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Fundamentos del Contrato: Noción y Naturaleza

El documento habla sobre los fundamentos del contrato. Define el contrato como un acto jurídico mediante el cual dos o más partes manifiestan su consentimiento para crear, regular, modificar, transferir o extinguir relaciones jurídicas patrimoniales. Explica la evolución histórica del concepto de contrato y la importancia creciente del principio de autonomía de la voluntad. También destaca la intervención creciente del Estado en algunos contratos para evitar abusos.

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Fundamentos del Contrato: Noción y Naturaleza

El documento habla sobre los fundamentos del contrato. Define el contrato como un acto jurídico mediante el cual dos o más partes manifiestan su consentimiento para crear, regular, modificar, transferir o extinguir relaciones jurídicas patrimoniales. Explica la evolución histórica del concepto de contrato y la importancia creciente del principio de autonomía de la voluntad. También destaca la intervención creciente del Estado en algunos contratos para evitar abusos.

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CONTRATOS

PARTE GENERAL

UNIDAD 1: FUNDAMENTOS DEL CONTRATO

OM
1. NOCIÓN DE CONTRATO:

Según el art. 957, contrato es el acto jurídico mediante el cual dos o más partes
manifiestan su consentimiento para crear, regular, modificar, transferir o extinguir relaciones
jurídicas patrimoniales.

La definición dada por el Código hace hincapié en dos aspectos importantes. Por un lado el

.C
acuerdo de voluntades manifestado en el consentimiento tiende a reglar las relaciones
jurídicas de contenido patrimonial. Por otro lado, recepta un contenido amplio del contrato,
desde que abarca no solo la creación de tal relación jurídica, sino también las diferentes
vicisitudes que esta puede tener, tales como las modificaciones que las partes puedan
DD
introducirles con posterioridad a la celebración, la transferencia a terceros de las obligaciones
y derechos que nacen del contrato y hasta la extinción del mismo por acuerdo de voluntades
de las partes.

 Convención, convención jurídica y contrato


LA

Tradicionalmente, se entiende que una convención es un acuerdo de voluntades sobre


relaciones ajenas al campo del derecho como puede ser un acuerdo para jugar un partido de
futbol o para formar un conjunto de música entre aficionados, etc. En cambio, la convención
jurídica se refiere a todo acuerdo de voluntades de carácter no patrimonial, pero que goza de
FI

coacción jurídica como puede ser por ejemplo el acuerdo para ejercer la responsabilidad
parental respecto de los hijos, convenido por padres divorciados. El contrato, es un acuerdo
de voluntades destinado a regular relaciones jurídicas de carácter patrimonial.


Se suele decir que la convención es el género y el contrato la especie. Un contrato es


siempre una convención pero una convención no siempre es un contrato.

 Evolución del contrato

En el derecho romano primitivos, lo que designamos como contrato era el “pactum o


conventio”. Pero en Roma la voluntad nunca tuvo el papel importante que tiene hoy. No
bastaba por ella misma sino que era indispensable el cumplimiento de ritos o actos solemnes
para su validez. Esto era así no solo por una cuestión de prueba (para que a la gente no se le
olvide que había ocurrido) sino que primaba el concepto de que la mera de la voluntad no
bastaba para crear obligaciones si no recibía el apoyo de la ley, para lo cual debían cumplirse
con las formalidades que esta establecía. Si no se observaba la forma establecida, el contrato
carecía de fuerza vinculante.

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En el siglo XIX el orden instaurado por la Revolución Francesa hizo concebir la ilusión de
una sociedad compuesta por hombres libres, justos y fuertes. El ideal era que estos hombres
regulaban espontáneamente sus relaciones reciprocas. Toda intervención del estado que no
fuera para salvaguardar los principios esenciales del orden público, aparecía altamente
dañosa, tanto desde el punto de vista individual como desde el punto de vista social. Los
contratos valían porque eran querido, se decía que “lo que es libremente querido por las
partes, es justo”. Esta confianza en el libre juego de la libertad individual, en el
contractualismo, trascendió al derecho privado público.

El código de Napoleón recogió ese pensamiento “las convenciones legalmente formadas

OM
sirven de ley para las partes. El Código de Vélez recogió estas ideas en el Código Civil
mejorando ligeramente el texto francés “Las convenciones hechas en los contratos forman
para las partes una regla a la cual deben someterse como a la ley misma”. A su vez el C.C.C
recoge la misma idea en el art. 959

Es el reconocimiento pleno del principio de la autonomía de voluntad: el contrato es


obligatorio porque es querido, la voluntad es la fuente de las obligaciones contractuales.

.C
Sin embargo, la experiencia social ha puesto de manifiesto que no es posible dejar librados
ciertos contratos al libre juego de la voluntad de las partes sin perturbar la convivencia social.
DD
Este motivo de interés público ha motivado al Estado a dictar leyes que reglamentan
minuciosamente ciertos contratos. De manera tal que, la voluntad deja de imperar
soberanamente y el Estado empieza a intervenir en los contratos, modificando sus clausulas y
forzando incluso a celebrarlos a pesar de la voluntad contraria de los interesados.

Muchas de las causas que han contribuido a que el Estado intervenga, son ante todo,
LA

causas económicas. Anteriormente, se partía de un supuesto de libertad e igualdad de las


partes. Pero la evolución del capitalismo ha concentrado cada vez mayores fuerzas en manos
de pocos, la igualdad y la libertad de consentimiento subsisten hoy en el plano jurídico, pero
tienden a desaparecer en el económico. Por ejemplo, quien compra una cosa en un gran
FI

almacén o quien toma un medio de transporte no discute las condiciones del contrato,
simplemente lo toma o lo deja. Y quien lo necesita, lo va a tomar por más inconvenientes que
sean las condiciones del contrato.

Por eso, una exigencia de justicia reclama la intervención del Estado para evitar el


aprovechamiento de una parte por la otra. Ya no se cree que lo libremente querido es


necesariamente justo. Por ejemplo: Ley de Locación (plazo mínimo), Ley de Defensa del
Consumidor

• 2. NATURALEZA JURIDICA DEL CONTRATO. DISTINCION DE LA LEY, EL ACTO ADMINISTRATIVO Y LA


SENTENCIA.

El contrato es un acto jurídico. El acto jurídico es el género y el contrato es la especie. El


contrato es un acto jurídico que tiene las siguientes características:

1. Es bilateral. Requiere el consentimiento de dos o más partes.

2. Es un acto entre vivos.

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3. Tiene naturaleza patrimonial.

a) LEY: la ley y el contrato tienen un punto de contacto ambos constituyen una regla
jurídica a las cuales deben someterse las personas. Pero tienen diferencias importantes, la ley
es una regla general a la cual deben someterse las personas, ella se establece teniendo en mira
un interés general o colectivo; el contrato en cambio, es una regla obligatoria solo para las
partes que lo han firmado, se contrae teniendo en cuenta un interés individual.

b) ACTO ADMINISTRATIVO: estos emanan de un órgano administrativo en el cumplimiento


de sus funciones y en principio no exigen el acuerdo de voluntades propio del contrato (hay
actos administrativos de naturaleza contractual)

OM
c) SENTENCIA: ambos precisan los derechos de las partes. Pero entre ellos hay profundas
diferencias: 1) El contrato es un acuerdo entre dos o más partes, la sentencia es una decisión
del órgano judicial, por lo tanto es un acto unilateral. 2) Generalmente, el contrato señala el
comienzo de una relación jurídica entre dos o más personas (aunque también hay contratos de
extinción), mientras que la sentencia da solución a las divergencias nacidas de ese contrato. 3)

.C
La sentencia tiene ejecutoriedad, es decir, puede pedirse su cumplimiento por medio de la
fuerza pública, el contrato carece de ella, para que tenga ejecutoriedad es preciso que
previamente los derechos que surgen en él hayan sido reconocidos en una sentencia.
DD
• 3. LA IMPORTACIA DEL CONTRATO: SU SIGNIFICACION ETICA Y ECONOMICA.

El contrato es el principal instrumento del que se valen los hombres para establecer sus
relaciones jurídicas, es la principal fuente de obligaciones. El hombre vive contratando o
cumpliendo contratos, desde operaciones de gran importancia (por ej. compraventa de
LA

inmuebles, constitución de sociedades) hasta contratos cotidianos que el hombre realiza


muchas veces sin advertir que está contratando: así cuando ocurre cuando trabaja en relación
de dependencia (contrato de trabajo), cuando sube a un colectivo (contrato de transporte).

El contrato adquiere su máxima importancia en un régimen capitalista liberal. Si bien el


FI

creciente intervencionismo estatal en los contratos ha limitado el marco en el que se


desenvuelve la autonomía de voluntad, no ha disminuido ni el número ni la importancia de los
contratos.

Desde el punto de vista ético, la importancia del contrato se aprecia desde un doble


ángulo: por una parte, hay una cuestión envuelta en el deber de hacerle honor a la palabra
empeñada; por otra parte, los contratos deben ser instrumento de la realización del bien
común. Este último aspecto moral del contrato se justifica el intervencionismo del Estado.

 LIBERTAD DE CONTRATAR (ART. 958)

La libertad en sentido amplio es un derecho fundamental. La libertad de contratar es


presupuesto de la autonomía, de la potestad de autorregulación de contenido y deriva de lo
previsto en la última parte del art. 19 CN, según el cual ningún habitante de la Nación puede
ser privado de lo que la ley no prohíbe, ni obligado a hacer lo que ella no manda

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Como toda libertad, su ejercicio no es absoluto y encuentra su límite en la afectación
perjudicial de los derechos de terceros ajenos al contrato y en los límites impuestos por la ley,
el orden público, la moral y las buenas costumbres

 EFECTO VINCULANTE (ART. 959)

La norma establece la obligatoriedad de lo acordado por las partes en los contratos. La


obligatoriedad para las partes de lo acordado en un contrato es un axioma legal básico de un
sistema jurídico de derecho privado en una economía de mercado, es un presupuesto para
posibilitar a construcción de vínculos contractuales sólidos entre las personas, pues cabe
presumir que muchas de ellas no contratarían de no contar con el respaldo de un sistema legal

OM
que imponga la obligatoriedad de lo acordado y de un sistema de justicia que posibilite una
tutela judicial efectiva ante el incumplimiento de la contraparte, el cambio de circunstancias
tenidas en consideración al contratar, la frustración de la finalidad u otros supuestos de
ineficacia contractual.

La norma también establece que el contenido del contrato puede ser modificado o extinguido:

.C
1. Por acuerdo de las partes: este principio se integra con el de la libertad de contratar.
2. Por fuente legal: en el Código se prevén institutos que, como el de la lesión, para
problemas originarios, o el de la imprevisión, para conflictos sobrevinientes, posibilitan
DD
la generación de cambios a los términos de un contrato. No se trata de modificaciones
que se vayan a producir por el mero imperio de la ley, pues en su resultado sigue
teniendo incidencia la voluntad de las partes.

 FACULTAD DE LOS JUECES (ART. 960)


LA

Los jueces integran un poder público, actúan como órganos del Estado, por lo que el principio
constitucional de libertad exige que su intervención en asuntos particulares se encuentre
restringida a aquellos supuestos en los que ello sea habilitado por alguna de las partes, en los
casos en los que la ley lo autoriza o cuando lo exigen razones vinculadas con un interés
FI

preeminente, como es el concerniente al orden público.

La norma refuerza que son las partes las que pueden celebrar, modificar o extinguir un vínculo
contractual, en ejercicio de la libertad contractual de la que gozan y que los jueces deben en


principio respetar. La norma habilita el ejercicio de la función jurisdiccional con relación a las
estipulaciones de un contrato bajo los siguientes recaudos:

1. Pedido de parte y autorización legal; por ejemplo, ante un supuesto de lesión o de


imprevisión.
2. De oficio; ante la afectación manifiesta del orden público; supuesto en el que la
verificación de tal circunstancia por el juez le impone intervenir en los términos del
contrato para privar de eficacia a la estipulación que lo vulnera.

 BUENA FE (ART. 961)

El principio de buena fe es medular en el derecho privado. Se exige en el actuar y la sujeción a


él se presume en tanto no se demuestre lo contrario. La norma constituye una aplicación

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específica del principio general sistémico de buena fe, que actúa como directriz para
establecer los alcances del principio de obligatoriedad; establece cuáles son los alcances de las
obligaciones asumidas por los contratantes, más allá del enunciado expreso de las
estipulaciones del contrato que las vincula.

La buena fe, que debe ser evaluada según un estándar objetivo medio, el de “un contratante
cuidadoso y previsor”, categoría cuyo molde habrá de ser llenado en cada caso concreto, según
sus circunstancias.

OM
.C
DD
LA
FI


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UNIDAD 2: CLASIFICACION DE LOS CONTRATOS

• CONTRATOS CONSENSUALES Y REALES. SU DESAPARICIÓN

Los contratos consensuales los que quedan concluidos con el mero consentimiento de las
partes, sea o no formal. Son reales los que quedan concluidos solo con la entrega de la cosa
sobre la cual vera el contrato.

Es que los contratos reales requieren como condición de su existencia la entrega de la


cosa. El mero acuerdo de voluntades es ineficaz para obligar a las partes. Pero esta categoría
carece de sentido en el derecho moderno, donde impera el principio de la autonomía de

OM
voluntad. Por eso el C.C.C ha suprimido esta categoría, actualmente todos los contratos se
presumen consensuales.

Sin embargo, inadvertidamente el Código ha consagrado un supuesto de contrato real. En


efecto, al regularse el derecho real de prenda (art. 2219), se establece que se constituye por
contrato, formalizado en instrumento público o privado y tradición al acreedor prendario o a

.C
un tercero designado por las partes. Se exige contrato y entrega de la cosa, como elemento
constitutivo lo que es propio de un contrato real. Así también como la donación manual (art.
1554)que dice que las donaciones de cosas muebles no registrables debe hacerse con la
tradición del objeto donado.
DD
• CONTRATOS UNILATERALES Y BILATERALES (ART. 966)

Se llaman contratos unilaterales aquellos en los que una sola de las partes resulta obligada
hacia la otra, sin que esta quede obligada, como ocurre con la donación, que significa
obligaciones para el donante. Bilaterales son los contratos que engendran obligaciones
LA

reciprocas entre las partes, como ocurre con la permuta, la compraventa, la locación.

Consecuencias:

1. DOBLE EJEMPLAR: El Código de Vélez exigía que los contratos bilaterales debían ser
FI

redactados en tantos ejemplares como partes con interés distinto hubiera, este recaudo
conocido como el doble ejemplar, no era exigible en los contratos unilaterales, bastaba con
que la parte acreedora tuviera el contrato, porque este título es el que lo legitima para cobrar
su crédito.


2. EXCEPCION DE INCUMPLIMIENTO: En los contratos bilaterales una de las partes no puede


exigir el cumplimiento de las obligaciones contraída por la otra si ella misma no probara haber
cumplido las suyas y ofreciera cumplirlas, en caso contrario, la parte demandada puedo
oponerse al progreso de la acción fundada en el incumplimiento de la actora: es la llamada
excepción de incumplimiento contractual. En los contratos unilaterales esta excepción no se
concibe, ya que una de las partes no debe nada.

3. CLAUSULA RESOLUTORIA: (antes llamada pacto comisorio) es decir, la resolución del


contrato por efecto de incumplimiento de las obligaciones en que ha incurrido la otra parte,
solo funciona en los contratos bilaterales.

• CONTRATOS ONEROSOS Y GRATUITOS (ART. 967)

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En este caso no se tienen en cuenta el número y reciprocidad de las obligaciones, sino
exclusivamente las ventajas comparadas con los sacrificios. No obstante, es claro que todo
contrato bilateral es oneroso, porque cada una de las partes se obliga para que el otro dé o
haga algo y en esa perspectiva de valor de intercambio radica la onerosidad.

El contrato es oneroso si impone sacrificios y ventajas recíprocas. Tales son la


compraventa (cosa por dinero), permuta (cosa por cosa), la prestación de servicios (servicio
por dinero), la locación (goce de la cosa por dinero)

Es gratuito cuando establece sacrificio para uno y ventaja para otro con independencia
de toda prestación a su cargo. Por ejemplo la donación, el comodato, el depósito gratuito, etc.

OM
Consecuencias:

1. Los adquirentes por título oneroso están mejor protegidos por la ley que los adquirentes a
título gratuito, por consiguiente:

A. La acción de reivindicación tiene mayores exigencias cuando se dirige en contra de

.C
quien adquirió la cosa a titulo oneroso.

B. La acción revocatorio no exige la prueba del conocimiento que tiene el tercero del
DD
fraudo o la posibilidad de conocerlo cuando el tercero adquirió la cosa a título gratuito.

C. La garantía de evicción y contra los vicios redhibitorios solo procede en principio en


los contratos a titulo oneroso.

2. La aplicación de la lesión no se concibe en los contratos gratuitos.


LA

• CONTRATOS CONMUTATIVOS Y ALEATORIOS (ART. 968)

Los contratos conmutativos aquellos en los que las obligaciones a cargo de cada una de las
partes pueden ser determinadas con cierto grado de certeza cualitativa y cuantitativa al
FI

tiempo de su celebración, es decir cuando las ventajas para los contratantes son ciertas. Son
aleatorios los contratos en los que las ventajas o pérdidas para al menos una de las partes,
dependen de un acontecimiento incierto. Tal es el caso de una renta vitalicia, en el cual una de
las partes entrega un capital a cambio de una renta que durará mientras viva la persona cuya
vida se ha tenido en cuenta. El alcance económico del deudor de la renta es impreciso,


depende de la duración de la vida contemplada. Otro ejemplo es la venta de la cosa futura,


cuando el comprador toma sobre si el riesgo de que la cosa no llegare a existir.

Los contratos conmutativos y aleatorios son una subespecie del contrato oneroso.

Consecuencias:

1. LESION: en principio solo los contratos conmutativos están sujetos a resolución o reducción
de las prestaciones por causa de lesión. En los contratos aleatorios las partes asumen
deliberadamente el riesgo de que el contrato pueda resultar desventajoso, especulando en la
posibilidad contraria. Por lo tanto, nadie puede quejarse por falta de equilibrio económico de
las contraprestaciones definitivamente resultantes. Excepcionalmente puede admitirse la

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aplicación de la lesión cuando la diferencia de las contraprestaciones sea de tal carácter que ni
el propio alea pueda justificar.

2. TEORIA DE IMPREVISION: tampoco es aplicable en principio a estos contratos cuando el


desequilibrio ha resultado del alea normal del contrato.

• CONTRATOS FORMALES Y NO FORMALES (ART. 969)

Se llaman contratos no formales aquellos cuya validez no depende de la observancia de


una forma establecida por la ley, basta el acuerdo de voluntades, cualquiera sea su expresión.
Son contratos formales aquellos cuya validez dependen del cumplimiento de la forma

OM
establecida por la ley.

Dentro de los contratos formales hay que hacer una distinción: los contratos cuya forma es
requerida a los fines probatorios y aquellos en los cuales la formalidad tiene carácter
constitutivo o solemne. Las formas solemnes (también llamadas ad solemnitatem) a su vez se
dividen en absoluta o relativa. El incumplimiento de la forma solemne absoluta trae aparejado

.C
la nulidad del acto celebrado, así la donación de un inmueble debe hacer por escritura pública
inexorablemente bajo pena de nulidad. En cambio, el incumplimiento de la forma solemne
relativa no acarreara la nulidad del acto sino que permitirá exigir el cumplimiento de la forma
establecida por la ley, la omisión de celebrar la compraventa de un inmueble por escritura
DD
permite a cualquiera de las partes exigir su escrituración. Finalmente, cuando se trata de una
forma probatoria, ella solo tiene importancia a los efectos de la prueba del acto jurídico, por
ejemplo el contrato de locación, sus prorrogas, modificaciones deben hacerse por escrito, pero
si se hubiere incumplido con esas formas el contrato valdrá de todos modos.
LA

Las formas tienen carácter excepcional en nuestro derecho. Salvo disposición expresa en
contrario lo contratos no requiere forma alguna para su validez. En efecto, solo son formales
los contratos a los cuales la ley le impone una forma determinada.

• CONTRATOS NOMINADOS E INNOMINADOS (ART. 970)


FI

Los contratos nominados son los que están previstos y regulados especialmente por la ley.
Son los contratos más importantes y frecuentes, por ello han merecido la atención especial del
legislador. Su regulación legal, salvo disposición en contrario, solo tiene carácter supletorio; es
decir, se aplica en caso de silencio del contrato, pero las partes tienen libertad de prescindir de


la solución legal y regular de manera distinta las relaciones. Por lo tanto, el propósito del
legislador no es suplantar la voluntad de las partes por la de la ley sino que desea evitar
conflictos para el caso de que las partes no hayan previsto cierto evento.

Los contratos innominados no están legislados y resultan de la libre creación de las partes.
No pierden su carácter de innominados por la circunstancia de que la vida de los negocios los
llame de determinada manera por ejemplo como el contrato de garaje, el del espectáculo
público, la excursión turística, etc.

En el derecho romano, esta clasificación tenía una enorme importancia porque solo los
contratos nominados tenían fuerza obligatoria, no ocurre eso en nuestros días, ya que los
contratos innominados obligan igual que los nominados. La importancia de la distinción reside

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hoy en que si el acuerdo celebrado entre las partes configura una de las variedades previstas
en la ley, puede aplicarse el conjunto de nomas que lo regulan; en tanto que no hay leyes
supletorias para los contratos atípicos.

Con respecto a las reglas aplicables a los contratos innominados, el código establece que
deberá seguirse el siguiente orden:

1. La voluntad de las partes.

2. Las normas generales sobre contratos y obligaciones.

OM
3. Los usos y prácticas del lugar de celebración.

4. Las disposiciones correspondientes a los contratos nominados afines que sean


compatibles y se adecuen a su finalidad.

Cuando la norma se refiere a la voluntad de las partes, abarca tanto la voluntad expresa
como la tacita de los contratantes. Por consiguiente, el silencio deberá ser llenado por los

.C
jueces, acudiendo a los normas generales de los contratos y de las obligaciones, luego
atendiendo a los usos y prácticas del lugar de celebración y finalmente si fuera necesario a los
normas de los contratos nominados que sean afines y se adecuen a la finalidad económica o
DD
practica perseguida por el contrato.

• ELEMENTOS DEL CONTRATO

La doctrina clásica distingue tres elementos de los contratos: esenciales, naturales y


accidentales:
LA

1. Elementos esenciales: son aquellos sin los cuales el contrato no puede existir. Ellos
son: el consentimiento, el objeto y la causa. Sintéticamente, el consentimiento es la
conformidad o el acuerdo que resulta de manifestaciones intercambiadas por las partes; el
objeto es la prestación (bien o hecho) prometido por las partes; la causa es la finalidad
FI

perseguida por las partes y que ha sido determinante de su voluntad.

2. Elementos naturales: aquellas consecuencias que se siguen del negocio, aun ante el
silencio de las partes; así la gratuidad es un elemento natural de la donación, las garantías por
evicción y vicios redhibitorios son un elemento natural de los contratos a titulo oneroso.


3. Elementos accidentales: son las consecuencias nacidas de la voluntad de las partes,


no previstas por el legislador, por ejemplo el plazo, la condición o el cargo.

La capacidad no constituye un elemento del contrato, sino que es un presupuesto del


consentimiento. En efecto, el consentimiento no puede ser dado válidamente sino por quien
tiene capacidad para obligarse. En otras palabras, si la persona es incapaz para otorgar un acto
jurídico en particular, el consentimiento será nulo.

En cuanto a las formas tampoco es posible incluirla dentro de los elementos esenciales
del contrato porque si bien es cierto que si las partes lo incumplen, el acto jurídico celebrado
será nulo, pero esto ocurre en los pocos casos que la ley así lo establece. En la mayoría de los
casos, el incumplimiento de las formas no trae aparejado la nulidad.

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UNIDAD 3: CONSENTIMIENTO

• VOLUNTAD Y DECLARACIÓN

1. Teoría de la voluntad

La teoría clásica sostenía el imperio absoluto de la voluntad interna. Según ella el origen
intimo y verdadero de toda vinculación contractual es la voluntad de las partes. La declaración
solo sería una cuestión formal y accidental; la tarea judicial consiste en desentrañar la
veredera voluntad de las partes y hacerle producir efectos.

OM
Esta teoría impero sin contradicción hasta principios del siglo XIX, en que los juristas
alemanes la hicieron objeto de duros ataques, sosteniendo una teoría objetiva sustentada en
la declaración de voluntad.

2. Teoría de la declaración de voluntad

Para que la intención se transforme de fenómeno de conciencia a fenómeno volitivo es

.C
indispensable la exteriorización; de ahí que esta sea necesaria para la existencia de la voluntad
misma, y que por consiguiente es falso o impropio hablar de voluntad interna.

Es en la faz práctica que la teoría clásica revela toda su debilidad. Es que la intención o la
DD
voluntad íntima, justamente por ser puramente psicológica e íntima, es inaccesible para
terceros y no puede ser la base de un negocio jurídico. Resulta así que la formación de los
contratos en general no puede surgir sino de la conciencia de voluntades declaradas, la única
que pueden apreciar y conocer las partes. Ni estas ni el juez llamado a conocer en un litigio
deber emprender investigaciones psicológicas destinadas siempre a resultas inciertos.
LA

En conclusión, la buena fe, la seguridad de los negocios, la confianza que debe presidir las
relaciones humanas, están interesadas en que los actos jurídicos reposen sobre una base cierta
y segura que no puede ser otra que la declaración de voluntad. Por declaración de voluntad no
debe entenderse tan solo la palabra hablada o escrita, sino toda conducta o proceder, incluso
FI

el silencio en ciertos casos, que de acuerdo con las circunstancias y apreciada de buena fe,
permita inferir la existencia de la voluntad de obligarse.

• MODOS DE MANIFESTACIÓN DEL CONSENTIMIENTO




El consentimiento es una declaración de voluntad por lo que resultan aplicables las normas
que regulan la manifestación de voluntad. La voluntad puede manifestarse de manera expresa
(cuando se exterioriza de manera oral, escrita, por signos inequívocos o por la manifestación
de un hecho material) o tacita (cuando resulta de acto que permitan conocer la voluntad con
certidumbre y siempre que la ley no exija manifestación expresa).

Incluso en limitados cosas el silencio puede importar una manifestación de la voluntad.


Esto ocurre cuando se opone el silencio a un acto o a una interrogación y existe el deber de
expedirse que resulta de la ley, de la voluntad de las partes, de los usos prácticas y costumbre,
o de una relación entre el silencio actual y las declaraciones precedentes.

• FORMACIÓN DEL CONTRATO

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 OFERTA. (ART. 972)

Es una proporción unilateral de voluntad que una de las partes dirige a la otra para
celebrar un contrato. El C.C.C los define como una “manifestación de voluntad dirigida a una
persona determinada o determinable, con la intensión de obligarse y con las precisiones
necesarias para establecer los efectos que deber producir de ser aceptada”. No es un acto
preparatorio sino una de las declaraciones contractuales. Así, solo hay oferta cuando el
contrato puede quedar cerrado con la sola aceptación de la parte, sin necesidad de una nueva
manifestación de quien hizo la primera proposición.

Requisitos de la oferta:

OM
1. Que se dirija a personas determinadas o determinables. Es por eso que la oferta al
público no es en principio obligatoria, sino que debe considerarse más bien como una
invitación a oír ofertas. A menos que se trate de la excepción contenida en el art 973 (cuando
de los términos o circunstancias de emisión resulte la intención de contratar del oferente, en
cuyo caso, se la entiende emitida por el tiempo y en las condiciones admitidas por los usos) o

.C
cuando se trata de una oferta a celebrar un contrato de consumo, la oferta al publico obliga y
obliga de tal manera que si no se hiciera efectiva, será sancionado conforme a lo establecido
en la Ley de Defensa del Consumidor.
DD
¿Cuándo una oferta es dirigida a una persona determinable? Cuando la oferta
contenga un procedimiento para la determinación de la persona a la cual se dirige, en cuyo
caso es obligatoria para el oferente, tan como ocurre con el caso de la promesa de
recompensar a quien encuentra y devuelve un objeto.
LA

2. Que tenga por objeto un contrato determinado, con todos los antecedentes
constitutivos de los contratos. En palabras del C.C.C que tenga las precisiones necesarias para
establecer los efectos que debe producir de ser aceptada. Es decir, la oferta debe contener
todos los elementos necesarios como para que una aceptación lisa y llana permita tener por
concluido el contrato. Por ejemplo si se trata de una compraventa será necesario que la cosa
FI

contenga la determinación de la cosa y el precio.

3. Que exista la intención de obligarse. Si no hay verdadera intención de obligarse no


hay oferta. Por ejemplo la oferta hecha con espíritu de broma.


Duración de la oferta; revocación; caducidad.

La primera regla es que la oferta obliga al proponente. Es decir, quien emite una oferta
se está obligando a cumplir con las prestaciones prometidas si el destinatario de la oferta la
acepta.

Esta fuerza obligatoria de la oferta, tiene limitaciones, las que a tenor de lo que
dispone el art. 974, párrafo 1º nacen de los términos de la oferta (como ocurriría cuando se
establece un límite de vigencia de la oferta), de la naturaleza del negocio (el caso de una oferta
contractual que tenga por objeto una cosa que está sujeta a un riesgo, o de las circunstancias
del caso (cuando se ofrecer un hacer que importe una obligaciones intuitu persone).

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Si en la oferta se establece por un plazo de vigencia, la oferta valdrá solo por ese
plazo, el que comienza a correr desde la fecha de su recepción, excepto que contenga una
previsión diferente.

Si en la oferta no se establece un plazo de vigencia y ella es hecha a una persona


presente o formulada por un medio de comunicación instantáneo, solo puede ser aceptada de
inmediato. Si ello no ocurre, la oferta caduca. En cambio si la oferta se hace a una persona que
no está presente, sin que se haya fijado un plazo para su aceptación, el oferente queda
obligado hasta el momento en que razonablemente pueda esperarse la recepción de la
respuesta, expedida por el aceptante por los medios usuales de comunicación.

OM
Si la oferta es dirigida a una persona determinada, ella puede ser retractada. Para ello,
es necesario que la comunicación del retiro de la oferta sea recibida por el destinatario antes o
al mismo tiempo que la propia oferta. (Art. 975)

Finalmente existen supuestos de caducidad de la oferta, esto es, que pierde su fuerza
obligatoria. Esto ocurre cuando el proponente o el destinatario de la oferta fallecen o se

.C
incapacitan, antes de la recepción de su aceptación. Con esto, se le reconoce un derecho a
quien acepto una oferta ignorando la muerte o incapacidad del oferente, si a consecuencia de
su aceptación ha hecho gastos o sufrido pérdidas, tiene derecho a reclamar su reparación (art.
DD
976). La indemnización se limita al daño emergente y no comprende el lucro cesante o sea lo
que el aceptante hubiera podido ganar de haberse cumplido válidamente el contrato. Si la
caducidad se produce por la muerte del oferente, la acción deberá ser dirigida contra sus
herederos.

Contratos plurilaterales (art. 977). Si el contrato ha de ser celebrado por varias partes,
LA

y la oferta emana de distintas personas, o es dirigida a varios destinatarios, no hay contrato sin
el consentimiento de todos los interesados, excepto que la ley o la convención autoricen a la
mayoría de ellos para celebrarlo en nombre de todos o permita su conclusión solo entre
quienes lo ha consentido. En otras palabras, cuando la oferta emana de diferentes personas y
FI

es dirigida a varios destinatarios, es necesario como regla (a menos que por ley o por
convención permita una cosa distinta) el consentimiento de todos para que haya contrato.

• ACEPTACIÓN (ART. 978)




La aceptación de la oferta consuma el acuerdo de voluntades. Para que produzca su efecto


propio (es decir, la conclusión del contrato) es necesario que:

1. Sea lisa y llana. Es decir que no sea condicionada y no contenga modificaciones de la


oferta.

2. Oportuna. No lo será si ya ha vencido el plazo de la oferta, que puede ser expreso o


resultar de los usos y costumbres, o de un tiempo que pueda considerarse razonable para
recibir la respuesta.

La aceptación de la oferta debe referirse a todos los puntos de la propuesta, basta el


desacuerdo con uno solo de ellos para que el contrato quede frustrado.

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Hay aceptación cuando existe una declaración o acto del destinatario o acto del
destinatario que revela conformidad con la oferta. Incluso el silencio, que si bien como regla
no puede ser tenido como una aceptación, si lo será si existe el deber de expedirse, el que
puede resultar de la voluntad de las partes (porque así lo han pactado), de los usos o de las
practicas que las partes hayan establecidos entre ellas, o de una relación del silencio actual y
las declaraciones precedentes. (Art. 979)

• MODIFICACIÓN DE LA OFERTA (ART. 978)

Si la oferta se aceptara con modificaciones, el contrato no queda concluido; la aceptación


se reputa como nueva oferta (llamada contrapropuesta o contraoferta) que deberá considerar

OM
el oferente originario. Sin la aceptación de este, no hay contrato.

El art. 978 añade que las modificaciones hechas por el aceptante pueden ser admitidas por
el oferente si lo comunica a aquel de inmediato. Las modificaciones hechas por el aceptante
importa colocarlo a él como oferente, y al oferente inicial, al aceptar la propuesta recibida, se
ha convertido en aceptante del contrato.

.C
PERFECCIONAMIENTO DEL CONTRATO (ART. 980)

La aceptación perfecciona el contrato. Pero debe diferenciarse según se trate un contrato


DD
entre presentes o entre ausentes.

En el primer caso, la aceptación perfecciona el contrato cuando ella es manifestada. En el


segundo caso, la aceptación perfecciona el contrato cuando ella es recibida por el proponente,
siempre que ello ocurra dentro del plazo de vigencia del contrato.
LA

• RETRACTACION DE LA ACEPTACION (ART. 981)

La aceptación puede ser retractada si la comunicación de su retiro es recibida por el


destinatario antes o al mismo tiempo que ella. Se sigue un criterio idéntico a la retractación de
la oferta.
FI

• CONTRATO ENTRE AUSENTES

¿Cuándo debe considerarse por concluido el acuerdo de voluntades en los contratos entre
ausentes? La cuestión ha dado origen a distintas teorías:


1. Teoría de la declaración: el contrato queda concluido en el momento en el que el


aceptante ha manifestado de alguna manera su voluntad de aceptar, aunque esa declaración
no haya sido remitida al oferente. Por ejemplo, si hace alguna anotación en documentos
dirigidos a terceros, esta declaración aunque no va dirigida al ofertante, prueba que tuvo lo
intención de aceptar, con lo cual el acuerdo de voluntades quedó concluido.

2. Teoría de la expedición: donde es preciso que la declaración de aceptar haya sido


remitida al oferente. Este fue el sistema seguido como regla en el sistema de Vélez.

3. Teoría de la recepción: donde sería necesario que el oferente haya recibido la


aceptación.

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4. Teoría de la información o conocimiento: no basta que el oferente haya recibido la
aceptación, sino que es necesario que haya tomado conocimiento de ella.

Sistema receptado por el C.C.C. (ART. 983)

El C.C.C se ha apartado del precedente del Código Civil, consagrando la teoría de la


recepción. En efecto dispone que la manifestación de la voluntad de una de las partes (sea la
oferta o la aceptación) es recibida por la otra cuando conoció o debió conocerla, trátese de
una comunicación verbal, de recepción en su domicilio por un instrumento pertinente o de
otro modo útil.

OM
Si bien se habla del conocimiento de la manifestación de la voluntad, lo cual podría dar a
entender que estamos ante una aplicación de la teoría del conocimiento, la ley presume tal
conocimiento cuando el receptor de tal manifestación debió conocerla y ello solo puede
ocurrir a partir del momento que la recibió. Basta entonces la recepción para que se tenga por
conocida la manifestación de voluntad.

.C
• ACUERDOS PARCIALES (ART. 982)

Aquel contrato parcial en que las partes expresen su consentimiento sobre los puntos
esenciales y particulares del contrato, valen como contrato concluido. La norma otorga al
DD
acuerdo parcial, reunidos ciertos recaudos, carácter de contrato definitivo y no un mero efecto
vinculante.

Las lagunas que existan serán integradas con las normas indisponibles, las supletorias, lo
usos y prácticas del lugar de celebración, de acuerdo con la remisión que hace a las reglas del
LA

Capitulo 1. (Art. 964)

• CONTRATOS POR ADHESIÓN (ART. 984)

Los contratos por adhesión a clausulas predispuestas, también llamados contratos


prerredactados, son aquellos contratos en los cuales uno de los contratantes presta su
FI

conformidad o adhieren a clausulas generales predispuestas unilateralmente por la otra parte


o por un tercero, sin que el adherente haya participado en su redacción.

Las partes no se encuentran en un mismo plano de igualdad jurídica a la hora de celebrar




el contrato, como ocurre con el llamado contrato paritario, en el que se tiene la posibilidad
real de discutir el contenido contractual pues no existe entre ellas desigualdad jurídica o al
menos esta no es tan notoria. En cambio, en los contratos por adhesión, las diferencias se
patentizan en el hecho de que la redacción del contrato es impuesta por una de las partes y a
la otra parte no le queda otra opción que aceptarla o no contratar.

Estos contratos por adhesión constituyen el grupo de los negocios contractuales


modernos. Por ejemplo contrato de seguro, tarjeta de crédito, apertura de cuenta corriente
bancaria, compraventa de automotores sin uso, medicina prepaga, etc.

En algunos casos, dentro de este contrato prerredactado, existe un cuerpo de


disposiciones impuestas por el estipulante, que están concebidas para la generalidad de los
negocios que ese sujeto pueda celebrar en el futuro, mas allá del contrato en si mismo que se

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quiere realizar. Justamente por ello, como estas disposiciones están concebidas para una
generalidad de negociones se le reconoce el nombre de clausulas generales predispuestas.

Requisitos

La ley exige que las clausulas generales predispuestas sean compresible y autosuficientes.
También exige que la redacción sea clara, completa y fácilmente legible. Por ello, se tienen por
no convenidas aquellas clausulas que efectúan un reenvío a textos o documentos que no se
facilitan a la contraparte predisponente, previa o simultáneamente a la conclusión del
contrato. (Art. 965)

OM
• CLAUSULAS PATRICULARES (ART. 986)

En el marco de los contratos por adhesión, se llaman clausulas particulares aquellas que
son negociadas individualmente y que amplían, limitan, suprimen o interpretan una clausula
general.

En caso de incompatibilidad entre la normal general y la particular, prevalecen estas

.C
últimas. Sin embargo, hay casos en los que esta disposición resulta inaplicable. Así ocurre
cuando la condición general resulta más beneficiosa para el adherente que la particular. La
debilidad en la que se encuentra el adherente, justifica la solución.
DD
• CLAUSULAS ABUSIVAS (ART. 988)

El C.C.C ha establecido que ciertas clausulas que resultan abusivas para el adherente
deben ser tenidas por no escritas. Expresamente se enuncia como abusivas a las clausulas que
desnaturalizan las obligaciones del predisponente; a las que importan renuncia o restricción a
LA

los derechos del adherente o amplían los derechos del predisponente; o las que por su
contenido, redacción o presentación, no son razonablemente previsibles. Aunque nuestra
legislación no ha sido expresamente prevista, también deben ser consideradas abusivas las
cláusulas que limitan la responsabilidad del predisponente, y las que impongan la carga de la
FI

prueba en perjuicio del adherente.

• INTERPRETACION Y CONTROL JUDICIAL (ART.987 y 989)

Las clausulas ambiguas predispuestas por una de las partes se interpretan en sentido


contrario a la parte predisponente.

Se trata de una aplicación del principio de buena fe. Esta regla protege al adherente, quien
no tiene otra opción que adherir a la propuesta redactada por la otra parte o no contratar, y
por ello que quien redacto el contrato, si lo hizo sin claridad, con ambigüedad o términos
abusivos, se haga cargo de las consecuencias indeseables de tal redacción.

Es importante destacar que la aprobación administrativa de las clausulas generales no


basta a su control judicial. Así por ejemplo, la aprobación de ciertas clausulas en un contratos
prerredactados de seguros por la Superintendencia Nacional de Seguros, no obsta a la
posibilidad de su control judicial.

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En estos casos, cuando el juez declara la nulidad parcial del contrato, simultáneamente lo
debe integrar, si no puede subsistir sin comprometer su finalidad.

• TRATATIVAS CONTRACTUALES

En la vida diaria, los contratos se celebran sin una negociación previa. En efecto, la compra
en un supermercado o en un kiosco o de un pasaje cualquiera, entre otros ejemplos, no
requieren de una negociación previa. Basta conocer el precio y pagarlo.

Pero otros contratos, quizás los que individualmente tengan una mayor importancia
económica, necesitan de negociación, que podrá llevar finalmente a concretar su celebración o

OM
no. Por ejemplo, la compra de un inmueble, la concertación de una contrato de larga duración.

Por eso se puede decir que cuando se trata de estudiar el contrato existen dos etapas: la
primera, que abarca todos los actos que puedan celebrarse durante el periodo previo a la
celebración del contrato; y la segunda que comienza con la celebración del contrato y llega
hasta su plena ejecución.

.C
La etapa previa a la celebración del contrato comienza con las conversaciones que van
preparando el terreno para hacer la propuesta y se llama “tratativas precontractuales”.
Durante esta etapa pueden darse conversaciones sobre aspectos circunstanciales o
DD
secundarios sin que ellas tengan todavía verdadera esencia contractual.

Durante esta etapa las partes deben: 1. Obrar de buena fe. 2. Mantener el secreto de todo
lo que sea confidencial. 3. Dar la información necesaria. 4. Mantener y conservar los
elementos materiales que resulten el substrato del futuro acuerdo. Además, no pueden
LA

abandonar los tratos de manera abrupta y sin causa.

Este último aspecto es uno de los más complejos. Por un lado, no es admisible un obrar
contrario a la buena fe, como lo sería la ruptura intempestiva de la negociación, pero por otro
lado es preciso resguardar la libertad de contratar, que permite finalmente contratar o no. Si
FI

bien existe cierto margen de discrecionalidad para abandonar las tratativas, no es admisible
que se las abandone de manera dolosa, culposa o de mala fe como ocurriría si se alegaran
circunstancias que se conocían al momento de iniciar la negociación.

De ahí que el art. 991 dispone que durante las tratativas preliminares, y aunque no se haya


formulado oferta, las partes deben obrar de buena fe para no frustrarlas injustificadas. El
incumplimiento de este deber genera la responsabilidad de resarcir el daño que sufra el
afectado por haber confiado, sin culpa, en la celebración del contrato. (Deber de buena fe). Por
ejemplo, el derecho de los arquitectos a cobrar los gastos y honorarios por su trabajo, planos,
etc., que sirvieron de base a las tratativas para la realización de una obra que luego el dueño
resolvió no hacer, si las relaciones fueron interrumpidas bruscamente y sin causa razonable
alguna. La frustración injustificada del negocio responsabiliza al autor, si es que se causa daño
a la contraparte.

• CARTAS DE INTENCIÓN (ART. 993)

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Durante la etapa precontractual, durante el curso de las tratativas preliminares, las partes
suelen celebrar ciertos acuerdos, que sin llegar a constituir un contrato, generan ciertas
consecuencias.

Uno de estos elementos es la llamada carta de intención, que es el instrumento mediante


el cual una de las partes, o todas ella expresan su consentimiento para negociar sobre cierta
base, limitado a cuestiones relativas a un futuro contrato. Entonces, la voluntad exteriorizada
en una carta de intención se halla dirigida a producir un efecto provisorio que se agota en la
preparación del contrato, no constituyendo por si el instrumento contractual, ni obliga a quien
lo emite. Claramente, la carta de intensión no constituye un contrato y por ellos su

OM
interpretación debe ser restrictiva.

Como regla, la carta de intención no constituye una oferta, ni tiene su fuerza obligatoria, a
menos que reúna los recaudos propios de la oferta.

Ahora el hecho de que no constituya contrato ni oferta, no significa que se pueda


interrumpir la negociación de manera intempestiva o abusiva. En efecto como regla, la ruptura

.C
unilateral de las negociaciones habilitadas en una carta de intención constituye un supuesto de
interrupción de las tratativas preliminares que puede generar el derecho en cabeza de la otra
parte a reclamar la reparación del daño sufrido.
DD
• ACUERDO DE CONFIDENCIALIDAD (ART. 992)

Uno de los acuerdos que pueden llevarse a cabo durante las tratativas preliminares es el
llamado acuerdo de confidencialidad mediante el cual las partes se obligan a no revelar la
información confidencial o reservada que se reciba mediante la negociación y a no usarla
LA

inapropiadamente para su propio interés.

Mas allá de que las partes puedan celebrar de manera expresa un acuerdo de
confidencialidad, lo cierto es que se trata de un deber implícito de las partes en toda
negociación. Por lo tanto, hayan acordado de manera expresa la confidencialidad o no, las
FI

partes están obligadas en tales términos.

La violación del deber de confidencialidad obliga a reparar los daños sufridos por la otra y
si ha obtenido una ventaja indebida de la información confidencial deberá indemnizar a la otra
parte en la medida de su enriquecimiento.


El convenio de confidencialidad solo puede generar responsabilidad si se viola el secreto


revelado, pero claramente no obliga a contratar. Justamente, es el conocimiento de lo
confidencial lo que permitirá determinar a las partes si es conveniente o no formalizar el
negocio contractual.

• LA MINUTA

Otro acuerdo que las partes suelen celebrar durante las tratativas preliminares es la llamada
minuta. Es el convenio mediante el cual las partes revelan que han acordado determinadas
cuestiones, pero han diferido en el tratamiento de otras, en el marco de un proceso negocial
que aun no ha culminado.

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Es un proyecto que puntualiza el resultado de las tratativas, pero que carece de eficacia
vinculante, justamente porque no se ha alcanzado un consentimiento pleno, en tanto que
existen temas pendientes de ser acordados.

Este acuerdo no es un contrato y tampoco figura como acuerdo parcial, como lo dispone de
manera expresa el art. 982.

• CONTRATOS PRELIMINARES (ART. 994)

Es el que contiene un acuerdo sobre los elementos esenciales particulares que identifique
el contrato futuro definitivo. Como surge de la definición, las partes han alcanzado un acuerdo

OM
sobre las bases esenciales de la negociación, pero falta la conformidad sobre cuestiones
secundarias u ocurre que ellas necesitan un estudio más profundo de todas las implicancias del
contrato para el consentimiento definitivo.

Ahora bien, si las partes han celebrado un contrato preliminar, han dejado atrás las
tratativas precontractuales y han avanzado sobre la etapa contractual. Esto produce un

.C
cambio en el derecho a abandonar la negociación. Si hay un contrato preliminar, desaparece
tal derecho, porque se ha ingresado al campo contractual. Cierto que las consecuencias del
incumplimiento de un contrato preliminar no son iguales a las consecuencias del
incumplimiento del contrato definitivo. Pero aquel incumplimiento importa incumplir con una
DD
obligación de hacer y de generar un daño a la otra parte, obliga a indemnizarlo.

El C.C.C dispone que las promesas previstas en esta sección que abarca los contratos
preliminares, las promesas de celebrar un contrato y el contrato de opción tienen un plazo de
vigencia de un año, o el menor que las partes convengan, sin perjuicio de que ellas pueden
LA

renovarlo a su vencimiento.

• PROMESAS DE CELEBRAR UN CONTRATO (ART. 995)

Las partes pueden pactar una obligación de celebrar un contrato futuro pero el futuro
FI

contrato no puede ser de aquellos para los cuales se exige una forma bajo pena de nulidad. La
idea es que la promesa de celebrar un contrato importa un acuerdo definitivo sobre todos los
puntos del contrato, pero que carece de uno de los requisitos básicos exigidos por ley y
siempre que su incumplimiento no provoque la nulidad del contrato.


Si la ley exige una forma determinada bajo pena de nulidad, la promesa del contrato
carece de valor. Es el caso del promesa de celebrar un de donación inmobiliaria (art. 1552)

En cambio, si no hay tal sanción por el incumplimiento de las formas, la promesa es válida
y genera en la cabeza de las partes una obligación de hacer. Es el caso del llamado boleto de
compraventa inmobiliaria, que no debe instrumentarse por escritura pública, aunque tenga
por objeto la adquisición de derechos reales sobre el inmueble. Es que la escrituración no es
exigida bajo pena de nulidad. Por el contrario, el otorgamiento pendiente de la escritura
constituye una obligación de hacer.

• CONTRATO DE OPCIÓN (ART. 996)

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Una persona ofrece a otra un contrato y se compromete a mantener latente el
ofrecimiento durante un cierto tiempo; la otra parte acepta ese ofrecimiento como tal, es
decir, como un compromiso de mantenerlo durante el tiempo estipulado y sin pronunciarse
todavía si acepta o no la proposición de fondo. Las consecuencias son las siguientes:

1. El ofertante no puede retractar su oferta durante el plazo fijado.

2. La otra parte puede aceptarlo durante todo ese tiempo y el contrato quedará
definitivamente concluido con su solo asentimiento sin necesidad de una nueva manifestación
de voluntad del oferente.

OM
La opción puede ser gratuita u oneroso y debe ser pactada bajo la misma forma que se
exige para el contrato definitivo. Como regla, salvo pacto en contrario, la opción no es
transmisible a un tercero.

• CONTRATO DE PREFERENCIA
• CONTRATO SUJETO A CONFORMIDAD (ART. 999)

.C
Es aquel cuyo perfeccionamiento depende de una conformidad o de una autorización. Este
tipo de contrato no constituye un contrato definitivo pues falta para su perfeccionamiento que
se obtenga la referida conformidad o autorización. Es el caso del contrato de alquiler de un
DD
inmueble, en el que se quiere instalar determinado negocio que requiere de la autorización
administrativa correspondiente.

La vida de estos contratos está sujeta a la condición suspensiva de que se obtenga la


autorización o conformidad. Por ello, a estos contratos se le aplican justamente las reglas de
tal condición. En el caso que las partes hubieran cumplido total o parcialmente con las
LA

obligaciones asumidas y la condición no se cumpliese, están facultadas a exigir la restitución de


lo dado, con sus accesorios.
FI


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UNIDAD 4: CAPACIDAD E INHABILIDAD PARA CONTRATAR

Establece el C.C.C que toda persona humana goza de aptitud para ser titular de derechos y
deberes jurídicos, es lo que se denomina capacidad de derecho (art. 22). A la par, dispone que
toda persona humana puede ejercer por si misma sus derechos, excepto las limitaciones
expresamente previstas en ese mismo cuerpo legal y en una sentencia judicial, es lo que se
denomina capacidad de ejercicio o de hecho (art. 23).

• CAPACIDAD DE DERECHO

Es la facultad para adquirir derechos y contraer obligaciones. Esta capacidad es reconocida

OM
hoy a todas las personas (a diferencia de lo que ocurría en el Código de Vélez). Sin embargo, no
siempre se trata de una aptitud absoluta, esto significa que en ciertos casos puede existir una
incapacidad jurídica con respecto a ciertos derechos. Por ello, el art. 22 dispone que la ley
puede privar o limitar esta capacidad de derechos respecto de hechos, simples actos o actos
jurídicos determinados.

• CAPACIDAD DE EJERCICIO

.C
Aptitud que tiene la persona para realizar por sí mismas actos de la vida civil, es decir, para
ejercer personalmente sus derechos. Las únicas limitaciones que puede ponerse a esta
DD
capacidad son las que nacen expresamente de la ley o en una sentencia judicial. Esta aptitud se
adquiere a los 18 años.

Las demás personas físicas (las que no han cumplido esa edad) no pueden realizar por si
actos jurídicos, no pueden ejercer, modificar o perder una relación jurídica pero son capaces
para ser titulares de esa relación. Por ello, la ley suple esa ineptitud con la intervención de sus
LA

representantes legales, es decir, sus padres, tutores o curadores.

• INHABILITADOS PARA CONTRATAR (ART. 1001 y 1002)

Las personas, aunque sean plenamente capaces, no siempre pueden contratar con cualquier
FI

persona o sobre determinados bienes. En efecto, ciertas personas no pueden contratar entre
sí, especialmente por la contraposición de intereses que pueda existir entre ellas:

1. La ley establece dos regímenes posibles para el sistema patrimonial del matrimonio:
el de comunidad y el de separación de bienes. En este último, como regla, cada uno de los


cónyuges conserva la libre administración y disposición sobre sus bienes personales. El


primero, al que la ley le otorga carácter supletorio (debe ser aplicado en el caso de que los
cónyuges no hayan acordado el régimen de separación de bienes), se diferencias los bienes
según su origen, en propios y gananciales, y se imponen normas sobre la administración y
disposición de ellos, debiéndose dividir en partes iguales la masa de bienes gananciales cuando
se extinga la comunidad.

Los cónyuges que están bajo el régimen de la comunidad de bienes no pueden


contratar entre sí, la prohibición alcanza a los contratos de compraventa, cesión de derechos,
permuta o donación, es decir, aquellos que impliquen un cambio en la titularidad del dominio.

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Los cónyuges que hayan elegido el régimen de separación de bienes pueden celebrar,
entre sí, libremente cualquier tipo de contrato.

2. Los padres no pueden contratar con sus hijos menores, a menos que se trate de una
donación pura y simple hecha por el padre a favor del hijo.

3. El albacea, también llamado ejecutor testamentario, que no es heredero, no puede


celebrar contratos de compraventa sobre los bienes de las testamentarias que estén a su
cargo.

4. No pueden contratar, en interés propio, los jueces, funcionarios, auxiliares de la

OM
justicia, los árbitros y mediadores y sus auxiliares, respecto de los bienes relacionados con
procesos en los que interviene o han intervenido. Quedan incluidos dentro de la prohibición
los fiscales, defensores de menores y peritos. La prohibición abarca la imposibilidad de ser
cesionarios de acciones judiciales que fuese de la competencia del tribunal que integran. La
prohibición abarca la nulidad del acto celebrado en violación de la norma, y es nulidad es
absoluta, imposible de sanearse, existe un fundamente de orden público.

.C
5. No pueden contratar, de interés propio, los abogados y procuradores, respecto de
bienes litigiosos de procesos en los que intervienen o han intervenido.
DD
6. No pueden contratar, de interés propio, los funcionarios públicos respecto de bienes
cuya administración o enajenación estén o han estado encargados.

7. Por último, no pueden contratar, según sea el caso, los que estén impedidos a
hacerlo conforme a disposiciones especiales. Los contratos cuya celebración está prohibida a
LA

determinada persona tampoco pueden ser otorgados por interpósita persona.

• NULIDAD DEL CONRTATO (ART. 1000)

Declarada la nulidad del contrato celebrado por la persona incapaz o con capacidad
restringida, la parte capaz no tiene derecho a exigir la restitución o el reembolso de lo que ha
FI

pagado o gastado, excepto si el contrato enriqueció a la parte incapaz o con capacidad


restringida y en cuanto se haya enriquecido.

Se trata de un verdadero privilegio establecido a favor de la persona incapaz o con




capacidad restringida, ya que el efecto normal de la nulidad es que las partes contratantes
deban restituirse todo lo que hubieran recibido como consecuencia del acto anulado.

Claro está que cuando el incapaz o la persona con capacidad restringida, tiene en su poder
lo que recibió o lo hubiera transformado de tal modo que su provecho fuera manifiesto, no
podría negarse acción a la parte capaz para reclamar la cosa o su valor, de lo contrario se
estaría convalidando un enriquecimiento sin causa. Por otra parte, la persona incapaz que
obró con dolo no puede alegar la nulidad (principio establecido en la parte general)

Finalmente, los actos realizados por una persona incapaz, con capacidad restringida,
emancipada o menor de edad, adolecen de nulidad relativa, porque esa nulidad se establece
en el solo interés de la parte incapaz.

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UNIDAD 5: OBJETO DEL CONTRATO

El objeto de los contratos es la prestación prometida por las partes, el bien o el hecho
sobre los que recae la obligación contraída. La crítica que se le hace a esta definición es que el
objeto va mas allá de esa prestación, no se agota ahí. Mozet Iturraspe dice que es la operación
jurídica como se nos presenta, que no vulnere la moral, el orden público, los derechos de
terceros y que sea lícito.

• PRESTACIONES QUE PUEDEN SER OBJETO DEL CONTRATO

OM
Como regla, toda prestación puede ser objeto de los contratos. Sin embargo, el C.C.C ha
establecido de manera expresa aquellas prestaciones que no pueden ser objeto de los
contratos. Ellas son, el hecho imposible o prohibido por la ley, o que sea contrario a la moral y
al orden público, o que sea lesivo de los derechos de terceros o de la dignidad de la persona
humana. Tampoco puede serlo un bien que por un motivo especial se ha prohibido que lo sea.

.C
(Art. 279 y 1004).

El art. 1004 añade que si el contrato tiene por objeto derechos sobre el cuerpo humano, se
deben aplicar los art. 17 y 56. Estas normas disponen:
DD
1. Las partes del cuerpo carecen de valor comercial.

2. Pueden ser disponibles solo por el titular solo si un valor afectivo, terapéutico, científico,
humanitario o social.
LA

3. El contrato debe ajustarse a lo que dispongan las leyes especiales.

4. Están prohibidos los actos de disposición sobre el propio cuerpo que ocasionen una
disminución permanente de su integridad o que resulten contraria a ley, la moral o las buenas
costumbres, excepto que sean requeridos para mejorar la salud de la persona y
FI

excepcionalmente de otra persona.

Asimismo se establece que el objeto debe ser determinado o determinable, licito, posible,
susceptible de valoración económica y corresponder a un interés de las parte


• DETERMINACIÓN DEL OBJETO (ART. 1005)

No es posible constreñir al deudor a la entrega de una cosa o al cumplimiento de un hecho


si no se puede precisar cuál es la cosa o el hecho debido. Muchas veces, el objeto es precisado
en su individualidad. El C.C.C considera que el objeto es determinable cuando solo se precisa
su especie o genero, según sea el caso, aunque no lo esté en su cantidad, si esta puede ser
determinada.

El objeto es determinable cuando se establecen los criterios suficientes para su


individualización, su determinación. Así como ocurre, por ejemplo, cuando la determinación
del objeto se ha dejado librada a un tercero; en este caso el contrato conserva su validez aun
cuando el tercero: 1. No haya realizado la elección (sea que no pudo, sea que no quiso, sea que
era imposible) 2. No ha observado los criterios expresamente establecidos por las partes o por

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lo usos y costumbres. En estos casos puede recurrirse a la determinación judicial: el juez debe
precisa el objeto y tramitando el pedido por el procedimiento más breve que prevea la ley
local.

• BIENES EXISTENTES Y FUTUROS (ART. 1007)

No solo los bienes presentes pueden ser objeto de los contratos sino también los bienes
futuros. La promesa de transmitirlos está subordinada a la condición de que llegue a existir,
excepto que se trate de contratos aleatorios.

Los supuestos contemplados en la ley son dos: 1. Se contrata sobre una cosa que no existe,

OM
pero se espera que existirá (por ejemplo, la compra de una cosecha antes de que este en
estado de recogerse. Si mas tarde la cosa no llegara a existir (por ejemplo, la cosecha se ha
destruido por granizo) el contrato es nulo. 2. Se contrata sobre una cosa que no existe,
asumiendo el comprador el riesgo de que no llegue a existir nunca: el contrato tiene carácter
aleatorio y por tanto valido aunque la cosa no llegue a existir.

.C
BIENES AJENOS (ART. 1008)

Como principio general, los bienes ajenos pueden ser objeto de los contratos. Cuando el
contrato sobre un bien ajeno envuelve la promesa de entregarlo, hay que distinguir distintos
DD
supuestos:

1. El que ha prometido la entrega del bien y no ha garantizado el éxito de su promesa: solo


está obligado a empelar los medios necesarios para que la prestación se realice; deberá
satisfacer los daños que cause si el bien no se entrega por su culpa. Se trata de una obligación
de medios, el contratante debe poner su mayor esfuerzo en lograr el éxito, pero no lo ha
LA

garantizado.

2. El que ha prometido la entrega del bien ajeno y ha garantizado también su efectiva entrega.
En tal caso deberá reparar los daños si la cosa no se entrega aunque no mediare culpa de su
FI

parte. Se trata de una obligación de resultados, basta no alcanzarlo para que se deba
responder.

• BIENES LITIGIOSOS O SUJETOS A GRAVEMENES O A MEDIDAS CAUTELARES (ART. 1009)




Pueden ser objeto de los contratos los bienes discutidos en litigio o en juicio. También
pueden serlo los bienes sujetos a gravamen, como ocurre con la cosa que ha sido dada en
prenda o hipotecada.

Incluso pueden ser objeto de los contratos los objetos sujetos a medidas cautelares, como
sucede cuando ha sido embargadas. Esta posibilidad de que sean objeto dentro de un contrato
no implica desconocer los derechos de terceros que pueden quedar afectados por tal contrato,
por el contrario, la norma prevé el resguardo de sus derechos, lo que implica que debe ser
satisfecho por los contratantes el perjuicio que pueda resultar.

Ahora, si el contrato se realiza con ocultación de la medida cautelar o gravamen, la parte


que prometió su entrega, que claramente ha actuado de mala fe, debe reparar los daños
causados a la otra, si ésta ha obrado de buena fe.

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• HERENCIA FUTURA (ART. 1010)

La regla es que la herencia futura no puede ser objeto de los contratos ni tampoco pueden
serlo los derechos hereditarios eventuales sobre objetos particulares. La prohibición incluye
aquellos contratos celebrados con el consentimiento de la persona cuya sucesión se trata. Es
una prohibición fundada en razones de moral, resulta chocante admitir la legitimidad de
pactos en los cuales se especula sobre la muerte de una persona.

Sin embargo, esta regla no es absoluta. El Código expresamente dispone que se admite el
pacto que: 1.Tenga en miras explotaciones productivas o participaciones societarias. 2. Deben
ser compensados los demás legitimarios. 3. No pueden afectarse las legítimas hereditarias, ni

OM
los derechos del cónyuge del futuro causante, ni los derechos de terceros.

• CONTRATOS DE LARGA DURACION (ART. 1011)

La irrupción de los contratos de larga duración ha permitido advertir que, en muchos


casos, el contrato no es un acto aislado sino que configura un verdadero proceso. Es

.C
importante estar dispuestos a una continua renegociación, en donde se contemplen no solo
las muchas y abruptas variaciones en los precios sino también las innovaciones tecnológicas y
los nuevos requerimientos de la comunidad (por ej. el equilibrio que debe existir en las
prestaciones de servicio que debe ofrecer precios adecuados pero a la vez brindar
DD
prestaciones de avanzada).

El C.C.C establece que en los contratos de larga duración el tiempo es esencial para el
cumplimiento del objeto, de modo que se produzcan los efectos queridos por las partes o se
satisfaga la necesidad que las introdujo a contratar. Por tal motivo, las partes deben ejercitar
LA

sus derechos conforme con un deber de colaboración, respetando la reciprocidad de las


obligaciones del contrato, considerada en relación a la duración total. La parte que decide la
rescisión debe dar a la otra la oportunidad razonable de renegociar.

La norma apunta a la importancia que tiene el factor tiempo en los contratos de larga
FI

duración, lo que pone de manifiesto las dificultades que se ciñen en los contratos cuando se
los pretende inmodificables, quedando las partes inexcusablemente en los términos
convenidos.

Se hace necesario un proceso de renegociación y de colaboración respetando la




reciprocidad de las obligaciones contractuales para alcanzar la finalidad perseguida dentro de


un marco de justicia contractual. De ahí la importancia de esta norma, que impide extinguir sin
más el contrato ante un incumplimiento, si es de larga duración, debiendo otorgar a la otra
parte la oportunidad de renegociar de buena fe las pautas contractuales, para no incurrir en un
ejercicio abusivo del derecho.

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