T2 SoleÌ MartiÌ N 2011
T2 SoleÌ MartiÌ N 2011
Isabel Solé y Elena Martín (En E. Martín e I. Solé (Coords) Orientación educativa:
Modelos y estrategias de intervención. Barcelona; Graó (en prensa)
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orientación en centros educativos, en un proceso inseparable de los profundos cambios
que ha vivido la educación en nuestro país, cambios que han afectado tanto a los
objetivos y tareas de los orientadores en los centros educativos, de modo que coexisten
formas diversas de entender sus funciones (y, consecuentemente, su rol dentro de los
profesores y asesores poseen acerca de estas nociones así como del aprendizaje y de la
propia orientación, cuya falta de correspondencia con frecuencia puede ser fuente de
orientación. Concluimos el capitulo con una síntesis de los principales supuestos sobre
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1. Diferencias individuales y orientación
Los cambios a los que aludíamos un poco más arriba y los intensos debates a que han
dado lugar, aún si los circunscribimos al análisis de las finalidades y funciones que se
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psicología ha ido proporcionando en torno a conceptos como aprendizaje, desarrollo,
AF
relaciones que entre ellos se postulan. La forma en que se conciben dichos conceptos y
Así, es muy probable que una concepción del aprendizaje como un proceso individual,
desvían en relación a lo que se considera esperable tiende a primar lo que les separa y
diferencia de los otros alumnos, olvidando con frecuencia lo que comparten con los
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demás; en la exacerbación de lo que es específico, el conocimiento especializado del
orientador aparece como algo difícilmente compartible con otros y puede ser
Por el contrario, una concepción social e interactiva del aprendizaje como proceso que
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interviene el individuo que aprende (o no aprende) así como los agentes educativos y las
interpretación distinta de las diferencias que se observan entre las personas, cuyo origen
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no se atribuye exclusivamente ni a sus características ni a las de los entornos en que
carácter estático que con frecuencia se atribuye a los rasgos y modos de actuación (“es
muy malo, siempre pega a los otros”; “es superdotada, no tiene problemas en nada”) y
deja un mayor espacio a las posibilidades de cambio y avance. Es una interpretación que
concepción lleva aparejada una forma diferente de enfrentar dicha dificultad, ampliando
individuo como del sistema para superarlas, concepción muy próxima a lo que Ainscow
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aprovechando las posibilidades de una intervención indirecta, dirigida a optimizar las
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medios más adecuados para quebrar las barreras que impiden el aprendizaje o dificultan
son abundantes y contundentes (ver, entre otros, Martín y Solé, 1990; Monereo y Solé,
constructivista del aprendizaje escolar y de la enseñanza (ver Coll, 1990; Coll, 2010, en
esta misma colección) y de una visión sistémica de la realidad. Sin embargo, no puede
considerarse como “el modelo”, ni siquiera como el modelo prioritario desde el que se
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ejerce la orientación (Escudero y Moreno, 1992; Fernández Sierra y Fernández
Larragueta, 2006; García y Sánchez, 2007; Repetto y Vélaz de Medrano, 1997). Las
diversas; entre ellas, hay que prestar atención al hecho de que los posicionamientos
teóricos en los que se sustenta no son universalmente compartidos: entre los docentes, y
entre los propios orientadores, algunos se encontrarán más próximos y otros más
alejados de dichas opciones. Conviene, antes de especificar algo más este modelo
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Las investigaciones que se han realizado acerca de las concepciones que
manifiesto que, como sucede en otros campos del conocimiento, nos representamos
estos procesos de una manera mucho más simplificada de lo que las teorías científicas
postulan (Pérez Echeverría, Mateos, Scheuer y Martín, 2006). Aunque los resultados de
los estudios varíen dependiendo del marco teórico y metodológico desde el que se
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abordan, hay una gran consistencia en el hecho de que resulta más intuitivo concebir el
la realidad aprendida y sobre el que por tanto es sencillo apreciar el grado de certeza. Se
AF
considera el aprendizaje más como un estado, un resultado, que como un proceso y su
aprende, como del que enseña y de las condiciones en las que se lleva a cabo el proceso
de enseñanza y aprendizaje.
de partida del proceso, pero que a su vez pueden ser el resultado de éste, precisamente
suele requerir de una enseñanza específica que consiga producir un cambio conceptual
desde las concepciones más implícitas, y por ello menos sofisticadas, a estas otras
y Mateos, 2006).
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conceptual. Sin embargo, investigaciones que se han llevado a cabo para estudiar las
manifiesto que un elevado porcentaje del profesorado muestra unas teorías poco
Cervi,, Pecharromán & Villalón; Pérez Echeverría, Mateos, Scheuer & Martín, 2006;
Bautista, 2009, Gajardo, 2009; Loo, 2009). Los resultados de estos estudios apuntan a
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que sólo un tercio del profesorado parece representarse el aprendizaje de una forma
con el grado de experiencia (cuantos menos años, más sofisticadas las concepciones); la
etapa en la que se imparte docencia (cuanto más se avanza en los niveles educativos,
la especialidad del docente. En este caso, los resultados muestran que los docentes de
matemáticas y de religión son los que con mayor probabilidad pueden llegar a concebir
DR
el aprendizaje desde una concepción poco compleja, como la que se ha descrito más
arriba.
Por otra parte, y éste hecho es especialmente relevante desde el punto de vista
del asesoramiento, los datos ponen de manifiesto con una notable consistencia que las
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maestros de Pedagogía Terapéutica y los de Audición y Lenguaje mostraron en mayor
proporción que sus colegas docentes concepciones sofisticadas acerca de los procesos
de enseñanza y aprendizaje.
profesionales presta mucha más atención que la del resto del profesorado precisamente a
analizar la naturaleza de la diversidad del alumnado, sus causas y las formas más
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adecuadas de darle respuesta. Junto con la formación, el trabajo directo –o indirecto-
con los colectivos de alumnos y alumnas con mayores dificultades les enfrenta
diariamente con experiencias que hacen más visible la complejidad de los procesos de
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aprendizaje y por tanto de enseñanza. Cuando se toma conciencia de esta complejidad
se adquiere una comprensión que no sólo se aplica a este tipo de alumnado sino en
enseñanza, sino que también aparecen cuando lo que se explora es lo que se entiende
Se espera del orientador una intervención casi exclusiva con los alumnos y alumnas que
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problemas y las discapacidades.
Por el contrario, no es habitual encontrar docentes –al menos en esta etapa- que
admitan que los orientadores pueden y deben asesorar también acerca de los procesos
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generales de aprendizaje para favorecer que estos se produzcan en las mejores
condiciones, evitando con ello futuras dificultades. El modelo educativo, que atribuye
espontáneamente como respuesta a las preguntas sobre qué esperan del orientador de su
centro, sino que se muestra una clara reticencia ante la idea de que el asesor pudiera
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intervenir en estos ámbitos, lo que se vive como una injerencia no deseada. Entre los
Secundaria, profesores y orientadores no conciben del mismo modo los procesos que
desempeñan las ayudas que proporciona la enseñanza; para los primeros, la explicación
hay que buscarla en las características de los alumnos, mientras que los segundos tienen
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en cuenta también aspectos contextuales. Los resultados indican así mismo
experto, mientras que los orientadores reivindican poder asesorar en una perspectiva
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que se asienta la posibilidad de entenderse, cabe preguntarse hasta qué punto se puede
sentido, hay que destacar que este acercamiento de posiciones no es sólo una
una ocasión para avanzar gradualmente hacia una mayor convergencia en la forma de
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apreciar situaciones como esta. Por último, el referente constructivista y sistémico del
modelo educativo constituye una ayuda, en la medida en que permite entender cómo y
por qué (y también por qué a veces no) puede producirse ese gradual acercamiento.
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del proceso que se desencadena para buscar vías plausibles de solución. Cuando un
que le interesa, sin atender a sus necesidades específicas y a los sentimientos que la
competencia profesional de todos y entender que las situaciones complejas como las que
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se plantean en la escuela no pueden ser abordadas desde planteamientos simples y en
que provoca, a las emociones que suscita, a la autoimagen que contribuye a crear.
educativo exige tener en cuenta cómo perciben y como viven la situación los
implicados y lo que están dispuestos a hacer; es posible que algunos profesores vean las
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cosas de modo muy distinto, y piensen que el asesor tiene su trabajo y los docentes el
suyo, aunque se estén ocupando de un mismo estudiante o grupo. Modificar esta visión
sólo es posible actuando de forma coherente con lo que supone colaborar, es decir
análisis que realiza acerca del éxito y los obstáculos que éstas han encontrado y
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Una condición necesaria –aunque no suficiente- para que el asesoramiento
llegue a buen puerto reside en que responda a una necesidad que pueda formularse
como demanda. Esta formulación significa que se percibe una situación como algo
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disfuncional u optimizable; y que se considera que el orientador puede/debe intervenir
orientador considera adecuada por su parte y la que espera el profesor que realice. Aún
en los casos en que la distancia entre ambas percepciones es considerable, no deja de ser
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cierto que la demanda es indicativa de que hay algo que el profesor, o el subsistema que
la formula, percibe que no puede resolver con sus propios medios, para lo cual requiere
el concurso del asesor. Orientar, asesorar, es una ayuda, una colaboración que se
individualmente; en sus múltiples formas, dicha ayuda permite analizar las situación de
que se trate desde una nueva perspectiva, hace aflorar dimensiones que pueden haberse
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modo que determinadas tareas que no podían abordarse de forma independiente puedan
ser encauzadas y llevadas a cabo mediante la ayuda que supone, generando competencia
individual y autonomía.
colaboración del asesor delimita el espacio en que dicha colaboración tiene sentido y
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puede contribuir al avance. Establecer, junto con los profesionales del centro, las zonas
espacios de colaboración y trabajo conjunto hace posible que las concepciones sobre el
AF
aprendizaje (y la falta de aprendizaje) -así como otras acerca de multitud de aspectos
que preocupan, como todos los relacionados con los problemas de convivencia en los
centros- puedan explicitarse y tal vez enriquecerse gracias al contraste con otras
conclusiones sobre una situación conduce con frecuencia a ordenarlas, organizarlas, con
el fin de hacerlas comprensibles y convincentes para los demás y para uno mismo. De
DR
ahí la importancia de lo que se dice y como se dice en las situaciones de trabajo
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hacer, e incluso puede verse retado a “mostrar/enseñar cómo hacerlo”, adoptar un rol de
experto que dice a los otros lo que hay que hacer presenta numerosos riegos y ninguna
ventaja. Entre los riegos, quizá el más evidente es que quien asume que sabe cómo hay
de una tarea que casi siempre tendrán que hacer otras personas y en unas condiciones
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análisis más compartido puede ocultar variables que contribuyen al mantenimiento de
Como se ha señalado en múltiples ocasiones, este rol fomenta la dependencia del centro
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respecto del asesor y hace que determinados aspectos o problemas sean considerados de
considera común. Por supuesto, colaborar no se opone a ser experto; al revés, exige el
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intervenir en ella de modo más ajustado, ha sido adoptada al definir las funciones de la
orientación.
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Así, la orientación, con el concurso de otras medidas y actuaciones, puede facilitar el
camino de los centros educativos hacia prácticas más inclusivas, lo que equivale a
AF
potenciar al máximo la capacidad de enseñar de los docentes y la de aprender de los
La apuesta realizada en nuestro país, así como en otros muchos, por un sistema
DR
educativo comprensivo e inclusivo constituye sin duda un reto formidable, ante el que
desarrollo de alumnos diversos desde respuestas individuales, aún si cada una de esas
clima favorable al aprendizaje y donde las relaciones están presididas por el respeto y el
reconocimiento mutuo. Se trata de instituciones presididas por una cultura (ver Huguet,
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2010, en este mismo volumen) que tiende a la colaboración, al aprendizaje/innovación
expectativas elevadas sobre los estudiantes –consideran que todos pueden aprender- así
como por el hecho de que la institución asume sus responsabilidades en relación a los
éxitos y fracasos de los alumnos. En consecuencia, son centros en los que se realiza un
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procesos educativos; se trata de instituciones consistentes, cohesionadas y bien
educativos que tienen dificultades para articular una propuesta educativa de calidad son,
AF
casi punto por punto, las contrarias de las que acabamos de enumerar (Stoll y Fink,
1999):
organización, los recursos con que cuenta, el entorno en que se encuentra, su manera de
participación...) que llevan a cabo (Marchesi y Martín, 2002). Son sistemas abiertos,
configurados por múltiples subsistemas, y que mantienen relaciones entre sí y con otros
sistemas paralelos (como las familias, con otros centros y servicios educativos, sociales,
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convierten en algo vivo y cambiante, en el que el todo es más que la suma de las partes,
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ocurre en esa aula incide a su vez en la dinámica del equipo docente, en el equipo
que inclusión y excelencia vayan de la mano (Tharp, Estrada, Stoll Dalton y Yamauchi,
2000) implica intervenir para fortalecer las estructuras institucionales, así como para
DR
apoyar los procesos de colaboración -en y entre los diversos subsistemas- tendentes a
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retención/promoción del alumnado; organización de los planes de orientación y acción
tutorial; proyectos de innovación que puedan llevarse a cabo en el centro –ver el tecer
volumen de esta especialidad-) iii . La atención a las familias, desde el modelo educativo,
mismo volumen).
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posea el orientador, de sus estrategias y del grado en que éstas y su forma de
despertar interés por el trabajo compartido. Pero sin duda, los centros son distintos, y no
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es lo mismo trabajar en uno o en otro. Algunos han podido ir construyendo una cultura
que facilita el trabajo interdisciplinar. Otros centros, por razones diversas, pueden
orientación.
En este sentido, dos dimensiones adicionales han sido invocadas para distinguir culturas
que una institución es capaz de llevar a cabo su trabajo y obtener resultados adecuados.
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Las variables que influyen en que unos u otros valores de estas dimensiones se
consoliden son de distinto orden e interactúan entre sí; algunas tienen que ver con
factores externos a los centros, propios del sistema educativo y del sistema social en su
educación; cohesión, desde las propias administraciones, de las políticas que directa o
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indirectamente inciden en los centros...). Otras son variables que confluyen en el propio
entorno...) y con su momento vital, que hacen que en una institución puedan prevalecer
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las tendencias a la mejora o bien las posiciones más acomodaticias. Sin caer en la
omnipotencia, cabe situar en este nivel de centro las posibilidades del asesor para
apasionante, excede con mucho las posibilidades de este capítulo, pero antes de
las ideas, valores y expectativas que se manejan sobre el aprendizaje y la función de los
docentes en la formación de los estudiantes; las atribuciones sobre sus éxitos y fracasos;
apartado anterior.
El segundo, que los centros no son siempre iguales ni responden de una forma
totalmente predecible. Como en todos los sistemas, la “vida” de los institutos y escuelas
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numerosos factores: cambios en los equipos directivos, movilidad/estabilidad de los
cambios en los sistemas de apoyo y recursos con los que se interactúa, cambios en las
medida que se interviene en ella, más que perseguir un retrato estático, tiende a buscar
los hilos, a veces antiguos y enrevesados, que permiten organizar el relato del momento
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actual; y este relato, a la vez que ayuda a comprender –al menos en parte- por qué las
cosas son y se representan de un modo u otro, tiene que proporcionar las claves de las
competencias y puntos fuertes con que cuenta la institución para abordar los retos
AF
cotidianos y los extraordinarios.
institución (no sólo de alguno/s de sus miembros) para el conjunto del alumnado (no
sólo para aquellos cuyas necesidades requieren recursos excepcionales), cuya calidad
debe ser evaluada tanto por su capacidad de atenuar en grado máximo las barreras al
aprendizaje como por los procesos de centro que se desencadenan y los resultados que
5. Conclusiones
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En este capítulo hemos analizado algunas dimensiones del modelo educativo de
diversos capítulos que integran esta obra – y los otros volúmenes de esta especialidad-
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misma colección, así como en la perspectiva sistémica (Dowling, 1996; Huguet, 2006;
Osborne, 1996; Selvini y otros, 1986). Otras exposiciones del modelo educativo pueden
consultarse en Martín y Solé, 1990; Monereo y Solé, 1996; y Solé 1997, 1998.
AF Introducir Tabla I
relación a las finalidades que persigue, al modo de concebir el rol y el tipo de relaciones
lo que hay que hacer ni cómo hay que hacerlo en cada caso concreto, pero establece un
son objeto de atención; asume algunos principios y marca unas determinadas tendencias
son objeto de atención; asume algunos principios y marca unas determinadas tendencias
en la intervención:
• la orientación es un recurso del sistema educativo, por tanto de todos los alumnos y
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• asume una concepción del desarrollo como proceso cultural y socialmente mediado.
T
directo e indirecto, a través de los agentes educativos con los que se colabora;
las características positivas presentes en las situaciones en las que se trabaja, para
•
AF
partir de ellas y generalizarlas en la medida en que sea posible;
parte de una visión contextual, que tiene en cuenta a los individuos y a los sistemas
de que forman parte, en los que interactúan con otros y en los que hay que potenciar
desarrollan;
DR
• tiende a construirse en el marco de procesos de colaboración con los profesionales
como con otros profesionales con los que se intenta actuar de modo coordinado;
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complementario y colaborador en relación a los otros profesionales con los que trabaja;
prescribe directamente como actuar, funciona como una lente que permite identificar
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eventuales cambios, cuando se consideren necesarios. El análisis realizado en este
capítulo revela que, con frecuencia, el hiato entre este marco conceptual y las
compartido, en un proceso cuyo éxito habrá que considerar no sólo por su capacidad
para resolver problemas, sino también para acercar posiciones, para compartir una
visión más compleja pero también más optimista del desarrollo y el aprendizaje
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DIMENSIONES DE ANÁLISIS DE LOS POLOS DE LAS DIMENSIONES
MODELOS DE INTERVENCIÓN QUE CONFIGURAN LA INTERVENCIÓN
PSICOPEDAGÓGICA PSICOPEDAGÓGICA
Concepción del Mecanismos Mecanismos
desarrollo humano. inter. e intra intra
psicológicos psicológicos
T
Enfoque de la realidad. Sistémico Lineal-causal
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Actividades
1. Previamente a la lectura del capítulo, escribe un breve ensayo sobre lo que piensas
que son sus ámbitos de intervención prioritarios, y las personas a las que crees que
T
Una vez leído el capítulo, analiza tus respuestas. ¿Se acercan más a un modelo
AF
2. Una vez leído el capítulo, reflexiona y elabora una lista de los conocimientos con los
que consideras que debe contar un orientador que vaya a trabajar en un centro de
ordenarlas. Una vez realizada esta tarea, elaborad una nueva lista, esta vez de los
conocimientos de los que ya disponéis y que pensáis que os pueden ser útiles como
3. Previamente a la lectura del capítulo describe por escrito qué crees que es aprender y
qué crees que es asesorar. Analiza así mismo si piensas que los docentes y los
Referencias bibliográficas
24
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la influencia de las variables personales.
26
asesoramiento psicopedagógico: una perspectiva profesional y constructivista (241-
255). Madrid: Alianza.
T
de pensar la enseñanza y el aprendizaje (55-94). Las concepciones de profesores y
alumnos. Barcelona: Graó.
Pérez Echeverría, M.P., Pozo, J.I., Pecharromán, A., Cervi, J. & Martínez, P. (2006). Las
concepciones de los profesores de Educación Secundaria sobre el aprendizaje y la enseñanza.
AF
En J.I. Pozo, N. Scheuer, M.P Pérez Echeverría, M.Mateos, E. Martín & M. de la Cruz
Nuevas Formas de pensar la enseñanza y el aprendizaje (287-304). Las concepciones
de profesores y alumnos. Barcelona: Graó.
Pozo, J.I., Scheuer, N., Mateos, M., Pérez Echeverría, M.P. (2006). Las teorías
implícitas sobre el aprendizaje y la enseñanza. En J.I. Pozo, N. Scheuer, M.P Pérez
Echeverría, M.Mateos, E. Martín & M. de la Cruz Nuevas Formas de pensar la
enseñanza y el aprendizaje (95-132). Las concepciones de profesores y alumnos.
Barcelona: Graó.
Selvini, M., Cirillo, S., D’Ettorre, L. , Garbellini, M., Ghezzi, D., Lerma, M., Lucchini,
M., Martino, C. Mazzoni, G., Mazzucchelli, F. & Nichele, M. (1986) El mago sin
magia. Como cambiar la situación paradójica del psicólogo en la escuela. Barcelona:
Paidós.
Stoll, L. & Fink, D. (1999) Para cambiar nuestras escuelas. Reunir eficacia y mejora.
Barcelona: Octaedro.
Fuentes y recursos
tareas de asesoramiento que toman el centro educativo como eje de la intervención. Los
T
diferentes capítulos, a cargo en su mayoría de profesionales con amplia trayectoria en el
AF
psicopedagógico; 2. Los escenarios educativos; 3. La práctica educativa; 4. Los
aprendizaje.
educativa. Vic: Eumo. En este libro se presenta con detalle una experiencia concreta en
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la que el asesoramiento deviene un motor para la mejora de la práctica educativa.
criterios que utilizan los autores para llevar a cabo y analizar su experiencia pueden ser
Monereo, C. & Pozo, J.I. (Coords.) (2005). La práctica del asesoramiento educativo a
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investigaciones como reflexiones teóricas muy interesantes para los profesionales de la
orientación.
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de orientación, así como ejemplos y casos prácticos en los que se puede detectar la
psicopedagógico.
DR
i
Determinadas interpretaciones –a nuestro juicio, erróneas- del modelo educativo conducen a afirmar
que no es propio de dicho modelo atender situaciones o “casos” individuales; a dichas interpretaciones
subyace la idea de que atender las dificultades de un determinado alumno es indicativo de una perspectiva
clínica o asistencial. No es el hecho en sí de atender a las necesidades específicas, sino la forma de
hacerlo lo que puede dar lugar a una actuación más clínica o educativa. Se puede profundizar en esta
cuestión en Solé, 1998.
ii
Desde determinadas perspectivas (Selvini y otros, 1986) se insiste en que en ocasiones la demanda que
recibe el asesor es en realidad un reto, un desafío para probar sus capacidades. Por razones de espacio no
podemos desarrollar esta interpretación ni sus consecuencias; remitimos al lector a la obra citada.
iii
El modelo educativo, por su dimensión preventiva y optimizadora, conduce también a promover el
trabajo intersectorial, a buscar la relación con profesionales de la educación, de la salud, del ámbito
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social... externos al centro, como condición para lograr intervenciones más coordinadas y de mayor
calidad (ver Bassedas en este mismo volumen).
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