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Fallo

La sentencia resume un caso de demanda por despido discriminatorio. La actora reclamó la nulidad de su despido alegando que fue motivado por su militancia política y parentesco con un referente político. El juez de primera instancia desestimó la demanda al no encontrarse probado el carácter discriminatorio. La actora apeló argumentando que se admitieron indicios de discriminación pero no se ponderaron debidamente las pruebas.

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La sentencia resume un caso de demanda por despido discriminatorio. La actora reclamó la nulidad de su despido alegando que fue motivado por su militancia política y parentesco con un referente político. El juez de primera instancia desestimó la demanda al no encontrarse probado el carácter discriminatorio. La actora apeló argumentando que se admitieron indicios de discriminación pero no se ponderaron debidamente las pruebas.

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Poder Judicial de la Nación

CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO -


SALA V

Expte. Nº CNT 59873/2016/CA1-CA2


SENTENCIA DEFINITIVA. 85236
AUTOS: “MODARELLI, MARIA LAURA C/ MINISTERIO DE JUSTICIA Y
DERECHOS HUMANOS DE LA NACION Y OTRO S/ MEDIDA CAUTELAR”

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina, a


los 2 días del mes de julio de 2021 se reúnen las señoras
juezas de la Sala V, para dictar la sentencia en esta causa, quienes se expiden en el orden
de votación que fue sorteado oportunamente; y LA DOCTORA BEATRIZ E.
FERDMAN dijo:
I- La sentencia definitiva de primera instancia (fs. 178/188) ha sido apelada por
la parte actora a tenor del memorial incorporado en forma digital el 28/12/2020, que
fuera replicado por sus contrarias mediante presentaciones incorporadas el 01/02/2021.
Asimismo se registran los recursos interpuestos por el perito contador Ricardo Héctor
Pérez y por la representación letrada de la parte demandada Convenio Marco MJYDHA
Acara Automotor Leyes 23283 y 23412, Dr. Mario Adolfo Reinoso, por estimar
reducidos los honorarios que le fueron regulados.
II- Corresponde memorar que María Laura Modarelli, accionó contra el Ente
Cooperador Asociación de Concesionarios de la Automotores de la República Argentina
(Acara) y en forma solidaria (cft. art. 30 LCT) lo hizo contra el Ministerio de Justicia y
Derechos Humanos de la Nación, en procura de obtener la nulidad del despido. Señaló
que el 19 de diciembre de 2011, comenzó a prestar tareas en el ámbito del ministerio y
que fue contratada por el ente cooperador Acara en febrero de 2012, en el marco de las
Leyes 23283 y 23412, cumpliendo tareas de coordinadora del área de atención a
comunidades migrantes, hasta el año 2015, cuando fue transferida a la delegación del
Registro Nacional de Armas Renar de la ciudad de Salta, capital de la provincia
homónima, donde estuvo encargada del asesoramiento a usuarios y a potenciales
usuarios de armas, en orden a los trámites necesarios para renovar o tramitar
credenciales de legítimo usuario y tenencias, de acuerdo a la legislación vigente.
Destacó ser una activa militante y referente política de la agrupación La
Cámpora, perteneciente al Frente para la Victoria y al Partido Justicialista y como tal fue
electa candidata a comunera en el año 2011 y a congresal suplente en el 2014. Afirmó
además ser la hermana de Juan Modarelli, reconocido referente de la mesa ejecutiva de
dicha agrupación en la Ciudad de Buenos Aires. Señala que el 10/12/2015 la
administración a cargo de Germán Garavano como nuevo Ministro de Justicia comenzó
una masiva ola de despidos en el organismo ministerial y en dicho contexto, el 01 de
abril de 2016 le fue notificado personalmente su despido al que tilda como

Fecha de firma: 02/07/2021


Firmado por: JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA 1
Firmado por: GRACIELA LILIANA CARAMBIA, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA

#28720129#295054617#20210702125439690
discriminatorio, motivo por el cual reclamó su reincorporación en los términos que
surgen de la misiva del 08 de junio de 2016. Destaca que al momento de formalizarse el
despido no se cuestionó su desempeño ni se invocó una reestructuración o falta de
trabajo u otra causa que motivara la decisión rupturista.
Por todo ello solicita se declare la nulidad de la medida, que fue dispuesta en
clara violación a la Ley 23.592 y al convenio 111 de la OIT, a la vez de reclamar los
salarios caídos desde abril de 2016 y el daño moral conforme lo expuesto a fs. 13.
Plantea la responsabilidad del Ministerio de Justicia en los términos del art. 30 de la
LCT. Solicita en subsidio la condena en los términos de los arts. 2 y 1 de la ley 25.323,
éste último como consecuencia del tardío registro del vínculo laboral por parte de Acara
y peticiona la entrega de los certificados del art. 80 LCT y el agravamiento
indemnizatorio contemplado por el art. 45 de la ley 25.345. (fs. 14/15).
La codemandada Asociación de Concesionarios de Automotores de la República
Argentina (Acara) niega cada uno de los hechos invocados en el escrito inicial y relata
que la actora fue contratada el 16 de febrero de 2012 para desarrollar tareas como
coordinadora bajo la categoría C7 en favor del Ministerio de Justicia y Derechos
Humanos, en los términos de las Leyes 23.283 y 23.412. Afirma que el despido de la
actora fue dispuesto en el marco de la reestructuración de personal emprendida por el
gobierno, que afectaba a la planta permanente de Acara, ante la desproporción entre la
cantidad de personal y el bajo volumen de trabajo, todo lo cual derivó en el despido de
800 empleados, de los 5.000 que prestaban servicios en el ente en ese momento.
Sostiene que dicha desvinculación fue válida y resultante del pleno ejercicio de la Ley
de Contrato de Trabajo, pues no se trató de una represalia ni de un despido
discriminatorio consecuente con la actividad política que la actora realizaba. Impugna
los reclamos subsidiarios en los términos de los arts. 1 de la ley 25.323 y 80 LCT,
alegando que la fecha de ingreso se encuentra correctamente registrada y que además
hizo entrega de la documentación laboral al momento de comunicar el distracto,
aclarando que la suma abonada en concepto de liquidación final alcanzó a $ 191.778. (fs.
64).
Por su parte, el codemandado Estado Nacional - Ministerio de Justicia y
Derechos Humanos -, negó cada uno de los hechos expuestos en el inicio. Opuso falta de
legitimación pasiva y desconoció el vínculo laboral con la actora, señalando que Acara
es quien actuó como su verdadero empleador; asimismo desconoce el carácter
discriminatorio del despido y el daño moral reclamado, así como la responsabilidad que
se le atribuye en tanto no se ha configurado ningún vínculo laboral con el Estado
Nacional (fs. 113/122 vta.).
III- La Sra. Juez de grado, concluyó que en el caso no se demostró que el despido
dispuesto por la empleadora excediera las facultades que le otorga en tal sentido el art.

Fecha de firma: 02/07/2021


2 JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA
Firmado por:
Firmado por: GRACIELA LILIANA CARAMBIA, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA

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242 LCT por cuanto de la prueba ofrecida no surge acreditada la mentada actividad
política ni puede sostenerse que el distracto fuera motivado por su parentesco con un
referente político; en ese orden de ideas, la magistrada estimó que la prueba testimonial
acreditó que el distracto se basó en las razones que la demandada adujo al contestar la
acción. Destacó que ante el despido, la actora cuestionó la naturaleza de la contratación,
sin referirse de modo alguno a su actividad política o al trato discriminatorio que invoca.
Finalmente, la magistrada subrayó que la legislación privilegia la modalidad de contrato
por tiempo indeterminado que puede culminar por voluntad de cualquiera de las partes,
sin causa, sin dejar de soslayar el derecho constitucional a ejercer toda industria lícita
con las facultades regulares que conlleva.
En su recurso, sostiene la actora que en la instancia anterior se admitió la
existencia de indicios sobre el posible carácter discriminatorio del despido más no
obstante ello, se optó por dar pleno valor a la postura asumida por las demandadas sin
ponderar las pruebas que las sustentan. Destaca que las declaraciones testimoniales
rendidas por Lambert, Arias y Negro Frer evidencian la actividad política desplegada
por la actora de público y notorio conocimiento y el clima de persecución existente
luego del cambio de gestión en diciembre de 2015 a nivel nacional. Asevera que la
demandada no invocó la supuesta reestructuración al momento de extinguir el vínculo ni
su legitimidad; tampoco explicó en qué consintió la misma, ni los cambios producidos o
el criterio objetivo aplicado a la hora de despedir masivamente; tampoco se inició un
procedimiento preventivo de crisis ni se dio intervención a los gremios para causar los
menores perjuicios posibles a los trabajadores.
Afirma que, contrariamente a lo sostenido por la sentenciante a quo, la ley
23.952 prohíbe la comisión de actos discriminatorios por cuanto conforma un acto ilícito
que como tal no puede ampararse en el derecho a ejercer una industria lícita. Con
fundamento en el art. 14 bis de la Constitución Nacional; en el precedente dictado por la
Corte Suprema de Justicia en autos “Alvarez c. Cencosud” y en la ley 23.592, solicita se
revoque la sentencia de grado y se declare el despido discriminatorio y nulo, con la
consecuente reinstalación de la actora y la reparación del daño moral ocasionado.
Sostiene que en la instancia anterior no se dio tratamiento a la responsabilidad
atribuida a Ministerio de Justicia, requiriendo se declare su responsabilidad en los
términos del art. 30 LCT. Finalmente apela la imposición de costas; la regulación de
honorarios y reclama en subsidio en los términos de los arts. 1 y 2 de la ley 25.323 y por
los certificados de trabajo por cuanto se le entregó únicamente el formulario P.S 6.2, lo
cual no cumple los requisitos que contempla la norma.
IV- Delineados de este modo los agravios, considero que en el supuesto de autos,
la solución adoptada en la instancia de grado deberá ser modificada de acuerdo a los
términos que expondré seguidamente.

Fecha de firma: 02/07/2021


Firmado por: JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA 3
Firmado por: GRACIELA LILIANA CARAMBIA, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA

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Sobre el particular, en primer lugar y más allá de las discrepancias habidas entre
las partes en orden a la fecha de ingreso y a la naturaleza de la relación habida entre las
partes al inicio, de las actuaciones se desprende que la actora se desempeñó como
coordinadora del área de atención a comunidades migrantes y que luego fue trasladada al
Registro Nacional de Armas en Salta capital, de acuerdo al relato desarrollado a fs. 6,
que no fue objeto de desconocimiento categórico en el escrito de conteste, cfr. art. 356
del C.P.C.C.N. Surge además que el día 01 de abril de 2016 la accionada Acara le
comunicó personalmente a la actora la extinción del vínculo sin invocación de causa a
partir del 1 de abril de 2016 (cft. fs. 6 vta.).
En tal marco fáctico y a tenor del planteo recursivo bajo estudio, pongo en
relieve que de las constancias de autos surge que la actora es una activa militante y
referente política de la agrupación La Cámpora, perteneciente al Frente para la Victoria
y al Partido Justicialista y que como tal fue electa candidata a comunera en el año 2011 y
congresal suplente del Partido Justicialista en el año 2014, extremos que además de ser
de público y notorio conocimiento, fueron ratificados por las declaraciones testimoniales
que analizaré seguidamente.
En efecto, esta actividad de índole político es abonada por los dichos de la
totalidad de los testigos que declararon en autos, todo lo cual, contrariamente a lo
sostenido por la magistrada que me precede, importa la constitución de indicios serios y
significativos en orden a la cuestión central del debate radica en determinar si bajo la
apariencia de un despido sin causa, la decisión rupturista encerró un móvil
discriminatorio ya que la causa real fue la activa participación desplegada por la Sra.
Modarelli en la agrupación La Cámpora y su pública ideología política así como la
relación familiar con un referente de dicha agrupación en el ámbito de la Ciudad de
Buenos Aires.
Tales circunstancias fácticas fueron expresamente desconocidas por la
demandada Acara quien negó entre otros extremos la existencia de discriminación
política e ideológica en la motivación del despido.
En definitiva, si bien el despido resultó arbitrario, lo que debe dilucidarse es si
además de ser arbitrario obedeció a una restricción, alteración o exclusión cuya finalidad
fuera el menoscabo o supresión de los derechos fundamentales como para configurar un
trato discriminatorio.
Un trato desigual puede ser discriminatorio cuando la distinción o exclusión
obedece a motivos tales como “raza, religión, nacionalidad, ideología, opinión política
o gremial, sexo posición económica, condición social o caracteres físicos” (cfr ley
23.592) o cualquier otra circunstancia. Delineado este punto y toda vez que la
demandada negó que el despido tenga por motivación algún aspecto vinculado con la
condición subjetiva de la actora, entiendo que tal como la doctrina y jurisprudencia

Fecha de firma: 02/07/2021


4 JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA
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Firmado por: GRACIELA LILIANA CARAMBIA, JUEZ DE CÁMARA
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mayoritaria de esta cámara han sostenido con criterio que comparto, que lo dificultoso
del tema está dado por la carga probatoria, ya que más allá de que el despido resulte
incausado, no resulta factible identificar el despido sin causa y el despido
discriminatorio, en tanto que son dos tipos distintos de despido, el primero carece de
causa porque no la tiene, - como en el caso - o porque si la tiene no alcanza a conformar
el supuesto previsto por el art. 242 de la LCT, mientras que en el segundo, hay una causa
prohibida.
Desde dicha óptica será el trabajador quien deberá, en primer término, demostrar
o aportar indicios suficientes de que el acto lesiona su derecho fundamental y “una vez
configurado el cuadro indiciario, recae sobre el empleador la carga de acreditar que su
actuación tiene causas reales absolutamente extrañas a la invocada vulneración de
derechos fundamentales (…)” (CNAT, Sala V, sent. 68536, 14/6/2006, “Parra Vera
Máxima c/San Timoteo S.A.” , Sala V, sent. 69131 21/12/2006, “Arecco, Maximiliano
c/ Praxair Argentina S.A.” Sala II, sent. 95.075, 25/6/2007, “Alvarez, Maximiliano y
otros c/ Cencosud S.A.”, Sala IV, sent 94.581 19/3/2010, “Olguin Pedro Marcelo c/
Rutas del Sur SA. s/ acción de amparo”, Sala X “Muñoz Carballo Alejandra Noelia c/
Casino Buenos Aires S.A. Compañía de Inversiones en Entretenimientos S.A. UTE” ,
sent. 17.456 del 30 de abril de 2010. Este es el criterio que luego fuera auspiciado por la
Corte Suprema de Justicia de la Nación "Pellicori, Liliana Silvia c/Colegio Público de
Abogados de la Capital Federal s/ amparo" (sentencia del 15/11/2011, Fallos 334:
1387) al sostener que la cuestión de los medios procesales destinados a la protección y,
en su caso, reparación de los derechos y libertades humanas se erigió siempre como uno
de los capítulos fundamentales del Derecho Internacional de los Derechos Humanos (...)
y ponen de relieve los serios inconvenientes probatorios que regularmente pesan sobre
las presuntas víctimas, nada menos que en litigios que ponen en la liza el ominoso
flagelo de la discriminación, cuya prohibición inviste el carácter de ius cogens. Así,
resultará suficiente para la parte que afirma haber sido discriminada con la acreditación
de hechos que prima facie evaluados resulten idóneos para inducir su existencia, caso en
el cual, corresponderá al demandado a quien se reprocha la comisión del trato
impugnado, la prueba de que este tuvo como causa un motivo objetivo y razonable ajeno
a toda discriminación. La evaluación de uno y otro extremo, naturalmente, es cometido
propio de los jueces de la causa, a ser cumplido de conformidad con las reglas de la sana
crítica. La doctrina del Tribunal no supone la eximición de prueba a la parte que tilda de
discriminatorio a un acto, pues de ser esto controvertido, pesa sobre aquélla la carga de
acreditar los hechos de los que verosímilmente se siga la configuración del motivo
debatido (cfr. Considerandos 11 y 12 del precedente citado).
Es así que, en relación con la mecánica probatoria en este tipo de causas, se ha
sostenido en criterio que comparto que “no corresponde exigir al trabajador plena

Fecha de firma: 02/07/2021


Firmado por: JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA 5
Firmado por: GRACIELA LILIANA CARAMBIA, JUEZ DE CÁMARA
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prueba del motivo discriminatorio, bastando a tal efecto los indicios suficientes (art. 163,
inc. 5 del CPCCN). Por tal motivo es que en el reparto de cargas procesales, a cargo de
la empleadora deberá colocarse la justificación de que el acto obedece a otros motivos.
No implica lo expuesto, desconocer el principio contenido en el artículo 377 de la norma
citada, ni lo específicamente dispuesto en la ley 23592, ya que “(...) quien se considere
afectado en razón de cualquiera de las causales previstas en esta ley (raza, nacionalidad,
opinión política o gremial, sexo, caracteres físicos, etc.) deberá en primer lugar,
demostrar poseer las características que considera motivantes del acto que ataca (...) y
los elementos de hecho, o en su caso, la suma de indicios de carácter objetivo en los que
funda la ilicitud de éste, quedando en cabeza del empleador acreditar que el despido tuvo
por causa una motivación distinta y a su vez excluyente, por su índole, de la animosidad
alegada (...)”.
Este estándar probatorio elaborado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación
ha sido reiterado en la causa “Sisnero” (Fallos: 337:611 del 20/5/2014) y “Monteagudo
Barro” (Fallos 337:1142 del 28/10/2014, donde la Corte se remitió a las pautas
probatorias fijadas en el precedente “Pellicori” (Fallos 334: 1387). En igual sentido en
la causa “Varela, José Gilberto c/ Disco S.A. s/ amparo sindical” sentencia del,
4/9/2018, Fallos 341:1106) el Máximo Tribunal señaló en el considerando nro. 9 que
“(…) esta Corte ha señalado cuál es el estándar de prueba aplicable cuando se discute la
existencia de medidas discriminatorias en el marco de una relación de empleo dada la
notoria dificultad, por la particularidad de estos casos, de considerar fehacientemente
acreditada la discriminación.
Según dicho estándar, cuando se discute si la medida obedece a un motivo
discriminatorio, la existencia de dicho motivo se considerará probada si el interesado
acredita de modo verosímil que la medida fue dispuesta por esa razón y, en ese caso, el
demandado no prueba que responde a un móvil ajeno a toda discriminación (…)”.
Recientemente la Corte Suprema de Justicia en autos “Caminos Graciela Edith c.
Colegio e Instituto Nuestra Señora de Loreto” del 10/06/2021, en remisión al dictamen
emitido por el Procurador Fiscal, ratificó el estándar probatorio delineado al sostener que
“(…) Cuando se discute la existencia de medidas discriminatorias en el ámbito de una
relación de empleo, dada la notoria dificultad probatoria que existe para la parte que
afirma un motivo discriminatorio, resultará suficiente con la acreditación de hechos que,
prima facie evaluados, resulten idóneos para inducir su existencia, supuesto en el cual
corresponderá al demandado a quien se reprocha la comisión del trato impugnado, la
prueba de que este tuvo como causa un motivo objetivo y razonable ajeno a toda
discriminación (Fallos: 334:1387, "Pellicori"; considerandos 6° y 11° y 337:611,
"Sisnero", considerando 5°).

Fecha de firma: 02/07/2021


6 JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA
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Firmado por: GRACIELA LILIANA CARAMBIA, JUEZ DE CÁMARA
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Al respecto, luego de evaluar a la luz de las reglas de la sana crítica (cfr. art. 386
del C.P.C.C.N.) las probanzas arrimadas a la causa, no coincido con lo expuesto por la
Sra. Juez que me precede, dado que examinadas las constancias de autos a la luz de la
sana crítica, se verifican indicios serios y capaces que permiten acudir válidamente a la
doctrina de la carga dinámica de la prueba (art. 163, inc. 5° del CPCCN).
Desde la descripta perspectiva de análisis, y tal como lo adelanté, obran en la
contienda suficientes elementos de convicción que autorizan a tener por acreditado que
la actora, tal como lo apuntó en su demanda, fue despedida por motivos que excedieron
las pautas delimitadas por el art. 245 LCT. En efecto, la accionante arrimó al proceso
elementos indiciarios suficientes en apoyo de su tesitura; al respecto, cabe destacar que
el testigo Juan Pablo Lambert (fs. 178/179), quien tuvo a su cargo todas las
delegaciones del Renar en el interior del país y quien fuera el superior jerárquico de la
actora mientras se desempeñó en la Ciudad de Salta, declaró acerca de la actividad
política ejercida por la actora y sobre las circunstancias que rodearon el despido, al
afirmar que: "... la actora militaba en Capital Federal en Villa Soldati, Lugano, para el
kirchnerismo, partido justicialista y le consta que la actora fue congresal del PJ en
Caba. Que le consta porque el testigo está afiliado al partido justicialista y sabe
quiénes son los congresales (…); en cuanto al despido, el dicente refirió que la medida
extintiva se formalizó sin conocimiento alguno de su parte y que ante el requerimiento
de información que efectuó al respecto, (….) le manifestaron que se da de baja la
contratación de la actora por cuestiones políticas (…) lo cual generó una discusión que
en definitiva culminó en la renuncia presentada por el deponente, como consecuencia del
despido de la actora y de muchas personas más.
En el mismo sentido, a fs. 172 y vta. declaró Cristian Negro Frer quien confirmó
que la actora tenía una activa participación política que era de público conocimiento,
coincidiendo en cuanto a la trayectoria desplegada en la comuna de Villa Lugano y en el
marco del Partido Justicialista; en ese contexto, el testigo refirió que “los motivos del
despido de la actora fueron básicamente porque era de la gestión del gobierno anterior
al entrante, porque también conocían las relaciones políticas dentro del ministerio. Que
le consta porque se los hacían notar y les decían ustedes son de la gestión anterior, que
se los decía la gente nueva que entraba a ocupar los lugares de la gente que despedían
(…) Que las demandadas conocían la actividad política de la actora porque dentro del
ministerio se sabía qué actividad desarrollaba cada uno a nivel institucional o político,
esa información no era difícil de recabar porque era conocido por todos”, asimismo, el
dicente describió el clima laboral imperante entonces al referir que “cuando echaron a
la actora, también echaron a muchos trabajadores, que entiende que los motivos eran
similares (…) que cuando llegaron el nuevo cuerpo directivo y empezaron a reemplazar
a los directores y coordinadores, el contacto era bastante hostil porque de tener

Fecha de firma: 02/07/2021


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información fluida o trato fluido, no les asignaban trabajo, que los desplazaban, hasta
que llegaba el telegrama de despido (…)”.
Finalmente, resulta ilustrativa la declaración brindada por Gerónimo Arias (fs.
169/171), quien tras ratificar la representatividad política de la actora, describió las
circunstancias que caracterizaron el clima hostil y persecutorio imperante, al afirmar que
“entiende que a la actora la echaron del ministerio, igual que echaron a cientos de
trabajadores, con el cambio de la nueva gestión a partir del 10 de diciembre de 2015, se
inició una persecución política a muchos trabajadores y trabajadoras y todos los que en
ese momento pensaban distinto y venían de la gestión anterior , les llegaron el
telegrama de despido. Que era público conocimiento que cuando te persiguen no te
avisan y no te lo ponen en telegrama, pero el temor de los trabajadores a decir lo que
pensaban hasta el día que se fue el testigo , que fueron casi tres meses, el clima era de
mucho temor y de perder el trabajo básicamente”. En tales términos, el deponente
agregó que “todos los que tenían alguna responsabilidad en algún área de la gestión
fueron despedidos”.
En esta inteligencia, los testigos que declararon en la causa a propuesta de la
parte actora manifestaron, en forma coincidente y concordante, que la reclamante era
una referente política de notoriedad pública perteneciente al partido y a la agrupación
política señalados; que existía un trato de exclusión, de desigualdad y discriminación
respecto del personal perteneciente a la gestión anterior y que la nueva gestión del
ministerio manifestó el firme propósito de despedir a aquellos trabajadores identificados
con dicha gestión y que todo ello culminó con el despido de la actora con posterioridad a
la asunción de las nuevas autoridades electas a nivel nacional en diciembre de 2015.
A modo de síntesis cabe señalar que todos los deponentes dieron cuenta de la
ideología política proferida por la actora y de su activa participación política pública y
notoria, que como tal no podía ser desconocida por la demandada y desde tal perspectiva
de análisis los testimonios reseñados se presentan serios, objetivos, absolutamente
concordantes y debidamente fundados en cuanto a las circunstancias de tiempo, modo y
lugar en que los deponentes accedieron al conocimiento de los hechos que afirman
saber, las que – en punto a las cuestiones que aquí se analizan- revelan que los
presenciaron personalmente, por lo que poseen plena eficacia probatoria (cfr art. 386
C.P.C.C.N.).
Si bien la demandada ha impugnado las declaraciones antes señaladas, las
escuetas manifestaciones vertidas a fs. 176 y 180 carecen de eficacia para restar valor
probatorio a tales testimonios, ya que son coincidentes en los aspectos sustanciales y
provienen de personas que han tomado conocimiento directo de los hechos sobre los que
declaran pues todos fueron compañeros de trabajo y en el caso del testigo Lambert, el

Fecha de firma: 02/07/2021


8 JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA
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superior jerárquico de la accionante, y todos ellos estuvieron presentes en el momento en
que se sucedieron los hechos (cfr arts. 90 LO 386 y 456 del C.PC.C.N.).
En definitiva, conforme lo hasta aquí expuesto y de acuerdo al panorama
probatorio "ut supra" reseñado, en el caso particular encuentro liminarmente demostrado
"el cuadro indiciario" que se requiere para poder afirmar que la actora ha sido víctima de
un accionar discriminatorio y que el cese del contrato de trabajo dispuesto a instancia de
la demandada -sin invocación de causa- no tuvo otra motivación que su comprobado
activismo político; máxime que la accionada no aportó ningún elemento de prueba
tendiente a desechar la tipificación reprochada, pese a que era quien se encontró en
mejores condiciones para demostrar objetivamente los hechos en los que sustentó su
obrar (cft. art. 377 CPCCN); y si bien el trabajador tiene la carga de aportar indicios
razonables de que el acto que impugna lesionó su derecho fundamental, con suficiencia
para superar el umbral mínimo que torne verosímil su versión, es decir, que permita
presumir la discriminación alegada, una vez alcanzada dicha verosimilitud,
imprescindible en el ámbito procesal en que se dirigiera la pretensión, habrá de
ponderarse si el demandado asumió la finalidad de desvirtuarla, a través del aporte de
elementos aptos para corroborar que su decisión rupturista obedeció a causales ajenas al
derecho fundamental que se incrimina como lesionado.
En este orden de ideas, los argumentos esgrimidos en orden a la cantidad de
trabajadores que habrían sido despedidos en forma contemporánea a la extinción de la
relación laboral con la Sra. Modarelli luce insuficiente a los fines de confirmar lo
decidido por la magistrada de grado, puesto que en el marco de las especiales
circunstancias de esta causa, donde la accionante acreditó la existencia de indicios con
entidad suficiente para afirmar que la empleadora tuvo conocimiento de su militancia y
actividad política y teniendo en cuenta por otra parte que la empleadora se limita a negar
de modo impreciso y ligero la intención discriminatoria que se le atribuye, sin proferir
una explicación seria, objetiva y razonable acerca de los motivos del despido y extraña a
la vulneración de los derechos fundamentales, revela que el despido dispuesto por la
demandada además ser arbitrario obedeció a un motivo prohibido por nuestro
ordenamiento, esto es, la actividad política desplegada por la actora, garantizada por el
art. 14 bis de la Constitución Nacional.
V- El art. 1 de la ley 23.592 establece que “Quien arbitrariamente impida,
obstruya, restrinja o de algún modo menoscabe el pleno ejercicio sobre bases
igualitarias de los derechos y garantías fundamentales reconocidos por la Constitución
Nacional, será obligado a pedido del damnificado a dejar sin efecto el acto
discriminatorio o cesar en su realización y a reparar el daño moral y material
ocasionados. A los efectos del presente artículo se considerarán especialmente los actos
u omisiones discriminatorias por motivos tales como raza, religión, nacionalidad,

Fecha de firma: 02/07/2021


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ideología, opinión política o gremial, sexo, posición económica, condición social o
caracteres físicos”.
Dicha normativa permite dejar sin efecto el acto discriminatorio aun cuando se
trate de un despido dispuesto en el régimen de estabilidad impropia. Es que el acto
discriminatorio está prohibido por la Constitución Nacional (art. 16) y por la ley
mencionada (art. 1°), por lo tanto tiene un objeto prohibido (art. 953 C. Civil) y,
entonces, es nulo (art. 1044 CCC); en consecuencia, el perjuicio debe ser reparado,
reponiendo las cosas al estado anterior al acto lesivo –art. 1° Ley 23.592 y art. 1740
CCC– por cuanto la mencionada ley antidiscriminación habilita a dejar sin efecto el acto
discriminatorio, generados entre otros motivos por cuestiones sindicales, cesar en su
realización y a reparar el daño moral y material ocasionados.
Pero además, no debe perderse de vista que la ley 23.592 manda primero a cesar
el acto, luego a reemplazar las cosas al estado anterior y por último a resarcir a la
víctima. Si la solución se resolviera únicamente a través del pago de una indemnización,
se vulnerarían precisamente los dos primeros objetivos perseguidos por la ley,
otorgándose preeminencia a un aspecto cuasieconómico como lo es la reparación, antes
que el bien jurídicamente tutelado que es evitar se cometa cualquier práctica que pueda
ser considerada discriminatoria.
En consecuencia, cabe admitir el reclamo incoado por la reclamante, declarando
la nulidad del despido pues esta es la consecuencia natural del acto jurídico de objeto
prohibido, ordenando la reinstalación de la Sra. Modarelli en su puesto de trabajo (art. 1
de la ley 23.592), ya que el resarcimiento de los daños sufridos debe consistir en la
reposición de las cosas a su estado anterior (cfr. art. 1740 CCC), siendo por otra parte,
que la reincorporación de la trabajadora es la consecuencia directa de la nulidad del acto,
pues de su invalidez se sigue la continuidad del vínculo y, consecuentemente, su
obligación de dar ocupación (art. 78 LCT), bajo apercibimiento de astreintes cuyo monto
será fijado oportunamente por cada día hábil de retraso en el cumplimiento de la
obligación impuesta (cfr. art. 804 CCC; art. 37 del C.P.C.C.N.).
Como correlato de lo decidido, es dable resaltar que la reparación del daño
material y moral sufrido por aquél que resultó víctima de un acto discriminatorio está
prevista en el mismo plexo normativo de concreta aplicación al caso -art. 1 de la Ley
23592 cit.-.
Ello así, considero que el hecho de haberse dispuesto que ha operado en el caso
un despido susceptible de ser encuadrado en la órbita de la ley antidiscriminatoria,
genera como consecuencia lógica, no sólo la reincorporación de la trabajadora en su
puesto de trabajo, sino también la reparación del daño material sufrido que se traduce en
el pago de los salarios caídos desde el distracto hasta la fecha de efectiva
reincorporación.

Fecha de firma: 02/07/2021


10 JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA
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SALA V
En efecto, de los términos del escrito inicial se desprende que la accionante
reclamó oportuna y debidamente el pago de los salarios devengados a partir del despido
y hasta su efectiva reincorporación (ver fs.13), reclamo que entiendo procedente, pues
los efectos de la sentencia de nulidad se retrotraen a la fecha del despido (cfr., art. 390
CCC, anterior art. 1050 del CC) de allí que los salarios cuyo cobro también se persigue
mediante la interposición de la presente acción deben abonarse desde ese momento, esto
es (1/4/2016) como consecuencia de la vigencia del contrato, en tanto el derecho a la
remuneración se adquiere por la mera circunstancia de que el actor puso su fuerza de
trabajo a disposición de la accionada (cfr art. 103 LCT).
En consecuencia la trabajadora será acreedora a una suma equivalente a las
remuneraciones devengadas desde la fecha del despido hasta la efectiva reincorporación,
la que deberá ser calculada por el perito contador en la oportunidad del art. 132 de la
LO, tomando como base la suma de $ 27.726,59, que fue computada por la demandada
al practicar la liquidación final, no controvertida por la actora en el inicio.
VI- Por otra parte y conforme -reitero- lo dispone la propia norma en cuestión,
corresponde reparar el daño moral sufrido por el dependiente por las circunstancias
propias del despido decidido y que se reputa nulo. Consecuentemente, evaluadas las
circunstancias del caso, las constancias probatorias arrimadas a la litis y la calificación
del acto discriminatorio que configura un acto nulo de objeto prohibido, por lo que en
los términos dispuestos por el art. 1710 y conc. CCC (cfr. art. 10 de la ley 23.592),
determina la responsabilidad extracontractual del empleador en el sentido de reparar el
perjuicio causado.
En virtud de ello teniendo en cuenta la índole del hecho generador de
responsabilidad y las demás circunstancias del caso de conformidad con lo normado por
el art. 165 del CPCCN, estimo prudente fijar el mismo en la suma de $ 300.000,
calculada a valores vigentes a la fecha de este pronunciamiento.
VII- No soslayo que la actora percibió las indemnizaciones derivadas del despido
sin causa dispuesto por la demandada por la suma de $ 191.778 (según recibo adjunto a
fs. 95) pero lo concreto es que rechazó el despido solicitando su reinstalación en los
términos previstos por la ley 23.592 peticionando en definitiva su nulidad (ver telegrama
del 08/06/2016 obrante a fs. 78, certificado en su autenticidad por el correo a fs. 145) por
lo que no se puede reconocerse a ese cobro el carácter de acto convalidante de un
despido violatorio de las garantías consagradas por normas supralegales y
constitucionales, teniendo en cuenta por otra parte que tal como lo señalara, los efectos
de la sentencia de nulidad se retrotraen a la fecha del despido, lo que importa la
continuación del vínculo laboral (art. 390 CCC) por lo que la percepción de la suma
indicada no implica de ningún modo la confirmación tácita de la eficacia extintiva del
despido. Sin embargo, entiendo que corresponde a fin de evitar un enriquecimiento sin

Fecha de firma: 02/07/2021


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causa y la configuración de una evidente injusticia, que la suma en cuestión sea
considerada un pago parcial del total adeudado por la demandada en concepto de
salarios caídos y reparación de daño moral.
En resumen, la suma de $ 191.778 será descontada del total adeudado
imputándolo en primer término a intereses y el saldo a capital y la diferencia resultante
será el capital de condena que determinará el perito contador, que devengará intereses
desde las fechas antes mencionadas y hasta su efectivo pago conforme Actas 2601, 2630
y 2658.
VIII- En el marco de lo resuelto en los apartados precedentes, las consideraciones
formuladas respecto al registro de la fecha de ingreso así como lo relativo al
agravamiento indemnizatorio previsto por el art. 80 LCT, carecen de eficacia para
enderezar el conflicto de autos, toda vez que el aspecto central de la controversia radica
en que se sancione un acto discriminatorio con fundamento en lo previsto por la Ley
23592, ordenándose su reincorporación.
IX- El planteo formulado por la actora que atribuye a Estado Nacional -
Ministerio de Justicia y Derechos Humanos la responsabilidad contemplada por el art.
30 LCT (cft. art. 277 CPCCN), debe desestimarse pues la petición soslaya el carácter
público del Ministerio de Justicia de la Nación; en efecto, teniendo en cuenta la
naturaleza jurídica de la Administración Pública, resulta ajena a la solidaridad prevista
por la normativa invocada salvo que, con anterioridad al acto en virtud del cual se
formula el reclamo, hubiera habido acto expreso del poder público de sujeción al
ordenamiento laboral común que la incluya en el mismo o en el régimen de las
convenciones colectivas de trabajo (Art. 2 inc a), L.C.T.), más lo cierto es que en el
presente, nada de esto resultó invocado en el escrito de demanda y por supuesto tampoco
acreditado.
Al respecto, en las causas “Gómez, Susana G. c/ Golden Chez SA y otros” y
“Monrroy, Elsa A. c/ Infantes S.R.L. y Otro”, ambas sentenciadas el 17/09/2013, la
Corte Suprema de Justicia se expidió en orden a la aplicabilidad de las reglas de
responsabilidad vicaria cuando quien alega la contratación de actos o servicios o cede
parte de su explotación no es una empresa de derecho privado sin en el Estado,
ponderando la gravitación del carácter administrativo del contrato entre las accionadas,
estableció que el ente público no puede ser alcanzado por una responsabilidad solidaria
que sólo es inherente a la regulación laboral común, que es incompatible con el régimen
del Derecho Público al cual estaba sujeto el ministerio codemandado; en el mismo
sentido el Alto Tribunal se ha expedido en los precedentes “Mónaco, Nicolás y otros c/
Cañogal S.R.L. y Otro” y “Cometta, Alberto Fernando y otros c// Cañogal S.R.L. y
otro”, ambos del 02/09/1986.

Fecha de firma: 02/07/2021


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SALA V
Más recientemente el Máximo Tribunal se expidió sobre la temática bajo estudio
en los casos “Tenaglia, Elio Martín c/ Universidad de Buenos Aires, Facultad de
Ciencias Económicas y otro” del 04/10/2016 y en “Domínguez, Fernando Aníbal
c/Comisión Nacional de Regulación del transporte y otros”, del 03/10/2017, remitiendo
al criterio sustentado en el precedente “Gómez”.
Sobre el punto, si bien es cierto que las decisiones de la CSJN se circunscriben a
los casos concretos que son sometidos a su consideración, no puede soslayarse la
autoridad institucional de sus precedentes, fundada en la condición de intérprete
supremo de la Constitución Nacional y de las leyes dictadas en su consecuencia, lo cual
conlleva a que, en oportunidad de fallar casos sustancialmente análogos, sus
conclusiones sean debidamente consideradas y consecuentemente seguidas por los
tribunales inferiores (Fallos: 307:1094; 337:47; 339:1077 y sus citas, fallos 342:584).
Como correlato de lo expuesto, la pretensión de la actora de responsabilizar
solidariamente al Estado Nacional Ministerio de Justicia con sustento en el artículo 30
de la Ley de Contrato de Trabajo, por los créditos laborales que le reclaman, resulta
inatendible pues la actora fue contratada en el marco de las leyes 23.283 y 23.412 para
cumplir tareas a favor del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, quien en el marco
normativo apuntado actuó como persona de Derecho Público, en ejercicio de una
potestad delegada por el Estado Nacional y dentro de la órbita del derecho
administrativo, sin sujeción expresa al ordenamiento laboral común, que conforme lo
explicado, deviene inaplicable.
En definitiva, propicio rechazar la demanda promovida por María Laura
Modarelli contra Estado nacional - Ministerio de Justicia y Derechos Humanos (cft. art.
277 CPCCN)
X- Conforme lo resuelto, debe aplicarse la norma del artículo 279 CPCCN por lo
que corresponde adecuar lo resuelto en origen con relación a la imposición de costas y la
regulación de honorarios, resultando innecesario expedirme sobre los recursos
planteados al respecto.
Atento el resultado del litigio que propongo mediante mi voto, sugiero imponer
las costas de ambas instancias a cargo del Ente Cooperador Asociación de
Concesionarios de la Automotores de la República Argentina (Acara), vencida en lo
sustancial (artículo 68 CPCCN), a excepción de las derivadas de la acción promovida
por María Laura Modarelli contra Estado Nacional - Ministerio de Justicia y Derechos
Humanos, que se imponen en el orden causado, atento las particularidades evidenciadas
en la causa que permiten apartarse del principio objetivo de la derrota que dimana del
art. 68 del ordenamiento adjetivo, teniendo en cuenta que existen elementos atípicos y
opinables en el caso, que permiten afirmar que la accionante pudo considerar que su

Fecha de firma: 02/07/2021


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pretensión podía llegar a ser receptada, en la medida en que medió una razón justificada
para litigar como lo hizo (cft. segundo párrafo del art. 68 CPCCN).
Propicio diferir la regulación de los honorarios de los profesionales intervinientes
en la instancia anterior, hasta tanto sea determinado el monto de condena en la etapa
prevista por el art. 132 LO.
IX- Sugiero regular a los letrados intervinientes en esta instancia, el 30% de lo
que a cada uno le corresponda percibir por la labor desplegada en primera instancia
(conf. art. 30 ley 27.423).
La doctora GRACIELA LILIANA CARAMBIA dijo:
Si bien en casos con aristas analogas al presente, en el que el despido de la
actora, ademas de ser arbitrario, obedecio a moviles especialmente proscriptos por la ley
23.592, he condenado a la demandada a reincorporar al trabajador, bajo apercibimiento
de que ante el incumplimiento, la condena se convierta, de pleno derecho, en la
obligacion de abonar un recargo por discriminacion; un nuevo estudio de la cuestion me
ha conducido a arribar a un criterio distinto, limitando la condena a la obligacion de
reincorporar a la trabajadora bajo apercibimiento de aplicar una multa por cada dia de
retraso, tal como señala mi colega preopinante.
En funcion de lo expuesto, por compartir sus fundamentos, adhiero al voto que
antecede.
En virtud de lo que surge del acuerdo que antecede, el TRIBUNAL RESUELVE:
1°) Revocar la sentencia dictada en la anterior instancia y en consecuencia declarar la
nulidad del despido dispuesto por Ente Cooperador Asociación de Concesionarios de la
Automotores de la República Argentina (Acara), ordenando la reincorporación de María
Laura Modarelli dentro del plazo de diez días, bajo apercibimiento de aplicar una multa
por cada día de retraso, cuyo monto será fijado oportunamente por la señora juez de
primera instancia (cfr. arts. 804 CCC y 37 del C.P.C.C.N.); 2°) Condenando a la
demandada Ente Cooperador Asociación de Concesionarios de la Automotores de la
República Argentina (Acara) a abonar a María Laura Modarelli dentro del mismo plazo,
la suma equivalente a las remuneraciones devengadas, tomando como base la
remuneración de $ 27.726,59 desde la fecha del despido cuya nulidad se declara
(1/4/2016), hasta la efectiva reincorporación, la que deberá ser calculada en la
oportunidad del art. 132 de la LO, con más la suma de $ 300.000 en concepto de daño
moral, debiendo descontarse la suma de $ 191.778 del total imputándolo en primer
término a intereses y el saldo a capital y la diferencia resultante será el capital de
condena que devengará los intereses dispuestos en el primer voto de este acuerdo, hasta
la fecha de su efectivo pago, 3º) Rechazar la demanda promovida por María Laura
Modarelli contra Estado Nacional - Ministerio de Justicia y Derechos Humanos; 4°)
Costas y honorarios como se lo sugiere en los capítulos VIII y IX del primer voto de este

Fecha de firma: 02/07/2021


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acuerdo; 5°) Regístrese, notifíquese, cúmplase con el art. 1 de la ley 26.856 Acordadas
C.S.J.N. 15/13 punto 4) y 24/13 y devuélvase. Con lo que terminó el acto, firmando los
señores jueces por ante mí, que doy fe. Conste que la Dra. María Dora González no vota
(art. 125 LO).

Beatriz E. Ferdman Graciela Liliana Carambia


Juez de Cámara Juez de Cámara

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