Síntesis Final
Síntesis Final
FACULTAD DE TEOLOGÍA
UNIVERSA THEOLOGIA
Síntesis
GENERACIÓN 2020-2023
ASESOR:
Dr. Julián Arturo López Amozurrutia
PROLEGÓMENOS ..................................................................................................................... 5
El presente trabajo tiene por objeto presentar una síntesis de las diversas materias que se estudian
en el Bachillerato Teológico. Esta labor se dividió en cuatro equipos, que tratan de exponer lo
más conciso posible los tres escenarios que componen el estudio de la teología: la teología
positiva (auditus fidei), la teología sistemática (intellectus fidei) y la teología práctica (actio
fidei). Sin embargo, no es fácil expresar en pocas líneas cada uno de los tratados teológicos y,
más aún, las discusiones que suscitó el discurso racional sobre Dios.
Este trabajo de síntesis fue elaborado por la Generación 2020-2023, cuyos integrantes
son: Fabién Mavula Kayombo, Daniel Kakule Tasiwamuka, Sergio Armando Chávez Cabral,
Ramiro Requena Rodríguez, Nestor Daniel Sánchez Portes, Julio Cesar Quijano Cruz, Edgar
Francisco Martínez Cepeda, Salvador Emmanuel Alejandro Espinosa Zambrano, Iván Bautista
Guzmán, Juan José Ortiz Torres, Luis Alberto López Trujillo, Ulises Trujillo Herrera, Josefa
Teresa Tzunún Tzoc, Sayda María Hernández Hernández, José Alfredo Díaz Rentería, Javier
Alejandro González Ríos e Jesús Iván Torres Maldonado.
Cabe agregar que se le debe un reconocimiento al Pbro. Dr. Julián Arturo López
Amozurrutia, profesor de Seminario de Síntesis, que aportó suficiente información sin la cual
no se habría realizado esta labor. Por esto, se le agradece su desempeño como docente y por el
conocimiento que compartió en las clases.
Definitivamente, la presente Síntesis de Teología se logró con el esfuerzo de cada uno de
los estudiantes del sexto semestre de Bachillerato Teológico de la Universidad Pontificia de
México. ¡Muchas gracias a todos por su dedicación! No sólo al realizar este trabajo, sino por el
esfuerzo a lo largo de los tres años.
1. ¿Qué es la Teología?
Para que la teología pueda ser considerada ciencia es preciso garantizar tres cosas: a) el
mantenimiento de la racionalidad del cristianismo, es decir que la teología sea capaz de
demostrar la verdad universal de la doctrina cristiana; b) la apertura de las ciencias hacia un
horizonte de trascendencia; c) la contribución seria y crítica a la unidad de los saberes.
El lenguaje que articula la teología es lenguaje analógico. Este lenguaje es necesario para la fe:
para comprenderla dentro de nosotros, expresarla y comunicarla. Este lenguaje analógico es un
lenguaje de la comparación. Por una parte, dice algo verdadero de Dios, pero por otra, lo dice
de modo inadecuado. La analogía teológica no sólo tiene una función didáctica sino también y
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PROLEGÓMENOS
sobre todo una epistemológica. Nuestro hablar sobre Dios no abarca todo el misterio de Dios.
La otra posición extrema es el equívoco, el cual no cree en la posibilidad de decir algo verdadero
sobre el misterio, por no ver ningún laso que nos ligue a él. El teólogo debe estar siempre atento
a no reedificar inconscientemente su lenguaje tomándolo como representación adecuada de las
realidades divinas.
En el primer momento del acto teológico se trata del auditus fidei, es decir, de oír los
testimonios que nos hablan del misterio divino. Este momento es suficiente, pero es básico para
el segundo intellectus fidei, el «momento especulativo» o constructivo y también para el tercero,
el práctico, actio fidei.
la rev se da en obras y palabras;
sobre la fe: fides quae: acto de creer, fides que:
5. ¿Qué es la revelación? ¿Qué es la fe? abrazar los contendiso
La hermenéutica viene del griego hermeneuein: hacer algo inteligible, exponerlo, traducirlo. Es
una técnica o método de interpretación de textos. Es el arte de interpretar los textos para fijar su
verdadero sentido. Busca entender el texto, el contexto del texto y el significado primario y
actual. Actualmente se distingue el texto (crítica literaria), el contexto, la situación textual
(autor, contexto vital), y el contexto del intérprete. En relación con la teología, ayuda a la
interpretación de la Sagrada Escritura y los textos sagrados.
9. ¿Qué es el Magisterio de la Iglesia y qué relación tiene con la Sagrada Escritura y con
la teología?
La Dei Verbum marcó un espíritu abierto y ecuménico, devolvió la Biblia al pueblo de Dios,
reconociendo la centralidad de la Palabra en la vida eclesial. Ve en la Escritura, unida a la
Tradición, la norma suprema de la fe de la Iglesia. Venera la Palabra, la escucha con devoción,
la proclama con valentía se alimenta de ella, la celebra en la liturgia, ora con esa Palabra viva y
se esfuerza por llevarla a la práctica en la existencia diaria.
ꟷ Son diferentes los autores de un mismo libro: Se debe tener en cuenta que la Palabra de Dios
puesta por escrito en la Santa Biblia, puedes ser el fruto de diferentes autores y de diferentes épocas,
aun así, encuentran comunión en su pensamiento y en la tradición.
ꟷ Preservada por escrito: El pueblo elegido por Dios (Israel), a través de la historia fue
experimentando siempre el amor y providencia de Dios, a pesar de la dureza que en algunos
momentos demostraban al proyecto de Dios, el Creador permanece eternamente fiel, esto fue una
experiencia que descubrieron a través de la Palabras y acontecimientos. Dios se manifestaba a su
pueblo de diferentes maneras. Tanto la Palabra recibida de parte de Dios, como los acontecimientos,
fueron interpretados a la luz de la tradición religiosa. Es de manera gradual que el pueblo va
copilando la Palabra Sagrada, poniéndola por Escrito, para su preservación, hasta que se llegó a la
redacción final de los libros. Por esta razón comprendemos que lo que está contenido en la Biblia es
la vivencia de fe que interpreta y transmite los acontecimientos. De ahí que un mismo acontecimiento
es interpretado de diferentes formas, esto según la perspectiva del autor y de la comunidad en la que
se desenvolvió. «La palabra de Dios, expresada en lenguas humanas, se hace semejante al lenguaje
humano, como la Palabra del eterno Padre asumiendo nuestra débil condición humana, se hizo
semejante a los hombres» (cf. DV 13).
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TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
En cuanto a la fecha de composición, es difícil precisarla con exactitud, pero en general
se puede decir que los libros del AT fueron compuestos entre el s. X y el VIII-II a.C., y los del
NT entre el año 50 y 120 o 150 d.C.
Autores
Dios y el hombre son los autores de la Escritura. Dios se valió de algunos hombres de la
comunidad que, como verdaderos autores, pusieron todas sus capacidades para la composición
de los libros bíblicos. Estos hombres, en la tradición posterior, son llamados hagiógrafos o
escritores sagrados (cf. DV 11).
Lenguas bíblicas
En hebreo fueron escritos casi todos los libros del AT. En arameo, algunas partes de los libros
de Esdras y de Daniel. En griego, algunos libros del AT (Sabiduría y II de Macabeos, partes de
Ester y Daniel y todos los libros del NT).
División de la biblia
Inspiración
«La revelación que la Sagrada Escritura contiene y ofrece ha sido puesta por escrito bajo la
inspiración del Espíritu Santo» (DV 11). El objeto de la inspiración es la fijación y consignación
escrita mediante la cual la palabra de la revelación se hace Escritura. así como el Verbo de Dios
se hizo carne por obra del Espíritu Santo en el seno de la Virgen María, así también la Sagrada
Escritura nace del seno de la Iglesia por obra del mismo Espíritu. La Sagrada Escritura es «la
Palabra de Dios, en cuanto escrita por inspiración del Espíritu Santo». De ese modo, se reconoce
toda la importancia del autor humano, que ha escrito los textos inspirados y, al mismo tiempo,
a Dios como el verdadero autor (cf. DV 19).
«La santa madre Iglesia, fiel a la fe de los Apóstoles, reconoce que todos los libros del
Antiguo y del Nuevo Testamento, con todas sus partes, son sagrados y canónicos, en cuanto
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TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
escritos por inspiración del Espíritu Santo (Jn 20,31; 2 Tim 3,16; 2 Pe 1,19-21; 3,15- 16), tienen
a Dios como autor y como tales han sido confiados a la Iglesia» (DV 11). La inspiración no tiene
ningún límite: todo está inspirado. Ahora bien, Dios se le considera autor como causa u origen,
no como escritor.
Verdad
Señala la DV que los libros inspirados enseñan la verdad. «Como todo lo que afirman los
hagiógrafos, o autores inspirados, lo afirma el Espíritu Santo, se sigue que los libros sagrados
enseñan sólidamente, fielmente y sin error la verdad que Dios hizo consignar en dichos libros
para salvación nuestra» (DV 11). La Biblia es Palabra de Dios y palabra humana. La Biblia
contiene la verdad en orden a nuestra salvación, y esta verdad salvífica tiene una fuerza y
eficacia singular. La verdad de la Sagrada Escritura aparece como una lógica consecuencia de
su ser Palabra de Dios. Santo Tomás dice: todo lo que se contiene en la Sagrada Escritura es
verdadero.
Canonicidad
Desde el punto de vista etimológico, la palabra griega kanón significa «caña o vara de medir»,
«regla o plomada» usada en la construcción; quizá la palabra provenga de una raíz semítica
(qané, vara, caña; cf. Ez 40,3.5-8; 41,8; 42,16-19). Luego el término se empleó como sinónimo
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TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
de «norma», «regla» (cf. Gal 6,16; 2 Cor 10,13.15.16). Ya en el siglo II de nuestra era se le
entendía como la regla de la fe cristiana (el contenido), y después en los siglos III-IV pasó a
designar la lista de los libros inspirados por Dios y aceptados como tales por la Iglesia, en los
que se contiene la regla de la fe y de las costumbres (el continente). En la palabra canon se
encuentra el sentido activo de norma y el sentido pasivo de conjunto de libros.
Criterios de canonicidad
Resumidamente podemos destacar tres criterios objetivos que guiaron a la Iglesia para reconocer
cuáles son los escritos inspirados del N.T.: El origen apostólico, la ortodoxia y la catolicidad.
Los principios para la interpretación de la Sagrada Escritura se encuentran en Dei Verbum, 12,3:
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Cf. Carlos JUNCO GARZA, La biblia, libro sagrado, 126-168.
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TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
ꟷ Papel que juega el autor, el texto y el lector: Dios habla en la Escritura por medio de
hombres y en lenguaje humano; por tanto, el intérprete de la Escritura, para conocer lo que
Dios quiso comunicarnos, debe estudiar con atención lo que los autores querían decir y Dios
quería dar a conocer con dichas palabras (cf. DV 12). El principio general que debe guiar
toda interpretación de la Escritura es el misterio de la Encarnación, del Verbo eterno hecho
carne, de la Palabra divina expresada en palabras humanas (cf. DV 13).
Los tres principios fundamentales que se han de tomar en cuenta para la interpretación
son:
ꟷ La Biblia es palabra humana, por eso, para su correcta interpretación se requiere la ciencia.
ꟷ La Biblia es Palabra divina, de allí que para su adecuada comprensión se exija la fe.
ꟷ La Biblia es palabra actual (cf. DV 8.21); por eso, para su actualización se requiere la referencia a la
vida, a la historia, a la situación concreta y actual.
Preparación del Pueblo de Dios: Dios desde el principio ha querido la salvación de todos los
hombres. Desgraciadamente el hombre desde sus orígenes rechazó esa amistad divina
separándose así de Dios, enemistándose con sus semejantes y trastornando su relación con la
misma naturaleza. A pesar de esto Dios nunca abandonó a la humanidad caída en el pecado.
Dios comienza por escoger un pueblo: Deseando la reagrupación de los hombres divididos por
el pecado, Dios quiso formar un Pueblo y para eso eligió a los patriarcas: Abraham, Isaac y
Jacob. Ellos son los portadores de las promesas que se harán realidad en un futuro: promesas de
descendencia, de la tierra y de la bendición a todos los pueblos. A través de los patriarcas,
modelos de fe, esperanza y obediencia. Dios va preparándose un pueblo.
Un Pueblo que vive bajo la Alianza: Al conquistar la tierra de Canaán bajo el mandato de Josué
se establecieron allí. Hubo momentos de gran fidelidad a Dios, pero poco a poco, no obstante,
las amonestaciones de los profetas se fueron separando de Yahvé y olvidaron la alianza que
habían pactado. Los poderosos explotaban a los débiles; utilizaban el culto y las instituciones
religiosas para tener seguridad y pretender sobornar al Dios de la Alianza. Por eso Dios rechazó
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TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
a su pueblo con la destrucción de los reinos de Israel y de Judá. El exilio fue el castigo a la
ruptura de la Alianza.
Un pueblo bajo la esperanza de la Nueva Alianza: El castigo del exilio no es la última Palabra
del Señor, sino que de nuevo les va a mostrar su misericordia devolviéndolos a la tierra que
habían perdido y dándoles la esperanza de una Nueva Alianza que no fallaría como la anterior.
El pueblo del exilio, ayudado por diversas personas, empieza a reflexionar sobre su situación,
reconoce su error y se convierte al Señor.
Un Pueblo bajo la Nueva Alianza: Cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su
Hijo nacido de mujer, nacido bajo la Ley. En Jesús se cumplen todas las promesas del A.T. Con
su presencia y manifestación, con sus palabras y obras, signos y milagros, sobre todo con su
muerte y gloriosa resurrección, con el envío del Espíritu de la verdad; instaura y hace presente
el Reino de Dios, nos revela la misericordia de Dios que es nuestro Padre, manifiesta y realiza
la reagrupación de los hombres dispersos y divididos por el pecado. Agrupa en torno a sí,
discípulos y gente que lo sigue, formando con ellos la comunidad, el nuevo Pueblo de Dios,
abierto a judíos y gentiles. En su sangre sella la Nueva y definitiva Alianza.
Finalmente, dos aspectos que envuelven toda la teología del Antiguo Testamento son: la
unicidad de Dios y la Alianza.
ꟷ La unicidad de Dios: se refleja en el discurso correcto sobre Yahvé cuando se distingue al Dios de
Israel de todos los demás dioses. La negación a la idolatría es a la vez la afirmación de Dios como
el único y verdadero. Así, los ídolos son fáciles de rechazar porque no tienen el poder de actuar.
Yahvé, creador de cielos y tierra tiene el poder de hacer que la creación actúe con toda su fecundidad,
el poder de dar vida. Los otros dioses son objetos, no sujetos. Yahvé, el Dios único es un agente de
poder creativo, quien hace algo completamente diferente. Dios transforma, crea y engendra.
ꟷ La alianza: Yahvé es un soberano quien lleva a cabo el acto inicial de amor, rescate y designación.
La rúbrica común para estas expectativas del soberano es la de alianza. Yahvé designa a Israel como
compañero de su alianza, de modo que Israel está, desde el principio, obligado a responder y a
cumplir con las expectativas de Yahvé. Como compañero de la alianza de Yahvé, Israel es un pueblo
definido por la obediencia. La alianza que Yahvé hizo con Abraham refleja la iniciativa divina y es
incondicional, mientras que la alianza pactada con Israel en el Sinaí supone una obligación para el
hombre.
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TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
6. Los libros de Moisés (Pentateuco). Los libros, los temas de cada uno, los temas
transversales, la interpretación.
Por regla general, las narraciones del Pentateuco tienen un marcado carácter histórico. No es
puramente casual que los acontecimientos se hallen dispuestos en una secuencia cronológica, lo
que no significa que sean una crónica de los hechos (de lo «realmente» sucedido); se trata más
bien de relatos con apariencias de crónicas. Los cinco primeros libros de la Biblia contienen una
parte narrativa, que comienza con la creación del mundo y concluye con la muerte de Moisés.
Las narraciones sirven de marco a las leyes que dieron su impronta característica al pueblo de
Israel, y por eso la tradición judía designa a este conjunto de Libros con el nombre de «Torá»,
palabra hebrea que significa «Ley».
ꟷ El primer libro, Génesis, que quiere decir «origen», porque describe los comienzos del universo, de
la humanidad y del Pueblo de Dios.
ꟷ El segundo, el Éxodo, que significa «salida», porque la primera parte de este libro trata de la salida
de Egipto.
ꟷ El Levítico, así llamado porque contiene el ritual que debían observar los sacerdotes de la tribu de
Leví.
ꟷ El libro de los Números debe su designación a los diversos censos mencionados en él.
ꟷ Y el último, Deuteronomio que quiere decir «segunda ley», porque completa la legislación del Sinaí
con las normas y preceptos promulgados por Moisés en las llanuras de Moab.
El estudio detenido de los textos permite afirmar que en la composición definitiva del Pentateuco
– realizada después del Exilio, hacia el siglo V a.C.– se emplearon principalmente cuatro fuentes
o tradiciones diversas: la «yahvista», la «elohísta», la «sacerdotal» y la «deuteronómica». La
recopilación de estas tradiciones, procedentes de ambientes y épocas muy diferentes, explica la
variedad de vocabulario y estilo, la existencia de relatos paralelos o «duplicados», las
incongruencias y, de una manera más general, la rica complejidad literaria y doctrinal que
caracteriza a toda la obra.
La tradición «yahvista»
La tradición más antigua recibe el nombre de «yahvista», porque su autor utiliza desde el
comienzo del relato el nombre de Yahvé, nombre propio del Dios de Israel, traducido
habitualmente «el Señor». Estas narraciones se distinguen por su estilo simple y sin artificios,
que revelan el arte de un narrador consumado. El autor «yahvista» no expresa su pensamiento
por medio de enunciados abstractos, sino mediante la selección y encadenamiento de
narraciones, que recoge de la tradición oral y escrita de su pueblo. Sin perder nunca de vista la
trascendencia de Dios describe su acción con rasgos marcadamente antropomórficos. El
horizonte del «yahvista» es universal. Según su concepción, la historia del mundo se encuentra
bajo el signo de la «maldición» introducida por el pecado (cf. Gn 3, 14-19). Pero la voluntad
salvífica de Dios enfrenta al pecado, y con la elección de Abraham hace irrumpir la «bendición»
en el mundo (cf. Gn 12,1-3). El pueblo de Israel es el portador de esa bendición, y su presencia
es germen de bendiciones para todos los pueblos.
La tradición «elohísta»
La segunda tradición se denomina «elohísta», porque designa a Dios con el nombre de «Elohím»
–palabra hebrea que significa «Dios»– hasta el momento en que el nombre propio del Dios de
Israel –o sea, Yahvé– es revelado a Moisés en el Sinaí (cf. Ex 3,15). Esta tradición acentúa la
distancia entre Dios y el hombre, y en ella, las revelaciones divinas se realizan con rasgos menos
antropomórficos: Dios permanece invisible y habla desde el fuego o desde la nube; dirige a su
Pueblo por medio de un profeta como Moisés, y comunica libremente el espíritu profético (cf.
Nm 11,25).
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TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
La tradición «sacerdotal»
Esta tradición se caracteriza por el predominio de las prescripciones legislativas, sobre todo, las
referentes a la organización del Santuario y del culto, a las fiestas litúrgicas, y a las funciones
del sacerdote Aarón y de sus hijos. Por eso se la designa con el nombre de «sacerdotal». Los
textos jurídicos y rituales pertenecientes a esta tradición aparecen encuadrados en un marco
narrativo, porque tanto las instituciones de Israel como las leyes que lo rigen se fundan en las
intervenciones salvíficas del Dios «santo», que quiere crear para sí un Pueblo «santo». Los
rasgos más salientes del estilo «sacerdotal» son las repeticiones, el gusto por la exactitud
cronológica y numérica, las genealogías y la predilección por todo lo referente al culto.
La tradición «deuteronómica»
Las tres tradiciones antes mencionadas, aparecen entremezcladas en los cuatro primeros libros
del Pentateuco. En cambio, la tradición «deuteronómica» –dentro del Pentateuco– se encuentra
casi exclusivamente en el libro del Deuteronomio. Las características de esta tradición se
describen en la introducción correspondiente.
La inevitable extrañeza y las numerosas dificultades que suscita la lectura del Pentateuco, no
suprimen ni disminuyen su importancia y su valor permanente como Palabra de Dios. El
Pentateuco es, en efecto, el testimonio de la revelación progresiva de Dios, que se manifestó a
Israel, a fin de preparar la salvación de todos los hombres. En él se trazan las grandes líneas de
la Historia de la salvación, desde la elección de Abraham hasta la formación del pueblo de Israel.
Dentro de esa historia, y a pesar de todas las infidelidades humanas, se destaca la fidelidad de
Dios a su Promesa, sellada con una Alianza de amor. De esta manera el Pentateuco enriquece
nuestro conocimiento de Cristo, «el mediador de una Alianza más excelente» (Hb 8,6), en quien
«encuentran su sí» –es decir, su cumplimiento– «todas las promesas de Dios» (2 Cor 1,20).
7. Los libros proféticos. Anteriores (contextos y temas de cada uno, las líneas teológicas
comunes) y posteriores (mayores y menores; prexílicos, expilicos y posexílicos, los grandes
temas de la profecía bíblica).
Hacia el 750 a. C., se abre una nueva etapa y comienza la edad de oro en la historia del
profetismo bíblico. Hasta ese momento, se habían conservado numerosas tradiciones sobre la
vida y la actividad de los Profetas. Esas tradiciones –muchas de las cuales fueron luego
incorporadas a los libros de Samuel y de los Reyes– atestiguan la extraordinaria vitalidad del
movimiento profético en Israel, pero sólo ocasionalmente y como de paso hacen referencia al
mensaje de estos enviados del Señor. A partir del siglo VIII, en cambio, el interés se centra más
bien en la «palabra» misma de los Profetas, y así comienzan a formarse las «colecciones» que
conservan su predicación fijada por escrito.
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TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
La forma más frecuente de transmisión del mensaje profético es el «oráculo» o
declaración solemne hecha en nombre del Señor. Pero también se encuentran otros géneros
literarios, a saber, la parábola, la alegoría, la exhortación, e incluso el monólogo, como en el
caso de las «Confesiones» de Jeremías. Por lo general, los Profetas recurren al lenguaje poético.
Su poesía vibrante, construida rítmicamente, está cargada de expresiones simbólicas, a fin de
impresionar la imaginación de los oyentes y hacer que las palabras queden bien grabadas en la
memoria.
Los Profetas aparecen siempre que Dios quiere comunicar su Palabra. Cada uno de ellos
tiene su personalidad propia y su mensaje característico. Amós y Miqueas reivindican la justicia
social. Isaías insiste en la importancia de la fe. Oseas proclama el inagotable amor del Señor
hacia su Pueblo. Sofonías anuncia la salvación como un bien reservado a los humildes y a los
pobres. Jeremías descubre y valoriza la religión del corazón. Ezequiel pone de relieve la
responsabilidad personal en la relación del hombre con Dios. Pero más allá de estas diferencias,
el mensaje fundamental de los Profetas es siempre el mismo: todos ellos denuncian la idolatría,
la corrupción moral, el formalismo y la hipocresía; desenmascaran las falsas seguridades,
defienden apasionadamente al débil y al oprimido, y por encima de todo, reclaman la fidelidad
a la Alianza.
Con frecuencia, los Profetas predicen tremendos castigos, pero a la vez infunden con su
palabra una inquebrantable esperanza. Al interpretar los acontecimientos a la luz de Dios, que
se manifiesta por medio de los «signos de los tiempos», ellos abarcan con su mirada el pasado,
el presente y el futuro. Esto les hace comprender que la meta final de la historia humana no
puede ser otra que la plena manifestación del designio salvador de Dios. Pero los oráculos
proféticos no son, como se piensa con demasiada frecuencia, una predicción detallada y casi
fotográfica de los acontecimientos futuros. Son más bien una promesa, expresada por lo general
en forma simbólica, lo suficientemente concreta como para suscitar la esperanza de Israel y lo
bastante flexible como para dejar siempre abierto el desarrollo de la historia futura a la
imprevisible acción de Dios. De esta manera, los Profetas prepararon la instauración del Reino
mesiánico y anunciaron de una u otra forma el advenimiento de Cristo.
Enfatizan la alianza con Dios, su fidelidad y la necesidad de guiar su conducta de acuerdo con
la Ley. Denuncian la infidelidad a Dios, que lo ofende a él, hiere a las personas y destruye al
pueblo, advirtiéndoles el castigo si no se convierten. Motivan a la conversión y dan esperanza
de una vida nueva, exhortan a acogerse a la misericordia de Dios y a responder a su amor.
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TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
LOS PROFETAS Y EL EXILIO
Profetas antes del Exilio Profetas en el exilio de Profetas después del exilio
Babilonia
Clasificación
Mesianismo
ꟷ Preexílicos: parten de la profecía de Natán para expresar su idea de salvación del pueblo a
través de un descendiente de David. Espiritualizan la idea mesiánica, quitando importancia
al monarca reinante y subrayando su condición de elegido del Señor.
ꟷ Los profetas exílicos apenas hablan del mesianismo real: el Mesías se denomina a todo
personaje que en nombre de Dios traiga la salvación a Israel, aunque sea extranjero, como
el caso de Ciro.
ꟷ Profetas postexílicos: En estos hay una mayor espiritualización del mesianismo que cuadra
mejor con la escatología. Israel juzga a las naciones y prefigura el juicio definitivo de Dios
que alcanzará al pueblo y a todas las naciones. La sublimación de la escatología conducida
por los apocalípticos llevará a la idea trascendente del Mesías. En el libro de Daniel, la figura
del Hijo del Hombre da testimonio de la esperanza en un salvador.
ꟷ Los escritos: Libros de poesía, libros de sabiduría, libros de historia, libros edificantes. En
cada caso: contextos y asuntos generales, teologías, géneros literarios internos.
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TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
Salmos
Autor y fecha: en un inicio los salmos tuvieron un autor individual, pero luego pasaron a ser
propiedad de la comunidad que oraba y cantaba con ellos y los adaptaron a su situación, hasta
llegar a la redacción canónica, que son 150 salmos. Hasta llegar aquí, pasaron más o menos 700
años. La mitad de los salmos, unos 73, dicen que son de David; otros dicen, de Salomón, de
Asaf, de los hijos de Coré. Pero no hay seguridad. Lo que sí se puede decir es que el autor
verdadero del Salterio es el Pueblo de Israel, esa Comunidad elegida que lleva en sus entrañas
la promesa, la Alianza de Dios. Fecha de composición: desde el siglo III a.C. ya existían en su
forma actual.
Características literarias: a) Los salmos son oraciones escritas en poesías, cánticos y poemas,
porque la forma poética es más fácil hacerla canto, acompañado a veces por el instrumento
musical litúrgico del tiempo: la lira; b) La forma y el ritmo poético de la poesía bíblica no se
basa ni en el número de sílabas, ni en la rima de los versos, sino en la sucesión de sílabas tónicas
y de sílabas átonas. Ordinariamente los versículos están compuestos de dos miembros (dísticos)
y a veces de tres (trísticos); c) La poesía hebrea usa el paralelismo, procedimiento que consiste
en enunciar un mismo pensamiento con dos frases de diversas palabras. El paralelismo puede
ser sinónimo, cuando la segunda frase repite el significado de la primera; puede ser antitético,
cuando la segunda frase completa la primera con el sentido contrario; y puede ser sintético,
cuando la segunda frase continúa y aclara la idea de la primera.
Autor y fecha: Tradicionalmente se pensaba que el Cantar de los Cantares fuera obra de
Salomón. Sin embargo, la obra es de origen post-exílico, aunque contiene cánticos más antiguos,
recopilados por un redactor. Ya corrían en el ambiente de corte antiguas poesías de amor,
cantadas en fiestas y bodas. Es más, desde Egipto entraba este tipo de literatura amorosa que los
hebreos recogieron en su repertorio poético. Y fue un redactor inspirado, en el post-exilio, quien
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TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
recopiló algunos cantos amorosos, les dio una unidad, movido por un fin teológico y espiritual,
y siempre bajo la inspiración del Espíritu Santo. Fecha: Hacia el siglo III a.C.
Características literarias: a) Es una colección de cánticos de gran belleza, que tienen como
tema el amor apasionado de un hombre y una mujer. Es llamado Cantar de los Cantares para
significar «El Cantar más hermoso, el mejor Cantar». b) Está escrito en un género literario
llamado «poesía alegórica». La alegoría es una comparación larga. La comparación que hay
detrás de estas páginas es ésta: así como se aman el esposo y la esposa, así Dios ama a su pueblo.
El Amado es Dios y la Amada es el pueblo de Israel; y en una mirada cristiana, el Amado es
Cristo y la Amada es la Iglesia; y en una lectura más universal, el Amado es Dios y la Amada
es la humanidad o cada persona en particular. c) Usa estos recursos literarios: imágenes bellas,
diálogos ágiles, repetición de palabras y frases, la ironía, descripciones de los encantos físicos,
piropos y momentos de dramaticidad.
Contenido teológico-espiritual y fin del libro: La intención del autor inspirado no se quedaba
en la descripción del amor humano. Detrás de todos esos diálogos se esconde la historia de
Amor entre Dios y su pueblo Israel. a) El amor y la fidelidad de Dios. Aquí se respira el
entusiasmo y la esperanza de la restauración postexílica, cuando se esperaba una nueva unión y
alianza entre Yahvé y el pueblo, después de tantas crisis y dificultades. ¡Dios es Fiel! Y al mismo
tiempo, el Cantar nos pone de manifiesto el amor de Dios a cada uno de nosotros. b) Dignidad
del amor humano. Detrás de este canto se esconde un himno al amor humano en todo lo que
tiene de belleza y religiosidad. El amor humano procede de Dios, por lo mismo tiene que ser
limpio, puro, sin egoísmos, sin intenciones torcidas.
Lamentaciones
Autor y fecha: Se consideró a Jeremías el autor de las Lamentaciones, pues detrás de ellas laten
frases y temas de Jeremías. Pero no estamos seguros. Como en tantos libros de la Biblia, el autor
de Lamentaciones ha quedado en el anonimato. Fecha: en el siglo VI a.C. antes de la
restauración (538 a.C.), como respuesta a la gran crisis que hizo tambalear los cimientos de la
vida política, social y religiosa de Israel.
Contenido teológico y espiritual: El autor parece preguntarse: ¿Es que ahora ha fallado el
Señor? ¿No existe ya esperanza? Los profetas habían anunciado el desastre (cf. Jer 25, 9; 26, 9;
28, 14), a causa del pecado y la obstinación del pueblo (cf. Jer 22, 5). No cabe conspirar ni pedir
ayuda. ¿No existe ya esperanza? Sólo cabe presentar al Señor la dolorosa realidad, aceptada
como castigo, y esperar en su poder y misericordia (cf. Lm 3, 28). Pero la realidad es tan terrible
que provoca el llanto. No se trata de meros desahogos sentimentales. Desde lo hondo del
sufrimiento y de la angustia, saciado de sarcasmos y desprecios, el autor pone los ojos en el
Señor. Las Lamentaciones son un canto dolorido de la fe ante la imagen del crucificado y ante
los crucificados de la historia que produce nuestro pecado.
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TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
9. Grandes líneas teológicas del Antiguo Testamento. Teología de la alianza, teologías
cultuales, teologías proféticas, teologías sapienciales, teologías mesiánicas.
Evangelios sinópticos
ꟷ Los cuatro evangelios nos presentan la vida y ministerio de Jesús que culminan en su pasión,
muerte y resurrección. Están basados en las palabras y obras de Jesús, iluminadas e
interpretadas bajo la luz del Espíritu Santo y la experiencia de la resurrección.
ꟷ Los evangelios son un testimonio de fe, es Palabra viva de Jesús y se basan en la historia,
pero interpretada a la luz de la fe.
ꟷ Los evangelios no son vida o biografía de Jesús, o son una grabación mecánica de las
palabras de Jesús y no son un video exacto de los acontecimientos de Jesús.
ꟷ Sinopsis = del griego «junto» y «mirar», significa = «mirada conjunta»
ꟷ Parten de la fuente «Q» (colección de hechos de Jesús): «es una fuente hipotética que
contiene los materiales de Mateo y Lucas.
Evangelio de Mateo: Mateo (don de Dios) También llamado Leví «el reclutador de impuestos»,
entre los años 75-85, en griego, dirigido a judíos y paganos convertidos al cristianismo. Su
teología se centra en que Jesús es el Mesías que predica el reino de los cielos a los judíos, de ese
rechazo nace el nuevo pueblo de Dios, a quien se le ha dado el Reino (21,43). Es un pueblo que
acepta a todos, es la Iglesia.
Evangelio de Marcos: Juan Marcos, el discípulo de Pedro, entre los años 65-70 en roma, en el
más antiguo griego popular, dirigido a los cristianos provenientes de la gentilidad. Sus principios
teológicos son, Jesús es el hijo de Dios, la ceguera e incomprensión ante su ministerio, el secreto
mesiánico.
Evangelio de Lucas: Lucas, médico de profesión y compañero de Pablo, entre los años 75-90,
en griego koiné, dirigido a Teófilo, personaje que representa a todos los cristianos provenientes
de la gentilidad. Su teología es, Jesús el profeta, el Salvador y el Señor. El universalismo de la
salvación, la pobreza, la oración, la misericordia divina y el Espíritu Santo.
Estos tres evangelistas son considerados evangelios «sinópticos» porque conservan sus
características generales y poseen grandes semejanzas (contenido, orden y forma literaria).
Hechos de los apóstoles: Evangelio de Lucas y Hechos son dos partes de una misma obra,
compuesta entre el 75-90. No es una historia científica de la comunidad cristiana, sino una
historia interpretada a la luz de la fe. Nos muestra el testimonio que la Iglesia, en su nacimiento,
expansión y misión, da de Jesús y nos invita a proseguir esa misión.
28
TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
ꟷ Autor: san Lucas, cristiano gentil, médico y compañero de viaje de Pablo. Escrito en un griego koiné
muy cuidado. Compuesto entre los años 75-90 probablemente en Acaya Grecia.
ꟷ Teología: presenta a Dios como creador y salvador.
ꟷ Pneumatología: el Espíritu Santo está muy presente en el escrito, para él el Espíritu es el que está
detrás como guía de la Iglesia que está naciendo y sostiene la fe y la esperanza de los primeros
cristianos
ꟷ Eclesiología: la Iglesia nace de la promesa del Padre, hecha realidad por el Espíritu para dar
testimonio de Jesús y prolongar su misión
ꟷ Historicidad: aun cuando no se trata de una obra histórica científica, sin embargo, el autor nos
proporciona datos con una base histórica pero iluminada e interpretada a la luz de la fe, dentro de
una finalidad religiosa, la misión de Jesús.
ꟷ Finalidad de la obra: nos da la pauta global del libro al mostrarnos que la Iglesia debe
continuamente dar testimonio de Jesús en todas partes, el ejemplo de la era apostólica y en concreto
de la vida de la primitiva comunidad de Jerusalén.
La Iglesia nace de la promesa del Padre, hecha realidad por el Espíritu para dar testimonio de
Jesús y prolongar su misión. Es una comunidad abierta a todos, que vive de la palabra escuchada
en la enseñanza de los apóstoles, orada y celebrada en la fracción del pan y testimoniada en la
vida y comunión fraterna.
11. Literatura paulina. Las cartas en particular, los contextos y las grandes líneas
teológicas de la literatura paulina.
Trece cartas llevan el nombre de Pablo, algunas escritas por él, otros por sus discípulos. Las
presentamos en tres grupos atendiendo a dicha clasificación: auténticas. Son 7 cartas de Pablo:
1 Tesalonicenses, Gálatas, 1 y 2 de Corintios, Romanos, Filemón y Filipenses. De dudosa
autenticidad. Son 3: 2 Tesalonicenses, Colosenses y Efesios Pastorales. Son 3: Muchos autores
modernos afirman que no son de Pablo: 1 y 2 Timoteo y Tito.
1ª Tesalonicenses: escrita en Corinto en el año 51. Pablo la escribe con las noticias que trae
Timoteo de su visita a la comunidad. Los alaba por su progreso y ejemplo, expone el tema de la
segunda venida del Señor.
2ª Tesalonicenses: escrita en una ciudad de Asia en el año 51 si fuera de Pablo fue escrita poco
después de la primera, pero si no es de él quizá sea del año 70. Se escribió para solucionar los
problemas de la comunidad con la mala interpretación de la parusía o segunda venida de Jesús.
Carta a los Gálatas: escrita en Corinto en el año del 53 al 57. Dirigida a la provincia romana
de Galacia. Va contra los «judaizantes». Pablo menciona que él predica el evangelio autentico
de Jesucristo. En esta carta Pablo hace de una manera vehemente su defensa personal para hacer
ver que el evangelio que él predica es el evangelio auténtico de Jesucristo. Sostiene que la
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TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
salvación o justificación nos viene no por la ley ni por nuestras buenas obras, sino por la gracia,
por la fe.
Carta a los Romanos: escrita en Corinto en el año 58. Pablo dirige su carta a Roma, por su
condición de capital del imperio, sería un centro clave del cristianismo. Habla de la salvación
de parte de Jesucristo. Quiere confirmarlos en la fe y anunciarles su próxima visita con ocasión
de su viaje a España. Nos habla también de la salvación que nos ha traído Jesucristo quien nos
ha liberado de la ley, del pecado y de la muerte.
1ª Corintios: escrita en Éfeso en el año 55. Los Corintios le daban noticias a Pablo acerca del
progreso de la comunidad. Pablo dará respuestas: buen uso de los carismas, el matrimonio y la
virginidad, Jesús, sabiduría de Dios, Nos presenta a Jesús y a este crucificado como la verdadera
sabiduría de Dios
2ª Corintios: escrita en Macedonia en el año 57. La rápida visita de Pablo a Corinto, con su
triste recuerdo, la carta escrita con lágrimas. Significado del ministerio apostólico y la
consistencia de ser servidores de la nueva alianza Les habla sobre el sentido de la colecta a las
iglesias necesitadas como expresión solidariadel amor de Cristo.
Carta a los Filipenses: escrita en Roma en el año 63. Expresa sus sentimientos de gratuidad por
la caridad que han tenido con él, los anima y los exhorta a vivir en la unidad y en alegría
poniendo siempre como centro a Jesús.
Carta a los Colosenses: escrita en Roma en el año 63. Es una carta de la cautividad del Apóstol.
Se menciona la existencia de un problema o herejía, que afecta a la comunidad. Tal vez su
discípulo Epáfras era fundador de esa comunidad. Pablo les hace ver claramente la preeminencia
de Cristo sobre tronos, dominaciones, principados y potestades.
Carta a los Efesios: escrita en Roma, si la carta pertenece a Pablo posiblemente la escribió en
el 58. Si es de algún discípulo tal vez se compuso entre el 85-90. Todos son llamados a la
salvación, los gentiles no pueden despreciar a los judíos pues todos hemos sido reconciliados
por Cristo
Carta a Filemón: escrita en Roma en el año 63. Pablo anuncia a Filemón el regreso de su
esclavo Onésimo quien se le había escapado, que ahora lo recibe como un hermano querido.
1 y 2 de Timoteo y Tito: estas tres cartas sea que las haya escrito Pablo entre los años 64-67.
Presentan de alguna u otra forma las cualidades y características de los pastores y comunidades
del epíscopo u obispo, del diácono, del presbítero. Ausencia del tema de la justificación por la
fe y no por las obras de la ley. Se nota un triunfo de la institución jerárquica a costa del carisma.
En los escritos paulinos podemos encontrar las siguientes constantes teológicas a lo largo
de su obra:
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TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
ꟷ La muerte salvadora del Mesías: equivale al último acto de servicio de este para la
implantación del reino mesiánico y del reino de Dios. La tradición de 1 Cor 5, 7b-8 interpreta
tipológicamente la muerte del mesías como el auténtico sacrificio del cordero pascual
inaugurador de la celebración de la fiesta de pascua mesiánica, superando así el culto y las
celebraciones judías.
ꟷ La comunión mesiánica: la categoría fundamental en la especificación paulina de la
tradición es el de la comunión mesiánica. Pablo desarrolla el motivo, ya implícito en la
tradición, de la participación en la muerte salvadora del mesías y lo alarga frecuentemente
con el de la participación en la vida del mesías resucitado y exaltado.
ꟷ La cruz: señala la superación radical de la religiosidad del judaísmo, fundada en las «obras
de la ley», en la cual se apoyaba la corriente judaizante para su exigencia de la práctica de
la ley por parte de los cristianos de origen gentil. El mismo «escándalo de la cruz» se
convierte en un elemento liberador, que de ningún modo debe ser «eliminado» (Gal 5,11).
ꟷ La resurrección del Mesías: significa la inauguración de la nueva época mesiánica,
originando así una nueva creación que surge de la superación del mundo viejo efectuada por
la muerte del mesías.
ꟷ El reino de Dios: El reino mesiánico desembocaría en la plenitud del reino de Dios. Ese es
«el final» de todo el proceso (1 Cor 15, 24). Así, el culmen de toda la historia de la
humanidad y de la creación sería la manifestación efectiva de la soberanía del «absoluto
soberano de todo» (1 Cor 15,28), del Dios creador, que estuvo al comienzo, está en el medio
y estará al final de todo el proceso de la evolución histórica y cósmica.
ꟷ El pecado: en los textos paulinos hay que entenderlo como una potencia personificada que
domina a la humanidad entera e incluso a la creación (Rom 8,19-22), desencadenando sobre
ellas, al estilo de un destino trágico, la degradación y la muerte.
ꟷ La ley: aparece en algunos textos paulinos como una potencia esclavizante ligada al pecado
y a los otros poderes reseñados anteriormente. La ley, en cuanto expresión de la exigencia
de Dios es «santa, justa y buena», se dio con la intención de refrenar el pecado. Lo que no
puede hacer es liberar del pecado, porque es impotente por causa de la carne.
ꟷ La justicia: es lo nuevo de los textos paulinos. La justicia liberadora de Dios es la del
acontecimiento mesiánico y el ámbito creado por ella es el del orden salvador de la época
mesiánica.
ꟷ La fe: es la acogida del acontecimiento mesiánico y el sometimiento a él, es el único acceso,
y no la ley y sus prácticas, a la salvación de Dios actuada precisamente en este
acontecimiento mesiánico.
ꟷ El Espíritu Santo: Su dinamismo tiende hacia su plenitud final. Porque el don del Espíritu
es solo «prenda» o «primicia» de la vida plena del reino mesiánico futuro. Él es el que
«gime» en nosotros y en la creación, en espera de la liberación plena y del disfrute de la
gloria en el reino mesiánico esplendoroso.
31
TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
12. Literatura joánica. Contexto, características y temas de cada libro; grandes temas
teológicos de la literatura joánica.
Evangelio san Juan: el Evangelio de san Juan (Ev Jn) no espera que sus interlocutores le dirijan
esta pregunta –«¿quién eres tú?» 8, 15 (cfr 8, 54). La primera línea del Ev Jn es ya una respuesta.
Jesús es la Palabra (1, 1a), que está con Dios (1, 1b) y por tanto pertenece al ámbito de Dios:
«El que es la Palabra era Dios» (1, 1c). En cuanto al «tiempo» de la Palabra, está siempre
haciéndose presente a nuestra realidad, oscura y opaca, como luz que brilla. En cuanto al «lugar»
de la Palabra, está siempre atento a lo que hay en el seno del Padre. La condición humana se
convierte en el lugar de la presencia de aquel que existe desde siempre y que pertenece al ámbito
de Dios. En cuanto a «la hora de Jesús», esta hora marca la plenitud de la realización de su obra,
manifiesta la dimensión de sus actuaciones y marca los diversos momentos temporales con una
plenitud sin fisuras. El momento culminante de la hora no se identifica con un dato cronológico,
sino cristológico: es la hora de la glorificación de Jesús. Toda su vida es la hora de la revelación,
principalmente su retorno al Padre (13, 1-3). En cuanto al lugar «Allá donde yo estoy vosotros
no podéis venir» (7, 34), el Padre, para Jesús, es más un punto de referencia que un lugar
geográfico. Jesús pertenece a un lugar teologal. El espacio de la voluntad de Dios (4, 34; 17, 3).
En cuanto a «los milagros», no son presentados como gestos de poder, sino que son «signos»
que manifiestan la gloria de Jesús. El mesianismo muestra a Jesús como un enviado con plenos
poderes que realiza las obras del Padre. La imagen de enviado no expresa el misterio de la
identidad que hay entre Jesús y aquel a quien él llama Padre. Jesús no solo es el enviado, Jesús
es la misión.
1ª Juan: se aprecia el mismo estilo que en el Ev: estilo directo, sencillo y con una sintaxis muy
elemental. 1Jn y Jn comparten algunos títulos cristológicos: logos, aletheia, monogenes, soter,
sarx. Muchos autores se inclinan en proponer un autor distinto de Jn para 1Jn. Aunque ésta es
un escrito que se ha elaborado en el mismo ambiente que Jn. o muestra ausencia en cuanto al
mundo judío. Advierte sobre un problema interno en la comunidad derivado por el grupo de los
«secesionistas».
2ª Juan: está dirigida por el presbítero a la señora Elegida, es decir, a una iglesia concreta.
Exhortación para permanecer en la verdad y en el mandamiento del amor.
3ª Juan: escrita a finales del siglo I e inicios del II. El evangelio de Juan ya había adquirido la
forma como la tenemos ahora. Se trata del escrito más breve del N.T. Con apenas 220 palabras
se trata de una verdadera carta. El autor se auto presenta como «el presbítero». La carta se escribe
32
TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
en circunstancias de ciudad, donde estaban los grupos joánicos como urbanos. Dirigida a Gayo
para que prepare una misión de gran envergadura. El nombre de Gayo, al ser griego, denota la
ausencia de responsables judíos en las comunidades joánicas. Su tema: reprocha la actitud a
Diótrefes de autoritarismo al no recibir a los misioneros. Lo que refleja el problema de la
estructuración e impregnación del carisma cristiano en las comunidades primitivas. Lo mismo
refleja Pablo en sus cartas.
Apocalipsis
Destinatarios: está dirigido a las comunidades cristianas de Asia Menor. Son perseguidas por
reconocer la supremacía de Cristo sobre las pretensiones del Imperio Romano, llamado
simbólicamente Babilonia.
Doctrina: Dios Padre es el único Señor, soberano de la historia humana. Su Hijo Jesucristo es
el cordero inmolado y resucitado que participa ya del poder de su Padre Dios. El Espíritu Santo
es el que exhorta a las Iglesias animándolas y reprendiéndolas y preparando el final glorioso Las
iglesias deben saber escuchar la voz del Espíritu convirtiéndose y purificándose constantemente.
13. Cartas católicas. Rasgos y temas de cada libro, contexto y temas principales de las
cartas católicas.
Autor: Hipótesis clásica s. IV, al imponerse en el conjunto de las Iglesias de Oriente y Occidente
la canonicidad de la Carta, se identifica al autor con Santiago, el «hermano del Señor». El autor
es un sabio judeocristiano que emplea ideas sapienciales de las Escrituras judías en función del
pleno cumplimiento que hallan en la enseñanza de Jesús. Escrita entre el 80 y el 100.
Temas:
ꟷ Nueva fundamentación de la ética cristiana. Es el texto ético por excelencia del NT. El
fundamento ético es Cristo céntrico (2,1.7), la gracia salvífica de Dios (1,18), la misericordia
y compasión divinas (5,11), la sabiduría práctica y ética, viene de lo alto (3,17).
ꟷ La fe y las obras. Se trata de obras de misericordia (St 2,19-20).
ꟷ Discriminación social y las riquezas. Los pobres son los favoritos de Dios.
ꟷ La vida cristiana y la escatología. Ha empezado el tiempo último de la historia.
1ª Pedro
2ª Pedro
ꟷ Autor: (que no es Pedro el apóstol) los exhorta a mantenerse fieles a la fe de los apóstoles.
Escrita entre el 130 al 150.
34
TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
ꟷ Destinatarios: cristianos que son atacados por falsos pastores o maestros que tergiversan la
fe apostólica.
ꟷ Temas:
• La enseñanza apostólica es fundamental para aspirar a la redención.
• La doctrina apostólica nos transmite una experiencia viva de Jesucristo muerto y
resucitado.
• Sólo la doctrina apostólica garantiza caminar tras las huellas de Jesús y anima a continuar
su misión y construir el Reino en las circunstancias que nos tocan vivir.
• Dios nos hace partícipes de su vida divina, nos diviniza.
Carta de Judas
ꟷ Autor: no se trata de Judas Tadeo, sino de otro autor perteneciente a una época post
apostólica. Escrita entre los años 80 – 100.
ꟷ Destinatarios: personas de alguna comunidad afectada por falsos maestros o maestros que
intentan destruir su fe.
ꟷ Finalidad: que sus lectores vivan apoyados en la fe santa, superando los retos que generan
los falsos pastores.
ꟷ Temas:
• Catequesis de tono apocalíptico
• Lectura tipológica del Antiguo Testamento para argumentar cómo las condenas de
antaño eran prefiguraciones de los castigos que sufrirán los impíos.
• Se maneja una urgencia de mantener la fe apostólica.
• Se invita a confiar en la acción justiciera de Dios
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA
II. DIOS REVELADO POR CRISTO: DIOS UNO Y TRINO
Es posible identificar dos modos distintos, aunque vinculados, de conocer a Dios: a) el que
corresponde a la razón natural, desde la cual se alcanza la afirmación de la existencia de Dios y
algunos de sus atributos (tradicionalmente a partir de la triple vía: positiva, negativa y eminente
de la analogía), y b) el que corresponde a la Revelación. Ambos niveles se complementan y
orientan mutuamente.
«Dios, principio y fin de todas las cosas, puede ser conocido con certeza a partir de las
cosas creadas con la luz natural de la razón humana [...] Plugo, sin embargo, a su sabiduría y
bondad revelarse a sí mismo y los decretos eternos de su voluntad al género humano por otro
camino, y éste sobrenatural [...] Es, ciertamente, gracias a esta revelación divina que aquello que
en lo divino no está por sí mismo más allá del alcance de la razón humana, puede ser también
conocido por todos, incluso en el estado actual del género humano, sin dificultad, con firme
certeza y sin mezcla de error alguno» (Dei Filius, cap. 2).
Es necesario, sin embargo, reconocer que aún alcanzado cierto conocimiento de Dios, ni
lo agotamos ni le anulamos su carácter trascendente y misterioso. Dios sigue siendo el Deus
absconditus (Is 45,15), incluso dentro del conocimiento que llegamos a tener de Él.
La Alianza establece el vínculo fuerte de Dios con su pueblo. Ellos lo viven con la
obediencia de la Ley y del Culto, y reciben la promesa de la tierra y la descendencia. Todas las
instituciones de Israel y el ritmo de su vida se relacionan con Dios. Se verifica a nivel colectivo
y personal.
Se trata del Dios único. La revelación a Abraham contiene ya la afirmación fuerte del
monoteísmo. El pueblo elegido debe atender continuamente el llamado profético a mantenerse
fieles. Sólo a Él deben amar (cf. Dt 6,4-5). La historia completa del pueblo es interpretada a
partir de la fidelidad con Dios. Para ello se emplean hermosas figuras, como la de un esposo o
una madre. Los profetas desarrollan una continua misión de convocación a rechazar la idolatría
y volver a la fidelidad.
El Dios vivo es el Creador, del que proviene todo el universo. La vida, particularmente
la humana, brota de su propio aliento, de modo que Él es su dueño. Al mismo tiempo, es el Dios
que actúa en la historia y toma partido por su pueblo. El Dios de Israel es un Dios compasivo y
misericordioso, fiel y veraz. Su paso ante Moisés presenta una hermosa síntesis de los atributos
divinos del A.T.: «Señor, Señor, Dios misericordioso y clemente, tardo a la cólera y rico en
amor y fidelidad» (Ex 34,5-6).
De particular densidad es la revelación del nombre de Dios que recibe Moisés. El más genérico
«el» se perfila como Yahve, «el que es». El término ha conocido diversas interpretaciones, desde
la evasión de una respuesta hasta la lectura metafísica del existente en sí mismo. El sentido más
original debe entenderse en referencia a la fidelidad divina (es el Dios que ha estado con los
padres y que seguirá estando con su pueblo, salvándolo).
Jesús revela plenamente el misterio divino. Lo hace con su presencia al interno de la tradición
judía, manteniendo la afirmación monoteísta, pero aportando la novedad trinitaria. Toda la
acción de Cristo, realizando el plan salvífico de Dios, manifiesta también la verdad íntima de su
misterio.
Dios es presentado como Padre de nuestro Señor Jesucristo. Jesús personalmente tiene
con el Padre una peculiar familiaridad, y al mismo tiempo permite a los discípulos participar de
esa intimidad. Es el Padre providente, dispuesto al perdón, que ama a los hombres. CEC 240:
«Jesús ha revelado que Dios es “Padre” en un sentido nuevo: no lo es sólo en cuanto Creador;
Él es eternamente Padre en relación con su Hijo único, que recíprocamente sólo es Hijo en
relación con su Padre: “Nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce nadie sino el
Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”» (Mt 11,27).
Jesús mismo se presenta con una autoridad inusitada, que pronto el mismo N.T., en
particular a partir de su resurrección, plasmó en el culto a Él como Señor. Predica con autoridad,
ejecuta signos portentosos, perdona los pecados, llama a los discípulos de modo peculiar y forma
en torno a Él un nuevo pueblo. Su autoridad se manifiesta en la particular intimidad que tiene
con Dios como su Padre, en la corrección de la Ley apelando a su principio, pero también en el
conocimiento que tiene de las personas y en la eficacia sobre las fuerzas de la naturaleza. Como
portavoz autorizado del Reino termina por ser reconocido como divino, en particular a partir de
su resurrección de entre los muertos.
En continuidad con la maduración del N.T., integrando tanto la línea joánica como la paulina,
los primeros padres de la Iglesia (Clemente Romano, Ignacio de Antioquía) buscan caminos
para expresar el misterio de Dios. Ante las objeciones presentadas a la fe cristiana, los
apologetas (Justino) buscan medios de expresarla y explicarla. Ireneo de Lyon logra una síntesis
brillante en clave histórico-salvífica. Al igual que él, Tertuliano presenta la regula fidei
consistente precisamente en la profesión de fe trinitaria, y junto con Orígenes va delineando un
vocabulario técnico para referir el misterio de Dios.
Desde este período se identifican las orientaciones heréticas que pueden darse en la
doctrina trinitaria: el subordinacionismo (entender en distinto grado la divinidad de las
personas), el sabelianismo (entender la diferencia de las personas sólo como modos de
presentarse), el triteísmo (la ruptura de la unidad sustancial).
En la liturgia, se le distingue no sólo como principio que mueve a los creyentes a dirigir
su alabanza al Padre, sino que Él mismo recibe también la glorificación «recibe una misma
adoración y gloria». No deja de recordarse su función desde el A.T. («habló por los profetas».
Para hablar de su origen respecto al Padre, se toma la expresión joánica «procedente».
Ricardo de san Víctor: elabora una propuesta original basada en el amor, señalando al Padre
como el Amante, al Hijo como el Amado y al Espíritu como el Condilecto (el amado en común).3
2
La analogía «psicológica» de la Trinidad (memoria-inteligencia-voluntad/mente-noticia-amor) sostiene: El ser
humano es imagen de la Trinidad por su alma espiritual donde se encuentran las facultades superiores: memoria,
inteligencia y voluntad. La Trinidad es como cuando concebimos una idea o concepto, están en juego la mente-
noticia-amor, el conocimiento se queda en sí mismo y el contenido es la misma sustancia. El Padre se equipara con
la memoria-mente, el Hijo con la inteligencia-noticia, el Espíritu Santo con voluntad-amor.
3
Ricardo de San Víctor explica a la Trinidad en clave del amor. Tres modos de amor: Dar-recibir-compartir. Dios
es el Sumo Bien y como tal debe gozar de la felicidad plena dada por el Amor poseído, dado y recibido en plenitud.
El Padre da su Amor al Hijo (mismo nivel) y el Espíritu Santo es el amado común por los dos (condilectio).
41
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
Tomás de Aquino: hace síntesis del pensamiento cristiano, a propósito del misterio trinitario.
Asume en notable equilibrio las doctrinas anteriores a él, y argumenta señalando lo absoluto y
lo relacional en Dios. Destaca en particular su identificación de la «persona» en Dios como
«relación subsistente».4
Estos conceptos clásicos5 quieren expresar desde la doctrina de la analogía cómo es el ser y la
vida interna de Dios para que sea posible afirmar los tres misterios centrales del cristianismo: la
Trinidad, la Encarnación de Dios y la Divinización del hombre. Los principales términos son:
ꟷ Naturaleza, esencia o substancia: designa el ser divino en su unidad, es decir, lo que Dios
es, la divinidad.
ꟷ Persona, hipóstasis: designa al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo en su distinción real entre
sí. Realidad subsistente en la única naturaleza divina.
ꟷ Relación: con ello se indica la referencia entre las divinas personas. Tres de ellas son
«subsistentes», en cuanto constituyen a las personas (Paternidad, Filiación, Espiración
pasiva).6
ꟷ Procesión: con ello se indica que el Hijo y el Espíritu tienen como fuente al Padre. Ambos
proceden del Padre. El Hijo por generación, el Espíritu por procesión (espiración).7
ꟷ Misión: manifestación que constituye un nuevo modo de presencia de las personas divinas
en la historia, cuyo único fin es la salvación del hombre, le corresponden dos procesiones
en su ser más íntimo. Refiere al envío del Hijo (encarnación) y del Espíritu Santo (gracia)
por parte del Padre en el plano económico.8
4
Tomás de Aquino explica que para que haya distinción real tiene que haber relación, alteridad. Lo único en lo que
hay distinción en la Trinidad son en las relaciones de oposición puesto que hay una sola sustancia. En estas
relaciones de oposición no hay diferencia ontológica, sino indica en la oposición que uno no es el otro. Las
relaciones se distinguen entre sí realmente en cuanto que son opuestas. En Dios hay cuatro relaciones reales:
Paternidad, Filiación, Espiración activa y Espiración pasiva o procesión. De estas, sólo tres constituyen relaciones
subsistentes realmente distintas entre sí, opuestas e incomunicables: la paternidad, la filiación y la espiración pasiva.
La espiración activa es común al Padre y al Hijo como un único principio respecto al Espíritu Santo, y por ello no
constituyen otra persona. Tomás de Aquino identifica la palabra persona en el sentido de relación subsistente. En
Dios hay tres realidades realmente distintas en la misma sustancia. Tres realidades con fundamento real (generación
y espiración) y son el origen y los términos de una relación real.
5
La Iglesia creó una terminología propia para la formulación del dogma Trinitario tomando nociones de origen
filosófico, a los cuales les dio un sentido nuevo, de tal manera que, en adelante también significan un Misterio
inefable. Cf. CEC 251.
6
La distinción real de las personas entre sí, reside únicamente en las relaciones que las refieren unas a otras: "En
los nombres relativos de las personas, el Padre es referido al Hijo, el Hijo lo es al Padre, el Espíritu Santo lo es a
los dos; sin embargo, cuando se habla de estas tres personas considerando las relaciones se cree en una sola
naturaleza o substancia». cf. CEC, 255.
7
El Padre no procede de nadie; el Hijo procede del Padre; el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo. cf. STh
I, 27; 41.
8
Las misiones manifiestan las propiedades de las personas divinas: la Encarnación del Hijo revela que Dios es el
Padre eterno, y que el Hijo es consubstancial al Padre. La misión del Espíritu Santo, enviado por el Padre en nombre
42
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
ꟷ Perijóresis: íntima unión e inseparabilidad permanente de las personas divinas, de modo
que, sin dejar de ser cada divina persona quien es, la presencia de una conlleva la presencia
de las otras.
ꟷ Atributo: con ello se indica una perfección que podemos predicar de Dios.
ꟷ Propiedad personal: con ello se indica una realidad (atributo) que compete a una sola
persona. Innascibilidad (ingénito), paternidad, filiación, procesión.
ꟷ Apropiación: con ello se indica una acción o propiedad que, aunque en sentido estricto
compete a las tres divinas personas, por pertinencia pedagógica se predica de una de ellas.
(asignaciones de un atributo esencial a una persona como si fuera propio). (así, del Padre la
Creación, del Hijo la redención, del Espíritu la Santificación).9
8. Explicación de las propiedades personales del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
CEC 42-43: «Dios trasciende toda criatura. Es preciso, pues, purificar sin cesar nuestro lenguaje
de todo lo que tiene de limitado, de expresión por medio de imágenes, de imperfecto, para no
confundir al Dios “que está por encima de todo nombre y de todo entendimiento, el invisible y
fuera de todo alcance” (Liturgia bizantina. Anáfora de san Juan Crisóstomo) con nuestras
representaciones humanas. Nuestras palabras humanas quedan siempre más acá del Misterio de
Dios. Al hablar así de Dios, nuestro lenguaje se expresa ciertamente de modo humano, pero
capta realmente a Dios mismo, sin poder, no obstante, expresarlo en su infinita simplicidad. Es
preciso recordar, en efecto, que “entre el Creador y la criatura no se puede señalar una semejanza
tal que la desemejanza entre ellos no sea mayor todavía” (Concilio de Letrán IV: DzH 806), y
que “nosotros no podemos captar de Dios lo que Él es, sino solamente lo que no es, y cómo los
del Hijo (cf. Jn 14,26) y por el Hijo «de junto al Padre» (Jn 15,26), revela que él es con ellos el mismo Dios único.
cf. CEC 262-263.
9
Las apropiaciones del padre son la eternidad, unidad, poder, ex quo Omnia, de él, el que es, la creación. Hijo:
especie, belleza, igualdad, sabiduría, per quen Omnia, por él, verdad, redención. E.S. Uso, delectación, concordia,
bondad, in quo Omnia, en él, vida, santificación.
10
Conceptos abstractos empleados por Tomás de Aquino para comprender las personas divinas, indican relación
entre ellas.
43
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
otros seres se sitúan con relación a Él”» (TOMÁS DE AQUINO, Summa contra gentiles, 1,30).
Agustín: «Si lo comprendieras, no sería Dios» (Sermones, 52,6,16).
CEC 237: «La Trinidad es un misterio de fe en sentido estricto, uno de los misterios
escondidos en Dios, “que no pueden ser conocidos si no son revelados desde lo alto” (Concilio
Vaticano I: DzH 3015). Dios, ciertamente, ha dejado huellas de su ser trinitario en su obra de
Creación y en su Revelación a lo largo del Antiguo Testamento. Pero la intimidad de su Ser
como Trinidad Santa constituye un misterio inaccesible a la sola razón e incluso a la fe de Israel
antes de la Encarnación del Hijo de Dios y el envío del Espíritu Santo».
Para hablar adecuadamente del misterio divino, el cristiano es orientado por el lenguaje
mismo de la Revelación, y el que la Tradición ha ido acuñando y ha demostrado ser pertinente
para hablar de Dios. Manteniendo una crítica prudente ante la evolución de los términos, habrá
de realizar una tarea de explicación y aún de reformulación, cuando sea necesario, pero de tal
manera que la continuidad de la fe resulte evidente.
«Si Dios no es único, no es Dios» (TERTULIANO, Adv. Marc. 1,3). CEC 200: «La confesión de
la unicidad de Dios, que tiene su raíz en la Revelación Divina en la Antigua Alianza, es
inseparable de la confesión de la existencia de Dios y asimismo también fundamental. Dios es
Único: no hay más que un solo Dios: “La fe cristiana cree y confiesa que hay un solo Dios [...]
por naturaleza, por substancia y por esencia” (Catecismo Romano, 1,2,2)».
Al confesar que Dios es uno y único, es posible reconocer también algunos de sus
atributos. «Creemos firmemente y confesamos que hay un solo verdadero Dios, inmenso e
inmutable, incomprensible, todopoderoso e inefable, Padre, Hijo y Espíritu Santo: Tres
Personas, pero una sola esencia, substancia o naturaleza absolutamente simple» (Concilio de
Letrán IV: DzH 800). Reconocemos tanto los atributos negativos de Dios, que lo contrastan con
el mundo, como los positivos, que ven en él en grado eminente los trascendentales.
La unidad de Dios no niega la distinción real en Dios. CEC 254: «Las Personas divinas
son realmente distintas entre sí. “Dios es único, pero no solitario” (Fides Damasi: DzH 71).
“Padre”, “Hijo”, “Espíritu Santo” no son simplemente nombres que designan modalidades del
ser divino, pues son realmente distintos entre sí: “El que es el Hijo no es el Padre, y el que es el
Padre no es el Hijo, ni el Espíritu Santo el que es el Padre o el Hijo” (Concilio de Toledo XI,
año 675: DzH 530). Son distintos entre sí por sus relaciones de origen: “El Padre es quien
engendra, el Hijo quien es engendrado, y el Espíritu Santo es quien procede” (Concilio de Letrán
IV, año 1215: DzH 804). La Unidad divina es Trina».
Una teología del Padre habrá de presentar su persona como amor abismal, fontal y
fundamental, donación y entrega originaria e ilimitada, referente último y sentido último de toda
realidad. De acuerdo con el Evangelio, el fiel vive en plena confianza en Él, conociendo la
riqueza de su misericordia y su indulgencia. La imagen «masculina» de su paternidad, aunque
en algunos puntos es vinculante en su lenguaje, no debe entenderse como una orientación única
ni identificada sexualmente. Respecto a las otras dos divinas personas, se entiende como su
eterno origen radical, fuente por lo tanto de la alteridad y de la comunión. Respecto al mundo,
como punto de partida trascendente de su existencia y fin definitivo. De Dios proviene toda
45
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
paternidad. Su radical misterio lo identifica como «incomprensible», pero dado a conocer
precisamente en el Hijo.
Una teología del Hijo habrá de reconocer que en Dios se da una filiación como un
«absoluto» desde el principio, Vida y Luz, identificando en Él una alteridad amable (el Hijo
amado) y la cifra de comunicación de Dios (la Palabra). Su existencia podrá ser explicada como
acogida y recepción. Lo caracterizará la mediación y el lugar central, la obediencia y la
expresión. Él es quien se encarna, quien hace ver al Padre, quien dona al Espíritu Santo. «En el
principio ya existía el que es la Palabra, y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios» (Jn
1,1). «A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo
ha dado a conocer» (Jn 1,18). «Él es el reflejo de la gloria [de Dios], Él sostiene el universo con
su palabra poderosa» (Hb 1,3). «Él es imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura;
Él es anterior a todo y todo se mantiene en él» (Col 1,15.17).
Una teología del Espíritu Santo habrá de formularse en la clave de comunión, como
simultáneo darse y recibir, como vitalidad, como unión, como perfección (CONGAR: finalizar),
como persona-don. En el orden salvífico, de él proviene el llamar a Dios «Padre» y reconocer a
Jesús como «Señor». De él, en particular, se habla como gracia increada. Agente de
cristificación, hace presente al Verbo en la encarnación, en las unciones sacramentales, en la
Eucaristía, en los procesos santificadores. A nivel eclesial, Él integra en la comunión lo diverso
e impulsa el dinamismo misionero.
La primera parte del axioma «La Trinidad económica es la (Trinidad) inmanente» es aceptable
porque el Dios que se ha manifestado es el mismo que es desde siempre. Corresponde a la visión
clásica del cristianismo. Al que conocemos aquí es el mismo que corresponde a Dios en sí
mismo En cambio, la segunda parte «y viceversa» (La Trinidad inmanente es la Trinidad
económica) compromete la diferencia entre Dios y el mundo. Parece hacer depender que Dios
es Padre y uno en sí mismo por la creación, si no hay creación, no hay Trinidad. Implica una
necesidad en Dios, pareciera que solo llega a ser Dios en sí mimo gracias a la Trinidad
económica y esto no es así porque en sí misma ya tiene plenitud de vida. También hay que decir
que este «y viceversa» es admisible como descripción de la gracia, en cuanto la gracia es
verdadera participación de Dios mismo.
11
En primer lugar, hay que distinguir. La Trinidad inmanente se refiere a Dios en sí mismo, es la vida divina ad
intra, movimiento interno en Dios como un acto puro y eterno, tiene en sí mismo una plenitud de vida. La Trinidad
económica es la acción divina hacia fuera (ad extra), en la historia de salvación, implica movimiento temporal. En
segundo lugar, hay que tener en cuenta que solo desde la Trinidad económica accedemos a la Trinidad inmanente,
aunque solo desde la Trinidad inmanente se funda y justifica adecuadamente la verdad de la revelación del Dios
Trinitario y su implicación en la vida del mundo.
46
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
10. Juicio teológico sobre la crítica al monoteísmo como fuente de violencia.
Se trata del Dios único. La revelación a Abraham contiene ya la afirmación fuerte del
monoteísmo. El pueblo elegido debe atender continuamente el llamado profético a mantenerse
fieles. Sólo a Él deben amar (cf. Dt 6,4-5).
12
Cf. Ángel CORDOVILLA (ed.), La lógica de la fe. Manual de Teología Dogmática, Biblioteca Comillas. Unión de
Editoriales Universitarias Españolas, Madrid 2013, 281.
13
Cf. Theodor SCHNEIDER et al, Manual de teología dogmática, Herder Barcelona 1996, 324.
14
Cf. Casiano FLORISTÁN, «Jesús, el Reino y la Iglesia», en 10 palabras clave sobre Jesús de Nazaret, Verbo
Divino, Estella (Navarra) 20073, 249-292.
15
Cf. René LATOURELLE, Milagros de Jesús y Teología del milagro, Sígueme, Salamanca 1990, 28-29.
16
Cf. Ángel CORDOVILLA (ed.), La lógica de la fe..., 319.
17
Cf. Ángel CORDOVILLA (ed.), La lógica de la fe..., 319-320.
49
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
4. Actitudes fundamentales de Jesús:
Jesús y la ley: Jesús como exégeta e intérprete de Dios expone el profundo y auténtico sentido
de la ley considerándola como la expresión de la voluntad amorosa de Dios en favor del hombre
y al mismo tiempo como un signo del amor a Dios y al prójimo.18
Jesús y el templo: Protesta enérgicamente contra los abusos cometidos a su interior (cf. Mc 11,
15- 19; Mt 21, 12-17; Lc 19, 45-48), que habían deformado su correcto significado. En la
purificación del templo no defiende que sea el lugar de la presencia de Dios, pues el que es
absolutamente trascendente, no vive en templos construidos por los hombres. Ahora el
verdadero Templo es el cuerpo de Cristo, víctima, sacerdote y altar.19
Jesús y los pobres: La Buena Noticia que Jesús trae al mundo tienen como opción preferencial
los pobres (cf. Lc 4, 18-21; 6, 24; Mt 11, 3-5); entendiéndose por éstos aquellos desheredados
económicamente y a aquellos marginados, despreciados y oprimidos.20
Jesús y el Padre: La relación de Jesús y Dios como Padre (Abba) es la relevancia teológica y
el presupuesto hermenéutico para entender e interpretar toda la actividad de Jesús: predicación,
oración, milagros, perdón de pecados, muerte, etc.21
Jesús y sus discípulos: Jesús elige a sus discípulos. En los Doce están representadas las tribus
de Israel. La novedad de su seguimiento es una metanoia escatológica, una verdadera conversión
que tiene cuatro aspectos esenciales: conversión a Jesús; conversión religiosa; la salvación viene
por la fe en él; el Reino de Dios es una realidad presente. En su resurrección establece una
relación especial con ellos, a quienes los habilita como misioneros del Reino, para que prediquen
lo mismo que él y hagan sus mismos signos y perdonen los pecados.22
Jesús y las mujeres: Jesús rompe con su tradición judía y propone su mensaje a mujeres y
hombres, con igual dignidad, llega a hacer a las mujeres destinatarias de sus acciones por
encontrarse en el grupo de los marginados y pobres a los que privilegia en su vida.23 Esta actitud
de Jesús hacia la mujer no pudo por menos de suscitar relaciones concretas con algunas de ellas.
Destaca la amistad con las dos hermanas, Marta y María (cf. Lc 10,38; Jn 11,1-44), en ambiente
cotidiano y familiar.24 Son las primeras testigos de la resurrección de Jesús, de modo que la
capacita para ser portadoras del Evangelio (cf. Jn 20,18; Lc 24, 5-10).
18
Cf. Ezequiel, CASTILLO SOLANO, o. c., 33.
19
Cf. Ibidem, 34.
20
Ibidem, 35.
21
Cf. Ibidem, 38.
22
Ibidem, 36.47.
23
Emmanuel BAUTISTA, La mujer en la iglesia primitiva, Verbo Divino, Estella 1993, 45.
24
A. M. TEPEDINO, Las discípulas de Jesús, Narcea, Madrid 1990, 67.
50
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
5. Títulos cristológicos
Surgieron en la primera comunidad de discípulos para expresar el misterio de la persona de
Jesús. Son figuras de mediación salvífica - escatológicas que venían a representar las esperanzas
y expectativas de un futuro Salvador que el pueblo aguardaba impacientemente.
Mesías. Xristós-ungido: En el AT en general se aplicaba a todos los ungidos: el rey, al sumo
sacerdote, los sacerdotes en general, los patriarcas. La identidad del mesías estaba ligada a su
misión en favor del Pueblo. La comunidad primitiva denomina con este título a Jesús (cf. Lc 1,
32s) debido a que identificó en Él el cumplimiento esta esperanza mesiánica, pero como Mesías
sufriente, como el Mesías de la cruz.
Hijo de Dios: Cuando la comunidad cristiana llama a Jesús «Hijo de Dios» se apoya
directamente en la vida de Jesús de Nazaret, principalmente hace referencia a su conciencia de
ser él el elegido, el enviado, el sumiso a la voluntad de Dios a quien llama «Abba». Con ello, la
comunidad creyente expresó la singularidad de esa pretensión de Jesús que ahora se veía
confirmada por la resurrección.
Hijo del Hombre: Este título tiene una significación mesiánica y apocalíptica (Dn 7, 9s). Pero
en Jesús revela tanto su condición humano-terrena como su condición divino-trascendental. J.
Ratzinger por su parte añade: Que el Hijo del Hombre hace alusión «a esa humanidad nueva
que viene de Dios» y se muestra en Jesucristo. Define su misión de llevar a cabo el plan salvífico
de Dios manifestándolo humanamente.
Señor (1Cor 12, 3; Rom 10, 9): La aplicación de dicho título a Jesús exaltado equivale a
equipararlo a Dios (Yhwh), pues «Señor» (kyrios) es un término se aplica a Cristo resucitado
para designar que ya realiza existencialmente, su presente señorío sobre toda la creación.
Rabbí: Es el título que se les daba a los doctores de la Ley. Tratamiento honorífico y respetuoso
que los evangelistas dan a Jesucristo (Mt 26, 25.49), porque enseña con su propia vida lo que
predica, su sabiduría proviene de su experiencia de vida.
6. Problemas que se desprenden de la divinidad y humanidad de Jesús
Autoconciencia: Es la pregunta sobre el grado de conciencia que Jesús tuvo de su naturaleza y
de su persona. Jesús tenía una fuerte conciencia de filiación (se sabía hijo) y una profunda
conciencia mesiánica-salvífica (enviado a instaurar el Reino). Sin embargo, su divinidad estaba
en estado kenótico, es decir, se desarrolló progresivamente mediante la relación con los otros.
La conciencia de Jesús se plenifica en la resurrección.
Aprendizaje y nescencia: Los evangelios muestran a Jesús como conocedor de los misterios y
al mismo tiempo con un conocimiento limitado. Santo Tomás distingue tres conocimientos en
Jesús: a) Visión Beatífica; b) Ciencia Infusa; c) Conocimiento por experiencia. Pero hoy la
teología afirma que Jesús no tenía visión beatífica ni ciencia infusa, pues dichas afirmaciones
51
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
contradicen el misterio de la encarnación y su condición kenótica. Tenía nesciencia en cuanto a
que no conocía más allá de la ciencia de su tiempo. No obstante, no se puede hablar de
ignorancia o error en lo que toca al conocimiento de Dios (su conciencia de filiación) y a su
misión (su conciencia mesiánica).
Ausencia de pecado y libertad: Se refiere a la ausencia de pecado en Jesús (cf. Hb 4, 15). Su
libertad está tan íntimamente unida al Padre e impulsada por el Espíritu Santo, que puede
ejercerla humana y efectivamente, sin caer en pecado. Pudo pecar, pero no quiso. La tentación
que vivió no contradice la impecabilidad absoluta.
Concepción virginal: Los evangelistas (Lc y Mt) establecen una relación entre la concepción
virginal y la divinidad de Cristo. La encarnación en María de manera virginal se basa en la
necesidad de afirmar la vida de Jesús, quien no viene a la existencia como creatura, sino es Dios
mismo (cf. Jn 1,13).
Encarnación: Designa el hecho fundamental mediante el que Dios se manifiesta en la persona
del Verbo, como autoexpresión eterna de Dios, en la historia (cf. Jn 1,14). El Verbo asumió
directamente la realidad humana con el fin de llevar la creación a su plenitud. Las tres personas
divinas participan en el misterio de la encarnación: El Hijo enviado por el Padre por medio del
Espíritu Santo.
Unión hipostática: Existencia de dos naturalezas en Jesús: la divina y la humana. Unidas a la
única persona de Cristo (la persona del logos que hipostasía la naturaleza humana). En síntesis:
Jesús es una única persona, con dos naturalezas (humana y divina).
Communicatio idiomatum: Es una expresión latina, aunque el segundo término es de origen
griego idiómata. Es la comunicación, sin mezcla ni confusión entre las propiedades de las
naturalezas (humana y divina) de Jesús.
7. Herejías y definiciones fundamentales de los concilios cristológicos
Sobre la naturaleza humana:
CONCILIOS CRISTOLÓGICOS
NI I Co E Ca III Co
325 381 431 451 681
Vs Arrio Vs Apolinar Vs Nestorio Vs Eutiques Vs. Sergio
Pasión y muerte: Por los judíos fue acusado de manera privada, y no pública, de blasfemia. Por
los romanos fue acusado de Perduellio y Crimen maiestatis populi romani imminutae, es decir,
delito grave de hostilidad (revolucionario) y desprestigiar la figura del César proclamándose rey
de los judíos.
Existen diversas lecturas sobre la interpretación que Jesús dio a su muerte: Maximalista:
según la cual tenía conocimiento de su muerte y la preparó con anticipación. Minimalista: según
la cual la crucifixión llegó sin conocimiento previo casi de manera desprevenida. Soteriología
implícita, que los discípulos leyeron después de la resurrección e integraron los relatos de
anuncios que reflejan su anhelo de entrega extrema.
La teología hoy presenta un consenso en el concepto Pro-existencia: Jesús interpreta su
muerte no como una víctima pasiva, ni como suicidio, sino como entrega libre y en el amor en
25
Michel GOURGUES, Jesús ante su pasión y su muerte. Cuadernos bíblicos 30, Verbo Divino, Madrid 1987, 45.
53
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
cumplimento con la voluntad del Padre y en coherencia con su misión. Jesús interpreta la muerte
como una entrega a favor del Reino de Dios.
9. Resurrección. Significado teológico
Los textos más primitivos del NT que hablan de la resurrección de Jesús tienen a Dios como el
agente principal de ésta, para constituirlo en Mesías y Señor (Gál 1,1; Rm 1,4; 6,4; 8,11; Ef
1,19s). Así, pues, la resurrección es el paso del Jesús Histórico, al Señor, el Kyrios, al Jesús de
la fe. Es el acto soberano del Padre, mediante el Espíritu, sobre el Hijo. Es la promesa redentora
personal de Dios sobre la humanidad caída. Es el centro personal de la fe cristiana.26 En 1 Cor
15 se manifiesta que no existe la fe cristiana sin la resurrección. Por eso «la resurrección no es
discutible razonablemente, porque no es un hecho que se pueda comprobar de un modo neutral
y demostrar históricamente, sino sólo una realidad que la fe puede captar y experimentar».27 La
resurrección es un acontecimiento escatológico: nadie fue testigo ocular de la resurrección. Sólo
se tienen testimonios de que encontraron la tumba vacía y que lo vieron vivo. Esto se puede
calificar más como un signo de fe.28 Las primeras comunidades se fundan en el mensaje salvífico
de Jesús: muerto y resucitado. De modo que él que quiera reencontrar al crucificado tiene que
escuchar su mensaje y buscarlo en la comunidad de creyentes, porque ahí está presente en medio
de los hermanos, en su banquete y las Escrituras. La aparición y presencia de Jesús desde el
poder de Dios implicaba para los discípulos haber sido resucitado y exaltado a la esfera de la
vida y eficacia de Dios. Desde ese poder divino puede darse a conocer en el presente
(aparecerse) y procurarse testigos. Por consiguiente, según el NT, la resurrección se remonta a
experiencias por las que los primeros testigos les resultaba evidente la presencia efectiva, viva
y personal del crucificado entre ellos y la correspondiente acción escatológica de Dios.
10. Modelos cristológicos-soteriológicos29
26
Cf. Theodor SCHNEIDER et al, Manual de teología dogmática, 340.343.
27
21 Ibidem, 341.
28
22 Cf. ID
29
Cf. Ricardo GONZÁLEZ, Apuntes de cristología.
54
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
Templo celestial continúa siendo para siempre lo que fue una vez en la tierra.30 En este sentido,
Cristo es el mediador universal en cuanto es el único que podía restaurar la humanidad caída
por su naturaleza humana-divina. Su sacrificio existencial realizado en la cruz redime a todo el
género humano. Es en este sentido que Cristo es el único mediador entre Dios y los hombres.
El axioma extra Ecclesiam nulla salus lo manifiesta explícitamente. No obstante, el CVII
reafirmó la visión bíblica según la cual la salvación es una posibilidad para todas las personas
(GS, 22). Hay tres posiciones comunes:
ꟷ Los teólogos que sostienen que Jesucristo es esencial para la salvación. Él es el único
Salvador verdadero, pero como la fe salvífica en Cristo es explícita, sólo se salvan los que
confiesan su nombre.
ꟷ El CVII, en su declaración sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas
(Nostra Aetate), prestó atención a la nueva situación de la humanidad. Tiene una enseñanza
universal: hay un único Dios que creó a todas las personas, siendo la voluntad salvífica
universal y tiene su punto focal en Cristo, quien murió para salvarnos. Así pues, todo lo que
es verdadero y santo en las religiones del mundo es un reflejo de la luz divina, que ilumina
al mundo entero. K. Rahner tiene la tesis de que todas las personas que tratan de cumplir la
voluntad de Dios, escuchando su conciencia y tratando de llevar una vida moral recta, están
siendo guiadas, de hecho, por la gracia salvífica de Cristo, están diciendo ‘sí’ a Cristo,
aunque no lo sepan (cristianos anónimos).31
ꟷ Algunos teólogos han desarrollado la idea de que Jesucristo no es esencial para la salvación
de todas las personas, pero sí es extraordinariamente importante. Es normativo en sentido
universal pero no esencial para la salvación. Buda o Krishna podrían apoyar valores que los
cristianos pasan por alto. Esto es una actitud más teocéntrica y menos cristocéntrica.
Jesucristo es el camino de salvación únicamente para los cristianos. Recientemente se ha
retomado el sentido universal de la salvación, no sólo como un humanocentrismo, sino la
universalidad de la reconciliación del mundo y al cosmos entero a través de Cristo.32
30
Cf. Theodor SCHNEIDER et al, Manual de teología dogmática, 493.
31
Cf. Ricardo GONZÁLEZ SÁNCHEZ, Apuntes de Cristología.
32
Cf. E. JOHNSON, La cristología hoy: olas de renovación en el acceso a Jesús, Sal Terrae, Santander 2003, 147-
162.
IV. PNEUMATOLOGÍA
Ahora bien, el estudio teológico sobre el Espíritu Santo ha cobrado relevancia en los
últimos lustros. Se ha propuesto abordar la totalidad de los temas teológicos desde la perspectiva
del Espíritu Santo. Es una ciencia teológica independiente. En muchos lugares está unida al
tratado Trinitario y la Cristología. Sin embargo, considerando su misión, se desglosa
naturalmente en lo antropológico, (inhabitación, dones, frutos, acción moral, vida espiritual) y
lo eclesiológico (alma de la Iglesia como principio de vitalidad y de unidad, eficacia
sacramental, carismas, confirmación).
El movimiento de recuperación de la Pneumatología latina se inicia ya en el siglo XIX
y culmina en el concilio Vaticano II. Sin embargo, no fueron tanto las reflexiones teológicas
cuanto las experiencias humanas y de la fe que condujeron a un redescubrimiento de la acción
del Espíritu en sentido amplio. Dentro de estas experiencias, desde mediados de los años sesenta,
se realizan movimientos carismáticos en la Iglesia, mismos que conducen a un nuevo interés
teológico por la experiencia. En esto radica la importancia del redescubrimiento del Espíritu, en
reflexionar la acción del Espíritu Santo en la Iglesia, en el hombre, y en el mundo, de manera
que no sólo se elaborara un tratado al respecto en el campo dogmático o de experimentar de
nuevo la dimensión pneumatológica, sino de una renovación pneumatológica de la teología en
general.
56
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
Nuevo Testamento
Los diversos testimonios neotestamentarios presentan al Espíritu Santo como sujeto de
orden divino, particularmente descrito en su acción, referida a Cristo, a la Iglesia y al
cristiano.
Encarnación Bautismo
En el Espíritu, el Verbo se hace el hombre En el Espíritu, Jesús se hace el Ungido.
Jesús (Lc 1,35; Mt 1,18). María de Nazareth Bautismo de Jesús (Mt 3,16; Mc 1,10; Lc 3,21;
y el Espíritu. Juan Bautista, Isabel, Zacarías, Jn 1,32-34). Apertura de los cielos: relato
Simeón, reconocer por el ES (Lc 1,15.17; vocacional en forma apocalíptica-sapiencial.
1,42;167;2,27). Espíritu en la 1magen de paloma (¿nueva
creación? Gn 1,1: ¿nuevo pueblo? Os 11,11;
Sal 68,19). Voz del Padre, no en sentido
adopcionista. Unción permanente del Espíritu
(Jn 1,32).
Ministerio público
Liberación del mal Anuncio en el Espíritu
El Espíritu lo empujó al desierto. Liberación En el Espíritu Jesús evangeliza. El Espíritu
del mal, primero en Él mismo. del Señor está sobre mí y me ha úngido (Lc
Discernimiento. Mc 1,12. Vence el mal en 4,14). Cargada con el Espíritu la Palabra es
los demás (Lc 11,20; Mt 12,28). Blasfemia nueva (Mc 1,127), libre y liberadora, con
contra el Espíritu (Mc 3,22) autoridad (Mc 1,22, Lc 7,22). El Espíritu en
Jesús es apertura contemplativa, diálogo con el
Padre (Lc 3,21; 10,21).
Misterio Pascual de Jesús
-Muerte de Jesús (Jn 19,30) expiró, entregó el Espíritu.
-Ríos de agua viva (Jn 7,39). Costado abierto de donde brota sangre y agua. (Jn 19,34).
-El Espíritu prometido (Jn 15 y 16 están cargados de pneumatología), es ahora, desde su
condición glorificada, comunicado a sus discípulos.
-El Resucitado sopla sobre ellos y les da su Espíritu (Jn 20,22).
-Envío misionero: vayan a predicar y bauticen en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo (Mt 28,20).
El Espíritu en el origen y la vida de la Iglesia. Pentecostés
Pentecostés equivale al bautismo de Jesús, para la comunidad cristiana. De esta unción, nace
el impulso evangelizador de la Iglesia. Acompaña en su desarrollo y crecimiento, es el
Espíritu de la misión. (Hch 13,2.4), su acción tiene un alcance universal. Fuerza para ser
testigos (1,8; 5,32; 15,28). Es el Espíritu el gran protagonista de la vida de la Iglesia.
Perspectiva paulina Perspectiva joánica
Atribuye de modo directo y personal el Le llama Espíritu Santo (Jn 14,26). Con rasgos
Espíritu a Jesús (Rom 9,8, Gal 4,6; Flp personales y resalta su misión de enseñar. Los
1,19). Vincula Pneuma con Jesucristo, de tal verdaderos adoradores adorarán en Espíritu y
manera que vivir en Cristo y según el verdad (4,23), con lo que se indica culto
Espíritu es equivalente (Gal 3,27; 1 Cor interior, animado por el Espíritu. Espíritu de
12,13). Comunica diversos dones a la verdad (1 Jn 4,6). No en el sentido griego, sino
comunidad, el mayor es la caridad (1 Cor que nos conduce a Jesús (Jn 14,16). Paráclito.
13,1ss). El Espíritu edifica la comunidad, Traducido como abogado. Defensor ante el
58
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
habitada en ella 1 Cor 3,16; la vivifica con mundo, ante el acusador, frente al propio
los dones 1 Cor 12; la unifica con Dios y a egoísmo. «Convence al mundo sobre el
los creyentes entre sí Gal 3,28. pecado», (16,8). Fuerza en las persecuciones
El Espíritu produce la filiación, elimina la (15,18-25). Pero también como consolador.
esclavitud Gal 4,7. Nadie puede decir: Jesús Con-solidus: lleva a lo sólido. A Jesús.
es el Señor, excepto por el Espíritu Santo 1
Cor 12,3. Sólo desde él podemos gemir
Abbá Gal 4,6. Hace renacer, produce una
vida nueva 1 Cor 5,25. Va configurando al
creyente con Cristo nos cristifica (2 Cor
3,18). Lo hemos recibido como primicia,
pero nos conduce a la plenitud escatológica
junto con toda la creación (Rom 8,23).
3. Lugar y misión del Espíritu Santo en el Ministerio Trinitario de Dios. Presentar los
diversosmodelos explicativos (lineal de los capadocios, triangular de Agustín, Focio y el
problema del Filioque) y sus dificultades.
El Espíritu Santo es conocido por la revelación. Su existencia e identidad corresponden al
misterio divino que se nos ha dado a conocer. Se le ha identificado primariamente debido a su
actuación, generándose en la Iglesia un proceso de conciencia sobre su identidad. Espíritu y
Santo son atributos divinos comunes a las Tres Personas divinas. Pero, uniendo ambos términos,
la Escritura, la liturgia y el lenguaje teológico designan la persona inefable del Espíritu Santo,
sin equívoco posible con los demás empleos de los términos ‘espíritu’ y ‘santo’.
Delimitación dogmática sobre el misterio del Espíritu Santo: afirmamos la realidad del
Espíritu Santo, su naturaleza divina, su condición personal, su identidad como el “procedente”.
Explicaciones teológicas: la noción de “procesión” o “espiración pasiva” caracteriza al
Espíritu Santo; se ha explicado en analogía con la voluntad y el amor; su “nombre propio” es
compuesto de términos que corresponden a las otras divinas personas, señalando así su ser en
común de ambos; su “lugar” en la Trinidad es el “tercero”, no en sentido subordinacionista, sino
en cuanto completez; lo describen adecuadamente los términos “amor” y “don”. La misión del
Espíritu Santo en la Trinidad es unir.
Modelos explicativos y sus dificultades
Modelo lineal de los capadocios:
Los padres capadocios resaltan la igualdad de las personas divinas. Basilio afirma que El espíritu
es digno del mismo honor y la misma gloria que el Padre y el Hijo. Gregorio de Nacianzo
propone que el modo de procedencia del E.S. es por espiración donde el Hijo tiene un rol
fundamental. El Espíritu Santo procede del Padre a través del Hijo. Gregorio de Nisa afirma que
lo que distingue a las personas divinas es su relación con las otras dos.
59
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
A través de
33
El desarrollo occidental añadió a la fórmula constantinopolitana la participación del Hijo en la procesión del
Espíritu Santo (“filioque”). Las iglesias ortodoxas rechazan esta expresión, subrayando al Padre como fuente única
de la divinidad. Ellos sólo aceptan la intervención del Hijo en el plano económico, no en el teológico. Para la
60
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
ES
Es así que la relación que hay entre el ES y Jesucristo es intrínseca, de comunión para
llevar a cabo la obra de la salvación de hombre, de manera que quien se mantiene fiel a la fe y
amor al Hijo de Dios encarnado y se deja alcanzar por el ES queda de manera permanente. su
Espíritu, quedará facultado para participar, por la gracia y el amor, de la vida de Dios. El ES y
Jesús actúan en el mismo proceso, ambos obran simultáneamente, haciendo la obra del Padre.
teología trinitaria occidental, que explica la distinción de las personas en base a las relaciones de oposición, este
contenido es necesario para distinguir la procesión del Espíritu Santo de la del Hijo. La expresión ha de considerarse
legítima y razonable, y la tensión no debe considerarse irresoluble: “La tradición oriental expresa en primer lugar
el carácter de origen primero del Padre por relación al Espíritu Santo. Al confesar al Espíritu como ‘salido del
Padre’, esa tradición afirma que éste procede del Padre por el Hijo. La tradición occidental expresa en primer lugar
la comunión consubstancial entre el Padre y el Hijo diciendo que el Espíritu procede del Padre y del Hijo (Filioque).
Lo dice ‘de manera legítima y razonable’ (Concilio de Florencia, 1439: DzH 1302), porque el orden eterno de las
personas divinas en su comunión consubstancial implica que el Padre sea el origen primero del Espíritu en tanto
que ‘principio sin principio’ (Concilio de Florencia 1442: DzH 1331), pero también que, en cuanto Padre del Hijo
Único, sea con él ‘el único principio de que procede el Espíritu Santo’ (Concilio de Lyon II, año 1274: DzH 850).
Esta legítima complementariedad, si no se desorbita, no afecta a la identidad de la fe en la realidad del mismo
misterio confesado” (CICat 248).
61
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
permanecía en el plano de la economía; pero se desconocía el de la teología. Contra macedonio
y los pneotómacos. El Concilio añade al tercer artículo del creado de Nicea (325) ‘creo en el
Espíritu Santo’ cuatro afirmaciones:
ꟷ Señor y vivificador ( 2 Cor 3,17; 1 Cor 15,55; 2 Cor 3,6; Jn 6,63. Se le atribuye la capacidad
de dar vida. Ambos términos son atributos divinos, por tanto, tiene condición divina. (Kirios
es un término postpascual). Se decide no usar la fórmula “omousious” para afirmar la
divinidad, sino expresiones bíblicas. El título de Señor, su misión de dar vida.
ꟷ Procede del Padre (1 Cor 2,12; Jn 15,26) y, por tanto, tiene carácter divino.
ꟷ Es Co adorado y co glorificado con el Padre y con el Hijo. Definición de san Basilio que
afirma que los tres tienen la misma dignidad divina. No es un argumento bíblico, sino
litúrgico.
ꟷ Ha hablado por medio de los profetas (Hech 28,25; I Pe 2,21). Se refiere al profeta en
sentido amplío, a los que escriben la Escritura. El carisma de la inspiración.
6. Lugar y misión del Espíritu Santo en la Iglesia. ¿Presencia del Espíritu más allá de la
comunidad cristiana? ¿en la creación toda?
El Espíritu Santo está presente más allá de la comunidad cristiana, esto ya lo afirmaban
los Padres de la Iglesia como San Ireneo de Lyon, quien decía que el don del Espíritu celeste ha
62
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
sido enviado a toda la tierra. Los autores anteriores a la escolástica admitían que el Espíritu
Santo es el principio de todo conocimiento verdadero, por lo que aparece allí donde las personas
se confían a Dios y a su amor, aunque al hacerlo, no hablen expresamente de Dios o de Jesús.
Ahora bien, la acción del Espíritu Santo, por ser el Dador de vida, es el principio vital de la
creación; de manera que, la creación, la naturaleza, la vida y el espíritu humano existen por obra
del Espíritu divino vivificante y dependen de Él permanente (cf. Lumen Gentium 4).
7. ¿Qué implica la vida según el Espíritu? O del lugar y la misión del Espíritu en el
cristiano
La plenitud del creyente en cuanto discípulo y misionero del Señor e hijo adoptivo del Padre se
realiza por obra del Espíritu Santo. No es puro esfuerzo humano de perfeccionamiento, sino don
santificador, gracia. Caminar en el Espíritu es don: vivir una existencia teologal, en la caridad,
en la fe en la esperanza (cf. LG 64).
Vivir según el Espíritu de Cristo implica vida de amor y libertad, el cristiano liberado
por el ES, se hace siervo por amor, no teme perder la vida y donarla porque sólo así se hace
fecunda. Implica también vida de fe y oración filial, el ES viene en ayuda de nuestra debilidad,
interviene para hacernos orar como y con Jesús, incluso en Jesús. Es vida de esperanza y
testimonio, de discernimiento en el Espíritu para acoger la voluntad de Dios y discernimiento
en la historia para reconocer los signos de los tiempos.
V. ANTROPOLOGÍA TEOLÓGICA
34
Cf. Theodor SCHNEIDER et al, Manual de teología dogmática, Herder, Barcelona 19962, 678.
64
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
con la literatura sapiencial, que colca a Dios como la fuente de la Creación (cf. Pv 2,5-8; 8,35;
Job 28,28; Eclo 16,24; Sb 6,1-21). Por otro lado, en los textos neotestamentarios se explicita
que Dios creo todo (cf. Mt 11,245; Hch 4,24) por el Verbo Eterno, es decir, su Hijo amado (cf.
Jn 1,1-3). Según lo afirma san Pablo: «Todo fue creado por Él y para Él» (Col 1,16-17). Es
decir, el N.T. presenta a Cristo como la Nueva Creación tanto del género humano como de todas
las cosas. La creación llega a su plenitud en Cristo quien es la clave para entender la historia del
mundo. La obra de Cristo no es simplemente la vuelta a la creación primitiva, sino la realización
definitiva y victoriosa del único designio de salvación, que preside la creación. El destino
escatológico de la creación se encuentra vinculado al destino del ser humano (Flp 2,6-11 / Col
1,15-20; Ef 1,3-14. En definitiva, la Creación es obra común de la Trinidad (cf. CEC 292).
4. Herejías y definiciones magisteriales sobre la creación
Gnosticismo: hay dos principios: uno bueno, origen del bien y otro malo, del cual proviene el
mal del mundo. La creación del mundo se hizo por medio de un intermediario a consecuencia
de una caída, y existe una oposición radical entre el Dios del Antiguo Testamento y el Padre de
Nuestro Señor Jesucristo. Respuesta: Ireneo, defiende la unidad de Dios en su naturaleza y en
su obrar, identidad entre el Dios del Antiguo y del Nuevo Testamento. Existe un plan que preside
la creación. Dios es dominador de todo, porque lo ha creado todo de la nada, con sus dos manos:
el Hijo y el Espíritu. Dios crea libremente para manifestar su poder, sabiduría, amor y para tener
a quien comunicar su propia bondad. Cristo ha recapitulado en sí todas las cosas.
El arrianismo: para los arríanos, Cristo, era la primera creatura, que el Padre había tenido a su
disposición para lograr la creación de todas las cosas. Respuesta: Los ortodoxos partían de su
papel en la creación para defender su divinidad. Tres puntos son incuestionables para los Padres:
Dios creador de todo; La creación ex nihilo; Crea en absoluta libertad.
65
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
35
Cf. Juan Luis RUÍZ DE LA PEÑA, Imagen de Dios. Antropología teológica fundamental, Presencia teológica 49,
Sal Terrae, Bilbao 20015.
68
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
ꟷ Relato sacerdotal (P). Gen 1: con un relato sobrio habla del hombre creado a imagen de
Dios y como hombre y la mujer; hombre tiene un significado colectivo; marca la diferencia
con los animales y la cercanía con Dios; destaca el deber de multiplicarse, someter y dominar
la tierra como representación y ayudantes de Dios.
ꟷ Relato yahvista (J). Gen 2: Agrega al relato de la creación la exposición de la caída;
manifiesta la creación del hombre como ruptura con el conjunto de la creación; destaca la
igualdad del hombre y la mujer en acoplamiento sexual, pertenecientes a la misma
naturaleza. - De los términos más relevantes para designar la constitución del hombre.
A.T.: Alma-psiché: Garganta: Órgano de respiración y alimentación (Is 5, 14). Cuello: Parte
externa que presenta al hombre necesitado de ayuda (Sal 105, 18). Anhelo: Hambre que arrastra
a la acción (Prov 16, 26). Alma: Sede y acto de otras impresiones anímicas (Ex 23, 9). Vida:
Prov 8, 35. Persona: En relación con la comunidad (Lv 19,8). Estos términos indican todo el
conjunto del hombre en relación con su aliento. Basar: algo que tiene el hombre en común con
los animales. Carne Is 22, 13 Cuerpo Lv 19, 28 Parentesco Gn 29, 14. Ruah: Fuerza natural,
viento que se le atribuye a Dios. Viento: aire en movimiento (Dt 32, 11). Aliento: lo que se le
da al hombre (Is 42, 5). Fuerza vital: lo que une la vida del hombre con Dios (Sal 33, 6). Espíritu:
ser independiente e invisible (2 Re 19, 7).
N.T. Sarx: Aquello que se corrompe, carne (cf. 1 Cor 1, 3). Soma: El conjunto de un todo
Cuerpo (cf. 1 Cor 6, 19). Psijé: Principio vital operativo, alma (cf. Mt 22, 33). Pneuma: alma
con operaciones volitivas y racionales Espíritu (cf. Hch 2,4).
9. Herejías y definiciones dogmáticas sobre el hombre, imagen de Dios
Los distintos Concilios definieron su postura contra las teorías dualistas:
Concilio de Braga (561): bajo el pontificado de Juan III: Los errores priscilianistas de
procedencia origenista sostenían un modalismo en la Trinidad y un cuerpo aparente en el Verbo,
sin encarnación, docetismo. Niega la preexistencia de las almas 2) Niega el pecado de las almas
en las moradas celestiales 3) Niega la incorporación del alma como castigo por el pecado (cf.
DH 456).
IV Constantinopla (870. VIII ecuménico. Adriano II): Algunos principios antropológicos de
origen maniqueo sostenían dos principios: bien y mal; los apolinaristas afirmaban que Cristo se
encarnó en un cuerpo sin alma. El concilio define: 1) Niega que la existencia de dos almas, 2)
Sostiene la existencia de una sola alma racional e intelectual (cf. DH 657).
IV Concilio de Letrán (1215. XII ecuménico. Inocencio III): En contra del dualismo de los
valdenses que predicaban un desapego a lo material. El Concilio afirma la naturaleza humana
como compuesta de espíritu y cuerpo (DH 800).
Concilio de Viene (1311-12. XV ecuménico. Clemente V): Contra los errores de Juan Pedro
de Olivi. Determinación del Concilio: Una sola alma espiritual, inmediata y esencialmente
forma del cuerpo (DH 902).
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TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
V Concilio de Letrán (1512-17. XVIII ecuménico. Julio II-León X). Contra los errores de
Pedro de Pomponazzi (1460 – 1525). Concilio: 1) Existencia de una sola alma individual, forma
del cuerpo 2) El alma intelectual es inmortal (DH 1440).
Eximiam tuam (1857. Pío IX). Contra el dualismo de A. Günter. Concilio: El alma es
verdadera e inmediata forma del cuerpo (DH 2828).
Vaticano I (1870. Pío IX). Contra el panteísmo emanacionista y el evolucionismo materialista.
Creación del alma por especial intervención divina (DH. 3024) Cf. Pío XII, Humani Generis,
1950, DH 389.
10. Núcleos teológicos de las cuestiones: persona, relación, libertad, unidad del hombre,
trabajo.
Persona: este término pertenece al campo filosófico y no al bíblico. La definición clásica de
persona proviene de Boecio: «sustancia individual de naturaleza racional». Por otro lado,
Descartes la defina como la «autoconciencia». Predicar de un ser humano su ser persona quiere
decir que es único, irrepetible e inalienable. La persona es un ser relacional, dotada de
inteligencia y voluntad que permiten tener conciencia de su ser y del ser del otro. El término
sirve para designar a los seres con alma racional como el hombre, los ángeles y a Dios.
Relación: es el nexo entre los seres creados individualmente que le permite el diálogo. Es la
dimensión que hace referencia a la sociabilidad y apertura a la trascendencia, es decir, ir más
allá del propio Yo sin omitir o suprimir a éste y llegar a la comunión (cf. GS 24-27).
Libertad: es el ejercicio de las potencias personales de la voluntad y la inteligencia en
circunstancias específicas que posibilitan tal ejercicio. Se dice de Dios en el acto creador y de
los ángeles y los hombres en su autodeterminación, con la distinción de que en los hombres
dicha autodeterminación es paulatina. Filosóficamente se ha llegado a hablar de que el hombre
cuenta con una «libertad de» y de una «liberad para». Mientras que la libertad para se suele
llamar positiva y es el hecho de ser dueño de la voluntad, la libertad de comúnmente se predica
como negativa en referencia a los elementos externos que posibilitan o impiden el camino de la
acción personal.
Unidad del hombre: se dice de la totalidad del ser y no sólo de un conjunto de partes. Así, del
hombre se predica la unidad (una sola realidad) del alma y del cuerpo, en contraposición con el
dualismo platónico. El alma y el cuerpo forman una sola cosa: el hombre, que para su análisis
se divide en dos por las operaciones espirituales y las físicas de las que es capaz.
Trabajo: por medio de las capacidades físicas e intelectuales del hombre, este es capaz de
reivindicar su identidad. El ejercicio laboral manifiesta la capacidad humana de ejercer sus
potencias y, con esto, se hace partícipe del ordenamiento y desarrollo de la creación, haciéndose
co-creador. El trabajo es el medio que hace asequible un fin del individuo con el ejercicio de su
inteligencia y voluntad. Implica esfuerzo y fatiga, un cierto desgaste que lleva a ser personal a
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TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
su realización. El trabajo lleva al hombre a autodefinirse y a trascenderse a la vez al modificar
la realidad por medio de él.
11. Relevancia teológica del origen del ser humano en el mundo. Creación e hipótesis
evolucionista
La aparición del hombre sobre la tierra se interpretaba a la luz de una lectura histórica de los
relatos bíblicos. El hombre salía integralmente de las manos de Dios (cf. Gn 1,26) por una acción
directa e inmediata sobre la totalidad del compuesto humano (cf. Gn 2,7), entendido como alma
y cuerpo. Así, el hombre, creado a imagen de Dios, es la síntesis de toda la creación visible e
invisible, coronación y consumación de la actividad creadora de Dios. A través de él todos los
seres pueden alcanzar la unificación y su sentido más pleno.
Por otro lado, la concepción evolucionista se ha ido imponiendo día a día con mayor fuerza.
Para muchos científicos el hombre es un producto de la evolución genética del mundo animal.
Esta visión no es compartida por filósofos y teólogos, dadas las características especiales del
compuesto humano. El científico considera que el primer hombre es poco superior al animal,
del que procede a las inmediatas, en su morfología y su psiquismo. Descubre la cadena de pasos
graduales, por medio de la paleontología, desde el reino animal al hombre y establece, con estas
premisas, que la evolución explica suficientemente la aparición del primer ser humano.
Fundamentalmente el problema es el siguiente: admitido que el hombre venga por
evolución genética, surge la siguiente pregunta: la naturaleza humana es irreductible por su
dimensión intelectiva a la especie animal en cuanto puramente sensitiva. ¿De dónde y cómo le
viene esa nueva dimensión? Primero se contestó dividiendo al hombre en dos partes: cuerpo y
alma. El alma es creada inmediatamente por Dios e infundida luego en el cuerpo. Éste procede
por evolución, pero es preparado por una acción especial de Dios para que pueda ser receptor
del alma espiritual. En el origen del hombre se distinguen dos acciones de Dios, además del
concurso natural de la evolución: creación del alma espiritual y humanización del cuerpo. Sin
embargo, el teólogo, al preguntarse por el origen del hombre, ha de tener delante los datos ciertos
que le ofrece su propia fe:
1. ¿En qué consiste la oferta original de gracia, y qué son los dones preternaturales?
El estado de santidad y justicia en que el hombre se encontró antes del pecado es el núcleo
fundamental de la teología del «estado original». El hombre ha sido llamado desde el comienzo
de su existencia a la comunión con Dios (ofrecimiento de su amor y de su gracia). Lo
fundamental es, por tanto, precisar que la amistad con Dios, la justicia y la santidad le han sido
ofrecidas al hombre antes de toda posible decisión personal y antes de cualquier mérito por su
parte.
La prioridad de la gracia de Dios, que pide y suscita la libre respuesta humana, fue
manifestada desde el primer instante y se mantiene a lo largo de toda la historia de la salvación
(cf. 1 Jn 4,9.19). En este sentido, se puede entender que la «gracia original» no puede ser más
que una anticipación de su plenitud en Cristo, plenitud del hombre y plenitud de los designios
de Dios sobre nosotros.
Los «dones preternaturales» se refieren a los bienes de que el hombre gozaba en el paraíso,
según el Génesis (Gen 2-3), antes del pecado original; trata sobre todo de la dimensión de gracia
y de amistad con Dios en que se encuentra el hombre desde el momento de la creación. Son
expresión de la plenitud y armonía que derivan de la amistad con Dios. No son dones
independientes de la gracia, sino su manifestación. Los dones que han sido objeto especial de
atención por parte del magisterio son «la inmortalidad» y la «integridad» o ausencia de
concupiscencia.
En la Escritura, vida y muerte son dos nociones que rebasan lo biológico, aunque
incluyan este elemento; son expresión de la presencia o la ausencia de la amistad y relación con
Dios. La vida es el bien prometido al hombre si obedece a Dios y es fiel a la alianza; la muerte
es, por el contrario, el castigo de la desobediencia. En el N.T, la primera tiene un marcado
sentido cristológico, la segunda se pone en relación con el apartamiento de Dios y de Cristo.
La libertad y la integridad del comienzo apuntan también hacia la integridad plena que
sólo Jesús, el hombre perfecto, puede darnos. Todo ello es ya realidad en nuestra actual
condición, pero sobre todo lo será cuando se realice nuestra esperanza en la consumación
escatológica.
En el Antiguo Testamento
Génesis 3,1-13: es la primera fuente bíblica sobre el pecado inicial del hombre, creado por Dios
en estado dejusticia y santidad, pretende explicar el origen del pecado y del mal como algo
procedente de una desobediencia cometida por el ser humano en los comienzos de la historia.
Adán es en el texto un singular colectivo, designa a la humanidad, pero el nombre adquiere en
este caso un valor específico. La intención del autor sagrado es mostrar que este pecado de Adán
es un pecado concreto, que fue origen de una situación nueva para la humanidad.
El Salmo 50 (Miserere): el autor manifiesta una viva conciencia de sus pecados y pide perdón
a Dios. La interpretación usual de este texto apunta a una pecaminosidad congénita en el
hombre, pero no considera que obedezca en el salmo a la transmisión de la falta de Adán.
73
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
El libro del Eclesiástico (5, 2-5; Cfr. 17,31; 23,2-3): se refiere a las malas tendencias que con
frecuencia dominan al hombre, y a las consecuencias negativas de esas inclinaciones para el
destino humano.
En el Nuevo Testamento
Los sinópticos y Juan: junto a la clara afirmación del principio de la responsabilidad individual,
según el cual cada uno es juzgado según sus obras (cf p ej Mt 16,27, Jn 5,29, Rom 2,6, etc.), se
manifiesta también la convicción de que el pecado humano no afecta solamente a aquel que lo
comete. La solidaridad del pueblo lleva consigo una solidaridad moral y una comunidad de
espíritu que une a las diversas generaciones y a los contemporáneos entre sí. En el resto del N.T.
(excepto Pablo) se habla de una situación de pecado que parece general. Pecado que se
manifiesta especialmente en el rechazo de Cristo.
San Pablo: las afirmaciones sobre la universalidad del pecado son en Pablo especialmente
claras: cf. Rom 3,23; 11,32; Gal 3,22; Ef 2,3. El Apóstol habla del pecado original en base al
paralelismo que establece entre Adán y Cristo. El sentido y alcance del primer pecado se
iluminan desde la Redención obrada por el segundo Adán.
1 Cor 15, 21-22: el texto dice así: «Como por un hombre vino la muerte, también por un
hombre vino la resurrección de los muertos. Y como en Adán hemos muerto todos, también en
Cristo somos todos vivificados.»
Rm 5, 12-21: La afirmación central del texto es la idea de que como por Adán entró el pecado
en el mundo, y por el pecado la muerte, así por Jesucristo ha entrado en el mundo la justificación,
y con ella la vida. El esquema de Adán-pecado-muerte se opone al de Cristo-justificación-vida.
Herejías y definiciones dogmáticas sobre el pecado.
Pelagio y sus seguidores: mantenía la tesis de que el hombre podía obrar bien y lograr su
destino eterno sin ayuda decisiva de la gracia. Por tanto, la naturaleza humana permanece intacta
74
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
en su capacidad para la virtud después de la falta cometida porAdán. Minimiza el grave alcance
del pecado de Adán. El pecado original perjudicó a la progenie de Adán, no porque contrajeran
un pecado al nacer, sino porque fue para todo un mal ejemplo del primer hombre. Por Adán
entra la muerte en el mundo, pero no el pecado, del que sólo cada uno es responsable. Esta
postura desvirtúa el sentido del Bautismo y de la obra salvadora de Cristo, que queda rebajado
al nivel de maestro.
San Agustín: expone de modo sistemático la doctrina sobre el pecado original (De libero
arbitrio, 395). Afirma que la salvación de Cristo es para todos y, por tanto, todos necesitan de
ella; por esta razón se ha de afirmar la existencia de este pecado universal en el que todos han
sido hechos pecadores. El pecado originales un estado de culpabilidad contraída en Adán y se
transmite a todos los hombres. Todos estábamos en Adán, y existe por tanto una solidaridad en
la naturaleza humana que se propaga a partir de él. En él todos somos uno, luego todos hemos
pecado en él; no es un pecado cometido por voluntad propia, sino que todos hemos contraído la
culpa de Adán. Se trasmite el pecado de Adán por generación, no por imitación y afecta incluso
a los párvulos.
Concilio de Cartago (418): enseña que la muerte corporal de Adán fue consecuencia de un
pecado y no una mera necesidad natural; y que el bautismo borra en los niños pecado
original.
4. La teología Medieval
Pedro Lombardo: sostenía que el pecado original es una culpa, que se transmite por los padres
a todos los que son engendrados concupiscentialiter. La concupiscencia, fomes peccati, parece
de hecho identificada con el pecado mismo.
San Anselmo: El pecado es una ofensa contra el honor de Dios. Adán al pecar se hizo reo de
este delito. Todos pecamos cuando pecó él en cuanto cabeza de la humanidad. Recibimos la
naturaleza con la privación de la justicia original. El hombre no puede volver por sus fuerzas al
estado en el que debería hallarse; para ello es necesaria la redención de Cristo.
Lutero: desarrolla una visión delpecado original caracterizada por la idea de la total corrupción
de la naturaleza humana a causa de la falta de Adán, y de la absoluta incapacidad del hombre
para querer y hacer el bien. Lutero es conducido a negar la libertad humana, a equiparar pecado
original y concupiscencia, y mantener que el pecado permanece en el hombre después del
Bautismo. El hombre no puede hacer otra cosa que pecar.
El Concilio de Trento: se ocupa del pecado original en su Sesión V, hace cuatro afirmaciones
fundamentales: 1) Adán pecó gravemente y «perdió inmediatamente la santidad y justicia en que
había sido constituido, e incurrió en la ira e indignación de Dios y, por tanto, en la muerte». El
PO supone el comienzo absoluto del pecado en la historia. El pecado no procede de Dios, sino
de la libertad humana; b) El pecado de Adán le daño a él y a toda su descendencia, de modo que
perdió la santidad y la justicia no solo para él mismo, sino también para nosotros. Transmitió a
todo el género humano las consecuencias de su propio pecado, y también el pecado que es
muerte del alma c) El pecado original se transmite por propagación en el seno del género
humano, es decir, no se contrae por actos personales imitadores del pecado de Adán. Se
encuentra en los hombres por su condición de miembros de la especie humana; d) Este pecado
no se identifica con la concupiscencia, pues desaparece en los bautizados, mientras que la
concupiscencia permanece.
Los documentos del CVII no contienen ninguna declaración expresa sobre el pecado original.
Sin embargo, hace algunas alusiones: LG 2 recuerda que Dios no ha abandonado a los hombres,
«caídos en Adán». DV se refiere al lapsus de nuestros primeros padres. Y GS (10,13,22) 13
dice: «Creado por Dios en la justicia, el hombre abusó de su libertad, sin embargo, por
instigación del demonio en elmismo inicio de la historia, se levantó contra Dios y pretendió
alcanzar su propio fin al margen de Él».
La naturaleza humana es herida con el pecado original, que afecta a la capacidad del
hombre para vivir de acuerdo con su fin, para dirigirse a él y para vivir moralmente bien. A la
luz de la salvación de Cristo, vemos que, sin la gracia de Dios, el hombre está sometido al poder
del pecado.
El pecado original tiene que ver con la solidaridad de los hombres en Cristo, y, por tanto,
sólo puede ser plenamente conocido y comprendido a la luz de la revelación cristiana.
77
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
8. Distinción teológica entre pecado original originante y originado
El pecado original originante: Es el primer pecado del primer hombre, cometido al inicio de
la historia y transmitido a todos sus descendientes no por vía de imitación, sino de propagación
(DZ 711, 790, 795).36
Pecado original originado: es verdadero y propio pecado de cada uno, muerte del alma, es
privación y no simple carencia de santidad y justicia, lo tiene también los niños apenas nacidos.
9. ¿Qué es concupiscencia?
La concupiscencia se entiende como división interna del hombre entre el bien y el mal. La
teología cristiana le ha dado el sentido particular de un movimiento del apetito sensible que
contraría la obra de la razón humana. CEC 2515. La concupiscencia no es pecado es un sentido
estricto y verdadero, sino que, como consecuencia de la apostasía pecaminosa del libre albedrío
respecto de Dios, inclina al mal y convierte al hombre en esclavo de sus pasiones, de las cuales
sólo puede liberarse con la ayuda de Dios. DZ 792.
Para Trento (cf. DS 1515), la concupiscencia proviene del pecado e inclina a él, aunque
no puede ser llamada en sí misma pecado (inclinación, no acción propiamente dicha).
La palabra gracia es una de las más importantes del vocabulario cristiano. Se llama gracia de
Dios a los dones que de él recibimos enteramente gratuitos e inmerecido como manifestación y
efecto de la benevolencia y de la misericordia divinas, la historia de la salvación, la elección
divina de cada uno y el modo como nos llega. La tradición cristiana, inspirada en la Escritura,
llama gracia a todos los dones de la salvación, que nos sacan del pecado y nos conducen al fin
querido por Dios.
Antiguo Testamento
36
Nuevas interpretaciones del pecado original originnate: a) Monoculpismo (Flick y Alszeghy): el primer pecado
el de la historia basta, por sí solo, para constituir el pecado originante. b) Policulpismo (Schoonenberg): el pecado
originante es el pecado del mundo, entendiéndose por tal el conjunto de las acciones pecaminosas cometidas a lo
largo de la historia. c) Concasualidad del primer pecado y de los restantes (Smulders); el pecado originante sería
una magnitud dinámica, no estática, que comienza a producir su efecto desde la comisión del primer pecado
histórico y que se va engrosando, con los pecados personales; cada acción pecaminosa, en efecto, afirma la
dominación del mal sobre el mundo y aumenta el peso de la culpabilidad que pende sobre cada existencia humana.
78
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
TÉRMINO SIGNIFICADO TEOLÓGICO EJEMPLO
BÍBLICO
Benevolencia divina que otorga dones Sal 4,2;
Charis jen Favor Sal 6,3;
Apiadarse, obrar bien con alguien. Sal 25,16;
Correlación entre la necesidad y la carencia que aquejan al Sal 26,11;
hombre, por una parte, y el poder de Dios que viene en su Sal 51,3-4.
auxilio, por otra. Ex 33,19;
El favor de Dios, su «gracia», se experimenta como respuesta Núm 6,25ss;
a la oración. Is 30,18ss.
Concesión de los beneficios divinos. Ex 33,12-17
«Hallar gracia a los ojos de...». Gén 6,8,
Rajamin Ternura y misericordia de Dios Ex 34,6
Jesed Piedad Gén 19,19;
designa el comportamiento de Dios en su fidelidad a la alianza Gén 24,12-14
y amor a los hombres. Ex 34,6
Bondad, amistad, amor. Os 4,1; 10,12,
Es una actitud fundamental de una persona, que se manifiesta
en sus concretas actuaciones con referencia a Dios.
Es la actitud de amor y de favor de Dios para con los hombres
que está en la base de su actuación concreta.
El comportamiento de Dios pide una actitud correspondiente
por parte del hombre, aunque Dios va más allá de esta
respuesta.
´emet Fidelidad Gén 24,27;
Gén 32,11;
Ex 34,6;
Sal 25,10;
En los LXX el término jesed ha sido traducido normalmente por ἔλεος (misericordia) y
jen por χάρις (gracia), mientras que el verbo janan lo ha sido por έλέιη, lo cual muestra la
afinidad de las nociones. En realidad, el término jesed está más cercano al concepto
neotestamentario de la gracia.
Nuevo Testamento
El término χάρις del Nuevo Testamento es el antecedente inmediato del vocablo actual «gracia».
Este vocablo designa lo contrario a lo que es debido, es decir, la benevolencia o el favor que se
dan gratuitamente. A partir de este uso común, el Nuevo Testamento ha acuñado la noción
característica del vocabulario cristiano.
Los evangelios
Lucas, por su parte, es el único de los sinópticos que utiliza explícitamente el concepto
de gracia (kharis), y lo emplea de una manera semejante al Antiguo Testamento, para referirse
a Juan el Bautista, a María y al mismo Jesús, señalando que son gratos a los ojos de Dios,
porque han recibido de Él dones singulares, especialmente el Espíritu Santo (cf. Lc 1,26-33;
1,35; 1,42,48; 1,15.41. 66. 80; 2,40; 2,52).
Corpus paulinum
Dentro del corpus paulinum (en que se encuentran dos tercios de las 155 referencias a la kharis)
el concepto de gracia juega un papel capital, pues es un término central para designar la
estructura del acontecimiento salvador de Jesucristo. Antes que contenidos concretos, el término
expresa la estructura formal de la salvación de Cristo: ésta es algo que se da gratuitamente, por
el favor de Dios. Es lo que el hombre no puede nunca merecer, el regalo más grande que pueda
recibir.
Se puede decir, sistemáticamente hablando, que para san pablo la «gracia» (charis)
significa tres cosas:
ꟷ El misterio de la salvación en Cristo en cuanto se nos aplica, es «la» gracia que hemos recibido de
Dios en esta plenitud de los tiempos. Esta es la acepción más global.
ꟷ Cada ayuda concreta que se recibe de Dios al adherirse a Cristo y los múltiples dones particulares
que acompañan la primera predicación.
ꟷ Confrontación entre la salvación cristiana y la práctica judía. Lo que salva (justifica) no es el
cumplimiento de la ley, sino la adhesión al Evangelio. Contrapone el régimen de la ley (que era
obligación) al de la gracia (que es un don).
Los dones de la gracia de Dios son: la predestinación desde toda la eternidad (Ef 1,3-14)
a la filiación divina (Ga 4,4-7; 8,14-17).
Pelagio y Agustín
Pelagio: El hombre en su libertad humana desde su creaturidad está capacitado para obrar el
bien. No se necesita algún auxilio (de la gracia) porque todo depende del hombre que es bueno.
Deja de lado a Cristo que es la Gracia misma.
Agustin: No niega la bondad de la creación. Este obrar bien, depende de Dios, el hombre sí
necesita de auxilios externos, lo que llamamos Gracia de Dios, la cual no anula la libertad del
hombre, sino que la potencia (perfecciona) para elegir el bien.
Lutero y Trento
Lutero: El hombre es una naturaleza corrompida y un sujeto desprovisto de libertad, por tanto,
depende absolutamente de la gracia por la sola fe.
Trento: la gracia tiene su realidad «inherente» al hombre, no es solo a favor de Dios. subraya
la primacía de Dios en la salvación, pero también se pone de relieve el efecto de la acción divina
Para Trento la gracia nunca es algo que el hombre posea con independencia de la fuente de la
que brota, También se insinúa la idea de la presencia de Dios o del Espíritu en nosotros (cf. DS
1546, la unión con Cristo, 1529s, el Espíritu que da la justificación, el Padre nos unge con el
Espíritu, el amor de Dios se derrama en nuestros corazones por el Espíritu Santo).
12. ¿Qué se entiende por justificación, y cuál es el papel del ser humano en esta obra de
Dios?
La justificación es la gracia entendida como perdón de los pecados, es la acción salvífica que
Dios realiza en cada hombre por Jesucristo en el Espíritu Santo, y por la cual, de un modo
gratuito y gracioso, a través de la fe, otorga la liberación de los pecados y la renovación
interior37. En otras palabras, la justificación es cuando el hombre es hecho justo por iniciativa
de Dios y pasa del estado de pecado al estado de amistad con Dios.
La cooperación del hombre a la obra de Dios, por medio de ella se hace el hombre
partícipe de la salvación y de la justicia que se han operado en Jesucristo. La actitud humana
(fe) afirma por un lado la iniciativa divina en todo, y por otra excluye una simple pasividad por
parte del hombre.40
37
Cf. Georg KRAUS, «Justificación» en Diccionario de teología dogmática, 392.
38
Cf. M. FÉDOU, «El acuerdo luterano-católico sobre la justificación», Selecciones de Teología 39 (2000), 274.
39
Cf. J. L. RUIZ DE LA PEÑA, El don de Dios, 327
40
Cf. L. F. LADARIA, Antropología Teológica, 352.
82
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
del Espiritu Santo produce unas nuevas relaciones con la Trinidad. La vida cristiana se orienta
hacia el Padre, por el Hijo, en el Espiritu Santo. Y tiene como objeto conocerle, amarle y, en
consecuencia, cumplir su voluntad.
Nueva creación: refiere al nuevo ser del hombre en Cristo, que hace del hombre una nueva
criatura desde el momento del bautismo, que se entiende como un baño de regeneración y
renovación en el Espíritu Santo (cf. Gal 6,15; Tito 3,5-6). El don del Espíritu Santo produce en
el hombre una verdadera recreación en Cristo: muere al hombre viejo y renace en el nuevo
(identificación mística con Cristo). Aunque, el hombre nace de nuevo con el agua y el Espíritu,
su novedad siempre dependerá de la continua acción del Espíritu de Cristo, en este sentido, el
hombre en todo momento es don de Dios, pues es él quien lo santifica y así es grato a él.
La revelación bíblica plantea una relación paterno-filial entre Dios y el hombre de manera
original. En la Escritura la relación filial del hombre con Dios va a situarse a medio camino
entre la filiación natural (física) y la adoptiva (jurídica); de aquélla retendrá el elemento
ontológico de una participación en la naturaleza; de ésta, el que no surja de un acto generativo,
sino de una elección gratuita. Según Pablo, la filiación natural de Jesús, y la nuestra, adoptiva,
son igualmente reales. Dos razones: hemos recibido el Espíritu de hijos, y somos partícipes de
la misma herencia.
Jesús no solo llama a Dios Abbá, sino que enseña a los suyos a hacer lo mismo. A partir
de este hecho capital, la idea de una participación humana en lo divino está indisolublemente
vinculada a la persona y a la obra de Cristo, esto es, la idea de filiación en y por Cristo. Entonces,
el designio de Dios apunta a hacer de Cristo «el primogénito de muchos hermanos» (Rm 8,29b),
objetivo solo alcanzable constituyendo a los creyentes en verdaderos hijos de Dios según el
modelo de quien él «el primogénito»; por eso «ser hijos de Dios» equivale a «revestirse de
Cristo» (Ga 3,26-27). Dicho en pocas palabras: la gracia es gracia de Cristo; la gracia de Cristo
es Cristo mismo dándonos la vida, conformándonos con él, haciéndonos «hijos en el Hijo» (GS
22,6; LG 40,1), capacitándonos para vivir, sentir, actuar como él.41
La existencia cristiforme conlleva repercusiones en la praxis; el que es como Cristo tiene que
vivir, sentir y obrar como él. Así, de la realidad de nuestra condición filial se infiere el postulado
de la fraternidad universal. Y ello a través de una doble reflexión. Ante todo, porque siendo
como hijos en el Hijo, es decir, siendo nuestra filiación la misma de Jesucristo, participada por
la comunión en su propia existencia filial, hemos de vivir desviviéndonos, «sirviéndonos por
41
Cf. J. L. RUIZ DE LA PEÑA, El don de Dios, Sal Terrae, Santander 1991, 379-383.
83
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
amor los unos a los otros» (Gal 5,14), como aquel que «no ha venido a ser servido, sino a servir
y a dar su vida en rescate por todos» (Mc 10,45).
Mérito: el concilio de Trento enseña que el hombre es capaz de realizar obras buenas que
«merecen» la recompensa de la vida eterna. Pero estas obras pueden llevarse a cabo sólo con la
constante actuación y el permanente influjo de Cristo y de su gracia en nosotros.44 Es por ello
que sólo por su bondad infinita, este don se convierte en mérito nuestro. Es de este modo que el
mérito del hombre recae también en Dios, pues sus buenas acciones proceden, en Cristo, de las
gracias prevenientes y de los auxilios del Espíritu Santo.45
42
Cf. Ibidem, 384-385.
43
Cf. Cf. J. L. RUIZ DE LA PEÑA, El don de Dios, Sal Terrae, Santander 1991, 357-362.
44
Cf. Luis F. LADARIA, Teología del pecado original y de la gracia, BAC, Madrid, 1993, 288
45
Cf. J. L. RUIZ DE LA PEÑA, El don de Dios, 392-393.
46
Cf. Ibidem, 394-397, 401.
84
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
17. ¿Gracia en los no cristianos?
La gracia es ofrecida a todo hombre, así lo enseña Jesús y lo predica san Pablo a los gentiles
(Rm 1,1; Hch 9,15). Dios quiere que todos los hombres se salven […] (1Tim 2, 3-4), pero el
hombre en uso de su libre arbitrio decide aceptar o no la gracia, el Evangelio.47
47
Cf. José Antonio SAYÉS, La gracia de Cristo, BAC, Madrid 1993, 404; Léxico Griego de Arnt y Gingrinch.
VI. ESCATOLOGÍA
1. ¿Qué es la escatología?
La palabra «escatología» viene del griego éschaton (último) y logos (doctrina), por eso, hace
referencia a la «doctrina sobre el fin» del hombre y del cosmos.
La escatología es una disciplina teológica en la que se hace una reflexión creyente acerca
del misterio de consumación que Dios tiene reservado para la humanidad y el cosmos. Es,
también, una reflexión práctica porque proporciona sentido, valor e impulsa la vida del creyente
en la tierra.
La escatología es una disciplina teológica sistemática que parte de la cristología, pero que
deviene en antropología, porque trata acerca de la participación del hombre en la vida eterna de
Dios, por medio de las promesas y resurrección de Cristo.
Los principios son dos: a) descomologización, que consiste en interpretar la Revelación más
allá de las categorías temporales; b) cristocentralización, que consiste en tener a Cristo como
principio hermenéutico de toda afirmación escatológica.
4. Síntesis bíblica
5. Dificultades históricas
La Reforma Protestante puso en duda la doctrina del purgatorio, afirmó que el Reino de
Cristo es una realidad espiritual y, en el siglo XVII, Abraham Calov, en su obra Eschatologia
sacra, emplea por primera vez el término «escatología».
De este modo, en la reflexión escatológica actual queda pendiente el acento trinitario del
tratado de escatología y una intelección más completa del estado en que se encuentran los
individuos post mortem y antes de la resurrección final.
87
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
6. Núcleos teológicos:
Parusía: la palabra «parusía» proviene del griego pareimi (estar presente). Con este término,
el cristianismo expresa la venida gloriosa de Jesucristo al final de los tiempos. «… de nuevo
vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos» (Credo Niceno-constantinopolitano). La
parusía debe verse hoy como el misterio de un Dios que busca amorosamente el encuentro con
los hombres. Sólo desde esta perspectiva la parusía será una doctrina objeto de deseo y motivo
de esperanza. En el Antiguo Testamento, la parusía se explica desde tres ideas: a) Dios se
muestra siempre cercano con su pueblo; b) el pueblo espera el Día de Yahvé, que es día de
juicio; c) el pueblo espera al Mesías, que trae la salvación. En el Nuevo Testamento, la parusía
concentra el misterio de Cristo y distingue su venida gloriosa de su venida humilde en su
encarnación. Incluso, el mismo Cristo habla de su segunda venida que será de modo triunfante,
visible como un relámpago, pero inadvertida (cf. Mt 24, 26-28; Lc 17, 23). Con su llegada, el
Hijo del hombre consumará la salvación y cerrará la historia (cf. Mc 13); en ese sentido, traerá
el «fin del mundo» (Mt 24, 3).
Vida eterna: consiste en vivir en unión con Dios y los santos, de forma plena corporal y
espiritual, es una experiencia de gozo y de paz, reservada para los juntos al final de la historia.
Según la Revelación, la vida eterna se expresa con términos como: vida, luz, banquete, reino,
casa del Padre, Jerusalén celestial o paraíso. «Lo que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón
del hombre llegó, lo que Dios preparó para los que le aman» (1 Co 2, 9). La vida eterna es
implantada por el Espíritu en los hombres durante su vida terrena, para que se manifieste en
todo su esplendor en la consumación de los tiempos, en la parusía del Señor.
Muerte eterna: (zona oscura de la escatología) es la real posibilidad de que una criatura elija
vivir para siempre lejos del rostro de Dios. En otras palabras, la muerte eterna es la falta de
comunión con Dios. «La enseñanza de la Iglesia afirma la existencia del infierno y su eternidad»
(CEC 1035). En el Antiguo Testamento, la muerte se relaciona con el Sheol, habitación común
de los muertos (rafaim). Con la idea del Sheol se introduce el concepto de retribución para decir
que Dios libera a los justos del Sheol, mientras que los impíos permanecen ahí para siempre.
Otro concepto que expresa el lugar de perdición es el Gehenna. En el Nuevo Testamento, la
muerte eterna se relaciona con tres conceptos: a) el Hades, que es el lugar lejanísimo de Dios
donde habitan los impíos y los demonios; b) Abismo, es un pozo con fuego donde habitan los
demonios y donde serán arrojados los anticristos, según el lenguaje apocalíptico; c) Gehenna,
es el lugar destinado para los que odian a los hermanos y a Cristo (cf. Mt 5,22). Por tanto, la
muerte eterna consiste en desconocer a Dios, en nuca ver su rostro y en jamás estar con su Cristo.
La noción de muerte eterna, así como de vida eterna aparece por primera vez en la Dn 12, 2 y
con términos similares en 2 M 7.
Infierno: es la pena de perder a Dios, es el estado de no relación con Dios. «La enseñanza de
la Iglesia afirma la existencia del infierno y su eternidad. Las almas de los que mueren en estado
de pecado mortal descienden a los infiernos inmediatamente después de la muerte y allí sufren
las penas del infierno, el fuego eterno» (CEC 1035). «La pena principal del infierno consiste en
la separación eterna de Dios en quien únicamente puede tener el hombre la vida y la felicidad
para las que ha sido creado y a las que aspira» (CEC 1035). El infierno es entristecer al Espíritu
(cf. Ef 4, 30), que quiere habitar en la persona para conformarla con el Hijo y vincularla
íntimamente con el Padre. Existen ciertas teorías que niegan la existencia del infierno: a) el amor
infinito de Dios hace impensable la idea del infierno; b) la idea de criaturas perdidas es
incompatible con la felicidad de los santos. Sin embargo, «la tesis de la imposibilidad de
condenación de cualquier criatura cae por tierra en confrontación con un dato dogmático
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TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
concreto: la caída de algunos ángeles, y su consiguiente estado de enemistad permanente con
Dios» (Concilio IV de Letrán). Finalmente, la afirmación de que «el infierno existe, pero está
vacío», es sencillamente falsa, porque existen los demonios. El hecho de que haya seres
angélicos perdidos para siempre basta para afirmar que «existe el infierno» (entendido como
situación de permanente separación de Dios).
Purgatorio: es una etapa de purificación por la que deben pasar aquellos individuos que
mueren en gracia de Dios, pero sin estar plenamente maduros para la comunión divina. «Los
que mueren en la gracia y la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están
seguros de su salvación eterna, sufren una purificación después de su muerte, a fin de obtener
la santidad necesaria para entrar en el gozo de Dios» (CEC 1054). Las referencias bíblicas del
purgatorio son: la enseñanza sobre la excelsa santidad de Dios, que obliga al hombre a
purificarse antes de presentarse ante el Señor; y la enseñanza acerca de la solidaridad de los
hombres en la salvación, que produce en los vivos un instinto de orar a Dios por los muertos.
La doctrina del purgatorio supone una santidad gradual, que alcanza su plenitud en el encuentro
definitivo con Dios: «Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial» (Mt 5, 48). Sólo
los limpios de corazón verán a Dios (cf. Mt 5, 8). La exigencia de santidad que Jesús predica es
radical y total. La doctrina del purgatorio no nació principalmente de teorías, sino de una
experiencia: la de implorar a Dios para que admita en su presencia a los difuntos, ya que, en
vida, sus esfuerzos no fueron suficientes para vivir en la santidad exigida. Tal piadosa actividad
es, en el fondo, expresión de un deseo filial –en unión con Jesús– dirigido al Padre, de la
salvación de todos los hermanos en la fe. Por último, la doctrina del purgatorio simplemente
significa que el proceso de perfeccionamiento, si no llega a consumarse en esta vida, puede
continuar y consumarse después de la muerte, para los que mueren como amigos de Dios.
Partiendo del artículo tercero de la confesión de fe, la Iglesia es criatura y efecto del
Espíritu Santo, comunión con Jesucristo, y pueblo de Dios congregado por el Padre entre todos
los pueblos de la tierra. Otra definición de Iglesia la ofrece el Vaticano II: La Iglesia es obra del
Padre eterno, ha sido constituida por el Hijo y es vivificada continuamente por el Espíritu (cf.
LG 1-4).
Los objetores de que Jesús haya querido fundar la Iglesia afirman que Jesús puso en el centro
de su mensaje el Reino de Dios y no la Iglesia, sino que fue Pablo quien difundió esa idea.
Además, la palabra «Iglesia» sólo aparece dos veces en los evangelios (cf. Mt 16,18; 18,17).
Sin embargo, la Iglesia no se identifica con el Reino, pero el Reino es toda su razón de
ser y en función de él vivirá. Cristo predica el Reino pensando en la Iglesia, en la comunidad
mesiánica que nace de él y que tiene el encargo de encauzarlo y establecerlo en el mundo.
92
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
4. Modelos eclesiológicos fundamentales.
La Iglesia como Pueblo de Dios: la Iglesia es nuevo pueblo de Dios que existe en concreto en
la comunidad particular doméstica y que existe como solemne congregación litúrgica en la
celebración eucarística. Vaticano II: todos (laicos, consagrados, ministros) con Iglesia, son
Pueblo de Dios.
La Iglesia como Cuerpo de Cristo: manifiesta que Cristo es la cabeza de la Iglesia, que se hace
presente y operante en la historia. La Iglesia es por tanto el cuerpo terrestre del Cristo exaltado.
La Iglesia no es un cuerpo mutilado, sino que tiene cabeza, Cristo que guía y provee a su
crecimiento. Cristo y la Iglesia son, por tanto, el Cristo total, la Iglesia es una con Cristo.
La Iglesia como discipulado universal y fraterno: invita a tomar conciencia del mandato
misionero del resucitado para que los discípulos marchen a todos los pueblos para convertir a
todos los hombres en discípulos de Jesús.
La Iglesia como templo del Espíritu Santo: Templo significa el lugar de la presencia activa
de Dios en el mundo. El Espíritu Santo hace de la Iglesia el Templo vivo de Dios vivo (2 Cor
6,16), actúa de múltiples maneras en la edificación de todo el Cuerpo en la caridad.
Desde que en la confesión del Concilio I de Constantinopla del 381 se calificó a la Iglesia de
«una, santa, católica y apostólica», que son notas esenciales de la Iglesia, sin las cuales no sería
la Iglesia cristiana.
Unidad: expresa que la Iglesia es una comunión en la cual, por virtud del Espíritu de Cristo, las
personas no se definen por su oposición, sino por su colaboración y servicio mutuo, y así llega
a una comunión nueva de fe, esperanza y amor, celebración, plegaría, sufrimiento y actuación.
La unidad eclesial se fundamente en la confesión de una fe, en la celebración común del servicio
divino y en la armonía fraterna de la familia de Dios.
Catolicidad: quieres decir que la Iglesia de Cristo está destinada a todo el mundo, a todos los
pueblos y a todos los hombres de todos los tiempos (catolicidad externa). También la Iglesia de
Cristo está llamada a la plenitud de la verdad y de los bienes de la salvación (catolicidad interna
o salvífico-ontológica).
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TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
Apostolicidad: indica que la Iglesia fue fundada por Cristo sobre los apóstoles y que posee
perennemente la estructura, la doctrina y los poderes trasmitidos por ellos, es decir, la Iglesia es
apostólica por su origen, su doctrina y por la sucesión.
La Iglesia sostiene que el mundo se salvará por la profesión de fe en Jesucristo. Por tanto, la
salvación está en creer en Jesús. No obstante, san Ciprino sostuvo que «extra ecclesia nulla
salus». Esta idea fue asumida en dos concilios: Concilio de Letrán (en la bula Unam Sanctam
de Bonifacio VIII) y en el Concilio de Florencia, y se interpretó en un sentido apologético.
La Iglesia católica: no rechaza lo que hay de verdadero y santo en las religiones cristianas y no
cristianas y respeta los modos de obrar y de vivir los preceptos y doctrinas que, aunque discrepan
en muchos puntos de lo que ella profesa y enseña.
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TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
Diálogo ecuménico: es un movimiento surgido, por la gracia del Espíritu Santo, para restablecer
la unidad de todos los cristianos. Participan en él los que invocan al Dios uno y Trino y confiesan
que Jesús es el Señor y Salvador. Casi todos, aunque de dista manera, aspiran a una Iglesia de
Dios única y visible. Este movimiento inicio oficialmente con el Congreso Misionero de
Edimburgo (Escocia) en 1910. Se trata de un movimiento convergente cuya discusión se
concentra sobre todo en el papel del simbolismo eclesial histórico y de sus instituciones unitarias
esenciales: la unidad de la confesión de la fe, del sacramento (sobre todo de la eucaristía) y de
ministerio eclesiástico.
Icono de la Trinidad: Con una perspectiva bíblica y patrística, la Lumen Gentium, explica que
la Iglesia viene de la Trinidad, está estructurada a imagen de la Trinidad y camina hacia la
consumación trinitaria. En este sentido, Y. Congar reconoce a la Iglesia como una extensión o
una manifestación de la Trinidad, el misterio de Dios en la humanidad.
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TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
Cuerpo místico: esta imagen viene de Pablo. Resalta la diversidad de carismas en la unidad, la
capitalidad crística: Cristo es la cabeza el que guía, alimenta y orienta. María sería el cuello que
une la cabeza con el cuerpo. Al hablar de cuerpo de Cristo, Pablo se refiere al cuerpo físico,
eucarístico y eclesial. Entonces el cuerpo místico tiene que ver con la Iglesia misterio.
Templo del Espíritu: Consumada la obra que el Padre encomendó realizar al Hijo sobre la
tierra, fue enviado el Espíritu Santo el día de Pentecostés a fin de santificar indefinidamente la
Iglesia y para que de este modo los fieles tengan acceso al Padre por medio de Cristo en un
mismo Espíritu. El Espíritu habita en la Iglesia y en el corazón de los fieles como en un templo,
y en ellos ora y da testimonio de su adopción como hijos.
VIII. MARIOLOGÍA
La Mariología está vinculada a la Cristología porque María sólo es reconocida y venerada desde
y por su relación con Cristo, que a su vez es el principio hermenéutico para cualquier afirmación
mariológica.
La Mariología ilumina la Antropología porque María puede ser vista como la realización
plena de lo humano en cuanto que tuvo apertura a Dios y en cuanto que se mantuvo dispuesta
desde la fe al cumplimiento de la voluntad divina. En este sentido, el hombre es plenamente
hombre cuando dice «Sí» a Dios, como lo hizo María.
Maternidad divina: es el principal dogma mariano porque explica su relación con Cristo su
Hijo, con los miembros de la Iglesia, cuerpo místico de Cristo y con toda la humanidad. Es un
dogma definido en el Concilio de Éfeso del año 431 y sirvió para garantizar la autenticidad de
la naturaleza humana de Verbo encarnado, frente los errores de Nestorio, que afirmaba que
María no es la Madre de Dios, ya que sólo era madre de Jesús hombre. No obstante, María es
Madre de Dios porque concibió y dio a luz a la segunda persona de la Trinidad, según a
naturaleza humana que Él asumió.
Inmaculada concepción: con este dogma se expresa que María fue inmune de pecado original.
El dogma fue definido por el papa Pío IX en la bula Inffabilis Deus, el 8 de diciembre de 1854.
Teológicamente este dogma enseña que Dios tiene la iniciativa en la vida del hombre y que
María, en plenitud de gracia desde el primer momento, representa el modelo humano sin fisuras,
sin vacilaciones ante el mal y todo condicionamiento humano, a la posibilidad de dar una
respuesta libre al servicio de un proyecto santo.
Asunción: es un dogma definido por el papa Pío XII, el 1 de nov. de 1950. Enseña que la madre
de Jesús que, glorificada en el cielo en cuerpo y alma, es imagen y principio de la Iglesia que
habrá de tener su cumplimiento en la vida futura, así en la tierra precede con su luz al
peregrinante Pueblo de Dios como signo de esperanza cierta y de consuelo hasta que llegue el
día del Señor (cf. LG 68).
La finalidad del culto mariana es glorificar a Dios y empeñar a los cristianos en una vida
absolutamente conforme a su voluntad. Por tanto, la veneración a la Madre de Jesús se traduce
en la vida del cristiano en una actitud de imitación de aquella que brilla ante comunidad de los
elegidos como modelo de virtudes (cf. LG 65).
La devoción a María nunca podrá ser tomada como una pieza aparte, autónoma,
dislocada dentro de la espiritualidad cristiana. Estará orientada, como todo lo demás, hacia la
gloria de Dios, que se expresa en el cumplimiento de su voluntad, manifestada en Jesús: el
anuncio y la construcción del reino de Dios. Ella misma se había anticipado a señalárnoslo en
el Evangelio: «Haced lo que él os diga».
IX. TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
ꟷ Siendo considerado como símbolo, el sacramento no solo represente, sino que se realiza en
el cumplimiento del signo, se experimenta la realidad que realiza
ꟷ En el caso de la palabra, el sacramento es creador de realidad, que con un lenguaje
performativo actúa sobre la persona transformándola internamente y creando una relación.
ꟷ El aspecto celebrativo del sacramento supera la situación presente, permite la apertura de un
horizonte más vasto, afirma explícitamente el conjunto de una comunidad constituida y la
totalidad de muchos elementos. En la celebración entran tanto la palabra como el gesto.
Los sacramentos son acciones simbólicas de la Iglesia, radicados en los gestos proféticos
de Jesús y desarrollados por la acción del Espíritu Santo. Estos constituyen a la Iglesia como la
comunidad de salvación escatológica, que hace el memorial del sacrificio de Cristo,
participando de su ser y su misión.
Ambas definiciones presentan el sacramento desde su carácter simbólico y situado
dentro de la Iglesia reconociendo a la unidad y la participación de la comunidad. Prevalece en
todo caso el carácter comunitario y simbólico del sacramento.
ꟷ Las acciones simbólicas llevan a una comprensión de la realidad que está orientada
relacional y dinámicamente en procesos.
ꟷ Este proceso tiene distintos caminos para hacerse operativo, pero todos ellos son
generados por el mismo Espíritu para unir a la Iglesia con Dios y comprometerla en la
misión de Cristo. La escucha de la Palabra, el ejército de los carismas, la oración
personal, la vida sacramental, la caridad social son las expresiones inspiradas por el
único y mismo Espíritu.
ꟷ En las acciones sacramentales se ponen ante Dios las situaciones concretas de una vida
comunitaria ante un Dios que no está lejano sino presente en su amor incondicional.
El proceso de la persona a través del bautismo y la confirmación, por los cuales pasa de la
situación de no-cristiano a la de miembro pleno de la Iglesia con la participación eucarística,
siendo una misma unidad estos tres momentos sacramentales. El misterio al que se inicia es la
pascua de Jesucristo:
9.2.1. Bautismo
7. Fundamentación bíblico-cristológica del bautismo
ꟷ El bautismo cristiano aparece con referencias iniciales en la práctica del bautista, de la cual
Jesucristo toma parte.
ꟷ La comunidad cristiana leyó estos acontecimientos en sentido pascual y como voluntad del
resucitado.
ꟷ Las fórmulas varían, primero formas unitarias en sentido cristológico, la presencia del ES,
luego en sentido Trinitario.
103
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
SÍMBOLO FUNDAMENTACIÓN BÍBLICA
Poder caótico: caso inicial, Gn 1,2 Diluvio, destrucción del ejercicio Ex 15,1
Fuente de vida: Paraíso inicial, Gn 2,10; experiencia de la fuente de agua en el
desierto, Ex 17,1; Dios es fuente de agua viva Sal 42,2.
AGUA
Purificación, transformación 2Re 5,14; Sal 50, Ez 36. Parte esencial del culto,
baños rituales en sinagogas y en los accesos del Templo.
9.2.2. Confirmación
9. ¿Qué dificultades encontramos en la fundamentación bíblico-teológica de la
confirmación?
Fundamentos bíblicos
Para el Nuevo Testamento, el Don del Espíritu pertenece al acontecimiento bautismal. Así lo
muestra Hch 8,17; 19,6. San Pablo, para quien el bautismo es una donación del Espíritu, y san
Juan habla del nacimiento del agua y del espíritu; no reconocer ningún rito específico para la
recepción del Espíritu fuera del baño bautismal. Es probable que hubiera prácticas distintas,
pero el don del Espíritu siempre tuvo que ver con el bautismo; de haber existido un rito propio,
debió formar parte del bautismo El texto que la tradición ha utilizado para fundamentar el
sacramento de la confirmación Hch 8,16. Aparecen juntamente en la práctica apostólica dos
gestos que se ligan en el rito de la confirmación, la imposición de manos y la unción con aceite.
105
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
Distinción y relación teológica e histórica entre el bautismo y la confirmación
Durante los primeros siglos de la Iglesia, el rito de iniciación cristiana, en que se bautizaba y se
confirmaba a la persona adulta, incluía, además del agua, la imposición de manos y la unción.
48
Cf. Para esta celebración se comienza a hablar de confirmatio. Cf. Concilio de Aries del 314, FI 974; Concilio
de Elvira en el 300 DZ 52.
106
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
Se convierte el confirmado en discípulo misionero
La incorporación a la comunidad eclesial que había
tenido lugar en el bautismo, en la confirmación se
profundiza.
Profundización de la pertenencia Se asume, con el conocimiento de sus dones y
eclesial carismas, la vocación concreta como miembro del
cuerpo de Cristo; ahonda en la comunión con la Iglesia,
y es invitado a ofrecerse como miembro activo en los
ministerios eclesiales.
Asumiendo la propia identidad de bautizado, se asume
también la fe como don y como tarea.
Crecimiento y maduración de la fe En medida de nuestra libertad, Dios vuelve a hacerse
presente en nuestro crecimiento para que le aceptemos
como criterios de vida y apropiemos su pensamiento y
sus sentimientos en forma consciente libre.
La confirmación es tiempo oportuno de “confirmar” la
fe: asumirla de forma consciente.
9.2.3. Eucaristía
9.3.1. Matrimonio
18. Fundamentación bíblico-cristológico del sacramento del matrimonio
La Sagrada Escritura se abre con el relato de la Creación del hombre y de la mujer a imagen y
semejanza de Dios49 y se cierra con la visión de las «bodas del Cordero».50 Por ello, el
matrimonio antes de ser visto sólo como sacramento, ha de verse también como una realidad
antropológica, es decir, como un acontecimiento netamente humano.
AT: La SE afirma que el hombre y la mujer fueron creados el uno para el otro, llamados
a formar «una sola carne» (Gn 2,24). Este el plan desde el principio (cf. Mt 19,6). La mujer le
es dada por Dios como auxilio. Dios que ha creado al hombre por amor, lo ha llamado también
a su vocación fundamental e innata de todo ser humano. Este amor es destinado a ser fecundo y
a realizarse en la obra común del cuidado de la creación (cf. Gn 1,28). La intima comunidad de
vida y amor conyugal se establece sobre la alianza del matrimonio, vinculo sagrado, no depende
del árbitro humano, sino que Dios es el autor. El primer pecado tiene como consecuencia primera
la ruptura de la comunión original entre el hombre y la mujer. «Contemplando la Alianza de
Dios con Israel bajo la imagen de un amor conyugal exclusivo y fiel, los profetas fueron
49
Cf. Gn 1,26-27.
50
Cf. Ap 19,7.
110
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
preparando la conciencia del pueblo elegido para una comprensión más profunda de la unidad
y la indisolubilidad del matrimonio» (CIC 1611).
NT: «La alianza matrimonial, por la que el varón y la mujer constituyen entre sí un
consorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los conyugues y a la
generación y educación de la prole, fue elevada por Cristo a la dignidad de sacramento entre
bautizados» (CIC 1601). La mujer sacada del costado de Adán es figura de la Iglesia que nace
del agua (bautismo) del costado de Cristo en la cruz. La unión del hombre y la mujer, como una
sola carne, refleja el misterio de unidad entre Cristo y la Iglesia, que la quiere santificar y
purificar, nutrirla y cuidarla porque es su cuerpo. Por ello se puede entender sacramentalmente
el matrimonio a partir de Ef 5, 21-33.51
El consentimiento libre (causa eficiente) en el que los contrayentes cristianos expresan con su
contrato (materia) ante la comunidad eclesial, su acuerdo de unir sus vidas hace valido el
Matrimonio-Sacramento del cual ellos son los ministros. Y mediante la cohabitación lo hace
indisoluble. La bendición nupcial del sacerdote constituye la forma de este sacramento.52 Por
tanto, con el matrimonio -sacramento, los esposos entran real, vital y ontológicamente en la
unión esponsal de Cristo y la Iglesia, para revivirla en sus personas desde el contenido profundo
de su esponsalidad. En consecuencia, la indisolubilidad del matrimonio sólo afecta de modo
absoluto, según la praxis de la Iglesia, al matrimonio-sacramento contraído válidamente y
consumado. Propiedades: unidad e indisolubilidad. Fines: transmisión de la vida y educación de
la prole; y la ayuda mutua en el amor mutuo. Bienes: prole, la fidelidad que salvaguarda la
dignidad humana y bautismal; y el sacramento como signo de la presencia de Cristo con su
Iglesia. Con ese acto humano con que los cónyuges mutuamente se entregan y aceptan, surge
una institución estable, por ordenación divina, incluso ante la sociedad; este vínculo sagrado,
con miras al bien, ya de los cónyuges y su prole, ya de la sociedad, no depende del arbitrio
humano.
51
T. SCHNEIDER, Manual de teología dogmática, 1000.
52
Ibidem, 1002.
111
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
ꟷ Nuevo culto. Frente a la multiplicidad y exterioridad de ritos que giran en torno a las
ofrendas materiales se sitúa ahora la ofrenda personal de Cristo: «se ofreció a sí mismo» (Hb
9, 14. 25); Se trata de realidad vital y existencial.
ꟷ Nueva Alianza y ofrenda: Jesús ha hecho la ofrenda existencial y vital de Sí mismo, su
propia persona ofrecida al Padre. Su oferta de expiación y alianza. Es, ahora, un culto
existencial, que abarca a todo el hombre para unirlo a Dios y a los hermanos. Y con ello, los
sacerdotes son «servidores de la Nueva Alianza» (2Cor 3, 6).
21. Fundamentación bíblico-cristológico del sacerdocio ministerial
Jesús hace participar a su pueblo en su sacerdocio; este no se puede ejercer concretamente si no
por ministros llamados por Dios. Jesús llamó a los Doce (cf. Mc 3,13-15; Jn 15,16) para
confiarles la responsabilidad de su Iglesia. Los preparó para el servicio de la palabra; les
comparte su proyecto, ya que en la última noche les confió la Eucaristía (Lc 22, 19).53Ahora
bien, el Sacramento del Orden es el que hace posible la misión que Cristo designa a sus
apóstoles, el perdonar los pecados, administrar los sacramentos, de enseñar y de renovar el
sacrificio del Cruz. Es por el cual algunos hombres quedan constituidos como ministros
sagrados, al ser marcados con un carácter indeleble, y destinados a apacentar al pueblo de Dios
según su grado, desempañando según la persona de Cristo, la enseñanza, el gobierno y la
santificación (cf. CIC 1008).
En la teología paulina: La reflexión sobre el apostolado y los carismas se orientan hacia el
sacerdocio de los ministros de la Iglesia, a los responsables de las comunidades a los cuales da
títulos sacerdotales: a) Dispensadores de los ministerios de Dios (1Cor 4,1 s); b) Ministros de la
nueva Alianza (cf. 2 Cor 3, 6); c) Define la predicación apostólica como un servicio litúrgico
(cf. Rm 1, 9; 15, 15 s).
En la teología de Hebreos se trata de un único sacrificio en plenitud. Cristo no imita a
los sacerdotes que ofrecían sacrificios exteriores, sino que se ofreció a sí mismo y se sirvió de
su propia sangre. Es una ofrenda existencial-espiritual por la que puede entrar a lo más íntimo
del ser humano. Con su muerte, queda abolido el pecado. Partiendo del Misterio Pascual el
sacerdocio se da en el sacrificio redentor de Cristo que es único, realizado una vez por todas. Y
por esto se hace presente en el sacrificio eucarístico de la Iglesia, del cual Cristo es el verdadero
sacerdote; los demás son ministros del Único Sacerdote.
Cristo ha hecho de la Iglesia un Reino de sacerdotes para su Dios y Padre (cf. Ap 1,6; 5,9-10; 1
P 2,5.9). Toda la comunidad de los creyentes es, como tal, sacerdotal. Los fieles ejercen su
sacerdocio bautismal a través de su participación, cada uno según su vocación propia, en la
misión de Cristo, Sacerdote, Profeta y Rey. Por los sacramentos del Bautismo y de la
Confirmación los fieles son consagrados para ser [...] un sacerdocio santo. El sacerdocio
53
Cf. Herbert VORGRIMLER, Teología de los sacramentos, Biblioteca de teología 13, Herder, Barcelona 1989, 309.
112
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
ministerial o jerárquico de los obispos y de los presbíteros, y el sacerdocio común de todos los
fieles, aunque su diferencia es esencial y no sólo en grado, están ordenados el uno al otro; [...]
ambos, en efecto, participan, cada uno a su manera, del único sacerdocio de Cristo. ¿En qué
sentido? Mientras el sacerdocio común de los fieles se realiza en el desarrollo de la gracia
bautismal (vida de fe, de esperanza y de caridad, vida según el Espíritu), el sacerdocio
ministerial está al servicio del sacerdocio común, en orden al desarrollo de la gracia bautismal
de todos los cristianos. Es uno de los medios por los cuales Cristo no cesa de construir y de
conducir a su Iglesia. Por esto es transmitido mediante un sacramento propio, el sacramento del
Orden (cf. CIC. 1546-47; LG 10).
23. Razones y especificidad del triple grado dentro del orden sacerdotal: diacono,
presbítero y obispo.
El ministerio eclesiástico, instituido por Dios, está ejercido en diversos órdenes por aquellos que
ya desde antiguo reciben los nombres de obispos, presbíteros y diáconos. La doctrina católica
expresada en la liturgia, el magisterio y la práctica constante de la Iglesia, reconoce que existen
dos grados de participación ministerial en el sacerdocio de Cristo: el episcopado y el
presbiterado, por otro lado, el diaconado está destinado a ayudarles y a servirles, de ahí que el
término Sacerdos designa, en el uso actual, a los obispos y a los presbíteros, pero no a los
diáconos. Es preciso recordar que Jesucristo no determinó en cada uno de los sacramentos los
elementos que afectan a su administración, sino que dejó a la Iglesia la capacidad de precisarlos
en atención a las necesidades pastorales de los distintos momentos.54 Pero tanto el gesto
(imposición de manos, materia) como la palabra (epíclesis-oración, forma) expresan no sólo la
transmisión de un ministerio, sino al mismo tiempo la petición del Espíritu, confiriendo de esta
manera el carácter indeleble del Orden. Esta distinción se deriva de la práctica de las
comunidades cristianas en su proceso de evangelización.55
Es por esto por lo que el libro de los Hechos de los Apóstoles es un testimonio de la
necesidad de consagrar hombres al servicio de la Iglesia (cf. Hch 6,1-7).
54
Cf. Benjamín ANDRADE, Apuntes de Matrimonio y Orden, ad usum privatum, pro-manuscrito, UPM, México
2022.
55
Cf. Theodor SCHNEIDER, Manual de teología dogmática, Herder, Barcelona 1996, 986.
113
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
que acompaña al obispo en la imposición de las manos, participación de colegialidad en el
presbiterado (PO 8).
ꟷ O. diaconal: El diacono asiste al obispo y al presbítero en la celebración de los divinos
misterios: Eucaristía, matrimonio, etc. Predicación, servicio en la caridad (LG 29).
56
Cf. Benjamín ANDRADE, Apuntes de Matrimonio y Orden.
57
Cf. CIC, 1563. 1581
58
Cf. CIC, 1548.
114
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
colaboradores. El obispo y los presbíteros santifican la Iglesia con su oración y su trabajo, por
medio del ministerio de la palabra y de los sacramentos. La santifican con su ejemplo, no
tiranizando a los que os ha tocado cuidar, sino siendo modelos de la grey (1 Pe,3). Así es como
llegan a la vida eterna junto con el rebaño que se les fue confiado.
Gobernar: Los obispos, como vicarios y legados de Cristo, gobiernan las Iglesias particulares
que se les han confiado con su autoridad y potestad sagrada, que deben, no obstante, ejercer para
edificar con espíritu de servicio que es el de su Maestro. La autoridad de los obispos debe
ejercerse en comunión con toda la Iglesia bajo la guía del Papa quien la confirma y tutela. El
Buen Pastor será el modelo y la forma de la misión pastoral del obispo que cuida de los fieles
como verdaderos hijos.
9.4.1. Reconciliación
26. ¿Qué es el pecado y qué es la conversión? Fundamentos bíblicos y enseñanza de Jesús
Pecado: «en sentido pleno (pecado mortal), es la decisión libre contra el orden de la naturaleza
y de la gracia, y contra la voluntad de Dios manifestada en la revelación oral59 y los presupuestos
son: conocimiento pleno, libertad y materia grave.
Fundamento bíblico: El pecado en el Antiguo Testamento es una ruptura que el hombre hace
con Dios y con la comunidad a la vez. Todos se sienten pecadores, también el sumo sacerdote;
por eso, todos deben confesar su pecado y pedir perdón. De ahí el rito del «chivo expiatorio»
que libera del pecado. O el rito de la sangre que es expiación (cf. Dt 12,23). Y la bendición final
sobre el pueblo que invoca la misericordia de Dios y expresa el perdón que restablece la
comunión con Dios y con la comunidad (cf. Lv 16, 20-34). Existieron diversos medios para la
conversión y la reconciliación [(ayunos, penitencias, liturgias, sacrificios, oración… (Lv 5,5;
Nm 5,6; Esd 10, 1-6; Esd 9, 6-13, etc.)], cuando se trataba de un pecado grave, los sacerdotes
pronunciaban la sentencia de excomunión, imponiendo los castigos o condiciones para la
reintegración.
Enseñanza de Jesús: Ésta radica en que Él no vino a renovar las estructuras penitenciales, sino
a llenar de nuevo sentido y verdad la reconciliación y el perdón. Su enseñanza se extiende
cuando Él proclama que lo anunciado ya empieza, que el Dios que comienza a reinar es el Padre,
y que este reinado se manifiesta en que ofrece misericordia y perdón de los pecados a quienes
se convierten. Por eso fue enviado para dar su vida y liberar al pueblo de sus pecados (cf. Mt
1,21) y dar la justificación (cf. Rm 4,25). Lo hizo entregando su vida por los hombres (Mc 10,45;
14,24; Lc 22,19), manifestado de forma especial en su muerte y resurrección (1 Cor 15,3-5; Rm
59
Cf. Dz 808, 837, 838.
115
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
4,25). Jesús no solo predica la reconciliación y el perdón, sino que reconcilia y perdona
realmente.
27. Perdón de pecados en Jesús y ministerio del perdón de pecados en los apóstoles
Es importante señalar que el sacramento primario del perdón es el Bautismo. Esto porque la
reconciliación es el sacramento de los cristianos ya bautizados, que han pecado. Ahora bien,
podemos decir que el perdón está presente en Jesús y posteriormente como ministerio en los
apóstoles.
En Jesús: Cuando Jesús, con sus palabras y obras perdona a la gente, también la sana. Su perdón
va unido a la curación. Con ello, Jesús no solo se arroga algo que pertenece a Dios, sino que
afirma ser el Mesías, que actúa con la misma autoridad de Dios. De ahí que se diga lo siguiente:
el poder de perdonar procede de Dios, es ejercido en la tierra por Cristo – Hijo de Dios, y sigue
siendo ejercido desde el cielo por el Señor glorioso.
En los apóstoles: Pero este ejercicio se realiza, después de la resurrección y ascensión, a través
de los apóstoles y la comunidad eclesial (cf. Jn 20,22). La continuidad histórica de la
reconciliación obrada por Cristo sólo se realiza a través de la Iglesia. La primera remisión del
pecado se otorgará en el bautismo, a todos los que se conviertan y crean en el nombre de Jesús
60
Cf. Jr 18,8; Mal 3,7; Mc 4,12; Lc 1,16ss; 22,32; Hch 15,19…
116
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
(cf. Mt 28, 19; Mc 16, 16). Este ministerio de perdonar los pecados se ejerce en nombre de Cristo
y solo por medio de Él. Pero en sus escritos insisten menos en el aspecto jurídico del perdón que
en el amor divino que por Jesús nos salva y nos santifica (cf. Rm 5, 1-11), los apóstoles también
oran y hacen confesión mutua de sus faltas como medio para obtener la curación y el perdón de
los pecados (cf. Sant 5, 15 s). Ellos deben perdonar siempre y perdonar por amor, como Cristo
(cf. Col 3, 13), como su Padre (cf. Ef 4, 32). Así, Cristo mismo ha otorgado a la Iglesia la potestas
(atar y desatar) y la misión de continuar la reconciliación con Dios, unida a la reconciliación
con ella misma.
Forma: «Dios, Padre misericordioso, que reconcilió consigo al mundo por la muerte y la
resurrección de su Hijo y derramó el Espíritu Santo para la remisión de los pecados, te conceda,
por el ministerio de la Iglesia, el perdón y la paz. Y yo te absuelvo de tus pecados en el nombre
del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo». (cf. CIC 1449). Intervención diferenciada del Dios
trino. Respecto al Padre: se pone de relieve su iniciativa gratuita. Respecto al Hijo: cercanía
reconciliadora por la encarnación. Respecto al Espíritu Santo: aparece en Él la continuidad de
la reconciliación obrada en Cristo. Materia remota: los pecados graves; Materia próxima: (actos
del penitente) contrición, confesión, satisfacción.
Al hacer partícipes a los Apóstoles de su propio poder de perdonar los pecados, el Señor les da
también la autoridad de reconciliar a los pecadores con la Iglesia. Mt 16, 19 expresa la tarea
eclesial que Cristo confiere a Pedro y en el al colegio de los apóstoles, de atar y desatar. (cf. LG
22; Mt 18, 18; 28, 16-20. La reconciliación con la Iglesia es inseparable de la reconciliación con
Dios. Estas palabras significan que a aquel que sea excluido de la comunión, será excluido de
la comunión con Dios; y viceversa, por eso la reconciliación con la Iglesia es inseparable de la
reconciliación con Dios. Por eso, la Iglesia es mediadora de la reconciliación y perdón de los
pecados por institución divina, es decir, determina la modalidad de la satisfacción, ora también
por el pecador y hace penitencia con él, así el pecador es curado y restablecido en la comunión
eclesial.
AT: Gn 3. La tradición Yahvista quiere comprender el origen del mal por lo cual presenta el
relato de la caída del hombre. La enfermedad y el sufrimiento se han contado siempre entre los
problemas más graves que aquejan la vida humana. En la enfermedad, el hombre experimenta
su impotencia, sus límites y su finitud (cf. CIC 1500). La enfermedad puede hacer también a la
persona más madura, empujándola a la búsqueda de Dios. Por eso, la enfermedad está presente
en el AT y NT. Para Israel la enfermedad es vinculada con el pecado y el mal, demostrando que
la fidelidad de Dios, según la ley devuelve la vida y la sanación.
Por eso el mismo Cristo que envía en nombre suyo a sus apóstoles para que impongan
las manos sobre los enfermos. Esta es la tarea que la Iglesia, a través de sus ministros, intenta
realizar tanto mediante los cuidados que proporciona a los enfermos, como por la oración de
intercesión: “¿Está enfermo alguno entre vosotros? Que llame a los presbíteros de la Iglesia,
para que oren por él y le unjan con óleo en el nombre del Señor (cf. Sant 5,14).
ꟷ Forma: Por esta santa unción (frente y manos), y por su bondadosa misericordia, te ayude el Señor con la
gracia del Espíritu Santo, para que, libre de tus pecados, te conceda la salvación y te conforte en tu
enfermedad.
ꟷ Materia: aceite de oliva.
ꟷ Efectos: une al enfermo a la pasión de Cristo; dar consuelo, paz, animo, para enfrentar el dolor; concede el
perdón de los pecados (sólo cuando el enfermo se encuentra incapacitado para confesarlos); restablece la salud
corporal si es conveniente.
ꟷ Ministro: el sacerdote.
ꟷ Sujeto: bautizado enfermo o en situación en peligro de muerte.
118
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
LOS SACRAMENTOS
SACRA TIPO DE EN QUÉ EFECTOS
MENTO GRACIA CONSISTE
Renueva • Borra el Materia próxima: triple inmersión en el agua
totalmente pecado original bautismal o triple infusión de agua sobre la
al hombre • Hace hijos cabeza del candidato (CEC 1239). La unción con
adoptivos del Padre el santo crisma (CEC 1241).
Regenerativa
• Da derecho a los
Roborativa
reliquias del asaltos del enemigo y los presbíteros de la Iglesia. La unción misma
pecado prepara una buena muerte (CEC 1519).
Materia remota: óleo de los enfermos
bendecido, si es posible por el obispo (CEC
1519).
Forma: “por esta santa unción y su
piadosísima misericordia, te perdone el Señor
todo cuanto has pecado por medio de la vista o
por medio del oído, etc. Así sea”.
Consagra al Da auxilios para Materia próxima: como rito esencial,
ministro de desempeñar santamente el imposición de manos del obispo sobre la cabeza
Dios sagrado ministerio del ordenado (CEC 1573); como complemento
pueden ser: unción con el crisma y entrega de
Gracia consagrante
Orden sacerdotal
La teología moral es la rama de la ciencia teológica que trata de los actos humanos que han de
ser ordenados a Dios como Fin Ultimo sobrenatural, a la luz de los principios revelados y de la
razón humana iluminada por la fe. La teología moral tiene tres escenarios: 1) Moral
fundamental, 2) moral de la persona que a la vez se subdivide en moral de la vida
(responsabilidad de la propia vida y la del prójimo) y moral sexual; y 3) moral social.
Virtudes morales: La definición clásica de virtud es hábito operativo electivo bueno. La virtud
significa una cualidad buena, firme y estable de la persona61 que perfecciona tanto la
inteligencia como la voluntad, es decir, dispone a conocer mejor la verdad y a realizar o elegir
de manera adecuada las cosas. Las virtudes se adquieren mediante el esfuerzo personal
realizando actos buenos, con libertad y constancia. Las virtudes morales son las virtudes de la
prudencia, de la justicia, de la templanza, de la fortaleza.
Las virtudes humanas también se les llaman virtudes adquiridas, naturales o virtudes
morales. Se dividen en intelectuales y morales. Las virtudes intelectuales perfeccionan
especialmente la razón para que realice bien su función, que es el conocimiento de la verdad.
Las virtudes morales perfeccionan a la voluntad y a los afectos sensibles para que se ame, se
conozca y se realice de manera adecuada el bien.
Las virtudes teologales o sobrenaturales o infusas son las virtudes que Dios concede
gratuitamente al hombre para que pueda obrar de manera sobrenatural como hijo de Dios, como
cristiano. Estas son la caridad, la fe y la esperanza. Con la gracia se reciben estas virtudes y
también los dones del Espíritu Santo que son disposiciones permanentes, que hacen al hombre
dócil para seguir las iluminaciones o impulsos del Espíritu Santo.62
El vínculo entre ley moral y ley eterna consiste en que una manifiesta la otra, es decir, la ley
moral natural es la expresión de la voluntad divina (ley eterna). Existe este vínculo porque la
ley eterna expresa un orden querido y establecido por Dios. Algunos autores señalan que el
amor de Dios para con el ser humano se manifiesta en la ayuda que le ofrece por medio de la
61
No se es virtuoso en algunas ocasiones.
62
Las virtudes sobrenaturales y los dones se estudian en la segunda parte de la Suma teológica (II-II S.Th.).
122
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL
ley moral. Esta los instruye en el conocimiento y dirección del bien, que les hace saber su
voluntad a fin de que respondan de manera libre a ella y así puedan identificarse con Cristo.
Por lo tanto, la ley eterna es el plan de Dios sobre la creación para dirigir todas las cosas
a su fin. Se identifica con la sabiduría y con el amor divinos. Con su sabiduría y amor, Dios
gobierna y dirige todas las cosas a su fin que no es otro que el plan divino de salvación universal.
Y la ley natural es la misma ley eterna inscrita en los seres dotados de razón, que los inclina en
su totalidad, al acto y al fin que les conviene. La ley moral natural no es otra cosa que la luz de
la inteligencia infundida en nosotros por Dios. Por eso la ley moral debe considerarse como una
expresión de la sabiduría divina (VS 40.42).
Un acto humano es aquel que es consciente y libre. Y solamente tal se puede calificar como
bueno o malo.65 En la vida moral es necesario valorar cada acto concreto, sin juzgar las acciones
como aisladas. Además, se debe de hacer desde la perspectiva de la primera persona (no de la
tercera persona), es decir, valor los actos humanos no como un espectador, sino como un sujeto
que actúa. Este enfoque tiene en cuenta no solo el acto externo, sino también todo lo que implica
el acto interior de las acciones humanas.
63
Ejemplo de esto es la vida, ella nos la da Dios, aunque nosotros la configuramos como propia.
64
Tomás de Aquino trata de los actos humanos en Sth I-II q.12-21
65
Lo que atenta la conciencia es la ignorancia, lo que atenta a la libertad es la violencia.
66
Sth II, q. 21
123
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL
circunstancias. Por tanto, la moralidad de los actos humanos tiene por fuentes tres escenarios:
el objeto moral, la intención o fin y las circunstancias.
El objeto moral es el fin próximo de elección, es decir, es la primera intención elegida por la
voluntad y otorga al acto su primera y esencial moralidad (VS). No se debe confundir con el
objeto físico de la acción, es decir, no es la acción físicamente considerada. En otras palabras,
la moralidad del acto humano depende sobre todo y fundamentalmente del objeto elegido
racionalmente por la voluntad deliberada. Decir que una acción es mala por su objeto moral, es
decir, que lo que quiere la persona es malo, aunque ello intente conseguir un fin posteriormente
bueno.
La intención del sujeto o el fin es el objetivo que la persona pretende conseguir con el acto
que realiza, es la intención principal del agente. No se puede confundir, por tanto, con las
intenciones secundarias, que son solo circunstancias; estas no llevarían de suyo a realizar el
acto, ni a dejar de realizarlo ante la imposibilidad de conseguirlas.67 Por eso, la intención, el fin
es un elemento esencial de calificación moral para la acción, puede convertir una acción buena
por su objeto moral en un acto moralmente malo; y nunca podrá hacer buena una acción mala
en sí misma. Para que la acción de una persona sea moralmente buena no basta con la buena
intención, es necesario una correcta elección de las acciones.
Las circunstancias, por su parte, son aspectos accidentales del objeto de la intención que
afectan la moralidad de la acción sin cambiarla sustancialmente. Las circunstancias contribuyen
a aumentar o a disminuir la bondad o malicia moral de los actos humanos. Por ellas, un acto
malo puede ser más grave que otro y un acto bueno puede ser mejor o más meritorio que otro.
Hay distintas circunstancias: de tiempo,68 de lugar,69 etc. Aunque las circunstancias son
elementos accidentales del obrar moral del hombre, no significan que sean poco importante,
son elementos que se deben tomar en cuenta, es más, no existe una acción sin una circunstancia,
sin una situación.
Un acto intrínsecamente malo significa que tiene un objeto moral que no es conveniente con la
razón, siempre es mala. Son actos que una persona nunca puede querer sin obrar el mal moral,
sin pecar. Ahora bien, solamente porque existen los actos intrínsecamente malos, se pueden
establecer normas absolutas y universales. La Iglesia ha enseñado como acciones
intrínsecamente malas la muerte directa del inocente, la mentira y el adulterio, el aborto, el
67
Por ejemplo: una persona que ayude económicamente a otra con la intención principal de vivir la caridad, podría,
al mismo tiempo, buscar el agradecimiento.
68
Por ejemplo, una acción buena realizada con oportunidad es mejor. Ayudar a un enfermo durante mucho tiempo
requiere más paciencia, más perseverancia que ayudar a un enfermo por algunos minutos.
69
Ejemplo: corregir es bueno, pero moralmente no es lo mismo hacerlo en público que en privado.
124
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL
robo, la blasfemia, la contracepción, etcétera. Estos actos no pueden tener excepciones, aunque
se cambien de lugar, de tiempo o de situación, siempre van a permanecer como malos.70
Desde un punto de vista moral, la conciencia es un juicio del momento práctico de la razón,
que tiene como finalidad la valoración, la evaluación de las acciones morales. La conciencia es
un dictamen interior, una llamada a realizar el bien en una situación concreta. Lo más relevante
de la conciencia no es su referencia a la acción, sino lo que ella dice respecto de la acción, es
decir, el carácter correcto o incorrecto que señala.71 La conciencia no dicta lo correcto desde
ella misma, sin embargo, es ella sola la que desvela el orden moral.
70
Ejemplo: el acto de matar es un acto intrínsecamente malo y en torno a ello, podemos establecer el no matar y
eso no genera una excepción. No matar, está prohibido siempre.
71
Desde un punto de vista científico, la conciencia es un término difícilmente definible, ya no se reconoce que
esté localizada en un punto del sistema nervioso central.
72
Una cosa es el hecho de seguir un dictamen claro de conciencia y otra el hecho de que el juicio de conciencia se
toma como tal o que siempre tiene razón.
125
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL
La Veritatis Splendor señala el peligro de pensar que el pecado tiene una división tripartita:
pecado mortal, pecado grave y pecado venial. Este pensamiento sostiene que un pecado
concreto no puede alejarnos de la gracia divina. Ante esto, la Veritatis Splendor sostiene que
solamente existe pecado mortal y venial y que un pecado concreto puede separarnos de la
comunión divina, separarnos de la gracia. De hecho, el pecado mortal tiene como objeto una
materia grave y es cometido con pleno conocimiento y consentimiento deliberado. Po tanto, se
debe evitar reducir el pecado mortal a un acto de opción fundamental contra Dios ya que se
comete, en efecto, un pecado mortal cuando el hombre sabiéndolo y queriéndolo, elige, por el
motivo que sea, algo gravemente desordenado. En esta elección está ya incluido un desprecio
del precepto divino, un rechazo del amor de Dios hacia la humanidad y hacia toda la creación:
el hombre se aleja de Dios y pierde la caridad.
El tema de la castidad como virtud moral es columna vertebral de toda la moral sexual. La
virtud moral de la castidad es una virtud para todo ser humano, es una realidad netamente
antropológica, tiene por objeto regular el deseo y el comportamiento sexual según las
exigencias morales de la recta razón. La castidad implica educación del deseo sexual73, si el
deseo no es educado, se reprime y esto no es ni normal, ni natural. Cuando se educa la
73
Distinguir entre formación, acompañamiento y educación. La conciencia se forma, el deseo sexual se educa. De
hecho, la verdadera educación mira a los deseos.
126
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL
sexualidad, ésta ya no es vista como un objeto, como algo fuera del sujeto que se tiene que
controlar, sino que es vista como parte integrante de la persona.
La virtud de la castidad está ligada al amor de modo muy particular, implica amor a
Dios para el célibe y el amor a Dios en el otro en el matrimonio. Por eso la castidad, desde el
punto de vista formal, es igual para todos porque es la integración de la sexualidad en el amor.
No obstante, los comportamientos sexuales concretos cambian según el estado de vida. No es
lo mismo la castidad en el matrimonio, en las viudas, en los divorciados, en los sacerdotes o en
los que los solteros.
El pudor en la esfera sexual tiende a disimular o a esconder parte del cuerpo o acciones
que causan un poco de vergüenza, no porque sea negativo, sino porque no es moralmente bueno
exteriorizar algunos ámbitos íntimos. El pudor responde al hecho de que la persona posee una
interioridad que pertenece a ella sola y no debe ser invadida por la mirada de los demás. El
pudor permite centrar la mirada en la persona y no en situaciones eróticas. Actualmente, sigue
en discusión si el pudor tiene sentido entre los esposos. La sana teología cristiana católica
afirma que el pudor entre los esposos no tiene razón de ser porque la dignidad de los cónyuges
está asegurada por el amor.75
La primera verdad sobre el hombre es que hay unidad entre cuerpo y persona. El cuerpo revela
una serie de factores que marcan la personalidad. El hombre de manera natural es un ser
74
Ejemplo: comer es bueno, pero el comer de manera desordenada tiene implicaciones negativas.
75
Es como si se tuviera pudor con el director espiritual. En sentido estricto, no tendría que ser eso.
127
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL
Como estructura tiene tres elementos: Biológico, Psicológico, Moral; con dos
significados, estos son el unitivo y procreativo.
Dimensión unitiva: la sexualidad se ha dado para la comunión, está al servicio del amor. La
sexualidad humana supone una relación afectiva y espiritual. El culmen de esta relación es la
atracción física. Por eso, el matrimonio es insoluble y esto no es de orden sacramental, sino de
orden natural, amor. El amor sólo se da en lo duradero. San Juan, el evangelista, señala que
sólo quien ama toma la iniciativa. Dios ama y por eso tiene la iniciativa. También san Juan dice
que quien ama no se aprovecha del amor para vivir de modo caprichoso.
Dimensión procreativa: la sexualidad se nos ha dado para procrear, está al servicio de la vida.
La sexualidad humana es procreativa y tiene su importancia en que la humanidad tiende a la
sexualidad, ninguna persona es resultado de un simple mecanismo biológico. Benedicto XVI
dice que cada uno es pensado y amado. Esto es importante porque hoy venden la idea de ser un
hijo deseado. Hoy se habla más de reproducción que de procreación. Al separar la sexualidad
de la procreación no se busca ser fecundos, sino solo actos sexuales ocasionales, que
intencionalmente no buscan ser fecundos e instrumentaliza a las personas.
El acto conyugal
El amor conyugal es la forma y alma del matrimonio. Esto implica un acto de justicia porque
hay un deber de amarse. El amor de los esposos hace una alianza.
La lujuria es el pecado que reasume todos los pecados contra la castidad, se define como el
deseo desordenado del placer venéreo.76 Este es un tipo de placer que mira a excitar los órganos
genitales de manera desordenada, es decir, cuando acontece fuera e independientemente del
acto conyugal, o bien en el acto conyugal privado deliberadamente de su capacidad de transmitir
la vida.77 La lujuria es un consentimiento de la excitación de los órganos genitales, sea por uno
mismo o fruto del contacto con otros. La lujuria puede ser incompleta o completa. La primera
se da cuando de la excitación de los órganos no se sigue el orgasmo. La completa es cuando
llega al orgasmo.
El pecado de lujuria comporta una violación directa y objetiva del orden moral de la
sexualidad humana. Hay pecados de lujuria internos (pensamiento y deseos) y externos
(acciones). Los pecados internos de lujuria son llamados ‘pensamientos negativos’. Un pecado
interno de lujuria es una representación, imaginación o deseo deliberado que causa una
satisfacción impura, o un placer venéreo en sentido estricto. Por lo tanto, es pecado de lujuria
un pensamiento que lleva a la excitación desordenada.78 El Noveno y el Décimo mandamiento
prohíben los pecados internos de lujuria a nivel personal. Hay que tener cuidado a la hora de
valorar personas escrupulosas o laxas.
ꟷ Fornicación: es la unión sexual entre un hombre y una mujer, fuera del matrimonio. Si de
la fornicación viene el embarazo, primero se debe buscar prevenir el aborto y después ver
en justicia cómo sostener a los hijos. Pero de ese hecho, no se siga que ‘deban casarse’ ya
que el problema llega agravarse. Además, ellos no se relacionaron para casarse; en su
mayoría las personas involucradas no pueden vivir juntos.
ꟷ Concubinato: es una relación sexual entre personas de diversos sexos que conviven de
modo estable, pero no están casados ‘legítimamente’. La teología moral cristiana ha
señalado que el concubinato tiene la misma valoración moral que la fornicación. Algunos
teólogos moralistas contemporáneos quieren darle una valoración moral distinta.
76
CEC, 2351. Algunos teólogos moralistas apuestan por ya no incluir en el lenguaje el concepto de placer venéreo,
sin embargo, es tarea nuestra rescatarlo.
77
Ejemplo: El onanismo se da en un contexto del acto conyugal, pero la eyaculación es fuera de la vagina de la
mujer.
78
Distinta de la tentación
79
Un beso, un abrazo no comportaría un pecado de lujuria incompleto en sentido estricto.
129
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL
ꟷ El adulterio: es la relación sexual entre un hombre y una mujer, cuando uno de ellos está
casado, legítimamente. Además de ser pecado contra la castidad, es un pecado contra la
justicia y la fidelidad conyugal. El Sexto mandamiento condena el adulterio de modo
absoluto. Si del adulterio se siguen los hijos, hay un deber de justicia de ver por ellos.
ꟷ La prostitución: es la concesión a tener relaciones sexuales con personas del mismo o
diverso sexo con la finalidad de obtener dinero. La valoración moral de la prostitución
puede ser atenuada por circunstancias como la miseria, la presión social, la pobreza, la falta
de trabajo, etcétera. Ahora bien, hay que distinguir de la prostitución el comportamiento
prostitutivo. Este último es el comportamiento de aquellas personas que buscan las
relaciones sexuales por intereses no afectivos o incluso por intereses no económicos, sino
por el simple hecho de placer venéreo.
ꟷ El incesto: es la relación sexual entre parientes o afines en el ámbito de los grados de
parentesco que la Iglesia ha puesto como impedimento matrimonial. En línea recta de
consanguinidad es nulo el matrimonio entre todos los ascendientes y descendientes, tanto
legítimos como naturales. En línea colateral, es nulo hasta el cuarto grado.80
ꟷ Estupro: violencia sexual en general. Según el diccionario, es delito sexual en el que una
persona mayor de edad obtiene el consentimiento para la cópula con una persona menor de
edad, por medio de la seducción o el engaño.
ꟷ La bestialidad: es la relación sexual entre un ser humano y un animal, una de las
perversiones más profundas de la pulsión sexual.
Masturbación y homosexualidad
Homosexualidad:
El tema de la sexualidad requiere mucha delicadeza porque actualmente es un tema que se trata
de manera burda. Hoy ya no se habla de persona, ni de individuo, sino de identidad, se habla
de identidad homosexual Esta categoría es sociológica y psicológica.
La ética sexual recuerda que hay que distinguir entre condición homosexual y acto
homosexual. La condición homosexualidad es un padecimiento, una afección, una inclinación
hacia personas por el mismo sexo que en sí mismo no comporta una culpa moral. Esto no es un
pecado porque no comporta una culpa moral. Sin embargo, constituye una tendencia más o
menos a un comportamiento desordenado. La persona no es culpable a esta tendencia, pero sí
80
El incesto es como uno de los primeros tabú naturales desde que lo desde que la humanidad pisó esta Tierra y
es un delito también para la legislación estatal en algunos ámbitos.
130
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL
al acto homosexual. Un acto homosexual no significa que la persona tenga una tendencia
homosexual.
Respecto al sexo solo podemos objetivar dos identidades como persona mujer y como
persona varón. Sin embargo, se puede hablar una multidiversidad de experiencias
homosexuales. La identidad se da, no se construye en sentido intrínseca. La homosexualidad al
ser una tendencia no constituye una identidad. La homosexualidad es síntoma de una profunda
inmadurez. No se entiende cómo la homosexualidad sea fuente de derechos humanos, pues
equivaldría a decir que del desorden saquemos derechos.
La vida es un valor, es un bien con carácter fundamental. El instrumento para descubrir que es
un valor es la razón. La vida es inviolable y el principio de la inviolabilidad es la dignidad
humana, la cual significa que tiene trascendencia. Por eso, la dignidad humana es un valor
intrínseco.
El cuidado del cuerpo y de la salud es una responsabilidad moral del principio de inviolabilidad
de la vida. El cuidado de la salud es un deber de justicia y es un deber en la caridad. En este
sentido, se debe recordar que el cuerpo es una parte importante integral de la vida. Nutrición
adecuada, normas de higiene y atención médica oportuna. La negligencia hacia al propio cuerpo
es un acto inmoral, no debe ser simple descuido. Las autoridades públicas tienen
responsabilidad en el cuidado de la salud.
El suicidio
El suicidio se puede definir como la suspensión intencional de la propia vida mediante una
acción o una omisión81 del sujeto mismo o también por el pedir a otros. Es un fenómeno grave,
81
La omisión es un acto realmente voluntario
131
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL
El aborto
La ética señala que cualquier embrión humano en cualquier situación del desarrollo es
un individuo vivo, realidad humana, a la cual se aplica el principio de inviolabilidad humana.
El ser humano se debe respetar desde el primer instante de su existencia.
132
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL
La eutanasia
La eutanasia se entiende como la supresión indolora o por piedad de quien sufre o se considera
que sufre o puede sufrir en el futuro de modo insoportable, es decir, es una acción o una omisión
que por su naturaleza o en la intención causa la muerte con el fin de eliminar cualquier dolor.
Se habla de eutanasia no sólo en relación con el enfermo grave y terminal, sino también en otras
situaciones, como en el caso de los recién nacidos afectados por graves deficiencias. A esto,
técnicamente se le conoce como eutanasia neonatal.82
La eutanasia debe ser condenada porque implica el dar muerte anticipadamente, aunque
sea por piedad al moribundo. Lo que se debe promover es la humanización de la muerte, con
todo el conjunto de medios y atenciones al alcance. Debemos buscar reflexionar, cuál es el
concepto de vida que subyace en esta práctica, porque de frente al tema de la eutanasia no nos
preguntamos sobre el concepto de muerte que hay detrás de la práctica, sino sobre el concepto
de vida; cuando la vida ya no se descubre como un bien, sino como un mal, entonces buscamos
eliminarla.83
En los últimos años se habla de eutanasia social, la cual se presenta no como una opción de un
individuo en particular, sino de la sociedad, es decir, como consecuencia del hecho de que las
economías en materia de gasto sanitario no podrían soportar la carga financiera que supone
asistir a los enfermos con padecimientos muy prolongados o en cuanto al pronóstico de
enfermedades, que son muy costosas, de tal manera que los recursos económicos se reservarían
para aquellos enfermos capaces de reanudar una vez curados la vida productiva y laboral.
¿Cuál es el contexto actual que hace difícil el tema de la eutanasia? Tres escenarios:
82
Ejemplo: una mujer que se le complica el embarazo y entonces el diagnóstico es acelerar la muerte del pequeño
para salvar la vida de la madre.
83
La práctica de dar muerte a los ancianos en algunas tribus de la India era ordinaria. Conocemos la suerte
reservada en Esparta, por ejemplo, a los recién nacidos deformes, y sabemos que Aristóteles, en La Política
aprueba la práctica por razones de utilidad política. También conocemos el pasaje controvertido de La República
de Platón cuando afirma que se deje morir a los hombres que tengan enfermedades físicas incurables y que se dé
muerte a los perversos del alma. En Roma, la exaltación de la fuerza, de la juventud, el vigor físico, que son
memorables y con base en ellos se gestaron muchos suicidios, como lo fue Séneca o Epicteto. Los historiadores
del derecho están de acuerdo en constatar que la llegada del cristianismo al mundo occidental representó un viraje
en las costumbres y en el pensamiento sobre el tema de la vida y, desde luego, sobre el tema de la muerte y
concretamente sobre el tema de la eutanasia. Como quiera, la opinión favorable de la eutanasia tiene connotaciones
y motivaciones, características que no son idénticas a las que sostenía la muerte piadosa en otros periodos
históricos. El movimiento actual no se limita a la actitud de comprender humanitariamente al que padece una
enfermedad, al hecho de una piedad, sino que busca la legalización. En otras palabras, se comienza por sensibilizar
a la opinión pública en torno a los casos piadosos, para llegar a la solicitud de la legitimación de la eutanasia .
133
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL
Las leyes que regulan hoy estas prácticas exigen siempre la expresión explícita del
consenso por parte del interesado. Pero también sabemos que varias sentencias judiciales,
incluso donde estas leyes existen, han declarado no punibles actos contra la vida de niños recién
nacidos o como consecuencia de peticiones de personas en estado de depresión psíquica grave.
En este sentido, debemos hacer una reflexión sobre la expresión de muerte digna o mejor dicho,
muerte con dignidad. Esta expresión es una indicación éticamente aceptable y obligada, pero
se debe reconocer que la muerte precedida o acompañada, a menudo de sufrimientos atroces y
prolongados, es un acontecimiento que naturalmente, angustia el corazón del hombre.
84
En gran parte del mundo, comenzando por Estados Unidos, por ejemplo, se han multiplicado asociaciones y
sociedades literalmente dedicadas a la difusión de la eutanasia y a provocar el cambio de leyes a favor de esta
práctica. Incluso, aunque parezca absurdo, existe el manual para el suicidio.
134
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL
procurar la muerte como se quiere. Pero en realidad, el derecho de morir es un derecho de morir
con toda serenidad y con toda dignidad humana.
El asesinato de una persona (de parte de otro), puede venir también como efecto colateral no
querido de una acción en la cual el efecto inmediato y querido es otro. En este caso, se debe
distinguir dos escenarios.
El segundo escenario tiene lugar cuando la muerte viene como efecto no querido e
incluso no previsto, pero de una acción moralmente negativa. Es aquí donde se coloca el
homicidio involuntario y el homicidio culposo. El homicidio involuntario no es un
homicidio directo porque ni es ni voluntario, ni es intencional. Sin embargo, el agente, aunque
en grado menor, sí es moralmente responsable de la muerte causada porque viene como
efecto de una acción moralmente negativa.86
La muerte también puede venir como efecto no querido y no previsto de una negligencia
relevante, grave. A este homicidio se le conoce como homicidio culposo y se da, por ejemplo,
cuando un paciente muere en la sala de operación a causa de la negligencia grave del médico.
Aquí hay una responsabilidad moral de la muerte de la persona.87 Tanto el homicidio
involuntario como el culposo, hay un agente responsable porque viene como consecuencia o
bien de una acción moralmente negativa como es el homicidio involuntario, o bien, viene como
efecto no querido y no previsto, pero de una negligencia relevante.
La muerte también puede darse de modo involuntario y de modo inculpable. Este sería
el caso de aquel que está en un lugar donde ninguno debería estar, por ejemplo, el que se ejercita
en tiros y cumple con todas las normas de seguridad, mata una persona que, de modo
inexplicable y absolutamente no prevista, se encuentra en un lugar prohibido. En este caso
concreto, la muerte, al ser involuntaria y no ser culpable, no se puede considerar un homicidio
en sentido estricto.
85
Ejemplo: el caso de la mujer que padece cáncer y para superar el cáncer le tuvieron que extirpar el útero y como
consecuencia viene la muerte del pequeño. No puede ser calificado como un homicidio en sentido estricto.
86
Un ejemplo puede ser de aquellos que cumplen un robo, pero la persona robada, por alguna razón, cae por tierra
golpeándose la cabeza y muere.
87
Claro, todo depende de la naturaleza y la culpabilidad de la negligencia. Hay que ver el caso particular.
135
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL
La caridad y la justicia
Justicia y caridad son los conceptos claves de la moral social. Y uno de los aspectos
fundamentales es que la caridad es posible en las relaciones sociales. De manera ordinaria, se
asocia el amor con relaciones personales o primarias como la familia y la amistad y, en cambio,
lo social se asocia a intercambios sistemáticos, como la política, la economía, la sanidad y, por
ello, pierde relevancia. Con frecuencia se piensa que la justicia rige lo social y el amor rige la
esfera de lo privado. Sin embargo, la moral social dice. que en las relaciones sociales es
necesario al menos una cierta benevolencia, sin la cual no habría voluntad de justicia. Por lo
tanto, justicia y caridad son las dos dinámicas que humanizan el ámbito de la sociedad.
El pensamiento moderno ha sometido sobre todo a la caridad a una dura crítica por
entenderla como una fuerza opuesta a la justicia. El pensamiento revolucionario y el Marxismo,
combatieron la acción caritativa como una respuesta insuficiente. El liberalismo considera
irrelevante la caridad. Sin embargo, la teología moral social afirma que caridad y justicia no
son términos de oposición. De hecho, por más justa que sea una sociedad, no por ello debe
quedar excluida la caridad. La justicia atañe a lo que es del otro, la caridad se refiere a lo mío,
una reclama a la otra. Cuántas veces un poco de buena voluntad basta para que todo marche
bien, pero la tragedia del hombre está precisamente en que la humanidad no tiene esa fuerza
suficiente para poner en práctica esa buena voluntad. Es necesario el amor sin en el cual el
hombre quedaría aprisionado en su justicia.
La paz
Miseria y pobreza
Uno de los aspectos relevantes de la teología moral social es la reflexión que hace sobre las
diversas formas de miseria. Señala la teología que la miseria no alcanza a todos por igual, pero
todas ellas proceden de una misma raíz, el pecado; y la pobreza representa, todavía actualmente,
uno de los primeros problemas que desafían a la humanidad. Frente a ella se puede generar el
desaliento, que es pensar que, con independencia de lo que se haga, no será posible cambiar la
situación. O la ideología que pretende conseguir lo que no consigue el gobierno de Dios, por lo
que se tendría que eliminar toda injusticia por el mismo hombre, es mejorar el mundo por sí
mismo. A esto se le llama moralismo. Y esto es lo que ha generado el ámbito de la discordia,
ha lastimado la Paz. Hay que recordar que la Paz y la justicia es la finalidad de toda política. Y
entonces entendemos que la política tiene una fundamentación ética.
El dolor del prójimo es uno de los primeros rasgos de humanidad, se puede considerar
como el primer paso para alcanzar la paz, al menos en el ámbito social. Entonces, la paz tiene
por núcleo la justicia social y no es otra cosa que la responsabilidad de trabajar para la inclusión
social de los pobres. Son muchas las formas de sufrimiento que aquejan a la familia humana.
Las obras de misericordia nos ofrecen un retrato de las necesidades humanas. La pobreza tiene
varios rostros, existe la pobreza corporal que es sobre el alimento, el vestido, la vivienda, la
salud; existe la pobreza cultural, que es el analfabetismo, las oportunidades de formación; hay
una pobreza relacional, el aislamiento, la marginación y una pobreza espiritual que es el de
desconsuelo, el vacío interior, la carencia de horizontes.
El concepto de dignidad explica sintéticamente el valor del ser humano. Desde un punto de
vista filosófico, por ejemplo, es evidente que el hombre tiene un valor especial porque
trasciende el mero ser individual de la especie, posee una interioridad, una subjetividad, se
caracteriza por el autoconocimiento, la autodeterminación, el ser dueño de sí. No puede ser
sustituido por otro.
La dignidad de la persona tiene un carácter ontológico que le pertenece por ser persona,
no depende de su cultura, su sociedad o religión. Y hay una dignidad en sentido moral que se
conquista con el bien y con la libertad y se pierde con el mal que uno hace.
A partir del ámbito ontológico se puede hablar de la dignidad humana y el respeto de los
derechos fundamentales. Es decir, un derecho fundamental es un derecho que ninguna instancia
humana puede quitar porque ninguna instancia humana la da. El derecho fundamental del ser
137
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL
humano es el derecho que le corresponde, precisamente por ser una persona. El respeto a la
vida humana es el derecho sobre el cual se fundamentan todos los demás, es una cuestión
fundamental de justicia. Por eso no se puede renunciar a su protección invocando ni a la
tolerancia ni a la libertad de pensamiento.
Bien común
El bien común puede definirse como las condiciones que posibilitan que cada uno de los
individuos de la sociedad alcance su desarrollo integral, es una condición necesaria, aunque no
suficiente, para alcanzar la propia perfección. Pero el bien común supone que la libertad
necesita de ciertas condiciones que favorezcan su desarrollo. En otras palabras, el bien común
es la ayuda que todos necesitan para el cumplimiento de sus fines existenciales de la vida
humana. Y en este sentido es una categoría de carácter moral porque es un bien que sólo puede
ser producido de manera conjunta. No es fraccionable ni se entiende como la suma de todos los
bienes, ni se debe entender como la suma, ni como el bien de las de las de las mayorías. El bien
común incluye, en primer lugar, la esfera de valores propios de la persona. De hecho, fomenta
los valores de la solidaridad, de la justicia, del respeto a la libertad, del respeto a la verdad. En
este sentido, el desarrollo es el resumen de todos los deberes sociales. El bien común contempla
este ámbito integral que significa de toda la persona y de todas las personas.
XI. TEOLOGÍA PASTORAL
88
Cf. Antonio Ernesto PALAFOX, Apuntes de Teología Pastoral, UPM, ad usum privatum, pro manuscripto,
México 2022.
89
Cf. Ibidem.
139
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL
90
Cf. Antonio Ernesto PALAFOX, Apuntes de Teología Pastoral,
140
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL
2. ¿Por qué se dice que la pastoral antes de ser un problema práctico es un problema
teórico?
El problema de la pastoral no es la práctica, sino la cuestión teórica. De aquí surgen algunos
puntos para tener en cuenta para la formación pastoral:91
ꟷ Toda la teología debe tener una dimensión pastoral y toda pastoral un componente teórico.
ꟷ Lograr una estructura mental teológico-pastoral, porque cuando hay activismo se pierde de
vista lo que es necesario y primordial.
ꟷ Debe de haber una claridad de conceptos para aplicarlos en la práctica.
ꟷ La pastoral sin una reflexión teológica se convierte en un activismo social-humanitario.
Por eso la gran necesidad de examinar nuestra manera de interpretar la fe, asumiendo la
necesidad de un cambio de mentalidad y una correcta renovación teológica que lleve a la
formulación de un examen crítico sobre los postulados teológicos, antropológicos y
eclesiológicos, ya que, a partir de eso, se puede definir el tipo de practica pastoral que se
necesita. La pastoral es la base para el quehacer de la Iglesia, interpretando los signos de los
tiempos desde la fe y mediante una reflexión teológica.
3. ¿Cuáles son los principales aportes latinoamericanos a la Teología Pastoral?
La teología latinoamericana se ha planteado un nuevo modo de hacer teología, de aquí que el
tema de su método constituya un asunto central. Lo más suyo es relacionar teoría y praxis, es
una reflexión crítica a la luz de la Palabra. Se interesa por una transformación liberadora de la
historia en favor de los oprimidos. Lo esencial de este método es que la reflexión teológica
parte del análisis de la realidad situacional concreta de Latinoamérica. Esto quiere decir que su
método es inductivo. En el ver-juzgar-actuar es donde el método de la teología latinoamericana
hunde sus raíces.92
El ver (mediación psicoanalítica) Se busca las causas que han generado un problema
concreto en la sociedad, especialmente en las personas oprimidas. Se examinan las
consecuencias que pueda tener en las comunidades y en las organizaciones sociales. El acento
se pone en el hombre, no en las ideas ni en las cosas. Es por eso por lo que se recurre a las
ciencias sociales. Así pues, la situación problemática concreta de la persona viene a ser
considerada el punto de partida de la teología latinoamericana.
El juzgar (mediación hermenéutica) Se propone tomar posición frente al hecho
analizado, explicitar el sentido que descubre la fe, la experiencia de Dios que conlleva y las
llamadas de conversión que surgen de él. Para ello se valora positiva o negativamente el hecho,
se buscan hechos similares en la vida de Jesús, en el evangelio o en la toda Biblia, se analizan
las consecuencias del encuentro con Dios y la llamada a la conversión.
91
Cf. Antonio Ernesto PALAFOX, Apuntes de Teología Pastoral,
92
Cf. José de J. LEGORRETA et al, Comentario bíblico-teológico latinoamericano sobre Medellín. A 50 años de
la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Universidad Iberoamericana, México 2018, 88-89.
141
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL
93
Cf. José de J. LEGORRETA et al, Comentario bíblico-teológico latinoamericano sobre Medellín. A 50 años de la
II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, 95.
94
Cf. Ibidem, 97.
95
Cf. Antonio Ernesto PALAFOX, Apuntes de Teología Pastoral,
96
Cf. Antonio Ernesto PALAFOX, Elementos históricos-epistemológicos para una teología pastoral desde
América Latina, UPM, México 2017, 293-359.
142
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL
ꟷ Carácter mediador: está situada entre la correlación crítica de la teoría y la práctica. La relación
entre la teoría y la práctica está en el centro de la TP y del sujeto que la produce. Los desafíos deben
ser asumidos desde esta correlación. La tarea es mantener la coherencia y la unidad interna entre la
teoría y la práctica.
ꟷ Carácter interdisciplinar: incluye la capacidad de colaboración con las ciencias humanas. La TP
es un lugar privilegiado para mostrar de manera más evidente la relación entre las ciencias humanas
y discurso teológico. Es necesaria la cooperación y relación horizontal con las ciencias humanas.
ꟷ Carácter Experimental: mantiene una constante interpelación empírica. No se busca elaborar una
ciencia empírica, sino reafirmar la relación con la práctica. Dejarse interpelar. Libra del
hipersubjetivismo.
5. ¿En qué́ sentido las Escrituras Sagradas tienen autoridad en la Teología Pastoral?
La autoridad de las Escrituras dentro de la TP radica en que, de manera especial los evangelios
son, por su parte, la norma normans de la praxis pastoral porque ahí se encuentra la operatividad
pastoral de Jesús. Es por eso por lo que son la fuente, criterio ultimo y horizonte de las
actividades pastorales. Por otro lado, los Hechos de los Apóstoles los podemos tomar como un
libro de acciones pastorales reveladas, donde se presenta la vida de la primitiva comunidad
cristiana, destacando en la oración, estudio y trabajo. La SE es fuente principal de la pastoral.
97
Cf. Ibidem, 367-395.
143
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL
Es la cumbre de la revelación de la fe. Estamos hablando de una autoridad que rige la conducta
practica cristiana.98
Es importante analizar los aportes bíblicos para fundamentar una TP acorde al ministerio
de la Iglesia en fidelidad al ministerio de Jesús. Así mismo, es imprescindible utilizar las
Escrituras Sagradas como norma en la Teología Pastoral, por ello hay tres métodos y cada uno
tiene una crítica para su uso:
Deductivo: se trata según este método de deducir de la Biblia en primer lugar, y del
cristianismo en sus orígenes, los modelos a promover y a aplicar actualmente. Tratando de
homologar la situación de la Biblia a la actual.
Inductivo: este método se ve preocupado y atento a los contextos socio– económicos y
a las exigencias personales concretas. Este método inductivo viene a resolver o a llenar huecos
que dejó el método deductivo, dando el peso a las situaciones y a las condiciones de nuestro
tiempo.
Correlación triangular: se trata de poner en consideración las Escrituras Sagradas, las
enseñanzas eclesiales, y las experiencias vividas, inscribiéndolas en tres E en un esquema
triangular, donde se corresponden a realidades en interacción mutua, en tres relaciones binarias.
Las tensiones en este método son claramente aceptadas a fin de vivir un constante
cuestionamiento, un enriquecimiento y una iluminación recíproca.
6. Exponer y describir brevemente los rasgos característicos de una espiritualidad
pastoral
Seguimiento de Jesús: Desde el plano espiritual el seguimiento (Secuela Christi) es lo más
bíblico. Se habla más de seguimiento que de imitación. La razón es bíblica. Cuando se sigue a
alguien se tiene que hacer un cierto despojo de la personalidad o identidad, para adoptar la
identidad de otro. El paradigma del seguimiento es el camino y el de la imitación es el espejo.
No hay una sola manera de seguimiento, sino diversos estilos de seguimiento, pero es el mismo
camino. No basta ir a donde está Jesús sin hacer lo que él hacía. Sentido fundamental del
seguimiento: cercanía y movimiento.
Conversión pastoral: consiste fundamentalmente en la firme decisión tanto a nivel personal
como comunitario, de estar siempre en marcha, bajo la guía del Buen Pastor, buscando y
poniendo los medios necesarios para realizar el ministerio pastoral según el Espíritu de Jesús y
no de las modas del momento, ni de los gustos particulares o caprichos. Tal conversión afecta
a todo el individuo en su totalidad, así como el actuar de toda la Iglesia.
Criterio: tiene que estar acorde con la línea del Vaticano II. Lo toca todo y a todos. Relaciones
de igualdad. Estructuras y dinamismos pastorales se tienen que analizar si las estructuras que
se tienen sirven todavía para la evangelización en este tiempo actual. EG 26 remite que la
renovación es al interno de la Iglesia de acuerdo con su vocación. En cuanto institución humana
98
Cf. Antonio Ernesto PALAFOX, Apuntes de Teología Pastoral,
144
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL
99
Cf. Antonio Ernesto PALAFOX, Apuntes de Teología Pastoral,
XII. TEOLOGÍA ESPIRITUAL
«La Teología Espiritual es una disciplina teológica que, basada en los principios de la
Revelación, estudia la experiencia espiritual cristiana, describe su desarrollo progresivo y daa
conocer sus estructuras y leyes».
Requiere de un método y una gran amplitud de información objetiva. Se puede definir como
ciencia, si la entendemos como una construcción cuyas conclusiones se impongan
universalmente. El contenido de la espiritualidad sólo puede percibirse a través de una
experiencia personal. Es teológica porque Dios, es el primer agente y fin de la vida espiritual,su
objeto principal y, por ende, debemos conocerlo tal como se nos ha revelado, como actuóy sigue
actuando a través de su alianza. Además, la teología espiritual implica el conocimiento del
hombre en su máxima extensión. El principal objeto material de esta teología es el hombre
encuanto que vive espiritualmente.
La experiencia espiritual se basa en la fe, que no se detiene en una comprensión clara y bien
delimitada. El acto de creer es Dios mismo. En el estudio de lo espiritual hay que tener en
cuenta los condicionamientos de la época y de la persona, que destaca algún aspecto de la
totalidad del Misterio. La finalidad de la disciplina es triple: investigar la experiencia religiosa
cristiana; acompañar la vida espiritual de quien investiga y la de otras personas; lo que se
vincula a la dimensión auto-implicativa de la espiritualidad.
Los autores espirituales han insistido en el aspecto histórico, progresivo, existencial de la vida
espiritual. La tarea de la teología espiritual es atender la comprensión de los movimientos
147
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL
espirituales y describir el camino que han seguido las almas = personas desdeel comienzo de la
vida cristiana hasta la cumbre de la santidad.
La teología espiritual estudia cómo influye en la vida espiritual las estructuras ambientales e
individuales, la vida afectiva, las disposiciones personales, el organismo sacramental, lavida
eucarística, la eclesial, la acción del Espíritu, la respuesta del hombre, etc. Las leyes generales
son las siguientes: unidad interior, un corazón desapegado, una intención pura y tiempo de
oración.
El método deductivo: Otro método es el que deduce a priori de los principios teológicos algunas
consecuencias relativas a los medios de perfección, a las formas de oración y a las etapas de la
vida espiritual.
El método fenomenológico: Tiene en cuenta los dos anteriores. Cuando se trata del comienzo
de la vida espiritual hay que recurrir al método deductivo, que basa la vida espiritual sobre los
datos de la revelación; pero cuando se trata de la vida mística hay que tener en cuenta el
desarrollo de la experiencia misma.
La Sagrada Escritura. La Tradición. Los textos doctrinales que atañen a la teología espiritual.
La enseñanza de la Iglesia. Los documentos eclesiásticos. La experiencia personal. El
conocimiento del ser humano.
La diferenciación entre la teología moral y la teología espiritual no es tan clara, pues las
dosse refieren a la vida concreta y atienden al lado práctico de la existencia humana. De hecho,
no hay ninguna distinción desde el punto de vista del objeto material (el hombre). La teología
moral y la teología espiritual abrazan ambas la vida humana en su totalidad; son partes o
aspectos de la única antropología sobrenatural que considera al hombre en movimiento hacia
la plenitud de la vida divina.
Se distinguen, sin embargo, por el aspecto formal de su objeto (la óptica desde la que
estudian al hombre) y por su método. Cada una se coloca desde diversos puntos de vista para
estudiar la acción del cristiano. La teología moral considera la estructura de la acción humana
y busca las leyes que la regulan; sopesa todas las circunstancias de esa acción siempre bajo un
aspecto universal. Su método es racional.
«Es el tema central de la teología espiritual». El núcleo vital desde el que cobran sentido todos
los demás temas de la vida cristiana y de la espiritualidad. Lo que se pretende estudiar es la
relación de la vida del cristiano con Cristo: llegar a la novedad de la vida que supone «vivir en
Cristo»; y desde esta realidad contemplar la vida moral de actitudes y de comportamientos del
cristiano. La vida en Cristo se nos da desde el comienzo, desde el bautismo. Ser en Cristo es
ser, en él, creaturas nuevas y vivir la nueva relación de hijos delPadre (filiación) y de hermanos
de Jesús (fraternidad). Se trata de una realidad a la que seaccede desde el don de la fe, que nos
abre al siempre sorprendente misterio de la Trinidad,y desde el amor de Dios, que nos introduce
en la intimidad de su vida. Es nuestra vida. Entonces, «vivir en Cristo» tiene, para la persona,
las siguientes expresiones y realidades:
Por tanto, el «ser en Cristo» equivale al: «ser Cristo en nosotros» y a «vivir en Él».
Espíritu de Cristo». Se es en Cristo y en Cristo se vive su vida, que es Trinitaria. Ser y vivir en
Cristo es la misma realidad. Esto se expresa en los siguientes textos: «Y ya no vivo yo, sino
que es Cristo quien vive en mí» (Gál 2,20); «Han muerto, y su vidaestá escondida con Cristo
en Dios» (Col 3,3); «Quien tiene al Hijo, tiene la vida; quien no tiene al Hijo de Dios, no tiene
la vida» (1Jn 5,12).
ꟷ Vida FRATERNA
ꟷ Vida de AMOR
ꟷ Vida CRISTIFORME
ꟷ Vida en el ESPÍRITU
ꟷ Vivir en MISIÓN
Este planteamiento nos lleva directamente a estudiar la naturaleza de la relación que existeentre
el ser cristiano y la pertenencia a la Iglesia. Nos centramos directamente en la eclesiología que
está viviéndose desde el Vaticano II. Las coordenadas que actualmente focalizan la realidad de
la Iglesia son: Misterio, Comunión y Misión (Cf. LG 2.3.4).
La Iglesia Misterio
Para comprender a la Iglesia como Misterio es necesario recurrir a su origen, que es la Trinidad.
La Iglesia, que es «un pueblo reunido en virtud de la unidad del Padre y del Hijoy del Espíritu
Santo» (LG 4), tiene a la Trinidad como el punto de referencia esencial. LaIglesia es el pueblo
de Dios, el cuerpo de Jesucristo resucitado y el templo del Espíritu Santo (Cf. LG 17; PO 1). La
Iglesia es, pues, obra de las tres Personas Divinas. El misteriode la Iglesia es como una extensión
y manifestación de la Trinidad. La Iglesia no es una mera sociedad humana, sino un verdadero
misterio.
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TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL
ꟷ La Iglesia Comunión
ꟷ La comunión eclesial en sus distintas realizaciones
ꟷ Los campos concretos donde se plantea de forma especial la comunión eclesial son:
ꟷ La comunión de los fieles
ꟷ La comunión de las Iglesias particulares
ꟷ La comunión y la institución jerárquica
ꟷ La comunión con la Iglesia celestial
La Iglesia Misión
La misión está en la base del ser y del actuar de la Iglesia, que «es por naturaleza misionera»(AG
2). Además, la Iglesia es «sacramento universal de salvación» (LG 9.49), lo cual incluye que
constitutivamente es misión. La Exhortación Evangelii nuntiandi de Pablo VIinsiste en que:
«Evangelizar constituye la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más honda; ella existe
para evangelizar».
7. Mencione y explique brevemente ¿Cuáles son los cuatro caminos para sustentar una auténtica
espiritualidad?
Las dimensiones que se consideran esenciales de toda espiritualidad son: el camino hacia el
interior; el camino a lo Trascendente; el camino hacia los otros;el camino hacia la creación.
El camino a lo Trascendente
Es una dimensión muy reclamada y a su vez menos contemplada. El hombre en cuanto espíritu
está abierto a lo universal y comprometido con ello, trascendiendo las propias fronteras; está
impulsado hacia los otros y a la actuación en el mundo. Esta apertura hacia los otros viene
exigida desde la misma noción de persona: «el yo permaneceen su libertad al relacionarse con
un tú […] substancia relacionada o bien una relación substanciada». El camino hacia los otros
es la dimensión esencial de la espiritualidad cristiana: amar al prójimo (cf. Mt 22, 34-40). La
espiritualidad cristiana es espiritualidad del amor gratuito.
Sin duda, el impacto de Laudato´si ha sido grande en el mundo entero, más allá delas fronteras
de la Iglesia. El lenguaje se ha convertido en expresiones cada vez más familiares, por, ejemplo
«casa común». Esto nos ha llevado a re-descubrirnos como un «micro-cosmos». De ahí la
necesidad de cuidarnos. Cuidarnos es cuidar el medio ambiente; porque no se trata solo de
«ecología verde», sino, ante todo de la «ecología humana». Por eso resulta tan importante la
relación ecología-justicia social. Hay que destacar hoy la importancia interdisciplinariedad del
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TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL
Caridad
La caridad en nosotros es amor de hijos del Padre y hermanos en Jesús. La caridad hace que
todas las actividades del hombre estén ordenadas a Dios y lleven al cristiano a la realización de
la santidad. Aquel don creado que la presencia y la comunión de Dios suscita en nosotros
transformándonos y haciéndonos capaces de un amor divino. Puesto que la caridad es Dios,
nuestra caridad será Dios hecho nosotros, o mejor, nosotros hechos Dios, transformándonos en
él y viviendo su misma vida. La participación en el amor del Padre y del Hijo y del Espíritu. Es
la virtud por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas por él mismo y a nuestro prójimo como
a nosotros mismos por amor a Dios. La caridad es la primera de las virtudes tanto en su fuente
como en su orden fin, porque por el amor esperamos, creemos y confiamos.
Santidad
Se llama santidad al punto de partida y al punto de llegada: «Habéis sido lavados, habéis sido
santificados, habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de
nuestro Dios» (1 Cor 6,11).
La santidad teológica moral participa del Padre por Cristo en el Espíritu Santo que, al ser vida,
es dinámica, tiende a su perfección abarcando a todas las personas, incidiendo en todos sus
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TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL
niveles, supone la cooperación con la gracia y es operativa. «El santo santifíquese más»(Ap
22,11).
Todos los fieles, de cualquier estado o condición, están llamados a la plenitud de la vida
cristiana y a la perfección de la caridad, y esta santidad suscita un nivel de vida más humano
incluso en la sociedad terrena. «En el logro de esta perfección empeñen los fieles las fuerzas
recibidas según la medida de la donación de Cristo, a fin de que, siguiendo sus huellas y hechos
conformes a su imagen, obedeciendo en todo a la voluntad del Padre, se entreguen con toda su
alma a la gloria de Dios y al servicio del prójimo. Así, la santidad del Pueblo deDios producirá
abundantes frutos, como brillantemente lo demuestra la historia de la Iglesia con la vida de
tantos santos» (LG 40).
Oración
Discernimiento
El término se compone de dos vocablos latinos: mentum que significa medio o instrumento y
discernere que expresa distinguir o separar, por lo tanto, el discernimiento será aquel
instrumento o mediación utilizado para distinguir o separar las mociones personales de aquellas
que provienen del Espíritu Santo (a modo como el Señor separará el trigo y la cizañaen el juicio
final); el discernimiento cristiano tiene siempre una dimensión pneumatológica (atención a los
sentimientos y luces interiores), una dimensión cristológica (confrontación con la vida y
palabra de Jesús, actualizadas en el hoy del mundo) y una dimensióncomunitaria como medio
para descubrir la voz de Dios y su voluntad como comunidad cristiana (experiencia
contemporánea). Para que un discernimiento sea «evangélico» se han de tomar en cuenta dos
llamadas:
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TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL
ꟷ El Silencio (no incomunicación, sino disposición humana existencial, manteniendo los ojos
abiertos).
ꟷ La Discreción (capacidad de descifrar el lenguaje del Espíritu).
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