Maestría de Derecho del Trabajo-3° Cohorte.
Universidad Nacional de Cuyo-Facultad de Derecho.
Mauricio Tomaselli.
6° Informe mensual.
DERECHOS Y OBLIGACIONES DE LAS PARTES EN UNA RELACIÓN LABORAL. EL
DEBER DE SEGURDAD.
1- Introducción.
En el art. 75 de la Ley de Contrato de Trabajo, se establecen las obligaciones del
empleador respecto al deber de seguridad del trabajador, efectuándose las
remisiones a las normas que debe cumplir. En caso contrario, se configura un
incumplimiento del negocio jurídico laboral habido entre las partes, que puede
provocar un daño al trabajador; y en virtud del principio "Alterum nom laedere",
ese daño deberá ser reparado en su integralidad por el responsable del ilícito.
Estas obligaciones consisten en: observar las normas legales sobre higiene y
seguridad en el trabajo (Ley Nº 19.587) y las normas referidas a hacer observar
las pausas y limitaciones a la duración del trabajo establecidas en el
ordenamiento legal.
En el presente informe nos adentraremos en las características del deber de
seguridad y que implicancias tiene para el empleador.
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2- CONTENIDO.
2.1. Obligaciones del empleador consistentes en observar las normas
legales sobre higiene y seguridad en el trabajo (Ley Nº 19.587)
De la Ley Nº 19.587, dimanan las siguientes obligaciones para el empleador:
. Construir y adaptar la instalación y equipamiento de los edificios y lugares de
trabajo en condiciones ambientales y sanitarias adecuadas;
. Colocar y mantener los resguardos y protectores de maquinarias y de todo
género de instalaciones, con los dispositivos de higiene y seguridad que la mejor
técnica aconseje;
. Suministrar y mantener los equipos de protección personal;
. Hacer un examen médico pre-ocupacional y luego, las revisiones médicas
periódicas, al efecto de evitar el desarrollo de noxas que surjan como
consecuencia del trabajo;
. Mantener en buen estado de conservación, utilización y funcionamiento, las
maquinarias, instalaciones y útiles de trabajo;
. Efectuar la limpieza y desinfecciones periódicas necesarias;
. Eliminar, aislar y reducir los ruidos y vibraciones perjudiciales para la salud de
los trabajadores;
. Colocar y mantener en lugares visibles avisos o carteles que indiquen medidas
de higiene y seguridad o adviertan peligrosidad en las maquinarias e
instalaciones.
. Promover la capacitación del personal en materia de higiene y seguridad en el
trabajo, particularmente en lo relativo a la prevención de los riesgos específicos
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de las tareas asignadas.
Estas obligaciones están vinculadas con la idea de Jornada de Trabajo, que se
encuentra regulada por la LCT y la Ley Nº 11.544.
Respecto de las mujeres y menores, tenemos algunas obligaciones específicas,
atento la discriminación positiva que les otorga una protección especial.
Todo empresario que tiene trabajadores bajo relación de dependencia está
obligado a:
. Respetar la duración del trabajo el que no podrá exceder de ocho horas diarias
o cuarenta y ocho semanales para toda persona ocupada por cuenta ajena en
explotaciones públicas o privadas, aunque no persigan fines de lucro.
Existen algunas excepciones a esta obligación, tales como:
. Cuando se trata de empleos de dirección o de vigilancia.
. Cuando los trabajos se efectúen por equipos; en estos casos, la jornada de
trabajo podrá extenderse más allá de las 8 horas por día y de 48 semanales, a
condición de que el término medio de las horas de trabajo sobre un período de
tres semanas a lo menos, no exceda de 8 horas por día o de 48 semanales.
. La emergencia de la producción de un accidente ocurrido o inminente, o en caso
de trabajo de urgencia a efectuarse en las máquinas, herramientas o
instalaciones, o en caso de fuerza mayor, permite excepcionar de la obligación al
titular del establecimiento productivo, pero tan solo en la medida necesaria para
evitar el inconveniente.
Se permite la excepción, siempre y cuando el trabajo no pueda ser efectuado
durante la jornada normal y con la obligación de comunicar a las autoridades
administrativas, al efecto de su control.
De no cumplir con la normativa referida se producen ilícitos por acción u omisión.
Los mismos son violatorios de la Declaración Universal de Derechos Humanos,
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que en su art. 3, establece que todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad
y a la seguridad de su persona. Además, el art. 23, por su parte, determina que:
“Toda persona tiene derecho… a condiciones equitativas y satisfactorias de
trabajo…”.
Además, de cometer estos ilícitos, el empleador cercena los Derechos Humanos
emanados del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales. Este Pacto, en su art. 7, señala que los Estados partes “reconocen el
derecho de toda persona al goce de condiciones de trabajo equitativas y
satisfactorias que le aseguren en especial: …b) La seguridad y la higiene en el
trabajo; d) El descanso, el disfrute del tiempo libre, la limitación razonable de las
horas de trabajo y las variaciones periódicas pagadas, así como la remuneración
de los días festivos”.
En el mismo orden de consideraciones, se viola el art. 14. bis. C. N. que ordena
que "El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las
que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor; jornada
limitada; descanso y vacaciones pagados”.
El art. 75 de la Ley de Contrato de Trabajo determina que: “El empleador está
obligado a observar las normas legales sobre higiene y seguridad en el trabajo, y
a hacer observar las pausas y limitaciones a la duración del trabajo establecidas
en el ordenamiento legal”.
Esta norma define el "principio de indemnidad", el cual implica que quien se
beneficia de una actividad ajena (el empresario) responde por los riesgos y daños
que genera sobre los bienes del otro (el dependiente).
Uno de los bienes primordiales del asalariado es su salud, y si el trabajador ante
la violación por su empleador de esta norma sufre una noxa que disminuye su
capacidad obrera total, tiene derecho a requerir se repare el daño en su totalidad.
El incumplimiento de la obligación de seguridad como una verdadera prestación
debida en el contrato de trabajo y sus notas típicas (contractual, tácita, autónoma,
secundaria y de resultado) por parte del empleador genera un supuesto de
responsabilidad contractual imputable directamente a este.
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Esta obligación de reparar el daño que tiene relación causal adecuada con la
ejecución del contrato de trabajo halla su fundamento último en el principio de
indemnidad "Alterum non laedere", consagrado por nuestra Constitución Nacional
en el art. 19”.
Construido trabajosamente el contrato de trabajo, desde fines del siglo XIX, a
partir de un sinalagma, en el que al poder apropiativo del trabajo humano se lo
contrarresta con el deber de reparar la indemnidad del trabajador, afectada en
ocasión o con motivo de esas prestaciones, no queda duda alguna de que forma
parte de la relación jurídica contractual, esa obligación de reparar daños.
Entendido el contrato de trabajo como el instituto jurídico que regula la existencia
creativa de la mayor parte de los hombres en cuanto a su enajenación, forma
parte esencial del mismo, los daños que afectan a esa misma existencia,
comenzando a partir de los dos bienes más importantes: la vida y la salud.
La jurisprudencia tiene resuelto que el principio de indemnidad impide que el
trabajador sufra daños a raíz de las labores que realiza. Este principio, captado
normativamente en la LCT art. 75 y en la Ley Nº 19.587, obliga a la prevención
eficaz de los riesgos del trabajo; cuando ella no es eficaz, o bien cuando el
empleador, como en el caso, no solo no ha prevenido, sino por la manera de
organizar y dirigir el trabajo, ha contribuido a causar el daño, la reparación del
mismo es la respuesta. ¿Cómo sino ha de reaccionar el derecho frente al
incumplimiento del empleador a su deber de "adoptar y poner en práctica las
medidas adecuadas de higiene y seguridad para proteger la vida y la integridad
de los trabajadores en lo relativo a -entre otros factores- a las operaciones y
procesos de trabajo (art. 8 Ley Nº 19.587)? La Ley de Contrato de Trabajo art. 75
ilumina la solución del caso y que la enfermedad, debida en parte a las tareas, al
desempleo y a la predisposición de la trabajadora no encontraría respuesta en la
misma ley -se trataría de una contingencia no alcanzada por el sistema-, y en esa
inteligencia, el empleador que ha contribuido a causar el daño, vulnerando
primordialmente el deber genérico de no dañar [art. 19 de la Constitución
Nacional] debe responder por ello.
La C.N.AT. sala VI resolvió1 que, para proteger el mundo del trabajo, directiva
1"Viñas Amalia c/Alpargatas S.A. s/Acción Cont. Art. 75 L.C.T.", Sentencia definitiva Nº 52.631,
del 20 de marzo de 2000
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constitucional del art. 14 bis y de varias constituciones provinciales, el
ordenamiento jurídico discurre por dos canales, preventivo, el primero; reparador,
el segundo.
"En el canal preventivo, la regla estatal Nº 19.587 funciona como norma básica,
respecto de la higiene y seguridad laboral, y el art. 75 RCT estructura el deber de
seguridad, abriéndolo a los nuevos requerimientos científico-tecnológicos y a la
experiencia. En el canal reparador, entre otros, el trabajador dispone de la
posibilidad de solicitar la reparación por incumplimiento del deber de seguridad
(LCT art. 75). La acción, buscando reparar un daño por no-cumplimiento del
deber de seguridad, surge del negocio jurídico laboral y debe discurrir ante los
jueces laborales. Su estructura es idéntica a la de un reclamo por salarios, por
indemnizaciones o similares”
Se ha dicho también:
"El art. 75, LCT es un derivado operativo del principio general del "buen
empleador" (art. 63, LCT) y aquel, antes que una obligación de "resultado",
configura una obligación de "medio". Si del incumplimiento de tal obligación
resulta un daño, ello puede presupuestar perfectamente una condena
resarcitoria, con fundamento específico en dicha norma y en armonía con las
disposiciones del derecho común [arts. 628, 629, 630 y conc., Cód. Civ.2.
2.2.Acción por incumplimiento de la obligación de naturaleza laboral y su
reparación laboral.
La acción por incumplimiento: esta acción resulta la respuesta correcta frente a
los daños que no son causados por cosas (riesgo o vicio), sino por la tarea
misma. De allí, la importancia del principio de indemnidad, corporizado en el
contrato en la obligación de seguridad.
"Ubicado en el terreno de las obligaciones, el deber de seguridad es contractual.
Si el empleador lo incumple, los trabajadores pueden retener tareas, sin pérdida
salarial, utilizando la exceptio non adimpleti contractus (CCyC, art. 1031). Si
causa daños, pueden, como en este caso, buscar la correspondiente reparación.
2 CNAT, Sala IV, "González, Juan c/Y.P.F”, 25.02.1994.
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Por el art. 62 LCT, las partes están obligadas, activa y pasivamente, no solo a lo
que resulta expresamente de los términos del contrato, sino a todos aquellos
comportamientos que sean consecuencia del mismo, resulten de esta ley, de los
estatutos profesionales o convenciones colectivas de trabajo, apreciados con
criterio de colaboración y solidaridad.
De los términos del negocio jurídico laboral, que es de orden público, surge
expresamente que el empleador debe cumplir con las normas de higiene y
seguridad en el trabajo, y debe hacer observar las pausas y limitaciones a la
duración del trabajo, establecidas en el ordenamiento legal; de no hacerlo, nos
encontramos frente un comportamiento contractual que demuestra falta de
colaboración y solidaridad frente al trabajador.
Por el art. 63 LCT, las partes están obligadas a obrar de buena fe, ajustando su
conducta a lo que es propio de un buen empleador y de un buen trabajador, tanto
al celebrar, ejecutar o extinguir el contrato o la relación de trabajo.
El incumplimiento de las leyes de seguridad e higiene en el trabajo y la falta de
observación de las pausas y limitaciones a la duración del trabajo establecidas en
el ordenamiento legal, constituyen un comportamiento no acorde con el de un
buen empleador, motivo por el que, de producirse un daño, está obligado a
repararlo.
Si bien por el art. 64 LCT, el empleador tiene facultades suficientes para
organizar económica y técnicamente la empresa, explotación o establecimiento;
estas facultades de dirección que asisten al empleador, por el art. 65 LCT,
deberán ejercitarse con carácter funcional, atendiendo a los fines de la empresa,
a las exigencias de la producción, sin perjuicio de la preservación y mejora de los
derechos personales y patrimoniales del trabajador.
La violación a los derechos de seguridad e higiene y la falta de observancia de
las pausas y limitaciones a la duración del trabajo, establecidas en el
ordenamiento legal, traen como consecuencia daños en la salud del trabajador,
demuestran que esas facultades fueron desempeñadas con perjuicio de la
preservación y con desmejora de los derechos personales del dependiente.
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Por ello, se considera aplicable el art. 76 LCT, que impone al empleador la
obligación de reparar los daños sufridos por el trabajador en sus bienes, en
ocasión y por motivo del trabajo, y entre tales, cabe reconocer, sin dudas, a su
salud e integridad física.
Acá entra en juego el art. 344 C.C.C., que dispone que “es nulo el acto sujeto a
un hecho imposible, contrario a la moral y a las buenas costumbres, prohibido por
el ordenamiento jurídico o que depende exclusivamente de la voluntad del
obligado”.
El Código Civil anterior disponía, en el art. 18: "Los actos prohibidos por las leyes
son de ningún valor, si la ley no designa otro efecto para el caso de
contravención". Este artículo como tal no tiene una norma exactamente
correlativa en el C.C.C.
Así las cosas, por una parte, el art. 75 LCT fija consecuencias, en caso de daño,
a los incumplimientos de las obligaciones que determina en su 1º párr.,
remitiendo a la Ley de Riesgos del Trabajo, en la que el art. 39.1., establece la
responsabilidad civil acotada frente a los daños emergentes de estos
incumplimientos.
En este aspecto, el art. 76 LCT remite a la reparación integral del daño.
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3- CONCLUSIÓN:
Hemos referido en estas líneas las obligaciones que en materia de seguridad y
salud en el trabajo que tiene el empleador a partir de las herramientas
disponibles en el ordenamiento jurídico vigente.
Sin embargo, estimamos que se necesita de manera urgente un control efectivo
de la normativa en Higiene y Seguridad y Laboral que permita avanzar hacia un
derecho de la prevención de riesgos laborales, desde el cual se promuevan
como valores fundamentales el derecho a la vida y a la salud de los
trabajadores.