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Legado y hazañas de Harry Houdini

Este documento resume la vida y carrera del famoso escapista Harry Houdini. Nació en 1874 en Hungría con el nombre de Erik Weisz pero se hizo conocido como Houdini. Se convirtió en la primera superestrella global del entretenimiento gracias a sus asombrosos actos de escape, en los que se encerraba encadenado en cárceles y otros lugares peligrosos y lograba escapar en pocos minutos. También fue pionero en las estrategias de marketing y autopromoción. Su acto más famoso fue escapar de

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Legado y hazañas de Harry Houdini

Este documento resume la vida y carrera del famoso escapista Harry Houdini. Nació en 1874 en Hungría con el nombre de Erik Weisz pero se hizo conocido como Houdini. Se convirtió en la primera superestrella global del entretenimiento gracias a sus asombrosos actos de escape, en los que se encerraba encadenado en cárceles y otros lugares peligrosos y lograba escapar en pocos minutos. También fue pionero en las estrategias de marketing y autopromoción. Su acto más famoso fue escapar de

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Hace 150 años nacía el gran escapista Houdini: el número que lo hizo

leyenda, la tensión extrema y un rival inventado

El 24 de marzo de 1874 Budapest daba a luz a la primera estrella del espectáculo

internacional. Su nombre era Erik Weisz, pero logró fama como Houdini. Además de

convertirse en el ícono del ilusionismo, magia y escapismo, fue un visionario en

estrategias de publicidad. Sus mejores trucos para la autopromoción, la lucha contra

el espiritismo y extraña muerte

Harry Houdini, el escapista más grande de todos los tiempos

Fue la primera estrella global del mundo del espectáculo. Erik Weisz, más
conocido como Houdini, quien nació el 24 de marzo de 1874 en Budapest,
Imperio Austro-Húngaro, se ha convertido, a casi un siglo de su fallecimiento,
en un ícono indiscutible de la magia, ilusionismo y especialmente del escapismo.
Su apellido, a su sola mención, evoca no solo sus hazañas y contribuciones al
entretenimiento, sino también las peculiares circunstancias de su muerte, para
la cual el cine ha ofrecido una versión más dramática y alejada de la realidad.

Además de su innegable talento en el arte del ilusionismo y escapismo, Houdini


destacó por su habilidad para la autopromoción, su astuta relación con los
medios de comunicación y su firme oposición a los espiritistas, lo que contribuyó
significativamente a su posicionamiento en la cúspide del entretenimiento. Con
cada actuación, llevaba su profesión un paso más allá, innovando y desafiando los
límites de lo posible.

En la época de Houdini, los magos formaban parte de las múltiples atracciones


que ofrecían los circos y ferias itinerantes, actuando junto a mujeres barbudas,
siameses, fakires y otros personajes considerados “freaks”. Era un tiempo en el
que la idea de cancelación cultural no tenía lugar y los derechos de las minorías
eran prácticamente inexistentes.

El mago francés Jean Eugene Robert-Houdin (1805-1871) (Photo by Apic/Getty


Images)
A mediados del siglo XIX, Jean Robert-Houdin, un francés que inicialmente se
desempeñó como relojero y constructor de autómatas, revolucionó el mundo de
la magia. Robert-Houdin la elevó en todos los aspectos, incorporando nuevos
contenidos mediante el uso de aparatos mecánicos y la aplicación de fenómenos
físicos para producir efectos impresionantes. Además, introdujo cambios
significativos en la indumentaria del mago, siendo el primero en vestirlo con
frac y sombrero de copa, y trasladó sus actuaciones desde circos y ferias a los
escenarios teatrales, profesionalizando y dignificando el arte de la magia.

Desde muy joven, Houdini comenzó su carrera en el mundo del espectáculo


actuando en circos, rodeado de un variado elenco de personajes. Fue la lectura
de la autobiografía de Jean Robert-Houdin lo que inspiró a Erik Weisz a
adoptar el nombre artístico de “Houdini” en homenaje al mago francés. Sin
embargo, con el tiempo, la admiración que Houdini sentía por Robert-Houdin se
transformó en envidia. Dotado de un gran ego, Houdini intentó opacar el legado
de Robert-Houdin con la publicación de su libro “El desenmascaramiento de
Robert-Houdin”, en el cual lo acusaba de haber robado trucos; una afirmación
que ningún biógrafo serio ha logrado confirmar.

Jean Robert-Houdin, a pesar de haber sido olvidado por el gran público, fue un
pionero en cambiar el paradigma de los prestidigitadores. Antes de él, muchos
magos, como Harry Kellar, afirmaban que su magia derivaba de poderes
especiales o incluso la asociaban con fuerzas demoníacas. Robert-Houdin, en
cambio, sostuvo que la magia se basaba en la técnica y los trucos, no en
supuestos poderes sobrenaturales. Con esta postura, instauró la dinámica entre
el mago y el espectador que invita a este último a intentar descifrar el método
detrás de cada truco, enriqueciendo así la experiencia del ilusionismo.

En sus inicios, ansioso por obtener reconocimiento, Houdini buscó ser


nombrado heredero por Harry Kellar, uno de los magos más prestigiosos de
la época. Sin embargo, Kellar eligió a Howard Thurston para sucederlo en
su legado. Esta decisión llevó a Houdini a considerar tanto a Kellar como a
Thurston como sus grandes enemigos.
Auto decapitación: así presentaba su show Harry Kellar, uno de los magos más prestigiosos de
la época que no eligió a Houdini como su heredero, sino a Howard Thurston

Houdini dio sus primeros pasos en el mundo de la magia como un experto en


trucos de cartas, una habilidad común entre los magos de su tiempo. Fue esta
comprensión la que marcó un punto de inflexión en su carrera. Reconociendo la
necesidad de distinguirse, decidió alejarse de los tradicionales trucos de
“abracadabra” para adentrarse en actos más complejos y arriesgados. Así,
Houdini comenzó a realizar hazañas donde la vida estaba literalmente en
juego, y de ese modo, a cimentar su fama y legado como el maestro del
escapismo.

Al llegar a un nuevo lugar, la primera demanda de Houdini era ser encerrado en


la cárcel más segura, casi sin ropa y completamente encadenado. Por lo
general, en menos de 10 minutos, lograba escapar y se presentaba ante el
alcalde para entregarle los grilletes. Esta hazaña era resultado de una
meticulosa planificación y preparación de cada detalle para maximizar el
impacto de su presentación. Houdini también se encargaba personalmente de
informar a la prensa sobre sus actos, lo que garantizaba su cobertura
mediática. Sus proezas comenzaron a ser ampliamente publicitadas,
convirtiéndose en noticias que impulsaban las ventas de los medios que las
reportaban, gracias a la fascinación que despertaban entre el público.

Cuando llegaba a un nuevo lugar, Houdini pedía ser encerrado en la cárcel más segura, casi sin
ropa y completamente encadenado. Lograba salir en menos de 10 minutos

Este acto de escapismo en las cárceles era solo una parte de sus estrategias
promocionales. En este ámbito, Houdini también se adelantó a su tiempo,
estableciendo un modelo publicitario innovador que, con las debidas
adaptaciones tecnológicas, continúa siendo relevante en la actualidad. Una de
sus tácticas más creativas consistía en contratar a siete calvos que paseaban
por la ciudad previo a sus presentaciones. En un momento dado, se inclinaban
para mostrar en sus cabezas una letra del apellido de Houdini, formando su
nombre completo. La creciente alfabetización de las masas en Estados Unidos y
el auge de la prensa escrita no pasaron inadvertidos para el mago, quien supo
aprovechar esta popularidad mediática para potenciar su propia fama.

Houdini llevó la magia a la calle a una escala nunca antes vista, congregando
a miles de espectadores para presenciar sus escapes. Elegía cuidadosamente
lugares de fácil acceso, asegurándose de que pudiera ser visto por la mayor
cantidad de público posible. Sus actos de escape implicaban situaciones
extremas, como ser colgado boca abajo mientras se libraba de una camisa de
fuerza ante la vista atónita de todos. Además, a menudo se encadenaba de pies
a cabeza y se lanzaba desde puentes públicos, logrando liberarse y emerger
nadando para el aplauso y admiración de las multitudes congregadas.

Las pruebas de Houdini eran vistas por multitudes


La celda de tortura acuática

Entre todos los números de escape realizados por Houdini, hubo uno que lo
consagró como una leyenda: la celda de tortura acuática. Este consistía en
ingresar boca abajo en un cubo lleno de agua, estando amarrado con candados
de alta seguridad. Este acto no solo se convirtió en su obra maestra sino que
también generaba una mezcla de morbo y tensión extrema entre el
público. La expectativa crecía hasta transformarse en horror al ver que el
tiempo pasaba y Houdini no emergía. Para aumentar el dramatismo, un maestro
de ceremonias instaba al público a contener la respiración junto a Houdini,
algo que, dada la falta de entrenamiento del público, era imposible. La presencia
de un asistente con una maza lista para actuar en caso de emergencia, un reloj
enorme marcando el tiempo y la música que añadía tensión al acto, conformaban
una puesta en escena inolvidable. A menudo, el público, angustiado tras 5
minutos, suplicaba que sacasen a Houdini del cubo, y justo cuando el asistente
se preparaba para romperlo, Houdini aparecía triunfante por detrás. En
realidad, el mago solo requería un minuto para liberarse; el tiempo adicional
hasta su aparición era intencionadamente usado para incrementar el suspense y
alimentar su leyenda.

Houdini demostró su versatilidad como mago, no limitándose únicamente a las


hazañas de escapismo. También era capaz de crear ilusiones sorprendentes,
como cuando hizo desaparecer a la elefanta Jenny. Este acto, realizado ante
la incredulidad del público, implicaba el uso cuidadoso de los efectos ópticos,
mostrando la amplitud y la creatividad de su repertorio mágico.
También hacía números de ilusionismo. Uno de ellos fue hacer desaparecer a la
elefanta Jenny
Houdini destacó no solo por la espectacularidad de sus actos de escapismo en
público sino también por su habilidad como publicista, desarrollando una notable
producción de carteles promocionales. En estos carteles, por ejemplo,
desafiaba al público a presentarse con esposas, prometiendo una suma
considerable de dinero si no lograba quitárselas. Sin embargo, Houdini nunca
tuvo que pagar, demostrando su maestría una y otra vez. Para la creación de
estos materiales, trabajó con algunos de los mejores ilustradores de la época y,
en un notable cruce de caminos entre el entretenimiento y la literatura,
incluso contrató a H.P. Lovecraft, quien más tarde ganaría fama por sus
relatos de terror, para la redacción de sus anuncios.

H.P. Lovecraft escribió “Imprisoned with the Pharaohs” para Houdini, en donde
narró una supuesta aventura del ilusionista atrapado en una pirámide,
detallando las arduas pruebas que debió superar para escapar, todo ello dentro
de un marcado tono de terror. Durante muchos años, esta historia fue tomada
como un hecho real por el público, demostrando el gran impacto que tenía la
narrativa combinada con la ya legendaria figura de Houdini en la imaginación
colectiva.

Adrien Brody fue uno de los actores que interpretó al gran escapista
Tony Curtis, Norman Mailer y Adrien Brody son algunos de los actores que
se pusieron en la piel del ilusionista en diversas producciones cinematográficas
y televisivas, de las más de 10 adaptaciones basadas en su vida. Sin embargo,
Houdini no solo fue objeto de representación en el cine, sino que también
participó activamente en él. Su debut en la pantalla fue con “The Master
Mystery”, un serial de 15 capítulos que solían proyectarse antes de las películas
principales. Estos episodios, de aproximadamente 8 minutos de duración,
mostraban el talento de Houdini como escapista, quien realizaba él mismo las
escenas de riesgo sin la ayuda de dobles. Cada capítulo terminaba en un
momento crítico, incentivando al público a volver la semana siguiente para
descubrir la resolución. Posteriormente, Houdini protagonizó varias películas
como “The Grim Game” (1919), “Terror Island” (1920), y con su propia
productora realizó “The Man from Beyond” (1921) y “Haldane of the Secret
Service” (1923), consolidando su leyenda también en el ámbito cinematográfico.

Afiches de las películas de Houdini


La fama de Harry Houdini traspasó fronteras. Sus giras internacionales lo
llevaron por países como Alemania, Inglaterra y Rusia. Contrario a las leyendas
que lo involucran como espía durante la Primera Guerra Mundial, su objetivo era
consolidarse como una figura internacional tras dejar una impresión duradera
en figuras notables como Guillermo II de Alemania y la familia Romanov en
Rusia. Respecto a su visita al último zar, circula el mito de que Houdini llegó a
ridiculizar a Rasputín, una figura infame de la corte rusa; sin embargo, no
existe evidencia concreta que respalde este evento, manteniéndolo en el
terreno de la especulación y el misterio.

A principios del siglo XX, la aviación emergió como un fenómeno fascinante,


especialmente después de que los hermanos Wright lograran el primer vuelo
controlado y sostenido de una aeronave motorizada en 1903. Capturado por el
entusiasmo que este hito generó, Houdini se sumergió en el mundo de la aviación
y consiguió que le construyeran un aeroplano. Con el objetivo de hacerse notar
en un ámbito donde aún no había dejado su huella, eligió un escenario inédito
para su hazaña aérea: Australia. Ahí, realizó su primer y único vuelo, sin volver
a pilotar un avión nuevamente. Este episodio se sumó a su legado como pionero y
aventurero, aunque su carrera en la aviación fue breve y se limitó a aquel
singular evento

Desde que Harry Kellar rechazó a Houdini como su heredero, una de las
obsesiones de Houdini fue eliminar a toda competencia dentro del mundo de la
magia e ilusionismo. Para proteger sus trucos, Houdini comenzó a
patentarlos, siendo el primero en su campo en tomar esta medida. Sin embargo,
esta estrategia resultó contraproducente. Lo que inicialmente parecía una
forma de protección se convirtió en un boomerang; los magos, en lugar de
acudir a sus espectáculos, visitaban el registro de patentes, donde encontraban
detalladas explicaciones de sus trucos. Este acceso inadvertido a las técnicas
de Houdini permitió que sus innovaciones se divulgaran sin que él pudiera
beneficiarse como había previsto.
Una de las obsesiones de Houdini era eliminar a toda competencia dentro del
mundo de la magia (Wikipedia: Biblioteca del Congreso de Estados Unidos)
Durante esos años, Houdini enfrentó a un nuevo adversario: Theodore Hardeen.
La competencia entre ambos fue intensa. Hardeen no solo parecía copiar los
trucos de Houdini sino que también los mejoraba, lo que llevaba a ambos
ilusionistas a superarse constantemente. Este intercambio de desafíos se
realizaba principalmente a través de los medios de comunicación, que eran
usados para proponer y responder a los retos. Así llenaban sus salas, en medio
de enfrentamientos públicos.

La rivalidad entre Houdini y Theodore Hardeen se mantuvo durante años.


Sin embargo, se trató de un nuevo truco ya que esta supuesta competencia
resultó ser el hermano menor de Houdini, Ferenc Dezső Weisz. Los hermanos
habían ideado una estrategia para mantenerse en el centro de atención y
dominar el escenario del ilusionismo, dejando poco espacio para cualquier
competidor. Tras el fallecimiento de Houdini, fue Ferenc quien continuó con el
legado, realizando sus trucos.

Theodore Hardeen, su gran rival, resultó siendo su hermano


Después de una actuación de Houdini, Sir Arthur Conan Doyle, el creador de
Sherlock Holmes se acercó para conocer al ilusionista, quien lo había
deslumbrado por lo que había presenciado en el escenario. Esta admiración
mutua sirvió como fundamento para una amistad inicial entre ambos personajes.
Sin embargo, con el tiempo, las diferencias fundamentales en sus creencias
sobre el espiritismo y los poderes sobrenaturales condujeron a un
enfrentamiento feroz e irreconciliable entre ellos.

Sir Arthur Conan Doyle era también un ferviente espiritista. Ejerció como
presidente del Ghost Club inglés, una sociedad dedicada al estudio de lo
paranormal y que contó entre sus fundadores a Charles Dickens, otro ilustre
escritor de la literatura inglesa. Sin embargo, a pesar de compartir una afición
por temas sobrenaturales, existía una marcada diferencia en sus creencias
personales: mientras que Conan Doyle era un creyente genuino en la existencia y
la capacidad de comunicación con los espíritus, Dickens tendía a interpretar
estas manifestaciones bajo una perspectiva más psicológica, buscando
explicaciones racionalizadas para los fenómenos paranormales.

Los últimos años de la vida de Houdini estuvieron marcados por una


intensa lucha contra el espiritismo. Este cambio en su carrera y en su enfoque
personal surgió después del fallecimiento de su madre en 1913, mientras él
estaba de gira por Europa. La noticia de su muerte lo dejó devastado, ya que
mantenían un vínculo muy fuerte y Houdini siempre se había encargado de
cuidarla. Le quedó la sensación, que se convirtió en una obsesión, de que su
madre había muerto sin haberle dicho algo importante. En su búsqueda por una
posible comunicación con ella, comenzó a acudir a sesiones con médiums que
afirmaban poder establecer un contacto entre ambos. Durante la época de la
Primera Guerra Mundial y la pandemia de gripe española, el espiritismo se había
vuelto especialmente popular, ya que los deudos, ante la inmensa cantidad de
muertes, buscaban desesperadamente comunicarse con sus seres queridos
fallecidos. Este contexto de dolor y esperanza se convirtió en un terreno fértil
para los estafadores, contra los cuales Houdini comenzó su cruzada,
desenmascarando a falsos médiums y denunciando las prácticas engañosas del
espiritismo.
Houdini con su madre y esposa (Wikipedia: Biblioteca del Congreso de Estados
Unidos)
Houdini, tras pasar de un médium a otro, empezó a exponer los trucos que veía
sencillos debido a su experiencia: objetos en movimiento, sonidos inexplicables
y apariciones. En 1922, Conan Doyle organizó una sesión espiritista en Atlantic
City con su esposa, quien afirmaba tener la capacidad de comunicarse con los
muertos, coincidiendo con el cumpleaños de Houdini. Durante la sesión, la
esposa de Doyle fue “poseída” por el espíritu de la madre de Houdini,
entregando un mensaje en inglés con referencias cristianas, contradiciendo el
hecho de que la madre del ilusionista no conocía el inglés y era de religión judía,
además de ignorar la relevancia de la fecha. Esto indignó a Houdini, quien
escribió un artículo acusándolos de fraude y comenzó una ferviente campaña
contra el espiritismo.
Antes de su fallecimiento, Houdini hizo prometer a su esposa, Bess, recordar un
código secreto entre ellos para usarlo en un futuro con los médiums que
intentaran comunicarse con él

En 1926, a los 52 años, el desgaste físico de Houdini era evidente, y aparentaba


más edad de la que tenía. Durante una gira en Canadá, dos admiradores se le
acercaron para pedirle el truco del puñetazo, donde Houdini recibió golpes en
los abdominales como si nada. Sin embargo, antes de que pudiera prepararse o
responder, uno de los jóvenes le dio varios golpes. Aunque inicialmente continuó
con su gira, los dolores se agudizaron hasta que en Detroit se tornaron
insoportables. Finalmente, accedió a visitar a un médico, quien diagnosticó la
rotura de su apéndice. Poco después, Houdini perdió la vida por una peritonitis.

Antes de su fallecimiento, Houdini hizo prometer a su esposa, Bess, que


recordaría unas palabras específicas, un código secreto entre ellos. Este
código serviría para que, si en el futuro los médiums intentaran comunicarse con
él, Bess pudiera discernir rápidamente la autenticidad del contacto. Houdini
falleció el 31 de octubre, justo al inicio de la celebración de Halloween. Durante
una década, Bess honró su memoria llevando a cabo sesiones espiritistas en esa
fecha con la esperanza de contactarlo. Sin embargo, Houdini nunca se
manifestó y el código nunca fue revelado por nadie. Al final de estos intentos,
Bess decidió no continuar, expresando su resignación con las palabras: “10 años
son suficientes para esperar por un hombre”.

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