Coreografía II
Karla Yesenia Mata Zepeda
BALLET ROMANTICO
El romanticismo surge en el siglo XIX a raíz de la revolución francesa, atrayendo consigo un
cambio social que provoco un rechazo al clasicismo.
En esta nueva corriente la sensibilidad ocupo el primer sitio, lo que da pie a que la danza se aleje
de los gestos y pasos estrictamente codificados y pueda vivirse una sensación de libertad y
expresión, dejar de referirse a las fuentes de la antigüedad del Renacimiento y retomar al ser
humano como el centro del mundo y el arte.
A pesar de la rigidez de la Opera de Paris la danza desarrollo el Romanticismo, cuya primera obra
se estrenó en 1832. Su antecedente fue el Ballet de las Monjas, de la opera de Roberto el diablo,
de Meyeerber, donde se establecieron los principios que desarrollaría el ballet romántico.
En 1832 con la llegada de “La sílfide”, estrenada en la Opera de Paris con la coreografía de Filippo
Taglioni se apertura el inicio de la época del romanticismo en el ballet. Pieza creada
exclusivamente en función de las cualidades de María Taglioni, otorgando una sensación de
ingravidez tal cual un espíritu del bosque.
Maria taglioni era ligera, frágil y graciosa. Esto hizo que su estilo tuviera un gran impacto, siendo
algo completamente nuevo.
La sílfide, además de la historia entre un mortal y un espíritu como recurrente del romanticismo,
dicto parámetros contantes: zapatilla de punta, el vestuario de los espíritus siempre será de una
túnica de muselina blanca, lo que dio nombre a los ballets o actos blancos de esa corriente
artística; prevalecerán los bosques encantados llenos de seres irreales y, sobre todo, se mostrara
la ligereza de la bailarina, centro absoluto del ballet.
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Karla Yesenia Mata Zepeda
El argumento enfatiza la irrealidad de su contenido; el uso de personajes y situaciones fantásticas
que van a expresar la ideología de una generación y que dio pie a un nuevo concepto de mujer en
el ballet: la bailarina etérea.
En 1841 la Opera de Paris presento su obra maestra del romanticismo “Giselle”, bailada por
primera vez por Carlotta Grisi y coreografiada por Jena Coralli.
Nuevamente el personaje central de la obra es la ballerina, que representa la bondad y pureza, se
muestra frágil y eterea. Pero Giselle fue más allá, lo que abre el panorama de la ballerina del
romanticismo; Giselle da la oportunidad de un papel para las ballerinas que les permite mostrar
las diversas facetas del temperamento artístico unidas a la maestría técnica. Siendo esta obra un
reto hasta el día de hoy pues ahí debe mostrarse a plenitud, técnica y expresivamente.
Alicia Alonso se refiere a la bailarina romántica como “el reflejo de timidez, una bailarina frágil,
muy femenina, de cristal y al mismo tiempo dramática”.
Vestuario
El primer acto caracterizado por ser la conexión con lo terrenal se suelen utilizar vestuarios que
asemejen la vestimenta del pueblerino, o de la realeza. Se suele utilizar la zapatilla de media punta
o punta para el cuerpo de baile, o el zapato de carácter. La ballerina principal suele ocupar
zapatilla de punta.
El tutú romántico, componiéndose de una falda de popelina blanca a ¾ debajo de la rodilla y el
corpiño ceñido se convirtieron oficialmente en el uniforme de las bailarinas durante el segundo
acto, ocupando la zapatilla de punta y un chongo bajo recubriendo las orejas, además de poder
llegar a utilizar un tocado en la cabeza.
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Características generales
A través de este tipo de ballet se abraza el romance, los lugares imaginarios y lo sobrenatural y
mediante el bailarín principal se explica el romanticismo desesperado.
El ballet romántico establece un nuevo concepto escénico: la estructura en dos actos, el primero
realista, terrenal, alegre, lleno de luz, en el cual una aldeana siente la llamada del amor. El
segundo acto, irreal y misterioso - ballet blanco - se desarrolla por lo general a la luz de la luna, en
un bosque poblado de seres sobrenaturales, y en él la heroína simboliza el espíritu puro que su
amado no puede alcanzar, el amor insatisfecho e inalcanzable que perdura más allá de la tumba.
Entre las características fundamentales del ballet romántico se destaca la individualidad del
artista, pues él es el principal encargado de utilizar el arte como medio de expresión personal y en
él priman los sentimientos como la pasión y la subjetividad frente a la razón o la moral colectiva.
La mujer utiliza brazos redondeados, como si fluyere el aire a través de estos, quintas de brazos
abierta o brazos abrazándose de forma descendente. El pecho se coloca con una inclinación hacia
enfrente y la cabeza de forma redondeada.
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Karla Yesenia Mata Zepeda
BALLET CLASICO
El término ballet proviene del francés, derivado del italiano balletto que es diminuto de ballo y a
su vez de raíz griega y significa bailar.
El ballet clásico nació en las cortes monárquicas europeas como un espectáculo privado de la clase
virreinal. La palabra ballet fue utilizada por primera vez por el maestro, coreógrafo y compositor
Balthazar de Beaujoyeulx de origen italiano, quien montó los primeros ballets en 1572 para la
boda de la hija de Catalina de Medicis y en 1573 para la celebración del nombramiento del Duque
d’Anjou como Rey de Polonia, introduciendo las artes italianas a las cortes francesas (Da Silva,
2017)
A partir de la segunda del siglo XIX, y cambia de escenario de Francia al Imperio Ruso. El imperio
ruso había estado asignando grandes presupuestos para los espectáculos y el ballet imperial de
San Petersburgo, mientras en Francia se producía un letargo respecto al ballet.
La figura clave de esta época es el francés Marius Petipa el cual es invitado en 1847 a colaborar
con el ballet imperial de San Petersburgo, bajo su dirección se produciría la gran eclosión del
ballet; En 1881 el compositor Tchaikovsky empezó a trabajar para Petipa y sería en esta alianza en
la que se crearían las obras de ballet más importantes de toda la historia: “El lago de los Cisnes”
(1895), “El Cascanueces” (1892) y “La bella durmiente” (1890). Entre muchas otras como “Don
Quijote”, “La Cenicienta”, “El Corsario”.
La vasta producción de Petipa contiene otras obras significativas dentro del contexto del ballet
ruso. Igualmente, sus reposiciones de La sílfide, Giselle y Coppelia, permitieron la permanencia de
la impronta del romanticismo dentro de un ámbito social y cultural distinto.
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Hay ciertos rasgos constantes en Petipa, muy fáciles de reconocer aún para un espectador no
avisado: el carácter multitudinario de sus obras, en el sentido de la utilización de un gran número
de ejecutantes –divididos en rigurosos estratos jerárquicos– y la profusa utilización de
divertissements, variaciones puramente dancísticas que se intercalan en la trama sin tener una
vinculación precisa con ella.
Vestuario
En el siglo XIX, se produjo un gran cambio en el vestuario de la danza clásica. Esta fue la época en
que la bailarina rusa Anna Pavlova comenzó a usar tutús y zapatos de punta en las actuaciones de
ballet. El tutú era un traje llamativo y frágil que consistía en varias capas de tul con una cintura
ajustada. Con estos trajes, los bailarines podían moverse con mayor facilidad y gracia, lo que
permitió una mayor variedad en la coreografía.
Características del ballet clásico
El ballet clásico se caracteriza por sus coreografías, que suelen estar marcadas por tres fases o
etapas bien definidas: Pas de Deux o movimiento lento, variaciones en solitario y un Pas de Deux
final o secuencia de cierre. Pero estas no son sus únicas características. El ballet clásico suele
contar una trama a través de la coreografía, de los gestos y de las expresiones faciales de los
bailarines, por lo que existe una técnica y un vocabulario preciso para este estilo de baile. Además,
la interpretación del ballet también suele hacerse mediante música clásica tocada por orquestra.
Los movimientos del ballet clásico suelen ser geométricos y sus posiciones involucran a piernas,
brazos, cuerpo y cabeza, centrados siempre en la verticalidad corporal.