0% encontró este documento útil (0 votos)
85 vistas6 páginas

El halcón que aprendió a volar

El rey ofrecía una recompensa a quien hiciera volar a su halcón, que nunca volaba. Una anciana dijo que ella podía hacerlo volar después de ir al mercado. Cuando regresó, el halcón voló porque la anciana había cortado la rama en la que estaba posado, liberándolo.

Cargado por

Geramy Garay
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
85 vistas6 páginas

El halcón que aprendió a volar

El rey ofrecía una recompensa a quien hiciera volar a su halcón, que nunca volaba. Una anciana dijo que ella podía hacerlo volar después de ir al mercado. Cuando regresó, el halcón voló porque la anciana había cortado la rama en la que estaba posado, liberándolo.

Cargado por

Geramy Garay
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

ofrecería una recompensa a quien consiguiera

hacer volar al animal.


Prácticamente todos los habitantes del reino lo
intentaron de una forma u otra: le animaron
con las mejores canciones, le recitaron poesía,
le ofrecieron los más exquisitos manjares...
pero todo era inútil, nada parecía funcionar.

Uno de esos días en los que el rey permanecía


junto al halcón animándole para que volara,
una anciana pasó por allí y, al ver la situación,
negó con la cabeza.

-Majestad, ha llegado a mis oídos el problema


que tenéis con este halcón, pero así nunca
lograréis que el animal vuele.
El rey se mostró curioso ante aquella mujer.
-¿Y qué deberíamos hacer entonces?
-Quizá no hayáis comprendido que lo que le
sucede a ese halcón es lo que le ocurre a la
mayoría de las personas... -contestó la anciana.
-¿A la mayoría de las personas? No entiendo lo
que quiere decir -respondió confuso el rey-.
Pero si tanto sabe usted, ¿dígame cómo
conseguir que vuele?
-Está bien, primero tengo que hacer unas
compras en el mercado, pero a la vuelta ese

25
halcón volará.

Y mientras la anciana se alejaba hacia el


mercado, el rey se quedó pensando que quizás
aquella mujer simplemente le estaba tomando
el pelo.
Pero a las dos horas, cuando el rey estaba
contemplando desde su torre el vuelo de las
otras aves, observó incrédulo que el halcón que
nunca se había movido estaba también en el
aire.
Miró hacia abajo, hacia el árbol donde el
animal había permanecido tanto tiempo y vio
a la anciana sonriendo. Bajó corriendo las
escaleras para encontrarse con ella.
-¡Lo ha conseguido, lo ha conseguido! -gritó-
¡Lo ha conseguido! Pero... dígame, ¿dígame
cómo lo ha hecho?
-En realidad no ha sido difícil, simplemente le
he cortado la rama que lo sostenía.

***
Cuento extraído del libro “Cuentos para entender el mundo 2”

26
El hombre que plantaba
manzanos
Un viejo hombre, ya cercano a los noventa
años, llevaba toda la mañana preparando un
pequeño trozo de tierra en el jardín de su casa.
Había quitado las malas hierbas, había cercado
con unas maderas un trozo de terreno y, con
una pequeña pala, estaba cavando varios
agujeros en el suelo.

Desde la casa de enfrente, su vecino lo había


estado observando desde hacía ya más de una
hora. Finalmente, preso de la curiosidad, se
acercó para ver lo que hacía.
-Buenos días, vecino -le saludó.
-Buenos días -le contestó mientras abría una
bolsa de semillas y las iba depositando en los
agujeros.
-¿Qué está usted haciendo?
-Ah, esto... es que voy a plantar unos cuantos
manzanos.

27
Su vecino no pudo contenerse y comenzó a reír
a carcajadas.
-Pero, ¿en serio espera llegar a comer las
manzanas que den esos árboles?
-Seguramente no -contestó el anciano-, pero
toda mi vida he comido manzanas de árboles
que no he plantado.

***
Cuento extraído del libro “Cuentos para entender el mundo 2”

28
29
El ratón
Había un ratón que le tenía mucho miedo a
los gatos, por eso, en cuanto veía uno, huía y se
escondía en cualquier rincón hasta que había
pasado el peligro.
El problema era que, al vivir en una granja,
casi siempre había gatos rondando por la zona.

Un día, un mago que pasaba por allí lo vio


acurrucado en un agujero de la pared y
temblando de miedo. Tanta lástima le dio que
se fue a hablar con él.
-Dime, ratón, ¿cómo podría ayudarte?
-¡Conviérteme en gato! -contestó el roedor.
-Si eso es lo que quieres... -y con unas
palabras mágicas lo convirtió en un precioso
gato gris.

El antes ratón y ahora gato se puso muy


contento y comenzó a caminar tranquilo entre
los otros gatos, disfrutando de su nueva
condición. Pero, a los pocos días, volvió a

30

También podría gustarte