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Historia de la Tierra y sus Eras

Este documento resume la historia de la Tierra desde su formación hace unos 4.000 millones de años hasta la actualidad. Explica cómo la Tierra ha cambiado a lo largo del tiempo, desde la aparición de las primeras formas de vida unicelulares hasta la evolución de plantas, animales, dinosaurios y finalmente los humanos. También describe cómo los continentes se han ido moviendo y separando para formar la distribución actual de tierras y océanos, y cómo estos cambios han afectado al clima global.

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Temas abordados

  • vulcanismo,
  • rocas sedimentarias,
  • mamíferos,
  • química,
  • Era Paleozoica,
  • dorsales oceánicas,
  • procesos endógenos,
  • fósiles,
  • extinción masiva,
  • tectónica de placas
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Historia de la Tierra y sus Eras

Este documento resume la historia de la Tierra desde su formación hace unos 4.000 millones de años hasta la actualidad. Explica cómo la Tierra ha cambiado a lo largo del tiempo, desde la aparición de las primeras formas de vida unicelulares hasta la evolución de plantas, animales, dinosaurios y finalmente los humanos. También describe cómo los continentes se han ido moviendo y separando para formar la distribución actual de tierras y océanos, y cómo estos cambios han afectado al clima global.

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Temas abordados

  • vulcanismo,
  • rocas sedimentarias,
  • mamíferos,
  • química,
  • Era Paleozoica,
  • dorsales oceánicas,
  • procesos endógenos,
  • fósiles,
  • extinción masiva,
  • tectónica de placas

Introducción

El término geología deriva del griego, “geo” que significa Tierra y “logos”
significa estudio. La geología es pues, el estudio de la Tierra: su origen y evolución a
través del tiempo; de su composición, forma y tamaño; de los procesos que tienen
lugar dentro de ella y en su superficie; del origen y evolución de los seres vivos, etc.
Esta ciencia natural abarca un amplio espectro de campos científicos tales como
biología, química, física y astronomía, que juegan un papel importante y le sirven de
apoyo. La historia de la Tierra se encuentra “escrita” en las rocas y es el desafío del
geólogo poder interpretarla.
El principal objeto de estudio de los geólogos son las rocas. De su análisis
puede obtenerse información acerca de los minerales que las integran, composición
química, propiedades físicas, edad, contenido de fósiles, magnetismo, etc. En su
conjunto, esta información conduce a la interpretación de su ambiente de formación.

LA HISTORIA DE LA TIERRA

La Tierra no siempre tuvo el aspecto que tiene en la actualidad. La cantidad de


continentes y océanos formados en el momento del origen se desconoce, a pesar de
esto, es aceptado que tanto los continentes como el mar y la atmósfera han cambiado
con el transcurso del tiempo. Esta aceptación vino tras estudios que determinaron
como la distribución de los continentes y los mares fue variando a través del tiempo.

La Era Precámbrica (Los orígenes)

En sus comienzos, hace unos 4.000 m.a., nuestro planeta carecía de una
superficie externa sólida, el paso del tiempo y los movimientos de rotación y
translación condujeron a su enfriamiento y a la posterior formación de una costra
rocosa. Restos de esa corteza primitiva se conservan aún, constituyendo las partes
estables de los continentes; estas áreas se denominan escudos o cratones. En este
sentido, las rocas más antiguas de nuestro país datan de unos 2.200 m.a., y podemos
encontrarlas en las Sierras Septentrionales de la provincia de Buenos Aires.
El agua se encontraba en forma de vapor, las lluvias comenzaron a producirse
sólo cuando la tierra se enfrió por debajo de los 100°c. La vida no se sabe en que
momento comenzó, los primeros organismos fueron muy simples, unicelulares y como
la atmósfera contenía un porcentaje de oxígeno menor que el actual, las primeras
formas de vida debieron ser anaerobias, o sea que no necesitaban oxígeno para su
supervivencia.
Los primeros indicios de actividad biológica fueron hallados en Groenlandia, en
rocas de origen marino de 3.800 m.a. de antigüedad. Estas formas de vida primitivas
muy probablemente debieron soportar calores más intensos que en la actualidad. Hoy
en día se conocen bacterias que viven entre los 250°c y 300°c.
Cuando hace 3.000 m.a. aparecieron los primeros organismos unicelulares
fotosintéticos, la atmósfera se enriqueció en oxígeno; elemento que hasta ese
momento era aportado únicamente por los gases de las erupciones volcánicas. Debido
a que las formas de vida no habían desarrollado hasta ese entonces partes duras
(esqueletos, caparazones, etc.) el registro fosilífero de la evolución biológica de estos
tiempos es muy escaso. Se sabe, sin embargo, que la vida transcurrió únicamente en
el agua; que hace unos 1.500 m.a. aparecieron los primeros organismos
multicelulares. Recién hacia fines del precámbrico los musgos iniciaron la colonización
del ambiente terrestre.
La Era Paleozoica

Por alguna razón, hace 550 m.a. hubo una “ explosión de vida” y las aguas se
poblaron de invertebrados, fundamentalmente artrópodos, cuyas partes duras se
fosilizaron y preservaron en los sedimentos.
A mediados del Paleozoico, los peces, primeros animales vertebrados, ya eran
muy abundantes en el mar; algunas variedades de agua dulce que habitaban en
charcas temporarias, debieron adaptarse a vivir en ellas aún durante los períodos de
sequía.
Lentamente, estos grupos transformaron sus branquias en pulmones y sus
aletas en patas dando paso a la aparición de los anfibios.
Estos fueron los primeros vertebrados que desarrollaron al menos una parte de su vida
respirando oxígeno del aire, aunque su actividad reproductiva seguía dependiendo del
agua. Durante esta época, las primeras plantas e insectos también hicieron su
aparición. Más tarde, una clase particular de anfibios evolucionó dando lugar a la
aparición de un grupo de animales que no dependía del agua para ninguna fase de su
vida, los reptiles.
Hace unos 300 m.a. todas las masas de tierra emergida se habían reunido para
formar un gran “supercontinente” llamado Pangea, donde podían reconocerse, a su
vez, dos continentes: Laurasia al N y Gondwana al S. Laurasia, integrada por América
del Norte, Europa y Asia; y, por otra parte, Gondwana, que incluía América del Sur,
África, Australia, Antártida e India.
El período concluyó con una gran catástrofe, de naturaleza desconocida, a
escala mundial, que acabó con el 90% de las especies vivientes.

La Era Mesozoica

En los 160 m.a. que duró el Mesozoico, tuvo lugar el nacimiento, evolución y
desaparición de unos de los grupos de animales más exitosos que hallan habitado el
planeta: los dinosaurios. Evolucionaron a partir de reptiles no mayor al tamaño de una
gallina, cuyos restos fósiles han sido hallados en el continente sudamericano.
(Extraído de “Ciencias de la Tierra, Una Introducción a la Geología Física”,
de Tarbuck y Lutgens, Ed. Prentice Hall, Madrid – 1999.-)

Las líneas del gráfico indican la presencia de bordes de placas divergentes y


convergentes (tema que se desarrolla más adelante) y la dirección de los movimientos
de las masas continentales.
En la provincia de San Juan se han encontrado exponentes de los géneros
Herrerasaurus y Eoraptor representantes de este grupo de dinosaurios primitivos. A
partir de este grupo, hubo una gran diversificación específica durante millones de
años, a través de los cuales llegaron a ocupar todos los nichos ecológicos: aire, tierra
y mar.
Durante esta era se produjeron grandes cambios en la corteza terrestre; la
Pangea se fragmentó en masas continentales de menor tamaño, esbozo de las que
actualmente conocemos. Estos nuevos continentes comenzaron a separase unos de
otros con un movimiento que aún persisten en nuestros días. Acompañando la ruptura,
abundante material del interior de la Tierra –magma- salió a la superficie; fue una
época de intenso vulcanismo. Las temperaturas en la superficie de la Tierra durante el
final de Mesozoico (Cretácico) fueron entre 8° y 10° C más elevadas que las actuales.
El Mesozoico culminó hace 65 m.a. con una catástrofe de alcance planetario
responsable de la desaparición no sólo de los dinosaurios sino del 70% de las
especies vivientes. Existen en la actualidad indicios que llevan a pensar que una fuerte
lluvia meteorítica levantó una inmensa nube de polvo que envolvió al planeta y limitó el
paso de los rayos solares, provocando un enfriamiento global. El resultado fue la
interrupción de la cadena alimenticia. Los animales, en especial los grandes
dinosaurios herbívoros, vieron disminuidas sus fuentes de alimentación al desaparecer
la cobertura vegetal, provocando a su vez la desaparición de los dinosaurios
carnívoros.

La Era Cenozoica

Desde fines del Paleozoico existía un grupo de vertebrados con características


intermedias entre reptiles y mamíferos, denominados reptiles mamiferoides, que a
principios del Mesozoico evolucionaron hasta los mamíferos. Sin embargo, los
mamíferos permanecieron durante todo el Mesozoico a la sombra de los dinosaurios;
tras la extinción de éstos, se diversificaron y rápidamente ocuparon los espacios que
quedaron vacíos.
Durante el Terciario, una línea evolutiva especial dentro del, ahora exitoso,
grupo de mamíferos, dio lugar al surgimiento de los primeros homínidos
(australopitecos) al final del Plioceno, antepasados del hombre moderno, que
aparecieron al E de África hace casi 5 m.a.; los primeros representantes del género
Homo hicieron su aparición hace aproximadamente 2 m.a.; y el hombre
anatómicamente moderno lo hizo unos 150.000 años atrás, al SE. Desde allí se
expandieron por todo el planeta, colonizando diferentes ambientes tales como selvas,
bosques, desiertos, praderas, etc.
Con el transcurso de la era, la Tierra continuó variando su aspecto, la
distribución de las masas continentales y océanos se fue pareciendo cada vez más a
la actual. El desplazamiento de los continentes produjo, entre otros acontecimientos, el
choque de la India con Asia hace 40 m.a. a la “impresionante velocidad” de 10 cm por
año, del cual surgió la Cordillera de los Himalayas. Un evento mucho más cercano
para nosotros está relacionado con la separación de la Antártida y América del Sur,
hace 15 a 20 m.a. atrás. La migración del continente antártico hacia el Polo Sur
condujo al crecimiento de grandes masas de hielo en su superficie, que alcanzaron el
presente volumen hace 4 o 5 m.a.; así la Antártida se convirtió en el regulador
climático del planeta.
A través del pasaje de Drake, brecha entre ambos continentes, se instaló la
corriente circumpolar antártica que tuvo como consecuencia directa un descenso
notable en las temperaturas del globo.
A fines del Terciario comenzó una serie continua de oscilaciones glaciares-
interglaciares que se tornaron cada vez más profundas durante el Cuaternario. El
Holoceno, época en la que vivimos actualmente, se caracteriza por un clima global
más benigno, aunque posiblemente se trate sólo de una fase interglaciar dentro de un
ciclo glaciar/ interglaciar en desarrollo.

(Extraído de “Ciencias de la Tierra, Una Introducción a la Geología Física”,


de Tarbuck y Lutgens, Ed. Prentice Hall, Madrid – 1999.-)

Las líneas del gráfico indican la presencia de bordes de placas divergentes y


convergentes (tema que se desarrolla más adelante) y la dirección de los movimientos
de las masas continentales.

Tectónica de placas

En la década del ‘60 comienza a gestarse una teoría para explicar los
movimientos continentales, conocida con el nombre de Tectónica de Placas.
Una de las ideas básicas en la que se apoya es que la litosfera no es continua,
está fragmentada del mismo modo que un gran rompecabezas, y cada pieza, llamada
en este caso placa, encastra perfectamente con las vecinas. Una placa litosférica
puede estar formada sólo por corteza oceánica o puede “transportar” además,
corteza continental (placa híbrida). Al igual que balsas, estas porciones de corteza
“flotan” y se deslizan sobre el material viscoso de la parte superior del manto,
asimismo, pueden fragmentarse y soldarse unas a otras. La máxima velocidad actual
de desplazamiento de las placas no supera a los 15 cm anuales y no todas lo hacen a
la misma velocidad, incluso pueden registrarse velocidades diferentes dentro de una
misma placa. Se reconocen una docena de grandes placas y algunas menores.

¿Qué sucede en el contacto entre placas?


Las fronteras entre placas son zonas de la corteza que se caracterizan, en la
mayoría de los casos, por presentar un fuerte tectonismo (plegamientos y
fracturación) que origina actividad volcánica y sísmica. En estos bordes pueden darse
tres situaciones diferentes:

a) Separación de placas  Bordes divergentes o Márgenes pasivos


b) Choque de placas  Bordes convergentes o Márgenes activos.
c) Deslizamiento lateral  Fallas transformante.

a) Separación de placas
La Tectónica de placas, en su etapa inicial, se desarrolló a partir de datos
empíricos aportados por el estudio de los fondos oceánicos que permitieron confirmar
otra hipótesis, la Expansión del fondo oceánico.
A través de estos estudios se pudo saber con mayor precisión, que el fondo de los
océanos está recorrido por extensas cordilleras submarinas (dorsales) similares a las
que podemos ver en los continentes.
Estas cordilleras se forman en el contacto entre dos placas divergentes por
enfriamiento y acumulación de lava basáltica, que surge intermitentemente a través de
grandes y profundas fisuras desde el manto. El material que asciende ocupa el lugar
vacío dejado por las dos placas que se separan y se deposita a ambos lados de la
fisura, enfriándose inmediatamente al entrar en contacto con el agua (lavas en
almohadilla).
En las cercanías de las zonas de expansión las lavas son jóvenes y desprovistas
de cobertura sedimentaria, hacia las márgenes continentales aumentan
progresivamente su edad y pueden contar con una cobertura de sedimentos de varios
kilómetros de espesor.
A través de este proceso se crea corteza oceánica, la reiteración del mismo a lo
largo del tiempo da como resultado una ampliación paulatina del fondo de los océanos.
El lugar clásico en donde se ha estudiado este tipo de borde, es la dorsal medio-
oceánica que recorre el Océano Atlántico y cuyo origen se remonta al período
Jurásico, cuando África comenzó a separarse de América del Sur.

(Extraído de “Ciencias de la Tierra, Una Introducción a la Geología Física”,


de Tarbuck y Lutgens, Ed. Prentice Hall, Madrid – 1999.-)
b) Choque de placas

Como la circunferencia del planeta no se agranda, se mantiene siempre igual,


debemos pensar que si en algún lugar se crea corteza oceánica en otro lugar debe
desaparecer. La corteza oceánica desaparece allí, donde chocan dos placas de
distinta densidad. Pueden darse dos situaciones con características similares: el
choque entre dos placas oceánicas con diferentes

(Extraído de “Ciencias de la Tierra, Una Introducción a la Geología Física”,


de Tarbuck y Lutgens, Ed. Prentice Hall, Madrid – 1999.-)
propiedades físico-químicas o bien, el choque entre una placa continental y otra
oceánica. En ambos casos, la placa más densa se hunde o subduce debajo de la
menos densa dando lugar a la formación de una profunda fosa en la zona de contacto.
Cuando la placa oceánica penetra hacia niveles inferiores llevando consigo los
sedimentos cargados de agua, contribuye al enfriamiento de la mesosfera, que
genera corrientes convectivas, responsables del movimiento de placas. La subducción
es también la causa principal de procesos orogénicos, como el que originó la
Cordillera de los Andes (choque de placa oceánica-placa continental). Estos
fenómenos no pasan desapercibidos para la humanidad, pues la tremenda energía
que genera la fricción entre dos placas que empujan en sentido opuesto, se libera a
través de terremotos y erupciones volcánicas. El margen circum-Pacífico conocido
también como “cinturón de fuego”, del que forma parte el borde occidental de América,
es el lugar por excelencia de convergencia entre placas y debe su nombre a la intensa
actividad sísmica y volcánica que se registra en esas regiones.

¿Qué sucede cuando chocan dos placas continentales?


También en este caso, el resultado es la elevación de una cadena montañosa,
que se produce por un “arrugamiento” o plegamiento de la corteza pues ninguna de las
dos placas cede terreno. Como ejemplo, puede citarse a la cadena de los Himalayas
que surgió a partir del choque de la India contra la placa Eurasiática hace unos 40 m.a.

c) Deslizamiento lateral

Las dorsales oceánicas presentan una serie de fracturas transversales,


oblicuas o perpendiculares que interrumpen su trayectoria rectilínea. Estas fracturas,
que se denominan fallas transformantes se generan para compensar las distintas
velocidades de movimientos de placas. En estas zonas unas placas se deslizan
respecto a otras sin ser creadas o destruidas y, comparativamente, se registra una
actividad volcánica y sísmica menor que en las anteriores. Por lo general, son
submarinas, aunque existe una muy famosa emplazada en el continente Americano: la
falla de San Andrés, al O de los EEUU.

En resumen: la corteza se divide en placas cuyo complejo movimiento es el


desplazamiento de los continentes, la formación de montañas, el vulcanismo y los
terremotos. La litosfera oceánica es un sistema que se recicla, pues está
continuamente produciéndose y destruyéndose. Tras su construcción en las dorsales
oceánicas, que provocan la expansión del fondo del océano, se destruyen en los
márgenes activos –zona de subducción- en donde a su vez, se genera corteza
continental. Estas dos clases de interacción entre placas producen terremotos y
volcanismo. La tercer modalidad, el deslizamiento lateral o de acomodamiento es
comparativamente pasivo. El proceso de subducción explica el hecho que no se
encuentra corteza oceánica anterior al Jurásico, mientras que como se recordará, la
corteza continental tiene rocas de una antigüedad de 3.800 m.a.
(Extraído de “Ciencias de la Tierra, Una Introducción a la Geología Física”,
de Tarbuck y Lutgens, Ed. Prentice Hall, Madrid – 1999.-)
Planisferio mostrando las placas tectónicas y los diferentes tipos de bordes (extraído de Ciencias de la Tierra, de Tarbuck y Lutgens, Prentice Hall. Madrid. 1999)
Geomorfología

El relieve se define como el conjunto de formas de la superficie de la tierra. Su


estudio sistemático lo lleva a cabo la Geomorfología que se ocupa tanto del aspecto
de las diferentes formas del paisaje y de sus diferentes estados de desarrollo como de
los procesos que las originan. En función de ellos, las formas del relieve o geoformas,
se dividen en clases o grupos que incluyen a todas aquellas que son similares tanto en
sus características externas como en origen.
Las formas del relieve no permanecen estáticas a lo largo del tiempo, sino que
pasan a través de una serie ordenada de cambios, como lo hacen los seres humanos
en el transcurso de su vida. Una vez que se conocen los diferentes estados de la
evolución de los paisajes, puede relacionarse cualquier geoforma a un acontecimiento
en el ciclo de la vida del relieve y pueden predecirse acontecimientos futuros.
En el modelado de la superficie terrestre actúan diversos procesos, muchos de
los cuales, llamados exógenos, se desencadenan a partir de la energía proveniente
del sol y están relacionados con las diferentes condiciones climáticas. El intercambio
de grandes cantidades de agua y energía que se produce a través del ciclo hidrológico
entre los océanos y los continentes proporciona la energía potencial, que transformada
en trabajo mecánico, se invierte en el continuo modelado del paisaje y en el transporte
de materiales hasta las cuencas oceánicas.
La relación existente entre relieve y clima ha permitido a algunos autores
definir “sistemas morfoclimáticos”, como el conjunto de agentes y procesos
responsables del modelado del terreno que operan en cada una de las zonas
climáticas de la superficie terrestre. A escala global, se han distinguido cinco sistemas
principales conforme a la distribución de las fajas latitudinales y la altitud. Cada uno
de ellos presenta un agente La región patagónica se encuentra incluida dentro de los
sistemas de modelado árido-semiárido y periglacial. El primero tiene especial
significación en el área extrandina y está caracterizado por el escaso monto de las
precipitaciones, la ausencia de grandes ríos y escorrentía esporádica o estacional. La
acción fluvial se ve restringida a los eventos de tormenta y los procesos eólicos
cobran importancia en el modelado de los paisajes. Las condiciones periglaciares se
registran en zonas de elevada altitud o latitud, pero no cubiertas con hielos
actualmente. En ellas se destacan los efectos del congelamiento y descongelamiento,
la remoción en masa y el modelado que lleva a cabo el agua de fusión.
Las características descriptas para cada sistema morfoclimático, contribuyen a
explicar los rasgos generales del paisaje, pero no resultan suficientes para brindar
una explicación sobre la génesis de la totalidad de las geoformas presentes en los
espacios patagónicos
Muchas de ellas son resultado de cambios climáticos ocurridos durante el
período cuaternario como así también de los procesos endógenos y de la constitución
litológica (tipos de rocas)
La energía proveniente del interior de la Tierra también actúa en el modelado
de la superficie, los procesos geomorfológicos que de ella derivan, reciben el nombre
de procesos endógenos y son, esencialmente, procesos constructivos del relieve.

Las rocas

El magma es el material fundido que se forma en el interior de la Tierra. El


magma acaba por enfriarse y solidificarse en un proceso que se denomina
“cristalización” y que puede ocurrir tanto debajo de la superficie terrestre como
después de una erupción volcánica, es decir sobre la superficie. En estos casos
estamos hablando de rocas ígneas.
Cuando las rocas ígneas están en superficie comienza el proceso de
meteorización, durante el cual la acción de mecánica o química de la atmósfera
desintegra y descompone lentamente las rocas. Los materiales resultantes de este
proceso pueden ser desplazados pendiente abajo por la gravedad antes de ser
captados y transportados por algún agente erosivo: aguas superficiales, glaciares,
viento u olas. Finalmente, esas partículas y sustancias disueltas denominadas
sedimentos se depositan en el fondo del mar, en las llanuras de inundación de los ríos,
en los desiertos, los pantanos o las dunas.
A continuación los sedimentos sufren un proceso llamado litificación, que
implica su conversión a roca. Esta roca se denomina sedimentaria y termina
conformándose por compactación ocasionada por el peso de las capas suprayacentes
o cuando los intersticios entre las partículas de sedimento son ocupados por algún
mineral que funciona como cementante.
Cuando esta roca sedimentaria se entierra profundamente en el interior de la
Tierra e interviene en la dinámica de la formación de montañas, o si es intruída por
una masa de magma, estará sometida a grandes presiones o a un calor intenso, o a
ambas cosas simultáneamente. Entonces la roca sedimentaria reaccionará ante este
cambio en las condiciones físicas y se convertirá en una roca metamórfica. Cuando la
roca metamórfica es sometida a cambios de presión adicionales o a temperaturas aún
mayores, se fundirá, creando un magma, que acabará cristalizando en una roca ígnea.
Los procesos impulsados por el calor desde el interior de la Tierra son
responsables de la creación e las rocas ígneas y metamórficas. La meteorización y la
erosión, procesos externos alimentados por una combinación de energía procedente
del sol y la gravedad, producen el sedimento a partir del cual se forman las rocas
sedimentarias.

(Extraído de “Ciencias de la Tierra, Una Introducción a la Geología Física”,


de Tarbuck y Lutgens, Ed. Prentice Hall, Madrid – 1999.-)
Lo visto hasta acá es el ciclo básico de la formación de las rocas, referido en el
gráfico siguiente con las flechas rojas. Sin embargo, en el gráfico se observan flechas
de color azul señalando procesos que tienen igual posibilidad de producirse que los
explicados anteriormente. Así, una roca ígnea que nunca llega a aflorar y permanece
en la profundidad de la corteza terrestre, puede llegar a estar sometida a una presión y
temperatura muy elevada asociada al proceso de formación de montañas. En este
caso se transformará, directamente en una roca metamórfica. También sucede una
variante cuando las rocas sedimentarias y metamórficas están en superficie expuestas
a la meteorización, lo que provoca que esos sedimentos ya transformados en roca
vuelvan a su estadío anterior dando origen a nuevas depositaciones que terminaran
conformando la materia prima en la génesis de nuevas rocas sedimentarias o
metamórficas.

EL CICLO DE LAS ROCAS


(Extraído de “Ciencias de la Tierra, Una Introducción a la Geología Física”,de Tarbuck y Lutgens, Ed. Prentice Hall,
Madrid – 1999.-)
EL CICLO DE LAS ROCAS ENMARCADO EN LA TEORÍA DE LA TECTÓNICA DE
PLACAS

El ciclo de las rocas que se explicó fue propuesto con anterioridad a que la
teoría de la tectónica de placas se desarrollara.
Si observamos la figura que sigue y consideramos este modelo, puede
postularse que el material meteorizado procedente de las masas de tierras elevadas
es transportado a los márgenes continentales, donde es depositado en capas que,
sumadas, tienen un grosor de miles de metros. Una vez litificados, estos sedimentos
crean el grueso prisma de rocas sedimentarias que flanquean a los continentes.
Si estas rocas sedimentarias coinciden con un límite de placa convergente
sucede que el fondo oceánico comienza a avanzar lentamente hacia abajo entrando
en la astenosfera situada por debajo de la masa continental. Este avance a lo largo de
la palca continental provoca una deformación del prisma de rocas sedimentarias
originando cinturones lineales de roca metamórfica.
A medida que la placa oceánica desciende arrastra parte de los sedimentos del
prisma hasta profundidades donde la alta presión y elevada temperatura también dan
origen a otros metamorfismos. Estas rocas metamórficas pueden ser arrastradas más
profundamente aún, donde se produce fusión de la roca, originando magma. Éste, si
fuera menos denso que el entorno, debido a los minerales que lo conforman, migrará
hacia la superficie por grietas dando origen a rocas ígneas. Parte de ese magma
puede enfriar bajo la superficie, mientras que otra parte hará erupción y se consolidará
en superficie.
Una vez sometida a los procesos de meteorización, esta roca ígnea dará origen
a los sedimentos que reinician el ciclo.
BIBLIOGRAFÍA

 Ciencias de la Tierra- Una Introducción a la Geología Física.


TARBUCK y LUTGENS. Ed. Prentice Hall. Madrid 1999

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