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Síntesis Final

Este documento presenta una síntesis de las diversas materias estudiadas en el Bachillerato Teológico de la Universidad Pontificia de México. Aborda temas como la naturaleza y método de la teología, así como discusiones sobre Dios, Cristología, antropología teológica y otros. La síntesis fue elaborada por estudiantes del sexto semestre bajo la guía del profesor Dr. Julián Arturo López Amozurrutia y busca expresar de manera concisa los principales aspectos tratados en

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Síntesis Final

Este documento presenta una síntesis de las diversas materias estudiadas en el Bachillerato Teológico de la Universidad Pontificia de México. Aborda temas como la naturaleza y método de la teología, así como discusiones sobre Dios, Cristología, antropología teológica y otros. La síntesis fue elaborada por estudiantes del sexto semestre bajo la guía del profesor Dr. Julián Arturo López Amozurrutia y busca expresar de manera concisa los principales aspectos tratados en

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UNIVERSIDAD PONTIFICIA DE MÉXICO

FACULTAD DE TEOLOGÍA

UNIVERSA THEOLOGIA
Síntesis

GENERACIÓN 2020-2023

ASESOR:
Dr. Julián Arturo López Amozurrutia

Ciudad de México Mayo 2023


ÍNDICE
INTRODUCCIÓN ....................................................................................................................... 4

PROLEGÓMENOS ..................................................................................................................... 5

TEOLOGÍA POSITIVA ......................................................................................................... 12


I. --SAGRADA ESCRITURA.................................................................................................. 13
1.2. NOCIONES FUNDAMENTALES .................................................................................... 13
1.2. ANTIGUO TESTAMENTO .............................................................................................. 17
1.3. NUEVO TESTAMENTO .................................................................................................. 27

TEOLOGÍA SISTEMÁTICA ................................................................................................ 35


II. DIOS REVELADO POR CRISTO: DIOS UNO Y TRINO .......................................... 36
III. CRISTOLOGÍA ............................................................................................................. 47
IV. PNEUMATOLOGÍA ..................................................................................................... 55
V. ANTROPOLOGÍA TEOLÓGICA ................................................................................. 63
5.1. CREACIÓN E IMAGEN DE DIOS ............................................................................... 63
5.2. GRACIA Y PECADO .................................................................................................... 71
VI. ESCATOLOGÍA ............................................................................................................ 85
VII. ECLESIOLOGÍA ........................................................................................................... 91
VIII. MARIOLOGÍA .............................................................................................................. 96
IX. TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS ...................................................................... 99
9.1. SACRAMENTOS EN GENERAL ................................................................................ 99
9.2. SACRAMENTOS DE INICIACIÓN ........................................................................... 102
9.2.1. BAUTISMO ........................................................................................................ 102
9.2.2. CONFIRMACIÓN ............................................................................................. 104
9.2.3. EUCARISTÍA ..................................................................................................... 106
9.3. SACRAMENTOS DE SERVICIO............................................................................... 109
9.3.1. MATRIMONIO .................................................................................................. 109
9.3.2. ORDEN SACERDOTAL .................................................................................... 110
9.4. SACRAMENTOS DE CURACIÓN ............................................................................ 114
9.4.1. RECONCILIACIÓN .......................................................................................... 114
9.4.2. UNCIÓN DE LOS ENFERMOS ........................................................................ 117
3
PROLEGÓMENOS
TEOLOGÍA PRÁCTICA ..................................................................................................... 120
X. TEOLOGÍA MORAL .................................................................................................. 121
10.1. MORAL FUNDAMENTAL ........................................................................................ 121
10.2. MORAL DE LA PERSONA ........................................................................................ 125
10.3. MORAL SOCIAL ........................................................................................................ 135
XI. TEOLOGÍA PASTORAL ............................................................................................ 138
XII. TEOLOGÍA ESPIRITUAL .......................................................................................... 146
12.1. PRIMER NÚCLEO: ESTATUTO ESPISTEMOLÓGICO.......................................... 146
12.2. SEGUNDO NÚCLEO: EXPERIENCIA-VIDA .......................................................... 148
12.3. TERCER NÚCLEO: EXPRESIONES CONCRETAS ................................................ 151

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ................................................................................ 155


INTRODUCCIÓN

El presente trabajo tiene por objeto presentar una síntesis de las diversas materias que se estudian
en el Bachillerato Teológico. Esta labor se dividió en cuatro equipos, que tratan de exponer lo
más conciso posible los tres escenarios que componen el estudio de la teología: la teología
positiva (auditus fidei), la teología sistemática (intellectus fidei) y la teología práctica (actio
fidei). Sin embargo, no es fácil expresar en pocas líneas cada uno de los tratados teológicos y,
más aún, las discusiones que suscitó el discurso racional sobre Dios.
Este trabajo de síntesis fue elaborado por la Generación 2020-2023, cuyos integrantes
son: Fabién Mavula Kayombo, Daniel Kakule Tasiwamuka, Sergio Armando Chávez Cabral,
Ramiro Requena Rodríguez, Nestor Daniel Sánchez Portes, Julio Cesar Quijano Cruz, Edgar
Francisco Martínez Cepeda, Salvador Emmanuel Alejandro Espinosa Zambrano, Iván Bautista
Guzmán, Juan José Ortiz Torres, Luis Alberto López Trujillo, Ulises Trujillo Herrera, Josefa
Teresa Tzunún Tzoc, Sayda María Hernández Hernández, José Alfredo Díaz Rentería, Javier
Alejandro González Ríos e Jesús Iván Torres Maldonado.
Cabe agregar que se le debe un reconocimiento al Pbro. Dr. Julián Arturo López
Amozurrutia, profesor de Seminario de Síntesis, que aportó suficiente información sin la cual
no se habría realizado esta labor. Por esto, se le agradece su desempeño como docente y por el
conocimiento que compartió en las clases.
Definitivamente, la presente Síntesis de Teología se logró con el esfuerzo de cada uno de
los estudiantes del sexto semestre de Bachillerato Teológico de la Universidad Pontificia de
México. ¡Muchas gracias a todos por su dedicación! No sólo al realizar este trabajo, sino por el
esfuerzo a lo largo de los tres años.

Que la Santísima Virgen María,


Trono de la sabiduría,
interceda siempre por nosotros.
PROLEGÓMENOS
PROLEGÓMENOS

1. ¿Qué es la Teología?

Etimológicamente (Theos= Dios y Logos= verbo, discurso, tratado). Es el estudio, un discurso


sobre Dios. Es una reflexión crítica sobre la fe, dado que es una actividad que reviste una
sistematización científica peculiar y tiene por objeto la realidad de la revelación divina acogida
por el hombre en la fe. La teología es ciencia de la fe. La teología es definida como una ciencia
de la fe. Ya tenemos claro desde la definición lo que debe de ser el objeto que estudia la teología
en general. La fe es el objeto de la teología y es expresada como: la realidad de la Revelación
Divina acogida por el hombre en la fe. Es decir, de la autocomunicación cristiforme del Dios
trinitario.

2. ¿Es la teología una ciencia?

Refiriéndonos a las características de ciencias empíricas, se puede afirmar que la teología no es


una ciencia. Porque se considera científico lo que se adapta al método de las ciencias empíricas
modernas. Ante este desafío, sin embargo, no ha sido siempre fácil ubicar el carácter científico
de las ciencias cuyo objeto de estudio no es directamente mensurable, como ocurre en el caso
de las ciencias humanas. Así pues, al decir ciencia teológica se trata de un uso analógico en
razón del sujeto y objeto de la actividad teológica de acuerdo a un modelo específicamente
teológico, irreductible a las comprensiones comunes de ciencia. Es decir, la teología debe su
cientificidad a su objeto (Dios) y sujeto (hombre de fe). La teología es una ciencia porque su
objeto de estudio que es Dios y además tiene un método: histórico-hermenéutico basado en la
fe y razón con aspectos metafísicos, dogmáticos, simbólicos, narrativos, orgánicos.
Explicitar los pasos del método analítico

El objeto se trata de la autocomunicación de Dios y de su plan salvífico con respecto al


hombre. Aquí se juegan varias dimensiones: cristológica, trinitaria, antropológica, etc. La obra
que Dios realiza a favor del hombre se entiende sólo en clave trinitaria. El hombre es sujeto de
la teología, pero no cualquier hombre. Éste debe ser un creyente, ya que el bautizado nutre la
comunidad eclesial que lo nutre.

Para que la teología pueda ser considerada ciencia es preciso garantizar tres cosas: a) el
mantenimiento de la racionalidad del cristianismo, es decir que la teología sea capaz de
demostrar la verdad universal de la doctrina cristiana; b) la apertura de las ciencias hacia un
horizonte de trascendencia; c) la contribución seria y crítica a la unidad de los saberes.

3. ¿Cómo se articula el lenguaje en la teología?

El lenguaje que articula la teología es lenguaje analógico. Este lenguaje es necesario para la fe:
para comprenderla dentro de nosotros, expresarla y comunicarla. Este lenguaje analógico es un
lenguaje de la comparación. Por una parte, dice algo verdadero de Dios, pero por otra, lo dice
de modo inadecuado. La analogía teológica no sólo tiene una función didáctica sino también y
7
PROLEGÓMENOS
sobre todo una epistemológica. Nuestro hablar sobre Dios no abarca todo el misterio de Dios.
La otra posición extrema es el equívoco, el cual no cree en la posibilidad de decir algo verdadero
sobre el misterio, por no ver ningún laso que nos ligue a él. El teólogo debe estar siempre atento
a no reedificar inconscientemente su lenguaje tomándolo como representación adecuada de las
realidades divinas.

4. ¿Qué dimensiones incluye el método en la teología? ¿Qué perspectivas o enfoques


teológicos existen?

En el sentido más restringido de la palabra, se indica con «método» un procedimiento de


investigación ordenado, repetible y auto corregible, de tal manera que haga posible la obtención
de resultados válidos. Este significado vale también para la teología, bajo el aspecto por el que
ésta se configura como reflexión crítica, metódica y sistemática de la fe de la Iglesia.

Ya que la fe nace de la escucha de la palabra de Dios, ésa se vuelve entonces para el


teólogo una actividad fundante: el auditus fidei, que es un momento en el que se asumen los
contenidos de la Revelación tal y como han sido explicados progresivamente en la Sagrada
Tradición, la Sagrada Escritura y el Magisterio de la Iglesia. La respuesta obediente a la
Revelación, el intelectus fidei es el momento en el que se responde a las exigencias propias del
pensamiento mediante la reflexión especulativa. El actio fidei es el momento en que la fe tiene
implicaciones operativas tanto en el ámbito personal como en el eclesial. Al no reducirse la fe a
puro conocimiento, la teología incluye entre los aspectos que escucha y que intenta sistematizar
cuestiones pragmáticas. Busca responde tanto a la ubicación contextual de la Iglesia como a las
responsabilidades prácticas de la fe, tanto a nivel personal (moral) como a nivel comunitario
(pastoral). Los momentos del método teológico son: a) el momento positivo, que corresponde a
la escucha de la fe (hermenéutica); b) El momento especulativo, que consiste en la explicación
de la fe (teoría); c) el momento práctico, que busca el actualizar o proyectar la fe en la vida
(práctica).

En el primer momento del acto teológico se trata del auditus fidei, es decir, de oír los
testimonios que nos hablan del misterio divino. Este momento es suficiente, pero es básico para
el segundo intellectus fidei, el «momento especulativo» o constructivo y también para el tercero,
el práctico, actio fidei.
la rev se da en obras y palabras;
sobre la fe: fides quae: acto de creer, fides que:
5. ¿Qué es la revelación? ¿Qué es la fe? abrazar los contendiso

La Revelación es la manifestación que Dios hace de sí mismo y de su plan de salvación (cf. DV


2). Dispuso Dios en su sabiduría revelarse a sí mismo y dar a conocer el misterio de su voluntad,
mediante el cual los hombres, por medio de Cristo, Verbo encarnado, tienen acceso al Padre en
el Espíritu Santo y se hacen consortes de la naturaleza divina. En consecuencia, por esta
Revelación, Dios invisible habla a los hombres como amigos, movido por su gran amor y mora
con ellos, para invitarlos a la comunicación consigo y recibirlos en su compañía. Este plan de la
8
PROLEGÓMENOS
revelación se realiza con hechos y palabras intrínsecamente conexos entre sí, de forma que las
obras realizadas por Dios en la historia de la salvación manifiestan y confirman la doctrina y los
hechos significados por las palabras, y las palabras, por su parte, proclaman las obras y
esclarecen el misterio contenido en ellas. Pero la verdad íntima acerca de Dios y acerca de la
salvación humana se nos manifiesta por la revelación en Cristo, que es a un tiempo mediador y
plenitud de toda la Revelación.

Existen cuatro condiciones para la revelación de Dios: a) la concisión de posibilidad de


Dios: b) apertura del ser humano a la trascendencia, c) historia, d) encarnación.

La fe es un acto personal: la respuesta libre de todo hombre a la iniciativa de Dios que


se revela en Jesucristo. La fe no es un acto aislado. Nadie puede creer solo, como nadie puede
vivir solo. Nadie se ha dado la fe a sí mismo, como nadie se ha dado la vida a sí mismo. El
creyente ha recibido la fe de otro, y debe transmitirla a otro. Nuestro amor a Jesús y a los
hombres nos impulsa a hablar a otros de nuestra fe. Cada creyente es como un eslabón en la
cadena de los creyentes. Yo no puedo creer sin ser sostenido por la fe de los otros, y por mi fe
yo contribuyo a sostener la fe de los otros. Para profesar la fe es necesaria la gracia de Dios, que
proviene y ayuda, a los auxilios internos del Espíritu Santo, el cual mueve el corazón y lo
convierte a Dios, abre los ojos de la mente y da a todos la suavidad en el aceptar y creer la
verdad. Para que la inteligencia de la revelación sea más profunda, el mismo Espíritu Santo
perfecciona constantemente la fe por medio de sus dones (cf. DV 5).

6. ¿Qué lugar ocupan la Sagrada Escritura y la Tradición en la teología?

La Tradición y la Sagrada Escritura están íntimamente unidas y compenetradas. Porque


surgiendo ambas de la misma divina fuente, se funden en cierto modo y tienden a un mismo fin.
Ya que la Sagrada Escritura es la palabra de Dios en cuanto se consigna por escrito bajo la
inspiración del Espíritu Santo, y la Sagrada Tradición transmite íntegramente a los sucesores de
los Apóstoles la palabra de Dios, a ellos confiada por Cristo Señor y por el Espíritu Santo para
que, con la luz del Espíritu de la verdad la guarden fielmente, la expongan y la difundan con su
predicación; de donde se sigue que la Iglesia no deriva solamente de la Sagrada Escritura su
certeza acerca de todas las verdades reveladas. Por eso se han de recibir y venerar ambas con un
mismo espíritu de piedad (cf. DV 9). La Escritura es el «alma de toda teología». DV 9

Es muy importante la contextualización y actualización para escuchar la Palabra y


contrastarla con los tiempos actuales de su escucha, reflexión y respuesta a las circunstancias
presentes. La Sagrada Teología se apoya, como en cimientos perpetuos en la palabra escrita de
Dios, al mismo tiempo que en la Sagrada Tradición, y con ella se robustece firmemente y se
rejuvenece de continuo, investigando a la luz de la fe toda la verdad contenida en el misterio de
Cristo.
Nuevas teologías: del genitivo: objetivo
de enfoques: acento lo subjetivo, los sujetos
9
PROLEGÓMENOS Los dogmas son, en efecto, «enunciados de verdades
reveladas [...] que es necesario mantener siempre en
7. ¿Qué es un dogma? ¿Cuál es su función en la Iglesia? el sentido determinado de una vez por todas por
nuestra madre la Iglesia»
Dogma en sentido estricto, es una verdad revelada vinculante y declarada formalmente por el
Magisterio. En sentido amplio indica una verdad de fe. Va precedida de una labor científica
teológica y enseñada por el Magisterio ordinario de la Iglesia con la asistencia del Espíritu Santo.
En el dogma, existe un elemento permanente y otro mudable. Permanece la sustancia intentada,
así como la formulación en que se expresó una vez (irreformable). Sin embargo, puesto que toda
formulación es histórica e inadecuada, existe siempre la posibilidad de que existan nuevas
formulaciones. Estas, en cambio, sólo son legítimas cuando se ubican en el dinamismo
significante de las formulaciones anteriores. En este sentido el dogma cambia y progresa: en el
sentido de crecimiento y no de transformación. Pero, no está garantizado un evolucionismo
dogmático lineal. Respecto a ello, la Iglesia no ha olvidado ni pervertido el mensaje esencial de
la salvación, pero la historia muestra que hubo oscurecimientos e involuciones de aspectos de
El dogma en la historia:
la fe. 1. regula fidei: Ireneo y Tertuliano: reconcoer los elementos que se creen en la Iglesia de los apóstoles
2. Principio de Vicente de Lenis: hay que creer lo que se ha creído siempre, en todas partes y por todos: quod ubique, quod semper,
quod ab ómnibus.
8. ¿Qué es la hermenéutica y qué lugar ocupa en la Teología?

La hermenéutica viene del griego hermeneuein: hacer algo inteligible, exponerlo, traducirlo. Es
una técnica o método de interpretación de textos. Es el arte de interpretar los textos para fijar su
verdadero sentido. Busca entender el texto, el contexto del texto y el significado primario y
actual. Actualmente se distingue el texto (crítica literaria), el contexto, la situación textual
(autor, contexto vital), y el contexto del intérprete. En relación con la teología, ayuda a la
interpretación de la Sagrada Escritura y los textos sagrados.

9. ¿Qué es el Magisterio de la Iglesia y qué relación tiene con la Sagrada Escritura y con
la teología?

El Magisterio es definido como el oficio eclesial de enseñar con autoridad la doctrina de la fe y


las costumbres de la Iglesia. Esto concierne al Sumo Pontífice y a los obispos, quienes tienen la
tarea de enseñar, de conservar la recta doctrina revelada en la Sagrada Escritura y transmitida
por la Tradición. Sin embargo, no todos los pronunciamientos del Papa o de los obispos son
enseñanzas del Magisterio. Un Papa habla magisterialmente cuando cumple ciertas condiciones.
En relación con la teología, el Magisterio y la teología no están, por principio en relación de
subordinación, sino fundamentalmente de colaboración, ambos están subordinados a la Sagrada
Escritura y están al servicio del Pueblo de Dios. Respecto a la doctrina de la fe, el Magisterio y
la teología tienen funciones distintas y complementarias. Por tanto, compete específicamente al
magisterio anunciar la palabra de Dios y velar por su integridad, y compete específicamente a
la teología profundizar racionalmente esa misma palabra de Dios. Pues, los pastores son como
la boca que expone la verdad salvífica y los teólogos son como la cabeza que la explica.
10
PROLEGÓMENOS
En relación con la Sagrada Escritura, el Magisterio no está sobre la Palabra de Dios, sino
que está a su servicio. Tiene como su misión, la de asegurar que no se maneje la Escritura, que
no se manipule, conservar su claridad inequívoca, en medio del conflicto entre hipótesis. La
enseñanza magistral brota de la misión que Cristo confirió a los Apóstoles (cf. Mt 28,20). En
razón de esa misión y del poder concedido por Cristo a Pedro y a los demás Apóstoles, el Papa
y los obispos tienen el encargo de enseñar con autoridad a los cristianos en materia de fe y
costumbres. La teología se hace en la Iglesia y el Magisterio, que es signo de la Iglesia en
comunión, la construye y la enseña. La Iglesia es depositaria de estas fuentes (Escritura,
Tradición y Magisterio), por ello la custodia, las estudia e interpreta.

10. ¿Cuál es la relevancia eclesial y social de la teología?

La Iglesia en su conjunto a fin de dedicarse a su misión evangelizadora afronta el desafío de la


racionalidad moderna y postmoderna. Los cristianos individualmente encuentran en ella su
vocación de servicio y su autorrealización. La teología es también un servicio a la pastoral. Es
un servicio arquitectónico porque se orienta a la construcción del cuerpo de Cristo en su
conjunto. Estas son algunas aplicaciones metodológicas para la teología así concebida: toda
teología debe de asumir una dimensión pastoral u orientación evangelizadora. Algunas
disciplinas teológicas deben privilegiar temática y sistemáticamente la función pastoral. Es
conveniente que el ciclo básico de la teología privilegie, en su globalidad, una orientación
explícita pastoral, o sea, que proporcione efectivamente una teología para pastores.

En la obra de enseñanza y de aplicación de la moral cristiana, la Iglesia necesita la


dedicación de los pastores, la ciencia de los teólogos, la contribución de todos los cristianos y
de los hombres de buena voluntad. La fe y la práctica del Evangelio procuran a cada uno, una
experiencia de la vida «en Cristo» que ilumina y da capacidad para estimar las realidades divinas
y humanas según el Espíritu de Dios (cf. 1 Co 2, 10-15). Así el Espíritu Santo puede servirse de
los más humildes para iluminar a los sabios y los constituidos en la más alta dignidad. (cf. CEC
2038). El teólogo es ante todo un creyente. Este punto hay que subrayarlo de manera vehemente.
El teólogo es una persona constituida y atravesada por una experiencia religiosa.
11
PROLEGÓMENOS
TEOLOGÍA POSITIVA
I. SAGRADA ESCRITURA

1.2. NOCIONES FUNDAMENTALES

1. Lugar de la Sagrada Escritura en la Teología

La Dei Verbum marcó un espíritu abierto y ecuménico, devolvió la Biblia al pueblo de Dios,
reconociendo la centralidad de la Palabra en la vida eclesial. Ve en la Escritura, unida a la
Tradición, la norma suprema de la fe de la Iglesia. Venera la Palabra, la escucha con devoción,
la proclama con valentía se alimenta de ella, la celebra en la liturgia, ora con esa Palabra viva y
se esfuerza por llevarla a la práctica en la existencia diaria.

Por eso la Sagrada Teología se apoya en cimientos perpetuos, en la Palabra escrita de


Dios, al mismo tiempo que en la Tradición, y con ella se robustece firmemente y se rejuvenece
de continuo, investigando a la luz de la fe toda la verdad contenida en el misterio de Cristo. Las
Sagradas Escrituras contienen la palabra de Dios y, por ser inspiradas, son en verdad la palabra
de Dios; por consiguiente, el estudio de la Sagrada Escritura ha de ser como el alma de la
Sagrada Teología (cf. DV 24).

2. Composición general de la Sagrada Escritura, autor/autores

Por iniciativa de Dios, el hombre es capaz de adentrarse en la profundidad del misterio de la


Palabra Divina, contenida en la Sagrada Escritura y para esto según las enseñanzas de la Iglesia,
se debe tener en cuenta que en el proceso de campesinos de la Escritura hay dos factores
imprescindibles:

ꟷ Son diferentes los autores de un mismo libro: Se debe tener en cuenta que la Palabra de Dios
puesta por escrito en la Santa Biblia, puedes ser el fruto de diferentes autores y de diferentes épocas,
aun así, encuentran comunión en su pensamiento y en la tradición.
ꟷ Preservada por escrito: El pueblo elegido por Dios (Israel), a través de la historia fue
experimentando siempre el amor y providencia de Dios, a pesar de la dureza que en algunos
momentos demostraban al proyecto de Dios, el Creador permanece eternamente fiel, esto fue una
experiencia que descubrieron a través de la Palabras y acontecimientos. Dios se manifestaba a su
pueblo de diferentes maneras. Tanto la Palabra recibida de parte de Dios, como los acontecimientos,
fueron interpretados a la luz de la tradición religiosa. Es de manera gradual que el pueblo va
copilando la Palabra Sagrada, poniéndola por Escrito, para su preservación, hasta que se llegó a la
redacción final de los libros. Por esta razón comprendemos que lo que está contenido en la Biblia es
la vivencia de fe que interpreta y transmite los acontecimientos. De ahí que un mismo acontecimiento
es interpretado de diferentes formas, esto según la perspectiva del autor y de la comunidad en la que
se desenvolvió. «La palabra de Dios, expresada en lenguas humanas, se hace semejante al lenguaje
humano, como la Palabra del eterno Padre asumiendo nuestra débil condición humana, se hizo
semejante a los hombres» (cf. DV 13).
14
TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
En cuanto a la fecha de composición, es difícil precisarla con exactitud, pero en general
se puede decir que los libros del AT fueron compuestos entre el s. X y el VIII-II a.C., y los del
NT entre el año 50 y 120 o 150 d.C.

Autores

Dios y el hombre son los autores de la Escritura. Dios se valió de algunos hombres de la
comunidad que, como verdaderos autores, pusieron todas sus capacidades para la composición
de los libros bíblicos. Estos hombres, en la tradición posterior, son llamados hagiógrafos o
escritores sagrados (cf. DV 11).

ꟷ Autor divino, causa u origen: El Espíritu de Dios (el Espíritu Santo).


ꟷ Autores humanos literarios: Múltiples y variados, algunos anónimos o pseudónimos.

Lenguas bíblicas

En hebreo fueron escritos casi todos los libros del AT. En arameo, algunas partes de los libros
de Esdras y de Daniel. En griego, algunos libros del AT (Sabiduría y II de Macabeos, partes de
Ester y Daniel y todos los libros del NT).

División de la biblia

ꟷ División fundamental: Dos partes: AT (46 libros) y NT (27 libros).


ꟷ División especifica: Antiguo Testamento: Libros históricos o narrativos (se encuentran las historias
y narraciones), libros didácticos (sabiduría y poesía) y libros proféticos (la predicación y la vida de
los profetas). Nuevo Testamento: Libros históricos o narrativos (Evangelios y Hechos de los
Apóstoles), libros didácticos (las cartas de Pablo y otros Apóstoles) y libros proféticos (el libro del
Apocalipsis).

3. Inspiración, verdad, canonicidad

Inspiración

«La revelación que la Sagrada Escritura contiene y ofrece ha sido puesta por escrito bajo la
inspiración del Espíritu Santo» (DV 11). El objeto de la inspiración es la fijación y consignación
escrita mediante la cual la palabra de la revelación se hace Escritura. así como el Verbo de Dios
se hizo carne por obra del Espíritu Santo en el seno de la Virgen María, así también la Sagrada
Escritura nace del seno de la Iglesia por obra del mismo Espíritu. La Sagrada Escritura es «la
Palabra de Dios, en cuanto escrita por inspiración del Espíritu Santo». De ese modo, se reconoce
toda la importancia del autor humano, que ha escrito los textos inspirados y, al mismo tiempo,
a Dios como el verdadero autor (cf. DV 19).

«La santa madre Iglesia, fiel a la fe de los Apóstoles, reconoce que todos los libros del
Antiguo y del Nuevo Testamento, con todas sus partes, son sagrados y canónicos, en cuanto
15
TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
escritos por inspiración del Espíritu Santo (Jn 20,31; 2 Tim 3,16; 2 Pe 1,19-21; 3,15- 16), tienen
a Dios como autor y como tales han sido confiados a la Iglesia» (DV 11). La inspiración no tiene
ningún límite: todo está inspirado. Ahora bien, Dios se le considera autor como causa u origen,
no como escritor.

De esto se deduce que Dios es autor en sentido analógico, no es escritor en sentido


estricto y propio. Por ende, si el Vaticano II sigue llamando a Dios Autor se trata de una analogía,
hay que entenderla en la línea de autor como origen o causa. En efecto, «como todo lo que
afirman los hagiógrafos, o autores inspirados, lo afirma el Espíritu Santo, se sigue que los libros
sagrados enseñan sólidamente, fielmente y sin error la verdad que Dios hizo consignar en dichos
libros para salvación nuestra. Por tanto, «toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar,
para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea
perfecto, enteramente instruido para toda buena obra» (2 Tim 3,16-17).

Verdad

Señala la DV que los libros inspirados enseñan la verdad. «Como todo lo que afirman los
hagiógrafos, o autores inspirados, lo afirma el Espíritu Santo, se sigue que los libros sagrados
enseñan sólidamente, fielmente y sin error la verdad que Dios hizo consignar en dichos libros
para salvación nuestra» (DV 11). La Biblia es Palabra de Dios y palabra humana. La Biblia
contiene la verdad en orden a nuestra salvación, y esta verdad salvífica tiene una fuerza y
eficacia singular. La verdad de la Sagrada Escritura aparece como una lógica consecuencia de
su ser Palabra de Dios. Santo Tomás dice: todo lo que se contiene en la Sagrada Escritura es
verdadero.

Ahora bien, el término verdad se utiliza, entre otros números, en DV 2.7.8.11.24 y


siempre está en un contexto salvífico. El Concilio al manejar el término verdad equivale a
revelación- salvación, o al menos se encuentra en un contexto de esa naturaleza. Por eso el
significado de verdad no hay que buscarlo en la línea filosófica, sino en el contexto de la
revelación-salvación.

Por lo tanto, la verdad de la Escritura es la verdad de la revelación que se relaciona


siempre con la salvación de los hombres. La verdad cristiana no es un objeto de pura
contemplación intelectual, sino el principio fundamental de la moral cristiana, de la
transformación y de la renovación del hombre. La verdad de Cristo compromete al ser humano
en su totalidad.

Canonicidad

Desde el punto de vista etimológico, la palabra griega kanón significa «caña o vara de medir»,
«regla o plomada» usada en la construcción; quizá la palabra provenga de una raíz semítica
(qané, vara, caña; cf. Ez 40,3.5-8; 41,8; 42,16-19). Luego el término se empleó como sinónimo
16
TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
de «norma», «regla» (cf. Gal 6,16; 2 Cor 10,13.15.16). Ya en el siglo II de nuestra era se le
entendía como la regla de la fe cristiana (el contenido), y después en los siglos III-IV pasó a
designar la lista de los libros inspirados por Dios y aceptados como tales por la Iglesia, en los
que se contiene la regla de la fe y de las costumbres (el continente). En la palabra canon se
encuentra el sentido activo de norma y el sentido pasivo de conjunto de libros.

Por tanto, se llama canonicidad al reconocimiento y la aceptación oficial por parte de la


Iglesia del carácter inspirado de un libro o de una serie de libros. Sin embargo, para llegar a la
aceptación oficial tuvo que pasar mucho tiempo. No obstante, el Concilio de Trento que fue una
respuesta a la Reforma; se ocupó del asunto.1 Ante la afirmación protestante de la Sola
Scriptura, el Concilio pone en el mismo nivel las Escrituras santas y las tradiciones divino-
apostólicas, constatando en ambas realidades el don del Evangelio o revelación de Dios. Ante
el hecho de relegar los deuterocanónicos a un segundo plano, Trento no hace distinciones, sino
que pone la lista de los libros inspirados. Del A.T. son 45 que equivalen a nuestros 46, ya que
en el libro de Jeremías se incluía el de Lamentaciones. Por lo que se refiere al N.T., da la lista
de los 27 libros que lo integran (DH 1503 = EB 59). La canonicidad se extiende a todos los
libros con todas sus partes.

Criterios de canonicidad

Resumidamente podemos destacar tres criterios objetivos que guiaron a la Iglesia para reconocer
cuáles son los escritos inspirados del N.T.: El origen apostólico, la ortodoxia y la catolicidad.

ꟷ Origen apostólico: se consideraron canónicos aquellos escritos que se remontaban al


círculo de los apóstoles o de sus colaboradores próximos (Mateo, Lucas). La canonicidad de
Ap y Heb se discutió precisamente porque se dudaba si tales escritos había que considerarlos
obra de san Juan y de san Pablo respectivamente.
ꟷ La ortodoxia: la conformidad de los escritos en cuestión con la predicación auténtica y con
el auténtico anuncio acerca de Cristo, de su vida y de su mensaje.
ꟷ La catolicidad de los escritos: libros que todas o casi todas las Iglesias consideraban
inspirados, como testimoniaba su uso litúrgico, fueron incluidos en el canon; en cambio, los
aceptados sólo por Iglesias aisladas quedaron excluidos del mismo.

4. Principios de interpretación católica de la Sagrada Escritura

Los principios para la interpretación de la Sagrada Escritura se encuentran en Dei Verbum, 12,3:

ꟷ Unidad con toda la Escritura (exégesis canónica)


ꟷ Considera la Tradición viva de toda la Iglesia
ꟷ Observar la analogía de la fe (cf. VD 34)

1
Cf. Carlos JUNCO GARZA, La biblia, libro sagrado, 126-168.
17
TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
ꟷ Papel que juega el autor, el texto y el lector: Dios habla en la Escritura por medio de
hombres y en lenguaje humano; por tanto, el intérprete de la Escritura, para conocer lo que
Dios quiso comunicarnos, debe estudiar con atención lo que los autores querían decir y Dios
quería dar a conocer con dichas palabras (cf. DV 12). El principio general que debe guiar
toda interpretación de la Escritura es el misterio de la Encarnación, del Verbo eterno hecho
carne, de la Palabra divina expresada en palabras humanas (cf. DV 13).

Los tres principios fundamentales que se han de tomar en cuenta para la interpretación
son:

ꟷ La Biblia es palabra humana, por eso, para su correcta interpretación se requiere la ciencia.
ꟷ La Biblia es Palabra divina, de allí que para su adecuada comprensión se exija la fe.
ꟷ La Biblia es palabra actual (cf. DV 8.21); por eso, para su actualización se requiere la referencia a la
vida, a la historia, a la situación concreta y actual.

1.2. ANTIGUO TESTAMENTO


5. Síntesis de la historia de la salvación

Preparación del Pueblo de Dios: Dios desde el principio ha querido la salvación de todos los
hombres. Desgraciadamente el hombre desde sus orígenes rechazó esa amistad divina
separándose así de Dios, enemistándose con sus semejantes y trastornando su relación con la
misma naturaleza. A pesar de esto Dios nunca abandonó a la humanidad caída en el pecado.

Dios comienza por escoger un pueblo: Deseando la reagrupación de los hombres divididos por
el pecado, Dios quiso formar un Pueblo y para eso eligió a los patriarcas: Abraham, Isaac y
Jacob. Ellos son los portadores de las promesas que se harán realidad en un futuro: promesas de
descendencia, de la tierra y de la bendición a todos los pueblos. A través de los patriarcas,
modelos de fe, esperanza y obediencia. Dios va preparándose un pueblo.

Un Pueblo que se libera y se forma: Los descendientes de los patriarcas se establecieron en


Egipto, allí sufrieron la opresión y la esclavitud. Clamaron a su Dios y Él los liberó sacándolos
de la esclavitud. Moisés fue el guía elegido por Yahvé su Dios para llevar a cabo esta empresa.
Salieron de la tierra y marcharon por el desierto, rebelándose contra el Dios que los había sacado
de la esclavitud. Dios los perdonó y les mostró su cuidado proveyéndolos de las cosas
necesarias: el pan, el agua, etc. en el desierto pactaron una Alianza con Yahvé su Dios y así
quedó constituido y formado el Pueblo de Dios.

Un Pueblo que vive bajo la Alianza: Al conquistar la tierra de Canaán bajo el mandato de Josué
se establecieron allí. Hubo momentos de gran fidelidad a Dios, pero poco a poco, no obstante,
las amonestaciones de los profetas se fueron separando de Yahvé y olvidaron la alianza que
habían pactado. Los poderosos explotaban a los débiles; utilizaban el culto y las instituciones
religiosas para tener seguridad y pretender sobornar al Dios de la Alianza. Por eso Dios rechazó
18
TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
a su pueblo con la destrucción de los reinos de Israel y de Judá. El exilio fue el castigo a la
ruptura de la Alianza.

Un pueblo bajo la esperanza de la Nueva Alianza: El castigo del exilio no es la última Palabra
del Señor, sino que de nuevo les va a mostrar su misericordia devolviéndolos a la tierra que
habían perdido y dándoles la esperanza de una Nueva Alianza que no fallaría como la anterior.
El pueblo del exilio, ayudado por diversas personas, empieza a reflexionar sobre su situación,
reconoce su error y se convierte al Señor.

Un Pueblo bajo la Nueva Alianza: Cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su
Hijo nacido de mujer, nacido bajo la Ley. En Jesús se cumplen todas las promesas del A.T. Con
su presencia y manifestación, con sus palabras y obras, signos y milagros, sobre todo con su
muerte y gloriosa resurrección, con el envío del Espíritu de la verdad; instaura y hace presente
el Reino de Dios, nos revela la misericordia de Dios que es nuestro Padre, manifiesta y realiza
la reagrupación de los hombres dispersos y divididos por el pecado. Agrupa en torno a sí,
discípulos y gente que lo sigue, formando con ellos la comunidad, el nuevo Pueblo de Dios,
abierto a judíos y gentiles. En su sangre sella la Nueva y definitiva Alianza.

La historia de la salvación continúa en la Iglesia: El cuadro de la historia de la Salvación, que


encuentra en Jesús su eje y su centro, continúa en la historia de la Iglesia y de cada cristiano. La
Iglesia es el Nuevo Pueblo de Dios, cuya cabeza es el mismo Jesús, y se conforma como Pueblo
Real, eso es, de Reyes, como Pueblo Profético y Sacerdotal, que marcha con su jefe, Cristo,
hacia el Reino de Dios.

Finalmente, dos aspectos que envuelven toda la teología del Antiguo Testamento son: la
unicidad de Dios y la Alianza.

ꟷ La unicidad de Dios: se refleja en el discurso correcto sobre Yahvé cuando se distingue al Dios de
Israel de todos los demás dioses. La negación a la idolatría es a la vez la afirmación de Dios como
el único y verdadero. Así, los ídolos son fáciles de rechazar porque no tienen el poder de actuar.
Yahvé, creador de cielos y tierra tiene el poder de hacer que la creación actúe con toda su fecundidad,
el poder de dar vida. Los otros dioses son objetos, no sujetos. Yahvé, el Dios único es un agente de
poder creativo, quien hace algo completamente diferente. Dios transforma, crea y engendra.
ꟷ La alianza: Yahvé es un soberano quien lleva a cabo el acto inicial de amor, rescate y designación.
La rúbrica común para estas expectativas del soberano es la de alianza. Yahvé designa a Israel como
compañero de su alianza, de modo que Israel está, desde el principio, obligado a responder y a
cumplir con las expectativas de Yahvé. Como compañero de la alianza de Yahvé, Israel es un pueblo
definido por la obediencia. La alianza que Yahvé hizo con Abraham refleja la iniciativa divina y es
incondicional, mientras que la alianza pactada con Israel en el Sinaí supone una obligación para el
hombre.
19
TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
6. Los libros de Moisés (Pentateuco). Los libros, los temas de cada uno, los temas
transversales, la interpretación.

Por regla general, las narraciones del Pentateuco tienen un marcado carácter histórico. No es
puramente casual que los acontecimientos se hallen dispuestos en una secuencia cronológica, lo
que no significa que sean una crónica de los hechos (de lo «realmente» sucedido); se trata más
bien de relatos con apariencias de crónicas. Los cinco primeros libros de la Biblia contienen una
parte narrativa, que comienza con la creación del mundo y concluye con la muerte de Moisés.
Las narraciones sirven de marco a las leyes que dieron su impronta característica al pueblo de
Israel, y por eso la tradición judía designa a este conjunto de Libros con el nombre de «Torá»,
palabra hebrea que significa «Ley».

En el siglo II de la era cristiana, se les dio el nombre de Pentateuco. Esta palabra de


origen griego significa «cinco instrumentos» y se la usó originalmente para designar los «cinco
estuches» donde se guardaban esos Libros. Aunque está compuesto de elementos muy
heterogéneos, el Pentateuco constituye una verdadera unidad. La división del mismo en cinco
partes se funda en razones de orden práctico: su finalidad era facilitar el manejo de una obra tan
voluminosa. Los judíos de Palestina designaban cada una de esas partes con la palabra inicial
del texto. El primer libro, por ejemplo, se llamaba «Al principio». Pero en los medios de habla
griega, se prefirió darles un título que expresara algún aspecto de su contenido, y de esa manera
surgieron los nombres con que se los conoce actualmente.

ꟷ El primer libro, Génesis, que quiere decir «origen», porque describe los comienzos del universo, de
la humanidad y del Pueblo de Dios.
ꟷ El segundo, el Éxodo, que significa «salida», porque la primera parte de este libro trata de la salida
de Egipto.
ꟷ El Levítico, así llamado porque contiene el ritual que debían observar los sacerdotes de la tribu de
Leví.
ꟷ El libro de los Números debe su designación a los diversos censos mencionados en él.
ꟷ Y el último, Deuteronomio que quiere decir «segunda ley», porque completa la legislación del Sinaí
con las normas y preceptos promulgados por Moisés en las llanuras de Moab.

La formación del Pentateuco

Resulta equívoco y algo anacrónico considerar al Pentateuco como un «libro» en el sentido


moderno de la palabra. En realidad, se trata de una compilación de varias fuentes o tradiciones
narrativas, legales y litúrgicas, que se fueron formando y transmitiendo en el Pueblo de Dios a
lo largo de muchos siglos. Las etapas de ese proceso pueden ser reconstruidas en parte, mediante
el análisis literario de los textos. Algunos elementos de esas tradiciones se remontan hasta la
época de Moisés y aún antes, y se fueron transmitiendo oralmente antes de ser fijados por escrito.

Los antiguos santuarios de Palestina –Siquém, Betel, Hebrón y Jerusalén– fueron el


medio original donde nacieron y se conservaron muchas de esas tradiciones. Las gestas de los
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TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
antepasados se contaban a los peregrinos en las asambleas cultuales. Los relatos épicos servían
de comentario en las fiestas religiosas, donde se revivían las grandes obras de Dios en favor de
su Pueblo. De una manera especial, los santuarios contribuyeron a la formación de los textos
legislativos: allí se tenía necesidad de leyes sagradas para el ordenamiento del culto, para
determinar las obligaciones de los fieles y para la administración de la justicia.

Las cuatro tradiciones del Pentateuco

El estudio detenido de los textos permite afirmar que en la composición definitiva del Pentateuco
– realizada después del Exilio, hacia el siglo V a.C.– se emplearon principalmente cuatro fuentes
o tradiciones diversas: la «yahvista», la «elohísta», la «sacerdotal» y la «deuteronómica». La
recopilación de estas tradiciones, procedentes de ambientes y épocas muy diferentes, explica la
variedad de vocabulario y estilo, la existencia de relatos paralelos o «duplicados», las
incongruencias y, de una manera más general, la rica complejidad literaria y doctrinal que
caracteriza a toda la obra.

La tradición «yahvista»

La tradición más antigua recibe el nombre de «yahvista», porque su autor utiliza desde el
comienzo del relato el nombre de Yahvé, nombre propio del Dios de Israel, traducido
habitualmente «el Señor». Estas narraciones se distinguen por su estilo simple y sin artificios,
que revelan el arte de un narrador consumado. El autor «yahvista» no expresa su pensamiento
por medio de enunciados abstractos, sino mediante la selección y encadenamiento de
narraciones, que recoge de la tradición oral y escrita de su pueblo. Sin perder nunca de vista la
trascendencia de Dios describe su acción con rasgos marcadamente antropomórficos. El
horizonte del «yahvista» es universal. Según su concepción, la historia del mundo se encuentra
bajo el signo de la «maldición» introducida por el pecado (cf. Gn 3, 14-19). Pero la voluntad
salvífica de Dios enfrenta al pecado, y con la elección de Abraham hace irrumpir la «bendición»
en el mundo (cf. Gn 12,1-3). El pueblo de Israel es el portador de esa bendición, y su presencia
es germen de bendiciones para todos los pueblos.

La tradición «elohísta»

La segunda tradición se denomina «elohísta», porque designa a Dios con el nombre de «Elohím»
–palabra hebrea que significa «Dios»– hasta el momento en que el nombre propio del Dios de
Israel –o sea, Yahvé– es revelado a Moisés en el Sinaí (cf. Ex 3,15). Esta tradición acentúa la
distancia entre Dios y el hombre, y en ella, las revelaciones divinas se realizan con rasgos menos
antropomórficos: Dios permanece invisible y habla desde el fuego o desde la nube; dirige a su
Pueblo por medio de un profeta como Moisés, y comunica libremente el espíritu profético (cf.
Nm 11,25).
21
TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
La tradición «sacerdotal»

Esta tradición se caracteriza por el predominio de las prescripciones legislativas, sobre todo, las
referentes a la organización del Santuario y del culto, a las fiestas litúrgicas, y a las funciones
del sacerdote Aarón y de sus hijos. Por eso se la designa con el nombre de «sacerdotal». Los
textos jurídicos y rituales pertenecientes a esta tradición aparecen encuadrados en un marco
narrativo, porque tanto las instituciones de Israel como las leyes que lo rigen se fundan en las
intervenciones salvíficas del Dios «santo», que quiere crear para sí un Pueblo «santo». Los
rasgos más salientes del estilo «sacerdotal» son las repeticiones, el gusto por la exactitud
cronológica y numérica, las genealogías y la predilección por todo lo referente al culto.

La tradición «deuteronómica»

Las tres tradiciones antes mencionadas, aparecen entremezcladas en los cuatro primeros libros
del Pentateuco. En cambio, la tradición «deuteronómica» –dentro del Pentateuco– se encuentra
casi exclusivamente en el libro del Deuteronomio. Las características de esta tradición se
describen en la introducción correspondiente.

Actualidad cristiana del Pentateuco

La inevitable extrañeza y las numerosas dificultades que suscita la lectura del Pentateuco, no
suprimen ni disminuyen su importancia y su valor permanente como Palabra de Dios. El
Pentateuco es, en efecto, el testimonio de la revelación progresiva de Dios, que se manifestó a
Israel, a fin de preparar la salvación de todos los hombres. En él se trazan las grandes líneas de
la Historia de la salvación, desde la elección de Abraham hasta la formación del pueblo de Israel.
Dentro de esa historia, y a pesar de todas las infidelidades humanas, se destaca la fidelidad de
Dios a su Promesa, sellada con una Alianza de amor. De esta manera el Pentateuco enriquece
nuestro conocimiento de Cristo, «el mediador de una Alianza más excelente» (Hb 8,6), en quien
«encuentran su sí» –es decir, su cumplimiento– «todas las promesas de Dios» (2 Cor 1,20).

7. Los libros proféticos. Anteriores (contextos y temas de cada uno, las líneas teológicas
comunes) y posteriores (mayores y menores; prexílicos, expilicos y posexílicos, los grandes
temas de la profecía bíblica).

Hacia el 750 a. C., se abre una nueva etapa y comienza la edad de oro en la historia del
profetismo bíblico. Hasta ese momento, se habían conservado numerosas tradiciones sobre la
vida y la actividad de los Profetas. Esas tradiciones –muchas de las cuales fueron luego
incorporadas a los libros de Samuel y de los Reyes– atestiguan la extraordinaria vitalidad del
movimiento profético en Israel, pero sólo ocasionalmente y como de paso hacen referencia al
mensaje de estos enviados del Señor. A partir del siglo VIII, en cambio, el interés se centra más
bien en la «palabra» misma de los Profetas, y así comienzan a formarse las «colecciones» que
conservan su predicación fijada por escrito.
22
TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
La forma más frecuente de transmisión del mensaje profético es el «oráculo» o
declaración solemne hecha en nombre del Señor. Pero también se encuentran otros géneros
literarios, a saber, la parábola, la alegoría, la exhortación, e incluso el monólogo, como en el
caso de las «Confesiones» de Jeremías. Por lo general, los Profetas recurren al lenguaje poético.
Su poesía vibrante, construida rítmicamente, está cargada de expresiones simbólicas, a fin de
impresionar la imaginación de los oyentes y hacer que las palabras queden bien grabadas en la
memoria.

Los Profetas aparecen siempre que Dios quiere comunicar su Palabra. Cada uno de ellos
tiene su personalidad propia y su mensaje característico. Amós y Miqueas reivindican la justicia
social. Isaías insiste en la importancia de la fe. Oseas proclama el inagotable amor del Señor
hacia su Pueblo. Sofonías anuncia la salvación como un bien reservado a los humildes y a los
pobres. Jeremías descubre y valoriza la religión del corazón. Ezequiel pone de relieve la
responsabilidad personal en la relación del hombre con Dios. Pero más allá de estas diferencias,
el mensaje fundamental de los Profetas es siempre el mismo: todos ellos denuncian la idolatría,
la corrupción moral, el formalismo y la hipocresía; desenmascaran las falsas seguridades,
defienden apasionadamente al débil y al oprimido, y por encima de todo, reclaman la fidelidad
a la Alianza.

Con frecuencia, los Profetas predicen tremendos castigos, pero a la vez infunden con su
palabra una inquebrantable esperanza. Al interpretar los acontecimientos a la luz de Dios, que
se manifiesta por medio de los «signos de los tiempos», ellos abarcan con su mirada el pasado,
el presente y el futuro. Esto les hace comprender que la meta final de la historia humana no
puede ser otra que la plena manifestación del designio salvador de Dios. Pero los oráculos
proféticos no son, como se piensa con demasiada frecuencia, una predicción detallada y casi
fotográfica de los acontecimientos futuros. Son más bien una promesa, expresada por lo general
en forma simbólica, lo suficientemente concreta como para suscitar la esperanza de Israel y lo
bastante flexible como para dejar siempre abierto el desarrollo de la historia futura a la
imprevisible acción de Dios. De esta manera, los Profetas prepararon la instauración del Reino
mesiánico y anunciaron de una u otra forma el advenimiento de Cristo.

Temas del Antiguo Testamento

Enfatizan la alianza con Dios, su fidelidad y la necesidad de guiar su conducta de acuerdo con
la Ley. Denuncian la infidelidad a Dios, que lo ofende a él, hiere a las personas y destruye al
pueblo, advirtiéndoles el castigo si no se convierten. Motivan a la conversión y dan esperanza
de una vida nueva, exhortan a acogerse a la misericordia de Dios y a responder a su amor.
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TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
LOS PROFETAS Y EL EXILIO
Profetas antes del Exilio Profetas en el exilio de Profetas después del exilio
Babilonia

A Israel A Judíos Al remanente


Amós Daniel Ageo
Oseas Ezequiel Zacarías
A Juda Malaquías
Joel
Miqueas
Isaías
Habacuc
Sofonías
Jeremías
A Nínive
Jonas
Nahum
A Edom
Abdías

Clasificación

PROFETAS Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel


MAYORES
PROFETAS Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías,
MENORES Hageo, Zacarías, Malaquías.

Mesianismo

El mesianismo es la verdadera espina dorsal de los profetas:

ꟷ Preexílicos: parten de la profecía de Natán para expresar su idea de salvación del pueblo a
través de un descendiente de David. Espiritualizan la idea mesiánica, quitando importancia
al monarca reinante y subrayando su condición de elegido del Señor.
ꟷ Los profetas exílicos apenas hablan del mesianismo real: el Mesías se denomina a todo
personaje que en nombre de Dios traiga la salvación a Israel, aunque sea extranjero, como
el caso de Ciro.
ꟷ Profetas postexílicos: En estos hay una mayor espiritualización del mesianismo que cuadra
mejor con la escatología. Israel juzga a las naciones y prefigura el juicio definitivo de Dios
que alcanzará al pueblo y a todas las naciones. La sublimación de la escatología conducida
por los apocalípticos llevará a la idea trascendente del Mesías. En el libro de Daniel, la figura
del Hijo del Hombre da testimonio de la esperanza en un salvador.
ꟷ Los escritos: Libros de poesía, libros de sabiduría, libros de historia, libros edificantes. En
cada caso: contextos y asuntos generales, teologías, géneros literarios internos.
24
TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
Salmos

Autor y fecha: en un inicio los salmos tuvieron un autor individual, pero luego pasaron a ser
propiedad de la comunidad que oraba y cantaba con ellos y los adaptaron a su situación, hasta
llegar a la redacción canónica, que son 150 salmos. Hasta llegar aquí, pasaron más o menos 700
años. La mitad de los salmos, unos 73, dicen que son de David; otros dicen, de Salomón, de
Asaf, de los hijos de Coré. Pero no hay seguridad. Lo que sí se puede decir es que el autor
verdadero del Salterio es el Pueblo de Israel, esa Comunidad elegida que lleva en sus entrañas
la promesa, la Alianza de Dios. Fecha de composición: desde el siglo III a.C. ya existían en su
forma actual.

Características literarias: a) Los salmos son oraciones escritas en poesías, cánticos y poemas,
porque la forma poética es más fácil hacerla canto, acompañado a veces por el instrumento
musical litúrgico del tiempo: la lira; b) La forma y el ritmo poético de la poesía bíblica no se
basa ni en el número de sílabas, ni en la rima de los versos, sino en la sucesión de sílabas tónicas
y de sílabas átonas. Ordinariamente los versículos están compuestos de dos miembros (dísticos)
y a veces de tres (trísticos); c) La poesía hebrea usa el paralelismo, procedimiento que consiste
en enunciar un mismo pensamiento con dos frases de diversas palabras. El paralelismo puede
ser sinónimo, cuando la segunda frase repite el significado de la primera; puede ser antitético,
cuando la segunda frase completa la primera con el sentido contrario; y puede ser sintético,
cuando la segunda frase continúa y aclara la idea de la primera.

División y contenido temático. Son 150 salmos que dividiremos así:

ꟷ Himnos: de alabanza, de la Realeza del Señor y Cánticos de Sión.


ꟷ Salmos individuales: de súplica, de acción de gracias y de confianza.
ꟷ Salmos colectivos: de súplica, de acción de gracias y de confianza.
ꟷ Salmos reales: en los salmos reales se presenta la figura del rey como intermediario entre
Dios y su pueblo.
ꟷ Salmos didácticos: tienen la función de enseñar, ya sea en el campo litúrgico, ya sea en las
exhortaciones proféticas, ya sea repasando la historia del pueblo como una catequesis para
la vida, ya sea reflexionando sobre la experiencia de vida concreta (felicidad, ley, Alianza,
retribución, moral).

Cantar de los cantares

Autor y fecha: Tradicionalmente se pensaba que el Cantar de los Cantares fuera obra de
Salomón. Sin embargo, la obra es de origen post-exílico, aunque contiene cánticos más antiguos,
recopilados por un redactor. Ya corrían en el ambiente de corte antiguas poesías de amor,
cantadas en fiestas y bodas. Es más, desde Egipto entraba este tipo de literatura amorosa que los
hebreos recogieron en su repertorio poético. Y fue un redactor inspirado, en el post-exilio, quien
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TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
recopiló algunos cantos amorosos, les dio una unidad, movido por un fin teológico y espiritual,
y siempre bajo la inspiración del Espíritu Santo. Fecha: Hacia el siglo III a.C.

Características literarias: a) Es una colección de cánticos de gran belleza, que tienen como
tema el amor apasionado de un hombre y una mujer. Es llamado Cantar de los Cantares para
significar «El Cantar más hermoso, el mejor Cantar». b) Está escrito en un género literario
llamado «poesía alegórica». La alegoría es una comparación larga. La comparación que hay
detrás de estas páginas es ésta: así como se aman el esposo y la esposa, así Dios ama a su pueblo.
El Amado es Dios y la Amada es el pueblo de Israel; y en una mirada cristiana, el Amado es
Cristo y la Amada es la Iglesia; y en una lectura más universal, el Amado es Dios y la Amada
es la humanidad o cada persona en particular. c) Usa estos recursos literarios: imágenes bellas,
diálogos ágiles, repetición de palabras y frases, la ironía, descripciones de los encantos físicos,
piropos y momentos de dramaticidad.

Contenido teológico-espiritual y fin del libro: La intención del autor inspirado no se quedaba
en la descripción del amor humano. Detrás de todos esos diálogos se esconde la historia de
Amor entre Dios y su pueblo Israel. a) El amor y la fidelidad de Dios. Aquí se respira el
entusiasmo y la esperanza de la restauración postexílica, cuando se esperaba una nueva unión y
alianza entre Yahvé y el pueblo, después de tantas crisis y dificultades. ¡Dios es Fiel! Y al mismo
tiempo, el Cantar nos pone de manifiesto el amor de Dios a cada uno de nosotros. b) Dignidad
del amor humano. Detrás de este canto se esconde un himno al amor humano en todo lo que
tiene de belleza y religiosidad. El amor humano procede de Dios, por lo mismo tiene que ser
limpio, puro, sin egoísmos, sin intenciones torcidas.

Lamentaciones

Autor y fecha: Se consideró a Jeremías el autor de las Lamentaciones, pues detrás de ellas laten
frases y temas de Jeremías. Pero no estamos seguros. Como en tantos libros de la Biblia, el autor
de Lamentaciones ha quedado en el anonimato. Fecha: en el siglo VI a.C. antes de la
restauración (538 a.C.), como respuesta a la gran crisis que hizo tambalear los cimientos de la
vida política, social y religiosa de Israel.

Contenido teológico y espiritual: El autor parece preguntarse: ¿Es que ahora ha fallado el
Señor? ¿No existe ya esperanza? Los profetas habían anunciado el desastre (cf. Jer 25, 9; 26, 9;
28, 14), a causa del pecado y la obstinación del pueblo (cf. Jer 22, 5). No cabe conspirar ni pedir
ayuda. ¿No existe ya esperanza? Sólo cabe presentar al Señor la dolorosa realidad, aceptada
como castigo, y esperar en su poder y misericordia (cf. Lm 3, 28). Pero la realidad es tan terrible
que provoca el llanto. No se trata de meros desahogos sentimentales. Desde lo hondo del
sufrimiento y de la angustia, saciado de sarcasmos y desprecios, el autor pone los ojos en el
Señor. Las Lamentaciones son un canto dolorido de la fe ante la imagen del crucificado y ante
los crucificados de la historia que produce nuestro pecado.
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TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
9. Grandes líneas teológicas del Antiguo Testamento. Teología de la alianza, teologías
cultuales, teologías proféticas, teologías sapienciales, teologías mesiánicas.

LÍNEA TEOLÓGICA LIBROS DE REFERENCIA


Teología de la Alianza: La idea central en el Éxodo: narra la liberación de Israel de la esclavitud
Antiguo Testamento es la de la alianza entre Dios e en Egipto y la entrega de la Ley en el monte Sinaí,
Israel. Dios estableció una alianza con el pueblo de estableciendo la alianza entre Dios e Israel.
Israel, prometiendo ser su Dios y protegerlos si ellos Deuteronomio: contiene una recapitulación de la
obedecían sus mandamientos. Esta relación de ley y las instrucciones de Dios a Israel sobre cómo
alianza se basaba en la fidelidad y el compromiso vivir en obediencia a la alianza.
mutuo. La teología de la alianza destaca la
importancia de la obediencia a la ley y la adoración
adecuada a Dios.
Teologías Cultuales: El Antiguo Testamento Levítico: establece las leyes y regulaciones
contiene diversas regulaciones y descripciones de relacionadas con los sacrificios, la adoración y la
prácticas religiosas y rituales. Estas teologías pureza ritual.
cultuales se centran en la adoración a Dios, el Salmos: contiene una colección de himnos y poesía
servicio en el templo, los sacrificios y las utilizados en el culto del templo.
festividades religiosas. Se enfatiza la importancia de
la pureza ritual y la adoración adecuada como forma
de acercarse a Dios.
Teologías Proféticas: Los profetas del Antiguo Isaías: presenta muchas profecías mesiánicas y
Testamento desempeñaron un papel crucial en la llama al pueblo al arrepentimiento y a la justicia.
historia de Israel. Sus mensajes y enseñanzas Jeremías: denuncia la idolatría y advierte sobre las
constituyen una importante teología profética. Estos consecuencias de la desobediencia, pero también
profetas actuaban como portavoces de Dios, anuncia una nueva alianza futura.
llamando al pueblo al arrepentimiento, denunciando
la injusticia y advirtiendo sobre las consecuencias
de la desobediencia. La teología profética pone
énfasis en la justicia social, la responsabilidad moral
y la promesa de un futuro restaurado por parte de
Dios.
Teologías Sapienciales: Los libros sapienciales, Proverbios: contiene consejos y proverbios sobre la
como Proverbios, Eclesiastés y Job, contienen una sabiduría práctica para la vida diaria.
teología sapiencial. Estos libros exploran preguntas Eclesiastés: reflexiona sobre la naturaleza de la vida
sobre el significado de la vida, la moralidad y la y la búsqueda de sentido bajo el sol.
sabiduría práctica. La teología sapiencial destaca la Job: explora el problema del sufrimiento y la
importancia de la sabiduría como camino para vivir justicia divina.
una vida plena y en armonía con Dios.
Teologías Mesiánicas: A lo largo del Antiguo Salmos: varios salmos proféticos y mesiánicos
Testamento, se encuentran profecías y promesas anuncian la venida de un Rey y Ungido.
sobre un Mesías o Ungido que vendría para salvar y Isaías: contiene profecías detalladas sobre el Siervo
redimir a Israel. Estas teologías mesiánicas de Jehová, un Mesías sufriente y redentor.
anuncian la esperanza de un líder o rey ungido por Miqueas: predice que el Mesías nacerá en Belén y
Dios que traería la salvación, el juicio y el gobernará con justicia.
establecimiento de un reino eterno. Estas promesas
se encuentran en varios libros proféticos y
establecen la base para la posterior comprensión del
mesianismo en el Nuevo Testamento.
27
TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
1.3. NUEVO TESTAMENTO
10. Evangelios sinópticos y Hechos de los Apóstoles. La cuestión sinóptica. Los libros, sus
contextos y temas principales, grandes líneas teológicas de los evangelios sinópticos.

Evangelios sinópticos

ꟷ Los cuatro evangelios nos presentan la vida y ministerio de Jesús que culminan en su pasión,
muerte y resurrección. Están basados en las palabras y obras de Jesús, iluminadas e
interpretadas bajo la luz del Espíritu Santo y la experiencia de la resurrección.
ꟷ Los evangelios son un testimonio de fe, es Palabra viva de Jesús y se basan en la historia,
pero interpretada a la luz de la fe.
ꟷ Los evangelios no son vida o biografía de Jesús, o son una grabación mecánica de las
palabras de Jesús y no son un video exacto de los acontecimientos de Jesús.
ꟷ Sinopsis = del griego «junto» y «mirar», significa = «mirada conjunta»
ꟷ Parten de la fuente «Q» (colección de hechos de Jesús): «es una fuente hipotética que
contiene los materiales de Mateo y Lucas.

Evangelio de Mateo: Mateo (don de Dios) También llamado Leví «el reclutador de impuestos»,
entre los años 75-85, en griego, dirigido a judíos y paganos convertidos al cristianismo. Su
teología se centra en que Jesús es el Mesías que predica el reino de los cielos a los judíos, de ese
rechazo nace el nuevo pueblo de Dios, a quien se le ha dado el Reino (21,43). Es un pueblo que
acepta a todos, es la Iglesia.

Evangelio de Marcos: Juan Marcos, el discípulo de Pedro, entre los años 65-70 en roma, en el
más antiguo griego popular, dirigido a los cristianos provenientes de la gentilidad. Sus principios
teológicos son, Jesús es el hijo de Dios, la ceguera e incomprensión ante su ministerio, el secreto
mesiánico.

Evangelio de Lucas: Lucas, médico de profesión y compañero de Pablo, entre los años 75-90,
en griego koiné, dirigido a Teófilo, personaje que representa a todos los cristianos provenientes
de la gentilidad. Su teología es, Jesús el profeta, el Salvador y el Señor. El universalismo de la
salvación, la pobreza, la oración, la misericordia divina y el Espíritu Santo.

Estos tres evangelistas son considerados evangelios «sinópticos» porque conservan sus
características generales y poseen grandes semejanzas (contenido, orden y forma literaria).

Hechos de los apóstoles: Evangelio de Lucas y Hechos son dos partes de una misma obra,
compuesta entre el 75-90. No es una historia científica de la comunidad cristiana, sino una
historia interpretada a la luz de la fe. Nos muestra el testimonio que la Iglesia, en su nacimiento,
expansión y misión, da de Jesús y nos invita a proseguir esa misión.
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TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
ꟷ Autor: san Lucas, cristiano gentil, médico y compañero de viaje de Pablo. Escrito en un griego koiné
muy cuidado. Compuesto entre los años 75-90 probablemente en Acaya Grecia.
ꟷ Teología: presenta a Dios como creador y salvador.
ꟷ Pneumatología: el Espíritu Santo está muy presente en el escrito, para él el Espíritu es el que está
detrás como guía de la Iglesia que está naciendo y sostiene la fe y la esperanza de los primeros
cristianos
ꟷ Eclesiología: la Iglesia nace de la promesa del Padre, hecha realidad por el Espíritu para dar
testimonio de Jesús y prolongar su misión
ꟷ Historicidad: aun cuando no se trata de una obra histórica científica, sin embargo, el autor nos
proporciona datos con una base histórica pero iluminada e interpretada a la luz de la fe, dentro de
una finalidad religiosa, la misión de Jesús.
ꟷ Finalidad de la obra: nos da la pauta global del libro al mostrarnos que la Iglesia debe
continuamente dar testimonio de Jesús en todas partes, el ejemplo de la era apostólica y en concreto
de la vida de la primitiva comunidad de Jerusalén.

Características de la primitiva comunidad cristiana

La Iglesia nace de la promesa del Padre, hecha realidad por el Espíritu para dar testimonio de
Jesús y prolongar su misión. Es una comunidad abierta a todos, que vive de la palabra escuchada
en la enseñanza de los apóstoles, orada y celebrada en la fracción del pan y testimoniada en la
vida y comunión fraterna.

11. Literatura paulina. Las cartas en particular, los contextos y las grandes líneas
teológicas de la literatura paulina.

Trece cartas llevan el nombre de Pablo, algunas escritas por él, otros por sus discípulos. Las
presentamos en tres grupos atendiendo a dicha clasificación: auténticas. Son 7 cartas de Pablo:
1 Tesalonicenses, Gálatas, 1 y 2 de Corintios, Romanos, Filemón y Filipenses. De dudosa
autenticidad. Son 3: 2 Tesalonicenses, Colosenses y Efesios Pastorales. Son 3: Muchos autores
modernos afirman que no son de Pablo: 1 y 2 Timoteo y Tito.

1ª Tesalonicenses: escrita en Corinto en el año 51. Pablo la escribe con las noticias que trae
Timoteo de su visita a la comunidad. Los alaba por su progreso y ejemplo, expone el tema de la
segunda venida del Señor.

2ª Tesalonicenses: escrita en una ciudad de Asia en el año 51 si fuera de Pablo fue escrita poco
después de la primera, pero si no es de él quizá sea del año 70. Se escribió para solucionar los
problemas de la comunidad con la mala interpretación de la parusía o segunda venida de Jesús.

Carta a los Gálatas: escrita en Corinto en el año del 53 al 57. Dirigida a la provincia romana
de Galacia. Va contra los «judaizantes». Pablo menciona que él predica el evangelio autentico
de Jesucristo. En esta carta Pablo hace de una manera vehemente su defensa personal para hacer
ver que el evangelio que él predica es el evangelio auténtico de Jesucristo. Sostiene que la
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TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
salvación o justificación nos viene no por la ley ni por nuestras buenas obras, sino por la gracia,
por la fe.

Carta a los Romanos: escrita en Corinto en el año 58. Pablo dirige su carta a Roma, por su
condición de capital del imperio, sería un centro clave del cristianismo. Habla de la salvación
de parte de Jesucristo. Quiere confirmarlos en la fe y anunciarles su próxima visita con ocasión
de su viaje a España. Nos habla también de la salvación que nos ha traído Jesucristo quien nos
ha liberado de la ley, del pecado y de la muerte.

1ª Corintios: escrita en Éfeso en el año 55. Los Corintios le daban noticias a Pablo acerca del
progreso de la comunidad. Pablo dará respuestas: buen uso de los carismas, el matrimonio y la
virginidad, Jesús, sabiduría de Dios, Nos presenta a Jesús y a este crucificado como la verdadera
sabiduría de Dios

2ª Corintios: escrita en Macedonia en el año 57. La rápida visita de Pablo a Corinto, con su
triste recuerdo, la carta escrita con lágrimas. Significado del ministerio apostólico y la
consistencia de ser servidores de la nueva alianza Les habla sobre el sentido de la colecta a las
iglesias necesitadas como expresión solidariadel amor de Cristo.

Carta a los Filipenses: escrita en Roma en el año 63. Expresa sus sentimientos de gratuidad por
la caridad que han tenido con él, los anima y los exhorta a vivir en la unidad y en alegría
poniendo siempre como centro a Jesús.

Carta a los Colosenses: escrita en Roma en el año 63. Es una carta de la cautividad del Apóstol.
Se menciona la existencia de un problema o herejía, que afecta a la comunidad. Tal vez su
discípulo Epáfras era fundador de esa comunidad. Pablo les hace ver claramente la preeminencia
de Cristo sobre tronos, dominaciones, principados y potestades.

Carta a los Efesios: escrita en Roma, si la carta pertenece a Pablo posiblemente la escribió en
el 58. Si es de algún discípulo tal vez se compuso entre el 85-90. Todos son llamados a la
salvación, los gentiles no pueden despreciar a los judíos pues todos hemos sido reconciliados
por Cristo

Carta a Filemón: escrita en Roma en el año 63. Pablo anuncia a Filemón el regreso de su
esclavo Onésimo quien se le había escapado, que ahora lo recibe como un hermano querido.

1 y 2 de Timoteo y Tito: estas tres cartas sea que las haya escrito Pablo entre los años 64-67.
Presentan de alguna u otra forma las cualidades y características de los pastores y comunidades
del epíscopo u obispo, del diácono, del presbítero. Ausencia del tema de la justificación por la
fe y no por las obras de la ley. Se nota un triunfo de la institución jerárquica a costa del carisma.

En los escritos paulinos podemos encontrar las siguientes constantes teológicas a lo largo
de su obra:
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TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
ꟷ La muerte salvadora del Mesías: equivale al último acto de servicio de este para la
implantación del reino mesiánico y del reino de Dios. La tradición de 1 Cor 5, 7b-8 interpreta
tipológicamente la muerte del mesías como el auténtico sacrificio del cordero pascual
inaugurador de la celebración de la fiesta de pascua mesiánica, superando así el culto y las
celebraciones judías.
ꟷ La comunión mesiánica: la categoría fundamental en la especificación paulina de la
tradición es el de la comunión mesiánica. Pablo desarrolla el motivo, ya implícito en la
tradición, de la participación en la muerte salvadora del mesías y lo alarga frecuentemente
con el de la participación en la vida del mesías resucitado y exaltado.
ꟷ La cruz: señala la superación radical de la religiosidad del judaísmo, fundada en las «obras
de la ley», en la cual se apoyaba la corriente judaizante para su exigencia de la práctica de
la ley por parte de los cristianos de origen gentil. El mismo «escándalo de la cruz» se
convierte en un elemento liberador, que de ningún modo debe ser «eliminado» (Gal 5,11).
ꟷ La resurrección del Mesías: significa la inauguración de la nueva época mesiánica,
originando así una nueva creación que surge de la superación del mundo viejo efectuada por
la muerte del mesías.
ꟷ El reino de Dios: El reino mesiánico desembocaría en la plenitud del reino de Dios. Ese es
«el final» de todo el proceso (1 Cor 15, 24). Así, el culmen de toda la historia de la
humanidad y de la creación sería la manifestación efectiva de la soberanía del «absoluto
soberano de todo» (1 Cor 15,28), del Dios creador, que estuvo al comienzo, está en el medio
y estará al final de todo el proceso de la evolución histórica y cósmica.
ꟷ El pecado: en los textos paulinos hay que entenderlo como una potencia personificada que
domina a la humanidad entera e incluso a la creación (Rom 8,19-22), desencadenando sobre
ellas, al estilo de un destino trágico, la degradación y la muerte.
ꟷ La ley: aparece en algunos textos paulinos como una potencia esclavizante ligada al pecado
y a los otros poderes reseñados anteriormente. La ley, en cuanto expresión de la exigencia
de Dios es «santa, justa y buena», se dio con la intención de refrenar el pecado. Lo que no
puede hacer es liberar del pecado, porque es impotente por causa de la carne.
ꟷ La justicia: es lo nuevo de los textos paulinos. La justicia liberadora de Dios es la del
acontecimiento mesiánico y el ámbito creado por ella es el del orden salvador de la época
mesiánica.
ꟷ La fe: es la acogida del acontecimiento mesiánico y el sometimiento a él, es el único acceso,
y no la ley y sus prácticas, a la salvación de Dios actuada precisamente en este
acontecimiento mesiánico.
ꟷ El Espíritu Santo: Su dinamismo tiende hacia su plenitud final. Porque el don del Espíritu
es solo «prenda» o «primicia» de la vida plena del reino mesiánico futuro. Él es el que
«gime» en nosotros y en la creación, en espera de la liberación plena y del disfrute de la
gloria en el reino mesiánico esplendoroso.
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TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
12. Literatura joánica. Contexto, características y temas de cada libro; grandes temas
teológicos de la literatura joánica.

De San Juan, es importante ubicar lo que se llama Corpus Ioanneum. Lo comprende: el


Evangelio de Juan, Apocalipsis, 1, 2 y 3 Jn. Apocalipsis es el primer escrito del Corpus
Ioanneum, fue escrito año 90. El evangelio de Juan: 90-100 d. C. Refleja la controversia entre
Jesús contra los judíos. Cartas 1, 2, 3 de Jn ca. 100 d. C., su característica principal es que se
van a reflejar unas controversias intracomunitarias.

Evangelio san Juan: el Evangelio de san Juan (Ev Jn) no espera que sus interlocutores le dirijan
esta pregunta –«¿quién eres tú?» 8, 15 (cfr 8, 54). La primera línea del Ev Jn es ya una respuesta.
Jesús es la Palabra (1, 1a), que está con Dios (1, 1b) y por tanto pertenece al ámbito de Dios:
«El que es la Palabra era Dios» (1, 1c). En cuanto al «tiempo» de la Palabra, está siempre
haciéndose presente a nuestra realidad, oscura y opaca, como luz que brilla. En cuanto al «lugar»
de la Palabra, está siempre atento a lo que hay en el seno del Padre. La condición humana se
convierte en el lugar de la presencia de aquel que existe desde siempre y que pertenece al ámbito
de Dios. En cuanto a «la hora de Jesús», esta hora marca la plenitud de la realización de su obra,
manifiesta la dimensión de sus actuaciones y marca los diversos momentos temporales con una
plenitud sin fisuras. El momento culminante de la hora no se identifica con un dato cronológico,
sino cristológico: es la hora de la glorificación de Jesús. Toda su vida es la hora de la revelación,
principalmente su retorno al Padre (13, 1-3). En cuanto al lugar «Allá donde yo estoy vosotros
no podéis venir» (7, 34), el Padre, para Jesús, es más un punto de referencia que un lugar
geográfico. Jesús pertenece a un lugar teologal. El espacio de la voluntad de Dios (4, 34; 17, 3).
En cuanto a «los milagros», no son presentados como gestos de poder, sino que son «signos»
que manifiestan la gloria de Jesús. El mesianismo muestra a Jesús como un enviado con plenos
poderes que realiza las obras del Padre. La imagen de enviado no expresa el misterio de la
identidad que hay entre Jesús y aquel a quien él llama Padre. Jesús no solo es el enviado, Jesús
es la misión.

1ª Juan: se aprecia el mismo estilo que en el Ev: estilo directo, sencillo y con una sintaxis muy
elemental. 1Jn y Jn comparten algunos títulos cristológicos: logos, aletheia, monogenes, soter,
sarx. Muchos autores se inclinan en proponer un autor distinto de Jn para 1Jn. Aunque ésta es
un escrito que se ha elaborado en el mismo ambiente que Jn. o muestra ausencia en cuanto al
mundo judío. Advierte sobre un problema interno en la comunidad derivado por el grupo de los
«secesionistas».

2ª Juan: está dirigida por el presbítero a la señora Elegida, es decir, a una iglesia concreta.
Exhortación para permanecer en la verdad y en el mandamiento del amor.

3ª Juan: escrita a finales del siglo I e inicios del II. El evangelio de Juan ya había adquirido la
forma como la tenemos ahora. Se trata del escrito más breve del N.T. Con apenas 220 palabras
se trata de una verdadera carta. El autor se auto presenta como «el presbítero». La carta se escribe
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TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
en circunstancias de ciudad, donde estaban los grupos joánicos como urbanos. Dirigida a Gayo
para que prepare una misión de gran envergadura. El nombre de Gayo, al ser griego, denota la
ausencia de responsables judíos en las comunidades joánicas. Su tema: reprocha la actitud a
Diótrefes de autoritarismo al no recibir a los misioneros. Lo que refleja el problema de la
estructuración e impregnación del carisma cristiano en las comunidades primitivas. Lo mismo
refleja Pablo en sus cartas.

Apocalipsis

Destinatarios: está dirigido a las comunidades cristianas de Asia Menor. Son perseguidas por
reconocer la supremacía de Cristo sobre las pretensiones del Imperio Romano, llamado
simbólicamente Babilonia.

Naturaleza del libro: pertenece al género apocalíptico mezclando el género profético y


epistolar. Se presenta una lucha entre el bien y el mal, las fuerzas del bien representado por Jesús
y su Padre Dios. En esta lucha viene presentada en una serie de simbolismos como: símbolos de
números y animales de colores y de partes del cuerpo. El Apocalipsis es un libro de esperanza
en medio de la prueba.

Doctrina: Dios Padre es el único Señor, soberano de la historia humana. Su Hijo Jesucristo es
el cordero inmolado y resucitado que participa ya del poder de su Padre Dios. El Espíritu Santo
es el que exhorta a las Iglesias animándolas y reprendiéndolas y preparando el final glorioso Las
iglesias deben saber escuchar la voz del Espíritu convirtiéndose y purificándose constantemente.

13. Cartas católicas. Rasgos y temas de cada libro, contexto y temas principales de las
cartas católicas.

Carta a los Hebreos

ꟷ Autor: judío helénico, pero versado en la LXX.


ꟷ Destinatarios: no hay claridad en el texto, cristianos que no conocieron a Jesús eran judeo-
cristianos, quizá sacerdotes (Hch 6,7), que tuvieron que abandonar la ciudad de Jerusalén, y
ahora eran perseguidos en su fe cristiana, y además añoraban el templo y sus ceremonias.
ꟷ Finalidades de la carta: es ofrecer una Cristología Sacerdotal completa, mediante un
recurso de Homilía. Alentar a los cristianos que sienten amenazada la participación de los
integrantes de sus comunidades. Se nota un cierto desasosiego en ellos.
ꟷ Corazón de la carta: se encuentre en Hb 8,1: «tenemos un sumo sacerdote, que se sentó en
el cielo, a la derecha de Dios». Esta proclamación sintetiza el mensaje de la carta: Jesucristo
es el verdadero y único Sumo Sacerdote, fiel y misericordioso y su muerte es el verdadero
y único sacrificio, que no se ofrece en un templo.
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TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
Carta de Santiago

Autor: Hipótesis clásica s. IV, al imponerse en el conjunto de las Iglesias de Oriente y Occidente
la canonicidad de la Carta, se identifica al autor con Santiago, el «hermano del Señor». El autor
es un sabio judeocristiano que emplea ideas sapienciales de las Escrituras judías en función del
pleno cumplimiento que hallan en la enseñanza de Jesús. Escrita entre el 80 y el 100.

Temas:

ꟷ Nueva fundamentación de la ética cristiana. Es el texto ético por excelencia del NT. El
fundamento ético es Cristo céntrico (2,1.7), la gracia salvífica de Dios (1,18), la misericordia
y compasión divinas (5,11), la sabiduría práctica y ética, viene de lo alto (3,17).
ꟷ La fe y las obras. Se trata de obras de misericordia (St 2,19-20).
ꟷ Discriminación social y las riquezas. Los pobres son los favoritos de Dios.
ꟷ La vida cristiana y la escatología. Ha empezado el tiempo último de la historia.

Finalidad o propósito: romper la ilusión de un cristianismo de palabras estériles sin


compromiso.

Destinatarios: cristianos de origen judío dispersos en el mundo grecorromano.

1ª Pedro

ꟷ Autor: un judío conocedor del griego koiné


ꟷ Destinatarios: cristianos en la diáspora. Comunidades de Asia, cristianos gentiles que
sufrían persecuciones.
ꟷ Finalidad: consolar a los cristianos que sufren por ciertos desprecios sociales, así como a
aquellos que viven un relajamiento de su fe.
ꟷ Temas:
• Cristo y la Iglesia son el cumplimiento de las promesas antiguas. Por el Bautismo somos
pueblo sacerdotal.
• La santidad es lo vocación fundamental del cristiano. Dios, que nos ha regenerado en el
Bautismo nos llama a ser fieles a esa regeneración, conectada con la Resurrección de
Cristo.
• Teología de la conducción: Los pastores reciben mandato de Dios para dirigir la
comunidad y ser modelos a ejemplo de Cristo.

2ª Pedro

ꟷ Autor: (que no es Pedro el apóstol) los exhorta a mantenerse fieles a la fe de los apóstoles.
Escrita entre el 130 al 150.
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TEOLOGÍA POSITIVA: SAGRADA ESCRITURA
ꟷ Destinatarios: cristianos que son atacados por falsos pastores o maestros que tergiversan la
fe apostólica.
ꟷ Temas:
• La enseñanza apostólica es fundamental para aspirar a la redención.
• La doctrina apostólica nos transmite una experiencia viva de Jesucristo muerto y
resucitado.
• Sólo la doctrina apostólica garantiza caminar tras las huellas de Jesús y anima a continuar
su misión y construir el Reino en las circunstancias que nos tocan vivir.
• Dios nos hace partícipes de su vida divina, nos diviniza.

Carta de Judas

ꟷ Autor: no se trata de Judas Tadeo, sino de otro autor perteneciente a una época post
apostólica. Escrita entre los años 80 – 100.
ꟷ Destinatarios: personas de alguna comunidad afectada por falsos maestros o maestros que
intentan destruir su fe.
ꟷ Finalidad: que sus lectores vivan apoyados en la fe santa, superando los retos que generan
los falsos pastores.
ꟷ Temas:
• Catequesis de tono apocalíptico
• Lectura tipológica del Antiguo Testamento para argumentar cómo las condenas de
antaño eran prefiguraciones de los castigos que sufrirán los impíos.
• Se maneja una urgencia de mantener la fe apostólica.
• Se invita a confiar en la acción justiciera de Dios
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA
II. DIOS REVELADO POR CRISTO: DIOS UNO Y TRINO

«El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Es el


misterio de Dios en sí mismo. Es, pues, la fuente de todos los otros misterios de la fe; es la luz
que los ilumina. Es la enseñanza más fundamental y esencial en la “jerarquía de las verdades de
fe”» (CEC 234). Ante todo, consiste en la afirmación del Dios único, y en su reconocimiento
como Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

1. Distinguir y relacionar la capacidad humana de conocer a Dios y la que resulta de la fe


como respuesta a la Revelación.

Es posible identificar dos modos distintos, aunque vinculados, de conocer a Dios: a) el que
corresponde a la razón natural, desde la cual se alcanza la afirmación de la existencia de Dios y
algunos de sus atributos (tradicionalmente a partir de la triple vía: positiva, negativa y eminente
de la analogía), y b) el que corresponde a la Revelación. Ambos niveles se complementan y
orientan mutuamente.

«Dios, principio y fin de todas las cosas, puede ser conocido con certeza a partir de las
cosas creadas con la luz natural de la razón humana [...] Plugo, sin embargo, a su sabiduría y
bondad revelarse a sí mismo y los decretos eternos de su voluntad al género humano por otro
camino, y éste sobrenatural [...] Es, ciertamente, gracias a esta revelación divina que aquello que
en lo divino no está por sí mismo más allá del alcance de la razón humana, puede ser también
conocido por todos, incluso en el estado actual del género humano, sin dificultad, con firme
certeza y sin mezcla de error alguno» (Dei Filius, cap. 2).

Es necesario, sin embargo, reconocer que aún alcanzado cierto conocimiento de Dios, ni
lo agotamos ni le anulamos su carácter trascendente y misterioso. Dios sigue siendo el Deus
absconditus (Is 45,15), incluso dentro del conocimiento que llegamos a tener de Él.

No es necesario contraponer a un «Dios de la fe» de un «Dios de los filósofos». Es verdad


que el lenguaje metafísico que se desgaja del conocimiento natural es pertinente en cuanto
muestra la radicalidad del pensamiento humano de cara al sustento radical del ser y a la
trascendencia, pero también puede resultar distante. La Revelación presenta ante todo a un Dios
que se da a conocer y se involucra con el hombre, el Dios vivo y relacionado con el hombre, no
sólo presente como Creador, sino como quien sostiene en la existencia el universo y actúa
providencialmente en el decurso de la historia humana. Por tanto, el lenguaje de la Revelación
y de la Tradición es normativo para el discurso cristiano sobre Dios.

2. Principales atributos de Dios en la revelación veterotestamentaria.

El A.T. da cuenta ya de la intervención de Dios en la historia revelándose al pueblo de Israel,


haciendo de él su pueblo e involucrándose salvíficamente con el devenir de su historia. Es
37
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
posible identificar la maduración que Israel fue viviendo de su propia fe, que le exigió una
permanente confrontación con la idea politeísta y henoteísta que dominaba en su entorno. Israel
logra identificar el vínculo profundo de Yahveh con ellos como «su» Dios, y también lo
reconoce como el único Dios vivo y verdadero. Delante de él, todos los demás son ídolos (cf.
Sal 115).

La Alianza establece el vínculo fuerte de Dios con su pueblo. Ellos lo viven con la
obediencia de la Ley y del Culto, y reciben la promesa de la tierra y la descendencia. Todas las
instituciones de Israel y el ritmo de su vida se relacionan con Dios. Se verifica a nivel colectivo
y personal.

Se trata del Dios único. La revelación a Abraham contiene ya la afirmación fuerte del
monoteísmo. El pueblo elegido debe atender continuamente el llamado profético a mantenerse
fieles. Sólo a Él deben amar (cf. Dt 6,4-5). La historia completa del pueblo es interpretada a
partir de la fidelidad con Dios. Para ello se emplean hermosas figuras, como la de un esposo o
una madre. Los profetas desarrollan una continua misión de convocación a rechazar la idolatría
y volver a la fidelidad.

El Dios vivo es el Creador, del que proviene todo el universo. La vida, particularmente
la humana, brota de su propio aliento, de modo que Él es su dueño. Al mismo tiempo, es el Dios
que actúa en la historia y toma partido por su pueblo. El Dios de Israel es un Dios compasivo y
misericordioso, fiel y veraz. Su paso ante Moisés presenta una hermosa síntesis de los atributos
divinos del A.T.: «Señor, Señor, Dios misericordioso y clemente, tardo a la cólera y rico en
amor y fidelidad» (Ex 34,5-6).

De particular densidad es la revelación del nombre de Dios que recibe Moisés. El más genérico
«el» se perfila como Yahve, «el que es». El término ha conocido diversas interpretaciones, desde
la evasión de una respuesta hasta la lectura metafísica del existente en sí mismo. El sentido más
original debe entenderse en referencia a la fidelidad divina (es el Dios que ha estado con los
padres y que seguirá estando con su pueblo, salvándolo).

«Este Nombre Divino es misterioso como Dios es Misterio. Es a la vez un Nombre


revelado y como el rechazo de un nombre propio, y por esto mismo expresa mejor a Dios como
lo que Él es, infinitamente por encima de todo lo que podemos comprender: es el “Dios
escondido” (Is 45,15), su Nombre es inefable (cf. Jc 13,18), y es el Dios que se acerca a los
hombres. Al revelar su nombre, Dios revela, al mismo tiempo, su fidelidad que es de siempre y
para siempre, valedera para el pasado (“Yo soy el Dios de tus padres”, Ex 3,6) como para el
porvenir («Yo estaré contigo», Ex 3,12). Dios, que revela su Nombre como “Yo soy”, se revela
como el Dios que está siempre allí, presente junto a su pueblo para salvarlo» (CEC 206-207).

De tal manera se considera relevante el Nombre, que los judíos no lo pronuncian. La


trascendencia de Dios hace que se hable también de determinadas mediaciones (palabra,
38
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
espíritu, sabiduría, ángel), que servirán como base para la explicitación de las tres divinas
personas. Algunas figuras misteriosas («hagamos» en la creación: cf. Gn 1,26, y los tres ángeles
que visitan a Abraham: cf. Gn 18,1-16) pueden tener una explicación en su sentido literal, pero
no dejan de ser sugestivas imágenes que anuncian la Trinidad. Yahveh es el mismo Dios del
N.T., pero conocido en profundidad.

3. Dinamismo de la revelación trinitaria en la persona de Jesús de Nazaret.

Jesús revela plenamente el misterio divino. Lo hace con su presencia al interno de la tradición
judía, manteniendo la afirmación monoteísta, pero aportando la novedad trinitaria. Toda la
acción de Cristo, realizando el plan salvífico de Dios, manifiesta también la verdad íntima de su
misterio.

Dios es presentado como Padre de nuestro Señor Jesucristo. Jesús personalmente tiene
con el Padre una peculiar familiaridad, y al mismo tiempo permite a los discípulos participar de
esa intimidad. Es el Padre providente, dispuesto al perdón, que ama a los hombres. CEC 240:
«Jesús ha revelado que Dios es “Padre” en un sentido nuevo: no lo es sólo en cuanto Creador;
Él es eternamente Padre en relación con su Hijo único, que recíprocamente sólo es Hijo en
relación con su Padre: “Nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce nadie sino el
Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”» (Mt 11,27).

Jesús mismo se presenta con una autoridad inusitada, que pronto el mismo N.T., en
particular a partir de su resurrección, plasmó en el culto a Él como Señor. Predica con autoridad,
ejecuta signos portentosos, perdona los pecados, llama a los discípulos de modo peculiar y forma
en torno a Él un nuevo pueblo. Su autoridad se manifiesta en la particular intimidad que tiene
con Dios como su Padre, en la corrección de la Ley apelando a su principio, pero también en el
conocimiento que tiene de las personas y en la eficacia sobre las fuerzas de la naturaleza. Como
portavoz autorizado del Reino termina por ser reconocido como divino, en particular a partir de
su resurrección de entre los muertos.

Además de revelar al Padre, Jesús anuncia el Espíritu Santo. Si en el corpus lucano


conocemos al Espíritu guiando a Jesús y a la Iglesia en el decurso de su historia, en Juan somos
testigos de su revelación solemne, tanto al presentárnoslo como el origen del agua viva en el
corazón del creyente (cf. Jn 7,37-39) como al prometerlo como paráclito (cf. Jn 15,26-27; 16,7-
15). Las cartas apostólicas nos indicarán que por el Espíritu Santo se proclama a Dios como
Padre y se reconoce el señorío de Cristo (cf. Ga 4,6; 1 Co 12,3).

Las narraciones evangélicas contienen varias imágenes trinitarias. Destacan los


episodios del bautismo (cf. Mc 1,9-11 par) y de la transfiguración (cf. Mc 9,2-8), en donde
encontramos teofanías que presentan un carácter trinitario. La fe trinitaria se fue perfilando con
más claridad, especialmente en fórmulas de diversos tipos que tenemos dispersas en el N.T. Las
hay breves de carácter binario y ternario, narrativas y de profesión. Se articulan también de
39
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
manera más compleja en la predicación apostólica, himnos y tejidas en torno a discursos. Es
posible mencionar Mt 28,19-20; 2 Co 13,13; 1 P 1,1-2; 1 Co 12,4-11; Ef 1,3-14;57; Ef 4,4-6.

4. Formulaciones neotestamentarias de la fe en las tres divinas personas.

En continuidad con la maduración del N.T., integrando tanto la línea joánica como la paulina,
los primeros padres de la Iglesia (Clemente Romano, Ignacio de Antioquía) buscan caminos
para expresar el misterio de Dios. Ante las objeciones presentadas a la fe cristiana, los
apologetas (Justino) buscan medios de expresarla y explicarla. Ireneo de Lyon logra una síntesis
brillante en clave histórico-salvífica. Al igual que él, Tertuliano presenta la regula fidei
consistente precisamente en la profesión de fe trinitaria, y junto con Orígenes va delineando un
vocabulario técnico para referir el misterio de Dios.

Desde este período se identifican las orientaciones heréticas que pueden darse en la
doctrina trinitaria: el subordinacionismo (entender en distinto grado la divinidad de las
personas), el sabelianismo (entender la diferencia de las personas sólo como modos de
presentarse), el triteísmo (la ruptura de la unidad sustancial).

5. Principales herejías y definiciones dogmáticas fundamentales sobre el misterio


trinitario.

La divinidad del Hijo y el Concilio de Nicea

Buscando garantizar la absoluta monarquía divina, el alejandrino Arrio plantea un esquema en


el que el Hijo es entendido como una creatura, la primera y más noble de todas las creaturas,
pero finalmente creatura. Contra él, Alejandro de Alejandría, Atanasio de Alejandría y el
Concilio de Nicea formulan la divinidad del Hijo precisando aún más el lenguaje trinitario. Se
distingue el origen propio de la creación del eterno origen del Hijo respecto al Padre, de modo
que el Padre no está nunca sin el Hijo. El credo niceno habla entonces del Hijo «engendrado no
creado». No proviene de la nada, sino de la ousía del Padre.

La palabra «engendrado» se entiende como una realidad eterna. Contra el


subordinacionismo, se le reconoce «Dios verdadero de Dios verdadero», y la diferencia respecto
a la creación se subraya al decir que todo fue hecho por Él. Para expresar esta verdad, se
introduce una expresión no bíblica, «homousios», con la que se buscaba subrayar la igual
condición divina respecto al Padre. Su uso no fue fácilmente aceptado, debido a que podía
entenderse en sentido sabeliano, es decir, confundiendo a la persona del Hijo con la del Padre.
De hecho, la condenación del arrianismo en el concilio emplea la palabra «hypostasis» como
sinónimo de «ousía».
40
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
La divinidad del Espíritu Santo y el Concilio de Constantinopla

En torno al Concilio de Constantinopla, los padres capadocios (Basilio Magno, Gregorio de


Nacianzo y Gregorio de Nisa) enfrentan una nueva versión del arrianismo en el planteamiento
de Eunomio. Para él, lo esencial de Dios es el no tener principio, y dado que el Hijo tiene su
principio en el Padre, no puede considerársele divino. La refutación de Eunomio fortalece la
reflexión sobre los términos usados para hablar de Dios.

En este mismo tiempo se desarrolla la herejía macedoniana (pneumatómacos), que niega


la divinidad del Espíritu Santo, entendiéndolo más bien como una fuerza desde la que se eleva
la alabanza al Padre. Los capadocios desarrollan una teología que articula la pneumatología y
da base a las formulaciones del Credo del Concilio de Constantinopla.

El lenguaje propiciado en este momento es más bien litúrgico y soteriológico. Al igual


que Cristo, el Espíritu Santo es reconocido como «Señor», identificándose lo propio de su acción
como «Vivificador». Si el plan de Dios incluye la divinización del hombre, y esta obra la lleva
a cabo el Espíritu Santo, debe reconocérsele como divino.

En la liturgia, se le distingue no sólo como principio que mueve a los creyentes a dirigir
su alabanza al Padre, sino que Él mismo recibe también la glorificación «recibe una misma
adoración y gloria». No deja de recordarse su función desde el A.T. («habló por los profetas».
Para hablar de su origen respecto al Padre, se toma la expresión joánica «procedente».

6. Principales aportaciones a la doctrina trinitaria de Agustín, Ricardo de San Víctor y


Tomás de Aquino.

San Agustín: aporta la doctrina psicológica de la Trinidad consciente de que la obra de la


Creación no podía sino llevar la huella de Dios, identifica en el espíritu humano su imagen y
semejanza, de modo que de alguna manera la comparación de las divinas personas con la
estructura antropológica superior puede acercarnos a su comprensión. Identificando en distintas
triadas (mens, notitia, amor; memoria, intelligentia, voluntas) las funciones superiores del alma,
las refiere a las tres divinas personas.2

Ricardo de san Víctor: elabora una propuesta original basada en el amor, señalando al Padre
como el Amante, al Hijo como el Amado y al Espíritu como el Condilecto (el amado en común).3

2
La analogía «psicológica» de la Trinidad (memoria-inteligencia-voluntad/mente-noticia-amor) sostiene: El ser
humano es imagen de la Trinidad por su alma espiritual donde se encuentran las facultades superiores: memoria,
inteligencia y voluntad. La Trinidad es como cuando concebimos una idea o concepto, están en juego la mente-
noticia-amor, el conocimiento se queda en sí mismo y el contenido es la misma sustancia. El Padre se equipara con
la memoria-mente, el Hijo con la inteligencia-noticia, el Espíritu Santo con voluntad-amor.
3
Ricardo de San Víctor explica a la Trinidad en clave del amor. Tres modos de amor: Dar-recibir-compartir. Dios
es el Sumo Bien y como tal debe gozar de la felicidad plena dada por el Amor poseído, dado y recibido en plenitud.
El Padre da su Amor al Hijo (mismo nivel) y el Espíritu Santo es el amado común por los dos (condilectio).
41
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
Tomás de Aquino: hace síntesis del pensamiento cristiano, a propósito del misterio trinitario.
Asume en notable equilibrio las doctrinas anteriores a él, y argumenta señalando lo absoluto y
lo relacional en Dios. Destaca en particular su identificación de la «persona» en Dios como
«relación subsistente».4

7. Términos clásicos de la teología trinitaria: hipóstasis o persona, esencia o naturaleza,


procesión, relación, atributo, propiedad, apropiación, misión, perijoresis.

Estos conceptos clásicos5 quieren expresar desde la doctrina de la analogía cómo es el ser y la
vida interna de Dios para que sea posible afirmar los tres misterios centrales del cristianismo: la
Trinidad, la Encarnación de Dios y la Divinización del hombre. Los principales términos son:

ꟷ Naturaleza, esencia o substancia: designa el ser divino en su unidad, es decir, lo que Dios
es, la divinidad.
ꟷ Persona, hipóstasis: designa al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo en su distinción real entre
sí. Realidad subsistente en la única naturaleza divina.
ꟷ Relación: con ello se indica la referencia entre las divinas personas. Tres de ellas son
«subsistentes», en cuanto constituyen a las personas (Paternidad, Filiación, Espiración
pasiva).6
ꟷ Procesión: con ello se indica que el Hijo y el Espíritu tienen como fuente al Padre. Ambos
proceden del Padre. El Hijo por generación, el Espíritu por procesión (espiración).7
ꟷ Misión: manifestación que constituye un nuevo modo de presencia de las personas divinas
en la historia, cuyo único fin es la salvación del hombre, le corresponden dos procesiones
en su ser más íntimo. Refiere al envío del Hijo (encarnación) y del Espíritu Santo (gracia)
por parte del Padre en el plano económico.8

4
Tomás de Aquino explica que para que haya distinción real tiene que haber relación, alteridad. Lo único en lo que
hay distinción en la Trinidad son en las relaciones de oposición puesto que hay una sola sustancia. En estas
relaciones de oposición no hay diferencia ontológica, sino indica en la oposición que uno no es el otro. Las
relaciones se distinguen entre sí realmente en cuanto que son opuestas. En Dios hay cuatro relaciones reales:
Paternidad, Filiación, Espiración activa y Espiración pasiva o procesión. De estas, sólo tres constituyen relaciones
subsistentes realmente distintas entre sí, opuestas e incomunicables: la paternidad, la filiación y la espiración pasiva.
La espiración activa es común al Padre y al Hijo como un único principio respecto al Espíritu Santo, y por ello no
constituyen otra persona. Tomás de Aquino identifica la palabra persona en el sentido de relación subsistente. En
Dios hay tres realidades realmente distintas en la misma sustancia. Tres realidades con fundamento real (generación
y espiración) y son el origen y los términos de una relación real.
5
La Iglesia creó una terminología propia para la formulación del dogma Trinitario tomando nociones de origen
filosófico, a los cuales les dio un sentido nuevo, de tal manera que, en adelante también significan un Misterio
inefable. Cf. CEC 251.
6
La distinción real de las personas entre sí, reside únicamente en las relaciones que las refieren unas a otras: "En
los nombres relativos de las personas, el Padre es referido al Hijo, el Hijo lo es al Padre, el Espíritu Santo lo es a
los dos; sin embargo, cuando se habla de estas tres personas considerando las relaciones se cree en una sola
naturaleza o substancia». cf. CEC, 255.
7
El Padre no procede de nadie; el Hijo procede del Padre; el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo. cf. STh
I, 27; 41.
8
Las misiones manifiestan las propiedades de las personas divinas: la Encarnación del Hijo revela que Dios es el
Padre eterno, y que el Hijo es consubstancial al Padre. La misión del Espíritu Santo, enviado por el Padre en nombre
42
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
ꟷ Perijóresis: íntima unión e inseparabilidad permanente de las personas divinas, de modo
que, sin dejar de ser cada divina persona quien es, la presencia de una conlleva la presencia
de las otras.
ꟷ Atributo: con ello se indica una perfección que podemos predicar de Dios.
ꟷ Propiedad personal: con ello se indica una realidad (atributo) que compete a una sola
persona. Innascibilidad (ingénito), paternidad, filiación, procesión.
ꟷ Apropiación: con ello se indica una acción o propiedad que, aunque en sentido estricto
compete a las tres divinas personas, por pertinencia pedagógica se predica de una de ellas.
(asignaciones de un atributo esencial a una persona como si fuera propio). (así, del Padre la
Creación, del Hijo la redención, del Espíritu la Santificación).9

La doctrina tomista de la Trinidad se recoge en la fórmula: En Dios distinguimos


una naturaleza, dos procesiones, tres personas, cuatro relaciones y cinco nociones.10 Es decir: la
naturaleza divina; la procesión del Hijo y del Espíritu Santo (a las que, en el plano económico,
corresponden las dos misiones); las personas del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; las
relaciones de Paternidad, Filiación, Espiración activa y Procesión (espiración pasiva); las
nociones de Innascibilidad (ingénito), Paternidad (exclusivas del Padre), Filiación (exclusiva
del Hijo), Espiración Activa (común del Padre y del Hijo) y Espiración Pasiva (exclusiva del
ES).

8. Explicación de las propiedades personales del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Condiciones del lenguaje teológico

CEC 42-43: «Dios trasciende toda criatura. Es preciso, pues, purificar sin cesar nuestro lenguaje
de todo lo que tiene de limitado, de expresión por medio de imágenes, de imperfecto, para no
confundir al Dios “que está por encima de todo nombre y de todo entendimiento, el invisible y
fuera de todo alcance” (Liturgia bizantina. Anáfora de san Juan Crisóstomo) con nuestras
representaciones humanas. Nuestras palabras humanas quedan siempre más acá del Misterio de
Dios. Al hablar así de Dios, nuestro lenguaje se expresa ciertamente de modo humano, pero
capta realmente a Dios mismo, sin poder, no obstante, expresarlo en su infinita simplicidad. Es
preciso recordar, en efecto, que “entre el Creador y la criatura no se puede señalar una semejanza
tal que la desemejanza entre ellos no sea mayor todavía” (Concilio de Letrán IV: DzH 806), y
que “nosotros no podemos captar de Dios lo que Él es, sino solamente lo que no es, y cómo los

del Hijo (cf. Jn 14,26) y por el Hijo «de junto al Padre» (Jn 15,26), revela que él es con ellos el mismo Dios único.
cf. CEC 262-263.
9
Las apropiaciones del padre son la eternidad, unidad, poder, ex quo Omnia, de él, el que es, la creación. Hijo:
especie, belleza, igualdad, sabiduría, per quen Omnia, por él, verdad, redención. E.S. Uso, delectación, concordia,
bondad, in quo Omnia, en él, vida, santificación.
10
Conceptos abstractos empleados por Tomás de Aquino para comprender las personas divinas, indican relación
entre ellas.
43
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
otros seres se sitúan con relación a Él”» (TOMÁS DE AQUINO, Summa contra gentiles, 1,30).
Agustín: «Si lo comprendieras, no sería Dios» (Sermones, 52,6,16).

CEC 237: «La Trinidad es un misterio de fe en sentido estricto, uno de los misterios
escondidos en Dios, “que no pueden ser conocidos si no son revelados desde lo alto” (Concilio
Vaticano I: DzH 3015). Dios, ciertamente, ha dejado huellas de su ser trinitario en su obra de
Creación y en su Revelación a lo largo del Antiguo Testamento. Pero la intimidad de su Ser
como Trinidad Santa constituye un misterio inaccesible a la sola razón e incluso a la fe de Israel
antes de la Encarnación del Hijo de Dios y el envío del Espíritu Santo».

Para hablar adecuadamente del misterio divino, el cristiano es orientado por el lenguaje
mismo de la Revelación, y el que la Tradición ha ido acuñando y ha demostrado ser pertinente
para hablar de Dios. Manteniendo una crítica prudente ante la evolución de los términos, habrá
de realizar una tarea de explicación y aún de reformulación, cuando sea necesario, pero de tal
manera que la continuidad de la fe resulte evidente.

Unidad y unicidad de Dios

«Si Dios no es único, no es Dios» (TERTULIANO, Adv. Marc. 1,3). CEC 200: «La confesión de
la unicidad de Dios, que tiene su raíz en la Revelación Divina en la Antigua Alianza, es
inseparable de la confesión de la existencia de Dios y asimismo también fundamental. Dios es
Único: no hay más que un solo Dios: “La fe cristiana cree y confiesa que hay un solo Dios [...]
por naturaleza, por substancia y por esencia” (Catecismo Romano, 1,2,2)».

Al confesar que Dios es uno y único, es posible reconocer también algunos de sus
atributos. «Creemos firmemente y confesamos que hay un solo verdadero Dios, inmenso e
inmutable, incomprensible, todopoderoso e inefable, Padre, Hijo y Espíritu Santo: Tres
Personas, pero una sola esencia, substancia o naturaleza absolutamente simple» (Concilio de
Letrán IV: DzH 800). Reconocemos tanto los atributos negativos de Dios, que lo contrastan con
el mundo, como los positivos, que ven en él en grado eminente los trascendentales.

La afirmación de Dios tiene repercusiones espirituales, morales y pastorales. La fe en el


único Dios se convierte en el imperativo de adorarlo y amarlo sobre todas las cosas (cf. Dt 6,4;
Mc 12,29), reconociendo su majestad, viviendo en acción de gracias, confiando en Él, y como
derivación reconociendo la unidad y dignidad de todos los hombres y usando bien de todo lo
creado (cf. CEC 222-227). Esta certeza fundamental es el centro de toda acción eclesial.

Desde la profesión de fe en el único Dios y su acción en el mundo se reconocen como


errores el ateísmo, el deísmo, el politeísmo, el panteísmo y el agnosticismo.
44
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
Tres personas, un solo Dios

Contra cualquier planteamiento triteísta o societario de Dios, afirmamos que la fe en la Trinidad


no desdice la fe en el único Dios. CEC 253: «La Trinidad es una. No confesamos tres dioses
sino un solo Dios en tres personas: “la Trinidad consubstancial” (Concilio de Constantinopla II,
año 553: DzH 421). Las personas divinas no se reparten la única divinidad, sino que cada una
de ellas es enteramente Dios: “El Padre es lo mismo que es el Hijo, el Hijo lo mismo que es el
Padre, el Padre y el Hijo lo mismo que el Espíritu Santo, es decir, un solo Dios por naturaleza”
(Concilio de Toledo XI, año 675: DzH 530). “Cada una de las tres personas es esta realidad, es
decir, la substancia, la esencia o la naturaleza divina”» (Concilio de Letrán IV, año 1215: DzH
804).

La unidad de Dios no niega la distinción real en Dios. CEC 254: «Las Personas divinas
son realmente distintas entre sí. “Dios es único, pero no solitario” (Fides Damasi: DzH 71).
“Padre”, “Hijo”, “Espíritu Santo” no son simplemente nombres que designan modalidades del
ser divino, pues son realmente distintos entre sí: “El que es el Hijo no es el Padre, y el que es el
Padre no es el Hijo, ni el Espíritu Santo el que es el Padre o el Hijo” (Concilio de Toledo XI,
año 675: DzH 530). Son distintos entre sí por sus relaciones de origen: “El Padre es quien
engendra, el Hijo quien es engendrado, y el Espíritu Santo es quien procede” (Concilio de Letrán
IV, año 1215: DzH 804). La Unidad divina es Trina».

La explicación de la distinción se desprende de la relación entre las divinas personas.


CEC 255: «Las Personas divinas son relativas unas a otras. La distinción real de las Personas
entre sí, porque no divide la unidad divina, reside únicamente en las relaciones que las refieren
unas a otras: “En los nombres relativos de las personas, el Padre es referido al Hijo, el Hijo lo
es al Padre, el Espíritu Santo lo es a los dos; sin embargo, cuando se habla de estas tres Personas
considerando las relaciones se cree en una sola naturaleza o substancia” (Concilio de Toledo
XI, año 675: DzH 528). En efecto, “en Dios todo es uno, excepto lo que comporta relaciones
opuestas” (Concilio de Florencia, año 1442: DzH 1330). “A causa de esta unidad, el Padre está
todo en el Hijo, todo en el Espíritu Santo; el Hijo está todo en el Padre, todo en el Espíritu Santo;
el Espíritu Santo está todo en el Padre, todo en el Hijo” (Concilio de Florencia, año 1442: DzH
1331)».

Una teología del Padre habrá de presentar su persona como amor abismal, fontal y
fundamental, donación y entrega originaria e ilimitada, referente último y sentido último de toda
realidad. De acuerdo con el Evangelio, el fiel vive en plena confianza en Él, conociendo la
riqueza de su misericordia y su indulgencia. La imagen «masculina» de su paternidad, aunque
en algunos puntos es vinculante en su lenguaje, no debe entenderse como una orientación única
ni identificada sexualmente. Respecto a las otras dos divinas personas, se entiende como su
eterno origen radical, fuente por lo tanto de la alteridad y de la comunión. Respecto al mundo,
como punto de partida trascendente de su existencia y fin definitivo. De Dios proviene toda
45
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
paternidad. Su radical misterio lo identifica como «incomprensible», pero dado a conocer
precisamente en el Hijo.

Una teología del Hijo habrá de reconocer que en Dios se da una filiación como un
«absoluto» desde el principio, Vida y Luz, identificando en Él una alteridad amable (el Hijo
amado) y la cifra de comunicación de Dios (la Palabra). Su existencia podrá ser explicada como
acogida y recepción. Lo caracterizará la mediación y el lugar central, la obediencia y la
expresión. Él es quien se encarna, quien hace ver al Padre, quien dona al Espíritu Santo. «En el
principio ya existía el que es la Palabra, y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios» (Jn
1,1). «A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo
ha dado a conocer» (Jn 1,18). «Él es el reflejo de la gloria [de Dios], Él sostiene el universo con
su palabra poderosa» (Hb 1,3). «Él es imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura;
Él es anterior a todo y todo se mantiene en él» (Col 1,15.17).

Una teología del Espíritu Santo habrá de formularse en la clave de comunión, como
simultáneo darse y recibir, como vitalidad, como unión, como perfección (CONGAR: finalizar),
como persona-don. En el orden salvífico, de él proviene el llamar a Dios «Padre» y reconocer a
Jesús como «Señor». De él, en particular, se habla como gracia increada. Agente de
cristificación, hace presente al Verbo en la encarnación, en las unciones sacramentales, en la
Eucaristía, en los procesos santificadores. A nivel eclesial, Él integra en la comunión lo diverso
e impulsa el dinamismo misionero.

9. Explicación y valoración teológica del axioma de Rahner «La Trinidad económica es la


inmanente y viceversa».11

La primera parte del axioma «La Trinidad económica es la (Trinidad) inmanente» es aceptable
porque el Dios que se ha manifestado es el mismo que es desde siempre. Corresponde a la visión
clásica del cristianismo. Al que conocemos aquí es el mismo que corresponde a Dios en sí
mismo En cambio, la segunda parte «y viceversa» (La Trinidad inmanente es la Trinidad
económica) compromete la diferencia entre Dios y el mundo. Parece hacer depender que Dios
es Padre y uno en sí mismo por la creación, si no hay creación, no hay Trinidad. Implica una
necesidad en Dios, pareciera que solo llega a ser Dios en sí mimo gracias a la Trinidad
económica y esto no es así porque en sí misma ya tiene plenitud de vida. También hay que decir
que este «y viceversa» es admisible como descripción de la gracia, en cuanto la gracia es
verdadera participación de Dios mismo.

11
En primer lugar, hay que distinguir. La Trinidad inmanente se refiere a Dios en sí mismo, es la vida divina ad
intra, movimiento interno en Dios como un acto puro y eterno, tiene en sí mismo una plenitud de vida. La Trinidad
económica es la acción divina hacia fuera (ad extra), en la historia de salvación, implica movimiento temporal. En
segundo lugar, hay que tener en cuenta que solo desde la Trinidad económica accedemos a la Trinidad inmanente,
aunque solo desde la Trinidad inmanente se funda y justifica adecuadamente la verdad de la revelación del Dios
Trinitario y su implicación en la vida del mundo.
46
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
10. Juicio teológico sobre la crítica al monoteísmo como fuente de violencia.

Se trata del Dios único. La revelación a Abraham contiene ya la afirmación fuerte del
monoteísmo. El pueblo elegido debe atender continuamente el llamado profético a mantenerse
fieles. Sólo a Él deben amar (cf. Dt 6,4-5).

Los monoteísmos han sido acusados en tiempos recientes de justificar el desorden


ecológico por considerar al hombre el centro de la creación, y también de ser violentos debido
a su pretendido pensamiento único. En realidad, ninguno de los dos conceptos corresponde al
sentido original de la fe cristiana. En los aspectos que esta denuncia sea cierta, habrán de servir
como indicativos para una corrección profética.
III. CRISTOLOGÍA

IV. Centralidad del misterio de Jesucristo en la Teología Católica


Jesucristo es fuente, centro y fin de lo que el cristianismo significa y anuncia (cf. DV 4). Es el
culmen de la revelación de Dios (cf. Hb 1,1-4) y, por tanto, es el misterio central del que se
ocupa la Teología. Por eso, todos los tratados teológicos «han de renovarse a partir de un
contacto más vivo con el misterio de Cristo y con la historia de la salvación (cf. OT 16)». En
Cristo el ser humano encuentra su plenitud (cf. GS 22).

1. Fundamentos veterotestamentarios de la persona de Jesucristo


Real: Hijo de David, una figura real. Se refiere a la dimensión regia del mesianismo de Jesús en
el que se resalta su cualidad de gobierno, su poder y autoridad, la restauración de Israel como
nación. El núcleo de la promesa consiste en que Dios garantiza la perennidad del Reinado de
David en Jesús. Así la elección de David y de sus sucesores garantiza a Israel, pueblo de Dios,
la completa posesión de la tierra prometida.
Salmos regios: Vinculan a David con el Mesías (2, 18, 20, 28, 61, 72, 84, 89, 110). Reflejan la
promesa de Yahvé, de un descendiente de la casa de David por el cual se mantiene la elección
de la monarquía davídica, que realizará sus designios de salvación. El ungido por excelencia, el
Mesías (cf. 2 Sam 7), que halló su aplicación en Cristo.
Sacerdotal: Gn 14,18 presenta a Melquisedec, ofreciendo pan y vino, como sacerdote del Dios
Altísimo. Por otro lado, el Sal 110 lo describe como figura de David, que es a su vez figura del
Mesías. De modo que Jesús es, aun siendo hijo de David, sumo sacerdote, pero sacerdote no
según la familia de Aarón o de Sadoc, sino hecho, a la manera de Melquisedec, sumo sacerdote
para la eternidad (cf. Hb 6, 20).
Profético: Expectativa del profeta escatológico. Siervo de Yahvé (Is 42, 1-4); Siervo paciente
(Is 49, 1-6); Confianza en Dios (Is 50, 4-9); y Mesías paciente (Is 52, 13-53,12). Vuelta de Elías
(Mal 3,23; 4,5; Eclo 48,10). El rasgo más evidente de Jesús es su dimensión profética: anuncia
la conversión y el reino de Dios (cf. Mc 1,15), crítica el desempeño de las autoridades civiles y
religiosas, tiene como destinatarios predilectos a los pobres, realiza acciones desconcertantes,
etc.
2. Distinción teológica entre el Jesús de la historia y el Cristo de la fe
Hasta el siglo XVII se había pensado que los evangelios narraban tal cual lo que había dicho
Jesús. Reimarus, inicia esta discusión y desde finales del siglo XIX se origina la distinción
debido al racionalismo teológico, por el cual se quería indagar todo a través de la ciencia y la
historia. En Cristología, en la investigación acerca de Jesús, se cuestionó acerca de lo que
realmente se sabía de él. Para ello, se distinguieron dos perspectivas, por una parte, se
48
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
encontraba al «Jesús vivido y transmitido por la fe» (Cristo de la fe) que tiene que ver con las
explicaciones teológicas y dogmáticas a través de la tradición. Los evangelios no pretenden
hacer historia, son kerigma, que transforma la vida de los creyentes, y por ese encuentro se
escriben para dar testimonio de lo que creen para invitar a otros a la fe (Bultmann); y por otra
«la figura real del Jesús de Nazaret» (Jesús de la historia) que se basa en los resultados de las
investigaciones histórico-críticas de los Evangelios. Pero no se pueden dejar de lado las
investigaciones científicas sobre Jesús de Nazaret, porque: 1) Sería una forma de negar la verdad
de la encarnación, pues Jesús fue un personaje histórico; 2) Porque hoy, en Occidente, no
podemos defender nuestra fe sin afrontar el reto de la racionalidad científica. La teología y la
cristología no se pueden refugiar en el fideísmo.12 Hay que distinguir, pero no separar.
3. El Reino de Dios. Parábolas y milagros
Reino de Dios es el ideal regio de justicia y de paz en el A.T. El ministerio de Jesús se concentra
en el anuncio de la proximidad y la llegada de ese Reino de Dios (cfr. Mc 1,14-15), es la
intervención definitiva de Dios, y la plenitud del tiempo. Él es el Reino que establece la justicia,
la paz, y el gozo en el espíritu, no es un Reino de imposición.13 Las dos notas características del
anuncio del Reino son: buena noticia y don gratuito de Dios. La llegada del Reino tiene una
connotación salvífica, que hace presente el Señorío de Dios y el cumplimiento de sus promesas:
la reunificación de Israel, la victoria definitiva sobre Satanás y la superación de toda forma de
pecado, muerte, enfermedad, esclavitud y opresión. El Reino de Dios se identifica con la llegada
del Mesías, el Hijo de David.
Milagros: son signos que conducen a la fe, según el evangelio de Juan.14 Los milagros de Jesús
(Is 35, 5-6) y los exorcismos (Jr 31,34; Ex 36,25) señalaban la llegada del Reino prometido por
Dios.15 Reflejan la autoridad de Jesús, recibida directamente de Dios, pero, sobre todo, la
misericordia de Dios actuando en la fragilidad humana.16
Parábolas: Jesús habla con parábolas para dar a conocer una propuesta de vida y no una
imposición. Fue su género literario preferido para transmitir su enseñanza de una manera directa,
sencilla, comprensible y profunda. Con las parábolas ilustró a sus discípulos en los «misterios
del Reino de Dios» (cf. Mc 4,11), enfrentó las críticas de sus adversarios e interpeló fuertemente
a sus contemporáneos, llevándolos a identificarse con los personajes de las parábolas.17

12
Cf. Ángel CORDOVILLA (ed.), La lógica de la fe. Manual de Teología Dogmática, Biblioteca Comillas. Unión de
Editoriales Universitarias Españolas, Madrid 2013, 281.
13
Cf. Theodor SCHNEIDER et al, Manual de teología dogmática, Herder Barcelona 1996, 324.
14
Cf. Casiano FLORISTÁN, «Jesús, el Reino y la Iglesia», en 10 palabras clave sobre Jesús de Nazaret, Verbo
Divino, Estella (Navarra) 20073, 249-292.
15
Cf. René LATOURELLE, Milagros de Jesús y Teología del milagro, Sígueme, Salamanca 1990, 28-29.
16
Cf. Ángel CORDOVILLA (ed.), La lógica de la fe..., 319.
17
Cf. Ángel CORDOVILLA (ed.), La lógica de la fe..., 319-320.
49
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
4. Actitudes fundamentales de Jesús:
Jesús y la ley: Jesús como exégeta e intérprete de Dios expone el profundo y auténtico sentido
de la ley considerándola como la expresión de la voluntad amorosa de Dios en favor del hombre
y al mismo tiempo como un signo del amor a Dios y al prójimo.18
Jesús y el templo: Protesta enérgicamente contra los abusos cometidos a su interior (cf. Mc 11,
15- 19; Mt 21, 12-17; Lc 19, 45-48), que habían deformado su correcto significado. En la
purificación del templo no defiende que sea el lugar de la presencia de Dios, pues el que es
absolutamente trascendente, no vive en templos construidos por los hombres. Ahora el
verdadero Templo es el cuerpo de Cristo, víctima, sacerdote y altar.19
Jesús y los pobres: La Buena Noticia que Jesús trae al mundo tienen como opción preferencial
los pobres (cf. Lc 4, 18-21; 6, 24; Mt 11, 3-5); entendiéndose por éstos aquellos desheredados
económicamente y a aquellos marginados, despreciados y oprimidos.20
Jesús y el Padre: La relación de Jesús y Dios como Padre (Abba) es la relevancia teológica y
el presupuesto hermenéutico para entender e interpretar toda la actividad de Jesús: predicación,
oración, milagros, perdón de pecados, muerte, etc.21
Jesús y sus discípulos: Jesús elige a sus discípulos. En los Doce están representadas las tribus
de Israel. La novedad de su seguimiento es una metanoia escatológica, una verdadera conversión
que tiene cuatro aspectos esenciales: conversión a Jesús; conversión religiosa; la salvación viene
por la fe en él; el Reino de Dios es una realidad presente. En su resurrección establece una
relación especial con ellos, a quienes los habilita como misioneros del Reino, para que prediquen
lo mismo que él y hagan sus mismos signos y perdonen los pecados.22
Jesús y las mujeres: Jesús rompe con su tradición judía y propone su mensaje a mujeres y
hombres, con igual dignidad, llega a hacer a las mujeres destinatarias de sus acciones por
encontrarse en el grupo de los marginados y pobres a los que privilegia en su vida.23 Esta actitud
de Jesús hacia la mujer no pudo por menos de suscitar relaciones concretas con algunas de ellas.
Destaca la amistad con las dos hermanas, Marta y María (cf. Lc 10,38; Jn 11,1-44), en ambiente
cotidiano y familiar.24 Son las primeras testigos de la resurrección de Jesús, de modo que la
capacita para ser portadoras del Evangelio (cf. Jn 20,18; Lc 24, 5-10).

18
Cf. Ezequiel, CASTILLO SOLANO, o. c., 33.
19
Cf. Ibidem, 34.
20
Ibidem, 35.
21
Cf. Ibidem, 38.
22
Ibidem, 36.47.
23
Emmanuel BAUTISTA, La mujer en la iglesia primitiva, Verbo Divino, Estella 1993, 45.
24
A. M. TEPEDINO, Las discípulas de Jesús, Narcea, Madrid 1990, 67.
50
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS

5. Títulos cristológicos
Surgieron en la primera comunidad de discípulos para expresar el misterio de la persona de
Jesús. Son figuras de mediación salvífica - escatológicas que venían a representar las esperanzas
y expectativas de un futuro Salvador que el pueblo aguardaba impacientemente.
Mesías. Xristós-ungido: En el AT en general se aplicaba a todos los ungidos: el rey, al sumo
sacerdote, los sacerdotes en general, los patriarcas. La identidad del mesías estaba ligada a su
misión en favor del Pueblo. La comunidad primitiva denomina con este título a Jesús (cf. Lc 1,
32s) debido a que identificó en Él el cumplimiento esta esperanza mesiánica, pero como Mesías
sufriente, como el Mesías de la cruz.
Hijo de Dios: Cuando la comunidad cristiana llama a Jesús «Hijo de Dios» se apoya
directamente en la vida de Jesús de Nazaret, principalmente hace referencia a su conciencia de
ser él el elegido, el enviado, el sumiso a la voluntad de Dios a quien llama «Abba». Con ello, la
comunidad creyente expresó la singularidad de esa pretensión de Jesús que ahora se veía
confirmada por la resurrección.
Hijo del Hombre: Este título tiene una significación mesiánica y apocalíptica (Dn 7, 9s). Pero
en Jesús revela tanto su condición humano-terrena como su condición divino-trascendental. J.
Ratzinger por su parte añade: Que el Hijo del Hombre hace alusión «a esa humanidad nueva
que viene de Dios» y se muestra en Jesucristo. Define su misión de llevar a cabo el plan salvífico
de Dios manifestándolo humanamente.
Señor (1Cor 12, 3; Rom 10, 9): La aplicación de dicho título a Jesús exaltado equivale a
equipararlo a Dios (Yhwh), pues «Señor» (kyrios) es un término se aplica a Cristo resucitado
para designar que ya realiza existencialmente, su presente señorío sobre toda la creación.
Rabbí: Es el título que se les daba a los doctores de la Ley. Tratamiento honorífico y respetuoso
que los evangelistas dan a Jesucristo (Mt 26, 25.49), porque enseña con su propia vida lo que
predica, su sabiduría proviene de su experiencia de vida.
6. Problemas que se desprenden de la divinidad y humanidad de Jesús
Autoconciencia: Es la pregunta sobre el grado de conciencia que Jesús tuvo de su naturaleza y
de su persona. Jesús tenía una fuerte conciencia de filiación (se sabía hijo) y una profunda
conciencia mesiánica-salvífica (enviado a instaurar el Reino). Sin embargo, su divinidad estaba
en estado kenótico, es decir, se desarrolló progresivamente mediante la relación con los otros.
La conciencia de Jesús se plenifica en la resurrección.
Aprendizaje y nescencia: Los evangelios muestran a Jesús como conocedor de los misterios y
al mismo tiempo con un conocimiento limitado. Santo Tomás distingue tres conocimientos en
Jesús: a) Visión Beatífica; b) Ciencia Infusa; c) Conocimiento por experiencia. Pero hoy la
teología afirma que Jesús no tenía visión beatífica ni ciencia infusa, pues dichas afirmaciones
51
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
contradicen el misterio de la encarnación y su condición kenótica. Tenía nesciencia en cuanto a
que no conocía más allá de la ciencia de su tiempo. No obstante, no se puede hablar de
ignorancia o error en lo que toca al conocimiento de Dios (su conciencia de filiación) y a su
misión (su conciencia mesiánica).
Ausencia de pecado y libertad: Se refiere a la ausencia de pecado en Jesús (cf. Hb 4, 15). Su
libertad está tan íntimamente unida al Padre e impulsada por el Espíritu Santo, que puede
ejercerla humana y efectivamente, sin caer en pecado. Pudo pecar, pero no quiso. La tentación
que vivió no contradice la impecabilidad absoluta.
Concepción virginal: Los evangelistas (Lc y Mt) establecen una relación entre la concepción
virginal y la divinidad de Cristo. La encarnación en María de manera virginal se basa en la
necesidad de afirmar la vida de Jesús, quien no viene a la existencia como creatura, sino es Dios
mismo (cf. Jn 1,13).
Encarnación: Designa el hecho fundamental mediante el que Dios se manifiesta en la persona
del Verbo, como autoexpresión eterna de Dios, en la historia (cf. Jn 1,14). El Verbo asumió
directamente la realidad humana con el fin de llevar la creación a su plenitud. Las tres personas
divinas participan en el misterio de la encarnación: El Hijo enviado por el Padre por medio del
Espíritu Santo.
Unión hipostática: Existencia de dos naturalezas en Jesús: la divina y la humana. Unidas a la
única persona de Cristo (la persona del logos que hipostasía la naturaleza humana). En síntesis:
Jesús es una única persona, con dos naturalezas (humana y divina).
Communicatio idiomatum: Es una expresión latina, aunque el segundo término es de origen
griego idiómata. Es la comunicación, sin mezcla ni confusión entre las propiedades de las
naturalezas (humana y divina) de Jesús.
7. Herejías y definiciones fundamentales de los concilios cristológicos
Sobre la naturaleza humana:

ꟷ Docetismo (Marción 89-160): Niegan un cuerpo real: el Cuerpo de Jesús es aparente;


ꟷ Apolinarismo (Apolinar de Laodicea): La naturaleza de Cristo es incompleta, pues no tiene
alma, cuyas funciones son cumplidas por el Verbo.
ꟷ Monofisismo (Eutiques): En Cristo se da una sola naturaleza: la humana fue absorbida por
la divina.
ꟷ Monoteletismo (Patriarca Sergio de Constantinopla). Cristo con una sola voluntad.
ꟷ Sobre la naturaleza divina:
ꟷ Ebionismo o adopcionismo (Ebión). Herejía judeo-cristiana que afirmaba que Jesús no era
verdadero Dios. Jesús ha sido especialmente adoptado, por el Padre.
ꟷ Arrianismo (Arrio). Afirmaba que Jesús había sido creado por el Padre y está subordinado
a Él, por lo cual no es Dios.
52
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
Sobre la unión hipostática:
ꟷ Nestorianismo (Nestorio). También llamado difisismo, es la doctrina que considera a Cristo
radicalmente separado en dos naturalezas, una humana y una divina (dos personas unidas en
Cristo). María no es madre de Dios (theotokos), sino antropotókos (madre del hombre).

CONCILIOS CRISTOLÓGICOS

NI I Co E Ca III Co
325 381 431 451 681
Vs Arrio Vs Apolinar Vs Nestorio Vs Eutiques Vs. Sergio

Atanasio: Capadocios: Cirilo de León Magno: Máximo el


Verdadera Verdadera Alejandría: Unión en la Confesor: Dos
divinidad humanidad. Unión de distinción; sin voluntades en
añadiendo al credo naturalezas en cambio, sin armonía.
niceno: nacido de una persona. confusión, sin
María Virgen y Comunicatio separación, sin
padeció en tiempos idiomatum mezcla.
de Poncio Pilato.

8. Conflicto, pasión y muerte. Significado teológico25


Conflicto: El ministerio de Jesús se desarrolló entre controversias con los grupos religiosos y
políticos de la época; la causa del conflicto fue la interpretación que hacía de la ley, su
proclamación profética del Reino y el modo de dirigirse a Dios y hablar de Él. Estos conflictos
lo condujeron a prever su muerte y a intensificar la enseñanza con sus discípulos.

Pasión y muerte: Por los judíos fue acusado de manera privada, y no pública, de blasfemia. Por
los romanos fue acusado de Perduellio y Crimen maiestatis populi romani imminutae, es decir,
delito grave de hostilidad (revolucionario) y desprestigiar la figura del César proclamándose rey
de los judíos.

Existen diversas lecturas sobre la interpretación que Jesús dio a su muerte: Maximalista:
según la cual tenía conocimiento de su muerte y la preparó con anticipación. Minimalista: según
la cual la crucifixión llegó sin conocimiento previo casi de manera desprevenida. Soteriología
implícita, que los discípulos leyeron después de la resurrección e integraron los relatos de
anuncios que reflejan su anhelo de entrega extrema.
La teología hoy presenta un consenso en el concepto Pro-existencia: Jesús interpreta su
muerte no como una víctima pasiva, ni como suicidio, sino como entrega libre y en el amor en

25
Michel GOURGUES, Jesús ante su pasión y su muerte. Cuadernos bíblicos 30, Verbo Divino, Madrid 1987, 45.
53
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
cumplimento con la voluntad del Padre y en coherencia con su misión. Jesús interpreta la muerte
como una entrega a favor del Reino de Dios.
9. Resurrección. Significado teológico
Los textos más primitivos del NT que hablan de la resurrección de Jesús tienen a Dios como el
agente principal de ésta, para constituirlo en Mesías y Señor (Gál 1,1; Rm 1,4; 6,4; 8,11; Ef
1,19s). Así, pues, la resurrección es el paso del Jesús Histórico, al Señor, el Kyrios, al Jesús de
la fe. Es el acto soberano del Padre, mediante el Espíritu, sobre el Hijo. Es la promesa redentora
personal de Dios sobre la humanidad caída. Es el centro personal de la fe cristiana.26 En 1 Cor
15 se manifiesta que no existe la fe cristiana sin la resurrección. Por eso «la resurrección no es
discutible razonablemente, porque no es un hecho que se pueda comprobar de un modo neutral
y demostrar históricamente, sino sólo una realidad que la fe puede captar y experimentar».27 La
resurrección es un acontecimiento escatológico: nadie fue testigo ocular de la resurrección. Sólo
se tienen testimonios de que encontraron la tumba vacía y que lo vieron vivo. Esto se puede
calificar más como un signo de fe.28 Las primeras comunidades se fundan en el mensaje salvífico
de Jesús: muerto y resucitado. De modo que él que quiera reencontrar al crucificado tiene que
escuchar su mensaje y buscarlo en la comunidad de creyentes, porque ahí está presente en medio
de los hermanos, en su banquete y las Escrituras. La aparición y presencia de Jesús desde el
poder de Dios implicaba para los discípulos haber sido resucitado y exaltado a la esfera de la
vida y eficacia de Dios. Desde ese poder divino puede darse a conocer en el presente
(aparecerse) y procurarse testigos. Por consiguiente, según el NT, la resurrección se remonta a
experiencias por las que los primeros testigos les resultaba evidente la presencia efectiva, viva
y personal del crucificado entre ellos y la correspondiente acción escatológica de Dios.
10. Modelos cristológicos-soteriológicos29

ꟷ Liberación (modelo profético): La salvación es efectuada por Dios en un proceso de


liberación dentro de la historia y a través de mediaciones humanas.
ꟷ Expiación-Redención (modelo litúrgico): La salvación es la presencia santificadora del Dios
Santo en medio del pueblo. Se participa de Él a través de la oración, ofrendas y ritos
sacrificiales.
ꟷ Iluminación o amor transformante (modelo sapiencial): La salvación es la participación de
la sabiduría de Dios que transforma la mente y el corazón creando personas nuevas en Cristo.
12. Problemática sobre la mediación única de Jesucristo y la universalidad de la salvación
Cristo está sentado a la diestra del Padre. Esta imagen bíblica expresa el oficio de Jesús como
mediador de la salvación, así pues, permanece soteriológicamente activo. Con su entrada en el

26
Cf. Theodor SCHNEIDER et al, Manual de teología dogmática, 340.343.
27
21 Ibidem, 341.
28
22 Cf. ID

29
Cf. Ricardo GONZÁLEZ, Apuntes de cristología.
54
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
Templo celestial continúa siendo para siempre lo que fue una vez en la tierra.30 En este sentido,
Cristo es el mediador universal en cuanto es el único que podía restaurar la humanidad caída
por su naturaleza humana-divina. Su sacrificio existencial realizado en la cruz redime a todo el
género humano. Es en este sentido que Cristo es el único mediador entre Dios y los hombres.
El axioma extra Ecclesiam nulla salus lo manifiesta explícitamente. No obstante, el CVII
reafirmó la visión bíblica según la cual la salvación es una posibilidad para todas las personas
(GS, 22). Hay tres posiciones comunes:

ꟷ Los teólogos que sostienen que Jesucristo es esencial para la salvación. Él es el único
Salvador verdadero, pero como la fe salvífica en Cristo es explícita, sólo se salvan los que
confiesan su nombre.
ꟷ El CVII, en su declaración sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas
(Nostra Aetate), prestó atención a la nueva situación de la humanidad. Tiene una enseñanza
universal: hay un único Dios que creó a todas las personas, siendo la voluntad salvífica
universal y tiene su punto focal en Cristo, quien murió para salvarnos. Así pues, todo lo que
es verdadero y santo en las religiones del mundo es un reflejo de la luz divina, que ilumina
al mundo entero. K. Rahner tiene la tesis de que todas las personas que tratan de cumplir la
voluntad de Dios, escuchando su conciencia y tratando de llevar una vida moral recta, están
siendo guiadas, de hecho, por la gracia salvífica de Cristo, están diciendo ‘sí’ a Cristo,
aunque no lo sepan (cristianos anónimos).31
ꟷ Algunos teólogos han desarrollado la idea de que Jesucristo no es esencial para la salvación
de todas las personas, pero sí es extraordinariamente importante. Es normativo en sentido
universal pero no esencial para la salvación. Buda o Krishna podrían apoyar valores que los
cristianos pasan por alto. Esto es una actitud más teocéntrica y menos cristocéntrica.
Jesucristo es el camino de salvación únicamente para los cristianos. Recientemente se ha
retomado el sentido universal de la salvación, no sólo como un humanocentrismo, sino la
universalidad de la reconciliación del mundo y al cosmos entero a través de Cristo.32

30
Cf. Theodor SCHNEIDER et al, Manual de teología dogmática, 493.
31
Cf. Ricardo GONZÁLEZ SÁNCHEZ, Apuntes de Cristología.
32
Cf. E. JOHNSON, La cristología hoy: olas de renovación en el acceso a Jesús, Sal Terrae, Santander 2003, 147-
162.
IV. PNEUMATOLOGÍA

1. Importancia del redescubrimiento de la Pneumatología en la teología occidental


Por mucho tiempo, en la teología occidental hubo un olvido del Espíritu Santo debido a que el
interés teológico se centraba más en la persona del Padre y del Hijo. Se dio un cristomonismo
que consistió en un cristocentrismo unilateral en las prácticas litúrgicas y sacramentales. Los
movimientos espirituales presentes desde el comienzo de las comunidades cristianas que
desvirtuaban la acción del Espíritu también contribuyeron a tal olvido. De igual modo, el déficit
hasta en la doctrina de la gracia que aunque mencionaba la dimensión económica – salvífica del
Espíritu, se interesaba más en la inhabitación del Espíritu Santo, o sea, el hombre dotado de
gracia.

Ahora bien, el estudio teológico sobre el Espíritu Santo ha cobrado relevancia en los
últimos lustros. Se ha propuesto abordar la totalidad de los temas teológicos desde la perspectiva
del Espíritu Santo. Es una ciencia teológica independiente. En muchos lugares está unida al
tratado Trinitario y la Cristología. Sin embargo, considerando su misión, se desglosa
naturalmente en lo antropológico, (inhabitación, dones, frutos, acción moral, vida espiritual) y
lo eclesiológico (alma de la Iglesia como principio de vitalidad y de unidad, eficacia
sacramental, carismas, confirmación).
El movimiento de recuperación de la Pneumatología latina se inicia ya en el siglo XIX
y culmina en el concilio Vaticano II. Sin embargo, no fueron tanto las reflexiones teológicas
cuanto las experiencias humanas y de la fe que condujeron a un redescubrimiento de la acción
del Espíritu en sentido amplio. Dentro de estas experiencias, desde mediados de los años sesenta,
se realizan movimientos carismáticos en la Iglesia, mismos que conducen a un nuevo interés
teológico por la experiencia. En esto radica la importancia del redescubrimiento del Espíritu, en
reflexionar la acción del Espíritu Santo en la Iglesia, en el hombre, y en el mundo, de manera
que no sólo se elaborara un tratado al respecto en el campo dogmático o de experimentar de
nuevo la dimensión pneumatológica, sino de una renovación pneumatológica de la teología en
general.
56
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS

2. Elementos fundamentales de pneumatología bíblica


Antiguo Testamento
En el A.T., la ruah es una de las mediaciones bíblicas para hablar de la acción de Dios
salvaguardando su trascendencia. Se habla en tres sentidos:
Sentido cosmológico Sentido antropológico Sentido teológico
viento, aire. Alude a lo inaferrable, Ruah significa aliento. En el Ruah Yahvé es la fuerza divina
sopla donde quiere. Es creatura de hombre es aliento vital (Gn que alienta la creación y al
Dios (Am 4,13), lo usa para su 2,7; 1 Sam 30,12). Al morir se hombre en particular. «Si
proyecto salvífico: para salvar (Ex pierde el respiro (Sal 78,39). retiras tu aliento, los seres
14,21), o para castigar (Ez 13,11). Ruah también es ánimo vuelven al polvo» (Sal
Estaba con Dios al crear, el ruah (sentido psicológico), sede de 104,29). «Envía Señor tu
Yahvé aleteaba sobre las aguas emociones. Se quedó sin Espíritu y todo será creado, y
primordiales (Gn 1,2). Es además aliento (1Re 10,5) Recuperar el se renovará la faz de la tierra».
una de las teofanías divinas (Ex aliento (Gn 4,27). El No se puede hablar en el AT
1,4). Dios no es el viento, ese angustiado le falta aire (Job del espíritu en un sentido
viento hace sentir la experiencia de 7,11), el orgulloso está alto de personal.
Dios. ruah (Prov 16,18). Por último,
ruah es centro espiritual del
hombre, dónde está el núcleo
interior de la persona. Ez
18,31.
El Espíritu de Yahvé en la historia de la Salvación
Línea carismática: En el periodo de los Jueces, Yahvé suscita jefes carismáticos y los capacita para
liberar al pueblo. Son transformados con la fuerza de Dios y habilitados para desempeñar funciones
de guía. Otoniel (Jue 3,10), Gedeón (Jue 6,34) Sansón, (Jue 14,19). Se da también el fenómeno del
nabiismo: Profetas extáticos que entraban en trance (1 Sam 10,6; 19,23; 2 Re-3,15)
Línea real: Con la monarquía se da una institucionalización del espíritu. Se posó sobre David de ahí
en adelante (1 Sam 16,13). No una fuerza de carácter espontáneo dinámico sino dentro de un rito de
unción y de imposición de manos. Se vincula a la sabiduría, y la autoridad para gobernar y conducir
la paz.
Línea profética: Os 9,7 define al profeta como el hombre del espíritu. La función particular es la
comunicación de la palabra divina, para que a su vez el profeta la proclame al pueblo. Ez 3,12;8,3.
2Re 2,1-18: el espíritu de Elías sobre Eliseo. De esta función derivará luego el carisma de la
«inspiración». Quedará configurado en el credo cristiano cuando dice «habló por los profetas».
Línea mesiánica-escatológica: Esperanza mesiánica. Un ungido que esté lleno del Espíritu de Dios
(Is 11,1ss; 42,1) como abarcando las funciones que había desempeñado en las otras medicaciones.
Visión de los huesos de (Ez 37), donde el Espíritu cumple una función revivificadora. Joel 3,1 alcanza
a todos los hombres y no se limite a un elegido. La elección está en orden a una misión. Escoge a unos
a para alcanzar a todos.
57
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS

Nuevo Testamento
Los diversos testimonios neotestamentarios presentan al Espíritu Santo como sujeto de
orden divino, particularmente descrito en su acción, referida a Cristo, a la Iglesia y al
cristiano.
Encarnación Bautismo
En el Espíritu, el Verbo se hace el hombre En el Espíritu, Jesús se hace el Ungido.
Jesús (Lc 1,35; Mt 1,18). María de Nazareth Bautismo de Jesús (Mt 3,16; Mc 1,10; Lc 3,21;
y el Espíritu. Juan Bautista, Isabel, Zacarías, Jn 1,32-34). Apertura de los cielos: relato
Simeón, reconocer por el ES (Lc 1,15.17; vocacional en forma apocalíptica-sapiencial.
1,42;167;2,27). Espíritu en la 1magen de paloma (¿nueva
creación? Gn 1,1: ¿nuevo pueblo? Os 11,11;
Sal 68,19). Voz del Padre, no en sentido
adopcionista. Unción permanente del Espíritu
(Jn 1,32).
Ministerio público
Liberación del mal Anuncio en el Espíritu
El Espíritu lo empujó al desierto. Liberación En el Espíritu Jesús evangeliza. El Espíritu
del mal, primero en Él mismo. del Señor está sobre mí y me ha úngido (Lc
Discernimiento. Mc 1,12. Vence el mal en 4,14). Cargada con el Espíritu la Palabra es
los demás (Lc 11,20; Mt 12,28). Blasfemia nueva (Mc 1,127), libre y liberadora, con
contra el Espíritu (Mc 3,22) autoridad (Mc 1,22, Lc 7,22). El Espíritu en
Jesús es apertura contemplativa, diálogo con el
Padre (Lc 3,21; 10,21).
Misterio Pascual de Jesús
-Muerte de Jesús (Jn 19,30) expiró, entregó el Espíritu.
-Ríos de agua viva (Jn 7,39). Costado abierto de donde brota sangre y agua. (Jn 19,34).
-El Espíritu prometido (Jn 15 y 16 están cargados de pneumatología), es ahora, desde su
condición glorificada, comunicado a sus discípulos.
-El Resucitado sopla sobre ellos y les da su Espíritu (Jn 20,22).
-Envío misionero: vayan a predicar y bauticen en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo (Mt 28,20).
El Espíritu en el origen y la vida de la Iglesia. Pentecostés
Pentecostés equivale al bautismo de Jesús, para la comunidad cristiana. De esta unción, nace
el impulso evangelizador de la Iglesia. Acompaña en su desarrollo y crecimiento, es el
Espíritu de la misión. (Hch 13,2.4), su acción tiene un alcance universal. Fuerza para ser
testigos (1,8; 5,32; 15,28). Es el Espíritu el gran protagonista de la vida de la Iglesia.
Perspectiva paulina Perspectiva joánica
Atribuye de modo directo y personal el Le llama Espíritu Santo (Jn 14,26). Con rasgos
Espíritu a Jesús (Rom 9,8, Gal 4,6; Flp personales y resalta su misión de enseñar. Los
1,19). Vincula Pneuma con Jesucristo, de tal verdaderos adoradores adorarán en Espíritu y
manera que vivir en Cristo y según el verdad (4,23), con lo que se indica culto
Espíritu es equivalente (Gal 3,27; 1 Cor interior, animado por el Espíritu. Espíritu de
12,13). Comunica diversos dones a la verdad (1 Jn 4,6). No en el sentido griego, sino
comunidad, el mayor es la caridad (1 Cor que nos conduce a Jesús (Jn 14,16). Paráclito.
13,1ss). El Espíritu edifica la comunidad, Traducido como abogado. Defensor ante el
58
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
habitada en ella 1 Cor 3,16; la vivifica con mundo, ante el acusador, frente al propio
los dones 1 Cor 12; la unifica con Dios y a egoísmo. «Convence al mundo sobre el
los creyentes entre sí Gal 3,28. pecado», (16,8). Fuerza en las persecuciones
El Espíritu produce la filiación, elimina la (15,18-25). Pero también como consolador.
esclavitud Gal 4,7. Nadie puede decir: Jesús Con-solidus: lleva a lo sólido. A Jesús.
es el Señor, excepto por el Espíritu Santo 1
Cor 12,3. Sólo desde él podemos gemir
Abbá Gal 4,6. Hace renacer, produce una
vida nueva 1 Cor 5,25. Va configurando al
creyente con Cristo nos cristifica (2 Cor
3,18). Lo hemos recibido como primicia,
pero nos conduce a la plenitud escatológica
junto con toda la creación (Rom 8,23).

3. Lugar y misión del Espíritu Santo en el Ministerio Trinitario de Dios. Presentar los
diversosmodelos explicativos (lineal de los capadocios, triangular de Agustín, Focio y el
problema del Filioque) y sus dificultades.
El Espíritu Santo es conocido por la revelación. Su existencia e identidad corresponden al
misterio divino que se nos ha dado a conocer. Se le ha identificado primariamente debido a su
actuación, generándose en la Iglesia un proceso de conciencia sobre su identidad. Espíritu y
Santo son atributos divinos comunes a las Tres Personas divinas. Pero, uniendo ambos términos,
la Escritura, la liturgia y el lenguaje teológico designan la persona inefable del Espíritu Santo,
sin equívoco posible con los demás empleos de los términos ‘espíritu’ y ‘santo’.
Delimitación dogmática sobre el misterio del Espíritu Santo: afirmamos la realidad del
Espíritu Santo, su naturaleza divina, su condición personal, su identidad como el “procedente”.
Explicaciones teológicas: la noción de “procesión” o “espiración pasiva” caracteriza al
Espíritu Santo; se ha explicado en analogía con la voluntad y el amor; su “nombre propio” es
compuesto de términos que corresponden a las otras divinas personas, señalando así su ser en
común de ambos; su “lugar” en la Trinidad es el “tercero”, no en sentido subordinacionista, sino
en cuanto completez; lo describen adecuadamente los términos “amor” y “don”. La misión del
Espíritu Santo en la Trinidad es unir.
Modelos explicativos y sus dificultades
Modelo lineal de los capadocios:
Los padres capadocios resaltan la igualdad de las personas divinas. Basilio afirma que El espíritu
es digno del mismo honor y la misma gloria que el Padre y el Hijo. Gregorio de Nacianzo
propone que el modo de procedencia del E.S. es por espiración donde el Hijo tiene un rol
fundamental. El Espíritu Santo procede del Padre a través del Hijo. Gregorio de Nisa afirma que
lo que distingue a las personas divinas es su relación con las otras dos.
59
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS

A través de

Agenesia Generación Espiración


Padre Hijo

Modelo triangular de San Agustín:


San Agustín llama al Espíritu el vínculo de amor entre el Padre y el Hijo. También le llama
la “persona don”: el don del Padre al Hijo y del Hijo al Padre. Lo que le hace ser a cada
persona divina es su relación con las otras dos personas: Persona: su relación con las otras
dos (relación subsistente). El Espíritu procede del Padre y del Hijo (filioque) porque la sola
precedencia del Padre haría dos hijos. Procede de ambos como de un único principio, aunque
el Padre es el origen ultimo de ambos (principaliter).

Focio y el problema del Filioque:


Focio, patriarca de Constantinopla en 867, afirma que el filioque atenta contra la monarquía
absoluta del Padre, no hay fundamentos bíblicos ni históricos. Hace una interpretación
errónea del esquema de Agustín y piensa que este afirma que el Espíritu Santo tiene dos
principios. Focio afirma que «El Padre es el origen inmediato tanto del Espíritu como del
Hijo, pues de manera inmediata se dan tanto el engendramiento como la procedencia; el
Hijo no es engendrado mediante ningún ser intermedio, de igual manera el Espíritu Santo
procede también inmediatamente». La dificultad consiste en que la acción del Espíritu
difícilmente puede caracterizarse como la acción del Espíritu de Cristo.33

33
El desarrollo occidental añadió a la fórmula constantinopolitana la participación del Hijo en la procesión del
Espíritu Santo (“filioque”). Las iglesias ortodoxas rechazan esta expresión, subrayando al Padre como fuente única
de la divinidad. Ellos sólo aceptan la intervención del Hijo en el plano económico, no en el teológico. Para la
60
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS

Agustín, según Focio Postura de Focio

ES

4. Relación de la persona y la misión del Espíritu Santo y Jesucristo

El Espíritu Santo y Jesucristo están íntimamente relacionados. En la pneumatología pre pascual


se distinguen tres momentos: Encarnación, Bautismo, Vida pública. Es por obra del Espíritu
Santo que se realiza la encarnación del Verbo y desde ese momento, el Espíritu inhabita en
Jesús. En el bautismo de Jesús, desciende el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma, para
ungirlo, para consagrarlo y quedarse de manera permanente. En el desarrollo de la vida pública
de Jesús el Espíritu siempre lo acompaña, y Jesús se deja conducir y mover por Él. En la
pneumatologia pospascual el Espíritu es enviado por el Resucitado. Jesús al morir entrega el
espíritu, y es el Espíritu quien lo resucita.

Es así que la relación que hay entre el ES y Jesucristo es intrínseca, de comunión para
llevar a cabo la obra de la salvación de hombre, de manera que quien se mantiene fiel a la fe y
amor al Hijo de Dios encarnado y se deja alcanzar por el ES queda de manera permanente. su
Espíritu, quedará facultado para participar, por la gracia y el amor, de la vida de Dios. El ES y
Jesús actúan en el mismo proceso, ambos obran simultáneamente, haciendo la obra del Padre.

5. Núcleo dogmático de la fe en la persona del Espíritu Santo (I Concilio de


Constantinopla)

El I Concilio de Constantinopla (381) responde a la herejía de Macedonio y sus seguidores


(pneumatómacos o enemigos del Espíritu Santo), los cuales enseñaban que el E.S. es de dignidad
angélica, una criatura perfecta de Dios y mensajero suyo (pero no es Dios). Para éstos, el ES era
una fuerza, un instrumento de Dios, creado para actuar en nosotros y en el mundo, el cual

teología trinitaria occidental, que explica la distinción de las personas en base a las relaciones de oposición, este
contenido es necesario para distinguir la procesión del Espíritu Santo de la del Hijo. La expresión ha de considerarse
legítima y razonable, y la tensión no debe considerarse irresoluble: “La tradición oriental expresa en primer lugar
el carácter de origen primero del Padre por relación al Espíritu Santo. Al confesar al Espíritu como ‘salido del
Padre’, esa tradición afirma que éste procede del Padre por el Hijo. La tradición occidental expresa en primer lugar
la comunión consubstancial entre el Padre y el Hijo diciendo que el Espíritu procede del Padre y del Hijo (Filioque).
Lo dice ‘de manera legítima y razonable’ (Concilio de Florencia, 1439: DzH 1302), porque el orden eterno de las
personas divinas en su comunión consubstancial implica que el Padre sea el origen primero del Espíritu en tanto
que ‘principio sin principio’ (Concilio de Florencia 1442: DzH 1331), pero también que, en cuanto Padre del Hijo
Único, sea con él ‘el único principio de que procede el Espíritu Santo’ (Concilio de Lyon II, año 1274: DzH 850).
Esta legítima complementariedad, si no se desorbita, no afecta a la identidad de la fe en la realidad del mismo
misterio confesado” (CICat 248).
61
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
permanecía en el plano de la economía; pero se desconocía el de la teología. Contra macedonio
y los pneotómacos. El Concilio añade al tercer artículo del creado de Nicea (325) ‘creo en el
Espíritu Santo’ cuatro afirmaciones:

ꟷ Señor y vivificador ( 2 Cor 3,17; 1 Cor 15,55; 2 Cor 3,6; Jn 6,63. Se le atribuye la capacidad
de dar vida. Ambos términos son atributos divinos, por tanto, tiene condición divina. (Kirios
es un término postpascual). Se decide no usar la fórmula “omousious” para afirmar la
divinidad, sino expresiones bíblicas. El título de Señor, su misión de dar vida.
ꟷ Procede del Padre (1 Cor 2,12; Jn 15,26) y, por tanto, tiene carácter divino.
ꟷ Es Co adorado y co glorificado con el Padre y con el Hijo. Definición de san Basilio que
afirma que los tres tienen la misma dignidad divina. No es un argumento bíblico, sino
litúrgico.
ꟷ Ha hablado por medio de los profetas (Hech 28,25; I Pe 2,21). Se refiere al profeta en
sentido amplío, a los que escriben la Escritura. El carisma de la inspiración.

6. Lugar y misión del Espíritu Santo en la Iglesia. ¿Presencia del Espíritu más allá de la
comunidad cristiana? ¿en la creación toda?

La conciencia eclesiológica en torno al Concilio Vaticano II ha permitido también profundizar


la función específica del Espíritu Santo en la constitución de la Iglesia, señalándolo, en analogía,
como su “alma”. Él es quien anima las acciones de la Iglesia, otorgándoles su fuerza
sobrenatural, y al mismo tiempo quien integra en la unidad la diversidad de personas y
actividades. La comunión y la misión eclesiales, así, se refieren activamente a la obra del
Espíritu Santo, que actualiza la obra del Hijo y acompaña y guía a la Iglesia hacia la plenitud
escatológica. Todo en la Iglesia es, en este sentido, epiclético.

El Espíritu co-instituye la Iglesia con la Palabra proclamada, escrita e interpretada, con


la liturgia y con la caridad. En particular, se puede señalar la dimensión pneumatológica de cada
uno de los sacramentos de la Iglesia. Ya el bautismo, obra del Espíritu Santo, convierte al ser
humano en templo suyo, y en quien otorga la forma cristiana y la adopción filial. La
confirmación, en particular, se señala como sacramento del Espíritu, en cuanto sella para el
testimonio a quien ya ha hecho miembro de Cristo. La Eucaristía refleja claramente el carácter
epiclético de toda la Iglesia. El perdón de los pecados, desde el evangelio según san Juan, se
relaciona con el don del Espíritu Santo, y se verifica para los cristianos en el sacramento de la
Reconciliación. Desde muy antiguo, el ministerio en la Iglesia se ha referido a una peculiar
acción del Espíritu Santo. Podría reconocerse también una perspectiva pneumatológica en la
Unción de los enfermos y en el Matrimonio como procesos de santificación en condiciones
precisas, incorporándose a Cristo paciente y glorioso y en la alianza santificadora de Cristo con
su Iglesia.

El Espíritu Santo está presente más allá de la comunidad cristiana, esto ya lo afirmaban
los Padres de la Iglesia como San Ireneo de Lyon, quien decía que el don del Espíritu celeste ha
62
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
sido enviado a toda la tierra. Los autores anteriores a la escolástica admitían que el Espíritu
Santo es el principio de todo conocimiento verdadero, por lo que aparece allí donde las personas
se confían a Dios y a su amor, aunque al hacerlo, no hablen expresamente de Dios o de Jesús.
Ahora bien, la acción del Espíritu Santo, por ser el Dador de vida, es el principio vital de la
creación; de manera que, la creación, la naturaleza, la vida y el espíritu humano existen por obra
del Espíritu divino vivificante y dependen de Él permanente (cf. Lumen Gentium 4).

7. ¿Qué implica la vida según el Espíritu? O del lugar y la misión del Espíritu en el
cristiano

La plenitud del creyente en cuanto discípulo y misionero del Señor e hijo adoptivo del Padre se
realiza por obra del Espíritu Santo. No es puro esfuerzo humano de perfeccionamiento, sino don
santificador, gracia. Caminar en el Espíritu es don: vivir una existencia teologal, en la caridad,
en la fe en la esperanza (cf. LG 64).

Vivir según el Espíritu de Cristo implica vida de amor y libertad, el cristiano liberado
por el ES, se hace siervo por amor, no teme perder la vida y donarla porque sólo así se hace
fecunda. Implica también vida de fe y oración filial, el ES viene en ayuda de nuestra debilidad,
interviene para hacernos orar como y con Jesús, incluso en Jesús. Es vida de esperanza y
testimonio, de discernimiento en el Espíritu para acoger la voluntad de Dios y discernimiento
en la historia para reconocer los signos de los tiempos.
V. ANTROPOLOGÍA TEOLÓGICA

5.1. CREACIÓN E IMAGEN DE DIOS

1. ¿Qué es la antropología teológica y cuál es su lugar en la dogmática?


La Antropología Teológica es la disciplina de la teología dogmática que estudia a la luz de la
Revelación (OF) el designio de Dios para su creación, en especial para la criatura que ha querido
hacer a imagen y semejanza suya: el hombre (OM). Esta asignatura aborda por tanto la doctrina
sobre la creación, el lugar del hombre (varón y mujer) en ella y las diversas dimensiones de la
persona, en las que se expresa su vocación de asemejarse a Dios. Pero es además doctrina
esencial revelada en el Nuevo Testamento la centralidad de Cristo en el proyecto creador de
Dios, la situación de pecado en que se encontraba la humanidad antes de su venida y el
dinamismo de salvación introducido en la historia por el misterio de su Encarnación, Muerte y
Resurrección.34
2. Relación entre cristología y antropología teológica. Ds 22
La Cristología y la Antropología teológica se relacionan intrínsecamente porque el hombre
intenta comprenderse a sí mismo a partir de la Encarnación bajo la luz del Espíritu (cf. GS 22).
Es por eso por lo que esta ciencia se elabora desde una perspectiva cristológica. El concilio
Vaticano II subrayó con fuerza la definitiva iluminación de lo humano operada en Cristo.
Asimismo, el hombre encuentra en Cristo las respuestas al dolor, el sufrimiento, la muerte, es
decir, a las preguntas existenciales que agobian al ser humano. En definitiva, el objeto
privilegiado del amor de Dios es el hombre en Cristo (cf. GS 24), que es llamado en lo más
profundo de su ser a la comunión de vida con el propio Dios uno y trino.
3. Síntesis de los fundamentos bíblicos sobre la creación
Los tres primeros capítulos del Genesis ocupan un lugar privilegiado en la doctrina de la
Creación. De los cuales se infiere que Dios crea todo bueno (cf. Gn 1,4.10), con sabiduría, por
amor y de la nada (cf. Sb 11,20); es decir, Él es el principio (cf. Gn 1,1) de todo cuanto existe
en la creación. En la expresión «y Dios dijo» (Gn 1,3) se infiere que también crea por su Palabra.
Al mismo tiempo, el Espíritu actúa en la Creación, porque es el dador de vida (cf. Gn 2,7). La
Creación es el fundamento de todos los designios salvíficos de Dios, es el comienzo de la
historia de la salvación (CEC 280). En la cual se inserta los orígenes del mundo, del hombre
como cima de ésta (cf. Gn 1,26) y el descaso sabático como día consagrado para dar culto a
Dios. La Creación es inseparable de la revelación y, además, es el primer paso hacia la
realización de la Alianza del Dios único, con su Pueblo. También los profetas expresan con
fuerza a Dios como el fundamento de la Creación (cf. Is 27. 51; Jr 1,5; Ez 32; Am 4). Los salmos
manifiestan la fe en el acontecimiento de la Creación (Sal 8; 104; 136; 146. Los mismo sucede

34
Cf. Theodor SCHNEIDER et al, Manual de teología dogmática, Herder, Barcelona 19962, 678.
64
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
con la literatura sapiencial, que colca a Dios como la fuente de la Creación (cf. Pv 2,5-8; 8,35;
Job 28,28; Eclo 16,24; Sb 6,1-21). Por otro lado, en los textos neotestamentarios se explicita
que Dios creo todo (cf. Mt 11,245; Hch 4,24) por el Verbo Eterno, es decir, su Hijo amado (cf.
Jn 1,1-3). Según lo afirma san Pablo: «Todo fue creado por Él y para Él» (Col 1,16-17). Es
decir, el N.T. presenta a Cristo como la Nueva Creación tanto del género humano como de todas
las cosas. La creación llega a su plenitud en Cristo quien es la clave para entender la historia del
mundo. La obra de Cristo no es simplemente la vuelta a la creación primitiva, sino la realización
definitiva y victoriosa del único designio de salvación, que preside la creación. El destino
escatológico de la creación se encuentra vinculado al destino del ser humano (Flp 2,6-11 / Col
1,15-20; Ef 1,3-14. En definitiva, la Creación es obra común de la Trinidad (cf. CEC 292).
4. Herejías y definiciones magisteriales sobre la creación
Gnosticismo: hay dos principios: uno bueno, origen del bien y otro malo, del cual proviene el
mal del mundo. La creación del mundo se hizo por medio de un intermediario a consecuencia
de una caída, y existe una oposición radical entre el Dios del Antiguo Testamento y el Padre de
Nuestro Señor Jesucristo. Respuesta: Ireneo, defiende la unidad de Dios en su naturaleza y en
su obrar, identidad entre el Dios del Antiguo y del Nuevo Testamento. Existe un plan que preside
la creación. Dios es dominador de todo, porque lo ha creado todo de la nada, con sus dos manos:
el Hijo y el Espíritu. Dios crea libremente para manifestar su poder, sabiduría, amor y para tener
a quien comunicar su propia bondad. Cristo ha recapitulado en sí todas las cosas.
El arrianismo: para los arríanos, Cristo, era la primera creatura, que el Padre había tenido a su
disposición para lograr la creación de todas las cosas. Respuesta: Los ortodoxos partían de su
papel en la creación para defender su divinidad. Tres puntos son incuestionables para los Padres:
Dios creador de todo; La creación ex nihilo; Crea en absoluta libertad.
65
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS

5. ¿Qué se entiende en teología de la creación por transcendencia en la inmanencia?


¿cómo está presente dios en la creación?
Por transcendencia en la inmanencia se entiende que Dios es infinitamente más grande que sus
obras, es decir, las trasciende. Él es la Causa Primera de todo lo que existe, al mismo tiempo
está presente en todas sus creaturas, en el sentido de que mantiene y conduce la creación, no
solo les da el ser y el existir, sino que la mantiene en cada instante en el ser, les da el obrar y las
lleva a su término (cf. CEC 301). Dios está presente en la creación, y lo está como Aquel que la
trasciende. Lo que a su vez implica que la creación no es independiente, sino ordenada a Él. Es
por eso por lo que el escritor sagrado exclama con seguridad: en Él vivimos, nos movemos y
existimos (cf. Hch 17,18). La doctrina cristiana de la trascendencia e inmanencia de Dios abre
al hombre a una actitud de oración en la que adora a Dios por ser Él quien es y le suplica como
hombre necesitado.
6. Núcleos dogmáticos de las cuestiones: autonomía de la creación, libertad y finalidad de
la creación, creación en el tiempo, creatio ex nihilo, creación y Trinidad.
Autonomía de la creación: la creación en cuanto acción ad extra de Dios es real y
completamente distinto del Creador. La creación posee leyes naturales que la hacen ser dinámica
y autosuficiente. Las cosas han recibido una finalidad y una existencia concreta que les da su
propia autonomía. La Gaudium et spes del Vaticano II describe en qué consiste esa autonomía:
Existencia de leyes armónicas y propias que regulan el desarrollo del mundo; Respeto por parte
del hombre de esas leyes. De aquí nace la independencia o la personalidad de lo profano frente
66
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
a lo sagrado; Si cada investigador respeta su propio campo no se hallará oposición entre la fe y
la ciencia; Todo el mundo está referido a Dios. Autonomía no es independencia absoluta, se
devalúa la creatura si se prescinde del creador; El mundo, lugar de encuentro con Dios. Quien
desarrolla las leyes de la naturaleza es llevado por la mano de Dios. Aquí se enraíza la posible
colaboración de los creyentes con quienes no lo son.
Libertad y finalidad de la creación: La creación por la palabra indica una libertad absoluta en
Dios, al mismo tiempo que su trascendencia y la autonomía del mundo (cf. Sal 33,6; Sab 9,1;
Eclo 39,17; 42,15). La creación es una manifestación libre, personal y soberana de Dios. Esta
libertad con la que la voluntad divina puede disponer de todo, indica que no está condicionada
por ningún atributo interno. Vaticano I: Dei Filius al describir el acto creador se afirma que Dios
creó el mundo con la misma necesidad con que se ama a sí mismo, por eso todo cuanto existe
en bueno. La creación libre es una afirmación de la trascendencia de Dios. Asimismo, Dios ha
creado todas las cosas para manifestar su gloria y comunicarla. El Concilio Vaticano I dice que
el fin primario de la creación es la felicidad de la creatura, que Dios le da por puro amor. Así
queda a salvo la santidad de Dios y se obtiene su gloria, en cuanto se reconozca el fin primario
de la creatura en su pureza y santidad. El fin último de la creación es que Dios, Creador de todos
los seres, sea por fin todo en todos (cf. 1Cor 15,28), procurando al mismo tiempo su gloria y la
felicidad del hombre. Es decir, la Gloria de Dios es que el hombre viva (san Ireneo).
Creación en el tiempo: Significa que el mundo no es terno y, por consiguiente, tiene un
principio: Dios. De modo que todo lo que es creado es finito, es decir, tiene una condición de
caducidad porque este sujeto a las leyes corruptibilidad. El CV I condena la doctrina de los
albigenses, que admitían una materia eterna, y frente a ellos propone la doctrina de la creación
total y al comienzo del tiempo. Santo Tomás explica de esta manera la fórmula conciliar: Otro
error fue el de Aristóteles que afirmaba que todas las cosas habían sido creadas por Dios ab
aeterno y el tiempo no tenía ningún principio, siendo así que está dicho en Gen 1,1: «Al
principio creó Dios los cielos y la tierra». Hoy es común entre los teólogos que la creación es el
primer acto de una historia de salvación, por lo que es imposible admitir una materia eterna. La
creación es el comienzo de una acción salvadora, que se desarrolla a lo largo del tiempo, en una
historia concreta que va dirigida hacia Dios por Cristo, que es el primero y lo último.
Creatio ex nihilo: La creación de la nada es la idea central de la teología de la creación. La
creación de la nada deriva de la idea de la soberanía absoluta de Dios, del concepto monoteísta,
de la libertad del acto creador, del puesto que ocupa Cristo en la creación. Creemos que Dios no
necesita nada preexistente ni ninguna ayuda para crear (cf. Concilio Vaticano I: DS 3022). La
creación tampoco es una emanación necesaria de la substancia divina (cf. DS 3023-3024). Dios
crea libremente de la nada (C. Letrán IV). La fe en la creación de la nada está atestiguada en la
Escritura como una verdad llena de promesa y de esperanza (2Mac 7, 28). Hay que afirmar de
entrada que la fe de la Iglesia es constante y uniforme en profesar que la creación ex nihilo es
un dato de fe. No sería Dios dueño absoluto de todo si no lo hubiera creado todo de la nada. El
contenido fundamental de la creatio ex nihilo o secundum totam suam substantiam implica que
67
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
todo depende de Dios. Queda rechazado todo dualismo. Más, como todo proviene de Dios, la
creación es fundamentalmente buena, porque todo inicialmente responde al proyecto divino.
Creación y Trinidad: Como toda actividad divina hacia fuera (ad extra), diferente de las dos
procesiones divinas, que son inmanentes y necesarios, la creación es un acto libre de Dios, y
común por lo tanto a las tres personas. Concilio II Constantinopla (553): «uno solo es Dios y
Padre, de quien procede todo; y un solo Señor Jesucristo, por quién todas las cosas han sido
hechas; y un solo Espíritu Santo, en quien todas las cosas existen». Lateranense IV (1215):
«Padre, Hijo y Espíritu Santo constituyen un solo principio de todo el universo, Creador de todo
lo existente».
7. Importancia de la noción «imagen de Dios» para la antropología teológica.35
La antropología teológica encuentra su piedra angular en el enunciado básico del hombre como
«imagen de Dios» (Gn 1,27) ya que concebir su ser como creación especial de Dios y su
capacidad de recibir la revelación permite estructurar el discurso teológico en general desde su
propia experiencia y reflexión sobre lo que él mismo es en su relación con la divinidad. El
concepto de imagen en la teología remite al creador, es la expresión clave para la relación entre
el hombre y Dios. La imagen refiere al alma como principio espiritual en el hombre (cf. CEC
363), entendiendo esto sin caer en dualismo. Asimismo, gracias al alma, la materia que integra
el cuerpo es cuerpo humano y viviente, además es la forma del cuerpo. Metodológicamente, al
concepto de imagen de Dios se le debe sumar el de «semejanza» para poder introducir el alcance
protológico y escatológico que se alcanza por Cristo y la encomienda dada al hombre a actuar
de forma semejante a Dios con el dominio y providencia respecto a la creación. Mientras que
imagen es un concepto con connotación más ontológica, el de semejanza remite al aspecto ético;
imagen es lo que el hombre es en sí mismo y semejanza es la capacidad de ejercer la libertad
para hacerse semejante a Dios. La teología de la «imagen» se puede expresar como imagen
formada (protología), imagen deformada (hamartiología), imagen restaurada (soteriología), o
imagen consumada (escatología) que se alcanza a través del acontecimiento Cristo que es la
imagen de Dios, en la que irradia en el mundo la gloria divina. El hombre en su propia naturaleza
une el mundo espiritual y el material. Por eso de todas las creaturas es el único capaz de conocer
y amar a Dios. Por ser hecho a imagen de Dios, el ser humano tiene la dignidad de persona; es
capaz de conocerse, de poseerse y de darse libremente y entrar en comunión con otras personas,
es decir, está llamado a la relación. De modo que la relación primaria, por su constitución
ontológica, está referida a Dios.
8. Síntesis de los fundamentos bíblicos sobre el ser humano como imagen de Dios
De la creación del hombre en ambas narraciones se expresa cercanía del hombre con Dios:

35
Cf. Juan Luis RUÍZ DE LA PEÑA, Imagen de Dios. Antropología teológica fundamental, Presencia teológica 49,
Sal Terrae, Bilbao 20015.
68
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
ꟷ Relato sacerdotal (P). Gen 1: con un relato sobrio habla del hombre creado a imagen de
Dios y como hombre y la mujer; hombre tiene un significado colectivo; marca la diferencia
con los animales y la cercanía con Dios; destaca el deber de multiplicarse, someter y dominar
la tierra como representación y ayudantes de Dios.
ꟷ Relato yahvista (J). Gen 2: Agrega al relato de la creación la exposición de la caída;
manifiesta la creación del hombre como ruptura con el conjunto de la creación; destaca la
igualdad del hombre y la mujer en acoplamiento sexual, pertenecientes a la misma
naturaleza. - De los términos más relevantes para designar la constitución del hombre.
A.T.: Alma-psiché: Garganta: Órgano de respiración y alimentación (Is 5, 14). Cuello: Parte
externa que presenta al hombre necesitado de ayuda (Sal 105, 18). Anhelo: Hambre que arrastra
a la acción (Prov 16, 26). Alma: Sede y acto de otras impresiones anímicas (Ex 23, 9). Vida:
Prov 8, 35. Persona: En relación con la comunidad (Lv 19,8). Estos términos indican todo el
conjunto del hombre en relación con su aliento. Basar: algo que tiene el hombre en común con
los animales. Carne Is 22, 13 Cuerpo Lv 19, 28 Parentesco Gn 29, 14. Ruah: Fuerza natural,
viento que se le atribuye a Dios. Viento: aire en movimiento (Dt 32, 11). Aliento: lo que se le
da al hombre (Is 42, 5). Fuerza vital: lo que une la vida del hombre con Dios (Sal 33, 6). Espíritu:
ser independiente e invisible (2 Re 19, 7).
N.T. Sarx: Aquello que se corrompe, carne (cf. 1 Cor 1, 3). Soma: El conjunto de un todo
Cuerpo (cf. 1 Cor 6, 19). Psijé: Principio vital operativo, alma (cf. Mt 22, 33). Pneuma: alma
con operaciones volitivas y racionales Espíritu (cf. Hch 2,4).
9. Herejías y definiciones dogmáticas sobre el hombre, imagen de Dios
Los distintos Concilios definieron su postura contra las teorías dualistas:
Concilio de Braga (561): bajo el pontificado de Juan III: Los errores priscilianistas de
procedencia origenista sostenían un modalismo en la Trinidad y un cuerpo aparente en el Verbo,
sin encarnación, docetismo. Niega la preexistencia de las almas 2) Niega el pecado de las almas
en las moradas celestiales 3) Niega la incorporación del alma como castigo por el pecado (cf.
DH 456).
IV Constantinopla (870. VIII ecuménico. Adriano II): Algunos principios antropológicos de
origen maniqueo sostenían dos principios: bien y mal; los apolinaristas afirmaban que Cristo se
encarnó en un cuerpo sin alma. El concilio define: 1) Niega que la existencia de dos almas, 2)
Sostiene la existencia de una sola alma racional e intelectual (cf. DH 657).
IV Concilio de Letrán (1215. XII ecuménico. Inocencio III): En contra del dualismo de los
valdenses que predicaban un desapego a lo material. El Concilio afirma la naturaleza humana
como compuesta de espíritu y cuerpo (DH 800).
Concilio de Viene (1311-12. XV ecuménico. Clemente V): Contra los errores de Juan Pedro
de Olivi. Determinación del Concilio: Una sola alma espiritual, inmediata y esencialmente
forma del cuerpo (DH 902).
69
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
V Concilio de Letrán (1512-17. XVIII ecuménico. Julio II-León X). Contra los errores de
Pedro de Pomponazzi (1460 – 1525). Concilio: 1) Existencia de una sola alma individual, forma
del cuerpo 2) El alma intelectual es inmortal (DH 1440).
Eximiam tuam (1857. Pío IX). Contra el dualismo de A. Günter. Concilio: El alma es
verdadera e inmediata forma del cuerpo (DH 2828).
Vaticano I (1870. Pío IX). Contra el panteísmo emanacionista y el evolucionismo materialista.
Creación del alma por especial intervención divina (DH. 3024) Cf. Pío XII, Humani Generis,
1950, DH 389.
10. Núcleos teológicos de las cuestiones: persona, relación, libertad, unidad del hombre,
trabajo.
Persona: este término pertenece al campo filosófico y no al bíblico. La definición clásica de
persona proviene de Boecio: «sustancia individual de naturaleza racional». Por otro lado,
Descartes la defina como la «autoconciencia». Predicar de un ser humano su ser persona quiere
decir que es único, irrepetible e inalienable. La persona es un ser relacional, dotada de
inteligencia y voluntad que permiten tener conciencia de su ser y del ser del otro. El término
sirve para designar a los seres con alma racional como el hombre, los ángeles y a Dios.
Relación: es el nexo entre los seres creados individualmente que le permite el diálogo. Es la
dimensión que hace referencia a la sociabilidad y apertura a la trascendencia, es decir, ir más
allá del propio Yo sin omitir o suprimir a éste y llegar a la comunión (cf. GS 24-27).
Libertad: es el ejercicio de las potencias personales de la voluntad y la inteligencia en
circunstancias específicas que posibilitan tal ejercicio. Se dice de Dios en el acto creador y de
los ángeles y los hombres en su autodeterminación, con la distinción de que en los hombres
dicha autodeterminación es paulatina. Filosóficamente se ha llegado a hablar de que el hombre
cuenta con una «libertad de» y de una «liberad para». Mientras que la libertad para se suele
llamar positiva y es el hecho de ser dueño de la voluntad, la libertad de comúnmente se predica
como negativa en referencia a los elementos externos que posibilitan o impiden el camino de la
acción personal.
Unidad del hombre: se dice de la totalidad del ser y no sólo de un conjunto de partes. Así, del
hombre se predica la unidad (una sola realidad) del alma y del cuerpo, en contraposición con el
dualismo platónico. El alma y el cuerpo forman una sola cosa: el hombre, que para su análisis
se divide en dos por las operaciones espirituales y las físicas de las que es capaz.
Trabajo: por medio de las capacidades físicas e intelectuales del hombre, este es capaz de
reivindicar su identidad. El ejercicio laboral manifiesta la capacidad humana de ejercer sus
potencias y, con esto, se hace partícipe del ordenamiento y desarrollo de la creación, haciéndose
co-creador. El trabajo es el medio que hace asequible un fin del individuo con el ejercicio de su
inteligencia y voluntad. Implica esfuerzo y fatiga, un cierto desgaste que lleva a ser personal a
70
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
su realización. El trabajo lleva al hombre a autodefinirse y a trascenderse a la vez al modificar
la realidad por medio de él.
11. Relevancia teológica del origen del ser humano en el mundo. Creación e hipótesis
evolucionista
La aparición del hombre sobre la tierra se interpretaba a la luz de una lectura histórica de los
relatos bíblicos. El hombre salía integralmente de las manos de Dios (cf. Gn 1,26) por una acción
directa e inmediata sobre la totalidad del compuesto humano (cf. Gn 2,7), entendido como alma
y cuerpo. Así, el hombre, creado a imagen de Dios, es la síntesis de toda la creación visible e
invisible, coronación y consumación de la actividad creadora de Dios. A través de él todos los
seres pueden alcanzar la unificación y su sentido más pleno.
Por otro lado, la concepción evolucionista se ha ido imponiendo día a día con mayor fuerza.
Para muchos científicos el hombre es un producto de la evolución genética del mundo animal.
Esta visión no es compartida por filósofos y teólogos, dadas las características especiales del
compuesto humano. El científico considera que el primer hombre es poco superior al animal,
del que procede a las inmediatas, en su morfología y su psiquismo. Descubre la cadena de pasos
graduales, por medio de la paleontología, desde el reino animal al hombre y establece, con estas
premisas, que la evolución explica suficientemente la aparición del primer ser humano.
Fundamentalmente el problema es el siguiente: admitido que el hombre venga por
evolución genética, surge la siguiente pregunta: la naturaleza humana es irreductible por su
dimensión intelectiva a la especie animal en cuanto puramente sensitiva. ¿De dónde y cómo le
viene esa nueva dimensión? Primero se contestó dividiendo al hombre en dos partes: cuerpo y
alma. El alma es creada inmediatamente por Dios e infundida luego en el cuerpo. Éste procede
por evolución, pero es preparado por una acción especial de Dios para que pueda ser receptor
del alma espiritual. En el origen del hombre se distinguen dos acciones de Dios, además del
concurso natural de la evolución: creación del alma espiritual y humanización del cuerpo. Sin
embargo, el teólogo, al preguntarse por el origen del hombre, ha de tener delante los datos ciertos
que le ofrece su propia fe:

ꟷ Unidad del hombre conforme a los testimonios de la Escritura y el Magisterio. El hombre es


un cuerpo inundado por el espíritu y el espíritu es la forma de ese cuerpo.
ꟷ La dualidad de realidades en la esencia del hombre. Realidades que no derivan la una de la
otra, ni son reducibles la una a la otra (Dz Illa: DS 250; Dz 5003: DS 272; Dz 428: DS 800;
Dz 430: DS 802).
ꟷ El alma es forma del cuerpo humano, espiritual, simple, inmortal, sustancial (Dz 481, 738:
DS 902, 1440), racional (Dz 290, 338, 429: DS 554, 657, 801).
ꟷ Sólo puede tener origen en un acto creador de Dios (Dz 2327: DS 3896) que produce en ese
momento algo nuevo. De ninguna manera puede ser mero producto de lo que le precede. El
alma no existe fuera del cuerpo, sino que comienza a existir como forma de él.
71
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
5.2. GRACIA Y PECADO

1. ¿En qué consiste la oferta original de gracia, y qué son los dones preternaturales?

La gracia del estado original

El estado de santidad y justicia en que el hombre se encontró antes del pecado es el núcleo
fundamental de la teología del «estado original». El hombre ha sido llamado desde el comienzo
de su existencia a la comunión con Dios (ofrecimiento de su amor y de su gracia). Lo
fundamental es, por tanto, precisar que la amistad con Dios, la justicia y la santidad le han sido
ofrecidas al hombre antes de toda posible decisión personal y antes de cualquier mérito por su
parte.

La prioridad de la gracia de Dios, que pide y suscita la libre respuesta humana, fue
manifestada desde el primer instante y se mantiene a lo largo de toda la historia de la salvación
(cf. 1 Jn 4,9.19). En este sentido, se puede entender que la «gracia original» no puede ser más
que una anticipación de su plenitud en Cristo, plenitud del hombre y plenitud de los designios
de Dios sobre nosotros.

Los «dones preternaturales»

Los «dones preternaturales» se refieren a los bienes de que el hombre gozaba en el paraíso,
según el Génesis (Gen 2-3), antes del pecado original; trata sobre todo de la dimensión de gracia
y de amistad con Dios en que se encuentra el hombre desde el momento de la creación. Son
expresión de la plenitud y armonía que derivan de la amistad con Dios. No son dones
independientes de la gracia, sino su manifestación. Los dones que han sido objeto especial de
atención por parte del magisterio son «la inmortalidad» y la «integridad» o ausencia de
concupiscencia.

«La inmortalidad»: la narración de Gen 2-3, las referencias a esta en la Escritura y en la


tradición excluyen la muerte del plan original de Dios sobre el hombre, no es compatible con la
bondad del Creador y atribuyen su existencia al pecado.

En la Escritura, vida y muerte son dos nociones que rebasan lo biológico, aunque
incluyan este elemento; son expresión de la presencia o la ausencia de la amistad y relación con
Dios. La vida es el bien prometido al hombre si obedece a Dios y es fiel a la alianza; la muerte
es, por el contrario, el castigo de la desobediencia. En el N.T, la primera tiene un marcado
sentido cristológico, la segunda se pone en relación con el apartamiento de Dios y de Cristo.

En Cristo cambia el signo de la muerte; en él se ofrece una esperanza definitiva de


inmortalidad y de vida futura a la que en ningún caso puede compararse la inmortalidad original,
sujeta siempre a la amenaza de su pérdida por el pecado. La inmortalidad ofrecida al hombre en
72
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
el paraíso recibe su luz definitiva de la resurrección de Cristo, no al revés. A partir de esta última
sabemos cuál es la inmortalidad a la que Dios llama al hombre.

La «integridad» o ausencia de concupiscencia se caracteriza concretamente como


«libertad»; ésta no ha desaparecido con el pecado, pero ha quedado debilitada en sus fuerzas;
por ello el hombre se inclina hacia el mal. De aquí que el libre albedrío no puede entenderse
simplemente como la capacidad de elegir entre las diversas posibilidades que se ofrecen al
hombre. Se trata más bien de la capacidad de hacer uso de la libertad para el bien, de seguir la
atracción del Espíritu de Dios.

También nuestra capacidad de conocimiento, la capacidad de captar lo divino, de aspirar


a la verdad, sufre como consecuencia del pecado. Son los aspectos «gnoseológicos» de la
concupiscencia. Ni para conocer la verdad y el bien ni para realizarlos se encuentra el hombre
sin trabas a la hora de seguir el impulso divino.

Y si la concupiscencia procede del pecado, podemos decir también que la integridad o


libertad procede de la gracia. La libertad original es un don que hemos de recibir en la fidelidad
a Dios; ésta nos puede hacer adquirir una cierta «connaturalidad» para el bien. En la medida en
que el hombre se deja penetrar por la gracia, por el Espíritu de Cristo, puede recobrar la libertad
perdida.

La libertad y la integridad del comienzo apuntan también hacia la integridad plena que
sólo Jesús, el hombre perfecto, puede darnos. Todo ello es ya realidad en nuestra actual
condición, pero sobre todo lo será cuando se realice nuestra esperanza en la consumación
escatológica.

2. Síntesis bíblica sobre el pecado

En el Antiguo Testamento

Génesis 3,1-13: es la primera fuente bíblica sobre el pecado inicial del hombre, creado por Dios
en estado dejusticia y santidad, pretende explicar el origen del pecado y del mal como algo
procedente de una desobediencia cometida por el ser humano en los comienzos de la historia.
Adán es en el texto un singular colectivo, designa a la humanidad, pero el nombre adquiere en
este caso un valor específico. La intención del autor sagrado es mostrar que este pecado de Adán
es un pecado concreto, que fue origen de una situación nueva para la humanidad.

El Salmo 50 (Miserere): el autor manifiesta una viva conciencia de sus pecados y pide perdón
a Dios. La interpretación usual de este texto apunta a una pecaminosidad congénita en el
hombre, pero no considera que obedezca en el salmo a la transmisión de la falta de Adán.
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TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
El libro del Eclesiástico (5, 2-5; Cfr. 17,31; 23,2-3): se refiere a las malas tendencias que con
frecuencia dominan al hombre, y a las consecuencias negativas de esas inclinaciones para el
destino humano.

El libro de la Sabiduría (2,23-24): «Dios creó al hombre incorruptible, y le hizo a imagen de


su misma naturaleza; más por envidia del diablo entró la muerte en el mundo, y la experimentan
todos los que le pertenecen» (Sab 2,23-24). El texto alude claramente al Génesis y trata de
evocar el pecado de Adán. El término muerte implica muy probablemente una separación
permanente de Dios.

En el A.T. es general la convicción de que el pecado es universal, afecta a todos los


hombres, y que esta situación no es fruto del destino ni es directamente querida por Dios, sino
que tiene una razón histórica, el pecado y la infidelidad del hombre, que ha sido desobediente
al mandato divino y ha rechazado la amistad que Dios le ha ofrecido.

En el Nuevo Testamento

Los sinópticos y Juan: junto a la clara afirmación del principio de la responsabilidad individual,
según el cual cada uno es juzgado según sus obras (cf p ej Mt 16,27, Jn 5,29, Rom 2,6, etc.), se
manifiesta también la convicción de que el pecado humano no afecta solamente a aquel que lo
comete. La solidaridad del pueblo lleva consigo una solidaridad moral y una comunidad de
espíritu que une a las diversas generaciones y a los contemporáneos entre sí. En el resto del N.T.
(excepto Pablo) se habla de una situación de pecado que parece general. Pecado que se
manifiesta especialmente en el rechazo de Cristo.

San Pablo: las afirmaciones sobre la universalidad del pecado son en Pablo especialmente
claras: cf. Rom 3,23; 11,32; Gal 3,22; Ef 2,3. El Apóstol habla del pecado original en base al
paralelismo que establece entre Adán y Cristo. El sentido y alcance del primer pecado se
iluminan desde la Redención obrada por el segundo Adán.

1 Cor 15, 21-22: el texto dice así: «Como por un hombre vino la muerte, también por un
hombre vino la resurrección de los muertos. Y como en Adán hemos muerto todos, también en
Cristo somos todos vivificados.»

Rm 5, 12-21: La afirmación central del texto es la idea de que como por Adán entró el pecado
en el mundo, y por el pecado la muerte, así por Jesucristo ha entrado en el mundo la justificación,
y con ella la vida. El esquema de Adán-pecado-muerte se opone al de Cristo-justificación-vida.
Herejías y definiciones dogmáticas sobre el pecado.

3. San Agustín y la controversia pelagiana

Pelagio y sus seguidores: mantenía la tesis de que el hombre podía obrar bien y lograr su
destino eterno sin ayuda decisiva de la gracia. Por tanto, la naturaleza humana permanece intacta
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TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
en su capacidad para la virtud después de la falta cometida porAdán. Minimiza el grave alcance
del pecado de Adán. El pecado original perjudicó a la progenie de Adán, no porque contrajeran
un pecado al nacer, sino porque fue para todo un mal ejemplo del primer hombre. Por Adán
entra la muerte en el mundo, pero no el pecado, del que sólo cada uno es responsable. Esta
postura desvirtúa el sentido del Bautismo y de la obra salvadora de Cristo, que queda rebajado
al nivel de maestro.

San Agustín: expone de modo sistemático la doctrina sobre el pecado original (De libero
arbitrio, 395). Afirma que la salvación de Cristo es para todos y, por tanto, todos necesitan de
ella; por esta razón se ha de afirmar la existencia de este pecado universal en el que todos han
sido hechos pecadores. El pecado originales un estado de culpabilidad contraída en Adán y se
transmite a todos los hombres. Todos estábamos en Adán, y existe por tanto una solidaridad en
la naturaleza humana que se propaga a partir de él. En él todos somos uno, luego todos hemos
pecado en él; no es un pecado cometido por voluntad propia, sino que todos hemos contraído la
culpa de Adán. Se trasmite el pecado de Adán por generación, no por imitación y afecta incluso
a los párvulos.

Las primeras declaraciones magisteriales

Concilio de Cartago (418): enseña que la muerte corporal de Adán fue consecuencia de un
pecado y no una mera necesidad natural; y que el bautismo borra en los niños pecado
original.

II Concilio provincial de Orange (529): combate la doctrina de los semipelagianos, que


mantenían una necesidad reducida de la gracia en orden a la salvación. El canon 1 afirma que el
hombre entero, tanto en su cuerpo como en su alma, ha cambiado in deterius, «a peor», como
consecuencia del pecado original; El canon segundo habla de que el pecado de Adán no supone
solo transmisión de la pena, sino transmisión del pecado mismo en cuanto muerte del alma.

4. La teología Medieval

Pedro Lombardo: sostenía que el pecado original es una culpa, que se transmite por los padres
a todos los que son engendrados concupiscentialiter. La concupiscencia, fomes peccati, parece
de hecho identificada con el pecado mismo.

San Anselmo: El pecado es una ofensa contra el honor de Dios. Adán al pecar se hizo reo de
este delito. Todos pecamos cuando pecó él en cuanto cabeza de la humanidad. Recibimos la
naturaleza con la privación de la justicia original. El hombre no puede volver por sus fuerzas al
estado en el que debería hallarse; para ello es necesaria la redención de Cristo.

Tomás de Aquino: el pecado original consistirá formalmente en la privación (defectus) de la


justicia original, pero materialmente en la concupiscencia. Adán perdió la justicia original para
toda la naturaleza. El pecado original es así un «hábito», una disposición de la naturaleza que
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TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
viene de la disolución de la armonía en qué consistía el estado de justicia original. Se trata de
un pecado de la naturaleza, que solo es de cada persona en la medida en que recibe la naturaleza
del primer padre.

Duns Escoto: piensa que el pecado original es la carencia de la justicia original.

5. La Reforma protestante y el Concilio de Trento (1545-1563)

Lutero: desarrolla una visión delpecado original caracterizada por la idea de la total corrupción
de la naturaleza humana a causa de la falta de Adán, y de la absoluta incapacidad del hombre
para querer y hacer el bien. Lutero es conducido a negar la libertad humana, a equiparar pecado
original y concupiscencia, y mantener que el pecado permanece en el hombre después del
Bautismo. El hombre no puede hacer otra cosa que pecar.

El Concilio de Trento: se ocupa del pecado original en su Sesión V, hace cuatro afirmaciones
fundamentales: 1) Adán pecó gravemente y «perdió inmediatamente la santidad y justicia en que
había sido constituido, e incurrió en la ira e indignación de Dios y, por tanto, en la muerte». El
PO supone el comienzo absoluto del pecado en la historia. El pecado no procede de Dios, sino
de la libertad humana; b) El pecado de Adán le daño a él y a toda su descendencia, de modo que
perdió la santidad y la justicia no solo para él mismo, sino también para nosotros. Transmitió a
todo el género humano las consecuencias de su propio pecado, y también el pecado que es
muerte del alma c) El pecado original se transmite por propagación en el seno del género
humano, es decir, no se contrae por actos personales imitadores del pecado de Adán. Se
encuentra en los hombres por su condición de miembros de la especie humana; d) Este pecado
no se identifica con la concupiscencia, pues desaparece en los bautizados, mientras que la
concupiscencia permanece.

6. El Concilio Vaticano II hasta la actualidad

Los documentos del CVII no contienen ninguna declaración expresa sobre el pecado original.
Sin embargo, hace algunas alusiones: LG 2 recuerda que Dios no ha abandonado a los hombres,
«caídos en Adán». DV se refiere al lapsus de nuestros primeros padres. Y GS (10,13,22) 13
dice: «Creado por Dios en la justicia, el hombre abusó de su libertad, sin embargo, por
instigación del demonio en elmismo inicio de la historia, se levantó contra Dios y pretendió
alcanzar su propio fin al margen de Él».

La Profesión de Fe de Pablo VI (Alocución en el simposio 1966) reafirma


sustancialmente lo enseñado en Trento, que equivale a dos afirmaciones correlativas: a) Todo
hombre viene al mundo marcado ya por el pecado original; b)no se trata de un pecado cometido
por él, sino de una falta cometida en los orígenes por Adán. El pecado original procede del
pecado verdaderamente cometido por un solo Adán y, transfundido a todos por generación, es
propio a cada uno».
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TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
El CEC (374-379 y 397-409): 408 Junto al pecado original existe el pecado del mundo,
al que se refiere San Juan 1, 29. Es un pecado diferente al pecado original, aunque
estrechamente relacionado con él. El pecado del mundo es el ambiente general de pecado
que se contagia y difunde en el espacio moral de la humanidad caída. Es la influencia maléfica
provocada por los pecados cometidos por los hombres, y el conjunto mismo de esos pecados.
Mediante esta expresión se significa también la influencia negativa que ejercen sobre las
personas las situaciones comunitarias y las estructuras sociales que son fruto de los pecados de
los hombres.

7. ¿Qué es el pecado original según la teología?

El pecado original es la ruptura de la amistad original con Dios y privación consiguiente de


gracia para los hombres. El catecismo lo define: «El pecado original (...) es la privación de la
santidad y de la justicia originales. La naturaleza humana no está totalmente corrompida: está
herida en sus propias fuerzas naturales, sometida a la ignorancia, al sufrimiento y al imperio de
la muerte e inclinada al pecado» (CEC 405; cfr. 1264).

La naturaleza humana es herida con el pecado original, que afecta a la capacidad del
hombre para vivir de acuerdo con su fin, para dirigirse a él y para vivir moralmente bien. A la
luz de la salvación de Cristo, vemos que, sin la gracia de Dios, el hombre está sometido al poder
del pecado.

La enseñanza de la Sagrada Escritura, de la Tradición y del Magisterio de la Iglesia,


enseñan que el pecado del primer hombre es transmitido a todos sus descendientes no por vía
de imitación, sino de propagación, «inest unicuique proprium», y es «mors animae», es decir,
privación y no simple carencia de santidad y de justicia, también en los niños apenas nacidos».

En cuanto a la causa y trasmisión del pecado: la causa principal no es el acto sexual de


la reproducción. La causa principal es el pecado de Adán. Es una causa excepcional, porque por
definición, todo pecado es voluntario, pero en cuanto la voluntad es facultad natural y la
naturaleza se transmite por ”generación”, es decir que los individuos de una especie se
multiplican con la misma naturaleza, entendida como capacidad de operación, luego, la
naturaleza humana se multiplica en cada individuo por generación, de forma que cada individuo
nace con la capacidad natural de la voluntad, pero en cada individuo, la común capacidad natural
de la voluntad, está ordenada no al fin último sobrenatural, sino al fin propio natural. Esta
ordenación de la voluntad al fin propio natural es lo que se considera pecado. Pero el pecado no
es sinónimo de maldad, sino antónimo de santidad. El niño no nace santo como debiera según
voluntad de Dios. Cada cual nace con una voluntad, capacidad interior, que le es propia y
verdadera, como el pecado original

El pecado original tiene que ver con la solidaridad de los hombres en Cristo, y, por tanto,
sólo puede ser plenamente conocido y comprendido a la luz de la revelación cristiana.
77
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
8. Distinción teológica entre pecado original originante y originado

El pecado original originante: Es el primer pecado del primer hombre, cometido al inicio de
la historia y transmitido a todos sus descendientes no por vía de imitación, sino de propagación
(DZ 711, 790, 795).36

Pecado original originado: es verdadero y propio pecado de cada uno, muerte del alma, es
privación y no simple carencia de santidad y justicia, lo tiene también los niños apenas nacidos.

9. ¿Qué es concupiscencia?

La concupiscencia se entiende como división interna del hombre entre el bien y el mal. La
teología cristiana le ha dado el sentido particular de un movimiento del apetito sensible que
contraría la obra de la razón humana. CEC 2515. La concupiscencia no es pecado es un sentido
estricto y verdadero, sino que, como consecuencia de la apostasía pecaminosa del libre albedrío
respecto de Dios, inclina al mal y convierte al hombre en esclavo de sus pasiones, de las cuales
sólo puede liberarse con la ayuda de Dios. DZ 792.

Para Trento (cf. DS 1515), la concupiscencia proviene del pecado e inclina a él, aunque
no puede ser llamada en sí misma pecado (inclinación, no acción propiamente dicha).

10. Síntesis bíblica sobre el concepto de gracia

La palabra gracia es una de las más importantes del vocabulario cristiano. Se llama gracia de
Dios a los dones que de él recibimos enteramente gratuitos e inmerecido como manifestación y
efecto de la benevolencia y de la misericordia divinas, la historia de la salvación, la elección
divina de cada uno y el modo como nos llega. La tradición cristiana, inspirada en la Escritura,
llama gracia a todos los dones de la salvación, que nos sacan del pecado y nos conducen al fin
querido por Dios.

Antiguo Testamento

En un importantísimo texto bíblico, Moisés, después de contemplar la gloria de Dios, exclamó:


«Yahvé, Dios compasivo (rajum) y clemente (jannum), lento a la ira, rico en piedad (jesed) y
fidelidad (´emet), que mantienes tu piedad (jesed) por mil generaciones» (Ex 34,6).

36
Nuevas interpretaciones del pecado original originnate: a) Monoculpismo (Flick y Alszeghy): el primer pecado
el de la historia basta, por sí solo, para constituir el pecado originante. b) Policulpismo (Schoonenberg): el pecado
originante es el pecado del mundo, entendiéndose por tal el conjunto de las acciones pecaminosas cometidas a lo
largo de la historia. c) Concasualidad del primer pecado y de los restantes (Smulders); el pecado originante sería
una magnitud dinámica, no estática, que comienza a producir su efecto desde la comisión del primer pecado
histórico y que se va engrosando, con los pecados personales; cada acción pecaminosa, en efecto, afirma la
dominación del mal sobre el mundo y aumenta el peso de la culpabilidad que pende sobre cada existencia humana.
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TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
TÉRMINO SIGNIFICADO TEOLÓGICO EJEMPLO
BÍBLICO
Benevolencia divina que otorga dones Sal 4,2;
Charis jen Favor Sal 6,3;
Apiadarse, obrar bien con alguien. Sal 25,16;
Correlación entre la necesidad y la carencia que aquejan al Sal 26,11;
hombre, por una parte, y el poder de Dios que viene en su Sal 51,3-4.
auxilio, por otra. Ex 33,19;
El favor de Dios, su «gracia», se experimenta como respuesta Núm 6,25ss;
a la oración. Is 30,18ss.
Concesión de los beneficios divinos. Ex 33,12-17
«Hallar gracia a los ojos de...». Gén 6,8,
Rajamin Ternura y misericordia de Dios Ex 34,6
Jesed Piedad Gén 19,19;
designa el comportamiento de Dios en su fidelidad a la alianza Gén 24,12-14
y amor a los hombres. Ex 34,6
Bondad, amistad, amor. Os 4,1; 10,12,
Es una actitud fundamental de una persona, que se manifiesta
en sus concretas actuaciones con referencia a Dios.
Es la actitud de amor y de favor de Dios para con los hombres
que está en la base de su actuación concreta.
El comportamiento de Dios pide una actitud correspondiente
por parte del hombre, aunque Dios va más allá de esta
respuesta.
´emet Fidelidad Gén 24,27;
Gén 32,11;
Ex 34,6;
Sal 25,10;

En los LXX el término jesed ha sido traducido normalmente por ἔλεος (misericordia) y
jen por χάρις (gracia), mientras que el verbo janan lo ha sido por έλέιη, lo cual muestra la
afinidad de las nociones. En realidad, el término jesed está más cercano al concepto
neotestamentario de la gracia.

Jesed Jen Janan

ἔλεος χάρις έλέιη

misericordia gracia misericordia-gracia


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TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
Lo fundamental de la noción de «gracia» en el testimonio veterotestamentario, la
gratuidad, no siempre aparece de manifiesto en la noción griega de χάρις, que, con frecuencia,
significa una benevolencia a la que acompaña una contraprestación de algún género.

Nuevo Testamento

El término χάρις del Nuevo Testamento es el antecedente inmediato del vocablo actual «gracia».
Este vocablo designa lo contrario a lo que es debido, es decir, la benevolencia o el favor que se
dan gratuitamente. A partir de este uso común, el Nuevo Testamento ha acuñado la noción
característica del vocabulario cristiano.

Los evangelios

Toda la misión de Cristo es una inmensa gracia de Dios, manifestación de la benevolencia


divina. Así aparece en los Evangelios sinópticos la concepción de «gracias»; aunque el término
falta por completo en Mateo y en Marcos.

Lucas, por su parte, es el único de los sinópticos que utiliza explícitamente el concepto
de gracia (kharis), y lo emplea de una manera semejante al Antiguo Testamento, para referirse
a Juan el Bautista, a María y al mismo Jesús, señalando que son gratos a los ojos de Dios,
porque han recibido de Él dones singulares, especialmente el Espíritu Santo (cf. Lc 1,26-33;
1,35; 1,42,48; 1,15.41. 66. 80; 2,40; 2,52).

El cuarto evangelio habla de la gracia en tres versículos del prólogo: Jn 1,14.16.17. En


el primero y en el último de estos versos aparece unida a la «verdad». La «gracia» aparece
también en el saludo y despedida del Apocalipsis (cf. 1,4; 22,21), como asimismo en el saludo
de 2 Jn, unida a la misericordia y la paz (v.3). También para Juan la gracia va esencialmente
unida a Cristo. Para el cuarto evangelio, la doctrina de la gracia apunta a los dones de la
benevolencia divina concretizados en un tema constante: el gran don de Dios es la vida «eterna»,
que nos llega por el Espíritu Santo (cf. Jn 3,16; 4,10-14; Jn 739).

Corpus paulinum

Dentro del corpus paulinum (en que se encuentran dos tercios de las 155 referencias a la kharis)
el concepto de gracia juega un papel capital, pues es un término central para designar la
estructura del acontecimiento salvador de Jesucristo. Antes que contenidos concretos, el término
expresa la estructura formal de la salvación de Cristo: ésta es algo que se da gratuitamente, por
el favor de Dios. Es lo que el hombre no puede nunca merecer, el regalo más grande que pueda
recibir.

En el corpus paulinum se encuentra la definición más clara de la gracia como gratuidad:


«Y, si es por gracia, ya no lo es por las obras; de otro modo, la gracia no sería ya gracia» (Rom
11,6). Se trata de la elección divina que es gratuita (por gracia) y no por las obras, porque, de lo
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TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
contrario, «la gracia no sería gracia». La salvación de Cristo es gratuita, gratuita es también la
participación del hombre en ella.

Se puede decir, sistemáticamente hablando, que para san pablo la «gracia» (charis)
significa tres cosas:

ꟷ El misterio de la salvación en Cristo en cuanto se nos aplica, es «la» gracia que hemos recibido de
Dios en esta plenitud de los tiempos. Esta es la acepción más global.
ꟷ Cada ayuda concreta que se recibe de Dios al adherirse a Cristo y los múltiples dones particulares
que acompañan la primera predicación.
ꟷ Confrontación entre la salvación cristiana y la práctica judía. Lo que salva (justifica) no es el
cumplimiento de la ley, sino la adhesión al Evangelio. Contrapone el régimen de la ley (que era
obligación) al de la gracia (que es un don).

Los dones de la gracia de Dios son: la predestinación desde toda la eternidad (Ef 1,3-14)
a la filiación divina (Ga 4,4-7; 8,14-17).

11. Dificultades históricas: Pelagio y Agustín, Lutero y Trento, Controversia De auxiliis

Pelagio y Agustín

Pelagio: El hombre en su libertad humana desde su creaturidad está capacitado para obrar el
bien. No se necesita algún auxilio (de la gracia) porque todo depende del hombre que es bueno.
Deja de lado a Cristo que es la Gracia misma.

Agustin: No niega la bondad de la creación. Este obrar bien, depende de Dios, el hombre sí
necesita de auxilios externos, lo que llamamos Gracia de Dios, la cual no anula la libertad del
hombre, sino que la potencia (perfecciona) para elegir el bien.

Lutero y Trento

Lutero: El hombre es una naturaleza corrompida y un sujeto desprovisto de libertad, por tanto,
depende absolutamente de la gracia por la sola fe.

Trento: la gracia tiene su realidad «inherente» al hombre, no es solo a favor de Dios. subraya
la primacía de Dios en la salvación, pero también se pone de relieve el efecto de la acción divina
Para Trento la gracia nunca es algo que el hombre posea con independencia de la fuente de la
que brota, También se insinúa la idea de la presencia de Dios o del Espíritu en nosotros (cf. DS
1546, la unión con Cristo, 1529s, el Espíritu que da la justificación, el Padre nos unge con el
Espíritu, el amor de Dios se derrama en nuestros corazones por el Espíritu Santo).

Controversia De auxiliis: Disputa posconciliar e intraeclesial sobre el modo cómo la gracia


divina y la libertad humana operan o se concilian en el acontecimiento justificador. Entre los
principales protagonistas están Luis de Molina, Bañez, Miguel Bayo, Jansenio. El Concilio de
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TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
Trento solo indicó un equilibrio entre la gracia divina necesaria a la salvación y donada en
Cristo, y la contribución que debía serle aportada por la voluntad humana, pero no precisó la
modalidad de su concatenación.

12. ¿Qué se entiende por justificación, y cuál es el papel del ser humano en esta obra de
Dios?

La justificación es la gracia entendida como perdón de los pecados, es la acción salvífica que
Dios realiza en cada hombre por Jesucristo en el Espíritu Santo, y por la cual, de un modo
gratuito y gracioso, a través de la fe, otorga la liberación de los pecados y la renovación
interior37. En otras palabras, la justificación es cuando el hombre es hecho justo por iniciativa
de Dios y pasa del estado de pecado al estado de amistad con Dios.

La doctrina de la justificación tiene su fundamento en la Escritura: desarrollada por san


Pablo en la carta a los Romanos, significa que el hombre pecador no puede ser salvado por sus
obras, sino por la gracia de Dios. Este tema paulino, repensado por san Agustín, se convirtió en
el tema central de la teología luterana y el Concilio de Trento percibió su importancia
dedicándole su famoso «Decreto sobre la justificación: la justificación es el paso de la condición
del hombre en Adán, a la condición del hombre en Cristo».38

Ante la iniciativa salvífica divina, el hombre debe reaccionar activamente,


disponiéndose, libremente. En esa disposición libre y activa se incluyen diversos actos, entre los
que destaca la fe. Sin la aptitud humana para responder a Dios libremente no se entiende que lo
que Dios pretende es restaurar una relación de amistad recíproca.39

La cooperación del hombre a la obra de Dios, por medio de ella se hace el hombre
partícipe de la salvación y de la justicia que se han operado en Jesucristo. La actitud humana
(fe) afirma por un lado la iniciativa divina en todo, y por otra excluye una simple pasividad por
parte del hombre.40

13. ¿Qué es la inhabitación? Gracia como nueva creación.

Inhabitación: es la comunión creativa, redentora y consumadora entre Dios y el hombre y por


medio de la cual Dios Trino y Uno habita en el hombre, al participarle su ser y su vida por medio
de la gracia. Según el Nuevo Testamento, el Espíritu Santo habita en nosotros, como también lo
hace Jesús y el mismo Padre. La presencia del Espíritu Santo es garantía de la de Jesús, es la
prueba de que somos suyos. El Espíritu hace presente a Cristo, como también éste nos une al
Padre. Dios está en nosotros como uno, ciertamente, pero también como trino. Esta inhabitacion

37
Cf. Georg KRAUS, «Justificación» en Diccionario de teología dogmática, 392.
38
Cf. M. FÉDOU, «El acuerdo luterano-católico sobre la justificación», Selecciones de Teología 39 (2000), 274.
39
Cf. J. L. RUIZ DE LA PEÑA, El don de Dios, 327
40
Cf. L. F. LADARIA, Antropología Teológica, 352.
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TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
del Espiritu Santo produce unas nuevas relaciones con la Trinidad. La vida cristiana se orienta
hacia el Padre, por el Hijo, en el Espiritu Santo. Y tiene como objeto conocerle, amarle y, en
consecuencia, cumplir su voluntad.

Nueva creación: refiere al nuevo ser del hombre en Cristo, que hace del hombre una nueva
criatura desde el momento del bautismo, que se entiende como un baño de regeneración y
renovación en el Espíritu Santo (cf. Gal 6,15; Tito 3,5-6). El don del Espíritu Santo produce en
el hombre una verdadera recreación en Cristo: muere al hombre viejo y renace en el nuevo
(identificación mística con Cristo). Aunque, el hombre nace de nuevo con el agua y el Espíritu,
su novedad siempre dependerá de la continua acción del Espíritu de Cristo, en este sentido, el
hombre en todo momento es don de Dios, pues es él quien lo santifica y así es grato a él.

14. Desarrollo de la expresión «hijos en el Hijo»

La revelación bíblica plantea una relación paterno-filial entre Dios y el hombre de manera
original. En la Escritura la relación filial del hombre con Dios va a situarse a medio camino
entre la filiación natural (física) y la adoptiva (jurídica); de aquélla retendrá el elemento
ontológico de una participación en la naturaleza; de ésta, el que no surja de un acto generativo,
sino de una elección gratuita. Según Pablo, la filiación natural de Jesús, y la nuestra, adoptiva,
son igualmente reales. Dos razones: hemos recibido el Espíritu de hijos, y somos partícipes de
la misma herencia.

Jesús no solo llama a Dios Abbá, sino que enseña a los suyos a hacer lo mismo. A partir
de este hecho capital, la idea de una participación humana en lo divino está indisolublemente
vinculada a la persona y a la obra de Cristo, esto es, la idea de filiación en y por Cristo. Entonces,
el designio de Dios apunta a hacer de Cristo «el primogénito de muchos hermanos» (Rm 8,29b),
objetivo solo alcanzable constituyendo a los creyentes en verdaderos hijos de Dios según el
modelo de quien él «el primogénito»; por eso «ser hijos de Dios» equivale a «revestirse de
Cristo» (Ga 3,26-27). Dicho en pocas palabras: la gracia es gracia de Cristo; la gracia de Cristo
es Cristo mismo dándonos la vida, conformándonos con él, haciéndonos «hijos en el Hijo» (GS
22,6; LG 40,1), capacitándonos para vivir, sentir, actuar como él.41

15. Implicaciones personales y comunitarias de la filiación del cristiano

La existencia cristiforme conlleva repercusiones en la praxis; el que es como Cristo tiene que
vivir, sentir y obrar como él. Así, de la realidad de nuestra condición filial se infiere el postulado
de la fraternidad universal. Y ello a través de una doble reflexión. Ante todo, porque siendo
como hijos en el Hijo, es decir, siendo nuestra filiación la misma de Jesucristo, participada por
la comunión en su propia existencia filial, hemos de vivir desviviéndonos, «sirviéndonos por

41
Cf. J. L. RUIZ DE LA PEÑA, El don de Dios, Sal Terrae, Santander 1991, 379-383.
83
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
amor los unos a los otros» (Gal 5,14), como aquel que «no ha venido a ser servido, sino a servir
y a dar su vida en rescate por todos» (Mc 10,45).

La relación de fraternidad exige la relación paternidad-filiación; somos hijos antes que


hermanos; somos hermanos porque somos hijos; es la existencia de un Padre común lo que
garantiza el reconocimiento del otro como hermano y no como mero semejante. Y el único modo
de vivir en verdad nuestra condición filial es vivir nuestra condición fraternal, y permanecer
unidos a Cristo como el Hijo y al Padre como hijos.42

16. Nociones de gracia y libertad, mérito, experiencia de la gracia

-Gracia y libertad: la cuestión de la gracia actual implica necesariamente la de la libertad. Es


precisamente la gracia la que posibilita y sostiene la libertad para que el bien pueda realizarse.
De este modo tenemos que el justificado goza de la libertad en contraposición a la esclavitud
del pecado y también en contraposición a la ley. Es así que la libertad y la nueva ley del amor
se identifican (cf. Gal 5,13s). De esta manera la gracia libera la libertad, porque nunca se es más
libre que cuando se responde a la oferta de amor, la gracia lo humaniza.43

Mérito: el concilio de Trento enseña que el hombre es capaz de realizar obras buenas que
«merecen» la recompensa de la vida eterna. Pero estas obras pueden llevarse a cabo sólo con la
constante actuación y el permanente influjo de Cristo y de su gracia en nosotros.44 Es por ello
que sólo por su bondad infinita, este don se convierte en mérito nuestro. Es de este modo que el
mérito del hombre recae también en Dios, pues sus buenas acciones proceden, en Cristo, de las
gracias prevenientes y de los auxilios del Espíritu Santo.45

Experiencia de la gracia: La gracia es objeto de experiencia, preguntarse por la experiencia


cristiana de la gracia, es preguntarse cómo realizó Cristo su condición filial, la realizó siendo un
hombre y un Hijo verdadero, de tal manera que la experiencia del ser humano que vive como
Hijo en su cotidianidad, en relaciones, en sentimiento y afectos es todo el tiempo experiencia de
gracia, es decir, es experiencia de Dios que acompaña esa vida humana, sin esperar todo el
tiempo acontecimientos sobrenaturales.46

42
Cf. Ibidem, 384-385.
43
Cf. Cf. J. L. RUIZ DE LA PEÑA, El don de Dios, Sal Terrae, Santander 1991, 357-362.
44
Cf. Luis F. LADARIA, Teología del pecado original y de la gracia, BAC, Madrid, 1993, 288
45
Cf. J. L. RUIZ DE LA PEÑA, El don de Dios, 392-393.
46
Cf. Ibidem, 394-397, 401.
84
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
17. ¿Gracia en los no cristianos?

La gracia es ofrecida a todo hombre, así lo enseña Jesús y lo predica san Pablo a los gentiles
(Rm 1,1; Hch 9,15). Dios quiere que todos los hombres se salven […] (1Tim 2, 3-4), pero el
hombre en uso de su libre arbitrio decide aceptar o no la gracia, el Evangelio.47

Gaudium et Spes 22 distingue la existencia de la gracia tanto en los cristianos como en


los que no, Respecto de los no cristianos señala que la gracia que recibieron los cristianos,
también obra en «todos los hombres de buena voluntad, en cuyo corazón obra la gracia de modo
invisible. En consecuencia, debemos creer que el Espíritu Santo ofrece a todos la posibilidad de
que, en la forma de sólo Dios conocida, se asocien a este misterio pascual».

Algunos conceptos básicos

ꟷ Gracia: Un don entitativamente sobrenatural concedido gratuitamente por Dios a la criatura


intelectual en orden a conseguir la vida eterna. La gracia es un don sobrenatural, se da solo
a una naturaleza racional y espritual. La gracia supone la naturaleza y la disposición, no
fuerza a la naturaleza ni la destruye. Si hay disposición, la gracia recibida transforma
sobrenaturalmente la naturaleza, repara y eleva la naturaleza en el orden espiritual. La gracia
es dada por mediación de Cristo
ꟷ Gracia actual: Auxilio sobrenatural y divino por el cual Dios mueve
transeúnte(momentaneo) al alma a conocer, querer, obrar o actuar algo trascendente y divino
(luz al entendimiento y mociones a la voluntad). La gracia actual da luz y fuerza a la
naturaleza en su proceso d eperfeccionamiento
ꟷ Gracia habitual: Es un don divino que Dios concede al alma de modo permanente y a
manera de hábito por el cual la esencia y la s potencias del hombre quedan elevadas a un
orden superior y con capacidad para vivir y obrar de manera sobrenatural.
ꟷ Gracia increada: es la autodonación (de sí mismo y gratuitamente) de Dios en Cristo.
ꟷ Gracia creada: los efectos de ese don (Dios mismo) en el hombre que le da nuevo modo de
ser, lo santifica.
ꟷ La gracia santificante: es un don habitual, una disposición estable y sobrenatural que
perfecciona al alma para hacerla capaz de vivir con Dios, de obrar por su amor. Se debe
distinguir entre la gracia habitual, disposición para vivir y obrar según la vocación divina, y
las gracias actuales, que designan las intervenciones divinas que están en el origen de la
conversión o en el curso de la obra de la santificación. Todos los sacramentos del N.T.
confieren la gracia santificante de quienes los reciben.

47
Cf. José Antonio SAYÉS, La gracia de Cristo, BAC, Madrid 1993, 404; Léxico Griego de Arnt y Gingrinch.
VI. ESCATOLOGÍA

1. ¿Qué es la escatología?

La palabra «escatología» viene del griego éschaton (último) y logos (doctrina), por eso, hace
referencia a la «doctrina sobre el fin» del hombre y del cosmos.

La escatología es una disciplina teológica en la que se hace una reflexión creyente acerca
del misterio de consumación que Dios tiene reservado para la humanidad y el cosmos. Es,
también, una reflexión práctica porque proporciona sentido, valor e impulsa la vida del creyente
en la tierra.

2. ¿Qué lugar ocupa la escatología en la dogmática?

La escatología es una disciplina teológica sistemática que parte de la cristología, pero que
deviene en antropología, porque trata acerca de la participación del hombre en la vida eterna de
Dios, por medio de las promesas y resurrección de Cristo.

3. ¿Cuáles son los principios hermenéuticos de escatología cristiana?

Los principios son dos: a) descomologización, que consiste en interpretar la Revelación más
allá de las categorías temporales; b) cristocentralización, que consiste en tener a Cristo como
principio hermenéutico de toda afirmación escatológica.

4. Síntesis bíblica

En el Antiguo Testamento, la escatología se expresa con un lenguaje profético y apocalíptico


que privilegia las promesas divinas y pretende consolar al pueblo en medio de la tribulación. La
escatología es ya culminación porque parte de la creación y encuentra su término en la
consumación.

En el Nuevo Testamento, la escatología versa acerca de la esperanza de aquello que


todavía no se posee plenamente, de aquello que ni el ojo vio, ni el oído oyó (cf. 1 Co 2,9), y
aporta una base sólida para que el hombre viga vigilante y esperanzado.

A partir de la expresión neotestamentario de “Reino de Dios” se han sugerido cuatro


modelos escatológicos: 1) escatología consecuente (Weis, Schweitzer), que señala que el Reino
de Dios es una realidad; 2) escatología realizada (Dodd), que indica que el Reino de Dios es
una realidad presente, en el aquí y ahora de la historia humana; 3) escatología existencia
(Bultmann), que enseña que el Reino de Dios se realiza en cada ser humano conforme la
experiencia de fe que tenga del Señor Jesús; 4) escatología católica (J. Jeremías), que señala
86
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
que el Reino de Dios ya comenzó en Jesús, pero que falta su consumación, se trata del “ya pero
todavía no” de la salvación realizada por Cristo.

5. Dificultades históricas

La nostalgia por Cristo y el anhelo de su regreso permitió que lo Primeros Cristianos


comenzaran la sistematización de la escatología.

Los Santos Padres de la Iglesia intentaron responder a las cuestiones en torno a la


resurrección de la carne, el anticristo, el fin del mundo, la retribución eterna, el reino milenario,
el destino humano después de la muerte y destino final de la creación. Orígenes de Alejandría,
en su obra De principiis, intentó responder proponiendo la doctrina de la apocatástasis, la cual
ha sido cuestionada por suponer que hasta los demonios retornarán a Dios.

En la Edad Media, se intentó unificar la escatología universal e individual, se detectó un


carácter teleológico de la historia, se resaltó la dimensión cristocéntrica de la escatología y el
papa Benedicto XII (1336) con la Constitución Benedictus Deus explica la retribución que
recibe el individuo después de la muerte y antes de la resurrección universal.

La Reforma Protestante puso en duda la doctrina del purgatorio, afirmó que el Reino de
Cristo es una realidad espiritual y, en el siglo XVII, Abraham Calov, en su obra Eschatologia
sacra, emplea por primera vez el término «escatología».

En la Época Moderna, la escatología es influenciada por el antropocentrismo de las


corrientes filosóficas del siglo XVII y, especialmente por los sistemas idealistas de Fichte,
Schelling y Hegel. Esto hizo que la reflexión escatológica se quedara estancada, al olvidarse la
dimensión teológica del hombre y de la su historia.

No obstante, en la Época Contemporánea, la teología padece una transformación, en la


que la escatología es “signo de los tiempos” (H. Urs) y comienza una renovación desde sus
aspectos bíblicos, litúrgicos y patrísticos.

El Concilio Vaticano II con la Lumen Gentium y Gaudium et Spes pone de manifiesto la


relación entre eclesiología y escatología, y la relación entre mundo (progreso terreno) y Reino
de Dios (GS 39). Después del Vaticano II se ha suscitado un debate de la escatología intermedia
(algunas la suprimen) y han surgido las teologías de la liberación con perspectivas específicas
de escatología.

De este modo, en la reflexión escatológica actual queda pendiente el acento trinitario del
tratado de escatología y una intelección más completa del estado en que se encuentran los
individuos post mortem y antes de la resurrección final.
87
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
6. Núcleos teológicos:

Parusía: la palabra «parusía» proviene del griego pareimi (estar presente). Con este término,
el cristianismo expresa la venida gloriosa de Jesucristo al final de los tiempos. «… de nuevo
vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos» (Credo Niceno-constantinopolitano). La
parusía debe verse hoy como el misterio de un Dios que busca amorosamente el encuentro con
los hombres. Sólo desde esta perspectiva la parusía será una doctrina objeto de deseo y motivo
de esperanza. En el Antiguo Testamento, la parusía se explica desde tres ideas: a) Dios se
muestra siempre cercano con su pueblo; b) el pueblo espera el Día de Yahvé, que es día de
juicio; c) el pueblo espera al Mesías, que trae la salvación. En el Nuevo Testamento, la parusía
concentra el misterio de Cristo y distingue su venida gloriosa de su venida humilde en su
encarnación. Incluso, el mismo Cristo habla de su segunda venida que será de modo triunfante,
visible como un relámpago, pero inadvertida (cf. Mt 24, 26-28; Lc 17, 23). Con su llegada, el
Hijo del hombre consumará la salvación y cerrará la historia (cf. Mc 13); en ese sentido, traerá
el «fin del mundo» (Mt 24, 3).

Muerte: la Revelación ofrece luces para la comprensión de la muerte: a) la muerte es


consecuencia del pecado; b) la muerte del cristiano es un medio para participar en la Pascua e
incorporarse plenamente al Señor; c) con la muerte no acaba la existencia humana, sino habilita
un nuevo modo de existir en comunión con Dios; d) no hay reencarnación; e) después de la
muerte el individuo entra un estado soteriológico definitivo (salvación o perdición). En el
Antiguo Testamento, la muerte es una realidad que acompaña al hombre después de desobedecer
el mandato divino y cobra mayormente una connotación negativa. En definitiva, la muerte
manifiesta el distanciamiento del hombre respecto a Dios. En el Nuevo Testamento, la realidad
de la muerte tiene una connotación consoladora, pues la existencia personal continúa después
de la muerte y conforme al obrar en vida terrena cada individuó tendrá su retribución: a los
justos les aguarda una recompensa divina y a los impíos un tormento eterno. La muerte del justo
(martirio) lo traslada al ámbito de Dios, sustrayéndolo de su asociación con el pecado.

Retribución: hace referencia a la recompensa que recibe el individuo inmediatamente después


de su muerte y antes de la resurrección universal: “hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lc 23,
43), la gran mayoría de los escritores antiguos mantiene que es posible recibir después de la
muerte una retribución sustancial. «Cada hombre, después de morir, recibe en su alma inmortal
su retribución eterna en un juicio particular que refiere su vida a Cristo, bien a través de una
purificación, bien para entrar inmediatamente en la bienaventuranza del cielo, bien para
condenarse inmediatamente para siempre» (CEC 1022). La muerte clausura el tiempo del que
dispone un individuo para decidir su destino definitivo. Sólo al final de los tiempos adquirirá la
retribución su forma completa: «Dios en su omnipotencia dará definitivamente a nuestros
cuerpos la vida incorruptible, uniéndolos a nuestras almas por la virtud de la Resurrección de
Jesús» (CEC 997). «Los que hayan hecho el bien resucitarán para la vida, y los que hayan hecho
el mal, para la condenación» (CEC 998).
88
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
Juicio particular: hace referencia a los diferentes estados soteriológicos que el hombre alcanza
al morir, es decir, después de su muerte ya es posible un discernimiento definitivo que determina
su suerte eterna. Le juicio particular no debe entenderse como que Dios indaga los hechos de
los individuos para dar a cada uno su merecido, sino que el mismo sujeto es el que se percata de
su SÍ o de su NO a Dios que formuló durante su vida terrena, y conforme a su deliberación podrá
permanecer en comunión con Cristo o simplemente no soportará estar en la presencia de Dios.

Vida eterna: consiste en vivir en unión con Dios y los santos, de forma plena corporal y
espiritual, es una experiencia de gozo y de paz, reservada para los juntos al final de la historia.
Según la Revelación, la vida eterna se expresa con términos como: vida, luz, banquete, reino,
casa del Padre, Jerusalén celestial o paraíso. «Lo que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón
del hombre llegó, lo que Dios preparó para los que le aman» (1 Co 2, 9). La vida eterna es
implantada por el Espíritu en los hombres durante su vida terrena, para que se manifieste en
todo su esplendor en la consumación de los tiempos, en la parusía del Señor.

Muerte eterna: (zona oscura de la escatología) es la real posibilidad de que una criatura elija
vivir para siempre lejos del rostro de Dios. En otras palabras, la muerte eterna es la falta de
comunión con Dios. «La enseñanza de la Iglesia afirma la existencia del infierno y su eternidad»
(CEC 1035). En el Antiguo Testamento, la muerte se relaciona con el Sheol, habitación común
de los muertos (rafaim). Con la idea del Sheol se introduce el concepto de retribución para decir
que Dios libera a los justos del Sheol, mientras que los impíos permanecen ahí para siempre.
Otro concepto que expresa el lugar de perdición es el Gehenna. En el Nuevo Testamento, la
muerte eterna se relaciona con tres conceptos: a) el Hades, que es el lugar lejanísimo de Dios
donde habitan los impíos y los demonios; b) Abismo, es un pozo con fuego donde habitan los
demonios y donde serán arrojados los anticristos, según el lenguaje apocalíptico; c) Gehenna,
es el lugar destinado para los que odian a los hermanos y a Cristo (cf. Mt 5,22). Por tanto, la
muerte eterna consiste en desconocer a Dios, en nuca ver su rostro y en jamás estar con su Cristo.
La noción de muerte eterna, así como de vida eterna aparece por primera vez en la Dn 12, 2 y
con términos similares en 2 M 7.

Infierno: es la pena de perder a Dios, es el estado de no relación con Dios. «La enseñanza de
la Iglesia afirma la existencia del infierno y su eternidad. Las almas de los que mueren en estado
de pecado mortal descienden a los infiernos inmediatamente después de la muerte y allí sufren
las penas del infierno, el fuego eterno» (CEC 1035). «La pena principal del infierno consiste en
la separación eterna de Dios en quien únicamente puede tener el hombre la vida y la felicidad
para las que ha sido creado y a las que aspira» (CEC 1035). El infierno es entristecer al Espíritu
(cf. Ef 4, 30), que quiere habitar en la persona para conformarla con el Hijo y vincularla
íntimamente con el Padre. Existen ciertas teorías que niegan la existencia del infierno: a) el amor
infinito de Dios hace impensable la idea del infierno; b) la idea de criaturas perdidas es
incompatible con la felicidad de los santos. Sin embargo, «la tesis de la imposibilidad de
condenación de cualquier criatura cae por tierra en confrontación con un dato dogmático
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TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
concreto: la caída de algunos ángeles, y su consiguiente estado de enemistad permanente con
Dios» (Concilio IV de Letrán). Finalmente, la afirmación de que «el infierno existe, pero está
vacío», es sencillamente falsa, porque existen los demonios. El hecho de que haya seres
angélicos perdidos para siempre basta para afirmar que «existe el infierno» (entendido como
situación de permanente separación de Dios).

Purgatorio: es una etapa de purificación por la que deben pasar aquellos individuos que
mueren en gracia de Dios, pero sin estar plenamente maduros para la comunión divina. «Los
que mueren en la gracia y la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están
seguros de su salvación eterna, sufren una purificación después de su muerte, a fin de obtener
la santidad necesaria para entrar en el gozo de Dios» (CEC 1054). Las referencias bíblicas del
purgatorio son: la enseñanza sobre la excelsa santidad de Dios, que obliga al hombre a
purificarse antes de presentarse ante el Señor; y la enseñanza acerca de la solidaridad de los
hombres en la salvación, que produce en los vivos un instinto de orar a Dios por los muertos.
La doctrina del purgatorio supone una santidad gradual, que alcanza su plenitud en el encuentro
definitivo con Dios: «Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial» (Mt 5, 48). Sólo
los limpios de corazón verán a Dios (cf. Mt 5, 8). La exigencia de santidad que Jesús predica es
radical y total. La doctrina del purgatorio no nació principalmente de teorías, sino de una
experiencia: la de implorar a Dios para que admita en su presencia a los difuntos, ya que, en
vida, sus esfuerzos no fueron suficientes para vivir en la santidad exigida. Tal piadosa actividad
es, en el fondo, expresión de un deseo filial –en unión con Jesús– dirigido al Padre, de la
salvación de todos los hermanos en la fe. Por último, la doctrina del purgatorio simplemente
significa que el proceso de perfeccionamiento, si no llega a consumarse en esta vida, puede
continuar y consumarse después de la muerte, para los que mueren como amigos de Dios.

Resurrección de los muertos: «en la resurrección Dios devolverá la vida incorruptible a


nuestro cuerpo transformado, reuniéndolo con nuestra alma. Así como Cristo ha resucitado y
vive para siempre, todos nosotros resucitaremos en el último día» (CEC 1016). En el Antiguo
Testamento, la resurrección es la consecuencia final de la comunión del justo con Dios. En el
Nuevo Testamento la resurrección es la cabal unión e identificación con el Hijo de Dios,
encarnado, muerto y resucitado. La resurrección es la esperanza cristiana y el fundamento de la
fe en Cristo. La resurrección de los cristianos tendrá lugar en el día de la Parusía, será en el
futuro y será universal. La resurrección afecta al hombre entero: resucitarán los muertos, los
hombres scon sus cuerpos, se dará cierta identidad entre el cuerpo glorioso y el cuerpo del
individuo que actualmente vive en la tierra. Las fórmulas para expresar esa identidad corporal
se hacen eco de ideas patrísticas: resucitaremos “en esta carne en la que ahora vivimos. En
doctrina de la resurrección, el hombre puede apreciar la forma definitiva a la que está abocada
su existencia: un vivir-en-Cristo, un identificarse con el Hijo, un permanecer unido a Él como
un cuerpo a la cabeza.
90
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
Estado intermedio: hace referencia a la pervivencia inmediatamente después de la muerte y es
un tema distinto al de la resurrección. Al afirmar esta pervivencia, se subraya la comunión con
Cristo: «yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso» (Lc 23, 43). El estado intermedio
permite distinguir que la parusía y el momento de la muerte del individuo son dos cosas distintas,
que no suceden simultáneamente. Finalmente, es preciso reconocer que la «necrografía» no se
puede narrar con la misma facilidad que la «biografía»: nos faltan los términos adecuados. La
existencia antes de la muerte y después son dos modos de vivir: relacionados, desde luego, pero
ligados de un modo difícil de comprender por nosotros, que poseemos sólo la mitad de la
experiencia. Es preciso, por tanto, mantener el carácter apofático de la reflexión sobre la
escatología intermedia y a la vez respetar la intuición de fe de los cristianos en la historia que,
en medio del claroscuro, han mantenido un esquema bifásico.
VII. ECLESIOLOGÍA

1. Lugar de la Eclesiología en la dogmática.

Dogmáticamente, la Eclesiología se ubica después del tratado de Trinidad porque la Iglesia es


fruto de la acción de la Santísima Trinidad. Se relaciona con la Cristología (y con la soteriología
y escatología) porque la Iglesia es el lugar donde se realiza la misión salvadora de Cristo. Se
vincula con la Pneumatología porque en ella se hace explicita la acción santificadora del Espíritu
Santo. Y hace referencia a la antropología porque el hombre vive su fe cristiana en la comunidad
eclesial.

Partiendo del artículo tercero de la confesión de fe, la Iglesia es criatura y efecto del
Espíritu Santo, comunión con Jesucristo, y pueblo de Dios congregado por el Padre entre todos
los pueblos de la tierra. Otra definición de Iglesia la ofrece el Vaticano II: La Iglesia es obra del
Padre eterno, ha sido constituida por el Hijo y es vivificada continuamente por el Espíritu (cf.
LG 1-4).

2. Sobre la fundación y el fundador de la Iglesia.

El fundador de la Iglesia es Cristo, ya que su actitud de fundarla queda patente. Tomás de


Aquino afirma: Cristo vino al mundo para constituir la Iglesia. La fundación de la Iglesia no se
da en un momento solemne, aunque tradicionalmente se fija su fundación en Mt 16,18, donde
Jesús dice a Pedro: sobre esta roca edificaré mi Iglesia. No obstante, la Comisión Teológica
Internacional habla de un proceso fundacional de la Iglesia, que incluye actos como la
institución de los Doce, la concepción del primado de Pedro, la institución de la Eucaristía. La
Iglesia como fundación de Cristo es fruto de la pascua. Antes de la pascua Jesús puso sus bases
y es a partir de Pentecostés que se manifiesta la Iglesia como tal.

3. Relación y distinción entre Iglesia y Reino de Dios.

Los objetores de que Jesús haya querido fundar la Iglesia afirman que Jesús puso en el centro
de su mensaje el Reino de Dios y no la Iglesia, sino que fue Pablo quien difundió esa idea.
Además, la palabra «Iglesia» sólo aparece dos veces en los evangelios (cf. Mt 16,18; 18,17).

No obstante, la Iglesia y el Reino nacen juntos. Jesús dio comienzo a la Iglesia


predicando la buena noticia. La Iglesia es fruto de la presencia del Reino. Por tanto, no hay
oposición entre el Reino que Cristo buscó y la Iglesia que convocó.

Sin embargo, la Iglesia no se identifica con el Reino, pero el Reino es toda su razón de
ser y en función de él vivirá. Cristo predica el Reino pensando en la Iglesia, en la comunidad
mesiánica que nace de él y que tiene el encargo de encauzarlo y establecerlo en el mundo.
92
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
4. Modelos eclesiológicos fundamentales.

La Iglesia como Pueblo de Dios: la Iglesia es nuevo pueblo de Dios que existe en concreto en
la comunidad particular doméstica y que existe como solemne congregación litúrgica en la
celebración eucarística. Vaticano II: todos (laicos, consagrados, ministros) con Iglesia, son
Pueblo de Dios.

La Iglesia como Cuerpo de Cristo: manifiesta que Cristo es la cabeza de la Iglesia, que se hace
presente y operante en la historia. La Iglesia es por tanto el cuerpo terrestre del Cristo exaltado.
La Iglesia no es un cuerpo mutilado, sino que tiene cabeza, Cristo que guía y provee a su
crecimiento. Cristo y la Iglesia son, por tanto, el Cristo total, la Iglesia es una con Cristo.

La Iglesia como discipulado universal y fraterno: invita a tomar conciencia del mandato
misionero del resucitado para que los discípulos marchen a todos los pueblos para convertir a
todos los hombres en discípulos de Jesús.

La Iglesia como templo del Espíritu Santo: Templo significa el lugar de la presencia activa
de Dios en el mundo. El Espíritu Santo hace de la Iglesia el Templo vivo de Dios vivo (2 Cor
6,16), actúa de múltiples maneras en la edificación de todo el Cuerpo en la caridad.

5. Problemática y núcleo dogmático de las dimensiones de la Iglesia: unidad, catolicidad,


santidad y apostolicidad.

Desde que en la confesión del Concilio I de Constantinopla del 381 se calificó a la Iglesia de
«una, santa, católica y apostólica», que son notas esenciales de la Iglesia, sin las cuales no sería
la Iglesia cristiana.

Unidad: expresa que la Iglesia es una comunión en la cual, por virtud del Espíritu de Cristo, las
personas no se definen por su oposición, sino por su colaboración y servicio mutuo, y así llega
a una comunión nueva de fe, esperanza y amor, celebración, plegaría, sufrimiento y actuación.
La unidad eclesial se fundamente en la confesión de una fe, en la celebración común del servicio
divino y en la armonía fraterna de la familia de Dios.

Santidad: indica la renovada capacidad de conversión, de la confesión del pecado y de la


alabanza divina. Se trata de un proceso irreversible que la santificación de Dios pone en marcha
sobre esta historia terrena con el signo concreto de la comunidad de los creyentes.

Catolicidad: quieres decir que la Iglesia de Cristo está destinada a todo el mundo, a todos los
pueblos y a todos los hombres de todos los tiempos (catolicidad externa). También la Iglesia de
Cristo está llamada a la plenitud de la verdad y de los bienes de la salvación (catolicidad interna
o salvífico-ontológica).
93
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
Apostolicidad: indica que la Iglesia fue fundada por Cristo sobre los apóstoles y que posee
perennemente la estructura, la doctrina y los poderes trasmitidos por ellos, es decir, la Iglesia es
apostólica por su origen, su doctrina y por la sucesión.

6. Tareas fundamentales de la Iglesia: martirya, leiturgia y diaconia.

Martirya: predicación y testimonio. Es proclamar y testificar ante el mundo la Palabra de Dios.

Leitourgia: servicio a Dios, sacramentos y oración. Es proclamar la palabra de un servicio


divino, rogar y dar gracias en la oración, sellar mediante el bautismo la entrada del creyente en
la Iglesia como lugar de la reconciliación, celebrar en la eucaristía la memoria de la muerte y de
la resurrección del Señor y conferir así una presencia nueva a la reconciliación de Dios en
Jesucristo y acoger de nuevo al pecador en el acto de la penitencia eclesiástica.

Diakonía: servicio de amar y comunión fraterna. La Iglesia, santificada y liberada por el


servicio amoroso de Cristo, se convierte en comunión fraterna hacia dentro y en servicio de la
salvación de los pobres y los necesitados hacia fuera.

7. Sentido de la expresión «extra ecclesia nulla salus».

La Iglesia sostiene que el mundo se salvará por la profesión de fe en Jesucristo. Por tanto, la
salvación está en creer en Jesús. No obstante, san Ciprino sostuvo que «extra ecclesia nulla
salus». Esta idea fue asumida en dos concilios: Concilio de Letrán (en la bula Unam Sanctam
de Bonifacio VIII) y en el Concilio de Florencia, y se interpretó en un sentido apologético.

Sin embargo, en el Vaticano II se le dio una interpretación nueva: no podrán salvarse


quienes, sabiendo que la Iglesia católica fue instituida por Jesucristo como necesaria, rehusaran
entrar o no quisieran permanecer en ella (cf. LG 14); están en serio riesgo de condenación
quienes, conociendo a Jesucristo como único Salvador, lo abandonan por el motivo que sea o
rehúsan adherirse a pesar de estar convencidos de la divinidad de su persona. Fuera de estos
casos concretos que tienen clara justificación, hay que remitirse a la necesidad de la Iglesia para
la salvación y al proyecto universal de salvación para todos los hombres. Dios quiere que todos
los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (cf. 1 Tim 2,3-4). Las adaptaciones
de este principio: Eduard Schillebeeckx, fuera del mundo no hay salvación; Jon Sobrino, fuera
de los pobres no hay salvación.

8. Iglesia, diálogo ecuménico y diálogo interreligioso

La Iglesia católica: no rechaza lo que hay de verdadero y santo en las religiones cristianas y no
cristianas y respeta los modos de obrar y de vivir los preceptos y doctrinas que, aunque discrepan
en muchos puntos de lo que ella profesa y enseña.
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TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
Diálogo ecuménico: es un movimiento surgido, por la gracia del Espíritu Santo, para restablecer
la unidad de todos los cristianos. Participan en él los que invocan al Dios uno y Trino y confiesan
que Jesús es el Señor y Salvador. Casi todos, aunque de dista manera, aspiran a una Iglesia de
Dios única y visible. Este movimiento inicio oficialmente con el Congreso Misionero de
Edimburgo (Escocia) en 1910. Se trata de un movimiento convergente cuya discusión se
concentra sobre todo en el papel del simbolismo eclesial histórico y de sus instituciones unitarias
esenciales: la unidad de la confesión de la fe, del sacramento (sobre todo de la eucaristía) y de
ministerio eclesiástico.

Diálogo interreligioso: se lleva a cabo entre personas de otras religiones y convicciones


religiosas. No podemos invocar a Dios, Padre de todos, si nos negamos a conducirnos
fraternalmente con algunos hombres, creados a imagen de Dios (NA 5). El diálogo interreligioso
no busca una fusión o asimilación de doctrinas distintas sin coherencia sustancial, sino más bien
la promoción del entendimiento entre las diferentes religiones para aumentar la aceptación de
los demás. En una sola palabra, busca el trato recíproco constructivo entre las religiones o
movimientos espirituales que no tienen una raíz cristiana en común.

9. Conceptos eclesiológicos fundamentales: pueblo de Dios, sacramento, comunión, icono


de la Trinidad, Cuerpo místico, templo del Espíritu.

Pueblo de Dios: resalta la calidad de elección y referencia inmediata a Dios. Calidad de


peregrinante e itinerante. Con esta expresión se designa a la comunidad entera de los fieles,
previa a cualquier diferencia por razón de ministerio, de condición, de carisma. Expresa lo
básico y común, la fraternidad cristina, la igualdad, la necesaria reciprocidad. Decir pueblo de
Dios es relacionar la Iglesia con Israel, el pueblo de la Antigua Alianza.

Sacramento: la Iglesia es signo e instrumento de redención universal y sacramento universal


de salvación. Unos le llaman sacramento relativo o derivado porque la Iglesia es sacramento del
sacramento y Jesucristo es el propio sacramento.

Comunión: se fundamenta en la comunión trinitaria. No es uniformidad sino diversidad, es


comunión como tarea. El ministerio petrino: Con pedro y bajo pedro/ Con pedro, pero no bajo
pedro (Moltmann). El Papa tiene dos funciones: garantizar la fidelidad a la verdad evangélica y
promover la comunión entre Iglesias. Con ello, es necesario la sinodalidad que es el principio
de que todos tienen valor, están interconectadas y trabajan en conjunto.

Icono de la Trinidad: Con una perspectiva bíblica y patrística, la Lumen Gentium, explica que
la Iglesia viene de la Trinidad, está estructurada a imagen de la Trinidad y camina hacia la
consumación trinitaria. En este sentido, Y. Congar reconoce a la Iglesia como una extensión o
una manifestación de la Trinidad, el misterio de Dios en la humanidad.
95
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
Cuerpo místico: esta imagen viene de Pablo. Resalta la diversidad de carismas en la unidad, la
capitalidad crística: Cristo es la cabeza el que guía, alimenta y orienta. María sería el cuello que
une la cabeza con el cuerpo. Al hablar de cuerpo de Cristo, Pablo se refiere al cuerpo físico,
eucarístico y eclesial. Entonces el cuerpo místico tiene que ver con la Iglesia misterio.

Templo del Espíritu: Consumada la obra que el Padre encomendó realizar al Hijo sobre la
tierra, fue enviado el Espíritu Santo el día de Pentecostés a fin de santificar indefinidamente la
Iglesia y para que de este modo los fieles tengan acceso al Padre por medio de Cristo en un
mismo Espíritu. El Espíritu habita en la Iglesia y en el corazón de los fieles como en un templo,
y en ellos ora y da testimonio de su adopción como hijos.
VIII. MARIOLOGÍA

1. Lugar de la Mariología en la dogmática: ¿cristología?, ¿antropología?, ¿eclesiología?

La Mariología está vinculada a la Cristología porque María sólo es reconocida y venerada desde
y por su relación con Cristo, que a su vez es el principio hermenéutico para cualquier afirmación
mariológica.

La Mariología ilumina la Antropología porque María puede ser vista como la realización
plena de lo humano en cuanto que tuvo apertura a Dios y en cuanto que se mantuvo dispuesta
desde la fe al cumplimiento de la voluntad divina. En este sentido, el hombre es plenamente
hombre cuando dice «Sí» a Dios, como lo hizo María.

La Mariología está en el corazón de la Eclesiología porque María es, según el Vaticano


II, figura de la Iglesia, no en cuanto prefiguración imperfecta, sino como plenitud espiritual, que
se manifestará de múltiples maneras en la vida de la Iglesia.

2. Dependencia radical del misterio de María al misterio de Cristo.

Es imprescindible el misterio de Cristo para comprender y profundizar en el misterio de María,


pues, en realidad, los misterios de Cristo, Verbo Encarnado, y de María, verdadera Madre de
ese Cristo, están de tal manera entrelazados entre sí, que resulta imposible hablar del uno sin
que el discurso quede implicado en el otro y por el otro.

En el Nuevo Testamento se presenta la figura de maría no en sí misma, sino en el misterio


de Cristo, en el cual Ella asume su significado salvífico. El contexto bíblico en el que se coloca
a María es siempre cristológico. En la Escolástica se insistió en el itinerario de María a Cristo
(ad iesum per mariam), pero en el Nuevo Testamento es prioritario el camino inverso: de Cristo
a María (per iesum ad mariam).

3. Desarrollo de las verdades fundamentales sobre María: maternidad divina, virginidad


perpetua, inmaculada concepción, asunción.

Maternidad divina: es el principal dogma mariano porque explica su relación con Cristo su
Hijo, con los miembros de la Iglesia, cuerpo místico de Cristo y con toda la humanidad. Es un
dogma definido en el Concilio de Éfeso del año 431 y sirvió para garantizar la autenticidad de
la naturaleza humana de Verbo encarnado, frente los errores de Nestorio, que afirmaba que
María no es la Madre de Dios, ya que sólo era madre de Jesús hombre. No obstante, María es
Madre de Dios porque concibió y dio a luz a la segunda persona de la Trinidad, según a
naturaleza humana que Él asumió.

Virginidad perpetua: la virginidad de María es un aspecto de su maternidad divina y fue


confesada por la Iglesia desde sus inicios. Zenon de Verona en el 370 señaló la virginidad de
97
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
María en el parto y después parto. San Epifanio de Salmina en el 374 empleó por primera vez
la fórmula «siempre virgen». La virginidad de María es signo de nueva creación, del nuevo
nacimiento al que es llamado el cristiano y de la consagración total de María a Dios.

Inmaculada concepción: con este dogma se expresa que María fue inmune de pecado original.
El dogma fue definido por el papa Pío IX en la bula Inffabilis Deus, el 8 de diciembre de 1854.
Teológicamente este dogma enseña que Dios tiene la iniciativa en la vida del hombre y que
María, en plenitud de gracia desde el primer momento, representa el modelo humano sin fisuras,
sin vacilaciones ante el mal y todo condicionamiento humano, a la posibilidad de dar una
respuesta libre al servicio de un proyecto santo.

Asunción: es un dogma definido por el papa Pío XII, el 1 de nov. de 1950. Enseña que la madre
de Jesús que, glorificada en el cielo en cuerpo y alma, es imagen y principio de la Iglesia que
habrá de tener su cumplimiento en la vida futura, así en la tierra precede con su luz al
peregrinante Pueblo de Dios como signo de esperanza cierta y de consuelo hasta que llegue el
día del Señor (cf. LG 68).

4. Relaciones entre María y la Iglesia. Análisis del concepto “corredentora”.

El título mariano «corredentora», se refiere a la participación totalmente particular de María en


la obra de nuestra redención llevada a cabo por Jesucristo. El término, como ha sido usado por
la Iglesia, nunca pone a María en nivel de igualdad con Jesucristo, el divino redentor. Sin
embargo, la libre y activa cooperación humana de la madre de Jesús en la redención,
particularmente en la anunciación y en el calvario, es correctamente reconocida por el magisterio
y las enseñanzas papales del Concilio Vaticano II. Cf. «Lumen Gentium» n. 56, 57, 58 y 61. Y
se convierte en un ejemplo preeminente de cómo el cristiano está llamado a hacerse un «co-
laborador con Dios».

5. ¿En qué sentido se habla de culto, devoción y espiritualidad mariana?

La finalidad del culto mariana es glorificar a Dios y empeñar a los cristianos en una vida
absolutamente conforme a su voluntad. Por tanto, la veneración a la Madre de Jesús se traduce
en la vida del cristiano en una actitud de imitación de aquella que brilla ante comunidad de los
elegidos como modelo de virtudes (cf. LG 65).

La veneración o culto de María es la respuesta agradecida del creyente a la misión


histórico-salvífica de la madre de Jesús. Se manifiesta en actos de confianza, acción de gracias,
respeto, invocación. Se conforma en la liturgia y en la devoción popular y el arte. «Bendita entre
las mujeres», «bienaventurada te llamarán todas las generaciones». Su cercanía con el misterio
de Cristo, su santidad que la llevó a mantenerse hasta el final junto al Señor, la convierte en
mediadora, intercesora.
98
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
Es necesario distinguir entre el culto de adoración a Dios solo, y el culto de dulía o
hiperdulía a María y los santos. Más en la línea de súplica e intercesión. Detrás está además la
verdad de fe sobre la comunión de los santos. En la exhortación apostólica Marialis cultus, el
papa Pablo VI nos exhorta a seguir en la devoción mariana, pero siempre sin olvidar su finalidad
última: «Glorificar a Dios y empeñar a los cristianos en una vida absolutamente conforme a su
voluntad».

La devoción a María nunca podrá ser tomada como una pieza aparte, autónoma,
dislocada dentro de la espiritualidad cristiana. Estará orientada, como todo lo demás, hacia la
gloria de Dios, que se expresa en el cumplimiento de su voluntad, manifestada en Jesús: el
anuncio y la construcción del reino de Dios. Ella misma se había anticipado a señalárnoslo en
el Evangelio: «Haced lo que él os diga».
IX. TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS

9.1. SACRAMENTOS EN GENERAL

1. Origen etimológico del concepto sacramento


La palabra sacramentum no procede del ámbito de la cultura bíblica. Fue asumida de la cultura
latina por las comunidades cristianas del Norte de África, durante el siglo III. Palabra usual para
traducir Mysterion. El término latino Sacramentum se induce en la dialéctica de secreto
manifestación de la comunicación divina y de sus signos. Indicando a la vez un acto de
consagración y de iniciación. El significado fundamental de la raíz latina sacr se refiere a lo
sagrado, Sacrare; Destinar algo o alguien al campo de lo santo. El sufijo Mentum designa el
medio o el instrumento mediante el cual hace algo, en tanto, Sacramentum es la acción
consegratoria o el instrumento consagrante.
Destacan por entonces, el aspecto dinámico, activo, y eficaz al tiempo que se refiere a la
exigencia de fidelidad a un determinado estilo de vida. Ha sido pues, a lo largo de la vida de la
Iglesia, y en virtud de la reflexión teológica y de la acción litúrgica y pastoral, somo se ha
acuñado el sustantivo sacramentum para determinar aquellas acciones que, fundamentadas en
la Palabra de Dios, tienen en la Iglesia una finalidad sobrenaturalmente soteriológica, y son, por
tanto, medios para la salvación del hombre.
2. Cristo, sacramento del Padre; la Iglesia, sacramento de Cristo; ¿y los siete
sacramentos?
Cristo sacramento del Padre: es a partir de sus actos y acciones que Cristo aparece como
sacramento del Padre. La totalidad de la persona de Cristo es la expresión clara y preciosa del
rostro y la imagen del Padre.
ꟷ Por ontología: en su mismo ser es sacramento perfecto, comunión plena del hombre y Dios,
aparición verdadera de lo que es Dios y el hombre, encuentro irrepetible y único del hombre con
Dios.
ꟷ Por ética: su ser y su aparecer están en perfecta consonancia, su vida, sus palabras y sus obras
manifiestan visiblemente la presencia del misterio y del poder invisible de Dios. Se manifiesta así
de manera concreta el amor y la presencia salvadora de Dios.

Iglesia, sacramento de Cristo: es instrumento, mediación y manifestación visible de una gracia


y una salvación invisible, que se realiza y actualiza, en virtud del Espíritu Santo. Cristo se hace
presente en las acciones litúrgicas de la Iglesia: la Palabra, la vivencia de los carismas y el
testimonio de la caridad son las maneras como se reproduce la imagen de Cristo y se realiza el
encuentro vivencial entre éste y el hombre.
100
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
La Iglesia es sacramento, por tanto, dotada de formas terrestres y de bienes celestiales.
Visibiliza históricamente la salvación, el don escatológico del Espíritu.
Por los signos privilegiados, la Iglesia proclama, actualiza, realiza, promueve y extiende
la salvación de Cristo.
Siete sacramentos: Son los signos fundamentales por los que se realiza en la Iglesia la
misión, la vida y el misterio de Cristo. Son lugares o momentos privilegiados del encuentro de
Dios con el hombre en la Iglesia a través de un signo sensible. De este modo, Cristo es
Sacramento original; la Iglesia es Sacramento derivado / relativo; Siete Sacramentos son
autorrealizaciones o procesos básicos de la Iglesia.
3. Conceptos teológicos: carácter, «ex opere operato», signo y símbolo
El carácter es el efecto permanente en el receptor del sacramento, una realidad objetiva, que es
independiente de la fe y de la santidad del receptor. Debido a este carácter indeleble, el
sacramento es irrepetible, y está asociado al sacramento del bautismo, confirmación y orden
sacerdotal. Ex opere operato es una expresión escolástica, referida a la eficacia propia del
sacramento. La eficacia del sacramento se funda no en la fe personal de quien lo confiere o
quien lo recibe, sino en la acción de Dios. Pretende afirmar precisamente que el sujeto actuante
o agente en los sacramentos no es el hombre sino Dios.
El sacramento se entiende a la vez como: signo realizador y símbolo real. En primer
lugar, visibilizan con características de derecho público la presencia y las fronteras de la Iglesia
en la geografía la historia; y, en segundo lugar, significan y señalan el profundo e inevitable
misterio salvífico que da razón de la existencia, del dinamismo y de la originalidad de la
comunidad eclesial. EL sacramento es estático, algo que remite a otra cosa: por su parte, los
símbolos son acciones que pueden incluir signos.
4. Diferencias de interpretación en la teología sacramentaria
SACRAMENTARIA CATÓLICA SACRAMENTARIA LUTERANA
Interpretación analógica del sacramento. Interpretación del sacramento a partir de las
Palabras, signos, acciones y misterio pascual de palabras explícitas de Cristo, unidas a un signo
Cristo. externo.
Septenario sacramental Bautismo y Eucaristía
Eficacia propia del sacramento Eficacia a partir de la fe
Acciones simbólicas de Jesús Exige la acción explícita de Jesús
Reconoce la acción mediadora de la Iglesia Desconoce la mediación eclesial
Afirma la expresión ex opere operato Niega la expresión ex opere operato
101
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
5. Análisis de la parte sistemática propuesta por el manual de Teología dogmática de
Schneider y de la propuesta del P. Philip Rosato
De acuerdo con el manual de Teología dogmática, los sacramentos pueden describirse como las
celebraciones centrales de la Iglesia, que incluye con elementos el símbolo, la palabra y la
acción, y realizadas de manera corporal y física. Donde deriva necesariamente, que:

ꟷ Siendo considerado como símbolo, el sacramento no solo represente, sino que se realiza en
el cumplimiento del signo, se experimenta la realidad que realiza
ꟷ En el caso de la palabra, el sacramento es creador de realidad, que con un lenguaje
performativo actúa sobre la persona transformándola internamente y creando una relación.
ꟷ El aspecto celebrativo del sacramento supera la situación presente, permite la apertura de un
horizonte más vasto, afirma explícitamente el conjunto de una comunidad constituida y la
totalidad de muchos elementos. En la celebración entran tanto la palabra como el gesto.
Los sacramentos son acciones simbólicas de la Iglesia, radicados en los gestos proféticos
de Jesús y desarrollados por la acción del Espíritu Santo. Estos constituyen a la Iglesia como la
comunidad de salvación escatológica, que hace el memorial del sacrificio de Cristo,
participando de su ser y su misión.
Ambas definiciones presentan el sacramento desde su carácter simbólico y situado
dentro de la Iglesia reconociendo a la unidad y la participación de la comunidad. Prevalece en
todo caso el carácter comunitario y simbólico del sacramento.

ꟷ La institución de los sacramentos por Cristo ha llegado a concretarse en relación con su


configuración histórica y ritual. Un signo es sacramento porque tiene su origen y
fundamento en el mismo Cristo en su vida, sus palabras y sus signos, su misión y
ministerio.

ꟷ Las acciones simbólicas llevan a una comprensión de la realidad que está orientada
relacional y dinámicamente en procesos.

ꟷ Este proceso tiene distintos caminos para hacerse operativo, pero todos ellos son
generados por el mismo Espíritu para unir a la Iglesia con Dios y comprometerla en la
misión de Cristo. La escucha de la Palabra, el ejército de los carismas, la oración
personal, la vida sacramental, la caridad social son las expresiones inspiradas por el
único y mismo Espíritu.

ꟷ En las acciones sacramentales se ponen ante Dios las situaciones concretas de una vida
comunitaria ante un Dios que no está lejano sino presente en su amor incondicional.

ꟷ Los sacramentos actualizan epicléticamente la acción de Dios en nosotros,


vinculándonos a su ser y hacia la puesta en práctica de los gestos y actitudes proféticas
de Jesús en nuestra vida. La gracia recibida, requiere necesariamente la traducción
existencial para reproducirla acción profética de Cristo.
102
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
9.2. SACRAMENTOS DE INICIACIÓN

6. ¿Qué se entiende por iniciación cristiana?

El proceso de la persona a través del bautismo y la confirmación, por los cuales pasa de la
situación de no-cristiano a la de miembro pleno de la Iglesia con la participación eucarística,
siendo una misma unidad estos tres momentos sacramentales. El misterio al que se inicia es la
pascua de Jesucristo:

ꟷ Se trata de un misterio personal


ꟷ No es un elemento mítico, atemporal, sino estrictamente histórico
ꟷ No se trata de una doctrina o una ideología
ꟷ Su fuerza está en que son acciones del Señor, que sale al encuentro por su Espíritu Santo en la Iglesia.

La Iglesia es la comunidad de iniciados. Su presencia activa es decisiva para la iniciación


cristiana. Y el sujeto es el hombre. Los catecúmenos son «aquellos que, movidos por el Espíritu
Santo, solicitan explícitamente ser incorporados a la Iglesia, y que, por este mismo deseo, así
como también por la vida de fe, esperanza y caridad que llevan, están unidos a la Iglesia, que
los acoge ya como suyos» (CIC 206 § 1). Es «una formación y un noviciado convenientemente
prolongado de la vida cristiana, en que los discípulos se unen al catecumenado» que se compone
de los siguientes pasos: kerigma, la etapa del catecumenado (Señal de la cruz), purificación e
iluminación, la mistagógica.

9.2.1. Bautismo
7. Fundamentación bíblico-cristológica del bautismo

El primero y principal referente del bautismo, según la tradición, es Cristo y su misterio. Lo


estaba ya sugiriendo la expresión más arcaica relativa al bautismo cristiano que ha llegado a
nosotros bautizar en el nombre de Cristo:

ꟷ El bautismo cristiano aparece con referencias iniciales en la práctica del bautista, de la cual
Jesucristo toma parte.
ꟷ La comunidad cristiana leyó estos acontecimientos en sentido pascual y como voluntad del
resucitado.
ꟷ Las fórmulas varían, primero formas unitarias en sentido cristológico, la presencia del ES,
luego en sentido Trinitario.
103
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
SÍMBOLO FUNDAMENTACIÓN BÍBLICA

Poder caótico: caso inicial, Gn 1,2 Diluvio, destrucción del ejercicio Ex 15,1
Fuente de vida: Paraíso inicial, Gn 2,10; experiencia de la fuente de agua en el
desierto, Ex 17,1; Dios es fuente de agua viva Sal 42,2.
AGUA
Purificación, transformación 2Re 5,14; Sal 50, Ez 36. Parte esencial del culto,
baños rituales en sinagogas y en los accesos del Templo.

Urgencia, juicio inminente; Perdón de pecados; Metanoia; preparación para


BAUTISMO DE algo más grande que está por llegar; No se puede bautizar uno mismo, y no es
JUAN un simple baño ritual reiterativo; Signo importante, que se convierte en
apellido del profeta: “Juan Bautista”.

- Narrado por los cuatro evangelistas y en Hechos, comprendido desde la


totalidad de la obra salvífica de Cristo:
- Mc, es destacado el carácter profético de Jesús en su bautismo, siendo el
tiempo del cumplimiento.
- Mt, refiere al diálogo entre el Bautista y Jesús, para que se cumpla toda
BAUTISMO DE justicia.
JESÚS - Lc, acabada la misión del precursor, Lc había remontado la genealogía de
Jesús hasta Adán, queriendo presentarlo como el nuevo Adán, el Hijo
amado, en el cual la misericordia del Padre recupera al primer Adán para
aquello que él quiso que fuera: su Hijo.
- Jn, presenta una descripción que el mismo bautista hace del Cordero-Siervo
que purifica y que está lleno del Espíritu Santo para darlo.

- El bautismo es incorporación al misterio pascual de Cristo, que es al mismo


tiempo vida en el Espíritu: Rom 6,3: con-morir para con-resucitar. Se trata
de que Cristo, el nuevo Adán, ha purificado la humanidad por su misterio
pascual, en el cual somos insertados por el bautismo, para poder vivir la
vida según el Espíritu.
- Gal 3,27; 2,19; 1Cor 1,13; Col 2,9. Consagrados, revestidos, ser en Cristo,
DOCTRINA
equivalencia a la circuncisión; Con-crucificado: vida en Cristo;
PAULINA
Circuncisión: con-morir/con-resucitar = pertenencia. Gal 4,4
Filiación Gal 3,26. Pablo propone la identificación progresiva del
bautizado con Jesús como tarea del ES, la vida nueva según el Espíritu,
como nueva pascua, Ef 4,3 CARIDAD Además de su papel como
constructor de comunidad de hermanos y testigos: 1Cor 12 ¿Bautismo por
los muertos? 1Cor 15,29

- Jn 3, 1ss. Es necesario nacer de nuevo, para entrar el reino, para poseer el


don del ES La expresión nacer de agua y del ES no puede referirse
explícitamente al bautismo, pero si tiene una referencia sacramental.
- La relación agua- Espíritu-nuevo nacimiento aparece en el mismo bautismo
DOCTRINA
de Jesús, luego también en el diálogo con la samaritana Jn 4 La referencia
JOÁNICA
al baño que hace que el hombre esté limpio Jn 13,10
- El resultado final de esta regeneración es la realidad de ser hijos de Dios;
los que reciben la palabra y creen tiene el poder de hacerse hijos de Dios
Jn 1,12; Filiación y unción del ES Jn 2,20.
104
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS

8. Elementos teológicos fundamentales del sacramento del bautismo. El sentido teológico


que el NT le da al símbolo bautismal puede sintetizarse en las siguientes afirmaciones:
ꟷ Signo de la fe. El Espíritu del Resucitado en la comunidad que anuncia el evangelio, y de
ahí la interpelación y la aceptación creyente: entonces el bautismo. Hch 2,37; Mc 16,16; Mt
28, 19. Pero la fe no como una condición solamente, pues Rom 6,1 dice que los bautizados
han de comprender lo que ha ocurrido con ellos, para que, por su fe, vivan su bautismo.
ꟷ Adhesión a Jesucristo. Por el bautismo, los creyentes son incorporados a Jesús, a su vida y
a su destino. Así se comprende claramente Hch 2,38; Mc 10,38
ꟷ Perdón de los pecados. Se trata de la anulación de una vida anterior en donde el punto de
referencia no era Cristo ni Dios, sino los propios deseos: Hch 22,16. Se hará una fórmula
que más adelante formará parte del núcleo de la fe: “bautismo para el perdón de los pecados”
ꟷ Don del Espíritu. Se trata del Espíritu del resucitado que permite al bautizado vivir una
vida nueva Rm 5,5. Una transformación interior que da origen a un nuevo modo de entender
las relaciones. Una acción congregadora y edificante de la comunidad. Unidad y dignidad
de los bautizados. Los bautizados se hacen comunidad: ésta nace y crece mediante el
bautismo, lo decisivo no es lo numérico sino la solidaridad entre los bautizados, se han
derribado los muros: 1Cor 12,13; Gal 3,27; Ef 4,4.
ꟷ Nacimiento y vida nueva: don y tarea. Un nuevo principio de acción, un corazón nuevo,
de modo que no se escuche la palabra desde fuera, sino que la acoge en su interior y pueda
realizarla como algo que cae de peso. Un estilo de vida nuevo, 1Cor 6,1ss; Gal 5,13

9.2.2. Confirmación
9. ¿Qué dificultades encontramos en la fundamentación bíblico-teológica de la
confirmación?

El sacramento de la confirmación forma parte del proceso de la iniciación cristiana y, por lo


tanto, ha de estar al mismo tiempo ligado y diferenciado del bautismo y de la eucaristía. Los tres
sacramentos forman una unidad en el camino del discípulo hacia la plena comunión con
Jesucristo, pero cada uno tiene su identidad específica.

Fundamentos bíblicos

Para el Nuevo Testamento, el Don del Espíritu pertenece al acontecimiento bautismal. Así lo
muestra Hch 8,17; 19,6. San Pablo, para quien el bautismo es una donación del Espíritu, y san
Juan habla del nacimiento del agua y del espíritu; no reconocer ningún rito específico para la
recepción del Espíritu fuera del baño bautismal. Es probable que hubiera prácticas distintas,
pero el don del Espíritu siempre tuvo que ver con el bautismo; de haber existido un rito propio,
debió formar parte del bautismo El texto que la tradición ha utilizado para fundamentar el
sacramento de la confirmación Hch 8,16. Aparecen juntamente en la práctica apostólica dos
gestos que se ligan en el rito de la confirmación, la imposición de manos y la unción con aceite.
105
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
Distinción y relación teológica e histórica entre el bautismo y la confirmación

Durante los primeros siglos de la Iglesia, el rito de iniciación cristiana, en que se bautizaba y se
confirmaba a la persona adulta, incluía, además del agua, la imposición de manos y la unción.

La distinción entre orientales y occidentales es que mientras los orientales conservaron


lo litúrgico y en occidente importó más la jerarquía. La distinción entre Bautismo y
Confirmación no es solo histórica, tiene su raíz en Cristo y el Espíritu.

ꟷ Relación. El Espíritu es recibido en el bautismo, en la Confirmación se da el envío. Analogía


con el envío de Jesús y el de la comunidad.
ꟷ Distinción. Analogar el tema del envío en la Confirmación con lo de madurez cristiana, sin
tomar la parte pastoral.
10. Razones históricas de la separación entre Bautismo y Confirmación Durante el siglo
IV en Occidente
ꟷ El convencimiento de la necesidad del bautismo de los niños por la doctrina del pecado
original.
ꟷ La acogida de herejes bautizados, que no debían volver a bautizarse, sino solo eran recibidos
por la imposición de manos de obispo.
ꟷ La fundación de comunidades filiales y el desdoblamiento del ministerio episcopal: los
presbíteros bautizan y más tarde, el obispo impone las manos.48
En Oriente
ꟷ Se mantuvo el rito de iniciación completo, los presbíteros administran los tres sacramentos
incluso a los lactantes.
ꟷ La presencia del obispo está representada por el aceite consagrado por el
ꟷ Siglos más tarde, Lutero y los protestantes, verán en la doctrina de la confirmación una
subestimación del bautismo y una supervaloración del ministerio episcopal.
ꟷ Distinción cristológica y pneumatológica.
11. Elementos teológicos fundamentales, del sacramento de la confirmación
El Espíritu Santo ya recibido en el El Espíritu impulsa a Jesús al ministerio Como el
bautismo se hace operativo la Pentecostés, el ES impulsa a la Iglesia a dar testimonio
confirmación en orden a una misión. del resucitado.
Con los signos propios de la imposición de manos y la
unción con el santo Crisma

El confirmado recibe el sello del Pecados contra la esperanza.


Espíritu que lo fortalece para la lucha Fundamentación cristológica Lc 4, 17 «el espíritu del
contra el mal y lo hace testigo de Señor está sobre mí porque me ha ungido», Mt 12, 16
esperanza «en su nombre se llenarán de esperanza de naciones»

48
Cf. Para esta celebración se comienza a hablar de confirmatio. Cf. Concilio de Aries del 314, FI 974; Concilio
de Elvira en el 300 DZ 52.
106
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
Se convierte el confirmado en discípulo misionero
La incorporación a la comunidad eclesial que había
tenido lugar en el bautismo, en la confirmación se
profundiza.
Profundización de la pertenencia Se asume, con el conocimiento de sus dones y
eclesial carismas, la vocación concreta como miembro del
cuerpo de Cristo; ahonda en la comunión con la Iglesia,
y es invitado a ofrecerse como miembro activo en los
ministerios eclesiales.
Asumiendo la propia identidad de bautizado, se asume
también la fe como don y como tarea.
Crecimiento y maduración de la fe En medida de nuestra libertad, Dios vuelve a hacerse
presente en nuestro crecimiento para que le aceptemos
como criterios de vida y apropiemos su pensamiento y
sus sentimientos en forma consciente libre.
La confirmación es tiempo oportuno de “confirmar” la
fe: asumirla de forma consciente.

9.2.3. Eucaristía

12. Fundamentación cristológica de la Eucaristía


En Sacrosanctum Concilium se destaca la fundamentación cristológica de la Eucaristía (cf. SC
47); el Cardenal Muller destaca que Cristo Jesús, el Hijo del Padre eterno hecho hombre y
mediador del reino de Dios (en la predicación, la cruz y la resurrección), instituyo, en la última
cena, la Eucaristía como memorial real (anamnesis/memoria) de toda su actividad salvífica, del
sacrificio de su vida en la cruz y de su resurrección de entre los muertos. Él es el sujeto del
sacrificio de la cruz y de la actualización sacramental de este sacrificio bajo la modalidad de las
acciones litúrgicas de la Iglesia (presencia actual).
Todos los aspectos que caracterizan el sacrificio de la cruz se dan pues, y por esta razón,
en la eucaristía: la alabanza a Dios, la acción de gracias, la oración y la expiación como
aceptación de la gracia de la acción de la alianza en la obediencia divina y puede destacarse
además, que la Eucaristía tiene su principal fundamentación cristológica en la misma
autodonación de Cristo, caracterizada en sus comidas, la misma última cena y las comidas del
Resucitado, es decir, Cristo dándose, entregándose y haciendo participar de su Cuerpo.
13. ¿Qué importancia tiene la Resurrección en el sacramento de la Eucaristía?
La Eucaristía de la comunidad primera e incluso la «Eucaristía» de la última cena tienen sus
raíces no solo en la vida y muerte de Cristo, sino también en su resurrección. Mejor dicho, la
resurrección del Señor es la fuente ultima de donde dimana la Eucaristía de la Iglesia posterior,
hasta el punto de que sin la resurrección la Eucaristía no llegaría a existir. Porque la vida y la
107
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
muerte de Jesús podrían suscitar el recuerdo de los discípulos, mientras. Que solo la resurrección
puede ser generadora de la presencia de Cristo en la Eucaristía.
Cabe decir que la Eucaristía celebrada por la comunidad apostólica es un lugar
privilegiado de la presencia actuante y de la confesión de fe en el Resucitado, y que esta misma
experiencia celebrante y confesante conduce a profundizar más en el acontecimiento de la
resurrección. Y si esto es así, puede afirmarse igualmente que, en la medida en que los relatos
de la institución son fruto de una tradición y experiencia litúrgica, en esa misma medida es
necesario entenderlos desde la relación en que aparece la Eucaristía con las comidas post-
pascuales con el Resucitado.
14. Centralidad del misterio eucarístico en la Iglesia y en la teología sacramentaria
La eucaristía es el sacramento de los sacramentos de la Iglesia, en el que se centra y concentra
la totalidad de la vida cristiana. Por eso, el Vaticano II no duda en llamarla «fuente y cumbre de
toda la vida cristiana» (LG 11), expresando y concentrando en si misma aquello que en general
se afirma de la liturgia como «cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y, al mismo
tiempo, la fuente de donde mana toda su fuerza» (SC 10). Y la Eucharisticum mysterium resume
estas dos ideas al afirmar que «el misterio eucarístico es, sin duda, el centro de la liturgia sagrada
y, más aún, de la vida cristiana» (n. l).

ꟷ En efecto, desde un punto de vista histórico-salvífico, la Eucaristía viene a ser el centro


sacramental actualizante del mismo misterio central de esta historia: el misterio pascual,
que, por voluntad de Cristo y obra del Espíritu, se hace presente a su Iglesia, para alabanza
del Padre y santificación de los hombres (cf. SC 7)
ꟷ Desde un punto de vista eclesial, la Eucaristía es la manifestación y realización más
significante de la Iglesia, ya que en ella tiene lugar la plena integración del Cristo individual
en el Cristo total; en ella Cristo se hace presente a su Iglesia de la forma más intensa; en ella
se manifiestan y renuevan las diversas dimensiones de la misión (comunión, palabra,
liturgia, caridad); en ella se significa y realiza la mutua y complementaria relación entre
reunión (asamblea) y misión (acción), entre palabra (liturgia de la palabra) y sacramento
(rito eucarístico). La misma «ordenación jerárquica» de los servicios y ministerios que
intervienen en la acción eucarística está manifestando la estructura ministerial, participativa
y corresponsable de la comunidad eclesial.
ꟷ «La Eucaristía nutre y modela a la Iglesia [...] el misterio de la Iglesia es anunciado, gustado
y vivido de manera insuperable en la Eucaristía» (Dies Domini, n.32).
108
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
15. Núcleo dogmático de los siguientes conceptos: sacrificio, memorial, epíclesis,
comunión, transustanciación.
Refiere a la entrega total de la persona de Cristo en orden a manifestar la
salvación de Dios. La eucaristía es representación memorial del sacrificio
de Cristo, es decir, sacramento del sacrificio de Cristo, en cuanto
representación y actualización memorial y dinámica del mismo e
SACRIFICIO irrepetible sacrificio, al que la Iglesia es asociada para su edificación, y
en el que la Iglesia entera está llamada a participar por su entrega y
fidelidad a la misma dinámica de amor de Dios, hecho sacrificio en
Cristo. La eucaristía es, pues, presencia activa y memorial del sacrificio
de Cristo, en la mediación sacrificial de la Iglesia.
Es la actualización real y objetiva en la asamblea celebrante, viene de la
expresión anamnesis, mismo que como sustantivo aparece solo cuatro
veces en el NT, de las cuales tres son en relación con la última cena (Lc
22,19; 1Cor 11,24.25; Heb 10,3). Además, la eucaristía es la memoria, la
MEMORIAL
anamnesis, memorial incruento de la oblación cruenta de Cristo en la
cruz. Es memoria llena de realidad objetiva que recuerda; representación
celebrativa del misterio de la redención; aplicación de los frutos a quienes
lo acogen con fe y conversión sincera.
Es la que se realiza en los sacramentos, invocando la intervención
trinitaria, sobre todo por su Espíritu, de manera que el signo sacramental
sea santificador y produzca los efectos espirituales de gracia y unidad que
en él se significan. La epíclesis se da en todos los sacramentos, no se
EPÍCLESIS
reduce a la invocación sobre los elementos externos, se extiende a la
totalidad de la plegaria. La epíclesis de la eucaristía se distingue entre, la
que se hace directamente sobre el pan y el vino, pidiendo su
transformación por el Espíritu y la que se hace sobre la comunidad,
pidiendo su transformación y perfeccionamiento en la unidad y el amor.
Es el fruto y finalidad del sacrificio, que es la comunión con y de Dios
mismo, para la edificación del Cuerpo de Cristo en la tierra. El signo de
COMUNIÓN la participación plena en el sacrificio es la comunión. La eucaristía es el
sacramento de la unidad de la Iglesia, pues por la comunión no sólo nos
unimos a Cristo, sino también entre nosotros, para seguir edificándola en
la unidad.
Es la conversión de las sustancias del pan y del vino en el cuerpo y la
sangre de Cristo, que acontece en la eucaristía, sobre todo en la anáfora
con las palabras de consagración, y en virtud del poder de Dios por Cristo
TRANSUSTANCIACIÓN
y el Espíritu, permaneciendo la realidad de las apariencias sensibles del
pan y del vino, por lo que, aun viendo una realidad empírica de pan-vino,
lo que por ellos se nos ofrece es su cuerpo y su sangre, es decir, la misma
persona del Señor resucitado.

16. ¿Cuál es el papel que desempeña el Espíritu Santo en la eucaristía?


El Espíritu hace realmente presente para nosotros en la Eucaristía a Cristo crucificado y
resucitado, cumpliendo la promesa que se contiene en la institución. La presencia de Cristo es
claramente el centro de la eucaristía. El Espíritu Santo es la fuerza inconmensurable de amor
que lo hace posible, y que continúa haciéndolo eficaz.
109
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
En virtud de la palabra viva de Cristo y por el poder del Espíritu Santo, el pan y el vino
se convierten en los signos sacramentales del cuerpo y la sangre de Cristo. Toda la acción
eucarística tiene un carácter epiclético, ya que depende de la acción del Espíritu Santo. El
Espíritu Santo santifica y renueva a la Iglesia para cumplir su misión en el mundo, y por la
eucaristía nos otorga un «anticipo del reino de Dios».
17. ¿Para qué se celebra la eucaristía? ¿Cuál es su finalidad central?
La Eucaristía es celebrada como respuesta y necesidad. Como respuesta al imperativo “hacer
esto en memoria” de Jesús, y como necesidad expresa que tiene la Iglesia de saberse y participar
de la comunión misma que viene de esta respuesta.
La presencia eucarística tiene una clara finalidad: la koinonía o participación plena de
los creyentes, su transformación real en Cristo, en su cuerpo que es la Iglesia, en una vida nueva,
prenda y garantía de la vida eterna, su transformación en agentes de extensión de este cuerpo en
medio del mundo. Su finalidad es la unidad en el amor y la edificación del cuerpo de la Iglesia.

9.3. SACRAMENTOS DE SERVICIO

9.3.1. Matrimonio
18. Fundamentación bíblico-cristológico del sacramento del matrimonio

La Sagrada Escritura se abre con el relato de la Creación del hombre y de la mujer a imagen y
semejanza de Dios49 y se cierra con la visión de las «bodas del Cordero».50 Por ello, el
matrimonio antes de ser visto sólo como sacramento, ha de verse también como una realidad
antropológica, es decir, como un acontecimiento netamente humano.

AT: La SE afirma que el hombre y la mujer fueron creados el uno para el otro, llamados
a formar «una sola carne» (Gn 2,24). Este el plan desde el principio (cf. Mt 19,6). La mujer le
es dada por Dios como auxilio. Dios que ha creado al hombre por amor, lo ha llamado también
a su vocación fundamental e innata de todo ser humano. Este amor es destinado a ser fecundo y
a realizarse en la obra común del cuidado de la creación (cf. Gn 1,28). La intima comunidad de
vida y amor conyugal se establece sobre la alianza del matrimonio, vinculo sagrado, no depende
del árbitro humano, sino que Dios es el autor. El primer pecado tiene como consecuencia primera
la ruptura de la comunión original entre el hombre y la mujer. «Contemplando la Alianza de
Dios con Israel bajo la imagen de un amor conyugal exclusivo y fiel, los profetas fueron

49
Cf. Gn 1,26-27.
50
Cf. Ap 19,7.
110
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
preparando la conciencia del pueblo elegido para una comprensión más profunda de la unidad
y la indisolubilidad del matrimonio» (CIC 1611).

NT: «La alianza matrimonial, por la que el varón y la mujer constituyen entre sí un
consorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los conyugues y a la
generación y educación de la prole, fue elevada por Cristo a la dignidad de sacramento entre
bautizados» (CIC 1601). La mujer sacada del costado de Adán es figura de la Iglesia que nace
del agua (bautismo) del costado de Cristo en la cruz. La unión del hombre y la mujer, como una
sola carne, refleja el misterio de unidad entre Cristo y la Iglesia, que la quiere santificar y
purificar, nutrirla y cuidarla porque es su cuerpo. Por ello se puede entender sacramentalmente
el matrimonio a partir de Ef 5, 21-33.51

19. Núcleo dogmático del sacramento del matrimonio

El consentimiento libre (causa eficiente) en el que los contrayentes cristianos expresan con su
contrato (materia) ante la comunidad eclesial, su acuerdo de unir sus vidas hace valido el
Matrimonio-Sacramento del cual ellos son los ministros. Y mediante la cohabitación lo hace
indisoluble. La bendición nupcial del sacerdote constituye la forma de este sacramento.52 Por
tanto, con el matrimonio -sacramento, los esposos entran real, vital y ontológicamente en la
unión esponsal de Cristo y la Iglesia, para revivirla en sus personas desde el contenido profundo
de su esponsalidad. En consecuencia, la indisolubilidad del matrimonio sólo afecta de modo
absoluto, según la praxis de la Iglesia, al matrimonio-sacramento contraído válidamente y
consumado. Propiedades: unidad e indisolubilidad. Fines: transmisión de la vida y educación de
la prole; y la ayuda mutua en el amor mutuo. Bienes: prole, la fidelidad que salvaguarda la
dignidad humana y bautismal; y el sacramento como signo de la presencia de Cristo con su
Iglesia. Con ese acto humano con que los cónyuges mutuamente se entregan y aceptan, surge
una institución estable, por ordenación divina, incluso ante la sociedad; este vínculo sagrado,
con miras al bien, ya de los cónyuges y su prole, ya de la sociedad, no depende del arbitrio
humano.

9.3.2. Orden sacerdotal


20. Originalidad del Sacerdocio de Cristo
Nuevo sacerdocio: Jesucristo, inaugura un sacrificio que la Carta a los Hebreos llama «sacrificio
único» según el orden de Melquisedec (cf. Hb 10, 10. 12. 14). Este es señal de su eficacia para
llevar a todos los hombres hasta Dios. Es único porque supera la exterioridad que representaba
la sangre de animales y porque llega a la conciencia del hombre, transforma el ser humano y le
confiere un corazón nuevo. El sacrificio de Cristo puede ser el nuestro y así poder entrar en la
dinámica salvadora de Dios.

51
T. SCHNEIDER, Manual de teología dogmática, 1000.
52
Ibidem, 1002.
111
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
ꟷ Nuevo culto. Frente a la multiplicidad y exterioridad de ritos que giran en torno a las
ofrendas materiales se sitúa ahora la ofrenda personal de Cristo: «se ofreció a sí mismo» (Hb
9, 14. 25); Se trata de realidad vital y existencial.
ꟷ Nueva Alianza y ofrenda: Jesús ha hecho la ofrenda existencial y vital de Sí mismo, su
propia persona ofrecida al Padre. Su oferta de expiación y alianza. Es, ahora, un culto
existencial, que abarca a todo el hombre para unirlo a Dios y a los hermanos. Y con ello, los
sacerdotes son «servidores de la Nueva Alianza» (2Cor 3, 6).
21. Fundamentación bíblico-cristológico del sacerdocio ministerial
Jesús hace participar a su pueblo en su sacerdocio; este no se puede ejercer concretamente si no
por ministros llamados por Dios. Jesús llamó a los Doce (cf. Mc 3,13-15; Jn 15,16) para
confiarles la responsabilidad de su Iglesia. Los preparó para el servicio de la palabra; les
comparte su proyecto, ya que en la última noche les confió la Eucaristía (Lc 22, 19).53Ahora
bien, el Sacramento del Orden es el que hace posible la misión que Cristo designa a sus
apóstoles, el perdonar los pecados, administrar los sacramentos, de enseñar y de renovar el
sacrificio del Cruz. Es por el cual algunos hombres quedan constituidos como ministros
sagrados, al ser marcados con un carácter indeleble, y destinados a apacentar al pueblo de Dios
según su grado, desempañando según la persona de Cristo, la enseñanza, el gobierno y la
santificación (cf. CIC 1008).
En la teología paulina: La reflexión sobre el apostolado y los carismas se orientan hacia el
sacerdocio de los ministros de la Iglesia, a los responsables de las comunidades a los cuales da
títulos sacerdotales: a) Dispensadores de los ministerios de Dios (1Cor 4,1 s); b) Ministros de la
nueva Alianza (cf. 2 Cor 3, 6); c) Define la predicación apostólica como un servicio litúrgico
(cf. Rm 1, 9; 15, 15 s).
En la teología de Hebreos se trata de un único sacrificio en plenitud. Cristo no imita a
los sacerdotes que ofrecían sacrificios exteriores, sino que se ofreció a sí mismo y se sirvió de
su propia sangre. Es una ofrenda existencial-espiritual por la que puede entrar a lo más íntimo
del ser humano. Con su muerte, queda abolido el pecado. Partiendo del Misterio Pascual el
sacerdocio se da en el sacrificio redentor de Cristo que es único, realizado una vez por todas. Y
por esto se hace presente en el sacrificio eucarístico de la Iglesia, del cual Cristo es el verdadero
sacerdote; los demás son ministros del Único Sacerdote.

22. Relación y distinción entre el sacerdocio común y el sacerdocio ministerial

Cristo ha hecho de la Iglesia un Reino de sacerdotes para su Dios y Padre (cf. Ap 1,6; 5,9-10; 1
P 2,5.9). Toda la comunidad de los creyentes es, como tal, sacerdotal. Los fieles ejercen su
sacerdocio bautismal a través de su participación, cada uno según su vocación propia, en la
misión de Cristo, Sacerdote, Profeta y Rey. Por los sacramentos del Bautismo y de la
Confirmación los fieles son consagrados para ser [...] un sacerdocio santo. El sacerdocio

53
Cf. Herbert VORGRIMLER, Teología de los sacramentos, Biblioteca de teología 13, Herder, Barcelona 1989, 309.
112
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
ministerial o jerárquico de los obispos y de los presbíteros, y el sacerdocio común de todos los
fieles, aunque su diferencia es esencial y no sólo en grado, están ordenados el uno al otro; [...]
ambos, en efecto, participan, cada uno a su manera, del único sacerdocio de Cristo. ¿En qué
sentido? Mientras el sacerdocio común de los fieles se realiza en el desarrollo de la gracia
bautismal (vida de fe, de esperanza y de caridad, vida según el Espíritu), el sacerdocio
ministerial está al servicio del sacerdocio común, en orden al desarrollo de la gracia bautismal
de todos los cristianos. Es uno de los medios por los cuales Cristo no cesa de construir y de
conducir a su Iglesia. Por esto es transmitido mediante un sacramento propio, el sacramento del
Orden (cf. CIC. 1546-47; LG 10).
23. Razones y especificidad del triple grado dentro del orden sacerdotal: diacono,
presbítero y obispo.
El ministerio eclesiástico, instituido por Dios, está ejercido en diversos órdenes por aquellos que
ya desde antiguo reciben los nombres de obispos, presbíteros y diáconos. La doctrina católica
expresada en la liturgia, el magisterio y la práctica constante de la Iglesia, reconoce que existen
dos grados de participación ministerial en el sacerdocio de Cristo: el episcopado y el
presbiterado, por otro lado, el diaconado está destinado a ayudarles y a servirles, de ahí que el
término Sacerdos designa, en el uso actual, a los obispos y a los presbíteros, pero no a los
diáconos. Es preciso recordar que Jesucristo no determinó en cada uno de los sacramentos los
elementos que afectan a su administración, sino que dejó a la Iglesia la capacidad de precisarlos
en atención a las necesidades pastorales de los distintos momentos.54 Pero tanto el gesto
(imposición de manos, materia) como la palabra (epíclesis-oración, forma) expresan no sólo la
transmisión de un ministerio, sino al mismo tiempo la petición del Espíritu, confiriendo de esta
manera el carácter indeleble del Orden. Esta distinción se deriva de la práctica de las
comunidades cristianas en su proceso de evangelización.55
Es por esto por lo que el libro de los Hechos de los Apóstoles es un testimonio de la
necesidad de consagrar hombres al servicio de la Iglesia (cf. Hch 6,1-7).

ꟷ O. Episcopal: Se fundamenta en la sucesión apostólica. Plenitud del sacramento del orden.


Enseñar, santificar y gobernar. Maestro, pastor y sacerdote. Su consagración se realiza en un
acto colegial entre varios obispos. Miembro del Colegio episcopal (LG 22).
ꟷ O. presbiteral: Colaboran con el obispo, participan de la autoridad de Cristo en la función
de enseñar, santificar y gobernar. Ejercen su función sagrada en el culto eucarístico,
actuando en la persona de Cristo y proclamando su misterio, unen la ofrenda de los fieles al
sacrificio (Nueva Alianza) de su Cabeza. De este sacrificio único, saca su fuerza todo su
ministerio sacerdotal (CIC, 1566; LG 28; PO 2). En la ordenación participan otros sacerdotes

54
Cf. Benjamín ANDRADE, Apuntes de Matrimonio y Orden, ad usum privatum, pro-manuscrito, UPM, México
2022.
55
Cf. Theodor SCHNEIDER, Manual de teología dogmática, Herder, Barcelona 1996, 986.
113
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
que acompaña al obispo en la imposición de las manos, participación de colegialidad en el
presbiterado (PO 8).
ꟷ O. diaconal: El diacono asiste al obispo y al presbítero en la celebración de los divinos
misterios: Eucaristía, matrimonio, etc. Predicación, servicio en la caridad (LG 29).

24. Núcleo dogmático del sacramento del Orden Sacerdotal


La institución de los Doce aparece vinculada al mandato misional, precedido por la llamada,
que les ha sido otorgado por Jesucristo. De aquí que la sustancia del sacramento, aquello que no
puede ser alterado por la Iglesia ni faltar en la ordenación, es la expresión del mandato misional.
Cualquier signo que emplee la Iglesia para conferir el Orden, bien sea la entrega de los
instrumentos:

ꟷ La oración consecretoria (forma) o el más antiguo y apostólico de la imposición de manos


(materia), ha de expresar siempre la transmisión de la misión.56
ꟷ El carácter sacramental (DS 1609), viene a ser una participación del yo sacerdotal de Cristo,
de tal forma que el ministro (obispo o presbítero) quedan unidos a Cristo Sacerdote de
manera permanente, que le capacita para actuar con la potestad de Cristo.57 «Ineius persona
agant» en caso del obispo; «in persona Christi capitis agere valeant» en el caso del
presbítero.58 De ahí que el sacerdocio sea la imagen y el símbolo del mismo Cristo que llama,
perdona y realiza el sacrificio de la Alianza; el que lleva al Padre a toda la humanidad. (cf.
Lc 12, 32. Mt 15, 24; LG 28). La unidad del presbiterio encuentra una expresión litúrgica en
la cumbre de que los presbíteros impongan a su vez las manos, después del obispo, durante
el rito de la ordenación. Sujeto de este sacramento, hombre bautizado.

25. Triple ministerio del sacerdocio


Enseñar: Los obispos con los presbíteros tienen como primer deber el anunciar a todos el
Evangelio de Dios, según la orden del Señor (cf. Mt 28,19; Mc 16,15). Son responsables de
mantener a la Iglesia en la pureza de la fe transmitida por los apóstoles, Cristo quiso conferir a
su Iglesia una participación en su propia infalibilidad, bajo la guía del magisterio vivo de la
Iglesia, que protege la doctrina de la Iglesia de las desviaciones y de los fallos, así garantiza la
posibilidad de profesar sin error la fe autentica. Los primeros que gozan de esta facultad es el
sucesor de Pedro, luego el Cuerpo episcopal. Con el fin de ofrecer una enseñanza que conduzca
a una mejor inteligencia de la Revelación en materia de fe y de costumbres.

Santificar: El obispo es el administrador de la gracia del sumo sacerdocio, en particular en la


eucaristía que él mismo ofrece, o cuya oblación asegura por medio de los presbíteros, sus

56
Cf. Benjamín ANDRADE, Apuntes de Matrimonio y Orden.
57
Cf. CIC, 1563. 1581
58
Cf. CIC, 1548.
114
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
colaboradores. El obispo y los presbíteros santifican la Iglesia con su oración y su trabajo, por
medio del ministerio de la palabra y de los sacramentos. La santifican con su ejemplo, no
tiranizando a los que os ha tocado cuidar, sino siendo modelos de la grey (1 Pe,3). Así es como
llegan a la vida eterna junto con el rebaño que se les fue confiado.

Gobernar: Los obispos, como vicarios y legados de Cristo, gobiernan las Iglesias particulares
que se les han confiado con su autoridad y potestad sagrada, que deben, no obstante, ejercer para
edificar con espíritu de servicio que es el de su Maestro. La autoridad de los obispos debe
ejercerse en comunión con toda la Iglesia bajo la guía del Papa quien la confirma y tutela. El
Buen Pastor será el modelo y la forma de la misión pastoral del obispo que cuida de los fieles
como verdaderos hijos.

9.4. SACRAMENTOS DE CURACIÓN

9.4.1. Reconciliación
26. ¿Qué es el pecado y qué es la conversión? Fundamentos bíblicos y enseñanza de Jesús

Pecado: «en sentido pleno (pecado mortal), es la decisión libre contra el orden de la naturaleza
y de la gracia, y contra la voluntad de Dios manifestada en la revelación oral59 y los presupuestos
son: conocimiento pleno, libertad y materia grave.

Fundamento bíblico: El pecado en el Antiguo Testamento es una ruptura que el hombre hace
con Dios y con la comunidad a la vez. Todos se sienten pecadores, también el sumo sacerdote;
por eso, todos deben confesar su pecado y pedir perdón. De ahí el rito del «chivo expiatorio»
que libera del pecado. O el rito de la sangre que es expiación (cf. Dt 12,23). Y la bendición final
sobre el pueblo que invoca la misericordia de Dios y expresa el perdón que restablece la
comunión con Dios y con la comunidad (cf. Lv 16, 20-34). Existieron diversos medios para la
conversión y la reconciliación [(ayunos, penitencias, liturgias, sacrificios, oración… (Lv 5,5;
Nm 5,6; Esd 10, 1-6; Esd 9, 6-13, etc.)], cuando se trataba de un pecado grave, los sacerdotes
pronunciaban la sentencia de excomunión, imponiendo los castigos o condiciones para la
reintegración.

Enseñanza de Jesús: Ésta radica en que Él no vino a renovar las estructuras penitenciales, sino
a llenar de nuevo sentido y verdad la reconciliación y el perdón. Su enseñanza se extiende
cuando Él proclama que lo anunciado ya empieza, que el Dios que comienza a reinar es el Padre,
y que este reinado se manifiesta en que ofrece misericordia y perdón de los pecados a quienes
se convierten. Por eso fue enviado para dar su vida y liberar al pueblo de sus pecados (cf. Mt
1,21) y dar la justificación (cf. Rm 4,25). Lo hizo entregando su vida por los hombres (Mc 10,45;
14,24; Lc 22,19), manifestado de forma especial en su muerte y resurrección (1 Cor 15,3-5; Rm

59
Cf. Dz 808, 837, 838.
115
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
4,25). Jesús no solo predica la reconciliación y el perdón, sino que reconcilia y perdona
realmente.

Conversión: Es una realidad humano-cristiana y salvífica central, que expresa originalmente el


encuentro del hombre con Dios, y decide sobre la orientación de la propia vida, removiéndola
desde su pasado, en el presente y para el futuro. Conversión viene del hebreo: shub, que supone
cambio de ruta; y del griego: methanoia, que supone cambio de mentalidad.

Fundamento bíblico: La «conversión» bíblica expresa, un movimiento radical, fundamental,


total, por el que el hombre enfila un camino diferente, con dirección nueva, que reorienta su
vida, enraizándola en Dios60. Este acto, que abarca a la persona entera y por el que se fundamenta
la totalidad de la existencia en Dios, con su correspondiente realización en la vida, lo define la
Biblia como «fe». El mensaje de conversión es universal y llama a todas las capas sociales, con
carácter escatológico y urgente, además que exige un cambio ético y obras de conversión.

Él transmite su mensaje de conversión en sus palabras, ejemplos e imágenes, obras y


signos. Su novedad no se haya tanto en recuperar el concepto de conversión del A.T., sino en
que la conversión se «cristologiza». Esto significa que Cristo viene a ser la epifanía, el lugar
concreto, la personificación inmediata del encuentro con Dios. Su mensaje de conversión es una
llamada y una interpelación viviente e insoslayable, que pone en «crisis», y ante la que todos
deben dar una respuesta de conversión y se fe. El acto fundamental de la conversión es un acto
de fe: convertirse es creer en la Buena Noticia.

27. Perdón de pecados en Jesús y ministerio del perdón de pecados en los apóstoles

Es importante señalar que el sacramento primario del perdón es el Bautismo. Esto porque la
reconciliación es el sacramento de los cristianos ya bautizados, que han pecado. Ahora bien,
podemos decir que el perdón está presente en Jesús y posteriormente como ministerio en los
apóstoles.

En Jesús: Cuando Jesús, con sus palabras y obras perdona a la gente, también la sana. Su perdón
va unido a la curación. Con ello, Jesús no solo se arroga algo que pertenece a Dios, sino que
afirma ser el Mesías, que actúa con la misma autoridad de Dios. De ahí que se diga lo siguiente:
el poder de perdonar procede de Dios, es ejercido en la tierra por Cristo – Hijo de Dios, y sigue
siendo ejercido desde el cielo por el Señor glorioso.

En los apóstoles: Pero este ejercicio se realiza, después de la resurrección y ascensión, a través
de los apóstoles y la comunidad eclesial (cf. Jn 20,22). La continuidad histórica de la
reconciliación obrada por Cristo sólo se realiza a través de la Iglesia. La primera remisión del
pecado se otorgará en el bautismo, a todos los que se conviertan y crean en el nombre de Jesús

60
Cf. Jr 18,8; Mal 3,7; Mc 4,12; Lc 1,16ss; 22,32; Hch 15,19…
116
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
(cf. Mt 28, 19; Mc 16, 16). Este ministerio de perdonar los pecados se ejerce en nombre de Cristo
y solo por medio de Él. Pero en sus escritos insisten menos en el aspecto jurídico del perdón que
en el amor divino que por Jesús nos salva y nos santifica (cf. Rm 5, 1-11), los apóstoles también
oran y hacen confesión mutua de sus faltas como medio para obtener la curación y el perdón de
los pecados (cf. Sant 5, 15 s). Ellos deben perdonar siempre y perdonar por amor, como Cristo
(cf. Col 3, 13), como su Padre (cf. Ef 4, 32). Así, Cristo mismo ha otorgado a la Iglesia la potestas
(atar y desatar) y la misión de continuar la reconciliación con Dios, unida a la reconciliación
con ella misma.

28. Dimensión trinitaria del sacramento de la reconciliación

El sacramento de la reconciliación es celebración litúrgica, y como tal, es «participación en la


oración de Cristo, dirigida al Padre en el Espíritu Santo»; es «obra de la Santísima Trinidad opus
Trinitatis, que nos renueva en la gracia bautismal. La dimensión trinitaria se manifiesta en la
fórmula de absolución.

Forma: «Dios, Padre misericordioso, que reconcilió consigo al mundo por la muerte y la
resurrección de su Hijo y derramó el Espíritu Santo para la remisión de los pecados, te conceda,
por el ministerio de la Iglesia, el perdón y la paz. Y yo te absuelvo de tus pecados en el nombre
del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo». (cf. CIC 1449). Intervención diferenciada del Dios
trino. Respecto al Padre: se pone de relieve su iniciativa gratuita. Respecto al Hijo: cercanía
reconciliadora por la encarnación. Respecto al Espíritu Santo: aparece en Él la continuidad de
la reconciliación obrada en Cristo. Materia remota: los pecados graves; Materia próxima: (actos
del penitente) contrición, confesión, satisfacción.

29. Dimensión eclesial del sacramento de la reconciliación

Al hacer partícipes a los Apóstoles de su propio poder de perdonar los pecados, el Señor les da
también la autoridad de reconciliar a los pecadores con la Iglesia. Mt 16, 19 expresa la tarea
eclesial que Cristo confiere a Pedro y en el al colegio de los apóstoles, de atar y desatar. (cf. LG
22; Mt 18, 18; 28, 16-20. La reconciliación con la Iglesia es inseparable de la reconciliación con
Dios. Estas palabras significan que a aquel que sea excluido de la comunión, será excluido de
la comunión con Dios; y viceversa, por eso la reconciliación con la Iglesia es inseparable de la
reconciliación con Dios. Por eso, la Iglesia es mediadora de la reconciliación y perdón de los
pecados por institución divina, es decir, determina la modalidad de la satisfacción, ora también
por el pecador y hace penitencia con él, así el pecador es curado y restablecido en la comunión
eclesial.

30. Dimensión personal del sacramento de la reconciliación (sentido de la contrición,


confesión de pecados y satisfacción o penitencia)
ꟷ Contrición perfecta: dolor perfecto por los pecados cometidos por amor a Dios.
ꟷ Atrición: carencia de dolor por los pecados cometidos, movida por el temor.
117
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
ꟷ La confesión de los pecados: el hombre se enfrenta a los pecados de los cuales se siente
culpable; asume su responsabilidad y por ello, se abre de nuevo a Dios y a la comunión con
la Iglesia. Los pecados graves de que tiene conciencia deben de ser enumerados. Por eso el
Concilio Lateranense IV (1215) obligó a todos los fieles a confesar por lo menos una vez al
año todos sus pecados al propio sacerdote, procurando cumplir la penitencia impuesta (cf.
DS 812).

9.4.2. Unción de los enfermos


31. Significado de la enfermedad y la curación en la S.E.

AT: Gn 3. La tradición Yahvista quiere comprender el origen del mal por lo cual presenta el
relato de la caída del hombre. La enfermedad y el sufrimiento se han contado siempre entre los
problemas más graves que aquejan la vida humana. En la enfermedad, el hombre experimenta
su impotencia, sus límites y su finitud (cf. CIC 1500). La enfermedad puede hacer también a la
persona más madura, empujándola a la búsqueda de Dios. Por eso, la enfermedad está presente
en el AT y NT. Para Israel la enfermedad es vinculada con el pecado y el mal, demostrando que
la fidelidad de Dios, según la ley devuelve la vida y la sanación.

En el NT la compasión de Cristo a los enfermos y sus numerosas curaciones son signo


de que Dios ha visitado su pueblo, de que el Reino de Dios está cerca. Pues Jesús vino a curar
al hombre entero, anunciando una curación más radical, es decir, la victoria sobre el pecado y
la muerte por su Pascua. La enfermedad es para que se manifieste la gloria de Dios (cf. Jn 9,3).

Por eso el mismo Cristo que envía en nombre suyo a sus apóstoles para que impongan
las manos sobre los enfermos. Esta es la tarea que la Iglesia, a través de sus ministros, intenta
realizar tanto mediante los cuidados que proporciona a los enfermos, como por la oración de
intercesión: “¿Está enfermo alguno entre vosotros? Que llame a los presbíteros de la Iglesia,
para que oren por él y le unjan con óleo en el nombre del Señor (cf. Sant 5,14).

32. Núcleo teológico del sacramento de Unción de Enfermos

Lo esencial de la celebración de este sacramento consiste en fortalecer la fe del enfermo en su


situación de enfermedad, mostrando así el sacerdote la compasión que Jesús tuvo ante los
dolientes, pidiendo la gracia especial para su sanación.

ꟷ Forma: Por esta santa unción (frente y manos), y por su bondadosa misericordia, te ayude el Señor con la
gracia del Espíritu Santo, para que, libre de tus pecados, te conceda la salvación y te conforte en tu
enfermedad.
ꟷ Materia: aceite de oliva.
ꟷ Efectos: une al enfermo a la pasión de Cristo; dar consuelo, paz, animo, para enfrentar el dolor; concede el
perdón de los pecados (sólo cuando el enfermo se encuentra incapacitado para confesarlos); restablece la salud
corporal si es conveniente.
ꟷ Ministro: el sacerdote.
ꟷ Sujeto: bautizado enfermo o en situación en peligro de muerte.
118
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
LOS SACRAMENTOS
SACRA TIPO DE EN QUÉ EFECTOS
MENTO GRACIA CONSISTE
Renueva • Borra el Materia próxima: triple inmersión en el agua
totalmente pecado original bautismal o triple infusión de agua sobre la
al hombre • Hace hijos cabeza del candidato (CEC 1239). La unción con
adoptivos del Padre el santo crisma (CEC 1241).
Regenerativa

• Hermanos de Materia remota: agua bautismal (CEC 1238) y


Bautismo

Cristo óleo perfumado y consagrado por el obispo


• Templos del (CEC 1241).
E.S. Forma: “N., yo te bautizo en el nombre del
• Da la gracia Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (CEC
santificante 1240).
• Herederos del
cielo
• Conduce a la edad
Sacramentos de Iniciación cristiana

Aumenta la Materia próxima: el obispo extiende las


vida de la fe perfecta y le da un vigor manos sobre los confirmandos, gesto que
especial significa el don del Espíritu Santo (CEC 1299).
Confirmación

• Da derecho a los
Roborativa

Unción del santo crisma en la frente e


auxilios necesarios imposición de mano. Beso de paz que significa
para profesarla la comunión del obispo con sus fieles (CEC
valientemente hasta el 1300).
martirio si fuera Materia remota: santo crisma (CEC 1300).
necesario Forma: N. “Recibe por esta señal el don del
Espíritu Santo” (1300).
Nos Da auxilios especiales Materia próxima: el extender las manos por
trasforma contra el amor propio y parte del ministro sobre el pan y el cáliz al
espiritualme ayuda al hombre a momento de la consagración eucarística.
nte en perseverar en el amor de Materia remota: pan, vino y un poco de
Cristo por la Dios agua (CIC 924.1).
Nutritiva y unitiva

caridad con Forma: en la epíclesis, la Iglesia pide al Padre


Eucaristía

los auxilios que envíe su Espíritu Santo sobre el pan y el vino,


especiales para que se conviertan, por su poder, en el cuerpo
y la sangre de Jesucristo (CEC 1353). Las
palabras comúnmente empleadas son:
«Tomen y coman todos de él, porque esto es mi
Cuerpo que será entregado por ustedes.»
«Tomen y beban todos de él, porque ésta es mi
Sangre. Sangre de la alianza nueva y eterna
que será derramada por ustedes y por todos los
hombres para el perdón de los pecados.»
Destruye auxilios especiales para no Materia próxima: los actos del penitente:
Sanativa o reparadora

formalment reincidir en el pecado contricción, confesión y satisfacción.


Sacramentos de

e los Materia remota: los pecados.


Reconciliación

pecados Forma: “Dios Padre misericordioso, que


Sanación

actuales y reconcilió consigo al mundo por la muerte y


convierte al resurrección de su Hijo y derramó el Espíritu
alma a Dios Santo para la remisión de los pecados, te conceda,
por el ministerio de la Iglesia, el perdón y la paz.
Y yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del
Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (CEC 1449)
119
TEOLOGÍA SISTEMÁTICA: TEOLOGÍA DE LOS SACRAMENTOS
Borra los Fortalece el ánimo del Materia próxima: imposición de manos

Gracia plenamente sanativa


rastros y enfermo contra los últimos sobre los enfermos y oración por ellos de parte de
Unción de enfermos

reliquias del asaltos del enemigo y los presbíteros de la Iglesia. La unción misma
pecado prepara una buena muerte (CEC 1519).
Materia remota: óleo de los enfermos
bendecido, si es posible por el obispo (CEC
1519).
Forma: “por esta santa unción y su
piadosísima misericordia, te perdone el Señor
todo cuanto has pecado por medio de la vista o
por medio del oído, etc. Así sea”.
Consagra al Da auxilios para Materia próxima: como rito esencial,
ministro de desempeñar santamente el imposición de manos del obispo sobre la cabeza
Dios sagrado ministerio del ordenado (CEC 1573); como complemento
pueden ser: unción con el crisma y entrega de
Gracia consagrante
Orden sacerdotal

objetos sagrados (CEC 1574).


Materia remota: dentro de los ritos
Sacramentos de Servicio

complementarios que rodean la celebración: santo


crisma, libro de los evangelios, anillo, mitra y
báculo para el obispo; patena y cáliz para el
presbítero; libro de los evangelios para el diácono.
Forma: oración consecratoria específica que pide
a Dios la efusión del Espíritu Santo y de sus dones
apropiados al ministerio para el cual el candidato
es ordenado (CEC 1573).
Consagra a Auxilio para el recto Materia próxima: es la donación recíproca
Gracia conyugal

los cumplimiento de los de los esposos, se donan toda la persona,


Matrimonio

cónyuges deberes matrimoniales para todo su ser.


para amarse que se guarden mutua Materia remota: son los mismos
en fidelidad fidelidad y sobrelleven contrayentes.
cristianamente las cargas Forma: es el consentimiento mutuo (causa
del matrimonio. eficiente)
TEOLOGÍA PRÁCTICA
X. TEOLOGÍA MORAL

La teología moral es la rama de la ciencia teológica que trata de los actos humanos que han de
ser ordenados a Dios como Fin Ultimo sobrenatural, a la luz de los principios revelados y de la
razón humana iluminada por la fe. La teología moral tiene tres escenarios: 1) Moral
fundamental, 2) moral de la persona que a la vez se subdivide en moral de la vida
(responsabilidad de la propia vida y la del prójimo) y moral sexual; y 3) moral social.

10.1. MORAL FUNDAMENTAL

1. La vida moral y la identificación con Cristo: a) Las virtudes morales y teologales; b) La


ley eterna y la ley moral natural.

Sobre las virtudes morales y teologales

Virtudes morales: La definición clásica de virtud es hábito operativo electivo bueno. La virtud
significa una cualidad buena, firme y estable de la persona61 que perfecciona tanto la
inteligencia como la voluntad, es decir, dispone a conocer mejor la verdad y a realizar o elegir
de manera adecuada las cosas. Las virtudes se adquieren mediante el esfuerzo personal
realizando actos buenos, con libertad y constancia. Las virtudes morales son las virtudes de la
prudencia, de la justicia, de la templanza, de la fortaleza.

Las virtudes humanas también se les llaman virtudes adquiridas, naturales o virtudes
morales. Se dividen en intelectuales y morales. Las virtudes intelectuales perfeccionan
especialmente la razón para que realice bien su función, que es el conocimiento de la verdad.
Las virtudes morales perfeccionan a la voluntad y a los afectos sensibles para que se ame, se
conozca y se realice de manera adecuada el bien.

Las virtudes teologales o sobrenaturales o infusas son las virtudes que Dios concede
gratuitamente al hombre para que pueda obrar de manera sobrenatural como hijo de Dios, como
cristiano. Estas son la caridad, la fe y la esperanza. Con la gracia se reciben estas virtudes y
también los dones del Espíritu Santo que son disposiciones permanentes, que hacen al hombre
dócil para seguir las iluminaciones o impulsos del Espíritu Santo.62

La ley eterna y la ley moral natural

El vínculo entre ley moral y ley eterna consiste en que una manifiesta la otra, es decir, la ley
moral natural es la expresión de la voluntad divina (ley eterna). Existe este vínculo porque la
ley eterna expresa un orden querido y establecido por Dios. Algunos autores señalan que el
amor de Dios para con el ser humano se manifiesta en la ayuda que le ofrece por medio de la

61
No se es virtuoso en algunas ocasiones.
62
Las virtudes sobrenaturales y los dones se estudian en la segunda parte de la Suma teológica (II-II S.Th.).
122
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL

ley moral. Esta los instruye en el conocimiento y dirección del bien, que les hace saber su
voluntad a fin de que respondan de manera libre a ella y así puedan identificarse con Cristo.

La característica de la ley moral natural es que no es ni autónoma ni heterónoma, sino


‘teónoma’. Esto quiere decir, que proviene de Dios, en él tiene su origen; pero a la vez es
autónoma, en virtud de que la razón natural que deriva de la sabiduría divina, la ley moral, es
la ley propia del hombre (Veritatis Splendor 40.42). La justa autonomía de la razón práctica
significa que el hombre posee en sí mismo la propia ley recibida del Creador. 63 Por eso, la
autonomía de la razón no puede significar la creación de los valores y de las normas morales
por parte de la misma razón. El hombre no crea, el hombre descubre. En la Veritatis splendor
se señala, que para referirse a la ley moral natural la expresión ‘teonomía participada’ es la
más adecuada porque la libre obediencia del hombre a la ley de Dios implica efectivamente,
que la razón y la voluntad humana, participan de la sabiduría y de la providencia de Dios.

Por lo tanto, la ley eterna es el plan de Dios sobre la creación para dirigir todas las cosas
a su fin. Se identifica con la sabiduría y con el amor divinos. Con su sabiduría y amor, Dios
gobierna y dirige todas las cosas a su fin que no es otro que el plan divino de salvación universal.
Y la ley natural es la misma ley eterna inscrita en los seres dotados de razón, que los inclina en
su totalidad, al acto y al fin que les conviene. La ley moral natural no es otra cosa que la luz de
la inteligencia infundida en nosotros por Dios. Por eso la ley moral debe considerarse como una
expresión de la sabiduría divina (VS 40.42).

2. La respuesta a la llamada de Dios en Cristo: a) los actos humanos: b) objeto moral,


intención del sujeto y circunstancias; c) la existencia de los actos intrínsecamente malos y
la posibilidad de establecer normas absolutas y universales.

Los actos humanos64

Un acto humano es aquel que es consciente y libre. Y solamente tal se puede calificar como
bueno o malo.65 En la vida moral es necesario valorar cada acto concreto, sin juzgar las acciones
como aisladas. Además, se debe de hacer desde la perspectiva de la primera persona (no de la
tercera persona), es decir, valor los actos humanos no como un espectador, sino como un sujeto
que actúa. Este enfoque tiene en cuenta no solo el acto externo, sino también todo lo que implica
el acto interior de las acciones humanas.

Fuentes de la moralidad: objeto moral, intención del sujeto y circunstancias

La moralidad de los actos humanos se refiere a su conformidad (o no) con el bien de la


persona.66 Depende de lo que hacemos y la intención con la cual hacemos las cosas; aunque
tiene un carácter accidental, la intención siempre es importante considerarla al igual que las

63
Ejemplo de esto es la vida, ella nos la da Dios, aunque nosotros la configuramos como propia.
64
Tomás de Aquino trata de los actos humanos en Sth I-II q.12-21
65
Lo que atenta la conciencia es la ignorancia, lo que atenta a la libertad es la violencia.
66
Sth II, q. 21
123
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL

circunstancias. Por tanto, la moralidad de los actos humanos tiene por fuentes tres escenarios:
el objeto moral, la intención o fin y las circunstancias.

El objeto moral es el fin próximo de elección, es decir, es la primera intención elegida por la
voluntad y otorga al acto su primera y esencial moralidad (VS). No se debe confundir con el
objeto físico de la acción, es decir, no es la acción físicamente considerada. En otras palabras,
la moralidad del acto humano depende sobre todo y fundamentalmente del objeto elegido
racionalmente por la voluntad deliberada. Decir que una acción es mala por su objeto moral, es
decir, que lo que quiere la persona es malo, aunque ello intente conseguir un fin posteriormente
bueno.

La intención del sujeto o el fin es el objetivo que la persona pretende conseguir con el acto
que realiza, es la intención principal del agente. No se puede confundir, por tanto, con las
intenciones secundarias, que son solo circunstancias; estas no llevarían de suyo a realizar el
acto, ni a dejar de realizarlo ante la imposibilidad de conseguirlas.67 Por eso, la intención, el fin
es un elemento esencial de calificación moral para la acción, puede convertir una acción buena
por su objeto moral en un acto moralmente malo; y nunca podrá hacer buena una acción mala
en sí misma. Para que la acción de una persona sea moralmente buena no basta con la buena
intención, es necesario una correcta elección de las acciones.

Las circunstancias, por su parte, son aspectos accidentales del objeto de la intención que
afectan la moralidad de la acción sin cambiarla sustancialmente. Las circunstancias contribuyen
a aumentar o a disminuir la bondad o malicia moral de los actos humanos. Por ellas, un acto
malo puede ser más grave que otro y un acto bueno puede ser mejor o más meritorio que otro.
Hay distintas circunstancias: de tiempo,68 de lugar,69 etc. Aunque las circunstancias son
elementos accidentales del obrar moral del hombre, no significan que sean poco importante,
son elementos que se deben tomar en cuenta, es más, no existe una acción sin una circunstancia,
sin una situación.

La existencia de los actos intrínsecamente malos y la posibilidad de establecer normas


absolutas y universales

Un acto intrínsecamente malo significa que tiene un objeto moral que no es conveniente con la
razón, siempre es mala. Son actos que una persona nunca puede querer sin obrar el mal moral,
sin pecar. Ahora bien, solamente porque existen los actos intrínsecamente malos, se pueden
establecer normas absolutas y universales. La Iglesia ha enseñado como acciones
intrínsecamente malas la muerte directa del inocente, la mentira y el adulterio, el aborto, el

67
Por ejemplo: una persona que ayude económicamente a otra con la intención principal de vivir la caridad, podría,
al mismo tiempo, buscar el agradecimiento.
68
Por ejemplo, una acción buena realizada con oportunidad es mejor. Ayudar a un enfermo durante mucho tiempo
requiere más paciencia, más perseverancia que ayudar a un enfermo por algunos minutos.
69
Ejemplo: corregir es bueno, pero moralmente no es lo mismo hacerlo en público que en privado.
124
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL

robo, la blasfemia, la contracepción, etcétera. Estos actos no pueden tener excepciones, aunque
se cambien de lugar, de tiempo o de situación, siempre van a permanecer como malos.70

3. La percepción de la voluntad divina: a) La conciencia como norma subjetiva de


moralidad; b) La deformación versus la formación de conciencia: c) Pecado mortal y venial
versus pecado mortal, grave y venial.

La conciencia como norma subjetiva de moralidad

Desde un punto de vista moral, la conciencia es un juicio del momento práctico de la razón,
que tiene como finalidad la valoración, la evaluación de las acciones morales. La conciencia es
un dictamen interior, una llamada a realizar el bien en una situación concreta. Lo más relevante
de la conciencia no es su referencia a la acción, sino lo que ella dice respecto de la acción, es
decir, el carácter correcto o incorrecto que señala.71 La conciencia no dicta lo correcto desde
ella misma, sin embargo, es ella sola la que desvela el orden moral.

El juicio de la conciencia se formula en diversos momentos: antes de obrar, después de


haber realizado la acción, pero también antes del acto de intención o de consentimiento ya que
la razón capta la bondad o malicia de cualquier acto de la voluntad, sea éste de deseo, de
intención, consentimiento o elección. La conciencia dice que el hombre sí tiene la capacidad de
captar la realidad en su verdad y en su bondad o maldad moral. Por lo tanto, hay una obligación
de seguir la conciencia y se deriva del hecho de que el actuar humano es un actuar conforme o
en virtud de la razón.

En este sentido, la conciencia no se puede identificar con la simple autoconciencia del


yo o con la certidumbre subjetiva de sí mismo o del propio comportamiento moral. La
obligación de la conciencia no se debe identificar con el obrar arbitrario o caprichoso. Si esto
fuera así y se llevara a las últimas consecuencias el principio de seguir la conciencia, nos
daremos cuenta que no existe ninguna verdadera libertad o lo que suponemos que son
dictámenes de la conciencia, no son más que reflejos de los condicionamientos sociales.72 Esto
quiere decir que es posible que bajo el concepto de conciencia insinuemos un bloqueo de
autorrealización de la persona. La conciencia no puede ser utilizada para defender la propia
rebeldía, sino más bien tienen que ser luz que permita conocer la ley moral natural. Al respecto,
Ratzinger comenta que la conciencia se transforma en la justificación de la subjetivo y a veces
desaparece el deber de buscar la conciencia. Muchas veces se piensa que la conciencia es estar
convencido de las propias opiniones.

70
Ejemplo: el acto de matar es un acto intrínsecamente malo y en torno a ello, podemos establecer el no matar y
eso no genera una excepción. No matar, está prohibido siempre.
71
Desde un punto de vista científico, la conciencia es un término difícilmente definible, ya no se reconoce que
esté localizada en un punto del sistema nervioso central.
72
Una cosa es el hecho de seguir un dictamen claro de conciencia y otra el hecho de que el juicio de conciencia se
toma como tal o que siempre tiene razón.
125
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL

La deformación versus la formación de conciencia

La formación de conciencia versus deformación de la conciencia quiere decir que el concepto


de conciencia necesita continuamente de purificación y que las exigencias de la conciencia
deben ser examinadas con toda lealtad y prudencia. Se debe ser conscientes de los posibles
abusos respecto a la conciencia. Quienes apelan, dice Ratzinger, con excesiva facilidad a la
conciencia, se vuelven sospechosos.

La formación implica la apertura a la verdad y al bien. La deformación o acallamiento


de la conciencia no se da de manera instantánea, supone todo un proceso. Primero, se duda
primero si el acto realizado no es tan malo como se había juzgado, luego se da poca importancia
al hecho y poco a poco la voz de la conciencia termina por no escucharse. Es por eso que la
formación de la conciencia tiene el deber de desarrollar nuevamente en el corazón el sentido
auditivo, casi atrofiado. Se tiene que desarrollarla, despertarla para poder escuchar las
sugerencias de la verdad.

Pecado mortal y venial versus pecado mortal, grave y venial

La Veritatis Splendor señala el peligro de pensar que el pecado tiene una división tripartita:
pecado mortal, pecado grave y pecado venial. Este pensamiento sostiene que un pecado
concreto no puede alejarnos de la gracia divina. Ante esto, la Veritatis Splendor sostiene que
solamente existe pecado mortal y venial y que un pecado concreto puede separarnos de la
comunión divina, separarnos de la gracia. De hecho, el pecado mortal tiene como objeto una
materia grave y es cometido con pleno conocimiento y consentimiento deliberado. Po tanto, se
debe evitar reducir el pecado mortal a un acto de opción fundamental contra Dios ya que se
comete, en efecto, un pecado mortal cuando el hombre sabiéndolo y queriéndolo, elige, por el
motivo que sea, algo gravemente desordenado. En esta elección está ya incluido un desprecio
del precepto divino, un rechazo del amor de Dios hacia la humanidad y hacia toda la creación:
el hombre se aleja de Dios y pierde la caridad.

10.2. MORAL DE LA PERSONA

4. La castidad como virtud moral: a) Dimensión unitiva y procreativa de la sexualidad: b)


El acto conyugal.

El tema de la castidad como virtud moral es columna vertebral de toda la moral sexual. La
virtud moral de la castidad es una virtud para todo ser humano, es una realidad netamente
antropológica, tiene por objeto regular el deseo y el comportamiento sexual según las
exigencias morales de la recta razón. La castidad implica educación del deseo sexual73, si el
deseo no es educado, se reprime y esto no es ni normal, ni natural. Cuando se educa la

73
Distinguir entre formación, acompañamiento y educación. La conciencia se forma, el deseo sexual se educa. De
hecho, la verdadera educación mira a los deseos.
126
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL

sexualidad, ésta ya no es vista como un objeto, como algo fuera del sujeto que se tiene que
controlar, sino que es vista como parte integrante de la persona.

La virtud de la castidad está ligada al amor de modo muy particular, implica amor a
Dios para el célibe y el amor a Dios en el otro en el matrimonio. Por eso la castidad, desde el
punto de vista formal, es igual para todos porque es la integración de la sexualidad en el amor.
No obstante, los comportamientos sexuales concretos cambian según el estado de vida. No es
lo mismo la castidad en el matrimonio, en las viudas, en los divorciados, en los sacerdotes o en
los que los solteros.

Lo que se opone a la castidad es la búsqueda desordenada del placer sexual, es decir,


cuando se busca como fin en sí mismo, como algo ajeno a mi persona. Pero, esto no significa
que la sexualidad sea algo negativo. Para el ser humano, la sexualidad es algo positivo, es un
bien, pero debe ser buscado con orden y en su contexto.74 No debe relegarse la sexualidad al
egoísmo, sino a la relacionalidad.

El pudor. En la educación de la sexualidad juega un papel fundamental el pudor. Este


es un sentido de moderación, es reservar algo que compete a la esfera íntima del sujeto. Es por
eso que se habla de pudor espiritual, el cual es bueno, es como una vergüenza que toca la
intimidad del individuo. El pudor es algo constitutivo del ser humano, más que de una estructura
social, más que un fruto de la cultura.

El pudor en la esfera sexual tiende a disimular o a esconder parte del cuerpo o acciones
que causan un poco de vergüenza, no porque sea negativo, sino porque no es moralmente bueno
exteriorizar algunos ámbitos íntimos. El pudor responde al hecho de que la persona posee una
interioridad que pertenece a ella sola y no debe ser invadida por la mirada de los demás. El
pudor permite centrar la mirada en la persona y no en situaciones eróticas. Actualmente, sigue
en discusión si el pudor tiene sentido entre los esposos. La sana teología cristiana católica
afirma que el pudor entre los esposos no tiene razón de ser porque la dignidad de los cónyuges
está asegurada por el amor.75

En síntesis, la realidad de lo impúdico no favorece la castidad, pero la violación del


pudor no siempre puede ser definida en términos fijos y absolutos porque aquí sí depende de
circunstancias culturales. Esto no significa que todo sea relativo, pues hay comportamientos
auténticamente impúdicos. Lo impúdico da lugar a la difusión del erotismo y facilita
comportamientos desordenados en el campo de la sexualidad. A la pérdida del sentido del pudor
le sigue una clara pérdida del sentido de la sexualidad y de sus valores.

La dimensión unitiva y procreativa de la sexualidad

La primera verdad sobre el hombre es que hay unidad entre cuerpo y persona. El cuerpo revela
una serie de factores que marcan la personalidad. El hombre de manera natural es un ser

74
Ejemplo: comer es bueno, pero el comer de manera desordenada tiene implicaciones negativas.
75
Es como si se tuviera pudor con el director espiritual. En sentido estricto, no tendría que ser eso.
127
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL

sexuado Esta sexualidad se presenta esencialmente y en primer lugar en el cuerpo. La


sexualidad no se reduce a la genitalidad, sino que atraviesa toda la condición humana. Esto
significa que la sexualidad antes que una función (biológica) es una estructura. Y toda estructura
reclama respeto y aceptación.

Como estructura tiene tres elementos: Biológico, Psicológico, Moral; con dos
significados, estos son el unitivo y procreativo.

Dimensión unitiva: la sexualidad se ha dado para la comunión, está al servicio del amor. La
sexualidad humana supone una relación afectiva y espiritual. El culmen de esta relación es la
atracción física. Por eso, el matrimonio es insoluble y esto no es de orden sacramental, sino de
orden natural, amor. El amor sólo se da en lo duradero. San Juan, el evangelista, señala que
sólo quien ama toma la iniciativa. Dios ama y por eso tiene la iniciativa. También san Juan dice
que quien ama no se aprovecha del amor para vivir de modo caprichoso.

Dimensión procreativa: la sexualidad se nos ha dado para procrear, está al servicio de la vida.
La sexualidad humana es procreativa y tiene su importancia en que la humanidad tiende a la
sexualidad, ninguna persona es resultado de un simple mecanismo biológico. Benedicto XVI
dice que cada uno es pensado y amado. Esto es importante porque hoy venden la idea de ser un
hijo deseado. Hoy se habla más de reproducción que de procreación. Al separar la sexualidad
de la procreación no se busca ser fecundos, sino solo actos sexuales ocasionales, que
intencionalmente no buscan ser fecundos e instrumentaliza a las personas.

El valor de la sexualidad está vinculada al valor de la persona. La sexualidad procreativa


se estructura en torno al volar de la existencia de la persona. Y la sexualidad unitiva se
estructura en torno de la dignidad de la persona. Ambos aspectos integran la sexualidad
humana.

El acto conyugal

El amor conyugal es la forma y alma del matrimonio. Esto implica un acto de justicia porque
hay un deber de amarse. El amor de los esposos hace una alianza.

La exigencia de la unión conyugal se abre a la procreación en razón de que comprende


la aceptación de la posible paternidad y maternidad. Es decir, la relación de los esposos no
puede cerrarse a esa posibilidad. Si se descarta la posibilidad de ser padre y madre no se lleva
a cabo la donación completa. Sólo el amor anima a generar otra persona. Las exigencias de la
procreación se abren al verdadero amor conyugal porque la dignidad de la persona exige que
los hijos sean fruto del amor de sus padres. Los hijos son el bien común de los padres.

La relación sexual es éticamente un valor cuando es ejercido en el matrimonio. Fuera o


contra el matrimonio contradice su estructura axiológica. El matrimonio es una especie de capa
de la relación sexual. Cada relación sexual en el matrimonio debe respetar la inseparabilidad
de lo unitivo y procreativo, porque es el único garante donde la sexualidad no viene
instrumentalizada.
128
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL

5. Los pecados contra la castidad: la lujuria. a) Fornicación, concubinato, adulterio; b)


masturbación y homosexualidad.

La lujuria es el pecado que reasume todos los pecados contra la castidad, se define como el
deseo desordenado del placer venéreo.76 Este es un tipo de placer que mira a excitar los órganos
genitales de manera desordenada, es decir, cuando acontece fuera e independientemente del
acto conyugal, o bien en el acto conyugal privado deliberadamente de su capacidad de transmitir
la vida.77 La lujuria es un consentimiento de la excitación de los órganos genitales, sea por uno
mismo o fruto del contacto con otros. La lujuria puede ser incompleta o completa. La primera
se da cuando de la excitación de los órganos no se sigue el orgasmo. La completa es cuando
llega al orgasmo.

El pecado de lujuria comporta una violación directa y objetiva del orden moral de la
sexualidad humana. Hay pecados de lujuria internos (pensamiento y deseos) y externos
(acciones). Los pecados internos de lujuria son llamados ‘pensamientos negativos’. Un pecado
interno de lujuria es una representación, imaginación o deseo deliberado que causa una
satisfacción impura, o un placer venéreo en sentido estricto. Por lo tanto, es pecado de lujuria
un pensamiento que lleva a la excitación desordenada.78 El Noveno y el Décimo mandamiento
prohíben los pecados internos de lujuria a nivel personal. Hay que tener cuidado a la hora de
valorar personas escrupulosas o laxas.

El pecado externo de lujuria puede ser incompleto o completo. Los externos


incompletos son los llamados ‘actos impuros’, son acciones que llevan a excitar los órganos
genitales sin llegar al orgasmo (tocamientos, caricias, ver pornografía). El pecado no está en el
acto externo como tal, sino en la búsqueda intencional del placer venéreo. 79 Los pecados
externos de lujuria completa son la masturbación, la fornicación, el concubinato, etcétera.

Fornicación, concubinato, adulterio, prostitución, incesto, estupro, bestialidad

ꟷ Fornicación: es la unión sexual entre un hombre y una mujer, fuera del matrimonio. Si de
la fornicación viene el embarazo, primero se debe buscar prevenir el aborto y después ver
en justicia cómo sostener a los hijos. Pero de ese hecho, no se siga que ‘deban casarse’ ya
que el problema llega agravarse. Además, ellos no se relacionaron para casarse; en su
mayoría las personas involucradas no pueden vivir juntos.
ꟷ Concubinato: es una relación sexual entre personas de diversos sexos que conviven de
modo estable, pero no están casados ‘legítimamente’. La teología moral cristiana ha
señalado que el concubinato tiene la misma valoración moral que la fornicación. Algunos
teólogos moralistas contemporáneos quieren darle una valoración moral distinta.

76
CEC, 2351. Algunos teólogos moralistas apuestan por ya no incluir en el lenguaje el concepto de placer venéreo,
sin embargo, es tarea nuestra rescatarlo.
77
Ejemplo: El onanismo se da en un contexto del acto conyugal, pero la eyaculación es fuera de la vagina de la
mujer.
78
Distinta de la tentación
79
Un beso, un abrazo no comportaría un pecado de lujuria incompleto en sentido estricto.
129
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL

ꟷ El adulterio: es la relación sexual entre un hombre y una mujer, cuando uno de ellos está
casado, legítimamente. Además de ser pecado contra la castidad, es un pecado contra la
justicia y la fidelidad conyugal. El Sexto mandamiento condena el adulterio de modo
absoluto. Si del adulterio se siguen los hijos, hay un deber de justicia de ver por ellos.
ꟷ La prostitución: es la concesión a tener relaciones sexuales con personas del mismo o
diverso sexo con la finalidad de obtener dinero. La valoración moral de la prostitución
puede ser atenuada por circunstancias como la miseria, la presión social, la pobreza, la falta
de trabajo, etcétera. Ahora bien, hay que distinguir de la prostitución el comportamiento
prostitutivo. Este último es el comportamiento de aquellas personas que buscan las
relaciones sexuales por intereses no afectivos o incluso por intereses no económicos, sino
por el simple hecho de placer venéreo.
ꟷ El incesto: es la relación sexual entre parientes o afines en el ámbito de los grados de
parentesco que la Iglesia ha puesto como impedimento matrimonial. En línea recta de
consanguinidad es nulo el matrimonio entre todos los ascendientes y descendientes, tanto
legítimos como naturales. En línea colateral, es nulo hasta el cuarto grado.80
ꟷ Estupro: violencia sexual en general. Según el diccionario, es delito sexual en el que una
persona mayor de edad obtiene el consentimiento para la cópula con una persona menor de
edad, por medio de la seducción o el engaño.
ꟷ La bestialidad: es la relación sexual entre un ser humano y un animal, una de las
perversiones más profundas de la pulsión sexual.

Masturbación y homosexualidad

Masturbación o el autoerotismo: es excitación voluntaria de los órganos genitales con la


finalidad de tener un placer. Desde el ámbito ético es un acto intrínsecamente grave y
desordenado. En este tema tenemos que distinguir la objetividad del acto y la responsabilidad
del sujeto. Hay psicólogos y médicos que no están del todo convencidos de la gravedad del
acto. El problema es que un comportamiento se puede hacer habitual. Aunque moralmente se
puede hacer una unilateral, muchas veces en los ambientes no se puede llevar.

Homosexualidad:

El tema de la sexualidad requiere mucha delicadeza porque actualmente es un tema que se trata
de manera burda. Hoy ya no se habla de persona, ni de individuo, sino de identidad, se habla
de identidad homosexual Esta categoría es sociológica y psicológica.

La ética sexual recuerda que hay que distinguir entre condición homosexual y acto
homosexual. La condición homosexualidad es un padecimiento, una afección, una inclinación
hacia personas por el mismo sexo que en sí mismo no comporta una culpa moral. Esto no es un
pecado porque no comporta una culpa moral. Sin embargo, constituye una tendencia más o
menos a un comportamiento desordenado. La persona no es culpable a esta tendencia, pero sí

80
El incesto es como uno de los primeros tabú naturales desde que lo desde que la humanidad pisó esta Tierra y
es un delito también para la legislación estatal en algunos ámbitos.
130
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL

al acto homosexual. Un acto homosexual no significa que la persona tenga una tendencia
homosexual.

La homosexualidad no es homogénea, sino que es multifacial. Tiene grados de


intensidad, esto significa que hay grados de homosexualidad. Hay una homosexualidad
obsesiva-compulsiva. Hoy todavía no se ha resuelto si la homosexualidad viene de nacimiento
o se genera en el ambiente de la persona. Hoy se difunde que la homosexualidad es algo normal,
innata. Si fuera así difícilmente la homosexualidad no tendría la solución.

Respecto al sexo solo podemos objetivar dos identidades como persona mujer y como
persona varón. Sin embargo, se puede hablar una multidiversidad de experiencias
homosexuales. La identidad se da, no se construye en sentido intrínseca. La homosexualidad al
ser una tendencia no constituye una identidad. La homosexualidad es síntoma de una profunda
inmadurez. No se entiende cómo la homosexualidad sea fuente de derechos humanos, pues
equivaldría a decir que del desorden saquemos derechos.

Cuando la homosexualidad no es considerada una afección mental nos olvidamos de


toda la problemática psíquica que está presente. No se trata de una materialidad ciega, no somos
una cuestión aforma y que nosotros le damos forma según la conveniencia. Hoy muchos
jóvenes tienen miedo a la homosexualidad, y se convierte en una cierta fantasía. La infancia y
la adolescencia son fundamentales para consolidar la identidad sexual.

6. La responsabilidad hacia la propia vida: a) el cuidado del cuerpo y de la salud; b) el


suicidio.

La vida es un valor, es un bien con carácter fundamental. El instrumento para descubrir que es
un valor es la razón. La vida es inviolable y el principio de la inviolabilidad es la dignidad
humana, la cual significa que tiene trascendencia. Por eso, la dignidad humana es un valor
intrínseco.

El cuidado del cuerpo y de la salud

El cuidado del cuerpo y de la salud es una responsabilidad moral del principio de inviolabilidad
de la vida. El cuidado de la salud es un deber de justicia y es un deber en la caridad. En este
sentido, se debe recordar que el cuerpo es una parte importante integral de la vida. Nutrición
adecuada, normas de higiene y atención médica oportuna. La negligencia hacia al propio cuerpo
es un acto inmoral, no debe ser simple descuido. Las autoridades públicas tienen
responsabilidad en el cuidado de la salud.

El suicidio

El suicidio se puede definir como la suspensión intencional de la propia vida mediante una
acción o una omisión81 del sujeto mismo o también por el pedir a otros. Es un fenómeno grave,

81
La omisión es un acto realmente voluntario
131
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL

desconcertante, conocido desde la Antigüedad, pero que en la actualidad ha adquirido unas


dimensiones sumamente relevantes.

Frecuentemente el suicidio está unido a patologías mentales o depresivas o a situaciones


de extremo desánimo existencial. De hecho, uno de los grandes retos, a nivel de la psicología,
de la neurociencia, es la cuestión del desánimo existencial de estas patologías mentales que
muchas veces pueden establecer cuadros depresivos graves. El suicidio siempre ha sido
considerado desde la ética, más allá de la ética cristiana, como una realidad moralmente
inadmisible porque es un acto gravemente inmoral que comporte el rechazo del amor hacia sí
mismo y un rechazo de deber en la justicia y en la caridad en su conjunto. Nosotros defendemos
la vida en razón de la la justicia.

El suicidio indirecto es el comportamiento que mirando intencionalmente a la


consecuencia de un bien importante o necesario comportan un grave peligro para la vida. El
peligro de muerte no es buscado, ni querido en modo alguno, ni como fin ni como medio, pero
tolerado en cuanto ligado a las acciones que es necesario poner a otros por motivos importantes.
Pensemos en los militares, en policías, en el cuerpo médico, incluso en sacerdotes que cuidan
personas afectadas por enfermedades infectivas graves deben en algún momento correr este
riesgo. Estos comportamientos son lícitos, no se pueden considerar un acto literalmente suicida.
En algunas ocasiones, son debidos, o sea, es un deber moral cuando no existe otra vía para
obtener o defender bienes necesarios.

7. La responsabilidad hacia la vida del prójimo: a) el aborto; b) la eutanasia/c. Homicidio


involuntario y homicidio culposo.

El aborto

El aborto es la eliminación directa y deliberada del embrión, independientemente del medio


utilizado, en la fase inicial de su existencia. Comprende desde la concepción hasta el
nacimiento.

Según su estatuto ontológico, el embrión es una forma de vida humana individual de


naturaleza personal. Científicamente se constata que el embrión no es un objeto biológico
cualquiera, se trata de una forma embrional de vida humana y tiene autonomía (autopoiesis).
La metafísica señala que el embrión es un individuo humano vivo. La metafísica en su lógica
dice que quien nace de una madre humana es un ser humano. Hasta que no se demuestre lo
contrario ninguno es competente para determinar la condición humana.

La ética señala que cualquier embrión humano en cualquier situación del desarrollo es
un individuo vivo, realidad humana, a la cual se aplica el principio de inviolabilidad humana.
El ser humano se debe respetar desde el primer instante de su existencia.
132
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL

La eutanasia

La eutanasia se entiende como la supresión indolora o por piedad de quien sufre o se considera
que sufre o puede sufrir en el futuro de modo insoportable, es decir, es una acción o una omisión
que por su naturaleza o en la intención causa la muerte con el fin de eliminar cualquier dolor.
Se habla de eutanasia no sólo en relación con el enfermo grave y terminal, sino también en otras
situaciones, como en el caso de los recién nacidos afectados por graves deficiencias. A esto,
técnicamente se le conoce como eutanasia neonatal.82

La eutanasia debe ser condenada porque implica el dar muerte anticipadamente, aunque
sea por piedad al moribundo. Lo que se debe promover es la humanización de la muerte, con
todo el conjunto de medios y atenciones al alcance. Debemos buscar reflexionar, cuál es el
concepto de vida que subyace en esta práctica, porque de frente al tema de la eutanasia no nos
preguntamos sobre el concepto de muerte que hay detrás de la práctica, sino sobre el concepto
de vida; cuando la vida ya no se descubre como un bien, sino como un mal, entonces buscamos
eliminarla.83

En los últimos años se habla de eutanasia social, la cual se presenta no como una opción de un
individuo en particular, sino de la sociedad, es decir, como consecuencia del hecho de que las
economías en materia de gasto sanitario no podrían soportar la carga financiera que supone
asistir a los enfermos con padecimientos muy prolongados o en cuanto al pronóstico de
enfermedades, que son muy costosas, de tal manera que los recursos económicos se reservarían
para aquellos enfermos capaces de reanudar una vez curados la vida productiva y laboral.

¿Cuál es el contexto actual que hace difícil el tema de la eutanasia? Tres escenarios:

a) La secularización: porque impide comprender el significado de la muerte y el valor del


dolor. La eutanasia es un signo de reivindicación de la persona porque dispone plenamente de
sí, de su propia vida y de su propia muerte. La eutanasia es entendida como esta huida del dolor

82
Ejemplo: una mujer que se le complica el embarazo y entonces el diagnóstico es acelerar la muerte del pequeño
para salvar la vida de la madre.
83
La práctica de dar muerte a los ancianos en algunas tribus de la India era ordinaria. Conocemos la suerte
reservada en Esparta, por ejemplo, a los recién nacidos deformes, y sabemos que Aristóteles, en La Política
aprueba la práctica por razones de utilidad política. También conocemos el pasaje controvertido de La República
de Platón cuando afirma que se deje morir a los hombres que tengan enfermedades físicas incurables y que se dé
muerte a los perversos del alma. En Roma, la exaltación de la fuerza, de la juventud, el vigor físico, que son
memorables y con base en ellos se gestaron muchos suicidios, como lo fue Séneca o Epicteto. Los historiadores
del derecho están de acuerdo en constatar que la llegada del cristianismo al mundo occidental representó un viraje
en las costumbres y en el pensamiento sobre el tema de la vida y, desde luego, sobre el tema de la muerte y
concretamente sobre el tema de la eutanasia. Como quiera, la opinión favorable de la eutanasia tiene connotaciones
y motivaciones, características que no son idénticas a las que sostenía la muerte piadosa en otros periodos
históricos. El movimiento actual no se limita a la actitud de comprender humanitariamente al que padece una
enfermedad, al hecho de una piedad, sino que busca la legalización. En otras palabras, se comienza por sensibilizar
a la opinión pública en torno a los casos piadosos, para llegar a la solicitud de la legitimación de la eutanasia .
133
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL

y de la agonía, se efectúa primero en el espíritu, y luego en la sociedad y luego, se buscará la


legalización.84

b) El pensamiento cientificista racionalista: porque según este pensamiento es inmoral


aceptar o imponer el sufrimiento, es cruel y de alguna manera bárbaro exigir que una persona
sea mantenida en vida contra su deseo. El sufrimiento inútil es un mal que deberían evitar las
sociedades civilizadas.

c) La descompensación de la medicina: porque las técnicas de reanimación permiten que


muchos see recuperen de manera prodigiosa y totalmente, pero con frecuencia condenan a
algunos a tratamientos que más que a sanar la vida o superar enfermedades, hacen que se
prolongue la agonía.

Valoración ética de la eutanasia. En primer lugar, es importante evitar fundamentar la


polémica contra la eutanasia únicamente en las razones de fe, es decir, como si sólo los
creyentes tuvieran el deber de defender la vida de los enfermos y de los moribundos. La defensa
de la vida es en términos de justicia, la vida es un bien y un valor para cualquier ser humano.
El suicidio es, a menudo un rechazo de amor hacia sí mismo, una negación de la natural
aspiración a la vida, una renuncia frente a los deberes de justicia. Se debe distinguir entre el
suicidio y el sacrificio que por una causa superior se ofrece o se pone en peligro la propia vida.
En el sacrificio ni la muerte, ni el dolor se quieren por sí mismos, en la eutanasia, sí.

Ahora bien, compartir la intención suicida de otro y ayudarle a realizarla mediante el


llamado suicidio asistido significa hacerse colaborador y algunas veces, autor en primera
persona de una injusticia que nunca tiene justificación, ni siquiera cuando es solicitada. Es más
grave cuando se configura como un homicidio que otros practican en una persona que no la
pidió de ningún modo y que nunca dio su consentimiento.

Las leyes que regulan hoy estas prácticas exigen siempre la expresión explícita del
consenso por parte del interesado. Pero también sabemos que varias sentencias judiciales,
incluso donde estas leyes existen, han declarado no punibles actos contra la vida de niños recién
nacidos o como consecuencia de peticiones de personas en estado de depresión psíquica grave.
En este sentido, debemos hacer una reflexión sobre la expresión de muerte digna o mejor dicho,
muerte con dignidad. Esta expresión es una indicación éticamente aceptable y obligada, pero
se debe reconocer que la muerte precedida o acompañada, a menudo de sufrimientos atroces y
prolongados, es un acontecimiento que naturalmente, angustia el corazón del hombre.

La muerte con dignidad señala la importancia de proteger en el momento de la muerte


la dignidad de la persona humana, incluso contra la tecnicidad, que corre el riesgo de hacer la
abusiva. Algunos hablan del derecho a morir como el derecho de procurarse o de hacerse

84
En gran parte del mundo, comenzando por Estados Unidos, por ejemplo, se han multiplicado asociaciones y
sociedades literalmente dedicadas a la difusión de la eutanasia y a provocar el cambio de leyes a favor de esta
práctica. Incluso, aunque parezca absurdo, existe el manual para el suicidio.
134
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL

procurar la muerte como se quiere. Pero en realidad, el derecho de morir es un derecho de morir
con toda serenidad y con toda dignidad humana.

Homicidio involuntario y homicidio culposo

El asesinato de una persona (de parte de otro), puede venir también como efecto colateral no
querido de una acción en la cual el efecto inmediato y querido es otro. En este caso, se debe
distinguir dos escenarios.

El primer escenario se da cuando la muerte de un inocente viene como efecto colateral


previsto, pero no querido en modo alguno de una acción buena. Es decir, la muerte del inocente
es ahora un efecto indirecto de la acción puesta por el agente. Si la acción es buena, por cuanto
tiene que ver con el efecto inmediato y la intención que le inspira, y si la necesidad de cumplirla
le es proporcionada a la importancia del efecto indirecto negativo, entonces, la acción es
moralmente lícita y no puede ser calificada como homicidio.85

El segundo escenario tiene lugar cuando la muerte viene como efecto no querido e
incluso no previsto, pero de una acción moralmente negativa. Es aquí donde se coloca el
homicidio involuntario y el homicidio culposo. El homicidio involuntario no es un
homicidio directo porque ni es ni voluntario, ni es intencional. Sin embargo, el agente, aunque
en grado menor, sí es moralmente responsable de la muerte causada porque viene como
efecto de una acción moralmente negativa.86

La muerte también puede venir como efecto no querido y no previsto de una negligencia
relevante, grave. A este homicidio se le conoce como homicidio culposo y se da, por ejemplo,
cuando un paciente muere en la sala de operación a causa de la negligencia grave del médico.
Aquí hay una responsabilidad moral de la muerte de la persona.87 Tanto el homicidio
involuntario como el culposo, hay un agente responsable porque viene como consecuencia o
bien de una acción moralmente negativa como es el homicidio involuntario, o bien, viene como
efecto no querido y no previsto, pero de una negligencia relevante.

La muerte también puede darse de modo involuntario y de modo inculpable. Este sería
el caso de aquel que está en un lugar donde ninguno debería estar, por ejemplo, el que se ejercita
en tiros y cumple con todas las normas de seguridad, mata una persona que, de modo
inexplicable y absolutamente no prevista, se encuentra en un lugar prohibido. En este caso
concreto, la muerte, al ser involuntaria y no ser culpable, no se puede considerar un homicidio
en sentido estricto.

85
Ejemplo: el caso de la mujer que padece cáncer y para superar el cáncer le tuvieron que extirpar el útero y como
consecuencia viene la muerte del pequeño. No puede ser calificado como un homicidio en sentido estricto.
86
Un ejemplo puede ser de aquellos que cumplen un robo, pero la persona robada, por alguna razón, cae por tierra
golpeándose la cabeza y muere.
87
Claro, todo depende de la naturaleza y la culpabilidad de la negligencia. Hay que ver el caso particular.
135
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL

10.3. MORAL SOCIAL

8. La distinción entre Teología Moral Social y Doctrina Social de la Iglesia

La teología moral social reflexiona sobre todo la configuración de la sociedad y su ordenación


hacia el bien común, a la luz de la revelación cristiana y por eso reflexiona sobre las relaciones
humanas. Y la doctrina social de la Iglesia el pronunciamiento del magisterio de la Iglesia sobre
los temas social, político, económico, en suma, sobre los temas sociales.

9. El desarrollo integral del ser humano: a) La caridad y la justicia; b) la paz; c) Pobreza y


miseria.

La caridad y la justicia

Justicia y caridad son los conceptos claves de la moral social. Y uno de los aspectos
fundamentales es que la caridad es posible en las relaciones sociales. De manera ordinaria, se
asocia el amor con relaciones personales o primarias como la familia y la amistad y, en cambio,
lo social se asocia a intercambios sistemáticos, como la política, la economía, la sanidad y, por
ello, pierde relevancia. Con frecuencia se piensa que la justicia rige lo social y el amor rige la
esfera de lo privado. Sin embargo, la moral social dice. que en las relaciones sociales es
necesario al menos una cierta benevolencia, sin la cual no habría voluntad de justicia. Por lo
tanto, justicia y caridad son las dos dinámicas que humanizan el ámbito de la sociedad.

El pensamiento moderno ha sometido sobre todo a la caridad a una dura crítica por
entenderla como una fuerza opuesta a la justicia. El pensamiento revolucionario y el Marxismo,
combatieron la acción caritativa como una respuesta insuficiente. El liberalismo considera
irrelevante la caridad. Sin embargo, la teología moral social afirma que caridad y justicia no
son términos de oposición. De hecho, por más justa que sea una sociedad, no por ello debe
quedar excluida la caridad. La justicia atañe a lo que es del otro, la caridad se refiere a lo mío,
una reclama a la otra. Cuántas veces un poco de buena voluntad basta para que todo marche
bien, pero la tragedia del hombre está precisamente en que la humanidad no tiene esa fuerza
suficiente para poner en práctica esa buena voluntad. Es necesario el amor sin en el cual el
hombre quedaría aprisionado en su justicia.

Desde un plano objetivo, la justicia precede a la caridad, es el primer paso, es su


condición necesaria porque no puedo dar al otro de lo mío sin haberle dado en primer lugar lo
que en justicia le corresponde. Desde una perspectiva subjetiva o de motivación de la acción,
la caridad antecede a la justicia, es decir, la caridad es la motivación principal para la justicia.
Por tanto, se puede afirmar que la caridad le confiere un rostro humano a la justicia.

La paz

Es la estabilidad y la seguridad en un orden que satisfaga suficientemente las exigencias de la


justicia. Paz y justicia es la finalidad de toda política.
136
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL

Miseria y pobreza

Uno de los aspectos relevantes de la teología moral social es la reflexión que hace sobre las
diversas formas de miseria. Señala la teología que la miseria no alcanza a todos por igual, pero
todas ellas proceden de una misma raíz, el pecado; y la pobreza representa, todavía actualmente,
uno de los primeros problemas que desafían a la humanidad. Frente a ella se puede generar el
desaliento, que es pensar que, con independencia de lo que se haga, no será posible cambiar la
situación. O la ideología que pretende conseguir lo que no consigue el gobierno de Dios, por lo
que se tendría que eliminar toda injusticia por el mismo hombre, es mejorar el mundo por sí
mismo. A esto se le llama moralismo. Y esto es lo que ha generado el ámbito de la discordia,
ha lastimado la Paz. Hay que recordar que la Paz y la justicia es la finalidad de toda política. Y
entonces entendemos que la política tiene una fundamentación ética.

El dolor del prójimo es uno de los primeros rasgos de humanidad, se puede considerar
como el primer paso para alcanzar la paz, al menos en el ámbito social. Entonces, la paz tiene
por núcleo la justicia social y no es otra cosa que la responsabilidad de trabajar para la inclusión
social de los pobres. Son muchas las formas de sufrimiento que aquejan a la familia humana.
Las obras de misericordia nos ofrecen un retrato de las necesidades humanas. La pobreza tiene
varios rostros, existe la pobreza corporal que es sobre el alimento, el vestido, la vivienda, la
salud; existe la pobreza cultural, que es el analfabetismo, las oportunidades de formación; hay
una pobreza relacional, el aislamiento, la marginación y una pobreza espiritual que es el de
desconsuelo, el vacío interior, la carencia de horizontes.

10. La dignidad de la persona y el bien común:

El concepto de dignidad explica sintéticamente el valor del ser humano. Desde un punto de
vista filosófico, por ejemplo, es evidente que el hombre tiene un valor especial porque
trasciende el mero ser individual de la especie, posee una interioridad, una subjetividad, se
caracteriza por el autoconocimiento, la autodeterminación, el ser dueño de sí. No puede ser
sustituido por otro.

La dignidad de la persona dice que ella tiene un valor no negociable, es un valor


intrínseco, no es relativo, no es instrumental. En este sentido, en el ser humano no hay cabida
para categorías como útil, costoso, deseado, no deseado. No hay cabida para la expresión ‘hijo
no deseado’.

La dignidad de la persona tiene un carácter ontológico que le pertenece por ser persona,
no depende de su cultura, su sociedad o religión. Y hay una dignidad en sentido moral que se
conquista con el bien y con la libertad y se pierde con el mal que uno hace.

Los derechos fundamentales

A partir del ámbito ontológico se puede hablar de la dignidad humana y el respeto de los
derechos fundamentales. Es decir, un derecho fundamental es un derecho que ninguna instancia
humana puede quitar porque ninguna instancia humana la da. El derecho fundamental del ser
137
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL

humano es el derecho que le corresponde, precisamente por ser una persona. El respeto a la
vida humana es el derecho sobre el cual se fundamentan todos los demás, es una cuestión
fundamental de justicia. Por eso no se puede renunciar a su protección invocando ni a la
tolerancia ni a la libertad de pensamiento.

Bien común

El bien común puede definirse como las condiciones que posibilitan que cada uno de los
individuos de la sociedad alcance su desarrollo integral, es una condición necesaria, aunque no
suficiente, para alcanzar la propia perfección. Pero el bien común supone que la libertad
necesita de ciertas condiciones que favorezcan su desarrollo. En otras palabras, el bien común
es la ayuda que todos necesitan para el cumplimiento de sus fines existenciales de la vida
humana. Y en este sentido es una categoría de carácter moral porque es un bien que sólo puede
ser producido de manera conjunta. No es fraccionable ni se entiende como la suma de todos los
bienes, ni se debe entender como la suma, ni como el bien de las de las de las mayorías. El bien
común incluye, en primer lugar, la esfera de valores propios de la persona. De hecho, fomenta
los valores de la solidaridad, de la justicia, del respeto a la libertad, del respeto a la verdad. En
este sentido, el desarrollo es el resumen de todos los deberes sociales. El bien común contempla
este ámbito integral que significa de toda la persona y de todas las personas.
XI. TEOLOGÍA PASTORAL

1. ¿Qué es la teología pastoral y qué lugar ocupa en los estudios teológicos?


La TP es la acción de la Iglesia católica en el mundo o el conjunto de actividades por las cuales
la Iglesia realiza su misión, que consiste primariamente en continuar la misión de Jesucristo.
Semánticamente, pastoral deriva de pastor. Dios es comparado con el pastor, aquel que tiene al
mismo tiempo autoridad y solicitud para con sus ovejas (cf. Jn 10,11). Como institución, la
Iglesia actúa no solo en la transmisión de ideas, valores y doctrina, sino también en el servicio
a la comunidad. La Teología que estudia esta acción se llama teología pastoral. La Iglesia
realiza su acción pastoral a través de tres funciones:

ꟷ Profética: Incluye las formas de proclamar del ministerio de la Palabra de Dios


(evangelización, catequesis y homilía). Formación espiritual.
ꟷ Litúrgica: Se refiere a la celebración de los sacramentos, sobre todo de la Eucaristía.
ꟷ Real: Es la orientación de las comunidades, a la organización de la caridad. La acción
pastoral de la Iglesia engloba campos de la sociedad como la salud, la juventud, la
solidaridad social, la educación y el medio ambiente.
Fundamental: ¿Por qué? Estamos pensando la teología pastoral en sí misma. Estamos en el
momento epistemológico, reflexivo de la pastoral de la Iglesia. A veces la teología pastoral se
olvida del por qué y el cómo. Hablamos de los criterios, principios, normas para actuar en la
práctica pastoral y construir un discurso teológico.88
Especial: ¿Qué? Aquí se refiere a la acción de la Iglesia en un determinado contexto en el que
se observe la necesidad de acompañar a un grupo (adolescentes, enfermos, presos, etc) de
personas para hacer presente a Cristo en medio de ellos. En la actualidad se puede notar una
pastoral fugas en las parroquias (la pastoral no se puede reducir a la parroquia) ya que no hay
una formación bien cimentada en los agentes de pastoral. Se tiene que entender las situaciones
de fondo de los grupos que se quieren acompañar.89
Aplicada: ¿Cómo? Nos dice las cuestiones estratégicas. Esto nos lleva de lo reflexivo a lo
operativo, a la planificación. Es decir, la pastoral se tiene que hacer organizadamente.
La teología dogmática eclesiológica se refiere al ser de la Iglesia y la TP a la acción de
esta. Los fundamentos de la acción pastoral deben estar en una eclesiología existencial; solo
desde ahí se pueden sacar los criterios que iluminen las nuevas propuestas. El estudio teológico
de la situación de la Iglesia aparece, pues, como la base de la teología pastoral. El objeto
material de la teología pastoral es la acción teándrica de la Iglesia, es decir, toda la vida de la
Iglesia (miembros, funciones, acciones y estructuras). El objeto formal viene dado por la
situación concreta en que se encuentra la Iglesia, como ámbito donde es posible la historia de

88
Cf. Antonio Ernesto PALAFOX, Apuntes de Teología Pastoral, UPM, ad usum privatum, pro manuscripto,
México 2022.
89
Cf. Ibidem.
139
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL

salvación sin polarizaciones ni reduccionismos. El método es deductivo-inductivo y


antropológico-teológico.
Este modo de entender la teología pastoral supone dar importancia a otras ciencias como
la sociología, economía, política, psicología, etc., pues estamos hablando de la autorrealización
de la Iglesia en el mundo, es decir, para que la Iglesia sea lo que es y lleve adelante la misión
que ha recibido de su Señor y Maestro. Para que el saber propio de la teología pastoral se
constituya como ciencia debe precisar con claridad los objetivos que pretende, la naturaleza
específica y la metodología propia.
Las fuentes de la TP son la Sagrada Escritura, la Tradición y el Magisterio. Pero
actualmente se habla otros lugares teológicos: las zonas rurales, ciudad, los pobres, etc., sirven
como base para hacer la reflexión de la Teología pastoral. Sin embargo, para el uso de las
fuentes clásicas teológicas en la teología pastoral son necesarios tener algunos criterios
básicos:90

ꟷ Totalidad: tener en cuenta todas las fuentes teológicas.


ꟷ Jerarquización: Saber colocar cada fuente en su lugar. Así que ninguna fuente teológica
está por encima de las Sagradas Escrituras.
ꟷ Fidelidad: ser fieles a las fuentes sin alterar su mensaje (no manipular).
ꟷ Interacción: confrontar las fuentes entre sí (Sagrada Escritura, Tradición y Magisterio),
para sostener el discurso pastoral.
ꟷ Complementariedad: las ciencias humanas pueden ayudar a obtener información de
calidad para ampliar la reflexión y la teoría pastoral.
Es por eso por lo que la teología pastoral debe ser estudiada con una metodología
teológica, haciendo de ella una reflexión desde la fe, desde el dato revelado y desde el
magisterio de la Iglesia que entran en dialogo con las ciencias y las situaciones históricas del
mundo. Ejerce una función critica en el interior de la vida de la Iglesia y tiene la función de
buscar las líneas fundamentales de su autorrealización, por ello se puede afirmar que es
plenamente teológica no solo por el fundamento de su capacidad crítica, sino también por los
criterios de acción que propone, que brotan de la fe y la comprensión teológica de la realidad.
Por último, la teología pastoral no es un absoluto en la acción y en la práctica de la
Iglesia. A ella le toca indagar, sacar consecuencias prácticas de la teología dogmática, marcar
caminos y pautas de comportamiento para la vida de la Iglesia, pero ella no es quien decide la
práctica eclesial. Su quehacer es un servicio, pero la práctica concreta es obra de todos y los
distintos ministerios tienen un importante papel en las decisiones que se han de tomar. La
teología pastoral, como toda teología, se presenta como un servicio en diálogo con los otros
servicios y ministerios eclesiales. En ella, tampoco se pueden confundir teología y magisterio.
Lo importante es que vivan en un diálogo clarificador respetando cada uno lo que es propio del
otro.

90
Cf. Antonio Ernesto PALAFOX, Apuntes de Teología Pastoral,
140
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL

2. ¿Por qué se dice que la pastoral antes de ser un problema práctico es un problema
teórico?
El problema de la pastoral no es la práctica, sino la cuestión teórica. De aquí surgen algunos
puntos para tener en cuenta para la formación pastoral:91

ꟷ Toda la teología debe tener una dimensión pastoral y toda pastoral un componente teórico.
ꟷ Lograr una estructura mental teológico-pastoral, porque cuando hay activismo se pierde de
vista lo que es necesario y primordial.
ꟷ Debe de haber una claridad de conceptos para aplicarlos en la práctica.
ꟷ La pastoral sin una reflexión teológica se convierte en un activismo social-humanitario.
Por eso la gran necesidad de examinar nuestra manera de interpretar la fe, asumiendo la
necesidad de un cambio de mentalidad y una correcta renovación teológica que lleve a la
formulación de un examen crítico sobre los postulados teológicos, antropológicos y
eclesiológicos, ya que, a partir de eso, se puede definir el tipo de practica pastoral que se
necesita. La pastoral es la base para el quehacer de la Iglesia, interpretando los signos de los
tiempos desde la fe y mediante una reflexión teológica.
3. ¿Cuáles son los principales aportes latinoamericanos a la Teología Pastoral?
La teología latinoamericana se ha planteado un nuevo modo de hacer teología, de aquí que el
tema de su método constituya un asunto central. Lo más suyo es relacionar teoría y praxis, es
una reflexión crítica a la luz de la Palabra. Se interesa por una transformación liberadora de la
historia en favor de los oprimidos. Lo esencial de este método es que la reflexión teológica
parte del análisis de la realidad situacional concreta de Latinoamérica. Esto quiere decir que su
método es inductivo. En el ver-juzgar-actuar es donde el método de la teología latinoamericana
hunde sus raíces.92
El ver (mediación psicoanalítica) Se busca las causas que han generado un problema
concreto en la sociedad, especialmente en las personas oprimidas. Se examinan las
consecuencias que pueda tener en las comunidades y en las organizaciones sociales. El acento
se pone en el hombre, no en las ideas ni en las cosas. Es por eso por lo que se recurre a las
ciencias sociales. Así pues, la situación problemática concreta de la persona viene a ser
considerada el punto de partida de la teología latinoamericana.
El juzgar (mediación hermenéutica) Se propone tomar posición frente al hecho
analizado, explicitar el sentido que descubre la fe, la experiencia de Dios que conlleva y las
llamadas de conversión que surgen de él. Para ello se valora positiva o negativamente el hecho,
se buscan hechos similares en la vida de Jesús, en el evangelio o en la toda Biblia, se analizan
las consecuencias del encuentro con Dios y la llamada a la conversión.

91
Cf. Antonio Ernesto PALAFOX, Apuntes de Teología Pastoral,
92
Cf. José de J. LEGORRETA et al, Comentario bíblico-teológico latinoamericano sobre Medellín. A 50 años de
la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Universidad Iberoamericana, México 2018, 88-89.
141
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL

«Se trata de un discernimiento mediante la Palabra de Dios sobre la situación concreta


analizada. De a qui que el teólogo pueda construir síntesis de fe verdaderamente nuevas y […]
producir significaciones teóricamente nuevas para los grandes desafíos de hoy».93
El actuar (mediación práctica) lleva a la acción lo que había comenzado ya con el ver.
«Este nivel conlleva varios niveles: análisis de coyuntura, el de proyectos y programas, el de
las estrategias y de las tácticas, el ético y evangélico y el performativo».94 Es decir, la acción
que responde al problema analizado.
Método: ver-jugar-actuar (Nivel filosófico): se puede encontrar en la obra de Gadamer:
verdad y método. Más explícitamente en el ámbito de la hermenéutica:95

ꟷ Comprensión, interpretación y aplicación. Esta última es la menos puesta de relieve, no


obstante, la aplicación también es parre de la tarea hermenéutica.
ꟷ La mayoría de los exegetas pensaron que la hermética termina cuando se comprende el
texto histórica y teológicamente.
Tres aportes significativos de la Teología Latinoamericana a la Teología Pastoral:

ꟷ Autoconstrucción del Reino de Dios. La TL asume este horizonte de manera histórica,


lo cual lleva no solo a preguntarnos por el cómo hablar de Dios después de un momento
de dificultad, sino, a partir de lo vivido tener la experiencia de un Dios que reina.
ꟷ El hombre como sujeto de la historia, específicamente desde el pobre.
ꟷ La teología pastoral como un acto segundo y no secundario.

4. Principios epistemológicos de identidad y de operatividad de la Teología Pastoral.


Estatuto epistemológico de la teología pastoral. Por ser la teología pastoral una disciplina
teológica que reflexiona sobre la Iglesia que se construye día a día, con la fuerza del Espíritu
Santo, a lo largo de la historia, posee un estatuto epistemológico cuya visión de comprensión
tiene tres dimensiones:
Principios de identidad de la Teología Pastoral96
ꟷ Carácter unitario: forma parte de una propuesta teológica conjunta. No es posible concebir
ninguna especialidad de la teología, sin un vínculo de unidad con el universo teológico en su
conjunto. La teología en general es concebida como un conocimiento global, en el cual contribuyen
las diferentes disciplinas que la constituyen.
ꟷ Carácter Teológico: tiene como objeto la articulación teológica de la práctica y es considerada
como elemento constitutivo y determinante del conocimiento teológico en cuando tal. El peso
específico recae sobre el aspecto propiamente teológico.

93
Cf. José de J. LEGORRETA et al, Comentario bíblico-teológico latinoamericano sobre Medellín. A 50 años de la
II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, 95.
94
Cf. Ibidem, 97.
95
Cf. Antonio Ernesto PALAFOX, Apuntes de Teología Pastoral,
96
Cf. Antonio Ernesto PALAFOX, Elementos históricos-epistemológicos para una teología pastoral desde
América Latina, UPM, México 2017, 293-359.
142
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL

ꟷ Carácter mediador: está situada entre la correlación crítica de la teoría y la práctica. La relación
entre la teoría y la práctica está en el centro de la TP y del sujeto que la produce. Los desafíos deben
ser asumidos desde esta correlación. La tarea es mantener la coherencia y la unidad interna entre la
teoría y la práctica.
ꟷ Carácter interdisciplinar: incluye la capacidad de colaboración con las ciencias humanas. La TP
es un lugar privilegiado para mostrar de manera más evidente la relación entre las ciencias humanas
y discurso teológico. Es necesaria la cooperación y relación horizontal con las ciencias humanas.
ꟷ Carácter Experimental: mantiene una constante interpelación empírica. No se busca elaborar una
ciencia empírica, sino reafirmar la relación con la práctica. Dejarse interpelar. Libra del
hipersubjetivismo.

Principios de operatividad de la Teología Pastoral97


ꟷ Carácter analítico: analiza críticamente las prácticas de los creyentes. Extrae de las prácticas su
sentido más profundo. Pone en evidencia toda la riqueza reformadora y el dinamismo que entrañan
las prácticas.
ꟷ Carácter reflexivo: reflexiona teológicamente sobre las prácticas de los creyentes. Construye un
discurso teológico que la define. Una criteriología que explique los contenidos básicos de su
significación. La libra de los “errores cognitivos”. Una dinámica cíclica de acción-reflexión-acción.
Reflexión no academicista.
ꟷ Carácter propositivo: suscita modelos alternativos para una práctica renovada Es el oficio
constructivo.
ꟷ Desde el modelo de la práctica comunicativa (G Habermas). No desde el pragmatismo.
ꟷ Carácter público: participa en el análisis social y el discurso público Analiza desde criterios
teológicos las realidades sociales, y responde desde estos criterios a problemas actuales. La teología
en el ámbito público. Académico-Eclesial-Público.
ꟷ Carácter formativo: contribuye en la formación de los miembros de la comunidad eclesial.
Desarrolla la capacidad reflexiva sobre las prácticas. No sólo trabajar organizadamente, hay que
organizar la mente.
ꟷ Carácter Crítico: promueve una constante presencia crítica del evangelio en la Iglesia y en la
sociedad y a su vez pone en relación, crítica las prácticas eclesiales y los valores evangélicos.
Conduce a una constante actualización y recontextualización permanente. Heterocrítica: se ejerce
sobre las prácticas desde la teología; Autocrítica: se ejerce sobre la teología desde la práctica.

5. ¿En qué́ sentido las Escrituras Sagradas tienen autoridad en la Teología Pastoral?
La autoridad de las Escrituras dentro de la TP radica en que, de manera especial los evangelios
son, por su parte, la norma normans de la praxis pastoral porque ahí se encuentra la operatividad
pastoral de Jesús. Es por eso por lo que son la fuente, criterio ultimo y horizonte de las
actividades pastorales. Por otro lado, los Hechos de los Apóstoles los podemos tomar como un
libro de acciones pastorales reveladas, donde se presenta la vida de la primitiva comunidad
cristiana, destacando en la oración, estudio y trabajo. La SE es fuente principal de la pastoral.

97
Cf. Ibidem, 367-395.
143
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL

Es la cumbre de la revelación de la fe. Estamos hablando de una autoridad que rige la conducta
practica cristiana.98
Es importante analizar los aportes bíblicos para fundamentar una TP acorde al ministerio
de la Iglesia en fidelidad al ministerio de Jesús. Así mismo, es imprescindible utilizar las
Escrituras Sagradas como norma en la Teología Pastoral, por ello hay tres métodos y cada uno
tiene una crítica para su uso:
Deductivo: se trata según este método de deducir de la Biblia en primer lugar, y del
cristianismo en sus orígenes, los modelos a promover y a aplicar actualmente. Tratando de
homologar la situación de la Biblia a la actual.
Inductivo: este método se ve preocupado y atento a los contextos socio– económicos y
a las exigencias personales concretas. Este método inductivo viene a resolver o a llenar huecos
que dejó el método deductivo, dando el peso a las situaciones y a las condiciones de nuestro
tiempo.
Correlación triangular: se trata de poner en consideración las Escrituras Sagradas, las
enseñanzas eclesiales, y las experiencias vividas, inscribiéndolas en tres E en un esquema
triangular, donde se corresponden a realidades en interacción mutua, en tres relaciones binarias.
Las tensiones en este método son claramente aceptadas a fin de vivir un constante
cuestionamiento, un enriquecimiento y una iluminación recíproca.
6. Exponer y describir brevemente los rasgos característicos de una espiritualidad
pastoral
Seguimiento de Jesús: Desde el plano espiritual el seguimiento (Secuela Christi) es lo más
bíblico. Se habla más de seguimiento que de imitación. La razón es bíblica. Cuando se sigue a
alguien se tiene que hacer un cierto despojo de la personalidad o identidad, para adoptar la
identidad de otro. El paradigma del seguimiento es el camino y el de la imitación es el espejo.
No hay una sola manera de seguimiento, sino diversos estilos de seguimiento, pero es el mismo
camino. No basta ir a donde está Jesús sin hacer lo que él hacía. Sentido fundamental del
seguimiento: cercanía y movimiento.
Conversión pastoral: consiste fundamentalmente en la firme decisión tanto a nivel personal
como comunitario, de estar siempre en marcha, bajo la guía del Buen Pastor, buscando y
poniendo los medios necesarios para realizar el ministerio pastoral según el Espíritu de Jesús y
no de las modas del momento, ni de los gustos particulares o caprichos. Tal conversión afecta
a todo el individuo en su totalidad, así como el actuar de toda la Iglesia.
Criterio: tiene que estar acorde con la línea del Vaticano II. Lo toca todo y a todos. Relaciones
de igualdad. Estructuras y dinamismos pastorales se tienen que analizar si las estructuras que
se tienen sirven todavía para la evangelización en este tiempo actual. EG 26 remite que la
renovación es al interno de la Iglesia de acuerdo con su vocación. En cuanto institución humana

98
Cf. Antonio Ernesto PALAFOX, Apuntes de Teología Pastoral,
144
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL

necesita reformarse constantemente. La conversión pastoral requiere que las comunidades


eclesiales sean discípulos misioneros en torno a Jesucristo Maestro y Pastor. De allí nace la
actitud de apertura, de diálogo y disponibilidad para promover la corresponsabilidad y
participación efectiva de todos los fieles en la vida de las comunidades cristianas. De tal manera
que los valores cristianos puedan transformar los diversos núcleos culturales, purificándolos, si
fuera necesario, y haciendo posible el afianzamiento de una cultura cristiana que renueve,
amplíe y unifique los valores históricos pasados y presentes, para responder así en modo
adecuado a los desafíos de nuestro tiempo.
Espiritualidad de comunión: significa unirse a la suerte de Jesús. La imitación es más
individual, el seguimiento es comunitario. Si hay una comunión con Jesús, hay una experiencia
eclesial. La iglesia es una comunidad de seguidores de Jesús. En la comunidad eclesial es donde
se recibe el llamado. La comunión es obra del Espíritu en cada bautizado.
Perspectivas complementarias:
Discernimiento pastoral: es un ejercicio fundamental en la pastoral de la Iglesia. La acción
pastoral de la Iglesia y la de cualquier cristiano que toma parte activa en la realización el pueblo
de Dios, ha de estar cimentada en la obediencia al Espíritu de Jesucristo. Unido a él y a la
Iglesia, el agente ha de discernir el plan de Dios en la creación, en la historia humana, personal
y social, en la vida de la Iglesia.
Ascésis pastoral: El ministerio eclesial supone y exige una ascesis pastoral. No es posible
realizar un ministerio fecundo sin una constante ascesis, sin un esfuerzo metódico, que sumerge
al agente en la dinámica del misterio Pascual de Cristo. También exige vigilancia y lucha contra
las tentaciones y pecados propios de la pastoral, así como un permanente cultivo de aquellos
valores eclesiales al ministerio: Oración, humildad, servicio alegre, entrega generosa, escucha,
etc.
Perfil espiritual de Jesús Buen Pastor: a los pastores y a todos los agentes de pastoral, les es
necesario mirar a Jesús, a fin de descubrir aquellas actitudes más profundas que lo impulsaron
a realizar la misión y que conforman el perfil más genuino de su personalidad. En la figura de
Jesús Buen Pastor se encuentra una fuente de vida espiritual capaz de ir configurando el perfil
de todos aquellos, hombres y mujeres, que participan en el ministerio pastoral de la Iglesia.
Escasa en claridad y abundante en firmeza de fe: pastoral escasa en claridad y abundante en
firmezas de fe; En momentos en que no se ve claridad, pero el testimonio no es hacer las cosas
perfectas o atinar, sino mantenerse con fe en las dificultades y vicisitudes; No cimentada la
pastoral en certezas, esto no existe. Claridad absoluta de métodos, estrategias, etc; Nos
movemos mucho en opiniones, no en certezas de fe. Distinción entre cansancio y Asedia; Fe
menos intelectualizada, más experienciada, sin excesivas pruebas.
Escasa en juicios y abundante en misericordia, solidaridad y justicia: dejar de lado juicios
condenatorios, búsqueda de culpables, actitudes victimarias; Samaritaneidad; Preocupaciones
narcisistas de las que se nos libera; Actuación escasa en juicios, abundante en misericordia.
145
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL

Escasa en resultados visibles y abundante en esperanza (resistencia): más de resistencia;


Esperanza activa, más que resistencia; No de cantidad, sino de calidad; Ni en la desesperación,
ni en la presunción reside la fuerza. Sólo la esperanza es realista, porque toma en serio las
posibilidades de todo lo real; No es ingenuidad: 'quieres sacarte la lotería sin comprar el billete;
Hay esperanza realista, cuando hay posibilidades; La esperanza no toma las cosas tal como se
encuentran ahí.
7. ¿Cuáles son las tareas básicas de la teología pastoral en el ámbito de la persona, en el
ámbito eclesial, en el ámbito social?99
Del encuentro personal y de amor en el seno de una comunidad concreta. De la misma manera
que en el encuentro de yo con el tú se despierta la conciencia personal, la armonía fundamental
de la persona depende del aprendizaje de encarar los conflictos en el seno de una comunidad,
transformándolos en relaciones amorosas. La Iglesia, como comunidad e icono de la Trinidad,
quiere ser un espacio de realización de la vocación cristiana en:
ꟷ El ámbito de la persona: la tarea básica de la pastoral es reconstruir la identidad de la persona y
del sujeto. Esto en tres niveles: 1) Humanización, como punto de partida, para que el individuo
trabaje aspectos personales, como la autoestima; 2) Evangelización: recepción y conocimiento del
mensaje de Jesús; 3) Sacramentalización: vivencia de la gracia de Dios por medio de los
sacramentos. La centralidad de la persona en la pastoral tiene su referencia en la centralidad que
Jesús le da a la persona en el desarrollo de su ministerio. De ahí que, la persona esté por encima del
plan, haciéndose las acciones pastorales en razón de la persona. La persona, por su parte, tiene que
saberse parte de la construcción social, no es alguien aislado, y esto lo debe resaltar la pastoral, pues
la persona vive y se desarrolla en comunidad. La pastoral tiene que llevar a la persona a que se sienta
acogida, orientada, acompañada, con la atención en sus necesidades básicas y con la formación
cristiana adecuada, con un espíritu crítico y con sana autoestima.
ꟷ El ámbito eclesial: la tarea básica de la pastoral es este rubro es rehacer el tejido eclesial. La
comunidad es esencial en la vida y desarrollo de la persona, así como constitutiva de su ser eclesial.
El problema actual es que se ha difuminado el aspecto comunitario de la Iglesia, trayendo como
consecuencia que no importante tanto la identidad asumida, sino solamente la dada extrínsecamente,
esto lleva a una crisis de pertenencia. La pastoral debe resaltar que la Iglesia es esencialmente
comunidad, evitando la fragmentación y el individualismo, con una vivencia de la fe pública
centrada en la Palabra de Dios, incluyente, dinámica, optimista, organizada, centrada en la realidad
e igualitaria.
ꟷ El ámbito social: la tarea básica de la pastoral es contribuir a rehacer el tejido social. Los cristianos
son también ciudadanos, necesitan y están en la sociedad. Aunque al Estado le corresponde
reconstruir el tejido social, los cristianos debemos contribuir siendo responsables en la sociedad,
con un comportamiento coherente con lo que creemos, llevando a cabo el principio de solidaridad,
en la búsqueda el bien común. La Iglesia cumple, pues, su misión en servicio de la sociedad, siendo
ese servicio su ejercicio pastoral.

99
Cf. Antonio Ernesto PALAFOX, Apuntes de Teología Pastoral,
XII. TEOLOGÍA ESPIRITUAL

12.1. PRIMER NÚCLEO: ESTATUTO ESPISTEMOLÓGICO

1. Mencione y explique la definición clásica de Teología Espiritual de Charles André


Bernard

El Misterio de Dios Uno y Trino es la base de toda estructura teológica de la espiritualidad


cristiana. Las coordenadas eclesiológicas desde donde se vive la espiritualidad (misterio-
comunión-misión), hunden sus raíces en el Dios Trino y Uno. Existen dos opciones
metodológicas dadas por Bernard para el estudio de esta disciplina: la reflexión teórica y la
experiencia, de las cuales la segundase considera mejor en vistas a discernir las constantes dela
vida del Espíritu en la santidad vivida.

Definición clásica de Charles Bernard:

«La Teología Espiritual es una disciplina teológica que, basada en los principios de la
Revelación, estudia la experiencia espiritual cristiana, describe su desarrollo progresivo y daa
conocer sus estructuras y leyes».

ꟷ Una disciplina teológica…

Requiere de un método y una gran amplitud de información objetiva. Se puede definir como
ciencia, si la entendemos como una construcción cuyas conclusiones se impongan
universalmente. El contenido de la espiritualidad sólo puede percibirse a través de una
experiencia personal. Es teológica porque Dios, es el primer agente y fin de la vida espiritual,su
objeto principal y, por ende, debemos conocerlo tal como se nos ha revelado, como actuóy sigue
actuando a través de su alianza. Además, la teología espiritual implica el conocimiento del
hombre en su máxima extensión. El principal objeto material de esta teología es el hombre
encuanto que vive espiritualmente.

ꟷ … que estudia la experiencia espiritual cristiana…

La experiencia espiritual se basa en la fe, que no se detiene en una comprensión clara y bien
delimitada. El acto de creer es Dios mismo. En el estudio de lo espiritual hay que tener en
cuenta los condicionamientos de la época y de la persona, que destaca algún aspecto de la
totalidad del Misterio. La finalidad de la disciplina es triple: investigar la experiencia religiosa
cristiana; acompañar la vida espiritual de quien investiga y la de otras personas; lo que se
vincula a la dimensión auto-implicativa de la espiritualidad.

ꟷ … describe su desarrollo progresivo…

Los autores espirituales han insistido en el aspecto histórico, progresivo, existencial de la vida
espiritual. La tarea de la teología espiritual es atender la comprensión de los movimientos
147
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL

espirituales y describir el camino que han seguido las almas = personas desdeel comienzo de la
vida cristiana hasta la cumbre de la santidad.

ꟷ … da a conocer sus estructuras y leyes

La teología espiritual estudia cómo influye en la vida espiritual las estructuras ambientales e
individuales, la vida afectiva, las disposiciones personales, el organismo sacramental, lavida
eucarística, la eclesial, la acción del Espíritu, la respuesta del hombre, etc. Las leyes generales
son las siguientes: unidad interior, un corazón desapegado, una intención pura y tiempo de
oración.

2. Mencione y explique brevemente el método y las fuentes de la Teología Espiritual.


Además, dé razón de la relación de la Teología Espiritual con la Teología
Dogmática y con la Teología Moral

El método de la teología espiritual es «integral»

El método descriptivo: En cuanto se basa en la experiencia, la teología espiritual tiene


necesariamente un carácter empírico y descriptivo. Es necesario que el teólogo confronte las
descripciones con los datos científicos, para discernir mejor el valor de las experiencias
descritas.

El método deductivo: Otro método es el que deduce a priori de los principios teológicos algunas
consecuencias relativas a los medios de perfección, a las formas de oración y a las etapas de la
vida espiritual.

El método fenomenológico: Tiene en cuenta los dos anteriores. Cuando se trata del comienzo
de la vida espiritual hay que recurrir al método deductivo, que basa la vida espiritual sobre los
datos de la revelación; pero cuando se trata de la vida mística hay que tener en cuenta el
desarrollo de la experiencia misma.

3. Las fuentes comunes de la teología espiritual son:

La Sagrada Escritura. La Tradición. Los textos doctrinales que atañen a la teología espiritual.
La enseñanza de la Iglesia. Los documentos eclesiásticos. La experiencia personal. El
conocimiento del ser humano.

4. Relación Teología Espiritual, Dogmática y Moral

La experiencia espiritual precede a la reflexión teológica. Muchos conceptos de la teología


espiritual han tenido su origen en la experiencia espiritual y han entrado luego en el ámbito de
la teología dogmática. Es decir, la teología se inspira en la espiritualidad. Sin embargo, la
espiritualidad ha de acudir a la doctrina común de la Iglesia (tal como se expresa en la Sagrada
Escritura y en la Tradición) para fundamentar sus propios principios de comprensiónde la vida
148
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL

cristiana. La vida espiritual parte de la decisión de desarrollar plenamente la graciabautismal, en


ese sentido la teología espiritual se reinserta en la dogmática.

La diferenciación entre la teología moral y la teología espiritual no es tan clara, pues las
dosse refieren a la vida concreta y atienden al lado práctico de la existencia humana. De hecho,
no hay ninguna distinción desde el punto de vista del objeto material (el hombre). La teología
moral y la teología espiritual abrazan ambas la vida humana en su totalidad; son partes o
aspectos de la única antropología sobrenatural que considera al hombre en movimiento hacia
la plenitud de la vida divina.

Se distinguen, sin embargo, por el aspecto formal de su objeto (la óptica desde la que
estudian al hombre) y por su método. Cada una se coloca desde diversos puntos de vista para
estudiar la acción del cristiano. La teología moral considera la estructura de la acción humana
y busca las leyes que la regulan; sopesa todas las circunstancias de esa acción siempre bajo un
aspecto universal. Su método es racional.

12.2. SEGUNDO NÚCLEO: EXPERIENCIA-VIDA

5. ¿Qué significa «ser y vivir en Cristo»?

«Es el tema central de la teología espiritual». El núcleo vital desde el que cobran sentido todos
los demás temas de la vida cristiana y de la espiritualidad. Lo que se pretende estudiar es la
relación de la vida del cristiano con Cristo: llegar a la novedad de la vida que supone «vivir en
Cristo»; y desde esta realidad contemplar la vida moral de actitudes y de comportamientos del
cristiano. La vida en Cristo se nos da desde el comienzo, desde el bautismo. Ser en Cristo es
ser, en él, creaturas nuevas y vivir la nueva relación de hijos delPadre (filiación) y de hermanos
de Jesús (fraternidad). Se trata de una realidad a la que seaccede desde el don de la fe, que nos
abre al siempre sorprendente misterio de la Trinidad,y desde el amor de Dios, que nos introduce
en la intimidad de su vida. Es nuestra vida. Entonces, «vivir en Cristo» tiene, para la persona,
las siguientes expresiones y realidades:

ꟷ es en Cristo (1 Cor 1,30)


ꟷ es «nueva creación» (2 Cor 5,17)
ꟷ es uno en Cristo (Gál 3, 28)
ꟷ es de Dios (1 Jn 4,4)
ꟷ ha nacido de Dios (1 Jn 2,29)
ꟷ es Hijo del Padre (1 Jn 3,1)
ꟷ es hermano en Cristo (Rom 8,29)

Por tanto, el «ser en Cristo» equivale al: «ser Cristo en nosotros» y a «vivir en Él».

La nueva condición del «ser en Cristo» es particular: «introduce al hombre en el misterio


personal de la vida Trinitaria y le pone en relación personal con el Padre de Cristo y con el
149
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL

Espíritu de Cristo». Se es en Cristo y en Cristo se vive su vida, que es Trinitaria. Ser y vivir en
Cristo es la misma realidad. Esto se expresa en los siguientes textos: «Y ya no vivo yo, sino
que es Cristo quien vive en mí» (Gál 2,20); «Han muerto, y su vidaestá escondida con Cristo
en Dios» (Col 3,3); «Quien tiene al Hijo, tiene la vida; quien no tiene al Hijo de Dios, no tiene
la vida» (1Jn 5,12).

El sentido de la vida en Cristo se incluye en la vida filial:

ꟷ Conocer al Padre (Jn 14,6-7)


ꟷ Amar al Padre (Jn 14,31)
ꟷ Glorificar al Padre (Jn 17, 4)
ꟷ Confiar en el Padre (Mt 6,26 ss)
ꟷ Cumplir la voluntad del Padre (Mt 7,21)
ꟷ Vivir en comunión con el Padre (Jn 17, 21)
ꟷ Imitar al Padre (Mt 5,48)

Fraternidad y filiación se sintetizan en:

ꟷ Vida FRATERNA
ꟷ Vida de AMOR
ꟷ Vida CRISTIFORME
ꟷ Vida en el ESPÍRITU
ꟷ Vivir en MISIÓN

6. ¿Qué significa «Vivir en la Iglesia»?

Este planteamiento nos lleva directamente a estudiar la naturaleza de la relación que existeentre
el ser cristiano y la pertenencia a la Iglesia. Nos centramos directamente en la eclesiología que
está viviéndose desde el Vaticano II. Las coordenadas que actualmente focalizan la realidad de
la Iglesia son: Misterio, Comunión y Misión (Cf. LG 2.3.4).

La Iglesia Misterio

Para comprender a la Iglesia como Misterio es necesario recurrir a su origen, que es la Trinidad.
La Iglesia, que es «un pueblo reunido en virtud de la unidad del Padre y del Hijoy del Espíritu
Santo» (LG 4), tiene a la Trinidad como el punto de referencia esencial. LaIglesia es el pueblo
de Dios, el cuerpo de Jesucristo resucitado y el templo del Espíritu Santo (Cf. LG 17; PO 1). La
Iglesia es, pues, obra de las tres Personas Divinas. El misteriode la Iglesia es como una extensión
y manifestación de la Trinidad. La Iglesia no es una mera sociedad humana, sino un verdadero
misterio.
150
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL

Implicaciones de la Iglesia Misterio en la espiritualidad cristiana

No puede faltar en la espiritualidad cristiana la visión de la Iglesia Misterio. La Iglesia misterio


no tiene otra clave interpretativa que el amor en la autodonación de Dios al hombreen la Iglesia.
Desde esta perspectiva tiene sentido y adquiere realce la imagen de la IglesiaEsposa a la que
Cristo se entrega. Esta realidad del amor, tan propia de la Iglesia Misterio,comprende: Amor en
la Iglesia, Amor a la Iglesia, Amor de la Iglesia.

ꟷ La Iglesia Comunión
ꟷ La comunión eclesial en sus distintas realizaciones
ꟷ Los campos concretos donde se plantea de forma especial la comunión eclesial son:
ꟷ La comunión de los fieles
ꟷ La comunión de las Iglesias particulares
ꟷ La comunión y la institución jerárquica
ꟷ La comunión con la Iglesia celestial

Implicaciones de la Iglesia Comunión en la espiritualidad cristiana

La Iglesia es misterio de comunión; y su forma de existencia también está marcada por la


communio. Esta realidad profunda debe manifestarse en la vida de toda la comunidad eclesial
y en las relaciones con sus miembros.

La Iglesia Misión

La misión está en la base del ser y del actuar de la Iglesia, que «es por naturaleza misionera»(AG
2). Además, la Iglesia es «sacramento universal de salvación» (LG 9.49), lo cual incluye que
constitutivamente es misión. La Exhortación Evangelii nuntiandi de Pablo VIinsiste en que:
«Evangelizar constituye la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más honda; ella existe
para evangelizar».

Implicaciones de la Iglesia Misión en la espiritualidad cristiana

La misión, que es la identidad de la Iglesia, es también de la identidad del cristiano. La


definición de la Iglesia como sacramento de salvación, que expresa la pertenencia de la Iglesia
a Jesucristo y su condición de servidora de la humanidad, incluye una serie de exigencias para
la espiritualidad eclesial:

ꟷ La humildad de no tener nada propio.


ꟷ Vivir una reforma permanente.
ꟷ Conciencia del don que la Iglesia es para el hombre.
ꟷ La fidelidad a Dios y al hombre.
151
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL

12.3. TERCER NÚCLEO: EXPRESIONES CONCRETAS

7. Mencione y explique brevemente ¿Cuáles son los cuatro caminos para sustentar una auténtica
espiritualidad?

Las dimensiones que se consideran esenciales de toda espiritualidad son: el camino hacia el
interior; el camino a lo Trascendente; el camino hacia los otros;el camino hacia la creación.

El camino hacia el interior. La interioridad

La interioridad es tan esencial a la espiritualidad que se le considera el común denominadorde


toda espiritualidad y sirve de lazo de unión entre la espiritualidad cristiana y las no cristianas.
El camino hacia el interior es fruto de la tendencia elemental de orientar todo hacia ese punto
absoluto del espíritu en la persona. El hombre se entiende a sí mismo comoespíritu y se define
como espíritu. El espíritu es el que hace patente la totalidad del ser.

En la tradición cristiana ha tenido gran importancia el adjetivo pneumatikós, espiritual


(Cf. 1 Cor 2,13-15; 9,11; 14,1) que designa el centro de la existencia cristiana. Además,
recordemos que la experiencia cristiana (interioridad) es el objeto de la Teología Espiritual.

El camino a lo Trascendente

La espiritualidad supone relación con lo Trascendente, con el Misterio. Desde la fenomenología


de la religión se reconoce que la relación religiosa, al mismo tiempo que es actitud extática o
de reconocimiento, es actitud salvífica: «la salvación no es resultado de una conquista del
hombre, sino fruto de la gracia».

El camino hacia los otros

Es una dimensión muy reclamada y a su vez menos contemplada. El hombre en cuanto espíritu
está abierto a lo universal y comprometido con ello, trascendiendo las propias fronteras; está
impulsado hacia los otros y a la actuación en el mundo. Esta apertura hacia los otros viene
exigida desde la misma noción de persona: «el yo permaneceen su libertad al relacionarse con
un tú […] substancia relacionada o bien una relación substanciada». El camino hacia los otros
es la dimensión esencial de la espiritualidad cristiana: amar al prójimo (cf. Mt 22, 34-40). La
espiritualidad cristiana es espiritualidad del amor gratuito.

El camino hacia la creación

Sin duda, el impacto de Laudato´si ha sido grande en el mundo entero, más allá delas fronteras
de la Iglesia. El lenguaje se ha convertido en expresiones cada vez más familiares, por, ejemplo
«casa común». Esto nos ha llevado a re-descubrirnos como un «micro-cosmos». De ahí la
necesidad de cuidarnos. Cuidarnos es cuidar el medio ambiente; porque no se trata solo de
«ecología verde», sino, ante todo de la «ecología humana». Por eso resulta tan importante la
relación ecología-justicia social. Hay que destacar hoy la importancia interdisciplinariedad del
152
TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL

tema de la ecología, en su relación con la ciencia, la política, el crecimiento poblacional, la


educación etc.

Mencione algunas de las características más importantes para una nuevaespiritualidad

ꟷ Una espiritualidad integradora de la persona


ꟷ Una espiritualidad que sea experiencia personal de la fe
ꟷ Una espiritualidad vivida en el Espíritu
ꟷ Una espiritualidad que se desarrolla contando con la vida y con el mundo
ꟷ Una espiritualidad gratificante y gozosa
ꟷ Una espiritualidad del diálogo y, al mismo tiempo, una espiritualidad definida
ꟷ Una espiritualidad profundamente realista
ꟷ Una espiritualidad fraterna y apostólica
ꟷ Una espiritualidad eclesial
ꟷ Una espiritualidad profundamente afectiva
ꟷ Una espiritualidad que entraña la relación con Dios Trino
ꟷ Una espiritualidad pascual, que afronte la cruz

8. Explique brevemente algunas expresiones concretas de espiritualidad: caridad;


santidad; oración; discernimiento

Caridad

La caridad en nosotros es amor de hijos del Padre y hermanos en Jesús. La caridad hace que
todas las actividades del hombre estén ordenadas a Dios y lleven al cristiano a la realización de
la santidad. Aquel don creado que la presencia y la comunión de Dios suscita en nosotros
transformándonos y haciéndonos capaces de un amor divino. Puesto que la caridad es Dios,
nuestra caridad será Dios hecho nosotros, o mejor, nosotros hechos Dios, transformándonos en
él y viviendo su misma vida. La participación en el amor del Padre y del Hijo y del Espíritu. Es
la virtud por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas por él mismo y a nuestro prójimo como
a nosotros mismos por amor a Dios. La caridad es la primera de las virtudes tanto en su fuente
como en su orden fin, porque por el amor esperamos, creemos y confiamos.

Santidad

Se llama santidad al punto de partida y al punto de llegada: «Habéis sido lavados, habéis sido
santificados, habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de
nuestro Dios» (1 Cor 6,11).

La santidad ontológica es el estado operado por Dios en el bautismo. Es la que constituye al


hombre santo en sentido más estricto, hijo de Dios y vivificado por Cristo.

La santidad teológica moral participa del Padre por Cristo en el Espíritu Santo que, al ser vida,
es dinámica, tiende a su perfección abarcando a todas las personas, incidiendo en todos sus
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TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL

niveles, supone la cooperación con la gracia y es operativa. «El santo santifíquese más»(Ap
22,11).

Todos los fieles, de cualquier estado o condición, están llamados a la plenitud de la vida
cristiana y a la perfección de la caridad, y esta santidad suscita un nivel de vida más humano
incluso en la sociedad terrena. «En el logro de esta perfección empeñen los fieles las fuerzas
recibidas según la medida de la donación de Cristo, a fin de que, siguiendo sus huellas y hechos
conformes a su imagen, obedeciendo en todo a la voluntad del Padre, se entreguen con toda su
alma a la gloria de Dios y al servicio del prójimo. Así, la santidad del Pueblo deDios producirá
abundantes frutos, como brillantemente lo demuestra la historia de la Iglesia con la vida de
tantos santos» (LG 40).

Oración

Expresamos a Dios con palabras lo que se mueve en nuestro interior, o simplemente se lo


presentamos de forma callada. La oración cristiana es una oración en el Espíritu del Padre y del
Hijo, que viene en ayuda «de nuestra debilidad e intercede por nosotros con gemidos
inenarrables» (Rom 8,26) «atestiguando a nuestro espíritu que somos Hijos de Dios»
(Rom8,16). «Cuando oréis, decid: Padre Abba...». Existe, por tanto, una estrecha relación entre
la revelación y la oración. Dei Verbum nos enseña que, mediante su revelación, Dios invisible,
«movido de amor, habla a los hombres como amigos (cf. Ex 33, 11; Jn 15, 14-15), trata con
ellos (cf. Bar 3, 38) para invitarlos y recibirlos en su compañía».

Esta revelación se ha realizado a través de palabras y de obras que remiten siempre,


recíprocamente, las unas a las otras; desde el principio y de continuo todo converge hacia Cristo,
plenitud de la revelación y de la gracia, y hacia el don del Espíritu Santo que hace al hombre
capaz de recibir y contemplar las palabras y las obras de Dios, y de darle gracias y adorarle, en
la asamblea de los fieles y en la intimidad del propio corazón iluminado por la gracia divina.

Discernimiento

El término se compone de dos vocablos latinos: mentum que significa medio o instrumento y
discernere que expresa distinguir o separar, por lo tanto, el discernimiento será aquel
instrumento o mediación utilizado para distinguir o separar las mociones personales de aquellas
que provienen del Espíritu Santo (a modo como el Señor separará el trigo y la cizañaen el juicio
final); el discernimiento cristiano tiene siempre una dimensión pneumatológica (atención a los
sentimientos y luces interiores), una dimensión cristológica (confrontación con la vida y
palabra de Jesús, actualizadas en el hoy del mundo) y una dimensióncomunitaria como medio
para descubrir la voz de Dios y su voluntad como comunidad cristiana (experiencia
contemporánea). Para que un discernimiento sea «evangélico» se han de tomar en cuenta dos
llamadas:
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TEOLOGÍA PRÁCTICA: TEOLOGÍA ESPIRITUAL

ꟷ La llamada al amor como dinámica de fondo que moviliza al discernimiento.


ꟷ La llamada a la vigilancia (factores exteriores o dinámicas interiores que pervierten el
discernimiento).
9. San Ignacio, integra otros tres elementos:
ꟷ El discernimiento como itinerario y propuesta de vida y espiritualidad.
ꟷ La pretensión de ir al máximo, de buscar el «más» (magis).
ꟷ Dios se hace presente mediante emociones y sentimientos interiores.

Para acoger a Dios y su voluntad existen condiciones del discernimiento:

ꟷ El Silencio (no incomunicación, sino disposición humana existencial, manteniendo los ojos
abiertos).
ꟷ La Discreción (capacidad de descifrar el lenguaje del Espíritu).
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