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Este documento presenta una introducción al libro "América Latina y El Caribe-China. Relaciones Políticas e Internacionales". La introducción describe el contexto geopolítico actual y el ascenso de China como potencia global. Explica que China cuestiona el actual orden internacional dominado por Estados Unidos y manifiesta que las normas globales deben modificarse. También señala que el poder económico es un factor clave para influir en los asuntos internacionales y que China ha fortalecido su poder nacional a través de su crecimiento econó

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Este documento presenta una introducción al libro "América Latina y El Caribe-China. Relaciones Políticas e Internacionales". La introducción describe el contexto geopolítico actual y el ascenso de China como potencia global. Explica que China cuestiona el actual orden internacional dominado por Estados Unidos y manifiesta que las normas globales deben modificarse. También señala que el poder económico es un factor clave para influir en los asuntos internacionales y que China ha fortalecido su poder nacional a través de su crecimiento econó

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CENTRO DE ESTUDIOS

CHINA-MEXICO

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE MEXICO

América Latina y El Caribe - China


Relaciones Políticas
e Internacionales
José Ignacio Martínez Cortés (coord.)
CENTRO DE ESTUDIOS
CHINA-MEXICO

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE MEXICO

América Latina y El Caribe - China


Relaciones Políticas
e Internacionales
José Ignacio Martínez Cortés (coord.)
Red Académica de América Latina y el Caribe sobre China
Dr. Enrique Dussel Peters Coordinador General y Coordinador del eje
temático Economía, comercio e inversión
Dr. José Ignacio Martínez Cortés Coordinador del eje temático relaciones
políticas e internacionales
Dra. Yolanda Trápaga Delfín Coordinadora del eje temático recursos
naturales y medio ambiente
Dra. Liljana Arsovska Coordinadora del eje temático historia,
cultura y aprendizaje del chino
Dr. Antonio Ibarra Romero Representante de la Unión de Universidades
de América Latina y el Caribe
[Link]

Unión de Universidades de América Latina y el Caribe


Dr. Gustavo García de Paredes Presidente
Dr. Roberto Escalante Semerena Secretario General

Universidad Nacional Autónoma de México


Dr. José Narro Robles Rector
Dr. Eduardo Bárzana García Secretario General
Ing. Leopoldo Silva Gutiérrez Secretario Administrativo
Dr. Francisco José Trigo Tavera Secretario de Desarrollo Institucional
M. C. Miguel Robles Bárcena Secretario de Servicios a la Comunidad
Lic. Luis Raúl González Pérez Abogado General

Centro de Estudios China-México


Dr. Enrique Dussel Peters Coordinador
Dra. Yolanda Trápaga Delfín Responsable

América Latina y el Caribe-China. Economía, comercio e inversiones


Coordinador: Enrique Dussel Peters
Diseño de portada e interiores: Socorro García

DR©
Unión de Universidades de América Latina y el Caribe
Circuito Norponiente del Estadio Olímpico, Ciudad Universitaria,
Delegación Coyoacán, C.P. 04510, México, D.F.
Primera edición: 2013
ISBN: 978-607-8066-06-3
Impreso en México
América Latina y El Caribe - China
Relaciones Políticas
e Internacionales

José Ignacio Martínez Cortés (coord.)


Índice

Introducción........................................................................................ 9
José Ignacio Martínez Cortés

Sección 1. La relación de China con América Latina

China: restauración y capitalismo. Impactos en América del Sur.... 27


Sergio Cesarín

China y su relación con América Latina. Una aproximación ............ 47


desde el poder blando
Diana Andrea Gómez

Condiciones y nuevos retos políticos entre América Latina ............ 65


y China como detonantes de un nuevo orden multipolar
Curie Elizabeth Fierro García

América Latina, el Caribe y China,“una relación estructural ............ 81


geoeconómica posible”. Análisis y perspectivas
Roberto D. García

China y el giro estratégico de EU a Asia-Pacífico. ............................. 97


América Latina: ¿a dónde va?
Carlos García Tobón

Las relaciones entre China y Latinoamérica .................................... 121


en la década de los 2010
Clemente Hernández Rodríguez

China: seguro socio estratégico de América Latina y el Caribe...... 139


Shicheng Xu

5
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

En América Latina, ¿hay estrategia sobre China .............................. 155


o solo cuentos chinos?
Gina Caballero

Sección 2. Relaciones bilaterales

Convergencias y divergencias sino-mexicanas: .............................. 175


hacia una nueva agenda bilateral
Juan González García y Francisco Javier Haro Navejas

La asociación estratégica entre Brasil y China................................. 195


Henrique Altemani de Oliveira

Negocios chinos. Brasil-China: tres dimensiones ........................... 227


de una asociación estratégica
José Augusto Guilhon Albuquerque

Frente a China, los chilenos como los nuevos fenicios ................. 243
de América Latina. Sobre el voluntarismo de la política
exterior de Chile en la diversificación
de sus relaciones internacionales con China
Morgan Muffat-Jeandet

Colombia y su inserción en Asia-Pacífico. El papel ......................... 255


de la academia y su contribución al diseño de política exterior
Claudia DangondGibsone

Una mirada desde lejos: cómo ve Colombia a China...................... 273


Ariel C. Armony

China y Uruguay: oportunidades y retos para vencer asimetrías... 301


Ignacio Bartesaghi y Susana Mangana

La política exterior de la nueva China y avances ............................ 335


en las relaciones Costa Rica-China y el TLC
Thaís M. Córdoba Ramírez y Stefanía Paladini

6
Lucha por el reconocimiento diplomático entre China ................. 363
y Taiwán: las paradojas de Costa Rica y Nicaragua (2006-2008)
Mario Esteban Rodríguez

Cuba-China: una relación política estratégica en ascenso.............. 387


Omar Pereira Hernández

Sección 3. Factores políticos en las relaciones de China con


América Latina y el Caribe

La política de integración económica en el Este de Asia................ 413


Roberto Hernández Hernández

Realidades y contradicciones sobre la necesidad ........................... 435


de una reforma militar en China
Genaro Beristáin Aguilar

Más que solo salarios bajos: el derecho chino ................................ 451


como herramienta para el desarrollo económico
María Beatriz Juárez Aguilar

Crimen organizado chino en América Latina................................... 473


R. Evan Ellis

La labor legislativa conduce el crecimiento .................................... 491


y las relaciones exteriores de China
Ricardo Román Chang Gamboa

La vigencia de las comunidades chinas en las nuevas .................... 509


relaciones económicas y políticas bilaterales:
el proyecto del Barrio Chino de La Habana en
los 90 del siglo XX
Yrmina Gloria Eng Menéndez

Sobre los autores........................................................................... 529

7
Introducción
José Ignacio Martínez Cortés

El sistema internacional que surge después de la Conferencia de


Bretton Woods (que constituye al Fondo Monetario Internacional
(FMI) y al Banco Mundial); la Carta de San Francisco (que crea la Or-
ganización de las Naciones Unidas (ONU) y la IV Parte de la Carta de la
Habana (de la cual surge el Acuerdo General sobre Comercio y Aran-
celes, GATT, por sus siglas en inglés), es constituido con el interés
hegemónico de Estados Unidos que utilizó esa superestructura para
consolidarse como máxima potencia. Esta es la principal crítica que
China realiza al actual régimen internacional y manifiesta, principal-
mente después de la crisis financiera de 2008, que deben modificarse
las normas emanadas después de la Segunda Guerra Mundial.
Durante la segunda mitad del Siglo XX las relaciones de poder en
la política internacional se transformaron en torno a varias vertien-
tes: capital, tecnología y mercados donde la empresa transnacional
se constituyó en un actor principal. De 1945 a 1989 el factótum de
poder fue la combinación de tecnología e industria bélica en el en-
frentamiento entre Estados Unidos y la Unión Soviética.
Con la reconfiguración del escenario internacional, a partir de
la década de los noventa hay una proliferación de nuevos actores
políticos y económicos, sobresaliendo sin duda la República Popular
China (China a lo largo de esta presentación). En este nuevo contex-
to global, sin duda un factor de peso para participar en la solución
de los grandes problemas internacionales es el poder económico. Al
respecto, es importante subrayar que ante las turbulencias exógenas
aquel país que no tenga un crecimiento endógeno suficiente y se ma-
nifieste en un constante y permanente crecimiento de su producto

9
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

interno bruto, estará al margen convertirse en un actor que incida


en la política internacional, quedando como un simple observador, en
ello radica la nueva cara del poder, ya que la política es una lucha per-
manente para la obtención del poder, en donde el poder constituye
la esencia misma de ésta, Morgenthau dixit.
Las colaboraciones de este libro manifiestan que hoy China ejerce
un poder que provoca preocupación en Estados Unidos al grado de in-
fluir en el cambio de la política exterior que Washington tiene hoy
hacia el Pacífico. Sin duda, la participación de China en el escena-
rio internacional se debe al fortalecimiento de su poder nacional,
ya que el Estado que tiene un fuerte poder (político y económico)
tanto en la esfera nacional como en la escena internacional influye y
decide transformaciones través de los mecanismos legales, institucio-
nales, organismos internacionales, foros intergubernamentales (soft
power) o mediante acciones coercitivas o empleando la amenaza del
uso de la fuerza (hard power).
Sin duda la manifestación plena del poder nacional de China se
refleja en su política exterior, puesto que el respaldo de su robusto
crecimiento económico, del cual carecen otros países, es un acti-
vo que resalta en las grandes decisiones de la política internacional.
Asimismo, el perfil de los tomadores de decisión (es decir los presi-
dentes que desde 1979 impulsaron las reformas al interior de China)
es fundamental ya que la variable idiosincrática (es decir, los valores,
nacionalismo, talento y experiencia), los convierten en líderes de sus
pueblos y marcan una pauta en la política exterior de su país y hacen
valer su presencia en las reuniones internacionales defendiendo su
interés nacional jugando un rol y posición a la hora de adoptar pro-
puestas redefiniendo el sistema internacional.
La característica principal de este poder nacional radica en un
Estado fuerte que desarrolla un mercado interno altamente competi-
tivo que es el soporte para participar en la globalización, por lo tanto
es el Estado el que determina el desarrollo y bienestar de su socie-
dad, no es la empresa la que, mediante reformas estructurales como
condición para invertir, la que provoca el crecimiento del mercado.
El poder nacional se construye desde adentro cuya fuerza radica en
su crecimiento económico que fortalecerá su política exterior para
tener una presencia sólida en la política internacional
El poder nacional, cuya cara en la política internacional es la po-
lítica exterior, está determinada por diferentes factores entre los

10
cuales se señalan la geografía, el carácter nacional, la tradición, los
valores culturales, una fuerte identidad nacional, fuerzas políticas
internas cohesionadas entre sí y en torno a un aparato gubernamen-
tal dominante, diseño de políticas públicas desarrollistas, a través
de inversión pública en infraestructura básica (puertos, carreteras,
aeropuertos, ferrocarriles, telecomunicaciones), infraestructura tec-
nológica (investigación, desarrollo, innovación), infraestructura social
(educación, salud, vivienda, cultura). Ello aunado a una inversión pri-
vada para fortalecer la competitividad empresarial impulsada por la
productividad de la economía y la seguridad social. Siendo el fac-
tor de mayor peso es sin duda el crecimiento económico impulsado
principalmente por factores endógenos evitando así la dependencia
externa. Esto es lo que ha provocado el cambio en China en los últi-
mos 30 años.
El despegue exitoso que tiene China se deriva del diseño de un
proyecto de nación a largo plazo donde el mercado interno se ha
convertido en el puntal de su crecimiento, vinculándose así al nuevo
encadenamiento mercantil global. Sin duda, el artífice del poder na-
cional de China radica en el papel que juega el Estado que desde el
establecimiento de las reformas a fines de los años setenta, que pri-
vilegió la inversión pública la relocalización de la producción hacia
las Zonas Económicas Especiales que se complementó con la inver-
sión extranjera.
Las reformas internas en China permitieron un mayor crecimiento
en el comercio internacional, recordando además que es una eco-
nomía centralmente planificada, cuya variante es que en los últimos
años instrumentó una política comercial de mercado bajo la con-
ducción del Estado. El desarrollo de Empresas de Poblados y Villas
asociadas a procesos de exportación con flujos masivos de inversión
extranjera directa permitieron el aumento de empresas manufac-
tureras y en especial maquiladoras, convirtiéndose China en el se-
gundo receptor de IED sólo detrás de Estados Unidos.
Si bien la incorporación de China a la economía mundial se
debe, en gran medida, a las reformas aplicadas a la IED, el sopor-
te de ese crecimiento es un Estado que invierte en la productividad
de su economía y que paulatinamente se manifiesta en el bienes-
tar de su población. Se estima que la clase media en China asciende
a 157 millones de habitantes y ya es más grande que la de los Estados
Unidos. Para 2020 se proyecta que las clases medias chinas sumarían

11
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

500 millones, constituyéndose en el principal mercado global. China


ya superó a los Estados Unidos como el más importante mercado
del mundo para celulares y automóviles. A diferencia del resto del
mundo donde se busca que aumente el ahorro, China se esfuerza
en hacer que su población consuma más. El aumento del ingreso
per cápita previsto para las próximas décadas contribuiría a reforzar
aún más la amplitud y el poder adquisitivo de la clase media china.
Según proyecciones del FMI, el PIB de China, medido de acuerdo
con el criterio de paridad de poder adquisitivo, superaría al de los
Estados Unidos en el año 2016. Para ese año el FMI proyecta que el
PIB chino superará al de los Estados Unidos por un 8% y el PIB por ha-
bitante ya equivaldrá a un cuarto del de los Estados Unidos, aunque
China se ha transformado en una fuerza económica y política para el
mundo, requiere otros 20 años de crecimiento permanente para al-
canza a Estados Unidos en producción nacional.
En 1950 China no tenía la fuerza económica suficiente para
establecer condiciones en la naciente Guerra Fría. Ahora con la re-
configuración económica-financiera a raíz de la reciente crisis de
2008 y con un poder nacional dinámico, la política exterior de Bejing
se manifiesta en torno a la ayuda que brinda a Africa; la influencia
que tiene sobre Corea del Norte e Irán; la estrecha relación que ha
construido con Brasil y Venezuela y la cooperación creciente que
mantiene con Cuba, además del dialogo directo que conserva con
Rusia. De hecho, China presionó para que Estados Unidos aceptara la
propuesta de Francia para escalar el nivel del G-20 de ministros de fi-
nanzas a jefes de gobierno o de estado y reunirse por primera vez en
Washington en noviembre de 2008. También jugó un rol fundamental
para resolver la crisis propia del euro.
Sin duda, China se ha convertido en polo de decisión en la nueva
política internacional y, resultado de su poder nacional, ahora su pre-
sencia se encuentra en la zona de influencia tradicional de Estados
Unidos. Las estrechas relaciones que China tiene con la mayoría de
los países latinoamericanos ha echado abajo la máxima estadouni-
dense que privó durante el siglo XX “América para los americanos”.
Con base en este poder nacional que ha logrado construir Beijing,
el lector encontrará que las aportaciones de este libro se centran en
la nueva relación que en el último lustro ha relanzado China con la
mayoría de los países de América Latina y el Caribe resaltando temas
política, cooperación, cultura y seguridad. Para ello las veinticuatro

12
colaboraciones de esta obra están divididas en tres grandes aparta-
dos El primero se refiere a la relación de China con América Latina y
el Caribe; el segundo examina las relaciones bilaterales de China con
algunas naciones del subcontinente, y el tercero los estratagemas
político-militares de China para consolidar su relación con América
Latina y el Caribe.
El primer apartado inicia con la aportación de Sergio Cesarín,
quien explica que para la mitad del siglo XXI China tiende a convertir-
se en uno de los polos de poder global. Este es sin duda uno de los
debates que continuamente se realizan en los centros académicos en
torno al crecimiento de este país asiático que a raíz de la crisis econó-
mica de 2008 ha resaltado su presencia en el escenario internacional.
Cesarín enfariza que en tanto China consolida su presencia en las
relaciones internacionales el pulso del mundo se ajusta a los tiem-
pos que China impone. La negociación multilateral, la ingeniería de
acuerdos pluriestatales requerida para estabilizar la economía mun-
dial, el éxito o fracaso de acuerdos internacionales centrales para la
agenda global (no proliferación, cambio climático, coordinación fi-
nanciera, reducción del proteccionismo comercial) y la fijación de
reglas internacionales de juego se definen por la voluntad (will)
aquiescente o reluctante de China.
Cesarín establece cinco características que explican la trans-
formación en China. La primera es su cultura milenaria artífice de
una sociedad que pasó por diversos desasosiegos. La segunda es
su legado de tradiciones filosóficas, reflexión política y manifesta-
ciones filosóficas. La tercera es su capacidad política, económica y
científico-tecnológica que ofrece a otros países e incluso en organis-
mos internacionales como el FMI tiene una nueva participación. La
cuarta descansa en el nuevo giro que China ha dado al capitalismo.
Quinta, se encuentra en la evolución hacia una economía mixta (eco-
nomía socialista de mercado). Al respecto, Cesarín resalta que esta
combinación entre Estado y mercado responde a una concepción
que asume el capitalismo como una construcción racional-instru-
mental occidental, pero que de hecho los chinos practicaban desde
la misma fundación del Imperio.
Por otro lado, Diana Andrea Gómez explica que con de China en
el Pacífico se pone en entredicho la influencia global atlántica o eu-
ropeo-estadounidense. Por lo que el siglo XXI parece destinado a ser
“el siglo de China”. Para afianzar esta idea, Gómez en su aportación

13
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

precisa que para el año 2025 China superará a Estados Unidos como
la primera economía del planeta, luego le seguirán Japón, India y Ale-
mania, por lo que Estados Unidos dejaría el lugar que ocupó durante
125 años. Gómez determina que habrá una mutación en el poder y la
cultura occidental con el poder y la cultura de civilizaciones orienta-
les por lo que en el escenario internacional está entrando en contacto
con códigos culturales de civilizaciones que no pertenecen a Occi-
dente y, por ende, que no tienen los mismos referentes históricos y
filosóficos que muchos de los países occidentales. Gómez aclara que
China no sólo está transformando la economía internacional, sino
también influye en contexto político internacional del siglo XXI.
Curie Elizabeth Fierro García manifiesta que se está construyendo
una nueva geografía del poder mundial donde los nuevos actores
tienden a modificar paulatinamente el orden tradicional. Para ello
menciona que China juega un papel determinante en diversas esferas
de acción, particularmente en el campo económico y comercial, aun-
que las de índole político y cultural no pueden quedar descartadas.
Fierro asegura que a partir de la nueva contextualización del table-
ro internacional, la participación de China toma auge en los diversos
mercados mundiales, particularmente en el caso de África y de Amé-
rica Latina, Por su lado, las naciones latinoamericanas aprovechan
las nuevas oportunidades que están construyendo con la potencia
asiática para redireccionar su relación con la economía hegemónica
estadounidense.
Por su lado, Roberto D. García, ante la caída de la economía es-
tadounidense y la crisis europea, se cuestiona ¿qué papel juega y
representa China hoy por hoy en la inestabilidad económica-finan-
ciera? ¿El contexto europeo limitaría la posición mundial de China
en materia económico-monetaria? De igual forma, García aborda las
expectativas que China tiene en América Latina y el Caribe donde rea-
liza inversiones en materia económica, de tecnología y comercial por
lo que tiende a incrementarse el comercio entre el subcontinente
con China. En este sentido, García plantea que se debe instrumentar
una restructuración conceptual en materia de relaciones bilaterales
con Estados Unidos, América Latina, el Caribe y China.
Carlos García Tobón detalla que para contener la presencia de
China en el contexto internacional, durante la la cumbre de APEC en
2011 en Hawai, el presidente de Estados Unidos puso sobre la mesa
la nueva agenda política de su país. Este cambio consiste en un “giro

14
estratégico” para relocalizar fuerzas militares estadounidense en el
área Asia-Pacífico, con un “carácter defensivo”, además de relanzar
el Acuerdo Transpacífico (TPP). García explica que, entre las nuevas
acciones que Estados Unidos ha emprendido con su nueva política
exterior, es retomar su participación en foros regionales de Asia Pa-
cífico, como es el caso de APEC, el ya mencionado TPP, la ASEAN-US,
disputando con ello la zona de influencia natural que tiene China en
esa región.
Clemente Hernández Rodríguez detalla las relaciones entre Chi-
na y América Latina y el Caribe, manifestando especial énfasis en el
campo de la cooperación el cual puede convertirse en la columna
vertebral de este nuevo acercamiento, principalmente en el área de
los recursos naturales. Motivo por el cual Hernández aborda la es-
tructura de las exportaciones de los países latinoamericanos con el
país asiático. En este sentido argumenta que la creciente demanda de
China de productos importados de Latinoamérica contribuye a rever-
tir la reducción de las exportaciones de América Latina, causada por la
recesión económica global de 2008-2009. Además de resaltar que
la inversión es otra característica en el desarrollo de las relaciones
de China con América Latina.
Xu Shicheng manifiesta que a inicios del Siglo XXI, las relaciones
entre China y América Latina y el Caribe tienden a tener una variante
con relación al siglo anterior, ya que China tiene una nueva estrate-
gia con América Latina. Xu detalla las relaciones que China mantiene
ahora con Brasil, Venezuela, México, Argentina Chile y Perú. Es por
ello que Xu explica que cada vez más, China considera a América
Latina y el Caribe como seguros socios estratégicos globales en lo
político, económico, comercial, social y diplomático. Y a su vez,
muchos países del subcontinente también han elevado sus relaciones
con China hasta un nivel estratégico. Un factor que ha afianzado es-
ta nueva alianza se encuentra en las frecuentes visitas recíprocas de
alto nivel entre ambas partes refuerzan la confianza.
Gina Caballero realiza un análisis sobre la seguridad alimentaria de
China donde el sector alimenticio puede debilitar su soberanía
nacional, ya que al poseer tan sólo 7% de las tierras cultivables y 6%
de los recursos hídricos del mundo, China debe alimentar a 22% de
la población mundial. Caballero menciona que en 2004 China se con-
virtió en un importador neto de alimentos, y desde entonces registra
un creciente déficit comercial en su sector agrícola.

15
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

Por ello, Caballero asevera que el mercado agrícola chino abre nue-
vas y atractivas oportunidades para América Latina, una región que
cuenta con ricos recursos naturales e hídricos, para proveerle pro-
ductos nutritivos, inocuos y de alta calidad. Esto explica por qué Brasil
y Argentina se han convertido en los principales proveedores de
China de porotos de soya, mientras que alrededor de 80% de las im-
portaciones chinas de harina de pescado provienen de Chile y Perú.
No obstante, Caballero determina que se conoce poco y se deba-
te menos de lo que los países latinoamericanos están haciendo bien
para lograr capitalizar el potencial del mercado agrícola chino.
Llama la atención sobre la segunda sección de este libro se refiere
a las relaciones bilaterales de China con diversos países de América
Latina y el Caribe.
Sobre este punto, Juan González García y Francisco Javier Haro
Navejas abordan las convergencias y divergencias sino-mexicanas me-
diante las cuales retratan una nueva agenda bilateral. Ambos autores
elaboran su análisis cuatro puntos. El primero describe el estableci-
miento de las relaciones; en el segundo punto abordan su evolución;
el tercer apartado explican la problemática actual de esta relación; y
en el apartado final explican las perspectivas de la relación.
La relación sino-brasileña la detalla Henrique Altemani de Oliveira
a través de la asociación estratégica que ambos países se han brinda-
do. Altemani acota que este tema ha sido muy controvertido en la
sociedad brasileña, ya que en algún momento se cuestionó si Brasil
debiera mantener relaciones con una China comunista. Ahora la so-
ciedad brasileña cuestiona a China sobre temas relacionados con los
derechos humanos y democracia. De igual forma, principalmen-
te los medios cuestionan la creciente dependencia brasileña con
relación al mercado chino y su carácter asimétrico; de igual forma,
presionan para que no se le otorgue a China el reconocimiento de eco-
nomía de mercado. Como toda relación, la sino-brasileña tiene
tensiones, siendo éstas las imposiciones de medidas de defensa co-
mercial que ha impuesto Brasil a productos provenientes de China.
Altemani explica que China jugó un papel relevante para que Bra-
sil no fuera afectado por la crisis de 2008. Esta colaboración reflexiona
sobre las relaciones iniciadas hace 38 años y que ahora transitan por
dos caminos: uno, en el plano político, correlacionado con las estra-
tegias de alianzas en el ámbito de los foros multilaterales y, dos, en el
marco de la cooperación científico-tecnológica.

16
Sobre este tenor, en su colaboración José Augusto Guilhon Albu-
querque aclara que la expresión “asociación estratégica” se aplicó a la
relación bilateral del Brasil con China durante el gobierno de Itamar
Franco (1992-1995), En el gobierno de Fernando Henrique Cardoso
(1995-2003), la expresión continuó usándose, siempre para atribuir-
le carácter especial a las relaciones entre los dos países y, entre otras
cosas, sirvió para darle título a una publicación de la Secretaría de
Asuntos Estratégicos (1996) de la Presidencia de la República. Fue en
el gobierno de Luis Ignacio da Silva que las relaciones bilaterales Bra-
sil-China tuvieron un carácter especial, gracias a una combinación
del crecimiento extraordinario del flujo de comercio y las inversio-
nes entre los dos países. Al respecto, Guilhon explica que durante su
gobierno, da Silva visitó oficialmente China en dos ocasiones, 2004
y 2009, y en reciprocidad el presidente Hu Jintao estuvo en Brasil
también en dos veces.
Morgan Muffat-Jeandet detalla que Chile ha sido el país lati-
noamericano pionero en las relaciones con China por diversos
aspectos. Por ejemplo resalta que la relación entre China y Chile cu-
yas relaciones inician en los años 1950 con la creación del Instituto
Cultural Sino-Chileno (ICCC). Pablo Neruda y Salvador Allende, quie-
nes viajaron a China, establecieron esta nueva institución. En 1970,
detalla Muffat-Jeandet, Chile es el primer país de América del Sur
que reinstaura relaciones diplomáticas con China. De igual forma el
país andino también se convierte en el primer país latinoamerica-
no que apoya la candidatura de China para ingresar la Organización
Mundial del Comercio (OMC). Así también, en 2004 Chile es el primer
país de América Latina que reconoce a China como una economía de
mercado. Finalmente, en 2005 Chile es el primer país en el mundo
que firma un tratado de libre comercio con la China. Además, Muffat-
Jeandet subraya que, con respecto al problema de Taiwán, Chile ha
conservado la misma posición desde los años 70, es decir, la política
de una sola China a favor de Beijing.
En lo referente a la relación entre China y Colombia, Claudia
Dangond-Gibsone explica que el papel de la academia es muy im-
portante. No solo para ofrecer luces y guía sobre las claves del diseño
y aplicación de una política exterior que permita una aproximación
certera con Asia-Pacífico y con China, sino también para llamar la
atención sobre la necesidad de atender los requerimientos en in-
fraestructura y demandas sociales existentes en el cordón pacífico

17
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

de Colombia, que hoy por hoy constituyen un obstáculo para esa


integración comercial.
Ariel C. Armony analiza que el intercambio comercial entre China
y América Latina ha crecido diez veces su volumen inicial. Para el año
2000, China ocupó el lugar 16 entre los destinos de las exportaciones
latinoamericanas y del Caribe, y el 9 como fuente de importaciones.
Menos de una década después, en 2008, China ostentaba ya el se-
gundo renglón tanto de importaciones como de exportaciones. En la
actualidad es el segundo socio comercial de América Latina y la segun-
da fuente de inversión extranjera directa, tan sólo detrás de Estados
Unidos. Precisa que la cercanía de Colombia con Estados Unidos es un
importante factor en la relación con China, particularmente desde
la perspectiva de Beijing. Armony concluye que a partir de 2010 Chi-
na se convirtió en el segundo socio comercial de Colombia. Ello sin
dejar de lado su estrecha relación con Estados Unidos, con quien es-
tableció un Tratado de Libre Comercio en 2011. Armony detalla
cómo la administración Santos empleó el sentimiento de una “ame-
naza china” como carta para impulsar la ratificación del Congreso en
Washington del tratado bilateral de libre comercio. Armony llama la
atención sobre cuestiones internos que presenta China, como es el
caso de democracia, derechos humanos, medio ambiente
En su aportación Ignacio Bartesaghi y Susana Mangana analizan
la evolución de las relaciones diplomáticas y comerciales entre Uru-
guay y China, partiendo de las asimetrías existentes entre ambos (dos
actores que asumen un papel cada vez más relevante en la gobernan-
za global), y en el marco de la evolución de la presencia de China
en América Latina. Asimismo examinan qué estrategia, si la hubiere,
ha adoptado Uruguay frente al coloso chino. Igualmente plantean si
la experiencia sino-uruguaya que pueda servir de modelo para otros
países en la región con características productivas y tamaño similares
al de Uruguay.
La relación entre China y Costa Rica es abordada por Thaís M.
Córdoba Ramírez y Stefanía Paladini que plantean que en 2007 Costa
Rica estableció relaciones diplomáticas con China. Lo cual fructificó
tres años más tarde firma un TLC. Con este hecho, las relaciones en-
tre Costa Rica con Taiwan dieron un giro. Córdoba y Paladani detallan
mediante un análisis estadístico, la relación comercial entre ambos
países, donde China es favorecida.

18
La presencia de China en el istmo centroamericano provoca enor-
me controversia. En este sentido, Mario Esteban Rodríguez detalla
que tras la nueva asunción de Óscar Arias en Costa Rica y tras el retor-
no al poder de Daniel Ortega en Nicaragua, las relaciones de ambos
países tomaron otro rumbo con China. Por ejemplo Rodríguez ex-
plica que Ortega retoma la acción emprendida el 7 de diciembre de
1985 ya que se convirtió en el primer presidente centroamericano
en reconocer a China. Por su parte, Óscar Arias reiteró públicamen-
te en numerosas ocasiones, tanto antes como después de ganar las
elecciones, que no iba a romper relaciones con Taiwán.
En su aportación Omar Pereira Hernández examina que las re-
laciones entre China y Cuba han sido incluidas como uno de los
principales temas en la actual agenda de política latinoamericana de
China. Es un hecho que en los últimos años el conjunto de los nexos
económicos, comerciales, pero sobre todo políticos entre Beijing y
La Habana se han revestido de nuevas connotaciones estratégi-
cas. Pereira realiza un análisis de los más de 50 años de relaciones
diplomáticas entre China y Cuba, con especial énfasis en los vínculos
políticos, premisa indispensable sobre la que descansa el conjunto
de la relación bilateral.
La tercera sección de este volumen aborda temas sobre la inte-
gración en Asia, infraestructura militar china, derecho chino, relación
legislativa entre China y México y la migración china que han con-
formado los denominados “barrios chinos” en las naciones que
hospedan a esta población que vive fuera de China.
Roberto Hernández Hernández profundiza en el cambio que ha
tenido la política de integración económica en el Este de Asia, pro-
ceso que venía realizándose dentro de un esquema conocido como
de regionalización sin regionalismo. Hernández analiza que es has-
ta mediados de los años noventa en que en el Este de Asia se aplican
medidas de integración económica encaminadas a lo que se ha dado
en llamar “nuevo” regionalismo. Esta última forma de regionalis-
mo se caracteriza por la participación activa de carácter institucional
de las economías del área, sobre todo a través de la firma de tratados
preferenciales de comercio e inversión (TPCI) de carácter bilateral y
regional con economías de dentro y fuera de la región con diversos
niveles de desarrollo, sistemas políticos y estructuras sociales.
Hernández examina que en el Este de Asia el proceso de integra-
ción económica ha presentado dos fases. La primera cubre desde el

19
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

fin de la Segunda Guerra Mundial hasta los noventa, y la segunda de


los noventa hasta el presente. Asimismo, manifiesta que actualmente
en el Este de Asia coexisten tres niveles de regionalismo: el subregio-
nal; macroregional, y el megaregionalismo.
Un factor que ha posicionado a China en la escena internacio-
nal es su reforma militar, tema que Genaro Beristáin Aguilar aborda.
En respuesta a las tesis de que China se está convirtiendo en una
amenaza para el Este de Asia y para los intereses de Estados Unidos
en la región, los líderes de Beijing aseguran no estar buscando un
papel hegemónico para China, pero a la par de la emisión de estas
declaraciones, hay indicios de que está mejorando y modernizando
su poderío militar. Beristáin sostiene que existe una contradicción
entre la denominada política del “Ascenso Pacífico” y el proceso de
modernización de la infraestructura militar china. n respuesta a esta
visión, los líderes chinos se esfuerzan en señalar que no buscan un
esquema de hegemonía o dominación regional.
Beristain divide su análisis en tres partes. En la primera define la po-
lítica del ascenso pacífico; en la segunda parte expone cómo China
está desarrollando su modernización militar, y en la tercera señala las
contradicciones entre los primeros dos apartados.
En otro tema, María Beatriz Juárez Aguilar explica a través del de-
recho chino, por qué los salarios bajos son un derecho chino como
herramienta para el desarrollo económico. Para ello aclara que al
contrario de lo que establecen concepciones eurocéntricas del de-
recho, conceptos como derecho, constitución, estado de derecho,
no son concepciones universales; el derecho chino ha construido las
propias a través de sus legados obtenidos del derecho dinástico, el
soviético y el nacionalista, así como por la misma experiencia y teoría
del comunismo chino. Con la apertura de 1978 y una vez superadas
las limitaciones ideológicas, se buscaron maneras diferentes para
alentar el desarrollo económico; de esta forma, una nueva época dio
paso a la renovación de su sistema jurídico, donde el principio de
emplear al derecho como herramienta, ahora también se enfocaría al
desarrollo de la economía.
En su trabajo Juárez muestra cómo se fueron entretejiendo las di-
versas herencias jurídicas para crear el actual derecho de China a fin
de comprender por qué los paradigmas occidentales (como demo-
cracia, Estado de derecho liberal, entre otros) no son los que guían
su desarrollo y cómo sus propias concepciones sobre el derecho lo

20
han vuelto una herramienta para sustentar la economía. Por medio
de una relación histórica presenta el texto en dos partes; la primera
incluye los antecedentes dinásticos y nacionalistas y las concepcio-
nes chino; la segunda, el derecho chino actual a partir de la reforma.
R. Evan Ellis aborda el crimen organizado chino en América Latina
en donde manifiesta que la expansión de los lazos criminales entre
China y América Latina ha sido lenta en comparación con el crecimien-
to exponencial del comercio y la inversión entre las dos regiones. Sin
embargo, el crimen organizado chino se está convirtiendo en una
consecuencia cada vez más problemática de la expansión de las re-
laciones China-Latinoamérica, produciendo implicaciones importan-
tes para ambas regiones. Ellis sugiere que la actividad criminal en
ambas regiones está concentrada principalmente en cuatro activida-
des ya consolidadas. Primera, la extorsión de las comunidades chinas
en ALC por grupos con vínculos en China. Segunda, es el tráfico de
personas de China a ALC con el objetivo de hacerlos pasar a Esta-
dos Unidos o a Canadá. Tercera, el tráfico de narcóticos y químicos
precursores y, cuarta, el tráfico de bienes de contrabando. De igual
forma Ellis da cuenta que hay dos áreas de preocupación emergen-
tes: 1. el tráfico de armas y, 2. el lavado de dinero.
Por su lado, Ricardo Román Chang Gamboa aborda cómo la la-
bor legislativa conduce el crecimiento y las relaciones exteriores de
China. Por lo que enfatiza por qué las funciones de los diputados
de la Asamblea Popular Nacional (APN) y miembros de la Conferencia
Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPCH) son determinantes para
el avance de la economía local, el desempeño gubernamental y las re-
laciones exteriores. En esta labor legislativo-política y complementaria
de la APN, la CCPPCH, está definida como el organismo del Fren-
te Unido Patriótico del pueblo chino, importante institución de coo-
peración multipartidaria y consulta política, bajo la dirección del
Partido Comunista de China (PCCH). Al respecto, en 1949, la primera
sesión plenaria de la CCPPCH, actuando en funciones de la APN y en
representación de la voluntad de todo el pueblo chino, declaró la
fundación de la “República Popular de China”.
Chang expone que en materia legislativa el Grupo de Amistad Mé-
xico-China puede ser un mecanismo para que a través de la Cámara
de Diputados se refuercen los vínculos político-gubernamental entre
China y México.

21
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

Una de las características de China es su población que ha emigra-


do. Para ello, Yrmina Gloria Eng Menéndez enfatiza que los barrios
chinos han sido una expresión de la segregación etno-espacial de
los inmigrantes chinos en los países donde se asentaron, en tanto
que han sido una de las formas en que dichos grupos de inmigrantes
se protegieron ante un medio hostil, excluyente y marginador. Eng
Menéndez señala que ello ha servido para conservar las tradiciones y
los valores chinos en los contextos ultramarinos, generando nuevas
formas de expresiones culturales en el seno de la sociedad receptora.
En los barrios chinos históricos se intenta reproducir en su mínima
expresión la vida cotidiana de la población autóctona china como
si estuviera en su país natal: escuelas, consultorios médicos, jurídicos,
periódicos, revistas, cines y teatros chinos, barberías, reparadoras, las
lavanderías chinas), tiendas, instituciones asociativas de diferentes per-
files (social, cultural, político, económico, profesional, deportivo, etc.).
Eng Menéndez analiza que los orígenes más remotos del Barrio
Chino de La Habana se encuentran en los finales de la década del 50
del siglo XIX, cuando en 1858 se abre el primer comercio chino. Con-
forme fue consolidándose el proyecto del Bario Chino, la comunidad
china en Cuba logró un lugar relevante en las acciones de coope-
ración y amistad entre los dos países (Cuba y China), representan-
do valores simbólicos de amistad, hermandad, unión de intereses y
sirviendo de contexto para sellar acuerdos de connotación política o
económica.
Sin duda, estas colaboraciones hacen un aporte significativo para
comprender el desarrollo y las perspectivas de la relación entre Chi-
na con América Latina y el Caribe ahora que el gigante asiático, con
base en la transformación de su poder nacional, tiene mayor parti-
cipación e influencia en la política internacional. La Red Académica
de América Latina y el Caribe sobre China (RED ALC-CHINA) se con-
gratula en presentar este volumen especializado en las relaciones
políticas e internacionales de ALC con China, y en el marco de otros
tres documentos: economía, comercio e inversión; agricultura, mi-
nería y medio ambiente, e historia, migración, cultura y aprendizaje
del chino-mandarín.
El trabajo de la RED ALC-CHINA y de este volumen son resultado
del compromiso de la Unión de Universidades de América Latina y el
Caribe (UDUAL) y del Centro de Estudios China-México de la Facul-
tad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México

22
(UNAM); la UNAM ha sido muy visionaria y generosa en el liderazgo y
la promoción de estas actividades académicas. Los diversos funciona-
rios, estudiantes e investigadores han jugado un papel muy relevante
para llevar a cabo las diversas actividades de la RED ALC-CHINA y este
libro, particularmente el Maestro Samuel Ortiz Velásquez, también
en su función de asistente a la RED ALC-CHINA durante 2012 y has-
ta enero de 2013. Los miembros individuales e instituciones partici-
pantes en la RED ALC-CHINA, de igual forma, también son una pieza
fundamental del trabajo académico de la RED.
Invitamos mucho a los lectores e interesados en el tema de China y
su relación con ALC a participar activamente en la RED ALC-CHINA y
en sus futuras actividades, reconociendo que se requerirá de un lento,
respetuoso, paciente y profundo proceso de intercambio de resulta-
dos de las respectivas investigaciones en ALC, China y otros países.

23
Sección 1:

La relación de China
con América Latina
China: restauración y
capitalismo. Impactos en
América del Sur
Sergio Cesarín

Introducción. China cambia al mundo

China es una de las dos grandes civilizaciones vivientes sobre la Tierra


y tanto su presente como futura transformación definirán la organiza-
ción del sistema de poder mundial durante el siglo XXI. Su acelerada
transformación ha de consolidar el actual estatus de potencia emer-
gente y muy posiblemente ubique a China como uno de los polos
de poder global junto con Estados Unidos y Europa en las décadas
por venir. Sobre este punto en particular, los debates académico-
intelectuales no plantean grandes dudas sobre su ocurrencia, aunque
sí reflejan diversas especulaciones sobre cuándo ha de concretarse
el arribo al cenit del ciclo de restauración de la preeminencia china
sobre Asia acompañada por atributos de gran poder y extendida in-
fluencia global.
El resurgimiento chino es así un acontecimiento del que pocos
dudan, y el cual supone reentender y reinterpretar el cuadro gene-
ral de relaciones interestatales, el capitalismo mundial y, consi-
derando las particularidades chinas, construir nuevas categorías
explicativas sobre los impactos externos y el devenir de una muta-
ción autoimpuesta.
En tanto esto ocurre, el pulso del mundo se ajusta a los tiempos
que China impone. La negociación multilateral, la ingeniería de acuer-
dos pluriestatales requerida para estabilizar la economía mundial, el
éxito o fracaso de acuerdos internacionales centrales para la agenda
global (no proliferación, cambio climático, coordinación financie-
ra, reducción del proteccionismo comercial) y la fijación de reglas

27
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

internacionales de juego se definen por la voluntad (will) aquiescen-


te o reluctante de China.
Desde una perspectiva dinámica, la observación sobre el reemer-
gente poderío chino permite también rescatar su rol modélico y
motivador tanto para el mundo desarrollado (que no solo incluye a
Occidente) como para el mundo en desarrollo.
En primer lugar porque la “experiencia china” de cambio
mediante reformas sugiere que es posible modificar la dinámica his-
tórica por parte de un pueblo que atravesó momentos signados por
la tragedia, el desasosiego y la frustración. Como resultado del éxito
alcanzado por la política de reforma y apertura, China ha recupera-
do su autoestima y orgullo nacional; la China de hoy ha dejado atrás
el “fundamentalismo ideológico” para recuperar un pasado glorioso y
proyectarse en la historia desligada de una sensación de oprobio ante
la superioridad occidental.
En segundo lugar, la fuerza que China imprime a los acon-
tecimientos amplía las fronteras de la globalización mediante el
aporte de un rico legado de tradiciones filosóficas, reflexiones polí-
ticas y manifestaciones religiosas (soft power). No debemos olvidar
que China misma ha sido “promotora de globalizaciones” mediante
la expansión del comercio, la incorporación adaptativa de doctrinas y
filosofías “extranjeras” y que, en su afán civilizador, transmitió a otros
pueblos asiáticos (Península de Corea, Japón, el Sudeste de Asia). En
tal sentido, la reemergente China del hoy también “propone valores”
(equidad, equilibrio, no intervención, cooperación, reconocimiento
de la diversidad) y actitudes al mundo a fin de sostener, no solo en
atributos duros, su creciente poder mundial.
En tercer término, China seduce al mundo en desarrollo como
una exitosa experiencia de cambio que ha servido para ganar auto-
nomía externa gracias a la sostenida construcción de capacidades
políticas, económicas y científico-tecnológicas. Asimismo ofrece a “po-
tencias regionales medias” en África, el mundo árabe o América Latina,
una alternativa de vinculación y un aliado posible —contrapoder—
frente a actores hegemónicos. La verificación de esta praxis china se
observa a través de un curso de acción internacional “militante” a fa-
vor de los países en vías de desarrollo, la defensa del principio de no
intervención en los asuntos internos de los Estados, el derecho a la
“diversidad” de las naciones y la promoción de un “nuevo orden eco-
nómico internacional”, expectativas que, en lo fáctico, se observan

28
Sección 1: La relación de China con América Latina

a través de iniciativas encaminadas a reformar instituciones políti-


cas globales como las Naciones Unidas o financieras como el Fondo
Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). El ejer-
cicio de vinculación sur-sur mediante foros como el BRICS, habla tam-
bién sobre los objetivos chinos respecto de alianzas internacionales
novedosas y fuera de las tradicionales para países en desarrollo.
En cuarto término, las interpretaciones binarias entre capitalismo
“occidental” y “oriental” no suelen ser aplicables al caso chino. En
tanto China recuperó su interés por el capitalismo a partir de los 70,
también el capitalismo global está siendo rediseñado —al menos
en su faz práctica— para dar lugar a nuevos procesos de magnitud
difusa en sus contornos. China siempre ha sido un actor relevante
para el capitalismo moderno en distintas etapas históricas (Impe-
rio, República, bajo gobierno socialista), así como para diferentes
concepciones y escuelas de pensamiento económico (Smith, Marx,
Keynes o Shumpeter) China se ha mostrado como un modelo de re-
sistencia (resiliencia), asimilación, adaptación y reentendimiento del
capitalismo, acorde a sus tradiciones.
En quinto lugar, el experimento chino sobre reformas supone
una barrera contra la ideología del capitalismo sin Estado. Por el con-
trario, basa su atractivo en la evolución hacia una economía mixta
(economía socialista de mercado) en la que el Estado controla, regula
y administra premios y castigos pero sin descuidar el despliegue de
la iniciativa individual puesta de manifiesto en la vitalidad de empre-
sas privadas, el surgimiento (start up) de micro, pequeñas y medianas
empresas, la apertura comercial, la transnacionalización de sus gran-
des firmas (ETN) y la explosión de la economía individual (xia hai)
y de servicios. Esta combinación entre Estado y mercado responde
a una concepción que asume el capitalismo como una construcción
racional-instrumental occidental pero que de hecho los chinos practi-
caban desde la misma fundación del Imperio; registros históricos dan
debida cuenta del “temperamento transaccional” de las interacciones
sociales chinas y sus características como “sociedad de mercado” aun
en una etapa precapitalista. Así considerada en perspectiva histórica, es
más fácil comprender el exitoso procesamiento de reformas y la
rápida adaptación de la sociedad china a incentivos capitalistas pro-
mercado introducidos en los 70 del pasado siglo.
La transición hacia un nuevo orden mundial marcado por la res-
tauración del poder chino en el mundo, adquiere creciente interés,

29
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

además, porque este proceso se verifica en el contexto de una progre-


siva degradación del poder occidental, particularmente verificable en
el retroceso de la influencia global atlántica o europeo-estadouniden-
se. Como resultado, mediante un sofisticado entretejido de alianzas
internacionales, China hoy condiciona la acción internacional de su
“adversario estratégico” (Estados Unidos) ampliando los umbrales de
tensión sobre capítulos de la relación bilateral que antes no desafiaba
(Tíbet, Taiwán, mundo árabe, criterios de intervención en conflictos,
derechos humanos, finanzas internacionales). No obstante, si bien
ambos actores miden fuerzas en el plano económico-comercial, finan-
ciero, tecnológico y militar, en la actual fase sus vínculos cooperativos
predominan y construyen una relación axial para el sostenimiento de
la gobernanza mundial del siglo XXI.
Por otra parte, el ascenso chino muestra sintonía con la lenta de-
cadencia de una Europa conflictuada en lo económico y social, cuya
arquitectura integrativa parece rebajar expectativas de sostenido pre-
dominio mundial en las décadas por venir. Asia misma, incluso, está
siendo moldeada por China mediante, por ejemplo, la creación de un
Área de Libre comercio China- ASEAN.
Por todo lo dicho, el siglo XXI parece destinado a ser “el siglo
de China” (Shenkar 2005). Sin embargo, los desafíos que esto su-
pone no solo plantean interrogantes sobre los medios, recursos e
instrumentos utilizados para ampliar su influencia mundial sino, fun-
damentalmente, si China misma podrá hacer frente a las exigencias
que ella misma propone y se autoimpone. En tal sentido, los escena-
rios de largo plazo destacan los condicionantes “internos” de orden
político, económico y social, así como las restricciones externas pro-
venientes de una dura competencia política, económica, tecnológica
y militar con Estados Unidos en diversos escenarios del globo. Acor-
de a este enfoque, el “agotamiento” o asfixia económica que China
podría sufrir (similar al sufrido por la ex-URSS) condicionaría la esta-
bilidad interna y la viabilidad de su encumbramiento como potencia
regional y global. Desde otra perspectiva, la “vulnerabilidad” exter-
na energética y alimentaria que China sufre, podría también ser utili-
zada para condicionar su ascenso como potencia.
También aquí la historia enseña y guarda algunas respuestas. A lo
largo de su historia el Imperio dio muestras de inflexibilidad políti-
ca y escasa disposición modernizadora de sus instituciones, proceso
que desencadenó sucesivos estallidos revolucionarios, aun cuando el

30
Sección 1: La relación de China con América Latina

capitalismo chino florecía casi de manera autónoma respecto del


poder político. Por tal motivo, la entronización de reformas como
“variables independientes” y ordenadoras por sí mismas no alcan-
zan para soslayar las crecientes tensiones sociales y la pendiente
admisión sobre desacuerdos políticos que pugnan por mayor repre-
sentación en las decisiones públicas.
De todas formas, más allá de especulaciones generales, la expe-
riencia transformadora de China induce acelerados cambios y señala
evidentes impactos en América Latina en general y en América del
Sur en particular. La creciente influencia de China reorienta priori-
dades nacionales, define agendas económicas y alianzas políticas,
influye en la asignación de recursos internos, induce variaciones en
los sistemas nacionales y regionales de producción a fin de respon-
der a ciclos de mayor demanda china, básicamente compuesta por
materias primas. Ante este escenario, América del Sur, aún parece no
haber tomado conciencia de las “fuerzas profundas” que modifican
la geometría geoespacial regional, como consecuencia del auge co-
mercial e inversor chino.

1. Recuperación y restauración

El resurgimiento del poder chino en el mundo puede ser explica-


do mediante las siguientes líneas de comprensión sobre sus fuentes,
práctica y posible evolución:

a) La “experiencia china” de cambio es un acontecimiento his-


tórico único dotado de rasgos específicos y supone el pasaje de una
sociedad agrícola a una sociedad urbano industrial en el siglo XXI.
La excepcionalidad del caso chino no reside tanto en sus atribu-
tos cuantitativos de por sí impresionantes por tratarse del país más
poblado del mundo, sino en las proyecciones que hacia el siglo XXI
inducen su renovado poderío político, económico, militar y científi-
co-tecnológico. La “escala” del proceso chino no registra parangón
histórico y aquí reside su principal novedad Como experiencia dife-
renciada de anteriores procesos sobre construcción de poder imperial
mediante, por ejemplo, la revolución industrial británica, la expansión
colonial marítima española y portuguesa, el poder militar japonés y,
durante el siglo XX, la “república imperial” (Estados Unidos) como

31
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

potencia bioceánica con incontrastable poder militar convencional


y disuasivo nuclear, las fuentes del poder chino residen en sus capa-
cidades institucionales históricamente construidas, una concepción
“realista” del poder, la capacidad de organizar la sociedad y orientar
metas comunes mediante políticas gubernamentales propias de una
cultura que otorga a lo estatal primacía sobre el resto del universo
de relaciones sociales, la capacidad de combinar esfuerzos por par-
te de una fuerza política cohesionada (aunque no homogénea) como
el Partido Comunista de China (PCCH) y la creciente sofisticación y
destreza técnica de cuadros y dirigentes.
En lo concreto, la aplicación de reformas económicas expandió
las fronteras del capitalismo como instrumento de producción e in-
novación y el mercado mundial de bienes y servicios. Por otra parte,
la transformación verificable en la economía más poblada del mundo
es hoy considerada determinante para la supervivencia de empresas
multinacionales; en conjunto, el proceso ha dado lugar a mejoras en
la calidad de vida de la sociedad china, el acceso a bienes de consumo
en sectores antes fuera de mercado y oportunidades para el ascen-
so vertical de una sociedad dotada de mayores ingresos. En síntesis,
ha despegado un proceso de lenta pero constante transición desde
una economía agrícola tecnológicamente atrasada a una sociedad ur-
bano-industrial centrada en la alta tecnología a mediados del siglo XXI.
b) El sistema político y la estrategia de desarrollo. Comprender
los fundamentos de la restauración del poder de China en el mundo,
significa reconocer como determinantes:

• La voluntad política de proyectar la nación, traducida en de-


terminantes sobre planificación, enfoques de visión de largo
plazo, incorporación de insumos de contexto al proceso de
diseño y aplicación de políticas públicas. Más allá de debates
y diferencias intra-Partido (liberales o neomaoístas) o perfi-
les de liderazgo, la pervivencia de intereses permanentes
son sostenidos por “políticas de Estado” atendiendo a objeti-
vos sobre desarrollo, cohesión social y recuperación del esta-
tus perdido como potencia rectora regional y global.
• Vocación por construir poder y proyectarlo hacia el mundo;
China fue un Imperio y es hoy un país determinado a jugar un
papel central en los asuntos mundiales durante el siglo XXI; es
este el punto de partida para sus objetivos sobre construcción

32
Sección 1: La relación de China con América Latina

de poder real (duro y blando) en sus múltiples dimensiones:


político, tecnológico, científico, financiero e incluso militar. El
“nacionalismo imperial” de antigua data guía la acción interna-
cional de China y se expresa bajo diversas facetas. Una de ellas
es la reforma de instituciones globales.
• Construcción de gobernabilidad y estrategia “adaptativa” de
modernización, es decir, acorde a variables sociopolíticas his-
tóricas propias de una rica tradición. China otorga relevancia a
la estabilidad interna funcional a la construcción económica,
pero sus gobernantes asumen también las adaptaciones nece-
sarias que, ante una sociedad en dinámico cambio, el régimen
político debe observar. En el presente —y hacia el futuro— los
ajustes en la estructura política y la modernización del PCCH
seguirán siendo un punto central de la gobierno-partido, es-
cenarios de cambio político que indefectiblemente China
deberá asumir para mantener en equilibrio las tensiones in-
ternas propias de la asincronía entre apertura económica y
rigidez política.

c) Estatalidad y predominio sobre el mercado. Las variaciones en


la economía internacional definen ciclos en los que el Estado juega
—y jugará— un papel determinante en la asignación de incentivos
o desincentivos sobre política industrial, financiera y científico-tec-
nológica; la industrialización orientada, la asignación de capitales en
investigación básica (C&T) y los incentivos sobre innovación (I+D+i),
son funciones indelegables por parte del Estado al “mercado”; estas
funciones requieren también armonización de políticas educati-
vas con procesos de industrialización endógena, refinada coordi-
nación inter e intraagencias, y una sofisticada burocracia nacional
reguladora del proceso. En China, a diferencia de ALC, no se discute
“al” Estado, aun cuando sí se debata sobre los alcances de su partici-
pación —mayor o menor— en la economía nacional. En lo esencial,
el rol del estado en China recrea las lógicas de transformación, típi-
cas del “modelo asiático” de industrialización liderado por Japón, Co-
rea del Sur, Singapur o Taiwán.
d) Una China expansiva y extendida más allá de su geografía.
China va más allá de sus límites y fronteras geográficas. Asumida
como núcleo de un “sistema integrado” de negocios basado en la in-
terdependencia étnico-cultural (Networks), el poder político central

33
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

mantiene estrechos vínculos con las comunidades chinas estableci-


das en el Sudeste de Asia (SEA), África, Estados Unidos o América
Latina, comunidades que en los hechos viabilizan la proyección de
intereses chinos mediante acuerdos empresariales estratégicos en
comercio e inversión. Desde esta perspectiva, el análisis argumental
que prioriza simples lógicas gubernamentales (actores gubernamen-
tales) de relacionamiento bilateral, la aplicación de perspectivas
institucionalistas o criterios de evaluación sobre la intensidad de
vínculos privilegiando instrumentos jurídicos (acuerdos o conve-
nios), no suelen aportar ajustadas respuestas que como insumos
puedan ser aplicados al diseño o aplicación de cursos de acción
respecto de China. De este entramado étnico-global, forman parte
esencial Hong Kong, Taiwán y Macao, es decir el Área Económica Chi-
na (AEC), territorios que también despliegan sus propios intereses
(comerciales, financieros, logísticos, empresariales) en América La-
tina y el Caribe.
e) Los fundamentos del “poder chino” residen en el PCCH regi-
do por pragmáticos dirigentes. Los circuitos político-institucionales
en China están delimitados por factores de poder como el Partido
Comunista Chino (PCCH), las fuerzas armadas y la alta dirigencia par-
tidaria, complementadas por estructuras subsidiarias al rol dirigente
del Partido como el gobierno y las agencias que de él dependen. La
burocracia central, los poderes locales en centros políticos y econó-
micos como Beijing, Shanghái, Cantón o Chongqing (municipios)
son también parte de un armazón de poder compacto y vertical. Si
bien el PCCH no es monolítico en su estructura e ideas internas, sí lo
es en términos de políticas, líneas de acción e imposición de orienta-
ciones políticas, económicas y financieras.
En consecuencia, maximizar oportunidades de negociación so-
bre la base de difusos circuitos de decisión y ambiguos canales de
contacto como los que en ocasiones plantea el sistema político chi-
no, constituye una difícil tarea para países inarticulados o débiles en
conocimientos y reconocimiento sobre sus rasgos y especificidades.
f) Un objetivo central consiste en restaurar la posición de China co-
mo epicentro político y económico en Asia. Este escenario significa
convalidar la histórica —y luego perdida durante el siglo XIX— pri-
macía del “mundo chino” en la región. La verificación de esta ten-
dencia reside en la profunda interdependencia económica existente
entre China, la AEC, Japón, Corea del Sur y el Sudeste de Asia (SEA)

34
Sección 1: La relación de China con América Latina

conformando un sistema económico sostenido por lógicas flexibles


de apertura comercial y mínimas restricciones al movimiento de ca-
pitales de inversión (IE). Esta fase de interdependencia abierta por
expectativas sobre creación de una “comunidad económica asiática”
incluye a Taiwán, desdibujando así el perfil conflictivo de las rela-
ciones entre ambas partes del Estrecho mediante un entramado de
acuerdos comerciales preferenciales.
Ejemplo de lo antedicho es la creación de la China-ASEAN Free
Trade Area (CAFTA 1 de enero de 2010) tendente a crear un espacio
común en el Pacífico asiático capaz de enfrentar la competencia es-
tadounidense y europea a nivel global. Como proyecto integrador, el
CAFTA se enraíza en vectores de comercio intraindustrial en sectores
como el automotriz y electrónico, la producción de servicios (co-
merciales, financieros y logísticos) y el consumo intrabloque por parte
de un —potencial— mercado formado por 1,900 millones de personas.
Otras economías de la región como Corea del Sur y Japón pro-
yectan incorporarse dando cauce al proyecto ASEAN Plus 3, lo cual
prefigura el antedicho escenario de “coprosperidad asiática común”
no centrada en Japón, sino en China, una China cuya imagen como
polo económico, político y tecno-militar en Asia, rescata el mun-
do descrito por George Orwell en 1984 (Orwell 1949) y que hasta
entonces aumentará su capacidad de imposición en materia de finan-
zas internacionales, inversiones, acceso a mercados y formación de
precios de materias primas.
g) Una reconstrucción no lineal requiere condicionar la teoría
del “destino manifiesto” o inexorabilidad del éxito chino. A pesar de
las perspectivas positivas, China enfrentará crecientes desafíos inter-
nos. Entre los más importantes suelen citarse las tensiones entre un
“orden liberal” en lo económico y un orden político rígido centrado
en un modelo de Estado-partido que, asimilable a tiempos pretéri-
tos, puede no responder a dinámicas sociales y novedosos intereses
que pugnan por incorporar demandas al sistema. En segundo lugar,
los indicadores sobre emergente tensión social basada en la inequi-
dad, disparidades de ingreso y remanentes tensiones interétnicas
no deben ser dejados de lado al analizar la consistencia del mode-
lo chino de acumulación. Tercero, la insustentabilidad resultante
de la intensidad que registran indicadores sobre deterioro del eco-
sistema nacional e inadecuada utilización de recursos no renovables.
Cuarto, la dependencia externa de recursos naturales estratégicos,

35
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

que genera percepciones sobre “vulnerabilidad externa”. La estruc-


tural dependencia energética y alimentaria seguirá operando como
determinante para el establecimiento de alianzas (gubernamentales)
cooperativas, estrategias asociativas y orientación de preferencias so-
bre inversión externa (IE).

2. El resurgir de China y sus impactos


en América Latina

La restauración del poder chino en el mundo y la intensificación


de relaciones económicas con nuestra región supone destacar va-
rias facetas sobre el presente y la futura evolución posible; algunas
de ellas son:

1) En ALC China ejerce una acción político-diplomática intensa,


sinérgica entre lo público y lo privado y capaz de actuar en varios
frentes simultáneamente. Una activa diplomacia regional multirradial
contribuye a sostener su estrategia de “ascenso pacífico” (peaceful
development strategy) en la jerarquía de poder mundial. Para el lo-
gro de estos objetivos, los recursos e instrumentos son múltiples y
variados: alianzas bilaterales, participación en la institucionalidad he-
misférica (OEA, BID, Banco de Desarrollo del Caribe), participación
en iniciativas hemisféricas sobre defensa y seguridad (MINUSTAH,
Haití), acuerdos preferenciales de comercio (preferentemente tra-
tados de libre comercio, como los firmados con Chile, Perú, Costa
Rica y próximamente Colombia) y fomento del interregionalismo
entre Asia y ALC, por ejemplo a través del Foro de Cooperación Este
de Asia-América Latina (FOCALAE). La diplomacia pública guberna-
mental es complementada por iniciativas convergentes de parte de
las comunidades de emigrados chinos presentes en la región (Brasil,
Perú, Argentina).
2) China proyecta poder político y económico hacia la región,
tejiendo redes por medio de actores económicos, como son sus em-
presas transnacionales (ETN) estatales y privadas. Una diversificada
red de negocios corporativos apoyados por el Estado y gobierno
central chinos afianza posiciones en la región. Ejemplos de ello son
las operaciones de ETN manufactureras, tecnológicas, financieras o
mineras como Chinalco (productora de aluminio); Shougang, Jiangxi

36
Sección 1: La relación de China con América Latina

Cooper en Perú; MCC productora de mineral; firmas tecnológicas co-


mo ZTE, Lenovo, Haier, y Huawei ensamblan productos en Argentina
(Tierra del Fuego); las alianzas estratégicas establecidas en el sector
energético por parte de Sinopec; China National Petroleum Corpo-
ration (CNPC), COOC y Sinochem en Venezuela; CNPC en Ecuador;
Shanghai Baosteel, State Grid, Wuhan Iron & Steel (Wisco) en el
sector eléctrico y Sany Group (maquinaria agrícola) en Brasil; firmas
como la automotriz Chery en Uruguay que ensambla automóvi-
les con destino al MERCOSUR; empresas logísticas como COSCO y Chi-
na Shipping unen puertos chinos y suramericanos.
Al conjunto de ETN se suma el activismo de bancos estatales chi-
nos como el Eximbank o el China Industrial and Commercial Bank
(ICBC), portadores de créditos en su mayoría destinados a pre-
financiar y financiar obras de infraestructura y sostener la compra
de activos, la adquisición de paquetes accionarios —mayoritarios
o minoritarios— mediante fusiones y adquisiciones (F&A) en toda
la región, interés chino correspondido también por firmas latinoa-
mericanas (en su mayoría translatinas) ávidas por participar de
un mercado en expansión como el chino; ejemplo de lo expues-
to son las alianzas establecidas con contrapartes chinas por parte
de Embraer y Petrobras (Brasil), PDVSA (Venezuela) y CODELCO
(Chile). El modo de hacer negocios, la cultura corporativa en firmas
chinas y las metodologías de empleo, negociación y posicionamiento
regional por parte de ETN chinas es un capítulo que concita cada vez
mayor atención en decisores públicos y privados regionales.
3) La “estrategia general” china en ALC se define por la segmen-
tación geográfica con “integración regional de facto”. La estrategia
desarrollada por China en ALC demuestra una clara segmentación
geográfica entre países atlánticos, del Pacífico, centroamericanos y
caribeños. Específicamente, el eje centroamericano se inicia en Mé-
xico, primer miembro latinoamericano del Foro de Cooperación
Económica Asia-Pacífico (APEC) y cuya aproximación crítica hacia
China refiere al desplazamiento de inversiones localizadas antes en
su frontera norte y la pérdida de mercados de exportación para sus
productos en el competitivo mercado estadounidense. La estrategia
china respecto de países de América Central y el Caribe se define
por el entretejido de vínculos económicos con el objetivo de lograr
apoyo político y desplazar a Taiwán, acceder a beneficios arancelarios

37
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

intrazona derivados de acuerdos en la Cuenca del Caribe que faciliten,


además, el acceso de bienes y servicios al mercado estadounidense.
La presión china sobre estas economías ha dado por resultado
en 2007 el reconocimiento diplomático otorgado por Costa Rica
(momento a partir del cual ha recibido varias donaciones, entre
ellas un nuevo estadio de futbol), cambio que ha posicionado a es-
te país como plataforma exportadora de insumos hacia China por
parte de la firma Intel. En el caso de Panamá, su posición como
controlante del Canal le otorga una relevante importancia estraté-
gica para China (la firma Hutchinson-Whampoa con sede central en
Hong Kong controla parte del flujo marítimo entre ambas orillas)
atendiendo al tránsito marítimo actual, pero fundamentalmente en
función del aumento del tránsito Atlántico-Pacífico vis-à-vis la amplia-
ción del Canal.
Las relaciones con Cuba han dejado atrás el fundamento de
simpatías ideológicas para encuadrarse en dos ejes: su posición geo-
estratégica cercana a Estados Unidos y la dotación de minerales y
recursos con que cuenta la isla. Además del potencial agrícola, como
productora de biocombustibles (provenientes de la caña de azú-
car), maderas y petróleo, Cuba figura entre los principales países del
mundo por sus reservas de níquel. Empresas chinas de construcción
(subsidiarias de CNPC) aportan capitales para ampliar capacidades de
refinación (en Cienfuegos) del crudo venezolano y local que luego
será reexportado a China. Operaciones de triangulación comercial
vía Miami forjan vínculos económicos que involucran a cubanos
emigrados residentes en Estados Unidos. Los intentos de replicar el
modelo chino en la isla mediante un mix entre apertura económica
y férreo control político, constituyen un capítulo de interés en vis-
tas de la transición política en marcha. Cuba, respetuosa de la historia
de compromiso con su independencia por parte de la comunidad
china, recibe también cada año cientos de estudiantes chinos que
aspiran a aprender el idioma español, realizar estudios secundarios o
capacitarse como médicos.
El eje Atlántico incluye a Venezuela, nodo de la matriz energética
suramericana. Mediante estrechas relaciones políticas, comerciales y
de inversión se ha construido un nexo vinculante centrado en el sec-
tor energético, clave para firmas como Sinochem, CNOOC, CNPC que,
en alianza con PDVSA, exploran y extraen petróleo en la Faja del Ori-
noco, que es luego exportado para su refinación en China. Hacia el

38
Sección 1: La relación de China con América Latina

futuro persiste el interés chino por tender un oleoducto Venezuela-


Colombia con el fin de agilizar la salida por los puertos del noroes-
te colombiano con ventajosa proyección hacia el Pacífico. En mate-
ria de cooperación tecnológica, China ha provisto a Venezuela de su
primer satélite de comunicaciones, el Venesat-Simón Bolívar puesto
en órbita en 2008.
Hacia América del Sur, Brasil es para China su principal socio
latinoamericano en tanto China es para Brasil, desde 2009, su pri-
mer socio comercial. Equiparables en recursos y capacidades como
“potencias emergentes” despliegan una activa diplomacia global que
impone coincidencias sobre divergencias. Brasil es fuente de provi-
sión de alimentos y recursos minerales. Empresas de ambos países
han formado joint ventures en la industria petrolera (Petrobras y
Sinopec) para operar en exploración off shore (cuenca Presal en el
Atlántico, gracias al aporte financiero de 10,000 millones de dólares
otorgado por el China Development Bank). El futuro despliegue de
intereses chinos en Suramérica encuentra en Brasil un socio estraté-
gico en tanto desde su territorio parten los principales corredores
bioceánicos Atlántico-Pacífico con terminales portuarias en Perú,
Ecuador y Chile; el financiamiento por parte del BNDES de obras de
integración física en América del Sur es convergente con las apeten-
cias chinas de reticulación del espacio geoeconómico suramericano
para agilizar el transporte y salida de mercancías. Por otra parte, am-
bos países impulsan alianzas tecnológicas en el sector aeroespacial
como lo demuestra la puesta en órbita del Satélite chino-brasileño de
recursos terrestres (CBERS) construido conjuntamente. China refuer-
za su inserción regional vía Brasil mediante permanentes y activos
diálogos a través de mecanismos e instrumentos como el BRICS.
Hacia el Cono Sur de América, Paraguay es, aún, una puerta for-
malmente cerrada para China dado su reconocimiento diplomático a
Taiwán; en tanto Uruguay ha pasado a ser una plataforma de crecien-
te interés para sus firmas manufactureras, en particular automotrices
(Chery Automotive Industries), que buscan aprovechar ventajas aran-
celarias intrazona. Con Argentina, la intensidad de la relación se
funda en el interés chino por importaciones de soya que luego será
transformada en aceite en su plantas, fomentar el desarrollo de agro-
negocios que aseguren provisión alimentaria mediante la compra
de tierras, acceder a recursos de hidrocarburos (on y off shore) y
gasíferos (shale gas) así como extender la red de interconexiones

39
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

físicas mediante el desarrollo de obras ferroviales (como el Ferro-


carril Belgrano Cargas) y túneles que vinculen bases de producción
en el Atlántico con el Pacífico (3); todos estos proyectos incluyen la
provisión de créditos por parte de bancos estatales chinos.
Firmas electrónicas chinas (ZTE, Huawei, TCL) han montado plan-
tas de ensamblado en el sur del país (Tierra del Fuego). En razón de
las dificultades argentinas de acceso a financiamiento internacional,
China ha pasado a ser un “prestamista de última instancia” importan-
te para Argentina; asimismo, en materia monetaria (marzo de 2009)
los bancos centrales de ambos países firmaron un acuerdo de swaps
por 10,200 millones de dólares como un paso más hacia el retiro del
dólar como principal moneda de uso en transacciones comerciales
internacionales. El interés chino por acceder a recursos energéti-
cos se ha visto condicionado debido a la particular situación de
las cuencas cercanas a las Islas Malvinas en el Atlántico Sur.
El tercer eje de acción apunta hacia los países del arco andino del
Pacífico suramericano. Al respecto, China es un socio comercial en
crecimiento para Colombia, país que por su ubicación podría facilitar
la transferencia de productos hacia el Pacífico. Las inversiones de ETN
chinas como Sinochem (300 millones de dólares en 2009) convalidan
estas posibilidades. Además, Colombia aspira ingresar al Foro APEC,
para lo cual requiere el apoyo de China. Empresas estatales y priva-
das chinas están interesadas en la explotación de gas, estaño y litio
en Bolivia, país que cuenta con las segundas reservas de gas natural
de América del Sur y un insumo posible de ser exportado a tra-
vés de puertos peruanos. Las proyectadas inversiones en yacimientos
de hierro como El Mutún y la explotación de litio profundizarán la
red de intereses chinos en dicho país.
El futuro desarrollo de obras de infraestructura bioceánica
financiadas con préstamos chinos supondría para Bolivia romper
su mediterraneidad y acceder a salidas por puertos del sur peruano
como Ilo o del centro del país como El Callao. La configuración de
relaciones con Ecuador muestra tres ejes de avance: 1) la asignación
de préstamos ligados a inversiones, capitalización y desarrollo con-
junto de proyectos por —estimados— 9,000 millones de dólares, 2)
inversiones chinas en explotación de petróleo (CNPC) y operaciones
portuarias y 3) aprovechamiento de facilidades logísticas sobre el Pa-
cífico, por ejemplo mediante la reactivación de la ex base militar de

40
Sección 1: La relación de China con América Latina

Manta como centro logístico de distribución y zona franca para ope-


raciones de importación y exportación.
Un subconjunto decisivo de países socios de China está formado
por Perú y Chile, dos de los tres miembros latinoamericanos de la
APEC y países ligados a China mediante sendos tratados de libre
comercio. Los compromisos de inversión por parte de empresas
transnacionales chinas como Shougang, Chinalco, Minmetal, Zijin
Mining Group o Jiangxi Cooper en los sectores energético (petróleo
y gas) y minero (Toromocho, Río Blanco y Marcona) totalizan unos
10,000 millones de dólares. Al respecto, el 80% de las exportacio-
nes de Perú a China están compuestas por cobre, mineral de hierro,
estaño y harina de pescado.
El cuadro descrito sugiere dos aseveraciones. En primer lugar, el
profundo conocimiento que China (empresas y gobierno) poseen
sobre el potencial en recursos de la región, y en segundo lugar, los
objetivos encaminados a lograr mediante inversiones y agilizar la
movilidad de cargas y productos este-oeste en América del Sur, la ma-
yoría con destino final el mercado interno chino o terceros mercados
en Asia.
De esta forma, las carencias de voluntad política integradora por
parte de la dirigencia suramericana son compensadas por la potencia
inversora china que, de facto, une el este con el oeste y el norte con
el sur suramericanos mediante ambiciosos planes de infraestructura.
Asumidas estas tendencias, el Proyecto sobre Iniciativa de Integra-
ción Regional Suramericana (IIRSA) parece apuntar a satisfacer la
“visión china” sobre la funcionalidad económica que América del Sur
deberá tener respecto de su esperado crecimiento.

2.1. Riesgos y desafíos

Respecto de los principales impactos e interrogantes que China in-


troduce, en particular en países suramericanos, podemos citar:

a) La búsqueda de alianzas y coaliciones alternativas fuera de las


tradicionales por parte de países suramericanos ha puesto en Chi-
na su principal foco de atención. En esta etapa, para la mayoría de
los países latinoamericanos, China es considerada una opción pre-
ferente de política exterior con el objetivo de aumentar márgenes

41
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

de autonomía externa en un contexto de redistribución del poder


mundial y amplificación de oportunidades económicas globales.
Desde esta perspectiva, China aporta adicionales “grados de libertad”
para la diversificación de vínculos externos por parte de naciones
suramericanas.
Como resultado, los tradicionales sistemas de alianzas son revi-
sados y, aun cuando no necesariamente remplazados por un nuevo
cuadro de relaciones con China, sí en ocasiones subordinados al es-
trechamiento de vínculos con el gigante asiático. En tal sentido, la
práctica política en ALC demuestra que conviven distintas perspec-
tivas que oscilan entre la elección de China como “el tipo ideal” de
socio-aliado para contrapesar la influencia estadounidense o euro-
pea en la región y propugnan la utilización de la “carta China” para
obtener concesiones (políticas, económicas y financieras) de los po-
deres dominantes en la región y aquellas que apuntan a mantener
“constantes de vinculación” o alineamiento con el atlántico, léase
europeo-estadounidense.
b) La atracción ejercida por China genera cambios en la matriz
productiva regional y consolida perfiles de inserción en la economía
mundial. Si en el corto plazo China plantea ventajas para los países
latinoamericanos como ganancia de autonomía externa, potencial
exportador y expectativas de sostenido crecimiento económico,
hacia el largo plazo aparecen dudas. El comercio entre ambas regio-
nes aumentó de 15,000 millones de dólares (mmd) en el año 2000 a
182,900 mmd en 2010, y las proyecciones de la Cepal auguran que en
2014 China podría sobrepasar a Europa como segundo socio comer-
cial de la región por ser el destino de casi el 20% de las exportaciones
latinoamericanas (CEPAL 2011). Si esto ocurriera, la tracción impor-
tadora china convalidaría el sesgo neomercantilista de las relaciones
comerciales bilaterales.
En tal sentido, cabe interrogarnos si sólo China sería la “culpable”
de este posible escenario o deberíamos incluir otras variables tales
como el bajo nivel de inversión intrasuramericano en I+D, la escasa
eficiencia de las inversiones estatales en recursos humanos e infraes-
tructura crítica, la ausencia de fomento de nuevas industrias y el
“acomodamiento” a un tipo de intercambio propios del capitalismo
mercantil rentístico que privilegia las ventas de materias primas. Cabe
preguntarse, además, si los procesos de liberalización intrasurameri-
canos no podrían potenciar la reindustrialización de las economías o

42
Sección 1: La relación de China con América Latina

moderar el sesgo primario de su sector externo. Para ello será nece-


sario no solo evaluar el tipo de negociaciones a entablar con firmas y
el gobierno chinos, sino además conciliar esta estrategia con aumen-
tos en el comercio intrarregional, la caída de barreras arancelarias
y no arancelarias intrarregionales, la búsqueda de convergencia en
materia de inversiones y la recuperación (no eliminación) de meca-
nismos e instrumentos sobre integración económica.
c) Posibles pérdidas de autonomía financiera y de control de ges-
tión sobre recursos naturales. A pesar de las apetencias suramericanas
por ganancias de autonomía externa gracias a las nuevas alianzas con
China, en el plano real surgen algunas interrogantes a considerar.
En primer lugar, sin dudas el poder financiero chino ejerce una po-
derosa atracción ante necesitadas economías regionales que ven
cerradas opciones de acceso a otras fuentes externas de financia-
miento. Ante esta situación el financiamiento chino a instituciones gu-
bernamentales, provincias, entidades financieras, firmas privadas o
municipios genera corrientes de creciente endeudamiento que de-
ben ser consideradas.
Algunas cifras dan cuenta de lo expresado. Entre 2005 y 2011, los
créditos otorgados por bancos estatales chinos sumarían estimativa-
mente 75,000 mmd (en su mayoría destinados a infraestructura), de
los cuales 46,000 mmd corresponderían a préstamos “respaldados”
por commodities; los principales bancos involucrados en estas ope-
raciones son el Banco de Desarrollo de China (CDB), el Eximbank
y, en ocasiones, el ICBC. En tal sentido, Ecuador con préstamos por
9,000 mmd y Venezuela con un total estimado de 38,000 mmd,
ocupan las primeras posiciones entre las economías suramericanas
tomadoras de créditos en China. En el caso de Venezuela, solo el
Fondo Binacional asciende a 20,000 mmd (Gallagher 2012).
De esta situación se desprenden varias cuestiones, en primer
término, sobre el cumplimiento de los compromisos asumidos
por gobiernos suramericanos de distinto signo político; segundo, si
la ecuación nacional de recursos naturales puede verse modificada
por condiciones impuestas para la recepción de créditos blandos;
tercero, la no dependencia de centros financieros como el FMI o
el BM no supone abandonar estrategias de endeudamiento exter-
no y, finalmente, si la matriz de neodependencia financiera impone
condicionantes sobre el control estatal y “gestión” de los recursos
naturales. Manifestaciones populares en América del Sur dan cuenta

43
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

de la creciente sensibilidad que la explotación, por ejemplo, mine-


ra despierta en poblaciones urbanas e indígenas.1
d) Diversificación de la agenda sino-latinoamericana e incorpo-
ración de capítulos sobre defensa y seguridad. La proyección del
poder chino hacia la región se evidencia en la firma de acuerdos
de cooperación en el campo de la defensa y seguridad con diver-
sos países suramericanos. Algunos de ellos tienen por objetivo la
formación, entrenamiento y capacitación de oficiales de las fuerzas
armadas en China, en tanto otros persiguen la venta de armas y equi-
pos, el entrenamiento en operaciones de salvataje o asistencia en
misiones humanitarias, las alianzas entre industrias de la defensa y
marginalmente la transferencia de tecnología militar. En tal sentido,
la competencia de firmas estatales proveedoras chinas con otros
países como Estados Unidos, Rusia, Francia, España, Italia, Alema-
nia, es impulsada por el interés en captar segmentos de mercado en
una región con indicadores elocuentes de aumento en sus gastos
en defensa y seguridad, pese a ser considerada la zona de menor
conflictividad interestatal del mundo.
Ante este escenario y la creciente influencia china, América del
Sur no parece articular adecuadas respuestas, por el contrario, diná-
micas unilaterales competitivas y ruptura de prácticas regionales de
integración parecen imponerse. De manera inversa, ante sucesivas
crisis y, más aún, ante la que atraviesan hoy economías europeas y
Estados Unidos, China (junto con economías asiáticas) se ha dedi-
cado a construir resiliencia mediante iniciativas sobre facilitación
del comercio, liberalización arancelaria, promoción de inversiones,
coordinación entre instituciones financieras, diseño y aplicación de
fondos anticíclicos y, fundamentalmente, la construcción de un es-
pacio regional integrado por acuerdos preferenciales de comer-
cio. Frente a esta situación, en América del Sur priman las lógicas
centrífugas y erosión de los acuerdos integradores, de los cuales el
Mercosur es la expresión más elocuente.
En segundo lugar, en tanto Asia del Pacífico construye “institu-
ciones regionales” estandarizadas, en América del Sur es evidente el

1 En ALC, los ejemplos más notorios fueron en Ecuador la toma de instalaciones por
parte de indígenas en 2006 de la mayor petrolera china (CNCP); también en Perú
las protestas contra proyectos mineros; en Ecuador protestas contra la empresa
china Ecuaterra; hasta el presente, la reacción china ha sido diplomática solicitan-
do a los gobiernos que intervengan en la preservación de vidas y bienes chinos.

44
Sección 1: La relación de China con América Latina

solapamiento de acuerdos políticos y económicos que han reducido


a su mínima expresión el “espíritu de convergencia” imprescindible
como guía hacia un horizonte de integración regional.
Desde esta perspectiva, China solo puede ser asumida como un
factor más que la región debe considerar para reorientar capacidades
que signifiquen enfrentar conjuntamente los desafíos impuestos por
el resurgimiento chino.

3. Conclusiones

La recuperación del estatus de gran potencia por parte de China


implica la generación de nuevos equilibrios globales y suscita impac-
tos aún por develar considerando sus particularidades históricas,
políticas y socioculturales. En tal sentido, si durante el siglo XIX el ca-
pitalismo de raíz imperial-colonial provocó la tragedia china, en esta
etapa de su historia sirve instrumentalmente a la reconstrucción de
su poder e influencia globales.
Atentas al atractivo que la reformada China genera, el mapa de
vinculaciones externas de las naciones suramericanas muestra que,
en mayor o menor grado, ha reorientado sus prioridades políticas
y económicas considerando central el “factor China”. En la actuali-
dad, el comercio, las inversiones, el crédito, la cooperación cultural y
los intercambios en campos no tradicionales tejen vínculos cada vez
más estrechos entre las partes. Es de esperar que América Latina en
general y América del Sur en particular tomen nota sobre la necesi-
dad de enfrentar integradamente y no de manera fragmentada los
desafíos impuestos por el “siglo de China”.

45
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

Bibliografía

• CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe).


2011. La República Popular China y América Latina y el Cari-
be. Hacia una nueva fase en el vínculo económico y comercial.
CEPAL, Santiago de Chile.
• Gallagher, Kevin, Amos Irwin y Katherine Koleski. 2012. “The
New Banks in Town: Chinese Finance in Latin America”. Intera-
merican Dialogue, febrero.
• Orwell, George. 1949. 1984. Destino, Barcelona.
• Shenkar, Oded. 2005. El siglo de China: la floreciente economía
de China y su impacto en la economía global, en el equilibrio
del poder y en empleo. Norma, Bogotá.

46
China y su relación con América
Latina. Una aproximación desde
el poder blando1
Diana Andrea Gómez

Introducción

Este documento se enfocará en cinco aspectos fundamentales:


el primero remite a las proyecciones sobre el futuro del orden
internacional de las próximas décadas; el segundo se refiere a la diploma-
cia pública y el “poder blando” como factor crucial de la nueva
diplomacia; posteriormente se examinan los antecedentes de la di-
plomacia china respecto a América Latina y el papel de los medios
de comunicación masiva; en el siguiente capítulo se exponen los re-
sultados de la investigación sobre la agencia china de noticias Xinhua
y cómo China, a través de esta su agencia estatal de noticias más
grande, aborda a América Latina en materia política durante el perio-
do 2008-2012; finalmente se realiza una serie de reflexiones finales a
partir de los resultados que arroja la investigación.

1. El futuro del orden internacional contemporáneo

Para el año 2025, Goldman Sachs y el Banco Mundial coinciden en


afirmar que China superará a Estados Unidos como la primera eco-

1 Los resultados de esta investigación hacen parte de mi tesis doctoral en desa-


rrollo: “Relaciones China América Latina, una aproximación desde el soft-power”
y son producto no solo del análisis hermenéutico de las noticias que emite la
agencia china Xinhua, sino también corroboradas tanto con material bibliográfi-
co como con entrevistas a académicos chinos, embajadores latinoamericanos en
Beijing, periodistas chinos y extranjeros y son producto del constante intercambio
con sinólogos iberoamericanos y expertos chinos sobre América Latina.

47
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

nomía del planeta, luego le seguirán Japón, India y Alemania. Para


el 2050 China será la primera economía del planeta seguida por Es-
tados Unidos e India, después Brasil, México, Rusia e Indonesia. Solo
dos países europeos estarán entre los diez primeros, Inglaterra y Ale-
mania, en los puestos noveno y décimo respectivamente. Del G-7,
solamente cuatro aparecen en el grupo. En un informe similar, Pri-
cewaterhouse Coopers prevé que para esa misma época la economía
brasilera podría ser más grande que la japonesa.
Por otra parte, en 2009 el reconocido economista Angus Maddison
ya preveía que China se convertiría en la primera potencia económi-
ca del mundo antes del 2015: “China will have overtaken the U.S.
as the world biggest economy before 2015” (Maddison 2009:423) y
pocos le creyeron. Ahora muchos reconocen que muy probablemen-
te Maddison acertará. Si ello ocurre, Estados Unidos dejaría el lugar
que ocupó durante 125 años. Pero lo que más se desconoce es que
los estadounidenses en 1890 desplazaron no a Gran Bretaña y Fran-
cia, las grandes potencias de la época, sino a China, la más grande
economía hasta entonces (Madison 1998).
Si las proyecciones coinciden con la realidad del futuro, durante
las siguientes cuatro décadas el mundo presenciará tantos cambios
que se verá muy distinto a como es hoy en día.
Muy posiblemente los grandes cambios que vamos a presenciar
están directamente relacionados con China y una visión diferente de
abordar los problemas y los desafíos del siglo actual. En ese sentido,
un aspecto fundamental que va a caracterizar a esta centuria es el
peso de la cultura, y básicamente un eje articulador del mundo va
a ser la interacción del poder y la cultura occidental con el poder y
la cultura de civilizaciones orientales. En efecto, ahora la moderni-
zación ya no es sinónimo de occidentalización como sí lo fue a lo
largo del siglo XX. Ejemplos de ello se observan en el este de Asia con
China a la cabeza, el sudeste asiático con el crecimiento sostenido de
economías como la vietnamita y la malaya, el sur de Asia con India, y
América Latina con Brasil a la cabeza. Todos son países con un sólido
acervo cultural, menos permeado por Occidente que muchos otros
que sí han asimilado más dicha influencia.
Lo anterior significa que la humanidad está presenciando una
serie de procesos de transformación en el escenario internacional,
donde está entrando en contacto con códigos culturales de civiliza-
ciones que no pertenecen a Occidente y, por ende, que no tienen

48
Sección 1: La relación de China con América Latina

los mismos referentes históricos y filosóficos que muchos de los paí-


ses occidentales.
En ese sentido, no solamente estamos presenciando la emer-
gencia económica sino cultural de países que entran en el escenario
político internacional del siglo XXI. Asistimos a la “re-emergencia”
de potencias, como el caso de China, y a la revitalización de sus
sociedades. El medio de fortalecimiento de su propia identidad
como civilización es lo que en Occidente se ha denominado el soft
power o poder blando.
Dado que el soft power es la capacidad de un país para tener in-
fluencia en eventos a través de la persuasión y la atracción, y no a
través de la coerción militar y económica, entonces, según Joseph
Nye, un país tiene mayor soft power si su cultura, valores e institu-
ciones despiertan la admiración y el respeto en otras latitudes (Nye
2008). El emblemático primer ministro de Singapur, Lee Kuan Yew2,
arguye que “el poder blando se logra cuando otras naciones admiran
y quieren emular aspectos de otra civilización-nación” (Gómez 2011).

1.1. La diplomacia

Partimos del término clásico de diplomacia, entendida como el arte


de negociar sin recurrir al ejercicio de la fuerza, esto es, las prácticas
y los métodos mediante los cuales los Estados buscan comunicar-
se y ejercer influencia entre uno y otro y resolver los conflictos a
través de negociaciones, ya sean formales o informales, en lugar de
recurrir a la amenaza o uso de la fuerza.3
Un simple análisis de la diplomacia moderna permite observar un
cambio sustancial en las últimas décadas, con relación a la diplomacia
tradicional: el significativo papel de los medios de comunicación y
de la cultura en las relaciones internacionales. Los primeros no solo
informan y contribuyen a moldear a la opinión pública, sino también
influyen en la agenda pública internacional. En efecto, los medios
de comunicación masiva son identificados como recursos de poder

2 A Lee se le considera el ideólogo del moderno Singapur. Ha sido primer ministro


de Singapur desde 1959 hasta 1990 cuando dejó el cargo y ocupó el cargo de mi-
nistro sin cartera (Senior Minister) durante el mandato de Goh Chok Tong hasta
2004 y desde entonces Mentor Minister.
3 Esta categoría es tomada de: Molina e Iglesias, Noopolitik, Diplomacia Pública y
Soft Power en la Sociedad Informacional, Centro Argentino de Estudios Interna-
cionales, 2003.

49
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

blando, ya que allí se difunden los segundos: una lengua oficial o una
particular configuración de estructuras culturales y normativas.
Hoy en día los estudiosos hablan de la “nueva” diplomacia pública
(Melissen 2005). Este término llama la atención sobre los giros claves
en la práctica de la diplomacia pública: a) los actores internaciona-
les son cada vez menos tradicionales; b) los mecanismos que em-
plean esos actores para comunicarse con públicos mundiales se han
desplazado a las nuevas tecnologías, en tiempo real y global (en es-
pecial internet).
La tercera revolución científico-tecnológica mundial de los años
70 y 80 y los avances en materia de tecnologías de la información y la
comunicación (TIC) como uno de sus mayores frutos, han dado lugar
a la conformación de la denominada sociedad del conocimiento, en
la cual la apropiación, gestión y transmisión de las ideas y el saber-
hacer constituye un elemento de poder, sostienen Molina e Iglesias.
Asimismo, las transformaciones mundiales operadas desde los
años 70 han sin duda cambiado las fuentes del poder. Este se ha vuel-
to menos intercambiable, menos tangible y más fungible. El plantea-
miento de Nye sobre este tema es que si bien tanto el poder duro
como el poder blando son instrumentos necesarios para llevar a ca-
bo los intereses de la política exterior de un país, el ejercicio de la
atracción es más barato que la coerción y sobre todo es un valor al
alza (Molina e Iglesias 2003).
En ese contexto, dentro de la nueva diplomacia pública, el poder
blando se fortalece y a su vez internet cobra cada vez más valor dada
su facilidad de uso, bajo costo y creciente masificación. También se
constituye en un canal de comunicación altamente efectivo para
transferir información a países lejanos geográficamente.

2. China: grandes reservas de poder blando

El elemento central del poder blando es la cultura, en ese sentido,


entonces, el poder blando es la habilidad para conseguir lo que se
desea a través de la atracción que genera una nación en razón de los
valores culturales que exhorta.
En Oriente, los antiguos pensadores chinos ya se referían a concep-
tos similares al poder blando como Lao Zi, quien afirmaba en el Dao
Te Jing: “Lo que es suave es fuerte”. Confucio se refirió de diferentes

50
Sección 1: La relación de China con América Latina

maneras al poder blando en el Lun Yu. “Gobernar con virtud es como


la estrella polar en su sitio, alrededor de la cual giran todas las de-
más”, se lee en el capítulo 2, verso1 (Buitrago 2011).
A orillas del Río Amarillo o Huang He, considerado cuna de la ci-
vilización china fueron develados recientemente dos bustos gemelos
erigidos en homenaje a los dos emperadores legendarios que funda-
ron esta nación: Yandi y Huangdi.
La estatua sería otra atracción turística más de China si no fuera
porque este monumento no solo es la segunda estatua más alta del
mundo, sino también porque simboliza la antigüedad de la nación
china al exaltar la figura de los dos próceres cuya existencia remite
a casi 5000 años de historia. Como Yandi y Huangdi son considerados
los padres de la civilización china, los naturales del país a veces se lla-
man a sí mismos “hijos de Yan y de Huang” (Buitrago 2011). Esta
enorme efigie es una clara expresión del poder blando de China.
No existe un consenso sobre la definición de soft power en China.
Las traducciones de poder blando varían en el ámbito académico,
entre ellas se encuentran: ruanshili, ruanquanli, ruanliliang y
ruanguoli que son las más frecuentemente utilizadas, particular-
mente por estudiosos de las universidades de Pekín, Fudan, Jilin y
Nankai, entre otras. Usualmente, el concepto de Nye es el marco de
referencia, aunque los académicos chinos sutilmente modifican la
definición original cuando es necesario, es decir de acuerdo con las
circunstancias.
En la actualidad, el poder blando se constituye en un factor cru-
cial dentro y fuera de China. Esto significa que el uso del mismo se
está convirtiendo en un factor indispensable para el mejoramiento
de la imagen de China ante el mundo, como aspecto que ha deter-
minado también la influencia de China con sus vecinos en Asia, el
Sudeste Asiático y Asia Central, y que va a ser cada vez más relevante
en países en vías de desarrollo como en África y América Latina. Tam-
bién el poder blando ha sido un factor decisivo hacia adentro: como
medio para manejar los problemas de China originados en la per-
cepción ciega del crecimiento económico en las pasadas décadas. En
ese contexto tanto externo como interno el poder blando se ha veni-
do imbricando con el crecimiento económico (Gómez 2011).
El 5 de marzo de 2011 se presentó el Plan Quinquenal de China,
el cual reúne las políticas públicas chinas comprendidas del 2011 al
2015. Un objetivo importante allí planteado es fortalecer el poder

51
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

blando del gigante oriental y uno de los propósitos concretos es


robustecer las industrias culturales.
Para consolidar dicho poder blando se precisa una estrategia sis-
temática que viene desarrollando China, y lo hace a través de la diplo-
macia pública. Pero, ¿de qué manera opera?, haciendo uso de distintas
acciones muy concretas como adherirse a instituciones multilatera-
les, establecer alianzas estratégicas, manifestar su solidaridad con
el mundo en desarrollo, ampliar el comercio bilateral y generar so-
cios económicos, camprando materias primas, fortaleciendo la inver-
sión extranjera, construyendo infraestructura (Gómez 2010), además
de aspectos muy relacionados con la difusión de la lengua y la cultura
y el apoyo a manifestaciones artísticas como el cine, la traducción de
obras de la literatura china a otros idiomas, los intercambios de gru-
pos de música, danza y teatro, entre otros.
En efecto, un elemento concreto de esa estrategia ha sido la
creación de los institutos Confucio en el mundo. Otro factor muy
poco conocido en América Latina, pero muy dinámico, son los me-
dios de comunicación, y con ello la difusión de China a través de los
mismos, así como la difusión de un discurso desde el cual China ve
el mundo occidental.

3. La diplomacia china hacia América Latina

En Culture and International Relations, Jongsuk Chay realiza una


revisión histórica del comportamiento de la diplomacia china desde
los años 50 del siglo XX. Allí describe una serie de valores y princi-
pios que caracterizan las políticas y las actuaciones de los dirigentes
chinos con respecto al hemisferio occidental con el ingrediente de
que los asiáticos, al enfrentarse al manejo de las relaciones interna-
cionales con Occidente, han tenido tendencialmente la necesidad de
retomar aspectos inherentes a su cultura en lo que se va a configurar
como una forma de conducta que el autor denomina “the Asian way”:

As Asian leaders began to deal directly, they found that many so-called
principles of international relations observed in Western political
experience could not be applied satisfactorily in an Asian context…
The tradition of sharp disputation in the west clashed with the need to
save face in the Asian context, for example… A process of unlearning

52
Sección 1: La relación de China con América Latina

Anglo European practices was associated with a “rediscovery”, selective


of course of more traditional Asian methods of conflict resolution… In
due course the new style of diplomacy was described as the “Asian way”
(Jongsuk 1990).

Teniendo en cuenta lo anterior, ¿cómo fue el desarrollo de la diplo-


macia china hacia América Latina? La historia china transitó desde
las décadas de los 50 y 60 por una política de “diplomacia popular”
(entre pueblos o “pueblo a pueblo”) (Mínjiān wàijiāo, 民间 外交),
entendida como el cultivo de la gente amistosa hacia China en otros
países. La diplomacia popular ha venido demostrando cómo los acto-
res no estatales pueden afectar el entorno internacional e influenciar
las decisiones de política exterior.
Es así como el espíritu de los 50 se resume en la siguiente afir-
mación del presidente Mao Zedong: “Si los países de América Latina
quieren establecer relaciones diplomáticas con nosotros, las aco-
gemos con gusto. Si no quieren establecer relaciones diplomáticas
con nosotros, podemos hacer negocios con ellos; si no quieren hacer
negocios con nosotros, podemos hacer otros intercambios ordina-
rios con ellos.”
Para dar inicio a los lazos de conocimiento con otros países, la
creación de la Asociación de la Amistad China con los Pueblos del
Mundo va a cumplir en ese contexto un papel crucial, va a fomentar
el desarrollo de la diplomacia popular y con el transcurrir del tiempo
va a convertirse en el motor de las relaciones diplomáticas de China
con numerosos países del mundo.
En efecto, la diplomacia popular ha sido exitosa hacia América
Latina al revertir el hecho de que los principales países latinoame-
ricanos mantuvieran relaciones con Taiwán. De acuerdo con esta
política, China promovió activamente intercambios populares (Shi-
cheng 2003).
Lo interesante del proceso chino fue cómo a partir de encon-
trarse el gigante asiático casi completamente aislado del mundo en
los inicios de la era comunista china, a través de la diplomacia po-
pular o relaciones informales que cultivaban en primera instancia
la amistad con los pueblos, se fue configurando todo un proceso de
acercamiento por etapas y paulatinamente se fueron formalizando
las relaciones con los diferentes países del mundo, incluida América
Latina. Y aquí el eje constructor de relaciones fue la confianza.

53
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

4. Los medios de comunicación en China

Los principales órganos de gobierno de China, incluyendo las emba-


jadas, desde hace unos años abrieron páginas de internet en inglés y
otros idiomas. Los medios oficiales ya no eluden asuntos espinosos
y explican los progresos en las materias más sensibles.
Las mayores compañías mediáticas en el país son estatales, tanto
en la televisión, como en la prensa escrita y en la radio. Tiene tam-
bién una enorme agencia de prensa que distribuye información no
solo en China sino en todo el mundo: Xinhua. Literalmente en chi-
no Xinhua significa Nueva China. Es la agencia oficial de noticias del
gobierno chino, la cual depende del Consejo del Estado. Es también
la agencia de prensa más grande del planeta, con más de 10,000 em-
pleados y opera en 170 sucursales distribuidas por todo el mundo
(Xinhua 2011). Posee 19 periódicos y una docena de revistas. Tam-
bién es una editorial que imprime en ocho idiomas: chino, inglés,
español, francés, ruso, portugués, árabe y japonés. Cualquier otro
medio de comunicación chino tiene como fuente obligada a Xinhua,
desde la prensa impresa como China Daily,4 pasando por la red de
televisión con CCTV,5 la radio con China Radio International,6 el
Diario del Pueblo, hasta otros medios locales.
Recientemente el rol de Xinhua ha sido redefinido como un
medio para que China ejerza influencia en el exterior. En 2012, la
agencia, que tiene 80 años, lanzó una estación de noticias en inglés
que transmite las 24 horas, colonizó un rascacielos en el Times Squa-
re del New York Times y anunció planes para expandir sus oficinas
de 170 a 200.
Dada la dimensión e impacto de Xinhua, y el hecho de que sea la
fuente obligada de referencia para los grandes medios de comunica-
ción chinos, esta investigación se centra en el análisis de las noticias
que emite la agencia oficial del gobierno chino en materia de política
internacional hacia América Latina a través de su portal en internet.
4 Fue creado en 1981 y tiene una circulación diaria de 200,000 ejemplares, un tercio
de los cuales se distribuye en más de 150 países. De él dependen otras publica-
ciones y suplementos en inglés como los locales China Daily Hong Kong Edition,
Shanghai Star y Beijing Weekend.
5 La televisión central, CCTV, tiene canales internacionales de 24 horas en 11 idio-
mas, además del chino simplificado y el chino tradicional.
6 Radio China Internacional, fundada en 1941, transmite diariamente programación
en 61 lenguas extranjeras, en cuatro variaciones dialectales chinas y en putonghua
(idioma común de China).

54
Sección 1: La relación de China con América Latina

El periodo a examinar comprende las noticias publicadas des-


de el 1 de julio de 2008 hasta el 1 de julio de 2012. ¿Por qué desde
mediados de 2008?, debido a dos razones de peso: primero, cabe
recordar que en agosto de ese año se inauguran los Juegos Olímpi-
cos en Pekín, y a juicio de muchos analistas ser sede de los juegos
marcó la entrada de China a las grandes ligas de la política mundial.
Segundo, la declaración de la crisis financiera mundial en septiembre
de 2008 se constituye en un acontecimiento sin precedentes en las
últimas siete décadas del siglo XX, y a inicios del siglo XXI es el he-
cho de mayor repercusión mundial —sin contar el S/11— que en el
orden internacional desata una serie de reacciones de índole global,
lo que permite estudiar el comportamiento de países como China,
particularmente en el tema de las implicaciones políticas de la cri-
sis para todos los países. Además, como lo anota uno de los acadé-
micos chinos que ha registrado el ascenso del creciente interés por
el tema, “Chinese leaders at the center begining to pursue the stren-
gthening of China’s soft power from a strategic point of view” (Yang
2004). Asimismo, en 2007, el presidente Hu Jintao expresó en el 17º
Congreso del Partido Comunista que China necesitaba incrementar
su poder blando. Esta afirmación permite tener un referente tempo-
ral importante para ver qué ocurre a partir de ese momento.
Puede afirmarse que este periodo que se inicia en 2008 constituye
para China la irrupción del poder blando del gigante asiático en la
arena internacional:

La ceremonia de inauguración de los 29º Juegos Olímpicos de Beijing de


2008 y la Exposición Universal de Shanghai de 2010 pusieron en pleno
juego ante el mundo el gran poder blando de China: la combinación de
la tradición con la modernidad, de la cultura con la ciencia y tecnología; la
fuerza cohesiva de esta gran nación y su profunda raíz tradicional, la gran
capacidad de organización y movilización del Partido Comunista Chino
y del gobierno chino. Esos dos eventos de nivel mundial constituye-
ron una excelente oportunidad para promover el renacimiento de nues-
tra cultura y mostrar y elevar el poder blando de China (Shicheng 2011).

55
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

5. Resultados del análisis de las noticias


publicadas por Xinhua sobre la relación
China-América Latina

Desde Occidente y desde América Latina, la distancia geográfica,


la diferencia cultural, la barrera lingüística no permiten entender
fácilmente los móviles que determinan el accionar de China en el
contexto tanto interno como internacional. Es con este enfoque que
se planteó la presente investigación.
El estudio arroja en primer lugar una importante conclusión: Lati-
noamérica desconoce grandemente a China y aunque China también
reconoce su desconocimiento frente a nuestra región, este es mucho
menor. Pero la actitud de China es mucho más receptiva frente a nues-
tra realidad que la región latinoamericana frente al gigante milenario.
El solo hecho de tener su agencia estatal de noticias Xinhua con
periodistas dispersos por todo el continente americano y ahora la
Televisión Central de China CCTV expandiéndose también en la re-
gión —sólo en Brasil CCTV tiene 18 periodistas—, contrasta con el
escasísimo numero de agencias latinoamericanas en China. Actual-
mente solo hay cuatro periodistas latinoamericanos acreditados por
Beijing (dos cubanos que trabajan en la agencia cubana Prensa Latina
y en Pueblo en Línea respectivamente, una peruana vinculada al dia-
rio El Comercio de Perú y una colombiana del portal China Files).7
La investigación, cuyos resultados, cabe decir, son preliminares,
muestra en cuanto a los aspectos cuantitativos, que una gran mayoría
de noticias de América Latina tiene relación con Brasil. Aquí estamos
hablando del 20% de las noticias. Esto evidencia no solo el nivel de
relación entre ambos países, sino la importancia que China otorga a
esta potencia regional. De hecho, ambos han establecido estrategias
que fortalecen el vínculo bilateral. China y Brasil elaboraron el Plan
de Acción Conjunto para el Periodo 2010-2014, fijando una hoja de
ruta detallada para profundizar en la relación de asociación estratégi-
ca entre ambos países.
Chile es el segundo país en número de noticias, las cuales suelen
ser en su mayoría de orden económico. Esto se debe en gran medida

7 En la actualidad trabajan en China solamente 16 periodistas latinoamericanos de


habla hispana, de los cuales 10 son empleados de medios chinos como Xinhua,
CRI o CNTV, así que quedan solo seis, de los cuales cuatro son acreditados por el
gobierno de Pekín.

56
Sección 1: La relación de China con América Latina

al temprano desarrollo de la relaciones de este país con el Pacífico


y al TLC suscrito con China muy temprano: fue el 4° país en el mundo
en firmar un acuerdo de esta clase con la potencia asiática. Así, las
noticias referentes a Chile constituyen un 15% del total de noticias.
Le siguen en orden descendente Cuba, México, Venezuela, Perú, Co-
lombia, Ecuador y Costa Rica. Se registran otros países de la región,
pero no se tienen en cuenta porque los porcentajes son muy ba-
jos, particularmente países de Centroamérica, cuya mayoría no tiene
relaciones diplomáticas con China, y esto se refleja en el número
de noticias.
Si se considera que la cantidad de noticias refleja el nivel de re-
lación de los distintos países latinoamericanos con China, habida
cuenta de que las noticias muestran el dinamismo de los vínculos,
se puede colegir, en términos absolutos, que los países con un desa-
rrollo alto de relaciones son Brasil, Chile y Cuba. Los países con un
desarrollo medio son México, Venezuela, Argentina y Perú. Después
siguen los países con desarrollo bajo de relaciones donde se encuen-
tran Colombia, Ecuador, Bolivia y otros.
En términos relativos, llama mucho la atención el incremento en
el número de noticias procedentes de países como Perú y Costa Rica,
debido en gran medida a la firma de los respectivos TLC con China.
Al realizar una clasificación de las noticias por género (política,
economía, cultura), resulta muy llamativo ver cómo las noticias que
tienen relación con Cuba y Venezuela tienen un componente políti-
co-ideológico importante, donde conceptos como el de “socialismo”
se repiten con frecuencia y cobran gran interés.
Cuba es el país que más visitas oficiales recibe, procedentes de
China. Cada vez que un alto funcionario del gobierno chino viaja a
América Latina, Cuba es destino obligado. Aquí cabe destacar el nivel
de desarrollo de las relaciones políticas entre ambos países, donde
no se debe olvidar que es la relación diplomática más antigua en-
tre China y un país latinoamericano. Asimismo cabe anotar el tama-
ño de la embajada cubana en Beijing en términos del número de
funcionarios que tiene (22), casi duplicando a las que le siguen en
dimensión: México y Venezuela tienen 12 cada una. Les siguen Chile
con siete, más cuatro dedicados a Prochile,8 para un total de 11; Ecua-
dor con nueve hasta fines de 2011 y en espera de 2 más para 2012

8 La Dirección de Promoción de Exportaciones de Chile.

57
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

para un total de 11 en el corto plazo; Costa Rica tiene ocho funciona-


rios; mientras Colombia tiene apenas seis.
Pero no es solo el número el que resulta muy diciente, lo es tam-
bién la calidad de los funcionarios. Para cancillerías como la cubana
y la ecuatoriana, el aprendizaje del idioma chino es hoy día requisi-
to obligatorio para todos sus empleados en La Habana y Quito. El
embajador cubano, Alberto Jesús Blanco Silva, por ejemplo, ha sido
funcionario diplomático por varios años en China antes de convertir-
se en embajador de su país en China y es el que mejor habla el idioma
comparativamente con sus colegas (todos los días lee y escucha la
prensa china), además es el embajador latinoamericano que más co-
noce las diferentes provincias del país asiático.9
Funcionarios de alto nivel, con títulos de doctorado y exministros
conforman el cuerpo diplomático de embajadas como la costa-
rricense y la ecuatoriana en Pekín. Según el embajador ecuatoriano
en China, Leonardo Arizaga, “Nuestra embajada en Beijing es una de
las dos más importantes en el mundo para el Ecuador.”10 Por su parte,
el embajador de Costa Rica, Marco Vinicio Ruiz, quien fuera el ante-
rior ministro de comercio de su país y quien agenciara el TLC con
China, es un diplomático muy dinámico, por lo que fue nombrado el
decano de los embajadores latinoamericanos en China.11
Otro aspecto a resaltar es que tres países latinoamericanos, Ar-
gentina, Chile y Brasil, en consonancia con su potencial en materia
de agricultura, en sus embajadas en Pekín, además de las consabidas
agregadurías que suelen tener las embajadas, abrieron agregadu-
rías agrícolas, lo que fomenta la relación con China en esa área espe-
cífica de sus economías.
Lo anterior contrasta grandemente con otros países latinoame-
ricanos como Colombia, que solo tiene un funcionario diplomático
de carrera en la embajada en Beijing y solo uno de ellos habla chi-
no. A esto se suma que en mayo pasado el embajador Carlos Urrea
presentó su renuncia durante la visita del presidente Santos a China,
tras un año de estadía en la capital china, lo que dificulta aún más el
fortalecimiento de relaciones sólidas con la nación asiática.
En el plano de las relaciones políticas, respecto a visitas de altos
dignatarios, el presidente Chávez es el mandatario latinoamericano

9 Entrevista realizada por la autora el ocho de noviembre de 2011 en Pekín.


10 Entrevista realizada por la autora el dos de noviembre de 2011 en Pekín.
11 Entrevista realizada por la autora el tres de noviembre de 2011 en Pekín.

58
Sección 1: La relación de China con América Latina

que más veces ha estado en visita oficial en el país asiático (seis


veces), mucho más que el resto de latinoamericanos. Le siguen Ar-
gentina, Brasil, Ecuador y Bolivia.
Un postulado general de Xinhua es que las naciones latinoame-
ricanas han entrado a una nueva etapa de desarrollo de las relaciones
con China. Aquí el gran protagonista es la economía, y cómo la cri-
sis financiera internacional declarada en septiembre de 2008 ha sido
decisiva para buscar oportunidades de acercamiento entre China y
América Latina. En ese sentido Xinhua pone de relieve iniciativas re-
cientes que buscan fortalecer los lazos con China como es el caso
de Brasil con la “Agenda China”, Chile con el “Plan de Políticas sobre
China” y México con el “Grupo de Trabajo sobre China”.
A nivel económico, se destacan noticias referentes a las inversio-
nes chinas en América Latina, inversiones de todo tipo en los distintos
países; a nivel comercial, sobre todo se registra el incremento del
intercambio bilateral con el gigante asiático; a nivel financiero cabe
destacar el ingreso de China como socio del BID, entre otros temas.
El caso de Brasil, que definitivamente es el gran protagonista de
las relaciones con la región, muestra la sincronía de los dos países,
no solo en materia de intercambio comercial sino también sobre
puntos de vista idénticos o similares acerca de numerosos asuntos
internacionales. Son relevantes conceptos comunes como el de mul-
tipolarización, así como la necesidad común de reformar el sistema
financiero internacional y algunos organismos multilaterales como
las Naciones Unidas.
En ese sentido, un aspecto fundamental es que también Brasil
está planteando su relación con China desde el punto de vista polí-
tico y del desarrollo científico, tecnológico y cultural, no solamente
en el ámbito comercial. Es el caso de la creación, en mayo de 2010,
del Centro de Estudios de Brasil al interior del Instituto de América
Latina en la Academia de Ciencias Sociales de China. El centro brasi-
lero fue inaugurado por el mismo presidente Lula en ese momento
en Pekín. Este enfoque multidimensional obedece al tipo de relación
que sostienen los dos gigantes: el de asociación estratégica, la cual
contempla diferentes énfasis, todos ellos importantes.
En el caso de México, es el primer país latinoamericano que
desarrolló los estudios asiáticos a nivel académico, y esto tiene un
gran valor para China. Asimismo, es un país con centros de estudios
sobre el país oriental, muy activo en la organización de simposios,

59
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

seminarios, ferias (Expo China-México) y en la realización de publi-


caciones sobre la relación China-México. También el que ciudades
y municipios de ambos países se hermanen y generen sinergias en
diferentes ámbitos (Tapachula, Chiapas, en México, y el municipio de
Dongying, China) aprovechando la importante inmigración china en
esa zona del país latinoamericano.
En el caso de Chile, Argentina, Venezuela y Perú —en éste úl-
timo, sobre todo tras la firma del TLC con China—, se destaca un gran
número de acuerdos en materia económica y comercial, particu-
larmente la venta de materias primas al gigante oriental.
En el plano cultural se subraya la creación de los institutos Con-
fucio en la región, eventos académicos alusivos al país oriental y la
creación de centros de investigación, como la creación del Obser-
vatorio de Economía China, OEC, en Argentina, con el objetivo de
estudiar y entender los cambios económicos relacionados con el
país asiático, así como actividades de centros de investigación sobre
China en México y Ecuador.
En el plano de la cultura se destaca también la relación con países
como Perú y México. Aquí cabe destacar el valor del pasado como
un incentivo para fortalecer la relación bilateral, lo que se catalogaría
como un diálogo entre civilizaciones —inca, maya y azteca, y la chi-
na— y la necesidad de un mutuo conocimiento cultural, lo cual es un
aspecto relevante en la relación.12 Esto ha significado que el Museo
Nacional en Pekín haya realizado una gran exposición sobre Perú y
los incas. En el caso mexicano se observa un acercamiento similar al
realizar exposiciones itinerantes donde se resalta el jade como ele-
mento común a las civilizaciones olmeca, teotihuacana, maya, mexica
y china.
También se destacan todas las noticias relacionadas con la inmi-
gración china en la región y los barrios chinos existentes en nuestro
subcontinente, en Perú por ejemplo, y cómo Costa Rica construyó el
“Barrio Chino” con un área de 8,300 m2 en San José.

12 El enfoque que el embajador peruano en Pekín, Gonzalo Gutiérrez Reinel, le ha


dado a las relaciones bilaterales, sumado al papel que juega Antonio Fernández
Arce, el gran artífice de las relaciones diplomáticas entre los dos países, tiene ese
énfasis. En efecto, en noviembre de 2011, fue presentado en Pekín el libro Mo-
numento a la eternidad: Machupichu y la Gran Muralla, de Fernández Arce,
Embajada de Perú, noviembre 4 de 2011. Otros elementos relativos a la cultura
salieron a relucir en la entrevista realizada por la autora a Fernández el 29 de octu-
bre de 2011 en Pekín.

60
Sección 1: La relación de China con América Latina

El caso de Colombia muestra una relación más lejana, compa-


rativamente con varios de los vecinos latinoamericanos.13 Una idea
central, anterior al viaje del presidente Santos a China, parece ser
la de que China plantea que hay más acercamientos efectivos de
China hacia Colombia que de Colombia hacia China, con titulares
que muestran una actitud más activa de parte de la potencia emer-
gente que del país latinoamericano, como “China desea elevar
relaciones con Colombia”, o “China muestra que hay interés en el TLC
con Colombia”.
Un tema que ha sido central es el de los desastres naturales, par-
ticularmente las inundaciones que tuvo Colombia a fines de 2010 y
de 2011. Pero definitivamente el tema más recurrente es el del con-
flicto interno armando colombiano, donde se destaca el secuestro de
los cuatro ciudadanos chinos por parte de las FARC.
Un análisis de Xinhua sobre los hechos más importantes de los
últimos años en América Latina expresaba que “En Colombia no hay
señales de solución al conflicto armando que lo aqueja desde hace
cuatro décadas”.
En los resúmenes anuales de las noticias más importantes de
América Latina y el Caribe no aparecen noticias relacionadas con
Colombia, solamente un pequeño titular: “Colombia firma muy dis-
cretamente un acuerdo militar con Estados Unidos”.
A principios del 2011 salió un informe en el que se hacía un ejer-
cicio de prospectiva para mostrar qué estaría ocurriendo en cada país
de América Latina a lo largo del año, y decía Xinhua: “¿Será defini-
tivo el 2011 para la consolidación de nuevos negocios entre China
y Colombia?”
Un gran número de periodistas de Xinhua en América Latina lle-
garon de todos los países de la región para cubrir la realización de
la Cumbre de las Américas en Cartagena en abril de 2012. A diferen-
cia del enfoque de los medios colombianos y parte de los latinoame-
ricanos, Xinhua mostró varios aspectos a destacar:

El gran protagonista de la Cumbre —a pesar de no estar presente—


fue Cuba, tradicional aliada de Beijing. La aguda controversia sobre si
invitar o no a Cuba a la reunión de Cartagena fue el tema central en el

13 Tal visión es compartida por diferentes académicos chinos estudiosos de las rela-
ciones entre China y América Latina, pero también por latinoamericanos residen-
tes en China.

61
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

cubrimiento previo. El personaje principal fue sin duda Evo Morales. La


advertencia del presidente boliviano a los otros 30 jefes de Estado so-
bre la necesidad de incluir a la isla en próximas cumbres, bajo el riesgo
de que esta cita continental pierda su razón de ser, ocupó un espacio cen-
tral. En las noticias emitidas no solo por Xinhua, sino también en otros
medios chinos, el hecho de que la reunión hubiera terminado sin ningún
acuerdo sobre los temas centrales tuvo gran despliegue. Xinhua resaltó
el hecho de que “de las seis cumbres de este tipo que se han realizado,
sólo en la de Colombia y Argentina (2005) no se llegó a una declaración
final (Montana 2012). Destacó a su vez que la presidenta argentina, Cris-
tina Fernández de Kirchner, abandonó la cumbre antes de que finalizara,
a causa del veto ejercido por Estados Unidos y Canadá frente al tema de
la soberanía de las islas Malvinas, que Argentina reclama a Gran Bretaña.

Xinhua resaltó que “hace más de una década Colombia era conside-
rado un Estado fallido a raíz de su problemática con el narcotráfico
y la violencia, pero que ahora como país anfitrión de la VI Cumbre de
las Américas, demostró que esa imagen había quedado en el pasado”
(Montana 2012).
Sobre el escándalo protagonizado por el servicio secreto de EU,
la agencia de noticias lo describió como un suceso aún difuso e hizo
particular énfasis en el hecho de que “el Servicio Secreto lamenta la
distracción creada en la Cumbre de las Américas.”14

6. Reflexiones finales

La investigación aquí presentada denota la necesidad de acercarse


más entre vecinos latinoamericanos para conocer de cerca la expe-
riencia y las iniciativas que vienen trabajando diferentes países como
Brasil, Argentina, Chile, México, Perú, Cuba, Ecuador y Costa Rica en-
tre otros, en materia de relaciones con el país asiático, lo cual puede
generar una valiosa retroalimentación para todos en aras de mejorar
los vínculos con China.

14 Por su parte, siguiendo a China Files, “Baidu —el motor de búsqueda más con-
sultado en la web de China— demuestra lo contrario. La mayoría de artículos en
blogs y otros medios no oficiales colocaron el bochornoso incidente como el más
hablado de la Cumbre” (Ibidem 2012).

62
Sección 1: La relación de China con América Latina

Por otra aparte destaca el impulso que se observa en la diplomacia


china por ser cada vez más omnidireccional, acentuando de cada país
latinoamericano sus fortalezas a la hora de establecer comparativos y
de estudiar posibilidades de cooperación, sin desestimar a ninguno.
A pesar de lo acartonado y plano de los discursos que para la
perspectiva latinoamericana tienen los dirigentes y voceros chinos,
es claro el espíritu amistoso y la importancia que está cobrando La-
tinoamérica para China. De hecho se buscan similitudes cuando hay
la oportunidad, por ejemplo sobre la relación entre cohesión social
(acogida por Chile en la Cumbre Iberoamericana de 2007), y la con-
cepción de sociedad armoniosa (eje articulador de la política china
de este siglo).
Un importante factor que arroja la investigación es la creciente
divergencia entre modernización y occidentalización, así como el
afianzamiento de una renovada visión del mundo. En una de las noti-
cias de balance de la primera década de este siglo se lee:

Notablemente, el desarrollo de los modelos de China, Brasil y Rusia llevan


consigo una etiqueta de “No Occidental”, y han comprobado que tam-
bién es posible lograr el éxito fuera de dicho marco… Lo que debería ser
motivo de preocupación, es que algunos países se mantienen apegados
en la historia del pensamiento hegemónico, o perdidos en la mentalidad
de la Guerra Fría, o retroceden constantemente hacia su caparazón de
aislamiento y proteccionismo, a favor de sus propios intereses a corto
plazo. Por el momento, no es posible determinar el camino que tomará
la historia, pero el faro ya ha sido encendido: La modernización no impli-
ca occidentalización, la cooperación pesa más que la confrontación, y la
civilización humana se dirige hacia un mundo armonioso (…)

A manera de cierre, una afirmación que aparece en una de las noticias


de Xinhua publicada en 2004 muestra cómo es clara la visión tempra-
na de China de que se está viviendo en el mundo un proceso de trans-
formación estructural, en el cual el papel de países que están en vía de
desarrollo como este gigante milenario y América Latina, es crucial:

Aunque aún se está generando, el cambio contemplado en la estructura


económica mundial empezará a inclinar el equilibrio de poder mundial
hacia los países en desarrollo, sin cuya participación y apoyo varios pro-
blemas mundiales no podrán ser abordados con la perspectiva apropiada.

63
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

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64
Condiciones y nuevos retos
políticos entre América Latina
y China como detonantes de un
nuevo orden multipolar
Curie Elizabeth Fierro García

Introducción

Dentro del complejo escenario mundial en el que estamos inmersos


hoy en día, Estados Unidos (EU), como viejo y protagónico actor, está
en el centro del debate dado el posible declive de su poder hegemó-
nico a nivel global ante la emergencia de nuevos actores y centros de
poder,1 tanto en el ámbito económico como en lo político, producto
ello de las tendencias de la globalización. Es decir, se está dando pa-
so a una nueva geografía del poder mundial donde los nuevos ac-
tores contribuyen a modificar paulatinamente el orden tradicional,
originando así un nuevo orden multipolar.
No se debe perder de vista que, derivado de los cambios que se
están desarrollando en el mundo actual, no se ha terminado de con-
formar este nuevo orden multipolar. Sin embargo, dicho orden prevé
el vertiginoso ascenso económico de China, como parte de una de
las nuevas potencias emergentes al igual que Rusia, India y Brasil
(mejor conocidas en conjunto como BRIC). Son estas las economías
que se encuentran modificando la estructura del poder global con
participación de nuevos y diversos actores, planteando al mismo
tiempo un desafío para el papel de liderazgo que EU había teni-
do ante el desarrollo y crecimiento económico global.

1 Algunos autores evalúan el debate desde el punto de vista económico, donde el


crecimiento de China entre 8% y 9% anual, la postula como el nuevo poder he-
gemónico; otros evalúan la influencia política actual de EU en diferentes regiones
del mundo (Brzezinski 2008); algunos consideran la parte de influencia de EU ante
las distintas instituciones y organizaciones internacionales (Smith 2003).

65
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

Partiendo de dicha posible configuración multipolar, el papel


que principalmente la República Popular China (RPCH) juega en él es
determinante en diversas esferas de acción, particularmente en
el campo económico y comercial, aunque las de índole político y cul-
tural no pueden quedar descartadas. Lo anterior, debido a que han
sufrido estas últimas ciertos ajustes que han favorecido el fortaleci-
miento de tales esferas entre los propios socios sino-latinoamericanos.
La política estadounidense es difícil de considerar como nula o
irrisoria con alguna nación, particularmente con las consideradas
con poderío económico, por lo cual la RPCH no es la excepción. Sin
embargo, la construcción de la política exterior de EU con China se
ha construido a base de paulatinos acercamientos, particularmen-
te desde 1972 cuando se inicia una etapa de cooperación entre am-
bas naciones, a partir de la firma del Comunicado de Shanghái. En
1978 se establecen, amplían e intensifican las relaciones diplomáticas
entre ambas naciones como resultado de una política de apertura y
de reforma en China.
Por otro lado, han existido también algunas situaciones proble-
máticas, tanto en el pasado como en el presente, que han generado
tensiones y resultan ser fuentes de conflicto entre EU y China, por
mencionar algunos: las cuestiones de carácter económico, un ma-
yor rigor en la supervisión sobre la propiedad de los derechos inte-
lectuales, además del tema de la defensa de los derechos humanos,
reconocimiento de Taiwán como parte del territorio chino, entre otros.
Es a partir de tal contextualización en el tablero internacional,
que la participación de la RPCH toma auge en los diversos mercados
mundiales, particularmente en el caso de África y de América Latina,
debido a que los intereses económicos y políticos han apoyado la
apertura de nuevos horizontes para los mercados, que en el caso del
latinoamericano busca la independencia de la economía hegemónica
estadounidense y aprovechar así las nuevas oportunidades que la po-
tencia asiática les está brindando.
Lo anterior lleva a la realización del presente análisis partiendo de
la postulación del posible declive estadounidense que ha favorecido
el surgimiento de economías emergentes en el mercado mundial. A
su vez, la potencialidad que la propia nación estadounidense ha ad-
quirido, le obliga a voltear el radar y centrar su atención en las nuevas
regiones clave para la conservación de su hegemonía en el escenario
internacional, como es el punto central de Eurasia y del continente

66
Sección 1: La relación de China con América Latina

africano, ambas consideradas por los amplios y diversos recursos


naturales existentes. Es así que partiendo de la distracción que EU
ha tenido en la región latinoamericana, la presencia de China se ha
agudizado con bastante éxito logrando posicionarse entre los prime-
ros socios comerciales de las principales economías en la región.

1. El escenario internacional ante el posible


declive estadounidense

Uno de los nuevos retos que se presentan en el reordenamiento de las


relaciones dentro del sistema internacional es la participación de
las economías emergentes mejor conocidas como BRIC, algunas
de ellas renacientes como es el caso de la economía China, conside-
rando el zenit que el imperialismo estadounidense ha alcanzado a
partir del periodo de posguerra de 1945, así como de la victoria al-
canzada en la Guerra Fría, aunado ello a la agudización del impacto
que el fenómeno de la globalización ha tenido en sus diversos cam-
pos de acción que componen las relaciones internacionales.
Sin embargo, hay que tomar en cuenta que la falta de persis-
tencia como potencia hegemónica derivado del gran endeudamiento
y concentración de poder en el desarrollo de una carrera armamen-
tista está logrando mermar día con día su poderío. Dicha situación
es incorporada en el debate por la evaluación de la capacidad militar
global de Estados Unidos, incluyendo la guerra en Afganistán como
lo plantea Neil Smith (Smith 2009), o bien la reciente inclusión en
Líbano, además de la evaluación de su potencial innovador en cien-
cia y tecnología y su impacto cultural a nivel mundial, como bien lo
destaca Fareed Zakaria (Zakaria 2009). Por ello, la participación de las
nuevas economías en desarrollo marcarían un nuevo reordenamiento
de la política en las relaciones internacionales, particularmente que
la economía, así como las relaciones de poder virarían el radar hacia
un punto geográfico del tablero internacional que históricamente ha
sido representativo para el desarrollo en amplios campos de interac-
ción de la comunidad global, mejor conocido como Eurasia.
La concentración de las relaciones tanto de poder como de la
amplia participación en el mercado internacional de dicho punto
geoestratégico, es decir en Eurasia, se deriva de la agudización de
las fortalezas que políticamente están generándose entre diversos

67
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

sujetos de derecho internacional público, a través de alianzas y con-


diciones que históricamente identifican a las naciones de la región,
es decir se empieza a dar un nuevo orden mundial caracterizado por
ser multipolar. Por ello, la potencia hasta ahora hegemónica ha inten-
tado mantener su presencia a través de ciertos “satélites” en diversas
latitudes de la región, con la finalidad de sostener no solo presencia
militar, sino que también intenta conservar presencia y participación
en la política regional.
Lo anterior se puede ilustrar con varios ejemplos, dentro de los
más significativos se podrían citar: la justificación de la guerra contra
el terrorismo a partir de los atentados a las torres gemelas del día 11
de septiembre en la ciudad de Nueva York, sin perder de vista el
gran abastecimiento de petróleo y el desarrollo de armas de des-
trucción masiva que las naciones involucradas han manifestado; el
apoyo a la conformación del Estado de Israel y la defensa del mis-
mo ante el conflicto palestino-israelí que intenta disfrazar sus inte-
reses en la zona derivados del enriquecimiento en materias primas
que la misma posee, particularmente de petróleo; la presencia mi-
litar estadounidense en la isla de Taiwán, que denota una latente
amenaza para la economía china, ya que esta ha exigido el reconoci-
miento de la isla como parte de sus territorios, lo que es visto como
una amenaza para EU, por lo cual la presencia político-militar esta-
dounidense en Taiwán, aunado a la coalición con la nación nipona,
representa una contención para China, ya que esta no pueda llevar a
cabo un total desarrollo y hegemonía del punto euroasiático en el ta-
blero internacional.
No hay que perder de vista que el incremento del desarrollo de
las nuevas economías emergentes, particularmente de China, Ru-
sia e India, busca concentrar la importancia de la latitud geográfica
donde se sitúan para el resto del mundo, y ha llegado a ser tal la atrac-
ción de la atención de Estados Unidos que el radar político ha dejado
un poco de lado las relaciones con América Latina. Esta situación
ha favorecido no solo el desarrollo económico de algunas naciones
como Brasil y Argentina, sino que la presencia de la economía china
se ha agudizado y mantenido en términos más diplomáticos y amiga-
bles con la región latinoamericana. De ese escenario podría derivarse
una profunda injerencia de la economía asiática no solo en el mer-
cado latinoamericano como hasta ahora se está haciendo, sino que
también podría reorientar el manejo de la política latinoamericana

68
Sección 1: La relación de China con América Latina

con nuevos horizontes, uno de ellos el Medio Oriente y la región


Asia-Pacífico. La consecuencia no solo sería el declive de la hegemo-
nía estadounidense, sino que favorecería también el divorcio de la
dependencia económica por parte de la mayoría de las naciones lati-
nas hacia la gran potencia.

2. Posicionamiento económico y político de China


ante el escenario internacional

En lo que a la esfera económica respecta, una de las cuestiones que


ha despertado mayor interés en las economías de mercado han sido
las reformas que desde 1978 la RPCH viene aplicando, y con ellas
cambiando y ajustando ciertos esquemas políticos y comerciales con
la finalidad de mejorar sus relaciones bilaterales, cuyas perspectivas
en el pasado no habían sido las más óptimas. Sin embargo, se han
afianzado y se han emprendido las transformaciones a partir de que
decidió vincularse a la Organización Mundial del Comercio (OMC).2
Este contexto presencia el ascenso evidente de China como po-
tencia regional y mundial, como un proceso emanado de la expresión
más evidente de la transformación y crecimiento que su economía
está teniendo desde los años 70. Asimismo, el nuevo posicionamien-
to de la potencia asiática en el mercado mundial financiero se ve
favorecido por la visión estratégica de la propia nación emergente,
ya que mantiene una política de resolución de conflictos a través de
la vía pacífica evitando el uso de la fuerza, con el fin de estrechar
lazos de amistad con los países vecinos y así poder llevar una política
de buena vecindad encaminada a fortalecer los lazos de amistad y
cooperación.
Por otra parte, la RPCH necesita del mercado, inversión y tecno-
logía norteamericanos para consolidar y fortalecer los logros hasta
ahora alcanzados en su reposicionamiento nacional, así como de
la preservación de paz y estabilidad que proporciona la presen-
cia militar de EU en la región. Sin embargo, los fines pragmáticos

2 El 17 de septiembre de 2001, concluyó con éxito en la Organización Mundial de


Comercio la negociación de las condiciones de adhesión de China a la OMC, alla-
nando el camino para que se aprobara formalmente el texto del acuerdo en la
Conferencia Ministerial de Doha, Qatar, que se celebró en noviembre del mismo
año (OMC 2011).

69
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

estadounidenses no se pueden ocultar al intentar mantener una cor-


dial relación con la nación asiática, ya que el mercado chino ofrece
grandes oportunidades en cuestión de flujos comerciales, financie-
ros y de inversión directa3 donde ya se están ampliando cada vez más
las participaciones (Armitage 2005).
Dentro de las aspiraciones de la RPCH se reconoce que busca ex-
tender su influencia y poderío en la región para acotar la presencia
estadounidense. Para ello, China debe enfrentar varios retos y obs-
táculos con la finalidad de consolidar las metas de su desarrollo y po-
der mermar así el poderío de EU en puntos estratégicos del tablero
internacional. Dentro de dichos puntos estratégicos se encuentran el
área de Eurasia, América Latina, Taiwán, etc., donde la participación
china podría favorecer el desarrollo y crecimiento mutuo de las na-
ciones, partiendo evidentemente de vínculos de cooperación.

3. Principales relaciones de la RPCH en


América Latina

Las relaciones entre China y el continente americano se remontan


a la época de la dinastía Ming, particularmente al reinado correspon-
diente de Wan Li (1573-1620) (Sha 1984: 89). Sin embargo, dichas
relaciones se intensificaron en la época de la posguerra fría con la
fundación de la República Popular China, y fue cuando se establecie-
ron los primeros vínculos diplomáticos, primero con Cuba en 1960
y posteriormente con otros 13 países de la región. Desde fines de
la década de los 70, al iniciar el periodo de la reforma, comenzaron
a incrementarse los lazos económicos con varias naciones, mismos
que se convirtieron en un factor fundamental en las relaciones con
nuestra región. A partir de dicho periodo, China empezó a buscar
ampliar los vínculos a un nivel más integral.
A pesar de la buena evaluación relativa a la estabilidad de la cre-
ciente izquierda política en los gobiernos latinoamericanos, no
se deben perder de vista algunos factores de riesgo, entre ellos: el
lento crecimiento económico, los altos índices de pobreza, la mala

3 Únicamente durante el periodo de enero a septiembre de 2010 las nuevas empre-


sas estadounidenses aprobadas para operar en China fueron 1,155, con un capital
de 2.73 billones de dólares, un aumento anual del 0.17% al 4.21% (Ministry of
Commerce PRC 2010).

70
Sección 1: La relación de China con América Latina

distribución de la riqueza, la corrupción de la clase dominante y


la intromisión de los militares, entre las cuales no se pueden omi-
tir los estadounidenses (Xu 2005), lo cual, desde una perspectiva
china, convierte a América Latina en un área muy frágil ante las fluc-
tuaciones de la economía mundial.
Partiendo de tales consideraciones, se puede decir que China tie-
ne una importancia creciente en términos comerciales para la región,
particularmente con países como Venezuela, Chile, Argentina, Perú,
México, Costa Rica, Colombia y Brasil, por mencionar algunos (CEPAL
2005). Asimismo, ha celebrado tratados de cooperación económica
y tecnológica con 16 países, tratados de doble tasación con cinco y
tratados de estímulo y protección recíproca de la inversión con 11, lo
que ilustra la gran relevancia que día con día está adquiriendo Latino-
américa para la potencia asiática.
En la última década, el flujo del intercambio comercial sino-lati-
noamericano se incrementó siete veces, lo cual demuestra que la
cooperación entre ambas partes tiene grandes posibilidades de pro-
gresar. Ejemplo de ello es que en el periodo comprendido entre ene-
ro y noviembre de 2005, el valor total del comercio bilateral alcanzó
36.4 mmd, es decir que aumentó 50% en comparación con el mismo
periodo del año anterior, mientras que el comercio exterior de China
en su totalidad, en el mismo periodo, aumentó 36% (Callebaut 2005).
Paulatinamente, los flujos de comercio comienzan a diversificarse
pero aún son de naturaleza marcadamente inter-industrial, debido a
que América Latina es el principal proveedor de materia prima para
China, y destaca dentro de ello: soya, cobre, mineral de hierro, ní-
quel, harina de pescado, cueros, azúcar, zinc, estaño, uvas, etc. Por su
parte, la RPCH destina a esos países manufacturas de diversos niveles
tecnológicos (bajo, medio y alto.). En este sentido, China y los paí-
ses latinoamericanos han decidido explorar distintos espacios de
cooperación y diálogo además de profundizar el vínculo con el co-
mercio cotidiano.
La notable evolución económica china va acompañada de la bús-
queda de apoyo político, donde delegados chinos reconocen que
su país requiere apoyo diplomático de la región en sus esfuerzos
por reformar el sistema de votación de la Organización de las Na-
ciones Unidas (ONU), y para lograr el respaldo frente a la presión
internacional sobre cuestiones de derechos humanos y democracia. De
la misma manera, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China busca

71
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

doblegar la influencia estadounidense sobre Taiwán en la región, con la


finalidad de conseguir la plena adhesión del mismo a territorio chino.
Las inversiones chinas en la región totalizaron 37,700 millones
de dólares con el establecimiento de empresas mixtas o de fondos
exclusivos chinos. Sin embargo, el gigante asiático también es obser-
vado como un poderoso rival y competidor en términos de fuerza
laboral, lo cual denota un gran reto para Latinoamérica.
La realidad antes descrita plantea que el desafío de ALC es lograr
acuerdos estables, recíprocos, tratando de minimizar las asimetrías
ya existentes. No todo será favorable en los vínculos comerciales por
desarrollar, pero tampoco se puede negar que esta escalada en las
transacciones bilaterales ha servido para dinamizar las exportacio-
nes regionales, debido a que los movimientos en el tablero interna-
cional apuntalan a China en vías de ser una superpotencia que, como
tal, tendrá la capacidad de aumentar la exportación de sus manu-
facturas elaboradas a muy bajo costo, situación que ya ha puesto en
alerta a las industrias nacionales latinoamericanas.
Independientemente de la inmensa distancia geográfica que se-
para a ambas regiones, así como de la diferencia del sistema social,
ambas latitudes comparten similares tribulaciones históricas, además
de que las metas comunes actuales hacen que ambas partes compar-
tan puntos de coincidencia y, por ende, que sus relaciones amistosas
y de cooperación tengan expectativas promisorias.
Es a partir de dichas referencias en los índices comerciales entre
las regiones que la adhesión a la OMC se puede considerar como un
punto de partida para el aumento de la inversión extranjera en la
región latinoamericana por parte de la RPCH, particularmente direc-
cionadas en rubros como: proyectos agrícolas, arriendo de tierras o
suministro de materias primas, entre otros. Estas condiciones han fa-
vorecido a China para posicionarse como el principal socio comercial
de algunas naciones, como Venezuela, Argentina, Chile y actualmen-
te Colombia.
El posicionamiento que China ha alcanzado hasta ahora con cier-
tas naciones latinoamericanas en términos comerciales responde
también a la gran voluntad de ayudar a mejorar la infraestructura
local, así como el aumento en la siembra y producción agrícola en
Latinoamérica, misma que ha sido bien recibida por parte de los
gobernantes. Por otro lado, se ha registrado un aumento y consolida-
ción en las relaciones comerciales entre la RPCH y diversas naciones

72
Sección 1: La relación de China con América Latina

de la región, a través de la celebración de Tratados de Libre Comercio


(TLC), particularmente con los países de Sudamérica en los últimos
años. Sin embargo, aquellos que aún no se han sumado a dichos la-
zos del proyecto de vinculación comercial han estudiado las ventajas
comparativas a corto plazo de la aplicación de un TLC entre am-
bas naciones. A continuación se realiza un breve análisis del desa-
rrollo de las relaciones económico-diplomáticas con las principales
economías latinoamericanas.

3.1 Relaciones sino-mexicanas

Existen varios esfuerzos por parte tanto del gobierno mexicano como
del chino por dar a conocer más ampliamente las relaciones bilate-
rales entre ambas naciones, haciendo hincapié en el entendimien-
to que entre ambos países existe y, por ende, en los intercambios
culturales. La “asociación estratégica” entre las dos naciones ha
profundizado la confianza mutua y con ello ha podido mejorar los
mecanismos de negocios y de política. Ejemplo de ello es el estable-
cimiento de una comisión bilateral encabezada por las dos cancille-
rías correspondientes para abordar temas bilaterales y multilaterales.
Al mismo tiempo se ha creado el Foro de Diálogo entre los parlamen-
tarios de ambos países.
Por otro lado, vale la pena evaluar el crecimiento en los flujos
comerciales que entre ambas naciones se ha venido incrementando
2.600 veces desde el establecimiento de las relaciones diplomáticas
en 1972, colocando así a la RPCH como el segundo mayor socio co-
mercial a nivel global para el Estado mexicano (Echenique 2012). En
cambio, México se posiciona como el segundo socio comercial más
importante para la potencia asiática en América Latina.
El posicionamiento que día a día ha ido adquiriendo en el mer-
cado latinoamericano la economía emergente de China, varía en función
de las potencialidades de cada una de las naciones con las cuales se
establecen relaciones comerciales. En el caso mexicano la escala de in-
versiones chinas se ha ampliado mucho hasta acumular una cifra de
41 empresas chinas y 614 millones de dólares en el 2011 (Rivas 2009),
es decir, 3.5 veces más que en 2003 cuando se creó la asociación estra-
tégica y se extendió la cooperación a sectores tradicionales como los
de telecomunicaciones, automotriz, explotación minera y petrolera.

73
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

Las relaciones entre ambas naciones reflejan una condición de


socios cooperativos y cada uno representa una oportunidad para
el desarrollo económico, comercial e inclusive cultural del otro, me-
diante el aprovechamiento de las condiciones actuales para explotar
las potencialidades con la finalidad de profundizar la cooperación
económica y comercial de ambos. Dentro de ello existen algunos
detalles en la relación como en el aspecto gubernamental donde fal-
ta mejorar el mecanismo de concertación política para que ambos
gobiernos puedan predominar la orientación del desarrollo de la
cooperación económica y comercial.
El gobierno chino ha puesto en marcha el cambio del modelo
económico hacia la apertura del gran mercado interno, con la finali-
dad de brindarle a las grandes mayorías populares acceso a bienes de
consumo de importación que se podrán pagar con reservas moneta-
rias, así como con otros recursos. Es decir, teniendo dicha finalidad
de reajuste en la economía interna china, Brasil ha desplazado a
México cuando este había sido el primer actor para lograr un reco-
nocimiento de China ante la Organización de las Naciones Unidas
(ONU), cuando lideraba hace unos años las relaciones económicas y
culturales con China.
Sin embargo, las potencialidades con las cuales cuenta el Estado
mexicano abren una nueva oportunidad para ampliar las relaciones
entre ambas naciones, ya que al estar cambiando China su mode-
lo económico con el nuevo Plan Quinquenal, abre el mercado interno
a importaciones de bienes de consumo, así como para las industrias
y a nuevas inversiones de México y otros países latinoamericanos, al
igual que del mundo en general.
La instrumentación del cambio de modelo exportador-superavi-
tario económico que ha permitido acumular una enorme cantidad
de reservas monetarias en dólares, por un modelo económico abier-
to a las importaciones internacionales China busca dos objetivos:
abastecer a las grandes masas populares de productos que están de-
mandando cada vez de más calidad y en mayor cantidad, dándole a
su vez un uso inteligente aparte de las reservas monetarias interna-
cionales con las que cuenta China.
Dentro de las vulnerabilidades que se pueden destacar de la rela-
ción sino-mexicana son las de carácter cultural, ya que hacen falta más
y mejores relaciones en este rubro, consideradas como mecanis-
mos de transferencia científica y tecnológica. Por parte de la nación

74
Sección 1: La relación de China con América Latina

china se espera un cambio en la actitud del nuevo gobierno mexica-


no para establecer un diálogo político y diplomático que guíe a las
relaciones entre los dos países a un nuevo plano benéfico y construc-
tivo para los dos pueblos.

3.2. Relaciones sino-brasileñas

Entre ambas economías, Brasil y China, se reflejan intereses comu-


nes como: el esfuerzo conjunto para enfrentarse al proteccionismo
comercial e impulsar así a un nuevo y más alto nivel la relación co-
mercial bilateral, intensificar la cooperación entre ambos países y
asegurar la estabilidad de la economía global. Para ello, dichas nacio-
nes tienen como objetivos:

1) Poner en pleno funcionamiento la plataforma del Comité de


Coordinación y Cooperación de Alto Nivel para seguir profun-
dizando la cooperación en diversos sectores y llevar adelante
la asociación estratégica de ambos países.
2) Reforzar la cooperación bilateral y multilateral, combatir fir-
memente el proteccionismo en diversas formas, evitando
politizar los problemas económicos y esforzarse conjuntamen-
te por el éxito de la Cuarta Cumbre de los BRIC, así como la del
G-20 y la del Desarrollo Sostenible en la ONU.
3) Continuar aplicando el Plan de Acción Conjunta para evaluar
el plan decenal sobre la cooperación cultural y económica.
4) Seguir manteniendo el rápido crecimiento del comercio bi-
lateral y mejorar continuamente la estructura comercial,
aumentar las inversiones recíprocas en campos de infraes-
tructura e industria emergente y explorar el potencial de la
cooperación en materia de energía y recursos, principalmente
en las nuevas energías y energía nuclear.
5) Impulsar aún más la cooperación en innovación tecnológica,
mejorando la estructura comercial e impulsando un nuevo ni-
vel de la relación comercial económica bilateral.

El avance del desarrollo de las relaciones bilaterales sino-brasile-


ñas, posteriores a la celebración de estas hace 38 años, indica que
han logrado madurar y consolidarse, considerando que los flujos

75
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

comerciales en 2011 superaron los 80,000 millones de dólares, mis-


mos que favorecen la estabilidad económica global.
Además de los recursos naturales, preponderantemente el petró-
leo, existen otros factores que podrían limitar el crecimiento chino
con otros países latinoamericanos. Por un lado, la escasez de materias
primas y, por otro, las insuficiencias en la producción de los alimen-
tos requeridos para satisfacer las necesidades de la población china.
Ambas limitaciones han abierto, desde principios del siglo XXI, impor-
tantes oportunidades de negocios para países de América del Sur.
En el caso de las materias primas, es sabido que son necesarias
sobre todo en los momentos de industrialización rápida. Sin embar-
go, en las últimas décadas no habían sido tan abundantes en casos de
desarrollo acelerado y, por ende, la demanda internacional de estos
productos había tendido a estancarse, e incluso a experimentar una
declinación. Pero en los últimos años gracias a la creciente demanda
china, algunas mercancías se han vuelto nuevamente cotizadas y fun-
gen como importantes locomotoras de la economía internacional.4
Al igual que en el caso chileno, una considerable proporción de
las exportaciones de Brasil a China está compuesta por materias pri-
mas y alimentos, entre los cuales destacan: mineral de hierro, acero
y complejo soya, productos que representan más de 70% de las ven-
tas de Brasil a Beijing. Dicha situación ha posicionado a China como
el segundo importador mundial de mineral de hierro y en el mayor
comprador de productos metalúrgicos.
La complementariedad de las economías de Brasil y China tam-
bién resulta evidente en el caso del carbón mineral y el mineral de
hierro. Mientras el país asiático exporta carbón e importa mineral
de hierro, Brasil importa el primer producto, pero es el mayor ex-
portador mundial del segundo. Dicho fenómeno de mercado facilita
los costos de logística, pues los barcos que transportan el mineral de
hierro a China regresan a Brasil cargados de carbón (Pimentel 2004).
Aunado a ello, la participación brasileña en mercados de terceros paí-
ses no resulta afectada sustancialmente por la competencia china,
como sí ocurre en el caso de México y Centroamérica.
A partir del año 2000, las exportaciones brasileñas al país asiáti-
co han registrado un crecimiento anual superior a 60%, y Brasil ha

4 En la actualidad China consume 40% del cemento, 31% del carbón, 30% del mine-
ral de hierro, 27% del acero, 25% del aluminio y 20% del cobre del mundo.

76
Sección 1: La relación de China con América Latina

comenzado a obtener números negros en esta relación, registrando


que los envíos de mercancías brasileñas llegaron a 5,438 millones
de dólares en 2004. Aunque sus importaciones también han aumen-
tado sustancialmente, en el último año Brasil mantuvo un supe-
rávit de 1,389 millones de dólares en la balanza comercial con China.
Como resultado de este dinamismo económico, China se ha con-
vertido en un socio comercial preponderante, acompañado de EU y
Argentina (Pimentel 2004).

3.3. Relaciones colombo-chinas

Es con la nación colombiana con la que ha venido vinculándose len-


tamente en un gran proyecto agrícola relacionado a la siembra, así
como a la producción de maíz y soya que dirige sus exportaciones
a Asia, particularmente a China. Asimismo vale la pena destacar que
la posición geográfica de Colombia ha sido de gran interés para la
nueva economía asiática en potencia, ya que concentra la oferta de
exportación al país asiático en los sectores de industrias básicas del
hierro y acero, además de metales preciosos y metales no terro-
sos; en segundo lugar se encuentra el sector curtido y preparados
de cuero, seguido por el sector de fabricación de productos de refi-
nación de petróleo, el cual es considerado como un potencial nicho
de mercado. Es decir que la nación aspira a la inserción en secto-
res del mercado chino que correspondan con su oferta exportable
y que no se basen principalmente en el marco de industrias manu-
factureras sino en sectores primarios como: minerales, alimentos,
derivados del petróleo, esmeraldas, cereales, cueros, frutas exó-
ticas, entre otros, lo cual, ha favorecido para que China impulse
megaproyectos de infraestructura al interior de Colombia, como la
construcción de un Canal Vía Férrea y la culminación total de la Ca-
rretera Panamericana con la finalidad de conectar más rápidamente
los mercados con los vecinos regionales.
Debido al desarrollo socioeconómico que han experimentado
tanto China como Colombia en los últimos 25 años, la zona más con-
veniente sería los productos de tratados de alcance parcial, donde
se puedan reconocer asimetrías y cláusulas de salvaguardia para la
producción local, con el fin de que ambas economías puedan de-
sarrollar estrategias para mejorar su nivel de competitividad para

77
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

que Colombia pueda cumplir con las exigencias de la gran demanda


agrícola china.
La exploración de las posibilidades de inserción de Colombia en
el vasto mercado, el intercambio comercial colombo-chino, progra-
mas de asistencia técnica y transferencia de tecnologías, únicamente
podrían darse mediante una valoración de las estructuras producti-
vas de la oferta exportable de Colombia y de la demanda de produc-
tos por parte de China. Esto, sin olvidar los factores políticos que,
de acuerdo con el sistema imperante en el país asiático, tienen una
notable validez en la determinación de sus políticas comerciales.
En términos generales se puede considerar que el objetivo cen-
tral de Colombia al generar relaciones diplomáticas con China (1980)
era promover la inversión asiática al interior del país, con la intención
de pertenecer a la categoría que actualmente poseen países como
Brasil, México, Chile, Argentina, Perú y Venezuela y convertirse en un
socio estratégico en la región para China.
Los deseos de llevar a cabo la celebración de un TLC con China se
encuentran latentes para Colombia; sin embargo, actualmente aguar-
dan el proceso de celebración de los mismos con otras economías
como Corea del Sur, Turquía e Israel, pero al finalizar los mismos se
abrirá el diálogo correspondiente cuya finalidad es la mejora en la
balanza comercial, la presencia de una mayor inversión china en
Colombia, incrementar las exportaciones colombianas a la potencia
asiática y, con perspectivas a futuro, el ingreso al Foro de Coope-
ración Económica Asia-Pacífico (APEC). No se debe perder de vista que
China ha encontrado en la región latinoamericana mucho más de lo
que África le puede ofrecer en cuanto a alimentos, petróleo y carbón.

4. Consideraciones finales

Dentro del nuevo paradigma económico que las nuevas relaciones


de poder dentro del sistema internacional se están conformando,
queda claro que el crecimiento de nuevas economías emergen-
tes ante la caída o restructuración estadounidense como potencia
hegemónica es constante y diversificada, particularmente de los
BRIC. La participación de China afecta actualmente de manera dife-
renciada a los distintos países de diversas latitudes geográficas. Sin
embargo, derivado de la creciente presencia económica de China

78
Sección 1: La relación de China con América Latina

en Latinoamérica, las relaciones por parte de diferentes economías


regionales se expresan de manera heterogénea, aunque mante-
niendo el mismo objetivo común: la diversificación y consolidación
de nuevas y mejores relaciones comerciales y diplomáticas con la
potencia asiática. Esto mantiene la finalidad intrínseca de aprove-
char el cambio del radar estadounidense a otras latitudes que por
cuestiones geopolíticas han robado su atención y reducir así la in-
jerencia norteamericana en la región para lograr una mejor y mayor
autonomía en la dinámica económica global por parte de las nacio-
nes latinoamericanas.
Tales relaciones comerciales se basan, en su mayoría, en los inter-
cambios de materias primas por parte de los países latinos, a cambio
de inversiones e intercambio tecnológico de China. Es en esta lógica,
y dado el potencial peso del petróleo, Venezuela está llamada a ser
un socio privilegiado de ese país asiático, y los vínculos económicos
entre ambos parecen destinados al crecimiento. A su vez, Argenti-
na, Brasil, entre otros, han logrado crear una situación de ganancias
absolutas sobre la base de la exportación de alimentos y materias pri-
mas estratégicas; se estima que esta situación se mantendrá siempre
y cuando China continúe demandando ese tipo de productos.
Por otro lado, la trayectoria de México es distinta, ya que al igual
que las naciones centroamericanas se ve perjudicado por la com-
petencia china en dos formas diferentes. Por un lado, un fuerte
desequilibrio comercial y, por otro, la pérdida de competitividad en
los mercados de terceros países, especialmente respecto del de EU.
El caso de Cuba es diferente, pues aunque el comercio y la in-
versión chinas también tienden a crecer, el elemento de solidaridad
con el Tercer Mundo se hace presente en la relación, aunque sin de-
finirla completamente. Una consideración adicional es que China ha
emergido como un actor central en las relaciones internacionales de
América Latina, ocupando hasta cierto punto el vacío dejado por EU.
Si bien la presencia de China en América Latina no parece derivar de
una estrategia política que busque sustituir a EU como poder regio-
nal, es indudable que los pasos del agigantado crecimiento chino, en
algún momento habrán de inquietar a los estadounidenses.
Mientras las fuentes energéticas continúen escaseando y las reser-
vas mundiales de petróleo disminuyan, la rivalidad entre el primer y
el segundo consumidor de crudo irá en aumento. El campo de esa

79
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

batalla no solo será América Latina, sino también Oriente Medio, Rusia,
África, el Caspio y cualquier otro lugar donde el petróleo esté presente.

Bibliografía

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80
América Latina, el Caribe y
China, “una relación estructural
geoeconómica posible”.
Análisis y perspectivas
Roberto D. García

Introducción

El tema a desarrollar se abordará de la siguiente manera: se inicia con


el contexto de la situación actual de la economía norteamericana y
la actual crisis europea, cuyo apellido es griego. Es decir, una referen-
cia para abordar un tema con peso y rigurosidad científica, de novedad
en materia de economía-inversión y relaciones políticas bilaterales.
La temática, como se sabe, es amplia, por lo que apuntamos que
debe evaluarse , y no solo obtener una evaluación, sino una previa
planeación estratégica del caso América Latina (AL), el Caribe y el
contexto internacional.
Por lo tanto, este trabajo cuestiona ¿qué papel juega y repre-
senta China hoy por hoy en la inestabilidad económica-financiera?
¿El contexto europeo limitaría la posición mundial de China en mate-
ria económico-monetaria?
Por ende, la referencia es analizar con rigurosidad científica la
proposición de los retos de china en materia de economía, inversión,
relación política, etc. Esta ponencia no propone un seguimiento
superficial, es decir, con la actual suma teórica del mercado, sino
con una nueva propuesta estructural de metodologías que hagan
frente a la actual crisis financiera y gubernamental, dentro del con-
texto global.
El tema de esta investigación se aborda de manera general, pero
no deja de lado los aspectos normativos y de gestión.
Finalmente hago referencia e hincapié en la inestabilidad financie-
ra global, en la que se plantea la pregunta ¿qué posibilidades hay para

81
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

china de avanzar en un posible bloque latinoamericano? Tampoco


debemos dejar de hacernos las siguientes preguntas: ¿qué equilibrios
fiscales se proponen al presente seminario internacional por parte
del comercio asiático-chino? Lo que requerimos es una propuesta es-
tructural económica en términos de inversión y relaciones bilaterales
de reingeniería política comercial.
Los resultados y conclusiones serán los acoples y desacoples del
gobierno chino frente a un posible desplazamiento del comercio
norteamericano referente al contexto estadounidense.
De acuerdo con la situación actual de la crisis financiera de Europa,
es importante dimensionar este trabajo desde los cinco pilares claves
que propongo al inicio con la finalidad de observar metodológicamente
el actual sistema global, a partir de la estructura geopolítica adecuada
a la gobernanza y gobernabilidad del comercio mundial-inversionis-
ta, de bloques sistemáticos, es decir, una circulación de servicios y
bienes en términos de crecimiento económico interno y externo.
Esta perspectiva nos muestra una nueva propuesta como estrategia
y alternativa que requiere la actual inestabilidad y falta de meca-
nismos de la economía de las grandes potencias, además de aquellas
emergentes como el grupo BRICS que se encuentran hoy por hoy
con estabilidad reconocible, pero juegan un papel dentro del sistema
político-financiero internacional estadounidense.
La visión que se tiene de las condiciones y retos para AL y el Ca-
ribe por parte de China son expectativas extraordinarias dada la
estructura geoeconómica de las inversiones en materia económica,
de tecnología y comercial, aunque con determinados mecanismos
que inserten al sector privado con el gobierno, el sector público con
el gobierno y el sector privado. Lo que se requiere hoy en día es
una innovación en materia económico-institucional, inversionista,
comercial y financiera.
Al contrario, la innovación no es reformar la estructura sino que
la estructura reforme la toma de decisiones en el liderazgo interna-
cional económico-financiero en términos sustentables y sistemáticos
en materia de nuevas relaciones de geo-economía posibles para el
contexto de América Latina y el Caribe con el comercio asiático. Es
decir, vemos a una economía estadounidense en recuperación pau-
latina, de acuerdo con los mercados bursátiles. Sin embargo, aún
tenemos a la economía europea con grandes retos que afrontar y la
decisión de mantener cierto nivel de volatilidad en los mercados a

82
Sección 1: La relación de China con América Latina

escala global diversificada, en resumen, la oportunidad de China como


parte del G-20.
Hago hincapié en que no se trata de hacer negocios con grandes
números en inversiones directas y de obtener excelentes balances
comerciales a nivel internacional, sino de estructurar una relación
posible geoeconómica sistemática con carácter de liderazgo susten-
table en materia de innovación de decisiones (me atrevo a decir que
sea un concepto propio del cambio climático), visión y una relación
equilibrada en gobernabilidad económica con la gobernabilidad
política, de lo cual se deslinda el título de este trabajo. Se debe ins-
trumentar una restructuración conceptual en materia de relaciones
bilaterales con Estados Unidos, América Latina, el Caribe y China.
Debemos analizar una adecuada visión sobre el liderazgo econó-
mico actual e intercambiarlo por el liderazgo-sustentable, es decir,
el carácter con el método y el método con la teoría, igual al creci-
miento que requiere cada contexto en determinado espacio, tiempo
y de gestión política-intervencionista con mecanismos de riegos ex-
ponenciales positivos, es decir, no necesariamente proteccionista, lo
cual no soluciona y mucho menos modifica la estructura del sistema
actual de ingobernabilidad normativa y de gestión en sus diferentes
rubros. En consecuencia, se requieren nuevas formas y propuestas de
direccionalidad en inversiones, de nuevas aperturas comerciales en
relaciones bilaterales con retos y alternativas frente al requerimiento
económico de América Latina y el Caribe hacia dentro y fuera de los
distintos contextos como Estados Unidos, la Unión Europea y China.
Por el contrario, lo que propone el trabajo es una relación posi-
ble entre dos conceptos y un engranaje metodológico como: visión
e innovación igual a liderazgo sustentable (no introduce una corrien-
te económica, sino una estructura moderna de teoría y metodología).
De forma similar, según el gobierno chino, aplico determinados mo-
delos económicos de distintos enfoques planificados de acuerdo
con el plan estatal. La realidad se presenta en el desarrollo y los im-
pedimentos económicos ante la falta de inversionistas con deuda
internacional, lo cual no nos permite tan fácilmente la apertura de
nuevos mercados y realizar las correspondientes conexiones na-
cionales e internacionales. A partir de esta consideración, de debe
actuar con iniciativas que requieren ser estructuradas y apuntala-
das con inversiones directas nacionales y externas. Esta es la innova-
ción del concepto de liderazgo sustentable dentro del concepto de

83
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

gobernabilidad económica y gobernanza política (el orden de los


comunes denominadores se posicionan naturalmente en el orden
requerido por determinadas iniciativas de modelos económicos, es
decir, a mayor inversión menor deuda financiera, mayor inversión,
mejor estructuración distributiva del crecimiento económico na-
cional e internacional.
En el caso mexicano, la economía ha sido escenario de constante
polarización e impacto de la liberalización del mercado a falta de te-
rritorialidad legislativa y de gestión. Este ejemplo entra dentro del
plan estratégico para México y toda América Latina, aunque tiene sus
excepciones como Brasil, Argentina, Chile, Panamá, etc., donde el
concepto americano (de Estados Unidos) es el progenitor del mo-
delo de los países subdesarrollados. De acuerdo con las relaciones
bilaterales de ALC, según el informe del Sistema Económico para
América Latina y el Caribe (SELA 2012), para estos países como Méxi-
co, Brasil, Colombia, Chile, Paraguay, etc., cualquier pequeña mejora
en sus políticas monetaria y fiscal puede acarrear grandes benefi-
cios en términos de una menor vulnerabilidad estructural en sus
relaciones económicas. Sin embargo, algunas de las hipótesis ha-
cen énfasis en la falta de visión ante la crisis que actualmente afron-
tan Europa, China y Estados Unidos, que han generado cifras bajas
en exportaciones de materias primas en países como Brasil, Bolivia,
Chile, entre otros, dentro de este mismo rubro con un 90% del PIB
nacional y mayor al 90% de la población en exportaciones totales. Por
ejemplo, en 1997, el gobierno chino anunció que la economía públi-
ca es un factor importante para el impulso de la tecnología, el capital
y otros bienes y servicios.
Asimismo, es una estimulación a la economía nacional. Lo im-
portante es investigar qué limitaría la intervención comercial e
inversionista de China en el contexto latinoamericano del Caribe y
de la actual crisis sistemática de Europa al modelo transversal de Chi-
na. Empero, en el desarrollo de este trabajo solo se dará un breve
enfoque respecto a una previa revisión de lo que es la geoecono-
mía estructural dentro de sus respectivos espacios y gobiernos. El
título del trabajo no alude a la situación que ya conocemos sino a
una investigación conceptual de la propia intervención financiera y
de cómo se ha ido apuntalando la economía actual de dichos go-
biernos y bloques comerciales. Por consiguiente, lo que se requiere
hoy en día es la estrategia de conocer bien los objetivos y sobre esto

84
Sección 1: La relación de China con América Latina

implementar un liderazgo sustentable en materia de IED (inversión


extranjera directa) y adecuadas reformas en materia fiscal y moneta-
ria. Finalmente, si analizamos mediante determinadas perspectivas y
variables, el concepto de deuda es gradual y espacial dentro de una
estabilidad planificada.
La forma que han de desarrollar las nuevas perspectivas de una
relación estructural geoeconómica posible, requieren nuevos meca-
nismos de investigación por parte de las instituciones académicas y
de participación institucional, nacional e internacional; con un nuevo
enfoque-conceptual: liderazgo sustentable, el cual se propone me-
diante la explicación siguiente.
Personalmente, me intriga y me maravilla la capacidad del pueblo
chino para ser constantes en la visión de país que se han dado y su
tenacidad en la promoción de sus intereses nacionales. Un ejemplo
de la estructura inversionista y su relación con este continente: en el
año 2010, China tenía invertido aproximado 24, 000, 000, 000 mdd en
América Latina e incluye a la demanda estadounidense. Hoy por hoy,
representa aproximadamente 30% más a la cifra anterior.

1. La pregunta: ¿cuáles son las condiciones y retos?

El trabajo empieza con la pregunta: ¿Cuáles son los retos de la eco-


nomía china en el contexto actual del siglo XXI?, el pronóstico de
este siglo será observar la propuesta de Asia, y nos exige el diseño
de mecanismos novedosos y diferenciados de interacción. China jun-
to con los países de Asia-Pacífico ocupan un lugar prioritario en los
esfuerzos que realiza el gobierno de México en materia legislativa.
Lo importante es que el contexto, la política exterior y el diálogo
sean el proceso a seguir, considerados como una herramienta que
contribuya al desarrollo económico y social del país, mediante una
aplicación de la praxis de los riesgos al planificar modelos bilaterales
en los distintos rubros, con resultados sistemáticos de determina-
das intervenciones económicas, políticas y financieras.
No obstante, el titulo e investigación de este trabajo van más allá
de que China y el intercambio comercial de México se caracterice con
mayor presencia por el bajo nivel de las exportaciones mexicanas y
el creciente monto de las importaciones procedentes de ese país,
sino por la triangulación monetaria que existe en materia económica

85
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

y fiscal de los países. En pocas palabras, el sistema internacional fi-


nanciero se ha venido derrumbado por diferentes causas o toma de
decisiones como la teoría macroeconómica que burdamente se ha
aplicado en los gobiernos, ideologías, la polarización de los mer-
cados, la política proteccionista, etc. Estos y otros conceptos dan
importancia al actualmente faltante sistema estructural geoeconómi-
co; sin la correcta direccionalidad de estos, no podríamos obtener
una relación posible.

2. Cooperación económica y técnica

Es importante saber cómo se determina el seguimiento de los acuerdos


(políticos, de política y políticas) que se han tenido y qué refor-
mas se han realizado para modificar las relaciones comerciales en in-
versiones de China en América Latina. La importancia de saber cómo
se aplican las políticas chinas con los distintos gobiernos de AL y con
qué mecanismos se elaboran los modelos de comercio exterior. Nos
permiten analizar las perspectivas de viabilidad del crecimiento espe-
rado en comercio, inversiones, exportaciones, especialmente en el
sector manufacturero. En el caso de América Latina, en lo que respec-
ta a la inflación, los países andinos han registrado un incremento con
relación a lo ocurrido durante el año 2010, con excepción de Bolivia
que disminuyó de 7.2% a 6.9%, debido a la mitigación de presiones
inflacionarias externas, la moderación de la inflación de los precios
de alimentos como resultado de las políticas gubernamentales para
normalizar el abastecimiento del mercado interno y expectativas in-
flacionarias. Esto quiere decir que frente al crecimiento de Estados
Unidos se tienen expectativas positivas de un crecimiento econó-
mico firme frente a la externalidad de los grandes generadores de la
crisis financiera.
En cuanto a Colombia, respecto al resultado fiscal registró una
mejora frente a lo proyectado del 2.9% del PIB, como resultado del
ciclo económico favorable y los efectos positivos de las reformas
fiscales adoptadas en 2010.

86
Sección 1: La relación de China con América Latina

3. ¿Hay posibilidades de que América Latina sea


introducida al sistema de la economía mundial?

Sí y no. Es importante que el sistema crediticio latinoamericano


cuente con una base estructurada y agenda frente al sistema nortea-
mericano-financiero en materia de deuda, inversiones y reformas en
cualquier rubro de economías emergentes. Aunado a esto, el Banco
Mundial comentó que la volatilidad en América Latina es menor res-
pecto a la crisis financiera, lo importante es que el sistema del G-20
introduzca un contra espejo que reduzca la falta de infraestructura en
América Latina y local-global e incremente la inversión de los secto-
res público y privado.
En otras palabras, la claridad es notoria, la exportación de Lati-
noamérica y el Caribe, dejó un déficit de 250,000 mdd a EU por la
crisis. Reitero, el modelo de China es de importancia para este lado
del globo, pero con una agenda estructurada que conlleve el siste-
ma económico de América Latina, el Caribe y China frente a Estados
Unidos, cerrar las brechas en temas de infraestructura. Según los ex-
pertos de la CEPAL, las redes de comunicaciones, de puertos, vías
fluviales, carreteras, son bastante deficientes.
El tema que se aborda por diferentes análisis tiene una doble cara,
ya que el sistema financiero ha soportado los embates desde la cri-
sis internacional del 2007-2008. Recordemos que el tamaño de sus
menores proporciones ha alentado a los grandes bloques y desalen-
tado al mismo tiempo al sistema latinoamericano. El asunto está en
el pequeño diámetro de un alfiler, cómo introducimos y hacemos
reformas al marco internacional de comercio según las normas in-
ternacionales financieras que se han basado en una macroeconomía
cíclica de aumento de capital a grandes instituciones globales, lo cual
reduciría el crecimiento para América Latina
Por otro lado, ante el aumento de los riesgos globales, como la
situación de la deuda en Europa y el esquema de Basilea III, aún no se
ha podido determinar el reforzar la demanda por parte de políticas
normativas de Estado y sectores privados en materia de inversiones y
reducciones de flujos externos en líneas directas consensuadas. Por
ello, se reconoce la presión de la capacidad del sistema financiero
sobre los costos de regular las asimetrías del la actual situación. El
éxito de Latinoamérica durante la crisis fue que la banca no la ampli-
ficó. El reto global es el proceso de regulación del sistema financiero

87
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

para evitar nuevos choques, aunque la reticencia bancaria en ciertas


medidas ha retrasado este proceso.

4. La paradoja China-ALC, ¿adopción o


competencia?

Sostengo que al adoptar una estrategia de la índole que sea, se


adopta también, de manera implícita, un conjunto de valores y que
mientras el proceso de incorporación de valores sea completamen-
te acrítico, mientras no decidamos consciente e informadamente qué
valores impulsaremos, no podremos construir una sociedad autóno-
ma. Por así decirlo, copiar a una sociedad como la norteamericana,
sin analizar y profundizar sus contradicciones internas, nos puede
llevar a un experimento social inviable a mediano plazo. De acuerdo
con Castells se debe a la desregulación de los mercados, falta de in-
fraestructura, la liberalización y flujos especulativos financieros, etc.
a) El comercio internacional, que ha constituido la principal forma de
intercambio de bienes y servicios entre economías nacionales, b) la
dimensión financiera o conexión entre las bolsas de comercio y entre
los mercados de bonos y otros instrumentos financieros y c)la inver-
sión productiva o inversión extranjera directa, que recientemente se
produce especialmente desde los países desarrollados y entre países
en desarrollo, lo cual nos lleva a un superávit comercial y político.
La atracción de IED seguirá siendo una prioridad importante para
China, no obstante que su importancia relativa haya disminuido
desde mediados de los 90. Por diferentes tendencias en los resul-
tados resalta la reorientación del crecimiento económico del mercado
interno desde 2007-2008. Su amplia batería de mecanismos y méto-
dos son asimétricos entre exportación e importación, es decir, ALC
en productos primarios y China en productos manufacturados. Esto
representa que México y América Central, su estructura, se acerca
más a la de China.
De acuerdo con Enrique Dussel Peters, a diferencia de países
asiáticos que sufrieron el efecto competitivo chino en mercados
como el de EU, pero a la vez reciben cierto impulso por la demanda
de piezas y componentes (como los casos de Malasia y Tailandia),
México se ve afectado casi exclusivamente por el efecto de competen-
cia, como muestra la asimetría en los flujos comerciales. Así, resulta
importante destacar la promoción de inversiones chinas dentro del

88
Sección 1: La relación de China con América Latina

Mercosur como en el resto de Latinoamérica (Dussel Peters y Trápaga


Delfín. 2010).
Resumamos lo anterior: la relación comercial de China en ALC se
ha visto presente desde los 90, y su creciente brazo industrial expo-
nencialmente en el 2000, sobre todo petróleo y metales que requiere
su crecimiento industrial. Finalmente, hoy por hoy podemos señalar
la presencia e importancia que tiene China en EUA, UE, como prime-
ro y segundo socio comercial.
Por ejemplo, la relación de comercio entre China y América Lati-
na, en el 2005 pasó de 50 mmd a 70.2 mmd en 2006 (COMEXI 2008).
Empero, de acuerdo al superávit en estos últimos meses, América
Latina tuvo un déficit del 51%, comparado al de China es de 5.2% en
el 2011 y 5.6% en el 2012 (EPI 2012).

Gráfico 1.
China. Balanza por cuenta corriente
(como proporción del PIB): 2000-2016

3.000 2.696 2.709


2.500 2.343 2.204
1.965 2.021
Millones de US$

2.000
1.628
1.531
1.500 1.258 1.233
1.000

500

-500 -378 -490


-1.000 -946
-1.069
-1.500
-1.475
-2.000
2007 2008 2009 2010 2011

Exportaciones Importaciones Saldo

Nota: Los años 2012-2016 son valores proyectados.


Fuente: FMI (2012).

En contraste, durante 2011 el crecimiento en China continuó sien-


do robusto (un 9.3 %), si bien con una desaceleración debido al re-
tiro de ciertos estímulos a la inversión (China invirtió cerca del 50%
del PIB en 2010).

89
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

La intervención de China en América Latina ha sido fundamen-


tal en su crecimiento económico, la relación comercial e inversiones
directas en sectores estratégicos. Las inversiones de China en Latino-
américa han superado los 8,000 millones de dólares en 2011, cerca
de 6,000 millones de euros. Las compañías chinas han destinado has-
ta 3,000 millones de dólares en Brasil, unos 2,283 millones de euros,
2,550 millones de dólares en Argentina, cerca 1,941 millones de euros
y un monto similar en Bahamas para construir un complejo turístico.
En cambio, las inversiones del país asiático en 2010 fueron de unos
15,000 millones de dólares, 11,421 millones de euros (CEPAL 2011a).
Si ahora nos referimos a la inversión extranjera directa, hemos
de afirmar que esta siempre ha desempeñado un papel central en
el desarrollo industrial de los países de América Latina y ha constitui-
do una vía de acceso de la región al mercado mundial.
Ello implica el resultado de políticas de desregulación y nuevos
impulsos al libre comercio dentro de diversos acuerdos y preferencias
comerciales otorgadas a regiones más industrializadas o propiamen-
te a su restructuración.

Gráfico 2.
América Latina y el Caribe: ingresos de inversión extranjera directa
totales y por subregiones. 1990-2011.
(en miles de millones de dólares)

Exportaciones
2.500
Importaciones

Saldo
2.000
Millones de US$

1.500

1.000

500

-500
1984

1987

1991

1994

1997

2001

2004

2007

2011
1985
1986

1988
1989
1990

1992
1993

1995
1996

1998
1999
2000

2002
2003

2005
2006

2008
2009
2010

Fuente: CEPAL (2012).

90
Sección 1: La relación de China con América Latina

La mayor parte de ese incremento correspondió a Brasil, donde al-


canzó los 66,660 millones de dólares, casi la mitad del total regional.
Aumentaron las entradas de IED en la mayoría de los países de Améri-
ca del Sur, alcanzando récords históricos como en los casos de Chile
(17,299 millones de dólares), Colombia (13,234 millones de dólares).
Un factor que implicó este crecimiento se vio el año pasado con la
irrupción de la IED de China, tercer mayor inversionista directo en
la región.

Gráfico 3.
América Latina y el Caribe: origen de la inversión extranjera
directa, 2006-2011 a/ (en porcentaje).

Otros
12%
Taiwán
3%
Israel
4%
China
India
48%
5%

Corea del Sur


8%

Japón
20%

a/ La distribución de la IED según el origen de este gráfico, explica el 80% del total de
la IED en América Latina y el Caribe.

Fuente: CEPAL (2012).

Otros indicadores de referencia e interés que podríamos repasar bre-


vemente, los encontramos al abordar la situación financiera de los
países de la región. En este ámbito, más que en ningún otro y espe-
cialmente durante la última década, se ha puesto de manifiesto la alta
volatilidad de los mercados financieros latinoamericanos, así como
la vulnerabilidad de la región frente a los acontecimientos internacio-
nales, consecuencia de la fuerte interdependencia global existente

91
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

entre dichos mercados. De este modo, son varios los autores que
ya se han referido al contagio que sufrieron los países latinoameri-
canos y del Caribe, las crisis cambiarias que asolaron al Asia oriental
y que posteriormente provocaron una crisis financiera mundial. Así
lo muestra, por ejemplo, la evolución de las emisiones internacio-
nales de bonos/acciones, la de las transferencias netas de recursos, de
la deuda externa.
La dimensión de estos canales de trasmisión de la crisis se re-
fiere a sus efectos sobre los mercados financieros mundiales y sus
posibles consecuencias para el financiamiento externo de las eco-
nomías de la región. Los aspectos centrales en este caso son el nivel
de endeudamiento externo del país y el endeudamiento total del
go-bierno, uno de los factores claves de la solvencia del país. En el
cuadro 1 se presentan varios aspectos del financiamiento externo
de la región, ordenados en forma decreciente según el grado de
endeudamiento externo.
Por otro lado, según el FMI “Las condiciones siguen siendo favora-
bles. América Latina probablemente seguirá contando durante algún
tiempo con el impulso de un entorno favorable de financiamiento
externo y precios elevados de las materias primas. Sin embargo, para
ALC el crecimiento se mantiene firme, aunque se desaceleró durante
el segundo semestre de 2011 como resultado de las políticas más
restrictivas que se habían aplicado después del repunte posterior a
la crisis y del efecto de la incertidumbre europea. Pero las proyeccio-
nes del FMI no son tan éticas y expresivas sobre el crecimiento de la
región a un ritmo de 3.7% en 2012 y de 4.1% en 2013” (CEPAL 2011a).
Asimismo, es importante la relación y cooperación de algunos
sistemas financieros del Mercosur y China, China y América Latina
frente a los riesgos de la inestabilidad fiscal, en relación a la deuda/
PIB, por encima a los niveles previos a la crisis.
Por último, en los países del Caribe el crecimiento sigue siendo
poco dinámico en las economías altamente dependientes del turis-
mo y persisten los desequilibrios fiscales. Por lo tanto, es preciso
seguir centrando la atención a corto plazo en reducir los excesos
fiscales y subsanar las fragilidades financieras. En síntesis, deberán
redoblarse los esfuerzos para hacer frente a las deficiencias estructu-
rales geoeconómicas a fin de fortalecer las relaciones posibles entre
los sistemas económicos de América Latina y China respecto al co-
mercio demandado por Estados Unidos.

92
Sección 1: La relación de China con América Latina

Cuadro 1.
América Latina (18 países). Indicadores de los canales financieros
de transmisión de la crisis en los países de la eurozona.

Inversión extranjera directa de

por bancos de origen europeo


bancos europeos + crédito en
moneda extranjera otorgado
inversión (en porcentajes de

Pasivos transfronterizos con


Deuda del gobierno central

residentes y pasivos de otra

(en porcentajes del crédito


Inversión de cartera de no
(en porcentajes del PIB)

(en porcentajes del PIB)

(en porcentajes de las


Deuda externa total

las exportaciones)

en la plaza local
exportaciones)

bancario total)
no residentes
2009-2011 2009-2011 2011
País 2011 2011 (primer (primer (segundo
semestre) semestre) trimestre)

Nicaragua 56.7 42.3 -19.7 19.7 …


El Salvador 46.2 43.2 21.8 5.97
Chile 40.9 9.7 16.5 21.7 5.95
Panamá 34.3 39.9 28.9 18.6 …
Uruguay 33 35.9 15 26.5 …
Argentina 31.5 41.2 -1.1 8.7 2.34
Venezuela (República
28.6 22 8.9 4.9 3.72
Boliviana de)
Bolivia 26.1 33.8 -1.5 9.3 0.23
Perú 23.8 19.1 0.3 20.4 8.31
Honduras 22.9 29.2 0.3 12.3 …
Costa Rica 22.8 29.3 -0.6 16.4 2.44
Ecuador 21.3 20 -0.4 2.9 0.58
Colombia 21.3 31.9 23.8 20.7 2.54
República
18.5 26 9 34.4 …
Dominicana
México 18.3 27 13.2 6.8 5.28
Paraguay 15.2 11.5 1.6 3.5 4.44
Brasil 12.8 27.9 43.3 21.6 2.06
Guatemala 11.8 23 4.4 8.3 …

América Latina
27 28.5 7.8 15.5 3.7
(promedio simple)

Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base
de cifras oficiales y datos del Banco de Pagos Intenacionales.
º Promedio 2007-2010.

93
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

Lo que propone el actual tema es repensar y subsanar las faltas


de información que existen en los mercados sobre las inversiones,
relaciones bilaterales, comercio y el propio sistema crediticio inter-
nacional con base en la creación y crecimiento de nuevos empleos,
etc. Así, los desafíos económicos a los que se enfrenta el sistema
latinoamericano y el Caribe son la creación de una agenda de planifi-
cación de un país a otro. Entre estos países deberían recomponer los
márgenes de maniobra para la aplicación de políticas y mantenerse
atentos a los riesgos y a las condiciones externas favorables de las
que se benefician algunos países, como el financiamiento externo
abundante.
Por otra parte, en la mayoría de los países exportadores de ma-
terias primas de América del Sur menos integrados a los mercados
financieros (como Argentina y Bolivia), que han estado operando por
encima de su potencial, un objetivo prioritario es dejar de aplicar po-
líticas procíclicas para no exacerbar las presiones de sobrecalenta-
miento y debilitar la balanza de pagos. Finalmente, en 2011 América
Latina y el Caribe han recibido un monto récord de IED, tras dos años
consecutivos con fuertes subidas.

5. ¿Reformas, crecimiento o desarrollo?

La desaceleración pronosticada para este año se debe a que la crisis


de deuda de Europa debilitó las exportaciones y redujo la confianza.
El estímulo monetario y la estabilización de las condiciones globales
deberían ayudar a que el crecimiento de América Latina se acelere
en el 2013. Es importante la inclusión financiera como base del de-
sarrollo, aunque difiero de esta postulación del Centro de Inclusión
financiera (CIF), ya que el sistema privado y el Estado político de-
ben generan mecanismos de desarrollo intrainstitucionales y no
necesariamente proteccionistas, es decir, la creación de políticas
requeridas debe ser gradual de acuerdo con el contexto territorial.
Según Canfield, el proceso de desarrollo debe ser sólido, eficaz y con
propósito en el desempeño de políticas públicas dentro de un marco
confiable y análisis oportuno (Canfield 2012). Finalmente, urge reo-
rientar las políticas y aprovechar la inversión extranjera directa (IED)
en materia de comercio y el incremento de capacidades locales-

94
Sección 1: La relación de China con América Latina

globales mediante el fortalecimiento de sistemas de innovación polí-


tica, además de fortalecer el sistema empresarial local.
De acuerdo con la Comisión Económica Para América Latina, a pe-
sar de la incertidumbre que todavía reina en los mercados financieros
globales, las economías de América Latina y el Caribe atrajeron im-
portantes cantidades de inversión extranjera directa en 2011(CEPAL
2011b). Las empresas transnacionales latinoamericanas y caribeñas,
conocidas como translatinas, bajaron a 22,605 millones de dólares en
2011 (en 2010 totalizaron 44,924 millones de dólares).
Pese a esta caída, la CEPAL destaca que estas firmas continúan en
etapa de expansión versus el bloque inversionista europeo. En 2011,
América Latina y el Caribe recibieron153, 448 millones de dólares de
IED, un 31% más que en 2010. Este es el segundo año consecutivo
de crecimiento, tras la caída propiciada por la crisis financiera inter-
nacional en 2009. Asimismo, América Latina fue la región del mundo
donde más crecieron las entradas de IED y su participación en las en-
tradas mundiales de IED alcanzó un 10%. Por otro lado, las salidas de
IED de las empresas de la región cayeron hasta los 22,605 millones
de dólares y su comportamiento estuvo fuertemente condicionado
por lo sucedido en Brasil (CEPAL 2011a). Por ende, la asignación de
derechos privados de propiedad es de una gran importancia para el
juego del mercado como rector de los Estados-naciones.
Finalmente, se requiere inversión para evaluar mecanismos para
generar mayores recursos fiscales a fin de apoyar el proceso de desa-
rrollo de las economías de la región.

6. Recomendaciones

1. Si los sectores políticos, económicos, académicos y culturales


de nuestro país no podemos ponernos de acuerdo en cómo
percibimos a China y en cómo nos relacionamos con ella,
dudo mucho que podamos trascender la retórica hueca y las
buenas intenciones.
2. La respuesta a esta interrogante está determinada por la
voluntad de la sociedad mexicana para encontrar puntos coin-
cidentes que nos lleven a definir una estrategia consensuada y
de mediano y largo plazo.

95
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

3. Asegurar la promoción de los intereses nacionales en el


marco de un sistema internacional cuya balanza de poder se
incline progresivamente hacia una restructuración geoeco-
nómica posible.
4. Algunas recomendaciones para ALC (incluyendo Méxi-
co) y China en el siglo XXI requieren de una estrategia
integral, con métodos precisos y que emane de una sola visión:
la competitividad.

Bibliografía

• Canfield Rivera, Carlos. 2012. “La inclusión financiera como


base para el desarrollo”. El Financiero, mayo 16.
• CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe).
2011a. La inversión extranjera directa en América Latina y el
Caribe 2011. CEPAL, Santiago de Chile.
• CEPAL. 2011b. Balance preliminar de las economías de América
Latina y el Caribe 2011. CEPAL, Santiago de Chile.
• COMEXI (Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales). 2008. “La
China del Siglo XXI. Reto y oportunidad para México”. Cuadernos
del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales 2, pp. 18-21.
• Dussel Peters, Enrique y Yolanda Trápaga Delfín (coords.).
2010. Hacia un diálogo entre México y China. Dos y tres dé-
cadas de cambios socioeconómicos. Cámara de Senadores,
Fundación, Friedrich Ebert, CICIR y UNAM/CECHIMEX, México.
• SELA (Sistema Económico para América Latina y el Caribe).
2012. Boletín sobre integración de América Latina y el Caribe
(183). SELA, Caracas.

96
China y el giro estratégico
de EU a Asia-Pacífico.
América Latina: ¿a dónde va?
Carlos García Tobón

Introducción

En la cumbre de APEC 2011 que se realizó en Hawaii, el presidente


de EU sorpresivamente puso sobre la mesa la nueva agenda políti-
ca de su país, consistente en un giro radical de su estrategia militar
hacia Asia-Pacífico. De esa manera se reflejaban las contradiccio-
nes que conlleva el traspaso del eje de poder mundial hacia el área
Asia-Pacífico, cambio que tendría un tránsito complejo. EU se sien-
te desplazado por China, que le disputa abiertamente el liderazgo y,
aunque examinan vías para coexistir, predominan la rivalidad política,
las diferencias en el comercio, pero fundamentalmente, en las estra-
tegias de seguridad.
Para responder a esta situación, EU diseñó un plan que desarro-
lló en una gira de nueve días del presidente Obama por algunos
puntos claves de Asia-Pacífico para presentar los objetivos del “giro
estratégico” en su política y los develaron en el ámbito del Foro de
Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC); auspiciada por su go-
bierno y desarrollada en el territorio norteamericano de Hawaii entre
el 12 y 13 de noviembre de 2011 y por la gira subsecuente.
Dicha cumbre reunió a representantes de los 21 países inte-
grantes del organismo, pero contó además con la presencia de los
mandatarios de Rusia, China y Japón, invitados por Washington para
darles a conocer la fuerza que significaba su nueva postura.
Para Barack Obama y Hillary Clinton, la gira tuvo dos fines priori-
tarios concordantes con los objetivos económicos y militares de EU.
El primero, de carácter “comercial”, fue encaminado a consolidar un

97
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

núcleo de nueve países del Pacífico que a partir del 2012 se com-
prometan en un tratado y enajenen sus perspectivas económicas
hacia Washington, ya que esperan alcanzar a través de la propues-
ta formulada de un Acuerdo de Asociación Transpacífico, TPP, un Área
de Libre Comercio que proporcione a la potencia supremacía geo-
económica en ese espacio. El segundo gran objetivo de Washington
fue lo que Obama calificó en su gira como de “carácter militar defen-
sivo”, consistente en crear una “OTAN del Pacífico” involucrando a las
fuerzas armadas de los países del TPP y, además, integrando a Austra-
lia en su estrategia.
Con esa novedosa diplomacia, EU se propone acordonar con un
doble cerco estratégico mundial a China, Corea del Norte y Rusia,
sus siguientes “enemigos” en el plan de agresión militar planetaria,
después de Irán, para recuperar su poder hegemónico.
El “giro estratégico” puede ser atractivo para algunos países del
área a los que les inquieta el ascenso de China, entre los que han ini-
ciado la negociación transpacífica TPP o como Japón, cuyo gobierno
dice estar dispuesto a sumarse a esa zona de libre comercio. Pe-
ro ¿por qué no lo había hecho antes?, ¿y no están aún países impor-
tantes del Pacífico como Canadá, México y Corea del Sur?
Esta propuesta no es novedosa, se asemeja a la planteada en 1992
a Europa para propiciar la creación de la Unión Europea —hoy en
su más grave crisis— y rediseñar la OTAN para alcanzar la pequeña
pretensión de ampliar la cobertura desde el océano Atlántico has-
ta el Índico.
Otra iniciativa de no menor calibre fue formulada en 1998 a Lati-
noamérica para conformar el Área de Libre Comercio de las Américas
(ALCA) que fue refutada por una mayoría de países en el 2005, dando
lugar a otro mecanismo de integración regional: la Alianza Bolivaria-
na para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).
Parecería que con el giro político, el TPP cobra visos de conver-
tirse en una realidad tangible, aunque tiene demasiadas cuestiones
pendientes por resolver. Pero cabe preguntarse: ¿Podrá EU aspirar
a nuevo siglo de dominio, ahora modestamente circunscrito al océa-
no Pacífico, cuando el fallido proyecto del Nuevo Siglo Americano
proponía la dominación económica y militar de la tierra, el espacio, y
el ciberespacio? Retroceso e indecisión.

98
Sección 1: La relación de China con América Latina

Vamos a describir y analizar el desarrollo de este pronunciamiento


político de EU siguiendo el recorrido de la gira asiática y destacan-
do sus implicaciones militares, políticas y comerciales.

1. Tres grandes cumbres para una única política

En noviembre se celebraron casi secuencialmente las dos cum-


bres que habitualmente realiza la región Asia-Pacífico con eventos
paralelos. En Honolulu, Hawai, tuvo lugar la Cumbre del Foro de
Cooperación Asia-Pacífico APEC, y la Reunión de Líderes de los nueve
países de la Asociación Transpacífico (TPP, Trans-Pacific Partnership).
En Bali, Indonesia se celebró la Cumbre de la ASEAN y la Tercera
Reunión de Líderes de la ASEAN-Estados Unidos (ASEAN-US), con
la novedad de que esta es la primera vez que un presidente de Es-
tados Unidos participa en una reunión de la ASEAN, ya que este país
no hace parte del sudeste asiático. Y, además, en el intermedio, una
conferencia bilateral conjunta de Estados Unidos y Australia, en Can-
berra, con la primera ministra laborista Julie Gillard.
Los centellantes anuncios formulados durante las cumbres de
Asia-Pacífico de noviembre de 2011 han producido múltiples análisis
en Oriente; aunque en general no despertaron tanta atención en Oc-
cidente, más ocupado en sus críticos asuntos domésticos, y menos
aún, en América Latina.
Lo anunciado en estas cumbres es el disparo inicial de los posibles
cambios en la región y en el mundo anunciados por el presidente
Obama. Primero, la declaración de que Estados Unidos vira militar y
económicamente al Océano Pacífico; segundo, el avance del acuerdo
del TPP; y tercero, la ampliación de la presencia militar estadouniden-
se en Australia y, por ende, en el Pacífico.
Las tres cumbres y el anuncio estadounidense del nuevo giro
estratégico ha despertado preocupación y molestia en China, que
deduce acertadamente ser el blanco de acciones conjuntas de Es-
tados Unidos con sus vecinos del sudeste asiático para limitar su
poder económico y constreñir su potencial influencia militar y eco-
nómica en el ámbito de la seguridad regional.

99
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

2. APEC y TPP en Hawai. ¿Un proyecto de


integración económica?

Es necesario plantear el desarrollo del proyecto TPP desde sus ini-


cios, ya que tuvo en Chile, un iniciador suramericano y nos competen
en este estudio las implicaciones para América Latina.

3. Antecedentes y miembros del TPP

En el proceso inicial de negociación del Acuerdo de Asociación Trans-


pacífico (TPP) se propuso la creación de una plataforma para una po-
tencial integración económica en la región del Asia-Pacífico. Los
países participantes del TPP se proponían diseñar un acuerdo que
sentara las bases para el crecimiento económico, el desarrollo y la
generación de empleo de sus países miembros, y a la vez se con-
virtiera en la base para un futuro Acuerdo de Libre Comercio de
Asia-Pacífico (FTAAP, por sus siglas en inglés).
El proceso inicial del TPP fue una iniciativa desarrollada por Bru-
nei Darussalam, Nueva Zelandia, Chile y Singapur. Este tratado es
conocido como P4 y fue suscrito en el año 2005, entró en vigencia en
el 2006 y fue definido como un acuerdo abierto que preveía la posi-
bilidad de la adhesión de terceros países y promovería la creación de
una alianza estratégica mayor para la desregulación del comercio en
la región Pacífico. El Acuerdo establecía que otras economías de APEC
u otros Estados podrían adherirse. Fue así como, en 2008, la Oficina
de Representación Comercial de Estados Unidos anunció que dicho
país participaría en las negociaciones.
Posteriormente, Perú, Australia y Vietnam formalizaron su inte-
rés en adherirse a las negociaciones del TPP durante la Cumbre de
Líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico APEC, de no-
viembre de 2008 en Lima, Perú.
La primera ronda de negociaciones del TPP se realizó entre Chile,
Brunei, Nueva Zelanda y Singapur (P4) conjuntamente con Estados
Unidos, Perú, Australia y Vietnam, en marzo de 2010, en Melbourne,
Australia.
Los países que integran el TPP se dieron cita en Brunei Darussalam
en octubre de 2010, para realizar la tercera ronda de negociaciones.
En esa ocasión, Malasia presentó su solicitud formal de integración.

100
Sección 1: La relación de China con América Latina

Los ocho países participantes aceptaron por unanimidad a Malasia


el 5 de octubre, como noveno miembro del proceso de negociacio-
nes del TPP.
El 12 de noviembre de 2011 en Honolulu (Estados Unidos), du-
rante la Reunión Ministerial del Foro 2011 de APEC, los líderes del
Acuerdo Transpacífico emitieron una declaración en la que anuncia-
ron la culminación de los lineamientos del acuerdo. Canadá, Japón
y México han manifestado su interés en participar en el TPP. Es-
te itinerario y las adhesiones de los países son resumidos y se puede
ampliar la consulta en la página web: OEA, Sistema de información
sobre Comercio Exterior.1

4. Trasfondo e implicaciones del TPP

En medio de la crisis mundial actual, las organizaciones reguladoras


del comercio como la OMC y la Ronda de Doha también están mori-
bundas, pues no han podido mostrar ningún progreso en la tarea de
acordar liberalizaciones del comercio mundial.
Las políticas y prácticas que tutelaban hasta ahora el mundo glo-
bal también han fracasado. El desplome que ha producido la crisis
de EU y la UE hace crujir los cimientos de la otrora imparable libe-
ralización de los mercados y la movilidad del capital sin control ni
regulación. La batuta de la economía occidental está en manos del
capital financiero y sus bancos, que antes de garantizar una salida a la
gran crisis, han asumido el gobierno en los países europeos para de-
fender sus intereses. Pero dicho ruido no parece molestar a una Eu-
ropa encapsulada en un largo bostezo.
A nivel estrictamente comercial, la ausencia de acuerdos globales
ha llevado a países pequeños y grandes desde el inicio de la crisis a
tomar medidas internas para tratar de hacer frente a las consecuen-
cias en el terreno doméstico. Han restringido las importaciones,
intervenido el mercado de divisas y hasta han manipulado los tipos
de cambio. Todas han sido medidas proteccionistas contrarias a
las prácticas del modelo global y EU ha sido el campeón en ese tipo
de medidas.

1 [Link]

101
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

De las lecciones de la crisis de EU y la UE y los tropiezos de la Ron-


da de Doha no parece que sobrevivan sus modelos, por el contrario
la crisis ha impulsado o apresurado un sinnúmero de iniciativas de
comercio bilateral o regional frente al modelo de la globalización.
En el sudeste asiático y Asia oriental montan iniciativas basadas
en la vecindad geográfica, aunque varios de esos países compi-
ten entre sí con los mismos sectores productivos o mantienen ri-
validades históricas, lo que hace difícil obtener acuerdos de libre
comercio generales; en el caso del grupo de países de la Asociación
Transpacífico (TPP), no es la vecindad geográfica sino la confluencia
en un océano con dos grandes orillas, y lo que la define por enci-
ma de cualquier mapa, son los intereses políticos aupados por los
acuerdos económicos. En un marco multilateral siempre existe un
miembro dominante, un líder que controla el proceso. Sería iluso ne-
gar que en la Unión Europea son Alemania y Francia los países domi-
nantes y que la cacareada igualdad de sus miembros se ha revela-
do nula en la crisis actual, bastaría con preguntarle a los pueblos de
Grecia, Portugal, Italia o España.
China ejerce influencia sobre sus vecinos en Asia del sur y orien-
tal demostrando la complejidad de la situación, pero difícilmente su
dirigencia superará el ámbito comercial y es totalmente improbable
que en esa región se forje un bloque económico-político o se admita
el liderazgo político de una China superpotencia económica, aun si
ella se lo propusiera, pues no lo admite.
Los tres grandes acuerdos de libre comercio que se negocian en
la región Asia-Pacífico son el Área de Libre Comercio de Asia Oriental
y la Asociación Económica General para Asia Oriental, por un lado, y
el TPP por el otro, y se diferencian entre ellos en que los dos prime-
ros se integran exclusivamente por países asiáticos y China es uno de
sus impulsores y Estados Unidos no forma parte, ni podría hacerlo.
El TPP está integrado por naciones del Arco del Pacífico y está
abierto a cualquier país de ese océano que solicite ser considera-
do miembro, pero debe estar dispuesto a cumplir las normas del
acuerdo general del TPP, que no está sujeto a cambios ni exonera-
ciones para los nuevos interesados. Estados Unidos es obviamente
el país dominante y por ahora China no es parte y parece difícil su
participación por dos razones: la primera porque Beijing señala
que EU regresa al Pacífico para enfrentar el crecimiento económico
chino y acordonar su influencia militarmente; y segundo, por los

102
Sección 1: La relación de China con América Latina

condicionamientos vigentes, China dice que no está dispuesta a cum-


plir normas impuestas por otros.
Desde la perspectiva de EU, este aceleró la terminación del acuer-
do general del TPP en 2011, de modo que los nuevos aspirantes
tengan que aceptar esas normas, muchas de las cuales están dise-
ñadas a la medida de Estados Unidos, y no dejan opción para el in-
greso de China.
Pero el TPP tiene además un atributo peculiar que lo define ínti-
mamente: la mayoría de los países de Asia-Pacífico que forman parte
del acuerdo mantienen tratados o compromisos de cooperación en
el campo militar y de la seguridad con Estados Unidos, que tiene
bases militares en Australia, Japón y Corea del Sur, este último país
potencial candidato para el TPP.
EU lleva 17 años ininterrumpidos de ejercicios militares conjuntos
con Brunei, Malasia y Singapur en el Mar del Sur de China, y negocia
actualmente con Singapur la instalación de un apostadero naval para
sus nuevos buques de guerra en la Base Naval singapurense de Changi.
Los otros posibles miembros del TPP, por ser de la Cuenca pací-
fica, son Colombia, Tailandia y Filipinas, con los que Estados Unidos
también mantiene acuerdos de cooperación, bases militares, respal-
do logístico y entrenamiento militar.
El aspecto final a tener en cuenta es que los miembros del TPP
están apurando el ritmo; anunciaron en Honolulu la conclusión del
acuerdo general y la decisión de dar forma final en breve a cues-
tiones pendientes, con la intención de firmar el acuerdo definitivo
en 2012, aunque no es fácil que lo consigan, porque hay muchos
puntos irritantes y conflictivos para varios países, como los de la
propiedad intelectual.

5. El “giro estratégico hacia el Pacífico” visto por


Hillary Clinton y Obama

La primera divulgación importante sobre el “giro estratégico” de Es-


tados Unidos fue el artículo publicado en noviembre de 2011 en la
revista Foreign Policy: “America’s Pacific Century” (Clinton 2011),
en el cual la secretaria de Estado, Hillary Clinton, anunciaba la nueva
política centrada en la superación de las guerras de Iraq y Afganistán,

103
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

países “donde no se decidirá el futuro del mundo” y en el desplaza-


miento de su eje de intervención hacia Asia-Pacífico.
Veamos partes de la política a través del documento:

Estratégicamente, el mantenimiento de la paz y la seguridad en la región


de Asia-Pacífico es cada vez más crucial para el progreso mundial, ya sea
por defender la libertad de navegación en el Mar de China Meridional,
en la lucha contra los esfuerzos de proliferación nuclear de Corea del
Norte, o de garantizar la transparencia en las actividades militares de los
principales actores de la región (…) lo que subraya hasta qué punto el
futuro de Estados Unidos está íntimamente entrelazado con el futuro
de la región de Asia-Pacífico. Un giro estratégico hacia la región se ajus-
ta de forma lógica en nuestro esfuerzo global para asegurar y mantener
el liderazgo mundial de Estados Unidos (...) Uno de los más destaca-
dos de estos socios emergentes es, por supuesto, China. Al igual que
muchos otros países antes de que China haya prosperado como par-
te del sistema abierto y basado en normas que los Estados Unidos ayudó
a construir y trabaja para mantener. Y hoy, China representa una de las re-
laciones bilaterales más difíciles y consecuentes que los Estados Unidos
ha tenido que gestionar (…) También estamos trabajando para aumen-
tar la transparencia y reducir el riesgo de error de cálculo o pifias entre
nuestras fuerzas militares. Estados Unidos y la comunidad internacio-
nal han observado los esfuerzos de China para modernizar y ampliar
sus fuerzas armadas, y hemos buscado la claridad en cuanto a sus in-
tenciones (…) Así que esperamos que Pekín supere su renuencia, y se
una a nosotros en la creación de una solución duradera de diálogo en-
tre militares (…) Entre las principales potencias emergentes con las que
vamos a trabajar muy de cerca son India e Indonesia, dos de las potencias
democráticas más dinámicas e importantes de Asia (…) El presidente
Obama le dijo al parlamento indio el año pasado que la relación en-
tre India y Estados Unidos será una de las asociaciones que definan el
siglo 21, enraizada en los valores e intereses comunes (…) También es-
tamos forjando una nueva alianza con Indonesia, la tercera democracia
más grande del mundo, la nación musulmana más poblada y un miem-
bro del G-20. El notable crecimiento económico de Asia durante la última
década y su potencial para continuar creciendo en el futuro depende-
rá de la seguridad y la estabilidad que siempre ha sido garantizada por los
militares de EU, incluyendo a más de 50,000 soldados estadounidenses
y mujeres militares que sirven en Japón y Corea del Sur. Oigo donde

104
Sección 1: La relación de China con América Latina

quiera que vaya que el mundo todavía ve a Estados Unidos para el lideraz-
go. Nuestras fuerzas armadas son, con mucho, las más fuertes, y nuestra
economía es, de lejos, la más grande del mundo. Nuestros trabajado-
res son los más productivos. Nuestras universidades son reconocidas en
todo el mundo. Así que no debería haber ninguna duda de que Estados
Unidos tiene la capacidad para lograr y mantener nuestro liderazgo mun-
dial en este siglo como lo hicimos en el pasado.

Dos meses más tarde y en una inusual tribuna como es la del Pentágo-
no, el 5 de enero de 2012 el presidente Barak Obama y su secretario
de Defensa, Leon Panetta, anunciaron la decisión de su gobierno de
“fortalecer la presencia” estadounidense en la gran región de Asia y
el océano Pacífico, en una nueva estrategia de defensa destinada a
asegurar la hegemonía norteamericana en el mundo pese a la crisis
económica, a la decadencia de su dominio en el planeta, a la reduc-
ción del presupuesto militar en esta década forzada por la crisis fiscal,
y, en general, al ocaso de su hegemonía global.
El documento tiene un título ya en sí mismo revelador: “Asegurar
el liderazgo global de Estados Unidos: prioridades para la defensa del
siglo XXI”; la premisa pareciera reconocer que está o se siente ame-
nazado. De su lectura se desprende un elíptico reconocimiento del
fracaso de la estrategia “bushista” con que Washington inició el siglo,
asumiendo tácitamente y minimizando la derrota política en Iraq y la
bancarrota de perspectivas en Afganistán.
Obama reitera un anuncio anterior en el que Estados Unidos re-
cortará su presupuesto militar en medio billón de dólares hasta el
2020. Sin embargo, el Pentágono gastará en 2012 unos 650,000 millo-
nes de dólares, monto siete veces mayor que el presupuesto militar
de China.
Esos nuevos planes implican reducir el ejército para utilizar la
nueva robótica militar basada en aviones drones no tripulados, y que
se disparan desde Virginia (EU), y una mayor atención al ciberespa-
cio. El giro estratégico sitúa a Asia-Pacífico como su prioridad, coloca
a China en su punto de mira y se propone atraer a India para su coa-
lición antichina.
El cambio de prioridades, admitió Panetta, ha sido forzado por
la transformación del mundo y por la crisis fiscal norteamericana; la
retirada de Iraq y la prevista salida de tropas de Afganistán se explican
también por la misma situación.

105
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

Aunque Obama y Clinton aseguran el apoyo unánime de la ma-


yoría de países del sudeste asiático, estos optaron por celebrar todo
lo que favorezca el crecimiento económico, pero son conscientes de
que China es su principal socio comercial, y prefieren evitar tomar
partido por una u otra gran potencia.
El brusco giro estratégico de EU significa desentenderse de Eu-
ropa, a la que no considera un verdadero actor geopolítico por su
fragmentación. A nivel geoestratégico, Europa constituye en realidad
la cabeza de puente de EU en la masa continental eurasiática y un
ente tributario de sus guerras contra el “terror”. Significa también re-
troceder en el Medio Oriente con una ubicación puntual en el gol-
fo Pérsico contra Irán para desplegar sus portaviones; y finalmente,
decide enrocarse en la región Asia-Pacífico para cercar y contener
a China. Del fracasado Nuevo Siglo Americano en la era Bush, Obama
se aferra al Océano Pacífico para intentar detener el naufragio del
proyecto militarista en declive.
Alfredo Jalife-Rahme reseña en su columna “Bajo la lupa” (Jalife
2012) el análisis de David Ignatius en The Washington Post (07.01.12),
en que aduce que «Obama cierra el libro de la era 11/9» y considera
que los «recortes presupuestales del Pentágono hacen una diferencia,
tanto hacia el interior como al exterior. Marcan un giro genuino, uno
de los más importantes desde 1945»: un «verdadero cambio con gran-
des consecuencias estratégicas»… ¿Ya no podrá, entonces, Estados
Unidos invadir simultáneamente dos países para ahora consagrarse
de lleno a su destrucción automatizada desde los cielos? ¿Median-
te el control del internet global pretende Estados Unidos con la gue-
rra cibernética controlar las redes electrónicas de sus adversarios,
quienes ingenuamente compraron los dispositivos de las trasnacio-
nales de Estados Unidos para ser mejor espiados? David Ignatius
continúa diciendo que con el giro de Obama «China se siente ner-
viosa comprensiblemente» y argumenta que los «chinos no son tan
estúpidos» y saben bien que Estados Unidos “se les va a la yugular”.

6. El bocado militar en Australia: ¿entremés o


plato fuerte?

No es muy original inventarse una “OTAN de la APEC” que actuaría des-


de el Océano Pacífico, en tanto que la genuina “OTAN” continuaría

106
Sección 1: La relación de China con América Latina

haciéndolo desde el Atlántico y ahora extendida por el Mediterrá-


neo hasta el Océano Índico, y eso fue lo que se develó con el acuerdo
militar firmado por Barack Obama y Julia Gillard, en el paso siguien-
te de la gira presidencial después de APEC, el 14 de noviembre en
Camberra.
El pacto acordado concede a Washington licencia para establecer
sus bastiones militares en Darwin, al norte de Australia, con los que
Obama ha anunciado que “detendrá a China” y ha dispuesto que los
2,500 militares estadounidenses se encontrarán acampados como
máximo en el 2012. La nueva base militar de Darwin será inexpug-
nable a los misiles chinos, a diferencia de las bases vulnerables en
Japón, Corea y Guam.
“Queremos estar seguros de que la arquitectura de seguridad en
la región es acorde con las necesidades del siglo XXI, y esta iniciativa
nos va a permitir hacerlo” (Obama 2012), ha dicho el presidente en
Canberra.
Aunque Australia fue conminada a asociarse militarmente, la cele-
bración tuvo un matiz importante cuando afirmaron que “no debería
ser una amenaza para China”.
Con los frutos de Australia, EU cerró el círculo, pues dejó en claro
la otra cara del TPP, la militar: el gobierno de EU establecería una aso-
ciación de países aparentemente unidos por el proyecto neoliberal,
pero en realidad convocados para servir de “cabezas de playa” para
las guerras planeadas contra sus enemigos. Para Washington el TPP
solo sirve de señuelo para absorber las soberanías del resto de países
y así poder enrolar esas fuerzas armadas al portaviones que apresta
en el Pacífico contra China fundamentalmente, pero con Corea del
Norte y Rusia en la mira.

7. ¿E Indonesia?

De forma también sorpresiva, Obama participó en la VI cumbre de


Asia Oriental, celebrada en Bali en noviembre de 2011, donde el pre-
sidente indonesio, Susilo Bambang Yudhoyono, fue el anfitrión de
ésta y la ASEAN.
El periódico Jakarta Post remarcó que la presencia de una ba-
se de EU justo al sur de Indonesia —refiriéndose a la de Darwin— se
encuentra demasiado cerca para estar tranquilos (Yakarta Post 2011).

107
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

Cabe también señalar que Indonesia rechazó su participación en las


negociaciones del TPP.
En la misma cumbre Yudhoyono se entrevistó con el primer
ministro chino, Wean Jiabao, y mostró su satisfacción por el apoyo
de China al desarrollo económico de Indonesia y al plan de los “seis
corredores” (energía, agricultura, industria y servicios, etc). Indone-
sia es también parte del escenario del enfrentamiento soterrado en-
tre Washington y Beijing, pero mientras los norteamericanos se la
juegan por aumentar su despliegue militar, los chinos apuestan por
fortalecer las relaciones económicas con todos los países de la zona y
establecer lazos e intereses comunes.

8. Las tensiones entre EU y China

Las relaciones de Washington con Beijing se han deteriorado duran-


te la presidencia de Obama. No fueron buenas durante el gobierno
de Bush, pues la atención estadounidense se tenía puesta en las gue-
rras de Iraq y Afganistán, y la obsesión por el “nuevo siglo americano”
llevaron a Estados Unidos a las derrotas políticas que hoy difícilmen-
te reconoce, y a encontrarse en menos de una década con el rápido
fortalecimiento de China, convertida en la segunda potencia econó-
mica del mundo. La hegemonía unipolar se hizo trizas durante los
últimos años de Bush y Obama ha relaborado las prioridades de su
país, poniendo a China en el centro de todas sus dianas y lanzando
una política de acoso e injerencia que, sin embargo, no logra mode-
lar, pues está gestada de indecisiones, imprevisiones y avidez.
Son múltiples los incidentes. En 2010, Estados Unidos utilizó el
dudoso hundimiento de la corbeta surcoreana Cheonan para realizar
un provocador despliegue de portaviones frente a las costas chinas.
En el mismo año el Departamento de Comercio de EU decidió su-
bir más de 5 puntos a un arancel de unos ductos fabricados en China,
lo cual afectó sus exportaciones en 2,800 millones de dólares. Es la
mayor sanción histórica impuesta por EU a China.
Las relaciones continuaron su deterioro, pero la ofensiva más
punzante y agria para China fue la venta de armas estadouniden-
ses por 6,400 millones de dólares a Taiwán. La reacción no se hizo
esperar y China suspendió el intercambio de visitas programadas con
los militares de EU. A pesar del suceso, la victoria electoral del partido

108
Sección 1: La relación de China con América Latina

gobernante Kuomintang (KMT) y del presidente Ma Ying-jeou en las


elecciones de 2012, han distendido las mejoradas relaciones entre
Beijing y Taipei.
China también ha sido acusada de espionaje electrónico, de “atacar
a Google”, de “pisotear los derechos humanos” y de dañar la se-
guridad del mundo. No deja de sorprender que estas imputaciones
sean lanzadas por un país que destruyó Iraq y ocupa Afganistán, que
bombardea otros países con sus aviones drones no tripulados, y
que es responsable de numerosas matanzas contra la población civil.
Pese a la moderación de la diplomacia china y a su política de
organizar la convivencia entre las dos grandes potencias, Washington
continúa con una política agresiva hacia Beijing. Hasta las revueltas
árabes dieron pie para que Hillary Clinton lanzase ataques a China,
retozando con el recurso de los derechos humanos y llamando a la
población china para que se rebele contra su gobierno.
En junio de 2011, de nuevo Clinton hizo unas declaraciones sobre
los supuestos peligros que acechaban el Mar de China Meridional,
movilizando fuerzas navales en asociación con Filipinas. Ese mismo
año, en las inmediaciones de las aguas territoriales chinas, Estados
Unidos ha realizado maniobras militares con Japón, Corea del Sur,
Filipinas y Vietnam, a quien Washington trata de conquistar como a
India e Indonesia, hacia su política contra China.
El inventario de la fuerza estadounidense en Asia es delirante.
Tiene un rosario de bases militares y puntos de apoyo alrededor
de China. Cuenta con bases en Japón donde está reorganizando
sus fuerzas, desde Okinawa hasta Guam, la isla al oeste de Filipinas,
que es uno de los puntos militares más estratégicos del océano Pa-
cífico; y en Corea del Sur, Washington ha firmado un acuerdo para
establecer nuevas unidades de combate en Pyeongtaek, una ciudad
a 300 kilómetros de la costa china de la península de Shandong. La
nueva base albergará 45,000 militares norteamericanos.
Otro punto sensible para China es la negociación de Estados Uni-
dos con Singapur que ya reseñamos, para que sus barcos controlen
el estrecho de Malaca desde el puerto de Changi.
Sin poder construir nuevas bases militares, EU quiere derechos
para utilizar las que ya existen. Filipinas permitirá que EU use de nue-
vo las inmensas instalaciones en Subic Bay o la Base Aérea Clark, que
fueron construidas por ellos y de las cuales los filipinos los expulsaron
en 1992. Para lograr eso triplicará sus gastos en armas para Filipinas

109
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

en 2012 y le dará 20 helicópteros reacondicionados, tres goletas y


un escuadrón de entre 12 y 24 aviones de cazas F-16 reacondiciona-
dos, para que pueda resistir a las reivindicaciones chinas.
En Vietnam, EU aspira a utilizar Cam Ray Bay, sede de un vasto
complejo militar estadounidense durante la Guerra de Vietnam y
donde quiere y quizá obtenga derechos para usar la base militar para
contrarrestar la creciente armada china en el Mar de China Meridio-
nal. Los presentes gobernantes de Vietnam tendrán que considerar si
ese tipo de alianzas con el anterior verdugo, EU, vale todos los riesgos
que puedan estar involucrando.
Los agravios se siguen acumulado gradualmente y llegaron a
su cenit en la cumbre de APEC en Honolulu, donde Obama, entre
muchos dardos, exigió “el cese del robo de la propiedad intelectual
estadunidense”, además de la reiterada exigencia para la revaluación
de la moneda china, el yuan, y luego, lanzó el proyecto del TPP, al uní-
sono con el objetivo de posicionar militarmente a EU en Asia-Pacífico.
China, obviamente se muestra expectante, pero no se detiene. El
presidente Hu Jintao tuvo un encuentro frío con Obama en Honolulu
y advirtió que “los nuevos mecanismos globales de gobierno deben
reflejar los cambios en el panorama económico mundial”. Es decir, EU
tiene que reconocer el mayor papel de China en el Pacífico y el mundo.

9. Pesos y contrapesos entre EU y China

Ante este panorama, Beijing no se detiene; las relaciones con Japón y


Corea del Sur están mejorando, como se puso de manifiesto en la
V Cumbre Trilateral anual, celebrada en Beijing el 13 de mayo de
2012. Los tres países acercaron posturas para crear un “Mercado
Común” en Asia. Tras una reunión previa de sus ministros de eco-
nomía y comercio, el primer ministro chino, Wen Jiabao, suscribió
con el de Japón, Yoshihiko Noda, y el presidente de Corea del Sur,
Lee Myung-bak, un acuerdo de inversión que sienta las bases de un
futuro tratado de libre comercio que desembocaría en un auténtico
“Mercado Común” en Asia. El comercio trilateral se ha multiplica-
do más de cuatro veces, de 130,000 millones de dólares en 1999 a
690,000 millones de dólares en 2011. «Una cooperación más fuerte
entre China, Japón y la República de Corea contribuye a la paz, la

110
Sección 1: La relación de China con América Latina

estabilidad y la prosperidad de la región», expresa el Libro Blanco de


los tres países (Xinhua 2012).
Contrario a lo que usualmente pudiera pensarse por ser su socio,
en Japón se debate arduamente qué tanto el TPP es un genuino trata-
do comercial o una excrecencia de la confrontación de EU con-
tra China, al fin y al cabo, Japón ha sido víctima de las exigencias para
revaluar su moneda, que volvió estructural la crisis de su economía.
China ha conseguido sostener lazos estrechos con Myanmar y
Pakistán, los ha renovado con India y Vietnam (pese a que mantie-
nen territorios en litigio) y está tratando de superar las diferencias
históricas con Tokio (las masacres en Nanjing). Además, China ha
aumentado su colaboración con Laos, Tailandia y Myanmar para au-
mentar los flujos comerciales en la cuenca del río Mekong.
Los yacimientos de petróleo y de gas del Mar de China Meridional
están en el centro de las disputas por la soberanía de las islas Spratly,
que son reclamadas por China, Vietnam, Taiwán, y, parcialmente, por
Malasia, Brunei y Filipinas.
China y Vietnam tienen diferencias por la soberanía de las islas
Paracel, situadas al sur de la isla china de Hainan y frente a la costa
vietnamita.
Washington pretende discutir estas diferencias en foros multila-
terales, para asegurar así su presencia e influencia, mientras China
insiste en que las disputas deben ser tratadas bilateralmente entre
los países implicados. Obama recibió del primer ministro chino la
advertencia, discreta pero firme, de que Estados Unidos no debía
involucrarse en las disputas del Mar de China Meridional.
China ha organizado encuentros con los países de la ASEAN
para asegurar la cooperación en la zona y la solución de los proble-
mas, encuentros que fueron contestadas por EU con reuniones en
Washington, pese a que es el único país que no pertenece al área.
Los cinco puntos más importantes de fricción entre EU y China en
Asia son Corea del Norte, Rusia en el Pacífico, Taiwán y el Mar de Chi-
na Meridional, Myanmar y Vietnam. Washington quiere asegurarse el
control de la plataforma marítima situada entre los océanos Índico y
Pacífico, para mantener el control de esas rutas marítimas.
Contrariamente a EU, China ha aumentado su influencia en Asia
sobre bases económicas, aunque su presencia política y diplomá-
tica también crece, mientras que Estados Unidos ha visto debilitar
las bases de su poder en el continente. Por eso, la nueva estrategia

111
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

de seguridad norteamericana pone el acento en la contención de


China, en el reforzamiento de su alianza con Japón, Corea del Sur,
Taiwán, e, hipotéticamente, en la aportación de India e Indonesia a
su estrategia, y en su retaguardia en Australia, Filipinas y Tailandia,
que son también aliados norteamericanos.
Contradictoriamente, mientras Washington rediseña su presencia
militar en Asia y en el mundo, Beijing reafirma su apuesta por la paz
internacional. China no está contra el mundo y tampoco está sola en
el mundo. El hecho relevante es que no hace despliegues militares
fuera de su territorio, a no ser las fuerzas de paz o “cascos azules” que
aporta a la ONU en diferentes escenarios de crisis, hecho que contras-
ta con el agresivo dispositivo militar norteamericano, con más de 763
bases en todos los continentes.
Que el nuevo giro de Washington apunta contra China, lo eviden-
cia las declaraciones en octubre de 2011 de Robert S. Mueller, director
del FBI, cuando señalaba a China, Rusia e Irán como las principales
amenazas para la seguridad cibernética de Estados Unidos. Tam-
bién afirmó que Pekín y Moscú eran los países que “perturbaban”
la seguridad del mundo, aunque China fue el centro de su invectiva
(Fediashin 2011).
Esa política puede llevar a Estados Unidos a provocar conflictos
y disturbios en diferentes puntos de Asia, y los peligros potencia-
les que conlleva la concentración de fuerza militar en el mar Amarillo,
el Golfo Pérsico, y el Mar de China Meridional, son prueba de ello.
Retornando al artículo en Foreign Policy, Hillary Clinton —con-
fundiendo sus deseos con la realidad— aseguraba que Asia “está
ávida por reconocer el liderazgo norteamericano” y, en contravía de
la historia afirmaba que su país tenía “un largo historial de defen-
sa del bien común”. Clinton, subrayando el objetivo de “mantener
el liderazgo mundial de Estados Unidos”, por lo menos acertaba en
un pronóstico: que el futuro de su país está ligado al futuro de la
gran región de Asia-Pacífico. Ese empeño lo lleva al enfrentamiento
con China, pero su crisis económica, militar y política, contradice la
ilusión manifestada por Clinton.
Es bien conocido el recetario norteamericano contra sus enemi-
gos potenciales: disparar alarmas sobre peligros terroristas, supuestas
crisis humanitarias, atropellos a los derechos humanos, campañas
en defensa de la democracia, etc., como útiles mecanismos encu-
biertos para intervenir en los asuntos internos de otros países. Las

112
Sección 1: La relación de China con América Latina

“revoluciones de color” que inicialmente le dieron resultado, han


sido nuevamente eclipsadas por el uso tradicional de la fuerza,
despreciando los organismos internacionales, interpretando abusi-
vamente sus resoluciones y violando el derecho internacional, como
ha ocurrido en Iraq o Libia, entre otros países.
El despliegue norteamericano en el Golfo Pérsico, el acoso a Irán
con la temeraria política israelí, el acorralamiento contra Corea del
Norte y ahora el giro estratégico complican el escenario asiático.
En cambio, para China, estructuras multilaterales como la Organi-
zación de Cooperación de Shanghai, OCS, las conversaciones a “seis
bandas” sobre la cuestión nuclear coreana, la Asociación de Naciones
del Sudeste Asiático (ASEAN) y los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y
Sudáfrica) desempeñan una función central en la seguridad asiática
y mundial, junto al desarrollo económico y el reforzamiento de los
intereses comunes, por lo que manifiesta su preocupación por el giro
de la política norteamericana, algo que también preocupa a Moscú.
Rusia, a través de su canciller, Serguei Lavrov, mostró a finales
de 2011 su inquietud por las constantes violaciones del Derecho
Internacional que Estados Unidos lleva a cabo, y junto a China ha
condenado la imposición de sanciones unilaterales norteamericanas
a Irán. Beijing y Moscú coinciden en evitar a cualquier precio una
situación que degenere en una conflagración global, pero las guerras
son el bálsamo preferido de las potencias bélicas, pues apuestan por
la desaparición de las deudas globales a través de la inflación; y con
el rearme y la reconstrucción —en los cuales EU es experto— garan-
tizaría un nuevo reparto favorable del mundo, sin los molestos países
emergentes actuales.
La nueva estrategia de EU ya ha provocado un primer resultado:
reforzar el acuerdo de cooperación estratégica alcanzado en octubre
(2011) por Rusia y China. Hasta ahí, ambos países se habían mostrado
muy cautos y moderados respecto a EU. Pero la expansión de la OTAN
hasta el océano Indico y el escudo antimisiles han hecho enfurecer a
Rusia y el giro hacia Asia y el Pacífico de EU ha tenido el mismo efecto
en China. El presidente chino, Hu Jintao, dijo que se iniciaba una
era de “relación estratégica integral”. Putin, por su parte, fue mucho
más agresivo: “La relación entre los dos países no encontrará pro-
blemas en ninguna esfera. (…) Hay que terminar con la parasitaria
dominación del dólar” (Fediashin 2011).

113
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

Esa nueva relación estratégica entre Rusia y China tiene como ob-
jetivo la creación de un bloque político, económico y militar que sirva
de contrapeso a EU y la UE, la denominada Unión Euroasiática. En
la que Rusia y China servirían de puente efectivo entre Europa y la
dinámica región de Asia-Pacífico. Por eso reactivan los ejercicios nava-
les conjuntos, sus respectivos papeles en el eje BRICS y se da un nuevo
impulso a la Organización para la Cooperación de Shanghai (OCS).
Y aquí reafirmamos el otro elemento relevante de la política exte-
rior china, su apuesta incondicional por el multilateralismo, que ha
permitido la convergencia y la agrupación en foros y organismos de
aquellos países denominados “emergentes” que buscan hacer sentir
su presencia en la escena internacional: los BRICS. Estos países se han
atrevido a reclamar el poder político que corresponde al peso de su
población y a la participación creciente en el producto mundial, pero
el rasero más importante es que reivindican y defienden un nue-
vo orden internacional multipolar, en el que ellos puedan participar
y decidir. Y tres de los cinco miembros están en el espacio geográ-
fico de Eurasia, además de representar poco más de un tercio de la
población mundial.
Ninguna sociedad humana había conocido el vertiginoso proce-
so de sacar contingentes de centenares de millones de personas de
la pobreza, precisamente desde los países más pobres y poblados
del planeta. Los BRICS están mostrando ese camino en contravía de
los países desarrollados y sus políticas neoliberales.
Múltiples asuntos universales han comenzado a cambiar. El aje-
drez político mundial ya no es un tablero vacío en el que dominan
unas cuantas fichas del poder. El mapamundi es una urdimbre activa
donde cada vez un mayor número de países se manifiestan y pugnan
por hacerse sentir, con autonomía y proyección. El mundo pre-
sencia movimientos tectónicos que le están cambiando su fisono-
mía y configuración en plazos nunca vistos. Ni China ni los países
emergentes tienen troqueles prestablecidos para moldear el nue-
vo esquema mundial, solo la decisión de querer desarrollarse y rea-
lizar autónomamente sus proyectos nacionales, sin injerencias ni
amenazas. Ya lo están haciendo y muchos países del antiguo ordena-
miento, no se han percatado aún.
Mientras aumenta la crisis y la pobreza en el mundo capitalista
desarrollado y los países occidentales enfrentan un futuro incierto
y difícil, el eje del curso mundial se dirige hacia Asia y la cuenca del

114
Sección 1: La relación de China con América Latina

océano Pacífico. Al tiempo que la Unión Europea recorre el incierto


dilema de la división o la unidad, sin proyecto de futuro, Rusia pug-
na por reconstruir su arquitectura de gran potencia, y China quiere
crear un marco estable que asegure su desarrollo; Estados Unidos,
estrenando su nuevo-viejo giro político, está dispuesto a utilizar toda
su fuerza, que no hay que desdeñar, para contener a China. La trage-
dia para Washington es que, pese a los requiebres de su estrategia, no
podrá imponer su proyecto hegemonista, ni contener el ascenso de
China y los países emergentes del sur.
Hay, por lo tanto, nuevos contrapesos a la hegemonía tradicional
con tendencias acentuadas hacia el ascenso por parte de los BRICS y
la decadencia como marca indeleble para la crisis de Occidente.

10. ¿TPP versus BRICS?

EU agita su TPP con el propósito evidente de dislocar a los BRICS con


un nuevo diálogo trilateral con India y Japón, y corteja a India como
el eje del sur y del centro de Asia, para integrarla a su proyecto eco-
nómico, militar y político. Pero India recibe todos los ofrecimientos
coquetamente, asegura su posicionamiento nuclear bajo el paraguas
de EU, pero sigue siendo India, la insondable, la que se resiste a la de-
finición. Es demasiado diversa para encasillarla en un solo horizonte,
no acata constreñimientos. Es posible que se sienta mas cómoda en
un escenario plural, que con un manejo vertical. Sigue resistiendo
con firmeza y personalidad la ofensiva de EU para que no compre el
petróleo iraní y acate el inadmisible bloqueo occidental. Los BRICS y
la OCS garantizan esa pluralidad menos impositiva para enfrentar los
retos que tienen ante el mundo y el Sur.
Brasil, otro participante de BRICS, ha sido la gran sorpresa políti-
ca mundial. Grande en extensión, población y recursos, nunca había
asumido un rol internacional, enconchado en un parroquianismo
enigmático. Pero los cambios llegaron y apostaron por tener una po-
lítica propia que entendía la dinámica del nuevo fenómeno mundial
que dejaba atrás la caduca unipolaridad y acogió tempranamente los
elementos de multipolaridad y resistencia que se estaban desarro-
llando. Esa lectura apropiada de la dinámica mundial le ha preparado
para avanzar exitosamente entre las corrientes y contracorrientes
que nos presenta el mundo globalizado.

115
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

Y en ese objetivo multipolar y participante se ha acoplado con


China y otros países para estrenarse en la arena mundial. Hay que
reivindicar el papel del expresidente Lula en ese proceso y realzar su
participación junto a Turquía en la búsqueda de soluciones al diferen-
do nuclear iraní.
Los BRICS avanzan en el estudio de la creación de un banco
propio para financiar programas de desarrollo en sus países y el mun-
do pobre, y quitarse de encima la dictadura del dólar norteamerica-
no, que tantas crisis y bancarrotas han producido en el mundo. Este
proyecto irrita sobremanera a EU y sus organismos multisectoriales.
No va a ser fácil para EU desenganchar a India de los BRICS, pues
esta es consciente del papel que tiene como la bisagra geoestratégica
entre el Océano Índico y el Pacífico.

11. Obama gira hacia Oriente y relega a América


Latina

En América Latina, la discusión sobre el TPP, incluso a nivel de la


prensa, no ha tenido mayor relevancia. La del giro político de EU ha-
cia Asia-Pacífico sí ha tenido mas impacto. ¿Qué ocurre en América
Latina?, ¿qué le interesa en el mundo actual?
Las Cumbre de las Américas recientemente celebrada en Cartage-
na, Colombia, nos puede dar indicios. La lección que deja la Cumbre
es que América Latina y el Caribe representan la nueva realidad en
un mundo cambiante y están forjando el futuro con sus propias ma-
nos. Por el otro lado está la decadencia irrefrenable de la otrora gran
dominación norteamericana y su aparato de control regional, la OEA.
El bloque mayoritario de países pugnaba contra el veto a la partici-
pación cubana, pedía abrir un debate franco sobre la legalización de
la droga y reclamaba el apoyo a Argentina en su lucha anticolonial
por la recuperación de las islas Malvinas. Estados Unidos hizo oídos
sordos, pues todas las reclamaciones se dirigían a él.
El papel del anfitrión colombiano fue servir a que EU recuperara
el centro del escenario mediático, mas no el político, en la Cumbre.
La desidia de EU y su falta de propuestas en un escenario adverso que
pedía romper la asimetría en la tradicional relación dominante, ponía
al señor Obama y al anfitrión ante las cuerdas.

116
Sección 1: La relación de China con América Latina

Quizá no haya otra Cumbre de las Américas y solo en ese momento


los medios, los analistas y la opinión entenderemos el rotundo fra-
caso de la reciente cita, pero lo realmente importante es el futuro de
la OEA, que también está en ciernes, pues la última Asamblea Gene-
ral dejo claro que se trasforma o quedará reducida al anacronismo
colonial que ha sido en manos de EU y sus cuatro gobiernos amigos.
Estados Unidos se empantana en Medio Oriente y se disminu-
ye en su patio trasero, o mejor, la decadencia lo conmina a aban-
donar el control que ejercía sobre la subregión y aunque no tiene
propuestas decisivas, tampoco acepta ser desplazado y recurre a
la presión diplomática. A quince días de Cartagena, envían a Leon
Panetta a intentar arreglar las cargas, vender armamentos y aproxi-
mar lealtades en Colombia y Chile. Pero en Brasil fue el culmen, pues
Dilma Rouseff había enfrentado a Obama y le exigió un trato equita-
tivo y justo con su país. Panetta ofreció apoyo al tan anhelado asien-
to de Brasil en el Consejo de Seguridad de la ONU si compraban
tres docenas de aviones F/A-18 Super Hornet a la Boeing, y no los
Rafale a Francia, ¿buen vecino o chantaje? (Voz de América 2012).

12. Los nuevos aires. AL, de la década perdida a la


década dorada

Para ilustrar la conmemoración del bicentenario de la independen-


cia de los países latinoamericanos en 2010, la revista The Economist
diseñó su carátula con el mapa de América al revés, la Patagonia en
el lugar del Ártico y en el sur se situaban Estados Unidos, Canadá y
Alaska. El título: “Latinoamérica: la trastienda de nadie”, y aludía al
gran ascenso económico de la región.
Esta carátula permite leer con claridad a un gran medio occidental
y cómo percibe los cambios fenomenales que se han venido dando
al sur del Río Grande. El matiz con respecto al titular de The Eco-
nomist es que refleja el sesgo imperialista, si ya no es nuestro patio
trasero, es “la trastienda de nadie”.
Es cierto que pocos países de América Latina y el Caribe tienen
una política internacional estructurada, y que solo reaccionan al rit-
mo de las presiones y responden desde el acomodo tradicional
como lo hacía Brasil en el pasado. Quizá México y Argentina por ra-
zones diferentes, comportaban la voz del subcontinente en el ámbito

117
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

occidental. Desde la década de los 90 se empiezan a modificar estos


parámetros. Chile, alineado en un proyecto neoliberal de derecha,
sale a buscar negocios en Asia para diversificar su oferta de recepto-
res de sus productos. Alimentados con el discurso globalizador se la
juegan en nuevos escenarios como China, logrando la penetración
de sus exportaciones basadas en el cobre y sus derivados y otros pro-
ductos agrícolas, más el vino.
Brasil, en su nueva faceta internacionalista y multilateral, tam-
bién esparce sus productos, no solo agrícolas, sino elaborados, en el
mercado mundial y logra remontar escalones hasta desplazar a Gran
Bretaña como sexta economía del mundo.
Argentina, que maneja un perfil exportador desde hace un siglo,
sigue atada a sus commodities, carne y soya.
México, que logró liderar en varios campos a Latinoamérica con
su política internacional un tanto independiente, viró completamen-
te hacia su vecino del norte y el TLCAN lo encadenó con todas sus
consecuencias a las vicisitudes del gigante norteamericano.
Lo novedoso de la situación actual es que a excepción de México,
la mayoría de los países de América Latina y el Caribe empiezan a te-
ner en China su principal o segundo socio comercial. Sus economías
han crecido y el expolio de materias primas ha cesado, pues China
con su alta demanda ha hecho subir los precios de todas las materias
primas y productos agrícolas. Hemos pasado de la década pérdida de
los 90, cuando la deuda externa latinoamericana era la enfermedad
de moda, a un subcontinente con grandes reservas internacionales,
aunque con una gran deuda social también.
China continúa copando los espacios que EU abandona en sus
bandazos políticos. En una década ha pasado de pequeños contactos a
grandes inversiones y compras en la mayoría de países de América
Latina y El Caribe. Es el principal socio comercial de Brasil y Chile y
ha desplazado a la Unión Europea como segundo socio en Suraméri-
ca. El volumen del comercio bilateral entre China y AL había logrado
12,600 millones de dólares en 2000, diez años más tarde superaba
los 183,068 millones, es decir que experimentó un crecimiento anual
promedio del 28.4% (Xinhua 2012).

118
Sección 1: La relación de China con América Latina

13. América Latina en el TPP

Chile y Perú son los dos únicos países latinoamericanos implicados


en el TPP. Tras la fachada de un importante tratado de libre comercio
se encuentra la propuesta estadounidense de agregar también a Ca-
nadá y México, lo que haría de este un bloque antichino de 12 países.
¿Qué tan lejos querrán ir Chile —pionero del P4—, y Perú, en una
confrontación triangulada contra China?
Otro recién nacido en las innumerables cumbres que se reali-
zan es el Acuerdo del Pacífico convenido en Lima en 2011. ¿Qué pa-
pel estará asignado al Acuerdo entre México, Colombia, Perú y Chile,
dentro de la estrategia TPP-Giro al Asia-Pacífico?, pues coinciden sus
cuatro presidentes en ser los más cercanos políticamente a EU y quie-
ren hacer contrapeso a Brasil, Venezuela y Argentina.
Pero lo evidente de la propuesta TPP es que EU es el factor do-
minante y que en el conjunto de los cinco países americanos que
integrarían ese acuerdo a futuro (EU, Canadá, México, Chile y Perú),
solo los dos primeros serían los socios iguales y beneficiarios. Es
difícil imaginar cuáles serían los beneficios para los países latinoame-
ricanos, porque desde el momento en que el TPP pretende controlar
el acceso a internet prohibiendo webs calificadas de “peligrosas”,
para los pueblos de Chile, México y Perú, sería mucho más lesivo que
los TLC anteriormente suscritos con EU.
Hay declaraciones ministeriales de Chile insinuando que no se-
guirían en el TPP de continuar la imposición norteamericana sobre
propiedad intelectual. Los ya alertados sectores en esos países vienen
reclamando por ello ante sus gobiernos: el despropósito de intentar
negociar con sus soberanías.
Lo más grave, según especialistas chilenos, es el incentivo a los
proveedores de servicios de Internet a responsabilizarse de supervi-
sar lo que los usuarios suben y descargan en la red. “De ser aprobada,
éstos se encargarían de ejercer las sanciones a los usuarios sin la ne-
cesidad de pasar antes por un tribunal, como impone el protocolo
que actualmente rige en Chile” (García 2012).
La congestión de cumbres, acuerdos, alianzas, TLC, hacen más di-
fícil una percepción real del acontecer mundial, pero los árboles no
nos pueden impedir ver el bosque. América Latina, sin ser un bloque
y sí que menos homogéneo, vive un momento estelar en que apuesta
su mirada efectivamente hacia Asia-Pacífico y los países llamados del

119
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

Sur; parece que definitivamente no quiere hacerlo en el portaviones


estadounidense del TPP y el giro hacia el Pacífico, sino por sus pro-
pios medios. El TPP es hoy un problema político de primer orden y
quien quiera verlo con los anteojos del libre comercio, será devorado
por la historia.

Bibliografía

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• Voz de América. 2012. “Brasil es una potencia global reconoce
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Center, mayo 14.
• Yakarta Post. 2012. “RI ‘vigilant’ on Darwin plan”. Acces my li-
brary, noviembre 18.

120
Las relaciones entre China
y Latinoamérica en la década
de los 2010
Clemente Hernández Rodríguez

Introducción

China y los países latinoamericanos son geográfica y culturalmen-


te distantes y poseen diferencias en la distribución de sus recursos
naturales y sistemas sociales. A pesar de esto, China y muchos países la-
tinoamericanos comparten experiencias históricas similares, tienen
la misma demanda de desarrollo económico y social y toman actitu-
des comunes y puntos de vista similares en asuntos internacionales.
De hecho, la relación China-América Latina ha tenido un rápido
desarrollo en años recientes. Las dos partes expanden sus contactos
e intercambios a través de la cooperación y coordinación cada vez
más multidimensionales, integrales y amplios, basados en compartir
ideas de relaciones ganar-ganar y de reciprocidad mutua. Para China,
esto significa agregar mayor importancia al desarrollo de sus relacio-
nes con América Latina y coloca a esta última como una parte integral
de su política exterior global y de su estrategia para el siglo XXI. El
acelerado proceso de globalización en el mundo actual ofrece mejo-
res perspectivas para promover una relación dinámica entre China y
América Latina.
Este artículo se divide en tres secciones principales. En la primera
sección se enfatiza la evolución histórica de la relación entre China y
América Latina. Se intenta argüir que, a pesar de las varias vicisitudes,
la relación entre China y Latinoamérica puede sobrevivir al pasado
y se ha desarrollado rápidamente en décadas recientes. La segun-
da sección toma en cuenta las crecientes peticiones de mejorar las
relaciones entre China y América Latina en el siglo XXI. Un mundo

121
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

cambiante y la búsqueda por un desarrollo sostenible tanto por par-


te de China como de los países de latinoamericanos demandan una
cooperación e intercambios integrales entre ellos. La posición de
la política exterior de China hacia Latinoamérica y el Caribe, en el
contexto de la década del 2010, refleja que China ha dado mayor
importancia estratégica a la región. En la tercera sección el artículo
analiza empíricamente cómo la idea de juegos de ganar-ganar ha fa-
cilitado las relaciones económicas y sociales entre China y los países
latinoamericanos y muestra los retos (potenciales) que pueden afec-
tar el desarrollo de la relación China-América Latina. Por último se
presentan algunas observaciones finales.

1. Relación China-América Latina: la historia


como prólogo

A pesar de la distancia cultural y geográfica, los habitantes de China


y de América Latina disfrutan de una larga tradición de amistad. Los
contactos e intercambios entre China y América Latina se pueden
remontar a mediados del siglo XVI, cuando una ruta comercial que
cruzaba el Océano Pacífico, más tarde conocida como la “Ruta de la
Seda”, se abrió entre ellos a través de Filipinas (Xu 1999).
Los chinos trajeron al “Nuevo Mundo” materias primas como
seda, porcelana, vestimentas, especias y pólvora, y al mismo tiempo
llevaban a China cosas como plata, maíz y tabaco, provenientes de
países como México y Perú por medio de carrazas. En cierto punto
del tiempo, debido al intenso comercio de seda, las monedas de pla-
ta mexicanas fueron tan numerosas en China que eran usadas como
monedas estándar junto con las monedas chinas. Las monedas de
plata provenientes de América fueron importantes para promover la
economía de mercado en China en aquel tiempo. Las monedas de
plata mexicanas con águilas tenían gran influencia en los sistemas
monetarios chinos, así como en la vida económica y social. Se usaron
hasta 1949 cuando se fundó la República Popular China (Han 2007).
Después de la Guerra del Opio en 1840, muchos trabajadores
chinos se trasladaron a América Latina y, pese a privaciones y di-
ficultades, realizaron contribuciones a la economía local, al desarro-
llo cultural y a la liberación nacional. Más tarde estos trabajadores y
sus descendientes jugaron un rol crítico conectando las relaciones

122
Sección 1: La relación de China con América Latina

económicas China-América Latina y la amistad de pueblo con pueblo.


Antes de 1949, cuando la República Popular China (RPCH) se estable-
ció, 13 países de América Latina tenían relaciones diplomáticas con el
Gobierno de la República China en Nanjing (Xu 1999).
Latinoamérica ha sido convencionalmente etiquetada como el
“patio trasero” de Estados Unidos en el hemisferio oeste. Debido a
la esfera de influencia de EU y a otras razones históricas, después de
1949 China y muchos países latinoamericanos tenían poco contacto
entre ellos, y por lo tanto iniciaron o reiniciaron sus relaciones diplo-
máticas tardíamente (Zhang 2009). Una excepción fue Cuba, el cual
como país socialista después de lograr su independencia, reconoció
a la RPCH en 1960. Muchos países en la región latinoamericana, li-
mitados por una estructura bipolar consecuencia de la Guerra Fría,
siguieron a Estados Unidos y mantuvieron sus lazos políticos con la
República de China (RC) o Taiwán (Hernández 2009). Las relaciones
entre China y estos países estaban inevitablemente paralizadas. No
fue sino hasta inicios de 1970 cuando China y Estados Unidos de-
cidieron normalizar sus relaciones bilaterales, ya que se eliminó el
mayor obstáculo que restringía el desarrollo de las relaciones China-
América Latina.
A finales de 1970, China había establecido relaciones diplomáticas
con una docena de países latinoamericanos, incluyendo a Chile en
1970, Perú en 1971, México, Argentina, Guyana y Jamaica en 1972,
Trinidad y Tobago, Venezuela y Brasil en 1974, República de Surinam
en 1976 y Barbados en 1977.
Desde 1978 cuando decidió abrirse al mundo exterior y llevar a
cabo la reforma económica (Deng 1993), China ha adoptado un en-
foque de cooperación en su política exterior hacia países en desarro-
llo. Por ejemplo, en el manejo de sus relaciones con países de América
Latina, China propuso cuatro principios fundamentales destinados
a orientar las relaciones China-América Latina.
Primero, China estableció y desarrolló sus relaciones de coope-
ración con todos los países de América Latina con base en los Cinco
Principios de Coexistencia Pacífica. Segundo, en términos de expan-
dir el comercio, los negocios y la cooperación económica, la relación
China-América Latina debería basarse tanto en enfocar el equilibrio
presente como en buscar el futuro (Sha 1986). Tercero, tanto China
como los países de América Latina deberían respetar las tradicio-
nes culturales y los valores sociales de cada uno. Y por último, los

123
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

dos países incrementarían su cooperación y coordinación en asun-


tos internacionales con apoyo mutuo y estrechas consultas. En
la década de 1980 las relaciones de China y América Latina fueron
testigos de su desarrollo renovado y de su cooperación a través del
incremento de múltiples canales, en ámbitos más amplios y de mayo-
res dimensiones.
Con el término de la Guerra Fría, el proceso de globalización
se ha acelerado en una manera sin precedentes y ha hecho que los
factores económicos sean más prominentes y significativos en las re-
laciones internacionales. Esto ha generado un contexto más amplio
en el cual ambos, China y América Latina, aspiran a tener una relación
más estrecha con el fin de enfrentar colectivamente un mundo cada
vez más cambiante e incierto. Por ejemplo, en la década de 1990 los
intercambios políticos entre China y América Latina se fortalecieron
a través de visitas mutuas de sus respectivos líderes.
En el siglo XXI, China empezó a construir alianzas estratégicas
con países latinoamericanos, incluyendo Brasil, México, Argentina,
Chile y Venezuela. Estas relaciones estratégicas estaban orientadas a
establecer relaciones más estrechas, reforzando las relaciones econó-
micas con las potencias regionales de América Latina.
En el aspecto económico, China y los países latinoamericanos in-
crementaron la cantidad de sus exportaciones e importaciones mu-
tuas con escenarios mixtos de superávit comercial y déficit entre
ellos. En efecto, la política china hacia América Latina está enfoca-
da en el comercio (Dong y Callejas 2008). Comparado con la década
de los 90, el comercio chino con Latinoamérica creció más rápidamen-
te en la última década. En el 2000, el volumen comercial alcanzó los
12,500 millones de dólares. En el 2003, este número se duplicó y
alcanzó los 26,800 millones de dólares.
En el 2004, el presidente Hu Jintao visitó Brasil, Argentina, Chi-
le y Cuba. Durante estas visitas China firmó diversos acuerdos con
estos cuatro países latinoamericanos y pronunció un discurso titu-
lado “Trabajemos juntos por una relación China-América Latina más
amistosa y fresca” (“Work together for a more friendly and fresher
China-Latin American Relations”) en el Congreso Brasileño (Hu
2004). En este discurso, el presidente Hu Jintao propuso que China
debería cooperar con América Latina en alta tecnología con el fin de
cambiar la estructura comercial existente, la cual se ha caracterizado
por la importación de materias primas y la exportación de productos

124
Sección 1: La relación de China con América Latina

intensivos en mano de obra. Más inversión entre sí sería un tema


central para el futuro. China buscaba establecer más áreas de li-
bre comercio con Latinoamérica cuando las condiciones fueran ade-
cuadas. China enfrentaría fricciones comerciales de manera razonable
y las represalias comerciales serían evitadas con el fin de mantener
las buenas relaciones económicas entre China y Latinoamérica. El
presidente Hu Jintao también propuso que el volumen comercial
alcanzaría los 100,000 millones de dólares en el 2010. Aunque esta
meta se alcanzó en el 2007, solo tres años después del discurso.
La razón principal por la que hubo tan rápido desarrollo comercial
es la creciente economía china, por lo cual este país ha necesita-
do cada vez mayor cantidad de materias primas, como mineral de
hierro, cobre, petróleo, gas, frijol, granos, madera, etc. Latinoamé-
rica puede proveer de todas estas materias primas a China (Rosales
2010). Sin embargo, una gran cantidad de problemas en las relaciones
económicas de China y América Latina emergieron al mismo tiempo.
Latinoamérica no ha estado satisfecha con la estructura del comer-
cio y ha querido exportar más productos industriales a China.

Para tener una idea del desequilibrio de la estructura comercial


entre China y América Latina, ver el cuadro 1. Este cuadro muestra
los cinco productos más exportados a China en el 2011, provenientes
de los países latinoamericanos listados. En términos de la estructura
comercial, China importó de Latinoamérica principalmente mineral
de hierro, soya, carbón, petróleo crudo, pulpa, madera, residuos me-
tálicos, carne y cuero; y exportó productos manufactureros como
artículos electrónicos, mecánicos y textiles. Sin embargo, en térmi-
nos de países y regiones, la estructura comercial es muy diferente.
La mayoría de los países suramericanos exportaron recursos mi-
neros, energía y productos agrícolas. México y algunos países de
Centroamérica, como Costa Rica y El Salvador, exportaron bienes
manufacturados y productos de alta tecnología, como circuitos inte-
grados y equipos de oficina.

125
Cuadro 1

126
Principales productos de exportación a China por países de Latinoamérica en 2011 (porcentajes de participación)

Suma 5
País productos Primero Segundo Tercero Cuarto Quinto
principales
Semillas y frutos Aceites vegetales
Argentina 87.8 Petróleo crudo, 5.1 Cuero, 3.2 Tabaco sin elaborar, 1.9
oleaginosos, 69.3 fijos, 8.3
Mineral de metales Mineral de metales Madera trabajada
Bolivia 91.3 Estaño, 23.4 Cuero, 3.2
comunes, 39.2 preciosos, 20.4 simplemente, 5.0
Mineral de hierro, Semillas y frutos Pasta y desperdicios de
Brasil 86.9 Petróleo crudo, 9.3 Azúcares, melaza y miel, 2.4
49.1 oleaginosos, 22.5 papel, 3.5
Pasta y desperdicios de
Chile 94 Cobre, 60.7 Mineral de cobre, 18.3 Mineral de hierro, 7.8 Frutas y nueces 2.1
papel, 4.9
Chatarra de metales
Colombia 98.2 Petróleo crudo, 66.2 Ferroaleaciones, 14.6 Hulla sin aglomerar, 6.5 Cuero, 1.9
comunes, 8.9
Otras máquinas y
Micro conjuntos Aparatos para circuitos Frutas en conserva o
Costa Rica 99.1 aparatos eléctricos, Cuero, 0.2
electrónicos, 96.5 eléctricos, 0.8. preparadas, 0.2
1.4
Mineral de níquel, Azúcares, melaza y Mineral de metales Chatarra de metales
Cuba 99.7 Níquel, 0.2
61.3 miel, 33.4 comunes, 4.5 comunes, 0.2
República Chatarra de metales Otros aparatos de Pasta y desperdicios de
95.1 Mineral de cobre, 35.2 Ferroaleaciones, 34.9
Dominicana comunes, 14.0 medicina, 8.7 papel, 2.1
Chatarra de metales Invertebrados acuáticos, Otras manufacturas de
Ecuador 90.8 Petróleo crudo, 63.6 Pienso para animales, 6.2
comunes, 7.9 6.6 madera, 6.4
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

Otras máquinas y
Desechos de Ropa masculina de Otras prendas de vestir,
El Salvador 93.4 aparatos electróncios, Chatarra ferrosa, 2.2
plásticos, 10.7 punto, 3.6 2.9
74.0
Desechos de Chatarra de metales Mineral de metales
Guatemala 78.1 Madera en bruto, 10.1 Café y sucedáneos, 7.3
plásticos, 27.7 comunes, 23.8 comunes, 9.1
Otros equipos para
Mineral de hierro, Chatarra de metales Mineral de metales
Honduras 94.6 distribución de Otras prendas de vestir, 1.3
66.2 comunes, 14.4 comunes, 10.9
electricidad, 1.6
Microconjuntos Vehículos para personas,
México 54.5 Mineral de cobre, 14.0 Petróleo crudo, 12.4 Mineral de hierro, 6.3
electrónicos, 11.7 10.0
Madera, en bruto, Desechos de Aceites vegetales fijos, Madera trabajada Chatarra de metales
Nicaragua 92.2
46.9 plásticos, 16.0 14.3 simplemente, 9.9 comunes, 4.9
Madera, en bruto, Chatarra de metales
Panamá 93.1 Cuero, 5.6 Pienso para animales, 4.5 Chatarra ferrosa, 4.4
57.2 comunes, 21.2
Chatarra de metales Madera, trabajada
Paraguay 97.2 Cuero, 54.7 Desechos de plásticos, 3.0 Algodón, 1.5
comunes, 26.2 simplemente, 11.6
Mineral de hierro, Mineral de metales
Perú 89.3 Mineral de cobre, 31.4 Pienso para animales, 13.5 Cobre, 9.1
18.6 comunes, 16.4
Semillas y frutos Pastas y desperdicios Cueros y pieles sin curtir,
Uruguay 89.5 Lana, 7.9 Animales vivos, 3.1
oleaginosos, 57.1 de papel, 18.9 2.4
Petróleo, derivados, Chatarra de metales
Venezuela 99.8 Petróleo crudo, 62.2 Mineral de hierro, 8.1 Ferroaleaciones, 1.6
27.5 comunes, 0.4
Comunidad
Petróleo, derivados, Alcoholes y sus derivados
del Caribe 90.8 Gas natural, 55.6 Ferroaleaciones, 7.5 Madera en bruto, 6.9
13.7 halogenados, 7.0
(CARICOM)

Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de Naciones Unidas, Base de datos estadísticos sobre el comercio
de mercaderías (COMTRADE).
Nota: Estudio realizado a cuatro dígitos de la Clasificación Uniforme para el Comercio Internacional, revisión 3. Los nombres de los productos han
sido adaptados por necesidades de espacio.

127
Sección 1: La relación de China con América Latina
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

Súmese a lo anterior que Latinoamérica teme por la competencia


china en los mercados domésticos e internacionales, por ejemplo
en el mercado de Estados Unidos. Después de que Brasil y Argen-
tina aceptaron el estatus de economía de mercado de China en el
2004, estos empezaron a quejarse de la descarga de productos chinos
en sus mercados nacionales. México se quejó de los grandes déficit
comerciales con China y del contrabando de productos chinos en los
mercados domésticos (Hernández 2010).

2. Demandas por mejorar las relaciones China-


América Latina

El bicentenario de la independencia de los países latinoamericanos


ofreció perspectivas tanto para China como para los países latinoa-
mericanos de materializar su relación. Un contexto global cambiante,
los cambios internos en China y en los países latinoamericanos,
así como en la posición de la política exterior de China hacia Lati-
noamérica y el Caribe en el siglo XXI, contribuyeron a la demanda
de mejoras en la relación China-Latinoamérica en el nuevo milenio.
El mundo del siglo XXI continúa con sus grandes transfor-
maciones en varios aspectos fundamentales. En primer lugar, con los
cambios y ajustes de todo el mundo en marcha, la paz y el desarro-
llo continúan siendo corrientes principales de nuestra era, aunque
hay conflictos regionales y locales y violencia en todo el mundo. En
segundo lugar, una tendencia hacia la multipolaridad en el mundo es
irreversible y la globalización económica está cobrando impulso. En
tercer lugar, es de interés fundamental para los pueblos de todas las
naciones y en sus aspiraciones compartir momentos históricos de su
desarrollo común abordando de manera conjunta los desafíos mien-
tras se promueve la causa noble de construir un mundo armonioso
de estabilidad y paz. Puede ser razonable argüir que la paz global y
el desarrollo económico en el siglo XXI ofrecen tanto oportunida-
des como retos. Esto demanda que los países en desarrollo, como
China y los países latinoamericanos, cooperen y se coordinen de cerca
al enfrentar un mundo más complicado e incierto en esta déca-
da del 2010.
El desarrollo interno tanto en los países de China como en los de La-
tinoamérica alienta el deseo de mejorar la relación China-América

128
Sección 1: La relación de China con América Latina

Latina. China ha repetido su determinación de apegarse a la direc-


ción de sus reformas económicas, sociales y políticas. Esto implica
que China ha elegido la ruta del desarrollo como su agenda nacio-
nal. Muchos países de Latinoamérica también buscan caminos para
impulsar su crecimiento económico y progreso social. El desarrollo
nacional es puesto como máxima prioridad para China y muchos
países de América Latina. Otras identidades que China y América La-
tina comparten también alientan el deseo de que sus relaciones sean
más estrechas. Las identidades que comparten los países en desarro-
llo, experiencias históricas similares y el deseo común de paz son las
bases políticas para mejorar la relación China-América (Cheng 2008).
En términos de política exterior en el nuevo milenio, China man-
tiene su posición básica en el manejo de sus asuntos internacionales.
Como una de las potencias ascendentes en el mundo, China reite-
ra su compromiso hacia el camino del desarrollo pacífico y hacia
una estrategia de ganar-ganar en su permanente apertura al mundo.
También reafirma su cooperación y amistad con todos los países en
la base de los Cinco Principios de Coexistencia Pacífica con la espe-
ranza de la construcción de un mundo armonioso, de paz duradera
y prosperidad común.
Dentro de estos contextos, la estrategia diplomática de China
en el siglo XXI comienza a dar más importancia a, y a buscar una
relación más estrecha con, Latinoamérica, que tiene una larga his-
toria de civilizaciones espléndidas, con vastos territorios y recursos
abundantes y goza de una buena base para el crecimiento económico
y progreso social, así como de un enorme potencial de desarro-
llo. Para muchos chinos, los países de Latinoamérica constituyen
una parte importante en el desarrollo mundial y una de las fuerzas
principales que juegan un papel cada vez más decisivo en asuntos
regionales e internacionales, contribuyendo significativamente a la
paz mundial y al desarrollo común. Mientras tanto, muchos países
de Latinoamérica han estado buscando activamente caminos para
el desarrollo nacional, que sean adecuados a las propias condicio-
nes de los Estados. Latinoamérica ha sido testigo del mantenimiento
de la estabilidad política y del crecimiento económico sostenible, y
la vida de sus habitantes ha mejorado constantemente en las últi-
mas décadas.
El cinco de noviembre de 2008, China publicó su Documento de
Política para América Latina y el Caribe (Policy Paper on Latin America

129
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

and the Caribbean). Tratándose del primer documento de políti-


ca publicado por el gobierno chino para la región, delineaba un plan
general para una mayor cooperación entre China, América Latina y el
Caribe, clarificando las metas de la política de China para esta región
y esbozando las directrices para mejorar la relación entre las dos par-
tes en diversas áreas.
Dado su contenido y retórica, en este documento de política,
en primer lugar, se aprecia el papel cada vez más importante que los
países latinoamericanos están desempeñando en asuntos regionales e
internacionales. En segundo lugar se hace hincapié en el comercio
bilateral y en las relaciones económicas. En tercer lugar se confirma
la cooperación en una amplia gama de campos, incluyendo asuntos
internacionales. En cuarto lugar se expresa la idea de que China con-
sidera sus relaciones con América Latina y el Caribe desde un plano
estratégico. Asimismo reitera que la política de “una sola China” es la
base política para el establecimiento y desarrollo entre los países de
China, América Latina y el Caribe (Hu 2008). Se puede argumentar
que el desarrollo de relaciones amistosas con países en desarrollo,
incluidos los de América Latina, es el soporte básico de la política
exterior de China en los principios del siglo XXI.

3. Relación ganar-ganar en la cooperación: los


desafíos

El ingreso de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC)


en el 2001 ha marcado un hito en la relación China-América Latina.
En términos de sus relaciones comerciales con Latinoamérica, China
ha experimentado dos etapas: la etapa previa a su entrada a la OMC
y la etapa posterior a su ingreso (Dong y Callejas 2008). Antes de
que China se convirtiera en miembro de la OMC, las relaciones co-
merciales entre China y Latinoamérica se desarrollaron lentamente
aunque de manera positiva. En esta etapa, bienes primarios y bienes
terminados fueron los productos principales en su comercio y ne-
gocios. Después de su ingreso a la OMC, China fue capaz de acelerar
y expandir su negocio comercial en el mundo y sus relaciones con
América Latina se movieron a una nueva etapa. Brasil, México, Chile,
Argentina y Panamá se convirtieron en los primeros cinco socios co-
merciales que China tenía en América Latina, mientras que los países

130
Sección 1: La relación de China con América Latina

latinoamericanos habían aumentado el nivel de sus exportaciones a


China (Mesquita 2005).
En realidad, las relaciones más estrechas entre China y América
Latina en el siglo XXI son beneficiosas para cada uno, pues ambas
partes comparten imágenes similares en el campo del desarrollo
económico. La reciprocidad económica ha sido la base más estable
para el desarrollo de la relación China-América Latina. Para promover
las relaciones de China y América Latina, es necesario pensar y defi-
nir —o repensar y redefinir— estratégicamente los lazos de las dos
partes. Existen al menos dos aspectos interrelacionados que pueden
ser dirigidos para obtener beneficios mutuos. Primeramente, China
está incrementando su demanda de comida, energía, metales y mi-
nerales para su desarrollo interno social sostenible y su crecimiento
económico. Esto provoca beneficios orientados a las exportaciones
para los países de Latinoamérica, los cuales impulsarán su crecimien-
to económico y desarrollo social a través de sus exportaciones. En
segundo lugar, China ha sido, sin duda, una de las pocas economías
que se han visto menos afectadas por la crisis financiera global que
se desencadenó en 2008 y que ha repercutido desfavorablemente en
la Eurozona desde 2010. Su economía ha mantenido un crecimiento
del 8% anual desde 1980. Y en tercer lugar, China, con una pobla-
ción de más de 1,300 millones de personas, proporciona un enorme
mercado y grandes oportunidades para América Latina y el Caribe en
términos de comercio e inversión. Actualmente, China es el principal
mercado para las exportaciones de Brasil, Chile, Argentina, Cos-
ta Rica, Cuba y Perú. En otras palabras, la creciente demanda de Chi-
na de productos importados de Latinoamérica contribuye a revertir
la reducción de las exportaciones de América Latina, causada por la
recesión económica global de 2008-2009.
De hecho, la relación China-América Latina en el siglo XXI ha mos-
trado algunas nuevas características. Primero, la interdependencia
entre China y América Latina ha sido acelerada con el incremento
de su comercio y negocios. China ha firmado con Brasil, Argentina
y Chile acuerdos para el desarrollo e inversión en recursos natura-
les como minerales, petróleo y cobre, y ha incrementado su coope-
ración comercial con países exportadores de petróleo, como Perú.
Además, siendo uno de los socios comerciales más importantes para
Brasil, México, Argentina, Chile y Perú, China ha llegado a ser el se-
gundo cliente más grande a través del Canal de Panamá.

131
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

Adicionalmente, los campos de cooperación de China con Amé-


rica Latina se han ampliado de recursos naturales a alta tecnología.
China y Brasil han iniciado la cooperación en el uso pacífico de la
energía atómica y el espacio exterior, llevando a cabo en conjunto
investigación en programas como técnicas de exploración satelital de
recursos en la tierra. China ha efectuado exploración científica en el
Antártico con Chile y Argentina; estos últimos también firmaron un
acuerdo para el uso pacífico de la energía atómica.
La inversión es otra característica en el desarrollo de las relaciones
de China con América Latina. Para aprovechar las oportunidades, Chi-
na y América Latina podrían examinar —o rexaminar— e investigar
sobre la integración de la producción que tiene lugar en los países
asiáticos alrededor de China y encontrar formas de acceder a las ca-
denas de valor que se están formando entre ellos, así como impulsar
la inversión asiática en América Latina y el Caribe. Latinoamérica es
uno de los principales destinos para la inversión extranjera china. No
obstante, aun así, no es suficiente que la inversión esté muy concen-
trada en artículos tradicionales, como minerales, petróleo y en los
sectores de transporte y telecomunicaciones. Se necesita pensar ac-
tivamente y creativamente en los nuevos programas y artículos para
atraer más inversión china, así como asiática, a Latinoamérica.
Con el fin de tener una idea sobre la inversión de China en La-
tinoamérica ver el cuadro 2 el cual muestra la inversión de China
en Latinoamérica por país durante 2008 y 2009. Para 2010, la inver-
sión de China en los países de América Latina y del Caribe sumó un
total de 43,875 millones de dólares, representando un 14% de su in-
versión total en el extranjero. Sin embargo, al menos el 92% de esta
inversión paró en las pequeñas islas de la región caribeña, las islas
Vírgenes Británicas y las Caimán, las cuales eran paraísos fiscales en
el mundo. Al contrario, la mayor parte de la inversión en los paí-
ses de América Latina fue solo una pequeña parte. Por ejemplo, la
inversión en Brasil apenas excedió el 2%, y en los casos de Perú, Ve-
nezuela, Panamá y Argentina fue de menos del 2%, respectivamente.
En términos de la estructura de la inversión, la mayor parte fue en
automóviles, minería, hierro, equipo de oficina, equipo comercial y
en la industria del papel. No hubo grandes inversiones en infraestruc-
tura, en la industria de alta tecnología y otras que hubieran mejorado
la industria y generado más empleos en América Latina. Los chinos

132
Sección 1: La relación de China con América Latina

tienden a invertir en la minería y otras industrias con las que pudie-


ran ampliar su mercado a América Latina.

Cuadro 2
Clasificación de destinos de inversión extranjera china, 2009 - 2010
(millones de dólares y porcentajes del total de ingresos)

Acervo de Flujos de Porcentajes


Acervo de
IED China, IED China en el acervo
IED China,
País/Región fines de en el regional,
fines de
Diciembre extranjero a fines de
2010
de 2009 en 2010 2010

Total al mundo 245,750.00 68,811.00 317,210.00 …


América Latina y el
30,595.50 10,538.30 43,875.60 100.0%
Caribe
Islas Vírgenes
15,060.70 6,119.80 23,242.80 53.0%
Británicas
Islas Caimán 13,577.10 3,496.10 17,256.30 39.3%
Brasil 360.90 487.50 923.70 2.1%
Perú 284.50 139.00 654.50 1.5%
Venezuela 272.00 94.40 416.50 0.9%
Panamá 81.10 26.10 236.60 0.5%
Argentina 169.10 27.20 219.00 0.5%
Guyana 149.60 28.40 183.20 0.4%
México 173.90 26.70 152.90 0.3%
Ecuador 106.60 22.10 129.60 0.3%
Chile 66.00 33.70 109.60 0.2%
Resto de la Región 294.10 37.30 351.20 0.8%
Fuente: CEPAL sobre la base del Ministerio de Comercio de China (2010).

Aun así, hay desafíos en la relación China-América Latina. Un reto está


relacionado con el aspecto político. Por un lado, durante mucho tiem-
po la economía latinoamericana se ha basado convencionalmente
y en gran medida en Estados Unidos; y por el otro hay diferentes
niveles del desarrollo económico y capacidad entre China y Latinoa-
mérica (Xu 1999 y Liu 2002). Esto crea un contexto para la aparición
de tales quejas al tiempo que China y Estados Unidos están buscando

133
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

presencia en los mercados de América Latina, esta última conven-


cionalmente considerada el “patio trasero” de Estados Unidos, por
lo que el aumento del poder económico de China está planteando
“amenazas” para América Latina. Ahora bien,, Estados Unidos no
debería ser un factor en la relación China-América Latina, la cual está
basada en la reciprocidad y los aspectos comunes, sin considerar un
tercero. De hecho, China y los países de América Latina ampliaron su
cooperación recíproca sin el propósito de amenazar los intereses de
ningún tercero (Zhang 2007), y no es necesario o probable que China
reduzca la influencia de Estados Unidos en el hemisferio occidental
al aumentar sus relaciones con América Latina (Jiang 2005).
Además, con el creciente desarrollo de la relación China-América
Latina, las fricciones comerciales emergieron y se hicieron prominen-
tes; este es un segundo desafío (Sun y Zhang 2007). Una de las causas
de las fricciones, entre otras, es que tanto China como América Latina
enfrentan una estructura de exportaciones similar. Específicamente,
China exporta a América Latina productos de baja tecnología, como
textiles, prendas de vestir y aparatos electrónicos, productos simila-
res a los que Latinoamérica exporta a China. En consecuencia, se da
lugar al incremento de la competencia en los mercados, para Lati-
noamérica, China y posiblemente al tercer país que intente exportar
sus productos. En este sentido, China constituye un desafío para La-
tinoamérica en términos de la estrategia de desarrollo económico y
el aumento de la estructura industrial (Cao 2005). Para hacer frente
a estas fricciones, además de la igualdad de diálogos y consultas amis-
tosas, se necesita la formulación y el ajuste de políticas relacionadas
a este aspecto.
El tercer desafío es una constante necesidad de los chinos y la-
tinoamericanos de profundizar en el mutuo entendimiento de las
respectivas civilizaciones, cultura, sistemas políticos y creencias y
valores sociales (Zhang 1994). Como se mencionó anteriormente,
los países chinos y latinoamericanos son geográficamente y cultu-
ralmente distantes. A pesar de los progresos que se han hecho en
los últimos años en materia de intercambios culturales entre China
y América Latina, aún queda mucho por hacer (Zhu 2008). La fal-
ta de un entendimiento propio y profundo de cada uno puede dar
lugar a efectos negativos en las relaciones económicas y políticas de
ambas partes. El entendimiento mutuo es una tarea a largo plazo,
que puede lograrse a través de la realización de diversos programas,

134
Sección 1: La relación de China con América Latina

tales como reforzar la enseñanza de los idiomas español, portugués


y chino y crear cursos de historia china y latinoamericana, política,
economía, cultura y diplomacia en universidades y colegios, organi-
zando festivales de cine, arte o música a través de canales oficiales
y civiles para facilitar que las personas de ambos lados se conozcan y
aprecien mejor.

4. Observaciones finales

Con el proceso de globalización, el incremento de la demanda por el


desarrollo nacional tanto en China como en América Latina y la es-
trategia y política exterior de China, esta se encuentra determinada
a abrazar a la comunidad internacional e involucrarse en el proceso
de integración económica global. En consecuencia, la relación global
entre China y América Latina está obligada a expandirse en la década
que inicia en 2010.
China y América Latina tienen una larga historia de relaciones co-
merciales desde que la Ruta de la Seda a través del Océano Pacífico fue
explorada en el siglo XVI. Desde inicios del siglo XXI, el comercio en-
tre ellos creció rápidamente y China se convirtió en el segundo socio
comercial de Latinoamérica. En 2008, la crisis financiera desacele-
ró el desarrollo comercial, pero el crecimiento continuo hizo el co-
mercio bilateral más importante para ambas partes. Algunos desafíos
se enfrentaron, incluyendo el desequilibrio del comercio, la estructu-
ra comercial y la inversión. El comercio fue la piedra angular para una
cooperación más profunda y un mayor potencial era previsible para el
futuro. A pesar de las varias vicisitudes, la relación entre China y La-
tinoamérica puede sobrevivir e incluso desarrollarse. La promoción
de la alta tecnología, la exportación de bienes manufacturados y
un mejor ambiente de inversión siguen siendo necesarios para am-
bas partes, con el fin de construir mejores y más estrechas relaciones
económicas. El Foro de Cooperación y la Conferencia Cumbre son
buenas plataformas para una cooperación futura más profunda, a pe-
sar de que se necesitan arduos esfuerzos y más tiempo.
Sí, un nuevo progreso se ha alcanzado en la relación China-Améri-
ca Latina en una forma generalizada, en diversos niveles y a través de
un amplio espectro de áreas en los últimos años. Las dos partes han
disfrutado de intercambios de alto nivel cada vez más frecuentes, de

135
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

una confianza política mutua más fuerte y de una cooperación más


estrecha en economía, comercio, ciencia, tecnología, cultura y edu-
cación, así como de un apoyo mutuo y coordinación más estrecha
en asuntos internacionales. La cooperación amistosa entre las dos
partes sirve para los intereses fundamentales de sus pueblos. El cre-
cimiento y relaciones futuras gozan de un gran potencial y amplias
perspectivas y contribuirán de manera significativa a la paz y el desa-
rrollo de la humanidad.

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137
China: seguro socio estratégico
de América Latina y el Caribe
Shicheng Xu

Introducción

Desde el comienzo del siglo XXI, las relaciones entre China y Améri-
ca Latina y el Caribe (ALC) vienen desarrollándose con gran ímpetu.
“La emergencia de China como potencia protagonista en América La-
tina es uno de los grandes acontecimientos en la región a comienzos
del siglo XXI” (Sebastián 2008:54). En 2008, el gobierno chino publi-
có el Documento sobre la Política de China hacia América Latina y el
Caribe (el libro blanco), que señala con claridad: “Enfocando las re-
laciones con América Latina y el Caribe desde una altura estratégica,
el Gobierno chino se esforzará por establecer y desarrollar con los
países latinoamericanos y caribeños la asociación de cooperación
integral caracterizada por la igualdad, el beneficio recíproco y el de-
sarrollo compartido” (CIIC 2008).
China ha establecido formalmente relaciones de asociación estra-
tégica con Brasil (1993), Venezuela (2001), México (2003) y Argentina
(2004) y relaciones de asociación de cooperación integral con Chile
(2004) y Perú (2005). Cada vez más, China considera a ALC como
sus seguros socios estratégicos globales en lo político, económico,
comercial, social y diplomático. Y a su vez, muchos países de ALC
también han elevado sus relaciones con China hasta un nivel estraté-
gico. Las frecuentes visitas recíprocas de alto nivel entre ambas partes
refuerzan la confianza, y el rápido crecimiento tanto de la economía
china como de las economías latinoamericanas promueven el veloz
desarrollo del comercio bilateral y de la cooperación económica mu-
tua. China y ALC constituyen dos motores del crecimiento económico

139
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

del mundo. La emergente China y ALC constituyen dos actores posi-


tivos en la arena internacional y están desempeñando un papel cada
vez más importante en la gobernanza global. Sin la participación y
la cooperación de China y ALC, es difícil resolver los problemas glo-
bales como la superación de la crisis financiera internacional, la re-
forma del sistema financiero internacional y el cambio climático, etc.

1. ¿Cómo ve China la actual situación de América


Latina y el Caribe?

China ve a ALC como una región con relativa estabilidad política y


crecimiento económico sostenido.
En comparación con la situación de Medio Oriente y África del
Norte, la situación política en ALC es relativamente estable, donde se
realizan regularmente elecciones y se ha establecido la democracia
representativa en la mayoría de los países.
ALC y Asia constituyen dos reconocidos polos del dinamismo
económico del mundo y están contribuyendo a la recuperación y
el desarrollo de la economía mundial en la era poscrisis. Las relacio-
nes de inversión y comercio dinámicos ayudó a Latinoamérica y el
Caribe a registrar un crecimiento promedio posterior de alrededor
del 4.8% en la última década; y a China, un crecimiento de cerca de
10%. ALC es una de las regiones del mundo que ha encarado de ma-
nera eficaz la crisis financiera mundial con una serie de medidas an-
ticíclicas. Y es de señalar que en los últimos diez años, la pobreza
se ha reducido en ALC, de 221 millones en 2002 a 177 millones en
2011 (del 44% al 30.4% de la población total) gracias a los diversos
planes de combate a la pobreza llevados a cabo en numerosos países
de la región.
En la última década, la posición internacional de ALC se ha ele-
vado. La diplomacia latinoamericana es más activa. En la actualidad,
ALC constituye una importante fuerza emergente en la preservación
de la paz mundial y en la promoción del desarrollo. Brasil, México,
Argentina y otras potencias económicas de la región participan acti-
vamente en la gobernanza global: los tres países son miembros del
G-20; Brasil es miembro de los llamados BRICS; México, Chile y Perú
son miembros de APEC. Estos países se muestran muy activos en la
arena internacional y desempeñan un papel relevante en la solución

140
Sección 1: La relación de China con América Latina

de los problemas vitales como la crisis financiera mundial, el cambio


climático y el medio ambiente.
En la actualidad, existen en ALC una variedad de modelos políticos
y económicos. Prevalece la línea centro-izquierda y centro-derecha;
mientras las fuerzas izquierdistas ocupan el poder en más de diez
países, las fuerzas de centro-derecha gobiernan también en nume-
rosos países. Mientras en Venezuela, Ecuador y Bolivia se aplica el
socialismo del siglo XXI y se llevan a cabo políticas económicas y so-
ciales radicales, tales como la nacionalización de petróleo, gas, etc.,
en los países donde gobiernan las fuerzas centro-izquierda y centro-
derecha se lleva a cabo una política distinta al neoliberalismo y al de-
sarrollismo de viejo cuño.
China toma en cuenta la importancia de ALC y presta mucha aten-
ción al desarrollo de sus relaciones con esta región. Tal como señala
en el Documento sobre la Política de China hacia América Latina
y el Caribe:

Formando parte importante del conjunto de los países en vías de desa-


rrollo, América Latina y el Caribe constituyen una fuerza relevante en el
actual escenario internacional. Las nuevas circunstancias traen renovadas
oportunidades de desarrollo para las relaciones sino-latinoamericanas y
sino-caribeñas. Contando con una larga historia, inmensa extensión geo-
gráfica, abundantes recursos naturales y excelentes bases de desarrollo
socio-económico, América Latina y el Caribe están dotados de un gran
potencial de desarrollo (CIIC 2008).

Como señala el informe de Cepal titulado La República Popular


China y América Latina y el Caribe: hacia una nueva relación es-
tratégica: “China ya se ha convertido en un socio destacado para
un número importante de economías latinoamericanas”, “Por su
papel cada vez más protagónico en la economía mundial, América
Latina debería promover una alianza estratégica con China” (Cepal
2010:24).
China es seguro socio estratégico de ALC, la amistad y coopera-
ción entre China y ALC corresponden a los intereses fundamentales
de sus pueblos. De cara al futuro, los lazos sino-latinoamericanos y
sino-caribeños, dotados de enormes potencialidades y promisorias
perspectivas de desarrollo, aportarán sin duda mayores contribucio-
nes a la noble causa de la paz y el desarrollo de la humanidad.

141
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

El fortalecimiento de la unidad y cooperación con los numerosos


países en vías de desarrollo constituye la piedra angular de la política
exterior independiente y de paz de China.
Los objetivos generales de la política china hacia ALC son: ampliar
el consenso basado en el respeto y la confianza mutuos; profundizar la
cooperación en el espíritu del beneficio recíproco y la ganancia com-
partida; estrechar los intercambios en aras del mutuo aprendizaje y
el progreso común.
El principio de una sola China constituye la base política sobre
la cual China establece y desarrolla relaciones con los países latinoa-
mericanos y caribeños y las organizaciones regionales. El gobierno
chino aprecia la adhesión por parte de la absoluta mayoría de países
de la región a la política de una sola China y su abstención de desa-
rrollar relaciones y contactos oficiales con Taiwán, en apoyo a la gran
causa de la reunificación de China. China está dispuesta a establecer
y desarrollar relaciones interestatales con los países latinoamerica-
nos y caribeños sobre la base del principio de una sola China.

2. ¿Por qué China es seguro socio estratégico


de ALC?

1. En lo político, China y ALC pueden ser seguros socios dignos de


confianza y a prueba de todo tiempo.
Entre China y los países de ALC no existen disputas territoriales ni
marítimas, China y ALC tienen un pasado histórico similar y un mismo
objetivo del desarrollo. En los últimos años, ambas partes continúan
estrechando los lazos políticos para mantener los intercambios y con-
tactos de alto nivel, perfeccionar los mecanismos de consultas y
diálogos políticos bilaterales y multilaterales a distintos niveles, incre-
mentar continuamente la confianza mutua política, así como persistir
desde una altura estratégica en la concertación de la planificación, la
orientación y la coordinación de la cooperación en las diversas áreas,
en aras de proveer la garantía política y crear condiciones favorables
para la continua ampliación de la colaboración entre ambas partes.
El presidente Hu Jintao visitó cuatro países de ALC en 2004, y tres
países de la región en 2008 y Brasil en 2010, además de asistir a la
Cumbre de G-20 en los Cabos, México. Mientras el vicepresidente Xi
Jinping visitó cinco países de ALC en 2009 y tres países de la región

142
Sección 1: La relación de China con América Latina

en 2011. El primer ministro Wen Jiabao visitó México en 2003 y visita-


ría en junio Brasil para asistir a la Cumbre del Río+20. Por su parte,
en los últimos dos años, los presidentes de Brasil, Chile, Bolivia y
Colombia y el primer ministro de Barbados visitaron China.
Se intensifican también los intercambios entre la Asamblea Nacio-
nal China y los parlamentos de la región, entre el Partido Comunista
Chino y los partidos políticos de la región.
Quisiera destacar que China mantiene y desarrolla sus relaciones
políticas con los países de ALC de diversas tendencias sobre la base
de los Cinco Principios de Coexistencia Pacífica; China tratará a los
países de la región en pie de igualdad y respeto mutuo por encima
de las ideologías. En la actualidad, China mantiene buenas relaciones
bilaterales con los países de la región sin importarle qué ideología
predomine en ellos.

2. En lo económico y comercial, China quiere ser seguro socio de


beneficios mutuos y ganancia compartida de los países de ALC. China
está profundizando la cooperación económica y comercial mutua-
mente beneficiosa con ALC, pone empeño en optimizar su estructura
comercial, amplía la magnitud del comercio y promueve el desarro-
llo equilibrado de sus relaciones comerciales; aumenta con empeño
su inversión priorizando la cooperación de inversión en manufacturas,
infraestructuras, energía, minería, agricultura, altas y nuevas tec-
nologías, entre otros terrenos, apoyándola y orientándola con políti-
cas de mayor fuerza; construye plataformas y ofrece más facilidades
para estimular la cooperación estratégica en comercio e inversión en-
tre empresas de ambas partes con el fin de perseverar en solucionar
adecuadamente los temas concretos en la cooperación por medio
del diálogo entre iguales y consultas amistosas. Existen posibilidades
y viabilidades de cooperación en muchas áreas. Tal como señala
Cepal en su informe titulado La República Popular China y América
Latina y el Caribe. Hacia una nueva fase en el vínculo económico
y comercial: “China se ha asumido en los últimos años como prin-
cipal fuente de crecimiento de las exportaciones de América Latina
y el Caribe”, “China representa una fuente de enormes oportunida-
des para la región, particularmente para aquellas economías más
beneficiadas con la demanda china de recursos naturales, como las su-
damericanas” (Cepal 2011:3). Javier Santiso califica a China como “Án-
gel comercial” y “Una mano de ayuda para América Latina” (Santiso

143
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

2005). Mientras para China, ALC constituye una fuente importante


de los recursos naturales y energía y un mercado potente y sosteni-
ble de sus exportaciones. Por lo tanto, la cooperación económica y
comercial entre China y ALC posee un significado estratégico tanto
para China como para ALC.
Con los esfuerzos conjuntos, en la primera década del presente
siglo, se ha expandido de forma acelerada la cooperación económi-
co-comercial entre China y ALC. En 2001 el volumen comercial entre
China y la región era de 14,900 millones de dólares, mientras que en
2010 alcanzó el récord de 183,067 millones de dólares, y en 2011
rompió nuevamente el récord con 241,500 millones de dólares, un
nuevo récord, con lo que China se convirtió en el segundo mayor
socio comercial de Latinoamérica (cuadro 1).

Cuadro 1
Volumen del comercio entre China y América Latina 2000-2010
(millones de dólares)

Total (exp.+
Año Exportaciones Importaciones Balance
imp.)
2000 7 185 5 410 1 775 12 595
2001 8 236 6 702 1 534 14 938
2002 9 488 8 336 1 152 17 824
2003 11 877 14 929 -3 052 26 806
2004 18 238 21 763 -3 525 40 001
2005 23 6 81 26 785 -3 104 50 466
2006 36 028 34 175 1 853 70 203
2007 51 539 51 111 428 102 650
2008 71 477 71 909 -432 143 386
2009 57 096 64 444 -7 348 121 540
2010 91 814 91 056 758 182 870
2011 121 731 119 754 1 967 241 485

Fuente: estadísticas de la aduana china.

China firmó un TLC con Chile (2005), Perú (2009) y Costa Rica
(2010) y pronto comenzará las negociaciones con Colombia sobre

144
Sección 1: La relación de China con América Latina

el TLC. Durante la reciente visita del presidente de Colombia, Juan


Manuel Santos, los ministros de comercio, industria y turismo de
Colombia y de China firmaron un documento de intenciones para
elaborar un estudio conjunto de viabilidad para un posible Tratado de
Libre Comercio.
China tiene la disposición de considerar activamente, sobre la
base de beneficio recíproco y ganancia compartida, la suscripción de
TLC con los otros países u organizaciones de integración regional
de ALC. Además, China está dispuesto a seguir esforzándose junto
con los países de la región por ampliar y equilibrar el comercio bila-
teral y optimizar la estructura comercial, con el objetivo de promover
el desarrollo conjunto, al mismo tiempo de solucionar adecuada-
mente las fricciones comerciales surgidas en el rápido crecimiento
del comercio bilateral a través de consultas y la cooperación.
El gobierno chino estimula y apoya a las diversas empresas chinas
con capacidad y buena reputación para desplegar la inversión en ALC
en materia de manufactura, agricultura, silvicultura, pesquería, ener-
gía, explotación de recursos mineros, construcción de infraestructura,
servicios etc., en contribución al desarrollo socio-económico de Chi-
na y los países de la región. El gobierno chino seguirá acogiendo las
inversiones en China de las empresas de ALC.
Recientemente visitó China el presidente de Colombia, Juan Ma-
nuel Santos, quien calificó su visita de exitosa y como “un punto de
inflexión”. Ambas partes acordaron cooperar en agricultura y gana-
dería, buscando el acceso de productos colombianos como la carne
al mercado chino, además de las exportaciones de productos ener-
géticos. En cuanto a inversiones específicas, China mostró interés
en participar en la construcción de un oleoducto que tendría su esta-
ción terminal en el Pacífico colombiano. Asimismo, los dos gobiernos
han conversado sobre la factibilidad del proyecto de una red ferrovia-
ria para conectar el centro del país andino con las costas del Pacífico,
con el objetivo de incrementar la exportación de carbón hacia Orien-
te, en lo cual ya hay interés concreto de varias empresas chinas.
Desde el punto de vista de la inversión directa, entre los años 2003
y 2009, la inversión directa de China en la región fue de 24 mil millo-
nes de dólares, mientras que solo en el año 2010 alcanzó los 10,538
millones de dólares, según estadísticas del Ministerio de Comercio
de China, mientras que según datos de la Comisión Económica para
América Latina y el Caribe (Cepal 2011) la cifra alcanzaría los 15,251

145
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

millones de dólares. De acuerdo con la Cepal, en 2010 China se con-


virtió en el tercer mayor inversor directo en la región y representó
el 9% de las inversiones extranjeras en América Latina, solo después
de Estados Unidos (17%) y los Países Bajos (13%). Según el informe
recién publicado el 3 de mayo sobre la inversión extranjera directa
(IED) en la región durante 2011, las inversiones de China en la región
se ubicaron alrededor de 8,000 millones de dólares en 2011.1
En los últimos años aumentan también las inversiones indirectas
de China en ALC; la principal forma de estas inversiones han sido los
préstamos de los bancos chinos, especialmente del Banco Nacional
de Desarrollo de China y el Banco de Importación y Exportación de
China, de acuerdo con las estadísticas del informe del Diálogo Intera-
mericano (DI), entre 2005 y 2011 China se comprometió a un total de
préstamos de 75,125 millones de dólares a través del Banco Nacional
de Desarrollo de China y el Banco de Importación y Exportación de
China, entre otras instituciones bancarias. De ese monto, el mayor
préstamo fue el que el Banco de Desarrollo de China hizo a Venezue-
la por 20 mil millones de dólares en 2010 (Gallagher 2012).
La cooperación económica entre China y ALC también abarca la
cooperación financiera, agrícola, industrial, en infraestructura, recur-
sos y energías, inspección de calidad y cuarentena, en el turismo,
en la reducción y condonación de deudas, asistencia económica y
técnica, entre las cámaras y promotoras de comercio. La Sexta Cum-
bre Empresarial China-América Latina se previó para desarrollarse en
Hangzhou, provincia Zhejiang, entre los días 17 y 18 del octubre de
2012, copatrocinada por el Consejo Chino para el Fomento del Co-
mercio Internacional (CCPIT), el gobierno de la ciudad de Hangzhou
y el BID.

3. En lo social y cultural, China y América Latina pueden ser seguros


socios en el aprendizaje mutuo y el progreso común.
China y ALC están fortaleciendo el aprendizaje mutuo en las prác-
ticas administrativas para promover el desarrollo social y elevar el
nivel de vida del pueblo; para explorar activamente la colaboración
en áreas el como alivio de la pobreza, educación, seguridad social,
sanidad, protección ambiental, desastres y socorro a damnificados;

1 [Link]
[Link]

146
Sección 1: La relación de China con América Latina

para estimular a las empresas nacionales para que asuman las co-
rrespondientes responsabilidades sociales contribuyendo al desarro-
llo social local al invertir en la otra parte.
China y ALC están enriqueciendo el diálogo e intercambio cul-
turales. China adopta medidas efectivas para profundizar y ampliar
el intercambio y la colaboración con ALC en materia cultural, de-
portiva, mediática y turística, entre otras. Está aprovechando los
mecanismos de intercambios amistosos locales y no oficiales para
impulsar contactos diversos entre organizaciones juveniles y de
mujeres, asociaciones no gubernamentales, medios de comunica-
ción e instituciones académicas de ambas partes con el propósito
de incrementar el conocimiento mutuo y arraigar la amistad sino-
latinoamericana y caribeña en el corazón de nuestros pueblos. La
guardia de honor de las fuerzas chinas de tierra, mar y aire participó
en la celebración del Bicentenario de la Independencia de Méxi-
co en 2010 y en la parada militar celebrada en 2011 con motivo del
Bicentenario de la Independencia de Venezuela. En 2010 tuvo lugar
en Beijing el primer foro del Intercambio de los think-tanks. Hasta
ahora, se establecieron 23 institutos Confucio en México, Brasil, Chi-
le y otros países de ALC. En noviembre de 2011 tuvo lugar en Fuzhou,
China, el III Foro de Amistad entre los Pueblos de China, América
Latina y el Caribe.
Aumentan el intercambio cultural y deportivo, la cooperación
científica, tecnológica y educativa entre China y ALC. China y al-
gunos países de ALC están realizando esfuerzos por promover la
firma de acuerdos de reconocimiento mutuo de diplomas y títulos
académicos y aumentar el número de las becas gubernamentales a
los países latinoamericanos y caribeños. Además crece el número de
universidades chinas que han establecido por su cuenta el intercam-
bio de profesores y estudiantes con las universidades de ALC. China
promueve activamente el intercambio y la colaboración médica y de
salud con los países latinoamericanos y caribeños. China y ALC toman
las experiencias del otro como referencia y aumentan la cooperación
en los ámbitos del control de enfermedades, tratamiento emergente
de eventualidades sanitarias públicas, etc. China fortalece el inter-
cambio con los países latinoamericanos y caribeños en la protección
ambiental y contra el cambio climático. China fortalece el intercam-
bio y la colaboración con los países latinoamericanos y caribeños
en los campos de la promoción del empleo, establecimiento de

147
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

relaciones laborales armoniosas, perfeccionamiento del sistema de


seguridad social, desarrollo de recursos humanos y reforma del sis-
tema del funcionariado público. China está profundizando con los
países latinoamericanos y caribeños el intercambio de información
y de experiencias y cooperación técnica en la reducción de desas-
tres y socorro a damnificados, así como en el establecimiento de
reuniones periódicas bilaterales y multilaterales. El gobierno chino
continuará respondiendo positivamente a las demandas de asistencia
humanitaria de urgencia de los países latinoamericanos y caribeños,
estimulando y apoyando a la Cruz Roja China y otras ONG. China
colabora con los países latinoamericanos y caribeños en la reducción
de la pobreza.

4. En los asuntos internacionales, China y los países de ALC pueden


ser seguros socios de coordinación y colaboración. China está refor-
zando la comunicación y coordinando posiciones con ALC sobre el
cambio climático, la seguridad alimentaria, energética y financiera,
el sistema comercial multilateral, los Objetivos de Desarrollo del Mi-
lenio de las Naciones Unidas y demás temas de carácter global con
el objeto de cuidar los intereses comunes. Frente a la compleja si-
tuación financiera y económica internacional en la actualidad, China
está fortaleciendo el intercambio de experiencias con ALC sobre la
prevención de riesgos para proteger la estabilidad financiera y eco-
nómica nacional y regional. China y ALC participan juntos e influyen
activamente en la elaboración de las reglas económicas, financieras y
comerciales internacionales promoviendo el avance del orden econó-
mico internacional hacia una dirección más justa y razonable.
En los últimos años se ha fortalecido constantemente la coopera-
ción entre China y América Latina tanto en la gobernanza económica
global como en la integración económica regional. Se puede esperar
que en los próximos años ambas partes fortalecerán aún más su coo-
peración en asuntos de interés global y regional.
La emergente China y los países de ALC con su rápido desarrollo
económico están jugando un papel cada vez más relevante en la go-
bernanza global. Sin la participación y la cooperación de China y ALC,
es difícil resolver los problemas globales. China y ALC tienen posicio-
nes comunes o similares en cuanto a los problemas globales como la
superación de la crisis financiera internacional, la reforma del siste-
ma financiero internacional y el cambio climático, etc. Ambas partes

148
Sección 1: La relación de China con América Latina

se coordinan estrechamente. En los años venideros se profundizará


aún más la cooperación mutua en los asuntos internacionales entre
China y ALC y se elevará la influencia global y la relación estratégica.
China y los principales países latinoamericanos, incluyendo Bra-
sil, México, Argentina, Chile, Perú, Venezuela, etc., han intensificado
su cooperación en el seno de las organizaciones internacionales y
regionales y dentro del marco de instituciones multilaterales, como
la ONU, la OMC, el G-20, el BRICS (acrónimo de Brasil, Rusia, India,
China y recientemente Sudáfrica), el foro APEC y el de Cooperación
Asia Oriental-América Latina. También han mantenido contacto estre-
cho en cuanto a la reforma de la ONU, las negociaciones de la ronda
de Doha, la reforma del sistema financiero internacional y el cambio
climático, entre otros asuntos de importancia global, salvaguardan-
do de esta manera los intereses de los países en vías de desarrollo en
su conjunto y promoviendo el establecimiento de un orden interna-
cional más justo, racional y equitativo.
En la conferencia sobre el cambio climático celebrada en Can-
cún, México en diciembre de 2010, China, junto con México y otros
países de ALC hicieron esfuerzos para alcanzar resultados positivos.
China rechazó, junto con Brasil y otros países, las ilógicas peticiones
de los países desarrollados para que los países en vías de desarro-
llo aceptasen las consultas y la supervisión internacional de sus
actividades para reducir las emisiones, urgiendo a los países indus-
trializados a que aceptasen ofrecer información detallada sobre sus
acciones de apoyo financiero, tecnológico y de capacitación para
los países en desarrollo. China también colaboró con los países de
ALC en la XVII Conferencia sobre el Cambio Climático (COP17) en
Durban, Sudáfrica.
Desde hace muchos años, China ha mantenido de manera cons-
tante estrecho contacto y diálogo con las organizaciones regionales
de ALC, como Grupo de Río, la Comunidad Andina y el Mercado Co-
mún del Sur (Mercosur).
China y 18 naciones latinoamericanas han participado activamente
en las conversaciones del Foro de Cooperación Asia Oriental-Améri-
ca Latina. China, México, Chile y Perú son países miembros del foro
APEC, y, en este marco, la cooperación china con estas tres naciones
latinoamericanas se ha desarrollado aún más. En los próximos años se
prevé que más naciones latinoamericanas participen en estos dos fo-
ros de diálogo.

149
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

En 2004, China fue admitida por la OEA como observador per-


manente. En el mismo año se convirtió también en observador del
Parlamento Latinoamericano y, en 2008, ingresó en el Banco Inte-
ramericano de Desarrollo. China y los países caribeños con lazos
diplomáticos han organizado con éxito en tres ocasiones el Foro de
Cooperación Económica y Comercial China-Caribe. Los contactos y
la cooperación con estas organizaciones políticas y económicas de
carácter regional son cada vez más intensos.
A medida que vayan creciendo y profundizándose las relaciones
de China con ALC, la cooperación regional se fortalecerá aún más y
contribuirá al fomento de la integración económica regional.
El presidente chino, Hu Jintao, envió el 2 de diciembre de 2011
un mensaje de felicitación a los presidentes de Venezuela y Chile con
motivo de la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos
y Caribeños (CELAC). En el futuro, se reforzarán el intercambio y el
diálogo entre China y ALC.
El propósito de la cooperación entre China y ALC es el beneficio
mutuo, la ganancia compartida y el desarrollo común. Vemos con
claridad que ambas partes se enfrentan ahora a diversos desafíos y
problemas, tales como las medidas antidumping que llevan a cabo
algunos países de ALC contra los artículos chinos, el déficit del co-
mercio entre China y México, los voceríos sobre la “amenaza china”,
sobre el “colonialismo chino”, etc.; al respecto hace falta profundizar
la comprensión mutua y fortalecer aún más la base de la cooperación.

3. Problemas y retos

Existen algunos problemas y retos para el futuro desarrollo de las


relaciones entre China y ALC.

1. La concentración de los socios comerciales de China en unos po-


cos países sudamericanos y la poca diversificación de los pro-
ductos de importaciones chinas de ALC. Se destaca el carácter
esencialmente interindustrial del comercio entre ALC y Chi-
na, en virtud del cual las exportaciones chinas están compues-
tas principalmente de bienes manufacturados, en tanto las de
ALC son, sobre todo, materias primas.

150
Sección 1: La relación de China con América Latina

2. Existe un desequilibrio comercial entre China y algunos países


de ALC, sobre todo hay un creciente saldo negativo que sos-
tienen México y los países centroamericanos (con excepción
de Costa Rica) en su comercio con China. Al mismo tiempo,
China se ha convertido en una de las principales fuentes de
importaciones para México y Centroamérica. Esta asimetría de-
berá ser abordada en las respectivas estrategias comerciales.
3. Las frecuentes medidas antidumping contra artículos chinos
que adoptan diversos países de ALC. Desde la irrupción de la
reciente crisis económica mundial, las exportaciones chinas
a ALC han sido, con frecuencia, objeto de investigaciones anti-
dumping en ALC. Los principales productos chinos afectados
son productos de hierro y acero, textiles, calzado, electrodo-
mésticos y neumáticos. Se requiere una mirada más conjunta
y de mediano plazo entre productos chinos y latinoamericanos,
privilegiando complementariedades y espacios de cooperación.
4. El todavía bajo nivel de inversiones directas chinas en ALC y
la concentración de las inversiones chinas en los sectores de
energía y de los recursos minerales.
5. El factor de EU (Shicheng 2011). El rápido desarrollo de la re-
lación China y ALC ha llamado la atención y la preocupación
de los sectores políticos, académicos y militares de EU, por lo
que no puede menospreciarse la influencia del factor estadou-
nidense en esta relación.2
6. Es urgente profundizar el conocimiento y el entendimien-
to mutuo entre China y ALC. En China hacen falta expertos
sobre América Latina que manejen muy bien español o portu-
gués y conozcan bien la cultura; mientras que América Latina
también carece de profesionales que dominen el chino y
conozcan la cultura china. Esta falta de conocimiento y com-
prensión profundos entre sí ha limitado un mayor desarrollo
de las relaciones bilaterales.

2 Ver el artículo completo en el español de Xu Shicheng (2011a, 2011b).

151
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

4. Propuestas para la estrategia china hacia ALC en


el futuro

1. Establecer un mecanismo de diálogo de alto nivel entre China


y ALC, que podrá ser la Cumbre entre China y CELAC (Comuni-
dad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), de esta manera
exigirá que ALC adopte una estrategia regional hacia China.
2. Reforzar y ampliar la participación y colaboración china en las
instituciones interamericanas como Cepal, BID, OEA y CELAC y
la cooperación china con los mecanismos de integración de la
región como Mercosur, CAN, CARICOM, MCCA, etcétera.
3. Reforzar la cooperación y coordinación estratégica con los
principales países de la región como con Brasil, México y Ar-
gentina en marco del G-20, con Brasil en BRICS y con Chile,
Perú y México en APEC, etcétera.
4. Acelerar las negociaciones bilaterales con más países de ALC
sobre acuerdos de libre comercio para promover aún más el
comercio bilateral.
5. Continuar promoviendo el comercio y las inversiones directas
e indirectas chinas en ALC y mejorar su estructura.
6. Prestar atención al intercambio educativo, cultural y académi-
co entre China y ALC. Es necesario aumentar la magnitud del
intercambio de estudiantes y profesores entre China y ALC;
asimilar mutuamente las mejores obras literarias, artísticas.
En los últimos años, en numerosas universidades de China
se crearon institutos o centros de estudios latinoamerica-
nos, tales como los Centros de Estudios Latinoamericanos de
la Universidad de Beijing, de la Universidad de Economía y
Comercio Internacional, de la Universidad de Estudios Extran-
jeros de Tianjin, de la Universidad de Estudios Extranjeros de
Sichuan, Institutos de Estudios Latinoamericanos de la Uni-
versidad de Ciencia y Tecnología de Sudeste de China, de la
Universidad de Estudios Internacionales de Zhejiang, etc., que
se suman a los ya existentes Centros de Estudios Latinoameri-
canos de la Universidad de Nankai (Tianjin), de la Universidad
de Fudan (Shanghái), de la Universidad de Hubei y al Institu-
to de América Latina de Ciencias Sociales de China. La creación
de tantos centros de estudios latinoamericanos demuestra el
creciente interés de China por conocer a ALC.

152
Sección 1: La relación de China con América Latina

7. Coordinar la política hacia ALC con los países tanto desarrolla-


dos (EU, UE, España, Japón) como con los países en desarro-
llo (India, Rusia y África del Sur) para evitar malos entendidos
y la innecesaria competencia perniciosa.
8. Establecer un mecanismo multiministerial de coordinación
nacional para unificar la estrategia y las políticas hacia ALC.

China desea trabajar con la región para enfocarse en el desarrollo


integral, profundo, equilibrado y sostenible de su cooperación con el
objetivo de acrecentar las exportaciones de productos de alto valor
agregado, expandir la escala del comercio y optimizar la estructura
comercial.
En materia política, el 5 de diciembre pasado, un día después de
la firma del documento de creación de la Comunidad de Estados La-
tinoamericanos y Caribeños (CELAC), el presidente chino Hu Jintao
envió un mensaje de felicitación por la fundación del bloque. Chi-
na considera un hito la CELAC en la integración regional y confía en
que el nuevo organismo, que congrega a Latinoamérica y el Caribe,
hará aportes a la unidad y coordinación de la región. China también
desea trabajar con la CELAC para construir y desarrollar una asocia-
ción cooperativa integral de beneficio mutuo y desarrollo común con
base en el diálogo, la comunicación y la cooperación.
De igual forma, China y ALC refuerzan sus vínculos y buscan una
mayor cooperación para el crecimiento y desarrollo de cara a los re-
tos del entorno global.
Un factor también positivo en las relaciones es que aun cuando
el intercambio comercial de América Latina con el mundo occidental
se redujo en la crisis económica de 2008, los negocios con el país
asiático continuaron su crecimiento. Aunque las exportaciones de
América Latina a China estuvieron conformadas en forma predomi-
nante por materias primas, a la fecha hay un repunte de productos
de mayor valor agregado y alta tecnología a la nación asiática.
El suministro de América Latina de materias primas y la colocación
de productos con mayor valor agregado revela sinergias adecuadas,
lo que anticipa mejores resultados.
Estamos seguros de que ahora es un momento propicio para un
futuro auge, aún mayor, de las relaciones China-ALC. Ambas partes
continuarán prestando importancia al desarrollo de las relaciones
mutuas desde una nivel estratégico y desde una perspectiva de largo

153
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

alcance, sostendrán la estrecha cooperación en los asuntos globales


y regionales y llevarán la cooperación mutuamente beneficiosa a un
nivel superior.

Bibliografía

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relaciones de China con América Latina a principios del siglo
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y América Latina (I)”. Revista China Hoy en el español (agosto).
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y América Latina (II)”. Revista China Hoy en el español (sep-
tiembre).

154
En América Latina, ¿hay
estrategia sobre China
o solo cuentos chinos?
Gina Caballero

Si bien China es el mayor productor y consumidor agrícola a nivel


mundial, la escasez creciente de recursos naturales y el costo am-
biental generado por su rápido crecimiento económico le presentan
al gigante asiático desafíos de peso para garantizar el futuro de su
seguridad alimentaria nacional. Con tan solo 7% de las tierras cultiva-
bles del mundo y 6% de sus recursos hídricos, China debe alimentar
a 22% de la población mundial. La continua expansión de la clase
media, el cambio de patrones de consumo y estilos de vida, así como
el mejoramiento de la calidad de vida en las zonas rurales, son facto-
res adicionales que harán que China no pueda por sí sola abastecer y
alimentar a toda su población. De hecho, en 2004 China se convirtió
en un importador neto de alimentos, y desde entonces registra un
creciente déficit comercial en su sector agrícola. De acuerdo con ci-
fras del Ministerio de Agricultura de la República Popular China (MOA
2012), tan solo en 2011 el déficit comercial aumentó en un 47.4% y
llegó a 34 mil millones de dólares (mmd). El mismo año, China hizo
compras de productos agrícolas por un valor de 94 mmd, 30% más
que en 2010.
Sin lugar a dudas, el mercado agrícola chino abre nuevas y atrac-
tivas oportunidades para América Latina, una región que cuenta con
ricos recursos naturales e hídricos, para proveerle productos nutri-
tivos, inocuos y de alta calidad. En el auge de este mercado, Brasil
y Argentina se han convertido en los principales proveedores de
China de porotos de soya, mientras que alrededor de 80% de las im-
portaciones chinas de harina de pescado provienen de Chile y Perú.
La persistente concentración de la canasta exportadora regional

155
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

—especialmente de Suramérica— en productos primarios con poco


valor agregado, más la creciente exportación de minerales y metales
para mantener el ritmo de crecimiento en China sigue generando
debates fuertes y preocupaciones justificadas del impacto futuro que
este tipo de intercambio comercial multilateral puede desatar en la
sustentabilidad socio-ambiental y economías de la región.
No obstante, se conoce poco y se debate menos de lo que los
países latinoamericanos están haciendo bien para lograr capitalizar
el potencial del mercado agrícola chino. Más allá de “cuentos chi-
nos”, se encuentran en ejecución estrategias claras y coherentes para
diversificar las canastas exportadoras de Argentina y Chile. Compren-
didas a nivel sectorial, es importante destacar el conjunto de acciones
empleadas en cada caso, para dar a conocer sus grados de divergen-
cias y semejanzas y empezar así a generar lecciones latinoamericanas
que puedan ser compartidas y adaptadas por los distintos países de la
región en su vinculación agrícola con China, por lo que, en primer lu-
gar, se analizan las acciones públicas y privadas y en alianza del sector
frutícola chileno, las cuales han llevado a Chile a convertirse hoy día
en el segundo proveedor de China de frutas frescas. En el caso argen-
tino se examinan las acciones y articulaciones que la Subsecretaría
de Lechería como actor público está propulsando para potenciar los
envíos de pequeñas y medianas empresas lácteas a China. Después y
dado que las estrategias en desarrollo tanto en Chile como Argentina
enfrentan el gran reto del desconocimiento que se tiene en China
de ambos países, se hará mención de la importancia de la inversión
en “imagen país” y trabajo conjunto entre distintos actores, que de-
ben emprender para construir referentes de sus países en el imagina-
rio popular chino. Se concluye con algunas lecciones latinoamericanas
que estas estrategias sectoriales pueden aportar, en especial del po-
tencial de las Pymes en la diversificación de exportaciones, para que
realmente la región logre responder a las oportunidades y desafíos
que le presenta China.

1. Estrategia chilena

En 2009 China desplazó a Estados Unidos como primer socio comer-


cial de Chile. A pesar del Tratado de Libre Comercio (TLC) que entró
en vigor entre ambos países en 2006, el cobre y sus derivados siguen

156
Sección 1: La relación de China con América Latina

representando 80% de las exportaciones chilenas a China, y aún está


por entregar los resultados que se esperaban en la diversificación de
su oferta. Sin embargo, una mirada detallada a los envíos chilenos
de fruta fresca a China, revela una historia poco conocida afuera de
su sector frutícola. Según cifras de la Oficina de Estudios y Políticas
Agrarias (ODEPA 2012) del Ministerio de Agricultura de Chile, el volu-
men de frutas exportadas a China aumentó hasta 312% en el periodo
2006-2011. No es un asunto menor para un mercado que de acuer-
do con los datos de la Administración General de Aduanas de China,
llegó a 3 mmd en 2011 y en el que Chile participa con un valor de
452 mmd. Tampoco sorprende entonces que hoy día Chile ha llegado
a convertirse en el primer proveedor de China de cerezas, manzanas
y uvas de mesa. A nivel suramericano, Chile lidera también las expor-
taciones de frutas, seguido por Perú con envíos principalmente de
uva Red Globe, y Ecuador con envíos mayormente de bananas.
¿Por qué las exportaciones de frutas chilenas a China son im-
portantes?, porque por un valor de 3,980 mmd en 2011, 5.1% de las
exportaciones totales de Chile al mundo son frutas frescas (ODEPA).
Pero es más significativo aún porque el sector frutícola chileno ge-
nera 450 mil empleos, o más de la mitad de los puestos de trabajo
generados por el sector agrícola, los cuales representan 10.8% de la
fuerza laboral nacional en Chile. Mientras que por cada millón de
dólares exportados, el sector minero genera cinco empleos, la fru-
ticultura genera 144 (Fedefruta 2012). Entre más envíos a China, el
sector frutícola chileno podrá seguir aumentando sus exportacio-
nes y contribuyendo a la sofisticación y sustentabilidad del campo
y su gente, además de aportar a la apuesta del sector por diversificar
sus mercados.
La orientación comercial y exportadora del sector frutícola chile-
no en gran parte se explica por las acciones proactivas del Estado en
Chile, que funcionan de acuerdo con una economía libre de merca-
do y que apoyan y respaldan el emprendimiento del sector privado.
Con base en este criterio, Chile tiene una extensa red de TLC y fir-
mó también el primer TLC de China. Este le permite, por ejemplo,
a la cereza chilena entrar al mercado chino libre de aranceles. Esta
puerta comercial y otras razones que en un momento se analizarán,
siguen motivando a los productores y exportadores en Chile a enviar
mayor cantidad de cerezas a China. Según estadísticas de la ODEPA,

157
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

el volumen de exportaciones de cerezas a este mercado paso de 222


toneladas en 2006 a 13 mil 429 toneladas en 2011.
Un TLC con China, como con cualquier otro país, no significa
que no se deba cumplir antes con las medidas y controles fitosanita-
rios que exige la Administración General de Supervisión de Calidad,
Inspección y Cuarentena (AQSIQ por sus siglas en inglés) de China,
para la entrada de alimentos. La firma de protocolos de requisitos
fitosanitarios con el AQSIQ es un proceso complicado y engorroso,
que puede llegar a tardar hasta 2 años o más. Chile ha aprendido
a manejar bien el proceso y los tiempos de estos protocolos y hoy
día es el país latinoamericano que más protocolos tiene firmados con
el AQSIQ para el ingreso de frutas: kiwis, cerezas, manzanas, frutillas,
uvas de mesa, y el año pasado se sumo el de arándanos.
La firma y puesta en marcha de este último protocolo muestra de
manera concreta las acciones públicas que Chile despliega para
apoyar la iniciativa y apuesta que su sector frutícola ha hecho en el
mercado chino. Además de indicar la competencia, experiencia y
trabajo conjunto que la contraparte chilena del AQSIQ, el Servicio
Agrícola y Ganadero (SAG), lleva realizando con el organismo chi-
no, da prueba de cómo un buen manejo de la política y diplomacia
puede conllevar a afianzar lazos comerciales con China. Con el fin de
celebrar el ingreso de arándanos chilenos al mercado chino, la Emba-
jada de Chile en Beijing junto con la Asociación de Exportadores de
Frutas de Chile (Asoex) y el Comité de Arándanos de Chile, realiza-
ron una ceremonia oficial en la Embajada, así como un lanzamiento
de promoción de la fruta en la cadena de supermercados BHG en
Beijing. En la ceremonia oficial, el embajador de Chile, Luis Schmidt,
le hizo entrega al presente viceministro del AQSIQ, Wei Chuanzhong,
de un galardón por el reconocimiento del trabajo del AQSIQ en agi-
lizar el proceso de apertura del mercado a los arándanos chilenos.
En la recepción, el viceministro del AQSIQ repitió las líneas
que Chile y China intercambian permanentemente en reuniones
oficiales: “Chile es el primer país de Suramérica que estableció re-
laciones diplomáticas con China y que firmó un convenio bilateral
para el ingreso de China a la OMC. Además, es la primera nación la-
tinoamericana que reconoció el estatus de economía de mercado
completa de China, y que firmó un TLC con China. Estos cuatros
puntos implican que China y Chile son amigos de confianza y so-
cios con beneficios mutuos” (ASOEX 2012:2). En breve, la política en y

158
Sección 1: La relación de China con América Latina

con China importa, importa mucho y Chile ha aprendido que más


allá de categorizaciones políticas (Chile y China mantienen una rela-
ción de socios de cooperación), las acciones son las que más cuentan.
Así, Chile se convierte en el primer país del mundo en obtener auto-
rización para la entrada de arándanos al mercado chino.
Por tanto, Chile, entendiendo el matiz político de las relaciones
con China, emplea la política como herramienta para generar meca-
nismos de confianza que construyen y mantienen la estabilidad
política necesaria en la relación bilateral para avanzar en temas co-
merciales de su interés. Otro ejemplo relevante de estos mecanismos
es la Granja Demostrativa China-Chile en Jixian cerca a Tianjin, esta-
blecida en 1999 por los ministerios de agricultura de ambos países.
Ideada por el actual embajador de Chile en China, la Granja se conci-
bió como un proyecto de amistad y cooperación para dar a conocer
tanto las variedades frutales con las que cuenta Chile, como sus tec-
nologías y técnicas agrícolas en el sector. La Granja cuenta con su
propio asesor técnico general, que aparte de llevar el mantenimiento
completo de los huertos, recibe cada año a funcionarios, profesores,
agrónomos y estudiantes de distintas provincias del noreste chino.
El año pasado se trasladó a una sección de la Granja el pabellón chi-
leno en la Expo Mundial de Shanghái 2010 para seguir sembrando
el conocimiento cultural de Chile en China y promover el turismo y
productos chilenos.
Si bien un componente importante en las acciones públicas que
Chile despliega para facilitar las exportaciones de frutas a China es
el manejo de la política, también lo es la parte técnica y comercial.
En cuanto a la parte técnica, la Agregaduría Agrícola en la Embajada
de Chile en Beijing es la encargada de llevar los debidos procesos
fitosanitarios y contacto directo con el AQSIQ. Destaca que aparte de
Chile solo dos países latinoamericanos más, Argentina y Brasil, cuen-
tan con agregadurías agrícolas en China. Dado el potencial y actividad
del sector agroalimentario en China, la importancia de la agregaduría
es enorme. En 2011, el agregado agrícola asistió a 22 ferias agroa-
limentarias a lo ancho de China (A. Aspee, entrevista personal, 23
de marzo de 2012). Para el sector frutícola chileno, contar con esta
presencia es clave para mantenerse al día con las últimas noticias
del mercado en China. Del mismo modo, la Agregaduría resuelve de
manera oportuna los problemas que pudiesen presentarse a la lle-
gada de productos agrícolas chilenos a puertos chinos. Para la fruta

159
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

fresca y por su delicadeza este tiempo es oro, pues es decisivo en los


precios de venta a los importadores. Por otra parte, la Agregaduría
coordina con ProChile —Dirección de Promoción de Exportaciones
del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile— para planificar y
organizar la participación de empresas y exportadores de frutas en
ferias correspondientes en China.
ProChile representa el ámbito comercial de las acciones públicas
que ejecuta Chile para apoyar las exportaciones de frutas chilenas a
China. Como el lanzamiento de los arándanos junto con la Asoex o
la participación masiva en Asia Fruit Logística en Hong Kong cada
año, hay muchas más actividades que ProChile coordina y apor-
ta recursos públicos al sector privado chileno para promocionar
la venta de frutas frescas a China. Al mismo tiempo, y a diferencia
de otras oficinas comerciales de la región, los oficiales de ProChi-
le en China cuentan con gastos de representación que les permiten
adecuarse al estilo chino y entre invitaciones a actores de empresas
públicas y privadas forjar lazos de amistad y confianza. De esta manera,
ProChile ha logrado construir una relación fluida con la gigante esta-
tal Corporación Nacional de Aceites, Cereales y Productos Alimenti-
cios de China (COFCO por sus siglas en inglés), la cual realiza varias
visitas a Chile cada año. Paso a paso, esta relación le ha permitido a
ProChile mostrar los diferentes productos agrícolas y agroalimenta-
rios que Chile puede ofrecer. De importaciones de vinos chilenos y
que ya tiene a COFCO con su propia viña en Chile, COFCO empieza
a acercarse al sector frutícola chileno. Después de su primera com-
pra de 11 contenedores de fruta fresca, COFCO se encuentra ne-
gociando contratos a plazo para la compra de más fruta (información
concedida por ProChile en Beijing, G. Matamala, entrevista personal,
5 de abril de 2012).
Pero el dinamismo de las exportaciones de frutas frescas chilenas
no solo se debe a las acciones políticas técnico-comerciales del Estado
chileno y sus representaciones en China, pues como entrevé la acti-
va coordinación público-privada en la organización de actividades y
participación a eventos, estas articulaciones son posibles gracias al
emprendimiento, iniciativa y organización del sector frutícola chi-
leno. Además, obedecen a las configuraciones de las funciones del
sector público y privado en Chile. En sí mismas, estas articulaciones
demuestran cómo la industria frutícola chilena no solo ve la impor-
tancia del mercado chino, sino que entiende qué hacer con ella y

160
Sección 1: La relación de China con América Latina

refleja a su vez una experiencia de aprendizaje y trabajo, definida bajo


una estrategia global de mercados de hace 15 años.
La estrategia englobada en las transformaciones de un mundo en
creciente proceso de globalización le ha brindado al sector y sus ac-
tores una claridad y preparación envidiable para enfrentar mercados
como el chino. Vale la pena destacar la visión de largo plazo del sec-
tor, expresada de la siguiente manera por el presidente de la Asoex,
Ronald Bown: “La globalización implica una visión global de lo que
constituye la operativa. Es necesario tener estrategias adecuadas y en
permanente revisión para cumplir con una visión a largo plazo.... Y
nuestra visión de largo plazo, que hoy día es una realidad más con-
creta, fue Asia” (entrevista personal, 1 de febrero de 2012).
La experiencia de estos años acompañada con visitas frecuentes a
China le ha entregado al sector conocimientos valiosos que cimien-
tan a la vez una base de pruebas y errores como herramienta para
fortalecer el aprendizaje de los mecanismos de ingreso y distribución
de la fruta en China. Hoy día los agronegocios y exportadores frutí-
colas chilenos saben que la fruta más apetecida en China es la más
grande, jugosa y dulce, y así por ejemplo han abierto el mercado
para la uva de mesa chilena con envíos de Red Globe. De esta forma,
empiezan a crecer las exportaciones a China de otras variedades de
uva, como la Crimson, Autumn Royal y Thompson. Siendo productor
en contraestación, el sector está bendecido por el pico de la cosecha
de uvas de mesa, cerezas, ciruelas, arándanos, nectarinas y duraznos
(entran vía Hong Kong), y que justo se da por las fechas que se cele-
bra el año nuevo chino (entre finales de enero y febrero). En la fiesta
tradicional más importante del calendario chino, familias, amigos y
hasta clientes acostumbran a regalarse frutas y cestas de estas.
A la cereza chilena, por su rojo brillante y buen tamaño, le ha ido
más que bien durante la fiesta china. En la temporada 2011-2012 sus
exportaciones a China se duplicaron. No obstante, el precio en puerto
chino se desplomó considerablemente, pues la industria no pre-
vió que el año nuevo chino ocurría más temprano en 2012, y conti-
nuó destinando al puerto de Guangzhou la mayoría de sus cajas de
cerezas, lo que le dio poca maniobra cuando por el retraso de un
barco mucha cereza llegó junta (El Mercurio-Revista de Campo 2012).
Con los errores, la industria está tomando lecciones para que este
tipo de situaciones no vuelvan a ocurrir. Al estar más atentos a las

161
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

fechas cambiantes del año nuevo chino, está estudiando los envíos a
otros puertos en China habilitados para recibir frutas.
Además, la industria comienza a entender cada vez más las siner-
gias que se pueden entablar entre las condiciones y desarrollo del
mercado chino, con aquellas de la producción y organización domés-
tica. De este modo, entendiendo que en China solo 10% de la fruta se
vende en supermercados, y que son los operadores de las terminales
en China los que manejan gran parte del abastecimiento de la fruta
a mercados o puestos libres (wet markets), la industria está iden-
tificando una oportunidad comercial importante para sus Pymes. A
saber y a través de su empate con los numerosos pequeños y media-
nos compradores en las terminales, la industria podrá hacer volumen
en China (entrevista a M.J Alcaíno en Red Agrícola 2012).
El sector y la industria como tales están preparados para apoyar
semejante empate, pues gremios como Fedefruta en su calidad de
agente operador Corfo (Corporación de Fomento de la Producción
de Chile), disponen de instrumentos y herramientas para promover
la asociación de los productores para exportar y crear economías de
escala. Este punto es relevante para entender el dinamismo de las fru-
tas chilenas en China, pues alude tanto a la coordinación en y entre
sectores (público-privado), como al papel de los gremios del sector
en la suma de acciones para mantener las condiciones fitosanita-
rias en orden y apoyar la diversificación de las exportaciones de fru-
tas. Esta es la misión del Comité de Arándanos en la Asoex, el cual
agrupa a 32 empresas que representan 82% de la industria. Hoy día,
84% de los arándanos chilenos se envían a Estados Unidos, y en el
pico de la temporada las grandes cantidades enviadas saturan la
oferta y deprecian el precio. La industria está entendiendo de nuevo
a través de la práctica que restando envíos a Estados Unidos y sumán-
dolos a China, los precios en el mercado estadounidense mejoran. En
esta ecuación y como lo explica Felipe Juillerat, miembro del Comité
y gerente de ventas en Vital Berry (empresa que lidera las exportacio-
nes de arándanos chilenos a China): “China puede generar el balance
en los esfuerzos por diversificar y reducir la dependencia en Estados
Unidos” (entrevista personal, 27 de enero de 2012).
Por ende, son este tipo de acciones públicas y privadas en con-
junto las que le están brindando al sector frutícola chileno el bagaje,
apoyo y práctica para descifrar su estrategia global en miras al mer-
cado chino. Los crecientes costos de producción (escasez de mano

162
Sección 1: La relación de China con América Latina

de obra, altos costos de energía, aumento en el valor de la celulosa,


altos precios del petróleo), más el problema del bajo tipo de cambio
tienen al sector frutícola chileno seriamente preocupado por pérdi-
das de rentabilidad y competitividad. No obstante, sus figuras y voces
más representativas están fijando a China como parte de la estrate-
gia para enfrentar y solucionar sus desafíos. El embajador Schmidt,
expresidente también de Fedefruta, sostiene que dada la demanda
inelástica de la fruta: “Si se envía una mayor cantidad de productos
a este mercado, destrabaría las plazas sobresaturadas de frutas como
Estados Unidos y Europa, haciendo subir los precios de la fruta os-
tensiblemente” (Schmidt 2011:6).
De la misma manera, Manuel José Alcaíno, presidente de Decofrut
(empresa de servicios a la industria exportadora de frutas frescas),
propone redestinar fruta de los mercados tradicionales al chino
para mejorar la distribución de precios en los diferentes mercados.
Además propone cuadruplicar los envíos a China en cuatro años, es
decir de 5% de la fruta que Chile envía hoy a 20%. Una propuesta
compartida y abogada también por otros en la industria, como por
el presidente de la Asoex. Dada la gran capacidad de absorción del
mercado chino, la industria le apuesta a China para que mejoran-
do sus retornos, se recapitalice y logre nuevas variedades derivadas
de la modificación genética y continúe modernizando sistemas de
producción. Así, China se posiciona también en la estrategia de la in-
dustria para aumentar su competitividad. Según Alcaíno, la industria
cuenta con la base del TLC con China para lograrlo, y “el desafío es
netamente comercial” (entrevista en Red Agrícola 2012). Pero como
se discutirá después del caso argentino, este desafío no solo es co-
mercial, también es cultural.

2. Estrategia argentina

El contraste de la estrategia chilena con la argentina es fascinante e


interesante, pues si Chile y su sector frutícola se pueden tomar como
referencia de cómo años de trabajo y compromiso sí pagan, el caso ar-
gentino, con base en la estrategia de su Subsecretaría de Lechería,
muestra cómo se pueden empezar a generar consensos sectoria-
les mediante una vinculación más cercana con China. Pero prime-
ro es necesario observar el panorama de las relaciones comerciales

163
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

bilaterales entre Argentina y China. De acuerdo con la Aduana China


(2012), en 2011 los porotos y aceite de soya crudo representaron
76% de las exportaciones totales de Argentina a China, manteniendo
el alto grado de concentración de los últimos años. Por estos rubros,
Argentina se ha convertido en el tercer proveedor de alimentos de
China. Sin embargo, y como en el caso de las exportaciones de frutas
frescas chilenas, los envíos de lácteos argentinos muestran un dina-
mismo destacado. Aunque aún por detrás de Nueva Zelanda, Estados
Unidos y Francia, los principales proveedores de productos lác-
teos de China, Argentina de acuerdo con el Informe No.014/2012 de
su Agregaduría Agrícola, exportó en 2011 19,512 de toneladas de pro-
ductos lácteos por un valor de 39 md, lo que representó respecto a
2010 un aumento de 151% y 87% respectivamente. La mayor parte de
las importaciones desde Argentina las ocupa el suero lácteo (75%),
pero la leche y crema en polvo y manteca han registrado un fuer-
te aumento desde 2009. En cuanto a las exportaciones de quesos y
según datos de la Subsecretaría, en el primer trimestre de 2012 ya se
exportó 82% del total exportado en 2011.
¿De nuevo, por qué las exportaciones de productos lácteos argen-
tinos a China son significativos?, porque el sector lácteo argentino
es una importante fuente de empleos, ya que da trabajo a alrededor
de 80 mil a 100 mil personas en las etapas de producción primaria
e industrial, además de generar el 14% del valor de la producción
total de alimentos y bebidas en Argentina (Gutman 2007:225). Más
aún, mientras que mil hectáreas de soja de primera emplean a 0.83
personas al año, mil hectáreas de tambo generan 20 puestos de tra-
bajo, punto concedido por el director nacional de Planificación de
Estrategia de la Subsecretaría (R. Socín, entrevista personal, 4 de fe-
brero de 2012). Y todavía más significante, porque la Subsecretaría
de Lechería le apostó a China en su estrategia nacional para organizar
y profesionalizar la cadena láctea de Argentina. La Subsecretaría se
creó tan solo en 2009 bajo el Ministerio de Agricultura, Ganadería y
Pesca (Magyp), por lo que su accionar es relevante para crear con-
ciencia del valor y contribución que el sector lácteo sigue llevando al
desarrollo socio-económico de Argentina.
Por tanto, y para potenciar las exportaciones de lácteos, en especial
de las Pymes, la Subsecretaría está emprendiendo y ligando acciones
políticas técnico-comerciales tanto a nivel doméstico como exte-
rior, especialmente con China, para reordenar y balancear la cadena

164
Sección 1: La relación de China con América Latina

láctea argentina. Para ello, la Subsecretaría ha diseñado por primera


vez políticas públicas para profesionalizar y sofisticar el sector. En
este ámbito, el Programa Nacional de Pymes lácteas, busca median-
te la articulación pública-privada y asociativismo, gestionar acciones
de capacitación para fortalecer su institucionalidad, gerenciamiento
organizacional, innovación, tecnología e iniciativa en la apertura de
mercados. El Programa se puso en marcha inicialmente con la Asocia-
ción de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas (Apymel), que abarca
a 200 productores y es de relevancia infinita pues 95% del total de las
empresas en la cadena láctea argentina son Pymes, canalizando 33%
de la leche procesada y abasteciéndose con alrededor de 40% de los
tambos (Castellano, Iturrioz, et. al. 2009:130).
La Subsecretaría bajo el liderazgo y emprendimiento de su titular,
Arturo Videla, ha empezado a incluir a China en esta estrategia de
política pública. Viendo el potencial de integrar y apoyar la estrategia
sectorial en la vinculación agrícola entre Argentina y China, el subse-
cretario realizó cinco visitas a China en 2011, que le han permitido
entender e ir descifrando la estrategia para aprovechar los momentos
difíciles y de cambios por los que atraviesa hoy día el sector lácteo
chino. Como mostró el escándalo de contaminación con melanina
de leches en 2008, en el cual murieron seis niños y enfermaron has-
ta 300,000 personas (China Daily 2010), el sector tiene problemas
graves de inocuidad. Con un mercado creciente y un consumidor
cada vez más esquivo a los productos locales, China importa ca-
da vez más productos lácteos. En 2011, las importaciones en volu-
men y valor respecto al año anterior registraron aumentos de 22% y
33% respectivamente (Odarda y Bonansea 2011).
Ante este panorama, el subsecretario decidió emprender con Chi-
na el asociativismo que gestiona en Argentina con el sector lácteo y
sus actores. Pero para promoverlo y como él mismo explica, se debe:
“establecer primero una plataforma que desencadene su dinamismo
y acciones... Habilitando de este modo las condiciones favorables
para que los distintos actores sociales puedan interactuar bajo una
estrategia, cuyo objetivo no sea más que contribuir a la generación
de valor público....” (Entrevista en CSST 2011:6). La Subsecretaría ha
podido empezar a trabajar en esta plataforma gracias a las bases sen-
tadas por el Magyp en su atención y gestión por afianzar la relación
agrícola bilateral con China. En este sentido, el Magyp y el MOA fir-
maron en 2009 un Memorando de Entendimiento en Cooperación

165
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

Agrícola, y en la Primera Reunión del Comité Agrícola Bilateral en


noviembre de 2010 incorporaron el tema lácteo en el programa
de trabajo acordado. Bajo la consideración de estos importantes
acuerdos, en julio de 2011 los dos ministerios firmaron otro Memo-
rando de Entendimiento en Cooperación Láctea, que reconociendo
que ambos países comparten preocupaciones por el desarrollo de
sus respectivos sectores lácteos, busca establecer una alianza estraté-
gica en cooperación láctea (2011:1).
Además de contar con un Grupo de Trabajo en Cooperación Lác-
tea encargado de la aplicación del Memorando, este también le ha
abierto la oportunidad a la Subsecretaría para establecer una plata-
forma que empiece a generar confianza y entendimiento entre los
diferentes actores de la cadena láctea argentina y china con el fin
de habilitar las condiciones favorables para fomentar el asociativis-
mo bilateral. Así, y mientras se firmaba el Memorando en Beijing,
una delegación china encabezada por el vicepresidente de la Aso-
ciación de Lechería de China, y que incluía también a importantes
expertos y empresas del sector lácteo chino, era recibida por el inten-
dente de Villa María en la provincia de Córdoba (una de las principales
cuencas lecheras en Argentina). El objetivo de la visita organizada
por el Magyp y la Subsecretaría, era la identificación de oportunida-
des comerciales y de cooperación en investigación y tecnología, ade-
más de la firma de acuerdos con Apymel y otros actores relevantes
del sector lácteo argentino (El Diario 2011).
Más aún, la gestión política que viene realizando el subsecretario
ha coadyuvado también a forjar el consenso de la importancia de Chi-
na en el desarrollo de la estrategia de política pública para el sector.
Como explica Socín, la creciente vinculación con China ya está ge-
nerando efectos positivos en la organización del sector, pues para
empezar a aumentar los intercambios se ha “requerido de una fuerte
articulación público-privada en la cadena, para estar a la altura... no
sólo en la planificación y concreción de las distintas misiones en uno y
otro sentido, sino también en la generación de una sólida platafor-
ma que sustente los incipientes pero promisorios flujos comerciales”
(entrevista personal, marzo 21 de 2012).
Asimismo, la gestión técnica de la Subsecretaría con China está
afianzando el consenso sectorial en Argentina respecto a la nece-
sidad de afianzar prácticas y mejorar los procesos empresariales
a lo largo de la cadena láctea. El Memorando, de nuevo, provee una

166
Sección 1: La relación de China con América Latina

herramienta para hacerlo, pues plasma como objetivo la profundi-


zación de la cooperación bilateral a largo plazo en el sector lácteo para
construir un mecanismo de cooperación efectiva en la formulación
de políticas racionales que le permitan a ambos países compe-
tir en el mercado internacional (2011:1). Por tanto, además de incluir
artículos que promueven y apoyan el intercambio de información
y asistencia técnica, también promueve el establecimiento en territo-
rio chino de un Tambo Demostrativo Argentina-China, para la difusión
del manejo, genética vacuna y tecnología usada por Argentina.
Igualmente, el Tambo legitima las acciones técnicas que la Sub-
secretaría está adelantando para concientizar al sector sobre el peso
que tiene el mejoramiento integral de las condiciones higiénico-
sanitarias a lo largo de la cadena y lo incentiva a estar a la altura de se-
mejante cooperación. Con un Tambo argentino en China, le es más
difícil a los tambos locales resistir el proceso de profesionalización
que está adelantando la Subsecretaría mediante políticas técnicas
como el Programa Tambos con Futuro. Este Programa, así como el
nuevo Sistema de Pago de la Leche Cruda por Atributos de Calidad,
son relevantes en tanto que mejoran los retornos al productor le-
chero, como a las Pymes lácteas, que con una óptima materia prima
podrán mejorar la calidad de sus productos y estructura de precios.
A su vez, la cooperación en la que está enmarcado el Tambo De-
mostrativo, le permitirá a la Subsecretaría de Lechería contribuir a
la reorganización y desarrollo de la cadena láctea china. Con planes
ambiciosos como el Plan Nacional de Desarrollo Lácteo de China
(2009-2013), China busca incrementar su producción lechera au-
mentando su productividad y con una mayor industrialización de sus
tambos de más de 100 cabezas (Dobson, Dong y Jesse 2011:14). El
Tambo, con la aplicación de genética argentina, coadyuvará a China a
mejorar la productividad de su rodeo nacional. Al mismo tiempo dará
un ejemplo de cómo tambos no tan grandes pueden impulsar la ino-
cuidad de la industria y desarrollo local ([Link], entrevista personal,
3 de noviembre de 2011). Estos intercambios técnicos le abren a Ar-
gentina una frontera comercial interesante, posicionándola ante el
consumidor chino como un proveedor seguro de lácteos de calidad.
No es menor que el Memorando declara la creación de un ambiente
propicio para los intercambios lácteos entre Argentina y China.
En este trayecto, el Tambo está atrayendo el interés e intención de
Sanyuan Foods Co. Ltd y el Grupo Bejing Economic Trade Corporation

167
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

(BETC), por participar en su establecimiento (entrevista a A. Videla


CSST 2011:6) y ha empezado a generar lazos comerciales producto
del asociativismo público-privado, que la Subsecretaría ha empe-
zado a articular en China. Así, Sanyuan, la tercera empresa láctea más
grande de China, se va convirtiendo paso a paso en uno de los so-
cios estratégicos de Argentina en la apertura del mercado para sus
productos lácteos. Por su parte, el Grupo BETC es un socio especial y
estratégico, pues ha sido el actor facilitador en las articulaciones con
Sanyuan y el primer comprador de quesos argentinos provenientes
de Pymes, pues uno de los accionistas del Grupo BETC es un chi-
no nacionalizado argentino, que con el fin de entrelazar el mundo
chino con el argentino, llevó al grupo a montar el primer restaurante
argentino en Beijing y Shanghái: El Obelisco.
Identificando y tomando en cuenta el interés del Grupo BETC en
contribuir a los intercambios entre Argentina y China, la Subsecre-
taría se ha empeñado en establecer una relación con el Grupo o,
propiamente hablando, una guanxi. No obstante, ha hecho bien en
institucionalizarla con actores privados relevantes de la cadena láctea
argentina, como las firmas bajo la Apymel. Gracias al asociativis-
mo fomentado entre el Grupo BETC y la Apymel, el gremio argentino
abrió su oficina en Beijing en noviembre de 2011, y se convirtió en la
primera representación de Pymes latinoamericanas en China. El pri-
mer envió en enero 2012 de ocho contenedores de quesos argentinos
por empresas de la Apymel, no solo marcó el primero de este tipo,
sino que también lleva el sello del asociativismo bilateral.
Aún hay más detrás de este caso exitoso de Pymes exportando a
China, pues está fundamentado en los ejes del mencionado Programa
Nacional de Pymes lácteas. Para la Subsecretaría no fue fácil invitar
a las Pymes a exportar a China, y aparte de viajes al país asiático ha re-
querido una articulación y asociativismo fuerte, para agrupar bajo la
Pyme Capilla del Señor a 11 más de la Apymel, en la exportación con-
junta a China. Primero, y con un mercado interno grande las Pymes
argentinas no tienen realmente orientación exportadora, y segundo
se necesita generar la visión para comprometerlas a unirse. Para ello,
la Subsecretaría les ha venido vendiendo no un “cuento chino”, pero
sí el sueño chino y la posibilidad de entrar a un mercado rico en
oportunidades. No son de extrañar las siguientes palabras de uno de
los representantes de Capilla del Señor al concluir su primera visita a
China: “No nos imaginábamos que aquí podía haber oportunidades

168
Sección 1: La relación de China con América Latina

para nosotros. Agradecemos a nuestro gobierno, por darnos la confian-


za en nosotros mismos e impulsarnos a salir a China” (LatinChina 2011).
De este modo, y como se puede apreciar de las acciones político
técnicas-comerciales analizadas, la Subsecretaría está incorporando a
China en su estrategia de política pública para profesionalizar y sofis-
ticar la cadena láctea argentina. Creando paralelos y concordancias,
la Subsecretaría está activando una estrategia sectorial con China para
impulsar la capacidad exportadora de las Pymes y mejorar su compe-
titividad. Destacan los envíos de quesos, pues la mayoría de las Pymes
lácteas en Argentina se dedican a su elaboración. Siendo las gran-
des receptoras de leche cruda, la Subsecretaría está instrumentando
programas —que legítima con su relación con China— para aumen-
tar la productividad y mejorar las condiciones higiénico-sanitarias
de los tambos. Proveyendo una óptima materia prima, los producto-
res lecheros mejoran sus retornos, mientras las Pymes lo hacen
también elaborando quesos de alta calidad. Asimismo, con mayores
exportaciones las Pymes no solo pueden capitalizarse para mejorar
procesos industriales y diversificar su producción, sino que también,
destinando más productos al mercado externo, le da un balance a los
flujos de leche en el mercado interno, lo que permitirá mantener o
mejorar los precios y retornos a los productores.

3. El desafío: “imagen país”

Las acciones políticas técnico-comerciales de Argentina y Chile


muestran que es posible integrar la vinculación con China a sus res-
pectivas estrategias sectoriales. No obstante, ambas enfrentan tantos
desafíos comerciales cuanto culturales. El gran desconocimiento que
existe entre China y la región dificulta la creación de mecanismos
apropiados para dar a conocer y promocionar los productos latinoa-
mericanos en China. Si en la región se tiene poco conocimiento de
cómo los aspectos culturales en el proceso de modernización por el
que vive China hoy, influyen en la decisión de compra de sus consu-
midores, estos últimos apenas saben donde están ubicados los países
latinoamericanos geográficamente.
Por tanto, la inversión en imagen país se vuelve imperativa en
China para ser capaces de capitalizar las oportunidades del mercado
agrícola chino y conquistar a un consumidor cada vez más internacio-

169
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

nalizado y esquivo a la calidad de los productos locales. Esta inversión


no debería ser un debate sobre a quién le corresponde hacerla, si al
sector público o privado, pues de hecho requiere que la hagan am-
bos por igual, y con el involucramiento de más y diversos actores
que tienen interés en participar en los intercambios entre China y la
región, pero que aun no encuentran los puentes y apoyo para hacer-
lo. La suma de sus acciones y agendas a las relaciones multilaterales
hará que desde distintos frentes se genere conocimiento y referen-
tes populares con los que el ciudadano chino pueda asociar a los paí-
ses de la región, y así crear vínculos de consumo con estos.

4. Lecciones latinoamericanas

Aunque la inversión en imagen país y la inclusión de diversos actores


en la agenda multilateral son aún tareas pendientes, los grados en
las semejanzas y divergencias de las estrategias sectoriales de Argen-
tina y Chile son relevantes en la manera en que generan lecciones
latinoamericanas que los demás países de la región pueden adop-
tar —más no copiar— en su vinculación agrícola con China. Si el
caso chileno es un punto de referencia, el argentino, quizás más re-
presentativo de los estados y condiciones de los diferentes sectores
agrícolas de la región, es un ejemplo de cómo estos pueden empezar
a enfrentar sus desafíos internos y subirse al carro con China. En ge-
neral, estas estrategias sectoriales muestran la necesidad de generar
a nivel interno consensos sectoriales que logren traducirse en capa-
cidades y organización para enfrentar y aprovechar un mercado tan
apetecido pero complicado como el chino. Solo así la región podrá
transformar la ventaja comparativa de sus ricos recursos naturales en
industrias agroalimentarias competitivas. Como dan muestra estos
dos casos, las Pymes tienen un papel importantísimo en esta transfor-
mación productiva y en la diversificación de exportaciones, pues su
contribución al desarrollo sustentable local es inmensa, y el tamaño
del mercado chino crea oportunidades para coordinar y potenciar
mediante su asociativismo empresarial los envíos a China.
La misma magnitud de China, y como se pudo apreciar de las
estrategias que están descifrando el sector frutícola chileno y el lác-
teo argentino, produce con mayores envíos al país asiático un efecto
balance en la distribución de precios en los mercados y a lo largo de

170
Sección 1: La relación de China con América Latina

las cadenas sectoriales. Con mayores retornos a los productores y


Pymes, estas también se podrán capitalizar y mejorar sus procesos
de producción para afianzar su competitividad. Por tanto, este efec-
to balance enseña que las exportaciones agroalimentarias a China
no deberían obedecer los patrones actuales del comercio multilateral,
y en los que la región envía mayormente materias primas. Pero como
muestran los casos argentino y chileno, para capitalizar este efec-
to balance, se necesita visión, planificación y coordinación sectorial.
Entre otras lecciones, las acciones políticas técnico-comerciales
analizadas en ambos casos, las cuales además de potenciar y diversi-
ficar exportaciones, muestran cómo se puede cortejar a China para
afianzar las relaciones multilaterales. Pero para realmente ganar-
se a China y participar en su mercado agrícola, las embajadas latinoa-
mericanas necesitan contar con más recursos, y todas sin falta deben
tener agregadurías agrícolas en China. No puede ser que las decla-
raciones de los gobiernos latinoamericanos, en las que reconocen
a China como socio estratégico para sus países, sean solo cuentos
chinos, ¿cierto?

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172
Sección 2:

Relaciones bilaterales
Convergencias y divergencias
sino-mexicanas: hacia una nueva
agenda bilateral
Juan González García y Francisco Javier Haro Navejas

Introducción

El siglo XXI marca un hito en la historia de las relaciones diplomáti-


cas entre la mayoría de los países del mundo. Ahora, a diferencia de
los siglos pasados, las relaciones diplomáticas se concentran, aun-
que no únicamente, en las relaciones económicas, de cooperación,
colaboración, competencia, más que para hacer frente a potenciales
fuentes o asuntos de conflicto político o militar.
Obviamente, aun determinada por las grandes potencias, la orto-
doxia neoliberal se ha impuesto en varios aspectos a la realista tradi-
cional, para dar vida a las relaciones bilaterales y multilaterales de los
países. Igualmente, algunos acontecimientos trascendentales como
la finalización del periodo de la llamada Guerra Fría (1945-1991); la
caída del socialismo real en muchos países, en tanto régimen de or-
ganización económico, político y social en 1989; la consolidación del
fenómeno de la globalización (década de los 90 del siglo XX) y las po-
líticas de apertura de mercados impulsadas desde Estados Unidos e
Inglaterra desde finales de los 70; el incremento sin igual de los flu-
jos de mercancías y capitales e imperio del mercado, con la creación
de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 1995; las recientes
crisis económicas, asiática de 1997-98 e internacional de 2008-2009,
mucho tienen que ver en el perfil asumido por las relaciones
diplomáticas hoy día entre la mayoría de los países, sean estos desarro-
llados, subdesarrollados, emergentes o sumergentes (países incapa-
ces de blindar sus sistemas económicos ante los impactos externos,

175
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

que por lo mismo provocan desequilibrios internacionales, como se-


ría el caso de Grecia).
El anterior es el escenario en el que se desarrollan las relaciones
diplomáticas, económicas, educativas, científicas y de cooperación
entre la mayoría de los países del orbe. Ese es el espacio en el que,
por ende, se desarrollan las relaciones entre México y la Repúbli-
ca Popular China (RPCH, Beijing o solo China, en adelante). Estas tie-
nen una historia que conduce a una reflexión en torno al rumbo que
podría tomar la relación, luego de que, en el pasado, ambos países
lograron establecer relaciones diplomáticas en un mundo difícil, has-
ta cierto punto hostil, en el que el mero hecho de haber establecido
dichas relaciones significó un avance significativo por los obstáculos
que enfrentó el proceso.
En este escrito analizamos, grosso modo, la evolución de las re-
laciones diplomáticas entre México y China, desde una perspectiva
propia y con la finalidad de contribuir a la generación de ideas para el
diseño de una nueva etapa en la relación bilateral, ante el escenario
caracterizado por la competencia e interdependencia globales, en las
que cada país busca sacar provecho de las debilidades del otro o bien
no perder mucho en la competencia global, regional y bilateral.
En este sentido, el escrito se compone de cuatro secciones. En la
primera damos una descripción del entorno del establecimiento de
las relaciones, dados los antecedentes de la relación; posteriormen-
te analizaremos la evolución. Tanto en los antecedentes del estable-
cimiento de las relaciones como en su evolución, encontramos las
raíces de los encuentros y desencuentros; posteriormente vemos el
estado reciente de la relación, en donde enfatizamos el predominio
de los desencuentros y, en la cuarta sección, incluimos un apartado
en torno a las perspectivas de la relación, donde esbozamos nues-
tros planteamientos acerca de la propuesta de ideas innovadoras que
contribuyan a dar claridad y rumbo a la relación. Concluimos con una
serie de consideraciones finales.

176
Sección 2: Relaciones bilaterales

1. Antecedentes históricos y contexto de la


relación México-China: inicio de un proceso de
largo alcance pero de mínimos avances

El inicio de la relación gubernamental sino-mexicana (14 de febrero,


1972) respondió a condiciones externas e incentivos internos que se
determinaron mutuamente. Entre los primeros se encuentra princi-
palmente la política de Richard M. Nixon de acercamiento a China,
que condujo al entonces presidente Luis Echeverría a hablar ante la
Asamblea General de la ONU (Chao 2000) a favor de la posición ini-
cial estadounidense, lo cual se expresaría en el apoyo a que Beijing
ocupara el lugar mantenido por Taiwán en la misma Asamblea y en el
propio Consejo de Seguridad (Haro, León, et al. 2011).
El anterior hecho fue el inicio formal de lo que posteriormen-
te marcaría la relación bilateral, un apoyo de México a China para
que esta pudiera seguir estableciendo relaciones con el mundo y
Latinoamérica. Aunque México fue el cuarto país con el que China
estableció relaciones en la región, fue relevante y dio lugar al impul-
so del conocimiento mutuo y al inicio de un proceso continuo de
intentos de colaboración que no termina de diseñar un proyecto de al-
cance global, que pueda ponderar cabalmente la importancia en la
relación bilateral.
En los 40 años que lleva la relación es posible constatar que las in-
teracciones entre los gobiernos de México y China están marcadas
por el hecho de que Beijing inició con las piezas blancas: su agenda
histórica, aparentemente simplista, el reconocimiento de una so-
la China, fue aceptada por el gobierno mexicano aparentemente sin
reparos, entre otras razones por carecer de una pieza de importancia
similar. A partir de lo anterior es explicable que las relaciones han
oscilado entre la desconfianza y los roces, situaciones matizadas por
destellos de colaboración, grandes dosis de voluntarismo y oscuras
medidas para tratar de contener el reciente avance comercial chino.
A los elementos anteriores habría que agregar las casi permanentes
diferencias de fondo existentes entre los representantes diplomá-
ticos mexicanos en esa parte de Asia y la Secretaría de Relaciones
Exteriores (SRE).
En un extremo del movimiento pendular, al despertar de la déca-
da de los 70, la SRE y el embajador mexicano en turno se enfrascaron
en un intercambio epistolar debido a la preocupación de la primera

177
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

de que el personal de la embajada china en Río Magdalena, al sur de


la Ciudad de México, estaba creciendo de forma exagerada. Pese a
que la dependencia del Ejecutivo no lo explicitó, para el representan-
te en Beijing el temor era que la contraparte china realizara activida-
des políticas desestabilizadoras. En el otro lado de la oscilación, pero
en un tiempo reciente, se tiene el excesivo peso de los elementos
discursivos dados por los gobernantes mexicanos a partir del año
2000: los aspectos de fuerte carga moral, como la presunta superiori-
dad del sistema político mexicano y el trato dado al Dalai Lama. Entre
los extremos, el movimiento pendular ha llevado a diferentes puntos
de intensidad. Por un lado, al problema migratorio, mismo que ha
enfrentado al gobierno mexicano con el chino y provocado roces con
algunos de los mismos embajadores mexicanos; por el otro, a los
problemas relacionados con los intercambios comerciales, mezcla
de políticas erróneas, desinterés y voluntarismo.

2. Evolución de la relación: encuentros y


fortalezas institucionales

En las cuatro décadas que han pasado desde 1972 hasta 2012 el
elemento donde los encuentros son más profundos está en el ám-
bito institucional, en el cual ambos gobiernos han sido capaces de
crear el marco adecuado para encontrar los mecanismos que les
permitan avanzar en la cooperación, más que en el enfrentamiento.
En este campo, encontramos dos niveles: el multilateral, de mayor
peso hasta finales de los años 80, lapso en el cual la cooperación fue
sobre todo en esta escala (Anguiano 2012); y el bilateral, más trascen-
dente desde los años 90, cuando debido a los caminos encontrados
y a los resultados divergentes de ambos, las posibilidades de trabajo
conjunto en el espacio multilateral ya no son tan sencillas.
Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, cuando Taiwán osten-
taba la representación china en el sistema internacional, la diplomacia
mexicana comprendió la importancia de acercarse a China, lo cual
fue aún más claro después de 1972. De manera invariable, sobre todo
durante los sexenios de Luis Echeverría (1970-1976), José López Por-
tillo (1976-1982) y Miguel de la Madrid (1982-1988), los gobernantes
mexicanos trataron de ganar a Beijing a sus posturas. Algunos de los
planteamientos mexicanos eran considerablemente globales, como

178
Sección 2: Relaciones bilaterales

los de Echeverría, mientras que otros eran muy regionales, sobre


todo los relacionados con América Central; por lo mismo, el apoyo
chino era meramente declarativo.
Como se señaló antes, mientras que el gobierno chino contaba
con un elemento de negociación de largo plazo, el mexicano ha pre-
sentado temas de orden esencialmente coyuntural, como la Carta de
Deberes y Derechos Económicos de los Estados y el Tratado para la
Proscripción de las Armas Nucleares en la América Latina y el Caribe
o Tratado de Tlatelolco. Los diplomáticos mexicanos han sabido lo-
grar acuerdos de forma relativamente expedita, con la excepción del
proceso del ingreso chino a la OMC. Los chinos, a su vez, no han
vacilado en regatear su apoyo a las propuestas mexicanas, como en el
caso de la desnuclearización latinoamericana (Chi 1972). Aun cuando
en el caso de la Carta…, las dificultades no fueron mayores, ya que
no tenía implicaciones negativas para la política china, como sí lo fue en
el otro caso dada su orientación pronuclear militar.
A pesar de que el propósito de este texto no es el análisis del nivel
multilateral, es preciso señalar que los acercamientos sino-mexicanos
en este ámbito han sido insuficientes. Un recorrido a la reacción de
ambos gobiernos frente a la firma-ratificación de algunos de los prin-
cipales instrumentos jurídicos del sistema internacional muestran
que, a contracorriente de las declaraciones positivas de cooperación,
sus diplomacias han caminado con diferentes ritmos y consideracio-
nes, como lo muestra el cuadro 1.

Cuadro 1.
Los temas multilaterales en las agendas de México y China

Documento País Comportamiento


Firma en 1964, se adhiere en 1975
China
Convención de Viena sobre y retira las reservas en 1985
Relaciones Diplomáticas Firmó en 1964 y ratificó al año
México
siguiente.
Firmó en diciembre de 1986
Convención en Contra de China y ratificó en 1988, con una
la Tortura y otros Castigos comunicación de 1999.
Crueles, Inhumanos o Firmó en 1985 y ratificó en 1987,
Degradantes México con una declaración de marzo
de 2002

179
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

Firmó y ratificó en noviembre


Convención en contra del China de 1990. Existe una notificación de
tráfico ilícito de drogas y 1997 y una comunicación de 1999
sustancias psicotrópicas Firma y ratificación en noviembre
México
de 1990
Firmó en 2002, presentó varias
notificaciones en 2006 y 2008,
dos declaraciones en 2003 y 2006.
China
Convención en Contra Ratificó en septiembre de 2003 al
del Crimen Organizado mismo tiempo que presentó una
Transnacional exclusión territorial
México firmó en 2000 y ratificó
México al tiempo que presentó una
declaración en 2003
Convención Internacional China Adhesión en mayo de 1983
para la Supresión y Castigo
del Crimen del Apartheid México Se adhiere en abril de 1980

Firmó en junio de 1992 y ratificó


en marzo de 1994; con dos
Convención Marco sobre el China
comunicaciones, una de 1999 y otra
Cambio Climático de 2003
México Firmó en 1992 y ratificó en 1994
Convención para la China Se adhirió en 1993
Protección de Productores
de Fonogramas en contra de
la Copia no Autorizada de los México Firmó y ratificó en 1973
Fonogramas
Firmó en 2003 y ratificó en 2006,
Convención en contra de la China presentó una comunicación en
Corrupción 2006 y una notificación en 2007
México Firmó en 2003 y ratificó en 2005
Firmó en 1982 y ratificó en 1996,
China con una declaración en agosto
de 2006
Convención sobre Derecho
del Mar Hubo una notificación en 2002, una
México declaración en 2003, y la ratificación
en 1994.
Convención sobre Firmó en enero de 1993 y ratificó
China
la Prohibición de en abril de 1997
Desarrollo, Producción
y almacenamiento de Proceso de ratificación entre 1994 y
Armas Químicas y sobre su México
abril de 1997
Destrucción
China Lo firmó el 2 de febrero de 1990
Convención sobre los
derechos de la niñez La ratificación tuvo efecto en
México
octubre de 1990

180
Sección 2: Relaciones bilaterales

Firmó y ratificó desde septiembre


de 1981. Posteriormente, en
China
Convención sobre la 1999, hubo la recepción de una
eliminación de todas las comunicación.
formas de discriminación en Firmó y ratificó en 1981, ha
contra de la mujer presentado innumerables
México
objeciones sobre todo en 1985 y
1986, lo hizo también en 1990.
Firmó en 1998 y existe una
China
comunicación de 1999.
Pacto de derechos civiles y
políticos Su adhesión es de 1981 cuenta
México con un retiro parcial en 2002 y una
objeción en 2007
Protocolo Adicional sobre Consentimiento para ser
China
Prohibición o Restricción obligado en 1999
de Ciertas Armas Consentimiento para ser
Convencionales México
obligado en 1998
Firmó en mayo de 1998 y lo aprobó
Protocolo de Kyoto para la China en 2005. Hay dos comunicaciones:
Convención Marco sobre el agosto de 2002 y abril de 2003
Cambo Climático
México México en junio de 1998
Tratado para la Prohibición China Ratificó en 1974
de Armas Nucleares en
América Latina México Firmó y ratificó en 1968

Fuente: elaboración propia con base en United Nations Treaty Collection (2012).

Hasta el año 2012, el marco bilateral por excelencia lo han constitui-


do los encuentros en las reuniones de la Comisión Binacional, cuya
quinta edición se realizó en abril de ese año e inició con carácter de
permanente en 2004. Oficialmente (SRE 2012) se informó que se fir-
maron un convenio y un acuerdo: el Convenio para la Cooperación
en Materia de Protección, Preservación, Devolución y Restitución
de Bienes Culturales y Prevención del Robo, Excavación Clandestina
e Importación y Exportación Ilícitas de Bienes Culturales; y el Acuer-
do entre el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México y el
Ministerio de Ciencia y Tecnología de China. También se ha dado a
conocer que existe el interés de que el Banco Industrial y Comercial
de China (ICBC, por sus siglas en inglés) abra sus puertas en México,
lo cual se haría para alentar las inversiones chinas, como uno de los
objetivos de la administración del presidente Felipe Calderón (2006-
2012), tanto con ProMéxico como con la Secretaría de Economía.
Como en otros aspectos, la idea de atraer inversión china hasta ahora
ha sido meramente voluntarismo, más que una acción que respon-
da a una estrategia global.

181
América Latina y El Caribe-China / Relaciones Políticas e Internacionales

En efecto, como se muestra en el gráfico 1, la inversión extran-


jera directa (IED) registrada por país de origen en México, aún es
esencialmente de inversionistas provenientes de Estados Unidos, se-
guidos de los Países Bajos o Japón. Inclusive Taiwán ha mostrado una
mayor presencia dentro de la economía mexicana.

Gráfico 1.
Países seleccionados inversores en México, 1994-2011 (mmd).

30.000,0
Total

ESTADOS UNIDOS
25.000,0
PAÍSES BAJOS

ESPAÑA
20.000,0

JAPÓN

TAIWÁN
15.000,0

CHINA

10.000,0

5.000,0

0,0
1994

1997

2001

2004

2007

2011
1995

1996

1998

1999

2000

2002

2003

2005

2006

2008

2009

2010

-5.000,0

Fuente: elaboración propia con información de Secretaría de Economía (2012).

3. Los desencuentros: la incapacidad mexicana


para rivalizar con China

Si bien no es el único punto de desencuentro, el comercial es el que


nos muestra lo que empresarios y gobiernos de ambos países han
hecho en los últimos cuarenta años; por lo mismo, apreciamos prin-
cipalmente visiones diferentes de cómo impulsar el crecimiento
económico, cuáles son los objetivos de largo plazo y la manera en la
que las economías se insertan en el mercado mundial. En los inicios de
las interacciones sino-mexicanas, los funcionarios del lado americano
del Pacífico, no sin cierta condescendencia, buscaban la manera en

182
Sección 2: Relaciones bilaterales

que se pudieran comprar productos chinos, ya que su producción no


era considerable (SRE-AHGE 1978); por lo menos no contaban con al-
go que interesara a los consumidores mexicanos.
Pese a las advertencias de los diplomáticos desde por lo menos fi-
nes de los años 70, ni el gobierno mexicano ni los empresarios fueron
capaces de prepararse para el avance de la economía que hoy ocupa
el segundo lugar en el planeta. Más que por posibles inercias histó-
ricas que empujaron hacia el norte del continente, e incluso a pesar
de ciertas resistencias respecto a esa orientación, que se ha denomi-
nado diversificación, la mayoría de las elites económicas y políticas,
sobre todo a partir del sexenio de Carlos Salinas de Gortari (1988-
1994) de forma consciente optaron por la creciente integración con el
norte de América, lo cual llanamente significa Estados Unidos.
En lugar de enfatizar el fortalecimiento del sector productivo,
como punta de lanza de un poderoso sector exportador, se ha re-
vitalizado la idea de los años 50 y 60 de que la solución residiría en
maquilizar porciones del país; además se propició la firma de tratados
de libre comercio sin contar precisamente con un sector productivo

Gráfico 2.
Dominio chino en su relación con México 1990-2011 (mmd).

80.000.000

Exportaciones

60.000.000
Importaciones

Comercio Total
40.000.000

Balanza Comercial

20.000.000

0
1991

1994

1997

2001