HAMBURGESAS
En las sombras de la soledad, un
hombre sin nombre deambulaba, su
rostro deformado por las llamas de un
incendio cruel. Cubría su desfiguración
con una máscara, un escudo contra los
ojos curiosos y crueles que lo
perseguían. La gente, sin piedad, se
burlaba de su apariencia, desatando la
furia que ardía dentro de él.
Cuando la máscara caía, revelaba una
cara retorcida por el dolor y el
sufrimiento. Los ataques de ira se
apoderaban de su ser, desatando un
vórtice de violencia que terminaba en
la muerte de aquellos que se atrevían a
ridiculizarlo.
Para ocultar los rastros de sus oscuros
crímenes, el hombre sin nombre
trituraba los cuerpos de sus víctimas,
convirtiéndolos en carne para
hamburguesas. La macabra mezcla se
volvía un manjar irresistible para su
barrio, una delicia que nadie podía
resistir.
Sin embargo, el destino tenía
preparada una revelación escalofriante.
Una clienta, al morder una
hamburguesa, sintió un objeto extraño
entre sus dientes. Horrorizada,
descubrió un dedo humano en la carne.
La noticia se propagó rápidamente, y
la policía irrumpió en la vida del
hombre sin nombre.
El olor nauseabundo de la verdad
envolvía su guarida, donde cinco
cuerpos descuartizados yacían como
testimonio de su brutalidad. El horror
que presenciaron los investigadores
dejó a todos con el estómago revuelto.
La clienta, ahora testigo involuntaria,
fue sentenciada a cadena perpetua por
su complicidad en el canibalismo sin
saberlo.
En la oscuridad de la cárcel, la clienta
enfrentó la cruel realidad de su
participación en un macabro festín.
Atormentada, finalmente sucumbió al
peso de la culpa, acabando con su
propia vida. La sombra del hombre sin
nombre persistía, pero la tragedia había
marcado a todos los involucrados,
dejando un rastro de pesadillas que
nunca se desvanecería.
Nombre:Juan David Araniba Salas
Curso: 7° Básico