Alpha Eros
Alpha Eros
by teenager_antirules
Mariam Acosta, descendiente a Alpha en Luna Fuerte, una chica que no aparenta lo
que en realidad es.
Eros Lincoln, un Alpha muy antiguo que ha vivido toda su vida sin su luna y sin amor,
que dio como resultado a que su manada fuera una de las más fuertes.
Ambos tienen carácter y orgullo, pero la Diosa Luna los unió y ni ellos mismos lo
podrán evitar.
ADVERTENCIA: historia "cliché" así que si no te gustan este tipo de historia evita leer
o hacer comentarios al respecto, gracias.
MARIAM
—¡Mariam! ¿¡Has visto mi zapato!?— chilló Bea recorriendo la habitación como loca,
deje de verme en el espejo y mire a mi amiga— ¡Aja! ¡Te encontré!— fije mi vista de
nuevo en mi reflejo, volví a pasar el rímel por mis pestañas.
—Te diste cuenta de que estás hablando con un zapato, ¿no?— dije ahora tomando el
brillo labial rosa.
—No me importa, ¡hay que estar presentables!— si, así de loca estaba Bea— Ahora
¡vístete!— me ordenó y me deshice de mi bata de baño y busque el vestido verde
esmeralda con escote y varios dedos sobre las rodillas.
—¿Que tal?— pregunte colocando mi sandalia plateada, a juego con mis aretes y
collar con mi nombre escrito.
Mi pelo estaba suelto, con ondas suaves, el vestido era algo atrevido pero era
adecuado para mi edad. Bea traía un vestido con encaje y mangas largas de color
morado oscuro, unos zapatos nude y unos aretes pequeños, su maquillaje sencillo y
pelo suelto y lacio.
—Se ven hermosas— comentó Ryan mirando a ambas, lo mire de pies a cabeza.
—Lo mismo digo, hijo— Adam apareció detrás de Ryan— Pero hay que salir de aquí
antes de sé haga tarde— comentó mirando su reloj.
Adam comentó que tuviéramos cuidado, ya que el licántropo que cumplía años era un
mujeriego al igual que su Beta, por lo que Bea y yo estaríamos acompañadas toda la
noche por él o por Ryan.
Llegamos a la lujosa mansión, con más razón era un mujeriego, al igual que en el
mundo humano las mujeres lobo iban tras el dinero o poder, y él al ser un Alpha
soltero y millonario le quedaba como anillo al dedo.
Después de que nos dejaran en la entrada y bajáramos de la limosina haciendo que
todos voltearan a donde nos encontrábamos, típico en nuestros padres, los seis
entramos a la mansión y muchos saludaron a los mayores. Abbey, Adam y Trevor se
fueron a saludar a algunos amigos, mientras nosotros tres bebíamos bebida sin
alcohol y hablamos de cosas sin importancia.
—Gracias por estar aquí, no saben la alegría que nos causan, bueno ahora que os
salude el cumpleañero— dijo una señora no tan mayor.
—Gracias madre, y a ustedes por asistir a mi cumpleaños— su voz erizo cada vello de
mi cuerpo— No creo que deba decir nada más, así que ¡empiece la fiesta!— con la
mirada buscaba algo o alguien, «su Luna» pensé.
—Esa parte ya me quedo clara— dije como una niña siendo regañada.
—Lo siento, lo siento— sonrió y por alguna razón me quedé viendo su sonrisa, desvíe
la mirada— ¡Abbey!— se empezó a acercar a nosotros, por lo que me contó mi madre
eran viejos amigos.
—¿Que pasa Bubbles?— dijo Ryan acercándose a mi, éramos como hermanos ya que
mi tío Adam lo había adoptado.
—Es solo que...— no pude terminar la frase ya que fui empotrada contra una pared—
Auch— me queje y me topé con unos ojos amarillos, solté el aíre nerviosa, era Eros.
—¿Con que una Acosta?— inquirió con una ceja alzada— Perfecta— junto nuestros
labios, me quedé quieta, claro que había besado antes pero me tomó por sorpresa,
sus labios se movían y yo correspondí el beso segundos después— Hablaremos
después de la fiesta— dijo cerca de mis labios, se alejó de mí y de no ser por que
retome el equilibrio me hubiese caído.
Salimos al exterior con Bea y Ryan siguiéndonos, respire profundamente, todo pasó
muy rápido, mi madre me dejó con los chicos.
—No digas eso, seguirá siendo nuestra Bubbles, ¿cierto?— dijo tomándome del
mentón, asentí sonriendo.
—Solo es mi mate, no nos van a separar— dije tomando las manos de Bea.
Ambas abrimos los brazos y nos fundimos en un abrazo grupal, jamás me alejaría de
ellos, mis hermanos y mejores amigos.
Los tres miramos a donde se oyeron las voces, estaba Eros y un chico de su misma
edad pero diferentes físicamente. El chico, «no sé su nombre», se acercó a Bea y dijo
"mía", Ryan y yo abrimos la boca mientras que Bea lo veía asombrada.
—Aléjate— el cavernícola, digo Eros, me alejo «otra vez» de Ryan— Vamos adentro, y
no quiero que te acerques a ningún hombre— dijo serio, maldije al ser tan débil.
—No, suéltame— dije pero por obvias razones él tenía mayor fuerza— Es mi amigo y
no puedes...— deje de hablar, yo no le debía explicaciones— No, no soy tuya y no te
pertenezco, puedo acercarme a cualquier hombre que quiera— dije seria, no era un
objeto, él me soltó y me miró atónito— Bien, con permiso— dije dándome la vuelta
para ir con Ryan— ¡Bastardo! ¡Bájame!— me tomo en brazos y pare en su hombro,
como si no pesará nada y creo que no me equivoco con eso.
—Eres liviana— dijo y mire a Ryan en busca de ayuda, pero solo alzó los hombros y
me miró divertido ganándose que le sacara el dedo corazón.
—Idiotas— note como Ryan río, mientras que el cavernícola me lanzo una nalgada—
Ahora si te pasaste— dije pataleando, me llevó por otra parte que no era pasando por
la fiesta, lo único bueno que le veía a esto era que tenía su gigante trasero cerca de
mi y créanme estoy tentada a darle una nalgada.
•••
Quiero aclarar que si no te parece llamativa o agradable la historia te pido que no
comentes nada fuera de lugar, esto lo hice hace mucho y por supuesto que sé que no
es la mejor historia qué hay así que lo único que pido es respeto a mi esfuerzo.
Gracias
2
MARIAM
—Soy tu mate, aparte me perteneces y tarde o temprano vamos a acostarnos así que
no te mortifiques— abrí los ojos sorprendida.
—Alto ahí "Alpha"— hice comillas con mis dedos— No me voy a acostar contigo y si
piensas que porque soy tu mate tienes poder sobre mí te equivocas— dije ácida, vale
me estaba sacando de mis casillas.
—No tengo opción— dije golpeando mi hombro con su brazo, ya que él era algo alto.
—El que tiene el control aquí soy yo— dijo alcanzándome y tomando mi mano,
volvimos a la fiesta, claro que yo tenía que aguantar a la copia lobuna de Christian
Grey mientras mis "acompañantes" estaban charlando a gusto y yo aquí con las
personas falsas.
—Y ella, ¿quién es?— Eros me sostenía del brazo para que no huyera, estaba
hablando con una rubia oxigenada.
—Yo soy Scarlett, y me encantaría que me dejaras a solas con Eros— dijo moviendo
sus pestañas rápidamente.
—Pues claro, conversen, mi madre me habla— dije zafándome a duras penas del
cavernícola y fui a donde Trevor, Adam y mi madre— ¡Mama!— grite no tan alto al
parecer nadie sabía que yo era la mate de Eros «cosa que agradecía».
—Me tenías preocupada— dijo abrazándome, quería irme ahora mismo— ¿Y Eros?—
preguntó buscándolo con la mirada.
—Con una amiga con derecho. Así que vámonos— dije pero me miró seria— ¿Que? Yo
sobro aquí— dije cruzándome de brazos.
—No lo puedes dejar, son pareja— dijo Adam y lo mire como si tuviese dos cabezas.
—Él no me ha pedido nada, y no quiero ser su mate, me niego ante esa idea— agarre
con mis manos mi cabeza, necesito tomar algo, un buen trago.
Fui a la barra sin importarme que dijeron mis tíos y mi madre, menuda mierda, pedí
un trago de ron y cuando lo tuve en mis manos me lo tome. ¿Que si era pequeña
para tomar?, si, pero tenía experiencia con la bebida, y un trago de ron no le hace
daño a nadie.
—¿Bebes alcohol?— su voz ronca erizo mi piel— Estás consiente de que todos los
malditos hombres te están viendo, ¿no?— pedí otro trago ignorándolo, lo tome
sintiendo el líquido recorrer mi garganta— Basta, así no se comporta una señorita—
bajo mi mano al ver mi intención, me giro quedando frente a frente, atacó mis labios
dejando claro a quién le pertenecía.
—Cualquiera moriría ser mi Luna— dijo arrogante, lo mire con mis ojos achinados.
Apreté mis piernas apaciguando el placer que me provocaron sus palabras, esto era
algo nuevo para mí.
—Aquí están— mi madre se acercó a ambos— Cariño estás pálida— Eros me soltó
pero seguía viéndome con una sonrisa burlona.
—Presiento que no podrás esperar hasta que acabe la fiesta, Eros. Mi hija sigue
siendo una niña— Abbey era algo «bueno demasiado» sobre protectora.
—Abbey no le haré nada malo— dijo rodando los ojos, «si supiera lo que dijo hace
minutos...»— Aparte, es MI Luna— dijo remarcando el "mi".
—No soy un objeto— me queje, aunque dudo que me escucharan ya que seguían
discutiendo entre ellos.
Al final Eros accedió a que me quedara con Abbey, pero no me podía alejar de ella y
no podía acercarme a Trevor, Adam, Ryan o cualquier hombre ya que se formaría un
caos.
|•••|
Luego de que terminara todo y de que Eros corriera a los pocos invitados que
quedaban en su mansión, me vi obligada a ver cómo los dos Alphas llegaban a un
acuerdo, Leandro «Beta de Eros» estaba al lado de este mientras yo tomaba la mano
de Bea, Ryan estaba algo lejos de nosotras por orden de los cavernícolas.
—Ellas tienen un cargo en la manada, y los dos lo saben— Bea apretó mi mano
nerviosa.
—La busque por años Abbey, tú entiendes lo que no es tener mate, lo que menos
importa ahora es si tiene o no un cargo importante en Luna Fuerte— dijo mirándola a
los ojos, se veía dolido por mi cul... Esperen me está dando ¿lastima? Bien
enloquecí— Se quedarán aquí, me da igual si se forma una pelea entre las manadas.
Mi Luna se queda— pase saliva, esto se está tornando intenso.
—Es mi hija, y la futura Alpha no la puedo dejar aquí contigo Eros, aparte tienes una
reputación...— no dijo nada más y todos en la sala entendimos, Eros era un
mujeriego y Don Juan.
—Cambiare por ella, era así por que no la tenía, Abbey no me la pongas difícil, haré lo
que sea por mi Luna— mi madre se colocó de pie, las manadas estaban apartadas y
no se podría gobernar a ambas desde una, estaba prohibido por la manada real.
—Ella debe decidir— se metió Ryan, ya era un licántropo, algo mayor a nosotras dos.
—Es su vida ella decide— siguió Ryan a la vez que encaraba a Eros, sus ojos estaban
dorados indicando que Ted, su lobo, tenía el control. Eros se colocó de pie, mirándolo
serio, esto terminaría mal.
—Aléjate por las buenas muchacho— dijo pasivo pero Ryan lo atacó lanzándolo contra
la pared.
Fue hasta donde estaba y empezó una pelea de golpes, Ryan tenía mucha fuerza pero
no más que Eros, aunque este último lo sabía pero no atacaba con todo. Me paré para
tratar de pararlos pero mi madre y Bea me detuvieron, era en cuestión de segundos
para que Leandro, Trevor o Adam empezarán otra pelea.
—Bubbles quítate del medio— pidió Ryan, Eros tenía los ojos rojos.
—Ryan basta— pedí al borde de las lagrimas— Paren los dos— ambos tenían heridas
algo leves, pero me dolía verlos así.
Cerré los ojos, todo a mi alrededor dio vueltas, incapaz de quedarme de pie me dejé
llevar por la oscuridad, sentí como unos cálidos brazos me envolvían antes de tocar
contra el suelo.
3
MARIAM
Se escuchaban voces murmurando a mi alrededor, el olor a alcohol se dio a notar y
aún aturdida abrí los ojos. Me topé con unos azules profundos, los de Eros.
-Me diste un susto de muerte- me abrazo y yo aún seguía algo desconcertada.
-¿Que paso?- dije sentándome en el sofá, estaba en una sala gigantesca.
-Te desmayaste, ya sabes te sobresaltaste mucho- dijo Trevor, asentí comprendiendo
algo.
-Ya no tienen heridas- dije mirando a Eros y a Ryan, me quede más tranquila,
estaban bien.
-No Bubbles- Ryan sonrió, pero Eros gruño tan fuerte como pudo.
-No le digas así- rugió con ojos rojos.
-Ryan. Eros- ambos me ignoraron, toque a Eros quién se relajó solo un poco- No
estoy pintada en la pared- me queje como niña pequeña.
-Deja que los adultos se hagan cargo de esto- comentó Ryan, alce las cejas
indignada, «adiós a la chica sensata».
-¡No soy una niña! ¿Que no lo entienden?- me levante del sofá y todos me miraron-
Puedo decidir por mí misma, no necesito que ninguno de ustedes lo haga- dije
mirando acusatoria mente a mi madre.
Ryan se colocó de pie, mirándome serio- No quise decir eso- dijo tratando de
calmarme.
-Si, si quisiste- dije alejándome de él- Solo porque soy humana soy la débil, y para
rematar soy mujer, ¡tontos machistas!- dije sacando lo que sentía, «ya se, soy toda
una dramática» Bea se acercó y la abrace- Quiero irme- susurre pero obviamente
todos escucharon- Lejos...-
-Eres su Luna, te necesita- susurró de igual forma.
-Bea... no quiero, quiero irme lejos- ella solo me apretó más fuerte, cerré mis ojos,
no quería llorar, aquí no.
-Alpha...-dijo una suave voz, fije mi vista en la joven chica- El señor McCurdy está
aquí- balbuceo, Leandro le hizo una seña y la joven desapareció, Bea se alejó de mí.
Estaba el ambiente tenso, Eros rugió un poco más bajo que antes y salió de la sala,
Leandro también se fue pero antes fulminó con la mirada a Ryan, tal vez
desconfiando.
Tome asiento en el sofá donde estaba con Eros, probablemente me pase, aunque no
estaba tan equivocada, solo quieren hombres al mando y el ser humana no ayuda.
-¡Abbey! ¡Tanto sin verte!- mi madre extendió una sonrisa forzada, un hombre algo
viejo la saludo, se parecía a Eros- Y tú debes ser Mariam, ¿no?- dijo mirándome,
asentí- Vaya que creciste, toda una mujer- su mirada vago por mi cuerpo sin
vergüenza alguna- ¿Y la futura Luna?- preguntó quitando la vista de mis expuestas
piernas.
-Es a la que te estás comiendo con la mirada- rugió de nuevo Eros, ¿solo sabe rugir?-
Quita la mirada de mi Luna- dijo serio, su mirada azul de poso en el hombre.
-Nada mal, aunque diría que es muy joven para ti- volvió a hacer el recorrido, me
moví incomoda aunque Eros se posó al frente de mi como protección- No te
chantajeó, ¿verdad? Chiquillas como tú darían lo que sea por acostarse con Eros y el
ser su "Luna" y esclava sexual no es tan lindo como parece- me quedé atónita ante
tales palabras, y de no ser porque el viejo era un pedófilo lo enfrentaría.
-Cállate, ve a mi despacho, iré en menos de cinco minutos- el viejo asintió y
desapareció aunque realizó el mismo recorrido con su vista- Se queda a dormir aquí,
no quiero oír peros Abbigail, no estoy de humor y si no quieres que se forme una
pelea entonces ve al hotel y a ella la dejas aquí. Lo mismo con Beatrice, hasta luego-
dijo y salió por donde desapareció el viejo.
-Mariam, cariño, arreglaremos esto. Descansa- la mire sin creerlo.
-Mamá...- Trevor y Adam se despidieron desde lejos, mire a Ryan quien negaba.
-Sabía que se quedarían- lo mire sin entender- Hasta mañana Bubbles, adiós Bea- se
alejó, y luego oímos como cerraban la puerta principal, me senté en el sofá, esto es
indescriptible.
Suspiré, estar aquí no era algo que me emocionara, Eros es algo dominante y yo no
soy muy de obedecer reglas, al menos tenía a Bea pero parece que ambas estábamos
analizando todo esto.
-Señorita Acosta y señorita Gómez, el Alpha y él Beta me ordenaron llevarlas a sus
respectivas habitaciones- una chica parecida a la anterior apareció, ninguna dijo
nada, sólo la seguimos a través de la gigantesca mansión.
Me llevo a una habitación enorme, con cama donde entrarían fácilmente demasiadas
personas, dos puertas y unas mesas a cada lado de la cama, la chica y Bea me
dejaron ahí, y por lo que parece mi amiga y yo estaríamos algo lejos.
|...|
Sentí como el otro lado de la cama se hundió, me volteé y choque contra un pecho
duro y caliente, me vi envuelta en unos brazos cálidos, inconscientemente acomode
mi cabeza y me relaje. Había decidido dormir, ya que espere por mucho tiempo sin
hacer algo entretenido, había optado por quedarme con mi ropa, aunque no era tan
comoda como una pijama mía.
-¿Por que tardaste?- susurre, por más que no lo quería admitir me sentía dueña de él.
-Problemas- dijo simple, tal vez no quería contarme o no confiaba en mí- ¿Por que el
repentino interés?- preguntó, alce mi rostro y lo mire a los ojos.
-¿No puedo?- pregunte tratando de cambiar el tema.
-¿Responderás todo con una pregunta?- interrogó acariciando mi cabellera.
-Quizás...- susurre mirando sus labios.
-Ahora invertimos los papeles, tú eres la que me desea- susurró con voz ronca, vaya
ironía no lo deseaba hasta ahora.
-Que más da- tome iniciativa y lo bese, él correspondió al instante y lo que empezó
dulce terminó en un beso algo... ¿caliente?
Se colocó encima de mi, y bajo por mi cuello con sus besos dejando una que otra
marca, solté un leve jadeo y él siguió enterrado en mi cuello- Todavía no- murmuró
en mi oído, me estremecí- No te dejes llevar por el placer, y no me mal interpretes,
te deseo pero también quiero que tú me desees tanto a más que ya lo hago Mi Luna-
mordió el lóbulo de mi oreja y gemí, ¿con qué cara lo miraría ahora?.
-Te entiendo- dije bajito, de seguro estaba sonrojada, él se recostó a mi lado y me
colocó en su pecho como segundos antes de que lo besara.
Estaba muy cansada por lo que fue fácil dormirme, en brazos de mi mate y del Alpha.
4
MARIAM
—Me alegro. En la cama deje un bolso con ropa que mande a buscar del hotel para ti,
tu madre se lo dio a uno de mis sirvientes, te vistes y vamos a desayunar— dijo
sobando mis hombros con sus grandes manos, señor si no estuviese afincándome en
el lavamanos ya estaría en el suelo— Ahora no sé si suene grosería pero sal del baño
para poder darme una ducha, a menos que quieras ahorrar agua— asentí con frenesí,
¡me está volviendo loca!.
Reconocí el bolso que prepare días antes de venir, ahí estaba todo lo necesario para
poder arreglarme decentemente. Me coloqué algo sencillo y básico en mi, unos shorts
de mezclilla, una camisa/polera negra y mis vans que son mi vida, mi pelo lo recogí
en un moño algo desordenado y de maquillaje un brillo labial suave.
Una vez lista tome mi teléfono y mi cargador, empecé a revisar mis redes y al
responder algunos mensajes de mi madre, hasta que Ryan me llamó.
—Si, la misma— aquel apodo me lo gané al ser desde pequeña fanática de las
burbujas y de Burbuja de las chicas súper poderosas.
—¿Como están? Bea no me ha dicho nada, ¿te hizo algo Eros?—
—Me alegra, iré a verlas cuando pueda, te quiero Burbuja— dijo y negué divertida.
—Y yo a ti, no hagas nada loco— Ryan rió y colgó, suspiré y seguí mirando mi
teléfono.
—Con Ryan. Y no necesito que me des órdenes— dije parándome de la cama, él bajo
su vista a mis piernas descubiertas por el pequeño short.
El gruñido que soltó fue de un animal «como en realidad es» completamente fuerte,
dejándome shockeada. Recorrí los pasillos con la esperanza y la fe de no perderme,
llegue a la sala de ayer y me senté en el sofá, de seguro la escena que
presenciaremos no será nada linda.
Eros tomo mi bolso y registro las prendas, encontró una que otra camisa, más shorts
diminutos y mi ropa interior algo... sexy, pero jamás algo que cubriera lo que él
quería.
—¿Ves? No tengo nada que me cubra más que esto, así que déjame salir— me
coloqué de pie pero él me empujó a la cama.
—Se buena chica, no quiero castigarte— me dio un pico en mis labios y salió de la
habitación.
Me arrastre por la pared, ¿por que es así? Si fuese el chico dulce por la noche no me
quejaría pero tiene que controlar todo... Aunque tampoco sería tan fácil, yo también
era algo demandante ya que era la futura Alpha de mi manada, y por nadie ni
siquiera Eros me dejaría domar, o... ¿si?
5
Eros dio un portazo y bajo a su despacho molesto, ella era una niña, una
bebe para él. Era hermosa, frágil y humana. Toda de él, con algo de rebeldía, «pero
se puede controlar» pensó, aunque sinceramente estaba equivocado...
Mujeriego, millonario y guapo, el hombre perfecto para cualquier mujer del mundo,
encantadas se le tiraban a sus brazos.
—Escuche gritos— Leandro, su hermano y confidente, apareció en el despacho— ¿Ya
te hizo perder la cordura?— se burlo y Eros lo miro serio, él tenía claro lo que quería.
—Cree que tiene el control de su vida— dijo— Se nota que es una niña inocente, cree
que puede vestirse como quiera y pasarme por encima, aún sabiendo que soy su
mate y Alpha— con tan solo pensar en alguien observando su cuerpo, se le subían los
colores, era molesto que vieran lo que era suyo— Si eso es ahora, ¿cómo será cuando
sea mayor?— dijo y se visualizó a una Mariam mucho más hermosa que ahora,
perfecta.
—Eros, es una adolescente y no tienen las mismas costumbres que nosotros— dijo
Leo, quién ya estaba más que loco por su compañera.
—Ya sabes cómo soy. Me gusta controlar todo, y puede que haya sufrido por ella pero
eso no significa que cambiare del todo, o eso quiero creer, no— dijo nervioso, solo la
quería a ella, solo deseaba a ella.
—El karma existe— aclaró Leandro.
—Mjm, gracias por advertir— dijo ignorando su comentario— Ahora ayúdame a
pensar en cómo convencer a Abbey de que las chicas se queden en la manada—
ambos se pusieron a pensar en cómo Mariam y Beatrice podrían quedarse a su lado.
Con Mariam, se había deslizado por la pared terminando en el suelo, su mirada fija en
la nada ¿sería siempre así? ¿Él controlaría todo?.
La manilla comenzó a moverse, y luego de un gran golpe una fiera molesta entro a la
habitación.
—¡Es que lo mato!— gritó Abbey— Debí pensarlo mejor, ¿como se le ocurre hacer
esto? ¿A su propia Mate?— dijo como si su hija tuviese la respuesta, abrazo a su hija.
—No lo sé, solo discutimos por que quería ir en short por ahí— dijo ella algo bajo, aún
se sentía intimidada.
—Vamos, es un maldito arrogante— salieron de la habitación, esperaba que no
intentara nada.
La llevo a una de las salas de la mansión, Mariam era su pequeño tesoro, y nadie
podría lastimar lo. Abbey había llegado con Ryan, quién estaba con Bea hablando,
luego de contar lo sucedido empezó un debate de si sería mejor llevarse a la futura
Alpha o dejarla en brazos de Eros.
Eros y Leandro salieron del despacho, y fueron a donde provenía el olor de sus mates.
Para Leo, un olor a coco y vainilla; para Eros un olor a tierra mojada y menta, algo
que amaba al igual que los días nublados para pasear.
Abbey se colocó de pie en cuanto vio a Eros.
—¿Cómo pudiste? Es una niña y puede vestirse como quiera— y tal vez fue así como
recordó como estaba vestida ella, mostrando lo que era suyo.
Personalmente le daría igual, pero ella, ella solo le pertenecía a él.
—Te dije que no salieras— dijo serio, su tono común y aquella mirada afilada, miro a
la chica, tenía pánico al verlo ahí y aún más, si estaba molesto— Sube a la habitación
Mariam— sumisa, ella no lo era y ese era el único fallo de la Diosa Luna, del resto
sería ideal para él.
—Se irá conmigo, no es tu sirvienta ni esclava— Abbey estaba seria mirándolo, tal
vez él exageraba ya que era obvio que Mariam alguna vez usaría cosas cortas pero
con que alguien más la mirara...
—No, se queda. Me da igual lo que digas es mi Luna y mi manada es más fuerte que
la suya, y si quiero hasta puedo eliminarla para siempre— dijo serio.
Se arrepintió al ver cómo se ponía igual de pálida que una hoja de papel.
—¿Y lo harías? Solo por que no quiero quedarme— pregunto— ¿Solo por que no
quiero hacer lo que tú dices?— preguntó pero no obtuvo una respuesta, su voz era un
murmullo ahogado.
—Si, lo haría. Tenme respeto soy tu Alpha y tu mate— dijo Eros mirándola.
—Entonces también respétame, yo soy hija de una Alpha y tengo el mismo rango que
tú, así que hago lo que quiera y no me puedes obligar— las lágrimas querían salir de
la impotencia, no se echaría para atrás.
—Lo haré si sigues mis órdenes— sus miradas ardían, jugaba sucio.
—No soy una muñeca a la que puedas manejar a tu antojo, ni mucho menos
chantajearme— era pequeña a su lado.
—Sigue mis órdenes— dijo pausadamente, el resto presenciaba la escena.
Sus ojos se llenaron de lagrimas, se molestó consigo misma. Lo miro enfurecida, una
lágrima se escapó y la seco agachando el rostro.
—Quiero irme— susurró, Eros se tensó y apretó la mandíbula.
—Mariam, cariño, nos vamos— dijo Abbigail— Sube a la habitación y busca tus
cosas— Abbey retó a Eros con la mirada.
Ella subió escaleras arriba, buscó las pocas cosas que tenía mientras ambos Alphas
intercambiaban miradas peligrosas.
Abbey lo miró apenada— Nos iremos a Luna Fuerte, déjala que tome esto con calma
Eros. Es una niña aún— dijo y él negó, y apretó los puños dejando sus nudillos
blancos.
—Es... Mía...— rugió, Abbey negó.
Se despidió de Beatrice y junto con Ryan comenzaron a salir de la mansión, Mariam
bajo las escaleras con el bolso y se encontró con la mirada dolida de Eros.
—Mariam...— susurró viendo como ella se acercaba a la puerta manteniendo sus
miradas conectadas— Quédate...— se atemorizó como se oyó su voz, parecía que la
iba a perder, que no la vería jamás.
—Yo... lo siento. Hasta luego Eros— susurró, sacudió su mano despidiéndose de Bea y
Leo, miro por última vez a Eros y salió de la mansión.
«Iré por ti» pensó el Alpha de la Manada Luna Real.
6
MARIAM
Una semana ha pasado desde que me fui de su manada, Beatrice se quedo allá por
voluntad propia. Se podría decir que entre en una especie de depresión, tal vez sea
por nuestra conexión, pero solo una parte de mi desea volver a verlo.
La mirada que me lanzo fue algo... inquietante, siempre sabe que algo me pasa.
—Estás distinta— comentó, mire por la ventana dándole a entender que no quería
hablar del tema— Cariño, dime si necesitas algo, saldré con Adam y Trevor— asentí y
oí como cerró la puerta.
|•••|
El vapor inundó el sitio, me despojé de mi ropa y entre a la ducha, cante con un poco
más de ánimo que hace horas. Deje de cantar al oír un ruido, consciente de que no
sería Ryan ni ninguna criada ya que oirían que me estaba dando una ducha, al no oír
nada coloqué de nuevo la canción.
Otro ruido.
Algo nerviosa, me saque cualquier rastro de jabón en mi cuerpo y tome una toalla
para envolver mi cuerpo.
Me coloqué mi conjunto gris de Calvin Klein, cuando alguien abrió la puerta de golpe y
me cubrí con la toalla tremendamente asustada.
—Vete de aquí, no te quiero ver— chille nerviosa, era la mentira más grande que he
dicho, me moría por verlo «¡MALDITA SEAN LOS MATES!».
—Yo si, te quiero ver— dijo acercándose a mi— Te quiero ver de todas las formas—
su mirada volvió a recorrerme— No te resistas, será más fácil al devolvernos a Luna
Real— abrí los ojos, ¿me llevaría a su manada?.
Se acercó aún más y me colocó en su hombro, chille asustada, la toalla era lo que me
cubría.
Comenzó a ver las prendas en mi closet— Tienes pura ropa provocativa— gruñó y me
bajo de su hombro— Elige una ropa que no sea exhibicionista y procura que sea
comoda— cruzó sus brazos en el pecho y me veía fijamente— Hazlo, ahora— dijo
serio.
Le dedique una mirada asesina, camine hacia mi cama y me senté al borde de está
completamente expuesta. Él rugió, "Touch de Little Mix" se escuchaba desde el baño.
—¿Estás de coña? No iré contigo y no me pondré eso— bien, ya estaría más que
muerta si las miradas mataran.
—Te daré tres segundos para que escojas tu ropa y nos larguemos— lo mire
incrédula, gruñó— Tres— ¿va en serio?— Dos— su pie resonaba contra el suelo—
Uno— rió sin gracia y se acercó a mí, me levante asustada— Busca la ropa ya, si no
quieres que me enoje aún más—.
Me bajo, y me llevó a una camioneta negra, «no deben tardarse» pensé ya que me
era muy raro que nadie haya venido por mi. La camioneta comenzó a recorrer las
calles de Luna Fuerte, suspiré, unos hombres iban adelante y Eros atrás conmigo
revisando su teléfono, parecía la típica escena en la que secuestran a una chica y la
llevan lejos de su hogar.
—No soy de hablar con desconocidos— dije mirando por la ventana— Y antes de que
digas que eres mi mate y todo eso, no significa que deba tratarte como si te
conociera de toda mi vida— dije sin mirarlo.
—Lastima, pasaremos casi toda nuestra vida juntos. Ya espere por ti durante 5 siglos
y no te dejaré ir— comentó y voltee a verlo, sus ojos grises me hechizaron.
Preferí guardarme mis pensamientos, no lo convencería, era algo tarde ya, por lo que
me perdí en el paisaje y me dormí con la esperanza de que vinieran a por mí.
7
MARIAM
El sol no llegaba a la habitación, las ventanas estaban cubiertas por persianas y eso
me incitaba a durar más tiempo en la cómoda cama.
-Buenos días- dijo serio, salió de su closet con unos pantalones negros y una camisa
blanca abierta.
De seguro debía parecer una zombie, con el pelo hecho un desastre, lagañas y la ropa
fuera de lugar, en cambio él estaba presentable. Ahora que lo pienso, no traje mi
celular y mi madre estará completamente molesta.
Me paré de la cama y fui al baño.
Moje mi cara, y me enjuague la boca con el enjuague bucal, hice mis necesidades y
acomode mi ropa y cabello, en comparación a las demás mi cabello era un lío, «al
igual que yo».
-Pedí que te compraran un conjunto de ropa- dijo Eros a través de la puerta, suspire
y me acerqué a abrirla.
-No era necesario- dije abriéndola y me encontré a un Eros con la camisa abotonada
excepto tres botones y un blazer a juego con el pantalón- ¿Pareceré monja?-
pregunte en broma, se colocó serio y me pasó una bolsa.
-No me gusta que vean lo que es mío- gruñó, cerré la puerta y pase seguro.
Saque las cosas y me encontré con algo que no me esperaba, un enterizo azul marino
y puntos blancos corto, unos zapatos Adidas blancos y unos cuantos accesorios
blancos.
Me di una ducha rápida y me vestí, (cabe recalcar que la bolsa también contenía ropa
interior) sonreí pensando en qué Eros ya había aceptado que no me vestiría como
monja.
Abrí la puerta del baño y salí sonriendo, se parecía a mi estilo aunque mayormente
usaba negro.
-Ni se te ocurra dejarme encerrada- advertí seria, ni loca paso por eso de nuevo.
-No, no lo haré. Solo estarás a mi lado TODO el tiempo- subrayó el "todo", rodé los
ojos, algo es algo.
-Bien, entonces vayamos a desayunar, tengo hambre- dije saliendo de su habitación.
Es como si viviera esta situación todo el tiempo, ya que no me siento para nada
incomoda en esta casa/mansión tan inmensa.
-Con Leandro- lo mire seria, ¿en serio? ¡No lo sabía!- Fueron a conocer a los padres
de él, viven algo retirados- una semana y ya van formal.
-Ok... ¿Se supone que tú vas a hacer lo mismo?- pregunte por pura curiosidad, hay
demasiadas historias de matrimonios forzados y no me sorprendería si él hiciera eso-
Digo son 500 años sin Luna- dije despacio, no sé si es un tema delicado y me
preocupa herirlo, «¿que? ¿Herirlo?».
-No, aún no
-¿Entonces para que me trajiste? ¡Ni quería venir en primer lugar!- me queje
elevando un poco mi voz.
-Haz silencio y siéntate- ordenó y reí sin gracia- Ahora- seguí sin escucharlo, ¿cuando
llegaría mi madre?- Mariam, siéntate. A la cuenta de tres te quiero sentada- no hice
caso a sus palabras- Uno- no me moví- Dos- su mandíbula estaba por romperse-
Tres. Te lo buscaste- sin comprender lo mire a los ojos, él se levanto de la silla y se
acerco a mi.
Me tomó de la cintura y con extrema bruteza me hizo chocar con su duro cuerpo.
-¡Bruto!
Ignoro mi queja y acerco sus labios a los míos, me comenzó a besar y obviamente no
le seguí el beso, sus manos bajaron a donde termina mi espalda y me tense,
siguieron su camino y apretaron mi culo, abrí la boca para gritar pero aprovecho para
meter su lengua a mi boca.
-¡Mierda! ¿¡Que carajo ocurre contigo?!- chille tomando mi labio roto por su bruteza.
-Hice lo que quería hacer desde hace tiempo- dijo sonriendo, lo fulmine con la
mirada.
-Que lo quieras hacer no significa que debes. Créeme que no soy una fácil Eros, vete
acostumbrando- corrí fuera de su despacho, no me detuvo y fue una buena elección.
Salí al patio, que al igual que el mío, estaba conectado con un bosque, me adentré en
el, si me perdía ya me encontrarían. El olor a tierra mojada inundó mi ser, era mi
lugar favorito, estar en un bosque cantando o leyendo lejos de las formalidades de
ser la futura Alpha.
-Hola...
-Bryoni- susurró.
-Yo soy Mariam, me gustaría que me digas por qué estás aquí sola
La pequeña suspiro- Huí, mi padre le pega a mi mami y me dijo que corriera, yo-yo-
tartamudeo y comenzó a llorar, tendría menos de 10 años.
-Vamos, linda
Entramos por la parte de atrás y llegue a la sala, pedí que trajeran vaso con agua y
algo dulce, luego le preguntaría a Eros por sus padres.
-Algo así... Soy amiga de Eros y no te tienes que sentir intimidada por él- dije
sonriéndole, ella me imito.
-Bueno, iré a hablar con el Alpha, Zara se quedara contigo, ¿si?- dije y la pequeña
Bry asintió- Cuídala Zara, si algo sucede me avisas- la chica asintió y camine al
despacho de Eros sin esperarlo.
-Se llama Bryoni y necesito que me digas dónde viven sus padres. Me comentó que
su padre las golpeaba- dije con una mueca.
-No iras allí, menos si es un hombre que golpea mujeres- lo mire incrédula.
-¡Y con que moral lo dices! ¡Me has gritado, traído a la fuerza y obligado a hacer
cosas estúpidas!- él negó sonriendo.
-Dejame decirte que no soy el tipo de mujer sumisa de tu época ni del tipo de mujer
con el que has relacionado estos años- su rostro se inundo de cólera pura, pero aún
así lo seguí encarando por más alto que fuera.
-Eres muy linda- dijo y sonreí- El Alpha tiene a una bonita Luna-dijo entre bostezos,
acaricie su cabello, su respiración se hizo más liviana y supe que se había dormido.
Suspiré, Luna... no estaba mal, aunque preferiría ser una Alpha y... estar algo alejada
de Eros.
•••
MARIAM
—No te veo en una semana y lo único que haces es dormir— dijo una voz conocida,
demasiado.
—Déjame dormir— me queje.
—Vamos deja de ser tan floja— me volteé boca abajo, Bea tomó mi pie y me sacó de
la cama.
—¡Beatrice!— chille sobando mi nariz, caí de cara— ¿Que rayos te pasa?— dije seria,
estaba vestida y arreglada— ¿Saldrás tan temprano?— pregunte y ahora ella me miró
seria.
—Saldremos— dijo, bufé busque con la mirada a Bry, me alarmé al no encontrarla—
La llevaron con sus padres, no quiso despertarte— suspiré, yo quería acompañarla.
—No pienso ir a ningún lado
—Iras si o si— atacó.
—No estoy de la mejor manera con ya sabes quien. Y no tengo ropa— me excusé.
—No te preocupes, trasladaron parte de mi closet— dijo sonriendo— Entra al baño,
buscare algo para ti— salio de la habitación, suspire y entre al baño privado.
Hice mis necesidades y me duche rápidamente, salí del baño y contemple lo que seria
mi outfit, me queje mentalmente y me comence a vestir, un conjunto de ropa interior
(sin usar) de encaje negro, un short corto de mezclilla y una sudadera negra.
—Aqui estan los zapatos— anuncio Bea entrando— Perfecta
—¿Son mis vans?— pregunte incredula, alzo los hombros y me paso mis vans altas
negras.
Mi pelo lo deje suelto y ondas suaves caían por mi espalda, un brillo labial y lista.
—¿A donde me llevas?— pregunte mirando a Bea.
—A desayunar y luego a recorrer la manada, con los chicos...— lo ultimo era mas que
obvio, me coloque los lentes de sol y salí de la habitación sin decir nada—
¡Espérame!— chillo corriendo detrás de mi— Se que no es lo mejor pero... No te veo
desde hace mucho— dijo con un puchero, su ropa era una camisa a rayas, una falda
negra y sus indispensables botas negras.
—Chantajista— dije y ella me miro suplicante— ¿No has sabido nada de mi madre?—
pregunte cambiando el tema, ella negó y seguimos caminando sin decir nada.
—Buenos días— hablo Leo, vestido casual al igual que Eros.
—Buenos días— le respondí.
—¿Vamos?— asentí mientras que los chicos caminaban adelante y nosotras atrás de
ellos.
Un jeep rojo y descapotable aparecio en mi campo de visión, «es viejo pero tiene
estilo», Leandro se subió de copiloto luego de ayudar a Bea, cuando toco mi turno
Eros estaba a mis espaldas así que tuvo el mejor panorama de mi trasero. Una vez
dentro todos, mientras música sonaba en el auto y recorríamos la manada, yo trataba
de evitar su mirada fija y constante a través del espejo.
MARIAM
Juntamos nuestras frentes, comenzamos a respirar sincronizada mente y sentí el lazo
que nos unía.
-¿Lo sientes?- pregunto- Quiero que me dejes amarte, solo eso te pido- dijo en un
susurro.
-Eros...- dije incapaz de saber que decir.
-Déjame enamorarte, a mi forma- rogó con voz suave, mi cuerpo respondía a él, mi
pulso acelerado, mis nervios a flor a piel... ¿Cómo lograba hacer eso?.
-Solo trata de no ahogarme, y créeme que empezaremos bien- dije mirando sus ojos,
grises azulados.
-Eso me es suficiente- sus brazos se enredaron en mi cintura y me alzaron en el aire,
reí por inercia y rodee mis piernas en su cadera- Eres hermosa- susurro y me
sonroje, envolví mis brazos en su cuello acercándonos.
Y como si nos volviéramos uno, con las respiraciones sincronizadas y el deseo de
devorarnos sin importar que estuviésemos en la calle por la cual transcurrían
personas.
-¿Que esperas? Bésame- murmuró y moje mis labios con la lengua.
«¡Diablos! ¡Tu puedes!».
Lentamente roce nuestros labios, él entre abrió su boca y yo también, los juntamos y
perfectamente encajaban. Eros movió sus labios y correspondí, el beso iba subiendo
de tono, aunque poco importaba ya que con el miedo que le tenían a el dudo que nos
dijeran algo.
-¿Eros?- preguntó alguien, se separó de mi y la señora del "mini discurso" estaba
delante de nosotros.
-Madre
-Hijo- dijo con una sonrisa- Y.... compañia- termino con una mueca.
Esto se tornó incómodo.
-Madre, ella es Mariam. Mariam mi madre, Leigh Anne- sonreí por cortesía, al parecer
era no le caía bien- Mi mate- tras esas palabras su cara cambio.
-¿Mate? ¿No llegaste como que tarde?- pregunto y suspiré tratando de calmarme.
-Lo siento pero no estaba ni en mis manos ni en las de nadie más que la Diosa Luna
para juntarme con Eros- dije algo molesta, ¿que se creía?.
-Trata con más respeto a la madre del Alpha
-Si usted me respeta yo lo hare- bien, ni un día y no aguanto a esta señora- Y si no lo
sabía yo también tengo el cargo de una Alpha y estoy en el mismo nivel que usted-
Leigh puso una cara de asombro.
-¿Una mujer siendo Alpha? ¡Que tontería!- exclamó y la mire seria.
-Lastima, seré la Alpha de mi manada como lo han hecho toda mi familia- dije y ella
se rió.
-Madre, basta. Vamonos- Eros tomo mi brazo y nos montamos en el Jeep- Leigh no
sabe lo que hace ni lo que dice- se excusó.
Prendió el Jeep y recorrió las calles.
-¿Que hay de malo en que una mujer sea Alpha?- pregunté sin darle importancia a lo
que ha dicho.
-Mariam...
-Dime, ¿me obligarías a renunciar a mi cargo de Alpha solamente para que sea tu
Luna?- dije mirando sus ojos.
-Todavia no eres la Alpha, y si lo fueras haría lo que sea para que estuviéramos
juntos- dijo nervioso.
-Pero no responde mi pregunta
-No lo sé, ¿Si?- balbuceo.
Suspire -Para el auto, ahora- pedí y él bajó la velocidad poco a poco- Lo siento. Yo
necesito... pensar- dije y me bajé del auto consciente de que no sabía dónde estaba.
Camine por la calle, oí cómo Eros se bajó del auto a unos pasos de donde
me encontraba, pero no fue a por mi.
Observaba todo lo que había, algunas tiendas y casas muy lindas y cuidadas, me
hacía recordar a Luna Fuerte. Había una especie de parque al aire libre, niños jugando
y algunos adultos supervisando los.
-¡Mami! ¡Te dije que teníamos una Luna!- dijo alegre, una mujer de menos de 30
años se acercó.
-Bryoni, lo siento yo...- dijo rápidamente, sus ojos se fijaron en Eros- Al-alpha-
balbuceo nerviosa.
-Zara
-Zara, tranquila. Bry ve a jugar con los otros niños, vamos a hablar de cosas
aburridas los adultos- dije y le hice una mueca haciéndola reír.
Zara estaba sentada en una banca, me senté a su lado mientras Eros se quedaba de
pie.
-Bueno, ya es hora de irnos. Nos quedaremos en casa de una vieja amiga- dijo y
llamo a Bryoni.
-Igual, mandaré a personas de confianza para que revisen tu hogar- dijo Eros serio.
-Gracias, no saben que agradecida estoy- dijo sonriendo, cargo a Bryoni- Despídete
cariño- dijo.
-Adios Alpha- dijo algo sonrojada- Adiós Luna- dijo agitando su manito.
-Me encanta que te guste ayudar a los demas- dijo Eros a mi espalda, poso su manos
en mi cadera- Me atrae demasiado- gruñó de manera suave.
Cuando llegamos saludamos a Bea y a Leo, íbamos a ir al despacho de Eros pero nos
encontramos con la persona que más le temo en toda mi vida, mi madre.
-Mamá
-Eros, Abbey me acaba de decir que sacaste a esta niña de la manada, ¿es cierto?-
dijo Leigh.
-No es mi culpa que su seguridad sea tan mala y no cuiden a su futura Alpha- se
excusó.
-Justo ese día tuvimos problemas, y mi hija sabe defenderse de cualquier ser
sobrenatural- atacó mi madre.
-Esto debió ser un error de la Diosa Luna, eres una niña y una Alpha- se quejó Leigh
Anne.
-Yo ya soy un adulto y si la Diosa nos junto fue por algo- contraatacó Eros
colocándose delante de mí.
°°°
Holi, disculpenme por no haber actualizado :(( cada vez que escribía este cap
Wattpad nunca lo guardaba.
EROS
Sentía que tenía todo el mundo en mis propias manos, aunque solo le estaba
tomando la mano a una chica menor que yo y que conozco hace poco, pero está me
hacía sentir completo.
Salimos tomados de las manos, me sentía completo, ella en serio era la indicada,
todos estos años he estado con muchas mujeres pero ella... ella es la que necesitaba.
Una vez a fuera vi a algunos de mis hombres y a Daniel, el esposo de Zara y padre de
Bryoni.
—¿Donde está mi esposa y mi hija? ¿Y por qué carajos había personas en mi casa?—
pregunto casi gritando y lo mire repobratoriamente.
—Tal vez... ¿por qué maltratas a Zara delante de tu hija?— dije irónico.
—No es su problema. Además usted que sabría de mates si jamás tuvo ninguna—
exclamó, apreté mi mandíbula.
—¡¿Que falta de respeto es esta!?— chillo mi madre, Leigh no sabe cuándo callarse.
—Paren, no creo que debamos hablar sobre esto en la puerta de la manada y decir
cosas por decir— hablo Mariam.
Mariam suspiro.
—Creo que la niñata serías tú al pegarle a la mujer que estás destinado a amar— se
defendió.
—¡Mariam!
—¿Que? Es cierto
—Vamos adentro— Abbey la tomo por el brazo, ella se quejó pero le solté la mano y
Abigail la arrastró adentro de la mansión.
Le hice una seña con la cabeza a mis hombres, quienes hicieron pasar a Daniel a mi
despacho.
—Zara y Bryoni me han dicho que le pegas, y mostró algunas marcas, ninguna de las
dos se merece ese trato— dije serio.
—No sabe nada. Mis problemas no le incumben, además ¿usted no es un machista del
siglo XVI?— «excelente pregunta» se burlo Lee, mi lobo.
«Lee...» le advertí.
Suspire, miré fijamente a Daniel.
—No tiene nada que ver— dije serio— Las personas cambian... Y yo lo hice— bien,
estoy en eso— Yo no tengo nada que ver con tu esposa y hija, lo hablaremos delante
especialistas— dije sin ánimos, no es la primera vez que pasa.
—Entonces dígame dónde está mi esposa y mi hija— dijo o más bien exigió igual de
serio.
—Zara no quiere verte Daniel, y hasta no se arreglen bien las cosas, no las veras—
dije — O al menos a solas, si se llegan a ver estarían mis hombres— agregué, me
lanzo una mirada matadora, aunque no me afectó.
—Pasa
Entró algo timida, se iba sentar en la silla donde minutos antes estaba Daniel pero me
niego rotundamente.
—Ven aca— dije algo más suave, ella se acercó insegura y la atraje a mis brazos y
regazo.
«Es hermosa» exclamó Lee, rugi internamente.
—Me parece
—¿Sería una cita?— se burlo con una sonrisa, «si que es hermosa».
—Ehh no lo se, tal vez— dije algo nervioso, desde hace tiempo que no lo estaba...
—¿Es un si?
—Debe estar por venir, estaba hablando con Trevor y Adam— dijo seria y mirando
fijamente a la chica que traigo en brazos.
—Mariam
—Tenemos que hablar, nos devolveremos a Luna Fuerte Fuerte y luego iremos a la
reunión anual. Y párate de donde estas sentada, ahora— se levantó de mala gana y
miró seria a Abbey.
—Me quedó aquí mamá, y puedo hacer lo que yo quiera— dijo seca.
—Yo te vengo con lo quiera, tú pudiste estar con Joy y yo puedo estar con Eros—
contraatacó.
Abbey abrió los ojos— Sabes que el tema de Joy no se toca, y solo quiero
protegerte— se defendió con un tono más bajo.
—Puedo cuidarme sola mama— hablo mi Luna un poco menos molesta— Iré con Eros
a la celebración anual, iremos cómo pareja— susurro lo último y las dos (Leigh y
Abbey) quedaron sorprendidas.
—¿Co-como pareja?
—No son novios formalmente— comento Leigh, y eso me cayó como un balde de
agua fría, por su puesto que no éramos novios formalmente.
—Me voy, no voy a discutir con una niña siglos menor que yo
Leigh Anne salió de mi despacho, Abbey suspiro y también se retiró dejándonos solos
de nuevo.
—Tu suegra
—Si, y con respecto a eso, me vienen muchas ideas de los que nos depara el futuro,
juntos.
•••
MARIAM
Era una atracción que no había sentido antes, la atracción que solo sentían los mates;
poco a poco repartió besos en mi cara y bajo por mi cuello, solté un gemido y él, en
cambio, un gruñido. Retomo mis labios arrinconándome con el escritorio, me sentó en
el y una escena parecida a la del baño se repitió.
—Me vuelves loco— dijo bajando sus besos y colando sus manos por debajo de mi
sudadera.
—Nena— gruñó, sentía su miembro entre mis piernas, creando una sensación algo...
placentera.
Bien, aquí la ropa comienza a estorbar y mucho; lo mire a los ojos oscuros de deseo,
Eros era pura tentación, «es un Dios».
*Toc Toc*
—Creo que interrumpirnos se les hace costumbre— reí por su comentario, apoye mi
cabeza en su hombro mientras él me tomaba de la cintura.
—Señor, la cena está servida— una chica dijo eso, me sonroje estando en sus brazos,
y el escritorio.
—Gracias, ya iremos para allá— dijo, oí cómo cerraron la puerta y lo mire a la cara—
Estás roja— creo que me colore aún más.
—Entro al despacho y creo que hicimos muy evidente la escena fogosa— dije
sonriendo.
Me cargo en brazos mientras seguía sonrojada, más que todo, por el apodo.
Reímos juntos.
—Pero nada, iremos a comer asi juntos— me dio un beso corto en mis labios.
Tome un cepillo y ella una botella comenzando a cantar, reímos juntas, sí que
tenemos un problema.
—Con que aquí estaban— dijo Leandro cruzado de brazos
Beatrice río y ambas tropezamos calléndonos en la cama, riéndonos fuertemente.
—¿No es ropa algo corta?— pregunto Eros y deje de reírme.
—¿Es una broma? Es una tonta pijama— dije y mi chico, «suena bien eso», me miró
serio.
—Eso no es una pijama
—No la has visto cuando nos vamos de fiesta— murmuró Bea, la golpee con el codo.
—Tu ni ropa usas— me defendí, por su parte me devolvió el golpe.
—Eso dolió
—Basta, es algo tarde ya— dijo Leandro.
—Pensé que ya estábamos grandecitas— dijo Beatrice, Leandro bufo y la tomo en su
hombro— Nos vimos, bye amix— dijo despidiéndose.
—¡Adiós!— grite riendo— Deberías sonreír— le dije a Eros.
—Me gusta como te queda esa ropa pero no que vean lo que es mio— dijo
examinando mi cuerpo.
—No tengo aún tu marca— ataque alzando una ceja.
—Aun, y por eso nadie puede verte como yo, y solamente yo, lo hare— dice de una
manera ronca y sexy.
—Suena tentador— ronronear coqueta.
Se acercó a mí, tomando posesión de mi cintura y yo enrede mis manos en su cuello.
—Eres pura tentación— me beso y mordió mi labio inferior.
Gemí y le devolví el beso.
—Vamos a nuestra habitación— dijo colocándose en su hombro.
—¿Nuestra?— pregunté confundida.
—Nena eres de mi propiedad
—¿Y por qué yo no lo sabia?
—Eres mía desde que te vi por primera vez, Mariam Acosta
Camino por los pasillos y llegamos a la habitación, me lanzo en la cama y se colocó
encima de mi, entre mis piernas.
—Me gusta tenerte así, en mi cama— mordió el lóbulo de mi oreja y gemí arqueando
mi espalda— ¿A ti no?— pregunto.
—No lo sé...
—Te debe gustar, sí o sí, mi Luna
Bajo los besos por mi clavícula, levanto un poco mi camisa exponiendo mi brasier
deportivo, apretó por encima de la tela y bajo los besos por mi vientre, mordiendo el
elástico de mis shorts.
—Me estoy aguantando no hacerte mía... desde hace mucho— confesó, aunque me lo
suponía.
—¿Gracias?— dije sin saber que decir.
—Me tienes loco, Mariam— junto nuestras frentes, se acostó a mi lado sin dejar de
abrazarme— Mañana saldremos, así que hay que descansar— dijo y lo mire incrédula.
—¿Una cita?
—Tal vez
—¿Una pista?
—Es sorpresa, descansa y lo sabrás— me dio un pico y me apego a su pecho, de
manera posesiva.
—Hasta para dormir eres celoso— comenté el río y mi respiración se hizo lenta y
pausada.
•••
Voten, comenten y compartan.
12
MARIAM
Estaba aprisionada por unos fuertes brazos, abrí mis ojos lentamente por la luz, me
encontré con un Eros aferrado a mi, como si fuera a irme.
Se le veía tranquilo, relajado e inofensivo.
Me di el placer de observarlo detalladamente, su marcado torso descubierto
mostrando algo de vello y tatuajes, su rostro con sus espesas pestañas, una reciente
barba, las facciones eran rudas, en fin... un Dios, le hacía justicia el nombre.
—Sígueme mirando así y me voy a desgastar— hablo con voz ronca y los ojos
cerrados.
—Buenos días— dije sonrojada.
Eros me tomo de la cintura y me coloco en su regazo.
—Ahora sí que son buenos— dijo con una sonrisa y aún acostado— ¿Te he dicho que
eres hermosa?— pregunto, reí y pase mi mano por su abdomen.
—Creo que si— dije mordiendo mi labio inferior— ¿Te he dicho que quiero saber cuál
es la sorpresa que me preparaste?— invertí las cartas, quizás me diga algo.
—Me lo has dicho, justamente anoche. Pero me gusta que no sepas nada, hermosa—
dice cerca de mis labios.
—Solo faltan que nos interrumpan— comenté en forma de juego.
—Nadie lo hara— prometió, atacó mis labios envolviéndolos en un beso lento y
profundo.
Sus manos aferradas a mi cintura bajaron por mi columna vertebral hasta llegar a mi
trasero, dándole un leve apretón, el amiguito de Eros se dio a notar, el beso se
profundizó con la guerra de nuestras lenguas.
El beso fue bajando la intensidad y él separó nuestros labios, y acomodo un mechón
suelto.
—Vas a ir donde Beatrice y te pondrás más linda de lo que ya eres— ordenó con una
sonrisa que derrite a cualquier mujer en el planeta.
—Para ponerme "más linda" debo saber a dónde vamos
Eros río, invirtió la posición en la que estábamos dejándome abajo de su fuerte
cuerpo.
—El gato murió por curioso— mencionó el dichoso refrán.
—Murió sabiendo la verdad— me excuse.
—¿Darías tu vida por saber la verdad?— pregunto.
—No piensas hacerme daño, ¿verdad?— le pregunté y el rió.
—Tal vez enamorarte, y dudo que sea algo malo— sonreí ante sus últimas palabras.
—Lo estás logrando— susurré, el sonrió y sus manos rozaron mis costillas.
—Ahora ve a vestirte— dijo tratando de sonar serio, negué y sus dedos comenzaron a
deslizarse en mis costilla, provocándome cosquillas.
—¡Basta!— me sacudí en sus brazos a causa de la risa.
Cuando paro, me saco de la cama y me dio una nalgada y no quedó de otra que ir a
la habitación que compartían Leo y Bea.
•••
—¡Estás preciosa! Debería ser estilista— comento Beatrice mirándome— Mirate, soy
excelente en esto— siguió alargándose a ella misma, en cambio yo aprecie mi reflejo.
—Insisto que me queda mejor el negro— Bea me miró seria, me encogí de hombros—
Me queda bien pero prefiero el negro— admití y ella quedo más satisfecha con la
respuesta.
—Bien, debes bajar ya, sino tu mate se va a molestar. Regresa santa— dijo
sacándome de la habitación, no dije nada y baje a la sala.
¿A donde iríamos? De hecho las sorpresas no son lo mío, demasiada ansiedad en mi
cuerpo. Había comido un poco de desayuno, esto me sonaba a una cita de un día
entero, «no me pedirá matrimonio ¿no?».
Llegue a planta baja y me encontré con mi chico, vestido increíblemente atractivo;
jeans negros, camisa blanca, chaqueta de mezclilla y tenis blancos.
Se dio cuenta de mi presencia y sonrió, me tendió su brazo y lo acepte.
—Estas hermosa— dijo mirándome completa— ¿Lista para la mejor cita de tu vida?—
pregunto.
—Lista para mí mejor cita
Nos subimos en su Jeep y con música de fondo nos comenzamos a alejar de la
manada, teníamos un silencio cómodo y bueno yo estaba ansiosa por saber a donde
iríamos.
—¿Es lejos?— pregunté impaciente.
—Es una sorpresa— dijo— Juguemos a las 20 preguntas, ¿quieres?— pregunto
mirándome por unos segundos.
—Si. Yo empiezo— dije animada— ¿Día nublado o soleado?— pregunté, el volteó a
verme con una sonrisa— ¡Mira hacia delante!— grite alterada, el río por la escena.
—Nublado,— dijo con la vista al frente— ¿Tu cumpleaños?— pregunto.
—03 de noviembre. ¿Cuántas ex's tienes?— pregunté directa, y algo celosa.
—No tengo muchas y no llevo la cuenta
—Aproximadamente, ¿cuántas son?
—¡Diez!
—Tengo siglos creo que está bien— lo mire atónita— Y ya que tocaste ese tema...
¿Cuántos ex's tiene mi Luna?— dijo serio, más que antes.
—Tres— dije como si nada, me fijé sus manos, que estaban en el volante, con los
nudillos blancos por la fuerza que ejercía.
—¿¡Tres!?— grito, sonreí traviesa— ¡Solo tienes 16!— dijo como si fuera imposible.
—Oh vamos, no tiene nada que ver la edad. Además no tenía mate y ellos tampoco,
¡y no tengo que explicarte nada!— dije histérica— Y tú tienes diez, ¡siete más que
yo!— me excuse.
—Estamos hablando de ti, MI LUNA, solo mía. Me molesta pensar que alguien más te
tuvo— dijo completamente molesto.
—Eso fue en el pasado, ahora tenemos algo. Yo soy tuya y tú mío, ¿no?— busque su
mirada y cuando la encontre sonreí.
—¡Diablos, si! Eres solo mía, y yo todo tuyo— paro el auto y desabrochó su cinturón
de seguridad, seguido del mío, y se lanzó a mis labios.
Se devolvió a su puesto, no sin antes darme un beso corto, y arrancó el auto hacia
nuestro destino con su mano en mi pierna. Cada cierto tiempo me miraba y yo
sonrojada sonreía.
Estábamos rodeados de áreas verdes, como un bosque, de fondo se veía un lago muy
hermoso.
Entre lentamente en el agua mirando mis pies, busque con la mirada a Eros pero no
lo encontré, bueno hasta que lo sentí empujando me hacía el agua.
—Me gustas cómo te ves así... mojada— bien, el doble sentido resaltó.
Jugamos un tiempo en el agua, creo que era esto lo que cualquier licántropo soñaba,
encontrar a su mate y pasar tiempo con este; era como si hubiésemos pasado
muchos años juntos, y tal vez así debió ser.
Cuando salimos, nos sentamos en la manta que Eros saco del auto y comimos de la
canasta, entre bromas y una que otra discusión sin importancia pasamos el día.
Una vez que se secó la ropa, mi chico me mostró a Lee, su lobo de color gris y ojos
grises oscuros.
Ronroneo, y acaricio mi mejilla con su nariz, reí y dure un rato acostada en su panza,
poco a poco me quedé dormida, en los brazos, en este caso patas, de mi mate.
—Hola— hablo Eros, con la voz que conocia— ¿Cómo estás?— dijo acariciando mi
rostro.
—Bien, en los brazos de mi chico
—Me encanto
—¿Sabes que me encantaría más?— me dijo, negue— Que aceptaras ser mi novia—
me sonroje.
Me beso, contento.
EROS
Luego de que Mariam aceptara ser mi novia, decidimos regresar a la mansión
escuchando música y hablando de cosas no tan importantes; por una parte me sentía
muchísimo más calmado, ahora que era mi chica oficialmente, nadie se le acercaría, y
por otra parte, me sentía inmensamente feliz.
—Despierta...— susurré en su oído.
Se había quedado dormida en un dos por tres.
—Déjame dormir— se quejó unida al asiento del copiloto.
—Ya llegamos, vamos, arriba
—Eres un hombre lobo, fuerte, mi mate y ahora mi novio. Cargame hasta tu
habitación— ordenó con los ojos cerrados.
—Como ordene la princesa— dije con una sonrisa.
Reí cargando la y llevándola al interior de la mansión, era algo tarde por lo que
supuse estarían durmiendo. Camine a la habitación, ella tenía su rostro hundido en mi
cuello y su leve respiración era suficiente para ponerme nervioso; abrí la puerta con
una sola mano y entramos, la acosté en la cama y ella comenzó a desvestirse.
Tal y como en la mañana la vi con ropa interior, y por la Diosa Luna es hermosa, de
un tamaño normal, ojos entre verdes y marrones claros, cabello castaño oscuro, piel
trigueña...
—Quítate eso y ven a acostarte conmigo— dijo levantándose de la cama.
Se deshizo de la chaqueta, sus manos bajaron por mi pecho dispuesta a quitarme la
camisa, sentí sus dedos rozar con el borde del pantalón robándome el aliento, saco la
camisa y quedé descubierto de la cadera para arriba.
Sonrió satisfecha, se dio la vuelta y quitándose el brasier se puso mi camisa. Se
montó en la cama, y se acomodó seductora y palmeó el sitio a su lado.
Y bueno, la reacción de Abbey y Leigh fue un poema, en cambio Bea y Leo sonrieron
abiertamente.
—¡Eros Lincoln de novio! ¡No lo creo!— chillo una voz demasiado conocida— ¡Jamás
creí que viviría para ver esto!— dijo dramática.
MARIAM
Vi como Ryan desaparecía con Zacarías, quién lo diría, tenía una sonrisa hasta que
estornudé y sentí como se salía mi vida.
—Si... No es nada— «nada lindo ser mujer»— Voy a la cocina, a tomar algo— el
asintió y avance a la cocina.
—Me comentaron que ya tienes novio— dijo Adam y casi escupo la bebida.
—Es guapo, nunca pensaría que ambas manadas fueran tan unidas— comento.
—¿Será un problema para la manada?— pregunté, a veces surgían problemas con las
parejas homosexuales.
—En nuestra manada no, ya sabes por...— no dijo el nombre, pero supe de quien
hablaba.
—Se quién es Joyce, o al menos que es para mí y sabes que a mamá no le gusta
hablar de ella— dije pero Adam no respondió nada, salí de la cocina.
Fui a la sala, ya había vuelto Zacarías pero no había rastro de Ryan, Eros señaló el
comedor con la cabeza y le di una sonrisa para ir allá.
—Hey, ¿Cómo estás?— pregunté y me miró serio.
—Me beso, y tocó... mi trasero— reí sin contenerme, Bea me acompaño— Esto es
serio, adiós a mis sueños de tener una chica ardiente— ambas reímos aún más
fuerte.
—Meterse con los ex's eso sí es horrible— las miradas asesinas ahora eran para
Adam— Cálmense, no sería divertido que lo oyeran sus mates— todos concordamos
en silencio.
Cada quien miró a la nada pensando en su hombre, cuando mi rara amiga brinco
(literal) en su asiento.
—¡La fiesta!— la miramos raro— La reunión de los Alphas, no tenemos que ponernos,
me va a dar algo— dijo dramática.
Reí y conversamos un rato, hasta que el trío maravilla llegó hasta nosotros, tomando
cada uno a su pareja, bueno nuestros chicos (Zac y Ryan) estaban algo tímidos,
sobre todo este último UwU.
Zac lo miro irse con tristeza— Dale tiempo, aún no se acostumbra a esto— el sonrió
agradecido.
—Si no te gustarán los hombres, diría que te gusta mi chica— dijo Eros.
Lo golpee en el hombro, hasta de su propio primo se pone celoso.
Río y hundió su rostro en mi cuello, el estaba sentado en una silla y yo en otra pero
ambas estaban juntas por lo que yo estaba entre sus piernas y brazos con la espalda
recostada en su pecho muy cómoda.
—Me encanta cuando me miras asi— me sonroje, el término de vestirse— Voy a ver
qué no destruyan mi casa, no uses nada provocativo a menos que estemos tu y yo en
esta habitacion— dijo y beso mi cabeza.
—Si señor— dije sonriendo, el río y se fue.
Me parece y me di una ducha rápida, y me puse mi ropa en su mayoría negra, «por si
ocurría un accidente», me puse un short negro, una polera gris oscuro tenía escrito
"El negro es mi color alegre", unas converse negras y unas argollas.
MARIAM
Después de haberme despertado en la habitación de Eros y llevarme un buen regaño,
nos duchamos, desayunamos y salimos con Bea y Leandro a una tienda para elegir
los vestidos y ellos sus trajes.
—¿Que piensas?— pregunto, estábamos solos en el Jeep.
—En nada, ya sabes tengo que elegir el vestido— dije sonriendo le.
—Encontraremos uno perfecto y que sólo muestre lo necesario— lo último vino
acompañado de una mueca.
—Y con eso nos referimos a cabeza y manos— dije en forma de broma.
—Que graciosa
Cuando estacionó, nos bajamos y del otro Jeep bajaron los chicos, juntos nos
adentramos en la tienda, donde nos llevaron a una zona V.I.P. y una chica nos miraba
fijamente con una sonrisa.
—Bienvenidos, Alpha, Beta— dijo con un gesto de cabeza—Chicas. Soy Gia y las
ayudaré con sus vestidos— dijo amable.
—¿En serio contrataste una chica?— pregunté bajamente a Eros.
—Tu lo vales, ve diviértete— ambos se sentaron en el sofá y por mi parte no me
quedo otra que ir con Bea y la chica.
—¿No te parece asombroso?
—Bea, me siento como una millonaria y es incomodo tener la tienda para nosotras
—Para mi es perfecto
—Creo que se van a arrepentir haber venido— murmuré viendo como Gia escogía
vestidos como loca.
•••
—¿Que tal este?— pregunta Bea mirándose en el espejo.
—Me gusta, aunque es casi igual al otro— dijo Leandro, Beatrice lo miro incrédula.
—Hombres— murmuró y entro a cambiarse, por mi parte me miraba en el espejo.
Tenía un vestido rosa, ajustado.
—¿Te gusta?— no obtuve respuesta— ¿Eros?— tenía su mirada en mi— ¿Hola?— me
voltee y salió de su trance.
—Muy ajustado
Suspire y busque otro, esto es demasiado difícil, son peores que una mujer.
Me coloque una bata y comencé a ver los vestidos, al rato Bea se unió, tome un
vestido rojo con la espalda baja y un escote en V al frente, era largo y muy bonito, fui
a medirme lo.
—Ese es el perfecto— dijo Bea, me asusté— No deberías dejar que Eros lo vea, escogí
uno pero necesito tu ayuda, cambiate y vienes— dijo sonriendo me cómplice.
—Ok— se fue y me puse un vestido negro de encaje rápidamente.
Pase al probador de Bea y la ayude con el cierre, su vestido era blanco con un escote
redondo y mostraba un poco de espalda, y una pierna.
—Tu tampoco debes mostrarle este a Leo
—Estoy de acuerdo, será una sorpresa
Yo salí y me mire en el espejo, Eros negó con la cabeza y suspire.
—Ya escogí mi vestido— me di la vuelta.
—¿Cuál es?— pregunto.
—Sorpresa. Gia— la llamé y una vez dentro del probador le indique que envolvieron el
vestido.
Me puse mi ropa y salí, Bea estaba igual que yo, los chicos ya tenían sus trajes así
que fueron a pagar y cada una tomo la bolsa donde teníamos los vestidos.
Fuimos por zapatos, accesorios y luego a comer, charlamos un rato disfrutando del
día, aunque se supone que disfrutaría mos los cuatro; Beatrice me arrastró a una
tienda de lencería, donde no compre mucho, pero si algunas cosas.
—Quiero que el día de la reunión sea ese día— dijo mientras comíamos helado.
—¿Con Leandro, no?— le pregunté.
—Obvio, mis días de soltera acabaron, me siento como si me hubiese casado—
#DramaQuenn.
—Creo que yo también haré lo mismo, no creo que llegue virgen a la luna llena—
ambas reímos aunque en cierta parte era verdad.
—Tienen siglos, ¿y si no les gusta?— pregunto y no sé por qué pero era algo raro
hablar de eso a mitad de un centro comercial.
—No lo sé, no deberíamos hablar de esto aqui— señale mi alrededor.
—Cierto, deberíamos volver, se preocuparan
Cada una se dirigió a su Jeep, guarde las cosas en la maleta y volvimos a la mansión,
subí a la habitación de Eros y deje las cosas en el clóset. Bien, ahora debía buscar a
mi novio, lo más probable es que estaría en su despacho.
Fui en su busca, la puerta del despacho estaba abierta, cosa muy rara, me asome y
estaba él y ¿Vanessa?.
—¿Con quién irás a la reunión?— pregunto ella, sentada al frente de su escritorio.
—Con Mariam, mi novia y mi mate— dijo serio.
—¿No es algo pequeña?
—No es tu problema Vanessa
—Ella no es para ti, es una niña, tú mereces una mujer— dice levantándose de la silla
para acercarse a él.
—Querrías alejarte de mi, entiende yo no quiero nada contigo— él se para y se aleja
de donde está ella— Te lo he dicho de todas las maneras posibles, créeme deberías
de tener cuidado con mi chica— y estoy de acuerdo con él.
Sus manos estaban en mi cadera, tome aire y baje los besos por su cuello dejando
uno que otro chupetón, Eros gruñó fuertemente y yo gemí, volvimos a unir nuestras
labios en un intento en vano de apagar la reciente pasión que comenzaba a llenar la
habitación.
Me llevo a su escritorio, y lanzando todas las cosas que habían en este me posicionó
ahí, y bajo sus labios por mi cuello mientras yo me aferraba a su camisa. Sus manos
se colaron por debajo de mi blusa y debajo de mi sostén, que para suerte de él se
abría por delante y una vez lo soltó se agachó y beso mis pechos.
—Eros...— gemí, el gruñó.
Succionó y marco mi pecho a su antojo, saco mi blusa y el sostén y continuó con lo
suyo, yo me arquee pegando aún más mi pecho a su boca, bajo las manos al broche
de mi pantalón y por más que no quería, lo frene.
—Lo había olvidado, lo siento— dijo con la respiración entrecortada.
—Esta bien, yo te bese— dije con una sonrisa— Al menos no nos interrumpieron—
dije tratando de aligerar el silencio.
—Algo es algo, pero cuando estemos en el evento de la reunión no te salvas— dijo
con los ojos dorados y con voz ronca.
—Yo nunca me he querido salvar— lo bese levemente— Déjame ayudar— pedí viendo
el bulto en sus pantalones, lo senté y abrí su camisa.
Volví a besarlo de manera intensa, mientras él pasaba sus grandes manos por mi
espalda descubierta, bese su mandíbula, cuello y baje por sus abdominales hasta el
borde de su pantalón, gruñó con los ojos dorados.
Deshabroche el pantalón y su bóxer negro comenzó a verse, baje un poco el pantalón
y por encima de la tela toque su miembro, y un gemido se escapó de sus labios.
Tocaron la puerta, Eros me metió abajo de su escritorio y rápidamente se abrochó la
camisa, y lanzo mis cosas donde yo estaba.
—Pase— dijo serio.
—Alpha, el señor McCurdy quiere verlo— Claro dile que pase— cerraron la puerta y
volví a tocar su miembro— Me gusta mucho tu toque, cariño, pero no es lo mejor que
lo hagas ahora— dice acariciando mi rostro.
Se acomodó mejor la ropa y se oyó como alguien entró al despacho.
—Eros
—McCurdy
El ambiente estaba tenso, demasiado diría yo.
—¿Cómo va todo con Luna? ¿Es buena?— le halle el doble sentido a su comentario.
—¿Que quieres Andrew?— dice Eros molesto, su mandíbula está muy apretada.
—Hablar, después de todo soy como tú padre— Eros rió como si hubiese dicho algo
gracioso.
—Tú no eres mi padre, solo fuiste el hombre con el que se acostó Leigh Anne— dijo
molesto.
—Y por el cual tu madre me cambio por el bueno para nada Alpha
—De mi padre no hables así, tú eres el que no sirves para nada. No sé qué haces en
mi despacho, ¿para venirme a hablar de tus mierdas?— bien, hasta yo me asusté—
Vete de aquí Andrew, y no vuelvas por un buen rato— alguien maldijo y se fue, Eros
suspiro.
La puerta volvió a cerrarse de un portazo y Eros me miró a los ojos.
—No me mires como si tuvieses miedo— dijo hechando la silla para atrás dándome
más espacio.
—No te tengo miedo, me sorprendió como hablaste— dije más tranquila— ¿En que
habíamos quedado?— él sonrió y hecho su cabeza para atrás.
—No recuerdo...
—Te recordaré entonces
Saque del bóxer a su gran miembro, muy grande, subí y baje mi mano por este y
Eros gruño, le di un beso en la punta y de a poco comence a meterla en mi boca, y a
chuparlo, Eros enredo sus en mi cabello recogiéndolo.
—¡Diablos!— levantó sus caderas y para ser sinceros comenzó a follarme la boca.
Yo seguía con lo mio, y para ser la segunda vez que lo hago no está nada mal, lo
sentía tensarse en mi garganta, lo saqué por completo y bese la punta de nuevo y
con mis manos lo iba ayudando a llegar.
—Mariam— rugió con los ojos dorados.
Se tenso aun más, y pre-semen empezó a inundar mi boca, cuando llegó al orgasmo
me trague todo, sabía salado y un poco agrio, luego de haberlo tragado Eros me
levanto y beso mis labios profundamente, robándome el aliento.
—Eros— gemí.
—Eres perfecta, ¿dónde estabas, te busque por siglos?— su respiración se iba
calmando.
—Quisiera haber llegado antes
—Mejor tarde que nunca— me beso un poco más lento— Te quiero— me dice
hundiendo su rostro en mi pecho desnudo.
—Yo también te quiero— lo bese levemente.
—Vaya, algunas personitas están cariñosas— abrí los ojos sorprendida.
Eros me abrazo posesiva mente y agradezco que esté de espalda a la puerta y solo se
vea mi espalda.
—¡Mierda! ¿No sabes tocar?
•••
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16
MARIAM
—Uy, relájate no te quitaré a tu chica— dice de manera burlona.
—¿Que te he dicho sobre tocar?. Vete Connor
—Estoy aquí por el caso de Zara y Bryoni— dice relajado.
—Sal de aquí, ahora— le dice Eros serio.
La puerta se cierra y él me despega de su pecho.
—¿Te acuestas con tus mujeres aquí?, no se oía sorprendido...— Eros ignoro mi
pregunta y recogió mi ropa.
Suspire, me vistió como si fuese una niña pequeña.
—No deberíamos tener secretos
—Y no los tenemos, ¿para que saber dónde me folle a otras mujeres? Tú estás aquí y
ahora, eres mi novia, mi mate y mi Luna— lo miro a los ojos, aún sin mi blusa pegue
nuestros labios.
Le reste importancia al chico mientras nos besábamos.
—Te quiero y te necesito solo a ti, nadie más— acaricia mi mejilla y coloca mi blusa.
—Iré a la habitación— me mira sin decir nada, colocándose su ropa— Nos vio casi sin
ropa, será incómodo y presiento que no estarás tranquilo— él asintió y lo besé de
nuevo.
—Bien ahora sí están vestidos— entró sin tocar, de nuevo, y me separé de Eros.
—Sea como sea que te llames deberías aprender modales, en serio
—Con carácter...— me mira completa— Me gusta— dice.
—Connor— advirtió entre dientes Eros.
El chico alzó las manos y me fijé en Eros, quien me beso y paso su mano por mi
cintura, diciendo a quien le pertenezco, el beso duró unos minutos ya que él se tomó
su tiempo para saborear mi boca.
—Cuando termine iré contigo— se separó y beso mi frente, asenti y salí de ahí.
Demasiado acalorada por lo sucedido, opte por darme una ducha. Luego de unos
treinta minutos salí de la ducha, puse una toalla en mi cabello y otra en mi cuerpo, mi
martirio había terminado, Andrés ya se había ido.
Me coloque mi ropa interior y alguien abrió la puerta, Eros.
—Aqui estás
—No me estaba escondiendo— alce mis hombros.
—Eso espero, ¿quieres ver una película?— asentí, me coloque la pijama de algodón y
me peine el cabello.
Sentía su mirada, tome el secador que había y comencé a secar mi cabello, él estaba
viéndome de pies a cabeza, de vez en cuando lo miraba a los ojos a través del
espejo.
—Me gusta como te ves así, con mis marcas en todo tu pecho— soltó de pronto con
una sonrisa— Asi seas mi novia no dejarán de mirarte y no dejaré de celarte— dijo
"serio", sonrió y luego de mirarme se fue del baño.
Negué y salí de ahí, estaba en la cama acostado y poniendo una película, palmeó a su
lado y después de ponerme un suéter de él me acosté a su lado.
—¿Que veremos?
—¿Que quieres ver?
—¡Suspenso!
—Me gusta de terror— dijo con una mueca.
—A mi no, suspenso por fi— dije haciendo un puchero, negó y busco "suspenso"— ¡Ay
gracias!— dije abrazándolo y besándolo por todo el rostro.
—Por cierto, ¿que te dijo de Zara y Bryoni?— pregunté interesada, no las había visto,
«que mala».
—Harán el caso cuando volvamos, a petición de la Luna, osea tú— dijo besando mi
nariz— ¿Misterio a bordo?— asentí de acuerdo.
—No
—¡Que aburrido!
—Eros, que seas un Alpha no significa que debas vivir tu vida— dije seria.
—Lo se, mi vida no es tan complicada pero todos tenemos nuestros problemas, ahora
estamos juntos y nada nos detendrá— dije tomando sus manos.
—Me has cambiado, demasiado. Temo perderte, no encontrarte— lo freno antes de
que siga hablando.
—No me iré, me quedare contigo, por siempre— nos besamos, y lo entendía, ahora él
tenía el poder de destruirme fácilmente.
Mi corazón se acelera y sonrió, lo deseaba, deseaba que dijera eso sin saberlo.
Pegamos nuestras frentes, me abrazo y le dio play, la película comenzó, disfruto estar
así con él, todo... Todo es tan distinto, solo con la persona adecuada.
Abrió los ojos, se aferró a mí, fuerte dejándome sin aire, lo apreté y se separó
llorando, estaba vulnerable y me dolía verlo así, tome su rostro en mis manos.
—Eros...
—Lo prometo
Me dormí, luego de haberle dado tantas vueltas me cansé y volví a dormir, me había
despertado en la madrugada y en horas saldríamos a la reunión.
«Maravilloso»
•••
—Ayer tú...
Lo mire confundida, ¿me volví loca acaso? O ¿lo soñé? No lo creo, se sintió real y no
dije nada, no parecía mentir y no había razón para decir mentiras.
Hice una mueca, pura y extrema flojera, cada quien se ducho y tome mi maleta
guardando lo necesario, y en un bolso mis cosas personales, y que tal vez necesite en
el viaje.
•••
MARIAM
¿Cuánto puede tardar una mujer en arreglarse? No lo sé, ni siquiera los científicos
pueden decirlo, pero lo mejor se hace esperar, y esa amigos míos es mi excusa para
tardar tres horas en arreglarme.
Al fin habíamos llegado, me bajé del auto y me estire, no vuelvo a viajar en auto, un
hotel lujoso estaba justo al frente, comenzaron a atendernos una cantidad
considerable de personas, al menos valdría la pena la espera.
-¡Por la Diosa! ¡Una Acosta! ¿Te gustan difíciles, o es pura fachada?- lo mire
incrédula, si, cree que soy una "una barata", está equivocado.
-O querido TÚ eres el de la fachada, rico pero vacío. No cuentes con Luna Fuerte en
crisis- dije seria y el tipo río.
-¿Yo, Norris Brown, pidiendo ayuda a Luna Fuerte? Patético, me gustaban más el otro
tipo de acompañantes- dice con superioridad.
-Eres una...
Una mujer, preciosa diría yo, rubia, ojos pardos y con una panza enorme se acercó a
nosotros, sonriendo y acariciando su vientre, lleno de vida.
-¡Eros!- camina y abraza a mi novio, irradia una aura angelical- ¡Dios, eres hermosa!
Te la rifaste- golpea suavemente su brazo, me abraza como si me conociera.
-Linda, ella es Roxana Zabat, mejor conocida como Rox- ella sonrió dulce- Esposa y
mate del Alpha Khristian Zabat, dueños de la manada Greek Moon- justo donde
estamos, un hombre se acercó a nosotros, alto de ojos oscuros y moreno.
-Vaya, esta vez viniste acompañado- dice sonriendo- Soy Khristian, dime Khris-
asentí sonriendo.
-¿La hija de Abbey?- asenti- Esa mujer es mi idola- dice Rox- Tiene luchas agallas, al
igual que tú, las Acosta son... Wow- reí por su comentario.
Hablamos un rato, eran muy amables, informaron que solo los más cercanos llegarían
hoy para una cena "familiar", mañana sería la reunión a nivel mundial. Y bueno, la
cena... Me tomo por sorpresa, ¿que me pondría? Al rato llegaron Bea y Leo, se habían
quedado a "descansar" en una estación y al fin llegaron.
-Lo están, y espero que en un futuro nosotros estemos asi- se pausa- Casados,
viviendo juntos y con un cachorro en camino- mira al techo con una sonrisa.
-¿Es tu sueño?
Me miró suplicante, hice una mueca y resignado tomo sus cosas y se fue con un
puchero y dramático, #NewDramQuenn.
Presente.
Y bueno, tres horas arreglarnos, eso nos lleva, tal vez se acuerden de cuando
comenzó todo esto, catastrófico.
Y por lo que me contó un pajarito (Beatrice) habrían muchos eventos así que...
¡Improvisar!.
Ambos nos vieron de piezas a cabeza, mi amiga tenía un vestido azul que la resalta y
yo una falda de lentejuelas, una blusa blanca y una chaqueta de cuero negra, nunca
falta.
Va de negro, y eso lo hace ver como un Bad Boy elegante, de franela, saco y
pantalones negros.
Bajamos los cuatro a la cena, habían menos de veinte personas contándonos a
nosotros, era un ambiente familiar y bueno, la mayoría de mujeres estaba en vestidos
pegados, escotados y llamativos, pero aún así Beatrice y yo resaltabamos por los
distintos estilos.
Las cuatro entablamos conversación, eran muy acogedoras y algunos años mayor que
nosotras, intercambiamos números y hablamos de cosas sin importancia; llamaron
para comer y cada una se sentó con su pareja, algunas chicas nos miraban mal ya
que los cuatro hombres que teníamos eran los más jóvenes y guapos, y el resto era...
un vejestorio.
Khris dio un brindis, por el futuro de las manadas y el de la suya, por su hija, futura
Alpha, brindamos y cenamos, estaba delicioso.
Eros tomo mi mano y bailamos un buen rato, hasta que los zapatos me mataban y
opte por un descanso.
Ambas reímos, Rox y yo hablamos un rato, ella me contó de lo insegura que se sentía
por su bebé, temía que le dijeran algo por ser una chica, una Alpha; le asegure que
no importaba, que su hija sería igual de fuerte, sonrió y miró a su esposo, quien
hablaba con mi novio.
-Se que será una gran líder, espero y no dejen que la hieran
-Seras una buena madre- ¿que...?- Estoy segurisima de ello, tus hijos te adoraran- se
paró de la silla y fue donde Khris.
Eros se acercó a mí, charlamos un rato y volvió a llevarme a bailar, una canción lenta,
la cual me canto en el oído.
-Te quiero
•••
MARIAM
—Mariam Lesia Acosta Brown, levántate— ¿alguien más odia su segundo nombre? Yo
si.
—¿Lesia?— se burlo Leo.
—Mierda— murmuré— ¿Era necesario?— pregunté abrazada al cojín.
—Esa boca— Eros se acercó y se sentó a mi lado, acaricio mi cabello, nada más
romántico que estar despeinada y con resaca y que tu novio te mire como si fueras lo
más hermoso— ¿Tomaste la pastilla?— asentí, Beatrice miraba seria, amargada.
—Tardas demasiado y estás echada ahí
—Tu eres inmune a las resacas y te fuiste antes— me excuse.
Bea se sonrojo— Leandro me saco antes— dijo, la mire raro, algo le pasa.
—Estuvo divertido el after party— dije y Eros también me miró serio.
¿Es el día de todos contra Mariam?.
—Nos vemos en unas horas— dijo Beatrice— ¡No tardes!— me grito y se fueron, mire
a Eros quien sonreía, ¿que les pasa?.
Comimos del desayuno que habían traído, Eros pregunto que me pondría y yo me
dedique a buscar algo mentalmente pensando en las cosas que había traído, mi
vestido amarillo se me vino a la mente, elegante y juvenil, simplemente perfecto. Me
duche yo primero, me maquille de forma sencilla y peine mi cabello dejándolo suelto,
tenia un sostén y bragas negras, me coloque el vestido y a pesar de estar tentada a
usar mis vans, opte por la sandalias nude.
—Te ves hermosa, como siempre— sonreí y me hace girar quedando frente a frente.
Me besa lento y profundo, retirando mi brillo labial por completo.
—¿Fresa?— pregunta, asiento, sonríe y me vuelve a besar aún más profundo.
—Hay que bajar— murmuró en sus labios, me separo y lo veo.
—Tú igual te ves guapo— dije sonriendo.
—Lo se, pero gracias— dice arrogante.
—Engreído— me coloque el brillo dándole la espalda— Lista— tome un bolso pequeño
y sonreí, tome su mano y lo guíe al ascensor.
Juntamos nuestras frentes y sus ojos brillaban, sonrió y la imite, jamás me cansaría
de esto, de estar así con ella. Duramos un rato así, hasta que nos sentamos de
nuevo, ella fue a hablar con Rox, Ina y Bea, en cambio yo estaba con sus respectivos
mates.
—Me alegra que las hayan encontrado— comenta Khris bebiendo de su copa y
mirando a las chicas.
—No pensé que se sentiría tan bien— dice Leo.
—Creo que hoy si temblará, Leo siendo cursi y tú bailando y siendo romántico, no creí
que vería esto nunca— se burla Demian, y se gana una mirada seria de nosotros dos.
—En mi defensa, esperaba la indicada— los tres pares de ojos se posan en mi.
—Yo no sabía que existía la "indicada"— hice comillas— Pero me alegra que exista, mi
chica— dije y todos rieron.
—Eso fue...
—Tan...
—Cliche, cursi...
—Callense, es culpa de Mariam
—Por supuesto que no, la pobre chica no tiene la culpa— se está sobrepasando al
tutearla.
«Es nuestro amigo»
«¿Y?»
«Exagerado»
—Relajate, tengo a mi chica, ¿recuerdas?— me tranquilice, malditos celos.
—Hola— una chica rubia se acercó.
—¿Cómo están?— pregunta una pelirroja, ambas mostraban de más.
—Eh... bien, ¿ustedes?— Khris, a veces deberías callar.
—Bien, gracias por preguntar— una mirada coqueta— Somos amigas del Alpha Alex—
lo identifico rápidamente.
—Pero nos agrada conocer gente nueva— continua su amiga, presiento que los cuatro
terminaremos mal.
—Si, y queríamos tomar algo con ustedes— definitivamente terminaremos mal.
—Nena, no sé si lo sabes pero los cuatro tienen novia— dice Zac.
—Pues yo no veo a sus novias
—Oye voltea— dice Ina.
—¿Que?
—Nosotras somos sus novias y deberían alejarse, ahora— dice Bea seria, y las tres
asienten.
—Vamonos Tania— murmura y se van.
Las cuatro se acercan a nosotros y se aferran a cada uno de manera posesiva, río, me
encanta que sea así de celosa.
—Veniamos a informarles que todas iremos al spa para arreglarnos, así que no tomen
y mantén alejadas a las chicas, Zac— dice Rox.
—Ok, cuidense— dice Khris besando a su mate.
Leo y Demian lo imitaron, yo bese la frente de Mariam y la abrace.
—Te quiero
—Y yo a ti, nos vemos en un rato— se fue y la vi irse.
«Ya la extraño» dice triste.
«Lee, seran unas pocas horas».
«Igual la extraño :((» lo ignoro y hablo con los chicos, aunque me sentía inestable, y
eso que se fue hace menos de cinco minutos...
19
MARIAM
Las pocas horas que quedaba para la reunión pasaron rápido, entre masajes,
peinados, maquillaje y aseo en general, una chica me retocaba el cabello, ya tenía
tiempo sentada pero ella seguía haciendo su magia.
—Te ves hermosa— dice Bea mirándome comiendo Cheetos.
—No deberías estar comiendo eso
—Oye, amo los Cheetos, son mi perdición— reí y la maquillista llamó mi atención.
—Lista— me dio la vuelta para que pudiera verme en el espejo.
Mire mi reflejo sin decir nada, no parecía la chica que siempre anda de negro.
—Impresionante— dije, me he quedado sin palabras.
—Lo se, nos vemos— sonrió y se fue, yo seguía atontada.
—Ve a cambiarte. Yo haré lo mismo— dice Bea y voy por mis cosas.
El maquillaje era sencillo pero elegante, con tonos nudes en mis ojos y un labial rojo
algo oscuro, mi pelo estaba recogido en un moño con mechones desordenados.
Me coloque el vestido, no sin antes deshacerme del brasier ya que no lo necesito, me
puse los tacones y ahora sí, no soy yo.
Tome un bolso pequeño, coloque todo lo necesario y levantando un poco el
vestido salí del sitio donde estaba.
—¡Que te ves preciosa!— sonreí sonrojada y mire a Ina, tenía un vestido azul que se
pegaba a sus curvas.
—No te quedas atrás
—Gracias, costo encontrar uno que le gustara a Demi— «hablando de eso, nos
matara».
—Lo supuse— caminamos y ahí estaba Rox con un vestido rosa, le quedaba bien y le
resaltaba.
No mucho después Beatrice salió, maquillada sencilla y con su pelo suelto, luciendo su
vestido blanco, ninguna parecía una adolescente.
—¡A los dos les dará un infarto!— ambas reímos, lo más probable es que si.
Las cuatro salimos, Khris y Demian recogieron a las chicas y con cumplidos se
alejaron, nosotras fuimos a donde estaban Eros y Leandro hablando con unos
hombres vestidos de etiqueta, cada una tomo el brazo de su chico y nos miraron
entre sorprendidos y molestos.
—Disculpe. ¿No habían vestidos más cubiertos?— pregunta Leo mirando a Bea de pies
a cabeza, luego de que nos alejamos de los hombres.
—Es hermoso— se excusó Beatrice.
—¿Y cuál es tu excusa?— dice Eros serio y con los ojos dilatados, ese traje le queda...
—¿A dónde fue?— pregunto Bea, alce mis hombros y deje de jugar con mi postre.
—No lo sé, pero ella parece muy interesada en él— ella hizo una mueca.
Leandro invito a mi amiga a bailar, y Zac no se quedó atrás llevando a Ryan a bailar,
el hombre mayor, Johny, se quedó sentado igual que yo, plantado.
A pesar de la música, el silencio era palpable, yo jugaba con mi trago.
—Parece que nuestros acompañantes se están divirtiendo sin nosotros— lo mire a la
cara, no respondí.
Suspiro.
—Es obvio, quien no me dejaría por un millonario, que luce bien— desvíe la mirada,
¿Me ve cara de confesonario?.
—Haga su suposiciones usted solo, no me diga lo que piensa— dije defensiva, el día
iba de maravilla hasta que se fue con ella.
—Él se llevó a mi acompañante
—Usted eligió a una muy joven, busca dinero o sexo y si se lo da alguien joven va a
ser mejor para ella— dije seria.
—Aunque aprovechando la situación...— me miró el pecho sin disimulo alguno.
—¿Quién se cree? Váyase a la mierda pervertido— me pare de la mesa tomando mi
bolso y me dirigí a la barra.
Que manera de arruinar mi noche.
—Es raro ver a una mujer tan hermosa sola. ¿Mala noche?— miro al chico, pelo
castaño y de ojos claros a través del cristal de sus lentes.
—Creo que cuando tu cita de abandona es una mala noche— dije tomando un largo
trago de mi bebida.
—Un trago por las decepciones— río pero acepto, pide dos tragos y cada uno lo bebe
todo.
—Bien, me agradas. Mariam— me presento.
—Tobias. ¿Bailas?— me tendió su mano y la acepte, tiene cara de ser amable.
—Bien, acepto
Me llevo a la pista y música electrónica hacia mover mis caderas, baile sin pegarnos
tantos y entre canciones hablamos para conocernos mas; es hijo de Alphas y busca a
su mate dos años mayor que yo y bueno, adora los libros y es un amor.
—Suele pasar— suspiramos juntos— Esto no es tan aburrido contigo— digo con una
sonrisa.
—Soy hija de Abbey Acosta, tengo casi 17 y mi novio es Eros Lincoln— ante lo último
me mira sorprendido.
—Tu novio es un patán, o al menos conmigo, me dijo niño mimado— abrí la boca
sorprendida.
—Ya no se ni que esperar— ambos reímos y los tragos comenzaron hacer efecto.
Nos reímos como focas retrasadas los dos, y casi me caigo del asiento provocando
que Tobías se ría aún más, una mirada se posa en mi espalda desnuda, fría y
penetrante.
—Alejate de ella, niño mimado— lo miro sin creerme lo— Vámonos— me levanta del
taburete y me jala a su lado.
Me trago mis pensamientos, me lleva al otro lado del salón y optó por no amargar
aún más mi noche, me molesta que haya desaparecido con la rubia por más de una
hora.
Por casualidad, "Love on the brain de Rihanna", sonaba y me apegue a Eros quien
movió mis caderas de manera lenta, recosté mi cabeza en su hombro y tarareaba la
canción, levantó mi rostro y nuestras miradas se conectaron, bajo su rostro para
besarme lento y profundo.
—Y yo a ti— le contesté en un susurro— Por más molesta que este— dije fingiendo
seriedad.
—Desde pequeña es mi habilidad— dije arrogante, luego de bailar un rato más fuimos
a una mesa donde estaban los chicos.
Zac, Ry, mi madre, Adam, Trevor, Leandro y Bea, bromeamos un buen rato, mientras
comíamos unos aperitivos, Rox y Khris se despidieron, poco a poco los demás se
fueron llendo.
—Vamos,— caminamos al baño donde me quitó los tacones por unos minutos.
—Ya es tarde
Se levanta y me ofrece su mano para ayudarme, me coloco de pie y me quejo por los
tacones, sí que son incómodos.
Hace una media hora Zac y Ryan se habían retirado, y solo quedaba el trío maravilla,
quienes parecían quedarse a socializar. Nos despedimos, y Bea y Leo se quedaron un
rato más por lo que nosotros caminamos solos al ascensor.
—No puedo más— dije y me pare para quitarme los tacones, mis pies dolían.
—¿Ves bien?
—Si, veo bien. Y me gusta lo que veo— me mira de pies a cabeza y sonrió.
—Estas loco
—Por ti— besa mi nariz y luego mis labios, me coloco de puntas para besarlo más
profundo.
—Eros... — gimo y vuelve a mis labios, sus manos se pasean por mi espalda.
El ascensor se detiene, trato de separarme pero no me deja.
—Estamos solos— dice sobre mis labios y vuelve a besarme, levantando mis piernas y
dejándolas en su cadera.
Camina conmigo enrrollada y abre la puerta sin soltarme nunca, una vez dentro lanza
mis tacones y bolso a quien sabe dónde, y nos lleva directo a la cama, se deshace de
su saco y me mira a los ojos, con los suyos dilatados.
—Si no quieres esto aún, este es el momento de frenar me. La noche es joven
•••
MARIAM
Quito su corbata, acaricio sus músculos por encima de la camisa blanca, separamos
nuestros labios y lo miro a los ojos.
Toma mi mano y besa la palma de esta, muerdo mi labio algo nerviosa, él solo se
concentra en mi pecho, comienza a bajar el tirante del vestido, dejando mi hombro
izquierdo descubierto, hace lo mismo del otro lado y baja el cierre del vestido,
logrando que todo mi pecho quede sin ropa alguna.
Dejándome en bragas.
Me sonrojo, y lo jalo hacia mi para devorar sus labios mientras desabrocho los
botones de su camisa y él acaricia mis senos de una manera erótica, enviando mucha
tensión por todo mi cuerpo.
—Mhm— sus besos bajan por mi cuello, saco la camisa de su cuerpo y la lanzo lejos.
Acaricio sus hombros tensa, sus labios recorren mi clavícula tomando todo el tiempo
del mundo, bajan pacientemente por mi pezón derecho y cuando alcanza meterlo
dentro de su boca me arqueo hacia él, su mano atiende mi otro seno, dejándome con
ganas de más.
Luego de saborear mis senos a gusto, regresa a mis labios, robándome el aliento, sus
dedos se aferran a mi cadera y su erección roza mi piel expuesta, aumentando mi
grado de excitación.
—No sabes cuánto te deseo. No tienes idea— suspiro y lo miro a los ojos, amarillos.
—Yo también te deseo— admito, sin apartar la mirada su mano se cuela en la tela de
mis bragas.
Acaricia mi clítoris, y gimo deseando más de su tacto, toma mi boca sin dejar de
acariciarme, gimo en su beso, rompe la tela y clavo las uñas en sus hombros
asombrada.
Sonríe pícaro.
Se deshace de los restos de tela y abre mis piernas, suspiro, siento su mirada en todo
mi cuerpo recorriendo cada parte de el y logrando tensarse muchísimo más.
—Yo tengo el control— susurra y se coloca entre mis piernas, devora mi boca.
Baja sus besos hacia el sur de mi cuerpo, y como hace unos minutos tomándose su
tiempo hasta llegar a mi sexo.
Dejo de sentir su boca y antes de hacer ruido alguno de queja, su dedo entra en mi,
lento y seguro, sube hacia mi boca besándome de manera intensa, ingresa otro dedo
robándome el aire, los saca y los mete de manera rápida, sonríe y baja hacia mi
cuello.
—¿Te gusta?
Sigue con su ritmo y con otro dedo incluido en mi interior, hasta que me corro en su
mano en un gemido que atrapó con su boca.
—Ya no, bienvenido al siglo XXI cariño— sonrió y muevo mis caderas encima de su
miembro recibiendo un gruñido.
Bajo los besos por sus labios lentamente, agotando su paciencia, sigo hasta llegar a
su pantalón negro, tardo demasiado en desabrochar el botón y su desesperación es
notable, saco su miembro del bóxer y lo tomo entre mis manos, alza las caderas
queriendo más de mi tacto.
—Mierda
Se tensa y sé que está por correrse, chupo el glande con fuerza a la vez que mis
manos se pasean por su longitud, con cuidado muerdo la punta y el gruñido se debió
escuchar por todo el sitio, trago lo más que puedo y Eros toma mi rostro para
besarme, y cambiarnos de posición dejándome debajo de él.
—Si quieres que pare lo haré. Nadie te obliga a esto— ruedo los ojos por tanta
exageración.
—Te dije que quería hace unos minutos. ¿Te acuerdas?. Ven aquí y hazme tuya— dije
palmeando la cama.
—Solo trato de protegerte— dice gateando hacia mi.
—Hasta de mi...— susurra y me besa, se coloca entre mis piernas— Dolerá pero
valdrá la pena— pone el condón en su pene y acaricia mi entrada con la punta.
Sus embestidas aumentan de ritmo poco a poco, gimo aferrada a sus músculos y
clavando mis uñas, cosa que parece importarle poco, en cambio el entierra sus dedos
en mi cadera y cabeza mientras entra y sale de manera intensa.
—Mirame
No digo nada, soy incapaz, y solo lo miro a sus ojos, ambos cubiertos de sudor
viéndonos fijamente, me atrevo y beso sus labios capturando su labio inferior con mis
dientes, gruñe y yo gimo.
Sale de mí y alza mis piernas para que estemos mejor, entra completo.
En un fallido intento de terminar mi agonía optó por dedicarle una mirada de que
continúe.
El sonido de carne con carne inunda la habitación, al igual que los gemidos, jadeos y
gruñidos; mi cuerpo comienza a tensarse y pierdo el control de este mismo, por parte
de Eros está sudado e igual de tenso por la estrecha cavidad que rodea su miembro.
—Eros— digo aunque tal vez no tan sexy, ya que debo estar sudada, despeinada y
con la cara corrida.
—Eso fue...
El silencio es palpable.
—Que descanses, mi Luna— besa mi cabello y sonrió.
Sintiendo satisfacción pura, y no por haberme acostado con él, sino es que es algo
más y eso realmente me preocupa, estoy jodida desde hace tan sólo semanas sin
conocer completamente todo de él, y tal vez no quiera salir.
EROS
Despierto y la veo, ya no está en mi pecho cómo anoche, ahora está boca abajo con
las sábanas en las caderas y el cabello suelto. Me levanto y busco mi bóxer para
llamar al servicio y que traigan nuestro desayuno.
«Cállate».
—Desayuno...
Ríe y entra al baño, aunque antes toma mi camisa que me quite ayer, muy buena
noche... Sale del baño con la camisa puesta pero sin abrochar, me acerco y abrocho
los botones, beso su nariz.
—Me gusta como te ves con mi ropa— sonríe y la llevo a la cama para desayunar.
Comemos y le digo que hoy es nuestro último día en Greek Moon, mañana
regresaremos a nuestra manada, y por ende la llevaría a pasear, otra especie de cita.
—¿Qué tal una ducha juntos? Para ahorrar agua— digo sonriendo.
Una vez listos, cada quien se seca y ella va directo a su ropa a ver que se
va a poner.
•••
—¿Qué tal este?— pregunta, es el número uno que se probó de cinco.
—Me gusta— digo, sinceramente me gusta esto de que se pruebe ropa.
«A mí también u.u».
«Lee creo que mejor no salimos» digo.
«No estaría nada mal».
MARIAM
Todo paso a alta velocidad, el auto contra mi cuerpo, la caída y bueno... ¿Qué más
puedo decir? Ahora estoy en una camilla de un hospital, el mismo en donde se
encuentran mi madre y mis tíos, Eros está delante de mí en una silla inquieto, soy un
desastre de dos patas que se suma a problemas más importantes.
—¿Cuando me darán de alta?— pregunto impaciente.
No llevo ni un día aquí.
—Cuando el doctor diga— está preocupado, lo sé, y no ayudo para nada.
—Lo siento, no debí haber reaccionado así— digo mirando al suelo.
—No es tu culpa, de ninguno de los dos
Se arma un silencio, él revisa su teléfono, atacaron a Luna Real y en vez de estar allá,
está aquí, por mi... Abro la boca dispuesta a decir varias cosas pero entra el doctor a
la habitación.
—La señorita Acosta está "bien"— dice revisando sus papeles— Un golpe en su cabeza
la dejo inconsciente por unos minutos, su hombro derecho está lesionado, al igual que
la cadera y la rodilla de ese lado— pudo ser peor— Por lo que necesita reposo,
mínimo dos semanas y eso sería todo. Tendrá que tomar estas pastillas y le daremos
de alta— suspiro, dos semanas de reposo... Misión imposible.
Se retira de la habitación y se forma el silencio.
—Si tienes que ir a Luna Real, ve— digo seria.
«Aunque no me gustaría alejarme de él».
«¡Basta! Debe ir».
Mira a la nada confundido.
—No me voy a ir sin ti— lo miro sorprendida.
—Pero la manada...
—Leo ya está en camino, Beatrice se quedó aquí por Trevor y nosotros iremos para
allá cuando el doctor lo indique— me explica.
—La manada importa más, yo estoy bien
—Se que estás bien, pero la manada nunca va a ser más importante que tú
Decidí dejar el tema, ninguno daría el brazo a torcer, una enfermera pidió que Eros
firmara (ya que soy menor de edad) para salir de alta. Rápidamente vi a mis tíos y a
mi mamá, asegurada de que estaban bien, me fui con Eros a la manada.
•••
—¿Todo bien?— pregunta Eros.
—Si, estoy aburrida. Es raro estar sola— me quejo.
Acaba de volver de revisar la manada, me dejó en "nuestra" habitación ya que tengo
que reposar, aunque se le hará muy díficil mantenerme en una cama.
«Si se quedan con nosotras no me quejo», de nuevo esa voz.
«¿Quién mierda eres?».
«Soy Akira, tu loba».
«¿¡Qué!?».
—¿Estás bien?— pregunta mirándome preocupado.
—Si... Creo...
«¡Claro que si!».
«¿Cómo es que te oigo?».
—¿Segura? Por qué no parece
—¿Es normal que oiga a mi loba sin una transformación?— pregunto y me mira
sorprendido.
Sus ojos se tornan amarillos, Lee tiene el control.
«¡Estamos hablando!» chilla.
«¿Qué?».
—Dice que después del golpe en tu cabeza puede comunicarse contigo— dice serio—
¿Eres una cachorra?— me pregunta.
—No lo sé, solo Joy y mi madre podrán responderlo— digo— Aunque tal vez nos
quedemos con la duda, hace mucho que no veo a Joy— recuerdos agridulces en mi
mente...
—¿Joy?
—Si, mi otra... madre— digo algo incómoda.
No dice nada, por ende todo queda en un silencio incómodo.
—¿Joyce era mujer?
—Si, y la mate de Abbey— digo, nadie se lo esperaba que Joyce y mi madre fueran
pareja.
—No lo sabía
—En su momento fue una fuerte noticia, decidieron mantenerlo en secreto— hasta
para su hija— Todos pensaron que Joyce era un hombre. Pero basta, no creo que sea
una cachorra— cambio de tema.
—O tal vez si lo eres y tu transformación se "activo"— explica, suspiro y me hundo en
la cama.
—O solo me volví loca...
¿Acaso no bastaba con el ataque? Mi vida nunca será normal, se acuesta a mi lado.
—¿Cómo está la manada?
—Bien, ya resolví todos los problemas— dice mirándome.
Nadie habla, pero no hay un silencio incómodo, solo nos miramos y acaricia mi
cabello.
—¿Sabes algo sobre mi familia?
—Si, Beatrice llamo a Leo, dijo que todos estaban bien, pero tienen que ir a Luna
Fuerte. Pero tú te quedaras aquí
Lo último no me sorprendía, y tampoco quería alejarme de él pero luego estaba mi
madre, mis tíos y la manada... Ambos ahora son mi familia.
—¿Quieres ir con ellos?— pregunta acercándome a su pecho.
—No lo sé, no quiero dejarte
—Puedo acompañarte, además no puedes ir sola, sigues en reposo— voltee los ojos,
bendito sea el reposo.
—No me mantendrás en cama por mucho
—¿Segura?
—Muy segura— me acuesta boca arriba y se coloca encima de mí.
—No deberías estar tan segura— besa mi cuello mientras habla.
—Sigo en reposo, ¿sabes?
—Que graciosa— me da un beso corto— Sino fuera por tu reposo algo se hubiese
repetido, pero solo por eso te salvas— besa mi nariz y se levanta de la cama.
—Oh claro que sí
—Arreglate que ya es hora de dormir
—Si, papá
Me mira serio, con su cepillo de dientes en la boca, lo acepto mal chiste.
«A Lee le gustó».
«Creo que no me acostumbrare a esto».
Sonrío y él niega, se da la vuelta y regresa sin el cepillo, se acuesta a mi lado y voy al
baño, luego de asearme me coloco a su lado para dormir, recostando me de mi
hombro no adolorido, lo miro a los ojos, vaya día.
—Descansa— besa mi frente— Te quiero— dice abrazándome.
—Yo también te quiero— susurro apegándome a él.
Me duermo, algo más relajada y tranquila, mañana será un día muy largo, lo
presiento; pero basta por hoy, disfrutaré mi sueño en los brazos de Morfeo.
23
—Bien, ¿te trajo Eros?— me pregunta y asiento— Estoy mejor cariño, todo está
bien— me sonríe, veo su habitación con asombro— ¿Extrañas tu casa?— sonrió.
—Y yo a ti
Duramos rato así, también le costará estar todo el día en la cama, por ahora tiene
que ahorrar fuerzas, hablamos de algunas cosas hasta que una chica entra a la
habitación.
Detrás de la chica apareció una mujer, que se me hacía algo conocida, la muchacha
se fue y nos dejó solas a las tres.
—Tenias prohibido entrar aquí, no sé cómo te dejaron pasar— miró la escena sin decir
nada.
—Tengo mis trucos, además de que algunas cirugías ayudan. Te ves hermosa,
cariño— se acerca a mi, y yo me levanto.
—Abbey no te mentiría— ella alza una ceja— No lo hice ni lo haré, fueron los mismos
que te atacaron a ti antes—Abbey no dice nada y se dedican a mirarse entre ellas.
—Linda, están en peligro. Por favor no seas tan terca como tú madre— dice y la miro.
¿A quien creer?
—Yo...
—No mentí los años que estuvimos juntas ni cuándo nació nuestra hija— se defiende.
—Discutan luego, no cuando hay algún peligro para la manada— digo, aunque en
vano ya que ninguna me oye.
—Es Joyce, dice que van a atacar a Luna Fuerte— digo, tal vez sino estuviese el
problema de que ataquen a la manada estaría disfrutando de esto.
—Alpha, los guardias encontraron a dos vampiros en la frontera— dice la misma chica
de hace minutos.
Ambas salen y Eros y yo le seguimos el paso, llegamos afuera y el olor cobra sentido,
ya que hay una fogata.
—¿Que hacen aquí?
Miro como los matan y echan sus cuerpos al fuego, suspiró tal vez Joyce se equivocó,
aunque no dura mucho mi conclusión ya que un grito nos alerta, seguido de unos
seres pálidos entrando a la manada.
Sigo intentando callando la voz de mi cabeza, hasta que se abre por fin recorro la
mansión dispuesta a ayudar ya que ninguno de los más fuertes está en condiciones
para pelear, una vez con mi armamento camino de regreso a afuera, cuando un pitido
aturde mis oídos.
Una bomba, pienso y comienzo a alejarme pero en vano explota y siento cómo mi
cuerpo impacta contra el suelo.
24
MARIAM
Mi cabeza arde y me levanto aturdida, camino sin tener los 5 sentidos alertas, alguien
entra en la misma sala y maldigo por el tremendo dolor de mi cuerpo, tomo de
manera firma el arma lista para disparar, pero un conocido Lee entra en la habitación
destrozando al vampiro.
Alzo los brazos frustrada.
«Pregunta si estamos bien» dice Akira.
—Lo estamos— digo y sujeto mi cabeza.
Maldita sea, duele, camino y lo acaricio diciendo que estamos bien, se escucha ruidos
afuera y camino dispuesta a ir pero un Eros transformado me frena.
—No irás— me dice serio.
—¿Te das cuenta que mi manada está siendo destruida y no puedo hacer nada?
Suéltame, yo no te freno si atacan la tuya— digo alejándome de él.
Pero como esperaba me sujeta de la cintura.
—Te quedas aquí, debo protegerte— dice jalándome a la habitación más cercana.
—¡Carajo! Bájame, date cuenta que no estaré segura aquí, ¡acaba de explotar una
bomba!— grito molesta.
—Pero nadie se acercará
—Igual iré
—Lo sé, o al menos tratarás. Quédate aquí, Mariam— sale y me quedo mirando la
puerta.
Bien estoy en la primera planta, busco por donde salir, ¡bingo! Camino hacia la
puerta, con mi arma en mi mano apunto a la cerradura, una vez que salgo camino
hacia el desmadre que se formó. Un vampiro se me abalanza y le disparo a la cabeza
llenándome de su sangre negra, veo a mi madre transformada y a Joyce peleando
juntas.
—¿Que haces acá?— la ultima se acerca seria.
—Ayudando— le disparo a otro.
—¿Eres siempre tan rebelde?
Me rasco la nuca y la ignoro, camino disparando sintiendo como me sigue.
—Son demasiados y una persona extra ayuda— digo mirándola.
—No es necesario que te arriesgues— suspiró abro la boca pero no sale nada.
Un desgarrador grito de mi madre me alerta, la busco y la encuentro en su forma
humana, en el suelo y con heridas.
—Cúbreme— digo a Joy.
Camino hacia ella.
—¿Estás bien? ¿Que te han hecho?— digo preocupada.
—Estoy bien, sigo herida cariño— suspiró y la llevo adentro, Bea aparece.
—¡Es horrible!— grita y se acerca preocupada.
—¿Donde están los demás?— pregunto.
—Peleando, me obligaron a venir acá, contigo. Aunque no sirve, nunca haces caso
Suspiro y acuesto a mi madre, voy a buscar un botiquín mientras Bea la cuida,
cuando regresó Ryan está aquí con el rostro algo dañado.
—No queda nadie, han acabado con todos— dice — Las mujeres y los niños están
aparte pero...
—Saldré, quédate con ella Beatrice— tomó mis armas y camino lejos.
—¡No, quédate con ellas!
—Me necesitan, ¿si? Soy hija de la Alpha y si ninguno de ellos no está, yo voy al
mando. Iré, tú decides si me sigues o tratas de retenerme— le digo.
Camina a mi lado transformándose, salimos juntos y todo está hecho mierda,
vampiros en mayoría atacando a los nuestros.
—Si es la princesa Acosta, un placer pequeña
—¿Quien eres?— Ry gruñe a mis espaldas.
—No es necesario que lo sepas. Veo que no está la Alpha, pero si Lincoln— dice
burlón.
—No lograran nada atacando a mi manada
—No sabes mis planes. Tu amiguito es una fiera— se acerca a mi y lo apunto sin
pensarlo.
—Aléjate de mi
Chasquea los dedos y dos vampiros atacan a Ryan, giro a ayudarlo pero el tipo me
agarra por detrás.
—Grave error. Tráiganlo hasta acá— dice, su brazo me ahorca, Lee se acerca de
manera rápida— Aquí está, Eros Lincoln, vaya sorpresa
Se transforma, volviendo a su forma humana.
—Suéltala ahora. Si no quieres que te mate— el tipejo descubre mi cuello, y juega
con el.
—Arrodíllate y lo pensaré— me sujeta más fuerte.
—¡Idiota me lastimas!
—Escúchala como se queja
Se arrodilla serio, dos tipos le colocan esposas de plata, le deja marcas en su piel; me
empuja contra el suelo y mi boca pega contra este, haciendo que escupa sangre, me
jala del pelo agachándose.
—Si tú y él Beta están acá, será más fácil derrotar a Luna Real— comenta
restregando mi cara por el suelo.
—Hijo de...
—Shhhh princesita por tu bien quédate callada
Me levanto un poco y tomando su momento de distracción me levanto y apunto su
cabeza con mi pistola.
—No me dices que hacer
—Dudo que dispares, y más si le están haciendo daño a tu lobito— miro rápidamente
a Eros y unas cadenas se posan en su cuello— Sigues siendo una principiante— me
lanza contra el suelo y mi cabeza choca de nuevo.
Gimo de dolor, me revuelco en el suelo, pero siento una patada en mi estómago.
—¡No la toques! ¡Maldito hijo de perra!— grita Eros, el vampiro lo ignora y lo alza.
—Tu y yo iremos a Luna Real
Lo toman y comienzan a alejarse, me arrastro hasta Ryan, quien también está
amarrado con cadenas de plata.
—Ry, muérdeme. Es la única esperanza
Al inicio se niega, pero desesperada insisto, bufa como puede y me muerde mi
muñeca derecha, directo en las venas. Grito sintiendo como la transformación rompe
cada uno de mis huesos, mierda duele y arde, me retuerzo en el suelo y veo como
mis manos cambian por patas peludas blancas.
Mis sentidos están más alerta y un olor molesta, a vampiros, siento como Amira y yo
nos conectamos aún más, ahora estoy en su territorio, corremos hacia ellos, arrastran
a Eros y los tres caminan.
Anita gruñe y el tipo se voltea.
—Pensé que habían acabado con todos— murmura, Akira se pone en posición de
atacar.
«Acaba con ellos» digo.
«Está segura de que lo haré» me dice.
Nos acercamos y ataca al primero, el que parece el líder, lo llevó al suelo y muerde su
cuello, sin piedad. Los otros tratan de ayudar pero Eros también se libera y los ataca,
nos golpea el vampiro y nos alejamos, aprovechan para huir.
Eros en forma humana se acerca a mi.
—Mariam, Akira, despierten— dice, siento como mi cuerpo se rompe de nuevo pero
ahora para volverme a la normalidad— Nena, ¿me oyes?
—Duele— susurro.
—Joder, tienes fiebre. No debiste hacer eso— me regaña, no logró escucharlo.
Arde mi cabeza, me duele el cuerpo y siento que estoy lejos, llama a alguien mientras
me carga, cuelga y lo veo sin oír más de lo que sale de su boca, poco a poco cierro
mis ojos. ¿Que has hecho? Lo repite una y otra vez, no siento su calor y termino de
desfallecer, llendo lejos de aquí.
•••
Voten, comenten y compartan.
25
EROS
—Ella se... se...— balbuceo, un grito me alerta, es Ryan— La dejaré aquí, voy por
Ryan— la acuesto y voy a ayudarlo.
Tiene cadenas de plata que no le permiten moverse, hay sangre en su boca, la sangre
de ella. Me acerco a él, lo ayudo con las cadenas, tratando también de evitar el
contacto con mi piel.
Lo llevo adentro y me desplomo cansado, habrá que informar al consejo sobre esto.
En algunos minutos llegan los refuerzos, ayudando a lo que quedó de Luna Fuerte,
varios médicos atienden a Mariam y a Abbey, aunque esta última está grave.
—La llevarán a un hospital en una manada vecina, necesitan ser revisadas ahora, al
igual que otros
Corro y alcanzo donde está ella, sigue inconsciente, le acaricio su rostro con suavidad,
Lee está preocupado ya que ni siquiera Akira esta despierta.
•••
—Adelante— se hace a un lado y la veo más pálida de lo normal, con varias agujas en
su brazo izquierdo y una venda en el derecho.
—Bien, gracias ya puede retirarse— digo serio, se va y me quedo a solas con ella—
¿Como te sientes cariño?
—Te ves igual de hermosa, cariño— digo, sonríe y vamos hacia mi jeep.
Emprendiendo camino hacia el consejo, a decir verdad no sé que nos espera, aunque
algo bueno no será ya que tantos viejos amargados juntos nunca es bueno. El viaje
es largo, paramos en algunas paradas para lo necesario pero temo que mi chica ya no
necesita tantas cosas como antes, de media noche llegamos al consejo.
—Eros, señorita Acosta— Tyson la mira sin disimulo alguno.
—Tyson— digo serio, le estrechó la mano y en cuando planea besar la mano de
Mariam lo freno— Agradecería que te mantuvieras al margen— le informo.
Se aleja y juntos caminamos buscando al líder, en este caso Perce.
—Ya llegaron, nadie me informó— sonrió de manera falsa.
—Perce, agradecería que nos explicaras el motivo de nuestra llamada
—Todo a su momento. Señorita Mariam Acosta— besa su mano.
—Señor Perce Holt— dice cortés.
—Dime Perce— asiente insegura— Síganme, vamos a la sala de reuniones— lo
seguimos, no le suelto la mano a Mariam, no quiero.
Me aferro como un niño a ella.
Llegamos a una habitación con una mesa larga, viejos y algunos jóvenes sentados en
ella.
—Eros Lincoln y Mariam Acosta— nos presenta.
—La razón de nuestros problemas— Mariam aprieta mi mano.
—Sobre todo ella— murmura una mujer.
—¿Disculpe?— dice Mariam.
—Eres una atrevida
—No vine a que me dijeran si soy o no un problema para ustedes— se defiende.
—Rompiste reglas
—Solo hice lo que debía, destruían mi manada y no había otra opción
—El código dice que solo después de los 18 se puede transformar, esa ley puede
quebrarse en caso extremo y en tu manada aún habían lobos dispuestos a pelear—
dice Perce.
—¿Ustedes estaban ahí? Iban a atacar a la manada de mi mate, y una de sus
"capitales", se hizo lo que pudo
–Casi nos exponen
—No llego ningún humano, además no veo el problema, antes ha ocurrido con otros
Alphas— hablo por primera vez.
—Tenemos nuestros argumentos
—¿Eso o es machismo?— pregunta Mariam.
—¡Señorita!— grita un hombre.
Mariam sale de la habitación y la sigo, ignorando las voces, es peor de lo que
pensaba, tonto consejo.
—¡Niña detente! O sino perderás tu cargo como Alpha— grita Perce.
Ella se detiene y por ende yo también, no hablará en serio, ¿o si?.
26
MARIAM
Hace una semana que el consejo evalúa nuestro "problema", mi madre sigue
inconsciente y Joyce la cuida, mis tíos también andan indispuestos por eso Bea y Leo
se encargan de lo que queda, aunque ya ni se.
—Todo esto acabará pronto— besa mi frente, aunque sé que eso no depende de él.
—Ojalá así fuera. Estoy cansada de estar aquí sin poder hacer nada, ¡es tan injusto!—
me quejo, ya no aguanto más.
—Lo se, pero pronto volveremos a casa y todo estará bien— sonrió ante sus palabras,
¿es normal que sienta que lo conozco de toda mi vida?.
Duramos rato así, sin necesidad de decir nada, Akira y Lee hablan aparte,
últimamente andan muy contentos, lo que me recuerda que debo practicar mi
transformación «sería fantástico».
Nos separamos y la seguimos, «espero que sea una respuesta», ojalá Akira.
—Señorita Acosta, hemos tomado una decisión— habla Perce, aprieto la mano de
Eros— Su cargo como Alpha de Luna Real será...— dice con aire de suspenso, algunas
personas lo miran con disgusto y otras con satisfacción.
MARIAM
—Nena deberías descansar, has estudiado a Jonas todo este tiempo— dice Eros, en
gran parte preocupado.
Veo un destello en sus ojos, aunque no sé de qué (ya que no soy bruja) pero les
aseguro que no era bueno.
—¿Eros...?— susurro, sale de su trance y besa mis labios con delicadeza— Eros—
advierto, se por donde quiere ir.
—Te quiero tanto— susurro en sus labios, sintiendo cómo entra en mi.
Jalo su cabello, seguimos así unos minutos hasta que el orgasmo llega a ambos.
—¿Estás bien?— pregunta al ver que no digo nada— Cariño...— lo miro algo agitada.
—Debemos ir a un doctor— me mira sin entender— La pastilla, ¡cielos, como fui tan
tonta!— grito y me levanto de la cama, colocándome su camisa.
—Tranquila ya...
—¡No! Con todo esto se me olvido y no puedo... no debí dejar que llegara más lejos—
digo seria.
—No es eso, tengo 16 aún, no puedo hacerme cargo de un niño siendo tan joven—
explico, él se acerca a mi y mira nuestras manos.
—Aún no quiero formar una familia, nos conocemos hace poco y...
Y salgo de la habitación, tendré que encontrarme una cita con algún doctor, Zac
puede ayudarme con eso y ojalá ni se le ocurra decírselo a Ryan; también busco a
Bea, necesito desahogarme, esto se nos fue de las manos y cielos ya no hay vuelta
atrás.
—¡Basta!— se ríe Bea, la miro jugando con Leo—¡Te vi, sal de ahí!— me grita y
suspiro, se supone que debo ser más atenta que ella.
—Hola...— digo sentándome a su lado.
Leandro me sonríe y se va, quizás a buscar a su amigo.
—¿Que sucedió? Alguien salió hechando humo hace horas, y tú tienes cara de que te
sucede algo— miro al suelo.
—Deberías conseguir trabajo adivinando cosas— sonrío y ella rueda los ojos.
—Suelta el chisme, vamos
—Bueno... Creo que estoy embarazada— suelto y mi amiga se ahoga con su propia
saliva.
—¿¡Que tú que?! ¡Carajo! ¿¡No sabes que existen millones de métodos para no salir
embarazada!?— grita a todo pulmón.
—Baja la voz, no quiero que todos se enteren, si es que ya no lo han hecho— digo,
respira y aprieta los puños.
—¿Es de Eros?
Abro la boca sorprendida.
—Por supuesto que sí
—Lo siento, nunca se sabe— dice en defensa, suspira y me mira— Lo lamento, es que
eres tan estúpida a veces
—No ayudas ni un poco. ¿Que haré? Tengo dieciséis, él quinientos tantos y no sé
cómo ser mamá, apesto
—Si, apestas, pero no en eso— la miro boquiabierta— Quiero decir que al menos él
está dispuesto a cuidar al niño, sería el colmo
—No quiero ser mamá aún, tengo cosas que hacer y apenas lo conozco, y me
revolqué con él tan solo queriéndolo y...
—¿Te arrepientes?— pregunta.
—No lo sé... Todo es tan confuso ahora, ¡maldición!— sujeto mi cabeza.
Aún no tengo mareos ni vomitos a pesar de que los "fetos" de licántropos van más
rápido, algo así como la hija de Bella Cullen, pero aún no sucede eso en mi, así que
pueda que no esté embarazada, que alguno de los dos sea infertil y que esté
embarazada pero aún no tengo síntomas, ruego que sea la primera.
—Necesito un doctor, pensaba en decirle a Zac— comente, ella asintió.
—Si le dices a Ryan te mata— suspiramos juntas.
Me apoyo en su hombro, estoy apunto de llorar, que tonta soy, ella me abraza y
consuela, cierro los ojos y comienzo a dormirme, cansada de todo. Me remuevo
incómoda, todo está oscuro y no hay rastro de mi amiga, me levanto del sofá y me
digno a buscarla, molesta por su abandono.
Camino y ninguna luz está encendida, lo que se me hace raro, tampoco hay nadie.
Ok... no me cuadra algo.
—¡Maldición!— gritó llevándome un gran susto.
28
MARIAM
Veo lo que hay detrás de él, una mesa con mantel y comida, prácticamente como en
las películas románticas, con rosas y velas.
—Se que me comporté como un idiota antes. Pero quería recompensarlo— dice
abriendo los brazos mostrando la mesa.
—Eros, pensaba que eras más del tipo chico malo que uno bueno— comento
sonriendo de manera burlona.
—Tomare eso como un gracias. Y soy cursi gracias a ti— abro la boca ofendida.
—¿Fumaste o algo? Estás meloso— digo posando mis brazos en sus hombros.
—Me vuelves loco, Mariam Acosta, como no tienes idea— murmura y nos juntamos
más.
Unimos los labios, como si hubiésemos durado tiempo sin besarnos, enreda sus dedos
en mi cabello para acercarme más a él.
Nos sentamos y aprecio la comida, se me hace agua la boca, que hambre tengo.
Con la poca luz que hay en la habitación mantenemos una charla evitando el tema de
la pelea, mientras ambos comemos de la comida que él realizó y que me llenó.
Eros sigue sus pasos al pie de la letra, sin soltar mi mano en ningún
momento, llegamos y una señora nos espera con una sonrisa, dedicada para él pero
al mirarme está desaparece, ¿acaso tengo algo en la cara?.
—Alpha— hace un reverencia y ambos entramos.
Nos sentamos al frente de ella, dispuestos a hablar.
—Necesitamos una ecografía— suelta sin decir nada más.
—Señor necesito algunos datos sobre la joven, no puedo hacerlo así como así— la
interrumpe.
—Lo siento, pero necesito que la revise y vea si está embarazada— le dice
intimidándole.
—Eros...— tomo su mano, tratando de calmarle, se relaja— ¿Que datos necesita que
le de?— parece más aliviada y a la vez sorprendida.
—Bueno, su nombre, fecha de nacimiento, lugar donde nació...
Luego de responder todas las preguntas y que ella anotara en una hoja para sus
pacientes, viene la hora de la verdad.
—Entonces, ¿por qué crees que estás embarazada?— me pregunta a mi.
—Nosotros mantenemos relaciones sexuales como cualquier pareja, y no usamos
protección desde hace unas semanas y queríamos ver si ella estaba bien— la doctora
asiente escuchando a Eros, que habla con un tono cortante.
—Dijiste que ya no eras humana, ¿cierto?— asiento— Bien, ponte esto y ya
veremos— me cambio la ropa por una horrible bata, y salgo.
Me pide que me acueste y hace todo lo de rutina, bajo la atenta mirada de Eros,
luego busca los materiales para hacerme la ecografía, cosa que hace que me tense
por los nervios. Me destapa el abdomen y coloca un gel, mueve el aparato sobre mi
vientre, lo mueve por todas partes mientras que yo miro fijamente la pantalla.
—Ese punto que ven ahí, es su hijo— miro a nuestro "hijo", un pequeño punto en la
pantalla— Ya que no eres humana, sino ahora una licántropa, el feto se desarrolla
más rápido, asi que quiza en vez de nacer en nueve meses sea la mitad— explica
aunque no me cabe en la cabeza.
Eros me ayuda a limpiarme y vestirme, ya que sigo en estado de shock.
—¿Estás bien?— me pregunta preocupado.
—Si, solo que no... lo asimilo— admito, me abraza y pienso que haré yo con un niño a
tan temprana edad.
—Como doctora estoy obligada a darte las opciones que tienes, al ser menor tu
representante debe estar de acuerdo contigo. Si quieres tenerlo, te daría vitaminas, y
si no lo quieres, tienes el aborto y la adopción— explica.
—No abortara, ni lo dará en adopción— dice Eros molesto— Así que dele las dichosas
vitaminas— la doctora parece asombrada, le pasa un frasco a Eros—Bueno, nosotros
nos vamos. Con permiso— dice jalándome fuera de la habitación.
—¡Espere!— me doy la vuelta, me tiende la ecografía— ¿Segura que quieres tener el
bebé?— la miro asombrada, ¿que está suponiendo?.
—¿Que está diciendo? Le acabo de decir que vamos a tener el bebé
—Le estoy preguntando a ella, ella tiene al niño y existen jóvenes que no quieren ser
madres, ¿lo deseas?— me pregunta, la veo y muerdo mi labio.
¿Es lo que deseo? ¿Tener a un niño ahora?.
—Me siento insegura pero sería incapaz de hacerle daño— le digo.
—Puedes darlo en adopción hay...
—¡Basta! ¿Quisiera callarse? Acaba de decir que lo desea, que quiere tenerlo. Así que
guarde la adopción y el aborto para alguien que lo desee— dice furioso y nos vamos
hacia el auto.
Camino siguiéndolo, mirando la foto del feto, un puntito que no se define, tengo mis
dudas pero ya quiero a esta pequeña criatura, así sin conocerla.
—Te veo más segura— dice ya dentro del auto.
—Es muy pequeño. Explotaste allá
—Me estaba cansando. ¿De verdad lo quieres?
—Eros, es muy lindo, ya no puedo echarme para atrás, no sabiendo que este niño
puede ser parte de nuestra vida— sonríe por mi respuesta.
—Te quiero tanto— se acerca a abrazarme y le correspondo.
Ya no somos dos, ahora somos tres.
•••
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29
EROS
—¿Tienen todo listo?— le pregunto a Leo.
Hoy se realizará una fiesta en la mansión para toda la manada, donde de manera
oficial Zacarías, Leandro y yo de manera oficial presentaríamos a nuestros mates, y
también Mariam y yo le informaremos a la manada sobre la llegada de nuestro
cachorro.
—Si, todo esta perfecto
—Excelente— digo y subo a buscar a mi novia.
Has pasado algunas semanas, nuestro cachorro todavía no se nota pero lo que si se
nota es el hambre gigantesca de Mariam.
—¡Hey! Te estaba buscando— digo abrazándola por detrás.
—No me estaba escondiendo, Lincoln— sonríe y besa mi nariz— No deberías estar
aquí— me dice.
—Vamos, que vea tu vestido antes del evento no es un crimen
—No lo es, pero arruinas la magia— dice Beatrice saliendo de no sé dónde.
—Bien, me iré. Cuida a mami, que no se le acerque nadie— digo al vientre plano, ella
se ríe.
Últimamente ando muchísimo más sobre protector, y es que no me gusta que ni un
hombre se acerque a ella sin que alguien de confianza o yo esté cerca.
—Adiós— me empuja Beatrice afuera, suspiro y camino hacia el despacho.
—¿Como sigue Abbey?— pregunto al ver a Zacarías.
—Está en un coma, se te fue de las manos— me sujeto la cabeza.
—Lo se Zac. Ya no sé si hice lo correcto— admito en voz alta, si solo ella supiera...
—¿Se lo dirás?
—¿Te volvistes loco? Obviamente que no, cavaría mi propia tumba
—Eros, las mentiras tienen patas cortas. Entre más pronto mejor— me aconseja.
—Zacarías hice algo incorrecto y ahora estamos bien, ¿para que dañar todo?
—¿No te carcome la culpa?— me pregunta serio.
—Si, pero yo escogí esa decisión
—Perjudicaste a varios, no solo a tu pareja
—Basta, hoy es un día para celebrar, no para pensar en lo que hice— digo arto del
tema.
Me mira serio y se va, quizás he cometido un error pero no puedo decirlo, es un
pequeño secreto que no debe salir a la luz por mi propio bien, o sino podré perder lo
que tanto he buscado y me temo que sin ella ya no soy nada.
MARIAM
Luego de que cada una terminara de maquillarse nos vestimos, y como era costumbre
Beatrice estaba colocando de cabeza mi habitación solo por no encontrar su labial,
suspiró y me miro en el espejo, si Eros viera el vestido de seguro me mandaría a
cambiar, coloco las manos en mi vientre y suspiro, estoy demasiado nerviosa.
Mi outfit es un vestido negro a unos dedos de la rodilla, ajustado y de espalda
descubierta, unos tacones dorados y un collar del mismo color, mi maquillaje algo
simple, colores oscuros en mis ojos y un tono rosa en los labios, y mi melena suelta
con algunas ondas.
MARIAM
—Yo... Yo hice un trato con los miembros del consejo— lo miro asombrada.
—¿Que... que trato?— pregunto dudosa.
—Les temen a tu familia, a los Acosta— dice mirando al suelo— Dicen que son algo
que nunca han podido controlar y...— lo interrumpo molesta.
—¿¡Y que?!
—El trato era revocar tu cargo y así detener la dinastía Acosta, ambos saldríamos
ganando por que te tendría a mi lado siempre, siendo una Luna y ellos no correrían
un riesgo— mis ojos se humedecen.
—¿Entonces lo hiciste para revocar mi cargo? ¡Lo que más amaba desde pequeña!
¡Eres un monstruo!— grito a pulmón.
Me doy la vuelta y salgo de la habitación, siento sus paso detrás de mi.
—¡Mariam! ¡Regresa!— grita asustado.
—¡Déjame! No pedí que interfirieras en mi vida, no quería que me quitarás algo a lo
que estaba destinada, ¡eres un maldito imbecil!— grito sin importarme quien esté
dormido.
Camino y no me detiene, aunque sus palabras hicieron que pensara si de verdad
sentía lo que decía.
—¡Te amo!— grita y mi corazón se encoge.
—Si me amaras no harías algo que me duele— murmuro y camino afuera, esto me
está matando.
Akira toma el control, ambas salimos a correr todo lo que queda de noche, ya no es
Jonas ni su grupo ahora es Eros, de la persona que no me lo esperaba.
•••
Despierto en una casa desconocida, llevo un vestido de flores y estoy descalza, salgo
y camino hacia la cocina donde hay ruido.
—Veo que ya despertaste. Decidí traerte, no es bueno estar sola en el bosque, menos
siendo la Luna— le sonrío.
—Gracias, ¿como está todo?
—Muchísimo mejor gracias a ustedes— me alegro por ella, al menos está mejor.
—¡Mariam!— grita la voz de Bry.
La cargo y la abrazo, desayuno con ellas y hablamos de cosas sin sentido, tras pasar
un rato disfrutando Bryoni se duerme y Zara aprovecha para que le explique.
—¿Que sucedió?
—Una discusión entre nosotros, quiso revocar mi cargo de Alpha— digo, ella me
acuna en su brazos y lloro liberando todo —Me siento patética, no sé si estoy
haciendo lo correcto o solo estoy alargando algo que no puedo evitar— admito.
—Está bien, necesitas pensar. Oí que todos los guardias te estaban buscando, te
puedes quedar el tiempo que quieras, nunca te encontrarán— dice dándome apoyo.
—Me encantaría quedarme pero no puedo atrasar más esto. Debo regresar tarde o
temprano— suspiro.
—¿Y el bebé?— siento como si hablara con mi madre.
—Está perfecto Zara, nunca le pasaría algo conmigo— el tema se desvía a los bebés.
Por lo que me cuenta algunas cosas de Bryoni de pequeña, y yo algunas dudas, debo
regresar pero ahora solo quiero quedarme un rato más aquí con Zara y Bryoni.
EROS
Luego de haberle confesado lo que hice, vi cómo se fue y no la detuve por que cometí
un grave error, y aunque tuviera razón en que cuando amas a alguien no le harías
infeliz me temo que se equivoca, la amo pero pensé en mi y no en ella. La he buscado
por toda la manada y sus alrededores, no la encuentro y me asusta el hecho de
pensar que le han hecho algo a Mariam y a nuestro cachorro, y el "está a salvo con
Akira" de Lee no me convence del todo.
MARIAM
Miro el pasillo vacío, estoy en el hospital donde se encuentra Joyce y mi madre, quien
ya despertó y se lleva mejor con su mate, Joyce y yo estamos afuera ya que a mamá
la están terminando de revisar para luego salir de alta.
Me renuevo inquieta, últimamente he estado así y los mareos y vomitos ya llegaron a
mi vida, mis madres no se tomaron tan a gusto la noticia pero si yo lo quiero ellas
también lo harán. Y con respecto a Eros... mentiría si dijera que no he pensado en
eso, lo más probable es que lo perdone, con tan solo tres días lejos es algo extraño,
hace unas horas hablamos por WhatsApp, preguntando dónde estaba, solo le
respondí, lo extraño.
—Bien, acompáñeme y la señora Acosta saldrá en unas horas— le dice el doctor a
Joyce.
—Espérame adentro, cariño— le hago caso y entro.
—Fue a acompañar al doctor— digo antes de que pregunte.
—Bien, ya quiero salir de aquí. ¿Tú como te sientes?
—Con respecto a mi salud, algo mareada y con respecto a Eros, no lo sé
–¿Lo extrañas?— muerdo mi labio nerviosa.
—Iré por alguna bebida— le informo y huyo.
Aunque ya debe saber la respuesta.
Camino hacia una máquina y pido un refresco, un olor a coco y vainilla me llega a la
nariz, miro a mi izquierda y un sudoroso Eros llega trotando hacia mi, abro la boca
sorprendida, él no espera nada más y junta nuestros labios en un beso hambriento,
no lo aparto sino que hundo mis dedos en su cabello, gimo en sus labios.
—Te extrañe— murmura en mis labios y ataca de nuevo mi boca.
Lo separo un poco de mi.
—¿Que haces aquí?— pregunto posando mis manos en sus hombros sudados.
—Vine a verte a ti y al cachorro— dice y sonrío pero me retracto al instante.
Él sin embargo sonríe, pero no a mí sino a Joyce quien nos mira cómplice, suspiró y
me concentro en él, saco la bebida de la máquina y me siento, el me copia y se
sienta, debemos hablar.
—Quiero que regreses— dice directo— Te he extrañado demasiado— confiesa.
—Si digo que yo no lo he hecho, mentiría, me siento incómoda lejos de ti— confieso
yo también.
—Entonces regresa, no hay necesidad de que estés aquí en este hospital o en algún
otro lado— me dice tomando sus manos entre mis manos.
—Hay una condición...— digo mirando a sus ojos.
—Bien
—Iremos a hablar con el consejo, o tratar de romper el trato que hiciste con ellos—
no parece sorprendido.
—Está bien. Solo si tu prometes que cada vez que haya una discusión no salgas
corriendo o huyendo, si necesitas tu espacio te lo daré pero no soportare que estés
más lejos— tiene razón, Joy también me dijo algo parecido.
—Lo prometo— digo sonriendo.
—Estás algo delgada— dice tomando mi rostro con su mano.
Y no se equivoca, no me apetece la comida del hospital, y entre tanto vomito he
botado lo poco que como.
—Debo llevarte a casa ahora
—Mi madre ya saldrá de alta, y por lo que veo viniste en forma lobuna y no pienso ir
corriendo— digo y suspira.
—Bien, tomaremos un auto— sonrio y beso su mejilla, mi madre y Joyce salen de la
habitación.
—¿Eros?
—Hola Abbey– saluda, los cuatro salimos luego de que Eros encargara un auto.
Mi novio abre la puerta del auto y para que entre mi madre que recién dada de alta le
propina un golpe en toda la cara, chillo asustada.
—¡Mamá!
—Era raro que no lo hubieses hecho antes— dice Eros sosteniendo su cara.
—Por embarazarla a los 17
Joyce la mete en el auto y yo miro a Eros, el golpe no fue grave, entro al auto y así
empieza el recorrido para Luna Real.
•••
—¡Mariam!— gritó Beatrice, se abalanzó encima de mi— ¡Eres una enferma! ¡Me
preocupas!— grita dramática.
—Estoy bien reina del drama, ahora sí me permites me estoy muriendo de hambre—
paso directo a la cocina, donde busco algo dulce.
Consigo pan de molde y nutella, Bea viene detrás de mí seria, me sirvo y como con
alegría, ya no más gelatina agria del hospital.
—Primero me despiertan sus gritos, luego desapareces, me duermo y resulta que
viniste y te volviste a ir, estando embarazada, ¿que te pasa?
—Pareces mi madre, estamos bien
—Estás delgada
—Vomite lo poco que comía— explico, guardo las cosas que use.
—Eres un desastre— dice, alzo los hombros y camino a la habitación.
Estoy cansada y mi espalda duele como los demonios, necesito una cama, entro a la
pieza y se oye el agua correr, Eros sale con una toalla en la cadera.
—¿Te quieres unir?— me pregunta, sonrío y entro al baño con él.
—Puede que si— me quito la ropa y me acerco a él.
Rozamos nuestros labios, retoma el beso del hospital, me carga y entramos a la
ducha, el agua tibia nos moja a ambos, sonrío y lo beso de nuevo, maldiciendo que lo
quiera y extrañe tanto en menos de una semana.
—Te quiero— susurro, todavía no me siento preparada para la otra palabra.
—Y yo a ti— besa mi nariz.
Nos enjabonamos entre besos y caricias, nada más allá que besos húmedos, estaba
demasiado exhausta y el cansado, por lo que luego de la ducha dormimos abrazados.
JONAS
—Nuestro espía nos acaba de informar de que la mate de Eros está embarazada—
habla Cécile.
—Tenemos que idear un plan, no esperaba que se transformara— digo serio.
—Opino que debemos acabar con la pequeña Acosta
—O usarla a nuestro favor, para conseguir lo que queremos de Lincoln— comienzo a
idear un plan.
Por pura suerte no nos atraparon, aún no hay Alpha en Luna Fuerte pero tampoco
hay manada, aunque considerando que ahora la niña vale por dos podríamos llegar a
Luna Real.
—Definitivamente hay que capturarla, así tendremos a Eros— aviso— Pero no
cometeré el mismo error dos veces, hay que tenerla sumamente vigilada, es
inteligente y capaz de escabullirse dos veces– Cécile me oye atenta, en cambio
alguien está en su mundo.
—Es linda— dice bostezando Daan.
Ruedo los ojos, aunque eso me da una brillante idea.
—Eres un genio— digo y Daan no entiende (como siempre).
—¿Yo?
—Si, será mucho más fácil tenerla— digo malévolo.
Hago el ademán de reírme, pero una sirvienta viene a decremento que Sharman me
busca, ¡maldito seas!.
•••
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32
MARIAM
—Te extrañaré tanto— mi madre llora abrazándome.
Todo va a viento de popa, Eros logro romper el trato, por lo que mi madre, Joyce,
Trevor y Adam regresarían a la manada y Beatrice y yo nos quedaremos aquí, bueno
Ryan se llevará a Zac a Luna Fuerte para que pasen tiempo con nuestra familia.
—También te extrañaré mamá— sigo sintiendo su fuerte abrazo— Mamá necesito
respirar— me quejo, y me suelta sonriendo.
—Que estén bien los dos— dice a mi pequeña panza— Cuídalos o eres hombre
muerto— dice con tono severo a Eros.
—Ten en cuenta que los cuidaré con mi vida
Me despido de mis tíos, de Zac y Ryan, y por último de Joyce, ellas también van de
maravilla.
—Te quiero, no dudes en llamarme si nos necesitas— asiento y la abrazo.
Tras algunas lágrimas por parte de todas (ya que los hombres se hacían los rudos)
nos despedimos, por el bebé y por Eros no me iría, pero luego organizaríamos como
hacer para ayudar a mi familia desde acá.
—¿Estás bien?— me pregunta Eros, asiento, pero mi cuerpo en contra hace que se
humedezcan los ojos— Ven aquí— lo abrazo, me siento como una niña pequeña.
—Son solo las hormonas— le digo restándole importancia.
—A mi si me gustan tus hormonas— dice pícaro, se a que se refiere.
—Por supuesto que sí. Te gusta que tenga ganas de follar contigo
—Esa boca
—Es la misma a la que te encanta besar
Se ríe y besa mi frente, me toma de la mano y vamos a la habitación, la mansión se
oye calmada y vacía, probablemente me la pase aburrida por todos los pasillos.
—¿Como serás cuando llegue la luna llena?— pregunta.
—Sea como sea, tú estarás a gusto— digo sentándome encima de él.
—Cásate conmigo— repite mirándome a los ojos, los que cambian de humor con su
ánimo.
—Eros... yo...— me veo tentada a huir, pero decido quedarme a conversar de esto,
¡estás madurando!.
—Estoy de acuerdo con que es pronto, pero opino no debemos casar tan pronto.
Quiero decir que nos conocemos hace unos dos o tres meses y... aún no estoy
preparada para dar ese paso— digo de manera sincera— Con el bebé es suficiente por
ahora— agrego.
—¿Pero me quieres?
—¡Por supuesto que sí! Solo que estamos enfoncándonos en cosas distintas
—¿Cómo cuales?
—Tú hace mucho buscas una familia, una esposa y es tu "meta", en cambio yo
todavía estoy en la etapa donde quiero salir a fiestas y ser libre, y no me refiero a
estar con otras personas, me refiero a disfrutar pero con la llegada del bebé...
—No dije eso, dije que cambia las cosas. Te quiero pero no puedo casarme contigo
aún, existiera o no el bebé
—Porque la mujer no se acostaba con su marido hasta la boda, pero eso cambió y
ahora es una responsabilidad de los dos— digo acercándome a él.
—Tómalo como un si, pero para una boda dentro de unos años— susurro
abrazándolo— Te quiero— sus brazos me rodean, suspira.
•••
(DÍAS DESPUÉS)
La luna llena ya ha pasado, y bueno para que mentir, todos esos días los pasamos
dentro de la habitación, luego de despertarnos y tomar una ducha Eros salió antes a
resolver algunas cosas, mientras que yo tome mi tiempo para bajar a desayunar.
—Hola a ti también
Aunque no de la manera característica de los bebés, sino más bien de una manera
que parece que tengo algunos kilos de más.
—Bea ella es Zara y ella Bryoni, son mis amigas— mi mejora sonríe cortes, se
estrechan las manos.
Pasamos a la sala de estar, donde conversamos cosas de chicas, Eros Y Leo están en
el despacho y no han salido en todo el día, cuando ya es lo suficientemente tarde,
Zara y Bry se van de la mansión, voy por más fresas pero como no me había pasado
desde hace mucho, voy al baño a vomitar.
Me sostengo de la taza como puedo, y boto todo lo que he comido durante el día, y
cuando creo que termine otra arcada me sacude y sigo desechando todo, unas manos
me sostienen el pelo y cuando por fin termino me levanto y bajo la cadena.
—¿Estás bien?— asiento y voy a cepillarme los dientes.
—¿Fue mucho?
—Eros...
—No me gusta que te toque un hombre que no sea de confianza— dice saliendo del
baño y lo sigo.
Creo que de tantas discusiones está será la más común y la que más se repetirá en
toda mi vida con él.
Muestro mi marca, una "E" con flores alrededor, demasiado similar a un tatuaje.
•••
MARIAM
Me miro en el espejo del baño y observo la marca que tengo en mi clavícula, se me
ruborizan las mejillas al recordar esa noche, una de tantas bonitas a su lado....
FLASHBACK
La noche como tal de luna llena la pasamos en la habitación como el día anterior,
acostados y pasando todo el rato posible en la cama, aunque de vez en cuando me
levanto ya que me incomoda estar tanto tiempo sentada.
—¿Nena, quieres salir?— lo volteo a mirar con el cepillo de dientes en la boca.
Niego y voy a escupir.
—No tengo ganas de salir hoy— digo para seguir cepillándome.
—Cena en la cama será— lo miro atónita, hace menos de una hora cenamos— Quede
con hambre— se excusa y pide la comida, tipo hotel.
Cuando le llega, nos acostamos en la cama a ver películas de netflix, me río con
algunas palabras de los protagonistas y en menos de lo que espero se termina, pero
para mí rareza en estos momentos no tengo sueño, Eros apaga la televisión y se
acomoda a mi lado.
—¿Que crees que sea?— pregunta acariciando mi vientre recién descubierto por él.
—No lo sé, solo quiero que esté sano y que sea feliz— digo y él sonríe mirándome a
los ojos.
—Eres perfecta— susurra y besa mis labios, nuestras lenguas se juntan.
Sigue y se detiene en mi clavícula, reparte besos por todo mi pecho pero se detiene
más en esa zona, siento como el orgasmo va consumiéndome hasta que siento sus
dientes filosos en mi clavícula, gimo de dolor y siento sus labios contra los míos, con
sangre.
—¿Duele mucho?
Sonrío y me coloco encima de él, pone sus manos en mi cintura beso sus labios para
luego bajar por su cuello, sé dónde ponerla, que este a la vista de todos, saco mis
colmillos y lo muerdo, gime un poco y lo beso tratando de apaciguar el dolor, ahora
estamos aún más que conectados.
—¡Eros!
—¿Que sucede?
—Los chicos saldrán hoy y...— conozco esa mirada, niego al instante— ¡Por supuesto
que sí!
—No si se enteran— dice con una sonrisa, no digo nada más ya que es inútil.
Saldremos de fiesta quiera o no, aunque prefiero quedarme en casa y no salir por ahí.
Nos sentamos en el sofá mientras Bea habla sin parar de a qué sitio iremos, como
iremos, y bla bla bla, nada nuevo hasta que unas voces chillonas llegan a nuestra
zona, nada más y nada menos que Vanessa y Zoey.
—Tenemos que...— Eros no termina ya que observa a las intrusas— ¿Que hacen
aquí?— su voz se torna seria.
—Creo que necesitaban una invitación— ahora las cuatro nos miramos mal.
Se forma una tensión en la sala, mientras nosotras nos asesinamos con la mirada, los
chicos miran sin decir nada.
—Permiso— dice una voz conocida, busco y encuentro a un chico con lentes de
cabello castaño.
—Genial, más gente que llega sola a mi casa— dice mi novio dramática y sube las
escaleras.
Todos reímos, excepto Tobías, y bueno Vanessa ríe exagerada, pero luego de que él
desaparece (al igual que leo) nos volvemos a poner a la defensiva.
—Tomás trae las cosas— dice Zoey, Tobías hace el gesto de moverse pero lo detengo.
—No saldremos, ya que el asunto por el que íbamos a salir llego a nosotros— explica,
en realidad no me quejo de su llegada ya que me gusta tenerlo cerca.
—¿Celosa?
—¿Acaso tú no lo estás?
•••
EROS
Me cambio y bajo tras ella, gracias al cielo tan pronto como llegaron Tobías, Vanessa
y mi prima se fueron, de hecho hace algunos días de que paso eso. Suspiro y busco a
Mariam, mentiría si dijera que todo va bien, inconvenientes de pareja, eso sin agregar
la molesta nota.
—¿Vamos?— pregunta, hoy iremos al médico a ver cómo va el progreso del bebé.
Ahora solo somos nosotros, Leandro y Beatrice se fueron con la familia de Mariam, y
tan pronto como llegaron Tobías, Vanessa y mi prima se fueron, hace ya algunos días
de ello, por lo que tengo entendido si Mariam tuviese un embarazo "normal" estaría
ya más o menos en el cuarto o quinto mes, por lo que espero que ya se sepa el sexo
del bebé.
Se sube de copiloto y yo de piloto, colocó música contento, ella igual lo está aunque
no del todo y sé porque.
—¿Todo está bien?— pregunto temeroso.
—Si— dice sonriendo, y luego ve a la ventana, aprecio su vientre.
Ya tiene un poco más de forma y se nota de cerca, regresó mi vista al frente.
Prefiero guardar silencio, cuando llegamos al hospital preguntamos por la doctora,
esperamos un poco y nos atiende, ya no hay que hacer el molestoso procedimiento
sino que una vez adentro Mariam se coloca la bata y nos acercamos a la máquina.
—Sino me equivoco tienes aproximadamente como dos meses y unas semanas,
¿cierto?— mi chica asiente— Bien... ¡Aquí está!— un punto ya no tan pequeño
aparece, sonrío por inercia— Ya podemos saber su sexo, ¿quieren saber?— pregunta
mirándonos.
—¡Si!— grito ansioso.
Ella asiente mirando mi emoción.
Toma mi mano y me sonríe, ahora sí parece no estar molesta.
—Bien, ¡felicidades es un niño!
Sonrío aún más, un niño, mi alegría es incontenible y Lee piensa lo mismo, ella me
mira con una sonrisa, la beso bajo la mirada de la doctora.
—Gracias— le susurro— Gracias, gracias, gracias. No sabes lo feliz que soy, ya lo
tengo todo— sonríe y la beso y beso su barriga llena del gel, mala idea.
Hago una mueca y ambas mujeres ríen.
—Bien, puede cambiarse y le pasaré más vitaminas
Cuando estamos solos la ayudo.
—¿Ya no estás molesta?— pregunto, su sonrisa se borra.
Hermosa manera de cagarla.
—Se me había olvidado por esto, sigo pensando que no es una buena idea— suspiro,
es un tema demasiado delicado.
—Es lo mejor, estás más segura en Luna Fuerte que aquí en Luna Real
—No puedes mandarme lejos por una nota de ese vampirucho "amenazándonos"
cuando ni siquiera sabemos si de verdad es de él— dice defensiva.
—Quiero que ambos estén bien
—Puedo protegerme yo sola, no es necesario que un ejército me proteja
—Ahora no es solo tu vida en peligro, también sería la del bebé y para mí los dos van
antes
—Quieres decir que soy una carga para ti, porque estoy embarazada, antes por ser
una humana ahora usas al bebé
—No lo digo por eso, quiero que estén bien— me explico, aunque parece ignorar lo
dicho y sale a hablar con la doctora.
Nos entrega unas vitaminas y dice que nos vemos en un mes más, salimos hacia el
auto para seguir la discusión.
—No quiero alejarme de ti, ni podría por la marca, a ambos nos dolería—
dice mirando al frente— Si nos separamos no lograremos nada, es mejor estar juntos,
y no creo que mi familia se resista a venir aquí— bien, pensándolo así todo sería
mejor, solo faltaría avisar al consejo.
—Informaré al consejo
—Hazlo, aunque dudo que hagan algo— con un peso menos de encima recorremos las
calles, comenzando a pensar en nombres para el bebé.
MARIAM
Eros me deja en la mansión y va hacia el consejo, preferí quedarme en casa ya que
estaba algo cansada, sonrío al ver la foto del bebé, Akira corre de felicidad, su
cachorro...
Subo a la habitación a darme una ducha y quitarme el resto de gel que quedo en mi
barriga, me lavo el cabello y me relajo, admito que aquella nota del desconocido nos
tomó por sorpresa, haciendo un lío en mi cabeza.
—Lo importante es que todos seguiremos juntos— digo a mi panza.
Tendré que ir de compras apenas regrese Bea, necesito tantas cosas y ahora que es
un niño será más fácil todo, acaricio mi barriga.
Estoy tentada a tomar una siesta, pero me levanto de la cama y bajo por algo para
comer, quizás helado con oreos y salsa de chocolate, la puerta se abre de golpe
asustándome.
—¿Eros?
—Me temo que no. Tu debes ser Mariam— dice un chico pálido sonriendo.
—¿Que haces aquí?— pregunto, sonríe e ignora mi pregunta para atacarme.
Tomo un cuchillo y lo clavo en su mano, chilla de dolor y trata de volver atacarme
pero Lee lo destroza en un dos por tres, se transforma y me mira preocupado.
—¿Estás bien?— asiento y me separo a seguir comiendo mi helado y salir de la
cocina.
—Sip, no me pasó nada— me mira atento— Podía sola— digo comiendo.
Suspira y se sienta a mi lado, se tapa la cara con las manos y mira mi helado.
—No hermano, consíguete el tuyo
—Yo los compro
—Yo me los como— digo y beso su nariz, pero ni loca le doy de mi helado.
—Dame un poco— niego colocándome del otro lado del sofá, él se acerca y yo me
río— Sufrirás las consecuencias— dice y comienza a hacerme cosquillas, me revuelvo
pero no suelto el helado por más que me esté muriendo de risa.
Aunque cedo al no poder respirar.
—¡Toma! ¡Toma un poco!— grito y él acepta mi cucharada de helado, sonríe y nos
besamos.
Me muerde el labio y sonrío, dejo el helado en la mesa y me concentro en él y sus
labios, acaricia mi piel abajo de mi blusa haciendo que fuma y lo desee, pero perdidos
en nuestro momento de pasión un carraspeo de garganta hace que nos detengamos,
nada más y nada menos que la abuela de mi bebé.
—Parece que están de maravilla— dice y avanza a la cocina, miro a Eros nerviosa.
Puede que me caiga mal pero no es lindo que nos vea en un momento algo
apasionado.
—¿Como estás mamá?— pregunta Eros y lo golpeo, me mira alzando los hombros.
—Bien, felicidades— dice viendo mi vientre, me arreglo la ropa incomoda.
—Gracias— susurro.
Da la vuelta y se concentra en la cocina.
—Debo contestar— me dice Eros y se aleja.
En mi caso decido acercarme a hablar con Leigh, quizás no nos llevemos bien pero
opino que se puede arreglar eso y la excusa más barata que tengo es el bebé, así que
ya que.
35
MARIAM
—No aparentes que ahora te agrado porque sé que no es así— dice seca.
—Bien si quieres no lo haré, pero si hubiese sabido que Eros no te dijo yo misma te lo
hubiera dicho, al fin y al cabo eres y serás la abuela de mi hijo— me explico.
—¿Será un varón?— asiento y ella sonríe— Me hace recordar cuando tuve a Eros—
me siento en el taburete más cercano dispuesta a escuchar la historia— No es que me
caigas mal, sino que he cometido errores y Eros no los quiso perdonar— suspira y
espero a que decida seguir— Cuando conocí a mi mate, padre de Eros, había una
pequeña chispa pero nunca pasó de ahí, fuimos demasiado rápido y cuando lo note ya
teníamos un hijo, ambos nos engañamos pero no importaba no había amor— explica
mirando al vacío, recordando.
Sonríe y continúa.
—No, está bien, agradezco que haya confiado en mi, pero ¿Eros conoció a su amante?
—En esa época no, pero ahora sí y cuando lo descubrió formó un escándalo— dice con
una mueca.
Hablamos y me cuenta cosas sobre Eros cuando era pequeño, me dice algunos
nombres para el bebé y yo les comparto los míos, se ofrece a ir de compras conmigo
y sonrío, no es tan mala como parece.
—Si, y tú deberías hacer lo mismo con ella— me mira y vale ando de metiche— Leigh
pasará tiempo con nuestro bebe y ambos deben llevarse bien, lo que paso ya no
importa ahora están aquí y deberías disfrutar a tu mamá— digo regañándolo como si
fuera un niño.
—Está bien, te quiero mamá— dice y sonrío con lágrimas en los ojos.
—Y yo a ti hijo— dice Leigh, se abrazan y yo lloro como Magdalena mientras les tomó
una foto.
—¿Que sucede?
•••
—¡Eros!— grito con toda la fuerza del mundo y mi novio llega asustado.
—¿¡Estás bien!?— asiento con los ojos llorosos, me mira y tomo su mano y la coloco
en mi vientre.
—Si...
—Y yo a ti, a los dos— sus manos ocupan casi toda la panza de apariencia de seis
meses— No has tomado las pastillas— me dice.
Bajamos a la sala, por comida ya que tengo demasiada hambre, ahí están Joy, Abbey,
Leigh, Bea, Leo, Zack y Ryan quienes se alertan a ver si estoy bien.
—Si, ya patea
—Sería bueno que dejaran de manosear a mi novia— todos se alejan tras la voz seria
de Eros.
—Déjalos están ansiosos y a Thiago le gusta ser el centro de atención, ¿verdad que
si?— digo mirando a mi niño.
—Lo que hace el embarazo, te vuelve cursi— comenta Leo, Bea le pega.
Todos reímos, Eros me pasa mi helado y me siento a conversar con ellos, con orgullo
digo que su habitación está casi lista y tiene demasiada ropa, las mujeres quieren que
haga un baby shower, y quizás lo haga pero pequeño, todas andan Lucas con el tema
del bebé comprándole lo que pueden y preguntando cuantos más vienen en camino.
—Toma
Agarro las pastillas que me ofrece Eros, el frasco está casi lleno porque no me gusta
tomarlas y no creo que las necesite ya que lo como (exceptuando al helado) tiene
vitaminas, las tomo y al tiempo me hacen sentir mal, haciendo lo opuesto de
mejorarme.
—Debe ser por que no te has acostumbrado— dejó el tema y continuó conversando
con algo de malestar.
JONAS
•••
Les gusta?
MARIAM
Abro mis ojos y veo a mi alrededor, una habitación blanca y con demasiada luz me
aturde, trato de sentarme pero me molesta el oxigeno de la máscara, me la quito y
respiro más calmada acto seguido sobo mi barriga, Thiago sigue ahí.
—Has despertado— Eros sale del baño de la habitación— Gracias al cielo ya estás
mejor— sonrío y él se acerca a besar mi frente.
—Me tome la libertad de estudiar sus medicinas y ahí era de donde provenía la
plata— explica el doctor y lo miro atenta.
—¿Está diciendo que la doctora me enveneno con eso?— asiente obvio, y yo pienso
todo— ¿Por que lo haría?— pregunto cómo si alguno de ellos tuviese la respuesta.
—Aún no lo sé, pero me lo tendrá que decir ahora mismo— Eros sale como alma que
lleva el diablo de la habitación, el doctor corre detrás de él.
—La doctora nos dio las "vitaminas" con plata, fue a ver por que lo hizo— digo algo
tranquila.
Se escuchan algunos gritos y luego un Eros algo desarreglado entra, Bea, Joy y Abbey
se van, para dejarnos a solas.
—La sobornó Jonas, maldito hijo de puta— grita y pega un golpe a la pared.
—Por ahora estará en un calabozo, hasta que decida que hacer con ella— suspiró y se
acercó a mí, tomó mi mano y la besó— Te amo demasiado, no quiere que algo le
pase a mi chica— besa mi frente y lo abrazo a medias, ya que Thiago está en el
medio.
—Sería bueno, un pequeño igual de guapo que yo— sonrío y beso su nariz.
Hablamos del bebé, y al tiempo traen comida para ambos, me di el tiempo de admirar
la habitación de hospital con aspecto de una pieza de hotel, luego del almuerzo y el
reposo debido me doy una ducha con ayuda de Beatrice ya que Eros tuvo que irse.
—Lo haré, descansen— se va y apaga la luz, me recuesto y cierro los ojos algo
cansada.
•••
—Maldición— murmuro, me levanto con dificultad y la gente sigue corriendo pero son
muchas personas menos.
Algo aturdida me levanto, frene el golpe de nuevo pero ya con menos fuerzas, a este
paso no saldré de este piso jamás.
Son dos hombres altos y con músculos, prácticamente robots que cumplen órdenes al
pie de la letra, me sacan del hospital y agradezco a no tener esa bata de hospital sino
mi ropa pero descalza; me arrastran hasta quién sabe dónde, vuelve a ser un
desastre la manada, nada lejano a lo que pase en Luna Fuerte.
—En realidad no, tú me trajiste y planeaste esto, asi que... ¿me traen una silla? Estar
embarazada no es sencillo— un chico cumple mi pedido y suspiro de alivio— Eros te
matara— digo mirando a mi alrededor, Akira habla con Lee mientras yo hago tiempo.
Miro todo a mi alrededor es como una campaña improvisada en medio del bosque.
—Vaya, si que lo planeaste— digo sarcástica— Pero falto que tus chicos me taparan la
cabeza desde el hospital hasta aquí— no parece sorprendido, solo tiene una cara
seria.
—Deberías pensarlo mejor, ahora tienes otra vida que cuidar— dice serio, saca sus
colmillos y sonríe— Será divertido volverlo a ver desesperado por ti— Eros aparece
serio.
Eros lo mira atento, unas cadenas de plata se posan en mi muñeca detrás del
espaldar de la silla, siento como mi piel se quema, los grandulones no están detrás de
mí sino que su puesto lo acusa Jonas, rozando sus colmillos en mi cuello.
—La marcaste— dice, me tenso, ¿justo tenía que pasarme una camisa que se viera
desde cierto ángulo mi pecho?.
—Suéltala antes de que lleguen los del consejo y te encuentren muerto— habla serio,
«que se ve sexy».
Jonas chasquea los dedos y los gigantes toman a Eros golpeándolo y colocándoles
cadenas de plata.
—Así sentirás su dolor— susurra y clava los dientes un poco arriba de la marca.
—¡Ni se te ocurra!
—Estás contienen más plata de la que ingeriste, le haría más daño al bebé que a ti—
dice y cierro la boca asustada.
Tapa mi nariz y aguanto la respiración, pero no por mucho tiempo ya que tengo la
necesidad de respirar y el introduce la pastilla y hace que me la trague.
—Están llegando guardias y parte del consejo— dice una mujer, Jonas se levanta.
—¿Eso crees?
Solo empeoro las cosas, al menos antes tenía más probabilidad de que Thiago
estuviera viva pero ya no.
Comienza una pelea cuando los demás llegan, más guardias y algunos miembros del
consejo, luego de asegurar a Jonas y traer a la tal Cécile y un chico joven, se los
llevan oficialmente arrestados.
Me sueltan las cadenas y corro a abrazar a Eros, aunque me encuentro algo mareada.
Me siento débil de nuevo, temo por lo que pueda pasar, ¿y si Thiago muere?.
•••
Lograron sacar el veneno pero una parte ya corría por su organismo, que ocasionó
una especie de trance, empeorando la situación que ya tenían, sus heridas fueron
sanadas, se encontraba estable pero inconsciente, desesperando completamente a
Eros, quien pensaba como harían para salir de esta.0
—Me temo que no tengo respuesta a eso, pueden ser horas, días, meses o incluso
años— sintió como alguien apretaba su corazón— Tengo entendido que está a 8
meses de embarazo— asiente mirando a su mate— Cuando sea el momento
tendremos que realizar una cesárea para...— es interrumpido.
—Deténgase, sé que ella va a despertar a tiempo y todo saldrá bien— dice serio.
EROS
Verla acostada en la cama es un dolor punzante, está durmiendo ajena a lo que pasa
a su alrededor, me comienzo a inquietar, ¿años? ¿Estaría así por años? Lee trata de
hablar con Akira pero temo que nadie responda, tanta plata le ha hecho daño y ahora
en coma...
—Se que cuando me fui la otra vez las cosas no salieron bien pero... Tengo cosas que
resolver algo por ambos— le hablo y ella ni se inmuta, me levanto de la silla y salgo
dispuesto a ir al consejo.
Están locos si creen que dejaré a Jonas en una celda sin que reciba su merecido.
•••
—¿Por que lo hiciste?— un hombre joven pregunta con calma, yo miro desde afuera.
Jonas no responde, pido cambiar de lugar con el hombre y me dejan, entro y se
asombra al verme.
—Es lo que menos me importa, solo quiero regresarte el favor— escupo enojado.
—¿Tu mate sabe que estás aquí? Ya se, de seguro está en un hospital a punto de
morir— se ríe en mi cara y no aguanto más y lo tomo de su camisa.
—Puede que estés en manos del consejo pero eso no me detendrá en que te haga
todo lo que tú me hiciste a mi y a Mariam— digo firme, se nota sorprendido.
—No dejaran que me hagas nada, me quieren vivo— ahora yo soy el que ríe.
—¿Ves que alguien haya tratado de detenerme?— digo burlón, lo suelto y le pego un
golpe que hace que caiga con todo y silla— Te metiste con la manada equivocada— lo
golpeo hasta que me separan de el, sin alimentarse está débil por lo que tiene unas
cuantas heridas.
Mis nudillos están lastimados, pero vale la maldita pena, aunque eso no significa que
cuando regrese Mariam ya estará despierta con Thiago, salgo de las instalaciones del
consejo y regreso a la manada, según lo contado por Leandro las pocas cosas
destruidas ya están siendo arregladas y no hubo ningún muerto, solo heridos.
Cuando llegue al hospital fui de inmediato a su habitación, Mariam seguía igual, había
unas flores en la mesa, de su familia. Suspiré y me sentí con un peso menos, de
seguro me llevaría un regaño por la golpiza que acabo de hacer, pero Jonas no podía
salir demasiado ileso, y en cuanto a la doctora también recibiría su merecido.
—Ya vengo cariño— beso su frente y bajo a la cafetería del hospital donde hay una
larga fila.
—Señor es necesario, le aseguro que la Luna estará bien— tras decir eso me corrieron
e la habitación, suspiro y me siento en al sillas del pasillo.
Me sujeto la cabeza con las manos, gracias a Jonas he tenido que cancelar varias
cosas, desde una pequeña fiesta para el bebé a una propuesta de compromiso.
Me levante inquieto, deseaba que despertara para regresar al pequeño paraíso que se
había formado antes de los últimos días.
MARIAM
Lo último que recordaba era que me había desmayado en los brazos de Eros, me
muevo y siento unas suaves telas acariciar mi piel, así que debo estar en el hospital.
—¡Feliz cumpleaños!— gritan voces juntas, abro mis ojos y miro a tres pequeños y a
un Eros con barba.
—Te queremos mucho mami— dice el más pequeño de los tres, una mezcla entre
Eros y yo.
—Aunque Lia le hecho esas cosas feas— dice el que supongo es Thiago, idéntico a mi.
—Bien, bajen pasa que su madre se aliste y vayamos todos a desayunar— dice Eros,
ambos ríen y salen de la habitación.
—Los niños no irán a la escuela, ya que hoy pasaremos todo el día los seis— ¿seis?
Cuento y solo somos cinco, ¿acaso hay alguien más?— ¿No amaneciste con
nauseas?— niego de inmediato comprendiendo todo, estoy embarazada.
—No, creo que es por que es mi día— digo sonriendo, no perdimos el tiempo al
parecer.
¿28? Todo esto es once años después, sonrío y me dejo llevar, pero tal y como llegue
aquí me voy volviendo a sumergirme en la oscuridad, siento el oxigeno de nuevo en
mi nariz, gimo y abro mis ojos, todo es blanco, ahora si es un hospital.
Sonrío y veo a Eros dormido en una silla, no tiene barba y Thiago está en mi vientre,
o mejor dicho "Theo"; sonrío y analizo el sueño ¿acaso ese era el futuro? ¿Mi futuro
con Eros? Si así era pues no tengo de que quejarme, bueno quizás si, de seguro la
Mariam de 28 este loca con tres niños.
—Vayamos con calma— le susurro a Thiago quien patalea, el doctor entra y hago una
seña para que no despierte a Eros.
Me explica algunas cosas y dice que lo más probable en que en una semana, o quizás
menos, nazca Thiago y que tras algunos exámenes podría regresar a la mansión.
•••
MARIAM
Despierto tras mi sueño, que haya estado en un leve coma no significa que no pueda
dormir, Eros no está en la silla sino que de pie hablando por teléfono.
—Hola— digo normal y brinca del susto.
—¡Despertaste!— grita y me abraza, cierto él dormía anoche.
—Sip, desde hace rato— digo estirándome— Que bueno que estás despierto, ya no
podremos ir a casa— me levanto y me mira atento.
—Hay que hablar con el doctor
—Ya lo hice, solo falta que me lleves allá y listo— digo con energía.
—Me temo que no, puede que todavía tengas algo— suspiro resignada— Pensé que te
perdería— me abraza de repente.
—No lo harás, no me perderás ni a mí ni a Theo— digo abrazándolo también.
—¿Theo?
—Ehhhh si, apodo de Thiago— explico.
—Suena bien, me gusta— besa mi frente y luego mis labios.
Se siente como si no lo hubiese hecho desde hace una eternidad, unimos nuestras
lenguas en un beso ardiente, lo extrañaba demasiado, sus manos recorren mi cuerpo
hasta que alguien entra a la habitación regresándonos a la tradición de ser
interrumpidos.
—¡Estás bien!— corre a abrazarme mi amiga, la aprieto como puedo ya que juntas
aplastamos a mi bebé.
—Si, lo estoy. Por cierto, hermosas flores— digo viendo el ramo.
—Pensé que no despertarías nunca, y dije ¿ahora con quien iré de compras y perrearé
hasta el suelo?— dice riendo y la golpeo en juego.
—Estás loca— digo y aparece el resto de nuestra familia.
Hasta Leigh, todos caben en la habitación y esperamos sin prisa al doctor, ya que la
casa prácticamente llego a mi, una vez que Eros firmó miles de papeles, Bea me
acompaña a cambiarme, me quejo tras sentir mi espalda algo adolorida pero no le
doy más atención, tengo unas ganas inmensas de tirarme en la cama y dormir hasta
nunca.
Salimos de la habitación y cuando vamos saliendo al estacionamiento me agacho por
un dolor en todo mi vientre.
—¿Pero que?— miro al suelo y a un charco a mis pies— ¿Me orine?— digo viendo y
Eros regresa a ver pero no dice nada— ¿Rompí fuente cierto?— pregunto de manera
absurda, «obviamente que si lo hice».
Eros está en shock viendo el líquido, mientras yo me sujeto de un auto tratando de
soportar el dolor, no estoy preparada para esto.
—¡Deja de mirar y ayúdame!— grito respirando de manera cortada.
—Mierda, ¿estás bien?— lo miro incrédula.
—¿Ves que este bien?
Asiente y llama a alguien mientras me ayuda a entrar al hospital, y yo que solo quería
mi cama, nos atienden y me colocan en una silla de ruedas y me llevan a otra
habitación.
—¿Cada cuanto son?— pregunta Eros a una enfermera, no oigo y siento que me voy a
partir.
Mamá lo lamento por hacerte pasar por esto.
—Bien, este parto no será tan "humano"— alzo una ceja, ¿a qué viene eso?— Todo
será más rápido— explica y ahora entiendo, por que esto no debe ser normal— Le
daremos calmantes para las contracciones, luego vendrá el momento del parto
Cumplen lo que dijo, me siento un poco mejor pero sigue la molestia, sujeto la mano
de Eros quien parece nervioso, llegan los chicos de nuevo, ya que no habían
terminado de salir por la inesperada llegada de Theo.
—Todo estará bien— dice mi madre besando mi frente.
—¿Duele?— le pregunto a Joy.
—Si, pero vale la pena— dice, suspiró y tras unos minutos el medicamento ya no hace
efecto.
La doctora llega e informa que ya estoy en posición de parto, suspiro y me aferro a
Eros nerviosa, asustada y emocionada, nos colocan los implementos y vamos a la sala
de parto.
Todo está pasando muy rápido.
—Bien, cuando te diga vas a pujar
—Está bien— aprieto la mano buscando fuerza, me acaricia y sonríe detrás del
tapabocas.
—Ahora,— pujo con toda mi fuerza y pide que lo haga de nuevo— Ya tenemos la
cabeza— susurra para ella, me indica de nuevo y pujo para que se acabe de una vez
por todas— Listo
Un hermoso llanto se oye, mi corazón se acelera y Eros me mira, minutos después
traen a nuestro hijo algo limpio, es precioso y pequeño, de hecho demasiado.
—Hola Theo— susurró mirándolo.
—Hola mi amor— digo apreciándolo.
Si que valía la pena.
—Es hermoso...
—Alpha, Luna, tengo que llevarlo para limpiarlo bien— dice una enfermera y algo
melancólica le entrego a mi bebé .
—Y usted debe descansar— me dicen y colocan una máscara y me quedo dormida.
•••
Cuando despierto veo una escena dulce, a Eros sosteniendo a Theo, sonrío y él se da
cuenta de que desperté y ambos se acercan.
—Mira es mamá— dice pero Theo no le presta atención.
Me lo tiende y lo cargo leña de felicidad, es una hermosa criatura y al igual que el
Theo del futuro tiene mis rasgos. Luego de darle de comer y que pasaran nuestra
familia a conocerlo, nos dan de alta, cosa que me alegra ya que quiero dormir y
comer.
Me cambie la ropa y a mi pequeño también, Bea y Leo alcanzaron a traerle un
peluche el cual puse en su cuna, era sumamente adorable.
—¿Está todo?— le pregunte a Eros, había ido a llevar las cosas al auto.
—Si, faltan ustedes dos— río y me acerco a darle un pequeño beso.
—Ya somos oficialmente padres— miro la cuna en la cama, sonrío al instante.
—Quizas no es el momento ya que acabamos de tener a Theo pero...— dice nervioso
y lo miro extrañada— Definitivamente te amo, de pensar que pudiste seguir en coma
me hubiese dado algo, pero ahora estamos aquí con nuestro pequeño y solo quiero
preguntarte— se arrodilla y se me corta la respiración— ¿Quieres casarte conmigo?—
abro la boca sorprendida.
—¡Por supuesto que sí!— digo me coloca el anillo y nos abrazamos.
Es raro que Theo no esté en el medio, lo beso y sonrío.
—No estoy diciendo que nos casemos mañana pero quiero que sea algo que
cumplamos más adelante— lo beso pero ahora quien nos interrumpe es nuestro
pequeño.
—También está alegre, ¿cierto mi bebé?— digo cariñosa, Eros nos abraza y me siento
feliz.
No es el mismísimo príncipe azul, pero si se que lo amo, a él y su temperamento y al
niño que cargo en mis brazos, y sé que tendremos nuestras bajas pero saldremos
adelante, lo sé.
•••
Voten, comenten y compartan.
40
MARIAM
Algunas mujeres soñamos con vernos vestidas de blanco, con 16 años no pensaba
mucho en eso pero ahora con un pequeño nene de 2 años y profundamente
enamorada de su padre me es imposible no imaginarme vestida de blanco caminando
hacia el altar.
—¡Mami!— sonrío al escucharlo, habla con un poco de dificultad.
—¡Hey! ¿Donde estaban?— pregunto mirando a mi hijo y a mi futuro esposo.
—Arreglando algunas cosas para mañana— se acerca a mi y me devora la boca, Theo
reprocha.
—¿Que paso mi amor?— me agacho y lo miro atenta.
Oculta una pequeña sonrisa al descubrir que rompí mi momento con Eros, es todo un
celoso.
—Nada— dice y me abraza, Eros carraspea y solo sonrío y cargo a Theo.
—Basta de ponerse celosos los dos, los quiero por igual— me miran serios y ruedo los
ojos.
Bajo a Theo quien me pide ir a jugar con Samuel, el hijo de Beatrice y Leo de tan solo
un año.
—¿Emocionada?
—Por supuesto, pronto seré la señora Lincoln— sonrío y beso su nariz.
—Ya lo eres desde hace mucho— retomamos el beso apasionado.
Maldigo el tener que dejarlo, están un poco aferrados a que no nos podemos ver
hasta cuando estemos en el altar, como si hiciera falta tanto drama, y hoy es la
despedida de soltero de cada uno, aunque apuesto que la mía será mucho más
interesante ya que los varones se quedan con los niños.
—Bien, me voy con Bea al hotel— se queja cuando me separo.
—¿Segura que quieres ir?— pregunta haciendo un puchero.
—Si, nos vemos mañana— sonrío y voy a despedirme de mi hijo y de los chicos.
Luego de montarnos en el auto Bea y yo, partimos al hotel donde esperan el resto de
mujeres, solo corrimos chismes de lo que podría pasar pero en realidad solo será una
gigantesca pijamada lejos de hijos, con películas, mascarillas y pizzas, simplemente
perfecto.
•••
Me levanto sin ganas, se me hace extraño no tener los incesantes gritos de Theo
tratando de despertarme, miro a mi alrededor y reconozco la habitación del hotel,
¡hoy me caso!.
—¡Maldición!— me levanto y veo a mis acompañantes tiradas en el suelo— ¡Arriba,
hoy me caso!— chillo ansiosa, de a poco se levantan.
Y yo voy al baño a vomitar, estoy ansiosa, nerviosa y un montón de cosas más,
pedimos un desayuno es algo temprano solo las 11 y la boda empieza a las 4 así que
aún tengo tiempo para mi, Eros llama a cada una de mis acompañantes para saber
cómo estoy.
—Las estilistas vienen a las 2, así que ahora iremos a la piscina a disfrutar— Bea me
jala y solo hago caso.
Mis madres están en la mansión ayudando y cuidando a Theo, solo quedamos Bea,
Zara, Bryoni y obviamente yo en el hotel, las demás se fueron, jugamos un rato y
cuando son la una volvemos a comer para subir a esperar a las estilistas.
—Hola, soy Hanah— sonríe, es un par de años mayor que yo– Seré quien te
maquille– me explica.
–Y yo soy Karen, te peinare— asiento, Hanah inicia una conversación mientras Karen
ayuda a Bry.
—Entonces cuéntame, ¿cuantos años llevan juntos?— pregunta y sonrío.
—Dos, casi tres años— digo y no evito pensar familia que somos.
—Y hay un pequeño niño que es fruto de ese amor— dice cotilla Beatrice.
Me arreglan y más satisfecha no puedo quedar, y con los nervios me dan ganas de
llorar.
Mi vestido blanco es sencillo, algo ajustado con detalles de pequeñas flores y una
pequeña cola, mi peinado es con el pelo semi-recogido y unas pequeñas flores, el
maquillaje es natural resaltando mis ojos, solo falta el velo.
—No te quedas atrás— nos abrazamos y luego admiro su vestido de color verde
esmeralda.
Zara y Bry también llevan el mismo tono de vestido pero con diseños distintos, las
estilistas se van y nosotras nos tomamos un montón de selfies, al rato llegan mis
madres, Joy vestida de verde y Abbey de traje, otras miles de fotos más y se acerca
la hora de montarnos en el auto para ir a mi boda.
—Debo caminar con Samu hasta donde está papá y el tío Leo— sonrío y empiezo a
sudar, ¿fue buena idea hacer algo con tanta gente?.
—Tu te ves precioso, vas a conquistar a muchas chicas— sonríe y revolotea alrededor
de Bea quien lo regaña por no estar quieto.
Primero los niños, luego las damas y por último mi madre y yo, trató de respirar para
calmar mi n. ervios pero se me hace imposible, tengo pura adrenalina en mis venas,
repasó mis votos, no quiero que se me olviden, tan solo quiero que todo salga
perfecto.
Hago lo que dice, todos van en cámara lenta, ya falta poco para que nos toque, Samu
y Theo caminaron sin escándalos, Bry regó los pétalos de rosa mientras Zara, Bea y
Joy iban detrás, nos acercamos a las puertas y comienzo a caminar con mamá,
levanto la mirada y lo veo sonriendo muy apuesto.
•••
En cambio para Eros ya quería que todo este escenario terminara, y no mal
interpreten, ya quería que fuera su esposa y se arrepintió de haber invitado a tantas
personas pero quería que ya todos supieran quién era su esposa y mujer.
—Hoy estamos aquí para unir a dos personas, por el resto de sus vidas. Al Alpha Eros
Lincoln y a la Luna Mariam Acosta— ambos estaban nerviosos y emocionados— A la
vista de la Diosa Luna y todos sus familiares y amigos ustedes darán el siguiente paso
a su relación, el matrimonio— habla con calma el hombre —¿Se casaran de manera
voluntaria?
—Bien, prosigamos. Eros, ¿aceptas a Mariam como esposa, y prometes serle fiel en la
prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amarla y
respetarla
todos los días de tu vida?— pregunta.
—Acepto
—Ahora traigan los anillos— Mariam y Eros se colocan de frente sosteniendo sus
manos, Theo trae los anillos y el hombre sigue— Eros coloca este anillo en el dedo de
Mariam y repite después de mí: Yo, Eros, acepto a Mariam como mi legítima esposa,
para tener y cuidar por el resto de mi vida, en lo mejor o peor, en la riqueza y la
pobreza, en salud y enfermedad, para amar y protejer hasta que la muerte nos
separe.
Eros lo repite al pie de la letra, ansioso por hacer el matrimonio formal de una vez por
todas.
—Mariam, pon la argolla en el dedo de Eros y repita después de mí: Yo, Mariam,
acepto a Eros como mi legítimo esposo, para tener y cuidarlo por el resto de mi vida,
en lo mejor o peor, en la riqueza y en la pobreza, en salud y enfermedad, para amar,
proteger y obedecer hasta que la muerte nos separe— Mariam lo repite— Bien, los
declaro marido y mujer, puede besar a la novia— todos gritan de felicidad, mientras
que Eros se encarga de levantar el velo y besar a su, ahora, esposa— ¡Les presento a
el señor y señora Lincoln!— todos gritan más y la pareja camina por el pasillo.
Al rato cambio pareja con mis tíos, Leo, Zac y Ry, por último bailo con dos pequeños
niños hermosos, que juegan a mis pies; cuando ya me duelen los pies por duran
mucho rato en mis incómodos zapatos, me siento y bebo un poco de champán.
—¡Es hora de cortar el pastel!— grita mi hijo corriendo por todos lados.
—Creo que deberíamos ir por ese pastel— comento y a mi pequeño se le iluminan los
ojos.
—¡Si!— grita Theo.
—¡Mami manda!
Eros lo mira ofendido, mis madres que están en la misma mesa los miran de manera
incrédula, parecen dos personas de la misma edad y es que Thiago saco el lado
inmaduro de Eros.
—Puede que tú madre mande en todo, pero en algunas cosas no, como en la cama—
me ahogo con la bebida y toso descontrolada.
Me levanto dispuesta a ir por ese pastel, me temo que de nuevo tengo unos antojos,
y ya que es mi boda no puedo esperar a comerme un trozo.
Lo arrastró y el animador avisa que cortaremos el pastel, las personas rodean la mesa
y miran como juntos cortamos el delicioso pastel, todos aplauden y sin resistirme
como de el sonriendo, le doy un beso corto a mi marido y alguien se encarga de
repartir el pastel a los demás mientras nosotros nos sentamos en nuestra mesa.
—Ya es la tercera vez que vas por pastel— dice Eros viendo como me atraganto.
—Está delicioso
—Últimamente estás rara, con antojos y con mareos— dejó el pastel a un lado,
terriblemente incomoda.
—Es solo por la boda, eran nervios de como saldría todo— retomó el pastel y lleno mi
boca.
—Bien, me gustaría que dejaras el pastel y fuéramos a bailar, amor mío— sonrío y
trago para cumplir su petición.
Ya era tarde, por lo que ambos tuvimos que cambiarnos de ropa para irnos de Luna
de miel sin Thiago, ya que se quedaría con mi familia mientras nosotros pasábamos
dos semanas sin responsabilidades.
Me cambie mi vestido por otro blanco más corto y con los hombros descubiertos, me
puse unos zapatos cómodos y solté por completo mi cabello.
Mi figura había vuelto a la forma de antes, pero probablemente ahora se iría al caño.
Nos despedimos y nos montamos en el auto, con la promesa de regresar pronto y
traerle recuerdos a los más cercanos; Eros me llevaría a un lugar sorpresa, fuimos a
una ciudad humana preciosa y de ahí tomamos un pequeño vuelo y todo había salido
perfecto.
Me carga como princesa y entramos, las maletas las carga el conductor mientras mi
marido me lleva adentro, me enamoro aún más de la casa ya que por dentro es igual
de hermosa, él sube a lo que será nuestra habitación y sonrío.
—Pienso que... deberíamos a darle a Theo un hermanito— susurra contra mis labios
mientras se deshace del nuestra ropa.
—Me haces el ser más feliz de este mundo, te amo tanto— me devora y se siente
extraño que nuestro hijo no se queje.
—Y yo a ti— luego retomamos nuestros besos y caricias, no podría ser más feliz...
•••
EROS
—¡Papá, Theo tomó mi muñeca!— grita Liana, me acerco a ellos.
—Theo...— advierto serio.
—Bien, toma— dice serio, Lía abraza a su muñeca y sigue jugando, en cambio Aaron
empieza a llorar.
—Hey, campeón ¿Que sucede?— pregunto, señala su balón.
—Nadie juega conmigo— susurra, lo tomo en brazos y vamos al jardín para jugar con
él.
Pero me detengo al oír el llanto de Alexa, mi último y cuarto hijo, le digo a Aaron que
se espere y subo a su habitación, cuando la tengo en brazos regreso al jardín
meciéndola.
—¡Vengan a jugar!— grito y mis otros dos hijos llegan e iniciamos un partido, hasta
que llegue Mariam.
En un poco más de diez años ya teníamos la familia que siempre soñamos, cuatro
pequeños que llenaran la mansión y nuestras vidas, y aunque Mariam amenazó con
no tener más hijos yo tampoco quería agregar más a la ecuación, ya que un niño casi
adolescente, uno pequeño y dos niñas más mi querida esposa implicaban toda mi
atención, súmenle mis cargos de Alpha.
—Veo que te las arreglaste sin mi— dice mi esposa, igual de preciosa que cuando la
conocí.
—Son todos tuyos— digo Alex empieza a llorar, Mariam la toma y ella deja de llorar.
Aaron, Lía y Theo corren a abrazar a su madre, y yo me relajo para luego llevar a mi
familia dentro de la mansión ya que es tarde, pasamos la cena como cualquier otra,
todos sentados en la mesa comiendo y riendo.
—¡Hora de dormir!— grita Mariam.
—No queremos— dice Lia con un puchero, que hace un efecto terrible en nosotros
dos.
—Ven y te leeré un cuento— digo cargándola.
Alexa ya estaba durmiendo, por lo que ocuparse de los tres mayores sería más fácil.
—Yo también quiero— pide Aaron, sonrío y le desordeno el pelo.
—Igual yo— se une Theo.
—Bien, vayamos a la sala de juegos y su padre y yo les leeremos una historia— todos
asienten y vamos a dicha sala.
Hace un par de años estábamos nosotros aquí con Leandro, Beatrice, Zacarías y
Ryan, viejos tiempos.
—Bueno, érase una vez...
•••
MARIAM
—¡Feliz cumpleaños!— gritamos todos, Eros se mueve incómodo en la cama.
—Gracias— susurra viendo a nuestros hijos sosteniendo un pastel y a mí detrás de
ellos.
—Prueba— dice Aaron, a duras penas come un bocado, y para su sorpresa este pastel
no está tan crudo como los últimos.
—Delicioso— dice y todos gritan de satisfacción.
—Bien, vayan todos a cambiarse esas pijamas— digo y como soldados obedecen,
menos Alex quien se la lleva una sirvienta— Feliz cumpleaños— le susurro a mi
marido, le doy un beso largo.
Me mira de arriba abajo y sonríe, juego con los bordes de mi bata y él me acerca a el.
—¿Puedo tomar mi regalo ya?— dice mientras me da besos por el cuello.
—Si lo tomas ahora no tendrás el regalo en la noche. Además de que cuatro niños
hermosos están esperando a sus padres— suspira y me levanta de la cama para ir a
la ducha.
Al salir me coloco algo cómodo, ya que tengo que organizar las cosas para la fiesta y
cuando sea la hora me pondré mi vestido. Del closet tomo unos jeans negros, una
blusa gris, un suéter de lana y unos zapatos bajos negros.
Bajamos a desayunar y mis cuatro bebés están vestidos y peinados, se siente como si
fuera ayer cuando tan solo todos eran pequeños, al comedor se unen Leo y Bea, con
Samu y las dos gemelas, Veronica y Victoria.
Felicitan a Eros y luego de desayunar cada quien hace su labor para que todo salga
de maravilla, y cuando me doy cuenta el tiempo pasó volando, a las seis voy a vestir
a Liana y Alex, luego a Aaron y por ultimo superviso cómo va Theo, a las siete y
media voy corriendo a mi habitación a arreglarme, y en tiempo récord estoy lista a las
ocho y cuarto.
Con un vestido verde largo, muy parecido al que use hace años, con sandalias nude y
maquillaje y peinado sencillo.
Salgo de la habitación a buscar a mis cuatro niños, vestidos y sonrientes, con los
regalos para Eros en brazos.
—Tu también estás preciosa— digo y nos abrazamos, y todos nos tomamos una foto.
Cuando tomamos las suficientes fotos bajamos donde ya hay muchísima gente,
saludo a los conocidos y los niños van a donde están sus otros amigos y a una zona
reservada especialmente para ellos.
—Gracias a ustedes por asistir a mi cumpleaños— habla Eros— Como muchos sabrán
para mí y mi maravillosa esposa está es una fecha especial. No creo que deba decir
nada más, así que ¡empiece la fiesta!— con la mirada me busca entre la gente.
Sonrío, esto traerá un "deja vu" para ambos, charló con algunas personas disfrutando
de todo.
—Bueno, realmente estamos bien, los niños ya están grandes y...— no termine la
oración, ya que fui empujada contra la pared.
—Mía— dice mi marido sonriendo, la señora con la que hablaba se retira incómoda—
Te encontré mi Luna— dejo que haga lo que quiera, acerca sus labios a los míos y me
besa marcando lo que es suyo.
—¡Mami! ¡Papi!
—Un brindis por que siempre cumplas muchos años más— dice Leo cuando ya solo
quedamos la familia.
—¡Salud!— decimos todos, los niños ya duermen y solo queda basura y adultos en la
sala.
Todavía nos queda mucho por delante, pero creo que podremos con todo.
•••
Termino la historia :(( pero si te interesa leer la "continuación" de esta historia lee el
aviso (capítulo siguiente) en donde específico cuál es la otra historia.
Quiero darles las gracias por su apoyo
Bye.
Luna Escarlata
Bien esto es para las personitas que quieren una segunda parte, primero
que nada mil gracias por todo el apoyo (te amo con todo mi corazón), segundo hay
una especie de continuación aunque esta no se basará en la historia de Mariam y Eros
sino que en Thiago, llamada "Luna Escarlata" así que pasa por mi perfil para
encontrarla, tercero para los que les gusto mi historia me encantaría que por favor
apoyarán la que viene por y para ustedes ya que tenía en mente otro proyecto pero lo
"cancele" para seguir esta historia.
Bueno eso es, creo que para que sepan es mejor seguirme y bueno gracias a ustedes
lectores!
Se viene lo bueno! :3
Adiós, recuerda votar y en la próxima historia subiré capítulos más rápido.
AVISO