Soteriología-Desarrollo de La Materia
Soteriología-Desarrollo de La Materia
JORGE MULLER 1
SOTERIOLOGIA
IBJM
INSTITUTO BIBLICO JORGE MÜLLER JORGE MÜLLER
T–5
Soteriología
La Doctrina de la
Salvación
Objetivo de la Materia
Bibliografía de la Materia
Doctrinas de la Gracia – Curso de Formac. Teológica Evangélica – F. Lacueva – CLIE
Soteriología – Curso de Exégesis Bíblica y Bosquej. p.Predic. – S. Pérez Millos - CLIE
La Persona y la obra de Jesucristo – Curso de Form.Teol.Evang. – F. Lacueva – CLIE
La Persona y la Obra de Jesucristo – B. B. Warfield – CLIE
El Hombre, su grandeza y su miseria – Curso de Form.Teol.Evang.– F. Lacueva – CLIE
La Doctrina bíblica sobre la Cruz de Cristo – Tomos I y II – H. Alonso – CLIE
Grandes Palabras del Evangelio – H. A. Ironside - CLIE
La Redención consumada y aplicada - John Murray – CLIE
Teología Sistemática –– Tomos I y II - L. S. Chafer – Publicaciones Españolas
Las Grandes doctrinas de la Biblia – William Evans – CLIE
Teología Básica – Ch. Ryrye – Unilit
Síntesis de Doctrina Bíblica – Ch. Ryrie – Portavoz Evangélico
Enciclopedia de Doctrinas Bíblicas – Herbert Lockyer – Logoi
Teología concisa – J. I. Packer – Unilit
Teología Sistemática – Tomos I y II - C.E. Hodge – CLIE
Teología Sistemática – L. Berkhof – TELL
Fundamentos de Teología básica – E. H. Bankroft – Portavoz Evangélico
Teología Bíblica del Nuevo Testamento – Ch. Ryrie - Outreach Publications
Seguridad absoluta – H. A. Ironside – CLIE
La Aurora de la Redención del Mundo – E. Sauer – Portavoz Evangélico
El Triunfo del Crucificado – E. Sauer – Portavoz Evangélico
La Doctrina de la Cruz de Cristo – Tomos I y II – Horacio Alonso - CLIE
Programa de la Materia
Lección No. 1
EL OBJETO DE LA SALVACION: El hombre
El hombre caído en sus pecados
Pecaminosidad del pecado y sus consecuencias
La necesidad de redención
El propósito divino en la salvación del hombre
Lección No. 2
EL MEDIO DE LA SALVACIÓN: La Persona del Salvador
La preexistencia de Cristo
La deidad de Jesucristo
Jesucristo: una Persona Teantrópica (Divino-humana)
La unión hipostática
Los estados de Jesucristo
Estado de encarnación, humillación y muerte.
Estado de resurrección, exaltación, retorno y reino.
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SOTERIOLOGIA
La kénosis
Los oficios de Jesucristo: Profeta, Sacerdote y Rey
Alcance de muerte de Cristo
Sustitución
Por quiénes murió Cristo
Los sufrimientos de Cristo: en su vida y en su muerte
La muerte de Cristo tipificada en el Antiguo Testamento
La victoria de la cruz
Victoria sobre la muerte: su resurrección
Victoria sobre Satanás
Victoria sobre la ley y sus efectos
Lección No. 3
EL PLAN DE LA SALVACIÓN
Sistemas teológicos
Decretos de Salvación
Elección
Predestinación
Llamamiento divino
La Gracia de Dios
Lección No. 4
LAS DOCTRINAS DE LA SALVACIÓN
Propiciación
Expiación
Redención
Reconciliación
Perdón y Remisión
Regeneración
Adopción
Justificación
Santificación
Comunión
Glorificación
Lección No. 5
EL PROCESO DE LA SALVACIÓN
La operación del Espíritu en la salvación
Convicción
Iluminación: la acción de la Palabra de Dios
Condiciones para la salvación:
Arrepentimiento
Fe - La fe y las obras
Confesión
Conversión
Sello – Habitación - Bautismo – Llenura - Fruto
Salvación pasada, presente y futura
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SOTERIOLOGIA
Lección No. 6
LA SEGURIDAD DE LA SALVACIÓN
Preservación divina
Perseverancia humana
Seguridad eterna
Conceptos Arminiano y Calvinista sobre la doctrina de la seguridad Comparación con doctrinas
erróneas
Lección No. 7
LA CONSUMACIÓN DE LA SALVACIÓN
Bendiciones presentes de la salvación
Bendiciones futuras de la salvación
Lección No. 8
LA VIDA DE SALVACIÓN
Vida de Cristo
Vida del Espíritu Santo
Vida abundante
Vida eterna
Vida de victoria
Vida de comunión
Vida de servicio
Lección No. 1
Introducción
Dentro del cuadro completo de la Teología Sistemática, la Soteriología es uno de sus tópicos
como doctrina fundamental.
Aunque está relacionada con todos los temas de la Teología, lo está directamente con la
Teología Propia, la Cristología, la Neumatología, la Antropología y la Hamartiología.
La etimología de la palabra proviene de:
– hebreo yasha: amplitud, en contraste con opresión: libertad, rescate, liberación
(Sal.20.6; 34.6)
– griego soterios (verbo sozo), cura, recuperación, remedio, rescate, salvación
(Mt.9.22; Ro.5.9; Heb.7.25).
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SOTERIOLOGIA
Así que trata sobre la necesidad del hombre en su miseria espiritual como pecador perdido y
condenado ante Dios, y la provisión que Dios mismo en su eterna iniciativa hizo de un plan de
redención en la Persona de su Hijo Jesucristo.
Como dice L. S. Chafer: La salvación no es una obra del hombre para agradar a Dios, sino
una obra de Dios en favor del hombre. Depende completamente de la gracia divina, sin tener
en consideración ningún mérito humano.
La soteriología también explica las grandes doctrinas de la salvación relacionadas entre sí,
como la elección, la expiación, la propiciación, la reconciliación, la regeneración, la
justificación, la adopción, la santificación, la glorificación, etc. Todas ellas, basadas en
términos bíblicos con un profundo contenido doctrinal, componen un cuadro completo del plan
salvífico de Dios, de eternidad a eternidad, y cuya proclamación se expresa en el mensaje del
evangelio.
Pero, la soteriología también tiene vigencia práctica en la vida del hombre regenerado, pues
trata de la doctrina de la santificación, cuyo desarrollo tiene dos aspectos: uno posicional, y
otro experimental. Todo creyente es posicionalmente santificado, pero requiere de una
santificación práctica que, por la acción del Espíritu Santo, va modelando su vida de acuerdo al
propósito divino para el cual ha sido salvo.
La universalidad del pecado. Significa que todos los miembros de la raza humana –
salvo Uno- han sido, son y serán pecadores por naturaleza y por práctica. Si hay algo
que el hombre no puede es “no pecar”. Es claro que no se transforma en pecador
porque peca, sino que peca porque es pecador. La Biblia dice que todos están bajo
pecado (Ro.3.9), es decir, bajo su influencia y su consecuencia: bajo el decreto divino
de condenación, siendo esta la base necesaria para las grandes ofertas de la gracia
divina.
La culpabilidad del pecado. Es el estado de todo aquel que ha desobedecido a Dios
conscientemente, y por lo tanto se halla bajo la condenación divina. La culpa y sus
consecuencias son eternas. Dios cargó sobre Cristo nuestra culpabilidad, la
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SOTERIOLOGIA
responsabilidad legal que nos correspondía y mediante Su muerte, somos libres de ella
(2Co.5.21; 1Pe.3.18; Ro.6.22-23).
La pecaminosidad del pecado: lo tratamos en el próximo punto.
Pero el pecado encierra muchos otros conceptos, como transgresión, perversión, iniquidad,
mal, maldad, error, delito, impiedad, injusticia, desobediencia, incredulidad, etc. Por ejemplo,
y entre otros, en el Salmo 32.1-2 aparecen cuatro términos distintos: transgresión, pecado,
iniquidad, engaño. En el Salmo 36.1-4: iniquidad, fraude (engaño), maldad, mal.
Las consecuencias del pecado fueron enormes.
Para la creación, que quedó contaminada, frustrada, sujeta a vanidad, por lo cual
ella aguarda ardientemente la redención de los hijos de Dios, es cuando el Señor
glorificado en Su pueblo establezca su reino de paz y justicia y redima a la creación de
su estado de esclavitudRo.8.19-23
1
En Hebreo: jet; en Griego: hamartía o jamartía
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SOTERIOLOGIA
Dice F. Lacueva: Significa que el hombre ha perdido la radical orientación espiritual hacia Dios,
por culpa de su egocentrismo, de su autosuficiencia y de su carácter rebelde, y que no puede
cambiar por sí mismo su carácter ni su conducta, de modo que sea capaz de amar a Dios
sobre todas las cosas y de cumplir su santa Ley. En este aspecto, no puede realizar ni siquiera
un solo acto que alcance el nivel moral prescrito por Dios2.
El estado espiritual del hombre –de la humanidad, el mundo- es de esclavitud espiritual por
causa del pecado (Ro. 6.17).
Está bajo el poder y control de Satanás (Isa.14.17; 1 Jn. 5.19).
Es incapaz de lograr su salvación y de llegar a la altura moral que Dios demanda
(Sal.40.1-2). Teologicamente se denomina la inhabilidad humana
Solamente puede ser libertado por Alguien que tenga capacidad moral y poder para
hacerlo: y este es solo uno, el Hombre Jesucristo.
Notemos la progresión de ruina moral y espiritual en la que está sumido en pasajes como
Ro.5.6-10: débiles…impíos…pecadores…enemigos.
Veamos en Gn.4.7; Isa. 59.2; Mr.7.15,20-23; Ro.1.18-32; Tit.3.3; 1 Co.6.9-11; Gál.5.19-21.
atributos de Aquel ante quien El actúa y que asimismo participara de la naturaleza de aquellos
a favor de los que El actúa, excepto, claro, el pecado (Heb.7.26).
Dice L. S. Chafer4: “… el pecado ha causado una tragedia infinita tanto en el cielo como en la
tierra. Pero es más aún: El pecado fue el que causó el más grande sacrificio divino, pues
había la necesidad de pagar un rescate que no podía ser menos que la sangre del Hijo de
Dios”.
“La salvación del hombre descansa en el decreto divino que se estableció antes de la creación (2 Ti.
1:9). El designio eterno estableció quien realizaría la obra de salvación (1 P. 1:18-20). La Biblia enseña
enfáticamente que “la salvación es de Dios” (Sal. 3:8; Jon. 2:9)…. La palabra clave aquí es propósito5,
la salvación es el resultado del propósito de Dios establecido antes de la creación y, por tanto, antes de
la caída. La decisión salvífica es anterior y está más allá de la historia. En el segundo escrito a Timoteo
-citado antes- hace referencia a la salvación como resultado del propio y libre decreto de Dios en su
gracia. Aquí aparece vinculado con el llamado divino, por tanto, se tata siempre de la libre y primordial
decisión salvífica de Dios. De otro modo, el propósito de Dios es para salvación de aquellos a quienes
llama. Dios no llama a aquellos que Él sabe que van a responder a Su llamado, no salva a aquellos que
Él sabe que aceptarán por la fe a Cristo en el decurso de la historia, Dios llama para que respondan al
llamado (1 P. 1:2)”.
“El propósito de Dios implica que Su llamamiento sea algo más que una simple invitación para perdón
de pecados, es un llamamiento para ser santos, como pueblo separado para Él (1 Co. 1:24). Los que
son llamados siguen en el mundo pero no son de él. Los llamados por Dios disciernen, en razón de la
obra del Espíritu, cual es su situación, siendo dotados de fe salvífica e impulsados a clamar al Salvador
depositando en Él su fe, de manera que mientras que “Cristo crucificado, es para los judíos ciertamente
tropezadero y para los gentiles locura,.. para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de
Dios, y sabiduría de Dios” (1 Co. 1:22-23). ¿Quién hace esa diferencia? La operación poderosa de Dios
conforme a su propósito”.
“Es necesario entender bien que el hombre no se salva por saberse perdido, se salva cuando se siente
perdido; este sentimiento en la intimidad del alma es una operación que el Espíritu produce para
quienes son llamados. El propósito de Dios subordina todo para el fin que él mismo se propone
(Ro.9:11). La economía de la salvación no tiene lugar cuando el hombre pecó, ni tampoco porque iba a
hacerlo, sino que nace del propósito soberano de quien determina, por propia voluntad salvar al
hombre que iba a ser creado. Como alguien dijo, mucho antes de que el Creador dijese “sea la luz”,
dijo “sea la Cruz”. El propósito de Dios es el de un llamamiento santo que salva a los que son llamados
con este propósito (2 Ti. 1:9)”.
“Esto siempre sin renunciar a la responsabilidad del hombre. Para dejar por ahora esta consideración -
que volverá a tratarse más adelante- es necesario recordar las dos grandes líneas que aparecen en el
Nuevo Testamento tocantes a la salvación: Por un lado está la potencialidad de la gracia, capaz de
4
Teología Sistemática – T. I - Publicaciones Españolas, pág. 649
5
Griego: provqesi"
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SOTERIOLOGIA
salvar al más perdido de los hombres, que llama a todos a la fe, lo que teológicamente suele llamarse
la libre gracia (Jn. 3:16); por otro está en de la elección para salvación en la que está involucrado el
llamado de Dios determinada ya desde antes de la constitución del mundo (Ef. 1:4)”.
“No procuremos reconciliar nosotros estas dos verdades por medios humanos, hacerlo supondrá forzar
una a favor de la otra; reconozcamos nuestra limitación en esto y aceptemos las verdades bíblicas en
un acto de fe, reconociendo que las dos son dos verdades reveladas, teniendo en cuenta que la Biblia
está dirigida a la fe del creyente y no a la lógica del hombre”.
Lección No. 2
EL MEDIO DE LA SALVACIÓN: La Persona del Salvador
La preexistencia de Cristo
La deidad de Jesucristo
Jesucristo: una Persona Teantrópica (Divino-humana)
La unión hipostática
Los estados de Jesucristo
Estado de encarnación, humillación y muerte.
Estado de resurrección, exaltación, retorno y reino.
La kénosis
Los oficios de Jesucristo: Profeta, Sacerdote y Rey
Alcance de muerte de Cristo
Sustitución
Por quiénes murió Cristo
Los sufrimientos de Cristo: en su vida y en su muerte
La muerte de Cristo tipificada en el Antiguo Testamento
La victoria de la cruz
Victoria sobre la muerte: su resurrección
Victoria sobre Satanás
Victoria sobre la ley y sus efectos
6
John Stott – Guarda el Buen Depósito – Ed. Hebrón – pág. 42
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SOTERIOLOGIA
Introducción
El estudio de la Persona de Jesucristo, el Salvador, es tema de la Cristología. De modo que
esta Lección solo comprenderá en forma sintética algunos puntos de esta materia de la
Teología Sistemática, la Cristología, relacionados directamente con la doctrina de la Salvación.
Dice F. Lacueva7: “El Nuevo Testamento nos presenta claramente la unicidad de persona en
Jesucristo, así como la clara distinción de sus dos naturalezas, divina y humana. Cuando decimos que
7
Curso de Formación Teológica Evangélica – Tomo IV – La Persona y Obra de Jesucristo – pg.106
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SOTERIOLOGIA
Jesús es Dios y hombre (o Dios-hombre, para ser más exactos), no queremos decir que el Verbo de
Dios se uniera a una persona humana, sino que posee una naturaleza humana íntegra y perfecta, la
cual existió y subsistió, desde el primer momento de su concepción en la persona única del Hijo de
Dios. Es decir, Jesús no es un hombre que llegó a ser Dios, sino un Dios que llegó a ser hombre
(Jn.1.14) sin dejar nunca de ser Dios”.
Jesucristo no es dos personas, sino una sola Persona con dos naturalezas: la divina y la
humana. Perfecto Dios y perfecto hombre. Por ello su Persona es llamada Teantrópica (de
Theo, Dios y antropos, hombre); o también, Teándrica (de Theo, Dios y andras o anér,
hombre varón).
Cuando Filip.2 dice que “existiendo en forma de Dios”, se refiere, no a un accidente externo,
sino a su condición esencial, aunque manifestada en una real apariencia de majestad. Era
realmente Dios. Pero dice que “estando en la condición de hombre” (lit. hallado en su porte
exterior (gr.schémati) como hombre), no como una condición esencial, sino como la
naturaleza que tomó en su encarnación.
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SOTERIOLOGIA
Por lo tanto, cuando dice que “se humilló a sí mismo”, se refiere a haber tomado la humanidad
con sus limitaciones, pero además, la “forma de siervo”, o esclavo (doulos), por haber “nacido
bajo la ley” 8(Gál.4.4; cp.Juan 13.4 y Heb.10.5, como ref. del Sal.40.6 y Ex.21.5-6) y por haber
cargado con la culpabilidad de los hombres para morir por ellos “como un cordero llevado al
matadero” (Isa. 53.7), “gustando la muerte por todos” (Heb.2.9).
Y todo ello sin afectar en nada su naturaleza divina.
El profeta es aquel que transmite un mensaje directo de Dios a los hombres. Dios levantó
profetas a través de la historia de Israel (Heb.1.1), pero aquella antigua promesa de Dt.18.15,
aunque cumplida parcialmente en hombres fieles, tuvo su cumplimiento cabal en la persona de
Cristo (Heb.1.2; Jn.1.17; Mt.13.57). En su estado actual de exaltación, Cristo, la Palabra de
Dios, es recibida por los suyos a través del ministerio del Espíritu Santo (Jn.16.13-15).
El sacerdote es aquel que representa a los hombres ante Dios. Hubo una familia sacerdotal en
Israel, de la cual Dios levantó sacerdotes a “débiles hombres” (Heb.7.28). Pero Cristo no
perteneció a esa tribu, a ese linaje. El es sacerdote “según el orden de Melquisedec” (Heb.5.1-
10). Ese ministerio continúa aún en su vida de resurrección a favor de Su pueblo, la Iglesia,
como Salvador, Mediador y Abogado (Heb.7.25-28; 8.1-6; Ap.2.1).
Los oficios de profeta y sacerdote son complementarios, pues ambos constituyen una
intermediación entre Dios y los hombres. Por otra parte, el término hebreo para “sacerdote”
(kohen), que contiene ese concepto de intercesión proviene de una raíz (khn) que tiene su
origen en una antigua voz caldea que se traduce como profeta.
El rey ejerció el gobierno sobre el pueblo cuando Israel, para ser semejante a las naciones que
le rodeaban, eligió esa forma de gobierno en lugar de la Teocracia, es decir, el gobierno de
Dios a través de los hombres –patriarcas, caudillos y jueces-. Cristo fue anunciado como rey
proféticamente (Isa.9.6-7; Lc.1.31-33). Anunció su reino (Mr.1.14-15: Jn.18.36); luego fue
rechazado (Lc.17.20-25; Mt.13.1; Jn.1.12; 19.14-15, 21). Pero Su reino se cumplirá (Dn.2.44;
7.14; Hch.1.7-8; 2.30-36; Ap.11.15; 12.10; 19.11-16).
8
El sometimiento de Cristo a la Ley y a la voluntad del Padre, es llamada la tapéinosis (abatimiento, humillación)
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SOTERIOLOGIA
La muerte de Jesucristo fue una muerte única, vicaria –sustitutiva- y eficaz. No había otro
medio para realizar la redención que un Redentor ocupara el lugar del deudor ante la justicia
divina. Cristo fue solidario con el hombre (Heb.2.11-17) en su responsabilidad, no en su
culpabilidad. El no fue culpable, porque fue “sin pecado” (2Co.5.21). Pero asumió la
responsabilidad de nuestras culpas, pagando por ellas con su sangre en el madero de la cruz,
siendo “hecho por nosotros maldición”, (Gál.3.13), y muriendo en nuestro lugar y a nuestro
favor.
La cruz fue un “lugar de transferencia”. M.Lutero dijo: “Tú eres mi justicia y yo, tu pecado;
has tomado lo que no era tuyo, y me has dado lo que no era mío”. Ireneo dijo: “El vino a ser
lo que nosotros éramos, para que pudiera hacer de nosotros lo que El es”.
La cuestión de por quiénes murió Cristo, es una vieja cuestión que probablemente no tendrá
consenso general, pero sobre la cual expondremos nuestra convicción. Para algunos –
calvinistas extremos, o hiper-calvinistas- Cristo solo murió por los escogidos, lo que se
denomina teológicamente la redención limitada9. Para otros, el resto del pensamiento
evangélico, aún los mismos calvinistas, pero moderados10, sostienen que, como dice
2Cor.5.14,15 y 1Ti.2.6, Cristo murió por todos, o sea una redención universal o ilimitada.
Podemos decir que Cristo murió potencialmente, virtualmente, por todos los hombres. La
gracia de Dios ha hecho provisión suficiente a través de la muerte de Cristo para la salvación
de todos los hombres (1Jn.2.2). Pero solo esa muerte se hace efectiva en aquellos –y solo
aquellos- que creen (1Ti.4.10). La salvación es para todo aquel… (Jn.3.14-17, “el mundo”- la
humanidad toda-), pero solo aplicable al que cree. Dios provee salvación para todos los
hombres, a fin de que los elegidos puedan ser salvos.
La invitación de parte de Dios es “de buena fe” (bona fide) para todos (Jn. 7.37; Hch.17.30;
Ap.22.17), pero lo cierto es que muchos son llamados y pocos escogidos (Mat.20.16; 22.14).
Si la muerte de Cristo fuera solo limitada a los escogidos, entonces, el mensaje del Evangelio
9
Entre ellos, por ser conocidos y ampliamente consultados, Hendriksen, Berkhof, es decir, especialmente los comentaristas
Reformados. También sostenida por J.I.Packer – Ver su Teología Concisa – Unilit – pg.147
10
Aun dentro de los calvinistas moderados, existen los que son “redencionistas limitados”. Ver Chafer-Teol.Sist.T.I,pg.1000.
Instituto Bíblico .JORGE MULLER 14
SOTERIOLOGIA
“a toda criatura” sería un absurdo, pero, además supone un decreto de reprobación divina
para todos aquellos que no creen en el Evangelio. Esto no tiene asiento en las Escrituras. La
Biblia habla de predestinados para creer (Ro.8.30), pero no de “predestinados para no creer”.
En Mateo 26.28 leemos en palabras del Señor: “…esto es mi sangre del nuevo pacto, que por
muchos es derramada para remisión de los pecados”. El término muchos, no es exclusivo sino
inclusivo. En el antiguo pacto la sangre era derramada por pocos, pero en el nuevo, por
muchos, por todos (1Jn.2.2). Aunque es efectiva solo para aquellos que creen.
Algunos tipos:
El arca de Noé (Gn.6.14-8.19). El término brea proviene de la misma raíz hebrea que
para expiación. El arca libró de la ira de Dios.
El Tabernáculo (Ex.25.1-40.38)
La peña golpeada (Ex.17.5-7; Nm.20.7-13).
Victoria sobre Satanás. Satanás procuró impedir que Cristo fuera a la cruz, pero no
pudo. Cristo venció a Satanás y a sus huestes, triunfando sobre ellos en la cruz (Col.
2.15; Heb.2.14; 1Jn.3.8; Ap.20.10).
11
Enciclopedia de Doctrinas Bíblicas – Ed. Logoi – pg. 84
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SOTERIOLOGIA
Lección No. 3
EL PLAN DE LA SALVACIÓN
La Gracia de Dios
Sistemas teológicos
Decretos de Salvación
Elección
Predestinación
Llamamiento divino
3.1. La Gracia de Dios. El plan de la salvación tiene su origen en Dios (Sal.3.8; Jon.2.9); es
efectuado por la obra de Jesucristo (Gál.4.4) y aplicado a la vida por el Espíritu Santo
(Jn.15.26; 16.7-11; Heb.6.4), efectuando en el creyente la obra de la regeneración (Jn.3.3),
de la justificación (Ef.2.8), de la santificación (Ro.8.4,9,13) y de la glorificación (Ef.1.13; 4.30).
Este plan se asienta en la gracia de Dios, aquella iniciativa divina que da al hombre lo que el
hombre no merece, inclinándose para buscar al hombre en su miseria y hacerle partícipe de su
vida y de la misma naturaleza divina (Ro.3.24; Ef.4.7-10; Jn.3.16; 2Pe.1-4).
3.2. Sistemas Teológicos acerca de la Gracia. Se refieren a aquellos sistemas que se han
formulado para explicar, en cuanto a la salvación, la relación entre la acción de la gracia de
Dios y la de la iniciativa humana expresada en obras.
12
Doctrinas de la Gracia – Curso de Formación Teológica Evangélica – CLIE – pg. 39.
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SOTERIOLOGIA
Hipona, firme defensor de las doctrinas de la gracia. Después que el Concilio de Efeso condenó
las doctrinas pelagianas por heréticas, surgió el semipelagianismo, que, sin negar la acción de
la gracia de Dios, mantenía el valor del libre albedrío humano. Sostenía que:
o El hombre perdió su justicia original a causa del pecado, necesitando entonces la
gracia de Dios para ser salvo. Pero esa gracia es alcanzable solo por aquellos que
se esfuerzan en obtenerla.
o Con esta gracia común puede evitar pecar y, por lo tanto, perseverar hasta
obtener la salvación final.
Romanismo. Agustín fue, sin duda, una mente iluminada y defendió con
absoluta claridad la acción de la gracia irresistible y la predestinación divina y soberana de
Dios. Pero, a pesar de que Agustín pertenecía a la iglesia Romana, la doctrina que esta
sostiene difiere diametralmente a la Agustina, aunque no a la de sus seguidores. En todas
ellas prevalece el valor del libre albedrío humano.
Una diferencia notable existe entre la posición de Lutero y la de Calvino. Para el primero,
enfatizando en la fe, el creyente puede perder la fe, por lo tanto, perder su salvación. Para
Calvino, subrayando la acción de la gracia, sostuvo que el creyente no puede perder su
salvación pues está basada en la gracia de Dios.
13
The Works of James Arminius – trad. al ingles por J.Nichols.
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SOTERIOLOGIA
Dice un autor cristiano14: El término intenta reunir bajo esa designación lo que la Palabra expresa
por otras designaciones.
El término debe ser considerado esencialmente en singular, puesto que Dios no tiene más
que un plan.
El desarrollo de cada una de las particularidades del “plan eterno de Dios” se expresan bajo
el término de “Decretos Divinos”.
14
S. Pérez Millos – Soteriología – Curso de Exégesis Bíblica y Bosquejos para Predicadores - CLIE
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SOTERIOLOGIA
Es libre.
No hay condicionante alguno para la determinación y ejecución del decreto divino, ya que
nada había cuando surgió en la mente de Dios, salvo Él mismo.
La verdad expresada (Is. 40:13-14).
La libertad divina está condicionada siempre a la armonía de Sus perfecciones
Es sabio.
El decreto es el resultado de la expresión de Su sabiduría infinita.
Todo cuando se produce y cuanto Dios hace, se ejecuta en relación con una razón digna de
Dios para producirse.
Todo cuanto comprende el decreto está íntimamente vinculado con la infinita sabiduría de
Dios (Sal. 76:10; Ro. 11:33).
Es incondicional.
Su ejecución no se condiciona a circunstancias que lo determinan, sino que las supera e
incluye a todas ellas.
El hombre no puede limitar ni resistir al propósito de Dios.
La aparente resistencia victoriosa del hombre a los deseos de Dios, es sólo la permisión
divina para que tal hecho se produzca.
Dios tiene poder sobre cualquier voluntad para hacer que Su voluntad se cumpla sobre
todas las cosas (Is. 46:10).
Todo cuanto ocurre se produce en razón del cumplimiento de quien hace todas las cosas
conforme al designio de Su voluntad (Ef. 1:11).
Decreto de creación del hombre. Por el que Dios establece la aparición del ser humano,
conforme a Su propósito y voluntad.
Decreto permisivo de caída. Por el que Dios “permite”, aunque no determina, la caída
del hombre en el pecado.
Decreto de provisión de salvación para todos los hombres. En el que se establece el
modo, tiempo y Persona que efectuaría la salvación de los pecadores (Gá. 4:4).
Decreto de aplicar la salvación a los hombres. Dios establece el modo como el hombre
será salvo (Ef. 2:8-9).
Decreto de elección. Dios escoge a los pecadores para salvación (Ef. 1:4).
Los supralapsarios (supra: por encima de) –también denominados ultra o hiper-calvinistas- y
que componen la línea más dura, interpretan que el decreto que ocupa el primer lugar en el
orden de ellos es el de la elección de unos y reprobación de otros y es anterior a su creación y
a su caída.
Los infralapsarios (infra: después) –o, calvinistas moderados, o “de cuatro puntos”-
(redencionistas ilimitados) sostienen que se debe interpretar que Dios escogió a algunos y
dejó a otros en su estado de reprobados, y esto, posterior a la caída; o dicho de otro modo,
Dios considera la elección como un acto de interponerse para salvar una parte de esta raza
caída.
Los sublapsarios (sub: debajo de) –también calvinistas moderados- (redencionistas limitados)
difieren algo de los infralapsarios. Mientras que estos últimos colocan el decreto de proveer la
salvación antes del decreto de elección, los primeros colocan el decreto de elección detrás del
decreto de permitir la caída y proveer la salvación. De este modo, el orden infralapsario
permite pensar que Cristo realizó una redención ilimitada, mientras que el orden
sublapsario supone una redención limitada.
3. Permisión de Caída 3. Provisión de Salvación a todos 3. Elección a los que creen y dejar
los hombres en justa condenación a los incréd.
4. Provisión de Salvación a 4. Elección a los que creen y dejar 4. Provisión de Salvación a todos
Elegidos en justa condenación a los incréd. los hombres
5. Aplicación de Salvación a 5. Aplicación de Salvación a 5. Aplicación de Salvación a
Elegidos los que creen aquellos que creen
Dice Lacueva refiriéndose en el párrafo citado al esquema mostrado arriba como “Orden
Infralapsariano”: “Personalmente opino que éste es el sistema más acorde con la Palabra
de Dios, tomada en su conjunto”.
reconocen la distinción entre infra y sub, y yo tengo que decir que ninguno de estos esquemas
en realidad confirman nada. La cuestión que se discute concierne al alcance de la
expiación16 y no será resuelta ni aun aclarada mucho por determinar el supuesto orden de
los decretos”.
3.4. Elección (gr. eklégo). La elección “es el acto eterno de Dios por el cual,
en su soberana benevolencia y sin atender a ningún mérito previsto que ellos hubieren de
hacer, escoge algunos de entre el número de los pecadores, para que lleguen a ser
recipiendarios de la especial gracia de Su Espíritu y, por ende, a ser hechos partícipes
voluntarios de la salvación obtenida por Jesucristo”17.
Hay distintas maneras de interpretar este acto divino, pero, por lo resumido de este manual,
solo haremos referencia a dos de ellas:
1. La elección basada en la previsión divina. Por este punto de vista, Dios elige en
base a su conocimiento previo de la fe humana puesta en la obra de salvación en
Cristo. Dice H. C. Thiessen18: “Por la elección entendemos ese hecho soberano de Dios
por el cual, por gracia, El escogió en Cristo Jesús para la salvación a atodos aquellos
que sabía de antemano que le iban a aceptar a El”. Como bien dice Ryrie, “una gran
mayoría de los evangélicos consciente o inconscientemente mantienen este concepto de
la elección. Dios miró por el corredor del tiempo y en Su preconocimiento vio quiénes
aceptarían a Cristo y entonces los eligió para la salvación. Esto hace del
preconocimiento previsión sin ninguna acción electiva pretemporal de parte de Dios”.
Y, agregamos, pone el énfasis en la decisión de fe de parte del hombre y no en la
soberana gracia electiva de Dios.
16
Negrita, nuestra
17
A. H. Strong – Systematic Theology, pg. 779
18
Introductory Lectures in Systematic Theology – G. Rapids Eerdmans, 1959, p.344 – Citado por Ch.Ryrie en su Teología
Básica, CLIE, pg. 353.
19
L. Berkhof – Teología Sistemática – TELL – pg. 134
Instituto Bíblico .JORGE MULLER 22
SOTERIOLOGIA
Por supuesto que no es sencillo compaginar dos conceptos que, a primera vista parecen
antagónicos, pero que, en realidad actúan paralelamente: la soberanía divina y la decisión
humana. Dice Ryrie: “Ninguna mente humana jamás armonizará la soberanía y el
libre albedrío, pero no se resolverá nada con descartar o minimizar el uno o el otro
en busca de una supuesta armonía”20. La salvación siempre es consecuencia de la
elección divina (Hch.13.48 “ordenados para vida eterna”: “puestos en la senda que conduce a
la vida eterna”; 2Ts.2.13). La perdición es siempre responsabilidad del individuo.
Así pues, elegir no significa predecir, es decir tener un mero conocimiento previo de lo que
el hombre habría de hacer (“fe prevista”). Eso pertenece a la omnisciencia de Dios, no al
pre-conocimiento de Dios. Es un acto de la gracia soberana de Dios que tiene su origen en
la eternidad (Ef. 1:4-5; Ro.8.28-29; 1Co.1.27-28). El preconocimiento (gr. proginósko) de
Dios es de carácter afectivo, entrañable – Amós 3.2.
Notar en 8.28 “a los que” (gr, tois). Se trata de personas, no de acciones de personas.
Las personas y no la fe de esas personas son preconocidas. Dios elige a personas “muertas”
(Ef.2.1), sin posibilidad de escoger el ser salvas.
Las Escrituras presentan al menos 3 objetivos en esta acción de Dios de predestinar a los
creyentes:
Para ser adoptados hijos suyos (Ef.1.5)
Para ser para alabanza de su gloria (Ef.1.11)
Para ser hechos conformes a la imagen de Cristo (Ro.8.28-29).
La predestinación tiene por único objeto las personas elegidas. No a los no elegidos.
Desconocer esto es llegar a lo que se llama la doctrina de la doble predestinación. Dios
nunca predestina para condenación. En ningún lugar de la Escritura se encuentra base
para tal afirmación, sino todo lo contrario (1 Ti. 2:3-4; Jn. 3:16; Ro. 10:12-13).
20
Op.cit. pg. 354
Instituto Bíblico .JORGE MULLER 23
SOTERIOLOGIA
Los hombres ya están condenados. Dios libremente elige entre ellos, les extiende Su gracia
y les predestina para bendecirles.
3.6. Llamamiento divino. El llamamiento de Dios a los hombres es un acto que “sigue” a la
elección y a la predestinación (Ro.8.28-30). El llamamiento es el acto de Dios por el que los
hombres son invitados a recibir por fe, la salvación provista por Cristo.
Hay un llamamiento general a todos los hombres: Isa.45.22; 55.6; 65.12; Mt.11.28; Jn.7.37-
38, etc.).
Y hay un llamamiento personal, particular, eficaz. Es el que efectúa el Espíritu Santo a aquellos
que Dios ha elegido para salvación (Ro.1.7; 8.30; 1Co. 23,24,26: Ef.1.18; 1 Ts.2.12; 2Ts.
2.14; etc.).
Su llamamiento es:
Celestial (Fil.3.14)
Individual (Jn.10.3)
Irrevocable (Ro.11.29)
Irresistible (Jn.6.44, donde “traer”, es “arrastrar”, no por la fuerza, sino por una
atracción irresistible).
A la comunión de su Hijo Jesucristo (1Co.1.9)
A formar parte del Cuerpo de Cristo, la Iglesia (Ef.4.1).
Lección No. 4
LAS DOCTRINAS DE LA SALVACIÓN
Introducción.
El diseño, ejecución, proceso y consumación de la salvación es tan portentoso y complejo que
no es posible explicarlo con un solo término. Son necesarias varias palabras bíblicas para
abarcar una obra tan grandiosa, como es la que la gracia de Dios planeó, cumple y cumplirá,
de eternidad a eternidad.
Estos términos bíblicos encierran conceptos también bíblicos, imposibles de explicar con
pensamientos humanos. Solo la fe cristiana puede, mediante la iluminación del Espíritu Santo,
llegar a comprenderlos en su grandiosa profundidad. No hay diccionario secular que pueda
explicarlos. Por ello, un auxiliar del estudiante como un Diccionario Teológico, y también el
Diccionario Expositivo de W.E.Vine, entre otros, pueden ser de valiosa ayuda.
En el centro de toda esta compleja, soberana y perfecta obra de Dios, de quien proviene la
salvación del hombre (Sal.2.8) está la cruz de Cristo. La cruz es el lugar en el cual el Salvador
realizó aquella obra planeada desde “antes de la fundación del mundo”. En ella satisfizo las
demandas de la justicia divina, haciendo la paz entre Dios y el pecador. Eso es propiciación.
En ella realizó, mediante el derramamiento de su sangre la expiación, cancelando nuestra
deuda. Por ella logró la redención de nuestras almas, pagando el precio de nuestra libertad, y
Instituto Bíblico .JORGE MULLER 24
SOTERIOLOGIA
la reconciliación entre los pecadores perdidos y el Dios ofendido. Los efectos de esa muerte
sustitutoria, en lugar del pecador, se traducen en varias bendiciones que el creyente recibe
solo por gracia: el perdón y remisión de sus culpas, la regeneración, la adopción, la
justificación. Viviendo ya la nueva vida, comienza la etapa de la santificación en un estado de
comunión con el Trino Dios y Su pueblo. Y finalmente, culminando esta inefable obra la
salvación se consumará en la glorificación del creyente.
Consideraremos brevemente cada una de ellas.
Aunque para algunos el hecho de apaciguar la ira de Dios es una idea pagana,
indudablemente la ira de Dios es un concepto bíblico e inexorable (gr. orge, Jn.3.36; Ro.1.18;
Ef.2.3; 1Ts.2.16; Ap.6.16; gr. thumos, Ap.14.10, 19; 15.1,7; 16.1; 19.15). Esa ira debe ser
apaciguada no por venganza sino por justicia.
En el AT el propiciatorio era la cubierta del arca del pacto, cubierta que en hebreo recibía el
nombre de kapporeth (Ex.25.17-21), por representar el hecho de cubrir o quitar el pecado
(heb. Kafar, Sal.32.1) mediante un sacrificio expiatorio (Lc.18.13). La traducción de los LXX
agregó al término hebreo el griego jilasterion.
La acción de propiciar a Dios, no ganada por los hombres, lo cual es imposible, sino obtenida
por medio del sacrificio de Su Hijo Jesucristo y aplicada al creyente, es una verdad inefable
(Ro.3.25). Cristo es no solo propiciatorio, sino la misma ofrenda de propiciación (He.2.17; 1
Jn.2.2; 4.10).
4.2. Expiación (gr. jilaskomai).
Expiar es un concepto semejante al de propiciar. En el griego es la misma palabra, traducida
de forma diferente (Comp. Heb.2.17, donde el término griego aparece por única vez en el NT
traducido como “expiar”).
Si existe una distinción entre propiciación y expiación, lo explica concisamente Ch.Ryrie22: “La
propiciación, como hemos visto, significa aplacar la ira personal de Dios. La expiación es la
remoción de la ira, el pecado o la culpa... La expiación tiene que ver con la reparación de un
mal; la propiciación lleva la idea adicional de apaciguar a una persona ofendida y así trae al
cuadro la pregunta de por qué la persona ofendida se ofendió. En otras palabras, la
21
W.E. Vine – Dicc. Expositivo de Palabras del AT y NT – CLIE – pg.750
22
Teología Básica – pg.337
Instituto Bíblico .JORGE MULLER 25
SOTERIOLOGIA
propiciación trae la ira de Dios al cuadro, mientras que la expiación la puede dejar fuera. Si
uno quisiera usar las dos palabras correctamente en conexión la una con la otra, entonces
diría que Cristo propició la ira de Dios haciéndose una expiación por nuestros pecados”.
El verbo “ga’al” implica el rescate para devolver a su dueño objetos, cosas o personas
(Ex. 6:6; Lv. 25:25; Rut 4:4,6; Sal. 72:14; 106:10; Is. 43:1).
De ese verbo deriva el sustantivo “go’el” que se usa para designar al “pariente
redentor”, quien, por tener proximidad de lazos familiares tenía los derechos para
adquirir (p. ej. con Rut la moabita; Rut. 4).
Él es el Redentor perfecto, por cuanto puede cumplir las demandas establecidas para
ello en la ley.
o Ser pariente.
o Ser capaz de pagar el precio (Hch. 20:8).
o Estar libre de la situación de quien tenía que ser rescatado (He. 4:15; 7:25; Jn.
8:46; 1 P. 2:22).
o Estar en la disposición de hacerlo (He. 10:5-7).
El término “paraq”, que implica rescatar rompiendo las ataduras del esclavo (Sal.
136:24).
El término “ganah”, que equivale a redimir comprando algo por precio (Is. 11:11; Neh.
5:8).
Instituto Bíblico .JORGE MULLER 26
SOTERIOLOGIA
1. agorazö
o Tiene que ver con la acción de comprar (Mt. 13.44; 14.15; Lc. 14.18).
o Específicamente, a comprar en el “ágora” o mercado público –entre otras cosas,
donde se vendían los esclavos-.
o Aplicado a la salvación, es el acto por el cual Dios, mediante el precio de la obra
de Cristo, compra para sí un pueblo antes esclavo, pagando el precio del rescate
(1 Co. 6.19-20; 7.22,23; 2 Pe.2.1; Ap.5.9 “nos has adquirido”).
2. exagorazo
o El énfasis de este término es en el precio pagado con vistas a la redención. Pero
implica algo más que pagar el precio de compra; además, en forma intensificada,
significa sacar al esclavo por el que se pagó el precio de rescate del lugar de
esclavitud con vistas a otorgarle la libertad.
o En relación con la salvación añade al anterior el concepto de libertad por Cristo
(Gá. 3.13; 4.5; Ef. 5.16; Col.4.5).
3. lutroö
o El significado del término es “desatar”.
o Tiene que ver la liberación misma, el acto de poner en libertad
al esclavo, mediante el pago del rescate (1 Ti.2.6; Tit.2.14; 1 Pe.
1.18). El pago del rescate es la sangre de Cristo (Heb.9.12).
4. Apolutrosis
o Expresa la idea de liberación.
o Se usa para demostrar la redención del creyente (1 Co. 1.30).
o También para referirse a la liberación del pecador que recibe a Cristo como
Salvador personal (Ro. 3.24; Ef. 1.7,14; Col. 1.14; He. 9.14).
5. Peripoiësis
o Equivale a adquirir como posesión propia (Hch. 20.28; 1 Pe. 2.9).El
creyente viene a ser, como resultado de la obra de redención,
propiedad particular de Dios.
(Ro.5.11; Ef.2.14-16) cambia el estado de enemistad y alejamiento del hombre con Dios, por
un estado de salvación y comunión (Ro.5.10; 2 Co.5.19).
El verbo perdonar (gr. afiemi), significa enviar afuera, despedir, remitir. En el caso de remitir
deudas, significa que ellas son totalmente canceladas (Mt.6.12; 18.27, 32). En el caso
específico de pecados, significa que ellos son absolutamente “pasados por alto”, alejados de la
mente de Dios (Ro.3.25), lo cual implica también la eliminación total de la causa del delito y la
remisión del castigo, liberando al pecador de la pena impuesta por Dios. Eso constituye una
verdadera dicha (Ro.4.7-8).
Dice W. Evans: “El perdón puede considerarse como el término de la ira moral y el
resentimiento de Dios contra el pecado; o como una libertad de la culpabilidad del pecado que
oprime la conciencia; o también como una remisión del castigo del pecado, que es la muerte
eterna”23.
Strong la define así: “Es el acto divino por el que la disposición dominante de nuestra alma es
hecha santa, y por el cual, empleando la verdad como medio, es asegurado el primer ejercicio
santo de tal disposición”.
23
W. Evans – Las Grandes Doctrinas de la Biblia – Ed. Moody – pg. 158
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SOTERIOLOGIA
En Juan 1.13 leemos que la condición de hijos de Dios no se obtiene por ser engendrados de
sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. Esto significa que:
No se produce por herencia. A diferencia de la naturaleza pecaminosa que se hereda
desde Adán de padres a hijos (Ro.5.12), la nueva naturaleza se obtiene solo por gracia
y por una unión vital con Cristo (Ef.2.3-8)
No se produce por voluntad carnal. Es decir, no tiene nada que ver con nada que el
hombre pueda hacer o lograr humanamente. No es producto del esfuerzo humano. No
hay mérito, ni obra que pueda obtener la salvación y la consecuente nueva vida.
Tampoco se produce por voluntad de varón, es decir, por procreación humana o por
pertenecer a una determinada raza, o religión, o cualquier otra prerrogativa.
Los hijos de Dios, pues, no tienen origen en alguna causa física o biológica; tienen su origen
en Dios, por la obra de Su Espíritu Santo.
24
Doctrinas de la Gracia – Curso de Formación Teológica Evangélica – CLIE – pg. 74, 75
Instituto Bíblico .JORGE MULLER 29
SOTERIOLOGIA
El término griego “juiothesia” o “hyiothesía”, significa “posición de hijos” y tiene que ver con la
“mayoría de edad”, o aquella edad en la cual los hijos te no están bajo el ayo o el tutor. La
idea es que los creyentes somos engendrados por el Espíritu como “niños”, mediante la fe.
Pero somos adoptados hijos, lo cual agrega una dignidad en la relación y un estado de
verdadera libertad (Gál.4.1-5; Ro.8.14-17). No es solo ingresar a la familia de Dios, sino ser
colocados en posición de hijos.
Justificar es un término legal que equivale a dar un veredicto de justicia, es decir, colocar a
una persona en una posición contraria a la de condenación.
Significa que Dios absuelve de culpa y libera de toda culpabilidad y castigo a todo aquel que
confía en la obra de Cristo (Ro. 3:21-26; 5.17, 19), imputándole la justicia de Cristo, o sea,
haciendo al injusto justicia de Dios en Cristo (2 Co. 5:21).Por la justificación, Dios perdona
todos nuestros pecados y son apartados de nosotros la culpa y el castigo (Hch.13.38, 39;
Ro.8.1). En Cristo, Dios ve al creyente como si no tuviera pecado ni culpa (Núm.23.21;
Ro.8.33,34)25.
25
W. Evans – las Grandes Doctrinas de la Biblia – Ed. Moody – pg. 158
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SOTERIOLOGIA
El creyente es hecho templo de Dios en Espíritu (1 Co. 13.16). Eso significa que la
presencia trina de Dios se opera en el creyente (Jn. 14.23; 2Pe.1.4)
o La presencia del Padre. (Ef. 4.6)
o La presencia del Hijo (Col.1.27)
o La presencia del Espíritu (1 Co. 6.19).
El hecho de estar en la misma esfera moral del Padre, lo que Juan expresa como “andar en
luz, como El está en luz” (1Jn. 1.7) exige que el creyente se conforme a esa norma de luz –
santidad- y experimente permanentemente un estado de confesión y abandono del pecado, de
modo que la comunión sea también una permanente realidad.
El propósito de Dios para los salvos es predestinarlos para ser conformados a la imagen de su
Hijo y esto sólo ocurrirá definitivamente en la glorificación, por tanto, si los ha llamado y los ha
justificado, también los glorificará, hecho que, por provenir de un Dios fiel, puede darse por
inexorable.
Esa glorificación consiste en la posesión de la herencia que los creyentes tenemos por ser
herederos de Dios y coherederos con Cristo, herencia que está reservada en los cielos para
nosotros (1 P. 1.4), y cuya realización será efectuada por el mismo Señor en el día postrero
(Jn. 6.40). Por estar en Cristo, la glorificación para el cristiano ya es un hecho potencial y
posicional (Ef. 2.6) y finalmente, como consumación de su salvación, recibirá un cuerpo
glorioso, transformado a la semejanza del Señor Jesús resucitado (Ro.8.11, 23; 1 Co. 15.43-
53; Fil. 3.21; 1 Jn. 3.2; Ef. 5.27; Jud. 24, 25; Ap. 19.7-8).
Lección No. 5
EL PROCESO DE LA SALVACIÓN
La operación del Espíritu en la salvación
Convicción
Iluminación: la acción de la Palabra de Dios
Condiciones para la salvación:
Arrepentimiento
Fe - La fe y las obras
Confesión
Conversión
Sello – Habitación - Bautismo – Llenura - Fruto
Salvación pasada, presente y futura
26
Teología Sistemática – T.I – Publicaciones Españolas, pg. 1031
Instituto Bíblico .JORGE MULLER 33
SOTERIOLOGIA
Por el contrario, es Dios, por el Espíritu el que ejerce sobre los incrédulos una influencia santa
que les habilita para desear la salvación que el Señor Jesucristo les ofrece y para aceptarle
consciente y gozosamente como Salvador personal.
De esta forma y solo de ella, el inconverso vuelve a Dios por un acto de su propia voluntad,
aunque esté capacitado por Dios. Por eso leemos: “El que tiene sed, venga; y el que quiera,
tome del agua de vida gratuitamente” (Ap.22.17); y “si alguno tiene sed, venga a mi y beba”
(Jn. 7.37).
La teología arminiana sostiene que Dios dispuso una general y universal dispensación de
gracia por la que todos los hombres son capaces de responder a la invitación y demandas del
evangelio, y que por consiguiente, en mayor o menor grado, la salvación depende
parcialmente de Dios y parcialmente del hombre. Obviamente esta teología olvida que el
hombre, a causa de la caída, ha quedado en estado de depravación y, por lo tanto está
inhabilitado e incapacitado para alcanzar por sí mismo su propia salvación. Pablo dice en
Ro.3.11-12: “no hay quien busque a Dios…todos se desviaron…a una se hicieron inútiles”. Y
en Ef.2.1: “muerto en delitos y pecados”, siendo por ello “hijos de desobediencia” e “hijos de
ira”. Otros pasajes igualmente claros son: Ro.1.21; 1Cor.2.14; 2 Cor.4.3-4; Ef.2.1-3; 4.18; Jn.
3.3.
Un pasaje muy elocuente es Jn.6.44: “Ninguno puede venir a mi, si el Padre que me envió no
le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero”.
No está meramente hablando de la atracción que ejerce la cruz de Cristo (Jn.12.32). La idea
es que si Dios no le trajere (lit. arrastrare), ningún hombre podrá venir jamás a los pies de
Cristo (1 Co.1.30). Es a un muerto a quien la gracia de Dios “arrastra” y es solo mediante Su
poder soberano e irresistible que esto es posible (cp.Ro.8.30). El mismo poder que Dios
ejercerá cuando resucite al creyente físicamente de entre los muertos se necesita para sacar al
mismo pecador de su estado de muerte espiritual y llevarlo a los pies de Aquel que es el
camino, la verdad y la vida.
Por esa razón es necesaria y condición sine qua non para la salvación del pecador la tarea del
Espíritu Santo en sus diferentes manifestaciones: Convenciendo, iluminando, produciendo el
arrepentimiento, poniendo la fe y finalmente actuando en la conversión del pecador, al que,
como resultado, le sella, le habita, le bautiza, le llena y produce fruto en su vida.
5.2. Convicción
El Señor Jesús prometió que la tarea del Espíritu Santo después de su partida al cielo sería la
de “convencer al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Jn.16.8-11). ¿Qué quiere decir
“convencer”?
Significa que el Espíritu expone la verdad claramente “al mundo”, es decir a los pecadores, de
modo que este la reconozca y acepte como verdad, y en obediencia a ella, acepte con
arrepentimiento y plena confianza la propuesta de Dios que es la salvación.
Instituto Bíblico .JORGE MULLER 34
SOTERIOLOGIA
Luego de esta exposición, si hay rechazamiento, es exclusiva responsabilidad del pecador. Aún
el convencimiento, si solo queda en eso, no traerá consigo el resultado de salvación por medio
de la conversión. “Se puede ser un convencido, pero no un convertido”. La convicción no
garantiza que la verdad sea aceptada para salvación. Como se ha dicho, el pecador no solo
debe “saberse” pecador, sino “sentirse” pecador.
¿Qué significa la convicción de pecado, justicia y juicio? Aunque el mismo Señor dio la
explicación en este mismo pasaje, interpretamos que
La tarea de convencer, persuadir, redargüir (lit. “dejar convictos”, sin excusa) a los pecadores
–dice F. Lacueva- “es competencia exclusiva del Espíritu Santo; los hombres pueden presentar
el caso y la causa, pero sólo el Señor puede abrir el corazón (v.Hch.16.14) por medio del
Espíritu Santo”27.
Pero para que la Palabra de Dios actúe en la mente y corazón del pecador, se requiere la tarea
iluminadora del Espíritu Santo, pues “el hombre natural no percibe las cosas que son del
Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de
discernir espiritualmente” (1Cor.2.14). También 2Co.4.3-4: “… si nuestro evangelio está aún
encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el
27
F. Lacueva – Com. M. Henry, Ev. Juan 16.8-11
Instituto Bíblico .JORGE MULLER 35
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entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la
gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios”.
Así que el Espíritu Santo actúa en dos aspectos: iluminando el entendimiento (Jn. 6. 45-46; 2
Co.4.6) y capacitando la voluntad (cp. Heb.6.4; 10.32).
Esa tarea que el Espíritu Santo comienza con el inconverso para llevarle a Cristo, continúa en
la vida cristiana, en la cual su iluminación es necesaria para crecer en el conocimiento de Dios,
a través de la revelación de Su palabra dada a sus siervos, los apóstoles y profetas (Jn.16.12-
15; 1Cor.2.10, 13; Ef. 1.18).
Los resultados que produce el arrepentimiento son el perdón de los pecados (Hch.3.19; 5.31);
la recepción del Espíritu Santo (Hch.2.38); el gozo celestial (Lc.15.7, 10).
“La salvación es siempre por la fe, no a causa de la fe (Ef.2.8). La fe es el canal por el cual
recibimos la dádiva de Dios de la vida eterna; no es la causa. Esto es para que el hombre
Instituto Bíblico .JORGE MULLER 36
SOTERIOLOGIA
nunca pueda gloriarse, ni aun de su fe. Pero la fe es el único y necesario canal (Jn.5.24;
17.3)28”.
La fe salvífica es un don de Dios al hombre, por lo tanto actúa junto con la gracia divina (Ef.
2.8-9). Es “el acto de un alma vacía que recibe todo de Dios”, como fruto del arrepentimiento
y el dolor de haber ofendido a Dios (Hch.16.30-31).
Mediante ella, el pecador recibe la justicia de Cristo (Ro. 5.1; 10.10); el derecho a ser hijo de
Dios (Jn.1.12; Gál.3.26); la santificación (Hch.26.18); la seguridad en Cristo (1Pe.1.5); la
capacidad de vivir una vida de fe (Ro.1.17; Isa.26.3; Filip.4.6; Jn.14.1; 1Pe.1.8; He.11.1,6;
12.1-3).
¿Es necesario algo más que la fe que confía en su obra, que obedece sus demandas
(Hch.17.30; 1Pe.1.2) para ser salvo? Algunos dicen que es necesario “aceptar a Jesucristo
como Salvador y como Señor”. Si bien el creyente, al aceptar a Cristo como Salvador, nace a
una vida nueva y se espera que sea una vida rendida al Señor como resultado de una vida
llena del Espíritu Santo, no hay nada en la Biblia que condicione la salvación a esa vida
dedicada y que agregue algo a la gracia de Dios hacia los perdidos. La vida rendida es una
consecuencia lógica de la bendita experiencia de haber sido objeto de las misericordias de
Dios (Ro.12.1).
5.4.4. Fe y obras
La única fe que salva es la fe en Cristo (Gál.1.8,9). Ahora, la fe ¿prescinde de las obras?
Las obras, los méritos humanos, desde el punto de vista de Dios, no pueden en grado alguno
contribuir a la salvación (Ef.2.8,9; 1Co.1.26-31).
28
Ch. Ryrie – Teología Básica – Unilit – pg. 372
Instituto Bíblico .JORGE MULLER 37
SOTERIOLOGIA
Pero, desde el punto de vista humano, como demostración, como evidencia de la fe, las obras
van junto a la fe (Stgo.2.14-26; Ro.4.1-12).
5.4.4. Confesión (gr. homologeo: decir la misma cosa, estar de acuerdo, asentir, admitir).
En relación con la salvación, no hay versículo que exhorte al pecador a confesar sus pecados
para ser salvo, aunque es una consecuencia directa de sentir “el corazón compungido”, el
pronunciar la oración del hijo pródigo: “Padre, he pecado…”. Pero la confesión es un acto de
aquellos que ya son de Cristo (Hch.19.18; 1 Jn. 1.9; Stgo.5.16).
Más bien la confesión, según Ro.10.9-10, es acerca de Jesús, recibiéndole como Salvador,
creyendo que el es el Señor, el Hijo de Dios. Esa confesión equivale a una aceptación por la fe
de Su Persona y de Su obra (Mt.10.32; Lc.12.8).
5.5. Conversión
El término (gr. epistrofe –conversión-; epistrefo –convertirse-) traduce la idea de volverse
hacia algo o alguien.
El mensaje del evangelio contiene el imperativo de convertirse (Hch.3.19) como una necesidad
de volverse a Dios por parte del pecador (Mt.13.15; Mr.4.12; Lc.1.16; Jn. 12.40; Hch.26.18;
28.27; 2Co.3.16).
La conversión se produce como consecuencia del arrepentimiento y la fe en Cristo, y tiene
como resultado una nueva relación con Él, (convertidos al Señor, Hch.9.35; 11.21; convertidos
a Dios, Hch.14.15; 15.19; 26.20) dejando atrás la antigua manera de vivir, el pecado, la
idolatría (1Ts.1.9).
El sello es un símbolo de
Propiedad. Somos de Dios, pertenecemos a Su pueblo (1Pe.2.9-10; Ro.9.25-26;
Tit.2.14; He.4.9; Fil.3.20; Ap.5.9), a Su familia (Ef.2.19; Gál.6.10) y por lo tanto El nos
sella como Su posesión (1Cor.6.19).
Seguridad. Siendo propiedad de Dios, no hay nada ni nadie que nos separe de El, por
lo tanto tenemos absoluta seguridad de nuestra salvación (2Co.1.21-22).
Permanencia. La temporalidad de la permanencia del Espíritu Santo pertenece al
antiguo pacto (Sal.51.11; Lc.11.13). En la dispensación de la iglesia (llamada
comúnmente “de la gracia”) los creyentes son sellados por el Espíritu que permanecerá
en él para siempre. No solo está “con ellos”, sino “en ellos” (Jn.14.17). El Espíritu es la
“unción” en ellos (1Jn.2.20,27).
Instituto Bíblico .JORGE MULLER 38
SOTERIOLOGIA
5.6.2. Habitación. Dios nos ha dado el don del Espíritu Santo para morar en cada creyente
(Ro.5.5; 1Co.2.12; 2Co.5.5). El hecho que el Espíritu Santo more en el creyente es signo de
que él es hijo de Dios. Si no fuera así, no lo sería (Ro.8.9), y aún cuando no viva una vida de
acuerdo a la voluntad de Dios, el Espíritu igualmente habita en él. Algunos corintios vivían en
diversos pecados (5.5; cap.6; etc.) y sin embargo Pablo les dice que ellos son “templos del
Espíritu Santo” (6.19).
En el AT –o, mejor, en el Antiguo Pacto, los hombres y mujeres de Dios eran “llenos” del
Espíritu Santo para tareas u ocasiones especiales. Esa inhabitación plena del Espíritu era –
como señalamos arriba- temporal (Ex.31.3; Jue.13.25; 1S.16.13; Lc.1.15, 41, 67).
En el NT, aunque también se manifiesta especialmente como un hecho soberano de Dios por
el cual El posee a alguien para alguna actividad especial (Hch.2.4; 4.8, 31; 9.17; 13.9), en
general se refiere al estado de control que el Espíritu ejerce sobre creyentes espirituales
(Hch,6.3,5; 7.55; 11.24; 13.52; Ef.5.18).
El versículo de Ef.5.18-21 podría ser leído –conforme lo presenta el original- de modo que
muestra las condiciones, actitud y resultados de la llenura del Espíritu Santo:
“No os embriaguéis con vino, en lo cual hay descontrol, antes bien permitid sed llenados
continuamente por el Espíritu hablando entre vosotros con salmos… cantando y alabando
al Señor,,, dando siempre gracias por todo… someteos unos a otros en el temor de Dios”.
5.6.5. Fruto. El resultado de una vida controlada, gobernada, llena del Espíritu Santo es el
“fruto del Espíritu” (Gál.5.22-23), que no es otra cosa que la expresión visible del carácter
moral de Jesús en la vida del cristiano.
Lección No. 6
LA SEGURIDAD DE LA SALVACIÓN
Preservación divina
Perseverancia humana
Seguridad eterna
Conceptos Arminiano y Calvinista sobre la doctrina de la seguridad Comparación con doctrinas
erróneas
6.1. Preservación Divina. Podemos afirmar con toda certeza que la salvación del creyente
es eterna y descansa en el compromiso de Aquel de quien proviene la salvación, es decir, el
trino Dios y la fidelidad de Su palabra.
Dios el Padre
o Su propósito eterno (Ro.8.28; Ef.1.11; Sal.138.8; Fil.1.6)
o Su gracia soberana (Ro.8.29, 30)
o Su poder y amor ilimitados (Ro.8.31-33; 35-39; Jn.10.27-29; Jud.24)
Dios el Hijo
o Su muerte y resurrección (Jn.19.30; Heb.1.3; Ro.8.34a)
o Su obra intercesora (Ro.8.34b; Heb.2.18; 7.25; 1 Jn.2.1-2)
o Su compromiso con Su Padre (Jn.6.39; 17.15, 17, 21, 24)
o Su compromiso con el mismo creyente (Jn.10.28; 2Ts.3.3; 2Ti.1.12; 4.8)
Adoptando (Ro.8.15)
Testificando (Ro.8.16)
Intercediendo (Ro.8.26-27)
Podemos decir con el apóstol Pablo: Yo sé a quien he creído y estoy seguro… (2Ti.1.12), y
con toda certeza decir: Somos salvos por gracia infinita. Como comienza el gran capítulo de
Romanos 8: ninguna condenación… Y como termina: ninguna separación.
29
F. Lacueva – Doctrinas de la Gracia – Curso de Form. Teológ. Evangélica – CLIE – pg.150.
30
Como, por ejemplo, Simón Episcopio (1583-1643)
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Aplican a la iglesia pasajes que no son para ella, sino para los creyentes
durante el periodo de la grande tribulación (Mt. 24.13).
No incita al pecado, sino a una vida de plena dedicación y santificación. Como dice Ch.
Ryrie: “La seguridad no da licencia para pecar”. Al contrario, es la consideración de las
misericordias de Dios –Ro.12.1- y no otra cosa lo que impulsa al creyente a presentar
su cuerpo –y con él, todo su ser- en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es
vuestro culto racional (lógico, inteligente, en calidad de rendida adoración). Y a que los
31
Enciclopedia de Doctrinas Bíblicas – H. Lockyer – Logoi, pg. 297
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creyentes no tomen la forma, el molde del mundo, sino que sean transformados
mediante la renovación de su mente (NVI).
Lección No. 7
LA CONSUMACIÓN DE LA SALVACIÓN
Bendiciones presentes de la salvación
Bendiciones futuras de la salvación
La epístola a los Efesios en su cap. 1, v.3 al 14 nos presenta las bendiciones derivadas de la
salvación bajo dos miradas:
Pero, podemos detallar algunas de las muchas bendiciones comprendidas en aquella “toda
bendición espiritual” de Ef. 1.3:
El perdón (Sal.32.1-2)
Todos los pecados del creyente, pasados, presentes y futuros son perdonados en Cristo (Col.
2.13; Ef. 1.7; 4.32; Col. 1.14; 3.13).
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No significa que la presencia del pecado haya sido ni sea eliminada del creyente, pero el poder
de Dios, a través de una vida sujeta al Espíritu se manifestará en un rechazamiento y victoria
sobre la carne (Gá. 5.16; 1Jn.5.18).
La glorificación es, pues, la realización de ese propósito pensado, planeado desde la eternidad
en el seno trinitario en favor de los pecadores: la predestinación para que fuesen hechos
conformes a la imagen de Su Hijo.
Dice F. Lacueva33: “… la glorificación final del creyente tendrá lugar cuando, reunidos para
siempre su espíritu salvo y su alma inmortal con su cuerpo resucitado, pueda contemplar en sí
mismo la imagen y semejanza de su Salvador Jesucristo, resucitado, exaltado y glorificado
ante la creación entera… Entonces habrá recuperado el hombre salvo la perfecta imagen y
semejanza de Dios en su ser (v.Gén.1.26-27). Y la habrá recuperado con creces, porque ahora
será semejante al Hombre con mayúscula, al Postrer Adán (1Co.15.45-49), el cual es el
resplandor mismo de la gloria de Dios y la perfecta impronta de la sustancia del Padre
(Heb.1.2)”.
32
Es el aoristo griego, que indica una acción ya concluida.
33
Doctrinas de la Gracia – CLIE pg. 163
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Lección No. 8
LA VIDA DE SALVACIÓN
La salvación, ese don precioso de Dios para aquellos que por gracia hemos sido elegidos,
llamados, justificados, santificados y –en el propósito infalible de Dios- glorificados, tiene como
resultado y manifestación la vida divina en cada creyente.
Juan 3.16 lo dice claramente: “…para que todo aquel que en El cree, no se pierda, mas tenga
vida eterna”.
Psykhé –psijé- (o psuque): (de ahí, psicología). Aparece 32 veces traducida como
vida, por ejemplo en Hch.20.24: …ni estimo mi vida preciosa para mi…). Se trata de la
vida terrenal, de la vida que se conecta con lo instintivo (Lc.9.24). Nuevamente, Vine
expresa: “… además de su significado, corazón, mente, alma, denotoa la vida en dos
aspectos principales; a) aliento de vida, la vida natural (p.ej. Mt.2.20)… b) el asiento
de la personalidad (p.ej.Lc.9.24), explicándose el término en v.25: “sí mismo”35.
Zoé: (de ahí, zoología). Es el término más usado en el NT y traducido como vida, unas
132 veces. Denota su principio vital. Es la vida en su mismo concepto. La vida interior.
Muchas veces se acompaña con el adjetivo eterna (aiónios). Por ejemplo en Jn.
3.15,16,36 y tantos otros.
Dice Vine: “… se emplea en el NT “de la vida como un principio, vida en el sentido absoluto,
vida como la tiene Dios, aquello que el Padre tiene en sí mismo, y que Él dio al Hijo encarnado
que tuviera, vida en sí mismo (Jn.5.26), y que el Hijo manifestó al mundo (1Jn.1.2). El hombre
ha quedado alienado de esta vida a causa de la caída (Ef. 4.18), y de esta vida los hombres
llegan a ser participantes mediante la fe en el Señor Jesucristo (Jn.3.15), que viene a ser su
autor para todos los que confían en Él (Hch.3.15), y que por ello es designado como “la vida”
del creyente (Col.3.4), porque Él mantiene la vida que Él da (Jn.6.35, 63). La vida eterna es la
posesión presente y real del creyente debido a su relación con Cristo (Jn.5.24; 1Jn.3.14). Que
un día extenderá su dominio a la esfera del cuerpo queda garantizado por la resurrección de
Cristo (2Co.5.4; 2 Ti.1.10). Esta vida, sin embargo, no es simplemente un principio de poder y
animación, porque tiene asociaciones morales inseparables de ella, como la santidad y la
rectitud. Muerte y pecado, vida y santidad, se encuentran frecuentemente contrastadas en las
Escrituras”.
Agrega Vine: “mientras zoé es vida intensiva… bios es vida extensiva. En bios, empleado
como manera de vivir, hay un sentido ético frecuentemente inherente del que, al menos en
griego clásico, carece zoé. En la Escritura, zoé es “la palabra más noble, expresando, como lo
34
Para mayor detalle, ver Dicc. Exposit. de Pal. del NT –Exhaustivo – W.E. Vine – CLIE – Pg. 960
35
Idem 34, pg. 961.
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hace constantemente, todo lo más excelso y mejor que los santos poseen en Dios” (Trench,
Synonims, xxvii).
Esta vida eterna (zoé aiónios) es, pues, la vida de salvación, la participación de la vida divina
en el creyente (cp. Jn.1.4 con 2Pe.1.4).
Una posible, aunque limitada, como toda definición de la vida eterna, la da F. Lacueva, citando
un libro del Dr. B. Graham, The Holy Spirit 37: “Es la satisfacción completa, en actividad
perfecta, de todas las facultades de nuestro ser entero (v. 1Ts.5.23), en comunión con el Trino
Dios, sin temor de pérdida, cambio ni deterioro”.
“Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y
tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de
ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a
nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero. Y todos los ángeles estaban en pie alrededor
del trono, y de los ancianos, y de los cuatro seres vivientes, y se postraron sobre sus rostros delante
del trono, y adoraron a Dios, diciendo: Amén. La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de
gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén” -
Apoc. 7.9-12.
“Después de esto, oí una gran voz de gran multitud en el cielo, que decía: ¡Aleluya! Salvación y honra y
gloria y poder son del Señor Dios nuestro…” – Apoc.19.1.
Eduardo Cartea
36
Idem 34, pág. 961.
37
F. Lacueva – Espiritualidad Trinitaria – CLIE, pg. 130