Importante
Importante
oncológica
Proyecto NutriCaNurse
Sara Torcato Parreira (EONS), Judith Beurskens (ESPEN), Adele Hug (EFAD) y Alessandro Laviano (ESPEN)
Este documento brinda orientación sobre nutrición en personas adultas con cáncer y está dirigido a la enfermería
oncológica. Las recomendaciones se basan en la evidencia disponible cuando es posible y en la guía de mejores prácticas.
Sin embargo, hay varias áreas, destacadas en el texto, en las que existe una falta de evidencia y donde es necesaria más
investigación. Aunque se ha tomado todo el cuidado razonable en la preparación, producción y presentación de esta
guía, EONS no se responsabiliza por errores u omisiones en los materiales, y se recomienda a todos los participantes a
que utilicen su juicio profesional en el uso de la información en su práctica clínica.
Esta guía ha sido financiada por una subvención educativa restringida de la Asociación de la Industria Internacional de
Nutrición Médica (MNI por sus siglas en inglés). Sin embargo, ha sido elaborada de forma independiente por el Grupo
del proyecto. Se ofreció una revisión final de cortesía y los comentarios recibidos fueron aceptados o rechazados de
forma independiente por el Grupo del proyecto.
_______________________________________________________________________________________________
I Introducción.................................................................................................................................................... 4
II Terminología .................................................................................................................................................. 6
III Causas y consecuencias de la desnutrición.................................................................................................. 8
IV Cribado y valoración de la desnutrición en personas con cáncer ............................................................. 10
V Principios del tratamiento de la desnutrición ............................................................................................ 13
VI Recomendaciones nutricionales para ayudar a las personas con cáncer, en tratamiento y post-
tratamiento, a comer bien ............................................................................................................................. 23
Más información ............................................................................................................................................. 27
Abreviaturas .................................................................................................................................................... 28
Fuentes............................................................................................................................................................ 29
El objetivo de esta guía es proporcionar orientación sobre los conocimientos, las habilidades y las
competencias en nutrición para los profesionales de la enfermería que atienden a personas adultas con
cáncer y apoyar su trabajo en la práctica clínica.
La desnutrición afecta a más del 50% de los pacientes con cáncer y está presente en más del 80% de los
pacientes con enfermedad avanzada o metástasis (1). Independientemente del tipo de cáncer, la prevalencia
general de desnutrición es de alrededor del 40% (2). Las enfermedades neoplásicas representan la segunda
causa principal de muerte a nivel mundial y se espera que el número de nuevos casos aumente
significativamente en las próximas décadas (3). La desnutrición es una de las principales causas de morbilidad
y mortalidad (3, 5, 6) y podría ser causada tanto por la enfermedad como por el tratamiento (7). Por lo tanto,
es importante establecer precozmente intervenciones nutricionales para prevenir o minimizar situaciones
que puedan afectar el estado nutricional de las personas con cáncer (3). La desnutrición se asocia con un
peor pronóstico, calidad de vida y supervivencia (8). Se ha estimado que entre el 10 y el 20% de los pacientes
con cáncer mueren por las consecuencias de la desnutrición más que por el tumor en sí (3). Un paciente con
cáncer con una nutrición óptima tiene una mejor tolerancia al tratamiento, una mejor calidad de vida, menos
efectos secundarios o toxicidades relacionados con el tratamiento y, por lo tanto, una mayor adherencia a
los tratamientos (3, 6).
Si bien el cáncer a menudo se asocia con la pérdida de peso, se ha incrementado el número de pacientes que
comienzan el tratamiento contra el cáncer y que ya presentan sobrepeso o son clínicamente obesos o tienen
complicaciones asociadas con el aumento de peso durante el tratamiento (5, 9). Un paciente puede ser obeso
pero también sufrir desnutrición durante el tratamiento. Además, los supervivientes de cáncer que tienen
sobrepeso u obesidad pueden tener un mayor riesgo de desarrollar otras enfermedades y cánceres
secundarios (10, 11). Por ello, es importante que los profesionales de la enfermería oncológica sean
conscientes, evalúen cuidadosamente el estado nutricional de un paciente con sobrepeso, valoren la
desnutrición y brinden consejos sobre un estilo de vida saludable, si corresponde, desde el momento en que
se inicia el tratamiento contra el cáncer.
Los profesionales de la enfermería oncológica interactúan con frecuencia con los pacientes desde el
diagnóstico hasta el seguimiento después del tratamiento, y por lo general pasan más tiempo con ellos que
el resto de profesionales de la salud (14). Por consiguiente, éstos tienen buenas oportunidades para brindar
información y asesoramiento a las personas con cáncer y responder a las preguntas que puedan surgir a lo
largo del proceso de tratamiento y después del mismo (14). Además, se centran en un enfoque holístico y
centrado en la persona y promueven la autogestión, y también están en una posición ideal para desempeñar
un papel fundamental en la detección temprana y el seguimiento de la desnutrición. Por lo tanto, la atención
nutricional debe considerarse parte de la práctica integral de la enfermería oncológica. Según la Federación
Europea de Asociaciones de Dietistas (EFAD por sus siglas en inglés http://www.efad.org/en-us/home/), los
Muchas personas con cáncer no requerirán grandes cambios en su dieta durante su tratamiento contra el
cáncer. Los pacientes a menudo necesitan consejos nutricionales sencillos y los profesionales de la
enfermería oncológica se encuentran en una excelente posición para apoyarlos con consejos adecuados de
autocuidado.
Las pautas de ESPEN sobre desnutrición en pacientes con cáncer, incluida una definición de desnutrición, se
actualizaron en 2017 y 2021 (3, 4). Posteriormente, en 2019 se publicaron las recomendaciones de la
Iniciativa de Liderazgo Global sobre Desnutrición (GLIM por sus siglas en inglés) sobre los criterios para el
diagnóstico de la desnutrición, incluidos los criterios fenotípicos y etiológicos (15, Recuadro 2). Se
recomienda que los criterios etiológicos se utilicen para guiar las intervenciones y anticipar los resultados.
Esto respalda la clasificación de la desnutrición en cuatro categorías de diagnóstico relacionadas con la
etiología. Los criterios GLIM se basan en un esquema de consenso para el diagnóstico de desnutrición en
adultos en entornos clínicos a escala global. La desnutrición a menudo implica caquexia por cáncer (Recuadro
1). El Síndrome de caquexia-anorexia por cáncer (CACS) es un síndrome multifactorial común que puede
afectar hasta al 80% de las personas con cáncer, con cualquier peso, especialmente aquellas en estadios
avanzados de la enfermedad (16).
Es probable que la pérdida de peso relacionada con el cáncer sea multifactorial. Puede incluir al menos tres
síndromes clínicos específicos y superpuestos: desnutrición, caquexia y sarcopenia. La desnutrición es un
desequilibrio nutricional que tiene efectos negativos sobre el peso y las funciones corporales. La caquexia es
la presencia de un síndrome inflamatorio, mientras que la sarcopenia es la pérdida de masa muscular, fuerza
y funcionalidad (17).
Categorías de diagnóstico relacionadas con la Los cinco principales criterios de GLIM para la
etiología detección de la desnutrición
La desnutrición es una condición muy común (3), subestimada y multifactorial que puede ocurrir en cualquier
etapa de la enfermedad (2). Se tiene constancia de la presencia de una ingesta reducida de alimentos y
alteraciones metabólicas (3, 18). La desnutrición a menudo implica caquexia por cáncer, que se caracteriza
por un desgaste muscular progresivo que no puede revertirse por completo con el apoyo nutricional
convencional. La afección frecuentemente se acompaña de anorexia, reducción de la ingesta de alimentos,
anomalías metabólicas y fatiga, así como del deterioro de la función inmune y física que afecta
negativamente a la condición del paciente (8). Por lo tanto, todos los pacientes caquécticos están
desnutridos, pero no todos los pacientes desnutridos son caquécticos (19).
La desnutrición en personas con cáncer es causada por múltiples factores (Tabla 1). Los tratamientos para el
cáncer implican combinaciones de tratamientos sistémicos como quimioterapia y regímenes
inmunoterapéuticos, radioterapéuticos o quirúrgicos. Se sabe que estos producen síntomas que limitan la
ingesta nutricional y la alimentación y afectan los procesos digestivos y, por lo tanto, pueden tener un
impacto profundo en el estado nutricional del paciente (19, 21). Comer es también una actividad social con
relevancia psicológica para las personas; la anorexia y la pérdida de peso pueden convertirse en un factor de
angustia para los pacientes y sus seres queridos (18).
Causas de la desnutrición
Ingesta nutricional inadecuada debido a una enfermedad o síntomas de impacto nutricional relacionados con el
tratamiento, como: fatiga, sequedad de boca (xerostomía) o úlceras / lesiones en la boca, dificultad para masticar,
saliva espesa, disfagia, mucositis inducida por radioterapia / quimioterapia, dolor abdominal, náusea, vómitos,
alteraciones del gusto, deterioro del olfato y del apetito, saciedad precoz, estreñimiento y diarrea por infecciones o
malabsorción.
Cambios en el gusto: preferencias alimentarias alteradas / abstinencia de ciertos alimentos / aversión a los
alimentos
Esofagitis
Enteritis por radiación aguda o crónica
Citocinas proinflamatorias y hormonas producidas por el tumor o por reacción al tumor (síndrome de inflamación
sistémica)
Aislamiento social
Pérdida de ingresos
Cuadro 2. Consecuencias de la desnutrición en personas afectadas por cáncer (3, 6, 22, 24, 25)
Consecuencias de la desnutrición
Fatiga
Tener en cuenta que todos los pacientes caquécticos están desnutridos, pero no todos los
pacientes desnutridos son caquécticos.
Informar al paciente y al cuidador sobre el riesgo de desnutrición.
Brindar formación y apoyo al paciente para prevenir y autocontrolar los problemas de nutrición.
Preguntar al paciente su opinión sobre la alimentación, los posibles problemas y qué cree que
está causando los problemas.
Determinar el contexto social e identificar quién podría ayudar al paciente en casa si fuera
necesario.
Evitar que la alimentación se convierta en un factor de estrés para el paciente y sus seres
queridos.
Tener en cuenta que en algunos pacientes con cáncer (como el cáncer de mama), el tratamiento
aumenta el apetito y muchos pacientes pueden tener dificultades para mantener un peso
corporal saludable. Brinde información sobre dieta saludable y ejercicio desde el inicio de dichos
tratamientos (ver capítulo VI).
El proceso de atención nutricional (Figura 1) puede describirse como un proceso de cuatro pasos, desde el
cribado y valoración de la desnutrición hasta las intervenciones, el seguimiento y la evaluación. El proceso de
atención se puede adaptar a diferentes entornos de atención. Es responsabilidad del equipo
multidisciplinario garantizar que se satisfagan las necesidades nutricionales de los pacientes y brindar una
atención individualizada y de alta calidad (Recuadro 3). La valoración nutricional debe ser sistemática, con
herramientas de valoración estandarizadas y debe realizarse en todos los pacientes en todos los entornos de
atención médica. El cribado, la valoración y la orientación nutricional centrada en la persona son elementos
importantes en la práctica de enfermería cuando se brinda apoyo a personas con cáncer y supervivientes.
No todas las personas con cáncer necesitan ser derivadas a un nutricionista. Sin embargo, la pérdida de peso
involuntaria significativa y los tipos de cáncer específicos, como los de cabeza y cuello, indican una derivación
dietética rápida, una valoración nutricional más detallada y la implementación de un plan de atención
nutricional individual (54). Las herramientas de valoración nutricional apoyan la identificación de personas
con cáncer que se beneficiarían del apoyo de especialistas en nutrición. En los centros oncológicos, es
necesario garantizar el acceso oportuno a especialistas en nutrición para las personas con cáncer.
Figura 1. Proceso del cuidado de la nutrición (adaptado de Cederholm et al. 2017 (26)
Cribar a todos los pacientes con cáncer para detectar el riesgo nutricional al comienzo de su tratamiento,
independientemente del índice de masa corporal y el historial de peso; volver a cribar periódicamente el
estado nutricional.
Dominios de valoración
Preguntar
¿Está comiendo bien?
¿Está bebiendo suficientes líquidos?
¿Ha perdido peso sin quererlo?
¿Ha cambiado su apetito?
¿Tiene problemas para comer?
¿Es un problema reciente?
¿Tiene dificultades para tragar?
¿Tiene cambios en el gusto?
¿Tiene náuseas o dolor al comer?
¿Ha experimentado algún impacto psicológico (por ejemplo, depresión, fatiga)?
Observar
¿Le van sueltas las joyas o el reloj?
¿La ropa le queda holgada?
¿Tiene el paciente sequedad de boca y la piel fina?
¿Se muestra el paciente lánguido, cansado o con frío?
Ø Tener en cuenta que independientemente del instrumento, una valoración integral es crucial.
Ø Elegir un instrumento validado basado en el protocolo de las unidades de atención para
valorar el riesgo de desnutrición.
Ø Cuando sea posible, usar la misma herramienta para hacer seguimiento del estado nutricional
del paciente.
Las personas con cáncer requieren apoyo nutricional para prevenir y tratar la desnutrición, mejorar la eficacia
del tratamiento, reducir los efectos adversos de los tratamientos contra el cáncer y mejorar su calidad de
vida (3). El tratamiento integral de la caquexia por cáncer requiere un enfoque multidisciplinario y con
múltiples objetivos orientados a evaluar los signos objetivos y aliviar los síntomas con el objetivo principal de
satisfacer las necesidades fisiológicas y psicológicas del paciente (12). Es importante en la práctica de la
enfermería establecer un enfoque que pueda respaldar de manera proactiva las necesidades nutricionales
de los pacientes durante todo el proceso de atención del cáncer (9). La gestión de la desnutrición ayudará a
mantener la tolerancia al tratamiento y a mejorar la calidad de vida de los pacientes y cuidadores. Es
importante que los profesionales de enfermería oncológica reconozcan cómo se sienten los pacientes, física
y emocionalmente, mientras viven con cáncer. La desnutrición puede tener un efecto significativo en su
recuperación y capacidad para realizar las funciones diarias normales, así como en sus relaciones
interpersonales (54). La orientación centrada en la persona es uno de los elementos clave de la práctica de
la enfermería oncológica (9). El objetivo de las intervenciones psicosociales en la práctica de la enfermería es
reducir la carga emocional asociada al cáncer y empoderar a las personas con cáncer y sus seres queridos.
El cuidado nutricional siempre debe ir acompañado de entrenamiento físico (3). El ejercicio físico moderado
guiado por profesionales es seguro en pacientes con caquexia por cáncer y se recomienda para mantener y
mejorar la masa muscular (12). La actividad física y las intervenciones dietéticas solas o en combinación con
el tratamiento farmacológico han mostrado resultados prometedores y pueden recomendarse basándose en
la experiencia clínica (33). Se recomienda mantener o aumentar el nivel de actividad física en pacientes con
cáncer para apoyar la masa muscular, la función física y el patrón metabólico (3). La actividad física puede
ocurrir en forma de actividades diarias habituales, así como en forma de ejercicio aeróbico, entrenamiento
de resistencia (4) y con técnicas para aumentar la masa muscular y/o la fuerza muscular. El ejercicio de
resistencia individualizado además del ejercicio aeróbico ayuda a mantener la fuerza y la masa muscular. (3).
Apoyo nutricional
Las personas con cáncer deben recibir un asesoramiento adecuado sobre nutrición que sea coherente y esté
probado (57). El objetivo del apoyo nutricional es asegurar una ingesta adecuada de nutrientes al permitir
que la persona con cáncer coma alimentos normales, disfrute comiendo y participe en las comidas con otras
personas como un componente de su vida social normal (3).
Los principales enfoques de intervención nutricional que se utilizan con las personas afectadas por el cáncer
incluyen el asesoramiento nutricional (NC por sus siglas en inglés) por parte de un nutricionista u otro
profesional de la salud debidamente capacitado, como enfermeras/os; nutrición médica: suplementos de
nutrición oral (SNO); nutrición enteral (NE) y nutrición parenteral (NP). Los Suplementos Nutricionales Orales
(SNO) son líquidos, semisólidos o polvos estériles, que aportan macro y micronutrientes. Los profesionales
de la enfermería tienen contacto frecuente y regular con los pacientes y, a menudo, realizan la identificación
del estado nutricional inicial, brindan asesoramiento general, derivan a un oncólogo o nutricionista y ayudan
a implementar y respaldar las recomendaciones médicas y nutricionales (58). Éstos también están en una
buena posición para identificar a las personas que necesitan ayuda para comer. Las enfermeras/os y otros
profesionales de la salud también deben ser sensibles a las diferencias individuales y culturales, comprender
los factores económicos y sociales y proporcionar al paciente información más específica sobre qué comer
en cada etapa del tratamiento (25).
La primera forma de apoyo nutricional debería ser el asesoramiento nutricional para ayudar a controlar los
síntomas y fomentar la ingesta de alimentos y líquidos enriquecidos mejor tolerados (3). Se ha demostrado
que tanto el uso de suplementos nutricionales orales como el asesoramiento dietético mejoran el apetito y
los resultados nutricionales de los pacientes que se someten a tratamientos contra el cáncer (34). Cuando el
apetito mejora, la ingesta de energía y proteínas o las porciones de comida aumentan, lo que conduce a una
mejora o estabilización del peso. En el tratamiento de la desnutrición en personas con cáncer, la ingesta
insuficiente de proteínas es una característica clave. En pacientes con cáncer con CACS se puede recomendar
los SNO para mejorar la calidad de vida, la ingesta nutricional y otros aspectos de la experiencia de dicho
síndrome (33).
Las indicaciones recientes recomiendan un rango más alto de proteínas (1 a 1,5 g por kg/día) porque esto
tiene efectos potencialmente beneficiosos para la tolerancia y la eficacia del tratamiento (3, 22). También se
debe tener en cuenta la necesidad de la hidratación. Los líquidos pueden y deben tomarse entre comidas
para prevenir la deshidratación. (59.) Se supone que el gasto energético total (GET) de los pacientes con
cáncer, si no se mide individualmente, es similar al de los sujetos sanos y, por lo general, oscila entre 25 y 30
kcal por kg/día. En pacientes que pierden peso y tienen resistencia a la insulina, se recomienda aumentar la
proporción de energía de las grasas a la energía de los carbohidratos. Esto tiene como objetivo aumentar la
densidad energética de la dieta y reducir la carga glucémica (3).
Por el momento, la evidencia aún no es lo suficientemente sólida como para decir si los nutrientes específicos
pueden proporcionar beneficios adicionales a la atención nutricional estándar. Se ha demostrado que los
ácidos grasos omega-3 ejercen menos estímulos inflamatorios en comparación con los ácidos grasos omega-
6, lo que potencialmente mejora el potencial anabólico del cuidado de la nutrición. Los SNO enriquecidos
con omega-3 aumentan significativamente el peso corporal de los pacientes con cáncer que reciben
quimioterapia (35). Además, se ha demostrado que también mejoran la función muscular en pacientes con
cáncer de pulmón que reciben quimioterapia (36) y también pueden tener un efecto positivo en la
supervivencia (37). ESPEN (3) recomienda que las vitaminas y minerales se suministren en cantidades
aproximadamente iguales a la cantidad diaria recomendada y desaconseja el uso de micronutrientes en dosis
altas. La deficiencia de vitamina D podría ser relevante para optimizar la efectividad de los suplementos
proteicos (22), pero se necesita más investigación en esta área emergente de apoyo nutricional.
Nutrición artificial
La nutrición artificial es apropiada si los pacientes no pueden comer adecuadamente. La elección entre
nutrición enteral (NE) y parenteral (NP) se basa en si la nutrición enteral es factible y tolerada. La decisión
también se basa según el lugar y la extensión del tumor, las complicaciones, el plan de tratamiento y la
intención, el pronóstico, el estado físico general de los pacientes, la edad y la duración del apoyo nutricional
(22). Se pueden combinar rutas de alimentación separadas para obtener efectos óptimos (12). Es importante
involucrar a la persona con cáncer y al equipo multidisciplinario en la toma de decisiones. Es necesario
reconocer las preferencias de los pacientes sobre el tipo de nutrición (25, 12). Es necesario reconocer el
riesgo del síndrome de realimentación cuando se prescribe al paciente la nutrición artificial (Recuadro 6).
La NE se prefiere para las personas con cáncer cuando la ingesta oral es inadecuada o cuando ya están
desnutridas; siempre que su tracto gastrointestinal sea funcional (3). La nutrición enteral por sonda está
indicada en casos de disfagia grave y aporte energético inadecuado. Ésta debe ofrecerse a los pacientes que
padecen caquexia solo si el tracto gastrointestinal inferior está funcionando; de lo contrario, la NP debe ser
el método de elección (12). Los pacientes parecen preferir una sonda de gastrostomía (como una
gastrostomía endoscópica percutánea - GEP) a las sondas nasogástricas (NG) siempre que sea posible. En
pacientes de alto riesgo, la alimentación por sonda profiláctica puede mantener el estado nutricional y evitar
La nutrición parenteral debe ser proporcionada por un equipo de expertos y adaptada a los requisitos
individuales del paciente (3, 12). Cuando la nutrición oral sigue siendo inadecuada a pesar del asesoramiento,
los suplementos nutricionales orales y la nutrición enteral, la nutrición parenteral puede ser necesaria.
1) se prevé una ingesta inadecuada de alimentos (<50% de lo necesario) durante más de 10 días debido
a cirugía o quimioterapia (TC) / radioterapia (RT);
2) la ingesta de alimentos es menos del 50% de lo requerido durante más de una a dos semanas;
3) Se prevé que los pacientes desnutridos no podrán comer / absorber la cantidad adecuada de
nutrientes durante un período prolongado, debido a los tratamientos, y
4) la propia masa tumoral altera la ingesta oral y la progresión de los alimentos a través del tracto
gastrointestinal superior (22).
La identificación de los síntomas relacionados con la nutrición, especialmente en un estadio temprano del
cáncer, facilita la prevención proactiva de la desnutrición (28), promueve la recuperación y la calidad de vida
y mejora el pronóstico (3). Es importante asegurarse de que todos los pacientes con cáncer tengan acceso a
asesoramiento nutricional. Los profesionales de la enfermería oncológica se encuentran en una excelente
posición para brindar apoyo e información personalizada a las personas con cáncer sobre cómo gestionar las
dificultades relacionadas con la nutrición en su vida cotidiana.
Las personas con cáncer pueden desarrollar efectos secundarios y toxicidades relacionadas con el
tratamiento que tienen un efecto negativo en su capacidad para comer. Por lo tanto, las intervenciones
deben tener como objetivo minimizar los efectos secundarios relacionados con los tratamientos y encontrar
estrategias para mejorar la ingesta de alimentos (25). Los efectos secundarios comunes pueden aliviarse
mediante intervenciones de enfermería específicas que incluyen asesoramiento nutricional, asesoramiento
sobre el autocuidado, como el cuidado de la boca, el apoyo psicosocial, la formación y el coaching (12).
Comer bien antes, durante y después del tratamiento puede ayudar a las personas con cáncer a sentirse
mejor, mantenerse más fuertes y aliviar los síntomas de los efectos secundarios de los tratamientos. Los
efectos adversos específicos del tratamiento incluyen anorexia, saciedad precoz, náuseas y mucositis /
esofagitis. En la Tabla 4 y la Figura 3, se proporcionan consejos sobre estrategias y alimentos específicos para
controlar los síntomas que los pacientes encuentran con frecuencia durante el tratamiento. El objetivo
general es ayudar al paciente a controlar sus síntomas y garantizar que se cumplan los objetivos calóricos y
proteicos (39).
Intervenciones de enfermería:
● Apoyar y brindar consejos sobre cómo facilitar la alimentación para evitar que comer se
convierta en un factor angustiante.
● Ayudar en la ingesta de alimentos cuando sea necesario y para apoyar y asesorar sobre el
cuidado de la boca.
● Valorar y controlar el dolor y los efectos secundarios gastrointestinales de los tratamientos.
● Brindar asesoramiento nutricional, formación al paciente y apoyo psicosocial a las personas con
cáncer y sus cuidadores.
Cambios en el Muy común debido a los Limitado Agregar más o menos sabor a la
gusto y el SACT comida
sabor: se
RT (especialmente Concentrarse en los sabores más
pueden
pacientes con RT de fáciles de comer (pueden ser suaves,
describir como
cabeza y cuello) dulces, agrios)
"acartonados"
, "metálicos", Ofrecer diferentes sabores de los
sin sabor, SNO
incremento de
la sensibilidad. Uso de cubiertos de plástico para
reducir los sabores metálicos
Enfermedad peritoneal
Los profesionales de la enfermería oncológica de primera línea, que participan directamente en la atención
al paciente, tienen la gran oportunidad de brindar consejos prácticos sobre nutrición. A menudo, esto puede
ser suficiente para mejorar el apetito, el estado nutricional y prevenir la desnutrición en personas con cáncer
(Figura 3). A través del apoyo y la formación, estos pueden tener un gran impacto en el autocuidado del
paciente en cuanto a su nutrición.
Supervivientes de cáncer
Los problemas nutricionales relacionados con el cáncer pueden tener resultados clínicos a largo plazo. El
cáncer a menudo se asocia con la pérdida de peso, sin embargo, hay un número creciente de pacientes que
comienzan el tratamiento del cáncer y que tienen sobrepeso o presentan obesidad (5). Es importante señalar
que la desnutrición puede ocurrir con cualquier peso y, a menudo, no se percibe hasta que es más evidente
en individuos de mayor peso (10).
La obesidad, que es muy prevalente en algunos pacientes y supervivientes de cáncer, también puede afectar
los resultados clínicos durante el tratamiento al enmascarar la desnutrición y puede ser un factor de riesgo
para la recurrencia del cáncer y puede suponer una supervivencia más precaria en algunos cánceres (39). Sin
embargo, las personas con sobrepeso a menudo se diagnostican más tarde cuando su cáncer se ha
desarrollado, por lo que se necesitan más investigaciones sobre la relación entre el peso y los resultados del
cáncer.
Por lo tanto, es importante identificar a aquellos pacientes que pueden tener dificultades con respecto al
aumento de peso y las comorbilidades relacionadas con la obesidad y que ya se encuentran en la fase de
tratamiento. El coaching en relación a los estilos de vida (como una dieta saludable) debe, entonces,
comenzar lo más pronto posible (10).
Ø Utilizar un enfoque de enfermería que pueda respaldar de manera proactiva las necesidades
nutricionales de los pacientes durante todo el proceso de atención del cáncer.
Ø Asegurarse de conocer el historial del paciente; por ejemplo, si sufre de diabetes u otras
comorbilidades que puedan tener un impacto y necesitan ser reconocidas en el plan de
cuidados.
Ø Observar los hábitos nutricionales del paciente antes y durante el tratamiento y el cáncer.
Ø Reconocer cómo se sienten los pacientes, física y emocionalmente, porque esto puede afectar
su alimentación, su estado nutricional y el desarrollo de su desnutrición.
Ø Si existen problemas, pensar cuáles podrían ser las causas, apoyar la implicación del paciente,
buscar soluciones junto con el paciente y motivarlo a que se cuide.
Ø Crear un plan junto con el paciente y el MDT.
Ø Ayudar al paciente en las comidas cuando sea necesario.
Ø Asesorar al paciente sobre cómo mejorar la ingesta de líquidos.
Ø Incluir asesoramiento nutricional en la formación post-hospitalaria, colaborar con los
proveedores de servicios de atención primaria y comunitaria y derivar a los servicios sociales y la
atención domiciliaria (es decir, comidas en el hogar) cuando sea necesario.
Ø Brindar apoyo e información personalizada sobre cómo gestionar las dificultades relacionadas
con la nutrición en la vida cotidiana de los pacientes
Ø Apoyar y motivar a los pacientes para que sean físicamente activos.
Las estrategias nutricionales y las dietas que potencialmente permiten una mejor gestión del cáncer han sido
ampliamente investigadas. Sin embargo, pocos investigadores han llegado a resultados concluyentes (22).
Ser diagnosticado con cáncer puede llevar a un paciente individual a hacer cambios en la dieta, a menudo
llamado “momento de aprendizaje” (48). Hoy en día, existen muchas dietas populares en las que las personas
que viven con cáncer podrían estar interesadas, como la dieta cetogénica isocalórica (49). Si bien se han
publicado algunos resultados prometedores (49), en general, estas dietas no presentan evidencias ni
beneficios claros, con riesgos como la desnutrición y posibles retrasos en el tratamiento. Por lo tanto, los
profesionales de la salud deben conocer la evidencia mixta sobre la efectividad, tolerabilidad y seguridad de
las dietas cetogénicas y otras dietas restrictivas (49, 50). Además, los profesionales de la enfermería
oncológica deben derivar a los pacientes que deseen probarlos a nutricionistas especialistas en oncología
para su seguimiento y asesoramiento especializados.
Supervivientes de cáncer
Después del tratamiento y durante toda la supervivencia, las personas que viven con cáncer o lo han
superado corren el riesgo de no seguir las pautas nutricionales nacionales para los supervivientes de cáncer,
lo que puede afectar la recurrencia y la supervivencia (39). Las iniciativas de promoción de la salud destinadas
a mejorar el bienestar de las personas que han sobrevivido al cáncer son ahora esenciales para disminuir las
comorbilidades y mejorar la calidad de vida (CdV). Por lo tanto, las recomendaciones nutricionales deben
incluir una orientación sobre una alimentación saludable para las personas que han sobrevivido al cáncer
(10). Además, se debe prestar especial atención al asesoramiento nutricional a largo plazo en reconocimiento
de la eficacia mejorada del tratamiento del cáncer y la naturaleza crónica de la afección (9). Existe un interés
creciente en el potencial de los factores del estilo de vida, como la calidad de la dieta, como una forma de
reducir los efectos tardíos y a largo plazo del cáncer y sus tratamientos (48). Sin embargo, todavía se carece
de pruebas sólidas sobre dietas específicas.
Los supervivientes de cáncer no solo tienen un mayor riesgo de neoplasias malignas secundarias, sino
también una mayor incidencia de comorbilidades en comparación con la población general. Hasta la fecha,
se ha encontrado poca o ninguna diferencia entre la intervención dietética y el riesgo de mortalidad o
neoplasias malignas secundarias. Por lo tanto, al promover comportamientos de estilo de vida, es difícil
desentrañar las contribuciones de los componentes individuales a la salud y el bienestar en general y se
necesitan más investigaciones (10).
Algunos puntos clave relacionados con la nutrición y la dieta para los sobrevivientes de cáncer:
Tomar medidas para mantener un peso corporal saludable: Permanecer físicamente activo y llevar una
dieta saludable.
Dieta saludable: Incluir muchos cereales integrales, legumbres, verduras y frutas. Limitar los alimentos
altos en calorías (alimentos con alto contenido de azúcar o grasa) y evitar las bebidas azucaradas. Evitar
la carne procesada, limitar las carnes rojas y los alimentos con alto contenido de sal.
Si se bebe alcohol de cualquier tipo, limitar su ingesta. No beber alcohol es mejor para prevenir el cáncer
Muchos supervivientes de cáncer corren un alto riesgo de padecer otras afecciones crónicas (10) como
enfermedades cardíacas, por lo que las recomendaciones sobre las cantidades y tipos de grasas, proteínas y
carbohidratos para reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular también son apropiadas para los
supervivientes de cáncer, especialmente si están en o por encima de su peso corporal recomendado (51). Los
supervivientes de cáncer deben mantener una dieta saludable caracterizada por una alta ingesta de frutas,
verduras, legumbres, nueces y semillas y evitar las comidas procesadas (51). Los suplementos nutricionales
solo deben considerarse en caso de deficiencia de nutrientes (52). Se debe animar a los supervivientes de
cáncer a incluir alimentos ricos en ácidos grasos omega-3 en la dieta, ya que esto se asocia con un menor
riesgo de enfermedades cardiovasculares y una menor tasa de mortalidad general. Las mejores opciones para
los requerimientos de proteínas son los alimentos bajos en grasas saturadas y los alimentos ricos en
nutrientes esenciales, fitoquímicos y fibra como verduras, frutas, cereales integrales y legumbres que deben
constituir la mayor parte de los carbohidratos en la dieta (51). Si una persona tiene consecuencias del
tratamiento del cáncer que podrían contribuir a ciertas dificultades para implementar estos cambios (como
la formación de un estoma), podrían beneficiarse de la derivación a un nutricionista.
Ø Reconocer que muchos pacientes toleran bien el tratamiento y pueden comer "normal".
Ø Cambiar el estilo de vida no es fácil y puede presionar al paciente.
Ø Educar al paciente junto con el nutricionista con respecto a sus hábitos y encontrar cuáles son
los objetivos alcanzables para el paciente.
Ø Brindar a las personas con cáncer consejos y apoyo para comer bien durante los tratamientos.
Ø Aconsejar a las personas que han sobrevivido al cáncer que sigan las recomendaciones generales
para la prevención del cáncer, como las del Código Europeo contra el Cáncer.
Escuche las
preferencias del
paciente y facilite la
toma de decisiones Evaluar el equilibrio de nutrientes, los
compartida parámetros bioquímicos, el peso, la altura, Valoración del estilo de vida y de la
el índice de masa corporal (IMC). Ingesta nutricional, experiencia y motivación del paciente a los cambios de
Valoración de las funciones musculares, satisfacción del paciente. su estilo de vida (actividad física, dieta).
inmunitarias y cognitivas, de la calidad de
vida
Más información
Recomendaciones de la Sociedad Americana Contra el Cáncer para una nutrición saludable
https://www.cancer.org/healthy/eat-healthy-get-active/acs-guidelines-nutrition-physical-activity-cancer-
prevention/guidelines.html
Caquexia por cáncer en pacientes adultos: Guías de práctica clínica de laSociedad Europea de Oncología
Médica
https://www.esmoopen.com/article/S2059-7029(21)00049-1/fulltext
https://www.europeancancerleagues.org/cancer-prevention-the-european-code-against-cancer/
NE Nutrición Enteral
SON Suplementos Nutricionales Orales (Líquidos o polvos listos para beber que se pueden
preparar como bebidas. Se utilizan con mayor frecuencia como complemento a los
alimentos normales).
PG-SGA Patient-Generated Subjective Global Assessment (Valoración global subjetiva generada por
el paciente)
NP Nutrición Parenteral
RT Radioterápia
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Esta guía forma parte del proyecto educativo NutriCaNurse de la Sociedad Europea de Enfermería Oncológica (European
Oncology Nursing Society - EONS). El proyecto se ha llevado a cabo en colaboración con la Sociedad Europea de Nutrición
Clínica y Metabolismo (ESPEN) y la Federación Europea de Asociaciones de Dietistas (EFAD). El proyecto ha sido
financiado por una beca educativa restringida de la Asociación de la Industria Internacional de Nutrición Médica (MNI
por sus siglas en inglés).