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Documentología Ii

Este documento describe los conceptos de trazos y rasgos y cómo se estudia el entrecruzamiento entre ellos. Explica que el entrecruzamiento es importante para determinar el orden en que se escribieron las partes de un documento. También describe factores como el tipo de instrumento de escritura, la superficie del papel y la iluminación que pueden hacer difícil determinar el orden correcto. Resalta la necesidad de un análisis exhaustivo para establecer claramente el orden de escritura.

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Este documento describe los conceptos de trazos y rasgos y cómo se estudia el entrecruzamiento entre ellos. Explica que el entrecruzamiento es importante para determinar el orden en que se escribieron las partes de un documento. También describe factores como el tipo de instrumento de escritura, la superficie del papel y la iluminación que pueden hacer difícil determinar el orden correcto. Resalta la necesidad de un análisis exhaustivo para establecer claramente el orden de escritura.

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DOCUMENTOLOGÍA II

ENTRECRUZAMIENTO DE RASGOS Y TRAZOS

Grupo: 3-B

Profesor: Lic. Gomez Sonia

Alumnos:

- Gomez Camila – DNI: 43.351.762

- Gomez Tamara – DNI: 43.328.900

- Dorrego Brian – DNI: 43.068.275

- Vera Milena – DNI: 45.049.995

Temas: Entrecruzamiento de rasgos y trazos. Generalidades. Factores determinantes. Tipos


de elementos escritores intervinientes. Limitaciones del estudio del entrecruzamiento.
Postulado de Harrison
INTRODUCCIÓN

El entrecruzamiento es uno de los problemas y puntos de pericia más complicados y


difíciles de resolver que se le puede presentar a un calígrafo. La práctica se basa en
establecer pericialmente si un trazo de tinta fue colocado precedentemente o posterior sobre
otro (cualquiera sea el material escritor utilizado), en donde existe un punto de contacto
entre ambos.

Para el estudio de los entrecruzamientos que se observan en un documento, sea entre rasgos
de diferentes partes del texto, entre escrituras y dobleces del papel soporte asume en ciertas
oportunidades una importancia fundamental para establecer el orden en que las partes
escritas fueron asentadas.

Muchas veces, en el resultado de la observación microscópica, la impresión subjetiva es


influenciada por la incidencia de la iluminación, color y profundidad de los trazos. Esa
impresión, a veces errónea ha enseñado que se deben estudiar muchos aspectos íntimos de
los trazos, los instrumentos escritores, la superficie del papel y las técnicas operativas en el
microscopio.

La determinación del orden de ejecución en algunas circunstancias es simple y en otra


sumamente difícil, según sea el elemento escritor empleado, tipo de superficie, base y otros
factores que inciden directamente sobre las reglas determinativas. Por ello, dada la
diversidad de factores que obran con variantes notables, es preciso que el analista considere
que ninguna determinación es simple, procediendo en consecuencia exhaustivamente en su
análisis, no solo hasta convencerse plenamente, sino hasta poder demostrar ello en forma
clara y fehaciente.
DEFINICIÓN TRAZOS Y RASGOS

Es fundamental definir sintéticamente que se entiende por trazo y que es los que significa
rasgo.

El trazo es aquella línea que forma parte esencial de la letra sin el trazo la letra no queda
conformada, queda indefinida. El trazo por su forma puede ser recto, curvo o mixto, a su
vez el trazo curvo puede ser convexo o cóncavo.

Por su desarrollo el trazo puede ser descendente que se denomina magistral o grueso, y
ascendente u horizontal, denominándose en tales circunstancias perfil o fino.

El rasgo es la línea que no forma parte esencial de la letra, puede ser un rasgo inicial es
decir al comienzo de la letra, o un rasgo final es decir al terminar la letra o puede ser un
enlace, es decir que sirve de nexo entre dos letras.

El rasgo inicial ostenta dos porciones: el inicio o punto de ataque y el ataque que es el
primer sector del rasgo inicial.

El inicio o punto de ataque muestra el primer contacto del elemento escritor con el papel y
por su forma puede ser acerado, es decir en punta muy fina, punto de reposo, o sea que
adquiere la forma de un punto, arpón, formando un pequeño ángulo agudo y gancho,
formando un ángulo más abierto.

Es necesario dejar puntualizado que el estudio del inicio o punto de ataque deber ser
analizado con un microscopio, pues por lo general es la única forma de definir las
características enunciadas.

El ataque o primer sector del rasgo inicial, por su forma puede ser arponado, ganchoso,
maza, golpe de sable, golpe de látigo o envolvente.

El arponado ya sabemos se trata de un ángulo agudo, el ganchoso, un ángulo más abierto en


que normalmente no se define el vértice, la forma de maza está dada por un engrosamiento
de forma triangular a raíz de que se ha ejercido una gran presión, el golpe de sable es un
movimiento rápido terminado en punta fina, el golpe de látigo, es más extenso, existe
menos presión y no tiene terminación acerada, y el envolvente es cuando el rasgo vuelve
sobre sí mismo.

Por la dirección el ataque puede ser ascendente, descendente u horizontal y por el tamaño
corto o largo.

El rasgo final tiene un remate, es decir el punto final del rasgo final, que puede ser acerado,
punto de reposo, arpón o gancho, con las características que ya hemos examinado en el
rasgo inicial.

El rasgo final también posee un sector que se denomina terminal es decir el último sector
del rasgo final, que por su forma puede ser arponado, ganchoso, maza, golpe de sable,
golpe de látigo o envolvente, con las características que hemos apreciado en el ataque.

ENTRECRUZAMIENTO DE TRAZOS Y RASGOS

Todo manuscrito, independientemente del elemento escritor con que haya sido realizado,
contiene rasgos o trazos de ellos que pasan unos sobre otros, produciendo encimamientos,
superposiciones, yuxtaposiciones y otras formas. En oportunidades, ello resulta ser
aprovechado por el falsificador para sus maniobras dolosas, en algunos casos aprovechando
los mismos giros de la escritura, y en otros inventándolos a fin de lograr las modificaciones
y los agregados que redondearán su obrar malintencionado.

La tarea del experto radica no sólo en buscar los agregados sino en inspeccionar los trazos,
hasta encontrar cual es el que pasa sobre el otro. Debe evaluar si ambos pertenecen al
mismo tiempo de escritura, o si, por el contrario, el superpuesto es más reciente y
consecuentemente el falso.

Sin embargo, no siempre las cosas resultan tan simples.

Detectar las anomalías tiene sus inconvenientes, y buscar la manera de probarlo también es
difícil.

En general, cuando dos líneas se superponen en direcciones disimiles, se verifican algunas


cuestiones que pueden llegar a confundir o engañar al observador.
Al producirse un cruce entre dos líneas, una de las cuales es más oscura que la otra, se
detectara una superposición, viéndose en todos los casos la línea más clara como si
estuviera debajo de la más oscura, aunque ello no sea de esta manera.

Cabe señalar que la luz normal puede demarcar el surco de un trazo más claramente que la
luz incidente en ángulo agudo. Si se entrecruzan un trazo de tinta con uno de lápiz, el brillo
destacado por la luz oblicua resaltará el grafito, el cual aparecerá siempre como si estuviera
yuxtapuesto. Esto nos conducirá al error de pensar que el trazo realizado a lápiz es más
reciente. La razón de esta prelación obedece al hecho de que el grafito queda aposentado
sobre la superficie del soporte, no ocurriendo lo propio con la tinta fluida, la cual es
absorbida por éste, verificándose la consecuencia descripta.

Cuando los trazos son de tinta y se superponen cuando aún no se han secado, tiene lugar un
fenómeno de acumulación en la parte central de la cruz producida por dichos rasgos, los
que una vez insertados y ya secos producen una difusión recíproca. Ello no puede solo
llegar a confundir, sino que hasta resulta imposible establecer la prelación de los mismos.

En caso de que el primer rasgo se encuentre seco, se verificara un desplazamiento por


desborde hacia sus lados. La observación microscópica puede resaltar esta circunstancia, la
que obviamente no se producirá si el nuevo rasgo es suave y no contiene una carga de tinta
suficiente para desbordarse.

Otra confusión puede tener lugar cuando los trazos son finos y gruesos respectivamente. El
trazo grueso aparece siempre como superpuesto al más delgado. De acuerdo con la manera
en que se haga incidir la luz, también se verificaran formas en oportunidades erróneas,
motivo por el cual se aconseja variar los ángulos de incidencia, lo cual proporcionará
mayor seguridad respecto de los resultados obtenidos.

Cuando el papel se encuentra manchado, al pasar por la parte grasosa, la tinta resbala,
produciendo el consecuente afinamiento del rasgo, diluyéndose en forma de pequeñísimas
gotas.

Como ya dijéramos, la escritura a lápiz produce pequeños puntos brillantes, los cuales se
destacan por trasparencia al aplicárseles una luz incidente. Estos trazos escritos a lápiz, se
denotan cuando en la observación microscópica la línea ampliada muestra una zona oscura
y otra clara. De acuerdo con la orientación, el lápiz dejará a su paso una zona oscura a la
izquierda, confirmando en ese caso que su desplazamiento fue de izquierda a derecha. En
cambio, si la parte más cerrada se encontrara a la derecha, la escritura se habrá realizado en
sentido inverso.

Las superposiciones en los trazos hechos a lápiz, nos ubica en la forma en que fueron
orientados los rasgos al ser realizados, detectando continuación en el momento de
producirse los cruces, intercambiando zonas claras y oscuras, presumiéndose falsedad
cuando el rasgo cambia de dirección. Otra situación que nos permite presuponer
adulteración se da cuando al analizar un trazo éste se interrumpe levemente al trasponer a
otro, no existiendo concidencia ideal entre las zonas.

Un detalle que se debe tener en cuenta al considerar la supuesta falsificación, consiste en


verificar si la punta del lápiz utilizado era fina o se hallaba redondeada por el uso, o bien si
dejó huellas menos claras que una del tipo H o 2H.

El entrecruzamiento de un rasgo realizado con tinta y otro con grafito, se comporta como el
empalme de dos medios distintos, uno acuoso y el otro graso. No debemos olvidar que el
aglutinante de la mina del lápiz es graso, no viéndose en consecuencia invadido por la tinta.

El orden de prelación del encuentro entre rasgos es de muy difícil determinación, ya que los
fragmentos siempre se verán superpuestos. Sin embargo, se puede dar el caso de que sin
invadir la parte del grafito, la tinta prospere en la impronta dejada por el lápiz, circunstancia
ésta indicadora de la prevalecencia de éste sobre aquélla.

Las superposiciones entre esferográficas le demandan al perito una mayor agudeza, debido
al alto grado de dificultad que presenta su estudio. La mayor parte de los autores coincide
en que no existen patrones seguros en los cuales se puedan basar para llegar a conclusiones
periciales aceptables.

Sin embargo, ello no debe dar por tierra con nuestras teorías, ni tampoco llevarnos a
cometer el error de manifestar la imposibilidad ante un problema sin solución. Lo
aconsejable en situaciones como la planteada, es no convertir el interrogante en el único
motivo de análisis, sino examinar todo el escrito, buscando otras pruebas que si tengan
tanto o más valor documental, y que respalden nuestras afirmaciones.
.

Por la dirección, el terminal puede ser ascendente, descendente u horizontal y por el


tamaño corto y largo.

ENTRECRUZAMIENTOS ENTRE RASGOS CONFECCIONADOS CON TINTAS.

Cuando dos rasgos asentados con tinta se entrecruzan o se contactan, estando aun húmedos,
se conjuga en el sector común el exceso de tinta de ambos, no resultando posible obtener,
una vez secos, evidencias respecto del orden de asentamiento, ya que su reciproca difusión
en la zona de cruce o de contacto, limita o impide la producción de efectos que permitirán
en una observación ulterior establecer su secuencia. Si la tinta de un rasgo “cargado”
atraviesa otro incompletamente seco, se producirá por capilaridad, un desplazamiento de
tinta del trazo reciente hacia el precedente. Esta tinta difundirá y secara con borde bien
definido, revelable a la observación microscópica. Pero si ese rasgo “CARGADO” o denso
interpreta otro ya asentado con tinta ferrogalotanica, que se halla bien insolubilizada, es
decir bien oxidada, hay poca tendencia a producir la difusión. Tampoco se va a lograr un
borde definido, cuando el trazo posterior sea poco entintado, ya que la cantidad de tinta no
será suficiente para ser transferida al ya existente. Cuando la superposición se verifica entre
un trazo fino y otro grueso, la observación debe encararse con manifiesta detención, por
cuanto el trazo fino parece estar siempre situado debajo del grueso. Si en la observación
practicada no se perciben detalles de la difusión, es conveniente intentar verificar
microscópicamente la presencia de otros elementos, como serían las huellas (líneas, surcos
o levantamiento de fibras) dejadas sobre el papel soporte por el instrumento escritor. El
trazo en el que no se advierten interrupción de tales huellas corresponderá al asentado en
segundo término. Aquí debe tenerse en cuenta que la observación mediante iluminación
lateral produce una impresión óptica tal que puede hacer presumir que uno de los trazos
cruza al otro sin interrupción su continuidad. Es necesario y suficiente modificar el ángulo
de la luz incidente en el sector, para que resulte visible el efecto o accidente que provoca la
superposición cierta.

ENTRECRUZAMIENTO DE TRAZOS
Para determinar si un trazo de tinta cualquiera que sea su naturaleza fue estampado antes o
después de otro, se emplea una técnica pericial que puede variar de acuerdo con los
componentes químicos utilizados en cada materia escritora; también puede influir si en el
documento existen dobleces que puedan afectar el recorrido del trazo de tinta o la
impresión mecánica (máquina de escribir o impresora).

Los distintos especialistas y autores en la materia se pueden basar en principios y criterios


científicos comunes, o bien cada perito puede utilizar métodos propios y divergentes, más a
todos los expertos les interesa resolver satisfactoria y objetivamente el dilema expuesto.

En principio, los expertos en documentos concuerdan en que cuando existe un


entrecruzamiento de trazos entre dos tintas sean de similar o distinta naturaleza se produce
una perturbación, un trastorno, una irregularidad o anomalía en el punto de contacto, la cual
es el motivo de estudio principal; sobre la base de esta perturbación el perito calígrafo
deberá encontrar la respuesta para poder llegar a una conclusión asertiva en su dictamen
pericial.

Cada entrecruzamiento de trazados es particular y nunca general; el perito calígrafo no


puede basarse en un caso determinado para luego aplicarlo a otro similar, aunque los trazos
sean de la misma naturaleza, tinta y color (experimente el lector entrecruzando dos trazos
de bolígrafo reiteradamente con el mismo papel y elemento escritor, luego observe con una
lupa o microscopio el comportamiento del punto de contacto o perturbación; nunca serán
similar).

Cada entrecruzamiento de trazos manifiesta comportamientos diferentes, pues las


perturbaciones nos siempre se revelan de manera concordante, teniendo en cuenta los
siguientes elementos: la naturaleza del papel sobre el cual fue labrado el documento, las
descargas de tinta sobre el soporte del instrumento, la materia escritora utilizada, las
irregularidades que existen en el apoyo o superficie del papel, los presionados y los colores
de la hoja, todos ellos factores que tendrán que ser evaluados particularmente en cada
entrecruzamiento.

Un salto de bolilla (si se utiliza un bolígrafo) en la superficie del papel puede ser una causa
natural en el recorrido del rasgo y ser confundido con una perturbación en el
entrecruzamiento; se pueden padecer, sin saberlo, ilusiones ópticas, concluyendo
equivocadamente, por ejemplo, que un trazo más presionado fue puesto anteriormente a un
trazo de menor presión; demasiado aumento en las lentes del microscopio, el cual puede
producir deformaciones en el campo del entrecruzamiento; iluminación defectuosa, es
decir, no colocar adecuadamente la dirección de los haces lumínicos, etc., son los errores
más comunes en los que incurren los peritos calígrafos en sus dictámenes periciales.

Explicada y orientada la teoría del entrecruzamiento de trazos de esta manera, al lector le


resultaría relativamente sencillo que el perito arribe a una solución, evacuando el punto de
pericia solicitado por las partes y el juez; más la realidad no es tan simple como se acaba de
exponer.

El primer factor a valorar por el calígrafo es examinar y analizar si los trazados litigiosos
reúnen los mínimos requisitos para lograr en esta etapa una primera impresión pericial, es
decir, visualizar si el punto de contacto entre ambos trazados se produce firme y claramente
o, por el contrario, si ambos trazos son tenues y se entrecruzan dudosamente. Si el experto
deduce que los trazos de tinta no logran el suficiente contacto para que se produzca la
perturbación antes aludida, o no se contara con bastantes elementos como para obtener las
características analizables de los comportamientos e irregularidades propios al
entrecruzamiento, el perito carecerá de las bases técnicas de análisis para poder expedirse
en consecuencia. Si la circunstancia mencionada ocurre como se acaba de exponer, el perito
no podrá concluir por la afirmativa ni por la negativa.

Otra situación a valorar y a tener en cuenta es el problema de los presionados que pueden
producirse en los elementos tintóreos. Engañosamente, el trazado de mayor presionado
puede llegar a dar la impresión de que fue realizado posteriormente al trazo de tinta de
menor presión, pues en el trazado de excesivo presionado, erróneamente, aparecerá como
que la materia escritora precede a la tinta del trazado de menor presión, ya que ésta es más
débil en cuanto a la descarga del tanque y por lo tanto los surcos tenues se dejarán ver como
cubiertos de tinta, cuando en realidad es al contrario. Aquí se trabajará con suma cautela y
el perito deberá recurrir obligatoriamente al microscopio binocular estereoscópico, a fin de
poder vislumbrar que la perturbación se manifiesta en la tinta de menor presionado.
Asimismo, el no hacer mención del microscopio binocular óptico en el informe pericial,
puede ser causal de impugnación y debe ser tomado en cuenta por las partes litigantes y por
el juez de la causa, pues este instrumento óptico es el único adecuado para observar con
suficiente aumento la perturbación. La ilusión del fuerte presionado ocurre generalmente
entre dos trazos de tinta ejecutados con bolígrafos; también suele manifestarse en tinta
mecanográfica cuando el dactilotipo ha sido presionado fuertemente por el mecanógrafo.
Otra circunstancia suele avizorarse cuando se produce una sobrecarga anormal y excesiva
del entintado, cualquiera que sea el instrumento utilizado, en el cual puede surgir el
fenómeno de la ilusión óptica explicada anteriormente.

Si se vislumbran estos inconvenientes periciales, el perito calígrafo deberá agotar toda la


ciencia que esté a su disposición, además de acreditar la suficiente capacidad, sagacidad y
experiencia para no caer en el error antes expuesto y analizado, perjudicando seriamente a
una de las partes del proceso.

Más allá de los problemas que se puedan plantear en un entrecruzamiento de trazados,


existe la posibilidad de resolverla situación. Para ello se trabajará con cámara clara,
microscopio binocular de aumento variable, y cámara fotográfica adaptable al microscopio
estereoscópico para alcanzar a captar la perturbación en la microfotografía.

De esta manera el magistrado podrá valorar visual y objetivamente la conclusión arribada


por el perito. Un dictamen de entrecruzamiento que no esté ilustrado fotográficamente, no
le permitirá al juez estimar lo analizado y explicado técnica y científicamente. Y si bien la
ilustración fotográfica es un anexo ilustrativo, no obligatorio para el perito, en estas
circunstancias especiales pensamos que debe ser imprescindible su presentación. Será un
anexo indiscutible de objetividad que será valorado a ojos vista por el juez y las partes
involucradas en el proceso judicial; estimando cada una de las razones dadas por el perito
actuante en el informe.

ELEMENTOS ESCRITORES INTERVINIENTES

Los tipos de tintas y las posibilidades de entrecruzamiento pueden ser múltiples y variados.
La materia escritora puede ser de tinta boligráfica, lápiz grafito de distintos colores, tinta de
máquina de escribir, tintas impresas en computadora, tintas líquidas a base de hierro, tinta
de sello, tinta de rotuladores (fibra).
Los entrecruzamientos de trazados más corrientes que pueden manifestarse en un
documento motivo de pericia son los siguientes:

- Entre dos trazos de bolígrafos de similares colores.

- Entre trazos de bolígrafos de distintos colores

~Entre un trazado de bolígrafo y un trazo de máquina de escribir mecánica.

-Entre un trazo de bolígrafo y un trazo de tinta de fibra (rotulador).

- Entre dos trazos de tinta estilográfica (tinta líquida).

- Entre un trazo de bolígrafo y un trazo de tinta estilográfica.

- Entre un trazo de máquina de escribir y un trazo de tinta estilográfica.

- Entre un trazo de tinta de fibra y un trazo de máquina de escribir.

- Entre un trazo de bolígrafo y tinta de impresora de computadora.

- Entre un trazo de tinta estilográfica y tinta de impresora de computadora.

- Entre un trazo de tinta de fibra y tinta de impresora de computadora.

~ Entre un trazo de bolígrafo y tinta de sello o tampón.

- Entre una tinta de sello y un tipo mecanográfico.

- Entre una tinta de sello y un impreso de computadora.

LIMITACIONES DEL ESTUDIO DEL ENTRECRUZAMIENTO

Cada problema de entrecruzamiento demanda una cuidadosa observación, avalado por


necesaria y suficiente experiencia.

En la generalidad de los casos, las apariencias superficiales no coinciden con el resultado


que se obtiene en el estudio exhaustivo del sector dubitado.

POSTULADO DE HARRISON

Primer Postulado:
La ausencia de un efecto producido por una determinada secuencia, no constituye una
prueba de que la secuencia se invertida.

Interpretación: Si un efecto típico, como por ejemplo el derrame de tinta al cruzar un


doblez absorbente no se produce, ello no autoriza a emitir juicio de que el trazo de tinta es
anterior al doblez, ya que puede ser el caso inverso y no producirse el derrame dependiendo
de la calidad de tinta, de la presión, la velocidad de trazado, etcétera. Sólo abrir juicio
cuando se produce el efecto típico.

Segundo Postulado:

Un determinado efecto puede evidenciarse en distintas formas si se modifican los factores


intervinientes.

Interpretación: Se puede verificar fácilmente por pruebas experimentales que si cambia el


tipo de papel, la composición química de las tintas o el tipo de elementos escritores
intervinientes, los resultados varían sustancialmente.

Tercer Postulado:

Los detalles observados en las intersecciones resultan con frecuencia poco definidos.

Interpretación:

Si bien las ilustraciones de los libros de la especialidad que detallan los diversos tipos de
entrecruzamientos son perfectamente elocuentes, es de destacar que son producto de
innumerables cantidades de experiencias de las cuales se seleccionan las mejores
fotografías, en la práctica son pocos los casos que permiten distinguir con claridad el
detalle significativo que determina el orden de asentamiento de los trazos, de allí la gran
dificultad en llegar a conclusiones categóricas en este tipo de peritaciones. De allí que estos
estudios son considerados uno de análisis más complicados de la criminalística.

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