APUNTES
Luis de Góngora
(1561-1627)
En la España del siglo XVII,
casi todo hombre culto es
un poco poeta, Luis de
Góngora es “el poeta” por
excelencia; se sabe que
había talleres especializados
en copiar sus obras con
fines comerciales. Sin
embargo, Góngora nunca
publicó sus poemas en vida.
1.1. La poesía crítica y
satírica en metros cortos
En estas composiciones,
Góngora se burla de sí
mismo y también de los
aspectos más ridículos de la
sociedad, y para hacerlo
utiliza un lenguaje
conceptista lleno de juegos
de palabras e ironías.
Algunos de los temas que
trata son:
-La crítica social
Letrillas satíricas criticando
los vicios y la hipocresía
social:
Ándeme yo caliente
y ríase la gente.
Traten otros del gobierno
del mundo y sus
monarquías,
mientras gobierna mis días
mantequillas pan tierno,
y las mañanas de invierno
naranjada y aguardiente,
y ríase la gente. [...]
Cuando cubra las
montañas
de blanca nieve el enero,
tenga yo lleno el brasero
de bellotas y castañas,
y quien las dulces patrañas
del rey que rabió me
cuente,
y ríase la gente. [...]
-Los temas populares
Góngora fue un prolífico
autor de romances y letrillas
populares:
La más bella niña
de nuestro lugar,
hoy viuda y sola
y ayer por casar;
viendo que sus ojos
a la guerra van,
a su madre dice,
que escucha su mal:
“Dejadme llorar
a orillas del mar.
Pues me distes, madre,
en tan tierna edad
tan corto el placer,
tan largo el pesar,
y me cautivastes
de quien hoy se va
y lleva las llaves
de mi libertad:
dejadme llorar
a orillas del mar”. [...]
-El amor
El Barroco es un arte de
contrarios, es decir, coloca
juntos términos opuestos
para así resaltar sus
diferencias:
Ciego que apuntas y
atinas,
caduco dios, y rapaz,
vendado que me has
vendido
y niño mayor de edad:
por el alma de tu madre,
que murió, siendo inmortal,
de envidia de mi señora,
que no me persigas más.
Déjame en paz, Amor
tirano,
déjame en paz. [...]
Amadores desdichados
que seguís milicia tal,
decidme, ¿qué buena guía
podéis de un ciego sacar?
De un pájaro, ¿qué
firmeza?
¿Qué esperanza, de un
rapaz?
¿Qué galardón, de un
desnudo?
De un tirano, ¿qué piedad?
Déjame en paz, Amor
tirano,
déjame en paz. [...]
1.2. La poesía
culteranista: los poemas
mayores
En los últimos años de su
vida, Góngora cambió su
forma de percibir la poesía y
se dedicó a escribir sobre la
belleza del mundo.
Denominó despectivamente
culteranismo a esta nueva
poesía, pues usaba los
recursos más bellos del
idioma para describir las
cosas más sencillas de la
vida cotidiana.
Góngora utilizó el lenguaje
culto de la poesía y las
metáforas más brillantes
para describir las fiestas de
los campesinos, en sus
Soledades, o el amor
imposible de un gigante
desmesurado por una frágil
ninfa, en su Fábula de
Polifemo y Galatea.
Pero ese buscar la más
absoluta belleza para hablar
de las cosas más humildes
abrió caminos nuevos que
han llegado hasta el siglo
XX. La generación del 27 y
Federico García Lorca, en su
Romancero gitano, son un
buen ejemplo de la
influencia de Góngora en la
poesía moderna.
Francisco de Quevedo
(1580-1645)
Francisco de Quevedo y
Villegas nació en la corte.
Fue hijo del secretario de la
reina Ana, mujer de Felipe II,
y recibió una educación muy
completa en humanidades y
defensa personal. Se decía
que el era el mejor
espadachín de su época a
pesar de tener una seria
cojera.
Quevedo tuvo una natural
predisposición para las
lenguas: conocía el latín, el
griego, el hebreo, el francés,
el italiano y el portugués, y
del español supo sacar
todas sus posibilidades
expresivas.
Quevedo es el máximo
representante de la poesía
conceptista, juega con las
palabras, las estira, las
descompone, las saca de su
lugar y las pone a jugar en
otros campos, y de este
modo nos sorprende: "Soy
un fue, un será y un es
cansado"
(PONER ESQUEMA DE LA
PÁGINA 208)
2.1. Poesía grave
En los poemas metafísicos,
Quevedo expresa como
nadie la angustia ante la
brevedad del tiempo y la
cercanía de la muerte.
Dos últimos terceros de un
soneto estremecedor: "¡Ah
de la vida!...". En este
poema, Quevedo golpea en
la puerta de la vida
buscando una respuesta a
sus preguntas y no halla
más que silencio:
Ayer se fue; mañana no ha
llegado;
hoy se está yendo sin parar
un punto:
soy un fue, y un será y un
es cansado.
En el hoy y mañana y ayer,
junto pañales y mortaja, y
he quedado presentes
sucesiones del difunto.
En los poemas morales,
Quevedo recoge su
preocupación por los
problemas que vive el país.
Ejemplo:
No he de callar, por más
que con el dedo, ya
tocando la boca, o ya la
frente, silencio avises, o
amenaces miedo.
¿No ha de haber un
espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir lo
que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo
que se siente?
Hoy, sin miedo que, libre,
escandalice,
puede hablar el ingenio,
asegurado
de que mayor poder le
atemorice.
En otros siglos pudo ser
pecado
severo estudio y la verdad
desnuda,
y romper el silencio el bien
hablado.
Pues sepa quien lo niega, y
quién lo duda
que es lengua la verdad de
Dios severo,
y la lengua de Dios nunca
fue muda. [...]
Señor Excelentísimo, mi
llanto
ya no consiente márgenes
y orilla:
inundación será la de mi
canto. [...]
2.2. Poesía satírica
Quevedo ofrece en su
poesía satírica un panorama
muy crítico con la sociedad
de su tiempo en sus poemas
se burla de todo y de todos.
2.3. Poesía amorosa
Este poeta, que nos dejo los
versos satíricos más ácidos
de su siglo, escribió también
sobre los más delicados
sentimientos. Lo vemos en
su libro “Canta sola a Lisi”,
donde encontramos los más
perfectas sonetos de amor
de la lengua castellana.
Para su poesía amorosa,
Quevedo hereda una
tradición muy rica que va
desde los cancioneros de
Garcilaso De la Vega, en
este contexto no era fácil
encontrar un estilo personal.
Quevedo lo consigue por
dos caminos:
-La pasión: su originalidad
principal reside
precisamente en hablar con
total sinceridad de sus
sentimientos. Quevedo deja
de lado la delicada influencia
de Garcilaso y escribe del
amor y del dolor con un
desgarro estremecedor
utilizando palabras incluso
poco apropiadas
“extrapoéticas”.
-La unión del amor y de la
muerte, que, aunque no es
original de Quevedo,
aparece en el como una
verdad absoluta. Quevedo
cree que el amor verdadero
es la única fuerza capaz de
superar a la muerte y
saltarse todas sus fronteras.
El soneto “Amor constante
más allá de la muerte” está
considerado como el más
perfecto de la lírica
española:
Cerrar podrá mis ojos la
postrera
sombra, que me llevare el
blanco día,
y podrá desatar esta alma
mía
hora a su afán ansioso
lisonjera:
mas no, de esotra parte, en
la ribera,
dejará la memoria, en
donde ardía:
nada sabe mi llama el agua
fría,
y perder el respeto a la ley
severa.
Alma a quien todo un dios
prisión ha sido, venas que
humor a tanto fuego han
dado, médulas que han
gloriosamente ardido,
su cuerpo dejará, no su
cuidado;
serán ceniza, mas tendrán
sentido;
polvo serán, mas polvo
enamorado.
Lope de Vega
(1562-1635)
Lope de Vega fue uno de los
escritores más famosos de
su época. Era un hombre
apasionado que vivió la vida
intensamente y supo
plasmarla en sus versos.
Lope convirtió en literatura
todo cuanto vivía, desde los
acontecimientos más
importantes hasta los más
sencillos de su vida
cotidiana. En este sentido es
considerado como el primer
poeta moderno, pues hasta
el Romanticismo no habrá
otro poeta capaz de
mostrarse con tal
sinceridad.
3.1. Obra poética en
metros cortos: romances,
canciones y letrillas
Lope escribió muchos
romances que pasaron a
formar parte del romancero
nuevo, en el que se
recogieron los que
escribieron los poetas cultos
de la época.
En sus romances, letrillas y
canciones, Lope poetizó su
vida desde los momentos
más felices a los más
temerarios. En sus versos se
escribe sobre el amor a su
primera esposa, Isabel de
Urbina, a sus hijos, legítimos
e ilegítimos, Y a las mujeres
que amó, casado o no con
ellas.
También convirtió en
poemas hondos y sincero la
crisis espiritual que padeció
tras la muerte de su hijo
Lope Félix, Y que lo llevó a
hacerse sacerdote; así como
también su posterior
relación amorosa con Marta
de Nevares, a la que amo
apasionadamente y cuido
hasta su muerte.
Sus composiciones tienen la
sencillez, la ligereza y la
gracia de la lírica tradicional,
incluso muchas se han
transmitido como canciones
populares:
Si os partiéredes al alba,
quedito, pasito, amor,
no espantéis al ruiseñor.
Si os levantáis de mañana
de los brazos que os
desean,
porque en los brazos no os
vean
de alguna envidia liviana,
pisad con planta de lana,
quedito, pasito, amor,
no espantéis al ruiseñor.
[...] el