Inteligencia Emocional y Estrés: Estudio Monográfico
Inteligencia Emocional y Estrés: Estudio Monográfico
AUTORES
JORGE IVAN GUTIERREZ VILLARREAL
DIEGO FELIPE SANABRIA CUERVO
ESTUDIO MONOGRÁFICO
AUTORES
JORGE IVAN GUTIERREZ VILLARREAL
DIEGO FELIPE SANABRIA CUERVO
ESTUDIO MONOGRÁFICO
TUTOR
DAVID H. BARBOSA RAMÍREZ
Queremos agradecer al Dr. David H. Barbosa Ramírez y a la Dra. Francoise Contreras por
haber tenido confianza en nosotros, por la paciencia y por la dirección de este trabajo.
Queremos agradecer a la Universidad del Rosario por todos estos años de educación y
formación tanto profesional como personal.
Gracias también a nuestros compañeros, que nos apoyaron y nos permitieron entrar a sus vidas
durante estos cinco años de carrera.
Y por último, queremos agradecer especialmente a nuestras familias, por todo el apoyo
incondicional durante todo este proceso de educación.
1
TABLA DE CONTENIDO
1. INTRODUCCIÓN .................................................................................................................... 7
3. CONCLUSIONES................................................................................................................... 37
4. RECOMENDACIONES ........................................................................................................ 39
5. BIBLIOGRAFÍA..................................................................................................................... 41
2
LISTA TABLAS
Pág.
3
GLOSARIO
Afrontamiento del Estrés: Constituye un proceso que el sujeto pone en marcha para hacer frente
a situaciones estresantes; sin embargo, no siempre la puesta en marcha de este proceso garantiza
su éxito (Olson & Mc Cubbin, 1989).
ECI: Prueba de auto reporte que se centra básicamente en la evaluación por competencias y/o
habilidades, que presenta componentes adicionales a la Inteligencia Emocional (Goleman, 1998).
EQ-I: Prueba que se centra principalmente en identificar el nivel en el que los componentes
emocionales se presentan dentro de la conducta y se enfoca en la estrategia de medición del auto
reporte (Bar-On, 1997).
Estrés: Es una respuesta no específica del organismo ante cualquier demanda que se le imponga".
Dicha respuesta puede ser de tipo psicológica (mental) o fisiológica (física/orgánica). La demanda
se refiere a la causa del estrés (el estresor (Selye, 1956).
Inteligencia Emocional: Hace referencia a la capacidad para relacionarse con otras personas, así
como la habilidad de controlar y regular las emociones de manera individual. Por otro lado, implica
el control, la regulación y la organización de todas las variables de la personalidad que contribuyen
al éxito. Y finalmente se utiliza para realizar una descripción de la habilidad para manejar la
información emocional (Cobb & Mayer, 2000).
Inteligencia Social: Habilidad para comprender y dirigir a los hombres y mujeres, muchachos y
muchachas, y actuar sabiamente en las relaciones humanas. (Thorndike, 1920).
MSCEIT – MEIS: Prueba que se centra en medir el desempeño de las personas en diferentes
competencias. (Mayer & Salovey, 1995).
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RESUMEN
El objetivo principal de este trabajo es realizar una revisión teórica de los estudios que han
elaborado un análisis acerca de la Inteligencia Emocional con la capacidad para afrontar
situaciones generadoras de estrés. Los diferentes estudios muestran que niveles altos en
Inteligencia Emocional se relacionan con estrategias de afrontamiento basadas en el análisis y
resolución de conflictos, mientras que niveles bajos de inteligencia emocional se relacionan con
estrategias de afrontamiento basadas en la evitación, la superstición, y la resistencia al cambio. La
evidencia que arrojan los estudios indican que la inteligencia emocional es fundamental en el
autocontrol emocional y en la habilidad de adaptación de los individuos para afrontar situaciones
generadoras de estrés.
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ABSTRACT
The main objective of this work is to make a theoretical review of the studies that have made an
analysis of the emotional intelligence ability to cope with the situations that generate stress.
Different studies show that high levels of emotional intelligence are related to coping strategies
based on the analysis and resolution of conflicts, while low levels of emotional intelligence are
related to coping strategies based on avoidance, superstition, and resistance to changes. The
evidence of the different studies, indicate that emotional intelligence is essential in emotional self-
control and ability of individuals to adapt to situation generated by stress.
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1. INTRODUCCIÓN
El objetivo principal de este trabajo es realizar una revisión teórica de los estudios que han
elaborado un análisis acerca de la relación entre la Inteligencia Emocional con la capacidad para
afrontar situaciones generadoras de estrés. Los diferentes estudios muestran que niveles altos en
Inteligencia Emocional se relacionan con estrategias de afrontamiento basadas en el análisis y
resolución de conflictos, mientras que niveles bajos de inteligencia emocional se relacionan con
estrategias de afrontamiento basadas en la evitación, la superstición, y la resistencia al cambio. La
evidencia que arrojan los estudios indica que la inteligencia emocional es fundamental en el
autocontrol emocional y en la habilidad de adaptación de los individuos para afrontar situaciones
generadoras de estrés.
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1.2. JUSTIFICACIÓN
Los actos de las personas con las que convivimos a diario reflejan como las sociedades y en
específico la cultura colombiana no posee un adecuado control y regulación de las emociones ante
situaciones que generan estrés. Es por esto que podemos evidenciar tantos casos de intolerancia,
malas conductas y decisiones en situaciones que impliquen estrés. Dicho estrés se puede ver
reflejado como ansiedad, miedo enojo e incluso agresividad.
De acuerdo a lo anterior este factor de inteligencia emocional acompaña a las personas durante
todo el transcurso de su existencia y puede repercutir en la calidad de vida del individuo; este
término de calidad de vida surge como un concepto que hace referencia a las valoraciones de la
percepción de salud acumulando aspectos objetivos y subjetivos, (Ramírez, 2007).
Estas emociones se ven retadas día a día en las situaciones de estrés a las cuales todos se encuentran
expuestos, estrés que puede llevar a tomar malas decisiones e incluso a problemas de salud. De
aquí que la conexión y el control de las emociones toma fundamental importancia durante el
desarrollo de cada individuo en su cotidianidad.
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1.3. OBJETIVOS
Identificar por medio de una revisión teórica la relación que tienen los diferentes niveles de
inteligencia emocional con las diferentes estrategias de afrontamiento del estrés.
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1.4. ALCANCE Y VINCULACIÓN CON EL PROYECTO DEL PROFESOR
En este proyecto se pretende identificar por medio de una revisión teórica la relación que tienen
los diferentes niveles de inteligencia emocional con las diferentes estrategias de afrontamiento del
estrés. Realizando un recorrido teórico en dichos conceptos, sus modelos y tipos, sus implicaciones
en vida de las personas, tanto a nivel laboral como a nivel familiar y social.
Por otro lado, es claro como un individuo con altos niveles de inteligencia emocional posee la
habilidad para evaluar, controlar y afrontar de manera efectiva las diferentes situaciones
generadoras de estrés, logrando así día a día una mejor calidad de vida no solo individual sino
afectando positivamente a todo su entorno (Mayer & Salovey, 1995; Goleman, 1995).
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2. MARCO TEÓRICO
En los últimos años se ha evidenciado el creciente interés tanto en el ámbito académico como en
el organizacional respecto a las principales variables y aplicaciones que involucran la inteligencia
emocional.
El termino de Inteligencia Emocional fue acuñado en el año de 1990 por dos psicólogos
norteamericanos los doctores Peter Salovey y John Mayer; aunque existen estudiosos del tema que
le atribuyen el primer uso del término Inteligencia Emocional a Payne (1985), nombrado en su
tesis doctoral: “Un estudio de las emociones: El desarrollo de la inteligencia emocional”.
Pero fue en 1995 con la aparición del best-seller “Inteligencia Emocional” de Daniel Goleman que
dicho concepto ha tenido al aval de los diferentes campos de estudio y de las más reconocidos
estudiosos del tema. La idea fundamental de Goleman se basa en tomar la Inteligencia Emocional
como el factor crítico para una adaptación exitosa en las diferentes contingencias de la vida y que
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dicha Inteligencia Emocional es en definitiva un conjunto de meta habilidades que pueden ser
aprendidas (Goleman, 1995).
Durante los últimos años, los teóricos han creado un sin número de modelos relacionados con la
Inteligencia Emocional. Básicamente dichos modelos se han basado en tres variables: las
habilidades o competencias, el comportamiento y la inteligencia (Mayer et ál. 2000).
Actualmente la Inteligencia Emocional es conceptualizada desde diversas posturas teóricas a partir
de los cuales se han creado diferentes modelos. Entre ellos se pueden distinguir 3 modelos
principales que serán descritos a continuación:
El modelo de cuatro fases de Inteligencia Emocional o modelo de habilidad fue propuesto por
Mayer y Salovey (1997) en donde conciben la Inteligencia Emocional como una inteligencia
relacionada con el análisis y procesamiento de lo que denominan información emocional. Por
medio de este enfoque se busca identificar, asimilar, entender, y por último, manejar las emociones
(Mayer et ál, 2000).
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El modelo de habilidad está compuesto de cuatro etapas de capacidades emocionales:
Cada una de estas etapas comprende habilidades específicas, que en conjunto crean una definición
de lo que es la Inteligencia Emocional desde esta perspectiva: es la habilidad para percibir y
expresar emociones, asimilar emociones en el pensamiento, entender y razonar con emociones, y
regular las emociones en uno mismo y en otros (Mayer & Salovey 1997).
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Tabla 1. Modelo de cuatro fases de Inteligencia Emocional o modelo de habilidad.
Regulación de Emociones
Habilidad para estar Capacidad de reflexión Habilidad para conoce y Capacidad de regular
abierto a todos los sobre las emociones y detectar nuestras nuestras emociones y la
estados afectivos, determinar la utilización emociones y la de los de los demás
positivos y negativos. de cada una de ellas. demás y reconocer su
influencia.
Comprensión de Emociones
Habilidad para designar a Capacidad para entender Capacidad para Habilidad de reconocer
las emociones, cada una de las comprender emociones y las transiciones que se
reconocerlas y darles emociones, la situación sentimientos complejos, producen de un estado
significado. que la produce y la tales como el amor y el emocional a otro.
relación de ambas. odio.
Asimilación Emocional
Habilidad para dirigir la Capacidad de formación Habilidad para considerar Capacidad de facilitar
atención a la información de juicio y recuerdo de todos los puntos de vista pensamientos específicos
relevante. determinadas emociones. de una situación. a cada problema o
situación.
Habilidad para identificar Habilidad para identificar Habilidad para expresar Habilidad para
nuestras propias las emociones de otras nuestras emociones, discriminar entre las
emociones. personas. sentimientos y diferentes expresiones
necesidades asociadas a emocionales.
los mismos.
El modelo de las habilidades emocionales fue propuesto por Daniel Goleman (1995, 1998) en
donde definió la Inteligencia Emocional como la capacidad para reconocer y manejar nuestros
sentimientos, incentivar la auto motivación y tener el control de nuestras relaciones.
El modelo de Goleman consiste básicamente en dos grupos en donde se evalúan cinco aptitudes o
variables que el autor considera componentes esenciales de la Inteligencia Emocional. Comprende
una serie de competencias que facilitan a las personas el manejo de las emociones personales y
sociales. Formula además la Inteligencia Emocional como una perspectiva teórica enfocada al
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desarrollo y aplicada directamente al ámbito laboral y organizacional, enfocado en la excelencia
laboral. Por esta razón autores como Mayer et ál. (2000) cataloga este modelo como mixto, basado
en procesos psicológicos cognitivos y no cognitivos.
El modelo de Goleman concibe las habilidades o competencias emocionales como rasgos puros de
la personalidad, sin embargo hace claridad en que pueden ser factores primordiales de la
Inteligencia Emocional, principalmente aquellas que involucran la capacidad para relacionarse
positivamente con los demás.
Conciencia emocional.
Autoconocimiento Autoevaluación precisa.
Confianza en uno mismo.
Autocontrol.
Confiabilidad.
Autorregulación Escrupulosidad.
Adaptabilidad.
Innovación.
Afán de triunfo.
Motivación Compromiso. Iniciativa.
optimismo,.
Comprensión de los
demás. Ayuda para
Empatía desarrollarse. Orientación
hacia el servicio.
Aprovechar la diversidad.
Conciencia política.
Influencia. Comunicación.
Manejo de conflictos.
Habilidades Sociales Liderazgo. Catalizador de
cambio. Establecer
vínculos. Habilidades de
equipo.
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C. Modelo de la Inteligencia Emocional y Social.
El modelo de la inteligencia emocional y social fue propuesto por Bar-On (1997) y se fundamenta
tal y como lo dice su nombre en las competencias emocionales, las cuales pretenden explicar cómo
una persona se relaciona con los individuos que lo rodean y con medio ambiente. Por consiguiente,
el modelo representa un conjunto de conocimientos utilizados para enfrentar la vida efectivamente
(Mayer et ál, 2000).
A partir de dicho modelo y teniendo en cuenta a Mayer y Salovey (1997), Bar-On (1997) ha
definido la Inteligencia Emocional como un conjunto de conocimientos y habilidades en el ámbito
emocional y social que tienen influencia en la capacidad de los individuos para afrontar
efectivamente lo que el entorno demanda. Y dicha habilidad se basa en la capacidad de las personas
de ser conscientes, comprender, controlar y expresar sus emociones de manera efectiva (Caruso,
Mayer, & Salovey, 1999; Bar-On, 1997; Mayer & Salovey, 1995).
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Tabla 3: Modelo de la inteligencia emocional y social.
Solución de problemas,
Adaptación comprobación de la realidad y
flexibilidad, habilidades
sociales.
Con base en los diferentes modelos de la Inteligencia Emocional se han desarrollado una serie de
instrumentos con el objetivo de medir los diferentes niveles y habilidades relacionadas con la
Inteligencia Emocional.
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La prueba de MSCEIT – MEIS se centra en medir el desempeño de las personas en diferentes
competencias. Aunque posee una propuesta teórica considerada como importante, se le señala de
ser una prueba poco practica en términos de aplicación, se crea un sesgo subjetivo de su
calificación, como por ejemplo el tiempo de implementación de la prueba, así como la necesidad
de un soporte empírico más contundente que resalte la validez y/o acierto de la prueba.
Por otro lado la prueba EQ-I, se centra principalmente en identificar el nivel en el que los
componentes emocionales se presentan dentro de la conducta y se enfoca en la estrategia de
medición del auto reporte.
Dicha prueba es considerada por los estudiosos del tema como el más práctico y de más acertada
predicción de la Inteligencia Emocional. Sin embargo se ha discutido las limitaciones del auto
reporte como estrategia de medición debido a que autores como Dawda y Hart (2000) consideran
que es un instrumento que se enfoca más en la personalidad que en la Inteligencia Emocional.
Además existe la prueba ECI de auto reporte que se centra básicamente en la evaluación por
competencias y/o habilidades, que presenta componentes adicionales a la Inteligencia Emocional.
Actualmente no se han revelado estudios empíricos que validen las mediciones de esta prueba lo
que ha creado incertidumbre y deslegitimación en el área académica que estudia la Inteligencia
Emocional.
Por último, tenemos el Trait Meta Mood Scale-24 (Extremera, Fernández & Ramos, 2004) es una
adaptación del TMMS-48 desarrollado por Mayer y Salovey (1990). Esta escala se compone de
24 ítems agrupados en 3 dimensiones:
Atención a los sentimientos: El grado en el que las personas creen prestar atención a sus
emociones y sentimientos.
Claridad emocional: Como las personas creen percibir sus emociones.
Reparación emocional: La creencia del individuo en su capacidad para interrumpir y
regular estados emocionales negativos y prolongar los positivos.
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La TMMS-24 consta de veinticuatro ítems, y en cada una de ellas encontramos cinco opciones de
distinto nivel de conformidad con ese ítem. No se trata de este modo, de un test donde hay
preguntas correctas o incorrectas o buenas ni malas sino de contestar conforme a las preferencias
de cada individuo. Lo que sí se pide es sinceridad y agilidad a la hora de contestar a cada una de
las preguntas.
Para concluir, debido a las diferentes corrientes teóricas se han desarrollado a través de los años
varios métodos es instrumentos de medición. Se evidencian bajas correlaciones entre las diferentes
pruebas propuestas, lo que les resta validez predictiva.
Fuente: Mayer & Salovey, 1990, 1995; Bar-On, 1997; Goleman, 1998.
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2.1.4. La Inteligencia Emocional Como Factor Ocupacional.
Por más de cuarenta años, las habilidades cognitivas han sido consideradas como factores de la
efectividad y la eficiencia ocupacional y principalmente del éxito laboral en lo más alto de la
jerarquía organizacional. (Boyatzis, 1999; Howard & Bray, 1988; Cherniss & Goleman, 2001).
Como consecuencia se han desarrollado y descubierto diferentes aplicaciones de la Inteligencia
Emocional en el ámbito laboral y organizacional, las cuales varían dependiendo de la perspectiva
conceptual que se adopte.
Mayer y Salovey (1997) proponen que las personas activas laboralmente con una alta Inteligencia
Emocional suelen ser mucho más exitosos en proyectos que involucran decisiones y situaciones
complejas. Además sostienen que para liderar y manejar personas se requiere tener habilidades y
técnicas emocionales desarrolladas, para lograr un excelente trabajo no solo individual sino grupal.
Por otro lado esta Goleman (1998) creó una relación entre la Inteligencia Emocional con la
habilidad para comunicarse positiva y asertivamente en las organizaciones. Tanto Goleman (1998)
como Boyatzis (1999) sugirieron significativas relaciones entre los niveles de la Inteligencia
Emocional y el desempeño laboral; dentro de las cuales cabe destacar la influencia que existe entre
las demandas de las personas, el ambiente, el entorno y la efectividad.
Bar-On (1997) planteó que la Inteligencia Emocional es fundamental para una exitosa adaptación
de un individuo al entorno y el ambiente en el que se desenvuelve. Además, propone que la
Inteligencia Emocional es un factor fundamental para el éxito laboral y que influye en el proceso
de adaptación y ajuste a las demandas del entorno. Cabe resaltar que varios estudios basados en la
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prueba de Bar-On (EQ-I) han apoyado la validez y la función de la Inteligencia Emocional en el
éxito laboral.
En el ámbito ocupacional, las diferentes teorías han enmarcado el papel directo e indirecto como
regulador de la Inteligencia Emocional. Con respecto a su efecto directo, se menciona la relación
entre niveles altos de inteligencia emocional y la facilidad y efectividad para comunicar y
compartir las habilidades sociales en trabajos en equipo, liderazgo, desempeño laboral y
adaptación a los cambios en el ambiente (Goleman, 1998; Mayer & Salovey, 1997; Sjoberg, 2008).
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2.2. El Estrés.
El estrés es un término y es una realidad que hoy en día deben afrontar todas las personas, en
especial aquellas que se encuentran dentro de la población económicamente activa y están
sumergidas en un entorno laboral; pero antes de introducirnos más profundo en este tema es
necesario empezar por el origen del término.
Hace solo un siglo, el término estrés era desconocido para la medicina y el público en general,
pero hoy en día es uno de los términos más comunes en los diagnósticos médicos como la causa
de enfermedades y problemas de salud.
Unos de los primeros investigadores en descubrir síntomas de estrés sin llegar a hacer uso de este
término fueron los psicólogos estadounidenses Cannon y Britton (1925) quienes investigaban en
gatos cómo la musculatura intestinal empuja los alimentos hacia el ano. Para realizar estos
particulares estudios, Cannon y Britton alimentaban a los animales y examinaban el
comportamiento de sus vísceras a través de un aparato de rayos X.
Enseguida se dieron cuenta, sin embargo, que los gatos arqueaban el lomo, bufaban y demás signos
elocuentes que les indicaron que los gatos no eran aptos para el experimento. Porque, cuando esto
sucedía, las ondas peristálticas se debilitaban. Es decir, sufrían de estreñimiento. Cannon y Britton
(1925) se preguntaron entonces si realmente la ansiedad reducía la capacidad digestiva y cómo
sucedía tal fenómeno.
Para estudiarlo, confeccionaron el siguiente experimento, explicado por Jörg Blech en su libro:
“El destino no está escrito en los genes”:
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Encerraron a un gato durante un tiempo en una jaula con un perro. Éste en seguida comenzó a
olisquear al felino y a ladrar. El gato se estremeció. En ese momento, extrajeron una muestra de
sangre que comparó con la de otros animales que no habían sido expuestos al miedo y a la ansiedad.
El resultado fue contundente: la sangre de los gatos amenazados contenía grandes cantidades de
una sustancia que hoy está en boca de todos: la adrenalina. Ya en aquel entonces se sabía que la
adrenalina eleva la presión arterial y los niveles de azúcar, además de frenar la digestión. Pero su
vínculo con el miedo y las emociones era algo completamente novedoso.
Selye (1956) concluyo que algo parecido le ocurría con los ratones y que eso sucedía con el resto
de seres vivos al ser sometidos a ciertas condiciones que provocan reacciones de alta adrenalina,
nervios, peligro o inclusive situaciones sencillas de toma de decisiones que alteran la conducta
normal de los seres vivos creando alteraciones psicológicas y físicas acuñándole el nombre de
stress o estrés (en español).
La anterior descripción es una de las teorías del origen del concepto de estrés lo que nos lleva a la
primera definición del término ya que Según Selye (1956): "El estrés es una respuesta no específica
del organismo ante cualquier demanda que se le imponga". Dicha respuesta puede ser de tipo
psicológica (mental) o fisiológica (física/orgánica). La demanda se refiere a la causa del estrés (el
estresor).
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Para Cano (2008) Presidente de la Sociedad Española para el estudio de la ansiedad y el estrés, el
término proviene de la física y la arquitectura y se refiere a la fuerza que se aplica a un objeto, que
puede deformarlo o romperlo.
En la Psicología, estrés suele hacer referencia a ciertos acontecimientos en los cuáles nos
encontramos con situaciones que implican demandas fuertes para el individuo, que pueden agotar
sus recursos de afrontamiento (Cano, 2008).
La definición del término estrés ha sido muy controvertida desde el momento en que se importó
para la psicología por parte del fisiólogo canadiense Selye (1956). El estrés ha sido entendido:
Para la revista de medicina salud y sociedad el estrés es una enfermedad peligrosa para las
economías industrializadas y en vía de desarrollo, perjudica a la producción, al afectar la salud
física y mental de los trabajadores, que debe ser tratada y vista como una enfermedad de cuidado
y atendida a tiempo para evitar eventuales complicaciones (Velázquez et ál, 2014).
A través de los años el término estrés ha ganado importancia en diferentes campos de estudio, se
pueden encontrar sin número de estudios y definiciones que se refieren a este concepto e inclusive
una tipificación a la existencia de diferentes tipos de estrés como los que se presentan a
continuación:
Estrés Normal.
Estrés Patológico.
Estrés Post – Traumático.
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Estrés Agudo.
Estrés Crónico.
Estrés Laboral.
El primero de los tipos de estrés es catalogado por los estudiosos del tema como estrés normal,
considerado como las reacciones fisiológicas generadas en el organismo frente a determinadas
situaciones que se podrían considerar normales en cierta medida. Se cree que en algunas ocasiones
niveles bajos de estrés e inclusive ansiedad pueden ayudar a un individuo a superar ciertas
situaciones difíciles.
Por otro lado tenemos lo que se conoce comúnmente como el estrés patológico que se caracteriza
por presentarse de una manera intensa y por periodos prolongados de tiempo, generalmente
ocasiona problemas físicos y sicológicos, y si no se maneja con cierta precaución puede llegar a
convertirse en lo que se conoce como estrés crónico.
Existe además lo que los autores denominan el estrés post – traumático, que se caracteriza por
presentarse luego de un acontecimiento que genere algún trauma al individuo y al igual que el
estrés patológico debe llevarse con cuidado y seguimiento, e inclusive en algunos casos con
tratamiento médico debido a las complicaciones físicas y sicológicas que se pueden presentar.
De acuerdo con el DSM-V, los síntomas del estrés post-traumático se agrupan en cuatro grandes
categorías: respuestas intrusivas, evitativas, de activación y alteraciones negativas en el estado de
ánimo y/o cogniciones. (American Psychiatric Association [APA], 2013).
Sin embargo uno de los tipos de estrés que es más común en las personas debido a sus infinitos
detonantes es el estrés agudo señalado principalmente por Miller, Smith y Rothstein (1994).
El estrés agudo que es la forma de estrés más común. Surge de las exigencias y presiones del
pasado reciente y las exigencias y presiones anticipadas del futuro cercano. El estrés agudo es
emocionante y fascinante en pequeñas dosis. Del mismo modo, niveles de estrés exagerados a
26
corto plazo pueden derivar en agonía psicológica, dolores de cabeza tensiónales, malestar
estomacal y otros síntomas.
Dado que es a corto plazo, el estrés agudo no tiene tiempo suficiente para causar los daños
importantes asociados con el estrés a largo plazo. Los síntomas más comunes son:
Problemas musculares que incluyen dolores de cabeza tensos, dolor de espalda, dolor en la
mandíbula y las tensiones musculares que derivan en desgarro muscular y problemas en
tendones y ligamentos.
Problemas estomacales e intestinales como acidez, flatulencia, diarrea, estreñimiento y
síndrome de intestino irritable.
Sobreexcitación pasajera que deriva en elevación de la presión sanguínea, ritmo cardíaco
acelerado, transpiración de las palmas de las manos, palpitaciones, mareos, migrañas,
manos o pies fríos, dificultad para respirar, y dolor en el pecho.
Los individuos con estrés agudo pueden ser sumamente resistentes al cambio. Generalmente solo
la promesa de alivio del dolor y malestar de sus síntomas puede mantenerlas en tratamiento y
encaminadas en su programa de recuperación.
Por otro lado tenemos el estrés crónico, considerado por muchos campos de estudio como el más
abrumador y con mayores efectos tanto a nivel físico como a nivel emocional a corto y largo plazo.
Surge cuando el individuo no ve una salida a una situación deprimente y desiste de la búsqueda de
una solución o tratamiento.
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El peor aspecto del estrés crónico es que las personas se acostumbran a él, se olvidan que está allí.
Las personas toman conciencia de inmediato del estrés agudo porque es nuevo; ignoran al estrés
crónico porque es algo viejo, familiar y a veces hasta casi resulta cómodo.
Las personas se desgastan hasta llegar a una crisis nerviosa final y fatal. Debido a que los recursos
físicos y mentales se ven consumidos por el desgaste a largo plazo, los síntomas de estrés crónico
son difíciles de tratar y pueden requerir tratamiento médico y de conducta y manejo del estrés
(Miller et ál. 2010).
Por último se encuentra el estrés laboral, termino definido por la OMS (Organización Mundial de
la Salud [OMS], 2008) como un conjunto de reacciones emocionales, cognoscitivas, fisiológicas
y del comportamiento, ante situaciones nocivas del contenido, organización o entorno de trabajo;
que se caracteriza por altos niveles de excitación y angustia, con la sensación de no poder hacer
frente a la situación; considerándose además una falta de satisfacción del mismo.
Profesionalmente tenemos un estrés laboral, el cual ha sido identificado como uno de los riesgos
más importantes en el panorama laboral actual y como uno de los principales retos para la
seguridad y la salud.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) describe al estrés laboral como una: enfermedad
peligrosa para las economías industrializadoras y en vías de desarrollo; perjudicando a la
producción, al afectar la salud física y mental de los trabajadores.
Este tipo de estrés puede ser dividido en varios grupos de acuerdo con la causa o causas que lo
producen y que son los relativos a la organización del trabajo, al ambiente físico, de la tarea y de
tipo personal e interpersonal.
Entre los estresores tenemos una inadecuada carga mental de trabajo y la falta de control sobre la
tarea, ambiente laboral inadecuado, sobrecarga de trabajo, alteración de ritmos biológicos,
responsabilidades, decisiones relevantes y condiciones laborales inadecuadas.
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El exceso de trabajo o su dificultad producen estrés cuando el trabajador percibe que no posee la
habilidad suficiente para realizar su tarea, pero esto no quiere decir que las situaciones de subcarga
no la generen. Este exceso de trabajo dado por jornadas largas, en diferentes horarios, el ir de un
lado a otro para dar anestesias particulares o aun en hospitales públicos, las distancias y el tráfico,
hacen que se desarrolle el estrés laboral, además de los ingresos que en muchas ocasiones son
desproporcionados a la carga laboral.
Según Rodríguez (1998) el estrés es la compañía de la mayoría de las personas en todas y cada
una de sus actividades diarias y que en muchos casos el trabajo es el elemento clave en la
conformación de la calidad de vida, se han realizado análisis de las posibles consecuencias
negativas del estrés laboral sobre el equilibrio sicofísico de los individuos y la idea de una buena
salud mental, haciendo hincapié en aquellas con mayor riesgo de romper la seguridad personal y
el equilibrio de los individuos en su entorno.
Por otro lado Hannigan, Edwards y Burnard, (2004), establecen que el estrés laboral es un
problema grave para las personas y las organizaciones. El estrés puede causar el agotamiento, mala
salud, alta rotación de mano de obra, ausentismo, disminución de la moral y la reducción de la
eficiencia y el rendimiento. Concluyeron que la salud mental de trabajo depende del estrés que
provocan. Sin embargo, los factores organizacionales y profesionales que pueden oponerse a los
psicólogos que buscan y reciben apoyo en el trabajo.
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Tabla 5: Tipos de estrés.
Fuente: Rodríguez, 1998; Hannigan et ál. 2004; OMS, 2008; Miller et ál. 2010; APA, 2013.
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2.3. Inteligencia Emocional y Afrontamiento del Estrés.
A lo largo de los años se ha generado un creciente interés por entender el dinamismo por el cual
atraviesan las personas cuando se encuentran inmersos en situaciones generadoras de estrés, que
son desbordantes y que procuran manejar por medio de diferentes estrategias de afrontamiento.
El creciente interés por el estudio de las estrategias de afrontamiento es producto de reconocer en
estas un particular modo de responder a las diferentes situaciones generadoras de estrés, como
también de entender su función positiva de mitigar los efectos nocivos del mismo (Leibovich,
Schmidt & Marro, 2002).
Sin embargo, el constructo afrontamiento no fue utilizado con clara delimitación conceptual,
dejando aún muchos interrogantes por resolver. Realizando una revisión sobre el tema, los aportes
de Lazarus (1991) son los que más ampliamente abordaron este nuevo constructo y marcaron un
recorrido teórico de relevancia.
Lazarus y Folkman (1984b) definen el afrontamiento como “los esfuerzos cognitivos, emocionales
y conductuales dirigidos a manejar las demandas internas y ambientales y que pueden extralimitar
o poner a prueba los recursos de las personas”. Teniendo esto en cuenta, proponen la existencia de
tres diferentes tipos de afrontamientos:
Siguiendo la línea de Lazarus y Folkman (1984a), se pude decir que la aparición del estrés está
influenciada por el proceso de valoración cognitiva y conductual que el individuo realiza, teniendo
en cuenta las consecuencias que la situación tiene para el sujeto valorando los recursos con los
que dispone con el objetivo de evitar o reducir las consecuencias negativas de la situación.
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Señalan además que el afrontamiento constituye un proceso dinámico con fines de adaptación, en
el que el sujeto y el contexto interactúan de manera permanente y señalan, además, que los
individuos varían sus patrones de estrategias de afrontamiento en función del tipo de problema a
resolver.
Por otro lado se encuentra Everly (1989) y define el afrontamiento como un esfuerzo para reducir
o mitigar los efectos aversivos del estrés, esfuerzos que pueden ser psicológicos o conductuales.
Por esta misma base teórica Frydenberg y Lewis (1996) definen al afrontamiento como las
estrategias conductuales y cognitivas para lograr una transición y una adaptación efectivas.
Cada individuo tiene la tendencia a utilizar los estilos de afrontamiento que domina, ya sea por
medio del aprendizaje o por hallazgo y experiencia en una situación generadora de estrés. Según
Girdano y Everly (1986) las estrategias de afrontamiento pueden ser de tipo adaptativo o
inadaptativo. Las primeras tienden a la reducción del estrés y la promoción de la salud a largo
plazo y las segundas reducen solo el estrés a corto plazo, pero tienen un efecto nocivo para la salud
a largo plazo.
Folkman, Lazarus, Schetter, DeLongis y Gruen (1986) consideran además, que el estrés es
consecuencia del desequilibrio entre los recursos que posee el individuo y lo que demanda la
situación. Teniendo en cuenta lo anterior, se podría definir el afrontamiento como la puesta en
práctica de esfuerzos de tipo cognitivo y conductuales que le permiten al individuo controlar y
manejar las demandas externas e internas que el individuo interpreta como excesivas en
comparación con sus recursos, mientras que las estrategias son modelos conductuales que las
personas utilizan teniendo en cuenta los recursos que el ambiente social y cultural le ofrecen.
Roth y Cohen (1986) plantearon que al momento de utilizar una estrategia se pueden producir dos
tipos de respuestas de afrontamiento por parte del individuo:
32
Aproximación a la situación: Mediante la cual el individuo realiza esfuerzos cognitivos
y conductuales para afrontar la situación que está generando estrés y/o emociones
negativas.
Evitación del problema: En donde el Individuo elude la situación generadora de estrés y
que según los autores es una de las respuestas más comunes frente a este tipo de situaciones.
Folkman y Lazarus (1980) plantean que los individuos pueden además utilizar un afrontamiento
que se centre en el problema, con el fin de atravesar exitosamente la situación generadora de estrés,
u optar por un estilo de afrontamiento centrado principalmente en las emociones.
Por otro lado se encuentran Carver, Sheir y Wientraub (1989), y retomados por Quaas (2006),
consideran la evitación como una estrategia de afrontamiento adicional a las centrada en el
problema y en la emoción, apoyando las postulaciones Roth y Cohen (1986) y Marks (1981),
quienes señalan que en este tipo de afrontamiento se presentan conductas enfocadas en la evasión
del problema.
33
Confrontación: constituyen los esfuerzos de un sujeto para alterar la situación.
Planificación: apunta a solucionar el problema.
Aceptación de la responsabilidad: indica el reconocimiento del papel que juega el propio
sujeto en el origen y/o mantenimiento del problema.
Distanciamiento: Implica los esfuerzos que se realiza por apartarse o alejarse del
problema.
Autocontrol: Se considera un modo de afrontamiento activo en tanto indica los intentos
que el sujeto hace por regular y controlar sus propios sentimientos, acciones y respuestas
emocionales.
Re evaluación positiva: supone percibir los posibles aspectos positivos que tiene una
situación estresante.
Escape o evitación: evitación cognitiva, a través de pensamientos irreales improductivos.
En general, apunta a desconocer el problema.
Búsqueda de apoyo social: Supone los esfuerzos que el joven realiza para solucionar el
problema acudiendo a la ayuda de terceros, con el fin de buscar consejo, asesoramiento,
asistencia, información o comprensión y apoyo moral.
Carver et ál. (1989), basados en los tres diferentes tipos de estrategias de afrontamiento (en el
problema, en la emoción y en la evitación), proponen quince diferentes estrategias que podrían
utilizar los individuos frente a situaciones generadoras de estrés:
Afrontamiento activo.
Planificación.
Supresión de actividades distractoras.
Refreno del afrontamiento.
Reinterpretación positiva.
Búsqueda de apoyo social y emocional.
Búsqueda de apoyo social instrumental.
Reinterpretación positiva.
Aceptación.
Desahogo.
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Religión.
Negación.
Desconexión conductual.
Desconexión mental.
Consumo de drogas y humor.
Por otro lado Londoño et ál,, (2006) sostienen que es de suma importancia tener en cuenta doce
tipos estrategias de afrontamiento a utilizar por los individuos en las situaciones cotidianas:
Solución al problema.
Apoyo social.
Espera.
Religión.
Evitación emocional.
Apoyo profesional.
Reacción agresiva.
Evitación cognitiva.
Reevaluación positiva.
Expresión de la dificultad de afrontamiento.
Negación.
Autonomía.
Con respecto a ello, Gil-Monte y Pereiro (1997), consideran que el tipo de estrategias de
afrontamiento utilizadas están relacionadas con la probabilidad de desarrollar altos niveles de
estrés. Sugieren que el tipo de esfuerzos tanto cognitivos como conductuales que realiza un
individuo para reducir o, controlar o tolerar las exigencias excesivas por situaciones estresantes
centradas en el problema, reducen la aparición de niveles alto de estrés, mientras que las cendradas
en la evitación o en la emoción facilitan el aumento de dichos niveles.
Por otro lado, Bar-On y Kenny (1986) consideran que las estrategias de afrontamiento centradas
en la emoción y en la evitación generan mayores niveles de estrés y son directamente
35
proporcionales a la despersonalización y al agotamiento emocional, mientras que las estrategias
de afrontamiento centradas en el problema predicen la realización personal como aspecto
fundamental para evitar el aumento de los niveles de estrés.
Una inadecuada estrategia de afrontamiento del estrés puede generar la aparición de estados
emocionales negativos y sicopatológicos (Escamilla, Rodriguez & Gonzales, 2009; Piqueras,
Ramos, Martinez & Oblitas, 2009) e inclusive a una alteración en la habilidad para la toma y
análisis de decisiones.
Numerosos estudios y autores parecen señalar que la inteligencia emocional está relacionada con
el afrontamiento del estrés y la regulación del estado de ánimo siendo la dimensión de claridad
emocional y la reparación, las variables que actúan directamente con la regulación emocional y el
afrontamiento adecuado en situaciones generadoras de estrés (Limonero, Sábado, Fernández &
Gómez, 2004; Moreno, Garrosa, Losada, Morante & Rodriguez, 2004; Velasco, Fernández, Páez
& Campos, 2006). Así una alta reparación emocional se convierte en un indicador de
comunicación, realización personal, salud mental y de regulación emocional.
Niveles altos de inteligencia emocional no solamente facilitan una mayor asimilación y adaptación
en situaciones generadoras de estrés con estrategias de afrontamiento, sino que permite una mayor
compresión, aceptación y adaptación ante situaciones que generan estrés continuo e intenso como
el dolor emocional, enfermedad, muerte, entre otros, reduciendo los niveles de ansiedad y
deterioro. (Aradilla & Sábado, 2006; González, Ramírez & Herrero, 2007).
36
3. CONCLUSIONES
A pesar de lo expuesto, las variables que influyen para que un individuo presente mayores o
menores niveles de inteligencia emocional no es clara, una de las hipótesis de las que más se habla
con respecto a interrelación entre la inteligencia emocional y estrategias de afrontamiento del
estrés se basa en la educación. Al parecerlos vínculos cercanos con los padres y familiares, una
constante expresión de sentimientos, desarrollo en entornos libres de riesgos sociales se han
convertido en factores que facilitan una mayor inteligencia emocional.
El afrontamiento es derivado de las diferentes interacciones de los individuos con las situaciones
de la vida en los diferentes contextos socioculturales. Estas interacciones implican una causación
recíproca, donde la mediación se da por medio del intercambio simbólico de creencias. Normas
sociales, costumbres, esquemas conductuales, significados, etc. (Blanco, 1995; Lazarus &
Folkman, 1986).
Los diferentes estudios revisados concuerdan en resaltar tres características principales de las
diferentes estrategias de afrontamiento, a partir de las cuales se pueden clasificar según estén
dirigidas a:
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La emoción, en donde se da una regulación de los aspectos emocionales e intento de
mantener un equilibrio emocional.
Y señalan entonces que las estrategias de afrontamiento se identifican en tres clases, las estrategias
centradas en el problema, las estrategias centradas en las emociones y las estrategias basadas en la
evitación. (Lazarus & Folkman, 1986; Carr, 2007; Zeinder & Endler, 1996).
Como lo mencionan estos autores, en cada uno de estos tipos de afrontamiento se pueden utilizar
estrategias de carácter funcional o disfuncional. Las estrategias centradas en el problema se utilizan
en condiciones de estrés controlable, a su vez las estrategias enfocadas en las emociones, se tienden
a implementar cuando se percibe un nivel de estrés incontrolable, y por otro lado las estrategias
centradas en la evitación se suelen manejar en aquellos casos en los que el individuo prefieren
aplazar el afrontamiento por la necesidad de ordenar y hacer acopio de sus recursos cognitivos
conductuales y realizar dicho afrontamiento en un momento en el que se sienta mejor preparado.
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4. RECOMENDACIONES
Pese a la existencia de hallazgos empíricos sobre el tema, actualmente, los estudios no son
numerosos y se debe tener cautela en las interpretaciones. Teniendo en cuenta que las diferencias
en los resultados de algunos estudios se deben generalmente al instrumento utilizado.
La ciencia y los diferentes avances del siglo XXI dan el conocimiento, así como los argumentos y
las herramientas necesarias y eficaces para desarrollar las habilidades emocionales, conductuales
y sociales desde la niñez. Por lo tanto, centrarse en el desarrollo de estas habilidades debe pasar de
una utopía para el futuro y transformarse en una realidad que se está desarrollando en diferentes
campos a nivel mundial, pero que necesita ser extendida con voluntad política y social a todos los
campos y centros educativos del mundo (Fernández, 2014).
La principal limitación que tienen los diferentes modelos de afrontamiento del estrés son sus pocas
evidencias empíricas con las cuales contrastar y comparar. No obstante se recomienda en futuras
investigaciones y estudios, y para solventar dicha limitación, elaborar una escala de medición
unificada a partir de las diferentes mediciones propuestas por los autores que le permitan a los
interesados en realizar estudios sobre el tema desarrollar comprobaciones y contrastaciones por
medio del método empírico.
Aunque es importante resaltar que en los últimos años los pocos estudios empíricos han sido
posibles gracias a la elaboración de los diferentes modelos y herramientas de medición y su fácil
acceso a estas. Por consiguiente, se produce un fenómeno circular: análisis, evaluación y
modificaciones de las teorías y modelos, lo que permitirá la continuación de dichos estudios
generando paralelamente una mayor evidencia y resultados a futuro.
Cabe resaltar que no se debe confundir el afrontamiento con el dominio del individuo sobre el
ambiente y el entorno. El afrontamiento es una forma de manejar las diferentes situaciones que
puedan generar estrés en las personas, con las que se busca tolerar, minimizar, aceptar o ignorar
aquello que sobrepasa sus capacidades.
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Por tal motivo el afrontamiento forma parte de los recursos sicológicos y sociales que los
individuos utiliza para hacer frente a situaciones estresantes, y en el cual se ejerce un efecto de
mediación los rasgos de la personalidad.
Las diferentes investigaciones han develado la importancia del afrontamiento para comprender los
ajustes que realizan los individuos en su medio ambiente y en su entorno, y tener la capacidad de
percibir niveles positivos o negativos de la calidad de vida. (Folkman et ál. 1986).
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