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Conceptos y Clasificaciones del Negocio Jurídico

Este documento presenta una introducción a los conceptos de negocio jurídico, acto jurídico y hecho jurídico. Explica que los romanos no desarrollaron una teoría completa de los actos jurídicos. Luego define los tres conceptos y discute las distinciones y relaciones entre ellos. También clasifica los negocios y actos jurídicos de acuerdo con criterios como si son unilaterales o bilaterales, onerosos o gratuitos, solemnes o no solemnes, entre otros. Finalmente, detalla los elementos esenc
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Conceptos y Clasificaciones del Negocio Jurídico

Este documento presenta una introducción a los conceptos de negocio jurídico, acto jurídico y hecho jurídico. Explica que los romanos no desarrollaron una teoría completa de los actos jurídicos. Luego define los tres conceptos y discute las distinciones y relaciones entre ellos. También clasifica los negocios y actos jurídicos de acuerdo con criterios como si son unilaterales o bilaterales, onerosos o gratuitos, solemnes o no solemnes, entre otros. Finalmente, detalla los elementos esenc
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UNIDAD 4

1) Nociones Preliminares.
El negocio jurídico: etimología, la casuística romana y la teoría del negocio jurídico.
Los romanos acuñaron la expresión negocio con el valor de significar aquellas operaciones de mercado
con un fin utilitario o económico. Los jurisprudentes romanos centraron su atención sobre cada uno de
los actos y negocias, aislándolos con una precisión ejemplar, para poder emitir su dictamen o parecer.
Se debe aclarar que estuvieron muy alejados de constituir una teoría del negocio jurídico. Los romanos
no realizaron ningún tipo de teoría de los actos jurídicos, como así tenemos una hoy en día; lo que ellos
hacían era en caso particular hacer normas para ese mismo.
Hechos jurídicos, actos jurídicos y negocios jurídicos: conceptos, distinciones, relaciones.
Hecho jurídico: todo hecho es un acontecimiento que interesará al derecho siempre y cuando se
produzcan consecuencias jurídicas, voluntarios y no voluntarios. Ejemplo: nacimiento, contrato.
Cuando se producen naturalmente son llamados no voluntarios (entran acá los meros naturales y en
los que el hombre participa, pero solo como mero ser natural), y cuando se producen queridos por el
hombre son llamados voluntarios (pueden tener como finalidad la ejecución de un acto prohibido por
el derecho, es decir actos ilícitos, o procurar una determinada consecuencia dentro del marco del
derecho, es decir actos lícitos, estos son denominados actos jurídicos).
Acto jurídico: acontecimiento que tiene por finalidad producir efecto jurídico; elemento que tiene
consecuencias previamente establecidas por el derecho. Ejemplo: transito.
Negocio jurídico: manifestación de voluntad que tiene un fin inmediato, voluntad libre, regula
relaciones económico-personales de las personas. Ejemplo: matrimonio.
Para algunos autores la expresión “negocio jurídico” resulta sinónimo de “acto jurídico”, por lo que no
corresponde ninguna diferenciación. En cambio, para otros se establece una distancia entre ambos. El
criterio diferenciativo estaría dado por el mayor o menos poder de voluntad en la eficacia concreta del
caso específico. Tanto en el acto j. como en el negocio j. interviene la voluntad; pero mientras que en
el primero actúa como un elemento cuyos presupuestos, modos y consecuencias están previamente
establecidos por el derecho, en el segundo la voluntad juega más libremente, regulando las relaciones
económicas-personales de las partes.
Podríamos establecer en consecuencia que en el negocio jurídico existe una declaración de la voluntad
dirigida a obtener un fin político, económico o personal amparado por el derecho.
2) Clasificaciones de los actos y negocios Jurídicos:
Los actos y negocios jurídicos pueden ser susceptibles de diversas clasificaciones que nos ilustran
acerca de su variedad.
Unilaterales Bilaterales
La existencia del acto o negocio depende de la La creación estará supeditada a un acuerdo de
voluntad de un solo sujeto. Ej: testamento, dos o más sujetos, consensus. Ej: el matrimonio,
manumisión, aceptación de una herencia. la stipulatios, la sociedad.
Onerosos Gratuitos
Suponen una ventaja económica que se adquiere La adquisición de la ventaja se realiza son
por una contraprestación consistente en un contraprestación. Ej: donación.
desprendimiento patrimonial. Ej: compraventa.
Solemnes No solemnes
El derecho prescribe la observancia de formas Existe una carencia de formas o libertades para
muy precisas; en general corresponden al ius establecerlos; en general corresponden al ius
civiles. Ej: macipatio, in iure cassio. gentiñm o ius naturales. Ej: la compraventa, el
mutuo, la locación.
Causales Abstractos
La existencia de la causa aparece En estos, si bien puede existir una causa, esta se
ineludiblemente unida a la existencia del acto o oscurece en un segundo plano de significación,
negocio. Ej: compraventa, en la cual el fin tenido no dependiendo la existencia del acto de su
en vista es inseparable de aquella. explicitación. Ej: la mancipatio o la stipulatio en
las cuales lo que interesa es la realización de las
solemnidades sin tener en cuenta el fin tenido en
vista.
Inter vivos Mortis causa
Tienen eficacia en vida de las partes. Ej: la Regulan sus efectos para después de ocurrida la
locación, el deposito. muerte del disponente. Ej: el testamento, el
legado.

Solemnidad en los actos jurídicos es la presencia de los pontífices en esos actos con sus rituales y
formas, donde el derecho dicta los procedimientos. Y el elemento forma tiene de utilidad marcar ritos
verbales y gestos rituales, con su cumplimiento se permitía el aseguramiento probatorio posterior. La
tendencia posterior es ir librando los actos de estas formalidades solemnes.
3) Los elementos del negocio jurídico.
Esenciales: son aquellos sin los que no pueden concederse la existencia del negocio jurídico.
Manifiesto de la voluntad. Existe un sujeto. La voluntad puede ser manifestada de manera expresa
cuando se formula mediante palabras indubitables, también por escrito como contratos literales;
también se considera la manifestación con signos inequívocos (gesto). Y Tacita sin signos expresos de la
actitud asumida por la parte como herencia que si formar parte acepta y es parte de la sucesión. Y el
silencio en principio no tiene valor. En cuento al silencio, en principio no tiene valor, sin embargo, se
exceptúa cuando las circunstancias concretas la parte tiene la obligación de expresarse y no lo hace.
El objeto. Cosa sobre la que cae la prestación. Debe ser lícito, ni contrario al derecho ni a las buenas
costumbres. Debe ser posible, debe resultar factible. Y también determinado, cuestión de derecho y
habrá que analizar cada caso particular.
La causa. Fue empleada por varios sentidos. Causa fuente, se emplea en sentido de investigación de
hecho, acto, o negocio antecedente. Cusa fin, se emplea en sentido de el fin de objetivo por el cual se
realza el negocio o el acto.
La forma. Elemento que rige solamente que rige para actos jurídicos que sea solemnes. Cabe advertir
que, en el antiguo Derecho Romano, la regla general era la solemnidad de los actos. La tendencia
posterior es ir liberado a los negocios de las formalidades solemnes, de este modo vemos como se
remplazan algunos negocios por otros.
Naturales: no son necesarios para concebir el negocio jurídico, pero se encuentran en la naturaleza.
Por ello, aunque las partes no lo mencionen, lo mismo integran el negocio, estando implícitos en el
mismo. Por no ser esenciales, las partes podrían determinar expresamente su exclusión.
La garantía de evicción.
Los vicios redhibitorios.
Accidentales: se pueden lícitamente incorporar a un negocio jurídico, no se presume, depende de la
voluntad de la o las partes que lo hayan o no querido incorporar.
La condición. Es un acontecimiento futuro e incierto de cuya realización depende la eficacia del
negocio jurídico. Determinados actos legítimos, no son susceptibles de ser sometidos acondiciones.
Pueden ser agrupadas en varias clasificaciones:

- Suspensivas o resolutorias: Se dice que una condición es suspensiva cuando la realización del
acontecimiento futuro e incierto determina el nacimiento del negocio. Es resolutoria cuando de
suceder el acontecimiento, se produce la extinción del negocio.
En la condición suspensiva debemos distinguir distintos momentos:
o Mientras la condición no se ha cumplido, el titular condicional no adquiere la efectividad
de ninguna situación.
o Si la condición se cumple, el negocio adquiere plena eficacia como si fuera puro y
simple. Así, la expectativa se transforma en exigibilidad si se trata de un negocio
obligacional, o en consolidación si se trata del dominio o de uno de los iura in re aliena.
o Si la condición no se cumple o si se torna cierto que jamás se podrá cumplir, ello
ocasiona la extinción de la expectativa y todo transcurre como si el negocio no hubiese
existido.
- Positivas o negativas: En los primeros, la eficacia de un negocio se subordina a la realización de
un acontecimiento futuro e incierto. En los segundos, la subordinación es a la no realización de
ese acontecimiento.
- Posibles o imposibles: La condición es imposible cuando el acontecimiento no se puede realizar
a causa de un obstáculo que puede ser físico o jurídico. Cuando se emplean estas condiciones
en negocios inter vivos, éstos se consideran nulos.
- Lícitas o ilícitas: Se entiende que son ilícitas aquellas reprobadas por el derecho y las buenas
costumbres.
- Casuales, potestativas o mixtas: Se entiende que son casuales aquellas condiciones que
dependen de un evento de la naturaleza o acción de un tercero. Será potestativa cuando
dependa del querer o de la actividad de la parte interesada. Será mixta cuando dependa, en
parte de un evento natural o de un tercero, o de la actividad querida de la parte. Las
condiciones puramente potestativas se entienden carentes de seriedad y son nulas.
El plazo (o término). Es el acontecimiento futuro y objetivamente cierto del cual se hace depender el
nacimiento o la extinción del negocio jurídico. Lo que caracteriza al plazo es la certidumbre de que
necesariamente el acontecimiento acaecerá, por lo que su función consiste en dilatar o retrasar el
nacimiento o la extinción del negocio.
Los romanos analizaron los siguientes supuestos:
a) Te daré 100 para las calendas del mes de marzo. “Se sabe con certeza que sucederá y se sabe
cuándo sucederá”.
b) Te daré 100 el día de la muerte de Ticio. “Se sabe con certeza que ocurrirá, pero no se sabe
cuándo”.
c) Te daré 100 cuando cumplas 20 años. “No se tiene certeza si ocurrirá; pero de ocurrir, se sabe
cuándo ocurrirá”.
d) Te d daré 100 el día que se case Ticio. “No se tiene certeza si ocurrirá y tampoco la hay sobre
cuándo ocurrirá”.
El modo (o cargo). El vocablo modus sirve para designar una cláusula agregada a los actos de
liberalidad, por medio de la cual se impone al destinatario del beneficio gratuito un comportamiento
determinado.
4) La representación en los negocios jurídicos:
La representación directa y la representación indirecta.
En cuanto a la representación se pueden dar dos situaciones.
Que el representante obre en nombre y a cuenta del representado, de tal modo que los efectos
jurídicos resultantes se producen directamente en la persona del representado; en este caso se llama
representación directa. A compra en representación de B, genera consecuencias directas para B
Que el representante obre a cuenta del representado, pero a nombre propio, en el sentido de que los
efectos del negocio jurídico se producen en la persona del representante; en este caso se llama
representación indirecta. A compra a cuenta de B, el objeto será para B, pero A va a tener las
consecuencias del acto. Los romanos utilizaban la indirecta porque los actos eran formales y exigían
intervención personal y directa del sujeto.
La representación en el Derecho Romano: fundamento y casos.
El caos normal es que la manifestación de la voluntad sea efectuada por la propia persona a favor o a
cargo de la cual se quieren producir los efectos del negocio jurídico. Pero existen casos en los cuales
esa manifestación de la voluntad es realizada por una persona distinta. Estamos entonces en presencia
de los que genéricamente se puede denominar representación.
En el comienzo los actos jurídicos en Roma son formales, exigiéndose la intervención personal y directa
del sujeto jurídico; y por la constitución de la misma familia romana, en la que el eje de los negocios
está centrado en el páter familias, y éste no necesita recurrir a personas extrañas ya que cuenta con los
miembros de su propia familia, que están sujetos a potestas y los utiliza para la celebración de los
negocios.
Los principales casos que se presentaban son:

 El nuntius: Este es tan sólo un vehículo de la voluntad del páter, prestando únicamente una
colaboración subordinada que se limita a transmitir la declaración ajena.
 El mandato: Contrato en el cual el mandatario se obliga a llevar a cabo un negocio por cuenta
del mandante y la gestión de negocios, en virtud de la cual una persona, el gestor, lleva a cabo
negocios en provecho de otro, sin habérselo encargado éste.
 El tutor y el curator: Estos ejecutarán ciertos actos en sustitución del incapaz, tanto el tutor
como el curator cumplían una “carga pública” a los efectos de proteger a los incapaces.
 El procurator: Una persona extraña que se ocupaba de los negocios de otra.

5) La interpretación de los negocios jurídicos.


La interpretación de los negocios jurídicos. Concepto.
Los negocios jurídicos deben ser interpretados para tratar de desentrañar su contenido y el alcance
que los mismos tienen. Se han destacado dos aspectos que tiene la “manifestación de la voluntad”,
que están señalados por la voluntad como hecho interno y la voluntad como hecho manifiesto y
externo; la primera respondiendo a ¿qué es lo que realmente quiso decir el que celebró el acto?, y la
segunda respondiendo a ¿qué es lo que realmente dijo el que celebró el acto?
De esos dos aspectos se originan dos posturas o criterios.
El problema en el Derecho Romano: teorías: a) teoría declaracionista; b) teoría voluntarista.
El primero denominado declaracioncita, dice que, si hay que atenerse únicamente a la voluntad
declarada, interpretándola de manera aislada de las motivaciones internas del declarante. Este criterio
responde aun línea de interpretación objetiva, que se concilia con la idea de justicia.
El segundo denominado voluntarista, dice que, si la declaración es susceptible de dos o más sentidos,
dado a la obscuridad de la misma, él interprete debe escrutar hasta donde le sea posible la voluntad
interna del declarante. Este criterio se corresponde con una interpretación subjetiva, tratando de
satisfacer la idea de la equidad.
Evolución histórica.
En el viejo Ius Civile, os negocios celebrados eran muy solemnes, no se conoció otro método
interpretativo que el “objetivo”. A medida que se van admitiendo los actos y negocios jurídicos del Ius
Gentium, todos ellos informales, se va a ir abriendo lentamente el camino para considerar la voluntad
que impulsó al declarante a la realización del acto o negocio. Es más actual.
No debemos por ello creer que los romanos se guiaron por una interpretación subjetivista a ultranza y
trataron de indagar los más íntimos recovecos internos de la voluntad. Partían en principio de lo
expresado, tratando de conciliar la interpretación con lo querido. De este modo, no sólo los actos
informales sino también los que requerían solemnidades, fueron inquiridos en su aspecto subjetivo.
Finalmente, en la época posclásica, la interpretación se va a inclinar por la posición voluntarista (que es
lo subjetivo), influida por la doctrina de la voluntad expresada en las corrientes helénicas y en los
estudios teológicos cristianos. La voluntad toma decidida prevalencia sobre los verba.
Caso jurisprudencial: La causa curiana.
6) Los vicios de la manifestación de la voluntad:
En las causas de anulabilidad nos encontramos con los supuestos de vicios de la voluntad. La doctrina
romana nos presenta tres casos, erros, dolo y violencia.
El error,
El falso conocimiento que la o las partes tienen sobre el acto o negocio llevado a cabo o sobre un
aspecto esencial del mismo.
El error al que nos referimos es el error de hecho. Existe el error de derecho que versa sobre la
ignorancia o ausencia total de conocimiento de las reglas jurídicas objetivas os obre el conocimiento
equivocado de las mismas. Por una mera razón de seguridad jurídica es inexcusable.
Error in negotio: Tiene lugar cuando existe un desencuentro total entre lo que las partes han querido
celebrar y lo realmente manifestado.
Error in persona: Tiene lugar cuando se ha realizado el negocio con una persona distinta de aquella con
la cual se quería celebrar el mismo. Para ser esencial, la consideración de la persona tiene que haberse
tenido especialmente en vista.
Se distingue el error sobre el nombre de los errores sobre la identidad y sobre las cualidades. En el
primero, el negocio será válido, por cuanto la sola equivocación sobre el nombre no resulta esencial
para el negocio. En cambio, en los otros dos, el error puede acarrear la nulidad.
Los negocios sobre cuales recae el error de identidad y de cualidades que pueden provocar la
anulación de los mismos se los llama intuitu personae. Son aquellos que se han realizado teniendo
como presupuesto esencial que la parte beneficiada o la otra parte es esa determinada persona y no
otra. Fuera de este supuesto, el error será intrascendente.
Error in corpore: Tiene lugar cuando he realizado el negocio sobre un objeto distinto del que creía
celebrarlo. El mero error sobre el nombre del objeto negocial no es esencial.
Error in substantia: Tiene lugar cuando recae sobre las características esenciales del objeto del negocio.
El error no es sobre el corpus del objeto, sino sobre la substantia rei.
Error in quantitate: Tiene lugar cuando recae sobre la cuantía del objeto.
El dolo,
Se entiende por dolo la realización de todo tipo de maniobra engañosa o maquinación astuta tendiente
a provocar un estado de error en la otra parte con la cual realizamos el negocio. Se trata de un error
provocado. Los romanos distinguen entre el dolo bueno (normales artificios utilizados en los negocios)
y el dolo malo.
En un comienzo el Ius Civile no admitió esta causal de ineficacia, razón por la cual los actos celebrados
con dolo eran válidos. Se admitió también una exceptio doli, otorgada a aquellos que era demandados
por la realización de un acto doloso, y servía para evitar el progreso de la acción.
Requisitos:

 El dolo debe provenir de la contraparte negocial y no de un tercero.


 Las maniobras dolosas deben haber sido causa determinante de la realización del acto. En este
caso se habla de dolo principal. En cambio, si el dolo es incidental, cuando aún sin las
maniobras dolosas el negocio lo mismo se habría celebrado, ello no puede causar la ineficacia
del acto.
 Debe ocasionar un daño importante.
 No debe mediar dolo de ambas partes.
La Violencia.
En este vicio de la voluntad debemos distinguir dos supuestos: la violencia física (vis absoluta) y la
violencia moral o coacción (vis coactiva).

- La violencia física: Sólo se puede dar cuando alguien fuerce a otro a realizar un acto utilizándolo
como mero instrumento.
- La violencia moral o coacción: Dio motivo a la formula Octaviana que permitió que se pudiera
ejercitar la actio quod metus causa, la que pretendía la restitución de lo entregado por miedo o,
el cuádruplo de su valor.
Para poder repulsar una acción que se pretendía intenta en base a un acto realizado con violencia, se
otorgaba la exceptio quod metus causa.
Para poder alegar el metus o la vis coactiva, debe darse estas circunstancias (requisistos):

 Debe haber una amenaza injusta, el preanuncio de querer hacer sufrir a otro un mal. No es
injusta la amenaza hecha al deudor de demandarlo ante la justicia.
 El mal con que se amenaza debe ser grave o inminente.
 Debe estar dirigido a que la persona amenazada tenga que realizar el acto o negocio jurídico.
 La amenaza debe ser seria, capaz de impresionar a una persona normal.
Divergencia entre la declaración y la voluntad: a) La simulación; b) El animo iocandi; c) La reserva
mental.
La divergencia entre lo declarado y lo realmente querido puede dar lugar a la simulación. Las partes
pueden querer aparentar la realización de un negocio en forma lícita, pero con vistas de defraudar a la
ley. Existen distintos tipos de simulación. La absoluta; se esconde en actos, pero no por otros, la
relativa; se esconde en actos con otros, la lícita que es poco visto, y la ilícita, que es contraria a la
moral.
El animo iocandi: Los negocios hechos por diversión o broma carecen de seriedad y por lo tanto son
obviamente ineficaces.
La reserva mental: Cuando una de las partes guarda para su fuero interno un determinado sentido de
lo que exteriormente se ha “declarado” pero que no ha sido efectivamente expresado.
7) La ineficacia de los negocios jurídicos.
La nulidad y la anulabilidad en la concepción romana.
El caso de la nulidad, en el cual el acto o negocio sólo tiene una mera apariencia de ser, pero en
realidad carece de alguno de los elementos esenciales, razón por la cual se considera inexistente o
totalmente inválido.
El caso de la anulabilidad, en el cual el acto o negocio existe y en principio produce los efectos jurídicos
que se propusieron las partes; pero éstas pueden pedir su anulación, o decretarla el juez debido a un
obstáculo jurídico existente y atendible.
En el derecho antiguo, los actos y negocios del Ius Civile son susceptibles de nulidad y no de
anulabilidad. Se debe ello a su carácter solemne: en principio tienen vigencia salvo que no se hayan
realizado las formas respectivas o que las personas que los ejecuten sean manifiestamente incapaces;
o respecto de un objeto prohibido, ilícito o imposible. Para el derecho, ese acto o negocio nunca ha
podido producir efectos.
En cambio, los actos y negocios del Ius Gentium o del Ius Honorarium, si bien son susceptibles de
nulidad por carencia de algún elemento esencial, pueden ser anulados cuando el pretor, considerando
la realidad integral del negocio en sus aspectos objetivo y subjetivo a la luz de la equidad, entiende que
presentan un obstáculo atendible para que se lo torne ineficaz para el futuro.
La confirmación. La conversión del negocio nulo.

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