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Orígenes y desarrollo de la Guerra Fría

Tras la Segunda Guerra Mundial, el mundo quedó dividido en dos bloques antagónicos liderados por Estados Unidos y la Unión Soviética, dando inicio a la Guerra Fría. Cada potencia estableció su esfera de influencia y compitió por expandirla, generando tensiones que llevaron al mundo al borde de una guerra nuclear durante la Crisis de los Misiles en 1962.

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Orígenes y desarrollo de la Guerra Fría

Tras la Segunda Guerra Mundial, el mundo quedó dividido en dos bloques antagónicos liderados por Estados Unidos y la Unión Soviética, dando inicio a la Guerra Fría. Cada potencia estableció su esfera de influencia y compitió por expandirla, generando tensiones que llevaron al mundo al borde de una guerra nuclear durante la Crisis de los Misiles en 1962.

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RESUMEN HISTORIA

FORMACIÓN DE UN MUNDO BIPOLAR

Al final de la Segunda Guerra Mundial, los Aliados (Gran Bretaña, Estados Unidos y la Unión
Soviética) realizaron una serie de conferencias en las que decidieron repartirse el dominio de
Europa. En la Conferencia de Teherán, celebrada en 1943, definieron que Europa Oriental
permanecería bajo la órbita soviética, mientras que Europa Occidental quedaría del lodo de los
Estados Unidos y Gran Bretaña. Más tarde, en la Conferencia de Yalta, de 1945, resolvieron el
reparto de Alemania. En consecuencia, luego de la guerra, la política internacional estuvo
dominada por dos núcleos de poder. El bloque occidental, liderado por los Estados Unidos, y el
bloque oriental, encabezado por la Unión Soviética. Cada potencia estableció esferas de
influencia sobre sus países más cercanos y luego compitieron por expandirlas hacia nuevos
espacios. Sin embargo, la obediencia no era total: lideres audaces como el francés Charles de
Gaulle y el yugoslavo Josip Brosz y desafiaron con éxito a Washington y Moscú para obtener
réditos económicos y políticos. Esta rivalidad tuvo una fuerte connotación ideológica. Los
Estados Unidos defendían la economía de mercado, la propiedad privada y la democracia por
lo que impulsaron el establecimiento de economías de libre mercado, así como regímenes
democráticos y amplias libertades individuales. No obstante, los avances comunistas llevaron
que los estadounidenses apoyasen diferentes dictaduras. La Unión Soviética, por su parte,
promovía su versión del "marxismo-leninismo", que se manifestaba en economías
centralmente planificadas y gobiernos de partidos únicos con derechos restringidos para los
ciudadanos. A pesar de sus aspectos más severos, la Unión Soviética eran ejemplo de gobierno
obrero para quienes adherían a los supuestos teóricos del marxismo en todo el mundo. El
antagonismo entre estas dos potencias implicó una amenaza permanente de estallido de una
nueva contienda mundial. A este estado de guerra latente se lo conoció Cómo Guerra Fría.

UN NUEVO TIPO DE CONFLICTO

El término Guerra Fría tiene un origen poco claro. Para algunos su creador fue el escritor
británico George Orwell quien, en 1946, dio un pronóstico sombrío algunos, Sobre el
panorama internacional. Para otros, el responsable fue el analista estadounidense Bernard
Baruch, quien uso la expresión para definir el creciente estado de tensión entre su país y la
Unión Soviética.

En cualquier caso, el término Guerra Fría designa un tipo novedoso de contienda. Por empezar,
el campo internacional estuvo dominado por dos superpotencias, las cuales aventajaban
considerablemente a las otras naciones en los planos económicos, tecnológico militar. En este
sentido, el enfrentamiento estuvo marcado por el hecho de que cada superpotencia contaba
con armas capaces de destruir a la otra, así como a buena parte de la vida en el planeta. Este
inmenso potencial destructivo disuadió a los Estados Unidos y la Unión Soviética de chocar
directamente. En su lugar, buscaron dialogar para resolver diferencias, sin dejar de desarrollar
armas cada vez más sofisticadas. Asimismo, cada superpotencia buscó cimentar y extender su
influencia por el mundo. Esto hizo que intervinieran en Asia, África y América Latina, lo que dio
lugar a golpes de Estado, enfrentamientos armados y guerras abiertas. Finalmente, cada
potencia intentó mostrar que su sistema era el mejor para garantizar el bienestar y la libertad
de los ciudadanos, por lo que la rivalidad también se expresó en lo económico, lo cultural e
incluso en lo deportivo.
PRIMERA GUERRA FRÍA (1945-1962)

La desconfianza entre Occidente y la Unión Soviética comenzó durante la Segunda Guerra


Mundial. Si bien Stalin se alió con Roosevelt y Churchill, nunca había confiado en ellos. Para el
líder soviético, et retraso en abrir un "segundo frente" en Europa Occidental era una
estratagema para debilitar a su país. De hecho, temía que los Aliados firmaran una paz
separada con el Eje para luego atacar a la Unión Soviética. Por su parte, británicos y
estadounidenses comenzaron a cuestionar las ambiciones soviéticas y a pensar cómo frenar su
expansionismo. Las desavenencias se volvieron Irreversibles con el final de la guerra: durante
las conferencias de Yalta y Potsdam de 1945, no se logró establecer un consenso sobre el
futuro de Alemania en particular y el de Europa en general. Cada bando desconfiaba de las
intenciones del otro y buscó consolidar su posición en las regiones que controlaba: los Estados
Unidos enviaron asistencia económica Europa y le aseguraron ayuda militar. La Unión
Soviética, por su parte, instauró regímenes de tipo estalinista en buena parte de Europa
Oriental. Los primeros años de la Guerra Fría estuvieron jalonados por crisis como el bloqueo
soviético de Berlín en 1948, loque precipitó la partición de Alemania en el oeste capitalista y el
este socialista.

CRISIS DE LOS MISILES

En 1959 se produjo la Revolución cubana al comienzo Cuba mantuvo relaciones diplomáticas


con los Estados Unidos, Sin embargo, cuando la Revolución comenzó a nacionalizar empresas,
Washington rompió relaciones con La Habana. Así, en 1961, apoyó la invasión de bahía de
Cochinos, para derrocar al gobierno revolucionario. A partir de entonces, Cuba inició su
acercamiento a la Unión Soviética. Jruschev aprovechó esta situación y. en julio de 1962,
instaló en Cuba misiles nucleares capaces de atacar el territorio estadounidense. Buscaba
restablecer el equilibrio estratégico, ya que la URSS Vivía bajo la constante amenaza de las
armas occidentales. Entonces, estalló la crisis de los misiles: los Estados Unidos bloquearon
Cuba en octubre de 1962 y anunciaron que hundirían toda nave soviética en el área. Al mismo
tiempo, se hicieron preparativos para un ataque aéreo y una invasión anfibia. Las
negociaciones que mantuvieron los diplomáticos evitaron el enfrentamiento militar: tras trece
días, Jruschev aceptó dar marcha atrás, mientras que el presidente de los Estados Unidos, John
F. Kennedy, accedió a retirar sus misiles de Turquía y se comprometió a no invadir la isla
caribeña. Las consecuencias de estos sucesos fueron enormes: en primer lugar, las
superpotencias se toparon de frente con la posibilidad de una guerra nuclear. Se establecieron
así canales de comunicación directa para evitar que las crisis futuras también se salieran de
control. A pesar de la resolución pacífica, la retirada de Jruschev fue percibida como un fracaso
en la URSS, y esto perjudicó su futuro político.

DISTENSIÓN (1962-1979)

a resolución de la Crisis de los Misiles dio lugar a un mayor entendimiento entre las
superpotencias. Más allá de sus diferencias ambas estaban de acuerdo en que una guerra
abierta conllevaría una destrucción mutua asegurada, por lo cual debían cooperar para evitar
una confrontación de esta tipa. Se inició así una larga serie de conferencias, tanto bilaterales
como internacionales, en las cuales se buscó limitar y regular el armamento nuclear. Los
progresos en este ámbito fueron lentos y difíciles, y no se evitó que las potencias continuaran
incrementando sus reservas nucleares e introduciendo nuevos dispositivos. No obstante, para
finales de los años ochenta, la Unión Soviética y los Estados Unidos habían legado a ciertos
consensos básicos. El acercamiento entre Oriente y Occidente se pudo ver en otros planos.
Hubo una mayor apertura comercial y cultural entre ambos bloques, al tiempo que se
lanzaron notables iniciativas conjuntas. El fenómeno no estuvo restringido a las
superpotencias: Alemania Occidental y Alemania Oriental establecieron vínculos diplomáticos
oficiales en 1970, mientras que los Estados Unidos y China normalizaron sus relaciones poco
después Esta fase, que recibiría el nombre de distensión, llevó a que muchos pensaran que la
coexistencia era posible y que la Guerra Fría se resolvería de forma gradual por la progresiva
unión entre los dos bloques.

EUROPA Y LOS ESTADOS UNIDOS

La Segunda Guerra Mundial produjo una destrucción material mucho más extendida y
profunda que la Primera Guerra. Vastas regiones de Europa quedaron en ruinas debido a los
violentos combates y las campañas de bombardeo aéreo intensivo. Peor aún, los gobiernos del
Viejo Continente estaban gravemente endeudados causa del conflicto, por lo cual carecían de
los fondos para emprender una reconstrucción que sería muy costosa. En consecuencia, los
Estados Unidos contaban con los recursos necesarios para la recuperación europea. Pero, a
diferencia de lo que había sucedido en los años veinte, utilizó esos recursos en Europa para
consolidar su influencia y enfrentar el desafío soviético.

De esta manera, nació lo que en términos geográficos se definió como bloque occidental.
Además del oeste de Europa, formaba parte de él América Latina, otra región que, desde hacía
varias décadas, se encontraba bajo la influencia estadounidense. También se incorporaron
países no occidentales, como el Japón y Corea del Sur, que se convirtieron en firmes aliados de
los estadounidenses. Los Estados Unidos los consideraron bastiones contra el comunismo, por
lo que les brindaron una importante ayuda para su desarrollo económico.

DOCTRINA TRUMAN Y PLAN MARSHALL

Durante los años veinte y treinta, en los Estados Unidos había predominado una política
aislacionista que priorizaba los problemas nacionales. Luego de la Segunda Guerra, en cambio,
la Unión Soviética fue percibida como un problema a escala global, por lo cual los Estados
Unidos también deberían actuar en todo el mundo si querían proteger sus intereses. Estés
principios fueron sostenidos abiertamente por el presidente Harry Truman en 1947, Cuando
enuncio una doctrina que llevaría su nombre. Según el mandatario, todo país que requiriera
ayuda económica o militar para sostener sus instituciones y libertades la recibirá por parte de
los Estados Unidos.

A fin de complementar esta postura, el secretario de Estado, George Marshall (1880-1959),


diseñó el Plan para la Recuperación de Europa. Este programa brindo asistencia técnica y
económica para fomentar el crecimiento, incrementar el comercio con los Estados Unidos y
elevar el nivel de vida de la población. Entre 1947 y 1951, el Plan Marshall entregó cerca de
13.000 millones de dólares, gracias a los cuales se superaron los niveles económicos previos a
la guerra.

Organización del Tratado del Atlántico Norte

El poderío militar soviético fue una de las principales preocupaciones de los gobiernos
europeos. Todos ellos sabían que, separados y por su propia cuenta, no disponían de los
soldados ni del armamento necesario para hacer frente a las tropas del Ejército Rojo. Aliarse se
volvía algo inevitable, por lo que Francia, Gran Bretaña, Bélgica, Luxemburgo y los Países Bajos
entraron rápidamente en tratativas y firmaron, en 1948, el Tratado de Bruselas. Este
documento estableció un acuerdo de defensa común entre los suscriptores, aunque era
también mecanismo para atraer a los Estados Unidos y lograron mayor compromiso de su
parte con la defensa del Viejo Continente. La incorporación de los estadounidenses en la
alianza se vio acelerada por acontecimientos como el bloqueo de Berlín y el triunfo de la
Revolución China Fue así como, en abril de 1949, los países del Tratado de Bruselas se
reunieron con los Estados Unidos, Canadá, Italia, Dinamarca, Noruega, Portugal e Islandia para
fundar la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). La OTAN Contribuyó a crear
un clima de seguridad en Europa Occidental y fue uno de los instrumentos qué permitió
resolver la espinosa "cuestión alemana"

INTEGRACIÓN EUROPEA

El Plan Marshall y la OTAN fueron puntos de partida del proceso de integración europeo. En
1948, se formula Organización para la Cooperación Económica Europea para distribuir y
administrar los fondos provenientes de los Estados Unidos a través del Plan Marshall. Tres
años después, el Tratado de Paris estableció la Comunidad Europea del Carbón y el Acero,
institución encargada de regular la producción de estos recursos a escala continental. En 1957,
se firmó el Tratado de Roma, destinada a organizar un mercado común. Casi una década
después, en 1965, el Tratado de Fusión integró muchas de las instituciones ya existentes en la
Comunidad Económica Europea, una de los pilares de la actual Unión Europea.

Para los responsables de estos acuerdos, Europa constituía una unidad política, económica y
cultural ubicada por encima de las naciones, por lo cual debía organizarse como una
federación. La asistencia norteamericana y la integración también posibilitaron la
normalización de la situación de Alemania Occidental La destrucción bélica, las sanciones y la
división territorial habían conducido a una gravísima crisis en la posguerra, con alta inflación y
escasez de productos básicos. La dramática situación hizo que los Estados Unidos extendieran
el Plan Marshall a este país e introdujeran una serie de reformas económicas. Tras la división
de Alemania en 1949, el oeste experimentó un crecimiento acelerado que convirtió a su
economía en una de las más fuertes del mundo. También se convirtió en una parte vital de la
alianza militar: tras reconocer su rol central en Europa, en 1954 se le permitió volver a tener
un ejército, así Cómo ingresar a la OTAN.

HEGEMONÍA SOVIÉTICA

El fin de la Segunda Guerra Mundial consolidó a la Unión Soviética como potencia y a Stalin
como una de las figuras centrales de la política internacional. También generó desafíos
inéditos, como la competencia ante los Estados Unidos. Frente a este escenario, los soviéticos
optaron por reafirmar su control sobre sus Estados satélite, de modo tal que fueran aliados
confiables obedientes en caso de una futura confrontación. En los primeros años de posguerra,
Checoslovaquia, Bulgaria, Hungría y Polonia habían logrado desarrollar experiencias políticas
relativamente autónomas, conocidas como democracias populares. A partir de 1948, lanzó
una serie de golpes de Estado para establecer gobiernos similares a ruso. Prohibió todos los
partidos con excepción de los comunistas, los cuales monopolizaron el Estado. En el plano
económico, las principales decisiones fueron tomadas por organismos de planificación,
mientras que la agricultura se colectivizó y la industria se nacionalizó.

KOMINFORM
Los Estados Unidos ofrecieron la ayuda del Plan Marshall a la Unión Soviética y los demás
países del campo Socialista. Sin embargo, Stalin consideró que acceder implicaría reconocer la
superioridad estadounidense, por lo cual decidió permanecer afuera y les ordenó a los Estados
satélite que hicieran lo mismo. Para resolver las diferencias, el líder soviético convocó una
conferencia de representantes de los principales partidos comunistas, que se reunió en
Varsovia en 1947. Allí, el dirigente Andréi Zhdánov proclamó que el mundo se había dividido
en dos bloques económica e ideológicamente i irreconciliables: el socialista y el capitalista.
Durante esa reunión, se formó la Kominform (Oficina de Información de los Partidos
Comunistas y de los Trabajadores). Su objetivo era crear Una red para la circulación de datos
relevantes entre los partidos comunistas del bloque oriental, y sumaba también a los de
Francia e Italia

COOPERACIÓN ECONÓMICA

Otra réplica soviética al Plan Marshall consistió en la formación, a comienzos de 1949, de un


Consejo para la Asistencia Económica Mutua, el cual sería más conocido como Comecon. Stalin
impulsó este organismo con la idea de ofrecer una alternativa a los programas de asistencia
occidentales, buscando también coordinarla planificación económica entre los distintos países
del bloque socialista e incrementar el comercio entre ellos. No obstante, estos objetivos se
toparon con tres grandes obstáculos. En primer lugar, la colectivización de la agricultura, la
nacionalización de la industria y la creciente inversión en armamento habían reducido la
cantidad y la calidad de los bienes disponibles para el intercambio.

En segundo lugar, los países de Europa Oriental carecían de monedas convertibles, por to cual
era muy difícil calcular el valor de las transacciones. Por último, el propio Stalin limitó las
atribuciones del Comecon: las normativas adoptadas por el comité central podían ser
adaptadas porcada país, lo que constituía un exceso de autonomía a los ojos del dictador
soviético. En consecuencia, el Comecon estuvo lejos de fomentar el comercio o la integración
entre los países comunistas. Por el contrario, lo que se impuso en las economías del bloque
socialista fue la autarquía.

PACTO DE VARSOVIA

El Comecon y la Kominform se complementaron, en mayo de 1955, con el Tratado de Amistad,


Cooperación y Asistencia Mutua o Pacto de Varsovia. En un primer momento, la Unión
Soviética había establecido acuerdos bilaterales con todos sus Estados satélite, y se creía que
era innecesario un marco general para la seguridad del bloque.

El Pacto de Varsovia -firmado por la Unión Soviética, Rumania, Bulgaria, Checoslovaquia,


Albania, Alemania Oriental y Hungría buscó constituir un contrapeso al fortalecimiento de la
OTAN. Públicamente, su objetivo era coordinar a los ejércitos de los distintos países del bloque
socialista. En la práctica, los soviéticos buscaron aumentar Su control sobre las fuerzas
armadas de sus Estados satélite e, indirectamente, sobre su vida política. De hecho, el Pacto
funcionó como un instrumento para mantener a raya los países de Europa Occidental y los
Estados Unidos, pero también para conservar el orden dentro de la propia esfera de influencia
soviética.

COMPLEJO MILITAR

La Segunda Guerra Mundial había traído una novedad aún más radical con la bomba atómica,
capaz de destruir ciudades y ejércitos enteros. Los Estados Unidos y la Unión Soviética
reconocieron rápidamente que sus pretensiones de hegemonía debían sustentarse en la
posesión de artefactos nucleares, aviones a reacción y otras armas de avanzada, por lo cual
invirtieron enormes sumas de dinero para construirlas y desarrollarlas. Este esfuerzo
económico, científico y bélico fue llevado adelante por el complejo militar-industrial, una
estrecha asociación de hombres de Estado, altos mandos de las Fuerzas Armadas, empresarios
y académicos que cobró un peso decisivo en la política interna de ambas superpotencias. La
inmensa influencia adquirida por este sector hizo que la defensa se volviera prioritaria,
mientras que todo proyecto contrario al militarismo se denunció y marginó.

La competencia fue vertiginosa: en agosto de 1949, la Unión Soviética rompió el monopolio


estadounidense al detonar su primer dispositivo nuclear. En la década siguiente, las
superpotencias fabricaron bombas de hidrógeno.

CARRERA ESPACIAL

La competencia tecnológica y cultural entre los dos bloques se trasladó también a la


exploración del espacio. En 1957, los soviéticos lograron poner al primer hombreen el espacio.
Desde entonces se produjo una carrera en la que cada potencia buscó superar a la contraria.
Ante los impactantes logros soviéticos, los estadounidenses lanzaron el programa Apolo, que
en su undécima misión, en 1969, alcanzó el primer alunizaje exitoso y una caminata sobre la
superficie lunar.

ESPIONAJE

Conocer los planes y actividades del adversario, un factor importante en todo conflicto bélico,
cobró un papel destacado durante la Guerra Fría. Cada superpotencia desarrolló sus propios
organismos de inteligencia los cuales se enfrentaron en una intrincada competencia de
secretos, engaños y espionaje.

En 1947, os Estados Unidos crearon la Agencia Central de Inteligencia (cIA). Esta entidad
operó, en buena medida, en las sombras, escondiendo datos sobre su funcionamiento y
permaneciendo al margen de controles por parte de otras agencias gubernamentales. Así, la
Agencia llevó a cabo operaciones anticomunistas en países como Irán, Guatemala y Laos.
Aparte de sus éxitos, tuvo marcados fracasos, como no predecir la instalación de misiles
soviéticos en Cuba.

Las operaciones de inteligencia soviéticas quedaron bajo el control del Comité para la
Seguridad del Estado (KGB). A diferencia de la CIA, esta organización se encargaba también de
mantener la seguridad interior y funcionaba como policía secreta. La KGB operaba a través de
una red ante nacional de informantes, espías y agentes. Sus actividades eran diversas, y
cubrían desde el registro de datos hasta el reclutamiento de colaboradores y la venta de
armas. La KGB fue una herramienta crucial para el mantenimiento del orden interno. Espiaba a
la población para monitorear la opinión pública y erradicar cualquier tipo de disenso.

CENSURA Y REPRESIÓN

Los Estados Unidos ya habían atravesado una situación parecida en los años veinte, cuando las
noticias sobre la expansión de la Revolución rusa desembocaron en una ola de persecuciones
contra el movimiento obrero y las izquierdas. Esos miedos revivieron a fines de los años.
Cuarenta tras conocerse que había espías Comunistas ensuelo estadounidense, que les habían
suministrado datos cruciales a los soviéticos. La respuesta fue el macartismo, fenómeno que
tomó su nombre del senador Joseph McCarthy, quien creía que el socialismo tenía una
influencia decisiva sobre el gobierno, la prensa, la educación y hasta en Hollywood. Por su
parte, la libertad de opinión ya había sido restringida en la Unión Soviética desde los años
veinte.

La propaganda soviética mostró los objetos provenientes del capitalismo como mercancías
decadentes fabricadas con métodos inhumanos.

LA GUERRA FRÍA Y CULTURA POPULAR

La Guerra Fría tuvo una enorme repercusión sobre la cultura de masas de la segunda mitad del
siglo Xx. La idea misma de una guerra fue en un principio tratada de manera indirecta por la
ciencia ficción, donde los extraterrestres asumían el rol de los soviéticos, como puede verse en
la adaptación de 1953 de La guerra de los mundos. La difusión del cine soviético fue
decididamente menor, en parte por la escasez de recursos, aunque se lanzaron films de alta
calidad que atrajeron a un público considerable.

LAS SITUACIONES COLONIALES

La descolonización fue un largo proceso que se extendió durante aproximadamente tres. Sin
embargo, todavía perviven situaciones de dominación extranjera. De hecho, existen diecisiete
territorios no autónomos en los que cerca de dos millones de personas viven bajo dominio
colonial. Sin embargo, el sistema internacional hoy considera inaceptable el colonialismo. Este
principio se fue afirmando mediante Sucesivas resoluciones de las Naciones Unidas hasta llegar
a la Resolución 1514, emitida en 1960. En ella se afirma que la sujeción de los pueblos a
dominio extranjero constituye una denegación de los derechos humanos fundamentales, que
todos los pueblos tienen derecho a la libre determinación, y que se deben tomar medidas para
traspasar el poder a los pueblos Colonizados, sin condiciones y sin represión de por medio.

PROCESOS DE DESCOLONIZACIÓN

Por lo general, se llama descolonización al proceso ocurrido en el tercer cuarto del siglo xx, que
dio lugar a la formación de casi un centenar de nuevas naciones en Asia, África y Oceanía. Sin
embargo, no fue esa la primera vez que se desarrolló un fenómeno de semejantes
características. Por el contrario, es posible identificar otro proceso de descolonización, que
tuvo lugar en América, en los siglos XVIII y XIX. Comenzó con la rebelión y la independencia de
las trece colonias inglesas en América del Norte (1776), continuó con la rebelión de los
esclavos de origen africano contra el gobierno francés que dio lugar a la formación de Haití
(1794-1804) y culminó con la independencia de los territorios coloniales españoles y del Brasil
portugués.

UN PROCESO DIVERSO

Las luchas de liberación nacional tuvieron profundas diferencias en cada lugar. Esas diferencias
se basaron en la situación política, económica y militar de las potencias imperialistas, la
composición étnica y religiosa de las colonias, y la ideología de los movimientos
independentistas. Durante muchos años se consideró que la descolonización fue un proceso
básicamente pacifico. En realidad, la violencia estuvo presente en la mayoría de los casos. A
los enfrentamientos entre las potencias imperialistas y los pueblos colonizados, se sumaron
conflictos entre diferentes grupos nacionalistas. Algunas colonias alcanzaron su independencia
de manera consensuada con la metrópoli mediante procesos razonablemente pacíficos. Por
último, hubo casos en los que algunas colonias alcanzaron su independencia porque la
metrópoli ya veía ninguna razón de peso para conservarlas.

DEBILIDAD DE LAS POTENCIAS

Luego de la Segunda Guerra Mundial, las potencias imperialistas quedan ron en ruinas. En el
caso de las querían formado parte del Eje (Alemania, Italia y el Japón), la derrota determinó el
fin de sus ambiciones expansionistas y la pérdida de todas sus posesiones coloniales. Por su
lado, aquellas que habían integrado el bloque de los Aliados, como Gran Bretaña, Francia y
Holanda, pronto advirtieron que su autoridad en los territorios coloniales había quedado
extremadamente debilitada. Al mismo tiempo, a lo largo del mundo colonial, la guerra
acrecentó los sentimientos de rechazo y resentimiento hacia el dominio extranjero, que
comenzó a ser desafiado por diversos movimientos independentistas. Todos ellos eran
perfectamente conscientes de que se hallaban ante una oportunidad inmejorable de
deshacerse de la opresión extranjera las potencias no se resignaron a aceptar la desaparición
de sus imperios como un hecho consumado. En algunos casos, recurrieron a la fuerza militar,
en otros, intentaron implementar algún tipo de reestructuración o de reorganización de los
territorios coloniales, prometieron avances en la concesión de autonomía y en el otorgamiento
de derechos, y diseñaron planes de inversiones.

IMPACTO DE LA GUERRA EN LAS COLONIAS

Debido a la interrupción de las relaciones comerciales y al desvío de recursos dispuesto por las
potencias para satisfacer las necesidades de sus ejércitos, buena parte de Asia y África sufrió
hambrunas. La guerra también impulso la generalización del trabajo formado cientos de miles
de personas fueron movilizadas para la construcción de rutas, vías férreas, puentes y puertos.
Para satisfacer los requerimientos militares, lo regímenes coloniales incrementaron la
producción de materias primas. El servicio militar en los ejércitos metropolitanos afectó de
manera notable a las poblaciones de las colonias. Finalmente, el devenir de la guerra hizo que
millones de personas fueran obligadas a abandonar sus tierras y establecerse en zonas muy
alejadas, en condiciones extremadamente precarias. La mayoría de ellas jamás regresó a sus
hogares.

LÍDERES E IDEAS INDEPENDENTISTAS

Una gran parte de los dirigentes nacionalistas eran cosmopolitas. En general, pertenecían a
minorías ilustradas, se habían formado en universidades europeas, hablaban varias lenguas y
tenía un amplio conocimiento de otras culturas. Algunos, incluso, contrajeron matrimonio con
mujeres europeas, como el keniano jomo Kenyatta. Los movimientos independentistas
abrazaron diferentes ideologías. Una de ellas fue el comunismo. Así, en algunos países, como
Vietnam, Indonesia y Malasia, se conformaron partidos comunistas nacionales. En otros casos,
adhirieron a ideas nacionalistas, basadas en el rescate y la defensa de los elementos
tradicionales de la cultura propia. También existieron estrategias que contemplaban la
movilización de pueblos diferentes que compartieran una identidad étnica, religiosa o cultural.
Tal fue el caso, por ejemplo, del panafricanismo, que impulsaba la unidad y la solidaridad entre
los pueblos de África. El líder senegalés Leopold Senghor, cobró forma el concepto de
negritud. Según esta idea, los negros africanos y los que Vivian fuera de África compartían una
identidad étnica y una herencia cultural. Los panafricanistas temían que la independencia de
las colonias provocara la fragmentación del continente y la formación de Estados pequeños y
débiles. Por eso, proponían la constitución de federaciones regionales. Sin embargo, la
prevalencia de los intereses nacionales impide que el Sueño de los panafricanistas pudiera
realizarse.

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