¿Quién soy? ¿Quienes somos?
La búsqueda de la identidad es uno de los aspectos cruciales durante el adolescente. Se
trata de una etapa de cambios biopsicosociales en los que la persona busca responderse a
si mismo las primeras preguntas existenciales. También, busca su lugar en el mundo.
La tarea más importante de la adolescencia es la construcción de la propia identidad. Todo
adolescente necesita dar la respuesta a la pregunta “¿quién soy yo?”. A pesar de que el
desarrollo de la identidad se produce durante toda la vida, en la adolescencia se empieza a
pensar en cómo nuestra identidad puede afectar a la vida. Durante la adolescencia somos
mucho más consciente de nuestras identidades cambiantes que en cualquier otra etapa de
nuestra vida
En la búsqueda de la propia identidad, los adolescentes necesitan desarrollar sus propios
valores, opiniones e intereses, y no sólo limitarse a repetir los de sus padres. Los jóvenes
han de descubrir lo que pueden hacer y sentirse orgullosos de sus logros. Desean sentirse
amados y respetados por lo que son. Pero para eso han de saber primero quienes son.
¿Qué es la identidad?
El concepto de identidad se refiere a nuestro sentido de lo que somos como individuos y
como miembros de grupos sociales. Nuestra identidad no es simplemente nuestra propia
creación: la identidad crece en respuesta a factores tanto internos como externos.
Hasta cierto punto, cada uno de nosotros elige una identidad, pero la identidad también
están formada por fuerzas ambientales fuera de nuestro control. Por otra parte, la identidad
es dinámica y compleja, y sufre cambios en el tiempo.
Identidad propia e identidad social
La identidad propia se refiere a cómo nos definimos. La identidad propia es la base de
nuestra autoestima. En la adolescencia, la forma en que nos vemos a nosotros mismos
cambia en respuesta a los compañeros, la familia y la escuela, entre otros ambientes
sociales. Nuestra autoidentidad da forma a nuestras percepciones del mundo.
Sin embargo, la identidad social es construida por otros, y puede diferir de la propia
identidad. Normalmente, las personas categorizan a los individuos de acuerdo con amplias
etiquetas, definidas socialmente.
La identidad propia guarda una estrecha relación con la autoestima positiva. Pero todas las
identidades no son igualmente valoradas por la sociedad, por lo que algunos adolescentes
pueden necesitar un refuerzo especial para ayudarles a construir un sentido positivo de sí
mismos.
Actividad: Realizá una autobiografía donde cuentes un poco de tu persona, tus gustos,
sueños, metas, momentos importantes, proyectos y aspiraciones, como es tu familia, etc.
EL ADOLESCENTE Y LOS VÍNCULOS: GRUPOS DE AMIGOS, FAMILIA
Y OTRAS RELACIONES SOCIALES
El adolescente y los otros: los grupos
Es importante en primer lugar definir qué entendemos por grupos. Que un montón de gente
esté junta no significa que conformen un grupo. Por ejemplo, la gente dentro de un cine, o
de un supermercado, o en la parada de colectivos no forma un grupo, son solo
agrupamientos de personas. Según la definición de Viviana Minzi en su libro Vamos que
venimos: Un grupo es “una estructura formada por personas que interactúan en un mismo
tiempo y espacio, que tienen conciencia unas de otras y que poseen ciertos objetivos
comunes, grupo, por lo tanto, es más que la suma de individuos”.
Encontramos dos tipos de grupos: grupo primario y grupo secundario.
● El grupo primario: es aquel conformado por las personas más íntimas, con lazos
afectivos. En general son grupos pequeños, se basan en los sentimientos y tienen
un objetivo común: estar juntos. Por ejemplo los amigos, las barras y la familia.
● El grupo secundario: en él las relaciones son más formales y por ende más frías.
Son más grandes, con más integrantes. Y sirven como medio para lograr diferentes
fines. Son ejemplo de ello: las asociaciones barriales, los grupos de trabajo, los
gremios, etc.
Actividad: Individualmente, piensen en los distintos grupos de los cuales formaron parte a
lo largo de su vida.
a) ¿A qué tipología de grupo pertenece cada uno de ellos? ¿Primario o secundario? ¿Por
qué?
b) Enumeren las características que les permitieron llegar a cada conclusión.
c) Tracen una línea del tiempo que represente su propia vida. Ubiquen en ella los períodos
que compartieron con cada uno de esos grupos. Marquen con un color los grupos primarios
y con otro color los secundarios. Recuerden respetar el orden cronológico.
LAS BARRAS Y LOS AMIGOS
Los jóvenes encuentran en su grupo de pares la posibilidad de hallar un lugar de
pertenencia donde compartir sus gustos por la música, el deporte, la moda y cualquier tipo
de expresión cultural que hoy, en pleno siglo XXI, se difunde y reproduce a través del chat,
los juegos en red, y todo tipo de redes sociales.
A veces, el empleo que hace el joven del tiempo libre suele ser cuestionado por sus padres,
quienes creen que este tipo de actividades no están asociadas a un uso productivo.
El tiempo de ocio es importante, y bien utilizado suele ser una causa importante para
desarrollar la creatividad y el aumento de la autoestima.
Pero... ¿Qué es la autoestima? Tal como la definen Aminah Clark y otros autores en el libro
Cómo desarrollar la autoestima en los adolescentes:
“La autoestima es el concepto que tenemos de nuestra valía y se basa en todos los
pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que sobre nosotros mismos hemos
ido recogiendo durante nuestra vida; creemos que somos listos o tontos; nos sentimos
antipáticos o graciosos; nos gustamos o no. Las millares de impresiones, evaluaciones y
experiencias así reunidas se conjuntan en un sentimiento positivo hacia nosotros mismos o,
por el contrario, en un incómodo sentimiento de no ser lo que esperábamos”.
El problema surge cuando el tiempo de ocio supera el tiempo destinado a actividades
denominadas de producción, como por ejemplo las escolares. O cuando el adolescente no
sabe qué hacer con su tiempo de ocio, porque no encuentra un “motor” que guíe su vida.
Sabemos que el estar adolescente se caracteriza por la incertidumbre, pero también es una
etapa en la que se comienzan a delinear los primeros esbozos del proyecto de vida adulto.
La familia ocupa aquí un lugar de contención importante, aunque paradójicamente el
adolescente huya de todo tipo de consejos, de ayuda y de acercamiento.