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La Función del Estado en Economía Social

Este documento presenta un resumen de la función del Estado en una economía social de mercado. Explica los antecedentes históricos de la economía social de mercado, su definición, principios y elementos. También describe el papel del Estado en este modelo económico según la Constitución peruana, incluyendo la garantía de libertades económicas y la responsabilidad social.

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La Función del Estado en Economía Social

Este documento presenta un resumen de la función del Estado en una economía social de mercado. Explica los antecedentes históricos de la economía social de mercado, su definición, principios y elementos. También describe el papel del Estado en este modelo económico según la Constitución peruana, incluyendo la garantía de libertades económicas y la responsabilidad social.

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“Año del Bicentenario, de la consolidación de nuestra

Independencia, y de la conmemoración de las heroicas batallas


de Junín y Ayacucho”
PRESENTADO POR:
DANIEL CARLOS HUAYTA MENDOZA
DOCENTE:
William De la Vega villanes
ASIGNATURA:
FUNCION DE LA REGULACION ECONOMICA Y SOCIAL
TEMA:
LA FUNCION DEL ESTADO EN UNA ECONOMIA SOCIAL DE MERCADO
CICLO:
VII
CODIGO DEL ESTUDIANTE:
2014139934

FILIAL:

AYACUCHO

AYACUCHO - PERÚ 2024


DEDICATORIA
A mis padres quienes me apoyaron todo el tiempo. A mis
maestros quienes nunca desistieron al enseñarme, aun
sin importar que muchas veces no ponía atención en
clase, a ellos que continuaron depositando su esperanza
en mí.

2
INDICE
INTRODUCCIÓN.................................................................................................. 4
LA ECONOMÍA SOCIAL DE MERCADO.....................................................................6
1. Antecedentes Históricos de la Economía Social de Mercado.........................................6
1.1 Contexto histórico del desarrollo de la Economía Social de Mercado............................8
3. Definición de Economía Social de Mercado............................................................12
4. Elementos de la Economía de Mercado.................................................................15
5. Principios sociopolíticos.....................................................................................16
5.1 Responsabilidad personal..............................................................................16
5.2 Solidaridad.................................................................................................17
5.3 Subsidiariedad............................................................................................18
5.4 Consenso................................................................................................. 19
6. Principios económicos de la Economía Social de Mercado.........................................20
6.1 Principios estructurales y reguladores...................................................................20
7. Los Fundamentos de la Economía social de Mercado...............................................23
8. Papel del Estado en una Economía Social Mercado.................................................25
9. La economía social de mercado en el Perú y la función social....................................26
10. Marco Constitucional del Perú, para una Política Social Económica..........................28
 Artículo 43: Estado democrático de derecho. Forma de Gobierno................................28
 Artículo 44: Deberes del Estado...........................................................................28
 Artículo 58: Economía Social de Mercado..............................................................28
 Artículo 59: Rol Económico del Estado..................................................................29
11. Pilares de la Economía Social de Mercado en CPP de 1993...................................29
12. Facultades del Estado en la regulación Económica...............................................33
13. Conclusiones: Relación entre deber de garantizar las libertades económicas................38
14. Bibliografía.................................................................................................39

3
INTRODUCCIÓN.

Previo al estudio del tema que nos corresponde desarrollar queremos hacer
una precisión que nos parece importante mencionar a modo de
consideración general. Hasta hace un tiempo atrás se hablaba de la
imperiosa necesidad de introducir dentro del Estado de Derecho a la
democracia política, pero además a la democracia socioeconómica. Se hacía
necesario concertar los principios y derechos que delimitan y sustentan la
estructura política, económica y social con los principios democráticos de la
participación popular, y es a partir de allí, que creemos que se empieza a
hablar de lo que actualmente conocemos como “Estado social y democrático
de derecho”, que es como se sabe, el tipo de estado que tenemos en nuestro
país.

En efecto, el Estado Peruano, conforme a lo previsto en los artículos 43° y 3°


de nuestra Carta Magna asume los caracteres básicos de Estado social y
democrático de Derecho. Corrobora lo expuesto por el Tribunal
Constitucional en la sentencia N° 048-2004-AI/TC cuando señala que aquel
tipo de estado se constituye como alternativa política frente al Estado Liberal,
si bien asume los fundamentos de éste, le imprime funciones de carácter
social; su pretensión es que los principios que lo sustentan y justifican tengan
una base y un contenido social.

Ello porque en este modelo de Estado, los derechos del individuo no son
excluyentes de los intereses de la sociedad, pues la realización de uno no
puede ser sin el concurso del otro. Se trata de un tipo de Estado que procura
la integración social y conciliar los legítimos intereses de la sociedad con los
legítimos intereses de la persona, cuya defensa y el respeto de su dignidad
constituyen el fin supremo de la sociedad y el Estado (artículo 1º de la

4
Constitución). Por otro lado, dicho colegiado constitucional en la sentencia
N°08 -2003-AI/TC nos enseña que dicha forma de estado tiene como soporte
base determinados principios esenciales como son la de soberanía popular,
el pleno reconocimiento de los derechos fundamentales, separación
de las funciones supremas del estado; principios de los cuales se deriva la
igualdad ante la ley y el reconocimiento de que el desarrollo del país se
realiza en el marco de una economía social de mercado.

Lo antes expuesto, deviene también en importancia, debido a que la


economía social de mercado es una condición sine qua non del Estado social
y democrático de derecho. Por ello el TC nos dice que debe ser ejercida con
responsabilidad social y bajo el presupuesto de los valores constitucionales
de la libertad y la justicia. En ese sentido, el Estado social y democrático
de derecho no obvia los principios y derechos básicos del Estado de
derecho, tales como la libertad, la seguridad, la propiedad privada y la
igualdad ante la ley; antes bien, pretende conseguir su mayor efectividad,
dotándolos de una base y un contenido material, a partir del supuesto de
que individuo y sociedad no son categorías aisladas y contradictorias, sino
dos términos en implicación recíproca. Así, no hay posibilidad de
materializar la libertad si su establecimiento y garantías formales no
van acompañados de unas condiciones existenciales mínimas que hagan
posible su ejercicio real.

5
LA ECONOMÍA SOCIAL DE MERCADO

1. Antecedentes Históricos de la Economía Social de Mercado.

La economía social de mercado se basa en la organización de los

mercados como mejor sistema de asignación de recursos y trata de

corregir y proveer las condiciones institucionales, éticas y sociales para su

operatoria eficiente y equitativa. En casos específicos, requiere compensar

o corregir posibles excesos o desbalances que puede presentar el sistema

económico moderno basado en mercados libres, caracterizado por una

minuciosa y extensiva división del trabajo y que en determinados sectores

y bajo circunstancias, puede alejarse de una competencia funcional.

Descarta como sistema de organización la economía planificada

centralmente.

Esta definición de una Economía Social de Mercado como modelo

sociopolítico básico proviene de las ideas desarrolladas por Alfred Müller-

Armack (1901-1978). En su obra “Dirección económica y economía de

mercado”, escrita en 1946, no sólo acuñó el término Economía Social de

Mercado, sino que contribuyó, en colaboración con otros pensadores, a la

fundamentación de su concepción teórica. Según la definición de Müller-

Armack, el núcleo de la Economía Social de Mercado es la “combinación

del principio de la libertad de mercado con el principio de la equidad

social”. El marco referencial es el concepto de la libertad del hombre

6
complementada por la justicia social.

El sistema de la Economía Social de Mercado surge del intento consciente

de sintetizar todas las ventajas del sistema económico de mercado:

fomento de la iniciativa individual, productividad, eficiencia, tendencia a la

auto-regulación, con los aportes fundamentales de la tradición social

cristiana de solidaridad y cooperación, que se basan necesariamente en la

equidad y la justicia en una sociedad dada. En este sentido, propone un

marco teórico y de política económico-institucional que busca combinar la

libertad de acción individual dentro de un orden de responsabilidad

personal y social. Los representantes de esta concepción trabajan en una

síntesis de la tradición político-económica liberal (derechos individuales,

republicanismo, mercado) con el pensamiento socialcristiano (justicia

social, solidaridad).

Müller-Armack plasmó la idea fundamental de la Economía Social de

Mercado en una breve fórmula conceptual, cuyo contenido tiene que ser

aplicado tomando en cuenta las respectivas condiciones sociales de

implementación política. Asimismo, diseñó el concepto político de la

Economía Social de Mercado como una idea abierta y no como una teoría

cerrada. Por un lado, este enfoque permite adaptar el concepto a las

condiciones sociales cambiantes. Por otro lado, se pone de manifiesto

que la dinámica de la Economía Social de Mercado exige


7
necesariamente una apertura frente al cambio social. Las aplicaciones y

adaptaciones conceptuales no deben, sin embargo, contradecir o diluir la

idea fundamental del concepto.

1.1 Contexto histórico del desarrollo de la Economía Social de Mercado

Además de Müller-Armack, Wilhelm Röpke (1899-1966) y Alexander

Rüstow (1885-1963) y los integrantes de la Escuela de Friburgo, en

particular Walter Eucken (1891-1950), Leonhard Miksch(1901-1950),

Franz Böhm(1895-1977), fueron los primeros propulsores de la


Economía Social de Mercado y representantes de lo que se denominó
humanismo económico y social. Este movimiento intelectual, que se
nutrió de la resistencia contra el régimen nazi, organizada en el
Círculo de Friburgoy el Círculo de Kreisau, los dos grupos de diálogo
integrados por personas de diferentes ideologías, origen y educación,
fue la cuna de las primeras reflexiones sobre el orden de una
Alemania de posguerra.

Los intelectuales y políticos que desarrollaron la Economía social de


Mercado buscaban un enfoque para el mejor ordenamiento posible en
economía, lo que implicaba un conjunto coherente de principios
económicos, instituciones, condiciones sociales y consideraciones
éticas. Este enfoque interdisciplinario se reflejaba en las distintas
disciplinas de las que provenían (economistas, juristas, sociólogos,
teólogos, etc.). Asimismo, se puede afirmar que en este contexto, la
Economía Social de Mercado fue desarrollada como una alternativa
liberal frente a la economía planificada y como una alternativa social a
la economía de mercado al estilo clásico.

8
Al grupo de intelectuales y políticos que dieron origen a la Economía
Social de Mercado se los considera asociados a una corriente de
pensamiento denominada ordo-liberalismo. Esta denominación, en
principio, tiene su origen en la combinación del liberalismo con el
concepto de orden (la palabra latina ordo, que significa orden, era
asimismo el título de la publicación fundada por Walter Eucken y que
reunía las colaboraciones del grupo.

Del mismo modo, implicaba la intención del grupo de realizar una


síntesis entre los aspectos valiosos de la tradición económica y
política del liberalismo con el renacimiento de los estudios neo-
escolásticos en cuanto a una fundamentación fuerte (ontológica) de la
dignidad de la persona humana. Estos elementos eran sobre todo
tenidos en cuenta a la hora de desarrollar la firme base de un sistema
político y económico centrado en la dignidad y los derechos de la
persona humana, que resultara una respuesta y prevención
permanente frente al doble desafío de tendencias totalitarias como el
nazismo y el comunismo.

Por otra parte, Ludwig Erhard (1897-1977) es considerado el gran


impulsor de la aplicación práctica de la Economía Social de Mercado y
se lo asocia generalmente como el verdadero padre de la idea. Como
Ministro de Economía su influencia fue decisiva en la concepción de la
reforma económica y monetaria alemana de 1948, que liberó el
racionamiento de guerra y creó una nueva moneda, constituyendo la
base de la implementación de la Economía Social de Mercado en la
República Federal de Alemania (RFA). Esta política económica
contrastaba abiertamente con el sistema adoptado en la entonces
República Democrática de Alemania (RDA), que implementó una

9
variable del sistema de planificación centralizada soviética. Durante
toda su trayectoria, que incluyó posteriormente el puesto de Canciller
Federal, Erhard continuó en esta línea al verificarse los buenos
resultados de las políticas adoptadas. Asimismo, hay que destacar
que todo ello fue parte integral del proyecto político de la democracia
cristiana de Alemania, liderada por Konrad Adenauer (1876-1967),
cuyo proyecto de paz tanto interna (social) como externa (proyecto de
la Unión Europea) llevado a cabo junto con líderes del mismo
movimiento en otros países, inspiró los sistemas políticos de la
posguerra europea.

Desde el punto de vista actual el concepto de Economía Social de


Mercado se refiere al orden económico vigente en la República
Federal de Alemania. El Tratado sobre la Unión Monetaria, Económica
y Social de la RFA y la RDA del 8 de mayo de 1990, celebrado en el
marco de la reunificación de ambas Alemanias, reconoce formalmente
la Economía Social de Mercado como el orden económico vigente en
todo el país. De acuerdo con la definición recogida en el Tratado, la
Economía Social de Mercado es un orden económico que se
caracteriza por “la propiedad privada, la competencia, la libre
formación de precios y la libre circulación de trabajo, capital y
servicios” (Art. 1, párr. 3 del Tratado).

2. Constitución Económica.

Existen reglas formalmente sancionadas que rigen el desempeño de la


economía y que, por lo tanto, están dadas en la forma de leyes de derecho
público y privado. Por ejemplo, hay normas con influencia en el sistema
económico que constan en la Constitución, en el derecho administrativo,
financiero, tributario, etc. La relación del derecho privado con la economía

10
es especialmente clara en las leyes de propiedad, los contratos, las leyes
de sociedades, derecho laboral, patentes, etc.

El conjunto de reglas formales constituye lo que en el sistema de la


Economía Social de Mercado se denomina constitución económica, es
decir, el marco jurídico legal que enmarca el funcionamiento económico.
La constitución económica pone de manifiesto la importante relación
existente entre el sistema económico y el sistema jurídico-político.

Son importantes, asimismo, las reglas o normas informales. Estas son


pautas de conducta, generalmente no escritas, que surgen a través del
transcurso del tiempo. Es decir que están compuestas por las costumbres,
los valores y la cultura de una determinada sociedad.

La importancia de estas normas informales puede desprenderse del


estudio comparativo de casos, donde de la aplicación de leyes o normas
formales idénticas en dos sociedades diferentes se pueden obtener
resultados diferentes. Estas pautas de conducta informales, que no están
codificadas, ponen de manifiesto la relación entre el sistema económico y
la cultura de una determinada sociedad, relación que no siempre ha sido
justamente reconocida.

Para que las reglas y reglamentos del sector económico adquieran


carácter obligatorio deben estar acompañados de sanciones, para
asegurar su efectivo cumplimiento. Aquí se observa claramente la
interdependencia entre el sistema económico, el sistema político (Poder
Legislativo y Poder Ejecutivo) y el sistema jurídico (Poder Judicial). Pero
igualmente existe una interconexión estrecha con las pautas morales
predominantes en una sociedad, un código que no necesariamente está

11
fijado directamente por ley expresa pero que no

deja de orientar el comportamiento individual.

Contando con este enfoque, puede argumentarse que la Economía Social


de Mercado es una teoría integral para el ordenamiento de un sistema
económico. En este sentido, está emparentada y es antecesora de los
desarrollos actuales de la teoría económica centrados en estudiar los
arreglos institucionales que dan un marco de operación o moldean las
acciones económicas (enfoque de Economía institucional).

3. Definición de Economía Social de Mercado.

Nuestro régimen económico, a tenor del artículo 58° de la Constitución


Política se ejerce dentro de una economía social de mercado. Así, de una
manera genérica podemos señalar que este tipo de modelo económico
supone la convergencia entre un mercado libre con un estado socialmente
controlador, cuya intervención éste limitada a la eventualidad de que se
produzcan desigualdades o fallas en el mercado. Es un orden que busca
garantizar, por un lado, la competencia y, por otro, la transformación de la
producción individual en un beneficio colectivo social.

Es un orden social, económico, y político integrado, que se caracteriza por


tener una política económica de mercado, y al mismo tiempo una política
social que regula a la primera, lo que se configura además como su mayor
diferencia frente al neoliberalismo. Se funda en valores éticos que son
definidos como trascendentes y universales para la doctrina social.

En un modelo de economía de mercado, donde rijan las leyes de la oferta


y la demanda, en la cual se consagren mecanismos para garantizar tanto
la libre y leal competencia como la adecuada protección de los

12
consumidores y usuarios. Debe centrarse en dos aspectos fundamentales:
el principio de respecto a los derechos fundamentales reconocidos en
materia económica, la libertad de empresa (con sus variantes, la libertad
de industria y comercio) y la propiedad privada; y el principio de estado
subsidiario.

Una economía social de mercado parte de dos convicciones; por un lado,


la creencia de que el mercado es el mejor invento para el
desarrollo y funcionamiento de la economía; la segunda, referida a que, si
bien el mercado puede ordenar la economía, no crea necesariamente
justicia. Una economía totalmente libre sin límite alguno creará más
desigualdades y agudizará las existentes, generará centros de poder
económico que muy pronto falsearan la competencia y harán de las
libertades económicas de los más débiles meras declaraciones legales.
De ahí que una economía social de mercado postule que en situaciones
de desigualdad el estado deberá regular la libertad de mercado. Sin
embargo, si bien hay un relativo consenso respecto a la necesidad de
limitar la libertad de mercado, no existe la misma unanimidad con relación
a cómo deben operar estas limitaciones en una economía social de
mercado. El problema reside en que para que este sistema funcione debe
combinarse eficiencia con justicia social, un equilibrio esquivo, difícil de
alcanzar. El sistema busca que el mercado funcione sin distorsiones y sin
actores económicos con un poder que haga imposible el libre juego, y
permita que todas las personas puedan tomar libremente sus decisiones
económicas. No obstante, en muchas ocasiones el propio estado puede
llegar a ser un agente distorsionador del mercado; de ahí
la clara limitación que la constitución le impone al estado en cuanto a
su accionar económico.
La Economía Social de Mercado se basa en la organización de mercados

13
como mejor sistema de asignación de recursos, y trata de corregir y
proveer las condiciones institucionales, éticas y sociales para su operatoria
eficiente y equitativa. En los casos específicos no se abstiene de
compensar o corregir posibles excesos o desbalances que puede
presentar un sistema económico moderno basado en mercados libres,
caracterizado por una minuciosa y extensa división del trabajo, y que, en
determinados sectores y bajo ciertas circunstancias, puede alejarse de
una competencia leal y eficaz. La coordinación de las iniciativas
descentralizadas de cada uno de los participantes es provista por el
proceso competitivo que se desarrolla dentro de los mercados, mientras
que una de las principales funciones del estado consiste en definir las
reglas de juego a las que deben atenerse los agentes económicos.

Por otro lado, creemos que este tipo de régimen económico no admite un
intervencionismo limitado y selectivo del estado en la economía, sino
además asume que el ente estatal tiene una obligación de naturaleza
social con determinados grupos menos favorecidos y relegados, por lo que
consideramos que una función prioritaria del estado estriba en brindar las
condiciones para que estos sectores se inserten progresivamente en el
mercado.
En una economía social de mercado prevalece la gestión económica
particular, o como dice la constitución, la iniciativa privada, en cuyo marco
los intereses y planes de las economías individuales se coordinan de tal
manera que todos ellos convergen en el mercado, intercambiando sus
bienes y servicios a precios resultantes de la oferta y la demanda. El
modelo debe combinar la libre iniciativa y el avance social con el respeto
de lo demás, por lo que se expresa que el ejercicio de las libertades
económicas no debe ser lesivo a la moral, ni a la salud, ni a la seguridad
pública. Por tal razón, la economía social de mercado organiza el sistema

14
económico de tal forma que resulte posible concretar en su conjunto un
programa orientado a preservar la libertad y la dignidad del ser humano,
sin afligir el resto de sus derechos

Tanto la Constitución Política de 1979 y de 1993 adoptaron como régimen


económico del estado, la economía social de mercado, sin embargo, debe
precisarse que en una y otra no tuvieron la misma implicancia. A mayor
abundamiento, podemos decir que de una lectura del capítulo I del título
referido al régimen económico de la Constitución Política de 1979 se pude
concluir que el estado se presentaba como el actor principal en el
escenario de las actividades económicas del país, con poderes
ciertamente ilimitados para intervenir en ella, cuantas veces sea necesario
en atención a su consideración. Sucede todo lo contrario en nuestra
constitución actual, toda vez que el estado aquí ya deja de ser el actor
principal, o mejor dicho deja de ser el director de toda la actividad
económica para actuar solamente en los casos estrictamente necesario,
pero manteniendo un protagonismo en determinadas áreas como la
promoción de empleo, salud, educación, seguridad, servicios públicos e
infraestructura.

Creemos que el verdadero objetivo principal de este tipo de régimen


económico fue la de combinar el principio del libre mercado con la
compensación social para generar el bienestar común a todos los
habitantes de una nación.

En suma, este tipo de modelo económico supone ciertamente una libre


competencia regida por la oferta y la demanda en el mercado, y es el
propio mercado quien fijará los precios de los diversos bienes y servicios,
lo que no significa que el estado no pueda intervenir en él cuando se
presenten fallos o desigualdades a efectos de poder regularlos o en todo

15
caso corregirlos.

4. Elementos de la Economía de Mercado.

La economía social de mercado ésta caracterizada por tres elementos:

a. Bienestar social; lo que debe traducirse en empleos productivos, trabajo

digno y reparto justo del ingreso.


b. Mercado libre; lo que supone, por un lado, el respeto a la propiedad, a

la iniciativa privada y a una libre competencia regida, prima facie, por la


oferta y la demanda en el mercado; y, por otro, el combate a los
oligopolios y monopolios.

c. Un Estado subsidiario y solidario, de manera tal que las acciones

estatales directas aparezcan como auxiliares, complementarias y


temporales.

Es importante mencionar que la doctrina ha mencionado otras


características que distinguen a la economía social de mercado, así, por
ejemplo, tenemos:

a. Protección a la propiedad privada.

b. Libre competencia garantizada por el Estado.

c. Igualdad ante la ley garantizada por el Estado.


En suma, lo cierto es que se trata de un modelo económico que busca en
la medida de lo posible garantizar la iniciativa privada, la libre competencia
y que la productividad individual se convierte en progreso social
colectivamente hablando.

5. Principios sociopolíticos.

Los principios fundamentales de la ESM, que derivan de la


fuente socialcristiana que la origina, son los de responsabilidad
personal, solidaridad, subsidiariedad y consenso.

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5.1 Responsabilidad personal.

La responsabilidad personal implica, en última instancia, el principio


inalienable de la dignidad de la persona humana, la cual es la fuente
de todos los derechos en las diferentes esferas, llegando al campo
económico.

Por otra parte, como señalamos, el núcleo de la relación económica


de este principio es que la autonomía posibilita el ámbito del mejor
desarrollo de la iniciativa propia, del espíritu de laboriosidad y de
empresa y, asimismo, de la capacidad de crear e innovar para afrontar
la satisfacción de las necesidades o para utilizar de un mejor modo los
recursos con que se cuenta.

De esta manera, el principio de la responsabilidad personal establece


que la política estatal debe afectar en el menor grado posible la
libertad y la responsabilidad personal. La responsabilidad requiere
autonomía, la cual se relaciona con el desarrollo de la persona y de
sus asociaciones espontáneas como la familia, las asociaciones, etc.

5.2 Solidaridad.

La solidaridad se basa en una interrelación y responsabilidad mutua,


éticamente fundada, entre los integrantes de grupos sociales (familia,
comunidad, comunidad de asegurados).

Esto tiene derivaciones éticas, evidentemente, como el respeto y la


responsabilidad por los demás, en especial con aquellos que cuentan
con menos posibilidades. Por otra parte, tiene una serie de
derivaciones económicas, como la mejora de la convivencia que está
relacionada con una estabilidad institucional superior y el hábito de la
cooperación y el trabajo en equipo, fundamental para el éxito de
cualquier empresa.

Asimismo, la solidaridad está relacionada con la valoración y el

17
cuidado de lo público. En las sociedades en que se desarrolla la
corrupción no sólo se descuidan las instituciones, sino que estas, al
representar al conjunto de los ciudadanos, implican una cierta falencia
de solidaridad.

Según este principio, los puntos comunes de las condiciones de vida y


la convergencia de intereses tienen que constituir la base de la ayuda
mutua. Cada uno debe contribuir con su capacidad para que los
demás se desarrollen. Las correspondientes funciones comunitarias
subsidiarias caracterizan una sociedad que se articula desde la
persona y la familia, a través de diversas organizaciones intermedias,
hasta el Estado. El Estado se constituye en un último garante, en el
marco del orden social, como prestatario de prevención y provisión
social. A diferencia del mercado productivo, las medidas que adopta el
Estado social obedecen a las necesidades de sus miembros.

5.3 Subsidiariedad.

La subsidiariedad es un principio fundamental del gobierno y de la


sociedad, que reza que el centro de las decisiones sociales, o
económicas en nuestro caso, deben estar situadas en la autoridad
más cercana a la persona concreta posible. Es decir, que entre el
Estado y las asociaciones de la sociedad civil prevalecen estas
últimas; y entre estas y las familias o las personas, éstas también.
Ahora bien, existen ciertas tareas que asume la esfera más elevada
cuando no puede ser gestionada eficazmente por las entidades de
base por la naturaleza de la función o cuando esta se encuentra
momentáneamente incapacitada. En estos casos se da la función
supletoria de la autoridad superior, ya sea de forma estable (en los
casos que se derivan de la propia naturaleza de la actividad, por
ejemplo, la política monetaria) o en forma momentánea (en los casos
temporales, por ejemplo, la intervención por parte del banco central en

18
una entidad financiera que entró en crisis). La entidad superior sólo
actúa si la inferior no es capaz de hacerlo por sus propios medios.

El principio de la subsidiariedad otorga prioridad a la autoayuda frente


a la asistencia del Estado; por otro lado, implica también que las
entidades superiores ayuden a las entidades inferiores para que estas
últimas puedan cumplir sus funciones. Todo lo que el individuo puede
asumir bajo su propia responsabilidad, ya sea por sí solo o en su
círculo privado, no forma parte de las funciones de las instituciones
estatales superiores. En este sentido contempla la protección de la
autonomía del individuo y de las demás organizaciones de la sociedad
civil con respecto a las intervenciones del Estado.

Asimismo, sobre la base de este principio, la ESM requiere que el


Estado incentive la delegación del máximo de funciones de acción y
supervisión a instituciones autónomas como: el banco central, las
asociaciones, cámaras y gremios de los sectores económicos, las
superintendencias de bancos y seguros, la agencia de defensa de la
competencia, la agencia de defensa del consumidor, las ONGs y
entidades confesionales, etc. En este sentido, y siempre que priva la
visión de conjunto y la responsabilidad por el bien común, se
desarrolla en la sociedad un orden balanceado y apropiado a las
distintas capacidades y posibilidades. Esto apunta al objetivo último
de la ESM, que es el despliegue de la máxima libertad dentro de una
ordenación hacia el bien común y la salvaguarda frente a los abusos
de poder y la anarquía.

19
5.4 Consenso.

El funcionamiento adecuado del sistema de la ESM requiere


explícitamente que exista un consenso que lleve a un clima
cooperativo con la política económica. En una economía dada puede
existir cooperación o conflicto de intereses (por ejemplo, diferencias
en cuanto al salario por una determinada prestación). La ESM no
requiere coincidencia permanente de los intereses de todos los
grupos, pero no puede funcionar con conflicto continuo. En diversos
sistemas económicos (compatibles con la democracia y el Estado de
derecho, por contraposición a los sistemas autoritarios o populistas),
esta situación es similar. Sin embargo, la ESM es uno de los pocos
sistemas que lo declara explícitamente y contiene una serie de
principios, instituciones y políticas concretas inspiradas en este
objetivo.

En primer lugar, en cualquier conflicto de intereses nunca se pone en


cuestión la razón de ser del contrincante, sino sólo la dimensión de
sus intereses. En segundo lugar, se parte del supuesto de que no
pueden prevalecer los intereses propios en todas sus dimensiones y
magnitud, por lo que se exige una disposición a buscar y aceptar
consensos.

Como ejemplo de esto podemos mencionar el caso en que los


empresarios deben aceptar la existencia de sindicatos, porque las
huelgas los perjudican y no pueden sustituir a todos los trabajadores
por máquinas, mientras que por otro lado los sindicatos perderían la
razón de su existencia si los empresarios cerraran las empresas o
trasladaran la actividad a otro país.

Otro ejemplo de la necesidad de coexistencia es la que se da entre los

20
grupos civiles que ejercen sus derechos y formulan sus pedidos sin
cuestionar al Estado como tal y, por otra parte, el Estado sabe que
apoya a los grupos que además le sirven de indicadores para saber
dónde los ciudadanos tienen problemas o cuáles son sus
necesidades.

6. Principios económicos de la Economía Social de Mercado.

6.1 Principios estructurales y reguladores.

Para llevar a la realidad económica concreta los principios


enumerados hasta aquí, la Economía Social de Mercado se basa en
una serie de principios económicos que se derivan de ellos. La
primera enumeración de los mismos se debe al aporte del economista
alemán Walter Eucken, uno de los líderes de la Escuela de Friburgo,
quien los clasificó en dos grupos: los denominados principios
estructurales, que son los dedicados a garantizar el ámbito de libertad
económica, y los principios reguladores, que son los que previenen los
posibles abusos de esa libertad y garantizan que los beneficios
generados en el mercado se difundan de manera socialmente justa.

Los principios estructurales implican el desarrollo de una economía de


mercado que, correctamente diseñada, brinda el sistema de aliento a
la producción y de organización económica más eficiente conocido:

a. Primacía de la política monetaria, para estabilizar el valor de la


moneda como condición necesaria para una economía competitiva
operativa en el tiempo.
b. Mercados abiertos y competitivos, es decir, eliminación de
restricciones en la oferta y demanda para los productos
domésticos e internacionales.
c. Libertad de establecer contratos, para incrementar la competencia

21
y restringir los abusos.
d. Propiedad privada de los medios de producción, condición
necesaria para la eficiencia económica y la libertad humana.
e. Transparencia, que responsabilice las acciones que van contra la
competencia.
f. Políticas económicas estables y predecibles, que son esenciales
para las
g. decisiones a largo plazo.

En cuanto a los principios reguladores, tienen que ver con el marco


institucional y la política económica a cargo del Estado, y son los
necesarios para que una economía de mercado brinde los beneficios
de su alta productividad al servicio de la sociedad en su conjunto

a. Política anticíclica integral que combata y modere la formación de


alternancias pendulares de períodos de auge y recesión;
b. Defensa de la competencia, que controle los abusos del
poder

económico-social, en principio por medio de la competencia.

c. Políticas sociales, para fortalecer a los grupos con desventajas y


afianzar la igualdad de oportunidades. Según este principio, la
operatoria del mercado libre no resuelve por sí sola los problemas
de la equidad en la distribución del ingreso y la riqueza. Se
requieren impuestos y regulaciones para eliminar privilegios
especiales que distorsionan los precios de mercado. Otras
medidas incluyen la legislación de bienestar social, políticas
industriales, etc. Todas justificadas en tanto no invaliden las
condiciones competitivas, colaboren en que los precios reflejen
mejor la escasez y no desalienten la inversión a largo plazo;

d. Los precios deben reflejar todos los costos, es decir, la legislación

22
debe tender a internalizar en los precios de mercado lo que la
teoría económica denomina “externalidades” o costos y beneficios
externos, como la contaminación, las conductas depredadoras, etc

Desde el punto de vista de la “estrategia de intervención”, hemos de


partir de que frente a la necesidad de reacomodamiento económico
existen tres posibles estrategias de la política económica, de las
cuales las dos primeras son contraproducentes por diversas causas, y
la tercera es la que propone la Economía Social de Mercado.

La primera es el laissez faire, es decir, no hacer nada, puesto que el


mercado se autorregula; esta estrategia conlleva en muchos casos un
alto costo social e incluso económico. La segunda es el “control-
coactivo”, que interrumpe el proceso económico del sistema de
precios y, por lo tanto, conduce a desequilibrios económicos en el
mediano o largo plazo. La tercera estrategia consiste en la
“intervención-cooperativa”, la cual dosifica, sin interrumpir, el proceso
de ajuste económico moderando sus consecuencias sociales y
humanas, y apoya permanentemente, de modo especial, a los grupos
más débiles.

A modo de síntesis, se puede consultar el siguiente cuadro sinóptico,


en el cual figuran el conjunto de los principios enumerados.

23
Los distintos principios de la Economía Social de Mercado, tanto en sí
mismos como en sus distintas combinaciones, están sujetos a
diferentes interpretaciones. Cada grupo en el conjunto social y político
tiene su visión e interpretación de la combinación óptima entre los
principios, pero no cuestiona la existencia de estos elementos
constitutivos, lo que posibilita la conformación de consensos.

7. Los Fundamentos de la Economía social de Mercado.

Al hablar de economía social de mercado, nos lleva ineluctablemente a


referirnos al derecho de propiedad, en otras palabras, se puede señalar
que este tipo de régimen económico tiene como condición constitutiva el
derecho de propiedad, en tanto y en cuanto, para garantizar esta condición
debe existir un sistema jurídico que proteja la propiedad privada y la
libertad para disponer de ella.
Al respecto, se dice que la economía social de mercado tiene dos pilares que
reflejan su propio contenido:
a. Un orden económico cuya intención es establecer y hacer valer reglas
para las actividades de intercambio entre agentes económicos
privados

dentro del mercado. El estado reconoce e insiste en la

24
autoresponsabilidad de sus ciudadanos que participan de acuerdo con
sus aportaciones individuales al producto social. La protección de esta
autonomía del individuo con respecto a las intervenciones del estado
es contemplada por el principio de subsidiaridad: todo lo que el
individuo pude asumir bajo su propia responsabilidad, ya sea por sí
solo o en su círculo privado, no forma parte de las funciones de las
instituciones estatales.

b. Desde otra perspectiva, el principio de subsidiariedad implica que


todas
las funciones del ámbito de la vida que no puedan ser asumidas por el
individuo o los grupos privados sean cumplidas por la comunidad
(principio de solidaridad)

No obstante, lo señalado en éste punto, creemos que éste tipo de


modelo económico de economía social de mercado debe centrarse en
determinados aspectos a nuestro parecer fundamentales, como son
por un lado el respeto de los derechos fundamentales reconocidos en
materia económica libre iniciativa privada, libertad de empresa, libre
competencia y respeto a la propiedad privada y por otro lado, el
principio del estado subsidiario, sin embargo, creemos que ello no
imposibilita a que el estado pueda intervenir realizando actividades
empresariales cuando se produzcan fallos en el mercado a
consecuencia de una notoria ausencia del capital privado para
satisfacer necesidades sociales básicas como de alimentación,
educación o de trasporte, etc.

8. Papel del Estado en una Economía Social Mercado.

Se ha dejado dicho que una de las características de este modelo


económico es la primacía de la libertad del individuo, sea como persona

25
natural o jurídica, para interactuar con otros individuos a efectos de
satisfacer sus necesidades a través de diversas transacciones que se
llevan a cabo justamente en el mercado, sin intervención del estado.

Corrobora lo expuesto en el éste punto, lo señalado por el Tribunal


Constitucional en la sentencia N° 0018-2003-AI/TC cuando señala que la
economía social de mercado se refiere a un tipo de organización
económica regulado por un régimen jurídico de descentralización e
independencia frente al Estado, el cual está destinado a asegurar la
existencia de una pluralidad de agentes económicos en lo relativo a la libre
iniciativa, para participar en la actividad económica, y la libre competencia,
para ofertar y demandar la provisión y suministro de bienes y servicios al
público en general.

El estado cumple diversas funciones, que a criterio del profesor Ricardo


Beaumont Callirgos son las siguientes:

a. Reconoce y efectiviza un conjunto de garantías destinadas a asegurar

el goce de las libertades económicas, los derechos laborales y el

derecho a la propiedad de los agentes económicos;

b. Defiende el interés de los consumidores y usuarios como consecuencia

de las relaciones asimétricas con el poder factico de las empresas

proveedoras;

c. Interviene subsidiariamente en el ámbito de la producción, circulación o


distribución de bienes o en la prestación directa de los servicios, solo
cuando se encuentre fehacientemente acreditado que, por inacción
o defección de la iniciativa privada, dicha provisión o suministro no
atiende

las demandas de la población;

26
d. Formula planes y programas en materia económica, con sujeción a los
principios y valores democráticos (participación, representación y
consenso con los agentes económicos); y;
e. Establece políticas legislativas en materia económica y social
destinada a asegurar el bienestar compartido y armónico de la
población, la cual, a efectos económicos se constituye por la suma total
de consumidores y usuarios de los bienes y servicios.

Sin perjuicio de lo anteriormente señalado, si bien es cierto que el estado


debe crear las condiciones mínimas para que los agentes económicos
puedan desenvolver sus actividades económicas de manera libre y
competitiva, no es menos cierto que siempre debe ejercer una función
contralora sobre el Mercado, toda vez que en éste eventualmente se
suelen presentar distorsiones e incluso atendiendo al carácter social que
nuestra Carta Magna otorga al régimen económico el estado debería
participar en el propio mercado realizando actividades empresariales
cuando las circunstancias así lo exijan a razón de que la actividad privada
no comprenda o llegue a ciertos sectores de la población que se ven
marginados ante ésta situación, buscando una inclusión social que nos
llevará a disminuir las desigualdades sociales y económicas que se
presentan en la población

9. La economía social de mercado en el Perú y la función social.

Conforme a la doctrina nacional e internacional, y la jurisprudencia del


Tribunal Constitucional Peruano, como ya lo hemos precisado en el punto
anterior, la Economía Social de Mercado, se diferencia tanto del
sistema capitalista como del socialista porque se basa en dos principios
del liberalismo económico: i) el individualismo, que postula la libertad del
hombre y comprende el derecho de disponer libremente de su propiedad;
y, ii) el principio de que la competencia es un instrumento rector. Se

27
diferencia porque el mercado está organizado de manera consciente bajo
un sistema de reglas o instituciones, con un objetivo determinado, sin
desconocer que la libertad es la que rige las decisiones económicas. Y en
segundo lugar porque los objetivos sociales se encuentran en el mismo
nivel que los objetivos económicos de la eficiencia, y fomenta la
participación activa de los trabajadores en el mundo de la empresa de
cierta magnitud. Además, debemos tener en cuenta a la solidaridad que
defiende y presupone que el orden económico construido no favorezca a
un solo grupo, sino que las posibilidades de ganar o perder deberán ser
distribuidas más o menos equitativamente entre todos los grupos de la
sociedad. Solo entonces si existen oportunidades iguales para todos
dentro de las reglas de juego, el sistema económico será políticamente
aceptado y defendido por todos los ciudadanos.

Entonces la práctica de este sistema económico se refuerza por dos


principios: el de solidaridad que exige un equilibrio político social y la
promoción del bien común, y el de subsidiariedad, en virtud del cual lo que
el individuo puede hacer por propia iniciativa no debe hacerlo la
comunidad o el Estado.

Entonces la función social es consustancial a la economía social de


mercado, y su compatibilidad con una política de competencia. Dentro de
los intereses sociales de este tipo de economía tenemos: la libre iniciativa,
la eficiencia económica y la justicia social.

Ahora bien, la iniciativa privada no puede desarrollarse de modo opuesto


al interés general social o con menoscabo de los principios
constitucionales que protegen la libertad y la igualdad. Dice Cesar Landa
ex presidente del Tribunal Constitucional que: “la economía social de
mercado es el modelo económico del Estado Social de derecho. En esa
concepción no puede haber neutralidad cuando un alto porcentaje de la
población vive en condiciones de pobreza severa, de ahí que para superar
tal condición tanto el Estado como los particulares tienen un deber que

28
cumplir, una acción decidida a fin de promover las condiciones para que la
dignidad humana sea efectiva. El Estado debe brindar a todos los
ciudadanos la posibilidad de tener unos ingresos básicos que le permitan
subsistir y participar en la vida política y económica.

10. Marco Constitucional del Perú, para una Política Social Económica.

 Artículo 43: Estado democrático de derecho. Forma de Gobierno.


La República del Perú es democrática, social, independiente y soberana.
El Estado es uno e indivisible.
Su gobierno es unitario, representativo y descentralizado, y se organiza
según el principio de la separación de poderes.

 Artículo 44: Deberes del Estado.


Son deberes primordiales del Estado: defender la soberanía nacional;
garantizar la plena vigencia de los derechos humanos; proteger a la
población de las amenazas contra su seguridad; y promover el
bienestar general que se fundamenta en la justicia y en el desarrollo
integral y equilibrado de la Nación.

Asimismo, es deber del Estado establecer y ejecutar la política de


fronteras y promover la integración, particularmente latinoamericana,
así como el desarrollo y la cohesión de las zonas fronterizas, en
concordancia con la política exterior.

 Artículo 58: Economía Social de Mercado.


La iniciativa privada es libre. Se ejerce en una economía social de
mercado. Bajo este régimen, el Estado orienta el desarrollo del
país, y actúa principalmente en las áreas de promoción de empleo,
salud, educación, seguridad, servicios públicos e infraestructura.

 Artículo 59: Rol Económico del Estado


El Estado estimula la creación de riqueza y garantiza la libertad de
trabajo y la libertad de empresa, comercio e industria. El ejercicio de

29
estas libertades no debe ser lesivo a la moral, ni a la salud, ni a las
seguridades públicas. El Estado brinda oportunidades de superación a
los sectores que sufren cualquier desigualdad; en tal sentido, promueve
las pequeñas empresas en todas sus modalidades. Entonces conforme
al artículo 58 de la Constitución dichas áreas requieren una atención
especial del estado. En ese sentido, las exigencias del estado social de
derecho y de los derechos económicos, sociales y culturales modulan
de manera significativa la aplicación de medidas privatizadoras en
razón de la materia.

11. Pilares de la Economía Social de Mercado en CPP de 1993.


Sobre este tema GIMENO FELIÚ ha señalado que los principios
constitucionales que informan al “modelo económico peruano, o llamado
también marco jurídico de la economía son: Reconocimiento del Estado
peruano como un Estado social y democrático de derecho, reconocimiento
de la dignidad de la persona humana, la Igualdad, la Economía Social de
Mercado, la Libre iniciativa privada, la actuación subsidiaria del Estado en
la economía, el reconocimiento de libertades patrimoniales que garantizan
el régimen económico tales como: el derecho a la propiedad, el derecho a
la libre contratación, la libertad de trabajo, la libertad de empresa, la
libertad de comercio y la libertad de industria., regulación de los derechos
de los consumidores y los usuarios, presencia de un Estado vigilante,
garantista y corrector, presencia y autonomía de organismos reguladores.
Todos, integrantes de una red soporte y responsable del desarrollo de la
Economía de un país”

30
Sin embargo, de acuerdo a lo planteado por nuestra Norma Constitucional la
Economía Social de Mercado recogida en el Art. 51° de la Constitución del
1993, se fundamenta en tres principios esenciales: el reconocimiento de la
autonomía privada, el reconocimiento de las libertades económicas y la
aceptación del principio de subsidiariedad. Por ende, adquiere especial
relevancia los principios, derechos y libertades económicas que el Estado
reconoce a favor de sus miembros; pero al mismo tiempo, también importa
que dicho reconocimiento se compatibilice con el rol y las funciones que tiene
el Estado en torno a su participación en el mercado, debiéndose diferenciar su
actuar como empresario y su actuar como regulador. Analicemos.

El primer eje del Sistema jurídico nacional, y de muchos sistemas jurídicos


existentes es la Autonomía Privada, principio general del derecho de
fuente constitucional, reconocido tanto en la Carta de 1993 como en el
Código Civil del 1984. Para FERNÁNDEZ SESSAREGO esta autonomía
radica en la persona en cuanto ésta es un ser libertad y un ser autónomo,
y es precisamente en esta libertad donde radica su autonomía, y que
sustenta y fundamenta la “voluntad”. Con tales consideraciones, el
ordenamiento jurídico nacional, al reconocer la libertad intrínseca propia
del ser y materializarlo en un dispositivo legal, pone de manifiesto que la
esencia misma de nuestro sistema jurídico es el reconocimiento y respeto
de la dignidad humana cuya máxima expresión son los postulados de la

“Autonomía Privada” .
En el mundo de lo económico esta cualidad de autodeterminación se
refleja en la autonomía contractual, una de las principales manifestaciones
del reconocimiento de la autonomía privada, y que han inundado el
derecho privado tras su colonización en el derecho constitucional.

Un segundo eje, que surge como consecuencia de nuestro modelo


económico es el reconocimiento de determinadas Libertades. En sentido,
nuestra actual Carta constitucional reconoce la Libertad de empresa,
Libertad de comercio, Libertad de industria, Libertad de contratar, Libertad
de Iniciativa privada, entre otras.

31
El núcleo central de todas estas libertades radica en la libertad de

empresa,16 pero al mismo tiempo reposa en la libertad de competencia; la


primera como garantía institucional del empresario, y la segunda como
elemento protector del mercado. Las fuerzas sinérgicas de ambas
libertades terminan por delinearse expresamente en el principio de
subsidiariedad, pilar esencial del modelo económico.

se convierte en el orientador
de las conductas de los agentes del mercado.

La libertad de competencia forma parte del orden público económico y que al


Estado le corresponde preservar, pues si el mercado se autorregulase
acabaría en un caos en el cual las conductas anárquicas o las que sólo
buscan el privilegio personal se impondrían. De esta manera la regulación no
debe ser únicamente pro mercado, sino encausarse bajo el imperio de
Estado de Derecho, lejos de la arbitrariedad y del subjetivismo, con
aplicación de los principios de legalidad, responsabilidad administrativa y
protección jurisdiccional de los derechos.

Ahora bien, la interrelación entre ambas libertades ha sido puesta de

32
manifiesto por el Tribunal Constitucional, el cual ha señalado: “un aspecto
fundamental de la Economía Social de Mercado y una consecuencia principal
de la libertad de acceso al mercado es la existencia de la libre competencia,
sin la cual quedaría vacío el contenido del derecho a la libertad de empresa.
Por ello el artículo 61° de la Constitución delega al legislador la labor de
garantizar el acceso al mercado en igualdad de condiciones, al tiempo de
reprimir y limitar el abuso de posiciones de dominio o monopólicas a efectos
de garantizar no sólo la participación de los agentes económicos, sino de
proteger a quienes cierran el circulo económico en calidad de consumidores
y usuarios.

De esta forma tanto la libertad de competencia permite que la conducta de


los empresarios y demás agentes del mercado sean vigiladas y preservadas
por el Estado a fin crear mercados libres, competitivos y transparentes que
logren la satisfacción de los intereses de los consumidores y usuarios en el
funcionamiento eficiente de éstos. No obstante, dichas finalidades no pueden
entenderse plenamente, sin la interacción de un principio adicional, esto es el

principio de subsidiariedad en virtud del cual, el Estado sólo autorizado por


ley expresa puede realizar actividad empresarial, directa o indirecta, por

razón de alto interés público o de manifiesta conveniencia nacional25.

Este rol subsidiario del Estado se encuentra regulado en el artículo 60º de la


CPP de 1993 en el cual, luego de reconocer la presencia de una economía
pluralista, recoge el principio de subsidiariedad, haciendo referencia a la
actuación del Estado en la actividad privada. Todo ello a fin de evitar
desequilibrios del propio mercado, dado que el Estado al convertirse en
agente de actuación económica tendría la ventaja de ser él mismo el que
otorgue las leyes que más le favorecen, eliminando las posibilidades de
competencia de los otros participantes. Más todavía, el artículo 61º del
mismo cuerpo legislativo recoge el deber del Estado de facilitar y vigilar la
libre competencia, siendo una de sus exigencias combatir toda práctica que
la limite, así como el abuso de posiciones dominantes o monopólicos.

33
Entonces, queda claro que lo que hace la Carta Constitucional de 1993 es
recoger el rol subsidiario del Estado como empresario, pero no un rol

subsidiario como regulador.26

Con lo antes explicado es por demás evidente que el


reconocimiento
constitucional de las libertades económicas no limita, en lo absoluto, el
rol
regulador del Estado siempre que esto no implique arbitrariedad legislativa.
Es en este ámbito donde los organismos reguladores desempeñan una
obligación especial quienes al asumir la misión asignada en sus respectivos
sectores, deben generar una verdadera competencia entre los distintos
agentes económicos y cuyo beneficio finalmente recaerá en los usuarios.

A todo ello, el máximo intérprete constitucional ha agregado algunas


características que van a permitir optimizar la función que le asiste en una
Economía Social de Mercado. Con estos términos queda claro que al Estado
le corresponde una función orientadora, la misma que ha sido caracterizada
por el Tribunal al señalar que:

 El Estado puede formular indicaciones, siempre que estas guarden


directa
relación con la promoción del desarrollo del país;

 Los agentes económicos tienen la plena y absoluta libertad para escoger


las vías y los medios a través de los cuales se pueden alcanzar los fines
planteados por el Estado; y,

 El Estado debe estimular y promover la actuación de los agentes


económicos.

12. Facultades del Estado en la regulación Económica.


Luego de apreciar la estructura legislativa que la Constitución vigente ha
elegido para regular las bases de su modelo económico, es fácil percibir
algunos alejamientos de la actual constitución respecto de un modelo
económico de tipo intervencionista, sin llegar a establecer principios

34
claros respecto al rol que el Estado le toca desempeñar en la Economía,
incurriendo en indebidas referencias o en causas de otros problemas.

Por ello, paralelamente a los principios de libertades económicas, la


Carta Constitucional también consagra algunas funciones que le
competen al Estado en su calidad de ente superior, y estas son:

a. Facilitar y vigilar la libre competencia.


b. Garantizar la libre tenencia y disposición de moneda extranjera.
c. Defender el interés de los consumidores y usuarios.
d. Velar por la salud y seguridad en la población.
e. Promocionar pequeñas empresas.
f. Reconocer pluralismo económico.

Lo ideal es la creación de un Estado garante del funcionamiento del


mercado. Sin embargo, ¿Cuál es el verdadero alcance y los límites de
esta actividad estatal? La forma como interviene el Estado en una
sociedad ha variado a lo largo de los años, y así lo han demostrado las
configuraciones de los diferentes sistemas económicos estudiados en la
primera parte de este análisis.

Un Estado dirige su actuar a través de la configuración de las políticas


públicas, las cuales constituyen los lineamientos que dirigen y
estructuran el régimen de cada gobierno. El nivel de intervención del
Estado en la vida social de su población variará de acuerdo a las
ideologías propias del gobernante de turno, y por tanto las
consecuencias de una y otra época serán distintas. Un claro ejemplo lo
muestra JOACHIM WIEMEYER cuando señala: “En tanto que los países
en desarrollo padecen el hecho de que el Estado cumple de manera muy
imperfecta sus funciones básicas (Estado de derecho, infraestructura,
educación, seguridad social), existen otros en los que el Estado
despliega una actividad tan voluminosa que asfixia cualquier actividad
económica privada (Corea del Norte, Cuba, el bloque soviético en su
momento)”.

35
Entonces, a fin de analizar el concepto de Economía Social de Mercado
en el marco de nuestro análisis es preciso preguntarse ¿Cuáles son los
lineamientos que debe seguir el Estado en su actividad reguladora?
JOACHIM WIEMEYER, responde parcial y genéricamente esta
interrogante resaltando tres elementos del modelo económico, los cuales
son:

a. Estableciendo condiciones que permiten desarrollar una actividad


económica (orden jurídico, seguridad interior y exterior,
infraestructura, educación, agricultura, minería entre otros)
b. Adecuado funcionamiento de los mercados (competencia,
política
ambiental, estabilidad de la moneda)
c. Corrigiendo los resultados obtenidos en el mercado ante crisis
coyunturales, estructurales, distribución de ingresos, etc.

La Economía Social de Mercado exige como presupuesto la existencia


de una sinergia adoptada por el reconocimiento de las libertades
económicas, pero al mismo tiempo por la aceptación de un Estado
orientador del desarrollo económico. Es decir, el Estado tendrá la misión
de intervenir en casos de concentraciones del poder económico,
haciendo indispensable evitar la formación de monopolios y más aún que
se incurra en un abuso de poder por parte de monopolios naturales
(electricidad, gas, etc.).

De forma complementaria, a nivel jurisprudencial, el TC en el Expediente


N° 018-2003-AI/TC ha señalado que también es FUNCIÓN DEL
ESTADO EN MATERIA ECONÓMICA asegurar las libertades
económicas; señalando en este sentido que ante la concurrencia e
intercambio auto-determinativo, en donde aparecen de un lado los
ofertantes de bienes y servicios y, de otro, los consumidores o usuarios,
el Estado tiene la obligación de reconocer y efectivizar un conjunto de
garantías destinadas a asegurar el goce de las libertades económicas,
los derechos laborales y el derecho a la propiedad de los agentes

36
económicos.
Sin embargo, bajo este contexto, no debemos olvidar que a través de la
regulación económica los poderes públicos que intervienen en un sector
determinado de la economía, afectando el funcionamiento de los
mercado, no debe generar arbitrariedad. La regulación económica, indica
BREYER, es el instrumento en manos de los poderes públicos a través
del que intentan controlar los precios, la producción, la entrada y salida
del mercado, las condiciones de la producción de bienes o prestación de
servicio, las decisiones de la calidad de los productos de las empresas y

evitar que las decisiones privadas puedan lesionar el interés público30.


Por consiguiente, y siguiendo a LOPEZ DE CASTRO GARCÍA
MORATO & ARIÑO ORTÍZ, la
regulación es la actividad normativa en la que el gobierno condiciona,
corrige, altera los parámetros naturales y espontáneas del mercado,
imponiendo determinadas exigencias con requisitos a la actuación de los
agentes económicos.

Sobre este último tema tiene especial relevancia la cláusula social de


nuestro actual modelo económico, la cual ha sido interpretada por el TC,
quien con meridiana claridad ha señalado que: “[…] dado el carácter
‘social’ del modelo económico establecido en la Constitución vigente, el
Estado no pude permanecer indiferente a las actividades económicas, lo
que en modo alguno supone la posibilidad de interferir arbitraria e
injustificadamente en el ámbito de libertad reservado para los agentes
económicos. […] En efecto, el modelo de la Economía Social de Mercado
[punto medio entre el modelo de la Economía planificada y el modelo de
libre mercado] rige nuestro sistema constitucional económico y postula la
actuación del Estado en la actividad empresarial, no como interventor,
pero sí como regulador.

En estos términos, si bien el Texto Fundamental de 1993 admite que un


solo productor satisfaga la demanda de todos los consumidores o
usuarios (monopolio), no puede abusarse de dicha posición. Como lo
señala LOPEZ DE CASTRO GARCÍA - MORATO, L., Y ARIÑO

37
ORTÍZ, G. en su obra
“Derecho de la competencia en sectores regulados: Fusiones y
Adquisiciones, control de empresas y poder político”, el nuevo modelo de
regulación para la competencia consiste en introducir una mayor
competencia en aquellos aspectos o actividades en que ésta sea posible
y en revisar cómo reformar el sentido de la regulación orientándola a la
recreación del mercado.

Esto refleja el difícil equilibrio entre el mercado y la regulación pues la


competencia es el objetivo minoritario y la regulación es el instrumento
necesario para promover aquella o para crearla cuando no existe
llegando hasta sustituirla cuando sea imposible su creación porque
existan elementos de monopolio natural. En este sentido, la regulación
promueve el mercado lo reconstruye, lo defiende, pero no lo sustituye,
pues como señala MARTHA
O. HESSE la peor tentación del regulador es convertirse en “un gestor en
la sombra”.

LUIS CACES PALLARES afirma que el rol del Estado en la Economía


Social de Mercado se encuentra definido por los principios rectores de la
Constitución Económica y por el respeto a los derechos fundamentales
del administrado, y por tanto, agrega que la tarea del Derecho Público, y
en particular el derecho Administrativo no deben quedar subordinada a
las leyes del mercado, sino que debe regular las situaciones que por su
naturaleza así lo exigen; esto a pesar que ha existido la ideología de una
política conservadora en la que se establece que la riqueza privada
fundamental no es sólo una condición necesaria, sino también suficiente
de la prosperidad general. Esto permite deducir, que el Estado tiene un
rol de primer orden no sólo en la concreción de las políticas públicas; sino
también, y aún más importante, en el respeto de la Constitución de la
plena vigencia de los derechos fundamentales del administrado. En
este punto, el autor citado

agrega que en el marco de un Estado Constitucional y Democrático de

38
Derecho y de un modelo de Economía Social de Mercado, la economía
no constituye un fin en sí mismo, sino que es un instrumento al servicio
de la persona humana y de su dignidad, razón por la cual el poder
económico está limitado por la Constitución, evitando que dicho poder
pueda degenerar en un abuso del mismo.

Lo anteriormente afirmado no hace más que fortalecer y materializar lo


reconocido por el artículo 58º de la Constitución de 19…. en el que se
identifica, dentro del marco normativo económico, el modelo de una
Economía Social de Mercado; de lo que se deriva que, si bien la iniciativa
privada es libre, ella no puede ser ejercida en contraposición con el
interés general y social.

En este escenario, adquieren especial relevancia las libertades y


derechos económicos y el rol del Estado, habida cuenta que el mercado
no puede resolver por sí solo, ciertos problemas que aquejan a la
sociedad producto de la economía, como son los conflictos sociales que
surgen ante la ausencia de mecanismos que permitan una eficiente
distribución y redistribución de la riqueza. Más aún, en determinadas
circunstancias, ha sido el propio mercado el que ha reclamado la
intervención del Estado, pues cuando se diviniza al mercado y la libre
competencia, como criterios racionalizadores de la vida productiva […], lo
que intencionalmente se olvida es que el mercado no funcionó nunca sin
los correctivos y los apoyos del Estado.

13. Conclusiones: Relación entre deber de garantizar las libertades económicas


y el rol regulador del Estado.
Los principios rectores del orden económico que la Constitución
consagra orientan la labor de la Administración Pública en relación a la
economía, y resultan relevantes, entre otras razones, porque
“las decisiones

constitucionales fundamentales son, al tiempo, los valores básicos


del
Derecho Administrativo”.

39
Este modelo constitucional implica el reconocimiento de principios
rectores como: Economía Social de Mercado, el Rol subsidiario del
Estado, la Libertad de empresa, la Promoción de la libre competencia, el
derecho de propiedad y derechos intelectuales, la protección de
consumidores y usuarios, los servicios Públicos y Organismos
reguladores, el reconocimiento de la Inversión extranjera y libre
comercio.

La Economía Social de Mercado como uno de los pilares del marco


normativo económico según la Carta Constitucional de 1993, exige que el
Estado cumpla una serie de funciones de modo que garantice los
derechos fundamentales que ésta reconoce. En este sentido, la
Economía Social de Mercado como modelo propio del Estado Social de
Derecho busca integrar y conjugar de manera razonable y proporcional la
libertad individual y subsidiariedad estatal, y la igualdad y la solidaridad
social.

No obstante, esta función-deber exige que su cumplimiento se efectúe en


base a una serie de principios que el mismo ordenamiento consagra,
siendo que si bien las libertades que se han reconocido a favor de los
ciudadanos no son plenas, la potestad del Estado para intervenir en
materia económica tampoco es irrestricta. Esto sin duda convertirá el
escenario de la economía peruana en un mercado competitivo orientado
a una mejor asignación de recursos que maximice el bienestar social

En síntesis resulta necesario que el Estado, en ejercicio de su función


reguladora adopte técnicas legislativas que se orienten a promover una
competencia eficiente y a crear un país orientado al progreso, a fin de
estabilizar las fuerzas de los agentes que entran en el mercado. Sin
embargo, ésta no es una tarea fácil, dado que el Estado tiene una
exigencia adicional, esto es, debe regular sin transgredir, fiscalizar sin
perturbar, vigilar sin obstruir, e intervenir sin destruir, es decir debe
guardar proporcionalidad y gradualidad en el ejercicio de la función legal

40
de control y vigilancia, optimizando su gestión.

14. Bibliografía.

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Comentarios, 5º Edición, Lima, Editora RAO SRL, 1999.
 DE VEGA, Pedro. “Neoliberalismo y Estado”. En Pensamiento
Constitucional, Año IV, Nº 4, Lima, Fondo Editorial de la PUCP, 1997,
p. 34.
 GUZMAN NAPURÍ, Christian. Introducción al Derecho
Público
Económico. Lima, Ediciones Caballero Bustamante, 2009.
 HERAS ZÁRATE, Luis Henry “La autonomía privada en las
regulaciones de la Banca: transportando fundamentos filosóficos” En
La persona en el Derecho Peruano. Un análisis jurídico
contemporáneo. EMEDECOSEGE, Lambayeque, 2010, pp. 293-309.
 FERNÁNDEZ SESSAREGO, Carlos. “El supuesto de la denominada
‘autonomía de la voluntad’”. En Contratación Contemporánea- Teoría
general y principios. Lima – Bogotá: Palestra – Temis, 2000, p. 254
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LIMA.
Cementos Lima contra Ministerio de Economía y Finanzas [MEF].
 STC del 28 de marzo del 2009. Expediente Nº 04466-2007-PA/TC.
Empresa de Transporte y Servicios Amauta S.A.C contra la
Municipalidad Distrital de Comas, solicitando que se declare
inaplicable la Ordenanza Municipal N.º 178-2005-C/MC.

 STC del 23 de febrero del 2006. Expediente N.º 7320-2005-PA/TC.


Empresa de Transportes y Turismo Pullman Corona Real S.R.L.
contra el Ministerio de Transportes y Comunicaciones a fin de que se
declare inaplicable el Decreto Supremo N.º 006-2004-MTC, del 20 de
febrero de 2004
 STC del 11 de Julio del 2005. Expediente N° 3330-2004-AA/TC.

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