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Alpha Eros

El documento presenta la historia de Mariam, una joven licántropa que conoce a Eros, un alfa poderoso que la reconoce como su pareja destinada. Mariam se niega a aceptar esto y tiene una personalidad fuerte e independiente, lo que genera conflicto con Eros. La historia explora el desarrollo de su relación.

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Alpha Eros

El documento presenta la historia de Mariam, una joven licántropa que conoce a Eros, un alfa poderoso que la reconoce como su pareja destinada. Mariam se niega a aceptar esto y tiene una personalidad fuerte e independiente, lo que genera conflicto con Eros. La historia explora el desarrollo de su relación.

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ALPHA EROS +18

by teenager_antirules

Mariam Acosta, descendiente a Alpha en Luna Fuerte, una chica que no aparenta lo
que en realidad es.

Eros Lincoln, un Alpha muy antiguo que ha vivido toda su vida sin su luna y sin amor,
que dio como resultado a que su manada fuera una de las más fuertes.

Ambos tienen carácter y orgullo, pero la Diosa Luna los unió y ni ellos mismos lo
podrán evitar.

ADVERTENCIA: historia "cliché" así que si no te gustan este tipo de historia evita leer
o hacer comentarios al respecto, gracias.

De ante mano me disculpo por errores y cosas que no concuerden en la historia


debido a mi inexperiencia como escritora.
1

MARIAM

—¡Mariam! ¿¡Has visto mi zapato!?— chilló Bea recorriendo la habitación como loca,
deje de verme en el espejo y mire a mi amiga— ¡Aja! ¡Te encontré!— fije mi vista de
nuevo en mi reflejo, volví a pasar el rímel por mis pestañas.

—Te diste cuenta de que estás hablando con un zapato, ¿no?— dije ahora tomando el
brillo labial rosa.

—No me importa, ¡hay que estar presentables!— si, así de loca estaba Bea— Ahora
¡vístete!— me ordenó y me deshice de mi bata de baño y busque el vestido verde
esmeralda con escote y varios dedos sobre las rodillas.

—¿Que tal?— pregunte colocando mi sandalia plateada, a juego con mis aretes y
collar con mi nombre escrito.

Mi pelo estaba suelto, con ondas suaves, el vestido era algo atrevido pero era
adecuado para mi edad. Bea traía un vestido con encaje y mangas largas de color
morado oscuro, unos zapatos nude y unos aretes pequeños, su maquillaje sencillo y
pelo suelto y lacio.

—Se ven hermosas— comentó Ryan mirando a ambas, lo mire de pies a cabeza.

—Lo mismo digo, hijo— Adam apareció detrás de Ryan— Pero hay que salir de aquí
antes de sé haga tarde— comentó mirando su reloj.

—Ustedes también están guapos, parecen hermanos— dije guiñándole el ojo a


ambos— Vamos familia— los cuatro salimos y llegamos a la limosina, adentro se
encontraba mi madre, Abbey Acosta, y el padre de Bea, Trevor Jones.

Adam comentó que tuviéramos cuidado, ya que el licántropo que cumplía años era un
mujeriego al igual que su Beta, por lo que Bea y yo estaríamos acompañadas toda la
noche por él o por Ryan.

Llegamos a la lujosa mansión, con más razón era un mujeriego, al igual que en el
mundo humano las mujeres lobo iban tras el dinero o poder, y él al ser un Alpha
soltero y millonario le quedaba como anillo al dedo.
Después de que nos dejaran en la entrada y bajáramos de la limosina haciendo que
todos voltearan a donde nos encontrábamos, típico en nuestros padres, los seis
entramos a la mansión y muchos saludaron a los mayores. Abbey, Adam y Trevor se
fueron a saludar a algunos amigos, mientras nosotros tres bebíamos bebida sin
alcohol y hablamos de cosas sin importancia.

—Gracias por estar aquí, no saben la alegría que nos causan, bueno ahora que os
salude el cumpleañero— dijo una señora no tan mayor.

—Gracias madre, y a ustedes por asistir a mi cumpleaños— su voz erizo cada vello de
mi cuerpo— No creo que deba decir nada más, así que ¡empiece la fiesta!— con la
mirada buscaba algo o alguien, «su Luna» pensé.

—No me digas que te gusta— murmuró Adam en mi oído, negué inmediatamente—


Es todo un Don Juan, así que ten cuidado— dijo pasando su brazo por mi cintura,
siendo más celoso de lo que ya era.

—Esa parte ya me quedo clara— dije como una niña siendo regañada.

—¡Eros!— gritó una mujer joven.

—Lo siento, lo siento— sonrió y por alguna razón me quedé viendo su sonrisa, desvíe
la mirada— ¡Abbey!— se empezó a acercar a nosotros, por lo que me contó mi madre
eran viejos amigos.

—Feliz cumpleaños, Eros— dijo abrazándolo, miraba a Ryan y Bea, de espaldas a mi


madre y aquel hombre.

—¿Que pasa Bubbles?— dijo Ryan acercándose a mi, éramos como hermanos ya que
mi tío Adam lo había adoptado.

—Es solo que...— no pude terminar la frase ya que fui empotrada contra una pared—
Auch— me queje y me topé con unos ojos amarillos, solté el aíre nerviosa, era Eros.

—Mía— gruñó mirándome a los ojos, enterró su cabeza en mi cuello— Te encontré mi


Luna— me quedé quieta y de no ser por sus manos en mi cintura me hubiese caído.

—¿Que...?— murmuré, estaba asustada, mire a mi madre exigiendo una respuesta.

—Eros... ella es Mariam mi hija— él salió de mi cuello y me miró seriamente.

—¿Con que una Acosta?— inquirió con una ceja alzada— Perfecta— junto nuestros
labios, me quedé quieta, claro que había besado antes pero me tomó por sorpresa,
sus labios se movían y yo correspondí el beso segundos después— Hablaremos
después de la fiesta— dijo cerca de mis labios, se alejó de mí y de no ser por que
retome el equilibrio me hubiese caído.

—Cariño, ¿estás bien?— mi madre pregunto examinando mi rostro, asentí insegura de


si podría hablar.

—Necesito aire— susurre apoyándome de ella.

Salimos al exterior con Bea y Ryan siguiéndonos, respire profundamente, todo pasó
muy rápido, mi madre me dejó con los chicos.

—Ya la perdimos— comentó Bea caminando de un lado a otro.

—No digas eso, seguirá siendo nuestra Bubbles, ¿cierto?— dijo tomándome del
mentón, asentí sonriendo.

—Solo es mi mate, no nos van a separar— dije tomando las manos de Bea.

—No quiero que nos separen— dijo lanzándose a mis brazos.

—No lo harán— dije apretándola contra mi.

—¿Y yo?— dijo Ryan haciendo un puchero.

Ambas abrimos los brazos y nos fundimos en un abrazo grupal, jamás me alejaría de
ellos, mis hermanos y mejores amigos.

—Quita las manos de mi Luna— dijo una voz seria.

—Y de mi mate también— dijo otra.

Los tres miramos a donde se oyeron las voces, estaba Eros y un chico de su misma
edad pero diferentes físicamente. El chico, «no sé su nombre», se acercó a Bea y dijo
"mía", Ryan y yo abrimos la boca mientras que Bea lo veía asombrada.

—Aléjate— el cavernícola, digo Eros, me alejo «otra vez» de Ryan— Vamos adentro, y
no quiero que te acerques a ningún hombre— dijo serio, maldije al ser tan débil.

—No, suéltame— dije pero por obvias razones él tenía mayor fuerza— Es mi amigo y
no puedes...— deje de hablar, yo no le debía explicaciones— No, no soy tuya y no te
pertenezco, puedo acercarme a cualquier hombre que quiera— dije seria, no era un
objeto, él me soltó y me miró atónito— Bien, con permiso— dije dándome la vuelta
para ir con Ryan— ¡Bastardo! ¡Bájame!— me tomo en brazos y pare en su hombro,
como si no pesará nada y creo que no me equivoco con eso.

—Eres liviana— dijo y mire a Ryan en busca de ayuda, pero solo alzó los hombros y
me miró divertido ganándose que le sacara el dedo corazón.

—Idiotas— note como Ryan río, mientras que el cavernícola me lanzo una nalgada—
Ahora si te pasaste— dije pataleando, me llevó por otra parte que no era pasando por
la fiesta, lo único bueno que le veía a esto era que tenía su gigante trasero cerca de
mi y créanme estoy tentada a darle una nalgada.

•••
Quiero aclarar que si no te parece llamativa o agradable la historia te pido que no
comentes nada fuera de lugar, esto lo hice hace mucho y por supuesto que sé que no
es la mejor historia qué hay así que lo único que pido es respeto a mi esfuerzo.

Gracias
2

MARIAM

Conmigo todavía en su hombro me llevó a una habitación, que al parecer era su


despacho, me bajo de su hombro y una vez en tierra firme lo mire molesta.

—¡Quién te crees para cargarme y para nalguearme! ¡Cavernícola!— chille molesta,


mientras que él me miraba aguantando la risa— No me causa gracia— comente seria,
«infeliz».

—Soy tu mate, aparte me perteneces y tarde o temprano vamos a acostarnos así que
no te mortifiques— abrí los ojos sorprendida.

—Alto ahí "Alpha"— hice comillas con mis dedos— No me voy a acostar contigo y si
piensas que porque soy tu mate tienes poder sobre mí te equivocas— dije ácida, vale
me estaba sacando de mis casillas.

—Eso lo discutiremos luego, ahora vamos a ir a la fiesta y no te vas a separar de mi


lado— ordenó serio— ¿Entendido?— preguntó mostrando una cara de pocos amigos—
Mariam te estoy hablando— dijo al ver que no respondía.

—No tengo opción— dije golpeando mi hombro con su brazo, ya que él era algo alto.

—El que tiene el control aquí soy yo— dijo alcanzándome y tomando mi mano,
volvimos a la fiesta, claro que yo tenía que aguantar a la copia lobuna de Christian
Grey mientras mis "acompañantes" estaban charlando a gusto y yo aquí con las
personas falsas.

—Y ella, ¿quién es?— Eros me sostenía del brazo para que no huyera, estaba
hablando con una rubia oxigenada.

—Ella es Mariam mi...— lo interrumpí.

—Soy su amiga, un placer— dije sonriendo de manera hipócrita.

—Yo soy Scarlett, y me encantaría que me dejaras a solas con Eros— dijo moviendo
sus pestañas rápidamente.

—Pues claro, conversen, mi madre me habla— dije zafándome a duras penas del
cavernícola y fui a donde Trevor, Adam y mi madre— ¡Mama!— grite no tan alto al
parecer nadie sabía que yo era la mate de Eros «cosa que agradecía».

—Me tenías preocupada— dijo abrazándome, quería irme ahora mismo— ¿Y Eros?—
preguntó buscándolo con la mirada.

—Con una amiga con derecho. Así que vámonos— dije pero me miró seria— ¿Que? Yo
sobro aquí— dije cruzándome de brazos.

—No lo puedes dejar, son pareja— dijo Adam y lo mire como si tuviese dos cabezas.

«¡¿Se volvió loco!? ¡Primero muerta!»

—Él no me ha pedido nada, y no quiero ser su mate, me niego ante esa idea— agarre
con mis manos mi cabeza, necesito tomar algo, un buen trago.

Fui a la barra sin importarme que dijeron mis tíos y mi madre, menuda mierda, pedí
un trago de ron y cuando lo tuve en mis manos me lo tome. ¿Que si era pequeña
para tomar?, si, pero tenía experiencia con la bebida, y un trago de ron no le hace
daño a nadie.

—¿Bebes alcohol?— su voz ronca erizo mi piel— Estás consiente de que todos los
malditos hombres te están viendo, ¿no?— pedí otro trago ignorándolo, lo tome
sintiendo el líquido recorrer mi garganta— Basta, así no se comporta una señorita—
bajo mi mano al ver mi intención, me giro quedando frente a frente, atacó mis labios
dejando claro a quién le pertenecía.

—Aléjate— chille batiéndome en sus brazos.

—Cualquiera moriría ser mi Luna— dijo arrogante, lo mire con mis ojos achinados.

Me acerqué a su oreja— No soy una cualquiera, que se te grabe Eros— dije, me


separé y lo mire a los ojos, azules y profundos, si que era atractivo pero tengo que
darme a respetar.

—Sigue comportándote así y no me importará que estén todos aquí viéndonos, te


haré mía en esta barra— dijo ahora él en mi oído, mordió mi lóbulo y jalo de mi
mano.

Apreté mis piernas apaciguando el placer que me provocaron sus palabras, esto era
algo nuevo para mí.

—Aquí están— mi madre se acercó a ambos— Cariño estás pálida— Eros me soltó
pero seguía viéndome con una sonrisa burlona.

—Es...estoy bien— «caliente» mama.

—Presiento que no podrás esperar hasta que acabe la fiesta, Eros. Mi hija sigue
siendo una niña— Abbey era algo «bueno demasiado» sobre protectora.

—Abbey no le haré nada malo— dijo rodando los ojos, «si supiera lo que dijo hace
minutos...»— Aparte, es MI Luna— dijo remarcando el "mi".

«cof cof posesivo cof cof».

—No soy un objeto— me queje, aunque dudo que me escucharan ya que seguían
discutiendo entre ellos.

Al final Eros accedió a que me quedara con Abbey, pero no me podía alejar de ella y
no podía acercarme a Trevor, Adam, Ryan o cualquier hombre ya que se formaría un
caos.

|•••|

Luego de que terminara todo y de que Eros corriera a los pocos invitados que
quedaban en su mansión, me vi obligada a ver cómo los dos Alphas llegaban a un
acuerdo, Leandro «Beta de Eros» estaba al lado de este mientras yo tomaba la mano
de Bea, Ryan estaba algo lejos de nosotras por orden de los cavernícolas.

—Ellas se quedan aquí— dijo Eros, mi madre negó.

—Ellas tienen un cargo en la manada, y los dos lo saben— Bea apretó mi mano
nerviosa.

—La busque por años Abbey, tú entiendes lo que no es tener mate, lo que menos
importa ahora es si tiene o no un cargo importante en Luna Fuerte— dijo mirándola a
los ojos, se veía dolido por mi cul... Esperen me está dando ¿lastima? Bien
enloquecí— Se quedarán aquí, me da igual si se forma una pelea entre las manadas.
Mi Luna se queda— pase saliva, esto se está tornando intenso.

—Es mi hija, y la futura Alpha no la puedo dejar aquí contigo Eros, aparte tienes una
reputación...— no dijo nada más y todos en la sala entendimos, Eros era un
mujeriego y Don Juan.

—Cambiare por ella, era así por que no la tenía, Abbey no me la pongas difícil, haré lo
que sea por mi Luna— mi madre se colocó de pie, las manadas estaban apartadas y
no se podría gobernar a ambas desde una, estaba prohibido por la manada real.

—Ella debe decidir— se metió Ryan, ya era un licántropo, algo mayor a nosotras dos.

—Eso no te incumbe— rugió Eros.

—Ryan y Eros— dijo en forma amenazante mi madre.

—Es su vida ella decide— siguió Ryan a la vez que encaraba a Eros, sus ojos estaban
dorados indicando que Ted, su lobo, tenía el control. Eros se colocó de pie, mirándolo
serio, esto terminaría mal.

—Aléjate por las buenas muchacho— dijo pasivo pero Ryan lo atacó lanzándolo contra
la pared.

Fue hasta donde estaba y empezó una pelea de golpes, Ryan tenía mucha fuerza pero
no más que Eros, aunque este último lo sabía pero no atacaba con todo. Me paré para
tratar de pararlos pero mi madre y Bea me detuvieron, era en cuestión de segundos
para que Leandro, Trevor o Adam empezarán otra pelea.

—¡Basta! ¡Paren!— ninguno me oyó, me solté de ambas y tal vez arrepintiéndome me


acerqué a ellos— ¡Aléjense!— Eros se frenó al sentir mi tacto pero Ryan aprovechó
eso para golpearlo, caí de bruces al suelo, ambos siguieron en lo suyo— Joder,
paren— me levante de nuevo y me coloqué entre ambos, un puño iba hacia mi rostro,
pero una mano lo paro, me quedé asombrada.

—Bubbles quítate del medio— pidió Ryan, Eros tenía los ojos rojos.

—Ryan basta— pedí al borde de las lagrimas— Paren los dos— ambos tenían heridas
algo leves, pero me dolía verlos así.

Cerré los ojos, todo a mi alrededor dio vueltas, incapaz de quedarme de pie me dejé
llevar por la oscuridad, sentí como unos cálidos brazos me envolvían antes de tocar
contra el suelo.
3

MARIAM
Se escuchaban voces murmurando a mi alrededor, el olor a alcohol se dio a notar y
aún aturdida abrí los ojos. Me topé con unos azules profundos, los de Eros.
-Me diste un susto de muerte- me abrazo y yo aún seguía algo desconcertada.
-¿Que paso?- dije sentándome en el sofá, estaba en una sala gigantesca.
-Te desmayaste, ya sabes te sobresaltaste mucho- dijo Trevor, asentí comprendiendo
algo.
-Ya no tienen heridas- dije mirando a Eros y a Ryan, me quede más tranquila,
estaban bien.
-No Bubbles- Ryan sonrió, pero Eros gruño tan fuerte como pudo.
-No le digas así- rugió con ojos rojos.
-Ryan. Eros- ambos me ignoraron, toque a Eros quién se relajó solo un poco- No
estoy pintada en la pared- me queje como niña pequeña.
-Deja que los adultos se hagan cargo de esto- comentó Ryan, alce las cejas
indignada, «adiós a la chica sensata».
-¡No soy una niña! ¿Que no lo entienden?- me levante del sofá y todos me miraron-
Puedo decidir por mí misma, no necesito que ninguno de ustedes lo haga- dije
mirando acusatoria mente a mi madre.
Ryan se colocó de pie, mirándome serio- No quise decir eso- dijo tratando de
calmarme.
-Si, si quisiste- dije alejándome de él- Solo porque soy humana soy la débil, y para
rematar soy mujer, ¡tontos machistas!- dije sacando lo que sentía, «ya se, soy toda
una dramática» Bea se acercó y la abrace- Quiero irme- susurre pero obviamente
todos escucharon- Lejos...-
-Eres su Luna, te necesita- susurró de igual forma.
-Bea... no quiero, quiero irme lejos- ella solo me apretó más fuerte, cerré mis ojos,
no quería llorar, aquí no.
-Alpha...-dijo una suave voz, fije mi vista en la joven chica- El señor McCurdy está
aquí- balbuceo, Leandro le hizo una seña y la joven desapareció, Bea se alejó de mí.
Estaba el ambiente tenso, Eros rugió un poco más bajo que antes y salió de la sala,
Leandro también se fue pero antes fulminó con la mirada a Ryan, tal vez
desconfiando.
Tome asiento en el sofá donde estaba con Eros, probablemente me pase, aunque no
estaba tan equivocada, solo quieren hombres al mando y el ser humana no ayuda.
-¡Abbey! ¡Tanto sin verte!- mi madre extendió una sonrisa forzada, un hombre algo
viejo la saludo, se parecía a Eros- Y tú debes ser Mariam, ¿no?- dijo mirándome,
asentí- Vaya que creciste, toda una mujer- su mirada vago por mi cuerpo sin
vergüenza alguna- ¿Y la futura Luna?- preguntó quitando la vista de mis expuestas
piernas.
-Es a la que te estás comiendo con la mirada- rugió de nuevo Eros, ¿solo sabe rugir?-
Quita la mirada de mi Luna- dijo serio, su mirada azul de poso en el hombre.
-Nada mal, aunque diría que es muy joven para ti- volvió a hacer el recorrido, me
moví incomoda aunque Eros se posó al frente de mi como protección- No te
chantajeó, ¿verdad? Chiquillas como tú darían lo que sea por acostarse con Eros y el
ser su "Luna" y esclava sexual no es tan lindo como parece- me quedé atónita ante
tales palabras, y de no ser porque el viejo era un pedófilo lo enfrentaría.
-Cállate, ve a mi despacho, iré en menos de cinco minutos- el viejo asintió y
desapareció aunque realizó el mismo recorrido con su vista- Se queda a dormir aquí,
no quiero oír peros Abbigail, no estoy de humor y si no quieres que se forme una
pelea entonces ve al hotel y a ella la dejas aquí. Lo mismo con Beatrice, hasta luego-
dijo y salió por donde desapareció el viejo.
-Mariam, cariño, arreglaremos esto. Descansa- la mire sin creerlo.
-Mamá...- Trevor y Adam se despidieron desde lejos, mire a Ryan quien negaba.
-Sabía que se quedarían- lo mire sin entender- Hasta mañana Bubbles, adiós Bea- se
alejó, y luego oímos como cerraban la puerta principal, me senté en el sofá, esto es
indescriptible.
Suspiré, estar aquí no era algo que me emocionara, Eros es algo dominante y yo no
soy muy de obedecer reglas, al menos tenía a Bea pero parece que ambas estábamos
analizando todo esto.
-Señorita Acosta y señorita Gómez, el Alpha y él Beta me ordenaron llevarlas a sus
respectivas habitaciones- una chica parecida a la anterior apareció, ninguna dijo
nada, sólo la seguimos a través de la gigantesca mansión.
Me llevo a una habitación enorme, con cama donde entrarían fácilmente demasiadas
personas, dos puertas y unas mesas a cada lado de la cama, la chica y Bea me
dejaron ahí, y por lo que parece mi amiga y yo estaríamos algo lejos.
|...|
Sentí como el otro lado de la cama se hundió, me volteé y choque contra un pecho
duro y caliente, me vi envuelta en unos brazos cálidos, inconscientemente acomode
mi cabeza y me relaje. Había decidido dormir, ya que espere por mucho tiempo sin
hacer algo entretenido, había optado por quedarme con mi ropa, aunque no era tan
comoda como una pijama mía.
-¿Por que tardaste?- susurre, por más que no lo quería admitir me sentía dueña de él.
-Problemas- dijo simple, tal vez no quería contarme o no confiaba en mí- ¿Por que el
repentino interés?- preguntó, alce mi rostro y lo mire a los ojos.
-¿No puedo?- pregunte tratando de cambiar el tema.
-¿Responderás todo con una pregunta?- interrogó acariciando mi cabellera.
-Quizás...- susurre mirando sus labios.
-Ahora invertimos los papeles, tú eres la que me desea- susurró con voz ronca, vaya
ironía no lo deseaba hasta ahora.
-Que más da- tome iniciativa y lo bese, él correspondió al instante y lo que empezó
dulce terminó en un beso algo... ¿caliente?
Se colocó encima de mi, y bajo por mi cuello con sus besos dejando una que otra
marca, solté un leve jadeo y él siguió enterrado en mi cuello- Todavía no- murmuró
en mi oído, me estremecí- No te dejes llevar por el placer, y no me mal interpretes,
te deseo pero también quiero que tú me desees tanto a más que ya lo hago Mi Luna-
mordió el lóbulo de mi oreja y gemí, ¿con qué cara lo miraría ahora?.
-Te entiendo- dije bajito, de seguro estaba sonrojada, él se recostó a mi lado y me
colocó en su pecho como segundos antes de que lo besara.
Estaba muy cansada por lo que fue fácil dormirme, en brazos de mi mate y del Alpha.
4

MARIAM

Desperté en la lujosísima habitación de Eros, al parecer todo en esta mansión era


grande y lujoso. Me estiré en la cama y me senté en ella, no había rastro del
cavernícola, me coloqué de pie y fui al baño, hice mis necesidades y lave mi rostro,
¿ahora está sería mi vida? ¿Vivir con un hombre siglos más grande que yo y ser su
Luna? Suspiré, mi destino era ser la Alpha de Luna Fuerte tal y como lo fue mi madre,
pero parece que la Diosa Luna tiene otros planes.

—Buenos días hermosa— su rostro se hundió en el espacio de mi cuello y mi


hombro— ¿Como dormiste?— preguntó y como hizo ayer mordió el lóbulo
rebatándome un gemido.

—Bi-bien— dije algo "afectada" por su presencia, «dormí de maravilla».

—Me alegro. En la cama deje un bolso con ropa que mande a buscar del hotel para ti,
tu madre se lo dio a uno de mis sirvientes, te vistes y vamos a desayunar— dijo
sobando mis hombros con sus grandes manos, señor si no estuviese afincándome en
el lavamanos ya estaría en el suelo— Ahora no sé si suene grosería pero sal del baño
para poder darme una ducha, a menos que quieras ahorrar agua— asentí con frenesí,
¡me está volviendo loca!.

—Cla-claro, te dejo— dije y salí del baño controlándome de no caerme.

Reconocí el bolso que prepare días antes de venir, ahí estaba todo lo necesario para
poder arreglarme decentemente. Me coloqué algo sencillo y básico en mi, unos shorts
de mezclilla, una camisa/polera negra y mis vans que son mi vida, mi pelo lo recogí
en un moño algo desordenado y de maquillaje un brillo labial suave.

Una vez lista tome mi teléfono y mi cargador, empecé a revisar mis redes y al
responder algunos mensajes de mi madre, hasta que Ryan me llamó.

—¿Bubbles?— dijo y sonreí, es raro ya que casi siempre estamos juntos.

—Si, la misma— aquel apodo me lo gané al ser desde pequeña fanática de las
burbujas y de Burbuja de las chicas súper poderosas.
—¿Como están? Bea no me ha dicho nada, ¿te hizo algo Eros?—

—No, él no hizo nada— «aunque casi hacemos algo».

—Me alegra, iré a verlas cuando pueda, te quiero Burbuja— dijo y negué divertida.

—Y yo a ti, no hagas nada loco— Ryan rió y colgó, suspiré y seguí mirando mi
teléfono.

Un carraspeo de garganta me hizo ver hacia dónde lo escuche, Eros.


—¿Con quién hablabas?— pregunto serio, mi vista recorrió sus abdominales cubiertos
por gotas de agua, una toalla colgaba de su cadera— Te estoy hablando— dijo serio—
No te pedí que bajaras la mirada, mírame a los ojos— seguramente sonrojada lo mire
a los ojos— Responde— demandó y volvía a ser aquel celoso de anoche.

—Con Ryan. Y no necesito que me des órdenes— dije parándome de la cama, él bajo
su vista a mis piernas descubiertas por el pequeño short.

—No vas a salir así, cámbiate— lo mire incrédula.

—Creo que no oí bien, ¿dijiste que me cambiara?— pregunte y él asintió— Lo siento


Lincoln, pero tengo la edad suficiente para vestirme como quiera y no te pertenezco—
dije y salí de la habitación, nadie me decía como vestirme y mucho menos lo haría él.

El gruñido que soltó fue de un animal «como en realidad es» completamente fuerte,
dejándome shockeada. Recorrí los pasillos con la esperanza y la fe de no perderme,
llegue a la sala de ayer y me senté en el sofá, de seguro la escena que
presenciaremos no será nada linda.

—¡MARIAM!— señoras y señores este es mi fin. En cuestión de segundos llego a mi,


vestido increíblemente bien, «concentraishon pleaseeee»— No vuelvas a hacer eso,
ve a cambiarte ahora. Y no quiero oír un "no" como respuesta, A-HO-RA— lo mire sin
expresión alguna, Eros bufo, se nota que todos le hacen caso, ¿pero por que ser su
sumisa?— Bien. Lo haré yo— tal y como pasó anoche me colocó en su hombro, y
subió las escaleras para ir a su habitación.

Me bajo de su hombro y me dio mi bolso, pero no me moví, soy una adolescente y lo


que menos tengo es ropa "no reveladora".

—Vístete— dijo serio, negué.

Eros tomo mi bolso y registro las prendas, encontró una que otra camisa, más shorts
diminutos y mi ropa interior algo... sexy, pero jamás algo que cubriera lo que él
quería.

—¿Ves? No tengo nada que me cubra más que esto, así que déjame salir— me
coloqué de pie pero él me empujó a la cama.

—No saldrás de aquí, olvídate de eso. Luego me encargaré de comprarte ropa


decente, y si sales sufrirás las consecuencias— dijo serio, mi piel se erizo y no de la
forma bonita.
—No me mandas, soy una mujer y me debes tratar con respeto, y más si soy tu
Luna— dije enfrentándolo— Saldré porque YO quiero, y créeme no quiero
problemas— dije pasando por su lado pero tomo mi brazo y me estampó contra la
pared.

—Está es mi manada, estás en mi casa y me perteneces desde el maldito momento


en que te vi, no me hagas mostrarte de lo que soy capaz. Te quedas aquí y punto, me
vale mierda si te tengo que encerrar— dijo autoritario, me pregunté si era la misma
persona que anoche me abrazo y me paro de hacer una locura— Ahora te callas, y te
quedas aquí si no quieres que me enoje aún más— me sentía acorralada, era algo
alta pero a su lado era pequeña y débil.

Me besó a la fuerza, pellizcando mi brazo para poder meter su lengua en mi boca,


mordió mi labio y sentí como ardía.

—Se buena chica, no quiero castigarte— me dio un pico en mis labios y salió de la
habitación.

Me arrastre por la pared, ¿por que es así? Si fuese el chico dulce por la noche no me
quejaría pero tiene que controlar todo... Aunque tampoco sería tan fácil, yo también
era algo demandante ya que era la futura Alpha de mi manada, y por nadie ni
siquiera Eros me dejaría domar, o... ¿si?
5

Eros dio un portazo y bajo a su despacho molesto, ella era una niña, una
bebe para él. Era hermosa, frágil y humana. Toda de él, con algo de rebeldía, «pero
se puede controlar» pensó, aunque sinceramente estaba equivocado...
Mujeriego, millonario y guapo, el hombre perfecto para cualquier mujer del mundo,
encantadas se le tiraban a sus brazos.
—Escuche gritos— Leandro, su hermano y confidente, apareció en el despacho— ¿Ya
te hizo perder la cordura?— se burlo y Eros lo miro serio, él tenía claro lo que quería.
—Cree que tiene el control de su vida— dijo— Se nota que es una niña inocente, cree
que puede vestirse como quiera y pasarme por encima, aún sabiendo que soy su
mate y Alpha— con tan solo pensar en alguien observando su cuerpo, se le subían los
colores, era molesto que vieran lo que era suyo— Si eso es ahora, ¿cómo será cuando
sea mayor?— dijo y se visualizó a una Mariam mucho más hermosa que ahora,
perfecta.
—Eros, es una adolescente y no tienen las mismas costumbres que nosotros— dijo
Leo, quién ya estaba más que loco por su compañera.
—Ya sabes cómo soy. Me gusta controlar todo, y puede que haya sufrido por ella pero
eso no significa que cambiare del todo, o eso quiero creer, no— dijo nervioso, solo la
quería a ella, solo deseaba a ella.
—El karma existe— aclaró Leandro.
—Mjm, gracias por advertir— dijo ignorando su comentario— Ahora ayúdame a
pensar en cómo convencer a Abbey de que las chicas se queden en la manada—
ambos se pusieron a pensar en cómo Mariam y Beatrice podrían quedarse a su lado.
Con Mariam, se había deslizado por la pared terminando en el suelo, su mirada fija en
la nada ¿sería siempre así? ¿Él controlaría todo?.
La manilla comenzó a moverse, y luego de un gran golpe una fiera molesta entro a la
habitación.
—¡Es que lo mato!— gritó Abbey— Debí pensarlo mejor, ¿como se le ocurre hacer
esto? ¿A su propia Mate?— dijo como si su hija tuviese la respuesta, abrazo a su hija.
—No lo sé, solo discutimos por que quería ir en short por ahí— dijo ella algo bajo, aún
se sentía intimidada.
—Vamos, es un maldito arrogante— salieron de la habitación, esperaba que no
intentara nada.
La llevo a una de las salas de la mansión, Mariam era su pequeño tesoro, y nadie
podría lastimar lo. Abbey había llegado con Ryan, quién estaba con Bea hablando,
luego de contar lo sucedido empezó un debate de si sería mejor llevarse a la futura
Alpha o dejarla en brazos de Eros.
Eros y Leandro salieron del despacho, y fueron a donde provenía el olor de sus mates.
Para Leo, un olor a coco y vainilla; para Eros un olor a tierra mojada y menta, algo
que amaba al igual que los días nublados para pasear.
Abbey se colocó de pie en cuanto vio a Eros.
—¿Cómo pudiste? Es una niña y puede vestirse como quiera— y tal vez fue así como
recordó como estaba vestida ella, mostrando lo que era suyo.
Personalmente le daría igual, pero ella, ella solo le pertenecía a él.
—Te dije que no salieras— dijo serio, su tono común y aquella mirada afilada, miro a
la chica, tenía pánico al verlo ahí y aún más, si estaba molesto— Sube a la habitación
Mariam— sumisa, ella no lo era y ese era el único fallo de la Diosa Luna, del resto
sería ideal para él.
—Se irá conmigo, no es tu sirvienta ni esclava— Abbey estaba seria mirándolo, tal
vez él exageraba ya que era obvio que Mariam alguna vez usaría cosas cortas pero
con que alguien más la mirara...
—No, se queda. Me da igual lo que digas es mi Luna y mi manada es más fuerte que
la suya, y si quiero hasta puedo eliminarla para siempre— dijo serio.
Se arrepintió al ver cómo se ponía igual de pálida que una hoja de papel.
—¿Y lo harías? Solo por que no quiero quedarme— pregunto— ¿Solo por que no
quiero hacer lo que tú dices?— preguntó pero no obtuvo una respuesta, su voz era un
murmullo ahogado.
—Si, lo haría. Tenme respeto soy tu Alpha y tu mate— dijo Eros mirándola.
—Entonces también respétame, yo soy hija de una Alpha y tengo el mismo rango que
tú, así que hago lo que quiera y no me puedes obligar— las lágrimas querían salir de
la impotencia, no se echaría para atrás.
—Lo haré si sigues mis órdenes— sus miradas ardían, jugaba sucio.
—No soy una muñeca a la que puedas manejar a tu antojo, ni mucho menos
chantajearme— era pequeña a su lado.
—Sigue mis órdenes— dijo pausadamente, el resto presenciaba la escena.
Sus ojos se llenaron de lagrimas, se molestó consigo misma. Lo miro enfurecida, una
lágrima se escapó y la seco agachando el rostro.
—Quiero irme— susurró, Eros se tensó y apretó la mandíbula.
—Mariam, cariño, nos vamos— dijo Abbigail— Sube a la habitación y busca tus
cosas— Abbey retó a Eros con la mirada.
Ella subió escaleras arriba, buscó las pocas cosas que tenía mientras ambos Alphas
intercambiaban miradas peligrosas.
Abbey lo miró apenada— Nos iremos a Luna Fuerte, déjala que tome esto con calma
Eros. Es una niña aún— dijo y él negó, y apretó los puños dejando sus nudillos
blancos.
—Es... Mía...— rugió, Abbey negó.
Se despidió de Beatrice y junto con Ryan comenzaron a salir de la mansión, Mariam
bajo las escaleras con el bolso y se encontró con la mirada dolida de Eros.
—Mariam...— susurró viendo como ella se acercaba a la puerta manteniendo sus
miradas conectadas— Quédate...— se atemorizó como se oyó su voz, parecía que la
iba a perder, que no la vería jamás.
—Yo... lo siento. Hasta luego Eros— susurró, sacudió su mano despidiéndose de Bea y
Leo, miro por última vez a Eros y salió de la mansión.
«Iré por ti» pensó el Alpha de la Manada Luna Real.
6

MARIAM

Una semana ha pasado desde que me fui de su manada, Beatrice se quedo allá por
voluntad propia. Se podría decir que entre en una especie de depresión, tal vez sea
por nuestra conexión, pero solo una parte de mi desea volver a verlo.

El día está lluvioso, perfecto para pasear.

—Cariño— mi madre asomó la cabeza por la puerta— ¿Estás bien?— termino de


entrar a la habitación blanca con toques lilas.

—Estoy bien, ¿por que no estarlo?— pregunte suave, sin ánimos.

La mirada que me lanzo fue algo... inquietante, siempre sabe que algo me pasa.

—Estás distinta— comentó, mire por la ventana dándole a entender que no quería
hablar del tema— Cariño, dime si necesitas algo, saldré con Adam y Trevor— asentí y
oí como cerró la puerta.

Pronto anochecería, seguramente ellos irían a ver algunas cosas de la manada.


Coloque música de mi teléfono, cante un poco aunque no tenía muchas ganas.

|•••|

Cerré el cuaderno, ya había hecho algunas tareas de mi colegio, seguía escuchando


música. Bufé y me estiré en mi cama, me levante de está dispuesta a tomar una
ducha, tome una camisa grande y mi ropa interior, comencé a caminar al propio baño
privado que tenía, desconecte los audífonos y "Work From Home de Fifth Harmony"
comenzó a oírse en el baño.

El vapor inundó el sitio, me despojé de mi ropa y entre a la ducha, cante con un poco
más de ánimo que hace horas. Deje de cantar al oír un ruido, consciente de que no
sería Ryan ni ninguna criada ya que oirían que me estaba dando una ducha, al no oír
nada coloqué de nuevo la canción.

Otro ruido.

Algo nerviosa, me saque cualquier rastro de jabón en mi cuerpo y tome una toalla
para envolver mi cuerpo.
Me coloqué mi conjunto gris de Calvin Klein, cuando alguien abrió la puerta de golpe y
me cubrí con la toalla tremendamente asustada.

—¿Eros?— lo mire, sudado y con la respiración pesada pero condenada mente


guapo— ¿Que haces aquí?— pregunte retrocediendo.

—Eres hermosa— susurró escaneándome de pies a cabeza.

—Vete de aquí, no te quiero ver— chille nerviosa, era la mentira más grande que he
dicho, me moría por verlo «¡MALDITA SEAN LOS MATES!».

—Yo si, te quiero ver— dijo acercándose a mi— Te quiero ver de todas las formas—
su mirada volvió a recorrerme— No te resistas, será más fácil al devolvernos a Luna
Real— abrí los ojos, ¿me llevaría a su manada?.

—No-no iré a Luna Real— tartamudee, él apretó la mandíbula y los puños.

Se acercó aún más y me colocó en su hombro, chille asustada, la toalla era lo que me
cubría.

—¡Bájame!— me saco del baño y se dirigió a mi closet, la ventana de mi habitación


estaba abierta de par en par.

Comenzó a ver las prendas en mi closet— Tienes pura ropa provocativa— gruñó y me
bajo de su hombro— Elige una ropa que no sea exhibicionista y procura que sea
comoda— cruzó sus brazos en el pecho y me veía fijamente— Hazlo, ahora— dijo
serio.

Le dedique una mirada asesina, camine hacia mi cama y me senté al borde de está
completamente expuesta. Él rugió, "Touch de Little Mix" se escuchaba desde el baño.

—Bien, te lo advertí— se hundió entre la ropa de mi gran closet, bufé no le serviría de


nada, no iría con él— Toma, colócate lo— me tendió unos jeans extra viejos junto con
un suéter de invierno— ¿Que esperas? No tengo todo el tiempo del mundo— dijo
serio.

—¿Estás de coña? No iré contigo y no me pondré eso— bien, ya estaría más que
muerta si las miradas mataran.

—Te daré tres segundos para que escojas tu ropa y nos larguemos— lo mire
incrédula, gruñó— Tres— ¿va en serio?— Dos— su pie resonaba contra el suelo—
Uno— rió sin gracia y se acercó a mí, me levante asustada— Busca la ropa ya, si no
quieres que me enoje aún más—.

Lo hice, entre a mi closet en busca de un conjunto de ropa "decente" ya que estaba


asustada. Tome un suéter fino verde, unos leggins negros y mis convers blancas, me
vestí y fui con Eros.

Me inspeccionó de pies a cabeza, suspiré cuando se relajó solo un poco— Vamos—


dijo serio, se acercó a la ventana y yo también, me tomo en sus brazos cargándome
como si fuéramos recién casados.

Pase saliva nerviosa, me preguntaba porque Ryan o alguna otra persona de la


manada habían venido por Eros; cerré los ojos luego de ver su intención, saltar, sentí
la brisa y como se oyó la caída.

—Ya puedes abrir los ojos— lo hice y mire a mi alrededor, mi patio.

Me bajo, y me llevó a una camioneta negra, «no deben tardarse» pensé ya que me
era muy raro que nadie haya venido por mi. La camioneta comenzó a recorrer las
calles de Luna Fuerte, suspiré, unos hombres iban adelante y Eros atrás conmigo
revisando su teléfono, parecía la típica escena en la que secuestran a una chica y la
llevan lejos de su hogar.

—Estás muy callada— murmuró Eros.

—No soy de hablar con desconocidos— dije mirando por la ventana— Y antes de que
digas que eres mi mate y todo eso, no significa que deba tratarte como si te
conociera de toda mi vida— dije sin mirarlo.

—Lastima, pasaremos casi toda nuestra vida juntos. Ya espere por ti durante 5 siglos
y no te dejaré ir— comentó y voltee a verlo, sus ojos grises me hechizaron.

—Crearas una guerra

—Eres mía, solo mía

Preferí guardarme mis pensamientos, no lo convencería, era algo tarde ya, por lo que
me perdí en el paisaje y me dormí con la esperanza de que vinieran a por mí.
7
MARIAM

Desperté en unas sábanas blancas y con aroma delicioso, me estiré recordando


sucesos de anoche, me senté de golpe, ¡mierda!.

El sol no llegaba a la habitación, las ventanas estaban cubiertas por persianas y eso
me incitaba a durar más tiempo en la cómoda cama.

-Buenos días- dijo serio, salió de su closet con unos pantalones negros y una camisa
blanca abierta.

-Buenos días...- dije aún sentada.

De seguro debía parecer una zombie, con el pelo hecho un desastre, lagañas y la ropa
fuera de lugar, en cambio él estaba presentable. Ahora que lo pienso, no traje mi
celular y mi madre estará completamente molesta.
Me paré de la cama y fui al baño.

Tal y como pensé, parecía una zombie.

Moje mi cara, y me enjuague la boca con el enjuague bucal, hice mis necesidades y
acomode mi ropa y cabello, en comparación a las demás mi cabello era un lío, «al
igual que yo».

-Pedí que te compraran un conjunto de ropa- dijo Eros a través de la puerta, suspire
y me acerqué a abrirla.

-No era necesario- dije abriéndola y me encontré a un Eros con la camisa abotonada
excepto tres botones y un blazer a juego con el pantalón- ¿Pareceré monja?-
pregunte en broma, se colocó serio y me pasó una bolsa.

-No me gusta que vean lo que es mío- gruñó, cerré la puerta y pase seguro.

Saque las cosas y me encontré con algo que no me esperaba, un enterizo azul marino
y puntos blancos corto, unos zapatos Adidas blancos y unos cuantos accesorios
blancos.

Me di una ducha rápida y me vestí, (cabe recalcar que la bolsa también contenía ropa
interior) sonreí pensando en qué Eros ya había aceptado que no me vestiría como
monja.

Abrí la puerta del baño y salí sonriendo, se parecía a mi estilo aunque mayormente
usaba negro.

-No lo elegiste tu, ¿cierto?- pregunte alzando una ceja.

-No, te queda muy bien- dijo recorriéndome de pies a cabeza again.

-Ni se te ocurra dejarme encerrada- advertí seria, ni loca paso por eso de nuevo.

-No, no lo haré. Solo estarás a mi lado TODO el tiempo- subrayó el "todo", rodé los
ojos, algo es algo.
-Bien, entonces vayamos a desayunar, tengo hambre- dije saliendo de su habitación.

Es como si viviera esta situación todo el tiempo, ya que no me siento para nada
incomoda en esta casa/mansión tan inmensa.

Eros me guío al comedor, nos sirvieron y luego de terminar me obligó a ir a su


despacho.

-¿Donde está Bea?- pregunte acostada en su sofá viendo el techo.

-Con Leandro- lo mire seria, ¿en serio? ¡No lo sabía!- Fueron a conocer a los padres
de él, viven algo retirados- una semana y ya van formal.
-Ok... ¿Se supone que tú vas a hacer lo mismo?- pregunte por pura curiosidad, hay
demasiadas historias de matrimonios forzados y no me sorprendería si él hiciera eso-
Digo son 500 años sin Luna- dije despacio, no sé si es un tema delicado y me
preocupa herirlo, «¿que? ¿Herirlo?».

-No, aún no

-¿Solo vas a responder con monosílabos?- dije sentándome bien.

-Estoy ocupado, ahora no- dijo con la vista en los papeles.

-¿Entonces para que me trajiste? ¡Ni quería venir en primer lugar!- me queje
elevando un poco mi voz.

-No me alces la voz- dijo serio.

-Yo hago lo que quiero, tu no me mandas

Sus ojos azules se volvieron dorados, su lobo estaba tomando el control.

-Haz silencio y siéntate- ordenó y reí sin gracia- Ahora- seguí sin escucharlo, ¿cuando
llegaría mi madre?- Mariam, siéntate. A la cuenta de tres te quiero sentada- no hice
caso a sus palabras- Uno- no me moví- Dos- su mandíbula estaba por romperse-
Tres. Te lo buscaste- sin comprender lo mire a los ojos, él se levanto de la silla y se
acerco a mi.

Me tomó de la cintura y con extrema bruteza me hizo chocar con su duro cuerpo.

-¡Bruto!

Ignoro mi queja y acerco sus labios a los míos, me comenzó a besar y obviamente no
le seguí el beso, sus manos bajaron a donde termina mi espalda y me tense,
siguieron su camino y apretaron mi culo, abrí la boca para gritar pero aprovecho para
meter su lengua a mi boca.

-¡Mierda! ¿¡Que carajo ocurre contigo?!- chille tomando mi labio roto por su bruteza.

-Hice lo que quería hacer desde hace tiempo- dijo sonriendo, lo fulmine con la
mirada.

-Que lo quieras hacer no significa que debes. Créeme que no soy una fácil Eros, vete
acostumbrando- corrí fuera de su despacho, no me detuvo y fue una buena elección.

Salí al patio, que al igual que el mío, estaba conectado con un bosque, me adentré en
el, si me perdía ya me encontrarían. El olor a tierra mojada inundó mi ser, era mi
lugar favorito, estar en un bosque cantando o leyendo lejos de las formalidades de
ser la futura Alpha.

Ya no tenía la repentina depresión, pero estar así para siempre...

-En el cielo o en el mar...- oí una voz, pequeña, de un niño- Un diamante de


verdad...- cantando, seguí la voz y efectivamente era un niño, bueno niña.

-Hola...

-Ho-hola- susurró asustada.

-¿Como te llamas?- pregunte despacio.

-Bryoni- susurró.

-Yo soy Mariam, me gustaría que me digas por qué estás aquí sola

La pequeña suspiro- Huí, mi padre le pega a mi mami y me dijo que corriera, yo-yo-
tartamudeo y comenzó a llorar, tendría menos de 10 años.

-¿Quieres venir conmigo?- no respondió- Cariño, mientras estés conmigo nada te va a


pasar, iremos a mi casa y luego buscaremos a tu madre- lo ultimo pareció alentarla
más, extendí mi mano y ella la tomo.

Era hermosa, cabello castaño, ojos chocolates y pecas en su nariz.

Caminamos y le preguntaba cosas que la distrajeran de sus padres, en poco tiempo


llegamos.

-Vamos, linda

Entramos por la parte de atrás y llegue a la sala, pedí que trajeran vaso con agua y
algo dulce, luego le preguntaría a Eros por sus padres.

-¿Donde te habías metido?- hablando de él...- No vuelvas a dejarme con la palabra en


la boca- dijo molesto.
-Bry, ¿tienes hambre?- ella asintió, asustada por la presencia de Eros.

-¿Eres parte de la familia real...?- pregunto dulcemente.

-Algo así... Soy amiga de Eros y no te tienes que sentir intimidada por él- dije
sonriéndole, ella me imito.

Eros me miraba desconcertado, yo atendí a Bryoni.

-Bueno, iré a hablar con el Alpha, Zara se quedara contigo, ¿si?- dije y la pequeña
Bry asintió- Cuídala Zara, si algo sucede me avisas- la chica asintió y camine al
despacho de Eros sin esperarlo.

-¿Quien es esa niña?- pregunto y suspire.

-Se llama Bryoni y necesito que me digas dónde viven sus padres. Me comentó que
su padre las golpeaba- dije con una mueca.

-Son la familia Walsh sino me equivoco.

- ¿Donde viven?- pregunte directa.

-No iras allí, menos si es un hombre que golpea mujeres- lo mire incrédula.

-¡Y con que moral lo dices! ¡Me has gritado, traído a la fuerza y obligado a hacer
cosas estúpidas!- él negó sonriendo.

-Para ti son estúpidas, para mi son importantes. No somos de la misma época- se


excusó.

-Dejame decirte que no soy el tipo de mujer sumisa de tu época ni del tipo de mujer
con el que has relacionado estos años- su rostro se inundo de cólera pura, pero aún
así lo seguí encarando por más alto que fuera.

Un sollozo se oyó, mire hacia la dirección de donde provenía y me encontré a la


pequeña pecosa.

-Bry...- susurre aturdida.

-Pa-parecen mamá y papá- comentó y mi alma se partió en pedazos- So-solían


discutir mucho- me acerqué rápidamente y la envolví en mis brazos, sus pequeñas
lágrimas mojaron mi ropa pero no me importaba.
-Vamos a que descanses, se hace tarde peque- la cargue y pedí que me llevaran a
una habitación aparte, estaría con ella todo el tiempo-Lo lamentó cariño, no quería
asustarte- susurre ya acostadas, ella alzó su rostro.

-Eres muy linda- dijo y sonreí- El Alpha tiene a una bonita Luna-dijo entre bostezos,
acaricie su cabello, su respiración se hizo más liviana y supe que se había dormido.

Suspiré, Luna... no estaba mal, aunque preferiría ser una Alpha y... estar algo alejada
de Eros.

Abrazada de la pequeña niña, caí en brazos de Morfeo.

•••

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8

MARIAM
—No te veo en una semana y lo único que haces es dormir— dijo una voz conocida,
demasiado.
—Déjame dormir— me queje.
—Vamos deja de ser tan floja— me volteé boca abajo, Bea tomó mi pie y me sacó de
la cama.
—¡Beatrice!— chille sobando mi nariz, caí de cara— ¿Que rayos te pasa?— dije seria,
estaba vestida y arreglada— ¿Saldrás tan temprano?— pregunte y ahora ella me miró
seria.
—Saldremos— dijo, bufé busque con la mirada a Bry, me alarmé al no encontrarla—
La llevaron con sus padres, no quiso despertarte— suspiré, yo quería acompañarla.
—No pienso ir a ningún lado
—Iras si o si— atacó.
—No estoy de la mejor manera con ya sabes quien. Y no tengo ropa— me excusé.
—No te preocupes, trasladaron parte de mi closet— dijo sonriendo— Entra al baño,
buscare algo para ti— salio de la habitación, suspire y entre al baño privado.
Hice mis necesidades y me duche rápidamente, salí del baño y contemple lo que seria
mi outfit, me queje mentalmente y me comence a vestir, un conjunto de ropa interior
(sin usar) de encaje negro, un short corto de mezclilla y una sudadera negra.
—Aqui estan los zapatos— anuncio Bea entrando— Perfecta
—¿Son mis vans?— pregunte incredula, alzo los hombros y me paso mis vans altas
negras.

Mi pelo lo deje suelto y ondas suaves caían por mi espalda, un brillo labial y lista.
—¿A donde me llevas?— pregunte mirando a Bea.
—A desayunar y luego a recorrer la manada, con los chicos...— lo ultimo era mas que
obvio, me coloque los lentes de sol y salí de la habitación sin decir nada—
¡Espérame!— chillo corriendo detrás de mi— Se que no es lo mejor pero... No te veo
desde hace mucho— dijo con un puchero, su ropa era una camisa a rayas, una falda
negra y sus indispensables botas negras.
—Chantajista— dije y ella me miro suplicante— ¿No has sabido nada de mi madre?—
pregunte cambiando el tema, ella negó y seguimos caminando sin decir nada.
—Buenos días— hablo Leo, vestido casual al igual que Eros.
—Buenos días— le respondí.
—¿Vamos?— asentí mientras que los chicos caminaban adelante y nosotras atrás de
ellos.
Un jeep rojo y descapotable aparecio en mi campo de visión, «es viejo pero tiene
estilo», Leandro se subió de copiloto luego de ayudar a Bea, cuando toco mi turno
Eros estaba a mis espaldas así que tuvo el mejor panorama de mi trasero. Una vez
dentro todos, mientras música sonaba en el auto y recorríamos la manada, yo trataba
de evitar su mirada fija y constante a través del espejo.

—¡Llegamos! ¡Vamos!— Beatrice tomo mi mano y ambas bajamos del


coche, el lugar era como un starbucks pero mas sencillo, habia adultos, niños y
adolescentes, estos ultimos no tardaron en lanzarnos sonrisas coquetas.
—Chico egocentrico a las nueve...— murmure con una mueca, llegamos a una mesa y
nos sentamos una al lado de la otra.
—Hola— dijo el chico, era un poco alto y de tez morena.
—Hola— respondio Bea, la patee por debajo de la mesa.
—No son de aqui, ¿cierto?— pregunto.
—No, estamos de paso— contesto mi amiga, me codeo y reí a cuestas.
—Y ¿que hacen dos chicas tan lindas solas?
—No están solas— dijo ¿Leandro?.
—Alexander Smith— reconocí la voz de Eros, el chico paso saliva nervioso.
—Al-alpha, Be-beta— tartamudeo, reí sin gracia— Yo-yo ya me-me retiraba— dijo y
desapareció más pálido que una hoja de papel.
Eros y Leandro se sentaron, Leo al frente de Bea y Eros al frente de mí, ambos
estaban serios.
—Alpha, Beta. Un gusto verlos de nuevo, ¿que le podemos ofrecer?— pregunto una
chica vestida con el logo del café.
—Hola Daniela, por favor trae un café negro y donnuts, y para los demás....—
respondió Leo dejando un silencio para responder pero Eros ni miro a la chica.
—Yo quiero un té y un trozo de pastel— dijo Bea.
—Yo pediré un café capuchino y brownie— dije viendo el menú.
—Quiero un mocca, Daniela— dijo mi mate sin dejar de clavar su vista en mi.
—Entendido, ya vuelvo— dijo sonrojada la chica, aseguraría que está encantada por
los chicos.
—Iré al baño— murmuré, me levante de la mesa y Eros no despego la vista de mi
atento a cada movimiento.
Camine al baño y entre, uno para hombres y otro para mujeres, obviamente entre al
de mujeres y este estaba vacío. Me acerqué al lavamanos y moje mi cara, era
incomodo todo esto, ¿por que no tengo un mate normal?.
—¿Vas a evitarme todo el día?
Brinque por el susto, su fría mirada seguía fija en mis ojos, sus manos se posaron en
mi cintura y acerco mi espalda a su pecho.
—No te estaba evitando— me excusé nerviosa.
—Claro que si. No sabes cuántas ganas tengo de matar a ese chico que coqueteo
contigo— dijo en mi oído— Te ves hermosa, pero no quiero que vean lo que es mío—
me dio una vuelta quedando frente a frente.
—¿Tuya...?— no respondió nada y me besó, correspondí segundos después.
«¡Besa de maravilla!» me subió al lavamanos, mis piernas enredaron su cadera y mis
brazos se aferraron a su cuello y nuca, mientras que los de él estaban en mi cintura y
mejilla.
—Te deseo tanto— dijo entre besos, los cuales bajaron por mi cuello me aferré a sus
hombros— No sabes cuánto, desde que te vi— decía mientras luchaba por mantener
al margen.
—Eros...— exigí en un susurro, sin saber que quiero exactamente.
—Dime que quieres, vamos dímelo— mi primera vez no debería ser en un baño
común y corriente pero...
—¡Mariam!— gritó Bea— ¿Estás ahí? Eros fue a hacer atender una llamada y ya llego
la comida. ¿Vienes?— pregunto, suspire recostada en el pecho de Eros, quién soltó un
gruñido descomunal.
—¡Si!— grite— Ya voy espérame en la mesa— dije y no se escuchó nada de
respuesta.
—Se fue— dijo Eros, lo mire a los ojos con un evidente rubor por el ardiente beso—
Vamos, no quiero que sea tan evidente que estuvimos a punto de hacerlo. Sal tú
antes, tengo que disimular esto— señalo su entrepierna, pase saliva y salí del baño
con una sonrisa.
Me senté con los chicos, roja por la vergüenza, «¡casi lo hago con él!», ahora Bea
estaba al lado de Leo dejando claro que Eros y yo estaríamos sentado juntos.
Al rato de unos minutos llego Eros, quien apretó mi muslo y yo casi me ahogo con la
comida.
Tras unos minutos de haber estado con bromas, caricias por debajo de la mesa y
sonrisas por parte de los dos, el "desayuno" termino y un chico recogió la comida, y
no dejo de mirarme y regalarme sonrisas.
—Querrías dejar de mirarla así— dijo Eros mirándolo serio— Ten un poco respeto por
la pareja de tu Alpha— el chico paso saliva, ¿acaso alguien no le temía?.
—Con todo respeto, ¿no es muy chica para usted Alpha?— dijo el chico mirando al
suelo.
Eros lo miro con los ojos dorados, su lobo tenía el control.
—Eros basta. Vámonos, no le prestes atención— entrelace nuestras manos y salimos
del café, los chicos se habían ido hace rato— Que importa que digan los demás— dije
en un intento por calmarlo.
—Eres perfecta, la Diosa Luna nos hizo el uno para el otro— dijo acariciando mi
mejilla— Sinceramente pensé que esto no iba a funcionar, por tener una gran
diferencia de edad, pero lo único que quiero hacer es tenerte en mis brazos y no
dejarte ir jamás— confesó mirándome a los ojos, y creo que tenía razón, él era la
tormenta y yo la calma, a pesar de no llevarnos del todo bien, pero a final de todo el
tiempo nos revelaría como sería todo esto.
•••
Algo largo pero pensé que les gustaría.
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9

MARIAM
Juntamos nuestras frentes, comenzamos a respirar sincronizada mente y sentí el lazo
que nos unía.
-¿Lo sientes?- pregunto- Quiero que me dejes amarte, solo eso te pido- dijo en un
susurro.
-Eros...- dije incapaz de saber que decir.
-Déjame enamorarte, a mi forma- rogó con voz suave, mi cuerpo respondía a él, mi
pulso acelerado, mis nervios a flor a piel... ¿Cómo lograba hacer eso?.
-Solo trata de no ahogarme, y créeme que empezaremos bien- dije mirando sus ojos,
grises azulados.
-Eso me es suficiente- sus brazos se enredaron en mi cintura y me alzaron en el aire,
reí por inercia y rodee mis piernas en su cadera- Eres hermosa- susurro y me
sonroje, envolví mis brazos en su cuello acercándonos.
Y como si nos volviéramos uno, con las respiraciones sincronizadas y el deseo de
devorarnos sin importar que estuviésemos en la calle por la cual transcurrían
personas.
-¿Que esperas? Bésame- murmuró y moje mis labios con la lengua.
«¡Diablos! ¡Tu puedes!».
Lentamente roce nuestros labios, él entre abrió su boca y yo también, los juntamos y
perfectamente encajaban. Eros movió sus labios y correspondí, el beso iba subiendo
de tono, aunque poco importaba ya que con el miedo que le tenían a el dudo que nos
dijeran algo.
-¿Eros?- preguntó alguien, se separó de mi y la señora del "mini discurso" estaba
delante de nosotros.
-Madre
-Hijo- dijo con una sonrisa- Y.... compañia- termino con una mueca.
Esto se tornó incómodo.
-Madre, ella es Mariam. Mariam mi madre, Leigh Anne- sonreí por cortesía, al parecer
era no le caía bien- Mi mate- tras esas palabras su cara cambio.
-¿Mate? ¿No llegaste como que tarde?- pregunto y suspiré tratando de calmarme.
-Lo siento pero no estaba ni en mis manos ni en las de nadie más que la Diosa Luna
para juntarme con Eros- dije algo molesta, ¿que se creía?.
-Trata con más respeto a la madre del Alpha
-Si usted me respeta yo lo hare- bien, ni un día y no aguanto a esta señora- Y si no lo
sabía yo también tengo el cargo de una Alpha y estoy en el mismo nivel que usted-
Leigh puso una cara de asombro.
-¿Una mujer siendo Alpha? ¡Que tontería!- exclamó y la mire seria.
-Lastima, seré la Alpha de mi manada como lo han hecho toda mi familia- dije y ella
se rió.
-Madre, basta. Vamonos- Eros tomo mi brazo y nos montamos en el Jeep- Leigh no
sabe lo que hace ni lo que dice- se excusó.
Prendió el Jeep y recorrió las calles.
-¿Que hay de malo en que una mujer sea Alpha?- pregunté sin darle importancia a lo
que ha dicho.
-Mariam...
-Dime, ¿me obligarías a renunciar a mi cargo de Alpha solamente para que sea tu
Luna?- dije mirando sus ojos.
-Todavia no eres la Alpha, y si lo fueras haría lo que sea para que estuviéramos
juntos- dijo nervioso.
-Pero no responde mi pregunta
-No lo sé, ¿Si?- balbuceo.
Suspire -Para el auto, ahora- pedí y él bajó la velocidad poco a poco- Lo siento. Yo
necesito... pensar- dije y me bajé del auto consciente de que no sabía dónde estaba.

Camine por la calle, oí cómo Eros se bajó del auto a unos pasos de donde
me encontraba, pero no fue a por mi.

Observaba todo lo que había, algunas tiendas y casas muy lindas y cuidadas, me
hacía recordar a Luna Fuerte. Había una especie de parque al aire libre, niños jugando
y algunos adultos supervisando los.

-¡Luna!- chillo una voz conocida.

-Bryoni- dije sonriendo.

Me agache y la abrace, sonreí por inercia, le acomode el pelo y ella río.

-¡Mami! ¡Te dije que teníamos una Luna!- dijo alegre, una mujer de menos de 30
años se acercó.

-Bryoni, lo siento yo...- dijo rápidamente, sus ojos se fijaron en Eros- Al-alpha-
balbuceo nerviosa.

-Zara

-Disculpenme, mi hija... yo...- comenzó a decir.

-Zara, tranquila. Bry ve a jugar con los otros niños, vamos a hablar de cosas
aburridas los adultos- dije y le hice una mueca haciéndola reír.
Zara estaba sentada en una banca, me senté a su lado mientras Eros se quedaba de
pie.

Le expliqué lo que Bryoni me había dicho y cuando me tomo confianza me habló


sobre su relación con su esposo.

-Bueno, ya es hora de irnos. Nos quedaremos en casa de una vieja amiga- dijo y
llamo a Bryoni.

-Igual, mandaré a personas de confianza para que revisen tu hogar- dijo Eros serio.

-Gracias, no saben que agradecida estoy- dijo sonriendo, cargo a Bryoni- Despídete
cariño- dijo.

-Adios Alpha- dijo algo sonrojada- Adiós Luna- dijo agitando su manito.

-Hasta luego Bry- me despedí.

-Cuidense Zara, Bryoni

Ambas se dieron vuelta y siguieron su camino.

-Me encanta que te guste ayudar a los demas- dijo Eros a mi espalda, poso su manos
en mi cadera- Me atrae demasiado- gruñó de manera suave.

-¿Gracias...?- me di la vuelta y lo mire a los ojos.

-Vamos a la mansión- susurro mirando mis labios, tomo mi mano y caminamos al


Jeep con las manos entrelazadas y con un silencio cómodo.

Cuando llegamos saludamos a Bea y a Leo, íbamos a ir al despacho de Eros pero nos
encontramos con la persona que más le temo en toda mi vida, mi madre.

-Mamá

-Hija, Lincoln- dijo seria.

-Eros, Abbey me acaba de decir que sacaste a esta niña de la manada, ¿es cierto?-
dijo Leigh.

-No es mi culpa que su seguridad sea tan mala y no cuiden a su futura Alpha- se
excusó.

-Justo ese día tuvimos problemas, y mi hija sabe defenderse de cualquier ser
sobrenatural- atacó mi madre.

-Entonces, ¿por qué no lo hizo?- pregunto mi querida suegra.

Los tres me miraron.

-Queria estar con Eros- admití ya que no valia la pena mentir.

-Esto debió ser un error de la Diosa Luna, eres una niña y una Alpha- se quejó Leigh
Anne.

-Y la diferencia de edad, los cargos...- completo mi mamá.

-Yo ya soy un adulto y si la Diosa nos junto fue por algo- contraatacó Eros
colocándose delante de mí.

-Pero sigue siendo una niña y mi responsabilidad

-Es mi vida, y yo tomo mis desiciones- dije molesta.

-Mariam...- se vio interrumpida por Leandro.

-Hey te necesitamos Alpha

Eros asintió, apretó mi mano y caminamos fuera, más problemas...

°°°
Holi, disculpenme por no haber actualizado :(( cada vez que escribía este cap
Wattpad nunca lo guardaba.

Gracias por el apoyo.


10

EROS

Sentía que tenía todo el mundo en mis propias manos, aunque solo le estaba
tomando la mano a una chica menor que yo y que conozco hace poco, pero está me
hacía sentir completo.

Antes no creía en las relaciones de mates, pase mi adolescencia y primeros años


esperando a mi pareja y como nunca la encontre no force las cosas, aunque pensé
que no tenía una, y me concentre en mi manada, tal vez por eso era una de las más
fuertes.

Salimos tomados de las manos, me sentía completo, ella en serio era la indicada,
todos estos años he estado con muchas mujeres pero ella... ella es la que necesitaba.

—Vamos— dije sin soltarla.

Una vez a fuera vi a algunos de mis hombres y a Daniel, el esposo de Zara y padre de
Bryoni.

—Alpha— dijo Daniel serio, Mariam apretó mi mano.

—Daniel— dije igual de serio, ya sabía por donde venía esto.

—¿Donde está mi esposa y mi hija? ¿Y por qué carajos había personas en mi casa?—
pregunto casi gritando y lo mire repobratoriamente.

—Tal vez... ¿por qué maltratas a Zara delante de tu hija?— dije irónico.

—No es su problema. Además usted que sabría de mates si jamás tuvo ninguna—
exclamó, apreté mi mandíbula.

—¡¿Que falta de respeto es esta!?— chillo mi madre, Leigh no sabe cuándo callarse.

—Estoy en mi derecho, no tienen pruebas— se defendió Daniel.

—Paren, no creo que debamos hablar sobre esto en la puerta de la manada y decir
cosas por decir— hablo Mariam.

—¿Y tú quien eres? Una niñata— dijo Daniel.

Mariam suspiro.

—Creo que la niñata serías tú al pegarle a la mujer que estás destinado a amar— se
defendió.

—¡Mariam!

—¿Que? Es cierto

—Vamos adentro— Abbey la tomo por el brazo, ella se quejó pero le solté la mano y
Abigail la arrastró adentro de la mansión.

Suspire, teníamos pruebas, el testimonio de Zara y su hija, Daniel no sé salvaría. Lo


mire retadoramente, mi mate tenía razón, no era algo que debíamos hablar en toda la
calle.

Le hice una seña con la cabeza a mis hombres, quienes hicieron pasar a Daniel a mi
despacho.

—Zara y Bryoni me han dicho que le pegas, y mostró algunas marcas, ninguna de las
dos se merece ese trato— dije serio.

—No sabe nada. Mis problemas no le incumben, además ¿usted no es un machista del
siglo XVI?— «excelente pregunta» se burlo Lee, mi lobo.

«Lee...» le advertí.
Suspire, miré fijamente a Daniel.

—No tiene nada que ver— dije serio— Las personas cambian... Y yo lo hice— bien,
estoy en eso— Yo no tengo nada que ver con tu esposa y hija, lo hablaremos delante
especialistas— dije sin ánimos, no es la primera vez que pasa.

—Entonces dígame dónde está mi esposa y mi hija— dijo o más bien exigió igual de
serio.

—Zara no quiere verte Daniel, y hasta no se arreglen bien las cosas, no las veras—
dije — O al menos a solas, si se llegan a ver estarían mis hombres— agregué, me
lanzo una mirada matadora, aunque no me afectó.

Hice una seña y retiraron a Daniel de mi despacho, acabo de posponer un problema


de tantos.

La reunión anual de manadas sería en un par de días, me recosté en la silla y gire en


ella viendo el paisaje del gran ventanal. Era una gran vista de la manada, todo mi
esfuerzo y orgullo.

«Nuestro» corrigió Lee.

Rode los ojos, «a veces eres insoportable» me queje.

Lee se quedó quieto y serio.

Se oyó como tocaron la puerta, por esta se asomó Mariam.

—¿Puedo?— pregunto en un susurro, aunque no me costó oírla.

—Pasa

Entró algo timida, se iba sentar en la silla donde minutos antes estaba Daniel pero me
niego rotundamente.

—Ven aca— dije algo más suave, ella se acercó insegura y la atraje a mis brazos y
regazo.
«Es hermosa» exclamó Lee, rugi internamente.

«Calmate Lee, la vas a asustar».

—¿Que paso con Daniel?— pregunto en un susurro.

—Resolveremos el tema con un juez y con Zara— comenté, ella asintió.

—Me parece

El silencio se dio a notar, recostó su cabeza en mi hombro y sentía su respiración


lenta y pausada, juraría que se dormiría ahí mismo.

—¿Irias conmigo a la reunión de manadas?— esto se me parecía a una escena de


adolescentes, me arrepentí de inmediato, no creo que sea una buena idea ir con una
chica a la que le doblo la edad.

—¿Sería una cita?— se burlo con una sonrisa, «si que es hermosa».

—Ehh no lo se, tal vez— dije algo nervioso, desde hace tiempo que no lo estaba...

—Puede que sí pueda acompañarte, después de todo mi madre me va a obligar a ir—


dijo sonriendo.

—¿Es un si?

—Es un si— afirmó.

Sonreí y le di un beso un poco profundo que ella me correspondió

—¿Iría como tú acompañante?— dijo algo dudosa.

—Si, cómo mi pareja

—Como tu Luna...— completo.

—Sí, cómo mi pareja y como mi Luna— asegure y ella se sonrojo.

Escondió su rostro entre mi cuello y mi hombro, sonreí a gusto.

Duramos un tiempo así, acariciaba su cabeza y sentía su respiración en mi cuello,


leve y pausada.
—Eros, hijo te llegó esto— dijo Leigh entrando al despacho y rompiendo el ambiente.

Me tendió un sobre con el sello real, justamente sobre la celebración anual de


manadas.

—Gracia— Mariam se removió y miró a Leigh, aunque volvió a recostarse donde


estaba sin darle importancia a su prescencia— ¿Dónde está Abbey?— pregunté y ella
me dio un golpecito.

—Debe estar por venir, estaba hablando con Trevor y Adam— dijo seria y mirando
fijamente a la chica que traigo en brazos.

—Genial— dijo son ánimos.

—Mariam

—Hablando del rey de Roma...

—Tenemos que hablar, nos devolveremos a Luna Fuerte Fuerte y luego iremos a la
reunión anual. Y párate de donde estas sentada, ahora— se levantó de mala gana y
miró seria a Abbey.

—Me quedó aquí mamá, y puedo hacer lo que yo quiera— dijo seca.

—No me vengas con esas cosas, Mariam— ataco Abbey.

—Yo te vengo con lo quiera, tú pudiste estar con Joy y yo puedo estar con Eros—
contraatacó.

Abbey abrió los ojos— Sabes que el tema de Joy no se toca, y solo quiero
protegerte— se defendió con un tono más bajo.

—Puedo cuidarme sola mama— hablo mi Luna un poco menos molesta— Iré con Eros
a la celebración anual, iremos cómo pareja— susurro lo último y las dos (Leigh y
Abbey) quedaron sorprendidas.

—¿Co-como pareja?

—Si, como una pareja— afirme.

—No son novios formalmente— comento Leigh, y eso me cayó como un balde de
agua fría, por su puesto que no éramos novios formalmente.

—¿Usted que sabe?— inquirió Mariam.

—Me voy, no voy a discutir con una niña siglos menor que yo

Leigh Anne salió de mi despacho, Abbey suspiro y también se retiró dejándonos solos
de nuevo.

—Tu madre tiene razón

—Tu suegra

—¡Hey! No soy tu novia formalmente, a menos que consideres que haberte


correspondido un par de besos me hagan tu chica— dijo alzando una ceja.

—No, no eres mi novia formal pero lo seras— dije coqueto.

—¿Piensas en nosotros?— pregunto correspondiendo mi abrazo.

—Si, y con respecto a eso, me vienen muchas ideas de los que nos depara el futuro,
juntos.

•••

Voten, comenten y compartan.

Díganme qué les parece... UwU


11

MARIAM

—¿Juntos...?— era una idea en común, me emocionaba la idea de ir juntos a la


reunión como una pareja.

Nuestras respiraciones estaban sincronizadas, tenía fija mi vista en sus profundos


ojos grises. Sus manos en mis mejillas me fueron acercando poco a poco a él, sus
besos eran distintos... él es distinto. Unimos nuestros labios, en un beso lento y
profundo, me hacía desearlo un montón...

Era una atracción que no había sentido antes, la atracción que solo sentían los mates;
poco a poco repartió besos en mi cara y bajo por mi cuello, solté un gemido y él, en
cambio, un gruñido. Retomo mis labios arrinconándome con el escritorio, me sentó en
el y una escena parecida a la del baño se repitió.
—Me vuelves loco— dijo bajando sus besos y colando sus manos por debajo de mi
sudadera.

—Eros...— gemí por su tacto.

—Nena— gruñó, sentía su miembro entre mis piernas, creando una sensación algo...
placentera.

Bien, aquí la ropa comienza a estorbar y mucho; lo mire a los ojos oscuros de deseo,
Eros era pura tentación, «es un Dios».

*Toc Toc*

—Creo que interrumpirnos se les hace costumbre— reí por su comentario, apoye mi
cabeza en su hombro mientras él me tomaba de la cintura.

—Señor, la cena está servida— una chica dijo eso, me sonroje estando en sus brazos,
y el escritorio.

—Gracias, ya iremos para allá— dijo, oí cómo cerraron la puerta y lo mire a la cara—
Estás roja— creo que me colore aún más.

—Entro al despacho y creo que hicimos muy evidente la escena fogosa— dije
sonriendo.

—¿Que tiene de malo? Estoy en mi casa— dijo casual.

—Oye, no hay que pasarse— lo golpee en el hombre a modo de juego.

—No le veo el problema. Vamos a comer mi Luna

Me cargo en brazos mientras seguía sonrojada, más que todo, por el apodo.

—¿Me vas a llevar así cargada?

Reímos juntos.

—¿No te puedo cargar?


—Si, pero...

—Pero nada, iremos a comer asi juntos— me dio un beso corto en mis labios.

Caminamos, o camino, hacia el comedor de la mansión, de solo pensar en tener que


memorizar la casa me aturde; llegamos y estaban todos aquí, mi madre, mi suegra,
Leo y Bea, la última me miró picarona, me senté entre ella y Eros.

Sirvieron la comida y comí bajo la mirada acusadora de mi madre.

"Dime qué sigues virgen"

Bea me mostró su celular y discretamente le saque el dedo del medio.


"Obvio que si, ¿por quién me tomas?"
Le contesté a través de su celular, ahora que lo pienso ¿dónde estará el mío?
"TE CONOZCO"
La mire seriamente
"=_="
Seguimos comiendo aunque Leo y Eros nos miraban raro, luego de la aburrida
comida, nuestros mates nos informaron de que tenían que hacer cosas de la manada,
por lo que mi suegra y mi madre se fueron a hablar de cosas aburridas y Beatrice y
yo nos escabullimos a una habitación vacía y grande para una perfecta pijamada.
—Nos vemos en la habitación, mientras iré a ponerme la pijama
Corrí a la habitación de Eros, y me metí al baño para colocarme la indecente "pijama"
de Beatrice. «De broma y me tapa lo necesario», cogí un suéter de Eros que me
quedaba extra grande y unas pantuflas.
Corrí a la pieza, no sería bueno toparme con Eros, entre y Bea ya había puesto
música y me sonreía coqueta.
—¿Lista para desahogarte?— pregunté y ella río.
—Lista para desahogarme
A continuación me deshice del suéter y comencé a bailar con mi mejor amiga,
extrañaba estar así con ella...
•••
—Mi padre llega mañana— dijo Bea sin ánimos, la música de fondo no era la gran
cosa y estábamos acostadas en la cama con los restos de comida.
—¿Ya conoce a tu chico?— pregunté.
—Sí, bastante
—¡Oh, vamos! No pienses en eso— la anime y cambie la música por Bola Rebola,
sabiendo que no aguantaría mucho triste.
—¡Dios! Eso es trampa— grito mientras yo bailaba invitándola a lo mismo—
¡Mariam!—chillo.
—¡Vamos!
Termino uniéndose a mi baile, a esa canción le siguieron varias brasileñas.
Cantamos, bailamos, charlamos, nos arreglamos, nos tomamos fotos... en fin,
hicimos cosas que no las hacíamos desde hace tiempo.
—¡Esa es mi canción!— Otro Trago retumbó en la habitación.
Gritamos y comenzamos a saltar en la cama.

Tome un cepillo y ella una botella comenzando a cantar, reímos juntas, sí que
tenemos un problema.
—Con que aquí estaban— dijo Leandro cruzado de brazos
Beatrice río y ambas tropezamos calléndonos en la cama, riéndonos fuertemente.
—¿No es ropa algo corta?— pregunto Eros y deje de reírme.
—¿Es una broma? Es una tonta pijama— dije y mi chico, «suena bien eso», me miró
serio.
—Eso no es una pijama
—No la has visto cuando nos vamos de fiesta— murmuró Bea, la golpee con el codo.
—Tu ni ropa usas— me defendí, por su parte me devolvió el golpe.
—Eso dolió
—Basta, es algo tarde ya— dijo Leandro.
—Pensé que ya estábamos grandecitas— dijo Beatrice, Leandro bufo y la tomo en su
hombro— Nos vimos, bye amix— dijo despidiéndose.
—¡Adiós!— grite riendo— Deberías sonreír— le dije a Eros.
—Me gusta como te queda esa ropa pero no que vean lo que es mio— dijo
examinando mi cuerpo.
—No tengo aún tu marca— ataque alzando una ceja.
—Aun, y por eso nadie puede verte como yo, y solamente yo, lo hare— dice de una
manera ronca y sexy.
—Suena tentador— ronronear coqueta.
Se acercó a mí, tomando posesión de mi cintura y yo enrede mis manos en su cuello.
—Eres pura tentación— me beso y mordió mi labio inferior.
Gemí y le devolví el beso.
—Vamos a nuestra habitación— dijo colocándose en su hombro.
—¿Nuestra?— pregunté confundida.
—Nena eres de mi propiedad
—¿Y por qué yo no lo sabia?
—Eres mía desde que te vi por primera vez, Mariam Acosta
Camino por los pasillos y llegamos a la habitación, me lanzo en la cama y se colocó
encima de mi, entre mis piernas.
—Me gusta tenerte así, en mi cama— mordió el lóbulo de mi oreja y gemí arqueando
mi espalda— ¿A ti no?— pregunto.
—No lo sé...
—Te debe gustar, sí o sí, mi Luna
Bajo los besos por mi clavícula, levanto un poco mi camisa exponiendo mi brasier
deportivo, apretó por encima de la tela y bajo los besos por mi vientre, mordiendo el
elástico de mis shorts.
—Me estoy aguantando no hacerte mía... desde hace mucho— confesó, aunque me lo
suponía.
—¿Gracias?— dije sin saber que decir.
—Me tienes loco, Mariam— junto nuestras frentes, se acostó a mi lado sin dejar de
abrazarme— Mañana saldremos, así que hay que descansar— dijo y lo mire incrédula.
—¿Una cita?
—Tal vez
—¿Una pista?
—Es sorpresa, descansa y lo sabrás— me dio un pico y me apego a su pecho, de
manera posesiva.
—Hasta para dormir eres celoso— comenté el río y mi respiración se hizo lenta y
pausada.
•••
Voten, comenten y compartan.
12

MARIAM
Estaba aprisionada por unos fuertes brazos, abrí mis ojos lentamente por la luz, me
encontré con un Eros aferrado a mi, como si fuera a irme.
Se le veía tranquilo, relajado e inofensivo.
Me di el placer de observarlo detalladamente, su marcado torso descubierto
mostrando algo de vello y tatuajes, su rostro con sus espesas pestañas, una reciente
barba, las facciones eran rudas, en fin... un Dios, le hacía justicia el nombre.
—Sígueme mirando así y me voy a desgastar— hablo con voz ronca y los ojos
cerrados.
—Buenos días— dije sonrojada.
Eros me tomo de la cintura y me coloco en su regazo.
—Ahora sí que son buenos— dijo con una sonrisa y aún acostado— ¿Te he dicho que
eres hermosa?— pregunto, reí y pase mi mano por su abdomen.
—Creo que si— dije mordiendo mi labio inferior— ¿Te he dicho que quiero saber cuál
es la sorpresa que me preparaste?— invertí las cartas, quizás me diga algo.
—Me lo has dicho, justamente anoche. Pero me gusta que no sepas nada, hermosa—
dice cerca de mis labios.
—Solo faltan que nos interrumpan— comenté en forma de juego.
—Nadie lo hara— prometió, atacó mis labios envolviéndolos en un beso lento y
profundo.
Sus manos aferradas a mi cintura bajaron por mi columna vertebral hasta llegar a mi
trasero, dándole un leve apretón, el amiguito de Eros se dio a notar, el beso se
profundizó con la guerra de nuestras lenguas.
El beso fue bajando la intensidad y él separó nuestros labios, y acomodo un mechón
suelto.
—Vas a ir donde Beatrice y te pondrás más linda de lo que ya eres— ordenó con una
sonrisa que derrite a cualquier mujer en el planeta.
—Para ponerme "más linda" debo saber a dónde vamos
Eros río, invirtió la posición en la que estábamos dejándome abajo de su fuerte
cuerpo.
—El gato murió por curioso— mencionó el dichoso refrán.
—Murió sabiendo la verdad— me excuse.
—¿Darías tu vida por saber la verdad?— pregunto.
—No piensas hacerme daño, ¿verdad?— le pregunté y el rió.
—Tal vez enamorarte, y dudo que sea algo malo— sonreí ante sus últimas palabras.
—Lo estás logrando— susurré, el sonrió y sus manos rozaron mis costillas.
—Ahora ve a vestirte— dijo tratando de sonar serio, negué y sus dedos comenzaron a
deslizarse en mis costilla, provocándome cosquillas.
—¡Basta!— me sacudí en sus brazos a causa de la risa.
Cuando paro, me saco de la cama y me dio una nalgada y no quedó de otra que ir a
la habitación que compartían Leo y Bea.
•••
—¡Estás preciosa! Debería ser estilista— comento Beatrice mirándome— Mirate, soy
excelente en esto— siguió alargándose a ella misma, en cambio yo aprecie mi reflejo.
—Insisto que me queda mejor el negro— Bea me miró seria, me encogí de hombros—
Me queda bien pero prefiero el negro— admití y ella quedo más satisfecha con la
respuesta.

Mi "outfit" consistía en un vestido negro con flores rojas, tenis blancos,


lentes de sol y un bolso pequeño negro, mi pelo estaba suelto y maquillaje natural.

—Bien, debes bajar ya, sino tu mate se va a molestar. Regresa santa— dijo
sacándome de la habitación, no dije nada y baje a la sala.
¿A donde iríamos? De hecho las sorpresas no son lo mío, demasiada ansiedad en mi
cuerpo. Había comido un poco de desayuno, esto me sonaba a una cita de un día
entero, «no me pedirá matrimonio ¿no?».
Llegue a planta baja y me encontré con mi chico, vestido increíblemente atractivo;
jeans negros, camisa blanca, chaqueta de mezclilla y tenis blancos.
Se dio cuenta de mi presencia y sonrió, me tendió su brazo y lo acepte.
—Estas hermosa— dijo mirándome completa— ¿Lista para la mejor cita de tu vida?—
pregunto.
—Lista para mí mejor cita
Nos subimos en su Jeep y con música de fondo nos comenzamos a alejar de la
manada, teníamos un silencio cómodo y bueno yo estaba ansiosa por saber a donde
iríamos.
—¿Es lejos?— pregunté impaciente.
—Es una sorpresa— dijo— Juguemos a las 20 preguntas, ¿quieres?— pregunto
mirándome por unos segundos.
—Si. Yo empiezo— dije animada— ¿Día nublado o soleado?— pregunté, el volteó a
verme con una sonrisa— ¡Mira hacia delante!— grite alterada, el río por la escena.
—Nublado,— dijo con la vista al frente— ¿Tu cumpleaños?— pregunto.
—03 de noviembre. ¿Cuántas ex's tienes?— pregunté directa, y algo celosa.
—No tengo muchas y no llevo la cuenta
—Aproximadamente, ¿cuántas son?

—No lo sé, ¿diez?

—¡Diez!

—Tengo siglos creo que está bien— lo mire atónita— Y ya que tocaste ese tema...
¿Cuántos ex's tiene mi Luna?— dijo serio, más que antes.

—Tres— dije como si nada, me fijé sus manos, que estaban en el volante, con los
nudillos blancos por la fuerza que ejercía.

—¿¡Tres!?— grito, sonreí traviesa— ¡Solo tienes 16!— dijo como si fuera imposible.

—Oh vamos, no tiene nada que ver la edad. Además no tenía mate y ellos tampoco,
¡y no tengo que explicarte nada!— dije histérica— Y tú tienes diez, ¡siete más que
yo!— me excuse.

—Estamos hablando de ti, MI LUNA, solo mía. Me molesta pensar que alguien más te
tuvo— dijo completamente molesto.

—Eso fue en el pasado, ahora tenemos algo. Yo soy tuya y tú mío, ¿no?— busque su
mirada y cuando la encontre sonreí.

—¡Diablos, si! Eres solo mía, y yo todo tuyo— paro el auto y desabrochó su cinturón
de seguridad, seguido del mío, y se lanzó a mis labios.

Recibí el beso gustosa, mis manos se enredaron en su nuca y las de el en mi cintura.

—¿Ya estamos cerca?— pregunté despacio, matando el momento.

—Estamos cerca, mata pasiones

Se devolvió a su puesto, no sin antes darme un beso corto, y arrancó el auto hacia
nuestro destino con su mano en mi pierna. Cada cierto tiempo me miraba y yo
sonrojada sonreía.

—Llegamos— dijo por fin, emocionada me bajé del auto.

Estábamos rodeados de áreas verdes, como un bosque, de fondo se veía un lago muy
hermoso.

—¿Quieres nadar?— pregunto Eros abrazándome por detrás.

—No traje ropa para nadar— dije con una mueca.

—No es necesaria tanta ropa— sonrió travieso, «vaya vaya».

—Mhm... me conveciste— dije algo coqueta.

Me saque los zapatos, y comencé a desabrochar los botones del vestido, me di la


vuelta y me deshice del vestido y los anillos.

Me di la vuelta y Eros ya estaba con sólo unos boxer.

—Me gusta como te queda el negro


Me beso de manera profunda e intensa, rodeando mi cintura y nuca con sus manos,
volviendo el beso aún más intenso.

—¿Vamos?— asentí y el corrió al lago, metiéndose en este con un salto perfecto—


¡Vamos, no está tan fría el agua!— grito desde adentro, me acerque y efectivamente
estaba helada.

—¡Esta congelada!— grite alejándome.

—¡Cariño entra, no muerdo!— dude lo último.

Entre lentamente en el agua mirando mis pies, busque con la mirada a Eros pero no
lo encontré, bueno hasta que lo sentí empujando me hacía el agua.

—¡Esta fría!— chille, el me cargo en brazos con una sonrisa.

—Me gustas cómo te ves así... mojada— bien, el doble sentido resaltó.

No espere más y lo bese, duramos un rato así.

Jugamos un tiempo en el agua, creo que era esto lo que cualquier licántropo soñaba,
encontrar a su mate y pasar tiempo con este; era como si hubiésemos pasado
muchos años juntos, y tal vez así debió ser.

Cuando salimos, nos sentamos en la manta que Eros saco del auto y comimos de la
canasta, entre bromas y una que otra discusión sin importancia pasamos el día.
Una vez que se secó la ropa, mi chico me mostró a Lee, su lobo de color gris y ojos
grises oscuros.

—Eres hermoso— dije acariciando a Lee.

Ronroneo, y acaricio mi mejilla con su nariz, reí y dure un rato acostada en su panza,
poco a poco me quedé dormida, en los brazos, en este caso patas, de mi mate.

—Despierta— susurro una voz algo suave pero a la vez fuerte.

—Hola— dije algo dormida.

—Hola— hablo Eros, con la voz que conocia— ¿Cómo estás?— dijo acariciando mi
rostro.
—Bien, en los brazos de mi chico

—¿Tu chico?— pregunto con una ceja alzada.

—Si, solo mio— lo bese suave y despacio.

—Y tu solo mia— beso mi frente, mi mejilla y mi nariz— Hermosa— me beso


levemente los labios.

—Alguien está emocionado— susurré con una sonrisa.


—Lo siento— escondió su rostro en mi cuello— Y eso que no es semana de luna llena,
no se como haré para controlarme— confeso— Me volveré loco— dijo.

—Y presiento que a mí también me volverás locas— dije riendo.

—¿Te gustó la cita?— pregunto.

—Me encanto

—¿Sabes que me encantaría más?— me dijo, negue— Que aceptaras ser mi novia—
me sonroje.

—Acepto, acepto ser tu novia— dije con una sonrisa.

Me beso, contento.

—Ahora si, eres oficialmente mia.


13

EROS
Luego de que Mariam aceptara ser mi novia, decidimos regresar a la mansión
escuchando música y hablando de cosas no tan importantes; por una parte me sentía
muchísimo más calmado, ahora que era mi chica oficialmente, nadie se le acercaría, y
por otra parte, me sentía inmensamente feliz.
—Despierta...— susurré en su oído.
Se había quedado dormida en un dos por tres.
—Déjame dormir— se quejó unida al asiento del copiloto.
—Ya llegamos, vamos, arriba
—Eres un hombre lobo, fuerte, mi mate y ahora mi novio. Cargame hasta tu
habitación— ordenó con los ojos cerrados.
—Como ordene la princesa— dije con una sonrisa.
Reí cargando la y llevándola al interior de la mansión, era algo tarde por lo que
supuse estarían durmiendo. Camine a la habitación, ella tenía su rostro hundido en mi
cuello y su leve respiración era suficiente para ponerme nervioso; abrí la puerta con
una sola mano y entramos, la acosté en la cama y ella comenzó a desvestirse.
Tal y como en la mañana la vi con ropa interior, y por la Diosa Luna es hermosa, de
un tamaño normal, ojos entre verdes y marrones claros, cabello castaño oscuro, piel
trigueña...
—Quítate eso y ven a acostarte conmigo— dijo levantándose de la cama.
Se deshizo de la chaqueta, sus manos bajaron por mi pecho dispuesta a quitarme la
camisa, sentí sus dedos rozar con el borde del pantalón robándome el aliento, saco la
camisa y quedé descubierto de la cadera para arriba.
Sonrió satisfecha, se dio la vuelta y quitándose el brasier se puso mi camisa. Se
montó en la cama, y se acomodó seductora y palmeó el sitio a su lado.

Quite lo que me quedaba de ropa y me acerque dispuesto a terminar el día cómo se


merece.
•••
Desperté con Mariam en brazos, no había nada mejor que verla en paños menores,
con mi ropa y dormida en donde siempre perteneció, mis brazos, acaricie su mejilla,
seguía dormida y parecía un ángel, mí ángel.
«NUESTRO ÁNGEL» dijo Lee.
«Si, si, nuestro...» respondí perdido en ella.
«Se ve tan sexy...» comento sintiendo como tomaba el control de mi cuerpo.
«Lee...» le llame advirtiéndole.
«Ya se, ya se» se sentó como si hubiese sido regañado, lo entendía, desde el día en
que la vio por primera vez quise hacerla mía, sacudí mi cabeza alejando esos
pensamientos.
Ella se movió en mis brazos, sus pechos rozaron el mío, trague saliva fuertemente,
¿cómo soportaría la luna llena? No podría, sería demasiado.

—Buenos días— murmuró algo dormida, abrió sus ojos.


—Buenos días— dije sonriendo, sentía mucha más atracción de la normal, sin saber
por qué.
Hizo una mueca, se sentó en la cama.
—¿Que sucede?— pregunté, ella me miró y suspiro.
—¡Diablos!— se levantó y corrió al baño, no sin antes tomar un bolso que trajeron
hace días.
Me pare de la cama preocupado «awww», me acerque a la puerta del baño y oí cómo
se quejaba de algo, golpee y ella dejó de hablar.
—¿Todo bien?
—Si... ¡Si! ¡Solo no entres!— grito y maldijo por lo bajo.
Encendió la ducha y opte por darle su espacio, me vestí con unos jeans, una camisa
azul claro y unos tenis. Ella salió del baño con una toalla cubriéndola, al verme se
sonrojo y corrió al clóset donde estaba todo arreglado, tomo su ropa y se devolvió al
baño.
Bien, no entendía nada.
Me senté en la cama y espere a que saliera ansioso, ¿que le pasaba?; tiempo después
salió, vestida y arreglada, me levanté y contemple a mi ahora novia, vestida con un
pantalón negro, una camisa de cuadros blancos y negros y zapatos blancos.
—¿Que paso?— pregunté tomando su rostro en mis manos.
—Nada, solo me sentía un poco mal— dijo nerviosa.
La mire algo raro.
«Creo que nos oculta algo».
«Lee, tal vez de verdad se siente mal, dejala».
«Admítelo su comportamiento es raro», corte la conexión.
La bese levemente, ella sonrió y fue a guardar sus cosas.
—¿Vamos?— susurro, tendiendo su mano.
—Vamos, linda
Con las manos entrelazadas bajamos al comedor, cómo era de esperarse estaban mi
madre, mi (ahora) suegra, Beatrice y Leo en la gigantesca mesa.
—¿Que te parece si le decimos?— pregunté sin que nadie se diera cuenta de nuestra
presencia.
—Suena bien
—Al fin regresan— comento Leigh Anne.
—Si, y con una excelente noticia— comenté sonriendo.
Leo me miró cómplice.
—Somos oficialmente novios— dijimos juntos, con las manos entrelazadas.

Y bueno, la reacción de Abbey y Leigh fue un poema, en cambio Bea y Leo sonrieron
abiertamente.
—¡Eros Lincoln de novio! ¡No lo creo!— chillo una voz demasiado conocida— ¡Jamás
creí que viviría para ver esto!— dijo dramática.

—Zoey, deja de hacer una escena— dije divertido.


—¿Así saludas a tu prima favorita?— reí y la abrace sintiendo la mirada de Mariam en
mi espalda— Tu debes ser su nueva conquista— miro a Mariam con una sonrisa.
—Si, soy yo... creo— formo una mueca mientras se rascaba el brazo incómoda.
—Espero y nos llevemos bien— dijo abrazándola, poso su mirada en Leandro y
Beatrice— Y tu también tienes pareja— dijo algo ¿desilusionada?— Soy Zoey, prima
paterna de Eros— dijo sonriendo a las chicas.
—Y yo soy Zacarías, su mellizo y primo de Eros— dijo Zac, algo más tranquilo.
Luego de la llegada de mis primos y mi tía Samantha, desayunamos y obviamente
Zoey no dejo de charlar con Bea y mi novia, pero con Mariam más que todo, Leo
estaba algo tenso, ahora confirmaba mis sospechas de que algo había pasado entre
ellos dos.
—¿Algo que quieras confesar?— dije bajamente a mi amigo.
—Eh... No, no ¿porque?— dijo nervioso, alze mis manos en son de paz— ¿Cómo te
fue ayer con tu chica?— cambio el tema abruptamente.
—Nos fue bien...— dije aceptando el desvío de la charla.
Zac se nos unió, y una charla trivial entre hombres se formó, miraba a Mariam de vez
en cuando y ella sonreía cada cierto tiempo; una vez listo el desayuno cada quien fue
por su lado, las tres chicas a la biblioteca, las tres señoras a la sala y los chicos al
despacho.
—¿Y Zac, no hay rastros de tu mate?— mi primo se tornó rojo por la pregunta,
digamos que él tenía gustos... particulares.
Zac, Leo y yo habíamos crecido un tiempo juntos, aunque Zac era un poco más
pequeño por algunos años, el jamás tuvo demasiada atracción por las chicas y bueno
en aquellos tiempos era difícil para los homosexuales salir del clóset, por lo que pasó
décadas con mujeres sin ningún interés, hasta que hace pocos años se decidió en
contarlo, aunque los seres más cercanos lo sabíamos.
—Aun busco a mi matd, ustedes se ven muy felices con sus chicas, se ven
agradables— comento algo melancólico.
—Lo son, pero también son un dolor de cabeza— reímos con las palabras de Leandro.
—¿En serio estás de novio?— pregunto serio.
—Si, y Leandro también
—Quien lo diría, Eros y Leandro teniendo mate y novia oficial— dijo pensativo.
—Ya te veré con tu mate, reza para que no sea loco— dijo Leandro riendo.
Tocaron la puerta, solté un pase y una de mis sirvientes apareció.
—Alpha, el señor Jones está buscando al Beta— dijo, Leo miró atónito a la chica.
—Mierda— murmuro— ¿Dónde está?— dijo parándose, para seguir a la chica.
Zac me miró sin entender.
—Su suegro— asintió, si Trevor estaba aquí, Adam y Ryan también.
Salimos del despacho, y fuimos a la sala, estaban mi madre, mi tía, mi prima, Bea,
Abbey y Adam, no veía a Ryan por ningún lado y tampoco a Mariam.
Luego de saludar a Adam, me fui en busca de mi chica.
—¿Así que ahora eres su novia?— estaban hablando en la biblioteca.
—Ryan, es mi mate y me gusta y lo quiero— murmuro— ¿Acaso no te agrada?—
pregunto.
«A mi no me agrada», opino Lee.
«Estamos de acuerdo».
—¿Cuando me han caido bien tus novios? Ademas, me parece todo muy rápido, solo
eso. Quiero que te trate como se debe— dijo serio— No quiero que lastimen a mi
Bubbles— dijo sonando melancólico.
Aclare mi garganta, entrando en la biblioteca.
—Linda, te estaba buscando— dije sonriendo coqueto— Hola Ryan— dije.
—Lincoln— dijo serio.
—Que serios, vamos— dice mi mate tomando mi mano y la de Ryan.
De vuelta en la sala, Zac miró fijamente a Ryan y viceversa, eso significaba que eran
mates, Mariam y Bea miraban con una sonrisa.
—Eh... Creo que deberíamos hablar en privado— dijo Zac— Iré a tu despacho—
murmuró, asentí.
—No hagan ninguna cochinada— dije en forma de broma.
—No prometere nada— ambos se fueron a mi despacho.
Mariam se acercó a mi— Eso no me lo esperaba— dijo mirando por donde se habían
ido.
—Sera gracioso verlo loco por un chico— comento Beatrice abrazando a Leo.
—Las manos Leandro— dijo Trevor serio.
—¡Papá!
Y todos reímos, excepto Trevor, Beatrice y Leandro, quienes estaban rojos o serios,
quien lo diría.
•••
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14

MARIAM

Vi como Ryan desaparecía con Zacarías, quién lo diría, tenía una sonrisa hasta que
estornudé y sentí como se salía mi vida.

—¿Estás bien?— pregunto Eros y asentí aferrada a su mano.

—Si... No es nada— «nada lindo ser mujer»— Voy a la cocina, a tomar algo— el
asintió y avance a la cocina.

Me serví un vaso con Pepsi y tome del vaso.

—Me comentaron que ya tienes novio— dijo Adam y casi escupo la bebida.

—¿Fue mamá?— pregunté y el asintió— Probablemente toda la manada ya lo sabe—


tome el resto que quedaba— ¿Que tal el futuro novio de tu hijo?— pregunté con una
sonrisa.

—Es guapo, nunca pensaría que ambas manadas fueran tan unidas— comento.

—¿Será un problema para la manada?— pregunté, a veces surgían problemas con las
parejas homosexuales.

—En nuestra manada no, ya sabes por...— no dijo el nombre, pero supe de quien
hablaba.

Joyce Brown, una bruja que formó parte de la manada.

—Joy... Ella abandono la manada— dije mirando a sus ojos.

—Siempre la respetaron, y antes de que preguntes el por qué se fue, debes


preguntarle a tu madre, es la mejor persona que te dirá sobre ella— suspire.

—Se quién es Joyce, o al menos que es para mí y sabes que a mamá no le gusta
hablar de ella— dije pero Adam no respondió nada, salí de la cocina.

Fui a la sala, ya había vuelto Zacarías pero no había rastro de Ryan, Eros señaló el
comedor con la cabeza y le di una sonrisa para ir allá.
—Hey, ¿Cómo estás?— pregunté y me miró serio.

—Me beso, y tocó... mi trasero— reí sin contenerme, Bea me acompaño— Esto es
serio, adiós a mis sueños de tener una chica ardiente— ambas reímos aún más
fuerte.

—Te escuchara Ivonne Maritza— ambas chocamos las palmas.

—Mi terrón de azúcar— dije imitando la.

—Claro, Daniel Evans y Jonathan Díaz— ambas lo miramos retadoramente.

—Meterse con los ex's eso sí es horrible— las miradas asesinas ahora eran para
Adam— Cálmense, no sería divertido que lo oyeran sus mates— todos concordamos
en silencio.

—Celos— dijimos al unísono, excepto por Adam.

Cada quien miró a la nada pensando en su hombre, cuando mi rara amiga brinco
(literal) en su asiento.

—¡La fiesta!— la miramos raro— La reunión de los Alphas, no tenemos que ponernos,
me va a dar algo— dijo dramática.

—Faltan aún días— dije normal.

—Si, pero ya sabes lo que significa— compras— Debemos impresionar a nuestros


hombres— Ryan la miró con cara seria— Jamás pensé que diría eso— reí por sus
ocurrencias.

—Jaja que chistosa

Reí y conversamos un rato, hasta que el trío maravilla llegó hasta nosotros, tomando
cada uno a su pareja, bueno nuestros chicos (Zac y Ryan) estaban algo tímidos,
sobre todo este último UwU.

—Tengo que hacer algo— dijo Ry corriendo.

Zac lo miro irse con tristeza— Dale tiempo, aún no se acostumbra a esto— el sonrió
agradecido.
—Si no te gustarán los hombres, diría que te gusta mi chica— dijo Eros.
Lo golpee en el hombro, hasta de su propio primo se pone celoso.
Río y hundió su rostro en mi cuello, el estaba sentado en una silla y yo en otra pero
ambas estaban juntas por lo que yo estaba entre sus piernas y brazos con la espalda
recostada en su pecho muy cómoda.

—Y Zac... ¿Irás al baile?— pregunto Bea, cruzamos miradas cómplices.


—Eh si... ¿Por?— pregunto, la pregunta no iba nada al caso.
—Solo quería saber, ya sabes, para llevar a Ry muy apuesto— Zac se puso de color
rojo, está chica a veces no cierra su boca— Y ustedes dos, vendrán a juego con
nosotras— dijo hacia Eros y Leo.
—¿Alguna idea de que llevarás?— pregunta con los labios en mi hombro.
—De hecho no, no tengo un vestido aún— dije mirándolo levemente.
—Eso se puede arreglar— beso mi hombro y sus manos se colaron por debajo de mi
camisa— Te llevare de compras— dijo con una sonrisa.
Me acerque y lo bese, un beso lento y con algo de lengua.
—Muy lindos y todo pero... es realmente incomodo— la voz de Zoey se dio a notar,
me sonroje y Eros sonrió.
—No hay nada de malo, aparte es mi casa— Zoey rodó los ojos y se sentó al lado de
Zac.
—¿Se enojó?— pregunté en un susurro.
—Esta celosa, no tiene a nadie a quien besar
Mire a mi amiga y su novio, también estaban muy melosos, note como Zoey los
miraba de reojo algo ¿seria?. Dos chicas se asomaron en el marco del comedor, altas,
flacas y de cabelleras largas, cuando la rubia vio a Eros sus ojos se iluminaron, hasta
que poso su mirada en mi.
—Hola, hay caras nuevas aqui— dijo hacia Bea y hacia a mi.
—Si...— comento la pelirroja posando su mirada en Zac.
—¿Que hacen aquí?
—¡Eros! ¡Así no se reciben a mis amigas!— dijo Zoey molesta— Chicas ella es
Vanessa y Kate mis mejores amigas.
—Soy Beatrice y ella es Mariam— dijo amable mi amiga.
Vanessa sonrió incómoda con su mirada fija en mi novio.
—¿Que tal si hacemos algo?— propuso Zoey.
—¿Cómo qué?
—Eros tiene una sala de juegos, que tal si pedimos una pizza y unas cervezas y
vamos a jugar
—Me parece bien todo menos lo último— dijo Eros.
—Concuerdo— le apoyo Leo.
—Pero cuando venian las chicas siempre lo hacíamos, hasta emborracharnos— Eros
se tenso y miró seriamente a Zoey.

Preferí no decir nada.


—Además las nenas están grandes para tomar, ¿no chicas?— dude de todo lo "dulce"
que fue en la mañana.
Bea me miró, y le hice un gesto cómplice.
—Si, sabemos beber. Y cielo, deberías dejar que tomemos unas cervezas, parece que
Zoey, Venessa y Kate las necesitan— dije sonriendo.
—Si, ¿desde cuando no van a una fiesta?— le pregunto Bea.
Zoey tenía la boca abierta.
—Meses— murmuró Zac, y todos reímos menos las chicas.
—Bien, cervezas y pizza serán
Todos aceptamos y me levanté de mi silla seguida por Eros.
—Bien, entonces en una hora nos vemos en la sala de juegos— dijo Vanessa.
Me di la vuelta sintiendo la mirada de la rubia quemando mi espalda.
—¿Vamos cielo?— pregunté y me coloque de puntitas para darle un beso corto.
Asintió, y caminamos a la habitación.
Buscaba mi ropa para darme una ducha, mientras que Eros estaba en una.
Sentí unas manos en mi cintura— Espero y no uses nada provocativo— murmuró
mordiendo mi oreja.
—Zac es gay, y Leo tiene novia, puedo usar lo que sea— dije dándome la vuelta.
—Hay más hombres por toda la casa— me beso y dio fin a la conversación.
Me aferre a él y deje que marcará el ritmo del beso, nos acostamos en la cama
consumidos por el beso, cuando el aire faltaba nos separamos, y Eros bajo los besos
por mi cuello y el inicio de mis pechos.
—Eres preciosa— dijo volviendo a poseer mis labios.
—Er... Lo siento— maldita sea la gente y sus ganas de interrumpir nos.
Eros corto el beso y suspire.
—No puede pasar un día sin que interrumpan besos calientes— dije seria, ya había
bajado la temperatura— ¿No podemos regresar al sitio de ayer? No hay gente— Eros
rió y me dio un pico.
—Algún día
Eros se paró, tenia su pantalón azul claro sin abrochar dejando a la vista sus bóxers,
se acomodó la ropa y volteo a mirarme.

—Me encanta cuando me miras asi— me sonroje, el término de vestirse— Voy a ver
qué no destruyan mi casa, no uses nada provocativo a menos que estemos tu y yo en
esta habitacion— dijo y beso mi cabeza.
—Si señor— dije sonriendo, el río y se fue.
Me parece y me di una ducha rápida, y me puse mi ropa en su mayoría negra, «por si
ocurría un accidente», me puse un short negro, una polera gris oscuro tenía escrito
"El negro es mi color alegre", unas converse negras y unas argollas.

Salí de la habitación, no sin antes recoger mi pelo en un moño desordenado, comencé


a buscar a Eros o a alguno de los chicos.
—Hey,— Ry llegó trotando, tenía un pantalón negro y una polera gris a juego con sus
nikes, lo mire con una sonrisa— Solo acepte por la pizza y las cervezas— aclaró.
—Si claro. Te gusta, le gustas, casense— dije pasando mi brazo por su cadera.
—No vayas tan rápido, Bubbles— el paso su brazo por mi hombro.
Ambos caminamos a la sala, donde salió Bea con cara seria, solo dijo que las
"invasoras" no se despegaban de nuestros mates.
Cada quien suspiro y entramos a la sala de juegos, hablamos de la reunión, los tres
compartíamos un mal presentimiento; las tres chicas llegaron riendo
exageradamente.
—Oye, tú, Ray tomamos una foto
—Se llama Ryan— le dije a la rubia.
—Si, como sea, tomamos una foto niñata— dijo pasándome su teléfono.
Iba a decirle algo pero Bea me freno, y Ryan le tomo la foto.
Me senté en el sillón molesta, los chicos llegaron con las pizzas y cervezas, los tres se
sentaron a lado de su mate, aunque Ry y Zac estaban cerca pero sonrojados.
—Mire encontré Just Dance— dijo Kate.
—¡Juguemos!— le siguio Vanessa.
Las tres se pusieron a bailar provocativamente, cuando terminar Bea y yo bailamos,
dejando boquiabiertos a Eros y a Leo, por otra Ryan y Zac estaban sentados hablando
un poco alejados; y ahí comenzó una guerra entre las cinco y futuramente seis, de
quien bailaba mejor.
Luego de una agresiva ronda, comimos pizza y bebimos las cervezas, entre risas,
aunque obviamente Vanessa, Kate y Zoey buscaban llamar la atención.
—¡Me cansé!— grito Zoey— ¡Que los chicos bailen!— los tres rieron y bailaron,
aunque dedicando nos miradas a nosotros.
—Parece que sus planes no sirven— comento Ryan.
—Solo están ellos por el dinero
—Deberias buscar a tu mate y no entrometerse en relaciones ajenas
—Y me lo dice una niña
—Al menos está "niña" tiene a alguien que le preste atención— me defendí y ella me
miró incrédula.
Me parece para tomar un vaso de cerveza haciendo fondo.
—No tomes tanto— me abrazo por detrás.
—Las amigas de tu prima son simpaticas— dije sarcastica— Sobre Vanessa. ¿Te
acostaste con ella? O ¿lo sigue intentando? Por qué me tiene harta el hecho de que
vaya detrás de ti— me sincera y sus pupilas se dilataron.
—Si me acosté con ella, una vez, no entiendo el mensaje— lo mire mordiendo mi
labio inferior molesta— No me gusta, fue sola una ocasion,. Te quiero a ti, solo a ti—
dice tomando mi rostro en sus manos.
—¿Habrá que decírselo?— pregunté— ¿O marco territorio?— alce una ceja.
—La segunda me gusta más
Lo jale de la camisa y uno nuestros labios, guiando el beso, a la hora de los celos él
no era único psicópata protector, él es mío.
—No quiero que otra chica te mire— camine e hice lo que tanto queria, le di una
nalgada.
Todo bajo la atenta mirada de Vanessa, a quien le guipe un ojo.
En vez de jugar pusimos canciones, la mayoría de nuestra de este siglo, Ry, Bea y yo
nos movíamos mientras los demás trataban de unirse.
Sentí sus manos en mi cadera y comenzamos a bailar al ritmo de la canción y no me
resiste en bailar sensualmente con "Reggaeton Lento, de CNCO y Little Mix", el me
siguió y la temperatura comenzó a subir.
—Tengo sed— dije algo cansada.
Eros tomo mi mano y me dio un vaso con refresco, lo acepte indignada y lo lleve de
nuevo a bailar, las tres chicas ya no estaban, solo nosotros seis.
Lo poco que recuerdo es que nos sentamos a hablar y a jugar juegos de mesa, y solo
bebimos cervezas o refresco hasta ya no poder más.
—¡Hey, chicos superpoderosos! ¿Dónde hay más cerveza?— pregunté buscando la
dichosa bebida.
—¡Si!— gritaron al unísono Bea y Ry.
Eso basto para que nos prestarán atención— No más alcohol para los tres— dijo
alguien, no supe quien exactamente.
—Oh vamos no estamos... ebrios— dijo Ry, aunque me mareé un poco.
—Estoy... de... acuerdo...
—X2
—¡Foto!— grito Ry.

—Nada mal, aunque parezco traumado


Los tres reímos y nos acostamos en el suelo, hace tiempo que no hacía esto... Y bajo
la mirada de nuestros mates hablabamos de puras tonterías, y eso hasta no recordar
nada más.
15

MARIAM
Después de haberme despertado en la habitación de Eros y llevarme un buen regaño,
nos duchamos, desayunamos y salimos con Bea y Leandro a una tienda para elegir
los vestidos y ellos sus trajes.
—¿Que piensas?— pregunto, estábamos solos en el Jeep.
—En nada, ya sabes tengo que elegir el vestido— dije sonriendo le.
—Encontraremos uno perfecto y que sólo muestre lo necesario— lo último vino
acompañado de una mueca.
—Y con eso nos referimos a cabeza y manos— dije en forma de broma.
—Que graciosa
Cuando estacionó, nos bajamos y del otro Jeep bajaron los chicos, juntos nos
adentramos en la tienda, donde nos llevaron a una zona V.I.P. y una chica nos miraba
fijamente con una sonrisa.
—Bienvenidos, Alpha, Beta— dijo con un gesto de cabeza—Chicas. Soy Gia y las
ayudaré con sus vestidos— dijo amable.
—¿En serio contrataste una chica?— pregunté bajamente a Eros.
—Tu lo vales, ve diviértete— ambos se sentaron en el sofá y por mi parte no me
quedo otra que ir con Bea y la chica.
—¿No te parece asombroso?
—Bea, me siento como una millonaria y es incomodo tener la tienda para nosotras
—Para mi es perfecto
—Creo que se van a arrepentir haber venido— murmuré viendo como Gia escogía
vestidos como loca.
•••
—¿Que tal este?— pregunta Bea mirándose en el espejo.
—Me gusta, aunque es casi igual al otro— dijo Leandro, Beatrice lo miro incrédula.
—Hombres— murmuró y entro a cambiarse, por mi parte me miraba en el espejo.
Tenía un vestido rosa, ajustado.
—¿Te gusta?— no obtuve respuesta— ¿Eros?— tenía su mirada en mi— ¿Hola?— me
voltee y salió de su trance.
—Muy ajustado
Suspire y busque otro, esto es demasiado difícil, son peores que una mujer.
Me coloque una bata y comencé a ver los vestidos, al rato Bea se unió, tome un
vestido rojo con la espalda baja y un escote en V al frente, era largo y muy bonito, fui
a medirme lo.
—Ese es el perfecto— dijo Bea, me asusté— No deberías dejar que Eros lo vea, escogí
uno pero necesito tu ayuda, cambiate y vienes— dijo sonriendo me cómplice.
—Ok— se fue y me puse un vestido negro de encaje rápidamente.
Pase al probador de Bea y la ayude con el cierre, su vestido era blanco con un escote
redondo y mostraba un poco de espalda, y una pierna.
—Tu tampoco debes mostrarle este a Leo
—Estoy de acuerdo, será una sorpresa
Yo salí y me mire en el espejo, Eros negó con la cabeza y suspire.
—Ya escogí mi vestido— me di la vuelta.
—¿Cuál es?— pregunto.
—Sorpresa. Gia— la llamé y una vez dentro del probador le indique que envolvieron el
vestido.
Me puse mi ropa y salí, Bea estaba igual que yo, los chicos ya tenían sus trajes así
que fueron a pagar y cada una tomo la bolsa donde teníamos los vestidos.

El teléfono de Eros sonó.


—¿Que sucede?— silencio— Es increíble, iremos para allá— corto y me miró con una
mueca— Tenemos que irnos, unos vampiros en la frontera del lago— le dijo a Leo.
—Vayan, tenemos que comprar los zapatos y accesorios que faltan— dije con una
sonrisa.
—¿Más?
—Nunca es suficiente— ambos rieron.
—Ciudense
Eros me beso la cabeza, y se fue al bosque con Leandro no sin antes dejarme las
llaves del Jeep y una tarjeta de credito, la cual no quería aceptar.
—¿Lista para regresar a la época de compras?— pregunté y Bea sonrió.
—Lista para regresar

Fuimos por zapatos, accesorios y luego a comer, charlamos un rato disfrutando del
día, aunque se supone que disfrutaría mos los cuatro; Beatrice me arrastró a una
tienda de lencería, donde no compre mucho, pero si algunas cosas.
—Quiero que el día de la reunión sea ese día— dijo mientras comíamos helado.
—¿Con Leandro, no?— le pregunté.
—Obvio, mis días de soltera acabaron, me siento como si me hubiese casado—
#DramaQuenn.
—Creo que yo también haré lo mismo, no creo que llegue virgen a la luna llena—
ambas reímos aunque en cierta parte era verdad.
—Tienen siglos, ¿y si no les gusta?— pregunto y no sé por qué pero era algo raro
hablar de eso a mitad de un centro comercial.
—No lo sé, no deberíamos hablar de esto aqui— señale mi alrededor.
—Cierto, deberíamos volver, se preocuparan
Cada una se dirigió a su Jeep, guarde las cosas en la maleta y volvimos a la mansión,
subí a la habitación de Eros y deje las cosas en el clóset. Bien, ahora debía buscar a
mi novio, lo más probable es que estaría en su despacho.
Fui en su busca, la puerta del despacho estaba abierta, cosa muy rara, me asome y
estaba él y ¿Vanessa?.
—¿Con quién irás a la reunión?— pregunto ella, sentada al frente de su escritorio.
—Con Mariam, mi novia y mi mate— dijo serio.
—¿No es algo pequeña?
—No es tu problema Vanessa
—Ella no es para ti, es una niña, tú mereces una mujer— dice levantándose de la silla
para acercarse a él.
—Querrías alejarte de mi, entiende yo no quiero nada contigo— él se para y se aleja
de donde está ella— Te lo he dicho de todas las maneras posibles, créeme deberías
de tener cuidado con mi chica— y estoy de acuerdo con él.

—Por favor, no le tengo miedo a esa cosa— acorrala a Eros contra la


pared— Se que me deseas— ronroneo y yo decidí que era de entrar.
—Creí que habíamos dejado todo claro Valeria
—Es Vanessa— dijo entre dientes.
—Aléjate de mi novio, A-HO-RA— ya sueno como Eros.
Ella se alejó y me miró de pies a cabeza.
—Vete de aquí, antes de que te eche— dije y camino seria hacia la puerta— Y cierras
la puerta cuando te vayas— se oyó el portazo.
—Me encanta cuando te pones celosa— dice Eros mordiéndose el labio.
—Creo que voy a estar contigo siempre para que ninguna se te eche encima— dije y
lo bese, igual que ayer.
Lo pegue a la pared más cercana y nuestras lenguas se encontraron, él dejaba que yo
guiara el beso hundiendo mis dedos en su pelo.

Sus manos estaban en mi cadera, tome aire y baje los besos por su cuello dejando
uno que otro chupetón, Eros gruñó fuertemente y yo gemí, volvimos a unir nuestras
labios en un intento en vano de apagar la reciente pasión que comenzaba a llenar la
habitación.
Me llevo a su escritorio, y lanzando todas las cosas que habían en este me posicionó
ahí, y bajo sus labios por mi cuello mientras yo me aferraba a su camisa. Sus manos
se colaron por debajo de mi blusa y debajo de mi sostén, que para suerte de él se
abría por delante y una vez lo soltó se agachó y beso mis pechos.
—Eros...— gemí, el gruñó.
Succionó y marco mi pecho a su antojo, saco mi blusa y el sostén y continuó con lo
suyo, yo me arquee pegando aún más mi pecho a su boca, bajo las manos al broche
de mi pantalón y por más que no quería, lo frene.
—Lo había olvidado, lo siento— dijo con la respiración entrecortada.
—Esta bien, yo te bese— dije con una sonrisa— Al menos no nos interrumpieron—
dije tratando de aligerar el silencio.
—Algo es algo, pero cuando estemos en el evento de la reunión no te salvas— dijo
con los ojos dorados y con voz ronca.
—Yo nunca me he querido salvar— lo bese levemente— Déjame ayudar— pedí viendo
el bulto en sus pantalones, lo senté y abrí su camisa.
Volví a besarlo de manera intensa, mientras él pasaba sus grandes manos por mi
espalda descubierta, bese su mandíbula, cuello y baje por sus abdominales hasta el
borde de su pantalón, gruñó con los ojos dorados.
Deshabroche el pantalón y su bóxer negro comenzó a verse, baje un poco el pantalón
y por encima de la tela toque su miembro, y un gemido se escapó de sus labios.
Tocaron la puerta, Eros me metió abajo de su escritorio y rápidamente se abrochó la
camisa, y lanzo mis cosas donde yo estaba.
—Pase— dijo serio.
—Alpha, el señor McCurdy quiere verlo— Claro dile que pase— cerraron la puerta y
volví a tocar su miembro— Me gusta mucho tu toque, cariño, pero no es lo mejor que
lo hagas ahora— dice acariciando mi rostro.
Se acomodó mejor la ropa y se oyó como alguien entró al despacho.
—Eros
—McCurdy
El ambiente estaba tenso, demasiado diría yo.
—¿Cómo va todo con Luna? ¿Es buena?— le halle el doble sentido a su comentario.
—¿Que quieres Andrew?— dice Eros molesto, su mandíbula está muy apretada.
—Hablar, después de todo soy como tú padre— Eros rió como si hubiese dicho algo
gracioso.
—Tú no eres mi padre, solo fuiste el hombre con el que se acostó Leigh Anne— dijo
molesto.
—Y por el cual tu madre me cambio por el bueno para nada Alpha
—De mi padre no hables así, tú eres el que no sirves para nada. No sé qué haces en
mi despacho, ¿para venirme a hablar de tus mierdas?— bien, hasta yo me asusté—
Vete de aquí Andrew, y no vuelvas por un buen rato— alguien maldijo y se fue, Eros
suspiro.
La puerta volvió a cerrarse de un portazo y Eros me miró a los ojos.
—No me mires como si tuvieses miedo— dijo hechando la silla para atrás dándome
más espacio.
—No te tengo miedo, me sorprendió como hablaste— dije más tranquila— ¿En que
habíamos quedado?— él sonrió y hecho su cabeza para atrás.
—No recuerdo...
—Te recordaré entonces
Saque del bóxer a su gran miembro, muy grande, subí y baje mi mano por este y
Eros gruño, le di un beso en la punta y de a poco comence a meterla en mi boca, y a
chuparlo, Eros enredo sus en mi cabello recogiéndolo.
—¡Diablos!— levantó sus caderas y para ser sinceros comenzó a follarme la boca.
Yo seguía con lo mio, y para ser la segunda vez que lo hago no está nada mal, lo
sentía tensarse en mi garganta, lo saqué por completo y bese la punta de nuevo y
con mis manos lo iba ayudando a llegar.
—Mariam— rugió con los ojos dorados.
Se tenso aun más, y pre-semen empezó a inundar mi boca, cuando llegó al orgasmo
me trague todo, sabía salado y un poco agrio, luego de haberlo tragado Eros me
levanto y beso mis labios profundamente, robándome el aliento.

—Eros— gemí.
—Eres perfecta, ¿dónde estabas, te busque por siglos?— su respiración se iba
calmando.
—Quisiera haber llegado antes
—Mejor tarde que nunca— me beso un poco más lento— Te quiero— me dice
hundiendo su rostro en mi pecho desnudo.
—Yo también te quiero— lo bese levemente.
—Vaya, algunas personitas están cariñosas— abrí los ojos sorprendida.
Eros me abrazo posesiva mente y agradezco que esté de espalda a la puerta y solo se
vea mi espalda.
—¡Mierda! ¿No sabes tocar?
•••
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16

MARIAM
—Uy, relájate no te quitaré a tu chica— dice de manera burlona.
—¿Que te he dicho sobre tocar?. Vete Connor
—Estoy aquí por el caso de Zara y Bryoni— dice relajado.
—Sal de aquí, ahora— le dice Eros serio.
La puerta se cierra y él me despega de su pecho.
—¿Te acuestas con tus mujeres aquí?, no se oía sorprendido...— Eros ignoro mi
pregunta y recogió mi ropa.
Suspire, me vistió como si fuese una niña pequeña.
—No deberíamos tener secretos
—Y no los tenemos, ¿para que saber dónde me folle a otras mujeres? Tú estás aquí y
ahora, eres mi novia, mi mate y mi Luna— lo miro a los ojos, aún sin mi blusa pegue
nuestros labios.
Le reste importancia al chico mientras nos besábamos.
—Te quiero y te necesito solo a ti, nadie más— acaricia mi mejilla y coloca mi blusa.
—Iré a la habitación— me mira sin decir nada, colocándose su ropa— Nos vio casi sin
ropa, será incómodo y presiento que no estarás tranquilo— él asintió y lo besé de
nuevo.
—Bien ahora sí están vestidos— entró sin tocar, de nuevo, y me separé de Eros.
—Sea como sea que te llames deberías aprender modales, en serio
—Con carácter...— me mira completa— Me gusta— dice.
—Connor— advirtió entre dientes Eros.
El chico alzó las manos y me fijé en Eros, quien me beso y paso su mano por mi
cintura, diciendo a quien le pertenezco, el beso duró unos minutos ya que él se tomó
su tiempo para saborear mi boca.
—Cuando termine iré contigo— se separó y beso mi frente, asenti y salí de ahí.
Demasiado acalorada por lo sucedido, opte por darme una ducha. Luego de unos
treinta minutos salí de la ducha, puse una toalla en mi cabello y otra en mi cuerpo, mi
martirio había terminado, Andrés ya se había ido.
Me coloque mi ropa interior y alguien abrió la puerta, Eros.
—Aqui estás
—No me estaba escondiendo— alce mis hombros.
—Eso espero, ¿quieres ver una película?— asentí, me coloque la pijama de algodón y
me peine el cabello.
Sentía su mirada, tome el secador que había y comencé a secar mi cabello, él estaba
viéndome de pies a cabeza, de vez en cuando lo miraba a los ojos a través del
espejo.
—Me gusta como te ves así, con mis marcas en todo tu pecho— soltó de pronto con
una sonrisa— Asi seas mi novia no dejarán de mirarte y no dejaré de celarte— dijo
"serio", sonrió y luego de mirarme se fue del baño.
Negué y salí de ahí, estaba en la cama acostado y poniendo una película, palmeó a su
lado y después de ponerme un suéter de él me acosté a su lado.
—¿Que veremos?
—¿Que quieres ver?
—¡Suspenso!
—Me gusta de terror— dijo con una mueca.
—A mi no, suspenso por fi— dije haciendo un puchero, negó y busco "suspenso"— ¡Ay
gracias!— dije abrazándolo y besándolo por todo el rostro.

—Para o continuaré lo que interrumpió Connor— dijo ronco.

—Por cierto, ¿que te dijo de Zara y Bryoni?— pregunté interesada, no las había visto,
«que mala».

—Harán el caso cuando volvamos, a petición de la Luna, osea tú— dijo besando mi
nariz— ¿Misterio a bordo?— asentí de acuerdo.

—¡Me encanta! ¿La has visto?

—No

—¡Que aburrido!

—Estoy casi siempre ocupado

—Eso no es excusa, ¿y tu vida?— estaba atónita, ¿que no sabe divertirse?.

—Primero va la manada, luego yo y mi asuntos personales— dice mirando a la nada.

—Eros, que seas un Alpha no significa que debas vivir tu vida— dije seria.

—Nunca tuve nada, mi madre engañó a mi padre y se separaron, no tuve hermanos y


me volví Alpha, pensé que no tenía mate y me ahogue en alcohol, mujeres y dinero,
vivo por la manada, no se lo que es "relajarse"— confiesa, suspiro, sé que es muy
díficil para él.

—Lo se, mi vida no es tan complicada pero todos tenemos nuestros problemas, ahora
estamos juntos y nada nos detendrá— dije tomando sus manos.
—Me has cambiado, demasiado. Temo perderte, no encontrarte— lo freno antes de
que siga hablando.

—No me iré, me quedare contigo, por siempre— nos besamos, y lo entendía, ahora él
tenía el poder de destruirme fácilmente.

Mi debilidad desde que sentí algo por él.

—Te quiero— murmura en mis labios.

Mi corazón se acelera y sonrió, lo deseaba, deseaba que dijera eso sin saberlo.

—Yo también te quiero— beso mis labios de nuevo y sonreímos.

—Somos tan cursi, es increíble

Pegamos nuestras frentes, me abrazo y le dio play, la película comenzó, disfruto estar
así con él, todo... Todo es tan distinto, solo con la persona adecuada.

«¡Mierda, que cursi!»

Mis ojos se volvieron pesados, y recostada a su lado me fui durmiendo, estaba


sonriendo y despreocupado, luego me dormí cayendo en brazos de Morfeo.

—No... No, ¡No!— oía cómo se quejaba, ya no estaba en sus brazos.

—Eros...— lo moví pero él no escuchaba, una pesadilla.

—¡No! ¡No me dejes!— me acerque asustada, lo coloque en mis brazos— Quédate...—


pidió, ¿tan malo era el sueño?.

—Eros... Cielo— dije acariciándolo.

Abrió los ojos, se aferró a mí, fuerte dejándome sin aire, lo apreté y se separó
llorando, estaba vulnerable y me dolía verlo así, tome su rostro en mis manos.

—Eros...

—Estas... aquí. Es lo único que necesito— me volvió a abrazar.

—No me iría jamás— me beso demostrando me su amor y cariño en el beso.


—Prométeme lo

¿Que lo tenía así?

—Lo prometo

Decidí no preguntar, se veía alterado, volvió a abrazarme, y no me soltó jamás, lo


acaricie hasta que se durmió en mis brazos, hoy invertimos los papeles.

Me dormí, luego de haberle dado tantas vueltas me cansé y volví a dormir, me había
despertado en la madrugada y en horas saldríamos a la reunión.

«Maravilloso»

Me esperan unos días muy largos, lo presiento.

•••

Una caricias en mi mejilla me despertaron, me moví y abrí los ojos encontrándome


con los suyos, una sonrisa se dio a notar, de esas que paralizan a cualquier mujer en
el mundo.

—¿Cómo sigues?— pregunté, me preocupa.

—Bien, ¿por qué no estarlo?— me pregunta al ver mi rostro sorprendido.

—Ayer tú...

—Te dije lo que siento, temo perderte

—Pero el sueño...— no dijo nada, no recuerda— Te despertaste anoche, asustado—


murmuraba de manera baja e incompresible.

—Hey, no recuerdo nada— dice tomando mi rostro en sus manos.

Lo mire confundida, ¿me volví loca acaso? O ¿lo soñé? No lo creo, se sintió real y no
dije nada, no parecía mentir y no había razón para decir mentiras.

—Vamos corazón, hay que prepararnos para el viaje

Hice una mueca, pura y extrema flojera, cada quien se ducho y tome mi maleta
guardando lo necesario, y en un bolso mis cosas personales, y que tal vez necesite en
el viaje.

—¿Lista?— pregunto mirándome con una sonrisa.

—Si, vamos— bajamos y el también tenía una maleta.

Unos chicos se acercaron y subieron las maletas, uno en especial se quedó


mirándome.

—Solamente tu, solo tú


—Solo yo

Lo abrace y nuestros mejores amigos bajaron, subieron sus cosas y emprendimos


viaje a la manada.

•••

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17

MARIAM

¿Cuánto puede tardar una mujer en arreglarse? No lo sé, ni siquiera los científicos
pueden decirlo, pero lo mejor se hace esperar, y esa amigos míos es mi excusa para
tardar tres horas en arreglarme.

Ok, voy a explicarles.

Unas cuantas horas antes.

Al fin habíamos llegado, me bajé del auto y me estire, no vuelvo a viajar en auto, un
hotel lujoso estaba justo al frente, comenzaron a atendernos una cantidad
considerable de personas, al menos valdría la pena la espera.

-Bienvenidos, señor Lincoln y compañía- alto ahí, hablo de más.

-Eh... Señorita Acosta para usted- dije incómoda.

Abrió sus ojos.

-¡Por la Diosa! ¡Una Acosta! ¿Te gustan difíciles, o es pura fachada?- lo mire
incrédula, si, cree que soy una "una barata", está equivocado.

-O querido TÚ eres el de la fachada, rico pero vacío. No cuentes con Luna Fuerte en
crisis- dije seria y el tipo río.

-¿Yo, Norris Brown, pidiendo ayuda a Luna Fuerte? Patético, me gustaban más el otro
tipo de acompañantes- dice con superioridad.

-¿Cómo cuales, las huecas? Esas se están extinguiendo en el mundo sobrenatural


Norris- me miró molesto.

-Eres una...

-Cuidado con lo que dices- le miró incrédulo- Es mi Mate, Brown. Me olvidaré de la


tregua si le dices algo fuera de lugar, ella no es como el tipo de mujer que nos rodea-
ahora se quedó callado y rojo de la furia, se fue.

-Adios tomate- dije infantil.


-Vaya bienvenida

-Vamos no es tan malo- lo tome de la mano y nos adentramos aún mas.

Una mujer, preciosa diría yo, rubia, ojos pardos y con una panza enorme se acercó a
nosotros, sonriendo y acariciando su vientre, lleno de vida.

-¡Eros!- camina y abraza a mi novio, irradia una aura angelical- ¡Dios, eres hermosa!
Te la rifaste- golpea suavemente su brazo, me abraza como si me conociera.

-Linda, ella es Roxana Zabat, mejor conocida como Rox- ella sonrió dulce- Esposa y
mate del Alpha Khristian Zabat, dueños de la manada Greek Moon- justo donde
estamos, un hombre se acercó a nosotros, alto de ojos oscuros y moreno.

-Vaya, esta vez viniste acompañado- dice sonriendo- Soy Khristian, dime Khris-
asentí sonriendo.

-Mariam Acosta- le dije a ambos.

-¿La hija de Abbey?- asenti- Esa mujer es mi idola- dice Rox- Tiene luchas agallas, al
igual que tú, las Acosta son... Wow- reí por su comentario.

Hablamos un rato, eran muy amables, informaron que solo los más cercanos llegarían
hoy para una cena "familiar", mañana sería la reunión a nivel mundial. Y bueno, la
cena... Me tomo por sorpresa, ¿que me pondría? Al rato llegaron Bea y Leo, se habían
quedado a "descansar" en una estación y al fin llegaron.

Cada quien decidió subir a las habitaciones.

-¡Es hermosa!- dije lanzando me en la cama.

-¡Si! Me encanta los hoteles de Khris y Rox- dice acostado a mi lado.

-Se ven enamorados- comenté.

-Lo están, y espero que en un futuro nosotros estemos asi- se pausa- Casados,
viviendo juntos y con un cachorro en camino- mira al techo con una sonrisa.
-¿Es tu sueño?

-Desde que supe de los mates

Había silencio, pero no tenso, era cómodo.

-¡Mariam!- me levanté y reconocí a mi loca amiga en el umbral de la puerta -


Operación B.E.- se dirán ¿que es eso? Es belleza extrema- Así que Eros toma tus
cosas y ve con Leo.

Me miró suplicante, hice una mueca y resignado tomo sus cosas y se fue con un
puchero y dramático, #NewDramQuenn.

Presente.

Y bueno, tres horas arreglarnos, eso nos lleva, tal vez se acuerden de cuando
comenzó todo esto, catastrófico.

-¡Mi arete!- grito buscándolo por toda la habitación.

-¡Beatrice está en tu mano!- grite y me mire contenta, no había traído muchos


vestidos elegantes, no eran lo mío.

Y por lo que me contó un pajarito (Beatrice) habrían muchos eventos así que...
¡Improvisar!.

-Ahora si, listas- dijimos ambas saliendo de la habitación.

Ambos nos vieron de piezas a cabeza, mi amiga tenía un vestido azul que la resalta y
yo una falda de lentejuelas, una blusa blanca y una chaqueta de cuero negra, nunca
falta.

-Estas hermosa- dice acercándose a mi.

Sonrió y lo veo, tampoco se queda atrás.

-Y tú estás condenada mente guapo, no te alejadas de mí en toda la noche- dije


seria, el río pero no es broma.

Va de negro, y eso lo hace ver como un Bad Boy elegante, de franela, saco y
pantalones negros.
Bajamos los cuatro a la cena, habían menos de veinte personas contándonos a
nosotros, era un ambiente familiar y bueno, la mayoría de mujeres estaba en vestidos
pegados, escotados y llamativos, pero aún así Beatrice y yo resaltabamos por los
distintos estilos.

-Chicas, ella es Ina mate de Demian, el Beta- asentimos y nos presentamos.

Las cuatro entablamos conversación, eran muy acogedoras y algunos años mayor que
nosotras, intercambiamos números y hablamos de cosas sin importancia; llamaron
para comer y cada una se sentó con su pareja, algunas chicas nos miraban mal ya
que los cuatro hombres que teníamos eran los más jóvenes y guapos, y el resto era...
un vejestorio.
Khris dio un brindis, por el futuro de las manadas y el de la suya, por su hija, futura
Alpha, brindamos y cenamos, estaba delicioso.

-Bueno, ¡a bailar!- dice Rox y nos pasan a una salon de baile.

Eros tomo mi mano y bailamos un buen rato, hasta que los zapatos me mataban y
opte por un descanso.

-¿Cansada?- pregunta Rox y asiento.

-No puedo caminar, pero vale la pena

-Al menos lo disfrutaste. Con esta panza me canso de la nada

Ambas reímos, Rox y yo hablamos un rato, ella me contó de lo insegura que se sentía
por su bebé, temía que le dijeran algo por ser una chica, una Alpha; le asegure que
no importaba, que su hija sería igual de fuerte, sonrió y miró a su esposo, quien
hablaba con mi novio.

-Se que será una gran líder, espero y no dejen que la hieran

-No lo harán, y si lo hacen, ustedes la ayudaran- dije sonriendo le.

-Seras una buena madre- ¿que...?- Estoy segurisima de ello, tus hijos te adoraran- se
paró de la silla y fue donde Khris.

Eros se acercó a mí, charlamos un rato y volvió a llevarme a bailar, una canción lenta,
la cual me canto en el oído.

Estoy jodida, este hombre puede hacer de mi lo que sea.

-Te quiero

-Y yo a ti, pequeña- bailamos al compás de la música, hasta la madrugada, mañana


tenemos un almuerzo con todos los demás.

No creo llegar 100% despierta, no con este sueño.

•••

Pd: Greek Moon/Luna Griega


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18

MARIAM
—Mariam Lesia Acosta Brown, levántate— ¿alguien más odia su segundo nombre? Yo
si.
—¿Lesia?— se burlo Leo.
—Mierda— murmuré— ¿Era necesario?— pregunté abrazada al cojín.
—Esa boca— Eros se acercó y se sentó a mi lado, acaricio mi cabello, nada más
romántico que estar despeinada y con resaca y que tu novio te mire como si fueras lo
más hermoso— ¿Tomaste la pastilla?— asentí, Beatrice miraba seria, amargada.
—Tardas demasiado y estás echada ahí
—Tu eres inmune a las resacas y te fuiste antes— me excuse.
Bea se sonrojo— Leandro me saco antes— dijo, la mire raro, algo le pasa.
—Estuvo divertido el after party— dije y Eros también me miró serio.
¿Es el día de todos contra Mariam?.
—Nos vemos en unas horas— dijo Beatrice— ¡No tardes!— me grito y se fueron, mire
a Eros quien sonreía, ¿que les pasa?.
Comimos del desayuno que habían traído, Eros pregunto que me pondría y yo me
dedique a buscar algo mentalmente pensando en las cosas que había traído, mi
vestido amarillo se me vino a la mente, elegante y juvenil, simplemente perfecto. Me
duche yo primero, me maquille de forma sencilla y peine mi cabello dejándolo suelto,
tenia un sostén y bragas negras, me coloque el vestido y a pesar de estar tentada a
usar mis vans, opte por la sandalias nude.

—Te ves hermosa, como siempre— sonreí y me hace girar quedando frente a frente.
Me besa lento y profundo, retirando mi brillo labial por completo.
—¿Fresa?— pregunta, asiento, sonríe y me vuelve a besar aún más profundo.
—Hay que bajar— murmuró en sus labios, me separo y lo veo.
—Tú igual te ves guapo— dije sonriendo.
—Lo se, pero gracias— dice arrogante.
—Engreído— me coloque el brillo dándole la espalda— Lista— tome un bolso pequeño
y sonreí, tome su mano y lo guíe al ascensor.

Muchas parejas estaban en el loby, vestidas elegantes pero sencillos,


habían más que ayer, aunque también había hombres o mujeres solas, algunas
miradas se posaron en nosotros, no sé si por mí o por Eros.
Luego de que Eros haya saludado y me presento unas personas nos pasaron al jardín
o área verde del hotel, donde habían mesas con nombres de las manadas; para
nuestra suerte las dos manadas estaban en la misma, por lo que me senté con
mamá, Adam y Trevor, llegaron Zac y Ry juntos y nos sentamos con la manada Greek
Moon.
—Entonces, díganme cómo se conocieron ustedes— pidió Rox a Zacaryan, ayer
también pregunto lo mismo a nosotros.
—Nos conocimos en la manada de Eros, y bueno le lleve a hablar en privado y
conversamos— dijo Zac, sonriéndole a Ryan.
—Ay, ¡me encanta oír las historias!— chillo con emoción.
Reí y tome la bebida del vaso, charlo un rato con ellos, traen la comida y almorzamos
a gusto.
EROS
Tomo su mano y la aprieto, ese vestido le queda de maravilla, y bueno que puedo
decir, se desenvuelve de maravilla con todos, aunque recibe muchas miradas del
género masculino y eso me molesta.
«Nos» sí, nos molesta demasiado.
La acercó a mí de manera posesiva, creo que haré eso siempre, ser sobreprotector,
cuidarla y que ningún hombre se le acerque con la intención de ser algo más que
siquiera su amigo.
«Si, nadie se le acercara».
«Concuerdo contigo».
—Alguien está sobreprotector— me dice abrazándome.
—Solo contigo y por ti— ríe y se pega más a mi.
—Te quiero
—Y yo a ti, linda— beso su cabeza y ella la levanta y mira mis ojos.
Nos acercamos para besarnos, cuando llega Abbey.
—Me alegra que esten tan amorosos— dijo con una sonrisa.
—Si, son un amor juntos. Sobre todo el señor Lincoln— dice Rox.
—¿Siempre es amargado?— pregunta ella entrelazando nuestras manos.
—Si, siempre
Ríe y yo contengo mi risa, fue como un insulto.
—Deberían ir a bailar, aún les queda tiempo antes de la reunión— avisa Rox, son las
tres de la tarde y concuerdo.
—Bailemos— le murmuró en el oído y se estremece.
No espero su respuesta y la llevo a un sitio improvisado como una especie de pista,
música lenta sonaba, mis manos sujetaban su cintura y las de ella estaban en mi
cuello, marcaba el ritmo meciendo sus caderas.

Juntamos nuestras frentes y sus ojos brillaban, sonrió y la imite, jamás me cansaría
de esto, de estar así con ella. Duramos un rato así, hasta que nos sentamos de
nuevo, ella fue a hablar con Rox, Ina y Bea, en cambio yo estaba con sus respectivos
mates.
—Me alegra que las hayan encontrado— comenta Khris bebiendo de su copa y
mirando a las chicas.
—No pensé que se sentiría tan bien— dice Leo.
—Creo que hoy si temblará, Leo siendo cursi y tú bailando y siendo romántico, no creí
que vería esto nunca— se burla Demian, y se gana una mirada seria de nosotros dos.
—En mi defensa, esperaba la indicada— los tres pares de ojos se posan en mi.
—Yo no sabía que existía la "indicada"— hice comillas— Pero me alegra que exista, mi
chica— dije y todos rieron.
—Eso fue...
—Tan...
—Cliche, cursi...
—Callense, es culpa de Mariam
—Por supuesto que no, la pobre chica no tiene la culpa— se está sobrepasando al
tutearla.
«Es nuestro amigo»
«¿Y?»
«Exagerado»
—Relajate, tengo a mi chica, ¿recuerdas?— me tranquilice, malditos celos.
—Hola— una chica rubia se acercó.
—¿Cómo están?— pregunta una pelirroja, ambas mostraban de más.
—Eh... bien, ¿ustedes?— Khris, a veces deberías callar.
—Bien, gracias por preguntar— una mirada coqueta— Somos amigas del Alpha Alex—
lo identifico rápidamente.
—Pero nos agrada conocer gente nueva— continua su amiga, presiento que los cuatro
terminaremos mal.
—Si, y queríamos tomar algo con ustedes— definitivamente terminaremos mal.
—Nena, no sé si lo sabes pero los cuatro tienen novia— dice Zac.
—Pues yo no veo a sus novias
—Oye voltea— dice Ina.
—¿Que?
—Nosotras somos sus novias y deberían alejarse, ahora— dice Bea seria, y las tres
asienten.
—Vamonos Tania— murmura y se van.
Las cuatro se acercan a nosotros y se aferran a cada uno de manera posesiva, río, me
encanta que sea así de celosa.
—Veniamos a informarles que todas iremos al spa para arreglarnos, así que no tomen
y mantén alejadas a las chicas, Zac— dice Rox.
—Ok, cuidense— dice Khris besando a su mate.
Leo y Demian lo imitaron, yo bese la frente de Mariam y la abrace.
—Te quiero
—Y yo a ti, nos vemos en un rato— se fue y la vi irse.
«Ya la extraño» dice triste.
«Lee, seran unas pocas horas».
«Igual la extraño :((» lo ignoro y hablo con los chicos, aunque me sentía inestable, y
eso que se fue hace menos de cinco minutos...
19

MARIAM
Las pocas horas que quedaba para la reunión pasaron rápido, entre masajes,
peinados, maquillaje y aseo en general, una chica me retocaba el cabello, ya tenía
tiempo sentada pero ella seguía haciendo su magia.
—Te ves hermosa— dice Bea mirándome comiendo Cheetos.
—No deberías estar comiendo eso
—Oye, amo los Cheetos, son mi perdición— reí y la maquillista llamó mi atención.
—Lista— me dio la vuelta para que pudiera verme en el espejo.
Mire mi reflejo sin decir nada, no parecía la chica que siempre anda de negro.
—Impresionante— dije, me he quedado sin palabras.
—Lo se, nos vemos— sonrió y se fue, yo seguía atontada.
—Ve a cambiarte. Yo haré lo mismo— dice Bea y voy por mis cosas.
El maquillaje era sencillo pero elegante, con tonos nudes en mis ojos y un labial rojo
algo oscuro, mi pelo estaba recogido en un moño con mechones desordenados.
Me coloque el vestido, no sin antes deshacerme del brasier ya que no lo necesito, me
puse los tacones y ahora sí, no soy yo.
Tome un bolso pequeño, coloque todo lo necesario y levantando un poco el
vestido salí del sitio donde estaba.
—¡Que te ves preciosa!— sonreí sonrojada y mire a Ina, tenía un vestido azul que se
pegaba a sus curvas.
—No te quedas atrás
—Gracias, costo encontrar uno que le gustara a Demi— «hablando de eso, nos
matara».
—Lo supuse— caminamos y ahí estaba Rox con un vestido rosa, le quedaba bien y le
resaltaba.
No mucho después Beatrice salió, maquillada sencilla y con su pelo suelto, luciendo su
vestido blanco, ninguna parecía una adolescente.

—¡A los dos les dará un infarto!— ambas reímos, lo más probable es que si.
Las cuatro salimos, Khris y Demian recogieron a las chicas y con cumplidos se
alejaron, nosotras fuimos a donde estaban Eros y Leandro hablando con unos
hombres vestidos de etiqueta, cada una tomo el brazo de su chico y nos miraron
entre sorprendidos y molestos.
—Disculpe. ¿No habían vestidos más cubiertos?— pregunta Leo mirando a Bea de pies
a cabeza, luego de que nos alejamos de los hombres.
—Es hermoso— se excusó Beatrice.
—¿Y cuál es tu excusa?— dice Eros serio y con los ojos dilatados, ese traje le queda...

—Que te ves de maravilla— dije viéndolo completo, me miró incrédulo.


—Sobre el vestido— dice tratando de tapar el escote de la espalda con su mano.
—Que tengo unos bonitos lunares en la espalda, y que no soy niña. Aparte se me ve
de maravilla, ¿o me dirás lo contrario?— dije sonriendo.
—Me hubiese gustado aún más si lo hubieses usado en una habitación donde yo solo
pueda verte— tomo mi brazo suavemente y me hizo caminar al salón lleno de
muchísima más gente.
—No es para tanto— murmuré y él recorrió mi cuerpo con la vista.
—No dejaré que nadie se te acerque— unas personas se acercaron para saludar a
Eros, el me presento y saludé educadamente.

Aunque note varias miradas en la persona que tomaba mi brazo y no


dejaba que nadie se acercara más de lo que debe.
Luego de saludos, me llevo a la mesa que nos correspondía, estaban sentados Ryan,
Zac, una rubia y hombre algo mayor ya; la mesa estaba con unas en el centro y con
todos los platos ya puestos.

A los segundos, Beatrice y Leandro se unieron a la mesa, y mantuvimos una charla


sin importancia, aunque las miradas de la chica iban dirigidas más que todo a Eros.
Trajeron la comida, y la cena se mantuvo entretenida, pero al momento del postre
Eros abandono la mesa con la rubia.

—¿A dónde fue?— pregunto Bea, alce mis hombros y deje de jugar con mi postre.
—No lo sé, pero ella parece muy interesada en él— ella hizo una mueca.
Leandro invito a mi amiga a bailar, y Zac no se quedó atrás llevando a Ryan a bailar,
el hombre mayor, Johny, se quedó sentado igual que yo, plantado.
A pesar de la música, el silencio era palpable, yo jugaba con mi trago.
—Parece que nuestros acompañantes se están divirtiendo sin nosotros— lo mire a la
cara, no respondí.
Suspiro.
—Es obvio, quien no me dejaría por un millonario, que luce bien— desvíe la mirada,
¿Me ve cara de confesonario?.
—Haga su suposiciones usted solo, no me diga lo que piensa— dije defensiva, el día
iba de maravilla hasta que se fue con ella.
—Él se llevó a mi acompañante
—Usted eligió a una muy joven, busca dinero o sexo y si se lo da alguien joven va a
ser mejor para ella— dije seria.
—Aunque aprovechando la situación...— me miró el pecho sin disimulo alguno.
—¿Quién se cree? Váyase a la mierda pervertido— me pare de la mesa tomando mi
bolso y me dirigí a la barra.
Que manera de arruinar mi noche.
—Es raro ver a una mujer tan hermosa sola. ¿Mala noche?— miro al chico, pelo
castaño y de ojos claros a través del cristal de sus lentes.
—Creo que cuando tu cita de abandona es una mala noche— dije tomando un largo
trago de mi bebida.
—Un trago por las decepciones— río pero acepto, pide dos tragos y cada uno lo bebe
todo.
—Bien, me agradas. Mariam— me presento.
—Tobias. ¿Bailas?— me tendió su mano y la acepte, tiene cara de ser amable.
—Bien, acepto
Me llevo a la pista y música electrónica hacia mover mis caderas, baile sin pegarnos
tantos y entre canciones hablamos para conocernos mas; es hijo de Alphas y busca a
su mate dos años mayor que yo y bueno, adora los libros y es un amor.

—¿Entonces tú novio te dejo?— pregunta, ambos estamos sentados en la


barra bebiendo tragos.

—Algo así— llevaba cuatro, tampoco quería terminar borracha.


—Yo no te hubiese dejado sola, y no malinterpretes, te considero mi amiga. Es
increíble que me lleve mejor contigo que con personas que conozco de toda mi vida

—Suele pasar— suspiramos juntos— Esto no es tan aburrido contigo— digo con una
sonrisa.

—¿Gracias?. Oye yo te hablé de mi, pero no sé nada de ti, aparte de tu "novio"—


hace comillas y me río.

—Soy hija de Abbey Acosta, tengo casi 17 y mi novio es Eros Lincoln— ante lo último
me mira sorprendido.

—Tu novio es un patán, o al menos conmigo, me dijo niño mimado— abrí la boca
sorprendida.

—Ya no se ni que esperar— ambos reímos y los tragos comenzaron hacer efecto.

Nos reímos como focas retrasadas los dos, y casi me caigo del asiento provocando
que Tobías se ría aún más, una mirada se posa en mi espalda desnuda, fría y
penetrante.

—Levantate de ahí, ahora mismo— se me fueron los colores y pare de reír.

—¡Apareciste!— dije dándome la vuelta.

—Alejate de ella, niño mimado— lo miro sin creerme lo— Vámonos— me levanta del
taburete y me jala a su lado.

—Oye, ¡Es mi amigo! Tratalo bien— digo con un puchero.

—Camina— está molesto, su mandíbula tensa lo delata, yo debería estarlo.

Me trago mis pensamientos, me lleva al otro lado del salón y optó por no amargar
aún más mi noche, me molesta que haya desaparecido con la rubia por más de una
hora.

—¿Dónde estabas?— tento a mi suerte.

—En la recepción, hablando con Pamela— así que Pamela.

—¿Tanto hablaron?— pregunté burlona.


—Eso no importa. ¿Que hacías con él— me pregunta serio.

—No importa— digo igual de seria, quieres jugar, juguemos.

Se formó un silencio incómodo, cada quien estaba molesto, pero el orgullo no me


haría desistir y sé que a él tampoco.

—¿Bailas conmigo?— me invita y suspiro, me acerca a él y vamos a bailar.

Por casualidad, "Love on the brain de Rihanna", sonaba y me apegue a Eros quien
movió mis caderas de manera lenta, recosté mi cabeza en su hombro y tarareaba la
canción, levantó mi rostro y nuestras miradas se conectaron, bajo su rostro para
besarme lento y profundo.

—Te quiero— murmura en mis labios, seguimos moviéndonos en un lento y sensual


baile.

—Y yo a ti— le contesté en un susurro— Por más molesta que este— dije fingiendo
seriedad.

Eros me da media vuelta, recostando mi espalda en su pecho, y acerca mi rostro al


suyo.
"Beautiful de Bazzi y Camila Cabello" se oía y nosotros seguimos bailando, nuestras
miradas siempre estaban conectadas y para mí sorpresa mi novio cantaba algunas
partes de la canción. "There's not holding me back de Shawn Mendes", me moví más
motivada por el cambio de ritmo y Eros me siguió el paso, así pasaron otras más y ya
sentía como jadeaba un poco, hasta que llegó la hora de las bachatas y bueno, no
pude evitar bailar pegada a Eros.

—Bailas de maravilla— me beso de nuevo mientras uno de tantos éxitos de Romeo


Santos sonaba.

—Desde pequeña es mi habilidad— dije arrogante, luego de bailar un rato más fuimos
a una mesa donde estaban los chicos.

Zac, Ry, mi madre, Adam, Trevor, Leandro y Bea, bromeamos un buen rato, mientras
comíamos unos aperitivos, Rox y Khris se despidieron, poco a poco los demás se
fueron llendo.

Mara, acompáñame al sanitario— dice y ruedo los ojos por el apodo.

—Vamos,— caminamos al baño donde me quitó los tacones por unos minutos.

—¿Todo bien?— pregunta refiriéndose a la chica rubia.

—No le daré importancia por ahora— asiente y cada una se arregla.

Volvemos a la mesa y nos unimos a la conversación, ya no estoy molesta, aunque


queda rencor por su ausencia, me entretengo pasando un buen rato con mi familia,
su mano se posa en mi muslo derecho y no la aparta.

—Ya es tarde

—Creo que nosotros nos retiramos— dice acariciando mi mejilla.

—Nosotros igual— apoya Leo.

Se levanta y me ofrece su mano para ayudarme, me coloco de pie y me quejo por los
tacones, sí que son incómodos.

Hace una media hora Zac y Ryan se habían retirado, y solo quedaba el trío maravilla,
quienes parecían quedarse a socializar. Nos despedimos, y Bea y Leo se quedaron un
rato más por lo que nosotros caminamos solos al ascensor.

—No puedo más— dije y me pare para quitarme los tacones, mis pies dolían.

—Ahora eres más pequeña— lo golpee en el hombro y él río.

—Calla— dije y con mi bolso y tacones esperamos el ascensor.

—Eres hermosa— lo miro extrañada— Muy hermosa— dice sonríe do y metiéndose en


el ascensor.

Lo sigo y sigo sin comprender, se cierran las puertas, estamos solos.

—¿Ves bien?

—Si, veo bien. Y me gusta lo que veo— me mira de pies a cabeza y sonrió.

—Estas loco

—Por ti— besa mi nariz y luego mis labios, me coloco de puntas para besarlo más
profundo.

Y el beso toma intensidad, el sueño desaparece y es cambiado por la necesidad de


tenerlo cerca sin importar que, me aferró a su traje y él a mis caderas, separamos los
labios para que pueda respirar, aunque baja sus besos por mi piel expuesta.

—Eros... — gimo y vuelve a mis labios, sus manos se pasean por mi espalda.
El ascensor se detiene, trato de separarme pero no me deja.

—Estamos solos— dice sobre mis labios y vuelve a besarme, levantando mis piernas y
dejándolas en su cadera.

Camina conmigo enrrollada y abre la puerta sin soltarme nunca, una vez dentro lanza
mis tacones y bolso a quien sabe dónde, y nos lleva directo a la cama, se deshace de
su saco y me mira a los ojos, con los suyos dilatados.

—Si no quieres esto aún, este es el momento de frenar me. La noche es joven

•••

Voten, compartan y comenten.


20

MARIAM

Sonrío y me acerco a él.

—Quiero esto. No te detengas, por favor— lo beso y él corresponde, acercándome a


su pecho.

Quito su corbata, acaricio sus músculos por encima de la camisa blanca, separamos
nuestros labios y lo miro a los ojos.

Toma mi mano y besa la palma de esta, muerdo mi labio algo nerviosa, él solo se
concentra en mi pecho, comienza a bajar el tirante del vestido, dejando mi hombro
izquierdo descubierto, hace lo mismo del otro lado y baja el cierre del vestido,
logrando que todo mi pecho quede sin ropa alguna.

—Hermosa— sonríe y me besa, me recuesta en la cama y quita por completo el


vestido.

Dejándome en bragas.

Me sonrojo, y lo jalo hacia mi para devorar sus labios mientras desabrocho los
botones de su camisa y él acaricia mis senos de una manera erótica, enviando mucha
tensión por todo mi cuerpo.

—Mhm— sus besos bajan por mi cuello, saco la camisa de su cuerpo y la lanzo lejos.

Acaricio sus hombros tensa, sus labios recorren mi clavícula tomando todo el tiempo
del mundo, bajan pacientemente por mi pezón derecho y cuando alcanza meterlo
dentro de su boca me arqueo hacia él, su mano atiende mi otro seno, dejándome con
ganas de más.

Luego de saborear mis senos a gusto, regresa a mis labios, robándome el aliento, sus
dedos se aferran a mi cadera y su erección roza mi piel expuesta, aumentando mi
grado de excitación.

—No sabes cuánto te deseo. No tienes idea— suspiro y lo miro a los ojos, amarillos.

—Yo también te deseo— admito, sin apartar la mirada su mano se cuela en la tela de
mis bragas.

Acaricia mi clítoris, y gimo deseando más de su tacto, toma mi boca sin dejar de
acariciarme, gimo en su beso, rompe la tela y clavo las uñas en sus hombros
asombrada.

Sonríe pícaro.

Se deshace de los restos de tela y abre mis piernas, suspiro, siento su mirada en todo
mi cuerpo recorriendo cada parte de el y logrando tensarse muchísimo más.

—¿Vas a quedarte mirando?— pregunto mordiendo mi labio.

—¿Quieres que te haga algo?


Trague saliva, mierda.

—Sinceramente no lo sé. Haz lo que quieras— digo y su sonrisa se agranda.

—Yo tengo el control— susurra y se coloca entre mis piernas, devora mi boca.

Baja sus besos hacia el sur de mi cuerpo, y como hace unos minutos tomándose su
tiempo hasta llegar a mi sexo.

—Diablos— en voz baja suspiro, al sentir su lengua en mi entrepierna.

Me mira a los ojos mientras yo me aferró a las sábanas, él coloca mis


piernas en sus hombros para poder tenerme mejor a su disposición, lame y chupa a
su gusto, y por más que trato de reprimir mis gemidos de satisfacción decido darme
por vencida, gritando y gimiendo un poco más alto.

Dejo de sentir su boca y antes de hacer ruido alguno de queja, su dedo entra en mi,
lento y seguro, sube hacia mi boca besándome de manera intensa, ingresa otro dedo
robándome el aire, los saca y los mete de manera rápida, sonríe y baja hacia mi
cuello.

—¿Te gusta?

Asiento, incapaz de hablar.

—Dímelo. ¿Te gusta?— exige con voz ronca.


—¡Si!— digo de manera automática.

Sigue con su ritmo y con otro dedo incluido en mi interior, hasta que me corro en su
mano en un gemido que atrapó con su boca.

—Tu turno— digo dándole la vuelta a él y al asunto.

—Yo tengo el control— dice sujetando mi cadera.

—Ya no, bienvenido al siglo XXI cariño— sonrió y muevo mis caderas encima de su
miembro recibiendo un gruñido.

Bajo los besos por sus labios lentamente, agotando su paciencia, sigo hasta llegar a
su pantalón negro, tardo demasiado en desabrochar el botón y su desesperación es
notable, saco su miembro del bóxer y lo tomo entre mis manos, alza las caderas
queriendo más de mi tacto.

Sonrío y bajo y subo lentamente mi mano por todo su pene.

—Mierda

Río y aumentó un poco la velocidad, de manera lenta lo introduzco en mi boca y él da


una estocada logrando que su miembro me llegue a la garganta, su mano se posa en
mi cabeza y yo comienzo a chuparlo, marcando el ritmo.

Se tensa y sé que está por correrse, chupo el glande con fuerza a la vez que mis
manos se pasean por su longitud, con cuidado muerdo la punta y el gruñido se debió
escuchar por todo el sitio, trago lo más que puedo y Eros toma mi rostro para
besarme, y cambiarnos de posición dejándome debajo de él.

—Eres una fiera— vuelve a besarme y yo sonrió.

Se saca el pantalón y el bóxer, busca algo en sus cosas, un condón, cuando lo


encuentra sonríe y me lo muestra.

—Si quieres que pare lo haré. Nadie te obliga a esto— ruedo los ojos por tanta
exageración.

—Te dije que quería hace unos minutos. ¿Te acuerdas?. Ven aquí y hazme tuya— dije
palmeando la cama.
—Solo trato de protegerte— dice gateando hacia mi.

—¿Hasta de ti?— pregunto.

—Hasta de mi...— susurra y me besa, se coloca entre mis piernas— Dolerá pero
valdrá la pena— pone el condón en su pene y acaricia mi entrada con la punta.

Me arqueo e inclinó la cabeza hacia atrás.

—Lo haré si me miras siempre a los ojos— dice serio, lo miro.

—Eso sonó demasiado Christian Grey

—¿Por qué ves esas películas?

—¿Por qué no? Christian es una delicia

—No lo creo, es pura mentira

Abro la boca para quejarme pero el mete parte de su miembro en mi y grito.

—Ya pasara— dice y besa mi cabeza.

Cuando ya no siento la invasión en mi vagina, el comienza a moverse lento, como si


lo sintiera, duele demasiado al inicio pero poco a poco mi orgasmo se empieza a
formar.

Sus embestidas aumentan de ritmo poco a poco, gimo aferrada a sus músculos y
clavando mis uñas, cosa que parece importarle poco, en cambio el entierra sus dedos
en mi cadera y cabeza mientras entra y sale de manera intensa.

—Mirame

No digo nada, soy incapaz, y solo lo miro a sus ojos, ambos cubiertos de sudor
viéndonos fijamente, me atrevo y beso sus labios capturando su labio inferior con mis
dientes, gruñe y yo gimo.

Sale de mí y alza mis piernas para que estemos mejor, entra completo.

—Eros— gimo y mis dedos instintivamente tocan mis pechos.

En un fallido intento de terminar mi agonía optó por dedicarle una mirada de que
continúe.

Sonríe y sale de mí para retomar el ritmo ahora más profundo.

—Eres demasiado estrecha— dice entre dientes.

—¿Es un cumplido?— me sorprendo a mi misma al saber que puedo hablar.

—Si. Adoro ser el primero en tu vida y probablemente el ultimo— gimo y paso su


comentario posesivo.

Es lo que menos me interesa ahora.

El sonido de carne con carne inunda la habitación, al igual que los gemidos, jadeos y
gruñidos; mi cuerpo comienza a tensarse y pierdo el control de este mismo, por parte
de Eros está sudado e igual de tenso por la estrecha cavidad que rodea su miembro.

—Mariam— gime de manera completamente sexy.

—Eros— digo aunque tal vez no tan sexy, ya que debo estar sudada, despeinada y
con la cara corrida.

Juntos llegamos al "clímax", sus embestidas disminuyen poco a poco y yo me


concentro en sus labios que me ayudan a controlar el orgasmo.

—Eso fue...

—Intenso— sonreímos, él se aparta a botar el condón y yo miro su trasero.

—¿Te gusta lo que ves?

—Si, y mucho— nos besamos de nuevo.

Se vuelve a acostar y me apega a su pecho, nos envuelve en las sábanas y recuesto


mi cabeza en sus pectorales, suspiro y mi respiración se calma al igual que los latidos
de mi corazón.

—Te quiero— dice en un susurro.

—Y yo a ti— digo igual de bajo.

El silencio es palpable.
—Que descanses, mi Luna— besa mi cabello y sonrió.

—Igual Alpha— le doy un último beso y cierro los ojos.

Sintiendo satisfacción pura, y no por haberme acostado con él, sino es que es algo
más y eso realmente me preocupa, estoy jodida desde hace tan sólo semanas sin
conocer completamente todo de él, y tal vez no quiera salir.

Ahora hasta lo veré en mis sueños más salvajes.


21

EROS

Despierto y la veo, ya no está en mi pecho cómo anoche, ahora está boca abajo con
las sábanas en las caderas y el cabello suelto. Me levanto y busco mi bóxer para
llamar al servicio y que traigan nuestro desayuno.

Pasan minutos y llega.

—Buenos dias— una chica me tiende una bandeja.

—Buenos dias— digo, su mirada se posa en mi cuerpo— Agrégalo a la cuenta de Eros


Lincoln— le informo y cierro la puerta.
Suspiro, arreglo la comida y voy a despertar a mi novia.

«Jamas te había visto tan cursi» dice Lee burlón.

«Cállate».

—Buenos días hermosa...— murmuro acariciando su espalda.

—Es temprano, duerme— dice con la almohada en la cara.

—Vamos, cariño. Ya está el desayuno— digo y levanta la cara.

—¿Desayuno?— dice, sonrío y asiento.

—Desayuno...

Se sienta tapándose con la sábana, aunque no tiene sentido después de lo de anoche,


se levanta y jalo la sábana.

—Ya te he visto sin ropa, no tengas vergüenza— sonríe roja.

—Era de noche, y tú también tienes ropa— se excusa.

—¿Quieres que me la quite? No tengo problema alguno

Ríe y entra al baño, aunque antes toma mi camisa que me quite ayer, muy buena
noche... Sale del baño con la camisa puesta pero sin abrochar, me acerco y abrocho
los botones, beso su nariz.

—Me gusta como te ves con mi ropa— sonríe y la llevo a la cama para desayunar.

Comemos y le digo que hoy es nuestro último día en Greek Moon, mañana
regresaremos a nuestra manada, y por ende la llevaría a pasear, otra especie de cita.

—¿Qué tal una ducha juntos? Para ahorrar agua— digo sonriendo.

—¿La vieja confiable?

—Algo así. Será divertido— juego con el cuello de la camisa.


—Esta bien— sonríe y la llevo al baño, le quito la única prenda que carga y me
despojo del bóxer.

Abro el agua y le beso uniendo nuestras lenguas.

—Solo un baño— me dice seria.

—Si, si. Claro— la meto bajo el agua y la beso de nuevo.

La coloco al frente de mi para enjabona su espalda, luego su torso, piernas y toda


ella, cuando saco todo el jabón de su cuerpo ella me comienza a enjabonar, aunque
se le hace algo difícil.

Una vez listos, cada quien se seca y ella va directo a su ropa a ver que se
va a poner.
•••
—¿Qué tal este?— pregunta, es el número uno que se probó de cinco.
—Me gusta— digo, sinceramente me gusta esto de que se pruebe ropa.
«A mí también u.u».
«Lee creo que mejor no salimos» digo.
«No estaría nada mal».

—¿No es muy corto?— pregunta insegura.


—Me encanta, y no es muy corto, quien sea que se te quedé mirando lo mato— digo
y ella ríe.
«No es un chiste, mato a quien sea».
«Estoy contigo Lee».
Salimos de nuestra habitación y nos montamos en el ascensor.
—Estamos casi combinados— dice abrazándome.
Me miró en el espejo, y si, casi combinamos.
—Casi, cariño— digo besando su cabeza.
—¿A dónde me llevarás?
—Sorpresa
Suspira y sonrió, llegamos a recepción pero mi sonrisa se borra al instante, Pamela
está en la recepción y Mariam se tensa.
—Hola...— me saluda, no digo nada, me parece absurdo que haga como si nada.
—Hola Pamela
—Ya no soy Pami...— dice y rezo para que no hable más— Hola Maria, ¿cómo
estás?— dice con sonrisa falsa.
Ella suspira y la apretó más contra mi.
—Es Mariam, y probablemente estoy mejor que tú— dice mi chica.
—Ah... Un placer haberlos visto— se va, pero ambos seguimos tensos.
Camino decidido a dejar el tema de Pamela atrás y la rara conversación.
—¿Qué fue eso?— pregunta y suspiro— Y no digas que nada, por que eso no era lo
que parecía— me dice dejando de caminar.
—Te explicaré, pero no en medio de la calle— digo, tomo su mano y entramos al
auto.
—Empieza
Alzo las manos y pienso.
—Pamela es una antigua amiga de hace siglos
—¿Solo una amiga?— asiento, me incomoda hablar de esto.
—Si, aunque compartimos cama algunas veces— admito, no se le ve sorprendida—
En fin, hace tiempo que no la veía, y ayer me habló sobre su manada. Sus padres
murieron hace años y su hermano falleció hace poco, ella quería unir las manadas ya
que no sabe gobernar una— explicó incómodo.
«Por favor no preguntes más...»
—¿Tú qué le dijiste?
—Que tengo una hermosa mate que me asignó la Diosa Luna, y que no quiero a nadie
más que no sea ella— muerde su labio pensativa, suspiro— No puedo ayudarla, así no
te tuviera a ti no lo haría, por qué lo mío no es eso, casarme. Pero siempre llega
alguien que te cambia los planes— le beso la mejilla, tratando de infundir le
confianza.
—¿Por qué no me lo dijiste ayer?
—Porque era nuestra noche, y no debía de hablar de cosas insignificantes
—¿Hablaron tanto en una hora?— está desconfiando.
—Mariam, te quiero a ti y se lo dejé claro. ¿A ti también tengo que dejarte lo claro?—
la beso y junto nuestras lenguas, mientras mis manos se cuelan bajo su vestido.
Gime en mi boca, sigo apartando su ropa interior y jugando con su punto débil. Pero
unos golpes en las ventana nos sorprenden, agradezco que los vidrios son
polarizados.
Mariam me golpea la mano y baja la ventana, me siento derecho.
—¡Hola! ¿Cómo estás?— alguien más la odia.
«Yo si» dice Lee serio.
—Hola Bea. Estoy bien, ¿y tú?— pregunta Mariam sentándose bien.
—Bien, hola Eros— me saluda y sonrío cortes.
—Hey, ¿todo bien?
—Lo era hasta que llegó tu chica en pleno acto— le digo a Leo por mi ventana.
—Tranquilo campeón, la tendrás para ti por mucho tiempo— dice palmeando mi
hombro— Tenemos algunos problemas en la manada. Los vampiros aprovecharon la
reunión para atacar, y no solo nuestra manada otras más... Y los alrededores de
Greek Moon...— murmura lo último, me preocupo.
—¿Qué pasó?
—Atacaron a los padres de las chicas. Me lo acaban de decir, por eso Beatrice asalto
tu auto— explica, mierda esto si es un problema— Es mejor que cada uno le diga a su
chica— asiento.
Leandro llama a Beatrice y yo subo las ventanas para hablar con Mariam a solas.
—Cariño tengo algo que decirte...
—¿Qué sucede?
—Unos vampiros atacaron varias manadas... Y entre esas manadas, está
Greekmoon...— me mira sin entender— Y atacaron a Abbey, Adam y Trevor— me
mira sorprendida.
—Esto no es gracioso
—No es una broma
—¿Qué? ¡No puede ser!— abre la puerta del auto.
—¡Mariam!— grito, me bajo rápido y todo pasa muy rápido.
Un auto la choca y ella cae al suelo, grito y corrió hacia donde está, ¡Esto era lo que
faltaba! Beatrice llora asustada, Leandro trata de calmarla y ella está inconsciente,
mierda, nada es color de rosa...
•••
Holi :3
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22

MARIAM
Todo paso a alta velocidad, el auto contra mi cuerpo, la caída y bueno... ¿Qué más
puedo decir? Ahora estoy en una camilla de un hospital, el mismo en donde se
encuentran mi madre y mis tíos, Eros está delante de mí en una silla inquieto, soy un
desastre de dos patas que se suma a problemas más importantes.
—¿Cuando me darán de alta?— pregunto impaciente.
No llevo ni un día aquí.
—Cuando el doctor diga— está preocupado, lo sé, y no ayudo para nada.
—Lo siento, no debí haber reaccionado así— digo mirando al suelo.
—No es tu culpa, de ninguno de los dos
Se arma un silencio, él revisa su teléfono, atacaron a Luna Real y en vez de estar allá,
está aquí, por mi... Abro la boca dispuesta a decir varias cosas pero entra el doctor a
la habitación.
—La señorita Acosta está "bien"— dice revisando sus papeles— Un golpe en su cabeza
la dejo inconsciente por unos minutos, su hombro derecho está lesionado, al igual que
la cadera y la rodilla de ese lado— pudo ser peor— Por lo que necesita reposo,
mínimo dos semanas y eso sería todo. Tendrá que tomar estas pastillas y le daremos
de alta— suspiro, dos semanas de reposo... Misión imposible.
Se retira de la habitación y se forma el silencio.
—Si tienes que ir a Luna Real, ve— digo seria.
«Aunque no me gustaría alejarme de él».
«¡Basta! Debe ir».
Mira a la nada confundido.
—No me voy a ir sin ti— lo miro sorprendida.
—Pero la manada...
—Leo ya está en camino, Beatrice se quedó aquí por Trevor y nosotros iremos para
allá cuando el doctor lo indique— me explica.
—La manada importa más, yo estoy bien
—Se que estás bien, pero la manada nunca va a ser más importante que tú
Decidí dejar el tema, ninguno daría el brazo a torcer, una enfermera pidió que Eros
firmara (ya que soy menor de edad) para salir de alta. Rápidamente vi a mis tíos y a
mi mamá, asegurada de que estaban bien, me fui con Eros a la manada.
•••
—¿Todo bien?— pregunta Eros.
—Si, estoy aburrida. Es raro estar sola— me quejo.
Acaba de volver de revisar la manada, me dejó en "nuestra" habitación ya que tengo
que reposar, aunque se le hará muy díficil mantenerme en una cama.
«Si se quedan con nosotras no me quejo», de nuevo esa voz.
«¿Quién mierda eres?».
«Soy Akira, tu loba».
«¿¡Qué!?».
—¿Estás bien?— pregunta mirándome preocupado.
—Si... Creo...
«¡Claro que si!».
«¿Cómo es que te oigo?».
—¿Segura? Por qué no parece
—¿Es normal que oiga a mi loba sin una transformación?— pregunto y me mira
sorprendido.
Sus ojos se tornan amarillos, Lee tiene el control.
«¡Estamos hablando!» chilla.
«¿Qué?».
—Dice que después del golpe en tu cabeza puede comunicarse contigo— dice serio—
¿Eres una cachorra?— me pregunta.
—No lo sé, solo Joy y mi madre podrán responderlo— digo— Aunque tal vez nos
quedemos con la duda, hace mucho que no veo a Joy— recuerdos agridulces en mi
mente...
—¿Joy?
—Si, mi otra... madre— digo algo incómoda.
No dice nada, por ende todo queda en un silencio incómodo.
—¿Joyce era mujer?
—Si, y la mate de Abbey— digo, nadie se lo esperaba que Joyce y mi madre fueran
pareja.
—No lo sabía
—En su momento fue una fuerte noticia, decidieron mantenerlo en secreto— hasta
para su hija— Todos pensaron que Joyce era un hombre. Pero basta, no creo que sea
una cachorra— cambio de tema.
—O tal vez si lo eres y tu transformación se "activo"— explica, suspiro y me hundo en
la cama.
—O solo me volví loca...
¿Acaso no bastaba con el ataque? Mi vida nunca será normal, se acuesta a mi lado.
—¿Cómo está la manada?
—Bien, ya resolví todos los problemas— dice mirándome.
Nadie habla, pero no hay un silencio incómodo, solo nos miramos y acaricia mi
cabello.
—¿Sabes algo sobre mi familia?
—Si, Beatrice llamo a Leo, dijo que todos estaban bien, pero tienen que ir a Luna
Fuerte. Pero tú te quedaras aquí
Lo último no me sorprendía, y tampoco quería alejarme de él pero luego estaba mi
madre, mis tíos y la manada... Ambos ahora son mi familia.
—¿Quieres ir con ellos?— pregunta acercándome a su pecho.
—No lo sé, no quiero dejarte
—Puedo acompañarte, además no puedes ir sola, sigues en reposo— voltee los ojos,
bendito sea el reposo.
—No me mantendrás en cama por mucho
—¿Segura?
—Muy segura— me acuesta boca arriba y se coloca encima de mí.
—No deberías estar tan segura— besa mi cuello mientras habla.
—Sigo en reposo, ¿sabes?
—Que graciosa— me da un beso corto— Sino fuera por tu reposo algo se hubiese
repetido, pero solo por eso te salvas— besa mi nariz y se levanta de la cama.
—Oh claro que sí
—Arreglate que ya es hora de dormir
—Si, papá
Me mira serio, con su cepillo de dientes en la boca, lo acepto mal chiste.
«A Lee le gustó».
«Creo que no me acostumbrare a esto».
Sonrío y él niega, se da la vuelta y regresa sin el cepillo, se acuesta a mi lado y voy al
baño, luego de asearme me coloco a su lado para dormir, recostando me de mi
hombro no adolorido, lo miro a los ojos, vaya día.
—Descansa— besa mi frente— Te quiero— dice abrazándome.
—Yo también te quiero— susurro apegándome a él.
Me duermo, algo más relajada y tranquila, mañana será un día muy largo, lo
presiento; pero basta por hoy, disfrutaré mi sueño en los brazos de Morfeo.
23

Ya había caído la noche en Luna Real, ambos líderes dormían,


descansando del día tan agitado; por otra parte, ciertos seres no descansaban al igual
que muchos hombres lobos sino planeaban atacar a la manada más débil por ahora,
Luna Fuerte.
—Bien, sin Abbey, Adam ni Trevor tenemos ventaja— Jonas, el hombre que se le
ocurrió la maravillosa idea de atacar.
—¿Y la mate de Abbey?— pregunta Cécile.
—Joyce... Hace tiempo no pisa Luna Fuerte. Pero ya mis hombres la están buscando—
comenta, Daan dormía aburrido en la mesa— Despierta, no estoy para cuidarte, en
unas horas atacaremos— dice golpeando a su sobrino.
—Solo recuérdame porque los atacamos
—Para que haya una gran pelea entre ambas especies, armaremos un desastre y
desapareceremos de la escena— dice su plan "perfecto" (a sus ojos).
Cécile lo apreciaba callada, Daan se recostó de nuevo, mientras una chica del servicio
entraba a la parte inferior y deteroriada del gran castillo.
—El señor Sharman lo llama— Jonas bufa.
—Ire para allá— la chica se retira, y él se da la vuelta para hablar— Estoy cansado de
esto, pronto se formará un problema entre ambas especies y Sharman caerá— Cécile
mira sus uñas y Daan duerme, suspira y va hacia su líder y ex amigo.
El plan ya estará en marcha en algunas horas, y su propósito también, hundir a
Rafael Sharman y pasar a gobernar todo su reinado, ¿Luna Fuerte sobrevivirá?.
MARIAM
Desperté, con energías totalmente renovadas, me estiro y miró a mi acompañante
despierto, mirándome con una sonrisa.
—Hola
—Hola... ¿Cómo sigues?— pregunta acariciando mi rostro.
—Bien, mucho mejor— digo acercándome a él.
Besa mis labios y acaricia mi cintura, nuestras lenguas se juntan y sube el tono del
beso, me coloca encima de él y acaricia mi piel bajo la ropa, se desahace de mi blusa
dejándome sin ropa en la parte superior, besa mis pechos y gimo acomodando me
encima de sus caderas.
—¿Y el reposo?— gimo.
—Será suave— me da la vuelta quedando entre la cama y su cuerpo.
La ropa que nos queda a cada uno desaparece, comienza a besarme dejando un
rastro de besos húmedos en todo mi cuerpo, devora mis labios y luego de colmarme
la paciencia por ir tan lento, entra en mi lento.
—Eros...
—Shhh, suave— besa mi cuello, mueve las caderas en un vaivén agonizante.
Mis uñas se clavan en sus hombros, mi orgasmo se forma lento y punzante.
—No soy de cristal— me quejo, cambia de posición dejándome a sobre él.
—Lo se, pero no quisiera lastimarte, cariño— muevo mis caderas en un ritmo más
intenso.
Eros suelta gruñidos de vez en cuando, me muevo rápidamente aumentando el fuego
que se forma en mi vientre, lo beso desesperadamente enredando nuestras lenguas,
nuestros cuerpos se tensan, gimo, mis paredes interiores se contraen y siento como
su miembro se hincha, ambos llegamos al clímax juntos.
—Mierda, el condón— se queja corriendose dentro de mi.
—Existen las pastillas del día siguiente— le recuerdo recuperando mi respiración.
—Si, pero un lobo es más fuerte que un humano— dice besándome.
No digo nada y cuando ambos estamos recuperados me lleva al baño a darnos una
ducha, le informo que en cualquier farmacia venden las pastillas pero me dice que no
hay que preocuparnos tanto por eso.
Cuando llegamos a Luna Fuerte me reciben Bea y Ryan, los abrazo como si
no los hubiese visto en siglos, me preguntan por mi estado y les informo que estoy
bien, voy hacia donde está mi madre.

—Hola má, ¿Cómo sigues?— pregunto sentándome a su lado.

—Bien, ¿te trajo Eros?— me pregunta y asiento— Estoy mejor cariño, todo está
bien— me sonríe, veo su habitación con asombro— ¿Extrañas tu casa?— sonrió.

—Algo. Te quiero— digo abrazándola con cuidado.

—Y yo a ti

Duramos rato así, también le costará estar todo el día en la cama, por ahora tiene
que ahorrar fuerzas, hablamos de algunas cosas hasta que una chica entra a la
habitación.

—Alpha, la señorita Méndez está aquí— mire a mi madre extrañada, ¿Méndez? Mi


madre se tensó.

Detrás de la chica apareció una mujer, que se me hacía algo conocida, la muchacha
se fue y nos dejó solas a las tres.

—Abbey no has cambiado en nada

—Tenias prohibido entrar aquí, no sé cómo te dejaron pasar— miró la escena sin decir
nada.

—Tengo mis trucos, además de que algunas cirugías ayudan. Te ves hermosa,
cariño— se acerca a mi, y yo me levanto.

—¿Quién eres?— pregunto desconfiada.

—Soy Joyce, tu madre— me quedo quieta, la miro sin decir nada—¿Puedo...?— me


dice, asiento y se acerca, acepto su abrazo.

La abrazó con fuerza, tantos años sin verla y ahora...

—¿Qué haces aquí?— pregunta mi otra madre seria.


—Advertirles, atacarán Luna Fuerte

—¿Si? No te creo— se levanta de la cama.

—Abbey no te mentiría— ella alza una ceja— No lo hice ni lo haré, fueron los mismos
que te atacaron a ti antes—Abbey no dice nada y se dedican a mirarse entre ellas.

Miro la escena incómoda.

—Linda, están en peligro. Por favor no seas tan terca como tú madre— dice y la miro.

—Mariam— advierte mamá.

¿A quien creer?

«Solo deja que decida tu corazón».

—Yo...

—No le creas, solo sabe mentir— dice molesta Abbey.

—No mentí los años que estuvimos juntas ni cuándo nació nuestra hija— se defiende.

—Discutan luego, no cuando hay algún peligro para la manada— digo, aunque en
vano ya que ninguna me oye.

—¿Así? Siempre eres la buena Joyce—la nombrada hace una mueca.


—Abbey no vine a pelear contigo, es por tu manada y nuestra hija, lo nuestro es lo
que menos importa ahora— siguen peleando.

Eros entra y las ve confundido, me acerco a él dispuesta a seguir presenciando la


escena.

—¿Qué pasa?— pregunta bajamente.

—Es Joyce, dice que van a atacar a Luna Fuerte— digo, tal vez sino estuviese el
problema de que ataquen a la manada estaría disfrutando de esto.

—¿Atacar? ¿Cuando?— me pregunta.

—No lo sé, pero para que haya venido hasta acá...

—Deberías escucharla entonces

Suspiro y me acerco a ellas, siguen su pelea acalorada, de repente un olor a quemado


entra en la habitación.

—Alpha, los guardias encontraron a dos vampiros en la frontera— dice la misma chica
de hace minutos.

Ambas salen y Eros y yo le seguimos el paso, llegamos afuera y el olor cobra sentido,
ya que hay una fogata.
—¿Que hacen aquí?

—Pronto caerán— dice uno riendo cínico.

—Mátenlos— ordena mi madre y los guardias obedecen.

Miro como los matan y echan sus cuerpos al fuego, suspiró tal vez Joyce se equivocó,
aunque no dura mucho mi conclusión ya que un grito nos alerta, seguido de unos
seres pálidos entrando a la manada.

—Ve a la mansión, ahora— dice mi madre y me zafo, mirándola seria.

—No, no iré para allá— «es lo mejor» sacudo la cabeza.

—Vete— dice Eros antes de transformarse.

Corre a atacar a cualquier campito cercano, mi cerebro reacciona de manera lenta,


Joyce hace magia protegiéndonos a mamá y a mi, Abbey me lleva a adentro y me
encierra en la parte más segura de la mansión.

—¡Sáquenme!— grito en vano, golpeo la puerta de la habitación pero nada.

Sigo intentando callando la voz de mi cabeza, hasta que se abre por fin recorro la
mansión dispuesta a ayudar ya que ninguno de los más fuertes está en condiciones
para pelear, una vez con mi armamento camino de regreso a afuera, cuando un pitido
aturde mis oídos.

«¡Haz que pare!» me molesta y recorro con la mirada el sitio.

Una bomba, pienso y comienzo a alejarme pero en vano explota y siento cómo mi
cuerpo impacta contra el suelo.
24

MARIAM
Mi cabeza arde y me levanto aturdida, camino sin tener los 5 sentidos alertas, alguien
entra en la misma sala y maldigo por el tremendo dolor de mi cuerpo, tomo de
manera firma el arma lista para disparar, pero un conocido Lee entra en la habitación
destrozando al vampiro.
Alzo los brazos frustrada.
«Pregunta si estamos bien» dice Akira.
—Lo estamos— digo y sujeto mi cabeza.
Maldita sea, duele, camino y lo acaricio diciendo que estamos bien, se escucha ruidos
afuera y camino dispuesta a ir pero un Eros transformado me frena.
—No irás— me dice serio.
—¿Te das cuenta que mi manada está siendo destruida y no puedo hacer nada?
Suéltame, yo no te freno si atacan la tuya— digo alejándome de él.
Pero como esperaba me sujeta de la cintura.
—Te quedas aquí, debo protegerte— dice jalándome a la habitación más cercana.
—¡Carajo! Bájame, date cuenta que no estaré segura aquí, ¡acaba de explotar una
bomba!— grito molesta.
—Pero nadie se acercará
—Igual iré
—Lo sé, o al menos tratarás. Quédate aquí, Mariam— sale y me quedo mirando la
puerta.
Bien estoy en la primera planta, busco por donde salir, ¡bingo! Camino hacia la
puerta, con mi arma en mi mano apunto a la cerradura, una vez que salgo camino
hacia el desmadre que se formó. Un vampiro se me abalanza y le disparo a la cabeza
llenándome de su sangre negra, veo a mi madre transformada y a Joyce peleando
juntas.
—¿Que haces acá?— la ultima se acerca seria.
—Ayudando— le disparo a otro.
—¿Eres siempre tan rebelde?
Me rasco la nuca y la ignoro, camino disparando sintiendo como me sigue.
—Son demasiados y una persona extra ayuda— digo mirándola.
—No es necesario que te arriesgues— suspiró abro la boca pero no sale nada.
Un desgarrador grito de mi madre me alerta, la busco y la encuentro en su forma
humana, en el suelo y con heridas.
—Cúbreme— digo a Joy.
Camino hacia ella.
—¿Estás bien? ¿Que te han hecho?— digo preocupada.
—Estoy bien, sigo herida cariño— suspiró y la llevo adentro, Bea aparece.
—¡Es horrible!— grita y se acerca preocupada.
—¿Donde están los demás?— pregunto.
—Peleando, me obligaron a venir acá, contigo. Aunque no sirve, nunca haces caso
Suspiro y acuesto a mi madre, voy a buscar un botiquín mientras Bea la cuida,
cuando regresó Ryan está aquí con el rostro algo dañado.
—No queda nadie, han acabado con todos— dice — Las mujeres y los niños están
aparte pero...
—Saldré, quédate con ella Beatrice— tomó mis armas y camino lejos.
—¡No, quédate con ellas!
—Me necesitan, ¿si? Soy hija de la Alpha y si ninguno de ellos no está, yo voy al
mando. Iré, tú decides si me sigues o tratas de retenerme— le digo.
Camina a mi lado transformándose, salimos juntos y todo está hecho mierda,
vampiros en mayoría atacando a los nuestros.
—Si es la princesa Acosta, un placer pequeña
—¿Quien eres?— Ry gruñe a mis espaldas.
—No es necesario que lo sepas. Veo que no está la Alpha, pero si Lincoln— dice
burlón.
—No lograran nada atacando a mi manada
—No sabes mis planes. Tu amiguito es una fiera— se acerca a mi y lo apunto sin
pensarlo.
—Aléjate de mi
Chasquea los dedos y dos vampiros atacan a Ryan, giro a ayudarlo pero el tipo me
agarra por detrás.
—Grave error. Tráiganlo hasta acá— dice, su brazo me ahorca, Lee se acerca de
manera rápida— Aquí está, Eros Lincoln, vaya sorpresa
Se transforma, volviendo a su forma humana.
—Suéltala ahora. Si no quieres que te mate— el tipejo descubre mi cuello, y juega
con el.
—Arrodíllate y lo pensaré— me sujeta más fuerte.
—¡Idiota me lastimas!
—Escúchala como se queja
Se arrodilla serio, dos tipos le colocan esposas de plata, le deja marcas en su piel; me
empuja contra el suelo y mi boca pega contra este, haciendo que escupa sangre, me
jala del pelo agachándose.
—Si tú y él Beta están acá, será más fácil derrotar a Luna Real— comenta
restregando mi cara por el suelo.
—Hijo de...
—Shhhh princesita por tu bien quédate callada
Me levanto un poco y tomando su momento de distracción me levanto y apunto su
cabeza con mi pistola.
—No me dices que hacer
—Dudo que dispares, y más si le están haciendo daño a tu lobito— miro rápidamente
a Eros y unas cadenas se posan en su cuello— Sigues siendo una principiante— me
lanza contra el suelo y mi cabeza choca de nuevo.
Gimo de dolor, me revuelco en el suelo, pero siento una patada en mi estómago.
—¡No la toques! ¡Maldito hijo de perra!— grita Eros, el vampiro lo ignora y lo alza.
—Tu y yo iremos a Luna Real
Lo toman y comienzan a alejarse, me arrastro hasta Ryan, quien también está
amarrado con cadenas de plata.
—Ry, muérdeme. Es la única esperanza
Al inicio se niega, pero desesperada insisto, bufa como puede y me muerde mi
muñeca derecha, directo en las venas. Grito sintiendo como la transformación rompe
cada uno de mis huesos, mierda duele y arde, me retuerzo en el suelo y veo como
mis manos cambian por patas peludas blancas.
Mis sentidos están más alerta y un olor molesta, a vampiros, siento como Amira y yo
nos conectamos aún más, ahora estoy en su territorio, corremos hacia ellos, arrastran
a Eros y los tres caminan.
Anita gruñe y el tipo se voltea.
—Pensé que habían acabado con todos— murmura, Akira se pone en posición de
atacar.
«Acaba con ellos» digo.
«Está segura de que lo haré» me dice.
Nos acercamos y ataca al primero, el que parece el líder, lo llevó al suelo y muerde su
cuello, sin piedad. Los otros tratan de ayudar pero Eros también se libera y los ataca,
nos golpea el vampiro y nos alejamos, aprovechan para huir.
Eros en forma humana se acerca a mi.
—Mariam, Akira, despierten— dice, siento como mi cuerpo se rompe de nuevo pero
ahora para volverme a la normalidad— Nena, ¿me oyes?
—Duele— susurro.
—Joder, tienes fiebre. No debiste hacer eso— me regaña, no logró escucharlo.
Arde mi cabeza, me duele el cuerpo y siento que estoy lejos, llama a alguien mientras
me carga, cuelga y lo veo sin oír más de lo que sale de su boca, poco a poco cierro
mis ojos. ¿Que has hecho? Lo repite una y otra vez, no siento su calor y termino de
desfallecer, llendo lejos de aquí.
•••
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25

EROS

Nunca me había sentido más impotente, los malditos refuerzos no llegan y me


comienzo a desesperar; la sostengo en mis brazos, está ardiendo y no puedo hacer
nada, la llevo adentro con Beatrice y Abbey.

—¡¿Que le has hecho?!— grita Beatrice corriendo hacia mi.

—Ella se... se...— balbuceo, un grito me alerta, es Ryan— La dejaré aquí, voy por
Ryan— la acuesto y voy a ayudarlo.

Tiene cadenas de plata que no le permiten moverse, hay sangre en su boca, la sangre
de ella. Me acerco a él, lo ayudo con las cadenas, tratando también de evitar el
contacto con mi piel.

—Gracias— murmura transformándose.

Lo llevo adentro y me desplomo cansado, habrá que informar al consejo sobre esto.

—¿Como está?— Ryan pregunta, mirando a mi novia.

—Bien, pero aún no estaba lista— dice Beatrice.

En algunos minutos llegan los refuerzos, ayudando a lo que quedó de Luna Fuerte,
varios médicos atienden a Mariam y a Abbey, aunque esta última está grave.

—¿Alpha? El consejo quiere hablar con usted y su mate— me informan.

—Eso será luego, ahora ella debe recuperarse— aviso.

—¡Eros! ¿Donde están?— pregunta Joyce, maldigo me volverán loco.

—La llevarán a un hospital en una manada vecina, necesitan ser revisadas ahora, al
igual que otros

—¿Puedo ir... con Abbey?— asiento y ella corre a buscarla supongo.

Leandro se acerca, me da un reporte y como era de esperar, ninguno de los líderes de


Luna Fuerte está en condiciones de arreglar esto.
—Iré con Mariam, ¿crees poder encargarte de esto solo?

—Si, igual estarán Bea y Ryan. Ve tranquilo

Corro y alcanzo donde está ella, sigue inconsciente, le acaricio su rostro con suavidad,
Lee está preocupado ya que ni siquiera Akira esta despierta.

•••

—Alpha... La señorita Acosta ya despertó

Me levanto de mi asiento de inmediato.

—Adelante— se hace a un lado y la veo más pálida de lo normal, con varias agujas en
su brazo izquierdo y una venda en el derecho.

—Eros...— su voz suena apagada.

—La señorita ya se encuentra mejor, aunque la transformación provocó un


desequilibrio— ella mira al suelo.

—Bien, gracias ya puede retirarse— digo serio, se va y me quedo a solas con ella—
¿Como te sientes cariño?

—Mejor, aunque mi cabeza duele— dice tocando dicha parte.

—Pronto nos iremos hermosa— beso su frente.

—Ya es demasiado tiempo en hospitales

—Lo se, pronto los dejaras

La abrazo, su respiración se tranquiliza, Akira y Lee hablan tranquilamente, la apego


a mí sin querer soltarla nunca más.

La paz y calma duran poco, ya que un hombre irrumpe en la pieza.

—Eros Lincoln y Mariam Acosta se les solicita en el consejo— dice serio.


—Disculpa no pueden, ya informe que iremos en cuanto se mejore ira del
resto no, y no pretendo dejarla sola— explicó acercándome de manera peligrosa.
—No les estaba preguntando. Los quieren allá, ahora— determina firme.
—Díganle que deben esperar, ella no puede ir así
—Será por las buenas o las malas
—¿Me estás retando?
—¡Eros, basta!— grita desde la cama— Iremos, pero nos tomaremos nuestro
tiempo— dice ella tranquila.
—Señorita, se requiere su presencia ahora
—Ya quedo claro— le interrumpo.
—¿Podemos llegar a un acuerdo?— pregunta de manera calmada.
—Claro que si— trata de moverse por mi lado pero lo freno.
—Hasta aquí— digo serio, suspira y habla con mi novia.
A final de cuentas nos iremos por nuestra cuenta, y en menos de 24 horas debemos
estar allá, cerca de mi manada; luego de que el hombre se retira, los médicos
recomiendan que Mariam duerma, cosa que accedo totalmente.
—¿Como va todo?— digo en llamadas.
—Bien, ¿no hay rastro de Jonas?
—No, ni de él ni de sus amigos— juro molesto.
—Tendremos que informarle a Sharman. Infórmame cualquier cosa, nosotros iremos
al consejo en unas horas— aviso.
—Bien, cuídate
—Igual hermano— corto la llamada.
Entro a la habitación y ya está despierta.
—Me cambio y nos iremos al consejo
—Tienes más tiempo para descansar
—Entre más rápido salgamos de esto mejor— dice levantándose.
—Te ves hermosa con esa bata— digo acercándome para besar su frente.
—Que gracioso— dice seria, me acerco a besarla— Oye, la pastilla— susurra rozando
mis labios.
Los uno envolviéndonos en un beso lento.

—Luego pedimos una— le digo y devoro sus labios.


El beso sube de nivel y mis manos recorren su cintura apegándola a mi, nos
separamos y bajo mis labios a su cuello dejándole un chupeton. Alguien toca la
puerta, me doy la vuelta sin soltarla, una chica con un bolso entra y deja unas cosas
para ella.
—Ya regreso
—No es necesario que vayas al baño, ya te he visto completa— digo sentándome en
una silla.
—Igual, tengo que hacer otras cosas más— dice y se encierra.
Pasan 30 minutos y ella sale, ya vestida y más arreglada «pero igual de hermosa»
que antes; unos pantalones oscuros, un top blanco, su chaqueta de cuero y unos
tenis blancos.

—Te ves igual de hermosa, cariño— digo, sonríe y vamos hacia mi jeep.
Emprendiendo camino hacia el consejo, a decir verdad no sé que nos espera, aunque
algo bueno no será ya que tantos viejos amargados juntos nunca es bueno. El viaje
es largo, paramos en algunas paradas para lo necesario pero temo que mi chica ya no
necesita tantas cosas como antes, de media noche llegamos al consejo.
—Eros, señorita Acosta— Tyson la mira sin disimulo alguno.
—Tyson— digo serio, le estrechó la mano y en cuando planea besar la mano de
Mariam lo freno— Agradecería que te mantuvieras al margen— le informo.
Se aleja y juntos caminamos buscando al líder, en este caso Perce.
—Ya llegaron, nadie me informó— sonrió de manera falsa.
—Perce, agradecería que nos explicaras el motivo de nuestra llamada
—Todo a su momento. Señorita Mariam Acosta— besa su mano.
—Señor Perce Holt— dice cortés.
—Dime Perce— asiente insegura— Síganme, vamos a la sala de reuniones— lo
seguimos, no le suelto la mano a Mariam, no quiero.
Me aferro como un niño a ella.
Llegamos a una habitación con una mesa larga, viejos y algunos jóvenes sentados en
ella.
—Eros Lincoln y Mariam Acosta— nos presenta.
—La razón de nuestros problemas— Mariam aprieta mi mano.
—Sobre todo ella— murmura una mujer.
—¿Disculpe?— dice Mariam.
—Eres una atrevida
—No vine a que me dijeran si soy o no un problema para ustedes— se defiende.
—Rompiste reglas
—Solo hice lo que debía, destruían mi manada y no había otra opción
—El código dice que solo después de los 18 se puede transformar, esa ley puede
quebrarse en caso extremo y en tu manada aún habían lobos dispuestos a pelear—
dice Perce.
—¿Ustedes estaban ahí? Iban a atacar a la manada de mi mate, y una de sus
"capitales", se hizo lo que pudo
–Casi nos exponen
—No llego ningún humano, además no veo el problema, antes ha ocurrido con otros
Alphas— hablo por primera vez.
—Tenemos nuestros argumentos
—¿Eso o es machismo?— pregunta Mariam.
—¡Señorita!— grita un hombre.
Mariam sale de la habitación y la sigo, ignorando las voces, es peor de lo que
pensaba, tonto consejo.
—¡Niña detente! O sino perderás tu cargo como Alpha— grita Perce.
Ella se detiene y por ende yo también, no hablará en serio, ¿o si?.
26

MARIAM

Hace una semana que el consejo evalúa nuestro "problema", mi madre sigue
inconsciente y Joyce la cuida, mis tíos también andan indispuestos por eso Bea y Leo
se encargan de lo que queda, aunque ya ni se.

—Hola cariño— se acerca a mi abrazándome por la espalda.

—Hola...— respondo desanimada, esto me tiene cansada.

—Todo esto acabará pronto— besa mi frente, aunque sé que eso no depende de él.

—Ojalá así fuera. Estoy cansada de estar aquí sin poder hacer nada, ¡es tan injusto!—
me quejo, ya no aguanto más.

—Lo se, pero pronto volveremos a casa y todo estará bien— sonrió ante sus palabras,
¿es normal que sienta que lo conozco de toda mi vida?.

—¿Eres real? Parece una frase de película— digo acariciando su rostro.

—Lo soy, aunque se me escapan estas cosas contigo y por ti

Me aferro a él, lo que me mantiene de pie.

Duramos rato así, sin necesidad de decir nada, Akira y Lee hablan aparte,
últimamente andan muy contentos, lo que me recuerda que debo practicar mi
transformación «sería fantástico».

—Acosta. Lincoln— llama una señora del consejo.

Nos separamos y la seguimos, «espero que sea una respuesta», ojalá Akira.

—Señorita Acosta, hemos tomado una decisión— habla Perce, aprieto la mano de
Eros— Su cargo como Alpha de Luna Real será...— dice con aire de suspenso, algunas
personas lo miran con disgusto y otras con satisfacción.

—¿Será que?— preguntó incapaz de aguantarme.

—Será removido— mi boca se abre— Ya que ha roto distintas series de normas.


Además de que el supuesto atacante estuvo con Sharman así que es acusada de
mentir, y su mate de complicidad— dictamina, miro a Eros sorprendida— Su manada
será eliminada, ya que son pocos los habitantes, por lo cual los asignaremos a otras
manadas— termina y no respiro.
—Esto es injusto— susurro, con lágrimas en los ojos.
—Es lo correcto, el "atacante" nunca fue a su territorio
—¿Y eso quién lo confirmó? Sus empleados, son unos tramposos
Eros me sostiene antes de abalanzarme contra ellos.
—Haga silencio, no está en posición de quejarse
—Están hablando de la manada de mi familia, hice lo mejor que pude para salvarla y
así me pagan
—Usted fue la que cometió el error, no nosotros
—¡Lo pagaran!— grito.
—¿Es una amenaza?
—Si, y un Acosta siempre las cumple— les digo y Eros me saca de ahí.
Lloro derrumbándome, deseando que sea un mal sueño, no puede ser cierto esto, mi
vida apesta. Me abraza y lloro aún más, me siento desprotegida y rota, ya no sé qué
hacer.
—Quiero ir a casa— murmuro como puedo entre sollozos.
Asiente y sin decir nada entramos a un coche, alguien conduce mientras el me abraza
sin soltarme siquiera, acariciando mi espalda haciendo que concilie un sueño, lejos de
la triste realidad, donde lo he perdido casi todo.
•••
Despierto, reconozco la habitación.
—Ya despertaste— dice sentándose a mi lado.
—Si... ¿Que hora es?— mi cabeza duele, debe ser por las lágrimas.
—Son las 5 de la tarde. ¿Como sigues?
—Siendo honesta, ni yo sé
—Puedo hablar con ellos, quizás...— lo interrumpo al instante.
—No, no me des falsas esperanzas. No quiero pensar que se puede arreglar y que
luego no— digo cabizbaja.
—Cariño...
—No puedo— quiebro en llanto de nuevo— No puedo aparentar algo que no soy, no
soy fuerte y esto me hiere demasiado, me quitaron una de las cosas que más amaba
y no es el puesto, es la manada ellos no tenían porque pagar— digo desahogándome.

Corre a abrazarme, sollozo y empapo su camisa de mis lágrimas, levanta mi rostro


haciendo que vea sus ojos.
—Te quiero demasiado, siempre estaré para ti— mi pecho duele tras sus palabras, me
besa y seca mis lágrimas.
—Yo también te quiero— digo entre sollozos.
—Venga, una ducha te calmará— me ayuda y camina al baño conmigo.
Llena la tina, cuando está todo listo me desnuda y me mete, dice que me deja unos
minutos para que me relaje, suspiró y analizo todo, viendo cómo las cosas cambian
de un día para otro, sinceramente hubiese preferido que su respuesta no llegara
nunca. Me calmo un poco, llega y me seca como si de una muñeca de cristal fuera,
me coloca una ropa cómoda y me abraza, aunque eso solo me motiva a llorar como
magdalena, me trae una taza de té y sonrío por inercia.
Ambos acostados de manera tranquila, cuando tocan la puerta.
—Carajo— se levanta, puedo oír la conversación.
«Ventajas de ser loba».
Hablan sobre... ¡No puede ser!
—¿¡Que le hicieron que a Beatrice?!— grito molesta y acercándome a la puerta.
—Mierda, me olvide de que ahora puedes escuchar— murmura— La golpearon los del
consejo— dice entre dientes.
—Ahora si me oirán— digo y salgo rumbo a las afueras de la mansión.
—Alto ahí, no irás para allá
—Lastimaron a mi mejor amiga, ya me lo han quitado casi todo, no dejaré que le
pongan un dedo encima— digo zafándome de él, se puede decir que nuestra fuerza
ahora es más justa.
—No dejaré que te lastimen a ti, quieren que vayas para quitarte todo, te consideran
una amenaza, sino te hubiesen celebrado tu transformación
—Maldita sea, quiero ver a mi amiga— no espero su respuesta y la veo, con rastro de
lagrimas y una herida.
—¡Mariam!
—¡Beatrice!
Amabas corremos y nos abrazamos, no la suelto, ni ella tampoco lo hace, es como
una eternidad sin vernos.
—Me lo dijeron todo, lo lamento— susurra, la abrazo más.
—Son unos idiotas, no quiero pensar en eso. ¿Que te hicieron?— digo mirando su
rostro.
—Se me escaparon unas cuantas verdades, y recibí un golpe, espero y no deje
cicatriz— dice siendo ella.
—Tarupida, es lo único que te preocupa— ambas reímos.
Entramos y nos sentamos en el sofá, con las manos entrelazadas, un silencio
incómodo se forma.
—¿Donde están los demás?
—Ry, tú y yo fuimos asignados aquí por nuestros mates, pero por lo que se y cosa por
la que me gane el golpe, es que Abbey, Adam y Trevor están con el consejo— suelta
y la miro incrédula.
—¡Hijos de cachorra! ¡Malditos idiotas!
—Mariam...
—Necesito salir, dile a Eros que estoy bien— digo y no escucho su respuesta, ya que
corro para perderme en el bosque.
Mi transformación duele, pero no más que mi corazón, mi espalda se retuerce y
algunos huesos crujen y por fin veo mis patas llenas de pelaje, corro a un lago y veo
a Akira.
«Eres hermosa».
«Lo somos».
Corremos por el bosque, hago alguna que otra cosa, tendré que practicar bien para
poder acostumbrarme a esto, me siento viva de nuevo, corro hacia la frontera, desde
lejos visualizo a alguien y el olor no se me hace agradable, me acerco más y veo a
quien supuestamente "no" atacó a la manada, Jonas.
Juro por la diosa buscare la forma de enlazarte con el ataque de la manada, sino dejo
de llamarme Mariam Acosta.
•••
Díganme qué opinan? Les gusta?
Estoy súper feliz ya que parece gustarles y no saben cómo me encanta.
Lxs amo
27

MARIAM

—Nena deberías descansar, has estudiado a Jonas todo este tiempo— dice Eros, en
gran parte preocupado.

—Quiero demostrarles que ellos estaban ahí— digo viendo mi teléfono.

—Yo te creo— susurra, sonrío y lo abrazo.

—Lo se, pero quiero recuperar mi manada— digo contra su pecho.

—Me preocupas, te esfuerzas demasiado. Todo en algún momento saldrá a la luz —


suspiro, últimamente a insistido en que deje el tema de Jonas.

Pero se me hace imposible.

—Simplemente no puedo, ponte en mi lugar— digo sosteniendo sus manos y mirando


hacia arriba, hacia sus ojos.

Veo un destello en sus ojos, aunque no sé de qué (ya que no soy bruja) pero les
aseguro que no era bueno.

—¿Eros...?— susurro, sale de su trance y besa mis labios con delicadeza— Eros—
advierto, se por donde quiere ir.

—Déjate llevar— susurra y me recuesta en la cama.


Se trepa encima de mi, besa mis labios y baja lentamente por mi cuerpo, cada uno se
deshace de la ropa del otro, nuestras bocas se unen con desesperación, lo aprieto
contra mi.

—Te quiero tanto— susurro en sus labios, sintiendo cómo entra en mi.

—Y yo a ti— me besa y el vaivén de sus caderas aumenta, gimo.

Jalo su cabello, seguimos así unos minutos hasta que el orgasmo llega a ambos.

—¡Si, maldita sea!— grita corriéndose dentro de mi, recordándome de la pastilla,


aunque quizás ya no tenga efecto alguno en mi.

Ha pasado ya tanto tiempo...

—¿Estás bien?— pregunta al ver que no digo nada— Cariño...— lo miro algo agitada.

—Debemos ir a un doctor— me mira sin entender— La pastilla, ¡cielos, como fui tan
tonta!— grito y me levanto de la cama, colocándome su camisa.

—Tranquila ya...

—¡No! Con todo esto se me olvido y no puedo... no debí dejar que llegara más lejos—
digo seria.

—¿No quieres tener hijos?– pregunta colocándose sus pantalones.

—No es eso, tengo 16 aún, no puedo hacerme cargo de un niño siendo tan joven—
explico, él se acerca a mi y mira nuestras manos.

—Los mantendría y cuidaría, a ambos

—Aún no quiero formar una familia, nos conocemos hace poco y...

—Hay mates que ya se casan días de encontrarse— argumenta.

—Pero nosotros no, Eros basta— no vamos por buen camino.


Se coloca una camisa y sus zapatos, de manera brusca se viste y no digo
nada, sólo lo observo.
—Te quiero y no quiero perderte por esto— dice como si fuese algo más allá de dicho
tema.
Me mira y se va, suspiro grito contra la almohada, voy al baño a darme una ducha
con agua caliente, para despejarme de Eros, de Jonas y de todo, bendita sea mi vida,
con mi teléfono coloco música para poder relajarme más.

Canto al ritmo de Shawn Mendes y su grandísima voz mientras bailo en la ducha,


lavando mi oscuro cabello y tomándome mi tiempo; cuando salgo me coloco una
toalla en el cuerpo y otra en la cabeza. Me visto con ropa casual, unos shorts blancos,
una blusa gris, mi suéter de lana color crema y unos tenis a juego.

Y salgo de la habitación, tendré que encontrarme una cita con algún doctor, Zac
puede ayudarme con eso y ojalá ni se le ocurra decírselo a Ryan; también busco a
Bea, necesito desahogarme, esto se nos fue de las manos y cielos ya no hay vuelta
atrás.
—¡Basta!— se ríe Bea, la miro jugando con Leo—¡Te vi, sal de ahí!— me grita y
suspiro, se supone que debo ser más atenta que ella.
—Hola...— digo sentándome a su lado.
Leandro me sonríe y se va, quizás a buscar a su amigo.
—¿Que sucedió? Alguien salió hechando humo hace horas, y tú tienes cara de que te
sucede algo— miro al suelo.
—Deberías conseguir trabajo adivinando cosas— sonrío y ella rueda los ojos.
—Suelta el chisme, vamos
—Bueno... Creo que estoy embarazada— suelto y mi amiga se ahoga con su propia
saliva.
—¿¡Que tú que?! ¡Carajo! ¿¡No sabes que existen millones de métodos para no salir
embarazada!?— grita a todo pulmón.
—Baja la voz, no quiero que todos se enteren, si es que ya no lo han hecho— digo,
respira y aprieta los puños.
—¿Es de Eros?
Abro la boca sorprendida.
—Por supuesto que sí
—Lo siento, nunca se sabe— dice en defensa, suspira y me mira— Lo lamento, es que
eres tan estúpida a veces
—No ayudas ni un poco. ¿Que haré? Tengo dieciséis, él quinientos tantos y no sé
cómo ser mamá, apesto
—Si, apestas, pero no en eso— la miro boquiabierta— Quiero decir que al menos él
está dispuesto a cuidar al niño, sería el colmo
—No quiero ser mamá aún, tengo cosas que hacer y apenas lo conozco, y me
revolqué con él tan solo queriéndolo y...
—¿Te arrepientes?— pregunta.
—No lo sé... Todo es tan confuso ahora, ¡maldición!— sujeto mi cabeza.
Aún no tengo mareos ni vomitos a pesar de que los "fetos" de licántropos van más
rápido, algo así como la hija de Bella Cullen, pero aún no sucede eso en mi, así que
pueda que no esté embarazada, que alguno de los dos sea infertil y que esté
embarazada pero aún no tengo síntomas, ruego que sea la primera.
—Necesito un doctor, pensaba en decirle a Zac— comente, ella asintió.
—Si le dices a Ryan te mata— suspiramos juntas.
Me apoyo en su hombro, estoy apunto de llorar, que tonta soy, ella me abraza y
consuela, cierro los ojos y comienzo a dormirme, cansada de todo. Me remuevo
incómoda, todo está oscuro y no hay rastro de mi amiga, me levanto del sofá y me
digno a buscarla, molesta por su abandono.
Camino y ninguna luz está encendida, lo que se me hace raro, tampoco hay nadie.
Ok... no me cuadra algo.
—¡Maldición!— gritó llevándome un gran susto.
28

MARIAM

—¿Sorpresa?— pregunta con una sonrisa juguetona.

—¡Casi me matas del susto!— digo exageradamente.

Veo lo que hay detrás de él, una mesa con mantel y comida, prácticamente como en
las películas románticas, con rosas y velas.
—Se que me comporté como un idiota antes. Pero quería recompensarlo— dice
abriendo los brazos mostrando la mesa.

—Eros, pensaba que eras más del tipo chico malo que uno bueno— comento
sonriendo de manera burlona.

—Tomare eso como un gracias. Y soy cursi gracias a ti— abro la boca ofendida.

—¿Quien se cree usted para tratarme así?

Camino hacia él, con una sonrisa que me es imposible ocultar.

—Quizás, el amor de tu vida

—¿Fumaste o algo? Estás meloso— digo posando mis brazos en sus hombros.

—Me vuelves loco, Mariam Acosta, como no tienes idea— murmura y nos juntamos
más.

Unimos los labios, como si hubiésemos durado tiempo sin besarnos, enreda sus dedos
en mi cabello para acercarme más a él.

—Lo siento por ser un idiota— murmura.


—Shhhh disculpándote no se te va a quitar— sonrío y lo vuelvo a besar.

—Ven, cenemos— dice y ambos vamos a la mesa.

Nos sentamos y aprecio la comida, se me hace agua la boca, que hambre tengo.

—Parece que tienes mucha hambre— asiento.

Con la poca luz que hay en la habitación mantenemos una charla evitando el tema de
la pelea, mientras ambos comemos de la comida que él realizó y que me llenó.

—Estuvo deliciosa— digo terminando el postre—¿Lo hiciste tú?

—Mentiría si digo que si, pero si lo coloque en la mesa

—Vaya esfuerzo— digo sarcástica.


—Solo por ti, cariño— besa mi nariz.
Ambos llevamos los platos a la cocina, y luego subimos a nuestra habitación, me
cambie la ropa por mi pijama y él en bóxers, colocó una película y volví a dormirme
en sus brazos, cansada de dormir.
•••
—¡Buenos días! ¿Que tal su cena?— pregunta mi amiga alzando sus cejas.
—Cliché, solo comimos y luego fuimos a dormir— le digo revisando mi teléfono.
—Joder, quería acción— dice con cara triste.
Sigo viendo mi celular hasta que Ryan y Zacarías aparecen, a este último lo llamo
para que podamos hablar en privado.
—Aquí en la manada hay un hospital, ¿no? Necesito que me consigas una cita— digo
directa.
—Wow, espérate. ¿Por que no le dices a Eros?— pregunta, muerdo mi labio.
—Necesito que lo hagas tú, necesito una cita con un ginecólogo y...
—¿Me estás diciendo que puedes estar embarazada?— alza la voz y lo callo.
—Lo más probable es que así sea pero... no se, ayúdame— le ruego.
—Solo ve y di que eres la mate del Alpha, te darán una cita e irás. ¿Está bien?—
asiento.
—¡Gracias!— digo y salto a sus brazos abrazándolo.
—Están muy pegados ehhhh
—Cálmate, bateó para el otro equipo y lo sabes, adiós. Avísame cualquier cosa— me
dice y se va.
—¿Avisarte? ¿De que?— pregunta Eros, tú y tu boca Zac.
—Sobre algo sin importancia. Nada de qué preocuparse— digo relajada.
«Solo que iremos a revisar el bebé, nada de otro mundo».
—Akira no dice lo mismo— cruza los brazos en el pecho— ¿Vas a ir al médico a ver lo
del bebé sin mi?— maldición, ¡a eso se le considera traición Akira!.
—Si, eso iba a hacer
—Soy su padre, tengo derecho a saber de él
—¡Ni siquiera sabes si existe!— gritó a todo pulmón.
—Lo confirmaremos ahora— me toma del brazo y me lleva al jeep.
Cierra la puerta con fuerza y enciende el auto, miro por la ventana molesta, esto me
hace recordar tanto al inicio, donde peleábamos y éramos completamente repelentes,
ahora hay más conexión pero con este tema todo se va por la borda.
Llegamos al hospital y me baja del auto, aunque sin ejercer su fuerza en mi cuerpo.
—Necesitamos una cita para ver al ginecólogo— se expresa él con la recepcionista.
Quién lo mira bobamente, y luego posa su mirada en mi, sorprendida marca un
número y habla con quien sabe quién.
—Adelante, Alpha. Piso 4 a la izquierda

Eros sigue sus pasos al pie de la letra, sin soltar mi mano en ningún
momento, llegamos y una señora nos espera con una sonrisa, dedicada para él pero
al mirarme está desaparece, ¿acaso tengo algo en la cara?.
—Alpha— hace un reverencia y ambos entramos.
Nos sentamos al frente de ella, dispuestos a hablar.
—Necesitamos una ecografía— suelta sin decir nada más.
—Señor necesito algunos datos sobre la joven, no puedo hacerlo así como así— la
interrumpe.
—Lo siento, pero necesito que la revise y vea si está embarazada— le dice
intimidándole.
—Eros...— tomo su mano, tratando de calmarle, se relaja— ¿Que datos necesita que
le de?— parece más aliviada y a la vez sorprendida.
—Bueno, su nombre, fecha de nacimiento, lugar donde nació...
Luego de responder todas las preguntas y que ella anotara en una hoja para sus
pacientes, viene la hora de la verdad.
—Entonces, ¿por qué crees que estás embarazada?— me pregunta a mi.
—Nosotros mantenemos relaciones sexuales como cualquier pareja, y no usamos
protección desde hace unas semanas y queríamos ver si ella estaba bien— la doctora
asiente escuchando a Eros, que habla con un tono cortante.
—Dijiste que ya no eras humana, ¿cierto?— asiento— Bien, ponte esto y ya
veremos— me cambio la ropa por una horrible bata, y salgo.
Me pide que me acueste y hace todo lo de rutina, bajo la atenta mirada de Eros,
luego busca los materiales para hacerme la ecografía, cosa que hace que me tense
por los nervios. Me destapa el abdomen y coloca un gel, mueve el aparato sobre mi
vientre, lo mueve por todas partes mientras que yo miro fijamente la pantalla.
—Ese punto que ven ahí, es su hijo— miro a nuestro "hijo", un pequeño punto en la
pantalla— Ya que no eres humana, sino ahora una licántropa, el feto se desarrolla
más rápido, asi que quiza en vez de nacer en nueve meses sea la mitad— explica
aunque no me cabe en la cabeza.
Eros me ayuda a limpiarme y vestirme, ya que sigo en estado de shock.
—¿Estás bien?— me pregunta preocupado.
—Si, solo que no... lo asimilo— admito, me abraza y pienso que haré yo con un niño a
tan temprana edad.
—Como doctora estoy obligada a darte las opciones que tienes, al ser menor tu
representante debe estar de acuerdo contigo. Si quieres tenerlo, te daría vitaminas, y
si no lo quieres, tienes el aborto y la adopción— explica.
—No abortara, ni lo dará en adopción— dice Eros molesto— Así que dele las dichosas
vitaminas— la doctora parece asombrada, le pasa un frasco a Eros—Bueno, nosotros
nos vamos. Con permiso— dice jalándome fuera de la habitación.
—¡Espere!— me doy la vuelta, me tiende la ecografía— ¿Segura que quieres tener el
bebé?— la miro asombrada, ¿que está suponiendo?.
—¿Que está diciendo? Le acabo de decir que vamos a tener el bebé
—Le estoy preguntando a ella, ella tiene al niño y existen jóvenes que no quieren ser
madres, ¿lo deseas?— me pregunta, la veo y muerdo mi labio.
¿Es lo que deseo? ¿Tener a un niño ahora?.
—Me siento insegura pero sería incapaz de hacerle daño— le digo.
—Puedes darlo en adopción hay...
—¡Basta! ¿Quisiera callarse? Acaba de decir que lo desea, que quiere tenerlo. Así que
guarde la adopción y el aborto para alguien que lo desee— dice furioso y nos vamos
hacia el auto.
Camino siguiéndolo, mirando la foto del feto, un puntito que no se define, tengo mis
dudas pero ya quiero a esta pequeña criatura, así sin conocerla.
—Te veo más segura— dice ya dentro del auto.
—Es muy pequeño. Explotaste allá
—Me estaba cansando. ¿De verdad lo quieres?
—Eros, es muy lindo, ya no puedo echarme para atrás, no sabiendo que este niño
puede ser parte de nuestra vida— sonríe por mi respuesta.
—Te quiero tanto— se acerca a abrazarme y le correspondo.
Ya no somos dos, ahora somos tres.
•••
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29

EROS
—¿Tienen todo listo?— le pregunto a Leo.
Hoy se realizará una fiesta en la mansión para toda la manada, donde de manera
oficial Zacarías, Leandro y yo de manera oficial presentaríamos a nuestros mates, y
también Mariam y yo le informaremos a la manada sobre la llegada de nuestro
cachorro.
—Si, todo esta perfecto
—Excelente— digo y subo a buscar a mi novia.
Has pasado algunas semanas, nuestro cachorro todavía no se nota pero lo que si se
nota es el hambre gigantesca de Mariam.
—¡Hey! Te estaba buscando— digo abrazándola por detrás.
—No me estaba escondiendo, Lincoln— sonríe y besa mi nariz— No deberías estar
aquí— me dice.
—Vamos, que vea tu vestido antes del evento no es un crimen
—No lo es, pero arruinas la magia— dice Beatrice saliendo de no sé dónde.
—Bien, me iré. Cuida a mami, que no se le acerque nadie— digo al vientre plano, ella
se ríe.
Últimamente ando muchísimo más sobre protector, y es que no me gusta que ni un
hombre se acerque a ella sin que alguien de confianza o yo esté cerca.
—Adiós— me empuja Beatrice afuera, suspiro y camino hacia el despacho.
—¿Como sigue Abbey?— pregunto al ver a Zacarías.
—Está en un coma, se te fue de las manos— me sujeto la cabeza.
—Lo se Zac. Ya no sé si hice lo correcto— admito en voz alta, si solo ella supiera...
—¿Se lo dirás?
—¿Te volvistes loco? Obviamente que no, cavaría mi propia tumba
—Eros, las mentiras tienen patas cortas. Entre más pronto mejor— me aconseja.
—Zacarías hice algo incorrecto y ahora estamos bien, ¿para que dañar todo?
—¿No te carcome la culpa?— me pregunta serio.
—Si, pero yo escogí esa decisión
—Perjudicaste a varios, no solo a tu pareja
—Basta, hoy es un día para celebrar, no para pensar en lo que hice— digo arto del
tema.
Me mira serio y se va, quizás he cometido un error pero no puedo decirlo, es un
pequeño secreto que no debe salir a la luz por mi propio bien, o sino podré perder lo
que tanto he buscado y me temo que sin ella ya no soy nada.
MARIAM
Luego de que cada una terminara de maquillarse nos vestimos, y como era costumbre
Beatrice estaba colocando de cabeza mi habitación solo por no encontrar su labial,
suspiró y me miro en el espejo, si Eros viera el vestido de seguro me mandaría a
cambiar, coloco las manos en mi vientre y suspiro, estoy demasiado nerviosa.
Mi outfit es un vestido negro a unos dedos de la rodilla, ajustado y de espalda
descubierta, unos tacones dorados y un collar del mismo color, mi maquillaje algo
simple, colores oscuros en mis ojos y un tono rosa en los labios, y mi melena suelta
con algunas ondas.

—Me encanta— chilla Bea poniéndose frente el espejo.


—Me gusta tu vestido. Tendrás que prestármelo— digo admirando la.
—Tu a mi esos tacones
Ella trae puesto un vestido rosa viejo corto, muy mono con detalles metálicos y unos
tacones nude, su maquillaje consiste en tonos rosas parecidos al de su vestido y
dorado, su cabello está de mi recogido.
—¡Esto amerita una foto!— saca su teléfono y subimos la sel fue a Insta.
Luego llega Ryan vestido elegante a la habitación.
—¿Que te pasó?— pregunto burlona.
—Zac, eso me pasó— dice y ambas nos reímos, a pesar de todo se llevan bien.
Hablamos un rato a penas son las 7:40 cuando la celebración comienza a las 8:00 por
lo que tenemos tiempo de sobra, tomó mi teléfono y decido llamar a Joyce, quien
tiene el teléfono de mi madre y me informa todo de ella.
—¿Hola? ¿Joyce?
—¡Hola cariño!— a pesar de no llamarle "mamá" siempre me coloca apodos cariñosos.
—¿Como va todo?— pregunto nerviosa.
—Me temo que todo sigue igual, Abbey sigue en su trance, pero Adam y Trevor irán
para allá y te apoyarán en el consejo— dice emocionada.

—¿¡En serio!?— grito emocionada.


—¡Si! De seguro recuperarán su manada— sonrió y los chicos me miran rara.
—¿Y si eso pasa... te quedarás?— pregunto cambiando de tema.
—Me encantaría pero no creo que Abbey..
—Vamos, había chispa el día en que se encontraron y además nunca se rechazaron
Hay un silencio, debe estar roja.
—No lo creo, nunca deje de quererlas pero...
—¡Mariam, ya es hora!
—Tengo que colgar, ¡pero no se queda así! Adiós
—Adiós cariño
—Te quiero mamá— no dice nada, sólo se oye un sollozo.
—Y yo a ti— susurra y cuelgo.
Me miró de nuevo en el espejo, suspiró y camino fuera de la pieza, los tres bajamos
algunos escalones hasta que nuestros chicos nos esperan en el final de esta, sonrió
Eros se ve precioso.
—A eso le falta tela— me dice besándome los labios.
—Así es el vestido, una excusa para que te quedes a mi lado toda la noche— le digo
recordando lo que paso en fiesta de las manadas.
—Ahora si que no me alejare de ambos, odio que se te acerquen— me río y miro a los
demás que también entablan una conversación con su mate— Te quiero demasiado, a
ambos— lo miro a los ojos y sonrío.
—¡Par de tórtolos, vamos!— grita Leandro y ambos caminamos hacia el salón.
Todo está decorado, abren paso cuando llegamos los seis, Eros y yo caminamos al
escenario improvisado, todos tienen sus ojos puestos en nosotros, aprieto su mano
nerviosa, prefiero evitar ser el centro de atención.
—Como todos saben he encontrado a mi Luna, y estamos juntos de manera formal.
Su nombre es Mariam Acosta, y es mi compañera— todos aplauden, sonrió y me
apego a su brazo— Y queremos comunicarles, que vuestro futuro Alpha ya viene en
camino— la gente se emociona, bajamos y Leandro hace algo parecido al igual que
Zacarías.
Saludamos a algunas personas y Eros me presenta, nos felicitan por el cachorro y
algunos desubicados preguntan si habrá boda. Pasamos la noche celebrando, tomo
algunas bebidas sin alcohol y bailo con todos, Leigh nos felicita y se aleja
rápidamente, está distante y es extraño.
—Voy al baño— susurro a los chicos y camino al sanitario.
Eros se fue con Zac a hablar de algunas cosas.
—Trevor y Adam hablaran con el consejo y apoyarán a Mariam— los oigo desde el
otro lado.
—Mierda
—Eso te jode los planes— ¿planes? ¿qué planes?.
—Nada que no pueda arreglar, llamaré al consejo— abro los ojos.
—Eros... Esto está mal, sabes que es su sueño— lo interrumpe.
—Lo se, pero te lo dije antes no te incumbe y no voy a arruinar todo esto— me
mareo, choco contra una mesa y se cae un jarrón— ¿Quien anda ahí?— pregunta y
me alejo de manera rápida.
Voy al baño y me lavo la cara, ¿que se supone que hizo y que debe decirme? Necesito
saberlo, me miró en el espejo, ahora me veo pálida y sin color, me sujeto al
lavamanos.
—¿Estás bien?— pregunta Bea viéndome preocupada.
—Si, solo estoy mareada— digo y miro su vaso lleno de ron y coca cola , sin pensarlo
lo tomo todo de un solo golpe.
—¡Mariam!— grita horrorizada.
—¿Que haces?— me grita ahora Eros, toma mi rostro entre sus manos.
La gente sigue en sus cosas, no se fijan en la exagerada escena de mi amiga y de mi
novio mentiroso.
—Solo fue un trago, no le hará daño
—Igual no debes hacerlo— me reclama, toma mi brazo y me aparto, me molesta su
toque— ¿Te pasa algo?— pregunta serio.
—Solo estoy cansada— murmuro, miró como los demás bailan y ríen.
No dice nada y habla con algunos amigos, pero sin alejarse de mi, está alerta solo por
que estoy cansada, insisto en que Akira hable con Lee sobre que ocultan pero
ninguno de ellos dice algo.
Tras unas horas más se acaba la fiesta que debía ser de alegría, me saco los tacones
y camino descalza con un abrigo gigantesco, Eros se despide de los que quedan y solo
quedamos los que habitan en la mansión.
—Vamos, debes tener sueño— me carga y vamos hacia nuestra habitación.
Me cambio la ropa y lo miro de manera fija.
—¿Pasa algo?— pregunta colocándose un pantalón de algodón.
—¿Que me ocultas? Que es aquello que no debería saber
Se sorprende, probablemente no se lo esperaba.
—¿Que dices? No te oculto nada
—Te oí hablando con Zac, que no querías arruinar esto. Dime que hiciste
—No hice nada, ¿crees que te dañaría?— lo miro seria.
—Dime lo que hiciste
—Mariam...
—¡Dime!
Suspira, mira al suelo y luego a mis ojos.
—Yo...
30

MARIAM
—Yo... Yo hice un trato con los miembros del consejo— lo miro asombrada.
—¿Que... que trato?— pregunto dudosa.
—Les temen a tu familia, a los Acosta— dice mirando al suelo— Dicen que son algo
que nunca han podido controlar y...— lo interrumpo molesta.
—¿¡Y que?!
—El trato era revocar tu cargo y así detener la dinastía Acosta, ambos saldríamos
ganando por que te tendría a mi lado siempre, siendo una Luna y ellos no correrían
un riesgo— mis ojos se humedecen.
—¿Entonces lo hiciste para revocar mi cargo? ¡Lo que más amaba desde pequeña!
¡Eres un monstruo!— grito a pulmón.
Me doy la vuelta y salgo de la habitación, siento sus paso detrás de mi.
—¡Mariam! ¡Regresa!— grita asustado.
—¡Déjame! No pedí que interfirieras en mi vida, no quería que me quitarás algo a lo
que estaba destinada, ¡eres un maldito imbecil!— grito sin importarme quien esté
dormido.
Camino y no me detiene, aunque sus palabras hicieron que pensara si de verdad
sentía lo que decía.
—¡Te amo!— grita y mi corazón se encoge.
—Si me amaras no harías algo que me duele— murmuro y camino afuera, esto me
está matando.
Akira toma el control, ambas salimos a correr todo lo que queda de noche, ya no es
Jonas ni su grupo ahora es Eros, de la persona que no me lo esperaba.
•••
Despierto en una casa desconocida, llevo un vestido de flores y estoy descalza, salgo
y camino hacia la cocina donde hay ruido.
—Veo que ya despertaste. Decidí traerte, no es bueno estar sola en el bosque, menos
siendo la Luna— le sonrío.
—Gracias, ¿como está todo?
—Muchísimo mejor gracias a ustedes— me alegro por ella, al menos está mejor.
—¡Mariam!— grita la voz de Bry.
La cargo y la abrazo, desayuno con ellas y hablamos de cosas sin sentido, tras pasar
un rato disfrutando Bryoni se duerme y Zara aprovecha para que le explique.
—¿Que sucedió?
—Una discusión entre nosotros, quiso revocar mi cargo de Alpha— digo, ella me
acuna en su brazos y lloro liberando todo —Me siento patética, no sé si estoy
haciendo lo correcto o solo estoy alargando algo que no puedo evitar— admito.
—Está bien, necesitas pensar. Oí que todos los guardias te estaban buscando, te
puedes quedar el tiempo que quieras, nunca te encontrarán— dice dándome apoyo.
—Me encantaría quedarme pero no puedo atrasar más esto. Debo regresar tarde o
temprano— suspiro.
—¿Y el bebé?— siento como si hablara con mi madre.
—Está perfecto Zara, nunca le pasaría algo conmigo— el tema se desvía a los bebés.
Por lo que me cuenta algunas cosas de Bryoni de pequeña, y yo algunas dudas, debo
regresar pero ahora solo quiero quedarme un rato más aquí con Zara y Bryoni.
EROS
Luego de haberle confesado lo que hice, vi cómo se fue y no la detuve por que cometí
un grave error, y aunque tuviera razón en que cuando amas a alguien no le harías
infeliz me temo que se equivoca, la amo pero pensé en mi y no en ella. La he buscado
por toda la manada y sus alrededores, no la encuentro y me asusta el hecho de
pensar que le han hecho algo a Mariam y a nuestro cachorro, y el "está a salvo con
Akira" de Lee no me convence del todo.

—¿No han encontrado nada?— pregunto nervioso.


¿Donde estás cariño?.
—Nada, ya revisamos toda la manada y no está. Quizás se fue o...
—¡No! ¡Ella no puede! ¡No se llevaría al niño!— grito molesto.
—Solo decía una opción...— dice nervioso.
—Vete, ahora— sale del despacho y me sujeto la cabeza con las manos.
Se ha hecho de noche, no da señales de vida y me hace perder la cabeza, Lee no me
ayuda en nada, sólo hace que me vuelva aún más loco, ¡maldición!.
—Señor, ya regresó— me dice y no lo pienso dos veces y voy corriendo por ella.
Sigo su olor y la veo, lleva un vestido floreado, su cabello con una trenza y huele a
otro hombre.
—¿Donde estabas?— digo tomándola del brazo.
—¿Que haces? ¡Suéltame!— chilla, la colocó en mi hombro y la llevo a la habitación—
¡Bájame, ahora! ¡No pasare lo mismo dos veces!— la bajo cuando ya estamos dentro.
—¿Por que hueles a hombre?— pregunto serio.
—¿Que? No huelo a nada
—¿Donde estabas?— pregunto entre dientes.
—En un casa, lejos de ti
—¿¡Por que hueles a otro hombre?! ¡Dime la verdad!— le grito furioso.
—¡Es la verdad! ¡No me acuses de cosas que no son!— me grita igual de molesta.
La miro de pies a cabeza.
—¿Con quién estabas?
—¿Acaso estamos en un interrogatorio?— pregunta irónica.
—Responde
—Estaba con Zara y Bryoni, ¿contento?— dice y trata de caminar al baño pero la
detengo.
—Me estás mintiendo— la tomo del brazo.
—Créeme si quieres, me da igual— se mete al baño.
Oigo el sonido de la ducha, me siento en la cama y me molesto, ¿si estaba con dos
mujeres por que huele a un hombre? Me duele la cabeza, espero paciente a que salga
para seguir nuestra acalorada discusión.
Sale con una toalla, y va al closet, luego de unos minutos sale vestida con un
pantalón negro y un suéter cerrado corto, con unos converse negros.
—Tenemos que hablar— digo serio.
—No tenemos nada que hablar. A menos que vayas al consejo y me devuelvan mi
cargo y mi manada— la miro sin decir nada.
—¿Por que no te quedas aquí? Así estamos bien, cuidarías a nuestro cachorro y...
—¡No es lo que quiero! ¡No soy un adorno para tu familia perfecta!— grita golpeando
sus manos contra mi pecho.
La acorralo contra la pared.
—No necesitas ser Alpha
—Decidiste por mi, no me preguntaste si quería renunciar o no, y no sólo me
perjudicaste a mi sino a toda una manada— me alejo reacio.
—Puedes gobernar como Luna aquí
—¿Y por que lo haría? ¿Por que te amo?— su frialdad me hiere.
—Mariam...
—No te amo ni quiero estar con alguien que me dañe— dice, entra al closet y empieza
a llenar un bolso con sus cosas.
—¿Que haces?
—¿Dijistes que me amabas, no?— pregunta con el bolso en su hombro.
—Si, te amo
—Entonces dejamos ir un tiempo. No puedo pensar teniéndote al frente— me pide
sosteniendo mi rostro en sus manos.
Rozó nuestros labios, la beso sin pensarlo, un beso melancólico y de despedida, me
aferro a ella y sus labios.
—Te amo, no lo olvides— le digo.
—Cuídate Eros— dice y sale de la habitación.
Lee aúlla de dolor, Akira tampoco está contenta con él, me siento en la cama y pienso
que tal vez tendría que detenerla pero también que necesita tiempo, ¿a donde iría?.
Bajo las escaleras rápidamente, hay rastro de su olor pero no de ella, maldigo y solo
espero que no estemos mucho tiempo lejos del otro, no quiero que así se el fin de
nuestra relación, y menos con el cachorro de por medio.
•••
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Lxs quiero.
31

MARIAM
Miro el pasillo vacío, estoy en el hospital donde se encuentra Joyce y mi madre, quien
ya despertó y se lleva mejor con su mate, Joyce y yo estamos afuera ya que a mamá
la están terminando de revisar para luego salir de alta.
Me renuevo inquieta, últimamente he estado así y los mareos y vomitos ya llegaron a
mi vida, mis madres no se tomaron tan a gusto la noticia pero si yo lo quiero ellas
también lo harán. Y con respecto a Eros... mentiría si dijera que no he pensado en
eso, lo más probable es que lo perdone, con tan solo tres días lejos es algo extraño,
hace unas horas hablamos por WhatsApp, preguntando dónde estaba, solo le
respondí, lo extraño.
—Bien, acompáñeme y la señora Acosta saldrá en unas horas— le dice el doctor a
Joyce.
—Espérame adentro, cariño— le hago caso y entro.
—Fue a acompañar al doctor— digo antes de que pregunte.
—Bien, ya quiero salir de aquí. ¿Tú como te sientes?
—Con respecto a mi salud, algo mareada y con respecto a Eros, no lo sé
–¿Lo extrañas?— muerdo mi labio nerviosa.
—Iré por alguna bebida— le informo y huyo.
Aunque ya debe saber la respuesta.
Camino hacia una máquina y pido un refresco, un olor a coco y vainilla me llega a la
nariz, miro a mi izquierda y un sudoroso Eros llega trotando hacia mi, abro la boca
sorprendida, él no espera nada más y junta nuestros labios en un beso hambriento,
no lo aparto sino que hundo mis dedos en su cabello, gimo en sus labios.
—Te extrañe— murmura en mis labios y ataca de nuevo mi boca.
Lo separo un poco de mi.
—¿Que haces aquí?— pregunto posando mis manos en sus hombros sudados.
—Vine a verte a ti y al cachorro— dice y sonrío pero me retracto al instante.
Él sin embargo sonríe, pero no a mí sino a Joyce quien nos mira cómplice, suspiró y
me concentro en él, saco la bebida de la máquina y me siento, el me copia y se
sienta, debemos hablar.
—Quiero que regreses— dice directo— Te he extrañado demasiado— confiesa.
—Si digo que yo no lo he hecho, mentiría, me siento incómoda lejos de ti— confieso
yo también.
—Entonces regresa, no hay necesidad de que estés aquí en este hospital o en algún
otro lado— me dice tomando sus manos entre mis manos.
—Hay una condición...— digo mirando a sus ojos.
—Bien
—Iremos a hablar con el consejo, o tratar de romper el trato que hiciste con ellos—
no parece sorprendido.
—Está bien. Solo si tu prometes que cada vez que haya una discusión no salgas
corriendo o huyendo, si necesitas tu espacio te lo daré pero no soportare que estés
más lejos— tiene razón, Joy también me dijo algo parecido.
—Lo prometo— digo sonriendo.
—Estás algo delgada— dice tomando mi rostro con su mano.
Y no se equivoca, no me apetece la comida del hospital, y entre tanto vomito he
botado lo poco que como.
—Debo llevarte a casa ahora
—Mi madre ya saldrá de alta, y por lo que veo viniste en forma lobuna y no pienso ir
corriendo— digo y suspira.
—Bien, tomaremos un auto— sonrio y beso su mejilla, mi madre y Joyce salen de la
habitación.
—¿Eros?
—Hola Abbey– saluda, los cuatro salimos luego de que Eros encargara un auto.
Mi novio abre la puerta del auto y para que entre mi madre que recién dada de alta le
propina un golpe en toda la cara, chillo asustada.
—¡Mamá!
—Era raro que no lo hubieses hecho antes— dice Eros sosteniendo su cara.
—Por embarazarla a los 17
Joyce la mete en el auto y yo miro a Eros, el golpe no fue grave, entro al auto y así
empieza el recorrido para Luna Real.
•••
—¡Mariam!— gritó Beatrice, se abalanzó encima de mi— ¡Eres una enferma! ¡Me
preocupas!— grita dramática.
—Estoy bien reina del drama, ahora sí me permites me estoy muriendo de hambre—
paso directo a la cocina, donde busco algo dulce.
Consigo pan de molde y nutella, Bea viene detrás de mí seria, me sirvo y como con
alegría, ya no más gelatina agria del hospital.
—Primero me despiertan sus gritos, luego desapareces, me duermo y resulta que
viniste y te volviste a ir, estando embarazada, ¿que te pasa?
—Pareces mi madre, estamos bien
—Estás delgada
—Vomite lo poco que comía— explico, guardo las cosas que use.
—Eres un desastre— dice, alzo los hombros y camino a la habitación.
Estoy cansada y mi espalda duele como los demonios, necesito una cama, entro a la
pieza y se oye el agua correr, Eros sale con una toalla en la cadera.
—¿Te quieres unir?— me pregunta, sonrío y entro al baño con él.
—Puede que si— me quito la ropa y me acerco a él.
Rozamos nuestros labios, retoma el beso del hospital, me carga y entramos a la
ducha, el agua tibia nos moja a ambos, sonrío y lo beso de nuevo, maldiciendo que lo
quiera y extrañe tanto en menos de una semana.
—Te quiero— susurro, todavía no me siento preparada para la otra palabra.
—Y yo a ti— besa mi nariz.
Nos enjabonamos entre besos y caricias, nada más allá que besos húmedos, estaba
demasiado exhausta y el cansado, por lo que luego de la ducha dormimos abrazados.
JONAS
—Nuestro espía nos acaba de informar de que la mate de Eros está embarazada—
habla Cécile.
—Tenemos que idear un plan, no esperaba que se transformara— digo serio.
—Opino que debemos acabar con la pequeña Acosta
—O usarla a nuestro favor, para conseguir lo que queremos de Lincoln— comienzo a
idear un plan.
Por pura suerte no nos atraparon, aún no hay Alpha en Luna Fuerte pero tampoco
hay manada, aunque considerando que ahora la niña vale por dos podríamos llegar a
Luna Real.
—Definitivamente hay que capturarla, así tendremos a Eros— aviso— Pero no
cometeré el mismo error dos veces, hay que tenerla sumamente vigilada, es
inteligente y capaz de escabullirse dos veces– Cécile me oye atenta, en cambio
alguien está en su mundo.
—Es linda— dice bostezando Daan.
Ruedo los ojos, aunque eso me da una brillante idea.
—Eres un genio— digo y Daan no entiende (como siempre).
—¿Yo?
—Si, será mucho más fácil tenerla— digo malévolo.
Hago el ademán de reírme, pero una sirvienta viene a decremento que Sharman me
busca, ¡maldito seas!.
•••
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32

MARIAM
—Te extrañaré tanto— mi madre llora abrazándome.
Todo va a viento de popa, Eros logro romper el trato, por lo que mi madre, Joyce,
Trevor y Adam regresarían a la manada y Beatrice y yo nos quedaremos aquí, bueno
Ryan se llevará a Zac a Luna Fuerte para que pasen tiempo con nuestra familia.
—También te extrañaré mamá— sigo sintiendo su fuerte abrazo— Mamá necesito
respirar— me quejo, y me suelta sonriendo.
—Que estén bien los dos— dice a mi pequeña panza— Cuídalos o eres hombre
muerto— dice con tono severo a Eros.
—Ten en cuenta que los cuidaré con mi vida
Me despido de mis tíos, de Zac y Ryan, y por último de Joyce, ellas también van de
maravilla.
—Te quiero, no dudes en llamarme si nos necesitas— asiento y la abrazo.
Tras algunas lágrimas por parte de todas (ya que los hombres se hacían los rudos)
nos despedimos, por el bebé y por Eros no me iría, pero luego organizaríamos como
hacer para ayudar a mi familia desde acá.
—¿Estás bien?— me pregunta Eros, asiento, pero mi cuerpo en contra hace que se
humedezcan los ojos— Ven aquí— lo abrazo, me siento como una niña pequeña.
—Son solo las hormonas— le digo restándole importancia.
—A mi si me gustan tus hormonas— dice pícaro, se a que se refiere.
—Por supuesto que sí. Te gusta que tenga ganas de follar contigo
—Esa boca
—Es la misma a la que te encanta besar
Se ríe y besa mi frente, me toma de la mano y vamos a la habitación, la mansión se
oye calmada y vacía, probablemente me la pase aburrida por todos los pasillos.
—¿Como serás cuando llegue la luna llena?— pregunta.
—Sea como sea, tú estarás a gusto— digo sentándome encima de él.

—Te marcaré — dice besando mi cuello.


Sonrío y enredo mis dedos en su cabello algo largo.
—Necesito que sepan que eres mía— dice paseando sus labios por mi escote.
—Creo que todos en la manada saben que soy tuya, y no creo que se quieran meter
contigo
—Igual existen hombres que quieren contigo— recuerdo al chico del café, muerdo mi
labio y lo beso, para dejar atrás el tema.
Un beso algo intenso, nuestras lenguas se enredan, sus manos se posan en mi cintura
pegándome más a él.
—Cásate conmigo— suelta de pronto y me encuentro en shock.
—¿Que?— sigo sin creerlo, ¿oí bien?.

—Cásate conmigo— repite mirándome a los ojos, los que cambian de humor con su
ánimo.

—Eros... yo...— me veo tentada a huir, pero decido quedarme a conversar de esto,
¡estás madurando!.

—Se que es pronto pero...— me mira en busca de alguna respuesta.


¿Pronto? Já, diría que son muchas cosas sumándose al "pronto", mentalizo las
palabras que quiero decir, sin que no quiero pero a la vez que si.

—Estoy de acuerdo con que es pronto, pero opino no debemos casar tan pronto.
Quiero decir que nos conocemos hace unos dos o tres meses y... aún no estoy
preparada para dar ese paso— digo de manera sincera— Con el bebé es suficiente por
ahora— agrego.

Una mirada de duda se asoma en sus ojos.

—¿Pero me quieres?

—¡Por supuesto que sí! Solo que estamos enfoncándonos en cosas distintas

Me baja de sus piernas y se levanta de la cama.

—¿Cómo cuales?

—Tú hace mucho buscas una familia, una esposa y es tu "meta", en cambio yo
todavía estoy en la etapa donde quiero salir a fiestas y ser libre, y no me refiero a
estar con otras personas, me refiero a disfrutar pero con la llegada del bebé...

—¿No lo deseas?— lo miro incrédula.

—No dije eso, dije que cambia las cosas. Te quiero pero no puedo casarme contigo
aún, existiera o no el bebé

—En mi época se casaban antes del niño— murmura.

—Porque la mujer no se acostaba con su marido hasta la boda, pero eso cambió y
ahora es una responsabilidad de los dos— digo acercándome a él.

—¿Debería tomarlo como un tal vez?

—Tómalo como un si, pero para una boda dentro de unos años— susurro
abrazándolo— Te quiero— sus brazos me rodean, suspira.

—Yo también lo hago— besa mi cabeza, sonrío y me apego a él.

•••

(DÍAS DESPUÉS)
La luna llena ya ha pasado, y bueno para que mentir, todos esos días los pasamos
dentro de la habitación, luego de despertarnos y tomar una ducha Eros salió antes a
resolver algunas cosas, mientras que yo tome mi tiempo para bajar a desayunar.

—¡Al fin te dignas a salir!— grita Beatrice, quien me mira picara.

—Hola a ti también

Desayunamos y me levanto del comedor, y mi amiga se queda viéndome.

—¿Tengo algo?— le pregunto, ella niega y corre hacia mi.

—Ya creció mi ahijado— dice sobando mi vientre, y si, creció.

Aunque no de la manera característica de los bebés, sino más bien de una manera
que parece que tengo algunos kilos de más.

—Parece de todo menos un bebé— digo y voy a la cocina.

Tomó algunas fresas y me las como, ¡malditos antojos!.

—¿Están ricas las fresas?— pregunta Zara y me lanzo a abrazarla.

—¡Bry!— gritó abrazando también a la pequeña— ¿Como están?— pregunto


comiendo.

—Bien...— dice Zara, Bryoni está pegada a mi pierna.

Beatrice observa incomoda y me palmeo la frente de manera mental.

—Bea ella es Zara y ella Bryoni, son mis amigas— mi mejora sonríe cortes, se
estrechan las manos.

Pasamos a la sala de estar, donde conversamos cosas de chicas, Eros Y Leo están en
el despacho y no han salido en todo el día, cuando ya es lo suficientemente tarde,
Zara y Bry se van de la mansión, voy por más fresas pero como no me había pasado
desde hace mucho, voy al baño a vomitar.

Me sostengo de la taza como puedo, y boto todo lo que he comido durante el día, y
cuando creo que termine otra arcada me sacude y sigo desechando todo, unas manos
me sostienen el pelo y cuando por fin termino me levanto y bajo la cadena.
—¿Estás bien?— asiento y voy a cepillarme los dientes.

Me siento mareada y algo desorientada.

—Solo... me duele la cabeza— digo y Eros me mira preocupado.

—¿Fue mucho?

—Eros...

—Debo cuidarlos, ¿fue mucho?— insiste, suspiro y asiento lentamente.

Besa mi frente y me abraza.

—Deberíamos ir con la doctora— dice y ruedo los ojos.

—Puede venir el doctor Gómez

—No me gusta que te toque un hombre que no sea de confianza— dice saliendo del
baño y lo sigo.

—Es un viejo y está casado

—Yo tambien soy "viejo"— dice serio.

–No cambies el tema— digo seria, aunque aguantando la risa.

—No me gusta que te toque nadie

Creo que de tantas discusiones está será la más común y la que más se repetirá en
toda mi vida con él.

—Ya tengo tu marca, ¿recuerdas?

Muestro mi marca, una "E" con flores alrededor, demasiado similar a un tatuaje.

—Nadie se me ve a acercar, ni tampoco ellas se acercaran a ti— digo y veo cómo se


ve de linda mi marca en su cuello.

—Soy tuyo, y tú mía— nos besamos y sonreímos.


Vamos a la cocina donde me hace algo de comida, mientras veo cómo lo hace
sentada en la isla de la cocina, sonrío viendo como cocina para mí.

•••

Buenu agradecería que comentaran, compartieran y voten, me motiva a seguir.

(De que país son?)


33

MARIAM
Me miro en el espejo del baño y observo la marca que tengo en mi clavícula, se me
ruborizan las mejillas al recordar esa noche, una de tantas bonitas a su lado....
FLASHBACK
La noche como tal de luna llena la pasamos en la habitación como el día anterior,
acostados y pasando todo el rato posible en la cama, aunque de vez en cuando me
levanto ya que me incomoda estar tanto tiempo sentada.
—¿Nena, quieres salir?— lo volteo a mirar con el cepillo de dientes en la boca.
Niego y voy a escupir.
—No tengo ganas de salir hoy— digo para seguir cepillándome.
—Cena en la cama será— lo miro atónita, hace menos de una hora cenamos— Quede
con hambre— se excusa y pide la comida, tipo hotel.
Cuando le llega, nos acostamos en la cama a ver películas de netflix, me río con
algunas palabras de los protagonistas y en menos de lo que espero se termina, pero
para mí rareza en estos momentos no tengo sueño, Eros apaga la televisión y se
acomoda a mi lado.
—¿Que crees que sea?— pregunta acariciando mi vientre recién descubierto por él.
—No lo sé, solo quiero que esté sano y que sea feliz— digo y él sonríe mirándome a
los ojos.
—Eres perfecta— susurra y besa mis labios, nuestras lenguas se juntan.

El beso se vuelve hambriento y tengo muchísimas ganas de comerme a mi novio,


diablos no sé si es peor la luna o el embarazo.
La ropa de inmediato estorba, en el deseo de sentir piel con piel para apaciguar la
creciente llama de nuestros cuerpos, me excito con rapidez y en un dos por tres Eros
y yo ya estamos unidos, en cuerpo y alma.
—Eros...— gimo sintiendo el vaivén de sus caderas contra las mías.
—Quiero marcarte— me dice y muerdo mi labio.
A veces pienso que tiene algo con decir cosas serias en pleno acto.
—Solo si dejas que yo haga lo mismo contigo— murmuro en sus labios con dificultad.
Se entierra aún más dentro (si es posible) con una leve capa de sudor, y con
respiración agitada, me besa de manera intensa y baja sus besos por mi cuello,
haciendo que me arquee hacia él.

Sigue y se detiene en mi clavícula, reparte besos por todo mi pecho pero se detiene
más en esa zona, siento como el orgasmo va consumiéndome hasta que siento sus
dientes filosos en mi clavícula, gimo de dolor y siento sus labios contra los míos, con
sangre.

—Mierda....— susurro y llego al clímax entre dolor y placer.

Besa de nuevo mi clavícula, con cuidado, sale de mí y se acuesta a mi lado.

—¿Duele mucho?

Sonrío y me coloco encima de él, pone sus manos en mi cintura beso sus labios para
luego bajar por su cuello, sé dónde ponerla, que este a la vista de todos, saco mis
colmillos y lo muerdo, gime un poco y lo beso tratando de apaciguar el dolor, ahora
estamos aún más que conectados.

FIN DEL FLASHBACK


—¡Hey!— me asusta por detrás.

—¡Eros!

Se ríe y sin evitarlo también lo hago.

—¿En que pensabas?— pregunta dándome la vuelta, quedando cara a cara.

—En nada interesante— miento y me ruborizo.

—Mentirosa— besa mis labios y sonrío.

Salimos del baño, nada interesante ha ocurrido, él vive en cosas de la manada y yo


aquí encerrada ya que teme que algo nos pase, mi panza volvió a crecer pero sigue
pareciendo de todo menos un embarazo, ya sería casi un mes.

—¡Hermosa!— grita Beatrice corriendo hacia mi.

—¿Que sucede?

—Los chicos saldrán hoy y...— conozco esa mirada, niego al instante— ¡Por supuesto
que sí!

—¡Beatrice! Nos matarán— digo como excusa.

—No si se enteran— dice con una sonrisa, no digo nada más ya que es inútil.

Saldremos de fiesta quiera o no, aunque prefiero quedarme en casa y no salir por ahí.
Nos sentamos en el sofá mientras Bea habla sin parar de a qué sitio iremos, como
iremos, y bla bla bla, nada nuevo hasta que unas voces chillonas llegan a nuestra
zona, nada más y nada menos que Vanessa y Zoey.

—Vaya, todavía siguen aquí— se queja Zoey, las dos la ignoramos.

—Parece que alguien engordo— dice Vanessa mirándome.

Aprieto mi mandíbula tratando de controlar las ganas de lanzarme encima de ella.

—Las nenas no hablan— dicen burlándose.

—Tenemos que...— Eros no termina ya que observa a las intrusas— ¿Que hacen
aquí?— su voz se torna seria.

—Vinimos a visitarlos— dice inocente Zoey.

—Claro— dice Bea sarcástica y Zoey la mira mal.

—Por supuesto que sí, querida

—Creo que necesitaban una invitación— ahora las cuatro nos miramos mal.

Se forma una tensión en la sala, mientras nosotras nos asesinamos con la mirada, los
chicos miran sin decir nada.

—Permiso— dice una voz conocida, busco y encuentro a un chico con lentes de
cabello castaño.

—¿Tobías?— pregunto, sonríe y no parece sorprendido.

—El mismo— lo abrazo sintiendo la mirada de Eros, veo todo el equipaje a su


alrededor.

—Genial, más gente que llega sola a mi casa— dice mi novio dramática y sube las
escaleras.

Todos reímos, excepto Tobías, y bueno Vanessa ríe exagerada, pero luego de que él
desaparece (al igual que leo) nos volvemos a poner a la defensiva.

—Tomás trae las cosas— dice Zoey, Tobías hace el gesto de moverse pero lo detengo.

—Primero es Tobías, segundo no es su sirviente y tercero busquen ustedes sus cosas.


Y no se quejen que fácilmente las podríamos echar— digo y subo las escaleras hacia
la habitación, Eros habla por teléfono.

Cuando cuelga se acerca a mí.

—No saldremos, ya que el asunto por el que íbamos a salir llego a nosotros— explica,
en realidad no me quejo de su llegada ya que me gusta tenerlo cerca.

—Es bueno y malo, no me gusta que ellas hayan venido

—¿Celosa?
—¿Acaso tú no lo estás?

Ambos reímos y nos acostamos en la cama, me acuesto en su pecho alguito cansada,


en realidad duermo más de lo que antes solía hacer, demasiado a decir verdad,
aunque no me quejo, dejó mis pensamientos y me duermo sin pensarlo más.

•••

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34

EROS
Me cambio y bajo tras ella, gracias al cielo tan pronto como llegaron Tobías, Vanessa
y mi prima se fueron, de hecho hace algunos días de que paso eso. Suspiro y busco a
Mariam, mentiría si dijera que todo va bien, inconvenientes de pareja, eso sin agregar
la molesta nota.
—¿Vamos?— pregunta, hoy iremos al médico a ver cómo va el progreso del bebé.
Ahora solo somos nosotros, Leandro y Beatrice se fueron con la familia de Mariam, y
tan pronto como llegaron Tobías, Vanessa y mi prima se fueron, hace ya algunos días
de ello, por lo que tengo entendido si Mariam tuviese un embarazo "normal" estaría
ya más o menos en el cuarto o quinto mes, por lo que espero que ya se sepa el sexo
del bebé.
Se sube de copiloto y yo de piloto, colocó música contento, ella igual lo está aunque
no del todo y sé porque.
—¿Todo está bien?— pregunto temeroso.
—Si— dice sonriendo, y luego ve a la ventana, aprecio su vientre.
Ya tiene un poco más de forma y se nota de cerca, regresó mi vista al frente.
Prefiero guardar silencio, cuando llegamos al hospital preguntamos por la doctora,
esperamos un poco y nos atiende, ya no hay que hacer el molestoso procedimiento
sino que una vez adentro Mariam se coloca la bata y nos acercamos a la máquina.
—Sino me equivoco tienes aproximadamente como dos meses y unas semanas,
¿cierto?— mi chica asiente— Bien... ¡Aquí está!— un punto ya no tan pequeño
aparece, sonrío por inercia— Ya podemos saber su sexo, ¿quieren saber?— pregunta
mirándonos.
—¡Si!— grito ansioso.
Ella asiente mirando mi emoción.
Toma mi mano y me sonríe, ahora sí parece no estar molesta.
—Bien, ¡felicidades es un niño!
Sonrío aún más, un niño, mi alegría es incontenible y Lee piensa lo mismo, ella me
mira con una sonrisa, la beso bajo la mirada de la doctora.
—Gracias— le susurro— Gracias, gracias, gracias. No sabes lo feliz que soy, ya lo
tengo todo— sonríe y la beso y beso su barriga llena del gel, mala idea.
Hago una mueca y ambas mujeres ríen.
—Bien, puede cambiarse y le pasaré más vitaminas
Cuando estamos solos la ayudo.
—¿Ya no estás molesta?— pregunto, su sonrisa se borra.
Hermosa manera de cagarla.
—Se me había olvidado por esto, sigo pensando que no es una buena idea— suspiro,
es un tema demasiado delicado.
—Es lo mejor, estás más segura en Luna Fuerte que aquí en Luna Real
—No puedes mandarme lejos por una nota de ese vampirucho "amenazándonos"
cuando ni siquiera sabemos si de verdad es de él— dice defensiva.
—Quiero que ambos estén bien
—Puedo protegerme yo sola, no es necesario que un ejército me proteja
—Ahora no es solo tu vida en peligro, también sería la del bebé y para mí los dos van
antes
—Quieres decir que soy una carga para ti, porque estoy embarazada, antes por ser
una humana ahora usas al bebé
—No lo digo por eso, quiero que estén bien— me explico, aunque parece ignorar lo
dicho y sale a hablar con la doctora.
Nos entrega unas vitaminas y dice que nos vemos en un mes más, salimos hacia el
auto para seguir la discusión.

—No quiero alejarme de ti, ni podría por la marca, a ambos nos dolería—
dice mirando al frente— Si nos separamos no lograremos nada, es mejor estar juntos,
y no creo que mi familia se resista a venir aquí— bien, pensándolo así todo sería
mejor, solo faltaría avisar al consejo.
—Informaré al consejo
—Hazlo, aunque dudo que hagan algo— con un peso menos de encima recorremos las
calles, comenzando a pensar en nombres para el bebé.
MARIAM
Eros me deja en la mansión y va hacia el consejo, preferí quedarme en casa ya que
estaba algo cansada, sonrío al ver la foto del bebé, Akira corre de felicidad, su
cachorro...
Subo a la habitación a darme una ducha y quitarme el resto de gel que quedo en mi
barriga, me lavo el cabello y me relajo, admito que aquella nota del desconocido nos
tomó por sorpresa, haciendo un lío en mi cabeza.
—Lo importante es que todos seguiremos juntos— digo a mi panza.
Tendré que ir de compras apenas regrese Bea, necesito tantas cosas y ahora que es
un niño será más fácil todo, acaricio mi barriga.

Estoy tentada a tomar una siesta, pero me levanto de la cama y bajo por algo para
comer, quizás helado con oreos y salsa de chocolate, la puerta se abre de golpe
asustándome.
—¿Eros?
—Me temo que no. Tu debes ser Mariam— dice un chico pálido sonriendo.
—¿Que haces aquí?— pregunto, sonríe e ignora mi pregunta para atacarme.
Tomo un cuchillo y lo clavo en su mano, chilla de dolor y trata de volver atacarme
pero Lee lo destroza en un dos por tres, se transforma y me mira preocupado.
—¿Estás bien?— asiento y me separo a seguir comiendo mi helado y salir de la
cocina.
—Sip, no me pasó nada— me mira atento— Podía sola— digo comiendo.
Suspira y se sienta a mi lado, se tapa la cara con las manos y mira mi helado.
—No hermano, consíguete el tuyo
—Yo los compro
—Yo me los como— digo y beso su nariz, pero ni loca le doy de mi helado.
—Dame un poco— niego colocándome del otro lado del sofá, él se acerca y yo me
río— Sufrirás las consecuencias— dice y comienza a hacerme cosquillas, me revuelvo
pero no suelto el helado por más que me esté muriendo de risa.
Aunque cedo al no poder respirar.
—¡Toma! ¡Toma un poco!— grito y él acepta mi cucharada de helado, sonríe y nos
besamos.
Me muerde el labio y sonrío, dejo el helado en la mesa y me concentro en él y sus
labios, acaricia mi piel abajo de mi blusa haciendo que fuma y lo desee, pero perdidos
en nuestro momento de pasión un carraspeo de garganta hace que nos detengamos,
nada más y nada menos que la abuela de mi bebé.
—Parece que están de maravilla— dice y avanza a la cocina, miro a Eros nerviosa.
Puede que me caiga mal pero no es lindo que nos vea en un momento algo
apasionado.
—¿Como estás mamá?— pregunta Eros y lo golpeo, me mira alzando los hombros.
—Bien, felicidades— dice viendo mi vientre, me arreglo la ropa incomoda.
—Gracias— susurro.
Da la vuelta y se concentra en la cocina.
—Debo contestar— me dice Eros y se aleja.
En mi caso decido acercarme a hablar con Leigh, quizás no nos llevemos bien pero
opino que se puede arreglar eso y la excusa más barata que tengo es el bebé, así que
ya que.
35

MARIAM

—Veo que no estás tan alegre con la noticia— comento nerviosa.

—Hubiera preferido que tú o Eros me lo dijeran y no enterarme por personas de la


manada— abro la boca sorprendida.

—Lo lamentó, pensé que él...

—No aparentes que ahora te agrado porque sé que no es así— dice seca.

—Bien si quieres no lo haré, pero si hubiese sabido que Eros no te dijo yo misma te lo
hubiera dicho, al fin y al cabo eres y serás la abuela de mi hijo— me explico.

—¿Será un varón?— asiento y ella sonríe— Me hace recordar cuando tuve a Eros—
me siento en el taburete más cercano dispuesta a escuchar la historia— No es que me
caigas mal, sino que he cometido errores y Eros no los quiso perdonar— suspira y
espero a que decida seguir— Cuando conocí a mi mate, padre de Eros, había una
pequeña chispa pero nunca pasó de ahí, fuimos demasiado rápido y cuando lo note ya
teníamos un hijo, ambos nos engañamos pero no importaba no había amor— explica
mirando al vacío, recordando.

Sonríe y continúa.

—Cuando descubrió mi amorío, se enojo y decidimos separarnos cuando Eros era un


adolescente, él enfermo y uso la excusa de que le había sido infiel rompiendo la
decisión de la diosa y otras mentiras, cuando falleció todo cayó en Eros y nunca quiso
escuchar y aunque hemos progresado sigue sin perdonarme del todo— termina y la
miro sorprendida— No deberías oír la historia del fracaso amoroso de una señora
mayor— dice y niego.

—No, está bien, agradezco que haya confiado en mi, pero ¿Eros conoció a su amante?

Niega, toma un sorbo de agua.

—En esa época no, pero ahora sí y cuando lo descubrió formó un escándalo— dice con
una mueca.

—Lamento todo eso


—Querida temía que les pasara a ustedes, pero sé que no, ambos se aman y aquí
está el fruto de su amor. Y tratar de llevarte bien con tu suegra teniendo en cuenta
como te he tratado por él es bueno

Sonrío y la abrazo, tomándola por sorpresa pero corresponde.

Hablamos y me cuenta cosas sobre Eros cuando era pequeño, me dice algunos
nombres para el bebé y yo les comparto los míos, se ofrece a ir de compras conmigo
y sonrío, no es tan mala como parece.

—Vaya, veo que se llevan bien— dice Eros viéndonos y sonrío.

—Si, y tú deberías hacer lo mismo con ella— me mira y vale ando de metiche— Leigh
pasará tiempo con nuestro bebe y ambos deben llevarse bien, lo que paso ya no
importa ahora están aquí y deberías disfrutar a tu mamá— digo regañándolo como si
fuera un niño.

—Está bien, te quiero mamá— dice y sonrío con lágrimas en los ojos.

—Y yo a ti hijo— dice Leigh, se abrazan y yo lloro como Magdalena mientras les tomó
una foto.

—¿Que sucede?

—Son las hormonas— Eros bufa y me abraza, sonrío y año abrazo.

•••

—¡Eros!— grito con toda la fuerza del mundo y mi novio llega asustado.

—¿¡Estás bien!?— asiento con los ojos llorosos, me mira y tomo su mano y la coloco
en mi vientre.

—Se mueve— susurro y él contempla al bebé tras mi piel.

—Si...

Ambos sonreímos, nuestro pequeño niño se mueve.

—Thiago, me gusta Thiago— digo sonriendo, se agacha y besa mi vientre.


—¿Thiago?— el bebé vuelve a patear y ambos sonreímos— Thiago será— mira mi
panza y yo lloro de felicidad— Mamá está llorando porque ya quiere verte— se
levanta y junta nuestras frentes mientras seca mis lágrimas.

—Te amo— susurro, sus ojos brillan.

—Y yo a ti, a los dos— sus manos ocupan casi toda la panza de apariencia de seis
meses— No has tomado las pastillas— me dice.

—Eres un genio arruinando momentos

—Perdón cielo— me besa la frente y salimos del baño.

Bajamos a la sala, por comida ya que tengo demasiada hambre, ahí están Joy, Abbey,
Leigh, Bea, Leo, Zack y Ryan quienes se alertan a ver si estoy bien.

—Escuchamos que gritaste, ¿todo bien?

—Si, ya patea

Beatrice, Ryan y Zack se acercan a comprobar, y cuando le pido a mi bebe que se


mueva lo hace, y todos no paran de acariciar, luego se une Leo y Joy.

—Sería bueno que dejaran de manosear a mi novia— todos se alejan tras la voz seria
de Eros.

—Déjalos están ansiosos y a Thiago le gusta ser el centro de atención, ¿verdad que
si?— digo mirando a mi niño.

—Lo que hace el embarazo, te vuelve cursi— comenta Leo, Bea le pega.

—Ye te veré con nuestro hijo— dice y el traga en seco.

Todos reímos, Eros me pasa mi helado y me siento a conversar con ellos, con orgullo
digo que su habitación está casi lista y tiene demasiada ropa, las mujeres quieren que
haga un baby shower, y quizás lo haga pero pequeño, todas andan Lucas con el tema
del bebé comprándole lo que pueden y preguntando cuantos más vienen en camino.

—Toma

Agarro las pastillas que me ofrece Eros, el frasco está casi lleno porque no me gusta
tomarlas y no creo que las necesite ya que lo como (exceptuando al helado) tiene
vitaminas, las tomo y al tiempo me hacen sentir mal, haciendo lo opuesto de
mejorarme.

—No me gustan— digo como niña pequeña.

—Debe ser por que no te has acostumbrado— dejó el tema y continuó conversando
con algo de malestar.

La dicha nota de "Jonas" no se cumplió, y me alegro aunque igual a mi familia le


tocaría venir por el bebé, el consejo ofreció algunos guardias y con eso Eros se calmo
solo un poco pero parece que la amenaza solo fue un juego, y me alegro ya que todos
estamos felices del nuevo integrante.

JONAS

—Señor, el Alpha de Luna Real comenzó a darle las pastillas— me informa un


sirviente.

—Perfecto, en algunas semanas será su otra cita y ella ya estará lo suficientemente


débil para atacar, todo saldrá como acordamos— digo orgulloso,

Ahora sí que si, me tome el tiempo de estudiar la situación y de organizar mis


movimientos, siempre vigilan a la Luna de esa manada, por lo que no se me escapa
nada, pronto sufrirá un accidente.

•••

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36

Dedicado a GeidyGarcia7 y a todas las personas que apoyan y les gusta la


novela :3
•••
Hace algunos días que se siente un ambiente tenso en el hogar del Alpha, un molesto
malestar ronda cerca de su Luna y su cachorro, al principio parecía una simple
enfermedad pero todos se colocan alerta al ver que no mejora.
—Quizás deberías llamar a un médico, no es normal— Leigh posa su mano en el
hombro de su hijo, quien veía dormir a Mariam cansada.
—Creo que no es mala idea, no es normal que se enferme por tanto tiempo siendo
loba— dice preocupado.
—¿Ha tomado las vitaminas?— pregunta buscando una solución.
—Si mamá, yo mismo me he encargado de eso— los ojos de Leigh brillaron tras la
palabra, no es que su relación sea una maravilla pero ya era mucho más soportable.
Mariam descansaba en la cama, su vientre de 7 meses ya la hacia agotar estando
sana y ahora enferma aún más, era una locura, había síntomas previos pero nunca
pensó que se extendería tanto.
—Hola...
—Hola— una sonrisa forzada se posó en sus labios.
—Vendrá un doctor para verte a ti y a Thiago— ella suspiró y asintió.
—Esta bien— susurro cansada, y mientras esperaba tomo una siesta para aliviar el
dolor.
Horas luego llego un doctor dispuesto a ayudar a Mariam, algunas cosas básicas y
pregunto por el estado del bebé, tomó un poco de su sangre y bajo la presión de Eros
prometió regresar mañana a primera hora a traer los resultados.
Mariam continuó su siesta y por otra parte Eros comenzó a desesperarse, sabía que
algo no andaba bien.
—Señor, una nota— la tomó y leyó "Para: Eros Lincoln", saca la carta del sobre y
siguió leyendo.
"Querido amigo, sé que estás algo relajado porque no he cumplido mi promesa de la
anterior nota, pero solo esperaba el momento perfecto y ahora que tu pequeño
paraíso se está corrompiendo me prepararé para asaltar tu linda manada...
¿A quien salvaras? ¿A tu Luna o a tu primogénito?."
La carta la hizo una bola y la tiro lejos, ¿elegir? Así que todo esto esta relacionado con
el, pensó juntando todo, estaba poniendo dos vidas en juego y desgraciadamente el
no podía hacer mucho, tendría que informar al consejo sobre esto.
MARIAM
Despierto unas horas más tarde de lo que recuerdo, una acalorada pelea se escucha
en la habitación aunque no lo suficientemente clara, supongo que es Eros, acaricio mi
vientre y mi novio atraviesa la puerta con seriedad pero al veré suaviza su expresión.
—Buenos días– digo forzando una sonrisa, él me copia pero le sale fatal.
—Señorita— ¿discutía con el doctor? ¿Sobre mi?—En los exámenes de sangre
encontré restos de plata que la han debilitado a usted y al bebé totalmente— abro la
boca.
—¿Como sucedió?
—No estoy seguro, pero por eso usted está en estas condiciones, ¿consumió algo que
contenga plata o...?
—Disculpe, pero la plata no es un alimento lo único que he hecho es comer como me
recomendaron— explico algo molesta, me recuesto en la cama con dolor de cabeza—
Nunca intentaría dañar a mi bebe— acaricio mi panza.
—No estoy suponiendo eso solo...
—Por favor busque la explicación de porque mi Luna tiene plata en su sangre en vez
de suponer cosas— Eros lo corre y ni me preocupo, ahora tenemos un gran lío.

—No sé cómo pasó, yo... ¡es una locura!


—Lo se, ambos estarán bien, lo prometo— me abraza con delicadeza, lo noto tenso.
—Quiero darme una ducha— asiente y llama a Beatrice para que me ayude.
Ya que según él ha surgido un problema y el consejo quiere verlo, luego de una ducha
caliente y una cantidad de pastillas para dolor y vitamina me coloco a ver la ventana,
de nuevo hay más guardias, «cosa demasiado rara» por lo que decido bajar a ver qué
sucede.
—¡Mariam! ¡Deberías estar en cama!— grita Bea.
—Dure demasiado allí, si seguiré enferma tendré que seguir mi vida normal—
argumento.
—Eres terca
—¿Por que hay tantos guardias?— pregunto y todos guardan silencio.
—Bueno ya hable con el consejo así que... ¿Por que estás afuera de la cama?
—¿De que hablaste con el consejo?
Ambos esperamos respuesta del otro, y si espero a que él inicie pasare toda mi vida
aquí.
—Pregunte primero— dice señalándole con el dedo y acercándose a mi.
—Vine a saber por qué hay tantos guardias aquí, no hay necesidad— desvía la mirada
hacia nuestros amigos y familiares que se retiran.
Queda prácticamente el primer piso para nosotros ya que no se oye la típica
muchedumbre.
—Deberías sentarte
—Ve al grano Eros, ¿quieres?
—Jonas sabe que estas enferma, y si era él el de la carta y ahora nos amenaza con
que atacara cuando estoy distraído y...— se nota su desesperacion.
—¿Cuando pasó esto?
—Ayer... No quería decirte por el bebé y ahora esto de que tienes plata en tu
organismo es...
—Tus problemas ahora son los míos— suspira y me besa la frente.
—Quiero que todo este bien
—Ya somos dos
Me abraza y la inseguridad reina en la habitación, Jonas debe ser un idiota, aunque
me temo que nos ha dado una gran ventaja en lo que respecta a la situación, no
sabemos cuándo atacara pero si que lo hará, ojalá y sea cuando Thiago y yo no
estemos en peligro.
—¿Estás bien?
—Siempre y estemos todos juntos si— besa mi coronilla y retengo las lágrimas.
—No llores...— susurra y lo golpeo en el pecho.
—Te quiero
—Y yo a ti, ambos estarán bien— sonrío y me pongo de puntitas para besarlo.
Subimos a la habitación para que yo siguiera durmiendo mientras él veía la televisión,
al rato un terrible dolor se apodera de mi haciendo que me siente en la cama y trate
de despertar a Eros.
—¿Eros? ¿Eros? ¡Maldición despierta!
—Déjame dormir— suspiró y lo golpeo con todas mis fuerzas, se despierta y me mira
preocupado.
—Me duele todo— digo mareada y aturdida.
Se levanta y va a buscar a Joy para que vengas a cuidarme mientras va por el doctor,
al rato se unen Bea y mi madre preocupadas.
—¿No está de parto cierto?— pregunta Beatrice mirándome.
—¿¡Que?!— grito nerviosa.
—No, aún gala para que Thiago nazca. Lo que tiene es una especie de virus en su
cuerpo— gimo y sudo como loca, mientras espero que llegue el padre de mi hijo.
—¡Llegue!— grita y aparece con el doctor.
—Ha empeorado— dice y si no estuviese medio lela hubiese comentado algo— Está
ardiendo, hay que quitarle la ropa— el grito de Eros fue descomunal pero todos lo
convencieron de que era lo mejor— ¿Me oye señorita Acosta?— asiento y me revisa el
pulso, mis ojos, mi lengua y casi todo.
Coloca una vía en mi brazo derecho y suministra una medicina que poco a poco me
va calmando, mi respiración se tranquiliza y ya no siento el molesto dolor, poco a
poco voy cerrando mis ojos dejándome llevar.
—¿Acaso la drogo? ¿En que mierda está pensando?— oigo a Eros discutiendo «y lo
más seguro que empujando al doctor» peor no llego a verlo sino me sumerjo en mis
pensamientos...
•••
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37

MARIAM

Abro mis ojos y veo a mi alrededor, una habitación blanca y con demasiada luz me
aturde, trato de sentarme pero me molesta el oxigeno de la máscara, me la quito y
respiro más calmada acto seguido sobo mi barriga, Thiago sigue ahí.

—Has despertado— Eros sale del baño de la habitación— Gracias al cielo ya estás
mejor— sonrío y él se acerca a besar mi frente.

—¿Que me paso?— digo ronca y gimo por el dolor de mi garganta.

Eros coloca la máscara de oxígeno de nuevo en mi rostro.

—No te esfuerces demasiado. No sabemos exactamente lo que paso, pero la plata en


tu organismo no es una buena idea— suspiro— El doctor te dará comida revisada al
igual que medicamentos, no podemos sacar nada de tu organismo hasta que nazca el
bebé, para que sea más seguro— explica, tomo su mano apretándola.

Me quito la máscara y me regaña con la mirada.

—¿Está en peligro Thiago?— pregunto.

—Mientras estemos bajo los cuidados de un especialista lo mantendremos bajo


control, además faltan solo semanas— sonrío y posa la máscara de nuevo en mi
rostro.

El doctor entra a la habitación, me pregunta cosas básicas y me revisa lo necesario,


repite las palabras de Eros y eso me deja solo algo más tranquila.

—Me tome la libertad de estudiar sus medicinas y ahí era de donde provenía la
plata— explica el doctor y lo miro atenta.

—¿Está diciendo que la doctora me enveneno con eso?— asiente obvio, y yo pienso
todo— ¿Por que lo haría?— pregunto cómo si alguno de ellos tuviese la respuesta.

—Aún no lo sé, pero me lo tendrá que decir ahora mismo— Eros sale como alma que
lleva el diablo de la habitación, el doctor corre detrás de él.

Tengo la intención de levantarme pero gimo al sentir la vía en mi mano, me siento


desganada y espero hasta unos minutos hasta que Beatrice y mis madres entran.

—¿Que paso? ¿Por que Eros salió corriendo y molesto?

—La doctora nos dio las "vitaminas" con plata, fue a ver por que lo hizo— digo algo
tranquila.

Se escuchan algunos gritos y luego un Eros algo desarreglado entra, Bea, Joy y Abbey
se van, para dejarnos a solas.

—La sobornó Jonas, maldito hijo de puta— grita y pega un golpe a la pared.

—¿Que harás con ella?

—Por ahora estará en un calabozo, hasta que decida que hacer con ella— suspiró y se
acercó a mí, tomó mi mano y la besó— Te amo demasiado, no quiere que algo le
pase a mi chica— besa mi frente y lo abrazo a medias, ya que Thiago está en el
medio.

—Ya deseo que nazca— cambio de tema.

—Sería bueno, un pequeño igual de guapo que yo— sonrío y beso su nariz.

Hablamos del bebé, y al tiempo traen comida para ambos, me di el tiempo de admirar
la habitación de hospital con aspecto de una pieza de hotel, luego del almuerzo y el
reposo debido me doy una ducha con ayuda de Beatrice ya que Eros tuvo que irse.

—Deberías dormir— miro la hora 6:44.

—Eso creo, avísame cualquier cosa

—Lo haré, descansen— se va y apaga la luz, me recuesto y cierro los ojos algo
cansada.

•••

Gritos me despiertan, me siento en la cama asustada, tomo mi suero y me levanto


«al modo tortuga» para acercarme a ver qué pasa, el pasillo está lleno de gente
corriendo hacia el lado derecho, una enfermera se acerca a mi.
—Luna, ¡debe correr!— grita, entre tantas pastillas y sueño me encuentro
como un zombie— ¡Corra!— me empuja y trotando avanzó, las demás personas me
empujan y caigo sosteniéndome de las manos para no lastimar a Thiago.

—Maldición— murmuro, me levanto con dificultad y la gente sigue corriendo pero son
muchas personas menos.

—¡Bomba!— gritan y caigo del nuevo al suelo.

Algo aturdida me levanto, frene el golpe de nuevo pero ya con menos fuerzas, a este
paso no saldré de este piso jamás.

Dos hombres me agarran de manera brusca.

—¡Oye!— digo tratando de zafarme.

Son dos hombres altos y con músculos, prácticamente robots que cumplen órdenes al
pie de la letra, me sacan del hospital y agradezco a no tener esa bata de hospital sino
mi ropa pero descalza; me arrastran hasta quién sabe dónde, vuelve a ser un
desastre la manada, nada lejano a lo que pase en Luna Fuerte.

—Nos volvemos a encontrar— dice Jonas, tipo villano de película.

—En realidad no, tú me trajiste y planeaste esto, asi que... ¿me traen una silla? Estar
embarazada no es sencillo— un chico cumple mi pedido y suspiro de alivio— Eros te
matara— digo mirando a mi alrededor, Akira habla con Lee mientras yo hago tiempo.

Miro todo a mi alrededor es como una campaña improvisada en medio del bosque.

—No sabe dónde estamos— dice leyendo mis pensamientos.

—Vaya, si que lo planeaste— digo sarcástica— Pero falto que tus chicos me taparan la
cabeza desde el hospital hasta aquí— no parece sorprendido, solo tiene una cara
seria.

—¿Y si mi intención es tenderle una trampa a tu pareja?— ahora yo me coloco seria,


el ríe descarado— Debería felicitarte por tu embarazo— dice mirando mi barriga
fijamente— ¿Te sirvieron tus vitaminas?— trato de pegarle un golpe pero los cabeza
hueva me retienen a la silla.

—¡Hijo de tu puta madre!— grito molesta.


—¿Le gustará la plata?— dice y acerca un cuchillo sube mi camisa destapando mi
barriga y siento cómo mi piel se quema.

—¡Pudrete!— levanto mi pie para pisarlo pero el ni se inmuta.

—Deberías pensarlo mejor, ahora tienes otra vida que cuidar— dice serio, saca sus
colmillos y sonríe— Será divertido volverlo a ver desesperado por ti— Eros aparece
serio.

—Suéltala ahora mismo— dice tenso.

—¿Por que? Podríamos divertirnos un rato— dice burlón.

Eros lo mira atento, unas cadenas de plata se posan en mi muñeca detrás del
espaldar de la silla, siento como mi piel se quema, los grandulones no están detrás de
mí sino que su puesto lo acusa Jonas, rozando sus colmillos en mi cuello.

—La marcaste— dice, me tenso, ¿justo tenía que pasarme una camisa que se viera
desde cierto ángulo mi pecho?.

—Suéltala antes de que lleguen los del consejo y te encuentren muerto— habla serio,
«que se ve sexy».

Jonas chasquea los dedos y los gigantes toman a Eros golpeándolo y colocándoles
cadenas de plata.

—Así sentirás su dolor— susurra y clava los dientes un poco arriba de la marca.

—Agggg— digo cerrando mis ojos.

—Tienes una muy buena sangre— me dice sonriendo.

—¿Debería tomarlo como halago?

Se ríe y se acerca a Eros, lo sujeta de las mejillas, sonríe y lo golpea.

—Si se hubieran rendido a la primera su pequeño cachorro no sufriría las


consecuencias

—Negociemos. Déjalos ir, y yo tomo su lugar— dice tratando de hacerlo razonar.


—¿Y perderme como sufres? No gracias— lo golpea y yo chillo angustiada.

—El consejo vendrá por ti— digo seria y Jonas se detiene.

—Solo quería deshacerme de Sharman, pero ahora quiero deshacerme de ustedes


dos, arruinaron todo— dice tomando mi rostro— Y lo peor de todo es que me lo han
hecho más fácil, solo tengo que destruir una criatura y estarán devastados— acaricia
a Thiago con cinismo.

—¡Ni se te ocurra!

—¡Jonas! ¡Déjalos en paz!

No hace caso a las palabras y saca un frasco de su bolsillo, parecido al de las


"vitaminas".

—Estás contienen más plata de la que ingeriste, le haría más daño al bebé que a ti—
dice y cierro la boca asustada.

Tapa mi nariz y aguanto la respiración, pero no por mucho tiempo ya que tengo la
necesidad de respirar y el introduce la pastilla y hace que me la trague.

Todo pero no consigo sacarla de mi, empiezo a llorar como Magdalena.

Se da la vuelta y golpea a Eros quien parece ido, me recuesto en la silla y comienzo a


forcejar contra las cadenas quemándome más.

—Están llegando guardias y parte del consejo— dice una mujer, Jonas se levanta.

—Bien, tengo que dejar los amigos míos— dice sonriendo.

—¡Te pudrirás en el maldito infierno!— grito cuando se empieza a alejar.

—¿Eso crees?

—Eres una ilusa— dice acercándose a mi.

—¡Jonas!— grita la mujer nerviosa— ¡Vámonos o me iré sin ti— gritó.

—Cécile si caigo lo harás tú

La mujer se marcha, el sigue mirándome.


—Debería terminar esto, ¿no lo crees?— sus manos se posan en mi cuello y el aire me
comienza a faltar.

Solo empeoro las cosas, al menos antes tenía más probabilidad de que Thiago
estuviera viva pero ya no.

—¡Aléjate de ella!— un Eros herido lo aleja de mí.

Comienza una pelea cuando los demás llegan, más guardias y algunos miembros del
consejo, luego de asegurar a Jonas y traer a la tal Cécile y un chico joven, se los
llevan oficialmente arrestados.

Me sueltan las cadenas y corro a abrazar a Eros, aunque me encuentro algo mareada.

—Necesitamos ir al hospital— dice, llama a alguien pero no escucho.

Me siento débil de nuevo, temo por lo que pueda pasar, ¿y si Thiago muere?.

•••

Saludos para: @katerinlady @MonicaQuiros @YazzFujoshi @Enigma_02 y a todos los


que leen :3.

Voten, compartan y comenten.

Pd: ya está llegando a su fin :((


38

Un problema había terminado, pero quedaban dos que preocupaban al


Alpha de la manada, ¿y quien en su lugar no lo estaría? Poniendo en peligro a su
mate y a su cachorro, luego de llegar al devastado hospital la atendieron de manera
rápida y eficaz, pero eso no evitaría el daño ya hecho.

Lograron sacar el veneno pero una parte ya corría por su organismo, que ocasionó
una especie de trance, empeorando la situación que ya tenían, sus heridas fueron
sanadas, se encontraba estable pero inconsciente, desesperando completamente a
Eros, quien pensaba como harían para salir de esta.0

—Es un coma— dice el doctor.

—¿Cuanto tiempo estará así?

—Me temo que no tengo respuesta a eso, pueden ser horas, días, meses o incluso
años— sintió como alguien apretaba su corazón— Tengo entendido que está a 8
meses de embarazo— asiente mirando a su mate— Cuando sea el momento
tendremos que realizar una cesárea para...— es interrumpido.

—Deténgase, sé que ella va a despertar a tiempo y todo saldrá bien— dice serio.

El doctor se traga las palabras y sale de la habitación dejándolos solos.

EROS

Verla acostada en la cama es un dolor punzante, está durmiendo ajena a lo que pasa
a su alrededor, me comienzo a inquietar, ¿años? ¿Estaría así por años? Lee trata de
hablar con Akira pero temo que nadie responda, tanta plata le ha hecho daño y ahora
en coma...

—Se que cuando me fui la otra vez las cosas no salieron bien pero... Tengo cosas que
resolver algo por ambos— le hablo y ella ni se inmuta, me levanto de la silla y salgo
dispuesto a ir al consejo.

Están locos si creen que dejaré a Jonas en una celda sin que reciba su merecido.

•••

—¿Por que lo hiciste?— un hombre joven pregunta con calma, yo miro desde afuera.
Jonas no responde, pido cambiar de lugar con el hombre y me dejan, entro y se
asombra al verme.

—Si es mi querido amigo— dice sonriendo, me contengo las ganas de golpearlo.

—No te hagas el gracioso

—¿Viniste a preguntar por que lo hice?— pregunta sonriendo cínico.

—Es lo que menos me importa, solo quiero regresarte el favor— escupo enojado.

—¿Tu mate sabe que estás aquí? Ya se, de seguro está en un hospital a punto de
morir— se ríe en mi cara y no aguanto más y lo tomo de su camisa.

—Puede que estés en manos del consejo pero eso no me detendrá en que te haga
todo lo que tú me hiciste a mi y a Mariam— digo firme, se nota sorprendido.

—No dejaran que me hagas nada, me quieren vivo— ahora yo soy el que ríe.

—¿Ves que alguien haya tratado de detenerme?— digo burlón, lo suelto y le pego un
golpe que hace que caiga con todo y silla— Te metiste con la manada equivocada— lo
golpeo hasta que me separan de el, sin alimentarse está débil por lo que tiene unas
cuantas heridas.

Mis nudillos están lastimados, pero vale la maldita pena, aunque eso no significa que
cuando regrese Mariam ya estará despierta con Thiago, salgo de las instalaciones del
consejo y regreso a la manada, según lo contado por Leandro las pocas cosas
destruidas ya están siendo arregladas y no hubo ningún muerto, solo heridos.

Cuando llegue al hospital fui de inmediato a su habitación, Mariam seguía igual, había
unas flores en la mesa, de su familia. Suspiré y me sentí con un peso menos, de
seguro me llevaría un regaño por la golpiza que acabo de hacer, pero Jonas no podía
salir demasiado ileso, y en cuanto a la doctora también recibiría su merecido.

—Ya vengo cariño— beso su frente y bajo a la cafetería del hospital donde hay una
larga fila.

Subo comiendo pensando en las posibilidades que tengo, sumergido en mis


pensamientos llego a la habitación y esta llena de enfermeras y doctores.

—¿Que sucede?— intercedo rápido.


—Necesitamos hacerle unos exámenes

—¿Por que tanta gente? ¿Y con permiso de quién?— preguntó serio.

—Señor es necesario, le aseguro que la Luna estará bien— tras decir eso me corrieron
e la habitación, suspiro y me siento en al sillas del pasillo.

Me sujeto la cabeza con las manos, gracias a Jonas he tenido que cancelar varias
cosas, desde una pequeña fiesta para el bebé a una propuesta de compromiso.

Me levante inquieto, deseaba que despertara para regresar al pequeño paraíso que se
había formado antes de los últimos días.

MARIAM

Lo último que recordaba era que me había desmayado en los brazos de Eros, me
muevo y siento unas suaves telas acariciar mi piel, así que debo estar en el hospital.

—¡Feliz cumpleaños!— gritan voces juntas, abro mis ojos y miro a tres pequeños y a
un Eros con barba.

¿Que paso aquí?.

—Gracias— digo confundida y sonrío.

—Te queremos mucho mami— dice el más pequeño de los tres, una mezcla entre
Eros y yo.

—Theo y yo te hicimos un pastel— dice una niña, sonrío mirándola.

Es una copia de Eros pero en mujer.

—Aunque Lia le hecho esas cosas feas— dice el que supongo es Thiago, idéntico a mi.

—Bien, bajen pasa que su madre se aliste y vayamos todos a desayunar— dice Eros,
ambos ríen y salen de la habitación.

Es la misma de la mansión solo que con algunos cambios.

—¿Como amaneció mi bella esposa?— pregunta acostándose a mi lado.


—¿Esposa?— susurro y él levanta mi mano y veo el anillo en mi dedo— Soy el amor
de tu vida— digo tratando de corregirme, me mira extraño y me besa.

—Los niños no irán a la escuela, ya que hoy pasaremos todo el día los seis— ¿seis?
Cuento y solo somos cinco, ¿acaso hay alguien más?— ¿No amaneciste con
nauseas?— niego de inmediato comprendiendo todo, estoy embarazada.

—No, creo que es por que es mi día— digo sonriendo, no perdimos el tiempo al
parecer.

—Felices 28— susurra y nos arrastra a la ducha.

¿28? Todo esto es once años después, sonrío y me dejo llevar, pero tal y como llegue
aquí me voy volviendo a sumergirme en la oscuridad, siento el oxigeno de nuevo en
mi nariz, gimo y abro mis ojos, todo es blanco, ahora si es un hospital.

Sonrío y veo a Eros dormido en una silla, no tiene barba y Thiago está en mi vientre,
o mejor dicho "Theo"; sonrío y analizo el sueño ¿acaso ese era el futuro? ¿Mi futuro
con Eros? Si así era pues no tengo de que quejarme, bueno quizás si, de seguro la
Mariam de 28 este loca con tres niños.

—Vayamos con calma— le susurro a Thiago quien patalea, el doctor entra y hago una
seña para que no despierte a Eros.

Me explica algunas cosas y dice que lo más probable en que en una semana, o quizás
menos, nazca Thiago y que tras algunos exámenes podría regresar a la mansión.

•••

Voten, comenten y compartan.

Falta poco para el fin!!!!!!


39

MARIAM
Despierto tras mi sueño, que haya estado en un leve coma no significa que no pueda
dormir, Eros no está en la silla sino que de pie hablando por teléfono.
—Hola— digo normal y brinca del susto.
—¡Despertaste!— grita y me abraza, cierto él dormía anoche.
—Sip, desde hace rato— digo estirándome— Que bueno que estás despierto, ya no
podremos ir a casa— me levanto y me mira atento.
—Hay que hablar con el doctor
—Ya lo hice, solo falta que me lleves allá y listo— digo con energía.
—Me temo que no, puede que todavía tengas algo— suspiro resignada— Pensé que te
perdería— me abraza de repente.
—No lo harás, no me perderás ni a mí ni a Theo— digo abrazándolo también.
—¿Theo?
—Ehhhh si, apodo de Thiago— explico.
—Suena bien, me gusta— besa mi frente y luego mis labios.
Se siente como si no lo hubiese hecho desde hace una eternidad, unimos nuestras
lenguas en un beso ardiente, lo extrañaba demasiado, sus manos recorren mi cuerpo
hasta que alguien entra a la habitación regresándonos a la tradición de ser
interrumpidos.
—¡Estás bien!— corre a abrazarme mi amiga, la aprieto como puedo ya que juntas
aplastamos a mi bebé.
—Si, lo estoy. Por cierto, hermosas flores— digo viendo el ramo.
—Pensé que no despertarías nunca, y dije ¿ahora con quien iré de compras y perrearé
hasta el suelo?— dice riendo y la golpeo en juego.
—Estás loca— digo y aparece el resto de nuestra familia.
Hasta Leigh, todos caben en la habitación y esperamos sin prisa al doctor, ya que la
casa prácticamente llego a mi, una vez que Eros firmó miles de papeles, Bea me
acompaña a cambiarme, me quejo tras sentir mi espalda algo adolorida pero no le
doy más atención, tengo unas ganas inmensas de tirarme en la cama y dormir hasta
nunca.
Salimos de la habitación y cuando vamos saliendo al estacionamiento me agacho por
un dolor en todo mi vientre.
—¿Pero que?— miro al suelo y a un charco a mis pies— ¿Me orine?— digo viendo y
Eros regresa a ver pero no dice nada— ¿Rompí fuente cierto?— pregunto de manera
absurda, «obviamente que si lo hice».
Eros está en shock viendo el líquido, mientras yo me sujeto de un auto tratando de
soportar el dolor, no estoy preparada para esto.
—¡Deja de mirar y ayúdame!— grito respirando de manera cortada.
—Mierda, ¿estás bien?— lo miro incrédula.
—¿Ves que este bien?
Asiente y llama a alguien mientras me ayuda a entrar al hospital, y yo que solo quería
mi cama, nos atienden y me colocan en una silla de ruedas y me llevan a otra
habitación.
—¿Cada cuanto son?— pregunta Eros a una enfermera, no oigo y siento que me voy a
partir.
Mamá lo lamento por hacerte pasar por esto.
—Bien, este parto no será tan "humano"— alzo una ceja, ¿a qué viene eso?— Todo
será más rápido— explica y ahora entiendo, por que esto no debe ser normal— Le
daremos calmantes para las contracciones, luego vendrá el momento del parto
Cumplen lo que dijo, me siento un poco mejor pero sigue la molestia, sujeto la mano
de Eros quien parece nervioso, llegan los chicos de nuevo, ya que no habían
terminado de salir por la inesperada llegada de Theo.
—Todo estará bien— dice mi madre besando mi frente.
—¿Duele?— le pregunto a Joy.
—Si, pero vale la pena— dice, suspiró y tras unos minutos el medicamento ya no hace
efecto.
La doctora llega e informa que ya estoy en posición de parto, suspiro y me aferro a
Eros nerviosa, asustada y emocionada, nos colocan los implementos y vamos a la sala
de parto.
Todo está pasando muy rápido.
—Bien, cuando te diga vas a pujar
—Está bien— aprieto la mano buscando fuerza, me acaricia y sonríe detrás del
tapabocas.
—Ahora,— pujo con toda mi fuerza y pide que lo haga de nuevo— Ya tenemos la
cabeza— susurra para ella, me indica de nuevo y pujo para que se acabe de una vez
por todas— Listo
Un hermoso llanto se oye, mi corazón se acelera y Eros me mira, minutos después
traen a nuestro hijo algo limpio, es precioso y pequeño, de hecho demasiado.
—Hola Theo— susurró mirándolo.
—Hola mi amor— digo apreciándolo.
Si que valía la pena.
—Es hermoso...
—Alpha, Luna, tengo que llevarlo para limpiarlo bien— dice una enfermera y algo
melancólica le entrego a mi bebé .
—Y usted debe descansar— me dicen y colocan una máscara y me quedo dormida.
•••
Cuando despierto veo una escena dulce, a Eros sosteniendo a Theo, sonrío y él se da
cuenta de que desperté y ambos se acercan.
—Mira es mamá— dice pero Theo no le presta atención.
Me lo tiende y lo cargo leña de felicidad, es una hermosa criatura y al igual que el
Theo del futuro tiene mis rasgos. Luego de darle de comer y que pasaran nuestra
familia a conocerlo, nos dan de alta, cosa que me alegra ya que quiero dormir y
comer.
Me cambie la ropa y a mi pequeño también, Bea y Leo alcanzaron a traerle un
peluche el cual puse en su cuna, era sumamente adorable.
—¿Está todo?— le pregunte a Eros, había ido a llevar las cosas al auto.
—Si, faltan ustedes dos— río y me acerco a darle un pequeño beso.
—Ya somos oficialmente padres— miro la cuna en la cama, sonrío al instante.
—Quizas no es el momento ya que acabamos de tener a Theo pero...— dice nervioso
y lo miro extrañada— Definitivamente te amo, de pensar que pudiste seguir en coma
me hubiese dado algo, pero ahora estamos aquí con nuestro pequeño y solo quiero
preguntarte— se arrodilla y se me corta la respiración— ¿Quieres casarte conmigo?—
abro la boca sorprendida.
—¡Por supuesto que sí!— digo me coloca el anillo y nos abrazamos.
Es raro que Theo no esté en el medio, lo beso y sonrío.
—No estoy diciendo que nos casemos mañana pero quiero que sea algo que
cumplamos más adelante— lo beso pero ahora quien nos interrumpe es nuestro
pequeño.
—También está alegre, ¿cierto mi bebé?— digo cariñosa, Eros nos abraza y me siento
feliz.
No es el mismísimo príncipe azul, pero si se que lo amo, a él y su temperamento y al
niño que cargo en mis brazos, y sé que tendremos nuestras bajas pero saldremos
adelante, lo sé.
•••
Voten, comenten y compartan.
40

MARIAM
Algunas mujeres soñamos con vernos vestidas de blanco, con 16 años no pensaba
mucho en eso pero ahora con un pequeño nene de 2 años y profundamente
enamorada de su padre me es imposible no imaginarme vestida de blanco caminando
hacia el altar.
—¡Mami!— sonrío al escucharlo, habla con un poco de dificultad.
—¡Hey! ¿Donde estaban?— pregunto mirando a mi hijo y a mi futuro esposo.
—Arreglando algunas cosas para mañana— se acerca a mi y me devora la boca, Theo
reprocha.
—¿Que paso mi amor?— me agacho y lo miro atenta.
Oculta una pequeña sonrisa al descubrir que rompí mi momento con Eros, es todo un
celoso.
—Nada— dice y me abraza, Eros carraspea y solo sonrío y cargo a Theo.
—Basta de ponerse celosos los dos, los quiero por igual— me miran serios y ruedo los
ojos.
Bajo a Theo quien me pide ir a jugar con Samuel, el hijo de Beatrice y Leo de tan solo
un año.
—¿Emocionada?
—Por supuesto, pronto seré la señora Lincoln— sonrío y beso su nariz.
—Ya lo eres desde hace mucho— retomamos el beso apasionado.
Maldigo el tener que dejarlo, están un poco aferrados a que no nos podemos ver
hasta cuando estemos en el altar, como si hiciera falta tanto drama, y hoy es la
despedida de soltero de cada uno, aunque apuesto que la mía será mucho más
interesante ya que los varones se quedan con los niños.
—Bien, me voy con Bea al hotel— se queja cuando me separo.
—¿Segura que quieres ir?— pregunta haciendo un puchero.
—Si, nos vemos mañana— sonrío y voy a despedirme de mi hijo y de los chicos.
Luego de montarnos en el auto Bea y yo, partimos al hotel donde esperan el resto de
mujeres, solo corrimos chismes de lo que podría pasar pero en realidad solo será una
gigantesca pijamada lejos de hijos, con películas, mascarillas y pizzas, simplemente
perfecto.
•••
Me levanto sin ganas, se me hace extraño no tener los incesantes gritos de Theo
tratando de despertarme, miro a mi alrededor y reconozco la habitación del hotel,
¡hoy me caso!.
—¡Maldición!— me levanto y veo a mis acompañantes tiradas en el suelo— ¡Arriba,
hoy me caso!— chillo ansiosa, de a poco se levantan.
Y yo voy al baño a vomitar, estoy ansiosa, nerviosa y un montón de cosas más,
pedimos un desayuno es algo temprano solo las 11 y la boda empieza a las 4 así que
aún tengo tiempo para mi, Eros llama a cada una de mis acompañantes para saber
cómo estoy.
—Las estilistas vienen a las 2, así que ahora iremos a la piscina a disfrutar— Bea me
jala y solo hago caso.
Mis madres están en la mansión ayudando y cuidando a Theo, solo quedamos Bea,
Zara, Bryoni y obviamente yo en el hotel, las demás se fueron, jugamos un rato y
cuando son la una volvemos a comer para subir a esperar a las estilistas.
—Hola, soy Hanah— sonríe, es un par de años mayor que yo– Seré quien te
maquille– me explica.
–Y yo soy Karen, te peinare— asiento, Hanah inicia una conversación mientras Karen
ayuda a Bry.
—Entonces cuéntame, ¿cuantos años llevan juntos?— pregunta y sonrío.
—Dos, casi tres años— digo y no evito pensar familia que somos.

—Y hay un pequeño niño que es fruto de ese amor— dice cotilla Beatrice.

Le lanzó una pantufla.

—¡Metiche!— las estilistas ríen por nuestro comportamiento.

Me arreglan y más satisfecha no puedo quedar, y con los nervios me dan ganas de
llorar.
Mi vestido blanco es sencillo, algo ajustado con detalles de pequeñas flores y una
pequeña cola, mi peinado es con el pelo semi-recogido y unas pequeñas flores, el
maquillaje es natural resaltando mis ojos, solo falta el velo.

—Estás preciosa— dice Beatrice igual que yo, casi llorando.

—No te quedas atrás— nos abrazamos y luego admiro su vestido de color verde
esmeralda.

Zara y Bry también llevan el mismo tono de vestido pero con diseños distintos, las
estilistas se van y nosotras nos tomamos un montón de selfies, al rato llegan mis
madres, Joy vestida de verde y Abbey de traje, otras miles de fotos más y se acerca
la hora de montarnos en el auto para ir a mi boda.

La mansión está repleta de personas y me recuerda a cuando la vi la primera vez, me


ayudan a bajar y aquí es donde comienzan mis nervios, camino de un lado a otro, las
personas se están acomodando aún y solo es cuestión de tiempo para caminar por
esos pasillos.

—¡Mami!— reconozco la voz de mi pequeño bebé y hago lo posible por agacharme y


abrazarlo— Te extrañe— me derrito ante esas palabras y lo acomodo.

—Y yo a ti mi amor— sonreímos y también se acerca Samu corriendo a Beatrice—


Bien ¿recuerdas lo que te dije?— mi pequeño asiente.

—Debo caminar con Samu hasta donde está papá y el tío Leo— sonrío y empiezo a
sudar, ¿fue buena idea hacer algo con tanta gente?.

—Perfecto, por favor compórtate Thiago— le advierto, sonríe travieso.

—Tía te ves hermosa— balbucea mi sobrino.

—Tu te ves precioso, vas a conquistar a muchas chicas— sonríe y revolotea alrededor
de Bea quien lo regaña por no estar quieto.

—¡Ya es hora!— todos se ponen en sus lugares.

Primero los niños, luego las damas y por último mi madre y yo, trató de respirar para
calmar mi n. ervios pero se me hace imposible, tengo pura adrenalina en mis venas,
repasó mis votos, no quiero que se me olviden, tan solo quiero que todo salga
perfecto.

—Tranquila, respira profundo y no se notara que estás tan nerviosa— le sonrío de


manera cálida a mi mamá.

Hago lo que dice, todos van en cámara lenta, ya falta poco para que nos toque, Samu
y Theo caminaron sin escándalos, Bry regó los pétalos de rosa mientras Zara, Bea y
Joy iban detrás, nos acercamos a las puertas y comienzo a caminar con mamá,
levanto la mirada y lo veo sonriendo muy apuesto.

•••

Voten, compartan y comenten.

Como ya he dicho esta novela ya se está terminando pero me encantaría que me


sigan ya que quiero hacer otra novela (no está relacionada con esta) pero me
gustaría tener su apoyo.
Y Dios! Ya son demasiados votos y vistas y comentarios, todo gracias a ustedes :3
(che me puse cursi).
41

Mariam caminaba por el pasillo hecho especialmente para ella, apretaba


nerviosa el brazo de su madre, pero cuando miro a su futuro esposo todas las
personas desaparecieron para ella, excepto él.

En cambio para Eros ya quería que todo este escenario terminara, y no mal
interpreten, ya quería que fuera su esposa y se arrepintió de haber invitado a tantas
personas pero quería que ya todos supieran quién era su esposa y mujer.

Luego de una eternidad ambos ya estaban juntos tomados de la mano.

—Hoy estamos aquí para unir a dos personas, por el resto de sus vidas. Al Alpha Eros
Lincoln y a la Luna Mariam Acosta— ambos estaban nerviosos y emocionados— A la
vista de la Diosa Luna y todos sus familiares y amigos ustedes darán el siguiente paso
a su relación, el matrimonio— habla con calma el hombre —¿Se casaran de manera
voluntaria?

—Si— dicen al unísono, Mariam ríe al ver la expresión de Eros.

—Bien, prosigamos. Eros, ¿aceptas a Mariam como esposa, y prometes serle fiel en la
prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amarla y
respetarla
todos los días de tu vida?— pregunta.

—Acepto

—Mariam ¿aceptas a Eros como esposo, y prometes serle fiel en la prosperidad y en


la adversidad,en la salud y en la enfermedad, y así amarlo y respetarlo todos los días
de tu vida?

—Acepto— dice sonriendo.

—Ahora traigan los anillos— Mariam y Eros se colocan de frente sosteniendo sus
manos, Theo trae los anillos y el hombre sigue— Eros coloca este anillo en el dedo de
Mariam y repite después de mí: Yo, Eros, acepto a Mariam como mi legítima esposa,
para tener y cuidar por el resto de mi vida, en lo mejor o peor, en la riqueza y la
pobreza, en salud y enfermedad, para amar y protejer hasta que la muerte nos
separe.

Eros lo repite al pie de la letra, ansioso por hacer el matrimonio formal de una vez por
todas.

—Mariam, pon la argolla en el dedo de Eros y repita después de mí: Yo, Mariam,
acepto a Eros como mi legítimo esposo, para tener y cuidarlo por el resto de mi vida,
en lo mejor o peor, en la riqueza y en la pobreza, en salud y enfermedad, para amar,
proteger y obedecer hasta que la muerte nos separe— Mariam lo repite— Bien, los
declaro marido y mujer, puede besar a la novia— todos gritan de felicidad, mientras
que Eros se encarga de levantar el velo y besar a su, ahora, esposa— ¡Les presento a
el señor y señora Lincoln!— todos gritan más y la pareja camina por el pasillo.

—Te amo— grita Eros, Mariam se acerca y lo besa.


—Te amo— repite ella contenta, le siguen unas horas de fiesta.
MARIAM
Cuando tienen listo el salón donde celebraremos pasamos a el, se viene un banquete
para luego proceder al brindis, nuestro primer baile y cortar el pastel.
Eros y yo reímos y aceptamos las felicitaciones, aunque no conozca a mucha gente,
cuando me escabullo de tanto ajetreo lo primero que hago es buscar a mi pequeño
bebé quien está lo suficientemente arto de ver cómo sus padres se pasean en el salón
sin él.
—¡Mamá!— me agacho y lo abrazo, ya me hacía falta.
—¿Como te has portado Thiago?— pregunto y pone carita de niño inocente— Thiago—
advierto, pero Eros lo carga.
—¿Como está mi campeón?— dice y Theo sonríe.
—Bien, los extrañe— abraza a su padre y también me uno.
Avisan que la comida será servida así que cada quien se sienta en sus respectivas
mesas, en la de nosotros nuestras madres, Bea, Leo, Zac, Ryan y los niños, comemos
entre risas y anécdotas, de verdad que este día va de maravilla.
—Permiso me gustaría hacer un brindis, por esta pareja tan hermosa y divertida, es
cierto que tienen sus diferencias pero también que se aman y como fruto de ese amor
esta nada menos que mi pequeño sobrino, Theo. A Eros lo conozco de toda mi vida y
sé que la ama con su corazón, y Mariam eres la mejor mujer para él, felicidades es a
la única a la que le hace caso— todos reímos por lo último menos mi esposo, Leo se
sentó y le cedió el puesto a Bea.
—Bueno, los quiero primero que nada, Eros me agradas pero cuida a esa chica es mi
mejor amiga— advierte con tono amenazador— Y bueno mejora que te vaya
excelente en tu matrimonio, son una pareja maravillosa con un niño inquieto pero
asombroso, ¡salud!— todos repiten la palabra, sonrío y brindo.
Siguen con un discurso sentimental y lleno de lagrimas de nuestras madres, con
anécdotas vergonzosas y palabras de orgullo.
—Hoy quiero brindar por nuestro matrimonio— Eros está de pie con la vista de todas
las personas en él— Por nuestro amor y nuestra pequeña familia— me sonríe y me
derrito en mi asiento— Te amo, y me alegra que hoy nuestros amigos y familiares
celebren nuestra unión, por una vida juntos, ¡salud!— todos celebran y me acerco
para darle un beso.
Thiago me jala de mi brazo, ya que se pone celoso, Eros gruñe en mis labios y siento
su sonrisa.
—Es hora del primer baile de los esposos— dice el animador, beso la frente de Theo y
Eros y yo caminamos al medio de la pista, todos nos miraban.
Éramos el centro de atención.
Me sentí como una niña, tomo mi mano y la entrelazo con la suya, puse mi mano
restante en su hombro y él colocó la suya en mi cintura, música lenta de fondo, de
nuevo se sentía como si fuéramos solo nosotros bailando.
Nos movimos al compás, vi mis pies nerviosa, el levanto mi rostro y me
perdí en sus ojos, Akira y Lee estaban contentos también, fundidos en amor. No me
di cuenta cuando la música acabo, otra lenta siguió mientras personas se
incorporaban en la pista de baile improvisada, seguí aferrada a mi ahora marido.

—¿Puedo...?— pregunta Abbey, Eros besa mi frente y va con Leigh— Te ves


preciosa— susurra y contengo las lágrimas, sonrío y bailamos.

Al rato cambio pareja con mis tíos, Leo, Zac y Ry, por último bailo con dos pequeños
niños hermosos, que juegan a mis pies; cuando ya me duelen los pies por duran
mucho rato en mis incómodos zapatos, me siento y bebo un poco de champán.

—¡Es hora de cortar el pastel!— grita mi hijo corriendo por todos lados.

—¡Thiago!— lo llamó Eros y enseguida se queda quieto, se acerca y se sienta en la


mesa haciendo un puchero.

Lo mira de manera seria, sonrío ya que me he acostumbrado a sus pequeñas e


innecesarias discusiones.

—Creo que deberíamos ir por ese pastel— comento y a mi pequeño se le iluminan los
ojos.
—¡Si!— grita Theo.

—¡No!— contradice Eros.

—¡Mami manda!

Eros lo mira ofendido, mis madres que están en la misma mesa los miran de manera
incrédula, parecen dos personas de la misma edad y es que Thiago saco el lado
inmaduro de Eros.

—¿Mami, verdad que tú mandas?— pregunta mientras bebo de mi bebida, asiento


sonriendo— ¿Ves?— le dice a su padre serio, río por su mueca.

—Puede que tú madre mande en todo, pero en algunas cosas no, como en la cama—
me ahogo con la bebida y toso descontrolada.

—Bueno mamá duerme menos— dice ajeno al verdadero sentido de la palabra.

Me levanto dispuesta a ir por ese pastel, me temo que de nuevo tengo unos antojos,
y ya que es mi boda no puedo esperar a comerme un trozo.

—¿Vamos a comer pastel, si?— le pregunto y él sonrió y asiente.

Lo arrastró y el animador avisa que cortaremos el pastel, las personas rodean la mesa
y miran como juntos cortamos el delicioso pastel, todos aplauden y sin resistirme
como de el sonriendo, le doy un beso corto a mi marido y alguien se encarga de
repartir el pastel a los demás mientras nosotros nos sentamos en nuestra mesa.

—Ya es la tercera vez que vas por pastel— dice Eros viendo como me atraganto.

—Está delicioso

Limpia la crema al lado de mi labio y le examina.

—Últimamente estás rara, con antojos y con mareos— dejó el pastel a un lado,
terriblemente incomoda.

—Es solo por la boda, eran nervios de como saldría todo— retomó el pastel y lleno mi
boca.

—Bien, me gustaría que dejaras el pastel y fuéramos a bailar, amor mío— sonrío y
trago para cumplir su petición.
Ya era tarde, por lo que ambos tuvimos que cambiarnos de ropa para irnos de Luna
de miel sin Thiago, ya que se quedaría con mi familia mientras nosotros pasábamos
dos semanas sin responsabilidades.

Me cambie mi vestido por otro blanco más corto y con los hombros descubiertos, me
puse unos zapatos cómodos y solté por completo mi cabello.

Mi figura había vuelto a la forma de antes, pero probablemente ahora se iría al caño.
Nos despedimos y nos montamos en el auto, con la promesa de regresar pronto y
traerle recuerdos a los más cercanos; Eros me llevaría a un lugar sorpresa, fuimos a
una ciudad humana preciosa y de ahí tomamos un pequeño vuelo y todo había salido
perfecto.

—Sorpresa— una casa extremadamente grande de apariencia antigua se posa delante


de mi, no hay otra a su alrededor, mostrando lo majestuosa que es.

Me carga como princesa y entramos, las maletas las carga el conductor mientras mi
marido me lleva adentro, me enamoro aún más de la casa ya que por dentro es igual
de hermosa, él sube a lo que será nuestra habitación y sonrío.

Todo es jodidamente perfecto.

—Pienso que... deberíamos a darle a Theo un hermanito— susurra contra mis labios
mientras se deshace del nuestra ropa.

—¿Si?— digo besándolo— Entonces felicidades— para sus besos al no entender.

—¿Felicidades por que?— pregunta inspeccionando me.

—Serás padre— sonrío y él se queda en shock para luego alzarme en el aire.

—Me haces el ser más feliz de este mundo, te amo tanto— me devora y se siente
extraño que nuestro hijo no se queje.

—Y yo a ti— luego retomamos nuestros besos y caricias, no podría ser más feliz...

•••

Dios le puse todo mi empeño a esto, espero y les guste unu

Voten, compartan y comenten.


42

EROS
—¡Papá, Theo tomó mi muñeca!— grita Liana, me acerco a ellos.
—Theo...— advierto serio.
—Bien, toma— dice serio, Lía abraza a su muñeca y sigue jugando, en cambio Aaron
empieza a llorar.
—Hey, campeón ¿Que sucede?— pregunto, señala su balón.
—Nadie juega conmigo— susurra, lo tomo en brazos y vamos al jardín para jugar con
él.
Pero me detengo al oír el llanto de Alexa, mi último y cuarto hijo, le digo a Aaron que
se espere y subo a su habitación, cuando la tengo en brazos regreso al jardín
meciéndola.
—¡Vengan a jugar!— grito y mis otros dos hijos llegan e iniciamos un partido, hasta
que llegue Mariam.
En un poco más de diez años ya teníamos la familia que siempre soñamos, cuatro
pequeños que llenaran la mansión y nuestras vidas, y aunque Mariam amenazó con
no tener más hijos yo tampoco quería agregar más a la ecuación, ya que un niño casi
adolescente, uno pequeño y dos niñas más mi querida esposa implicaban toda mi
atención, súmenle mis cargos de Alpha.
—Veo que te las arreglaste sin mi— dice mi esposa, igual de preciosa que cuando la
conocí.
—Son todos tuyos— digo Alex empieza a llorar, Mariam la toma y ella deja de llorar.
Aaron, Lía y Theo corren a abrazar a su madre, y yo me relajo para luego llevar a mi
familia dentro de la mansión ya que es tarde, pasamos la cena como cualquier otra,
todos sentados en la mesa comiendo y riendo.
—¡Hora de dormir!— grita Mariam.
—No queremos— dice Lia con un puchero, que hace un efecto terrible en nosotros
dos.
—Ven y te leeré un cuento— digo cargándola.
Alexa ya estaba durmiendo, por lo que ocuparse de los tres mayores sería más fácil.
—Yo también quiero— pide Aaron, sonrío y le desordeno el pelo.
—Igual yo— se une Theo.
—Bien, vayamos a la sala de juegos y su padre y yo les leeremos una historia— todos
asienten y vamos a dicha sala.
Hace un par de años estábamos nosotros aquí con Leandro, Beatrice, Zacarías y
Ryan, viejos tiempos.
—Bueno, érase una vez...
•••
MARIAM
—¡Feliz cumpleaños!— gritamos todos, Eros se mueve incómodo en la cama.
—Gracias— susurra viendo a nuestros hijos sosteniendo un pastel y a mí detrás de
ellos.
—Prueba— dice Aaron, a duras penas come un bocado, y para su sorpresa este pastel
no está tan crudo como los últimos.
—Delicioso— dice y todos gritan de satisfacción.
—Bien, vayan todos a cambiarse esas pijamas— digo y como soldados obedecen,
menos Alex quien se la lleva una sirvienta— Feliz cumpleaños— le susurro a mi
marido, le doy un beso largo.
Me mira de arriba abajo y sonríe, juego con los bordes de mi bata y él me acerca a el.
—¿Puedo tomar mi regalo ya?— dice mientras me da besos por el cuello.
—Si lo tomas ahora no tendrás el regalo en la noche. Además de que cuatro niños
hermosos están esperando a sus padres— suspira y me levanta de la cama para ir a
la ducha.

—Sabe como convencerme señora Lincoln— nos besamos y nos damos


una ducha rápida.

Al salir me coloco algo cómodo, ya que tengo que organizar las cosas para la fiesta y
cuando sea la hora me pondré mi vestido. Del closet tomo unos jeans negros, una
blusa gris, un suéter de lana y unos zapatos bajos negros.

Bajamos a desayunar y mis cuatro bebés están vestidos y peinados, se siente como si
fuera ayer cuando tan solo todos eran pequeños, al comedor se unen Leo y Bea, con
Samu y las dos gemelas, Veronica y Victoria.

Felicitan a Eros y luego de desayunar cada quien hace su labor para que todo salga
de maravilla, y cuando me doy cuenta el tiempo pasó volando, a las seis voy a vestir
a Liana y Alex, luego a Aaron y por ultimo superviso cómo va Theo, a las siete y
media voy corriendo a mi habitación a arreglarme, y en tiempo récord estoy lista a las
ocho y cuarto.

Con un vestido verde largo, muy parecido al que use hace años, con sandalias nude y
maquillaje y peinado sencillo.
Salgo de la habitación a buscar a mis cuatro niños, vestidos y sonrientes, con los
regalos para Eros en brazos.

—Estás hermosa mamá— dice Lia caminando hacia mi.

—Gracias mi vida— le digo acomodando un mechón suelto.

—Wow me encanto— dos Bea caminando con sus tres hijos.


Al igual que el mío, su vestido era parecido al que llevaba cuando llegamos por
primera vez aquí.

—Tu también estás preciosa— digo y nos abrazamos, y todos nos tomamos una foto.

Cuando tomamos las suficientes fotos bajamos donde ya hay muchísima gente,
saludo a los conocidos y los niños van a donde están sus otros amigos y a una zona
reservada especialmente para ellos.

—Gracias a ustedes por asistir a mi cumpleaños— habla Eros— Como muchos sabrán
para mí y mi maravillosa esposa está es una fecha especial. No creo que deba decir
nada más, así que ¡empiece la fiesta!— con la mirada me busca entre la gente.

Sonrío, esto traerá un "deja vu" para ambos, charló con algunas personas disfrutando
de todo.

—Bueno, realmente estamos bien, los niños ya están grandes y...— no termine la
oración, ya que fui empujada contra la pared.

—Mía— dice mi marido sonriendo, la señora con la que hablaba se retira incómoda—
Te encontré mi Luna— dejo que haga lo que quiera, acerca sus labios a los míos y me
besa marcando lo que es suyo.

La gente aplaude por nuestra escena.

—Te ves hermosa— susurra viéndome, traen copas para ambos.

—Te amo— digo viéndolo a los ojos.

—Yo también te amo— dice y me vuelve a besar.

—¡Mami! ¡Papi!

Los cuatros se acercan a nosotros, sonreímos mientras seguimos disfrutando la


noche.

—Un brindis por que siempre cumplas muchos años más— dice Leo cuando ya solo
quedamos la familia.

—¡Salud!— decimos todos, los niños ya duermen y solo queda basura y adultos en la
sala.

—Siempre será mi día favorito— besa mi cabeza.

—El mío también— abrazados vemos las estrellas.

Todavía nos queda mucho por delante, pero creo que podremos con todo.

•••

Termino la historia :(( pero si te interesa leer la "continuación" de esta historia lee el
aviso (capítulo siguiente) en donde específico cuál es la otra historia.
Quiero darles las gracias por su apoyo

Voten, compartan y comenten.

Bye.
Luna Escarlata

Bien esto es para las personitas que quieren una segunda parte, primero
que nada mil gracias por todo el apoyo (te amo con todo mi corazón), segundo hay
una especie de continuación aunque esta no se basará en la historia de Mariam y Eros
sino que en Thiago, llamada "Luna Escarlata" así que pasa por mi perfil para
encontrarla, tercero para los que les gusto mi historia me encantaría que por favor
apoyarán la que viene por y para ustedes ya que tenía en mente otro proyecto pero lo
"cancele" para seguir esta historia.
Bueno eso es, creo que para que sepan es mejor seguirme y bueno gracias a ustedes
lectores!
Se viene lo bueno! :3
Adiós, recuerda votar y en la próxima historia subiré capítulos más rápido.
AVISO

Quiero informar que ya se solucionó lo sucedido con el plagio de mi


novela, habían accedido a quitarla mientras se comprobaba que era de mi autoridad y
espere pacientemente durante todo el fin de semana por la respuesta de parte del
equipo de ¡Ñovela, y ayer me llego la noticia de que oficialmente fue quitada de la
plataforma.
Gracias por su apoyo en todo, al enterarme de la noticia me coloque muy triste ya
que todo mi esfuerzo se lo estaba llevando las dos historias que tengo en mi perfil,
hasta incluso pensé que no quitarían mi historia de la plataforma.
Pero gracias a ustedes tuve el valor de no perder la esperanza y seguir mostrando las
ideas que tengo para ustedes.
Gracias a quienes se preocuparon y estuvieron al tanto.
Espero seguir comunicada con ustedes, sin más que decirles muchas gracias.
Pd: me desahogo con ustedes porque gracias al covid no tengo amigos.

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