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Desempleo e Inflación en Economía

Este documento discute el desempleo, la inflación y la política económica. Explica que existen diferentes tipos de desempleo como el friccional, estructural y cíclico. También describe cómo el desempleo cíclico está relacionado con los ciclos económicos, aumentando en las recesiones y disminuyendo en los períodos de crecimiento. Finalmente, analiza las posibles causas del desempleo, incluidos los salarios rígidos y las imperfecciones del mercado laboral.

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Desempleo e Inflación en Economía

Este documento discute el desempleo, la inflación y la política económica. Explica que existen diferentes tipos de desempleo como el friccional, estructural y cíclico. También describe cómo el desempleo cíclico está relacionado con los ciclos económicos, aumentando en las recesiones y disminuyendo en los períodos de crecimiento. Finalmente, analiza las posibles causas del desempleo, incluidos los salarios rígidos y las imperfecciones del mercado laboral.

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DESEMPLEO, INFLACIÓN

10
10
Y POLÍTICA ECONÓMICA

DESEMPLEO, INFLACION
Y POLITICA ECONOMICA
10.1. El desempleo
10.1.1. ¿Qué es y qué tipos existen?
El desempleo surge cuando la oferta de trabajo, que representa a todas las
personas que desean trabajar, supera a la demanda de trabajo, la que determina
el número de personas efectivamente empleadas.

Como vimos en el capítulo 5, la tasa de desempleo (TD) compara el total de


desempleados de la economía con respecto a la población económicamente
activa (PEA), de esta forma, la tasa de desempleo puede expresarse como:

El cuadro 10.1 muestra la evolución de la tasa de desempleo de Uruguay en


los últimos años.

Cuadro 10.1 Tasa de desempleo

Año Ocupados Desocupados Activos (PEA) TD (%)


1992 1146,4 112,8 1259,2 9,0
1993 1156,1 104,9 1261,0 8,3
1994 1313,0 132,2 1445,2 9,2
1995 1206,0 137,5 1343,5 10,3
1996 1174,8 159,1 1333,9 11,9
1997 1304,5 167,5 1472,0 11,4
1998 1103,7 123,8 1227,5 10,1
1999 1082,1 137,7 1219,8 11,3

NOTA: Datos correspondientes al total del país urbano, expresados en miles de personas.
Fuente: INE, Encuesta Continua de Hogares.

Tipos de desempleo: friccional, estructural y cíclico

El origen del desempleo no es uno solo, sino que existen varios tipos, que
reflejan la distinta naturaleza del mismo.

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i) El desempleo friccional. En todo momento en la economía existen perso-
nas que están transitoriamente desempleadas: algunas dejan su empleo para
buscar uno mejor, otras se mudan de región para buscar un nuevo trabajo, otras
están desempleadas porque la empresa donde trabajaban está atravesando un
período de crisis, otras porque se están incorporando por primera vez al merca-
do de trabajo y no consiguen un empleo en forma instantánea. Lo importante es
que este tipo de desempleados lo son en forma transitoria: en un período más
o menos breve encontrarán otra ocupación, aunque la duración del desempleo
varía según cada situación. Sin embargo, aunque los desempleados en esta
categoría no son los mismos, siempre habrá nuevos trabajadores en esta situa-
ción. Este tipo de desempleo surge porque los ajustes en el mercado de trabajo
no se dan en forma instantánea, sino que existen fricciones que retrasan la
obtención de un nuevo puesto de trabajo. Las principales fricciones están da-
das por la falta de información completa sobre las condiciones del mercado,
los costos de transacción que suponen cambiar de trabajo y la rigidez de los
contratos salariales.

ii) El desempleo estructural. Este tipo de desempleo surge por un desajuste


entre la calificación requerida por las empresas y la calificación de los trabaja-
dores. El cambio técnico y la mayor automatización de la producción hace que
se requiera una mayor y más específica calificación de la mano de obra; pero si
ésta no se realiza, los puestos de trabajo para personas calificadas pueden
quedar vacantes por un tiempo prolongado. Desde el punto de vista del em-
pleo, los trabajadores que no cumplen los requisitos de calificación demanda-
dos pueden enfrentarse a largos períodos de desempleo. Esto implica la coexis-
tencia de vacantes que no pueden ser llenadas con trabajadores desempleados.
De esta forma, el desempleo estructural es relativamente más permanente que
el friccional.

iii) El desempleo cíclico. Este tipo de desempleo depende de la marcha


de la economía: cuando el PBI se expande rápidamente, la mayor produc-
ción provoca la necesidad de contratar más trabajadores, por lo que el des-
empleo disminuye. En cambio en las recesiones, al disminuir el gasto to-
tal, la producción también lo hace, con lo que se despiden trabajadores,
por lo que, el desempleo aumenta.

Al desempleo friccional se le suele agrupar junto con el estructural en la


llamada tasa natural de desempleo. Esta tasa muestra el nivel mínimo de des-
empleo que experimenta una economía, aún en períodos de crecimiento pues, a
diferencia del desempleo cíclico, éste no depende del nivel de actividad. En la
realidad, la tasa de desempleo nunca es cero: siempre hay trabajadores que
están cambiando de trabajo y otros que no tienen las calificaciones necesarias
para ocupar los puestos ofrecidos.

218
10.1.2. Los ciclos económicos y el desempleo

Como se vio en el capítulo 6.2., la tendencia de crecimiento de largo plazo


se va recorriendo mediante fluctuaciones cíclicas del nivel de actividad, con
períodos de crecimiento, auge, depresión y recesión. En nuestro caso, nos inte-
resa plantear que en los períodos de crecimiento el desempleo disminuye, mien-
tras que en las depresiones el desempleo aumenta. Para cuantificar la pérdida
de producción o el costo de oportunidad que genera el desempleo, se suele
comparar el crecimiento efectivamente observado del PBI con el PBI potencial.

El PBI potencial es el nivel de producción que se alcanzaría si todos


los factores productivos estuvieran siendo usados al límite de sus
posibilidades.

Esto implica que todas las personas están ocupadas, todas las máquinas
trabajan a pleno y los recursos naturales se utilizan al máximo.

Por otro lado, el menor nivel de actividad incide sobre el desempleo; lo


interesante es saber en qué magnitud. Existen muchas cuantificaciones del
impacto de la variación de la producción sobre el desempleo, desde los traba-
jos pioneros del economista americano Arthur Okun, quien encontró la siguien-
te relación:

La ley de Okun se refiere a la relación empírica entre crecimiento y


desempleo: establece cuánto tiene que crecer el PBI por encima del
potencial para reducir el desempleo en un punto porcentual.

En sus trabajos, Okun encontró una relación de 3:1, es decir que por cada
tres puntos de crecimiento del PBI por encima del potencial, se reducía un pun-
to el desempleo. Estudios más recientes con técnicas más modernas han esta-
blecido una relación de 2:1 o 2½ :1.

Ya que el desempleo cíclico sigue la evolución del PBI, es interesante anali-


zar las causas de los ciclos económicos. Existen muchas explicaciones sobre
qué es lo que desencadena el ciclo, ninguna de las cuales es satisfactoria por sí
sola, sino que aporta distintos elementos a tener en cuenta. Los factores que
inician el ciclo van desde los primeros argumentos del manejo de la cantidad de
dinero y del comportamiento de la inversión hasta las modernas explicaciones
de los errores de percepción y los shocks sobre el sector real.

La teoría keynesiana tradicional explica los ciclos a través del aumento de


las inversiones, las cuales dependen del crecimiento del producto esperado.
Cuando se espera que la economía crezca, se invierte más; éste es el llamado
acelerador de inversiones. Estas nuevas inversiones se difunden y amplían al
conjunto de la economía a través del multiplicador del gasto.

219
Por su parte, la teoría monetaria tradicional explica los ciclos mediante el
manejo de los agregados monetarios. Así, una expansión de la cantidad de
dinero o el crédito bancario provoca un mayor crecimiento, mientras que un
fuerte control de los mismos lleva a la economía a la depresión.

Otra explicación se basa en los errores de percepción de los agentes eco-


nómicos sobre la evolución de las variables nominales: precios y salarios. En
este contexto, la recesión tiene su origen cuando los trabajadores siguen
pidiendo un salario elevado al no percibir que los precios no han aumentado.
Esta explicación es esgrimida por la escuela de las expectativas racionales,
surgida en los años ’70.

Finalmente, en los últimos tiempos ha surgido la explicación a través de los


shocks reales. La misma plantea que existen perturbaciones en el sector real de
la economía que afectan la productividad de una rama de actividad, la cual se
expande al conjunto de la economía.

10.1.3. ¿Por qué existe desempleo?

Como ya se expuso en el capítulo 5, el mercado de trabajo actuando


libremente y sin ningún tipo de fricciones determina un precio, el salario real,
para el cual el mercado está en equilibrio: tanto oferentes (los trabajadores)
como demandantes (las empresas) realizan sus planes. Todos los trabajado-
res que desean trabajar al salario real vigente lo están haciendo y las empre-
sas contratan exactamente la mano de obra que desean (figura 10.1). En este
caso, no existe desempleo. A continuación veremos las dos explicaciones
tradicionales sobre los motivos que hacen surgir el desempleo.

La explicación clásica: los salarios elevados y rígidos a la baja

En un mundo en competencia
perfecta y de flexibilidad de todos
los precios, la economía tiende a
situarse en su nivel de pleno em-
pleo. En este contexto, la única ex-
plicación del desempleo se da cuan-
do alguno de los precios se vuelve
rígido estando fuera de su nivel de
equilibrio. Como lo muestra la fi-
gura 10.2, un salario nominal ele-
vado determina un salario real por
encima de su nivel de equilibrio, pro-
vocando un desajuste en las canti-
dades. Por un lado, un salario ma-
yor atrae nuevas personas al mer- Figura 10.1 El Mercado de Trabajo

220
10
cado, aumentando la oferta de trabajo.
Por otro lado, el mayor salario aumenta
los costos de las empresas, con lo que
éstas disminuyen su demanda de tra-
bajo. El nivel de empleo efectivo queda
determinado por la demanda, surgien-
do así el desempleo.

Este desempleo puede ser transito-


rio si es que los salarios nominales se
ajustan a la baja, pero adquiere su carác-
ter permanente cuando existen rigideces
Figura 10.2 El Desempleo Clásico a la baja de los salarios nominales.

La rigidez a la baja de los salarios nominales, cuando éstos son


mayores que su nivel de equilibrio, determina el surgimiento del des-
empleo en la visión clásica.

Es de hacer notar, además, que el desempleo clásico es un desempleo volun-


tario: si se aceptara reducir los salarios nominales, el mismo desaparecería.
Esta visión tuvo éxito en explicar el desempleo hasta la década del ’30; luego de
la gran depresión, donde el desempleo llegó a niveles muy altos por períodos
prolongados (por ejemplo, el desempleo promedio en Estados Unidos durante
dicha década fue 18.2% de la PEA), dicha explicación del desempleo se mostró
como insuficiente. Es en este contexto que surgió el enfoque keynesiano.

La explicación keynesiana: la insuficiencia de la demanda de bienes

Keynes otorgó un rol muy importante a la demanda efectiva de bienes


en la explicación de la crisis y en cómo salir de ella. Por ende, la explica-
ción del desempleo también está ligada a la demanda efectiva, mediante el
mecanismo que se ilustra en la figura 10.3. El argumento central se inicia
en el mercado de bienes, donde la insuficiente demanda provoca que se
produzca un nivel y0 por debajo del pleno empleo (panel a). Como la pro-
ducción es menor, se requieren menos trabajadores, por lo cual la demanda
de trabajo es L0 < LE (paneles c y d). Ésta demanda es insuficiente, pues no
permite que todos los trabajadores encuentren un puesto de trabajo. Este
desempleo no es transitorio ni voluntario, pudiendo durar mucho tiempo:
tanto como dure la insuficiencia de demanda en el mercado de bienes. De
esta forma, el modelo keynesiano logra una buena explicación del desem-
pleo involuntario y prolongado.

221
Figura 10.3 El Desempleo Keynesiano

El desempleo en la visión keynesiana se explica por una insuficien-


te demanda en el mercado de bienes que provoca una menor produc-
ción y, por ende, una contratación menor de trabajadores.

Otro aspecto importante es que esta situación se da independientemente


del valor del salario real, puesto que el problema se origina en el mercado de
bienes, no en el de trabajo. Es más, Keynes plantea que la solución clásica no
sólo no soluciona el problema, sino que lo agrava. En efecto, una reducción de
los salarios nominales en un contexto de crisis provoca un ingreso todavía
menor para el conjunto de la economía, con lo que el consumo se retrae aún
más y con él la demanda. Esta menor demanda es correspondida con un menor
producto, con lo que la demanda de trabajo es aún menor.

Teorías modernas del desempleo

En las últimas décadas han surgido varios modelos que intentan comple-
mentar o ampliar a las teorías tradicionales. Así, los mismos intentan justificar
la existencia del desempleo friccional o de la rigidez a la baja de los salarios
nominales, o se concentran en el estudio de los distintos mercados segmentados
dentro del mercado global de trabajo.

222
10
i) La búsqueda laboral. Este modelo intenta dar fundamentos
microeconómicos al desempleo de tipo friccional. Se centra en la existencia de
mercados segmentados con distintos tipos de empleo bien diferenciados don-
de existen individuos racionales que buscan un puesto de trabajo. Esta búsque-
da puede ser prolongada pues no existe información completa y de fácil acceso
sobre cuáles son las ramas de la economía que están demandando trabajadores
en cada momento. Los individuos desempleados emprenden una búsqueda cos-
tosa de trabajo. Costosa en un doble sentido: tienen un costo directo de com-
prar el diario para ver los avisos laborales, traslado a las entrevistas de trabajo,
etc., y un costo de oportunidad, marcado por el salario que se pierden de ganar
mientras están desempleados. Pese a estos costos, los trabajadores pueden
rechazar propuestas de trabajo por considerar que el salario ofrecido es muy
bajo. La comparación que realizan es entre los costos efectivos y los ingresos
futuros derivados del nuevo trabajo: sólo aceptarán un empleo cuando los be-
neficios esperados superen a los costos por estar desempleados.

ii) Los contratos implícitos. Este modelo también se basa en la existencia


de mercados segmentados e intenta justificar la rigidez a la baja de los sala-
rios nominales, aún en períodos de depresión. Al existir mercados
segmentados según el tipo de calificación requerida, las empresas y los tra-
bajadores tienen relaciones de más largo plazo. Por un lado, a los empresa-
rios les resulta más fácil y menos costoso calificar a los trabajadores que ya
están trabajando en la empresa ante la introducción de una nueva tecnología
antes que contratar a otros fuera de su entorno; las empresas forman su
propia bolsa de trabajo, su propio mercado interno. Por otro lado, los traba-
jadores valoran la estabilidad laboral: prefieren esta situación ante la opción
de ser despedidos y tener que buscar otro empleo. De esta forma, a ambas
partes les interesa fijar contratos de “largo plazo” que regulan el salario y
cómo se ajusta el empleo ante distintas situaciones de la economía.

Este tipo de relación se mantiene tanto en tiempos buenos como en tiem-


pos malos. En un período recesivo se despiden temporalmente ciertos traba-
jadores con el compromiso implícito de volver a contratarlos cuando la situa-
ción mejore. Existe recesión, pero el salario nominal no se ve alterado, ya
que estaba pactado por un cierto período en las negociaciones previas. Cuando
vuelven los tiempos buenos, la empresa vuelve a contratar a los trabajadores
despedidos anteriormente y recurre a las horas extras antes de contratar
nuevo personal por fuera de su mercado interno. El salario nominal tampoco
se ve modificado en este caso, el que sólo cambia cuando se produce una
nueva negociación del acuerdo.

Este modelo plantea que el mercado de trabajo es un mercado particular:


los ajustes no se dan a través de la flexibilidad de los precios para determinar
las cantidades de equilibrio, por el contrario, los mismos se dan vía cantida-
des: varía el nivel de empleo, mientras que los salarios nominales permane-
cen más o menos fijos.

223
10.1.4. ¿Cuáles son las soluciones?

La visión clásica plantea a las rigideces institucionales como las causantes


del desempleo. La solución propuesta es la flexibilidad laboral: atenuar las
rigideces establecidas en los contratos de trabajo y en los convenios colectivos
para superar las fricciones del mercado. Más modernamente, dentro de esta
misma línea ha surgido la propuesta de reducción de los impuestos sobre el
trabajo de forma tal de reducir los costos laborales y aumentar por esta vía la
demanda de trabajo.

La solución keynesiana para el desempleo se centra en políticas activas


sobre la demanda de bienes, tanto fiscales como monetarias, para lograr un
aumento de la demanda que impulse la producción y ésta necesite de más
mano de obra. En esta visión, el desempleo se elimina saliendo de la rece-
sión.

Estas explicaciones son insuficientes, y por ende sus respuestas también.


Con estas medidas se abate el desempleo cíclico o el voluntario, pero ningu-
na de ellas elimina el desempleo estructural, causado por un problema de
calificación. Para este problema la solución sería una reconversión laboral
mediante el aprendizaje permanente como forma de adaptarse a las nuevas
y cambiantes tecnologías. Dado ésto, se debe volver a evaluar el rol de la
educación como formadora de la fuerza de trabajo, camino por el cual la
ciencia económica ha avanzado en los últimos años.

10.2. Dos problemas simultáneos: desempleo e inflación

Luego de la gran depresión, el modelo keynesiano se transformó en la


nueva ortodoxia y durante las décadas siguientes influyó notoriamente el
diseño de la política económica. En particular, desde los años ’30 hasta prin-
cipios de los ’70 el centro de la discusión y de las acciones de política fueron
la inflación y el desempleo.

En esta sección se pasa revista a la discusión surgida en torno a la rela-


ción existente entre dos de los problemas macroeconómicos más importan-
tes de nuestro tiempo y su posible solución: la reducción del desempleo y el
control de la inflación.

10.2.1. La curva de Phillips y la sintonía fina

En el año 1958 el economista británico A. Phillips publica un artículo en el


que analiza la relación empírica entre la tasa de desempleo y la tasa de creci-
miento de los salarios nominales para Inglaterra en un período de casi un
siglo. Dicha relación se presenta en la figura 10.4, donde cada punto repre-

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