0% encontró este documento útil (0 votos)
57 vistas3 páginas

Salud Mental: Reflexiones y Desafíos

El documento describe la historia de Alejandra, una estudiante de 20 años que sufrió depresión y ansiedad desde la niñez debido al maltrato por parte de su padre. A pesar de recibir tratamiento médico, el sistema de salud no le brindó el apoyo adecuado. Actualmente, Alejandra ha mejorado su salud mental pero aún lidia con las secuelas de su pasado. El documento también reflexiona sobre la necesidad de identificar y tratar problemas de salud mental en niños y promover un sistema de salud más efectivo.

Cargado por

slendyyomaracr
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
57 vistas3 páginas

Salud Mental: Reflexiones y Desafíos

El documento describe la historia de Alejandra, una estudiante de 20 años que sufrió depresión y ansiedad desde la niñez debido al maltrato por parte de su padre. A pesar de recibir tratamiento médico, el sistema de salud no le brindó el apoyo adecuado. Actualmente, Alejandra ha mejorado su salud mental pero aún lidia con las secuelas de su pasado. El documento también reflexiona sobre la necesidad de identificar y tratar problemas de salud mental en niños y promover un sistema de salud más efectivo.

Cargado por

slendyyomaracr
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

La salud mental o las enfermedades mentales siempre se han encontrado al margen de la

sociedad, se han minimizado e ignorado tomándolas así como un tema tabú del cual la poca
información que se genera ha sido censurada. Debido a esta marginalización del tema se han
generado fuertes consecuencias tales como los atentados contra la propia vida o vida de los
demás; un ejemplo de esto son los tiroteos en Estados Unidos. Temas de drogadicción,
alcoholismo, problemas relacionados con la autopercepción que desencadenan en desórdenes
alimenticios, exclusión social y encierro en centro psiquiátricos sin un apoyo real a estos estados
mentales.

Debido a todas estas problemáticas que cada vez se hacen más públicas y mediáticas gracias a las
redes sociales, los gobiernos y en general la sociedad ha puesto la lupa encima de esta coyuntura
que afecta a miles y miles de personas alrededor del mundo, intentando así proponer soluciones y
generar movimientos sociales, políticos y científicos que promuevan el estudio, la aceptación, la
prevención y tratamiento de dichas enfermedades que irrumpen en la higiene mental de la
humanidad.

Para entender más está situación y entender que es más cercana de lo que podemos percibir
entrevistamos a una estudiante de universidad pública en Bogotá, ella se llama Alejandra, tiene 20
años y después de haber cursado 4 semestres en Ciencias sociales ahora se encuentra iniciando
nuevamente una carrera en relaciones internacionales en la Universidad militar. (Padece o
padeció) de depresión y ansiedad diagnosticada hace 4 años cuando iba en grado once en un
colegio público.

Alejandra nació en una familia cristiana la cual se diluyó al tener 4 años de edad debido a maltrato
intrafamiliar, de aquella familia el papá se quedó con la custodia de ella y de su hermana menor,
por tanto, ella vivió hasta los 18 años con su padre y su hermana. Debido a su contexto familiar,
económico y social. al no tener una madre presente se le designaron varias labores propias de una
madre tales como cuidar a su hermana menor, estar pendiente de las notas de ella y de los
quehaceres del hogar, sumado a esto el padre generaba presión psicológica y física en cuanto a la
realización correcta de todas aquellas tareas además de constantes comentarios negativos de su
madre. “Tu mamá no las quiere” “Tu mamá te quería abortar” “si no fuera por mi no existirías”
“Que hice yo para ganarme este mierdero con ustedes, ni que hubiera matado a mi madre a
pellizcos”. Debido a toda esta presión Alejandra se desarrolló como un sujeto “responsable” y
pongo responsable entre comillas porque no solo se hacía cargo de sus responsabilidades sino que
además se llevó encima muchas cargas que no eran suyas.

A medida que pasaba el tiempo comenzó a presentar conductas ansiosas que claramente ni ella ni
su familia identificaban como tal; llorar y preocuparse por cosas que aún no habían pasado o
problemas que no eran de su competencia o querer mantener todo bajo control por más que
fueran cosas o personas que no dependen directamente de ella tales como su hermana. también
desarrolló conductas agresivas específicamente hacia su hermana menor la cual no tenía
capacidad de defenderse, todo esto a la corta edad de 9 años, sin embargo no hubieron mayores
señales de alarma en el colegio debido a la doble personalidad que llevaba puesto que para ella el
colegio era su espacio seguro, libre de maltrato y responsabilidades mayores a las que podía
soportar.
A medida que pasó el tiempo estas emociones concentradas y escondidas se desarrollaron dentro
de sí misma lo cual generó complejos de inferioridad, baja autoestima y frustración por la vida que
tenía. Posteriormente estas emociones se convirtieron en un rechazo total a su propia vida. sus
estados anímicos cambiaron drásticamente a un punto en el cual, después de un ataque de
ansiedad cayó en una depresión total en la cual duró meses llorando y pensando netamente en
sus defectos, problemas y en las razones por las cuales debería acabar con su vida. Sumado a esto
los comentarios negativos de su padre que cada vez herían más, comentarios tales como: “nadie
la va a querer así como es” “nadie la va a soportar además de mi” “por eso su mamá se fue” “no
puede callarse la jeta”. además del maltrato físico que cada vez era más recurrente y mas fuerte,
la fuerza implementada para generar golpes en ella dejaba marcas de días que trataba de ocultar
siempre.

A pesar de su pésimo estado emocional seguía yendo al colegio ya que era su lugar feliz puesto
que es amante de la educación y de que allá no estaba su padre, pero este espacio no fue
suficiente para cubrir sus heridas emocionales, todos los días lloraba en todas las clases y su
concentración era mínima además de autolesionarse constantemente de manera psicologica y
fisica.

Pidió ayuda médica a los 16 años y le brindaron citas a psicología, psiquiatría y trabajo social ya
que entendía que no estaba nada bien y aunque ha intentado varias veces tener un proceso
acorde a sus problema debido a factores exteriores a su control lo único que pudo proporcionarle
el sistema de salud fue antidepresivos, ansiolíticos, pastillas para conciliar el sueño y un
diagnóstico clínico. Mientras Tanto, en su casa, en muchas ocasiones su enfermedad mental fue
tomada en muchas ocasiones con sátira, burla y como estado de exageración y paranoia sin contar
las ofensas que tambien es le realizaban por ser homosexual. Por estas razones ella en ocasiones
se arrepintió de haber hablado y muchas veces deseó haberse quedado en silencio.

Posterior a terminar el colegio, permaneció con su padre y al día siguiente de cumplir los 18 se fue
a la casa de su mamá, a pesar de alejarse del ambiente maltratador en el que se había criado toda
su vida el daño ya estaba hecho, Se siguió sintiendo insuficiente, inutil, deplorable, en las noches
lloraba y al dia de hoy aún tiene pesadillas de lo ocurrido, comenzó a generarse automaltrato
nuevamente pero esta vez sobrealimentándose e ingiriendo grandes cantidades de comida dañina
hasta no poder caminar y quedar sin ganas de respirar, subió e peso considerablemente. Debido a
su apariencia física, su condición emocional y mental comenzó a presentar ataques de pánico en la
universidad, no entraba a clases por no sentirse capaz de estar sin llorar o hacer movimientos
raros con las manos, la cabeza y los pies, imploraba seguidamente en clase, sentía que la
observaban y la juzgaban lo cual le generaba desespero y rechazo hacia ella misma, no se bañaba
por días, no se cambiaba de ropa tampoco y cortó sus relaciones interpersonales por un tiempo,
además de eso se fue de su casa debido a que su madre también hacía comentarios hirientes hacia
su orientación sexual y su pasado mofándose de su situación y catalogando como debilidad.

Actualmente ha mejorado de sobremanera, cada vez confía un poco más en sí misma, intenta
hacer ejercicio seguidamente para mejorar su estado anímico y la percepción de sí misma, va
continuamente a la universidad en la cual ha tenido un buen rendimiento y nuevamente está
confiando en sus habilidades. se alejó totalmente de su padre y maneja una relación limitada con
su madre a la hora de hablar de sus emociones, además de esto tiene muchas más metas
impuestas y todos los días procura arreglar sus fallas anteriores con el fin de ser cada dia mejor. no
habla con nadie cercano acerca de sus emociones porque lo considera un tema que después
pueden utilizar en su contra y burlarse de ella. Sin embargo está en proceso de aceptar todo
aquello y tomarlo como aprendizaje, No ha vuelto a recibir tratamiento psicológico psiquiátrico
porque se decepcionó del sistema de salud debido a que en 4 años tomó variedad de
medicamentos sin algún otro apoyo lo cual no generó ninguna mejoría.

Con la anterior historia quedan muchas reflexiones por hacerse ¿Que apoyo y escucha reciben los
niños de primera infancia que sufren de maltrato? ¿Cómo identificar la deficiencia de salud mental
en la infancia y adolescencia en espacios como la escuela? ¿Cómo promover el fortalecimiento del
sistema de salud en cuanto a su precariedad en la atención y ejecución? ¿Cómo podemos, desde
nuestro papel como trabajadores sociales intervenir en este tipo de historias?.

La promoción, prevención e intervención de la salud mental es una problemática que nos compete
a nosotros como trabajadores sociales y que debemos intervenir en entornos familiares, sociales y
escolares entre muchos otros para que se deje de mantener de subestimar y marginalizar,
debemos fomentar espacios que permitan visibilizar estas problemáticas importantes a nivel
personal, social y médico.

También podría gustarte