Programa Integral de Formación Cívica y Ética.
El Programa de Educación Cívica 1993 promueve el conocimiento y la comprensión del
conjunto de normas que regulan la vida social y la formación de valores y actitudes que
permiten al individuo integrarse a la sociedad y participar en su mejoramiento. Se
organiza a partir de cuatro aspectos fundamentales, la formación en valores, el
conocimiento y comprensión de los derechos y deberes, el conocimiento de
instituciones y los rasgos principales que caracterizan la organización política de México
y el fortalecimiento de la identidad nacional. Todo esto se realiza en la asignatura de
Educación Cívica.
El Programa Integral de Formación de Cívica y Ética se denomina integral porque
promueve y toma en cuenta cuatro ámbitos de aplicación: la asignatura, el trabajo
transversal con el conjunto de asignaturas –que también se contempla en el Programa
de Cívica y Ética 1993-. Así como dos nuevos ámbitos: el ambiente escolar y la vida
cotidiana del alumnado. El ambiente escolar comprende las acciones cotidianas que
llevan a cabo los docentes, directivos, alumnos y padres de familia. En él se expresan
los rasgos de la manera en que la escuela se organiza para promover el aprendizaje y
la formación de las alumnas y los alumnos y la relación que se establece entre sus
integrantes sabiendo que estas características influyen en los logros académicos y
formativos de las alumnas y los alumnos. El ambiente escolar influye en la formación de
la convivencia democrática, la participación ciudadana y la autonomía moral, es decir,
para que los alumnos y las alumnas sean capaces de tomar decisiones por sí mismos,
el ambiente escolar tendrá que aportar oportunidades para que niñas y niños ejerciten
el diálogo, tomen decisiones en conjunto, se pregunten por su responsabilidad ante lo
que pasa a su alrededor, tenga la posibilidad de colaborar con otros y busquen el bien
común.
El colectivo docente y el director deben crear condiciones favorables para la
convivencia democrática tales como: el respeto a la dignidad de las personas, la
negociación de conflictos y la negociación de intereses personales y comunitarios, la
equidad, la inclusión y la integración educativa, la participación y la normatividad clara y
construida de manera democrática.
La vida cotidiana del alumnado es el cuarto ámbito de aplicación que incluye el PIFCyE.
La formación cívica y ética no se limita al contexto de la escuela. Los acontecimientos
de la comunidad a la que cada alumno y alumna pertenece, la información que obtienen
los estudiantes del país y del mundo a través de los medios, son los principales
insumos para la reflexión y la discusión. Lo antes mencionado es parte de las
referencias que llevan al aula y la escuela, por lo que requieren considerarse como
recursos para el aprendizaje. En este sentido inverso, el trabajo de la escuela requiere
articularse y cobrar sentido ante lo que sucede fuera de ella.
Las condiciones y experiencias particulares y cotidianas que se viven en una familia y
una comunidad son importantes para el PIFCyE porque son la base para el desarrollo
cívico y ético de los alumnos y las alumnas, al igual que lo son para toda su experiencia
educativa. Actualmente se reconoce que la escuela forma parte del contexto cultural y
es fuertemente influido por el mismo. Las relaciones entre la escuela, las familias y la
comunidad como un ámbito del PIFCyE se organiza en torno a los siguientes aspectos:
cuidado de sí mismo, identidad y expectativas personales y familiares; derechos y
responsabilidades en la escuela, en la casa y en la comunidad; respeto y valoración de
la diversidad; participación y resolución de conflictos y, los estudiantes, la familia y los
medios de comunicación.
Además es importante resaltar que en el Programa de Educación Cívica del Plan 1993
se establece una hora semanal para el trabajo de la asignatura, acumulando un total de
40 horas al año, el PIFCyE plantea que a través de los cuatro ámbitos de aplicación se
pueden retomar los contenidos de la asignatura desde cualquier espacio de la escuela,
por ejemplo como tema transversal con otra asignatura o como una actividad grupal
donde participe toda la escuela, y en la que participe también la comunidad. La escuela
primaria es un espacio de convivencia que ofrece múltiples oportunidades para el
desarrollo de las competencias cívicas y éticas a través de la acción integral de los
cuatro ámbitos del PIFCyE.
Además el Programa Integral de Formación Cívica y Ética para la primaria recupera
planteamientos sobre problemáticas emergentes que representan retos a la sociedad y
demandan el establecimiento de compromisos éticos, entre estos temas afines se
encuentran: a) la educación ambiental, b) la educación para la paz y los derechos
humanos, c) la educación intercultural y d) la perspectiva de género.
Por otra parte, el rasgo principal del PIFCyE es el desarrollo de competencias cívicas y
éticas. Estas competencias consisten en capacidades que niñas y niños desarrollan
ante situaciones que les plantean retos y les demandan soluciones creativas en el
contexto donde se desenvuelven, para lo cual requieren poner en juego conocimientos,
habilidades, actitudes, creencias, comportamientos y estrategias, muchas de las cuales
son síntesis de otros aprendizajes. Este rasgo es de destacarse ya que el programa de
Educación Cívica vigente contempla una organización programática basada en temas y
subtemas. El planteamiento por competencias del PIFCyE supone un avance en los
planteamientos pedagógicos de la Formación Cívica y Ética.
El PIFCyE propone ocho competencias cívicas y éticas y su desarrollo gradual y
sistemático a lo largo de los seis grados de la educación primaria. Estas competencias
plantean la posibilidad de generar, desde la escuela primaria, un proceso formativo de
los alumnos como personas y de su papel en la convivencia social. La organización
temática se decidió conforme a los criterios del desarrollo gradual de las competencias
cívicas y éticas y su distribución en las unidades temáticas.
La distribución de las competencias cívicas y éticas se manifiesta en las 5 unidades de
cada uno de los seis grados. Las ocho competencias son las siguientes:
1. Conocimiento y cuidado de sí mismo
2. Autorregulación y ejercicio responsable de la libertad
3. Respeto y aprecio de la diversidad
4. Sentido de pertenencia a la comunidad, a la nación y a la humanidad
5. Manejo y resolución de conflictos
6. Participación social y política
7. Apego a la legalidad y sentido de justicia
8. Comprensión y aprecio por la democracia
La secuencia que siguen las unidades temáticas de cada grado, parten de los asuntos
personales de las alumnas y los alumnos y avanzan hacia una convivencia social más
amplia.
La forma de evaluar del Programa de Educación Cívica 1993 valora las actitudes que
los alumnos manifiestan en sus acciones y en las opiniones que formulan
espontáneamente respecto a los hechos o situaciones de las que son participes, ésto
lleva a comprender que la educación cívica requiere un tratamiento vivencial. El PIFCyE
plantea retos particulares en la evaluación resignificándola, pues las características
personales, los antecedentes familiares y culturales de cada alumno, así como el
ambiente del aula y de la escuela inciden en el desarrollo de las competencias cívicas y
éticas. Como consecuencia se requiere de una evaluación formativa que garantice la
eficacia del trabajo escolar para el desarrollo de las competencias cívicas y éticas.
Algunas características que la evaluación debe tener en esta asignatura son:
desarrollarse en torno a las actividades de aprendizaje que realizan los alumnos, debe
proporcionar información para reflexionar y tomar decisiones sobre el tipo de estrategias
y recursos que es necesario usar, necesita involucrar a los alumnos en la valoración de
sus aprendizajes para establecer compromisos hacia la mejora contínua, contempla al
aprendizaje como un proceso que se desarrolla de manera heterogénea entre los
alumnos y requiere respetar la diversidad de formas de aprender, tomar en cuenta los
aprendizajes esperados en cada unidad y considerar la disposición de los alumnos para
construir sus propios valores, respetar los de los demás y participar en la construcción
de valores colectivos. El docente debe considerar diversas estrategias y recursos que le
permitan obtener información sobre los aspectos que favorecen o dificultan a los
alumnos avanzar en el desarrollo de las competencias cívicas y éticas, algunos
recursos que se sugieren son: producciones escritas y gráficas elaboradas por los
alumnos, proyectos colectivos de búsqueda de información, esquemas y mapas
conceptuales, registros y cuadros de observación actitudes de los alumnos, portafolios y
carpetas de los trabajos elaborados por los alumnos en cada unidad.
Lo anterior deja en claro que el PIFCyE, considera de forma integral los aspectos que
conforman la formación cívica y ética de las niñas y los niños de la escuela primaria con
lo que se contribuye, a la formación integral de los alumnos y al mismo tiempo a la
formación ciudadana lo que favorece la construcción de sociedades más justas y
democráticas.