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Uso de mayúsculas en nombres propios

Este documento ofrece normas sobre el uso de mayúsculas y minúsculas en diferentes contextos: 1) Nombres de dinastías reales, apodos y seudónimos comienzan con mayúscula. 2) Nombres de países, ciudades, mares y continentes también llevan mayúscula inicial. 3) Documentos oficiales, históricos, revistas y edades históricas usan mayúscula en sustantivos y adjetivos.
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Uso de mayúsculas en nombres propios

Este documento ofrece normas sobre el uso de mayúsculas y minúsculas en diferentes contextos: 1) Nombres de dinastías reales, apodos y seudónimos comienzan con mayúscula. 2) Nombres de países, ciudades, mares y continentes también llevan mayúscula inicial. 3) Documentos oficiales, históricos, revistas y edades históricas usan mayúscula en sustantivos y adjetivos.
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Con nombres dinásticos

Con el paso del tiempo ha ocurrido que los apellidos de los reyes pasan a ser usados para
referirse a toda su dinastía. Cuando apliquemos este uso, el apellido comenzará con
mayúscula:

“El escritor Arturo Pérez Reverte ha generado controversia tas publicar un libro en el que
expone la corrupción de los Borbones” (familia Borbón, de España).
Por el contrario, si usamos los apellidos como adjetivos ya no van en mayúsculas:

“En las escuelas de Cataluña se ha prohibido dictar clases sobre los reyes borbones, por
considerarlos unos opresores de la cultura catalana”.
Con sobrenombres, apodos o pseudónimos
Todo sobrenombre, seudónimo o apodo tiene que comenzar por mayúscula. A la vez,
contrario a lo que se suele pensar, no suelen ir entre comillas. Veamos unos ejemplos:
Simón Bolívar, el Libertador.
El Greco.
Felipe IV el Hermoso.
Juan Pérez, alias el Bigotudo.
Como podemos deducir, el artículo va en minúsculas (siempre que no esté al inicio del
enunciado, lógicamente). Así debe ser siempre, ya sea que el apodo en cuestión aparezca
o no junto al nombre real.

Con países, continentes y otras zonas geográficas


Los nombres de ciudades, países, continentes enteros y cualquier otra zona geográfica
similar comienzan con mayúscula:

América.
Italia.
Francia.
África.
Madrid.
Esta norma se puede extender también a los casos en los que denominamos de otra forma
a una zona que ya posee un nombre. Fijémonos en estos ejemplos:

El Nuevo Mundo (América).


El Viejo Mundo (Europa).
La Ciudad Eterna (Roma).
De igual modo ocurre que algunos países incluyen un artículo. Este último puede estar
dentro del nombre como tal, o sencillamente se utiliza para realzarlo. Solamente en el
primer caso irá en mayúscula:

“Recientemente El Salvador anunció un cambio de Gobierno” (el artículo “el” forma parte del
nombre en sí, por lo que empieza con mayúscula siempre).
“Bolívar quería que el Perú fuese imponente” (el artículo no está en el nombre oficial,
simplemente se añade para darle más valor; debe ir en minúscula).
Finalmente, si en el primer caso el artículo va precedido de las preposiciones “a” y “de”, no
se unen, sino que siguen como palabras separadas:
“Iremos a El Salvador”.
“Ayer falleció un escritor de El Salvador”.
Con áreas geopolíticas
En este uso nos referimos a todos los países que son asociados debido a una o más
características en común. Eso da lugar a un nombre específico, el cual puede contener
sustantivos y adjetivos.

Algunos nombres incluyen tan solo un sustantivo; otros, un sustantivo y un adjetivo. Sea
cual sea, las palabras comenzarán con mayúscula:

Occidente.
Oriente.
Oriente Medio.
Latinoamérica.
Con signos zodiacales
Los signos zodiacales son los que componen el horóscopo. En la escritura, deben empezar
con mayúscula cuando nos referimos directamente a ellos:

“Quienes nacen bajo el signo de Sagitario tienden a ser de carácter volátil. Por eso les
cuesta encontrar el amor”.
“Aries y Tauro son los dos signos que presentan un mejor panorama para el año 2022,
según un astrólogo francés”.
Por el contrario, si los utilizaremos para hablar de alguien que pertenece al signo en
cuestión, ya no van con ninguna letra mayúscula:

“Ramiro es virgo”.
“Los leos suelen ser agresivos”.
Otro caso en el que debemos usar la mayúscula es cuando utilizamos los nombres
iconográficos. Estos se refieren a una denominación que se aplica según la representación
que hacemos de cada signo zodiacal.

Dicho de otro modo, un nombre iconográfico es una manera de llamar a un signo zodiacal a
partir de cómo es representado. Veamos unos ejemplos:

Pez (nombre iconográfico de Piscis).


Balanza (nombre iconográfico de Libra).
Carnero (nombre iconográfico de Aries).
Así pues, el pez es la forma con la que representamos al signo Piscis, y lo mismo con los
otros dos casos. Siempre que optemos por esta alternativa la primera letra irá en
mayúscula.

Con documentos oficiales o históricos


Los documentos oficiales y los históricos también llevan mayúsculas, aunque sus normas
no son exactamente iguales. Por ende, debemos abordarlos de manera separada.

Empecemos con los oficiales. Estos llevan mayúscula en la primera letra de cada adjetivo o
sustantivo que los compongan, siempre y cuando estemos refiriendo el nombre completo
del documento:
Ley para la Estructuración del Sistema Educativo.
Gaceta Oficial 123/2021.
Ley Orgánica para la Protección del Niño.
Ahora bien, si nos referimos a esos documentos sin el nombre completo ya no usamos la
mayúscula.

“El presidente de Francia habló ayer de la nueva ley educativa”.


“La ya mencionada gaceta nos habla de los cambios fiscales”
“En la ley del niño se contempla el abuso físico y el psicológico”
Pasemos a los documentos históricos. Estos también llevan mayúscula en sus sustantivos y
adjetivos:

Declaración Universal de los Derechos Humanos.


Edicto de Tolerancia.
La diferencia está en que los documentos de tipo histórico deben ser referidos con su
nombre completo. O sea, no podemos acortarlos, como sí hacemos con los oficiales.

En nombres de mares y ríos


Entre los muchísimos mares, océanos y ríos conocidos hay algunos que han adquirido un
nombre propio con el paso del tiempo. El mismo debe empezar con mayúscula:

Orinoco (río).
Mediterráneo (mar).
Pacífico (mar).
Atlántico (océano).
Sin embargo, existen ocasiones en las que el nombre va acompañado de un sustantivo que
define lo que es. Un ejemplo sería “el río Orinoco”. Pues bien, sobre este punto hay dos
reglas:

Si el sustantivo forma parte del nombre propio original, también comienza con mayúscula:
“Mar Muerto”, “Río de la Plata” (aquí encontramos, además del sustantivo, una preposición
y un artículo; nos puede pasar con otros casos).
Si el sustantivo no forma parte del nombre propio original, debe ir en minúsculas: “río Ebro”,
“mar Mediterráneo”.
En los nombres de marcas comerciales
Los nombres de marcas comerciales inician con mayúscula, ya sea que estén compuestos
por una palabra o por más de una:

“Un hombre denunció a Coca Cola por una bebida que contenía cloro” (Coca Cola).
“Recientemente se publicó en redes un documental sobre el recorrido de Microsoft en la
industria tecnológica” (Microsoft).
En nombres de revistas, publicaciones periódicas y colecciones
Las revistas, diarios y publicaciones similares deben ir con mayúsculas en sus nombres y
en letra cursiva, tal como lo indica la RAE:

#RAEconsultas … Nombres de diarios y revistas, en cursiva y mayús. inicial en sus pals.


significativas: «Leen «El País»».
— RAE (@RAEinforma) September 13, 2016

Procedamos a ver esta norma aplicada en algunos ejemplos:

Revista de Filología Francesa (revista).


Marca (diario).
Avances Educativos (revista).
Como vemos, la mayúscula se aplica en adjetivos y sustantivos. Pero hay casos en los que
se debe usar en otras palabras:

“Ayer recibí una llamada de los directores de El Barco del Milenio” (aquí el artículo “el” está
al principio, por lo cual debe llevar una mayúscula inicial).
“Mi primo Miguel consiguió que Muy Cierto le publicase un ensayo” (en esta ocasión
tenemos un adverbio [“muy”], y también va con inicial mayúscula).
“El diario La Nación publicó un reportaje sobre la mala gestión del dinero por parte del rey
Juan Carlos” (aquí nos topamos con otro artículo al inicio [“la”]).
Por su parte, las colecciones de libros entran en la misma regla, solo que aquí el nombre no
va en letra cursiva:

“Jaime le pidió a su tío la Biblioteca de Autores Griegos como regalo de cumpleaños”.


Con edades, épocas y sucesos históricos
A lo largo de nuestra historia ha habido edades, períodos geológicos, épocas, movimientos
y sucesos que han pasado a formar parte de la cultura universal. Esto se debe a su impacto
tanto para el mundo como para la humanidad.

Cuando hagamos referencia a ellos, debemos aplicar una mayúscula en la letra inicial de
los adjetivos o sustantivos incluidos en su nombre:
Edad Media (época).
Reforma (suceso).
Edad Moderna (época).
Jurásico (período geológico).
Edad Contemporánea (época).
Ilustración (movimiento).
Edad de los Metales (edad).
Antigüedad (edad).
Cámbrico (período geológico).
Pero esta norma tiene dos excepciones: las palabras “Revolución” e “Imperio”. La primera
se refiere al movimiento que ocurrió en Francia; la segunda, al gran poderío de Roma.

Debido a esos dos detalles, tradicionalmente los acompañamos con los adjetivos “francesa”
y “romano”, respectivamente. Siempre que lo hagamos, cada adjetivo permanece en letras
minúsculas:

“El próximo examen será de la Revolución francesa”.


“La nueva película de Spielberg trata sobre el Imperio romano”.
En el caso de que queramos referirnos a otro imperio histórico, se mantiene la misma regla
en el adjetivo: “Imperio maya”, “Imperio chino”, etc.
En libros de carácter sagrado
El nombre de los libros sagrados, que pertenecen a las distintas religiones mundiales,
comienza con mayúscula:

“El ministro le pidió leer la Biblia”.


“Julio Cortázar fue un gran experto sobre el Corán”.
Notemos que el nombre en cuestión va acompañado por un artículo. Este último, sea cual
sea (“el”, “un”, etc.), irá en minúscula.

Por su parte, en el caso específico de la Biblia la norma se aplica con los distintos libros que
la componen:

Génesis.
Salmos.
Hechos de los Apóstoles.
Si el nombre incluye varios tipos de palabras, como en ese último, la mayúscula se utiliza
solo con los sustantivos y los adjetivos.

Con nombres de disciplinas en cátedras, asignaturas y formaciones


Cuando hablamos de una disciplina lo normal es escribir su nombre en minúsculas: “La
medicina es vital para el avance de la sociedad”; “en el siglo XX la biología ha sido tema de
muchos debates”.

Pero esto cambia si las usamos para referirnos a una asignatura, carrera, etc. En esas
circunstancias la primera letra va en mayúscula:
“Mi prima menor es licenciada en Administración, y además se graduó con honores”.
“El director me suspendió por discutir con el profesor de Geometría Analítica”.

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