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La Alianza Terapéutica Desde La Teoría Del Apego Y La Figura Del Terapeuta

Este documento presenta un resumen de un trabajo de máster sobre la relación entre los estilos de apego del terapeuta y el establecimiento de la alianza terapéutica en terapia individual. La autora realiza una revisión sistemática de estudios publicados sobre este tema y presenta los resultados de 9 investigaciones. La mayoría de los estudios no encuentran una relación directa entre el tipo de apego del terapeuta y el desarrollo de la alianza, aunque señalan la influencia de diversas variables moduladoras. Los últimos hallaz
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La Alianza Terapéutica Desde La Teoría Del Apego Y La Figura Del Terapeuta

Este documento presenta un resumen de un trabajo de máster sobre la relación entre los estilos de apego del terapeuta y el establecimiento de la alianza terapéutica en terapia individual. La autora realiza una revisión sistemática de estudios publicados sobre este tema y presenta los resultados de 9 investigaciones. La mayoría de los estudios no encuentran una relación directa entre el tipo de apego del terapeuta y el desarrollo de la alianza, aunque señalan la influencia de diversas variables moduladoras. Los últimos hallaz
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UNIVERSIDAD CATOLICA DE VALENCIA

“San Vicente Mártir”

MÁSTER UNIVERSITARIO EN PSICOLOGÍA


GENERAL SANITARIA
TRABAJO FINAL DE MÁSTER

LA ALIANZA TERAPÉUTICA DESDE LA TEORÍA


DEL APEGO Y LA FIGURA DEL TERAPEUTA

Presentado por:
Doña Raquel Pons Peiró
Director/a:
Dra. Blanca Gallego Hernández de Tejada
Don Juan José Mora Ascó

Valencia, a 7 de Mayo de 2023


Raquel Pons Peiró

La alianza terapéutica
desde la teoría del apego y
la figura del terapeuta
Resumen

La teoría del apego explica de qué manera los seres humanos se vinculan afectivamente

y expone las consecuencias de los diferentes estilos de vinculación en el desarrollo

emocional, cognitivo y social de toda persona a lo largo de su vida. Se considera que la

alianza es el principal vínculo que se crea entre terapeuta y paciente dentro del encuadre

terapéutico. Diversos estudios proponen que a través de una adecuada alianza el

paciente puede traer al presente y reparar sus primeras experiencias relacionales

dolorosas, creando nuevos patrones de funcionamiento interpersonal. El objetivo del

presente trabajo es realizar una revisión sistemática acerca de los hallazgos de los

últimos años sobre la relación que existe entre los estilos de apego del terapeuta y el

establecimiento de la alianza terapéutica en terapia individual. La metodología utilizada

para la revisión de los documentos seleccionados a partir de las bases de datos Scopus,

EBSCOhost y Web Of Science (WoS) corresponde a la última edición del método

PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic reviews and Meta-Analyses). Se

presenta las principales características de 9 publicaciones y sus resultados. La mayoría

de las investigaciones indican que no hay relación directa entre el tipo de apego del

terapeuta y el desarrollo de la alianza. Sin embargo, presentan las influencias de

diversas variables moduladoras que intervienen en el vínculo entre paciente y terapeuta.

Los últimos hallazgos parecen señalar que el tipo de apego del terapeuta es un factor

relevante en la alianza teniendo en cuenta su dimensión temporal.

Palabras clave: apego del terapeuta, vínculo, alianza terapéutica, terapia

individual.

1
Abstract

Attachment theory defines the way that human beings are affectionately bound and

exposes the consequences of the different attachment styles for the emotional, cognitive,

and social development of every person during its life. It is perceived that the alliance is

the main bond that is created between the therapist and the patient within the therapeutic

frame. Several studies propose that, using an adequate therapeutic alliance, the patient

can bring to the present its first painful relational experiences and repair them, creating

new interpersonal operating patterns. The aim of this work is to perform a systematic

review of the findings of the last few years regarding the relationship between the

attachment styles of the therapist and the setting of the therapeutic alliance in individual

therapies. The documents’ assortment for the review were executed using the following

databases: Scopus, EBSCOhost and Web of Science (WoS), applying for this the last

version of the PRISMA procedure (Preferred Reporting Items for Systematic reviews and

Meta-Analyses). The main features of 9 publications and their results are presented.

Most of the studies point that there is no direct relationship between the therapist’s type

of attachment and the development of the bond. Nevertheless, they present the influence

of several modulating factors that have an impact on the therapist-patient alliance. Last

findings would suggest that, considering the time dimension, the therapist’s type of

attachment is a key element for alliance.

Key words: therapist’s attachment, bond, therapeutic alliance, individual


therapy.

2
Índice

Introducción .................................................................................................................. 4
Principales Aportaciones de la Teoría del Apego ...................................................... 4

El Vínculo de Apego en la Situación Terapéutica ...................................................... 7

Alianza Terapéutica como Principal Vía de Vinculación con el Paciente ................... 9


Transferencia y Contratransferencia .................................................................... 10

Justificación............................................................................................................. 11

Objetivos ................................................................................................................. 13

Método ....................................................................................................................... 13

Estrategia de Búsqueda .......................................................................................... 14

Procedimiento de Selección de Estudios................................................................. 15

Procedimiento de Extracción de Datos .................................................................... 16

Resultados.................................................................................................................. 17

Características de los Estudios Incluidos ................................................................ 23

Evaluación del Apego del Terapeuta y la Alianza Terapéutica ................................ 24


Apego del Terapeuta ........................................................................................... 24
Alianza Terapéutica ............................................................................................. 25

Relación entre Alianza Terapéutica y Apego del Terapeuta .................................... 26

Efectos del Apego Seguro del Terapeuta en la Construcción de la Alianza ............. 28

Efectos del Apego Inseguro del Terapeuta en la Construcción de la Alianza .......... 29

Discusión .................................................................................................................... 31

Referencias ................................................................................................................ 40

Anexos ....................................................................................................................... 49

Anexo 1. Tabla 5 ..................................................................................................... 49

Anexo 2. Tabla 7 ..................................................................................................... 52

3
Introducción

Desde la aparición de la teoría del apego propuesta por John Bowlby ha habido

un creciente interés por investigar su repercusión empírica en los diferentes ámbitos de

las relaciones humanas, convirtiéndose en un concepto relevante para los profesionales

de la psicología. Sin embargo, a pesar de que suscita gran interés y presenta relevancia

en la práctica clínica, resulta difícil encontrar vías de intervención claras para la

aplicación de sus conceptos teóricos, haciéndose vigente un gran desequilibrio entre los

logros científicos y su desarrollo clínico (Crittenden, 2017; Galán, 2020).

A continuación, se presentan los aspectos más relevantes de la teoría del apego

aplicada a la situación terapéutica.

Principales Aportaciones de la Teoría del Apego

Hasta la primera mitad del siglo XX existía la creencia universal de que los niños

se vinculaban con sus cuidadores porque eran capaces de proporcionarles los cuidados

básicos para su supervivencia (alimento, aseo y protección). Más tarde, las

investigaciones de Spitz (1940-1950), Bowlby (1950) y Harlow (1950-1960) orientadas

a estudiar de qué forma se desarrolla la relación temprana entre la madre y su bebé,

demostraron que los vínculos de apego iban más allá de los cuidados físicos e incluían

conexiones emocionales entre el bebé y su referente (Bowlby, 1979; Harlow, 1958;

Spitz, 1945). El óptimo desarrollo cognitivo, social y emocional del bebé inmaduro

dependerá de la capacidad de los cuidadores para atender y satisfacer sus necesidades

a través de “interacciones privilegiadas” durante las primeras etapas después del

nacimiento (Lafuente y Cantero, 2010).

John Bowlby fue pionero a la hora de resaltar la importancia del establecimiento

de una “relación cálida” entre la madre y su bebé como principal vía para garantizar el

desarrollo psíquico y emocional saludable en el infante (Crittenden, 2017). Sus estudios

suponen las primeras aportaciones teóricas sobre el vínculo de apego, las cuales

pretenden explicar cómo los seres humanos se vinculan afectivamente y cómo estas

4
experiencias relacionales influyen en su desarrollo emocional, cognitivo y social a lo

largo de su vida. En sus inicios, estas investigaciones tenían como objetivo explorar las

consecuencias socioemocionales y alteraciones en el desarrollo evolutivo que

provocaba la separación del bebé respecto a su principal cuidador. Tras estas

observaciones, Bowlby concluyó que el apego es una necesidad biológica básica que

surge de la tendencia que presentan los bebés en sus primeros años de vida a buscar

proximidad y protección en sus progenitores; una capacidad innata que garantiza la

supervivencia del ser humano (Bowlby, 1989). Para garantizar el óptimo desarrollo del

bebé, estos cuidadores conocidos como figuras de apego (FA), deben de ser capaces

de proporcionar sensaciones de seguridad y protección de manera consistente a través

de cuidados sensibles, dando lugar a la generación de un vínculo seguro que permita al

niño/a explorar su entorno (Berducci, 2010; Bretherton, 1992). De esta manera,

conceptualizó los tres tipos de apego en base a las respuestas observadas en los

niños/as hacia su FA; el apego seguro, el inseguro-evitativo y el inseguro-ambivalente.

Los niños que cuentan con un apego seguro son capaces de explorar su entorno

teniendo la certeza de que su FA estará disponible para proporcionarle protección de

manera estable e incondicional. Por su parte, los niños con apego inseguro tienden a

evitar a su FA (apego evitativo) o a reclamar de forma ansiosa su presencia (apego

ambivalente) ante la percepción de inconsistencia e inestabilidad de los cuidados y

protección aportados por su FA (Fearon y Belsky, 2016).

Tras sus estudios, Bowlby concluyó que las primeras experiencias de vinculación

de los bebés con sus figuras de referencia son un aspecto clave para su posterior

desarrollo. Los niños/as con apego seguro tienden a desarrollar una mayor confianza

en sí mismos y los demás, y los niños con apego inseguro presentan dificultades en

áreas emocionales, sociales y cognitivas a largo plazo (Groh et al., 2014). Las

principales cualidades con las que debe contar un individuo capaz de brindar al niño

sensaciones de valía y seguridad que calmen sus estados de malestar emocional son

ser una base y un refugio seguros. Dichas características permiten al bebé explorar el

5
mundo desde la confiabilidad de que será atendido ante experiencias adversas así como

acudir y buscar ayuda al adulto de referencia ante la percepción de peligro o amenaza

para calmar sus estados de desregulación (Beebe y Steele, 2013; Cerezo et al. 2019).

Para ello, el cuidador debe responder de forma empática y sensible a las necesidades

del niño/a, mostrar disponibilidad incondicional a nivel física y emocional y conferir

validación emocional que promueva la expresión de la experiencia emotiva del menor

(Provenzi et al., 2018; Sherman y Cassidy, 2015). De esta manera, las sensaciones que

experimenta el niño respecto a la relación con sus FA crea esquemas de funcionamiento

interpersonal conocidos como “modelos operativos internos (MOI)”. Los MOI hacen

referencia a la representación mental que un individuo tiene de sí mismo, de los demás

y del mundo en general e incluye las expectativas sobre cómo funcionan las relaciones

interpersonales, que quedan almacenadas en la memoria emocional implícita (Bowlby,

1995; Bretherton, 2013). A partir de dichos esquemas mentales que se originan en la

infancia, la persona comprende y regula su comportamiento social y emocional, e

influyen en la forma en la que el individuo establece vínculos con los demás (Bretherton

y Munholland, 2008). Así pues, los niños con apego seguro crecerán con la creencia de

que el mundo es un lugar confiable y seguro, potenciando su motivación y capacidad de

aprendizaje, maximizando su capacidad de flexibilidad y adaptabilidad a las diferentes

situaciones de su vida y a lo largo de sus etapas evolutiva, generando una mayor

autonomía. Por el contrario, los niños/as con apego inseguro crecerán almacenando

experiencias relacionales dolorosas en su memoria implícita que le llevaran a desarrollar

esquemas de funcionamiento relacional desadaptativos basados en la necesidad

defensa y protección que reproducirán en sus futuros vínculos (Bigelow et al., 2018).

Más tarde, Mary Ainsworth aportó validez empírica a los hallazgos de Bowlby al

desarrollar el paradigma experimental conocido como “situación extraña” (Strange

Situation Procedure, SSP), un instrumento de medida que permite evaluar la calidad de

la interacción afectiva entre el niño/a y su FA (Bretherton, 2013). Los resultados y

conclusiones clarifican los comportamientos típicos de cada tipología de apego. Los

6
niños con apego evitativo buscan distancia para evitar el rechazo o las experiencias

dolorosas que les proporciona la interacción con su cuidador, mientras que los niños

con apego ansioso-ambivalente presentan conductas hiperactivadas de búsqueda de

proximidad, incluso en situaciones en las que no existe un peligro real (Ainsworth, 1979).

Por otro lado, el desarrollo de la situación extraña permitió conceptualizar otro tipo de

apego inseguro conocido como apego desorganizado, donde el menor presenta

conductas de acercamiento-distanciamiento respecto al cuidador, fruto de experiencias

relacionales traumáticas que impiden crear un patrón estable de interacción, siendo

propensos a desarrollar problemas conductuales y trastornos emocionales graves

(Holmes, 2004).

El Vínculo de Apego en la Situación Terapéutica

Desde la aparición de la teoría del apego y consecuente investigación, han

surgido diferentes líneas de trabajo interesadas en estudiar la aplicación de la teoría del

apego a la práctica psicoterapéutica (Black et al., 2010; Levy y Johnson, 2019; Sauer et

al., 2003). Según Goldman y Anderson (2007), la teoría del apego cobra sentido en el

proceso terapéutico a través de relación que establecen paciente y terapeuta, como

diada que se asemeja a la relación generada entre la FA y el bebé. Así pues, al hablar

de apego y psicoterapia nos referimos a lo que sucede entre el paciente y el terapeuta

y el vínculo que se crea entre ambos; un tipo de relación que permite al paciente conocer

formas de vinculación diferentes a las que experimentó en sus primeras experiencias

relacionales con sus cuidadores (Sauer et al., 2003).

A grandes rasgos, la principal aportación que confiere la teoría del apego a la

psicoterapia es la necesidad de que el terapeuta actúe como una base segura a partir

de la cual el paciente pueda explorar su mundo interno y al cual regresar en busca de

refugio y consuelo (Bowlby, 1989). De esta manera, el vínculo que se crea entre ambos

ofrece la posibilidad al paciente de explorar experiencias pasadas generadoras de

malestar y sufrimiento desde un entorno de seguridad, tomando conciencia de su mundo

7
interno, a partir del cual hacer frente a sus dificultades y vulnerabilidades (Benlloch,

2020). Dicho vínculo basado en la seguridad, el apoyo y la confianza, supone una

experiencia relacional correctiva y novedosa capaz de generen un cambio terapéutico y

un resultado exitoso en la terapia, promoviendo en el paciente una redefinición de sus

patrones vinculares (Bowlby, 1979;Holmes, 2004). A través del vínculo, el terapeuta se

convierte en una figura de referencia capaz de conferir sensaciones de seguridad,

regulación y apoyo emocional, así como desarrollar en el paciente una capacidad

reflexiva a través de la mentalización, confiriéndole una nueva realidad que le permita

hacer aquello que no pudo aprender durante sus primeros años de vida (Bordin, 1979).

Así pues, los terapeutas actúan como figuras transitorias de apego seguro a través de

una experiencia emocional correctiva, donde aflora el malestar del paciente para ser

acogido de una manera novedosa y tolerable (Johnson y Greenberg, 2011; Mallinckrodt

et al., 1995). Dentro de la relación terapéutica, la presencia de un vínculo basado en la

confianza y comprensión mutua es un aspecto clave que influye en la consecución de

los objetivos y en la eficacia del proceso terapéutico (Baldwin et al., 2007).

Esto es más probable que ocurra en los casos en los que los terapeutas cuentan

con un estilo de apego seguro (Romano et al., 2008), ya que cuentan con un mayor

grado de capacidad de autorregulación, mentalización, confianza en sí mismo/as, se

muestran más abiertos/as y tienen mayor habilidad para acoger y sostener las

emociones desagradables y dolorosas de otras personas (Cann et al., 2008; Diener y

Monroe, 2011). La capacidad de autorregulación y mentalización transmitida a través

del vínculo de apego seguro aporta flexibilidad al funcionamiento relacional, mientras

que la ausencia de dichas capacidades potencia el mantenimiento de patrones

relacionales rígidos y desadaptativos basados en la necesidad de protegerse frente al

mundo (Bateman y Fonagy, 2004; Fonagy y Target, 2006). Tener en cuenta la variable

de apego como principal elemento en la situación terapéutica puede ayudar a

comprender que el origen del trastorno que presenta el paciente se debe a un déficit en

las conexiones emocionales entre el niño que fue y sus cuidadores (Weinberg et al.,

8
2008). De esta forma, la terapia concebida a través de la relación entre paciente y

terapeuta puede ayudar al paciente a modificar la forma en la que procesa la información

y ayudarle a generar nuevas vías de autorregulación (Behrendt et al., 2016).

Alianza Terapéutica como Principal Vía de Vinculación con el Paciente

Carl Rogers define la alianza terapéutica como la relación de colaboración y

confianza que se establece entre el terapeuta y el paciente dentro del proceso

terapéutico, la cual debe basarse en la presencia de empatía, autenticidad y aceptación

incondicional por parte del terapeuta. Dichas condiciones hacen que el paciente se

sienta aceptado y seguro para explorar y expresar sus emociones y experiencias

dolorosas. Rogers fue pionero en enfatizar la importancia de la relación terapéutica en

el proceso de cambio terapéutico (Black et al., 2010).

Dentro del estudio de la alianza terapéutica, diferentes autores han subrayado la

importancia del vínculo en el avance terapéutico. Bordin (1979) define la alianza

terapéutica como un aspecto relacional de la terapia basado en el “encaje y colaboración

entre paciente y terapeuta”, conformado por tres componentes: (a) el acuerdo en las

tareas, (b) el vínculo positivo y (c) el acuerdo en los objetivos, siendo el vínculo positivo

un factor relevante de la terapia que permite la aceptación y continuidad del trabajo

terapéutico por parte del paciente. Por su parte, Luborsky et al. (1990) completan dicha

definición aportando una perspectiva donde la alianza es una “entidad dinámica”

cambiante en función de las demandas y fases de la terapia. Considera que la alianza

terapéutica es una construcción conjunta entre paciente y terapeuta, quienes deben

compartir un acuerdo acerca de la forma de proceder tanto a nivel de trabajo realizado

(objetivos terapéuticos) como a nivel de relación establecida entre ambos (vínculo

terapéutico).

Para que la alianza terapéutica resulte beneficiosa, el terapeuta debe contar con

determinadas habilidades tales como sensibilidad o capacidad para leer la demanda del

paciente, así como responsividad coherente a sus necesidades, que favorezca el

9
desarrollo de una representación interna del otro como un ser confiable; principales

características del apego seguro (Rubino et al., 2000).

Transferencia y Contratransferencia

Dado que la alianza terapéutica surge del encuentro entre el paciente y su

terapeuta y del trabajo de colaboración que realizan, el principal elemento sanador de

la alianza es la experiencia emocional correctiva. A través de dicha experiencia, se hace

posible la activación de patrones de vinculación dolorosos y su actualización hacia

patrones relacionales más adaptativos (Corbella y Botella, 2003). En este proceso de

construcción del vínculo se van a dar “imágenes especulares” donde se reflejan las

vivencias pasadas tanto del paciente como del terapeuta a través de la transferencia y

la contratransferencia (Kiesler, 2001).

Por un lado, el concepto de transferencia refiere al mecanismo psicológico a

través del cual el paciente transfiere inconscientemente y revive en sus nuevas

experiencias de vinculación sus antiguos sentimientos, emociones, expectativas y

deseos relacionales. De manera, que la alianza terapéutica resulta una experiencia

relacional reparadora en la que, si el terapeuta cuenta con buenas capacidades y

habilidades de vinculación, puede crear una dinámica relacional segura que sirva al

paciente como aliciente para reparar sus experiencias de inseguridad interpersonal

(Corbella y Botella, 2003). La transferencia de emociones y experiencias del paciente

hacia el terapeuta dentro del contexto de vinculación se concibe como el punto de

partida para el trabajo terapéutico, siendo un factor relevante en la terapia que el

terapeuta debe atender y manejar para el adecuado avance del proceso terapéutico

(Zachrisson, 2009).

Por otro lado, el concepto de contratransferencia hace referencia al mecanismo

psicológico inverso, a través del cual el terapeuta “deposita” en la figura del paciente

todo lo relativo a sus experiencias relacionales más tempranas y significativas; es decir,

lo que suscita el paciente en el terapeuta en términos de sensaciones y creencias. La

10
contratransferencia en terapia se refiere a los sentimientos, actitudes y reacciones

emocionales que experimenta el terapeuta hacia el cliente en el proceso terapéutico

(Gabbard, 2001). El terapeuta consciente, capaz de hacer frente a la

contratransferencia, podrá ver más allá de sus propias inseguridades relacionales y ser

sensible a las necesidades de sus pacientes. El concepto de contratransferencia apunta

a la importancia de que el terapeuta conozca sus propias heridas y miedos relacionales

que pueden tener su origen en etapas tempranas del desarrollo (Kielser, 2001). Un

terapeuta con un apego evitativo se mantendrá emocionalmente distante del paciente,

mientras que un terapeuta con un apego ansioso puede empatizar de forma excesiva

con las emociones del paciente, nublando su capacidad de brindar ayuda, apoyo y

sostén (Safran et al., 2011).

Justificación

Diversos estudios en los últimos años se han esforzado por identificar las

principales variables que contribuyen al éxito en terapia. Entre ellas, la construcción de

la alianza terapéutica aparece como uno de los factores más importantes que predice

la consecución de los objetivos terapéuticos (Colli et al., 2014; Degnan et al., 2016;

Diener y Monroe, 2011). Dada la relevancia atribuida al vínculo entre paciente y

terapeuta en los resultados de la terapia, las investigaciones se han centrado en

identificar las claves que promueven o dificultan el establecimiento de una óptima

relación entre paciente y terapeuta. La evidencia actual sugiere que tanto las

características del paciente como las del terapeuta influyen en la construcción del

vínculo, siendo la figura del terapeuta uno de los factores más influyentes en los

resultados de la terapia (Benlloch, 2020; Mikulincer et al., 2013).

Una de las aplicaciones de la teoría del apego al ámbito clínico podría ir dirigida

a salvaguardar la relación terapéutica entre paciente-terapeuta, ya que, numerosos

estudios han demostrado que una buena alianza terapéutica maximiza los resultados

exitosos de la terapia (Barber et al., 2000; Luborsky et al., 1990; Safran y Wallner, 1991;

11
Weerasekera et al., 2001). Así pues, el apego como mecanismo mediador en la diada

paciente-terapeuta está bien constatada por diferentes trabajos de investigación, los

cuales apuntan la necesidad de contemplar esta variable en terapia más allá de las

intervenciones específicas y propuestas de trabajo terapéutico (Eagle, 2017; Lingardi et

al., 2017; Mallinckrodt, 2010).

Por ello, uno de los motivos que conceden relevancia al tema del presente

trabajo es continuar investigando la nueva realidad emergente. Por ello se pretende

explorar de qué manera las primeras experiencias relacionales del terapeuta con sus

FA contribuyen a la construcción del vínculo con su paciente. Del mismo modo que las

experiencias de apego del paciente contribuyen a facilitar o dificultar el establecimiento

de una adecuada relación con su terapeuta (Horvath et al., 2011), cabe considerar que,

de forma bidireccional, las experiencias de apego del terapeuta pueden influir en el

óptimo desarrollo de la alianza y la consecución de objetivos terapéuticos. En este

sentido, resulta de gran importancia contemplar tanto los patrones relacionales del

paciente como los del terapeuta, ya que diversos estudios demuestran que la capacidad

del terapeuta para crear una conexión interpersonal con su paciente contribuye a

generar un espacio terapéutico basado en la calidez afectiva, la confianza y la

aceptación que potencia la apertura emocional y cognitiva del paciente (Burke et al.,

2016).

Teniendo en cuenta estos hallazgos, existe la necesidad de explorar el estilo de

apego del terapeuta, su historia relacional con los cuidadores de su infancia y su

autoconcepto como variable moduladora en el encuentro terapéutico. Esto permitirá

sentar las bases para el diseño de intervenciones y estudios que incluyan la figura del

terapeuta como contribuyente en la evolución del proceso terapéutico, así como la

realización de futuras investigaciones sobre apego y alianza terapéutica desde una

perspectiva biopsicosocial.

12
Objetivos

El principal objetivo general del presente estudio es analizar los efectos que

tienen los diferentes tipos de apego de los terapeutas sobre la formación de la alianza

terapéutica con sus pacientes en terapia individual.

Como objetivos específicos se pretende (1) explorar la función mediadora del

apego del terapeuta en la construcción de la alianza terapéutica, (2) identificar cuáles

son los aspectos relacionales del terapeuta que influyen en el establecimiento del

vínculo terapéutico, (3) conocer el valor de la alianza terapéutica como predictora de los

resultados en la terapia.

Método

El procedimiento que ha guiado la búsqueda, selección y análisis de los artículos

incluidos en la presente revisión sistemática se basa en las directrices propuestas por

la metodología PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic reviews and Meta-

Analyses; Page et al., 2021). En cuanto al procedimiento metodológico, la guía PRISMA

proporciona la forma de proceder a la hora de llevar a cabo la estrategia de búsqueda y

selección de artículos (Libertati et al., 2009). Este proceso se ha completado en tres

fases: (a) fase de identificación de los registros a través de una búsqueda en las bases

de datos de referencia en cuanto al tema de interés, utilizando palabras clave

previamente seleccionadas, (b) fase de screening, donde se valoran los registros

obtenidos aplicando criterios de elegibilidad para delimitar los artículos de interés y (c)

fase de inclusión en la que se seleccionan los estudios a revisar.

A su vez, la estrategia PICOS (Population, Interventions, Comparator,

Outcomes, Study design; Libertati et al., 2009) ha servido para formular la pregunta de

investigación que ha guiado el proceso de extracción de la información según los

objetivos planteados. Previo a la selección y revisión de los estudios, se realizó una

búsqueda inicial sobre la temática de interés para conocer el estado y la calidad de la

información, así como las bases de datos y terminología más adecuada. De esta

13
manera, los elementos PICOS utilizados hacen referencia a: paciente (adultos),

comparación (tipos de apego del terapeuta), resultados (alianza terapéutica) y tipos de

estudios (estudios empíricos). Debido a que la alianza terapéutica es un proceso

intrínseco a la psicoterapia, se desestima el elemento “intervención”, ya que se da en

cualquier corriente psicológica siempre que haya una relación paciente-terapeuta. Así

pues, la pregunta de investigación resultante es: ¿Cómo influye el tipo de apego de los

terapeutas en la construcción de la alianza terapéutica?

Estrategia de Búsqueda

Teniendo en cuenta los objetivos propuestos, las bases de datos consultadas

para la obtención de los artículos de interés son Scopus, EBSCOhost y Web Of Science

(WoS), en las cuales se aplicó la ecuación de búsqueda previamente diseñada. Para

delimitar los conceptos necesarios para realizar una búsqueda concisa y restrictiva,

inicialmente se realizó una búsqueda global con los términos “attachment AND

therapeutic alliance” con el fin de revisar el estado actual de la investigación en relación

al tema de interés, a partir de la cual se recopiló la terminología con mayor presencia en

la literatura científica. Posteriormente, se establecieron las palabras clave empleando el

APA Thesaurus of Psychological Index Terms, ya que permite elaborar un lenguaje

controlado respecto al tema que se pretende revisar. A continuación, en la Tabla 1 se

muestra la combinación de los elementos PICO y la terminología recuperada para el

diseño de la ecuación de búsqueda.

Tabla 1

Propuesta Inicial de Términos Escogidos para Formular la Ecuación de Búsqueda

P (patient) C (comparation) O (outcomes)


“Adults” “Attachment” “Therapeutic relationship”
“Attachment style” “Therapeutic alliance”
“Attachment theory” “Therapeutic bond”
“Therapeutic link”

14
Posteriormente, debido al amplio interés que ha suscitado el estudio del vínculo

de apego en los últimos años, se realizó una búsqueda más restrictiva y focalizada,

teniendo en cuenta únicamente a la figura del terapeuta. Para ello, se realizó otra

búsqueda global contemplando los términos “therapist attachment styles AND

therapeutic alliance”, a partir de la cual se obtuvieron muy pocos resultados y difusos.

Sin embargo, la búsqueda con conceptos más amplios “attachment theory AND

psychotherapy AND therapeutic alliance” permitió obtener información acorde al objetivo

de la investigación, pero resultaba poco restrictiva y acumulaba mucho ruido documental

al incluir el concepto “teoría del apego”. Finalmente se delimitó la búsqueda utilizando

el concepto “apego del terapeuta” ya que, a pesar de ser una variable poco estudiada,

afinaba los resultados de la búsqueda. Tras este proceso de toma de decisiones, la

ecuación de búsqueda utilizada contempla tres bloques de conceptos con sus

correspondientes sinónimos y términos relacionados: “apego del terapeuta”, “alianza

terapéutica” y “adultos”, dando como resultado la siguiente ecuación de búsqueda:

(“therapist attachment”) AND (“therapeutic alliance” OR “therap* relationship” OR

“therapeutic bond” OR “therapeutic link”) AND (adult*). La búsqueda se limitó a artículos

publicados en revistas científicas, en inglés y español, sin restricciones en el año de

publicación, ya que a pesar de que la teoría del apego y la tipología cuenta con una

amplia trayectoria de investigación, la variable de apego referida al terapeuta es un

aspecto novedoso con poca presencia en la literatura científica. Los filtros utilizados

para todas ellas fueron por tema, incluyendo aquellos resultados referentes a artículos

científicos.

Procedimiento de Selección de Estudios

Para la selección de los estudios de interés, se diseñó un listado de criterios de

inclusión y exclusión con el objetivo de extraer la información relevante de los artículos

recuperados. A continuación, en la Tabla 2 se presenta de forma detallada las

consideraciones tenidas en cuenta para seleccionar los estudios.

15
Tabla 2

Criterios de Inclusión y Exclusión Utilizados para Extraer la Información a Revisar

Criterios de inclusión Criterios de exclusión


Estudios publicados en inglés o español. Estudios que solo hacen referencia al
tipo de apego del paciente.
Estudios clínicos.
Estudios que solo tienen en cuenta la
Estudios que hacen referencia al estilo
formación de la alianza terapéutica sin
de apego del terapeuta o a ambos en
contemplar el apego del terapeuta.
conjunto (diada paciente-terapeuta) en
población adulta. Estudios que hablan sobre la formación
de la alianza terapéutica en población
Estudios que incluyen medida del estilo
infantil y/o adolescente.
de apego del terapeuta.
Estudios que analizan la relación entre
Estudios que incluyen medida de la
los estilos de apego del terapeuta y la
alianza terapéutica.
alianza terapéutica en otro tipo de
Artículos que estudian la relación entre
relaciones (p.e. pareja, grupos).
los estilos de apego del terapeuta y la
Estudios que analizan los factores,
alianza terapéutica en terapia individual.
predictores o indicadores de la alianza
terapéutica sin tener en cuenta el tipo de
apego del terapeuta.

Estudios que analizan el progreso de la


construcción de la alianza teniendo en
cuenta variables intrínsecas (ruptura de
la alianza, reparación, distancia
percibida) sin incluir los efectos del
apego del terapeuta.

Procedimiento de Extracción de Datos

Para la extracción de datos de los artículos seleccionados, tras aplicar los

criterios de elegibilidad, se realizó un trabajo de análisis de contenido donde se revisó

de forma exhaustiva la información de cada estudio. La Tabla 3 incluye los criterios y

características más relevantes de los artículos revisados, así como el tipo de

16
información extraída. Su desarrollo ha servido como guía para clarificar y facilitar la

obtención y comprensión de la información para su posterior discusión.

Tabla 3

Variables Contempladas para la Extracción de la Información

Síntesis de resultados Información extraída


Autores y año de publicación Autores del artículo y en qué año fue
publicado
Población Personas participan en la muestra

Objetivo Objetivos del estudio

Instrumento de evaluación del estilo de Instrumento se utiliza para evaluar el tipo


apego del terapeuta de apego del terapeuta

Resultados en alianza terapéutica Resultados que tiene el tipo de apego del


terapeuta sobre la alianza terapéutica

Resultados

Al introducir la ecuación de búsqueda en las diferentes bases de datos a

consultar, se obtuvieron un total de 78 resultados, de los cuales 25 fueron eliminados

por duplicidad, reduciéndose la cantidad de artículos a revisar a partir de la lectura del

título y el resumen (abstract) a 53. Entre ellos, 25 fueron eliminados y 28 se incluyeron

en la fase de revisión a texto completo aplicando los criterios de elegibilidad comentados

en el apartado anterior. A continuación, se leyeron los 28 documentos resultantes para

evaluar la idoneidad de su contenido respecto a las necesidades y objetivos del presente

trabajo de revisión. Finalmente, 10 de ellos fueron desestimados por diversos motivos,

entre los cuales destaca los artículos descartados del resultado final por no contemplar

la relación entre tipo de apego del terapeuta y calidad de la alianza terapéutica.

Habiendo descartado los documentos mencionados, se procedió al análisis exhaustivo

de los 18 artículos obtenidos.

17
Este proceso queda reflejado en la Figura 1, la cual muestra el diagrama de flujo

que incluye toda la información de manera esquemática y sistematizada de todas las

fases de revisión. El diagrama de flujo ha sido realizado siguiendo las directrices de la

versión actualizada en 2020 del método PRISMA (Page et al., 2021).

Figura 1

Diagrama de Flujo del Proceso de Selección de Estudios

Todos los estudios revisados tienen como principal objetivo analizar la relación

entre los estilos de apego del terapeuta y la formación de la alianza terapéutica. A su

vez, algunos de ellos contemplan los efectos de modulación de otras variables sobre los

conceptos de interés. El estudio realizado por Sauer et al. (2010) incluye medidas del

18
estilo de apego del paciente y los llevados a cabo por Bucci et al. (2015) y Romano et

al. (2008) mediciones del apego resultante de la interacción entre paciente y terapeuta.

Así mismo, el estudio de Ruiz-Aranda et al. (2021) considera la influencia de las

habilidades de autorregulación emocional del terapeuta a la hora de desarrollar una

buena alianza y el llevado a cabo por Ligiero y Gelso (2002) analiza los efectos de las

conductas contratransferenciales del terapeuta sobre la construcción de la alianza. Por

su parte, el realizado por Black et al. (2005) valora la influencia de dificultades percibidas

por el terapeuta en el transcurso de la terapia, el de Romano et al. (2008) evalúa el nivel

de profundidad en las exploraciones con el paciente como indicativo de la calidad de la

alianza terapéutica y, por último, el realizado por Dinger et al. (2009) presenta

mediciones sobre la personalidad del terapeuta según su estilo de apego. Otros,

incluyen medidas previas de sintomatología clínica (Bucci et al., 2015; Schauenburg et

al., 2014) tales como trastornos de ansiedad, depresivos, alimentarios, de

adaptación/estrés, obsesivo-compulsivo y dificultades interpersonales del paciente

como indicativo del resultado de la terapia (Dinger et al., 2009; Schauenburg et al.,

2014).

En la Tabla 4 se presentan los principales resultados de los estudios revisados

que se desarrollarán de forma extensa en los siguientes apartados.

19
Tabla 4

Síntesis de los Estudios Incluidos en la Revisión Sistemática

Estudio Diseño Muestra Medición apego Medición alianza Resultados


Ruiz-Aranda et No experimental 63 terapeutas (6 The Attachment Working Allliance El estilo de apego del terapeuta no influye en el
al. (2021) Descriptivo hombres, 57 Evaluation Inventory (WAI) establecimiento adecuado de la relación terapéutica
correlacional mujeres) Questionnaire in
Adults (CaMir) 1 momento de
27-69 años (edad medición
media 39.3)

Mínimo 5 años de
experiencia

Bucci et al. Transversal 30 terapeutas (30 Relationship Working Allliance No hay relación entre el estilo de apego del terapeuta
(2015) mujeres) Questionnaire (RQ) Inventory (WAI) y la alianza.

24-64 años (edad 1 medición (a partir El apego inseguro del terapeuta influye en la calidad
media 23 años) de la sesión 3) de la alianza con los pacientes más sintomáticos.

Wongpakaran y Transversal 13 terapeutas (7 Experience of Working Allliance No hay relación entre el tipo de apego del terapeuta y
Wongpakaran hombres, 6 Close Relationships Inventory (WAI) la alianza.
(2012) mujeres) Questionnaire
(ECR) 1 medición
26-54 años

Entre 5-20 años de


experiencia.

20
Estudio Diseño Muestra Medición apego Medición alianza Resultados
Ligiero y Gelso Transversal 50 terapeutas (13 Relationship Working Allliance No hay relación entre el estilo de apego del terapeuta
(2002) hombres y 37 Questionnaire (RQ) Inventory (WAI) y la alianza, ni con las conductas
mujeres contratransferenciales.
1 medición (mínimo
Edad media 27,54 3-9 sesiones de
años terapia)

Año medio de
experiencia: 1.76

Sauer et al. Longitudinal 13 terapeutas (10 Adult Attachment Working Allliance Existe relación entre el tipo de apego del terapeuta y
(2010) naturalista mujeres, 3 Inventory (AAI) Inventory (WAI) la construcción temporal de la alianza.
hombres)
Diferentes Los terapeutas con apego inseguro de tipo ansioso
23-44 años, edad mediciones (sesión tienen un efecto positivo sobre la alianza después de
media 29.15 1, 4, 7) la primera sesión, pero efectos negativos con el
tiempo a partir de la tercera sesión.

Schauenburg et Longitudinal 31 terapeutas (16 Adult Attachment Helping Alliance No hay relación significativa entre el apego del
al. (2014) naturalista mujeres, 14 Inventory (AAI) Questionnaire terapeuta y la alianza.
hombres) (HAQ)

26-54 años 1 medición


retrospectiva (al
Experiencia de 0- finalizar la terapia)
21,5 años.

21
Estudio Diseño Muestra Medición apego Medición alianza Resultados
Black et al. Transversal 491 terapeutas Attachment Style Agnew Relationship Hay relación entre el tipo de apego del terapeuta y la
(2005) (148 hombres, 343 Questionnaire Measure (ARM) variación en la construcción de la alianza, así como
mujeres). (ASQ) con las dificultades que surgen durante el proceso
1 medición terapéutico.
Edad media 51
años. Los terapeutas con relaciones de apego inseguras
reportan más problemas en terapia (desconfianza en
54,8% más de 10 las relaciones y necesidad de aprobación).
años de
experiencia, 8
terapeutas con
menos de 2 años.
Romano et al. Longitudinal 59 terapeutas / Experience of Working Allliance El apego del terapeuta no afecta a la construcción de
(2008) naturalista estudiantes Close Relationships Inventory (WAI) la alianza, pero influye en el grado de intimidad con el
universitarios de Questionnaire paciente.
posgrado (55 (ECR)
mujeres, 4 Diferentes
hombres) mediciones
extraídas de
22-44 años sesiones
intermedias (5-9).

Dinger et al. Longitudinal 12 terapeutas (9 Adult Attachment Alliance Scale of El apego del terapeuta no se relaciona con el
(2009) naturalista mujeres, 3 Inventory (AAI) the Inpatient desarrollo de la alianza, pero sí con la calidad.
hombres) Experience Scale
(IES) El apego ansioso en el terapeuta se relaciona con
26-43 años niveles más bajos de calidad de la alianza, sobre todo
Diferentes en pacientes más angustiados y en la sesión 7.
1 mes – 7,2 años mediciones
de experiencia retrospectivas
(semana anterior)

22
Características de los Estudios Incluidos

Los tipos de diseños predominantes son el naturalista longitudinal (Dinger et al.,

2009; Romano et al., 2008; Sauer et al., 2010; Schauenburg et al., 2014) y el transversal

(Black et al., 2005; Bucci et al., 2015; Ligiero y Gelso, 2002; Wongpakaran y

Wongpakaran, 2012). En el caso de los estudios naturalistas longitudinales, los datos a

analizar se obtienen a través de registros (cuestionarios y entrevistas) llevados a cabo

en diversos momentos de la terapia como parte del tratamiento habitual, mientras que

los transversales aportan medidas en un momento específico de la terapia. De manera

que, el primer grupo de estudios informa sobre cómo evoluciona en el tiempo los

diferentes eventos y variables de interés (apego del terapeuta y alianza) sin intervenir

en su recopilación, aportando mayor fiabilidad en las conclusiones acerca de

asociaciones de tipo causa-efecto. El segundo grupo, aporta conocimiento sobre la

relación entre las variables en un momento dado. Únicamente el estudio de Ruiz-Aranda

et al. (2021) cuenta con un diseño no experimental de tipo descriptivo correlacional, el

cual no realiza manipulaciones de las variables ni toma en consideración sus posibles

influencias sobre los resultados.

En cuanto a la muestra de participantes, se observa una diferencia en cuanto a

género en el reclutamiento de terapeutas. De la muestra total que incluye los resultados

de N = 762 terapeutas, el 73,88% se refiere a mujeres, siendo su proporción mayor (n

= 563 de una muestra total de N = 762) frente al número de terapeutas hombres

participantes en los diferentes estudios (n = 198 de una muestra total de N = 762). Las

edades se encuentran comprendidas entre los 22 – 69 años, con un período de

experiencia profesional que oscila entre 1 mes de experiencia en aquellos terapeutas

en formación de posgrado hasta 20 años en servicios de atención terapéutica a

pacientes.

23
Evaluación del Apego del Terapeuta y la Alianza Terapéutica

Apego del Terapeuta

En relación a la evaluación del estilo de apego del terapeuta, se observan

diferentes instrumentos de medida. El más utilizado en los artículos revisados es el

“Adult Attachment Inventory” (AAI; Main et al., 2002) presente en los estudios de Dinger

et al. (2009), Sauer et al. (2010) y Schauenburg et al. (2014), seguido del “Relationship

Questionnaire” (RQ) (Bartholomew y Horowitz; 1991) en Bucci et al. (2015) y Ligiero y

Gelso (2002), y el “Experience of Close Relationships Questionnaire” (ECR; Brennan et

al., 1998) que aparece en Romano et al. (2008) y Wongpakaran y Wongpakaran (2012).

De los estudios restantes, el realizado por Ruiz-Aranda et al. (2021) utiliza el “The

Attachment Evaluation Questionnaire in Adults” (CaMir; Balluerka, 2011) y el llevado a

cabo por Black et al. (2005) emplea el “Attachment Style Questionnaire” (ASQ; Feeney

et al., 1994). Las principales características de todos ellos se detallan en la Tabla 5

(Anexo 1).

Como resultado de las mediciones, algunos de los artículos revisados aportan

información sobre la prevalencia de los estilos de apego en los terapeutas, que se puede

observar de forma detallada en la Tabla 6.

Tabla 6

Prevalencia de los Estilos de Apego del Terapeuta en los Estudios Revisados

Apego inseguro
Estudio Apego seguro Ansioso-
Evitativo
Ambivalente
Dinger et al.
58% 33,3% 8,3%
(2009)
Ligiero y Gelso
85% 13,4% 1,6%
(2002)
Schauenburg et
64,5% 25,8% 9,7%
al. (2014)

24
Apego inseguro
Estudio Apego seguro Ansioso-
Evitativo
Ambivalente
Wongpakaran y
Wongpakaran 69,2% 30,8% -
(2012)

A grandes rasgos, en los artículos que presentan este tipo de información, se

observa una mayor predominancia de apego seguro por parte de los terapeutas, que

oscila entre el 64,5% y el 85% de la muestra. Sin embargo, la presencia de terapeutas

con apego inseguro también es considerable. Teniendo en cuenta este estilo de apego,

el de tipo ansioso-ambivalente es el más presente, el cual corresponde a entre el 13,4%

y el 33,3% de los participantes. Los estudios restantes no incluyen información sobre la

prevalencia de los estilos de apego en los terapeutas (Bucci et al., 2015; Dinger et al.,

2009; Romano et al., 2008; Ruiz-Aranda et al., 2021; Sauer et al., 2010). Cabe destacar

que el llevado a cabo por Black et al. (2005) es el único que no categoriza a los

terapeutas dentro del espectro de seguridad-inseguridad debido al tipo de instrumento

de evaluación utilizado. En su lugar, contempla las conductas de los terapeutas que se

relacionan con un tipo de apego seguro o inseguro.

Alianza Terapéutica

El instrumento de medida utilizado por excelencia a la hora de evaluar la calidad

de la alianza terapéutica es el “Working Allliance Inventory” (WAI; Horvath y Greenberg,

1989), presente en seis de los estudios revisados (Bucci et al., 2015; Ligiero y Gelso,

2002; Romano et al., 2008; Ruiz-Aranda et al., 2021; Sauer et al., 2010; Wongpakaran

y Wongpakaran, 2012). En cuanto a la frecuencia de medición, los estudios realizados

por Bucci et al. (2015), Ligiero y Gelso (2002), Ruiz-Aranda et al. (2021) y Wongpakaran

y Wongpakaran (2012) presentan una única medición de la alianza; en concreto, el de

Ruiz-Aranda et al. (2021) y Wongpakaran y Wongpakaran (2012) al finalizar la terapia y

el de Bucci et al. (2015) y Ligiero y Gelso (2002) a partir de la tercera sesión. Por su

25
parte, Sauer et al. (2010) y Romano et al. (2008) aportan diferentes mediciones de la

calidad de la alianza a lo largo del transcurso de la terapia; el primero evalúa dicha

variable en las sesiones 1, 4 y 7, y el segundo en sesiones intermedias del proceso

terapéutico (de la 5 a la 9).

Otros de los instrumentos de evaluación reportados por los artículos son el

“Helping Alliance Questionnaire” (HAQ; Bassler et al., 1995) presente en Schauenburg

et al. (2014) y el “Agnew Relationship Measure (ARM; Agnew-Davies et al., 1998) en

Black et al. (2005), ambos administrados a los terapeutas al final de la terapia a través

de una medición retrospectiva. En cuanto al estudio realizado por Dinger et al. (2009),

la evaluación de la alianza se realizó a través del “Inpatient Experience Scale” (IES;

Sammet y Schauenburg, 1999), un instrumento específico para pacientes

hospitalizados, aportando mediciones semanales retrospectivas que informan de la

calidad de la alianza percibida en la sesión anterior. Las principales características de

los instrumentos de medida de la alianza se desarrollan en la Tabla 7 (Anexo 2).

Relación entre Alianza Terapéutica y Apego del Terapeuta

A la hora de analizar la posible relación entre apego y alianza, cuatro de los

estudios revisados reportan que el tipo de apego del terapeuta no influye en el adecuado

establecimiento de la relación con sus pacientes (Ligiero y Gelso, 2002; Ruiz-Aranda et

al., 2021; Schauenburg et al., 2014; Wongpakaran y Wongpakaran, 2012). De manera

que, ninguna tipología de apego (seguro-inseguro) se relaciona con ventajas o

desventajas sobre el desarrollo de la alianza. El estudio realizado por Bucci et al. (2015)

clarifica dicha ausencia de relación al encontrar que ni los terapeutas con apego seguro

formaban mejores alianzas de trabajo con sus pacientes, ni los terapeutas con apego

inseguro establecían peores alianzas. Estos autores aportan evidencia de que el

desarrollo de un apego seguro por parte del terapeuta no es un predictor significativo de

una mayor calidad de la alianza. Sin embargo, cabe mencionar que esto no ocurría en

los casos de pacientes con sintomatología grave (ansiedad y depresión). Encontraron

26
que el apego inseguro del terapeuta influye en la calidad de la alianza con los pacientes

más sintomáticos, siendo la gravedad de los síntomas una variable moduladora entre la

construcción de la alianza y los estilos de apego del terapeuta. De modo similar, Dinger

et al. (2009) afirman que el apego del terapeuta no se relaciona con el desarrollo de la

alianza, pero sí con la calidad. El apego inseguro de tipo ansioso por parte del terapeuta

se relaciona con niveles más bajos de calidad en la alianza, sobre todo en pacientes

más angustiados y en sesiones intermedias del proceso terapéutico (séptima sesión).

Siguiendo la misma línea, Romano et al. (2008) tampoco hallaron una relación

significativa, concluyendo que el estilo de apego del terapeuta no afecta a la

construcción de la relación entre el profesional y su paciente, pero sí al grado de

intimidad entre ambos.

Por otro lado, dos de los estudios restantes afirman cierto grado de relación entre

estas dos variables. En el caso de Sauer et al. (2010), los autores encontraron

influencias entre el tipo de apego del terapeuta y la construcción temporal de la alianza,

donde el apego de tipo ansioso-ambivalente tiene un efecto positivo sobre la vinculación

con el paciente después de la primera sesión, pero efectos negativos con el tiempo a

partir de la tercera sesión. De esta manera, los terapeutas desarrollan un estilo de

funcionamiento interpersonal categorizado como ansioso forman buenas alianzas

iniciales que irán disminuyendo en calidad a medida que avance la terapia. Por su parte

Black et al. (2005) reporta datos similares en cuanto a la existencia de relación entre el

tipo de apego del terapeuta y las alteraciones en la construcción y desarrollo de la

alianza a lo largo del tiempo, así como con las dificultades que surgen durante el proceso

terapéutico. En este caso, los terapeutas con apego inseguro reportan una mayor

percepción de dificultades en el transcurso de la terapia. Este grupo de terapeutas

muestra mayor desconfianza en las relaciones y una necesidad de aprobación en

comparación con los terapeutas con apego seguro, aspectos que pueden resultar

perjudiciales para el establecimiento de la relación terapéutica.

27
Efectos del Apego Seguro del Terapeuta en la Construcción de la Alianza

Del total de estudios revisados, cinco de ellos valoran la influencia del apego

seguro del terapeuta sobre la alianza (Black et al., 2005; Ligiero y Gelso, 2002; Ruiz-

Aranda et al., 2021; Schauenburg et al., 2014; Wongpakaran y Wongpakaran, 2012).

La ausencia de relación entre las variables de interés (apego del terapeuta y

alianza) se sustenta con los hallazgos de Ligiero y Gelso (2002), Ruiz-Aranda et al.

(2021), Schauenburg et al. (2014) y Wongpakaran y Wongpakaran (2012), sin embargo

aportan resultados interesantes. En el estudio realizado por Ruiz-Aranda et al. (2021)

encontraron que los terapeutas que cuentan con historias de vinculación temprana

basadas en la percepción de seguridad son más capaces de construir un vínculo positivo

con sus pacientes. Dichas experiencias les permiten desarrollar una percepción sensible

a las necesidades del paciente, responder de manera congruente y afectiva

proporcionando una sensación de protección y confianza, así como desarrollar

habilidades de regulación y aceptación emocional efectivas tanto propias como dirigidas

al paciente. De modo similar, Wongpakaran y Wongpakaran (2012) encontraron que el

apego seguro combinado con un el estilo interpersonal sumiso del terapeuta influye

sobre los resultados de la terapia. Un terapeuta seguro y sumiso facilita la reducción de

la sintomatología ansiosa en sus pacientes. Dentro de la misma línea, Schauenburg et

al. (2014) demuestran que el apego seguro del terapeuta produce una mejora

sintomática en casos graves (depresión) y mejoras en las competencias interpersonales

de los pacientes al final del tratamiento. Los terapeutas con experiencias relaciones

tempranas basadas en la aceptación incondicional, la confianza y la percepción de

seguridad, son más capaces de ayudar a que los pacientes más severos reduzcan su

sintomatología o malestar. El estudio realizado por Ligiero y Gelso (2002) incluye datos

sobre las conductas contratransferenciales. La ausencia de dichas conductas por parte

del terapeuta predice alianzas de trabajo más fuertes, ya que su presencia puede afectar

al desarrollo del vínculo terapéutico.

28
De manera contraria, únicamente el estudio realizado por Black et al. (2005)

sugiere que el apego seguro del terapeuta fomenta la construcción de relaciones sólidas

en terapia. Los autores reportan que un apego seguro por parte del terapeuta se

relaciona con una buena alianza. Los modelos seguros de apego dan como resultado

un enfoque más abierto, flexible y no defensivo en el comportamiento interpersonal, lo

que se traduce en terapeutas que se muestran más receptivos y colaborativos,

características que facilitan una alianza terapéutica positiva.

Efectos del Apego Inseguro del Terapeuta en la Construcción de la Alianza

Del total de estudios revisados que contemplan la influencia del apego inseguro

sobre la alianza terapéutica, tres concluyen que no hay relación significativa entre

ambas variables (Bucci et al., 2015; Romano et al., 2008; Ruiz-Aranda et al., 2021),

mientras que los tres restantes (Dinger et al., 2009; Sauer et al., 2010; Wongpakaran y

Wongpakaran, 2012) sugieren que el apego inseguro del terapeuta influye de forma

negativa en la construcción de la alianza con sus pacientes. Esta relación se explica en

términos de fluctuaciones en la calidad en comparación con los terapeutas que cuentan

con estilos de apego seguro. La disparidad e inconsistencia de los resultados se

relaciona con la presencia de variables moduladoras analizadas por los diferentes

estudios.

Abordando aquellos estudios que evidencian de la ausencia de relación entre las

variables de interés, en el caso de Ruiz-Aranda et al. (2021), los autores encontraron

que aquellos terapeutas con apego inseguro que contaban con experiencias

relacionales traumáticas (violencia, indisponibilidad de las FA, experiencias de

invalidación emocional, amenazas) establecían relaciones de menor calidad con sus

pacientes a pesar de contar con buenas estrategias de autorregulación emocional. Así

mismo, el apego ansioso del terapeuta no afecta a la calidad de la relación si el terapeuta

cuenta con estrategias de autorregulación. Otro hallazgo similar es el presentado por

Romano et al. (2008), quienes hallaron que el tipo de apego del terapeuta influye en el

29
nivel de intimidad, predisposición a la exploración y apertura emocional del paciente en

sesión. De manera que existe una relación negativa entre el apego evitativo del

terapeuta y la profundidad de la exploración en las sesiones. Los terapeutas con una

tendencia evitativa en sus vínculos obstaculizan la apertura a la exploración en sus

pacientes. Por su parte, Bucci et al. (2015) encontraron que el apego ansioso del

terapeuta se relaciona con una peor calidad en la alianza con pacientes más

sintomáticos (ansiedad y depresión), mientras que el apego evitativo con una mejor

alianza con esta tipología de pacientes.

En cuanto a los estudios que evidencian de la presencia de relación entre el

apego inseguro del terapeuta y la alianza, el estudio longitudinal de Sauer et al. (2003)

informa de qué manera el apego inseguro del terapeuta influye en el desarrollo de la

alianza en el transcurso de las sesiones de terapia. Los autores reportan que el apego

ansioso se relaciona positivamente con la calidad de la alianza en las primeras sesiones,

pero de forma negativa a medida que avanza el proceso terapéutico. Los autores

defienden que el apego ansioso está significativamente relacionado con el desarrollo de

la alianza a lo largo del tiempo, siendo beneficioso en fases tempranas de la terapia que

se torna perjudicial a partir de fases intermedias. Resultados similares aparecen en el

estudio realizado por Dinger et al. (2009), el cual evidencia de como el apego inseguro

del terapeuta se relaciona con la calidad del vínculo. Dicho vínculo puede verse afectado

en el transcurso de las sesiones en terapeutas con apego ansioso, informando de una

disminución de la calidad a medida que avanza el trabajo terapéutico (sesión 7). Por su

parte, el estudio de Black et al. (2005) reporta pequeñas correlaciones negativas entre

las dimensiones de apego inseguro del terapeuta y la calidad de la alianza, sugiriendo

que el apego evitativo (distanciamiento e incomodidad con la intimidad emocional) y el

apego ansioso (cercanía, necesidad de aprobación y preocupación en las relaciones)

tiene un efecto perjudicial en la construcción de la alianza con los pacientes. El estilo de

apego ansioso se relaciona con una peor calidad en la alianza, así como un mayor

número de problemas o dificultades percibidas por el terapeuta durante el transcurso de

30
la terapia. Por último, el estudio realizado por Wongpakaran y Wongpakaran (2012)

informa de que el apego ansioso del terapeuta interviene en la formación de la relación

terapéutica en cuanto a los objetivos alcanzados (resultado de la terapia), ya que los

estilos seguro o sumiso ayudan a la reducción sintomatológica de los pacientes

(ansiedad y depresión).

Discusión

El principal objetivo del presente estudio es ofrecer una perspectiva sintetizada

sobre la influencia del vínculo de apego del terapeuta sobre la formación de la alianza

con sus pacientes en terapia individual. La revisión de los artículos obtenidos muestra

gran variedad de resultados que, a priori, pueden resultar inconsistentes. La mayoría de

ellos desestiman una influencia directa entre el estilo de apego del terapeuta y la calidad

de la relación terapéutica. Sin embargo, dado que la naturaleza y el desarrollo de los

vínculos incluye una gran complejidad de aspectos relacionados, diversos estudios

evidencian de variables moduladoras intrínsecas al funcionamiento interpersonal que

intervienen en la relación entre apego y alianza. A continuación, se pretende dar un poco

de luz a los resultados obtenidos, con la intención de cumplir uno de los objetivos

específicos planteados inicialmente en el presente trabajo de revisión; identificar y

sintetizar cuáles son los aspectos relacionales del terapeuta que afectan a un óptimo

establecimiento del vínculo terapéutico.

En primer lugar, abordando la influencia del apego seguro del terapeuta sobre la

construcción de la alianza, Black et al. (2005) destacan la importancia de tener en cuenta

la calidad del vínculo. Se observa que los terapeutas con un tipo de apego seguro

establecen alianzas de mayor calidad al contar con capacidades y habilidades sociales

que facilitan el desarrollo de una alianza terapéutica positiva. Entre ellas se encuentra

una mayor apertura, flexibilidad, sensibilidad, ausencia de conductas defensivas, así

como una actitud más receptiva y colaborativa por parte del profesional hacia sus

pacientes (Black et al., 2005).

31
Dentro de la misma línea el estudio realizado por Ruiz-Aranda et al. (2021)

encontraron que los terapeutas categorizados como seguros son más capaces de

construir vínculos más positivos en comparación con los terapeutas con apego inseguro.

Los terapeutas hábiles en crear relaciones seguras confieren a sus pacientes un mayor

grado de validación y contención emocional. Dichos aspectos suponen la base para la

construcción de una relación terapéutica de calidad, ya que los profesionales capaces

de comprender y regular sus emociones desarrollan vínculos basados en la confianza

mutua y aceptación incondicional (Heinonen y Nissen-Lie, 2020).

Otros hallazgos defienden que el apego seguro de los terapeutas fomenta su

capacidad para realizar intervenciones terapéuticas sensibles y ajustadas a las

necesidades del paciente (Sauer et al., 2010; Dozier et al., 1994). Así mismo, el apego

seguro del terapeuta influye sobre los resultados de la terapia. Concretamente, este

estilo de funcionamiento interpersonal facilita la reducción de dificultades

interpersonales en los pacientes (Schauenburg et al., 2014), así como una mayor

reducción de sintomatología grave ansiosa y depresiva (Schauenburg et al., 2014;

Wongpakaran y Wongpakaran, 2012). Se puede considerar pues, que la severidad de

los síntomas podrías ser una variable moduladora entre la calidad de la alianza y los

estilos de apego del terapeuta (Bucci et al., 2015).

Teniendo en cuenta que el estilo del terapeuta puede influir tanto en la calidad

de la alianza como en los resultados de la terapia, los terapeutas con apego seguro

podrían actuar como figuras confiables dentro del proceso terapéutico. Los terapeutas

con este estilo de vinculación serán más capaces de calmar los estados de malestar de

sus pacientes a través de una atención y regulación emocional sensible, sin ser

percibidos como una figura amenazante.

La tendencia observada a que los terapeutas con apego seguro son más

propensos a realizar intervenciones exitosas, incluso con aquellos pacientes de mayor

gravedad, podría explicarse a través de la adquisición de mayores competencias

sociales adaptativas fruto de sus experiencias de vinculación tempranas. Dichas

32
competencias se transmiten al paciente a través de la relación terapéutica. En esta, los

terapeutas actúan como figuras transitorias de apego capaces de modelar las

dificultades interpersonales de sus pacientes aportando alternativas de vinculación más

ajustadas (Johnson y Greenberg, 2011; Siegel y Wallin, 2003).

Otro de los aspectos relevantes teniendo en cuenta el apego seguro del

terapeuta y la alianza es que, aquellos profesionales que cuentan con experiencias de

seguridad en su historia relacional presentan un menor número de conductas

contratransferenciales en sus sesiones. Esto se traduce en una mayor calidad del

vínculo entre paciente y terapeuta. Esta línea de argumentación encaja con los

resultados reportados por Ligiero y Gelso (2002) de manera que, el comportamiento

contratransferencial inconsciente (que el terapeuta no se dé cuenta de sus propias

heridas y miedos en las relaciones) puede perjudicar el proceso terapéutico y su

ausencia predice alianzas más fuertes. Los autores del estudio han observado que

dichas conductas están más presentes en las sesiones de terapeutas con apego

inseguro de tipo ansioso. Para garantizar el mantenimiento de la calidad en este tipo de

diadas, resultaría interesante promover en los terapeutas con apego ansioso una mayor

toma conciencia acerca de sus patrones de funcionamiento interpersonal. Esto les

permitiría manejar de forma adaptativa sus conductas contratransferenciales, así como

desarrollar una mayor habilidad para regular sus reacciones emocionales de búsqueda

de proximidad en los vínculos. Diversos estudios dan soporte a estos hallazgos y

señalan que el manejo de la contratransferencia requiere cinco atributos esenciales por

parte del terapeuta: autoconocimiento, autointegración, manejo de la ansiedad,

habilidades de conceptualización y empatía (Gelso y Hayes, 2001; Mohr et al., 2005;).

Dado que la contratransferencia es un fenómeno normal en terapia, ya que el

terapeuta es un ser humano con emociones y experiencias propias que pueden influir

en su percepción y relación con el paciente, el autoconocimiento resulta un aspecto

interesante a valorar. La falta de conciencia o la ausencia de un trabajo introspectivo

por parte del terapeuta hacia la exploración de sus propios patrones de apego

33
disfuncionales podría ser un obstáculo que perjudique su capacidad para ser una figura

objetiva y mantener una actitud imparcial en la relación con el paciente. Por lo que

resulta relevante que el terapeuta sea consciente de su contratransferencia y la maneje

adecuadamente a lo largo del proceso terapéutico (Gabbard, 2001; Watkins, 1985).

Desde el punto de vista del apego inseguro, el estudio de Sauer et al. (2010)

concluye que el apego de tipo ansioso en el terapeuta disminuye la calidad de la alianza

teniendo en cuenta la dimensión temporal. De este modo, esta categoría de apego tiene

un efecto positivo en la relación terapéutica después de la primera sesión, pero negativo

a partir de la tercera. La preocupación del terapeuta por atender al paciente desde su

propia necesidad de aprobación podría ser percibido en un primer momento por el

paciente como interés genuino y acogimiento, pero llegar a ser intrusivo a medida que

avancen las sesiones. Esto resulta coherente al tener en cuenta la naturaleza de las

relaciones interpersonales, ya que toda relación, incluida la relación terapéutica,

comprende un trabajo de co-construcción inestable basado en rupturas y reparaciones

del vínculo, donde cada persona aporta su mundo interno en la creación de un mundo

externo (Horvath et al., 2011). Dado que el apego ansioso conlleva como característica

principal una hipersensibilidad al rechazo, se podría relacionar con una mayor

fluctuación de la calidad de la alianza terapéutica (mayor presencia de rupturas y

dificultad en la reparación) que no se reflejan en una evaluación aislada (Bucci et al.,

2015; Sauer et al., 2010). Esto podría explicar por qué algunos de los estudios que

tienen en cuenta el desarrollo temporal de la alianza y realizan medidas en diferentes

momentos del proceso terapéutico evidencian de una disminución en la calidad del

vínculo (Dinger et al., 2009; Sauer et al., 2010). Una posible explicación de la

disminución de la calidad del vínculo entre paciente y terapeuta con apego ansioso a lo

largo del tiempo es que, éste último, podría estar más interesado en calmar y atender

sus propias necesidades relacionales dolorosas que las de su paciente. Esto se podría

traducir en una pobre sensibilidad por parte del terapeuta a la hora de ajustar la

intervención a las demandas y necesidades del paciente, un aspecto clave para la

34
sintonía y vinculación como factores que aumentan la calidad de la relación (Benlloch,

2020; Black et al., 2005). Esto resultaría pues, en una dificultad del terapeuta para

atender la demanda real del paciente al dirigir el foco hacia sus propios asuntos

inconclusos a nivel relacional. El estudio de Black et al. (2005) sustenta esta idea al

encontrar que los terapeutas con apego ansioso percibían un mayor número de

dificultades en terapia al estar más pendientes de su necesidad de aprobación que de

las demandas de sus pacientes, lo que los llevaba a establecer metas y objetivos

terapéuticos más complejos, perfeccionistas y desajustados a la realidad y vivencia de

de la persona atendida.

De esta manera, el apego inseguro de tipo ansioso puede beneficiar al terapeuta

en etapas tempranas de la terapia (conductas de búsqueda de intimidad), pero resultar

perjudicial a medida que avanza el proceso terapéutico. Podría ser que las estrategias

de apego hiperactivadas de búsqueda de intimidad propias del apego ansioso (esfuerzo

por controlar a los demás para minimizar la distancia emocional) generen una necesidad

de distanciamiento emocional progresivo en el paciente que le lleve a experimentar la

alianza como menos positiva. Estos terapeutas podrían resultar intrusivos y

desencadenar conductas de alejamiento o evitación por parte de los pacientes, al igual

que ocurre con aquellas FA que presentan altos niveles de preocupación en la crianza

(Berducci, 2010; Bretherton, 1992; Crittenden, 2017). Resulta coherente con los

hallazgos de Rubino et al. (2000), quienes encontraron un menor grado de empatía en

los terapeutas con apego ansioso; los terapeutas con mayores grados de preocupación

en las relaciones interpersonales pueden estar demasiado involucrados con su propio

miedo al abandono y deseo de cercanía, lo que tiene como resultado una menor

capacidad para responder con verdadera empatía a las necesidades de sus pacientes.

Por lo que, realizar mediciones recurrentes en los procesos de terapia puede resultar

interesante a la hora de conocer el estado de la calidad real y objetiva de la alianza.

La necesidad de que los terapeutas con apego inseguro de tipo ansioso

desarrollen habilidades de autorregulación que permitan atender a la demanda real de

35
sus pacientes desde un punto de vista objetivo, cobra importancia con los resultados del

estudio realizado por Ruiz-Aranda et al. (2021). Dichos autores informan de que el

apego ansioso no afecta a la calidad de la alianza si el terapeuta cuenta con estrategias

de autorregulación, por lo que el desarrollo y entrenamiento de habilidades de

autorregulación en los terapeutas podría ser un aspecto relevante a tener en cuenta

para garantizar una óptima alianza, sobre todo en los casos en los que el terapeuta

cuento con un apego ansioso-ambivalente. Dichas habilidades de autorregulación

confieren al terapeuta una mayor capacidad de mentalización que potencia la reflexión

del paciente en terapia, la cual se relaciona con una mayor objetividad ante su malestar

y una generación de respuestas más ajustadas a su realidad (Behrendt et al., 2016;

Cassidy y Shaver, 2008; Kristin et al., 2015). Aquellos terapeutas capaces de regular su

mundo emocional, serán capaces de conferir una experiencia emocional correctiva

necesaria para el avance del proceso terapéutico (Corbella y Botella, 2003; Mallinckrodt

et al., 1995).

De manera contraria, en los casos de terapeutas con apego inseguro de tipo

evitativo, el apego del terapeuta influye en la alianza a través de la predisposición del

terapeuta a acoger la apertura emocional del paciente. Como se observa en el estudio

realizado por Romano et al. (2008), los terapeutas evitativos podrían obstaculizar la

exploración de experiencias dolorosas en sesión. Algunos artículos que apoyan estos

datos indican que los individuos con una alta evitación reaccionan a la angustia con

expresiones de lástima y no con compasión empática (Westmaas y Silver, 2001).

Además, el apego evitativo se ha relacionado con un comportamiento interpersonal

frío/distante y de rechazo (Bartholomew y Horowitz, 1991). Dada la naturaleza del

proceso terapéutico, donde el profesional atiende a un paciente con algún grado de

malestar emocional, el terapeuta con tendencia evitativa en sus relaciones podría

sentirse amenazado ante la necesidad de intimidad emocional demanda por su

paciente, que le impulse a adoptar un mayor distanciamiento emocional como

mecanismo de protección (Hasson et al., 2011; Mikulincer y Shaver, 2005). De esta

36
manera, los terapeutas evitativos tienden a ofrecer respuestas menos empáticas cuando

sus pacientes muestran altos niveles de angustia (Rubino et al., 2000).

Para finalizar, cabe exponer uno de los hallazgos que podrían explicar de forma

destacable la ausencia de relación directa entre apego del terapeuta y la construcción

del vínculo en terapia. Las conductas de apego se activan dentro de una relación donde

una de las personas se percibe incapaz de hacer frente a sus dificultades sin la ayuda

de otra persona “más sabia, fuerte y aseguradora de la supervivencia” (Farber, 1995).

En este sentido, el terapeuta inseguro puede no ver al paciente como una FA capacitada

para proporciona seguridad y, consecuentemente, su estilo de apego no se activa

durante las sesiones; es decir, los pacientes podrían no actuar como FA que activen los

patrones de funcionamiento interpersonal desadaptativos de los terapeutas.

Algunas de las limitaciones con las que cuenta el presente estudio es la escasez

de estudios clínicos que centren la atención en las variables de vinculación del terapeuta

que intervienen en la relación con su paciente. En la mayoría de los artículos revisados

aparecen mediciones de otras variables que pueden interferir en la relación directa entre

apego y alianza, por lo que resultaría interesante generar una línea de investigación que

únicamente incluya ambas variables de forma aislada, así como unificar los criterios

metodológicos en cuanto al tamaño de la muestra, características de los terapeutas e

instrumentos de medición. Un dato relevante que cabe mencionar es la necesidad de

incluir en dichos estudios a terapeutas que cuenten con la misma orientación

terapéutica, ya que el estudio realizado por Schauenburg et al. (2014) aporta datos

interesantes. Los autores hablan de una tendencia a elegir una determinada corriente

terapéutica según el tipo de apego del terapeuta, de manera que los profesionales con

orientaciones humanistas suelen ser personas con apego inseguro de tipo ansioso que

buscan intimidad y se enfocan en realizar su trabajo desde una perspectiva más

relacional, mientras que los terapeutas cognitivos tienden a ser personas con apego

inseguro de tipo evitativo que buscan distanciamiento emocional y, por ello, su trabajo

va más orientado a la consecución de objetivos terapéuticos y realización de tereas

37
(Dinger et al., 2009). Por lo que, controlar dicha variable podría resultar útil a la hora de

reclutar muestras más unificadas y obtener resultados más concluyentes.

En resumen, dado que los terapeutas con apego inseguro cuentan con una

mayor probabilidad de realizar intervenciones desajustadas a las necesidades del

paciente, resultaría interesante promover y promocionar experiencias terapéuticas en

los profesionales. En primer lugar, como paso previo a la práctica clínica, se propone la

importancia de que los terapeutas realicen un trabajo personal a través de terapia

individual o formaciones específicas que potencien su capacidad de autoconocimiento

y crecimiento personal. Estas experiencias pueden ser una oportunidad para que el

terapeuta conozca sus heridas y tome consciencia de aquellos patrones de

funcionamiento interpersonal que surgen de forma automática fruto de sus experiencias

tempranas de apego, que pueden resultar perjudiciales para el establecimiento del

vínculo en terapia. En segundo lugar, una vez iniciada la práctica clínica, se propone la

importancia de que el terapeuta realice supervisiones periódicas sobre sus casos

clínicos con profesionales experimentados. Este hecho podría resultar una oportunidad

para que el terapeuta atienda a sus propias dificultades durante el transcurso de la

terapia con sus pacientes, rescatar la objetividad de las sesiones reduciendo la

presencia de conductas contratransferenciales, promoviendo una actitud más empática,

así como fomentar el desarrollo de habilidades de autorregulación que garanticen una

atención y respuesta sensible a las necesidades del paciente. Un trabajo personal o un

acompañamiento a través de supervisiones podría ampliar la conciencia del terapeuta

sobre sus propias dificultades y ayudarle a desarrollar una actitud más neutral a la hora

de trabajar con su paciente. Así mismo, se propone la importancia de realizar

mediciones de la alianza de forma rutinaria en el transcurso de la terapia que aporten

información sobre la calidad del vínculo, ya que se ha observado que resulta un aspecto

importante para garantizar el éxito terapéutico.

A modo de conclusión se puede observar cómo el tipo de apego del terapeuta

es un factor relevante en la vinculación con el paciente que se hace presente a través

38
de la construcción y desarrollo temporal de la alianza. Resulta importante pues, incluir

una mirada terapéutica centrada en el proceso y no tanto en los resultados u objetivos

terapéuticos, de manera que el profesional tome conciencia sobre la importancia de

cuidar el vínculo en terapia, así como generar habilidades necesarias para crear un

entorno seguro para el paciente que potencie su apertura a la exploración. De manera

que, en el proceso de cambio en terapia, toma fuerza tanto el trabajo realizado por el

paciente como la condición del terapeuta, dada la naturaleza puramente relacional que

se da en los procesos terapéuticos. Desde este punto de vista, y más allá de la

psicopatología mostrada por el paciente, es necesario que los profesionales de la

psicoterapia cuenten con conocimientos sobre las bases de un apego seguro que les

permita ofrecer un entorno adecuado donde el paciente pueda encontrar una FA

sensible, responsiva, coherente y fiable. Estas características son las que permiten al

paciente una mayor apertura a la exploración y reflexión intrapersonal.

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48
Anexos

Anexo 1. Tabla 5

Instrumentos Utilizados para la Medición del Apego del Terapeuta

Nombre Siglas Autores Descripción Veces utilizado


Adult AAI Main et al. Instrumento de autoinforme a través de una entrevista semiestructurada 3
Attachment (2002) que incluye preguntas sobre las primeras experiencias relacionales
Inventory durante la infancia con figuras de apego primarias. La entrevista debe
ser transcrita por expertos formados en el manejo del instrumento para
garantizar la fiabilidad de la codificación y clasificaciones posteriores. La
codificación tiene en cuenta la coherencia, la flexibilidad y la integridad
del discurso de cada entrevistado para la asignación categórica de los
siguientes grupos: seguro/autónomo (F), inseguro/desestimador (Ds),
inseguro/preocupado (E) y no resuelto (U). Además incluye el cálculo
de medidas continuas de la escala de estado mental: seguridad vs.
inseguridad y evitación vs. preocupación.

49
Nombre Siglas Autores Descripción Veces utilizado
Relationship RQ Bartholomew y Instrumento de autoinforme que incluye cuatro enunciados que se 2
Questionnaire Horowitz (1991) ajustan con los cuatro patrones de apego prototípicos propuestos por
los autores. Las clasificaciones de apego se conceptualizan en dos
dimensiones relacionadas: autoconcepto (modelo del yo) y
funcionamiento interpersonal (modelo de los demás), dando lugar a los
cuatro estilos de apego: a) seguro, relacionado con la imagen positiva
propia y de los demás, la comodidad en las relaciones interpersonales,
la presencia de intimidad y la autonomía, b) preocupado que incluye
una visión negativa del yo y positiva del otro y preocupación por las
relaciones interpersonales, c) desdeñoso con una visión positiva del yo
y negativa del otro, evitación de la intimidad y ausencia de
dependencia, y d) temeroso relacionada con una visión negativa tanto
del yo como de los demás, altos niveles de miedo hacia la intimidad.

Experience of ECR Brennan et al. Medida de autoinforme que consta de 36 ítems basados en dos 2
Close (1998) dimensiones: a) ansiedad, indicativa de miedo al abandono y rechazo
Relationships interpersonal y b) evitación, indicativa de incomodidad con la cercanía e
Questionnaire intimidad interpersonal. Cada ítem se responde a través de una escala
Likert de 7 puntos que va desde 1 (muy en desacuerdo) a 7 (totalmente
de acuerdo).

50
Nombre Siglas Autores Descripción Veces utilizado
The CaMir Balluerka et al. Medida de autoinforme que consta de 32 medidos en una escala tipo 1
Attachment (2011) Likert de 5 puntos según su grado de acuerdo o desacuerdo. Evalúa las
Questionnaire representaciones de apego en base a experiencias relacionales
in Adults tempranas presentes en dinámicas familiares. Consta de 7 dimensiones
que hacen referencia a: a) seguridad (disponibilidad y apoyo de las FA),
b) preocupación familiar e interferencia de los padres (apego
preocupado), c) autosuficiencia y resentimiento hacia los padres (apego
evitativo), d) trauma infantil (apego desorganizado) y e) valor de la
patria potestad y permiso de los padres (estructura familiar).

Attachment ASQ Feeney et al. Instrumento de autoinforme compuesto por 40 ítems orientados a medir 1
Style (1994) el estilo de interacción interpersonal de la persona evaluada. Contempla
Questionnaire cinco dimensiones que se relacionan con conductas típicas de cada
tipología de apego: a) confianza (apego seguro), b) preocupación por
las relaciones (apego ansioso-ambivalente), c) necesidad de
aprobación (apego ansioso-ambivalente) que incluye necesidad de
aceptación y validación, d) relaciones como aspectos secundarios
(apego evitativo) que incluye necesidad de protegerse contra el dolor
emocional y la vulnerabilidad, malestar con la cercanía e incomodidad
con la intimidad, y (e) orientación hacia la consecución de logros y el
funcionamiento independiente (apego evitativo).

51
Anexo 2. Tabla 7

Instrumentos Utilizados para la Medición de la Alianza

Nombre Siglas Autores Descripción Veces utilizado


Working WAI Horvath y instrumento de autoinforme que consta de 36 ítems que el sujeto debe 6
Allliance Greenberg contestar en una escala tipo Likert de 7 puntos para medir la calidad de
Inventory (1989) la alianza terapéutica. Consta de 3 subescalas: (a) desarrollo del
vínculo, la cual evalúa la confianza y la relación entre el paciente y el
terapeuta, (b) acuerdo de objetivos, en relación al acuerdo establecido
entre paciente y terapeuta sobre los objetivos generales del tratamiento
y (c) acuerdo de tareas, que mide el acuerdo sobre las tareas
realizadas para lograr los objetivos terapéuticos.

Helping HAQ Bassler, Potratz, Instrumento de autoinforme que consta de 11 ítems e informa de la 1
Alliance y Krauthauser calidad general de la alianza en pacientes hospitalizados con
Questionnaire (1995) diagnósticos mixtos.

Agnew ARM Agnew-Davies Cuestionario de autoinforme de 28 ítems calificados en una escala tipo 1
Relationship et al. (1998) Likert de 7 puntos según el grado de acuerdo o desacuerdo de los
Measure participantes. El estudio que emplea este instrumento para evaluar la
calidad de la alianza modificó la redacción de los ítems para utilizarlo
como una medida generalizada de formación de alianzas terapéuticas.

52
Nombre Siglas Autores Descripción Veces utilizado
Inpatient IES Sammet y Cuestionario de autoinforme compuesto por 38 ítems que tiene como 1
Experience Schauenburg objetivo identificar aspectos relevantes del proceso terapéutico con
Scale (1999) pacientes hospitalizados. Consta de 7 escalas, sin embargo, el estudio
que lo emplea únicamente utiliza la escala “alianza con terapeuta
individual” que confiere importancia al aspecto del vínculo en la alianza
terapéutica. Dicha escala evalúa la cercanía emocional y el grado de
comprensión percibido por el paciente, así́ como el acuerdo sobre los
objetivos terapéuticos. Los sujetos deben contestar en una escala Likert
de 6 puntos.

53

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