Literatura Renacentista y Barroca 1º Bachillerato
Literatura Renacentista y Barroca 1º Bachillerato
1º Bachillerato
LITERATURA RENACENTISTA
El término Renacimiento define todo el periodo cultural y social posterior a la Edad Media. Alude al
renacer de los estudios clásicos y a la veneración por los autores grecolatinos. Está estrechamente
relacionado con el concepto de Humanismo: movimiento cultural iniciado en Italia que, considerando
al hombre centro del universo, dedica sus esfuerzos al estudio de las letras humanas. Estos estudios
acaban por extenderse a todas las ramas del saber y configuran una visión del mundo inseparable de
las nuevas condiciones socioeconómicas de la época.
2. LA LÍRICA RENACENTISTA
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Literatura renacentista y barroca. 1º Bachillerato
La poesía que más escucha la población del siglo XVI continúa siendo la lírica tradicional y el romancero,
que se transmite a través de los Cancioneros donde convive la poesía popular con la culta.
Desde fines de los años 20 y hasta la mitad del siglo, se produce la aclimatación de las nuevas formas
y contenidos procedentes de Italia. Fecha clave será la de 1543, año en que se publican
póstumamente las obras de Juan Boscán y Garcilaso de la Vega, pioneros en la defensa de la poesía
renacentista italianizante. La rápida difusión de sus obras, especialmente las de Garcilaso, contribuirá
de modo decisivo al triunfo de la nueva poesía. Esta introduce nuevos géneros, motivos, temas, versos
y estrofas, además de una sensibilidad poética diferente
1. Carpe diem (‘Goza del día de hoy’): llamada a aprovechar el momento, pues la vida es breve
y la fortuna variable y no se sabe qué puede ocurrir mañana.
2. Collige, virgo, rosam (‘Recoge, doncella, las rosas’): exhortación a una joven para que ame
antes de que el tiempo marchite su belleza.
3. Aurea mediocritas (‘La feliz mediocridad’): alabanza de la vida moderada, alejada de grandes
ambiciones y pasiones que sólo acarrearían preocupaciones e infelicidad.
4. Beatus ille (‘Feliz aquel’): añoranza de la vida apartada del fragor mundano, generalmente en
contacto con la naturaleza, lugar apropiado para encontrar la paz y la armonía. A este estaría
muy próximo otro tópico renacentista conocido como menosprecio de corte y alabanza de
aldea, en el que por iguales motivos se pondera la vida en el campo en detrimento de la
ajetreada y conflictiva vida cortesana.
2.2. Temas más destacados:
2.2.1.Amor
Tema omnipresente de la poesía renacentista es el amor. El amor está ahora influido por la filosofía
neoplatónica. Es ahora una virtud del entendimiento, que contribuye a hacer mejores a los hombres.
Mediante el amor, el hombre se eleva de lo inmaterial a lo material: superando la sensualidad, que es
“pura materia”, la contemplación de la belleza femenina (como de la belleza de la naturaleza o la
armonía musical) le permite acceder al conocimiento de la Belleza Absoluta.
Sin embargo, el amor aparece también como fuente de frustración y dolor: el enamorado percibe que
le resulta imposible alcanzar el amor o comprueba que éste no es eterno y se puede perder. Por ello
la poesía renacentista manifiesta la frustración y la inhibición, el deseo no satisfecho por medio de
antítesis que son características de la lírica de este período: fuego/hielo, día/noche, calma/tormenta,
paz/guerra…
Vinculado con el amor aparece el tópico de la belleza de la mujer se idealiza como reflejo de la belleza divina y
se describe mediante el tópico de la Descriptio puellae (“descripción de la muchacha”). Se trata de una
descripción de la belleza femenina que sigue una serie de normas:
▪ La descripción se realiza de arriba abajo (cabeza, rostro, cuello, brazos, manos, torso y piernas, aunque
con mucha frecuencia se detienen en el cuello).
▪ En la cabeza, el cabello es rubio y da pie a una serie de imágenes constantes (comparaciones: el cabello
es como el oro; metáforas: el cabello es oro). Si el cabello es blanco (signo de vejez), las imágenes
usadas son nieve o plata.
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▪ El rostro se describe aludiendo a elementos naturales vinculados con la pasión y el calor (flores o frutos
rojos o rosas para los labios y las mejillas), con la pureza y la frialdad (mármol, hielo, cristal, etc.) Los
ojos se asemejarán a estrellas, soles, etc. Todo en la amada es luz.
A toda esta belleza, Dante y Petrarca añaden un componente espiritual y convierten a la mujer en la donna
angelicata, mujer ángel, cuyo amor hace brotar en el hombre no los instintos carnales sino el deseo de superarse
a sí mismo.
Para alabar a los varones el tópico renacentista es Sapientia et fortitudo (Sabiduría y valor), es decir, la mezcla del
soldado y el estudioso. Se valora que los hombres cultiven tanto su físico (con la danza, la caza o la guerra) como
el espíritu (con el estudio, la creación literaria, el canto y la música).
SONETO XXIII
Garcilaso de la Vega.
2.2.2. Naturaleza
1.1.1. Naturaleza
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La Naturaleza, olvidada durante la Edad Media, aparecerá en el Renacimiento bellamente estilizada como
reflejo de la Belleza divina y como marco de incidencias amorosas, en armonía y reposo, que contrasta con su
agitado espíritu.
En la descripción de la naturaleza se sigue el tópico del locus amoenus (lugar agradable), procedente de Virgilio,
que describe una naturaleza ideal, armónica y reposada, con unas características fijas: arboleda, sombras,
corrientes de aguas cristalinas, flores, serenidad climatológica, prados de hierba fresca…
Relacionado con la descripción de la naturaleza están los tópicos de la alabanza de la vida sencilla: Beatus ille y
Aurea mediocritas. Fuera de la literatura bucólica y pastoril, el campo y la aldea se contraponen a la ciudad y la
Corte como un refugio de paz frente a los embates de la vida. El tópico de la Aurea mediocritas (la feliz
mediocridad) alaba la vida sin riquezas ni ambiciones, pero tranquila frente a las preocupaciones del rico. Junto a
este tópico, el Beatus ille (Feliz aquel) muestra la añoranza de la vida apartada del mundo, generalmente en
contacto con la naturaleza, lugar apropiado para encontrar la paz y la armonía.
Garcilaso fue el prototipo de cortesano renacentista que mezclaba el dominio de las letras y la cultura
con la batalla y la espada. Comenzó escribiendo poesía de cancionero introduciendo formas italianas.
Se introdujo en el “petrarquismo” e imitó los temas, versos y estilo propios de Petrarca para tratar el
tema amoroso. Mezclando esta influencia italiana con su propia escritura, logró un estilo muy
personal. Introduce magistralmente el soneto a la literatura española.
Con una existencia tan tempestuosa como la de fray Luis y con una sensibilidad tan exquisita como la
suya, su poesía podría ser explicada como una catarsis lírica que le permite olvidar sus desgracias y
calmar sus tormentos interiores. De ahí los temas predilectos de sus poemas: la naturaleza, la añoranza
del campo y de la vida de aldea, su predilección por la noche y por la música.
La mayor parte de los motivos de la poesía de fray Luis tienen su origen en la tradición clásica
neoestoica y neoplatónica: el Beatus ille, es decir, la búsqueda de una “descansada vida” y el
alejamiento del “mundanal ruïdo”; la contemplación de la noche estrellada; la armonía universal
sentida al escuchar las notas musicales; el dominio de las pasiones; la exaltación de la virtud, etcétera.
Estos temas clásicos deben ser entendidos desde la perspectiva cristiana. En fray Luis se aúnan
admirablemente el deseo de armonía, paz y serenidad, sentimientos tan ajenos a los habituales en su
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vida cotidiana. Este anhelo de la vida sencilla lo conduce de modo natural, dentro de un concepto
cristiano del mundo, a la añoranza del cielo como suprema liberación.
Es llamativo el desarrollo en el siglo XVI de la literatura mística. Los místicos aspiran a comunicarse
directamente con Dios y expresan esa experiencia en prosa o en verso. La mística (etimológicamente,
‘sabiduría secreta’), intenta describir el don gratuito que Dios concede a algunas almas al fundirse con
ellas y llenarlas de su amor
Las figuras más representativas de la lírica mística son: San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús.
Su obra más destacada es Noche oscura del alma en la que trata del encuentro de un alma con Dios
mediante la alegoría de una amada que sale de noche a encontrarse con su Amado (Dios).
3. LA PROSA RENACENTISTA
La prosa del XVI se caracteriza por su enorme variedad tanto en géneros como en temas.
Todavía gran parte de las narraciones son breves y se recogen dentro de otros modelos literarios sin
tener carácter autónomo. No puede hablarse de novela en el sentido actual del término, sí se utiliza
para referirse a narraciones breves. Los relatos más extensos se denominan de modo muy variado:
libro, historia, tratado, vida, etcétera.
Los subgéneros narrativos más conocidos son:
a) Libros de caballerías: historias protagonizadas por héroes que protagonizan hazañas y
aventuras.
b) Novela pastoril: historias protagonizadas por pastores que viven en un campo idílíco y
desarrollan historias de amor.
c) Novela bizantina: relatos de amor y aventuras en el que se dan impedimentos que los
protagonistas deben superar.
d) Novela morisca: evocan la vida en la frontera entre Castilla y el último reino musulmán del
siglo XV.
e) Novela corta italiana: argumento enmarañado con temas trágicos y burlescos.
3.1. EL LAZARILLO DE TORMES
En la segunda mitad del siglo XVI va a ver aparecer una novela, La vida de Lazarillo de Tormes,
una novela realista que surge en medio del momento de éxito de novelas que ofrecían una visión
idealizada de la realidad como los libros de caballerías y los libros de pastores. La novela surgió en un
ambiente de gran crisis económica y social que provoca un éxodo masivo a las ciudades, donde
proliferan la mendicidad y el pillaje. El libro relata en primera persona la historia de Lázaro, un
personaje de origen humilde, nacido a orillas del río Tormes, que aprende a sobrevivir gracias a su
ingenio y consigue asentarse como pregonero en Toledo logrando así un hipotético ascenso social.
El tema es la historia de un aprendizaje. la trama se desarrolla a través de sucesivos episodios
que le ocurren a Lázaro en el servicio a distintos amos. La mayor parte de estas peripecias son de
origen folclórico, y aparecen insertadas y subordinadas al personaje mediante la técnica del enfilaje
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que le sirve al autor para someterlas a una doble intención: la formación de la personalidad de
Lázaro y la explicación de un estado final de deshonor.
Otros temas que aparecen en la obra son: el hambre, la hipocresía, la pobreza, la insolidaridad
humana o la mendicidad. El servicio a distintos amos le permite al autor introducir una galería de
tipos humanos representativos de la época: la astucia del ciego en representación de la marginación
social, la avaricia de algunos clérigos o el falso sentido de la honra.
Estructura: se compone de un prólogo y siete tratados de extensión variable. Por el prólogo
sabemos que la narración es formalmente una carta dirigida a un personaje desconocido, al que
apela con el tratamiento de “Vuestra merced”, en la que el protagonista trata de justificar su “caso”,
una situación de deshonor desconocida hasta el final de la obra.
Los tres primeros tratados, más extensos y elaborados, describen las andanzas de un Lázaro-
niño; el tema de cohesión es el hambre y la astucia del personaje para sobrevivir. A partir del tratado
IV, Lázaro va creciendo y mejora su situación hasta llegar a lo que él llama la cumbre de la buena
fortuna. En el tratado VII se nos presenta como un hombre maduro, casado y que desempeña un
oficio respetable: pregonero. Es original la trabazón de estos siete capítulos, que impide toda
modificación, ya que en ellos se aprecia una evolución psicológica de Lázaro.
Sobre la técnica y estilo: a la utilización de la primera persona, que nos acerca la verosimilitud
del relato, hay que añadir otros elementos realistas, como son las referencias temporales y los
lugares reales por los que transcurre la vida de Lázaro: Salamanca, Maqueda o Toledo. Las similitudes
y simetrías que se suceden en la obra hacen pensar en un esquema cíclico de composición; por
ejemplo, la situación de deshonor de la madre de Lázaro es similar a la que él mismo vive al final de
la obra.
Esta novela permite, al menos, tres lecturas distintas, pero perfectamente compatibles:
• Novela de aprendizaje: se puede considerar como una novela de aprendizaje, que narra la evolución
del protagonista desde la infancia hasta la edad adulta. La miserable vida del muchacho va justificando
su progresiva degradación. Sin embargo, cuando el escudero lo trata con amabilidad, Lázaro es muy
generoso con él; con lo que se demuestra que su malicia no proviene de su temperamento, sino que
proviene del maltrato sufrido con los otros amos.
• Crítica social y política: el Lazarillo contiene una fuerte crítica social e incluso política. Los problemas
que plantea (el hambre, el desprecio por los oficios manuales, la honra…) eran habituales en la época.
En la novela también se critica la inmovilidad social que impedía a las clases más pobres prosperar
social o económicamente
• Crítica religiosa: la novela es fuertemente crítica con la Iglesia y sus representantes. Critica la
mezquindad, la hipocresía, la avaricia y la lujuria de muchos religiosos. Esta crítica, que la relaciona con
los erasmistas, fue probablemente la causa de su prohibición.
La crítica literaria reconoce el Lazarillo como la primera novela moderna. La novela, en efecto, género
literario de la modernidad, se caracteriza, en su diversidad de variedades, por dos rasgos
fundamentales: la acción transcurre en tiempo y lugares concretos y la vida de los personajes se va
modificando según los azares de su vida. Estos dos rasgos están presentes en el Lazarillo.
El Lazarillo inaugura además un nuevo tipo de novela, la picaresca, que alcanzará sus rasgos
definitorios con Guzmán de Alfarache (1599) de Mateo Alemán:
1) Es el relato de una autobiografía ficticia, por tanto en primera persona, de un personaje de orígenes
miserables.
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2) El protagonista abandona el medio familiar siendo un niño y trabaja al servicio de varios amos. Se
trata en ese sentido de una novela itinerante, más que el personaje van cambiando los lugares a los
que el azar de sus amos conduce al protagonista. Este cambio de amos permite el retrato de la
sociedad a través de las clases o grupos que cada uno de estos representan.
3) El carácter picaresco del protagonista: Algunos críticos han definido al “pícaro” como un
delincuente, es decir, un transgresor de las leyes civiles y morales, pero no un malhechor violento o
criminal. Es un personaje astuto, versátil, prudente y receloso. Se trata de un personaje listo, sin
oficio, que urde tretas para robar o vivir a costa del prójimo, con escaso sentido moral y que suele ser
víctima de sus propios ardides.
4) El protagonista tiene afán de medro, es decir, aspira a ascender socialmente y a mejorar su situación
económica y su puesto en la sociedad.
5) Explicación de un estado final de deshonor, aceptado o superado, a partir del pasado del
protagonista.
El modelo de relato propuesto en el Lazarillo es tan innovador que resultó difícil de asimilar y
continuar. Casi medio siglo tardará en aparecer la segunda novela picaresca, el Guzmán de Alfarache
(1599), y no será hasta el siglo XVII cuando el Lazarillo, en el que no figura ni una vez la palabra pícaro,
tenga numerosa descendencia.
Como narrador, diremos que es en el campo de la novela donde destaca con obras como: La Galatea,
Novelas ejemplares, Los trabajos de Persiles y Sigismunda y, por supuesto, El Quijote.
El Quijote es la obra maestra de Cervantes. Consta de dos partes. La primera se publicó en 1605 y la
segunda diez años después, en 1615. Estas dos partes son bastante diferentes: la primera es más
espontánea, parece escrita sobre la marcha y contiene diversidad de elementos; la segunda, sin
embargo, está mucho más pensada y responde a un plan bien trazado. No obstante, ambas muestran
un cierto paralelismo estructural: tras unos capítulos iniciales introductorios, al protagonista le
suceden ininterrumpidamente una serie de aventuras; hacia la mitad de ambas partes, el continuo
deambular del protagonista se detiene, en la venta en la primera parte y en casa de los duques en la
segunda, en donde suceden hechos muy diversos, todos con un marcado cariz literario; el final de las
dos partes también es simétrico: desengañado y derrotado, don Quijote regresa a casa. Antes del
desenlace, la segunda parte contiene un conjunto de capítulos, sin paralelo en la primera, en los que
Cervantes responde a la publicación del Quijote de Avellaneda.
Dos son los personajes centrales de la gran novela cervantina: don Quijote y Sancho Panza.
• Don Quijote: es un modesto hidalgo de un pueblo manchego, Alonso Quijano, que, loco debido a la
lectura de libros de caballerías, decide convertirse él mismo en caballero andante. Su extraña y
anacrónica figura en la España de comienzos del XVII hace de él un personaje fundamentalmente
cómico. Sin embargo, el diseño de su figura es muy complejo: fuera de su peculiar locura caballeresca,
muestra buen juicio y expone atinadas opiniones sobre muy diversos asuntos, incluidos los literarios.
Rasgo esencial de su carácter es la pertinaz defensa de sus ideas, incluidas las que proceden de su
extraña locura, lo que hace que constantemente, sea vapuleado por la realidad.
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La obra no es solo una parodia de los libros de caballerías, pues la confluencia de diversos géneros, la
presencia de diversas voces narrativas y la evolución de los personajes hacen que el lector deba ir
modificando su perspectiva en connivencia con el autor.
El recurso del manuscrito encontrado abre grandes posibilidades, pues produce un distanciamiento
del autor a través de una actitud crítica ante la veracidad del relato encontrado. El juego de autor,
traductor, narrador y lector ofrece perspectivas y lecturas distintas. El hallazgo del manuscrito
encontrado se pone al servicio de la parodia y del juego entre realidad y ficción.
• El propio personaje: todos los elementos para convertirse en caballero andante (armadura, caballo,
nombre, escudero y amada) contribuyen a forjar la imagen paródica del mismo: su figura e
indumentaria son anacrónicas; su escudero, un campesino que monta en burro; la amada, una vulgar
mujer del pueblo, a la que llama Dulcinea del Toboso; y su nombre, que incluye un sufijo despectivo (-
ote), deriva de una parte de la armadura que protege los muslos del guerrero.
• El realismo del universo novelesco: sitúa la acción en un lugar concreto y poco heroico: La Mancha,
árida y seca, tierra de honrados y vulgares campesinos, frente a la idealización de las novelas de
caballerías, con lugares lejanos y exóticos.
• El hidalgo es casi contemporáneo al autor. Conviene recordar que las hazañas de los héroes
caballerescos se remontaban a tiempos lejanos.
• Extensos parlamentos en lenguaje rimbombante y rebuscamientos exagerados, característicos de
muchos de estos libros, puestos irónicamente en boca de don Quijote. Su lenguaje, al igual que su
figura, causa sorpresa. Esto contrasta con el habla coloquial y vulgar de Sancho Panza, plagada de
refranes y frases hechas. En la obra aparecen diferentes lenguajes que sirven para ironizar los géneros
y estilos literarios de la época: caballeresco, pastoril, picaresco, etc.
• El humor: el carácter cómico del personaje se acentúa sobre todo en los primeros capítulos. A veces
es el lenguaje el que provoca situaciones humorísticas a través de confusiones verbales, diálogos
relacionados con lo escatológico o erótico, y formaciones léxicas anómalas, como baciyelmo (bacía de
barbero como yelmo).
El propósito explícito del Quijote es, sin duda, la parodia burlesca de los libros de caballerías. De
hecho, fue leído como un libro exclusivamente cómico durante los siglos XVII y XVIII. Sin embargo,
desde el Romanticismo hasta hoy los lectores de la novela ven en ella una defensa del ideal ⎯ el ansia
de libertad, el valor, la fe, la justicia, el amor absoluto hacia una amada inventada (Dulcinea), etc.⎯
en un mundo en que los grandes ideales han perdido su sentido.
4. EL TEATRO
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Destaca como dramaturgo Lope de Rueda, quien fue un hombre de teatro (actor, director de escena y
autor) que adaptó las comedias cultas italianas al medio popular en el que representa sus obras. Muy
conseguidos son sus pasos en los que introduce elementos tomados del folclore.
En realidad, los pasos son el género teatral que surge en el XVI y que se prolonga hasta hoy con el
nombre de entremeses. Los entremeses se caracterizan por su brevedad y su carácter cómico. El tema
predominante es el amor y la mujer suele ser un personaje activo central. En ellos es fundamental el
lenguaje.
LITERATURA BARROCA
El término Barroco se utiliza para definir un conjunto de rasgos propios de la cultura de gran parte del
siglo XVII. En el Barroco se produce más una continuidad y una evolución de las ideas de Renacimiento
que, con el paso del tiempo, acaban por imprimir a la cultura del siglo XVII unos rasgos diferenciadores.
• Busca lo nuevo, lo original, lo sorprendente para excitar la sensibilidad o la inteligencia del lector con
violentos estímulos. Utiliza para ellos brillantes imágenes, novedades estilísticas, ideas ingeniosas, o
se sirve de lo pintoresco, lo grotesco y lo hiperbólico.
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• Sustituye las normas clásicas de los modelos grecolatinos por una actitud individualista y caprichosa,
tendiendo a la exageración de la realidad literaria.
• Esa búsqueda de lo original provoca una tendencia a la artificiosidad y complicación. Como resultado,
el mensaje se percibe entre exquisitas excelencias formales, creando un arte para minorías. Se
considera que cuanta mayor es la dificultad de una obra, mayor es el goce estético que proporciona;
es decir, vinculan la belleza a la dificultad.
• La ausencia de normas genera una visión unilateral de la realidad, que es idealizada hasta la belleza
absoluta o deformada hasta el envilecimiento degradante.
• Es primordial el cultivo del contraste, fruto del desengaño y la incertidumbre vitales. Se manifiesta en
la violenta oposición de elementos extremos, el placer de las antítesis o el enfrentamiento de lo feo
frente a lo hermoso, lo refinado frente a lo vulgar, lo cómico frente a lo trágico.
• La concepción del mundo como mudanza e incesante cambio produce en el arte literario dinamismo
y movilidad. Su realización formal se aprecia, esencialmente, en abundante subordinación, hipérbatos,
elipsis o violentos encabalgamientos métricos.
1.1.1. El conceptismo
Es una tendencia estilística del Barroco que se basa en la idea de concepto, formulada por Baltasar
Gracián. Un concepto es una asociación sorprendente y concisa entre dos palabras o ideas, un juego
de ideas ingenioso y agudo que permite un conocimiento renovado de algún aspecto de la realidad.
Los autores conceptistas tienden a un lenguaje conciso, lleno de contenido. Los recursos más utilizados
son la antítesis, la paradoja, la condensación conceptual, las hipérboles, los equívocos y disemias, la
combinación de diversas acepciones de un mismo vocablo, etc. Los escritores conceptistas más
notables son Francisco de Quevedo y Baltasar Gracián.
1.1.2.El culteranismo
Si los escritores conceptistas exprimen las posibilidades de la lengua partiendo de los significados de
las palabras, el culteranismo considera, ante todo, la belleza formal. Frente a la concentración
conceptista, sobresale en los culteranos la ornamentación exuberante. Aunque los temas puedan ser
triviales, se utiliza un estilo esplendoroso que desea llamar la atención sobre el lenguaje mismo. Para
ello se emplean numerosos recursos: metáforas audaces (así, el pájaro será “flor de pluma” o
“ramillete con alas” y el arroyo “culebra que entre flores se desata”), sinécdoques y metonimias,
perífrasis, hipérboles, imágenes brillantes, voces sonoras, procedimientos que buscan la musicalidad
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Literatura renacentista y barroca. 1º Bachillerato
del verso (aliteraciones, paronomasias, palabras esdrújulas…). La sintaxis se complica con giros
procedentes del latín, con violentos hipérbatos, con exagerados encabalgamientos. El vocabulario es
original: incorpora numerosos cultismos léxicos de procedencia latina (“émulo, náutico, cándido,
cerúleo…”) y selecciona los términos por su colorido y suntuosidad (oro, rubíes, perlas…) Se crea, así,
una peculiar lengua poética, característica de Luis de Góngora y sus continuadores.
2.LÍRICA BARROCA
La poesía tiene en el siglo XVII un enorme desarrollo. No sólo se cultiva poesía lírica y épica, sino que
la poesía dramática ⎯los dramaturgos eran llamados poetas⎯ tiene ahora excepcional importancia.
De hecho, las obras teatrales, escritas en verso, sirvieron para la popularización de la poesía, que
también se difundió oralmente en universidades, academias, justas y certámenes poéticos, lecturas
públicas en casa de los mismos poetas, recitados de poesía popular en la calle, etc. Lógicamente, el
desarrollo de la imprenta contribuyó a la divulgación de los textos poéticos, muchas veces
acompañados de grabados o ilustraciones.
Las últimas décadas del siglo son de claro decaimiento y no hay ya autores de relieve, hecho que se
prolongará durante el siglo siguiente, dando lugar a un largo periodo de decadencia no sólo de la
poesía, sino de la literatura española en general. Ello se debió tanto al declive general del país, como
al agotamiento de los recursos expresivos, que se utilizaban ya de forma repetitiva.
a) El amor es visto como pasión intensa, se resalta su fuerza y adquiere un sentido trascendente, es decir,
se aprecia que perviva más allá de la muerte.
b) La belleza de la mujer amada se aleja de la armonía renacentista y supera a la propia naturaleza.
Vinculada con el tópico del Carpe diem, se destaca el efecto demoledor del paso del tiempo.
c) La naturaleza del Renacimiento se transforma en naturaleza sensual, llena de colores y sonidos.
d) La mitología continúa siendo un punto de referencia y génesis de asuntos que son tratados a veces
con tono noble y solemne y otras con efectos paródicos y burlescos.
Pero hay dos temas típicamente barrocos que se hacen presentes en las diferentes variedades poéticas
de la época: el desengaño y la obsesión por el tiempo y la muerte.
a) El desengaño: el mundo se contempla como un teatro donde todo es apariencia; tomar conciencia
de ello lleva al desengaño. Este desengaño da lugar a una visión pesimista de la vida humana y traslada
la esperanza de felicidad a la vida ultraterrena. La crisis despierta el interés por temas morales y
filosóficos: la vanidad de las cosas, el engaño de las apariencias, el sueño como símbolo de vida y
muerte, etc.
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tiempo como tempus fugit (‘el tiempo huye’), carpe diem (‘aprovecha el momento’), ubi sunt?
(‘¿dónde están? o memento mori (‘recuerda que has de morir’).
• Poesía filosófica y moral. Se medita sobre la realidad y las apariencias, el desengaño, la fugacidad de
la vida y la omnipresente muerte. Son asuntos que generan un pesimismo al que algunos escritores
oponen su fe cristiana.
• Poesía religiosa. Está escrita desde una perspectiva cristiana que deposita la esperanza de felicidad en
el más allá, pues es imposible de alcanzar en este mundo vacío y en crisis. El amor a Dios, el
arrepentimiento o la devoción ínima son motivos frecuentes en este tipo de poesía.
• Poesía amorosa. Continúan los patrones temáticos del petrarquismo, haciendo hincapié en los efectos
del sentimiento en el amante, y dando entrada a la obsesión por el paso del tiempo. De ahí nace el
tema del amor más allá de la muerte.
• Poesía satírica y burlesca. Como oposición al oscuro panorama reinante, este tipo de poesía enfoca
de forma crítica o alegre todo tipo de asuntos incluidos en los géneros poéticos “serios”: costumbres,
oficios, tipos humanos, personajes concretos y valores en boga son objeto de sorna. En esta variedad
poética son frecuentes las pullas literarias entre escritores. En este tipo de poesía aparece por primera
vez el “problema de España”.
• 2.3Características formales
Las estrofas más habituales son la silva y el soneto, en el que se respeta la estructura lógica de
exposición en los cuartetos y conclusión en los tercetos. En cuanto a las estrofas tradicionales, se
revalorizan los romances y las letrillas, composiciones en las que se repite a modo de estribillo un
pensamiento expresado con brevedad.
En cuanto a los recursos literarios, la concepción del mundo como un continuo de opuestos
(apariencia-realidad, juventud-vejez, vida-muerte, etc) conlleva el uso frecuente de antítesis,
oxímoron, paradojas, etc . Además, el deseo de mostrar capacidad de invención artística determina el
empleo de recursos como cultismos, hipérbatos, metáforas o paralelismos.
La obra lírica de Góngora circuló de forma oral y manuscrita durante su vida. Sus versos se editaron
póstumamente, algunas ediciones con comentarios eruditos, como si se tratara de un clásico.
Fue en su época poeta conocidísimo desde muy joven. Sin embargo, no llegó a ver publicadas sus obras
poéticas en vida, aunque muchas de ellas circularon de forma manuscrita.
La temática de su amplia producción poética suele centrarse en: el amor, la muerte-vida-paso del
tiempo, el pesimismo barroco, el desengaño (la decadencia española). Una característica muy peculiar
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En prosa, Quevedo escribe una de las obras más destacables: La vida del Buscón llamado don Pablos
se imprimió por primera vez en 1626. Tuvo un éxito fulminante y se reeditó varias veces en vida de
Quevedo. Con El Buscón, Quevedo probó suerte con el género de la novela picaresca
PROSA BARROCA
Novelista, poeta y dramaturga nacida en Madrid, pese a ser una de las escritoras españolas más leídas
del siglo XVII, quizá con una popularidad solo comparable a la de Cervantes o Quevedo, poco se sabe
sobre su vida.
En 1637 apareció en Zaragoza su colección de novelas cortas Novelas amorosas y ejemplares, que ella
habría querido titular Honesto y entretenido sarao. Se trata de una decena de relatos con clara
influencia cervantina y con una estructura que recuerda al Decamerón de Boccaccio, en la que con el
pretexto de la extensión de unas fiebres cuartanas cinco damas y cinco galanes se aíslan y deciden
ocupar el tiempo contándose historias entre lo burlesco y lo escabroso. Diez años después se publicó
una continuación, Parte segunda del sarao y entretenimiento honesto, esta vez ambientada en el
Carnaval, en la que la autora se muestra especialmente truculenta. Ambos libros conocieron un
inusitado éxito, lo que llevó a la aparición a lo largo de los siglos XVIII y XIX de numerosas ediciones en
España y traducciones en inglés, francés, italiano y muchos otros idiomas, además de conocer
adaptaciones de autores tan prestigiosos como Molière o Beaumarchais.
3. EL TEATRO BARROCO
El teatro del siglo XVII no es sólo un fenómeno de carácter literario, sino un espectáculo muy relevante
en la sociedad de la época, sobre todo en las grandes ciudades.
El teatro fue prohibido en algunos países europeos, sólo en España y en Inglaterra pervive y se
desarrolla un teatro popular, concebido como espectáculo para entretener y divertir a la gente más
variada, que paga por acudir a las representaciones. El teatro adquiere entonces las características de
un negocio, vinculado con mucha frecuencia a instituciones de beneficencia, las cofradías, que
sufragan con los ingresos del teatro los gastos de sus obras de caridad. Lógicamente, muchas personas
tenían también el teatro como medio de vida: empresarios, actores, escritores, etcétera.
El crecimiento de las ciudades en las últimas décadas del siglo XVI propició la aparición de lugares de
representación fijos. Se trata de los corrales de comedias, patios de vecindad habilitados al efecto. Los
corrales de comedias son muy variados y en ellos se produce una sorprendente convivencia directa
entre público y actores.
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Literatura renacentista y barroca. 1º Bachillerato
La temporada teatral se desarrollaba desde Pascua hasta Carnaval del año siguiente. Las
representaciones tenían lugar por las tardes, para aprovechar la luz del día; eran muy largas y
prácticamente sin interrupción, pues en los intermedios se ofrecían entremeses y bailes con el objeto
de entretener a los espectadores y mantener viva su atención. El público era ruidoso y molesto.
Las más importantes eran las compañías, que podían tener hasta veinte componentes. Las compañías
eran de dos tipos:
• Compañías de título o compañías reales, que actuaban en las grandes ciudades y tenían el privilegio
de representar ante el rey.
• Cómicos de la legua, grupos de actores que sólo tenían autorización para representar a más de una
legua de las grandes ciudades, que eran los dominios de las compañías reales.
Tenían una organización muy determinada (estructura, contratos formalizados, jornada laboral,
ensayos, repertorio, etc.) Al director de la compañía se le llamaba autor y era quien contrataba a los
actores, cuya vida no era demasiado fácil, aunque también entre ellos había jerarquías.
Las representaciones estaban hechas por actores profesionales, aunque, en ocasiones, intervenían los
nobles e incluso el propio monarca.
El auto sacramental es una obra en un acto, con personajes alegóricos, que desarrolla un tema
religioso con intención didáctica y que concluye con la exaltación de la Eucaristía. Tenía su origen en
el teatro religioso medieval y su precedente inmediato en las farsas y otras piezas sacramentales y
alegóricas del siglo XVI.
Se representaban en plazas públicas con ocasión de la fiesta del Corpus, la asistencia era libre y el
montaje estaba costeado por los ayuntamientos. Se trataba de una auténtica fiesta barroca con
presencia masiva de público. El escenario estaba constituido por carros, inicialmente muy sencillos,
pero luego muy sofisticados, con utilización de maquinaria para mover la muy rica escenografía.
Los autos sacramentales tenían una gran importancia para toda la organización teatral de la época,
porque proporcionaban un gran prestigio a las compañías elegidas cada año para su representación.
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Procedimientos de difusión escrita eran: copias manuscritas; sueltas o impresión de comedias solas. y
partes de comedias, colecciones de doce comedias de un autor o varios, recogidas en un solo tomo.
Los textos no siempre eran fiables porque fue frecuente la aparición de ediciones piratas no
supervisadas por el autor y porque muchos de los textos eran proporcionados por los memorillas,
individuos que se dedicaban a ir al teatro para aprenderse la obra de memoria y recitársela luego al
librero que la iba a imprimir.
• Mezcla de lo trágico con lo cómico: frente a la idea clásica de separar tragedia y comedia, las obras
pueden mezclar elementos cómicos y trágicos para mayor satisfacción del auditorio.
• Ruptura de la regla clásica de las tres unidades (lugar, tiempo y acción): proporciona mayor
variedad y espectacularidad:
o La unidad de lugar exigía que toda la obra se desarrollara en un mismo lugar o lugares próximos, pero
en las comedias españolas es frecuente que los hechos sucedan en lugares muy variados.
o La unidad de tiempo prescribía que el argumento dramático transcurriera como máximo durante un
día, prescripción que no cumplen las comedias barrocas.
o La unidad de acción establecía que los sucesos dramatizados estuvieran todos relacionados con un
caso central y único, lo que frecuentemente se incumple en las comedias del XVII, en las que se
desarrolla una acción principal, cuyos protagonistas son el galán y la dama, y una secundaria,
protagonizada por los criados, aunque el carácter de esta segunda acción depende muchas veces del
tema de la comedia.
• Personajes de la Comedia Nueva: los personajes que aparecen en las obras se repiten constantemente
de modo que los espectadores los reconocen de inmediato y los autores los crean con facilidad. Son
personajes que carecen de complejidad psicológica y que se comportan como meros personajes-tipo
cuyas actitudes y reacciones son fácilmente previsibles. Desempeñan funciones fijas y se caracterizan
por rasgos permanentes (idealización del galán y la dama, lealtad de los criados, respeto y honor en el
padre, justicia en el monarca, etc.):
o El galán es siempre un hombre joven, guapo y valiente.
o La dama es hermosa, enamoradiza e inteligente.
o El barba puede ser un viejo o el mismo rey. Hace la función del poderoso que soluciona fácilmente el
conflicto.
o Antagonista: suele ser un hombre joven que se opone al galán.
o Criada: confidente de la dama.
o Criado: confidente del galán. Desempeña la función del gracioso.
En las comedias de Lope y en las de sus seguidores a veces hay muchos personajes aunque tengan
mínimas funciones para producir una sensación de espectacularidad. Posteriormente, Calderón y sus
seguidores reducirán el número de personajes, dándole más funciones a cada uno.
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• El gracioso o figura del donaire: además de ser un personaje que permite dialogar al protagonista y
expresar sus inquietudes, tiene otras diversas funciones:
o Sirve para crear momentos cómicos que rebajen la tensión dramática acumulada en la obra.
o Es un contrapunto cómico o irónico a su señor al que, a veces, parodia.
o Desempeña el papel de narrador de sucesos no escenificados en las tablas.
o Tiene, a veces, una función distanciadora muy moderna, al advertir al púbico con su actuación de que
lo que allí ve no es realidad, sino literatura.
Este personaje es una genuina creación de Lope de Vega, pero hunde sus raíces en un personaje
característico del teatro español anterior: el pastor simple de las obras religiosas medievales; el pastor
rústico y chistoso del teatro de fines del XV y principios del XVI; el bobo de Lope de Rueda.
• Reducción a tres actos o jornadas: la necesidad de mantener la atención del público puede explicar
también la división en tres actos o jornadas de las comedias españolas, frente a los cinco actos del
teatro clasicista. Así, de forma directa, el escritor puede exponer el asunto en la primera jornada,
desarrollarlo en la segunda y concluirlo en la tercera: planteamiento, nudo y desenlace.
• El lenguaje de las comedias: se rehúye la expresión culterana y no se abusa de las alusiones bíblicas,
mitológicas o literarias para hacerse comprensible por un público popular. La renovación de la comedia
con Calderón tenderá a un lenguaje más complejo.
• El decoro expresivo o poético: se pretende que la lengua se ajuste a la situación y a la condición de los
personajes, de modo que estos hablen conforme a su rango social y ello pueda distinguir, por ejemplo,
al rey del gracioso. Esta adecuación de la lengua al personaje se denomina decoro poético y es la única
regla del teatro clásico que Lope respeta.
• Polimetría y variedad de estrofas: todas las comedias son en verso, como corresponde a la
transmisión oral porque facilita su memorización. Se propone que la métrica se adecue a las
situaciones y los asuntos variando los metros de acuerdo con el pasaje, situación y personaje. Para
asuntos de mayor trascendencia: endecasílabos y heptasílabos; para temas ligeros, versos castellanos
de arte menor.
Estos consejos no se siguen al pie de la letra, pero sí la variedad de estrofas, que rompe la monotonía
expresiva según el desarrollo de la acción. El romance para una historia o narración; el soneto para el
que espera; la redondilla y la quintilla son frecuentes en los diálogos; las estrofas de versos de arte
mayor para asuntos serios. Se intercalaban además letrillas cantadas y bailes que interrumpen el curso
de la acción, elementos líricos extraídos del acervo popular, bien conocido por el espectador.
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• Los actores: su papel es, evidentemente, fundamental. Las acotaciones de los textos teatrales les
ofrecen tres tipos de indicaciones:
o Acotaciones gestuales, que tienen como objeto que el actor dé con su cuerpo expresión externa de
un estado físico o anímico (emociones, sentimientos o pasiones).
o Acotaciones que indican el movimiento o posición del actor sobre el tablado.
o Acotaciones relativas a la voz, que especifican entonación, timbre, fuerza y elevación de la enunciación
dramática.
3.7.Temas
Los temas de las comedias barrocas son variadísimos:
Lope de Vega es un autor fundamental dentro del teatro español por su presencia central en la
creación del modelo teatral de la Comedia Nueva. Sus ideas dramáticas fueron expuestas en el Arte
nuevo de hacer comedias en este tiempo (1609). Se trata de un discurso académico escrito en
endecasílabos sueltos, que se vio convertido en un polémico manifiesto literario. En él, de forma a
veces equívoca y no exenta de ironía, se indican las características que deben reunir las obras teatrales
de la época.
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Es, desde luego, en la práctica donde Lope de Vega fija claramente su modelo teatral. Fue un escritor
fecundísimo. Él dice haber compuesto mil quinientas comedias, de las que hoy se conservan cerca de
cuatrocientas. Precisamente, el enorme número de obras es lo que hace que su producción sea
irregular.
Son notables sus comedias de enredo y costumbres como La dama boba, El perro del hortelano,
Servir a señor discreto, La moza del cántaro, La villana de Getafe, Las bizarrías de Belisa… En ellas, la
intriga es fundamental y el ambiente contemporáneo, urbano (comedias de capa y espada) o rural.
Un grupo muy importante lo constituyen los dramas de honor campesino, con el tipo del villano libre
y digno, el labrador rico y cristiano viejo, que se enfrenta, en ocasiones, a un noble, un comendador,
que le ha deshonrado: Fuente Ovejuna; Peribáñez y el comendador de Ocaña; El mejor alcalde, el
Rey; El villano en su rincón, etc.
Estas comedias de ambiente rústico escenifican la ruptura de la armonía rural, pero, una vez
restablecida la paz, contribuyen a exaltar la sociedad monárquica y señorial, en la que el rey, siempre
respetado por sus vasallos, termina haciendo justicia: castiga el abuso de poder del noble y repone la
honra del campesino, con lo que quedan así incólumes tanto la propiedad de la tierra como el orden
vigente.
c) Dramas trágicos
Si en las obras anteriores abundan los elementos trágicos, en algunas otras estos están muy
acentuados. Se puede hablar entonces de dramas trágicos, como serían El caballero de Olmedo o El
castigo sin venganza, obra esta última escrita en los postreros años de la vida de Lope, representativa
de su desengaño final y en la que compite en profundidad con Calderón, pero fiel a su estilo
Calderón fue un escritor casi exclusivamente teatral. Escribió numerosas obras, aunque muchas menos
que Lope de Vega: unas ciento veinte comedias, ochenta autos sacramentales y más de veinte piezas
cortas (entremeses, jácaras y mojigangas ).
La variedad temática de las obras de Calderón hacen muy difícil la clasificación por temas. No obstante,
puede proponerse una división entre comedias, tragedias o dramas trágicos y autos sacramentales:
a) Comedias:
• Comedias de enredo, concebidas para ser representadas en los corrales de comedias, entre las que
destacan La dama duende o Casa con dos puertas mala es de guardar.
• Comedias de aparato, compuestas para las funciones cortesanas del teatro del Buen Retiro. Las
comedias de aparato desarrollan frecuentemente un asunto mitológico, como es el caso de Eco y
Narciso, La estatua de Prometeo y La fiera, el rayo y la piedra.
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• Tragedias que expresan el conflicto entre la libertad y el destino: El mayor monstruo del mundo, Los
cabellos de Absalón y La cisma de Inglaterra.
• Tragedias que plantean un conflicto de honor, como la famosísima El alcalde de Zalamea y también
A secreto agravio, secreta venganza, El médico de su honra y El pintor de su deshonra, dramas
trágicos que se centran en el problema de los celos.
• Tragedias que tratan sobre la naturaleza del poder como La vida es sueño y La hija del aire
c) Autos sacramentales:
Entre los autos sacramentales de Calderón cabe destacar El gran teatro del mundo, El gran mercado
del mundo, La cena del rey Baltasar y Los encantos de la culpa.
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