Reforma al Artículo 123: Trabajo Infantil
Reforma al Artículo 123: Trabajo Infantil
DECRETO por el que se reforma la fracción III del apartado A del artículo 123 de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Publicado en el Diario Oficial de la Federación el 17 de junio de 2014
PROCESO LEGISLATIVO
1) 12-06-2013
Comisión Permanente
INICIATIVA con proyecto de decreto por el que se reforma el artículo 123, apartado A, fracción III de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Presentada por el Ejecutivo Federal.
Se turnó a las Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados.
Diario de los Debates, 12 de junio de 2013.
01
2) 12-06-2013
Comisión Permanente
INICIATIVA con proyecto de decreto por el que se reforma el artículo 123 de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos.
Presentada por la Dip. Aleida Alavez Ruiz, (PRD).
Se turnó a las Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados.
Diario de los Debates, 12 de junio de 2013.
04-03-2014
Cámara de Diputados
DICTAMEN de la Comisión de Puntos Constitucionales, con proyecto de decreto que reforma la fracción III del
Apartado A del artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de trabajo
02 infantil.
Aprobado en lo general y en lo particular, por 427 votos en pro, 0 en contra y 7 abstenciones.
Se turnó a la Cámara de Senadores para sus efectos constitucionales.
Diario de los Debates, 4 de marzo de 2014.
Discusión y votación, 4 de marzo de 2014.
06-03-2014
Cámara de Senadores
MINUTA con proyecto de decreto por el que se reforma la fracción III del Apartado A del artículo 123
03 constitucional.
Se turnó a las Comisiones Unidas de Puntos Constitucionales; de Trabajo y Previsión Social; y de Estudios
Legislativos, Primera.
Diario de los Debates, 6 de marzo de 2014.
21-04-2014
Cámara de Senadores
DICTAMEN de las Comisiones Unidas de Puntos Constitucionales, de Trabajo y Previsión Social y de Estudios
Legislativos, Primera, con proyecto de decreto por el que se reforma la fracción III del apartado A del artículo
123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, para elevar de 14 a 15 años la edad para
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trabajar a los menores de edad.
Aprobado en lo general y en lo particular, por 90 votos en pro, 0 en contra y 0 abstenciones.
Se turnó a las Legislaturas de los Estados, para los efectos de lo dispuesto en el artículo 135 constitucional.
Diario de los Debates, 10 de abril de 2014.
Discusión y votación, 21 de abril de 2014.
04-06-2014
Comisión Permanente
DECLARATORIA del Decreto por el que se reforma la fracción III del apartado A del artículo 123 de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, para elevar de 14 a 15 años la edad para trabajar a los
menores de edad.
Se realiza el cómputo y se da fe de 17 votos aprobatorios de los Congresos de los Estados de
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Aguascalientes, Baja California Sur, Campeche, Chiapas, Chihuahua, Coahuila, Colima, Guanajuato, Hidalgo,
Estado de México, Nayarit, Querétaro, Quintana Roo, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas.
La Comisión Permanente declara aprobado el Decreto.
Se turnó al Ejecutivo Federal para su publicación en el Diario Oficial de la Federación.
Diario de los Debates, 4 de junio de 2014.
Declaratoria, 4 de junio de 2014.
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DECRETO por el que se reforma la fracción III del apartado A del artículo 123 de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos.
(DOF 17-06-2014)
CÁMARA DE DIPUTADOS DEL H. CONGRESO DE LA UNIÓN PROCESO LEGISLATIVO
Secretaría General
Secretaría de Servicios Parlamentarios
Dirección General de Servicios de Documentación, Información y Análisis
PROCESO LEGISLATIVO
17-06-2014
Ejecutivo Federal
06 DECRETO por el que se reforma la fracción III del apartado A del artículo 123 de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos.
Publicado en el Diario Oficial de la Federación el 17 de junio de 2014.
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SECRETARIA DE GOBERNACION
“SECRETARIA DE GOBERNACION
SUBSECRETARIA DE ENLACE LEGISLATIVO
Y ACUERDOS POLITICOS
El Subsecretario
(Presentada por la C. Diputada Aleida Alavez Ruiz, a nombre propio y de los CC. Diputados Verónica
Beatriz Juárez Piña, Agustín Miguel Alonso Raya y Roberto Carlos Reyes Gámiz, del grupo parlamentario
del PRD)
- La C. Diputada Aleida Alavez Ruiz: Con su venia, señor Presidente; compañeras y compañeros legisladores:
Presento en esta tribuna a nombre de mi bancada esta iniciativa de ley con proyecto de Decreto con el objeto
de incrementar a 15 años la edad mínima para que las niñas y niños se incorporen al trabajo, siguiendo la
esencia normativa contenida en el Convenio número 138 de la Organización Internacional del Trabajo.
Es decir, con el fin de apoyar el desarrollo físico, mental, social y moral se propone que la edad en la que las
niñas y niños se incorporen al trabajo sea de los 14 a los 15 años, lo que al propio tiempo impactará en beneficio
de las familias y la nación toda, cuyo presente, pero ante todo su futuro se representa las condiciones de vida
de nuestros menores.
Millones de niñas y niños en el país, algunos cuando apenas comienza a caminar, son sometidos a la
explotación laboral; en un momento en que deben recibir todo el apoyo para vivir, crecer, estudiar, jugar y
desarrollarse. Si esto no es un crimen, no sabríamos qué otra palabra emplear, pues equivale a que se
infringieran lesiones graves o, en ocasiones, se privara de la vida a un ser humano.
Esta infamia social, nos debe preocupar a todos, ya que sus efectos negativos acaban impactando no sólo a
estos niños y sus familias, sino a la colectividad en su integridad, con diversas enfermedades sociales, frente a
las cuales sólo vemos los efectos, y nos negamos a ver las causas profundas que a todos atañen, en su
prevención y solución.
Con mayor razón, cuando la incorporación al mundo del trabajo de las niñas y los niños, no depende tanto de
una edad, sino de su condición social, motivo por el cual, mientras los menores pertenecientes a familias de
escasos recursos se ven obligados a despedirse de su infancia a muy temprana edad, por el contrario, los que
pertenecen a las clases pudientes, retardan cada vez más la sujeción a una relación de trabajo. Esto provoca,
la reproducción desigual en sus condiciones de vida en uno y otro caso por regla general.
Luego, en el fondo de la masiva incorporación de los niños al trabajo, existe no sólo un acto de injusticia, sino
un acto de discriminación, condenada no sólo por la Constitución Federal y diversos instrumentos
internacionales suscritos por México, sino por la Ley Federal del Trabajo, de manera expresa.
En las formas más extremas de trabajo infantil, los niños son sometidos a situaciones de esclavitud, separados
de su familia, expuestos a graves peligros y enfermedades.
Esto con mayor razón cuando el Convenio 138 señala que la edad mínima fijada en principio no deberá ser
inferior a la edad en que cesa la obligación escolar, en todo caso, a 15 años.
En este sentido, no hay que olvidar, que conforme al artículo 3o., constitucional, la educación obligatoria abarca
hasta la educación media superior, a la que los jóvenes llegan alrededor de los 18 años.
1
Conjuntando ambos preceptos, diremos que será un gran avance legal y humano, que la edad mínima para
trabajar se incremente de 14 a 15 años, más ésta en la medida de lo posible, deberá irse incrementándose
hasta los 18 años.
Sobre la omisión del gobierno federal de suscribir el Convenio número 138, veamos a algunos países que ya lo
han hecho, lo que evidencia la absoluta falta de humanismo de los últimos gobiernos neoliberales: Afganistán,
apenas en 2010, no obstante los graves problemas internos por los que atraviesa; Albania, Alemania, Angola,
Argelia, Argentina, Austria, Bélgica, Belice, Chile, China, Colombia, El Salvador, Filipinas, España, Vietnam,
Haití, entre otros.
No se puede alegar como argumento para no ratificar el Convenio número 138 que la Constitución establece la
edad mínima a los 14 años, ya que en primera, se ha tenido un tiempo más que largo para reformarla; y segundo,
la Constitución sólo señala mínimos, por lo que elevar la edad en el caso no sólo se contradice la Constitución,
sino por el contrario, se le fortalece en el camino de la justicia social.
En concreto, planteamos que se reforme la Constitución Federal para incrementar a los 15 años de edad, la
edad mínima para prestar servicios a un patrón, sin que ésta sea el último límite, sino se señale expresamente
que el Estado mexicano elevará progresivamente la edad mínima a la admisión al trabajo, antes referida, a un
nivel que haga posible el más completo desarrollo físico y mental de las niñas y los niños.
Esto, sin que dejemos de insistirle al Ejecutivo Federal en la necesidad de que suscriba el Convenio número
138 de la OIT para que actualice este convenio a una mejor tutela de los menores.
Iniciativa
“Los y las suscritas, Diputadas VERONICA BEATRÍZ JUAREZ PIÑA, ALEIDA ALAVEZ RUIZ y DIPUTADOS
AGUSTIN MIGUEL ALONSO RAYA y ROBERTO CARLOS REYES GAMIZ integrantes del grupo
parlamentario del Partido de la Revolución Democrática, con fundamento en lo dispuesto por los artículos 71,
fracción II, 72 y 78de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como 55, fracción II, y 56
del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, somete a
consideración de esta Soberanía la presente:
En bien de su desarrollo físico, mental, social y moral, se propone disminuir la edad en la que las niñas y los
niños se incorporen al trabajo; lo que al mismo tiempo impactará en beneficio de las familias y la nación, cuyo
presente, pero ante todo su futuro, se representa en las condiciones de vida de estos menores.
ARGUMENTOS
Millones de niñas y niños en el país, algunos cuando apenas comienzan a caminar, son sometidos a la
explotación laboral; en un momento en que deben recibir todo el apoyo para vivir, crecer, estudiar, jugar,
desarrollarse. Si esto no es un crimen, no sabríamos que otra palabra emplear, pues equivale a que se infrinjan
lesiones graves o, en ocasiones, se priva de la vida a un ser humano.
Esta infamia social, nos debe preocupar a todos, ya que sus efectos negativos acaban impactando no sólo a
estas niñas y niños y sus familias, sino a la colectividad en su conjunto, con diversas enfermedadessociales,
frente a las cuales sólo vemos los efectos, y nos negamos a ver las causas profundas que a todos atañen, en
su prevención y solución.
Sin embargo, los parámetros para definir conforme a las disposiciones vigentes en nuestro país, la edad mínima
para que las y los niños sean contratados por los patrones, deben ser cuestionados, no sólo porque diversos
convenios de la OIT, incluido el número 138, propugnan por elevar ésta; sino porque al haber aumentado la
esperanza de vida en el país y la complejidad de la vida social, es lógico y justo, que las y los niños, puedan y
deban emplear más tiempo para prepararse debidamente en vista de la consecución de sus fines y para
cumplirlas funciones sociales que estarán a su cargo, en vista de su pleno desarrollo.
2
Con mayor razón, cuando la incorporación al mundo del trabajo de las y los niños, no depende tanto de una
edad, sino de su condición social, motivo por la cual, mientras los menores de edad pertenecientes a familias
de escasos recursos se ven obligados a despedirse de su infancia a muy temprana edad, por el contrario los
que pertenecen a la clase alta, retardan cada vez más la sujeción a una relación de trabajo. Esto provoca, la
reproducción desigual de sus condiciones de vida, en uno y otro caso.
Luego, en el fondo de la masiva incorporación de las y los niños al trabajo, existe no sólo un acto de injusticia,
sino un acto de discriminación, condenada no sólo por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
y diversos instrumentos internacionales suscritos y ratificados por México, sino por la Ley Federal del Trabajo,
de manera expresa.
El trabajo, cuando se da a la edad y en las condiciones adecuadas, sabemos que es un derecho humano, uno
de los mayores bienes de los que el ser humano puede disfrutar como factor de todo bienestar. Pero cuando se
impone a deshora, es una aberración.
Pero hay un grado mayor de infamia, cuando las y los niños son encadenados a las peores formas de trabajo
infantil. Terreno en el cual México, rinde las peores cuentas, en un verdadero acto de afrenta nacional, pese a
haber firmado el Convenio 182 de la OIT, que busca erradicar estas terribles formas de explotación y
sometimiento. No se profundiza, en la presente iniciativa sobre si este tipo de oprobios, merecen el calificativo
de trabajo, más bien, deberían alejarse de este término, que tiene otra historia y otra esencia.
En respaldo a lo dicho, me permito transcribir unos párrafos de la OIT relativos al trabajo infantil:
“No todas las tareas realizadas por los niños deben clasificarse como trabajo infantil que se ha de eliminar. Por
lo general, la participación de los niños o los adolescentes en trabajos que no atentan contra su salud y su
desarrollo personal ni interfieren con su escolarización se considera positiva. Entre otras actividades, cabe citar
la ayuda que prestan a sus padres en el hogar, la colaboración en un negocio familiar o las tareas que realizan
fuera del horario escolar o durante las vacaciones para ganar dinero de bolsillo. Este tipo de actividades son
provechosas para el desarrollo de los pequeños y el bienestar de la familia; les proporcionan calificaciones y
experiencia, y les ayuda a prepararse para ser miembros productivos de la sociedad en la edad adulta.
“El término “trabajo infantil” suele definirse como todo trabajo que priva a los niños de su niñez, su potencial y
su dignidad, y que es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico.
• Les exige combinar el estudio con un trabajo pesado y que insume mucho tiempo.
“En las formas más extremas de trabajo infantil, los niños son sometidos a situaciones de esclavitud, separados
de su familia, expuestos a graves peligros y enfermedades y/o abandonados a su suerte en la calle de grandes
ciudades (con frecuencia a una edad muy temprana). Cuándo calificar o no de “trabajo infantil” a una actividad
específica dependerá de la edad del niño o la niña, el tipo de trabajo en cuestión y la cantidad de horas que le
dedica, las condiciones en que lo realiza, y los objetivos que persigue cada país. La respuesta varía de un país
a otro y entre uno y otro sector…”
Es importante modificar nuestro marco jurídico para homologar la edad mínima de 15 años como lo estipula el
Convenio número 138 de la OIT aprobado en el año de 1973, en el pleno de su Asamblea General, el cual en
su artículo 1º, señala:
3
“Todo Miembro para el cual esté en vigor el presente Convenio se compromete a seguir una política nacional
que asegure la abolición efectiva del trabajo de los niños y eleve progresivamente la edad mínima de
admisión al empleo o al trabajo a un nivel que haga posible el más completo desarrollo físico y mental
de los menores.”
Es decir, la consagración de los 15 años, en lugar de los 14 que establece la legislación mexicana en materia
laboral, es un paso hacia adelante. Con mayor razón cuando, el punto3, del artículo 2º de este Convenio,
expresa que:
“3. La edad mínima fijada en cumplimiento de lo dispuesto en el párrafo 1 del presente artículo no deberá ser
inferior a la edad en que cesa la obligación escolar, o en todo caso, a quince años.”
En este sentido, no hay que olvidar, que conforme al artículo 3º. Constitucional, la educación obligatoria abarca
hasta la educación media superior, a la que los jóvenes llegan, alrededor de los 18 años.
Conjuntando ambos preceptos, diremos que será un gran avance legal y humano, que la edad mínima para
trabajar se incremente de 14 a 15 años, más ésta en la medida de lo posible deberá irse incrementando hasta
los 18 años; mientras la edad de 18 años no se modifique conforme a lo planteado.
En armonía con todo lo dicho, nuestra Iniciativa parte de la reforma del Apartado A del artículo 123
Constitucional, para después impactar a la Ley Federal del Trabajo en los cambios necesarios. Esto, sin que
dejemos de insistirle al Ejecutivo Federal en la necesidad de que suscriba el Convenio número 138 de la OIT.
Miles de niñas y niños en nuestro país, sufren con especial agudeza las injusticias que se generan en el servicio
doméstico, poniéndose en riesgo su salud, su seguridad, su moralidad, en general su [Link] virtud de lo
cual se debe prohibir y erradicar con todos los medios sociales, políticos y económicos a nuestro alcance el
trabajo doméstico de las niñas y niños.
La prohibición del trabajo doméstico, es congruente con el Convenio de la OIT número 182, sobre las Peores
Formas de Trabajo Infantil, ya ratificado por México y que por tanto, en relación con el artículo 1º. Constitucional,
tiene plena obligatoriedad para el Estado Mexicano. Y bien este Convenio, en su parte conducente señala:
“Artículo 1. Todo Miembro que ratifique el presente Convenio deberá adoptar medidas inmediatas y eficaces
para conseguir la prohibición y la eliminación de las peores formas de trabajo infantil con carácter de
urgencia.
“Artículo 3. A los efectos del presente Convenio, la expresión “las peores formas de trabajo infantil” abarca:
“(d) el trabajo que, por su naturaleza o por las condiciones en que se lleva a cabo, es probable que dañe
la salud, la seguridad o la moralidad de los niños…”
a) El convenio de la OIT número 189,relativo al trabajo doméstico, que aunque no ha sido ratificado por México,
debe servir de directriz, ya que nuestro país es miembro de la Organización Internacional del Trabajo:
“Artículo 4
“1. Todo Miembro deberá fijar una edad mínima para los trabajadores domésticos compatible con las
disposiciones del Convenio sobre la edad mínima, 1973 (núm. 138), y el Convenio sobre las peores
formas de trabajo infantil, 1999 (núm. 182), edad que no podrá ser inferior a la edad mínima estipulada
en la legislación nacional para los trabajadores en general…”
“Artículo 5
“Todo Miembro deberá adoptar medidas para asegurar que los trabajadores domésticos gocen de una
protección efectiva contra toda forma de abuso, acoso y violencia.”
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La OIT por su parte, señala: “En el mundo, un gran número de niños están involucrados en trabajo doméstico
remunerado o no remunerado en el hogar de un tercero o empleador. Estos niños son particularmente
vulnerables a la explotación. El trabajo que realizan a menudo está oculto a los ojos del público, ya que estos
niños puede que se encuentren aislados o trabajen muy lejos del hogar familiar. Las historias de abuso de niños
involucrados en trabajo doméstico son muy comunes. ..”
Por otra parte, y toda vez que proponemos elevar a 18 años en la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, la prohibición de las labores insalubres o peligrosas, se eleva en la misma proporción la edad para
trabajar en el marco de las contingencias sanitarias.
Iniciativa con proyecto de Decreto que reforma las fracciones II y III del apartado A del artículo 123 de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
ARTICULO UNICO.- Se reforman las fracciones II y III del apartado A del artículo 123 de la Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos, en los siguientes términos:
Artículo 123. Toda persona tiene derecho al trabajo digno y socialmente útil; al efecto, se promoveránla
creación de empleos y la organización social de trabajo, conforme a la ley.
El Congreso de la Unión, sin contravenir a las bases siguientes deberá expedir leyes sobre el trabajo, las cuales
regirán:
A. Entre los obreros, jornaleros, empleados domésticos, artesanos y de una manera general, todo contrato de
trabajo:
I. …
II. La jornada máxima de trabajo nocturno será de 7 horas. Quedan prohibidas: las labores insalubres o
peligrosas, el trabajo nocturno industrial y todo otro trabajo después de las diez de la noche, de los menores de
dieciocho años;
III. Queda prohibida la utilización del trabajo de los menores de quince años. Los mayores de esta edad y
menores de dieciséis tendrán como jornada máxima la de seis horas. El Estado mexicano elevará
progresivamente la edad mínima de admisión al trabajo, antes referida, a un nivel que haga posible el
más completo desarrollo físico y mental de los menores.
TRANSITORIO
Único. El presente Decreto entrará en vigor al siguiente día de su publicación en el Diario Oficial de la
Federación.
Suscriben
Dip. Verónica Beatriz Juárez Piña.- Dip. Aleida Alavez Ruiz.- Dip. Agustín Miguel Alonso Raya.- Dip.
Roberto Carlos Reyes Gámiz”.
- El C. Presidente Diputado Gutiérrez de la Garza: Gracias, Diputada Aleida Alavez. Túrnese a la Comisión
de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados.
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04-03-2014
Cámara de Diputados
DICTAMEN de la Comisión de Puntos Constitucionales, con proyecto de decreto que reforma la fracción III del
Apartado A del artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de trabajo
infantil.
Aprobado en lo general y en lo particular, por 427 votos en pro, 0 en contra y 7 abstenciones.
Se turnó a la Cámara de Senadores para sus efectos constitucionales.
Diario de los Debates, 4 de marzo de 2014.
Discusión y votación, 4 de marzo de 2014.
Honorable Asamblea:
Dictamen
I. Antecedentes legislativos
1. El 12 de junio de 2013, el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, presentó ante la Mesa Directiva
de la Cámara de Diputados, la iniciativa con proyecto de Decreto que reforma el artículo 123, apartado A,
fracción III de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. En esa misma fecha la Mesa Directiva
del Pleno de esta Cámara, envió a esta Comisión la iniciativa para su análisis, estudio y elaboración del
respectivo dictamen.
2. El 12 de junio de 2013, los diputados Verónica Beatriz Juárez Piña, Aleida Alavez Ruiz, Agustín Miguel Alonso
Raya y Roberto Carlos Reyes Gámiz, integrantes del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución
Democrática. Presentaron ante la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados la iniciativa con proyecto de
decreto que reforma las fracciones II y III del apartado A del artículo 123 de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos. En esa misma fecha la Mesa Directiva del Pleno de esta Cámara, envió a esta
Comisión la iniciativa para su análisis, estudio y elaboración del respectivo dictamen.
Las iniciativas antes mencionadas concurren en la modificación del artículo 123 constitucional respecto a elevar
la edad para trabajar a los menores de edad, ambos proyectos en esencia comparten el mismo sentido, por
ello, los integrantes de esta Comisión consideran analizarlas en conjunto para elaborar el respectivo Dictamen.
Con base en ello, y por razones metodológicas para la elaboración del presente dictamen, se analizará en
primer término la iniciativa presentada por el titular del Ejecutivo Federal y en segundo lugar la iniciativa
presentada por los diputados del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática.
En este rubro, se transcriben algunos argumentos que sirvieron de base al proponente para sustentar su
proyecto de modificación.
“La Organización Internacional del Trabajo (OIT), considera al trabajo infantil como toda actividad económica
llevada a cabo por personas menores de 15 de edad, sin importar el estatus ocupacional (trabajo, asalariado,
trabajo independiente, trabajo familiar no remunerado, etcétera), que priva a los niños de su niñez, su potencial
1
y su dignidad, y que es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico. En ese sentido, se alude al trabajo que
es peligroso para el bienestar físico, mental o moral del niño o bien, aquél que interfiere con su escolarización,
o les exige combinar el estudio con un trabajo pasado que se presume mucho tiempo. (...)
Se debe tomar en cuenta que la problemática del trabajo infantil e México es multifactorial y requiere del
concurso de los sectores productivos, de la sociedad civil organizada y de los distintos órdenes y ámbitos de
gobierno, para combatirlo en sus diversas manifestaciones, causas y efectos. (...)
En nuestro país el trabajo infantil es un fenómeno recurrente que se realiza en el seno familiar con un apoyo
para su sustento, que carece de continuamente y que en muchos casos representa un factor que expulsa a los
niños y adolescentes de sus hogares para que contribuyan al gasto familiar a costa de su educación, salud y
sano desarrollo, lo cual produce efectos negativos en el desarrollo social cultural económico y humano de la
sociedad mexicana.
(...)
Adicionalmente, los niños y adolecentes que laboran en nuestro país, están expuestos a sufrir accidentes o
enfermedades de trabajo, puesto que se emplean en lugares no apropiados o no permitido, tales como minas,
lugares sin ventilación o luz, alturas, calles o avenidas, bares y cantinas.”
b) Iniciativa de diputados:
En este mismo sentido se transcriben algunos elementos de la iniciativa presentada por los diputados del Grupo
Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática.
“Millones de niñas y niños en el país, algunos cuando apenas comienzan a caminar, son sometidos a la
explotación laboral; en un momento en que deben recibir todo el apoyo para vivir, crecer, estudiar, jugar,
desarrollarse. Si esto no es un crimen no sabríamos qué otra palabra emplear, pues equivale a que se infrinjan
lesiones graves o, en ocasiones, se priva de la vida a un ser humano.
Con mayor razón cuando la incorporación al mundo del trabajo de las y los niños, no depende tanto de una
edad, sino de su condición social, motivo por la cual, mientras los menores de edad pertenecientes a familias
de escasos recursos se ven obligados a despedirse de su infancia a muy temprana edad, por el contrario los
que pertenecen a la clase alta, retardan cada vez más la sujeción a una relación de trabajo. Esto provoca, la
reproducción desigual de sus condiciones de vida, en uno y otro caso. (...)
El trabajo, cuando se da a la edad y en las condiciones adecuadas, sabemos que es un derecho humano, uno
de los mayores bienes de los que el ser humano puede disfrutar como factor de todo bienestar. Pero cuando se
impone a deshora, es una aberración.
Pero hay un grado mayor de infamia, cuando las y los niños son encadenados a las peores formas de trabajo
infantil. Terreno en el cual México, rinde las peores cuentas, en un verdadero acto de afrenta nacional, pese a
haber firmado el Convenio 182 de la OIT, que busca erradicar estas terribles formas de explotación y
sometimiento. No se profundiza, en la presente iniciativa sobre si este tipo de oprobios, merecen el calificativo
de trabajo, más bien, deberían alejarse de este término, que tiene otra historia y otra esencia.”
Como se puede constatar, ambos proyectos coinciden en reformar lo relativo a la edad de los menores para
trabajar, la noción primordial de hacer valer en la Carta Magna los acuerdos suscritos por México en este rubro,
además de plasmar lo referente a los Derechos Humanos de los menores respecto del trabajo.
Para dar claridad a los cambios propuestos, esta Comisión considera pertinente anexar el presente cuadro
comparativo:
IV. Consideraciones
2
Esta Comisión dictaminadora, después de hacer un análisis de las iniciativas en estudio, llega a la convicción
de emitir dictamen en sentido positivo, en materia de trabajo infantil, en razón de los siguientes argumentos:
Como se ha mencionado desde la reforma constitucional del 10 de junio de 2011, en nuestro texto constitucional
se acentúo la importancia de los Derechos Humanos, así como de los instrumentos internacionales en la
materia, de los que México es parte.
En este sentido, el presente dictamen tiene el propósito de salvaguardar los Derechos de los niños con relación
al trabajo, teniendo presente que la explotación infantil es un grave problema social, que atañe a todos las
naciones, en algunos casos es severo y con índole de esclavitud contemporánea, o como lo estableció el
Maestro Carlos de Buen Unna, “el principal problema con respecto al trabajo de los menores no está en la ley
sino en las condiciones económicas de un país que tiene que regular la prestación de servicios de los niños,
fuera de su ámbito familiar, lo que constituye un fenómeno social indeseable” continúa mencionando que “el
legislador laboral se ve en la necesidad de regular el trabajo de los menores, a partir de un hecho, tan doloroso
como inevitable, de que los mexicanos no hemos sido capaces de garantizar a nuestra niñez una vida agradable
con el pleno disfrute de los derechos fundamentales del hombre y particularmente de aquellos íntimamente
relacionados precisamente a la condición de ser niño”.
El trabajo infantil, en su forma de explotación daña nociva mente a la sociedad y, en específico a la población
infantil, si consideramos que la niñez es el futuro de cualquier país, el agredirlos con esta forma de esclavitud,
es sin duda, desastroso para la sociedad en sí misma.
Es por ello que las naciones y los organismos internacionales han luchado para dar las condiciones de
protección a la niñez y, para el caso de que se tenga que trabajar a temprana edad, que esta actividad sea
realizada con dignidad, respetando los derechos esenciales de las niñas, los niños y de los adolescentes. Al
respecto la Organización Internacional del Trabajo, ha establecido que el “trabajo infantil suele definirse como
todo trabajo que priva a los niños de su niñez, su potencial y su dignidad, y que es perjudicial para su desarrollo
físico y psicológico”. Al respecto para no dañar al sector infantil y juvenil es que se han creado instrumentos
internacionales por los cuales los Estados se someten a estos.
Dentro de la explotación laboral a la niñez, concurren diversos elementos, sociales, económicos, culturales, etc.
Sin embargo se destaca el aspecto económico; la pobreza juega un papel primordial, en donde se presenta la
necesidad de ingresar al mercado laboral, es decir, el menor se ve en apuro de contribuir con los gastos del
hogar, lo que trae como consecuencia en primer término la deserción escolar, al respecto el siguiente gráfico
de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía corrobora lo
antes mencionado:
De lo anterior se desprende que la pobreza es razón de peso para que niños, niñas y adolescentes busquen
los ingresos necesarios para solventar los gastos familiares. En este contexto cabe mencionar que existe el
trabajo que no es remunerado, el cual se presenta cuando el menor o el adolescente labora en apoyo al negocio
familiar, en el cual el ingreso se verá reflejado en la contribución para el bienestar del hogar y de la estabilidad
familiar.
Por lo trascendental que es el trabajo del infante y del adolescente y los efectos que tiene para la sociedad, es
que muchos organismos e instituciones han realizado investigaciones y análisis para tratar de tomar acciones
que lleven a dar soluciones a este fenómeno. Con base en esto es que el trabajo infantil o adolescente se ha
clasificado en dos grandes rubros a destacar, los de naturaleza no nociva o inocua y los nocivos, siendo los
primeros aquellos en donde las actividades que se desempeñan no tienen o no derivan en riesgo, como puede
ser venta de productos, artesanía, mozo, etcétera, en segundo término están los de naturaleza nociva, respecto
a la seguridad o a la salud física o mental, en este punto se encuentran las labores de carpintería, en obras, en
fábricas, en el manejo de maquinaria o carga pesada o en el campo, lo que deriva en los siguientes puntos:
Jornadas laborales extensas, por encima del límite legal permitido en cada país, (usualmente no mayor de 4 o
6 horas diarias).
3
La actividad a destajo.
Actividades laborales que atenten contra el normal desarrollo físico y mental de las personas (trabajos que
impliquen riesgo moral en la niñez adolescencia).
Por esa complejidad y por lo dañino del trabajo infantil es que la comunidad internacional ha creado diversas
entidades ex profesas para ello, como es el caso de la Organización Internacional del Trabajo, que es primera
agencia de las Naciones Unidas creada en 1946, y que ha puesto su empeño para tratar de mitigarlo a través
de medios normativos, en este rubro, tenemos instrumentos internacionales vitales para el tema que se está
analizando.
En 1973, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), a través de su Consejo de Administración convocó en
la Ciudad de Ginebra, Suiza, a su cuadragésima octava reunión; en dicha sesión se adoptó el Convenio sobre
la Edad Mínima de Admisión al Empleo, documento conocido como Convenio 138 (C-138), su entrada en vigor
fue el 19 de junio de 1973; este convenio integra diversos pronunciamientos contenidos en otras disposiciones.
El objeto del Convenio 138, es el de regular el trabajo infantil estableciendo la edad mínima requerida para
acceder a la actividad laboral, obligando a los signatarios a respetarlo, de este instrumento se destaca lo
siguiente:
“Artículo 1. Todo Miembro para el cual esté en vigor el presente Convenio se compromete a seguir una política
nacional que asegure la abolición efectiva del trabajo de los niños y eleve progresivamente la edad
mínima de admisión al empleo o al trabajo a un nivel que haga posible el más completo desarrollo físico
y mental de los menores.”
Artículo 2.
1. Todo Miembro que ratifique el presente Convenio deberá especificar, en una declaración anexa a su
ratificación, la edad mínima de admisión al empleo o al trabajo en su territorio y en los medios de
transporte matriculados en su territorio; a reserva de lo dispuesto en los artículos 4 a 8 del presente
Convenio, ninguna persona menor de esa edad deberá ser admitida al empleo o trabajar en ocupación alguna.
3. La edad mínima fijada en cumplimiento de lo dispuesto en el párrafo 1 del presente artículo no deberá ser
inferior a la edad en que cesa la obligación escolar, o en todo caso, a quince años”.
Los artículos citados puntualizan lo relativo a la edad mínima para trabajar, que son el reflejo del sentir de las
naciones respecto al trabajo infantil, en este rubro es preciso hacer mención que México es el único país de
América Latina que falta por ratificar el Convenio 138 sobre la edad mínima de admisión al empleo, razón por
la que la OIT y UNICEF, hicieron un llamado urgente contra el trabajo infantil a nuestra nación.
Otro instrumento internacional de suma importancia para este tema es el Tratado Internacional sobre la
Prohibición de las Peores Formas de Trabajo Infantil y la Acción Inmediata para su Eliminación, (Convenio
Internacional del Trabajo No., 182) que fue Adoptado por la OIT, el 17 de junio de 1999, ratificado por el Estado
mexicano el 30 de junio de 2001, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 7 de marzo de 2001, lo
trascendente de este Tratado para las iniciativas en estudio radica en lo siguiente:
• La adopción de medidas inmediatas y eficaces para la eliminación de las peores formas de trabajo infantil, con
carácter de urgente.
4
• La clasificación de las peores formas de trabajo infantil.
El siguiente cuadro esquematiza cómo la comunidad internacional ha ido adhiriéndose a esto, por ende,
realizaron las adecuaciones a su normatividad para cumplir los compromisos de estos instrumentos:
Los datos que arroja esta tabla, corroboran dos aspectos, en primer término que la mayoría de los países
establecieron la edad mínima para trabajar de 15 años, conjuntamente los países que han Ratificado el
Convenio 138, son 30 y, respecto del Convenio 182 son 34 incluyendo a México.
Los diputados que integramos la Comisión de Puntos Constitucionales estamos conscientes que el Estado
Mexicano no ha Ratificado el Convenio 138, pero no por ello somos ajenos a esta problemática, razón por la
cual, expresamos la total viabilidad del proyecto, en virtud de que es nuestra obligación velar por nuestros niños
y adolescentes para que vivan en un ambiente estable, que propicie su pleno desarrollo físico y mental, por el
beneficio de nuestra sociedad y para el crecimiento de nuestra nación.
Por las consideraciones anteriormente expuestas, los diputados integramos esta Comisión de Puntos
Constitucionales, sometemos consideración de la Honorable Asamblea, el siguiente:
PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE REFORMA LA FRACCIÓN III DEL APARTADO A, DEL
ARTÍCULO 123 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS.
ARTÍCULO ÚNICO. SE REFORMA LA FRACCIÓN III DEL APARTADO A, DEL ARTÍCULO 123 DE LA
CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, PARA QUEDAR COMO SIGUE:
...
A. ...
I. a II. ...
III. Queda prohibida la utilización del trabajo de los menores de quince años. Los mayores de esta edad y
menores de dieciséis tendrán como jornada máxima la de seis horas.
B. ...
TRANSITORIO
ÚNICO. El presente decreto entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en el Diario Oficial de la
Federación.
Notas:
1 Becerra Millán, Abigail, Coloquio Multidisciplinario sobre Menores, Memoria, edit., Instituto Nacional de
Investigaciones Jurídicas, Universidad Nacional Autónoma de México, primera edición, México 1996, págs. 137
y 138.
2 Ídem.
5
4 Cita consultada en el sitio [Link]
Provectos/Encuestas/Hogares/modulos/mti/mti2011/[Link] el 15 de octubre de 2013.
5 Trabajo Infantil en México, reporte temático núm. 4., Centro de Estudios Sociales y de Opinión Públicas
(CESOP). Honorable Cámara de Diputados, LIX legislatura., pág. 4.
6
04-03-2014
Cámara de Diputados
DICTAMEN de la Comisión de Puntos Constitucionales, con proyecto de decreto que reforma la fracción III del
Apartado A del artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de trabajo
infantil.
Aprobado en lo general y en lo particular, por 427 votos en pro, 0 en contra y 7 abstenciones.
Se turnó a la Cámara de Senadores para sus efectos constitucionales.
Diario de los Debates, 4 de marzo de 2014.
Discusión y votación, 4 de marzo de 2014.
El Presidente diputado Francisco Agustín Arroyo Vieyra: Honorable asamblea, en virtud de que en la
agenda se encuentra listado un dictamen de la Comisión de Puntos Constitucionales, que como todos ustedes
saben, requiere de una votación calificada y por tratarse de un asunto inherente a la Carta Magna es que esta
Presidencia somete a la consideración de ustedes que lo veamos de inmediato.
Luego entonces, el siguiente punto del orden del día es la discusión del dictamen con proyecto de decreto que
reforma la fracción III del Apartado A del artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, en materia de trabajo infantil.
Tiene el uso de la voz, para fundamentar el mismo, el diputado don Julio César Moreno Rivera.
El diputado Julio César Moreno Rivera: Con su venia, diputado presidente. Compañeras diputadas y
compañeros diputados, distinguidos invitados, a todos los aquí presentes, con base en el artículo 104, numeral
1, fracción II, del Reglamento de la Cámara de Diputados a nombre de la Comisión de Puntos Constitucionales
vengo a fundamentar el dictamen con proyecto de decreto por el que se reforma la fracción III del apartado A
del artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de trabajo infantil.
El Constituyente de 1917 estableció que la edad mínima para trabajar era de 12 años, y posteriormente en 1962
se elevó a 14 años de edad, criterio que sigue vigente en nuestra legislación.
La edad mínima para trabajar ha sido una preocupación constante no sólo en nuestro país, ya que muchos han
considerado conveniente aumentarla para un óptimo desarrollo de los menores, por lo que nuestra Carta Magna
es contradictoria con lo establecido en diversos instrumentos internacionales, siendo el caso de la Organización
Internacional del Trabajo, la cual considera al trabajo infantil como toda actividad económica llevada a cabo por
personas menores de 15 años de edad que los priva de su niñez, los limita en su potencial humano, los humilla
en su dignidad y es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico.
Además de lo anterior cabe mencionar que México es el único país de América Latina que no ha ratificado el
Convenio 138 de la Organización Internacional del Trabajo, cuyo artículo 2o. señala como edad mínima de
acceso al empleo la de 15 años de edad, razón por la cual la Unicef ha hecho un llamado urgente contra el
trabajo infantil a nuestra nación.
En este sentido, con la presente reforma constitucional se pretende establecer que los menores de edad puedan
laborar una vez que tengan los 15 años cumplidos, lo que tiene como propósito salvaguardar los derechos de
los niños con relación al trabajo, teniendo presente que el trabajo infantil es un grave problema social que atañe
a todas las naciones, en algunos casos es severo y con índole de esclavitud contemporáneo.
De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en México existen 3.6 millones de niñas
y niños menores de 17 años que trabajan, de los cuales 1 millón de ellos tienen menos de 14 años de edad,
concentrándose principalmente en las áreas menos urbanizadas de nuestro país.
1
Po su parte, la Unicef ha señalado que nuestro país ocupa el sitio 49 en la tasa de trabajo infantil en niñas y
niños de entre cinco y 15 años, superado entre otros por Argentina, Brasil y Colombia. No cabe duda que el
sello del trabajo infantil es la pobreza, la exclusión, la discriminación y la falta de oportunidades que sufren
ciertos grupos de la población en México y en el mundo, en particular las niñas y niños a quienes se priva de
parte de su infancia.
Por ello el trabajo infantil requiere de un esfuerzo serio e integral, tanto del Estado como de la sociedad, para
garantizar el inicio de un ciclo de vida con protección, educación y oportunidades para el desarrollo pleno de
muchos de los niños y niñas de nuestro país, ya que de lo contrario la falta de acceso y mecanismos de
desarrollo representarán en su vida adulta desventajas injustificadas con respecto a otras personas y la
posibilidad de la reproducción intergeneracional de la pobreza.
En ese sentido, compañeras y compañeros legisladores, los invito a votar a favor de la presente reforma
constitucional. No dejemos pasar la oportunidad de dar un paso importante hacia una sociedad más justa e
igualitaria. Hoy es momento de velar por los niños y adolescentes mexicanos, para que vivan en un ambiente
estable que propicie su pleno desarrollo físico y mental, por el beneficio de nuestra sociedad y para el
crecimiento de nuestro país.
Con la presente reforma defendamos y refrendemos los derechos de la niñez al elevar la edad mínima para
trabajar. El Constituyente de 1917 la estableció en 12 años y ahora damos un paso más en beneficio de
próximas generaciones de la niñez mexicana al establecer la edad mínima en 15 años.
Termino diciendo que un niño que trabaja pierde más de lo que gana. En México como en cualquier parte del
mundo el trabajo infantil no es digno, no se debe tolerar, no se debe fomentar y mucho menos se debe de
ignorar. Hagamos realidad una Constitución que garantice el interés superior de los niños, construyamos juntos
un mejor futuro para ellos. Muchas gracias, compañeras y compañeros diputados.
El Presidente diputado Francisco Agustín Arroyo Vieyra: Muchas gracias, don Julio César Moreno Rivera.
Esta Presidencia saluda con todo afecto a invitados de la delegación Tláhuac, invitados por la diputada
Guadalupe Socorro Flores Salazar. Sean ustedes bienvenidos.
El diputado Luis Antonio González Roldán: Con su venia, señor presidente. Compañeras y compañeros
legisladores, el trabajo infantil es ya una lastimosa realidad que acompaña lo cotidiano, fenómeno cuya
complejidad se deriva del lienzo de relaciones con elementos económicos, sociales, históricos y culturales. Su
sello desafortunadamente es la pobreza, la exclusión, la discriminación y la falta de oportunidades que sufren
ciertos grupos en la población mexicana, en particular las niñas y los niños a quienes se priva de gran parte de
su niñez.
No obstante el trabajo infantil es un concepto que se emplea como expresión genérica para referirse a las
labores que realizan los niños y las niñas, al respecto hay que señalar que la Organización Internacional del
Trabajo considera que la mayoría de niñas y niños trabajan desde los seis o siete años, comenzando en algunos
de los casos a laborar en el hogar o en negocios familiares, y estas actividades pueden contribuir
favorablemente a su desarrollo.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia reconoce que existe una gran variedad de actividades cuyo
desempeño no implica un efecto negativo en el desarrollo de las niñas y los niños, lamentablemente no es en
la mayoría de los casos. Estas actividades pasan a ser explotación laboral infantil cuando las condiciones en
las que se encuentran nuestras niñas y niños dificultan su acceso a la escuela, cuando conllevan un peligro en
realización o son —en gran medida— nocivas para su bienestar físico, para su bienestar mental, moral o social.
En Nueva Alianza estamos convencidos en que debemos contribuir a diseñar un ambiente seguro y positivo
para las niñas y los niños de este país. Estamos convencidos en que debemos velar por su cuidado y erradicar
a toda costa esas actividades, reitero, nocivas para su propio desarrollo.
No sobra decir que las edades son variables, así como el desempeño de tareas y la propia percepción y
visualización del concepto de trabajo. Según datos que se arrojan sobre el fenómeno del trabajo infantil, datos
por cierto de los que ya ha dado cuenta el presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales. Sin embargo,
2
aquí en esta tribuna debemos destacar que son más niños que niñas los que trabajan fuera de su casa, mientras
que las niñas son solicitadas para desarrollar labores domésticas y, por qué no decir, existe todavía adquisición
de personas humanas en diversas entidades federativas para cumplir estos fines.
En este contexto debemos hablar de dos perspectivas, la primera, que supone que el trabajo infantil es nocivo,
que vulnera los derechos de las niñas y de los niños, que afecta su educación, su salud y su seguridad. La otra,
destaca por los aspectos positivos tratando de recuperar las potencialidades de una experiencia laboral que
forma parte integrante de un proceso socializador, perspectiva que considera además que el trabajo no es en
sí mismo negativo, sino que está en función de sus características y de su desempeño.
Por ello, como aquí ya he mencionado, las naciones y los organismos internacionales han luchado para dar las
condiciones de protección a la niñez. Y en el caso de que se tenga que trabajar a temprana edad, que esta
actividad sea realizada con dignidad, respetando los derechos esenciales y elementales de las niñas y los niños
y de los adolescentes.
En el orden jurídico nacional existe una serie de normas que protegen a las niñas y a los niños del trabajo
infantil, en nuestra Carta Magna, nuestra Constitución Política, las fracciones II, III y IX y XI del apartado A del
artículo 123 establece los derechos más básicos para este grupo de la población vulnerable. Asimismo, la Ley
Federal del Trabajo en sus artículos 22, 23, 173, 180, 362, 372 y 995 detalla los derechos de las niñas, de los
niños y de los adolescentes respecto al empleo.
En el ámbito internacional, México ha ratificado la mayoría de los convenios de la OIT que regulan el trabajo
infantil.
Señoras y señores legisladores, para mi partido, para Nueva Alianza, atender este serio y complejo problema
es un reto que se debe afrontar con medidas legislativas. El trabajo infantil requiere de un esfuerzo coordinado,
tanto de las instituciones del Estado como de la sociedad civil, para garantizar el inicio de un ciclo de vida con
protección, con educación y con oportunidades para el desarrollo pleno de muchos de los niños y las niñas de
nuestro país.
En mi partido, en Nueva Alianza, reconocemos que ampliar la edad laboral para los menores de edad a 15 años
representa una obligación improrrogable del Estado mexicano con nuestra infancia.
Obligación que a partir de la reforma a la fracción III del apartado A del artículo 123 constitucional debe
materializarse en condiciones para que las niñas y niños permanezcan cada día más en las aulas y no en los
centros de trabajo o en las calles.
Convencidos estamos que la reforma quedará en letra muerta si no va conducida y acompañada de los
esfuerzos integrales para que las y los mexicanos contemos con salarios decorosos, certeza laboral y protección
legal en el trabajo. Es decir, de un Estado fuerte que haga efectivo los razonamientos en materia laboral que se
encuentran plasmados en las leyes mexicanas.
Señoras y señores legisladores, los integrantes del Grupo Parlamentario de Nueva Alianza daremos nuestro
voto a favor, sabiendo que es importante que nuestras niñas, niños y adolescentes tengan un porvenir
prometedor, con la seguridad de que el único límite de sus aspiraciones debe ser su propia imaginación y deseo
de ir adelante. Es cuanto, señor presidente.
Esta Presidencia se honra en saludar a Thomas Wissing, director de la Organización Internacional del Trabajo
para México y Cuba, en este día importante para la Cámara de los diputados y las diputadas, en la que
discutimos una reforma constitucional producto, por cierto, de una iniciativa de Miguel Alonso Raya, de Verónica
Juárez Piña y de la vicepresidenta Aleida Alavez. Sea usted muy bienvenido y un aplauso con un enorme gusto
y cariño. Tiene el uso de la voz don Ricardo Cantú Garza.
3
El diputado Ricardo Cantú Garza: Gracias, diputado presidente. Compañeras y compañeros legisladores, a
nombre del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo acudo a esta tribuna para apoyar el dictamen que nos
presenta la Comisión de Puntos Constitucionales, por el que se reforma la fracción III del apartado A del artículo
123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de trabajo infantil.
La vigente fracción III del apartado A del artículo 123 dispone que queda prohibida la utilización del trabajo de
los menores de 14 años, los mayores de esta edad y menores de 16 tendrán como jornada máxima la de seis
horas.
En el dictamen que se somete a nuestra consideración, se propone adicionar un año a la edad mínima para que
los menores puedan ingresar a trabajar, pasando de 14 a 15 años. Es pertinente recordar que en el texto original
de nuestra Constitución, en ese artículo 123, fracción III, se establecía: “los jóvenes mayores de 12 años y
menores de 16 tendrán como jornada máxima la de seis horas. El trabajo a los niños menores de 12 años no
podrá ser objeto de contrato”.
Tuvieron que transcurrir 45 años y 6 meses para que se reformara la fracción III del apartado A del artículo 123,
en términos de su redacción actual. De 1962 a la fecha han transcurrido 52 años para que se eleve en un año
más la edad para que los menores puedan trabajar.
Sin embargo, no podemos soslayar que el establecimiento de la edad mínima es solo el elemento formal para
que los menores de edad puedan incorporarse a la vida laboral en empleos en donde se les reconozcan sus
derechos.
Debemos tener presente que la realidad se impone a cualquier tipo de tecnicismo jurídico y que los niños se
ven precisados a incorporarse a la actividad laboral a edades más tempranas. Habida cuenta de que los padres
de los menores no perciben un ingreso que les sea suficiente para la manutención de sus familias los niños
tienen que apoyar para complementar el ingreso familiar.
Desafortunadamente, al tener que contribuir a los gastos del hogar los niños pierden la oportunidad de
mantenerse estudiando, comprometiendo con ello su futuro porque no podrán continuar sus estudios formales
quedando su capacidad productiva como mera mano de obra que no puede agregar conocimiento a su trabajo.
También se multiplican en perjuicio de nuestros menores distintos tipos de enfermedades que dependiendo de
la actividad productiva a que se dediquen pueden reducir su expectativa de vida.
Con la reforma que hoy aprobaremos daremos solo un paliativo para nuestros niños, porque solo adicionamos
un año de edad a la que podrán incorporarse a un empleo formal.
En el Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo exigimos que se diseñen políticas públicas que permitan a
los menores disfrutar su niñez con el goce y ejercicio de los derechos que en esta edad tienen: educación,
salud, esparcimiento y mejores niveles de bienestar.
Aunque esto último pudiera parecer una utopía es lo que deseamos para nuestras niñas y niños, que disfruten
y vivan con tranquilidad la edad biológica en la que se encuentran. Por ello, votaremos a favor del presente
dictamen. Es cuánto, diputado presidente.
El Presidente diputado Francisco Agustín Arroyo Vieyra: Muchísimas gracias. Ahora tendremos el gusto,
como siempre, de escuchar a doña Luisa María Alcalde Luján de Movimiento Ciudadano, y en tanto viene a la
tribuna esta Presidencia se honra en saludar a líderes sociales del municipio de Querétaro, invitados por el
diputado de las ideas brillantes, don Marcos Aguilar Vega.
La diputada Luisa María Alcalde Luján: Muchas gracias, presidente. En 1973 la OIT adoptó el Convenio
número 138 sobre la edad mínima de admisión al empleo, el cual hasta la fecha no ha sido ratificado por el
Estado mexicano.
4
Su objetivo fundamental consiste, en comprometer a los Estados parte a adoptar y a aplicar una política nacional
que asegure la abolición efectiva del trabajo de las niñas y niños, elevando progresivamente la edad mínima de
admisión al empleo o al trabajo a un nivel que haga posible el más completo desarrollo físico y mental de la
población infantil.
El convenio se adoptó por la comunidad internacional en su conjunto a partir del reconocimiento de que el
trabajo infantil priva a los niños de su niñez, su potencial y su dignidad, y que es perjudicial para su desarrollo
físico y psicológico. El día de hoy, a pesar de no estar ratificado tan trascendental convenio, votaremos y
aprobaremos una de esas modificaciones legales que históricamente tienen al Poder Legislativo en deuda con
su sociedad.
El dictamen que hoy votaremos armoniza el artículo 123 constitucional al Convenio 138 y al Sistema
Internacional de los Derechos Humanos y la comunidad universal, elevando al fin la edad mínima para trabajar
de 14 a 15 años.
Para la OIT el tema del trabajo infantil ha sido desde su creación una de sus principales preocupaciones, razón
por la que el artículo 127 del Tratado Versalles de 1919, por el que se establece la constitución de dicha
organización, se estableció que uno de los métodos y principios de importancia particular y urgente para la
nueva OIT consistía en la supresión del trabajo de los niños, y la obligación de introducir en el trabajo de los
jóvenes de ambos sexos las limitaciones necesarias para permitirles continuar su educación y asegurar su
desarrollo físico.
Según cifras del Inegi 3 millones 14 mil 800 niños, niñas y adolescentes de cinco a 17 años trabajan en México,
lo que nos permite anticipar que el trabajo y la explotación infantil no se terminará por decreto constitucional,
porque desafortunadamente obedece al mandato de la pobreza y es fruto de una economía erosionada que
fluye en una informalidad que en nuestro país es superior al 60 por ciento.
Esos niños y niñas están anclados en el desamparo, y paradójicamente es el trabajo que les permite sobrevivir
día a día la causa que les impide obtener la preparación intelectual, emocional y humana que les permitiría
mejorar sus circunstancias de una vez por todas.
Tomando en cuenta lo anterior, considerando que el objetivo del convenio implica tiempo y cuestiones
relacionadas con el desarrollo y pobreza de los países, la OIT adoptó en 1999 el Convenio 182 sobre las peores
formas de trabajo infantil, con la finalidad de complementar la prohibición del trabajo de menores.
Estableciendo la obligación de adoptar medidas inmediatas y eficaces con carácter urgente, para conseguir la
prohibición y eliminación de la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud como la venta y el tráfico de
niños y niñas, la servidumbre por deudas y la condición de siervo.
El trabajo forzado u obligatorio, incluido el reclutamiento forzoso u obligatorio de niños y niñas para utilizarlos
en conflictos armados. La utilización, el reclutamiento de la oferta de niñas y niños para la prostitución, la
producción de pornografía o actuaciones pornográficas. La utilización, el reclutamiento o la oferta de niños y
niñas para la realización de actividades ilícitas, en particular la producción y el tráfico de estupefacientes, tal
como se define en los tratados internacionales pertinentes. Y el trabajo que por su naturaleza o por las
condiciones en que se lleva a cabo es probable que dañe la salud, la seguridad o la moralidad de las y los niños.
Además se deben instrumentar medidas efectivas y un plazo determinado teniendo en cuenta la importancia de
la educación, con el fin de impedir la ocupación de niñas y niños en las peores formas de trabajo infantil.
Se debe prestar asistencia directa, necesaria y adecuada para liberar a las niñas y a los niños de trabajos
forzados y asegurar su rehabilitación e inserción social, asegurando a todas las niñas y niños el acceso a la
enseñanza básica gratuita y a la formación profesional.
5
Además, se deben identificar a los niños y niñas que están particularmente expuestos a riesgos y entrar en
contacto directo con ellos teniendo en cuenta la situación particular de las niñas.
Como hemos reiterado una y otra vez, las auténticas inspecciones de trabajo resultarían indispensables para
solucionar muchos de los vicios del mundo laboral, incluido desde luego el trabajo infantil.
Celebramos que se reforme una disposición tan trascendental y esperamos que se apruebe por la mayoría
calificada, pero sobre todo esperamos que el Poder Ejecutivo y Judicial hagan lo propio para hacer efectivo lo
que hoy hemos plasmado por ahora sólo en papel. Muchas gracias.
El Presidente diputado Francisco Agustín Arroyo Vieyra: Gracias a usted, diputada, con todo afecto. Doña
Judit Magdalena Guerrero López, del Partido Verde Ecologista de México, tiene el uso de la voz.
La diputada Judit Magdalena Guerrero López: Con su permiso, diputado presidente. Señoras y señores
legisladores. La Convención sobre los Derechos del Niño es el primer instrumento internacional jurídicamente
vinculante que incorpora toda la gama de derechos humanos de índole civil, cultural, económica, política y
social.
Dicha convención señala en su artículo 32 el reconocimiento del derecho del niño, de la niña a estar protegidos
contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o
entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o
social.
Según cifras de la Organización Internacional del Trabajo, el número global de niños en situación de trabajo
infantil ha disminuido hasta en un tercio desde el año 2000, pasando de 246 millones a 168 millones, de los
cuales un 8.8 por ciento se ubica en América Latina y el Caribe.
Las actividades en donde se emplean a los niños depende de la zona de que se trate, sin embargo la agricultura
continúa siendo el sector con el mayor número de niños en situación de trabajo infantil, siendo un 59 por ciento,
traducido en 98 millones de niños que desempeñan dicha labor, sin dejar de lado todos aquellos que son
explotados de manera irregular y que por lo tanto no forman parte de las cifras antes señaladas.
Tenemos claro que el trabajo infantil no es exclusivo a nuestro país, sin embargo debemos hacer referencia a
la situación particular que atraviesa nuestra economía nacional, escenario que sin duda abona a que los niños
dejen sus estudios y se dediquen por completo a la vida laboral.
Si bien el trabajo infantil se encuentra regulado, lo cierto es que en todo el mundo se tiene registro de la
existencia de niños explotados, incluso por sus propios padres, mismos que por la falta de empleo obligan a
sus hijos desde muy temprana edad a ocuparse en cualquier actividad sin considerar las directrices ya fijadas
por nuestras leyes.
Una edad mínima para emplearse así como las horas diarias laborables, son las principales preocupaciones de
nuestras leyes con lo cual se pretende garantizar la integración al mundo laboral de los menores de una manera
adecuada y benéfica.
Muchos manifestamos descontento ante la posibilidad de que un niño divida su tiempo en actividades escolares
y laborales. En el mejor de los escenarios esta situación implica un mediano desarrollo escolar y un supuesto
laboral.
Resulta evidente que la falta de atención y el extremo cansancio al que son sometidos por desarrollar ambas
actividades provocan desatención, incluso un bajo desempeño escolar.
Pero esta situación es una realidad de nuestro país. El nivel económico sin duda es el elemento primordial para
que los menores tengan que trabajar en vez de estudiar.
Por ello y debido a la creciente cantidad de niños que diariamente a nivel mundial son explotados laboralmente,
se instituyó el Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil, dependiente de la Organización
Internacional del Trabajo, el cual fue creado en el año 1992 y cuyo objetivo general es la erradicación progresiva
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del trabajo infantil, cometido que habrá de alcanzarse fortaleciendo la capacidad de los niños para ocuparse del
problema y promoviendo un movimiento mundial en lucha contra del mismo.
Si bien el objetivo de este programa sigue siendo la prevención y erradicación de todas las formas de trabajo
infantil, la meta prioritaria para actuar de forma inmediata es la erradicación de las peores formas de trabajo
infantil definidas en la Convención número 182, misma que señala como ejes rectores: combatir todas las formas
de esclavitud, la prostitución infantil, el tráfico de drogas y las actividades que en general dañen a su salud.
En este orden de ideas lo que se pretende es generar una mayor difusión del movimiento internacional contra
el trabajo infantil, a través de la adopción de diversas medidas y convenios que establezcan las bases bajo las
cuales deberá sujetarse el trabajo infantil.
Estamos conscientes de que lo ideal sería legislar la prohibición del trabajo infantil, sin embargo el círculo vicioso
de la pobreza impide que los niños continúen con su educación y adquieran las calificaciones necesarias para
asegurar un futuro mejor, lo que ya es de por sí considerado un nocivo fenómeno que va mucho más allá de la
niñez, pues también se resiente en la economía de un país ya que al perder competitividad por falta de una
sociedad capacitada, la productividad e ingresos son potencialmente afectados.
En virtud de lo anterior las diputadas y los diputados de la fracción parlamentaria del Partido Verde nos
pronunciamos a favor de la presente iniciativa pues consideramos positiva la reforma que aumenta la edad
mínima de los niños que pretendan desarrollar actividades laborales, contribuyendo a la construcción de un
mejor futuro para nuestros hijos. Es cuanto, señor presidente. A su consideración, diputados y diputadas.
El Presidente diputado Francisco Agustín Arroyo Vieyra: Muchas gracias, diputada. Esta Presidencia se
honra en presentar a su consideración el agradecimiento y destacar la presencia en este salón de sesiones del
señor Mogens Lykketoft, presidente del Parlamento del reino de Dinamarca, a quien acompañan los
vicepresidentes de la Mesa Directiva del Parlamento Danés, el señor Bertel Haarder, la señora Pia Kjaersgaard
y la señora Camilla Hersom, así como la excelentísima señora Susanne Rumohr, embajadora de Dinamarca en
México. Esta delegación ha realizado una visita de cortesía al diputado presidente de la Mesa Directiva y ha
participado en una reunión de trabajo con el Grupo de Amistad México-Dinamarca y con la Comisión de
Relaciones Exteriores.
La Cámara de Diputados les da a ustedes la más cordial bienvenida y hace votos por el fortalecimiento del
diálogo, la colaboración y la amistad entre ambas naciones. Se los decimos de todo corazón. Sean ustedes
bienvenidos.
Esta Presidencia también le da la más cordial bienvenida a personal del Instituto Federal Electoral de la Junta
Distrital Ejecutiva número 16, en Córdoba, Veracruz, así como a los participantes del Parlamento Infantil del
distrito XVI, con cabecera en Córdoba, Veracruz, acompañados con padres de familia y algunos maestros
invitados nada menos que por la diputada Leticia López Landero. Sean ustedes bienvenidos.
También, ahora que estamos en este capítulo, le damos la más cordial bienvenida a Carlos Manuel Moyano
Jurado, consejero de empleo de la embajada de España, sea usted bienvenido. Tiene el uso de la voz doña
Verónica Beatriz Juárez Piña, del PRD.
La diputada Verónica Beatriz Juárez Piña: Con su permiso, señor Presidente. Compañeras y compañeros
diputados, por supuesto saludo a todos nuestros invitados e invitadas quienes ahora son testigos de la
aprobación de un dictamen histórico.
Particularmente quiero saludar, como ya se ha mencionado aquí, a Thomas Wissing, de la OIT, y a Victoria
Cruz, quienes en conjunto con la Secretaría del Trabajo hemos venido trabajando una serie de acciones que
tienen que ver particularmente con el tema que hoy discutimos en este dictamen, y que tiene que ver también
con acciones concretas para erradicar el trabajo infantil en nuestro país.
Nuestro Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática apoya el presente dictamen, mismo que
reforma el artículo 123 constitucional a fin de incrementar de los 14 a los 15 años la edad mínima para que las
niñas y los niños se incorporen al trabajo, siguiendo la esencia normativa contenida en el Convenio 138 de la
Organización Internacional del Trabajo.
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En vista de su mejor desarrollo físico, social y moral, se propone retardar la edad en que las niñas y los niños
se incorporen al trabajo, lo que al propio tiempo impactará en su propio beneficio, en el de sus familias, en el
de sus comunidades y por supuesto en el de nuestra nación, cuyo presente, pero ante todo su futuro, se
representa de manera esencial en las condiciones de vida de las y los adolescentes.
Desde luego que esta reforma deberá complementarse con las medidas necesarias para garantizar que todas
las niñas y los niños hagan efectivo su derecho a la educación.
Como señalamos en la iniciativa que presentó el Partido de la Revolución Democrática, que junto —hay que
decirlo— con la del Ejecutivo Federal, han dado base al presente dictamen en este esfuerzo legislativo que es
apenas un primer paso en la lucha contra el trabajo infantil.
En el mundo existen 215 millones de niñas, niños y adolescentes que trabajan, 115 millones de las peores
formas de trabajo infantil. En nuestro país, 3.4 millones de niñas y niños, algunos cuando apenas comienzan a
caminar son sometidos a la explotación laboral en un momento en que deben de recibir todo el apoyo para vivir,
para crecer, para estudiar, para jugar, para desarrollarse.
El trabajo infantil nos debe de preocupar a todas y a todos, ya que sus efectos negativos acaban impactando
no sólo a las niñas, a los niños, a los adolescentes y a sus familias, sino a la colectividad en su integridad con
diversas enfermedades sociales frente a las cuales sólo vemos los efectos y nos negamos a ver las causas
profundas que a todos atañen en su prevención y solución.
Sin embargo, los parámetros actuales para definir conforme a las disposiciones vigentes en nuestro país la
edad mínima para que las y los adolescentes sean contratados por los patrones deben ser cuestionados.
Lo que se hace en este dictamen, no sólo porque diversos de la OIT, incluido el número 138, pugnan por elevar
ésta, sino porque al haber aumentado la esperanza de vida en el país, y la complejidad de la vida social es
lógico y justo que las y los adolescentes puedan y deban emplear más tiempo para prepararse en la consecución
de sus fines, y para cumplir las funciones sociales que estarán a su cargo en vista de su pleno desarrollo como
es complementar, entre otras, su educación.
Con mayor razón, cuando la incorporación al mundo del trabajo de las y los niños no depende tanto de su edad,
sino de su condición social, motivo por el cual mientras las niñas, los niños y adolescentes pertenecientes a
familias de escasos recursos se ven obligados a despedirse de su infancia a muy temprana edad, por el
contrario, los que pertenecen a las clases pudientes retardan cada vez más la sujeción a una relación de trabajo.
Esto provoca la reproducción desigual de sus condiciones de vida en uno y otro caso por regla general.
Luego en el fondo de la masiva incorporación de las niñas y los niños al trabajo existe no sólo un acto de
injusticia, sino un acto de discriminación condenada no sólo por nuestra Constitución federal, sino por diversos
instrumentos internacionales suscritos por México, sino también por la Ley Federal de Trabajo de manera
expresa, los cuales hay que cumplir, como se ha mencionado aquí, para poder erradicar el trabajo infantil.
El trabajo, cuando se da la edad y en las condiciones adecuadas, sabemos que es un derecho humano. Uno
de los mayores bienes de los que el ser humano puede disfrutar. Es salud física, mental y factor de todo
bienestar, pero cuando se impone a deshora, es una aberración. Cada cosa a su tiempo, dice el aforismo. Pero
hay un grado de mayor infamia cuando las niñas y los niños son encadenados a las peores formas de trabajo
infantil, terreno en el cual México no rinde las mejores cuentas.
Sin embargo, no todo trabajo es contrario al desarrollo de las niñas, niños y adolescentes. Lo es aquel, como
señala la OIT, el que priva a los niños de su niñez, su potencial y su dignidad, y que es perjudicial para su
desarrollo físico y psicológico.
Sabemos que elevar la edad laboral de las y los adolescentes a 15 años es sólo un primer avance, ya que como
señala el Convenio 138 en su artículo 1o., cito: Todo miembro para el cual esté en vigor el presente convenio
se compromete a seguir una política nacional que asegure la abolición efectiva del trabajo de los niños y eleve
progresivamente la edad mínima de admisión al empleo o al trabajo a un nivel que haga posible el más completo
desarrollo físico y mental de los menores.
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Nuestro país tiene una enorme deuda con las niñas y los niños, por lo que ha llegado el momento de actuar de
manera efectiva para hacer respetar de manera plena su dignidad y sus derechos. Y en esta lógica va el
presente dictamen, por lo cual lo votaremos a favor.
Pero aún más, el reto es erradicar todo trabajo infantil. Como hemos mencionado ya, en México más de 3
millones de niñas, niños y adolescentes trabajan. Tenemos que unir esfuerzos. Y aquí quiero hacer un
reconocimiento a quienes desde ahora hemos estado trabajando en coordinación. Quiero reconocer al
subsecretario Ignacio Rubí, quiero reconocer nuevamente a Thomas Wissing, Victoria Cruz, porque han hecho
esfuerzos para cumplir lo que se menciona en el artículo 173 de la Ley Federal del Trabajo, en el que se
menciona que deben lanzarse programas que permitan identificar y erradicar el trabajo infantil.
Y, aún más, se han estado creando distintas comisiones intersecretariales estatales para que en conjunto con
todos aquellos que son empresarios y que otorgan trabajo podamos hacerlo y tener lo que se ha mencionado
aquí: una inspección efectiva, una inspección que garantice que los niños no estén en los campos agrícolas,
una inspección que permita a los niños y a las niñas vivir con dignidad, pero sobre todo que sean felices.
El reto, como hemos dicho ya, es erradicar el trabajo infantil. Y para eso el Partido de la Revolución Democrática
estará trabajando siempre, presentando iniciativas a favor de las niñas, de los niños y adolescentes. Es cuanto,
presidente.
El Presidente diputado Francisco Agustín Arroyo Vieyra: Está bueno pues. Don José Alfredo Botello
Montes, del PAN, de Querétaro por cierto, tiene usted el uso de la voz.
El diputado José Alfredo Botello Montes: Con su permiso, señor presidente. Diputadas y diputados
integrantes de la LXII Legislatura de la Cámara de Diputados, actualmente el artículo 123, apartado A, fracción
III, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece que queda prohibida la utilización del
trabajo de los menores de 14 años.
El día de hoy la Comisión de Puntos Constitucionales somete a consideración de este pleno el dictamen con
proyecto de decreto que reforma dicha disposición, con el objeto de elevar la edad mínima en el contemplado
para permitir que el trabajo sea a partir de los 15 años, por lo que el Grupo Parlamentario del PAN anticipa en
esta tribuna su voto a favor.
Dicho dictamen deriva de dos iniciativas de ley, una promovida por los diputados del Partido de la Revolución
Democrática y otra por el presidente de la república. Ambas presentadas el año pasado con motivo de la
conmemoración del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, el cual, como se sabe, se celebra el 12 de junio de
cada año y que tiene como objeto captar más apoyo para la campaña en contra del trabajo infantil por parte de
los gobiernos y de los interlocutores sociales, de la Organización Internacional del Trabajo, la sociedad civil y
las demás partes interesadas, incluidas las escuelas, los grupos de jóvenes y de mujeres y los medios de
comunicación.
El Grupo del PAN da la bienvenida a la propuesta, pero señala que es necesario seguir haciendo lo que a cada
uno nos corresponde para que en breve erradiquemos en México el trabajo infantil.
El Convenio 138 al que se hace referencia en distintas participaciones en esta tribuna, adoptado por la
Organización Internacional del Trabajo en 1973, establece que la edad mínima de admisión al empleo o al
trabajo no deberá ser inferior a la edad en que cesa la obligación escolar, o en todo caso a 15 años, a efecto
de hacer posible el más completo desarrollo físico y mental de los menores.
En México, hasta 1962 se estableció en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos la prohibición
de utilizar el trabajo de los menores de 14 años, pues con anterioridad al 22 de noviembre del mencionado año
el trabajo de los niños menores de 12 años era el que no podía ser objeto de contrato.
Con esto tenemos que ha sido lenta la construcción del bien común y la justicia social en nuestro país, pues
han tenido que transcurrir más de 50 años desde que la edad mínima para trabajar se subió de 12 a 14 años
para ponerla hoy en estos 15 años, que es la edad inferior recomendada para tal efecto por la Organización
Internacional del Trabajo desde hace más de cuatro décadas.
9
En el año 2014 se propuso establecer la edad mínima para trabajar en 15 años, cuando lo ideal sería que no
debería ser inferior a la edad en que cesa la obligación escolar, es decir hasta ahora los 18 años en que concluye
la educación obligatoria.
Por lo menos como lo proponían los diputados del PRD, promoventes de la otra iniciativa dictaminada en el
proyecto que en este momento analizamos, se prohibirán las labores insalubres o peligrosas, el trabajo nocturno
industrial y todo otro trabajo después de las 10 de la noche de los menores de 18 años.
Por eso insisto en el que lenta ha sido la construcción del bien común y la anhelada justicia social, desde la
Revolución y hasta nuestra fecha.
La educación obligatoria fue establecida hasta el año 1993 sólo en los niveles de primaria y secundaria. En
contraste, durante las dos administraciones federales emanadas del PAN, se amplió la educación obligatoria al
nivel preescolar en noviembre de 2002 y al nivel de media superior en febrero de 2012.
En cuanto a los esfuerzos para eliminar el trabajo infantil y erradicar sus peores formas, durante los gobiernos
del PAN se lograron significativos resultados. Se promovió la nueva cultura laboral, a partir del reconocimiento
de la dignidad humana del trabajador y se incorporaron el fomento a la equidad e inclusión laborales y la
consolidación de la previsión social, a través de la creación de condiciones para el trabajo decente, bien
remunerado, con capacitación, seguridad y salud.
Se instrumentó una política laboral para la prevención y protección del trabajo infantil, en cuyo marco se
impartieron foros, talleres para prevenir y erradicar el trabajo infantil y sus peores formas. Con el firme propósito
de eliminar el trabajo infantil, el gobierno federal diseñó un instrumento que permite medir la ocupación infantil
y, con ello, mejorar la focalización de las políticas públicas en la materia.
En el año 2007 se llevó a cabo el primer levantamiento del módulo sobre trabajo infantil, anexo a la Encuesta
Nacional de Ocupación y Empleo y también se realizó en los años 2009 y 2011, gracias a lo cual es posible
comparar y conocer la evolución y tendencias del trabajo infantil, así como el impacto de las políticas
gubernamentales.
Según datos del Módulo del Trabajo Infantil en México, 3.6 millones de niños y niñas, entre cinco a 17 años de
edad, realizaban algún tipo de trabajo infantil en el año 2007, cifra que disminuyó en términos absolutos para el
año 2009 a 3.2 millones y a tres millones para el año 2011.
Mediante la reforma laboral promovida por la anterior administración federal se incorporó el concepto de trabajo
decente, para incluir las condiciones mínimas que deben imperar en una relación laboral, lo que fortalece el
principio de equilibrio entre los actores de la producción, inexistente en el trabajo infantil.
Para una mayor protección de los trabajadores infantiles se definió el listado de los trabajos peligrosos e
insalubres, se prohibió la contratación de menores de 14 años fuera del círculo familiar y se estableció como
delito el tener trabajando a menores de 14 años de edad, con pena privativa de libertad.
Porque en el PAN sí hemos implementado acciones públicas para eliminar el trabajo infantil y erradicar sus
peores formas, y porque hemos actuado de manera asertiva en la materia, votaremos —como ya lo dije— a
favor del dictamen comentado. Sigamos rescatando a cientos de miles de niños del trabajo y continuemos
evitando que otros más lleguen a incorporarse a la vida laboral. Muchas gracias, señor presidente.
El Presidente diputado Francisco Agustín Arroyo Vieyra: Muchas gracias a usted, don Alfredo. Don
Fernando Salgado Delgado, del Partido Revolucionario Institucional, cierra usted la lista de oradores.
El diputado Fernando Salgado Delgado: Señor presidente. Diputadas, diputados, la fracción parlamentaria
del Partido Revolucionario Institucional saluda una muy afortunada coincidencia, la coincidencia de que hayan
concluido dos iniciativas en un mismo sentido, la del Ejecutivo federal, la del señor presidente Peña Nieto, y la
de compañeras y compañeros del Partido de la Revolución Democrática, en un mismo afán, el de reducir la
edad mínima, reducir la opción al trabajo infantil.
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Pero me da más gusto que aquí todas las fracciones parlamentarias, y así lo hace la del PRI también, estamos
de acuerdo en que hay que ir, después de esta reforma legal, tenemos que ir a algo que ya mencionaron mis
compañeras y compañeros anteriormente, tenemos que ir a erradicar, efectivamente, el trabajo de las niñas y
de los niños.
Hace más de 200 años, compañeras y compañeros, y lo deja en sus Apuntes para mis hijos, don Benito Juárez
García, extraordinario presidente de México, dice y cito: “Luego que tuve uso de razón me dediqué, hasta donde
mi tierna edad me lo permitía, a las labores del campo”. Y don Benito Juárez se refiere, no a los 14 años, no a
los 12 años, se refiere a edades de 6, de 7 y de 8 años. Hace 200 años y hoy tenemos en México todavía 3
millones de niñas y de niños que trabajan.
Por eso nosotros saludamos estas dos iniciativas y por eso también saludamos esta afortunada coincidencia,
que da razón de la conciencia de esta legislatura y de este Ejecutivo federal.
Este mal, este crimen, esta enfermedad social se ha venido agravando y es una realidad, que como ya dije,
padecen más de 3 millones de niñas y de niños. Se ha venido agravando por la agresiva tendencia a pasar del
trabajo a francamente explotación descarada, y de la explotación hemos pasado a temas de los que hemos
hablado recientemente, como uno que nos lastima mucho a la sociedad mexicana, que es la trata de personas,
que todavía es mucho más grave, mucho más delicada, mucho más lesiva, cuando se trata de nuestras niñas
y de nuestros niños.
Desintegración, marginación, labores insalubres, peligrosas, una cadena sin fin que forma un círculo vicioso,
que agrede todos los días a niñas y niños, cuya condición, compañeras y compañeros, debía ser, cuando
menos, la de la preparación, la de la formación para identificar su talento e incentivar su creatividad.
Don Benito Juárez también en sus Apuntes para mis hijos consignó, no lo dice así pero lo asume, que ya grande,
más grande, se fugó de su casa y se fue caminando a Oaxaca y que se puso a trabajar por dos reales al día,
ya grande Benito Juárez, de 12 años. Y que había condiciones en Oaxaca en ese momento para aprender a
leer y a escribir a cambio de servidumbre, a cambio de trabajo doméstico. La paga era, si no tenían para ir a la
escuela, era precisamente la paga, aprender a leer y a escribir.
Aquí hablamos del 138 en reiteradas ocasiones y quiero comentarles, en abono a lo que dicen mis compañeras
y compañeros, que el 138 no contiene solamente el aumentar la edad mínima de admisión al empleo a partir
de los 15 años. Que contiene además una disposición donde los Estados que lo adoptan tienen la obligación
de formular políticas públicas para erradicar el trabajo de los niños. Ésa es la importancia, además, del 138.
Pero además de eso, y qué bueno, porque aquí, comentando con alguien en un foro, hablaba de que ésta es
una reforma light. Para nosotros parece una reforma de la mayor de las importancias.
Primero, poner al día a México en una posición donde podamos adoptar el 138 que hace, en junio lo vamos a
cumplir, hace 40 años fue adoptado por la 58 Conferencia Internacional del Trabajo. Pero la OIT, que está
cumpliendo, este 15 de abril cumplirá 95 años de fundada, el Primer convenio sobre admisión mínima de trabajo
infantil lo adoptó en 1919, el trabajo industrial.
De ahí el rezago que nosotros tenemos en esta materia, porque además, vale la pena comentarles, compañeras
y compañeros, vale la pena comentarles que como lugar común, y a mí me lo dijeron mis propios padres, como
lugar común, nos dicen que el lugar donde nosotros tenemos que trabajar es la escuela. Quizá cuarenta años
después de que yo lo escuché de mis padres, hoy se lo estoy diciendo a mis hijas.
Pero además, como también una feliz coincidencia, apenas la semana pasada aquí, en el Noveno Parlamento
de las Niñas y los Niños, aquí, en esta tribuna, uno de los niños que muy bien expresó el sentir de este
Parlamento infantil y que pusieron un apartado fundamental, que habla precisamente de este tema, dicen y lo
cito, dicen los niños y las niñas de Parlamento Infantil: “evitar la explotación de las niñas y los niños y los que
son expuestos a trabajos que realizan, a peligros que dañen su salud física, psicológica, mental y se les dé
protección”.
Es hoy un paso que da, compañeras y compañeros, el Estado mexicano en un sentido de justicia social. Miren,
hemos estado discutiendo y ha sido larga la pelea por la igualdad, a pesar de que en la Ley Federal del Trabajo
11
hace muchos años se consigna que a trabajo igual, salario igual, la lucha por la igualdad entre mujeres y
hombres ha sido larga, extensa, pero las compañeras no se han cansado nunca. Hoy es importante que a esa
lucha por la igualdad sumemos a las niñas y los niños de México.
La próxima semana se celebrará el Día Internacional de la Mujer y es importante que le demos voz efectiva,
como en este Parlamento que recién se celebró aquí, a las niñas y a nuestros niños, que no los dejemos al final
de la agenda, que estén en primerísimo lugar, como decimos siempre los que somos padres de familia, que
estén en primerísimo lugar en los temas de la agenda nacional.
El principal elemento que tenemos para la movilidad social, el elemento fundamental es el de la educación. No
podemos dejar a nuestras niñas y a nuestros niños atados por un destino manifiesto, atados por la geografía
donde nacieron, atados por la colonia donde nacieron a un destino que tenga que ver con la miseria, con la
marginación, con la desintegración. Tenemos que darles la oportunidad, y el Estado mexicano puede y debe
hacerlo, éste es el momento adecuado para que lo hagamos.
Nosotros estamos convencidos, el Estado mexicano en 1959 lanzó un muy importante mensaje con el
nacimiento de la Comisión del Libro de Texto Gratuito, la importancia de la educación y la movilidad social. A
55 años de su creación el Estado mexicano ha dotado, nos ha dado a los que hemos estudiado, más de 5 mil
millones de ejemplares de libros de texto gratuito, entonces podemos hacerlo.
Si el Estado mexicano también fue capaz en los sesenta, setenta, ochenta, con sus campañas de vacunación,
erradicar males, ponerle una barrera a las enfermedades como la polio, como el sarampión, como la propia
varicela, tenemos que vacunar hoy a nuestro país contra una enfermedad social de primer orden, que es la
explotación y que es el trabajo de las niñas y de los niños.
Hoy tenemos, compañeras y compañeros, tenemos consciencia, y qué bueno que esa consciencia trajo a este
Congreso esas dos iniciativas. Tenemos la ley y a partir de hoy haremos realidad este ajuste que teníamos
pendiente. Ahora falta la acción para pasar de la ley a la realidad, para sacar efectivamente a nuestras niñas y
a nuestros niños de las calles, para sacarlos de los pocitos donde se explotan las minas, para sacarlos de los
campos agrícolas donde se contaminan con pesticidas.
Quiero agradecer en esta tribuna también la coincidencia de haber participado aquí con valiosas compañeras
como mi amiga Paloma Villaseñor, muy comprometida en los temas de las niñas y los niños. Quiero agradecerle
a nuestra compañera Verónica Juárez, que también tuve la oportunidad de conocer aquí y tener estas
coincidencias y estos afanes que nos suman a todos como mexicanos.
Naturalmente la importancia del trabajo de la Comisión de Puntos Constitucionales, a cargo del compañero Julio
César Moreno, que trajo a la discusión estas dos iniciativas y el dictamen a esta tribuna y de esta tribuna a su
aprobación.
Compañeras y compañeros, lo mejor que tenemos son nuestras niñas y nuestros niños. La esperanza de
México. A los niños no les debemos dar esperanza, la esperanza de nosotros y de México son nuestras niñas
y nuestros niños. Las niñas y los niños son la primavera de México. Escuchémoslo y atendámoslos. Muchas
gracias.
El Presidente diputado Francisco Agustín Arroyo Vieyra: Finalmente, y para hablar en pro, tiene el uso de
la tribuna don Fernando Belaunzarán, inmediatamente después vamos a la votación.
El diputado Fernando Belaunzarán Méndez: Con su venia, diputado presidente. Quién pudiera estar en contra
de prohibir el trabajo infantil. Por supuesto que los niños tienen que prepararse, tienen que estudiar, tienen que
jugar, tienen que disfrutar esa bella etapa de su vida.
Pero hay una reflexión que no puedo dejar de hacer. Tendemos, es una tendencia que tenemos nosotros como
mexicanos de legislar la utopía, y no está mal poder decir o visualizar qué país queremos construir, es correcto;
pero pensar que eso lo vamos a hacer realidad solamente decretándolo es complicado, y a veces perdemos de
vista las consecuencias que pueden causar buenas intenciones como es esto del país que queremos construir
y que queremos dejar para las siguientes generaciones.
12
Pusimos la educación básica como obligatoria y se aumentó la secundaria; y antes de que eso fuera realidad,
la preparatoria ya es obligatoria en nuestro país. Ya después de este tiempo que nuestra educación preparatoria
es obligatoria, no por eso todos llegan a la preparatoria. Es solamente un buen deseo que quisiéramos que se
cumpla pero no hay condiciones en el país para hacerlo. Ojalá. Es más, tenemos un gran problema de matrícula
estudiantil, de baja matrícula a nivel medio superior, a pesar de que ya está establecido en nuestra Constitución
como obligatoria la educación media superior, como obligatoria la educación preparatoria.
Podríamos nosotros también aprobar o decretar que se acaba el hambre y no por eso vamos a acabar el
hambre. Podemos nosotros decretar la paz mundial —que también es muy loable— pero no por eso se van a
acabar las guerras al día siguiente.
Por supuesto, insisto que votaré a favor porque creo que efectivamente queremos una sociedad sin trabajo
infantil, pero tengo una preocupación que quiero compartirla y creo mi deber ético compartirla con ustedes.
Yo recuerdo que cuando era niño veía a muchos niños trabajar como cerillos en los centros comerciales. Ahora
que ya el trabajo infantil está prohibido no veo a los niños trabajando en centros comerciales, pero sí los veo a
muchos en la calle, y veo a muchos niños trabajando en condición de calle.
Quiero decir nada más que va a ser mucho más efectivo para evitar el trabajo infantil que haya crecimiento
económico y oportunidades de trabajo para los padres, para que haya esas condiciones, que simplemente
decretarlo. Porque quiero, como parte de esta reflexión, decirles que no se les va a meter presos a los niños
que estén trabajando en las calles y que hay muchísimos en toda las ciudades del país; no vamos a meter
presos a los padres que necesitan del ingreso que les traen los niños.
Y muchos niños abandonados que están trabajando no hay capacidad en el país para meterlos en los albergues
o ponerlos en ley a todos estos niños que están ahí y tienen un problema, que si son explotados no tienen
ningún derecho, porque en la ley no existe ese trabajo, existe en la realidad no en la ley. Pero como existe en
la realidad, el niño no tiene absolutamente ningún derecho. El niño que está en esa situación, que no tiene otra
alternativa, que es por la condición de pobreza y marginación en la que está y por eso está trabajando, no por
gusto está ahí y no tiene un solo derecho.
Imagínense, un niño va a la Junta de Conciliación y Arbitraje y dice: me explotaron. No, es que tú no puedes
trabajar porque está prohibido y por lo tanto no hay ningún tipo de regulación, ningún tipo de derecho, y estás,
o sea, la peor realidad que existe. La peor realidad es la que negamos, esa es la peor realidad, la que negamos.
Y la podemos negar en la ley pero está, existe.
Esos son niños de carne y hueso que no existen en nuestra ley pero no podemos ofrecerles, las instituciones
no están ofreciendo alternativas a esa situación. Es una reflexión.
Por supuesto, insisto, votaré a favor, pero me gustaría también ver si pudiéramos encontrar una alternativa para
que esta realidad necia que no se adecua a las leyes ideales que nosotros quisiéramos, esta realidad necia.
Cómo les podemos dar a estos niños una alternativa para que tengan derechos, porque insisto, no los vamos a
desaparecer, van a estar ahí, su situación está ahí. Depende de las condiciones de pobreza y marginación en
la que están, y cuáles son sus derechos, si no lo podemos impedir.
Simplemente concluyo con esto, votaré a favor pero es una reflexión. Qué vamos a hacer con todos esos niños
que a pesar de que por decreto, un decreto que podemos compartir todos, no trabajan, sin embargo por sus
condiciones seguirán trabajando y estarán desgraciadamente sin derechos por lo mismo. Gracias.
El Presidente diputado Francisco Agustín Arroyo Vieyra: Ábrase el sistema electrónico de votación por
cinco minutos a fin de recabar la votación nominal en lo general y en lo particular en un solo evento. Les
recordamos que se requiere de votación calificada.
La Secretaria diputada Angelina Carreño Mijares: Háganse los avisos a que se refiere el artículo 144,
numeral 2, del Reglamento de la Cámara de Diputados. Ábrase el sistema electrónico de votación por cinco
minutos.
(Votación)
13
La Secretaria diputada Angelina Carreño Mijares: Ciérrese el sistema de votación. De viva voz.
La Secretaria diputada Angélica Carreño Mijares: Se emitieron 427 votos a favor, 7 abstenciones, 0 en
contra.
El Presidente diputado Francisco Agustín Arroyo Vieyra: Aprobado en lo general y en lo particular por
427 votos el proyecto de decreto que reforma la fracción III del apartado A del artículo 123 de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en materia de trabajo infantil. Pasa al Senado
para sus efectos constitucionales.
14
06-03-2014
Cámara de Senadores
MINUTA con proyecto de decreto por el que se reforma la fracción III del Apartado A del artículo 123
constitucional.
Se turnó a las Comisiones Unidas de Puntos Constitucionales; de Trabajo y Previsión Social; y de Estudios
Legislativos, Primera.
Diario de los Debates, 6 de marzo de 2014.
MINUTA CON PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE REFORMA LA FRACCIÓN III DEL APARTADO
A DEL ARTÍCULO 123 CONSTITUCIONAL
CAMARA DE DIPUTADOS
- La C. Secretaria Merodio Reza: Se recibió de la Cámara de Diputados, un proyecto de Decreto por el que se
reforma la fracción III del Apartado A del artículo 123 constitucional.
1
2
- El C. Presidente Aispuro Torres: Túrnese a las Comisiones Unidas de Puntos Constitucionales; de Trabajo
y Previsión Social; y de Estudios Legislativos, Primera.
3
PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE REFORMA LA FRACCION III DEL
APARTADO A DEL ARTICULO 123 DE LA CONSTITUCION POLITICA DE LOS
ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, PARA ELEVAR DE 14 A 15 AÑOS LA EDAD
PARA TRABAJAR A LOS MENORES DE EDAD
Debido a que el dictamen se encuentra publicado en la Gaceta Parlamentaria de este día, consulte la Secretaría
a la Asamblea, en votación económica, si se dispensa su lectura.
Se le concede el uso de la palabra al Senador Enrique Burgos García, para presentar el dictamen a nombre de
las comisiones, en los términos de lo dispuesto por el artículo 196 de nuestro Reglamento.
- El C. Senador Enrique Burgos García: Muchas gracias, señor Presidente. Con su permiso.
Como es del ilustrado conocimiento de esta Asamblea, en artículo 123 constitucional se refiere al trabajo y a la
previsión social; y en su Apartado A, fracción II, aborda las normas fundamentales que rigen en general a todo
contrato de trabajo y en particular, insisto, en la fracción III, se prevé la norma que prohíbe la utilización del
trabajo de los menores de 14 años así como la disposición de que entre esa edad y los 16 años los menores
no podrán laborar sino hasta por una jornada máxima de 6 horas.
1
Beatriz Juárez, Aleida Alavez Ruiz, Agustín Miguel Alonso Raya y Roberto Carlos Reyes, integrantes del grupo
parlamentario del Partido de la Revolución Democrática, que la edad mínima para que un menor de edad se
encuentre vinculada a una relación de trabajo sea de 15 años.
Debo señalar a ustedes, como lo ilustra el dictamen formulado, que en términos similares a los planteados en
las iniciativas de referencia, en este Honorable Senado de la República se encuentran presentadas otras tres
iniciativas; una propuesta por los entonces Senadores Rubén Velásquez, José Luis García Zalvidea, Rosalinda
López y José Guadarrama, integrantes del grupo parlamentario del Partido de la Revolución Democrática a la
LXI Legislatura federal; otra iniciada por la Senadora Angélica de la Peña Gómez, el 31 de octubre de 2012; y
una más promovida por la Senadora Diva Hadamira Gastélum Bajo, el 23 de abril del año próximo pasado.
Así, al estimarse el esfuerzo educativo que realiza el país para que al cumplir los 15 años los jóvenes hayan
podido concluir los ciclos de educación primaria y de educación secundaria, establece la reflexión específica de
factible truncamiento del segundo de sus ciclos, al establecerse la posibilidad constitucional de laborar cuando
todavía es muy posible que no se hubiere concluido la educación secundaria.
En ese mismo orden de ideas para sustentar la propuesta de elevar la edad en que los menores de edad podrían
laborar, tenemos presente que nuestro país suscribió y ratificó en su momento la Convención sobre los
Derechos del Niño, en cuyos artículos 28 y 32 se establecen previsiones tendientes a garantizar la educación
primaria y secundaria de los menores de edad, así como a protegerlos de la explotación económica y el
desempeño de cualquier trabajo que pueda entorpecer su educación, asumiéndose el compromiso de fijar una
edad o edades mínimas para trabajar.
Podría pensarse que las actuales disposiciones de los artículos 3o. y 123; Apartado A, fracción III de nuestra
norma suprema atiende las previsiones del citado instrumento internacional, sin embargo, ha sido reflexión
específica de los promotores de las iniciativas referidas sobre la edad de los menores para trabajar que en el
ámbito de la Organización Internacional del Trabajo hace, aproximadamente 40 años, se arribó a la
consideración plasmada en el Convenio 138 sobre la edad mínima de admisión al empleo, de que dicha edad
mínima no deberá ser inferior a la edad en que cesa la obligación escolar o en todo caso menor a 15 años.
Si bien pudiera considerarse que al momento de aprobarse el citado Convenio 138, la obligación escolar prevista
constitucionalmente en nuestro país se refería al ciclo de la educación primaria, es claro que a partir de la
reforma de la Ley Fundamental del 28 de enero de 1992, en México se estableció la educación secundaria con
carácter de obligatoria y gratuita.
En el máximo organismo mundial del Sistema de las Naciones Unidas para atender los asuntos del trabajo, se
ha arribado a un criterio de aspiración universal para que la edad mínima laboral de los menores sea de 15
años.
Mediante la aprobación del dictamen que se presenta a ustedes, estaríamos en posibilidad de establecer, sujeto
desde luego a la expresión de las legislaturas de los estados, como parte del órgano revisor de la Constitución,
una disposición que armonice el ideal de la previsión de la educación básica obligatoria y la norma de la edad
mínima de los menores para trabajar, así como de converger con el criterio establecido en el Convenio 138
sobre la edad mínima de admisión al empleo por parte de la Organización Internacional del Trabajo.
Honorable Asamblea, no pasan inadvertidas en las comisiones dictaminadoras que existen diversos factores de
carácter social, económico y cultural que conducen a que en nuestro país un número muy importante de
menores de edad se vean en la necesidad de trabajar con el riesgo que ello puede implicar para su desarrollo
físico, psicológico, emocional y social.
Así como el hecho de que su incorporación al mundo laboral está generalmente relacionado con condiciones
de pobreza e incluso más graves, de abandono.
2
Ante esa circunstancia real, la aspiración de la presente reforma constitucional es consolidar un mejor orden
jurídico de protección y garantía para los derechos de los menores de edad; se busca ampliar la esfera de
derechos de los menores de edad.
Si como parte de los grandes consensos del Estado mexicano asumimos que la educación básica, obligatoria
y gratuita, constituye un derecho fundamental para acceder a condiciones de igualdad de oportunidades a todos
nuestros compatriotas, debemos apreciar entonces con ánimo positivo esta aparentemente sencilla, pero muy
trascendente e importante propuesta de modificación al artículo 123 de nuestra Norma Suprema.
Sin duda que ante la realidad, la propuesta de reforma y lo que confiamos sea considerado favorablemente por
ustedes y logrando su entrada en vigor, el Estado mexicano, y en particular sus autoridades de trabajo, asumirán
obligaciones de inspección y vigilancia que permitan garantizar a los menores de edad que la necesidad de
laborar no obstaculice la culminación, al menos, del ciclo de educación básica.
En ese sentido, y por lo expuesto, nos permitimos solicitar a ustedes con todo respeto, el voto aprobatorio para
esta propuesta.
Muchas gracias.
Informo a la Asamblea que el dictamen que nos ocupa consta de un solo artículo, por lo que está a discusión
en lo general y en lo particular en un solo acto.
Se le concede el uso de la palabra a la Senadora María Alejandra Barrales Magdaleno, del grupo parlamentario
del PRD, para hablar a favor del dictamen.
- La C. Senadora María Alejandra Barrales Magdaleno: Con su venia, señor Presidente, muchas gracias.
Compañeras y compañeros:
A nombre del grupo parlamentario del PRD, vengo a compartir a esta tribuna nuestro voto a favor del presente
dictamen; un dictamen que como ya señaló el Senador Burgos García, que me antecedió en el uso de la palabra,
plantea la reforma al artículo 123 de nuestra Constitución, fracción III, donde se señala con esta propuesta de
dictamen que queda prohibida la utilización del trabajo de los menores de 15 años; los mayores de esta edad y
menores de 16 tendrán como jornada máxima 6 horas.
Es para nuestro grupo parlamentario una propuesta positiva, estamos a favor de este dictamen, porque estamos
convencidos que con esta propuesta nos sumamos a una acción más a favor de los derechos de las niñas y de
los niños en nuestro país.
Nuestras niñas y nuestros niños, así como nuestros jóvenes, estamos convencidos, deben de estar en la
escuela, deben de estar estudiando, preparándose para mejorar su calidad de vida y no ver truncados sus
anhelos, sus posibilidades de tener un mejor empleo y, por supuesto, una mejor remuneración.
Según se reporta en este dictamen, las principales razones para que los menores de edad busquen una
actividad remunerada, son primordialmente para cubrir sus propios gastos de educación, para apoyar el
sostenimiento familiar y para aprender también de algún modo, nuevo. Seguramente la razón más recurrente
en nuestro país es, por supuesto, la necesidad de aportar al ingreso familiar.
Debemos reconocer que aunque el artículo 123 constitucional ya prevé la prohibición del trabajo infantil para
menores de 14 años, esta reforma buscar elevar a 15 años esta prohibición, para buscar, por supuesto, un
mejor desarrollo de los infantes y que puedan estos complementar su educación básica.
3
La Organización Internacional del Trabajo y la UNICEF han alertado a nuestro país del rezago que existe en el
cumplimiento de todos estos compromisos de protección a la infancia, como lo es la eliminación progresiva de
toda forma de trabajo infantil que establece, por cierto, el Convenio 138 de la OIT.
De acuerdo a algunos análisis presentados en el presente dictamen, nuestro país se ubica en la posición 56 de
un listado de 197 países con una mayor prevalencia de trabajo infantil.
Por estas razones debemos de ir modificando esta edad para que el inicio de la vida laboral se vaya dando de
manera progresiva.
Debemos de ampliar la protección para que nuestros niños y nuestros jóvenes se queden en la escuela y
concluyan sus estudios.
Que ningún joven tenga que dejar de estudiar para apoyar económicamente a la familia.
Debemos de recordar también que esta situación se recrudece en el tema de las niñas y de las jovencitas,
porque cuando en una familia se tiene que decidir, a quién hay que seguir apoyando para estudiar, comúnmente
es a los varones, a los niños o a los jóvenes a quienes se les sigue apoyando para que asistan a la escuela, y
a las niñas se le deja fuera de esta posibilidad.
Como ya lo mencionamos, estamos por todas estas razones, al interior del grupo parlamentario del PRD, a
favor de esta propuesta de dictamen, reconociendo que aún nos falta mucho por hacer, pero por supuesto, esta
reforma abona a mejorar la condición de vida de las niñas y los niños en nuestro país.
Gracias.
Se le concede el uso de la palabra a la Senadora Martha Palafox Gutiérrez, del grupo parlamentario del PT,
para hablar a favor del dictamen.
- La C. Senadora Martha Palafox Gutiérrez: A nombre de nuestra bancada, del Partido del Trabajo, voy a
hacer algunas consideraciones y manifestar nuestro voto a favor.
Según la Organización Internacional del Trabajo, la OIT, actualmente cerca de 215 millones de niños trabajan
en el mundo, muchos a tiempo completo, no van a la escuela, no tienen tiempo para jugar, muchos no reciben
alimentación ni cuidados apropiados, se les niega la oportunidad de ser niños.
Más de la mitad de estos niños están expuestos a las peores formas de trabajo infantil, como trabajo en
ambientes peligrosos, esclavitud y otras formas de trabajo forzoso, actividades ilícitas, incluyendo el tráfico de
drogas y prostitución, así como su participación involuntaria en los conflictos armados.
Estas afirmaciones revelan los aspectos esenciales que llevan a un niño a trabajar: la pobreza, la exclusión, la
falta de perspectiva de vida razonable, la interrupción del proceso educativo, y peor aún, la explotación, la trata
de niños, la pérdida de la dignidad humana y, por supuesto, la desintegración familiar.
Por esto desde su fundación en 1919, la OIT estableció como uno de sus objetivos básicos la abolición del
trabajo infantil, pero ante la lógica propia de la explotación de la fuerza de trabajo al menor costo y la dificultad
de expandir los derechos humanos, sobre todo en los países subdesarrollados, para esto a la actualidad
imposible.
Tienen que ver aquí los sectores económicos del trabajo infantil, así lo informa desde el 2002 la OIT.
4
El 70 por ciento de los niños que trabajan se dedican al sector agrícola, y que en la economía informal es donde
se concentra casi todo el trabajo infantil en todos los sectores económicos, esto es terrible, sabiendo que es
injusto, en estos sectores donde menos se respetan los derechos laborales asumiendo que existieran.
Por su parte, el género reproduce el condicionamiento socio-cultural para determinar el tipo de trabajo que de
niñas y niños, es el caso del trabajo doméstico donde hay una mayor presencia de niñas, mientras que en las
minas y canteras la presencia de niños es muy superior.
Para las niñas el asunto empeora, sabiendo que en muchos países el trabajo doméstico no está reglamentado.
En el caso de los niños, pareciera una novela del siglo XIX, que denuncia la explotación de los niños en las
minas.
Debemos, por eso, profundizar sobre las causas del trabajo infantil, considerarlo más allá de todo el producto y
las fuerzas del mercado, la oferta, la demanda, que no ayudan a conocer el comportamiento tanto de los
empleadores, como de los hogares donde los niños tienen que salir a trabajar.
La OIT ha dado desde 1992 círculos viciosos, crisis económicas como palanca motriz del mercado de trabajo,
y para cerrar un círculo vicioso, el trabajo infantil contribuye a perpetuar la pobreza.
Por ejemplo, algunas conclusiones empíricas extraídas recientemente por el Banco Mundial en relación con
Brasil, ponen de manifiesto que un acceso temprano a la fuerza de trabajo reduce las ganancias a lo largo de
la vida entre un 13 y 20 por ciento aproximadamente, lo que aumenta en gran medida la probabilidad de terminar
sumido en la pobreza.
Resulta evidente, entonces, que mientras sigamos con un modelo económico que ha provocado el aumento
progresivo de la pobreza, por más alta que sea la edad para iniciar a trabajar, no se invertirá este círculo vicioso.
Lo grupos más vulnerables en relación con el trabajo infantil suelen ser los que sufren discriminación y exclusión:
las niñas, las minorías étnicas, los pueblos indígenas, la personas de clase baja y de una casta inferior, las
personas con discapacidad, las personas desplazadas que viven en zonas apartadas o en zonas marginadas.
En el periodo extraordinario de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas en favor de la infancia,
aprobó un enfoque de integración, que incorporaba el trabajo infantil al programa de desarrollo. Ello entrañaba
la necesidad de establecer un nuevo objetivo para el movimiento mundial, de lucha contra el trabajo infantil, en
términos políticos.
Ello conllevaba la incorporación del trabajo infantil al Programa de los Ministerios de Finanzas y Planificación,
ya que después de todo el movimiento mundial, tiene que convencer a los gobiernos de que actúen para acabar
con el trabajo infantil. La eliminación del trabajo infantil, está pues, más relacionada con la adopción de una
serie de decisiones políticas, que con una labor tecnocrática.
Además, la situación real cotidiana de inestabilidad y crisis, obstaculiza los intentos de realizar progresos.
En este sentido, a lo largo de casi un siglo, el principal instrumento de la OIT ha trabajado, ha hecho
recomendaciones para alcanzar el objetivo de la abolición efectiva del trabajo infantil.
Sin embargo, si nuestra sociedad infantil no tiene acceso a una educación de calidad, será muy difícil que
logremos conceptuar esta admisión que hoy estamos viendo de cambiar los años, para que los niños puedan
trabajar.
5
Debemos ocupar los años, para que los niños tengan oportunidad de una calidad educativa, porque más allá
de todos los convenios que vienen desde 1919, el de 1973, el de la IPEC, el 138, todos estos conceptos ayudan
a prestar atención al impacto del trabajo en los niños y el tipo de trabajo que realizan.
Pero también necesitamos la conciencia de la sociedad, de los padres, de los maestros, de las empresas, de
los grandes capitales, para que el trabajo infantil sea realmente prohibido como se ha intentado realizar.
Las formas incuestionablemente peores del trabajo infantil, que internacionalmente se definen como esclavitud,
trata de personas, servidumbres por deudas y otras formas de trabajo forzoso, reclutamiento de niños para
utilizarlos en conflictos armados, en la prostitución y pornografía, actividades ilícitas, un trabajo realizado por un
niño que no alcanza la edad mínima especificada. –
Nuestro voto será a favor; y es que en el tema de los niños, que son las generaciones de nuestro país, hay
mucho por hablar, mucho por detallar. Sin embargo, nuestro voto es a favor, y nos quedamos con las demás
observaciones.
Muchas gracias.
(Aplausos)
Se le concede el uso de la palabra a la Senadora Angélica de la Peña Gómez, del grupo parlamentario del PRD,
para hablar a favor del dictamen.
- La C. Senadora Angélica de la Peña Gómez: Con su venia, señor Presidente. Señoras Senadoras y
Senadores:
Hoy me parece que es un día muy importante para los derechos humanos de niñas y niños en nuestro país.
Yo francamente felicito de manera muy calurosa a la Comisión de Puntos Constitucionales, que preside el
Senador Enrique Burgos; y por supuesto, también, las Comisiones de Trabajo y Previsión Social; y de Estudios
Legislativos, Primera, por la presentación de este dictamen que dictamina la minuta que viene de la Cámara de
Diputados, respecto de la elevación a un año más de admisión al trabajo de niñas y niños, de 14 a 15 años, en
el artículo 123 de nuestra Constitución.
Durante muchos años hemos estado pugnando porque se eleve la edad de admisión al trabajo, a 15 años. Y
hoy a partir de una disposición del Presidente de la República, que envía la iniciativa a la Cámara de Diputados,
nos permite que hoy concretemos el proceso en el Congreso de la Unión, para que pase esta minuta a los
congresos locales y pronto la tengamos en nuestra Constitución. Una nueva reforma a nuestra Constitución.
La voluntad política es muy importante, y por lo tanto, esta misma voluntad política, hoy la invocamos para que
pronto sea enviado al Senado de la República el Convenio 138 de la Organización Internacional del Trabajo.
Que junto con el Convenio 182, también de la OIT, que refiere a las peores formas de trabajo infantil, que ya el
Senado de la República aprobó en el 2001.
Me parece que vamos a entrar a la definición de lo que el propio Convenio 138 establece, de ir implementando
políticas gubernamentales, para lograr gradualmente que se erradique, que hay una real abolición del trabajo
infantil, de personas menores de 15 años en nuestro país.
6
No tiene desperdicio ninguno de los preceptos del Convenio 138.
Aspirar a que la política pública logre que ninguna niña, ningún niño, menor de 10, luego 11, luego 12, 13, hasta
los 15 años, todo el tiempo que sea necesario, me parece que va ser importante en el próximo periodo.
Yo estoy segura que esa voluntad política puede lograr que efectivamente, como dice el Convenio 138, se
garantice que niñas y niños, que adolescentes empiecen a trabajar, justo cuando mínimo terminan su educación
primaria, hasta la secundaria, que es a los 15 años.
Es decir, se privilegia como el derecho más importante de que niñas y niños no se ocupen en ningún tipo de
trabajo que pueda impedirles sus derechos, entre otros, a la educación y al juego, al ocio, a la participación, es
decir, a vivir plenamente su infancia.
De tal manera que, esta reforma a la Constitución es de una gran trascendencia para nuestra sociedad, porque
vamos a poder implementar muchos de los preceptos, por ejemplo, que refieren a la prevención social del delito,
porque las niñas y los niños van a estar ocupados en lo que tienen que ocuparse; porque el Estado va tener
que obligarse a políticas públicas, que efectivamente puedan garantizar que padres, tutores, custodios, quienes
tienen responsabilidad de niñas y niños, puedan tener todas las condiciones de hacer realidad lo que ya
establece el artículo 4o. de nuestra Constitución. Es decir, proveer todo lo que necesitan las familias, para que
efectivamente quienes tienen bajo su responsabilidad de las niñas y los niños, puedan asegurar que hacen lo
que deben hacer en esa edad.
Y finalmente, termino diciendo que también hay otro pendiente. El pendiente que tiene que ver con que en el
Congreso de la Unión, tenemos que atender el mandato de nuestra Constitución, en su artículo transitorio de la
reforma al artículo 73, en donde mandata al Congreso de la Unión a legislar en materia de derechos humanos
de niñas, niños y adolescentes.
Es una tarea que tenemos encomendadas varias comisiones, que tenemos que reunirnos pronto, y lo
idealmente correcto hubiera sido que ese dictamen lo hubiéramos puesto a la disposición de ustedes, ponerlo
a que efectivamente se pudiera votar en este Senado de la República para que entonces nuestra tarea fuera
políticamente también de una protección integral que garantice los derechos humanos de niñas, niños y
adolescentes.
Esperemos pronto estar dictaminando la ley de protección que garantice los derechos humanos de niñas, niños
y adolescentes, sobre todo porque es uno de los grandes pendientes que tenemos que enunciar, que tenemos
que responder a el comité de derechos del niño que vigila que el Estado mexicano pueda cumplir
irrestrictamente con el Tratado Internacional que más apoyo ha tenido en el mundo, que es la Convención sobre
Derechos de la Niñez.
Es cuanto, y felicidades a las comisiones por presentarnos antes de que termine este periodo de sesiones, esta
importante reforma para que continúe su proceso legislativo.
Informo a la Asamblea que recibimos en esta Mesa Directiva la participación del Senador Angel Benjamín
Robles Montoya, la cual se integrará al Diario de los Debates.
En virtud de que no hay más oradores registrados, háganse los avisos a que se refiere el artículo 58 de nuestro
Reglamento para informar de la votación, y ábrase el sistema electrónico de votación por tres minutos para
recoger la votación nominal en lo general y en lo particular del proyecto de Decreto.
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VOTACION
SENADORES EN PRO: 90
8
ORIHUELA BARCENAS JOSE ASCENCION
OROZCO SANDOVAL MARTIN
ORTIZ GONZALEZ GRACIELA
PADIERNA LUNA DOLORES
PALAFOX GUTIERREZ MARTHA
PAVLOVICH ARELLANO CLAUDIA
PEDRAZA CHAVEZ ISIDRO
PEDROZA GAITAN CESAR OCTAVIO
PENCHYNA GRUB DAVID
PEREZ MAGAÑA EVIEL
PINEDA GOCHI MA. DEL ROCIO
POZOS LANZ RAUL AARON
PRECIADO RODRIGUEZ JORGE LUIS
PUENTE SALAS CARLOS ALBERTO
RIOS PITER ARMANDO
ROBLEDO ABURTO ZOE
ROMERO CELIS MELY
ROMERO HICKS JUAN CARLOS
ROMERO LAINAS ADOLFO
ROMO MEDINA MIGUEL
ROSAS GONZALEZ OSCAR ROMAN
RUFFO APPEL ERNESTO
SALAZAR SOLORIO RABINDRANATH
SALDAÑA PEREZ LUCERO
SALINAS SADA NINFA
SANCHEZ JIMENEZ LUIS
SANSORES SAN ROMAN LAYDA
TELLO CRISTERNA ALEJANDRO
VEGA CASILLAS SALVADOR
SENADORES EN CONTRA: 0
SENADORES EN ABSTENCION: 0
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Agotada la lista de oradores, pasamos al siguiente asunto.
- El C. Secretario Diputado Adame Alemán: Se recibieron comunicaciones de diversos
congresos estatales, por las que informan su resolución al PROYECTO DE DECRETO POR EL
QUE SE REFORMA LA FRACCION III DEL APARTADO A DEL ARTICULO 123 DE LA
CONSTITUCION POLITICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, para elevar de 14 a
15 años la edad para trabajar a los menores de edad.
- El C. Presidente Diputado Gutiérrez de la Garza: Solicito a la Secretaría realice el
escrutinio correspondiente a efecto de dar fe de la recepción de la mayoría de votos que aprueban el
proyecto de Decreto.
Les solicito, respetuosamente, ponerse de pie a las y los legisladores presentes, así como a los
asistentes a esta sesión de la Comisión Permanente, a efecto de realizar la declaratoria
correspondiente.
(Todos de pie)
(Aplausos)
El Pleno de la Comisión Permanente les brinda un saludo y les da una cordial bienvenida a un
grupo de estudiantes de la Escuela Libre de Derecho de Sinaloa, quienes han acudido el día de hoy
a esta Cámara a invitación del Senador Aarón Irízar López.
(Aplausos)
Para referirse a este Decreto, tiene el uso de la palabra el Diputado Ricardo Pacheco Rodríguez,
del grupo parlamentario del PRI.
La LXII Legislatura del Congreso de la Unión ha aprobado reformas a la Carta Magna y leyes
secundarias que, sin duda, traerán consigo cambios profundos y beneficios para los mexicanos en
los ámbitos económico, político y social.
La prevención y erradicación del trabajo infantil es una labor integral, es un tema para el
bienestar de nuestros niños mexicanos, quienes deben recibir una adecuada formación fuera de
pesos laborales que los prepare para su futuro porque su bienestar representa un paso fundamental
en el desarrollo de México.
El día de hoy, esta Comisión Permanente da cuenta de que la mayoría de las legislaturas de los
estados aprobaron este Decreto de reforma constitucional. Así estaremos en espera de su
publicación en el Diario Oficial de la Federación para que entre en vigor y proceder a adecuar las
leyes secundarias correspondientes, en especial la Ley Federal del Trabajo.
Esto conlleva a nuestra nación a que pueda ser efectivo el Convenio 138 de la Organización
Internacional del Trabajo, en donde los Estados miembros se comprometen a seguir una política
nacional que asegure la abolición efectiva del trabajo de los niños y eleve progresivamente la edad
mínima de admisión al empleo a un nivel que haga posible el mas completo desarrollo físico y
mental de los menores.
Los integrantes del grupo parlamentario del Partido Revolucionario Institucional tenemos el
firme compromiso y responsabilidad de prescindir cualquier acción que vulnere los derechos
humanos de los niños, como es el trabajo infantil.
(Aplausos)
Para referirse al mismo Decreto, tiene el uso de la palabra el Diputado Juan Pablo Adame
Alemán, del grupo parlamentario del PAN.
Los datos recabados por el INEGI arrojan que en México alrededor de tres de millones de niños
y de niñas desarrollan actividades laborales pero lo más preocupante; es que el 39 por ciento de
estos menores que trabajan, ya no asisten a la escuela. Es decir, 1.2 millones de niños han
abandonado sus estudios y las oportunidades de preparación para su futuro.
Sabemos que es incompatible para los menores conjuntar una actividad laboral con la escuela.
Lo que los obliga, en la mayoría de los casos, ya sea por el ingreso que obtienen o por el traslape de
horarios, a abandonar sus estudios, afectando de manera significativa las oportunidades que pueden
tener para el desarrollo de su futuro.
Y fue a partir de la reforma del 2011, en donde nuestro país ha procurado velar en todo
momento por el respeto a los derechos humanos, tanto los plasmados en la propia Constitución,
como en los instrumentos internacionales en los que México es Parte.
En este sentido, el espíritu de la reforma subyace en garantizar que la niñez mexicana pueda
realizar las actividades educativas y formativas de esta etapa de la vida, sin el compromiso de tener
que trabajar.
Además, se atiende la recomendación de la OIT de fijar como edad límite, de los menores que
empiezan a trabajar, que debe estar alrededor de los 15 años, que es la edad de finalización de la
educación básica.
Para Acción Nacional está claro que muchas veces las leyes que aquí aprobamos, no trasforman
de manera inmediata la realidad en la que viven todos los niños.
Que el subir la edad mínima para trabajar, no cambiará por sí solas condiciones que obligan a
muchas niñas y niños a tener que trabajar.
Por ello, es necesario que los gobiernos federal, estatal y municipal combatan la pobreza en la
que viven miles de familias mexicanas y que mejore la situación económica del país, para frenar
esta tendencia que se está teniendo de los menores que se ven obligados a trabajar.
Asimismo, creemos que se tiene que continuar la política pública en la que se garantiza la
asistencia y permanencia escolar, con acciones como la dotación de becas a los menores de las
familias más necesitadas. Una medida que fue fuertemente impulsada en los gobiernos de Acción
Nacional.
Esta reforma nos debe ayudar a que sentemos las bases para que los adolescentes mayores de 15
años y menores de 16, que no tengan otra alternativa que trabajar lo hagan en condiciones de
dignidad, respetando sus derechos fundamentales.
Creo que hoy es un buen día y que sí tenemos que celebrar esta declaratoria, porque nos permite
ir construyendo un México más justo, con mayores oportunidades y basado en el bien común, para
beneficio de las niñas y de los niños de México.
Es cuanto.
Muchas gracias.
(Aplausos)
- El C. Presidente Diputado Gutiérrez de la Garza: Gracias a usted, Diputado Adame.
Para referirse al mismo Decreto, tiene el uso de la tribuna la Senadora Angélica de la Peña
Gómez, del grupo parlamentario del PRD.
Es muy importante esta declaratoria que reforma la Constitución, para elevar un año más a la
admisión de trabajo de adolescentes, de 14 a 15 años.
Va en congruencia con los compromisos que México ha signado, de manera muy particular, que
tienen que ver con la Convención sobre los Derechos del Niño.
Falta, también, que desde el Senado de la República sigamos insistiendo al Ejecutivo, que nos
mande el Convenio de la Organización Internacional de Trabajo 138, donde plantea exactamente lo
mismo, elevar un año más, a 15 años.
En primer lugar, porque plantea cuáles deben ser las acciones que los Estados Parte tienen que
impulsar para que en la realidad, gradualmente, se vaya garantizando que las niñas y los niños no
realicen ningún tipo de trabajo, que se dediquen a estudiar, a jugar, a la cultura, al deporte, al ocio,
al juego. Es decir, gocen de los derechos que tienen reconocidos en estos tratados internacionales y
también en nuestra Constitución, en su artículo 4, que reconoce a niñas y niños como sujetos de
derechos; es decir, a todas las personas menores de 18 años de edad se les reconoce como sujetos
de derechos plenos.
Y, por supuesto, que las entidades gubernamentales y la sociedad trabajen con responsabilidad,
en coadyuvancia con estas acciones gubernamentales, en los tres órdenes de gobierno, para ir
realmente garantizando que las niñas y los niños no trabajen, no realicen, no solamente las peores
formas de trabajo infantil, que también están especificadas en la convención que he mencionado,
también en el Convenio de la Organización Internacional del Trabajo 162, sino que, por supuesto,
logremos elevar en la realidad, que sólo a partir de los 15 años, siempre que no dejen su educación,
por el menor tiempo posible, y claramente definidas cuáles son las actividades que no pueden
realizar, quienes son menores de 18 años, y de verdad lo puedan hacer.
Hoy, hacer la declaratoria de este artículo de nuestra Constitución es un mensaje, yo así lo veo,
como un mensaje del Congreso de la Unión, del Constituyente Permanente, sobre todas esas niñas
y esos niños que están sufriendo una gran marginalidad. A ellos va dirigida esta reforma, no a
nuestros hijos, a nuestras hijas, que pueden estar viviendo con ciertas comodidades; no a aquellas
niñas y niños que van a la escuela todos los días; no a quienes tienen asegurado su derecho a la
salud, a la vivienda, al juego, a ser amados.
Va dirigido a las niñas y a los niños menores de 15 años que están en las esquinas, que están
siendo violentados, que no estudian, que forman parte de esos grupos identificados por el Rector de
la UNAM como Ninis.
Y de manera muy particular, revisar que efectivamente como sujetos de derechos, como lo dice
el artículo 4o. constitucional, gocen de manera integral de todos y cada uno de sus derechos
humanos. Ese es el mensaje que tenemos que dar.
Y tenemos que ser desde el Congreso, como uno de los Poderes de la Unión, vigilantes de que
las políticas públicas, en los tres órdenes de gobierno, efectivamente sean congruentes con el
precepto que hoy va a ser inscrito en nuestra Constitución y publicado en el Diario Oficial de la
Federación, para que ciertamente entonces sí podamos decir que hemos cumplido, que hemos
asumido nuestra responsabilidad de proteger los derechos de las niñas, de los niños y adolescentes
menores de 15 años de edad.
(Aplausos)
Para referirse sobre el mismo Decreto, tiene el uso de la palabra el Diputado Ricardo Astudillo
Suárez, del grupo parlamentario del Partido Verde Ecologista de México.
A nombre del grupo parlamentario del Partido Verde, me parece que no podemos estar más de
acuerdo con las legisladoras y legisladores que han dado aquí su punto de vista y que han externado
y han propuesto las ventajas que tendremos con esta reforma.
Es difícil aceptar el tema laboral infantil en nuestro país. Nos cuesta trabajo a nosotros como
Partido Verde, el poder asimilar que miles de niños tienen que trabajar todos los días para poder
salir adelante.
Es difícil asimilar que un niño tenga que estudiar y tenga que salir con tiempo para poder llegar
a su trabajo.
Los que somos padres de familia sabemos y conocemos que los niños tienen muchísima
energía; sin embargo, el poder compartirla en sus estudios, prepararse, no renunciar a los sueños
que les han inculcado sus padres y, sobre todo, trabajar y tener esa responsabilidad laboral, me
parece que es un tema muy sensible que deberíamos de tomar en consideración para la generación
de políticas públicas en nuestro país.
La Convención sobre los Derechos del Niño es el primer instrumento jurídico que garantiza y
vincula toda la gama de los derechos de ellos en lo que tiene que ver en lo civil, cultural, social,
político y económico.
Aquí, mis compañeros legisladores ya han citado muchos de los ejemplos, muchos de los
ejemplos en el que se encuentra la situación de nuestro país, que no somos el único país que tiene
esta problemática, que la mayoría de los niños de nuestro país trabajan en el tema del campo. Que
si bien es cierto ha disminuido, tenemos que poner atención no solamente a estas reformas,
tenemos que participar en los convenios internacionales, nacionales, estatales, municipales, como
lo acabamos de decir en el pasado punto de Acuerdo.
Y también resalto algo que comentó la legisladora que me antecedió en la palabra. No
solamente existen los trabajos adecuados o los trabajos positivos, existe una gran gama en donde
los niños son utilizados y caen en las garras de todo lo que tiene que ver con la prostitución infantil,
con el tráfico de drogas, con actividades que dañan no solamente su salud, dañan todo lo que tiene
que ver en su porvenir.
Para nosotros este es un problema también de competitividad. El hecho de que los niños no
puedan terminar sus estudios, se traducirá en un futuro inmediato a la problemática que hoy
tenemos en nuestro país.
(Aplausos)
Le concedemos el uso de la palabra a la Senadora Diva Hadamira Gastélum Bajo, para referirse
sobre este Decreto.
- La C. Senadora Diva Hadamira Gastélum Bajo: He pedido hacer uso de la palabra porque
este es un día de celebración, luchamos mucho tiempo por esta reforma constitucional. Y lo hago
como promovente, como iniciadora de esta reforma.
Pero también hay que decirlo el día de hoy, Naciones Unidas desde 1983, decretó este día como
el Día Internacional de los Niños Víctimas de Agresión. Y esta es una agresión que hemos
cometido en contra de nuestras niñas y niños: la explotación laboral es lo más común que vivimos.
A veces es muy normal ver en los surcos a niños y niñas desde 4 años hasta 12 años, y lo que es
más, los padres cuando son buscados para emplearse, no admiten ser empleados si no va con todo y
la familia. Y cuando dices familias hablas de niñas y niños.
Yo por eso me siento muy contenta que un tema que tanto se luchó, hoy podamos verlo
coronado, pero no solamente en una reforma constitucional; a mi me gustaría, exactamente, ver ya
una política pública aterrizada, una vigilancia concreta, es más, acabamos de terminar un evento de
acceso a la justicia, y un artista, Sergio Mayer, decía: no se vayan muy lejos, salgan ahorita a la
calle y van a ver la explotación que los padres a veces hacen de estas niñas y niños, están pintados
de payasitos, pero los que están trabajando son las niñas y niños, cuando deberían estar en este
momento en la escuela.
Por eso, me siento muy contenta, valió la pena la lucha que tanto Angélica de la Peña y una
servidora hemos dado desde hace más de 6 años para la reforma constitucional, pero hoy para el
tema de una ley secundaria y una política pública que ponga en contexto lo que más vale la pena de
este país, que son nuestras niñas y niños.
Muchas gracias.
(Aplausos)
Ese es el México por el que aspiramos y es correcto pelearlo, y yo no me opongo a que esté en
nuestra Carta Magna, tan no me opongo que voté a favor de ella.
Pero también nos tenemos que preguntar, ¿qué pasa con los niños reales que su situación de
marginación y pobreza los lleva a trabajar y a jugar un papel fundamental en la economía de sus
familias? Estamos peleando por los niños ideales, pero, ¿qué pasa con esos niños de carne y hueso
que están trabajando y que los encontramos en todas las ciudades de todas las entidades del país?
Aquí mismo, si salimos, les puedo asegurar que a una o dos cuadras vamos a encontrar a niños que
trabajan, como sucedería, insisto, en cualquier ciudad, en cualquier lugar del país; ¿qué pasa con
ellos?, ¿cómo nos preocupamos por ellos? porque parte fundamental es que a los más
desprotegidos, a los que están en una situación más desfavorable, sea precisamente a los que se les
compensa.
Pero un niño que trabaja, porque la terca realidad lo lleva a trabajar, y no lo va a dejar de hacer,
¿qué pasa con él?, ¿cuáles son sus derechos? No tiene, no tiene ningún derecho.
Pero desde 1917 hasta acá, nos hemos propuesto como nación acabar con el trabajo infantil; sin
embargo, la situación económica del país lleva a muchos a hacerlo. Y lo que pasa con ellos, es
simplemente la preocupación que quiero compartir porque, insisto, peleamos por el ideal, está bien
que establezcamos nuestro anhelo, pero, por qué no vemos una forma para que no estén totalmente
desprotegidos y en la indefensión esos niños, que independientemente de la ley seguirán
trabajando, porque además, ¿qué vamos a hacer?, ¿meter a la cárcel a sus papás porque están ahí?,
eso sería tanto como criminalizar la pobreza, en muchos casos.
No podemos hacer eso, no tenemos tampoco la capacidad de poner a todos los niños que
trabajan, en el DIF, o en una situación de orfanatos o en alguna situación de beneficencia.
¿Qué pasa con ellos?, ¿cómo hacemos para que no estén totalmente sin ningún tipo de defensa?,
y que no vayamos a dormirnos simplemente tranquilos, en paz, pensando que al modificar la ley ya
cambiamos la realidad.
Había un debate muy importante en el siglo XIX entre socialistas y liberales. Los liberales
decían, es que es la igualdad de oportunidades fundamental, la igualdad, un principio fundamental
para todos, pero decían los socialistas, y sí, pero esa igualdad de oportunidades es solamente
teórica, conceptual, solamente está en la teoría, pero en la realidad las condiciones sociales hacen
que no todos tengan igualdad de derechos, más bien, o que haya unos más iguales que otros, como
decía Orwell de una manera estructural.
Pensemos eso, ¿cómo hacemos que los niños, efectivamente, incluso aquellos que están en esa
situación y que van a tener que hacerlo por su situación, no estén en la completa indefensión?
Porque por hacerles un bien a lo mejor los desprotegimos a todos; ¿cómo podemos cuidar esa
parte?, me parece que creo que podemos coincidir. Y simplemente decir, para terminar, que,
efectivamente, hay de reformas constitucionales a reformas constitucionales. El Diputado Ricardo
Monreal recordaba muy bien que éstas han salido por unanimidad, pero son distintas a las que
tienen que ver con la reforma energética, a los artículos 25, 27 y 28 constitucionales, vamos a
buscar modificarlas, precisamente, porque la Constitución da esa posibilidad con el artículo 35 y
porque se hizo una ley secundaria que sí responde a la Constitución; vamos a ver que la siguientes
reformas, pero sobre todo la de telecomunicaciones, también respondan a la Constitución, y eso
también será una forma de defenderla, no sólo haciendo que pase a ser realidad lo que está en la
letra de la Constitución, sino que las leyes secundarias estén o sean consecuentes con ésta, y
nosotros lo que le podemos decir es que no vamos a abdicar, nosotros no vamos a abdicar en eso,
en la defensa de la Constitución y en llevarle derechos a todos los mexicanos.
DECRETO por el que se reforma la fracción III del apartado A del artículo 123 de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos.
Al margen un sello con el Escudo Nacional, que dice: Estados Unidos Mexicanos.- Presidencia
de la República.
ENRIQUE PEÑA NIETO, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, a sus habitantes sabed:
Que la Comisión Permanente del Honorable Congreso de la Unión, se ha servido dirigirme el siguiente
DECRETO
"LA COMISIÓN PERMANENTE DEL HONORABLE CONGRESO DE LA UNIÓN, EN USO DE LA FACULTAD QUE LE
CONFIERE EL ARTÍCULO 135 CONSTITUCIONAL Y PREVIA LA APROBACIÓN DE LAS CÁMARAS DE DIPUTADOS Y
DE SENADORES DEL CONGRESO GENERAL DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, ASÍ COMO LA MAYORÍA DE
LAS LEGISLATURAS DE LOS ESTADOS,
DECLARA
SE REFORMA LA FRACCIÓN III DEL APARTADO A DEL ARTÍCULO 123 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE
LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS.
ARTÍCULO ÚNICO.- Se reforma la fracción III del apartado A del artículo 123 de la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos, para quedar como sigue:
Artículo 123. ...
...
A. ...
I. y II. ...
III. Queda prohibida la utilización del trabajo de los menores de quince años. Los mayores de esta edad y
menores de dieciséis tendrán como jornada máxima la de seis horas.
IV. a XXXI. ...
B. ...
TRANSITORIO
ÚNICO. El presente Decreto entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en el Diario Oficial de
la Federación.
México, D.F., a 4 de junio de 2014.- Sen. Raúl Cervantes Andrade, Presidente.- Sen. María Elena
Barrera Tapia, Secretaria.- Rúbricas."
En cumplimiento de lo dispuesto por la fracción I del Artículo 89 de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos, y para su debida publicación y observancia, expido el presente Decreto en la Residencia
del Poder Ejecutivo Federal, en la Ciudad de México, Distrito Federal, a dieciséis de junio de dos mil catorce.-
Enrique Peña Nieto.- Rúbrica.- El Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.- Rúbrica.