GRADO ONCE
¿Por qué la religión influye en la sociedad?
"La Influencia Religiosa en la Sociedad"
Nosotros estamos ahora en una línea divisoria de la historia y nuestras
acciones actuales decidirán si es que el mundo va hacia arriba desde aquí “La religión es el primer
o continúa deslizándose dentro de alguna nueva era de oscuridad. sentido de comunidad. Tu
sentido de comunidad
Es importante comprender que las malas condiciones no ocurren de
ocurre por la razón de
pronto. La decadencia cultural que vemos alrededor nuestro no es fortuita.
experiencia mutua con
Fue causada. A menos que uno comprenda esto no será capaz de otros.”
defenderse a sí mismo o llegar a la sociedad con efectividad.
Una sociedad es capaz de sobrevivir miles de años a menos que sea atacada desde dentro o desde afuera por
fuerzas hostiles. Donde ocurre esa clase de ataque, los objetivos primarios son sus bienes religiosos y
nacionales y los héroes, su potencial de liderazgo y el respeto propio e integridad de sus miembros.
Probablemente el punto más crítico de ataque a una cultura es su experiencia religiosa. Donde uno puede
destruir o minimizar las instituciones religiosas entonces todo el tejido de la sociedad puede ser rápidamente
subvertido o llevado a la ruina.
La religión es el primer sentido de comunidad. Tu sentido de comunidad ocurre por la razón de experiencia
mutua con otros. En donde el sentido religioso de comunidad
puede destruirse, y con él, la verdadera confianza y la integridad,
entonces, esa sociedad es como un castillo de arena, incapaz de
defenderse contra el implacable mar.
Por los últimos cien años, la religión ha sido acosada con
despiadados ataques. Se nos ha dicho que es el “opio de las
masas”, que no es científica, que es primitiva; en resumen, que
es una desilusión.
Pero detrás de estos ataques a una religión organizada hay un
objetivo más fundamental: la espiritualidad del Hombre, tu naturaleza básica espiritual, auto-respeto y paz
mental. Esta propaganda negra ha sido tan exitosa que tal vez tú ya no crees que tienes una naturaleza
espiritual, pero yo te aseguro que tú la tienes.
De hecho, tú no tienes un alma, tú eres tu propia alma. En otras palabras: tú no eres este libro, tu tarjeta del
seguro social, tu cuerpo o tu mente. Tú eres tú.
Texto 2. Estudio de caso (Latinoamérica. Argentina)
Para comenzar, propongo definir poder religioso como la capacidad que tienen los actores de este mundo social
de influenciar en las conductas de individuos e instituciones que pertenecen a otros mundos: la política, el
sindicalismo, el sistema de salud, etc. Retomando a Foucault, es posible emparentar esta acción como un
“hacer-hacer”, que no involucra la violencia física pero que se hace sentir como una presión sobre la voluntad.
A los fines de precisar la evaluación sobre la potencia de este poder, dividiré el análisis que sigue en dos niveles.
Por un lado, la influencia de las instituciones religiosas en las decisiones íntimas y vitales de los individuos que
componen la sociedad civil. Por el otro, la capacidad (o no) de las jerarquías religiosas para permear las
estrategias y elecciones en la sociedad política, esto es, el subconjunto extraído de la sociedad civil, que ocupa
cargos electivos y que está autorizado para tomar decisiones vinculantes.
Secularización y recomposición del campo de las creencias
En lo que refiere a la influencia sobre la sociedad civil, en la actualidad decisiones trascendentes e íntimas como
la identidad sexual, el formato del vínculo marital, la elección de métodos anti-conceptivos, la posibilidad o no
de ejercer la maternidad /paternidad, y la opción de continuar o discontinuar un embarazo (entre otras) son
tomadas por los hombres y mujeres de la Argentina contemporánea de manera distanciada a las normas
prescriptivas de las instituciones religiosas, con el catolicismo a la cabeza.
Sustento estas afirmaciones en los resultados extraídos por la
Primera Encuesta Nacional sobre creencias y prácticas
religiosas en Argentina, realizada en 2008 y publicada en 2013
por el Programa Sociedad Cultura y Religión del CEIL-
CONICET, equipo al que pertenezco como investigador.
En primer lugar, el 61.1% de las personas creyentes en
Argentina afirman que su principal y mayor relación con Dios
se da por cuenta propia, sin mediación institucional. En
sintonía con esta práctica mayoritaria, el 83% de la población
manifestó estar de acuerdo con la posibilidad de ser un buen
religioso sin necesidad de asistir a la Iglesia o al templo. En lo
que refiere a los temas más controversiales, el 77% de los
encuestados afirmó que las relaciones sexuales prematrimoniales eran una experiencia positiva, el 92.4% fue
partidario de que la escuela incorpore en su currículo cursos de educación sexual para los alumnos. En una
cifra muy similar e igualmente altísima, el 93.6% estuvo de acuerdo con la idea de que la escuela informe sobre
métodos anticonceptivos.
En una muestra de cómo es posible creer por fuera de las directrices religiosas más normativas y
conservadoras, el 92% de los encuestados se manifestó muy de acuerdo con la posibilidad de utilizar anti-
conceptivos y seguir siendo un buen creyente. Frente a la pregunta acerca de qué debe prevalecer en política
de anti-concepción y natalidad, casi la mitad de los encuestados privilegió el derecho de los individuos (49%),
un poco más de un tercio la opinión de especialistas en salud (36%) y solo el 7% respondió que se debe tener
en cuenta la opinión de pastores y obispos.
La sociología de la religión nombró este proceso de
distanciamiento entre la pretensión institucional y la
decisión individual bajo el concepto de “secularización”.
El mismo no significa el fin del fenómeno religioso sino
más bien una recomposición del campo de las
creencias bajo el cual se continúa creyendo, pero “a mi
manera”. En Europa se conoce este fenómeno como
“religión a la carta” puntualizando la autonomía de los
creyentes para armar su combo de creencias religiosas
al margen del deseo institucional.
En definitiva, en el proceso de secularización conviven y se recrean diferentes formas de vivir la pertenencia
religiosa: desde los comunitarios intensos (aquellos grupos minoritarios que hacen de la adhesión religiosa su
matriz de sentido para toda la vida y donde hay una total adhesión a las directrices institucionales), hasta los
que abandonan momentánea o definitivamente
cualquier filiación religiosa, pasando por las
experiencias más individualizantes del creer,
donde los sujetos arman sus repertorios de
creencias y prácticas de manera independiente.
Para los sociólogos de la religión, este último
formato es el que más crece y más desafía a las
instituciones religiosas en la trama de la vida
cotidiana.
Instituciones y clase política
En el caso de la relación entre instituciones
religiosas y clase política, el análisis se
complejiza. Ante un repaso histórico resulta
evidente que las influencias existen, que la
opinión de las jerarquías religiosas talló y talla
en el repertorio decisional de la clase política.
Por ejemplo, desde la recuperación democrática
hasta nuestros días, los privilegios católicos no solo se mantuvieron, sino que inclusive se multiplicaron: si bien
la reforma constitucional de 1994 abolió la obligación de la catolicidad del presidente y vicepresidente de la
Nación y de la evangelización de los territorios aborígenes (por considerarlos dos artículos vetustos), se
mantuvo el sostenimiento del culto por parte del Estado.
El catolicismo continúa siendo el único credo que no necesita registrarse en la Secretaría de Cultos y bloquea
cualquier iniciativa dispuesta a corregir la desigualdad estructurante del campo religioso. Inclusive en varias
políticas públicas su poder se acrecentó, como es el caso de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual,
donde la Iglesia recibió una doble cuota, como miembro de la sociedad civil y como entidad de bien público.
También sostuvo su acceso a políticas públicas decisivas, a partir de transferencias de ingresos desde las arcas
del Estado para actividades sociales y educativas.
La razón de la vigencia de esta influencia católica en el espacio político democrático no hay que buscarla en el
plano electoral. A diferencia de países como Brasil o Estados Unidos, donde analistas y decisores políticos
consideran la gravitación del “voto católico” o de un “voto evangélico”, en Argentina la religión no ingresa al
cuarto oscuro. Entonces… ¿en dónde reside el poder católico? ¿Por qué la clase política argentina, aun en
tiempos democráticos, es receptiva a sus demandas?
Primera explicación: la jerarquía de la Iglesia Católica cultiva un vínculo privilegiado con los sectores dirigente
porque, de manera transversal e inter-partidaria, una parte importante de los mismos fue socializada en sus
espacios: parroquias, grupos de acción católica, scouts. Esta formación es la que naturaliza la proximidad con
la jerarquía católica en los espacios de poder.
En este sentido, el estudio del colega Juan Cruz Esquivel (2015) sobre las percepciones de los legisladores
nacionales es esclarecedor: en 2011 casi el 90% de los parlamentarios consideraba que las convicciones
religiosas influían en la tarea de elaboración de proyectos y votaciones en el Congreso Nacional. En particular,
tres de cada cuatro legisladores afirmaban que la opinión de la Iglesia Católica permeaba las votaciones en
proyectos de ley referidos a la extensión de derechos sexuales y reproductivos. También los funcionarios
admitieron reunirse con asiduidad con referentes confesionales, en particular obispos y curas católicos.
Estos hallazgos también explican por qué, al momento de encarar políticas territoriales en áreas sensibles
(educación, ayuda social, salud y seguridad), los dirigentes promueven la participación de agentes católicos en
las etapas de planeamiento, ejecución y
evaluación de dichas políticas.
Cabe destacar que la Iglesia Católica se
encarga de mantener este vínculo aceitado con
la clase política, promoviendo
permanentemente espacios formales e
informales de interacción. Como ejemplos
podemos citar las reuniones frecuentes que los
obispos solicitan para encontrarse con los
funcionarios, la Semana Social organizada
anualmente para abordar la problemática de la
pobreza y la ayuda a los más necesitados (y
que cuenta con la asistencia de dirigentes
partidarios, líderes de movimientos sociales y
empresarios) y el Te Deum.
La segunda razón de la influencia religiosa en la clase política es de índole pragmática y remite a las condiciones
bajo los cuales se ejerce y se garantiza la gobernabilidad territorial. Como señaló el estudio pionero de
O`Donnell (1993), la presencia de las agencias estatales en el territorio argentino dista de ser homogénea.
En algunas regiones, las ramificaciones institucionales del Estado actúan de manera eficaz y permanente. En
otras, las agencias burocráticas están presentes, pero no tienen un funcionamiento eficiente. Finalmente,
existen espacios (las famosas zonas marrones a las que alude el politólogo argentino) donde la presencia del
Estado se difumina, se debilita y abre paso a la gravitación de modelos de poder alternativos, frecuentemente
ilegales.
Los políticos saben que, en cada acto de gestión, el lazo con la ciudadanía se mantiene, se vigoriza o se
erosiona. Si a esto sumamos las frecuencias de las crisis económicas y sociales en Argentina, ligadas en el
imaginario y en las disputas de poder a “errores de gobierno”, lo que se obtiene es una preocupación constante
por garantizar la eficacia de las políticas públicas.
Bajo la creencia de una gobernabilidad inestable y bajo amenaza, la clase política se recuesta pragmáticamente
en el poder religioso para obtener de él dos recursos claves. Por un lado, una legitimidad supletoria en instancias
de crisis. Por el otro, una conexión segura en la implementación de ciertas políticas públicas, cuya ejecución
resulta imprescindible para mostrar ante la ciudadanía capacidad de gestión y representación eficiente de
intereses.
A los elementos señalados sumamos la legitimidad territorial que los políticos le imputan a las agencias
religiosas, en lo que refiere a la gestión de recursos. En este punto, también ingresaron a la arena de la
mediación política los evangélicos, por su reciente y destacada labor en el abordaje del consumo problemático
de drogas, en la pacificación de dinámicas carcelarias (con la creación de pabellones propios) y en la contención
de los sectores más vulnerables, a partir de la organización de merenderos, comedores y talleres de oficios.
En suma, lo que se desprende del análisis precedente es una desproporción: la influencia que las instituciones
religiosas tienen sobre la clase política no se condice con su debilitada presencia en el plano de las decisiones
vitales de la ciudadanía. En otras palabras: las jerarquías religiosas tienen más llegada a las alturas del poder
que en el llano de las dinámicas cotidianas, donde creyentes y no creyentes resuelven sus opciones íntimas de
manera autónoma.
Aun contemplando este estado de situación, la media sanción a la despenalización se inscribe en un continuum
de tensiones que comenzó con la ley del divorcio durante el alfonsinismo y continuó con la ley de educación
sexual y la sanción del matrimonio igualitario durante el
kirchnerismo. Estas reglamentaciones -largamente debatidas
en la esfera pública argentina- mostraron la presión de los
actores religiosos por torcer el debate público a su favor, pero
también la resistencia de (parte) de la dirigencia política y su
escucha a otros intereses, movilizaciones y grupos de poder.
A nuestro juicio, este quiebre es propiciado por la continuidad
democrática. Tal como subrayaba más arriba, lo que está en
juego para la clase política es, al fin y al cabo, el
mantenimiento del lazo representativo que la vincula con la
ciudadanía. Para quienes ocupan cargos electivos, no se trata
solo de llegar al poder sino también de reproducirlo, a partir
de una escucha atenta a los humores, cambios y procesos ya
legitimados en el seno de la sociedad.
En este punto, cuando los actores interesados (como en este
caso el movimiento feminista) consiguen movilizarse con
eficacia en el espacio público, además de expresar sus
demandas y visiones, también logran visibilizar la distancia
existente entre la influencia religiosa en la sociedad política y
en la sociedad civil. Cuando esta disparidad queda desnuda,
se transforma en una oportunidad política para la extensión
de derechos y ocasión para la corrección de la desproporción
mencionadas
HOJA DE TRABAJO
TALLER
1. Buscar los siguientes conceptos conceptos:
Liderazgo autonomía estado social de derecho politización
sexualidad Feminismo machismo secularizació
famili n
a
identidad libertad sociedad emancipación de derechos políticas publicas
2. ¿la religión debe intervenir en las decisiones del estado?
3. ¿la sociedad necesita de la religión para poder estructurarse?
4. ¿sabes que es un estado Laico?
5. ¿en qué se basa un estado teocrático? consulta tres ejemplos
6. ¿En quién recae la decisión de abortar? ¿En la sociedad? ¿en la familia? ¿En el estado?
7. ¿Por qué consideras importante que las decisiones gobierno de desliguen de la religión? ¿en
que afectaría el orden de un estado social de derecho
8. El primer texto habla sobre la importancia de la religión en la comunidad ¿consideras que es
importante una imagen divina para la unificación de la comunidad y el pensamiento social
humano?
9. En el texto uno se habla de la defensa de los principios fundamentales de la religión explica
cuales son y por qué en la actualidad son tan olvidados por la sociedad
10. ¿Por qué razón fue o no fue tenida en cuenta la opinión de la iglesia en el proceso de
legalización del aborto en argentina? (texto 2)
11. Realiza una pequeña explicación sobre las imágenes y caricaturas que se ven en los textos
¿Cuál es su mensaje? ¿Cuál es su opinión de la intervención de la política y la religión en las
decisiones del individuo?
12. ¿estás a favor o en contra de la suspensión voluntaria de la gestación?
13. ¿Cuál es el papel que la religión debería tener en la sociedad, ajeno a las situaciones políticas
del estado?
14. ¿Qué razones llevan a la iglesia católica a ser un referente de opinión dentro de la
política de un gobierno?
15. ¿conoces cual es a legislación sobre el Aborto en Colombia y que opina la iglesia en relación a
esto?