Narrador Omnisciente:
La soledad es lo peor que se puede experimentar, reflexiona ella. Se encuentra recostada en su
cama sosteniendo su celular, esta se pregunta por qué siente tanta es la impotencia que esta
situación le provoca, que lo aprieta en su pecho, a tal punto que le llega a doler el mismo. Por
qué tiene esta sensación, que le provoca una mezcla agridulce de euforia, felicidad, todo
acompañado a la conocida sensación de vacío interior, por lo que acaba de presenciar. Vuelve
a observar su celular, con pereza introduce su contraseña, vuelve a leer el dichoso capitulo,
que le causo estos sentimientos tan diversos. Llega a la conclusión, de que este comic, en cada
panel la trasporta a un mundo de emociones que es su vida va a poder experimentar, nunca
podrá saber que se siente estar en la compañía de personas, que cuenten con las
personalidades que tanto la cautivaron, cuando lo lee, ya no logra sentir esta soledad que la
atormenta desde que se fue de la casa de sus padres. La famosa historia de comic, solo
confirmo una pareja que ella deseaba tantas veces que se completara, y por fin después de
ciento treinta y cuatro capítulos por fin paso. Esa es la razón, de por qué se siente así. Se siente
tan inmadura. Pero la manera tan hermosa y poética, que en la que lo narra el autor, las
ilustraciones preciosas.
Ya logro entender, el motivo de su frustración, sabe que jamás va a lograr tener a alguien a su
lado, a veces es por su culpa, esta cuenta con una personalidad difícil de tratar y aguantar, por
lo antisocial, y apática. Pero ella jura, que trata de ser más accesible, más dócil, más
encantadora. Y también el mundo que no colabora, nunca hay situaciones que le ayuden a
encontrar a alguien que llegue a complementarla. Esta muy consciente que ya no esta en la
secundaria para poder vivir un romance de escuela. Ahora es una joven solitaria, y romántica.
De la nada de una manera brusca agarra su celular logra ver la hora, y suelta un grito, “¡SE VA
A TERMINAR EL PAN”!
Ella salió apurada de su pequeño departamento, con la finalidad de comprar aun que sea unos
cuatro panes. Atraviesa el pasillo estrecho que conecta los demás departamentos a los únicos
dos ascensores, que existen en tremendo edificio de casi treinta pisos. Piensa que esto es
absurdo, siempre baja por el asesor, y si cambia algunas cosas en su rutina, para a si poder
darle una oportunidad a que el destino alga su trabajo, no se diga más decidida empieza a
bajar las escaleras, con tal velocidad que casi se termina por doblar el tobillo, si no fuera
porque estaba agarrando la barandilla. Su corazón casi se sale de su pecho, se da cuenta de
que tiene que bajar con mas cuidado si no quiere sacarse la nariz. Con más calma desciende,
pensando, que ya unos atentos, le ganaron el mandado del pan.
Una vez terminan las escaleras, sale como una bala de cañón, se topa con la calle, mira
gitanesco tamaño de los edificios vecinos, la deja encantada saber que en alguno de esos debe
estar alguien que la pueda completar. Sigue el camino rojo de siempre con las mismas tiendas
comerciales, como mercados, farmacias, supermercados, etc. Y un parque lleno de niños y no
tan niños disfrutando de un domingo por la mañana, felices, acompañados de sus seres
queridos. Ya un poco desanimada procede con su travesía por el pan, se pone a pensar en lo
cíclica que es su vida, despertarse, ducharse, cambiarse, prepara y tomar el desayuno, lavarse
los dientes, trabajar, volver a casa, limpiar su departamento, leer sus comics, dormir. Solo
tiene un pasatiempo. Se detiene y se pregunta, acaso mi vida va a ser solo esto, que tanto
estoy esperando, a quien espero, para que le de sabor a mi miserable, monótona vida.
Narrador Testigo:
Creo que ya llego el momento, tengo que aclarar todo sobre la muerte de Aina. ¿Pude evitar,
que le pasara, algo tan horrible?, creo que no, sino la hubieran asesinado, ella lo hubiera hecho
siempre tan drástica y decidida. Siempre estuve a su lado observando todo, siendo testigo de sus
pensamientos y sentimientos. Siempre fui su salida, su escape a sus problemas. Soy la persona
que más conoce acerca de ella. Mas desconozco, donde se encuentra su cuerpo inerte, pero
aseguro con mi propia vida de que esta muerta, y la asesinaron. Ella me habrá mencionado, si
hubiera querido terminar con su vida, aunque si quería hasta tenía un plan, para eso. Ya es ahora
de comenzar a narrar lo que se con lo que se.
A mediados del año, ingreso una chica nueva a la clase, no llamaba la atención, nunca fue
bonita, ni de cara, ni de cuerpo, se debía de sentir acomplejaba, ¿que por que se eso?, siempre
trataba de usar ropa ancha y poleras que llegan a cubrir todo su rostro, según ella le hacia un
favor al mundo, mas no se equivoca. La maestra, al presentarla espero que ella contestara, con
un gesto fugas en los labios logro decir su nombre, ella dijo “Mi-i n-nombre es Aina”, pude ver
que ella se sentía incomoda, como fastidiada ante eso. Ella logro observar un lugar vacío y se
dirigió allí a paso acelerado, con la cara sonrojada pensando que había hecho el ridículo, que era
el centro de atención de las miradas, que todos los cuchicheos se trataban de ella, creo que
aduras penas, yo le había prestado unos minutos de mi atención, se sentó al lado de la ventana,
enseguida se dio cuenta de la terrible decisión que fue esa, era invierno, la ventana estaba
atorada, un clásico ya en este colegio, hizo un puchero, me pareció adorable, sus mejillas
empezaron a enfriarse, ella al darse cuenta, sostuvo su mochila y saco una bufanda, se la coloco
torpe mente, ya demasiado avergonzada se paso atino a sacar un cuaderno viejo, puso este de
norma que le tapara el rostro. Y disimuladamente miro a los costados, con la ilusión de toparse
con la mirada atenta de alguna persona interesada en su existencia, nadie la observa. Bueno
salvo yo. Pude apreciar la frustración en su rostro, al darse cuenta de que a nadie le importa su
vida, ni la de nadie más, si no llega a afectar a la de ellos.
Ya en el recreo me le acerque, me miro con cierta ilusión, ella estaba recostada en su mesa,
logre saber que pensó en ese momento, ella creía que tenía que disimular todo el recreo que
tenía sueño, voy a omitir la presentación, que es muy cliché, nos pusimos a conversar al
instante, de que sobre ella la verdad me daba curiosidad aquella chica, la cual cambio de
escuela, ¿de qué? Bueno de como ella participo en la hospitalización de una compañera, que
cayó “accidentalmente” por las escaleras desde un tercer piso, tal vez pensaran que era una
psicópata, pues no, a la vez si solo un poco quito. Llego a mencionar lo de poco porque ella me
narro con tanto detalle y cierta satisfacción, por lo que le su cedió a su compañera, lejos de
asustarme, me dio curiosidad conocer a mas detalle sobre lo ocurrido.
Ella se acomodó el cabello y se tomó un respiro, me miro con tranquilidad. Note que sus ojos
buscaban que la juzgara. Y empezó a hablar, ella dijo que, al principio, todas chicas de su salón
eran unidas dado que nadie se conocía a nadie más, en su salón acomodaron a los nuevos, nadie
se había visto en su vida, el punto es que el grupito, destacaba una chica, mas alta que las
demás, morenaza, usaba lentes, un cuerpazo, y para rematar sabia de memes. Me miro y se rio,
me dijo seguro que te enamorabas de ella. Y continuo con su anécdota, a esa chica la
mencionaba como N la morenaza, la unidad según ella solo duro unas semanas, ya que las
chicas empezaron a conocer a más personas, más N que no pasa desapercibida, poco a poco se
el grupo se alejó, para ella no fue el fin, sino que un nuevo comienzo, no estaba sola por que ya
tenia a una amiga, asimismo N seguía conversando con ella. N era una sínica, pero no una
hipócrita ya que esta insultaba, según esta solo era una broma, sobre la apariencia de Aina. Otra
vez me miro, pero esta vez enfadada, logre de nuevo darme cuenta de lo que pensaba, sus ojos
me expresaban que N se lo tenía merecido, no podría estar mas de acuerdo. Destruyo el silencio,
me dijo, tu ni me conoces tanto, pero sabes leer mis reacciones.