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Análisis constitucional del comercio exterior

El documento analiza las facultades constitucionales del Congreso y el Ejecutivo en relación con el comercio exterior y la regulación de la entrada y salida de mercancías. Señala que la Constitución no otorga explícitamente al Congreso la facultad de regular el comercio exterior, aunque podría inferirse esta facultad. También indica que la Constitución permite al Ejecutivo gravar mercancías e imponer restricciones por razones de seguridad, pero no regular explícitamente el comercio exterior.
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Análisis constitucional del comercio exterior

El documento analiza las facultades constitucionales del Congreso y el Ejecutivo en relación con el comercio exterior y la regulación de la entrada y salida de mercancías. Señala que la Constitución no otorga explícitamente al Congreso la facultad de regular el comercio exterior, aunque podría inferirse esta facultad. También indica que la Constitución permite al Ejecutivo gravar mercancías e imponer restricciones por razones de seguridad, pero no regular explícitamente el comercio exterior.
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1

cio exterior, sólo el regularlo y promoverlo, más no establecer contribuciones en


materia de comercio exterior, pues no es ese el fin de la Ley del Comercio Exterior.
Hasta aquí bastaría una primera reflexión respecto sí el artículo 73 en su fracción
XXIX, para preguntarnos sí es éste el sustento constitucional que da pauta para regular
por parte del Congreso de la Unión la entrada y salida de mercancías del territorio
nacional, nos adelantamos en señalar que no, al menos en este apartado, porque el
mismo sólo se refiere a la potestad del Congreso para el establecimiento de
contribuciones al comercio exterior.
Si bien es cierto existe otras disposiciones contendidas en la constitución que de
manera indirecta tendrían que ver con la entrada y salida de mercancías del territorio
nacional, como lo son la facultad exclusiva del la Cámara de Senadores para aprobar
los tratados internacionales, señalada en el artículo 76 fracción I, esta facultad la
considero en gran medida asociada con el establecimiento de contribuciones, ello porque
lleva el mismo fin, que en el caso de los tratados internacionales de contenido
comercial , el propósito de ellos es el establecimiento de una tasa ad-valorem reducida
a la señalada en la Ley de los Impuesto Generales de Importación y de Exportación en
base a las negociaciones efectuadas siempre y cuando el producto sea considerado
como originario de alguna de las partes contratantes .
Resulta necesaria la aportación doctrinal que efectúa Ricardo Guastini 1 al
mencionar que normalmente la Constitución no asigna a la competencia de la ley un
objeto determinado (sí así fuera la ley no podría regular nada más que las materias
enumeradas, en consecuencia la ley tiene como suele decirse , una competencia material
residual, en principio que puede regular cualquier materia, sin embargo la Constitución
establece una reserva de competencia a favor de otras fuentes, diversas de la Ley de
modo que la ley puede regular cualquier materia, con excepción de las que según la
Constitución deben ser reguladas por fuentes distintas.

II. Facultad reglamentaria del Ejecutivo federal en materia de


comercio exterior
Lo señalado toma real importancia para este ensayo, ya que si el propósito es analizar el
carácter constitucional de la Ley Aduanera que tiene por objeto regular la entrada y
salida de mercancías del país y de los medios en que se transportan o conducen, el
despacho aduanero y los actos o hechos que derivan de él, y de lo cual hasta lo
analizado no hemos encontrado sustento constitucional, esta aportación doctrinaria
podría ser el marco que le otorgue el carácter constitucional a esta ley tan importante y
de la cual se desprende o enuncia a otras cuyo objeto es el mismo como es la Ley de los
Impuesto Generales de Importación y Exportación.2 Hablaríamos entonces de una
facultad implícita del artículo 73 de la constitución para la formulación de leyes, en
particular en materia aduanera.
Por lo que respecta a los artículos constitucionales que de alguna manera
indirecta podrían estar relacionados con la Ley Aduanera en cuanto hace a las facultades

1 Cfr. Estudios de teoría constitucional, Fontamara, México, 2002, p. 48.


2 Cfr. Artículo 1ro., primer párrafo de la Ley Aduanera, Compendio de Comercio Exterior
2004, Ediciones Fiscales Isef, México, p. 1.
2

del Ejecutivo Federal, son las consideradas desde el punto de vista doctrinal, como
facultades extraordinarias. Es así que el artículo 131 de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos señala:
Es facultad privativa de la Federación gravar las mercancías que se importen o exporten, o que
se pasen de tránsito por territorio nacional, así como reglamentar en todo tiempo y aún prohibir
por motivos de seguridad o de policía , la circulación en el interior de la República de toda clase
de efectos cualquiera que sea su procedencia; pero sin que la misma Federación pueda establecer,
ni dictar en el Distrito Federal, los impuestos o leyes que expresan las fracciones VI y VII del
artículo 117.

Extraeremos de este primer párrafo datos relevantes, el primero de ello es el


señalamiento de que sólo la Federación puede gravar las mercancías que se importen o
exporten, que pasen en tránsito por territorio nacional 3. Como consecuencia se excluye a
las entidades federativas de acceder a gravar las mercancías en los términos señalados.
No encontrando de manera textual y literal el señalamiento de regular la entrada y
salida de mercancías del territorio nacional, sólo se preceptúa el hecho de gravar, esto
es, imponer carga impositiva e incluso en tránsito. También se menciona que la
Federación puede reglamentar en todo tiempo y aún prohibir por motivos de seguridad o
de policía la circulación en el interior de la República de toda clase de efectos 10 con
independencia de su procedencia. En esto último encontramos la prohibición de
circulación de toda clase de mercancías por motivos de seguridad nacional. El segundo
párrafo del artículo 131 de la Constitución contiene:

El Ejecutivo podrá ser facultado por el Congreso de la Unión para aumentar, disminuir o
suprimir las cuotas de las tarifas de exportación e importación, expedidas por el propio
Congreso, y para crear otras, así como para restringir y para prohibir las importaciones, las
exportaciones y el tránsito de productos, artículos y efectos, cuando lo estime urgente, a fin de
regular el comercio exterior, la economía del país, la estabilidad de la producción nacional o de
realizar cualquiera otro propósito en beneficio del país. El propio Ejecutivo al enviar al Congreso
el Presupuesto fiscal de cada año, someterá a su aprobación el uso que hubiese hecho de la
facultad concedida.

En este apartado ahora se manifiesta la Facultad del Presidente de la República


para que sólo en casos urgentes y con los propósitos señalados aumente, disminuya, o
suprima las cuotas de las tarifas de los impuestos generales de importación y
exportación, debiendo dar cuentas al Congreso de la Unión del debido uso que haya
hecho de esa facultad concedida, sólo en casos urgentes. Como puede apreciarse
tampoco estable aún mención de la regulación de las mercancías en su entrada y salida
del territorio nacional. Lo que es importante para la Constitución es la facultad para
imponer tasas impositivas.
Ahora bien debemos reconocer que este artículo también establece la facultad del
Presidente de la República, para regular la importación, la exportación y el tránsito de
mercancías, por el momento abandonaremos nuestra postura de que ello también se

3 Es la Ley aduanera en sus artículos 2, 124 al 135 los que definen lo que debe considerarse por
mercancías, así como los regímenes de tránsito interno e internacional de mercancías, respectivamente 10
Inducimos que el términos efectos es sinónimo de mercancías, pues incluso dentro del término
mercancías señalado en la ley aduanera los incluye: MERCANCÍAS.- Los productos, artículos, efectos y
cualesquiera otros bienes, aún cuando las leyes los consideren inalienable o irreductibles a propiedad
particular.
3

limita a casos urgentes. Sí el Presidente de la República puede regular las importaciones,


esta enunciación no es clara ni precisa a lo que se refiere, ello porque la Ley Aduanera
vigente establece en su articulo 90 diferentes regímenes aduaneros, entre los que se
encuentran los de importación y exportación definitiva, de importación y exportación
temporal y también los regímenes de tránsito interno e internacional, como primer punto
señalamos que la constitución no especifica a cual de estos regímenes el Presidente de la
República tiene la facultad de regular, y sí debe entenderse que en los demás regímenes
no tiene esa facultad como por ejemplo en los regímenes de depósito fiscal, de
elaboración, reparación o transformación en recinto fiscalizado o el de recinto
fiscalizado estratégico. Deducimos que el término importación y exportación lo equipara
con la entrada y salida de mercancías a través de sus distintos regímenes, sin embargo de
ser así quedaría ocioso el señalamiento de regular el tránsito de las mercancías, ya que
constituye otro régimen mas regulado en la Ley Aduanera. Con lo anterior queda de
manifiesto que el objeto regulador de la Ley Aduanera esta muy por encima de las
facultades otorgadas tanto al Congreso de la Unión como al Presidente de la República.
Lo normado en el Articulo 131 segundo párrafo de la Constitución, es conocido dentro
de la Doctrina como Decreto Delegado que es cuando la “Constitución autoriza al Poder
Ejecutivo para emitir normas con fuerza de Ley por un tiempo limitado y para objetos
definidos”, ello en opinión de Rodríguez Lobato Raúl. Desde 1950 al Ejecutivo se le
permite modificar las tarifas de exportación “debido a poderosas razones de política
económica que hicieron indispensable la misma para defender la Economía Nacional de
fluctuaciones de precios en el comercio exterior.” 4 Con las anteriores manifestaciones es
evidente que aun los mismo doctrinarios reducen tanto al Congreso de la Unión como al
Poder Ejecutivo en el primero de ellos a legislar y en el segundo a través de Decreto
delegado, el establecer según correspondan tarifas de importación o exportación entre
otros, subsistiendo la no enunciación de la facultad de regular la entrada y la salida de
mercancías.
Sin embargo la Ley Aduanera vigente desde el año de 1996 y emitida por el
Congreso de la Unión, regula situaciones más amplias y complejas que el propio
señalamiento de conceptos como mercancías, los diferentes tipos de regímenes
existentes para la introducción y extracción de mercancías, aunado a que ella no
establece los gravámenes o tasas a cubrir por la introducción o extracción de
mercancías. En los últimos diez años, la función recaudadora de la aduanas ha perdido
paulatinamente importancia por los tratados internacionales signados, 5 los cuales
conllevan una captación menor de los impuestos al comercio exterior, por ello la función
de la aduana actual es controladora , como por ejemplo del cumplimiento de
restricciones y regulaciones no arancelarias.13
Por lo que respecta al contenido en el artículo 31 fracción IV Constitución, este
señala:
Son obligaciones de los mexicanos.- fracción IV. Contribuir para los gastos públicos, así como de
la Federación, como del Distrito Federal o del Estado y Municipio en que residan de manera
proporcional y equitativa que dispongan las leyes.

4 Sergio de la Garza, Derecho Financiero Mexicano, 18ª, Porrúa, México, 1994, p. 269.
5 En reciente Congreso denominado 1er. Congreso Empresarial de Operación Aduanera y
Comercio Exterior , celebrado los días 3 y 4 de marzo del presente año, diferentes servidores públicos de
la Administración General de Aduanas, como lo es la Licenciada Fanny Euran Graham, Administradora
4

Es por demás conocido las obligaciones de los mexicanos e incluso de los


extranjeros de contribuir al gasto público de manera proporcional y equitativa que lo
dispongan las leyes. En materia de comercio exterior, reduciendo a la entrada y salida
de mercancías bajo un lineamiento otorgado por Jorge Witker, queda de manifiesto que
es la Ley de los Impuestos Generales de Importación y Exportación los que llevan
consigo esa función.
El principio de legalidad establece que las autoridades sólo pueden hacer aquello
que les esta expresamente permitido, a contrario sensu, lo que no es expresado le estará
prohibido. Nuestra inquietud continua latente respecto al fundamento jurídico
constitucional que rige para la formulación por parte del Congreso de la Unión de la Ley
Aduanera. Marat Paredes Montiel y Raúl Rodríguez Lobato en su obra El principio de
reserva de ley en materia Tributaria, contiene elementos constitucionales y de
legalidad para la imposición del tributo y la reserva de ley que esta concedida al
Congreso de la Unión y particularmente a la Cámara de Diputados, ello por la
representación de la que gozan.
Analizan en forma detenida el principio de reserva de ley y la legalidad en
materia tributaria por parte del Congreso de la Unión y del Ejecutivo Federal, y
coincidimos que el Congreso sea el que emita y determine los impuestos a causarse en la
importación y exportación de las mercancías, y sólo en casos extraordinarios le es
concedido al Ejecutivo la modificación de esas cargas impositivas establecidas por el
Congreso.
Apoya lo anterior la opinión de Álvaro Magaña quien manifiesta:

Una consideración importante que debemos tener presente en el estudio de este problema es que
la Administración (El Poder Ejecutivo) no tiene el ejercicio del poder tributario que se concreta
específicamente en la creación y establecimiento de los tributos. En consecuencia, no puede la
Administración regular materias que son del ejercicio de ese poder tributario y por lo mismo
corresponde a otra autoridad: El poder legislativo y es que la relación tributaria, la
administración es solamente titular de un derecho subjetivo creado por la Ley, es decir la
Administración no tiene poder (o potestad), como la llaman algunos autores en sentido propio. 14

Central de Regulación del Despacho Aduanero , así como el Administrador Central del Laboratorio
Central quien fungió como representante del Administrador General de Adunas, señalaron ante
aproximadamente 800 asistentes, que la función de las aduanas del país es aplicar la políticas aprobadas
por la Secretaría de Economía y que su función principal no es recaudadora, sino operadora
13
La Ley de Comercio Exterior en su artículo 17 párrafo segundo, señala que son restricciones y
regulaciones no arancelarias consistirán en permisos previos, cupos máximos, marcado de país de origen,
certificaciones, cuotas compensatorias y los demás instrumentos que sean considerado para los fines de la
ley de Comercio.
14
Álvaro Magaña, “Potestad Reglamentaria y Estado de Derecho: remisiones normativas en la Ley
del Impuesto Sobre la Renta y Resoluciones ministeriales modificando impuestos”, en: Revista de
Derecho Financiero y Hacienda Publica, Núm. 231, Ed. De Derecho Financiero, Mayo-Agosto, España,
1994, p. 701.

Consideramos que la aportación efectuada por este doctrinario está encaminada a


señalar que de manera habitual y constante el Ejecutivo no debe imponer los Tributos,
ya que esa atribución o potestad le esta concedida sólo al Congreso de la Unión. Ahora
bien es sabido que de manera constante esta facultad es utilizada por el Presidente de la
5

República el que sin que sean casos urgentes, constantemente modifica las tarifas
impuestas por el Legislativo, nos referimos al Decreto por el cual se establece el
Programa de Promoción Sectorial, cuyo propósito es la reducción de las cargas
impositivas a ciertos sectores de la economía que obtengan ese registro.
Sí los gobernados debemos de contribuir al gasto de la Federación, conforme lo
establezcan las leyes, sin lugar a duda, esa leyes deben estar sustentadas en la propia
constitución como lo expone de manera clara Rolando Tamayo y Salmorán en su libro
titulado Elementos para una teoría general del derecho, que expresa que los materiales
jurídicos leyes, testamentos, tratados, constitución, sentencias etc. así como los actos
que lo crean y aplican, no son independientes unos de los otros. Los materiales jurídicos
se encuentran en tal forma relacionados que para que el orden jurídico opere es
necesario que los actos que los crean se produzcan en un cierto orden que va de los actos
jurídicos condicionantes (actos que facultan), a los actos a los actos jurídicos
condicionados (actos que ejercitan estas facultades), conexión sin la cual no es posible
la creación escalonada del derecho. Partiendo de los elementos otorgado por Rolando
Tamayo y Salmorán es necesaria la expresión de acto que faculta para la emisión de una
ley en la constitución, en el caso en concreto de la Ley aduanera, como quien será el
encargado de ejercitar esas facultades. Retomando nuestro estudio, no se encuentra
señalado en la constitución a quien le compete la legislación en materia aduanera de
manera clara, precisa e indubitable. Si partimos del concepto general e idea que es el
Congreso quien emite todas las leyes, será constitucional el objeto regulador de la ley
aduanera, sin embargo por seguridad jurídica de los gobernados y atendiendo al
principio de legalidad consideramos muy conveniente la implantación directa en
nuestro máximo ordenamiento legal, de que esa facultad este concedida al Congreso de
la Unión.
Nos atrevemos en consecuencia proponer un texto constitucional que a la letra
señale:
Artículo 73.- El Congreso tiene la facultad: fracción XXX.- Para regular la entrada a territorio
nacional y salida del mismo, de mercancías y los medios en que se transportan o conducen, el
régimen a que se destinen y los actos que deriven del despacho aduanero de las mercancías, así
como regular los entes6 quienes intervienen en el mismo.

No resulta necesario dar esa facultad a una de la Cámaras que integran de


Congreso de la Unión, ya que debe ser en su conjunto quien apruebe esa Ley. Al existir
lo anterior necesariamente habría que adicionar otra fracción a este artículo que
contemplara lo que hasta ahora señala la fracción XXX.
Considerado haber agotado los textos constitucionales del Congreso de la Unión
que podrían dar pauta para la regulación del objeto de la Ley Aduanera, pasamos a la
facultad reglamentaria del Presidente de la República establecida en el Articulo 89
Fracción I que a la letra dice: “ Las facultades y obligaciones del Presidente son las
siguientes:
I.- Promulgar y ejecutar las leyes que expide el Congreso de la Unión proveyendo en la
esfera administrativa a su exacta observancia.

6 La expresión de “entes” debe entenderse como aquellas personas morales y físicas que
intervienen para la entrada y salida de mercancías, como lo son loa agentes y apoderados aduanales,
dictaminadores aduaneros, recintos fiscalizados, administraciones portuarias, entre otros.
6

Ahora bien, si particularmente, ha quedado en tela de juicio que en la


Constitución se establezca a quien le corresponde regular sobre la entrada y la salida de
mercancías a territorio nacional, por ende la facultad de expedir cualquier ley
reglamentaria que regule ese objeto queda también en entredicho. Sí el Presidente de la
República por disposición de la norma fundamental, sólo puede promulgar y ejecutar
las leyes que expide el Congreso de la Unión, ¿Es posible que sí el Congreso de la
Unión no tiene la facultad para regular la entrada y salida de mercancías del país, tenga
en consecuencia el Presidente de la República, la posibilidad de reglamentar sobre una
Ley que debiera considerarse inválida? Nuestra respuesta terminantemente sería que no.
Sin embargo, de hecho, el Congreso emite la Ley Aduanera, el Presidente de la
República la promulga y expide leyes reglamentarias como en su caso el Reglamento de
la Ley Aduanera haciendo uso de esa facultad reglamentaria.
Por otra parte, en la fracción XIII del artículo 89 Constitucional faculta al
Presidente de la República para habilitar toda clase de puertos, establecer aduanas
marítimas y fronterizas y designar su ubicación. Concretándonos a la idea de establecer
aduanas marítimas y fronterizas, de forma inexplicable en la Ley Aduanera vigente en su
artículo 143 fracción I, señala que son atribuciones del Ejecutivo Federal en materia
aduanera el establecer o suprimir aduanas fronterizas, interiores y de tráfico aéreo y
marítimo así como designar su ubicación y funciones. Sí en la Constitución sólo le es
permitido al Presidente de la República establecer aduanas marítimas y fronterizas así
como designar la ubicación de éstas, bajo ¿qué lineamientos jurídicos el legislador le
faculta al Presidente de la República el establecer aduanas interiores y de tráfico aéreo
señalando su ubicación y funciones?, representando lo anterior un exceso de facultades
por parte del Congreso de la Unión y del Presidente de la República, porque la
Constitución jamás enuncia a las aduanas interiores y aéreas ni su funcionamiento,
aunado a éstas últimas el funcionamiento de las aduanas marítimas y fronterizas. En
consecuencia se hace conveniente a fin de de brindar legalidad y certeza jurídica hacia
los gobernados el que dicho texto de la Constitución establezca lo siguiente:
Las facultades y obligaciones del Presidente son las siguientes:
III.- Habilitar toda clase de puertos, establecer aduanas y secciones aduaneras
marítimas, aéreas, fronterizas e interiores, así como designar su ubicación y funciones.7
Una muestra más de la incongruencia de la apreciación equivocada de la facultad
reglamentaria es la que se observa en el texto de los diferentes decretos de fomento a la
exportación como es el caso de los Decretos Maquila (Decreto para el fomento y
operación de la Industria Maquiladora de Exportación) 17PITEX (Decreto que establece
programas de importación temporal para producir artículos de exportación) 8 ECEX
(Decreto para el establecimiento de empresas de comercio exterior) 19 y ALTEX

7 Las reglas generales en materia de Comercio Exterior, publicadas en el Diario Oficial de la


Federación el 29 de marzo del 2004, actualmente consta de 29 anexos, el anexo 22, referente al
instructivo de llenado del pedimento, modificado en el Diario Oficial de la Federación el 5 de enero de
2005, consta de apéndices, y en el apéndice 1 registra al conjunto de aduanas y secciones que operan en
el territorio mexicano, existiendo por sus características y tráfico las aduanas marítimas, terrestres,
17
interiores, aéreas y fronterizas, esta situación convalida nuestra aportación al texto constitucional.
Modificado en el Diario Oficial de la Federación el 13 de Octubre de 2003
8 Modificado en el Diario Oficial de la Federación el 13 de Octubre
de 2003 19 Publicado en el Diario Oficial de la Federación el 11 de abril de
1997.
7

( Decreto para el fomento y operación de las empresas altamente exportadoras), 9 los


cuales en sus Considerandos justifican su existencia en el artículo 89 fracción I, pero
que de la consulta a éste, jamás habla de algún tipo de mecanismo de fomento a la
exportación como constituye el objeto de cada uno de esos Decretos.
Cada uno de los decretos mencionados revisten particular importancia por el
apoyo y fomento a la exportación de las empresas legalmente instaladas en México, por
lo que lejos de cuestionar su legalidad debe fortalecerse jurídicamente, más con los
medios que se encuentran dentro de la legalidad. Por ello estimamos pertinente una
reforma de estado en materia aduanera a fin de que de llegarse a convalidar nuestras
argumentaciones sean modificadas las disposiciones jurídicas que fundan el actuar del
comercio exterior y en forma más concreta la Ley Aduanera.

Conclusión

De un primer acercamiento al análisis de la Constitución relativa ¿a quien es el órgano


que tiene la facultad para regular la entrada y salida de mercancías del territorio
nacional?, no encontramos su fundamento constitucional de manera literal, fehaciente e
indubitable, por ende debemos concluir que la actual Ley Aduanera, no tiene sustento
constitucional. En consecuencia tampoco habría fundamento constitucional para que el
Presidente de la República emita disposiciones reglamentarias a fin de que provea en el
aspecto administrativo la exacta observancia de Ley Aduanera. Es sólo el carácter
doctrinario y muchas explicaciones “rebuscadas” como el señalamiento de las facultades
implícitas las que podrían dar sustento a la Ley Aduanera. Lo anterior representa una
gran inquietud que se traduce en molestia y preocupación. Ello en virtud que no cabe en
nuestro pensar, que un estado de ilegalidad prive en materia aduanera. No pretendemos
ser sensacionalistas o encontrar el hilo negro, con nuestra conclusión, a la que
probablemente pueda cambiar con análisis más profundos, pero no por ello dejaremos de
expresar nuestro sentir y razonar al momento.
Sin lugar a dudas, requerimos de mayor elementos para retomar de nueva cuanta
el estudio constitucional del objeto regulador de la Ley Aduanera, aunado a adentrarnos
a las diversas interpretaciones que hayan hecho los órganos jurisdiccionales respecto a
la facultad del Congreso de expedir todo tipo de leyes, así como los criterios sustentados
de la facultad reglamentaria. No obstante ello, nos atrevemos a decir y señalar que
incluso aunque la Suprema Corte a través de jurisprudencias o precedentes haya
interpretado que sí hay facultades para la emisión del Congreso de tipo de leyes, ello
sólo debiera servir de referencia, más no como una verdad jurídica, ya que conocemos,
por desarrollarnos en este medio aduanero, que muchas interpretaciones de la Suprema
Corte atienden a intereses políticos y no jurídicos.
Por muchos es conocido la apertura de fronteras comerciales que actualmente
priva en este país. Sin embargo si la Constitución e incluso las leyes secundarias que
han recepcionado diversas disposiciones jurídicas para la apertura comercial no gozan
de legalidad, nulo debiera ser todo esfuerzo de adentrarnos a un primer mundo
comercial y de globalización, ya que primeramente debiéramos convalidar el estado de

9 Publicado en el Diario Oficial de la Federación el 11 de Mayo de 2004.


8

derecho que debemos proteger a fin de brindar certeza y seguridad jurídica a todos los
entes que intervienen en la entrada y salida de mercancías.
9

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Decreto para el fomento y operación de la industria maquiladora de exportaci
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