Jamás la historia de la América independentista ha sido tan injusta con
uno de sus grandes personajes como lo fue con la obra del insigne
educador y gran pensador americano don Simón Rodríguez. El relato de
su vida, atrapado en el sobrenombre de El Maestro del Libertador, se
destacó en la historia por el mérito de haber forjado el espíritu y las
ideas de Bolívar, reduciendo a pasividad lo que fue realmente una activa
relación de reciprocidad.
Pero Simón Rodríguez no nació para hacer de Bolívar el futuro
Libertador de América; se hizo a sí mismo, más bien, para convertir en
verdaderas repúblicas a los territorios conquistados por la libertad. El
proyecto diseñado por Simón Rodríguez, basado en la colonización del
continente por sus propios habitantes y en la formación de ciudadanos
por medio del saber, lo dibuja como un gran pensador americano a
quien, en virtud de su incesante lucha en favor de la educación popular,
sería más justo recordar como el gran maestro de muchos. La
originalidad de sus pensamientos, su sentido estricto de la honestidad,
la trascendencia renovadora de sus ideas pedagógicas y sociales y la
heterodoxia y excentricidad de sus métodos hablan de un hombre con
sentido propio, ajeno al contexto de su época.
Biografía
Los historiadores suelen ubicarlo en la borrosa frontera que separa la
genialidad de la locura; y no sin razón, ya que la vida de Simón Narciso
Jesús Rodríguez se encuentra minada de anécdotas que no cesan de
sugerir la interrogante. Nació en Caracas el 28 de octubre de 1769
(aunque también se afirma que fue en 1771); se dice que era hijo
natural de Rosalía Rodríguez y de un hombre desconocido, de apellido
Carreño.
Las imprecisiones en torno a su procedencia han animado la fábula:
abandonado en las puertas de un monasterio, se crió en la casa de un
clérigo de nombre Alejandro Carreño, quien se presume que era su
padre, junto a su hermano Cayetano Carreño, que se convertiría en un
famoso músico de la ciudad. Era alto y fornido, y su extravagante forma
de vestir provocaba la risa de muchos.
Ninguna de estas referencias, sin embargo, cifra la existencia de Simón
Rodríguez: viajero incansable, fue un cosmopolita en el sentido literal
del término, a quien poco importaba el arraigo a cualquier vínculo
familiar, cultural o territorial. El ethos de su vida fue siempre educar, y
para ello recorrió el mundo entero, en busca de un lugar en el cual
pudiera "hacer algo" y poner en práctica sus ideas. Ésta fue su
verdadera patria.
El joven maestro
La larga carrera de Simón Rodríguez como educador, si es que así puede
etiquetarse su incesante labor de "formar ciudadanos por medio del
saber", se inicia oficialmente cuando el Cabildo de Caracas le otorga, en
1791, el permiso para ejercer de maestro de escuela de primeras letras
en la única escuela pública de esa ciudad. Claro está que la formación
autodidacta emprendida por Rodríguez desde muy joven habla de un
inicio más temprano en su carrera y de un encuentro prematuro con la
vocación del saber, la reflexión y el pensamiento.
Simón Rodríguez
A los veinte años de edad, según se dice, Simón Rodríguez ya había
leído a Jean-Jacques Rousseau, particularmente su obra Emilio o De la
educación, y una traducción de la Declaración de los Derechos del Hombre y del
Ciudadano. Como muestra del ímpetu y la avidez de sus reflexiones,
siempre originales y a contrapelo del medio, presentó al ayuntamiento
de Caracas, en 1794, un estudio titulado Reflexiones sobre los efectos que
vician la escuela de primeras letras de Caracas y medio de lograr su reforma por un nuevo
establecimiento.
Las ideas vertidas en este ensayo parten de la necesidad de formalizar
la educación pública por medio de la creación de nuevas escuelas y la
formación de buenos profesores; de esta forma, argumentaba, se
promovería la incorporación de más alumnos (incluyendo a los niños
pardos y negros) y la disminución progresiva de la enseñanza particular;
se requería además buenos salarios.
Fue en esa época cuando, en la escuela de primeras letras del Cabildo
de Caracas, tuvo entre sus alumnos, hasta los catorce años, al entonces
travieso Simón Bolívar. Simón Rodríguez, que además de maestro era
también amanuense del tutor de Bolívar, había sido recomendado para
encargarse de la educación del futuro Libertador de América.
Alguna contingencia de vital importancia para la vida del maestro lo
animaría a abandonar el país. La fecha de su éxodo es dudosa, tanto
como la naturaleza de los acontecimientos que lo propiciaron. Es un
lugar común el que afirma que Simón Rodríguez formaba parte de la
famosa conspiración de Manuel Gual y José María España, descubierta el 13
de julio de 1797, y que tuvo que huir despavorido hacia La Guaira para
embarcarse en un galeón con destino a Jamaica.
Hay quien asegura, sin embargo, que su partida ocurrió en fecha
anterior a noviembre de 1795, y que fue motivada por su descontento
con el régimen español: "Mal avenido con la tiranía que lo agobiaba bajo
el sistema colonial (en palabras de Daniel Florencio O'Leary), resolvió buscar
en otra parte la libertad de pensamiento y de acción que no se toleraba
en su país natal". Jamaica le esperaba como puerto de inicio de una
aventura de más de veinte años en el exilio.
El exilio
La vocación que mostraba Simón Rodríguez hacia la educación se
manifiesta también en la atención que prestaba a los nuevos
conocimientos; se encontraba sediento por aprender, al tiempo que
diseñaba y ensayaba a su paso nuevos métodos de enseñanza. Una vez
en Kingston, Rodríguez utilizó sus ahorros para aprender inglés en una
escuela de niños; mientras lo hacía, se divertía enseñando castellano a
los párvulos. Su método era curioso: "Al salir a la calle los alumnos
lanzan sus sombreros al aire, y yo hago lo mismo que ellos".
Su siguiente destino sería Estados Unidos. En Baltimore se empleó como
cajista de imprenta, oficio que le permitiría, más tarde, componer él
mismo los moldes de imprenta de sus obras. Tres años después viajó a
Bayona, en Francia, donde se registró bajo el nombre de Samuel
Robinson "para no tener constantemente en la memoria (según dijo él
mismo) el recuerdo de la servidumbre". Más tarde, en la ciudad de París,
se empadronaría en el registro de españoles de la manera siguiente:
"Samuel Robinson, hombre de letras, nacido en Filadelfia, de treinta y
un años"; y esta identidad la mantendría los siguientes veinte años de
su vida en el viejo continente.
En París conoció a Fray Servando Teresa de Mier, un sacerdote revolucionario
de origen mexicano, y lo convenció para que juntos abrieran una
escuela de lengua española. Para acreditar sus conocimientos,
Rodríguez tradujo al castellano la novela Atala de Chateaubriand; Mier se
atribuyó la traducción. También estudió física y química, y se convirtió
en el expositor de orden de las investigaciones del laboratorio para el
cual trabajaba.
Bolívar se encontraba en París desde 1803, y Simón Rodríguez formaba
parte de sus amistades más cercanas. Ambos disfrutaban de largas
tertulias, a veces solos y otras acompañados de Fernando Toro o de
algún otro personaje. En 1805 emprendieron una larga travesía hasta
Italia, cruzando a pie los Alpes. Fueron de Chambéry a Milán, luego a
Verona y Venecia, Padua, Ferrara, Florencia y Perusa.
El juramento del Monte Sacro
Por último, llegaron a Roma. Aquí fue donde subieron al Monte Sacro y
se produjo el famoso juramento de Bolívar de libertar América: "Juro
delante de usted (así describe Rodríguez el juramento de Bolívar), juro
por el Dios de mis padres, juro por ellos, juro por mi honor, y juro por la
patria, que no daré descanso a mi brazo, ni reposo a mi alma, hasta que
haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español".
En la ciudad de Nápoles sus trayectorias se separaron: Bolívar regresó a
América; Simón Rodríguez volvió a París y de ahí marchó a Alemania, y
luego a Prusia, Polonia, Rusia e Inglaterra. Según su propio relato,
trabajó en un laboratorio de química, participó en juntas secretas de
carácter socialista, estudió literatura y lenguas y regentó una escuela de
primeras letras en un pueblecito de Rusia.
Posteriormente, en Londres, se desempeñó como educador e inventó un
novedoso sistema de enseñanza con varios tópicos, de los cuales uno
estaba destinado al buen manejo de la escritura: colocaba a sus
alumnos con los brazos en triángulo y los dedos atados, quedando en
libertad el índice, el medio y el pulgar. Y los ejercitaba en seguir sobre el
papel, situado oblicuamente, los contornos de una plancha de metal
donde se había trazado un óvalo. De esta figura formaba todas las
letras. "Nada más ingenioso (diría Andrés Bello), nada más lógico, nada
más atractivo que su método; es en este sentido otro Pestalozzi, que
tiene, como éste, la pasión y el genio de la enseñanza".
Y es que Simón Rodríguez era un apasionado de la escritura. Veía en
ella unas capacidades expresivas que, desde su punto de vista, no
estaban reflejadas en la gramática española. Solía escribir utilizando al
máximo signos de puntuación, admiración y exclamación, mayúsculas y
subrayados, y esquemas de fórmulas, símbolos, paréntesis y llaves, de
forma tal que le resultara posible transmitir el espíritu y la complejidad
de sus pensamientos. Quería una letra viva. Y así la habría de practicar
a lo largo de todos sus escritos en Europa y una vez retornado al nuevo
continente.
Retorno a América
Animado por las noticias que le llegaban de América, Simón Rodríguez
emprendió viaje de regreso en 1823. En su largo exilio había madurado
cada vez más sus ideas en torno a la educación y la política,
nutriéndose, fundamentalmente, del pensamiento de Montesquieu. Es
cierto que Rodríguez acogió las ideas de la Ilustración, pero las utilizó
como referencia para la construcción de un proyecto muy original.
En realidad, no podía ser de otra forma, pues el legado de Montesquieu
acerca del determinismo geográfico y cultural no invitaba a nada
distinto. Así lo expresó Simón Rodríguez: "Las leyes deben ser
adecuadas al pueblo para el que fueron dictadas, [...] deben adaptarse a
los caracteres físicos del país, [...] deben adaptarse al grado de libertad
que permita la Constitución, a la religión de sus habitantes, a sus
inclinaciones, a su riqueza, a su número, a su comercio, a sus
costumbres y a sus maneras".
De ahí que su obsesión fuera, hasta el momento de su muerte, la de
promover la "conquista de América por medio de las ideas"; era preciso
formar ciudadanos allí donde no los había, y sólo así se lograría fundar
verdaderas repúblicas que no fuesen una mera imitación de las
europeas. La América española poseía su propia identidad, y había de
poseer sus propias instituciones y gobiernos: "O inventamos o
erramos". Su pensamiento, aunque original, chocaba con el ideario que
imperaba en los albores de la Independencia americana. Quizá por ello
nunca fue del todo comprendido, aun cuando su lucha por ser escuchado
y por fundar escuelas públicas a diestro y siniestro no cesó sino en el
instante de su muerte.
El reencuentro con Bolívar
Una vez enterado de la estancia de Rodríguez en Colombia, Bolívar le
escribió una carta en la cual lo invitaba a encontrarse con él en el sur,
donde se hallaba en plena campaña. En Bogotá, primer lugar de estancia
a su regreso, sus primeros pasos se encaminaron a instalar una "Casa
de Industria Pública". Deseaba, más que nada, dotar a los alumnos de
conocimientos directos y habilitar maestros de todos los oficios.
El proyecto fracasó por falta de recursos y el maestro se dirigió hacia el
sur. En Guayaquil presentó al gobierno un plan de colonización para el
oriente de Ecuador. Finalmente, se encontró con Bolívar en Lima: Simón
Rodríguez le presentó sus planes pedagógicos, que habrían de ser
implantados en América, en las escuelas que el Libertador ya trataba de
fundar y que pondría bajo la dirección del educador. Simón Rodríguez
quedó incorporado a su equipo de colaboradores.
A mediados de abril de 1825 inició, junto con Bolívar, un recorrido por
Perú y Bolivia. En Arequipa organizó una casa de estudios; después
subió al Cuzco, donde fundó un colegio para varones, otro para niñas,
un hospicio y una casa de refugio para los desvalidos. En el
departamento de Puno hizo otro tanto. En septiembre, ya acompañados
del general Antonio José de Sucre, presidente de Bolivia, entraron ambos en
La Paz, antes de dirigirse a Oruro y a Potosí.
Simón Rodríguez
Y en Chuquisaca, en noviembre de 1825, tuvo que detener la marcha,
pues el proyecto educativo de Simón Rodríguez había de comenzar en
esa ciudad. Bolívar lo nombró entonces director de Enseñanza Pública,
Ciencias Físicas, Matemáticas y Artes, y director general de Minas,
Agricultura y Caminos Públicos de la República Boliviana. El primer día
del año 1826 comenzaría a funcionar la llamada Escuela Modelo, que en
el cuarto mes de su andadura tenía ya doscientos alumnos.
El plan de enseñanza era muy original: se agrupaba a los alumnos y se
concertaban los métodos educativos, mezclándose la técnica y el
espíritu. Los niños, entregados por entero a las tareas de aprendizaje,
aun durante los ratos de diversión, eran observados individualmente por
personal facultativo para identificar las inclinaciones de cada alumno. En
palabras de muchos entendidos, la originalidad de estos proyectos se
parecía a la aplicada en los famosos falansterios de Charles Fourier; sin
embargo, Simón Rodríguez nunca había tenido contacto con aquella
obra.
Con independencia de cuál fuera la filosofía implicada en el desarrollo de
este proyecto, estuvo claro que no tenía encaje alguno en la sociedad de
entonces; la gente no comprendía aquello y le parecía excesiva la
inversión que demandaban las escuelas. El mariscal Sucre se vio influido
por la crítica del medio, y escribió al Libertador para mostrarle su
descontento con la obra de Robinson, como lo solía llamar. Después de
enemistarse con todos, Simón Rodríguez renunció finalmente a su
cargo. Con profunda rabia y decepción escribió una carta al Libertador,
en la que se quejó amargamente de la incomprensión que había
padecido.
Últimos años
Decepcionado por cuanto no le habían dejado hacer por la libertad de
América, y arruinado y endeudado por cuanto había puesto de su bolsillo
para el funcionamiento de las escuelas, se marchó al Perú. En Arequipa
montó una fábrica de velas, de la cual esperaba obtener fondos para su
manutención; las velas representaban también una muestra sarcástica
de aquello que en su opinión había significado el "siglo de las luces" para
América.
El éxito de su negocio, sin embargo, estuvo en su retorno a las
actividades de maestro: los padres acudían masivamente a la tienda
para que se encargara de la educación de sus hijos; y fue así como
Simón Rodríguez pidió nuevamente licencia para ser maestro. En 1828
publicó su primera obra, titulada Sociedades americanas en 1828; cómo son y
cómo deberían ser en los siglos venideros. Se trataba, en realidad, del prólogo
de la obra, en el cual se defiende el derecho de cada persona a recibir
educación, señalándose la importancia que ésta tiene para el desarrollo
político y social de los nuevos estados americanos.
La primera parte fue reimpresa en El Mercurio Peruano al año siguiente, y
continuada en El Mercurio de Valparaíso en noviembre y diciembre de 1829.
También publicó en la imprenta pública una obra en defensa de Bolívar,
titulada El Libertador del Mediodía de América y sus compañeros de armas, defendidos
por un amigo de la causa social. Otras obras suyas fueron publicadas, entre
las que figura un proyecto de ingeniería e hidrología en torno al terreno
de Vincoaya. Había muerto el Libertador y el proyecto de la Gran
Colombia había quedado deshecho.
Simón Rodríguez
Después de publicar parte de la obra Sociedades Americanas, se marchó a
Concepción (Chile), invitado por el intendente de la ciudad para que
"llevara a cabo el mejor plan posible de educación científica" en el
Instituto Libertario de Concepción. Aplicó a la enseñanza el sistema
diseñado en Arequipa, a propósito del proyecto hidrográfico, valiéndose
de cuadros sinópticos. El primer cuadro era "fisionómico", y alcanzaba
sólo a las nociones; el segundo era "fisiográfico", destinado a
proporcionar el conocimiento; el tercero era "fisiológico" o de la ciencia,
y el cuarto representaba lo "económico", es decir, la filosofía.
En 1834 publicó Luces y virtudes sociales, obra acabada de su gran proyecto
de instrucción. Desgraciadamente, su suerte se vio teñida una vez más
por la fatalidad: el terremoto de Concepción de 1835 acabó con todo,
incluyendo la estancia de Simón Rodríguez en esa ciudad; "en América
no sirvo para nada", exclamaría. Se marchó a Santiago de Chile y
protagonizó un maravilloso encuentro con Andrés Bello, del cual brotaría
parte del impulso de la universidad fundada por el insigne humanista.
Partió luego a Valparaíso, ciudad en la cual también se dedicó a la
enseñanza, utilizando un método bastante original para la época: en la
clase de anatomía, se desnudaba y caminaba por el salón para que los
alumnos "tuvieran una idea del cuerpo humano". Por supuesto, esta
didáctica no tuvo larga vida. La sociedad comenzó a rechazarlo; la
población de alumnos descendería rápidamente y él acabaría en la más
absoluta miseria.
Así lo encontró el viajero francés Louis-Antoine Vendel-Heyl, a quien
diría, casi llorando, que "ni siquiera podía tener el consuelo de publicar
el fruto de sus meditaciones y sus estudios". Como muestra del
resquemor que sentía hacia la sociedad que frustró sus proyectos, en la
puerta de la casa de Simón Rodríguez podía leerse un letrero que decía:
"Luces y virtudes americanas, esto es: velas de sebo, paciencia, jabón,
resignación, cola fuerte, amor al trabajo".
Sufriendo el temor de que su obra se perdiera, alrededor de 1842
escribió: "La experiencia y el estudio me suministran luces, pero
necesito un candelero donde colocarlas: ese candelero es la imprenta.
Ando paseando mis manuscritos como los italianos sus Titirimundis. Soy
viejo y, aunque robusto, temo dejar, de un día para otro, un baúl lleno
de ideas para pasto de un gacetillero que no las entienda. Si muriera, yo
habría perdido un poco de gloria, pero los americanos habrían perdido
algo más".
Reeditó la obra Sociedades americanas y, sin más, marchó rumbo al
Ecuador. En el camino se detuvo en Paita y visitó a la amante de
Bolívar, Manuela Sáenz, que se encontraba retirada en esa ciudad. En
Latacunga fue acogido por un sacerdote, el doctor Vésquez, quien se
empeñaba en que don Simón fuera maestro en el Colegio de San
Vicente. A pesar de la insistencia del maestro en dedicarse a la
agricultura, terminó siendo profesor de botánica de esa institución.
Paralelamente, y en forma coherente con su visión de las cosas, fundó
en esa ciudad una fábrica de pólvora y al mismo tiempo publicó un
folleto sobre la Fabricación de pólvora y armas con otras enseñanzas generales, en
cuyo preámbulo se puede leer: "la pólvora es aquí el pretexto para
tratar de la educación del pueblo". Posteriormente partió a Quito y fundó
otra fábrica de velas; luego marchó a Ibarra, a Colombia, y regresó
nuevamente a Quito en el año 1853.
Tenía 82 años y conservaba aún un aspecto atlético. Dictó una
conferencia que sorprendió al público por sus experiencias y por sus
amores tórridos e hijos dejados por el mundo, al igual que por sus
ideas. Finalmente, en 1853, a pesar de haber manifestado su intención
de volver a Europa con la ilusión de que allí todavía se podía "hacer
algo", se trasladó a Amotate, ciudad peruana en la que falleció el 28 de
febrero de 1854, a los 83 años de edad.
La obra de Simón Rodríguez
Guiado por la idea de que sólo a través de la educación popular se
garantizaría la verdadera fortaleza y prosperidad de las nuevas
repúblicas, Simón Rodríguez trazó un proyecto pedagógico de una
originalidad indiscutible. En Rodríguez se fundían de manera
extraordinaria el educador, el hombre de ideas y el escritor. Sus páginas
son fascinantes no sólo por la consistencia de sus ideas y la alta
temperatura pasional que les imprime, sino también por el indiscutible y
original acento de novedad de su escritura. Ello se manifiesta en la
particular vivacidad (rasgo inocultablemente americano) que insufla al
castellano, un tanto envarado por siglos de retórica colonial, y en las
innovaciones que introdujo en materia tipográfica.
Pedagogo influido por Jean-Jacques Rousseau y Henri de Saint-Simon,
Simón Rodríguez fue un reformador intuitivo. Maestro de Simón Bolívar,
sus inquietudes e ideas reformadoras influyeron poderosamente en la
formación de El Libertador, según él mismo reconoció. Después del
triunfo de Bolívar, Rodríguez fue director e inspector general de
Instrucción Pública y Beneficencia y organizó escuelas, pero su inquietud
y su carácter no lo dejaron nunca asentar, mal que se agravó tras la
muerte de Bolívar; el maestro fue rodando hasta su avanzada
ancianidad por Chile, Ecuador, Colombia y Perú.
Simón Rodríguez fue el primero que quiso aplicar en Sudamérica los
audaces métodos educativos que empezaban a utilizarse a comienzos
del siglo XIX en Europa, y por todos los medios trató de imponer en las
atrasadas provincias de Bolivia y Colombia las novedosas y
revolucionarias teorías sobre la educación de la infancia. Nutrido en las
ideas de los grandes filósofos franceses del siglo XVIII, fue un espíritu
inconforme y radical. Sus principales textos son El Libertador del Mediodía de
América y sus compañeros de armas, defendidos por un amigo de la causa
social (1830), Luces y virtudes sociales (1834) y Sociedades americanas en 1828;
cómo son y cómo deberían ser en los siglos venideros (1828, última edición en
1842).
En El Libertador del Mediodía de América hizo una defensa vigorosa de la
figura de Bolívar y de su actuación en la guerra de Independencia,
exponiendo al mismo tiempo muchas de sus propias ideas sobre la
cultura y el destino de los pueblos hispanoamericanos. Aunque esta obra
es muy desigual, y por la premura en que fue escrita y el temperamento
mismo del autor no guarda mucha unidad, resaltan en ella admirables y
audaces pensamientos que hacen de la misma uno de los estudios más
interesantes de la cultura americana del siglo pasado. Otros escritos
suyos son El suelo y sus habitantes, Extracto sucinto sobre la educación
republicana, Consejos de amigo dados al Colegio de Latacunga y Crítica de las
providencias del gobierno.
Cómo citar este artículo:
Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografia de Simón Rodríguez».
En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona,
España, 2004. Disponible
en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/r/rodriguez_simon.htm [fecha de
acceso: 29 de enero de 2024].
Nace en El Toro (Edo. Delta Amacuro) el 24.12.1921
Muere en Caracas el 31.1.1991
Félix Adam
Ilustración realizada por Francisco Maduro.
Educador fundador de la Universidad de la Tercera Edad (UTE, 1986). La educación
primaria la realizó en la escuela Petión de Tucupita y la educación formal la inició en la
Escuela para Varones Miguel Antonio Caro de Cumaná, culminado sus estudios en la
Escuela Normal de La Habana, Cuba (1943). Posteriormente, se doctoró en pedagogía en la
Universidad de La Habana (1945). De regreso a Venezuela, se residenció en Cumaná,
donde se desempeñó como director de la Escuela Normal de esa ciudad (1945-1946).
Paralelamente a sus labores docentes, Adam se incorporó a las filas del partido Acción
Democrática (AD), en el que alcanzó funciones de dirigente gremial tanto en la
clandestinidad (1948-1957) como en la legalidad a partir de 1958, llegando a ocupar la
Secretaría Nacional de Educación de Acción Democrática (1960-1962). Jefe de la División
de Adultos del Ministerio de Educación, fue profesor de la Escuela de Educación de la
Universidad Central de Venezuela (1966-1971). Nombrado director de la Escuela de
Educación en esa universidad (1971-1972), resultó electo decano de la Facultad de
Humanidades y Educación (1972-1975), fundando los estudios universitario a distancia.
Entre 1975 y 1982 se desempeñó como rector de la Universidad Simón Rodríguez, donde
aportó sus ideas sobre la educación con enfoque andragógico (relacionado con la educación
de adultos). En 1981 fue designado presidente del Instituto Internacional de Andragogía.
Posteriormente, en 1986, fundó la Universidad Interamericana de Educación a distancia, de
la cual fue rector entre 1990 y 1991. Ese mismo año fundó la Universidad de la Tercera
Edad (UTE), con el objeto de impartir educación a personas mayores de 50 años. Como
reconocimiento a estas iniciativas en 1987 le fue otorgado el Premio Interamericano de
Educación auspiciado por la Organización de Estados Americanos (OEA). En 1988 se
trasladó a la República Dominicana, donde además de impartir clases de andragogía en la
Universidad de Santo Domingo, creó la Universidad de la Tercera Edad en ese país. Adam
destacó también por su labor desempeñada en el plano gremial nacional e internacional,
siendo presidente de la Federación Venezolana de Maestros y asistiendo a numerosos
congresos americanos y mundiales de organizaciones magisteriales. En el VII Congreso de
Educadores Americanos (1973) resultó electo secretario general de la Confederación de
Educadores Americanos. En el ámbito académico Adam fue promotor de las conferencias
interamericanas de andragogía celebradas en Fort-de-France (1979), Cali (1982) y Costa
Rica (1985). Como escritor abordó diversos temas educativos, dedicándose con preferencia
a la alfabetización, la educación para adultos y a la andragogía. Entre sus principales
publicaciones se pueden citar: La educación de adultos y los planes de desarrollo
económico y social de Venezuela (1964), Los estudios universitarios supervisados: una
experiencia de educación a distancia (1981) y Andragogía y docencia universitaria (1987).
DR. FÉLIX ADAM CREADOR DE LA IDEA ANDRAGÓGICA Y SU APORTE EN
LA UNESR COMO RECTOR PRINCIPAL
Dr.Félix Adam Nace en El Toro (Edo.
Delta Amacuro) el 24 de diciembre de 1921 Muere en
Caracas el 31 de enero de 1991.
Educador fundador de la Universidad de la Tercera Edad
(UTE, 1986). La educación primaria la realizó en la escuela Petión de Tucupita y la
educación formal la inició en la Escuela para Varones Miguel Antonio Caro de
Cumaná, culminado sus estudios en la Escuela Normal de La Habana, Cuba (1943).
Posteriormente, se doctoró enpedagogía en la Universidad de La Habana (1945).
De regreso a Venezuela, se residenció en Cumaná, donde se desempeñó como director
de
la Escuela Normal de esa ciudad (1945-1946). Paralelamente a sus labores docentes , Adam
se incorporó a las filas del partido Acción Democrática (AD), en el que
alcanzó funciones de dirigente gremial tanto en la clandestinidad (1948-1957) como en
la legalidad a partir de 1958,llegando a ocupar la Secretaría Nacional de Educación de
Acción Democrática (1960-1962).Jefe de la División de Adultos del Ministerio de
Educación, fue profesor de la Escuela de Educación de la Universidad Central de
Venezuela (1966-1971). Nombrado director de la Escuela de Educación en esa universidad
(1971-1972), resultó electo decano de la Facultad de Humanidades y Educación (1972-
1975), fundando los estudios universitarios a distancia.
Entre 1975 y 1982 se desempeñó como rector de la Universidad Simón Rodríguez, donde
aportó sus ideas sobre la educación con enfoque andrológico (relacionado con la educación
de adultos). En 1981 fue designado presidente del Instituto Internacional de Andrología.
Posteriormente, en 1986, fundó la Universidad Interamericana de Educación a distancia, de
la cual fue rector entre 1990 y 1991. Ese mismo año fundó la Universidad de la Tercera
Edad (UTE),con el objeto de impartir educación apersonas mayores de 50 años. Como
reconocimiento a estas iniciativas en 1987 le fue otorgado el Premio Interamericano de
Educación auspiciado por la Organización de Estados Americanos (OEA). En 1988 se
trasladó a la República Dominicana , donde además de impartir clases de Andragogía en la
Universidad de Santo Domingo, creó la Universidad de la Tercera Edad en ese país. Adam
destacó también por su labor desempeñada en el plano gremial nacional e internacional,
siendo presidente de la Federación Venezolana de Maestros y asistiendo a numerosos
congresos americanos y mundiales de organizaciones magisteriales.
En el VII Congreso de Educadores Americanos (1973) resultó electo secretario general de
la Confederación de Educadores Americanos. En el ámbito académico Adam fue promotor
de las conferencias interamericanas de andrología celebradas en Fort-de-France (1979),
Cali
(1982) y Costa Rica (1985). Como escritor abordó diversos temas educativos, dedicándose
con preferencia a la alfabetización, la educación para adultos y a la andragogía. Entre sus
principales publicaciones se pueden citar: La educación de adultos y los planes
de desarrollo económico y social de Venezuela (1964), Los estudios universitarios
supervisados: una experiencia de educación a distancia (1981) y Andragogía y docencia
universitaria
(1987).
Ideas no aceptadas
En algunas oportunidades, el hombre y la idea aparecen simultáneamente. El hombre ve el
momento de lanzarla al medio, como ave que inicia su vuelo bajo su tutelar mirada. La
idea parece emerger sin inconvenientes, parece fluir con respuestas en la visión de aquel
hombre que la ha proyectado. Pero ocurre que su visión adelantada puede atravesar
horizontes, extenderse al límite para difundirse, para ocupar nuevos espacios. Allí es donde
la comunicación con el entorno debe madurar al igual que lo hace la idea en la mente del
proponente, para adecuarse a la circunstancia y generar la oportunidad de prosperar. Sin esa
comunicación que promueva la sustentación en el entorno, la idea puede naufragar en la
nada de la incomprensión.
El hombre Félix Adam, uno de los educadores demás alta llama inspirativa que uno haya
tenido la posibilidad de conocer. La idea, la Universidad de la Tercera Edad. El medio, la
educación venezolana cerrada a la innovación de un pensamiento avanzado y audaz.
Para Adam, a la Andragogía le corresponde ocuparon espacio cultural en el mundo de las
Ciencias de la Educación evitando el monopolio de la Pedagogía. El problema trasciende
lo meramente relativo a la división y organización de las ciencias, también tiene sus
connotaciones socio-políticas . La Andragogíasería rechazada de parte de sectores de
la comunidad científica pedagógica. De aquí que se vea obligado a definir o deslindar la
Andragogía frente a la Pedagogía. Este deslinde es tanto un problema epistemológico como
estratégico político.
Según Adam,parala
Pedagogía, la Educación del ser humano es "un proceso por el cual la sociedad
forma a sus miembros su imagen en función de sus intereses". La Educación entonces es
concebida como un instrumento de transmisión, modelaje, e imposición orientado a
moldear el comportamiento del niño y del joven como modo de preparación para la vida
adulta. Esto llevaba a una terrible conclusión: La Educación terminaba
entonces con la juventud .
Detrás de esta práctica estaba el supuesto de que "la capacidad de aprender era posible
únicamente durante los primeros años de la vida del hombre." La Pedagogía, según la
lectura de Adam, surge como ciencia sentando sus bases y reafirmando sus conceptos en
función de esa concepción educativa. Adam denunció que los teóricos trataron a la ucación
en un marco restringido, sin profundizar sus alcances ni interpretar sus respectivas en toda
su amplitud.
Paradójicamente, es la profundización delos estudios en los primeros años de la vida, lo que
revitalizaría la idea de Adam sobre el aprendizaje en losúltimos.Los hallazgos del
aprendizaje evolutivo revelaron que el ser humano comienza su educación desde el vientre
materno y prosigue por lo menos hasta la muerte . Es decir, que desde su origen más
primario hasta el último aliento vital,
la mecánica del aprendizaje se efectuaba correlativamente.
Esta evidencia exigía una nueva formulación científica de la Educación, ya que la
continuidad demostrada del proceso de aprendizaje orientaba a la reformulación del
concepto educativo desde sus
cimientos.
La corriente de educación de adultos se había desarrollado como práctica diferenciada de la
pedagogía reinante referida la niñez, planteándose la necesidad de convertirla en un área
de estudio y práctica basada en la ciencia . Se trataba para algunos de ampliar el concepto
de pedagogía de modo que se refiriera a todos los aspectos de la vida. Habría
así una pedagogía de la niñez y una pedagogía de la adultez.
Adam pensaba que no era posible extender el ámbito de aplicación de la pedagogía
más allá de la adolescencia , es decir más allá de los límites a los que da lugar su origen.
Todo lo que ella deriva, su contenido, sus principios, métodos, etc., se formulan en función
de conducir a un ser en desarrollo, un ser en evolución : el niño.
Al constituirse la pedagogía, teórica y prácticamente, en torno a una etapa de la vida, sus
propósitos, métodos, categorías teóricas y prácticas, reflejan tal objeto y no nos permiten
captar y trabajar las peculiaridades de otros objetos, es decir, de otras etapas de la vida.
Como resultado tenemos un aparato teórico y práctico inadecuado para entender y trabajar
con el adulto; el resultado neto es tratarlo como niño Por lo tanto, es imposible, sino tópico,
sostenía Adam, querer reformular una definición pretendiendo extender la acción de la
Pedagogía más allá de la realidad que ella interpreta y estudia como ciencia.
La distinción que Adam pretendía hacer entre Pedagogía y Andragogía era tan radical que
llega a sugerir que la educación de los niños es más adiestramiento y proceso de stimación
que lo hace apto para vivir gregaria o independientemente como ser humano, que educación
en sentido estricto. Dice al respecto: "… solamente el hombre puede ser educado, pero es
preciso adiestrarlo primero: El hombre debe adquirir primero aquellas habilidades
requeridas para generar conocimientos. La obtención de habilidades constituye el
adiestramiento, No es educación. Enseguida el hombre debe aprender la manera de usar
estas habilidades para generar conocimientos y poner éstos en práctica para satisfacer sus
necesidades. El uso de las habilidades es Educación.", señalaba el eméritomaestro.
Cuando Adam ilustraba con el ejemplo de la lectura su idea de la oposición entre
pedagogía yAndragogía, se revelaba con claridad: "aprender a leerles adiestramiento, pero
decidir qué leer o por qué leer es Educación."
En contraposición a la pedagogía, la andragogía "no es ya una educación a imagen de una
sociedad; sino de otra que responda a los intereses del educando; de una educación en
función de su racionalidad humana."
"La educación del adulto inconformidad con lo que caracteriza esta etapa ya no
puede imponer patrones preestablecidos, ni trasmitir conocimientos, ni de forjar ideales de
vida que pertenecen a alguien, llamase familia , sociedad o Estado, sino enriquecer la
conciencia del hombre en términos de su propio destino. Esel adulto, sujeto de la
educación quien acepta o rechaza, es decir, decide, en base a sus propias experiencias e
intereses como individuo, la educación que se le imparte."
Más allá de ello, su visión de laandragogía y de la Universidad para la Tercera Edad son
hoy en día más vigentes que nunca, obteniéndose excelentes resultados de su aplicación
en la República Dominicana donde está instalada.
Bien valdría la pena que el sueño de este eximio educador se cristalizara en nuestro país
para darle cauce al gran volumen de población que pudiera beneficiarse de la instalación
de la Universidad de la Tercera Edad en nuestro país
LA ANDRAGOGÍA DE FÉLIX ADAM EN EL CONTEXTO DE LA TEORÍA-
PRÁCTICA DE LA EDUCACIÓN
LATINOAMERICANA
Desde el siglo XIX se constituye una pedagogía, o mejor, como preferimos llamarla, una
teoría-práctica de la educación, latinoamericana, que a diferencia de la europea y a
estadounidense, es una interdisciplinar, en la que se combinan en forma sintética y crítica ,
ciencia, ética,sociología , antropología , epistemología ,lingüística , psicología y tecnologí
a enel marco de un proyecto político humanista emancipador. En el puertorriqueño Eugenio
María de Hostos, como en ningún otro educador en el mundo de esta época,
encontramos esta teoría-práctica de laeducación capaz de pensar y organizar
los procesos deformación humana en toda su complejidad y enfunción de un ideal
emancipador.
Para la segunda mitad del siglo XIX, alcanzada la emancipación política de las colonias
hispanoamericanas, se hace claro, que con el establecimiento del régimen constitucional
republicano tan sólo seponía un marco legal para la verdadera liberación de nuestros
pueblos. José Martí resumió magistralmente la tarea que la educación tenía por
adelante al afirmar: "Hombres haga quien quiera hacer pueblos".
Simón Rodríguez, el maestro de Bolívar recalcaba por su parte: "Yo dejé la Europa (donde
había vivido veinte años seguidos) por venir a encontrarme con Bolívar; no para que me
protegiese, sino para que hiciese valer mis ideas a favor de la causa. Estas ideas
eran (y serán siempre) emprender una Educación Popular, para dar ser a las Repúblicas
imaginarias que ruedan en los libros y en los Congresos??„?Educar es enseñar al hombre a
tratar con las cosas e infundirle ideas sociales?? „?Saber vivir en República. “La forma
dominante europea y estadounidense de entenderla teoría-práctica de la educación resultaba
inadecuada para las necesidades de auto constitución de nuestros pueblos latinoamericanos
y por eso la pedagogía que va de Eugenio María de Hostos a Paulo Freire , va a
tener un carácter distinto a aquellas.
Cinco características que definen esta
teoría-práctica de la
educación:
1º. Porque en Latinoamérica la educación debe responder a la necesidad de completar el
proceso de emancipación de nuestros pueblos (tanto en el sentido externo de
la nación frente a otras naciones, como en el interno de la ciudadanía , es decir de las
libertades civiles, los límites del Estado y el gobierno democrático y la justicia social) la
teoría-práctica de la educación será eminentemente político-liberadora.2º. Porque en
Latinoamérica la filosofía educativa responde a la necesidad de sustituir el hecho religioso
transfundiste, por una espiritualidad y esperanza terrenal, la filosofía educativa, será,
eminentemente, idealista, no en el sentido ontológico, sino en el ético- humanista.
3º. Porque el "hombre" americano es proyecto inconcluso, la filosofía educativa será
antropológica y antropogenética; orientada a construir el ser humano integral, de carácter y
conciencia, que reúne entendimiento, sensibilidad y voluntad al servicio de la patria.
4º. Porque hay necesidad de sustituir la concepción imaginaria, especulativa y poco
funcional de manejar la realidad, tiene que haber una reflexión epistemológica que permita
discriminar y clasificar los saberes, sustituir el saber esteticista y especulativo por el
científico positivo y tecnológico.
5º. Porque en Latinoamérica se da la urgente necesidad de acelerar el proceso histórico
económico y crear una civilización industrial quenos saque de la pobreza y traiga felicidad
para todos, la educación será utilitaria (industrial-laboral ).
Aunque Félix Adam no lo reconoció así expresamente, es precisamente en esta tradición
que se ubica su propuesta andrológica, que contradecir viene a representar un importante
desarrollo de la teoría-práctica educativa Latinoamericana.
Debe quedar claro que la teoría-práctica educativa o pedagogía Latinoamericana no designa
aquí una escuela cerrada en la que todos sus contribuidores comparten unas mismas
posturas filosóficas políticas. Por el contrario se trata de un movimiento y una tradición
histórica, caracterizada por estas cinco notas y en la que encontramos grandes discrepancias
y luchas, a veces de exclusión, y posturas que pueden catalogarse, por los interesados en las
etiquetas políticas, como de derecha, centro e izquierda. Félix Adam se desempeñó en todo
el escalafón educativo, desde monitor de maestro en la primaria hasta Secretario de
Educación y Rector universitario. Durante prácticamente toda su vida, desde
sus años de dirigente estudiantil, fue un educador involucrado en la lucha en defensa de los
principios democráticos, de la dignidad humana y de una sociedad más justa. Lo hizo
pensando no sólo en Venezuela sino en Latinoamérica en general. Llegó incluso
a sufrir prisión por su lucha contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Adam veía en
la
andragogía aun instrumento de emancipación humana personal y colectiva. Desde sus
inicios concibió la educación como el instrumento idóneo de liberación humana.
Para Adam la educación fue todo un proceso autogestión en el cual la persona se asume
como proyecto:
como él lo expresa: "el hombre es un ser en siendo, nunca deja de aprender y de ser .., es
un proyecto que reconstruye día a día y se transforma conforme al componente energético
de su esencia." El proceso educativo formal debe insertarse en ese otro más amplio
que el la existencia humana misma debe tener por ende lugar a lo largo de toda la vida,
debe ser lo que él llama “educación permanente": "La educación permanente se identifica
con el desenvolvimiento humano total iluminado por una intencionalidad racional. Ideal y
técnica. La gran tarea de la educación permanentes someter todo el proceso de
desenvolvimiento humano, toda la incidencia de estímulos que actúan sobre él incluidos
los actualmente incontrolados y ocultos a esa intencionalidad."
Nos parece que hay dos grandes experiencias que llevaron Adam al desarrollo de la
Andragogía: la de alfabetizador en la década del 60 y la de profesor universitario, La
experiencia educativa que parece haberle señalado el rumbo para la creación de su
teoría educativa fue su participación en la gran campaña de alfabetización que se lleva a
cabo en Venezuela. La campaña de alfabetización era el fundamento para la gran
democratización, y modernización, la revolución pacífica, queso quería llevara a cabo en
ese país en el marco dela estrategia del Partido de Acción Democrática.
Su otra experiencia con la educación de adultos fue la universitaria. Observa que la
universidad, que se democratiza y masifica al abrir sus puertas a todo tipo de estudiante,
carece de las estructuras y procesos adecuados para educar los adultos en tanto adultos. Se
desperdicia de este modo una extraordinaria oportunidad para el progreso económico,
social y cultural del país. Para Adam esta situación era particularmente grave porque se
percata delos efectos negativos que la modernización del país trae sobre el sistema de
valores y relaciones en Venezuela.
Para Adam la raíz del problema estriba en la forma de práctica educativa que impera en la
universidad, la pedagogía que él identifica con educación para niños. Dice al respecto: " …
la estructura escolarizada de la vida universitaria, sometida al imperio del avasallante
mundo pedagógico … en nuestro criterio, constituye el peor obstáculo en los propósitos de
renovar e innovar la docencia universitaria….Las universidades
latinoamericanas, sin exagerar, son organizativamente escuelas primarias de alto nivel. La
mayoría del profesorado universitario cree o trata de convencerse, que los estudiantes, los
muchachos, como se dice comúnmente, son “niños" a quienes pueden imponer sus ideas,
manipularlos a su antojo, decidir por ello lo que deben aprender, en fin, sólo ellos y nada
más que ellos, establecen las reglas del juego que deben ser aceptados con tal sumisión
y dependencia. Con ello se priva al estudiante universitario del rasgo que sobre todo define
para Adam la vida adulta: la capacidad demando, de sí mismo y del país. Citamos en
extenso a Adam por la actualidad de su pronóstico:
"Es un error, olvidar o desconocer una realidad tangible, cual es la condición adulta del
estudiante universitario, pues, negaríamos su capacidad en la toma de decisiones y en
asumir responsabilidades en la vida social. Tal tratamiento, provocará en los estudiantes
universitarios, siendo adultos, reacciones negativas y sentirán la necesidad de practicar
la conducta de los niños. Habrá una regresión psicológica canalizada por artificios
manejados hábilmente por los partidos políticos que tratan de pescar en agua revuelta"….
Protestarán los estudiantes por la inflexibilidad curricular, los
antes sistemas de evaluación , la falta de participación en las decisiones académicas, la
obligatoriedad de asistir al recinto universitario, la imposición disciplinaria de
teorías ajenas a la realidad vital y a su experiencia, perlas humillaciones a que son
sometidos día a día, cuando se les niega el derecho a opinar y a disentir y se les obliga a
aceptar pasivamente, sin discusión, conceptos que han de repetir para ser promovidos en
sus estudios.
"En fin, nuestras universidades, abanderadas y centro delas luchas por la defensa de
los derechos humanos , que significan el respeto a la personalidad del hombre, a la
autodeterminación, al rechazo de toda imposición ideológica y al autoritarismo estatal,
son la negación de estos principios en la actividad docente universitaria."
Precisamente, como Adam señalaba, la gran paradoja que se presenta en la educación
universitaria, es que su organización y administración se fundamentan en un criterio
pedagógico que ignora la realidad adulta del estudiante universitario. Por tanto, si el sujeto
de la educación universitaria es adulto, necesariamente hay que
buscar en la ciencia andrológica los fundamentos teóricos que permitan adecuar los
aprendizajes, las estrategias metodológicas, la construcción del currículum, las relaciones
profesor- estudiante (facilitador-participante) a la naturaleza psico-social de una
comunidad adulta que debe caracterizarse por el respeto mutuo, opcional y participativo de
sus integrantes.
La inadecuada práctica educativa que se lleva a cabo tanto con el campesino en
los programas de alfabetización como con los universitarios es de trimestral para hacerle
frente al paradójico problemas que comienzo a enfrentar Venezuela a partir del boom
petrolero que se inició en la década de los 70: la inmensa miseria y pobreza en medio de
una riqueza.
Hay que interpretar los siguientes
señalamientos de Adam que se percata del carácter
contradictorio de este progreso:
"Siempre ha habido razones para educar al adulto: ya sea para aprovecharlo en
la producción de bienes, como esclavo, siervo u obrero; ya sea para la guerra o la
destrucción, o la conquista . Esa educación ha sido impartida en función de ideales o
aspiraciones o intereses de grupos dominantes y árbitros del poder económico
y político. En la sociedad esclavista o medieval o en la actual sociedad capitalista o
socialista, el adulto ha sido, frecuentemente, objeto o sujeto de una educación al
servicio del acrecentamiento de la riqueza o del poderío de las parcialidades en que se ha
dividido la humanidad para imponer criterios que siempre conduzcan a una
transformación ascendente…. Esto es el progreso. “Señalaba por tanto "la necesidad de
eliminarla brecha acentuada entre la humanidad que disfruta plenamente de
la civilización y otra que permanece marginada y que sin ser esclava ni sierva en el
estricto de la palabra, vive en condiciones infrahumanas, sin disfrutar del adelanto y
progreso
que la ciencia y la técnica generan cada día y que, creemos debieran estar siempre al
servicio de la humanidad entera."
En este proceso vio Adam también el peligro
de la atomización de las culturas y sociedades, en contraposición a la necesidad de una
cultural y sociedad nacional y universal. Por otro lado advierte del otro gran
peligro de la modernización, el uso inadecuado de la tecnología: El dominio de la ciencia y
sus aplicaciones tecnológicas se ha desarrollado a un grado tal que hace necesario ponerle
fin a la destrucción del hombre por el hombre. Y concluye que hay que "seguir
educando al hombre permanentemente si queremos que el progreso no destruya al propio
hombre y convierta este planeta en algo desolado y estéril".
Preocupaba a Adam, que con el advenimiento de un régimen democrático en Venezuela, se
abrirían oportunidades para el desarrollo de capacidades y la adquisición de conocimientos
superiores en el campo dela ciencia y de la técnica que podrían llevar amejoramiento de la
condición social del individuo. Pero “el sector mayoritario de la población no poesía
las aptitudes académicas y permanecían en los niveles inferiores de la educación,
marginada y sin aprovechar eficazmente sus facultades por falta de un programa
con servicios de educación de adultos que ofreciera oportunidades para acrecentar
sus conocimiento y experiencias en función de sus aspiraciones intelectuales ,
profesionales y sociales de adultos".
La Andragogía tiene pues un rol que
cumplir en el "rescate del talento humano no aprovechado".
Finalmente Adam tuvo claro la tendencia contemporánea de la explosión en la
producción de conocimiento y por ende la obsolescencia de aquel que no se
renueva. Plantea al respecto la necesidad de enseñar a construir conocimientos, de
aprenderá aprender, como única forma de mantenerse permanentemente actualizado.
LOS PROPÓSITOS DE LA ANDRAGOGÍA
La Andragogía es pues ciencia y tecnología, comprende el estudio del hecho educativo del
adulto, es decir de las capacidades, acciones , circunstancias, que explican su aprendizaje y
desarrollo humano.
En resumen, la Andragogía tiene como fin establecer los métodos, la organización y otros
aspectos destinados a hacer de la educación de adultos una tecnología útil al desarrollo
integral de la especie humana.
Adam consideraba que los objetivos generales de la
educación de adultos se pedían resumir en
cuatro:
1. Estimular y ayudar al proceso de autorrealización del hombre, mediante una adecuada
preparación intelectual, profesional y social.
2. Preparar al hombre para la eficiencia económica en el sentido de hacerlo mejor
productor, consumidor y administrador de sus recursos materiales .
3. Formar en el hombre una conciencia de integración social que le haga capaz de
comprender, cooperar y convivir pacíficamente con sussemejantes.4. Desarrollar en el
hombre conciencia de ciudadanía para que participe responsablemente en los
procesos sociales, económicos y políticos de la comunidad.
En conclusión, podemos afirmar que la Andragogía que fundó Adam responde en sus
propósitos y carácter a la tradición de la teoría-práctica educativa latinoamericana y que
cometemos un error cuando la reducimos a mero instrumentalismo
educativo que ignora el compromiso social ético-político de la educación. En este
contexto su Andragogía debe verse como una importante contribución a la teoría-práctica
educativa latinoamericana en las condiciones de la contemporaneidad.
B.
LA CIENCIA DE LA EDUCACIÓN Y LA ANDRAGOGÍA SEGÚN FÉLIX ADAM
La polémica Andragogía vs.
Pedagogía
Para Adam la Andragogía enfrento el reto desestructurarse, es decir de ocupar un espacio
cultural en el mundo de las ciencias, frente a aquella que lo monopoliza, que es la
Pedagogía en cuanto ciencia de la educación. El problema no es sólo epistemológico, es
decir relativo a la división y organización de las ciencias, sino también socio-político. La
Andragogía enfrento un fuerte cuestionamiento y hasta rechazo de parte de sectores de la
comunidad científica
pedagógica. De aquí que se vea obligado a definir o deslindar la Andragogía frente a la
Pedagogía. Este deslinde es tanto un problema epistemológico como estratégico político.
"No puedo renunciar al apostolado de hacer de la educación el instrumento de liberador
de nuestro pueblo y esto sólo puede lograrse formando educadores con una nueva
mentalidad, con una buena actitud para los cambios
https://repositorio.uca.edu.ar/bitstream/123456789/14171/1/epistemologia-conocimiento-
historia.pdf
https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/14171
https://www.biografiasyvidas.com/biografia/r/rodriguez_simon.htm
https://www.biografiasyvidas.com/biografia/r/rodriguez_simon.htm/