CAPITULO 5.
EL FOCALIZAR
5.1. INTRODUCCIÓN.
Una vez revisado el concepto de “Experiencing”, en el capítulo anterior, pasaremos
en este a ocuparnos de la Focalización.
El concepto de "Focalización" se relaciona a una forma de vivir. Focalizar es una
habilidad que facilita el proceso de toma de decisiones, si lo aplicamos a nuestra
experiencia frente a una situación concreta. Quien tenga facilidad de focalizar
dispondrá de una herramienta útil en el momento de tomar decisiones, sean estas
circunstanciales o centrales para su vida.
Tal como ha sido descrito por Gendlin, el Focalizar es un proceso. Dicho proceso
implica una secuencia de vivencias personales. Es necesario diferenciar el “Proceso
de Focalizar” de la “Técnica de Focalización”, que se describirá más adelante.
Como Proceso, el Focalizar implica una habilidad que podemos poseer. Una
persona necesita ser capaz de contactar su propia experiencia, esto se logra a través
de la capacidad de contactarse con sus sensaciones internas y sentirlas
conscientemente. Gendlin ha descrito cuatro habilidades implícitas en el proceso de
focalizar.
Como técnica, el Focalizar es una serie de pasos que podemos enseñar para que la
persona desarrolle la habilidad, en el caso de no poseerla. Es una especie de
algoritmo que permite capacitar a cualquier persona para lograr la habilidad
necesaria. Esta técnica consta de seis etapas.
5.2. EL PROCESO DE FOCALIZAR.
Revisaremos en primer lugar la Focalización como proceso. Gendlin describe la
Focalización como la habilidad experiencial, cuyo objetivo primordial, es que las
personas puedan tomar contacto con su proceso de sentimiento directamente sentido
en el presente.
Focalizar implica atender a una Sensación Sentida. Para lograr esto, se necesita, en
primer lugar, generar un silencio interno y externo. El cliente debe tomar contacto
con su cuerpo y esperar ahí hasta que se forme una sensación sentida. Es de esta
manera que la persona podrá percibir un cambio, el que se expresará físicamente. El
cambio vendrá desde el cuerpo de la persona que focaliza.
La Sensación Sentida, fruto de esta atención al cuerpo, puede ser definida como una
clase especial de conocimiento interno y corporal. Gracias a él, llegamos a saber
qué es lo que necesitamos.
Este conocimiento tiene una doble naturaleza, ya que surge tanto desde el cuerpo
como de la cognición. Por una parte es una sensación corporalmente vivenciada,
algo físico y por otra es consciente, un algo simbólico, aunque todavía no está
diferenciada completamente.
5.3.HABILIDADES IMPLICITAS EN EL PROCESO DE FOCALIZAR.
El focalizar, como ya fue señalado, implica cuatro habilidades básicas. Gendlin las
describe claramente. Cada una de ellas, implica un paso en un proceso que nos
acerca a la toma de conciencia de nuestra corporalidad y de la importancia de las
sensaciones en la toma de decisiones vitales. De alguna manera, entonces,
podemos considerarlas como parte de una secuencia, aunque no son
necesariamente requisitos unas de otras, ni aparecen independientemente, sino que
están interrelacionadas y suelen suceder más de una a la vez.
5.3.1. Orientar la Atención hacia el Propio Cuerpo:
Esta primera habilidad implica llevar consiente y deliberadamente la atención al
medio corporal interno. Se trata de atender hacia los datos propioceptivos tanto
específicos (tensiones), como los más vagos (sensación sentida). En la medida en
que atiendo a mi corporalidad podré notar qué le sucede y qué necesita.
Muchas personas no tienen el hábito de prestar atención a su corporalidad, eso tiene
como resultado el que muchos de sus procesos y reacciones corporales frente al
medio ambiente pasen inadvertidas para ellas. Al no notar lo que le sucede a su
propio cuerpo, la persona no puede responder a sus requerimientos. En primera
instancia esto puede llevar a desequilibrios en la fisiología corporal, lo que puede ser
peligroso.
En un ámbito más cercano al Desarrollo Personal o a la psicoterapia, la persona no
dispone de contacto con sus reacciones emocionales. El no disponer de información
relativa a sus vivencias emocionales, puede llevar a la persona a actuar de modo
impulsivo, sin asumir que esto surge de su sentir.
El actuar desde la emocionalidad desbordada, puede ser muy espontáneo, pero no
resulta necesariamente auténtico si lo que quiero es, simplemente, producir dolor en
la persona con la que me encuentro y para ello digo cosas que en realidad no son
ciertas.
El objetivo del Desarrollo Personal propugnado por la Terapia Experiencial, implica ir
más allá de este nivel impulsivo y asumir que nuestras decisiones de fondo en la vida,
se afirman en un aspecto más estable de nuestra vida emocional.
Cuando una persona puede atender a sus sensaciones corporales, será consciente
de lo que está necesitando y abrirá la puerta a su propia motivación. Paralelamente
también se abrirá a los pasos siguientes, lo que implica iniciar el proceso de cambio,
aunque la atención al propio cuerpo es una habilidad que debe seguir activa en todo
momento de la vida.
5.3.2. Dejar un Espacio Interno:
"Dejar un espacio interno" es hacer un "silencio" dentro de nosotros, es dejar de
pensar y simplemente ser testigo de nuestra experiencia. Nuestra conciencia suele
estar llena de pensamientos, pero, con un poco de práctica, puede llegar a estar
ocupada íntegramente por nuestra conciencia de la experiencia, esto es por nuestro
darnos cuenta de la vivencia presente.
En esas condiciones no hace falta pensar, solo el sentirnos viviendo copa la
conciencia. El objeto de esto, es llegar a ser consciente de nuestra experiencia
presente para así llegar a observar el acontecer interno; solo así podremos conocerlo
nuestra propia experiencia.
Una de las características que Gendlin solicita en este paso, es que necesitamos
acercarnos a “lo que sea que descubramos”, sin sumergirnos en eso. La idea es,
mantener una leve distancia con los sentires experimentados para sí explorarlos
mejor.
La idea es que si nos acercamos demasiado, podemos “inundarnos” de sentir; esto
traería como consecuencia un estrechamiento de conciencia y por consiguiente
dificultará la autoexploración. Se trata entonces, de lograr una distancia óptima
respecto del sentir, para poder "observarlo" lo más claramente posible.
Para esto, tenemos que lograr un estado que implique no rechazar lo que estamos
sintiendo, dado que esto implicaría irnos demasiado lejos de ello; ni dejarse inundar
por sensaciones o imágenes, porque esto equivaldría a quedarnos demasiado cerca
del sentir. Ambas posibilidades dificultan la exploración de la propia experiencia
emocional.
Evidentemente si nos alejamos demasiado de nuestro sentir, no lograremos
conocerlo; pero si nos acercamos excesivamente, tampoco podremos conocerlo
realmente. Como decía recién, el inundarnos emocionalmente, estrecha nuestra
conciencia. El fenómeno resultante es como el que se describe en el refrán: "Los
árboles no dejan ver el bosque". Desde muy lejos no vemos bien, pero desde
demasiado cerca tampoco.
El encontrar lo que podríamos llamar una “distancia óptima” respecto del sentir, nos
llevará a lograr un contacto adecuado con nuestra sensibilidad, este resultado es
esencial en el trabajo con uno mismo.
5.3.3. Simbolizar la Experiencia Sentida:
Una vez que nos hemos contactado con nuestro sentir, necesitamos simbolizarlo de
alguna manera. El simbolizar contribuye a aclarar lo que estamos sintiendo. Con la
ayuda de una simbolización, el sentir se nos hace más "manejable". Esto será más
fácil con ayuda de una imagen o palabra que calce con la sensación que tengamos.
Resulta importante que la persona tenga la habilidad de simbolizar de modo
satisfactorio lo que está vivenciando, aunque sea algo difícil de poner en palabras.
Asumimos que muchas experiencias emocionales son difíciles de describir en
palabras, Rogers señaló que resulta útil, entonces, la ayuda de la metáfora. Muchas
veces lo que sentimos no cabe dentro de las categorías preestablecidas. Gendlin
señala que esto ocurre especialmente cuando estamos hablando de sensaciones.
Habitualmente las emociones son fácilmente calificables. Las sensaciones, sin
embargo, resultan complejas de ser "bautizadas" con algún nombre, esto obedece al
hecho de que son muy variadas, específicas y con frecuencia menos concretas que
las emociones.
Es entonces cuando surge el valor de la metáfora. Todos podemos entender lo que
implica sentirse “como volando en las nubes" o "como un zapato viejo". El poder
evocador de la metáfora potencia a las palabras, llevándonos a un nivel diferente de
significados. Esto resulta notablemente útil cuando necesitamos representar nuestra
experiencia para clarificarla.
Gendlin subraya la importancia de logran un buen descriptor de nuestra experiencia.
Señala también que el hecho de encontrar la simbolización adecuada, se acompaña
de una sensación de "alivio corporal". Esta sensación de alivio, nos dice que lo que
hemos hallado es una descripción adecuada de nuestra experiencia.
Esta experiencia es lo que nos sucede cuando olvidamos el nombre de una persona y
alguien nos ayuda a recordarlo proponiéndonos posibles alternativas. Podemos
saber que muchos de los nombres que nos van diciendo no son el nombre que
buscamos y notamos que “algo” no avisa cuando escuchamos el nombre correcto.
Hay algo en nuestro sentir que nos permite identificar cuando hemos encontrado el
nombre correcto.
5.3.4. Permitir que el Cuerpo Cambie:
La cuarta habilidad implícita en el Proceso de Focalizar es permitir que el cuerpo
cambie. Como decía Gendlin en el punto anterior, una vez que encontramos un
buen descriptor de nuestra experiencia se nos produce una sensación de alivio
corporal. Nuestro cuerpo “sabe”, entonces, que ha encontrado la opción adecuada.
Pero la capacidad de vivenciar este fenómeno implica una habilidad que también
puede ser desarrollada. Necesitamos aprender a reconocer este cambio, esta
sensación de “alivio” que surge cuando encontramos el descriptor adecuado. Esto
implica que podemos tener diversos grados de capacidad o incluso no poder
vivenciar ese cambio. Lo importante es descubrir en qué grado nos encontramos y
poder, entonces, aumentar dicha capacidad, para lograr un funcionamiento
adecuado.
Al hablar de "permitir" que el cuerpo cambie, estamos implícitamente admitiendo que
uno podría no permitirlo. Las condiciones en que nuestro cuerpo se encuentra
pueden facilitar o dificultar la sensación de cambio. Determinadas tensiones
musculares o incluso algunos hábitos posturales pueden dificultar la sensación
corporal de cambio. En esos términos "permitir que el cuerpo cambie" implica
restaurar equilibrios físicos, desbloqueando tensiones o cambiando hábitos
corporales negativos o posturas corporales inadecuadas, de modo de facilitar dicho
cambio.
Con esas capacidades expeditas, podremos vivenciar el cambio que será un claro
indicador del hallazgo que hemos descrito.
Una persona que posee estas cuatro capacidades, tendrá un Desarrollo personal que
le permitirá estar abierto a la claridad, respecto de las decisiones, grandes y
pequeñas, a tomar en su vida. En términos de Gendlin, si poseyéramos estas
capacidades, idealmente no necesitaríamos psicoterapia.
5.4. LA TÉCNICA DE FOCALIZAR.
Como veíamos en el punto anterior, si poseemos la capacidad de contactar nuestras
sensaciones experienciales, sabríamos que hacer en cada momento de la vida.
Pero la realidad es que la mayoría de la gente no sabe como hacer esto. Ya hemos
hablado de cómo Gendlin comenzó trabajando con esquizofrénicos y de la dificultad
de autocontacto observada en ellos, pero lo importante de su experiencia es el
establecimiento de que las personas comunes y corrientes, tampoco saben contactar
su propia experiencia.
Teóricamente, todo ser humano nace contactado con sus sensaciones y podría con
facilidad lograr conocerlas, diferenciarlas y expresarlas. En el curso de nuestras
relaciones con otras personas hemos ido perdiendo ese contacto y haciéndonos más
intelectuales y más ceñidos a las pautas sociales, esto es externas a nosotros
mismos. La dificultad de lograr un nivel adecuado de autocontacto, se constituye,
entonces en una característica habitual en las personas.
Es por esto que la "Focalización" se erige como la técnica central en el trabajo
psicoterapéutico de Eugene Gendlin y constituye en elemento central del proceso de
Desarrollo Personal. La observación, ha llevado a E. Gendlin a afirmar que el éxito
de la terapia descansa en la capacidad del cliente de contactar sus propios procesos
de sentir corporal.
Dado que el gran objetivo, desde la Psicología Experiencial, es contactar el "sentir"
del Cliente y que muchos de dichos Clientes no tienen facilidad para contactar su
sentir corporal, se requiere una forma de entrenamiento que los "capacite" para lograr
dicho objetivo.
La Técnica de Focalización es, en la práctica un "algoritmo" que permite el logro del
contacto corporal incluso a personas muy desconectadas de sus sensaciones
corporales. En seis pasos, una persona es "monitoreada" para acercarse a la
percepción y posterior simbolización de sus sensaciones físicas. Una vez que la
persona es capaz de "contactar" sus sensaciones y validarlas como tales, se ha
puesto en marcha un mecanismo clave en la toma de decisiones para la vida.
Dado que, como fruto de lo anterior, la persona sabe lo que quiere en cada situación,
se establece lo que, desde otro marco de referencia, podríamos llamar un claro "locus
de control" interno. Esta fuente de "autocontrol" está disponible cada vez que se la
requiera y le permite a la persona, tomar decisiones y corregir sobre la marcha
cualquier curso de acción que aparezca poco adecuado.
El Proceso de Estar Focalizando o "Focusing", es la técnica propuesta por Eugene
Gendlin para facilitar el logro pleno del "Experiencing".
La técnica de entrenamiento en Focalización desarrollada por Gendlin con fines
didácticos, consta de seis pasos. Estos seis pasos son susceptibles de descripción
teórica, aunque no resulten necesariamente reconocibles como entidades separadas
al ser aplicadas en el trabajo psicoterapéutico.
Cuando un Terapeuta aplica una Focalización, no siempre podemos identificar la
aplicación de cada etapa de la técnica o el paso de una etapa a otra. Esta
identificación dependerá del grado de fluidez que alcance la aplicación de la técnica.
Terapeutas con experiencia, logran hacer de esta técnica un proceso fluido, en el
cual la separación de etapas puede parecer arbitrario.
Gendlin comienza recomendando determinadas condiciones que él considera las más
adecuadas para la aplicación de la técnica. En primer lugar se necesita encontrar un
lugar donde se pueda estar tranquilo por un rato, para asegurar que no habrá
interrupciones al trabajo. La técnica puede aplicarse por el propio cliente,
independientemente de la presencia de otra persona, pero idealmente resulta más
fácil con la ayuda de un acompañante que pueda dirigir cada etapa, para que quien
focaliza, se ocupe solo de seguir al guía. Entonces se procede con el primer paso.
Para ello se sigue las etapas son las que se describen a continuación.
5.4.1. Despejando un Espacio:
El primer paso: "Despejando un espacio" implica darse un tiempo, en la experiencia
personal, que resulta libre de preocupaciones, emociones pasajeras ideas
preconcebidas y otros elementos que puedan enmascarar la sensación corporal para
"dejar un espacio" en el tiempo y la conciencia para que esta sensación corporal se
vuelva el foco de la atención de la persona.
Este paso implica atender a la propia subjetividad y hacerse preguntas del tipo
"¿Cómo me siento?" y "¿Hay algo que me moleste?". Una vez planteadas estas
preguntas, debemos esperar tranquilamente que venga lo que sea que aparezca, sin
dirigir el proceso.
Es frecuente en esta exploración, que lo primero que ocurra sea que uno no nota
nada. El sentir suele surgir lentamente desde nuestro interior, así como surgen
lentamente las imágenes cuando entramos a un lugar en penumbras, una vez que
nos vamos acostumbrando al contraste visual entre una zona más luminosa y otra de
mayor oscuridad.
A veces puede que durante mucho rato no surja nada, en ese caso hay que hacerse
de paciencia y esperar hasta que aparezca algo. En otros casos puede que surjan
muchas respuestas en rápida sucesión, entonces no hay que apresurarse a
amarrarse a ninguna de ellas, suele ser preferible hacer una especie de lista de
problemas o asuntos y mirarlos desde una cierta distancia.
5.4.2. Formando la Sensación Sentida:
El segundo paso es el contactarse con esa sensación vaga que sentimos
corporalmente cuando atendemos a nuestra corporalidad luego de preguntarnos
"¿Cómo estoy?". Surge entonces una respuesta, habitualmente en nuestro pecho,
en todo caso "en nuestras vísceras" en ese espacio que va de nuestra garganta a
nuestro estómago. Lo importante entonces es dedicarse a sentir la sensación, no se
trata de ponerle un nombre sino de sentirla simplemente, para poder así explorarla.
Idealmente se busca poder explorar la sensación para conocerla mejor y así poder
llegar a diferenciar lo que sentimos. Para lograr una mejor descripción de la
sensación, es que dicha "percepción" debe ser levemente distanciada, para evitar
que nos inunde, como ya describimos al referirnos al Proceso de Focalizar.
En la práctica se trata de tomar espontáneamente un problema; la idea es no elegir
ninguno de ellos, sino dejar que uno se imponga. Este no debe ser un proceso de
decisión activo, sino dejar que un tema prevalezca espontáneamente sobre los otros
para ser explorado.
Entonces hay que acercarse al problema elegido, sin adentrarse en él. Se trata de
simplemente "mirar" desde una distancia que me permita explorarlo adecuadamente.
Entonces hay que plantearse preguntas amplias del tipo "¿Cómo siento la totalidad
de este problema?".
Como el objetivo es contactarse con el sentir, a la pregunta anterior no hay que
responder con palabras. Buscamos simplemente contactarnos con cómo sentimos la
totalidad del problema. Habremos dado entonces con la Sensación Sentida, esa
vivencia absolutamente emocional y corporal, sin elementos de conceptualización.
5.4.3. Encontrando un Asidero:
Una vez que logramos ubicar la Sensación Sentida, buscaremos una forma de
simbolización que nos permita manejarnos con ella. El concepto de "asidero" se
refiere a tener de donde asir, sujetar o tomar la Sensación Sentida. La idea es que
una vez que tengamos de donde "tomarla", será más fácil trabajar con ella.
Encontrar un asidero, implica contactarse con lo esencial del problema y luego
relacionarlo a diversas imágenes que puedan surgir de él. De alguna manera es el
paso central del proceso, implica identificar realmente qué es lo que estamos
sintiendo.
A un nivel mas concreto, “encontrar un asidero” implica el proceso de buscar una
imagen o palabra que describa simbólicamente la sensación sentida, para que esto la
haga más fácilmente manejable.
En el intento de llegar a referirnos verbalmente a la sensación sentida, una vez que
esta ha sido concretamente experienciada, el lograr referirla con una palabra o un
grupo de ellas, ayuda a clarificarla. Esta palabra puede ser un “nombre” o puede ser
una imagen que nos remita a una metáfora de cómo se siente la persona, en este
caso, será más la descripción de una imagen. En el caso de imágenes estas pueden
ser simbólicas, algo así como: “Me siento como un trapo botado en un rincón”, o parte
de recuerdos de la propia persona, por ejemplo: “Me siento como una vez cuando
tenía ocho años y mi papá me retó en la puerta del colegio”.
Una vez que hallamos encontrado ese asidero nuestra percepción de la sensación se
hará mas clara. Sea palabra o imagen, el asidero nos permite referirnos a la
sensación y hablar de ella, teniendo más claro a qué nos referimos.
5.4.4. Resonando:
A través del paso "Encontrando un Asidero”, podemos generar una o varias
representaciones simbólicas de nuestra Sensación Sentida. Es en este momento
que buscamos (y encontramos) un nombre estable para lo que estamos sintiendo.
La Sensación Sentida, ya nos es notablemente conocida y podemos relacionarla con
diversas imágenes y palabras. Se trata, ahora, de probar cada alternativa, para
llegar a establecer cuál de estas representaciones posibles resulta más adecuada
como descriptor de nuestra experiencia.
En la práctica este paso implica cotejar con la sensación sentida, cada imagen o
palabra surgida en el paso anterior. Se procede, entonces, a comparar cada
descriptor obtenido en “Encontrando un Asidero”, con la Sensación Sentida a la que
él pretende referirse y observar si ambos "resuenan" adecuadamente entre sí.
La idea, como es planteada por Gendlin, es que alguna de las simbolizaciones
propuestas como fruto de buscar un asidero, "calzará" mejor que las demás en lo que
estamos sintiendo. En la medida en que un determinado descriptor se ajuste de un
mejor modo a la Sensación Sentida, aparecerá una sensación de alivio que confirma
que ella es la simbolización correcta.
5.4.5. Preguntando:
Una vez obtenido un descriptor aceptable de la Sensación Sentida, necesitamos
asegurarnos que es realmente adecuado. Esto implica ocuparse de chequear si la
representación propuesta coincide realmente con nuestra experiencia.
Para realizar esto, es necesario volver sobre la propia experiencia con la
representación obtenida y comprobar su validez. Se trata de una comparación con
fines de asegurarnos que el descriptor es adecuado. Es por ello que Gendlin llama a
esta fase “Preguntando”. Se trata de “preguntar” a la “Sensación Sentida” si el
descriptor encontrado realmente lo describe adecuadamente.
El acto de “preguntar” abre una perspectiva de búsqueda. Preguntar siempre abre
puertas. Gendlin pretende que nos aseguremos que el descriptor es adecuado a
nuestra Sensación Sentida.
Un fenómeno interesante que ocurre en este paso es que, paralelamente a la
comprobación de adecuación, que es su objetivo central, podemos descubrir cambios
y nuevos significados en nuestra Sensación Sentida. Esto ocurre porque la
Sensación Sentida es de naturaleza dinámica y una mera representación de ella, la
transforma en una nueva Sensación.
La persona puede descubrir que una vez que nominó la Sensación Sentida, esta se
modificó llegando a ser algo diferente de lo que era inicialmente. Si eso es así puede
ser también que ahora la sensación Sentida necesita otro descriptor, dado que el que
era adecuado hasta ahora, ya no lo es.
Gendlin propone ir más allá de este punto, preguntándose: "¿Qué es lo que hace
que la totalidad de este problema sea tan . . . ?". Preguntas abiertas de este tipo
ayudan a encontrar respuestas que se ajusten naturalmente a la problemática y
continúan en la línea de “abrir puertas” propuesta en este paso de aplicación de la
Técnica.
5.4.6. Recibiendo:
El último paso de la Técnica de Focalización, implica acoger lo que se ha descubierto.
Esto nos lleva a revisar nuevamente la experiencia presente, a partir del
descubrimiento de nuevos significados. Se trata de acoger lo que ha aparecido,
como fruto de la exploración, recibiéndolo como una clarificación del sentir.
En todo caso, es importante para el proceso de focalización, darse cuenta del cambio
corporal que ocurre como fruto de él. Este cambio, que es solo un paso en el
proceso, es importante porque nos permite un notable avance en el nivel de
clarificación interior.
El descubrir como fruto de haber focalizado, que nos enfrentamos a una nueva
Sensación Sentida nos puede llevar a descubrir que se hace necesario dar otra vuelta
del proceso. Profundizaremos así, aún más, nuestro contacto con la propia
experiencia.
En ese sentido la Focalización podría ser un "cuento de nunca acabar". Por
supuesto no podemos dedicarnos a focalizar toda la vida. El Terapeuta o el mismo
Cliente, deberán establecer en qué momento es suficiente el nivel logrado por ahora;
esto ocurrirá con frecuencia a la primera vuelta del proceso, y continuar con la vida
cotidiana.
La “Focalización” vista tanto como Proceso como considerada una Técnica, resulta
central en el Desarrollo Personal y clave en la Psicoterapia Experiencial. Favorece el
“Experiencing” y abre camino al Proceso que describiremos en el próximo capitulo de
este libro.
6. RESUMEN.
En el presente Capítulo nos hemos acercado al concepto de Focalización, primero
entendida como Proceso y luego como Técnica.
La Focalización como Proceso implica cuatro habilidades: Orientar la atención al
propio cuerpo, Dejar un espacio interno, Simbolizar la experiencia sentida y Permitir
que el cuerpo cambie.
La Focalización como Técnica consta de seis pasos, Despejando un espacio,
Formando la sensación sentida, Encontrando un asidero, Resonando, Preguntando y
Recibiendo.
La Focalización, junto con el “Experiencing” resulta clave para el Desarrollo Personal,
objetivo último del trabajo de la Psicología Experiencial.