Paquidermia Laringea y Patología Vocal
Paquidermia Laringea y Patología Vocal
En el presente capítulo se abordará, de la manera más precisa y fácil de entender para todo
�po de público interesado en el conocimiento de la voz, la descripción de la patología que
puede afectar al órgano fonador.
Tabla de contenidos
Dísfonías Orgánicas
Disfonías funcionales
Nódulos
Lesiones Paranodulares
Pseudo-quiste seroso
Pólipos
Quistes de retención mucosa
Granulomas
Laringi�s crónica
La�gazo laringeo
Parálisis recurrencial
Quistes epidermoides
Sulcus Glo�dis
Puentes mucosos
Microsinequias
Disfonías funcionales
Cuadros mixtos
Tabaco y voz
Existen diversas clasificaciones que agrupan y taxonomizan los diferentes procesos patológicos
vocales. Estos pueden ser clasificados, según el curso temporal de sus manifestaciones, en
agudos o crónicas, también pueden ser clasificados, en función de la causa fisiopatológica que
los sustenta, en inflamatorios, infecciosos y tumorales (benignos o malignos). Otra clasificación
los considera como orgánicos, si �enen alguna lesión anatómica que los sustenta, o
funcionales, si carecen de ella y lo que falla es el uso o función que se hace de dicha anatomía.
Hay, también, quien clasifica estos trastornos en función de su ontogenia, en congénitos y
adquiridos. Otros autores clasifican las alteraciones de la voz en función del hábito músculo-
postural del paciente, en hiper o hipociné�cas. También pueden ser clasificadas en primarias y
secundarias a otros trastornos.
Todas estas clasificaciones son ú�les y meritorias dado que enfocan el tema de una manera
organizada, en base al criterio clasificador de origen, pero, por razones de gusto personal del
autor de este capítulo, basadas en mo�vos didác�cos, se adopta la siguiente clasificación,
mezcla de tres de los anteriormente descritos criterios clasificadores. Así pueden considerarse
las siguientes alteraciones de la voz (o disfonías)
Dísfonías Orgánicas
Nódulos.
Lesiones paranodulares.
Pólipos.
Granulomas.
Laringi�s crónica..
La�gazo laríngeo.
Parálisis recurrencial.
Quiste epidermoide.
Sulcus glo�dis.
Puente mucoso.
Vergeture.
Microsinéquias.
Disfonías funcionales
Hipociné�cas o hipotónicas.
Hiperciné�cas o hipertónicas.
Mixtas.
Nódulos
Se trata de engrosamientos puntuales de la capa superficial de la mucosa de la cuerda vocal.
Este engrosamiento queda limitado a dicha capa superficial y, desde el punto de vista
microscópico, se concre�za en la existencia de quera�nización (paraqueratosis). Habitualmente
se localizan en la unión del tercio anterior con el tercio medio de la cuerda vocal, siendo, en la
mayoría de casos, bilaterales y simétricos (son los llamados “Kissing-nódules”), si bien a veces
pueden ser unilaterales o asimétricos. Los nódulos en localización posterior de la cuerda vocal
no existen.
E�opatogenia
En el trasfondo de su génesis subyace un mal uso con abuso vocal que conduce a un micro-
trauma�smo repe�do sobre la superficie mucosa del borde libre de la cuerda vocal. Dichos
micro-trauma�smos repe�dos conducen a un incremento de la ac�vidad quera�nizante del
epitelio superficial que se traduce en la formación de los nódulos.
Los nódulos, son, por lo tanto, la consecuencia directa de una agresión repe�da de las cuerdas
vocales durante el ciclo vibratorio o en situación de fuerza. Implican una disfunción de gesto
vocal que conduce a una lesión precisa en un punto concreto de los bordes vocales. La agresión
que sufren las cuerdas vocales, por su mal uso, conduce, primero, a un edema del corion
(submucosa), que con el �empo se organiza y fibrosa. Así, en la primera fase de la formación de
los nódulos, cuando están en fase conges�va, el reposo vocal puede rever�r el proceso y evitar
la formación de la hiperqueratoris que define el nódulo bien cons�tuido, donde se ha de
establecer pautas de reeducación definidas o, incluso, llegar a la exéresis quirúrgica.
En el caso de los niños, la evolución es algo diferente dado que, al poseer una mucosa de la
cuerda vocal más flexible y un ligamento vocal mal individualizado, las lesiones edematosas son
más frecuentes. Por ello, pueden aumentar o ceder muy rápidamente en función del
comportamiento del niño, conduciendo a situaciones disfónicas rápidamente cambiantes, que
pueden desconcertar a los educadores al cargo de estos niños.
La fuga de aire ocasionada por su presencia reduce la intensidad de la voz. Para mantener su
eficacia vocal, el individuo fuerza exageradamente, prolongando y agravando el trauma�smo.
Así pues, se instala el círculo vicioso del forzamiento vocal. La localización tan precisa
observada en los nódulos se debe a que el trauma�smo es mayor en la parte de la cuerda vocal
en que la amplitud vibratoria es más importante, es decir, en mitad de la parte membranosa de
las cuerdas vocales, allí donde el efecto de Venturi (succión por un fluido que se acelera en un
estrechamiento) es más intenso, provocando aplastamiento, tracción y arranque de células del
epitelio.
Se considera que las hormonas masculinas, andrógenos, �enen un efecto protector frente al
mal uso vocal, de aquí que en varones adultos la prevalencia de nódulos sea mucho más baja
que en mujeres o niños. Así, las laringes de adolescentes y adultos masculinos ofrecen una
resistencia mucho mejor al “maltrato vocal”.
Clínica
Desde el punto de vista clínico, la voz generada por nódulos presenta un �mbre ronco y
soplado. El tono fundamental se desplaza hacia frecuencias graves y la intensidad está a
menudo aumentada, sobre todo en el ataque, puesto que es preciso sacudir fuertemente la
cuerda para que sonorice. El �empo máximo fonatorio puede estar más o menos acortado. Al
inicio de la fonación pueden hacer golpes gló�cos En ciertas ocasiones se puede observar un
ritmo jadeante de la palabra, mayor o menor en función de lo elevadas con que se realicen las
tomas inspiratorias de aire y el descontrol que presente su soplo espiratorio. La respiración
�ende, por lo tanto, a ser irregular y forzada, interviniendo, con frecuencia, los músculos
inspiratorios accesorios, con lo que se remarca el engrosamiento de la pared cervical, el dibujo
de músculos bajo la piel y el inflado de venas del cuello. Debido a tal sobreesfuerzo muscular el
paciente exhibe, a menudo, signos subje�vos locales: hipersecreción, pinchazos, picazón, o,
incluso, dolorimientos laríngeos.
La voz cantada acusa los efectos de los nódulos con más intensidad que la voz hablada pues a
lo dicho anteriormente se ha de añadir la disminución del registro vocal generada por los
nódulos, sobre todo en medios y agudos.
Vídeo-laringo-estroboscopia (V.L.S.)
La presencia de nódulos impide un cierre gló�co completo por la interposición de los mismos,
por lo que la glo�s adquiere un aspecto “ en reloj de arena”, con un hiatus anterior y posterior
por donde se escapa, de un modo no controlado, el aire. La ondulación cordal se muestra
reducida en su amplitud, pero se muestra, en líneas generales, simétrica y periódica. Los
nódulos recientes (edematosos o blandos) acompañan a la onda mucosa como si de una tabla
de “surfing” se tratara y si son muy nuevos pueden llegar a desaparecer en la fase fonatoria (al
tensionarse el ligamento vocal), mientras que los nódulos crónicos (organizados o duros) no
acompañan a la onda mucosa, mostrando un aspecto “anclado” y, lejos de desaparecer con la
fonación, se realza su presencia.
Fig.1. Nódulo en cuerda vocal derecha con otro nódulo en cuerda vocal izquierda donde
coexiste con un discreto edema fusiforme.
Tratamiento
Cabe dis�nguir entre el tratamiento de los nódulos recientes, o en fase aguda, de los nódulos
an�guos o hiperquera�nizados.
En la fase aguda es importante prescribir un reposo vocal absoluto de una semana, además de
tratamientos an�inflamatorios (no esteroideos y, a veces, esteroideos). La prescripción de
mucolí�cos y aerosolterapia se ha mostrado ú�l en determinadas circunstancias. Caso de
coincidir su presentación con un cuadro infeccioso agudo de vías aéreas superiores conviene
no olvidar que el tratamiento de la alteración de fondo supone una gran ayuda para la correcta
evolución de los nódulos en fase aguda. Desde esta perspec�va se ha de elegir el an�bió�co
más adecuado a la situación del momento. En el caso de profesionales de la voz se recomienda
reposo profesional de, al menos, 1 mes seguido de un control video- endoscópico, para evaluar
la resolución del cuadro antes de reiniciar las tareas propias de su profesión. Se ha de plantear,
además, una reeducación vocal para solucionar el mal de fondo que ha conducido a la lesión
que nos ocupa.
Antes de describir la reeducación más adecuada para el proceso mórbido que no ocupa, no
está de más recordar que los nódulos se insertan en una laringe que pertenece a un individuo,
el cual se encuentra inmerso en un contexto socio-cultural determinado, que condiciona una
exigencia comunica�va, hablada o cantada, par�cular y concreta. Es prioritario definir dichas
circunstancias y adecuar nuestro trabajo rehabilitador a cada caso par�cular: hacer, en suma,
una “rehabilitación a la carta”, dado que no es lo mismo plantearse el tratamiento de nódulos,
aunque sean clínico-estroboscópicamente iguales, pertenecientes a un cantante de rock que,
por ejemplo, los nódulos propios de una profesora de escuela secundaria.
La reeducación comienza con una explicación clara del problema que tranquilice al paciente de
su cancerofobia (temor al cáncer de laringe) y les aclare el origen de sus problemas. Habiendo
comprendido su disfunción, la gran mayoría de pacientes tenderán a ser más comedidos en su
expresión vocal, y su voz la llevarán mejor, además de predisponerles hacia una ac�tud
colaboradora, ac�va y crea�va en su propia reeducación. En el juego de interacciones de
sensibilidades que supone toda rehabilitación de la voz, nunca está de más abrir los canales de
entrada del rehabilitador hacia los problemas que subyacen en la persona que no ocupa:
exceso de trabajo y/o falta de mo�vación en el colec�vo docente, falta de condiciones
acús�cas en los locales de ensayo de ciertos cantantes de corales, exceso de trabajo en
profesionales liberales: abogados por ejemplo, síntomas depresivos que generan “un nudo en
la garganta” y dificultan la fonación correcta etc.
Conviene recordar que todo proceso rehabilitador comienza con la educación sanitaria para
establecer una correcta higiene de la voz, dentro de la cual destaca el abandono del hábito
tabáquico. Tema clave para el mantenimiento de una salud general y vocal adecuada y al que
dedicaremos un epígrafe diferenciado.
Teniendo en cuenta que los nódulos son lesiones adquiridas en las que subyace un mecanismo
de sobreesfuerzo y forzamiento sobre la laringe con volumen vocal excesivo, acompañado, o
no, de un mecanismo laríngeo inadaptado, la reeducación �ene como obje�vo buscar un mejor
confort vocal en un gesto fonatorio más fácil y llevadero. Se ha de prestar atención suficiente a
la postura corporal, respiración, control del flujo aéreo y establecer pautas diferenciadas de
relajación muscular.
En el trabajo fonatorio se abordará par�cularmente sobre sonidos en staccato para regular con
precisión la finura del ataque vocal y la puesta en vibración ordenada de las cuerdas vocales,
deteriorada y dificultosa por la presencia de nódulos.
Los ejercicios de “colocación de la voz” serán realizados con la clara intención de mejorar la
función del vibrador de la laringe y disminuir la resistencia del plano gló�co. Desde esta
perspec�va se pueden diseñar diversos ejercicios donde la crea�vidad del reeducador puede
explayarse. Se tratará de poner suavidad en la voz, a través de ejercicios melódicos variados
para entrenar el soplo vibratorio de las cuerdas vocales, y de equilibrar la puesta en juego de
las cavidades de resonancia mediante la movilización de los órganos ar�culatorios. Es
interesante, también, trabajar el alcance de la voz para permi�r una mejor adaptación del
gesto vocal en diversas situaciones de la vida corriente
Es de esperar que al cabo de 2 o 3 meses haya una mejoría sensible. Pero el trabajo complicado
viene después, cuando se ha de abordar la automa�zación y generalización de lo aprendido en
circunstancias controladas y adaptarlas a la vida co�diana del paciente. Aquí es donde se
aprecia un mayor grado de diferencias inter- individuales respecto de la integración de las
enseñanzas.
La microcirugía laríngea cons�tuye un acto minucioso, pero simple, bien estandarizado y con
pocos efectos secundarios, gracias a los progresos de la óp�ca, de la anestesia y de la cirugía
otorrinolaringológica. Se procede a la exéresis de cada uno de los nódulos, explorándose
siempre la laringe en su integridad para iden�ficar la posible existencia de microsinequias de la
comisura anterior o de pequeños quistes cordales que, aunque puedan ser invisibles, pueden
iden�ficarse por palpación. La u�lización del láser consigue una notable mejora en la precisión
del acto quirúrgico
Lesiones Paranodulares
Bajo este epígrafe se consideran dos �pos de lesiones descritas por Cornut y Bouchayer (el
pseudo-quiste seroso y el edema fusiforme) que, hasta los trabajos al respecto de dichos
autores, eran asimiladas con los nódulos o, en ocasiones, con los pólipos. El parentesco con la
familia de los nódulos es muy cercano tanto en cuanto se desarrollan, también, en el contexto
de un agotamiento y un maltrato vocal.
Pseudo-quiste seroso
Se trata de una lesión de la mucosa de la cuerda vocal localizada en el punto nodular de �po
edematoso. Dicho edema se localiza en el córion de la cuerda vocal siendo de caracterís�cas
serosas (color traslúcido). La ausencia de exudado fibrinoso lo diferencia del pólipo.
Histológicamente se aprecia una lesión encapsulada, de pared muy fina no secretante (lo que
lo diferencia de los quistes), no presentando fenómenos de hiperqueratosis (diferencia con el
nódulo). A menudo es unilateral, pero puede no serlo.
Se podría resumir su aspecto asumiendo que se parecen a una ampolla mientras que los
nódulos parecen más bien “callos”.
En su e�opatogenia subyace un maltrato vocal más o menos con�nuado, con los micro-
trauma�smos para la delicada estructura de la cuerda vocal que ello supone. Se han implicado
como factores predisponentes la posible existencia de una diátesis alérgica o la exposición a
agentes irritantes. En muchas ocasiones el pseudo-quiste se instala rápidamente durante un
maltrato vocal agudo.
Clínicamente destaca el hecho de generar una disfonía bastante bien tolerada por el paciente,
en cualquier caso mejor tolerada que en el caso de nódulos. Comparte con estos la existencia
de un tono fundamental virado hacia graves con limitación de la extensión vocal, sobre todo en
agudos. La intensidad, al igual que en el caso de los nódulos, puede estar aumentada, sobre
todo en el ataque. El �mbre se aprecia, también, ronco y soplado.
Es importante asegurar una buena reeducación postoperatoria de la voz para evitar recidivas
postquirúrgicas o la nada despreciable posibilidad de metamorfosis de pseudo-quiste a
nódulos. Como regla general, el reposo vocal postquirúrgico absoluto es de una semana. Nunca
se insis�rá suficiente en la necesidad de adquirir unos hábitos higiénicos de la voz saludables,
donde se evite todo �po de irritantes en general y del tabaco en par�cular.
Edema fusiforme
Se trata de una lesión cercana tanto al nódulo como al pseudo-quiste seroso como al edema
crónico de laringe, al afectar tanto a los planos de la mucosa como de la submucosa. Un
engrosamiento más o menos pronunciado de la capa superficial del epitelio de la cuerda vocal
(como en el caso del nódulo) se combina con un edema del córion de mayor extensión
longitudinal que en el caso del pseudo-quiste. Puede ser uni o bilateral.
El estudio histológico demuestra un edema del córion similar al del pseudo- quiste seroso
asociado a un engrosamiento del epitelio de reves�miento, con fenómenos más o menos
importantes de para e hiperqueratosis.
Clínicamente se diferencia del pseudo-quiste seroso por presentar una voz hablada muy
agravada, soplada, y con un �mbre más ronco. Con frecuencia se aprecia una intensidad vocal
excesiva y un gran componente de forzamiento con intervención de la musculatura pre-
laríngea. El agudo es a menudo posible, pero la zona de los medios puede estar muy alterada.
La instauración de la disfonía es lenta y progresiva.
La reeducación vocal postquirúrgica es clave para el éxito a largo plazo en el control de esta
en�dad. En todas estas lesiones nodulares, la finalidad del tratamiento rehabilitador es la de
descondicionar el sobreesfuerzo vocal, una vez regularizado quirúrgicamente el borde de las
cuerdas vocales afectas.
Pólipos
Clásicamente se define a los pólipos como pseudo-tumores del repliegue vocal (el término
pseudo-tumor indica que su presencia se debe a fenómenos inflamatorios en lugar de a
fenómenos de proliferación celular). Los pólipos de cuerdas vocales son, por lo tanto,
tumefacciones benignas. Son de aspecto muy variable aunque la mayoría �enen una forma
regular y circunscrita, si bien pueden adquirir formas caprichosas o ser poli-lobulados. Se
desarrollan, habitualmente, de modo unilateral (aunque los hay bilaterales). Aparecen,
generalmente, en el centro de la parte vibrá�l de la cuerda vocal, aunque pueden mostrarse,
también, en otras localizaciones, como es la comisura anterior. Su tamaño es muy variable,
llegando en ocasiones a ser mayores que la propia cuerda vocal.
Se han propuesto varias clasificaciones para los pólipos, siendo, quizás, la de Kleinsasser
(década de los 60) la aceptada con más profusión. Esta considera tres �pos: 1) Los pólipos
fibrosos, donde su núcleo conjun�vo es rico en fibras y células, 2) los pólipos gela�nosos,
donde predomina un componente gela�noso a base de sustancias de �po mucoso, inmersas en
un tejido conjun�vo laxo y, 3) pólipos telangiectásicos, de gran componente vascular.
E�opatogénia
Para cons�tuir un pólipo es necesario el concurso de factores que fragilicen la mucosa cordal
(el tabaco y el alcohol son, como siempre, agentes clave) asociado a factores mecánicos que
ejerzan un fuerte presión de despegado de las cuerdas vocales: gritos desmesurados, fuertes
presiones gló�cas por toses o carraspeos importantes, fuertes presiones gló�cas al tocar
instrumentos de viento (trompa, trompeta), levantar pesos grandes etc. Por ello, no es de
extrañar una mayor incidencia en hombres que en mujeres, siendo excepcionales su presencia
en niños.
Con frecuencia los pólipos se asocian con lesiones por contacto en la cuerda contra-lateral u
otras alteraciones concomitantes como quistes epidermoides, vergeture, microsinequias,
sulcus, estrías, membranas etc, lo que se interpreta como signos de fragilidad cordal que
predispone hacia la aparición subsiguiente de pólipos.
Clínica
La voz de los portadores de pólipos está a menudo muy alterada, muy ronca y muy forzada con
�empo fonatorio acortado, aunque se encuentran grandes variaciones individuales
proporcionales al grado de repercusión mecánica generado en el funcionalismo cordal por cada
pólipo en par�cular. Sea como fuere, todo pólipo supone un incremento importante de la masa
cordal, lo que genera problemas en sus propiedades vibratorias, además de generar cierres
gló�cos incompletos con hiatos importantes por donde se pierde buena parte de la energía
aérea, generando una disminución de la eficiencia fonatoria.
La mayoría de los pacientes presentan una disfonía crónica, aunque, en numerosos casos, nos
reportan una disfonía de inicio brusco o una disfonía intermitente (tal puede ser el caso de
pólipos pediculados, en los cuales el pólipo se puede desplazar, en ocasiones, hacia subglo�s
permi�endo un contacto cordal limpio en determinadas ocasiones fonatorias). Pueden
acompañarse de otros síntomas como sensación de cuerpo extraño laríngeo, prurito o, incluso,
dísnea en los casos de pólipos grandes que comprometan la luz gló�ca.
El tono fundamental �ende a desplazarse a registros graves, sobre todo en el caso de pólipos
sésiles. Existen dificultades para afinar los tonos (aún en el caso de pacientes con buen «oído
musical») y el �mbre �ende a ser rugoso y soplado. Se aprecia bitonalidad y, en ciertos casos,
saltos en los registros (los conocidos «gallos»), ello se hace más patente en la voz cantada,
donde el paciente refiere dificultades importantes para afinar melodías que antes no
representaban dificultad alguna. Se afectan tanto los tonos graves como medios y agudos. La
intensidad se muestra aumentada y di�cil de controlar con precisión.
En general, podemos resumir que el paciente vivencia que algo extraño se interpone entre su
intención fonatoria y el producto final de su fonación.
Vídeo-laringo-estroboscopia
Se aprecia una masa redondeada uni o mul�lobulada, bien pediculada o sésil, de color pálido o
rojizo en función de la importancia de su contenido vascular. En los aledaños del pólipo, sobre
el pólipo mismo o incluso en toda la laringe se pueden apreciar fenómenos inflamatorios de
intensidad variable. La interposición del pólipo genera un cierre gló�co incompleto. Las
ondulaciones mucosas aparecen irregulares, más enlentecidas y asimétricas.
Tratamiento
El inicio con unas cuantas sesiones pe-operatorias es del todo interesante ya que nos permi�rá
abordar de entrada los hábitos de sobreesfuerzo vocal que acompañan a estos pacientes. Se
recomienda trabajar, en esta fase, las nociones del forzamiento, tensión, reposo, y, sobre todo,
el control del soplo.
Se indica un reposo vocal postquirúrgico absoluto de 1 semana, tras el cual, y una vez
comprobada videoendoscópicamente la cicatrización total de la cuerda vocal intervenida, se
abordará la reeducación vocal postquirúrgica defini�va. Al salir del reposo vocal, se ha de
realizar un nuevo balance ORL para obtener precisiones sobre la disfunción vocal actual. En
general, con la cirugía se habrá atenuado en modo considerable el sobre-esfuerzo vocal
observado precedentemente, pero persis�rán los signos suges�vos de un comportamiento
hiperquiné�co. Este punto resulta clave para planificar una rehabilitación del paciente
adecuada a su profesión y demanda personal.
En ciertos casos, donde la hiperquinesia parece haber sido únicamente paroxís�ca y accidental
(como un esfuerzo de empuje o un grito extemporáneo), varias sesiones de reeducación
sensibilizan a la persona en la buena y mala emisión vocal. En otros casos, en los que el hábito
hiperquiné�co viene de largo puede resultar más trabajoso su control.
Son lesiones localizadas en el córion de la cuerda vocal que se desarrollan como consecuencia
de la obstrucción del conducto excretor de una glándula mucinosa. Son, por lo tanto, quistes
verdaderos, dado que poseen una pared propia secretante responsable de la producción de
contenido que llena el quiste.
Desde el punto de vista histológico pueden dis�nguirse diferentes �pos en función del epitelio
de reves�miento de su pared. Así, se denomina quiste de retención mucosa cuando dicho
epitelio es de �po columnar, similar al presente en las glándulas mucosecretoras, calificándose
como cistoadenomas si están reves�dos por células de aspecto oncocí�co (células que forman,
frecuentemente, estructuras papilares y poseen un citoplasma rico en mitocondrias y de
apetencia eosinófila).
El quiste deforma la cuerda vocal que se abomba en la superficie, suele ser unilateral y puede
desarrollarse a cualquier nivel de la cuerda aunque, de modo general, se asientan en los tercios
anteriores o medio de la ver�ente superior o subgló�ca de la cuerda vocal, habida cuenta que,
en condiciones normales, el borde vibratorio carece de glándulas.
Tratamiento
Granulomas
Desde el punto de vista histológico se aprecia como dicho tejido de granulación está
cons�tuido por un infiltrado de �po crónico compuesto por linfocitos y células plasmá�cas,
abundantes vasos capilares y fibroblastos.
Granulomas específicos
1A) Infecciosos
Tuberculosis.
Sífilis.
Ac�nomicosis.
Lepra.
Leishmaniasis.
Candidiasis.
1B) No infecciosos
Granulomatosis de Wegener.
Amiloidosis.
Pénfigo.
Penfigoide
Lupus eritematoso.
Sarcoidosis.
Policondri�s recidivante.
Granulomas no específicos
Granulomas post-intubación.
El lector no debe desesperanzarse ante la lectura de tal lista, suministrada por el autor de este
capítulo tan solo con un interés didác�co y precisorio de la en�dad que nos ocupa, con la
intención de significar el exquisito tacto diagnós�co con el que hay que proceder cuando el
otorrinolaringólogo superespecializado en foniatría ha de enfrentarse a las en�dades que
cursan con procesos granulomatosos.
Para aligerar tal pesada carga nos centraremos en la explicación de los granulomas no
específicos, por ser estos los de mayor importancia para el público mul�disciplinario interesado
en el estudio de la voz, teniendo siempre en cuenta que el diagnós�co de los granulomas no
específicos presupone el descarte de los específicos.
El caso de los granulomas de contacto es algo más complejo dado que, si bien clásicamente se
había considerado (Jackson) que su génesis era debida a un abuso vocal unido a una
hiperfunción cordal, actualmente (a raíz de los trabajos de Delahunty y Cherry que se
remontan a finales de los 60) se implica como determinante la presencia (en un 30 a 60% de
los pacientes) de un reflujo gastroesofágico más o menos importante que al acidificar el medio
laríngeo fragilizaría la mucosa, facilitando así su erosión y subsiguiente cicatrización anómala
en forma de granuloma o ulcera o ambas. Esta en�dad puede presentarse en forma de
granuloma con un carácter exo��co rotundo (llamándose entonces granuloma de contacto) o
bien como una pequeña úlcera en la apófisis vocal afecta (mo�vo por el cual recibe el nombre
de úlcera de contacto o de Jackson, que no sería otra cosa, según Delahunty y Cherry, que una
úlcera pép�ca de la laringe) o una combinación de los dos.
Se trata de un �po de patología propia del género masculino, apareciendo en individuos con un
cierta personalidad y hábitos rígidos o bruscos y que ejercen profesiones donde se implican
sobreesfuerzos vocales importantes.
Desde el punto de vista clínico, la repercusión vocal de los granulomas depende en buena
medida de su tamaño, el cual si es extremo puede llegar a producir dísnea más o menos
pronunciada. La voz se altera tanto en cuanto el granuloma impida el cierre vocal, en tal caso la
voz se presenta con un tono fundamental descendido, un �mbre rugoso y soplado y se
detectan desonorizaciones y dificultades en la afinación. Se aprecia una intensidad débil, con
fa�ga vocal. En numerosas ocasiones se generan dolorimientos, pinchazos locales y sensación
de cuerpo extraño.
El tratamiento de los granulomas y úlceras de contacto �ene primero una fase médica: reposo
vocal más tratamiento an�ácido mediante fármacos an�ácidos an�- secretores (omeprazol y
derivados). Con esta sencilla terapia se han conseguido remisiones espectaculares.
El paciente ha de entender bien que lo que buscamos es que tenga que aplastar violentamente
el pedículo entre las cuerdas vocales. Se proponen dos �pos de ejercicios:
Movilización cordal: este ejercicio busca estrangular el pedículo entre las 2 cuerdas vocales
cerradas. Dado que el pedículo se implanta en la parte superior del borde de la cuerda vocal, se
trata de arrinconarlo cuando el granuloma se desplaza por debajo en la inspiración, después
cerrar la glo�s bruscamente sobre el pedículo.
Son ejercicios que se deben repe�r muy a menudo durante el día. Son cansados y pueden
resultar molestos por lo que hay que insis�r al paciente para que sea disciplinado y no cese en
su empeño. El otorrinolaringólogo ha de verificar de una a dos veces por semana cómo se
comporta el granuloma. En líneas generales se aprecia cómo en los primeros días el granuloma
se conges�ona y crece, lo que hace que pueda doler más, pero hacia el décimo día se produce
una retracción del volumen. Se con�núan los ejercicios hasta obtener la expectoración del
granuloma o su desaparición completa sin expectoración.
Laringi�s crónica
Las laringi�s crónicas primarias se caracterizan por presentar lesiones que pueden afectar a
todo el espesor de la mucosa de la cuerda vocal pero que �enden a respetar su membrana
basal. Según Kleinsasser se pueden dis�nguir cuatro �pos:
Laringi�s crónica catarral. Se trata de una inflamación superficial de la mucosa cordal. El
incremento de la vascularización que ello implica hace las cuerdas vocales adquieran una
coloración rosácea. No hay edema de córion.
A pesar del diferente aspecto de los cuatro �pos mencionados, la e�ología presenta factores
comunes importantes, que hacen de la laringi�s crónica primaria una en�dad compacta con
algún hecho diferencial par�cular, que describiremos cuando corresponda. El principal factor
e�ológico de las laringi�s crónicas primarias es el consumo de tabaco y alcohol. Cabe añadir
otros factores como son: la inhalación de vapores tóxicos (cloro, ácido sulfúrico, vapores de
hidrocarburos etc), la inhalación de par�culas irritantes (amianto, sílice, carbón), un terreno
alérgico, las infecciones de repe�ción del tracto respiratorio, un mal uso o abuso vocal y la
presencia de reflujo gastroesofágico.
El dis�n�vo clínico más importante de las laringi�s crónicas es la disfonía, que cursa con un
tono fundamental muy agravado (en edemas de Reinke de las mujeres desciende, en voz
conversacional, hasta la octava 1, con un límite inferior que puede llegar a sol1, en el hombre a
veces desciende por debajo del do1) y un �mbre caracterís�camente rugoso, soplado, y muy
áspero (es la �pica y popular “voz de cazalla”). La voz cantada se torna muy di�cil faltando, casi
siempre, el registro en agudos. La eficiencia vocal está muy disminuida, con fenómenos
frecuentes de fa�ga vocal.
Conviene recordar que ciertos casos de edemas de Reinke pueden dotar a su propietario, sobre
todo si es hombre (algunos actores podrían dar fe de ello), de un registro vocal muy «varonil» y
atrac�vo que puede estar perfectamente en sintonía con la personalidad y ac�vidad del
individuo en cues�ón y sobre quien se ha de valorar muy detenidamente cualquier acción que
pueda modificar dicho atributo; si bien una vigilancia laringoscópica siempre está indicada en
toda laringi�s crónica sea el �po que sea.
En las formas rojas, el cierre gló�co se encuentra poco comprome�do, si bien las cuerdas,
conges�vas, le dan, al hiato gló�co, una forma irregular. Las ondulaciones mucosas están
disminuidas en amplitud y �enden a perder su periodicidad, siendo irregulares y espasmódicas.
El tratamiento pasa por un abandono de los hábitos tóxicos referidos más atrás y una evitación
de los inhalantes nocivos mencionados, por el control del eventual reflujo gastroesofágico y
por la reeducación de la voz en los casos de probado abuso vocal.
Es una rotura vascular acontecida en la submucosa de la cuerda vocal, con lo que el espacio de
Reinke se llena de sangre, relacionada con un trauma�smo vocal agudo. La cuerda vocal se
aprecia roja por la presencia de sangre que acostumbra a llenar, total o parcialmente, la cara
superior y borde libre de la cuerda vocal.
Se han implicado una serie de factores e�ológicos predisponentes entre los que destacan: la
existencia de una infección ac�va en vías respiratorias altas, el hábito enólico y/o tabáquico,
fragilidad vascular cons�tucional, estado asténico, un período premenstrual o menstrual, un
técnica vocal poco apropiada y, sobre todo, un sobreesfuerzo vocal intenso y agudo.
El paciente �po afecto de este proceso es un cantante de gran potencia vocal (cantante lírico y,
con mucha frecuencia, de rock duro) o actor que ha de representar un papel con notable
esfuerzo vocal. En la vida más co�diana también puede presentarse después de una fuerte
discusión o pelea, dialéc�ca o no.
Clínicamente debuta con un dolor local y disfonía aguda que impide, o dificulta seriamente,
toda emisión vocal posterior. El tono fundamental desciende a graves y el �mbre se opaci�ca,
tornándose una voz sorda, a veces bitonal. El canto se hace prác�camente imposible, en
función de la extensión de la hemorragia, faltando por completo los agudos y exis�endo serias
dificultades con los medios y graves.
La�gazo laringeo
Es una rotura vascular que afecta además de los vasos de la submucosa, como en el caso
anterior, a la vascularización del músculo vocal. A veces coexisten roturas de las fibras
musculares de dicho músculo.
Todo lo dicho en el epígrafe anterior con�núa vigente aquí pero con una corrección al alza en
cuanto a la gravedad y repercusión clínico-funcional del cuadro. Así, por ejemplo, a veces se
genera este proceso tras un trauma�smo laríngeo externo.
Clínicamente se aprecia una severa disfonía, a veces con afonía completa y un intenso
dolorimiento local.
Parálisis recurrencial
La lesión del nervio recurrente supone la parálisis de la cuerda vocal del lado del nervio afecto.
Se pueden dis�nguir diversos �po de parálisis recurrencial, lo cual requiere una clasificación
taxonómica de dichos procesos. El autor del capítulo se inclina, en base a su interés didác�co,
en exponer la siguiente clasificación:
2. Parálisis recurrencial asociada. En la que se afectan, de modo combinado varios nervios, que,
dada su proximidad anatómica-funcional, acostumbran a ser el vago, el espinal, hipogloso,
frénico o simpá�co cervical. Su combinación es variopinta pero �ende a agruparse en diversos
síndromes con nombre propio y cuya descripción pormenorizada excede el contenido de este
libro.
Afortunadamente, la mayoría de noxas que afectan a los nervios recurrentes son de carácter
unilateral, por lo que es mucho más frecuente la parálisis unilateral que la bilateral. Esta úl�ma
genera disnea intensa debido al compromiso del espacio aéreo, el cual, caso de estar muy
limitado, puede poner en peligro la vida del paciente y hacer necesaria la prác�ca de una
traqueotomía de urgencia. Si esto no ha sido necesario y el cuadro está establecido, llama la
atención la rela�vamente buena fonación, para la situación ven�latoria precaria, que
presentan estos casos.
La parálisis recurrencial unilateral, por el contrario, presenta una disfonía importante sin
excesiva disnea, siendo el proceso que trataremos con profundidad al tratarse el libro presente
un tratado sobre la voz.
La intensidad de la disfonía por parálisis recurrencial es muy variable en función de cada caso
en concreto, de la posición gló�ca que ocupe la cuerda inmóvil, y según el momento evolu�vo
del cuadro, ya que con el �empo se producen fenómenos de compensación que, o bien
pueden mejorar el cuadro con respecto a su presentación aguda (gracias a Dios así ocurre en la
mayoría de los casos), o bien empeorarlo si ocurren fenómenos de re-inervación fuertemente
aberrante o instauración de hábitos nocivos.
Clínicamente, la voz acostumbra a ser bitonal, con el tono fundamental descendido, �mbre
soplado y rugoso, con muchas desonorizaciones. La intensidad es débil y el �empo de fonación
se acorta notablemente por la fuga aérea, lo que hace muy di�cil mantener un discurso de una
longitud correcta dado que el paciente está obligado a realizar inspiraciones constantes y
repe�das. La voz se torna monótona y poco proyectada. El canto es prác�camente imposible.
Se añaden, además, sintomatologías diversas tanto en cuanto también claudica la función de
es�nter de la cuerda vocal, así no es extraña la presencia de atragantamientos y aspiraciones al
comer o beber, carraspeos constantes o tos irrita�va (la cual acostumbra, por otra parte, a ser
ineficaz por la fuga aérea) o dificultades para hacer esfuerzos �sicos intensos, como levantar
pesos o defecar.
Tratamiento
Los pilares básicos del tratamiento de la parálisis recurrencial son la cirugía y la reeducación de
la voz. El orden en que se ha de introducirlos depende de cada caso en par�cular. Así cuando
existe la necesidad de establecer una pronta solución del cierre gló�co incompleto, para
obtener, por ejemplo un mecanismo de la tos correcto, o evitar las aspiraciones (y su riesgo de
neumonía añadido) u obtener una rápida mejoría vocal, la opción más eficiente es la
microcirugía con inyección intracordal de teflón, silicona, colágeno o grasa (cada elemento
�ene sus ventajas, inconvenientes y técnica propia. Su elección corresponde al criterio del
cirujano ORL encargado del caso, el cual actuará en función de cada paciente y de la mejoría
que se pretende conseguir). Esta necesidad de mejoría rápida se puede encontrar, por ejemplo,
en pacientes con un proceso neoplásico severo, de pronós�co vital incierto pero que el
advenimiento de su parálisis recurrencial, y los problemas que ello supone, menoscaban su
calidad de vida y añaden un estrés extra al derivado de su cuadro de fondo, o en los casos
presentados en el contexto de enfermedades neurológicas graves donde existen pocas
esperanzas de resolución espontánea o de aprovechamiento eficiente de la reeducación vocal.
Ante casos de e�ología desconocida el proceder es, básicamente, el mismo que en el caso
anterior pero con una ma�zación importante: se han de agotar todos los recursos médicos
para tratar de encontrar la causa del problema y se ha de establecer un programa terapéu�co
flexible y muy vigilado, dado que es posible que el agente e�ológico haga su aparición en algún
momento evolu�vo, siendo importante su detección precoz y la adaptación del esquema
terapéu�co al origen que se iden�fique.
El pronós�co vital y funcional de los cánceres de laringe tratados en estadíos precoces es, hoy
en día, excelente, gracias a los progresos de la cirugía, la radioterapia y la oncología médica.
Nunca se insis�rá suficiente en las bondades de un diagnós�co precoz oncológico para la feliz
resolución de los tumores laríngeos, por ello se ha de tener bien presente que toda disfonía
que dure más de 15 días ha de ser evaluada desde el punto de vista ORL. Con esta sencilla
premisa, el diagnós�co precoz del cáncer de cuerda vocal sería la norma, no en vano este �po
de neoplasia �ene en la disfonía uno de sus síntomas más precoces.
El factor e�ológico más frecuente del cáncer de laringe es, sin duda, el tabaco, de aquí (además
de su implicación en otros procesos laríngeos generadores de disfonía, como ya hemos
comentado en páginas precedentes) la necesidad absoluta de luchar sin tregua contra él, dado
que cons�tuye un problema de salud pública de primera magnitud.
La acción tóxica del tabaco está más que demostrada, tanto en cuanto induce, de un modo
proporcional a su consumo, hiperplasia epitelial, quera�nización de la mucosa y a�pias
celulares. El tabaco inicia el camino de la displasia epitelial, al que le sigue la a�pia celular, si
esta a�pia celular queda confinada a la mucosa, sin destruir la membrana basal, hablamos de
carcinoma “in situ”, si ya destruye dicha membrana basal se tratará de un carcinoma invasivo.
La mayoría de cánceres de laringe son de es�rpe escamosa, si bien pueden darse otros �pos
anatomo-patológicos, e incluso dentro de la misma es�rpe escamosa se aprecian diferentes
grados de diferenciación con diferentes niveles de agresividad. Así el carcinoma escamoso más
diferenciado: el llamado carcinoma verrugoso, es poco metasta�zante por lo que la exéresis
quirúrgica es, habitualmente, cura�va, mientras que es�rpes escamosas indiferenciadas
metasta�zan más y requieren, habitualmente, un abordaje combinado mediante cirugía,
radioterapia y/o quimioterapia.
Las caracterís�cas de la voz son similares a las de la laringi�s crónica, por lo que no
repe�remos lo dicho para ella.
Fig. 10. Mismo caso anterior pasada una semana de la exéresis con láser CO2.
El tratamiento es complejo y excede el espacio y ámbito de este capítulo, tan solo recordar que
se basa en la sabia combinación de radioterapia, cirugía y quimioterapia.
Cada vez existen más evidencias clínicas (desde que a finales de la década de los 60 Delahunty
y Cherry lo descubrieran para el caso de los granulomas y úlceras laríngeas de contacto) de que
el reflujo gastro-esofágico subyace en muchos trastornos y moles�as faringo-laríngeas que no
acaban de quedar bien taxonomizadas o que se adjudican, incorrectamente, a otras causas. Por
ello, hemos considerado interesante abordar este apartado de una manera diferenciada.
Por reflujo gastroesofágico entendemos el paso del contenido ácido estomacal al esófago.
Como quiera que el contenido estomacal es fuertemente ácido, produce una caída del pH
esofágico, el cual se acidifica, dicha acidificación se ex�ende hasta niveles superiores, llegando
a afectar el esófago cervical, los senos piriformes y toda la faringolaringe. Dado que la mucosa
de los órganos que hemos mencionado, con excepción del estómago, no está preparada para
resis�r el medio ácido, se comprende por qué este proceso de acidificación resulta muy
irritante y �ene capacidades inflamatorias.
Las en�dades ORL (otorrino-laringológicas) que se han relacionado, en mayor o menor medida,
tanto en su aspecto causal como coadyuvante, con la existencia de reflujo gastroesofágico son:
artri�s de la ar�culación cricoaritenoidea, estenosis subgló�ca, laringi�s posterior,
paquidermia laríngea (hiperqueratosis laríngea), laringo- espasmo, granulomas y úlceras
laríngeas de contacto, granulomas post-intubación, carcinoma laríngeo (se considera que la
irritación ácida crónica de la laringe es potencialmente carcinogénica por acción propia o vía
facilitadora de la acción de los demás carcinógenos: alcohol y tabaco), faringi�s crónica
irrita�va, síndrome tusígeno irrita�vo, síndrome de Plummer-Vinson (esofagi�s cervical con
formación de membranas), diver�culo de Zenker, esofagi�s, esófago de Barret, caries dental,
ulceras bucales, neumonías por aspiración, y síndrome de apneas durante el sueño. Además de
estas en�dades, el reflujo gastroesofágico se ha relacionado con toda una serie de síntomas
menores, pero no por ello menos molestos, como son: sensación de cuerpo extraño faríngeo,
carraspeos, debilidad bucal, halitosis, dolor cervical y mandibular, aerofagia, sensación de
ahogo, sialorrea.
En la base fisiopatológica del reflujo subyace una incompetencia del es�nter esofágico inferior,
que claudica en su función de mantener a buen recaudo el agresivo ácido estomacal.
Los indicadores indirectos de la presencia de reflujo son: la existencia de una hernia de hiato y
la obje�vación manométrica de una disminución de la presión del es�nter esofágico inferior
(aunque unos niveles de presión disminuidos no indican de un modo unívoco la existencia de
un reflujo, ni unos niveles de presión normales lo descarta con certeza).
Pero la prueba más fiable que documenta la existencia de reflujo es la medición directa del
grado de reflujo mediante la pHmetría ambulatoria de 24 horas (medición con�nua del pH,
�po Holter, durante un día completo, lo que permite valorar su evolución durante la vigilia, el
sueño, las diferentes posturas y su relación con la ingesta). Con esta técnica es posible detectar
reflujos subclínicos (sin pirosis) o intermitentes, además, por supuesto, de los reflujos clínicos.
Su sensibilidad del 90% y su especificidad del 100% la convierten en el «gold standard»
diagnós�co.
Los tratamientos médicos an�ácidos disponibles hoy en día son extraordinariamente eficaces.
Los fármacos con mayor predicamento actual son los inhibidores de la bomba de
hidrogeniones gástrica como el omeprazol y derivados. Conviene recordar que las pautas de
tratamiento al respecto son individualizadas, en función de cada caso en par�cular.
La terapia logopédica en esta en�dad �ene poco función, aunque puede ser de ayuda el
entrenamiento en respiración abdominal, tanto en cuanto una buena expansión abdominal
respiratoria puede ayudar a mantener el contenido gástrico en la localización intra-gástrica que
le es propia.
El apartado de las disfonías por lesiones adquiridas no quedaría completo sin la enumeración,
al menos, de toda una serie de procesos poco frecuentes y, por lo tanto, poco conocidos por el
público. No olvidemos que, aunque sean de presentación poco habitual, también pueden
presentarse durante la ac�vidad de nuestra consulta y, aun cuando tan solo afecten a pacientes
esporádicos, no por ello han de ser ignorados. Al fin y al cabo nuestro paciente portador de un
caso peculiar no es responsable de su singularidad y merece un trato tan erudito y
documentado como si estuviera afecto de un cuadro más común.
Tumores raros
Tumores nerviosos
Tumores glandulares
Plasmocitomas
Fibromas.
Papilomatosis
La papilomatosis es una afección laríngea benigna poco frecuente que se define por la
formación de papilomas, que son tumoraciones exo��cas mul�lobuladas, en forma de coliflor
y que pueden llegar a ocupar extensiones importantes y, en ciertos casos, provocar disnea
importante. Desde el punto de vista anatomo-patológico se presenta bajo la forma de una
hiperplasia epitelial.
Es una en�dad rela�vamente rara y en cuya e�opatogenia se implica el virus del papiloma
humano (VPH), siendo sus sub�pos más comunes los VPH 6 y 11. La forma juvenil, que se
considera trasmi�da durante el nacimiento por adquisición en el canal del parto (aunque no
está demostrado de modo defini�vo que sean los mismos sub�pos de VPH en madres e hijos),
�ene una evolución más agresiva que la forma del adulto, recidivando más rápido y de modo
más exuberantes. Las papilomatosis se han de tratar siempre dado su patrón de crecimiento.
Dado que es una en�dad recidivante, la necesidad de varias intervenciones es la norma.
Laringoceles
Clínicamente se aprecia una voz resonante y opaca como consecuencia del aumento del
volumen de los resonadores que todo laringocele supone.
El tratamiento defini�vo supone su exéresis quirúrgica en los casos severos, pero siempre
requiere, dada la gran asociación entre cáncer laríngeo y laringocele, una laringoscopia directa
exploratoria con biopsias seriadas, caso de evidenciarse alguna lesión sospechosa.
Conviene precisar que, aunque estas en�dades sean de e�ología congénita, no �enen porqué
manifestarse en la infancia, pudiéndolo hacer en la edad adulta. En estos casos se materializa
de un modo evidente la posesión por parte de estos individuos, desde el nacimiento, de la
potencialidad para desarrollar una de dichas lesiones, que se manifestará por una disfonía del
adulto si las condiciones ambientales así lo determina.
Quistes epidermoides
El quiste epidermoide �ene tendencia a crecer y puede infiltrarse hacia el ligamento elás�co, al
cual se adhiere a menudo, dificultando las tareas de extracción. Alrededor suyo se desarrollan
fenómenos inflamatorios, que favorece su adherencia a la mucosa, genera grados mayores o
menores de monocordi�s.
Pueden ser uni o bilaterales (75% unilarerales frente a un 25% bilaterales) y asientan,
fundamentalmente, a nivel del tercio medio o anterior de la cuerda vocal. Dependiendo de su
volumen puede deformar más o menos el borde superior y el borde libre cordal.
La presencia del quiste epidermoide, y su inflamación concomitante, hace que la vibración
cordal tenga dificultades para ponerse en marcha, por lo que genera, desde el punto de vista
clínico, una disfonía con una frecuencia fundamental disminuida y un �mbre soplado, “rígido”,
áspero, duro. La voz es, con frecuencia, bitonal, con desonorizaciones y grandes dificultades
para mantener el tono y la intensidad. Se aprecian, frecuentemente, signos externos de
sobreesfuerzo vocal e hipertonía, La voz es fa�gable y presenta cierta monotonía. Los signos
acús�cos pueden ser, sin embargo, muy discretos cuando la rigidez cordal es mínima, pero, aún
en estos casos, se puede apreciar cómo la voz hablada se acantona en un registro grave,
modula mal y se fa�ga.
La anamnesis de estos pacientes puede revelar una historia de disfonías de repe�ción que se
ha ido arrastrando desde la infancia, si bien no es extraño encontrar casos que no han dado
síntomas hasta una edad madura o que el caso se ha descubierto a raíz de una disfonía
desencadenada por un episodio infeccioso de vías aéreas superiores. No en vano se cifra en un
20% la tasa de portadores asintomá�cos. Muchos pacientes refieren haber seguido varias
tandas de reeducación vocal sin éxito alguno.
Quistes y nódulos.
A favor del quiste se cuentan: la historia familiar, el dilatado �empo de evolución del quiste, la
ausencia de una historia definida de maltrato vocal y la ausencia o disminución de la vibración
de la mucosa.
Quistes y cánceres.
Pseudoquistes.
La vibración de la mucosa en el caso de los pseudoquistes está reducida pero es más flexible
que en el caso de los quistes epidermoides. Los quistes epidermoides a menudo �enen una
coloración blanquecina, en función de su contenido córneo.
Sulcus Glo�dis
Las caracterís�cas clínicas son idén�cas a las descritas para el quiste epidermoide.
El sulcus cons�tuye una en�dad un “tanto misteriosa” por ser di�cil su filiación exacta (en el
fondo su diagnós�co de certeza es intra-quirúrgico), habiendo pasado de ser una en�dad infra-
diagnos�cada a serlo sobre-diagnos�cada, tanto en cuanto se denomina sulcus a cualquier
estría que interrumpa de modo longitudinal el borde libre cordal y dificulte la vibración
mucosa. Por ello nos parece interesante profundizar en el tema y adherirnos a la clasificación
de Ford (1996) de los sulcus, Así se establecen tres �pos de sulcus:
SULCUS TIPO I O SULCUS FISIOLÓGICO. Es asintomá�co y se debe a la impronta que hacen las
apófisis vocales aritenoideas al separar las cuerdas. La palpación intra-quirúrgica con
micropinzas demuestra una ausencia de adherencia entre la mucosa y el ligamento vocal.
Conviene recordar que la reeducación vocal de estos procesos es más complicada que en el
caso de los nódulos, por ejemplo. Su fundamento se basa en ciertas observaciones sobre
cantantes líricos, hombres o mujeres, que tenían una voz hablada disfónica por la presencia de
pequeñas lesiones congénitas pero que presentaban una voz cantada de calidad
inesperadamente buena para su calidad hablada. En ellos se evidenció una tendencia a cantar
en un registro agudo, de este modo, u�lizando un registro ligero (con pequeñas excursiones
vibratorias de la mucosa), se podía compensar el pequeño defecto en la vibración que sus leves
alteraciones congénitas suponían.
En el caso de mujeres con cuerdas vocales moderadamente rígidas se trabajará el equilibrio del
gesto vocal y se perseguirá la consecución de un registro ligero. Se comenzará a trabajar sobre
la frecuencia fundamental de la paciente. Después introducimos ejercicios vocálicos en registro
de cabeza, en lo alto de la octava 3 o en la parte baja de la octava 4. Ello exige una puesta en
tensión, pero se ha de evitar absolutamente el forzamiento y se recomienda ser progresivo
sobre la elección de notas y la duración del ejercicio. Poco a poco, alargamos la extensión de la
voz aguda y la hacemos resbalar hacia el medio, conservando la claridad del �mbre.
En el caso de la voz masculina se aprecia, a menudo, una opresión reac�va del ves�bulo.
Trabajamos, también, el equilibrio del gesto vocal, después efectuamos un entrenamiento
sobre el ligamento con vocalizaciones a par�r de Do3, en voz de cabeza (falsete). Si es posible
realizar los ejercicios bajo endoscopia podemos observar la decontracción del ves�bulo en el
momento del cierre gló�co y de mejor calidad (el paciente, gracias a este feed-back visual,
comprende mejor la finalidad del ejercicio). Se han de eliminar, además, los signos de
forzamiento muscular pre-laríngeo. Se puede ayudar con manipulaciones suaves sobre la
laringe, puesto el que el paciente masculino a menudo �ene el hábito de «oprimir» y de hablar
con una laringe en posición alta.
Tanto en el caso de los hombres, como en el caso de las mujeres, se ha de trabajar el cierre
gló�co.
En los casos de rigidez extrema de las cuerdas vocales, las alteraciones gló�cas son mayores, la
glo�s �ende a ser oval y las cuerdas vocales arqueadas, y con muy poca flexibilidad vibratoria,
los ligamentos vocales están, además, atrofiados. En estos casos se observa, en hombres y
mujeres, una intensidad vocal forzada para mejorar el cierre vocal, lo cual es fa�goso para el
ligamento y el músculo vocal. Así, se ha de trabajar para conseguir una disminución del mal
cierre gló�co y del sobre-esfuerzo mediante: la bajada de la laringe por manipulación,
ejercicios de relajación loco-regionales, bostezos, ejercicios de respiración, no olvidando nunca
la postura corporal. Es muy ú�l realizar sonidos con mucho soplo y suspiros sonoros, que por el
efecto Venturi, ayuden a la aproximación de los bordes cordales.
El término, muy popular en la literatura francófona, se refiere a los sulcus �po II descritos más
atrás.
Son surcos, en principio, anchos y largos, sobre prác�camente toda la longitud de la cuerda
vocal, que implican la adherencia de la mucosa al ligamento cordal por una atrofia, congénita,
del estrato submucoso de la cuerda vocal. La propia mucosa puede estar, también, atrófica.
Las estrías se sitúan a lo largo del borde libre de la cuerda vocal. El labio inferior es saliente y
tenso, mientras que el labio superior es más plano y flexible, y van siguiendo el borde libre. Hay
siempre un adelgazamiento del ligamento elás�co, el cual puede desaparecer en ciertos
lugares dejando paso al músculo.
Las vergetures son casi siempre bilaterales, no forzosamente simétricas y �enden a suprimir
toda flexibilidad en el borde libre de las cuerdas vocales, que llegan a ser rígidas y cóncavas,
por lo que cierre gló�co prác�camente nunca es completo. De hecho son el origen de la mayor
parte de glo�s ovales.
Puentes mucosos
Consiste en una brida mucosa unida anterior y posteriormente a la cuerda vocal y que discurre
paralela al borde libre cordal. Dicha brida está recubierta por epitelio estra�ficado. Se
considera su origen en la apertura de un quiste epidermoide, que se ha abierto por arriba y por
debajo, con lo que ha vaciado su contenido quedando la pared del quiste colgando entre sus
dos puntos de inserción. Se localizan a nivel del tercio anterior o medio de la cuerda vocal y
puede asociarse a otras alteraciones como quistes epidermoides o sulcus. Puede especularse
que los quistes, los sulcus verdaderos (o �po III) y los puentes mucosos cons�tuyen el espectro
evolu�vo de una misma en�dad.
Desde el punto de vista clínico, su repercusión depende del grosor y longitud del mismo, por lo
que pueden pasar desapercibidos, ser un hallazgo casual intra-quirúrgico durante la
exploración cordal inherente a toda microcirugía o compar�r las manifestaciones floridas que
hemos descrito para los quistes epidermoides o sulcus verdaderos.
Las microsinequias son membranas de pequeña superficie (2-4 mm) que unen las cuerdas
vocales a nivel de la comisura anterior. La membrana redondea el ángulo comisural.
Tratamiento
Muchas veces las micro-membranas cons�tuyen un hallazgo casual y asintomá�co, en tal caso
se recomienda una abstención terapéu�ca. Por el contrario, si la micro-membrana se descubre
durante la exploración bajo anestesia general de una laringe portadora de una lesión adquirida
que se va a operar, y si suponemos que ella ha podido facilitar su cons�tución, se aconseja
seccionarla si es delgada. Si es gruesa, es mejor no seccionarla para evitar el riesgo de una
cicatriz en comisura (sinequia cicatricial) que puede empeorar el pronós�co funcional del caso.
Ejecutar varias veces al día respiraciones bajas costo-diafragmá�cas que, despliegan y abren la
laringe, sorbos, que aumentan la superficie respiratoria gló�ca.
Las micromembranas, del plano gló�co son poco recidivantes. Por el contrario, las membranas
amplias que se ex�enden por debajo de la comisura anterior a subglo�s �enden a recidivar con
frecuencia.
Disfonías funcionales
Bajo este epígrafe se agrupan las alteraciones de la voz, en alguno de sus parámetros
definitorios: intensidad, tono o �mbre, que no se jus�fica por la existencia de alguna alteración
de la anatomía laríngea. Suponen, por lo tanto, la u�lización defectuosa de los mecanismos
que intervienen en la producción vocal. Su diagnós�co implica la demostración, mediante el
precep�vo examen otorronolaringológico, de una laringe anatómicamente normal.
Si bien el autor de este capítulo prefiere la denominación de este grupo de disfonías como
disfuncionales (por ser más preciso tanto en cuanto subyace una disfunción), respetaremos el
término funcional por deferencia hacia el clasicismo y la popularidad de la acepción disfonía
funcional.
Acerca de las causas que generan una disfunción vocal se han relatado unas listas más o menos
extensas, como la que exponemos:
Alteraciones del control del tono muscular, con implicación importante de las musculaturas
intra y extralaríngea, escapular, cérvico-facial, respiratoria etc.
Alergias respiratorias.
Desajustes hormonales
Desproporción entre los diferentes órganos que intervienen en la fonación: p.ej. Exceso de
volumen pulmonar para una cuerda vocal débil, resonadores poco desarrollados en relación a
la laringe etc.
El rasgo que define el proceso es, como su nombre indica, un aumento de la tonicidad
muscular tanto laríngea (musculatura intrínseca y extrínseca) como cervical y postural en
general. Se trata de pacientes que exhiben una gran tensión muscular cervical: musculatura
laríngea extrínseca muy marcada en la fonación con implicación de la musculatura pre-laríngea,
ingurgitación yugular, a veces �raje esternal. La cintura escapular se muestra tensa, así como
los órganos de la ar�culación. Es dicho aumento de tensión muscular lo que determina una
mala coordinación fono- respiratoria. Son pacientes que presentan una escasa capacidad de
relajación, en los cuales los acontecimientos vitales estresantes presentan una gran impronta
que les es di�cil rela�vizar. Con frecuencia la disfonía se presenta a con�nuación de algún
episodio estresante o después de algún sobre-esfuerzo puntual (“la gota que colma un vaso
casi lleno”). Con frecuencia refieren, además, sensación de bolo o cuerpo extraño faríngeo,
carraspeos, mucosidades, pinchazos, picores y parestesias laríngeas.
Desde el punto de vista clínico se evidencia una voz ineficaz, a pesar de que la intensidad
puede estar aumentada, patente sobre todo en la voz de llamada, con irregularidad en el
�mbre y una clara disminución en el rendimiento vocal, sobre todo tras un �empo de
u�lización con�nuada de la voz cantada o hablada. El tono fundamental puede estar
aumentado o, más frecuentemente, descendido.
Clínicamente, la voz de estos pacientes es débil y de inicio dificultoso, si bien conforme van
hablando se va mejorando paula�namente, aunque dicha mejoría puede coincidir con
moles�as por fa�ga vocal: dolor, pinchazos locales, sensación de presión, pico y, sobre todo,
cansancio; es lo que se conoce con el término de fonastenia.
Son voces poco o mal proyectadas, con una intensidad disminuida. El tono fundamental no
presenta un patrón de alteración definido, pudiendo estar disminuido, aumentado o normal. La
cualidad que más se altera es el �mbre, que �ende a ser velado, opaco, sordo y soplado. La voz
suele ser monótona y fácilmente fa�gable, por lo que se tolera muy mal el más mínimo
aumento de la exigencia vocal por encima del rendimiento habitual al que está acostumbrado
el paciente.
Cuadros mixtos
Aunque es opinión del autor de este capítulo que la clasificación de las disfonías funcionales
que se ha escogido es muy sa�sfactoria desde el punto de vista académico y prác�co, también
considera que el epígrafe no quedaría completo sin la mención de ciertos �pos par�culares de
disfonía funcional que, por su singularidad, y a pesar de que puedan ser clasificadas sin
excesivas dificultades dentro de los tres sub�pos propuestos en líneas precedentes, presentan
ciertos rasgos diferenciales que las singularizan. Son la disodea, la monocordi�s vasomotora, la
fonación de bandas, la disfonía espasmódica, y las disfonías por inhibición vocal.
La disodea es la �pica disfonía que afecta a cantantes o actores días u horas antes de una
función. Si bien la implicación de factores ansiogénicos es determinante en el proceso, no hay
que olvidar que pueden estar implicadas infecciones o inflamaciones agudas puntuales del
área ORL, de aquí la u�lidad de indicar, según el caso, tratamientos con an�bió�cos y/o
an�inflamatorios vía oral y/o en aerosol.
Por fonación de bandas se en�ende un �po de fonación anómala donde la voz se genera por la
vibración de las bandas ventriculares en lugar de por la vibración de las cuerdas vocales. Se
dis�nguen dos situaciones diferentes de fonación de bandas: 1) como voz de sus�tución en el
caso de repliegues vocales lesionados o ausentes (por ejemplo tras una cordectomía) y, 2)
como voz de usurpación (Perelló), donde se u�lizan las bandas ventriculares a pesar de exis�r
unas cuerdas vocales normales. Este segundo �po se produce en personas angus�adas o
afectas de problemas psicológicos ansiogénicos (recordemos que las bandas ventriculares
�enden a contraerse espás�camente en situaciones de angus�a). El tratamiento es reeduca�vo
con entrenamiento en la relajación. En casos severos no está de más indicar tratamiento
psicoterápico.
La disfonía espasmódica es una afección rara pero severa, que consiste en la presencia de
espasmos laríngeos y respiratorios que distorsionan de modo severo la fonación. Es, en el
fondo, un �po de discinesia. Su e�opatogenia sigue en discusión aunque se hipote�za una
alteración del sistema extrapiramidal, con exploración neurológica, por otra parte, normal.
Actualmente se trata con inyección de toxina botulínica.
Las disfonías por inhibición vocal pueden considerarse dentro de las disfonías psicógenas, pero
nos ha parecido conveniente considerarlas aquí para significar que no siempre se producen por
mecanismos psicológicos definidos (como lo es la conversión histérica) y que cualquier persona
normal, es decir sin enfermedad psiquiátrica o psicológica definida, puede, en momentos
puntuales de conflicto afec�vo, desarrollar algún �po de disfonía ubicable en este epígrafe.
Suele tratarse de disfonías episódicas de aparición brusca, cuya intensidad puede variar de un
mínimo “nudo en la garganta” a la afonía total. El tratamiento es reeduca�vo y si existen
episodios frecuentes se ha de consultar con el psiquiatra para valorar el estado psico- afec�vo
del paciente.
Tabaco y voz
Nunca se insis�rá suficiente en los efectos deletéreos del tabaco sobre la salud en general, y la
laringe en par�cular.
El abandono del hábito tabáquico es, sin duda, el principal factor higiénico de la voz, sin el cual
todo lo demás deja de ser importante, por ello introducimos este capítulo específico dedicado
al tema. No en vano el tabaquismo cons�tuye un problema de salud pública de primera
en�dad en cuya erradicación tenemos que encontrarnos involucrados todos los profesionales
sanitarios, además de los poderes públicos.
La aspiración del humo del tabaco supone la inhalación de cuatro grupos de sustancias tóxicas:
1) la nico�na y sus derivados, que son los responsables de la adicción �sica, 2) los
hidrocarburos policíclicos, que son carcinógenos demostrados, 3) los irritantes locales:
aldehídos, fenoles y ácidos, que producen una inflamación local de la mucosa y una inhibición
de la movilidad ciliar y 4) el monóxido de carbono que inu�liza la hemoglobina para el
transporte de oxígeno, al formar carboxihemoglobina. El monóxido de carbono es el principal
responsable de la génesis de policitemia y de las consecuencias cardiovasculares del tabaco.
No quisiéramos terminar nuestro capítulo sin dedicar unas palabras a la aerosolterapia, por ser
un vehículo de administración de medicaciones muy interesante para los problemas laríngeos y
que, quizá por desconocimiento, no se le dedica habitualmente demasiada atención en los
manuales de tratamiento de la voz.
La aerosolterapia se fundamenta en la u�lización de aparatos mecánicos que producen
aerosoles (generadores de aerosoles, neumá�cos o ultrasónicos). El aerosol se define como
una suspensión de par�culas sólidas o líquidas en un medio gaseoso (un aerosol presente en la
naturaleza de modo espontáneo es la niebla). El aerosol no es un fin en sí mismo sino un
vehículo de administración de medicamentos. Las cavidades naso-sinusales, faringeas y
laríngeas cons�tuyen órganos diana idóneos para la aerosol-terapia, tanto en cuanto están
anatómicamente diseñados para la conducción aérea. De dichos órganos, la zona más
adecuada para la aerosolterapia es la glo�s, tanto es cuanto supone un estrechamiento
fisiológico donde las par�culas en suspensión chocan con facilidad. De aquí la importancia
fundamental del tamaño de las par�culas de aerosol para su ubicación en el órgano diana. Se
calcula que las par�culas más finas (de 1 a 3 micras) son las que pasan más allá del istmo que
supone la glo�s llegando a los alvéolos (lo que, en ciertas circunstancias y casos, puede ser
interesante). Por ello, para actuar sobre la laringe, se indican generadores de aerosoles que
producen par�culas mayores de 3 micras.
Las indicaciones de la aerosolterapia son, tanto para niños como para adultos:
Laringi�s crónicas, sobre todo tabáquicas (el tabaco, recordémoslo, es un gran irritante).
Faringi�s crónicas.
Toses irrita�vas.
Post-cirugía laríngea.
Siempre que se desee evitar la toma oral o parental de medicamentos ac�vos para las vías
aéreas superiores.
En situaciones en las que es necesario hidratar la mucosa de las vías aéreas superiores.
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