Bueno en esta clase prepare algo actual que tal vez escucharon hablar.
La pandemia, ja
Nos hallamos ante una situación insólita de pandemia global
Desde un análisis filosófico son varios son los punto en los que nos podemos ocupabar
de modo especial: acción, responsabilidad, normas, libertad, ética/moral, mal radical,
universalismo/relativismo.
Varias son también las preguntas fundamentales: ¿nacemos buenos o nos hacemos?,
¿Qué significa ser buena persona?, ¿Qué papel juegan los sentimientos y las razones en
nuestros juicios morales?, ¿Somos libres?, ¿Cuál es el fundamento de nuestras normas
morales?, ¿Qué significa ser responsable?…
El Covid-19 parece desbordar cualquier capacidad de análisis, de
planeación y previsión; incluso de las ciencias más duras. En este caso, la
vieja naturaleza, escurridiza e inaprehensible, nos recuerda con un pequeño
sacudón nuestra vulnerabilidad. Estamos frente a una situación que va
más rápido que cualquier posibilidad de acción y reflexión.
La pandemia, como cualquier situación límite, nos obliga a pensar no
solo en el virus, también nos empuja a interpretar todo el contexto
alrededor (este caso global), establecer relaciones no obvias (no solo con la
ciencia médica) y poner en duda los valores sobre los que hemos levantado la
frágil civilización humana. De hecho, por la situación misma varios ideales que
han sostenido nuestra economía, nuestras instituciones políticas, nuestras
relaciones globales, etc., parecen tambalear.
Creo que como filósofos, también, debemos pensar sobre el afecto de
pánico y miedo que se ha originado; toda una sensación imaginaria de
apocalipsis, racismo y egocentrismo. Llamativamente, desde el discurso
científico este tema es el menos tratado, pero el que más efectos devastadores
puede tener sobre la sociedad y la economía. Aún, con fe, creemos en sujetos
racionales que toman decisiones desde la claridad del entendimiento y con un
balance de los argumentos; nada más alejado de la realidad.
Por último, deberíamos preguntarnos por el estatus de la información y
desinformación que ha circulado por medios oficiales y no
oficiales. Quizá estamos en un punto límite de la historia, un atolladero donde
una fake new podría desatar una histeria colectiva con efectos sociales
dramáticos o incluso, en un tono hiperbólico, ocasionar el desplome de bolsas.
Golpes que, una vez más y como siempre, afectarían mayoritariamente a los
más vulnerables y empobrecidos.
Para Darío Szstajnszrajber, el futuro es "este", y la pandemia impregnó las formas de la construcción
social.
DW: ¿Cuál es la visión que tiene la Filosofía de la justicia social?
Darío Sztajnszrajber: Para la Filosofía, el tema de la justicia es un tema capital,
que viene trabajando desde siempre. Ya para los filósofos presocráticos, en el mundo griego,
la cuestión de la justicia estaba presente. Es un término que admite muchos significados y
que usamos con distintos sentidos, al punto de que en el mundo griego se hablaba de
justicia para hablar también de las leyes que gobernaban el cosmos. Este término, en algún
momento se dividió en dos aspectos: la justicia individual, lo que afecta directamente a la
persona, y lo que tiene que ver con la persona en su vida en comunidad. La justicia social
tiene más que ver con ese segundo aspecto, y se enlaza con una red de conceptos. En ese
marco conceptual está la idea de igualdad, la idea de equidad.
En ese sentido, la justicia social suele ser comprendida como un término que apunta a una
forma de distribución del bienestar lo más proporcionalmente posible, en la medida en que
vivimos en sociedades capitalistas que generan desigualdad
La filosofía se alimenta de la necesidad de todos los humanos por comprender el mundo que lo rodea y
extraer principios para orientar su actuación.
Esta necesidad ancestral que hoy sigue siendo igualmente importante 3000 años después las preguntas
que se plantean y aún hoy plantea la filosofía no han perdido en absoluto vigencia, todo lo contrario. En
un mundo cada vez más complejo, donde reina la incertidumbre, donde los cambios sociales y las
revoluciones tecnológicas difuminan las referencias establecidas, la filosofía se continúa perfilando
como un valioso recurso: es un espacio de retiro y desaceleración y, al mismo tiempo, una luz que puede
orientarnos.
La filosofía estudia la naturaleza de la realidad y de la existencia, de lo que es posible conocer, y del
comportamiento correcto e incorrecto.
Tiene su origen en la palabra griega phílosophía, que significa "el amor a la sabiduría". Es uno de los
campos más importantes del pensamiento humano, ya que aspira a llegar al sentido mismo de la vida.
Muchos pensadores afirman que en el "asombro" está la raíz de la filosofía. De hecho, la filosofía
proviene de la tendencia natural de los seres humanos de sentirse asombrados por sí mismos y por el
mundo que les rodea. La filosofía nos enseña a meditar o más aún cavilar “sobre la reflexión misma”. A
cuestionar verdades ya establecidas, a verificar hipótesis y a encontrar conclusiones. Durante siglos, en
todas las culturas, la filosofía ha dado a luz conceptos, ideas y análisis que han sentado las bases del
pensamiento crítico, independiente y creativo. 3 La filosofía no improvisa; es una disciplina que se
construye a lo largo de la vida de manera interdependiente ya sea en un marco institucional o no.
Coincidimos en que se debe apoyar la enseñanza de la filosofía con fuerza y visión, e invertir en ella
nuevas formas de enseñar, de transmitir y de compartir. La enseñanza de la filosofía en América Latina y
el Caribe debe asegurar enteramente su papel de estimulación al ejercicio libre del pensamiento, de un
pensamiento crítico y responsable, contribuyendo igualmente a la construcción de la paz y a la
promoción de un desarrollo durable. La emergencia de ciudadanos plenamente conscientes de su papel,
de sus responsabilidades y de lo que está en juego es una ventaja ante los desafíos que
irremediablemente se presentarán en nuestra existencia. Proyectada dentro de una perspectiva de
educación de calidad, la filosofía para todos en todos los niveles de la educación se convierte hoy en una
necesidad.