Filosofía Moderna
Caracteres generales: como todo lo moderno la filosofía de esta época se opondrá a
la Cristiandad medieval, específicamente a su filosofía, la Escolástica, que había
logrado la síntesis entre Teología y Filosofía, y dentro de ésta entre razón y
experiencia.
Al oponerse a la Escolástica rechaza la preeminencia de la Metafísica y el ser y se
inclina al conocimiento o Noesis. Finalmente, la filosofía moderna buscará cambiar
la realidad inclinándose a la acción y rechazando la contemplación, de origen
medieval.
Origen y desarrollo del espíritu moderno: El ser determina el pensar, hay a lo largo
de toda la filosofía clásica y cristiana medieval una primacía del ser sobre el
espíritu, porque el mismo espíritu no se concibe sino dentro del ser: porque hay ser
se puede pensar. Sin embargo, dentro del pensamiento moderno se producirá una
progresiva conversión del ser por el pensar. Este proceso se inicia en el seno de la
misma filosofía escolástica cuando se produce el tránsito del idealismo objetivo,
Platónico, al idealismo subjetivista que separa la filosofía del orden sobrenatural,
con la Teoría de la doble verdad de Avicenas y Averroes. Este proceso continúa con
Guillermo de Ockham y Nicolás de Cusa, para desembocar en la concreción de la
Filosofía Moderna con el Racionalismo.
El Racionalismo
Doctrina filosófica basada en la omnipotencia e independencia de la razón humana.
Rechaza todo lo sobrenatural y Revelado.
Se lo debe distinguir del racionalismo griego, de Sócrates, Platón y Aristóteles,
basado en la creencia en la razón como medio para penetrar en la realidad,
abandonando la concepción oriental según la cual la verdadera ciencia procede sólo
de una revelación superior, de signo mágico.
Por el contrario, el racionalismo moderno constituye una muy concreta concepción
del universo. El racionalismo, siguiendo su impulso hostil al teocentrismo, a la
concepción religiosa del universo, pretendió trasladar la condición de necesario
desde Dios al mundo en que vivimos. No adjudica necesidad a cada una de las
cosas reales, pero si al mundo universo considerado como unidad.
El racionalismo rechaza la doctrina tradicional según la cual sólo Dios es necesario
y todo lo demás es contingente: existe, pero pudo no existir. Para el racionalista la
contingencia no es algo real, sino un defecto de nuestro modo de conocer las cosas.
En un conocimiento adecuado y perfecto de las cosas de la naturaleza, dicen, éstas
se verían tan necesarias como un teorema matemático.
Laplace dice que, si una inteligencia humana llega a conocer todos los átomos que
componen el universo, éste se vería con la claridad de un teorema matemático, el
futuro sería predecible y el pasado deducible.
Para el racionalismo la realidad no se halla asentada sobre datos creados
contingentes, ni en su desenvolvimiento hay tampoco contingencia
(indeterminismo o azar) sino que la existencia es un desarrollo necesario, algo de
naturaleza racional que, conocido en sí mismo, se identifica con la propia esencia:
la naturaleza es el conjunto de lo nacido por sí, oriundo de sí y entregado a su
propio crecimiento, dice Rickert.
De aquí se derivan las otras dos características del racionalismo:
a) La tendencia de reducir los órdenes superiores y más complejos de la
realidad a los inferiores, hasta llegar al matemático, que es puramente
racional. Así, reduce la religión a fenómenos psicológicos, la psicología a
fisiología, la fisiología a física y la física, en fin, a matemáticas. Tiende a
comprender la realidad toda como esencia, como algo racional o
matemáticamente necesario.
b) El ideal del progreso fruto del progresismo de la ciencia. Se cree que la
humanidad avanza siempre en un progreso cuyo término es el conocimiento
total de la realidad.
Quien inicia el racionalismo moderno es René Descartes (1596-1650) quien, con su
Discurso del Método y su duda metódica, se plantea que dudar supone pensar y el
pensar es evidencia del existir. Existo, supone una captación de sí mismo, lo cual
no se deduce por la vía racional o discursiva, sino que es una intuición subjetiva.
Para Descartes una idea es evidente cuando se muestra al intelecto como clara y
distinta: la verdad básica y fundamental es una idea clara y distinta. La verdad es
para él una propiedad de la misma idea, con prescindencia de su adecuación al
mundo exterior. De allí en más el pensamiento filosófico se encierra en el sujeto
mismo, en su propia razón
El Empirismo
Paralelamente al racionalismo surgirá en la segunda mitad del siglo XVII,
contemporáneo a Leibniz, el Empirismo Inglés con John Locke (1632 - 1704) como
primer exponente.
El Empirismo es un sistema filosófico para quien la única fuente de conocimiento
es la experiencia: interna, por la conciencia; y externa, por los sentidos externos.
Como el racionalismo rechaza lo sobrenatural y revelado y se caracteriza por
afirmar que sólo existe lo concreto y sensible, con lo cual establece un mecanicismo
del espíritu: el espíritu debe ser estudiado según el método experimental. En el
plano moral plantea una ética subjetivista porque a falta de universales todo se
reduce a la experiencia personal relativista.
El método cartesiano suponía implícitamente la existencia en el espíritu de ideas
innatas (que nacen con el mismo espíritu), es decir que no proceden de la
experiencia sensible. Locke inicia su obra demostrando que el espíritu no posee
tales ideas innatas: el espíritu llega al mundo como un papel en blanco en que nada
se ha escrito y todo procede de la experiencia, de los datos sensoriales. La idea o
concepto es un simple complejo de sensaciones, única realidad del espíritu.
De esta teoría empirista se derivan tres consecuencias:
1. Solo existe lo concreto y lo sensible, las ideas son elaboraciones que en
nuestra mente sufren las sensaciones y no responden a la realidad.
2. Podemos estudiar la vida del espíritu por el mismo procedimiento
experimental y matemático por el que las ciencias físicas estudian la
naturaleza. De aquí se derivó la corriente psicológica del Asociacionismo que
estudia los fenómenos psíquicos según el método físico-matemático.
3. En el orden político se considera a Locke como el padre del Liberalismo
Democrático: como las ideas son meras formaciones del espíritu concreto de
cada uno, no tienen validez ni realidad objetiva, es necesario que surja el
Estado cuya función se limitará a coordinar y defender las libertades de los
individuos y seguir la voluntad de la mayoría.
Otras escuelas
La incapacidad del Racionalismo como del Empirismo para explicar la profundidad
de la naturaleza humana y sus interrogantes motivó el surgimiento de filósofos que
intentaron unir ambas corrientes. Así surge el Formalismo Kantiano o Ilustración,
conjunción entre la síntesis matemática racionalista y el método experimental
empirista.
El Iluminismo se caracterizará por la fe absoluta en la razón y el progreso
indefinido, el enciclopedismo, la religión nacional y racional y el Despotismo
Ilustrado en política.
No obstante, Racionalismo y Empirismo se continuarán posteriormente mediante
el Idealismo Absoluto de Hegel y el Materialismo Antimetafísico. Este último se
manifiesta en el Positivismo de Comte, el Evolucionismo de Darwin y el
Materialismo Histórico de Marx. El marxismo representa en gran medida la
síntesis de esta filosofía moderna secularizada.
Otra manifestación de la filosofía moderna será la Reacción anti racionalista que se
expresa en el Vitalismo de Bergson o Nietzsche, la Fenomenología de Husserl y los
dos Existencialismos, el ateo y el cristiano. Finalmente, durante toda la
Modernidad pervive el pensamiento tradicional mediante la llamada Restauración
de la Metafísica, con Max Scheler, la Axiología de Hartmann y la Neoescolástica de
Pieper, Guardini o Maritain.