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Conflicto Armado en Guatemala

El 13 de noviembre de 1960, un grupo de entre 75 y 100 oficiales del ejército guatemalteco se alzaron en armas contra el presidente Miguel Ydígoras Fuentes debido al descontento por su apoyo a mercenarios anticastristas. Los rebeldes tomaron varias bases militares pero fueron derrotados por las fuerzas leales al gobierno dentro de seis meses. Aunque este hecho marcó el inicio de un período de inestabilidad política, la verdadera guerra civil en Guatemala comenzó dos años más tarde con la formación de las

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Conflicto Armado en Guatemala

El 13 de noviembre de 1960, un grupo de entre 75 y 100 oficiales del ejército guatemalteco se alzaron en armas contra el presidente Miguel Ydígoras Fuentes debido al descontento por su apoyo a mercenarios anticastristas. Los rebeldes tomaron varias bases militares pero fueron derrotados por las fuerzas leales al gobierno dentro de seis meses. Aunque este hecho marcó el inicio de un período de inestabilidad política, la verdadera guerra civil en Guatemala comenzó dos años más tarde con la formación de las

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Conflicto Armado Interno

La construcción del enemigo interno fue una justificación para llevar a cabo las acciones
represivas que se desarrollaron después de la invasión liberacionista de 1954 en Guatemala.
La idea de no tolerar ninguna oposición llevó a construir un enemigo imaginario que
terminó en la sospecha de todas las personas como posibles amenazas o enemigos. De esta
manera, para el Estado guatemalteco el enemigo fue toda la sociedad y se persiguió no sólo
a los que estaban involucrados en los hechos armados sino a todo tipo de opositores o
descontentos, incluso a aquellos que no favorecían las acciones armadas.
En esa manera de ver a la sociedad se cometieron muchas violaciones a los derechos
humanos y se exterminaron a muchos inocentes. El movimiento social fue el actor
principal, ya que muchas organizaciones sociales participaban en demandar mejores
condiciones de vida, respeto de los derechos laborales, libertad de acción y rechazo a la
represión. Este fue un actor muy perseguido y diezmado a través de asesinatos y
desapariciones forzadas.
La participación política de la población indígena se manifestó en los muchos sectores
indígenas que mantenían una resistencia a las condiciones que se les había impuesto desde
la Colonia y habían sido agudizadas en la época liberal. Los indígenas resistían de muchas
maneras, especialmente fortaleciendo demandas comunitarias y planteando la necesidad de
que respetaran sus derechos. Fueron las guerrillas las que asumieron la lucha armada como
principal vía para tomar el poder. Éstas se formaron de la convergencia de diversos
sectores: militares, políticos de izquierda, juventud rebelde y población indígena. Las
guerrillas las formaban varias agrupaciones con diferentes formas de organizarse y de
pensar sobre cómo alcanzar el poder. Éstas planteaban una revolución que cambiaría
radicalmente la situación socioeconómica y política del país.
La represión desde el Estado fue la respuesta más generalizada de las fuerzas
gubernamentales, las cuales aplicaron todo tipo de acciones para callar a los opositores.
Con la acción represiva se rompieron las bases legales del “Estado de derecho” y las
fuerzas gubernamentales actuaron siempre fuera de la ley, pues en Guatemala no funcionó
la persecución legal de los opositores. La represión se manifestó desde formas de vigilancia
a la población y control hasta políticas de exterminio de los opositores.

El 13 de noviembre de 1960 tuvo lugar una rebelión de oficiales del Ejército, quienes decidieron
alzarse en armas y deponer al general Miguel Ydígoras Fuentes.

El descontento de oficiales contra Ydígoras dio paso a lucha armada que duró más de 30
años.
En una “aclaración y denuncia”, publicada en Prensa Libre, el miércoles 5 de octubre de
1960, el jefe de las Fuerzas Armadas durante el gobierno de Juan José Arévalo, denunció
los planes de Ydígoras, “poniendo en riesgo la independencia y soberanía nacionales”.

En finca La Helvetia, según Paz Tejeda, había “un cuerpo armado (…) integrado por
extranjeros y algunos guatemaltecos”. En ese sitio, agregó, se ejercía “un control y
vigilancia que impedía la circulación de los ciudadanos en forma amenazadora y
humillante”.
Los datos de los preparativos en La Helvetia le fueron proporcionados a Paz Tejada por
militares guatemaltecos molestos por estar “de guardia de los cubanos”.

La denuncia cayó en saco roto ya que no obtuvo comentarios por parte del gobierno.

Seis meses más tarde, el 17 de abril de 1961, muchos de quienes habían sido entrenado en
la finca La Helvetia, propiedad de los hermanos Alejos Arzú, intentaron derrocar al
gobierno cubano. No obstante, fueron derrotados en ese capítulo que la historia consigna
como “Batalla de la Bahía de Cochinos”.

Rebelión

Un grupo entre 75 y 100 oficiales se organizaron y formaron la denominada “Hermandad


del Niño Jesús”, para no ser detectados. A quienes se sumaban a ésta, les entregaban una
estampa con la imagen del Niño Jesús y los hacían jurar lealtad hacia el movimiento.

El 13 de noviembre los alzados toman el cuartel de Matamoros, donde se les suman unos
200 soldados, luego de un enfrentamiento. Parten rumbo al Atlántico, y logran controlar las
bases militares de Zacapa y Puerto Barrios, Izabal. Ydígoras Fuentes decreta estado de
Sitio y ordena movilizar tropa para controlar la asonada.

En Zacapa anuncia que la asonada fue controlada y la captura de un centenar de rebeldes.


Otros oficiales, como Augusto Turcios Lima y Marco Antonio Yon Sosa, se exilian en
Honduras y El Salvador. Posteriormente regresaron para formar frentes guerrilleros que
combatieron durante tres décadas contra el Ejército.

Razones

El alzamiento fue motivado por el descontento contra el régimen e inconformidad entre los
militares, según mencionó el capitán Arturo Chur del Cid en una entrevista en el 2002.
Estaban descontentos con que mercenarios anticastristas, avalados por
EE. UU. e Ydígoras Fuentes, se entrenaran en la finca Helvetia, Retalhuleu.

Otros artífices del movimiento como Ismael Salazar y Alfonso Pineda dijeron días después
de la asonada que “el golpe no era político. Nada de comunismo; puramente nacional,
porque así lo exige la patria”.
Por esa razón, muchos no consideran este hecho como el inicio del conflicto armado
interno. Las guerrillas surgen dos años después y se unen en la década de 1980 como
Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca.

César Montes, fundador de las Fuerzas Armadas Rebeldes, asegura que nunca pensaron que
el conflicto, que dejó más de 200 mil muertos, duraría tanto.

Reconciliación

El conflicto armado finalizó el 29 de diciembre de 1996, cuando se firmaron los Acuerdos


de Paz Firme y Duradera entre la guerrilla y el Gobierno.

Detalle de la portada de Prensa Libre del 16 de noviembre de 1960. Arriba, soldados rebeldes se rinden en Zacapa ante el
avance de las fuerzas ydigoristas. Abajo, el presidente Miguel Ydígoras Fuentes habla desde un tanque a los zacapanecos
sobre el fallido golpe. (Foto: Hemeroteca PL)

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