El Colegio de La Frontera Sur
Temas abordados
El Colegio de La Frontera Sur
Temas abordados
TESIS
Presentada como requisito parcial para optar al grado
Doctor en Ciencias en Ecología y Desarrollo Sustentable
por
2008
1
AGRADECIMIENTOS
“Alumno becado por el Programa de Mejoramiento del Profesorado, a través de la Universidad
Autónoma de Campeche”
El presente trabajo fue realizado con financiamiento del Programa de Mejoramiento del
Profesorado (PROMEP) de la Secretaría de Educación Pública, a través de la Universidad
Autónoma de Campeche (clave UACAM-51); del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología
(CONACYT), a través del proyecto “Ecological and socioeconomic assessment of Land-
use/Land-cover change in the humid tropics of eastern Tabasco and Selva Lacandona, Chiapas”
(clave CONACYT 33851-B); del Fondo Sectorial SEMARNAT-CONACYT, a través del
proyecto “Uso sustentable de los recursos naturales en la frontera sur de México” (clave
SEMARNAT-2002-C01-1109); de la Fundación Pablo García (clave NP 3204), y con la
infraestructura de El Colegio de la Frontera Sur Unidad Villahermosa.
La realización del trabajo de campo fue posible gracias al apoyo logístico y las facilidades
proporcionada por el Colegio de la Frontera Sur Unidad Villahermosa. Al Ing. Apolinar Arteaga
Medrano y a Servicios Técnicos Forestales (INFORESTA) se agradece su colaboración para la
promoción del proyecto dentro de las comunidades ejidales. Finalmente y de manera muy
especial mi reconocimiento para los campesinos de Balancán y Tenosique, pues la realización de
este trabajo no hubiera sido posible sin contar con su participación, hospitalidad, paciencia y
amistad.
CONTENIDO
Agradecimientos……………………………………………………………………...... i
2
Contenido……………………………………………………………………………… ii
Lista de figuras………………………………………………………………………… v
Lista de cuadros……………………………………………………………………….. vii
Resumen……………………………………………………………………………...... viii
Abstract………………………………………………………………………………… iv
1.Introducción…………………………………………………………………………. 1
1.1 Planteamiento del problema.....………………………………………………… 1
1.2 Magnitud de la deforestación en el trópico…………………………………….. 5
1.3 El proceso de cambio de cobertura y uso del suelo en el trópico………………. 6
1.4 Los estudios de cambio de uso y cobertura del suelo………..………………… 9
1.5 Objetivos de la investigación……………………..……………………………. 12
2.Área de estudio……………………………………………………………………… 14
3. Historia regional…………………………………………………………………….. 18
3.1 La reserva territorial y la extracción forestal…………..………………………. 18
3.2 Políticas pública, colonización y deforestación……………..…………………. 20
3.3 El plan Balancán-Tenosique y la consolidación de la ganadería extensiva…..... 25
3.4 Reforma estructural, crisis productiva y migración……………………..……... 30
4.Agricultura campesina y uso del suelo. Un análisis de sus factores determinantes…. 35
4.1 Metodología…………………………………………………………………….. 35
4.1.1 Encuesta de cambio de uso del suelo……..…………………………… 35
4.1.2 Factores condicionantes del uso del suelo……………………………… 37
4.2 Resultados………………………………………………………………………. 39
4.2.1 Perfil socioeconómico………………………………………………….. 39
4.2.2 Agricultura……………………………………………………………... 40
4.2.3 Ganadería………………………………………………………………. 41
4.2.4 Otros usos del suelo……………………………………………………. 41
4.2.5 Estrategias productivas campesinas……………………………………. 42
4.2.6 Cobertura del suelo…………………………………………………….. 43
4.2.7 Factores condicionantes del uso de suelo………………………………. 44
4.3 Discusión y conclusiones……………………………………………………….. 48
4.3.1 Políticas públicas, mercado y uso del suelo……………………………. 48
3
4.3.2 Subsidios gubernamentales y cambio de uso del suelo………………… 50
4.3.3 Uso futuro del suelo……………………………………………………. 51
5.Estrategias productivas campesinas y dinámica de cambio de uso del suelo……….. 55
5.1 Cambio de cobertura y uso del suelo…………………………………………… 55
5.2 Estrategias productivas campesinas y uso del suelo……………………………. 56
5.3 Discusión y conclusiones……………………………………………………….. 66
5.3.1 Deforestación-reforestación, la historia del uso del suelo en el oriente
de Tabasco…………………………………………………………………… 66
5.3.2 Auge y decaimiento de la ganadería ejidal…………………………….. 71
5.3.3 Programas gubernamentales y respuestas campesinas…………………. 72
5.3.4 Políticas públicas y desarrollo rural……………………………………. 76
6.Patrones de cambio de uso y cobertura del suelo en la región oriental de Tabasco…. 78
6.1 Metodología…………………………………………………………………….. 78
6.1.1 Clasificación de imágenes de satélite…………………………………... 78
6.1.2 Factores condicionantes del uso del suelo……………………………… 80
6.1.3 Tendencias de uso futuro del suelo a largo plazo………………………. 82
6.2 Resultados………………………………………………………………………. 82
6.2.1 Cambios en el uso del suelo……………………………………………. 82
6.2.2 Factores condicionantes de la deforestación…………………………… 88
6.2.3 Factores condicionantes del uso del uso presente del suelo……………. 91
6.2.4 Uso futuro del suelo……………………………………………………. 94
6.3 Discusión y conclusiones……………………………………………………….. 98
6.3.1 El cambio de uso del suelo del oriente de Tabasco en el contexto
nacional y estatal……………………………………………………………... 98
6.3.2 Condicionantes del uso del suelo………………………………………. 101
6.3.3 Escenarios alternativos del uso del suelo………………………………. 106
7.Discusión final……………………………………………………………………….. 111
7.1 Los ejidatarios como principales agentes de cambio de uso del suelo…… 111
7.2 Uso del suelo y vulnerabilidad social…………………………………….. 112
7.3 Políticas públicas, vulnerabilidad social y exclusión productiva………… 115
8.Conclusiones finales…………………………………………………………………. 120
4
9. Bibliografía…………………………………………………………………………. 125
10. Anexos…………………………………………………………………………….. 134
1. Encuesta de cambio de uso del suelo………………………………………………. 135
2 Carta de aceptación de artículos…………………………………………………….. 149
5
Campesino del ejido Carlos A. Madrazo
1. INTRODUCCIÓN
La deforestación en las zonas tropicales constituye uno de los principales tópicos de investigación
cuando se abordan problemas relacionados al cambio ambiental global, debido a la elevada
biodiversidad que albergan los bosques tropicales y al importante papel que desempeñan en el
balance ecológico mundial (Lambin et al. 2003). A pesar de que la deforestación en las zonas
tropicales ha sido el mecanismo de cambio de uso del suelo más estudiado en las últimas décadas
(FAO, 2001), la naturaleza del proceso no se ha comprendido en su totalidad. Constituye un tema
de particular importancia para México, pues la deforestación que se registra en su porción
tropical es de una magnitud varias veces mayor a las que se presentan en el resto del país, lo que
ha provocado la pérdida de poco más de la mitad la superficie forestal en el trópico mexicano. A
pesar de ello, son escasos los estudios realizados en el país que permitan dilucidar la importancia
relativa de los factores ambientales y socioeconómicos que condicionan el uso del suelo en el
trópico (Bocco et al. 2001).
6
El uso del suelo en el trópico de México ha estado fuertemente condicionado por las políticas
gubernamentales que han buscado el desarrollo y la modernización del sur-sureste del país. Esta
región había permanecido marginada de las políticas de modernización productiva
instrumentadas durante la segunda mitad del siglo XX, al amparo del modelo económico de
sustitución de importaciones. La modernización del campo tuvo un importante sesgo a favor de la
agricultura comercial del norte, donde predomina la propiedad privada y cuenta con mayores
recursos, infraestructura y tecnología; en detrimento de las áreas rurales del centro y sur, donde se
asentó gran parte de la agricultura campesina de subsistencia, considerada oficialmente como
ineficiente y no apta para la modernización. La pérdida de la autosuficiencia alimentaria a finales
de los años sesenta modificó esta situación y motivó la incorporación productiva del sureste de
México a través de proyectos de colonización dirigida y de modernización productiva a gran
escala, que pretendieron convertir al trópico en el granero del país (Szekely y Restrepo 1988).
Esto propició la deforestación de amplias extensiones selváticas para su conversión en terrenos
agrícolas y ganaderos.
El fracaso de los proyectos agrícolas terminó con la utopía del potencial agroproductivo del
trópico y propició la emergencia de la ganadería como una alternativa más rentable y apropiada,
al punto de llegar a considerarse como su “vocación productiva”. La ganadería se convirtió así en
una de las principales causas de deforestación en México, ya sea directamente o por la conversión
de espacios originalmente utilizados para fines agrícolas, en un ciclo bien conocido de
colonización, conversión a tierras agrícolas y posteriormente a pastizales (Toledo et al. 1989).
Los apoyos brindados por el gobierno a través de programas de desarrollo ganadero, créditos
abundantes a bajas tasas de interés, creación de infraestructura y las condiciones de un mercado
protegido permitieron el desarrollo explosivo de una ganadería extensiva de baja productividad,
orientada a satisfacer la demanda nacional de carne de res. La modalidad extensiva de la
ganadería nunca estuvo presionada para intensificarse y el estímulo del mercado repercutió
fundamentalmente en la ampliación de su extensión geográfica más que en su modernización. La
ganadería transformó radicalmente la cobertura del suelo de estados como Veracruz, Chiapas y
Tabasco, mismos que se convirtieron en los principales productores de ganado del país
(Villafuerte et al. 1993).
7
El contexto proteccionista bajo el cual se desarrolló la agricultura mexicana se modifica
sustancialmente con la crisis de la deuda de 1982 y la consecuente instrumentación de un modelo
económico neoliberal, cuyo pilar fundamental es la modernización con base en la apertura
comercial y el retiro de la intervención del Estado en la economía (Fritscher, 2004). Con las
reformas estructurales instrumentadas desaparece el soporte gubernamental que sustenta y
proporciona viabilidad económica a la ganadería. La reducción de la inversión estatal en el sector
agropecuario, el incremento de los costos de producción, la baja productividad de la ganadería
extensiva y la apertura de la frontera nacional a la importación de carne de res puso fin a la
prosperidad ganadera, impactando especialmente a la ganadería del trópico orientada al mercado
interno (Chauvet, 2004).
A pesar que durante los últimos treinta años las políticas públicas promovieron en el trópico
mexicano la expansión de la frontera agropecuaria en detrimento de las áreas selváticas, la
coyuntura actual conforma un marco propicio para cambios de uso del suelo, en función de las
estrategias que se encuentran instrumentando los productores para adaptarse a las nuevas
condiciones del entorno político, económico e institucional del país. Es por ello necesario
conocer la dinámica del proceso de cambio de uso del suelo, con el fin de contar con los
elementos necesarios que permitan prever los posibles cambios futuros. El presente trabajo
aborda el análisis del cambio en el uso y la cobertura del suelo en el trópico mexicano, a través
del estudio de caso de la región oriental de Tabasco, donde se localizan los municipios de
Balancán y Tenosique. El estudio se enfoca tanto en la descripción como en la explicación de la
dinámica del cambio de uso y cobertura del suelo ocurridos en la región durante las últimas dos
décadas. Asimismo analiza la manera como los campesinos del oriente de Tabasco han ajustado
sus estrategias productivas ante la reforma estructural, y de las implicaciones que las respuestas
campesinas en el uso del suelo pueden tener para la conservación de los remanentes forestales.
La zona ocupada por los municipios de Balancán y Tenosique ha registrado cambios rápidos y
significativos en la cobertura del suelo debido a la aplicación de políticas que han promovido los
asentamientos humanos, la modernización agrícola, la ganadería extensiva y la expansión de la
infraestructura. Como resultado el paisaje ha sido modificado predominando los pastizales, las
áreas agrícolas y la vegetación secundaria. Sin embargo, persiste una importante porción de
8
bosque tropical poco explorado pero muy diverso, que es hábitat de especies en peligro de
extinción (Challenger, 1998). Esta selva está amenazada por la deforestación relacionada con las
actividades agropecuarias, que amenazan con extenderse a las áreas selváticas de Chiapas y
Guatemala.
Luego de décadas de una dependencia completa del Estado, los ejidatarios se enfrentan con la
necesidad de convertirse en productores viables y competitivos en condiciones por demás
desventajosas y en un entorno adverso, caracterizado por la creciente importación de alimentos
baratos, fuertemente subsidiados por los Estados Unidos, al tiempo que los apoyos públicos
destinados al desarrollo rural disminuyen significativamente y se fortalecen los programas de
corte asistencial, más orientados a contener la pobreza que a incrementar la producción nacional
(Rubio 2006).
9
2001). FAO/UNEP (1981), citado por Houghton (1994), estima que a finales de la década de los
setenta, la tasa de deforestación en el trópico fue de 7.3 millones de hectáreas por año. Para la
década de los ochenta, FAO (1997) calcula una deforestación de 15.3 millones de hectáreas
anuales de bosque tropical. La conversión de la cubierta forestal tropical a coberturas de carácter
antropogénico alcanzó 14.2 millones de hectáreas anuales durante el periodo de 1990 a 2000, con
una tasa anual de pérdida de 1% (FAO, 2001). Para la presente década FAO (2007) reporta una
deforestación para todos los tipos de bosque de alrededor de 13 millones de hectáreas anuales.
América Latina y África constituyen las regiones con las mayores pérdidas de bosque en el
mundo, registrando tasas cercanas al 0.5% anual durante el periodo de 2000 a 2005 (FAO, 2007).
México se encuentra entre los países con mayor deforestación a nivel mundial y la tasa anual de
deforestación que ocurre en su porción tropical es de una magnitud varias veces mayor que la
registrada en su zona templada (Cairns et al. 1995). El Inventario Nacional Forestal 2000 estimó
para el periodo de 1976 a 2000 una tasa de deforestación a nivel nacional de 0.25% mientras que
para el trópico esta se elevó a 0.76% (Velázquez et al. 2002). Sin embargo, los estudios
regionales han registrado tasas que se ubican en un intervalo de 4.3% a 12.4% anuales (Barton et
al. 2004). Masera et al. (1997) estima que para la década de los ochenta existían en el país una
superficie de 25 millones de hectáreas de bosque tropical cerrado. Para 2000, el Inventario
Forestal Periódico calcula un remanente de 13 millones de hectáreas de este tipo de bosques.
Solamente cerca de 1.2 millones de hectáreas de bosque tropical se encuentran oficialmente
protegidas dentro de 30 reservas que se localizan en el trópico húmedo mexicano (Challenger,
1998).
10
La constante pérdida de la superficie forestal en México es motivo de preocupación internacional
(FAO, 2007). Los bosques tropicales del sureste de México junto con el Petén de Guatemala
conforman, después de la Amazonia, la frontera de bosque tropical más extensa de América
(Challenger, 1998). En esta zona confluyen iniciativas ligadas a la conservación de la
biodiversidad, al desarrollo social y económico así como a la promoción del ecoturismo lo que ha
dado lugar a conflictos de intereses entre los diferentes agentes involucrados en el uso del suelo
(Primack et al. 1998).
Para poder conciliar intereses aparentemente opuestos, propiciar la conservación del bosque
tropical y promover su aprovechamiento sustentable es necesario comprender, en primera
instancia, la forma como la gente decide respecto al uso de la tierra y la manera como diversos
factores interactúan en contextos específicos para influenciar o condicionar sus decisiones. Los
pobres resultados obtenidos para reducir la deforestación en las áreas naturales protegidas del
trópico mexicano se deben en gran parte a que las estrategias instrumentadas para promover un
uso diversificado de los recursos naturales como la agroforestería, la agricultura orgánica, la
reforestación y la conservación del suelo han ignorado el contexto social, político y económico en
el que se desenvuelven los campesinos y que determinan en gran parte sus estrategias
productivas. (Gary, 2002; Isaac-Márquez, 2004).
11
Durante la década de los ochenta y principios de los noventa, se trató de entender la dinámica de
la deforestación en el trópico a través de explicaciones simples, que atribuían el origen de la
deforestación a la incidencia de agentes claves, tales como el incremento poblacional y la
expansión de la agricultura itinerante. Sin embargo, estudios de caso posteriores (v. g. Tudela,
1989; Fearnside, 1993; Kummer y Turner, 1994; Skole et al. 1994; Brothers, 1997; Ochoa-
Gaona y González-Espinosa, 2000; Bocco, 2001; Cochet, 2001) han demostrado que la
importancia relativa de estos factores ha sido sobreestimada.
El cambio de uso del suelo es un proceso complejo que se origina por diferentes combinaciones
de causas, las cuales interactúan de manera dinámica a diferentes escalas y varían de acuerdo al
contexto geográfico, histórico, político, social y económico (Geist y Lambin, 2002). El término
factores subyacentes, condicionantes o indirectos es utilizado para referirse a un conjunto
heterogéneo de variables que propician los cambios de uso del suelo y que operan a diferentes
escalas, apuntalando o dirigiendo a las causas más próximas o directas. Geist y Lambin (2002)
han agrupado estos factores en cinco grandes categorías: 1) demográficos, que afectan la
demanda de productos, 2) económicos, que determinan el desarrollo de mercados y las
condiciones de comercialización para los productos, 3) tecnológicos, que definen la intensidad de
uso de la tierra, 4) políticos e institucionales, de los cuales depende el acceso a los factores de la
producción y 5) sociales y culturales, que comprenden valores y actitudes que motivan la toma de
decisiones de los productores. Se trata de factores exógenos y por lo tanto fuera del control de los
agentes locales, pero que determinan el contexto en el cual estos se desenvuelven.
Las causas próximas comprenden a las actividades humanas que directamente impactan la
cobertura del suelo y que operan a escala local a partir del uso deseado del suelo, como por
ejemplo la expansión de las actividades agropecuarias o los aprovechamientos forestales. Los
factores biofísicos o las variables ambientales no dirigen cambios en el uso del suelo de manera
directa, sin embargo predisponen sus posibles usos (calidad del suelo), actúan como catalizadores
de cambios súbitos (sequías, fuego, inundaciones) y pueden causar cambios de cobertura (cambio
climático). Algunos de estos factores tienen un impacto directo e inmediato sobre la cobertura del
suelo, mientras que otros actúan mediante procesos graduales.
12
Identificar las causas del cambio de uso del suelo requiere entender la forma como estos factores
interactúan en un entorno ambiental, histórico y social para producir un patrón particular de uso
del suelo (Turner et al. 1995). Con base en el análisis de 152 estudios de caso en diferentes
regiones tropicales del mundo, Geist y Lambin (2002) concluyen que la deforestación se origina
por diferentes combinaciones de causas directas y subyacentes, las cuales varían de acuerdo al
contexto geográfico, político y socioeconómico. De esta manera, la deforestación se origina, en
primera instancia, a partir de las oportunidades que ofrece el contexto económico y político
nacional y mundial, las cuales están condicionadas a nivel local por el marco institucional
prevaleciente. En función de este entorno, se realiza un proceso de toma de decisiones con
respecto al uso del suelo, el cual se traduce en diferentes modelos regionales, donde sobresalen la
expansión de la frontera agropecuaria, la explotación forestal y el desarrollo de la infraestructura
de comunicación como las principales causas directas de la deforestación en el trópico.
Las oportunidades y las limitaciones para los usos alternativos del suelo son creadas por el
mercado y las políticas de desarrollo, que están siendo influenciadas cada vez en mayor medida
por factores de carácter global. De hecho, el acelerado incremento de la deforestación ha
coincidido con la incorporación de las zonas tropicales dentro de la economía mundial. Sin
embargo, los patrones locales de deforestación dependen en última instancia, del efecto
acumulativo de las decisiones individuales hechas por los diferentes actores (indígenas,
campesinos, ganaderos, forestales) a través del tiempo (Schmink, 1995). Estos desarrollan
estrategias productivas de acuerdo a sus objetivos, percepciones y limitaciones, mismas que están
determinadas por sus características personales y culturales así como por el contexto social,
económico y político en que se desenvuelven (Toledo, 2002).
Los patrones de cambio de uso del suelo observados a nivel del paisaje pueden considerarse
como una propiedad espacial producto del efecto acumulativo de las decisiones individuales de
los diferentes usuarios de la tierra, respondiendo al cambio de circunstancias a través del tiempo
(Lambin et al. 2003). Los patrones de uso del suelo se encuentran estrechamente relacionados
con la historia de uso de la tierra de una región en particular (Turner et al. 2004). Por esta razón,
13
el análisis histórico resulta fundamental para entender las causas del cambio de uso del suelo,
comprender su dinámica actual y prever su comportamiento futuro (Kepleis, 2003).
Existen dos estrategias generales para abordar el estudio del cambio en el uso del suelo
(Veldkamp et al. 2001): 1) evaluaciones empíricas a gran escala, donde se asocian los patrones de
cambio de la cobertura del suelo con diferentes variables a nivel macro; y 2) estudios de caso a
escala fina sobre los procesos que originan el cambio en el uso del suelo. El primer enfoque se
origina a partir de las ciencias naturales, donde geógrafos y ecólogos han estudiado
espacialmente el cambio en el uso y la cobertura del suelo a través de sensores remotos y
Sistemas de Información Geográfica, con el fin de identificar factores socioeconómicos
correlacionados con los patrones observados a nivel macro. El segundo enfoque tiene su origen
en las ciencias sociales, donde los investigadores tienen una larga tradición de estudio de las
interacciones hombre-ambiente a nivel local, mediante una perspectiva de tipo narrativo
principalmente.
Ambos enfoques tienen sin embargo limitaciones (Veldkamp et al. 2001). En el primer enfoque
se desconoce la naturaleza de la asociación entre los patrones de cambio en el uso y la cobertura
14
del suelo y las variables a nivel macro identificadas, ya que la existencia de una asociación
estadística entre dos variables no necesariamente implica una relación de causa-efecto, por lo
cual el entendimiento logrado sobre la causalidad del proceso es limitado. Por el contrario, bajo el
segundo enfoque se conoce con amplitud las relaciones complejas que impulsan el cambio en el
uso del suelo a nivel local. Sin embargo, las particularidades de los estudios de caso difícilmente
pueden generalizarse para otras áreas de estudio o a un contexto más amplio, dadas sus
explicaciones de carácter coyuntural. Asimismo estos estudios generalmente ignoran el contexto
espacial en el cual se desarrolla el comportamiento humano, a pesar de la importancia que tiene el
entorno ambiental para definir la forma de vida de las personas.
15
Figura 1. Fases y secuencia de investigación en los estudioos de uso ddel suelo (Tomado dee
Verburgg y Veldkam
mp, 2001)
Es en la fase de descripción
d del sistemaa donde se lleva a caabo el análisis de los procesos
p dee
cambio de uso deel suelo. See busca ideentificar lass relacioness entre los factores causales, loss
agentes de cambio y el uso del
d suelo a través
t del tiiempo a differentes esccalas. A esccala local see
realizann estudios con
c una perrspectiva naarrativa quee revelan laas causas y los incenttivos de loss
actores del cambioo en el uso del suelo. Para ello, generalmen
nte se requiiere de una perspectivaa
metodollógica integgral (v. g. Dorman, 1991) que involucra el uso de técnicas cuantitativas
c s
(encuesta), cualitattivas (entreevistas sem
miestructuraddas, talleress participatiivos, historrias de uso
o,
entre ottras; Geilfuss, 2000) y elementos
e naarrativos (estudios de caso,
c observvación partiicipante). El
nivel dee análisis ess generalmente la unidaad de produucción, con énfasis en lla persona que
q toma lass
decisionnes relacionnadas con ell uso de la tiierra. A estaa escala de análisis, loss agentes deeciden cómoo
asignar sus recurssos en un contexto
c doonde los precios,
p las políticas, llas institucciones y lass
alternatiivas tecnolóógicas, se encuentran
e determinaddas de form
ma exógena. Los resultaados que see
166
obtienen de analizar las causas inmediatas, es decir, cuando la unidad de análisis es menor, por lo
general resultan mucho más concluyentes.
A mayores escalas se vuelve complicado identificar los procesos claves, es decir las relaciones
entre actores y ambientes diversos. En estos niveles de análisis los supuestos tienen que cambiar,
dado que no pueden extrapolarse los conocimientos de los estudios locales. A estas escalas los
patrones de uso del suelo se relacionan con variables que representan los factores proximales del
cambio de uso del suelo identificados a escala local y que pueden ser ubicadas y medidas
espacialmente. Basados en este conocimiento, se pueden desarrollar modelos para explorar
escenarios futuros del uso del suelo a corto plazo (Veldkamp y Lambin, 2001). Las relaciones
encontradas en estos modelos deben de ser respaldadas con el conocimiento adquirido en el
análisis de los procesos a escala local (Veldkamp et al. 2001). Con los resultados obtenidos en
esta fase de investigación es posible diseñar planes de uso alternativo del suelo dirigidos a las
áreas geográficas que potencialmente pueden tener mayores afectaciones en el corto plazo.
Objetivos específicos
1. Describir la dinámica de cambio de uso y cobertura de suelo registrado en el área de estudio
durante el periodo de 1984 a 2003 a escala de unidades de producción campesinas y regional.
2. Identificar y ponderar los principales factores que condicionan el uso del suelo en el área de
estudio a escala de unidades de producción campesinas y regional.
3. Caracterizar la agricultura campesina del oriente de Tabasco desde la perspectiva del uso del
suelo.
4. Analizar las tendencias generales de cambio de uso del suelo a largo plazo y las implicaciones
que para la conservación del bosque pueden tener las estrategias de uso del suelo que a futuro
se instrumenten en la región.
17
2. ÁREA DE ESTUDIO
El estudio se limita a la superficie ocupada por los municipios de Balancán y Tenosique, Tabasco
(18º 10’ y 17º 15’ de latitud norte; 91º42’ y 90º59’ longitud oeste) y comprende una superficie
de 5 474 km2, que corresponde al 22 % del territorio de Tabasco. Esta región colinda al sur y este
18
con la República de Guatemala, al norte con el estado de Campeche, al este con el municipio de
Emiliano Zapata y el estado de Chiapas (Figura 2).
El área de estudio comprende parte de dos provincias fisiográficas: Llanura Costera del Golfo
Sur, que cubre la mayor parte, y Sierras de Chiapas y Guatemala, que se extiende en la porción
sur (INEGI, 2001). Fisiográficamente predominan llanuras y lomeríos bajos con extensas
planicies de inundación y zonas de lagos y pantanos (Figura 3). Se trata de un relieve casi plano
con una altura promedio de 60 m (INEGI, 2001). Solamente en el sur se encuentra un relieve de
tipo montañoso con sierras de rocas calcáreas que alcanzan los 500 msnm (INEGI, 2001).
El clima predominante es cálido húmedo con lluvias en verano. La temperatura media anual es de
26°C y presenta una precipitación promedio de 2750 mm anuales (INEGI, 2001). Los recursos
hidrográficos son numerosos, siendo el Usumacinta el río principal que atraviesa la región.
Además en esta zona se encuentran numerosas lagunas, arroyos y estanques. En el área de estudio
se localizan una gran diversidad de suelos. En su porción sur y sureste predominan suelos
arcillosos de fertilidad baja y limitados en profundidad por lechos rocosos, los cuales son
altamente susceptibles a la erosión hídrica y corresponden a vertisoles, luvisoles, leptosoles
réndzicos y líticos, cambisoles y acrisoles. En la zona de lomeríos se encuentran suelos
ligeramente ácidos y de mayor fertilidad principalmente del tipo de los luvisoles y acrisoles.
Estos suelos son muy susceptibles a la erosión, por la pendiente, la textura gruesa superficial y la
poca agregación que presentan. Finalmente en las llanuras de inundación se presentan suelos de
textura arenosa, profundos, de colores pálidos, ácidos con altas concentraciones de aluminio,
correspondientes a cambisoles, acrisoles y luvisoles, los cuales han sido utilizados para el cultivo
del arroz y pastos mejorados, (Palma-López y Cisneros, 2000).
La cobertura del suelo se encuentra dominada actualmente por pastizales cultivados e inducidos.
En las áreas inundables se encuentra vegetación acuática con dominancia de popales y tulares. En
terrenos donde existe mal drenaje se encuentran relictos de sabanas, las cuales ha disminuido
drásticamente con la instrumentación de áreas ganaderas (Palma-López y Cisneros, 2000). La
selva alta perennifolia subsiste en las sierras y lomeríos al sur y sureste, mientras que en el resto
del área de estudio sólo es posible encontrar algunos relictos de selva mediana y baja
19
subpereennifolia, daado que en su mayor parte
p ha sidoo deforestada para darr paso a las actividadess
agrícolaas y ganaderras.
Figura 2. Área dee estudio. En círculo os negros ses ubican las l localidaades con más
m de 500 0
habitanttes. Se pressentan las principales
p carreteras y los cuerrpos de agu ua permaneentes. Puedee
observaarse el predo
ominio de loos lomeríos bajos y las llanuras su
usceptibles de
d inundacióón.
20
0
Figura 3. Paisajes característicos del oriente de Tabasco. a) Sierra, b) Llanuras inundables,
c) Lomeríos bajos.
21
característica más significativa de la población es su juventud, cerca de la mitad de la población
tiene menos de 15 años. Los efectos del auge petrolero repercutieron poco en la región puesto que
es principalmente agropecuaria (SEDESOL, 1993). El 70% de las localidades del oriente de
Tabasco se encuentran con niveles de rezago social de alto a muy alto (CONEVAL, 2007). Sus
índices de bienestar tradicionalmente han sido los más bajos del Estado, en materia de salud,
educación y vivienda, entre otras razones, por las dificultades físicas y a los altos costos que
representa la prestación de servicios básicos. Durante los últimos años se ha registrado una
drástica disminución de la tasa de crecimiento poblacional, al punto que la región se caracteriza
por estar cerca del equilibrio poblacional (INEGI, 2000a, 2000b).
3. HISTORIA REGIONAL
22
Pueden diferenciarse tres etapas críticas con respecto al uso del suelo en la historia del oriente de
Tabasco (Cuadro 1), a saber: 1) § 1000 A C a 1960, la zona constituye un área prácticamente
despoblada con aprovechamientos forestales que no impactan significativamente la cobertura del
suelo, conformando básicamente una reserva territorial de bosque tropical, 2) 1960-82, se inicia
el poblamiento de la región debido a la puesta en marcha de planes de colonización dirigida y de
modernización productiva, que significa un activo proceso de deforestación y praderización, y
3) 1982-al presente, a partir de la crisis de la deuda y la puesta en marcha de las reformas
estructurales que significaron la contracción de la ganadería debido a la pérdida de rentabilidad.
Hasta antes de la década de los cincuenta el desarrollo del trópico mexicano estuvo ligado al
comercio internacional de materias primas en función de las demandas del mercado internacional
(Challenger, 1998). Esta estructura económica se sustentó en las concesiones de grandes
extensiones territoriales otorgadas por el gobierno mexicano a favor de compañías y empresarios
nacionales y extranjeros con el fin de poblar la región tropical e incorporarla al desarrollo
productivo (Revel-Mouroz, 1980; Konrad, 1993). Esta política condujo a la formación de grandes
latifundios que se apoderaron de las tierras vírgenes del trópico para la explotación selectiva de
recursos tales como las maderas preciosas y el chicle, pero sin que efectivamente se llevaran a
cabo inversiones en infraestructura que permitieran un proceso de colonización y desarrollo
agropecuario (Villafuerte et al. 1993).
23
Cuadro 1. Desarrollo histórico del oriente de Tabasco (elaboración propia).
Desde fines del siglo XIX fueron las monterías chicleras, la explotación del palo de tinte y de las
maderas preciosas las que le dieron al oriente de Tabasco una incipiente importancia económica y
comercial (Priego,1987; Contreras, 1990). Estas actividades atrajeron a una población transitoria
24
que conformaron los primeros núcleos de población en lo que fueron los campamentos chicleros.
El único vínculo comercial era atravesando la selva en mulas o en cayuco a través del río. Los
campamentos chicleros ejercieron un considerable impacto económico en la región que impulsó
originalmente, y de manera incipiente, el desmonte de superficies considerables de selva que se
destinaron como potreros para dar lugar a una ganadería extensiva de bovinos, así como a la
siembra de maíz y frijol para abastecer a los campamentos chicleros (Priego, 1987). Sin
embargo, estos nunca llegaron a conformarse como asentamientos permanentes.
La Reforma agraria inicia en 1917 con el reparto social de tierras agrícolas a través del régimen
ejidal y comunal. Este proceso, que alcanza su punto máximo durante el gobierno de Lázaro
Cárdenas en la segunda mitad de la década de los treintas, termina con las grandes concesiones
otorgadas a las empresas extranjeras y nacionales para la explotación de los recursos forestales
(Merino, 2004). El ejido fue concebido principalmente como un instrumento de estabilidad
política, pero se le otorgó poca relevancia desde el punto de vista productivo. Por ello se
establecieron reglas diferenciadas para el ejido con respecto a la propiedad privada, a pesar de las
limitaciones que éstas implicaban en cuanto al uso de las tierras ejidales y el desarrollo de su
capacidad productiva1.
1
Antes de que fuera reformado en 1992, el artículo 27 de la Constitución establecía que las tierras ejidales deberían
de ser de uso comunal, reglamentado por una asamblea ejidal que estaría conformada por todos los miembros con
derechos a la tierra en el ejido (ejidatarios), y utilizada bajo la forma de propiedad ejidal. Esto significaba que las
tierras eran entregadas a los ejidatarios sólo en posesión, lo que implicaba prohibiciones para su venta, renta,
traspaso u otorgamiento como garantía para un crédito.
25
En la práctica, el gobierno constituyó la única fuente de financiamiento para el ejido y sujetó a
los ejidatarios a un fuerte tutelaje mediante su injerencia directa en todos los aspectos de la vida
ejidal, incluyendo su toma de decisiones en cuanto al control de sus procesos productivos y de
sus recursos naturales (Martínez y Sarmiento, 1996). Morett (2003) señala que la finalidad última
de la Reforma Agraria no fue la constitución de un campesinado, sino disminuir la presión social
por la tierra e integrar un semiproletariado agrícola sin apoyo crediticio ni de comercialización,
que sirviera de base para impulsar la industrialización del país a través de la generación de
productos agrícolas y fuerza de trabajo baratos, y que además funcionara como refugio a la
población que no encontraba empleo en la agricultura empresarial y en la industria, así como a
los jornaleros en los periodos en que no tuvieran trabajo como asalariados. De hecho, a finales
del cardenismo cerca de la tercera parte de los ejidatarios recién dotados no podían vivir
únicamente de su parcela (Morett, 2003).
26
El régimen de la pequeña propiedad, instaurado de manera paralela al proceso de reparto ejidal,
evitó una mayor afectación de las propiedades privadas a escala nacional. La legislación
privilegia en gran medida a la ganadería sobre las actividades agrícolas al definir los límites de la
pequeña propiedad ganadera como “la que no exceda de la superficie necesaria para mantener
hasta quinientas cabezas de ganado mayor o su equivalente en ganado menor, en los términos
que fije la Ley, de acuerdo a la capacidad forrajera de los terrenos” (Revel-Mouroz, 1980). De
esta manera, la pequeña propiedad ganadera se convierte en un medio legalmente válido para
acaparar la tierra, pues una “pequeña” propiedad ganadera puede alcanzar en México hasta
50,000 ha, dependiendo del coeficiente de agostadero (Toledo et al. 1989).
27
representa una tasa casi 50% mayor que la correspondiente al Estado para ese mismo lapso
(INEGI, 2000a, 2000b)
120000
100000
80000
60000
40000
20000
0
1950 1960 1970 1980 1990 1995 2000
Con una organización social heterogénea y una economía de frontera, la técnica de la roza-
tumba-quema era la más utilizada en la agricultura para la siembra de maíz. Sin embargo, la
ganadería ya se había impuesto como una forma dominante de uso del suelo, pues los campesinos
solían sembrar pastos en áreas antiguas de cultivo para su renta a los ganaderos de la región
(Casco 1980; Tudela, 1989). Estos acaparaban la tierra y la actividad, ya que los ejidatarios no
tenían los recursos necesarios para comprar ganado y se veían en la necesidad de rentar sus áreas
de praderas para tal fin. De esta manera la ganadería ejidal se fue desarrollando como un satélite
productivo de la ganadería privada, a través del arrendamiento de tierras y de la propiedad de un
minúsculo hato que rara vez superaba las diez reses (Tudela, 1989). Según datos del V Censo
Agrícola, Ganadero y Ejidal, para 1970 el 42 % (231 900 ha) del oriente de Tabasco estaba
ocupado con praderas que sustentaban un hato de 167 000 cabezas de ganado. El 70% de la
existencia de ganado vacuno pertenecía al sector privado y el restante al sector ejidal. No
obstante debido a la creación de nuevos centros de población ejidal y la inmigración constante de
campesinos, la tasa media anual de crecimiento del hato ganadero era mayor en el sector ejidal en
comparación con el privado (18% y 5% respectivamente).
28
A escala nacional, la política compensatoria (programas de fomento productivo, créditos e
insumos baratos, inversión pública en investigación y asistencia técnica), instrumentadas para
mitigar los efectos negativos del control de precios sobre el sector agropecuario, tuvo un
importante sesgo hacia el sector privado, particularmente a favor de los productores dotados con
los mejores recursos, infraestructura y tecnología, gestándose así un desarrollo bimodal de la
agricultura mexicana (Gómez-Olivier, 1996) que condujo al progresivo deterioro de las
condiciones productivas de los campesinos (Mackinlay,1996). La modernización agrícola a
través de la construcción de importantes obras hidroagrícolas y la instrumentación de los
paquetes tecnológicos propios de la revolución verde, se habían dirigido hacia la agricultura
comercial con fines de exportación del norte del país, donde predomina la propiedad privada y
había dejado al trópico al margen de este impulso modernizador (Paz, 1995). Los campesinos con
dificultades para tener acceso a los subsidios compensatorios y sin poder obtener precios
redituables para sus productos en el mercado fueron sufriendo un progresivo deterioro de sus
condiciones productivas, lo que condujo a la agricultura campesina a una crisis productiva que
comprometió la autosuficiencia alimentaria del país y generó una migración masiva del medio
rural a los polos urbanos.
A partir de 1965 el país pierde su autosuficiencia alimentaria entre otros factores debido al
estancamiento de la superficie cultivada, el incremento poblacional y la competencia ejercida por
los cultivos comerciales y forrajeros sobre las superficies ocupadas por los cultivos básicos
(Toledo et al. 1989). La magnitud de la crisis agrícola convierte en una prioridad la incorporación
del trópico para dar solución a la creciente demanda de alimentos. Surge la visión utópica del
potencial del trópico húmedo, concebido como una frontera cuya conquista permitiría el
surgimiento de un verdadero emporio agroproductivo, producto del mito de la supuesta fertilidad
de las tierras del trópico. Desde esta perspectiva se invocaba en México el lema de la “marcha al
mar” que en la práctica equivalía a una marcha al trópico (Tudela, 1989). El gobierno intenta por
primera vez la modernización de la agricultura ejidal mediante la aplicación extensiva de
paquetes tecnológicos fuertemente subsidiados (Gates, 1993).
29
Una de las acciones inmediatas de la modernización en Tabasco fue la creación de una
infraestructura de comunicación que permitiera colocar la producción agrícola en el mercado
nacional. La construcción de la carretera del Circuito del Golfo hacia 1958, permitió terminar con
el aislamiento del Estado y comunicarlo con la capital y el resto del país (Tudela, 1989). Como
consecuencia de la construcción de la carretera, se inició la apertura de una serie de caminos
vecinales que poco a poco han conformado la red actual de caminos y carreteras del Estado, que
dan acceso a la mayor parte de las áreas agropecuarias de Tabasco. Esto representó también el
final del aislamiento del oriente de Tabasco, que permanecía incomunicado por vía terrestre
todavía a finales de la década de los cincuenta. Gracias a ello, la región se vuelve permeable a las
demandas que emergen del mercado nacional, particularmente la creciente demanda interna de
carne de res producto de la industrialización y urbanización del país, misma que la ganadería del
norte no podía cubrir debido a su especialización productiva hacia la exportación de ganado en
pie. De esta forma, para 1970 Tabasco suministraba el 60 % de la carne que se consumía en el
Distrito Federal (Tudela, 1989).
Aunque no existían precedentes históricos del desarrollo agropecuario que se deseaba implantar
en el trópico mexicano, el discurso oficial concordaba con el gran interés que manifestaban
entonces las diversas agencias de financiamiento internacional por los proyectos de desarrollo del
trópico húmedo. Desde el punto de vista institucional, se extendió en América Latina la
preocupación por el manejo integral de cuencas y se instalaron diversas comisiones
intersectoriales vinculadas cada una de ellas a una cuenca específica. El modelo explícito en
todos los casos estuvo constituido por el Valle del Tennessee creada en 1933 en Estados Unidos
(Tudela, 1988). Surgieron así en México la Comisión del Papaloapan (1948), la Comisión del
Tepalcatepec (posteriormente Balsas) y por último la Comisión del Grijalva (1952), que extendió
su esfera de acción para abarcar también la cuenca del Usumacinta (Tudela, 1988). Dentro de este
contexto se instrumentaron proyectos de colonización y modernización agrícola tales como el
Plan Chontalpa, el reasentamiento de Uxpanapa y el Plan Balancán-Tenosique, contando con el
financiamiento internacional de instancias como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de
Desarrollo (Casco, 1980; Revel-Mouroz, 1980; Szekely y Restrepo, 1988; Tudela, 1989).
30
El proceso de colonización en el oriente de Tabasco se acelera con la puesta en marcha en 1972
del Plan Balancán-Tenosique (Casco, 1980) con el que se pretendía “...el inicio de la
incorporación a la vida productiva de la Entidad de una zona que por años representó tan sólo
posibilidades potenciales de desarrollo” (Gob. del Edo., 1988). Se trata de un proyecto de
modernización productiva con orientación ganadera y sólo marginalmente agrícola, que refleja el
nuevo rumbo que asume la política agraria del país a partir de los años sesenta, cuando se
empieza a descubrir oficialmente la vocación ganadera del trópico, especialmente después del
fracaso del Plan Chontalpa, el primer intento a gran escala de modernización agroproductiva y
colonización asistida del trópico mexicano, instrumentado en los años sesenta en los municipios
de Cárdenas y Huimangillo en el estado de Tabasco (Tudela, 1988).
31
1980). Además, el cambio de ocupación de una actividad agrícola a una pecuaria, resultó muy
controvertido, dado que los jefes de familia eran mayoritariamente agricultores, y aunque
consideraban a la ganadería como una actividad ventajosa debido a la demostración de los
ranchos vecinos, veían con incertidumbre su adopción por ignorar su manejo. Esto conllevó a que
numerosas familias abandonaran el área luego de recibir la indemnización correspondiente. Los
ejidos fueron entonces repoblados por personas que llegaron a la zona a través de la Secretaría de
la Reforma Agraria, procedentes de áreas sobresaturadas y en busca de un lugar en el ejido, o por
quienes consideraban a la ganadería como una actividad verdaderamente próspera (Casco, 1980).
En la práctica sólo se intentó ejecutar la primera etapa del plan donde, en un periodo de cuatro
años, se logró la integración de diez ejidos colectivos y se realizaron obras de infraestructura
básica “...gracias a este plan Tabasco ha iniciado la desconcentración de sus actividades
económicas valorando nuevas áreas que aseguran un crecimiento más balanceado en la
geografía de Tabasco” (Gob. del Edo. 1988). Sin embargo, las intenciones y los objetivos del
Plan Balancán-Tenosique quedaron pronto olvidados, los créditos fluyeron con mucha dificultad,
los resultados no fueron los esperados y, poco a poco, el proyecto fue entrando en una fase de
abandono. Los ejidatarios de la segunda etapa no aceptaron reorganizarse como ejido colectivo y
también ofrecieron resistencia para abandonar las actividades agrícolas a favor de la ganadería.
Esto, aunado a la falta de recursos para echar a andar la segunda etapa, conllevó a una marcada
división donde los ejidos de la primera fase se orientaron a la ganadería principalmente y aquellos
de la segunda etapa sólo se dedicaron de manera secundaria a esta actividad, permaneciendo
como agricultores. La renta de las tierras ejidales para engorda en benéfico del ganadero privado
siguió siendo, sin embargo, una práctica usual.
A partir de los años ochenta y con la decadencia de los apoyos provenientes del Plan Balancán-
Tenosique, los ejidos colectivos comenzaron a reorganizarse internamente como parcelarios
nuevamente, repartiéndose el ganado y la tierra. La mayor parte de los ejidatarios vendieron la
parte proporcional de ganado que recibieron cuando se dejó de laborar de manera colectiva, o
éstos fueron tomados por el banco ante la falta de pago de los ejidos. De esta forma, las áreas
sembradas de pasto se siguieron utilizando para su renta con algunas modalidades. En ocasiones
32
el ejidatario aporta el pasto y el propietario el ganado y se reparte las utilidades según su
participación dentro de la actividad. Esta modalidad se conoce como “ganadería a la parte” y
consiste en un acuerdo informal entre un ganadero y un campesino, por medio del cual este
último aporta sus tierras y su fuerza de trabajo para cuidar las reses del primero. En el momento
de la venta de los animales, el campesino recibe una pequeña fracción de las ganancias de la cual
resta la mitad del costo de los insumos, así como cualquier pérdida eventual de una res por
enfermedad o accidente. Este convenio, además de permitir la expansión de la ganadería, reporta
al introductor privado una ganancia que se ha calculado como un 200% superior a la que
proporciona la cría y engorda de reses en tierras propias (Tudela, 1988).
Otras veces, el propietario paga una cantidad entre 30-40 pesos por mes y por cabeza de ganado
que pace en terrenos ejidales. Para el ganadero próspero esto implica que para ampliar su
producción no se sea indispensable aumentar la inversión ni mejorar sus técnicas de producción
mientras encuentre pastizales disponibles. Esta situación si bien es cierto que beneficia en cierta
forma al ejidatario pues obtiene una ganancia que de otra forma no pudiera conseguir, también lo
es el hecho de que sus pastizales que pudieran durar todo el año, lo sobrepastorea durante uno o
dos meses, agotando el recurso en ese breve lapso. Las implicaciones negativas que dicho
fenómeno trae consigo son evidentes, deterioro de suelos, mantenimiento de una baja tasa de
inversión y finalmente, la agudización de la desigual distribución del ingreso, con todos los
impactos negativos que esto provoca.
33
1998). La modalidad extensiva de la ganadería nunca se vio presionada para la intensificación.
Como la reforma agraria legitimó la ganadería extensiva, es decir puso límite al número de
cabezas pero no a la tierra que pueden tener los ganaderos, el estimulo del mercado no repercutió
fundamentalmente en la modernización de la producción pecuaria, sino en la ampliación de su
extensión geográfica para satisfacer la demanda (Morett, 2003). Por otra parte, todo incremento
en el rendimiento por unidad de superficie podía comprometer la asignación del coeficiente de
agostadero y cuestionar por ende la validez de la tenencia (Tudela, 1989).
Para 1985 el oriente de Tabasco albergaba un hato de 502,182 cabezas en una superficie de
360,392 ha, lo que representa un incremento de 300% y 150% respectivamente con relación al
año de 1970. De esta manera la porción oriental se convirtió en una de las zonas ganaderas más
importantes de Tabasco, llegando a representar la tercera parte del hato estatal y las tres cuartas
partes de la superficie ganadera de la Entidad (SEDESOL, 1993). Sin embargo, las condiciones
bajo las cuales se otorgaron los apoyos no permitieron que los ejidatarios desarrollaran las
competencias necesarias para formarse como criadores de ganado independientes y competitivos.
La distribución de los recursos financieros sirvió, no obstante, para fortalecer el tutelaje Estatal
34
sobre los campesinos, quienes fueron reducidos a la pasividad y convertidos en una amplia
cartera de clientes que demandaban la asistencia social pero sin asumir compromisos de
productividad.
En el sector rural lo anterior se interpretó como la necesidad de terminar con el tutelaje del
Estado e impulsar la autonomía de los productores en función de las ventajas comparativas que
ofrece el contexto internacional (Téllez, 1994). De esta manera, las reformas sectoriales se
centraron en la liberación del comercio, la reducción del papel del Estado en el crédito, la
comercialización y otros tipos de servicios de apoyo a la agricultura así como en la reorientación
de los subsidios, particularmente el crédito y la asistencia técnica. Dichas reformas se enmarcaron
dentro del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) al cual se adhiere
México en 1986 y su continuidad fueron aseguradas bajo los términos del Tratado de Libre
Comercio (TLC), que entró en vigor en 1994 (Klepeis y Roy, 2004). La drástica caída de la
inversión pública federal significó que entre 1981 y 1993 la inversión pública en fomento rural
tuvo una disminución del 79 % (Estrada et al. 2003). En el contexto legal el artículo 27
constitucional fue reformado en 1992 para dar por terminado el reparto agrario y otorgar a los
ejidatarios el dominio pleno de las tierras ejidales (Téllez, 1994).
La apertura del mercado nacional ha significado para la ganadería una fuerte crisis que ha
reducido significativamente su rentabilidad ante la competencia que le representa la importación
de carne proveniente de los Estados Unidos (Chauvet, 1996; Cavalloti y Palacio, 2001). Esto ha
conducido a un decaimiento de la actividad ganadera en el oriente de Tabasco que se ha reflejado
en una disminución de más del 30 % del hato ganadero en los últimos veinte años (Figura 5). La
contracción del mercado interno y el incremento sustancial de las importaciones de carne y otros
productos pecuarios son factores que están propiciando, paralelo a la crisis del sector, un cambio
en la estructura productiva de la ganadería en el trópico. De ser básicamente un área de engorda
orientada a los centros urbanos del país, se está dando una tendencia a la cría de becerros, mismos
que son trasladados a las entidades del norte del país y cuyo destino final son los corrales de
engorda de los Estados Unidos (Prud’homme, 1995).La disminución del número de cabezas de
ganado que se ha registrado en el oriente de Tabasco, no se ha reflejado sin embargo en la
superficie ocupada por praderas la cual ha seguido su tendencia creciente durante la última
década (Figura 5). Esto se debe a que durante los últimos veinte años la frontera ganadera ha
avanzado principalmente sobre las áreas ejidales (Sánchez, 2005), cuyos pobladores en su
mayoría tienen praderas en sus parcelas pero no poseen animales propios, y es un reflejo del
control que tienen los propietarios privados sobre la tierra ejidal mediante su arrendamiento.
36
600000 600000
500000 500000
400000 400000
300000 300000
200000 200000
100000 100000
0 0
1970 1975 1980 1985 1990 1995 2000
Año
37
8
7
6.75
6
5
4.69
4
3 3.13
2.6
2
1 1.24
0
1950-60 1960-70 1970-80 1980-90 1990-00
Figura 6. Tasa media anual de crecimiento poblacional del oriente de Tabasco durante el periodo
1950 a 2000 (elaborado con datos de INEGI, 2000a.b)
La ganadería sigue siendo la opción productiva de menor riesgo en el corto plazo para los
campesinos del oriente de Tabasco, debido a la sistemática reducción de precios de los productos
agrícolas y las limitaciones propias de la agricultura de temporal sujeta, a factores de índole
natural y socioeconómico. Por su parte, la actividad forestal ha decaído drásticamente debido al
contrabando de maderas y el bajo precio pagado a los propietarios por el producto en pie, al
tiempo que la superficie boscosa ha disminuido de manera paralela al aumento de la superficie
ganadera. No obstante, se calcula que un poco más de la cuarta parte de la zona se encuentra
cubierta todavía por vegetación selvática (INEGI, 2000 a, b), la cual se ubica en principalmente
en tierras ejidales de la sierra de Tenosique, de donde se obtiene cerca del 30% volumen
maderable generado en Tabasco. El aprovechamiento potencial de estas áreas boscosas se
encuentra fuertemente limitado para los campesinos debido a las disposiciones legales en materia
ambiental emanadas de la Ley de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente promulgada en
1988.
El nuevo marco jurídico abre amplias posibilidades para reforzar prácticas añejas como la renta
de tierras y el fenómeno de la mediería para la producción del ganado, que aún en las
desventajosas condiciones en que opera asegura un ingreso para el campesino. Sin embargo, bajo
las condiciones impuestas por el ajuste estructural se espera que sus beneficios económicos sean
38
cada vez menores y que finalmente los campesinos lleguen a ser excluidos de esta actividad
(Cavallotti y Palacio, 2001).
Se realizó una investigación de tipo exploratoria y descriptiva con un enfoque metodológico que
involucra técnicas cuantitativas y cualitativas. El estudio parte de considerar al uso del suelo
como un indicador de la racionalidad productiva de los campesinos (Barrera y Ortiz, 1992;
2
Los resultados de este capítulo fueron publicados bajo la siguiente cita: Isaac-Márquez, R., De Jong B., Eastmond
A., Ochoa-Gaona S., Hernández S. y D. Kantún. 2005. Estrategias productivas campesinas: un análisis de los
factores condicionantes del uso del suelo en el oriente de Tabasco, México. Universidad y Ciencia 21 (42): 56-72.
39
Lambin et al. 2003). Dentro del marco de este trabajo se entiende por campesinado un modo de
producción específico que tiene como sustento a la unidad familiar, donde el productor (la
familia campesina) trabaja la tierra con sus propios medios de producción bajo una lógica que
conjuga principios no capitalistas y mercantiles con la finalidad de satisfacer las necesidades
familiares así como asegurar su subsistencia y reproducción (Galeski, 1977; De Grandi, 1996;
Ramírez, 1999). El nivel de análisis es la parcela, entendida como una unidad de tenencia de la
tierra, conformada por la totalidad de las tierras bajo manejo de un campesino. La investigación
de campo fue realizada durante el periodo comprendido entre julio de 2003 y marzo de 2004.
4.1 Metodología
4.1.1 Encuesta de cambio de uso del suelo
Se aplicó una encuesta de cambio de uso del suelo a campesinos de doce comunidades ejidales
ubicadas en el oriente de Tabasco (Cuadro 2). Dichas comunidades fueron seleccionadas con el
fin de abarcar los tres tipos de relieve prevalecientes: la sierra, los lomeríos bajos y las llanuras de
inundación. En cada comunidad se encuestaron entre 10 y 15% (n=124) de los ejidatarios, los
cuales fueron seleccionados al azar a partir de un listado proporcionado por las autoridades
ejidales. La encuesta se enfocó a factores socioeconómicos (edad, origen, composición familiar,
nivel educativo, tendencias productivas, apoyos, subsidios a la producción y niveles de
satisfacción) y al uso de la parcela (uso y cobertura actual, uso futuro; Anexo 1). A partir de este
instrumento se obtuvo información preliminar cualitativa y cuantitativa sobre la toma de
decisiones de los productores con respecto al uso de la tierra y sobre las principales variables que
caracterizan las unidades de producción de la zona.
40
El Jolochero 3596 681 1968 141 16
San Miguel Zacaola 1500 311 1969 60 12
Llanuras
Arroyo El Triunfo 5350 593 1977 146 15
Primera Sección
El Limón 2666 518 1938 66 10
La Isla 587 524 1924 66 11
Miguel Hidalgo Zona 680 207 1986 36 6
Arrocera
Santa Cruz 2603 372 1983 22 7
* = el ejido no cuenta con centro poblacional, los ejidatarios radican en el poblado Mactún
41
La cobertura del suelo se considera que reflejó su uso (Lambin et al. 2003; Abizaid y Coomes,
2004) y que cada tipo de cobertura estuvo relacionada con un uso específico. En este sentido
aunque la vegetación secundaria puede estar ligada a un uso agrícola a través de la dinámica de la
agricultura itinerante, para el análisis estadístico fue considerada como una cobertura aparte sin
un uso específico, dado que proviene principalmente de la degradación de los potreros y para los
campesinos son áreas improductivas.
Las superficies relativas fueron seleccionadas como variables dependientes para que las parcelas
de diferentes tamaños puedan ser comparables en función de la proporción que ocupan las
diferentes coberturas del suelo. Las superficies relativas de algunas coberturas (cultivos anuales,
plantaciones no maderables y plantaciones no maderables) fueron transformadas mediante la
función logaritmo natural (LOG) para cumplir con los supuestos estadísticos de la regresión
múltiple (Hair et al. 1999).
42
Mercado de ganado 7. Número de cabezas de ganado El número de cabezas de ganado puede ser un
indicador de la orientación productiva de los
campesinos hacia este sector del mercado.
Una prueba de Mann-Whitney se realizó para cada cobertura de suelo considerando sólo dos
tipos de geomorfología: 1) sierra y 2) planadas (lomeríos bajos y llanuras de inundación).
Adicionalmente para cada una de estas geomorfologías se llevaron a cabo pruebas de Kruskall-
Walllis y de Nemenyi (Zar, 1999) para estimar diferencias significativas entre las diferentes
coberturas del suelo.
4.2 Resultados
4.2.1 Perfil socioeconómico
La mayor parte de los campesinos entrevistados (73 %) son agricultores inmigrantes que llegaron
de manera espontánea al oriente de Tabasco principalmente en busca de tierra. La mayoría de
ellos realizó un tipo de migración local, pues el 47% provinieron de comunidades ubicadas en
Balancán y Tenosique, y el 29% de otros municipios de Tabasco. El restante 18 % y 6 % de los
43
demás campesinos llegaron de Chiapas y otros estados respectivamente. Los inmigrantes son
relativamente antiguos con un promedio de residencia en sus comunidades actuales de 19.6 años
y un promedio de edad de 50 años (Cuadro 4).
El nivel de educación formal de los ejidatarios es reducida. El 83 % de los campesinos sabe leer y
escribir, pero el 23 % no recibió estudios de enseñanza formal y la mitad (47 %) cuenta
solamente con los primeros tres años de la educación primaria. Poco menos de la cuarta parte (19
%) concluyó la primaria y el resto (11 %) tiene estudios superiores a este nivel.
Las familias tienen en promedio 4.6 miembros. Es común que los hijos de los ejidatarios en edad
de trabajar (12-60 años) emigren hacia los municipios petroleros de Tabasco y de manera ilegal
hacia los Estados Unidos, debido a la falta de oportunidades de empleo en sus comunidades y en
la región. Una de las consecuencias del fenómeno migratorio es la reducida disponibilidad de
mano de obra a nivel de la unidad familiar, por lo cual el jefe de familia constituye en la mayoría
de los casos (66 %) la principal fuente de labor.
4.2.2 Agricultura
44
Los campesinos reparten su labor entre la agricultura itinerante de maíz (milpa), la ganadería
extensiva y la renta de su mano de obra (jornaleo). Con base en este aspecto, la mayor parte tiene
como ocupación principal la agricultura (76 %) aunque solamente la tercera parte de ellos (35 %)
se dedica exclusivamente a esta actividad. La productividad del maíz ha declinado
considerablemente durante la última década y las condiciones para su comercialización también
han sido muy desfavorables, razón por la cual su cultivo se ha destinado casi exclusivamente para
el consumo familiar. La agricultura de temporal se sigue llevando a cabo debido principalmente a
la escasa capacidad de financiamiento de los campesinos y porque resulta indispensable para
asegurar su alimentación.
El principal apoyo para la producción que reciben los campesinos es el Programa de Apoyo
Directo al Campo (PROCAMPO). Este es un apoyo ligado a la tierra que otorga un pago por
hectárea cultivada con básicos desde 1994 hasta 2010, con el fin de impulsar la modernización de
la agricultura y compensar la competencia generada a partir de la apertura comercial derivada del
Tratado de Libre Comercio de Norteamérica. El 65% de los ejidatarios aplican dentro de este
programa, el cual en 2004 ofreció un apoyo de $ 1120 pesos por hectárea.
4.2.3 Ganadería
Los campesinos se han dedicado a una ganadería por demás desventajosa, enfocada a la
producción de crías para su venta y a la renta de sus praderas al sector privado, pues no tienen la
capacidad económica para sustentar el periodo de engorda del animal o no disponen de pastos
adecuados para este fin.
Sin embargo, la ganadería extensiva representa la única alternativa económica viable que asegura
al campesino un ingreso económico. Las áreas de pasturas son utilizadas principalmente para
obtener un ingreso económico derivado de su renta como superficie de engorda a particulares,
cuya ganancia se ubica entre $ 26 a 40 pesos por mes y por cabeza de ganado que pace en
45
terrenos del campesino. En menor medida se utilizan para criar ganado a la parte, que consiste en
un acuerdo informal entre un ganadero y un campesino por medio del cual este último aporta sus
tierras y su fuerza de trabajo para cuidar los animales del primero. En el momento de la venta de
los animales, el campesino recibe una pequeña fracción de las ganancias, de la cual se resta la
mitad del costo de los insumos, así como cualquier pérdida eventual de una res por enfermedad o
accidente. Casi la totalidad de los encuestados (91%) tienen áreas de praderas en sus parcelas,
pero cerca de la mitad (52 %) no tiene ganado.
Durante la década de los ochenta cerca de la tercera parte de los ejidatarios (31 %) recibieron
créditos bancarios para la actividad ganadera, sin embargo debido a las recurrentes crisis
económicas de 1982 y 1994, la mayor parte de ellos no pudieron solventarlos, lo que significó
caer en cartera vencida. Actualmente con las políticas neoliberales instrumentadas en el país los
apoyos para la ganadería ejidal han disminuido notablemente y los campesinos no tienen apoyos
significativos para esta actividad.
El cultivo de palma africana (Elaeis guineensis) promovido por el Gobierno Federal, a través del
Programa de Alianza para el Campo, para reducir el déficit nacional en la producción de grasas
de origen vegetal, constituye el principal uso alternativo del suelo impulsado en el oriente de
Tabasco. El programa de palma africana contempla para los campesinos que apliquen apoyos en
insumos (plantas) y la cantidad de $ 1500 pesos por hectárea sembrada durante un periodo de
cinco años. El 10 % de los campesinos encuestados estuvieron dentro de este programa, pero
según informantes clave existen aproximadamente 230 productores en el oriente de Tabasco
dentro de esta plan, que tiene cuatro años de iniciado y que contempla además, la construcción de
una planta procesadora de la palma en el municipio de Tenosique para la comercialización del
producto.
46
Los campesinos del oriente de Tabasco han seguido una estrategia productiva centrada en la
praderización de sus tierras. Es posible distinguir dos vertientes respecto a esta estrategia general.
Una se realiza en la sierra donde las condiciones abruptas del relieve han limitado las áreas
productivas a las pocas superficies planas o de menor pendiente. En la práctica estos campesinos
tienen una clara limitación de tierra, lo que les obliga a llevar a cabo el mejor uso posible
evitando la especialización y procurando mantener un equilibrio entre los usos agrícolas,
pecuarios y forestales, que les permita satisfacer las necesidades de subsistencia y los
requerimientos económicos de la unidad familiar. De manera general, las áreas bajas y planas se
utilizan para los cultivos anuales y en las faldas de las montañas se establecen las praderas, de un
tipo de pasto mejorado brizantha (Brachiaria brizantha). La agricultura que se practica es de tipo
itinerante centrada en el cultivo de maíz y con fines de autoconsumo. Las áreas abruptas y sin
posibilidades productivas están cubiertas por vegetación selvática. Durante los últimos años estas
superficies han sido utilizadas para establecer plantaciones maderables y no maderables
generalmente de no más de una hectárea, como uso alternativo del suelo, de tal forma que no
significa una competencia para los usos agrícolas y pecuarios.
Por otra parte, en los lomeríos bajos y las llanuras de inundación los campesinos han llevado a
cabo una estrategia especializada en el establecimiento de praderas para su renta o para la cría de
ganado a la parte, con la expectativa de hacerse de su propio ganado a través de este medio, al
mismo tiempo que obtienen recursos económicos para cubrir las necesidades familiares. Gran
parte de las tierras se inundan durante el periodo de lluvias, lo que origina que no sean
aprovechables durante cuatro a cinco meses al año, lo cual limita su uso agrícola. Algunos
campesinos carecen prácticamente de tierras cultivables al estar conformadas la totalidad de sus
parcelas por terrenos bajos, donde la única alternativa productiva de uso del suelo son los
potreros. Actualmente los campesinos están sembrando pasto humidícola (Brachiaria
humidicola), que resiste las condiciones de inundación y de sequía, como medio para mejorar la
productividad de su potreros y evitar su degradación.
47
mercado y al consumo familiar, pero con problemas de fertilidad del suelo y baja productividad
que ameritan el uso de agroquímicos para su mantenimiento. Las partes de las parcelas
generalmente utilizadas para el cultivo del maíz son las lomas o zonas más elevadas para
subsanar el problema del deficiente drenaje de las partes bajas. Aunque centrado básicamente en
el cultivo de maíz, el uso agrícola se dirige hacia la diversificación buscando productos que
tengan posibilidades de comercialización, tales como diferentes tipos de picantes, semilla chihua
(Cucurbita argyrosperma), sandía (Citrullus lanatus) y cultivos perennes como la papaya
maradol (Carica papaya). Dentro de este contexto, la palma africana ha encontrado aceptación
como uso alternativo del suelo, en competencia directa con los potreros, por ser una opción
eminentemente orientada al mercado y con fuerte apoyo gubernamental, lo que ha significado en
algunos casos la conversión total de la parcela hacia este uso del suelo.
40
30
20
10
0
0- 11 21 31 41 51 61 71 81 91 >1
10 -2 -3 -4 -5 -6 -7 -8 -9 -1 00
0 0 0 0 0 0 0 0 00
á r e a to ta l b a jo m a n e jo (h a )
48
Figura 7. Tamaño y distribución de la superficie total bajo manejo de los campesinos.
La variación en los tipos de cobertura del suelo es amplia (Cuadro 5). La mayor parte de las
parcelas incluyen praderas (mediana: 14 ha), cultivos anuales (mediana: 2 ha) y vegetación
secundaria (mediana: 2 ha). Las praderas abarcan poco más de la mitad de las parcelas y
constituyen la principal cobertura del suelo.
Se proponen modelos de regresión que predicen el área relativa de cultivos anuales, plantaciones
no maderables, maderables, praderas y selvas, aunque la proporción de la variación explicada
varía entre los modelos (Cuadro 6). No fue posible obtener un modelo estadísticamente
significativo para el caso de la superficie relativa de vegetación secundaria. Cinco variables
independientes son predictores consistentes a través de los modelos de regresión: superficie total
bajo manejo, geomorfología, número de cabezas de ganado, programas de desarrollo y subsidios.
49
Los modelos indican que la proporción de la parcela bajo cultivos anuales, praderas o
plantaciones disminuye a medida que la superficie total se incrementa, excepto para la cobertura
selvática. Es interesante observar que el uso presente del suelo está influido por las políticas de
desarrollo y de modernización productiva iniciadas hace más de treinta años en la región. De esta,
manera las parcelas que se ubican en la zona del Plan Balancán-Tenosique tienen una mayor
superficie relativa de cultivos anuales y proporcionalmente una menor área de plantaciones
maderables y no maderables.
Las parcelas de los campesinos que reciben algún tipo de apoyo o subsidio gubernamental tienen
mayores áreas relativas de selvas. Sin embargo, esta tendencia se revierte cuando se trata de
subsidios específicos como PROCAMPO (Cuadro 6). Mientras tanto los subsidios que
promueven la reforestación están relacionados con menores coberturas relativas de selva y de
praderas. Esto puede significar por una parte, que la disminución del bosque está incentivando a
los campesinos a participar dentro de las actividades de reforestación, tomando en cuenta que el
apoyo no les representa ningún beneficio económico de manera inmediata, pues éste
generalmente se limita al otorgamiento de las plantas y resulta ser de esta forma una inversión a
mediano y largo plazo. En este sentido, los modelos indican una relación positiva entre la
disponibilidad de recursos (cabezas de ganado) y el establecimiento de plantaciones maderables,
lo que parece indicar que los campesinos con mayores recursos son los que pueden o están
dispuestos a afrontar la inversión que representa la reforestación. Por otra parte, la relación
negativa estimada entre los subsidios a la reforestación y la superficie relativa de praderas puede
ser indicio de incompatibilidad e incluso de competencia entre los usos pecuarios y forestales.
50
Cuadro 6. Modelos de regresión múltiple finales por tipo de cobertura
Los modelos revelan además que la geomorfología a nivel regional y el microrelieve son factores
determinantes para condicionar la estrategia productiva de los campesinos centrada en el
establecimiento de potreros. Los diferentes modelos de regresión múltiple no diferenciaron entre
las coberturas de suelo de las parcelas ubicadas en los lomeríos bajos y las llanuras de inundación
pero sí entre estas dos y la sierra (Cuadro 6). Esta diferenciación entre la sierra y las planadas
(lomeríos bajos y llanuras de inundación) se confirmó para todas las coberturas del suelo (Mann-
Whitney, p0.05), excepto para la vegetación secundaria. Dentro de cada una de estas dos
geomorfologías se estimaron diferencias significativas entre las diferentes coberturas del suelo
(Kruskall-Wallis, p0.05). En la sierra predominó una combinación de selva, praderas,
vegetación secundaria y cultivos anuales como coberturas principales, estas coberturas excepto la
vegetación secundaria difirieron significativamente (Nemenyi, p 0.05) con las plantaciones
maderables y no maderables que se presentan en menor proporción. Mientras que, en las planadas
predominaron significativamente (Nemenyi, p0.059) las praderas, seguida de una combinación
de vegetación secundaria y cultivos anuales. En una proporción significativamente menor
(Nemenyi, p0.059) se encontraron la selva y las plantaciones maderables y no maderables
(Figura 8). Las diferencias en cobertura es un reflejo de la intencionalidad de uso por parte de los
campesinos en los dos tipos de estrategias identificadas previamente mediante el trabajo de
51
campo, y confirma a la geomorfología como un factor determinante para modular la
praderización extensiva de las parcelas.
70
60
Coberturarelativa(%)
50
40
30
20
10
0
Anuales PNM PM Pastizal Selva Acahual
Tipodecoberturadelsuelo
Planada Sierra
Finalmente, los modelos resaltan el papel del mercado de ganado para explicar la deforestación y
la praderización de las parcelas de los campesinos, no obstante su importancia para predecir las
superficies relativas de selva y praderas parece ser menor en comparación con los subsidios y el
relieve respectivamente (Cuadro 6).
Los modelos de regresión indican que todas las coberturas de suelo, excepto las selvas, ocupan
una superficie relativa menor a medida que el tamaño de la parcela se incrementa, lo cual es
indicativo de que existen otros factores que están limitando el uso del suelo independientemente
de la disponibilidad de tierra. De hecho la mayor parte de los campesinos (60 %) poseen más
52
tierra de la que están dispuestos a trabajar, manteniendo en sus parcelas áreas de vegetación
secundaria (acahuales) sin un uso productivo específico. A pesar de ello, la mano de obra
disponible no fue identificada como un factor de peso en ningún modelo para explicar las
coberturas actuales, posiblemente debido a la baja demanda de labor que caracteriza a la
ganadería extensiva. Estudios similares realizados con campesinos de un perfil
predominantemente agrícola han identificado que bajo estas condiciones la mano de obra es un
factor importante para determinar el uso del suelo (Abizaid y Coomes, 2004; Vance, 2004).
Aunque los resultados de este estudio han demostrado que la geomorfología del oriente de
Tabasco ha modulado a nivel regional la estrategia de praderización instrumentada por los
campesinos, no la ha definido. A nivel de parcela de los campesinos, los factores estructurales y
el mercado parecen ser las principales variables que han determinado el uso del suelo. Este es un
patrón consistente con lo observado por Veldkamp y Lambin (2001) a partir del análisis de
diferentes estudios, donde los factores sociales y el acceso a los medios de producción parecen
influir el uso del suelo a nivel de unidades de producción, mientras que a una escala regional los
factores clave son la topografía y las variables climáticas.
En el trópico de México los sistemas de uso de la tierra históricamente han estado fuertemente
influidos por las políticas gubernamentales que han buscado el desarrollo y la modernización
productiva de la frontera sur del país (Challenger 1998; Merino 2004; Turner et al. 2004). El
oriente de Tabasco no ha sido la excepción. A partir de los años setenta el efecto combinado de
los programas gubernamentales y las condiciones del mercado lograron la reorientación
productiva de unos campesinos agricultores de origen hacia la ganadería extensiva. Los
resultados de este estudio sugieren que las políticas productivas y el mercado siguen siendo
fundamentales para determinar el uso del suelo entre los campesinos de la región.
53
programas gubernamentales, como ha sido el comportamiento general de los campesinos en el
sureste de México (Reyes-Hernández et al. 2003; Klepeis, 2003; Abizaid y Coomes, 2004).
La importancia de los programas gubernamentales resalta aún más al considerar que las políticas
iniciadas hace más de cuarenta años en el trópico de México son parcialmente responsables de los
usos presentes del suelo y de los procesos actuales de deforestación (Klepeis, 2003). Los
procesos de uso del suelo y su dinámica de cambio se encuentran íntimamente relacionados con
la historia de uso del suelo de una región (Ochoa-Gaona y González-Espinosa, 2000). La
tendencia hacia la intensificación agrícola que se observa en el área del extinto Plan Balancán-
Tenosique sólo puede entenderse en función del desmonte de grandes extensiones de bosque, la
mecanización de las tierras, el desarrollo de la infraestructura de comunicación y los apoyos
gubernamentales otorgados para la modernización productiva (Casco, 1980). Es en esta área
donde actualmente se encuentra la mayor variedad de cultivos anuales, así como constantes
esfuerzos para diversificar la producción agrícola y comparativamente donde menos éxito ha
tenido las alternativas forestales y no maderables.
El mercado es un factor determinante en la decisión del uso del suelo que realizan los
campesinos, de tal forma que el 71% de los encuestados lo considera para decidir lo que
producen en su parcela. El mercado del ganado ha orientado a los campesinos a la ganadería
extensiva, una actividad tradicionalmente redituable, de bajo riesgo, con prácticamente nulos
requerimientos de inversión y con la posibilidad de llevarse a cabo en terrenos marginales.
Tradicionalmente cuando un campesino acumula un poco de tierra o dinero, lo primero que hace
es establecer pasturas y/o comprar ganado, lo cual ha colocado a las praderas en franca
competencia con los demás usos del suelo. A pesar de ello, desde 1970 los intentos de los
campesinos por diversificar la producción agrícola no han faltado (Priego, 1987), pero los
resultados obtenidos no han sido los deseados debido a la falta de canales adecuados de
comercialización. Por ejemplo, el cultivo del chile verde que fue introducido en Balancán en
1976, desapareció en 1981, a pesar de las buenas cosechas, debido a la falta de mercado (Priego,
1987). Además la carencia de asesoría técnica adecuada ha influido para que nuevos cultivos con
potencial comercial, tales como la papaya maradol estén en decadencia debido a un mal manejo
fitosanitario.
54
4.3.2 Subsidios gubernamentales y cambio de uso del suelo
En teoría los subsidios podrían reducir la presión sobre los bosques si son utilizados para
intensificar la agricultura o como inversión para propiciar un manejo forestal. Sin embargo,
podrían incrementar la deforestación si se utilizan para financiar actividades como la ganadería
extensiva asociadas con el aclareo de tierras (Angelsen y Kaimowitz, 2001). Aunque las
evidencias empíricas señalan que la disponibilidad de subsidios está generalmente relacionada de
manera positiva con la deforestación (Angelsen y Kaimowitz, 1999), los efectos del
financiamiento pueden variar en función no solamente del tipo de programa sino también de
acuerdo al periodo analizado y la escala del estudio (Reyes-Hernández et al. 2003).
Los modelos demuestran que los campesinos que reciben algún tipo de subsidio tienen
proporcionalmente mayores superficies de selva en sus parcelas. Reyes-Hernández et al. (2003)
registraron un patrón similar en Calakmul, Campeche, donde los campesinos utilizaron los
recursos económicos de los subsidios para satisfacer las necesidades familiares, que de otra
forma tendrían que ser cubiertas mediante la conversión de bosques en áreas agrícolas. Sin
embargo, los modelos de este estudio señalan, que subsidios específicos como PROCAMPO
están relacionados con menores superficies relativas de bosque en las parcelas de los campesinos.
De hecho, PROCAMPO ha sido un agente promotor de la deforestación en el sureste de México
más que un factor de modernización de la agricultura campesina (Klepleis y Vance, 2003). Al ser
un subsidio ligado a la tierra induce más a la expansión agrícola que a su intensificación, lo que
ha motivado a los campesinos a deforestar nuevas áreas para acceder a más recursos (Abizaid y
Coomes, 2004).
El financiamiento dirigido a fomentar una actividad específica induce nuevos usos del suelo y
propicia la competencia con los usos tradicionales. Por ejemplo, los atractivos apoyos que ofrece
el programa de la palma africana han motivado que algunos campesinos dediquen hasta la
totalidad de sus tierras a este nuevo uso del suelo, lo que ha significado una franca competencia
con los potreros. Sin embargo, no es raro que este tipo de programas carezcan de una visión a
largo plazo que asegure la consolidación de los nuevos usos del suelo dentro del portafolio de
55
opciones productivas de los campesinos. En el caso de la palma africana en el oriente de Tabasco,
la mayor parte de las plantaciones se han establecido en terrenos inundables que no son los más
indicados para el desarrollo adecuado de las plantas (González et al. 1999). Informantes locales
estiman que en Balancán se encuentran cerca de dos mil hectáreas de palma africana que
difícilmente podrán llegar a la etapa productiva por las condiciones del pobre drenaje de los
suelos. Por lo tanto es de esperarse que una vez agotados los subsidios, dichas plantaciones
también desaparezcan.
Actualmente una porción importante de las parcelas (14 % en promedio) se mantienen como
áreas sin un uso específico, cubiertas por vegetación secundaria. Estas áreas responden
inicialmente al interés de los campesinos por recuperar las selvas, intención que se encuentra
sustentada sin embargo por la carencia de opciones productivas redituables para ocupar dichas
tierras y por la migración de la población. Es probable que en el corto plazo las superficies
56
improductivas se incrementen en el oriente de Tabasco, tal y como ha sucedido a nivel general en
América Latina como consecuencia del decaimiento de la ganadería extensiva (Kaimowitz,
1995).
La cada vez más aguda crisis productiva de la ganadería ha motivado que ejidos tradicionalmente
pecuarios como Carlos A. Madrazo y Nuevo Mactún por ejemplo, manifiesten un interés
creciente por la actividad forestal, lo que se refleja en un alto nivel de participación dentro de los
programas de reforestación y en la planeación del manejo de los relictos de selva que tienen en
sus parcelas. Asimismo en ejidos de la sierra, Niños Héroes por ejemplo, los campesinos se
encuentran cada vez más interesados en incursionar en proyectos de captura de carbono, para los
cuales existen fondos internacionales, como una forma alternativa de aprovechar sus tierras
(Ochoa-Gaona et al. 2004).
Las condiciones actuales parecen propicias para esta trayectoria de cambio dirigida hacia la
recuperación y la conservación del bosque. Sin embargo, es necesario reconocer que estas
condiciones son de carácter coyuntural. Para revertir las tendencias actuales se requiere el
concurso de políticas a mediano y largo plazo que apoyen dicho cambio, reconociendo la
importancia que han jugado en el pasado las políticas gubernamentales para propiciar la
deforestación, y el papel determinante que siguen desempeñando actualmente para dirigir el uso
del suelo.
57
El futuro desarrollo de la cobertura del suelo en el oriente de Tabasco dependerá en gran medida
del uso que los campesinos realicen de sus áreas de vegetación secundaria. A pesar de la
intención de mantenerlas para promover la regeneración del bosque, la carencia de apoyos
significativos o de programas concretos puede conducir a su uso agropecuario ante cualquier
señal del mercado o de las políticas públicas. De esta manera, programas federales de reciente
creación como el Programa de Estímulos a la Productividad Ganadera (PROGAN), que
contempla un apoyo de $ 1800 pesos por vientre en edad reproductiva durante un periodo de
cuatro años para mejorar la productividad de la ganadería, pueden contribuir a reforzar aún más
el perfil pecuario de los campesinos, especialmente si no existen programas de la misma
magnitud que incentiven la forestería.
La Zona Maya en Quintana Roo es un ejemplo de la manera como las políticas públicas y las
instituciones pueden conducir a un uso sustentable del bosque (Barton et al. 2004). Es importante
considerar que de manera similar a la deforestación, el mantenimiento y la recuperación de la
cobertura forestal requieren también de factores condicionantes dado que no es un proceso
pasivo, y en este sentido las políticas públicas y el marco institucional juegan un papel relevante.
El gobierno tiene una responsabilidad muy importante como agente de cambio en el oriente de
Tabasco y en el trópico de México en general. Se requiere de una política integral y coherente
que evite las contradicciones actuales y que apoye e impulse un uso planificado del suelo con una
visión de largo plazo, centrada en revertir los costos ambientales y sociales derivados de la
deforestación. De lo contrario los campesinos proseguirán respondiendo a los vaivenes políticos
y económicos sin posibilidades reales de sentar las bases para un futuro sustentable.
58
5. ESTRATEGIAS PRODUCTIVAS CAMPESINAS Y DINÁMICA DE CAMBIO DE USO
DEL SUELO3
Como parte de la encuesta de uso del suelo descrita en el capítulo cuatro, se solicitó a los
campesinos que recordaran los usos que habían hecho de su tierra desde el presente hasta el
momento en que tomaron control de la misma. Se utilizó como base un esquema actual de la
parcela realizado por el propio campesino y a partir de cada cobertura presente se realizó en
retrospectiva la secuencia de usos. Durante el proceso fueron interrogados sobre las razones de
los cambios realizados. La información fue verificada e integrada mediante la triangulación de
los resultados obtenidos con las entrevistas a profundidad y los talleres participativos
comunitarios descritos en el capítulo cuatro. Con base en los patrones de uso del suelo registrado
en las parcelas campesinas durante el periodo de 1988 a 2004, se caracterizó a la agricultura
3
El contenido de este capítulo forma parte del artículo: Isaac-Márquez R., De Jong B., Eastmond A., Ochoa-Gaona S., Hernández
S. y L. Sandoval. 2008. Programas gubernamentales y respuestas campesinas en el uso del suelo: el caso de la región oriente de
Tabasco México. Región y Sociedad 20 (43), en prensa.
59
campesina del oriente de Tabasco y se analizó la manera como los campesinos han ajustado sus
estrategias productivas ante los cambios del entorno económico, político e institucional producto
de las reformas estructurales.
En términos generales puede observarse que los campesinos han seguido una estrategia de uso
del suelo centrada en la praderización de sus tierras a expensas de la selva (Figura 9), lo que
significó la deforestación de poco más de 1,500 ha de bosque a una tasa de 7.6 % anual. De esta
manera, cerca de la mitad de la superficie originalmente selvática (46%) se ha convertido
finalmente a praderas. Estos cambios se reflejan a nivel de las parcelas individuales (Cuadro 7)
donde, a pesar de la notable variación existente entre ellas respecto a los tipos de cobertura, es
posible observar que en la mayoría se ha realizado una transición en sus coberturas relativas de
una dominancia de selva (mediana 58 %) hacia la preponderancia de praderas (mediana 61 %). A
pesar de ello, más de la mitad (52%) de los campesinos encuestados no tienen ganado.
Durante los últimos cinco años los campesinos han incursionado en nuevos usos de suelo tales
como las plantaciones maderables (cedro) y no maderables, principalmente palma de aceite
(Elaeis guineensis), frutales, y en menor medida palma pejibaye (Bactris gasipaes) y palma xiate
(Chamaedorea sp.). Destaca la palma de aceite como uso alternativo del suelo en cuyo cultivo
algunos campesinos han ocupado la totalidad de su parcela.
60
70
Superficie relativa (%) 60
50
40
30
20
10
0
1988 2004
Figura 9. Cambio de uso y de cobertura del suelo en las en las tierras de los campesinos encuestados
(superficie total bajo manejo= 3982 ha, n=124).Veg. Sec.: Vegetación secundaria, PM: Plantación
maderable, PNM: Plantación no maderable
Cuadro 7. Cobertura del suelo en las parcelas de los campesinos para 1988 y 2004.
61
Selva 58.5 0 0-100 0-90
Vegetación Secundaria 0 8 0-100 0-92
Sabana 0 - 0-100 -
*= incluye además plantaciones de palma de aceite, pejibaye y frutales
Cuadro 8.Cambio de uso del suelo a nivel de parcela por tipo de agricultura campesina en el
oriente de Tabasco durante el periodo de 1988 a 2004
62
Actividad principal Agricultura Agricultura Ganadería y Ganadería
agricultura
Venta de
becerros y renta
Objetivos de la actividad Autoconsumo Comercialización Venta de
de praderas.
principal y autoconsumo becerros y
Cultivos para renta de
autoconsumo praderas
% de la parcela con 23 60 80 76
praderas
(0 a 60) (0 a 100) (0 a 100) (0 a 100)
% de campesinos con 37 54 41 70
animales propios
Cabezas de ganado en 12 12 17 28
propiedad
(1 a 42) (3 a 80) (2 a 400) (5 a 60)
Superficie relativa
promedio (% de la parcela)
40 8 6 6
que planean dedicar a la
conservación/regeneración
del bosque
La agricultura de autoconsumo es realizada por campesinos que se ubican en las montañas al sur
del oriente de Tabasco, donde lo abrupto del relieve y los suelos delgados de origen calcáreo han
limitado sus posibilidades productivas, particularmente los usos agropecuarios que se restringen a
las áreas planas o de menor pendiente. Se trata de campesinos que habitan comunidades agrícolas
pequeñas, que cuentan con una relativa abundancia de tierra (mediana de 31 ha) y que carecen de
una tradición forestal a pesar de contar con remanentes importantes de vegetación selvática
(mediana de 38 % de su parcela). El manejo que han hecho de sus parcelas ha conducido a un
cambio de una cobertura predominantemente selvática a una combinación de selva, praderas,
63
vegetación secundaria y cultivos anuales; y en menor proporción plantaciones maderables y no
maderables que corresponden a usos alternativos del suelo que han sido adoptados en años
recientes (Cuadro 8).
Estos campesinos tienen poco más de la tercera parte de su parcela (mediana de 38%) ocupada
con praderas, a pesar de que la mayor parte de ellos (62 %) nunca han contado o no poseen
actualmente animales propios. Las áreas de praderas se aprovechan a través de su renta a terceros,
lo que les proporciona un beneficio económico inmediato pero generalmente conlleva el
agotamiento de las praderas y su degradación, debido al sobrepastoreo al que son sometidos en
periodos cortos de tiempo. El relieve de la sierra ha restringido la praderización extensiva de las
parcelas, de tal forma que cerca de la mitad de la superficie selvática ha permanecido sin cambio
y menos de una cuarta parte (22 %) ha sido utilizada para expandir las áreas de praderas.
64
Figura 10. Deforestación de las faldas de las montañas para el establecimiento de praderas en la
porción serrana del oriente de Tabasco.
El segundo tipo de sistema productivo, la ganadería de cría alternada de manera secundaria con
cultivos básicos, se ubica en los lomeríos bajos y en las llanuras de inundación. Estos campesinos
han centrado su estrategia productiva en una combinación de ganadería extensiva para la venta de
becerros y en la agricultura con fines de autoconsumo y de comercialización. Debido al alto
contenido de arcilla y al deficiente drenaje de los suelos, gran parte de las parcelas se inundan
durante el periodo de lluvias, lo que origina que no sean aprovechables durante cuatro a cinco
meses al año y consecuentemente su uso agrícola es limitado. Por ello, a pesar de que cuentan
con una relativa abundancia de tierras (mediana de 24 ha) en la práctica la mayor parte de los
campesinos carece de suelos cultivables.
65
Figura 11. Establecimiento de praderas a partir de la dinámica de la agricultura itinerante en la
porción serrana del oriente de Tabasco. En la parte superior izquierda se observa el cultivo de
maíz que antecede a la siembra de pastos.
Cuando estos campesinos comenzaron a manejar sus parcelas, éstas se encontraban cubiertas por
una combinación de selva, praderas y vegetación secundaria (Cuadro 8). El manejo se dirigió a su
praderización de tal forma que actualmente se registra una clara predominancia de praderas,
seguida de una combinación de vegetación secundaria y cultivos anuales; mientras que en una
menor proporción se localizan plantaciones maderables (cedro) y no maderables (palma
africana) así como remanentes de selvas (Cuadro 8).
66
Figura 12.
1 Dinámicca de cambio de uso del d suelo en la agricultu ura de autocconsumo deel oriente dee
Tabascoo. Los números en los recuadros se refieren a la superfi ficie relativaa, el superio
or izquierdo
o
indica laas condiciones inicialees y el inferiior derecho se refiere a las condiciiones finalees durante el
periodo de 1988 a 2004. Los números in ndican las heectáreas invvolucradas en e cambios específicoss
de cobeertura del suuelo. El gro osor de las flechas es proporcion nal a la maggnitud de lo os cambioss.
(Superfi
ficie total 88
82.5 ha, n= 24)
2
La prad
derización, aal igual quee en el prim
mer caso, se ha realizad
do a través de la milpaa a expensass
de la veegetación seelvática, perro la remociión directa dde la selva para
p dar luggar a los passtos también
n
ha sido importantee (Figura 13). El 72 % de los remanentess forestales se han co
onvertido en
n
praderass y en la m
mayoría de laas parcelas la selva ha sido complletamente ddeforestada (Cuadro 8).
La conv
versión exteensiva de lass selvas y de
d la vegetacción secund
daria a pradeeras ha inteerrumpido laa
dinámicca de la millpa al limitaar las áreas boscosas su
usceptibles de utilizarsse para este fin, lo quee
ha cond
ducido neceesariamente a una inten
nsificación de la agricu
ultura itinerrante o a laa práctica dee
una agriicultura de tipo
t perman
nente sosten
nida por el uso
u de agroq
químicos.
67
7
Figura 13. Dinámiica de camb bio de uso del suelo en e la ganad dería de críía con cultiivos básicoss
practicaada en el orriente de Tabasco.
T Loos números en los recu uadros se rrefieren a la superficiee
relativa, el superiorr izquierdo indica las condiciones
c s iniciales y el inferior derecho se refiere a lass
condicio ones finalees durante ele periodo de 1988 a 2004. Lo os números indican laas hectáreass
involucrradas en cambios
c específicos de
d coberturra del suello. El grossor de las flechas ess
proporccional a la magnitud
m de los cambio os. (Superficcie total 309
96.5 ha, n= 100)
De acuerdo a la importancia
i a relativa de d ganado y la agricu
d la cría de ultura en la estrategiaa
producttiva de estoss campesino
os es posiblee reconocerr tres subtipos (Cuadro 9):
1) Agriccultura sem
micomercial--cría de gan
nado, practiicada por lo
os campesinnos que se ubican
u en el
área dell extinto Plaan Balancán
n-Tenosiqu
ue, en la cuaal la agriculltura es la aactividad prrincipal y laa
cría de ganado tienne un papel secundario
o. Los objetiivos de la agricultura
a s dirigen al mercado y
se
al autocconsumo; ess de carácteer permanen
nte y es la más
m diversifficada que sse practica en
e el orientee
de Tabaasco. Aunqu
ue el maíz sigue siendo
o un productto importan
nte, tambiénn se encuenttran cultivoss
tales com
mo diferenttes tipos de picantes (C
Capsicum spp.), semilla chihua
c (Cuccurbita argyyrosperma),
sandía (Citrullus llanatus) y cultivos peerennes com
mo la papay
ya maradoll (Carica papaya).
p Laa
herenciaa del Plann Balancán
n-Tenosiquee se reflejaa en la mecanización
m n de la tierra, en laa
68
8
infraestructura de comunicación, en una relativa mayor organización de los campesinos y en un
mayor acceso a los apoyos gubernamentales (Figura 14).
69
vegetación secundaria, con periodos cortos de descanso (1 a 2 años) y el uso de agroquímicos en
función de los recursos económicos disponibles.
Figura 15. Ganadería de cría en los lomeríos bajos del oriente de Tabasco. Este terreno se
encuentra en proceso de cambio de cobertura y uso del suelo con la incorporación de plantas de
palma africana.
3) Ganadería de cría, llevada a cabo por los campesinos que se ubican en las llanuras inundables,
por lo que dedican su parcela casi exclusivamente a la cría de ganado y a la renta de sus praderas
(Figura 16). Solamente una tercera parte (30%) de los campesinos tienen áreas de cultivos
anuales en su parcela destinadas al autoconsumo.
70
Figura 16. Pradera degradada en la llanura inundable del oriente de Tabasco. El terreno se
encuentra cubierto de tasiste (Acoelorraphe wrightii), una palma nativa tradicionalmente
considerada como arvense, que en los últimos años ha cobrado una relativa importancia para los
campesinos debido a que el aceite extraído de su semilla se utiliza en la industria cosmética.
Existe en Balancán intermediarios que acopian la semilla pero los precios pagados a los
campesinos son muy bajos ($ 3 pesos/kg de semilla).
71
En una primera etapa el uso del suelo fue definido básicamente por factores de tipo exógeno. El
oriente de Tabasco fue receptor de una serie de políticas públicas centralizadas que propiciaron
su colonización y desarrollo productivo, lo que conllevó un acelerado crecimiento demográfico y
la deforestación de amplias extensiones de bosque tropical para el establecimiento de nuevos
centros de población ejidal y la ampliación de la frontera agropecuaria. El desarrollo de un
mercado interno para la carne de res fue fundamental para la consolidación de la ganadería
extensiva, en virtud de que dicho mercado no podía ser atendido por la ganadería del norte de
México, orientada hacia la exportación de ganado en pie a los Estados Unidos, lo que determina
el despegue de la ganadería en las zonas tropicales del país con el fin de abastecer el mercado
nacional (Arrollo, 1989). Por esta razón, los altibajos de la producción ganadera en Tabasco son,
en última instancia, un reflejo de la economía del sector primario del país (Hernández, 2005).
En una segunda etapa, que inicia a partir de la aplicación de las políticas de ajuste estructural y de
la apertura comercial del país, el impacto de la ganaderización sobre el contexto ambiental y
socioeconómico del oriente de Tabasco se hizo evidente, al desaparecer el soporte gubernamental
que sustenta la ganadería extensiva y que le proporciona viabilidad económica. La reducción de
la inversión estatal en el sector agropecuario junto con el incremento en los costos de producción
y la apertura de la frontera a la importación de carne de res puso fin a la prosperidad ganadera,
como resultado de una estructura productiva basada en el recurso natural y no en la inversión, lo
que evidenció sus bajos niveles de productividad y de competitividad una vez abierta la frontera
(Chauvet, 2004).
72
la participación porcentual de las importaciones dentro del consumo nacional aparente de carne
de bovino que se incrementa de 3.2% en 1995 a 22% en 2002 (SAGARPA, 2007a).
La producción nacional de carne bovina, que había manifestado un crecimiento sostenido cercano
al 12% anual durante la década de los setenta y principios de los ochenta (Suárez-Domínguez y
López-Tirado, 1996), se contrajo a una tasa media de crecimiento anual de 2.6 % en el periodo de
1990 a 1998 (SAGARPA, 2007b) y de 0.2% para el periodo de 1994 a 2003(SAGARPA,
2007c). Frente al incremento en los costos y de las importaciones, el comportamiento de los
precios ha sido a la baja de tal forma que el precio real de carne en canal tuvo un decremento
cercano a 30% entre 1980 y 1994 (Chauvet, 1996). Esta tendencia se ha mantenido de modo que
el precio real de los bovinos tanto en pie como en canal se ha reducido en 29.7% y 30.5%
respectivamente entre 1993 y 2003 (SAGARPA, 2007c). Finalmente, la devaluación de 1994 y la
consecuente elevación de las tasas de interés junto con la cartera vencida propiciaron la
descapitalización de los ranchos (Chauvet, 2004).
El impacto más fuerte ha sido para la producción ganadera del trópico orientada hacia el abasto
del mercado interno. En el oriente de Tabasco la crisis de la ganadería se refleja en la
disminución del número de cabezas sacrificadas, las cuales se redujeron en cerca de 28 mil
cabezas (29%) entre 1991 y 1999 (Figura 17). Asimismo se registra un cambio en su estructura
productiva, de ser básicamente un área de engorda para abastecer los centros urbanos del país, se
presenta una tendencia a la cría de becerros, mismos que son trasladados a las entidades del norte
y cuyo destino final son los corrales de engorda de los Estados Unidos, lo que provoca la pérdida
de una tercera parte de las existencias de ganado.
4
Una carga media de una unidad animal por hectárea al año, de 55 a 60 becerros destetados con un peso de 180 a
200 kg por cada 100 vacas en el hato, y una fase de engorda que requiere de 16 a 32 meses para que el ganado
alcance de 380 a 400 kg como peso de sacrificio (Suárez-Domínguez y López-Tirado 1996).
73
uso de insumos, se estima que se produce apenas 10 kg de carne por hectárea al año (Challenger,
1998).
120000
Númerodecabezasdeganadosacrificadas
100000
80000
60000
40000
20000
0
1984
1985
1986
1987
1988
1989
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
Año
Figura 17. Número de cabezas de ganado sacrificadas en el oriente de Tabasco durante el periodo
de 1984 a 2002 (elaborado con datos de SAGARPA Delegación Tabasco).
El incremento de la carga animal ha sido la principal medida para mejorar la productividad, sin
que necesariamente se acompañe de acciones tendientes a mejorar la capacidad de carga de las
praderas lo que ha conducido a su sobreexplotación y degradación. De acuerdo a las condiciones
prevalecientes en Tabasco en cuanto a clima, suelo y calidad de pastos se estima que se requiere
de 1.9 hectáreas para mantener una unidad animal durante un año (INEGI, 1996). Sin embargo, si
se comparan los datos históricos de las existencias de ganado con la superficie de pasto en el
oriente de Tabasco (Figura 3), se obtienen coeficientes de agostadero de 1.4 hectáreas en
promedio para la década de los ochenta y de una hectárea por unidad animal durante la década de
los noventa. Esto parece indicar una sobreexplotación de los pastizales, si se considera además
que la expansión de la superficie ganadera se ha realizado principalmente en las tierras ejidales
donde generalmente no se cuenta con pastos mejorados para incrementar la capacidad de carga de
74
los potreros. La degradación de las praderas ha significado una mayor presión para los
remanentes forestales, los cuales son deforestados para sustituir los terrenos degradados.
Por otra parte, la especialización productiva ha limitado la generación de empleos rurales, ya que
debido al carácter extensivo de la ganadería se calcula que sólo genera empleo a una persona por
cada 200 hectáreas (Challenger, 1998). La problemática productiva y del empleo se refleja en los
niveles de bienestar social en el oriente de Tabasco, donde el 70% de las localidades se
encuentran con niveles de rezago social de alto a muy alto (CONEVAL, 2007).
Estos factores en su conjunto conforman un escenario de alta vulnerabilidad para los campesinos
quienes han tenido que ajustar sus estrategias de vida para mantener su viabilidad como
productores. Dichos ajustes se han reflejado en el uso del suelo de sus parcelas, de tal forma que
el cambio de uso del suelo en el oriente de Tabasco ha pasado de esta forma a ser un proceso
impulsado principalmente por factores endógenos en función de las respuestas campesinas,
aunque éstas siguen estando influenciadas de manera significativa por los programas de apoyo y
de financiamiento del campo.
Diversos estudios (v.g. Ortiz, 2001; Rudel et al 2005) han reportado que después de un periodo
de una década o más de rápida deforestación, los campesinos en las zonas tropicales tienden a
iniciar un manejo de sus tierras desmontadas con el fin de recuperar el bosque tropical, a través
del abandono o descanso productivo de sus parcelas, la reforestación y la conservación de los
remanentes forestales. Este proceso de recuperación de las áreas deforestadas debido a la
disminución de la presión humana sobre el uso del suelo se conoce como transición forestal
(Rudel, 2002). Aunque en el oriente de Tabasco todavía no se manifiesta de manera plena,
existen algunas evidencias que indican la posibilidad de que la región se encuentre en una fase de
regeneración natural (capítulo 4). Parte del manejo que los campesinos están haciendo de sus
parcelas se orienta hacia la conservación, la regeneración y la restauración de las áreas boscosas
(Cuadro 9), ante las dificultades que experimentan para abastecerse de madera, leña y postes, la
pérdida de la fertilidad de las tierras y la falta de reservas territoriales susceptibles de
incorporarse a la dinámica de la milpa.
75
En el oriente de Tabasco la ganadería ejidal se desarrolló bajo la tutoría del Estado y sustentada
con los apoyos oficiales, lo que posibilitó la reorientación del perfil productivo de los campesinos
inmigrantes de agricultores de básicos a criadores de ganado. Con los créditos proporcionados
por la banca de desarrollo algunos ejidos (por ejemplo Carlos A. Madrazo, Arrollo El Triunfo)
tuvieron una bonanza ganadera durante la década de los ochenta.
No obstante, las condiciones bajo las cuales se otorgaron los apoyos no permitieron que los
campesinos desarrollaran las competencias necesarias para formarse como criadores de ganado
independientes y competitivos. El Estado y las instituciones crediticias definían las condiciones
de organización, producción y comercialización de la ganadería ejidal, quedando los campesinos
relegados a un papel de “empleados”. Por ejemplo, algunos ejidos fueron obligados a
reorganizarse bajo el régimen de ejido colectivo y a trabajar sus tierras de manera comunal bajo
la dirección, administración y supervisión de los directivos del Plan Balancán-Tenosique (Casco,
1980). Los campesinos fueron organizados en cuadrillas de trabajo que bajo las órdenes de un
capataz laboraban las tierras comunales, a cambio de un salario quincenal producto de las
ganancias obtenidas por el ejido.
Con el retiro de los apoyos gubernamentales la ganadería ejidal pronto decayó ante la falta de
capacidad organizativa y empresarial de los campesinos, la carencia de recursos y su acceso
limitado a nuevas tecnologías. Los ejidos que recibieron créditos cayeron en cartera vencida y los
animales fueron embargados por la banca o vendidos por los campesinos. La mayor parte de los
ejidos se quedaron con praderas en sus tierras pero sin existencias de ganado, optando sus
pobladores por regresar a la agricultura. Sin embargo, los bajos precios de los productos
agrícolas, aunado a las limitaciones productivas de sus tierras y un mercado laboral sumamente
restringido, motivó a los campesinos a incursionar nuevamente en la ganadería mediante
prácticas como la renta de potreros y la cría de ganado a la parte.
76
marginales. Sin embargo se trata de una ganadería por demás desventajosa, enfocada a la
producción de crías para su venta pues no tienen la capacidad económica para sustentar el
periodo de engorda del animal o no disponen de los pastos adecuados para este fin.
Como en otras partes del país (Del Ángel, 1999; Cochet, 2001), la ganadería ejidal en el oriente
de Tabasco se ha conformado como un satélite productivo de la ganadería privada, limitándose
los ejidatarios a funcionar como sembradores de pasto al servicio del propietario ganadero, con el
fin de obtener un ingreso marginal que se ubica entre $ 30 y 40 pesos por mes y por cabeza de
ganado que pace en terrenos campesinos, y con la esperanza de hacerse del capital necesario para
tener sus propios animales, lo que se percibe como la única opción viable de mejoramiento
económico. Esta percepción se ha fortalecido además por la popularización de una cultura
ganadera que ha propiciado que en Tabasco, poseer ganado sea un símbolo indiscutible de estatus
y éxito socioeconómico (Tudela, 1989).
77
Originalmente el PROCAMPO fue creado con el fin de compensar a los productores de granos
básicos por la pérdida de rentabilidad en sus cultivos debido a la supresión de los precios de
garantía y a la competencia generada a partir de la apertura comercial (SARH, 1993). Otros de
sus objetivos son facilitar el traslado de los productores hacia cultivos más rentables, propiciar la
conservación de bosques y selvas así como coadyuvar a frenar la degradación ambiental (SARH,
1993). Sin embargo, en la práctica parece no responder a tales objetivos (Fritscher, 2004). El
apoyo es otorgado por unidad de superficie cultivada sin considerar la productividad, por lo que
su atención está puesta en gran medida en el factor redistributivo con el fin de abarcar a
productores que anteriormente estaban excluidos de las redes de apoyo estatal y no percibían
ningún tipo de subsidio. Por otra parte se trata de un apoyo al ingreso que no necesariamente se
canaliza a la producción, porque puede ser utilizado indistintamente para el consumo o la
inversión productiva. De hecho, la mayor parte de los campesinos del oriente de Tabasco lo
utilizan básicamente para cubrir necesidades de consumo inmediato de la unidad familiar, más
que como insumo para la producción, una práctica que parece ser generalizada entre los
productores de autoconsumo del país (Lazos, 2001; Reyes-Hernández et al. 2003).
78
Los apoyos derivados de programas federales como el Programa de Estímulos a la Productividad
Ganadera5 (PROGAN) que recientemente ha sido aplicado en la región podrían significar un
incentivo adicional para que los campesinos persistan en su intento por alcanzar el sueño
ganadero, a pesar de que los suelos del oriente de Tabasco en su mayor parte no se consideran
aptos para la ganadería (Hernández, 2005).
Los resultados indican que la política compensatoria no ha sido suficiente ni eficaz para lograr la
reorientación productiva de los campesinos y/o para transformarlos en productores viables y
competitivos. Dentro del contexto económico neoliberal, los campesinos del oriente de Tabasco
han tratado de buscar un acomodo que reduzca o minimice los riesgos económicos y que permita
asegurar la subsistencia de la unidad familiar en el corto plazo, a través de la persistencia en el
cultivo de maíz para fines de autoconsumo y en la praderización de sus parcelas. Estudios a
escala nacional (Davis, 2000) y regional (Lazos, 2001; Cervantes y De Teresa, 2004; Turner et
al. 2004) parecen confirmar que la estrategia de minimización del riesgo es una respuesta
generalizada de los campesinos ante la política neoliberal. Esta estrategia sin embargo, conlleva
para los campesinos del oriente de Tabasco elevados costos ambientales (deforestación,
degradación del suelo y sobreexplotación de los recursos naturales) que en el mediano y largo
plazo pueden llegar a comprometer su capacidad productiva y con ello sus posibilidades futuras
de desarrollo.
La crisis que están viviendo los campesinos tiene su origen en la falta de opciones productivas
que sustituyan a la agricultura tradicional en sus funciones de seguridad alimentaria y de
generación de ingresos a partir de los excedentes productivos. La renta de tierras y la cría de
becerros han contribuido a satisfacer en mayor o menor medida las necesidades económicas de la
unidad familiar, pero parece que su eficacia será cada vez menor. La coyuntura del decaimiento
de la ganadería extensiva ha colocado a los campesinos en la disyuntiva de arriesgarse a probar
nuevas opciones productivas que potencialmente son factibles y rentables en el contexto del
oriente de Tabasco, o a seguir invirtiendo sus recursos escasos en una actividad que les genera
una seguridad en el corto plazo, pero cuyos beneficios económicos serán cada vez menores y de
la cual parecen condenados a ser excluidos (Cavallotti y Palacio, 2001).
5
PROGAN contempla un apoyo de $1800 pesos por vientre en edad reproductiva durante un periodo de cuatro años para mejorar
la productividad de la ganadería.
79
Los campesinos han intentado ampliar su portafolio de opciones productivas incursionando en
nuevos usos del suelo en función del contexto de oportunidades que ofrecen los programas y los
apoyos gubernamentales. El cultivo de palma africana es un ejemplo de lo receptivo que pueden
ser los campesinos a los programas gubernamentales. El monto de los apoyos otorgados supera
ampliamente los beneficios económicos que los campesinos pueden obtener de la agricultura y de
la ganadería, lo que ha motivado que la demanda por ingresar al programa haya superado a la
oferta gubernamental, y que en algunos casos se haya logrado la reconversión total de los
participantes hacia esta actividad, a pesar de que los terrenos inundables que se han utilizado no
sean los indicados para el desarrollo adecuado de las plantas.
Sin embargo, se carece en el gobierno de una política integral y coherente que impulse un uso
planificado del suelo, pues mientras subsidios como PROCAMPO y PROGAN inducen a
continuar con las tendencias actuales en el uso del suelo, los programas de reforestación y de
manejo forestal pretenden la reorientación productiva de los campesinos. Por otra parte, la
magnitud de los apoyos otorgados para financiar las actividades agropecuarias sobrepasa por
mucho a los destinados a la reforestación y a la conservación del bosque, los cuales se limitan
generalmente al otorgamiento de plantas e insumos. A pesar de ello, ejidos tradicionalmente
pecuarios como Carlos A. Madrazo por ejemplo, manifiestan un interés creciente por
incorporarse a la actividad forestal, la cual perciben como una alternativa potencial ante la
decadencia de la ganadería.
Dos factores a nivel internacional pueden desencadenar políticas nacionales que podrían tener
una repercusión importante en las estrategias campesinas. El primero tiene que ver con el
encarecimiento y el eminente agotamiento en este siglo de los combustibles fósiles, lo que ha
puesto el tema de los biocombustibles como una prioridad a nivel internacional (Dufey, 2006).
Con la aprobación de la Ley de Promoción y Desarrollo de Bioenergéticos en abril de 2007,
México ingresa a la producción de etanol derivado del maíz, la caña de azúcar y otros cultivos
agrícolas a partir de 2008 (Senado de la República, 2007). Aunque el país carece todavía de una
estrategia a seguir en este campo, es previsible en el corto plazo una elevada demanda de los
cultivos asociados a la producción de etanol, y por consiguiente una mejora sustantiva en los
80
precios de venta del maíz, lo que podría motivar la reactivación de su cultivo por parte de los
campesinos.
En segundo lugar, las evidencias científicas cada vez más sólidas sobre el cambio climático del
planeta y sus efectos potenciales han originado un creciente interés internacional por desarrollar
un mercado global de servicios de captura de carbono que puede impactar de manera significativa
a las comunidades rurales de América Latina, en la medida que la agenda ambiental vaya
ocupando espacios cada vez más relevantes en las políticas nacionales (Rosa et al. 2003).
Iniciativas incipientes en México como Pro Árbol (CONAFOR, 2007) apuntan en este sentido al
tratar de integrar la recuperación y la conservación de los bosques y sus servicios ambientales con
el combate a la pobreza en las zonas rurales.
La aceptación que ha tenido el programa de la palma africana entre los campesinos constituye un
indicio de que en potencia se podrían lograr beneficios significativos si el gobierno tomara las
medidas necesarias y suficientes para apoyar de manera decidida la reconversión productiva de
los campesinos hacia la actividad forestal y agroforestal, que constituye la vocación natural de los
suelos de la región. Sin embargo, durante los últimos años el énfasis oficial ha estado centrado en
el factor distributivo de tipo asistencial y de combate a la pobreza, más que en el estímulo a la
producción, por lo cual los programas gubernamentales han terminado por convertirse
exclusivamente en mecanismos de sobrevivencia para los campesinos y en generadores de
prácticas viciadas entre los distintos tipos de productores.
81
Las acciones orientadas a aliviar la pobreza deben ir de la mano de políticas dirigidas a elevar la
productividad de las actividades agropecuarias dentro de un enfoque amplio de desarrollo rural
que incluya no sólo lo agropecuario y lo silvícola, sino también lo ambiental (uso racional de los
recursos naturales, protección de la biodiversidad y el ambiente) así como el mejoramiento del
capital humano (educación, salud, calidad de vida), de la infraestructura para atraer inversiones y
de la capacidad de generación de empleos.
Las principales dificultades que enfrentan los campesinos para mejorar su productividad e
ingreso son los limitados recursos, la falta de acceso al crédito y a la asistencia técnica, los altos
costos de comercialización en los mercados por falta de organización, el bajo nivel cultural y la
falta de acceso a una buena y amplia información aunado a una baja capacidad de gestión
(Chonchol, 2006). El sector privado no ha podido compensar como se presuponía algunas
funciones básicas del Estado en materia de inversiones públicas, educación, investigación,
extensión y servicios a los sectores más desprotegidos del medio rural, así como una política de
desarrollo regional equilibrada. Por lo tanto, es necesario revalorizar el papel del Estado para
superar las condiciones de marginación de la población rural y la degradación ambiental
asociada, misma que amenaza con condenar muchas áreas al estancamiento económico
(Chonchol, 2006). De de otra forma difícilmente se logrará fortalecer los medios de vida de las
comunidades rurales e integrar a los campesinos dentro del proceso de globalización económica
del país.
A partir del estudio de los patrones de cambio de uso y cobertura del suelo registrados en el
oriente de Tabasco de 1984 a 2003, se analizan los principales factores que han motivado el
cambio de uso del suelo a escala regional y de sus posibles implicaciones para definir el uso
futuro del suelo, particularmente con relación a la conservación del bosque.
82
6.1 Metodología
Se generaron compuestos de falso color RGB utilizando las bandas 5, 4 y 3 para la clasificación
supervisada de las imágenes de satélite mediante el método de máxima probabilidad utilizando el
programa IDRISI 32. Para la determinación de las firmas espectrales se utilizaron fotos aéreas
escala 1:75 000 correspondientes a marzo de 1984 y enero de 1985, ortofotos digitales escala
1:20000 de enero de 2002 y la carta de uso de suelo y vegetación Tenosique E15-9 escala 1:250
000 obtenidos de INEGI. El trabajo de campo se desarrolló entre julio de 2003 y marzo de 2004,
consistiendo en recorridos de reconocimiento, verificación y validación de la interpretación
cartográfica en los cuales se levantaron datos de campo de 200 sitios con un GPS. Se
identificaron un total de diez clases de uso del suelo y de vegetación (Cuadro 10). Los pixeles
aislados se eliminaron con un filtro de mediana de 3 x 3. Para evaluar la exactitud de la
diferenciación de clases de cobertura y uso del suelo se elaboró una matriz de confusión donde se
confrontaron las clases interpretadas con las observadas en campo. Se obtuvieron valores por
encima del mínimo de exactitud (80%) para todas las clases y un valor global de 92%
Cuadro 10. Tipos de vegetación y uso del suelo utilizadas en la evaluación del cambio de uso del
suelo a escala regional
83
3.Vegetación secundaria Selva alta y mediana
subperennifolia
Selva baja subperennifolia
Acahuales arbóreos
Las imágenes clasificadas fueron exportadas al programa ArcView 3.1 para aplicar un corte con
base en un mapa georeferenciado del área de estudio (límites de los municipios de Balancán y
Tenosique) y se calcularon las áreas correspondientes a cada clase de uso del suelo y de
vegetación. Se generó una matriz de transición para entender la dinámica del cambio de uso y
cobertura del suelo a nivel regional. Se calcularon las tasas de cambio para cada clase de uso y
cobertura del suelo mediante la fórmula (Velázquez et al. 2002):
r= [S2/S1]1/n – 1
donde r= tasa de cambio, S1= superficie en la fecha uno, S2= superficie en la fecha 2, n= número
de años entre las dos fechas. Esta tasa expresa el cambio en el porcentaje de la superficie al inicio
de cada año con relación a la superficie del año anterior. Aproximadamente el 3% del área de
estudio no se consideró en el análisis del cambio de uso del suelo debido a la presencia de nubes
y sombras en la imagen correspondiente al año 2003.
84
Donde Sij es la superficie del elemento “ij” de la matriz de transición de uso/cobertura del suelo
en 1984 y Sj la superficie de la clase uso/cobertura del suelo “j” en 2003. De esta manera, para
cada categoría de uso del suelo “j”, Pij=1
Acceso a la tierra 3. Superficie bajo propiedad ejidal (ha) El acceso diferencial a la tierra puede
4. Superficie bajo propiedad privada (ha) limitar el abanico de opciones
5. Superficie bajo otro tipo de propiedad (ha) productivas.
6. Superficie total
Ciclo de vida 7. Promedio de edad del jefe de familia La racionalidad productiva puede
8. Grado promedio de escolaridad del jefe de familia variar de acuerdo a la edad, la
9.Numero de jefes de familia sin primaria concluida educación y la experiencia.
Económicos 10. Distancia promedio al camino más cercano (m) Los factores económicos pueden
11. Población económicamente activa dirigir el uso del suelo en función de
85
12. Población ocupada que recibe menos de un salario mínimo la disponibilidad de recursos, las
13.Población ocupada que recibe de uno a cinco salarios mínimos posibilidades de acceso al mercado y
14.Población ocupada que recibe más de cinco salarios mínimos las estrategias de vida.
15. Porcentaje de la población ocupada en el sector primario
16. Porcentaje de la población ocupada en el sector secundario
17. Porcentaje de la población ocupada en el sector terciario.
18. Número de cabezas de ganado
19. Densidad de bovinos (cabezas/ha)
86
Para proyectar el uso futuro del suelo se generó una matriz de Markov de segunda generación
tomando como base las matrices de probabilidad de cambio obtenidas a escala de las parcelas
campesinas y a escala regional. Los valores de probabilidad obtenidos en las matrices de segundo
orden se convirtieron a unidades de superficie obteniéndose las áreas esperadas por clase de
cobertura y uso del suelo al año 2022, de seguir las tendencias registradas durante los últimos 19
años. El modelo markoviano conlleva diferentes limitaciones. En primer lugar la probabilidad de
cambio depende principalmente del uso reciente y supone la persistencia en el tiempo de las
circunstancias y factores que han conducido el uso del suelo, lo que limita su poder predictivo
sobre todo al utilizarse en horizontes amplios de tiempo (Lambin, 1994). Por otra parte no tiene
un poder explicativo y no constituye un verdadero modelo espacial, dado que las coberturas están
descritas en términos agregados. Sin embargo es un modelo que ha sido ampliamente utilizado en
el mundo para conocer las tendencias generales de cambio de uso del suelo (López et al. 2001).
6.2 Resultados
87
Figura 18. Distribu
ución de laa superficie relativa dee las clases de uso y ccobertura deel suelo porr
clase y por año (VVH= Vegettación hidró ófila, VS= Vegetación n secundariaa, AT= Ag gricultura dee
temporaal, CP=Culltivos pereennes, PF= = Plantació ón forestal, ZI= Zonnas inundaables, AH= =
Asentammientos hummanos)
88
8
89
Figura 19. Mapa de uso y cobertura del suelo del oriente de Tabasco de 1984 ( arriba) y 2003
H
W
H
W Q
Q H
H U V
O Q D R R
D D S Q W D
L
U D D S U
R P L
O D
S U Q P D D
O G
P H µ
L X F L
I Q
H S
L F K X µ X
W P D D H U F H
V W V X G
L H O
H H R H R J H K V E
G V W J W D G D
D H Q Q Q G
D D G Y H H Q µ µ Q
U U L G µ L L
X
W X
W Q Q P O L F F X
F
N
S O O L
V L
V D R D D D Q
L
K X X W S ]
L D
W D W W
V F
L F
L D D Q U W Q Y H H D
U U H H H H V O J J Q
E J J U U V X D D
O H H H R
$ $ $ $ $ & 3 3 6 9 9 =
R
Y
O
V
V
L
'
V
U
H
W
H
P
R
O
L
.
(abajo).
Al comp
parar las tassas de conversión de laas distintas clases
c de usso y cobertuura del suelo
o se observaa
que loss cultivos permanente
p es y los assentamientoos humanoss son las cclases que de maneraa
proporccional más superficie ganan en el
e periodo considerado
o, mientras que la agricultura dee
temporaal es el usso del suello que pro
oporcionalm
mente pierd
de más terrreno (Figurra 20). Lass
superficcies de cam
mbio en hecctáreas entre las difereentes clasess de uso y cobertura del
d suelo see
presentaan en la m
matriz de traansición (Cuadro 12). La sumato
oria de todaas las celdaas de falsoss
cambioss no repressenta más de
d un 3% del total, por
p lo que se consideera que no afectan loss
resultad
dos generalees.
2 Tasas dee cambio paara las clasees de usos y coberturas de suelo enn el oriente de Tabasco
Figura 20.
durante el periodo de 1984 a 2003
2
Las cob
berturas qu
ue tienen mayor
m prob
babilidad de
d permaneecer en el tiempo son
n en orden
n
descend
dente: pastizzal (86%), los cuerpo
os de aguaa y las áreaas sin vegettación aparente (“otrass
coberturras”, 61%), la selva (31%), las zonas inundab
bles (29%) y la vegetacción secund
daria (22%).
Las classes que tuviieron la men
nor probabiilidad de peermanecer en
e el mismoo tipo de cob
bertura son
n:
agriculttura de tem
mporal (<1%
%), vegetacción hidróffila (6%) y cultivos ssemiperman
nentes (9%))
(Figura 21).
Cuadro 12. Matriz de cambio para
p el periodo 1984-22003 (ha)
90
0
2003
1984 Vegetación Selva Vegetación Agricultura Cultivos Plantación Pastizal Zonas Asentamientos Otros Total
hidrófila Secundaria temporal semiperma Forestal inundables humanos
nentes
Vegetación 368 45 236 21 461 2 3556 1146 151 651 6637
Hidrófila
Selva 57 11653 7913 5 349 1 17941 284 36 57 37846
Vegetación 223 3674 14915 63 2144 12 45044 1348 143 287 67853
Secundaria
Agricultura 133 23 265 143 895 55 27731 490 230 46 30011
Temporal
Cultivos 73 6 24 27 202 0 1611 157 129 49 2278
Semipermanentes
Pastizal 2041 3247 15718 1748 13842 199 314377 11170 3243 1674 367619
Zonas inundables 710 65 484 37 497 0 9988 4974 153 245 17153
Asentamientos 2 0 3 6 87 0 422 20 194 20 754
humanos
Otros 37 38 250 2 563 4 2702 1803 388 9097 14884
Total 3644 18751 39808 2052 19040 273 423282 21392 4667 12126 545035
Las cifras subrayadas representan una categoría denominada “falsos cambios” que representan conversiones entre clase que no
son factibles y que son errores de interpretación o inconsistencias en las bases de datos
Figura 21.Diagrama de flujo con la probabilidad de transición entre las diversas clases de uso y
cobertura del suelo para el periodo 1984 a 2003. Se presentan solamente las probabilidades de
eventos relevantes (3%). El grosor de las flechas es proporcional a la superficie relativa de
cambio. El recuadro superior izquierdo indica la superficie relativa de las diferentes clases en
1984 y el recuadro inferior derecho se refiere a la superficie relativa de las clases en 2003.
91
Cuadro 13. Factores correlacionados significativamente (p0.01) de forma unilateral con la
deforestación, absoluta y relativa, durante el periodo 1984-2003 y con la cobertura absoluta y
relativa de selvas y praderas para el año 2003
92
Los factores que están correlacionados de manera significativa con las variables dependientes
consideradas en el estudio se muestran en el Cuadro 13.
Las variables con mayor correlación con la superficie deforestada durante el periodo de estudio
son por orden de magnitud: 1) promedio de ocupantes por cuarto, 2) población analfabeta mayor
de 15 años y 3) tipo de propiedad ejidal. Cada uno de estos factores por sí mismo puede explicar
poco más de la mitad de la superficie deforestada. Las dos primeras son indicadores de
marginación y establecen una relación positiva con la deforestación. La correlación entre la
deforestación y el tipo de propiedad se aprecia al examinar la distribución espacial de las áreas
deforestadas (Figura 22). El 61% (39 909.67 ha) de la superficie deforestada se localiza dentro de
las propiedades ejidales. Esta diferenciación entre la propiedad ejidal y los otros tipos de
propiedad con respecto a la superficie deforestada se confirmó mediante una prueba Mann-
Whitney (p0.01). Se encontró una relación negativa entre la densidad de bovinos y la
deforestación, explicando un 40% de la variabilidad encontrada en el área de estudio.
Esta ecuación puede explicar cerca de las dos terceras partes de la variación encontrada con
respecto a la superficie deforestada (R2 ajustada=0.594). Aunque la incorporación de más
variables independientes puede mejorar un poco el poder de predicción del modelo, la correlación
que existe entre las variables independientes conduce a un incremento sustancial de la
colinealidad. De tal forma que la capacidad explicativa y de predicción colectiva de las variables
independientes disminuye ante el incremento de la varianza compartida y de los niveles más
bajos de varianza única. Por esta razón variables altamente correlacionadas con la deforestación
como la propiedad ejidal no aparecen en el modelo, no porque sean intrascendentes, sino porque
93
se encuentran correlacionadas con otras variables independientes ya consideradas en la ecuación,
lo que limita sustancialmente su contribución al poder explicativo del modelo.
Figura 22. Ubicación espacial de las áreas deforestadas para el periodo 1984 a 2003 y su relación con los
polígonos de la propiedad de tipo ejidal
Cuadro 14. Modelos de regresión múltiple finales para la deforestación absoluta y relativa
periodo 1984-2003 y la cobertura absoluta y relativa de selvas y praderas en 2003. (B=coeficiente
de correlación beta, Sig=Nivel de significancia, n=61)
94
Modelo Final Deforestación Superficie Superficie de Superficie Superficie de Superficie
1984-2003 relativa Selvas 2003 relativa selvas Praderas 2003 relativa
deforestada 2003 praderas 2003
1984-2003
B Sig. B Sig B Sig. B Sig. B Sig. B Sig
Constante 0.005 0.002 0.007 0.064 0.362 0.000
Promedio de 0.439 0.000 0.476 0.000 0.00
ocupantes por
cuarto
Superficie total 0.702 0.000 0.395 0.000 0.791 0.000
de AGEB
Número de -0.511 0.000 -0.303 0.001
cabezas de
ganado
Altitud 0.461 0.000 0.561 0.000
Relieve de 0.193 0.024 0.390 0.000 0.340 0.000
serranía
Relieve de 0.193 0.001 0.325 0.003
planicie
Porcentaje de 0.146 0.002 0.529 0.000
viviendas con
piso de tierra
Porcentaje de -0.179 0.001 -0.401 0.001
población >15
años analfabeta
Población -0.282 0.001
ocupada en el
sector
secundario
Población -0.418 0.000
ocupada en el
sector terciario
Densidad de -0.386 0.000 -0.212
bovinos
Jefes sin -0.154
primaria
concluida
Población -0.190 0.038
ocupada que
recibe más de 5
SM
R2 ajustada 0.594 0.656 0.736 0.766 0.917 0.499
Valor F del 30.214 0.000 23.923 0.000 42.867 0.000 0.026 0.000 166.504 0.000 15.915
modelo
95
Para estandarizar la superficie deforestada en función de la superficie de las AGEBs, se construyó
un modelo de regresión múltiple considerando como variable dependiente la superficie relativa
deforestada (Cuadro 14). La ecuación predictiva generada puede explicar más de las dos terceras
partes de la variabilidad encontrada con respecto a la superficie relativa deforestada (R2
ajustada=0.656). Como en el caso de la superficie absoluta deforestada, la superficie relativa se
relaciona de manera positiva con la marginación, expresada a través de un indicador del nivel de
hacinamiento en el hogar, y de manera negativa con la ganadería, a través de la variable densidad
de ganado bovino. La ecuación muestra que proporcionalmente se registra una mayor
deforestación en el relieve de serranía, donde la población se ocupa en un sector diferente al
secundario y la población recibe menos de 5 salarios mínimos. De tal forma que es más probable
encontrar una mayor superficie relativa deforestada en las AGEBs localizadas en la sierra, con
mayor cantidad de población ocupada en el sector primario y con ingresos menores a cinco
salarios mínimos, donde existe mayor hacinamiento en la vivienda y menor densidad de ganado.
La ecuación predictiva generada es la siguiente:
96
deforestación, el incremento en el número de cabezas de ganado se relaciona con menores
superficies presentes de selva. De tal forma que es más probable encontrar áreas selváticas en las
AGEBs de mayor tamaño, localizadas a mayor altitud en la zona de serranía y con menores
existencias de ganado. La ecuación predictiva generada es la siguiente:
La superficie relativa actual de selva presenta relaciones similares a las descritas para las
superficies absolutas, pero la ecuación predictiva incorpora una variable relacionada con el nivel
educativo del jefe de la unidad familiar (jefe sin primaria concluida), la cual se relaciona de
manera negativa con la superficie relativa de selvas. La ecuación predice el 76% de la
variabilidad (R2 ajustada= 0.766) registrada. De tal forma que es más probable encontrar mayores
superficies relativas de selva en las AGEBs localizadas en la sierra, a mayor altitud, con menor
densidad de ganado vacuno y con menor nivel educativo del jefe de familia. La ecuación
predictiva generada es la siguiente:
Superficie relativa con selva por AGEB= 0.043+0.002 (altura promedio AGEB)+1.12 E-5
(hectáreas con relieve de sierra)-0.093 (número de cabezas de ganado por hectárea)-8.3E-
5(número de jefes con primaria inconclusa)
97
En el cuadro 14 se muestra el modelo de regresión múltiple obtenido para explicar la cobertura
actual de praderas. El modelo tiene un poder predictivo muy alto, pues es capaz de explicar poco
más del 90% de la variación registrada con respecto a las praderas (R2 ajustada=0.917). De
acuerdo a los coeficientes beta estandarizados, la superficie de praderas se encuentra relacionada
en primera instancia de manera positiva con la superficie total de la AGEB y en menor medida
con el relieve de planicie. Por otra parte de se relaciona de manera positiva con un indicador de
marginación, viviendas con piso de tierra, que se refiere fundamentalmente a una pobreza de
patrimonio; y de manera negativa con otro indicador de marginación, población analfabeta mayor
de 15 años, que se relaciona con una pobreza de capacidades. Observando el Cuadro 13, se puede
notar que de manera individual existe una relación significativa negativa de la superficie actual
de praderas con la pobreza de capacidades y de patrimonio. Desde esta perspectiva se puede
considerar que la actividad ganadera se relaciona con mejores condiciones de vida para la
población. Sin embargo, el modelo parece indicar que la ganadería implica una relativa mejoría
para la población, más allá de la pobreza de capacidades pero sin superar el umbral de la pobreza
patrimonial. De esta forma, es más probable encontrar praderas en las AGEB de mayor tamaño,
con relieve de planicie, menor porcentaje de población analfabeta mayor de 15 años y con mayor
proporción de viviendas con piso de tierra. La ecuación predictiva generada es la siguiente:
Para el caso de la superficie relativa actual de praderas, se observan los mismos factores
relacionados dentro de la ecuación que predice cerca de la mitad de la variabilidad (R2 ajustada=
0.499) registrada, pero incorpora una variable económica (población ocupada en el sector
terciario) que se relaciona de manera negativa con la superficie de praderas. De tal forma que es
más probable encontrar mayores superficies relativas de praderas en las AGEBs localizadas en la
planicie, con menor población analfabeta mayor de 15 años y menor población ocupada en el
sector terciario y con mayor promedio de viviendas con piso de tierra. La ecuación predictiva
generada es la siguiente:
98
Superficie relativa de praderas por AGEB= 0.721+9.07E-6(hectáreas con relieve plano)-
0.014(población ocupada en el sector terciario)+0.006(promedio de viviendas con piso de
tierra)-0.007(población analfabeta mayor de 15 años)
90%
80%
70%
Coberturarealtiva
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%
VH Selva VS AT CP PF Pastizal ZI AH Otras
Coberturayusodelsuelo
Figura 23. Distribución de la superficie relativa de las clases de uso y cobertura del suelo por
clase para los años 1984 y 2003 y la proyectada para el año 2022 (VH= Vegetación hidrófila,
VS= Vegetación secundaria, AT= Agricultura de temporal, CP=Cultivos perennes, PF=
Plantación forestal, ZI= Zonas inundables, AH= Asentamientos humanos)
El modelo markoviano indica que el oriente de Tabasco seguirá con el proceso de praderización a
una tasa del 1% anual (Figura 24). El cambio proyectado más significativo es el incremento de la
tasa de deforestación de las selvas y de la vegetación secundaria (Figura 24), que se perderían a
una tasa anualizada de 6% y 4% respectivamente, muy superior a las tasas registradas en el
periodo de 1984 a 2003 (3.6% y 2.8% respectivamente). Esto significaría la pérdida de
aproximadamente 26 mil ha de selvas durante el periodo de 2003 al año 2022. Considerando que
actualmente el 65% de los remanentes forestales se encuentran en los ejidos, es posible suponer
99
que el cambio
c proy
yectado se va a realizaar principalm
mente en laas tierras ejidales, partticularmentee
en aqueellos ejidos con mayor disponibiilidad de tieerra de acu
uerdo a los modelos de
d regresión
n
múltiplee obtenidos previamentte.
2 Tasas dee cambio paara las clasees de usos y coberturas de suelo enn el oriente de Tabasco
Figura 24.
proyectaadas para el
e periodo de
d 2004 a 20 022
100
0
En la sierra se proyecta que los campesinos realizarán una deforestación significativa de sus
tierras de tal forma que para 2022 sólo la mitad de sus parcelas tendrá cubierta forestal. Pero de
esa mitad, el 60% correspondería a vegetación secundaria y únicamente el restante 30% a selvas.
Destaca el hecho de que la superficie relativa de praderas se mantendrá estable a la par de un
notable incremento de la superficie relativa dedicada a la agricultura de temporal, que se
duplicaría pasando del 13% en 2003 a 26% en 2022. En función de la dinámica de cambio de uso
de suelo observada en la sierra, se puede suponer que esta proyección obedece a una activa
deforestación de las selvas para la siembra de cultivos básicos y su posterior conversión a
praderas, aparejado con un importante proceso de degradación de éstas como consecuencia de la
mala calidad de los suelos para la actividad pecuaria, de tal forma que un porcentaje importante
de las áreas incorporadas como praderas terminan convirtiéndose en áreas abandonadas donde se
desarrolla la vegetación secundaria (60% para el periodo de 1984 a 2003).
La conversión a praderas que realizan los campesinos en los lomeríos bajos y las llanuras de
inundación parecen ser de un carácter más permanente y menos dinámico en comparación con
sus similares de la sierra. La probabilidad de que una cobertura de pradera cambie a otro tipo de
cobertura es mínima en los lomeríos bajos y las llanuras de inundación (13%), de tal forma que
una vez que los campesinos han praderizado sus tierras es muy factible que se trate de un cambio
de cobertura de tipo permanente.
a)
101
100%
90%
Coberturrelativa 80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%
VS AT Usoforestal Pradera
Coberturayusodelsuelo
b)
90%
80%
70%
Coberturarelativa
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%
VS AT Pradera Usoforestal
Coberturayusodelsuelo
Figura 25. Superficie relativa de clases de cobertura y uso del suelo en las parcelas campesinas de
a) la sierra y b) los lomeríos bajos/planicies inundables para los años 1986 y 2004 y la proyectada
para el año 2022 (uso forestal incluye selvas y plantaciones forestales maderables y no
maderables).
102
6.3 Discusión y conclusiones
6.3.1 El cambio de uso del suelo del oriente de Tabasco en el contexto nacional y estatal
Las tendencias observadas en el cambio de cobertura y uso del suelo en el oriente de Tabasco son
similares al patrón registrado a escala nacional y estatal. El uso del suelo en México ha
experimentado cambios sustanciales en las cuatro últimas décadas (SEMARNAT, 2003). De
acuerdo con datos provenientes del Inventario Forestal Nacional 2000 (Velázquez et al. 2002) la
vegetación nativa, tanto primaria como secundaria, se ha perdido a una tasa de más de un millón
de hectáreas anuales durante el periodo de 1993 a 2000. La situación es particularmente grave en
el caso de las selvas cuya pérdida anualizada a escala nacional es del orden de 263 mil hectáreas
anuales, lo que equivale a una tasa anualizada de 0.76% para el periodo de 1976 a 2000
(Velázquez et al. 2002). Más grave aún es confirmar que este proceso se está acelerando pues la
tasa de deforestación de las selvas se incrementó a 2.06% anual para el periodo de 1993 a 2000
(Velázquez et al. 2002). Por su parte los pastizales inducidos o cultivados y los terrenos
dedicados a la agricultura se expandieron. Los pastizales promovidos por el hombre se
incrementaron en más de 300 mil hectáreas por año entre 1976 y 2000, lo que equivale a una tasa
anualizada de 1.72%, mientras que los cultivos lo hicieron en poco más de 260 mil hectáreas
anuales, a una tasa de 0.90% anual durante el mismo periodo (Velázquez et al. 2002).
103
Para la región oriental de Tabasco no se disponen de estadísticas respecto al uso y cobertura del
suelo para la década de los setenta y anteriores. Sin embargo Tudela (1989) apunta que la
ganaderización de Tabasco siguió un patrón espacial partiendo de un núcleo formado por los
municipios de Centro, Jalapa, Teapa y Macuspana en la parte central del estado, afectando más
tarde a los extremos, Cárdenas y Huimanguillo en el poniente; y Balancán y Tenosique en el
oriente. De tal forma que el proceso de praderización en el oriente de Tabasco ocurre de manera
tardía en comparación con la porción central del estado, teniendo este proceso su fase más intensa
durante el periodo de 1960 a 1970. Para principios de la década de los ochenta el paisaje del
oriente de Tabasco se encontraba dominado por praderas, pero con importantes remanentes
forestales al sur y este, en la zona de relieve de serranía y en el área ocupada por el Plan
Balancán-Tenosique (Casco, 1980) colindante con Guatemala. La praderización de las tierras
continuó de tal forma que la mitad de los remanentes forestales de 1984 se perdieron para el año
2003.
La principal singularidad del cambio de uso del suelo en el oriente de Tabasco es con relación a
la superficie destinada a los cultivos agrícolas. A diferencia de lo que ha ocurrido a nivel nacional
y estatal, la superficie ocupada por la agricultura ha disminuido de manera significativa. Mientras
que en 1984 las tierras agrícolas ocupaban el 5% de la superficie total del oriente de Tabasco,
para 2003 este porcentaje se redujo en cerca de la mitad para ubicarse en un 3%. Sin embargo si
se hace una distinción entre la agricultura de temporal (principalmente maíz) y los cultivos
permanentes o semipermanentes (principalmente caña de azúcar) se observa que los primeros son
los que han resentido esta reducción pues actualmente ocupan menos del 1% de la superficie, en
comparación con el 5% que registraban para el año de 1984. La situación ha sido la opuesta para
el caso de la caña de azúcar, que en 1984 ocupaba menos del 1%, mientras que en 2003 se
encuentra presente en cerca del 3% de la zona de estudio.
Esta situación puede explicarse por la sistemática baja de los precios de venta que el maíz ha
registrado desde finales de los años ochenta a nivel nacional, y que se ha agravado en los últimos
años con la liberación del sector agrícola y con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio
en 1994, debido a las crecientes importaciones de maíz fuertemente subsidiado proveniente de los
Estados Unidos, (Flores y Schwentesius, 2001). Esto ha motivado que los productores con
104
recursos busquen nuevas opciones para invertir y se orienten hacia cultivos más lucrativos como
las hortalizas y los forrajes, mientras que aquellos de escasos recursos (campesinos e indígenas)
hayan reducido las superficies dedicadas a la agricultura de básicos, manteniéndolos para fines de
subsistencia exclusivamente (Davis, 2000). Los escasos retornos económicos de la agricultura ha
motivado a los agricultores del oriente de Tabasco, principalmente campesinos, a destinar más
del 90% de las áreas agrícolas para el establecimiento de praderas, en un intento por obtener
mayores beneficios económicos de la tierra. Zavala y Castillo (2002) reportan comportamientos
similares en el cambio de uso del suelo para otras subregiones de Tabasco durante el periodo de
1965 y 1996, donde se registra una disminución en las superficies del cultivo de maíz y el
mantenimiento o aumento de las superficies de cultivos semiperenes (plátano, caña de azúcar) en
ambientes de planicies aluviales (municipios de Cunduacán y Centro) y de la sierra (municipios
de Tacotalpa y Teapa).
Las tierras de la sierra son principalmente ejidales, cuyos campesinos se vinculan con la
ganadería principalmente a través de la renta de sus parcelas porque la mayor parte de ellos no
poseen ganado o tienen un minúsculo hato. Una situación similar se presenta en el sureste de la
Península de Yucatán donde Vance (2004) reportan que la mitad de los ejidatarios han
convertido entre el 10 y 30% de sus parcelas a praderas, aunque solamente una cuarta parte posee
ganado. La deforestación de las tierras ejidales para expandir la frontera ganadera ha sido un
fenómeno generalizado en el sureste de México desde la década de los ochenta (Villafuerte et al.
105
1993). Los campesinos se encuentran dilapidando la capacidad productiva de sus tierras
poniéndolas al servicio de los propietarios privados, quienes resultan ser los verdaderos
beneficiarios, a cambio de un ingreso marginal con la esperanza de hacerse del capital necesario
para tener sus propios animales. Se trata de una ganadería por demás desventajosa para el
campesino pues se encuentra enfocada a la producción de crías para su venta pues no tienen la
capacidad económica para sustentar el periodo de engorda del animal o no disponen de los pastos
necesarios para tal fin.
El relieve ha sido un factor biofísico fundamental para modular a escala regional el proceso de
praderización del oriente de Tabasco. Esto es consistente con lo reportado por Veldkamp y
Lambin (2001) quienes identifican al relieve como uno de los principales factores determinantes
del uso del suelo a escala regional. Las condiciones de la sierra en cuanto a pendiente y los suelos
delgados de origen calcáreo han limitado las posibilidades productivas de las tierras,
particularmente los usos agropecuarios. La poca presión humana sobre el uso del suelo (los
ejidatarios tienen una mediana de 31 ha como dotación) ha contribuido también a que los
remanentes forestales de la sierra se conserven. En contextos caracterizados por una alta densidad
poblacional y escasez de tierras, incluso los terrenos ubicados en pendientes muy pronunciadas
106
han sido deforestados para su incorporación a pesar de tratarse de suelos no aptos para la
agricultura (Ochoa-Gaona y González-Espinosa, 2000). La baja densidad poblacional (20
personas/km2) explica el hecho de que, a diferencia de lo reportado por otros estudios (Ochoa-
Gaona y González-Espinosa, 2000; Reyes-Hernández et al. 2003) la población no sea un factor
importante en el oriente de Tabasco para condicionar el uso del suelo. Las correlaciones parciales
negativas de la superficie actual de praderas con la población total, parecen indicar que los bajos
niveles de población pudieran tener su origen en la praderización, la cual podría motivar la
migración de la población ante la carencia de tierra para las labores agrícolas y los pocos empleos
que genera la actividad ganadera.
Las condiciones de marginación de la población más que su tamaño absoluto parecen tener una
mayor influencia en la definición del uso del suelo. La ganadería parece asociarse con mejores
condiciones de vida de la población, pues la mayor parte de los indicadores de marginación se
asocian unilateralmente de manera negativa y significativa con la superficie actual de praderas.
Esto sugiere que los ingresos económicos provenientes de la renta ganadera permite mejorar el
nivel de vida de la población, al menos más allá de la pobreza de capacidades, pero sin que esto
signifique la superación de las condiciones de pobreza como lo demuestra el modelo final, donde
un indicador asociado a la pobreza de patrimonio (porcentaje de viviendas con piso de tierra) se
relaciona de manera positiva con la superficie actual de praderas.
107
restricciones dan lugar procesos migratorios característicos de las áreas degradadas y forman
parte de un ciclo de agotamiento de recursos. En el oriente de Tabasco, la pérdida de la fertilidad
de los suelos agrícolas debido a la praderización extensiva y la alteración de la dinámica de la
agricultura itinerante, junto con los problemas de la degradación de las praderas por efecto del
sobrepastoreo que implica la renta de las tierras (altas cargas de animales en periodos de tiempo
cortos) han incrementando la presión humana sobre los remanentes forestales con el fin de
sustituir los terrenos degradados. La relación entre pobreza y la degradación de los recursos es
muy importante de ser considerada en el oriente de Tabasco pues se trata de una zona donde el
70% de las localidades se encuentran con niveles de rezago social de alto a muy alto
(CONEVAL, 2007).
Los modelos finales indican que una mayor educación se relaciona con menor deforestación. Una
mayor educación permite a una persona acceder potencialmente a empleos en los sectores
secundarios y terciarios, por lo que se eleva sustancialmente el costo de oportunidad para
dedicarse a las labores agrícolas y se disminuye la presión humana sobre el uso del suelo. Esta
situación parece ocurrir en el oriente de Tabasco, donde los distintos modelos generados predicen
que a mayores ingresos económicos y a menor número de personas ocupadas en el sector
primario la superficie deforestada y la de praderas disminuye. Sin embargo la educación puede
implicar también un incremento en las capacidades y habilidades de las personas para potenciar
la rentabilidad de las actividades agropecuarias, favoreciendo de esta forma la intensificación del
uso del suelo. En el sureste de la Península de Yucatán Geoghegan et al. (2004) reportan que el
riesgo de la deforestación disminuye significativamente si los dueños de la tierra hablan español,
en comparación con aquellos que hablan alguna lengua indígena, por las mayores posibilidades
que tienen los primeros de conseguir empleo o recursos fuera de la agricultura.
108
con este recurso y aproximadamente la mitad de los campesinos tienen acceso al mismo. Por el
contrario el programa Oportunidades (SEDESOL, 2007) orientado al combate de la pobreza
extrema tiene una influencia importante en el uso del suelo. Se trata sin embargo de una variable
que presenta una alta correlación con las demás variables consideradas en el estudio, razón por la
cual no se encuentra presente en los modelos finales. Atendiendo sus correlaciones unilaterales
con las variables dependientes, este subsidio a la pobreza se relaciona positivamente con la
deforestación y negativamente con la superficie actual de praderas. Se requieren estudios a nivel
de la unidad familiar para conocer el destino que los beneficiarios del programa otorgan a los
subsidios recibidos, con el fin de contar con elementos que permitan explicar su relación con el
uso del suelo.
109
de que la ganadería induce o favorece la conservación del bosque. Este supuesto se confirma al
considerar el modelo final de la cobertura actual de selvas, donde el número de cabezas de
ganado está relacionado de manera negativa con las superficies de selva, evidenciado a la
actividad ganadera como un agente promotor de la deforestación.
La ganadería es una actividad netamente comercial, por lo tanto el número de cabezas de ganado
puede considerarse también como un indicador de la influencia del mercado de la carne en el uso
del suelo. De esta manera la relación que muestra el modelo para la superficie actual de selvas
también resalta el papel del mercado para promover la deforestación. En última instancia la
producción ganadera en Tabasco, históricamente ha sido un reflejo del comportamiento del
mercado interno de la carne bovina y en general de la economía del sector primario del país
(Hernández, 2005). El hecho de que los campesinos deforesten sus tierras para sembrar pastos sin
tener animales refleja la fuerza que tiene el mercado para influenciar las decisiones del uso del
suelo. Isaac-Márquez et al. (2005) encontraron que el mercado es el principal factor que más del
70% de los campesinos de la región consideran para decidir el uso de sus tierras.
Los resultados obtenidos apuntan a que la deforestación y el cambio o permanencia del uso del
suelo del Oriente de Tabasco ha sido determinado en primera estancia por una alta disponibilidad
de tierra y modulado por las condiciones de relieve de la región. En una segunda instancia las
condiciones de marginación de la población (pobreza de capacidades y de patrimonio) y el
mercado del ganado han motivado a los propietarios a dedicar la mayor parte de sus tierras a las
actividades ganaderas. La praderización se ha llevado a cabo sin considerar que se trata de una
zona eminentemente forestal y que su uso ganadero se recomienda únicamente para la porción
central de los lomeríos, mientras que para el resto del área no hay condiciones para la producción
o el aprovechamiento de plantas forrajeras (Hernández, 2005). La racionalidad productiva basada
exclusivamente en el retorno económico de la tierra no ha considerado los costos ambientales
(deforestación, degradación del suelo y sobreexplotación de los recursos naturales) que en el
mediano y largo plazo amenazan con condenar a la región al estancamiento productivo y
económico así como a la marginación social. Un proceso que ha sido favorecido finalmente por
la ausencia de una política integral que favorezca el uso sustentable de la tierra y que posibilite la
110
transformación del sureste mexicano en algo más que un territorio de extracción de recursos
naturales, humanos y materiales.
Con la desgravación total del maíz y el frijol a partir del 2008 se espera un incremento de las
importaciones de maíz subsidiado procedente de los Estados Unidos. Esto conducirá a un ajuste
de precios en el mercado interno para igualar los precios internacionales. Sin embargo
considerando las asimetrías existentes entre los productores americanos y mexicanos es previsible
que estos últimos estarán en franca desventaja. Cultivar una hectárea de maíz cuesta en México
400% más que en Estados Unidos (CEFP, 2007). Esto es, mientras en México el costo de
producción se ubica en los 79.68 dólares, en Estados Unidos el costo es de 19.89 dólares.
Asimismo en México se cosechan un promedio de 2.4 toneladas por hectárea, mientras que en
Estados Unidos se producen 8.4 toneladas. El efecto de la vinculación del mercado interno con
los precios internacionales ha sido la caída de los precios reales al productor. De esta manera, el
precio real medio rural del maíz ha disminuido en cerca de un 60% entre 1990 y 2002 (Puyana y
Romero, 2005). De esta forma, la desgravación total del maíz puede contribuir a acelerar la
contracción esperada de las áreas dedicadas a los cultivos básicos en el oriente de Tabasco. La
afectación sería mayor en la región de los lomeríos bajos donde se ubican campesinos que
practican una agricultura semicomercial. Mientras que en la región montañosa pudiera motivar la
deforestación directa de las áreas boscosas para incorporar pastos, sin una etapa previa de
cultivos anuales lo que se traduciría en una tasa más acelerada de deforestación.
111
La tendencia a la baja de los precios reales de los productos agrícolas básicos puede ser
compensada por el incremento en la demanda internacional de estos productos para la
elaboración de etanol. Este aumento en la demanda ocurre en un contexto internacional
caracterizado por la caída de las reservas mundiales de granos a los niveles más bajos desde los
últimos 25 años, como consecuencia de la reducción de las áreas de cultivo y eventos climáticos
adversos en los principales países productores y exportadores (IFPRI, 2007). La combinación de
bajas reservas, las perspectivas de mayores necesidades de producción para su utilización en la
fabricación de etanol y la política de bioenergéticos (subsidios al etanol) establecida por los
Estados Unidos ha cambiado radicalmente el mercado internacional de granos. El precio
internacional del maíz alcanzó en febrero de 2007 un precio record de 177 dólares por tonelada y
los precios del mercado nacional han seguido la misma tendencia a la alza (IFPRI, 2007). Se
espera que la volatilidad e incertidumbre de los precios internacionales del maíz persista al menos
dos años más hasta que se defina el dilema entre la alimentación y los bioenergéticos. Sin
embargo las previsiones señalan que el efecto de los biocombustibles puede incrementar los
precios internacionales del maíz en un rango que oscila entre 26% y 78% para el año 2015
(IFPRI, 2007).
Bajo este escenario es posible prever un cambio de uso del suelo dominado por actividades
agrícolas, donde el cultivo de maíz se incremente notablemente en la porción de los lomeríos
bajos y de la sierra que, dependiendo del comportamiento del precio de venta, las condiciones de
comercialización y el funcionamiento de los programas gubernamentales que se instrumentarán
para promover los bioenergéticos, pueden llegar a propiciar la reconversión de las áreas de pastos
a zonas de cultivos. Asimismo en los lomeríos bajos se puede esperar también la reactivación y
expansión de los cultivos de palma africana y de las plantaciones de caña de azúcar que
constituyen insumos importantes para la producción de bionergéticos. En el caso de la sierra el
incremento en la superficie de cultivo de maíz puede propiciar una mayor deforestación de los
remanentes forestales, si no se cumple con la prohibición que establece la Ley de Promoción y
Desarrollo de Bioenergéticos para realizar cambio de uso forestal a agrícola. En la porción de las
planicies de inundación se esperaría un impacto menor en el crecimiento de la agricultura pues
sus condiciones no son apropiadas para su desarrollo.
112
Las evidencias científicas cada vez más sólidas sobre el cambio climático del planeta y sus
efectos potenciales han originado un creciente interés internacional por desarrollar un mercado
global de servicios de captura de carbono que puede impactar de manera significativa a las
comunidades rurales de América Latina (Rosa et al. 2003). Aunque en México existe un gran
potencial de captura de carbono mediante proyectos forestales que a la vez promuevan el
desarrollo sustentable (Guzmán et al. 2004), la política ambiental no ha logrado posicionarse
entre las prioridades de la agenda nacional. El presupuesto para las actividades agropecuarias es
8.3 veces el dedicado al sector ambiental (CONABIO, 2006). Por otra parte, no existen aún
mecanismos claros para la venta de captura de carbono a nivel internacional ya que se trata de un
mercado emergente, donde las reglas y las instituciones necesarias para crear un mercado
efectivo y equitativo sigue siendo tema de debate y de negociación (Pagiola et al. 2006).
Se espera que esta situación se modifique en la medida que la agenda ambiental vaya ocupando
espacios cada vez más relevantes en las políticas nacionales, a la luz de los impactos presentes y
futuros del cambio climático, y se definan los mecanismos de inserción en el mercado
internacional de captura de carbono. De esta manera puede generarse en el mediano plazo un
escenario favorable para la reconversión productiva del oriente de Tabasco hacia las actividades
forestales, a través de acciones de manejo y de conservación del bosque y la venta de servicios
ambientales. En este sentido apunta la propuesta de declarar como área natural protegida con
carácter de Área de Protección de Flora y Fauna, la zona conocida como Cañón del Usumacinta,
localizada en el Municipio de Tenosique y que abarca una superficie de 45,954 ha (SEMARNAT,
2007), acción que sería trascendente para propiciar la conservación de los remanentes forestales y
para impulsar la reconversión productiva de la porción serrana del oriente de Tabasco (Figura
26). El reconocimiento oficial de la conservación del bosque como un problema de seguridad
nacional, la creación en 2001 de la Comisión Nacional Forestal y el incremento en cerca de
1000% al presupuesto destinado al cuidado de los bosques durante los últimos seis años son
(Quezada, 2006) son indicadores de la importancia que está cobrando la conservación de los
bosques en las políticas nacionales.
Iniciativas incipientes en México como Pro Árbol (CONAFOR, 2007) que trata de integrar la
recuperación y la conservación de los bosques y sus servicios ambientales con el combate a la
113
pobreza en las zonas rurales, puede ser el inicio de una transversalidad de la agenda ambiental en
las políticas públicas. En función de la magnitud de los apoyos oficiales y de la eficacia de los
mercados de servicios ambientales puede disminuir significativamente la deforestación,
particularmente en la porción de la sierra donde se ubican actualmente la mayor parte de los
remanentes forestales y donde se están incrementado las áreas degradadas con nulas posibilidades
productivas.
114
Figura 26. Ubicación de la propuesta de Área de Protección de Flora y Fauna Cañón del
Usumacinta (Tomado de COMEFER, 2007)
115
7. DISCUSIÓN FINAL
7.1 Los ejidatarios como principal agente de cambio de uso del suelo
El cambio de uso del suelo en el oriente de Tabasco sólo puede comprenderse en un contexto de
abundancia de tierra susceptible de ser colonizada a un bajo costo, como ha sucedido en América
Latina en general (Lambin y Geist, 2003). La modalidad extensiva de la ganadería nunca ha
estado presionada para la intensificación debido al bajo costo de la tierra. Por esta razón el
estímulo del mercado no ha repercutido en la modernización de la producción, sino en la
ampliación de la extensión geográfica, en un principio para satisfacer la demanda, y durante los
últimos veinte años para sostener su viabilidad económica ante un escenario de baja rentabilidad.
La ganadería extensiva ha sido históricamente una actividad dominada económicamente por los
propietarios privados, quienes poseen las tierras con mayor capacidad productiva de la región.
Para la década de los setenta estas tierras habían sido prácticamente transformadas en su totalidad
en praderas, por lo cual el proceso de cambio de uso del suelo en las propiedades privadas
concluye de manera temprana comparado con la propiedad social localizada en la frontera
forestal. A partir de la segunda mitad de la década de los setenta las áreas forestales de los ejidos
constituyen las reservas territoriales para la expansión ganadera en el oriente de Tabasco.
Durante el periodo de 1984 a 2003 los ejidatarios se convirtieron en los principales agentes del
cambio de uso del suelo, a través de la acelerada deforestación de sus tierras, a una tasa de 3.4%
anual, lo que equivale a 4.8 hectáreas de selvas deforestadas por día. De esta forma, mientras que
en 1950 aproximadamente el 40% de la superficie ejidal estaba dedicada a las actividades
agrícolas (Sánchez, 2005), para 2003 la mitad (45%) de las praderas del oriente de Tabasco se
ubican en tierras ejidales y los cultivos anuales ya no son representativos. Sin embargo,
solamente para algunos campesinos (menos del 3%) la ganadería bovina ha sido suficientemente
rentable para dedicarse por completo a esta actividad y transformarse en ganaderos a mediana
escala (50 a 100 reses). La mayor parte de los campesinos participan en la ganadería
exclusivamente como arrendadores de tierra sin tener animales propios, o con un minúsculo hato
enfocado a la producción de crías para su venta. Para estos campesinos la agricultura de básicos,
116
el jornaleo, las actividades ajenas al campo y en última instancia la migración siguen siendo parte
fundamental de su estrategia productiva y de sobreviviencia.
117
1) proseguir con la expansión de la superficie de praderas y además reemplazar las praderas
degradadas, mediante la deforestación de los remanentes forestales, con lo que esperan
incrementar o al menos mantener el retorno económico que obtienen de la ganadería.
118
En la figura 27 se representa el proceso de cambio de uso del suelo, con los elementos y
conceptos discutidos previamente, en un modelo de Presión-Estado-Respuesta (PER) (OCDE,
1993) para el oriente de Tabasco durante el periodo de 1984 a 2003.
Respuesta social
Figura 27. Esquema de Presión-Estado-Respuesta para el cambio de uso del suelo en el oriente de
Tabasco para el periodo de 1984 a 2003 (*=posibles impactos o efectos ambientales en el área de
estudio que no fueron evaluados directamente en el presente estudio, pero que fueron referidos
por los campesinos de la región)
119
2001). El nuevo patrón de desarrollo si bien ha abierto oportunidades y potencia los recursos
existentes en ciertos sectores de la sociedad, también ha cerrado oportunidades y ha debilitado los
de una gran mayoría de la población.
Los pobres resultan más vulnerables porque están expuestos, tienen pocos activos y reducidas
capacidades y recursos para administrarlos (Sojo, 2003). Por lo mismo tienen pocas posibilidades
de diversificar los riesgos, de involucrarse en actividades de alta rentabilidad y de participar en
arreglos formales e informales adecuados. Además sus mecanismos de autoprotección son caros e
ineficientes, reducen y lesionan su frágil capital humano y natural, y conducen hacia una pobreza
crónica con efectos negativos de largo plazo e intergeneracionales (Sojo, 2003).
La vulnerabilidad social de los campesinos del oriente de Tabasco es el resultado de los impactos
provocados por el patrón de desarrollo vigente, pero también expresa una incapacidad para
enfrentarlos, neutralizarlos u obtener beneficios de ellos. La respuesta campesina se ha centrado
en una estrategia de minimización de riesgos en el corto plazo, pero que conlleva elevados costos
ambientales (deforestación, degradación del suelo y sobreexplotación de los recursos naturales)
políticos (conflictos sociales, ingobernabilidad) y económicos (desempleo, migración, pobreza)
que en última instancia se trasladan a la sociedad en su conjunto. En este sentido, en el PNUD
(2007) se advierte que de no aplicar medidas adecuadas para mitigar los impactos ambientales,
México podría sufrir un retroceso significativo en su Índice de Desarrollo Humano durante los
próximos años.
120
2003). El PROCAMPO, que constituye el principal apoyo instrumentado en la última década en
el sector agropecuario, ejemplifica la manera como los programas concebidos teóricamente para
incentivar la producción son utilizados como un recurso del Estado para amortiguar la pobreza
extrema de las comunidades campesinas e indígenas, y contribuir así a frenar posibles brotes
conflictivos o de violencia social (Arzate, 2005).
El fortalecimiento de la exclusión social a principios del presente siglo ha provocado una amplia
resistencia de los pobladores rurales en América Latina, quienes se han organizado de manera
colectiva para luchar por un proyecto alternativo regional (Rubio, 2006). En México, el
movimiento El Campo No Aguanta Más es un ejemplo de la manera como las organizaciones
campesinas han buscado influir en el diseño de las políticas sectoriales para modificar los
programas de desarrollo rural y oponerse de manera franca al modelo neoliberal (Sánchez, 2007).
Es necesario que el Estado reconsidere su papel para superar las condiciones de marginación de
la población rural y la degradación ambiental asociada, misma que amenaza con condenar
muchas áreas al estancamiento económico y a excluir a los campesinos del andamiaje social del
progreso (Chonchol, 2006). La exclusión en sí misma constituye un riesgo para la cohesión
social del país (económica, política y cultural) pues ninguna sociedad puede prosperar donde una
parte se encuentra fuera de toda posibilidad de desarrollo. Cuando esta problemática se enfoca en
el sector rural, se convierte no solamente en un asunto de equidad, sino también de seguridad
alimentaria y de la viabilidad de un proyecto nacional de desarrollo.
El discurso oficial plantea que las importaciones han afectado a los productores debido a su
atraso tecnológico y su escasa competitividad con respecto a Estados Unidos. Sin embargo como
señala Rubio (2004) la incapacidad de los productores rurales para enfrentarse a la competencia
internacional no proviene de su atraso tecnológico o falta de visión empresarial, sino de las
diferencias en los apoyos gubernamentales de Estados Unidos y México. Mientras que de 1998 a
2000 cada productor estadounidense recibió un promedio de 20 800 dólares en subsidios y la
Unión Europea otorgó un promedio de 16 000 dólares, en México se recibieron solamente 720
dólares (Rubio, 2004). Esta situación se deriva de que los gobiernos en México han impulsado,
por un lado, una política que desalienta la producción agropecuaria debido a que no se considera
121
estratégica en términos de competencia mundial, y por otro, han apoyado el proyecto de
expansión de las empresas comercializadoras de granos y de las agroindustrias transnacionales
generando prácticas monopólicas en el mercado agroalimentario. Rubio (2004) considera que
más que una incapacidad productiva, en México se observa una fuerte resistencia de los
productores quienes a pesar de enfrentarse a bajos precios de mercado, importaciones desleales,
falta de recursos y marginación oficial, siguen produciendo y todavía aportan el monto más
importante de la producción agropecuaria que consume el país.
Actualmente los programas relacionados con el campo se encuentran en el centro del debate
político y legislativo para la adecuación de sus normas de operación, lo cual constituye una
ventana de oportunidad para mejorar sustancialmente la política agropecuaria (CONAGO, 2006).
Los retos son grandes. Según SAGARPA (2007d) solamente el 6% de los cuatro millones de
productores agrícolas del país son competitivos cultivando frutas y hortalizas para la exportación,
mientras que el 75% se dedica a la siembra del maíz y frijol para autoconsumo y el restante 18%
están en proceso de dejar el autoconsumo y llegar a niveles comerciales. Del total de la población
en el medio rural (38 millones de habitantes) el 24% se encuentra en pobreza alimentaria, el 29%
en pobreza de capacidades y el restante 46% se ubica en el estrato de pobreza de patrimonio
(SAGARPA, 2007d).
El Estado tiene una responsabilidad muy importante para propiciar la articulación productiva,
competitiva y sustentable de los espacios rurales dentro de la globalización económica del país,
de tal manera que se incrementen las oportunidades para que la población rural participe del
proceso y de sus beneficios. De esta manera, se abre un ámbito en las políticas y programas
públicos para enfrentar los desafíos de la vulnerabilidad social sobre la base de una convergencia
entre los recursos y estrategias existentes en las comunidades y las familias, y las iniciativas y los
recursos del Estado. El sector privado no ha podido compensar como se presuponía algunas
funciones básicas del Estado en materia de inversiones públicas, educación, investigación,
extensión y servicios a los sectores más desprotegidos del medio rural, así como una política de
desarrollo regional equilibrada. Por lo tanto, la idea de que la mejor política estatal de fomento
era la que no se hacía, porque supuestamente bastaban los mecanismos del mercado para la
122
asignación eficiente de los recursos y la conducción de la economía, ha sido paulatinamente
abandonada en América Latina (CEPAL, 2005).
Se requiere de una política integral, coherente e incluyente que evite las contradicciones actuales
dentro de un enfoque amplio de desarrollo rural que incluya no sólo lo agropecuario y lo
silvícola, sino también lo ambiental (uso racional de los recursos naturales, protección de la
biodiversidad y el ambiente) así como el mejoramiento del capital humano (educación, salud,
calidad de vida), de la infraestructura para atraer inversiones y de la capacidad de generación de
empleo. Para ello es necesario encontrar nuevas formas de coordinación, acción colectiva e
intervención pública, es decir, de una nueva estrategia de desarrollo que resulte de la interacción
entre actores privados, sociales, académicos y públicos. No hay que pasar por alto que la
generación e instrumentación de las políticas públicas es una tarea de todos los ciudadanos y no
una propiedad de los políticos o los administradores en las instituciones. Sin embargo, es
necesario reconocer que en América Latina aún es reducida la capacidad de los ciudadanos para
participar en el diseño y gestión de las políticas públicas (Sánchez, 2007).
123
La realidad es que en el ámbito rural lejos de avanzar hacia una libre competencia, mercados
abiertos, prácticas leales y seguras de comercio y hacia la soberanía alimentaria y el desarrollo, lo
que se observa es competencia desleal, monopolios, sistemas productivos no sustentables,
estancamiento y desarticulación del sector agroalimentario, creciente inseguridad alimentaria y
pobreza. Bajo la perspectiva oficial de que los campesinos son improductivos, ineficientes e
incapaces de insertarse en los mercados globales, se está realizando un proceso de expulsión de la
población rural “excedente”, “sobrante” e “improductiva” hacia las ciudades y las regiones
agrícolas “modernas” de México y Estados Unidos, con objeto de sostener la competitividad y
las altas ganancias del modelo maquilador y agroexportador y a una tambaleante economía
estadounidense, con fuerza de trabajo abundante y precaria.
Es importante tener en cuenta que difícilmente un país puede avanzar en su desarrollo con un
campo en ruinas. Es necesario pugnar por un nuevo pacto histórico con los campesinos y con la
población rural, si es que realmente se quiere tener un modelo alternativo de desarrollo. El sueño
de un campo sin campesinos e indígenas es realmente una ilusión vana. El futuro de México se
encuentra estrechamente ligado al de su campo, porque…. “sin maíz no hay país y sin frijol
tampoco”.
8. CONCLUSIONES FINALES
1. La dinámica del cambio de uso y cobertura del suelo en el oriente de Tabasco durante el
periodo de 1984 a 2003 se caracterizó por la pérdida de la mitad de la superficie forestal y la
reducción en más del 90% de las áreas de cultivos anuales para el crecimiento espacial de las
praderas, cobertura que ocupó en 2003 el 78% de la región.
124
2. Espacialmente más de la mitad de la superficie deforestada (61%) se ubicó en la propiedad
ejidal, lo que convierte a los ejidatarios en los principales agentes de cambio en el uso del suelo
durante el periodo de estudio.
3. El relieve ha sido un factor que ha modulado a escala regional el cambio de uso de suelo en el
oriente de Tabasco. Las condiciones de la sierra en cuanto a pendiente y los suelos delgados de
origen calcáreo ha limitado los usos agropecuarios y con ello ha favorecido la conservación de
los remanentes forestales. A escala de unidades de producción el relieve y el microrelieve han
condicionado la estrategia de praderización instrumentada por los campesinos, de tal forma que
las coberturas de suelo de las parcelas ubicadas en la sierra difieren de aquellas localizadas en los
lomeríos bajos y las llanuras de inundación. En el primer caso, predomina una combinación de
selvas, praderas, vegetación secundaria y cultivos anuales, y en menor proporción plantaciones
maderables. Mientras que en el segundo caso predominan las praderas y en menor proporción se
encuentra vegetación secundaria y cultivos anuales, seguida de plantaciones de palma africana y
pequeños remanentes de selva.
4. La vegetación secundaria es la cobertura del suelo que ha tenido una mayor dinámica de
cambio como resultado de un ciclo de deforestación, cultivos anuales, conversión a praderas,
degradación, abandono de potreros y desarrollo de vegetación secundaria. También constituye la
cobertura que ha sido utilizada preferentemente por los campesinos para establecer usos
alternativos del suelo (plantaciones forestales maderables y no maderables).
6. La expansión de la ganadería es la principal causa directa del cambio de uso del suelo a escala
regional y de unidades de producción campesinas.
125
7. A escala regional las políticas económicas, los programas de combate a la pobreza y el
mercado nacional de la carne de res son los principales factores subyacentes que han dirigido el
uso del suelo.
Las políticas económicas han deteriorado las precarias condiciones de vida de los pobladores del
oriente de Tabasco, conduciendo a la población a un nivel de marginación grave (pobreza de
capacidades y de patrimonio) que ha favorecido la deforestación, en una relación compleja donde
la pobreza parece actuar como causa y consecuencia de la pérdida de los bosques. La condición
de alta marginación de la población ha permitido que los programas de combate a la pobreza se
conviertan en un factor determinante para definir las estrategias productivas de los pobladores y
por ende del uso del suelo. Sin embargo se requieren de estudios más profundos para explicar la
relación entre las condiciones de pobreza, los programas sociales y el uso del suelo. Por su parte
el mercado ha incidido de manera decisiva para promover la deforestación a pesar de la relativa
lejanía del oriente de Tabasco con los grandes centros de consumo. El hecho de que los
campesinos deforesten sus tierras para sembrar pastos sin tener animales refleja la fuerza que
tiene el mercado para influenciar las decisiones respecto al uso del suelo.
8. A escala de unidades de producción campesina los principales factores subyacentes del cambio
de uso del suelo son el mercado de ganado y los programas de apoyo y financiamiento del
campo. El mercado es el principal factor que más del 70% de los campesinos de la región
consideran para decidir el uso de sus tierras. Por su parte, PROCAMPO ha sido un agente
promotor de la deforestación. Sin embargo para comprender el uso del suelo a esta escala es
necesario realizar estudios detallados sobre las estrategias de vida campesinas con el fin de
conocer la manera como se vinculan dichas estrategias con las decisiones del uso del suelo, en
función del contexto de alta marginación y de la creciente importancia de las actividades ajenas al
campo en la economía campesina.
126
10. La crisis que están viviendo los campesinos tiene su origen en la falta de opciones
productivas que sustituyan a la agricultura tradicional en sus funciones de seguridad alimentaria y
de generación de ingresos a partir de los excedentes productivos. La renta de tierras y la cría de
becerros han contribuido a satisfacer en mayor o menor medida las necesidades económicas de la
unidad familiar, pero se prevé que su eficacia será cada vez menor.
12. Desde la perspectiva del uso del suelo los campesinos han respondido en el corto plazo con
una estrategia cuyo objetivo principal es disminuir los riesgos económicos para asegurar la
subsistencia de la unidad familiar, mediante la expansión de la superficie de praderas y el
reemplazo de las praderas degradadas a costa de los remanentes forestales, con lo que esperan
incrementar o mantener el retorno económico que obtienen de la ganadería. En función del
contexto de oportunidades que ofrecen los programas y apoyos gubernamentales han
incursionado de manera incipiente, pero con muchas limitaciones, en nuevos usos del suelo
(plantaciones maderables y no maderables, manejo de remanentes forestales, cultivos no
tradicionales), buscando una opción productiva rentable alternativa a la ganadería en el mediano
y largo plazo.
13. La respuesta campesina conlleva elevados costos ambientales (deforestación, degradación del
suelo y sobreexplotación de los recursos naturales) políticos (conflictos sociales,
ingobernabilidad) y económicos (desempleo, migración, pobreza) que en el mediano y largo
plazo pueden llegar a comprometer su capacidad productiva y que en última instancia se
trasladan a la sociedad en su conjunto.
127
14. El cambio proyectado más significativo a escala regional es la duplicación de la tasa de
deforestación, lo que significaría la pérdida de aproximadamente 26 mil ha de selvas durante el
periodo de 2003 al año 2022. La deforestación se realizaría principalmente en la sierra donde se
encuentran actualmente más de la mitad de los remanentes forestales, y donde se prevé que los
campesinos deforesten cerca de la mitad de sus áreas forestales para establecer praderas. En
contraparte, un porcentaje importante de las áreas incorporadas como praderas terminarían
convirtiéndose en áreas abandonadas donde se desarrolla la vegetación secundaria, de tal forma
que esta cobertura representará el 60% de los remanentes selváticos.
15. Para evitar el escenario proyectado es necesario realizar un ordenamiento territorial de los
sistemas productivos en función de la potencialidad de la región que sirva como base para planear
los usos futuros del suelo.
16. En la porción de la sierra, debe propiciarse la reconversión productiva hacia las actividades
forestales, la conservación y la prestación de servicios ambientales. La coyuntura actual es
favorable para iniciar este cambio (creciente concientización de los campesinos entorno a la
deforestación, la disposición de los campesinos para incursionar en el manejo forestal, el papel
cada vez más importante de la agenda ambiental en las políticas nacionales e internacionales y el
incipiente desarrollo del ecosturismo). Sin embargo, se requieren políticas a mediano y largo
plazo que generen las condiciones adecuadas para impulsar el proceso (programas de fomento,
programas técnicos de manejo forestal, organización comunitaria, créditos, mercados).
17. En la porción de los lomeríos bajos y las planicies de inundación deben mejorarse los niveles
de sustentabilidad actual de los sistemas agrícolas y pecuarios mediante mejores técnicas o la
adopción de buenas prácticas de producción. Para el caso de la ganadería ejidal la integración del
componente arbóreo en sistemas silvopastoriles podría mejorar sustancialmente sus beneficios
económicos, sociales y ambientales. Para ello se requiere de una política sectorial enfocada a su
promoción de la cual hoy día se carece. Técnicas como el ensilado, estabulado de ganado,
introducción de plantas forrajeras en las praderas, manejo de especies y razas adaptadas a las
condiciones ambientales prevalecientes, manejo de pasturas entre otras son opciones que deben
128
ser valoradas para intensificar los sistemas de producción pecuarios y mejorar su productividad.
Para la agricultura, la diversificación productiva parece ser una prioridad. En este contexto, la
agroforestería con frutales perennes o árboles de uso múltiple, la agricultura orgánica certificada,
la lombricultura, la integración agricultura-ganadería, la producción de plantas ornamentales bajo
plantaciones forestales entre otras opciones, pueden ser viables bajo condiciones propicias de
financiamiento, asistencia técnica, organización y canales adecuados de comercialización.
9. Bibliografía
Abizaid C. y O. T. Coomes 2004 Land use and forest fallowing dynamics in seasonally dry
tropical forest of the southern Yucatan Peninsula, Mexico. Land Use Policy 21:71-84
Angelsen A. y Kaimowitz D 1999 Rethinking the causes of deforestation: lessons from
economic models. World Bank Research Observer 14(1):73-98
Angelsen A. y Kaimowitz D. 2001 Agricultural technologies and tropical deforestation. CABI
Publising, CIFOR, Oxfon, UK. 422 p.
Arrollo G. 1989.La pérdida de la autosuficiencia alimentaria y el auge de la ganadería en México.
Editorial Plaza y Valdés, México, 367 p.
Arzate J. 2005. Pobreza extrema en México. Evaluación microsociológica. Gernika, México, 428
p.
129
Barrera N. y B. Ortíz.1992. Transformaciones del uso del suelo y diferencialidad espacial: el caso
del trópico veracruzano. In: Fuentes L. (coord.). Cambios en el uso del suelo agrícola en
México. Instituto de Geografía, México 83-122.
Barton D., Ellis E.A., Armijo-Canto N. y C.T. Beck 2004 The institutonial drivers of sustainable
landscapes: a case study of the “Mayan Zone” in Quintana Roo, Mexico. Land Use Policy
21: 333-346
Beltrán J. E. 1993. Los impactos del petróleo. In: Gobierno del Estado de Tabasco. Tabasco:
realidad y perspectivas Tomo II Economía y Desarrollo, Porrúa, México, 569-621.
Bocco G., M. Mendoza y O. R. Masera 2001. La dinámica del cambio en el uso del suelo en
Michoacán. Una propuesta metodológica para el estudio de los procesos de deforestación.
Investigaciones Geográficas 44:18-38.
Briassoulis, E. 2000. Analysis of land use change: Theoretical and modeling approaches.
http://www.rri.wvu.edu/WebBook/Briassoulis/contents.htm (20 de mayo 2004)
Brklacich M., Chazan M. y A. Daws 2007. Vulnerabilities of societies under Global
Environmental Change (GEC). In: Tiessen, H. Brklacich M., Breulmann G. y Menezes R.
(ed). Comunicating global change science to society. SCOPE No. 68. Island Press,
Washington 73-88.
Brothers T. S. 1997. Deforestation in the Dominican Republic: a village-level view.
Environmental Conservation 24: 213-223.
Bryant D. Nielsen D. y L. Tangley 1997. Las últimas fronteras forestales. Ecosistemas y
economías en el límite. Instituto de Recursos Mundiales, 43 p.
Bürgi M., Hersperger A. M. y N. Schneeberger 2004. Driving forces of landscape change-
current and new directions. Landscape Ecology 19: 857-868
Cairns M.A., Dirzo R. y F. Zadroga 1995. Forests of Mexico A diminishing resource? Journal of
Forestry 93:21-24.
Calzada F. 1997. Desarrollo sustentable en Tabasco. Posibilidades y limitaciones. Universidad
Juárez Autónoma de Tabasco, Villahermosa, 176 p.
Casco R. 1980. Los planes de desarrollo del trópico: el caso de Balancán-Tenosique, Tabasco.
Centro de Ecodesarrollo, México, 137 p.
Cavallotti B. A. y V. H. Palacio. 2001. Propuestas para la recuperación de la ganadería de
bovinos de carne en México. In: Gómez M. N. y R. Schwentesius (coord.), Estrategias para
el cambio en el campo mexicano, Plaza y Valdés, México, 179-193.
CEFP.2007. El proceso de desgravación arancelaria del maíz y frijol en el marco del TLCAN.
1994-2008. Centro de Estudios de Finanzas Públicas. Cámara de Diputados, México, 12 p.
CEPAL. 2005. Aglomeraciones entorno a los recursos naturales en América Latina y el Caribe:
Políticas de articulación y articulación de políticas. Comisión Económica para América
Latina y el Caribe, Santiago de Chile, 259 p.
COMEFER. 2007. Anteproyecto sometido a la COMEFER. Comisión Federal de Mejoría
Regulatoria.http://www.cofemermir.gob.mx/crLecAnte.asp?seccionid=F44&formid=44&sub
mitid=10603
Cervantes V. y A. P. De Teresa.2004. Historia del uso del suelo en la comunidad de San Nicolás
Zoyatlán, Guerrero. Alteridades 14(27):57-87
Challenger A. 1998. Utilización y conservación de los ecosistemas terrestres de México. Pasado,
presente y futuro. CONABIO, México. 847 p.
Chauvet M. 1996. La crisis de la ganadería bovina de engorda. In: Grammont H. y H. Tejera
(coord.). La sociedad rural mexicana frente al nuevo milenio. Vol. 1 La inserción de la
agricultura mexicana en la economía mundial, Plaza y Valdes, México, 409-432.
130
Chauvet M. 2004. La ganadería bovina de carne en México frente a la reestructuración global de
los sistemas agroalimentarios. In: Blanca R. (coord.) El sector agropecuario mexicano frente
al nuevo milenio. Plaza y Valdés, México 185-204
Chonchol J. 2006. Por una nueva concepción de la reforma agraria y del desarrollo rural:
asegurar la multifuncionalidad de la tierra. Alasru 4:15-28
Cochet, H. 2001. Agricultura de tumba y quema, ganadería extensiva y degradación ambiental en
la Sierra Madre del Sur (Sierra de Coalcomán, Michoacán). In: Hernándes L. (Comp.)
Historia ambiental de la ganadería en México. Instituto de Ecología, Jalapa, 114-121.
CONABIO. 2006. Capital natural y bienestar social. Comisión Nacional para el Conocimiento y
Uso de la Biodiversidad, México, 71 p.
CONAFOR. 2007. Proárbol CONAFOR.
http://www.conafor.gob.mx/portal/index.php?s1=2&s2=1&s3=1 (21 de mayo de 2007)
CONAGO. 2006. Lineamientos de políticas públicas para el campo mexicano: Una visión
federalista del desarrollo rural sustentable. Conferencia Nacional de Gobernadores, México,
69 p.
CONEVAL. 2007. Mapas de pobreza en México. http://www.coneval.gob.mx/coneval/ (2 de
octubre de 2007).
Contreras A. 1990. Historia de una tintórea olvidada. El proceso de explotación y circulación del
palo de tinte 1750-1807. Universidad Autónoma de Yucatán, Mérida. 135 p.
Davis B. 2000. Las políticas de ajuste de los ejidatarios frente a la reforma neoliberal en México.
Revista de la CEPAL 72, 99-119
De Grandi J. C. 1996. El desarrollo de los sistemas de agricultura campesina en América Latina.
Un análisis de la influencia del contexto socioeconómico. Organización de las Naciones
Unidas para la Agricultura y la Alimentación, Roma, 88 p.
Del Angel A. 1999. Ganadería ejidal o “satélite productivo” de la ganadería privada. In: González
A. y S. Del Amo (comp.) Agricultura y sociedad en México: diversidad, enfoques, estudios
de caso. Plaza y Valdéz, México 267-283.
Doorman F. 1991. La metodología del diagnóstico en el enfoque investigación adaptativa. Guía
para la ejecución de un diagnóstico con énfasis en el análisis de finca del pequeño productor
agropecuario. Univesidad Nacional. IICA San José, 300 p.
Dufey A. 2006. Biofuels production, trade and sustainable development: emerging issues.
Sustainable Markets Discussion Paper Number 2. International Institute for Environment and
Development. Londres, 57 p.
Eastmand J. R.2001. Idrisis 32. Guide to Gis and image processing. Clark University, Worcester,
MA. 161 p.
Estrada E., Bello E., Pat J. M. y R. Zúñiga. 2003. Procesos globales, respuesta locales:
transformaciones económicas campesinas. In: Montoya G., Bello E., Parra M. y R. Mariaca
(eds), La frontera olvidada entre Chiapas y Quinta Roo. Biblioteca Popular de Chiapas.
Gobierno del Estado de Chiapas, Tuxtla Gutiérrez. 330 p.
FAO 1997. State of the world forest 1997.Food and Agriculture Organization, Roma. 199 p.
FAO 2001. Global forest resources assessment 2000. FAO Forestry Paper 140. Main Report.
FAO, Roma. 479 p.
FAO.2007. Situación de los bosques del mundo 2007. Organización de las Naciones Unidas para
la Agricultura y la Alimentación, Roma, 143 p.
Fearnside P. M. 1993. Deforestation in Brazilian Amazonia: The effect of population and land
tenure. AMBIO 22:537-545
131
Flores J. J. y R. Schwentesius. 2001. Razones para renegociar el TLCAN en el sector de granos
y oleaginosas de México. In: Gómez M. N. y R. Schwentesius (coord.). Estrategias para el
cambio en el campo mexicano. Plaza y Valdez, México 87-111.
Forman R.T.T. 1995. Land mosaics. The ecology of landscapes and regions. Cambridge
University Press, 433p.
Fritscher M. 2004. Reorientación de la acción estatal en el campo mexicano: un balance del
periodo 1989-1993. Alteridades (14) 27: 13-29.
Galeski B. 1977. Sociología del campesinado. Ediciones Península, Barcelona, 430 p.
Gary M. 2002. La sustentabilidad y las prácticas discursivas. Un estudio sobre la
institucionalidad del desarrollo conservacionista en Calakmul, Campeche, México. Tesis de
Maestría. Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social del
Sureste, San Cristóbal de las Casas, Chiapas
Gates M. 1993. In default. Peasants, the debt crisis, and the agricultural challenge in Mexico.
Latin America Perspectives Series 12, Westwiew Press, Colorado. 274 p.
Geilfus F. 2000. 80 herramientas para el desarrollo participativo. Diagnóstico, planificación,
monitoreo, evaluación. GTZ, IICA, San Salvador. 208 p.
Geist H.J. y E.F. Lambin 2002. Proximate causes and driving forces of tropical deforestation.
BioScience 52:143-150.
Geoghegan J., Schneider L.y C. Vance 2004. Spatially explicit, statistical land-change models in
data-sparse conditions In: Turner II B.L., Geoghegan J. y D. R. Foster (ed) Integrated land-
change science and tropical deforestation in the southern Yucatan. Oxford University Press,
Oxford. 247-291
Gobierno del Estado. 1988. Tabasco a través de sus gobernantes. 1791-1976. Vol. 12.Mario
Trujillo García. Gobierno del Estado, Villahermosa, 440 p.
Gobierno del Estado 1994. Diccionario enciclopédico de Tabasco. Gobierno del Estado de
Tabasco, México, 705 p.
Gobierno del Estado. 2004. Sistema dinámico de consulta estadística. Gob. del Estado de
Tabasco, Villahermosa.
Gómez-Olivier L. 1996. El papel de la agricultura en el desarrollo de México. Estudios Agrarios
3: 33-84.
González L., Ortiz E., Sandoval A., Olivera A., Domínguez E., Avila L., Alejo A., Palacios A. y
M. A. Coutiño 1999. Tecnología para la producción de palma de aceite Elaeis Guineensis
Jacq. En México. Libro Técnico No. 4. INIFAP, Veracruz, México, 177 pp.
Guzmán A., Laguna I. y J. Martínez. 2004. Los mecanismos flexibles del Protocolo de Kioto de
la convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. In: Martínez J. y A.
Fernández (comp.) Cambio climático: una visión desde México. Instituto Nacional de
Ecología, México, 177-188
Hair J.F., Anderson R.E., Tathum R.L. y W. C. Black 1999. Análisis multivariante. 5a. Ed.
Prentice Hall, Madrid, 799 pp.
Hernández S. 2005. La frontera de colonización asistida. La ganadería bovina en la frontera de
reciente colonización. El caso de Balancán y Tenosique, Tabasco. In: Hernández S. (coord.)
Frontera sur de México. Cinco formas de interacción entre sociedad y ambiente. El Colegio
de la Frontera Sur, San Cristóbal, 89-97
Houghton R.A. 1994. The worldwide extent of land-use change. BioScience 44:305-313.
IFPRI. 2007. The world food situation: New driving forces and required actions. CGIAR Annual
General Meeting, Beijing, December 4, 2007
132
INE. 2007. Mapas del medio ambiente de México http://www.ine.gob.mx/emapas/ (12 de
noviembre de 2007)
INEGI 1996. La ganadería en Tabasco. Aguascalientes: Instituto Nacional de Estadística,
Geografía e Informática, Aguascalientes, México, 87 p.
INEGI 2000a. Tenosique. Tabasco. Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática,
Aguascalientes, México 173 p.
INEGI. 2000b. Balancán. Tabasco. Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática,
Aguascalientes, México 171p.
INEGI 2001. Síntesis de información geográfica del estado de Tabasco. Instituto Nacional de
Estadística Geografía e Informática, Aguscalientes, México, 100 p.
Isaac-Márquez R. 2004. Explorando la perspectiva campesina de la agroforestería en la Reserva
de la Biosfera de Calakmul. Universidad y Ciencia 20(40):39-54
Isaac-Márquez, R., De Jong B., Ochoa-Gaona S., Hernández S. y D. Kantún. 2005. Estrategias
productivas campesinas: un análisis de los factores condicionantes del uso del suelo en el
oriente de Tabasco, México. Universidad y Ciencia 21 (42): 56-72.
IPCC 2000. Land Use, Land-use change, and Forestry. Intergovernmental Panel on Climate
Change University Press, Cambrige, 377 p.
Kaimowitz D .1995. Livestook and deforestation in Central America in the 1980s an 1990s: A
policy perspective. EPTD Discussion Paper No.9, International Food Policy Reseach
Institute, IICA, Washington, 129 pp
Klepeis P. 2003. Development policies and tropical deforestation in the southern Yucatan
Peninsula: Centralized and decentralized approaches. Land Degradation & Development 14:
541-561
Klepeis P. y C. Vance 2003. Neoliberal policy and deforestation in Southeastern Mexico: An
assessment of the PROCAMPO Program. Economic Geography 79(3):221-240
Klepeis P. y R. Roy. 2004. Institutions, organizations, and policy affecting land change:
complexity within and beyond the ejido. In: Turner II, B. L., Geoghegan J. y D. R. Foster
(eds.), Integrated land-change science and tropical deforestation in the southern Yucatán.
Final frontiers. Oxford University Press, Nueva York, 145-169.
Kok K. y A. Veldkamp. 2001. Evaluating impact of spatial scales on land use pattern analysis in
Central America Agriculture. Ecosystems and Environment 85:205-221.
Konrad H. 1993. Campeche y el uso de los recursos de su selva tropical: una revisión preliminar.
In: Folan W. (Coord.) Campeche maya colonial. Col. Arqueología. Universidad Autónoma de
Campeche, Campeche, 206-224.
Kummer D. M. y B. L. Turner II 1994. The human causes of deforestation in Southeast Asia.
BioScience 44:323-328.
Lambin E. F. 1994. Modelling deforestation processes. A review. TREES series B: Research
Report No. 1. European Commission, Italia, 113 p.
Lambin E. F. y H. J. Geist. 2003. Regional differences in tropical deforestation. Environment 45
(6):22-36.
Lambin E.F., Geist H.J. y E. Lepers 2003. Dynamics of land-use and land-cover change in
tropical regions. Ann. Rev. Environ. Resor. 28:205-41
Lazos E. 2001. Ciclos y ruptura: dinámica de la ganadería en el sur de Veracruz. In: Hernández,
L. (comp.). Historia ambiental de la ganadería en México. Instituto de Ecología,Veracruz,
133-152
133
Lesschen J.P., Verburg P. H. y S. J. Stal. 2005.Statistical methods for analyzing the spatial
dimension of change en land use and farming systems. LUCC Report Series No. 7. LUCC
Focus 3 Office, ILRI, Nairobi, Kenia 80 p.
López E.M., Bocco G. y E. M. Mendoza. 2001. Predicción del cambio de cobertura y uso del
suelo. El caso de la ciudad de Morelia. Investigaciones Geográficas (45):56-76
Ludevid M. 1998. El cambio global en el medio ambiente. Introducción a sus causas humanas.
Alfaomega, México. 332 p
Mackinlay H. 1996. El agro en México: un futuro incierto después de las reformas. In: Mackinlay
H.y E. Boege (Coord.) El acceso a los recursos naturales y el desarrollo sustentable, Plaza y
Valdés, México, 21-40.
Martínez E. y S. Sarmiento.1996. Campesinos e indígenas ante los cambios de la política social.
In: Casas R., Castillo H., Constantino M., Cordera R., García B., García M. E., Guerra C.,
Gordon S., De Gortari H., Imaz V. J., Incháustegui T., León S., Lerner B., Loyo A., Loyola
R., Luna M., Martínez A., Martínez C., Martínez E., Martínez M. C., Millán R., Pliego F.,
Ramírez P., Sarmiento S., Schmukler B.,Valdés F., Vilas C.,Villa L. y A. Ziccardi (Eds.), Las
políticas sociales de México en los años noventa. Plaza y Valdés, México, 307-347.
Masera O.M., Ordóñez M.J. y R. Dirzo. 1997. Carbon emissions from mexican forests: current
situation and long-term scenarios. Climatic Change 35:265-295
Masera O. M., Astier M. y López-Ridaura 1999.Sustentabilidad y manejo de recursos naturales.
El marco de evaluación MESMIS. Mundiprensa, GIRA, México, 109 p.
Merino L. 2004. Conservación o deterioro. El impacto de las políticas públicas en las
instituciones comunitarias y en las prácticas de uso de los recursos forestales. Instituto
Nacional de Ecología, México, 331 p.
Meyer W.B. y B. L. Turner II 1992. Human population growth and global land-use/cover
change. Annu. Rev. Ecol. Syst. 23:39-61.
Montoya G., Bello E., Parra M. y R. Mariaca (coord.) 2003. La frontera olvidada entre Chiapas y
Quinta Roo. Biblioteca Popular de Chiapas. Gobierno del Estado de Chiapas, Tuxtla
Gutiérrez, 330 p.
Morales C. y S. Parada. 2005. Pobreza, desertificación y degradación de los recursos naturales.
CEPAL, Santiago de Chile, 267 p.
Morett J. 2003. Reforma agraria: del latifundio al neoliberalismo. Plaza y Valdés, México. 236
p.
NRC. 1993. Sustainable agriculture and the environment in the humid tropics. Committe on
Sustainable Agriculture and the Environment in the Humid Tropics. National Research
Council, Washington, 702 p.
OCDE. 1993. OCDE core ser of indicators for environmental performance reviews. Environment
Monographs No. 83. Organización para el Desarrollo y Cooperación Económica, París.
Ochoa-Gaona S. y M. González-Espinosa 2000. Land use and deforestation in highlands of
Chiapas, Mexico. Applied Geography 20: 17-42.
Ochoa-Gaona S, De Jong B. H. J. , Pech E. E., Jiménez N., Jiménez L. A. y J. R. Elgueta
2004.Una alternativa sustentable de desarrollo rural mediante la captura de carbono: un
ejemplo en comunidades del municipio de Tenosique, Tabasco. In: Gama L., Ochoa-Gaona
S., Chiappy C. (eds.) Etnopaisaje, Trabajo Comunitario y Manejo y Conservación de
Recursos Naturales. UJAT – CONACYT, Villahermosa, 83-95
Ortiz, B. 2001. Reversión de la deforestación y ganadería totonaca en el municipio de Papantla,
Veracruz, México. In: Hernández, L. (comp).Historia ambiental de la ganadería en México.
Instituto de Ecología, Veracruz, 154-160.
134
Pagiola S., Landell-Mills N. y J. Bishop. 2006. Cómo lograr que los mecanismos basados en el
mercado funcionen para los bosques y la gente. In: Pagiola S., Bishop J. y N. Landell-Mills
(comp.) La venta de servicios ambientales forestales. Mecanismos basados en el mercado
para la conservación y el desarrollo. Segunda Ed. Instituto Nacional de Ecología, México,
417-460.
Palma-López D. J. y J. Cisneros D. 2000. Plan de uso sustentable de los suelos de Tabasco.
ISPROTAB-Fundación PRODUCE-Colegio de Postgraduados. Villahermosa, México 118 p.
Paz M. 1995. Selvas tropicales y deforestación. Apuntes para la historia reciente del trópico
húmedo mexicano. In: Paz M. (coord.), De bosques y gente. Aspectos sociales de la
deforestación en América Latin. CRIM, UNAM, México, 53-88.
Pizarro R.2001. La vulnerabilidad social y sus desafíos: Una mirada desde América Latina. Serie
Estudios Estadísticos y Prospectivos No. 6. CEPAL, Santiago de Chile, 69 p.
PNUD. 2007. Informe sobre desarrollo humano 2007-2008. La lucha contra el cambio climático.
Solidaridad frente a un mundo dividido. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo,
Nueva York, 386 p.
Primack R.B., Bray D., Galletti H.A. e I. Ponciano 1998. Timber, tourists and temples.
Conservation and development in Maya forests of Belize, Guatemala and Mexico. Island
Press, Washington. 420 p.
Priego, P. 1987. Estudio económico y socioedemográfico en ocho centros integradores de la
región Usumacinta In: Gobierno del Estado (Ed.). Usumacinta. Investigación científica en la
cuenca del Usumacinta. Villaherrmosa, 146-243.
PROCAMPO.2007. Lista de beneficiarios. Programa Directo de Apoyo al Campo
http://www.procampo.gob.mx/artman/publish/article_1515.asp (Noviembre de 2007)
Prud’homme J. (Coord.) 1995. El impacto social de las políticas de ajuste en el campo mexicano.
Plaza y Valdez, México, 219 pp.
Puyana A. y J. Romero. Diez años con el TLC. Las experiencias del sector agropecuario
mexicano. FLACSO-México, México, 224 p.
Quezada J. R. E. 2006. El cambio de uso del suelo y sus repercusiones en la atmósfera. In:
Urbina J. y Martínez J. (comp.) Más allá del cambio climático. Las dimensiones
psicosociales del cambio ambiental global. Instituto Nacional de Ecología, México 191-194
Ramírez J. 1999. Ajuste estructural y estrategias campesinas de reproducción en el valle de
Puebla, México. Tesis de doctorado en Ciencias, Colegio de Postgraduados.
Revel-Mouroz, J. 1980. Aprovechamiento y colonización del trópico húmedo mexicano. Fondo
de Cultura Económica, México, 511p.
Reyes-Hernández H., Cortina-Villar S., Perales-Rivera H., Kauffer-Michael E. y J. M. Pat-
Fernández. 2003. Efecto de los subsidios agropecuarios y apoyos gubernamentales sobre la
deforestación durante el período 1990-2000 en la región de Calakmul, Campeche, México.
Investigaciones Geográficas 51: 88-106.
Rodríguez I. 1975. El ejido colectivo, última esperanza. Plan Chontalpa. Editorial Marcha,
Villahermosa, 266 p.
Romero A. 1993. La ganadería como base de la actividad económica. In: Gobierno del Estado de
Tabasco, Tabasco: realidad y perspectivas Tomo II Economía y Desarrollo, Porrúa, México,
213-221.
Rosa H., Kandel S. y L. Dimas. 2003. Compensación por servicios ambientales y comunidades
rurales. Lecciones de las Américas y temas críticos para fortalecer estrategias comunitarias.
PRISMA, San Salvador, 77 p.
135
Rubio B. 2004. La fase agroalimentaria global y su repercusión en el campo mexicano. Comercio
Exterior 54 (11): 948-956.
Rubio B. 2006. Exclusión rural y resistencia social en América Latina. Alasru 4:1-14
Rudel T.2002. Paths of destruction and regeneration: globalization and forest in the tropics. Rural
Sociology 67(4):622-636.
Rudel T. K., Coomes O. T., Moran E., Achard F., Angelsen A., Xu J. y E. Lambin.2005. Forest
transitions: towards a global understanding of land use change. Global Environmental
Change 15:23-31.
Ruíz A. 2002. Un Nuevo modelo de desarrollo rural. Memoria II Coloquio Internacional “El
desarrollo rural de México en el siglo XXI”, realizado en la ciudad de México del 20 al 22 de
marzo de 2002, 49-61
Tudela F. 1989. La modernización forzada del trópico : el caso de Tabasco. Proyecto
integrado
SAGARPA.2007a. Situación actual y perspectiva de la producción de carne de bovino en México
1990-1998. http://www.sagarpa.gob.mx/ganaderia/estudio.htm (3 de octubre de 2007).
SAGARPA. 2007b. Situación actual y perspectiva de la producción de carne de bovino 2004.
http://www.sagarpa.gob.mx/ganaderia/estudio.htm (3 de octubre de 2007).
SAGARPA.2007c. Situación actual y perspectiva de la producción de carne de bovino 2006.
http://www.sagarpa.gob.mx/ganaderia/estudio.htm (3 de octubre de 2007).
SAGARPA. 2007d. Programa sectorial de desarrollo agropecuario y pesquero 2007-2012.
Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, México, 95 p.
Salazar E. C., Zavala J., Castillo O. y R. Cámara. 2004. Evaluación espacial y temporal de la
vegetación de la sierra Madrigal, Tabasco, México (1973-2003). Investigaciones Geográficas
54:7-23
Sánchez A.2005. Uso del suelo agropecuario y desforestación en Tabasco 1950-2000. Colección
José N. Rovirosa. Biodiversidad, Desarrollo Sustentable y Trópico Húmedo, Universidad
Juárez Autónoma de Tabasco, Villahermosa, 123 p.
Sánchez A. 2007. El Campo No Aguanta Más: la irrupción de los productores rurales en las
políticas públicas para el campo. In: Lutz B. y S. Zendejas (coord.) El cambio en la sociedad
rural Mexicana ¿Se valoran los recursos estratégicos? Vol. 1 Los actores sociales del México
frente a procesos políticos excluyentes: diversidad de impactos y respuestas. Asociación
Mexicana de Estudios Rurales, México, 327-356
SARH.1993. PROCAMPO. Vamos al grano para progresar. Secretaría de Agricultura y Recursos
Hidráulicos, México.
Schmink M. 1995. La matriz socieoconómica de la deforestación. In : Paz M. F (Coord.), De
bosques y gentes. Aspectos sociales de la deforestación en América Latina. Centro Regional
de Investigaciones Multidisciplinarias, UNAM, México, 17-52
SEDESOL 1993. Programa de desarrollo regional Los Ríos Tabasco 1993-1994. Secretaría de
Desarrollo Social, Dirección de Programas Regionales, Gob. del Edo., Villahermosa, 70 p
SEDESOL. 2007. Oportunidades un programa de resultados. Secretaría de Desarrollo Social
México, 25 p.
SEMARNAT. 2003. Informe de la situación del medio ambiente en México. Compendio de
estadísticas ambientales 2002. Secretaría de Medio Ambiente Recursos Naturales y Pesca,
México.
SEMARNAT. 2007. Aviso mediante el cual se informa al público en general que están a su
disposición los estudios realizados para justificar la expedición de decreto para declarar como
área natural protegida a la zona conocida como Cañón del Usumacinta.
136
http://www.semarnat.gob.mx/leyesynormas/La%20SEMARNAT%20en%20el%20Diario%20
Oficial%20de%20la%20Federacin/030605.5.pdf (21 de febrero de 2007)
Senado de la República. 2007. Gaceta Parlamentaria.
http://www.senado.gob.mx/sgsp/gaceta/index2.php?sesion=2006/04/26/1&documento=21 (20
de mayo de 2007).
Skole D. L., Chomentowski W. H. y A. D. Nobre 1994. Physical and human dimensions of
deforestation in Amazonia. BioScience 44:314-323
Sojo A. 2003. Vulnerabilidad social, aseguramiento y diversificación de riesgos en América
Latina y El Caribe. CEPAL 80:121-1
Suárez-Domínguez, H. y Q. López Tirado.1996. La ganadería bovina productora de carne en
México. Situación actual. http://agrinet.tamu.edu/trade/papers/default.htm (30 septiembre
2007).
Szekely M. e I. Restrepo 1988. Frontera agrícola y colonización. Centro de Ecodesarrollo,
México, 200 p.
Téllez L. 1994. La modernización del sector agropecuario y forestal. Una visión de la
modernización en México. Fondo de Cultura Económica, México, 307 p.
Toledo V.M., Carabias J., Toledo C. y C. González-Pacheco. 1989. La producción rural en
México: Alternativas ecológicas. UNAM, México, 402 p.
Toledo V. M., Alarcón-Cháires P., y L. Barón 2002. La modernización rural en México. Un
análisis sociobiológico. SEMARNAT, INE, UNAM, México, 130 p.
Tudela F. 1988. Los “hijos tontos” de la planeación. Los grandes planes en el trópico húmedo
mexicano. Ponencia presentada en el seminario “Una década de planeación urbano-regional en
México”. El Colegio de México, México, 11-13 de mayo de 1988.
Tudela F. 1989. La modernización forzada del trópico : el caso de Tabasco. Proyecto
integrado del Golfo. El Colegio de México, México. 391 p.
Turner II B.L., Skole D., Sanderson S., Fischer G., Fresco L. y R. Leemans 1995. Land-Use and
Land-Cover change. Science/Research Plan. IGBP Report No. 35, HDP Report No. 7,
Estocolmo y Génova, 132 p.
Turner II B.L., Geoghegan J., y D. R. Foster 2004. Integrated land-change science and tropical
deforestation in the southern Yucatan. Oxford University Press, Oxford, 320 p.
Vance C.2004. The semi-market and semi-subsistence household: The evidence and test of
smallholder behavior In: Turner II B.L., Geoghegan J. y D. R. Foster (ed) Integrated land-
change science and tropical deforestation in the southern Yucatan. Oxford University Press,
Oxford, 221-243
Velázquez A., Mas J. F., Díaz-Gallegos J. R., Mayorga-Saucedo R., Alcántara P. C., Castro R.,
Fernández T., Bocco G., Ezcurra E. y J. L. Palacio. 2002. Patrones y tasa de cambio de uso
del suelo en México. Gaceta Ecológica (62):21-37
Veldkamp A. y E. F. Lambin 2001. Predicting land-use change. Agriculture, Ecosystems and
Environment 85:1-6.
Veldkamp A.,Verburg P. H., Kok K., De Koning G. H. K., Priess J. y A. R. Bergsma 2001. The
need for scale sensitive approaches in spatially explicit land use change modeling.
Environmental Modeling and Assessment 6: 111-121.
Verburg P. y A. Veldkamp. 2001. The role of spatially explicit models in land-use change
research: a case study for cropping patterns in China. Agriculture, Ecosystems and
Environment 85:177-190
137
Villafuerte D., García M.C. y S. Meza. 1993. Ganaderización-Desforestación en el trópico
mexicano y sus expresiones en el Estado de Chiapas. CINVESTAV, PROAFT (SARH),
México, 25 p.
Walter B. y W. Steffen 1997. The terrestrial biosphere and global change: implications for
natural and managed ecosystems. A synthesis of GCTE and related research. IGBP Science 1,
Int.Geosph.-Biosph. Program., Estocolmo 32 p.
West R. C., Psuty N. P. y B. G. Thom. 1985. Las tierras bajas de Tabasco en el sureste de
México. Gob. del Estado, Villermosa, 416 p.
Zar J. H. 1999. Biostatistical analysis. Fourth edition. Prentice Hall, New Jersey, 929 p.
Zavala C. y O. Castillo. 2002. Cambios de uso de la tierra en el estado de Tabasco. In: Palma-
López D. J. y A. Triano (eds.) Plan de uso sustentable de los suelos del Estado de Tabasco,
vol. II, ISPROTAB, Colegio de Postgraduados, Villahermosa, 38-56
10. Anexos
138
EL COLEGIO DE LA FRONTERA SUR
________________________________
139
El objetivo de esta entrevista es recolectar información sobre las familias de esta zona, la
manera en que trabajan la tierra, y los problemas que enfrentan. La información que
usted nos proporcione, sirve para conocer los problemas de ustedes los productores y
sus familias. Todo lo que usted nos diga es confidencial, es decir, no se lo contaremos a
ninguna otra persona.
Entrevistó_____________________________________Fecha____________Encuesta No._______
Localidad_____________________________Municipio_________________Estado____________
1. Cultivos anuales
2. Cultivos perennes
3. Ganadería
4. Forestal
5. Jornalero
6. Comerciante
7. Otro (especificar)_______________________________________________
1. nativo
2. migrante
140
1 Más fácil conseguir tierra aquí
2 Oportunidades para el trabajo
3 Ya tenía parientes aquí
4 Otro __________________________________________________________
11. ¿Recibió algún apoyo para llegar aquí?_____ Si no recibió apoyo pasar a pregunta 14
1.Si
2.No
1 Padres
2 Hermano/a
3 Hijo/a
4 Otros parientes
5 Amigos
6. Gobierno
1.Conseguir tierra
2.Conseguir trabajo
3 Conseguir crédito
4 Construir una casa
5.Otro (especificar)____________________________________________
14 ¿Sabe usted leer y escribir? __________ Si no sabe leer ni escribir pasar a pregunta 16
1.Sí
2.No
3.Sólo leer
4.Sólo escribir
141
16. ¿Cuántas hectáreas tiene su parcela ejidal? ____________
1.Dotación
2.La heredó
3.La compró a otro ejidatario
4.Otro (especificar)___________________________________
23. ¿Además de su parcela ejidal, usted es dueño de alguna otra parcela dentro de la comunidad o fuera de
ella?
1.Si
2.No Pase a pregunta 24
Cuantas parcelas tiene ¿Para qué uso? ¿Cómo la obtuvo? ¿Dónde se encuentra
además____ ubicada?
1 Pastizal 1.La heredó
2 Cultivos anuales 2.La compró
¿Cuántas hectáreas tiene 1.En la comunidad
3 Cultivos perennes
142
cada parcela?: 4 Otro (especificar) 3.Otro (especificar) 2.En otra comunidad
aledaña
3.En otro municipio
4.En otro Estado
1
2
3
24. ¿Además de la tierra que es usted dueño, renta o presta para su uso algún terreno que pertenece a otra
persona?
1.Si
2.No
Cuantas parcelas tiene ¿Para qué uso? ¿Cómo paga usted por ¿Dónde se encuentra
rentada o prestada____ el uso? ubicada?
1 Pastizal
2 Cultivos anuales
¿Cuántas hectáreas tiene 1.Dinero (especificar cuota) 1.En la comunidad
3 Cultivos perennes
cada parcela?: 4 Otro (especificar) 2.Parte de la cosecha 2.En otra comunidad
(especificar %) aledaña
3.Otro (especificar) 3.En otro municipio
4.En otro Estado
1
2
3
27. ¿Qué aspectos del terreno toma en cuenta para decidir en qué lugar de su parcela establece sus
cultivos, sus pastos, y sus áreas de reforestación y/o conservación? (Anotar todos los mencionados por el
productor) __________
_______________________________________________________________________________
143
________________________________________________________________________________
USO DE LA TIERRA
28.¿Qué uso ha dado a la tierra que maneja en el último año y en años anteriores?
Uso de la tierra ¿Cuántas hectáreas tiene En 1993 (o hace 10 años) el área Si llegó antes de 1993
actualmente de….? cultivada fue:
En el año en que llegó_______
1.Menor el área cultivada fue:
2.Mayor
3.Igual 1.Menor
4.No lo cultivaba 2.Mayor
5.No recuerda 3.Igual
4.No lo cultivaba
con relación a 2003 5.No recuerda
Frijol
Arroz
Caña de azúcar
Pastizal
Vegetación secundaria
(Acahuales)
Otros (especifique)
Total
Después de llenado la columna correspondiente a 2003 se realiza con la ayuda del productor un croquis
de su parcela actual ubicando sus límites y usos del suelo. Para cada tipo de cobertura actual se
cuestiona al productor sobre 1) su historia de uso 2)Aspectos biofísicos que determinan su ubicación
espacial: a)Tipo de suelo (fertilidad, color, textura, pedregosidad, profundidad), b) topografía, c)
drenaje, d) distancia a poblado, e) aptitud del suelo, d) tipo de cobertura previa
144
29. ¿Por qué mantiene actualmente áreas de acahual sin uso?______________________
1 Bajos rendimientos
2 No hay opciones productivas redituables
3 No hay quien trabaje
4 Quiere recuperar el bosque
5 Quiere recuperar el suelo
6 Otro (especifique) _____________________________________________________
31. ¿Cuáles han sido las tendencias de uso/descanso de la tierra en los últimos diez años?
32. ¿Cuáles han sido las tendencias de la producción en los cultivos durante últimos diez años?
Maíz
Otros cultivos anuales
Caña de azúcar
Plátano
Otros cultivos perennes
145
33. ¿Tiene ganado actualmente?
Ganado Vacuno
adulto
Terneros
Otros
1. Ninguno
2. Menos de la mitad
3. La mitad
4. Más de la mitad
5 Todo
35. ¿Qué productos utiliza del bosque? (Anotar todos los mencionados por el productor)
____________________________________
1. Madera
2. Leña
3. Plantas medicinales
4. Semillas
5. Resinas
6. Leña
7. Animales silvestres
8. Otros____________________________________
1. Mercado
2. Apoyos gubernamentales (créditos)
3. Disponibilidad de mano de obra
4. Aptitud del suelo
5. Necesidades de la familia
6. Conocimientos
7. Otros_____________________________
146
_______________________________________________________________________________
________________________________________________________________________________
1. Ninguno
2. Menos de la mitad
3. La mitad
4. Más de la mitad
5. Todo
6. No sabe
147
2 arroz
3 frijol
4. caña de azúcar
5. sistemas agroforestales
6. otros
1. Areas de cultivo
2. Areas de pastos
3. Areas de bosque o vegetación secundaria
4. otros
1.Si
2.No pregunta 41
3.No sabe pregunta 41
1.Si
2.No pregunta 44
3.No sabe pregunta 44
ASISTENCIA TECNICA
44. ¿Desde que llegó a la comunidad ha recibido usted u otro miembro de su familia algún tipo de
asistencia técnica de cualquier institución?
148
Recibió asistencia a)1.Si b) ¿De qué c)¿En qué d) ¿Cuándo la e) ¿Fue útil o no muy
sobre…. 2.No institución? consistió la recibió? útil?
3.No ayuda? 1.útil
sabe 2.poco útil
Ver código 3.no sabe
1. Caña de azúcar
2. Otros cultivos
perennes
3. Cultivos anuales
5. Ganado bovino
6. Reforestación
7. Sistemas
agroforestales
8. Cultivos
alternativos
9. Comercialización
de productos
10. Acuacultura
Codigos para el tipo de asistencia:
1 Asistio a una charla/curso practico; visito finca demostrativa
2 Asistioa un seminario/taller (teórica)
3 Recibio insumos como semillas, plantas, abono
4 Recibio información escrito; folletos, etc
5 Recibio fondos/crédito
6 Otro ________________________________________
45. En caso de haber recibido incentivos económicos para sembrar árboles maderables o frutales ¿Sigue
cuidando los árboles?_________
1. Si
2. No ¿Por qué no?_______________________________________________________________________
1 Si
2 No sabe/no está seguro pregunta 48
48. ¿Qué tipo de asistencia cree usted que necesita más o desearía tener en su parcela? (anotar hasta
3)_________________________________________
149
5Reforestación con maderables
6Sistemas agroforestales (general)
7Aprovechamiento de productos no-maderables del bosque
8Comercialización de productos/cultivos
9Transporte de productos o insumos para producción
10Almacenamiento y tratamiento poscosecha de cultivos
11Crédito
12Asistencia en conseguir escritura,parcelación, etc.
13Otra____________________________________________
ACTITUDES Y SATISFACCION
49. ¿Cómo considera su situación actual en comparación con la que vivía hace 10 años o cuando llegó a la
comunidad?__________________
1.igual
2.mejor pregunta 50
3.peor pregunta 51
1 Peores cosechas
2 Más plagas en las cosechas
3 No hay otro trabajo excepto la agricultura
4. La situación económica ha empeorado
5. Las cosas son más caras
6. Más problemas de salud
7 Escasez de comida
8 Peor clima
9 Más contaminación ambiental
10 Inseguridad
11 Problemas domésticos (entre la familia)
12. Conflictos con vecinos
13 otros_____________________________________________________________________________________
150
_____________________________________________________________________________________
_____________________________________________________________________________________
_____________________________________________________________________________________
_________________________________________________________________
53. ¿Qué va a hacer con su parcela en el futuro cuando ya no pueda trabajarla?
1 Seguir manejándola (con jornaleros/contratados)
2 Venderla
3 Arrendarla
4 Dejarla a los hijos/as
5 Dejarla a otro pariente
6 Otro______________________________
1 Si
2 No pregunta 56
1. Si pregunta 57
2. No pregunta 58
151
8. Tienen parientes/amigos en otra parte
9. Otro ___________________________________________
Finalmente nos gustaría conocer algunos aspectos de la forma como vive su familia
152
2. Pozo
3. Río
4. Otro________________
66. Para terminar esta entrevista, nos gustaría que usted mecione cuáles considera que son las tres cosas o
problemas que afectan más a la parcela y a la familia EN ORDEN DE IMPORTANCIA
Parcela
1.______________________________________________________________________________
2.______________________________________________________________________________
3.______________________________________________________________________________
Familia
1.______________________________________________________________________________
2.______________________________________________________________________________
3.______________________________________________________________________________
MUCHAS GRACIAS POR SU COLABORACION
Resultado de la entrevista_________________
.
Completada satisfactoriamente...................................1
Incompleta...................................................................2
No satisfactoria … ................................................... 3
153
La ganadería ha jugado un papel fundamental en la transformación productiva del oriente de Tabasco, principalmente como un medio de sustento económico en la región. Inicialmente, el mercado interno para la carne de res facilitó el desarrollo de una ganadería extensiva, permitiendo la expansión de la frontera agropecuaria a través de la deforestación de tierras ejidales y bosques tropicales, lo que en un principio impulsó la economía local . Sin embargo, la crisis de la ganadería, influenciada por políticas neoliberales y la apertura comercial, ha resultado en la pérdida de rentabilidad y competitividad debido al bajo uso de tecnología, la baja productividad, y la falta de inversión en mejoras productivas . Esto ha llevado a una reducción significativa del hato ganadero y una transformación del enfoque hacia la cría de becerros para exportación, principalmente a los Estados Unidos, en lugar de la engorda para el consumo interno . Las limitaciones actuales incluyen la descapitalización de productores por la baja de precios y altos costos de producción, la sobreexplotación y degradación de praderas sin mejorar la capacidad de carga, y la ausencia de mano de obra debido a la migración de jóvenes campesinos . Asimismo, los apoyos gubernamentales no han sido suficientes para lograr una reorientación efectiva de la producción ni para elevar la sustentabilidad del sistema ganadero . La crisis socioeconómica y ambiental de la ganadería en la región es también un resultado notable de estas limitaciones .
Los campesinos del oriente de Tabasco han adoptado diversas estrategias productivas para enfrentar la crisis de la ganadería extensiva. En el corto plazo, han expandido la superficie de praderas y reemplazado las praderas degradadas a costa de remanentes forestales, con el objetivo de incrementar o mantener los retornos económicos de la ganadería . Además, han explorado nuevas opciones productivas incentivadas por programas gubernamentales, como el cultivo de palma africana y otros usos del suelo, aunque enfrentan limitaciones económicas y de recursos . Las opciones incluyen la incursión en plantaciones maderables y no maderables, así como el manejo de remanentes forestales y cultivos no tradicionales . También se ha observado un interés por nuevas actividades económicas, debido a la baja rentabilidad de las opciones tradicionales, y algunas familias recurren a empleos ajenos al campo y migración . A pesar de estas estrategias, los costos ambientales, como la deforestación y la degradación del suelo, son altos .
La dependencia de los campesinos en Tabasco de subsidios estatales tiene diversas implicaciones para el uso del suelo. En primer lugar, los subsidios muchas veces están asociados al financiamiento de actividades como la ganadería extensiva, que promueven la deforestación al requerir el desmonte de áreas boscosas. Este modelo económico se centra principalmente en el retorno económico, ignorando los costos ambientales como la degradación del suelo y la pérdida de biodiversidad, lo que a largo plazo puede estancar la región en términos de desarrollo económico y social . Además, si los subsidios son orientados hacia actividades alternativas como la agroforestería o la reforestación, podrían reducir la presión sobre los recursos forestales, pero este potencial no siempre se materializa . Por otro lado, la falta de programas gubernamentales coherentes que incentiven un uso sustentable de la tierra con una visión a largo plazo contribuye a que los campesinos continúen respondiendo a las fluctuaciones del mercado, a menudo priorizando aquellas actividades de mayor rentabilidad económica inmediata . En resumen, mientras el papel de los subsidios estatales es crucial, su impacto depende en gran medida del diseño de los programas y de cómo se alineen con objetivos de desarrollo sostenible y conservación del medio ambiente .
Las políticas gubernamentales han sido determinantes en la degradación ambiental del oriente de Tabasco. Desde los años setenta, estas políticas promovieron la conversión de bosques en tierras para la ganadería extensiva a través de programas que incentivaban la praderización y la producción de carne para el mercado nacional . Este proceso, impulsado por la reorientación productiva desde la agricultura hacia la ganadería, ha resultado en una significativa deforestación. Para la década de los setenta, programas como PROCAMPO, que motivaban el uso agrícola y ganadero del suelo, contribuyeron a reducir la cobertura de selvas del 49.1% en 1940 a solo el 15% en 1970 . Además, las políticas ambientales y productivas actuales, como las iniciativas de reforestación bajo programas como PROGAN y el cultivo de palma africana, aunque enfocadas a la sustentabilidad, igualmente influyen en el uso del suelo al incentivar ciertos tipos de producción con consecuencias ambientales variables . La falta de coherencia e integración de estas políticas a largo plazo sigue siendo un desafío, limitando los esfuerzos para revertir los efectos negativos acumulados .
El programa PROCAMPO ha influido en las prácticas agrícolas de los campesinos del oriente de Tabasco promoviendo en gran medida la deforestación y el establecimiento de pastizales en lugar de fomentar la modernización de la agricultura. Aunque su propósito es ofrecer un apoyo por hectárea cultivada de manera que los campesinos puedan invertir en producción, muchos destinan estos recursos a cubrir necesidades de consumo inmediato en lugar de mejorar su productividad agrícola . La implementación del programa ha resultado en un cambio en el uso del suelo, donde se ha privilegiado el pastoreo y el establecimiento de praderas, incrementando así la deforestación y el desgaste de los recursos naturales . Además, debido a la falta de opciones viables en la agricultura tradicional, muchos campesinos han optado por invertir en el establecimiento de praderas para la ganadería o han alquilado sus tierras para ese fin .
Los factores condicionantes principales del uso del suelo en Tabasco incluyen aspectos demográficos, económicos, políticos, sociales, culturales y tecnológicos. Estos determinan la demanda de productos, el desarrollo de mercados, el acceso a factores de producción y las decisiones de los productores . En Tabasco, la disponibilidad de tierras y la influencia del mercado ganadero han promovido la deforestación, favoreciendo el uso del suelo para actividades agropecuarias, especialmente la ganadería . Las políticas gubernamentales y los programas de subsidio (como PROCAMPO) han influido en los usos del suelo y, junto con las condiciones del mercado, han impulsado a los campesinos a diversificar o mantener sus usos de tierra . Adicionalmente, factores biofísicos como el relieve y las variables climáticas modulan el uso del suelo a nivel regional . Estos condicionantes se establecen a través de dinámicas locales e influencias externas, como las políticas nacionales e internacionales que dan forma a los patrones de uso de la tierra .
Las percepciones campesinas han sido integradas en el análisis de cambios en el uso del suelo en Tabasco a través de encuestas y talleres participativos que recogen la historia de uso del suelo desde la perspectiva de los campesinos. Se les pidió que recordaran los usos que habían hecho de su tierra y las razones de los cambios, usando un esquema actual de la parcela realizado por ellos mismos . Esta perspectiva campesina permite entender cómo las decisiones individuales de uso del suelo están influenciadas por variables estructurales, de mercado y políticas gubernamentales que han reorientado las prácticas de uso del suelo desde la agricultura hacia la ganadería extensiva . Así, la integración de las percepciones locales junto con modelos analíticos ha permitido planificar y pronosticar cambios potenciales en el uso del suelo .
El cultivo de palma africana en Tabasco tiene impactos económicos y ambientales significativos. Económicamente, ha sido promovido por el Gobierno Federal como una alternativa para reducir el déficit en la producción de grasas de origen vegetal . Este cultivo, incentivado a través de programas que ofrecen apoyos económicos, busca ofrecer una nueva fuente de ingresos para los campesinos, algunos de los cuales han dedicado grandes porciones de su tierra a esta actividad debido a los incentivos de hasta $1500 pesos por hectárea durante cinco años . Sin embargo, a pesar de este respaldo, solo una parte (10%) de los campesinos está involucrada en el programa, lo que indica un alcance limitado . Desde el punto de vista ambiental, la palma africana contribuye a la deforestación y al cambio de uso del suelo. La introducción de cultivos de palma ha acelerado la transformación de áreas boscosas en tierras de cultivo, intensificándose la degradación del suelo debido al reemplazo de selvas por praderas y zonas agrícolas . Tal conversión ha generado una pérdida significativa de biodiversidad en la región . Además, la expansión del cultivo de palma africana ha ido de la mano con la erosión del suelo, disminuyendo su fertilidad y aumentando su vulnerabilidad a la erosión hídrica . En síntesis, mientras que el cultivo de palma africana aporta potenciales beneficios económicos, también desencadena impactos ambientales adversos que deben ser cuidadosamente gestionados para asegurar un desarrollo sostenible en la región de Tabasco.
Los programas de subsidios en Tabasco han tenido un papel ambiguo respecto a la sostenibilidad económica de las comunidades campesinas. Por un lado, subsidios como PROCAMPO han inducido a la deforestación al fomentar la expansión agrícola sobre la intensificación, lo que ha llevado a la conversión de áreas forestales en tierras agrícolas para acceder a más recursos . Aunque estos programas buscan apoyar la producción, a menudo sus efectos han resultado en una explotación más intensa de los recursos naturales, lo cual puede deteriorar la base ambiental necesaria para el sustento económico a largo plazo . Además, el financiamiento para la agricultura y ganadería, como en el programa de palma africana, a veces ha impulsado el cambio de uso del suelo sin una adecuada planificación, llevando a una competencia con usos tradicionales y generando problemas de sustentabilidad . Por otro lado, la falta de acceso adecuado a estos subsidios en ciertas áreas limita su potencial para fomentar el desarrollo económico sostenido . En conclusión, aunque tienen el potencial de mejorar la viabilidad económica inmediata de los campesinos, a menudo contribuyen a la degradación ambiental y favorecen prácticas insostenibles que pueden socavar la sostenibilidad a largo plazo.
El uso de modelos de Markov en la proyección del uso futuro del suelo en Tabasco tiene varias ventajas y desventajas. Una ventaja es que permiten explorar escenarios futuros del uso del suelo a corto plazo al basarse en datos históricos y probabilidades de cambio, facilitando la identificación de tendencias generales del cambio de uso del suelo . Sin embargo, suponen la continuación de las condiciones actuales en el futuro, lo cual limita su precisión predictiva, especialmente en horizontes temporales amplios, porque no capturan cambios exógenos o inesperados . Adicionalmente, no ofrecen un modelo espacial detallado, ya que trabajan con datos agregados y no consideran factores espaciales específicos . Esto puede llevar a falencias en la predicción si las condiciones locales cambian o hay nuevas políticas o desarrollos económicos imprevistos .