ETICA Y CIENCIA
Para seguir adentrándonos en lo que es la ética en la ciencia, debemos describir
primero la ética científica. Esta apela a un cúmulo de valores éticos que van desde la
honestidad hasta la integridad en todas las etapas de la práctica científica. Es decir, se
le atribuye durante el proceso; desde la divulgación de los resultados,
independientemente de cuales sean, hasta la atribución adecuada de los
colaboradores.
El conflicto ético suele ocasionarse cuando en la recopilación de datos para
una publicación posee implicaciones que más allá de lo normal y atente a un sector o
grupo de interés importante. Por ejemplo, en lo que es la ética en la ciencia, en varias
profesiones, la ética científica está integrada a la manera que trabajan los científicos.
Debe ser fiabilidad su trabajo y resultado para la obtención de un conocimiento
científico imparcial. Y he allí la importancia esencial de la divulgación de los resultados;
para que otros científicos traten de expandir, verificar y ampliarlos para respaldar otras
investigaciones o basarse en ellas para otros estudios
Conceptos básicos
El conjunto de actividades, convicciones y creencias morales, sea de un individuo o de
un grupo social o étnico, se designa en filosofía como «ethos».
El ethos es un fenómeno cultural (el fenómeno de la moralidad presente en todas las
culturas). Es la facticidad normativa que acompaña a la vida humana.
Es un fenómeno constitutivo e indeclinable de la formación y perduración de los sujetos
sociales, independientemente de la tarea que realicen. No existe actividad humana
exenta de valoración.
Es necesario subrayar que el desarrollo tecnológico ha provocado notables
transformaciones en las actividades humanas y, por lo tanto, en los enfoques éticos
con los que se han de valorar. En ese sentido, nos parece útil recordar los conceptos
que sostiene Jonas en cuanto a las diferencias que existen entre una ética precedente
de naturaleza antropocéntrica (limitada a una reflexión sobre las relaciones entre los
hombres y que incluía la relación consigo mismo; ética que operaba dentro de
estrechos límites espaciales y temporales) con los conceptos éticos actuales originados
en esa transformación de la acción humana.
Para estos nuevos campos de preocupación ética no existen precedentes ni en las
normas ni en los criterios de la ética tradicional. Ninguna ética anterior tuvo que tomar
en cuenta la condición global de la vida humana y la existencia misma de la especie
humana. Esta reflexión se origina en los cuasiescatológicos potenciales del actual
desarrollo tecnológico.
El papel de la ética en la ciencia
La ética es una serie de obligaciones morales que define lo correcto y lo equivocado en
nuestras prácticas y decisiones. Muchas profesiones tienen un sistema formalizado de
prácticas éticas que ayudan a guiar a los profesionales en el campo. Por ejemplo, los
doctores generalmente toman el juramento Hipocrático, que, entre otras cosas, plantea
que los doctores "no hagan daño" a sus pacientes. Los ingenieros siguen una guía
ética que plantea que "se adhieran principalmente a la seguridad, salud y bienestar del
público." Dentro de estas profesiones, como en la ciencia, los principios están tan
arraigados que los profesionales casi nunca tienen que pensar sobre cómo se adhieren
a la ética ya que es parte de la forma en que trabajan. Una infracción de la ética está
considerada como muy seria y se la castiga, por lo menos dentro de la profesión (con la
revocación de la licencia, por ejemplo) y, algunas veces, también con la ley.
La ética científica apela a la honestidad y la integridad en todas las etapas de la
práctica científica, desde la divulgación de los resultados, independientemente de
cuales sean, hasta la atribución adecuada de los colaboradores. Este sistema de la
ética guía la práctica de la ciencia, desde la recopilaciónn de datos a la publicación y
más alla aún. Como en otras profesiones, la ética científica está muy integrada en la
manera que trabajan los científicos y ellos son muy concientes que la fiabilidad de su
trabajo y el conocimiento científico en general depende de la adhesión a esa ética.
Muchos de los principios éticos en la ciencia están relacionados con la producción de
un conocimiento científico imparcial, que es esencial cuando otros científicos tratan de
expandir los resultados de las investigaciones o basarse en ellas para otros estudios.
La publicación de datos que sea fácilmente accesible, la revisión por parte de colegas,
la duplicación y la colaboración que requiere la ética científica, ayudan a que la ciencia
progrese continuamente mediante la validación de los resultados de investigación y
confirmando o formulando preguntas sobre los resultados (vea nuestro módulo
Literatura científica para obtener más información).
La comunidad científica trata algunas infracciones de los estándares éticos, como la
fabricación de datos, mediante medios similares a otras infracciones éticas en otras
disciplinas, por ejemplo, con el despido laboral. Sin embargo, existen desafíos a los
estándares éticos menos obvios que ocurren con más frecuencia, por ejemplo, cómo
otorgarle a un rival científico una evaluación negativa en el proceso de revisión de
colegas. Estos incidentes se asemejan más a parquearse en una zona designada como
prohibido parquear, ya que van en contra de las reglas y pueden ser injustas, pero
frecuentemente no se las castiga. Algunas veces, los científicos sencillamente cometen
errores que pueden parecer infracciones éticas, como la cita inapropiada de una fuente
o colocar una referencia engañosa a propósito. Y como cualquier otro grupo que
comparte metas e ideales, la comunidad científica trabaja conjuntamente para tratar
estos incidentes de la mejor manera posible, en algunos casos con más éxito que en
otros.
Los estándares éticos en la ciencia
Desde hace mucho tiempo que los científicos mantienen un sistema informal de ética y
guías para realizar investigaciones, pero las guías éticas en sí no se desarrollaron
hasta mediados del siglo XX, después de una serie de infracciones éticas y crímenes
de guerra que tuvieron mucha repercusión. Hoy día, la ética científica se refiere a unos
estándares de conducta para los científicos que es generalmente definida en dos
amplias categorías (Bolton, 2002). Primero, los estándares de métodos y procesos se
ocupan del diseño, los procedimientos, el análisis de datos, la interpretación y el
informe de los esfuerzos de la investigación. Segundo, los estándares de temas y
resultados se ocupan del uso de sujetos humanos y animales en la investigación y las
implicaciones éticas de algunos resultados de la investigación. Juntos, estos
estándares éticos ayudan a guiar la investigación científica y aseguran que los
esfuerzos de investigación (y los investigadores) acaten varios principios esenciales
(Resnik, 2008), incluidos:
1. La honestidad en la información de los datos científicos.
2. La cuidadosa transcripción y análisis de los resultados científicos para evitar
errores.
3. El análisis independiente y la interpretación de los resultados basados en los
datos y no influidos por fuentes externas.
4. Publicar y presentar en régimen abierto los métodos, los datos y las
interpretaciones.
5. La suficiente validación de los resultados mediante la duplicación y la
colaboración con colegas.
6. La atribución adecuada de las fuentes de información, los datos y las ideas.
7. Las obligaciones morales hacia la sociedad en general y, en algunas disciplinas,
la responsabilidad para determinar los derechos de los sujetos animales y
humanos.
Importancia de lo que es la ética en la ciencia
El rol de la investigación científica es muy relevante, ya que en la vida diaria de las
instituciones académicas universitarias, por ejemplo, se fomenta el pensamiento lógico
y la creatividad. Además, se promueve la generación de relevo y la acumulación del
conocimiento, para aportar a una solución de los problemas humanos en diferentes
áreas.
Todo centro de investigación tiene como eje central la investigación, extensión y
divulgación de sus saberes. Por lo que la importancia de lo que es la ética en la
ciencia va definida con la actividad científica para la sociedad y su carácter
específicamente humano. Debe estar sometida, sin duda alguna, a los principios
éticos y en consonancia con la tecnología.
Ya desde la segunda mitad del siglo XX, las relaciones entre individuo, ciencia y
sociedad se impactaron por cambios de gran importancia en la consideración ética de
la actividad científica. Un gran avance en todas las tecnologías se evidencian a simple
vista, pues, existe el descomunal aumento del conocimiento científico y tecnológico,
además del acervo bibliográfico y la velocidad de información propia de la era digital.
La preocupación ha existido ayer, hoy y siempre; pero, en tiempos recientes, es cuando
se ha comenzado a insistir en una ética de la ciencia que quebrantan las fronteras
netamente "científicas". Ahora los políticos, lo educativo, lo institucional y otros
conversan a diario sobre lo que es la ética en la ciencia.
En consecuencia, la ética no viene a ser una añadidura novedosa a la ciencia, no es
para nada así. Está imbuida en aclarar los valores morales del trasfondo de la
actividad, en una discusión pública, en un diálogo entre ciencia-industria y sociedad.
Ciencia y conocimientos científicos
La ciencia es un complejo de actividades prácticas e instituciones sociales, parte de
cuyos resultados son conocimientos científicos. Los objetivos básicos de los
conocimientos científicos se dirigen a mejorar nuestra comprensión de la naturaleza y a
transformar ciertos aspectos de la realidad.
La empresa científica se inscribe siempre en un proyecto histórico que desempeña un
papel social vinculado al aparato productivo al cual está integrada.
Tanto desde el campo epistemológico como en los análisis filosóficos, surgieron
interrogantes referidos a los fines de la investigación científica y a los deberes morales
de los científicos.
Durante una gran parte del siglo xx, se separaron hechos y valores. Los científicos solo
estaban obligados a explicar los hechos del mundo, en tanto que las cuestiones
valorativas sobre los fines, o sea la evaluación moral sobre el resultado de sus actos,
era algo ajeno a su tarea. Esto equivalía a una declaración sobre la neutralidad
valorativa de la ciencia, puesto que el único valor involucrado era la verdad. Esta forma
de ver estaba instalada en la historia oficial de la ciencia. Era notorio que así quedaba
establecida la falta de responsabilidad de la ciencia y de los científicos frente a la
sociedad.
Pero la actividad científica no puede ser indiferente respecto de los fines, dado que son
inherentes a dicha actividad y, al llevarlos a cabo, consciente e intencionalmente, no se
pueden desconocer. Por otra parte, es necesario tener presente que en toda actividad
humana surgen interrogantes éticos y, en consecuencia, la actividad humana implícita
en la actividad científica tendrá responsabilidad ética y no pueda ni deba sostener que
es neutral.
Conceptos actuales sobre la neutralidad de la ciencia
Las publicaciones actuales dirigidas al análisis de las vinculaciones de la Ética con las
tareas específicas de la ciencia y la tecnología demuestran, desde diversos enfoques,
la imposibilidad de una ciencia y una tecnología aisladas, «puras» y exentas de todo
juicio moral. Tanto la ciencia como la tecnología están constituidas como «sistemas de
acciones intencionales» y esto hace que no pueda admitirse su neutralidad moral.
Estos sistemas incluyen a los agentes que deliberadamente buscan ciertos fines en
función de determinados intereses, para lo cual ponen en juego creencias,
conocimientos, valores y normas.
Los científicos y los técnicos que forman parte de esos sistemas de acciones
intencionales, cuando actúan, lo hacen empleando un conjunto de intenciones, fines,
valores, medios y resultados que se tornan de ser juzgados moralmente.
Tampoco ha de olvidarse que la ciencia es una construcción social, un producto cultural
que mantiene relaciones esenciales y no meramente accidentales o contingentes con el
contexto político-institucional en que se desarrolla. Interesa en este sentido corregir la
idea sobre un pretendido «desinterés» como elemento constitutivo de la producción
científica. Actualmente, ya no es aceptable identificar la producción científica con la
búsqueda desinteresada de la verdad y señalar que si dicha producción posee utilidad
esto sucede solo como un hecho secundario. Ocurre, sin embargo, que este
«desprendimiento secundario» tiene consecuencias de tremenda importancia en la vida
cotidiana.
La ciencia no solo origina un saber por el saber mismo, sino que produce un saber
socialmente útil y con aplicaciones prácticas.
Según Heler, la utilidad nos lleva a 2preguntas: ¿para qué es útil el conocimiento
científico? y ¿para quién es útil? Un producto es útil cuando puede emplearse como
instrumento para el logro de determinados fines prácticos y ese producto es útil para
quien se interese en lograr esos fines.
Ambas preguntas abren la dimensión social de la producción del conocimiento
científico. La dimensión ética tiene origen social y, de nuevo, esto significa que el
campo científico no puede declararse éticamente neutral. Las propias características de
su trabajo hacen que tanto los científicos como los técnicos adquieran
responsabilidades morales
La ética de los métodos y procesos
Los científicos son humanos y los humanos no siempre cumplen las leyes. La
comprensión de algunos ejemplos de mala conducta nos ayudará a entender la
importancia y las consecuencias de la integridad científica. En 2001, el físico alemán
Jan Hendrik Schön que obtuvo transitoria prominencia por lo que parecía ser una serie
de grandes descubrimientos en el área de electrónica y nanotecnología. Schön y dos
coautores publicaron un trabajo en la revista Nature donde argumentaban que habían
producido una alternativa a escala molecular para el transistor (Figura 2) que se usa
comúnmente en los aparatos de consumo (Schön et al, 2001). Las implicaciones de
esto eran revolucionarias, un transistor molecular podía permitir el desarrollo de
microchips para la computadora mucho más pequeños que los que estaban disponibles
en ese momento. Como resultado, Schön recibió varios premios de investigación
sobresaliente y la revista Science consideró que su trabajo era uno de los "grandes
avances del año" en 2001.
Sin embargo, los problemas empezaron a aparecer muy rápidamente. Los científicos
que trataron de duplicar el trabajo de Schön no lo pudieron hacer. Lydia Sohn, en ese
entonces una investigadora de nanotecnología en la Universidad Princeton, notó que
dos experimentos diferentes que Schön había realizado a temperaturas muy diferentes
y publicado en trabajos diferentes parecían tener patrones idénticos de ruido de fondo
en los gráficos usados para presentar los datos (Service, 2002). Cuando se lo confrontó
con el problema, Schön inicialmente dijo que él había sometido el mismo gráfico con
dos manuscritos diferentes. Sin embargo, poco después, Paul McEuen de la
Universidad Cornell encontró el gráfico en un tercer trabajo. Como resultado de estas
sospechas, los Laboratorios Bell, la institución de investigación donde Schön trabajaba,
empezó una examinación de su trabajo en mayo del 2002. Cuando el comité que dirigía
la investigación intentó estudiar las notas y los datos de la investigación de Schön,
encontró que él no tenía un cuaderno de notas del laboratorio, que había borrado todos
los archivos de su computadora con los datos en bruto (argumentó que necesitaba el
espacio adicional en su computadora para nuevos estudios) y que había botado o
dañado todas sus muestras experimentales por lo que resultaban irreconocibles. El
comité finalmente concluyó que Schön había alterado o fabricado totalmente los datos
en, por lo menos, 16 instancias entre 1998 y 2001. El 25 de septiembre de 2001, los
laboratorios Bell echaron a Schön, el mismo día que recibieron el informe del comité
que investigaba el caso. El 31 de octubre de 2002, la revista Science retractó ocho
trabajos escritos por Schön, el 20 de diciembre de 2002, la revista Physical Review
retractó seis y el 5 de marzo de 2003, la revista Nature hizo lo mismo con siete trabajos
de Schön que habían sido publicados.
Estos actos "las retracciones y el despido" son los medios que la comunidad científica
usa para enfrentarse a graves y malas conductas científicas. En 2004, la Universidad
de Konstanz, en Alemania, donde Schön recibió su doctorado, fue más allá y le pidió
que devuelva los documentos de su doctorado en un esfuerzo de revocarle su grado.
En 2008, el asunto seguía en los tribunales. Si se revoca el grado de Schön (y hasta si
no se lo revoca), es poco probable que pueda conseguir otro trabajo como investigador
científico. Está claro que las consecuencias de la mala conducta científica pueden ser
nefastas: destitución total de la comunidad científica.
Frecuentemente se cita el incidente Schön como un ejemplo de mala conducta
científica porque infringió muchos de los esenciales principios científicos éticos. Schön
admitió que falsificó datos para hacer que las pruebas del comportamiento que observó
fuesen "más convincente." También cometió muchos errores al trascribir y analizar sus
datos, violando así los principios de honestidad y cuidado. Los artículos de Schön no
presentaban su metodología de manera tal que otros científicos pudiesen repetir el
trabajo. Realizó pasos deliberados para oscurecer sus notas y datos crudos, con lo cual
evitó que la metodología y datos vuelvan a ser analizados. Finalmente, mientras que el
comité que revisaba el trabajo de Schön exoneró a sus coautores de mala conducta,
emitió una serie de preguntas sobre la apropiada vigilancia que estos exhibieron es su
colaboración y copublicación con Schön. Aunque los motivos de Schön nunca se
identificaron totalmente (él continuó argumentando que las instancias de mala conducta
se podían explicar como simples errores), se ha propuesto que su búsqueda personal
de reconocimiento y gloria, predispuso su trabajo de tal manera que se enfocó en
producir concusiones específicas en vez de analizar objetivamente los datos que
obtenía.
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