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El Colegio de La Frontera Sur

Esta tesis analiza el cambio de uso y cobertura del suelo en los municipios de Balancán y Tenosique, Tabasco, México a través de varios capítulos. El primer capítulo presenta el planteamiento del problema, la magnitud de la deforestación en el trópico y los objetivos de la investigación. Los capítulos 2 y 3 describen el área de estudio y la historia regional respectivamente. Los capítulos 4, 5 y 6 presentan análisis de encuestas, estrategias productivas campesinas y patrones de cambio de

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Temas abordados

  • Cultura ganadera,
  • Políticas públicas,
  • Vulnerabilidad social,
  • Desarrollo económico,
  • Efectos de la economía neolibe…,
  • Desigualdad social,
  • Estrategias de conservación,
  • Condiciones de vida rural,
  • Educación y desarrollo,
  • Crisis productiva
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El Colegio de La Frontera Sur

Esta tesis analiza el cambio de uso y cobertura del suelo en los municipios de Balancán y Tenosique, Tabasco, México a través de varios capítulos. El primer capítulo presenta el planteamiento del problema, la magnitud de la deforestación en el trópico y los objetivos de la investigación. Los capítulos 2 y 3 describen el área de estudio y la historia regional respectivamente. Los capítulos 4, 5 y 6 presentan análisis de encuestas, estrategias productivas campesinas y patrones de cambio de

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Temas abordados

  • Cultura ganadera,
  • Políticas públicas,
  • Vulnerabilidad social,
  • Desarrollo económico,
  • Efectos de la economía neolibe…,
  • Desigualdad social,
  • Estrategias de conservación,
  • Condiciones de vida rural,
  • Educación y desarrollo,
  • Crisis productiva

El Colegio de la Frontera Sur

Análisis del Cambio de Uso y Cobertura del Suelo en


los Municipios de Balancán y Tenosique, Tabasco,
México

TESIS
Presentada como requisito parcial para optar al grado
Doctor en Ciencias en Ecología y Desarrollo Sustentable

por

Ricardo Isaac Márquez

2008

1
AGRADECIMIENTOS
“Alumno becado por el Programa de Mejoramiento del Profesorado, a través de la Universidad
Autónoma de Campeche”

El presente trabajo fue realizado con financiamiento del Programa de Mejoramiento del
Profesorado (PROMEP) de la Secretaría de Educación Pública, a través de la Universidad
Autónoma de Campeche (clave UACAM-51); del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología
(CONACYT), a través del proyecto “Ecological and socioeconomic assessment of Land-
use/Land-cover change in the humid tropics of eastern Tabasco and Selva Lacandona, Chiapas”
(clave CONACYT 33851-B); del Fondo Sectorial SEMARNAT-CONACYT, a través del
proyecto “Uso sustentable de los recursos naturales en la frontera sur de México” (clave
SEMARNAT-2002-C01-1109); de la Fundación Pablo García (clave NP 3204), y con la
infraestructura de El Colegio de la Frontera Sur Unidad Villahermosa.

Mi sincero agradecimiento a Bernardus H. J. De Jong por su atinada dirección y asesoría así


como por la paciencia que en todo momento mostró con el autor. De manera especial quiero
agradecer a Susana Ochoa Gaona, Amarella Eastmond Spencer y Salvador Hernández Daumás su
asesoría y colaboración, misma que fue fundamental para cumplir con los objetivos del estudio.
Asimismo se agradece a Nardy Fermín Estrada Guzmán, Rodolfo Moreno Rodríguez, Arturo
Romero Martínez y María Luisa Martínez Gutiérrez su colaboración para la recolecta de datos y
el trabajo de campo en los municipios de Balancán y Tenosique.

La realización del trabajo de campo fue posible gracias al apoyo logístico y las facilidades
proporcionada por el Colegio de la Frontera Sur Unidad Villahermosa. Al Ing. Apolinar Arteaga
Medrano y a Servicios Técnicos Forestales (INFORESTA) se agradece su colaboración para la
promoción del proyecto dentro de las comunidades ejidales. Finalmente y de manera muy
especial mi reconocimiento para los campesinos de Balancán y Tenosique, pues la realización de
este trabajo no hubiera sido posible sin contar con su participación, hospitalidad, paciencia y
amistad.
CONTENIDO
Agradecimientos……………………………………………………………………...... i

2
Contenido……………………………………………………………………………… ii
Lista de figuras………………………………………………………………………… v
Lista de cuadros……………………………………………………………………….. vii
Resumen……………………………………………………………………………...... viii
Abstract………………………………………………………………………………… iv
1.Introducción…………………………………………………………………………. 1
1.1 Planteamiento del problema.....………………………………………………… 1
1.2 Magnitud de la deforestación en el trópico…………………………………….. 5
1.3 El proceso de cambio de cobertura y uso del suelo en el trópico………………. 6
1.4 Los estudios de cambio de uso y cobertura del suelo………..………………… 9
1.5 Objetivos de la investigación……………………..……………………………. 12
2.Área de estudio……………………………………………………………………… 14
3. Historia regional…………………………………………………………………….. 18
3.1 La reserva territorial y la extracción forestal…………..………………………. 18
3.2 Políticas pública, colonización y deforestación……………..…………………. 20
3.3 El plan Balancán-Tenosique y la consolidación de la ganadería extensiva…..... 25
3.4 Reforma estructural, crisis productiva y migración……………………..……... 30
4.Agricultura campesina y uso del suelo. Un análisis de sus factores determinantes…. 35
4.1 Metodología…………………………………………………………………….. 35
4.1.1 Encuesta de cambio de uso del suelo……..…………………………… 35
4.1.2 Factores condicionantes del uso del suelo……………………………… 37
4.2 Resultados………………………………………………………………………. 39
4.2.1 Perfil socioeconómico………………………………………………….. 39
4.2.2 Agricultura……………………………………………………………... 40
4.2.3 Ganadería………………………………………………………………. 41
4.2.4 Otros usos del suelo……………………………………………………. 41
4.2.5 Estrategias productivas campesinas……………………………………. 42
4.2.6 Cobertura del suelo…………………………………………………….. 43
4.2.7 Factores condicionantes del uso de suelo………………………………. 44
4.3 Discusión y conclusiones……………………………………………………….. 48
4.3.1 Políticas públicas, mercado y uso del suelo……………………………. 48

3
4.3.2 Subsidios gubernamentales y cambio de uso del suelo………………… 50
4.3.3 Uso futuro del suelo……………………………………………………. 51
5.Estrategias productivas campesinas y dinámica de cambio de uso del suelo……….. 55
5.1 Cambio de cobertura y uso del suelo…………………………………………… 55
5.2 Estrategias productivas campesinas y uso del suelo……………………………. 56
5.3 Discusión y conclusiones……………………………………………………….. 66
5.3.1 Deforestación-reforestación, la historia del uso del suelo en el oriente
de Tabasco…………………………………………………………………… 66
5.3.2 Auge y decaimiento de la ganadería ejidal…………………………….. 71
5.3.3 Programas gubernamentales y respuestas campesinas…………………. 72
5.3.4 Políticas públicas y desarrollo rural……………………………………. 76
6.Patrones de cambio de uso y cobertura del suelo en la región oriental de Tabasco…. 78
6.1 Metodología…………………………………………………………………….. 78
6.1.1 Clasificación de imágenes de satélite…………………………………... 78
6.1.2 Factores condicionantes del uso del suelo……………………………… 80
6.1.3 Tendencias de uso futuro del suelo a largo plazo………………………. 82
6.2 Resultados………………………………………………………………………. 82
6.2.1 Cambios en el uso del suelo……………………………………………. 82
6.2.2 Factores condicionantes de la deforestación…………………………… 88
6.2.3 Factores condicionantes del uso del uso presente del suelo……………. 91
6.2.4 Uso futuro del suelo……………………………………………………. 94
6.3 Discusión y conclusiones……………………………………………………….. 98
6.3.1 El cambio de uso del suelo del oriente de Tabasco en el contexto
nacional y estatal……………………………………………………………... 98
6.3.2 Condicionantes del uso del suelo………………………………………. 101
6.3.3 Escenarios alternativos del uso del suelo………………………………. 106
7.Discusión final……………………………………………………………………….. 111
7.1 Los ejidatarios como principales agentes de cambio de uso del suelo…… 111
7.2 Uso del suelo y vulnerabilidad social…………………………………….. 112
7.3 Políticas públicas, vulnerabilidad social y exclusión productiva………… 115
8.Conclusiones finales…………………………………………………………………. 120

4
9. Bibliografía…………………………………………………………………………. 125
10. Anexos…………………………………………………………………………….. 134
1. Encuesta de cambio de uso del suelo………………………………………………. 135
2 Carta de aceptación de artículos…………………………………………………….. 149

En la ganadería tabasqueña el único que trabaja es el toro


Refrán popular
“..el ganado ya lo dice es ganado, pero la agricultura… quién sabe...”
Campesino del ejido Jolochero
“La época del ganado ya pasó, la opción ahora es la reforestación”

5
Campesino del ejido Carlos A. Madrazo
1. INTRODUCCIÓN

1.1 Planteamiento del problema


Durante las últimas décadas la humanidad ha modificado significativamente la cobertura terrestre
a una velocidad, una magnitud y una extensión sin precedentes. Cerca de la mitad de la superficie
terrestre del planeta ha sido transformada y habilitada como áreas productivas o urbanas. Este
cambio se ha efectuado principalmente a expensas de las áreas boscosas, las cuales han sido
deforestadas en forma masiva, de tal manera que solamente la quinta parte de la cubierta forestal
original de la Tierra persiste como frontera forestal relativamente inalterada (Bryant et al. 1997).

La modificación de la cobertura del suelo debido a las actividades humanas ha provocado la


pérdida generalizada de la biodiversidad mundial, ha desencadenado procesos graves de
degradación ambiental y ha contribuido de manera significativa al cambio climático así como al
calentamiento global del planeta (Houghton, 1994; IPCC, 2000). Las proyecciones futuras del
crecimiento poblacional, las necesidades alimenticias asociadas y los patrones crecientes de
consumo per capita, sustentan que el uso del suelo será en el corto plazo el componente más
importante del cambio global para los ecosistemas terrestres (Walter y Steffen, 1997).

La deforestación en las zonas tropicales constituye uno de los principales tópicos de investigación
cuando se abordan problemas relacionados al cambio ambiental global, debido a la elevada
biodiversidad que albergan los bosques tropicales y al importante papel que desempeñan en el
balance ecológico mundial (Lambin et al. 2003). A pesar de que la deforestación en las zonas
tropicales ha sido el mecanismo de cambio de uso del suelo más estudiado en las últimas décadas
(FAO, 2001), la naturaleza del proceso no se ha comprendido en su totalidad. Constituye un tema
de particular importancia para México, pues la deforestación que se registra en su porción
tropical es de una magnitud varias veces mayor a las que se presentan en el resto del país, lo que
ha provocado la pérdida de poco más de la mitad la superficie forestal en el trópico mexicano. A
pesar de ello, son escasos los estudios realizados en el país que permitan dilucidar la importancia
relativa de los factores ambientales y socioeconómicos que condicionan el uso del suelo en el
trópico (Bocco et al. 2001).

6
El uso del suelo en el trópico de México ha estado fuertemente condicionado por las políticas
gubernamentales que han buscado el desarrollo y la modernización del sur-sureste del país. Esta
región había permanecido marginada de las políticas de modernización productiva
instrumentadas durante la segunda mitad del siglo XX, al amparo del modelo económico de
sustitución de importaciones. La modernización del campo tuvo un importante sesgo a favor de la
agricultura comercial del norte, donde predomina la propiedad privada y cuenta con mayores
recursos, infraestructura y tecnología; en detrimento de las áreas rurales del centro y sur, donde se
asentó gran parte de la agricultura campesina de subsistencia, considerada oficialmente como
ineficiente y no apta para la modernización. La pérdida de la autosuficiencia alimentaria a finales
de los años sesenta modificó esta situación y motivó la incorporación productiva del sureste de
México a través de proyectos de colonización dirigida y de modernización productiva a gran
escala, que pretendieron convertir al trópico en el granero del país (Szekely y Restrepo 1988).
Esto propició la deforestación de amplias extensiones selváticas para su conversión en terrenos
agrícolas y ganaderos.

El fracaso de los proyectos agrícolas terminó con la utopía del potencial agroproductivo del
trópico y propició la emergencia de la ganadería como una alternativa más rentable y apropiada,
al punto de llegar a considerarse como su “vocación productiva”. La ganadería se convirtió así en
una de las principales causas de deforestación en México, ya sea directamente o por la conversión
de espacios originalmente utilizados para fines agrícolas, en un ciclo bien conocido de
colonización, conversión a tierras agrícolas y posteriormente a pastizales (Toledo et al. 1989).
Los apoyos brindados por el gobierno a través de programas de desarrollo ganadero, créditos
abundantes a bajas tasas de interés, creación de infraestructura y las condiciones de un mercado
protegido permitieron el desarrollo explosivo de una ganadería extensiva de baja productividad,
orientada a satisfacer la demanda nacional de carne de res. La modalidad extensiva de la
ganadería nunca estuvo presionada para intensificarse y el estímulo del mercado repercutió
fundamentalmente en la ampliación de su extensión geográfica más que en su modernización. La
ganadería transformó radicalmente la cobertura del suelo de estados como Veracruz, Chiapas y
Tabasco, mismos que se convirtieron en los principales productores de ganado del país
(Villafuerte et al. 1993).

7
El contexto proteccionista bajo el cual se desarrolló la agricultura mexicana se modifica
sustancialmente con la crisis de la deuda de 1982 y la consecuente instrumentación de un modelo
económico neoliberal, cuyo pilar fundamental es la modernización con base en la apertura
comercial y el retiro de la intervención del Estado en la economía (Fritscher, 2004). Con las
reformas estructurales instrumentadas desaparece el soporte gubernamental que sustenta y
proporciona viabilidad económica a la ganadería. La reducción de la inversión estatal en el sector
agropecuario, el incremento de los costos de producción, la baja productividad de la ganadería
extensiva y la apertura de la frontera nacional a la importación de carne de res puso fin a la
prosperidad ganadera, impactando especialmente a la ganadería del trópico orientada al mercado
interno (Chauvet, 2004).

A pesar que durante los últimos treinta años las políticas públicas promovieron en el trópico
mexicano la expansión de la frontera agropecuaria en detrimento de las áreas selváticas, la
coyuntura actual conforma un marco propicio para cambios de uso del suelo, en función de las
estrategias que se encuentran instrumentando los productores para adaptarse a las nuevas
condiciones del entorno político, económico e institucional del país. Es por ello necesario
conocer la dinámica del proceso de cambio de uso del suelo, con el fin de contar con los
elementos necesarios que permitan prever los posibles cambios futuros. El presente trabajo
aborda el análisis del cambio en el uso y la cobertura del suelo en el trópico mexicano, a través
del estudio de caso de la región oriental de Tabasco, donde se localizan los municipios de
Balancán y Tenosique. El estudio se enfoca tanto en la descripción como en la explicación de la
dinámica del cambio de uso y cobertura del suelo ocurridos en la región durante las últimas dos
décadas. Asimismo analiza la manera como los campesinos del oriente de Tabasco han ajustado
sus estrategias productivas ante la reforma estructural, y de las implicaciones que las respuestas
campesinas en el uso del suelo pueden tener para la conservación de los remanentes forestales.

La zona ocupada por los municipios de Balancán y Tenosique ha registrado cambios rápidos y
significativos en la cobertura del suelo debido a la aplicación de políticas que han promovido los
asentamientos humanos, la modernización agrícola, la ganadería extensiva y la expansión de la
infraestructura. Como resultado el paisaje ha sido modificado predominando los pastizales, las
áreas agrícolas y la vegetación secundaria. Sin embargo, persiste una importante porción de

8
bosque tropical poco explorado pero muy diverso, que es hábitat de especies en peligro de
extinción (Challenger, 1998). Esta selva está amenazada por la deforestación relacionada con las
actividades agropecuarias, que amenazan con extenderse a las áreas selváticas de Chiapas y
Guatemala.

Se trata de una región con características demográficas y socioeconómicas asociadas a su


condición fronteriza, cuyos índices de bienestar tradicionalmente han sido de los más bajos de
Tabasco en materia de salud, educación y vivienda. La coyuntura que supone la crisis de
rentabilidad de la ganadería, la principal actividad productiva, conforma un marco propicio para
cambios futuros de uso del suelo en el corto y mediano plazo. Esta situación ha afectado
particularmente a la ganadería ejidal, que durante los últimos veinte años ha tenido un
crecimiento sostenido y ha sustentado el avance de la frontera ganadera mediante la praderización
extensiva de las tierras ejidales. La significativa reducción de la inversión pública destinada al
fomento productivo del sector ejidal, aunado al decremento progresivo de los precios de venta de
la carne de res en el mercado nacional y los impactos ambientales derivados de la praderización
de sus tierras han colocado a los campesinos en una situación de alta vulnerabilidad.

Luego de décadas de una dependencia completa del Estado, los ejidatarios se enfrentan con la
necesidad de convertirse en productores viables y competitivos en condiciones por demás
desventajosas y en un entorno adverso, caracterizado por la creciente importación de alimentos
baratos, fuertemente subsidiados por los Estados Unidos, al tiempo que los apoyos públicos
destinados al desarrollo rural disminuyen significativamente y se fortalecen los programas de
corte asistencial, más orientados a contener la pobreza que a incrementar la producción nacional
(Rubio 2006).

1.2 Magnitud de la deforestación en el trópico


La deforestación en las zonas tropicales ha sido el mecanismo de cambio de uso del suelo más
estudiado en las últimas décadas (FA0, 2001), debido a la alta biodiversidad que caracteriza a los
bosques tropicales y al papel clave que desempeñan dentro del cambio climático mundial (IPCC,
2000). Se estima que cerca de la mitad de la superficie total original de los bosques tropicales se
han perdido (NRC, 1993), en un proceso que se agudizó durante las últimas tres décadas (FAO,

9
2001). FAO/UNEP (1981), citado por Houghton (1994), estima que a finales de la década de los
setenta, la tasa de deforestación en el trópico fue de 7.3 millones de hectáreas por año. Para la
década de los ochenta, FAO (1997) calcula una deforestación de 15.3 millones de hectáreas
anuales de bosque tropical. La conversión de la cubierta forestal tropical a coberturas de carácter
antropogénico alcanzó 14.2 millones de hectáreas anuales durante el periodo de 1990 a 2000, con
una tasa anual de pérdida de 1% (FAO, 2001). Para la presente década FAO (2007) reporta una
deforestación para todos los tipos de bosque de alrededor de 13 millones de hectáreas anuales.
América Latina y África constituyen las regiones con las mayores pérdidas de bosque en el
mundo, registrando tasas cercanas al 0.5% anual durante el periodo de 2000 a 2005 (FAO, 2007).

La deforestación de los bosques tropicales ha desencadenado procesos de degradación,


desertificación y alteración de los ciclos hidrológicos entre otros, que a escala local y regional
han disminuido la capacidad productiva de los ecosistemas para satisfacer los requerimientos
humanos (Turner et al. 1995). A escala global, el cambio en el uso del suelo se ha traducido en la
pérdida generalizada de la biodiversidad y ha contribuido de manera significativa al cambio
climático mundial así como al calentamiento global del planeta (Ludevid, 1998; IPCC, 2000).

México se encuentra entre los países con mayor deforestación a nivel mundial y la tasa anual de
deforestación que ocurre en su porción tropical es de una magnitud varias veces mayor que la
registrada en su zona templada (Cairns et al. 1995). El Inventario Nacional Forestal 2000 estimó
para el periodo de 1976 a 2000 una tasa de deforestación a nivel nacional de 0.25% mientras que
para el trópico esta se elevó a 0.76% (Velázquez et al. 2002). Sin embargo, los estudios
regionales han registrado tasas que se ubican en un intervalo de 4.3% a 12.4% anuales (Barton et
al. 2004). Masera et al. (1997) estima que para la década de los ochenta existían en el país una
superficie de 25 millones de hectáreas de bosque tropical cerrado. Para 2000, el Inventario
Forestal Periódico calcula un remanente de 13 millones de hectáreas de este tipo de bosques.
Solamente cerca de 1.2 millones de hectáreas de bosque tropical se encuentran oficialmente
protegidas dentro de 30 reservas que se localizan en el trópico húmedo mexicano (Challenger,
1998).

10
La constante pérdida de la superficie forestal en México es motivo de preocupación internacional
(FAO, 2007). Los bosques tropicales del sureste de México junto con el Petén de Guatemala
conforman, después de la Amazonia, la frontera de bosque tropical más extensa de América
(Challenger, 1998). En esta zona confluyen iniciativas ligadas a la conservación de la
biodiversidad, al desarrollo social y económico así como a la promoción del ecoturismo lo que ha
dado lugar a conflictos de intereses entre los diferentes agentes involucrados en el uso del suelo
(Primack et al. 1998).

1.3 El proceso de cambio de cobertura y uso del suelo en el trópico


El uso del suelo se refiere a la forma como es manipulada la cobertura de la tierra, es decir la
cobertura física y biológica de la corteza terrestre, y la intensión o el propósito para la cual la
tierra es utilizada (Turner et al. 1995). El uso del suelo denota entonces, el empleo humano de la
tierra (Meyer y Turner, 1992). El cambio en la cobertura del suelo toma dos formas: conversión y
modificación (Meyer y Turner, 1992). La conversión de la cobertura del suelo se refiere al
cambio de un tipo de cobertura a otra, mientras que la modificación significa la alteración de su
estructura o función, sin que signifique un cambio de un tipo a otro; incluye cambios en la
productividad, la biomasa o la fenología. De manera similar, el cambio en el uso del suelo puede
incluir la conversión de un tipo de uso a otro, o la modificación de un cierto tipo de uso del suelo.
La modificación del uso del suelo puede significar cambios en la intensidad de este uso así como
alteraciones de sus cualidades o atributos característicos (Briassoulis, 2000).

Para poder conciliar intereses aparentemente opuestos, propiciar la conservación del bosque
tropical y promover su aprovechamiento sustentable es necesario comprender, en primera
instancia, la forma como la gente decide respecto al uso de la tierra y la manera como diversos
factores interactúan en contextos específicos para influenciar o condicionar sus decisiones. Los
pobres resultados obtenidos para reducir la deforestación en las áreas naturales protegidas del
trópico mexicano se deben en gran parte a que las estrategias instrumentadas para promover un
uso diversificado de los recursos naturales como la agroforestería, la agricultura orgánica, la
reforestación y la conservación del suelo han ignorado el contexto social, político y económico en
el que se desenvuelven los campesinos y que determinan en gran parte sus estrategias
productivas. (Gary, 2002; Isaac-Márquez, 2004).

11
Durante la década de los ochenta y principios de los noventa, se trató de entender la dinámica de
la deforestación en el trópico a través de explicaciones simples, que atribuían el origen de la
deforestación a la incidencia de agentes claves, tales como el incremento poblacional y la
expansión de la agricultura itinerante. Sin embargo, estudios de caso posteriores (v. g. Tudela,
1989; Fearnside, 1993; Kummer y Turner, 1994; Skole et al. 1994; Brothers, 1997; Ochoa-
Gaona y González-Espinosa, 2000; Bocco, 2001; Cochet, 2001) han demostrado que la
importancia relativa de estos factores ha sido sobreestimada.

El cambio de uso del suelo es un proceso complejo que se origina por diferentes combinaciones
de causas, las cuales interactúan de manera dinámica a diferentes escalas y varían de acuerdo al
contexto geográfico, histórico, político, social y económico (Geist y Lambin, 2002). El término
factores subyacentes, condicionantes o indirectos es utilizado para referirse a un conjunto
heterogéneo de variables que propician los cambios de uso del suelo y que operan a diferentes
escalas, apuntalando o dirigiendo a las causas más próximas o directas. Geist y Lambin (2002)
han agrupado estos factores en cinco grandes categorías: 1) demográficos, que afectan la
demanda de productos, 2) económicos, que determinan el desarrollo de mercados y las
condiciones de comercialización para los productos, 3) tecnológicos, que definen la intensidad de
uso de la tierra, 4) políticos e institucionales, de los cuales depende el acceso a los factores de la
producción y 5) sociales y culturales, que comprenden valores y actitudes que motivan la toma de
decisiones de los productores. Se trata de factores exógenos y por lo tanto fuera del control de los
agentes locales, pero que determinan el contexto en el cual estos se desenvuelven.

Las causas próximas comprenden a las actividades humanas que directamente impactan la
cobertura del suelo y que operan a escala local a partir del uso deseado del suelo, como por
ejemplo la expansión de las actividades agropecuarias o los aprovechamientos forestales. Los
factores biofísicos o las variables ambientales no dirigen cambios en el uso del suelo de manera
directa, sin embargo predisponen sus posibles usos (calidad del suelo), actúan como catalizadores
de cambios súbitos (sequías, fuego, inundaciones) y pueden causar cambios de cobertura (cambio
climático). Algunos de estos factores tienen un impacto directo e inmediato sobre la cobertura del
suelo, mientras que otros actúan mediante procesos graduales.

12
Identificar las causas del cambio de uso del suelo requiere entender la forma como estos factores
interactúan en un entorno ambiental, histórico y social para producir un patrón particular de uso
del suelo (Turner et al. 1995). Con base en el análisis de 152 estudios de caso en diferentes
regiones tropicales del mundo, Geist y Lambin (2002) concluyen que la deforestación se origina
por diferentes combinaciones de causas directas y subyacentes, las cuales varían de acuerdo al
contexto geográfico, político y socioeconómico. De esta manera, la deforestación se origina, en
primera instancia, a partir de las oportunidades que ofrece el contexto económico y político
nacional y mundial, las cuales están condicionadas a nivel local por el marco institucional
prevaleciente. En función de este entorno, se realiza un proceso de toma de decisiones con
respecto al uso del suelo, el cual se traduce en diferentes modelos regionales, donde sobresalen la
expansión de la frontera agropecuaria, la explotación forestal y el desarrollo de la infraestructura
de comunicación como las principales causas directas de la deforestación en el trópico.

Las oportunidades y las limitaciones para los usos alternativos del suelo son creadas por el
mercado y las políticas de desarrollo, que están siendo influenciadas cada vez en mayor medida
por factores de carácter global. De hecho, el acelerado incremento de la deforestación ha
coincidido con la incorporación de las zonas tropicales dentro de la economía mundial. Sin
embargo, los patrones locales de deforestación dependen en última instancia, del efecto
acumulativo de las decisiones individuales hechas por los diferentes actores (indígenas,
campesinos, ganaderos, forestales) a través del tiempo (Schmink, 1995). Estos desarrollan
estrategias productivas de acuerdo a sus objetivos, percepciones y limitaciones, mismas que están
determinadas por sus características personales y culturales así como por el contexto social,
económico y político en que se desenvuelven (Toledo, 2002).

Los patrones de cambio de uso del suelo observados a nivel del paisaje pueden considerarse
como una propiedad espacial producto del efecto acumulativo de las decisiones individuales de
los diferentes usuarios de la tierra, respondiendo al cambio de circunstancias a través del tiempo
(Lambin et al. 2003). Los patrones de uso del suelo se encuentran estrechamente relacionados
con la historia de uso de la tierra de una región en particular (Turner et al. 2004). Por esta razón,

13
el análisis histórico resulta fundamental para entender las causas del cambio de uso del suelo,
comprender su dinámica actual y prever su comportamiento futuro (Kepleis, 2003).

1.4 Los estudios de cambio de uso y cobertura del suelo.


Para abordar la complejidad del uso del suelo la perspectiva metodológica utilizadas en la
mayoría de los estudios de cambio de uso del suelo tiene su origen en la teoría de sistemas (Bürgi
et al. 2004). Un sistema puede definirse como un arreglo de componentes, un conjunto o
colección de cosas, unidas o relacionadas entre sí de tal manera que forman y actúan como una
unidad, una entidad o un todo (Hart 1985, citado por Masera et al. 1999). El término escala se
refiere al límite de resolución a la cual un fenómeno es discernible y a la extensión sobre el
espacio y el tiempo en el cual es caracterizado (Kok y Veldkamp, 2001). De acuerdo con la teoría
de jerarquías (Forman, 1995) un sistema puede ser descompuesto en unidades funcionales, los
cuales pueden entonces ser estudiados de manera separada. De esta manera, de acuerdo a los
objetivos de la investigación pueden establecerse límites con el fin de abordar la complejidad del
sistema bajo estudio. Cada estudio requiere una escala apropiada de investigación. De acuerdo al
nivel en que se realice el análisis se podrán resolver distintas interrogantes.

Existen dos estrategias generales para abordar el estudio del cambio en el uso del suelo
(Veldkamp et al. 2001): 1) evaluaciones empíricas a gran escala, donde se asocian los patrones de
cambio de la cobertura del suelo con diferentes variables a nivel macro; y 2) estudios de caso a
escala fina sobre los procesos que originan el cambio en el uso del suelo. El primer enfoque se
origina a partir de las ciencias naturales, donde geógrafos y ecólogos han estudiado
espacialmente el cambio en el uso y la cobertura del suelo a través de sensores remotos y
Sistemas de Información Geográfica, con el fin de identificar factores socioeconómicos
correlacionados con los patrones observados a nivel macro. El segundo enfoque tiene su origen
en las ciencias sociales, donde los investigadores tienen una larga tradición de estudio de las
interacciones hombre-ambiente a nivel local, mediante una perspectiva de tipo narrativo
principalmente.

Ambos enfoques tienen sin embargo limitaciones (Veldkamp et al. 2001). En el primer enfoque
se desconoce la naturaleza de la asociación entre los patrones de cambio en el uso y la cobertura

14
del suelo y las variables a nivel macro identificadas, ya que la existencia de una asociación
estadística entre dos variables no necesariamente implica una relación de causa-efecto, por lo
cual el entendimiento logrado sobre la causalidad del proceso es limitado. Por el contrario, bajo el
segundo enfoque se conoce con amplitud las relaciones complejas que impulsan el cambio en el
uso del suelo a nivel local. Sin embargo, las particularidades de los estudios de caso difícilmente
pueden generalizarse para otras áreas de estudio o a un contexto más amplio, dadas sus
explicaciones de carácter coyuntural. Asimismo estos estudios generalmente ignoran el contexto
espacial en el cual se desarrolla el comportamiento humano, a pesar de la importancia que tiene el
entorno ambiental para definir la forma de vida de las personas.

El análisis integral requiere el concurso de diferentes perspectivas de investigación, originadas en


diferentes disciplinas y escalas de análisis, siguiendo una secuencia lógica de investigación. Esta
secuencia de metodologías interconectadas para el estudio de los problemas de investigación del
uso del suelo puede ser llamado una “secuencia de investigación”, en la cual las diferentes
herramientas metodológicas están ordenadas de acuerdo a su escala espacial de análisis y fases de
investigación (Verburg y Veldkamp, 2001). Esto conlleva a diferentes fases dentro de una
secuencia lógica a saber: fase de identificación del problema, de descripción del sistema, de
diseño, de negociación y planeación (Figura 1).

15
Figura 1. Fases y secuencia de investigación en los estudioos de uso ddel suelo (Tomado dee
Verburgg y Veldkam
mp, 2001)

Es en la fase de descripción
d del sistemaa donde se lleva a caabo el análisis de los procesos
p dee
cambio de uso deel suelo. See busca ideentificar lass relacioness entre los factores causales, loss
agentes de cambio y el uso del
d suelo a través
t del tiiempo a differentes esccalas. A esccala local see
realizann estudios con
c una perrspectiva naarrativa quee revelan laas causas y los incenttivos de loss
actores del cambioo en el uso del suelo. Para ello, generalmen
nte se requiiere de una perspectivaa
metodollógica integgral (v. g. Dorman, 1991) que involucra el uso de técnicas cuantitativas
c s
(encuesta), cualitattivas (entreevistas sem
miestructuraddas, talleress participatiivos, historrias de uso
o,
entre ottras; Geilfuss, 2000) y elementos
e naarrativos (estudios de caso,
c observvación partiicipante). El
nivel dee análisis ess generalmente la unidaad de produucción, con énfasis en lla persona que
q toma lass
decisionnes relacionnadas con ell uso de la tiierra. A estaa escala de análisis, loss agentes deeciden cómoo
asignar sus recurssos en un contexto
c doonde los precios,
p las políticas, llas institucciones y lass
alternatiivas tecnolóógicas, se encuentran
e determinaddas de form
ma exógena. Los resultaados que see

166
obtienen de analizar las causas inmediatas, es decir, cuando la unidad de análisis es menor, por lo
general resultan mucho más concluyentes.

A mayores escalas se vuelve complicado identificar los procesos claves, es decir las relaciones
entre actores y ambientes diversos. En estos niveles de análisis los supuestos tienen que cambiar,
dado que no pueden extrapolarse los conocimientos de los estudios locales. A estas escalas los
patrones de uso del suelo se relacionan con variables que representan los factores proximales del
cambio de uso del suelo identificados a escala local y que pueden ser ubicadas y medidas
espacialmente. Basados en este conocimiento, se pueden desarrollar modelos para explorar
escenarios futuros del uso del suelo a corto plazo (Veldkamp y Lambin, 2001). Las relaciones
encontradas en estos modelos deben de ser respaldadas con el conocimiento adquirido en el
análisis de los procesos a escala local (Veldkamp et al. 2001). Con los resultados obtenidos en
esta fase de investigación es posible diseñar planes de uso alternativo del suelo dirigidos a las
áreas geográficas que potencialmente pueden tener mayores afectaciones en el corto plazo.

1.5 Objetivos de la investigación


Objetivo general
Contribuir a mejorar la comprensión de los procesos de cambio de cobertura y uso del suelo en el
trópico de México, a través del estudio de caso de la dinámica espacial y temporal del uso del
suelo en el oriente de Tabasco (municipios de Balancán y Tenosique).

Objetivos específicos
1. Describir la dinámica de cambio de uso y cobertura de suelo registrado en el área de estudio
durante el periodo de 1984 a 2003 a escala de unidades de producción campesinas y regional.
2. Identificar y ponderar los principales factores que condicionan el uso del suelo en el área de
estudio a escala de unidades de producción campesinas y regional.
3. Caracterizar la agricultura campesina del oriente de Tabasco desde la perspectiva del uso del
suelo.

4. Analizar las tendencias generales de cambio de uso del suelo a largo plazo y las implicaciones
que para la conservación del bosque pueden tener las estrategias de uso del suelo que a futuro
se instrumenten en la región.

17
2. ÁREA DE ESTUDIO

El estudio se limita a la superficie ocupada por los municipios de Balancán y Tenosique, Tabasco
(18º 10’ y 17º 15’ de latitud norte; 91º42’ y 90º59’ longitud oeste) y comprende una superficie
de 5 474 km2, que corresponde al 22 % del territorio de Tabasco. Esta región colinda al sur y este

18
con la República de Guatemala, al norte con el estado de Campeche, al este con el municipio de
Emiliano Zapata y el estado de Chiapas (Figura 2).

El área de estudio comprende parte de dos provincias fisiográficas: Llanura Costera del Golfo
Sur, que cubre la mayor parte, y Sierras de Chiapas y Guatemala, que se extiende en la porción
sur (INEGI, 2001). Fisiográficamente predominan llanuras y lomeríos bajos con extensas
planicies de inundación y zonas de lagos y pantanos (Figura 3). Se trata de un relieve casi plano
con una altura promedio de 60 m (INEGI, 2001). Solamente en el sur se encuentra un relieve de
tipo montañoso con sierras de rocas calcáreas que alcanzan los 500 msnm (INEGI, 2001).

El clima predominante es cálido húmedo con lluvias en verano. La temperatura media anual es de
26°C y presenta una precipitación promedio de 2750 mm anuales (INEGI, 2001). Los recursos
hidrográficos son numerosos, siendo el Usumacinta el río principal que atraviesa la región.
Además en esta zona se encuentran numerosas lagunas, arroyos y estanques. En el área de estudio
se localizan una gran diversidad de suelos. En su porción sur y sureste predominan suelos
arcillosos de fertilidad baja y limitados en profundidad por lechos rocosos, los cuales son
altamente susceptibles a la erosión hídrica y corresponden a vertisoles, luvisoles, leptosoles
réndzicos y líticos, cambisoles y acrisoles. En la zona de lomeríos se encuentran suelos
ligeramente ácidos y de mayor fertilidad principalmente del tipo de los luvisoles y acrisoles.
Estos suelos son muy susceptibles a la erosión, por la pendiente, la textura gruesa superficial y la
poca agregación que presentan. Finalmente en las llanuras de inundación se presentan suelos de
textura arenosa, profundos, de colores pálidos, ácidos con altas concentraciones de aluminio,
correspondientes a cambisoles, acrisoles y luvisoles, los cuales han sido utilizados para el cultivo
del arroz y pastos mejorados, (Palma-López y Cisneros, 2000).

La cobertura del suelo se encuentra dominada actualmente por pastizales cultivados e inducidos.
En las áreas inundables se encuentra vegetación acuática con dominancia de popales y tulares. En
terrenos donde existe mal drenaje se encuentran relictos de sabanas, las cuales ha disminuido
drásticamente con la instrumentación de áreas ganaderas (Palma-López y Cisneros, 2000). La
selva alta perennifolia subsiste en las sierras y lomeríos al sur y sureste, mientras que en el resto
del área de estudio sólo es posible encontrar algunos relictos de selva mediana y baja

19
subpereennifolia, daado que en su mayor parte
p ha sidoo deforestada para darr paso a las actividadess
agrícolaas y ganaderras.

Figura 2. Área dee estudio. En círculo os negros ses ubican las l localidaades con más
m de 500 0
habitanttes. Se pressentan las principales
p carreteras y los cuerrpos de agu ua permaneentes. Puedee
observaarse el predo
ominio de loos lomeríos bajos y las llanuras su
usceptibles de
d inundacióón.

20
0
Figura 3. Paisajes característicos del oriente de Tabasco. a) Sierra, b) Llanuras inundables,
c) Lomeríos bajos.

La población del oriente de Tabasco es principalmente rural y más de la mitad de la población


económicamente activa se ocupa en el sector primario (INEGI, 2000a; 2000b). La población se
encuentra sumamente dispersa en un gran número de pequeños poblados. Cerca de la mitad vive
en localidades menores de 2500 habitantes y alrededor del 30% se ubica en localidades de menos
de 500 habitantes, con una densidad poblacional de 20 habitantes por kilómetro cuadrado. La

21
característica más significativa de la población es su juventud, cerca de la mitad de la población
tiene menos de 15 años. Los efectos del auge petrolero repercutieron poco en la región puesto que
es principalmente agropecuaria (SEDESOL, 1993). El 70% de las localidades del oriente de
Tabasco se encuentran con niveles de rezago social de alto a muy alto (CONEVAL, 2007). Sus
índices de bienestar tradicionalmente han sido los más bajos del Estado, en materia de salud,
educación y vivienda, entre otras razones, por las dificultades físicas y a los altos costos que
representa la prestación de servicios básicos. Durante los últimos años se ha registrado una
drástica disminución de la tasa de crecimiento poblacional, al punto que la región se caracteriza
por estar cerca del equilibrio poblacional (INEGI, 2000a, 2000b).

La principal actividad económica es la ganadería bovina extensiva y en su conjunto el oriente de


Tabasco es una de las zonas ganaderas más importantes de Tabasco, con aproximadamente 20%
de las existencias ganaderas y poco más de la tercera parte de la superficie de pastos del Estado
(INEGI, 2000a, 2000b). La agricultura es la segunda actividad más importante. Es básicamente
de temporal y destacan el maíz, el frijol y el arroz en el municipio de Balancán; y la caña de
azúcar en Tenosique. El oriente de Tabasco históricamente ha sido la zona productora de cultivos
básicos más importante en el Estado (Gob. del Edo., 1994). Actualmente se obtienen en la zona
cerca del 20% del maíz, arroz y frijol que se cosecha en Tabasco y el 11% de la producción de
azúcar. Destaca además en la producción de cultivos como la sandía, el sorgo y la papaya. Los
municipios de Balancán y Tenosique participan con más de la tercera parte del volumen
maderable que se genera en Tabasco (INEGI, 2000a, 2000b). El mayor volumen de la producción
proviene de la sierra de Tenosique, donde se ubica la mayor parte de las áreas selváticas
remanentes (Gob. del Edo., 1994). Por otra parte en el municipio de Balancán se ha establecido
cerca de mil hectáreas de plantaciones forestales para la producción de celulosa (Calzada, 1997).

3. HISTORIA REGIONAL

22
Pueden diferenciarse tres etapas críticas con respecto al uso del suelo en la historia del oriente de
Tabasco (Cuadro 1), a saber: 1) § 1000 A C a 1960, la zona constituye un área prácticamente
despoblada con aprovechamientos forestales que no impactan significativamente la cobertura del
suelo, conformando básicamente una reserva territorial de bosque tropical, 2) 1960-82, se inicia
el poblamiento de la región debido a la puesta en marcha de planes de colonización dirigida y de
modernización productiva, que significa un activo proceso de deforestación y praderización, y
3) 1982-al presente, a partir de la crisis de la deuda y la puesta en marcha de las reformas
estructurales que significaron la contracción de la ganadería debido a la pérdida de rentabilidad.

3.1 La reserva territorial y la extracción forestal.


Los restos arqueológicos indican que los primeros asentamientos humanos en el área datan de
cuando menos tres mil años, época que estuvo habitada por grupos mayas (Casco, 1980). Sin
embargo, parece ser que no constituyó un sitio densamente poblado, sino que sólo fue residencia
de algunos grupos dispersos. Se supone que la presencia de los mayas en esta zona se debió a la
necesidad de abastecerse de ciertos productos selváticos como maderas, resinas, chicle y frutas
tropicales además de ser utilizada como sitio de caza y pesca. La historia más reciente indica un
abandono paulatino de la zona debido a la decadencia de la cultura maya y a la emigración hacia
el norte de los grupos asentados en ella. De esta manera, el oriente de Tabasco estuvo
prácticamente deshabitado desde los días anteriores a la conquista española (West et al. 1985).

Hasta antes de la década de los cincuenta el desarrollo del trópico mexicano estuvo ligado al
comercio internacional de materias primas en función de las demandas del mercado internacional
(Challenger, 1998). Esta estructura económica se sustentó en las concesiones de grandes
extensiones territoriales otorgadas por el gobierno mexicano a favor de compañías y empresarios
nacionales y extranjeros con el fin de poblar la región tropical e incorporarla al desarrollo
productivo (Revel-Mouroz, 1980; Konrad, 1993). Esta política condujo a la formación de grandes
latifundios que se apoderaron de las tierras vírgenes del trópico para la explotación selectiva de
recursos tales como las maderas preciosas y el chicle, pero sin que efectivamente se llevaran a
cabo inversiones en infraestructura que permitieran un proceso de colonización y desarrollo
agropecuario (Villafuerte et al. 1993).

23
Cuadro 1. Desarrollo histórico del oriente de Tabasco (elaboración propia).

Etapa Periodo Políticas públicas/Factores/Eventos a escala Impacto regional


nacional
Asentamiento de grupos mayas dispersos Manejo forestal para el aprovechamiento de
maderas, resinas, chicle y frutas tropicales. Caza y
§ 1000 A C- Decadencia de la cultura maya y migración de pesca.
Fines s. XIX los grupos asentados La zona permanece prácticamente deshabitada
desde antes de la conquista española.

Política económica orientada hacia la El aprovechamiento forestal (palo de tinte, chicle,


Fines s. XIX- exportación de productos primarios. maderas preciosas) le proporciona al oriente de
1910 1883. Ley de Colonización, permite la Tabasco una incipiente importancia económica,
concesión a empresas de grandes extensiones pero sin conformar núcleos permanentes de
territoriales del trópico para incorporarlas al población
desarrollo productivo.

Se inicia la industrialización del país. La Reforma Agraria tiene inicialmente poco


La Reforma Agraria establece el ejido e instaura impacto en el oriente de Tabasco debido a su
I. Explotación 1910-1940 la pequeña propiedad privada. lejanía y aislamiento con el centro del país, la
Forestal Reparto social de tierras amplia disponibilidad de tierras y la dispersión de
su escasa población.

1946. Ley de Colonización permite la creación Incipiente colonización a través de la pequeña


de nuevas propiedades particulares a partir de la propiedad ganadera y en menor medida por la
colonización privada de terrenos nacionales propiedad ejidal.
Modernización del país. Desarrollo de infraestructura de comunicación que
Modelo económico de sustitución de termina con el aislamiento de la zona.
importaciones. Conformación de un mercado nacional para la
Sector agropecuario subordinado al urbano e ganadería local
1940-1960 industrial . 1952.Comisión del Grijalva
Desarrollo bimodal de la agricultura
Demanda interna de carne de res
Revolución verde
Manejo integral de cuencas

1962 Colonización dirigida y apertura del 1972. Plan Balancán-Tenosique


trópico a la producción agropecuaria Incremento poblacional acelerado por el
Continúa la industrialización acelerada a establecimiento de nuevos centros de población
expensas del sector agropecuario. ejidal
Acaparamiento de tierras en manos privadas Colonización espontánea
Control político de la frontera con Guatemala Perspectiva colonizadora de los pobladores
II:Colonización Énfasis en la modernización de la agricultura Deforestación de grandes extensiones.
y 1960-1982 campesina y la autosuficiencia alimentaria. Expansión de la frontera agropecuaria
modernización Pérdida de la autosuficiencia alimentaria Reorientación productiva de los campesinos hacia
productiva Programas de fomento ganadero. la ganadería
Se asigna una vocación ganadera del trópico Créditos a ejidos para la ganadería
Alta dependencia de los productores sobre los
apoyos oficiales.
Consolidación de la ganadería extensiva.
Poder político de los ganaderos privados
Cultura ganadera

Crisis de la deuda Se reduce significativamente la inversión pública


Política económica neoliberal y reformas en la modernización ejidal.
III.Crisis estructurales. Disminuye la rentabilidad y productividad de la
productiva y 1982- presente 1986. Acuerdo General sobre Aranceles ganadería extensiva y de los cultivos básicos.
social Aduaneros y Comercio (GATT) Cambio en la estructura productiva de la
1992. Reforma al artículo 27 constitucional. ganadería: de la engorda a la venta de becerros
1994. Tratado de Libre Comercio (TLC). Se legitima la renta y venta de las tierras ejidales.
Usos alternativos del suelo
Migración campesina y abandono de tierras

Desde fines del siglo XIX fueron las monterías chicleras, la explotación del palo de tinte y de las
maderas preciosas las que le dieron al oriente de Tabasco una incipiente importancia económica y
comercial (Priego,1987; Contreras, 1990). Estas actividades atrajeron a una población transitoria

24
que conformaron los primeros núcleos de población en lo que fueron los campamentos chicleros.
El único vínculo comercial era atravesando la selva en mulas o en cayuco a través del río. Los
campamentos chicleros ejercieron un considerable impacto económico en la región que impulsó
originalmente, y de manera incipiente, el desmonte de superficies considerables de selva que se
destinaron como potreros para dar lugar a una ganadería extensiva de bovinos, así como a la
siembra de maíz y frijol para abastecer a los campamentos chicleros (Priego, 1987). Sin
embargo, estos nunca llegaron a conformarse como asentamientos permanentes.

3.2 Políticas públicas, colonización y deforestación


La historia reciente del oriente de Tabasco se encuentra fuertemente ligada a las políticas
públicas centralizadas que desde hace más de cuarenta años han buscado el desarrollo y la
modernización productiva de la frontera sur-sureste del país. Su poblamiento y posterior
incorporación a la economía nacional no pueden explicarse sin considerar los efectos de la
Reforma Agraria, producto de la Revolución Mexicana (1910-1917), y de la política económica
de sustitución de importaciones instrumentada en el país durante la mayor parte del siglo XX, que
establece el control de precios de los productos agropecuarios con el fin de producir alimentos
suficientes y baratos para sustentar la industrialización de México.

La Reforma agraria inicia en 1917 con el reparto social de tierras agrícolas a través del régimen
ejidal y comunal. Este proceso, que alcanza su punto máximo durante el gobierno de Lázaro
Cárdenas en la segunda mitad de la década de los treintas, termina con las grandes concesiones
otorgadas a las empresas extranjeras y nacionales para la explotación de los recursos forestales
(Merino, 2004). El ejido fue concebido principalmente como un instrumento de estabilidad
política, pero se le otorgó poca relevancia desde el punto de vista productivo. Por ello se
establecieron reglas diferenciadas para el ejido con respecto a la propiedad privada, a pesar de las
limitaciones que éstas implicaban en cuanto al uso de las tierras ejidales y el desarrollo de su
capacidad productiva1.

1
Antes de que fuera reformado en 1992, el artículo 27 de la Constitución establecía que las tierras ejidales deberían
de ser de uso comunal, reglamentado por una asamblea ejidal que estaría conformada por todos los miembros con
derechos a la tierra en el ejido (ejidatarios), y utilizada bajo la forma de propiedad ejidal. Esto significaba que las
tierras eran entregadas a los ejidatarios sólo en posesión, lo que implicaba prohibiciones para su venta, renta,
traspaso u otorgamiento como garantía para un crédito.

25
En la práctica, el gobierno constituyó la única fuente de financiamiento para el ejido y sujetó a
los ejidatarios a un fuerte tutelaje mediante su injerencia directa en todos los aspectos de la vida
ejidal, incluyendo su toma de decisiones en cuanto al control de sus procesos productivos y de
sus recursos naturales (Martínez y Sarmiento, 1996). Morett (2003) señala que la finalidad última
de la Reforma Agraria no fue la constitución de un campesinado, sino disminuir la presión social
por la tierra e integrar un semiproletariado agrícola sin apoyo crediticio ni de comercialización,
que sirviera de base para impulsar la industrialización del país a través de la generación de
productos agrícolas y fuerza de trabajo baratos, y que además funcionara como refugio a la
población que no encontraba empleo en la agricultura empresarial y en la industria, así como a
los jornaleros en los periodos en que no tuvieran trabajo como asalariados. De hecho, a finales
del cardenismo cerca de la tercera parte de los ejidatarios recién dotados no podían vivir
únicamente de su parcela (Morett, 2003).

La Reforma Agraria tiene inicialmente poco impacto en Tabasco debido a la amplia


disponibilidad de tierra y a la dispersión de su población rural (Tudela, 1989). Los ejidos se
ubicaron sobre todo en áreas boscosas, lo que significó un gran esfuerzo de desmonte para su
establecimiento, pues la legislación consideraba que tener bosque era signo indiscutible de que
dicha tierra no estaba siendo aprovechada. Por tal motivo la deforestación era el paso obligado
por las campesinos para solicitar, obtener y conservar sus parcelas ejidales. De esta manera se
evitó además, la afectación directa a los predios particulares localizados generalmente en los
suelos más fértiles de los bordos de los ríos y con ello, la productividad de los ejidos estuvo
supeditada al aprovechamiento de la fertilidad natural de los suelos recién desmontados. Para
inicios de la década de los cincuenta el oriente de Tabasco continuaba prácticamente despoblado
con aproximadamente 18 mil habitantes, principalmente ganaderos privados y campesinos
tradicionales quienes se ubicaban sobre los diques del Usumacinta, y que representaban sólo el
5 % del total de la población de Tabasco (362 716 habitantes) (West et al. 1985; INEGI, 2000a,
2000b).

26
El régimen de la pequeña propiedad, instaurado de manera paralela al proceso de reparto ejidal,
evitó una mayor afectación de las propiedades privadas a escala nacional. La legislación
privilegia en gran medida a la ganadería sobre las actividades agrícolas al definir los límites de la
pequeña propiedad ganadera como “la que no exceda de la superficie necesaria para mantener
hasta quinientas cabezas de ganado mayor o su equivalente en ganado menor, en los términos
que fije la Ley, de acuerdo a la capacidad forrajera de los terrenos” (Revel-Mouroz, 1980). De
esta manera, la pequeña propiedad ganadera se convierte en un medio legalmente válido para
acaparar la tierra, pues una “pequeña” propiedad ganadera puede alcanzar en México hasta
50,000 ha, dependiendo del coeficiente de agostadero (Toledo et al. 1989).

Las políticas favorables a la pequeña propiedad propiciaron un acaparamiento importante de


tierras en el país que dejó a más de dos millones de campesinos sin superficies de labor (Paz,
1995). La presión social ejercida por los campesinos desplazados por la agricultura comercial,
propició que bajo el mandato de López Mateos (1958-1964) se diera un nuevo impulso a la
Reforma Agraria y se abrieran las amplias extensiones del trópico mexicano como una válvula de
escape a la tensión social generada en las sobrepobladas zonas del centro y norte del país
(Szekely y Restrepo, 1988). Esta nueva etapa del reparto agrario cumple con fines
exclusivamente sociales sin considerar objetivos productivos, de tal manera que las tierras
entregadas fueron de pobre calidad generalmente no aptas para la agricultura, lo que significó un
incremento en la deforestación de los bosques y de los procesos de erosión y desertización
(Morett, 2003).

Los programas de colonización dirigida instrumentados por el Gobierno Federal conducen a un


incremento acelerado de la población del oriente de Tabasco durante la década de los sesenta
(Figura 4). De especial interés para el gobierno era además, poblar la frontera con Guatemala
para tomar el control de esta área de importancia estratégica (Casco, 1980). La zona experimentó
una considerable afluencia de campesinos, la mayoría de Tabasco (64 % del total), aunque
también población procedentes de Nayarit, Hidalgo, Baja California, Guanajuato, Chiapas,
Michoacán y Veracruz (Tudela, 1988). De esta forma el número de ejidos casi se triplica entre
1950 a 1970, pasando de 31 a 84 respectivamente (Sánchez, 2005). Esto condujo a una tasa
media anualizada de incremento poblacional de 6.75% durante el periodo de 1960 a 1970, lo que

27
representa una tasa casi 50% mayor que la correspondiente al Estado para ese mismo lapso
(INEGI, 2000a, 2000b)

120000

100000

80000

60000

40000

20000

0
1950 1960 1970 1980 1990 1995 2000

Figura 4. Población total en el oriente de Tabasco durante el periodo de 1950-2000 (elaborado


con datos de INEGI, 2000a, 2000b)

Con una organización social heterogénea y una economía de frontera, la técnica de la roza-
tumba-quema era la más utilizada en la agricultura para la siembra de maíz. Sin embargo, la
ganadería ya se había impuesto como una forma dominante de uso del suelo, pues los campesinos
solían sembrar pastos en áreas antiguas de cultivo para su renta a los ganaderos de la región
(Casco 1980; Tudela, 1989). Estos acaparaban la tierra y la actividad, ya que los ejidatarios no
tenían los recursos necesarios para comprar ganado y se veían en la necesidad de rentar sus áreas
de praderas para tal fin. De esta manera la ganadería ejidal se fue desarrollando como un satélite
productivo de la ganadería privada, a través del arrendamiento de tierras y de la propiedad de un
minúsculo hato que rara vez superaba las diez reses (Tudela, 1989). Según datos del V Censo
Agrícola, Ganadero y Ejidal, para 1970 el 42 % (231 900 ha) del oriente de Tabasco estaba
ocupado con praderas que sustentaban un hato de 167 000 cabezas de ganado. El 70% de la
existencia de ganado vacuno pertenecía al sector privado y el restante al sector ejidal. No
obstante debido a la creación de nuevos centros de población ejidal y la inmigración constante de
campesinos, la tasa media anual de crecimiento del hato ganadero era mayor en el sector ejidal en
comparación con el privado (18% y 5% respectivamente).

28
A escala nacional, la política compensatoria (programas de fomento productivo, créditos e
insumos baratos, inversión pública en investigación y asistencia técnica), instrumentadas para
mitigar los efectos negativos del control de precios sobre el sector agropecuario, tuvo un
importante sesgo hacia el sector privado, particularmente a favor de los productores dotados con
los mejores recursos, infraestructura y tecnología, gestándose así un desarrollo bimodal de la
agricultura mexicana (Gómez-Olivier, 1996) que condujo al progresivo deterioro de las
condiciones productivas de los campesinos (Mackinlay,1996). La modernización agrícola a
través de la construcción de importantes obras hidroagrícolas y la instrumentación de los
paquetes tecnológicos propios de la revolución verde, se habían dirigido hacia la agricultura
comercial con fines de exportación del norte del país, donde predomina la propiedad privada y
había dejado al trópico al margen de este impulso modernizador (Paz, 1995). Los campesinos con
dificultades para tener acceso a los subsidios compensatorios y sin poder obtener precios
redituables para sus productos en el mercado fueron sufriendo un progresivo deterioro de sus
condiciones productivas, lo que condujo a la agricultura campesina a una crisis productiva que
comprometió la autosuficiencia alimentaria del país y generó una migración masiva del medio
rural a los polos urbanos.

A partir de 1965 el país pierde su autosuficiencia alimentaria entre otros factores debido al
estancamiento de la superficie cultivada, el incremento poblacional y la competencia ejercida por
los cultivos comerciales y forrajeros sobre las superficies ocupadas por los cultivos básicos
(Toledo et al. 1989). La magnitud de la crisis agrícola convierte en una prioridad la incorporación
del trópico para dar solución a la creciente demanda de alimentos. Surge la visión utópica del
potencial del trópico húmedo, concebido como una frontera cuya conquista permitiría el
surgimiento de un verdadero emporio agroproductivo, producto del mito de la supuesta fertilidad
de las tierras del trópico. Desde esta perspectiva se invocaba en México el lema de la “marcha al
mar” que en la práctica equivalía a una marcha al trópico (Tudela, 1989). El gobierno intenta por
primera vez la modernización de la agricultura ejidal mediante la aplicación extensiva de
paquetes tecnológicos fuertemente subsidiados (Gates, 1993).

29
Una de las acciones inmediatas de la modernización en Tabasco fue la creación de una
infraestructura de comunicación que permitiera colocar la producción agrícola en el mercado
nacional. La construcción de la carretera del Circuito del Golfo hacia 1958, permitió terminar con
el aislamiento del Estado y comunicarlo con la capital y el resto del país (Tudela, 1989). Como
consecuencia de la construcción de la carretera, se inició la apertura de una serie de caminos
vecinales que poco a poco han conformado la red actual de caminos y carreteras del Estado, que
dan acceso a la mayor parte de las áreas agropecuarias de Tabasco. Esto representó también el
final del aislamiento del oriente de Tabasco, que permanecía incomunicado por vía terrestre
todavía a finales de la década de los cincuenta. Gracias a ello, la región se vuelve permeable a las
demandas que emergen del mercado nacional, particularmente la creciente demanda interna de
carne de res producto de la industrialización y urbanización del país, misma que la ganadería del
norte no podía cubrir debido a su especialización productiva hacia la exportación de ganado en
pie. De esta forma, para 1970 Tabasco suministraba el 60 % de la carne que se consumía en el
Distrito Federal (Tudela, 1989).

3.3 El Plan Balancán- Tenosique y la consolidación de la ganadería extensiva.

Aunque no existían precedentes históricos del desarrollo agropecuario que se deseaba implantar
en el trópico mexicano, el discurso oficial concordaba con el gran interés que manifestaban
entonces las diversas agencias de financiamiento internacional por los proyectos de desarrollo del
trópico húmedo. Desde el punto de vista institucional, se extendió en América Latina la
preocupación por el manejo integral de cuencas y se instalaron diversas comisiones
intersectoriales vinculadas cada una de ellas a una cuenca específica. El modelo explícito en
todos los casos estuvo constituido por el Valle del Tennessee creada en 1933 en Estados Unidos
(Tudela, 1988). Surgieron así en México la Comisión del Papaloapan (1948), la Comisión del
Tepalcatepec (posteriormente Balsas) y por último la Comisión del Grijalva (1952), que extendió
su esfera de acción para abarcar también la cuenca del Usumacinta (Tudela, 1988). Dentro de este
contexto se instrumentaron proyectos de colonización y modernización agrícola tales como el
Plan Chontalpa, el reasentamiento de Uxpanapa y el Plan Balancán-Tenosique, contando con el
financiamiento internacional de instancias como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de
Desarrollo (Casco, 1980; Revel-Mouroz, 1980; Szekely y Restrepo, 1988; Tudela, 1989).

30
El proceso de colonización en el oriente de Tabasco se acelera con la puesta en marcha en 1972
del Plan Balancán-Tenosique (Casco, 1980) con el que se pretendía “...el inicio de la
incorporación a la vida productiva de la Entidad de una zona que por años representó tan sólo
posibilidades potenciales de desarrollo” (Gob. del Edo., 1988). Se trata de un proyecto de
modernización productiva con orientación ganadera y sólo marginalmente agrícola, que refleja el
nuevo rumbo que asume la política agraria del país a partir de los años sesenta, cuando se
empieza a descubrir oficialmente la vocación ganadera del trópico, especialmente después del
fracaso del Plan Chontalpa, el primer intento a gran escala de modernización agroproductiva y
colonización asistida del trópico mexicano, instrumentado en los años sesenta en los municipios
de Cárdenas y Huimangillo en el estado de Tabasco (Tudela, 1988).

El Plan Balancán-Tenosique contemplaba el aprovechamiento de 115 mil hectáreas ubicadas al


oriente de los municipios del mismo nombre en la frontera con Guatemala (Casco, 1980). Esto se
haría en dos etapas, la primera en la zona norte del área comprendía un total de 50,000 hectáreas
que se distribuiría en diez ejidos de 5 000 hectáreas cada uno; la segunda de 65,000 hectáreas, al
sur, se repartiría también en diez ejidos. Siguiendo la concepción de organización social y
administrativa del Plan Chontalpa, se promulga un decreto expropiatorio para reorganizar la
tenencia de la tierra bajo el régimen de ejido colectivo (Rodríguez, 1975). Bajo este esquema una
parte de la tierra se trabaja en forma colectiva y otra en forma individual. Cada ejidatario se
convierte en socio y aporta como capital base sus derechos agrarios sobre la tierra, y como capital
de trabajo su esfuerzo personal. El plan quedaría subdivido en 20 unidades agroeconómicas
(ejidos colectivos) de 5 000 hectáreas dada una, de las cuales 500 hectáreas corresponderían para
agricultura de riego y otras 500 para parcelas individuales, 100 para el establecimiento del centro
urbano y las restantes 3,900 hectáreas para la explotación de la ganadería extensiva con rotación
de pastos (Casco, 1988). La dotación ejidal se determinó en 20 hectáreas, de las cuales 18 se
trabajarían de forma colectiva y dos en forma individual.

La transformación de los ejidos del sistema de dotación individual al colectivo conllevó


reacciones iniciales de rechazo en vista de que este cambio suponía la pérdida de la autoridad
individual para decidir el uso del suelo y el sometimiento a las decisiones del grupo (Casco,

31
1980). Además, el cambio de ocupación de una actividad agrícola a una pecuaria, resultó muy
controvertido, dado que los jefes de familia eran mayoritariamente agricultores, y aunque
consideraban a la ganadería como una actividad ventajosa debido a la demostración de los
ranchos vecinos, veían con incertidumbre su adopción por ignorar su manejo. Esto conllevó a que
numerosas familias abandonaran el área luego de recibir la indemnización correspondiente. Los
ejidos fueron entonces repoblados por personas que llegaron a la zona a través de la Secretaría de
la Reforma Agraria, procedentes de áreas sobresaturadas y en busca de un lugar en el ejido, o por
quienes consideraban a la ganadería como una actividad verdaderamente próspera (Casco, 1980).

En la práctica sólo se intentó ejecutar la primera etapa del plan donde, en un periodo de cuatro
años, se logró la integración de diez ejidos colectivos y se realizaron obras de infraestructura
básica “...gracias a este plan Tabasco ha iniciado la desconcentración de sus actividades
económicas valorando nuevas áreas que aseguran un crecimiento más balanceado en la
geografía de Tabasco” (Gob. del Edo. 1988). Sin embargo, las intenciones y los objetivos del
Plan Balancán-Tenosique quedaron pronto olvidados, los créditos fluyeron con mucha dificultad,
los resultados no fueron los esperados y, poco a poco, el proyecto fue entrando en una fase de
abandono. Los ejidatarios de la segunda etapa no aceptaron reorganizarse como ejido colectivo y
también ofrecieron resistencia para abandonar las actividades agrícolas a favor de la ganadería.
Esto, aunado a la falta de recursos para echar a andar la segunda etapa, conllevó a una marcada
división donde los ejidos de la primera fase se orientaron a la ganadería principalmente y aquellos
de la segunda etapa sólo se dedicaron de manera secundaria a esta actividad, permaneciendo
como agricultores. La renta de las tierras ejidales para engorda en benéfico del ganadero privado
siguió siendo, sin embargo, una práctica usual.

A partir de los años ochenta y con la decadencia de los apoyos provenientes del Plan Balancán-
Tenosique, los ejidos colectivos comenzaron a reorganizarse internamente como parcelarios
nuevamente, repartiéndose el ganado y la tierra. La mayor parte de los ejidatarios vendieron la
parte proporcional de ganado que recibieron cuando se dejó de laborar de manera colectiva, o
éstos fueron tomados por el banco ante la falta de pago de los ejidos. De esta forma, las áreas
sembradas de pasto se siguieron utilizando para su renta con algunas modalidades. En ocasiones

32
el ejidatario aporta el pasto y el propietario el ganado y se reparte las utilidades según su
participación dentro de la actividad. Esta modalidad se conoce como “ganadería a la parte” y
consiste en un acuerdo informal entre un ganadero y un campesino, por medio del cual este
último aporta sus tierras y su fuerza de trabajo para cuidar las reses del primero. En el momento
de la venta de los animales, el campesino recibe una pequeña fracción de las ganancias de la cual
resta la mitad del costo de los insumos, así como cualquier pérdida eventual de una res por
enfermedad o accidente. Este convenio, además de permitir la expansión de la ganadería, reporta
al introductor privado una ganancia que se ha calculado como un 200% superior a la que
proporciona la cría y engorda de reses en tierras propias (Tudela, 1988).

Otras veces, el propietario paga una cantidad entre 30-40 pesos por mes y por cabeza de ganado
que pace en terrenos ejidales. Para el ganadero próspero esto implica que para ampliar su
producción no se sea indispensable aumentar la inversión ni mejorar sus técnicas de producción
mientras encuentre pastizales disponibles. Esta situación si bien es cierto que beneficia en cierta
forma al ejidatario pues obtiene una ganancia que de otra forma no pudiera conseguir, también lo
es el hecho de que sus pastizales que pudieran durar todo el año, lo sobrepastorea durante uno o
dos meses, agotando el recurso en ese breve lapso. Las implicaciones negativas que dicho
fenómeno trae consigo son evidentes, deterioro de suelos, mantenimiento de una baja tasa de
inversión y finalmente, la agudización de la desigual distribución del ingreso, con todos los
impactos negativos que esto provoca.

Los programas de fomento ganadero continuaron aplicándose en el oriente de Tabasco durante la


primera mitad de la década de los ochenta, más allá de los límites del Plan Balancán-Tenosique,
lo que permitió una bonanza ganadera para algunos ejidos dada la disponibilidad de créditos por
parte de la banca de desarrollo. Los apoyos brindados por el gobierno a través de programas de
desarrollo ganadero, créditos a bajas tasas de interés, creación de infraestructura y las condiciones
de un mercado protegido permitió reorientar el perfil agrícola de los campesinos inmigrantes
hacia la ganadería extensiva, la cual se consolidó como la principal opción productiva, en función
de la amplia disponibilidad de tierras que permitió el incremento de las superficies dedicadas a
pastos. Esto implicó la deforestación de grandes extensiones de bosque tropical y su posterior
conversión a praderas, tarea para la cual se contó con financiamiento gubernamental (Challenger,

33
1998). La modalidad extensiva de la ganadería nunca se vio presionada para la intensificación.
Como la reforma agraria legitimó la ganadería extensiva, es decir puso límite al número de
cabezas pero no a la tierra que pueden tener los ganaderos, el estimulo del mercado no repercutió
fundamentalmente en la modernización de la producción pecuaria, sino en la ampliación de su
extensión geográfica para satisfacer la demanda (Morett, 2003). Por otra parte, todo incremento
en el rendimiento por unidad de superficie podía comprometer la asignación del coeficiente de
agostadero y cuestionar por ende la validez de la tenencia (Tudela, 1989).

Para posibilitar la expansión espacial de la ganadería fueron determinantes los financiamientos


internacionales otorgados por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo durante
la década de los setenta para apoyar la producción ganadera, considerando que la producción en
México se dirige a abastecer el mercado en pie de los Estados Unidos (Arrollo, 1989). Por otra
parte el crecimiento espacial de la ganadería se ha visto acompañada por la consolidación del
poder político de los grupos ganaderos a nivel local y municipal, lo que se ha traducido en fuertes
apoyos al sector ganadero que han impulsado el proceso de apropiación del espacio rural. Tudela
(1988) considera además que la popularización de una especie de cultura ganadera dominante, ha
creado condiciones sicológicas y por ende, sociales y políticas que sutilmente han contribuido al
auge ganadero en Tabasco “la ganadería no es sólo una etapa en el desarrollo del Estado, es el
desarrollo mismo” (Romero, 1993). Poseer ganado en Tabasco ha pasado a ser un símbolo
indiscutible de estatus y éxito socioeconómico, a partir del cual se ha originado el discurso oficial
sobre la vocación ganadera de las tierras tabasqueñas. En Tabasco un médico adquiere un estatus
social más rápidamente como ganadero que en el ejercicio de su profesión (Beltrán, 1993).

Para 1985 el oriente de Tabasco albergaba un hato de 502,182 cabezas en una superficie de
360,392 ha, lo que representa un incremento de 300% y 150% respectivamente con relación al
año de 1970. De esta manera la porción oriental se convirtió en una de las zonas ganaderas más
importantes de Tabasco, llegando a representar la tercera parte del hato estatal y las tres cuartas
partes de la superficie ganadera de la Entidad (SEDESOL, 1993). Sin embargo, las condiciones
bajo las cuales se otorgaron los apoyos no permitieron que los ejidatarios desarrollaran las
competencias necesarias para formarse como criadores de ganado independientes y competitivos.
La distribución de los recursos financieros sirvió, no obstante, para fortalecer el tutelaje Estatal

34
sobre los campesinos, quienes fueron reducidos a la pasividad y convertidos en una amplia
cartera de clientes que demandaban la asistencia social pero sin asumir compromisos de
productividad.

3.4 Reforma estructural, crisis productiva y migración


La política compensatoria fue ineficaz para favorecer el desarrollo eficiente del sector rural en
México, por el contrario dio lugar a un sector poco innovador, deficiente y altamente dependiente
de los subsidios públicos y de la protección comercial. El contexto proteccionista bajo el cual se
desarrolló la agricultura mexicana se modifica profundamente con la crisis de la deuda de 1982 y
la consecuente instrumentación de un modelo económico neoliberal, cuyo pilar fundamental es la
modernización con base en la apertura comercial y el retiro de la intervención del Estado en la
economía (Fritscher, 2004).

En el sector rural lo anterior se interpretó como la necesidad de terminar con el tutelaje del
Estado e impulsar la autonomía de los productores en función de las ventajas comparativas que
ofrece el contexto internacional (Téllez, 1994). De esta manera, las reformas sectoriales se
centraron en la liberación del comercio, la reducción del papel del Estado en el crédito, la
comercialización y otros tipos de servicios de apoyo a la agricultura así como en la reorientación
de los subsidios, particularmente el crédito y la asistencia técnica. Dichas reformas se enmarcaron
dentro del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) al cual se adhiere
México en 1986 y su continuidad fueron aseguradas bajo los términos del Tratado de Libre
Comercio (TLC), que entró en vigor en 1994 (Klepeis y Roy, 2004). La drástica caída de la
inversión pública federal significó que entre 1981 y 1993 la inversión pública en fomento rural
tuvo una disminución del 79 % (Estrada et al. 2003). En el contexto legal el artículo 27
constitucional fue reformado en 1992 para dar por terminado el reparto agrario y otorgar a los
ejidatarios el dominio pleno de las tierras ejidales (Téllez, 1994).

El retiro del Estado se tradujo en la desaparición de distintas instituciones que a pesar de su


burocratismo y corrupción apoyaban, hasta cierto punto a los productores (v.g. Compañía
Nacional de Subsistencia Populares, Fertilizantes Mexicanos, Banco de Crédito Rural). Dicho
35
desmantelamiento se efectuó sin considerar las capacidad de los productores y la iniciativa
privada para llenar los huecos que dejaban las instituciones que desaparecen del escenario rural
abruptamente (Montoya et al. 2003). Las reformas estructurales han sido complementadas con
mecanismos compensatorios para mitigar en teoría el impacto negativo que supone la eliminación
del control de precios y de los subsidios al comercio dentro del marco del TLC. Sin embargo, en
la práctica el énfasis oficial ha estado centrado en el factor distributivo de tipo asistencial y de
combate focalizado a la pobreza, más que en el estímulo a la producción (Merino, 2004).

La apertura del mercado nacional ha significado para la ganadería una fuerte crisis que ha
reducido significativamente su rentabilidad ante la competencia que le representa la importación
de carne proveniente de los Estados Unidos (Chauvet, 1996; Cavalloti y Palacio, 2001). Esto ha
conducido a un decaimiento de la actividad ganadera en el oriente de Tabasco que se ha reflejado
en una disminución de más del 30 % del hato ganadero en los últimos veinte años (Figura 5). La
contracción del mercado interno y el incremento sustancial de las importaciones de carne y otros
productos pecuarios son factores que están propiciando, paralelo a la crisis del sector, un cambio
en la estructura productiva de la ganadería en el trópico. De ser básicamente un área de engorda
orientada a los centros urbanos del país, se está dando una tendencia a la cría de becerros, mismos
que son trasladados a las entidades del norte del país y cuyo destino final son los corrales de
engorda de los Estados Unidos (Prud’homme, 1995).La disminución del número de cabezas de
ganado que se ha registrado en el oriente de Tabasco, no se ha reflejado sin embargo en la
superficie ocupada por praderas la cual ha seguido su tendencia creciente durante la última
década (Figura 5). Esto se debe a que durante los últimos veinte años la frontera ganadera ha
avanzado principalmente sobre las áreas ejidales (Sánchez, 2005), cuyos pobladores en su
mayoría tienen praderas en sus parcelas pero no poseen animales propios, y es un reflejo del
control que tienen los propietarios privados sobre la tierra ejidal mediante su arrendamiento.

36
600000 600000

500000 500000

Superficie de praderas (ha)


Número de cabezas

400000 400000

300000 300000

200000 200000

100000 100000

0 0
1970 1975 1980 1985 1990 1995 2000
Año

Cabezas de ganado Praderas

Figura 5. Evolución del número de cabezas de ganado y la superficie de praderas en el oriente de


Tabasco durante el periodo de 1970 a 2003 (elaborado con datos de SAGARPA Delegación
Tabasco).

El impacto de la praderización extensiva sobre el contexto ambiental y socioeconómico se hizo


evidente, al desaparecer el soporte gubernamental que sustenta la ganadería extensiva y que le
proporciona viabilidad económica. Las consecuencias negativas de la especialización productiva
se hicieron patentes en la forma de pérdida de rentabilidad y de competitividad, baja
productividad, poca generación de empleos rurales, degradación de recursos naturales, baja
capacidad de innovación productiva y una alta dependencia sobre los apoyos externos. De esta
manera, las reformas estructurales y la inestabilidad económica han conducido a una severa crisis
productiva y social que ha afectado de manera particular a los campesinos de subsistencia, lo que
ha motivado la migración generalizada de los pobladores y la disminución significativa de la tasa
de crecimiento poblacional (Figura 6). Ante la falta de oportunidades los campesinos,
especialmente los más jóvenes, emigran en busca de trabajo ya sea a los centros urbanos cercanos
(Tenosique, Balancán, Villahermosa), pero preferentemente a los Estados Unidos como ilegales.

37
8
7
6.75
6
5
4.69
4
3 3.13
2.6
2
1 1.24

0
1950-60 1960-70 1970-80 1980-90 1990-00

Figura 6. Tasa media anual de crecimiento poblacional del oriente de Tabasco durante el periodo
1950 a 2000 (elaborado con datos de INEGI, 2000a.b)

La ganadería sigue siendo la opción productiva de menor riesgo en el corto plazo para los
campesinos del oriente de Tabasco, debido a la sistemática reducción de precios de los productos
agrícolas y las limitaciones propias de la agricultura de temporal sujeta, a factores de índole
natural y socioeconómico. Por su parte, la actividad forestal ha decaído drásticamente debido al
contrabando de maderas y el bajo precio pagado a los propietarios por el producto en pie, al
tiempo que la superficie boscosa ha disminuido de manera paralela al aumento de la superficie
ganadera. No obstante, se calcula que un poco más de la cuarta parte de la zona se encuentra
cubierta todavía por vegetación selvática (INEGI, 2000 a, b), la cual se ubica en principalmente
en tierras ejidales de la sierra de Tenosique, de donde se obtiene cerca del 30% volumen
maderable generado en Tabasco. El aprovechamiento potencial de estas áreas boscosas se
encuentra fuertemente limitado para los campesinos debido a las disposiciones legales en materia
ambiental emanadas de la Ley de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente promulgada en
1988.

El nuevo marco jurídico abre amplias posibilidades para reforzar prácticas añejas como la renta
de tierras y el fenómeno de la mediería para la producción del ganado, que aún en las
desventajosas condiciones en que opera asegura un ingreso para el campesino. Sin embargo, bajo
las condiciones impuestas por el ajuste estructural se espera que sus beneficios económicos sean

38
cada vez menores y que finalmente los campesinos lleguen a ser excluidos de esta actividad
(Cavallotti y Palacio, 2001).

4. AGRICULTURA CAMPESINA Y USO DEL SUELO: UN ANÁLISIS DE SUS


FACTORES DETERMINANTES2

Se realizó una investigación de tipo exploratoria y descriptiva con un enfoque metodológico que
involucra técnicas cuantitativas y cualitativas. El estudio parte de considerar al uso del suelo
como un indicador de la racionalidad productiva de los campesinos (Barrera y Ortiz, 1992;

2
Los resultados de este capítulo fueron publicados bajo la siguiente cita: Isaac-Márquez, R., De Jong B., Eastmond
A., Ochoa-Gaona S., Hernández S. y D. Kantún. 2005. Estrategias productivas campesinas: un análisis de los
factores condicionantes del uso del suelo en el oriente de Tabasco, México. Universidad y Ciencia 21 (42): 56-72.

39
Lambin et al. 2003). Dentro del marco de este trabajo se entiende por campesinado un modo de
producción específico que tiene como sustento a la unidad familiar, donde el productor (la
familia campesina) trabaja la tierra con sus propios medios de producción bajo una lógica que
conjuga principios no capitalistas y mercantiles con la finalidad de satisfacer las necesidades
familiares así como asegurar su subsistencia y reproducción (Galeski, 1977; De Grandi, 1996;
Ramírez, 1999). El nivel de análisis es la parcela, entendida como una unidad de tenencia de la
tierra, conformada por la totalidad de las tierras bajo manejo de un campesino. La investigación
de campo fue realizada durante el periodo comprendido entre julio de 2003 y marzo de 2004.

4.1 Metodología
4.1.1 Encuesta de cambio de uso del suelo
Se aplicó una encuesta de cambio de uso del suelo a campesinos de doce comunidades ejidales
ubicadas en el oriente de Tabasco (Cuadro 2). Dichas comunidades fueron seleccionadas con el
fin de abarcar los tres tipos de relieve prevalecientes: la sierra, los lomeríos bajos y las llanuras de
inundación. En cada comunidad se encuestaron entre 10 y 15% (n=124) de los ejidatarios, los
cuales fueron seleccionados al azar a partir de un listado proporcionado por las autoridades
ejidales. La encuesta se enfocó a factores socioeconómicos (edad, origen, composición familiar,
nivel educativo, tendencias productivas, apoyos, subsidios a la producción y niveles de
satisfacción) y al uso de la parcela (uso y cobertura actual, uso futuro; Anexo 1). A partir de este
instrumento se obtuvo información preliminar cualitativa y cuantitativa sobre la toma de
decisiones de los productores con respecto al uso de la tierra y sobre las principales variables que
caracterizan las unidades de producción de la zona.

Cuadro 2. Características generales de las comunidades encuestadas.

Ejido Superficie Población Año de Número de Número de


(ha) (habitantes) fundación ejidatarios productores
entrevistados
Sierra
Nuevo Progreso 1345 176 1967 41 8
Niños Héroes 2066 180 1967 39 7
Miguel Hidalgo 1540 231 1967 38 9
Lomeríos bajos
Nuevo Mactún 1728 * 1986 72 12
Carlos A. Madrazo 886 288 1985 51 11

40
El Jolochero 3596 681 1968 141 16
San Miguel Zacaola 1500 311 1969 60 12
Llanuras
Arroyo El Triunfo 5350 593 1977 146 15
Primera Sección
El Limón 2666 518 1938 66 10
La Isla 587 524 1924 66 11
Miguel Hidalgo Zona 680 207 1986 36 6
Arrocera
Santa Cruz 2603 372 1983 22 7
* = el ejido no cuenta con centro poblacional, los ejidatarios radican en el poblado Mactún

De manera adicional se realizaron 17 entrevistas a profundidad a campesinos seleccionados


durante la encuesta en función de su conocimiento y voluntad de colaboración, con el fin de
conocer las razones de las decisiones y acciones tomadas por el productor con respecto al uso de
la tierra, mediante entrevistas abiertas en sus parcelas. Estas se distribuyeron de tal forma que al
menos se realizó una entrevista a profundidad por comunidad y tres entrevistas por tipo de
relieve. Con base en la información obtenida se realizaron cuatro talleres participativos en
comunidades seleccionadas (Nuevo Progreso, Niños Héroes, Jolochero y San Miguel Zacaola)
para representar diferentes contextos históricos del desarrollo del uso del suelo en la zona de
estudio, contándose con la participación de ejidatarios y autoridades ejidales de cada comunidad.

La información fue verificada e integrada mediante la triangulación de los resultados obtenidos


de cada actividad. Con esta base se definió un listado preliminar de posibles factores
condicionantes del uso del suelo en el oriente de Tabasco.

4.1.2 Factores condicionantes del uso del suelo.


Para identificar los principales factores condicionantes del uso actual del suelo en las parcelas de
los campesinos encuestados, se construyeron modelos de regresión múltiple para cada tipo de
cobertura registrada. La variable dependiente fue su superficie relativa (porcentaje de la
superficie total de cultivos anuales, de plantaciones no maderables, de plantaciones maderables,
de praderas, de selva y de vegetación secundaria).

41
La cobertura del suelo se considera que reflejó su uso (Lambin et al. 2003; Abizaid y Coomes,
2004) y que cada tipo de cobertura estuvo relacionada con un uso específico. En este sentido
aunque la vegetación secundaria puede estar ligada a un uso agrícola a través de la dinámica de la
agricultura itinerante, para el análisis estadístico fue considerada como una cobertura aparte sin
un uso específico, dado que proviene principalmente de la degradación de los potreros y para los
campesinos son áreas improductivas.

Las superficies relativas fueron seleccionadas como variables dependientes para que las parcelas
de diferentes tamaños puedan ser comparables en función de la proporción que ocupan las
diferentes coberturas del suelo. Las superficies relativas de algunas coberturas (cultivos anuales,
plantaciones no maderables y plantaciones no maderables) fueron transformadas mediante la
función logaritmo natural (LOG) para cumplir con los supuestos estadísticos de la regresión
múltiple (Hair et al. 1999).

Con base en la información obtenida en campo, fueron seleccionaron 15 variables independientes


(Cuadro 3), que representaron factores relacionados con el uso del suelo en la región. Estas
variables están referidas a los medios de producción, a factores estructurales, aspectos biofísicos
y a factores históricos. Las variables de tipo cualitativo fueron codificadas por el método de
variables ficticias (Hair et al. 1999) para su incorporación a los modelos de regresión múltiple.
Las variables con baja significancia en los modelos se descartaron paulatinamente a través del
método de descenso (backward ) con el paquete estadístico Statgraphics Plus 5.1. La
significancia estadística se estableció con p d 0.05.

Cuadro 3. Factores y variables independientes considerados en los modelos de regresión múltiple

Factor Variable Comentarios


Acceso a la mano de 1.Tamaño de la familia La disponibilidad diferencial de mano de obra puede
obra 2. Hombres en edad de trabajar (12-60 limitar o facultar usos de suelo específicos.
años)
El acceso diferencial a la tierra puede limitar el
Acceso a la tierra 3. Superficie total de la parcela (ha) abanico de opciones productivas disponible para los
campesinos.

4. Edad La racionalidad productiva del campesino puede


Ciclo de vida del 5. Años de manejo de la parcela variar de acuerdo a su edad, educación y experiencia
campesino 6.Nivel educativo (sin estudios, en el manejo de su tierra.
estudios primarios incompletos,
primaria completa o superior)

42
Mercado de ganado 7. Número de cabezas de ganado El número de cabezas de ganado puede ser un
indicador de la orientación productiva de los
campesinos hacia este sector del mercado.

8.Subsidios, si recibieron algún


subsidio gubernamental durante los
últimos cinco años (no, sí) Las políticas gubernamentales, particularmente las
9. Procampo, si se encuentran dentro de fomento productivo, pueden inducir usos de
Estructurales del padrón del Programa de Apoyos suelo específicos, facultando usos alternativos o
Directo al Campo (no, si) manteniendo y/o expandiendo usos tradicionales.
10.Reforestación, si han recibido
apoyos para la reforestación en los
últimos cinco años (no, si)

El plan Balancán–Tenosique en los setenta y el


11.Programas de Desarrollo, si los programa Arrocero en la sabana de Balancán de los
campesinos han formado parte de ochenta, fueron programas gubernamentales de
Históricos planes gubernamentales de modernización productiva que pueden influir en los
modernización productiva (no, si) usos actuales por la orientación heredada hacia el
mercado, la infraestructura construida y los
impactos ambientales generados (deforestación).

12.Geomorfología (lomerío, sierra,


planicie de inundación) Los factores biofísicos pueden condicionar los usos
13.Relieve de la parcela (planicie, posibles del suelo.
planicie/lomerío, planicie/sierra,
Biofísicos lomerío, lomerío/sierra, sierra)
14. Calidad del suelo de la parcela, a
juicio de los campesinos (mala,
regular, buena)
15. Cobertura original de selva, al
momento de comenzar a manejar la
parcela (no, si).

Una prueba de Mann-Whitney se realizó para cada cobertura de suelo considerando sólo dos
tipos de geomorfología: 1) sierra y 2) planadas (lomeríos bajos y llanuras de inundación).
Adicionalmente para cada una de estas geomorfologías se llevaron a cabo pruebas de Kruskall-
Walllis y de Nemenyi (Zar, 1999) para estimar diferencias significativas entre las diferentes
coberturas del suelo.

4.2 Resultados
4.2.1 Perfil socioeconómico
La mayor parte de los campesinos entrevistados (73 %) son agricultores inmigrantes que llegaron
de manera espontánea al oriente de Tabasco principalmente en busca de tierra. La mayoría de
ellos realizó un tipo de migración local, pues el 47% provinieron de comunidades ubicadas en
Balancán y Tenosique, y el 29% de otros municipios de Tabasco. El restante 18 % y 6 % de los

43
demás campesinos llegaron de Chiapas y otros estados respectivamente. Los inmigrantes son
relativamente antiguos con un promedio de residencia en sus comunidades actuales de 19.6 años
y un promedio de edad de 50 años (Cuadro 4).

Cuadro 4. Características seleccionadas de los campesinos

Características Mediana Intervalo Promedio Desviación


estándar

Edad del productor (años) 50 24-78 50.2 12.5

Miembros en la familia 4 1-11 4.6 1.9

Superficie total de tierra bajo manejo 25.5 2-239 32.3 28.6


(ha)

Años de manejo de la parcela 16 1-58 19.6 11.3


Cabezas de ganado en propiedad 0 0-400 14.4 42.0

El nivel de educación formal de los ejidatarios es reducida. El 83 % de los campesinos sabe leer y
escribir, pero el 23 % no recibió estudios de enseñanza formal y la mitad (47 %) cuenta
solamente con los primeros tres años de la educación primaria. Poco menos de la cuarta parte (19
%) concluyó la primaria y el resto (11 %) tiene estudios superiores a este nivel.

Las familias tienen en promedio 4.6 miembros. Es común que los hijos de los ejidatarios en edad
de trabajar (12-60 años) emigren hacia los municipios petroleros de Tabasco y de manera ilegal
hacia los Estados Unidos, debido a la falta de oportunidades de empleo en sus comunidades y en
la región. Una de las consecuencias del fenómeno migratorio es la reducida disponibilidad de
mano de obra a nivel de la unidad familiar, por lo cual el jefe de familia constituye en la mayoría
de los casos (66 %) la principal fuente de labor.

4.2.2 Agricultura

44
Los campesinos reparten su labor entre la agricultura itinerante de maíz (milpa), la ganadería
extensiva y la renta de su mano de obra (jornaleo). Con base en este aspecto, la mayor parte tiene
como ocupación principal la agricultura (76 %) aunque solamente la tercera parte de ellos (35 %)
se dedica exclusivamente a esta actividad. La productividad del maíz ha declinado
considerablemente durante la última década y las condiciones para su comercialización también
han sido muy desfavorables, razón por la cual su cultivo se ha destinado casi exclusivamente para
el consumo familiar. La agricultura de temporal se sigue llevando a cabo debido principalmente a
la escasa capacidad de financiamiento de los campesinos y porque resulta indispensable para
asegurar su alimentación.

El principal apoyo para la producción que reciben los campesinos es el Programa de Apoyo
Directo al Campo (PROCAMPO). Este es un apoyo ligado a la tierra que otorga un pago por
hectárea cultivada con básicos desde 1994 hasta 2010, con el fin de impulsar la modernización de
la agricultura y compensar la competencia generada a partir de la apertura comercial derivada del
Tratado de Libre Comercio de Norteamérica. El 65% de los ejidatarios aplican dentro de este
programa, el cual en 2004 ofreció un apoyo de $ 1120 pesos por hectárea.

4.2.3 Ganadería

Los campesinos se han dedicado a una ganadería por demás desventajosa, enfocada a la
producción de crías para su venta y a la renta de sus praderas al sector privado, pues no tienen la
capacidad económica para sustentar el periodo de engorda del animal o no disponen de pastos
adecuados para este fin.

Sin embargo, la ganadería extensiva representa la única alternativa económica viable que asegura
al campesino un ingreso económico. Las áreas de pasturas son utilizadas principalmente para
obtener un ingreso económico derivado de su renta como superficie de engorda a particulares,
cuya ganancia se ubica entre $ 26 a 40 pesos por mes y por cabeza de ganado que pace en

45
terrenos del campesino. En menor medida se utilizan para criar ganado a la parte, que consiste en
un acuerdo informal entre un ganadero y un campesino por medio del cual este último aporta sus
tierras y su fuerza de trabajo para cuidar los animales del primero. En el momento de la venta de
los animales, el campesino recibe una pequeña fracción de las ganancias, de la cual se resta la
mitad del costo de los insumos, así como cualquier pérdida eventual de una res por enfermedad o
accidente. Casi la totalidad de los encuestados (91%) tienen áreas de praderas en sus parcelas,
pero cerca de la mitad (52 %) no tiene ganado.

Durante la década de los ochenta cerca de la tercera parte de los ejidatarios (31 %) recibieron
créditos bancarios para la actividad ganadera, sin embargo debido a las recurrentes crisis
económicas de 1982 y 1994, la mayor parte de ellos no pudieron solventarlos, lo que significó
caer en cartera vencida. Actualmente con las políticas neoliberales instrumentadas en el país los
apoyos para la ganadería ejidal han disminuido notablemente y los campesinos no tienen apoyos
significativos para esta actividad.

4.2.4 Otros usos del suelo

El cultivo de palma africana (Elaeis guineensis) promovido por el Gobierno Federal, a través del
Programa de Alianza para el Campo, para reducir el déficit nacional en la producción de grasas
de origen vegetal, constituye el principal uso alternativo del suelo impulsado en el oriente de
Tabasco. El programa de palma africana contempla para los campesinos que apliquen apoyos en
insumos (plantas) y la cantidad de $ 1500 pesos por hectárea sembrada durante un periodo de
cinco años. El 10 % de los campesinos encuestados estuvieron dentro de este programa, pero
según informantes clave existen aproximadamente 230 productores en el oriente de Tabasco
dentro de esta plan, que tiene cuatro años de iniciado y que contempla además, la construcción de
una planta procesadora de la palma en el municipio de Tenosique para la comercialización del
producto.

4.2.5 Estrategias productivas campesinas.

46
Los campesinos del oriente de Tabasco han seguido una estrategia productiva centrada en la
praderización de sus tierras. Es posible distinguir dos vertientes respecto a esta estrategia general.
Una se realiza en la sierra donde las condiciones abruptas del relieve han limitado las áreas
productivas a las pocas superficies planas o de menor pendiente. En la práctica estos campesinos
tienen una clara limitación de tierra, lo que les obliga a llevar a cabo el mejor uso posible
evitando la especialización y procurando mantener un equilibrio entre los usos agrícolas,
pecuarios y forestales, que les permita satisfacer las necesidades de subsistencia y los
requerimientos económicos de la unidad familiar. De manera general, las áreas bajas y planas se
utilizan para los cultivos anuales y en las faldas de las montañas se establecen las praderas, de un
tipo de pasto mejorado brizantha (Brachiaria brizantha). La agricultura que se practica es de tipo
itinerante centrada en el cultivo de maíz y con fines de autoconsumo. Las áreas abruptas y sin
posibilidades productivas están cubiertas por vegetación selvática. Durante los últimos años estas
superficies han sido utilizadas para establecer plantaciones maderables y no maderables
generalmente de no más de una hectárea, como uso alternativo del suelo, de tal forma que no
significa una competencia para los usos agrícolas y pecuarios.

Por otra parte, en los lomeríos bajos y las llanuras de inundación los campesinos han llevado a
cabo una estrategia especializada en el establecimiento de praderas para su renta o para la cría de
ganado a la parte, con la expectativa de hacerse de su propio ganado a través de este medio, al
mismo tiempo que obtienen recursos económicos para cubrir las necesidades familiares. Gran
parte de las tierras se inundan durante el periodo de lluvias, lo que origina que no sean
aprovechables durante cuatro a cinco meses al año, lo cual limita su uso agrícola. Algunos
campesinos carecen prácticamente de tierras cultivables al estar conformadas la totalidad de sus
parcelas por terrenos bajos, donde la única alternativa productiva de uso del suelo son los
potreros. Actualmente los campesinos están sembrando pasto humidícola (Brachiaria
humidicola), que resiste las condiciones de inundación y de sequía, como medio para mejorar la
productividad de su potreros y evitar su degradación.

Debido a la especialización de las parcelas en el uso pecuario, la agricultura es de mayor


intensidad de uso respecto a la que se practica en la sierra o es de tipo permanente, enfocada al

47
mercado y al consumo familiar, pero con problemas de fertilidad del suelo y baja productividad
que ameritan el uso de agroquímicos para su mantenimiento. Las partes de las parcelas
generalmente utilizadas para el cultivo del maíz son las lomas o zonas más elevadas para
subsanar el problema del deficiente drenaje de las partes bajas. Aunque centrado básicamente en
el cultivo de maíz, el uso agrícola se dirige hacia la diversificación buscando productos que
tengan posibilidades de comercialización, tales como diferentes tipos de picantes, semilla chihua
(Cucurbita argyrosperma), sandía (Citrullus lanatus) y cultivos perennes como la papaya
maradol (Carica papaya). Dentro de este contexto, la palma africana ha encontrado aceptación
como uso alternativo del suelo, en competencia directa con los potreros, por ser una opción
eminentemente orientada al mercado y con fuerte apoyo gubernamental, lo que ha significado en
algunos casos la conversión total de la parcela hacia este uso del suelo.

4.2.6 Cobertura del suelo


Los campesinos encuestados cuentan en promedio con una superficie de labor de 32 ha, con un
intervalo de 2 a 239 ha y una mediana de 25.5 ha (Figura 7). Esto se debe principalmente a que
algunos campesinos han comprado tierras adicionales a su dotación ejidal original, manejan de
manera conjunta las dotaciones de los miembros de la familia que también son ejidatarios o han
vendido parte de sus parcelas para afrontar contingencias de diversa índole.
50
Número de ejidatarios

40

30

20

10

0
0- 11 21 31 41 51 61 71 81 91 >1
10 -2 -3 -4 -5 -6 -7 -8 -9 -1 00
0 0 0 0 0 0 0 0 00

á r e a to ta l b a jo m a n e jo (h a )

48
Figura 7. Tamaño y distribución de la superficie total bajo manejo de los campesinos.

La variación en los tipos de cobertura del suelo es amplia (Cuadro 5). La mayor parte de las
parcelas incluyen praderas (mediana: 14 ha), cultivos anuales (mediana: 2 ha) y vegetación
secundaria (mediana: 2 ha). Las praderas abarcan poco más de la mitad de las parcelas y
constituyen la principal cobertura del suelo.

4.2.7 Factores condicionantes del uso del suelo.

Se proponen modelos de regresión que predicen el área relativa de cultivos anuales, plantaciones
no maderables, maderables, praderas y selvas, aunque la proporción de la variación explicada
varía entre los modelos (Cuadro 6). No fue posible obtener un modelo estadísticamente
significativo para el caso de la superficie relativa de vegetación secundaria. Cinco variables
independientes son predictores consistentes a través de los modelos de regresión: superficie total
bajo manejo, geomorfología, número de cabezas de ganado, programas de desarrollo y subsidios.

Cuadro 5. Cobertura del suelo de las parcelas de los campesinos

Cobertura del suelo Mediana Intervalo Promedio Desviación


Estándar
AT AR AT AR AT AR AT AR
Cultivos anuales 2 7 0-21 0-100 2.4 10.2 2.5 13.4

Plantaciones 0 0 0-8.5 0-44 0.6 2.1 1.3 5.9


maderables
Plantaciones no 0 0 0-21 0-100 1.0 4.6 3.3 15.4
maderables *
Praderas 14 60.5 0-239 0-100 19.3 56.4 26.4 31.7
Selva 0 0 0-86 0-90 4.7 12.0 11.2 21.5
Vegetación Secundaria 2 8 0-36 0-92 4.3 14.6 6.7 19.3
AT: área total en ha, AR: área relativa; *= incluye además plantaciones de palma de aceite, pejibaye y frutales.

49
Los modelos indican que la proporción de la parcela bajo cultivos anuales, praderas o
plantaciones disminuye a medida que la superficie total se incrementa, excepto para la cobertura
selvática. Es interesante observar que el uso presente del suelo está influido por las políticas de
desarrollo y de modernización productiva iniciadas hace más de treinta años en la región. De esta,
manera las parcelas que se ubican en la zona del Plan Balancán-Tenosique tienen una mayor
superficie relativa de cultivos anuales y proporcionalmente una menor área de plantaciones
maderables y no maderables.

Las parcelas de los campesinos que reciben algún tipo de apoyo o subsidio gubernamental tienen
mayores áreas relativas de selvas. Sin embargo, esta tendencia se revierte cuando se trata de
subsidios específicos como PROCAMPO (Cuadro 6). Mientras tanto los subsidios que
promueven la reforestación están relacionados con menores coberturas relativas de selva y de
praderas. Esto puede significar por una parte, que la disminución del bosque está incentivando a
los campesinos a participar dentro de las actividades de reforestación, tomando en cuenta que el
apoyo no les representa ningún beneficio económico de manera inmediata, pues éste
generalmente se limita al otorgamiento de las plantas y resulta ser de esta forma una inversión a
mediano y largo plazo. En este sentido, los modelos indican una relación positiva entre la
disponibilidad de recursos (cabezas de ganado) y el establecimiento de plantaciones maderables,
lo que parece indicar que los campesinos con mayores recursos son los que pueden o están
dispuestos a afrontar la inversión que representa la reforestación. Por otra parte, la relación
negativa estimada entre los subsidios a la reforestación y la superficie relativa de praderas puede
ser indicio de incompatibilidad e incluso de competencia entre los usos pecuarios y forestales.

50
Cuadro 6. Modelos de regresión múltiple finales por tipo de cobertura

LOG %Cultivos anuales LOG % Plantaciones LOG %Plantaciones %Pradera %Selva


Modelo Final no maderables maderables
(n=98) (n=31) (n=30) (n=113) (n=44)
B Sig. B Sig. B Sig. B Sig. B Sig.
-2.0685 0.0000 -0.9467 0.0061 -1.3922 0.0000 0.6776 0.0000 0.1534 0.0222
Constante
Geomorfología Sierra 0.5262 0.0042 -2.0710 0.0000 0.2654 0.0025
Relieve Planicie 0.7404 0.0255 0.1615 0.0004
Relieve planicie/sierra -0.2693 0.0038
Calidad del suelo regular -0.7014 0.0020
Programa Desarrollo si 0.4695 0.0030 -1.1724 0.0010 -0.4440 0.0431
Subsidio si 0.2653 0.0377
Procampo si -0.2583 0.0079
Reforestación si -0.1406 0.0027 -0.1817 0.0353
Superficie Total -0.0201 0.0000 -0.0167 0.0045 -0.0257 0.0001 -0.0032 0.0161 0.0065 0.0219
Cabezas de ganado 0.0107 0.0128 0.0030 0.0008 -0.0065 0.0219
R2 ajustada 0.3290 0.7540 0.5319 0.3512 0.4211
Valor F del modelo 16.85 0.0000 23.99 0.0000 9.24 0.0001 13.13 0.0000 6.21 0.0001

B= Coeficiente de correlación beta, Sig= Nivel de significancia

Los modelos revelan además que la geomorfología a nivel regional y el microrelieve son factores
determinantes para condicionar la estrategia productiva de los campesinos centrada en el
establecimiento de potreros. Los diferentes modelos de regresión múltiple no diferenciaron entre
las coberturas de suelo de las parcelas ubicadas en los lomeríos bajos y las llanuras de inundación
pero sí entre estas dos y la sierra (Cuadro 6). Esta diferenciación entre la sierra y las planadas
(lomeríos bajos y llanuras de inundación) se confirmó para todas las coberturas del suelo (Mann-
Whitney, p”0.05), excepto para la vegetación secundaria. Dentro de cada una de estas dos
geomorfologías se estimaron diferencias significativas entre las diferentes coberturas del suelo
(Kruskall-Wallis, p”0.05). En la sierra predominó una combinación de selva, praderas,
vegetación secundaria y cultivos anuales como coberturas principales, estas coberturas excepto la
vegetación secundaria difirieron significativamente (Nemenyi, p” 0.05) con las plantaciones
maderables y no maderables que se presentan en menor proporción. Mientras que, en las planadas
predominaron significativamente (Nemenyi, p”0.059) las praderas, seguida de una combinación
de vegetación secundaria y cultivos anuales. En una proporción significativamente menor
(Nemenyi, p”0.059) se encontraron la selva y las plantaciones maderables y no maderables
(Figura 8). Las diferencias en cobertura es un reflejo de la intencionalidad de uso por parte de los
campesinos en los dos tipos de estrategias identificadas previamente mediante el trabajo de

51
campo, y confirma a la geomorfología como un factor determinante para modular la
praderización extensiva de las parcelas.

70
60
Coberturarelativa(%)

50
40
30
20
10
0
Anuales PNM PM Pastizal Selva Acahual
Tipodecoberturadelsuelo

Planada Sierra

Figura 8. Cobertura relativa promedio de parcelas ubicadas en la sierra y en lomeríos


bajos/planicie de inundación (planada). (PNM= Plantación no maderable, PM= Plantación
maderable)

Finalmente, los modelos resaltan el papel del mercado de ganado para explicar la deforestación y
la praderización de las parcelas de los campesinos, no obstante su importancia para predecir las
superficies relativas de selva y praderas parece ser menor en comparación con los subsidios y el
relieve respectivamente (Cuadro 6).

4.3 Discusión y conclusiones

4.3.1 Políticas públicas, mercado y uso del suelo.

Los modelos de regresión indican que todas las coberturas de suelo, excepto las selvas, ocupan
una superficie relativa menor a medida que el tamaño de la parcela se incrementa, lo cual es
indicativo de que existen otros factores que están limitando el uso del suelo independientemente
de la disponibilidad de tierra. De hecho la mayor parte de los campesinos (60 %) poseen más

52
tierra de la que están dispuestos a trabajar, manteniendo en sus parcelas áreas de vegetación
secundaria (acahuales) sin un uso productivo específico. A pesar de ello, la mano de obra
disponible no fue identificada como un factor de peso en ningún modelo para explicar las
coberturas actuales, posiblemente debido a la baja demanda de labor que caracteriza a la
ganadería extensiva. Estudios similares realizados con campesinos de un perfil
predominantemente agrícola han identificado que bajo estas condiciones la mano de obra es un
factor importante para determinar el uso del suelo (Abizaid y Coomes, 2004; Vance, 2004).

Aunque los resultados de este estudio han demostrado que la geomorfología del oriente de
Tabasco ha modulado a nivel regional la estrategia de praderización instrumentada por los
campesinos, no la ha definido. A nivel de parcela de los campesinos, los factores estructurales y
el mercado parecen ser las principales variables que han determinado el uso del suelo. Este es un
patrón consistente con lo observado por Veldkamp y Lambin (2001) a partir del análisis de
diferentes estudios, donde los factores sociales y el acceso a los medios de producción parecen
influir el uso del suelo a nivel de unidades de producción, mientras que a una escala regional los
factores clave son la topografía y las variables climáticas.

En el trópico de México los sistemas de uso de la tierra históricamente han estado fuertemente
influidos por las políticas gubernamentales que han buscado el desarrollo y la modernización
productiva de la frontera sur del país (Challenger 1998; Merino 2004; Turner et al. 2004). El
oriente de Tabasco no ha sido la excepción. A partir de los años setenta el efecto combinado de
los programas gubernamentales y las condiciones del mercado lograron la reorientación
productiva de unos campesinos agricultores de origen hacia la ganadería extensiva. Los
resultados de este estudio sugieren que las políticas productivas y el mercado siguen siendo
fundamentales para determinar el uso del suelo entre los campesinos de la región.

Las actuales políticas en materia agropecuaria y ambiental, expresadas en programas concretos


como PROCAMPO, la palma africana y los programas de reforestación, han motivado a los
campesinos a mantener, extender, cambiar o incluso incursionar en nuevos usos del suelo. De
esta manera los campesinos del oriente de Tabasco han demostrado ser muy receptivos a los

53
programas gubernamentales, como ha sido el comportamiento general de los campesinos en el
sureste de México (Reyes-Hernández et al. 2003; Klepeis, 2003; Abizaid y Coomes, 2004).

La importancia de los programas gubernamentales resalta aún más al considerar que las políticas
iniciadas hace más de cuarenta años en el trópico de México son parcialmente responsables de los
usos presentes del suelo y de los procesos actuales de deforestación (Klepeis, 2003). Los
procesos de uso del suelo y su dinámica de cambio se encuentran íntimamente relacionados con
la historia de uso del suelo de una región (Ochoa-Gaona y González-Espinosa, 2000). La
tendencia hacia la intensificación agrícola que se observa en el área del extinto Plan Balancán-
Tenosique sólo puede entenderse en función del desmonte de grandes extensiones de bosque, la
mecanización de las tierras, el desarrollo de la infraestructura de comunicación y los apoyos
gubernamentales otorgados para la modernización productiva (Casco, 1980). Es en esta área
donde actualmente se encuentra la mayor variedad de cultivos anuales, así como constantes
esfuerzos para diversificar la producción agrícola y comparativamente donde menos éxito ha
tenido las alternativas forestales y no maderables.

El mercado es un factor determinante en la decisión del uso del suelo que realizan los
campesinos, de tal forma que el 71% de los encuestados lo considera para decidir lo que
producen en su parcela. El mercado del ganado ha orientado a los campesinos a la ganadería
extensiva, una actividad tradicionalmente redituable, de bajo riesgo, con prácticamente nulos
requerimientos de inversión y con la posibilidad de llevarse a cabo en terrenos marginales.
Tradicionalmente cuando un campesino acumula un poco de tierra o dinero, lo primero que hace
es establecer pasturas y/o comprar ganado, lo cual ha colocado a las praderas en franca
competencia con los demás usos del suelo. A pesar de ello, desde 1970 los intentos de los
campesinos por diversificar la producción agrícola no han faltado (Priego, 1987), pero los
resultados obtenidos no han sido los deseados debido a la falta de canales adecuados de
comercialización. Por ejemplo, el cultivo del chile verde que fue introducido en Balancán en
1976, desapareció en 1981, a pesar de las buenas cosechas, debido a la falta de mercado (Priego,
1987). Además la carencia de asesoría técnica adecuada ha influido para que nuevos cultivos con
potencial comercial, tales como la papaya maradol estén en decadencia debido a un mal manejo
fitosanitario.

54
4.3.2 Subsidios gubernamentales y cambio de uso del suelo

En teoría los subsidios podrían reducir la presión sobre los bosques si son utilizados para
intensificar la agricultura o como inversión para propiciar un manejo forestal. Sin embargo,
podrían incrementar la deforestación si se utilizan para financiar actividades como la ganadería
extensiva asociadas con el aclareo de tierras (Angelsen y Kaimowitz, 2001). Aunque las
evidencias empíricas señalan que la disponibilidad de subsidios está generalmente relacionada de
manera positiva con la deforestación (Angelsen y Kaimowitz, 1999), los efectos del
financiamiento pueden variar en función no solamente del tipo de programa sino también de
acuerdo al periodo analizado y la escala del estudio (Reyes-Hernández et al. 2003).

Los modelos demuestran que los campesinos que reciben algún tipo de subsidio tienen
proporcionalmente mayores superficies de selva en sus parcelas. Reyes-Hernández et al. (2003)
registraron un patrón similar en Calakmul, Campeche, donde los campesinos utilizaron los
recursos económicos de los subsidios para satisfacer las necesidades familiares, que de otra
forma tendrían que ser cubiertas mediante la conversión de bosques en áreas agrícolas. Sin
embargo, los modelos de este estudio señalan, que subsidios específicos como PROCAMPO
están relacionados con menores superficies relativas de bosque en las parcelas de los campesinos.
De hecho, PROCAMPO ha sido un agente promotor de la deforestación en el sureste de México
más que un factor de modernización de la agricultura campesina (Klepleis y Vance, 2003). Al ser
un subsidio ligado a la tierra induce más a la expansión agrícola que a su intensificación, lo que
ha motivado a los campesinos a deforestar nuevas áreas para acceder a más recursos (Abizaid y
Coomes, 2004).

El financiamiento dirigido a fomentar una actividad específica induce nuevos usos del suelo y
propicia la competencia con los usos tradicionales. Por ejemplo, los atractivos apoyos que ofrece
el programa de la palma africana han motivado que algunos campesinos dediquen hasta la
totalidad de sus tierras a este nuevo uso del suelo, lo que ha significado una franca competencia
con los potreros. Sin embargo, no es raro que este tipo de programas carezcan de una visión a
largo plazo que asegure la consolidación de los nuevos usos del suelo dentro del portafolio de
55
opciones productivas de los campesinos. En el caso de la palma africana en el oriente de Tabasco,
la mayor parte de las plantaciones se han establecido en terrenos inundables que no son los más
indicados para el desarrollo adecuado de las plantas (González et al. 1999). Informantes locales
estiman que en Balancán se encuentran cerca de dos mil hectáreas de palma africana que
difícilmente podrán llegar a la etapa productiva por las condiciones del pobre drenaje de los
suelos. Por lo tanto es de esperarse que una vez agotados los subsidios, dichas plantaciones
también desaparezcan.

La falta de visión en la aplicación de los subsidios es producto de la carencia de una política


integral y coherente que impulse un uso planificado del suelo, pues mientras subsidios como
PROCAMPO inducen a la deforestación, los apoyos dirigidos a fomentar la reforestación
pretenden evitarlo. Además, la magnitud de los apoyos otorgados para financiar las actividades
agropecuarias sobrepasa por mucho a los destinados a la reforestación y a la conservación del
bosque. Estas incongruencias generan necesariamente competencia y restan efectividad a las
políticas públicas.

4.3.3 Uso futuro del suelo

La praderización extensiva ha significado problemas para los campesinos ante la carencia de


áreas boscosas en sus parcelas que funcionen como reservas territoriales para sustentar las
actividades agrícolas y para la obtención de madera, leña y postes. Esto ha conllevado a una
revalorización del bosque que se manifiesta en la intención, de más de la mitad de los campesinos
(60 %), de dedicar el 23 % de sus parcelas en promedio como áreas de reserva, con el fin de
propiciar la regeneración del bosque y recuperar la fertilidad del suelo.

Actualmente una porción importante de las parcelas (14 % en promedio) se mantienen como
áreas sin un uso específico, cubiertas por vegetación secundaria. Estas áreas responden
inicialmente al interés de los campesinos por recuperar las selvas, intención que se encuentra
sustentada sin embargo por la carencia de opciones productivas redituables para ocupar dichas
tierras y por la migración de la población. Es probable que en el corto plazo las superficies

56
improductivas se incrementen en el oriente de Tabasco, tal y como ha sucedido a nivel general en
América Latina como consecuencia del decaimiento de la ganadería extensiva (Kaimowitz,
1995).

La cada vez más aguda crisis productiva de la ganadería ha motivado que ejidos tradicionalmente
pecuarios como Carlos A. Madrazo y Nuevo Mactún por ejemplo, manifiesten un interés
creciente por la actividad forestal, lo que se refleja en un alto nivel de participación dentro de los
programas de reforestación y en la planeación del manejo de los relictos de selva que tienen en
sus parcelas. Asimismo en ejidos de la sierra, Niños Héroes por ejemplo, los campesinos se
encuentran cada vez más interesados en incursionar en proyectos de captura de carbono, para los
cuales existen fondos internacionales, como una forma alternativa de aprovechar sus tierras
(Ochoa-Gaona et al. 2004).

Existen evidencias para considerar que el oriente de Tabasco ha entrado en un proceso de


transición forestal (Rudel, 2002): 1) la migración de su población, 2) la significativa superficie
relativa de las parcelas sin uso, 3) la intensificación de las actividades pecuarias mediante el
establecimiento de pastos mejorados, 4) la escasez de bosques, 5) la creciente concientización
entorno a la deforestación y 6) la participación de campesinos en acciones de conservación y de
reforestación. Estas son algunas de las señales que indican la posibilidad de que la región se
encuentre en una fase de regeneración natural y de aforestación (Rudel et al. 2005).

Las condiciones actuales parecen propicias para esta trayectoria de cambio dirigida hacia la
recuperación y la conservación del bosque. Sin embargo, es necesario reconocer que estas
condiciones son de carácter coyuntural. Para revertir las tendencias actuales se requiere el
concurso de políticas a mediano y largo plazo que apoyen dicho cambio, reconociendo la
importancia que han jugado en el pasado las políticas gubernamentales para propiciar la
deforestación, y el papel determinante que siguen desempeñando actualmente para dirigir el uso
del suelo.

57
El futuro desarrollo de la cobertura del suelo en el oriente de Tabasco dependerá en gran medida
del uso que los campesinos realicen de sus áreas de vegetación secundaria. A pesar de la
intención de mantenerlas para promover la regeneración del bosque, la carencia de apoyos
significativos o de programas concretos puede conducir a su uso agropecuario ante cualquier
señal del mercado o de las políticas públicas. De esta manera, programas federales de reciente
creación como el Programa de Estímulos a la Productividad Ganadera (PROGAN), que
contempla un apoyo de $ 1800 pesos por vientre en edad reproductiva durante un periodo de
cuatro años para mejorar la productividad de la ganadería, pueden contribuir a reforzar aún más
el perfil pecuario de los campesinos, especialmente si no existen programas de la misma
magnitud que incentiven la forestería.

La Zona Maya en Quintana Roo es un ejemplo de la manera como las políticas públicas y las
instituciones pueden conducir a un uso sustentable del bosque (Barton et al. 2004). Es importante
considerar que de manera similar a la deforestación, el mantenimiento y la recuperación de la
cobertura forestal requieren también de factores condicionantes dado que no es un proceso
pasivo, y en este sentido las políticas públicas y el marco institucional juegan un papel relevante.
El gobierno tiene una responsabilidad muy importante como agente de cambio en el oriente de
Tabasco y en el trópico de México en general. Se requiere de una política integral y coherente
que evite las contradicciones actuales y que apoye e impulse un uso planificado del suelo con una
visión de largo plazo, centrada en revertir los costos ambientales y sociales derivados de la
deforestación. De lo contrario los campesinos proseguirán respondiendo a los vaivenes políticos
y económicos sin posibilidades reales de sentar las bases para un futuro sustentable.

58
5. ESTRATEGIAS PRODUCTIVAS CAMPESINAS Y DINÁMICA DE CAMBIO DE USO
DEL SUELO3

Como parte de la encuesta de uso del suelo descrita en el capítulo cuatro, se solicitó a los
campesinos que recordaran los usos que habían hecho de su tierra desde el presente hasta el
momento en que tomaron control de la misma. Se utilizó como base un esquema actual de la
parcela realizado por el propio campesino y a partir de cada cobertura presente se realizó en
retrospectiva la secuencia de usos. Durante el proceso fueron interrogados sobre las razones de
los cambios realizados. La información fue verificada e integrada mediante la triangulación de
los resultados obtenidos con las entrevistas a profundidad y los talleres participativos
comunitarios descritos en el capítulo cuatro. Con base en los patrones de uso del suelo registrado
en las parcelas campesinas durante el periodo de 1988 a 2004, se caracterizó a la agricultura

3
El contenido de este capítulo forma parte del artículo: Isaac-Márquez R., De Jong B., Eastmond A., Ochoa-Gaona S., Hernández
S. y L. Sandoval. 2008. Programas gubernamentales y respuestas campesinas en el uso del suelo: el caso de la región oriente de
Tabasco México. Región y Sociedad 20 (43), en prensa.

59
campesina del oriente de Tabasco y se analizó la manera como los campesinos han ajustado sus
estrategias productivas ante los cambios del entorno económico, político e institucional producto
de las reformas estructurales.

5.1 Cambio de cobertura y uso del suelo

En términos generales puede observarse que los campesinos han seguido una estrategia de uso
del suelo centrada en la praderización de sus tierras a expensas de la selva (Figura 9), lo que
significó la deforestación de poco más de 1,500 ha de bosque a una tasa de 7.6 % anual. De esta
manera, cerca de la mitad de la superficie originalmente selvática (46%) se ha convertido
finalmente a praderas. Estos cambios se reflejan a nivel de las parcelas individuales (Cuadro 7)
donde, a pesar de la notable variación existente entre ellas respecto a los tipos de cobertura, es
posible observar que en la mayoría se ha realizado una transición en sus coberturas relativas de
una dominancia de selva (mediana 58 %) hacia la preponderancia de praderas (mediana 61 %). A
pesar de ello, más de la mitad (52%) de los campesinos encuestados no tienen ganado.

Durante los últimos cinco años los campesinos han incursionado en nuevos usos de suelo tales
como las plantaciones maderables (cedro) y no maderables, principalmente palma de aceite
(Elaeis guineensis), frutales, y en menor medida palma pejibaye (Bactris gasipaes) y palma xiate
(Chamaedorea sp.). Destaca la palma de aceite como uso alternativo del suelo en cuyo cultivo
algunos campesinos han ocupado la totalidad de su parcela.

60
70
Superficie relativa (%) 60
50
40
30
20
10
0

1988 2004

Figura 9. Cambio de uso y de cobertura del suelo en las en las tierras de los campesinos encuestados
(superficie total bajo manejo= 3982 ha, n=124).Veg. Sec.: Vegetación secundaria, PM: Plantación
maderable, PNM: Plantación no maderable

5.2 Estrategias productivas campesinas y uso del suelo


Con base en los patrones de cambio de uso del suelo registrados en los últimos 16 años y en la
composición actual de las parcelas es posible identificar dos tipos generales de sistemas
productivos entre los campesinos del oriente de Tabasco: 1) agricultura de autoconsumo,
2) ganadería de cría alternada de manera secundaria con cultivos básicos (Cuadro 8 y 9).

Cuadro 7. Cobertura del suelo en las parcelas de los campesinos para 1988 y 2004.

Cobertura del suelo Mediana (%) Rango (%)


1988 2004 1988 2004
Cultivos anuales 0 7 0-100 0-100
Plantaciones maderables - 0 - 0-44
Plantaciones no maderables * - 0 - 0-100
Praderas 0 60.5 0-100 0-100

61
Selva 58.5 0 0-100 0-90
Vegetación Secundaria 0 8 0-100 0-92
Sabana 0 - 0-100 -
*= incluye además plantaciones de palma de aceite, pejibaye y frutales

Cuadro 8.Cambio de uso del suelo a nivel de parcela por tipo de agricultura campesina en el
oriente de Tabasco durante el periodo de 1988 a 2004

Agricultura de autoconsumo Ganadería de cría con cultivos básicos


Cobertura Mediana Rango Mediana Rango
relativa 1988 2004 1988 2004 1988 2004 1988 2004
(%)
Cultivos anuales 0 11 0-57 2-40 0 6 0-100 0-100

Plantaciones 0 1 - 0-44 0 0 0 0-27


maderables
Plantaciones no 0 0.4 - 0-6 0 0 0 0-100
maderables*
Praderas 0 23 0-54 0-60 0 70 0-100 0-100

Selva 100 38 25-100 0-90 19 0 0-100 0-70

Vegetación 0 12 0-57 0-58 0 6 0-100 0-92


Secundaria
Sabana 0 0 0 0 0 0 0-100 0

*= incluye además plantaciones de palma de aceite, pejibaye y frutales

Cuadro 9. Tipología de la agricultura campesina en el oriente de Tabasco. Los datos de superficie


relativa y el número de cabezas de ganado corresponden a la mediana y las cifras entre
paréntesis se refieren al rango.

Agricultura de Ganadería de cría alternada de manera secundaria con


autoconsumo cultivos básicos
(n=24)
Agricultura Ganadería de Ganadería de
semicomercial cría con cría (n=14)
con cría de agricultura de
ganado (n=43) autoconsumo
(n=43)

62
Actividad principal Agricultura Agricultura Ganadería y Ganadería
agricultura

Venta de
becerros y renta
Objetivos de la actividad Autoconsumo Comercialización Venta de
de praderas.
principal y autoconsumo becerros y
Cultivos para renta de
autoconsumo praderas

% de la parcela con cultivos 11 7 5 0


anuales
(2 a 40) (0 a 100) (0 a 20) (0 a 70)

% de la parcela con 23 60 80 76
praderas
(0 a 60) (0 a 100) (0 a 100) (0 a 100)

% de campesinos con 37 54 41 70
animales propios
Cabezas de ganado en 12 12 17 28
propiedad
(1 a 42) (3 a 80) (2 a 400) (5 a 60)

Superficie relativa
promedio (% de la parcela)
40 8 6 6
que planean dedicar a la
conservación/regeneración
del bosque

La agricultura de autoconsumo es realizada por campesinos que se ubican en las montañas al sur
del oriente de Tabasco, donde lo abrupto del relieve y los suelos delgados de origen calcáreo han
limitado sus posibilidades productivas, particularmente los usos agropecuarios que se restringen a
las áreas planas o de menor pendiente. Se trata de campesinos que habitan comunidades agrícolas
pequeñas, que cuentan con una relativa abundancia de tierra (mediana de 31 ha) y que carecen de
una tradición forestal a pesar de contar con remanentes importantes de vegetación selvática
(mediana de 38 % de su parcela). El manejo que han hecho de sus parcelas ha conducido a un
cambio de una cobertura predominantemente selvática a una combinación de selva, praderas,

63
vegetación secundaria y cultivos anuales; y en menor proporción plantaciones maderables y no
maderables que corresponden a usos alternativos del suelo que han sido adoptados en años
recientes (Cuadro 8).

Los objetivos productivos de los campesinos se han centrado en el autoconsumo a través de la


agricultura de temporal e itinerante de maíz (milpa), a pesar de la baja productividad (entre 300 a
800 kg/ha) como consecuencia de la pérdida de fertilidad del suelo y de un temporal cada vez
más errático. De manera secundaria los campesinos establecen praderas para su renta y alquilan
su mano de obra (jornaleo) cuando existe demanda. Tradicionalmente las áreas bajas y planas se
han utilizado para los cultivos anuales, y los terrenos degradados así como las faldas de las
montañas se ocupan para las praderas aprovechando la dinámica de la agricultura itinerante
(Figura 10). Generalmente después del primer año de cultivo se incorporan los pastos y de esta
manera se incrementa anualmente la superficie de las praderas (Figura 11 y 12).

Estos campesinos tienen poco más de la tercera parte de su parcela (mediana de 38%) ocupada
con praderas, a pesar de que la mayor parte de ellos (62 %) nunca han contado o no poseen
actualmente animales propios. Las áreas de praderas se aprovechan a través de su renta a terceros,
lo que les proporciona un beneficio económico inmediato pero generalmente conlleva el
agotamiento de las praderas y su degradación, debido al sobrepastoreo al que son sometidos en
periodos cortos de tiempo. El relieve de la sierra ha restringido la praderización extensiva de las
parcelas, de tal forma que cerca de la mitad de la superficie selvática ha permanecido sin cambio
y menos de una cuarta parte (22 %) ha sido utilizada para expandir las áreas de praderas.

64
Figura 10. Deforestación de las faldas de las montañas para el establecimiento de praderas en la
porción serrana del oriente de Tabasco.

El segundo tipo de sistema productivo, la ganadería de cría alternada de manera secundaria con
cultivos básicos, se ubica en los lomeríos bajos y en las llanuras de inundación. Estos campesinos
han centrado su estrategia productiva en una combinación de ganadería extensiva para la venta de
becerros y en la agricultura con fines de autoconsumo y de comercialización. Debido al alto
contenido de arcilla y al deficiente drenaje de los suelos, gran parte de las parcelas se inundan
durante el periodo de lluvias, lo que origina que no sean aprovechables durante cuatro a cinco
meses al año y consecuentemente su uso agrícola es limitado. Por ello, a pesar de que cuentan
con una relativa abundancia de tierras (mediana de 24 ha) en la práctica la mayor parte de los
campesinos carece de suelos cultivables.

65
Figura 11. Establecimiento de praderas a partir de la dinámica de la agricultura itinerante en la
porción serrana del oriente de Tabasco. En la parte superior izquierda se observa el cultivo de
maíz que antecede a la siembra de pastos.

Cuando estos campesinos comenzaron a manejar sus parcelas, éstas se encontraban cubiertas por
una combinación de selva, praderas y vegetación secundaria (Cuadro 8). El manejo se dirigió a su
praderización de tal forma que actualmente se registra una clara predominancia de praderas,
seguida de una combinación de vegetación secundaria y cultivos anuales; mientras que en una
menor proporción se localizan plantaciones maderables (cedro) y no maderables (palma
africana) así como remanentes de selvas (Cuadro 8).

66
Figura 12.
1 Dinámicca de cambio de uso del d suelo en la agricultu ura de autocconsumo deel oriente dee
Tabascoo. Los números en los recuadros se refieren a la superfi ficie relativaa, el superio
or izquierdo
o
indica laas condiciones inicialees y el inferiior derecho se refiere a las condiciiones finalees durante el
periodo de 1988 a 2004. Los números in ndican las heectáreas invvolucradas en e cambios específicoss
de cobeertura del suuelo. El gro osor de las flechas es proporcion nal a la maggnitud de lo os cambioss.
(Superfi
ficie total 88
82.5 ha, n= 24)
2

La prad
derización, aal igual quee en el prim
mer caso, se ha realizad
do a través de la milpaa a expensass
de la veegetación seelvática, perro la remociión directa dde la selva para
p dar luggar a los passtos también
n
ha sido importantee (Figura 13). El 72 % de los remanentess forestales se han co
onvertido en
n
praderass y en la m
mayoría de laas parcelas la selva ha sido complletamente ddeforestada (Cuadro 8).
La conv
versión exteensiva de lass selvas y de
d la vegetacción secund
daria a pradeeras ha inteerrumpido laa
dinámicca de la millpa al limitaar las áreas boscosas su
usceptibles de utilizarsse para este fin, lo quee
ha cond
ducido neceesariamente a una inten
nsificación de la agricu
ultura itinerrante o a laa práctica dee
una agriicultura de tipo
t perman
nente sosten
nida por el uso
u de agroq
químicos.

67
7
Figura 13. Dinámiica de camb bio de uso del suelo en e la ganad dería de críía con cultiivos básicoss
practicaada en el orriente de Tabasco.
T Loos números en los recu uadros se rrefieren a la superficiee
relativa, el superiorr izquierdo indica las condiciones
c s iniciales y el inferior derecho se refiere a lass
condicio ones finalees durante ele periodo de 1988 a 2004. Lo os números indican laas hectáreass
involucrradas en cambios
c específicos de
d coberturra del suello. El grossor de las flechas ess
proporccional a la magnitud
m de los cambio os. (Superficcie total 309
96.5 ha, n= 100)

De acuerdo a la importancia
i a relativa de d ganado y la agricu
d la cría de ultura en la estrategiaa
producttiva de estoss campesino
os es posiblee reconocerr tres subtipos (Cuadro 9):

1) Agriccultura sem
micomercial--cría de gan
nado, practiicada por lo
os campesinnos que se ubican
u en el
área dell extinto Plaan Balancán
n-Tenosiqu
ue, en la cuaal la agriculltura es la aactividad prrincipal y laa
cría de ganado tienne un papel secundario
o. Los objetiivos de la agricultura
a s dirigen al mercado y
se
al autocconsumo; ess de carácteer permanen
nte y es la más
m diversifficada que sse practica en
e el orientee
de Tabaasco. Aunqu
ue el maíz sigue siendo
o un productto importan
nte, tambiénn se encuenttran cultivoss
tales com
mo diferenttes tipos de picantes (C
Capsicum spp.), semilla chihua
c (Cuccurbita argyyrosperma),
sandía (Citrullus llanatus) y cultivos peerennes com
mo la papay
ya maradoll (Carica papaya).
p Laa
herenciaa del Plann Balancán
n-Tenosiquee se reflejaa en la mecanización
m n de la tierra, en laa

68
8
infraestructura de comunicación, en una relativa mayor organización de los campesinos y en un
mayor acceso a los apoyos gubernamentales (Figura 14).

Figura 14. Cultivo de maíz con fines de autoconsumo y comercialización en el oriente de


Tabasco. El cultivo se encuentra en la fase de dobla del maíz.

2) Ganadería de cría-agricultura de autoabasto, llevada a cabo por campesinos que se ubican en


la porción central de los lomeríos bajos. Tanto la ganadería extensiva como el cultivo de maíz son
igualmente importantes en la estrategia productiva de estos campesinos. La agricultura estuvo
tradicionalmente enfocada al mercado, pero las condiciones actuales han limitado su propósito al
consumo familiar. Es una agricultura itinerante basada en los remanentes forestales y la

69
vegetación secundaria, con periodos cortos de descanso (1 a 2 años) y el uso de agroquímicos en
función de los recursos económicos disponibles.

Figura 15. Ganadería de cría en los lomeríos bajos del oriente de Tabasco. Este terreno se
encuentra en proceso de cambio de cobertura y uso del suelo con la incorporación de plantas de
palma africana.

3) Ganadería de cría, llevada a cabo por los campesinos que se ubican en las llanuras inundables,
por lo que dedican su parcela casi exclusivamente a la cría de ganado y a la renta de sus praderas
(Figura 16). Solamente una tercera parte (30%) de los campesinos tienen áreas de cultivos
anuales en su parcela destinadas al autoconsumo.

70
Figura 16. Pradera degradada en la llanura inundable del oriente de Tabasco. El terreno se
encuentra cubierto de tasiste (Acoelorraphe wrightii), una palma nativa tradicionalmente
considerada como arvense, que en los últimos años ha cobrado una relativa importancia para los
campesinos debido a que el aceite extraído de su semilla se utiliza en la industria cosmética.
Existe en Balancán intermediarios que acopian la semilla pero los precios pagados a los
campesinos son muy bajos ($ 3 pesos/kg de semilla).

5.3 Discusión y conclusiones

5.3.1 Deforestación-reforestación, la historia del uso del suelo en el oriente de Tabasco


El uso del suelo en el oriente de Tabasco ha estado condicionado por tres factores principales:
1) las políticas públicas y los programas gubernamentales a nivel federal, 2) la evolución del
mercado nacional de carne de res y 3) el incremento de la vulnerabilidad de su población; cuya
importancia relativa ha variado a través de la historia reciente.

71
En una primera etapa el uso del suelo fue definido básicamente por factores de tipo exógeno. El
oriente de Tabasco fue receptor de una serie de políticas públicas centralizadas que propiciaron
su colonización y desarrollo productivo, lo que conllevó un acelerado crecimiento demográfico y
la deforestación de amplias extensiones de bosque tropical para el establecimiento de nuevos
centros de población ejidal y la ampliación de la frontera agropecuaria. El desarrollo de un
mercado interno para la carne de res fue fundamental para la consolidación de la ganadería
extensiva, en virtud de que dicho mercado no podía ser atendido por la ganadería del norte de
México, orientada hacia la exportación de ganado en pie a los Estados Unidos, lo que determina
el despegue de la ganadería en las zonas tropicales del país con el fin de abastecer el mercado
nacional (Arrollo, 1989). Por esta razón, los altibajos de la producción ganadera en Tabasco son,
en última instancia, un reflejo de la economía del sector primario del país (Hernández, 2005).

En una segunda etapa, que inicia a partir de la aplicación de las políticas de ajuste estructural y de
la apertura comercial del país, el impacto de la ganaderización sobre el contexto ambiental y
socioeconómico del oriente de Tabasco se hizo evidente, al desaparecer el soporte gubernamental
que sustenta la ganadería extensiva y que le proporciona viabilidad económica. La reducción de
la inversión estatal en el sector agropecuario junto con el incremento en los costos de producción
y la apertura de la frontera a la importación de carne de res puso fin a la prosperidad ganadera,
como resultado de una estructura productiva basada en el recurso natural y no en la inversión, lo
que evidenció sus bajos niveles de productividad y de competitividad una vez abierta la frontera
(Chauvet, 2004).

La magnitud de la crisis de la ganadería en México puede ponderarse a partir de los siguientes


indicadores económicos. Mientras que la inversión gubernamental en fomento agropecuario y el
crédito bancario se redujo en un 68% y un 53% respectivamente entre 1982 y 1988, los costos de
maquinaria aumentaron 95%, el combustible 140%, las medicinas veterinarias del 120 al 283% y
las materias primas agropecuarias se elevaron en 9 689% entre 1987 y 1989 (Martínez y
Sarmiento, 1996). Por su parte, las importaciones de carne de res se incrementaron en 325%, al
pasar de 28 mil toneladas a 119 mil respectivamente entre 1988 y 1995 (Suárez-Domínguez y
López-Tirado, 1996). El impacto de la apertura del mercado nacional de carne de res se refleja en

72
la participación porcentual de las importaciones dentro del consumo nacional aparente de carne
de bovino que se incrementa de 3.2% en 1995 a 22% en 2002 (SAGARPA, 2007a).

La producción nacional de carne bovina, que había manifestado un crecimiento sostenido cercano
al 12% anual durante la década de los setenta y principios de los ochenta (Suárez-Domínguez y
López-Tirado, 1996), se contrajo a una tasa media de crecimiento anual de 2.6 % en el periodo de
1990 a 1998 (SAGARPA, 2007b) y de 0.2% para el periodo de 1994 a 2003(SAGARPA,
2007c). Frente al incremento en los costos y de las importaciones, el comportamiento de los
precios ha sido a la baja de tal forma que el precio real de carne en canal tuvo un decremento
cercano a 30% entre 1980 y 1994 (Chauvet, 1996). Esta tendencia se ha mantenido de modo que
el precio real de los bovinos tanto en pie como en canal se ha reducido en 29.7% y 30.5%
respectivamente entre 1993 y 2003 (SAGARPA, 2007c). Finalmente, la devaluación de 1994 y la
consecuente elevación de las tasas de interés junto con la cartera vencida propiciaron la
descapitalización de los ranchos (Chauvet, 2004).

El impacto más fuerte ha sido para la producción ganadera del trópico orientada hacia el abasto
del mercado interno. En el oriente de Tabasco la crisis de la ganadería se refleja en la
disminución del número de cabezas sacrificadas, las cuales se redujeron en cerca de 28 mil
cabezas (29%) entre 1991 y 1999 (Figura 17). Asimismo se registra un cambio en su estructura
productiva, de ser básicamente un área de engorda para abastecer los centros urbanos del país, se
presenta una tendencia a la cría de becerros, mismos que son trasladados a las entidades del norte
y cuyo destino final son los corrales de engorda de los Estados Unidos, lo que provoca la pérdida
de una tercera parte de las existencias de ganado.

La crisis de la ganadería ha impactado significativamente el contexto socioeconómico y


ambiental del oriente de Tabasco en virtud de la especialización productiva y la baja
productividad de la ganadería extensiva. Los parámetros reproductivos de la ganadería en el
trópico mexicano son bajos4, con un sistema sustentado en el libre pastoreo y prácticamente sin

4
Una carga media de una unidad animal por hectárea al año, de 55 a 60 becerros destetados con un peso de 180 a
200 kg por cada 100 vacas en el hato, y una fase de engorda que requiere de 16 a 32 meses para que el ganado
alcance de 380 a 400 kg como peso de sacrificio (Suárez-Domínguez y López-Tirado 1996).

73
uso de insumos, se estima que se produce apenas 10 kg de carne por hectárea al año (Challenger,
1998).

120000
Númerodecabezasdeganadosacrificadas

100000

80000

60000

40000

20000

0
1984
1985
1986
1987
1988
1989
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
Año

Figura 17. Número de cabezas de ganado sacrificadas en el oriente de Tabasco durante el periodo
de 1984 a 2002 (elaborado con datos de SAGARPA Delegación Tabasco).

El incremento de la carga animal ha sido la principal medida para mejorar la productividad, sin
que necesariamente se acompañe de acciones tendientes a mejorar la capacidad de carga de las
praderas lo que ha conducido a su sobreexplotación y degradación. De acuerdo a las condiciones
prevalecientes en Tabasco en cuanto a clima, suelo y calidad de pastos se estima que se requiere
de 1.9 hectáreas para mantener una unidad animal durante un año (INEGI, 1996). Sin embargo, si
se comparan los datos históricos de las existencias de ganado con la superficie de pasto en el
oriente de Tabasco (Figura 3), se obtienen coeficientes de agostadero de 1.4 hectáreas en
promedio para la década de los ochenta y de una hectárea por unidad animal durante la década de
los noventa. Esto parece indicar una sobreexplotación de los pastizales, si se considera además
que la expansión de la superficie ganadera se ha realizado principalmente en las tierras ejidales
donde generalmente no se cuenta con pastos mejorados para incrementar la capacidad de carga de

74
los potreros. La degradación de las praderas ha significado una mayor presión para los
remanentes forestales, los cuales son deforestados para sustituir los terrenos degradados.

Por otra parte, la especialización productiva ha limitado la generación de empleos rurales, ya que
debido al carácter extensivo de la ganadería se calcula que sólo genera empleo a una persona por
cada 200 hectáreas (Challenger, 1998). La problemática productiva y del empleo se refleja en los
niveles de bienestar social en el oriente de Tabasco, donde el 70% de las localidades se
encuentran con niveles de rezago social de alto a muy alto (CONEVAL, 2007).

Estos factores en su conjunto conforman un escenario de alta vulnerabilidad para los campesinos
quienes han tenido que ajustar sus estrategias de vida para mantener su viabilidad como
productores. Dichos ajustes se han reflejado en el uso del suelo de sus parcelas, de tal forma que
el cambio de uso del suelo en el oriente de Tabasco ha pasado de esta forma a ser un proceso
impulsado principalmente por factores endógenos en función de las respuestas campesinas,
aunque éstas siguen estando influenciadas de manera significativa por los programas de apoyo y
de financiamiento del campo.

Diversos estudios (v.g. Ortiz, 2001; Rudel et al 2005) han reportado que después de un periodo
de una década o más de rápida deforestación, los campesinos en las zonas tropicales tienden a
iniciar un manejo de sus tierras desmontadas con el fin de recuperar el bosque tropical, a través
del abandono o descanso productivo de sus parcelas, la reforestación y la conservación de los
remanentes forestales. Este proceso de recuperación de las áreas deforestadas debido a la
disminución de la presión humana sobre el uso del suelo se conoce como transición forestal
(Rudel, 2002). Aunque en el oriente de Tabasco todavía no se manifiesta de manera plena,
existen algunas evidencias que indican la posibilidad de que la región se encuentre en una fase de
regeneración natural (capítulo 4). Parte del manejo que los campesinos están haciendo de sus
parcelas se orienta hacia la conservación, la regeneración y la restauración de las áreas boscosas
(Cuadro 9), ante las dificultades que experimentan para abastecerse de madera, leña y postes, la
pérdida de la fertilidad de las tierras y la falta de reservas territoriales susceptibles de
incorporarse a la dinámica de la milpa.

5.3.2 Auge y decaimiento de la ganadería ejidal

75
En el oriente de Tabasco la ganadería ejidal se desarrolló bajo la tutoría del Estado y sustentada
con los apoyos oficiales, lo que posibilitó la reorientación del perfil productivo de los campesinos
inmigrantes de agricultores de básicos a criadores de ganado. Con los créditos proporcionados
por la banca de desarrollo algunos ejidos (por ejemplo Carlos A. Madrazo, Arrollo El Triunfo)
tuvieron una bonanza ganadera durante la década de los ochenta.

No obstante, las condiciones bajo las cuales se otorgaron los apoyos no permitieron que los
campesinos desarrollaran las competencias necesarias para formarse como criadores de ganado
independientes y competitivos. El Estado y las instituciones crediticias definían las condiciones
de organización, producción y comercialización de la ganadería ejidal, quedando los campesinos
relegados a un papel de “empleados”. Por ejemplo, algunos ejidos fueron obligados a
reorganizarse bajo el régimen de ejido colectivo y a trabajar sus tierras de manera comunal bajo
la dirección, administración y supervisión de los directivos del Plan Balancán-Tenosique (Casco,
1980). Los campesinos fueron organizados en cuadrillas de trabajo que bajo las órdenes de un
capataz laboraban las tierras comunales, a cambio de un salario quincenal producto de las
ganancias obtenidas por el ejido.

Con el retiro de los apoyos gubernamentales la ganadería ejidal pronto decayó ante la falta de
capacidad organizativa y empresarial de los campesinos, la carencia de recursos y su acceso
limitado a nuevas tecnologías. Los ejidos que recibieron créditos cayeron en cartera vencida y los
animales fueron embargados por la banca o vendidos por los campesinos. La mayor parte de los
ejidos se quedaron con praderas en sus tierras pero sin existencias de ganado, optando sus
pobladores por regresar a la agricultura. Sin embargo, los bajos precios de los productos
agrícolas, aunado a las limitaciones productivas de sus tierras y un mercado laboral sumamente
restringido, motivó a los campesinos a incursionar nuevamente en la ganadería mediante
prácticas como la renta de potreros y la cría de ganado a la parte.

La ganadería juega un papel fundamental en las estrategias productivas campesinas al funcionar


como una caja de ahorro donde es posible invertir los excedentes agrícolas de una manera segura,
por ser una actividad tradicionalmente redituable, de bajo riesgo, con prácticamente nulos
requerimientos de inversión y sobre todo con la posibilidad de llevarse a cabo en terrenos

76
marginales. Sin embargo se trata de una ganadería por demás desventajosa, enfocada a la
producción de crías para su venta pues no tienen la capacidad económica para sustentar el
periodo de engorda del animal o no disponen de los pastos adecuados para este fin.

Como en otras partes del país (Del Ángel, 1999; Cochet, 2001), la ganadería ejidal en el oriente
de Tabasco se ha conformado como un satélite productivo de la ganadería privada, limitándose
los ejidatarios a funcionar como sembradores de pasto al servicio del propietario ganadero, con el
fin de obtener un ingreso marginal que se ubica entre $ 30 y 40 pesos por mes y por cabeza de
ganado que pace en terrenos campesinos, y con la esperanza de hacerse del capital necesario para
tener sus propios animales, lo que se percibe como la única opción viable de mejoramiento
económico. Esta percepción se ha fortalecido además por la popularización de una cultura
ganadera que ha propiciado que en Tabasco, poseer ganado sea un símbolo indiscutible de estatus
y éxito socioeconómico (Tudela, 1989).

5.3.3 Programas gubernamentales y respuestas campesinas


Para mitigar el impacto negativo que supone la eliminación del control de precios y de los
subsidios en condiciones de competencia externa, el gobierno ha instrumentado una serie de
programas compensatorios para conducir el cambio estructural en el sector agropecuario. A
través de ellos se pretende fomentar una mayor autonomía de los campesinos, reducir su
dependencia del estado e insertarlos en una economía globalizada como productores viables y
competitivos. Sin embargo, la realidad indica que las condiciones no han sido las adecuadas para
su transformación y que el rezago rural lejos de haber sido superado se ha agudizado (Puyana y
Romero, 2005).

El Programa de Apoyo Directo al Campo (PROCAMPO) es el principal apoyo instrumentado


durante la última década en el sector agropecuario. Para los campesinos del oriente de Tabasco
constituye prácticamente el único subsidio gubernamental que reciben en apoyo a la producción y
una de las razones que explican la persistencia del cultivo de maíz a pesar de que los precios de
venta no retribuyen la inversión realizada.

77
Originalmente el PROCAMPO fue creado con el fin de compensar a los productores de granos
básicos por la pérdida de rentabilidad en sus cultivos debido a la supresión de los precios de
garantía y a la competencia generada a partir de la apertura comercial (SARH, 1993). Otros de
sus objetivos son facilitar el traslado de los productores hacia cultivos más rentables, propiciar la
conservación de bosques y selvas así como coadyuvar a frenar la degradación ambiental (SARH,
1993). Sin embargo, en la práctica parece no responder a tales objetivos (Fritscher, 2004). El
apoyo es otorgado por unidad de superficie cultivada sin considerar la productividad, por lo que
su atención está puesta en gran medida en el factor redistributivo con el fin de abarcar a
productores que anteriormente estaban excluidos de las redes de apoyo estatal y no percibían
ningún tipo de subsidio. Por otra parte se trata de un apoyo al ingreso que no necesariamente se
canaliza a la producción, porque puede ser utilizado indistintamente para el consumo o la
inversión productiva. De hecho, la mayor parte de los campesinos del oriente de Tabasco lo
utilizan básicamente para cubrir necesidades de consumo inmediato de la unidad familiar, más
que como insumo para la producción, una práctica que parece ser generalizada entre los
productores de autoconsumo del país (Lazos, 2001; Reyes-Hernández et al. 2003).

El PROCAMPO ha servido también para financiar el aclareo de las tierras ejidales y el


establecimiento de pastos mejorados. Dado que es un subsidio otorgado por hectárea de tierra
cultivada, en un principio el PROCAMPO parece haber motivado a los campesinos a deforestar
nuevas áreas para acceder a más recursos, actuando de esta forma como un agente promotor de la
deforestación más que como un factor de modernización de la agricultura campesina en el sureste
de México (Klepeis y Vance, 2003). Algunos campesinos han optado por invertir los recursos
obtenidos de PROCAMPO en el establecimiento de praderas, ya sea de forma oficial a través de
la reconversión productiva de las superficies que cuentan con dicho apoyo, o de manera informal
dirigiendo el subsidio hacia sus áreas pecuarias. Desde hace cinco años los campesinos se
encuentran sembrando pastos mejorados del tipo brizantha (Brachiaria brizantha) en la sierra y
humidícola (Brachiaria humidicola) en las llanuras inundables, para obtener mayores beneficios
económicos de sus tierras. Sin embargo una limitación importante ha sido la ausencia de mano de
obra para impulsar la reconversión pues los jefes de familia se han quedado como única fuerza de
trabajo ante la emigración de los jóvenes.

78
Los apoyos derivados de programas federales como el Programa de Estímulos a la Productividad
Ganadera5 (PROGAN) que recientemente ha sido aplicado en la región podrían significar un
incentivo adicional para que los campesinos persistan en su intento por alcanzar el sueño
ganadero, a pesar de que los suelos del oriente de Tabasco en su mayor parte no se consideran
aptos para la ganadería (Hernández, 2005).

Los resultados indican que la política compensatoria no ha sido suficiente ni eficaz para lograr la
reorientación productiva de los campesinos y/o para transformarlos en productores viables y
competitivos. Dentro del contexto económico neoliberal, los campesinos del oriente de Tabasco
han tratado de buscar un acomodo que reduzca o minimice los riesgos económicos y que permita
asegurar la subsistencia de la unidad familiar en el corto plazo, a través de la persistencia en el
cultivo de maíz para fines de autoconsumo y en la praderización de sus parcelas. Estudios a
escala nacional (Davis, 2000) y regional (Lazos, 2001; Cervantes y De Teresa, 2004; Turner et
al. 2004) parecen confirmar que la estrategia de minimización del riesgo es una respuesta
generalizada de los campesinos ante la política neoliberal. Esta estrategia sin embargo, conlleva
para los campesinos del oriente de Tabasco elevados costos ambientales (deforestación,
degradación del suelo y sobreexplotación de los recursos naturales) que en el mediano y largo
plazo pueden llegar a comprometer su capacidad productiva y con ello sus posibilidades futuras
de desarrollo.

La crisis que están viviendo los campesinos tiene su origen en la falta de opciones productivas
que sustituyan a la agricultura tradicional en sus funciones de seguridad alimentaria y de
generación de ingresos a partir de los excedentes productivos. La renta de tierras y la cría de
becerros han contribuido a satisfacer en mayor o menor medida las necesidades económicas de la
unidad familiar, pero parece que su eficacia será cada vez menor. La coyuntura del decaimiento
de la ganadería extensiva ha colocado a los campesinos en la disyuntiva de arriesgarse a probar
nuevas opciones productivas que potencialmente son factibles y rentables en el contexto del
oriente de Tabasco, o a seguir invirtiendo sus recursos escasos en una actividad que les genera
una seguridad en el corto plazo, pero cuyos beneficios económicos serán cada vez menores y de
la cual parecen condenados a ser excluidos (Cavallotti y Palacio, 2001).
5
PROGAN contempla un apoyo de $1800 pesos por vientre en edad reproductiva durante un periodo de cuatro años para mejorar
la productividad de la ganadería.

79
Los campesinos han intentado ampliar su portafolio de opciones productivas incursionando en
nuevos usos del suelo en función del contexto de oportunidades que ofrecen los programas y los
apoyos gubernamentales. El cultivo de palma africana es un ejemplo de lo receptivo que pueden
ser los campesinos a los programas gubernamentales. El monto de los apoyos otorgados supera
ampliamente los beneficios económicos que los campesinos pueden obtener de la agricultura y de
la ganadería, lo que ha motivado que la demanda por ingresar al programa haya superado a la
oferta gubernamental, y que en algunos casos se haya logrado la reconversión total de los
participantes hacia esta actividad, a pesar de que los terrenos inundables que se han utilizado no
sean los indicados para el desarrollo adecuado de las plantas.

Sin embargo, se carece en el gobierno de una política integral y coherente que impulse un uso
planificado del suelo, pues mientras subsidios como PROCAMPO y PROGAN inducen a
continuar con las tendencias actuales en el uso del suelo, los programas de reforestación y de
manejo forestal pretenden la reorientación productiva de los campesinos. Por otra parte, la
magnitud de los apoyos otorgados para financiar las actividades agropecuarias sobrepasa por
mucho a los destinados a la reforestación y a la conservación del bosque, los cuales se limitan
generalmente al otorgamiento de plantas e insumos. A pesar de ello, ejidos tradicionalmente
pecuarios como Carlos A. Madrazo por ejemplo, manifiestan un interés creciente por
incorporarse a la actividad forestal, la cual perciben como una alternativa potencial ante la
decadencia de la ganadería.

Dos factores a nivel internacional pueden desencadenar políticas nacionales que podrían tener
una repercusión importante en las estrategias campesinas. El primero tiene que ver con el
encarecimiento y el eminente agotamiento en este siglo de los combustibles fósiles, lo que ha
puesto el tema de los biocombustibles como una prioridad a nivel internacional (Dufey, 2006).
Con la aprobación de la Ley de Promoción y Desarrollo de Bioenergéticos en abril de 2007,
México ingresa a la producción de etanol derivado del maíz, la caña de azúcar y otros cultivos
agrícolas a partir de 2008 (Senado de la República, 2007). Aunque el país carece todavía de una
estrategia a seguir en este campo, es previsible en el corto plazo una elevada demanda de los
cultivos asociados a la producción de etanol, y por consiguiente una mejora sustantiva en los

80
precios de venta del maíz, lo que podría motivar la reactivación de su cultivo por parte de los
campesinos.

En segundo lugar, las evidencias científicas cada vez más sólidas sobre el cambio climático del
planeta y sus efectos potenciales han originado un creciente interés internacional por desarrollar
un mercado global de servicios de captura de carbono que puede impactar de manera significativa
a las comunidades rurales de América Latina, en la medida que la agenda ambiental vaya
ocupando espacios cada vez más relevantes en las políticas nacionales (Rosa et al. 2003).
Iniciativas incipientes en México como Pro Árbol (CONAFOR, 2007) apuntan en este sentido al
tratar de integrar la recuperación y la conservación de los bosques y sus servicios ambientales con
el combate a la pobreza en las zonas rurales.

5.3.4 Políticas públicas y desarrollo rural


Los campesinos del oriente de Tabasco requieren el respaldo institucional para poder transitar
hacia un uso planificado del suelo que les permita sentar las bases de un desarrollo equilibrado.
La incursión de los campesinos en usos alternativos del suelo y su manifiesto interés por
diversificar su actividad productiva refleja su disposición a dejar actividades como la ganadería
que por las condiciones en que se desarrolla difícilmente llegará a ser rentable. La mayor parte de
los usos alternativos que están probando los campesinos son de mediano y largo plazo, por lo que
su posible adopción y adaptación dependerá en gran medida del soporte gubernamental.

La aceptación que ha tenido el programa de la palma africana entre los campesinos constituye un
indicio de que en potencia se podrían lograr beneficios significativos si el gobierno tomara las
medidas necesarias y suficientes para apoyar de manera decidida la reconversión productiva de
los campesinos hacia la actividad forestal y agroforestal, que constituye la vocación natural de los
suelos de la región. Sin embargo, durante los últimos años el énfasis oficial ha estado centrado en
el factor distributivo de tipo asistencial y de combate a la pobreza, más que en el estímulo a la
producción, por lo cual los programas gubernamentales han terminado por convertirse
exclusivamente en mecanismos de sobrevivencia para los campesinos y en generadores de
prácticas viciadas entre los distintos tipos de productores.

81
Las acciones orientadas a aliviar la pobreza deben ir de la mano de políticas dirigidas a elevar la
productividad de las actividades agropecuarias dentro de un enfoque amplio de desarrollo rural
que incluya no sólo lo agropecuario y lo silvícola, sino también lo ambiental (uso racional de los
recursos naturales, protección de la biodiversidad y el ambiente) así como el mejoramiento del
capital humano (educación, salud, calidad de vida), de la infraestructura para atraer inversiones y
de la capacidad de generación de empleos.

Las principales dificultades que enfrentan los campesinos para mejorar su productividad e
ingreso son los limitados recursos, la falta de acceso al crédito y a la asistencia técnica, los altos
costos de comercialización en los mercados por falta de organización, el bajo nivel cultural y la
falta de acceso a una buena y amplia información aunado a una baja capacidad de gestión
(Chonchol, 2006). El sector privado no ha podido compensar como se presuponía algunas
funciones básicas del Estado en materia de inversiones públicas, educación, investigación,
extensión y servicios a los sectores más desprotegidos del medio rural, así como una política de
desarrollo regional equilibrada. Por lo tanto, es necesario revalorizar el papel del Estado para
superar las condiciones de marginación de la población rural y la degradación ambiental
asociada, misma que amenaza con condenar muchas áreas al estancamiento económico
(Chonchol, 2006). De de otra forma difícilmente se logrará fortalecer los medios de vida de las
comunidades rurales e integrar a los campesinos dentro del proceso de globalización económica
del país.

6. PATRONES DE CAMBIO DE USO DE COBERTURA DEL SUELO EN LA REGIÓN


ORIENTAL DE TABASCO

A partir del estudio de los patrones de cambio de uso y cobertura del suelo registrados en el
oriente de Tabasco de 1984 a 2003, se analizan los principales factores que han motivado el
cambio de uso del suelo a escala regional y de sus posibles implicaciones para definir el uso
futuro del suelo, particularmente con relación a la conservación del bosque.

82
6.1 Metodología

6.1.1 Clasificación de imágenes de satélite


Se realizó la clasificación supervisada de dos imágenes de satélite Landsat TM correspondientes
a noviembre de 1984 y enero de 2003, con una resolución de 30 x 30 m por pixel, que fueron
corregidas geométricamente con un modelo polinomial utilizando el programa IDRISI 32
(Eastman, 2001). Se tomó como referencia puntos de verificación en campo obtenidos mediante
un GPS (Sistema de Geoposicionamiento Global) y mapas topográficos de INEGI escala 1:50
000 escaneados y georeferenciados por el departamento de Sistemas de Información Geográfica
del Colegio de la Frontera Sur.

Se generaron compuestos de falso color RGB utilizando las bandas 5, 4 y 3 para la clasificación
supervisada de las imágenes de satélite mediante el método de máxima probabilidad utilizando el
programa IDRISI 32. Para la determinación de las firmas espectrales se utilizaron fotos aéreas
escala 1:75 000 correspondientes a marzo de 1984 y enero de 1985, ortofotos digitales escala
1:20000 de enero de 2002 y la carta de uso de suelo y vegetación Tenosique E15-9 escala 1:250
000 obtenidos de INEGI. El trabajo de campo se desarrolló entre julio de 2003 y marzo de 2004,
consistiendo en recorridos de reconocimiento, verificación y validación de la interpretación
cartográfica en los cuales se levantaron datos de campo de 200 sitios con un GPS. Se
identificaron un total de diez clases de uso del suelo y de vegetación (Cuadro 10). Los pixeles
aislados se eliminaron con un filtro de mediana de 3 x 3. Para evaluar la exactitud de la
diferenciación de clases de cobertura y uso del suelo se elaboró una matriz de confusión donde se
confrontaron las clases interpretadas con las observadas en campo. Se obtuvieron valores por
encima del mínimo de exactitud (80%) para todas las clases y un valor global de 92%

Cuadro 10. Tipos de vegetación y uso del suelo utilizadas en la evaluación del cambio de uso del
suelo a escala regional

Formación Tipo de vegetación y uso del Coberturas que incluye


suelo
I.Vegetación hidrófila 1.Vegetación hidrófila Popal-tular
Vegetación de galería

II.Selvas 2. Selva Selva alta y mediana perennifolia

83
3.Vegetación secundaria Selva alta y mediana
subperennifolia
Selva baja subperennifolia
Acahuales arbóreos

III.Cultivos 4. Agricultura de temporal Agricultura de temporal


Cultivo de arroz
5.Cultivos permanentes o Caña de azúcar
semipermanentes
6. Plantación forestal Plantación de eucalipto

IV.Pastizal 7. Pastizal Pastizal natural


Pastizal inducido
Pastizal con vegetación arbustiva

V.Otras coberturas 8. Zonas inundables Zonas inundables


Praderas inundables
9.Asentamiento humano Asentamiento humano
10.Otras coberturas Área sin vegetación aparente
Cuerpo de agua

Las imágenes clasificadas fueron exportadas al programa ArcView 3.1 para aplicar un corte con
base en un mapa georeferenciado del área de estudio (límites de los municipios de Balancán y
Tenosique) y se calcularon las áreas correspondientes a cada clase de uso del suelo y de
vegetación. Se generó una matriz de transición para entender la dinámica del cambio de uso y
cobertura del suelo a nivel regional. Se calcularon las tasas de cambio para cada clase de uso y
cobertura del suelo mediante la fórmula (Velázquez et al. 2002):
r= [S2/S1]1/n – 1
donde r= tasa de cambio, S1= superficie en la fecha uno, S2= superficie en la fecha 2, n= número
de años entre las dos fechas. Esta tasa expresa el cambio en el porcentaje de la superficie al inicio
de cada año con relación a la superficie del año anterior. Aproximadamente el 3% del área de
estudio no se consideró en el análisis del cambio de uso del suelo debido a la presencia de nubes
y sombras en la imagen correspondiente al año 2003.

A partir de la matriz de transición se elaboró una matriz de probabilidad de cambio (matrices de


Markov) para cada una de las clases de uso y cobertura considerada. Se supuso que la
probabilidad de transición (Pij) de cada clase de la matriz es proporcional a la superficie
remanente de la misma clase entre 1984 y 2003. Su expresión matemática es (López et al. 2001):
PijB= Sij (1984)/Sj(2003)

84
Donde Sij es la superficie del elemento “ij” de la matriz de transición de uso/cobertura del suelo
en 1984 y Sj la superficie de la clase uso/cobertura del suelo “j” en 2003. De esta manera, para
cada categoría de uso del suelo “j”, ™ Pij=1

6.1.2 Factores condicionantes del uso del suelo


A partir de un mapa digital del Programa de Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de
Solares Urbanos (PROCEDE) proporcionado por el Registro Agrario Nacional (RAN) se
delimitaron los polígonos correspondientes a las Áreas de Información Geoestadística Básica
(AGEBs). Para cada AGEBs se identificaron las comunidades y se demarcó los tipos de
propiedad de la tierra por medio del programa ArcView 3.1. El mapa digital de las AGEBs fue
sobrepuesto con los mapas de uso y cobertura del suelo generados previamente, con lo cual se
obtuvo la superficie deforestada por cada AGEBs para el periodo de estudio. Se consideró como
deforestación toda superficie selvática (primaria o secundaria arbórea) que fue sustituida por
agricultura, praderas o asentamientos humanos.

La información correspondiente al XII Censo General de Población y Vivienda 2000


georeferenciada a nivel de localidad fue sobrepuesto al mapa de deforestación para delimitar
espacialmente la información demográfica y socioeconómica correspondiente a cada AGEBs. De
manera adicional se consultaron bases de datos de instancias estatales (Gob. del Edo. 2004) y
federales (PROCAMPO, 2007) para identificar otras variables para el análisis estadístico a fin de
explorar otros factores causales de la deforestación.

Cuadro 11. Factores y variables independientes considerados en el análisis de regresión múltiple


a escala regional.

Tipo de Factor Variable por AGEBs Comentarios


Mano de obra 1. Promedio de miembros en el hogar La disponibilidad diferencial de
2. Número de hombres en edad de trabajar (> 18 años) mano de obra puede limitar o facultar
usos de suelo específicos.

Acceso a la tierra 3. Superficie bajo propiedad ejidal (ha) El acceso diferencial a la tierra puede
4. Superficie bajo propiedad privada (ha) limitar el abanico de opciones
5. Superficie bajo otro tipo de propiedad (ha) productivas.
6. Superficie total

Ciclo de vida 7. Promedio de edad del jefe de familia La racionalidad productiva puede
8. Grado promedio de escolaridad del jefe de familia variar de acuerdo a la edad, la
9.Numero de jefes de familia sin primaria concluida educación y la experiencia.

Económicos 10. Distancia promedio al camino más cercano (m) Los factores económicos pueden
11. Población económicamente activa dirigir el uso del suelo en función de

85
12. Población ocupada que recibe menos de un salario mínimo la disponibilidad de recursos, las
13.Población ocupada que recibe de uno a cinco salarios mínimos posibilidades de acceso al mercado y
14.Población ocupada que recibe más de cinco salarios mínimos las estrategias de vida.
15. Porcentaje de la población ocupada en el sector primario
16. Porcentaje de la población ocupada en el sector secundario
17. Porcentaje de la población ocupada en el sector terciario.
18. Número de cabezas de ganado
19. Densidad de bovinos (cabezas/ha)

20. Población El crecimiento poblacional puede


Demográficos incrementar la demanda de productos
agropecuarios y limitar el acceso a la
tierra.

Los programas gubernamentales


Subsidios 21. Superficie apoyada por PROCAMPO (ha) pueden inducir usos de suelo
gubernamentales 22.Número de personas apoyadas por Oportunidades específicos, facultando usos
23.Número de familias apoyadas por Oportunidades alternativos o manteniendo y/o
expandiendo usos tradicionales.

Sociales 24. Grado de marginación promedio (1-5) Las condiciones de pobreza y de


25. Porcentaje de la población mayor de 15 años analfabeta marginación social limitan las
26.Años promedio de escolaridad de la población posibilidades productivas y de uso
27.Número de hogares en pobreza de patrimonio del suelo.
28.Número de hogares en pobreza de capacidades
29.Número de hogares en pobreza alimentaria
30. Porcentaje de viviendas sin electricidad
31. Porcentaje de viviendas sin agua entubada
32. Porcentaje de viviendas con piso de tierra
33. Promedio de ocupantes por cuarto
34.Número de hogares sin seguridad social

Biofísicos 35. Altitud (msnm) Los factores biofísicos pueden


36. Hectáreas con relieve de serranía condicionar los usos posibles del
37. Hectáreas con otro tipo de relieve suelo.

Se realizaron pruebas de correlación de Pearson para seleccionar las variables no correlacionadas


entre sí y con mayor poder explicativo. Con estas se construyeron modelos de regresión múltiple
(Lesschen et al. 2005) para relacionar los cambios en la cobertura forestal con variables de índole
demográfica, socioeconómica, estructural y biofísica (Cuadro 11). Las variables de baja
significancia se descartaron paulatinamente mediante el método de estimación por etapas
(stepwise) con el programa SPSS 15.0. La significancia estadística se estableció con p”0.05.
Siguiendo la misma metodología se construyeron modelos de regresión múltiple para identificar
los factores condicionantes del uso presente del suelo para el caso de las coberturas de bosque y
praderas a escala regional, considerando como variables dependientes la superficie absoluta y
relativa de selvas y praderas correspondientes al año 2003.

6.1.3 Tendencias de uso futuro del suelo a largo plazo

86
Para proyectar el uso futuro del suelo se generó una matriz de Markov de segunda generación
tomando como base las matrices de probabilidad de cambio obtenidas a escala de las parcelas
campesinas y a escala regional. Los valores de probabilidad obtenidos en las matrices de segundo
orden se convirtieron a unidades de superficie obteniéndose las áreas esperadas por clase de
cobertura y uso del suelo al año 2022, de seguir las tendencias registradas durante los últimos 19
años. El modelo markoviano conlleva diferentes limitaciones. En primer lugar la probabilidad de
cambio depende principalmente del uso reciente y supone la persistencia en el tiempo de las
circunstancias y factores que han conducido el uso del suelo, lo que limita su poder predictivo
sobre todo al utilizarse en horizontes amplios de tiempo (Lambin, 1994). Por otra parte no tiene
un poder explicativo y no constituye un verdadero modelo espacial, dado que las coberturas están
descritas en términos agregados. Sin embargo es un modelo que ha sido ampliamente utilizado en
el mundo para conocer las tendencias generales de cambio de uso del suelo (López et al. 2001).

6.2 Resultados

6.2.1 Cambios en el uso del suelo


En la figura 18 se muestran la superficie relativa de las diferentes clases de uso y cobertura del
suelo para 1984 y 2003. Para el año 1984 el paisaje del oriente de Tabasco se encuentra
significativamente transformado, dominado por las cubiertas de carácter antropogénico
particularmente las praderas que ocupan el 67% (376 443 ha) de su superficie. En la porción sur,
en la zona de la sierra, se localizan los remanentes de selva que en conjunto ocupan el 7% (38
416 ha). Por su parte la vegetación secundaria de tipo arbóreo se concentra principalmente en la
porción oriental paralelo a la frontera con Guatemala y en conjunto representa el 13% del área de
estudio. Dentro de la matriz de praderas que domina el paisaje, se localizan de manera dispersa
áreas de agricultura temporal y permanente que en su mayoría no rebasan las 5 hectáreas.

87
Figura 18. Distribu
ución de laa superficie relativa dee las clases de uso y ccobertura deel suelo porr
clase y por año (VVH= Vegettación hidró ófila, VS= Vegetación n secundariaa, AT= Ag gricultura dee
temporaal, CP=Culltivos pereennes, PF= = Plantació ón forestal, ZI= Zonnas inundaables, AH= =
Asentammientos hummanos)

3 el paisaje del oriente de Tabasco


En 2003 o es muy sim
milar al de 1984
1 en cuaanto a la preedominanciaa
de una matriz de praderas
p quee ahora occupa el 78%
% (423 280 ha). Sin em
mbargo, los remanentess
forestalees de la porrción sur see encuentran
n sumamen
nte fragmenttados y ocuupan únicam
mente el 3%
%
(18 751
1 ha) de laa superficiee total (Fig
gura 19). El
E principall cambio dde uso del suelo es laa
os remanenttes de selvaa y vegetaciión secundaaria arbóreaa que pasan a ocupar el
deforesttación de lo
3% y 7%
7 respectivamente, lo
o que repreesenta la péérdida de cerca
c de la mitad de la
l coberturaa
selvática y de la veegetación seecundaria arbórea
a que existía en 1984 . En 11984 no exiistía la clasee
“Plantacciones Foreestales” en la
l zona de estudio. En
n 2004 es po
osible distinnguir algun
nas zonas dee
plantaciiones de eucalipto en la
l porción norte
n que en
n conjunto abarcan
a meenos del 1%
% del orientee
de Tabaasco (272 haa).

88
8
89
Figura 19. Mapa de uso y cobertura del suelo del oriente de Tabasco de 1984 ( arriba) y 2003
H
W
H
W Q
Q H
H U V
O Q D R R
D D S Q W D
L
U D D S U
R P  L
O D
S U Q P D D
O G
P H µ
L X F L
I Q
H S
L F K X µ X
W P D  D H U F H
 V W V X  G
L H O
H H R H R J H K V E
G V W J W D G   D
  D H Q   Q Q G
D D G Y H H Q µ µ Q
U U   L G µ L L
X
W X
W Q Q P  O L F F X
F

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V L
V D R D D D Q
L
K X X   W S ]
L D
W D W W 
V F
L F
L D D Q U W Q Y H H D
 U U H H H H V O J J Q
E J J U U V X D D
O H H H R
 $ $ $ $ $ & 3 3 6 9 9 =
R
Y
O
V
V
L
'
V
U
H
W
H
P
R
O
L
.




(abajo).
Al comp
parar las tassas de conversión de laas distintas clases
c de usso y cobertuura del suelo
o se observaa
que loss cultivos permanente
p es y los assentamientoos humanoss son las cclases que de maneraa
proporccional más superficie ganan en el
e periodo considerado
o, mientras que la agricultura dee
temporaal es el usso del suello que pro
oporcionalm
mente pierd
de más terrreno (Figurra 20). Lass
superficcies de cam
mbio en hecctáreas entre las difereentes clasess de uso y cobertura del
d suelo see
presentaan en la m
matriz de traansición (Cuadro 12). La sumato
oria de todaas las celdaas de falsoss
cambioss no repressenta más de
d un 3% del total, por
p lo que se consideera que no afectan loss
resultad
dos generalees.

2 Tasas dee cambio paara las clasees de usos y coberturas de suelo enn el oriente de Tabasco
Figura 20.
durante el periodo de 1984 a 2003
2

Las cob
berturas qu
ue tienen mayor
m prob
babilidad de
d permaneecer en el tiempo son
n en orden
n
descend
dente: pastizzal (86%), los cuerpo
os de aguaa y las áreaas sin vegettación aparente (“otrass
coberturras”, 61%), la selva (31%), las zonas inundab
bles (29%) y la vegetacción secund
daria (22%).
Las classes que tuviieron la men
nor probabiilidad de peermanecer en
e el mismoo tipo de cob
bertura son
n:
agriculttura de tem
mporal (<1%
%), vegetacción hidróffila (6%) y cultivos ssemiperman
nentes (9%))
(Figura 21).
Cuadro 12. Matriz de cambio para
p el periodo 1984-22003 (ha)

90
0
2003
1984 Vegetación Selva Vegetación Agricultura Cultivos Plantación Pastizal Zonas Asentamientos Otros Total
hidrófila Secundaria temporal semiperma Forestal inundables humanos
nentes
Vegetación 368 45 236 21 461 2 3556 1146 151 651 6637
Hidrófila
Selva 57 11653 7913 5 349 1 17941 284 36 57 37846
Vegetación 223 3674 14915 63 2144 12 45044 1348 143 287 67853
Secundaria
Agricultura 133 23 265 143 895 55 27731 490 230 46 30011
Temporal
Cultivos 73 6 24 27 202 0 1611 157 129 49 2278
Semipermanentes
Pastizal 2041 3247 15718 1748 13842 199 314377 11170 3243 1674 367619
Zonas inundables 710 65 484 37 497 0 9988 4974 153 245 17153
Asentamientos 2 0 3 6 87 0 422 20 194 20 754
humanos
Otros 37 38 250 2 563 4 2702 1803 388 9097 14884
Total 3644 18751 39808 2052 19040 273 423282 21392 4667 12126 545035

Las cifras subrayadas representan una categoría denominada “falsos cambios” que representan conversiones entre clase que no
son factibles y que son errores de interpretación o inconsistencias en las bases de datos

Figura 21.Diagrama de flujo con la probabilidad de transición entre las diversas clases de uso y
cobertura del suelo para el periodo 1984 a 2003. Se presentan solamente las probabilidades de
eventos relevantes (•3%). El grosor de las flechas es proporcional a la superficie relativa de
cambio. El recuadro superior izquierdo indica la superficie relativa de las diferentes clases en
1984 y el recuadro inferior derecho se refiere a la superficie relativa de las clases en 2003.

91
Cuadro 13. Factores correlacionados significativamente (p”0.01) de forma unilateral con la
deforestación, absoluta y relativa, durante el periodo 1984-2003 y con la cobertura absoluta y
relativa de selvas y praderas para el año 2003

Factor Deforestación Superficie Superficie Superficie Superficie Superficie


1984-2003 relativa de Selvas relativa de Praderas relativa
deforestada 2003 de selvas 2003 de
1984-2003 2003 praderas
2003
Altitud 0.419 0.524 0.732 0.809 -0.348
Densidad de bovinos -0.407 -0.500 0.364
Distancia a carretera 0.305 0.430 0.535 0.615
Escolaridad del jefe de familia -0.286 -0.358
Escolaridad población -0.425 -0.331
Hogares sin seguridad social -0.380 -0.315
Jefe de familia sin primaria -0.344 -0.299
concluida
Marginación -0.471 -0.403
Miembros en el hogar 0.496 0.624 0.435 -0.336
Número de cabezas de ganado -0.460 -0.313 0.696 0.387
Número de personas en 0.341 0.316 -0.329 -0.377
Oportunidades
Número de familias en -0.314 -0.358
Oportunidades
Ocupantes por cuarto 0.591 0.695 0.485
Población analfabeta >15 años 0.526 0.635 0.477 0.522
Población Económicamente -0.370 -0.300
Activa
Población masculina >18 -0.372 -0.302
Población ocupada < 1SM -0.382 -0.315
Población ocupada >5 SM -0.302
Población ocupada1-5 SM -0.357
Población ocupada en el sector 0.443 0.538 0.336
primario
Población ocupada sector -0.355 -0.345
secundario
Población ocupada sector -0.488 -0.461
terciario
Población total -0.372 -0.303
Pobreza de capacidades -0.293
Pobreza de patrimonio -0.353 -0.298
Propiedad Ejidal 0.508 0.500 0.478 0.404
Propiedad otra 0.413
Relieve de planicie -0.398 -0.523 0.765 0.487
Relieve de serranía 0.309 0.331 0.715 0.699 -0.320
Superficie total 0.314 0.932 0.355
Vivienda con piso de tierra 0.302 0.396

6.2.2 Factores condicionantes de la deforestación

92
Los factores que están correlacionados de manera significativa con las variables dependientes
consideradas en el estudio se muestran en el Cuadro 13.

Las variables con mayor correlación con la superficie deforestada durante el periodo de estudio
son por orden de magnitud: 1) promedio de ocupantes por cuarto, 2) población analfabeta mayor
de 15 años y 3) tipo de propiedad ejidal. Cada uno de estos factores por sí mismo puede explicar
poco más de la mitad de la superficie deforestada. Las dos primeras son indicadores de
marginación y establecen una relación positiva con la deforestación. La correlación entre la
deforestación y el tipo de propiedad se aprecia al examinar la distribución espacial de las áreas
deforestadas (Figura 22). El 61% (39 909.67 ha) de la superficie deforestada se localiza dentro de
las propiedades ejidales. Esta diferenciación entre la propiedad ejidal y los otros tipos de
propiedad con respecto a la superficie deforestada se confirmó mediante una prueba Mann-
Whitney (p”0.01). Se encontró una relación negativa entre la densidad de bovinos y la
deforestación, explicando un 40% de la variabilidad encontrada en el área de estudio.

En el cuadro 14 se muestra el modelo de regresión múltiple final obtenido para la superficie


deforestada. El modelo presenta una relación positiva entre la superficie total de las AGEBs y el
promedio de ocupantes por cuarto con la deforestación y una relación negativa entre el número de
cabezas de ganado y la superficie deforestada. La ecuación predictiva generada es la siguiente:

Superficie deforestada= -920.559+465.341(promedio de ocupantes por cuarto)+0.204(superficie


total de AGEB)-0.183(núm. de cabezas de ganado)

Esta ecuación puede explicar cerca de las dos terceras partes de la variación encontrada con
respecto a la superficie deforestada (R2 ajustada=0.594). Aunque la incorporación de más
variables independientes puede mejorar un poco el poder de predicción del modelo, la correlación
que existe entre las variables independientes conduce a un incremento sustancial de la
colinealidad. De tal forma que la capacidad explicativa y de predicción colectiva de las variables
independientes disminuye ante el incremento de la varianza compartida y de los niveles más
bajos de varianza única. Por esta razón variables altamente correlacionadas con la deforestación
como la propiedad ejidal no aparecen en el modelo, no porque sean intrascendentes, sino porque

93
se encuentran correlacionadas con otras variables independientes ya consideradas en la ecuación,
lo que limita sustancialmente su contribución al poder explicativo del modelo.

Figura 22. Ubicación espacial de las áreas deforestadas para el periodo 1984 a 2003 y su relación con los
polígonos de la propiedad de tipo ejidal

Cuadro 14. Modelos de regresión múltiple finales para la deforestación absoluta y relativa
periodo 1984-2003 y la cobertura absoluta y relativa de selvas y praderas en 2003. (B=coeficiente
de correlación beta, Sig=Nivel de significancia, n=61)

94
Modelo Final Deforestación Superficie Superficie de Superficie Superficie de Superficie
1984-2003 relativa Selvas 2003 relativa selvas Praderas 2003 relativa
deforestada 2003 praderas 2003
1984-2003
B Sig. B Sig B Sig. B Sig. B Sig. B Sig
Constante 0.005 0.002 0.007 0.064 0.362 0.000
Promedio de 0.439 0.000 0.476 0.000 0.00
ocupantes por
cuarto
Superficie total 0.702 0.000 0.395 0.000 0.791 0.000
de AGEB
Número de -0.511 0.000 -0.303 0.001
cabezas de
ganado
Altitud 0.461 0.000 0.561 0.000
Relieve de 0.193 0.024 0.390 0.000 0.340 0.000
serranía
Relieve de 0.193 0.001 0.325 0.003
planicie
Porcentaje de 0.146 0.002 0.529 0.000
viviendas con
piso de tierra
Porcentaje de -0.179 0.001 -0.401 0.001
población >15
años analfabeta
Población -0.282 0.001
ocupada en el
sector
secundario
Población -0.418 0.000
ocupada en el
sector terciario
Densidad de -0.386 0.000 -0.212
bovinos
Jefes sin -0.154
primaria
concluida
Población -0.190 0.038
ocupada que
recibe más de 5
SM
R2 ajustada 0.594 0.656 0.736 0.766 0.917 0.499
Valor F del 30.214 0.000 23.923 0.000 42.867 0.000 0.026 0.000 166.504 0.000 15.915
modelo

De acuerdo a los coeficientes beta estandarizados la magnitud de la deforestación depende en


primera instancia de la disponibilidad de tierra. Mientras más grande es la AGEBs considerada
mayor será la deforestación registrada. El modelo sugiere una importante contribución de la
marginación, expresada a través de un indicador del nivel de hacinamiento en el hogar, como
determinante de la deforestación. De tal forma que es más probable que en las AGEBs de mayor
superficie, con menor número de existencias de ganado y con mayores índices de marginación se
registre mayor superficie deforestada. Es importante considerar que los coeficientes de
correlación beta solamente pueden interpretarse en el contexto del las otras variables de la
ecuación, no en ningún sentido absoluto.

95
Para estandarizar la superficie deforestada en función de la superficie de las AGEBs, se construyó
un modelo de regresión múltiple considerando como variable dependiente la superficie relativa
deforestada (Cuadro 14). La ecuación predictiva generada puede explicar más de las dos terceras
partes de la variabilidad encontrada con respecto a la superficie relativa deforestada (R2
ajustada=0.656). Como en el caso de la superficie absoluta deforestada, la superficie relativa se
relaciona de manera positiva con la marginación, expresada a través de un indicador del nivel de
hacinamiento en el hogar, y de manera negativa con la ganadería, a través de la variable densidad
de ganado bovino. La ecuación muestra que proporcionalmente se registra una mayor
deforestación en el relieve de serranía, donde la población se ocupa en un sector diferente al
secundario y la población recibe menos de 5 salarios mínimos. De tal forma que es más probable
encontrar una mayor superficie relativa deforestada en las AGEBs localizadas en la sierra, con
mayor cantidad de población ocupada en el sector primario y con ingresos menores a cinco
salarios mínimos, donde existe mayor hacinamiento en la vivienda y menor densidad de ganado.
La ecuación predictiva generada es la siguiente:

Superficie relativa deforestada por AGEB = 0.098+0.049(promedio de ocupantes por cuarto)-


0.018(población ocupada en el sector secundario)-0.139(densidad de bovinos)+5.20 E-6(relieve
de serranía)-9.5E-5(población ocupada que recibe más de 5 salarios mínimos)

6.2.3 Factores condicionantes del uso presente del suelo


La cobertura actual de selvas en el área de estudio se encuentra altamente correlacionada con la
altitud y el tipo de relieve de la sierra (Cuadro 13). Cada una de estas variables puede explicar por
sí sola más del 70% de la variabilidad observada. El relieve parece ser un factor determinante
para modular la praderización que se ha registrado en la región, ubicándose la mayor parte de los
remanentes forestales al sur en la porción de la serranía (Figura 19).

En el cuadro 14 se muestra el modelo de regresión múltiple obtenido para explicar la cobertura


actual de selvas. El modelo es capaz de explicar el 73% (R2 ajustada= 0.736) de la variabilidad
registrada con relación a la cobertura selvática. De acuerdo a los coeficientes beta estandarizados,
la cobertura de selvas se encuentra relacionada en primera instancia de manera positiva con la
altitud y después con la superficie total de las AGEBs y el relieve de serranía. A diferencia de la

96
deforestación, el incremento en el número de cabezas de ganado se relaciona con menores
superficies presentes de selva. De tal forma que es más probable encontrar áreas selváticas en las
AGEBs de mayor tamaño, localizadas a mayor altitud en la zona de serranía y con menores
existencias de ganado. La ecuación predictiva generada es la siguiente:

Superficie con selva=-659.980+15.687(altura promedio AGEB)+0.121(hectáreas con relieve de


sierra)+0.127(superficie total de la AGEB)-0.120(número de cabezas de ganado)

La superficie relativa actual de selva presenta relaciones similares a las descritas para las
superficies absolutas, pero la ecuación predictiva incorpora una variable relacionada con el nivel
educativo del jefe de la unidad familiar (jefe sin primaria concluida), la cual se relaciona de
manera negativa con la superficie relativa de selvas. La ecuación predice el 76% de la
variabilidad (R2 ajustada= 0.766) registrada. De tal forma que es más probable encontrar mayores
superficies relativas de selva en las AGEBs localizadas en la sierra, a mayor altitud, con menor
densidad de ganado vacuno y con menor nivel educativo del jefe de familia. La ecuación
predictiva generada es la siguiente:

Superficie relativa con selva por AGEB= 0.043+0.002 (altura promedio AGEB)+1.12 E-5
(hectáreas con relieve de sierra)-0.093 (número de cabezas de ganado por hectárea)-8.3E-
5(número de jefes con primaria inconclusa)

La cobertura actual de praderas se encuentra fuertemente correlacionada con la superficie total de


la AGEB, el relieve de planicie y el número de cabezas de ganado (Cuadro 13). La primera
variable explica por sí misma más del 90% de la variabilidad encontrada con respecto a la
cobertura de praderas. Las dos restantes de manera individual explican alrededor del 70% de la
variabilidad. Parece que la praderización se ha realizado en función de la disponibilidad de tierra
en la zona de estudio. Como en el caso de la selva, la praderización ha sido modulada por las
condiciones del relieve, llevándose a cabo principalmente en las zonas de planicie que son
propicias para la actividad ganadera. De manera lógica, existe una correlación positiva entre las
existencias de ganado y las superficies actuales de praderas.

97
En el cuadro 14 se muestra el modelo de regresión múltiple obtenido para explicar la cobertura
actual de praderas. El modelo tiene un poder predictivo muy alto, pues es capaz de explicar poco
más del 90% de la variación registrada con respecto a las praderas (R2 ajustada=0.917). De
acuerdo a los coeficientes beta estandarizados, la superficie de praderas se encuentra relacionada
en primera instancia de manera positiva con la superficie total de la AGEB y en menor medida
con el relieve de planicie. Por otra parte de se relaciona de manera positiva con un indicador de
marginación, viviendas con piso de tierra, que se refiere fundamentalmente a una pobreza de
patrimonio; y de manera negativa con otro indicador de marginación, población analfabeta mayor
de 15 años, que se relaciona con una pobreza de capacidades. Observando el Cuadro 13, se puede
notar que de manera individual existe una relación significativa negativa de la superficie actual
de praderas con la pobreza de capacidades y de patrimonio. Desde esta perspectiva se puede
considerar que la actividad ganadera se relaciona con mejores condiciones de vida para la
población. Sin embargo, el modelo parece indicar que la ganadería implica una relativa mejoría
para la población, más allá de la pobreza de capacidades pero sin superar el umbral de la pobreza
patrimonial. De esta forma, es más probable encontrar praderas en las AGEB de mayor tamaño,
con relieve de planicie, menor porcentaje de población analfabeta mayor de 15 años y con mayor
proporción de viviendas con piso de tierra. La ecuación predictiva generada es la siguiente:

Superficie de praderas= 350.817+0.674(superficie total de AGEB)+0.116(hectáreas con relieve


de planicie)+36.557(promedio de viviendas con piso de tierra)-63.749(población analfabeta
mayor de 15 años).

Para el caso de la superficie relativa actual de praderas, se observan los mismos factores
relacionados dentro de la ecuación que predice cerca de la mitad de la variabilidad (R2 ajustada=
0.499) registrada, pero incorpora una variable económica (población ocupada en el sector
terciario) que se relaciona de manera negativa con la superficie de praderas. De tal forma que es
más probable encontrar mayores superficies relativas de praderas en las AGEBs localizadas en la
planicie, con menor población analfabeta mayor de 15 años y menor población ocupada en el
sector terciario y con mayor promedio de viviendas con piso de tierra. La ecuación predictiva
generada es la siguiente:

98
Superficie relativa de praderas por AGEB= 0.721+9.07E-6(hectáreas con relieve plano)-
0.014(población ocupada en el sector terciario)+0.006(promedio de viviendas con piso de
tierra)-0.007(población analfabeta mayor de 15 años)

6.2.4 Uso futuro del suelo


En la figura 23 se muestra la distribución relativa de las clases de uso y cobertura de suelo
proyectadas para el año 2022 comparada con la registrada para los años 1984 y 2003.

90%
80%
70%
Coberturarealtiva

60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%
VH Selva VS AT CP PF Pastizal ZI AH Otras
Coberturayusodelsuelo

1984 2003 2022

Figura 23. Distribución de la superficie relativa de las clases de uso y cobertura del suelo por
clase para los años 1984 y 2003 y la proyectada para el año 2022 (VH= Vegetación hidrófila,
VS= Vegetación secundaria, AT= Agricultura de temporal, CP=Cultivos perennes, PF=
Plantación forestal, ZI= Zonas inundables, AH= Asentamientos humanos)

El modelo markoviano indica que el oriente de Tabasco seguirá con el proceso de praderización a
una tasa del 1% anual (Figura 24). El cambio proyectado más significativo es el incremento de la
tasa de deforestación de las selvas y de la vegetación secundaria (Figura 24), que se perderían a
una tasa anualizada de 6% y 4% respectivamente, muy superior a las tasas registradas en el
periodo de 1984 a 2003 (3.6% y 2.8% respectivamente). Esto significaría la pérdida de
aproximadamente 26 mil ha de selvas durante el periodo de 2003 al año 2022. Considerando que
actualmente el 65% de los remanentes forestales se encuentran en los ejidos, es posible suponer

99
que el cambio
c proy
yectado se va a realizaar principalm
mente en laas tierras ejidales, partticularmentee
en aqueellos ejidos con mayor disponibiilidad de tieerra de acu
uerdo a los modelos de
d regresión
n
múltiplee obtenidos previamentte.

2 Tasas dee cambio paara las clasees de usos y coberturas de suelo enn el oriente de Tabasco
Figura 24.
proyectaadas para el
e periodo de
d 2004 a 20 022

El relieve ha sido un factor fundamenta


f o de uso del
al para moddular a escaala regionall el cambio
suelo en
n el oriente de Tabasco
o, por lo tan
nto es previisible que laa deforestacción no se lleve
l a cabo
o
de maneera uniform
me sino que tenga una mayor
m incid
dencia en el área de la ssierra dondee se localizaa
más de la mitad (56%) de los remanentess forestales.. Al aplicar el modelo de Markov de segundaa
generacción a la cob
bertura y usso del suelo
o registrados en las parrcelas de los campesin
nos (capítulo
o
3), se ob
bserva un m
marcado con
ntraste en laa proyección
n esperada al 2022 en cuanto al uso del suelo
o
de las parcelas cam
mpesinas en función dell relieve (Fiigura 25). En
E los lomerríos bajos y las llanurass
ndación se predice un
de inun n incrementto de la prraderización
n, del tal fforma que el 80% dee
superficcie relativa de las parcelas de los campesinos estarían cubiertas
c dee praderas. Por
P su partee
persiste la pérdidaa de cobertu
ura forestal hasta llegaar a ocuparr menos dell 10% de la superficiee
relativa. Resalta laa significatiiva reducció
ón que se proyecta
p paara los culttivos de tem
mporal cuyaa
coberturra del suelo
o pasa de 10
0% en 2003 a 4% para 2022.
2

100
0
En la sierra se proyecta que los campesinos realizarán una deforestación significativa de sus
tierras de tal forma que para 2022 sólo la mitad de sus parcelas tendrá cubierta forestal. Pero de
esa mitad, el 60% correspondería a vegetación secundaria y únicamente el restante 30% a selvas.
Destaca el hecho de que la superficie relativa de praderas se mantendrá estable a la par de un
notable incremento de la superficie relativa dedicada a la agricultura de temporal, que se
duplicaría pasando del 13% en 2003 a 26% en 2022. En función de la dinámica de cambio de uso
de suelo observada en la sierra, se puede suponer que esta proyección obedece a una activa
deforestación de las selvas para la siembra de cultivos básicos y su posterior conversión a
praderas, aparejado con un importante proceso de degradación de éstas como consecuencia de la
mala calidad de los suelos para la actividad pecuaria, de tal forma que un porcentaje importante
de las áreas incorporadas como praderas terminan convirtiéndose en áreas abandonadas donde se
desarrolla la vegetación secundaria (60% para el periodo de 1984 a 2003).

La conversión a praderas que realizan los campesinos en los lomeríos bajos y las llanuras de
inundación parecen ser de un carácter más permanente y menos dinámico en comparación con
sus similares de la sierra. La probabilidad de que una cobertura de pradera cambie a otro tipo de
cobertura es mínima en los lomeríos bajos y las llanuras de inundación (13%), de tal forma que
una vez que los campesinos han praderizado sus tierras es muy factible que se trate de un cambio
de cobertura de tipo permanente.

a)

101
100%
90%
Coberturrelativa 80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%
VS AT Usoforestal Pradera
Coberturayusodelsuelo

1986 2004 2022

b)

90%
80%
70%
Coberturarelativa

60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%
VS AT Pradera Usoforestal
Coberturayusodelsuelo

1986 2004 2022

Figura 25. Superficie relativa de clases de cobertura y uso del suelo en las parcelas campesinas de
a) la sierra y b) los lomeríos bajos/planicies inundables para los años 1986 y 2004 y la proyectada
para el año 2022 (uso forestal incluye selvas y plantaciones forestales maderables y no
maderables).

102
6.3 Discusión y conclusiones

6.3.1 El cambio de uso del suelo del oriente de Tabasco en el contexto nacional y estatal
Las tendencias observadas en el cambio de cobertura y uso del suelo en el oriente de Tabasco son
similares al patrón registrado a escala nacional y estatal. El uso del suelo en México ha
experimentado cambios sustanciales en las cuatro últimas décadas (SEMARNAT, 2003). De
acuerdo con datos provenientes del Inventario Forestal Nacional 2000 (Velázquez et al. 2002) la
vegetación nativa, tanto primaria como secundaria, se ha perdido a una tasa de más de un millón
de hectáreas anuales durante el periodo de 1993 a 2000. La situación es particularmente grave en
el caso de las selvas cuya pérdida anualizada a escala nacional es del orden de 263 mil hectáreas
anuales, lo que equivale a una tasa anualizada de 0.76% para el periodo de 1976 a 2000
(Velázquez et al. 2002). Más grave aún es confirmar que este proceso se está acelerando pues la
tasa de deforestación de las selvas se incrementó a 2.06% anual para el periodo de 1993 a 2000
(Velázquez et al. 2002). Por su parte los pastizales inducidos o cultivados y los terrenos
dedicados a la agricultura se expandieron. Los pastizales promovidos por el hombre se
incrementaron en más de 300 mil hectáreas por año entre 1976 y 2000, lo que equivale a una tasa
anualizada de 1.72%, mientras que los cultivos lo hicieron en poco más de 260 mil hectáreas
anuales, a una tasa de 0.90% anual durante el mismo periodo (Velázquez et al. 2002).

Siguiendo la tendencia nacional, el estado de Tabasco se ha caracterizado por presentar cambios


de uso del suelo muy significativos en los últimos años (Tudela, 1989). Esto ha ocasionado la
pérdida de casi la totalidad de su cobertura forestal en favor del incremento de las áreas
agropecuarias, principalmente los pastizales. La fase más aguda de este proceso de deforestación-
praderización se realiza entre 1940 y 1970 (Tudela, 1989). En 1940 el 49.1% de Tabasco se
encontraba cubierto de selvas, mientras que en 1970 este proporción se reduce al 15%, de tal
forma que para la década de los setenta el paisaje del Estado se encontraba sumamente
modificado con cerca de la mitad de su superficie ocupada por praderas (INE, 2007). En las
décadas siguientes esta tendencia se mantenido y para el año 2000 la superficie de selvas se ha
reducido a menos de la mitad (7.61%) con relación a 1976 (INE, 2007).

103
Para la región oriental de Tabasco no se disponen de estadísticas respecto al uso y cobertura del
suelo para la década de los setenta y anteriores. Sin embargo Tudela (1989) apunta que la
ganaderización de Tabasco siguió un patrón espacial partiendo de un núcleo formado por los
municipios de Centro, Jalapa, Teapa y Macuspana en la parte central del estado, afectando más
tarde a los extremos, Cárdenas y Huimanguillo en el poniente; y Balancán y Tenosique en el
oriente. De tal forma que el proceso de praderización en el oriente de Tabasco ocurre de manera
tardía en comparación con la porción central del estado, teniendo este proceso su fase más intensa
durante el periodo de 1960 a 1970. Para principios de la década de los ochenta el paisaje del
oriente de Tabasco se encontraba dominado por praderas, pero con importantes remanentes
forestales al sur y este, en la zona de relieve de serranía y en el área ocupada por el Plan
Balancán-Tenosique (Casco, 1980) colindante con Guatemala. La praderización de las tierras
continuó de tal forma que la mitad de los remanentes forestales de 1984 se perdieron para el año
2003.

La principal singularidad del cambio de uso del suelo en el oriente de Tabasco es con relación a
la superficie destinada a los cultivos agrícolas. A diferencia de lo que ha ocurrido a nivel nacional
y estatal, la superficie ocupada por la agricultura ha disminuido de manera significativa. Mientras
que en 1984 las tierras agrícolas ocupaban el 5% de la superficie total del oriente de Tabasco,
para 2003 este porcentaje se redujo en cerca de la mitad para ubicarse en un 3%. Sin embargo si
se hace una distinción entre la agricultura de temporal (principalmente maíz) y los cultivos
permanentes o semipermanentes (principalmente caña de azúcar) se observa que los primeros son
los que han resentido esta reducción pues actualmente ocupan menos del 1% de la superficie, en
comparación con el 5% que registraban para el año de 1984. La situación ha sido la opuesta para
el caso de la caña de azúcar, que en 1984 ocupaba menos del 1%, mientras que en 2003 se
encuentra presente en cerca del 3% de la zona de estudio.

Esta situación puede explicarse por la sistemática baja de los precios de venta que el maíz ha
registrado desde finales de los años ochenta a nivel nacional, y que se ha agravado en los últimos
años con la liberación del sector agrícola y con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio
en 1994, debido a las crecientes importaciones de maíz fuertemente subsidiado proveniente de los
Estados Unidos, (Flores y Schwentesius, 2001). Esto ha motivado que los productores con

104
recursos busquen nuevas opciones para invertir y se orienten hacia cultivos más lucrativos como
las hortalizas y los forrajes, mientras que aquellos de escasos recursos (campesinos e indígenas)
hayan reducido las superficies dedicadas a la agricultura de básicos, manteniéndolos para fines de
subsistencia exclusivamente (Davis, 2000). Los escasos retornos económicos de la agricultura ha
motivado a los agricultores del oriente de Tabasco, principalmente campesinos, a destinar más
del 90% de las áreas agrícolas para el establecimiento de praderas, en un intento por obtener
mayores beneficios económicos de la tierra. Zavala y Castillo (2002) reportan comportamientos
similares en el cambio de uso del suelo para otras subregiones de Tabasco durante el periodo de
1965 y 1996, donde se registra una disminución en las superficies del cultivo de maíz y el
mantenimiento o aumento de las superficies de cultivos semiperenes (plátano, caña de azúcar) en
ambientes de planicies aluviales (municipios de Cunduacán y Centro) y de la sierra (municipios
de Tacotalpa y Teapa).

Durante los últimos años el proceso de ganaderización en el oriente de Tabasco se ha realizado


sobre áreas de serranía donde las tierras son de carácter marginal con baja o nula aptitud para
usos agropecuarios, debido a su alto riesgo de erosión. En consecuencia, la praderización ha
originado procesos severos de degradación de la materia orgánica de los suelos lo que afecta
significativamente su potencial productivo (Zavala y Castillo, 2002). Salazar et al. (2004) reporta
que el proceso de conversión de selvas a praderas en la sierra de Tabasco condujo a una
reducción de 1.7 veces la materia orgánica de los suelos y a una disminución del contenido de
nitrógeno de entre 1.4 a 1.5 veces. El abandono productivo de las áreas degradadas con el
consecuente incremento de la vegetación secundaria ha sido un patrón común en las serranías de
Tabasco (Zavala y Castillo 2002; Salazar et al. 2004).

Las tierras de la sierra son principalmente ejidales, cuyos campesinos se vinculan con la
ganadería principalmente a través de la renta de sus parcelas porque la mayor parte de ellos no
poseen ganado o tienen un minúsculo hato. Una situación similar se presenta en el sureste de la
Península de Yucatán donde Vance (2004) reportan que la mitad de los ejidatarios han
convertido entre el 10 y 30% de sus parcelas a praderas, aunque solamente una cuarta parte posee
ganado. La deforestación de las tierras ejidales para expandir la frontera ganadera ha sido un
fenómeno generalizado en el sureste de México desde la década de los ochenta (Villafuerte et al.

105
1993). Los campesinos se encuentran dilapidando la capacidad productiva de sus tierras
poniéndolas al servicio de los propietarios privados, quienes resultan ser los verdaderos
beneficiarios, a cambio de un ingreso marginal con la esperanza de hacerse del capital necesario
para tener sus propios animales. Se trata de una ganadería por demás desventajosa para el
campesino pues se encuentra enfocada a la producción de crías para su venta pues no tienen la
capacidad económica para sustentar el periodo de engorda del animal o no disponen de los pastos
necesarios para tal fin.

6.3.2 Condicionantes del uso del suelo


Los modelos de regresión múltiple pueden considerarse robustos dado que su poder predictivo
explica entre el 50 y el 90% de la variación registrada para las variables dependientes analizadas
en el estudio. La disponibilidad de tierra (expresada por la variable superficie total) es un
predictor consistente en los modelos de regresión múltiple. Por una parte, su relación positiva con
la superficie actual de selvas parece sugerir que la disponibilidad de la tierra disminuye la presión
humana sobre el uso del suelo favoreciendo con ello la conservación del bosque. Por otra parte,
su relación positiva con la deforestación y con la cobertura actual de praderas parece apuntar en
el sentido contrario, es decir que a mayor extensión de tierra disponible, los propietarios tienden a
deforestar mayores superficies. Ambas situaciones han sido reportadas en estudios realizados en
el sureste de México (Reyes-Hernández et al. 2003; Geoghegan et al. 2004). Lo más probable es
que el papel desempeñado por la disponibilidad de tierra se defina en función de su interrelación
con factores de índole social y económico.

El relieve ha sido un factor biofísico fundamental para modular a escala regional el proceso de
praderización del oriente de Tabasco. Esto es consistente con lo reportado por Veldkamp y
Lambin (2001) quienes identifican al relieve como uno de los principales factores determinantes
del uso del suelo a escala regional. Las condiciones de la sierra en cuanto a pendiente y los suelos
delgados de origen calcáreo han limitado las posibilidades productivas de las tierras,
particularmente los usos agropecuarios. La poca presión humana sobre el uso del suelo (los
ejidatarios tienen una mediana de 31 ha como dotación) ha contribuido también a que los
remanentes forestales de la sierra se conserven. En contextos caracterizados por una alta densidad
poblacional y escasez de tierras, incluso los terrenos ubicados en pendientes muy pronunciadas

106
han sido deforestados para su incorporación a pesar de tratarse de suelos no aptos para la
agricultura (Ochoa-Gaona y González-Espinosa, 2000). La baja densidad poblacional (20
personas/km2) explica el hecho de que, a diferencia de lo reportado por otros estudios (Ochoa-
Gaona y González-Espinosa, 2000; Reyes-Hernández et al. 2003) la población no sea un factor
importante en el oriente de Tabasco para condicionar el uso del suelo. Las correlaciones parciales
negativas de la superficie actual de praderas con la población total, parecen indicar que los bajos
niveles de población pudieran tener su origen en la praderización, la cual podría motivar la
migración de la población ante la carencia de tierra para las labores agrícolas y los pocos empleos
que genera la actividad ganadera.

Las condiciones de marginación de la población más que su tamaño absoluto parecen tener una
mayor influencia en la definición del uso del suelo. La ganadería parece asociarse con mejores
condiciones de vida de la población, pues la mayor parte de los indicadores de marginación se
asocian unilateralmente de manera negativa y significativa con la superficie actual de praderas.
Esto sugiere que los ingresos económicos provenientes de la renta ganadera permite mejorar el
nivel de vida de la población, al menos más allá de la pobreza de capacidades, pero sin que esto
signifique la superación de las condiciones de pobreza como lo demuestra el modelo final, donde
un indicador asociado a la pobreza de patrimonio (porcentaje de viviendas con piso de tierra) se
relaciona de manera positiva con la superficie actual de praderas.

La pobreza de patrimonio y de capacidades se encuentra correlacionada unilateralmente de


manera positiva con la deforestación. Esta situación se expresa en los modelos finales donde se
muestra una relación positiva entre un indicador de pobreza de patrimonio (promedio de
ocupantes por cuarto) con la superficie deforestada absoluta y relativa. La relación entre pobreza
y degradación de recursos naturales ha sido ampliamente analizada y debatida (v.g. Morales y
Parada, 2005). Se trata de una relación compleja, donde la pobreza puede ser causa y a la vez
consecuencia del deterioro de los recursos naturales. Las condiciones de degradación de los
recursos favorecen la pobreza al romper las estructuras familiares y sociales, y provocar
inestabilidad económica. En estas condiciones los pobladores de las zonas degradadas tienen que
intensificar la explotación de los escasos recursos naturales disponibles, causando mayor
degradación de los ecosistemas y consecuentemente mayor pobreza y migración. Estas

107
restricciones dan lugar procesos migratorios característicos de las áreas degradadas y forman
parte de un ciclo de agotamiento de recursos. En el oriente de Tabasco, la pérdida de la fertilidad
de los suelos agrícolas debido a la praderización extensiva y la alteración de la dinámica de la
agricultura itinerante, junto con los problemas de la degradación de las praderas por efecto del
sobrepastoreo que implica la renta de las tierras (altas cargas de animales en periodos de tiempo
cortos) han incrementando la presión humana sobre los remanentes forestales con el fin de
sustituir los terrenos degradados. La relación entre pobreza y la degradación de los recursos es
muy importante de ser considerada en el oriente de Tabasco pues se trata de una zona donde el
70% de las localidades se encuentran con niveles de rezago social de alto a muy alto
(CONEVAL, 2007).

Los modelos finales indican que una mayor educación se relaciona con menor deforestación. Una
mayor educación permite a una persona acceder potencialmente a empleos en los sectores
secundarios y terciarios, por lo que se eleva sustancialmente el costo de oportunidad para
dedicarse a las labores agrícolas y se disminuye la presión humana sobre el uso del suelo. Esta
situación parece ocurrir en el oriente de Tabasco, donde los distintos modelos generados predicen
que a mayores ingresos económicos y a menor número de personas ocupadas en el sector
primario la superficie deforestada y la de praderas disminuye. Sin embargo la educación puede
implicar también un incremento en las capacidades y habilidades de las personas para potenciar
la rentabilidad de las actividades agropecuarias, favoreciendo de esta forma la intensificación del
uso del suelo. En el sureste de la Península de Yucatán Geoghegan et al. (2004) reportan que el
riesgo de la deforestación disminuye significativamente si los dueños de la tierra hablan español,
en comparación con aquellos que hablan alguna lengua indígena, por las mayores posibilidades
que tienen los primeros de conseguir empleo o recursos fuera de la agricultura.

A diferencia de estudios similares llevados a cabo en el sureste de México (Klepeis y Vance,


2003; Reyes-Hernández et al. 2003; Abizaid y Coomes, 2004), los subsidios gubernamentales de
tipo productivo como el Programa de Apoyo Directo al Campo (PROCAMPO), el principal
apoyo instrumentado durante la última década en el sector agropecuario (SARH, 1993), no
parecen tener una influencia significativa en el cambio del uso del suelo. Esto puede explicarse
por la baja penetración de este programa en la zona, donde menos del 2% de la superficie cuenta

108
con este recurso y aproximadamente la mitad de los campesinos tienen acceso al mismo. Por el
contrario el programa Oportunidades (SEDESOL, 2007) orientado al combate de la pobreza
extrema tiene una influencia importante en el uso del suelo. Se trata sin embargo de una variable
que presenta una alta correlación con las demás variables consideradas en el estudio, razón por la
cual no se encuentra presente en los modelos finales. Atendiendo sus correlaciones unilaterales
con las variables dependientes, este subsidio a la pobreza se relaciona positivamente con la
deforestación y negativamente con la superficie actual de praderas. Se requieren estudios a nivel
de la unidad familiar para conocer el destino que los beneficiarios del programa otorgan a los
subsidios recibidos, con el fin de contar con elementos que permitan explicar su relación con el
uso del suelo.

Una particularidad del programa Oportunidades es que, a diferencia de PROCAMPO, las


mujeres como madres de familia son las beneficiarias directas del programa por lo tanto son las
que reciben el subsidio y determinan en gran parte su destino. Se podría especular que al
satisfacer parte de las necesidades básicas de la familia se reduce la presión de cambio de uso de
las tierras agrícolas a praderas, subsidiando de manera indirecta la permanencia del cultivo de
maíz. Sin embargo como apunta Agelsen y Kaimowitz (1999) esta clase de subsidios podrían
incrementar también la deforestación si se utilizan para financiar actividades asociadas con el
aclareo de tierras. Su correlación positiva con la deforestación pero en sentido negativo con la
superficie de praderas podría ser un indicio de que está subsidiando a la agricultura a través del
financiamiento de la deforestación para sustituir las tierras agrícolas degradadas o para ampliar
las áreas de cultivo.

La ganadería, la actividad productiva más importante de la zona, es también un factor


significativo de deforestación. Su importancia es tal, que una vez que una superficie es cubierta
con praderas difícilmente se revierte el cambio de uso del suelo. Para 1984 la mayor parte del
oriente de Tabasco había sido transformado a praderas, conservándose muy pocos remanentes
forestales en las áreas ganaderas. Por lo tanto, en las áreas ya transformadas la probabilidad de
deforestación es menor debido a que los remanentes forestales son mínimos. Esta situación puede
explicar la relación negativa que muestra el modelo final entre el número de cabezas de ganado y
la deforestación absoluta y relativa, la cual podría interpretarse de manera errónea en el sentido

109
de que la ganadería induce o favorece la conservación del bosque. Este supuesto se confirma al
considerar el modelo final de la cobertura actual de selvas, donde el número de cabezas de
ganado está relacionado de manera negativa con las superficies de selva, evidenciado a la
actividad ganadera como un agente promotor de la deforestación.

La ganadería es una actividad netamente comercial, por lo tanto el número de cabezas de ganado
puede considerarse también como un indicador de la influencia del mercado de la carne en el uso
del suelo. De esta manera la relación que muestra el modelo para la superficie actual de selvas
también resalta el papel del mercado para promover la deforestación. En última instancia la
producción ganadera en Tabasco, históricamente ha sido un reflejo del comportamiento del
mercado interno de la carne bovina y en general de la economía del sector primario del país
(Hernández, 2005). El hecho de que los campesinos deforesten sus tierras para sembrar pastos sin
tener animales refleja la fuerza que tiene el mercado para influenciar las decisiones del uso del
suelo. Isaac-Márquez et al. (2005) encontraron que el mercado es el principal factor que más del
70% de los campesinos de la región consideran para decidir el uso de sus tierras.

Los resultados obtenidos apuntan a que la deforestación y el cambio o permanencia del uso del
suelo del Oriente de Tabasco ha sido determinado en primera estancia por una alta disponibilidad
de tierra y modulado por las condiciones de relieve de la región. En una segunda instancia las
condiciones de marginación de la población (pobreza de capacidades y de patrimonio) y el
mercado del ganado han motivado a los propietarios a dedicar la mayor parte de sus tierras a las
actividades ganaderas. La praderización se ha llevado a cabo sin considerar que se trata de una
zona eminentemente forestal y que su uso ganadero se recomienda únicamente para la porción
central de los lomeríos, mientras que para el resto del área no hay condiciones para la producción
o el aprovechamiento de plantas forrajeras (Hernández, 2005). La racionalidad productiva basada
exclusivamente en el retorno económico de la tierra no ha considerado los costos ambientales
(deforestación, degradación del suelo y sobreexplotación de los recursos naturales) que en el
mediano y largo plazo amenazan con condenar a la región al estancamiento productivo y
económico así como a la marginación social. Un proceso que ha sido favorecido finalmente por
la ausencia de una política integral que favorezca el uso sustentable de la tierra y que posibilite la

110
transformación del sureste mexicano en algo más que un territorio de extracción de recursos
naturales, humanos y materiales.

6.3.3 Escenarios alternativos de uso del suelo


En el corto y mediano plazo se aprecian al menos cuatro factores del contexto internacional y
nacional que pueden modificar el patrón proyectado de uso del suelo en el oriente de Tabasco:
1) la apertura total del mercado nacional de maíz y frijol en el contexto del Tratado de Libre
Comercio a partir de 2008, 2) el incremento en la demanda mundial de maíz para su uso como
biocombustible, 3) la instrumentación de la Ley de Promoción y Desarrollo de Bionergéticos
aprobada en abril de 2007, con la cual el país pretende ingresar a la producción de etanol
derivado de productos agropecuarios (maíz, caña de azúcar) y forestales, y 4) el desarrollo de un
mercado global de captura de carbono como respuesta ante el cambio climático mundial.

Con la desgravación total del maíz y el frijol a partir del 2008 se espera un incremento de las
importaciones de maíz subsidiado procedente de los Estados Unidos. Esto conducirá a un ajuste
de precios en el mercado interno para igualar los precios internacionales. Sin embargo
considerando las asimetrías existentes entre los productores americanos y mexicanos es previsible
que estos últimos estarán en franca desventaja. Cultivar una hectárea de maíz cuesta en México
400% más que en Estados Unidos (CEFP, 2007). Esto es, mientras en México el costo de
producción se ubica en los 79.68 dólares, en Estados Unidos el costo es de 19.89 dólares.
Asimismo en México se cosechan un promedio de 2.4 toneladas por hectárea, mientras que en
Estados Unidos se producen 8.4 toneladas. El efecto de la vinculación del mercado interno con
los precios internacionales ha sido la caída de los precios reales al productor. De esta manera, el
precio real medio rural del maíz ha disminuido en cerca de un 60% entre 1990 y 2002 (Puyana y
Romero, 2005). De esta forma, la desgravación total del maíz puede contribuir a acelerar la
contracción esperada de las áreas dedicadas a los cultivos básicos en el oriente de Tabasco. La
afectación sería mayor en la región de los lomeríos bajos donde se ubican campesinos que
practican una agricultura semicomercial. Mientras que en la región montañosa pudiera motivar la
deforestación directa de las áreas boscosas para incorporar pastos, sin una etapa previa de
cultivos anuales lo que se traduciría en una tasa más acelerada de deforestación.

111
La tendencia a la baja de los precios reales de los productos agrícolas básicos puede ser
compensada por el incremento en la demanda internacional de estos productos para la
elaboración de etanol. Este aumento en la demanda ocurre en un contexto internacional
caracterizado por la caída de las reservas mundiales de granos a los niveles más bajos desde los
últimos 25 años, como consecuencia de la reducción de las áreas de cultivo y eventos climáticos
adversos en los principales países productores y exportadores (IFPRI, 2007). La combinación de
bajas reservas, las perspectivas de mayores necesidades de producción para su utilización en la
fabricación de etanol y la política de bioenergéticos (subsidios al etanol) establecida por los
Estados Unidos ha cambiado radicalmente el mercado internacional de granos. El precio
internacional del maíz alcanzó en febrero de 2007 un precio record de 177 dólares por tonelada y
los precios del mercado nacional han seguido la misma tendencia a la alza (IFPRI, 2007). Se
espera que la volatilidad e incertidumbre de los precios internacionales del maíz persista al menos
dos años más hasta que se defina el dilema entre la alimentación y los bioenergéticos. Sin
embargo las previsiones señalan que el efecto de los biocombustibles puede incrementar los
precios internacionales del maíz en un rango que oscila entre 26% y 78% para el año 2015
(IFPRI, 2007).

Bajo este escenario es posible prever un cambio de uso del suelo dominado por actividades
agrícolas, donde el cultivo de maíz se incremente notablemente en la porción de los lomeríos
bajos y de la sierra que, dependiendo del comportamiento del precio de venta, las condiciones de
comercialización y el funcionamiento de los programas gubernamentales que se instrumentarán
para promover los bioenergéticos, pueden llegar a propiciar la reconversión de las áreas de pastos
a zonas de cultivos. Asimismo en los lomeríos bajos se puede esperar también la reactivación y
expansión de los cultivos de palma africana y de las plantaciones de caña de azúcar que
constituyen insumos importantes para la producción de bionergéticos. En el caso de la sierra el
incremento en la superficie de cultivo de maíz puede propiciar una mayor deforestación de los
remanentes forestales, si no se cumple con la prohibición que establece la Ley de Promoción y
Desarrollo de Bioenergéticos para realizar cambio de uso forestal a agrícola. En la porción de las
planicies de inundación se esperaría un impacto menor en el crecimiento de la agricultura pues
sus condiciones no son apropiadas para su desarrollo.

112
Las evidencias científicas cada vez más sólidas sobre el cambio climático del planeta y sus
efectos potenciales han originado un creciente interés internacional por desarrollar un mercado
global de servicios de captura de carbono que puede impactar de manera significativa a las
comunidades rurales de América Latina (Rosa et al. 2003). Aunque en México existe un gran
potencial de captura de carbono mediante proyectos forestales que a la vez promuevan el
desarrollo sustentable (Guzmán et al. 2004), la política ambiental no ha logrado posicionarse
entre las prioridades de la agenda nacional. El presupuesto para las actividades agropecuarias es
8.3 veces el dedicado al sector ambiental (CONABIO, 2006). Por otra parte, no existen aún
mecanismos claros para la venta de captura de carbono a nivel internacional ya que se trata de un
mercado emergente, donde las reglas y las instituciones necesarias para crear un mercado
efectivo y equitativo sigue siendo tema de debate y de negociación (Pagiola et al. 2006).

Se espera que esta situación se modifique en la medida que la agenda ambiental vaya ocupando
espacios cada vez más relevantes en las políticas nacionales, a la luz de los impactos presentes y
futuros del cambio climático, y se definan los mecanismos de inserción en el mercado
internacional de captura de carbono. De esta manera puede generarse en el mediano plazo un
escenario favorable para la reconversión productiva del oriente de Tabasco hacia las actividades
forestales, a través de acciones de manejo y de conservación del bosque y la venta de servicios
ambientales. En este sentido apunta la propuesta de declarar como área natural protegida con
carácter de Área de Protección de Flora y Fauna, la zona conocida como Cañón del Usumacinta,
localizada en el Municipio de Tenosique y que abarca una superficie de 45,954 ha (SEMARNAT,
2007), acción que sería trascendente para propiciar la conservación de los remanentes forestales y
para impulsar la reconversión productiva de la porción serrana del oriente de Tabasco (Figura
26). El reconocimiento oficial de la conservación del bosque como un problema de seguridad
nacional, la creación en 2001 de la Comisión Nacional Forestal y el incremento en cerca de
1000% al presupuesto destinado al cuidado de los bosques durante los últimos seis años son
(Quezada, 2006) son indicadores de la importancia que está cobrando la conservación de los
bosques en las políticas nacionales.

Iniciativas incipientes en México como Pro Árbol (CONAFOR, 2007) que trata de integrar la
recuperación y la conservación de los bosques y sus servicios ambientales con el combate a la

113
pobreza en las zonas rurales, puede ser el inicio de una transversalidad de la agenda ambiental en
las políticas públicas. En función de la magnitud de los apoyos oficiales y de la eficacia de los
mercados de servicios ambientales puede disminuir significativamente la deforestación,
particularmente en la porción de la sierra donde se ubican actualmente la mayor parte de los
remanentes forestales y donde se están incrementado las áreas degradadas con nulas posibilidades
productivas.

Dentro de este contexto de escenarios, resulta prioritario en el oriente de Tabasco la realización


de un ordenamiento ecológico territorial para planear el uso futuro del suelo en función de las
potencialidades de la región. Las condiciones actuales parecen propicias para llevar a cabo este
ejercicio y de esta manera iniciar un proceso de acción colectiva que permita generar consensos
e iniciativas tendientes a elevar la sustentabilidad de los sistemas productivos, mediante mejoras
técnicas o la adopción de buenas prácticas de producción. Esto permitiría además consolidar el
creciente interés de los campesinos por participar en el manejo, la conservación y el
aprovechamiento de los recursos forestales, lo que en el mediano y largo plazo podría reorientar
el perfil productivo de la región hacia el sector forestal.

114
Figura 26. Ubicación de la propuesta de Área de Protección de Flora y Fauna Cañón del
Usumacinta (Tomado de COMEFER, 2007)

115
7. DISCUSIÓN FINAL

7.1 Los ejidatarios como principal agente de cambio de uso del suelo
El cambio de uso del suelo en el oriente de Tabasco sólo puede comprenderse en un contexto de
abundancia de tierra susceptible de ser colonizada a un bajo costo, como ha sucedido en América
Latina en general (Lambin y Geist, 2003). La modalidad extensiva de la ganadería nunca ha
estado presionada para la intensificación debido al bajo costo de la tierra. Por esta razón el
estímulo del mercado no ha repercutido en la modernización de la producción, sino en la
ampliación de la extensión geográfica, en un principio para satisfacer la demanda, y durante los
últimos veinte años para sostener su viabilidad económica ante un escenario de baja rentabilidad.

La ganadería extensiva ha sido históricamente una actividad dominada económicamente por los
propietarios privados, quienes poseen las tierras con mayor capacidad productiva de la región.
Para la década de los setenta estas tierras habían sido prácticamente transformadas en su totalidad
en praderas, por lo cual el proceso de cambio de uso del suelo en las propiedades privadas
concluye de manera temprana comparado con la propiedad social localizada en la frontera
forestal. A partir de la segunda mitad de la década de los setenta las áreas forestales de los ejidos
constituyen las reservas territoriales para la expansión ganadera en el oriente de Tabasco.

Durante el periodo de 1984 a 2003 los ejidatarios se convirtieron en los principales agentes del
cambio de uso del suelo, a través de la acelerada deforestación de sus tierras, a una tasa de 3.4%
anual, lo que equivale a 4.8 hectáreas de selvas deforestadas por día. De esta forma, mientras que
en 1950 aproximadamente el 40% de la superficie ejidal estaba dedicada a las actividades
agrícolas (Sánchez, 2005), para 2003 la mitad (45%) de las praderas del oriente de Tabasco se
ubican en tierras ejidales y los cultivos anuales ya no son representativos. Sin embargo,
solamente para algunos campesinos (menos del 3%) la ganadería bovina ha sido suficientemente
rentable para dedicarse por completo a esta actividad y transformarse en ganaderos a mediana
escala (50 a 100 reses). La mayor parte de los campesinos participan en la ganadería
exclusivamente como arrendadores de tierra sin tener animales propios, o con un minúsculo hato
enfocado a la producción de crías para su venta. Para estos campesinos la agricultura de básicos,

116
el jornaleo, las actividades ajenas al campo y en última instancia la migración siguen siendo parte
fundamental de su estrategia productiva y de sobreviviencia.

7.2 Uso del suelo y vulnerabilidad social


No obstante las condiciones desventajosas en que se desarrolla, la ganadería extensiva cumplió
hasta principios de la década de los noventa con su función de ser una actividad generadora de
ingresos para las familias campesinas, de bajo riesgo, con prácticamente nulos requerimientos de
inversión y sobre todo con la posibilidad de llevarse a cabo en terrenos marginales. Esto permitió
una relativa mejoría del nivel de vida de los campesinos, sin que esto significara la superación de
las condiciones de marginación que históricamente ha caracterizado a la población del oriente de
Tabasco.

La coyuntura actual ha impactado significativamente las estrategias de vida de las familias


campesinas y las ha colocado en una situación de alta vulnerabilidad, entendida ésta como la
disminución de la capacidad para responder (enfrentar, recuperarse o adaptarse) a las tensiones e
impactos que, sobre la forma de vida y bienestar, ejercen eventos perturbadores de carácter
social, económico o natural (Pizarro, 2001; Brklacich et al. 2007).

La vulnerabilidad tiene dos componentes. Primero, la inseguridad e indefensión que


experimentan las comunidades, familias e individuos en sus condiciones de vida a consecuencia
del impacto provocado por un evento de carácter traumático, en este caso la reforma estructural y
sus consecuencias (pérdida de la rentabilidad de la agricultura y la ganadería, falta de apoyos
gubernamentales y de acceso al crédito, carencia de opciones productivas que generen ingresos
económicos, desempleo, marginación) y los impactos ambientales derivados de la praderización
(erosión y pérdida de fertilidad del suelo, degradación de praderas, baja productividad
agropecuaria). En segundo componente es el manejo de recursos y las estrategias que utilizan
estas comunidades, familias o personas para enfrentar los efectos de ese evento. En este caso, los
campesinos del oriente de Tabasco han respondido con una estrategia cuyo objetivo principal es
la disminución de los riesgos económicos para asegurar la subsistencia de la unidad familiar en el
corto plazo a través de básicamente tres mecanismos:

117
1) proseguir con la expansión de la superficie de praderas y además reemplazar las praderas
degradadas, mediante la deforestación de los remanentes forestales, con lo que esperan
incrementar o al menos mantener el retorno económico que obtienen de la ganadería.

2) ampliar su portafolio de opciones productivas incursionando en nuevos usos del suelo


(plantaciones maderables y no maderables, manejo de remanentes forestales, cultivos
alternativos) en función del contexto de oportunidades que ofrecen los programas y apoyos
gubernamentales, buscando una alternativa productiva a la ganadería en el rentable en el mediano
y largo plazo.

3) el empleo en labores ajenas al campo, la migración y el abandono productivo de las tierras; lo


que ha motivado que una proporción significativa de las tierras ejidales se encuentren sin un uso
específico ante las limitaciones de mano de obra familiar. Una situación similar se ha presentado
en Centroamérica como consecuencia del decaimiento de la ganadería extensiva (Kaimowitz,
1995) y constituye una realidad que se observa a nivel nacional, donde cerca de la mitad de las
tierras ejidales se encuentran actualmente abandonadas (Morett, 2003).

La vulnerabilidad de los campesinos ante el cambio estructural constituye actualmente el


principal factor condicionante del uso del suelo en el oriente de Tabasco, en función de las
estrategias que se encuentran instrumentado los campesinos para enfrentarla. Contrario a lo que
sucedió durante la década de los sesenta y setenta, las políticas y programas gubernamentales
tienen actualmente un papel secundario en virtud de su escasa penetración en la región (v. g.
PROCAMPO sólo apoya aproximadamente a la mitad de los campesinos) y su orientación hacia
el combate a la pobreza (v.g. Oportunidades). Sin embargo a escala de las unidades de
producción siguen siendo un factor significativo para definir la estrategia productiva de los
campesinos que son beneficiados, ya que permiten satisfacer necesidades de consumo de la
unidad familiar y pueden llegar a subsidiar actividades como la siembra de pastos mejorados, el
aclareo de tierras y los cultivos de anuales, o incluso pueden propiciar la conservación de los
bosque, al utilizarse los subsidios para satisfacer necesidades familiares, que de otra forma
tendrían que ser cubiertas mediante la conversión de bosques en áreas agrícolas.

118
En la figura 27 se representa el proceso de cambio de uso del suelo, con los elementos y
conceptos discutidos previamente, en un modelo de Presión-Estado-Respuesta (PER) (OCDE,
1993) para el oriente de Tabasco durante el periodo de 1984 a 2003.

PRESIONES ESTADO RESPUESTA


Información

Causas Subyacentes Decisiones/Acciones


Estado del ambiente
1. Reforma agraria biofísico y social
1. Uso de agroquímicos para las
2. Reforma estructural actividades agropecuarias
3. Apertura comercial 1. Deforestación y
2. Reemplazo de praderas
4. Competencia en el praderización de las tierras
degradadas a partir de los
mercado nacional de ejidales.
remanentes forestales
carne de res debido a 2. Competencia por el uso del
3. Siembra de pastos mejorados
las importaciones suelo entre la ganadería y la
4. Renta de tierras ejidales
5. Mercado nacional de Causas directas agricultura
5.Ganadería a la parte
carne de res 3. Erosión y pérdida de la
6.Limitación de la agricultura de
6. Política 1.Expansión de la fertilidad de los suelos*
básicos para fines de autoconsumo
agropecuaria ganadería 4. Degradación de praderas
7. Usos alternativos del suelo (palma
(PROCAMPO, 2. Colonización 5. Alteración del clima a
africana, reforestación, plantaciones
PROGAN, Palma 3. Nuevos centros de escala regional*
Africana) maderables, captura de carbono,
población ejidal 6. Incremento de la incidencia
7. Política social cultivos comerciales)
de plagas en cultivos y
(Progresa, 8. Conservación de remanentes
pastos*
Oportunidades) forestales
7. Incremento en
8. Política ambiental 9. Delimitación de áreas dentro de la
enfermedades del ganado*
(Programas de parcela para propiciar la
8. Baja productividad y
reforestación, regeneración natural
rentabilidad de la agricultura y
PRODEFOR) 10. Planes de aprovechamiento
de la ganadería
9.Bajo costo de forestal
9. Desempleo
oportunidad en el uso de 11. Establecimiento de áreas
la tierra 10.Pobreza de capacidades y
naturales protegidas
10.Cultura ganadera de patrimonio
12. Abandono de las parcelas
11.Mentalidad 13. Migración
colonizadora
12.Carencia de una
cultura forestal

Respuesta social

Figura 27. Esquema de Presión-Estado-Respuesta para el cambio de uso del suelo en el oriente de
Tabasco para el periodo de 1984 a 2003 (*=posibles impactos o efectos ambientales en el área de
estudio que no fueron evaluados directamente en el presente estudio, pero que fueron referidos
por los campesinos de la región)

7.3 Políticas públicas, vulnerabilidad social y exclusión productiva


Los ajustes macroeconómicos y los cambios en el patrón de desarrollo en América Latina han
producido reestructuraciones productivas, tecnológicas, sociales, económicas e institucionales
que ha colocado en condiciones de indefensión e inseguridad a millones de habitantes (Pizarro,

119
2001). El nuevo patrón de desarrollo si bien ha abierto oportunidades y potencia los recursos
existentes en ciertos sectores de la sociedad, también ha cerrado oportunidades y ha debilitado los
de una gran mayoría de la población.

Los pobres resultan más vulnerables porque están expuestos, tienen pocos activos y reducidas
capacidades y recursos para administrarlos (Sojo, 2003). Por lo mismo tienen pocas posibilidades
de diversificar los riesgos, de involucrarse en actividades de alta rentabilidad y de participar en
arreglos formales e informales adecuados. Además sus mecanismos de autoprotección son caros e
ineficientes, reducen y lesionan su frágil capital humano y natural, y conducen hacia una pobreza
crónica con efectos negativos de largo plazo e intergeneracionales (Sojo, 2003).

La vulnerabilidad social de los campesinos del oriente de Tabasco es el resultado de los impactos
provocados por el patrón de desarrollo vigente, pero también expresa una incapacidad para
enfrentarlos, neutralizarlos u obtener beneficios de ellos. La respuesta campesina se ha centrado
en una estrategia de minimización de riesgos en el corto plazo, pero que conlleva elevados costos
ambientales (deforestación, degradación del suelo y sobreexplotación de los recursos naturales)
políticos (conflictos sociales, ingobernabilidad) y económicos (desempleo, migración, pobreza)
que en última instancia se trasladan a la sociedad en su conjunto. En este sentido, en el PNUD
(2007) se advierte que de no aplicar medidas adecuadas para mitigar los impactos ambientales,
México podría sufrir un retroceso significativo en su Índice de Desarrollo Humano durante los
próximos años.

La respuesta campesina al cambio del contexto político e institucional derivado de la reforma


estructural y de los impactos ambientales ocasionados por la deforestación de sus tierras ha sido
insuficiente, debido a los limitados recursos de que disponen, la falta de acceso tanto al crédito
como a la asistencia técnica, los altos costos de comercialización en los mercados por falta de
organización, el bajo nivel cultural y la falta de acceso a una buena y amplia información aunado
a una baja capacidad de gestión. Por lo tanto siguen requiriendo del respaldo gubernamental para
enfrentar las condiciones actuales que ponen en riesgo su viabilidad productiva. Sin embargo, el
énfasis en la asistencia social para amortiguar el impacto de los programas de ajuste ha
desplazado el interés oficial sobre las causas de la pobreza a los síntomas de la pobreza (Sojo,

120
2003). El PROCAMPO, que constituye el principal apoyo instrumentado en la última década en
el sector agropecuario, ejemplifica la manera como los programas concebidos teóricamente para
incentivar la producción son utilizados como un recurso del Estado para amortiguar la pobreza
extrema de las comunidades campesinas e indígenas, y contribuir así a frenar posibles brotes
conflictivos o de violencia social (Arzate, 2005).

El fortalecimiento de la exclusión social a principios del presente siglo ha provocado una amplia
resistencia de los pobladores rurales en América Latina, quienes se han organizado de manera
colectiva para luchar por un proyecto alternativo regional (Rubio, 2006). En México, el
movimiento El Campo No Aguanta Más es un ejemplo de la manera como las organizaciones
campesinas han buscado influir en el diseño de las políticas sectoriales para modificar los
programas de desarrollo rural y oponerse de manera franca al modelo neoliberal (Sánchez, 2007).

Es necesario que el Estado reconsidere su papel para superar las condiciones de marginación de
la población rural y la degradación ambiental asociada, misma que amenaza con condenar
muchas áreas al estancamiento económico y a excluir a los campesinos del andamiaje social del
progreso (Chonchol, 2006). La exclusión en sí misma constituye un riesgo para la cohesión
social del país (económica, política y cultural) pues ninguna sociedad puede prosperar donde una
parte se encuentra fuera de toda posibilidad de desarrollo. Cuando esta problemática se enfoca en
el sector rural, se convierte no solamente en un asunto de equidad, sino también de seguridad
alimentaria y de la viabilidad de un proyecto nacional de desarrollo.

El discurso oficial plantea que las importaciones han afectado a los productores debido a su
atraso tecnológico y su escasa competitividad con respecto a Estados Unidos. Sin embargo como
señala Rubio (2004) la incapacidad de los productores rurales para enfrentarse a la competencia
internacional no proviene de su atraso tecnológico o falta de visión empresarial, sino de las
diferencias en los apoyos gubernamentales de Estados Unidos y México. Mientras que de 1998 a
2000 cada productor estadounidense recibió un promedio de 20 800 dólares en subsidios y la
Unión Europea otorgó un promedio de 16 000 dólares, en México se recibieron solamente 720
dólares (Rubio, 2004). Esta situación se deriva de que los gobiernos en México han impulsado,
por un lado, una política que desalienta la producción agropecuaria debido a que no se considera

121
estratégica en términos de competencia mundial, y por otro, han apoyado el proyecto de
expansión de las empresas comercializadoras de granos y de las agroindustrias transnacionales
generando prácticas monopólicas en el mercado agroalimentario. Rubio (2004) considera que
más que una incapacidad productiva, en México se observa una fuerte resistencia de los
productores quienes a pesar de enfrentarse a bajos precios de mercado, importaciones desleales,
falta de recursos y marginación oficial, siguen produciendo y todavía aportan el monto más
importante de la producción agropecuaria que consume el país.

Actualmente los programas relacionados con el campo se encuentran en el centro del debate
político y legislativo para la adecuación de sus normas de operación, lo cual constituye una
ventana de oportunidad para mejorar sustancialmente la política agropecuaria (CONAGO, 2006).
Los retos son grandes. Según SAGARPA (2007d) solamente el 6% de los cuatro millones de
productores agrícolas del país son competitivos cultivando frutas y hortalizas para la exportación,
mientras que el 75% se dedica a la siembra del maíz y frijol para autoconsumo y el restante 18%
están en proceso de dejar el autoconsumo y llegar a niveles comerciales. Del total de la población
en el medio rural (38 millones de habitantes) el 24% se encuentra en pobreza alimentaria, el 29%
en pobreza de capacidades y el restante 46% se ubica en el estrato de pobreza de patrimonio
(SAGARPA, 2007d).

El Estado tiene una responsabilidad muy importante para propiciar la articulación productiva,
competitiva y sustentable de los espacios rurales dentro de la globalización económica del país,
de tal manera que se incrementen las oportunidades para que la población rural participe del
proceso y de sus beneficios. De esta manera, se abre un ámbito en las políticas y programas
públicos para enfrentar los desafíos de la vulnerabilidad social sobre la base de una convergencia
entre los recursos y estrategias existentes en las comunidades y las familias, y las iniciativas y los
recursos del Estado. El sector privado no ha podido compensar como se presuponía algunas
funciones básicas del Estado en materia de inversiones públicas, educación, investigación,
extensión y servicios a los sectores más desprotegidos del medio rural, así como una política de
desarrollo regional equilibrada. Por lo tanto, la idea de que la mejor política estatal de fomento
era la que no se hacía, porque supuestamente bastaban los mecanismos del mercado para la

122
asignación eficiente de los recursos y la conducción de la economía, ha sido paulatinamente
abandonada en América Latina (CEPAL, 2005).

Se requiere de una política integral, coherente e incluyente que evite las contradicciones actuales
dentro de un enfoque amplio de desarrollo rural que incluya no sólo lo agropecuario y lo
silvícola, sino también lo ambiental (uso racional de los recursos naturales, protección de la
biodiversidad y el ambiente) así como el mejoramiento del capital humano (educación, salud,
calidad de vida), de la infraestructura para atraer inversiones y de la capacidad de generación de
empleo. Para ello es necesario encontrar nuevas formas de coordinación, acción colectiva e
intervención pública, es decir, de una nueva estrategia de desarrollo que resulte de la interacción
entre actores privados, sociales, académicos y públicos. No hay que pasar por alto que la
generación e instrumentación de las políticas públicas es una tarea de todos los ciudadanos y no
una propiedad de los políticos o los administradores en las instituciones. Sin embargo, es
necesario reconocer que en América Latina aún es reducida la capacidad de los ciudadanos para
participar en el diseño y gestión de las políticas públicas (Sánchez, 2007).

En México, desde el punto de vista jurídico. la promulgación en 2001 de la Ley de Desarrollo


Rural Sustentable constituye un avance dado que: 1) reconoce que el desarrollo rural incluye
además del fomento agropecuario, los problemas de salud, de educación, de infraestructura y en
general todas las acciones tendientes a elevar la calidad de vida de la población rural; 2) crea un
mecanismo de coordinación a nivel federal que luego baja a nivel de los estados, de los distritos
de desarrollo rural y de los municipios; 3) tiene un enfoque territorial tomando al municipio
como unidad básica de planeación, pero también agregado en lo que son distritos de desarrollo
rural como espacios más amplios que comparten condiciones ambientales, sociales, culturales y
dinámicas productivas; y 4) crea una estructura de participación para los actores sociales en el
diseño de las políticas públicas y de las estrategias de desarrollo rural (Ruíz, 2002). Sin embargo,
México ha sido un país con una centralización histórica de los instrumentos de atención al sector
rural que, en medio de la disputa partidista del poder político, inevitablemente han provocado
inercias y resistencias, que en última instancia ha supuesto grandes limitaciones para que dicha
ley logre la concurrencia, la participación social y la coordinación institucional que plantea para
el desarrollo rural.

123
La realidad es que en el ámbito rural lejos de avanzar hacia una libre competencia, mercados
abiertos, prácticas leales y seguras de comercio y hacia la soberanía alimentaria y el desarrollo, lo
que se observa es competencia desleal, monopolios, sistemas productivos no sustentables,
estancamiento y desarticulación del sector agroalimentario, creciente inseguridad alimentaria y
pobreza. Bajo la perspectiva oficial de que los campesinos son improductivos, ineficientes e
incapaces de insertarse en los mercados globales, se está realizando un proceso de expulsión de la
población rural “excedente”, “sobrante” e “improductiva” hacia las ciudades y las regiones
agrícolas “modernas” de México y Estados Unidos, con objeto de sostener la competitividad y
las altas ganancias del modelo maquilador y agroexportador y a una tambaleante economía
estadounidense, con fuerza de trabajo abundante y precaria.

Es importante tener en cuenta que difícilmente un país puede avanzar en su desarrollo con un
campo en ruinas. Es necesario pugnar por un nuevo pacto histórico con los campesinos y con la
población rural, si es que realmente se quiere tener un modelo alternativo de desarrollo. El sueño
de un campo sin campesinos e indígenas es realmente una ilusión vana. El futuro de México se
encuentra estrechamente ligado al de su campo, porque…. “sin maíz no hay país y sin frijol
tampoco”.

8. CONCLUSIONES FINALES

1. La dinámica del cambio de uso y cobertura del suelo en el oriente de Tabasco durante el
periodo de 1984 a 2003 se caracterizó por la pérdida de la mitad de la superficie forestal y la
reducción en más del 90% de las áreas de cultivos anuales para el crecimiento espacial de las
praderas, cobertura que ocupó en 2003 el 78% de la región.

124
2. Espacialmente más de la mitad de la superficie deforestada (61%) se ubicó en la propiedad
ejidal, lo que convierte a los ejidatarios en los principales agentes de cambio en el uso del suelo
durante el periodo de estudio.

3. El relieve ha sido un factor que ha modulado a escala regional el cambio de uso de suelo en el
oriente de Tabasco. Las condiciones de la sierra en cuanto a pendiente y los suelos delgados de
origen calcáreo ha limitado los usos agropecuarios y con ello ha favorecido la conservación de
los remanentes forestales. A escala de unidades de producción el relieve y el microrelieve han
condicionado la estrategia de praderización instrumentada por los campesinos, de tal forma que
las coberturas de suelo de las parcelas ubicadas en la sierra difieren de aquellas localizadas en los
lomeríos bajos y las llanuras de inundación. En el primer caso, predomina una combinación de
selvas, praderas, vegetación secundaria y cultivos anuales, y en menor proporción plantaciones
maderables. Mientras que en el segundo caso predominan las praderas y en menor proporción se
encuentra vegetación secundaria y cultivos anuales, seguida de plantaciones de palma africana y
pequeños remanentes de selva.

4. La vegetación secundaria es la cobertura del suelo que ha tenido una mayor dinámica de
cambio como resultado de un ciclo de deforestación, cultivos anuales, conversión a praderas,
degradación, abandono de potreros y desarrollo de vegetación secundaria. También constituye la
cobertura que ha sido utilizada preferentemente por los campesinos para establecer usos
alternativos del suelo (plantaciones forestales maderables y no maderables).

5. La disponibilidad de la tierra y su bajo costo de oportunidad ha favorecido el proceso de


praderización a escala regional. Sin embargo en los ejidos, la disponibilidad de tierra junto con
una baja densidad poblacional ha resultado en una reducida presión humana sobre los bosques, al
poseer los campesinos más tierra de la que están en posibilidades de trabajar.

6. La expansión de la ganadería es la principal causa directa del cambio de uso del suelo a escala
regional y de unidades de producción campesinas.

125
7. A escala regional las políticas económicas, los programas de combate a la pobreza y el
mercado nacional de la carne de res son los principales factores subyacentes que han dirigido el
uso del suelo.

Las políticas económicas han deteriorado las precarias condiciones de vida de los pobladores del
oriente de Tabasco, conduciendo a la población a un nivel de marginación grave (pobreza de
capacidades y de patrimonio) que ha favorecido la deforestación, en una relación compleja donde
la pobreza parece actuar como causa y consecuencia de la pérdida de los bosques. La condición
de alta marginación de la población ha permitido que los programas de combate a la pobreza se
conviertan en un factor determinante para definir las estrategias productivas de los pobladores y
por ende del uso del suelo. Sin embargo se requieren de estudios más profundos para explicar la
relación entre las condiciones de pobreza, los programas sociales y el uso del suelo. Por su parte
el mercado ha incidido de manera decisiva para promover la deforestación a pesar de la relativa
lejanía del oriente de Tabasco con los grandes centros de consumo. El hecho de que los
campesinos deforesten sus tierras para sembrar pastos sin tener animales refleja la fuerza que
tiene el mercado para influenciar las decisiones respecto al uso del suelo.

8. A escala de unidades de producción campesina los principales factores subyacentes del cambio
de uso del suelo son el mercado de ganado y los programas de apoyo y financiamiento del
campo. El mercado es el principal factor que más del 70% de los campesinos de la región
consideran para decidir el uso de sus tierras. Por su parte, PROCAMPO ha sido un agente
promotor de la deforestación. Sin embargo para comprender el uso del suelo a esta escala es
necesario realizar estudios detallados sobre las estrategias de vida campesinas con el fin de
conocer la manera como se vinculan dichas estrategias con las decisiones del uso del suelo, en
función del contexto de alta marginación y de la creciente importancia de las actividades ajenas al
campo en la economía campesina.

9. La vulnerabilidad de los campesinos ante el nuevo contexto político, económico e institucional


representará en el futuro inmediato la principal condicionante del uso del suelo a escala de las
unidades de producción campesina, en función de las estrategias productivas y de manejo de
recursos naturales que los campesinos instrumenten para superarla.

126
10. La crisis que están viviendo los campesinos tiene su origen en la falta de opciones
productivas que sustituyan a la agricultura tradicional en sus funciones de seguridad alimentaria y
de generación de ingresos a partir de los excedentes productivos. La renta de tierras y la cría de
becerros han contribuido a satisfacer en mayor o menor medida las necesidades económicas de la
unidad familiar, pero se prevé que su eficacia será cada vez menor.

11. La coyuntura del decaimiento de la ganadería extensiva ha colocado a los campesinos en la


disyuntiva de arriesgarse a probar nuevas opciones productivas que potencialmente son factibles
y rentables en el contexto del oriente de Tabasco, o seguir invirtiendo sus escasos recursos en
una actividad que les genera una seguridad en el corto plazo, pero cuyos beneficios económicos
serán cada vez menores y de la cual parecen condenados a ser excluidos.

12. Desde la perspectiva del uso del suelo los campesinos han respondido en el corto plazo con
una estrategia cuyo objetivo principal es disminuir los riesgos económicos para asegurar la
subsistencia de la unidad familiar, mediante la expansión de la superficie de praderas y el
reemplazo de las praderas degradadas a costa de los remanentes forestales, con lo que esperan
incrementar o mantener el retorno económico que obtienen de la ganadería. En función del
contexto de oportunidades que ofrecen los programas y apoyos gubernamentales han
incursionado de manera incipiente, pero con muchas limitaciones, en nuevos usos del suelo
(plantaciones maderables y no maderables, manejo de remanentes forestales, cultivos no
tradicionales), buscando una opción productiva rentable alternativa a la ganadería en el mediano
y largo plazo.

13. La respuesta campesina conlleva elevados costos ambientales (deforestación, degradación del
suelo y sobreexplotación de los recursos naturales) políticos (conflictos sociales,
ingobernabilidad) y económicos (desempleo, migración, pobreza) que en el mediano y largo
plazo pueden llegar a comprometer su capacidad productiva y que en última instancia se
trasladan a la sociedad en su conjunto.

127
14. El cambio proyectado más significativo a escala regional es la duplicación de la tasa de
deforestación, lo que significaría la pérdida de aproximadamente 26 mil ha de selvas durante el
periodo de 2003 al año 2022. La deforestación se realizaría principalmente en la sierra donde se
encuentran actualmente más de la mitad de los remanentes forestales, y donde se prevé que los
campesinos deforesten cerca de la mitad de sus áreas forestales para establecer praderas. En
contraparte, un porcentaje importante de las áreas incorporadas como praderas terminarían
convirtiéndose en áreas abandonadas donde se desarrolla la vegetación secundaria, de tal forma
que esta cobertura representará el 60% de los remanentes selváticos.

15. Para evitar el escenario proyectado es necesario realizar un ordenamiento territorial de los
sistemas productivos en función de la potencialidad de la región que sirva como base para planear
los usos futuros del suelo.

16. En la porción de la sierra, debe propiciarse la reconversión productiva hacia las actividades
forestales, la conservación y la prestación de servicios ambientales. La coyuntura actual es
favorable para iniciar este cambio (creciente concientización de los campesinos entorno a la
deforestación, la disposición de los campesinos para incursionar en el manejo forestal, el papel
cada vez más importante de la agenda ambiental en las políticas nacionales e internacionales y el
incipiente desarrollo del ecosturismo). Sin embargo, se requieren políticas a mediano y largo
plazo que generen las condiciones adecuadas para impulsar el proceso (programas de fomento,
programas técnicos de manejo forestal, organización comunitaria, créditos, mercados).

17. En la porción de los lomeríos bajos y las planicies de inundación deben mejorarse los niveles
de sustentabilidad actual de los sistemas agrícolas y pecuarios mediante mejores técnicas o la
adopción de buenas prácticas de producción. Para el caso de la ganadería ejidal la integración del
componente arbóreo en sistemas silvopastoriles podría mejorar sustancialmente sus beneficios
económicos, sociales y ambientales. Para ello se requiere de una política sectorial enfocada a su
promoción de la cual hoy día se carece. Técnicas como el ensilado, estabulado de ganado,
introducción de plantas forrajeras en las praderas, manejo de especies y razas adaptadas a las
condiciones ambientales prevalecientes, manejo de pasturas entre otras son opciones que deben

128
ser valoradas para intensificar los sistemas de producción pecuarios y mejorar su productividad.
Para la agricultura, la diversificación productiva parece ser una prioridad. En este contexto, la
agroforestería con frutales perennes o árboles de uso múltiple, la agricultura orgánica certificada,
la lombricultura, la integración agricultura-ganadería, la producción de plantas ornamentales bajo
plantaciones forestales entre otras opciones, pueden ser viables bajo condiciones propicias de
financiamiento, asistencia técnica, organización y canales adecuados de comercialización.

18. Finalmente es necesario tener presente que de manera similar a la deforestación, la


recuperación y la conservación de la cobertura forestal requiere también de factores
condicionantes dado que no es un proceso pasivo. Las políticas públicas fueron determinantes en
el pasado para promover la deforestación del trópico mexicano, por lo tanto el Estado tiene una
responsabilidad muy importante como agente de cambio para propiciar las condiciones necesarias
que permitan revertir la deforestación y los costos ambientales y sociales asociados. Se requiere
una política integral, coherente, incluyente y de largo plazo bajo un enfoque amplio de desarrollo
rural. De otra forma los campesinos seguirán respondiendo a los vaivenes políticos y económicos
sin posibilidades reales de articularse al mercado global.

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10. Anexos

1. Encuesta cambio de uso del suelo

138
EL COLEGIO DE LA FRONTERA SUR

Encuesta Cambio de Uso del Suelo

________________________________

139
El objetivo de esta entrevista es recolectar información sobre las familias de esta zona, la
manera en que trabajan la tierra, y los problemas que enfrentan. La información que
usted nos proporcione, sirve para conocer los problemas de ustedes los productores y
sus familias. Todo lo que usted nos diga es confidencial, es decir, no se lo contaremos a
ninguna otra persona.

Entrevistó_____________________________________Fecha____________Encuesta No._______

Localidad_____________________________Municipio_________________Estado____________

1. Nombre del productor________________________________________2. Edad______________

3. Ocupación principal ____________ 4. Ocupación secundaria _____________

1. Cultivos anuales
2. Cultivos perennes
3. Ganadería
4. Forestal
5. Jornalero
6. Comerciante
7. Otro (especificar)_______________________________________________

5. Origen ________________ Si es nativo pasar a la pregunta 14

1. nativo
2. migrante

6. ¿Dónde nació usted?_____________________________________________________________

7. ¿Dónde vivía antes de llegar a esta comunidad?________________________________________

8. ¿Por qué decidió salir de su lugar de residencia donde vivía antes?_______

1 Falta de tierra (propia o suficiente)


2 Desempleo
3 Bajos ingresos en mi trabajo
4 Suelos malos
5 Sequía (y/o falta de riego)
6 Me trajeron (la familia/parientes)
7 Problemas con la familia
8 Quería ser independiente
9 Otro (especificar)___________________________________________________

9. ¿Por qué vino a esta comunidad en vez de ir a otro lugar?

140
1 Más fácil conseguir tierra aquí
2 Oportunidades para el trabajo
3 Ya tenía parientes aquí
4 Otro __________________________________________________________

10. ¿Cuánto tiempo tiene viviendo aquí? ______años

11. ¿Recibió algún apoyo para llegar aquí?_____ Si no recibió apoyo pasar a pregunta 14

1.Si
2.No

12. ¿De quién recibió apoyo para llegar aquí? ______

1 Padres
2 Hermano/a
3 Hijo/a
4 Otros parientes
5 Amigos
6. Gobierno

13. ¿Cómo le ayudaron?______________

1.Conseguir tierra
2.Conseguir trabajo
3 Conseguir crédito
4 Construir una casa
5.Otro (especificar)____________________________________________

14 ¿Sabe usted leer y escribir? __________ Si no sabe leer ni escribir pasar a pregunta 16

1.Sí
2.No
3.Sólo leer
4.Sólo escribir

15. Nivel de educación__________


1. Primaria
2. Secundaria
3. Preparatoria
4. Profesional
5. Ninguno

TENENCIA DE LA TIERRA Y TIPO DE SUELO

141
16. ¿Cuántas hectáreas tiene su parcela ejidal? ____________

17. ¿En qué año consiguió su parcela ejidal? ______________


18. ¿Cómo consiguió su parcela ejidal? ________

1.Dotación
2.La heredó
3.La compró a otro ejidatario
4.Otro (especificar)___________________________________

19.¿Cómo era su parcela ejidal cuando Ud. llegó?_____________


1 Principalmente montaña , casi no cultivada
2 Principalmente cultivos, secundariamente montaña
3 Principalmente pastos, secundariamente montaña
4 Principalmente vegetación secundaria o acahuales
5 Combinación de montaña, cultivos y pastos
6 Otro (especificar)____________________________________

20.¿Cómo describiría la calidad (fertilidad) del suelo de su parcela ejidal?_________


1 Buena
2 Regular
3 Mala

21.¿Qué tipo de suelo tiene principalmente?__________________


1 Negro
2 Rojo
3 Arenoso
4. Pedregoso
5.Arcilloso
6 Otro (especificar)____________________________________

22. ¿Cómo es la topografía predominante en su parcela ejidal?__________


1 Planicie
2 lomerío
3 sierra
4 Planicie/lomerío
5 lomerío/sierra
6 Planicie/sierra

23. ¿Además de su parcela ejidal, usted es dueño de alguna otra parcela dentro de la comunidad o fuera de
ella?

1.Si
2.No Pase a pregunta 24

Cuantas parcelas tiene ¿Para qué uso? ¿Cómo la obtuvo? ¿Dónde se encuentra
además____ ubicada?
1 Pastizal 1.La heredó
2 Cultivos anuales 2.La compró
¿Cuántas hectáreas tiene 1.En la comunidad
3 Cultivos perennes

142
cada parcela?: 4 Otro (especificar) 3.Otro (especificar) 2.En otra comunidad
aledaña
3.En otro municipio
4.En otro Estado
1
2
3
24. ¿Además de la tierra que es usted dueño, renta o presta para su uso algún terreno que pertenece a otra
persona?

1.Si
2.No

Cuantas parcelas tiene ¿Para qué uso? ¿Cómo paga usted por ¿Dónde se encuentra
rentada o prestada____ el uso? ubicada?
1 Pastizal
2 Cultivos anuales
¿Cuántas hectáreas tiene 1.Dinero (especificar cuota) 1.En la comunidad
3 Cultivos perennes
cada parcela?: 4 Otro (especificar) 2.Parte de la cosecha 2.En otra comunidad
(especificar %) aledaña
3.Otro (especificar) 3.En otro municipio
4.En otro Estado
1
2
3

25. Entonces usted maneja un total de ___________________ hectáreas al año.


La suma de las áreas parciales debe corresponder con este total, si no, retomar las preguntas.

26. ¿Cuál es la fuente principal de mano de obra en su parcela? ___________

1El jefe de familia


2 Todos los miembros del hogar
3 Los hombres adultos en el hogar
4 Las mujeres adultas en el hogar
5 Mano prestada o rentada

27. ¿Qué aspectos del terreno toma en cuenta para decidir en qué lugar de su parcela establece sus
cultivos, sus pastos, y sus áreas de reforestación y/o conservación? (Anotar todos los mencionados por el
productor) __________

1. Calidad (fertilidad) del suelo


2. Topografía (altura y pendiente)
3. Drenaje
4. Tipo de suelo (color, textura, profundidad, pedregosidad)
5. Distancia a poblado
6. Tipo de cobertura
7. Aptitud del suelo
8. Otros___________________________________

Agregar comentarios sobre las explicaciones del productor

_______________________________________________________________________________

143
________________________________________________________________________________

USO DE LA TIERRA

28.¿Qué uso ha dado a la tierra que maneja en el último año y en años anteriores?

Uso de la tierra ¿Cuántas hectáreas tiene En 1993 (o hace 10 años) el área Si llegó antes de 1993
actualmente de….? cultivada fue:
En el año en que llegó_______
1.Menor el área cultivada fue:
2.Mayor
3.Igual 1.Menor
4.No lo cultivaba 2.Mayor
5.No recuerda 3.Igual
4.No lo cultivaba
con relación a 2003 5.No recuerda

con relación a 2003


# de Ha # de Ha solo Combinado solo Combinado
solo Combinado con otros con otros
con otros cultivos o cultivos o
cultivos o árboles árboles
árboles
Maíz

Frijol

Arroz

Otros cultivos anuales


(especificar)

Caña de azúcar

Plátano >= 0.5 ha

Frutales >= 0.5 ha

Otros cultivos perennes


(especificar)

Pastizal

Montaña o bosque no perturbado

Vegetación secundaria
(Acahuales)
Otros (especifique)

Total

Después de llenado la columna correspondiente a 2003 se realiza con la ayuda del productor un croquis
de su parcela actual ubicando sus límites y usos del suelo. Para cada tipo de cobertura actual se
cuestiona al productor sobre 1) su historia de uso 2)Aspectos biofísicos que determinan su ubicación
espacial: a)Tipo de suelo (fertilidad, color, textura, pedregosidad, profundidad), b) topografía, c)
drenaje, d) distancia a poblado, e) aptitud del suelo, d) tipo de cobertura previa

144
29. ¿Por qué mantiene actualmente áreas de acahual sin uso?______________________

1 Bajos rendimientos
2 No hay opciones productivas redituables
3 No hay quien trabaje
4 Quiere recuperar el bosque
5 Quiere recuperar el suelo
6 Otro (especifique) _____________________________________________________

30 ¿Qué va a hacer con esta tierra en el futuro? __________________

1 Usar para cultivos perennes


2 Usar para pasto
3 Usar para cultivos de ciclo corto
4 Dejarla en montaña como reserva de madera/árboles
5 Manejar la regeneración natural de árboles maderables
6 Otro (especifique)_____________________________________________

31. ¿Cuáles han sido las tendencias de uso/descanso de la tierra en los últimos diez años?

Uso de la tierra 2003 1993 o año de llegada_____


Años de Uso Años de Años de Uso Años de
descanso descanso
1.Cultivos de ciclo corto
2.Pastos
3.Cultivos perennes
4.Otros usos

32. ¿Cuáles han sido las tendencias de la producción en los cultivos durante últimos diez años?

Cultivo b)La cosecha ha c) ¿Por qué?


aumentado, Si sube
disminuido o es 1nuevas plantas
igual con la cosecha 2 nueva área de cultivos
de hace 10 años? 3 uso de abono químico o orgánico
4 mejor semillas
1es igual 5 mejor manejo
2 mas 6otro____________________
3 menos
4 no aplica, 1a año Si Baja
de cultivo 7 suelo viejo/menos fértil;
8 plantas viejas, agotadas;
9 malas hierbas
10 plagas
11 mal manejo/falta de poda
12 otra razón________________

Maíz
Otros cultivos anuales

Caña de azúcar
Plátano
Otros cultivos perennes

145
33. ¿Tiene ganado actualmente?

a) 1.Si b)¿Cuántas cabezas c)¿Cuántas cabezas d)¿Fue más o menos


2.No tiene actualmente? tenía usted en 1993? igual al de este año?
Estimación
Si no recuerda pasar a 1 igual
d) 2 menos
3 mas

Ganado Vacuno
adulto
Terneros
Otros

34. ¿Cómo ha variado la fuente de alimentación de su ganado en los últimos años?

Fuente de alimento 2003 1993 o fecha de llegada____


Ver código abajo
Monte
Pastos cultivados
Pastos inducidos
Alimento balanceado

1. Ninguno
2. Menos de la mitad
3. La mitad
4. Más de la mitad
5 Todo

35. ¿Qué productos utiliza del bosque? (Anotar todos los mencionados por el productor)
____________________________________

1. Madera
2. Leña
3. Plantas medicinales
4. Semillas
5. Resinas
6. Leña
7. Animales silvestres
8. Otros____________________________________

36. ¿Cómo decide lo que produce en su parcela? ______________

1. Mercado
2. Apoyos gubernamentales (créditos)
3. Disponibilidad de mano de obra
4. Aptitud del suelo
5. Necesidades de la familia
6. Conocimientos
7. Otros_____________________________

Agregar comentarios sobre las explicaciones del productor

146
_______________________________________________________________________________

________________________________________________________________________________

37. ¿Qué proporción de su producción ha vendido durante los últimos años?

Productos 2003 1993 o año de llegada____


Cultivos anuales (maíz, frijol,
arroz)
Caña de azúcar
Plátano y otros frutos
Productos forestales
Otros productos

1. Ninguno
2. Menos de la mitad
3. La mitad
4. Más de la mitad
5. Todo
6. No sabe

USO FUTURO DEL SUELO

38. ¿Cuáles son sus intenciones para el futuro cercano de su parcela?

Ud va a….. a)1.Si b) ¿Cómo va a hacerlo? c)¿Cuándo?


2.No Indicar todo lo que responda 1. 2004
2. 2005
3. No sabe
1. Aumentar o disminuir el # 1 tumbar mas bosque/acahual para cultivos
de ha de cultivo 2 convertir áreas de pasto para aumentar el área en cultivos
exclusivamente, o para uso agrosilvopastoralil.
3 rehabilitar áreas en descanso para ser cultivado otra vez
4 reducir área de cultivos para tener mas pasto
5 reducir área de cultivos para descansar/regenerar bosque
6 otro:___________________

2. Aumentar o disminuir el # 1 tumbar bosque/acahual para pastos


de ha de pastos 2 Convertir áreas de cultivo a pastos o uso agrosilvopastoral
3 rehabilitar áreas en descanso para ser pasto
4 reducir área de pasto para convertirla en cultivos
5 reducir área de pasto para descansar/regenerar bosque
6 otro_________________

3. Dejar descansar la tierra o 1 dejar/aumentar descanso en áreas de pasto


aumentar el área en descanso 2 dejar/aumentar descanso en áreas de cultivo
3 propiciar la regeneración natural en áreas que se encuentran
en descanso
4 otro_________________

4. Introducir (cambiar) a otros 4.1 ¿Qué cultivos nuevos?


cultivos nuevos 1maíz

147
2 arroz
3 frijol
4. caña de azúcar
5. sistemas agroforestales
6. otros

4.2 ¿Dónde lo va a hacer?

1. Areas de cultivo
2. Areas de pastos
3. Areas de bosque o vegetación secundaria
4. otros

5. vender la parcela o parte de


la misma 5.1 ¿Cuántas hectáreas? ___________

5.2 ¿Qué parte de la parcela?

39. ¿Piensa aumentar el ganado en este año o en el próximo?

1.Si
2.No pregunta 41
3.No sabe pregunta 41

40.¿Por qué quiere tener más ganado? __________________


1 El ganado es más rentable que cultivos
2 El ganado es mas fácil de cuidar/requiere menos mano de obra
3 Hay más facilidades de crédito
4 Hay más asistencia técnica para el manejo de ganado
5 Tener ganado es como tener dinero en el banco para emergencias
6 Para dar leche para la familia
7 Otro:________________________________________________

41.¿Tiene áreas de su parcela que piensa mantener como bosque?______________

1.Si
2.No pregunta 44
3.No sabe pregunta 44

42. ¿En dónde se localizan?______________


1 cerca de las laderas
2 en las áreas montañosas
3 cerca de los cuerpos de agua
4 otros

43. ¿Cuántas hectáreas?______________

ASISTENCIA TECNICA

44. ¿Desde que llegó a la comunidad ha recibido usted u otro miembro de su familia algún tipo de
asistencia técnica de cualquier institución?

148
Recibió asistencia a)1.Si b) ¿De qué c)¿En qué d) ¿Cuándo la e) ¿Fue útil o no muy
sobre…. 2.No institución? consistió la recibió? útil?
3.No ayuda? 1.útil
sabe 2.poco útil
Ver código 3.no sabe
1. Caña de azúcar
2. Otros cultivos
perennes
3. Cultivos anuales
5. Ganado bovino
6. Reforestación
7. Sistemas
agroforestales
8. Cultivos
alternativos
9. Comercialización
de productos
10. Acuacultura
Codigos para el tipo de asistencia:
1 Asistio a una charla/curso practico; visito finca demostrativa
2 Asistioa un seminario/taller (teórica)
3 Recibio insumos como semillas, plantas, abono
4 Recibio información escrito; folletos, etc
5 Recibio fondos/crédito
6 Otro ________________________________________

45. En caso de haber recibido incentivos económicos para sembrar árboles maderables o frutales ¿Sigue
cuidando los árboles?_________

1. Si
2. No ¿Por qué no?_______________________________________________________________________

46. ¿Ha escuchado de los sistemas agroforestales?__________

1 Si
2 No sabe/no está seguro pregunta 48

47. ¿Hay ventajas de tener sistemas agroforestales en la parcela? ______________


1 No
2 No sabe
3 Tener más madera y/o frutos en la finca
4Aumentar la producción de los cultivos
5 Enriquecer el suelo con abono
6 Brindar sombra y protección a los cultivos/ganado
7 Otras _________________

48. ¿Qué tipo de asistencia cree usted que necesita más o desearía tener en su parcela? (anotar hasta
3)_________________________________________

1 Mejor manejo/producción caña de azúcar


2 Cultivo de maíz, otros cultivos anuales
3 Ganado bovino
4Acuacultura

149
5Reforestación con maderables
6Sistemas agroforestales (general)
7Aprovechamiento de productos no-maderables del bosque
8Comercialización de productos/cultivos
9Transporte de productos o insumos para producción
10Almacenamiento y tratamiento poscosecha de cultivos
11Crédito
12Asistencia en conseguir escritura,parcelación, etc.
13Otra____________________________________________

ACTITUDES Y SATISFACCION

49. ¿Cómo considera su situación actual en comparación con la que vivía hace 10 años o cuando llegó a la
comunidad?__________________

1.igual
2.mejor pregunta 50
3.peor pregunta 51

50. ¿Por qué es peor? (Anotar todas las razones)_____________

1 Peores cosechas
2 Más plagas en las cosechas
3 No hay otro trabajo excepto la agricultura
4. La situación económica ha empeorado
5. Las cosas son más caras
6. Más problemas de salud
7 Escasez de comida
8 Peor clima
9 Más contaminación ambiental
10 Inseguridad
11 Problemas domésticos (entre la familia)
12. Conflictos con vecinos
13 otros_____________________________________________________________________________________

51. ¿Por qué es mejor?

1 Tengo más tierra para cultivar


2 Mejor cosecha
3 Tengo parcela propia (no alquilada)
4 Tengo ganado
5 La situación económica ha mejorado
6 Hay mas trabajo
7 Mejor salud
8Mejor clima
9 Todo es mejor
10. Otro ________________________________________________________________________________________________

52. ¿Cree que en el futuro va a mejorar?______________


1. Si
2. No
¿Por qué?

150
_____________________________________________________________________________________
_____________________________________________________________________________________
_____________________________________________________________________________________
_________________________________________________________________
53. ¿Qué va a hacer con su parcela en el futuro cuando ya no pueda trabajarla?
1 Seguir manejándola (con jornaleros/contratados)
2 Venderla
3 Arrendarla
4 Dejarla a los hijos/as
5 Dejarla a otro pariente
6 Otro______________________________

54. ¿Han venido a ofrecer comprar su parcela alguna vez?

1 Si
2 No pregunta 56

55. ¿Por qué no la vendió?_________________

1. no ofrecieron lo que vale la parcela


2 no quiere venderla
3 quiere esperar a que suba de precio
4 quiere mejorar la parcela antes de venderla
5. Otro____________________________________________________________

56. ¿Considera que hay suficiente tierra en el ejido?____________


1 Si
2 No

57. ¿Quiere que sus hijos permanezcan en el ejido?_____________

1. Si pregunta 57
2. No pregunta 58

58 ¿Por qué sí? _______________

1. Quiere que se queden viviendo cerca


2. La vida es buena/tranquila aquí
3. Hay suficiente tierra
4. Hay suficiente trabajo
5. Tenemos parientes/amigos por acá
6. Quiere heredarle su tierra
7. Otro ______________________________________________________

59. ¿Por qué no?_________________

1. La vida es difícil aquí


2. Falta de tierras
3. Malos suelos
4. Escasez de trabajo
5. Problemas de salud
6. Falta de infraestructura y de servicios
7. Falta de caminos

151
8. Tienen parientes/amigos en otra parte
9. Otro ___________________________________________

COMPOSICION FAMILIAR Y CONDICIONES DE VIVIENDA

Finalmente nos gustaría conocer algunos aspectos de la forma como vive su familia

60. ¿Cuántas personas viven normalmente en su casa? (enumerar)

a)Parentesco con el b) Sexo c) Edad d) ¿Trabaja o ayuda en


jefe la parcela?
1.jefe 1. Hombre 1.< 12 años
2.conyuge 2. Mujer 2. 12-60 1. casi nunca
3. hijo/hija 3. > 60 2. Si, a veces
4.padre/madre 3. Casi siempre
5.hermano/hermana
6. otros parientes

61. ¿De qué está hecha su casa? (Observación directa)


a) Paredes_________ b) Techo________ c) Piso_________
1. Block 1. Zinc 1. Cemento
2. Block y madera 2. Palma 2. Tierra
3. Madera 3. Otro___________ 3. Madera
4. Otro______________ 4. Mosaico

62. ¿Cuántas habitaciones tiene su casa? __________


1. Cocina_____
2. Sala-comedor____
3. Cuartos ______

63. ¿De dónde obtienen el agua que toman?____________


1. Tubería

152
2. Pozo
3. Río
4. Otro________________

64. ¿Tienen energía eléctrica?______________


1.Si
2.No

65. ¿Tienen letrina?_____________


1.Si
2.No

66. Para terminar esta entrevista, nos gustaría que usted mecione cuáles considera que son las tres cosas o
problemas que afectan más a la parcela y a la familia EN ORDEN DE IMPORTANCIA
Parcela
1.______________________________________________________________________________
2.______________________________________________________________________________
3.______________________________________________________________________________
Familia
1.______________________________________________________________________________
2.______________________________________________________________________________
3.______________________________________________________________________________
MUCHAS GRACIAS POR SU COLABORACION
Resultado de la entrevista_________________
.
Completada satisfactoriamente...................................1
Incompleta...................................................................2
No satisfactoria … ................................................... 3

2. Carta de aceptación de artículos

153

Common questions

Con tecnología de IA

La ganadería ha jugado un papel fundamental en la transformación productiva del oriente de Tabasco, principalmente como un medio de sustento económico en la región. Inicialmente, el mercado interno para la carne de res facilitó el desarrollo de una ganadería extensiva, permitiendo la expansión de la frontera agropecuaria a través de la deforestación de tierras ejidales y bosques tropicales, lo que en un principio impulsó la economía local . Sin embargo, la crisis de la ganadería, influenciada por políticas neoliberales y la apertura comercial, ha resultado en la pérdida de rentabilidad y competitividad debido al bajo uso de tecnología, la baja productividad, y la falta de inversión en mejoras productivas . Esto ha llevado a una reducción significativa del hato ganadero y una transformación del enfoque hacia la cría de becerros para exportación, principalmente a los Estados Unidos, en lugar de la engorda para el consumo interno . Las limitaciones actuales incluyen la descapitalización de productores por la baja de precios y altos costos de producción, la sobreexplotación y degradación de praderas sin mejorar la capacidad de carga, y la ausencia de mano de obra debido a la migración de jóvenes campesinos . Asimismo, los apoyos gubernamentales no han sido suficientes para lograr una reorientación efectiva de la producción ni para elevar la sustentabilidad del sistema ganadero . La crisis socioeconómica y ambiental de la ganadería en la región es también un resultado notable de estas limitaciones .

Los campesinos del oriente de Tabasco han adoptado diversas estrategias productivas para enfrentar la crisis de la ganadería extensiva. En el corto plazo, han expandido la superficie de praderas y reemplazado las praderas degradadas a costa de remanentes forestales, con el objetivo de incrementar o mantener los retornos económicos de la ganadería . Además, han explorado nuevas opciones productivas incentivadas por programas gubernamentales, como el cultivo de palma africana y otros usos del suelo, aunque enfrentan limitaciones económicas y de recursos . Las opciones incluyen la incursión en plantaciones maderables y no maderables, así como el manejo de remanentes forestales y cultivos no tradicionales . También se ha observado un interés por nuevas actividades económicas, debido a la baja rentabilidad de las opciones tradicionales, y algunas familias recurren a empleos ajenos al campo y migración . A pesar de estas estrategias, los costos ambientales, como la deforestación y la degradación del suelo, son altos .

La dependencia de los campesinos en Tabasco de subsidios estatales tiene diversas implicaciones para el uso del suelo. En primer lugar, los subsidios muchas veces están asociados al financiamiento de actividades como la ganadería extensiva, que promueven la deforestación al requerir el desmonte de áreas boscosas. Este modelo económico se centra principalmente en el retorno económico, ignorando los costos ambientales como la degradación del suelo y la pérdida de biodiversidad, lo que a largo plazo puede estancar la región en términos de desarrollo económico y social . Además, si los subsidios son orientados hacia actividades alternativas como la agroforestería o la reforestación, podrían reducir la presión sobre los recursos forestales, pero este potencial no siempre se materializa . Por otro lado, la falta de programas gubernamentales coherentes que incentiven un uso sustentable de la tierra con una visión a largo plazo contribuye a que los campesinos continúen respondiendo a las fluctuaciones del mercado, a menudo priorizando aquellas actividades de mayor rentabilidad económica inmediata . En resumen, mientras el papel de los subsidios estatales es crucial, su impacto depende en gran medida del diseño de los programas y de cómo se alineen con objetivos de desarrollo sostenible y conservación del medio ambiente .

Las políticas gubernamentales han sido determinantes en la degradación ambiental del oriente de Tabasco. Desde los años setenta, estas políticas promovieron la conversión de bosques en tierras para la ganadería extensiva a través de programas que incentivaban la praderización y la producción de carne para el mercado nacional . Este proceso, impulsado por la reorientación productiva desde la agricultura hacia la ganadería, ha resultado en una significativa deforestación. Para la década de los setenta, programas como PROCAMPO, que motivaban el uso agrícola y ganadero del suelo, contribuyeron a reducir la cobertura de selvas del 49.1% en 1940 a solo el 15% en 1970 . Además, las políticas ambientales y productivas actuales, como las iniciativas de reforestación bajo programas como PROGAN y el cultivo de palma africana, aunque enfocadas a la sustentabilidad, igualmente influyen en el uso del suelo al incentivar ciertos tipos de producción con consecuencias ambientales variables . La falta de coherencia e integración de estas políticas a largo plazo sigue siendo un desafío, limitando los esfuerzos para revertir los efectos negativos acumulados .

El programa PROCAMPO ha influido en las prácticas agrícolas de los campesinos del oriente de Tabasco promoviendo en gran medida la deforestación y el establecimiento de pastizales en lugar de fomentar la modernización de la agricultura. Aunque su propósito es ofrecer un apoyo por hectárea cultivada de manera que los campesinos puedan invertir en producción, muchos destinan estos recursos a cubrir necesidades de consumo inmediato en lugar de mejorar su productividad agrícola . La implementación del programa ha resultado en un cambio en el uso del suelo, donde se ha privilegiado el pastoreo y el establecimiento de praderas, incrementando así la deforestación y el desgaste de los recursos naturales . Además, debido a la falta de opciones viables en la agricultura tradicional, muchos campesinos han optado por invertir en el establecimiento de praderas para la ganadería o han alquilado sus tierras para ese fin .

Los factores condicionantes principales del uso del suelo en Tabasco incluyen aspectos demográficos, económicos, políticos, sociales, culturales y tecnológicos. Estos determinan la demanda de productos, el desarrollo de mercados, el acceso a factores de producción y las decisiones de los productores . En Tabasco, la disponibilidad de tierras y la influencia del mercado ganadero han promovido la deforestación, favoreciendo el uso del suelo para actividades agropecuarias, especialmente la ganadería . Las políticas gubernamentales y los programas de subsidio (como PROCAMPO) han influido en los usos del suelo y, junto con las condiciones del mercado, han impulsado a los campesinos a diversificar o mantener sus usos de tierra . Adicionalmente, factores biofísicos como el relieve y las variables climáticas modulan el uso del suelo a nivel regional . Estos condicionantes se establecen a través de dinámicas locales e influencias externas, como las políticas nacionales e internacionales que dan forma a los patrones de uso de la tierra .

Las percepciones campesinas han sido integradas en el análisis de cambios en el uso del suelo en Tabasco a través de encuestas y talleres participativos que recogen la historia de uso del suelo desde la perspectiva de los campesinos. Se les pidió que recordaran los usos que habían hecho de su tierra y las razones de los cambios, usando un esquema actual de la parcela realizado por ellos mismos . Esta perspectiva campesina permite entender cómo las decisiones individuales de uso del suelo están influenciadas por variables estructurales, de mercado y políticas gubernamentales que han reorientado las prácticas de uso del suelo desde la agricultura hacia la ganadería extensiva . Así, la integración de las percepciones locales junto con modelos analíticos ha permitido planificar y pronosticar cambios potenciales en el uso del suelo .

El cultivo de palma africana en Tabasco tiene impactos económicos y ambientales significativos. Económicamente, ha sido promovido por el Gobierno Federal como una alternativa para reducir el déficit en la producción de grasas de origen vegetal . Este cultivo, incentivado a través de programas que ofrecen apoyos económicos, busca ofrecer una nueva fuente de ingresos para los campesinos, algunos de los cuales han dedicado grandes porciones de su tierra a esta actividad debido a los incentivos de hasta $1500 pesos por hectárea durante cinco años . Sin embargo, a pesar de este respaldo, solo una parte (10%) de los campesinos está involucrada en el programa, lo que indica un alcance limitado . Desde el punto de vista ambiental, la palma africana contribuye a la deforestación y al cambio de uso del suelo. La introducción de cultivos de palma ha acelerado la transformación de áreas boscosas en tierras de cultivo, intensificándose la degradación del suelo debido al reemplazo de selvas por praderas y zonas agrícolas . Tal conversión ha generado una pérdida significativa de biodiversidad en la región . Además, la expansión del cultivo de palma africana ha ido de la mano con la erosión del suelo, disminuyendo su fertilidad y aumentando su vulnerabilidad a la erosión hídrica . En síntesis, mientras que el cultivo de palma africana aporta potenciales beneficios económicos, también desencadena impactos ambientales adversos que deben ser cuidadosamente gestionados para asegurar un desarrollo sostenible en la región de Tabasco.

Los programas de subsidios en Tabasco han tenido un papel ambiguo respecto a la sostenibilidad económica de las comunidades campesinas. Por un lado, subsidios como PROCAMPO han inducido a la deforestación al fomentar la expansión agrícola sobre la intensificación, lo que ha llevado a la conversión de áreas forestales en tierras agrícolas para acceder a más recursos . Aunque estos programas buscan apoyar la producción, a menudo sus efectos han resultado en una explotación más intensa de los recursos naturales, lo cual puede deteriorar la base ambiental necesaria para el sustento económico a largo plazo . Además, el financiamiento para la agricultura y ganadería, como en el programa de palma africana, a veces ha impulsado el cambio de uso del suelo sin una adecuada planificación, llevando a una competencia con usos tradicionales y generando problemas de sustentabilidad . Por otro lado, la falta de acceso adecuado a estos subsidios en ciertas áreas limita su potencial para fomentar el desarrollo económico sostenido . En conclusión, aunque tienen el potencial de mejorar la viabilidad económica inmediata de los campesinos, a menudo contribuyen a la degradación ambiental y favorecen prácticas insostenibles que pueden socavar la sostenibilidad a largo plazo.

El uso de modelos de Markov en la proyección del uso futuro del suelo en Tabasco tiene varias ventajas y desventajas. Una ventaja es que permiten explorar escenarios futuros del uso del suelo a corto plazo al basarse en datos históricos y probabilidades de cambio, facilitando la identificación de tendencias generales del cambio de uso del suelo . Sin embargo, suponen la continuación de las condiciones actuales en el futuro, lo cual limita su precisión predictiva, especialmente en horizontes temporales amplios, porque no capturan cambios exógenos o inesperados . Adicionalmente, no ofrecen un modelo espacial detallado, ya que trabajan con datos agregados y no consideran factores espaciales específicos . Esto puede llevar a falencias en la predicción si las condiciones locales cambian o hay nuevas políticas o desarrollos económicos imprevistos .

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