Hezbolla La derrota israelí en Líbano
Entrevista íntegra del secretario general de Hezbolla por
el diario As-Safir
Hassan Nasrallah: «Nuestra victoria y nuestras
responsabilidades»
por Talal Salman*
El punto de vista de Hezbolla sobre la guerra que acaba
de ganarle a Israel y sus consecuencias no aparece en los
medios de comunicación occidentales. Los principales
artículos de opinión incluso incurren en graves
contrasentidos en lo que se refiere a la Resistencia
libanesa. Por esta razón, Red Voltaire ha decidido
publicar la entrevista completa que Hassan Nasrallah
concedió a nuestros amigos de As-Safi, en la que éste
responde a la relativa polémica desatada con el comienzo
de la guerra y pasa revista a sus relaciones con todos los
protagonistas de la misma.
28 DE
NOVIEMBR
E DE 2006
Herramient
as
Imprimir
Enviar
Hassan
Todas las
Nasrallah durante su intervención en Beirut el 22
versiones
septiembre de 2006.
de este
____________________________________________
artículo:
Talal Salman: ¿No teme usted que su victoria se pierda en
عربي la neblina de la política interior libanesa ? ¿Qué valoración
français hace usted de la misma teniendo en cuenta sus costes
Temas
CentCom : humanos, económicos y materiales?
Control del
«Gran Hassan Nasrallah: En lo que respecta a la situación
Medio libanesa y el punto de vista libanés, el principal problema
Oriente» hace referencia a las lecciones que se extraigan de lo
ocurrido y a la situación a que hanllevado los
acontecimientos: ¿habremos de considerar que hemos
obtenido una victoria o bien, por el contrario, una derrota?
Si creemos que ha sido una victoria, entonces debemos
determinar cuáles son los límites de la misma, cuál es su
valor, a fin de poder evaluarla con realismo y teniendo en
cuenta los sacrificios que han sido necesarios. Por tanto,
ciertamente podemos decir que esta victoria ha estado
ensombrecida por los sacrificios, pero podemos también
afirmar que esos sacrificios no la han menoscabado.
Así pues, si éstos la han ensombrecido en parte, debemos
examinar de qué manera lo han hecho, puesto que ésta es
la clave de toda esta cuestión. Si hay algo angustioso en
todo este asunto, se trata de las disensiones respecto a la
evaluación de los resultados de la guerra. A mi parecer,
esas disensiones carecen de fundamento objetivo y son
resultado, ni más ni menos, de la variedad de contextos
políticos, religiosos y comunitarios. A las numerosas voces
que emiten opiniones divergentes sobre esta cuestión [yo
les diría]: si preguntamos a los expertos del mundo árabe y
musulmán sobre toda una serie de estrategias que estudian
los resultados de la guerra de manera objetiva,
constataremos que todos coinciden en afirmar la victoria
del Líbano y su Resistencia.
Incluso si preguntamos en la entidad palestina misma –y
ésta es una vía que yo personalmente he explorado día tras
día-, veremos que en Israel, unánimemente, se reconoce el
fracaso en el Líbano, [Dicho de otra manera:] la derrota
israelí en Líbano. Incluso en el mismo Halutz, el jefe del
Estado Mayor del ejército israelí, tratando de defenderse,
ha hablado de «debilidades en la institución militar» y ha
hecho alusión a la cuestión de los errores cometidos.
Hablar de ‘debilidades’ es una manera de justificar el
fracaso. Sin embargo, pese a todo ello, en el Líbano nos
encontramos con otras lecturas de los hechos, y esto
suscita la inquietud que sin duda se transluce en su
preguta. Puede que se trate, en sí misma, de una intención
deliberada de atacar la imagen de la victoria deformándola
progresivamente y de empujar a otros a reacciones
epidérmicas, incluso a la provocación, para llevar a la
pérdida definitiva de esta victoria.
En este sentido, yo diría que es responsabilidad del Líbano,
que desde mi punto de vista ha sido el vencedor, el ser aún
más preciso. Estoy hablando del Líbano vencedor. Y la
responsabilidad de los libaneses que están convencidos de
la victoria de su país, o sea, los que consideran que han
participado en la obtención de esta victoria -sean
musulmanes o cristianos, sea cual sea su orientación y la
comunidad a que pertenecen, sean cuales sean sus ideas
políticas-, es trabajar para conservar esta victoria y no
permitir que se vea perjudicada por los enfrentamientos
confesionales, políticos o entre comunidades... Ésta es una
gran responsabilidad y como suele decirse, conservar la
victoria es a veces más difícil que conseguirla... Me
atrevería a afirmar que es ciertamente más difícil
conservar la victoria que conquistarla, en cuaquier lugar del
mundo, y que además, en el Líbano, es más difícil sin lugar
a dudas.
Sirva ésta como respuesta a su pregunta; por el momento,
lo dejo ahí... Manifestación convocada por Hezbollah, el
22 septiembre de 2006 en Beirut Varios cientos de miles
de libaneses acudieron a escuchar el discurso de Hassan
Nasrallah.
Manifestación convocada por Hezbollah, el 22 septiembre
de 2006 en Beirut. Varios cientos de miles de libaneses
acudieron a escuchar el discurso de Hassan Nasrallah.
______________________________________________
_______
Talal Salman: Pasemos ahora a Israel, ¿cuáles son las
repercusiones de la derrota israelí, para la posición
estratégica de Israel en Oriente Medio? ¿El Israel
posterior al 12 de julio [2006] es el mismo que el de antes
de esa fecha fatídica?
Hassan Nasrallah: Nuevamente, eso depende de la
evaluación que se haga de los hechos: es conforme a la
manera en que comprendamos lo ocurrido como podremos
deducir las consecuencias y las repercusiones. En relación a
esto, podría resumir el análisis israelí [de la cuestión], y
quisiera precisar antes que nada que esta victoria, en
definitiva, es a un mismo tiempo estratégica e histórica.
En mi opinión, tendrá repercusiones tremendamente
importantes en el ámbito de las relaciones israelo-
palestinos así como para el conjunto del mundo árabe y
también para toda la región.
Creo que aún es demasiado pronto para detallar e integrar
los resultados estratégicos y las enormes repercusiones de
nuestra victoria. [Consideremos «tan sólo»] Palestina, Irak
e Irán, ¡por no hablar del mundo árabe!...Para responder a
su pregunta, me gustaría insistir en el conflicto israelo-
palestino en particular. La guerra contra Israel ha tenido
un impacto en los fundamentos mismos del proyecto y la
identidad israelíes, como han constatado muchos
observadores. Cuando decimos que todo país tiene su
ejércitgo, hemos de hacer de excepción de Israel, en cuyo
caso se trata de un ejército que tiene un país [ésta es la
realidad]: ¡la entidad israelí es un ejército!
Todo el país es una inmensa base militar, un gigantesco
cuartel. En Israel, el elemento esencial -la seguridad, la
tranquilidad, la estabilidad, la quietud, la serenidad, la
esperanza- se materializa en el ejército; lo que importa,
por encima de todo, es la confianza del pueblo israelí en su
ejército y del ejército israelí en sí mismo. Esta confianza
es resultado del poder del ejército, sea su fuerza
objetiva, real, o su poder artificialmente inculcado en la
mente de sus adversarios. A veces, ese poder objetivo,
real, no existe pero Israel ha conseguido hacer que su
adversario se vea a sí mismo como débil, derrotado de
antemano e incapaz de enfrentarse a un ejército
«invencible» [como supuestamente lo sería el ejército
israelí].
Las guerras árabo-israelíes no han hecho sino reforzar la
confianza en sí mismo del ejército israelí y la que el pueblo
israelí le concede. Por ejemplo, en el momento del que le
hablo, se produce una comparación entre los efectivos
(miembros activos y simpatizantes) de la Resistencia por un
lado y los del ejército israelí por el otro... ¡Pero ellos [los
israelíes] siempre se han asegurado de que se comparase a
Israel con el conjunto de la nación árabe y los pueblos
árabes, y han logrado hacer de dicha comparación
supuestamente edificante una verdadera leyenda!
En 2000 [retirada del ejército israelí del Sur del Líbano
ante la presión de Hezbolla, N. del T.], la leyenda ya
sufrió un duro golpe, pero Israel pensaba que necesitaba
una ocasión para restañar la imagen de su ejército, de
algún modo, y en 2000 los israelíes consiguieron que se
dudase de la realidad de nuestra victoria. Se dudó, tanto
en el mundo árabe como en Líbano también. ¡Ciertos
dirigentes árabes incluso llegaron a afirmar que Israel no
se había marchado de Líbano con el rabo entre las piernas,
sino que simplemente se había dejado seducir por la
resolución 425 de la ONU! Otros han hecho mención de no
sé qué mercado libano-irano-sirio-israelí.
Otros incluso han ido incluso más lejos en su delirio, pero
igualmente –y con mayor pertinencia- podemos así mismo
decir que respecto a la victoria de 2000, la Resistencia -
que libraba una batalla sin tregua desde hacía dieciocho
años, una guerra de guerrillas a largo plazo contra un
ejército regular-, consiguió en definitiva imponerse al
mismo y forzar su retirada. Ahora, se trata por tanto
claramente de una victoria, como en 2000, pero en este
caso, la victoria tiene sus límites, a los que ya me he
referido. Lo que acaba de suceder durante los últimos
enfrentamientos ha demostrado el error de que quienes,
con motivo de los debates sobre estrategia defensiva y
durante los primeros días de la guerra, decían que la
resistencia popular podría liberar el territorio por medio de
una guerra de guerrillas a largo plazo, pero que esa
resistencia no podría hacer frente a una invasión masiva,
que sería incapaz de impedir que nuestro país fuera
ocupado y sucumbiera al ataque del ejército israelí...
En 2000, se produjo un debate. Hoy, ya nadie tergiversa
el resultado. Ciertamente es posible que la Resistencia
haya disfrutado en el mundo árabe de un gran prestigio
durante estos dieciocho años, pero no se había convertido
en una verdadera leyenda. Treinta y tres días han bastado
para que se cambien las tornas: el ejército [israelí], que
era una verdadera leyenda, se ha convertido en la
encarnación del fracaso, de la sideración y la pérdida total
de rumbo. Por el contrario, la Resistencia en cambio, de
quien muchos esperaban que se derrumbara en cuarenta y
ocho horas, se ha convertido en una leyenda. Y ese
componente de leyenda ha sido un elemento fundamental
sobre el que se ha construido la entidad [sionista].
Shimon Peres lo comprendió bien, con sus conocimientos y
su dilatada experiencia, cuando dijo que esta guerra era
una cuestión de vida o muerte. Efectivamente, es eso lo
que se trata hoy en la entidad sionista y si no se consigue
solventar este asunto, es decir, convencer a la opinión
pública israelí de algún modo, darle confianza, estoy
convencido de que la sociedad israelí se enfrentará a
repercusiones extremadamente peligrosas a nivel de
seguridad, moral, económico, político e incluso
demográfico. Me explico: si el pueblo de esa entidad
pierde la confianza en su ejército protector, que encarna
la fortaleza inexpugnable de la entidad, muchos inversores
se retirarán del país y cada vez más, las fisuras políticas
aparecerán en el interior de la entidad.Hoy por hoy, el
futuro de Ehud Olmert está en juego.
El futuro de Peretz está en juego así como el de muchos
dirigentes de los partidos políticos e incluso el futuro
mismo de algunos de éstos está en entredicho, con
«Kadima» a la cabeza, que sin lugar a dudas no pasará del
invierno. Tales consecuencias serían suficientes por sí
solas, sin necesidad de mencionar otros aspectos [de la
derrota israelí], para no extendernos, con los que
demostrar que nuestra victoria es estratégica e histórica.
En la actualidad, en Israel, se habla de las consecuencias
[de la derrota israelí] a nivel interno; incluso hay
estrategias que hacen refererencia a este asunto -también
en ciertos gobernantes árabes- y sí, de Israel, que
aterrorizaba a los estados árabes y de quien se decía que
la Resistencia podía arrebatarle algunos territorios que
hubiera ocupado pero que no podría hacerle frente...
En cuanto a la Resistencia, ¿qué es lo que la caracteriza
hoy? Se lo voy a deicr: no se trata de que haya tenido una
buena actuación, de que haya conservado el territorio, no:
se trata del hecho de que haya infligido pérdidas
importantísimas –humillates- a las tropas israelíes. Eso es
lo que es imposible de ocultar a los ojos del pueblo israelí,
ni de disimular ante los del mundo entero, pese a la
ocultación mediática y el hermetismo que se ha impuesto a
la información sobre el desarrollo de los combates.Por
consiguiente y primordialmente, incluso si es cierto que la
verdadera batalla, a un nivel profundo, es una lucha de
voluntades, puedo afirmar que nuestra voluntad de resistir
se ha mantenido firme y que, por el contrario, la voluntad
israelí ha sido quebrantada. Prueba de ello es el hecho de
que Israel se haya visto obligado a detener la guerra.
Quienes piensen que es la presión internacional la que ha
puesto fin a la ofensiva israelí se equivocan gravemente;
me permito decirles que no conocen la realidad de la
situación actual de la política mundial ni su
funcionamiento... El elemento fundamental que ha puesto
punto final a la guerra es el rotundo fracaso de su
operación terrestre de los últimos tiempos y la importancia
de sus pérdidas, así como el temor de los dirigentes
políticos y militares isrealíes a verse arrastrados hacia una
situación todavía peor y más peligrosa, más catástrofica
aún para su ejército y [en consecuencia] para la entidad
misma. A todo esto cabe añadir la voz de la comunidad
internacional que se ha dejado oír para obtener el fin de la
guerra. Pero sobre todo, si la administración Bush-Olmert
hubiera estado segura de que continuando con la guerra
una o dos semanas más habría podido obtener un cambio
cualitativo en el desenlace de los combates, la guerra
habría proseguido y no se habría acabado ese lunes como
ocurrió... lo que confiere mayor profundidad aún a la
importancía estratégica de la batalla pues, con la retirada,
la confianza del pueblo israelí en su ejército y en su
entidad ha sufrido un revés, mientras que la confianza de
los pueblos árabes y en particular del pueblo palestino en
el hecho de que elegir la resistencia puede traer la
victoria, sobre todo una victoria de tal envergadura, no
puede por menos que verse reforzada.
En mi opinión, todo esto tendrá sin duda consecuencias
para los cimientos mismos de existencia de la entidad
[sionista] a la larga, es decir, a medio plazo. Por supuesto,
no es mi intención (ni la mía ni la de nadie) argumentar que
las repercusiones [para la entidad sionista] vayan a ser de
tipo existencial ni inminentes ni rápidas.Por supuesto,
hablamos de la existencia de la entidad y de su futuro y
del nuestro también, pero la motivación esencial del análisis
de los palestinos aún persiste: los palestinos se proponen
resistir, ese es su plan: tienen la convicción y la voluntad
de hacerlo y eso debiera permitirles controlar todos los
demás elementos que se han conjugado, en la experiencia
de esta guerra, a fin de que el pueblo palestino esté en
condiciones de obtener también su victoria.
En cuanto al bloqueo impuesto a los palestinos -y este
bloqueo está en parte impuesto, por desgracia, por ciertos
regímenes árabes-, limita terriblemente la posibilidad de
poner nuestra victoria al servicio de la lucha palestina.
Talal Salman: ¿Cree que Israel relanzará la ofensiva una
vez haya solventado su desorden interno, bien sea contra
Líbano de nuevo, bien sea eligiendo orientarse hacia un
conflicto más fácil contra Siria?
Hassan Nasrallah: Lo primero, confirmar la naturaleza
intrínsecamente agresiva de Israel. Así pues, cuando digo:
«es posible», «es poco probable» o «no podemos
descartarlo», eso no va ligado a la naturaleza agresiva de
Israel ni a sus verdaderas intenciones: se trata de
circunstancias y posibilidades que son las suyas. Volvamos,
si le parece bien, a la cuestión de esta guerra: eso nos
ayudará a evaluar la situación...
¿Cuál era el objetivo de esta guerra? «Acabar con
Hezbollah». ¡Nada más que eso!... Era el objetivo directo
y el principal, cuya realización resultaría en la sumisión
definitiva del Líbano a la voluntad de los Estados Unidos,
que en nuestra región (¿acaso tengo que recordarlo?), no
es otra que la voluntad de Israel. Los estadounidenses y
los israelíes lo han anunciado desde el primer día de la
guerra.
Ahora no estoy analizando ni extrapolando, se trata de lo
que ellos han dicho claramente: sus textos son muy claros
y no dan lugar a interpretación alguna. Pero resulta que no
sólo Israel ha sido incapaz de «acabar con Hezbollah», que
era su objetivo primordial, sino que tampoco ha conseguido
ninguno de los objetivos que había declarado perseguir con
esta guerra: «acabar definitivamente con Hezbollah»,
acabar definitivamente con sus estructuras militares,
destrucción total de los misiles de «Hezbollah», expulsión
de «Hezbollah» del sur de Líbano y después más allá del
Litani, sin olvidar la recuperación incondicional de lo dos
soldados israelíes capturados... Israel no ha logrado
ninguno de sus objetivos.
La única cosa que Olmert dice haber conseguido –porque
Olmert, sabe usted, finge haber conseguido algo...- es,
según él, haberme forzado a buscar refugio... A eso se
reducen los objetivos de la guerra de los israelíes: ¡forzar
a Hassan Nasrallah a buscar refugio! ¡Bravo! ¡Me descubro
ante Israel! Una guerra total y dilatada, generalizada, y
eso es lo que se consigue.... ¿Todo eso, para semejante
resultado? En esta guerra, Israel ha movilizado –no estoy
seguro de que «todas sus fuerzas», pero sí gran parte de
ellas-, al menos la parte fundamental de las mismas, de su
poder militar.
Cualitativamente, lo único que no han empleado son las
armas nucleares. Han utilizado todos los tipos de aviones
de que disponen, los tanques más modernos, han retirado
los batallones de élite -los « Golanis » y los « Giv’atis »-
de Gaza para enviarlos al sur del Líbano. Y algo similar ha
ocurrido con las unidades de paracaidistas; han movilizado
a unos 40.000 soldados de infantería y tres compañías de
reservistas. En cuanto a la fuerza empleada, han
efectuado 9000 ataques aéreos y no hablemos siquiera de
los vuelos de reconocimiento... ¡Han mencionado la cifra de
175.000 proyectiles disparados en treinta días! Han
empleado una potencia de fuego absolutamente demencial,
han agotado sus existencias estratégicas de misiles aire-
tierra, incluso han usado misiles que habían retirado,
destinados a la venta al peso: ¡los han cargado en sus
aviones y los han lanzado sobre el Líbano!...
Israel ha ido corriendo a lanzarse en el regazo de
Condoleeza, no sólo para mendigar bombas «inteligentes»
sino también todo tipo de misiles aire-tierra...Lo
importante de todos estos detalles es que Israel ha
empleado gran parte de su potencial, lo que significa que
había cientos de aviones de guerra israelíes sobrevolando y
bombardeando el Líbano al mismo tiempo, de hecho no
hubieran podido emplear más...: ¡no podían enviar toda su
fuerza aérea a sobrevolar el Líbano al mismo tiempo,
hubiera sido demasiado peligroso para ellos mismos [se
hubieran obstaculizado los unos a los otros]! Ya no sabían
qué bombardear... Es importante entender que el Líbano es
un país pequeño, que no es lo suficientemente extenso como
para que la fuerza de bombarderos israelíes al completo lo
sobrevuele y ataque diversos objetivos...
Sí, hablo de Israel... de Israel con su enorme potencia
militar, con su capacidad espeluznante, con el apoyo
estadounidense e internacional del que disfruta, con la
infame traición que los regímenes árabes han infligido al
Líbano, de la que Israel también ha sacado partido... Pero
pese a todo ello (¡por «poco» que pueda alegar para
justificarse!), Israel ha perdido esta guera y sus pérdidas
han perjudicado a la imagen de marca de su ejército y a la
eficacia del mismo, sobre todo a la imagen de eficacia de
sus tanques y sus hombres. Y ello hasta tal punto que
varios países que negociaban con Israel la compra de sus
blindados más novedosos –el tanque Merkava de cuarta
generación, por ejemplo- se han retirado y han anulado los
contratos.
En una guerra contra la resistencia popular, un tanque
blindado se convierte en un ataud. Israel, tras el revés
sufrido en el Líbano, ¿se lanzará a una nueva guerra? A mi
juicio, no durante un buen tiempo, aunque no descarto por
completo la posibilidad, pero, ¿una guerra contra el
Líbano? Seguramente, cuando los israelíes quieran lanzarse
a una nueva ofensiva contra el Líbano, deberán pensárselo
dos veces, sobre todo si la situación interna en Líbano
evoluciona de manera razonable tras el despliegue del
ejército libanés y las fuerzas de la Finul, y no se produce
el desarme de la Resistencia. En consecuencia, si la
Resistencia, es decir, quien ha derrotado a Israel en esta
guerra, perdura... mientras esa fuerza exista, Israel
deberá reflexionar intensa y largamente antes de lanzarse
de nuevo a una guerra contra el Líbano...
En cuanto a emprender una guerra contra otro país... No
lo creo. A quienes piensan que una guerra contra Siria
sería menos dura, les diría que están en un error. Me
permitiría señalarles que mientras Israel atacaba al Líbano
y supuestamente prestaba poca atención a Siria (como
algunos intentan hacer ver en otros lugares además de en
Israel...), y mientras declaraba que los cohetes lanzados
sobre Haifa, Al-Khudeira y Afoula eran de fabricación
siria, al mismo tiempo, el ministro israelí de Defensa, Amir
Peretz, afirmaba durante varios días que Israel no tenía la
más mínima intencion de atacar a Siria o de abrir otro
frente activo.
Todo esto envía una señal clara, pero además hay otro
indicio extremadamente importante: Siria había declarado
que entraría en el conflicto en caso de que el ejército
israelí se acercara a su frontera, y hemos podido ver
durante las últimas guerras iniciadas por Israel que los
israelíes jamás se han acercado verdaderamente a la
frontera siria, y lo que es más, debe tenerse en cuenta
que el eje de las granjas de Sheeba, de vital importancia,
es un paisaje abierto en el que los israelíes podrían
moverse con facilidad a sus numerosos efectivos para
sorprender a la resistencia en un renuncio en la región de
la margen sur del Litani. Pero sin embargo, Israel no ha
movido un dedo en esa zona y trata cuidadosamente de
evitar acercarse a la frontera siria.
Esto significa que los israelíes se han mostrado demasiado
cautos y han sopesado los peligros de una confrontación
con Siria, o de la entrada de Siria en el conflicto. Todo
esto merecería una reflexión más amplia y más profunda,
pero personalmente, me inclino a pensar que los israelíes
tendrían que tomarse su tiempo antes de considerar una
nueva guerra, no sólo contra Líbano, sino también contra
Siria. Creo que el único punto débil sobre el que Israel va
a concentrarse e intentar no sólo recuperar su disuasoria
imagen de marca, sino también oponerse a la explotación
de la victoria libanesa en el contexto palestino, es
precisamente Palestina. Por desgracia, Israel conseguirá
recuperar su imagen, ya que los palestinos se encuentran
asediados y divididos, aislados; su situación es muy dura -
por más que tengan una voluntad de hierro y la moral bien
alta-, y por tanto el esfuerzo israelí se centrará cada vez
más sobre los territorios palestinos.
Talal Salman: … y, ¿qué me dice sobre el asunto del
desarme de la Resistencia y la cuestión de si la operación
[de Hezbollah] hubiera tenido lugar, pese a todo, si se
hubiera realizado una valoración de las consecuencias que
ha resultado entrañar... y sobre la manera en que Olmert
ha explotado la derrota israelí a nivel interno?
Hassan Nasrallah: Reitero lo que ya he declarado a la
cadena de televisión News TV y que no es sino la
confirmación de lo que ya dije durante la guerra. Se trata
de una cuestión que he tratado en detalle. En cuanto a las
declaraciones sobre si, de haber sabido, de haber tenido
en cuenta los costes... sólo decir que se han considerado,
como ya mencionaba anteriormente. Por desgracia, mis
declaraciones se han sacado de contexto
malintencionadamente y con el objetivo de suscitar una
toma de posiciones política artificial e inútil y de sustentar
un análisis sesgado en base a esa cita sacada de contexto.
Además, en caso de que yo deseara reformular lo que ya
he dicho, repetiría lo que ya he manifestado claramente: la
operación de captura de los dos prisioneros israelíes ha
forzado a Israel a iniciar en el mes de julio [el día 12, N.
del T.] una guerra que, de todos modos, habría provocado
en el mes de octubre, en cuyo caso la catástrofe habría
adquirido una dimensión tremendamene destructiva. La
operación [de captura] de los dos prisioneros [israelíes],
por un motivo que ignoramos (y he sido bien transparente
respecto a esto), ha hecho fracasar un plan que ya se
había trazado con sumo cuidado, pero cuya aplicación se
había previsto para principios del otoño, puesto que –entre
otros motivos- requería que se completaran ciertos
preparativos y se recabaran determinados datos.
Esa es por otra parte la razón por la que yo fui muy claro
y manifesté que el factor desencadenante de la guerra no
había sido la captura de los dos soldados. La guerra es
sobre todo una decisión estadounidense-israelí tomada con
el consentimiento de ciertos aliados [árabes] que ya
estaban preparados. Esos preparativos se venían realizando
desde hacía mucho tiempo y se había establecido el
momento en que se desataría la ofensiva. El factor
sorpresa era fundamental y el escenario ya estaba
perfilado desde hacía tiempo, y no se trataba del
escenario real de esta última guerra... Cuando se produjo
la operación de los dos soldados, y ante el elevado número
de bajas miliares israelíes [ocho, N. del T.], los israelíes
se sintieron abrumados y enfrentados a la siguiente
realidad: o bien encajaban la sorpresa de los
acontecimientos, o bien se lanzaban de inmediato a la
ofensiva prevista para octubre.
Sabemos que tras consultar con los Estados Unidos al día
siguiente de la captura de los soldados, los israelíes
decidieron lanzar la ofensiva que habían planeado para el
otoño. Les arrebatamos el factor sorpresa imponiéndoles un
calendario que no era el que tan cuidadosamente habían
preparado y esa es la razón por la que los enfrentamientos
comenzaron en un momento en el que nosotros estábamos
alerta y en guardia, mientras que los israelíes, en cambio,
no estaban preparados. Es decir, si la guerra se hubiera
producido en octubre, la lucha hubiera comenzado sin
motivo alguno, cualquier provocación hubiera
desenacadenado su [del enemigo] ofensiva.
Si en el mes de octubre se hubieran instalado
discretamente misiles en el sur del Líbano para atacar los
territorios ocupados de Palestina, Hezbollah hubiera estado
al corriente, por supuesto, y hubiéramos esperado que
Israel respondiera de un modo u otro. La guerra de
octubre debía comenzar de manera brutal, capitalizando al
máximo en el factor sorpresa, sin pretexto, e Israel no
necesitaba un móvil puesto que disfruta del apoyo absoluto
de los Estados Unidos. Esa guerra de octubre,
supuestamente, se consideraría como una guerra contra el
terrorismo y por tanto totalmente legítima, sin que fuera
necesario el más mínimo motivo que la justificara...Sí, yo
fui sincero y transparente cuando dije que en el momento
en el que decidimos proceder a la captura de los dos
prisioneros no teníamos la intención de forzar a Israel a
adelantar su ofensiva planeada para octubre al mes de
julio. Evidentemente, ese no era nuestro objetivo.
Sabíamos que, un día, cuando llegara el momento que ellos
habían escogido, los israelíes y los estadounidenses nos
declararían una guerra total cuyo objetivo hubiera sido
acabar con nosotros en términos militares y exterminarnos
físicamente. Pero, claro está, nosotros no sabíamos cuándo
ocurriría y nos contentábamos con seguir lo más
atentamente posible la coyuntura y el desarrollo de los
acontecimientos políticos.
Cuando se da marcha atrás al 11 de julio y oigo decir que
la operación de captura de los soldados israelíes iba a
desencadenar necesariamente una guerra que causaría toda
esta destrucción y la muerte de tantos mártires, etc..., si
yo respondiese «sí», es decir, que si hubiéramos anticipado
todo lo que ha ocurrido, si hubiéramos sabido que la
captura de los dos soldados desataría una guerra a una
escala tan increiblemente cruenta, si yo respondiera que
sí, que pese a todo habríamos procedido con la operación,
mentiría y no faltarían las voces malintencionadas que no
dudarían en acusarnos diciendo: «¡Miradlos! ¡Qué poco les
importa el país y la sangre de esas gentes valerosas!...»
Es bien sencillo: podría haberme desentendido y esquivar la
pregunta, podría haberlo hecho y hacerlo también ahora
afirmando que, en cualquier caso, la guerra no tiene nada
que ver con la captura de los dos soldados israelíes, pero
dado que sé que esta cuestión afecta profundamente a la
gente y que se ha venido suscitando a lo largo de la
guerra, considero que es mi sincera responsabilidad dar una
respuesta.
Si cuando procedimos a la operación de captura de los
prisioneros hubiéramos tenido en cuenta las consecuencias
de la guerra, efectivamente, yo habría dicho que sí a la
operación.Pero, ¿en qué contexto se produjeron estas
declaraciones? En un contexto en el que esa suposición era
totalmente inconcevible para cualquiera que en cualquier
circunstancia, en cualqueir lugar el mundo, hubiera
estudiado, evaluado y analizado la situación de entonces el
suponer que la captura de dos soldados desataría una
guerra de tal intensidad; y ello por la simple razón de que,
lo reitero una vez más, la guerra no ha estado
estrictamente ligada a la captura de los dos soldados...
Esta guerra escapa a toda lógica, a toda media, a toda
ley, a todo criterio.
Nunca antes en la historia del conflicto árabe-israelí, de
la resistencia y su lucha contra Israel, en toda la
experiencia sobre conflictos que nos proporciona la historia
a nivel mundial, nunca hemos asistido a un caso en que la
captura de dos soldados provoque un conflicto. No cabe
duda de que la operación ha servido como pretexto para
poder iniciar una ofensiva planeada, pero desde nuestro
punto de vista, al final esto nos ha beneficiado a nosotros
y al Líbano. El secuestro de los dos soldados israelíes ha
precipitado una guerra que, de todos modos, se hubiera
producido un poco más tarde, simplemente adelantando el
inicio de una ofensiva inevitable, absolutamente
segura.Esta es la razón por la que, para utilizar una
expresión incontestable, diría que no cometimos un error
de apreciación, que nuestros cálculos eran exactos y
precisos, y que no nos arrepentimos de nada, que mi
discurso no ha sido contrito ni derrotista en ningún
momento, como por otra parte han inventado algunos
israelíes.
Muy al contrario, ha sido en todo momento el discurso de
la victoria, desde los primeros días de la guerra; el primer
día, en el momento en que las nubes negras cubrían el
cielo, yo confiaba en la victoria, en que la victoria llegaría.
En este sentido, todos los expertos se muestran hoy
unánimes, por poco objetivos que sean, cuando pasan a
analizar los acontecimientos acaecidos durante la guerra, y
creo –y esto lo he dicho en más de una ocasión- que lo
ocurrido, tanto en relación al momento en que se toma la
decisión de continuar con la operación de captura como a
sus consecuencias, es resultado de la voluntad divina de
que venciéramos, del favor de Dios, y que si no hubiéramos
continuado con la operación, si no hubiéramos hecho nada y
hubiésemos bajado la guardia hasta el mes de octubre,
Líbano ya no sería Líbano, y de un modo u otro, como el
Dr. Talal Salman ha mencionado (pero en sentido
totalmente opuesto al predominante hoy en día), Israel
tampoco sería ya Israel (pero esto de nuevo, en un sentido
totalmente opuesto)...
Según esta hipótesis, en octubre, gracias al elemento
sorpresa y la posibilidad con que hubiera contado de
aprovechar al máximo otros factores, Israel habría podido
confiar en que conseguiría la destrucción de la Resistencia
en el Líbano y esto hubiera resultado en la sumisión del
país a Israel y los Estados Unidos; lo que a su vez habría
llevado a un panorama desolador y extremadamente
peligroso para la Resistencia palestina y hubiera amenazado
gravemente la posición de Siria, poniendo en tela de juicio
la posibilidad de cualquier tipo de resistencia en el conjunto
del mundo árabe. Esta es la razón por la que -y lo repito-
no nos arrepentimos de nada, no hemos cometido ningún
error y nuestros cálculos eran fundados y exactos.
Lo ocurrido es mucho más importante que la estimación de
las consecuencias. Sí, yo lo afirmo: si hubiéramos detenido
nuestros planes en relación a todas estas cuestiones
fundamentales para nuestra causa, si nos hubiéramos
quedado en un rincón, si dijéramos que si hubiéramos
considerado tales consecuencias habríamos -o no- seguido
adelante con la operación, evidentemente la respuesta
lógica es que no... Si reducimos el debate únicamente a la
operación y a la reacción que ha suscitado, lo que
realmente ha ocurrido en Líbano en el mes de julio queda
completamente fuera de ese contexto y de esa lógica.
Talal Salman: Se habla de que habría habido una reacción
israelí totalmete desproporcionada al secuestro por parte
de los palestinos de un soldado israelí en Gaza antes del
12 de julio, ¿no les advirtieron?
Hassan Nasrallah: Estábamos preparados...
suficientemente preparados, y lo que ha pasado en Gaza es
lo que esperábamos: anticipábamos una represalia
limitada... lo ocurrido en Gaza quedaba dentro de los
confines de lo que preveíamos, pues los israelíes no han
invadido ni destruido la franja de Gaza, no han hecho lo
mismo que en Líbano. Además, hay que tener en cuenta el
hecho de que el secuestro de un soldado israelí en Gaza
fue mucho más humillante para los israelíes que la
detención de los dos soldados en el Líbano.
Si consideramos [salvando las distancias] las posibilidades
de los palestinos en comparación a las de la Resistencia en
el Líbano, las represalias en Gaza no han sido...
[desproporcionadas]. Esperábamos que la reacción israelí en
Líbano fuera comparable, es decir, idéntica a la de Gaza,
o para ser más exactos, un poco menos intensa. Pero la
actuación de Israel en el Líbano no fue una reacción, sino
una acción premeditada y planeada que simplemente se
adelantó. En cuanto a los mártires, un estudio estadístico
efectuado antes de la captura [de Gilad Shalit, N. del T.]
muestra que entre treinta y cuarenta palestinos mueren
como mártires cada mes y que nada de eso ha cambiado
[tras la captura].
En relación a esto, yo diría que entiendo por qué Israel
ejerce el monopolio de ese feudo: para que Olmert, por
ejemplo, pueda aprovechar esa circunstancia y tratar de
relanzar las negociaciones, lo que podría ayudarle a
deshacerse de la comisión investigardora israelí [sobre los
errores cometidos en la ofensiva contra Líbano, N. del T.]
o de sus numerosos problemas... Por supuesto, mis
declaraciones públicas no se referían a ésto, sino que yo
hablaba con la sinceridad y la transparencia que la gente
necesita y espera.
Pero, ¿cuál ha sido el resultado?: me cuentan –y yo lo he
leído en la prensa- que Olmert trata de utilizar esa frase
mía en su propio beneficio, y la verdad es que poco me
importa, ¡que lo haga, no tengo nada en contra!... Si nos
dan a elegir entre que continue gobernando la entidad un
jefe de estado desequilibrado, estúpido y débil o, en su
lugar, un primer ministro fuerte y capaz... ¡evidentemente
preferimos al demente y estúpido!...Si Olmert puede
aprovecharse de citas de mi discurso sacadas de contexto,
no tengo nada en contra, pero lamento que aquellos que
entienden perfectamente el árabe y el hecho de que la
frase en cuestión forma parte de una exposición coherente
de la que no era conveniente extraerla, lo hayan hecho y
la hayan utilizado al servicio de una lectura errónea de los
acontecimientos del Líbano; es lamentable, simplemente
lamentable y no hay más que añadir.
Talal Salman: Tras la adopción de la resolución 1701, el
paisaje político se ha caracterizado por un gran número de
ambigüedades. La resolución es ambigua y el panorama
político también lo es. ¿No está usted excluyéndose de
toda posibilidad de estudiar qué debiera seguir a la
resolución al insistir en que, para la Resistencia, es
absolutamente prioritario conservar las armas?
Hassan Nasrallah: Hay dos cuestiones a analizar: la
primera hace referencia a cuál será la situación una vez se
produzca la estabilización del sur. En mi opinión, está
bastante claro: el ejército libanés continará con su
despliegue en la zona fronteriza y suponemos que las
fuerzas israelís se retirarán y que la Finul reforzada se
acuartelará en los lugares elegidos de común acuerdo con el
ejército y gobierno libaneses. El ejército libanés y las
fuerzas de la Finul se situarán al sur del Litani, hasta la
frontera internacional.
En cuanto a la Resistencia, su política consistirá
fundamentalmente en evitar toda manifestación o hacer
ostentación de las armas. En tal situación, el compromiso
implícito y la política pública no son suficientes sino que es
necesario que se dé un compromiso personal e implícito
para con el ejército libanés y el estado libanés.Esto
significará que en el sur del Líbano, es decir, al sur del
Litani, se dará una situación similar a la existente al norte
del Litani. Antes del 12 de julio, al norte del Litani, había
un ejércio y un estado libaneses que ejercían su soberanía
en todos los aspectos. La resistencia también estaba
presente, pero de manera implícita.
Esta será también la situación al sur: la Resistencia
seguirá teniendo presencia, de manera implícita y así el
ejército libanés -es decir, el estado libanés- se
convertirá, dada su presencia en las fronteras y por
definición, en responsable: será este ejército el que
deberá hacer frente a todo ataque por parte de Israel. Lo
he dicho ya y lo repito: la Resistencia tendrá a partir de
ese momento un papel fundamental de apoyo al ejército
libanés, que desde entonces, y conforme a la resolución,
estará presente a lo largo de todas las fronteras del país.
Pero, claro está, si los israelíes -como ha ocurrido en
Budai- envian paracaidistas a ciertas localidades del sur o
del Bekaa, la Resistencia, que está presente y bien
presente, aunque sea en la sombra... la Resistencia la
formarán los habitantes de las localidades del sur y del
Bekaa que se opondrán a las incursiones israelíes, y la
Resistencia no perderá tiempo en responder a este tipo de
desafío sin esperar autorización alguna, puesto que se
trata de legítima defensa.
Pero, de manera general, será el ejército quien se
encargará de repeler las agresiones por medio de su
presencia en las fronteras. La Resistencia se convertirá así
en una fuerza auxiliar de refuerzo para el ejército. Dudo
que haya problemas, puesto que la Resistencia es, por un
lado, sincera en lo que respecta a sus compromisos y por el
otro, disciplinada en cuanto a su actuación. Puede existir
una resistencia en la que los dirigentes estén
comprometidos pero los cuandros y los hombres de a pie
sean indisciplinados: eso provoca problemas en el terreno
que acarrean consecuencias negativas. Pero en lo que
respecta a nuestra resistencia, esta cuestión está
resuelta. La decisión tomada por el consejo de ministros,
tras un profundo debate, es una decisión clara que define
la misión del ejército libanés en el sur.
En cuanto al desarme de la Resistencia, no forma parte de
la misión de ese ejército, como tampoco dicha misión
incluye labores de espionaje de la Resistencia ni registros
de sus depósitos de armas.Así pues, no hay razón para que
se produzca ningún problema: el estado mayor del ejército
ha participado en pie de igualdad en la toma de estas
decisiones, tanto en lo relativo a la ideología como a la
disciplina y habida cuenta su calidad de institución oficial.
La misión del ejército en el Sur es la de defender a la
patria y sus ciudadanos, sus bienes y su medio de vida,
proporcionándoles seguridad.
No existe por tanto ningún punto de fricción [respecto a
nosotros, que sería] susceptible de generar problemas. La
Finul reforzada, según lo declarado por el secretario
general de la ONU –salvo que se produzca una nueva
resolución- no tiene por misión desarmar a Hezbollah. Su
misión consiste en respaldar al estado libanés, ayudarlo a
extender su soberanía y apoyar a su ejército. Como decía,
no hay problema alguno, entiendo que, en principio, no
existe razón alguna para que surjan problemas o se
produzcan disfuncionalidades.
En consecuencia, la situación interna en el sur recuperará
la estabilidad de los seis últimos años, aunque
incorporándose la novedad de la presencia del ejército en
la frontera para repeler los ataques, lo cual no perjudicará
a la Resistencia, que no estará directamente a cargo de
responder a las agresiones. Este es el motivo por el que
estoy tranquilo, completamente tranquilo.En cuanto a la
segunda cuestión, en lo referente a las armas de la
Resitencia, tanto si hablamos de después o de antes de la
guerra, no decimos que no pueda discutirse este asunto;
sin duda, puede abrirse un debate sobre este punto.
El presidente [del parlamento], Nabih Berri, ha anunciado
en su último discurso, en nombre propio y también en el
nuestro, que una de las cuestiones prioritaria que plantea
la etapa que comienza es la del diálogo tendente a un
acuerdo nacional sobre la estrategia -también nacional- de
defensa, tratando de aprovechar las importantes
enseñanzas extraídas de la guerra que acaba de terminar.
Por lo tanto, es necesario continuar con las deliberaciones
y avanzar en este sentido. Aún quedan por determinar las
modalidades... pero en cuanto a la esencia, en cuanto a los
pricipios, esta cuestión debe seguir estudiándose por medio
del diálogo. Jamás hemos excluido a nadie de este debate.
Incluso en el trascurso de mi última entrevista con la
prensa, he dicho que no queremos conservar este
armamento por los siglos de los siglos. La Resistencia ha
llenado el vacío resultante de la ausencia del estado
libanés, ¡pero vamos, vamos, dennos un estado fuerte,
poderoso y resistente, capaz de garantizar la seguridad
del pueblo y de protegerlo! Este podría ser el punto de
partida de un debate sobre el futuro de las armas de la
Resistencia...
Es posible resolver la cuestión del futuro de las armas. Así
pues, estamos abiertos a toda fórmula en torno a la cual
se pueda llegar a un acuerdo a nivel nacional, a debatir
esta cuestión y a darle respuesta.No hemos dado con la
puerta en las narices a nadie en absoluto y estamos
dispuestos a entablar ese debate, no solamente desde un
punto de vista meramente teórico -como antes de la
guerra- [sino] basándonos en la experiencia adquirida por
la Resistencia [con motivo de su victoria] y también desde
el año 2000... Además, estoy convencido de que esta
última guerra nos proporciona una experiencia clave que el
Líbano debe aprovechar para formular su estrategia de
defensa.
Incluso diría más: el Líbano debe también aprovechar esta
experiencia [adquirida por la Resistencia] en lo que
respecta a la metodología de reconstrucción del ejército
libanés y el refuerzo del mismo, así como en lo tocante a
su equipamiento y armamento, si queremos que ese ejército
sea lo suficientemente fuerte como para hacer frente a
Israel y para evitar gastar sumas astronómicas de manera
caótica que resulte en un puro despilfarro.
Talal Salman: ¿Qué pasaría con las armas? Me refiero en
particular a los misiles y los cohetes. ¿Se está estudiando
este tema en la actualidad?
Hassan Nasrallah: En todo caso, después de 1996, tras el
inicio de la ofensiva israelí del mes de abril de ese año, ha
habido en Líbano misiles de este tipo, pero no se han
empleado hasta 2006, lo que significa que durante diez
años, no se ha hecho uso de los mismos. En definitiva,
esos misiles no estaban destinados al uso operacional diario
hasta el día en que hemos comenzado a desarrollar
operaciones a diario...
Esos misiles son [por lo general] utilizados en el momento
en que estalla un conflicto, como en el caso de 1993, 1996
y ahora 2006 [al principio de la guerra]. La resistencia ha
respetado un principio: no recurrir a esos misiles salvo en
caso de agresión por parte de Israel, de declaración de
guerra por parte de Israel.Y esto resuelve en gran medida
nuestro «problema» actual: ¿qué hacer con los misiles?
¿Qué hacemos con ellos? Es bien sencillo: los guardamos,
como lo hemos hecho antes, de 1996 a 2006, y no los
utilizamos... Los conservamos porque no están destinados a
usarse salvo en caso de agresión militar masiva contra el
Líbano por parte de Israel, si se dan nuevos ataques
contra el Líbano, y ello entendiendo que es responsabilidad
del ejército libanés defender el país, y que la Resistencia
también tiene por misión su defensa, en tanto que
resistencia popular, pero que es el ejército quien decide.
En cualquier caso, preferimos no entrar en un análisis
detallado de esta cuestión, preferimos no profundizar en
este punto... No deseamos oír que se dice: «Esos misiles,
¿qué hacemos con ellos?; Estos combatientes, ¿qué
hacemos con ellos?; Tal o tal tipo de armas, ¿qué hacemos
con ellas?»... Un debate detallado de este tipo sería
inútil, dilatado y ajeno a la realidad, carente de
pragmatismo... en resumen, sería un debate sin sentido.Es
preferible entablar un debate global: decir, en vista de lo
ocurrido y de las experiencias adquiridas, que el Líbano se
preocupa por su existencia, por su estructura [demográfica
y comunitaria, N. del T.], por su independencia, su
soberanía, su seguridad... frente a toda guerra que Israel
pudiera provocar en el futuro.
La novedad es que, desde ahora, el ejército libanés estará
presente en todas las fronteras, que no era el caso antes
del 12 de julio. En vista de la experiencia acumulada,
¿cómo podría el Líbano defenderse con los [escasos] medios
a su disposición? Continuaremos con el debate que ya se
está produciendo en torno a estas cuestiones. Creo que un
debate general permitirá obtener mejores resultados y
servirá mejor a los intereses del país, sin que con ello nos
sometamos a las exigencias de Israel.
Talal Salman: En caso de que falte la decisión política que
permita al ejército responder a las violaciones [del alto al
fuego] y a las agresiones isreaelíes, ¿cuál sería la posición
de la resistencia en el futuro?
Hassan Nasrallah: El consejo de ministros ha otorgado al
ejército la misión de defender el Líbano, en particular el
sur.
Talal Salman: En vista de lo que dice el presidente [del
parlamento], Sabih Berri, en relación a la resistencia,
sobre lo que debe hacerse mientras las granjas de Shebaa
y las colinas de Kafr Shouba permanezcan ocupadas, ¿cuál
será la posición de Hezbollah en el terreno en lo que
respecta a que continúe la ocupación israelí de las granjas
de Sheeba?
Hassan Nasrallah: Nuestra posición política es de sobra
conocida y clara. Esas tierras son territorio libanés
ocupado y deben restituirse al Líbano.
El estado tiene la responsabilidad, al igual que en 1948, de
defender el territorio libanés y de recuperar cada
hectárea ocupada en 1978 o en 1982; hasta la fecha, esa
es su responsabilidad. Desde el momento en que el estado
asuma esa responsabilidad, la resistencia deberá brindarle
su apoyo, pero si el estado quiere deshacerse de esa
responsabilidad, ésta pasa a la Resistencia que es quien
queda entonces a cargo de este problema.
Resistir es nuestro legítimo derecho, pero ¿vamos a
ejercer ese derecho aquí y ahora? No. Es cuestión de
tiempo. Sin duda habrá usted reparado en el hecho de que
de 2000 a 2006, pese a no dejar de reafirmar ese
derecho, nuestro comportamiento ha sido diferente, en lo
que concierne a las granjas de Shebaa, respecto a la etapa
anterior a 2000. Esto ha sido así debido a una serie de
razones políticas, de seguridad y logísticas. Ese es el
motivo por el que nos contentamos con decir –como también
lo ha dicho Nahib Berri-, que la resistencia es nuestro
derecho, que debemos conservarlo y que esas tierras
deben sernos restituidas. Hoy por hoy, podemos
preguntarnos si vamos a dar al estado libanés una
oportunidad. Incluso después de 2000, el estado nunca ha
dejado de disfrutar de «oportunidades», no hemos abierto
un frente secundario en las granjas de Shebaa ni hemos
desarrollado operaciones continuadas en esa zona.
Las operaciones que hemos efectuado, las denominamos
«operaciones de recordatorio», espaciadas varios meses en
el tiempo. En la actualidad, salimos de una verdadera
guerra y no experimentamos impaciencia alguna por
efectuar operaciones en las granjas de Shebaa. Pero
afirmamos alto y claro que tenemos derecho a hacerlo y
que nadie será capaz de ofrecer garantías de seguridad a
los israelíes que continuan ocupando una parte de nuestro
territorio. En estos momentos, el estado y el gobierno
pueden tomar la iniciativa… y sea cual sea, nosotros
seguiremos esta cuestión [de las granjas de Shebaa] y
veremos cómo evolucionan las cosas.
Ahora que la guerra ha terminado, habrá que considerar de
manera equilibrada la política y la organización militar del
partido, en el sentido de que el partido [Hezbollah, N. del
T.] tenía sus posiciones, sus refugios, sus municiones y sus
armas, combatía en el frente y ahora ese frente ha
quedado cerrado. La misión militar del partido de la
Resistencia ya no es su prioridad absoluta.
Talal Salman: ¿Cómo se imagina usted la transición entre la
etapa que ahora se cierra, en la que el aspecto militar era
el predominante, y la arena política? ¿Qué papel tendrá
Hezbollah después de la guerra de julio de 2006?
Hassan Nasrallah: Tal vez Hezbollah no tenga necesidad de
realizar una mutación dramática a nivel organizacional,
puesto que cada tres años, el partido siempre ha celebrado
un congreso de evaluación para reorganizarse y desarrollar
su aparato y sus capacidades y dotar a su estructura de
las reformas adaptativas correspondientes a la expansión
constatada sobre el terreno, tanto en lo político como a
nivel popular o incluso en lo tocante a sus misiones.
Pero aún con todo ello, tal vez no nos hemos enfrentado a
una mutación tan importante, dada la estructura del
partido, en particular desde 1990 y teniendo en cuenta que
desde entonces esa estructura era la de una organización
militar que desarrollaba una actividad de resistencia y
solamente se ocupaba de ese asunto pues esa era su única
misión; ahora bien, existía en paralelo otro organismo,
igualmente importante, organizacional, popular y político,
que se dedicaba por completo a estas otras tareas.
Ninguna de estas dos organizaciones influenciaba
negativamente a la otra, al contrario, su influencia mutua
era positiva y sinérgica. Me explico: los logros de la
Resistencia se beneficiaban de la actividad del otro
organismo [político], de su contribución en materia de
polarización y participación popular, en materia de eficacia
política y tareas de información. Esta contribuión en forma
de adhesión popular y presencia política, garantizaba una
mayor capacidad a los cuerposde combatientes [1] en el
seno de Hezbollah.
Talal Salman: ¿Es posible una reconsideración de la
estructura organizacional de Hezbollah, dado que el gran
acerbo del partido- a nivel nacional en el Líbano y también
a nivel del mundo árabe en general- es de una naturaleza
tal que ha trascendido más allá de la comunidad chiita?
Hassan Nasrallah: Me imagino que será posible, en base a
la experiencia adquirida durante esta última guerra,
revisar muchos conceptos así como el programa de
Hezbollah, en particular en lo que respecta a las relaciones
políticas y las crecientes posibilidades de crearlas o
desarrollarlas o de abrir otras nuevas en todo el territorio
libanés.
Una de las consecuencias positivas de lo que ha pasado
durante esta guerra es que los contactos con otras fuerzas
y corrientes políticas han sobrepasado el ámbito de los
cuadros oficiales y de estado mayor de los partidos. Por
imperativo de las circunstancias y sin que nadie lo haya
planeado. Cuando los refugiados buscaron cobijo en otras
regiones del Líbano, se produjo, en un contexto de
seguridad y humanitario sin precedente, un aumento de la
interacción con otros ciudadanos libaneses: con lo sunitas
en las zonas sunitas, los cristianos en las zonas cristianas,
incluso con los drusos en las zonas drusas.
Así, una vez han vuelto a sus hogares, hemos podido
constatar –salvo raras excepciones- las impresiones
positivas, excelentes incluso, de los refugiados. Incluso si
se ha podido calificar esta solidaridad como [meramente]
humana y no política, ésta es una de las consecuencias, una
de las bendiciones más importantes que han resultado de
esa guerra, puesto que, hasta donde yo sé, el Líbano no
había conocido una solidaridad humana semejante desde
hacía lustros, sobre todo si pensamos en las convulsiones
interiores y la guerra civil que ha conocido el Líbano, así
como en los periodos que la han precedido y sucedido.Sin
duda, hay quienes, calificando esta solidaridad libanesa
como humana y no política, han querido disminuir la
importancia y el valor de la misma.
No obstante, en lo que nos concierne, no minimizamos el
valor de esa solidaridad, ya que vemos en esa solidaridad
humana un gran valor, no menos importante que el de la
solidaridad política. Y existe además otro aspecto: el que
[esa minimización] se haya producido el día después de las
declaraciones, tanto dentro como fuera del Líbano, según
las cuales el país estaría al borde de la disensión
interconfensional, es decir de la guerra civil.Así que de
pronto, se presentaba ante nosotros un panorama
totalmente distinto, el de la solidaridad popular en la que
las comunidades, las regiones y la gente se habían abierto
mutuamente los unos a los otros en circunstancias
particularmente delicadas y en en un contexto
especialmente difícil de resolver.
Esta circunstancia [nueva] sin duda dejará una profunda
huella en la mentalidad de Hezbollah, sobre su comprensión
de las cosas, sobre su funcionamiento, sus actividades y
sus relaciones; quiero decir que esto conducirá al
desarrollo y la mejora de esa cohesión e interacción
sociales y [societarias].Por su puesto, hay algo que hemos
recordado y que merece un cierto grado de atención: el
hecho de que Hezbollah, tanto su dirección como sus
seguidores, pertenecen de manera mayoritaria -es decir,
casi exclusiva-, a la comunidad chiita y que, en
consecuencia, el desarrollo organizacional en este sentido
[el de la apertura y el pluralismo, N. del T.] a que se ha
aludido durante más de una sesión de evaluación, debido a
las complejidades políticas internas particulares del Líbano,
debe tener en cuenta ciertas sensibilidades en el contexto
de la situación predominante en el Líbano hoy, incluyendo lo
que concierne a nuestras tomas de contacto.
Por ejemplo, hemos pedido a un cierto número de nuestros
responsables políticos y responsables de relaciones públicas
que establezcan relaciones directas, también con las
familias; es decir, se trata de que vayamos a visitar a las
familas y nos entrevistemos con los notables de esas
familias para presentarnos, ofrecerles explicaciones y
responder a sus preguntas, todo ello con el objetivo de
establecer relaciones directas con esos notables.
Éste es un derecho claramente natural y es necesario que
esto sea posible en el Líbano, quiero decir que hace falta
que las relaciones entre chiitas y sunitas, o entre sunitas y
chiitas no pasen obligatoriamente por la intermediación de
los líderes, ni de los partidos, ni de los cargos políticos,
sino que sean relaciones populares y directas. Por
desgracia, nosotros hemos observado que este tipo de
iniciativa corría el riesgo de herir ciertas susceptibilidades
de una naturaleza tal, que podrían llegar a manifestarse de
manera poco deseable.
También se podría haber dicho que, de hecho, Hezbollah
habría tenido por objetivo adentrarse en el mundo sunita,
y ésta es la menor de las acusaciones de algunos, según
quienes Hezbollah se habría propuesto falsear el sunismo
convirtiéndolo en chiísmo y atraer a ciertos sunitas para
que se convirtieran en chiitas. Estos son, por supuesto,
mentiras y despropósitos sin fundamento alguno.Sean las
que sean, comprendemos que estas sensibilidades y
susceptibilidades, y yo personalmente estoy de acuerdo con
lo que usted mencionaba en su pregunta: es absolutamente
necesario que Hezbollah se dirija más de lo que lo ha
hecho hasta ahora a las otras comunidades confesionales,
a las otras corrientes. Por ejemplo, para hablar con los
cristianos; es necesario mencionar que incluso antes de la
guerra, desde hace aproximadamente un año y medio,
mantenemos con algunos de ellos relaciones sólidas, ya sea
con ciertos grupos políticos [de tendencia nacionalista
conforme a la antigua clasificación] presentes en el seno de
los partidos nacionalistas libaneses, o bien con partidos de
izquierdas, así como con cristianos de las regiones de
Zghorta y Ehden, por ejemplo.
Tambien viene de antiguo la relación con el antiguo primer
ministro Soleiman Franjiyeh, cuyo liderazgo no sólo es
excelente sino también real: nadie puede ignorar su
importancia y gran representatividad. Así mismo, cabe
mencionar al movimiento de los Maradah [los sublevados,
N. del T.] que aparece en el comunicado institucional que
ha publicado recientemente, con ocasión de su reforma, en
el que se mencionan las armas de la Resistencia, las armas
de Hezbollah, en los mismo términos que emplea Hezbollah
mismo, lo que indica que existe entre nosotros un acuerdo
absoluto en este punto. En cuanto a las regiones cristianas
y la manera en que los refugiados han sido acogidos allí,
cabría esperar que las relaciones fueran excelentes en
Zghorta y Ehden, puesto que en esas dos localidades
existe una antigua alianza entre nosotros y el ministro
Soleiman Franjieh, y hemos podido experimentar allí una
simpatía sincera e intensa que agradecemos. Algo similar
ocurre en otras regiones donde ciertos partidos políticos
[aliados] tienen presencia, lo que es lógico y natural.
Lo que algunos se habían imaginado era que nuestras
relaciones, que se habían abierto recientemente a la
corriente nacionalista, eran meramente formales y
oficiales, pero en realidad se trata de una relación popular
y natural, espontánea, que se pone de manifiesto con toda
claridad a través de la guerra y en particular en la manera
en que se ha tratado el problema de las personas
desplazadas.Incluso cuando acudimos a las instituciones
dependientes de un patriarca, es decir, monasterios y
escuelas, puedo decir que por lo general, en la actualidad,
la actitud de Hezbollah, lo que Hezbollah espera, la
convicción de Hezbollah es que es necesario abrir e
interconectar nuestros vínculos con la comunidad cristiana y
reforzarlos, ya se trate de viejas amistades o de las que
han surgido en el transcurso de esta etapa difícil que
acabamos de atravesar, o incluso surgidas de la propia
búsqueda de nuevas relaciones y nuevas amistades.
Y yo afirmo que esa convicción [en nuestro caso] es aún
más fuerte después de la guerra. También en el caso de
los círculos sunitas, incluso si nuestro apego a nuestras
relaciones con ellos viene de antiguo y hunde sus raíces
profundas en las especificidades del Líbano y del mundo
musulmán, así como en las repercusiones que esta
especificidad [local] tiene en las relaciones chiito-sunitas y
en el mundo.
De igual modo, en lo que atañe a los drusos, tanto los que
estaban en el mismo bando que nosotros durante la guerra,
como una parte de los que expresaron su desacuerdo
político o de aquellos a quienes estamos enfrentados en el
plano político, los drusos, se han mostrado solidarios en el
plan humanitario y eso es algo que no podemos negar ni
olvidar.
Talal Salman: ¿Los chiitas tienen un proyecto específico, a
través de Hezbollah, que habría hecho que se tratase
precisamente de atacarlo durante este último conflicto?
Hassan Nasrallah: Se habla todo el tiempo de no sé qué
«proyecto específico», pero no es real, el proyecto de
Hezbollah es del dominio público. Hezbollah ha expresado
claramente su visión a nivel político y no dejamos de
reiterar nuestra posición: Hezbollah es sin duda el partido
que más se expresa, a través de su discurso sobre todo;
es un partido que tiene una presencia mediática fuerte,
que habla de sus convicciones, de sus puntos de vista, un
partido que también tiene un programa que ha sido
presentado abiertamente al público en todas las elecciones,
un programa electoral que el partido se ha esforzado por
traducir en realidades políticas inmediatamente después de
haber sido elegido.
Hay quienes nos invitan a involucranos en el seno del
estado libanés… a ellos les decimos que hemos participado
en las elecciones de 1992, mientras que ellos, en cambio,
las han boicoteado… Nosotros hemos participado en las
elecciones de 1996 y ellos las han boicoteado… Y resulta
que son ellos quienes hoy ejercen presión y nos conminan a
involucrarnos en el proyecto del estado. No tenemos un
proyecto particular y decimos que, en lo que a nosotros
respecta –y no con mera jerga tecnocrática, puede
creerme, sino con un discurso intelectual que se apoya en
fundamentos filosóficos y religiosos y no solamente en
vocabulario meramente político-, nos inscribimos en la
visión religiosa islámica, una visión unánime entre los
musulmanes, es decir en una visión que es musulmana y no
es ni (simplemente) chiita ni (puramente) sunita.
Afirmamos que la gente tiene necesidad de un imán [un
guía, N. del T.]. En el lenguaje de hoy, un imán significa
orden, organización, es sinónimo de Estado. Ningún grupo
humano puede vivir en un territorio concreto sin estado,
desprovisto de la identidad y el contenido que brinda ese
estado. Siempre ha existido una constante disputa
jurídico-teológica [2] sobre la siguiente cuestión: cuando se
trata de elegir entre un régimen político que es objeto de
numerosas críticas y objeciones que le llegan de todos los
frentes, por un lado, y por el otro, de la anarquía y/o la
guerra civil, ¿qué debemos hacer?
Hay quienes consideraban que lo principal, fundamental,
esencial es la existencia de dicho régimen político [sea cual
sea] y que es necesario evitar a toda costa caer en la
anarquía, que es preferible soportar todos los aspectos
negativos antes que correr el riesgo de conocer algo aún
peor: la guerra civil.Hoy nosotros afirmamos que todos los
libaneses necesitan serenidad y tranquilidad. Cuando
algunos vienen al Líbano y dicen: «¡Os tenemos miedo,
tranquilizadnos!», lo que yo les respondo es: «Yo también
os tengo miedo a vosotros: ¡tranquilizadme!» Todos en el
Líbano tiene necesidad de que les tranquilicen y eso se
debe al hecho de que el Líbano estaba –sigue aún hoy
situado, claro está- en plena falla tectónica local, regional
y mundial. Y el resulado son las injerencias extrajeras en
nuestros asuntos, en particular las de estadounidenses e
israelíes.
Talal Salman: Hablemos ahora, si le parece bien, de sus
relaciones con Arabia Saudita, en particular tras la
publicación por parte de este país de los primeros
comunicados en que se hacía mención de un aventurismo
desconsiderado (por parte de usted). ¿Cuáles son sus
relaciones con Riyad? ¿Existen rencillas, se han
interrumpido los contactos como consecuencia de ello o, por
el contrario, lo ocurrido ha sido tan sólo pasajero? ¿Ha
restablecido usted el contacto con los saudíes?
Hassan Nasrallah: En lo que respecta a la posición
adoptada por los saudíes al principio del conflicto y
también en lo referente a las declaraciones resultantes de
la cumbre egipto-jordana, sin olvidar el ambiente que se
respiraba en la primera reunión de ministros árabes de
asuntos extranjeros en el Cairo, ¡lo menos que puede
decirse -y mido mis palabras- es que estamos en nuestro
perfecto derecho de protestar y que ellos no tienen
derecho alguno a ofenderse o a quejarse!
No quiero decir cuál es la evaluación que hacemos de su
posición, en particular del famoso «aventurismo
inconsiderado» y declaraciones similares. Me limito a
dirigirlos al mismo Ehud Olmert, quien les explicará de qué
manera los israelo-estadounidenses han utilizado esas
declaraciones para tomar posiciones con el fin de justificar
su guerra de agresión contra el Líbano. Incluso si, como es
bien sabido, los israelíes se han servido de cosas bastante
peores que esas declaraciones oficiales de fuente árabe y
han mencionado los contactos que ciertos gobiernos árabes
habían establecido con ellos para respaldar su guerra
contra el Líbano y exhortarlos a perseverar en ella
implacablemente ¡hasta «liquidar a Hezbollah»!
En cuanto a esto, yo diría que eso es lo que los israelíes se
proponen y nosotros no estamos dispuestos a creerles en
absoluto sobre esta cuestión.Pero a la hora de analizar las
posiciones árabes oficiales expresadas sobre la guerra del
Líbano y la Resistencia -declaraciones que estos gobiernos
han realizado oficialmente, por la via diplomática-, yo me
limitaría a decirles lo siguiente: lo queráis o no, vuestra
poisición ha servido de cobertura al enemigo, o en el mejor
de los casos, ha supuesto el abandono del Líbano y la
Resistencia libanesa, la misma resistencia sobre la que
todos habéis declarado en 2000 que estábais orgullosos de
ella, felicitándoos de su victoria.
En la actualidad, no queremos detenernos demasiado sobre
estos episodios desagradables. Tomamos nota y nos
esforzamos por extraer las correspondientes enseñanzas.En
cuanto a los países árabes contra quienes tenemos algún
reproche por motivo de sus posiciones poco amistosas,
creemos que es natural que esos países se esfuercen, como
lo hacemos nosotros por nuestra parte, para restaurar
nuestras relaciones en nombre de los intereses del mundo
árabe e islámico, así como en el de los nacionales de todos
los países implicados.
En cuanto a los hermanos saudíes, si hay algún reproche
que hacerles, es uno más grave, puesto que teníamos con
ellos una relación desarrollada y porque yo me había
entrevistado en múltiples ocasiones con el embajador de
Arabia Saudita en Beirut, el Dr. Abd al-Aziz Khujah, así
como con respresentantes saudíes de paso por Beirut. Por
otro lado, el rey Abdullah Ibn Abd al-Aziz ha hecho
declaraciones positivas en más de una ocasión, tanto en
relación a Hezbollah en general como sobre la Resistencia y
yo mismo en particular, hasta el punto de que una semana
antes de que se desencadenara la guerra, declaró que
Hassan Nasrallah era «su querido hijo», «nuestro heredero
en quien confiamos…» etc. etc…
Talal Salman: Le han invitado a usted a Arabia Saudita en
el pasado y se han hecho muchas conjecturas sobre las
razones por las que ha declinado esa invitación…
Hassan Nasrallah: Es cierto, efectivamente, se me invitó a
visitar Arabia Saudita, y puesto que esto se han
mencionado en los medios, voy a responder. Cuando el
embajador saudita en Beirut me informó de la invitación, le
comuniqué que aceptaba desde el punto de vista político y
fraternal, que me sentía honrado, que aceptar esa
invitación no suponía ningún problema político, pero que
planteaba un problema de seguridad, puesto que [en
realidad] yo no podía desplazarme.
También es cierto que no he ido en peregrinaje a La Meca
desde 1986, no porque yo no lo deseara, sino por razones
de seguridad nuevamente. Por otra parte, todo el mundo
sabe bien que todo musulmán, sobre todo los que son
practicantes y religiosos, no desean nada tanto como
acudir en pergrinaje a La Meca. Yo me he visto privado de
esa bendición y tampoco puedo ya efectuar el peregrinaje
menor, por más que se me haya invitado cada año: en cada
ocasión, he tenido que declinar la invitación, muy a mi
pesar, por razones de seguridad...
En fin, resumiendo, lo importante es que no teníamos
ninguna reserva de tipo político en cuanto a esta invitación
oficial a Arabia Saudita. Ciertos presentantes sauditas
piensan que lo que me habría hecho declinar la invitación
habrían sido las advertencias de iraníes y sirios, y eso no
es del todo exacto. En cualquier caso, el futuro mostrará
que el movimiento político más independiente de Líbano
respecto a los ejes regionales de poder y a todos los
países es Hezbollah.
Sin embargo, quisiera rectificar la deducción errónea de
algunos en Arabia Saudita: lo que les digo es que los
iraníes y los sirios tenían conocimiento de la invitación
saudita y que me han animado a aceptarla diciéndome que
me permitiría desarrollar las relaciones, al contrario de lo
que algunos sauditas quieren hacer creer. La realidad,
repito, es que el impedimento era puramente de seguridad.
Por otra parte, yo he informado a su excelencia el
embajador saudita en Beirut del hecho de que yo no podía
desplazarme personalmente a Arabia, pero que cualquier
hermano perteneciente al partido y que representase a su
secretario general, fuese un miembro del consejo ejecutivo
o el ministro Muhammad Fanish, podría desplazarse en mi
lugar y representarme.
He comunicado a los sauditas que ponía a su disposición una
lista de nombres de entre los cuales podrían elegir ellos
mismo al representante de Hezbollah que deseaban invitar
en mi lugar, para no ponerlos en el aprieto de designar a
mi sustito yo mismo, y que ese representante de Hezbollah
[con su beneplácito] viajaría a Arabia donde me
representaría tanto a mí título personal como a la dirección
del partido, y que yo indicaría a esta persona las
cuestiones a tocar en el transcurso de la visita. Pero los
sauditas no me han respondido. Esto fue antes de la
guerra. Así que lo repito: las causas [de que no haya
viajado en visita oficial a Arabia Saudita] son puramente
de seguridad y en ningún caso políticas. Así mismo insisto
igualmente en que valoramos mucho nuestras relaciones con
Arabia Saudita y que deseamos desarrollarlas y
mejorarlas.
Talal Salman: ¿Pudiera deducirse de lo que acaba de
explicar que usted tenía verdaderos motivos para sentirse
descontento?
Hassan Nasrallah: Sí, es cierto, esto nos ha afectado
particularmente y además… Caminan a nuestro lado, en la
misma dirección y resulta que en circunstancias
particularmente delicadas, incluso críticas, en
circunstancias en las que nuestro destino está en juego,
¡resulta que vienen y nos dicen lo que nos han dicho!... Sí,
tenemos motivo para reprocharles ciertas cosas, pero sean
las que sean, hoy por hoy, tenemos amigos comunes en
Líbano que han intentado mediar para que se reanude el
contacto y nosotros no objetamos a eso en absoluto, por
supueto que no; todo lo contrio: hemos establecido
numerosos contactos en estos últimos días y, Dios
mediante, la situación seguirá mejorando…
Talal Salman: No puede decirse que Hezbolah haya
ofrecido una bienvenida delirane al emir de Qatar en
Beirut, pese a que la importancia de Qatar en la región y
sus relaciones influyentes son sobradamente conocidas…
Hassan Nasrallah: En general, nuestras relaciones con el
conjunto de los hermanos de los países del Golfo han
continuado tal y como eran en el pasado. En cuanto al emir
de Qatar... es el primer dirigente árabe que ha visitado el
sur de Beirut y eso es muy importante para nosotros, tiene
un valor [simbólico] enorme a nuestros ojos. Acogeremos de
la misma manera a todo dirigente árabe que tenga el mismo
gesto y venga a visitarnos al barrio sur de Beirut, puesto
que tenemos el deber de acoger dignamente a nuestros
huéspedes y de mostrales que nos honra su visita, sin
entrar en consideración alguna ni tener en mente las
apreciaciones políticas que podamos tener por otro lado.
Talal Salman: Pero no parece haber sido ese el caso con un
dirigente internacional tan importante como Kofi Annan…
Hassan Nasrallah: Creo que la imagen de «partido de
hierro» que se atribuye a Hezbollah tal vez es exacta en
lo que se refiere al espíritu disciplinado de la mayoría de
nuestros miembros, pero entre nosotros y la población del
barrio sur de Beirut, ¡no hay ninguna «disciplina de hierro»!
Es cierto que los hermanos que han organizado la visita de
Annan se han mostrado sorprendidos por el comportamiento
de ciertas personas hacia el secretario general de la ONU
y la delegación que lo acompañaba, pero en todo caso,
puede usted ver de nuevo las imágenes y comprobará que
las personas que se mostraron agresivas, que se reunieron
para esperar a que pasara Kofi Annan, no pertenecen a
Hezbollah sino que se trataba de simples ciudadanos.
Talal Salman: ¿Tiene usted contactos con Egipto en estos
momentos?
Hassan Nasrallah: Tal vez los tendremos muy pronto, es
muy probable que las relaciones vuelvan a su estado
anterior, como en el caso del conjunto de las relaciones
internacionales de Hezbollah. Es cierto que no nos hemos
entrevistado bilateralmente con su excelencia el embajador
egipcio, Hussein Darrar, pero es seguro que él se ha
reunido con ciertos diputados del partido [en el parlamento
libanés], y en más de una ocasión.
Talal Salman: En cuanto a la ayuda árabe, ¿está al nivel
que usted esperaba?
Hassan Nasrallah: Con el debido respeto y gratitud hacia
todos los países que han anunciado que enviarían o enviarán
ayuda al Líbano, dicha ayuda no está a la altura de la
legendaria generosidad árabe y no cubre las necesidades
del Líbano, que son inmensas, en materia de
reconstrucción.
Talal Salman: ¿Puede decirse que el [muy] chiita Hezbollah
se habría, por así decirlo, convertido en el buque insignia
de los musulmanes sunitas en la batalla contra Israel?
¿Qué valoración le merece la actitud tanto de los
regímenes como de los pueblos árabes y musulmanes
respecto al conflicto?
Hassan Nasrallah: Por supuesto que he oído y leído mucho
sobre esto, que alguien –cuyo nombre no diré-... o que
Hezbollah encarnaban desde ahora la vanguardia árabe o
islámica, o algo así... Me gustaría realizar una precisión,
ya qe no creo que eso sea exacto. Sí, es verdad que
Hezbollah, como este humilde servidor, goza hoy de gran
respeto en todo el mundo árabe y musulmán además de una
gran confianza y credibilidad.
Esto es el fruto de nuestra tenaz resistencia, de nuestra
victoria, de nuestros logros, y todo ello está relacionado
con el hecho de que nos enfrentamos al enemigo común de
todos los árabes y de todos los musulmanes: Israel. En
cuanto a mí, creo que no pasa de ahí. En cuanto al
entusiasmo de algunos y el intento de presentar los hechos
de manera que pueda hablarse del papel de líder de
Hezbollah a nivel del conjunto de los árabes, de vanguardia
decidida a dirigir el mundo árabe y provocar cambios
revolucionarios, eso es muy exagerado y no se corresponde
con la realidad...
Entre paréntesis: de hecho no hace sino aumentar nuestros
problemas. Hezbollah no se jacta de dirigirlo todo, ni en
Líbano ni mucho menos en el conjunto del mundo árabe.
Personalmente, no me considero un «gran jefe», ni en el
seno de Hezbollah, ni menos aún a nivel del mundo árabe
considerado en su conjunto…
Talal Salman: ¿Cuáles son las potenciales repercusiones de
este estado de cosas sobre su voluntad de minimizar el
riesgo de una guerra de religión entre chiitas y sunitas? Es
sabido que usted ha trabajado grandemente para que
ambos convivan en buena harmonía...
Hassan Nasrallah: Efectivamente, eso es lo más importante
en relación a las consecuencias negativas, absolutamente
catastróficas de esta guerra. Los beneficios han sido
superiores a los sacrificios padecidos; la magnitud de esos
sacrificios valerosamente consentidos no debiera impedir
ver el alcance del éxito y de la victoria que se han hecho
realidad, y una de las cuestiones más relevantes es la de
las relaciones chiito-sunitas. Efectivamente, el proyecto
fundamental [de los estadounidense-sionistas, N. del T.]
tras la invasión estadounidense de Irak –un proyecto que
continúa siendo una ameaza para ese país árabe y a través
del mismo para toda la nación árabe y la comunidad
musulmanda del mundo [la umma], el proyecto fundamental
en el que trabajan sin descanso los estadounidenses e
Israel consiste en fomenar una guera interreligiosa –una
fitnah- despiadada y destructora, sembrando la disensión
entre (musulmanes) sunitas y (musulmanes) chiitas.
Talal Salman: Si le parece bien, pasemos ahora a hablar
de la cuestión de la reconstrucción del Líbano. El
presidente [del consejo de ministros], Sr. Siniora, ha
declarado que Hezbollah pretende que su acción se limite -
por lo menos eso es lo qe él ha entendido- a garantizar
una asignación equivalente al importe de un alquiler durante
diez años «solamente» para aquellos cuyas viviendas hayan
sido destruidas así como una ayuda para la compra de
mobiliario, lo que significaría que ustedes habrían cambiado
de idea respecto a su compromiso inicial de encargarse de
toda la reconstrucción. ¿Es correcta la deducción del Sr.
Siniora?
Hassan Nasrallah: ¡En absoluto! ¡Eso es totamente falso!
Desde el primer día del alto el fuego, y el lunes siguiente
también, con motivo de una entrevista televisada para
News TV, en presencia del Sr. Siniora, yo mismo he
indicado personalmente -y lo repito ahora- que
permaneceremos fieles a nuestro compromiso. Hemos hecho
una promesa a los afectados y la cumpliremos. Esa promesa
consiste en que los afectados recuperen sus hogares y sus
bienes en el mismo estado en que se encontraban o incluso
mejor.
Estamos por tanto hablando de una verdadera
reconstrucción. Hemos anunciado públicamente este
compromiso y, tras anunciarlo, hemos indicado que se dará
en etapas sucesivas. La primera de esas etapas, la etapa
en que nos encontramos, la hemos denominado ‘la etapa de
las soluciones alternativas provisionales’ y se ocupa de las
personas que lo han perdido todo: su casa y sus muebles.
Eso es lo que hemos decidido en cuanto a las casas y los
inmuebles totalmente destruídos o inhabitables, y eso es lo
que hemos hecho.
El principal problema a que nos enfrentamos, por supuesto,
es la reconstrucción integral de las viviendas totalmente
destruidas [por los bombardeos israelíes]. Honramos
nuestra palabra y garantizamos que…He aquí que el estado
acaba de informarnos de que esa actividad entraña
prerrogativas, y no niego que no sea el caso. Esto es lo
que ha pasado, tal y como he explicado en mi última
entrevista televisada: no fuimos nosotros quienes nos
dirigimos al primer ministro Siniora para informarle de que
no podríamos costear la reconstrucción de los inmuebles
totamente destruidos. Eso no ha ocurrido. ¡Como tampoco
no acercamos al primer ministro para pedirle ayuda!
Es él quien ha tomado la iniciativa -que le agradecemos-
de solicitar que nos reunamos con él con el objetivo de
discutir lo que vamos a hacer en cuanto a la
reconstrucción, para que «yo pueda informarme [es Siniora
quien habla], en calidad de representate del gobierno, y
valorar lo que estaría en disposición de proponer y hacer
en contrapartida; cuando un país, en virtud de los
protocolos oficiales que se decidirán bilateralmente, se
encargue de reconstruir [corriendo con los gastos, N. del
T.] los inmuebles destruidos [en este u aquel barrio, N.
del T.], mi misión habrá finalizado.
¿Hay otras áreas en las que yo pueda ayudar a los
propietarios de los inmuebles [así] reconstruidos [gracias a
la ayuda internacional, N. del T.]? Obviamente, yo estoy a
su servicio»Cuando el gobierno ofrece 50 millones de libras
libanesas para reconstruir una vivienda, ¿qué decimos
nosotros? Que, en principio, en el caso de que la cifra
ofrecida por el gobierno sea suficiente, la vivienda se
reconstruirá con la ayuda gubernamental y que en los casos
en que no lo sea, nosotros nos comprometemos a aportar a
la familia afectada la cantidad suplementaria necesaria
para que todo lo que ha resultado destruido pueda
devolverse a su estado original. Es un compromiso absoluto
que cumpliremos.
Talal Salman: Durante el conflicto, ¿cómo se establecieron
los contactos entre los tres presidentes y todos los otros
estados mayores a nivel políticos?
Hassan Nasrallah: En lo que respecta al presidente [de la
República libanesa] Sr. Emile Lahoud, estábamos en
contacto permanente con él a través de un intermediario.
En cuanto al presidente [del parlamento] Nahib Berri, ya
he mencionado al principio de esta entrevista que existía
una cooperación entre nosotros, una comprensión y una
coordinación, así como conversaciones telefónicas que nos
permitieron permanecer en contacto las 24 horas del día.
Con el presidente [del consejo de ministros] Sr. Fouad
Siniora, hemos tenido contactos o diálogo de varios tipos:
a través de la mediación de los ministros miembros de
Hezbollah y en ocasiones, también hemos tenido contacto
directo con el primer ministro o con su consejero político,
el hermano hajji Hussain Khali. Pero aquello sobre lo que al
final no llegamos a un acuerdo, era el saber la parte de la
reconstrucción que se realizaría a través del canal de su
excelencia, el presidente [del parlamento] Nabih Berri, a
sabiendas de que era él quien estaba a cargo de la
administración política de la guerra.
Siempre nos hemos sentado juntos a la mesa del consejo
de ministros o hemos hablado por los pasillos, así que
siempre ha habido un diálogo constante con el primer
ministro. Durante toda la guerra, hemos prestado atención
a que el gobierno pareciera –y fuera realmente- un
gobierno unido, fuerte, coherente, pese a que teníamos
nuestras reservas, nuestras observaciones y nuestras
objeciones sobre ciertos puntos o sobre ciertas posiciones.
Este fue el caso del debate de los siete puntos [en vista
del alto el fuego, N. del T.], que hemos admitido en
general, si bien los detalles necesitan de un debate [en el
parlamento] y una posterior toma de decisiones en el
consejo de ministros.
En cuanto a la cuestión de la resolución 1701, se ha
incluido en el orden del día, y pese a que estábamos en
desacuerdo con ciertos capítulos de esa resolución y yo he
declarado que me parecía inícua y parcial, pese a que
nuestras objeciones respecto a ella son serias, una vez
más, en este caso también, y en nombre de la posición de
unidad en el gobierno y a nivel nacional, hemos declacrado
–[pero] con ciertas reservas-, que esa resolución ha sido
aprobada por unanimidad.
Talal Salman: ¿Qué diría usted de su relación con Walid
Jumblat ?
Hassan Nasrallah: Durante la guerra, hemos tenido poco
contacto directo con el diputado Walid Junblat. Como
seguramente usted sabe, después de la crisis de los
comunicados y de las tomas de posición precedentes, no ha
habido más contactos entre él y yo; solamente nos hemos
encontrado en el marco de las mesas redondas de debate
nacional, pero fuera de esas sesiones, no ha existido
ningún contacto entre nosotros y esa situación es la que ha
prevalecido durante los treinta y cinco días que ha durado
el conflicto.
Durante los primeros días de la guerra, él ha adoptado
ciertas posiciones positivas y yo he solicitado personamente
al hermano Nawaf al-Moussaoui que se ponga en contacto
con el ministro [druso, N. del T.] de información, el
hermano Ghâzî al-Uraïdhi, con el objetivo de transminitir
al ministro Junblat nuestro agradecimiento por las
posiciones que había adoptado y expresado, pero de
momento no hemos llegado a la restauración de las
relaciones normales que existía entre nosotros hasta hace
aproximadamente un año…
Talal Salman: ¿Se está intentando restablecer el contacto
en estos momentos?
Hassan Nasrallah: En lo que concierne a nosotros, jamás
hemos cerrado la puerta al diálogo. Con toda sinceridad le
digo que, de manera tanto mediatizada como no
mediatizada, es decir, también por los pasillos, cada vez
que se nos ha propuesto (a menudo a iniciativa de amigos
comunes) reanudar el contacto y esa relación, nosotros
nunca hemos expresado la más mínima objeción. Así lo he
declarado yo mismo en el transcurso de una entrevista de
televisión, y he añadido que fundamentalmente, no éramos
nosotros quienes habíamos volado los puentes en el caso de
Junblat, pese a la posición firme que habíamos expresado
en respuesta a la manera en que él acababa de calificar la
posesión de armas de la Resistencia.
Nosotros hemos respondido que no deseábamos boicotear a
nadie. Nuestra política no es la del boicot, incluso si hemos
podido tener importantes divergencias políticas con él,
estamos dispuestos a restablecer el contacto y a dialogar.
El Sr. Walid Junblat nos ha respondido que no aceptaría
reunirse con nosostros fuera del marco del consejo de
ministros… Por lo tanto está claro: nosotros, jamás hemos
intentado relegar a nadie, al Sr. Junblat tampoco.
Talal Salman: Sin embargo, se le ha acusado a usted de
abrir la puerta a las disensiones políticas internas durante
el transcurso del debate sobre un gobierno de unidad
nacional, en relación a la aplicación de los acuerdos de
Taef…
Hassan Nasrallah: La verdad es que nunca he tenido la
intención de desatar ninguna controversia política interna…
He respondido a ciertas preguntas planteadas por el
ministro Walid Junblat a lo largo de una conferencia de
prensa que se había organizado. He considerado que, en
gran medida, esas preguntas estaban superadas, que
pertenecían al pasado, que se les había dado respuesta,
bien directamente por mi parte, bien en torno a la mesa
redonda de debate nacional, pero la cuestión central que
Junblat ha planteado, es una cuestión clave, si se me
permite expresarme en estos términos.
Una cuestión clave que abre otras muchas. Una cuestión
relativa al acuerdo de Taëf, no cabe la menor duda. Y si
se quiere ser riguroso en la aplicación de los acuerdos de
Taef, entonces, bien, comencemos a considerar el primer
punto, el aspecto esencial que condiciona la aplicación
efectiva de Taëf: la formación de un gobierno de unidad
nacional, tal y como estipula expresamente el mismo texto
del acuerdo …
Talal Salman: … pero ellos han respondido diciendo que esa
era tan solo una imposición para el primer gobierno libanés
formado tras la firma de Taëf, ¿no es cierto… ?
Hassan Nasrallah: ¡Exactamente! Hasta el momento, dicen
–hablo de la mayoría de las Fuerzas del 14 de marzo- dos
cosas: lo primero, que el gobierno de unión y concordia
nacional estipulado por el acuerdo de Taëf no ha existido
jamás durante los dieciséis años transcurridos desde la
firma de ese acuerdo, y atribuyen ese hecho al periodo de
«tutela siria» del Líbano como la llaman ellos; y en segudo
lugar, que la mayoría de lo que se pretendía con los
acuerdos de Taef no se ha aplicado nunca hasta la fecha.
¡Y bien! ¿No es estupendo entonces que nosotros digamos
que ese gobierno no se ha formado y que el acuerdo no se
ha aplicado en lo que respecta a la mayor parte de sus
artículos y que precisamente es su aplicación lo que
queremos hacer y de inmediato?
El requisito previo natural, tal y como lo prevee el acuerdo
de Taëf, para pasar a la aplicación de lo que no ha sido
todavía aplicado, es la formación de un gobierno de unión
nacional, y eso no es ninguna herejía política, ¡al contrario,
es la voluntad de creer en nuestro país y velar por su
salvaguardia a nivel político!Permítame [para concluir] que
reitere que lo que ha puesto fin a la guerra es el hecho de
que los israelíes temían encaminarse hacia una catástrofe
militar en caso de continuar con la ofensiva terrestre, el
hecho de que el horizonte se haya cerrado ante ellos y no
hayan cosechado más que fracaso tras fracaso tras
fracaso...
Hoy, el Líbano debe prepararse para hacer frente a
grandes retos, retos de gran envergadura, imponentes y
peligrosos. Así que, dígame: si nos dedicamos a aumentar
la fuerza de nuestro país y su inviolabilidad procediendo a
la formación de un gobierno de unión nacional, ¿perdemos o
ganamos? Si un gobierno consigue realizar algunos de estos
avances, ¿significa esto que debamos privarnos de la
posibilidad de reforzar nuestro país políticamente haciendo
participar [en el gobierno] a quienes habían estado
excluidos en determinado momento? Si se da la posibilidad
de formar un gobierno de unión nacional que permita hacer
frente a los enormes desafíos del futuro próximo del
Líbano, ¿qué nos impide hacerlo?
La lógica que acabo de exponer es una lógica de razón y
prudencia, en ningún caso una lógica de maniobras políticas,
puesto que esa no es en absoluto mi manera de razonar.Ya
lo he dicho: «¿Quieren aplicar el acuerdo de Taef y
construir el estado libanés? El requisito previo natural para
hacerlo es la formación de un gobierno de unidad nacional…
¡Pues bien, hagámoslo!
¡Formemos ese gobierno de unidad nacional y no perdamos
más tiempo replicando a esa verborrea político-jurídico-
constitucional unanimista que tanto gusta del discurso del
tipo «¡Cosamos, pero no con esa aguja!»… »Y además,
¿tendría usted la amabilidad de decirme qué otra aguja
quieren que empleemos?El requisito previo natural, tal y
como lo prevee el acuerdo de Taëf, para pasar a la
aplicación de lo que no ha sido todavía aplicado, es la
formación de un gobierno de unión nacional, y eso no es
ninguna herejía política, ¡al contrario, es la voluntad de
creer en nuestro país y velar por su salvaguardia a nivel
político!Permítame [para concluir] que reitere que lo que ha
puesto fin a la guerra es el hecho de que los israelíes
temían encaminarse hacia una catástrofe militar en caso de
continuar con la ofensiva terrestre, el hecho de que el
horizonte se haya cerrado ante ellos y no hayan cosechado
más que fracaso tras fracaso tras fracaso...
Hoy, el Líbano debe prepararse para hacer frente a
grandes retos, retos de gran envergadura, imponentes y
peligrosos. Así que, dígame: si nos dedicamos a aumentar
la fuerza de nuestro país y su inviolabilidad procediendo a
la formación de un gobierno de unión nacional, ¿perdemos o
ganamos? Si un gobierno consigue realizar algunos de estos
avances, ¿significa esto que debamos privarnos de la
posibilidad de reforzar nuestro país políticamente haciendo
participar [en el gobierno] a quienes habían estado
excluidos en determinado momento? Si se da la posibilidad
de formar un gobierno de unión nacional que permita hacer
frente a los enormes desafíos del futuro próximo del
Líbano, ¿qué nos impide hacerlo?
La lógica que acabo de exponer es una lógica de razón y
prudencia, en ningún caso una lógica de maniobras políticas,
puesto que esa no es en absoluto mi manera de razonar.Ya
lo he dicho: «¿Quieren aplicar el acuerdo de Taef y
construir el estado libanés? El requisito previo natural para
hacerlo es la formación de un gobierno de unidad nacional…
¡Pues bien, hagámoslo!
¡Formemos ese gobierno de unidad nacional y no perdamos
más tiempo replicando a esa verborrea político-jurídico-
constitucional unanimista que tanto gusta del discurso del
tipo «¡Cosamos, pero no con esa aguja!»… »Y además,
¿tendría usted la amabilidad de decirme qué otra aguja
quieren que empleemos?
El requisito previo natural, tal y como lo prevee el acuerdo
de Taëf, para pasar a la aplicación de lo que no ha sido
todavía aplicado, es la formación de un gobierno de unión
nacional, y eso no es ninguna herejía política, ¡al contrario,
es la voluntad de creer en nuestro país y velar por su
salvaguardia a nivel político!Permítame [para concluir] que
reitere que lo que ha puesto fin a la guerra es el hecho de
que los israelíes temían encaminarse hacia una catástrofe
militar en caso de continuar con la ofensiva terrestre, el
hecho de que el horizonte se haya cerrado ante ellos y no
hayan cosechado más que fracaso tras fracaso tras
fracaso...
Hoy, el Líbano debe prepararse para hacer frente a
grandes retos, retos de gran envergadura, imponentes y
peligrosos. Así que, dígame: si nos dedicamos a aumentar
la fuerza de nuestro país y su inviolabilidad procediendo a
la formación de un gobierno de unión nacional, ¿perdemos o
ganamos? Si un gobierno consigue realizar algunos de estos
avances, ¿significa esto que debamos privarnos de la
posibilidad de reforzar nuestro país políticamente haciendo
participar [en el gobierno] a quienes habían estado
excluidos en determinado momento? Si se da la posibilidad
de formar un gobierno de unión nacional que permita hacer
frente a los enormes desafíos del futuro próximo del
Líbano, ¿qué nos impide hacerlo?
La lógica que acabo de exponer es una lógica de razón y
prudencia, en ningún caso una lógica de maniobras políticas,
puesto que esa no es en absoluto mi manera de razonar.Ya
lo he dicho: «¿Quieren aplicar el acuerdo de Taef y
construir el estado libanés? El requisito previo natural para
hacerlo es la formación de un gobierno de unidad nacional…
¡Pues bien, hagámoslo!
¡Formemos ese gobierno de unidad nacional y no perdamos más tiempo
replicando a esa verborrea político-jurídico-constitucional unanimista
que tanto gusta del discurso del tipo «¡Cosamos, pero no con esa
aguja!»… »Y además, ¿tendría usted la amabilidad de decirme qué otra
aguja quieren que empleemos?
Talal Salman
Rédacteur en chef du quotidien libanais
As-Safir
Los artículos de esta autora o autor
Traducción Helena Álvarez de la Miyar
Traductora e intérprete, Master of
Arts Monterey Institute of
International Studies.
Los artículos de esta autora o autor