Relinchais , don
caballo ? ¿: No basta un celoso en casa , ó bar-
runtas á Melibea ?
Cal. ¿ Viene ese caballo ? ¿ Qué haces ,
Parmeno?
Parm. Señor , veslo aqui ; que no está
Sosia en casa.
Cal. Pues ten ese estribo , abre mas esa
puerta ; y si viniere Sempronio con aquella
señora , di que esperen , que presto será mi
vuelta .
Parm. Mas nunca sea. Allá irás con el
diablo. A estos locos decidles ( 2) lo que les
cumple : no os podrán ver. Por mi ánima (3),
que si agora le diesen una lanzada en el cal-
cañar , que saliesen mas sesos que de la ca-
beza. Pues anda , que á mi cargo que Celes-
tina y Sempronio te espulguen . ¡ O desdicha-
do de mí ! Por ser leal padezco mal . Otros
se ganan por malos , yo me pierdo por bue-
(1) Vernemos.
(2) Decildes.
Por mi aunque si,
C
no , el mundo es tal. Quiérome ir al o de
la gente , pues á los traydores Yaman els-
cretos , y á los fieles nescios . Si creyera á
Celestina con sus seis docenas de años acues -
tas , no me maltratara Calisto . Mas esto me
pondrá escarmiento de aqui adelante con él;
que si dijere comamos , yo tambien ; si qui-
siere derrocar la casa , aprobarlo hé ; si que-
mar su hacienda , iré ( 1 ) por fuego . Destru-
ya , rompa , quiebre , dañe , dé á alcahuetas
lo suyo , que mi parte me cabrá. Pues dicen:
á rio revuelto ganancia de pescadores ; mas
nunca mas perro al molino.
ACTO TERCERO.
(1 ) Contenta,
69
Cel. No es cosa mas propia de los que
aman ( 1 ) que la impaciencia : toda tardanza
les es tormento : ninguna dilacion les agrada:
en un momento querrian poner en efecto sus
cogitaciones : antes las querrian ver conclui-
das que empezadas ; mayormente estos novi-
cios amantes , que tras cualquier señuelo vue-
lan sin deliberacion , sin pensar el daño que
el cebo de su deseo trae mezclado en su ejer-
cicio y negociacion para sus personas y sir
vientes.
Semp. ¿ Qué dices de sirvientes ? Paresce
por tu razon que nos pueda venir á nosotros
daño deste negocio , y quemarnos con las cen-
tellas que resultan deste fuego de Calisto ( 2).
Aun al diablo daria yo sus amores. Al pri»
mer desconcierto que vea en este negocio, no
como mas su pan . Mas vale perder lo servido,
que la vida por cobrallo. El tiempo me dirá
qué haga que , primero que cayga del todo,
dará señal , como casa que se acuesta. Si te
paresce , madre , guardemos nuestras perso-
nas de peligro : hágase lo que se hiciere , si
no la hobiere ogaño , sino á otro año (3), si:
(1) No lo.
(2) Eclipsi.
71
queda atras. Pues asi será este amor de mi
amo : cuanto mas fuere andando , tanto mas
disminuyendo ; que la costumbre luenga a-
mansa los dolores , afloja y deshace los de-
leytes , desmengua las maravillas . Procuremos
provecho , mientras pendiere su contienda ; y
si á pie enjuto le pudieremos remediar, lo me.
jor, mejor es ; y si no poco á poco le soldaré-
mos el reproche ó menosprecio de Melibea
contra él . Donde no , mas vale que pene el
amo , que no que peligre el mozo.
Cel. Bien has dicho : contigo estoy , y
agradado me has : no podemos errar. Pero
todavia es necesario , hijo , que el buen pro-
curador ponga de su casa algun trabajo , al
gunas fingidas razones , algunos sofísticos au-
tos ( 1 ) , ir y venir á juicio , aunque resciba
malas palabras del juez : siquiera por los pre-
sentes que lo vieren , no digan que se gana
holgando el salario ; y asi verná cada uno á
él con su pleyto (2 ) , y á Celestina con sus
amores .
Semp. Haz á tu voluntad , que no se
rá este el primer negocio que has tomado á
cargo.
(1) Actos.
(2) Con pleyto.
72
Cel. ¿ El primero , hijo ? Pocas vírgenes ,
á Dios gracias , has tú visto en esta ciudad ,
que hayan abierto tienda á vender , de quien
yo no haya sido corredora de su primer hi-
lado . En nasciendo la muchacha , la hago es-
cribir en mi registro ; y esto para que yo se-
pa cuantas se me salen de la red. ¿ Qué pen-
sabas , Sempronio ? ¿ Habíame de mantener
del viento ? ¿ત Heredé otra herencia ? ¿Tengo
otra casa ó viña ? ¿ Conócesme otra hacienda
mas deste oficio ? ¿ De qué como y bebo? ¿ De
qué visto y calzo ? ¿ En esta ciudad nascida ,
en ella criada , manteniendo honra , como to-
do el mundo sabe ? Conoscida , pues , no soy:
quien no supiere mi nombre y mi casa tenle
por estrangero.
Semp. Dime , madre , ¿ qué pasaste con
mi compañero Parmeno, cuando subí con Ca.
listo por el dinero?
Cel. Dijele el sueño y la soltura ; y como
ganaria mas con nuestra compañia , que con
las lisonjas que dice á su amo : como viviria
siempre pobre y baldonado , si no mudaba el
consejo que no se hiciese santo á tal perra
vieja como yo : acordéle quien era su madre,
porque no menospreciase mi oficio ; porque
queriendo de mí decir mal , tropezase prime-
ro en ella .
73
Semp.¿Tantos dias há que le conosces,
madre ?
Cel . Aqui está Celestina que le vido nas-
cer, y le ayudó á criar : su madre y yo , uña
y carne. Della aprendí todo lo mejor que sé
de mi oficio juntas comiamos , juntas dor-
miamos , juntas habiamos nuestros solaces ,
nuestros placeres , nuestros consejos y con-
ciertos en casa y fuera como dos hermanas:
nunca blanca gané en que no tuviese su mi-
tad ; pero no vivia yo engañada , si mi for-
tuna quisiera que ella me durara. ¡ O muerte,
muerte ! ¡ A cuántos privas de agradable com-
pañia ! ¡A cuántos desconsuela tu enojosa vi-
sitacion ! Por uno que comes con tiempo, cor-
tas mil en agraz . Que siendo ella viva , no fue-
ran estos mis pasos desacompañados . Buen si-
glo haya , que leal amiga y buena compañera
me fue ; que jamas me dejó hacer cosa en mi
cabo , estando ella presente. Si yo traia el pan,
ella la carne : si yo ponia la mesa , ella los
manteles no loca , no fantástica ni presun-
tuosa , como las de agora. En mi ánima, des-
cubierta se iba hasta el cabo de la ciudad con
su jarro en la mano , que en todo el camino
no oia peor que ( 1 ) señora Claudina. Y á osa-
( 1) Quitaron,
(2) Taja.
Yo lo.
Haber á Areusa.
75
lugar á tender las redes sin embarazo por
aquellas dóblas de Calisto.
Sempr.¿ Pues crees que podras alcanzar
algo de Melibea; hay algún buen ramo?
Cel. No hay cirujano ( 1 ) que á la prime-
ra cura juzgue la herida : lo que yo ak pre-
sente veo te diré. Melibea es hermosa , Calis-
to loco y franco ; y ni á él penará gastar, ni
á mí ayudar ( 2) . Bulla moneda , y dure el
pleyto lo que durare. Todo lo puede el di-
nero : las peñas quebranta : los rios pasa en
seco : no hay lugar tan alto, que un asno car-
gadó de oro no lo suba. Su desatino Ꭹ ardor
basta para perder á sí y ganar á nosotros.
Esto he sentido ; esto he calado ; eso sé dél
y della ; esto es lo que nos ha de aprovechar.
A casa voy de Pleberio : quédate á Dios , que
aunque esté brava Melibea , no es esta ( si á
Dios ha placido ) la primera , á quien yo he
hecho perder el cacarear. Cosquillosicas son
todas ; mas despues que una vez consienten
la silla en el embés del lomo , nunca querrian
holgar. Por ellas queda el campo : muertas sí,
cansadas no : si de noche caminan , nunca
querrian que amanesciese : maldicen los ga-
(1) Zarujano.
(2) Andar.
76
llos, porque anuncian el dia , y al relox, por-
que da tan apriesa : requieren las cabrillas y
el norte , haciéndose estrelleras . Ya cuando
ven salir el lucero del alba , quiéreseles salir
el alma ; su claridad les escurece el corazon .
Camino es, hijo , que nunca me harté de an-
dar ; nunca me vió cansada ; y aun asi vieja
como soy , sabe Dios mi buen deseo ; cuanto
mas estas que hierven sin fuego . Captivanse
del primer abrazo , ruegan á quien rogó , pe-
nan por el penado , hácense siervas de quien
eran señoras , dejan el mando y son manda-
das , rompen paredes , abren ventanas , fin-
gen enfermedades , á los chirriadores quicios
de las puertas hacen con aceytes usar su ofi-
cio sin ruido . No te sabré decir lo mucho
que obra en ellas el dulzor que les queda de
los primeros besos de quien aman. Son ene-
migas del medio , contino estan posadas en
los estremos.
Semp. No te entiendo esos términos ,
madre.
Cel. Digo , que la muger ama (1 ) mucho
á aquel de quien es requerida , ó le tiene
grande odio . Asi que , si al querer despiden ,
no pueden tener las riendas al desamor ; y
(1 ) No só.
(2) Rodeos.
(3) La voz.
7
78
Semp. O emplumada , madre , que es
peor.
Cel. A la hé , en mala hora á tí hé yo
menester para compañero : ¿ aun si quisieses
avisar á Celestina en su oficio ? Pues cuando
tú naciste, ya comia yo pan con corteza. Para
adalid eres tú bueno , cargado de agüeros y
recelo. f
Semp. No te maravilles , madre , de mi
temor ; pues es comun condicion humana, que
lo que mucho se desea, jamas se piensa ver ( 1 )
concluido ; mayormente que en este caso te-
mo tu pena y la mia. Deseo provecho, querria
que este negocio hubiese ( 2 ) buen fin; no por-
que saliese mi amo de pena , mas por salir yo
de laceria. Y asi miro mas inconvenientes con
mi poca esperiencia ", que no tú como maestra
vieja,
Elic. Santiguarme quiero , Sempronio;.
quiero hacer una raya en el agua. ¿ Qué no-
vedad es esta , venir hoy acá dos veces ?
Cel. Calla , boba , déjale que otro pen-
samiento traemos en que mas nos vá. Díme ,
¿ está desocupada la sala ( 3 ) ? ¿ Fuese la mo-
(1) Haber.
Toviese.
La casa.
79
za que esperaba al Ministro ?
Elic.. Y aun despues vino otra , y se fue.
Cel. Sé ( 1 ) que no en valde.
Elic. No en buena fe , ni Dios lo quiera;
que aunque vino tarde , mas vale á quien
Dios ayuda , que quien mucho madruga.
Cel. Pues sube presto al sobrado alto de
la solana , y baja acá el bote del aceyte ser-
pentino , que hallarás colgado del pedazo de
la soga que traje del campo la otra noche,
cuando llovia y hacia escuro ; y abre el arca
de los lienzos , y hácia la mano derecha halla-
rás un papel escrito con sangre de murciéla-
go , debajo de aquella ala ( 2 ) de dragon , al
que sacamos ayer las uñas . Mira no derra-
mes el agua de mayo , que me trajeron á con-
ficionar (3).
Elic. Madre , no está donde dices : jamas
te acuerdas de cosa que guardes.
Cel. No me castigues ( 4 ) por Dios en mi
vejez , ni me maltrates , Elicia, No enfinjas,
porque está aqui Sempronio , ni te ensober-
bezcas ; que mas me quiere á mí por conseje-
(1) Si , que.
(2) Aquel ala.
(3) Confacionar.
Testigües.
80
ra , que á tí por amiga , aunque ( 1 ) le ames
mucho. Entra en la cámara de los ungüentos ,
y en la pelleja del gato neg: o , donde te man-
dé meter los ojos de la loba , le hallarás : y
baja la sangre del cabron , y unas poquitas
de las barbas que tú le cortaste.
Elic. Toma , madre , veslo aqui : yo me
subo y Sempronio arriba.
Cel. Conjúrote , triste Pluton , señor de
la profundidad infernal, emperador de la cor-
te dañada , capitan soberbio de los condena-
dos ángeles , señor de los sulfúreos fuegos,
que los hervientes éthneos ( 2 ) montes manan,
gobernador y vedor de los tormentos , y ator-
mentador ( 3) de las pecadoras ánimas , regi-
dor de las tres furias , Tesifone , Megera y
Aleto , administrador de todas las cosas ne-
gras del reyno de Estigie y Dite , con todas
las (4 )lagunas y sombras inferuales , y liti-
gioso chaos , mantenedor de las volantes har-
pias con toda la otra compañia de espanta-
bles y pavorosas hydras ! Yo , Celestina, tu
mas conoscida clientula , te conjuro por la
(1 ) Aunque tú.
(2) Ethnicos.
(3) Atormentadores.
Sus.
81
virtud y fuerza de estas bermejas letras ; por
la sangre de aquella noturna ave , con que
estan escritas ; por la gravedad de aquestos
nombres y signos , que en este papel se con-
tienen ; por la áspera ponzoña de las víbo-
ras, de que este aceyte fue hecho , con el cual
unto este hilado ; vengas sin tardanza á obe-
descer mi voluntad , y en ello te envuelvas ,
y con ello estés sin un momento te partir , has-
ta que Melibea con aparejada oportunidad
que haya , lo compre ; y con ello de tal ma-
nera quede enredada , que cuanto mas lo mi-
rare , tanto mas su corazon se ablande á con-
ceder mi peticion ; y se le abras y lastimes del
crudo y fuerte amor de Calisto , tanto que
despedida toda honestidad , se descubra á mí,
y me galardone mis pasos y mensage. Y esto
hecho , pide y demanda de mí á tu voluntad .
Si no lo haces con presto movimiento , ter-
násme por capital enemiga ; heriré con luz tus
cárceles tristes y escuras ; acusaré cruelmen-
te tus continuas mentiras ; apremiaré con mis
ásperas palabras tu horrible nombre ; y otra
y otra vez te conjuro, Asi confiando en mi
mucho poder , me parto para allá con mi hi-
lado , donde creo te llevo envuelto.
82
ARGUMENTO
CUARTO АСТО.
(1) Amenguada.
(2) Cuitada.
(3) O tornarme he?
84
cho desta otra parte , como sofistica prevari-
cadora ? O si no se le ofresce pensamiento tan
odioso , dará voces como loco ( 1 ) : diráme en
mi cara denuestos rabiosos ; proporná mil in-
convenientes , que mi deliberacion presta le
puso , diciendo : Tú , puta vieja, ¿ por qué me
acrecentaste mis pasiones con tus promesas?
Alcahueta falsa , para todo el mundo tienes
pies , para mí lengua : para todos obras , pa-
ra mí palabras : para todos remedio , para mí
pena : para todos esfuerzo , para mí flaque-
za ( 2) : para todos luz , para mí tiniebla. Pues,
vieja traydora , ¿ por qué te me ofreciste ?
Que tu ofrescimiento me puso esperanza , la
esperanza dilató mi muerte , sostuvo mi vivir,
pusome título de hombre alegre : pues no ha-
biendo efecto , ni tú carescerás de pena , ni
yo de triste desesperacion . Pues ¡ triste yo!
Mal acá, mal acullá ; pena en ambas partes.
Cuando á los estremos falta el medio ( 3 ) , ar-
rimarse el hombre al mas sano, es discrecion.
Mas quiero ofender á Pleberio , que enojar á
Calisto. Ir quiero ; que mayor es la vergüen-
za de quedar por cobarde , que la pena cum-
(1 ) Como un loco.
(2) Para mí te falta ; otros , te faltó.
(3) Remedio.
85
pliendo como osada lo que prometi ; pues ja-
más al esfuerzo desayuda la fortuna. Ya veo
su puerta : en mayores afrentas me he visto.
Esfuerza , esfuerza , Celestina , no desmayes;
que nunca faltan rogadores para mitigar las
penas. Todos los agüeros se aderezan favo-
rables , ó yo no sé nada desta arte. Cuatro
hombres que he topado , á los tres llaman Jua-
nes , y los dos son cornudos . La primera pa-
labra que oí por la calle fue de achaque de
amores . Nunca he tropezado como otras ve-
ces. Las piedras paresce que se apartan , y
me hacen lugar que pase ; ni me estorban las
haldas , ni siento cansancio en el andar. To-
dos me saludan ; ni perro me ha ladrado, ni
ave negra he visto, tordo , ni cuervo , ni otras
nocturnas ( 1 ) ; y lo mejor de todo es , que veo
á Lucrecia á la puerta de Melibea , prima de
Elicia. No me será contraria.
Lucrecia. ¿ Quién es esta vieja que viene
haldeando ?
Cel. Paz sea en esta casa .
Lucr. Celestina , madre , seas bien veni-
nida . ¿ Cuál Dios te trajo por aquestos bar-
rios , no acostumbrados ?
Cel. Hija , mi amor : deseo de todas vos-
(1) Aguija.
(2) Desavenireis.
87
Lucr. Jesus , Señora , mas conoscida es
esta vieja que la ruda. No sé como no tienes
noticia ( 1 ) de la que empicotaron por hechi-
cera , que vendia las mozas á los abades , y
descasaba mil casados.
Alis. ¿ Qué oficio tiene ? Quizá por aquí
la conosceré mejor .
Lucr. Señora , perfumà tocas , hace so-
liman y otros treinta oficios ; conosce mucho
`en yerbas , cura niños , y aun la ( 2) llaman
vieja lapidaria.
Alis. Todo eso dicho no me la da á co
noscer. Dimé su nombre , si le sabes .
Lucr. ¿ Si le sé , Señora ? No hay niño, ni
viejo en toda la ciudad que no lo sepa : ¿ ha
bíale yo de ignorar? IT
Alis. ¿Pues por qué no lo dices ?
Lucr. Hé vergüenza.
Alis. Anda , boba , dilo : no me indignes
con tu tardanza .
Lucr. Celestina , hablando con reveren-
cia , es su nombre.
Alis. Hi , hi , hi . i¡ Mala landre te mate ,
si de risa puedo estar viendo el desamor que
debes tener á esa vieja , que su nombre has
(1) Memoria.
(2) Algunos la.
88
vergüenza nombrar! Ya me voy recordando
della .... ¡ Una buena pieza ! No me digas mas.
Algo me verná á pedir : dí que suba.
Lucr. Sube , tia.
Cel. Señora buena , la paz ( 1 ) de Dios
sea contigo , y con la noble hija. Mis pasio-
nes y enfermedades han impedido mi visitar
tu casa , como era razon ; mas Dios conosce
mis limpias entrañas , mi verdadero amor ,
que la distancia de las moradas no despega el
amor de los corazones. Asi que lo que mucho
deseé , la necesidad me lo ha hecho cumplir.
Con mis fortunas adversas y otras , me sobre-
vino mengua de dinero : no supe mejor reme-
dio que vender un poco de hilado , que para
unas toquillas tenia allegado: supe de tu cria-
da que tenias dello necesidad : aunque pobre,
y no de la merced de Dios , veslo aqui , si
dello y de mí te quieres servir.
Alis. Vecina honrada , tu razon y ofres-
cimiento me mueven á compasion ; y tanto,
que quisiera mas hallarme en tiempo de po-
der cumplir tu falta , que menguar tu tela.
Lo dicho te agradezco : si el hilado es tal,
serte ha bien pagado.
Cel.¿ Tal , Señora ? Tal sea mi vida y mi
(1) Desde.
(2 ) Pluton.
(3) ¿A quien digo?
99
Alis. Dolor de costado , y tal , que segun
dice el mozo que quedaba , temo no sea mor-
tal. Ruega á Dios , tú, vecina , por amor mio,
en tus devociones por su salud.
Cel. Yo te prometo , Señora , en yendo
de aqui , me vaya por esos monesterios , don-
de tengo frayles devotos mios , y les dé el
mismo encargo ( 1 ) que tú me das . Y demas
desto , antes que me desayune , dé cuatro vuel-
tas á mis cuentas .
Alis. Pues , Melibea , contenta á la veci-
na en todo lo que razon fuere darle por lo hi-
lado (2 ). Y tú , madre , perdóname , que otro
dia se verná en que mas nos veamos .
Cel. Señora , el perdon sobraria donde
el yerro falta de Dios seas perdonada , que
buena compañia me queda. Dios la deje go-
zar su noble juventud y florida mocedad , que
es el tiempo en que mas placeres y mayores
deleytes se alcanzan ; que á la mia fe la vejez
no es si no un meson (3) de enfermedades,
posada de pensamientos , amiga de rencillas ,
congoja contínua , llaga incurable , mancilla
de lo pasado , pena de lo prescnte , cuidado
(1) Cargo.
(2) El hilado.
(3) Sino meson.
91
triste de lo por venir , vecina de la muerte,
choza sin rama que se llueve por cada parte,
cayado de mimbre que con poca carga se do-
blega .
Melib. ¿ Por qué dices , madre , tanto mal
de lo que todo el mundo con tanta eficacia
gozar ó ver desea ?
Cel. Desean harto mal para sí , desean
harto trabajo : desean llegar allá , porque lle-
gando viven , y el vivir es dulce , y viviendo
envejeseen. Asi que el niño desea ser mozo,
Ꭹ el mozo viejo , y el viejo mas , aunque con
dolor , todo por vivir : porque como dicen ,
viva la gallina con su pepita . Pero , ¿ quién
te podrá ( 1 ) contar , Señora , sus daños , sus
inconvenientes, sus fatigas, sus cuidados , sus
enfermedades , su frio , su calor , su descon-
tentamiento , su rencilla, su pesadumbre? A-
quel arrugar de cara , aquel mudar de ca-
bellos , y de su primera y fresca color , aquel
poco oir , aquel debilitado ver , puestos los
ojos á la sombra , aquel hundimiento de bo-
ea , aquel caer de dientes , aquel carescer de
fuerza , aquel flaco andar , aquel espacioso
comer? Pues ay, ay, Señora , si lo dicho vie-
(1) Podria.
92
ne acompañado de pobreza , alli verás callar
todos los otros trabajos . Cuando sobra la
gana , falta la provision , que jamas sentí peor
ahito que de hambre ( 1 ) .
Melib. Bien conozco que hablas de la
feria , segun te va en ella : asi que otra can-
cion dirán los ricos.
. Cel. Señora hija , á cada cabo hay tres le-
guas de mal quebranto. A los ricos se les va
la gloria y descanso por otros albañares de
asechanzas , que no se parescen , ladrillados
por encima con lisonjas. Aquel es rico que
está bien con Dios ; mas segura cosa es ser
menospreciado , que temido : mejor sueño
duerme el pobre, que no el que tiene de guar-
dar con solicitud lo que con trabajo ganó , y
con dolor ha de dejar. Mi amigo no será si-
mulado , y el del rico sí ; yo soy querida por
mi persona , el rico por su hacienda ; nunca
oye verdad , todos le hablan lisonjas á sabor
de su paladar ; todos le han envidia : apenas
hallarás un rico que no confiese que le seria
mejor estar en mediano estado , ó en honesta
pobreza. Las riquezas no hacen rico , mas o-
cupado : no hacen señor , mas mayordomo:
mas son los poseidos de las riquezas , que no
71) La hambre.
93
los que las poseen ; á muchos trajeron la
muerte , á todos quitan el placer, y á las bue-
nas costumbres ninguna cosa es mas contra-
ria. ¿ No oiste decir : durmieron su sueño los
varones de las riquezas , y ninguna cosa ha-
llaron en sus manos ? Cada rico tiene una do-
cena de hijos y nietos que no rezan otra ora-
cion ( 1 ) , sino rogar á Dios que le saque de
medio dellos : no ven la hora de tener á él so
la tierra , y lo suyo entre sus manos , y darle
á poca costa su morada para siempre.
Melib. Madre , gran pena ternás por la
edad que perdiste. ¿ Querrias volver á la pri-
mera ?
Cel. Loco es , señora , el caminante que
enojado del trabajo del dia , quisiese volver
de comienzo á la jornada para tornar otra
vez á aquel lugar . Que todas aquellas cosas
cuya posesion no es agradable , mas vale po-
seellas que esperallas ; porque mas cerca está
el fin dellas , cuanto mas alejado del comien
zo. No hay cosa mas dulce ni graciosa al muy
cansado , que el meson ; asi que , aunque la
mocedad sea alegre , el verdadero viejo no
la desea ; porque el que de razon y seso ca-
resce , easi otra cosa no ama sino lo que
perdió.
(1) Ni otra peticion.
co
i
94
Melib. Siquiera por vivir mas , es bueno
desear lo que digo.
Cel. Tan presto , Señora , se va el corde-
ro como el carnero. Ninguno es tan viejo que
no pueda vivir un año , ni tan mozo que hoy
no pudiese morir. Asi que en esto poca ven-
taja nos llevais .
Melib. Espantada me tienes con lo que
has hablado : indicio me dan tus razones que
te haya visto otro tiempo . Dime , madre, eres
tú Celestina , la que solia morar á las tene-
rías , cabe el rio ?
Cel. Hasta que Dios quiera .
Melib. Vieja te has parado : bien dicen,
que los dias no se van en valde. Asi goce de
mí , no te conosciera sino por esa señaleja de
la cara. Figúraseme que eras hermosa , otra
paresces , muy mudada estás.
Lucr. Hi , hi , hi. Mudada está el diablo:
¿hermosa era con aquel su Dios os salve que
la atraviesa la media cara ( 1) ?
Melib. ¿ Qué hablas , loca? ¿ Qué es lo
que dices ? ¿De qué te ries ?
Lucr. De como no conoscias á la madre.
Cel. Señora , ten tú el tiempo que no an-
de , tendré (2) yo mi forma que no se mude.
(1) Que traviesa la.
(2) Terné yo,
95
¿ No has leido , que dicen : vendrá ( 1) el dia
que en el espejo no te conoscerás ? Pero tam-
bien yo encanecí temprano , y parezco de do-
blada edad que asi goce desta alma pecado-
ra , y tú dese cuerpo gracioso , que de cuatro
hijas que parió mi madre , yo fui la menor.
Mira como no soy tan vieja como me juzgan .
Melib. Celestina amiga , yo he holgado
mucho en verte y conoscertė : tambien has-
me dado placer con tus razones. Toma tu di-
nero y vete con Dios , que me paresce que
no debes haber (2 ) comido.
Cel. O angélica imagen , ó perla pre-
ciosa , y cómo te lo dices ! gozo me toma en
verte hablar . Y no sabes que por la divina
boca fue dicho contra aquel infernal tentador ,
que no de solo pan viviremos ? Pues asi es,
qué no solo el comer ( 3) mantiene , mayor-
mente á mí , que me suelo estar uno y dos
dias négociando encomiendas agenas ayuna:
que en otra cosa no entiendo , salvo hacer por
los buenos , morir por ellos. Esto tuve siem-
pre , querer mas trabajar sirviendo á otros,
que holgar contentando á mí . Pues si tú me
(1) Verná.
(2) De haber.
J
(3) El solo comer .
96
das licencia , diré la necesidad y causa ( 1 ) de
mi venida , que es otra que la que hasta a-
gora has oido , y tal que todos (2 ) perderia-
mos en me tornar en valde sin que lo ( 3 ) sepas.
Melib. Dí , madre , todas tus necesidades ,
que si yo las pudiere remediar , de buen gra-
do (4) lo haré por el pasado conoscimiento y
vecindad , que pone obligacion á los buenos.
Cel. ¿ Mias , Señora ? Antes agenas , co-
mo tengo dicho : que las mias de mi puerta
adentro me las paso , sin que las sienta la
tierra , comiendo cuando puedo , bebiendo
cuando lo tengo , que con mi pobreza jamas
me faltó, gracias á Dios, una blanca para pan ,
y cuatro para vino , despues que enviudé; que
antes no tenia yo cuidado de lo buscar , que
sobrado estaba en un cuero ( 5) en mi casa.
Uno lleno y otro vacío. Jamas me acosté sin
comer una tostada en vino , y dos docenas de
sorbos , por amor de la madre , tras cada so-
pa. Agora , como todo cuelga de mí , en un
jarrillo ( mal pecado ) me lo traen , que no
(1) Un cuero.
(2) De la.
(3) No declaras.
98
parte me alteras y provocas á enojo ; por otra
me mueves á compasion . No te sabria volver
respuesta conveniente , segun lo poco que he
sentido de tu habla . Que soy yo dichosa , si
de mi palabra hay necesidad para salud de
algun cristiano . Porque hacer beneficio es se-
mejar á Dios ; y mas que el que hace benefi-
cio , le rescibe , cuando es á persona que lo
meresce y el que puede sanar al que pades-
ce , no lo haciendo , le mata. Asi que no ce-
se ( 1 ) tu petición por empacho ni temor.
Cel. El temor perdí , mirando , Señora ,
tu beldad : que no puedo creer que en valde
pintase Dios unos gestos mas perfectos que
otros , mas dotados de gracias , mas hermo-
sas faciones ( 2 ) , sino para hacerlos almacen
de virtudes , de misericordia , de compasion;
ministros de sus mercedes y dádivas , como á
tí. Pues como todos seamos humanos , nasci-
dos para morir , y sea cierto que no se puede
decir nascido el que para sí solo nasció , por-
que seria semejante á los brutos animales , en
los cuales hay algunos piadosos , como se di-
ce del unicornio , que se humilla á cualquie-
ra doncella ; el perro con todo su ímpetu y
(1) Ceses.
(2) Fayciones.
99
braveza cuando viene á morder , si se le echan
en el suelo , no hace mal ; esto de piedad..
¿ Pues las aves ? Ninguna cosa el gallo come
que no participe y llame á las gallinas á co-
mer dello : el pelicano rompe el pecho por .
dar de comer á sus hijos ( 1 ) de sus entrañas:
las cigüeñas mantienen otro tanto tiempo á
sus padres viejos en el nido , cuanto ellos les
dieron cebo siendo pollitos . Pues tal conos-
cimiento dió la natura á los animales y aves,
¿ por qué los hombres habemos de ser mas
crueles ? ¿ Por qué no daremos parte de nues-
tras gracias y personas á los próximos , y ma-
yormente cuando estan envueltos en secretas
enfermedades , y tales que donde está la me-
dicina (2 ) salió la causa de la enfermedad ?
Melib. Por Dios , sin mas dilatar, me di-
gas , quién es ese doliente , que de mal tan
perplexo se siente , que su pasion y remedio
salen de una misma fuente.
Cel. Bien ternás , Señora , noticia en esta
ciudad de un caballero mancebo , gentil hom-
bre, de clara sangre , que llaman Calisto.
Melib. Yá , yá , yá . Buena vieja , no me
digas mas : no pases adelante. ¿ Es ese el do-
•
100
liente por quien has hecho tantas premisas ( 1 )
en tu demanda ? ¿Por quien has venido á bus-
car la muerte para ti ? ¿ Por quien has dado
tan dañados pasos , desvergonzada , barbuda?
¿ Qué , qué siente ese perdido , que con tan-
ta pasion vienes ( 2 ) ? De locura será su mal .
¡Qué te paresce , si me hallaras sin sospecha
dese loco , con qué palabras entrabas ! No se
dice en vano, que el mas empescible miem-
bro del mal hombre ó muger es la lengua.
Quemada seas , alcahueta , falsa , hechicera,
enemiga de la honestidad , causadora de se-
cretos yerros . Jesú , Jesú , quítamela , Lucre-
cia de delante , que me fino ; que no me ha
dejado gota de sangre en el cuerpo. Bien se
lo meresce esto y mas quien á estas tales da
oidos . Por cierto , si no mirase á mi honesti-
dad , y por no publicar su osadía dese atrevi-
do ,, yo te hiciera , malvada , que tu razon y
vida acabaran en un tiempo .
Cel. ( En hora mala vine acá , si me falta
mi conjuro. Ea pues ; bien sé á quien digo.
Ce , hermano , que se va todo á perder.)
Melib. ¿ Aun hablas entre dientes delan-
te de mí , para acrescentar mi enojo y doblar
(1) Promesas.
(2) Viene.
ΤΟΙ
tu pena? ¿ Querrias condenar mi honestidad
por dar vida á un loco ; dejar á mí triste por
alegrar á él , y llevar tú el provecho de mi per-
dicion , el galardon de mi yerro ; perder y des-
truir la casa y honra de mi padre , por ganar
la de una vieja maldita , como tú ? ¿ Piensas
que no tengo sentidas tus pisadas , y entendi-
do tu dañado mensage ? Pues yo te certifico
que las albricias que de aqui saques , no sean
sino estorbarte de mas ofender á Dios , dan-
do fin á tus dias. Respóndeme , traydora , ¿ có .
mo osaste tanto hacer?
Cel. Tu temor , Señora , tiene ocupada
mi desculpa. Mi inocencia me da osadía , tu
presencia me turba en verla àyrada ; y lo que
mas siento y me pena , es rescebir enojo sin
razon alguna. Por Dios , Señora , que me de-
jes concluir mi dicho , que ni él quedará cul .
pado , ni yo condenada ; y verás como es todo
mas servicio de Dios , que pasos deshonestos :
mas para dar salud al enfermo , que para da-
ñar la fama al médico. Si pensara , Señora,
que tan de ligero habias de conjeturar de lo
pasado nocibles sospechas , no bastara tu li-
cencia para me dar osadía á hablar cosa que
á Calisto ni á otro hombre tocase.
Melib. Jesú , no oyga yo mentar mas ese
loco, salta-paredes , fantasma de noche, luen-
102
go como cigüeña , figura de paramento mal
pintado ; si no aqui me caeré muerta. Este es
el que el otro dia me vió ( 1 ) , 'y comenzó á
desvariar conmigo en razones , haciendo mu-
cho del galan (2) . Dirasle , buena vieja , que
si se pensó (3) , que ya era todo suyo , y que-
daba por él el campo , porque holgué mas de
consentir sus necedades , que castigar su yer-
ro , quise mas dejarle por loco , que publicar
su atrevimiento . Pues avísale que se aparte
deste propósito y serle ha sano , si no podrá
ser que no haya comprado tan cara habla en
su vida . Pues sabe que no es vencido , sino
el que se cree serlo : yo quedé ( 4) bien ségu-
ra 2 y él ufano. De locos es estimar á todos los
otros de su calidad ; y tú tórnate con su mis-
ma razon, que de mí no habrás respuesta , ni
la esperes que por de mas es ruego á quien
no puede haber misericordia ; y da gracias á
Dios , pues tan libre vas desta feria. Bien me
habian dicho quien tú eras , y avisado de tus
propiedades , aunque agora no te conoscia .
Cel. ( Mas fuerte estaba Troya , y aun
(1) Vido.
( 2) De galan.
(3) Si pensó .
Eyo que quedé.
103
otras mas bravas he yo amansado : ninguna
tempestad mucho dura.)
* Melib. ¿ Qué dices , enemiga ? Habla que
te pueda oir. ¿ Tienes disculpa alguna para
satisfacer mi enojo , y escusar tu yerro y o-
sadía ?
Cel. Mientras ( 1 ) viviere tu ira , mas da-
ñarás (2 ) mi descargo , que estás muy riguro-
sa; y no me maravillo , que la sangre nueva
poco calor ha menester para hervir .
Melib. ¿ Poco calor? Poco le puedes lla-
mar, pues quedaste tú viva , y yo quejosa so-
bre tu gran atrevimiento. ¿ Qué palabra po-
drias tú querer para ese tal hombre que á mí
bien me estuviese ? Responde , pues dices que
no has concluido, y quizá pagarás lo pasado.
Cel. Una oracion , Señora , que le dije-
ron que sabias de santa Apolonia para el do-
lor de las muelas : asimismo tu cordon , que
es fama que ha tocado las reliquias que hay
en Roma y Jerusalen . Aquel caballero que di-
je , pena y muere dellas. Esta fue mi venida;
pero pues en mi dicha estaba tu ayrada res-
puesta , padezcale él ( 3) su dolor, en pago de
(1) Mientra.
(2) Dañará.
(3) Padézcase él.
104
buscar tan desdichada mensagera ; y pues en
tu mucha virtud me faltó piedad , tambien me
faltará agua , si á la mar me enviara ( 1 ) . Pero
ya sabes que el deleyte de la venganza dura
un momento , y el de la misericordia para
siempre.
Melib. Si eso querias , ¿ por qué luego no
me lo espresaste ? ¿ Por qué me lo dijiste por
tales palabras ?
Cel. Señora , porque mi limpio motivo
me hizo creer , que aunque en otras cuales-
quier la propusiera , no se habia de sospechar
mal que si faltó el debido preámbulo , fue
porque á la verdad no es necesario abundar
de muchas colores. Compasion de su dolor,
confianza de tu magnificencia ahogaron en mi
boca al principio la espresion de la causa ; y
pues conosces , Señora , que el dolor turba,
la turbacion desmanda y altera la lengua , la
cual habia de estar siempre atada con el seso;
por Dios que no me culpes. Y si él otro yerro
ha hecho , no redunde en mi daño ; pues no
tengo otra culpa sino ser mensagera del cul-
pado. No quiebre la soga por lo mas delgado :
no semejes á la araña ( 2 ), que no muestra su
(1) Enviare.
(2) Telaraña,
105
fuerza sino con los flacos animales : no pa-
guen justos por pecadores. Imita la divina jus-
ticia que dijo : el ánima que pecare , aquella
misma muera : á la humana , que jamás con-
dena al padre por el delicto del hijo , ni al
hijo por el del padre. Ni es , Señora , razon
que su atrevimiento acarree mi perdicion ; aun-
que segun su merescimiento , no tendria ( 1 )
en mucho que fuese él el delincuente , y yo la
condenada : que no es otro mi oficio sino ser-
vir á los semejantes ; y desto vivo , desto me
arreo. Nunca fue mi voluntad enojar á unos
por agradar á otros , aunque hayan dicho á
tu merced en mi ausencia otra cosa. Al fin,
Señora , á la firme verdad el viento del vulgo
no la empesce, Una sola soy en este limpio
trato : en toda la ciudad pocos tengo descon-
tentos , con todos cumplo : los que algo me
mandan , como si tuviese veinte pies y otras
tantas manos.
Melib. No me maravillo , que un solo
maestro de vicios dicen que basta para cor-
romper un gran pueblo. Por cierto , tantos y
tales loores me han dicho de tus falsas mañas,
que no sé si crea que pidas ( 2 ) oracion .
(1) Ternia,
(2) Pides.
106
Cel. Nunca yo la rece ( 1 ) ni sea oida , si
otra cosa de mí se saque , aunque mil tormen.
tos me diesen.
Melib. Mi pasada alteracion me impide
á reir de tu disculpa : que bien sé , que ni ju-
ramento ni tormento te hará decir verdad,
que no es en tu mano.
Cel. Eres mi Señora , tengo ( 2 ) de callar;
héte yo de servir , hasme tú de mandar : tu
mala palabra será víspera de una saya.
Melib. Bien la has merecido.
Cel. Si no la he ganado con la lengua, no
la he perdido con la intencion.
Melib. Tanto afirmas tu ignorancia , que
me haces creer lo que puede ser. Quiero pues
en tu dudosa desculpa tener la sentencia en
peso , y no disponer de tu demanda al sabor
de ligera interpretacion . No tengas en mucho,
ni te maravilles de mi pasado sentimiento,
porque concurrieron dos cosas en tu habla,
que cualquiera dellas era bastante para me
sacar de seso. Nombrarme ese tu caballero
que conmigo se atrevió á hablar , y tambien
pedirme palabra sin mas causa , ¿ qué se podia
sospechar sino daño para mi honra? Pero pues
1) Cuanto ha.
(2) Otros Anfico : alguno , antiguo.
3) Dice.
109
razon tengo , juzga , Señora , por bueno mi
propósito , mis pasos saludables y vacios de
sospecha.
Melib. ¡ Cuánto me pesa con la falta de
mi paciencia ! Porque siendo él ignorante y tú
inocente, habeis padescido las alteraciones de
mi agrada lengua. Pero la mucha razon me
relieva de culpa , la cual tu habla causó sos-
pechosa. En pago de tu buen sufrimiento , quie-
ro cumplir tu demanda , y darte luego mi cor-
don; y porque para escrebir la oracion no
habrá tiempo sin que venga mi madre , si esto
no bastare , ven mañana por ella muy secre-
tamente.
Lucr. Ya , ya : perdida es mi ama. ¿ Secre-
tamente quiere que venga Celestina ? Fraude
hay mas le querrá dar que lo dicho .
Melib. ¿ Qué dices , Lucrecia ?
Lucr. Señora, que baste lo dicho , que
es tarde .
Melib. Pues , madre , no le des parte de
lo que pasó á ese caballero , porque no me
tenga por cruel , ó arrebatada , ó deshonesta .
Lucr. No miento yo , que á mal va este
hecho.
Cel. Mucho me maravillo , señora Meli-
bea, de la duda que tienes de mi secreto. No
temas , que todo lo sé sufrir y encubrir ; que
9
110
bien veo que tu mucha sospecha echó , como
suele , mis razones á la peor ( 1 ) parte. Yo voy
con tu cordon tan alegre , que se me figura
que está diciéndole allá el corazon la merced
que nos heciste , y que le tengo de hallar a-
liviado.
Melib. Mas haré por tu doliente , si me-
nester fuere , en pago de lo sufrido .
Cel. ( Mas será menester y mas harás , y
aunque no se te agradezca ,)
Melib. ¿ Qué dices , madre , de agra-
descer ?
Cel. Digo , Señora , que todos lo agra-
desceremos ( 2 ) , y serviremos , y todos que-
damos obligados , que la paga mas cierta es,
cuantos mas la tienen de cumplir.
Lucr. Trastruécame ( 3) esas palabras.
Cel. Hija Lucrecia , cé ; irás á casa , y
darte he una lejia con que pares esos cabellos
rubios mas que el oro . No lo digas á tu seño-
ra. Y aun darte he unos polvos para quitar ( 4)
ese olor de la boca , que te huele un poco,
que en el reyno no los sabe hacer otra sino
(1) En la muger.
(2) Ordenóla.
112
Y asi quedaba mi demanda (como quiera qué
fuese ) en sí loable , pues de tal tronco pro-
cede , y yo libre de pena. Mas razones destas
te diria , sino porque la prolijidad es enojosa
al' que oye , y dañosa al que habla.
Melib. En todo has tenido buen tiento:
asi en el poco hablar en mi enojo , como en
el mucho sufrir.
Cel. Señora , sufríte con temor , porque
te ayraste con razon. Porque con la ira mo-
rando poder , no es sino rayo : y por esto pa-
sé tu rigurosa habla hasta que su almacen hu-
biese ( 1 ) gastado.
8 Melib. En cargo te es ese caballero ( 2).
Cel, Señora , mas meresce ; y si algo con
mi ruego para él he alcanzado , con la tar-
danza lo he dañado. Yo me parto para él , si
licencia me das.
Melib. Mientra mas aina la hubieras pe-
dido , mas de grado la hubieras recaudado,
Ve con Dios , que ni tu mensage me ha traido
provecho , ni de tu ida me puede venir daño.
(1) Oviese.
(2) Encargote ese caballero.
113
ARGUMENTO
brided
DEL QUINTO ACTO.
(1) Se van.
Mandó.
fra
saste la cruel heinbra con tu poder , y diste
tan oportuno lugar á mi hablar ( 1 ) , cuanto
quise , con la ausencia de su madre. O vieja
Celestina , vas alegre ? Sábete que la mitad
está hecho , cuando tienen buer principió las
cosas. ¡ Oh serpentind aceste o blanco hi-
lado ! ¡ Cómo os aparejastes todos en mi favor!
¡Oh ! yo romplera todos mis atamientos he-
chos y por hacer, ni creyera en yefbas , ni pie-
dras, ni en palabras: Pués alegrate, vieja, que
mas sacarás deste pleytô , qué de quince vir-
gos que renovaras. O malditas haldas , pro-
lijas y largas , ¡ cómo me estorbais de llegar
adonde han de reposar mis nuevas ! O bue-
na fortuna , ¡ cómo ayudas á los osados , y
á los tímidos ( 2) eres contraria ! Nunca hu-
yendo huye la muerte el cobarde ( 3 ). ¡ Oh
cuántas erraran en lo que yo he acertado !
¿Qué hicieran en tan fuerte estrecho estas nue -̀
vas maestras de mi oficio, sino responder al-
go á Melibea, por donde se perdiera cuanto
yo con buen callar he ganado ? Por esto di-
cen : quien las sabe las tañe ; y que es mas
cierto médico el esperimentado que el letra-
(1) Habla.
(2) Témidos.
(3) Al cobarde.
115
do; y la experiencia y escarmiento hace los
hombres arteros ; y la vieja , como yo , que
alce sus faldas ( 1 ) al pasar del vado como
maestra. ¡ Ay cordon , cordon ! Yo te haré
traer por fuerza , si vivo , á la que no quiso
darme su buena habla de grado .
Semp. e Ó yo no veò bien , ó aquella es
Celestina . Válala el diablo , que haldear que
trae : parlando viene entre dientes .
Celest.¿De qué té santiguas , Sempro-
nio ? Creo que en verme.
Semp. Yo te lo diré : la raleza de las co-
sas es madre de la admiracion ; la cual admi-
racion concebida en los ojos , deciende al áni-
mo por ellos : el ánimo es forzado descubri-
llo por estas esteriores señales . ¿ Quién jamas
te vido por la calle , abajada la cabeza , pues-
tos los ojos en el suelo, y no mirar á ninguno
como agora?¿Quién te vido hablar entre dien-
tes por las calles , y venir aguijando , como
quien va á ganar beneficio ? Cata , que todo
esto novedad és para se maravillar quien te
conosce. Pero esto dejado , dime por Dios,
¿ con qué ( 2 ) vienes ? Dime si tenemos hijo ó
hija ; que desde que dió la una te espero aqui ,
(1) Eso.
117
Semp. Otras cosas he menester mas que
de comer.
Celest.¿Qué , hijo? Una docena de agu-
jetas , un torzal para el bonete , un arco para
andar ( 1 ) de casa en casa tirando á pájaros , y
aojando pájaras á las ventanas : muchachas (2)
digo , bobo , de las que no saben volar, que
bien me entiendes .. Que no hay mejor alca-
huete para ellas que un arco , que se puede
entrar cada uno, hecho mostrence , como di-
cen : en achaque de trama , ¿ está acá nuestrą
ama? Mas ay Sempronio , de quien tiene de
mantener honra y se va haciendo vieja co-
mo yo.:
{ " Semp. ( Olisonjera vieja , ó vieja llena
de mal ! i O codiciosa y avarienta garganta !
Tambien quiere á mí engañar como á mi amo,
por ser rica. Pues mala medra tiene ; no le
arriendo la ganancia ; que quien con modo
torpe sube en alto , mas presto cae que sube,
¡ Oh qué mala cosa es de conoscer el hombre!
Bien dicen , que ninguna mercaduría ni ani-
mal es tan dificil . Mala vieja falsa es esta ; el
diablo me metió con ella: mas seguro me fue-
ra huir desta venenosa vibora , que tomalla.
(1) Andarte.
(2) Mochachas.
118
Mia fue la culpa ; pero gané harto , que por
bien ó mal no negará la promesa. )
Celest. ¿ Qué dices, Sempronio, con quién
hablas ? Viénesme royendo las haldas ; ¿ por
qué no aguijas P
Semp. Lo que vengo diciendo , madre
Celestina es que no me maravillo que seas
mudable , que sigas el camino de las muchas.
Dicho me habias que diferirias este negocio:
agora vas sin seso por decir á Calisto cuanto
pasa. No sabes que aquello es en algo teni-
đò , que es por tiempo deseado , y que cada
dia que él penase era doblarnos el provecho?
Celest. El propósito muda el sabio , el
nescio persevera. A nuevo negocio , nuevo
consejo se requiere. No pensé yo , hijo Sem-
pronio, que asi me respondiera mi buena for
tuna. De los discretos mensageros es hacer lo
que el tiempo requiere ( 1 ) : asi que la cali
dad de lo hecho no puede encobrir tiempo
disimulado. Y mas que yo sé que tu amo ( se-
gun (2 ) yo senti ) es liberal ; y algo antojadi
zo : mas dará en un dia de buenas nuevas,
que en ciento que ande penado, y yo yendo
y viniendo: que los acelerados y súbitos pla-
(1) Quiere.
(2) Lo que.
119
ceres crian alteracion , la mucha alteracion
estorba el deliberar. Pues ¿ en qué podrá pa-
rar el bien si no en bien? ¿Y el alto linage si
no en luengas albricias ? Calla, bobo, deja ha-
cer á tu vieja.) 61-
Semp. Pues dime lo que pasó con aqué-
Ha gentil doncella : dime alguna palabra de su
boca ; que por Dios así peno por sabella , co-
mo mi amo ( 1) penaria.
Celest. Calla , loco, altérasete la comple-
xion (2) : yo lo veo en tí , que querrias mas
estar al sabor que al olor deste negocio. An-
demos presto , que estará loco tu amo con mi
mucha tardanza. .... 3
Sempr. Y aun sin ella se lo está." 'I
Parm. Señor , señor.
f
Cal. ¿ Qué quieres , loco ?
Parm . A Sempronio ya Celestina ved
venir cerca de casa , haciendo paradillas de
rato en rato: y cuando estan quédos , hace ra-
yas en el suelo con la espada ; ho sé que sea.
Cal. O desvariado , negligente ! veslos
venir , ¿ y no puedes corriendo bajar á abrir
la puerta? O alto Dios , ó soberana deidad!
ત Con qué vienen ? ¿ Qué nuevas traen ? Que
(1) A mi amo.
(2) Complision .
120
tan grande ha sido su tardanza que ya mas
esperaba su venida , que el fin de mi remedio.
¡ O mis tristes oidos , aparejaos á lo que os
viniere, que en su boca de Celestina está ago-
ra aposentado el alivio ó pena de mi corazon!
¡ Oh si en sueños se pasase este poco de tiem-
po ( 1 ) hasta ver el principio y fin de su ha-
bla ! Agora tengo por cierto , que es mas pe-
noso al delincuente esperar la cruda y capi-
tal sentencia, que el acto de la ya sabida muer-
te. ¡O espacioso Parmeno , manos de muerto!
Quita ya esa enojosa aldaba, entrará esa hon-
rada dueña , en cuya lengua está mi vida.
Celest. Oyes , Sempronio? De otro tem-
ple anda nuestro amo. Bien , difieren estas ra-
zones de las que oimos á Parmeno y á él la
primera venida de mal en bien me paresce
que va. No hay palabra de las que dice, que
no vala á la vieja Celestina mas que una saya,
Semp. Pues mira, que entrando ( 2 ) hagas
que no ves á Calisto, y hables, algo de bueno.
Celest 1191 Calla , Sempronio , que aunque
haya aventurado mi vida , mas meresce Ca-
listo , y su ruego y tuyo , y mas mercedes es-
pero yo (3) de su franca liberalidad.
ACTO SEXTO.
(1) Preguntó.
(2) Estan hablando.
(3) Y le da.
122
pagarás á la vieja que hoy ha puesto su vida
al tablero por tu servicio ? ¿ Cuál muger jamas
se vió en tan estrecha afrenta , como yo , que
en tornallo á pensar se me menguan ( 1 ) y va-
cian todas las venas de mi cuerpo de sangre?
Mi vida diera por menos precio , que ahora
daria este manto raido y viejo.
Parm . Tú dirás lo tuyo : entre col y col
lechuga. Subido [Link] escalon , mas adelan-
te te espero á la saya. Todo para tí , y no na-
da de que puedas dar parte. Pelechar quiere
la vieja : tú me sacarás á mí verdadero , y á
mi amo loco. No le pierdas la palabra , Sem-
pronio , y verás como no quiere pedir dine-
ro, porque es divisible.
Semp. Calla , hombre desesperado , que
te matará Calisto si te oye.
Cal. Madre mia , ó abrevia tu razon , ó
toma esta espada y mátame.
Parm . Temblando está el diablo , como
azogado : no se puede tener en sus pies : su
lengua le querria prestar para que hablase
presto no es mucha su vida : luto habremos
de medrar destos amores .
Celest. ¿ Espada , Señor , ó qué ? Espada
(1) Se amenguan.
123
mala mate á tus enemigos y á quien mal te
quiere ; que yo la vida te quiero dar con la
buena ( 1 ) esperanza que traygo de aquella que
tú mas amas.
Cal. ¿Buena esperanza , Señora ?
Celest. 1 Buena se puede decir , pues que-
da abierta la puerta para mi tornada ; y antes
me rescebirá á mí con esta saya rota , que á
otra con seda y brocado .
Parm. Sempronio , cóseme la boca , que
no lo puedo sufrir : encajado ha la saya.
Semp. Callarás , por Dios , ó echarte he
con el diablo? Que si anda rodeando su ves-
tido , hace bien , pues tiene dello necesidad :
que el abad de donde canta de alli se viste.
Parm . Y aun viste como canta ; y esta
puta vieja querria en un dia por tres pasos
desechar todo el pelo malo , cuanto en cin-
cuenta años no ha podido medrar.
Semp. ¿ Todo eso es lo que te castigó, y
el conoscimiento que teníades á la que te crió?
** Parm. Bien sufriré yo que pida y pele;
pero no todo para su provecho .
Semp. No tiene otra tacha sino ser co-
diciosa ; pero déjala , barde sus paredes , que
(1) Les.
(2) Esas .
(3) Fuegos.
125
hablas en daño de todos, y yo á ninguno ofen-
do. ¡Oh , intolerable pestilencia y mortal te
consuma , rijoso , envidioso , maldito ! ¿' To-
da esta es la amistad que con Celestina y con-
migo habias concertado ? Vete de aqui á ma-
la ventura .
Cal. Si no quieres , reyna y señora mia,
que desespere y vaya mi ánima condenada á
perpétua pena oyendo esas cosas , certifica-
me brevemente si no hubo buen fin tu ( 1 ) de-
manda gloriosa ; y la cruda y rigurosa mues-
tra de aquel gesto angélico y matador ; pues
todo es mas señal de odio que de amor.
Celest. La mayor gloria que al secreto
oficio de la abeja se da , á la cual (2 ) los dis-
cretos deben imitar , es que todas las cosas
por ella tocadas convierte en mejor de lo que
son. Desta manera me he habido con las za-
hareñas razones y esquivas de Melibea. Todo
su rigor traygo convertido en miel , su ira en
mansedumbre, su aceleramiento en sosiego.
Pues ¿á qué piensas que iba allá la vieja Ce-
lestina , á quien tú demas de su merescimien-
to magníficamente galardonaste, sino á ablan
dar su saña , sufrir su accidente , á ser escu-
(1) De tu.
(2) A la que.
10
126
do de tu ausencia , á rescebir en mi manto los
golpes , los desvios , los menosprecios y des-
denes que muestran aquellas ( 1 ) en los prin-
cipios de sus requerimientos de amor , para
que sea despues en mas tenida' su dádiva ?
Que á quien mas quieren , peor hablan ; y si
asi no fuese , ninguna diferencia habria en-
tre las públicas que aman , á las escondidas
doncellas : si todas dijesen sí á la entrada de
su primer requerimiento , en viendo que de
alguno eran amadas ; las cuales , aunque es-
tan abrasadas y encendidas de vivos (2) fue-
gos de amor , por su honestidad muestran un
frio esterior , un sosegado bulto , un apaci-
ble desvio, un constante ánimo y casto propó.
sito , unas palabras agrias (3) que la propia
lengua se maravilla del gran sufrimiento su-
yo, que la hacen forzosamente confesar el con-
trario de lo que siente. Asi que para que tú
descanses y tengas reposo , mientras te conta-
re por estenso el proceso de mi habla ( 4) y
la causa que tuye para entrar ; sabe , que el
fin de la razon ( 5 ) fue muy bueno.
(1) En habla.
(2) Un relox.
(3) Cuenta , cuenta.
Desbabado.
129
Celest. Oye , señor Calisto , y verás tu
dicha y mi solicitud qué obraron ; que en co-
menzando yo á vender y poner en precio mi
chilado , fue su madre de Melibea llamada pa-
ra que fuese á visitar una hermana suya, en-
ferma; y como le fuese ( 1 ) necesario ausen-
tarse , dejó en su lugar á Melibea para que
-lo aviniese.
Cal. ¡ O gozo sin par ; ó singular oportu-
nidad; ó oportuno tiempo ! ¡ Quién estuviera
alli debajo de tu manto , escuchando qué ha-
blaria sola , aquella en quien Dios tan estre
madas gracias puso !
Celest. Debajo de mi manto dices ? ¡ Ay
mezquina! Que fueras visto por treinta agn-
jeros que tiene , si Dios no lo mejora.
Parm. Sálgome afuera , Sempronio : ya
no digo nada , escúchatelo todo . Si este per-
dido de mi amo no midiese con el pensa-
miento cuantos pasos hay de aqui á casa de
Melibea , y contemplase en su gesto y consi-
derase como estaria aviniendo el hilado , to-
do el sentido puesto y ocupado en ella ; él
veria que mis consejos le eran mas saluda-
bles que estos engaños de Celestina .
(1) Fue.
130
Cal. ¿ Qué es esto, mozos ? Estoy yo escu-
chando atento, que me va la vida ; y vosotros
susurrais, como soleis, por hacerme mala obra
y enojo ? Por mi amor que calleis : morireis
de placer con esta señora , segun su buena
diligencia. Di , Señora , ¿ qué hiciste cuando
te viste sola?
Celest. Rescebí , Señor , tanta alteracion
de placer , que cualquier que me viera , me
lo conosciera en el rostro .
Cal. Agora la rescibo yo , cuanto mas
quien ante si contemplara tal imagen. Enmu-
descerías con la novedad incogitada ( 1 ) .
Celest. Antes me dió mas osadia á hablar
lo que quise , verme sola con ella. Abrí mis
entrañas ; dijele mi embajada , como penabas
tanto por una palabra de su boca salida en
favor tuyo para sanar un gran dolor. Y como
ella estuviese suspensa mirándome, espanta-
da del nuevo mensage , escuchando hasta ver
quién podia ser el que asi por necesidad de su
palabra penaba , ó á quien pudiese sanar su
lengua; en nombrando tu nombre atajó mis
palabras , y dióse en la frente una gran pal-
mada , como quien cosa de gran espanto hu-
(1) Incógnita.
131
biese oido : diciendo que cesase mi habla y me
quitase delante , si no queria hacer á sus ser-
vidores yerdugos de mi postrimeria ; agra-
vando mi osadia , llamándome hechicera , al-
cahueta , vieja falsa , barbuda , malhechora y
Otros muchos ignominiosos nombres , con cu-
yos títulos asombran á los niños de cuna. Y
en pós desto mil amortescimientos y desma-
yos , mil milagros y espantos , turbado el sen.
tido , bulléndole fuertemente los miembros
todos á una parte y á otra , herida de aque-
lla dorada flecha que del sonido de tu nom →
bre le tocó ; retorciendo el cuerpo , las ma-
nos enclavijadas , como quien se despereza,
que parescia que las despedazaba ; mirando
con los ojos á todas partes , acoceando con
los pies el suelo duro. E yo á todo esto arrin-
conada , encogida , callando , muy gozosa con
su ferocidad . Mientras mas basqueaba , mas
yo me alegraba; porque mas cerca estaba el
rendirse y su caida. Pero entre tanto que gas-
laba aquel espumajoso almacen su ira , yo no
dejaba los pensamientos estar vagos ni ocio-
sos ; de manera que tuve tiempo para salvar
lo dicho.
Cal. Eso me di , señora madre , que yo
he revuelto en mi juicio, mientras te escucho,
y no he hallado desculpa que buena fuese, ni
132
conveniente con que lo dicho se cubriese ni
colorase , sin quedar terrible sospecha de tu
demanda ; porque conozco ( i) tu mucho sa-
ber , que en todo me paresce mas que muger;
que como su respuesta tú prenosticaste , pro-
veiste con tiempo tu réplica . ¿ Qué mas hacia
aquella Tusca Adelecta (2 ) , ( cuya fama, sien-
do tú viva , se perdiera ) la cual tres dias an-
tes de su fin prenunció la muerte de su viejo
marido, y de dos hijos que tenia ? Ya creo lo
que se dice , que el género flaco de las hem-
bras es mas apto para las prestas cautelas
que el de los varones .
Celest. ¿ Qué, Señor ? Dije que tu pena era
mal de muelas , y que la palabra que della
queria , era una oracion que ella sabia muy
devota para ellas .
Cal. O maravillosa astucia ! ¡ O singular
muger en su oficio ; ó cautelosa hembra ; ó me.
lecina presta ; ó discreta en mensages ! ¿ Cuál
humano seso bastara á pensar tan alta mane-
ra de remedio ? De cierto creo , si nuestra
edad alcanzara aquellos pasados Eneas y Di-
do , no trabajara tanto Venus para atraer al
(1 ) Conozca.
(2) Muchos , atletas.
133
amor de su hijo a Dido ( 1 ) , haciendo tomar
á Cupido Ascánica forma para la engañar ;
antes por evitar prolijídad pusiera á tí por
medianera. Ahora doy por bien empleada mi
muerte, puesta en tales manos , y creeré que
si mi deseo no hubiere efecto , cual querria,
que no se pudo obrar mas segun natura en
mi salud. ¿ Qué os paresce , mozos ? ¿ Qué mas
se pudiera pensar ? ¿ Hay tal muger nascida
en el mundo ?
Celest. Señor, no atajes mis razones : dé-
jame decir, que se va haciendo noche. Ya sa-
bes que quien mal hace, aborresce la claridad ;
y yendo á mi casa podré haber algun mal en-
cuentro.
Cal. ¡ Qué, qué ! Sí , que hachas y pages
hay que te acompañen .
Purm. Si , si ; porque no fuercen á la ni-
ña. Tú 'irás con ella , Sempronio , que ha te-
mor de los grillos que cantan con lo escuro.
Cal. Dices algo , hijo Parmenico ?
Parm . Señor , que yo y Sempronio será
bueno que la acompañemos hasta su casa ,
que hace muy escuro (2).
(1) Lindo.
136
lla señora conoció ( 1 ) . Todos los sentidos
se (2 ) llagaron , todos acorrieron á él con sus
esportillas de trabajos ( 3 ) , cada uno lasti-
'mado (4) cuanto mas pudo : los ojos en ve-
lla , los oidos en oilla , las manos en tocalla .
Celest. ¿ Qué la has tocado , dices ?; Mu-
cho me espantas !
Cal. Entre sueños , digo .
Celest. ¿Entre sueños ?
A
Cal. Entre sueños la veo tantas noches ,
que temo no me acontezca como á Alcibia-
des , que soñó que se veia envuelto en el
manto de su amigá , y otro dia matáronlo ,
y no hubo quien lo alzase de la calle , ni cu-
briese sino ella con su manto ; pero en vida
ó en muerte , alegrë me scria vestir su ves-
tidura.
Celest. Asáz tienes penà ; pues cuando
los otros reposan en sus camas , preparas tú
el trabajo para sufrir otro dia. Esfuerzate, Se-
ñor , que no hizo Dios á quien desamparase :
da espacio á tu deseo : toma este cordon , que
si yo no me muero , ya te daré á su ama .
Cal. ¡O nuevo huesped! ¡ oh bienaventu-
(1) Conocí.
(2) Se le.
(3) Trabajo.
(4) Le lastimó,
137
rado cordon, que tanto poder y merescimien-
to tuviste de ceñir aquel cuerpo, que no soy
digno de servir ! ¡ O nudos de mi pasion , vo-
sotros enlazastes mis deseos ! ¿ Decidme ( 1 ) ,
si os hallastes presentes en la desconsolada
respuesta de aquella á quien vosotros servis
é yo adoro , y por mas que trabajo noches y
dias , no me vale ni aprovecha ?
Celest. Refran viejo es : quien menos pro-
cura , alcanza mas bien . Pero yo te haré pro-
curando conseguir , lo que siendo negligen-
te no habrias. Consuélate , Señor , que en una
hora no se ganó Zamora ; pero no por eso
desconfiaron los combatientes.
Cal. ¡ Oh desdichado ! Que las ciudades
estan con piedras cercadas , y á piedras, pie-
dras las vencen ; pero esta mi señora tiene el
corazon de acero . No hay metal que con él
pueda ; no hay tiro que lo melle. Pues poned
escala (2 ) en su muro. Unos ojos tiene con
que echa saetas , una lengua de reproches y
desvíos ; el asiento tiene en parte que á me-
dia legua no le pueden poner cerco. '
Celest Calla , Señor; que el buen atre-
vimiento de un solo hombre ganó á Troya.
(1) Decid.
(2) Escalas.
138
No desconfies que una muger pueda ( 1 ) ga-
nar á otra. Poco has tratado mi casa : no sa-
bes bien lo que yo puedo.
Cal. Cuanto dijeres , Señora , te quiero
creer; pues tal joya como esta me trujiste.
¡O mi gloria , y ceñidero de aquella angélica
cintura! Yo te veo , y no lo creo. ¡ Oh cordon,
cordon ! ¿Fuisteme tú enemigo ( 2 )? Dí lo cier-
to . Si lo fuiste , yo te perdono , que de los
buenos es propio las culpas perdonar. No lo
creo que si me fueras contrario , no vinie-
ras tan pronto á mi poder , salvo si vienes á
desculparte. Conjúrote , que me respondas,
por la virtud del gran poder que aquella se-
ñora sobre mí tiene.
Celest. Cese (3) ya, Señor, ese devanear,
que me tienes cansado de escucharte , y al
cordon roto de tratarlo.
Cal. ¡O mezquino de mí ! Que asaz bien
me fuera del cielo otorgado , que de mis bra-
zos fueras hecho y tejido , y no de seda como
erés, porque ellos gozaran cada dia de rodear
y ceñir con debida reverencia aquellos miem
bros que tú , sin sentir ni gozar de la gloria,
(1) Puede.
(2) Fuésteme enemigo?
(3) Cesa.
139
siempre tienes abrazados. ¡ Oh qué secretos
habras visto de aquella escelente imagen !
Celest. Mas verás tú y con mas sentido,
si no le pierdes hablando lo que hablas.
a
Cal. Calla , Señora , que él y yo nos en-
tendemos. ¡ O mis ojos ! Acordaos como fuis-
teis ( 1 ) causa y puerta por donde fue mi co-
razon llagado , y que aquel es visto hacer da-
ño ( 2 ) que da la causa . Acordaos que sois'
deudores de la salud : remirad la melecina
que os viene hasta casa.
Semp. Señor , por holgar con el cordon,
no querrás gozar de Melibea.
Cal. ¿ Qué loco , desvariado , ataja sola-
ces , como es ese (3) ?
Semp. Que mucho hablando matas á tí y
á los que te oyen ; y asi perderás la vida y
el seso. Cualquier que te falte , basta para
quedarte á escuras . Abrevia tus razones , da-
rás lugar á las de Celestina.
Cal. ¿ Enójote , madre , con mi luenga
razon , ó está borracho este mozo ?
Celest. Aunque no lo esté , debes , Se-
ñor , cesar tu razon , dar fin á tus luengas
(1) Fuestes.
(2) El daño.
(3) ¿ Cómo es eso ?
140
querellas. Trata al cordon ( 1 ) , como cordon,
porque sepas hacer diferencia de habla, cuan-
do con Melibea te veas : no haga tu lengua
iguales la persona y el vestido.
Cal. i Oh mi Señora , mi madre , mi con .
soladora ! Déjame gozar deste ( 2 ) mensagero.
de mi gloria. ¡ O lengua mia ! ¿ por qué te im-
pides en otras, razones , dejando de adorar
presente la escelencia de quien por ventura
jamás verás en tu poder ? Oh mis manos, ¡ con
qué atrevimiento , con cuán poco acatamien-
to teneis y tratais ( 3 ) la triaca de mi llaga !
Ya no podrán empecer las yerbas , que aquel
crudo caxquillo traia envueltas en su cruda
punta (4 ) : seguro estoy ; pues que quien dió
la herida dará la cura ( 5) . ¡ O tú , Señora,
alegria de las viejas mugeres , gozɔ de las mo-
zas , descanso de los fatigados como yo ! No
me hagas mas penado con tu temor , que me
hace mi vergüenza : suelta la rienda á mi con-
templacion , déjame salir por las calles con
esta joya ; porque los que me vieren , sepan
(1) Fayciones.
Deesas.
(3) Dándoles.
(4) Natura.
(5) Embistiéndolas.
144
güentos y unturas , y aguas fuertes , posturas
blancas y coloradas , que por evitar prolijidad
no las cuento. Pues la que todo esto halló he-
cho , mira si meresce de un triste hombre co-
mo yo ser servida.
Celest. Bien te entiendo, Sempronio. Dé-
jalo , que él caerá de su asno ( 1 ) y acabará.
Cal. En la que toda natura se remiró por
la hacer perfecta : que las gracias que en to-
das repartió , las juntó en ella. Alli hicieron
alarde (2) cuanto mas acabadas pudieron alle-
garse, porque conosciesen los quel'a viesen ( 3) ,
cuanta era la grandeza de su pintor . Sola una
poca de agua clara con un ebúrneo peyne bas-
ta para esceder á las nascidas en gentileza . Es-
tas son sus armas ; con estas mata y vence; con
estas me cautivo , con estas me tiene ligado y
puesto en dura cadena.
Celest. Calla ya, no te fatigues ; que mas
aguda es la lima que yo tengo , que fuerte esa
cadena que te atormenta. Yo la cortaré con
ella , porque tú quedes suelto . Por ende , da-
me licencia , que es muy tarde , y déjame lle-
var el cordon , porque , como sabes , tengo
dél necesidad .
(1 ) Asna.
(2) Alardes.
Las viesen .
145
Cal. ¡O desconsolado de mi ! La fortuna
adversa me sigue junta : que contigo , ó con
el cordon , ó con entrambos quisiera yo´´estar
acompañado esta noche luenga y escura . Pero
pues no hay bien cumplido en esta penosa vi-
da , venga entera la soledad . Mozos , mozos .
Parm. Señor.
Cal. Acompañad esta ( 1 ) Señora hasta
su casa , y vaya con ella tanto placer y ale-
gria , cuanta conmigo queda tristeza y so-
ledad .
Celest. Quede Dios contigo: mañana será
mi vuelta , donde mi manto y la respuesta ver-
nan en un punto ( 2); pues hoy no hubo tiem-
po : y sufrete , Señor, y piensa en otras cosas.
Cal. Eso no , que es heregia olvidar á
aquella por quien la vida me aplace.
15 ft 61
(1) Acompañá.
(2) unpunto. (1)
146
ARGUMENTO
ACTO SETPIMO.
(1) Vos,
148
paladar , nunca pensais que teneis ni habeis
de tener necesidad dellos , nunca pensais en
enfermedades , nunca pensais que os puede
esta florecilla de juventud faltar. Pues mira,
amigo , que para tales necesidades como es-
tas , buen acorro es una vieja conoscida , ami-
ga , madre y mas que madre ; buen meson pa-
ra descansar sano , buen hospital para sanar
enfermo , buena bolsa para necesidad , bue-
na arca para guardar dinero en prosperidad ,
buen fuego de invierno , rodeado de asado-
res , buena sombra de verano , buena taberna
para comer y beber. ¿ Qué dirás , loquillo , á
todo esto ? Bien sé que estás confuso por lo
que hoy has hablado : pues no quiero mas de
tí , que Dios no pide mas del pecador de ar-
repentirse y enmendarse. Mira á Sempronio,
yo le hice hombre , de Dios en ayuso ; querria
que fuésedes como hermanos , porque estando
bien con él , con tu amo y con todo el mundo
lo estarias. Mira que es bien quisto , diligen-
te , palaciano ( 1 ) , servidor , gracioso , quiere
tu amistad ; cresceria vuestro provecho dán-
doos el uno al otró la mano. Pues sabes que
es menester que ames , si quieres ser amado;
(1) Palanciano.
149
que no se toman truchas á bragas enjutas. Ni
te lo debe Sempronio de fuero : simpleza es
no querer amar , y esperar de ser amado : lo-
cura es pagar la amistad con odio.
Parm . Madre , mi segundo yerro te con-
fieso , y con perdon de lo pasado , quiero que
ordenes lo porvenir; pero con Sempronio me
parece que es imposible sostener amistad , Él
es desvariado , yo mal sufrido , conciértame
esos amigos.
Celest. Pues no era esta ( 1 ) tu condicion.
Parm. A la mi fe mientras mas fuere cres-
ciendo , mas la primera paciencia me olvida-
ra : no soy el que solia , y asi mesmo Sempro-
nio no hay ni tiene en qué me aproveche.
Celest. El cierto amigo en la cosa incier-
ta se conosce , en las adversidades se prueba:
entonces se allega , y con mas deseo visita la
casa que la fortuna próspera desamparó . ¿ Qué
te diré , hijo , de las virtudes del buen amigo?
No hay cosa mas amada ni mas rara : ningu-
na carga rehusa. Vosotros sois iguales : la pa-
ridad de las costumbres y la semejanza de los
corazones es la que mas la sostiene . Cata , hi-
jo mio , que si algo tienes , guardado te está:
(1) Esa.
150
sabe tú ganar mas, que aquello ganado lo ha-
llaste. Buen siglo haya aquel padre que lo
trabajó. No te se puede dar hasta que vivas
mas reposado y vengas en edad cumplida.
•Parm. ¿ A qué llamas reposado , tia ?
Celest. Hijo , á vivir por tí : á no andar
por casas agenas , lo cual siempre andarás,
mientras no te supieres aprovechar de tu ser-
vicio ; que de lástima que hube de verte roto,
pedí hoy ( 1 ) el manto , como viste , á Calisto:
no por mi manto ; pero porque estando el sas-
tre en casa y tú delante sin sayo, te le diese.
Asi que , no por mi provecho ( como yo senti
que dijiste), mas por (2 ) el tuyo; que si esperas ·
al ordinario galardon destos galanes , es tal,
que en lo que en diez años sacarás , atarás en
la manga . Goza tú mocedad , el buen dia , la
buena noche ; el buen comer y beber , cuan-
do pudieres haberlo no lo dejes , piérdase lo
que se perdiere ; no llores tú la hacienda que :
tu amo heredó, que esto te llevarás deste mun-
do , pues no lo ( 3) tenemos mas de por nues-
tra vida: ¡ O hijo Parmeno ! ( que bien te pue-
do decir hijo , pues tanto tiempo te crié ) to-
(1) Manto.
(2) Tuyo.
(3) No le.
151
ma mi consejo , pues sale con limpio deseo de
verte en alguna honra. ¡ O cuán dichosa me
hallaria , en que tú y Sempronio estuviésedes
muy conformes , muy amigos y hermanos en
todo ; en viéndoos venir á mi pobre casa á
holgar y á verme , y aun á desenojaros con
sendas mochachas .
Parm . ¿ Mochachas , madre mia ?
Celest. A la hé ( 1 ) , mochachas digo , que
viejas harto me soy yo. Cual se la tiene Sem-
pronio ,, y aun sin haber tanta razon , ni te-
nerle tanta aficion como á tí ; que de las en-
trañas me sale cuanto te digo.
Parm. Señora , no vives engañada.
Celest. Y aunque lo viva , no me pena
mucho , que tambien lo hago por amor de
Dios , y en verte solo en tierra agena , y mas
por aquellos huesos de quien te me encomen-
dó; que tú serás hombre y vernás en conos-
cimiento verdadero , y dirás : la vieja Celes-
tina bien me aconsejaba.
Parm. Y aun agora lo siento , aunque soy
mozo : que aunque hoy vias que aquello de-
cia , no era porque me paresciese mal lo que
tú hacias ; pero porque via que le aconsejaba
(1) A lafe. `
152
yo lo cierto , y me daba malas gracias . Pero
de aqui adelante demos tras él; haz de las tu .
yas que yo callaré ; que ya tropecé en no creer-
te cerca deste negocio con él.
Celes. Cerca deste ( 1 ) y de otros trope-
zarás y caerás , mientras no tomares mis con-
sejos , que son de amiga verdadera.
Parm . Ahora doy por bien empleado el
tiempo que siendo niño te serví ; pues tanto
fruto trae para la mayor edad. Rogaré (2 ) á
Dios por el alma de mi padre que tal tutriz
me dejó , y de mi madre que á tal muger me
encomendó.
Celest. No me la nombres , hijo , por Dios,
que se me hinchen los ojos de agua . Y ¿ tuve
yo en este mundo otra tai amiga ? ¿ Otra tal
compañera? ¿Tal aliviadora ( 3 ) de mis trabajos
y fatigas? ¿ Quién suplia mis faltas ? ¿ Quién
sabia mis secretos , á quién descubria mi co-
razon ? ¿ Quién era todo mi bien y mi descan-
so , sino tu madre , mas que mi hermana y co-
madre? Oh qué graciosa era ! ¡ Oh que des-
envuelta , limpia y varonil ! Tan sin pena ni
temor se andaba á media noche de cimenterio
(1) ™ Destos.
(2) Y rogaré.
(3) Aliviador.
153
en cimenterio , buscando aparejos para nues-
tro oficio , como de dia. Ni dejaba cristianos ,
ni moros , ni judios , cuyos enterramientos no
visitaba : de dia los acechaba ( 1 ) , de noche
los desenterraba. Asi se holgaba con la noche
escura , como tú con el dia claro : decia que
aquella era capa de pecadores . Pues maña ,
¿ nó tenia con todas las otras gracias ? Una co-
sa te diré , porque veas qué madre perdiste ,
aunque era para callar ; pero contigo todo pa-
sa. Siete dientes quitó á un ahorcado con unas
tenacicas de pelar cejas , mientras yo le des-
calcé los zapatos. ¿ Pues entrar en un cerco?
Mejor que yo y con mas esfuerzo , aunque yo
tenia harto buena fama : mas que agora que
por mis pecados todo se olvidó con su muer-
te. ¿ Qué mas quieres ; sino que los mismos
diablos la habian miedo ? Atemorizados y es-
pantados los tenia con las turbadas voces que
les daba asi era dellos conoscida , como tú
en tu casa: tumbando venian unos sobre otros
á su llamado: no le osaban décir mentira , se-
gun la fuerza con que los apremiaba. Despues
que la perdí , jamas les oi verdad.
Parm . ( No la medre Dios mas á esta vie-
་་
(1) Asechaba .
154
ja , que ella me da placer con estos loores de
sus palabras . )
Celest. ¿ Qué dices , mi honrado Parmeno,
mi hijo , y mas que hijo ? r
Parm. Digo que¿cómo tenia esa venta-
ja mi madre , pues las palabras que ella y tú
decíades , eran todas unas ?
Celest. ¿ Cómo ; y desto te ( 1 ) maravi-
llas ? ¿ No sabes que dice el refran , que mu-
cho va de Pedro á Pedro ? Aquella gracia de
mi comadre no la alcanzamos ( 2) todas. ¿ No
has visto en los oficios unos buenos y otros
mejores ? Asi era tu madre , que Dios haya:
la primera ( 3 ) de nuestro oficio, y por tal era
de todo el mundo conoscida y querida ; asi
de caballeros , como de clérigos , casados , vie-
jos , mozos y niños . ¿ Pues mozas y doncellas?
Asi rogaban á Dios por su vida , como de sus
mismos padres. Con todos tenia que hacer,
con todos hablaba: si saliamos por la calle,
cuantos topábamos eran sus ahijados ; que fue
su principal oficio partera diez y seis años.
Asi que, aunque tú no sabias sus secretos por
la tierna edad que habias , agora es razon que
(1) Lo.
(2) Yo me espanto .
156
ya ( 1 ) ; y aun la una la levantaron que era
Bruja , porque la hallaron de noche con unas
candelillas cogiendo tierra de una encrucija-
da , y la tuvieron medio dia en una escalera
en la plaza puesta, y uno como rocadero pin-
tado en la cabeza. Pero no fue nada : algo
han de sufrir los hombres en este triste mun-
do para sustentar sus vidas y honras : y mira
en cuan poco lo tuvo con su buen seso , que
ni por eso dejó dende en adelante de usar me-
jor (2 ) de su oficio . Esto ha venido por lo que
decias del perseverar en lo que una vez se
yerra. En todo tenia gracia ; que en Dios y
en mi consciencia , aunque en ( 3 ) aquella es-
calera estaba (4 ) , parescia que á todos los de
abajo no tenia en una blanca , segun su me-
neo y presencia. Asi que los que algo son , y
valen y saben , como ella , son tambien los
que ( 5) mas presto yerran . Verás quien fue
Vergilio, y que tanto supo ; más ya habrás oi-
do como estuvo en un cesto colgado de una
torre , mirándolo toda Roma ; pero por eso
(1) La.
(2) Allá.
(3) Hizo.
Faldetas.
161
rás si te quiere bien quien te visita á tales ho-
ras : déjame mirarte á toda voluntad ( 1 ) , que
⚫ me huelgo.
Areus. Paso, madre , no llegues á mí,
que me haces coxquillas , y provócasme á reir,
y la risa acresciéntame el dolor.
Celest. ¿ Qué dolor , mis amores ? ¿ Búr-
laste por mi vida conmigo?
Areus. Mal gozo vea de mí , si burlo; sino
que ha cuatro horas que muero de la madre,
que la tengo subida en los pechos , que me
quiere sacar deste mundo : que no soy tan
viciosa como piensas .
Celest. Pues dame lugar , tentaré : que
aun algo sé yo deste mal por mi pecado , que
cada una se tiene su madre , y zozobras della.
Areus. Mas arriba la siento sobre el es-
tómago.
Celest. Bendigate Dios , y señor san Mi-
guel , ángel ( 2 ) , ¡ y qué gorda y fresca estás !
¡ Qué pechos y qué gentileza ! Por hermosa te
tenia hasta agora viendo lo que todos podian
ver; pero agora te digo que no hay en la ciu-
dad tres cuerpos tales como el tuyo , en cuan-
to yo conozco. No paresce que hayas quince
(1) Gozar.
(2) Hortolano.
(3) · Tu. babot sliDN
(4) Al mundo .
163
á muchas hacer , y lo que á mi siempre me
aprovecha , te diré : porque como las calida-
des de las personas son diversas , asi las me-
dicinas ( 1 ) hacen diversas sus operaciones y
diferentes. Todo el olor fuerte es bueno , asi
como de póleo , ruda , enciensos (2) , humo
de plumas de perdiz , de romero, dé mosque-
te , de incienso recebido con mucha diligen-
cia , aprovecha y afloja el dolor, y vuelve po-
co á poco la madre á su lugar. Pero otra cosa
hallaba yo siempre por mejor (3) que todas;
y esta no te la quieró (4) decir , pues tan sanc-
ta te me haces.
"
Areus. ¿ Qué , por mi vida , madre ? Ves-
me penada , y encúbresme la salud ?
Celest. Anda , que bien me entiendes ; no
te hagas boba. Į
Areus. Ya , ya : mala landre me mate,
si te entendia; pero ¿ qué quieres que haga?
Sabes que se partió ayer aquel mi amigo com
su capitan á la guerra : ¿ habíale de hacer
ruindad ?
Celest. Verás , ¡ y qué daño , y qué gran
ruindad ! Heste alem X
(1) Melecinas.
(2) Asensios.
(3) Mejor que.
No te quiero.
164
Areus. 3 Por cierto , sí seria ; que me da
todo lo que he menester , tiéneme honrada ,
favoréceme , y trátame como si fuese su señora.
Celest. Pero aunque todo eso sea , mien-
tras no parieres , nunca te faltará este mal de
ahora , de lo cual él debe ser causa ; y si no
crees en dolor , cree en color , y verás lo que
viene de su sola compañia.
Areus. No es sino mi mala ( 1) dicha : mal-
dicion mala mis padres me echaron . Qué ¿ es-
tá ya por probar todo eso ? Pero dejemos es-
to (2 ) , que es tarde , y dime , já qué fue tu
venida (3)?
Celest. Ya sabes lo que de Parmeno te hu-
be dicho : quéjaseme que aun ver no le quie-
res : no sé por qué ( 4 ) , sino porque sabes que
lo quiero yo bien , y le tengo por hijo. Pues
por cierto de otra manera miro yo á tus (5)
cosas; que hasta tus vecinas me parescen bien ,
y se me
7 alegra el corazon cada vez que las
veo , porque sé que hablan (6 ) contigo. 4
Areus. No vives , tia señora , engañada.
(1) Er mala.
(2) Eso.
(3) Buena venida. [Link].
(4) Porque no.
(5) Yo tus.
(6) Se hablan contigo.
165
Celest. No lo sé , á las obras creo , que
las palabras de valde las venden donde quie-
ra ; porque el amor nunca se paga sino con
puro amor, y las obras con obras. Ya sabes el
deudo que hay entre ti y Elicia , la cual tiene
Sempronio en mi casa: Parmeno y él son com-
pañeros , sirven á este señor que tú conosces,
y por quien tanto favor podrás tener. No me
niegues ( 1 ) lo que tan poco hacer te cuesta.
Vosotras parientas , ellos compañeros : mira
como viene mejor medido , que lo ( 2 ) que-
remos : aquí viene conmigo; verás , si quieres
que suba.
Areus. ¡ Amarga de mí , si nos ha oido!
Celest. No , que abajo queda : quiérole
hacer subir resciba tanta gracia que le co-
nozcas y hables , y muestres buena cara. Y si
tal te paresciere , goce él de ti , y tú dél , que
aunque él gane mucho , tú no pierdes nada.
Areus. Bien tengo , Señora , conoscimien
to como todas tus razones , estas y las pasa-
das, se enderezan en mi provecho ; pero ¿ có-
mo quieres que haga tal cosa , que tengo á
quien dar cuenta , como has oido , y si soy
sentida , matarme ha ? Tengo vecinas envidio-
(1) No niegues.
(2) Lo que.
166
sas ; luego lo dirán. Asi que , aunque no haya
mas de perdello , será mas que ganaré ( 1 ) en
agradar al que me mandas.
Celest. Eso que temes , yo lo proveí pri-
mero , que muy paso entramos.
Areus. No lo digo por esta noche, sino
por otras muchas .
Celest. ¿ Cómo , desas eres ? ¿ Desta mane-
ra te tratas ? Nunca tú harás cosa (2) con so-
brado . Ausente le has miedo , ¿ qué harias sí
estuviese en la ciudad ? En dicha me cabe,
que jamas ceso de dar consejo (3 ) á bobos,
y todavia hay quien yerre ; pero no me mara-
villo , que es grande el mundo , y pocos los
esperimentados . ¡ Ay , ay , hija ! ¿ત Si vieses el
saber de tu prima , y cuánto le (4) ha apro-
vechado mi crianza y consejo , y qué gran
maestra está; y aun que no se halla ella mal
con mis castigos : que uno en la cama y otro
en la ( 5) puerta , y otro que sospira por ella ,
en su casa se precia de tener ; y con todos
cumple , Y á todos muestra buena cara , y to-
dos piensan que son muy queridos , y cada
(1) Ganar. , #
( 2) Casa.
(3) Consejos.
(4) Qué tanto le. la ek
(5) En la sa.
167
uno piensa que no hay otro , y que él solo es
el privado , y él solo es el que le da lo que ha
menester? ¿Y tú temes que con dos que ten-
gas , que las tablas de la cama lo han de des-
cubrir? ¿ De una sola gotera te mantienes? No
te sobrarán muchos manjares : no quiero ar-
rendar tus escamochos. Nunca uno me agra-
dó, nunca en uno puse toda mi aficion . Mas
pueden dos ; mas cuatro , y mas dan y mas
tienen , y mas hay en que escoger. No hay co-
sa mas perdida , hija , que el mar que no sa-
be sino un horado ; si aquel le tapan , no sa-
brá adonde se esconder ( 1 ) del gato. Quien no
tiene sino un ojo, mira á cuanto peligro anda.
Una ánima sola ni canta ni llora ; un frayle
solo pocas veces le encontrarás por la calle;
una perdiz sola por maravilla vuela ; un man-
jar solo contino , presto pone hastío ; una
golondrina no hace verano ; un testigo solo
no es entera fe ; quien sola una ropa tiene,
presto la envejece. ¿ Qué quieres , hija , deste
número de uno ? Mas inconvenientes te diré
del , que años tengo á cuestas. Ten siquiera
dos , que es compañia loable ; como tienes dos
orejas , dos pies , dos manos , dos ojos , y dos
(1) Lo trujo.
169
sé que no le querrás matar , y aun conozco
que él te parece tal , que no será malo para
quedarse acá esta noche en casa,
Areus. Por mi vida , madre , que tal no
sea (1). Jesú, no me lo mandes.
Parm. Madre mia , por amor de Dios , que
no salga yo de aqui sin buen concierto , que
me ha muerto de amores su vista : ofréscele
cuanto mi padre te dejó para mí : dile que le
darás cuanto tengo. Ea , díselo , que me pa-
resce que no me quiere mirar.
Ja Areus. ¿ Qué te dice ese señor á la oreja?
¿ Piensa que tengo de hacer nada de lo que
pides (2)?
Celest. No dice , hija , sino que se huel-
ga mucho con tu amistad , porque eres perso-
na tan honrada en quien cualquier beneficio
cabrá bien. Llégate acá , negligente , vergon
zoso , que quiero ver para cuanto eres , an-
tes ( 3) que me vaya : retózala en esa ( 4) cama.
dreus. No será él tan descortés , que en-
tre en lo vedado sin licencia.
Celest. ¿ En cortesias y licencias estás?
(1) Se haga.
(2) Pide.
(3) Ante.
Esta.
170
No espero mas aqui : yo fiadora que tú ama-
nezcas sin dolor, y él sin color : mas como es
un putillo , gallillo , barbiponiente , entiendo
que en tres noches no se le mude la cresta ( 1 ) .
Destos me mandaban á mí comer en mi tiem
po los médicos de mi tierra , cuando tenia me-
jores dientes.
Areus. Ay , Señor mio , no me trates de
tal manera : ten mesura por cortesía ; mira
las canas de aquella vieja honrada que estan
presentes. Quítate allá , que no soy de aque-
llas que piensas : no soy de las que pública-
mente estan á vender sus cuerpos por dinero,
Asi goce de mí , de casa me salga , si hasta
que Celestina mi tia sea ida , á mi ropa tocas.
Celest.¿Qué es eso (2 ) , Areusa ? ¿ Qué
son esas (3) estrañezas y esquividad ? ¿ Estas
novedades y retraimientos? Paresce, hija , que
no sé yo qué cosa es esto ; que nunca vi estar
un hombre con una muger juntos. Que jamas
pasé por ello , ni gocé de lo que gozas. Y que
no sé lo que pasau , y lo que dicen y hacen .
¡ Guay de quien tal oye como yo ! Pues aví-
sote de tanto que fui errada como tú , y tuve
(1) Miedo.
173
llevabas, que la habias renovado siete veces.
Celest. No te maravilles , hija , que quien
en muchas partes derrama su memoria , en
ninguna la puede tener. Pero dime si tornará.
Elic. Mire , si tornará. Tiénete dada una
manilla de oro en prendas de tu trabajo; ¿y
no habia de venir?
Celest. * ¿La de la manilla es ? Ya sé por
quién dices. ¿Por qué tú no tomabas el apa-
rejo , y comenzabas á hacer algo ? Pues en
aquellas tales te habias de avezar y de pro-
bar::i¡ de cuántas veces me lo has visto hacer!
Si no , ahi te estarás toda tu vida hecha bes-
tia sin oficio ni renta ; y cuando seas de mi
edad llorarás la holgura de ahora: que la mo-
cedad ociosa acarrea la vejez arrepentida
y trabajosa. Hacíalo yo mejor cuando tu a-
buela , que Dios haya , me mostraba este ofi-
cio , que á cabo de un año sabia mas que
ella.
Elic. No me maravillo , que muchas ve-
ces , como dicen , al maestro sobrepuja el
buen discípulo , y no va esto sino en la gana
con que se aprende. Ninguna sciencia es bien
empleada en el que no la tiene aficion yo
le tengo á este oficio odio , tú mueres tras
ella.
Celest. Tú te lo dirás todo . Pobre vejez
13
174
quieres. ¿Piensas que nunca has de salir de
mi lado?
Elic. Por Dios , dejemos enojo , y al
tiempo el consejo. Hayamos mucho placer.
Mientras hoy tuviéremos de comer , no pen-
semos en mañana . Tan bien se muere el que
mucho allega , como el que pobremente vive,
y el doctor como el pastor , y el papa como
el sacristan , y el señor como el siervo, y el de
alto linaje como el de bajo , y tú con tu ofi-
cio como yo sin ninguno : no habemos de vi-
vir siempre : gocémonos y holguémonos ( 1 ),
que la vejez pocos la ven , y de los que la
ven ninguno murió de hambre . No quiero
en este mundo sino dia y vito , y parte en
paraiso ; que aunque los (2) ricos tienen me-
jor aparejo para ganar la gloria que quien
poco tiene , no hay ninguno ( 3 ) contento, no
hay quien diga , harto tengo : no hay ningu
no que no trocase ( 4 ) mi placer por sus dine-
ros. Dejemos cuidados agenos , y acostémo-
nos , que es hora : que mas me engordará un
buen sueño sin temor, que cuanto tesoro hay
en Venecia.
(1 ) Gocemos y kolguemos.
(2) Aunque los.
(3) Ningun.
(4) Alguno con quien trocase.
175
ARGUMENTO
ACTO OCTAVO
(1) Y vase.
(2) Halló.
:
176
es de dia claro , en ver entrar luz por entre
las puertas. ¡ Oh traidor de mí ! ¡ En qué gran
falta he caido con mi amo ! De mucha pena
soy digno : ¡ oh qué tarde es !
Areus. ¿Tarde ?
Parm. Y muy tarde.
Areus. Pues asi goce de mi ánima , que
no se me ha quitado el mal de la madre. No
sé cómo puede ( 1) ser.
Parm. ¿ Pues qué quieres , mi vida?
Arcus. Que hablemos en mi mal.
Parm. Señora , si lo hablado no basta,
lo que mas es necesario me perdona , por-
que es ya mediodia. Si voy mas tarde , no
seré bien rescebido de mi amo : yo verné ma-
ñana y cuantas veces despues mandares; que
por eso hizo Dios un dia tras otro , porque
lo que en uno no bastase , se cumpliese en
otro. Y aun porque mas nos veamos , resci-
ba de tí esta gracia , que te vayas hoy á las
doce del dia á comer con nosotros á su casa
de Celestina.
Areus. Que me place , de buen grado. Ve
con Dios , junta tras tí la puerta.
Parm. A Dios te quedes. ¡ Oh placer sin-
(1) Pueda.
177
gular ; oh singular alegria ! ¿Cuál hombre es,'
ni ha sido mas bienaventurado que yo? ¿Cuál
mas dichoso y bienandante , que un tan es-
celente don sea por mí poseido ; y cuan pres
to pedido, tan presto alcanzado ? Por cierto,
si las traiciones desta vieja con mi corazon
yo pudiese sufrir, de rodillas habia de andar
á la complacer. ¿ Con qué pagaré yo esto?
¡ Oh alto Dios! ¿A quién contaria yo este go
zo ; á quién descubriria tan gran secreto; á
quien daré yo parte de mi gloria ? Bien me
decia la vieja , que de ninguna prosperidad
es buena la posesion sin compañia. El pla-
cer no comunicado, no es placer. ¿ Quién sen-
tiria esta mi dicha , como yo la siento? A Sém-
pronio veo á la puerta de casa : mucho ha
madrugado, Trabajo tengo con mi amo , si es
salido fuera : no será , que no es acostum-
brado ; pero como agora no anda en su seso,
no me maravillo que haya pervertido su cos-
tumbre.
Semp. Parmeno hermano , si yo supiese
aquella tierra , donde se gana el sueldo dur-
miendo , mucho haria por ir allá , que no da-
ria ventaja á ninguno : tanto ganaria como o-
tro cualquiera ( 1 ). ¿Y cómo , holgazan , des-
4
(1) 4 A rascar los pies.
(2) Corrumpas.
(3) Envuelvas.
(4) Licuor.
(5) Si , que ,
179
me querria , sino que no puedo. Ya todos
amamos , el mundo se va á perder. Calisto á
Melibea , yo á Elicia , tú de envidia has bus-
cado con quien perder ese poco de seso que
tiones.
Parm. Luego locura es amar, y yo soy
loco y sin seso ! Pues si la locura fuese ( 1 )
dolores , en cada casa ( 2) habria voces .
Semp. * Segun tu opinion, si eres : que yo
te he oido dar consejos vanos á Calisto , y
contradecir á Celestina en cuanto hablaba (3);
y por impedir mi provecho y el suyo , huelgas
de no gozar tu parte, Pues don villano ( 4) ,
murmurador, á las manos mehas venido don-
de te podré dañar , y lo haré. ‹ :
CA Parm. No, es , Sempronio ; verdadera
fuerza y poderio dañar y empescer; mas apro-
vechar y guarescer , y mayor ( 5 ) quererlo ha-
cer, Yo siempre te tuve por hermano : no se
cumpla por Dios en tí lo que dicen que pe-
queña causa desparte conformes amigos. Muy
mal me tratas , no sé de donde nasce este ran-
(1) Fuesen. 1
(2) En casa.
(3) Habla .
(4) Pues á las manos , don villano.
Muy mayor.
180
cor. No me indignes, Sempronio, con tan las-
timeras razones . Cata , que es muy rara la pa-
ciencia que agudo baldon no penetre y tras-
pase.
Semp. No digo mas en esto , sino que se
echo otra sardina para el mozo de caballos ,
pues tú tienes amiga.
Parm. Estás enojado ; quiérote sufrir,
aunque mas mal me trates ; pues dicen que
ninguna humana pasion es perpétua ni du
rable.
Semp. Mas maltratas tú á Calisto , acon-
sejando á él lo que para ti huyes , diciendo
que se aparte de amar á Melibea , hecho ta-
blilla de meson , que para si no tiene abrigo
y dálo á todos. Oh Parmeño ! Agora podrás
ver cuán facil cosa es reprehender vida age-
na , y cuán duro guardar cada cual la suya!
No digo mas , pues tú eres testigo ; y de aqui
adelante veremos cómo te has , pues ya tienes
tu escudilla como cada cual. Si tú mi amigo
fueras, en la necesidad que de tí tuve me habias
de favorescer, y ayudar á Celestina en mi pro-
vecho , y no hincar un clavo de malicia á ca-
da palabra. Sabe que como la hez de la taber-
na despide á los borrachos , asi la adversidad
ó necesidad al fingido amigo ; luego se des-
cubre el falso metal dorado por encima.
181
Parm . Oido lo habia decir , y por espe
riencia lo veo , nunca venir placer sin con-
traria zozobra en esta triste vida : á los ale-
gres , serenos y claros soles , nublados es-
curos y pluvias vemos suceder : á los solaces
y placeres , dolores y muertes los acompa-
ñan ( 1 ): á las risas y deleites , llantos y llo-
ros y pasiones mortales los siguen : finalmen-
te , á mucho descanso y sosiego , mucho pe-
sar y tristeza. ¿Quién podría ( 2) tán alegre
venir como yo agora ? ¿ Quién tan triste rece-
bimiento padescer? ¿Quién verse, como yo me
ví , con tanta gloria alcanzada con mi queri-
da Areusa? ¿Quién caer della , siendo tan mal
tratado tan presto , como yo de tí? Que no
me has dado lugar á podértelo decir (3) cuan-
to soy tuyo , cuanto te he de favorescer en
todo, cuanto soy arrepiso de lo pasado, cuan-
tos consejos y castigos buenos he rescebido
de Celestina en tu favor y provecho , y de
todos : como pues este juego de nuestro amo
У Melibea está en nuestras manos ( 4) , pode-'
mos agora medrar , ó nunca.
Semp. Bien me agradan tus palabras , si
(1) Ocupan .
(2) Podra.
(3) Poderte decir.
Nos está entre las manos.
182
tales tuvieses las obras , á las cuales espero
para haberte de creer. Pero por Dios que
me digas , ¿ qué es eso que dijiste de Areusa?
Paresce que conoces tú á Areusa , su prima
de Elicia.
Parm. Pues qué es todo el placer que
traygo , sino haberla alcanzado ?
Semp. ¡ Cómo se lo dice el bobo ( 1 )! De
risa no puede hablar : ¿ á qué llamas haberla
alcanzado ? ¿Estaba en alguna ( 2 ) ventana ,
qué es esto (3) ?
Parm. A ponerla en duda si queda (4)
preñada ó no,
Semp. , Espantado me tienes : mucho pue-
de el contino trabajo; una continua gotera
horadará una piedra.
Parm. Verás que tan contínua ( 5 ) , que
ayer lo pensé y ya la tengo por mia...
Semp. La vieja anda por ahí,
Parm. ¿En qué lo vés ?
Semp... Que ella me habia dicho, que te
queria mucho y que te la haria haber. Di-
choso fuiste, no heciste sino llegar y recau
(1) Al bobo.
(2) A alguna.
(3) Eso.
(4) Quedase.
(5) Contino.
183..
dar ; por esto dicen : mas valę á quien Dios
ayuda , que á quien mucho madruga ; pero
tal padrino tuviste.
Parm. Di madrina , que es mas cierto;
asi que , quien á buen arbol se arrima, bue-
na sombra le cobija. Tarde fui ( 1 ); pero tem;
prano recaudé. ¡ Oh hermano ! ¿Qué te con-
taria de sus gracias de aquella muger , de su
habla , y hermosura de su cuerpo? Pero que-
de para mas oportunidad.
Semp. ¿ Puede ser sino prima, de Elicia?
No me dirás tú tanto (2) , cuanto estotra no
tenga mas : todo lo creo; pero ¿ qué te cues-
ta? હૈં hasle dado algo?
ifParm. No cierto ; mas aunque hubiera,
era bien empleado ; de todo bien es capaz
En tanto son las tales tenidas , cuanto caro
son compradas : tanto valen cuanto cuestan:
nunca mucho costó poco , sino á mí esta se
ñora. A comer la convidé para casa de Celes-
tina , y si te place vamos todos allá.
Semp. ¿Quién , hermano?
Parm . Tú y ella , y allá está la vieja y
Elicia : habremos placer. I
Semp. ¡Oh Dios ! ¡ y cómo me has ale-
(1 ) Fue.
(2) No dirás tanto.
184
grado! Franco eres , nunca te faltaré. Como
te tengo por hombre, como creo que Dios te
ha de hacer bien , todo el enojo que de tus
pasadas hablas tenia , se me ha tornado en
amor. No dudo ya tu confederacion con nos-
otros ser la que debe. Abrazarte quiero, sea-
mos como hermanos , vaya el diablo para
ruin : sea lo pasado cuestion ( 1 ) de san Juan,
y asi paz para todo el año , que las iras de
los amigos siempre suelen ser reintegracion
del amor. Comamos y holguemos , que nues-
tro amo ayunará por todos.
Parm. ¿Y qué hace el desesperado?
Semp. Alli está tendido en el estrado
cabe la cama , donde le dejaste anoche; que
ni ha dormido (2 ), ni está despierto. Si allá
entro, ronca : si me salgo , canta ó devanea:
no le tomo tiento , si con aquello pena ó
descansa .
Parm. ¿Qué dices ? ¿Y nunca me ha lla-
mado, ni ha tenido memoria de mí?
Semp. No se acuerda de sí , ¿ acordarse
ha de ti?
Parm. Aun hasta en esto me ha corrido
buen tiempo. Pues asi es, mientras recuerda,
(1) Quistion.
(2) Ni ha dormido , ni.
185
quiero enviar la comida á que la aderescen.
Semp. ¿ Qué has pensado enviar para
que aquellas loquillas te tengan por hombre
cumplido , bien criado y franco ?
Parm. En casa llena , presto ( 1 ) se ade-
reza la cena : de lo que hay en la despensa
basta para no caer en falta. Pan blanco, vino
de Morviedro (2 ), un pernil de tocino, y mas
seis pares de pollos que trajeron estotro dia
los renteros de nuestro amo; que si los pidie-
se , haréle creer que los ha comido : y las
tórtolas que mandó para hoy guardar , diréle
que hedian ; tú serás testigo. Ternemos ma-
nera como á él no haga mal lo que dellas co-
miere , y nuestra mesa esté como es razon .
Y allá hablarémos mas largamente en su da-
ño y nuestro provecho con la vieja cerca des-
tos amores.
Semp. Mas dolores : que por fe tengo que
de muerto ó loco no escapa esta vez . Pues
que asi es, despacha, subamos á ver qué hace.
Cal. En gran peligro me veo:
En mi muerte no hay tardanza ;
Pues que me pide el deseo
Lo que me niega esperanza .
(1 ) Pronto.
(2) Monviedro,
186
Parm. Escucha , escucha , Sempronio,
trobando ( 1 ) nuestro amo.
Semp. ¡Oh hideputa , y qué trobador!
El gran Antipater sidonio , el gran poeta Ovi-
dio , á los cuales de improviso se les venian
las razones metrificadas á la boca.
Parm . Sí , sí , de esos es : trobará el dia-
blo ; está debaneando entre sueños.
↓ Cal. Corazon , bien se te emplea
Que penes y vivas triste ;
Pués tan presto te venciste
Del amor de Melibea.
Parm. ¿No digo yo que troba?
Cal. ¿Quién habla en la sala ? Mozos.
Parm. Señor.
Cal. Es muy de noche? ¿ Es hora de
acostar?
Parm. Mas ya es , señor , tarde para le-
vantar.
Cal. ¿Qué dices, loco ? ¿ Toda la noche
es' pasada ?
Parm. Y aun harta parte del dia.
Cal. Di, Sempronio : ¿ miente ese desva-
riado que me hace creer que es de dia ?
Semp. Olvida , señor, un poco á Meli-
(1) Está.
187
bea , y verás la claridad : que con la mucha
que en su gesto contemplas , no puedes ver
de encandilado , como perdiz con la calde-
ruela.
Cal. a Agora te creo (1 ) que tañen á Misa .
Daca mis ropas , iré á la Magdalena , rogaré
á Dios que enderesce ( 2 ) á Celestina , y pon-
ga en corazon á Melibea mi remedio , ó dé
fin en breve á mis tristes dias.
Semp. No te fatigues tanto ; no lo quie-
ras todo en una hora , que no es de discre-
tos desear con grande eficacia lo que se pue-
de tristemente acabar. Si tú pides que se con-
cluya en un dia lo que en un año seria harto,
no es mucha tu vida.
Cal. Quieres decir que soy como el mo-
zo del escudero gallego .
Semp. No mande Dios qué tal cosa yo
diga , que eres mi señor : y mas desto sé , que
como me galardonas el buen consejo , me cas-
tigarias lo mal hablado. Aunque dicen , que
no es igual la alabanza del servicio ó buena
habla, como la reprehension y pena de lo mal
hecho ó hablado.
Cal. No sé quien te avezó tanta filoso-
fia , Sempronio.
(1) Lo creo.
(2) Aderece.
188
Semp. Señor, no es todo blanco aquello
que de negro no tiene semejanza , ni es todo
oro cuanto amarillo reluce. Tus acelerados
deseos , no medidos con razon , hacen pares-
cer claros mis consejos . Quisieras tú ayer que
trajeran á la primera habla amanojada y en-
vuelta en su cordon á Melibea ; como si hu-
bieras enviado por otra cualquier mercadu-
ria á la plaza , en que no hubiera mas trabajo
de llegar y pagarla. Da , señor, alivio al co-
razon , que en poco espacio de tiempo no ca-
be gran bienaventuranza . Un golpe solo ( 1)
no derriba un roble. Apercíbete con sufri-
miento, porque la prudencia es cosa loable, y
el apercibimiento resiste al (2 ) fuerte combate,
Cal. Bien has dicho , si la calidad de mi
mal lo consintiese.
Semp. ¿ Para qué , señor, es el seso, si la
voluntad priva á la razon?
Cal. ¡ Oh loco , loco! dice el sano al do-
liente. Dios te dé salud : no quiero consejo,
ni esperarte mas razones , que mas avivas y
enciendes las llamas que me consumen. Yo
me voy solo á Misa , y no tornaré á casa has-
ta que me llameis , pidiéndome albricias de
(1) Aposentados.
(2) Espacio de.
(3) Gentileza.
14
190
Semp. Dije , señor , á Parmeno , que fue-
se por una tajada de diacitron.
Parm. Hela aqui , señor.
Cal. Daca.
Semp. Verás qué engullir hace el diablo:
entero lo quiere tragar por mas apriesa hacer.
Cal. El alma me ha tornado. Quedaos á
Dios, ( 1 ) hijos ; esperad la vieja, é id por bue-
nas albricias.
Parm. Allá irás con el diablo tú y ma-
los años , y en tal hora comieses el diacitron,
como Apuleyo el veneno que lo convirtió en
asno.
ARGUMENTO
ACTO NOVENO.
Acá,
) forverme.
(2
195
porque quien la miel trata , siempre se le
apega della. Pues de noche en invierno , no
hay tal escalentador de cama ; que con dos
jarrillos destos que beba cuando me quiero
acostar, no siento frio en toda la noche : des-
to aforro todos mis vestidos cuando viene la
Navidad; esto me calienta la sangre ; esto me
sostiene contino en un ser ; esto me hace an-
dar siempre alegre ; esto me para fresca . Des-
to vea yo sobrado en mi casa , que nunca te-
meré el mal año : que un cortezon de pan ra-
tonado me basta para tres dias . Esto quita la
tristeza del corazou , mas que el oro y el co-
rak: esto da esfuerzo al mozo y al viejo fuer-
za , pone color al descolorido , corage al co-
barde , al flojo diligencia ; conforta los cele
bros , saca el frio del estómago , quita el he
dor del aliento , hace potentes los frios ( 1 ),
hace sufrir los afanes de las labranzas , á los
cansados segadores hace sudar toda agua ma-
la , sana el romadizo y las muelas , sostiénese
sin heder en la mar , lo cual no hace el agua.
Mas propiedades te diria dello , que todos te-
neis cabellos : asi que no sé quien no se goce
en mentarlo. No tiene sino una tacha , que lo
(1) Hé asco.
197
sino que hay ojos que de lagañas se pagan ( 1).
Santiguarme quiero de tu necedad y poco co-
noscimiento. ¡Oh quién estuviese de gana pa-
ra disputar contigo su hermosura y gentileza!
¿Gentil es Melibea ? Entonces lo es , enton-
ces acertarán , cuando andan ( 2 ) á pares los
diez mandamientos : aquella hermosura por
una moneda se compra de la tienda. Por cier-
to , que conozco yo en la calle donde ella vi-
ve cuatro doncellas , en quien Dios mas re-
partió su gracia , que no en Melibea ; que si
algo tiene de hermosura es por buenos ata-
vios que trae, Ponedlos á un palo , tambien .
direis que es gentil . Por mi vida , que no lo
digo por alabarme ; mas creo que soy tan her-
mosa como vuestra Melibea.
Areus. Pues no la has visto como yo ,
hermana mia : Dios me lo demande , si en
ayunas la topases , si aquel dia pudieses co-
mer de asco. Todo el año se está encerrada
con mudas de mil suciedades ; por una vez
que haya de salir donde pueda ser vista , en-
viste su cara con hiel y miel , con unas tos-
tadas y higos pásados , y con otras cosas que
por reverencia de la mesa dejo de decir. Las
(1) Agradan.
Anden.
198
riquezas las hacen á estas hermosas y ser ala-
badas , que no las gracias de su cuerpo ; que
asi goce de mí , unas tetas tiene para ser don-
'cella , como si tres veces hubiese parido. No
parescen sino dos grandes calabazas, El vien-
tre no se le he visto ; pero juzgando por
lo otro , creo que lo tiene tan flojo , como
una vieja de cincuenta años. No sé qué se ha
visto Calisto , porque deja de amar á otras
que mas ligeramente podria haber , y con
quien él mas, se holgase , sino que el gusto
dañado muchas veces juzga por dulce lo a-
margo.
Semp. Hermana , parésceme aqui que ca-
da bulionero alaba sus agujas ; que lo contra-
rio ( 1 ) deso se suena por la ciudad.
Areus. Ninguna cosa es mas lejos de la
verdad que la vulgar opinion ; y nunca ale-
gre vivirás si por voluntad de muchos te ri-
ges , porque estas cosas son conclusiones ver-
daderas , que cualquier cosa que el vulgo
piensa es vanidad ; lo que habla , falsedad ; lo
que reprueba , es bondad ; lo que aprueba,
maldad. Y pues este es su mas cierto uso y
costumbre , no juzgues la bondad y hermosu-
(1) El contrario.
199
ra de Melibea por esto ( 1 ) ser la que afirmas.
Semp. Señora, el vulgo parlero no per-
dona las tachas de sus señores ; y asi yo creo
que si alguna tuviese Melibea , ya seria des-
cubierta de los que con ella mas que nosotros
tratan. Y aunque lo que dices concediese ; Ca-
listo es caballero, Melibea hijadalgo : asi que
los nascidos por linage escogido ( 2) , búscanse
unos á otros. Por ende no es de maravillar,
que ame antes á esta que á otra,
Areus. Ruin sea quien por ruin se tiene:
las obras hacen linage , que al fin todos so-
mos hijos de Adan y Eva. Procure de ser ca-
da uno bueno por sí, y no vaya á buscar en
la nobleza de sus pasados la virtud.
Celest. Hijos , por mi vida , que cesen (3)
esas razones de enojo ; y tú , Elicia , que te
tornes á la mesa y dejes esos enojos.
Elic. Con tal que mala pro me hiciese:
con tal que rebentase en comiéndolo . ¿Habia
yo de comer con ese malvado , que en mi ca-
ra me ha porfiado que es mas gentil su an-
drajo de Melibea , que yo ?.
Semp. Calla , mi vida, que tú la com-
(1) Eso.
(2) Escogidos.
(3) Ya.
200
paraste: toda comparacion es odiosa : tú te
tienes ( 1 ) la culpa , y no yo .
Areus. Ven , hermana , á comer , no ha-
gas agora ese placer á estos locos porfiados:
si no levantarme he yo de la mesa.
Elic . Necesidad de complecerte me hace
contentar á ese enemigo mio , y usar de vir-
tud (2 ) con todos." ,
Semp. He , he , he.
Elic ¿ De qué te ries ? De mal cáncer sea
comida esa boca desgraciada y enojosa.
Celest. No le respondas , hijo, si no nan-
ca acabarémos. Entendamos en lo qué hace
á nuestro caso. Decidme, ¿ cómo quedó Ca-
listo? ¿ Cómo le dejastes ? ¿ Cómo os pódistes
entrambos descabullir dél ?
› Parm. Allá fùe á la ( 3) maldicion echan-
do fuego , desesperado, perdido, medio loco,
á misa á la Magdalena , á rogar á Dios que
té dé gracia que puedas bien roer los huesos
destos pollos , y protestando de no volver á
casa hasta oir que eres venida con Melibea
en tu arremango. Tu saya y manto , y aun
mi sayo , cierto está lo otro vaya y venga.
Cuándo lo dará no lo sé.
(1) Tú tienes.
(2) Virtudes.
(3) Con la.
201
Celest. Sea cuando fuere : buenas son
mangas pasada la pascua. Todo aquello ale-
gra que con poco trabajo se gana ; mayor-
mente viniendo de parte de donde tan poca
mella hace ; de hombre tan rico, que con los
salvados de su casa podria yo salir de lace-
ria , segun lo mucho le sobra, No les duele á
los tales lo que gastan , segun la causa por
que lo dan : no lo sienten con el embebesei-
miento del amor, no les pena , no ven , no
oyen : lo cual yo juzgo por otros que he co-
noscido menos apasionados y metidos en es-
te fuego de amor, que á Calisto veo. Que ni
comen , ni beben, ni rien , ni lloran, ni duer-
men , ni velan , ni hablan , ni callan , ni pe-
nan , ni descansan , ni estan contentos , ni se
quejan , segun las perplexidades ( 1 ) de aque-
lla dulce y fiera llaga de sus corazones ; y si
alguna cosa destas la natural necesidad les
fuerza á hacer , estan en el acto tan olvida-
dos , que comiendo se olvida la mano de lle-
var la vianda á la boca. Pues si con ellos ha-
blan , jamas conviniente respuesta vuelven .
Alli tienen los cuerpos , y con sus amigas los
corazones y sentidos. Mucha fuerza tiene el
(1) La perplexidad.
202
amor no solo la tierra , mas aun las mares
traspasa , segun su poder. Igual mando tiene
en todo género de hombres : todas las difi-
cultades quiebra. Ansiosa cosa es , temerosa
y solicita : todas las cosas mira en derredor:
asi que si vosotros buenos enamorados habeis
sido , juzgaréis , yo decir verdad.
Semp. Señora , en todo concedo con tu
razon , que aqui está quien me causó andar
hecho otro Calisto , perdido el sentido , can-
sado el cuerpo , la cabeza vana , los dias mal
durmiendo ; las noches todas velando, dando
alboradas , haciendo momos , saltando pare-
des , poniendo cada dia la vida al tablero, es-
perando toros, corriendo caballos, tirando ( 1)
barra , echando (2) lanza , cansando amigos ,
quebrando espadas , haciendo escalas , vis-
tiendo armas , y otros mil autos (3) de ena-
morado : haciendo coplas , pintando motes,
sacando invenciones ; pero todo lo doy por
bien empleado , pues tal joya gané.
Elic. Mucho piensas que me tienes ga-
nada; pues hágote cierto , que no has vuelto
la cabeza , cuando está en casa otro que mas
(1) La.
(2) La.
(3) Actos .
203
quiero , mas gracioso que tú , y aun que no
anda ( 1 ) buscando como me dar enojo : á
cabo de un año que me vienes á ver , tarde y
con mal.
Celest. Hijo , déjala decir , que devanea:
mientras mas de eso la oyeres (2 ) , mas se con-
firma en tu amor. Todo es porque habeis aqui
alabado á Melibea : no sabe otra cosa en que
os lo pagar, sino en decir eso ; y creo que no
ve la hora de haber comido para lo que yo
me sé. Pues esotra su prima , yo la conozco.
Gozad vuestras frescas mocedades , que quien
tiempo tiene, y mejor lo espera , tiempo vie-
ne que se arrepiente : como yo hago agora
por algunas horas que dejé perder , cuando
moza , cuando me preciaban ( 3 ), cuando me
querian ; que ya , mal pecado , caducado he,
nadie me quiere , ¡ que sabe Dios mi buen de-
seo ! Besaos y abrazaos , que á mí no ine que-
da otra cosa sino gozarme de vello. Mientra
á la mesa estais , de la cinta arriba todo se
perdona : cuando seais á parte, no quiero po-
ner tasa ; pues que el rey no la pone. Yo sé
por las mochachas que nunca de importunos
(1) Ande.
(2) Oyereis.
(3) Preciaba ,
204
os acusen ; y la vieja Celestina mascará de
dentera con sus botas encias las migajas de los
manteles. Bendigaos Dios , ¡ cómo lo reis y hol-
gais, putillos, loquillos, traviesos ! En esto ha-
bia de parar el ñublado de las cuestioncillas
que habeis tenido : mirá no derribeis la mesa.
Elic. Madre , á la puerta llaman . El so-
laz es derramado.
Celest. Mira , hija , quien es : por ventu-
ra será quien lo acresciente y allegue.
Elic. O la voz me engaña , ó es mi pri-
ma Lucrecia.
Celest. Abrela , y entre ella , y buenos
años ; pues aun á ella ( 1 ) algo se le entiende
desto que aqui hablamos ; aunque su mucho
encerramiento le impide el gozo de su mo-
cedad.
Areus. Asi goce de mí , que es verdad ,
que estas que sirven á señoras , no gozan de
deleyte ( 2 ) , ni conoscen los dulces premios
de amor. Nunca tratan con parientas ni con
iguales á quien puedan hablar tú por tú : con
quien digan , ¿qué cenaste ? ¿ estás preñada?
¿cuántas gallinas crias ? llévame á merendar á
tu casa ; múestrame á tu enamorado : ¿ cuánto
(1) Que.
15
206
tos son sus beneficios y pagos : obliganse á
darles marido, quítanles el vestido : la mejor
honra que en sus casas tienen , es andar he-
chas callejeras de dueña en dueña con sus
mensages á cuestas, Nunca oyen sus nombres
propios de la boca dellas, sino puta acá, puta
acullá ; ¿ á dó vas tiñosa ? ¿ Qué hiciste , be-
llaca ? ¿Por qué comiste esto , golosa ? ¿Cómo
fregaste la sarten , puerca ? ¿ Por qué no lim-
piaste el manto , sucia ? ¿ Cómo dijiste esto,
necia? હું Quién rompió el plato , desenliña-
da ( 1 )? ¿ Quién perdió (2) el paño de manos,
ladrona ? A tu rufian lo habrás dado , mal-
vada. Ven acá , mala muger , la gallina haba-
da no paresce ; pues búscala presto , si no en
la primera blanca de tu soldada la contaré. Y
tras esto mil chapinazos , pellizcos , palos y
" azotes. No hay quien las sepa contentar ; no
hay quien (3 ) pueda sufrillas. Su placer es dar
voces , su gloria (4) reñir : de lo mejor hecho,
menos contentamiento muestran . Por esto, ma-
dre , me he querido mas (5) vivir en mi pe-
(1) Desaliñada,
(2) ¿Cómofaltó.
(3) Ni quien.
(4) Es.
He querido mas.
207
queña casa , exenta y señora , que no en sus
ricos palacios sojuzgada y captiva.
Celes. En tu seso has estado , bien sabes
lo que haces. Que los sabios dicen , que vale
mas una migaja de pan con paz , que toda la
casa llena de viandas con rencilla . Mas agora
cese esta razon , que entra Lucrecia .
Lucrec. Buena pro os haga , tia , y á la
compaña. Dios bendiga tanta gente y tan hon-
rada.
Celest. ¿Tanta , hija ? ¿ Por mucha has es-
ta ? Bien paresce que no me conosciste en mi
prosperidad , hoy ha veinte años . ¡ Ay, quien
me vido y quien me ve agora ! ¡ No sé cómo
no quiebra su corazon de dolor ! Yo vi , mi
amor, á esta mesa , donde agora estan tus pri-
mas sentadas , nueve mozas de tus dias , que
la mayor no pasaba de diez y ocho años , y
ninguna habia menor de catorce. Mundo es,
pase , ande su rueda , rodee sus arcaduces,
unos llenos y otros vacios. Ley es de fortuna,
que ninguna cosa en un ser mucho tiempo per
manesce , su orden es mudanzas . No puedo
decir sin lágrimas la mucha honra que enton-
ces tenia : que pues por mis pecados y mala
dicha poco á poco ha venido en diminucion; y
como declinaban mis dias , asi se disminuia y
amenguaba mi provecho. Proverbio es anti-
208
guo , que cuanto en el mundo es ( 1 ) , crece ó
descrece: todo tiene sus límites, todo tiene sus
grados. Mi honra llegó á la cumbre , segun
quien yo era ; de necesidad es que (2) se de-
mengüe y se abaje , cerca ando de mi fin . En
esto veo que me queda poca vida ; pero bien
sé que subi para decender , florescí para se-
carme , gocé para entristecerme , nascí para
vivir , viví para crecer, crecí para envejescer,
envejescí para morirme. Y pues esto antes de
agora me consta , sufriré con menos pena mi
mal , aunque del todo no pueda despedir el
sentimiento , como sea de carne sensible (3)
formada.
Lucrec. Trabajo ternias ( 4 ), madre , con
tantas mozas , que es un ganado muy penoso
de guardar .
Celest. ¿Trabajo , mi amor ? Antes des-
canso y alivio. Todas me obedescian , todas
me honraban , de todas era acatada , ningu-
na salia de mi querer , lo que yo decia era lo
bueno , á cada cual daba cobro . No escogian
mas de lo que yo les mandaba (5) : cojo , ó
(1) Habia.
(2) A apretarme.
(3) Cosa á derechas.
210
Semp. Espantados nos tienes con tales co-
sas como nos cuentas desa religiosa gente y
benditas coronas. Sé que ( 1 ) no serian todos.
Celest. No , hijo : ni Dios lo mande que
yo tal cosa levante ; que muchos viejos devo-
tos habia con quien yo poco medraba , y aun
que no me podian ver; pero creo que de envi-
dia de los otros que me hablaban. Como la cle-
recia era grande, habia de todo (2): unos muy
castos , otros que tenian cargo de mantener
á las de mi oficio ; y aun todavia creo que no
faltan. Y enviaban sus escuderos y mozos á
que me acompañasen ; y apenas era llegada á
mi casa , cuando entraban por mi puerta mu-
chos pollos y gallinas , ansarones (3) , perdi-
ces , tórtolas , perniles de tocino , tortas de
trigo , lechones ; cada cual como lo rescebia
de aquellos diezmos de Dios , asi lo venian
luego á registrar, para que comiese yo y aque-
llas sus devotas. Pues & vino ? ¿ No me sobra-
ba de lo mejor que se bebia en la ciudad? Ve-
nido de diversas partes : de Mónviedro ( 4) , de
Luque , de Toro , de Madrigal , de san Mar-
tin y de otros muchos lugares , y tantos , que
(1 ) Sí que.
(2) Todos.
(3) Anadones.
De Martos.
211
aunque tengo la diferencia de los gustos y sa-
bor en la boca , no tengo la diversidad de sus
tierras en la memoria ; que harto es que una
vieja como yo, en oliendo cualquier vino di-
ga de donde es. Paes otros curas sin renta : no
era ofrecido el bodigo , cuando en besando el
feligrés la estola , era del primer boleo en mi
casa. Espesos como piedras á tablado entraban
mochachos cargados de provisiones por mi
puerta. No sé como puedo vivir cayendo de
tal estado .
Arcus. Por Dios , pues somos venidas á
haber placer, no llores , madre , ni te fatigues,
que Dios lo remediará todo.
Celest. Harto tengo, hija , que llorar acor-
dándome de tan alegre tiempo , y tal vida co-
mo yo tenia : y cuan servida era de todo el
mundo , que jamas hubo fruta nueva , de que
yoprimero no gozase que otros supiesen si era
nascida. En mi casa se habia de hallar si para
algúna preñada se buscase.
Semp. Madre , ningun provecho trae á la
memoria del buen tiempo , si cobrar no se
puede , antes tristeza : como á tí agora que
nos has sacado el placer de entre las manos.
Alcese la mesa , irnos hemos á holgar , y tú
darás respuesta á esta doncella que aqui es
venida.
212
Celest. Hija Lucrecia , dejadas estas ra-
zones querria que me dijeses , á qué fue ago-
ra tu buena venida ,
Lucrec. Por cierto ya se me había olvi-
dado mi principal demanda y mensage con la
memoria dese tan alegre tiempo , como has
contado. Asi me estuviera un año escuchán-
dote sin comer, pensando en aquella vida bo-
na (1 ) que aquellas mozas gozarian , que me
paresce y semeja que estoy yo agora en ella.
Mi venida , señora , es lo que tú sabrás : pe-
dirte el ceñidero. Demas desto , te ruega mi
señora sea de tí visitada , y muy presto; por-
que se siente muy fatigada de desmayos y do-
lor del corazon .
Celest. Hija , destos dolorcillos tales , mas
es el ruido que las nueces. Maravillada soy,
sentirse del corazon muger tan moza.
" Lucrec. ( Asi te arrastren , traydora , co-
mo tú no sabes lo que es . Hace la vieja fal-
sa sus hechizos y vase ; despues hácese de
nuevas. )
Celest. t ¿ Qué dices , hija ?
? Lucrec. Madre , que vamos presto , y me
des el cordon.
Celest. " Vamos , que yo lo llevo.
(1) Buena,
213
ARGUMENTO
АСТО DÉCIMO.
(1). Descubrir,
(2) f Sé me sea .
(3) Procedia .
215
cando ser otro mi dolor , que no el que me
atormenta. Però ¿ cómo lo podré hacer , lasti-
mándome tan cruelmente el ponzoñoso boca-
do , que la vista de su presencia de aquel ca-
ballero me dió ? ¡ Oh género femíneo ( 1) , en-
cogido y fragil ! ¿ Por qué no fue tambien á
las hembras concedido poder descubrir su
congojoso y ardiente amor , como á los va-
rones ? Que ni (2 ) Calisto viviera quejoso, ni
yo penada.
1. Lucrec . Tia , detente un poquito cabe la
puerta (3 ), entraré á ver con quien está ha-
blando mi señora . Entra , entra , que consi-
go lo ha.
Melib. Lucrecia , echa esa antepuerta. O
vieja sabia y honrada , tú seas bien venida.
¡Qué te paresce , cómo ha querido mi dicha ,
y la fortuna lo ha rodeado (4), que yo tuvie-
se de tu saber necesidad , para que tan presto
me hubieses de pagar en la mesma moneda el
beneficio que por ti me fue demandado para
ese gentil hombre que curabas con la virtud
de mi cordon !
(1) Feminino.
Ni mi.
Esta puerta.
Ha rodeado.
216
Celest. ¿ Qué es , Señora , tu mal , que
asi muestras las señas de tu tormento en las
coloradas colores de tu gesto ?
Melib. Madre mia , que comen ( 1 ) este
corazon serpientes dentro de mi cuerpo.
Celest. ( Bien está asi lo queria yo. Tú
me pagarás , doña loca , la sobra de tu ira.)
Melib. ¿Qué dices ? ¿ Has sentido en ver-
me alguna causa , de donde mi mal proceda ?
Celest. No me has , Señora , declarado la
calidad del mal , ¿ y quieres que adeviñe la
causa ? Lo que yo digo es , que rescibo mu-
cha pena de ver triste tu graciosa presencia.
Melib. Vieja honrada, alégramela tú; que
grandes nuevas me han dado de tu saber.
Celest. Señora, el sabidor solo es Dios (2);
pero como para salud y remedio de las en-
fermedades fueron repartidas las gracias en
las gentes de hallar las melecinas , dellas por
esperiencia, dellas por arte , dellas por na-
tural instinto, alguna partecica alcanzó esta
pobre vieja ; de la cual al presente podrás ser
servida.
Melib. ¡ Oh qué gracioso y agradable me
es oirte ! Saludable es al enfermo la alegre
(1) Des.
218
ponen, que las que fructificando ya se mudan ;
muy mejor se despide el nuevo pecado , que
aquel que por costumbre antigua cometemos
cada dia. La tercera , si procedió de algun
cruel pensamiento , que asentó en aquel lu-
gar. Y esto sabido , verás obrar mi cura. Por
ende cumple que al médico como al confesor
se hable toda verdad abiertamente.
Melib. Amiga Celestina , muger bien sa-
bia y maestra grande : mucho has abierto el
camino , por donde mi mal te pueda especi-
ficar. Por cierto tú lo pides, como muger bien
esperta en curar tales enfermedades. Mi mal
es de corazon : la izquierda teta es su apo-
sentamiento , tiende sus rayos á todas partes.
Losegundo es nuevamente nascido en mi cuer-
po ; que no pensé jamas que podria dolor pri-
var el seso , como este hace : túrbame la cara,
quítame el comer, no puedo dormir, ningun
género de risa querria ver. La causa ό pensa
miento , pues es la final ( 1 ) cosa por tí pre-
guntada de mi mal , esta no sabré decirte; por-
que ni muerte de deudo , ni pérdida de tem-
porales bienes , ni sobresalto de vision, ni sue-
ño desvariado , ni otra cosa puedo sentir fue-
(1) Calisto.
(2) Pues que.
El dolor.
Será.
220
mas me acrescientas y multiplicas la pena y
pasion. O tus melecinas son de polvos de infa-
mia y licor de corrupcion , confacionadas con
otro mas crudo dolor que el que de parte del
paciente se siente , ó no es ninguno tu saber.
Porque si lo uno ó lo otro no te impidiese,
cualquiera remedio otro dirias sin temor, pues
te pido lo muestres , quedando libre mi honra.
Celest. Señora , no tengas por nuevo ser
mas fuerte de sufrir al herido la ardiente ter-
mentina ( 1 ) , y los ásperos puntos que lasti-
man lo llagado y doblan la pasion , que no la
primera lision que dió sobre sano. Pues si tú
quieres ser sana, y que te descubra la punta
de mi sutil aguja sin temor , haz para tus ma-
nos y pies una ligadura de sosiego: para tus
ojos una cobertura de piedad : para tu lengua
un freno de silencio : para tus oidos unos al-
godones de sufrimiento y paciencia ; y verás
obrar (2) la antigna maestra destas llagas .
Melib. ¡ Oh cómo me muero con tu dila-
tar ! Dí por Dios lo que quieres ( 3) : haz lo
que supieres , que no podrá ser tu remedio
tan áspero , que iguale con mi pena y tormen-
(1) Trementina.
A la,
(3) Quisieres .
221
to. Agora toque en mi honra ; agora dañe mi
fama ; agora lastime ini cuerpo ; aunque sea
romper mis carnes para sacar mi dolorido co❤
razon, te doy ( 1 ) mi fe ser segura , y si sien-
to alivio bien galardonada.
Lucrec. ( El seso tiene perdido mi seño-
ra : gran mal ha ( 2 ) : captivádola ha esta he-
chicera. )
Celest. ( Nunca me ha de faltar un diablo
acá y allá escapóme Dios de Parmeno , tó-
pome con Lucrecia..)
""
? Melib. ¿Qué dices , madre ? ¿ Qué te ha❤
blaba esta ( 3) moza? Suive
Celest. No le oí nada ; pero diga lo que
dijere , sabe que no hay cosa mas contraria
en las grandes curas delante los animosos ci-
rujanos ( 4 ) , que los flacos corazones; los
cuales con su gran lástima , con sus doloro-
sas hablas , con sus sensibles meneòs( 5) ponen
temor al enfermo , hacen que desconfian; (6)
de la salud , y al médico enojan y›turban , y
of z
Ne 20
"
(1) Do.
(2 ) Hay .
(3) Esa.
(4) -Zurugianos.…
(5) Sentibles ameneos.
(6) Desconfie. romod (1)
16
222
la turbacion altera la mano , y rige sin orden
la aguja. Por donde se puede conoscer claro,
que es muy necesario para tu salud , que no
esté persona delante: asi que la debes mandar
salir ; y tú, hija Lucrecia , perdona.
Melib. Salte fuera presto.
Lucrec. Ya , ya , todo es perdido : ya me
salgo , Señora.
Celest. Tambien me da osadia tu gran
pena , ver cómo con ( 1 ) tu sospecha has ya
tragado alguna parte de mi cura ; pero toda-
via es necesario traer mas clara meleciná , y
mas saludable descanso de casa de aquel ca-
ballero Calisto.
Melib. * Calla , por Dios, madre: no tray-
gas de su casa cosa para mi provecho ; ni le
nombres aqui. ་་་
- Celest. " Sufre , Señora , con paciencia,
que es el primer punto y principal: no se quie-
bre ; si no todo nuestro trabajo es perdido.
Tu llaga es grande , tiene necesidad de áspe-
ra cura ; y lo duro con duro se ablanda mas
eficazmente. Y dicen los sabios , que la cura
del lastimero médico deja mayor señal, y que
nunca peligro sin peligro se vence. Ten pa-
(1) En lo mejor.
(2) Alegro.
225
que de todo esto te dé libre. ( 1 ).
Melib. ¿ Cómo se llama ?
Celest. No te lo oso decir.
Melib. Dí , no temas.
Celest. Calisto . ¡ Oh por Dios, señora Me-
libea ! ¿Qué poco esfuerzo es este ? ¿Qué des -
eaescimiento ? ¡ Oh mezquina yo ! Alza la ca-
beza. ¡Oh malaventurada vieja ! ¡ En esto han
de parar mis pasos ! Si muere, matarme han?
aunque viva , seré sentida ; que ya no se po
drá sufrir de no publicar su mal , y mi cura.
Señora mia Melibea, angel mio , ¿ qué has sen-
tido? ¿ Qué es de tu habla graciosa ? ¿ Qué es
de tu color alegre ? Abre tus claros ojos . Lu-
crecia , Lucrecia , entra presto : verás amor-
tescida á tu Señora entre mis manos : baja pres-
to por un jarro de agua . '
Melib. Paso , paso , que yo me esforzaré :
no escandalices la casa.
Celest. ¡ Oh cuitada de mí ! No te descaez-
cas , Señora , háblame como sueles. :
... Melib. Y may mejor, calla , no me fati-
gues. 1
* Celest. ¿Pues qué me mandas que haga,
perla preciosa ? ¿ Qué ha sido este tú senti-
miento? Creo que se van quebrando mis puntos.
(1) Delibre.
226
Melib. Quebróse mi honestidad , quebró-
se mi empacho , aflojó mi mucha vergüenza;
y como muy naturales , como muy domésti-
cos no pudieron tan livianamente despedirse
de mi cara , que no llevasen consigo su color
por algun poco de espacio , mi fuerza y mi
lengua , y gran parte de mi sentido. ¡ Oh pues
ya , mi buena maestra , mi fiel secretaria ! lo
que tú tan abiertamente conoces , en vano tra-
bajo por te lo encubrir. Muchos y muchos
dias son pasados que ese noble caballero me
habló en amor : tanto me fue su habla enojo-
sa , cuanto despues que tú me lo tornaste á
nombrar, alegre. Cerrado han tus puntos mi
llaga , venida soy en tu querer. En mi cordon
le llevaste envuelta la posesion de mi liber-
tad. Su dolor de muelas era mi mayor tor-
mento ; su pena era la mayor mia. Alabo y
loo tu buen sufrimiento , tu cuerda osadia,
tu liberal trabajo , tus solicitos y fieles pasos,
tu agradable habla , tu buen saber , tu dema-
siada solicitud , tu provechosa importunidad.
Mucho te debe ese señor , y mas yo , que ja-
mas pudieron mis reproches aplacar ( 1 ) tu es-
fuerzo y perseverancia , confiando en tu mu-
cha astucia, Antes , como fiel servidora, cuan-
(1) Aflacar.
227
do mas denostada , mas diligente ; cuando mas
disfavor, mas esfuerzo; cuando peor respues
ta , mejor cara ; cuando yo mas ayrada, tú mas
humilde. Pospuesto todo temor , has sacado
de mi pecho lo que jamas á tí ni á otro pen-
sé descubrir.
Celest. Amiga y señora mia , no te mara-
villes , porque estos fines con efecto me dan
osadia á sufrir los ásperos y escrupulosos des-
vios de las encerradas doncellas , como tú.
Verdad es que antes que me determinase , asi
por el camino , como en tu casa , estuve en
grandes dudas , si te descubriria mi peticion.
Visto el gran poder de tu padre , temia : mi-
rando la gentileza de Calisto , osaba : vista tu
discrecion , me recelaba : mirando tu virtud
y humanidad , me esforzaba. En lo uno halla-
ba el miedo ; en lo otro la seguridad. Y pues
asi Señora, has querido descubrir la gran
merced que nos has hecho , declara tu volun-
tadfecha tus secretos en mi regazo , pon en
mis manos el concierto deste concierto (1 ): yo
daré forma como tu deseo y el de Calisto sean
en breve cumplidos.67
Melib. ¡Oh mi Calisto , y mi señor ! ¡ Mi
(1) Vivir.
(2) Y te lo diré, v in
229
do mas en mi mano . Captivóme el amor de
aquel caballero : ruégote por Dios se cubra
con secreto sello , porque yo goce de tan sua
ve amor. Tú serás de mi tenida en aquel gra-
do que meresce tu fiel servicio.
Lucrec. Señora , mucho antes de agora
tengo sentida tu llaga , y calado ( 1 ) tu de-
seo Hame fuertemente dolido tu perdicion .
Cuanto mas tú me querias encubrir y celar
el fuego que te quemaba , tanto mas sus lla-
mas se manifestaban en la color de tu cara,
en el poco sosiego de tu corazon ( 2 ) , en el
meneo de tus miembros , en comer sin gana,
y en el no dormir ( 3) . Asi que de contino te
se caian , como de entre las manos , señales
muy claras de pena. Pero como en los tiem→
pos que la voluntad reyna en los señores , ó
desmedido apetito , cumple á los servidores
obedescer con diligencia corporal , y no con
artificiales consejos de lengua , sufria con pe
na, callaba por temor , encubria con fiel-
dad ( 4 ) ; de manera que fuera mejor el áspe →
ro consejo , que la blanda lisonja. Pero pues
(1) Entendido.
(2) Del corazon.
(3) En el dormir y en el no dormir.
Fideldad.
230
yano tiene tu merced otro remedio, sino mo-
rir ó amar , mucha razon es que se escoja por
mejor aquello que en sí lo es.
Alis. ¿ En qué andas acá , vecina , cada
dia?
Celest. Señora , faltó ayer un poco de
hilado al peso , y vínelo á cumplir, porque dí
mi palabra ; y traido , vóyme. Quede Dios
contigo.
Alis. Contigo vaya. Hija Melibea , ¿ qué
queria la vieja ?
Melib. Venderme un poquillo de so-
liman.
Alis. Eso creo yo mas , que lo que la
vieja ruin dijo. Pensó que yo recebia ( 1 ) pe-
na dello , y mintióme. Guárdate, hija , della,
que es gran traydora ; que el sotil ladron
siempre rodea las ricas moradas. Sabe esta
con sus trayciones , con sus falsas mercadu-
rías , mudar los propósitos castos ; daña la
fama : á tres veces que entra en una casa (2)
engendra sospecha.
Lucrec. Tarde acuerda nuestra ama.
Alis. Por amor mio , hija , que si aqui
tornare sin verla yo , que no hayas por bien
ARGUMENTO
DEL А С ТО ONCEN O.
ACTO ONCENO.
(1) A mi casa.
233
sarémos á su casa á pedirle albricias de su
gran gozo.
Semp. Señor , mira que tu estada es dar
á todo el mundo que decir : por Dios que hu-
yas de ser traido en lenguas , que al muy de-
voto Haman hipócrita : ¿ qué dirán sino que
andas royendo los Santos ? Si pasion tienes,
8 súfrela en tu casa , no te sienta la tierra. No
descubras tu pena á los estraños ; pues está
en manos el pandero que lo sabrán ( 1 ) bien
tañer.
Cal. ¿ En qué manos ?
Semp. De Celestina.
Celest. ¿Qué nombrais á Celestina ? ¿Qué
decis desta esclava de Calisto ? Toda la calle
del Arcediano vengo á mas andar tras de vos-
otros por alcanzaros , y jamas he podido con
mis luengas haldas (2).
Cal. ¡ Oh joya del mundo , acorro de mis
pasiones , espejo de mi vista ! El corazon se
me alegra en ver esa honrada presencia , esa
noble senectud. Dime, ¿ con qué vienes ? ¿Qué
nuevas traes , que te veo alegre , y no sé en
qué está mi vida ?
Celes. En mi lengua .
(1) Sabrá,
(2) Faldas.
234
Cal. ¿Qué dices , gloria y descanso mio?
Declárame mas lo dicho.
Celest. Salgamos , Señor, de la Iglesia, y
de aqui á casa te contaré algo con que te ale-
gres de verdad.
Parm. Buena viene la vieja , hermano,
recaudado debe de haber .
Semp. Escucha.
Celest. Todo este dia , Señor, he traba-
jado en tu negocio , y he dejado perder otros
en que harto me iba . Muchos tengo quejosos
por tener á tí contento : mas he dejado de ga-
nar que piensas ; pero todo vaya en buen ho-
ra , pues tan buen recaudo traygo. Y óyeme,
que en pocas palabras te lo diré , que soy cor-
ta de razon ( 1 ) . A Melibea dejo á tu servicio.
Cal. ¿Qué es esto que oygo?!
Celest. Que es mas tuya (2 ) que de sí
misma ; mas está á tu mandado ( 3) y querer,
que de su padre Pleberio .
Cal. Habla cortés , madre , no digas tal
cosa , que dirán estos mozos que estás loca.
Melibea es mi señora , Melibea es mi deseo (4),
(1) Razones.
(2) Que mas es tuya.
(3) Servicio.
(4) Dios.
235
Melibea es mi vida : yo su captivo , yo su
siervo.
Semp. Con tu desconfianza , Señor , con
tu poco preciarte , con tenerte en poco , ha-
blas esas cosas con que atajas su razon. A to-
do el mundo turbas diciendo desconciertos.
¿De qué te santiguas ? Dale algo por su tra-
bajo , harás mejor , que esto ( 1 ) esperan esas
palabras.
Cal. Bien has dicho. Madre mia , yo sé
cierto que jamás igualarán ( 2 ) tu trabajo y
mi liviano galardon . En lugar de manto y sa-
ya , porque no se dé parte á oficiales , toma
esta cadenilla , ponla ( 3) al cuello , y procede
en tu razon y mi alegria.
Parm. ¿Cadenilla la llama ? ¿No lo oyes;
Sempronio ? No estima el gasto ; pues hoy te
certifico no diese mi parte por medio marco
de oro, por mal que la vieja la reparta.
Semp. Oirte ha nuestro amo, ternemos (4)
en él que amansar , y en tí que sanar , segun
está hinchado de tu mucho murmurar. Por
mi amor , hermano , que oygas y calles , que
(1) Eso.
(2) Igualará.
(3) Póntela.
(4) E teruemos.
236
por eso te dió Dios dos oidos y una lengua
sola.
Parm. Oirá el diablo : está colgado de la
boca de la vieja, sordo y mudo y ciego, hecho
personage sin son , que aunque le diésemos
higas , diria ( 1 ) que alzamos las manos á Dios,
rogando por el buen fin de sus amores.
Semp. Calla , oye , escucha bien (2 ) á Ce-
lestina : en mi alma todo lo meresce, y mas
que le diese : mucho dice.
Celest. Señor Calisto, para tan flaca vieja
como yo , de mucha franqueza usaste ; pero
como todo don ó dádiva se juzga grande ó
chico respecto ( 3 ) del que lo da , no quiero
traer á consecuencia mi poco merescer ante
quien sobra en calidad y cantidad ; mas me-
dirse ha con tu magnificencia , ante quien no
es nada. En pago de la cual te restituyo tu sa-
lud que iba perdida , tu corazon que faltaba,
tu seso que se alteraba ( 4 ) . Melibea pena por
tí mas que tú por ella : Melibea te ama y de-
sea ver : Melibea piensa mas horas en tu per-
sona que en la suya ( 5) , y esto tiene por títu
(1) Dirá.
(2) Calla y escucha bien.
(3) A respecto.
(4) Que alteraba,
(5) Melibea se llama tuya y esto tiene etc. Ven.
237
lo de libertad , y con esto amansa aquel fuego
que mas que á tí la quema.
Cal. Mozos, estoy yo aqui ? Mozos, ¿oy-
go yo esto? Mozos , mirad si estoy despierto:
¿ es de dia ó de noche ? ¡ Oh, señor Dios , pa-
dre celestial ! ¡ Ruégote que esto no sea sue-
ño ! Despierto pues estoy. Si burlas , Señora,
de mí por me pagar ( 1 ) en palabras , no te-
mas , di verdad , que para-lo que ( 2 ) de mí
has rescebido , mas merescen tus pasos .
Celest. Nunca el corazon lastimado de
deseo toma la buena nueva por cierta , ni la
mala por dudosa : empero si burlo , ó si no,
verlo has yendo esta noche ( segun el con-
cierto dejo con ella ) á su casa , dando el re-
lox las doce, á le hablar ( 3) por entre las puer-
tas ; de cuya boca sabrás mas por entero mi
solicitud y deseo ( 4), y el amor que te tiene, y
quien lo ha causado.
Cal. Ya , ya , ¿ tal cosa espero ? ¿Tab co
sa es posible haber de pasar por mi ? Muerto
soy de aqui allá : no soy capaz de tanta glo-
ria no merescedor de tan gran merced: no
(1 ) Por pagar.
(2) Tú has.
En dando el relox doce á la hablar.
Su deseo.
17
238
digno de hablar con tal señora de su volun-
tad y grado.
Celest. Siempre lo oí decir , que és mas
dificil de sufrir la próspera fortuna , que la
adversa : que la una no tiene sosiego , y la
otra tiene consuelo, ¿ Cómo , señor Calisto,
y no mirarias quién tú eres ; no mirarias el
tiempo que has gastado en su servicio ? ¿ No
mirarias á quien has puesto entremedias ? Y
asimismo que hasta agora siempre has estado
dudoso de la alcanzar y tenias sufrimiento;
agora que te certifico el fin de tu pena, ¿ quie-
res poner fin á tu vida ? Mira , mira que está
Celestina de tu parte : que aunque todo te fal-
tase, lo que en un enamorado se requiere , te
venderia por el mas acabado galan del mun-
do. Que te haria llanas las peñas para andar,
que te haria la mas crecida agua corriente pa-
sar sin mojarte. Mal conosces á quien das
tu ( 1 ) dinero..
Cal. Cata , Señora , qué me dices: ¡ que
verná de su grado !
Celest. Y aun de rodillas.
Semp. No sea ruido , hechizo que nos
quiera tomar á manos á todos ... Cata , madre,
(1) Tú das.
239
que asi se suelen dar las zarazas en pan en-
vueltas ,, porque no las sienta el gusto.
Parm. Nunca te of decir mejor cosa.
Mucha sospecha me pone el presto conceder
de aquella señora , y venir tan aina en todo
su querer de Celestina , engañando nuestra
voluntad con sus palabras dulces y prestas
por hurtar por otra parte , como hacen los de
Egipto , cuando el signo nos catan en la ma-
no ; pues á la hé , madre , con dulces pala-
bras estan muchas injurias vengadas. El man-
so boyezuelo con su falso cencerrear ( 1 ) trae
las perdices á la red : el canto de la sirena
engaña á los simples marineros con su dulzor.
Ansi esta con su mansedumbre ( 2) y conce-
sion, presto querrá tomar una manada de nos-
otros á su salvo : purgar ( 3) su inocencia con
la honra de Calisto , y con nuestra muerte;
asi como corderica mansa , que mama á su
madre y á la agena : ella con su asegurar to-
mará la venganza de Calisto en todos nos-
otros ; de manera , que con la mucha gente
que tiene , podrá cazar á padres é hijos en una
(1) Aderece.
(2) Estó aparejada.
(3) Tampoco.
241
Semp. ¿Qué quieres que haga una puta
vieja , alcahueth , que sabe y entiende lo que
nosotros callamos , y suele bacer siete virgos
por dos monedas , despues de verse cargada
de oro; sinoiponerse en salvo con la posesion,
con temor no se la tornen á tomar , despues
que ha cumplido por su parte aquello para
que era menester ? Pues guárdese del diablo,
que sobre el partir no le saquemos el alma .
Cal. Dios vaya contigo, madre: yo quie-
ro dormir y reposar un rato para satisfacer
á las pasadas noches , y cumplir con la por
venir.
Celest. Ta , ta , ta , ta.
Elic. ¿Quién llama ?
Celest. Abre , hija Elicia.
Elic. ¿Cómo vienes tan tarde ? No lo de-
bes hacer , que eres vieja : tropezarás doude
caygas y mueras.
Celest. No temo eso , que de dia me avi-
so por donde venga ( 1 ) de noche , que jamas
me subo por poyo ni calzada , sino por me-
dio de la calle , porque como dicen : no da
paso seguro quien corre por el muro ; y que
aquel va mas sano que anda por el llano (2):
(1) Do venga.
(2) Por llano.
242
mas quiero ensuciar mis zapatos con el lodo,
que ensangrentar las tocas en los cantos ; pe-
ro no te duele á tí en ese lugar.
Elic. ¿Pues qué me ha de doler ?
Celest. Que se fue la compañia que te de-
jé , y quedaste sola. “
Elic. Son pasadas cuatro horas despues:
¿ habíaseme de acordar eso ( 1)?
Celest. Cuanto mas presto te dejaron,
mas con razon lo sentiste ; pero dejemos su
ida é mi tardanza , y entendamos en cenar y
dormir. "
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ARGUMENTO:
ACTO DOCENO.
(1) Descuidar.
(2) Ido.
245
que queda en aderezar armas , que en buscar
cuestiones.
Cal. (Bien dice este necio : no quiero en
tal tiempo rescebir enojo ; no ( 1 ) pensar en
lo que pudiera venir , sino en lo que fue ; no
en el daño que resultara de su negligencia ,
sino en el provecho que verná de mi solici-
tad : quiero dar espacio á la ira , que ó se me
quitará , ó se me ablandará .) Descuelga , Par-
meno , mis corazas , y armaos vosotros ; y asi
iremos á buen recaudo , porque como dicen:
el hombre apercebido , medio combatido .
c) Parm. Helas aqui , Señor .
Cal. Ayúdame aqui á vestirlas : mira tú,
Sempronio , si paresce alguno por la calle.
Semp. Señor , ninguna gente paresce ; y
aunque la hubiese , la mucha escuridad pri
varia el viso , y conoscimiento á los que nos
encontrasen.
.. Cal. Pues andemos por esa (2) calle, aun
qué se rodee alguna cosa , porque mas encu
biertos vamos. Las doce dan ya : buena ho-
ra es.
F Parm. Cerca estamos.
Cal. A buen tiempo llegamos , párate tú:
(1) Quiero.
(2) Esta.
246
Parmeno , á ver si es venida aquella señora
por entre las puertas.
Parm. ¿Yo , Señor ? Nunca Dios mande
que sea en dañar lo que no concerté : mejor
será que tu presencia sea su primer encuen-
tro; porque viéndome á mí no se turbe de ver
que de tantos es sabido lo que tan oculta-
mente querria hacer, y con tanto temor hace,
óporque quizá pensara que la burlaste.
Cal. ¡ Oh qué bien has dicho ! La vida
me has dado con tu sutil aviso ; pues no era
mas menester para me llevar muerto á casa,
que volverse ella por mi mala providencia . Yo
me llego allá , quedaos vosotros en ese lugar.
Parm. ¿Qué te paresce, Sempronio , có-
mo el nescio de nuestro amo pensaba tomar-
me por broquel para el encuentro del primer
peligro ? ¿ Qué sé yo quien está tras las puer-
tas cerradas ? ¿ Qué sé yo si hay alguna trai-
cion? ¿ Qué sé yo si Melibea anda , por que la
pague nuestro amo su mucho atrevimiento des-
ta manera ? Y mas , aun no somos muy cier-
tos decir verdad la vieja . No sepas hablar,
Parmeno, sacarte han el alma, sin saber quien:
no seas lisonjero , como tu amo quiere , y ja-
mas llorarás duelos agenos : no tomes en lo
que (1) cumple el consejo de Celestina , y ha-
(1) Te.
247
llarte has á escuras ; ándate ahí con tus amo-
nestaciones (1) fieles , y darte han de palos;
no vuelvas la hoja , y quedarte has á buenas
noches. Quiero hacer cuenta que hoy nasci (2 );
pues de tal peligro me escapé.
Semp. Paso, paso, Parmeno, no saltes asi,
ni hagas ese bullicio de placer, que darás cau-
sa que seas sentido .
! Parm.: Calla , hermano , que no me hallo
de alegria. ¡Cómo le hice creer, que por lo qué
á él cumplia dejaba de ir, y era por mi segu-
ridad ! ¿Quién supiera asi rodear su prove
cho como yo? Muchas cosas me verás hacer,
si estás atento , de aqui adelante , que no las
sientan todas (3) personas , asi con › Calisto
como con cuantos en este negocio suyo se en-
tremetieren ; porque soy cierto que esta dons
cella ha de ser para él cebo de anzuelo , só
carne de buytrera ( 4) , que suelen pagar bien
el escote los que á comerla vienen.
Semp. Anda , no te penen á tí esas sos-
pechas , aunque salgan verdaderas . Apercibe-
te á la primera voz que oyeres , á tomar cal-
zas de Villadiego.
(1) Y consejos.
(2) Me nascí,
AQ
(3) Las.
Butrera .
1
248
Parm. Leido has donde yo : en un cora-
zon estamos . Calzas traygo , y aun borceguies
desos logares que tú dices ( 1 ) , para mejor
huir que otro. Pláceme que me has , herma-
no , avisado de lo que yo no hiciera de ver-
güenza de tí; que nuestro amo, si es sentido,
temo que no escapará de las manos desta gen-
te de Pleberio , para podernos despues de-
mandar cómo lo hecimos , ni escusarnos el
huir (2 ).
Semp. ¡ Oh Parmeno amigo, cuán alegre
y provechosa és la conformidad en los com-
pañeros ! Aunque por otra cosa no nos fuera
buena Celestina , érá harta utilidad la que por
şu causa nos ha [Link]
Parm. Ninguno podrá negar lo que por
sí se muestra. Manifiesto es que con vergüen-
za uno del otro, por no ser odiosamente acu-
sadó de cobarde , esperáramos aquilla muer-
te con nuestro amo , no siendo mas dél (3)
merecedor della .
Semp. Salido debe de haber (4) Melibea:
escucha, que hablan quedito.
(1) Yo no.
255
Semp. Calla , calla , escucha , que ella no
consiente que vamos allá.
Melib. ¿Quieres , amor mio , perderme
á mí y dañar mi faina ? No sueltes las riendas
á la voluntad; la esperanza es cierta , el tiem-
po breve á cuanto tú ( 1 ) ordenares. Y pues
tú sientes tu pena sencilla , y yo la de entram-
bos , tú solo tu dolor , yo el tuyo y el mio,
conténtate con venir mañana á esta hora por
las paredes de mi huerto ; que si ahora que-
brases las crueles puertas , aunque al presen-
te no fuésemos sentidos , amanesceria en casa
de mi padre terrible sospecha de mi yerro .
Y pues sabes que tanto mayor es el yerro,
cuanto mayor es el que yerra , en un punto
seria por la ciudad publicado.
Semp. En hora mala acá esta noche veni-
mos : aqui nos ha de amanescer , segun el es-
pacio con que nuestro amo lo toma ; que aun-
que mas la dicha nos ayude , nos han en tan-
to tiempo de sentir de su casa ó vecinos .
Parm. Ya ha dos horas que te requiero
que nos vamos , que no faltará un achaque.
Cal. ¡ Oh mi Señora y mi bien todo ! Por
qué llamas yerro aquello que por los santos
(1 ) Ya.
259
guel , y al mesonero de la plaza , y á Mollejas
el hortelano? Y tambien yo tenia mis cues-
tiones (1 ) con los que tiraban piedras á los
pájaros que se asentaban en un álamo grande
que tenia , porque dañaban la hortaliza. Pero
guárdete Dios de verte con armas , que aquel
es verdadero temor ; no en valde dicen , car-
gado de hierro , cargado de miedo. Vuelve,
vuelve , que el alguacil es cierto.
Melib. Señor Calisto , ¿ qué es eso que en
la calle suena ? Paresce ( 2 ) voces de gente que
van en huida. Por Dios , mirate que estás á
peligro.
Cal. Señora , no temas , que á buen re-
caudo vengo : los mios deben ser , que son
unos locos ,y desarmarán (3 ) á cuantcs pasan ,
y hniráles (4) alguno .
Melib. ¿ Son muchos los que traes ?
Cal. No, sino dos ; pero aunque sean seis
sus contrarios , no recebirán mucha pena pá-
ra les quitar sus armas y hacerlos huir, segun
su esfuerzo : escogidos son , Señora , que no
vengo á lumbre de pajas. Si no fuese por lo
(1) Cuistiones.
(2) Parescen.
(3) Desarman.
Huiriales.
260
que á tu honra toċa , pedazos harian estas
puertas , y á tí , si sentidos fuésemos , y á mi
librarian de toda la gente de tu padre.
Melib. i Oh por Dios no se acometa tal
cosa ! Pero mucho placer tengo , que de tan
fiel gente andes acompañado ; bien empleado
es el pan que tan esforzados sirvientes comen.
Por mi amor , Señor , pues tal gracia la natu—
raleza ( 1 ) les quiso dar , sean de tí bien tra-
tados y galardonados , porque en todo te guar-
den secreto ; y cuando sus atrevimientos y o-
sadias les corrigieres , á vueltas del castigo
muéstrales favor ; porque los ánimos esforza-
dos no sean con encogimiento disminuidos (2) ,
é irritados en el osar á sus tiempos.
Parm. Ce, ce , Señor, quítate presto den-
de , que viene mucha gente con hachas , y se-
rás visto y conoscido , y no hay (3 ) donde te
metas.
Cal. Oh mezquino yo ! ¡ y cómo me es
forzado , Señora , partirme de tí ! Por cierto
el temor de la muerte no obrara tanto , como
el de tu honra. Pues que asi es , los ángeles
queden con tu presencia : mi venida será co-
(1 ) Natura.
(2) Diminutos.
(3) Que no hay.
261
mo ordenaste , por el huerto.
Melib. Asi sea , y vaya Dios contigo.
Pleb. Señora muger , ¿ duermes?
Alis. Señor , no .
Pleb. ¿ No oyes bullicio en el retraimien-
to de tu hija?
Elis. Si oyo. Melibea , Melibea .
Pleb. No te oye: yo llamaré mas recio.
Hija Melibea ( 1 ).
Melib. Señor.
Pleb. ¿ Quién da patadas y hace bullicio
en tu cámara ?
Melib. Señor, Lucrecia es , que salió por
un jarro de agua para mí , que habia sed .
Pleb. Duerme , hija , que pensé que era
otra cosa .
Lucrec. Poco estruendo los despertó, con
pavor hablan.
Melib. No hay tan manso animal , que
con amor o temor de sus hijos no se asperee:
pues ¿ qué harian si mi cierta salida supiesen?
Cal. Cerrad esa puerta , hijos , y tú, Par-
meno , sube una vela arriba.
Semp. Debes , Señor , reposar y dormir
eso que queda de aqui al dia.
(1) En..
(2) Se nos.
Ya.
Puede.
266
mas es no templar ( 1 ) ira y todo enojo , y
mostrar otro semblante que con los hombres.
Jamas me mostré poder mucho con los que
poco pueden. Traygo , Señora , todas las ar-
mas despedazadas , el broquel sin aro , la es-
pada como sierra , el caxquete abollado en la
capilla , que no tengo con que salir paso con
mi amo , cuando menester me haya , que que-
da (2) concertado de ir esta noche que viene
á verse por el huerto: pues ¿ cómprarlo de nue-
yo ? No mando un maravedí , aunque cayga
muerto.
Celest. Pidelo ( 3) á tu amo , pues en su
servicio se gastó y quebró ; pues sabes que es
persona que luego lo cumplirá , que no es de
los que dicen , vive conmigo , y busca quien
te mantenga : él es tan franco , que te dará pa-
ra esto y para mas.
Semp. ¡ Ah ! trae tambien Parmeno per-
didas las suyas : á ese cuento , en armas se le
irá la (4) hacienda. ¿ Cómo quieres que le
sea tan importuno en pedirle más de lo que
él de su propio grado hace , pues es harto?
(1) La.
(2) Quedó.
(3) Hijo.
Iria su.'
267
No digan por mí , que dándome un palmo pi-
do cuatro. Diónos las cien monedas : diónos
despues la cadena. A tres tales aguijones no
terná cera en el oido. Caro le costaria este ne-
gocio : contentémonos con lo razonable , no
lo perdamos todo por querer mas de la razon:
que quien mucho abraza , poco suele apretar.
Celest. (¡ Gracioso es el asno ! ) Por mi
vejez que si sobre comer fuera , que dijerà que
habiamos todos cargado demasiado . ¿Estás en
tu seso , Sempronio ? ¿ Qué tiene que hacer tu
galardon con mi salario ; tu soldada con mis
mercedes? ¿Soy yo obligada á soldar vuestras
armas ; á cumplir vuestras faltas ? A osadas
que me maten , si no te has asido á una pala .
brilla que te dije el otro dia , viniendo por la
calle , que cuanto yo tenia era tuyo , y que en
cuanto pudiese con mis pocas fuerzas jamas (1)
faltaria , y que si Dios me diese buena man-
derecha con tu amo que no perderias nada.
Pues ya sabes , Sempronio , que estos ofresci-
mientos, estas palabras de buen amor no obli
gan : no ha de ser oro cuanto que reluce , si
no mas bajo valdria . Dime , ¿ estoy en tu co-
razon , Sempronio ? Verás (2) que aunque soy
(1) Te.
(2) Verás si.
268
vieja, si acierto lo que tú puedes pensar. Ten-
go , hijo , en buena fe mas pesar , que se ( 1 )
quiere salir esta alma de enojo : dí á esta lo-
ca de Elicia , como vine de tu casa , la cade-
nilla que traje para que se holgase con ella,
y no se puede acordar do la puso ; que en
toda esta noche ella ni yo no habemos dormi-
do sueño de pesar : no por su valor de la ca-
dena , que no era mucho; pero por su mal co-
bro della , y mi mala dicha. Entraron unos
conoscidos yfamiliares mios en aquella sazon
aqui : temo no la hayan llevado , diciendo , si
me viste (2 ) , burleme , etc. Asi que , hijos,
agora quiero hablar con entrambos ; si algo
vuestro amo á mí me dió , debeis mirar que
es mio, que de tu jubon de brocado no te pe
dí yo parte , ni la quiero. Sirvamos todos , que
á todos dará segun viere que lo meresce (3):
que si me ha dado algo , dos veces he puesto
por él mi vida al tablero. Mas herramienta se
me ha embotado en su servicio , que á VOS-
otros ; mas materiales he gastado . Pues habeis
de pensar, hijos , que todo me cuesta dinero,
y aun mi saber , que no lo he alcanzado hol-
(1 ) Se me.
(2) Si te ví.
(3) Merecen.
269
gando ; de lo cual fuera buen testigo su ma-
dre de Parmeno , Dios haya su alma (1 ). Esto
trabajé yo, á vosotros se os debe esotro : esto
tengo yo por oficio y trabajo , vosotros por
recreacion y deleyte. Pues asi no habeis vos-
otros de haber igual galardon de holgar, que
yo de pensar: pero aun con todo lo que he
dicho , no os despidais ( si mi cadena paresce)
de sendos pares de calzas de grana , que es el
hábito que mejor en los mancebos paresce,
y si no recebid la voluntad , que yo callaré
con mi pérdida ; y todo esto de buen amor,
porque holgastes que hubiese yo antes el pro-
vecho destos pasos que otra , y si no os con-
tentáredes , de vuestro daño hareis.
Semp. No es esta la primera vez que yo
he dicho cuanto en los viejos reyna este vicio
de codicia : cuando pobre , franca ; cuando
rica , avarienta. Asi que adquiriendo cresce la
codicia , y la pobreza codiciando : y ninguna
cosa hace pobre al avariento, sino la riqueza.
¡ Oh Dios , y cómo cresce la necesidad con la
abundancia ! Quien la oyó á esta vieja decir
que me llevase yo todo el provecho , si qui-
siese , deste negocio , pensando que seria po-
(1) Anima.
19
270
co ; agora que lo ve crescido , no quiere dar
nada , por cumplir el refran de los niños que
dicen : de lo poco poco , de lo mucho nada.
Parm. Dete lo que prometió , ó tóma-
selo todo. Harto te decia yo quien era esta
vieja , si tú me creyeras .
Celest. Si mucho enojo traeis con vos-
sotros , ó con vuestro amo ó armas , no lo
quebreis en mí ; que bien sé de donde nasce
esto; bien sé y barrunto de qué pie coxqueais.
No cierto de la necesidad que teneis de lo que
me pedís , ni aun por la mucha codicia que
teneis ( 1 ) , sino pensando que os he de tener
toda vuestra vida atados y captivos con Eli-
cia y Areusa , sin quereros buscar otras. Mo-
véisme estas amenazas de dinero , ponéisme
estos temores de la particion (2 ): pues callad ,
OS dará otras
que quien estas os supo acarrear ,
diez , agora que hay mas conoscimiento y mas
razon , y mas merescimiento de vuestra parte.
Y si sé cumplir ( 3) que prometo en este caso,
dígalo Parmeno : dílo , dílo , no hayas empa-
cho de contar cómo nos pasó cuando á lá otra
dolia la madre.
(1) Lo teneis.
(2) Participacion .
Lo que.
271
粤
Semp. Yo dígole que se vaya , y abájase
las bragas : no ando por lo que piensas ; no
entremetas burlas á nuestra demanda, que con
ese galgo no tomarás ( si yo puedo ) mas lie-
bres : déjate conmigo de razones : á perro vie-
jo , no cuz , éuz : dános las dos partes por
cuenta de cuanto de Calisto has rescebido, no
quieras que se descubra quien tú eres. A los
otros , á los otros con esos halagos , vieja.
Celest. ¿Quién soy yo , Sempronio ? ¿Qui-
tásteme de la puteria ? Calle tu lengua , no
amengües mis canas ; que soy una vieja cual
Dios me hizo ; no peor que todas. Vivo de mi
oficio , como cada cual oficial del suyo, muy
limpiamente. A quien no me quiere no le bus-
co , de mi casa me vienen á sacar , en mi casa
me ruegan : si bien ó mal vivo , Dios es tes→
tigo ( 1) de mi corazon : no pienses en tu (2)
ira maltratarme , que justicia hay para to-
dos (3) igual : tan bien seré yo oida aunque
muger, como vosotros muy peynados . Dejad-
me en mi casa con mi fortuna ; y tú , Parme-
no , no pienses que soy tu captiva por saber
mis secretos y mi vida pasada, y los casos que
(1) Eltestigo.
(2) Con tu.
(3) Y á todos.
272
nos acaescieron á mí y á la desdichada de tu
madre. Aun asi me trataba ella cuando Dios
queria.
Parm. No me hinches las narices con
esas memorias; si no enviarte he con nuevas
á ella (1) , donde mejor te puedas quejar.
Celest. Elicia , Elicia , levántate de esa
cama , daca mi manto presto , que por los San-
tos de Dios para aquella justicia me vaya bra-
mando como una loca. ¿ Qué es esto? ¿ Qué
quieren decir tales amenazas en mi casa ? ¿Con
una oveja mansa teneis vosotros manos y bra-
veza ? ¿Con una gallina atada ? ¡ Con una vie-
ja de sesenta años ! Allá, allá, contra los hom-
bres como vosotros , con los que ciñen espa-
da mostrad vuestras iras , no contra mi flaca
rueca. Señal es de gran cobardia acometer á
los menores , y á los que poco pueden : las su-
cias moscas nunca pican sino á los bueyes
magros y flacos : los gozques ladradores á los
pobres peregrinos aquejan con mayor impe-
tu. Si aquella que allí está en aquella cama
me hubiese á mí creido , jamas quedara (2)
esta casa de noche sin varon , ni durmiéramos
á lumbre de pajas ; pero por agradarte , por
(1) Allá.
(2) Quedaria.
273
serte fiel , padescemos esta soledad ; y como
nos veis mugeres , hablais y pedís demasias;
lo cual , si hombre sintiéredes ( 1 ) en la po-
sada , no hariades . Que como dicen : el duro
adversario entibia las iras y las sañas (2).
Semp. O vieja avarienta , muerta de sed
por dinero , ¿ no serás contenta con la tercia
parte de lo ganado ?
Celest. ¿Qué tercia parte ? Vete con Dios
de mi casa tú y esotro ; no dé voces ; no alle-
gue la vecindad ; no me hagais salir de seso;
no querais que salgan á plaza las cosas de Ca-
listo y vuestras.
Semp. Da voces ó gritos , que tú cumpli-
rás lo que prometiste , ó cumplirás hoy tus
dias.
Elic. Mete por Dios el espada (3). Tenlo,
Parmeno , tenlo , no la mate ese desvariado.
Celest. Justicia , justicia , señores veci-
nos , justicia : que me matan en mi casa estos
rufianes .
Semp. Rufianes , ó qué ? Espera doña
hechicera , que yo te haré ir al infierno con
cartas.
(1 ) Sintiésedes. e pups .
(2) Y sañas.
*
(3) La espada.
274
Celest. ¡Ay, que me ha muerto ! ¡ Ay, ay!
Confesion.
Parm. Dale , dale , acábala , pues la co-
menzaste ( 1 ), que nos sentirán : muera , mue-
ra ; de los enemigos los menos.
Celest. ¡Confesion !
Elic. i Oh crueles enemigos ! En mal po-
der os veais y ¿ para quién tuvistes manos?
Muerta es mi madre y mi bien todo.
Semp. Huye , huye , Parmeno , que car-
ga mucha gente. Guarte , guarte , que viene el
alguacil.
Parm . ¡ Ay pecador de mí ! que no haỳ
por dó huir (2 ) , que está tomada la puerta.
Semp. Saltemos destas ventanas ; no mu-
ramos en poder de justicia.
Parm. Salta , que tras tí voy (3).
ARGUMENTO
ACTO TRECENO.
Pensamiento.
(2) ¡Oh mi señora.
Lláme ne.
377
Cal. Duerme y descansa , penado , -
– des-
de agora ,
Pues te ama tu señora - de su grado...
Verná ( 1 ) placer al cuidado,-y no le vea
Pues te ha hecho su privado-Melibea.
Trist. Señor, no hay ningun mozo ya en
casa.
Cal. Pues abre tú esas ventanas , y verás
qué hora es.
Trist. Señor mio , bien de dia.
Cal. Pues tórnalas á cerrar, déjame dor-
mir hasta que sea hora de comer.
Trist. Yo quiero bajarme á la puerta,
porque duerma mi amo sin que ninguno le
impida , y á cuantos le buscaren se le negaré.
¡Oh qué grita suena en el mercado ! ¿ Qué es
esto? Alguna justicia se hace , ó madrugaron
á correr toros : no sé qué diga (2 ) de tan
grandes voces como suenan. De allá viene So-
sia , el mozo de espuelas : él me dirá qué es
esto. Desgreñado viene el bellaco , en alguna
taberna se debe haber revolcado ; y si mi amo
le cae en el rastro , mandarle ha dar dos mil
palos ; que aunque es algo loco , la pena le
hará cuerdo. Paresce que viene llorando : ¿qué
(1 ) Venza.
2 Que me diga.
278
es esto , Sosia? ¿Por qué lloras? ¿De dó vienes ?
Sos. ¡ Oh mal aventurado yo ! ¡ Oh que
pérdida tan grande ! ¡ Oh deshonra de la casa
de mi amo ! ¡ Oh qué mal dia amanesció este!
¡ Oh desdichados mancebos !
Trist.¿Qué es ? ¿ Qué has ? ¿ Por qué te
matas ? ¿ Qué mal es este ?
Sos. Sempronio y Parmeno....
Trist. ¿ Qué dices de Sempronio y Par-
meno ? ¿Qué es esto, loco? Aclárate mas, que
me turbas.
Sos. Nuestros compañeros , nuestros her-
manos...
Trist. O tú estás borracho, ó has perdi-
do el seso , ó traes alguna mala nueva. ¿ No
me dices , qué es eso que dices , desos mozos?
Sos. Que quedan degollados en la plaza.
Trist. ¡ Oh mala fortuna la nuestra , si es
verdad ! ¿Visteles cierto , habláronte ( 1)?
Sos. Ya sin sentido iban ; pero el uno con
harta dificultad , como él me sintió que con
lloro le miraba , hincó los sus ojos (2) en mí,
alzando las sus manos ( 3 ) al cielo, casi dando
gracias a Dios , y como preguntando , si me
(1) Manifestaban.
(2) Valasme.
(3) ¡Oh mis grandes servidores !
280
fieles secretarios y consejos ( 1 ) ! ¿ Puede ser
tal caso (2 ) verdad? ¡Oh amenguado Calisto!
Deshonrado quedas para toda tu vida. ¿ Qué
será de tí , muertos tal par de criados ? Dime,
por Dios , Sosia , ¿ qué fue la causa ? ¿Qué de-
cia el pregon? ¿Dónde los mataron?¿Qué Jus-
ticia, lo hizo ?
Sos. Señor, la causa de su muerte publi-
caba el cruel verdugo á voces , diciendo: man-
da la Justicia que mueran los violentos ma-
tadores.
Cal¿A quién mataron tan presto? ¿Qué
puede ser esto? No ha cuatro horas que de mí
se despidieron. ¿Cómo se llamaba el muerto?
Sos. Señor, una muger que se llamaba
Celestina.
Cal.¿Qué me dices ?
Sos. " Esto que oyes.
Cal. Pues si esto es verdad , mátame tú
á mí (3 ), yo te perdono ; que mas mal hay
que viste ni puedes pensar, si Celestina , la de
la cuchillada , es la muerta (4 ). ;
Sos. Ella misma es: de mas de treinta es-
(1) Consejeros.
(2) Cosa.
(3) Mata tú á mí.
Es muerta.
281
tocadas la vi llagada , tendida en su casa, llo-
rándola una su criada.
Cal, ¡ Ohs tristes mozos ! ¿ Cómo iban ?
¿Viéronte ? ¿Habláronte? 1
Sos. ¡ Oh Señor ! que si los vieras , que-
braras el corazon de dolor. El uno llevaba to-
dos los sesos de la cabeza de fuera sin ningun
sentido : el otro quebrados entrambos ( 1 ) los
brazos y la cara magullada : todos llenos de
sangre ; que saltaron de unas ventanas muy
altas por huir del alguacil , y asi casi muer-
tos les cortaron las cabezas ; que creo que ya
no sintieron nada.
Cal. Pues yo bien siento mi honra. Plu-
guiera á Dios que fuera yo ellos , y perdiera
la vida , no la honra , y no la esperanza de
conseguir mi comenzado propósito, que es lo
que mas en este caso desastrado siento. ¡ Oh
mi triste nombre y fama , cómo andas al ta-
blero de boca en boca ! ¡ Oh mis secretos , mis
secretos , cuán públicos andareis por las pla
zas y mercados ! ¿Qué será de mí? ¿ á dónde
iré? ¿Que salga allá ? A los muertos no puedo
ya remediar. ¿ Que me esté aqui ? Parescerá
cobardia. ¿Qué consejo tomaré? Dime, Sosia,
(1) En que.
(2) Ante las.
(3) Perecer por .
Se dan.
283
con igual ánimo se han de sufrir, y en ellas se
prueba el corazon recio ó flaco. No hay mejor
toque para conoscer qué quilates de virtud ó
esfuerzo tiene el hombre ; pues por mas mal y
daño que me venga , no dejaré de cumplir el
mandato de aquella por quien todo esto se ha
causado ; que mas me va en conseguir la ga-
nancia de la gloria que espero, que pérdida (1)
de morir los que murieron. Ellos eran sobra-
dos y esforzados ; agora ó en otro tiempo de
pagar habian. La vieja era mala y falsa , segun
paresce que hacia trato con ellos : asi (2) que
riñeron sobre la capa del justo. Permision fue
divina , que asi acabase en pago de muchos
adulterios que por su intercesion ó causa son
cometidos. Quiero hacer aderezar á Sosia y á
Tristanico , irán conmigo este tan esperado
camino : llevarán escalas , que son altas las
paredes. Mañana haré que vengo de fuera : si
pudiere vengaré (3) estas muertes ; si no, pur-
garé mi inocencia con mi fingida ausencia , ó
me fingiré loco , por mejor gozar deste sabro-
so deleyte de mis amores , como hizo aquel
gran capitan Ulises por evitar la batalla tro-
yana , y holgar con Penélope su muger. i
(1) En la pérdida.
(2) Y asi.
(3) Vengar.
284
ARGUMENTO
}
DEL ACTO CATORCENO.
ACTO CATORCENO.
(1) Para.
285
dimento , y que no es en su mano venir mas
presto.
Melib. Los ángeles sean en su guarda:
su persona esté sin peligro , que su tardanza
no me da pena. Mas , cuitada, pienso muchas
cosas , que desde su casa acá le podrian acaes-
cer. ¿Quién sabe , si él con voluntad de venir
al prometido plazo , en la forma que los tales
mancebos á las tales horas suelen andar , fue
topado de los alguaciles nocturnos , y sin le
conoscer le han acometido , el cual por se de-
fender los ofendió , ó es dellos ofendido ? ¿O
si por caso los ladradores perros con sus crue-
les dientes ( que ninguna diferencia saben ha-
cer ni acatamiento de personas) le hayan mor-
dido ? ¿ O si ha caido en alguna calzada ó ho-
yo donde algun daño le viniese ? Mas , joh
mezquina de mí ! ¿Qué son estos inconvenien-
tes que el concebido amor me pone delante,
y los atribulados imaginamientos me acarrean?
No plegue á Dios que ninguna cosa destas (1 )
sea : antes esté cuanto le placerá sin verme.
Mas oye , oye , que pasos suenan en la calle,
y aun paresce que hablan destotra parte del
huerto.
(1) Restaurará.
(2) Fuego de tu deseo.
1
288
Cal. ¿Para qué , Señora ? ¿ Para que no
esté queda mi pasion ? ¿ Para penar de nue-
vo? ¿ Para tornar al juego de comienzo ? Per-
dona , Señora , á mis desvergonzadas manos,
que jamas pensaron de tocar tu ropa con su
indignidad y poco merescer ; agora gozan
de llegar á tu gentil cuerpo , y lindas y deli-
cadas carnes .
Melib. Apártate allá , Lucrecia.
Cal. ¿Por qué , mi Señora ? Bien me huel-
go que esten semejantes testigos de mi gloria.
Melib. Yo no los quiero de mi yerro . Si
pensara que tan desmesuradamente te habias
de haber conmigo , no fiara mi persona de tu
cruel conversacion .
Sos. Tristan , bien oyes lo que pasa. ¡ En
qué términos anda el negocio !
Trist. Oygo tanto , que juzgo á mi amo
por el mas bienaventurado hombre que nas-
ció; y por mi vida , que aunque soy mucha-
cho, que diese tan buena cuenta como mi amo.
Sos. Para con tal joya quien quiera se
ternia manos ; pero con su pan se lo coma,
que bien caro le cuesta : dos mozos entraron
en la salsa destos amores.
Trist. Ya los tiene olvidados. Dejaos mo-
rir sirviendo á ruines : haced locuras en con-
fianza de su defension . Viviendo con el con-
289
de , que no matase al hombre ( 1 ) , me daba
mi padre por consejo. Veslos á ellos alegres
y abrazados ; y sus servidores con harta men-
gua degollados.
Melib. ¡ Oh mi vida , y mi señor ! ¿ Cómo
has querido que pierda el nombre y corona
de virgen por tan breve deleyte ? ¡ Oh peca-
dora de tí , mi madre ! Si de tal caso fueses
sabidora , ¡ cómo tomarias de grado tu muer-
te , y me la darias (2) á mí por fuerza ! ¡ Cómo
serias cruel verdugo de tu propia sangre!
¡ Cómo seria yo fin quejoso de tus dias ! ¡ Oh
mi padre honrado ! ¡ Cómo he dañado tu fa-
ma , y dado causa y lugar á quebrantar tu ca-
sa ! ¡ Oh traidora de mí ! ¡ Cómo no miré pri-
mero el gran yerro que seguia ( 3) de tu en-
trada , el peligro que esperaba !
Sos. Antes quisiera yo oirte esos mila-
gros : todas sabeis esa oracion , despues que
no puede dejar de ser hecho , y el bobo de
Calisto que se lo escucha.
Cal. Ya quiere amanescer : ¿ qué es esto?
No paresce que ha una hora que estamos aqui,
Ꭹ da el relox las tres.
(1) A hombre.
(2) Y la darias.
(3) Que se seguia.
290
Melib. Señor , por Dios ; pues ya todo
queda por tí , pues ya soy tu dueño , pues ya
no puedes negar mi amor , no me niegues tu
vista ; y las mas noches ( 1 ) que ordenares,
será tu venida por este secreto lugar á la mes-
ma hora, porque siempre te espere apercibida
del gozo con que quedo , esperando las veni-
deras noches. Y por el presente vete con Dios,
que no serás visto , que hace muy escuro , ni
yo en casa sentida , que aun uo amanesce.
Cal. Mozos , poned el escala.
Sos. Señor, vesla aqui , baja.
Melib. Lucrecia , vente acá , que estoy
sola : aquel señor mio es ido : conmigo deja
su corazon : consigo lleva el mio. ¿ Hasnos
oido?
Lucrec. No , Señora , que durmiendo he
estado.
Sos. Tristan , debemos ir callando (2)
porque suelen levantarse á estas horas los ri-
cos , los codiciosos de temporales bienes , los
devotos de templos , monasterios ( 3) , igle-
sias ; los enamorados como nuestro amo , los
trabajadores de los campos y labranzas , y
(1) Yo ! Cuanto.
(2) La solitud.
292
tanto amo , hasta que mas fuera de dia , ó el
dolor de mi deshonra . ¡ Ay ay ! que esto es:
esta herida es la que siento agora que se ha
resfriado : agora que está helada la sangre
que ayer hervia : agora que veo la mengua
'de mi casa , la falta de mi servicio , la perdi-
cion de mi patrimonio , la infamia que tiene
mi persona de la muerte que de mis criados
se [Link]. ¿ Qué hice? ¿ En qué me de-
tuve? ¿ Cómo me puedo sufrir ( 1 ) que no me
muestro (2 ) luego presente, como hombre in-
juriado , vengador soberbio y acelerado de la
manifiesta injusticia que me fue hecha ? ¡ Oh
mísera suavidad desta brevísima vida! ¿Quién
es de tí tan codicioso , que no quiera mas mo-
rir luego , que gozar un año de vida denos-
tada, y prorogarla con deshonra , corrompien-
do la buena fama de los pasados ? Y mayor-
mente que no hay hora cierta ni limitada , ni
aun un solo momento. Deudores somos sin
tiempo , contino estamos obligados á pagar
luego. ¿Por qué no salí á inquirir siquiera
la verdad de la secreta causa de mi manifies-
ta perdicion ? ¡ Oh breve deleyte mundano !
(1) Tribunicia.
(2) De.
Bullicio.
296
sen el pregon , del cual gran infamia se me
seguia , los mandó justiciar tan de mañana;
pues era forzoso el verdugo y voceador para
la ejecucion y su descargo ; lo cual todo , si
asi como creo es hecho , antes le quedé deu-
dor y obligado para cuanto viva ; no como á
criado de mi padre , pero como á verdadero
hermano. Y puesto caso que asi no fuese , y
puesto caso que no echase lo pasado á la me-
jor parte , acuérdate , Calisto , del gran gozo
pasado : acuérdate de tu señora y tu bien to-
do. Y pues tu vida no tienes en nada por po-
nerla por su servicio , no has de tener las
muertes de otros : pues ningun dolor iguala-
rá con el rescibido placer. ¡ Oh mi señora y
mi vida ! Que jamas pensé en tu ausencia
ofenderte: que paresce que tengo en poca es-
tima la merced que me has hecho. No quie-
ro pensar en enojo : no quiero tener`( 1 ) con
la tristeza amistad. ¡ Oh bien sin compara-
cion ! ¡Oh insaciable contentamiento ! ¿ Y
cuánto (2) pidiera yo mas á Dios por pre-
mio de mis méritos , si algunos son en esta vi-
da , de lo que alcanzado tengo ? ¿ Por qué no
(1) Ya.
(2) Cuando.
297
estoy contento ? Pues no es razon ser ingrato
á quien tanto bien me ha dado , quiérolo co-
noscer : no quiero con enojo perder mi se-
so , porque perdido no caiga de tan alta po-
sesion. No quiero otra honra ni otra gloria:
no otras riquezas , no otro padre ni madre,
ni otros deudos ni parientes : de dia estaré en
mi cámara , de noche en aquel paraiso dulce,
en aquel agradable vergel , entre aquellas sua-
ves plantas y frescas verduras ( 1 ) . ¡ Oh no-
che de mi descanso , si fueses ya , tornada !
¡ Oh luciente Febo , date priesa á tu acostum-
brado camino !!¡¡ Oh deleytosas estrellas , apa-
receos ante de la contínua ( 2) orden ; oh es-
pacioso relox , aina te vea ( 3) yo arder en
vivo fuego de amor ! Si tú esperases lo que
yo , cuando das doce , jamas estarias arrenda-
do á la voluntad del maestro que te compu-
so. Pues vosotros , invernales meses que ago-
ra estais escondidos , ¡ oh si viniésedes (4 )
con vuestras muy cumplidas noches á trocar-
las por estos prolijos dias ! Ya me paresce ha-
ber un año que no ví ( 5) aquel suave des-
(1) Llegarse.
(2) Con Melibea.
(3) Pararár.
300
Trist. ¿ Quién es, hermano ?
Sos. Allégate acá , y verla has antes que
trasponga : mira aquella lutosa que se limpia
las lágrimas de los ojos ; aquella es Elicia,
criada de Celestina y amiga de Sempronio;
una muy bonita moza , aunque queda ahora
perdida la pecadora , porque tenia á Celesti-
na por madre , y á Sempronio por el princi-
pal de sus amigos ; y aquella casa donde en-
tra , alli mora una hermosa muger , muy gra-
ciosa Ꭹ fresca, enamorada , medio ramera; ( 1 )
y llámase Areusa ; por la cual sé yo que hubo
el triste Parmeno mas de tres noches malas,
y aun que no le place á ella su (2) muerte.
45. ARGUMENTO ..
1
'DEL ACTO DECIMOQUINTO.
(1) Ponesme.
(2) Hubiese sido.
IC
303
en los tableros: ¿por qué lo hago ? ¿ por qué
soy loca? ¿ por qué tengo yo fe con este co-
barde? ¿por qué creo sus mentiras? ¿ por qué
le consiento entrar por mis puertas ? ¿ qué
tiene bueno ? Los cabellos crespos , la cara
acuchillada , dos veces azotado , manco de la
mano del espada , treinta mugeres á la ( 1 ) pu-
teria . Salte luego de abi ; no te vea yo mas;
no me hables ; no digas (2) que me conosces ,
si no , por los huesos del padre que me hizo,
y de la madre que me parió , yo te haga dar
dos mil palos en esas espaldas de molinero,
que ya sabes que tengo quien lo sepa hacer,
y salirse con ello ( 3).
Cent. Loquear, bobilla; pues si yo me
ensaño, alguna llorará ; mas quiero irme y su-
frirte, que no sé quien entra , no nos oigan.
Elic. Quiero entrar , que no es son de
buen llanto, donde hay amenazas y denuestos .
Areus. ¡ Ay triste yo ! ¿ Eres tú , mi Elicia?
Jesú , Jesú , no lo puedo creer ; ¿ qué es esto?
¿ quién te me cubrió de dolor ? ¿ qué manto
de tristeza es este ? Cata , que me espantas,
hermana mia. Dime presto qué cosa es , que
( 1) En la....
(2) Ni digas.
(3) Y hecho salirse con ello.
304
estoy sin tiento , ninguna gota de sangre me
has dejado en mi cuerpo.
Elic. ¡ Gran dolor , gran pérdida ! Poco
es lo que muestro con lo que siento y encu-
bro: mas negro traigo el corazon que el man-
to , mas negras las entrañas ( 1 ) que la toca.
Ay hermana, hermana , que no puedo hablar:
no puedo de ronca sacar la voz del pecho.
Areus. ¡Ay triste! ¿ qué me tienes sus-
pensa ? Dímelo , no te meses , no te rasguñes
ni maltrates. ¿ Es comun de entrambas este
inal ? ¿ Tócame á mi ?
Elic. ¡ Ay prima mia y mi amor ! Sem-
pronio y Parmeno ya no viven , ya no son
en el mundo sus ánimas ya estan purgando
su yerro ; ya son libres desta triste vida.
Areus. ¿Qué me cuentas ? No me lo di-
gas : calla por Dios , que me caeré muerta .
Elic. Pues mas mal hay que suena , oye
á la tristé que te contará mas quejas. Celesti-
na , aquella que tú bien conociste , aquella
que yo tenia por madre , aquella que me re-
galaba , que me encubria , aquella con quien
yo me honraba entre mis iguales , aquella por
quien yo era conoscida en toda la ciudad y
(1) Tú tanto.
(2) Ves.
308
irabajabas ,syo holgaba : tú salias fuera , yo
estaba encerrada : tú rota , yo vestida : tú en-
trabas ( 1 ) como abeja por casa y yo destruia,
que otra cosa no sabia hacer. Oh bien y go-
20¹mundano , que mientras eres poseido eres
menospreciado , y jamas te consientes conos-
eer hasta que te perdemos ! ¡ Oh Calisto y Me-
tibea, causadores de tantas muertes ! Mal fin
hayan vuestros amores : en mal sabor se con-
viertan vuestros dulces placeres. Tórnese lloro
vuestra gloria, trabajo vuestro descanso : las
yerbas deleitosas donde tomais lost hurtados
solaces , se conviertan en culebras , los canta-
res se vos tornen Horos ; los sombrosos árbo-
les del huerto se séquen con vuestra vista,
sus flores olorosas se tornen de negra color.
9Areus.19 Calla por Dios , hermana , pon
silencio á tus quejas , ataja tus lágrimas , lim-
pia tus ojos torna sobre tu vida , que cuan-
do una puerta se cierra otra suele abrir la
fortuna , y este mal , aunque duro , se solda-
rá y muchas cosas se pueden vengar que es
imposible remediar , y esta tiene el remedio
dadoso , y la venganza en la mano .
Elic. ¿ De quién se ha de haber enmien-
(1) Contino,
309
da , que la muerta ( 1 ) y los matadores me han
acarreado esta cuita ? No menos me fatiga la
panicion de los delincuentes , que el yerro
cometido. ¿ Qué mandas que haga , que todo
carga sobre mi ? ¡ Pluguiera á Dios que fuera
yo con ellos , y que no quedara para llorar á
todos! Yode lo que mas dolor siento es ver
que por eso no deja aquel vil de poco senti
miento de ver y visitar , festejando cada no-
che á sujestiercol de Melibeag y ella muy ufa-
na en versangre vertida póresu servicio.
ènibĀreusi laSi esto (2) es verdad ; ¿ de quién
mejor se puede tomar venganza ? De manera
que quien lo comió , aquel dovescote. Déjá‣
me tú , que si yo les caigo en el rastro, cuán-
do se ven , cómo y por donde , y á qué hora ,
no me hayas tú por hija de la pastelera vié-
ja , que bien conosciste , si no hago que les
amarguens los amorest Y si pongo en ello
aquel con quien me viste que reñia cuando
entrabas, si no sea él peorsverdugo para Ca-
listo , que Sempronio de Celestina . Pues ¡ qué
gozo habria ahora él , en que le pusiese yo en
algo por mi servicio , que se fue muy triste
de verme que le traté mal ! Y veria él los ( 3)
(1) Muerte.
(2) Eso. cm .
(3) Y veria los.
310
cielos abiertos en tornalle yo á hablar y man,
dar. Por ende , hermana , dime tú de quién
puedo yo ( 1 ) , saber el negocio cómo pasa,
que yo le haré armar un lazo con que Meli-
bea llore cuánto agora gozabi ondos 8,100
1 Elic. Yo conozco , amiga, otro compa-
ñero de Parmeno , mozo de caballos , quê se
llama Sosia , que le acompaña cada noche:
quiero trabajar de le sacar ( 2 ) todo el secre-
to, y este será buen camino para lo que dices.
Areus, 197Mast hazme placer , que me en-
vies acá esté (3) Sosia: yo (24 ) hablaré y diré
mil lisonjas ysofrescimientos hasta que no le
deje en el cuerpo cosa hecha ( 5) y por hacer:
despues á él y á su amo háré revesar el pla-
cer comidò. Y tú, Elicia , alma mia , no resci-
bas pena ; pasal á mi casa tus ropas y'alhajas,
ylvente á (6) mi compañia , que estarás alli
mucho sola , y la tristeza es amiga de la so-
ledad. Con nuevo amor olvidarás las viejos.
-Un hijo que nasce restaura la falta de tres f-
.snitele Belmorqueês Weit
120
ive in
(1) Pueda yo.
( (2) Sosacar. Y Mert al sep
(3) Ese
(4) Le. སོ་དར་སྤྱོད
(5) De lo hecho y.
En. .aol citaz
311
nados : con nuevo sucesor se cobra alegre me-
moria, y placeres perdidos del pasado tiem-
po. De un panuque yo tenga ternás tú la mi-
tad. Mas lástima tengo detu fatiga , que de los
que té la ponen. Verdad sea , que cierto duele
más la pérdida de lo que hombre tiene , que
da placer las esperanza de otra ( 1) tal, aun-
que sea ciertas(2). Pero yaylonhecho es sin
remedio , y los muertos irrecupérables , ý có-
mo dicen: mueran y vivamos. A los vivos me
deja á cargo, que yo te lesh daré tan amar-
go jarope á beber , cual ellos á tí han dado.
¡Ay prima! ¡ Cómo sé yo , cuando me ensa
ño, revolvernestas tramas aunque soy moza!
¿Y de álome\ véngue› Dios ;uque de Calisto
Centurio me vengará. ciupia
- Elica , Cata que creo que aunque llamé
al que mandas no habrá efecto lo que quie-
res ; porque la pena de los que murieron por
descubrir el 9secreto , porná silencio al vivo
para guardarlé. Lo que me dices de mi veni-
da á tu casa te agradezco mucho , y Dios te
ampare y alegre en tus necesidades , que bien
muestras el parentesco y hermandad no ser-
vir de viento , antes en las adversidades apro-
(1) Otro.
(3) Cierto. a...
312
vechar; perodaunque lo quiera hacer por go
zar deitu dulce compañia , no podrá ser por
eldaño que me vernia . La causa no es nece-
sario decir , pues hablo con quien me entien-
de que alliy hermana , soy conoscida. Ją-
mas perderáidquella casa el nombre de Celes-
tina , que Dios haya siempre acuden allí mó-
zas conoscidas lycallegadas , medio parientas
de las que ella crió : allí hacen sus concier-
tos de donde se me asegura algun prove-
cho ( 1 ), 1 y también esos pocos amigos que
mesquedan; no me saben otra morada ; pues
ya sabes cuán duro es dejar lo usado , y que
mudarycostumbre está par de muerte , y pie-
dra movediza que nunca moho la cobija. Ali
quiero estar , siquiera porque el alquiler de
darcasa que está pagado por ogaño , no se va-
-yasen valde asi que aunqueɛ cada cosa no
bastase por sí, juntas aprovechan y ayudan.
Ya paresce que es hora de iemet de lo dicho
-me llevo el cargo, Dios quedé contigo , que
omeovdyodum oɔwɔberge el cesmin à 1.
noid sap , bcbiegoga čule 9 hugais ?
-ise on Isbaserad 768, 1995q is entier 2
-0745 2900 29ybь en 19 coins olasiz ob
*. ** .. ARGUMENTO ...
( 1 ) Nuestros iguales.
(2) Parescerá,
315
tes. No hay cosas ( 1 ) con que mejor se con-
serve la limpia fama en las vírgines , que con
temprano casamiento. ¿ Quién rebuirá nues¬
tro parentesco en toda la ciudad ? ¿ Quién no
se hallará gozoso de tomar tal joya en su
compañia ? En quien caben las cuatro prin-
cipales cosas , que en los casamientos se de-
mandan , conviene á saber : lo primero dis-
crecion , honestidad y virginidad : lo segun
do , hermosura : lo tercero , el alto origen y
parientes: lo final , riqueza. De todo esto la
dotó natura : cualquiera cosa que nos pidan
hallarán bien cumplida. :
Alis. 7 Dios la conserve , mi señor Plebe-
rio , porque nuestros deseos veamos cumpli,
dos en nuestra vida , que antes pienso que fal
tará igual á nuestra hija , segun su virtud y
su noble (2) sangre , que no sobrarán muchos
que la merezcan . Pero como esto sea oficio
de los padres, y muy ageno á las mugeres,
como tú lo ordenares seré yo alegre ; nues-
tra hija obedescerá , segun su casto vivir , y
honesta vida y humildad.
Lucrec. (Aun si bien lo supieses , reven-
(1 ) Cosa.
(2) Tu noble.
316
tarias : ya (1) perdido es lo mejor: mal año
se os apareja á la vejez : lo mejor Calisto se
lo lleva (2 ). No hay quien ponga virgos , que
ya es muerta Celestina : tarde acordais , y mas
habiades de madrugar . ) Escucha , escucha,
escucha , señora Melibea.
- Melib. ¿Qué haces ahí escondida , loca?
Lucrec. Llégate aqui , Señora, oirás á
tus padres la priesa que traen por te casar.
v Melib. Calla por Dios , que te oirán: dé-
jalos parlar , déjalos devaneen , un mes ha que
otra (3) no hacen , ni en otra cosa entienden.
No paresce sino que les dice el corazon el
gran amor (4 ) que á Calisto tengo, y todo lo
que con él un mes ha he pasados; no sé si me
han sentido ; no sé qué se sea aquejarles mas
agora este cuidado que nunca. Pues ¿ mándo
les yo trabajar en vano ? Que por de mas es la
citola en el molino . ¿ Quién es el que me ha
de quitar mi gloria ? ¿ Quién apartar (5) mis
placeres ? Calisto es mi ánima , mi vida , mi
señor, en quien yo tengo toda mi esperanza :
费
(1) Ya , ya.
(2) - Llevó .
(3) Cosa.
(4) El amor.
(5) Apartarme de.
317
conozco爵 dél que no vivo engañada. Pues él
me ama y ¿ con qué otra cosa le puedo pagar?
Todas las deudas del mundo resciben recom-
pensacion en diverso género : el amor no ad-
mite sino solo amor por paga. En pensar en
él me alegro; en verlo me gozo ; en oirlo me
glorifico, Haga y ordene de mí á su voluntad,
Si pasar quisiere la mar, con él ire ; si rodear
el mundo , lléveme consigo ; si venderme en
tierra de enemigos , no rehuiré su querer. Dé-
jenme mis padres gozar dél , si ellos quieren
gozar de mí : no piensen en estas vanidades
ni en estos casamientos , que mas vale ser bue-
na amiga que mala casada. Déjenme gozar mi
mocedad álegre , si quieren gozar su vejez can-
sada: si no presto podrán aparejar mi perdi-
cion y su sepultura. No tengo otra lástima sino
por el tiempo que perdí de no gozarlo, de no
conoscerlo, despues que á mí me sé conoscer.
No quiero marido : no quiero ensuciar los nu-
dos del matrimonio , ni las maritales pisadas
de ageno hombre repisar, como muchas hallo
(en los antiguos libros que lei ) que hicieron,
mas discretas que yo , mas subidas en estado
y linaje ; las cuales algunas eran de la genti-
lidad tenidas por diosas , asi como Vénus, ma-
dre de Eneas y de Cupido , el dios de amor,
que siendo casada corrompió la prometida fe
22
318
marital ; y aun otras de mayores fuegos encen-
didas , cometieron nefarios y incestuosos yer-
ros , como Mirrha con su padre , Semíramis
con su hijo , Canace con su hermano ; y aun
aquella forzada Thamar , hija del rey David.
Otras aun mas cruelmente traspasaron las le-
yes de natura , como Pasiphae , muger del rey
Minos, con el toro. Pues reynas eran y gran-
des señoras , debajo cuyas culpas la razona-
ble mia podria ( 1 ) pasar sin denuesto. Mi a-
mor fue con justa causa ; requerida y rogada,
captivada de su merescimiento, aquejada por
tan astuta maestra como Celestina , servida de
muy peligrosas visitaciones , antes que con-
cediese por entero en su amor ; y despues un
mes ha , como has visto , que jamas noche no
ha faltado sin ser nuestro huerto escalado co-
mo fortaleza , y muchas haber venido en val-
de, y por eso no me mostrar mas pena ni tra-
bajos (2); muertos por mi sus servidores; per-
diéndose su hacienda ; fingiendo ausencia con
todos los de la ciudad ; todos los dias encer-
rado en casa con esperanza de ver (3) la no-
che. Afuera , afuera la ingratitud , afuera las
(1) Podrá.
(2) Trabajo .
(3) Verme á.
319
lisonjas y el engaño con tan verdadero ama-
dor, que ni quiero marido, ni quiero padres
ni parientes. Faltándome Calisto , me falta la
vida, la cual porque él de mí goce, me aplace.
Lucrece Calla , Señora , escucha , que
todavia perseveran
Pleb. Pues ¿ર qué te paresce , señora mu-
ger , debemos hablarlo á nuestra hija ? ¿ De-
bemos darle parte de tantos como me la pi-
den, para que de su voluntad venga para que
diga aquel ( 1 ) le agrada ? Pues en esto las le-
yes dan libertad á los hombres y mugeres,
aunque esten so el paterno poder, para elegir.
Alis. ¿Qué dices ? ¿ En qué gastas tiem-
po ? ¿Quién ha de irle con tan gran novedad
á nuestra hija Melibea , que no la espante?
¿Cómo , piensas que sabe ella qué cosa sean
hombres ? ¿ Si se casan , ó qué es casar ? ¿ O
que del ayuntamiento de marido y muger se
procreen los hijos ? ¿ Piensas que su virgini-
dad simple le acarrea torpe deseo de lo que no
conosce , ni ha entendido jamas ? ¿Piensas que
sabe errar aun con el pensamiento ? No lo
creas , señor Pleberio , que si alto ó bajo de
sangre , ó feo ó gentil de gesto le mandaras (2)
(1 ) Cual.
(2) Mandaremos .
320
tomar , aquello será su placer, aquello ha-
brá por bueno ; que yo sé bien lo que ten-
go criado en mi guardada bija, - šyn
Meliba Lucrecia , Lucrecia , corre pres-
10 , entra por el postigo en la sala , y estór-
bales su habla , interrúmpeles sus alabanzas
con algun fingido mensage ,osi no quieres
que vaya yo dando voces , como loca , segun
estoy enojada del concepto engañoso que tie-
nen de mi ignorancia.
Lucrec, Yavoy, Señora.
»if { ,!0 )q et »
16g bup
ima.
321
ARGUMENTO
(4) De dejar.
A la.
Una.
La.
324
Quiera Dios que la ballase ( 1 ) sola, quejamas
está desacompañada de galanes , como buena
taberna de borrachos. Cerrada está la puer-
ta , no debe estar allá hombre, quiero llamar.
Ta , ta. 2
Arcus. ¿Quién es ?
Elic. Abre ( 2 ), amiga , Elicia soy.
Areus. Entra , hermana mia ; véate Dios,
que tanto placer me haces en venir como vie-
nes , mudado el hábito de tristezą. Agora nos
gozarémos juntas ; agora te visitaré; vernos
hemos en mi casa y en la tuya : quiza por bien
fue para entrambas la muerte de Celestina,
que yo ya siento la mejoria mas que antes.
Por esto se dice, que los muertos abren los
ojos de los que viven, á unos con haciendas,
á otros con libertad , como á tí, excineit
Elic. A tu puerta llaman : poco espacio
nos dan para hablar , que te queriaŋpregun-
tar si habia venido acá Sosia, impor
Areus. No ha venido : despues hablaré-
[Link]é porradas que dan ! Quiero ir á a-
brir, que es loco o privado, ¿Quién llama?
Sos. Abreme , Señora ( 3 ) : Sosia soy, cria-
do de Calista .
(1) Halle.
(2) Abreme.
Abre , mi señora.
325
Areus. Por los santos de Dios , el lobo
es en la conseja : escóndete , hermana , tras
ese paramento , y verás cuál te lo paro lleno
de viento y de lisonjas , que piense cuando
se parta de mí , que él es y otro no : y sacar
le he lo suyo y lo ageno del buche con hala-
gos , como él saca el polvo ( 1 ) á los caballos.
¿Es mi Sosia , mi secreto amigo ? ¿El que yo
me quiero bien sin que él lo sepa ? ¿ El que
deseo conoscer por su buena fama ? ¿El fiel á
su amo ? ¿ El buen amigo á sus (2 ) compa-
ñeros ? Abrazarte quiero , amor , que agora
que te veo , creo que hay mas virtudes en tí,
que todos me decian. Anda acá , entremos á
asentarnos , que me gozo en mirarte , que me
representas, la figura del desdichado de Par-
meno. Con esto hace hoy tan claro dia que
habias tú de venir á verme, Dime , señor , ¿ co-
noscíasme antes de agora ?
Sos. Señora , la fama de tu gentileza , de
tus gracias y saber vuela tan alto por esta
ciudad , qué no debes tener en mucho ser de
mas conoscida que conosciente ; porque nin-
guno habla en loor de hermosura (3) , que
(1) Breton.
(2) Ya.
(3) El oirte.
(4) De.
(5) Sin que me alabes te amo, y sin.
327
merced que me piensas hacer y haces : no me
sentia digno para descalzarte. Guia tú mi len-
gua, responde por mí á tus razones, que todo
lo habré por rato y firme. So sind
Areus. Amor mio , ya sabes cuanto qui-
se á Parmeno, y como dicen : quien bien quie-
re á Beltran , etc. A todas sus cosas- amo , to
dos sus amigos me agradan , el buen servicio
de su amo, como á él mismo , me placia ; don,
de via su daño de Calisto , le apartaba. Pues
como esto asi sea , acordé de decirte, lo uno (1),
conozcas el amor que te tengo , y cuanto con-
tigo y tu (2) visitación siempre me alegrarás,
y que en esto no perderás nada , si yo pudie-
re , antes te verná provecho
; otro ( 3) y segun-
do , que pues yo pongo mis ojos en tí , y mi
amor y querer , avísote que te guardes de pe-
ligros , y mas de descubrir tu secreto á nin-
guno , pues ves cuanto daño vino á Parmeno
y á Sempronio de lo que supo Celestina ; por-
que no querria verte morir mal logrado co-
mo átu compañero : harto me basta haber llo
rado al uno. Porque has de saber que vino á
mí una persona y me dijo , que le habits des-
(1) Que.
(2) Con tu.
(3) Lo otro.
328
cubierto los amores de Calisto y Melibea , y
cómo la habia alcanzado , y cómo ibas cada
noche á le acompañar , y otras muchas cosas
que no sabria relatar. Cata , amigo , que no
guardar secreto es propio de las mugeres ; no
de todas , sino de las bajas , y de los niños.
Cata que te puede venir gran daño ; que para
esto te dió Dios dos oidos y dos ojos , y no
mas de una lengua ; porque sea doblado lo
que vieres y oyeres , que no el hablar. Cata
no confies que tu amigo te ha de tener secre-
to de lo que le dijeres , pues tú no le sabes
á tí mismo tener. Cuando hubieres de ir con
tu amo Calisto á casa de aquella señora , no
hagas bullicio , no te sienta la tierra , que o-
tros me dijeron que ibas cada noche dando
voces como loco' de placer.
# Sos. ¡ Oh cómo son sin tiento , y perso-
nas desacordadas las que tales nuevas , Seño-
ra , te acarrean ! Quien te dijo que de mi bo-
ca lo habia oido , no dijo ( 1 ) verdad. Los otros
de verme ir con la luna de noche á dar agua
á mis caballos , holgando y habiendo placer,
diciendo cantares por olvidar el trabajo y des-
echar enojo (2) , y esto antes de las diez , sos-
(1 ) Dice.
(2) El enojo.
329
pechaban mal , y de la sospecha hacen certi
dumbre , afirman lo que barruntan. Sí , que
no estaba Calisto loco , que á tak hora, babia
de ir á negocio de tanta afrenta : sino espe-
ra ( 1 ) que repose la gente , que descansen to,
dos en el dulzor del primer sueño : ni me-
nos habia de ir cada noche , que aquel ofi-
cio no sufre cotidiana visitacion , Y si mas cla
ra quieres , Señora , ver su falsedad , como
dicen , que toman antes al mentiroso que al
que coxquea (2), en un mes no hemos ido ocho
veces ; ¡y dicen los falsarios revolvedores que
cada noche! } ..
Areus. Pues por mi vida , amor mio, por-
que yo los lo acuse ( 3) , y tome en el lazo del
falso testimonio , me dejes en la memoria los
dias que habeis concertado de salir ; y si yer-
ran , estaré segura de tu secreto , y cierta de
su levantar. Porque no siendo su mensage
verdadero , será tu persona segura de peligro,
y yo sin sobresalto de tu vida ; pues tengo
esperanza de gozarme contigo largo tiempo
Sos. Señora , no alarguemos los testigos:
para esta noche en dando el relox las doce es-
ta hecho el concierto de su visitacion por el
(1) A mí á.
(2) Contradecir.
331
Areus. Dios te guie. Allá irás , acemile-
ro muy ufano vas por tu vida ; pues toma
para tu ojo , bellaco , y perdona que te la
doy de espaldas. ¿ A quién digo ? Hermana,
sal acá , ¿ qué te paresce cuál le envio? Asi
sé yo tratar los tales : asi salen de mis ma-
nos los asnos , apaleados como este , y los
lócos corridos , y los discretos espantados,
y los devotos alterados , y los castos encen
didos. Pues , prima , aprende , que otra arte
es esta que la de Celestina ; aunque ella me
tenia por boba , porque me queria yo serlo,
Y pues ya tenemos deste hecho sabido cuanto
deseábamos , debemos ir á casa de aquel otro
cara de ahorcado , que el jueves delante de tí
baldonado de mi casa salió ; y haz tú como
que nos quieres hacer amigos , y que me ro-
gaste que fuese á verlo.
I : & * ** 5*3
STI
332
**
ARGUMENTOS, T
06 01 ACTO DECIMOOCTAVO .
7
Elicia , Centurio , Areusa.
(1) Su casa.
(2) Terna , torna acá.
333
que cuando vi adelante entrar á Elicia , vi
que no podia traer consigo mala compañia,
ni nuevas que me pesasen , sino que me ha-
bian de dar placer.
Areus. No entremos por mi vida mas
adentro, que se estiende ya el bellaco , pen-
sando que le vengo á rogar : mas holgara con
la vista de otras como él , que no con la
nuestra. Volvamos ( 1 ) por Dios , que me fino
enover tan mal gesto. ¿ Paréscete , hermana,
que me traes por buenas estaciones , y que
es cosa justa venir de vísperas y entrarnos á
ver un desuella-caras que ahi está ?
Elic. Torna por mi amor , no te vayás;
sino en mis manos dejarás el medio manto.
Cent. Tenla por Dios , Señora , tenla no
se te suelte. 1 51
Elic. Maravillada estoy , prima , de tu (2)
sesó. ¿Cuál hombre hay tan loco y fuera de
razon , que no huelgue de ser visitado , ma-
yormente de mugeres ? Llégate acá , señor
Centurio , que en cargo de mi ánima por fuer-
za haga que te abrace, que yo pagaré la fruta.
Areus. Mejor (3) lo vea yo en poder de
Volvámonos , volvámonos.
Buen.
(3) Si , mejor.
23
334
justicia, y morir á manos de sus enemigos,
que yo tal gozo ( 1 ) le dé . Ya , ya , hecho ha
conmigo para cuanto viva. ¿ Y por cuál car-
ar
ga de agua le tengo de abraz , ni ver á ese
enemigo ? ¿ Porque le rogué estotro dia que
fuese una jornada de aqui , en que me iba la
vida , y me dijo de no ?
Cent. Mándame tú, Señora , cosa que yo
sepa hacer , cosa que sea de mi oficio : un
desafio con tres juntos , y si mas vinieren,
que no huya por tu amor : matar un hombre,
cortar una pierna ó brazo , harpar el gesto
de alguna que se haya igualado contigo : estas
tales cosas antes serán hechas que encomen-
dadas. No me pidas que ande de camino , ni
bien sabes que no du-
que te dé dinero , que
ra conmigo ; que , tres saltos daré sin que se
me caiga blanca, Ninguno da lo que no tie-
ne : en una casa vivo cual ves , que rodará
el majadero por toda ella sin que tropiece.
Las alhajas que tengo es el ajuar de la fron-
tera , un jarro desbocado, un asador sin pun-
ta , la cama en que me echo está armada so-
bre aros de broqueles , un rimero de malla
rota por colchones , una talega de dados (2)
(1) Ella.
(2) Zurujanos.
337
¿ Quién da de contino que hacer á los arme-
ros? ¿ Quién destroza la malla muy fina?
¿ Quién hace riza de los broqueles de Barce-
lona ? ¿ Quién rebana los capacetes de Calata-
yud , sino ella ; que los caxquetes de Alma-
zan ( 1 ) asi los corta , como si fuesen hechos
de melon? Veinte años ha que me da de co-
mer : por ella soy temido de hombres y que,
rido de mugeres , sino de tí : por ella le die-
ron Centurio por nombre á mi abuelo, y Cen-
turio se llamó mi padre , y Centurio me lla-
mo yo.
Elic. Pues ¿ qué hizo la espada por que
ganó tu abuelo ese nombre ? Dime , ¿ por
ventura fue por ella capitan de cien hombres?
Cent. No ; pero fue rufian de cien mu-
geres .
Areus. No curemos de linage ni hazañas
viejas : si has de hacer lo que te digo , sin
dilacion determina ( 2 ) , porque nos queré-
mos ir.
Cent. Mas deseo ya la noche por tenerte
contenta , que tú por verte vengada. Y por-
que mas se haga todo á tu voluntad , escoge
qué muerte quieres que le de : alli te mostra-
(1) Almacen.
(2) Determinate,
338
ré ( 1) un reportorio en que hay setecientas
ý setenta (2) especies de muertes : verás cual
-mas te agradare.
Elic. Areusa , por mi amor , que no se
ponga este hecho en manos de tan fiero hom-
bre; mas vale que se quede por hacer, que
no escandalice (3) la ciudad , por donde nos
venga mas daño de lo pasado.
Areus. Calla , hermana , díganos alguna
que no sea de mucho bullicio.
¡Cent. Las que agora estos dias yo uso y
mas traigo entre manos , son espaldarazos sin
sangre , ó porradas de pomo de espada , ó re-
vés mañoso : á otros agujero (4) como arne-
ro á puñaladas , tajo largo , estocada temero-
-sa, tiro mortal. Algun dia doy palos por de-
jar holgar mi espada.
Elic. No pase por Dios mas adelante:
dele palos , porque quede castigado y no
muerto.
Cent. Juro por el cuerpo santo de la le-
tania , no es mas en mi brazo derecho dar
(1) Muestraré.
ཨ ཎྞཾ (2) Sesenta.
(3) Escandalizar.
(4) Agujereo.
339
palos sin matar , que en el sol dejar de dar ( 1 )
sus acostumbradas vueltas al cielo.
Areus. Hermana , no seamos nosotras
lastimeras ; haga lo que quisiere ; mátele (2)
como se le antojare. Llore Melibea como tú
has hecho: dejémosle. Centurio , da buena
cuenta de lo encomendado ; de cualquier ma-
nera holgarémos : mira que no se escape sin
alguna paga de su yerro.
Cent. Perdónele Dios , si por pies no se
me va. Muy alegre quedo , señora mia , que
se ha ofrescido caso , aunque pequeño, en que
conozcas lo que yo sé hacer por tu amor.
Areus. Pues Dios te dé buena mandere-
cha y á él te encomiendo , que nos vamos.
Cent. Él te guie , y te dé mas paciencia
con los tuyos Allá iran estas putas atestadas
de razones. Agora quiero pensar cómo me es- /
cusaré de lo prometido ; de manera que pien-
sen que puse diligencia con ánimo de ejecutar
lo dicho , y no negligencia por no me poner
en peligro. Quiérome hacer doliente ; pero
¿ qué aprovecha ? Que no se apartarán de la
demanda cuando sano ( 3 ) . Pues si digo que
(1) Selas.
(2) Levada.
(3) Conseguirán .
341
ARGUMENTO
(1 ) Estaba.
(2) Traian.
(3) Pereciesen.
(a) Lo que se contiene dentro del paréntesis
falta en muchas ediciones.
342
ACTO DÉCIMONONO.
(1) La casa.
(2) Mas duro.
(3) Muger.
344
rado. Mira, Sosia , y acuérdate bien, si te que-
ria sacar algun punto del secreto deste cami-
no que agora vamos , para con que pudiese
revolver á Calisto y á Pleberio de envidia del
placer de Melibea. Cata que la envidia es una
incurable enfermedad donde asienta ; hues-
ped que fatiga la posada ; en lugar de galar-
don , siempre se goza del mal ageno. Pues si
esto es asi , ¡ oh cómo te quiere aquella mal-
vada hembra engañar con su alto nombre,
con su vicio ponzoñoso , del cual todas se
arrean ! Queria condenar el ánima por cum-
plir su apetito ; resolver tales cosas por con-
tentar su dañada voluntad. i; Oh rufianada
muger, y con que blanco pan te daba zara-
zas ! Queria vender su cuerpo á trueque de
contienda . Oyeme , y si asi presumes que es,
ármale trato doble , cual yo te diré , que
quien engaña al engañador , ya me entien-
des; y si sabe mucho la raposa , mas el que
la toma. Contramínale sus malos pensamien-
tos , escala sus ruindades , cuando mas segu-
ra la tengas, y cantarás despues en tu establo:
uno piensa el bayo , y otro el que lo ensilla.
Sos. ¡ Oh Tristan , discreto mancebo ( 1 ) !
(1 ) Mochacho.
345
mucho mas has dicho que tu edad demanda :
astuta sospecha has remontado , y creo que
verdadera. Pero porque llegamos al huerto,
y nuestro amo se nos acerca , dejemos este
cuento, que es largo , para otro dia.
Cal. Poned , mozos , la escala y callad,
que me paresce que está hablando mi señora
de dentro. Subiré encima de la pared , y en
ella estaré escuchando , por ver si oyere ( 1)
alguna buena señal de mi amor en ausencia.
Melib, Canta mas por mi vida , Lucre-
cia , que me huelgo en oirte , mientras viene
aquel señor; y muy paso entre estas verduri-
cas , que no nos oygan ( 2 ) los que pasaren.
Lucrec. ¡ Oh quien fuese la hortelana (3)
De aquestas viciosas flores,
Por prender cada mañana
Al partir á tus amores !
Vistanse nuevas colores
Los lirios y el azucena ;
Derramen frescos olores,
Cuando entre por estrena.
Melib. ¡ Oh cuán dulce me es oirte ! De
gozo me deshago : no ceses por mi amor.
(1 ) Oiré.
(2) Oirán .
(3) Ortolana.
346
Lucrec. Alegre es la fuente clara---
A quien con gran sed la vea;
Mas muy mas dulce es la cara
De Calisto á Melibea ;
Pues aunque mas noche sea ,
Con su vista gozará .
¡ Oh cuando saltar le vea,
Qué de abrazos le dará !
Saltos de gozo infinitos
Da el lobo , viendo al ganado ;
Con las tetas los cabritos ,
• Melibea con su amado.
Nunca fue mas deseado
Amador de la su amiga ;
Ni huerto mas visitado ,
Ni noche tan sin fatiga.
Melib. Cuanto dices , amiga Lucrecia,
se me representa delante : todo me paresce
que lo veo con mis ojos . Procede , que á muy
buen son lo dices , y ayudarte he ( 1).
Lucrecia , Melibea.
(1 ) Yo.
347
Del que tanto deseais.
Estrellas que relumbrais,
Norte y lucero del dia ,
¿Por qué no le despertais,
Si aun duerme mi alegria?
Melib. Oyeme tú por mi vida ,, que yo
quiero cantar sola .
Papagayos , ruiseñores,
Que cantais al alborada,
Llevad nueva á mis amores,
Como espero aqui asentada.
La media noche es pasada,
Y no viene ;
Sabedme si ( 1 ) otra amada
(2) Lo detiene
Cal. Vencido me tiene el dulzor de tu
suave canto : no puedo mas sufrir tu penado
esperar, ¡ oh mi señora y mi bien todo ! ¿ Cuál
muger podia haber nascido , que desprivase
tu gran merescimiento ? ¡ Oh salteada melo-
dia ! ¡Oh gozoso rato ! ¡ Oh corazon mio ! ¿ Y
cómo no podiste mas tiempo sofrir sin inter-
romper por tu gozo y cumplir el deseo de
entrambos ?
Melib. ¡ Oh sabrosa traycion ! ¡ Oh dul-
(1 ) Har .
(2) Que lo.
348
ce sobresalto ! ¿ Es mi señor y mi alma ? હૈં Es
él ? No lo puedo creer. ¿ Dónde estabas , lu-
ciente sol ? ¿Dónde me tenias tu claridad es-
condida ? ¿ Habia rató que escuchabas ? ¿ Por
qué me dejabas echar palabras sin seso al ay-
re cou mi ronca voz de cisne ? Todo se go-
za este huerto con tu venida. Mira la luna
¡ cuán clara su nos muestra ( 1 ) , las nubes
cómo huyen ! Oye la corriente agua desta
fontecica, ¡ cuánto más suave murmurio y rui-
do lleva por entre las frescas yerbas ! Escucha
los altos cipreses , ¡ cómo se dan paz unos ra-
mos con otros por intercesion de un templa-
dico viento que los menea ! Mira sus quietas
sombras , ¡ cuán escuras estan y aparejadas
para encubrir nuestro deleyte ! Lucrecia, ¿qué
sientes , amiga , tórnaste loca de placer ? Dé-
jamelo , no me lo despedaces , ni le trabajes
sus miembros con tus pesados brazos : déja-
me gozar (2 ) de lo que es mio , no me ocu-
pes mi placer.
Cal. Pues , mi señora (3) y gloria mia,
si mi vida quieres , no cese tu suave canto:
no sea de peor condicion mi présencia con
(1) Mira.
(2) Lo que.
Pues , Señora.
349
que te alegras , que mi ausencia que te fatiga.
Melib. ¿ Qué quieres que cante , amor
mio? ¿Cómo cantaré , que tu deseo era el que
regia mi son y hacia sonar mi canto ? Pues
seguida ( 1 ) tu venida desapareció el deseo;
destemplóse el tono (2 ) de mi voz. Y pues tú,
Señor , eres el dechado de cortesia y buena
crianza , ¿ cómo mandar ( 3 ) á mi lengua ha-
blar, y no á tus manos que esten quedas? ¿Por
qué no olvidas estas mañas? Mándalas estar
sosegadas, y dejar su enojoso uso y conversa-
cion incomportable. Cata , angel mio , que asi
como me es agradable tu vista sosegada , ine
es enojoso tu riguroso trato: tus honestas bur-
las me dan placer, tus deshonestas manos me
fatigan cuando pasan de la. razon. Deja estar
mis ropas en su lugar, y si quieres ver si es el
hábito de encima de seda , ó de paño , ¿ para
qué me tocas en la camisa ? Pues cierto es de
lienzo. Holguemos y burlemos de otros mil
modos , que yo te mostraré: no me destroces
ni maltrates como sueles ; ¿ qué provecho te
trae dañar mis vestiduras ?
(1) Conseguida.
(2) Son de mi voz.
(3) Mandas.
24
350
Cal. Señora , el que quiere comer el ave,
quítala ( 1 ) primero las plumas.
Lucrec, Mala landre me mate , si mas los
escucho. ¿Vida es esta ? ¡ Que me esté yo des-
haciendo de dentera, y ella esquivándose por
que la rueguen ! Ya , ya , apaciguado es el
ruido ; no hubieron menester despartidores .
Pero tambien me lo haria yo , si estos nescios
de sus criados me hablasen entre dia ; pero
esperan que los tengo de ir á buscar.
Melib. Señor mio , ¿ quieres que mande
á Lucrecia traer alguna colacion ?
Cal. No hay otra colacion para mí , sino
tener tu cuerpo y belleza en mi poder. Comer
y beber donde quiera se da por dinero ; en
cada tiempo se puede haber , y cualquiera lo
puede alcanzar; pero lo no vendible , lo que
en toda latierra no hay igual que en este huer-
to, ¿cómo mandas que se me pase ningun mo-
mento que no goce ?
Lucrec. Ya me duele á mí la cabeza de
escuchar, y no á ellos de hablar , ni los bra-
zos de retozar, ni las bocas de besar. Andar;
ya callan , á tres me paresce que va la ven-
cida .
(1) Quita.
351
Cal. Jamas querria , Señora , que ama-
nesciese , segun la gloria y descanso que mi
sentido rescibe de la noble conversacion de
tus delicados miembros.
Melib. Señor , yo soy la que gozo , yo la
que gano : tú , Señor, el que me haces con tu
visitacion incomparable merced.
Sos. Asi , bellacos , rufianes , veníades
á asombrar los que no os temen ? Pues yo os
juro que si esperades ( 1 ) , que yo os hiciera ir
como merescíades .
Cal. Señora , Sosia es aquel que da vo-
ces : déjame ir á verlo , no lo maten , que no
está sino un pagecico con él . Dame presto
mi capa , que está debajo de tí.
Melib. i Oh triste de mi ventura ! no va-
yas allá sin tus corazas : tórnate á armar.
Cal. Señora , lo que no hace espada y
capa y corazon , no lo hacen corazas y capa-
cete y cobardia.
1 Sos. ¿Aun tornais ? Esperad , quizá venis
por lana volvereis trasquilados.
Cal. Déjame por Dios, Señora , que pues-
ta está el (2 ) escala.
(1) Esperárades.
(2) La.
352
Melib. ¡Oh desdichada yo ! ¿Y cómo vas
tau recio y con tanta priesa desarmado á me-
terte entre quien no conosces ? Lucrecia , ven
presto acá, que es ido Calisto á un ruido , eché-
mosle sus corazas por la pared , que le ( 1 )
quedan acá.
Trist. Tente , Señor, no bajes : idos son;
que no era sino Traso el cojo y otros bella-
cos que pasaban voceando , que ya se tor-
nan ( 2). Tente , tente , Señor, con las manos
en la escala (3) .
Cal. ¡ Oh válame Santa Maria ! Muerto
soy. Confesion .
Trist. Llégate presto , Sosia , que el tris-
te de nuestro amo es caido del escala , y no
habla ni se bulle.
Sos. Señor, Señor. A esotra puerta: tan
muerto es como mi abuelo. ¡ Oh gran desven-
tura !
Lucrec. Escucha , escucha : ¡ gran mal es
este !
Melib. ¿Qué es esto que oygo , amarga
de mi vida (4)?
(1) Se le.
(2) Se torna Sosia.
(3) Al escala.
(4) Amarga de mí.
353
Trist. ¡Oh mi señor y mi bien muerto ( 1)!
¡ Mi señor despeñado ! ¡ Oh triste muerte sin
confesion ! Coge , Sosia , esos sesos de esos
cantos , júntalos con la cabeza del desdicha-
do de nuestro amo. ¡ Oh dia aciago ! ¡ Oh ar
rebatado fin !
Melib. ¡ Oh desconsolada de mí ! ¿Qué es
esto ? ¿ Qué puede ser tan áspero acontesci-
miento como oygo ? Ayúdame á subir , Lucre-
cia,por estas paredes , veré mi dolor , si no hun .
diré con alaridos la casa de mis padres (2).
Mi bien y mi placer todo es ido en humo : mi
alegria es perdida , consumióse mi gloria .
Lucrec. Tristan , ¿ qué dices , mi amor?
¿qué (3 ) esto que lloras tan sin mesura ?
Trist. Lloro mi gran mal , lloro mis mu-
chos dolores : Cayó mi señor Calisto del esca-
la , y es muerto : su cabeza está en tres par-
tes : sin confesion peresció. Díselo á la triste
y nueva amiga , que no espere mas su pena-
do amador. Toma tú, Sosia , desos pies : lle-
vemos el cuerpo de nuestro muy querido amo
donde no་ padezca su honra detrimento, aun-
que sea muerto en este lugar. Vaya con nos-
(1) Oh mi.
(2) De mi padre.
Es eso que.
354
otros llanto , acompáñenos la soledad ( 1 ) , sí-
ganos desconsuelo , vístanos tristeza , cúbra-
nos luto y dolorosa jerga.
Melib. ¡ Oh la mas de las tristes triste !
¡Tan poco tiempo poseido el placer; tan pres-
to venido el dolor!
Lucrec. Señora , no rasgues tu cara , ni
meses tus cabellos. Agora en placer : agora
en tristeza : ¿ qué planeta hubo que tan pres-
to contrarió su operacion ? ¿ Qué poco cora-
zon es este? Levanta por Dios , no seas halla-
da de tu padre en tan sospechoso lugar , que
serás sentida. Señora , Señora , ¿ no me oyes?
No te amortezcas por Dios. Ten esfuerzo pa-
ra sufrir la pena , pues tuviste osadia para el
placer.
Melib. ¿Oyes lo que aquellos mozos van
hablando ( 2) ? Muerta llevan mi alegria. No
es tiempo de vivir. ¿Cómo no gocé mas del
gozo? ¿ Cómo tuve en tan poco la glorià que
entre mis brazos tuve ? ¡ Oh ingratos morta-
tales ! ¡Jamas conoceis vuestros bienes, sino
cuando dellos caresceis !
(1) Soledad.
(2) Oyes sus tristes cantares? Rezando llevan
á mi bien todo : muerta llevan , etc.
355
Lucrec. Avívate , aviva , que mayor men-
gua será hallarte en el huerto, que placer sen-
tiste con la venida , ni pena con ver que es
muerto. Entremos en la cámara, acostarte has:
llamaré á tu padre , y fingiremos otro mal;
pues este no es para se poder encubrir.
356
ARGUMENTO
ACTO VIGÉSIMO.
(1) Pudo.
(2) Esfuerza tu fuerza,
358
del viejo padre ! Por Dios no te ponga deses-
peracion el cruel tormento desta tu enferme-
dad y pasion ; que los ( 1 ) flacos corazones el
dolor los arguye. Si (2) me cuentas tu mal,
luego será remediado ; que ni faltarán medi-
cinas , ni médicos , ni sirvientes para buscar
tu salud , agora consista en yerbas , ó en pie-
dras , ó en palabras , ó esté secreta en cuerpo
de animales. Pues no me fatigues mas : no me
atormentes : no me hagas salir de seso , y di-
me qué sientes .
Melib. Una mortal llaga en el corazon (3),
que no me consiente hablar. No es igual á
los otros males ; menester es sacarlo (4) pa-
ra ser curado (5) , que está en lo mas secre-
to dél.
Pleb. Temprano cobraste los sentimien-
tos de la vejez : la mocedad toda suele ser pla-
cer y alegria , y enemiga de enojo. Levánta-
te de ahí ; vamos á ver los frescos ayres de la
ribera, y alegrarte has : con tu madre des-
cansará tu pena. Cata , si huyes del placer (6)
(1) A los.
(2) Si tú.
(3) En medio del corazon.
(4) Sacarla.
(5) Curada.
(6) Que.
359
no hay cosa mas contraria á tn mal.
Melib. Vamos donde mandares : suba-
mos , Señor , á la azotea alta , porque desde
alli goce de la deleytosa vista de los navios;
por ventura aflojará algo mi congoja.
Pleb. Subamos , y Lucrecia con nosotros .
Melib. Mas si á tí place (1), padre mio,
manda ( 2) traer algun instrumento de cuer-
das con que sufra mi dolor ó tañendo , ó can-
tando : de manera que aunque aqueje por una
parte la fuerza de su accidente , mitigarlo han
por otra los dulces sones y alegre armonia.
Pleb. Eso , hija mia , luego es hecho: yo
lo voy á mandar aparejar.
Melib. Lucrecia , amiga mia , muy alto
es esto. Ya me pesa por dejar la compañia de
mi padre : baja á él y dile que se pare al pie
de la torre , que le quiero decir una palabra,
que se me olvidó que hablase á mi madre.
Lucrec. Ya voy, Señora.
Melib. De todos soy dejada : bien se ha
endereszado la manera de mi morir: algun ali-
vio siento en ver que tan presto seremos jun-
tos yo y aquel mi querido y amado Calisto.
Quiero cerrar la puerta , porque ninguno su-
(1) Placerá.
(2) Mandar.
360
ba á me estorbar mi muerte , ó no me ( 1) im
pida la partida. No me atajen el camino, por
el cual en breve tiempo podré visitar en este
dia al que me visitó la pasada noche. Todo se
ha hecho á mi voluntad : buen tiempo terné
para contar á Pleberio mi señor la causa de
mi ya acordado ( 2 ) fin. ¡ Gran sinrazon hago
á sus canas ; gran ofensa á su vejez ; gran fa-
tiga le acarreo con mi falta ; en gran soledad
le dejo ! Y caso que por mi morir , á mis que-
ridos padres sus dias se disminuyesen, ¿quién
duda que no haya habido ( 3 ) otros mas crue-
les contra sus padres ? Prusia ( 4), rey de Bi-
tinia , sin ninguna razon , uo aquejándole pe-
na como á mí , mató á su propio padre : Pto-
lomeo , rey de Egypto, á su padre , y madre,
Ꭹ hermanos , y muger por gozar de una man-
ceba : Orestes á su madre Clitemnestra : el
cruel emperador Nero á su madre Agripina
por solo su placer (5 ) la hizo matar. Estos son
dignos de culpâ ; estos son verdaderos parri-
cidas , que no yo , que si doy pena con mi
(1 ) No me.
Acortado .
Ha habido.
(4) Bursia.
(5) Solo placer.
361
muerte , purgo la culpa que de su dolor me
pueden poner. Otros muchos crueles hubo,
que mataron hijos y hermanos , debajo de cu-
yos yerros el mio no paresce tan grande ( 1 ) .
Filipo , rey de Macedonia : Herodes , rey de
Judea : Constantino , emperador de Roma:
Laodice , reyna de Capadocia : Medea , la ni-
gromántica ( 2 ) ; todos estos mataron hijos
queridos y amados sin ninguna razon , que-
dando sus personas á salvo. Finalmente me
ocurre aquella gran crueldad de Phraates, rey
de los Parthos , que porque no quedase su-
cesor despues dél , mató á Orode , su viejo
padre , y á su único hijo , y treinta hermanos
suyos. Estos fueron delitos dignos de culpa-
ble culpa , que guardando sus personas de
peligro, mataban sus mayores , y descendien-
tes , y hermanos . Verdad es que aunque todo
esto asi sea , no habia de imitarles en lo que
mal hicieron ; pero no es mas en mi mano, ni
he fuerzas para resistir. Tú , Señor , que de mi
habla eres testigo , ves mi poco poder : ves
¡ cuán captiva tengo mi libertad ; cuán presos
mis sentidos de tan poderoso amor del muer-
to caballero , que priva el que tengo con los
vivos padres !
(1) Parecerá grande.
(2) Nigromantesa.
362
Pleb. Hija Melibea ( 1 ), ¿ qué haces sola?
¿Qué es tu voluntad decirme ? ¿ Quieres que
suba allá ?
Melib. Padre mio , no pugnes , ni traba
jes por venir adonde yo estoy, que estorba-
rias la presente habla que te quiero hacer.
Lastimado serás brevemente con la muerte de
tu única hija mi fin es llegado: llegado es mi
descanso y tu pasion : llegado es mi alivio y
tu pena : llegada es mi acompañada hora y
tiempo de soledad. No habrás , honrado pa-
dre , menester instrumentos para aplacar tú
mi dolor , sino campanas para sepultar mi
cuerpo. Si me escuchas sin lágrimas oirás la
causa desesperada de mi forzada y alegre par-
tida : no la interrumpas con lloro ni palabras;
si no quedarás mas quejoso en no saber por
qué me mato , que doloroso por verme muer-
ta. Ninguna cosa me preguntes , ni respondas,
mas que lo que de mi grado decirte quisiere;
porque cuando el corazon está embargado de
pasion , estan cerrados los oidos al consejo,
y en tal tiempo las fructuosas palabras en lu-
gar de amansar, acrescientan la saña. Oye, pa-
dre viejo, mis últimas palabras , y si como yo
(1) Oyes.
(2) Fui yo.
(3) Y fui.
(4) En.
(5) Son de.
364
que penaba por amor de un caballero ( 1) que
se llamaba Calisto , el cual tú bien conosciste,
asimismo á sus padres , y claro linage ; sus
virtudes Ꭹ bondad á todos eran manifiestas.
Era tanta su pena de amor, y tan poco el lu-
gar para hablarme , que descubrió su pasion á
una astuta y sagaz muger, que llamaban Celes-
tina ; la cual , de su parte venida á mí, sacó mi
secreto amor de mi pecho. Descubrí á ella (2)
lo que á mi querida madre encubria: tuvo ma-
nera como ganó mi querer : ordenó cómo su
deseo y el mio hubiese efecto. Si él mucho me
ámaba , no vivió engañado ; concértó el tris-
te concierto de la dulce y desdichada ejecu-
cion de su voluntad . Vencida de su amor, di-
le entrada en tu casa : quebrantó con escalas
las paredes de tu huerto ; quebrantó mi casto
propósito; perdí mi virginidad . Del cual de-
leytoso yerro de amor gozamos casi un mes;
y como esta pasada noche viniese , segun era
acostumbrado , á la vuelta de su venida , co-
mo de la fortuna mudable estuviese dispnesto
y ordenado , segun su desordenada costum-
bre; como las paredes eran altas , la noche
escura , la escala delgada , los sirvientes que
;
ie .
لفن
ARGUMENTO
རོ ཝཱ ཝཱ ཝཱ
ACTO VIGÉSIMOPRIMO.
I'
Alisa, Pleberio.
(1) Yo.
368
turbados sentidos , que ya el rescebido pesar
alancé de mí. Un dolor saca á otro , un sen-
timiento otro. Dime las causas ( 1 ) de tus
quejas : ¿ por qué maldices tu honrada vejez;
por qué pides la muerte ; por qué arrancas
tus blancos cabellos ; por qué hieres tu hon-
rada cara ? ¿ Es algun mal de Melibea ? Por
Dios que me lo digas , porque si ella pena,
no quiero yo vivir. #
Pleb. ¡Ay ay amada muger ( 2) ! nues!!
tro bien todo es perdido ; ¡ no queramos mas
vivir! Y porque el incogitado dolor te dé mas
pena todo junto sin pensarlo (3) ; porque
mas presto vayas al sepulcro ; porque no llo-
re yo solo la pérdida dolorida de entrambos ,
, he-
• ve allí la que tú pariste y yo engendré
cha pedazos . La causa supe della , y mas la
he sabido por estenso desta su triste sirvien-
te : ayúdame a llorar nuestra allegada (4) pos-
trimeria. ¡ Oh gentes que venis á mi dolor;
oh amigos y señores , ayudadme á sentir mi
pena ! ¡Oh mi hija y mi bien todo ! Cruel-
dad seria que viva yo sobre tí. Mas dignos
1
2 (1) La causa. 14
(2) Noble muger.
(3) Pensarla.
(4) Llegada.
369
eran mis sesenta años de la sepultura que tus
veinte. Turbóse la orden del morir con la
tristeza que té aquejaba . ¡ Oh mis canas , sa-
tidas para haber pesar ! Mejor gozara de vos-
otros la tierra , que de aquellos rubios cabe-
Hlos que presentes veo. Fuertes dias me so-
bran para vivir quejarme he de la muerte?
Incursarle he su dilación? Cuanto tiempo me
dejure solo despues de tí , fálteme la vida,
pues me faltó tu agradable compañia. ¡ Oh
muger mia! Levántate de sobre ella , y si al-
guna vida te queda , gástala conmigo en tris-
tes gemidos , en quebrantamiento y sospirar;
y si por caso tu espíritu reposa con el suyo ,
si ya has dejado esta vida de dolor , ¿ por qué
quisiste que lo pasase ( 1 ) yo todo ? En esto
teneis ventaja las hembras á los varones , que
puede gran ( 2) dolor sacaros del mundo sin
lo sentir , άálo menos perdeis el sentido
què es parte de descanso. ¡ Oh duro corazon
de padre ! ¿Cómo no te quiebras de dolor,
que ya quedas sin fu amada heredera ? ¿ Pa-
ra quién edifiqué torres ? ¿ Para quién adque-
rí honras ? ¿Para quién planté árboles ? Pa-
ra quién fabriqué navios ? ¡ Oh tierra dura !
15%
(1) Pase.
(2) Un gran.
370
¿ Cómo me sostienes ? ¿ A donde hallará abri-
go mi desconsolada vejez ? ¡ Oh fortuna va-
riable , ministra y mayordomo de los tempo-
rales bienes ! ¿ Por qué no ejecutaste tu cruel
ira , tus mudables ondas en aquello que á tí
es sujeto ? ¿ Por qué no destruiste mi patri-
monio ? ( 1 ) ¿ Por qué no asolaste mis gran-
des heredamientos ? Dejárasme aquella flori-
da planta , en quien tú poder no tenias : dié-
rasme , fortuna fluctuosa, triste la mocedad
con vejez alegre , no pervirtieras la orden.
Mejor sufriera persecuciones de tus engaños
鄂 en la recia y robusta edad , que no en la fla
ca postrimeria. ¡ Oh vida de congojas llena,
de miserias acompañada ! ¡ Oh mundo, mun.
do ! ( 2 ) Muchos en tus calidades metieron la
mano , diversas cosas por oidas de tí conta→
ron ; yo por triste esperiencia lo contaré, co-
mo á quien las ventas y compras de tu enga-
ñosa feria no prósperamente sucedieron. Co-
mo aquel que mucho ha hasta agora callado
tus falsas propiedades , por no encender con
odio tu ira; porque no secases sin tiempo
esta flor , que este dia echaste de tu poder.
Pues agora sin temor , como quien no tiene
FIN.
(1 ) En sí.
Hubiese.
378
ALONSO DE PROAZA,
Prosigue y aplica.
(1 ) Abrir.
(2) Y troga.
(3) La.
380
Prosigue.
LAUS DEO.
26
383
DIALOGO :
UN VIEJO Y EL AMOR.
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