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Modelos Curriculares

Este documento analiza diferentes modelos curriculares propuestos por autores como Tyler, Taba, Johnson, Glazman, Ibarrola, Arnaz, Stenhouse, Coll, Pansza y Díaz Barriga. Explica las características y elementos de cada modelo así como las corrientes a las que pertenecen. Concluye que ningún modelo es mejor que otro y que su aplicación depende del contexto.

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Este documento analiza diferentes modelos curriculares propuestos por autores como Tyler, Taba, Johnson, Glazman, Ibarrola, Arnaz, Stenhouse, Coll, Pansza y Díaz Barriga. Explica las características y elementos de cada modelo así como las corrientes a las que pertenecen. Concluye que ningún modelo es mejor que otro y que su aplicación depende del contexto.

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ESCUELA NORMAL SUPERIOR OFICIAL DE GUANAJUATO

MAESTRÍA EN PEDAGOGÍA

MATERIA:
TEORÍA Y DESARROLLO DEL CURRICULUM

CATEDRÁTICO:
DRA. ROSA IRENE SEPÚLVEDA ARRIAGA

TEMA:
LOS MODELOS CURRICULARES

ELABORA:
MARINA GONZÁLEZ GARCÍA

22 DE FEBRERO 2024
INTRODUCCIÓN
A lo largo de la educación, en diferentes países, se han diseñado modelos
curriculares que orienten hacia las finalidades del modelo educativo, para ello, es
necesaria un diseño que considere desde las necesidades hasta la evaluación de
las acciones.

El presente ensayo tiene la finalidad de establecer las semejanzas y


diferencias entre los modelos curriculares establecidos por autores como Ralph
Tyler, Hilda Taba, Mauritz Johnson, Raquel Glazman y María de Ibarrola, José
Antonio Arnaz, Lawrence Stenhouse, César Coll, Margarita Pansza y Ángel Díaz
Barriga, rescatando las características, elementos y/o etapas más importantes de
cada uno.

Asimismo, se retoman las diferentes corrientes en las que se ubican, tales


como el tradicionalista, tecnocrático, sociocrítico y constructivista, con la finalidad
de responder a la interrogante ¿Cuál es el mejor modelo curricular?

DESARROLLO
A lo largo de mi formación docente y en los años que llevo de servicio, he notado
que el término “modelo educativo” es uno de los más escuchados en el ámbito de
la educación e incluso, se llega a confundir o utilizar como sinónimo de “modelo
curricular” o viceversa, cuando esto no es así.

Es importante aclarar que el modelo educativo es aquel que se sustenta en


la pedagogía, filosofía, sociología y psicología con la finalidad de establecer el tipo
de ciudadano que se quiere formar en el país. Y que, para que esto sea posible,
es necesario el modelo curricular, pues éste es el que organiza la acción para
lograr los fines del primero, por ello, los principales elementos que lo conforman
son los objetivos, contenidos, estrategias de enseñanza y métodos de evaluación.

Vélez y Terán (2010, como se citó en Ortiz, 2019) establecen que el


currículo es “la síntesis instrumental mediante la cual se seleccionan, organizan y
ordenan, para fines de enseñanza, todos los aspectos de una profesión que se
considera social y culturalmente valiosos y profesionalmente eficaces” (p. 3).

En este punto es importante mencionar que los modelos curriculares se


suscriben en alguna de las corrientes pedagógicas existentes, entre las cuales se
destacan: la tradicionalista, que centra el papel protagónico en el educador,
mientras que el educando, es mero receptor de contenidos; la tecnocrática,
enfocado en la formación de ciudadanos eficientes para favorecer las demandas
de la sociedad; la socio – critica, enfocado en la construcción del aprendizaje
social y; la constructivista, que enfatiza en la capacidad del alumno de construir su
conocimiento.

Por lo anterior, resulta fundamental abordar la propuesta de cada modelo en


relación con las corrientes ya mencionadas.

El modelo curricular de Tyler, Taba y Johnson, se caracterizan por ser


clásico. Dentro de los principales elementos que consideró Tyler para su
construcción fueron los objetivos de la escuela, las actividades académicas,
didáctica y la evaluación de estas, sin perder de vista el contexto social y al
alumno. Además, tomaba como apoyo la psicología del aprendizaje. Este autor fue
el que sentó las bases para el diseño curricular.

Más tarde, Taba introdujo en el campo del diseño curricular el diagnostico


de las necesidades -como uno de los tres criterios fundamentales-, pues
establecía que este debía basarse en la sociedad, la cultura, el aprendizaje y el
contenido, vinculando la teoría y la práctica. A este criterio se agrega el segundo
referente a contar con información sobre el aprendizaje y naturaleza del estudiante
y; el tercero, que se enfoca en reconocer las características específicas de la
naturaleza del conocimiento. Estos tres criterios servirían para determinar los
objetivos, seleccionar los contenidos, las actividades de aprendizaje y la
evaluación.

Por su parte, Johnson, establece que los resultados del aprendizaje no se


restringen a objetivos conductuales observables, pues “el diseño curricular no se
agota en la planificación de actividades de enseñanza orientadas al
entrenamiento, también incluye acciones tendientes a formar y educar
ciudadanos” (Malagón, Rodríguez y Ñáñez, 2019, p. 7). Lo anterior se traduce en
que no únicamente es la enseñanza y memorización de contenidos, sino que el
alumno sea capaz de trasladarlos a su cotidianidad, quedando evidencia así, de
su formación.

Ahora bien, respecto al modelo tecnológico, autores como Glazman e


Ibarrola y Arnaz, enfocaron su diseño de modelo curricular a los planes de estudio
a nivel superior.

El currículo propuesto por las primeras está compuesto por objetivos,


contenidos, metodologías y evaluación del proceso de enseñanza – aprendizaje.
Además, enfatiza tres características con las cuales debe cumplir la elaboración
de los planes de estudio: Ser verificable, sistemática y continua (Malagón, et. Al.,
2019).

Mientras que el modelo curricular establecido por Arnaz, representa el auge


de la tecnología educativa en México, al ser un plan que norma y conduce un
proceso concreto y determinante de enseñanza – aprendizaje, donde un conjunto
interrelacionado de conceptos, proposiciones y normas, se estructuran de manera
anticipada a acciones que se quieren organizar (Malagón, et. Al., 2019).

Para su estructuración, propone cuatro etapas que se enfocan en la


elaboración, instrumentar su aplicación, aplicarlo y evaluarlo. En ese sentido, esta
propuesta obliga a los docentes a su evolución profesional a partir su oportuna
implementación, trayendo consigo, el fortalecimiento del curriculum.

Con relación al modelo crítico, Stenhouse destaca en su diseño curricular la


relevancia de los “contenidos vinculados a proceso de investigación y soluciones a
problemas, orientados a que el docente y los alumnos deriven métodos de
pensamiento creador, trascendiendo la simple acumulación de saberes acabados”
(Malagón, et. Al., p. 9, 2019).
Esto quiere decir que, esta propuesta se basa en la socialización, por lo
tanto, guarda relación con la teoría sociocultural de Vygotsky, la cual establece
que el conocimiento se adquiere a partir de un sujeto más conocedor a partir del
sistema de andamiaje que genere. Por lo anterior, el aprendizaje ha de ser
colectivo orientado a la solución de problemas concretos.

Finalmente, el modelo con enfoque constructivista, del cual, uno de sus


principales precursores es Cesar Coll, propone un modelo unificado desde
educación preescolar hasta secundaria, que responda a los principios básicos,
pero sin olvidar la existencia de flexibilidad de acuerdo con las situaciones que se
susciten (Malagón, et. Al., 2019).

Este modelo toma como referente la teoría genética de Jean Piaget: la


teoría del origen sociocultural de los procesos psicológicos superiores de
Vygotsky: la psicología cultural de Michael Cole: la teoría del aprendizaje verbal
significativo de David Ausubel: la teoría de la asimilación de Mayer, entre otras.

Si bien, el modelo busca orientar a los estudiantes a internalizar,


reacomodar o transformar la información nueva. Por lo anterior, este ha de ser el
protagonista de su aprendizaje, mediante la participación y colaboración (Trujillo,
2017).

Otros modelos curriculares de impacto son los establecidos por Pansza y


Díaz Barriga, quienes tienen una perspectiva trasformadora. Pues la primera,
establece que el alumno no únicamente debe conocer la realidad en la que se
desenvuelve, sino también y, sobre todo, trabajar para cambiarla. De aquí radica el
tratamiento de la interdisciplinariedad, el trabajo colaborativo, dinámico y profundo
para crear aprendizajes significativos.

Díaz, por su parte, propone una metodología curricular humanista, con un


enfoque transformador, donde plantea cinco requisitos para la elaboración de un
plan de estudios: diagnosticar las necesidades, determinar el perfil y objetivos,
tomar decisión sobre la estructura curricular, elaborar de los programas y evaluar
el plan de estudios.
Si bien, cada uno de estos modelos curriculares poseen características que
se diferencian entre sí, pero a su vez, coinciden en algunos de sus criterios para
su construcción, tales como: El establecimiento de objetivos, identificar las
necesidades curriculares, seleccionar contenidos acordes, establecimiento de
didáctica curricular, evaluación de los contenidos y la necesidad de evaluación
continua del currículum actual (Ortiz, 2019).

Con todo lo mencionado hasta el momento logro determinar que, todos los
modelos curriculares fueron necesarios en la época que surgieron, así como
aplicables para la sociedad o educandos su época, lo cual favoreció, en mayor o
menor medida, su progreso.

CONCLUSIONES
Los modelos curriculares tienen criterios o pasos en común dentro de su diseño,
pues al final del día pretenden ser los adecuados para la formación de los
ciudadanos que necesita el país donde se elabora, sin embargo, la corriente y/o
enfoque es el que cambia, justo, por las necesidades específicas del contexto.

Por lo anterior, ningún modelo curricular es mejor que otro, cada uno posee
cualidades que, a pesar de que el modelo con enfoque humanista -por ejemplo-
esté establecido en el plan de estudios vigente, otros como el socio-critico,
constructivista e incluso, tradicionalista, son aplicables, pues las situaciones y
experiencias que se suscitan en las aulas requieren su implementación o
consideración de algunos aspectos específicos para el logro de la formación
integral del educando.

REFERENCIAS
Malagón, P. L., Rodríguez, R. L. y Ñáñez, R. J. (2019). El currículo: Fundamentos
teóricos y prácticos. (1era. Edición). Sello Editorial Universidad del Tolim.

Ortiz, O. W. (2019). Modelos curriculares: teorías y propuestas. Instituto Cognitivo


Conductual Tijuana.
Trujillo, F. L. (2017). Teorías pedagógicas contemporáneas. (1era. Edición). Fondo
editorial Areandino.

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